elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Usurpacion

Cambiaron el mantra por Julio César Arreaza – El Nacional – 5 de Octubre 2019

El 23 de enero tomó juramento ante el pueblo venezolano el presidente encargado Juan Guaidó y se casó con el 1, 2 y 3 del mantra conocido. Se convirtió así en el mandato de la soberanía popular. Esto ocurrió –y ocurre aún– en el contexto de una corporación criminal cometiendo delitos de lesa humanidad e incrementándose el éxodo más grande que haya sufrido la región. Transcurridos 10 meses la situación se mantiene con el usurpador en el poder.

El pueblo rechaza de plano la claudicación del G4, al permitir la incorporación de diputados que dejaron de serlo, cuando violaron  la inmunidad parlamentaria de sus colegas actuando desde la esperpéntica ANC cubana y designaron un fiscal espurio al margen de la Constitución, que enseguida inició proceso contra los diputados legítimos. Un tercio de ellos están en el destierro. No se entiende que la  AN otorgue ahora un salvoconducto a quienes ya no lo son y regresen para implosionarla desde adentro.

Resulta una capitulación inconcebible aprobar los términos de Oslo, no consultados al pueblo, y desconocer la ruta del 333 de la Constitución, contraviniendo de paso el Estatuto de la Transición.

Se habla de realizar elecciones con Maduro y Guaidó de candidatos, bajo un Consejo de Estado paritario: régimen-G4. Maduro ha repetido hasta el cansancio que no concurrirá a elecciones si no tiene garantizado el triunfo.

La sociedad democrática se niega a esa capitulación y exige como punto primero la salida del usurpador –los verdaderos aliados no aprueban tales negociaciones– se aspira a la libertad plena, lo cual es incompatible con un diálogo que debilita y confunde a la población.

El mecanismo del TIAR es incompatible con el mecanismo del diálogo. Por encima de la justicia no puede estar nada. La libertad y la justicia no se negocian. Solo así se consigue la libertad, sin el acuerdo político soterrado de una capitulación por parte del G4. No hay acuerdo sostenible que viole la justicia y la dignidad. El único diálogo que cabe es la salida del usurpador.

El objetivo democrático es la liberación de Venezuela y romper con el pasado. Se sabe qué hacer: centrarnos en la toma del poder, desplazando al usurpador. Comandar la libertad de Venezuela y desafiar al régimen. Enfocarse en neutralizar el componente armado forajido, actuando con acopio de tecnología, estrategia, logística y sobre todo voluntad firme y coherente en la ruta.

No será aceptado un cogobierno con las mafias. La gente no se cala más engaños. Lo que sí está planteado es una ruptura real e histórica dejando afuera los cálculos pequeños que solo miran los intereses grupales.

Con pasión y convicciones se desea avanzar, de verdad, en la construcción de un país en el que todos podamos vivir y se alcance la reunificación de las familias.

Venezuela’s Maduro is Nobody’s President by Pedro Luis Echeverría -TalCual – 2 de Octubre 2019

 For countless reasons, the majority of Venezuelans, including many supporters of chavismo, don’t feel represented by Nicolás Maduro as their President

When he usurped power in a fraudulent manner and lost credibility from the majority of Venezuelans, since that day, Nicolás Maduro has never been able to become the President of all Venezuelans.

When his intolerance and lack of democratic principles divided Venezuelans, that day he stopped being the President of all Venezuelans. Because of his recurring idiocies, childish lies, stupid reflections and underestimation of the intelligence and capability of his fellow citizens, he lost authority and, that day, stopped being the President of all Venezuelans.

When he chose to squander the nation’s vast oil resources and not use them rationally to meet the enormous needs of the country, he stopped being the President of all Venezuelans.

When he gave up the type of leadership associated with truthfulness and transparency, he stopped being the President of all Venezuelans.

When he decided that his government was some sort of a “black box,” with a completely unknown content and only open to announce all the lies and fallacies that suit his regime, he stopped being the President of all Venezuelans.

When he amended laws in a fraudulent manner to subjugate the people of this country, he stopped being the President of all Venezuelans.

When he disregarded the will of the majority that rejects his permanence in power and systematically violated the Constitution, he stopped being the President of all Venezuelans. Because of his indolent attitude in light of the violations of human rights, of the reigning insecurity in the country and of the widespread and unpunished corruption caused by his regime, he stopped being the President of all Venezuelans.

Each time he tries to cling to power forever and impose a single way of thinking, he stopped being the President of all Venezuelans.

Because of his useless concepts loaded with archaism and political shortsightedness and for not having been able to build, during all this time in office, a solid, reliable, rational and patriotic alternative, focused on central issues and aimed at offering Venezuelans a promising future, he stopped being the President of all of them.

