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Crímenes de destrucción nacional por David Morán Bohórquez – La Patilla – 30 de Diciembre 2018

Termina el 2018 con nuestro querido país convertido en una piltrafa, de lo que fue por décadas la nación más próspera de Latinoamérica.

Los responsables son Nicolás Maduro y su oligarquía roja que ha saqueado criminalmente al país y desmantelado el Estado. Son criminales de destrucción nacional, de delitos de lesa humanidad. Practican la persecución y la discriminación por motivos políticos, el desplazamiento forzoso de familias, la tortura, la censura y el bloqueo de medios de información, el desconocimiento de la Constitución Nacional y de instituciones legítimas como la Asamblea Nacional, el fraude electoral, el robo descarado de dineros públicos, razzias policiales de exterminio, el secuestro, la destrucción ambiental, el uso de falsos positivos, la criminalización de la disidencia, la negación de las crisis de salud y de abastecimiento.

El debilitamiento y desmantelamiento del Estado trajo la somalización del país. En vastas zonas del territorio el control social y territorial lo ejercen bandas criminales, que se lucran del narcotráfico, el contrabando, el secuestro y la extorsión, los mercados negros de alimentos y medicinas y de la minería ilegal.  La anarquía es también un proceso en expansión, urbana y rural. El Arco Minero, el Estado Sucre, el occidente de nuestra Guajira, el codo andino, el sur del Estado Apure y del Lago de Maracaibo, partes del Estado Guárico, Miranda y Aragua están somalizadas.

Venezuela terminó el 2018 como el país más violento del continente americano, con 23.047 muertes violentas para una espeluznante tasa de 81,4 homicidios por cada 100.000 habitantes, en cifras del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV).

En noviembre la mundialmente reconocida ONG Human Rights Watch (HRW) presentó un informe alertando que Venezuela vive una crisis sanitaria “devastadora” por el colapso de su sistema público de salud y criticando la reacción del régimen de Nicolás Maduro al negar la situación y no afrontarla “urgentemente”.

En septiembre HRW, en otro informe, denuncia que la agudización de la crisis venezolana ha propiciado el mayor flujo migratorio de este tipo en la historia reciente de América Latina y pidiendo a los gobiernos de las Américas definir una respuesta colectiva y uniforme urgente al éxodo de personas que huyen de Venezuela. Según cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU) más 2,3 millones de venezolanos, de una población total estimada de 32 millones, se han ido del país desde 2014, sin embargo esas cifras no reflejan la totalidad de los que han abandonado el país, que algunas organizaciones tasan en 3,5 millones.

También en septiembre los gobiernos de Argentina, Colombia, Perú, Chile, Paraguay y Canadá enviaron una carta a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional en la que piden que se investiguen crímenes de lesa humanidad cometidos por el régimen de Nicolás Maduro. La solicitud para la investigación en La Haya estuvo acompañada de dos informes. Uno elaborado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU (OACDH), en el que se documentan ejecuciones extrajudiciales, entre otras violaciones de derechos humanos. Y el otro es un informe redactado por un grupo de expertos designado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, que concluyó que existe un “fundamento razonable” para considerar que once individuos, entre ellos Nicolás Maduro, y miembros de la Fuerza Armada, supuestamente han cometido crímenes de lesa humanidad y, por tanto, deben ser denunciados ante la Corte Penal Internacional.

La corrupción ha copado todos los estratos del régimen y se ha expandido en la sociedad. “En Venezuela rige un sistema de gobierno con rasgos propios del modelo cleptocrático, que se enfoca en el enriquecimiento de los directivos de empresas estatales que no rinden cuentas y permanecen en la impunidad, dijo en un informe de 1.300 páginas la ONG Transparencia Venezuela. La investigación de Transparencia relata entre otras cosas entre 1999 y 2014 se destinaron 37.691 millones de dólares a 40 proyectos de compra de equipos y construcción de instalaciones y “se descubrió un sobreprecio de 23.033 millones de dólares”.

El estudio recoge que el modelo cleptocrático se ha potenciado en las empresas propiedad del Estado a través del uso de leyes habilitantes y de decretos de Emergencia firmados por los presidentes Chávez y Maduro. Los instrumentos han permitido hacer grandes compras sin cumplir con procesos licitatorios, lo que ha incentivado hechos de corrupción de los que se han beneficiado funcionarios públicos, intermediarios y empresas proveedoras privadas.

El Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio,  declaró el 15 de agostos que “hay suficientes pruebas para establecer la culpabilidad” de Nicolás Maduro en los delitos de “corrupción y legitimación de capitales” y lo condenó a 18 años y tres meses de reclusión en la cárcel de Ramo Verde en el estado Miranda. Los miembros del TSJ nombrados por la Asamblea Nacional actúan desde el exilio por la presecuicón política del régimen de Maduro. El TSJ en Bogotá culminó el juicio promovido por la fiscal general, ilegalmente destituída y también en el exilio, Luisa Ortega Díaz, quien durante siete audiencias presentó pruebas con las que vinculó a Maduro con corrupcion a la empresa constructora Odebrecht en Venezuela. Además, el tribunal le impuso a Maduro una multa de 25 millones de dólares por corrupción propia y a resarcir al Estado 35.000 millones de dólares por legitimación de capitales, así como una inhabilitación política por el tiempo de la pena. El desmantelamiento de las instituciones ha permitido que esa sentencia quedara en saco roto.

Venezuela se ubicó en 2017 como el país con la menor puntuación de América en el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional, lo que la ubica como el país más corrupto del continente. El índice analiza la corrupción del sector público y califica 189 países basándose en 13 evaluaciones de expertos, y utiliza una escala en la que 0 es altamente corrupto y 100 es muy transparente. El país está en la posición 169 del ranking general que evalúa a 178 países. Respecto al ranking del año 2016, Venezuela en 2017 cayó tres posiciones, quedando entre los 12 países más corruptos del planeta.

