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EE UU incluye a Cuba y Venezuela en su lista de “adversarios extranjeros” – América 2.1 – 8 de Julio 2020

Esta orden tiene como objetivo proteger las instalaciones y los sistemas de control necesarios para operar la red eléctrica de las «actividades maliciosas» de actores extranjeros, y ordena al Departamento de Energía que los defina.

A consideración de este Departamento, y basándose en informes de la comunidad de inteligencia, según el mismo diario, los países mencionados podrían atacar la red eléctrica de EE UU.

De la lista se han librado otros países considerados patrocinadores del terrorismo, como Siria y Sudán.

La orden prohíbe la adquisición de equipos de estos países que podrían hacer que la red eléctrica estadounidense sea vulnerable a los ataques cibernéticos

La orden ejecutiva, detalla El Nuevo Herald, define el término «adversarios extranjeros» como gobiernos y actores extranjeros que han mostrado «a largo plazo un patrón o conductas significativamente adversas a la seguridad nacional de Estados Unidos».

El Departamento precisó que los actores extranjeros señalados «están empleando combinaciones innovadoras de espionaje tradicional, espionaje económico y operaciones cibernéticas y en la cadena de suministro para obtener acceso a infraestructura» energética en Estados Unidos.

La orden ejecutiva prohíbe la adquisición de equipos o software de estos países que podrían hacer que la red eléctrica estadounidense sea vulnerable a los ataques cibernéticos.

Aunque es poco probable que las empresas estadounidenses importen software de Cuba y Venezuela por las posibles sanciones, recuerda el diario de Miami, la designación de ambos países como «adversarios» se suma a la «campaña de máxima presión» que la administración lanzó el año pasado para obligar al líder venezolano Nicolás Maduro a salir del poder.

El pasado mayo, el Departamento de Estado volvió a incluir a Cuba en su lista de países que «no cooperan completamente» con EE UU en la lucha antiterrorista, una medida que prohíbe vender armas a la Isla y que también afecta a Venezuela, Irán, Siria y Corea del Norte.

 

 

Bolton’s Warmed-Over Venezuelan Dish by Mary Anastasia O’Grady – Wall Street Journal – 21 de Junio 2020

The elephant in ‘The Room Where It Happened’ is an intelligence failure.

National security adviser John Bolton speaks in Lima, Peru, Aug. 6, 2019.

During John Bolton’s 17 months as White House national security adviser, he headed a U.S. policy aimed at removing Venezuelan dictator Nicolás Maduro and restoring that country’s democracy. A chapter in his new memoir, “The Room Where It Happened,” is his version of what went wrong.

The book isn’t the “tell-all” it’s cracked up to be. The U.S. policy crackup in Venezuela is more than anything else a colossal intelligence failure. Either because he doesn’t understand that reality or, more likely, because writing about U.S. intel capabilities would have landed Mr. Bolton in legal trouble, he doesn’t go there.

Instead he trains his firepower on the lack of coordination of the interagency process and lays the blame on President Trump. The breakdown in intel is there—but you have to read between the lines to find it.

The president claims he fired Mr. Bolton in September 2019. Mr. Bolton says he quit. In either case they parted on bad terms and now Mr. Bolton is getting even. The 39 pages of his book devoted to Venezuela include juicy tidbits from private conversations and closed-door meetings that many argue he was honor-bound to withhold from the public at least until after Mr. Trump’s time in office.

Trump critics will delight in these vignettes, as they support charges that the president is an erratic decision maker with a short attention span and weird fixations. Mr. Maduro can be expected to make hay out of claims that Mr. Trump has been privately critical of interim Venezuelan President Juan Guaidó, at one point referring to him as “the Beto O’Rourke of Venezuela.”

The Venezuela mess predates the Trump presidency. President Obama was clueless about the threats that the military dictatorship in Caracas and its handlers in Havana pose to the region, and his policies weakened the democratic opposition by strengthening U.S. ties to the Castro regime. John Kerry, Mr. Obama’s secretary of state, even declared the end of the Monroe Doctrine. Mr. Bolton thinks his Venezuela policy failed because Mr. Trump wasn’t sufficiently committed to its success.

In January 2019 Venezuelans cheered when Mr. Guaidó, then-president of the National Assembly, made a constitutional claim on the presidency. “The revolution was on,” Mr. Bolton writes. He ordered his staff to issue a statement in support of the new government while Mr. Maduro refused to step aside.

The U.S. recognized Mr. Guaidó, and Mr. Bolton argued that Washington should move fast with biting sanctions on the Maduro regime. For that he needed leadership from Treasury and the State Department, and he says he got none.