Merit, constancy and decency have become irrelevant in Maduro’s government. What matters now is to obtain benefits at the expense of others. Unfortunately, you see a lot of people with that kind of attitude these days in Venezuela. But this is not about obtaining small benefits like they used to in the past. No, this is about obtaining huge benefits at the expense of destroying the Republic and jeopardizing the future of the country. He forgot that the exercise of power necessarily demands that those holding it must serve the higher interests of the nation and not use it for the benefit of their personal interests and those of their protégées, and that’s another reason why he stopped being the President of all Venezuelans.

So, in the near future, by our will and cooperation of the international community, we Venezuelans are going to make Maduro a President who does not govern anything and does not represent anybody.

¿Guerra con Colombia? – Editorial El Nacional – 13 de Septiembre 2019

La revista Semana, prestigiosa y responsable publicación que circula en Bogotá, ha revelado  documentos que evidencian los nexos que el gobierno usurpador de Venezuela ha establecido con los grupos guerrilleros que se han negado a aceptar la paz ofrecida por las autoridades colombianas después de arduas negociaciones, especialmente el ELN. La usurpación venezolana no solo se ha apresurado a negar los hechos, como era de esperarse, sino que, además,  arremete con acusaciones sobre un plan bélico que ha puesto en marcha el gobierno del presidente Duque.

Habitualmente las investigaciones de la revista Semana se caracterizan por su seriedad. Sus plumas no han estado al servicio de causas inconfesables, como pretende afirmar la dictadura venezolana sin meterse en el fondo del problema, es decir, sin analizar el contenido de los documentos publicados para demostrar su falsedad, o su exageración. Prefiere pasar por alto el asunto medular de la calidad y la veracidad de las pruebas aportadas, para hacer un llamado a la defensa de la patria porque el Ejército colombiano está a punto de declararnos la guerra.

El usurpador y sus acompañantes militares del Alto Mando están haciendo un llamado tipo Cipriano Castro, para que defendamos “el suelo sagrado de la patria”. Anuncia una invasión armada, sin manejar ninguna evidencia que pueda respaldar la patriotera arenga, o como si estuviera a punto de atacarnos una potencia enemiga. Ni Colombia es una potencia, ni es enemiga, ni hay manera de sostener la acusación temeraria que se devuelve desde Miraflores y desde el Ministerio de la Defensa para desviar la atención sobre su connivencia  con grupos irregulares del vecino país.

Los papeles publicados por Semana ponen al usurpador y a sus secuaces en un aprieto que pretenden eludir con bravatas. Hablan de una inminente invasión, sin reparar que los únicos protagonistas de invasiones en la actualidad somos nosotros,  los venezolanos, las criaturas de la diáspora, millones de personas desesperadas que huyen despavoridas por la frontera más cercana para salvar la vida y la dignidad.

 

Los cuatro frentes del presidente (e) Guaidó por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital -10 de Septiembre 2019

download
Juan Guaidó no buscó el cargo de presidente encargado, sino que tuvo que asumirlo por mandato de la Constitución. Con valentía enfrenta una cáfila de maleantes que solo cuentan con las bayonetas, el narcotráfico y la corrupción. Ha tenido que desafiar un enemigo poderoso. Por si fuera poco, en poco tiempo logró calar en el sentir de la mayoría debido a su sencillez y a no tener un pasado con manchas, y ahora también enfrenta fuego “amigo”.

Cuando un combatiente recibe fuego amigo es por error de quien dispara. En este caso, quienes disparan al presidente (e) Guaidó y lo perjudican no son chavistas-maduristas, sino opositores, algunos corruptos, varios calculadores políticos y los más ignorantes o desesperados por la situación.

Guaidó fue electo presidente de la Asamblea Nacional por el voto de sus diputados, los cuales pueden destituirlo o no reelegirlo cuando finalice su período. Por lo tanto es un poco rehén de este cuerpo. Los partidos exigen cuotas de poder, algunas legítimas, otras no tanto. Ello seguramente lo obliga a avalar decisiones que, en general, han sido positivas. Por ejemplo, se puede estar o no de acuerdo con determinados nombramientos de embajadores, pero eso es asunto de percepción. Siempre habrá candidatos con más mérito, pero ello no descalifica a los designados.

Otras decisiones impuestas seguramente ponen en tres y dos a nuestro presidente (e). ¿Debe ceder a las presiones o pararse en sus treces, como dicen los españoles? Todo depende de la naturaleza del hecho. Con la corrupción no puede ceder ni un milímetro. Uno de los aspectos de la misma es lo relacionado con el financiamiento de los partidos políticos. Lamentablemente, en Venezuela tradicionalmente los gobiernos penalizan a los donantes del sector privado que contribuyen al sostenimiento de los partidos políticos. Esta persecución indebida se ha vuelto crítica bajo la dictadura actual. ¿Qué han hecho la mayoría de las partidos para sobrevivir? Designar militantes en organismos y empresas públicas, otorgar contratos sin licitación con el compromiso de obtener un porcentaje , y recibir donaciones por debajo de la mesa, algunas sujetas a tráfico de influencias, todo lo cual hay que desterrar.