La corrupción y el desmantelamiento institucional la permitido al régimen de Maduro propiciar un ecocidio de enormes dimensiones. Al respecto la ONG SOS Orinoco envió a la Unesco y a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) un muy completo reporte “Situación Actual de la Minería Aurífera en el PN Canaima: Sitio de Patrimonio Mundial en Venezuela” en el que se lee “Como se podrá apreciar en algún punto de este reporte, la minería aurífera es una actividad imbuida dentro de una gran trama de delincuencia organizada que llega a todos los niveles del poder político venezolano actual, por lo que es necesario proteger la identidad de los investigadores y testigos. A lo largo de la investigación se hizo patente que la minería no es el único impacto humano relevante que se encuentra desatado, y que otros usos no regulados están teniendo también impactos severos. No entramos a evaluarlos, pero es necesario hacerlo con urgencia por cuanto están contribuyendo significativamente a deteriorar los valores patrimoniales del Parque Nacional Canaima  como Sitio de Patrimonio Mundial”.

Hace un año, Alberto Blanco Dávila, director y editor en jefe del Grupo Explora, indicó que el ‘ecocidio’ del Arco Minero del Orinoco es “el proyecto más devastador de todo continente, esto es un área de más de 111.000 Km2 , lo que representa el 12% del territorio nacional”

También el “mercadocidio”

El mercado es un maravilloso mecanismo, a medio camino entre “el instinto y la razón” que el ser humano ha ido desarrollando y perfeccionando a lo largo de miles de años, en millones de interacciones mutuas y que en los últimos tres siglos nos ha permitido alcanzar un nivel de bienestar, riqueza y prosperidad que nuestros antepasados no hubieran soñado. Hoy la mayoría de habitantes del planeta son primera vez en la historia clase media y alta mas que pobres.

Mientras tanto, la fatal arrogancia y mala intención del bautizado “socialismo del siglo XXI” que practica el régimen de Nicolás Maduro ha provocado que en uno de los países más ricos en recursos naturales del planeta escasee de todo, desde bienes de primera necesidad hasta el optimismo. Han arremetido contra los mecanismos del mercado, destruyendo las miles de interacciones voluntarias que cada día se daban en ese proceso de abastecer y abastecernos y de creación de  bienestar y prosperidad.

Entendamos “mercadocidio” como la destrucción de las estructuras de producción y de comercio de bienes y servicios. Eso es entonces lo que el régimen de Maduro ha hecho en Venezuela. Intervino el sistema de precios de los mercados, regulándolos caprichosamente, abatiendo la oferta y deprimiendo el consumo. Respecto a los precios, el Nóbel en Economía, Friedrich August von Hayek afirmaba “El sistema de precios es un instrumento registrador que automáticamente recoge todos los efectos relevantes de las acciones individuales. Sus indicaciones son la resultante de todas estas decisiones individuales y, al mismo tiempo, su guía”. Nos dejó ciegos y vulnerables.

Pero también destruyó los derechos de propiedad y el imperio de la ley, mediante confiscaciones ilegales y la cooptación del Poder Judicial que hace reinterpretaciones caprichosas y sesgadas de la Constitución Nacional. Las inversiones huyeron del país.

El régimen de Maduro ha llevado al país a su peor situación desde que existe como nación.

La economía completará en 2018 (-18%) cinco años consecutivos de contracción: 2014 -3,9%; 2015 -6,2%; 2016 -16,5%; 2017 -14,0% y 2018 -18,0% según datos del Fondo Monetario Internacional. Contracción que ya no es reducción, sino destrucción neta de la capacidad de producir bienes y servicios en el país. Más de tres generaciones de emprendimientos de venezolanos destruídas.

El reciente Informe de Competitividad Global 2018 del Foro Económico Mundial presenta a Venezuela en la posición 127 de 140 países, bajando 10 posiciones con respecto a 2017 –la caída más fuerte entre la lista de países participantes.

Como un drogadicto, el régimen monetiza un descomunal défict fiscal (que algunos economistas señalan en el orden del 25% del PIB) de un estado enorme, mórbido y ineficiente causando una hiperinflación, la más dañina en la historia de Latinoamérica, que supera el 1.000.000% y que el FMI estima que superá el 4.000.000% en 2019. La inflación es un impuesto que cobra el gobierno, saqueando el bolsillo de los venezolanos y que arruina a las familias.

Venezuela es hoy uno de los tres países más pobres del continente con un PIB per cápita de apenas 3.300 dólares, un retroceso de 60 años.

Los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2018) presentados en la Ucab el 30 de noviembre, reveló que 94% de los encuestados aseguró que sus ingresos son insuficientes para cubrir los costos de vida, que los ubica en una situación de dramática vulnerabilidad. Con ello el régimen pretende aumentar su control social sobre la población con los programas conocidos como misiones. La encuesta Encovi 2018 halló que 63% de la población es beneficiaria de alguna de las misiones que ofrece el gobierno, un aumento de 20% versus el año anterior. Destaca la de racionamiento de productos subsidiados (12 productos) conocida como Clap. En la muestra de la encuesta Encovi  el 80% admitió que compra bolsas o cajas CLAP y en el 90% de los hogares a los que llega la bolsa o caja hay algún miembro con el Carnet de la Patria. La destrucción de la dignidad es otra de las consecuencias del mercadocidio socialista.