Treasury Secretary Steven Mnuchin takes the sharpest criticism from Mr. Bolton, who says that Treasury resisted oil sanctions and financial sanctions every step of the way. Commerce Secretary Wilbur Ross explained to Mr. Bolton that Mr. Mnuchin was “more worried about secondary effects on U.S. companies than about the mission.”

The State Department wasn’t much help. In answer to Mr. Mnuchin’s objections to the oil sanctions, Secretary Mike Pompeo suggested that they be done “in slices,” a far cry from the shock and awe Mr. Bolton wanted.

Mr. Pompeo didn’t have a handle on the bureaucracy below him either. State’s Bureau of Western Hemisphere Affairs went into “open revolt against petroleum sanctions” on the grounds that they would “endanger embassy personnel.” Mr. Bolton writes that Mr. Pompeo one day called him, “uncertain about what to do about the bureaucracy’s resistance.”

Mr. Pompeo eventually went along with the oil sanctions, but Mr. Bolton worried that State personnel were simultaneously undermining coalition-building efforts in the region. Later, when Mr. Bolton announced in a meeting a plan to broaden and deepen the sanctions, Energy Secretary Rick Perry, National Economic Council Director Larry Kudlow, Commerce’s Mr. Ross and Homeland Security Secretary Kirstjen Nielsen backed him. “Mnuchin was resistant” and “Pompeo was largely silent.”

“Disarray” at the State Department and “Treasury footdragging” were harmful to the sanctions cause, Mr. Bolton writes, insisting that “time lost in internal debate was equivalent to throwing Maduro a lifeline.”

Yet the elephant in the room—where it happened—is the glaring absence of human intelligence on the ground. Mr. Pompeo’s decision to close “Embassy Caracas and withdraw all U.S. personnel” because he feared “another Benghazi” was a devastating miscalculation. In particular, when Mr. Guaidó launched an effort to unseat Mr. Maduro on April 30, 2019, the U.S. was flying blind.

Mr. Bolton’s tactical maneuvers failed, but probably not for the reasons he gives. The U.S. is in a proxy war with Russia, Iran, China and Cuba in Venezuela, and Washington fails to assess adequately its enemies’ effectiveness in the areas of intelligence, propaganda and strategy. Mr. Bolton’s narrative takes revenge but does nothing to advance U.S. interests.

Neruda escribe sobre Venezuela por Fernando Mires – Blog Polis – 10 de Junio 2017

NERUDAIMAGENDESUROSTROFONDOGRISEstaba a punto de pintar el techo de una habitación de mi casa. No es una biblioteca, pero está llena de libros, amarillos por culpa de ese tiempo que ni a los libros perdona.

Tuve que retirar los más apegados al techo. Había algunos perfectamente desechables. Pero también estaban ahí todos los que de la obra póstuma de Neruda publicó la editorial Seix Barral en letras muy pequeñas, casi imposibles de leer. Los retiré uno a uno, con mucho cuidado, como si fueran de vidrio. Al depositarlos en una mesa no pude resistir la tentación de leer al azar algunos versos. Su poesía póstuma no es la del Neruda de las antologías. Es más bien reflexiva, casi filosófica, radicalmente apolítica, y hasta inmaterial. Como si ya el poeta hubiera pensado en alguna despedida.

Antes de  continuar mi obra pictórica abrí  “Para Nacer he Nacido“, libro escrito en prosa. Lo abrí en donde estaba el marcapáginas. Ante mi sorpresa, encontré allí un parrafo dedicado a Venezuela.

Racionalista contumaz, jamás he creído en magias o anunciaciones. Pero creo en las casualidades. Pienso incluso que la vida no es más que la suma de muchas casualidades. Por eso mismo no pude evitar pensar (sentir) que ese párrafo lo había escrito Neruda para la Venezuela de hoy. Como si de algún modo hubiera visto algo que recién podemos ver.

Confieso: yo no había leído “Para nacer he nacido” desde hace más de treinta años. En ese tiempo lo que menos me interesaba era Venezuela. ¿Por qué estaba el marcapáginas puesto ahí? No sé. No lo sé.

Transcribo a continuación el párrafo que escribió Neruda sobre Venezuela:

¿Dónde está Santocristo? Venezuela me llama. Venezuela es una llama, Venezuela está ardiendo. Yo no veo las nieblas de este gran otoño, yo no veo las hojas enrojecidas. Detrás de París, como un fanal de faro, de luz multiplicada, arde Venezuela. Nadie ve esta luz en las calles, todos ven edificios, puertos y ventanas, personas apresuradas, miradas que enceguecen. Todos van sumergidos en el gran otoño. No es mi caso.