Afortunadamente, nuestros dirigentes han logrado que algunas empresas de Venezuela en el exterior designen directivas relacionadas con el gobierno encargado. En Citgo, por ejemplo, fue designada una directiva idónea. En Monómeros Colombo Venezolanos fue así inicialmente, pero posteriormente intervinieron actores políticos con intereses non sancto. También en Pequiven hubo sustituciones indeseables. El presidente (e) Guaidó debe estar alerta ante este tipo de situación, corregir desaguisados y no ceder a chantajes. Tiene que dar señales de una nueva forma de hacer política y enfrentar posibles reacciones en contra. Para ello cuenta con la aceptación de la mayoría de los venezolanos que no queremos más de lo mismo.

Otro frente con el cual le toca lidiar es el integrado por luchadores democráticos que le exigen a Guaidó cosas que no está en sus manos resolver. Deben entender que Maduro cuenta, por ahora, con el apoyo de los militares corruptos de nuestra Fuerza Armada y de los no menos corruptos de la mayoría de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Además, que ningún país ha mostrado indicios de querer aplicar el TIAR y menos atender el 187-11 de la Constitución. Algunos actúan de buena fe, pero en otros privan intereses políticos. Ojalá se percaten que no son mayoría y que su actitud puede ocasionarles efectos contrarios a lo que buscan.

Un tercer frente es el de los opinadores y tuiteros que no pierden ocasión para descalificar al presidente (e) por no lograr poner fin a la usurpación. Algunos son seguidores consciente o inconscientes de dirigente que son minoritarios o que han perdido actualidad y luchan por mantenerse en los medios.

El cuarto frente está integrado por ciudadanos que, en ejercicio de su derecho a la libre expresión, arremeten contra el liderazgo opositor a veces con razón, pero la mayoría sin ella. Es entendible que por desesperación algunos critiquen a Guaidó por no hacer milagros, pero ojalá entiendan que, en estos momentos, él es nuestra única esperanza para salir de Maduro y su pandilla.

Para finalizar deseamos recalcar que: 1-Mientras dure la usurpación, Guaidó debe seguir en la presidencia de la Asamblea Nacional y como presidente (e) de la República. 2- En condiciones normales votaría por María Corina, aunque no comparto alguna de sus posiciones.. 3- Si se convoca elecciones transparentes, el mejor candidato es quien encabece las encuestas, que en estos momentos es Guaidó por amplio margen. 4- Para mantener esa posición debe descartar a los oportunistas y apoyarse en los ciudadanos de a pie y en políticos que no tienen viejas mañas 5- Debemos entender que a una nueva generación le corresponde gobernar. Ojalá sus integrantes no pequen de prepotencia.

Como (había) en botica: Los allanamientos de viviendas de ciudadanos que tuvieron que exiliarse hace años, como Gustavo Tarre Briceño y Carlos Vecchio, solo se explica por venganza del régimen ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Comunicado Bloque Constitucional sobre la incorporación de Venezuela al Consejo Derechos Humanos ONU –

Screen Shot 2019-09-11 at 10.34.49 PM.png

1.- Que, el próximo mes de octubre la Asamblea General (ONU), elegirá a los 47 países miembros del Consejo de Derechos Humanos (ONU), con la aprobación de dos tercios de los votos de la Asamblea General, o 126 votos; y, que de acuerdo a la distribución por regiones de los miembros del Consejo de Derechos Humanos (ONU), Latinoamérica tiene derecho a dos cupos en dicha entidad.

2.- Que, el régimen de Maduro ha postulado a Venezuela como candidata a formar parte del Consejo de Derechos Humanos (ONU), la cual, junto a Brasil serían los dos únicos países que han presentado su candidatura por Latinoamérica; lo que da por virtualmente asegurada la elección de ambos candidatos.

3.- Que, al ser electa Venezuela como miembro del Consejo de Derechos Humanos, el régimen usurpador que encarna Nicolás Maduro, designará un representante que podrá votar sobre la designación de expertos, relatores especiales, aprobación de resoluciones, y en general, sobre la agenda de dicho Consejo; lo que le permitirá hacer frente al escrutinio en materia de derechos humanos, y neutralizarlo con miras a procurarse impunidad.

4.- Que, en su Resolución 39/1, el Consejo de Derechos Humanos ONU solicitó a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, preparar un Informe exhaustivo por escrito sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela; y que este Informe, de fecha 4 de julio de 2019, conocido como Informe Bachelet, ha hecho un diagnóstico muy crudo sobre la realidad actual del país (ratificado en la actualización oral, de fecha 9 de septiembre de 2019), no sólo respecto de las sistemáticas violaciones al derecho internacional de los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, por parte del régimen de Maduro; sino, también, en relación a los elevados niveles de degradación institucional que éste ha propiciado, lo que se ha traducido, en la práctica, en erosión del Estado de Derecho.