El régimen de Maduro destruyó la “joya de la corona”: Pdvsa. Es una empresa arruinada y sin capacidad de recuperación. Y con ella destruyó también la Industria Petrolera Nacional. Al respecto, la Agencia Internacional de Energía dijo en un informe en octubre que “daño a largo plazo al potencial de producción de Venezuela se debe a la negligencia en el campo, la falta de capital y la experiencia que ha abandonado a Venezuela en los últimos años”. y agregó “No hay indicios en el horizonte de cambios macroeconómicos o de política que detendrían la disminución de la producción venezolana”. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, dijo en noviembre que la producción de crudo de Venezuela está en “caída libre” y que pronto podría disminuir bajo el 1 millón de barriles por día. La agencia Reuters publicó esta semana un informe especial con gráficos que retratan el notable deterioro.

Al deterioro petrolero, se suma el del Sistema Eléctrico Nacional, con constantes apagones y racionamientos, el del sistema de distribución de agua potable, con constantes cortes y apagones, el sistema de distribución de gas doméstico, el transporte público, el sistema de salud pública, en fin, la destrucción es masiva, y tendrá costos inmensos para el futuro de la nación.

Para el presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga dijo en su balance del 2018 que , “deberá hacerse un censo de cuantas empresas quedan, aunque es una cifra muy dramática, de las 2.300 empresas que quedaban cerró un 15%. El volumen de la producción ha bajado increíblemente. Las empresas industriales hacen esfuerzos para poder abastecer los mercados”

La presidente de Consecomercio dijo en una entrevista en noviembre que  “Nuestros anaqueles continúan con la misma cantidad y precariedad de productos que hemos pasado todo el año” y exhortó al Gobierno a desarrollar nuevas políticas económicas que permitan liberar la oferta y la demanda. “Es un Gobierno que pareciera no entender que para la economía funcione debe haber libertad cambiaria”.

En su balance de fin de año, Fedecámaras afirma que El 2018 cierra como el peor año de la historia por las malas políticas del Gobierno. “el Producto Interno Bruto cae de nuevo en más del 15%, acumulando una caída en los últimos 4 años de más del 56%. La economía se ha reducido a la mitad. Más del 50% del parque industrial venezolano que continúa operando, trabaja a menos del 20% de su capacidad operativa. El agro solo logra abastecer el 25% del consumo nacional de alimentos. Tan solo este año ha cerrado cerca de 40% de los comercios en Venezuela. El sector construcción se encuentra paralizado en 95%.  Aumenta la lista de multinacionales que abandonan nuestro país”.

Para colmo, Venezuela termina el 2018 como el país más endeudado del continente americano, con una deuda externa del 159% en relación al PIB, y una deuda total que supera los 220.000 millones de dólares.

¿Y el 2019?

Son muchos los crímenes de destrucción nacional que ha cometido el régimen de Maduro. Sólo cuando la nación venezolana procese esos crímenes como delitos recobrará la paz y la senda a la prosperidad. Mientras tanto, la impunidad campea destruyendo más.

Termina el 2018 con el 85% de los venezolanos deseando que Maduro se vaya ya. El otro 15% quiere que Maduro se quede para siempre. La demolición institucional en tiranía hace que otras opciones sean irrelevantes. Usted decidirá, estimado lector, en cuál de ellas se anota.

Termina el 2018 como un “annus horribilis”. Si los dejamos el 2019 será peor. De nosotros dependerá


 

David Morán Bohórquez es ingeniero industrial y articulista venezolano. @morandavid

 

 

 

 

 

 

 

Venezuela vuelve a ser el país con más muertes violentas del mundo por D. Lozano/D. Santander – El Mundo – 27 de Diciembre 2018

Ataques contra los políticos Teodoro Campos y Henri Falcon, el pasado abril en Caracas. REUTERS

Venezuela mantiene su dictadura en el ránking de la violencia. Pese a la diáspora masiva que sufre, el país sudamericano vuelve a liderar este año la estadística que nadie quiere encabezar: el país con más muertes por causas violentas del mundo, con 23.047 y una tasa de 81,4 por cada 100.000 habitantes. Así lo hizo público ayer en Caracas el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), la ong más prestigiosa en la materia, que desarrolla sus estudios e investigaciones pese a todos los obstáculos que pone en su camino el gobierno bolivariano.

“Con estas cifras seriamos el país más violento del mundo en términos de homicidios. Venezuela, estando por encima de Honduras y El Salvador, va a ser el país más violento de América Latina y del mundo”, repitió Roberto Briceño León, director del OVV, quien lidera a un grupo de expertos y universidades con acceso a datos oficiales de fuentes anónimas, medios nacionales, encuestas de victimización y entrevistas.

Entre esas muertes hay 10.422 homicidios, que son aquellos casos en los que las autoridades ya iniciaron una investigación. Destacan sobremanera las 7.523 muertes por “resistencia a la autoridad”, aquellas que se producen en enfrentamientos con los cuerpos de seguridad y que, según expertos, es un término utilizado por el gobierno para “esconder” ejecuciones. Si algo define 2018 son las denuncias de ejecuciones extrasumariales, que se han multiplicado según las organizaciones civiles y de derechos humanos.

El año comenzó con la ejecución del policía rebelde Óscar Pérez y de las seis personas que le acompañaban, militares, periodistas y una enfermera. Según el Parlamento, todos ellos fueron atacados sin piedad durante el operativo de su detención y rematados con un tiro en la cabeza.

Un poco antes de acabar el año, en noviembre, otra acción en plan de comando de las Fuerzas de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (Faes) durante el asalto a la Torre Viasa del centro de Caracas acabó con la vida de nueve personas. Según la denuncia realizada por la ONG Provea, basada en testimonios de familiares, los jóvenes también fueron ejecutados durante el operativo. La redada violenta se realizó en edificio abandonado hace una década y ocupado desde entonces por familias de bajos recursos, que se dedicaban en su mayoría a freír plátanos para venderlos en las calles.