Yo detrás de todo veo a Venezuela como si detrás de mi única ventana se debatiera con toda la fuerza del fuego una gran mariposa.¿Dónde me llevas?

Hasta ahí el párrafo que Neruda dedicó a Venezuela.  No quiero hacer ningún comentario.

Estadisticas Venezuela COVID-19 – Patria Blog – 19 de Mayo 2020

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Recuperados (acumulado)

Recuperados por día

 

 

Oriundo de estas tierras por Igor Barreto – ProDaVinci – 14 de Mayo 2020

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Parte de la Sabana de Carabobo que ocupó el ejercito español

Estados Unidos de Venezuela fue alguna vez el nombre de este país. Para mí, estaba bien. La casa de mi niñez no distaba ni tan siquiera un centenar de metros de la orilla del río Apure, y en las tardes paseaba por su húmedo borde desde el cual se podía ver cómo las aguas arrastraban descomunales troncos que venían de la selva de San Camilo.

A ratos, sólo a ratos, era posible adivinar la delgada ceja de monte de la otra orilla donde comenzaba Venezuela. Pasaba el tiempo escuchando los acordes de la música del botiquín de la familia Villanueva. Debo decir con franqueza que no me sentía venezolano, esa nacionalidad era una incógnita. Me consideraba oriundo de estas tierras del vértigo llano, y ese sentimiento lo tuve hasta muy entrada la adolescencia.

Fue entonces cuando realicé un viaje a la ciudad de Maracay para asistir a la graduación como pianista de la muy maquillada Tía María. El acto (recuerdo) ocurrió en un conservatorio que funcionaba frente a un parque de frondosos árboles de cedros. Durante la ceremonia la admirada Tía debía interpretar uno de los tres nocturnos de Claude Debussy. Era un orgullo para sus hermanas arregladas con modestia pueblerina. Nunca podré olvidar los planchados atuendos, el decoro que nos dictaba nuestro remoto lugar de origen. Había cierta testarudez en el conjunto verde que vestía para aquella ocasión, un empeño de la familia para justificar el parecido que tenía con el hermano asesinado por sus compadres en el hato La Reforma.

Pero la herencia siempre nos da reveses y oportunidades, y entendí, aquella tarde, que los famosos Nocturnos de Debussy podrían convertirse en la piedra angular de mi venezolanidad, algo ligado al reconocimiento de lo extraño. Aquel viaje me enseñó que podía ser un otro, que se vinculaba en sabia mezcolanza con otras formas de sentir y comportarse frente al mundo. Todo ello sin renunciar al  río Apure, y sus insondables «madre viejas».

¿Cómo evoluciona el número de casos confirmados de COVID-19 en Venezuela? – ProDaVinci – 4 de Abril 2020

A continuación, presentamos un tablero interactivo que muestra los datos de los casos confirmados de COVID-19 en Venezuela, divulgados por las autoridades. Este tablero incluye el reporte de nuevos casos confirmados por día y la evolución de la cantidad acumulada de casos confirmados. También se presenta un mapa que muestra el número de casos confirmados en cada estado del país, así como la distribución por género. Al 4 de abril de 2020, el país acumula 155 casos confirmados en 20 estados y siete fallecidos. Han transcurrido 23 días desde que se reportó el primer caso confirmado en Venezuela. El Índice de fatalidad por caso es 4,52%.

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Los epidemiólogos explican que el número de casos confirmados tiene una relación directa con el número de pruebas de diagnóstico que se realizan. Mientras más pruebas se hacen en proporción a una población, hay una mayor probabilidad de que más casos sean detectados. La fecha en que se confirma cada caso es posterior a la fecha de contagio, en consecuencia, el inicio de la confirmación de casos no coincide con el inicio de la epidemia.

¿Cómo prevenir el contagio?

La recomendaciones principales de la OMS son:

  1. Lavar las manos con agua y jabón con frecuencia, o usar gel desinfectante con una base de alcohol de al menos 60%.
  2. Evitar tocarse la cara con las manos.
  3. Cubrirse al toser o estornudar con la parte interna del brazo.
  4. Evitar el contacto con personas infectadas.
  5. Mantenerse al menos a un metro de distancia de otras personas.
  6. Evitar actos públicos con asistencia masiva.
  7. Desinfectar las superficies con las que se tiene contacto frecuentemente
  8. Permanecer en casa si presenta síntomas.