5.- Que, el Informe Bachelet ha descrito una verdadera galería del horror, en la que no queda derecho o garantía constitucional que no haya sido violado o amenazado, por el régimen de Maduro, afectando todas las dimensiones de la dignidad humana, mediante ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, desacato reiterado por fuerzas de seguridad a ordenes de liberación de personas ordenada por los respectivos tribunales, torturas, abusos sexuales, robos, asesinatos, uso de fuerza letal contra manifestantes, violación de la libertad de expresión e información; violación del derecho a la salud, a la alimentación, a un salario digno; y de derechos a los pueblos indígenas, entre otros. A lo anterior debemos sumar una emergencia humanitaria compleja y la migración forzada de más de cuatro millones de venezolanos, que está afectando seriamente a la región.

6.- Que, finalmente, el Informe Bachelet, ha revelado palmariamente que el de Venezuela es un caso paradigmático, no sólo, porque, a pesar de que no ha habido un conflicto armado, existe evidencia abundante sobre abusos y violaciones sistemáticas por parte del régimen de Maduro, al derecho internacional de los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, sino, también, porque éste ha colonizado el sistema de justicia, y lo ha puesto al servicio de su proyecto político hegemónico y antidemocrático, para impartir una justicia arbitraria, y perseguir judicialmente a los disidentes, mediante la aplicación de un “derecho penal del disidente”, que no busca “eliminar un peligro” ni sancionar un hecho punible específico, sino, únicamente, neutralizar a través del sistema de justicia a sujetos por lo que son: disidentes.

7.- Que, la incorporación de un representante del régimen de Maduro al Consejo de Derechos Humanos, no sólo comportará una manifiesta incongruencia con los valores y principios de su carta fundacional, y con los objetivos de dicha entidad, sino, además, tal hecho será utilizado, como un acto de propaganda por régimen inescrupuloso que se ha colocado al margen de la legalidad internacional, y por supuesto, como trinchera política para atacar a las democracias que han denunciado sus aberraciones.

8.- Que, nada satisfaría más a este Bloque Constitucional, en tanto espacio de defensa de la Constitución y de los derechos humanos, ver en el Consejo de Derechos Humanos (ONU) a un digno representante de una Venezuela reinsertada en el concierto de las naciones democráticas, lamentablemente, mientras perviva la usurpación, tal representación solo será una abominable mácula en nuestro historial republicano, y una ofensa a la conciencia de la humanidad.

Debemos expresar que:

PRIMERO: Rechazamos enfáticamente que un régimen político ilegítimo, como el que encarna Nicolás Maduro, responsable de la galería del horror ampliamente descrita en el Informe Bachelet, pueda designar un representante para ocupar un puesto en el Consejo de Derechos Humanos ONU, en nombre de Venezuela.

SEGUNDO: Exhortamos a la Asamblea Nacional, y al Presidente encargado Juan Guaidó, a que se pronuncien rechazando, clara e inequívocamente, la posibilidad de que el representante de un régimen comprobadamente violador de derechos humanos, pueda ocupar un puesto en una instancia internacional como el Consejo de Derechos Humanos ONU, en nombre de Venezuela y de los venezolanos.

TERCERO: Exhortamos al Grupo de Lima a que consideren la postulación, con la urgencia del caso, de un país latinoamericano con credenciales democráticas para que compita por un cupo en el Consejo de Derechos Humanos ONU.

CUARTO: Convocamos a todas las fuerzas políticas democráticas, a las Academias, Universidades, gremios profesionales y empresariales, organizaciones sindicales, federaciones y centros de estudiantes, comunidades universitarias, ONG’s defensoras de derechos humanos, Fuerzas Armadas, y demás expresiones de la sociedad civil, a que alcen su voz en rechazo a la idea de que un representante del régimen de Maduro, ocupe un puesto en el Consejo de Derechos Humanos ONU.