Amnistía Internacional (AI) ya había advertido en septiembre que desde 2015 a 2017 se habían producido 8.200 ejecuciones extrajudiciales, producto de “medidas represivas con lógica bélica para supuestamente abordar la delincuencia”.

Además de los homicidios, enfrentamientos y ejecuciones, hay otras 5.102 muertes por causas violentas que se están investigando.

Pese a la magnitud de las cifras, las muertes por causas violentas sí bajaron entre 2017 y 2018: el año pasado fueron 26.616, para una tasa de 89 por cada 100.000 personas. “La disminución de homicidios se puede explicar por la emigración, calculada en cerca de cuatro millones, por la consolidación de megabandas que no disputan territorios con otras bandas y por la política de exterminio del gobierno con ejecuciones extrajudiciales”, resumió para EL MUNDO el criminólogo Luis Izquiel.

Las cifras oficiales, como de costumbre, son mucho menores. De acuerdo con el ministro de Interior y Justicia, el mayor general Néstor Reverol, en 2018 hubo 9.675 homicidios en el país petrolero, 27,7% menos que el año pasado, para llegar a una tasa de 30 por cada 100.000 habitantes.

El crecimiento irrefrenable del número de homicidios durante el chavismo provocó que durante años el gobierno ocultara las cifras, para pasar luego a ofrecer unas estadísticas retocadas, entre las que no figuraban ni enfrentamientos ni los fallecimientos por causas desconocidas. Desde la llegada de Chávez al poder hasta hoy, sumando los seis años de Nicolás Maduro en el Palacio de Miraflores, se contabilizan en torno a 330.000 muertes violentas, cuando en 1998 apenas sumaban 4.550. El capitalismo, los videojuegos, las series de narcos, las telenovelas, Spiderman y Superman fueron señalados por la revolución como los grandes culpables de una plaga que no cesa.

“Venezuela es un territorio controlado por las armas, donde se vive por el control de las armas y no por la ley”, explicó Briceño. “La tasa es más de ocho veces lo que la Organización Mundial de la Salud considera una epidemia de violencia criminal”, añadió el penalista Izquiel. “Pobres matando pobres”, es el veredicto del director de la OVV, gran experto nacional, que explica el fenómeno de violencia de su país sumándole la impunidad reinante (solo van a juicio el 8% de los homicidios), la proliferación de bandas, los tentáculos de la narcoviolencia, el discurso violento de distintas instituciones del Estado a lo que ahora se suma la descomunal crisis económica y social.

Los estados más violentos del país son el sureño Bolívar, donde son constantes los enfrentamientos entre mafias por el control de minas ilegales de oro, y Aragua y Miranda, ambos en el norte del país.

El 2018 cerrará con más de 23 mil muertes violentas por Israel Barbuzano – Venepress – 27 de Diciembre 2018

La tasa de muertes violentas se ubicó en 81,4 por cada 100.000 habitantes

El 2018 cerrará con más de 23 mil muertes violentas

La organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Violencia publicó su informe anual del año, en el que se registró 10.422 homicidios, 7.523 ocasiones en las que hubo resistencia ante las autoridades y 5.102 casos de muertes que están siendo procesados por la ley. La tasa de muertes violentas se ubicó en 81,4 por cada 100.000 habitantes. Siendo Aragua el estado con más homicidios registrados durante este año.


 

 


 

El informe fue presentado este jueves durante en Caracas por Roberto Briceño-León, director del la ONG. Según Briceño-Leon la violencia en el país demostró nuevas facetas y se fortaleció en los sectores más pobres y resaltó el nexo entre la policía y los delitos implicados.


 

Venezuela, el país más peligroso del mundo por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 2 de Diciembre 2018

Miguel Henrique Otero

El relato de cómo Venezuela se ha convertido en el país más peligroso del mundo es revelador: hace patente que la violencia múltiple es el resultado neto de la demolición sistemática de las instituciones, y que, en términos de la sociedad, nada tiene consecuencias tan veloces y letales como el acorralamiento y destrucción del Estado de Derecho.

La violencia verbal, que había disimulado durante su primera campaña electoral, comenzó a destaparse al poco tiempo de acceder al poder. A partir de 2002, grupos organizados comenzaron sus ataques a concentraciones y marchas pacíficas de opositores. Se crearon los colectivos, bandas armadas y politizadas, lideradas, en su mayoría, por delincuentes de amplio prontuario.

La politización del que era el Cuerpo Técnico de Policía Judicial no tardó en producirse. Lentamente comenzaron a erosionarse las capacidades profesionales de ese organismo policial, que fue modelo en toda América Latina, durante los años ochenta y parte de los noventa. Se entregó el control de las cárceles a incompetentes y corruptos. Se permitió que los centros penitenciarios se convirtieran en núcleos mafiosos que, protegidos por sus carceleros, manejaban y manejan redes de secuestradores, sicarios y distribuidores de drogas.

Un elemento fundamental, cuyas secuelas se proyectan hasta nuestros días, tiene su origen en los pactos que Chávez estableció con las narcoguerrillas de Colombia. Las regiones fronterizas de los estados Zulia, Táchira y Apure se abrieron para que los integrantes de estas bandas armadas dispusieran de zonas de alivio, con licencia para desarrollar, en territorio venezolano, algunos de sus negocios históricos: el narcotráfico, el secuestro, el robo de ganado y el contrabando.