***

Si usted ha viajado o ha tenido contacto con personas que hayan estado en países afectados, o presenta síntomas similares a los de la enfermedad, consulte a su médico.

 

La Soledad film de Jorge Thielen Armand – Filmatique – Abril 2020

La Soledad - Intro

Vea la pelicula completa en el siguiente enlace :

La Soledad - Film

La Soledad - Trailer

Sparkling with flourishes of magical realism, La Soledad offers a parable of survival in contemporary Caracas. A personal look at the Venezuelan crisis, Jorge Thielen Armand’s feature film debut premiered at Venice, Istanbul and BAFICI.

Jorge Thielen Armand / 2016, Venice, BAFICI Buenos Aires Festival of Independent Cinema, FICCI Cartagena, Istanbul, Miami, Munich, Sarasota, World Cinema Amsterdam / 89′

José lives with his grandmother and young family in La Soledad, a dilapidated Caracas mansion. His quotidian life consists of construction work, promising his daughter a trip to the beach and standing in long lines to buy food and basic medicine. José then discovers that La Soledad’s owners intend to demolish the crumbling structure, putting his and his family’s existence suddenly at risk. Desperate to save his loved ones from homelessness, José becomes singularly fixated on finding a cursed treasure rumored to be buried in the house since colonial times.

Filmed with nonprofessional actors in real locations, La Soledad offers a rare glimpse into lived, human experience amidst the economic crisis in contemporary Venezuela. Having participated in the Venice Biennale College Cinema, Jorge Thielen Armand’s feature film debut premiered at Venice, Atlanta, where it won the Special Jury Award; Biarritz, where it won the Prix du Syndicat Français de la Critique de Cinéma – Best Film; Durban, where it won Best Script and Best Editing; Festival del Cine Venezolano, where it won Best First Film and Best Sound; Miami where it won the Audience Award; Nashville, where it won a Honorable Mention; and Rhode Island, where it won Best Feature. La Soledad also won Best First Feature at the Museum of the Moving Image – Cinema Tropical Awards.

“[A] flower of a film amid the ruins of Caracas… has the hypnagogic rhythms of an Apichatpong Weerasethakul film”

– Leslie Felperin, Film ReviewThe Guardian//

Presented as part of Filmatique’s FLMTQ Talents 2019 Series

Spotlight on La Soledad

Read Filmatique’s Exclusive Interview with Jorge Thielen Armand

Exclusive Essay: Ghosts and the Living: Jorge Thielen Armand’s La Soledad

Venezuela por José Balza – ProDaVinci – 2 de Abril 2020

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En el sueño el hombre quema
leños de tilo dulce se tizna
los dedos y escribe sobre la piedra

yo soy el hombre que escribe y sueña
mi lengua tiene el color del humo
y gira con el mundo (…)

(Ernesto Suárez, El relato del cartógrafo, 1997)

La aspiración de las criaturas al infinito se torna
angustiosa bajo el peso de la sombra. Adivinan y
sienten el cerco de un cautiverio.

(J. A. Ramos Sucre, «Santoral», La torre de Timón, 1925)

1

Un joven negro percibe la mirada hipnótica de otro hombre de piel oscura. Advertir eso lo estremece y parece despertarle ansiedades recónditas. Ocurre en la salvaje zona de Barlovento, a mediados del siglo XIX. Y en las páginas de dosificada afectividad con que Rómulo Gallegos conduce su novela Pobre negro (1937).

La guerra federal los colocará en bandos políticos y éticos opuestos y sabremos que son hijos de un mismo padre. Estos destinos bien pueden ser un signo del fratricidio entre nosotros y de nuestra incesante división suicida.

Andrés Bello, con el logro reticular de su gramática, evidenció el extremo opuesto: la flexible unión del continente y mucho más. Uno de sus discípulos actuales, Francisco Javier Pérez, también es exponente de tal obsesión y concreción por la vital unicidad. En otro lugar hemos indicado cómo realiza la re-escritura del país: en sus libros surge Julio Calcaño, suprema (y equívoca) autoridad de la palabra en su época; despierta al fascinante Félix E. Bigotte, desmesurado creador de un diccionario para (casi) todas las lenguas, orientalista e indólogo y no menos audaz crítico literario; a la vez que el autor revisa a Julio César Salas, también políglota; y actualiza a Amenodoro Urdaneta.