Coordinación Nacional: Cecilia Sosa Gómez, Román Duque Corredor, Blanca Rosa Mármol, Jorge Rosell Senhen, Alberto Arteaga Sánchez, Rubén Pérez Silva, Pedro Rondón H. y René Molina Galicia. Coordinación Ejecutiva: Perkins Rocha. Magistrados, Académicos, Profesores: Aníbal Rueda, Humberto Romero Muci; María Concepción Mulino, Julio Elías Mayaudón, Ramón Escovar León, Carlos Ayala Corao, Rafael Badell Madrid, Juan Carlos Apitz, Ana María Ruggeri, Luis Beltrán Guerra, Salvador Yanuzzi, Alvaro Badell Madrid, Rodrigo Rivera Morales, Alejandro Canónico, Franklin Hoet, Fernando Peláez Pier, Gustavo Linares Benzo, Nelly del Valle Mata, José Francisco Comte, Marcos Solís Saldivia, Mariana León Mármol, Flor Zambrano, Rafael Chavero Gazdik, Eustoquio Martínez, Carlos Camero, Alejandro González Valenzuela, María Luisa Acuña López, Gustavo Tarre Briceño, María Amparo Grau Togores, Gerardo Fernández, Gonzalo Pérez Salazar, Víctor Rodríguez Cedeño, Milagros Betancourt C., Joaquín Nuñez Landáez, Iván Pérez Rueda, Moisés Troconis Villareal, Henry Henríquez Machado, Juan Manuel Raffali, Maibí Rondón, Luis Petit, Fernando M. Fernández, Génesis Dávila. Federación de Colegios de Abogados de Venezuela: Marlene Robles, (Presidente), Norma Delgado Aceituno, Clara Inés Valecillo; Jesús Vergara Peña y José Luis Machado. Presidentes de Colegios de Abogados de Venezuela: Lourdes Vallenilla (Amazonas), Luis Beltrán Calderón Mejías (Anzoátegui), Rosalino Medina (Aragua), Roldan Torres (Apure), Lucia Quintero Ramirez (Barinas), Nelson Riedi (Carabobo), Roberto Andery (Cojedes), Omer Figueredo (Delta Amacuro), Yvett Lugo (Distrito Capital), Wilmer Pereira A. (Falcón), Mary Hurtado de Muguesa (Guárico), José Luis Machado (Lara), Eliseo Moreno† (Mérida), Letty Piedrahita (Miranda), Jesús Ramos (Monagas), Pedro Arévalo (Nueva Esparta), Zoila Calderón (Portuguesa), Orlando Velásquez (Sucre), Henry Flores (Táchira), Mario Torres (Zulia). Bloque Constitucional. Capítulo España. Coordinador Carlos Sarmiento Sosa.

Confianza, ahora más que nunca por Edgar Benarroch – Dígalo ahí – 31 de Agosto 2019

Por miles de razones y motivos el pueblo está bravo, indignado y con inmensos deseos  de quitarse de encima cuanto antes este oprobioso y nefasto régimen usurpador. Esta gestión ha sido tan catastrófica que no solo el pueblo está insatisfecho y angustiado si no que en el espíritu de muchos ha despertado odio y repulsión.

Estos sentimientos, en algunos, ha desatado desesperación e inmediatismo que parecen normales por las condiciones en que nos encontramos. La desesperación es la pérdida total de la esperanza y ella se concreta en pensar que en democracia y civilizadamente esto no tiene salida y en consecuencia se proponen soluciones heterodoxas, específicamente se aúpa una intervención militar armada de los Estados Unidos. La desesperación es mala consejera y generalmente produce daños mayores a los que se quiere superar.

En medio de la aguda situación que confrontamos tenemos el deber de meditar y dejar de lado la desesperación. No hay razones para la pérdida de la esperanza, al contrario, creo que hoy estamos en condiciones muchas más favorables que antes. Con Guaidó ha renacido la esperanza y fundado optimismo para pensar que pronto estaremos en democracia, libertad y justicia, las etapas se están cumpliendo a nuestro favor y en nuestras manos está persistir en la lucha sin desmayo hasta alcanzar la victoria.

He leído opiniones, aunque muy puntuales, que no están dispuestos a seguir en la calle hasta tanto se convoque una marcha a Miraflores,  en la idea que ella sería definitoria. Lo que llevamos adelante no es ocurrencia de alguien o de grupo alguno, es consecuencia de estudio y análisis que concluyen en la estrategia diseñada. Los tiempos se están cumpliendo y todos tenemos el deber de colaborar para seguir adelante, los anuncios de Guaidó no son de su capricho, obedecen a la estrategia definida y debemos seguir acompañándolo.

Los que están inconformes porque hasta ahora ” no se le ha visto el queso a la tostada” les digo que ella está en preparación y en muy buenas manos, el budare está caliente, la masa está lista y el queso está a la mano, pronto muy pronto la prepararemos y podremos disfrutarla calientica y con suficiente queso.

Se que la paciencia se agota y el tiempo de espera nos fatiga, pero en estas horas tan críticas para el país y para todos nosotros necesitamos tener la cabeza fresca y temperamento sosegado para pensar y actuar debidamente.

Me resisto a creer que existan personas que sostengan que no somos capaces de resolver nuestro problema y sea necesario que desde afuera vengan a hacer lo que a nosotros y solamente a nosotros corresponde hacer.

Mantengamos fe y confianza en quienes conducen esta lucha, el camino señalado es bueno y el trecho recorrido ha sido fructífero, aún falta otro para alcanzar la libertad. Ese  otro trecho que nos conduce a la meta debe cumplirse con inteligencia, envergadura y templanza y en función de ello todos debemos continuar transitándolo.