El colapso de los tribunales; la venta de sentencias; el nombramiento como jueces o magistrados de personas con expedientes penales; la intervención de los cuerpos policiales, con el objetivo de someterlos a intereses políticos; la contratación de delincuentes como guardaespaldas, choferes y en cargos de seguridad; el establecimiento de políticas que permitieron y permiten que bandas armadas gestionen supuestos programas sociales en los barrios; el apoyo financiero y político que se presta, desde hace quince años a los mencionados colectivos; el estatuto de impunidad que se les ha garantizado a estos grupos y a delincuentes de toda índole; la multiplicación de mafias, con la participación de militares, en puertos, aeropuertos, carreteras y controles fronterizos; la corruptela extendida y generalizada en toda clase de trámites, que obliga a los ciudadanos a pagar coimas a cambio de autorizaciones y trámites a los que tienen derechos, todas estas son fuerzas que han ido alimentando un ambiente proclive a la violencia en todo el país.

Un elemento central, además, radica en los denunciados vínculos que grupos de militares y civiles mantienen con el narcotráfico. El caso de Francisco Flores y Efraín Campo revela cómo el poder ha venido haciendo uso, a su antojo, de los recursos y la autoridad del Estado, para delinquir. Como se ha informado, el hangar presidencial era el punto de salida previsto para el envío de 800 kilos de cocaína que, luego de una parada en Honduras y otra en Haití, seguirían rumbo a Estados Unidos.

El ataque que una facción del ELN, narcoguerrilla de Colombia, realizó en contra de miembros de la Guardia Nacional en el estado Amazonas, con saldo de 3 muertos y alrededor de 10 heridos, ha develado una penetración del territorio venezolano, producto de la complicidad y la omisión de los responsables de la seguridad y la soberanía del territorio venezolano. Diputados a la Asamblea Nacional han denunciado la presencia de narcoguerrilleros en ocho regiones, próximas o no a las fronteras.

En este marco de negligencia, de destrucción de la función pública, de desviación y robo de los recursos, de uso de las instituciones –Pdvsa es el summum de este señalamiento– para objetivos distintos a su naturaleza, constituyen el marco en el que actúa la delincuencia en Venezuela. Es tal la magnitud de la amenaza que pueblos y ciudades se vacían al caer la luz del día. Las actividades nocturnas han desaparecido. El empobrecimiento de las familias no se limita a las condiciones de hambre, de enfermedad, de escasez y de inmovilidad creciente –Venezuela es un país cada día con menos transporte–: también las familias han perdido el derecho al espacio público, ahora bajo el control de las bandas que circulan en las ciudades, buscando a quien secuestrar, robar o simplemente matar.

Venezuela, uno de los países más peligrosos del mundo por Luis Cano – La Patilla – 28 de Noviembre 2018

 

El mapa de la peligrosidad en el mundo, realizado a partir de las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, ha variado ligeramente respecto al año pasado. Cuatro países han empeorado su nivel de riesgo, de forma muy acusada Nicaragua; mientras que siete han mejorado, entre ellos Irak y Arabia Saudí, publica ABC.

Exteriores establece una relación, país por país, de recomendaciones de viaje para los españoles antes de salir al extranjero. Estos consejos son actualizados de forma continua en función de los acontecimientos. A partir de la literalidad de estos avisos, indirectamente se desprende un índice oficioso de peligrosidad mundial, representado en este mapa interactivo a partir de colores. Pincha sobre cada país en el mapa para conocer las recomendaciones.

Rango de máximo peligro

(Incluye el 12% de los países)

-Negro: «Se desaconseja el viaje bajo cualquier circunstancia». Nueve países.

La lista de países más peligrosos del mundo se ha reducido a nueve miembros, tres menos que el año pasado. Irak ha conseguido salir por fin y rebajar un nivel su estado de peligrosidad. Salen también Burundi, que entró el año pasado, y Mali. Ningún país nuevo se suma a la lista. Permanecen en ella Siria, Yemen, Afganistán, Libia, República Centroafricana, Somalia, Eritrea, Sudán del Sur y Papúa Nueva Guinea.

-Rojo: «Se desaconseja a no ser por extrema necesidad». 14 países.

Venezuela deja de ser el único país iberoamericano en el segundo máximo nivel de peligrosidad después de la revisión del riesgo en Nicaragua. El país centroamericano ha escalado dos grados en menos de un año debido a la inseguridad y la inestabilidad en mitad de la crisis del gobierno sandinista de Daniel Ortega. Además de Irak, Mali y Burundi, que han mejorado ligeramente su situación respecto a 2017, en este estadio están Haití, Corea del Norte, Egipto, Níger, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo, Burkina Faso y Chad. Arabia Saudí y República del Congo, que mejoran su situación respecto al año pasado según las recomendaciones de Exteriores, salen del nivel rojo.

Con zonas a evitar
(Incluye el 40% de los países)

-Marrón: «Se recomienda viajar con extrema precaución y abstenerse de hacerlo por determinadas zonas». 27 países.

Colombia, Guatemala, Honduras y El Salvador son los países americanos que forman parte del nivel de extrema precaución y con zonas a evitar. Un estadio copado por países africanos (Kenia, Camerún, República del Congo y Sudáfrica, entre otros), pero con hueco también para asiáticos como Tailandia y Filipinas. Israel también forma parte de este rango, así como los territorios palestinos. Se mantiene en la lista Turquía. Guinea y Etiopía, que empeoran su situación, son las dos novedades.

-Naranja: «Se recomienda viajar con precaución y abstenerse de hacerlo por determinadas zonas». 51 países.