Con ese mismo espíritu, Francisco Javier Pérez acaba de prologar y editar los más importantes textos críticos de María Rosa Alonso (Residente en Venezuela), venida desde Canarias a Venezuela en 1950, y cuya labor docente y literaria no solo refresca nuestras letras sino que ausculta con agudeza obras y autores valiosos de todos los tiempos. Logra así el autor destacar el noble vínculo entre crítica y realidad a la vez que ampliar la unidad de la escritura aquí realizada con los elementos que la relacionan a España.

Concibo estas notas cuando Venezuela necesita reescribir su propio destino.

No ha querido la exégesis, entre nosotros, asomarse a los notables indicios literarios de las innumerables obras que tienen como centro y atractiva intriga la oposición, la lucha, la división de un mismo pueblo, de unos contra otros. Fondo, claro, que es universal y salta en el ser humano desde sus orígenes.

Hay allí un sentimiento de infinitos matices y causas, cuyo testimonio persistente (y hasta su justificación) podemos designar, a falta de un término más preciso, como Historia (Historia: «cadáver de un murciélago, sabandija negra, sucia y mal agorera», según Ramos Sucre).

De manera sintética queremos observar aquí algunos destellos del fratricidio y de sus ecos, según consta en escrituras que recorren el acontecer venezolano.

Hacia 1930 Tulio Febres Cordero registró un canto guerrero, de remoto origen, entonado, al parecer, por timotes y cuicas de los altos Andes, que concluye así: «Pelead guerreros;/ pelead valientes./ Mostraos fuertes/como los árboles,/como las rocas,/como la nieve de la montaña».

Aunque no podemos datar esta exaltación, hay en ella una confrontación contra los otros (que obviamente pueden ser españoles, pero también indígenas). Tenemos tiempos casi precisos para las escenas de crueldad entre estos, según registran Juan de Castellanos y Walter Raleigh. (Estoy evitando citar cronistas de aquellas y otras épocas; tanto por sus fantasías como por su interés religioso, económico y político al escribir).

Leída hoy, es notable la estrategia (¿inconsciente?) de José de Oviedo y Baños, cuando inicia hacia 1705 la Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela (1725): porque su elegantísimo estilo parece ocultar dos elementos: las agresiones y luchas de los indígenas unos contra otros y, también, aunque Oviedo se considera parte de los «nuestros» (los blancos), una sutil admiración por los líderes indígenas. Es memorable su narración del breve reino del negro Miguel (1553), donde la lucha se realiza entre negros, blancos e indios.

Doy un salto de siglos para hallar en ciertos cuentos y, sobre todo, en Memorias de un venezolano de la decadencia (1927) de José Rafael Pocaterra («La patria andrajosa, enferma, negada, poseída, abandonada en el fondo de una barraca –la tuya, amigo; la nuestra, enemigo, la de todos nosotros– mientras al borde del canjilón holgaba y yantaba una larga insensatez»), para hallar dolorosas escenas de cárceles, torturas, persecuciones, que en Puros hombres (1938) de Antonio Arráiz encarnan personajes atrapados.

En la poesía de Ramos Sucre la práctica del mal asciende a condición de oxímoron: cruda y metafísica. Todo tras un barniz de sociedades y tradiciones remotas, sofisticadamente cultas. Bajo la dictadura del momento, Ramos Sucre escribió en su texto «El mandarín»:

En alguna región sobrevienen desórdenes, intentos de resistencia, porque la miseria había soliviantado a los nativos. Agonizaban de hambre en compañía de sus perros furiosos. Las mujeres abandonaban sus criaturas a unos cerdos horripilantes. No era posible roturar el suelo sin provocar la salida y la difusión de miasmas pestilenciales. Aquellos seres lloraban en el nacimiento de un hijo y ahorraban escrupulosamente para comprarse un ataúd.

Restableció la paz descabezando a los hombres y vendiendo sus cráneos para amuletos. Los soldados cortaron después las manos de las mujeres.

Sonrió dichosamente al mirar los brazos de las mujeres convertidos en bastones.

Las hijas de los rivales salieron a mendigar por los caminos.

Por otra parte, vemos en Guillermo Meneses familias interrumpidas por el poder político. Yo mismo hago un esbozo de la actualidad en mis narraciones «Dilución», «Uno», «Trampas» y Un hombre de aceite.

Así que gran parte de la poesía, el ensayo y la ficción en Venezuela, antes y hoy, desnuda la perversión del poder y su crueldad. Extremo actual de todo eso que desemboca, para citar un leve asomo, en un relato de Silda Cordoliani:

Me empeñaba en entender por qué algunos de los grandes amigos de otras épocas, aquellos con quienes compartí el sueño de «un mundo mejor», ocupaban ahora importantes cargos en la administración pública y apoyaban de viva voz o con asertivo silencio lo que parecían atroces desatinos políticos. ¿Es que mi sueño no fue el mismo de ellos? («Del corazón todavía»).