La hora es para el optimismo y la esperanza cierta, nunca para el desgano o la apatía. La Patria toca la puerta de sus hombres y debemos responder con valentía y coraje.

Venezuela: hechiceros y sociedad de cómplices por Victor Maldonado C. – PanamPost – 29 de Agosto 2019

La sociedad de cómplices repudia hacerse las preguntas y recibir las respuestas. Es un colectivo que apuesta a la síntesis de la contradicción, que prefiere cerrar los ojos a sus corruptos

Ayn Rand denuncia la apatía y la falta de compromiso en la sociedad. (Foto: Flickr)

El célebre libro El nuevo intelectual, de Ayn Rand, comienza con una frase que no tiene desperdicio: «Cuando un hombre, una corporación o una sociedad entera se acerca a la bancarrota, hay dos cursos que los involucrados pueden seguir: pueden evadir la realidad de la situación, y actuar frenéticamente, a ciegas, siguiendo la conveniencia del momento (sin atreverse a mirar hacia adelante, deseando que nadie diga la verdad, pero esperando contra toda esperanza que algo los salvará de alguna manera) o pueden reconocer la situación, revisar sus premisas, descubrir sus activos ocultos y comenzar a reedificar». La sociedad de cómplices corresponde a la primera alternativa.

¿Qué conspira contra un régimen de libertades? ¿Cómo dejamos nuestros países en manos de los peores? ¿Cómo se llega a la condición de devastación extrema a la que ha llegado Venezuela? El país se vació de ciudadanía, dejó de tener apego por su futuro, se asoció a cualquier tipo de saqueo, aplaudió la rebatiña, y la máxima ética de la mayoría tenía como meta el colocarse en lugar preferido, privilegiado para desolar, sin importar por eso la amoralidad inmanente a la decisión y a la condición, que el acceso supusiera el tener que pactar y asociarse con los peores, supuestos adversarios formales, pero en realidad accionistas del mismo proceso de desafectación de los bienes públicos. El país nunca fue visto en perspectiva, y al carecer de sentido histórico, daba lo mismo saber o no saber la condición y posición de los actores políticos. De donde venían, el origen de su fortuna, y tantos «¿por qué?» que eran obsesivamente ocultados, evadidos, negados e ignorados para no dañar la trama o la expectativa de acceder a la mina.

Ayn Rand denuncia por eso la apatía, el cinismo trasnochado, la falta de compromiso y el tono evasivo y culpable de los que deberían estar atentos a la realidad y no a las apariencias. Emperadores desnudos blandiendo sus impudicias con el condescendiente aplauso de los que se arremolinan para ser beneficiarios de sus limosneros, muy poco dados a decir lo que todo el mundo piensa: este también es un corrupto, un saqueador contumaz, un político perdido para las buenas causas, que no tiene como justificar su nivel de vida, cuya conducta errática solo puede ser bien interpretada si lo colocamos al otro lado, como parte de los que patrocinan y colaboran con la opresión y la servidumbre. Son los tornillos que ajustan esas bisagras que cierran las puertas a la libertad y confinan al país a vivir al margen.

Venezuela vive la bancarrota de una sociedad de cómplices que crece y prospera a la sombra del socialismo del siglo XXI, un sistema complejo de relaciones sociales malévolas. Jorge Etkin (1993), estudioso de los sistemas perversos y de la corrupción institucionalizada, nos advierte que el desafío es conocer y vencer sus representaciones en cuatro dimensiones de las relaciones sociales.

La primera dimensión se refiere al plano de las situaciones mal planteadas. Un país, un régimen usurpador que tiene todavía el monopolio del uso de la fuerza, que contrasta con la legitimidad de una presidencia interina cuya plataforma institucional es una Asamblea Nacional perseguida y asolada por la tiranía. De un lado la ferocidad del bárbaro totalitario, del otro la fragilidad y a la vez la fuerza de un esfuerzo originalmente dirigido para restaurar la legalidad. Un conflicto que no se puede resolver en los márgenes de la connivencia, que es imposible solventar mediante un diálogo que privilegia las votaciones como solución, sin antes consolidar el rescate de los máximos institucionales que posibilitan elecciones libres. Motivos y fines que no son los declarados formalmente hacen presencia para obligar al naufragio. Socialistas tratando de rescatar el socialismo, relaciones especulares tratando de proyectar ese compadrazgo quebradizo a todo el país. El error está en eso, en pretender una simbiosis que no es tal, porque lo que está planteado es dejar correr el tiempo, obligar al desgaste del más frágil, compartir los costos y pérdidas sociales, y al final intentar quedarse con todo.