El nivel más numeroso es, a su vez, el más heterogéneo, ya que la peligrosidad se restringe a zonas concretas y no a todo el país. Así, por ejemplo, Japón está por su riesgo sísmico, Corea del Sur por su frontera con el régimen de Pyongyang, y Rusia por su agitado Cáucaso. Los gigantes China e India forman parte del nivel. La mayoría de los 51 miembros de la lista, no obstante, están ahí por la criminalidad en determinadas áreas. Así ocurre con países de Iberoamérica como Brasil, México, Perú y Ecuador. También hay estados europeos: Serbia, Chipre, Armenia y Georgia. La lista se ha reducido respecto al año pasado, cuando eran 53, puesto que no ha habido ninguna incorporación y sí algunas salidas por la mejora de su situación, como son el caso de Ruanda y Trinidad y Tobago.

Precaución
(Incluye el 28% de los países)

-Ámbar: «Se recomienda extremar la precaución durante el viaje». 13 países.

A diferencia del anterior, no incluye zonas a evitar, pero la precaución extrema es generalizada en todo el país, principalmente por la criminalidad. La lista está formada por 13 países, principalmente africanos, como Togo o Ghana. Aunque también hay asiáticos como Malasia. Entra en este nivel Tanzania, que aumenta su peligrosidad respecto del año pasado.

-Amarillo: «Se recomienda viajar con precaución». 43 países.

Países con delincuencia alta sin ser alarmante. África tiene aquí su suelo, con países como Marruecos o Guinea Ecuatorial. También Iberoamérica, con Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia, Cuba, República Dominicana y Costa Rica. La lista se amplía respecto al año pasado, gracias a la incorporación de países que han mejorado su situación, como Ruanda y Trinidad y Tobago.

Sin restricciones
(Incluye el 20% de los países)

-Azul: «No hay restricciones específicas relativas a viajes a este país». 41 países.

Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Samoa y 35 países europeos (es decir, todos menos algunos balcánicos) forman el grupo con menor riesgo. Taiwán es el único país asiático en un rango sin representantes africanos ni de Iberoamérica. No varía la lista respecto a los últimos dos años.

No obstante, Exteriores remarca en cada información de país: «Se recuerda que en estos momentos ninguna región del mundo y ningún país están a salvo de posibles actos terroristas».

Así resisten los venezolanos a una criminalidad desbordada por AFP – El Nacional – 19 de Noviembre 2018

Los ciudadanos toman medidas para intentar ser víctima de actos delictivos en el país

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Además de la falta de alimentos y medicinas, los venezolanos también lidian con altos índices de inseguridad: cada hora, tres personas mueren de forma violenta en el país.

La ONG Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) registró 26.600 homicidios en 2017, una tasa de 89 por cada 100.000 habitantes, 15 veces mayor al promedio mundial. “Los venezolanos toman medidas cotidianas sustentadas en el miedo o el deseo de protegerse. Se adaptan a la situación de inseguridad, pero eso implica pérdida de libertad”, explicó a AFP Roberto Briceño, director del OVV.

El celular o la vida

El hermano menor de Yamileth Marcano, una maestra de 46 años, fue asesinado al salir del taller de mecánica donde trabajaba. Un joven de 19 años lo apuñaló para robarle su teléfono inteligente.

La mujer vive en una casa enrejada en el este de Caracas. Su hijo dejó la universidad y emigró a Italia con su padre luego de que, mientras conducía, dos muchachos en moto le pusieran una pistola en la cabeza para quitarle el celular. Ella y una sobrina lo acompañaban.

“Yo gritaba como loca: ‘¡dáselo!’. Vino a mi mente mi hermano. La inseguridad está matando a jóvenes y viejos. Cualquiera está expuesto. Te roban en la calle, en la playa, en el mercado, en el hospital… ¡Terrible vivir así!”, lamentó.

Como ella, muchos en Venezuela usan un celular analógico en la calle. El smartphone se deja en casa, o nunca se saca del bolso.

Acompañados por Pana

Aún está en la memoria de los venezolanos el crimen de la ex Miss Venezuela Mónica Spear y su esposo, baleados por unos delincuentes en 2014 en una carretera donde se había averiado el vehículo en el que iban de vacaciones. Su hija quedó herida.

En Caracas surgió una iniciativa para acompañar a quienes sufren problemas en la vía. Con chalecos fosforescentes, cascos, gafas oscuras y radioteléfonos, seis hombres viajan en sus motos para rescatar a Carmen García, estudiante de medicina que se quedó varada en una autopista.

Tardaron ocho minutos en llegar desde que García activó en el celular la aplicación Pana. “Damos seguridad, pero también atendemos la ansiedad cuidando, asistiendo. Tranquilizamos al cliente por teléfono y cara a cara. El servicio es rápido, confiable, simple. No todos pueden tener escoltas o blindar un carro”, comentó a la AFP Domingo Coronil, gerente de Pana.

El servicio anual cuesta unos seis dólares, pero las labores de asistencia tienen un valor adicional.

Vidrios “antivandálicos”

En Blindacars Express, ubicado en un centro comercial del este de Caracas, su gerente Julio César Pérez entrega a un cliente dos enormes camionetas negras a las que acaban de instalar en los vidrios el laminado antivandálico de mayor grosor.

“Cada vez más la gente requiere este servicio. Los delincuentes no discriminan clases sociales. Aquí vienen vehículos de baja, media y alta gama”, comentó Pérez.

El dueño de las camionetas explica que en una se trasladan su esposa e hijos y en la otra él viaja a menudo fuera de Caracas, donde los hampones suelen tirar piedras, palos o botellas para obligar a los viajeros a detenerse y así robarlos o secuestrarlos.

“Pasan cosas horribles. La inseguridad está muchísimo peor, antes solo los diplomáticos blindaban los carros, pero en Venezuela los ciudadanos comunes sufrimos el mismo problema”, declaró bajo anonimato este comerciante agrónomo, de 44 años.

En las calles venezolanas es raro ver un carro sin vidrios oscuros.

“Toque de queda” virtual

Las calles de Caracas y otras ciudades del país quedan desoladas cuando se oculta el Sol. “Mi vida nocturna se redujo totalmente. Antes salía todos los fines de semana, ahora muy poco. Desde que salgo de mi casa me siento en peligro. Si voy a la discoteca, pago transporte a un conocido, no confío en los taxis”, dice Adrialis Barrios, comunicadora de 23 años.

Muchos prefieren las reuniones en casa por considerarlo como más seguro y barato, mientras que algunos optan por esperar a que amanezca para volver a su casa.

Pernoctar en el aeropuerto 

Eglis Torres, maestro constructor de 60 años, pasó la noche en una banca del aeropuerto de Maiquetía cuando iba de viaje por trabajo a Costa Rica. Su esposa Neila lo acompañó en espera.

Llegaron a las 5:00 pm y el vuelo salía al día siguiente a las 7:00 am. Torres chequeó tres horas antes y ella esperó la salida del sol para regresar a Caracas en autobús junto a un grupo.

“Mi carro es viejo y es riesgoso quedarse accidentado en esa carretera tan peligrosa. Lo mejor es quedarse en el aeropuerto y acompañado porque te roban las maletas. Una noche en vela pero no pierdes el avión ni la vida”, dice Torres a la AFP.

Es usual ver gente durmiendo en las bancas y en el piso junto a sus maletas. Pero tampoco adentro es seguro. Ha habido estafas, robos y hasta asesinatos. La mayoría de las aerolíneas extranjeras prohíbe que sus tripulaciones pernocten en Venezuela.

El padre de Leopoldo López denuncia un aumento de la violencia en Venezuela – okdiario – 28 de Octubre 2018

Leopoldo López-Venezuela
Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano.
 

Leopoldo López Gil, padre del dirigente opositor preso en Venezuela Leopoldo López, ha advertido este sábado sobre el aumento de la violencia social y política en su país, que se ha cobrado 30.000 víctimas mortales desde que el chavismo asumió el gobierno en 1999.

López Gil, que desde hace cuatro años reside en Madrid exiliado, ha calificado de “terrible” la situación económica, social y política de su país que se ha “agravado” durante la presidencia de Nicolás Maduro.

En declaraciones a los periodistas formuladas en Gijón momentos antes de participar en una conferencia sobre”los peligros del populismo” organizada por el PP de Asturias, López Gil ha pedido “la vuelta a la democracia en Venezuela”.

Ha asegurado que el índice de precios al consumo ha subido un 465 por ciento en los últimos dos meses, y que la moneda nacional, el bolívar, ha perdido 8 ceros desde que Hugo Chávez asumiera la presidencia el 2 de febrero de 1999.

Según ha explicado, en los últimos años se ha aumentado la violencia por delincuencia común y los asesinatos por razones políticas.

Ha añadido que organismos de derechos humanos cifran en 30.000 los crímenes cometidos por delincuentes comunes y grupos paramilitares desde el inicio de la llamada “Revolución Bolivariana”.

El padre de Leopoldo López ha denunciado además que el régimen de Maduro ha impedido el ejercicio de la libertad de prensa al tener controlados los medios de comunicación.

López Gil ha indicado que los periódicos están obligados a comprar el papel para sus impresiones a un sindicato controlado por el Gobierno, lo que les condiciona sus líneas editoriales.

María Corina Machado: «El ataque lo ordenó Maduro desde Miraflores» por Gabriela Ponte – ABC – 26 de Octubre 2018

La líder opositora fue víctima de un ataque ayer en un mítin político en Bolívar

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El expresidente de Colombia Andrés Pastrana ya lo había advertido a los medios de comunicación el lunes: «El régimen de Nicolás Maduro planea un atentado contra María Corina Machado». Pasadas 48 horas, la líder del partido opositor Vente Venezuela sufrió un ataque violento mientras se encontraba en medio de una caminata en Upata, en el estado Bolívar, ubicado al sur del país.

«Al parecer Maduro me quiere muerta, yo por el contrario lo quiero vivo, pero fuera del Gobierno para que enfrente la justicia por todo el daño que le ha hecho a nuestro país», declaró a ABC Machado, mientras aseguraba que «el ataque fue ordenado desde Miraflores».

El partido Vente Venezuela denunció que con piedras, palos, tubos y otros objetos contundentes arremetieron contra los activistas a la altura de la plaza Bolívar de la ciudad. «Lo que sucede en Venezuela es que las mafias se apoderaron del Estado, el Estado es la mafia», señaló la opositora a este diario.

El ataque dejó a más de 25 miembros de la organización heridos, incluyendo a la coordinadora nacional. «Habíamos recibido advertencias de que no nos iban a dejar llegar a Upata. En la plaza nos estaban esperando unas 80 personas violentas, entre ellas, trabajadores de la alcaldía, un concejal y hasta la alcaldesa», denunció.

Ante la propuesta de España de reiniciar el diálogo en Venezuela, la dirigente política afirmó que es el mismo «crimen» desde hace cuatro años cuando lo plantearon por primera vez. «El régimen no va a ceder por las buenas y los que lo apoyan quieren imponer la permanencia de Maduro para siempre. Dos años más de hambre y éxodo son inaguantables».

Asimismo, comentó que la salida es por «la fuerza» que no implica violencia y que se necesita de la fuerza internacional, de los mercados y de las internas, tanto civiles como militares.

Rechazo internacional

El ataque contra Machado recibió ayer el rechazo internacional. El presidente de la Fundación Concordia y Libertad, Adolfo Suárez Illana, condenó enérgicamente el ataque y se puso en contacto con ella para interesarse por su estado de salud. Suárez Illana envió un mensaje de ánimo y de respaldo a la líder y a otros dirigentes políticos de la oposición que se mantienen en pie pese a las agresiones del Gobierno venezolano.

La eurodiputada española y vicepresidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Beatriz Becerra, pidió a la jefa de la diplomacia, Federica Mogherini, «inmediata condena y acciones concretas» ante estos hechos.

También el Gobierno de EE.UU. condenó el ataque y desde la cuenta de Twitter de la Embajada en Caracas aseguró que «estamos profundamente consternados en relación al ataque en contra de Maria Corina Machado y otros funcionarios durante un evento en el Estado Bolívar. La violencia nunca es la solución. Las ideas son siempre más fuertes que la fuerza bruta».

Machado ha sido agredida físicamente en otras ocasiones, la más violenta fue cuando le partieron la nariz causándole cuatro fracturas durante un enfrentamiento en la Asamblea Nacional cuando era diputada.

 

María Corina Machado, la sangre en su camisa, luego de ser atacada por hordas chavistas – La Patilla – 24 de Octubre 2018

La líder de la oposición María Corina Machado. / AFP PHOTO / Federico PARRA

María Corina Machado, la principal vocera del partido de oposición, Vente Venezuela, fue agredida junto a su equipo por ordas violentas en Upata, estado Bolívar.
Las fotografías compartidas por Machado minutos después del hecho, evidencian el maltrato al que fue sometida.

La sangre y el sudor resaltan sobre su camisa blanca, visiblemente deteriorada.  Su cabello desordenado también testifica la agresión.

Sin embargo, su semblante se mantiene decidido e indignado.

¿El crimen nos devorará? por Luis Ugalde S.J. – Notiespartano.com – 18 de Octubre 2018

download.jpgEl horrendo asesinato de Fernando Albán – privado de libertad sin orden de detención, violando la ley y arrastrado y empujado a la muerte en el SEBIN- ha sobrecogido al país y al mundo, que ya venían alarmados con el crimen que anda suelto en Venezuela. Testimonios de alta credibilidad vienen informando de detenciones ilegales, violaciones sistemáticas de procesos judiciales con detenidos incomunicados de sus familiares y abogados, ejecuciones extrajudiciales, órdenes de excarcelación burladas, extorsiones de miles de dólares para salir de la injusta prisión etc. Parece incomprensible que algunos que en otro tiempo reclamaban derechos humanos y que todavía hoy quieren ostentar el título de sus “defensores”, sean los primeros encubridores. Son más que alarmantes las informaciones que llegan sobre militares detenidos, incomunicados y maltratados. No es menos preocupante la persecución selectiva de líderes de partidos que el régimen ha decidido descabezar. Y cínicamente hablan de elecciones libres y de diálogo con esos mismos perseguidos y encarcelados. ¡Dialogar con una pistola al pecho! y con la condición previa de reconocer a una tiranía que se auto-prorroga por seis años más, para castigo de millones de venezolanos.

Pero el crimen no está sólo en las cárceles y en la manipulación de la justicia, sino que se ha generalizado a las diversas áreas económicas, sociales y políticas, donde actúa el gobierno y sus armados, legales e ilegales: contrabando de gandolas en las fronteras, tráfico millonario de droga, robo sistemático en las alcabalas a quienes transportan víveres, chantaje a los comercios, extorsión a quienes necesitan sus documentos, trasiego multimillonario de dólares preferenciales, niños comiendo en la basura… La inseguridad reina entre los productores del campo y los vecinos de la ciudad. Tan grave es el cinismo y la complicidad, que muchas bandas se sienten autorizadas e incluso invitadas a vivir del crimen y del abuso, imitando a los corruptos de más arriba.

El Libertador, cuando ya las tropas enemigas iban en retirada y amanecía la República, decía alarmado “la anarquía nos devorará”. La anarquía y el crimen reinan hoy cuando impunemente se violan los derechos de los otros y se usa la ley para eliminar a los rivales. Hoy de la República no queda sino el nombre y el Estado no es garantía para todo ciudadano, sino sinónimo de abuso y botín privado.

No extraña que al régimen le suenen a denuncia el par de primeros artículos antidictatoriales que definen el alma de la Constitución de 1999:

Artículo 2. “Venezuela se constituye en un estado democrático y social de derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la 1 responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

Artículo 3. “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.

Los hechos hacen que estos artículos suenen a una burla cínica y cruel. En vista de que ni quieren ni pueden convertir en vida la Constitución de 1999, deciden eliminarla e imponer otra constitución tiránica como lápida de la sociedad muerta. Ejecutarán este crimen a no ser que nos pongamos de pie y unidos todas las diversas agrupaciones, asociaciones, organizaciones y partidos, asumiendo el deber ciudadano y la obligación de conciencia de defenderla. Si no queremos que el crimen termine devorando al país, todos tenemos que levantar- como nos lo manda la Constitución en el artículo 333- con una voz unida que clama ¡basta ya!, y actuar de modo eficaz para frenar la muerte en todas sus formas y restablecer el orden constitucional.

Con ello estaremos honrando la memoria y el sacrificio de la vida de Fernando Albán y de muchos más, perseguidos, asesinados y maltratados; de millones a quienes el crimen en sus múltiples formas les ha arrebatado su vida digna, en libertad y justicia. ¡Dios bendiga a Venezuela y nos de ánimo con su “Levántate y camina!”

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