Y en las obras de Rodrigo Blanco Calderón (The Night), Juan Carlos Méndez Guédez (Los maletines), Ana Teresa Torres (La herencia de la tribu) y en el perturbador ensayo de Juan Carlos Chirinos Venezuela: biografía de un suicidio, donde define con claridad lo que ocurre en estos momentos:

La gente empieza a darse cuenta de que, en el fondo, el malévolo plan estuvo frente a sus narices todo el tiempo y ni siquiera era un plan malévolo, sino algo más simple, más pedestre: el totalitarismo no era un héroe, ni un ser sobrenatural, ni un elegido. Era un simple malandro.

Sentimiento de violación al otro, podemos decir, que no toca límites como en el artículo de Adriana Bertorelli acerca del saqueo a las tumbas en el cementerio de Caracas («Sobre mi cadáver», en Prodavinci).

De noche me despierto, adolorido y furioso, como si viviera el momento en que los buscadores de perlas, en el mar de Cubagua, hace quinientos años, son obligados y torturados a bajar a su fondo para traer bolsitas de perlas, hasta que el agua se tiñe con la sangre de sus pulmones, tal como los retrata Juan de Castellanos en sus versos.

Imagen idéntica a muchas realidades que vivimos hoy en el país.

Y sin embargo, aquí estoy hablando de literatura venezolana. Como en la letra de los cantos negros, que vienen desde hace siglos y en los que el dolor, la esclavitud no pudieron exterminar la gracia, la sonrisa, el ritmo y hasta la picardía. Nuestros negros, que entonaron y aun cantan cosas como estas:

No tengo hermana,
No tengo prima:
Tengo una llaga,
María, que me lastima.

Amor, amor, amor
Que en el amor me duermo.
Está la guerra prendía
Que en el amor me duermo.

Por supuesto, la injusticia y la destrucción ética y casi biológica de la población, han creado hoy esa literatura que la diáspora, la huida de los habitantes, lleva consigo como sello de la fuga y el dolor; también para la salvación del talento.

Dentro de los matices antes sugeridos del fratricidio, anoto uno más, expuesto en septiembre del 2018, por Antonio López Ortega quien escribía en «Islas de ida y vuelta»:

Hoy en día Venezuela se ha convertido en una isla que extraña su territorio y expulsa a sus habitantes. La idea es vaciarla para que su camarilla de delincuentes la reseque y la deje como aquel huracán de 1543 dejó a Cubagua: sin ciudades, sin paisajes, sin habitantes. Un territorio yerto, fantasmal, desconocido. Hemos llegado al punto de querer borrar también la memoria, y allí es donde nuestros novelistas encienden sus alarmas, pues ir contra el borrón y generar nuevas narraciones es nuestro único credo. La desestructuración llega a tal grado que cada venezolano es en sí mismo una isla: solo, ignorado, a la buena de Dios.

2

Quizá sea un principio básico de lo humano la acción de separar, separarse de lo que es único. Y la política, hasta en aquello que pasa desapercibido, es la grieta ideal para iniciar o lograr la separación. Dividir lo unitivo, en arte y en otras facetas del conocimiento, estimula la creatividad. En política puede producir debilidades, impotencia, sometimiento. Para oponerse a algo, en política, hay que preguntarse continuamente ¿por qué? Tolerancia. Democracia. Libertad. Autoritarismo, Dictadura. Tiranía. ¿Sabes a cada minuto dentro de cuáles de estas palabras vives? Tales palabras son sonidos y nada contienen a menos que tú, con tu pensamiento y tus actos, las actives. Para lo social necesitamos líderes que nos representen, pero que no sustituyan lo que somos. El líder debe realizar el bien de la colectividad. Y obedecer a los estrictos límites de su poder. Si un gobernante miente una vez no puede seguir gobernando. Cada país debe tener una ley al respecto. Los militares (cualquiera que sea su justificación y si aceptamos su existencia) deben ser convertidos en trabajadores humanistas. La ignominia política puede causar tan grande descontento que parecería, por momentos, habernos hecho perder la capacidad de pensar.

Ante esa incertidumbre personal hay que volver con rapidez a las ideas y buscar aquellas que se asienten sobre el derecho y la libertad. Extraer de la cotidianidad o de las leyes sanas un punto para orientarnos: tarea exigente y urgente que debemos realizar ante la adversidad política. Nunca olvidar que somos individuos y que los otros forman parte de nuestra personalidad. Nos debemos al equilibrio de lo impersonal para favorecer nuestra estabilidad y el bien colectivo. Gobernantes y directivos son obreros de la sociedad. Nada deben ni pueden realizar que carezca del consenso público. Inteligencia, profesionalismo, honestidad y creatividad son rasgos imprescindibles en un directivo político y social. El gobernante tiene prohibido rodearse de empleados que sean sus familiares.

La democracia debe ser atendida siempre como a un hijo. La democracia es flexible, pero su estructura requiere de bases extremadamente sólidas y nítidas. Las leyes deben ser tan claras y elementales que no necesiten de «interpretaciones». Si un gobernante intenta modificar las leyes de la nación, sin la aprobación nítida de la mayoría, se convierte en sospechoso y culpable. Debe ser destituido y castigado. Los partidos políticos son los pulmones de la democracia. Pero sobre ellos se imponen los intereses (justicia, equilibrio, bienestar, progreso) de la nación. Desde el momento en que es elegido y durante su gestión, todo gobernante o funcionario público debe someter los postulados de su partido a las leyes que rigen su cargo, su gremio, en beneficio de la nación. Un partido político no puede representar a la nación entera. Sabiéndolo o no nosotros, algún detalle de nuestra conducta interviene en la vida de otra persona. Así ocurre con la familia, los amigos, la gente amada. Evidente o indirectamente. Los desconocidos –en el presente, en el futuro– también pueden recibir ese influjo. Sobre todo a través de nuestras obras. Y lo sano sería que así pudiéramos mostrarles el bien, la belleza. Un buen político está obligado a cumplir con todo ello. El político indeseado busca dominar, hacernos creer en él. En nuestros tiempos, la palabra democracia (como principio y método de vida social) debe convertirse en el centro del lenguaje, de toda comunicación y acción.

Tarea inmediata e incesante: enseñar democracia. Democracia es estar siempre (aún en los sueños) ante otras personas. Para equilibrar, aceptar, resolver lo relativo a las diferencias. Los gestos, las palabras, el silencio, el ruido que ocasionamos esconden las disidencias y convergencias sociales: son el subsuelo de la democracia. La democracia es nuestro suelo y también el cielo elaborado por todos. Sísifo es el vigilante de la democracia. Sísifo culmina, perfecciona su tarea. Entonces la rehace, idéntica y distinta, en un tiempo diferente. Así vive la democracia.

(Y los pilares que la sostienen, en estos años, se llaman conocimiento –científico, filosófico, estético–; bienestar –íntimo, social, económico–; salud; comunicación inter personal, impresa, electrónica; servicios públicos correctos y funcionales; cuidado de la Naturaleza…).

3

Venezuela. No la del siglo XIX que fue la consagración del horror fratricida, sino en los años de aprendizaje hacia la democracia, que caracteriza las cuatro últimas décadas del siglo XX, allí es donde están de manera carnal las claves para establecer el cuerpo definitivo de la unión entre nosotros. Poder del bien, transparencia política: unión de quienes luchan, debilitamiento y transformación o condena de quienes destruyen: es la ruta apropiada. Afirmación de una ética sana, ajena a religiones e ideologías, a negocios ilícitos y guerrillas; practicada como ley bajo principios humanistas.

No en vano nuestra literatura ha insistido en el hecho de la división, de la disgregación. Reconocer el mal es parte del método para diagnosticar sus componentes. La diversidad democrática una vía para la búsqueda del equilibrio. Dividir lo unitivo, en arte y en otras facetas del conocimiento, estimula la creatividad, acabamos de decir. El arte, como lo ha hecho nuestra literatura, al enriquecerse en su dinámica interna y formal, fue, y continúa siendo audaz paralelismo de la sociedad. Debe ser autónomo e independiente ante lo que refleja y sin embargo es imprescindible que pueda recrearlo, porque nunca cesa de interpretar, adelantando con sus crudezas, sombras y heridas el cruce del dolor dentro del individuo, para extraer a éste de la colectividad ciega, iluminarlo, y horadar con él la injusticia, la oscuridad, el desajuste ético.

La literatura, en general, no se constituye como el presente de los sucesos: los presiente o los rememora y entonces el presente revive/pervive allí. En ese aparente alejamiento de los hechos residen su fuerza y su certeza (los otros forman parte de nuestra sensibilidad). Porque tampoco da cuerpo a una corrección moral, aunque esto pueda surgir, la literatura encarna su propia diferencia: expresiva, temática y esto la hace ubicua. Así puede traspasar lo unitario y lo múltiple: Sísifo trabaja dentro de todos, como la libertad.

Necesitaría un vocabulario nuevo para calificar la ignominia, la acentuada esclavitud que se ejerce hoy en Venezuela. Pienso y busco esas palabras y termino por utilizar las mismas que todos empleamos a cada momento. ¿Quién podría creer lo que está ocurriendo en este país? Al parecer solo quienes viven o vivieron en sistemas comunistas o en naciones saqueadas por sus gobernantes. Porque ni los altos organismos mundiales creados para atender y resolver problemas como los de Venezuela parecen entender, desde sus cómodas tertulias, nuestra letal realidad.

Esto nos hace, en la literatura y en lo cotidiano, vivir en un estado de alerta alucinante. Captamos con la creación lo que nos ocurre, tratamos de hacer conscientes a todos lo ocurrido en el país, de cómo pocas personas ejercen un poder imperial mientras el más distinguido profesor, científico o intelectual solo gana, acaso, diez dólares al mes y la población emigra o muere de hambre y de enfermedades, porque fueron destruidos los rudimentos de la civilización: seguridad, agua, transporte, información, cultura.

Para colmo, el negocio de nuestros tesoros mineros y el del petróleo nos han convertido en centro de discusiones y tensiones absurdas entre potencias mundiales, ignorantes de la democracia y del bien colectivo.

Cuándo concluirá este estado de mórbida alucinación.

Mayo, 2019.

(Versión del texto originalmente escrito para la edición especial «Crónica» de Cuadernos hispanoamericanos, Madrid, agosto 2019).

¿Cómo evoluciona el número de casos confirmados de COVID-19 en Venezuela? – ProDaVinci – 23 de Marzo 2020

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A continuación, presentamos un tablero interactivo que muestra los datos de los casos confirmados de COVID-19 en Venezuela, divulgados por las autoridades. Este tablero incluye el reporte de nuevos casos confirmados por día y la evolución de la cantidad acumulada de casos confirmados. También se presenta un mapa que muestra el número de casos confirmados en cada estado del país, así como la distribución por género. Al 25 de marzo de 2020, el país acumula 106 casos confirmados en 17 estados.

Los epidemiólogos explican que el número de casos confirmados tiene una relación directa con el número de pruebas de diagnóstico que se realizan. Mientras más pruebas se hacen en proporción a una población, hay una mayor probabilidad de que más casos sean detectados. La fecha en que se confirma cada caso es posterior a la fecha de contagio, en consecuencia, el inicio de la confirmación de casos no coincide con el inicio de la epidemia.

¿Cómo prevenir el contagio?

La recomendaciones principales de la OMS son:

  1. Lavar las manos con agua y jabón con frecuencia, o usar gel desinfectante con una base de alcohol de al menos 60%.
  2. Evitar tocarse la cara con las manos.
  3. Cubrirse al toser o estornudar con la parte interna del brazo.
  4. Evitar el contacto con personas infectadas.
  5. Mantenerse al menos a un metro de distancia de otras personas.
  6. Evitar actos públicos con asistencia masiva.
  7. Desinfectar las superficies con las que se tiene contacto frecuentemente
  8. Permanecer en casa si presenta síntomas.

¿Cómo evoluciona el número de casos confirmados de COVID-19 en Venezuela, en comparación con otros países? por Salvador Benasayag – ProDaVinci – 17 de Marzo 2020

El lunes 16 de marzo de 2020, Nicolás Maduro anunció que la cifra de contagios confirmados por COVID-19 en el país alcanzó los 33 casos, 16 más que el 15 de marzo. Esto representa un incremento de 94,12% respecto al día anterior. Este es el cuarto día desde que la epidemia llegó al país, según divulgan las autoridades.

Con la misma cantidad de días desde el inicio de la epidemia, solo Irán se acerca al número de casos registrado por Venezuela, de una muestra de diez de los once países con mayor cantidad de casos confirmados para el 16 de marzo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). China no aparece en la muestra debido a que su primer reporte fue de 278 casos, el 22 de enero.

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Venezuela es el país que alcanzó más rápido 33 casos confirmados en menos tiempo. A Irán le tomó cinco días. A Países Bajos le tomó ocho. Italia, el segundo país con más casos luego de China, le tomó 24 días alcanzar el número de casos que registró Venezuela en solo cuatro días.

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