La segunda dimensión tiene que ver con procesos mal diseñados. Un Estado interventor proclive al saqueo produce una sociedad de cómplices. El Estado venezolano, patrimonialista y monopolizador de las riquezas del país, se vincula con el ciudadano en términos de supra-subordinación. Ellos son los mandantes y los demás somos sus siervos, que debemos sobrevivir entre la petición regia y las escasas posibilidades para el emprendimiento. Al final se produce la bancarrota que se carga sobre los ciudadanos, eximiendo de todas las culpas a los que han detentado todo el poder. El socialismo deslinda indebidamente el poder de la responsabilidad. Y a los políticos los releva de cualquier escrutinio de los medios y fines. Por eso los hay corruptos que invocan la necesidad de actuar así para combatir la corrupción. No logran entender que no se puede ser y combatir el ser a la vez, sin caer en esa inconsistencia que los muestra tan impávidos como fraudulentos. Operan como encomenderos degradados, que no rinden cuentas, no sienten que tienen compromisos con sus bases políticas, y creen que el país se lo pueden llevar como se lleva una pieza de pan debajo del brazo.

La tercera dimensión donde se abona la perversidad son las pautas de relación. Digámoslo así: el compadrazgo, la cultura de la adulación al jefe, la estética del «comandante en jefe», las relaciones clientelares, el Estado interventor y rapiñero, las expoliaciones a los derechos de propiedad, la cultura de la coima, el soborno y la extorsión, la negación del mérito, el discurso populista y la ética de la irresponsabilidad colectiva son el caldo de cultivo en el que se desprecia el trabajo productivo, la creación capitalista de la riqueza, la superación de la lógica del minero, y el desapego brutal a las instituciones como referentes universales que rigen conductas y roles. Todas estas «conductas» se retroalimentan unas con otras hasta producir estos estados fallidos que, sin embargo, tienen base social de apoyo, porque sus dirigentes no cesan de recrear el circo, no dejan de sembrar la falsa esperanza de que todo es posible, incluso el estado mágico donde sin trabajar se produce renta y no inflación desaforada.

La cuarta dimensión es la institucionalización de la institución perversa del totalitarismo socialista como orden social irrevocable. Volvamos a Ayn Rand para que nos preste dos arquetipos que son necesarios presentar para comprender esta dimensión. Todo socialismo es un acto de fuerza bruta contra las instituciones democráticas. El titular de todo socialismo real es un bárbaro que no respeta ninguna otra cosa que la fuerza como mecanismo de dominación. Dominar para obtener la servidumbre universal es su meta de corto plazo, que intenta con odio recalcitrante contra todo lo que se le oponga, sin importar los costos que por eso deba asumir. Aspiran a ser ídolos y se convierten en dioses de su propia religión.

A su lado siempre veremos a los hechiceros, los místicos que tergiversan la realidad, los que inventan falsas historias, los que ocultan la verdad, los que avalan falsos procesos, los voceros de la brutalidad, los que doran la píldora, y los que hacen las veces de la decencia institucional como montaje de opereta. Su visión del universo no concibe otra cosa que la destrucción. Nunca piensan en crear, solo en apoderarse de algo.

La cultura del caudillo omnipotente, que no le hace falta derecho ni límites, que viene a resolver entuertos y a refundar la república se fundamenta en una condición de postración social que permite su trágica recurrencia. Una y otra vez el culto a la personalidad, el endoso automático, la solidaridad ciega, el respeto sacrosanto por la investidura y el uso de la propaganda, la mentira y la tergiversación como murallas y barreras, proporcionan al error totalitario nuevas oportunidades de resurgir. América Latina tiene poca inmunidad, por eso siguen al acecho ladrones convictos y confesos, asesinos obvios, esperando la nueva oportunidad que le da una ciudadanía que recurrentemente se siente en bancarrota y opta por la evasión del populismo autoritario.

La recurrencia autoritaria, que además es mutante, requiere de tres coincidencias. La presencia de un demagogo populista que es rápidamente idealizado como invencible, omnisciente, predestinado y capaz de todo con tal de hacer realidad su discurso. Requiere asimismo la presencia de una ideología del saqueo y de unos ideólogos expertos en la tergiversación y la mentira. Estos son, ya lo hemos dicho, los hechiceros misticistas presentados por Ayn Rand como arquetipo inseparable del bárbaro. Y la tercera, una sociedad que se deja seducir, que tolera lo intolerable, que permite y cede espacios a la barbarie, que niega la realidad y que prefiere caer en los brazos del abismo antes que asumir su responsabilidad histórica.

La sociedad de cómplices repudia hacerse las preguntas y recibir las respuestas. Es un colectivo que apuesta a la síntesis de la contradicción, que prefiere cerrar los ojos a los corruptos cuando son los suyos los que se corrompen, que se pierden en el laberinto de las responsabilidades y terminan yendo contra el que se atreve a denunciar las desnudeces del emperador que anda impávido, creyendo él y obligando a creer que la realidad no existe, solamente la versión oficial, así sea tremendamente brutal la disonancia. En una sociedad de cómplices la decencia es vista como un mal augurio, la denuncia es un delito y la incomodidad que provoca la verdad es insoportable.

Venezuela vive su peor momento. Los indicadores sobra, pero voy a dejarles uno: este portal, PanAm Post, publicó un artículo de Orlando Avendaño en el cual se denuncian y se presentan pruebas sobre un caso de corrupción de uno de los partidos tradicionales. La respuesta que ha tenido del establishment es una demostración de lo que sostengo en este artículo: a ellos les importa menos la verdad que la salud de sus relaciones de complicidad manifiesta o latente. Por eso las acusaciones al portal y a los periodistas, que contrasta con lo que debería provocar verdadero e intenso asco moral: que la corrupción campea más allá de las murallas del chavismo, o si se quiere decir de otra forma, que el chavismo corrupto se extiende más allá de los confines explícitos del régimen y por lo tanto, que el enemigo duerme con nosotros.

Dos gobiernos por Elías Pino Iturrieta – El Nacional – 25 de Agosto 2019

download.jpg
Venezuela vive la insólita experiencia de tener dos gobiernos, fenómeno que repercute en términos negativos en la marcha de la sociedad, pero que, como no se puede sostener, conduce a pensar en una salida auspiciosa en el futuro próximo. ¿Por qué? Debido a que la debilidad del régimen usurpador ha permitido una rivalidad en el manejo de los negocios públicos, condenada a una salida que no resiste plazos prolongados. Tal es la rareza y la promesa de la experiencia de nuestros días.

Puede parecer excesivamente entusiasta la afirmación que sostiene la existencia de dos poderes en competencia por el control de la sociedad, debido a que palancas para el ejercicio de la autoridad, como las fuerzas armadas, las policías y la burocracia, permanecen en manos del usurpador. Sin embargo, se trata de una situación engañosa que solo se advierte en la fachada de los fenómenos. Un dominio cabal de esas herramientas, aun trabajando a media máquina, hubiera impedido el ascenso del poder que rivaliza a la dictadura. El hecho de que los detentadores de una autoridad con casi veinte años de andadura hayan permitido, aunque a regañadientes, el fortalecimiento de un gobierno presidido por Juan Guaidó con el soporte inicial de la Asamblea Nacional, un cuerpo sin armas y sin recursos materiales, no solo demuestra su redonda precariedad sino también la ascendencia evidente del antagonista.

De que sea Miraflores la sede de un gobierno chucuto y menesteroso sobran las evidencias en la anarquía que domina la cotidianidad, en las escenas dependientes del capricho de las personas y del peso del azar a través de las cuales se comprueba la desaparición de la batuta. Veamos unos ejemplos. En el mercado cada quien pone los precios que le da la gana, los tratos no dependen de regulaciones establecidas, sino de lo que resuelvan los marchantes cada día; el transporte público es un azar porque nadie lo vigila o porque nadie respeta a los vigilantes; cuando no predomina el desdén, en las oficinas públicas los trámites son el producto de negociados minúsculos entre el usuario y el tipo de la taquilla, y así sucesivamente. El caos policial, caracterizado por la violencia y la arbitrariedad de los agentes, sería un testimonio proverbial de desgobierno si no se pudiera entender como la única forma de sujeción a la cual se aferra la dictadura. ¿Por qué? Mientras reparte la muerte y el terror en un cuentagotas cotidiano, detiene las posibilidades de que la gente tome, por fin, la decisión de vivir sin disimulo en una jungla sin contención, o de ponerle orden al barullo. Y ni hablar de las cabezas del rompecabezas: resulta imposible afirmar que tengan nociones de lo que es un Estado moderno, o de las reglas de la economía, o de los derechos de los ciudadanos, para no ahondar en pormenores realmente terroríficos sobre la orfandad de ideas que los caracteriza y que nos ha metido en un trabajoso laberinto.

Guaidó y su equipo son el centro de la atención mundial, pero también de su favor, mientras ejercen control itinerante del país cuando se mueven en sus espacios. Apenas es cuestión de que el presidente encargado viaje a una región determinada de Venezuela, para que los hombres del lugar se conviertan en la promesa de un gobierno inminente, en las figuras de una nueva administración cada vez más cercana en la cual ponen sus ojos las mayorías de la sociedad.

Sin los dineros públicos, sin grandes aparatos de seguridad, con aeropuertos sorpresivamente clausurados y carreteras llenas de obstáculos, con las limitaciones de quien no tiene el don de la ubicuidad, Guaidó levanta parcelas regionales de gobierno frente a las cuales las del usurpador son una irrisión. Por consiguiente, ir de las partes al todo para dominarlo a cabalidad no es una fantasía, sino el producto de una realidad cada vez más aplastante.

A %d blogueros les gusta esto: