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Sobre la universidad “semper reformanda” por Angel Lombardi – La Patilla – 19 de Mayo 2020

A mis amigos del equipo rectoral (1992-1998): Antonio Castejón (VAC), Neuro Villalobos (VAD),  Ángel Larreal (SEC). Al Consejo Universitario y Decanos (1992-1996), A todos los equipos de trabajo y Comunidad Universitaria en general y con particular reconocimiento a cada uno de los egresados que tuve el honor de entregarles su título. El mismo reconocimiento para la Comunidad Universitaria UNICA y egresados (1998-2017)

La Universidad, como todo, “está en la historia y camina con la historia”. Todo es histórico (no únicamente) lo que significa que todo y todos tenemos una temporalidad hecha de continuidad y discontinuidad, es lo que significa semper reformanda. La necesidad permanente de cambiar, de allí el error del “conservadurismo” que pretende que nada cambie y la pretensión absurda “que todo tiempo pasado fue mejor”, igual error “el progresismo” a ultranza, que niega el pasado y dogmatiza lo actual, lo nuevo, que confunde con novedad y moda. En un “presentismo” hedonista e irresponsable que pretende ignorar el pasado y a no importarle el futuro (un carpe-diem de analfabetos nihilistas). Pero también existe el “escapismo o huida al futuro” inexistente, pero soñado. Son los utopistas y su caricatura política: la revolución.

Hecha la introducción vamos a la universidad histórica. Mil años de historia europea y desde el siglo XVI se hace global. La Universidad Americana es de origen hispano y posteriormente de origen inglés, francés-alemán. En Hispanoamérica el modelo es la Universidad de Salamanca. En Venezuela la Universidad hispano criolla tiene tres siglos. El modelo hispano empieza a ser reformado como modelo moderno republicano en 1843, con Andrés Bello y la creación de la Universidad de Chile, de la cual fue rector fundador, es muy importante su discurso inaugural. La otra fecha icono es 1918 con el llamado Movimiento Universitario de Córdoba, expresión de los cambios sociales y culturales de la época y aparición de nuevos sectores sociales emergentes y nuevos actores políticos (estudiantes, obreros, sindicatos y partidos), las llamadas masas.

El Programa de Córdoba se resumía: 1-Antimperialismo y Segunda Independencia. 2-Antidictadura y reformas sociales y políticas profundas, diferenciándose entre “demócratas y revolucionarios” que cubre y define la política hasta nuestros días y 3-La reforma universitaria propiamente. Esta reforma sufre la triple influencia anglo-sajona y francesa, más a nivel de la discusión teórica académica que real.

Los modelos son: 1-el modelo-francés, 2-el modelo inglés y alemán, 3-el modelo norteamericano; y el gran aporte “original” fue la AUTONOMIA sustentada en el auto-gobierno y co-gobierno, proporcionalmente constituido en un claustro electoral integrado por profesores (mayoría) estudiantes (nunca mayor del 25%) y egresados (un 5% aproximadamente).

Este equilibrio, democrático y de sentido común se desquicia y anarquiza a partir de 1969/70, con la llamada renovación universitaria y en los años 80 y 90 con el asalto irresponsable, con muchas debilidades y complicidades políticas, de partidos y grupos políticos; autoridades y profesores; gremios y sindicatos y para-universitarios para hacerse con el gobierno y control. La universidad hoy luce deplorable y en minusvalía académica, dentro de un contexto de destrucción y anomia y anarquía nacional. Pero ninguna sociedad se suicida, recuperaremos en su momento democracia, libertad y futuro y como es lógico pensarlo, la UNIVERSIDAD va a estar allí. “Estar allí” implica una profunda auto-crítica no-flagelante, racional y no “sentimental y lacrimosa” de todos los sectores internos. Una “lectura” adecuada de la realidad nacional e internacional, sin “iluminados y salvadores” y una reforma progresiva, siempre centrada en lo académico.

 

Fuerzas de seguridad del Estado allanaron instalaciones de la USB en plena cuarentena – El Nacional – 17 de Abril 2020

El rector de la Universidad Simón Bolívar, Enrique Planchart, repudió en un comunicado el ingreso intempestivo no autorizado a esa casa de estudios. Resaltó que la inviolabilidad de la universidad se encuentra establecida en el artículo 109 de la Constitución

USB cuarentena

La institución indicó que esos hechos, sin precedentes en su historia, terminaron notificados de forma inmediata al ministro de Educación Universitaria, César Trompiz | Archivo

En plena cuarentena por la pandemia del coronavirus, fuerzas de seguridad del Estado han allanado las instalaciones de la Universidad Simón Bolívar en varias oportunidades a inicios de este mes.

La casa de estudios denunció que el pasado 4, 5 y 9 de abril, funcionarios armados y civiles ingresaron en camionetas a la USB, sin notificación alguna o solicitud de cooperación por parte de las autoridades rectorales para hacerlo.

“Esta incursión en el recinto universitario vino acompañada de acciones de amedrentamiento al apuntar con armas a nuestro personal civil de seguridad que no está armado, y los obligaron a abrir las puertas y permitir la salida a través del campus”, afirmó la USB.

La institución indicó que esos hechos, sin precedentes en su historia, terminaron notificados de forma inmediata al ministro de Educación Universitaria, César Trómpiz.

Las autoridades de la universidad no han facultado en ningún momento el tránsito de vehículos militares a través de su campus, por lo que exigimos una pronta respuesta de parte de los ministerios de Educación Universitaria y de la Defensa o Relaciones Interiores, Justicia y Paz, si fuere competente”, enfatizó.

El rector de la USB, Enrique Planchart, en un comunicado repudió el ingreso intempestivo no autorizado a esa casa de estudios. Resaltó que la inviolabilidad de la universidad se encuentra establecida en el artículo 109 de la Constitución.

«El decreto de declaración de estado de alarma no debe violar los derechosconsagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela», concluye el texto.

Arnoldo José Gabaldón: “Si no conseguimos el camino, Venezuela pasará 100 años a la cola de América Latina” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 22 de Marzo 2020


Un grupo de venezolanos, de amplia experiencia y calificación profesional, se reunió en la sede de la Universidad Metropolitana para discutir un documento*, en el que se plantean los retos para superar la difícil situación por la que atraviesa la región de Guayana. La severa caída de la generación eléctrica del río Caroní y la paralización total de las industrias básicas (acero y aluminio) son parte de un panorama tan desolador como apremiante. Lo que está en riesgo es un proyecto de desarrollo único en América Latina, cuyos logros tangibles son demostrables y hablan por sí solos.

El Grupo Orinoco, al cual pertenece Arnoldo José Gabaldón, ingeniero Civil especializado en ingeniería hidráulica, exministro del Ambiente y expresidente de la Copre, traza un recorrido por lo que sin duda ha sido la propuesta más ambiciosa de Venezuela en la segunda mitad del siglo XX. Había gerencia, ambición política y determinación para aunar esfuerzos y crear una institucionalidad que le permitió al país sacar provecho de los ingentes recursos de una región que, a cambio, anteponía difíciles condiciones para acometer una empresa de esa envergadura. Desde el elusivo mito de El Dorado hasta las selvas impenetrables plagadas de malaria, pasando por una diversidad climática y ecológica que en sí misma es una ecuación de enorme complejidad.

Gabaldón ha puesto miras a mediano y largo plazo. El encuentro en la Unimet no será ni el primero ni el último, porque de lo que se trata es de convocar a quienes tienen algo que decir, a los dolientes de Guayana, para seguir depurando una propuesta que goce del más amplio consenso en el país.

Ustedes advierten un hecho alarmante: la reducción de más del 50 por ciento en la generación de energía hidroeléctrica en Guayana. ¿A qué atribuye esa reducción tan marcada?

No ha habido un mantenimiento efectivo de las turbinas en los embalses (Guri y Macagua II). Por eso hay una serie de generadores paralizados. Lo que ocurre es que la demanda eléctrica del país ha caído a los mismos niveles que teníamos en 1999. Entonces, no se nota tanto esa reducción de la capacidad de generación y del aprovechamiento del río Caroní. Pero esa es la realidad. Además, hay otra circunstancia, al no tener esa capacidad de generación, que se encuentra muy por debajo de la capacidad instalada, se aplicaron racionamientos y cortes masivos del servicio eléctrico. Eso también afectó todo el consumo eléctrico (industria, comercio, hogares).

Ustedes proponen que se detenga de inmediato el Arco Minero del Orinoco. ¿Quizás porque es un proyecto meramente extractivista?  

Porque es un proyecto delincuencial, que cayó en manos de una burocracia delincuente, asociada con la mafia internacional, con los pranes. Y las fuerzas armadas también están metidas en eso. De manera que no hay forma de rescatarlo. Pensamos que hay que reformular una economía minera, porque en la región hay vocación para eso. Pero tendría que ser bajo otras modalidades.

¿Cuál es el impacto que tiene el Arco Minero en la configuración geográfica y ecológica de Guayana?

En las áreas de explotación a cielo abierto eso está produciendo unos impactos terribles. Algunos en la cuenca superior del río Caroní. Ahí se están produciendo todo tipo de desafueros ecológicos. Es una de las cosas que alarma. Sobre todo cuando ves la región a mediano y largo plazo. Si esos procesos siguen así, ¿Qué va a quedar? Metidos en el parque nacional Canaima unos y en la Gran Sabana otros. ¿Qué le vamos a dejar de aquello a las generaciones futuras? De ahí viene la urgencia del objetivo de la sustentabilidad.

Ya el país tenía la experiencia del Lago de Maracaibo, una verdadera catástrofe en términos ecológicos.

Sí, una catástrofe vista desde muy temprano, porque en 1921 hubo protestas de pescadores del lago y en el congreso gomero se aprobó la primera ley de control de los derrames de petróleo. O sea que consciencia sobre eso había y también la percepción de que ahí se producía un gran daño.

La Corporación Venezolana de Guayana fue un proyecto ambicioso que por más de 50 años tuvo continuidad en la vida política e institucional del país…

… Y que tuvo logros muy concretos, muy tangibles, porque todo lo que es el desarrollo hidroeléctrico del río Caroní es único en América Latina. Eso es un logro extraordinario. El polo industrial de Guayana era una cosa que les aguaba la boca a los latinoamericanos cuando oían hablar que se había construido una ciudad de más de 500.000 habitantes, que allí estaba el asiento de una industria pesada, que estaba produciendo más de 4,5 millones de toneladas de acero al año. Tuvimos capacidad en el país para hacer todas esas cosas.

¿Cómo es que eso se borra de un plumazo?

Eso no se borra de un plumazo. Eso se borra porque la sociedad nuestra tiene unos factores culturales que facilitan una tragedia de esa envergadura. ¿Qué pasó con los obreros de la siderúrgica cuando decidieron renacionalizar esa industria? Se pusieron todos contentísimos, pero todos perdieron las acciones que tenían allí. Esa industria llegó a producir algo más de cuatro millones de toneladas de acero, que era la capacidad para la cual se diseñó la planta en su segunda etapa (1974). Lo que ha pasado con el aluminio es una cosa de ponerse a llorar. Las minas de bauxita de los Pijiguaos paralizadas, el proceso de la bauxita igualmente paralizado. Para hacer cualquier cosa de aluminio, tú tienes que importar la bauxita del exterior.

Quisiera detenerme en los factores culturales que mencionó, porque la debacle de Guayana —y del país en general—, se atribuye, una y otra vez,  a la corrupción, al clientelismo político, pero resulta que la cosa es más profunda. ¿Qué responsabilidad le podemos atribuir a los sectores laborales, a los sectores sindicales?

Uno de los planteamientos más novedosos que han surgido es que hay que promover un cambio cultural en la sociedad venezolana, pero específicamente en los sectores que han estado involucrados en los problemas de Guayana. Se ha generado un clima laboral en el que hay una corrupción pavorosa, no hay un solo elemento de la sociedad que no esté pensando en la picardía, la disciplina se ha relajado. ¿Sabías, por ejemplo, que esas empresas están paralizadas pero todos los trabajadores reciben su sueldo, un sueldo mínimo en sus casas? Son decenas de miles de personas. ¿Cómo levantas tú y pones a vibrar un país si no hay una acción deliberada, bien estudiada, para incidir en esos factores tan negativos? No solamente es la cultura rentista sino que sobre ella se han adosado otras perversiones, que hacen que nuestra sociedad sea tan poco resiliente para afrontar un proceso de reconstrucción.

En un abrir y cerrar de ojos pasamos —tal como lo han denunciado sectores de la academia—, del rentismo petrolero al rentismo minero. La pregunta es si vamos a seguir en esta guachafita. 

Los que concibieron el polo industrial de Guayana tenían muy claro su objetivo. Allá había unos recursos minerales, fundamentalmente hierro y aluminio, y había energía barata. Eso era para producir materias primas que debían ser reelaboradas en Guayana, para que aquello se convirtiera en un polo de exportaciones. De las posibilidades de diversificación económica que tuvo el país, esa fue la más destacada. Cambiar eso ahora por el extrativismo de oro, prácticamente las pepitas las sacan para llevárselas a Ámsterdam o Dubái, sin ningún procesamiento previo, es remachar la cultura rentista en otra vertiente. ¿Vamos a pasar de un extractivismo a otro cuando creíamos que la Venezuela pospetrolera iba a tener pilares como los de Guayana? Bueno, resulta que los deshicimos.

El Municipio Sifontes del estado Bolívar, donde hay una gran concentración aurífera, a la vez es el foco de la malaria, de la desinstitucionalización y de la presencia de bandas paramilitares como el ELN de Colombia. Ahí, donde están los recursos, mira lo que tenemos al lado. Es una incongruencia asombrosa.

Te cuento una anécdota. En la década de 1980 (86, 88), yo estuve en Bogotá. Germán Carrera Damas estaba de embajador. Hablando de los problemas de Colombia me refirió que uno de ellos era que el Estado colombiano no tenía presencia en el 30 por ciento de su territorio. Actualmente, en el caso de nosotros, el Estado venezolano no está presente en casi el 50 por ciento del territorio. Apure, Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro. Ahí no hay presencia del Estado en modo alguno. Habrá unos solados por aquí, por allá, en connivencia con la guerrilla del ELN y la disidencia de las FARC. Recientemente, unos señores que estaban de pesca en el Caranaparo me contaron que llegaron unos hombres en lancha y se identificaron como integrantes del ELN. Eso es. Venezuela tiene perdido medio territorio.

No es que colapsó el modelo petrolero, sino que lo destruyeron al quebrar a PDVSA. De hecho tenemos un Estado totalmente empobrecido, vaciado de recursos y a futuro vamos a depender de la inversión extranjera, de la inversión privada, pero la Constitución del 99 consagra la propiedad del Estado y privilegia lo público. ¿Qué haría falta para atraer capitales al país?

Aquí lo que está planteado es una suerte de renacimiento para que Venezuela pueda volver a encarrilarse, con una trayectoria de desarrollo normal. Los retos de carácter institucional son muy serios, de forma tal que el problema electoral pudiera ser el principio, pero eso por sí solo no resuelve nada. Aquí debe conjugarse una serie de voluntades y de esfuerzos, y una conducción adecuada, que sepa para donde ir y que tenga el poder, porque ¿qué va a ser de las Fuerzas Armadas en el futuro, una pila de parásitos que se acostumbraron a martillar y a estar robando glotonamente? ¿Cómo se encarrila un país en esas condiciones? Bueno, ahí están las consecuencias. Y si pasas revista en América Latina, nosotros empezamos a aparecer en la cola.

Otro temas que ponen de relieve es que Venezuela dejó de ser un país competitivo. Advierten, además, que la recuperación  «será difícil y será lenta». Pero no falta quien diga que, si el señor Maduro se va, el mandado está hecho.

En la competitividad, por supuesto, está presente el factor humano. Ese factor humano radiado que tenemos, porque eso es lo que ha ocurrido, sobre todo en estos 20 años, y a no ser que tú llegues a motivarlo con estímulos muy inteligentes, será un fardo muy pesado. Pero hay otra cosa que también es muy grave: No ha habido un desarrollo de un sistema de ciencia y tecnología e innovación. Esa es la base de la competitividad, precisamente. Y no lo tenemos. ¿Tú sabías, por ejemplo, que en las industrias de Guayana se llegó a producir un ring de aluminio que usaron los carros de la Formula 1? En su momento, esos rines pesaban 14 kilos y resulta que actualmente pesan, debido a la innovación, 8 kilos. Tienen, además, la misma resistencia. Por lo tanto, al surgir esa innovación tecnológica, quedó absolutamente desfasada la empresa original de rines. Si me dices que en Guayana está presente el Instituto Tecnológico de Massachusetts con un ejército de científicos instalando todo tipo de cosas, uno tiene razones para pensar que aquello puede recuperarse con rapidez, pero no lo hay, no se creó un aparato científico tecnológico que pudiese aportar esa innovación tan necesaria para un complejo industrial.

Tampoco hay esa capacidad en las universidades venezolanas.

Nosotros nos hemos vinculado a la UCAB en Guayana para que sea su rector, el padre Arturo Peraza, quien motorice la segunda vuelta de discusiones de este documento. ¿Destrozada la CVG quien se va a ocupar de materializar esa estrategia de desarrollo sostenible, cuyo guión es el que estamos proponiendo? Más allá de las iniciativas valiosas para la transitoriedad, se requieren unos cerebros que empiecen a pensar en el mediano y largo plazo. Lo que se hizo, y lo que podamos hacer, no es algo que puedes hacer de la noche a la mañana. En 1959, el general Alfonso Ravard, quien presidía la CVG, fue al Instituto Tecnológico de Massachusetts y lo que se fue gestando allí fue de una maduración muy lenta. Pero firme, no había retroceso.

Para ustedes es muy importante la consecución de una imagen objetivo, ¿podría definir ese concepto? ¿Cómo lo podríamos visualizar?

En un proceso de planificación prospectiva, tú tienes que tomar en cuenta la situación actual, cuyo diagnóstico es muy negativo. Eso es lo que consignamos en el documento. Tu horizonte de planificación abarca un período de 20 a 30 años. Y en esa planificación, además de tomar en cuenta los escenarios que pueden ocurrir, tú tienes que imaginarte cómo es la imagen deseable de lo que quieres que ocurra allí. Yo deseo que Guayana esté exportando 10 millones de productos elaborados a los mercados internacionales. Yo pienso que es posible que toda la alimentación de Guayana sea provista por el Delta del Orinoco, porque se han desarrollado allí unos proyectos. Esa es la imagen objetivo. Pero esa imagen no se saca del bolsillo tiene que ser producto del raciocinio, de la auscultación de las realidades y de cómo han sido las tendencias del pasado.

Mucho de lo que ha dicho es planificación, es institucionalidad, ¿pero cuáles serían las condiciones para que la inversión privada se vincule y se asocie en la consecución de esa imagen objetivo?

Si vamos a salir a flote tiene que venir un régimen diferente, un régimen que empiece por producir confianza a todos los venezolanos y especialmente a los inversionistas que estén dispuestos a arriesgar sus recursos. Eso implica que vas a tener que modificar algunas leyes, pero sobre todo un régimen que sea capaz de dar demostraciones y emita mensajes que refuercen la confianza de la gente. Si eso se logra a nivel nacional, posiblemente puedas sacar beneficios de allí para el sector petrolero y para el sector de Guayana. El problema no es sólo arreglar la democracia con unas elecciones transparentes, es un cambio muchísimo más profundo. De lo contrario, el riesgo es que Venezuela pase 100 años a la cola de América Latina. Si nosotros no conseguimos el camino, eso está cantado. Este país no levanta cabeza.

Usted, por distintas razones, es uno de los venezolanos que conoce a fondo lo que ocurre con la malaria, cuya incidencia ha aumentado de forma alarmante, entre otras cosas, por la minería ilegal y la fragmentación de los bosques en Guayana. ¿Qué opinión tiene?

En 1999 al señor Chávez se le ocurrió suprimir la División General de Malariología y Saneamiento Ambiental del Ministerio de Sanidad, que era la organización que se ocupaba de la medicina preventiva y de hacer el seguimiento de todo lo que ocurriese epidemiológicamente en materia de malaria, de dengue y de las enfermedades transmisibles. Hay, como elemento histórico, una carta del doctor Oscar Noya, profesor de la Universidad Central de Venezuela, que en uno de sus párrafos dice: Yo le puedo anticipar a usted (Hugo Chávez) que si ese proyecto de eliminar se lleva a cabo, usted está destruyendo uno de los pilares fundamentales de la salud venezolana. Ciertamente, en Guayana hay condiciones que dificultan la lucha contra el mosquito transmisor de la malaria, pero la exportación al resto del país ha quedado sin control y actualmente tenemos un millón de casos de malaria.

***

*Guión para la formulación de una estrategia de desarrollo sostenible para Guayana.

TSJ suspendió medida cautelar sobre elecciones de autoridades de la UCV por Victoria De Sousa – Venepress – 27 de Febrero 2020

Este jueves, el Movimiento Estudiantil marchó en contra de dicha sentencia

TSJ suspendió medida cautelar sobre elecciones de autoridades de la UCV

 

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con ponencia de la magistrada Carmen Zuleta de Merchán, suspendió la medida cautelar dictada en la decisión 0324 del 27 de agosto de 2019. La misma consiste en la celebración de elecciones de las autoridades de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

En ese sentido, el TSJ suspendió de oficio la medida cautelar atendiendo al compromiso de las representaciones de las universidades nacionales de renovar, democráticamente, los líderes universitarios cuyo período está largamente vencido.

La Sala Constitucional agregó que las universidades concernidas tendrán que  “iniciar un proceso eleccionario que ponga en práctica el principio de universalidad y sectorización de la comunidad universitaria y, a tal efecto, les corresponde ajustar transitoriamente sus reglamentos electorales de acuerdo a los parámetros contenidos en la sentencia 0324 del 27 de agosto de 2019”.

Por tal motivo, el TSJ explicó que se deberán crear cinco registros para el acto comicial de los representantes universitarios e integrar a todos los sectores, “a saber, profesores, estudiantes, egresados, personal administrativo y obrero; así como los mecanismos necesarios para crear los correspondientes padrones electorales de cada sector”.

Los estudiantes venezolanos que ganaron una prestigiosa competencia en Harvard sobre los retos del mundo – BBC News – 18 de Febrero 2020

Los estudiantes venezolanos en Harvard
Estudiantes de varias universidades de Venezuela, públicas y privadas, participaron en la edición 2020 del Modelo Naciones Unidas de Harvard.

La estudiante venezolana Anabela Vivas ha tenido que defender ideales de gobiernos con los que no comulga, pero eso también le ha abierto su mentalidad.

Desde la amistosa relación de Dominica con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, pasando por el fundamentalismo religioso de Arabia Saudita hacia la comunidad LGBT o la cuestionable política de Irak para las personas con discapacidad, no han sido pocos los retos que ha enfrentado la joven estudiante.

Pero para la alumna de Derecho de la Universidad Metropolitana de Caracas (Unimet), llevar la defensa de esos países en el prestigioso certamen Modelo de Naciones Unidas de Harvard (HNMUN, por sus siglas en inglés) ha sido una experiencia aleccionadora.

Este año fue parte de la delegación de la Unimet que, junto a otras universidades venezolanas, participaron el pasado fin de semana en la edición 2020 de la HNMUN y en la que su centro de estudios logró el reconocimiento a la mejor delegación internacional.

Los 18 estudiantes de la Unimet y sus asesores académicos recibieron el premio.

Estudiantes venezolanos en Harvard
Los miembros de la Unimet que participaron en Harvard recibieron el premio a la mejor delegación internacional.

“Es un espacio de crecimiento impresionante”, le dice Vivas a BBC Mundo, pues los estudiantes venezolanos que han participado desde la década de 1990 han visto cómo cada año se vuelve más difícil conseguir recursos económicospara costear todos los gastos de inscripción, viaje y estadía en Boston.

“Mucha gente de la que está con nosotros tiene capacidad de cubrirlo, pero otros no. Entonces hay un esfuerzo muy gratificante cuando se logra, porque el aspecto económico no debe ser un impedimento para que uno pueda representar a su país y pueda crecer académicamente“, cuenta la alumna de 21 años.

¿Qué es la HNMUN?

Doce años después de conformarse la Organización de Naciones Unidas (ONU, 1945), Harvard creó el HNMUN en el que se recrea el modelo de trabajo de comités que tiene el organismo multinacional.

Alumnos de esa universidad se encargan cada año de organizar los paneles de comités, que tocan asuntos como política, economía, sociedad, cultura o medio ambiente, y les asignan a los universitarios países a representar.

Los alumnos, entonces, investigan y se preparan para varios días de intensos debates en los que actúan como diplomáticos de los países asignados para defender sus intereses.

Luego ofrecen soluciones a los diversos problemas del mundo a través de resoluciones.

Estudiantes venezolanos en Harvard
Venezuela ha estado representado año tras año por delegaciones de universitarios en Boston.

Daniel Matheus, uno de los asesores académicos de la delegación de la Unimet, destaca que la competencia de argumentación en la HNMUN ha ofrecido una vitrina para mostrar el talento de los venezolanos.

“Es competir y demostrar que Venezuela tiene talento. Esa ha sido la primera motivación. Y recientemente se ha afianzado eso por todos los problemas que hemos estado viviendo últimamente”, le dice Matheus a BBC Mundo.

“Tenemos limitantes económicas, tenemos que recaudar dinero. Todas las universidades venezolanas. Y llegar acá y hacerlo bien es una motivación demasiado grande, porque a pesar de las piedras del camino, siempre lo logramos y tenemos un tremendo desempeño”, añade.

Y es que la Unimet, que ha participado desde hace 27 años, ha repetido como mejor delegación internacional tanto en 2018 como en 2020.

Pero para llegar a Boston, los venezolanos de su universidad y de otras se ven en la necesidad de pedir dinero a familiares y amigos (principalmente del exterior), solicitar ayuda de patrocinadores, además de pedir apoyo a través de colectas en internet o crowfunding.

Una lucha interior

Anabela Vivas ha participado en tres ediciones del HNMUN que para la joven estudiante de la Unimet han representado desafíos a sus convicciones personales y el sentido del deber.

“Es un reto. Y lo más curioso es que me ha tocado un papel de representar a países con los que no comparto los principios o los valores que transmiten“, explica.

Estudiantes venezolanos en Harvard
La Unimet fue parte de 5 universidades venezolanas representadas en el certamen de Harvard.

En una de sus participaciones en comités le tocó representar a Dominica, un pequeño país insular del Caribe que ha apoyado a los gobiernos de Venezuela, incluido el de Nicolás Maduro.

Tuvo el reto de idear un mecanismo de ingreso de divisas a Venezuela a través de un fondo regional que convertía el dinero en petros, la criptomoneda del gobierno venezolano.

También le tocó argumentar que los venezolanos que han emigrado de su paísse marchan en la búsqueda de oportunidades, pero no por las carencias económicas, y tuvo que analizar qué soluciones se podían generar para llevarlos de vuelta a su país.

“Siendo uno venezolano, fue un reto defender algo en que uno no cree”, dice Vivas.

“Pero es un reto y es algo que te hace pensar muchísimo, porque te pone en los zapatos del otro y entender cuáles son sus argumentos y por qué piensan así. Esto te lleva a entender cómo es el tema de las negociaciones a nivel internacional”, expone.

También le ha tocado defender a Arabia Saudita en su política ultraconservadora hacia la comunidad LGBT, y este año asumió el rol de Irak y la política de ese país hacia las personas con discapacidad.

“Me tocó defender a un país que, cuando uno lee, se da cuenta de que tiene sus regulaciones, sus leyes, pero la realidad es otra. Esta gente no tiene sus derechos garantizados como debe ser”, considera.

La estudiante cuenta que los venezolanos tienen que reunir entre US1.000 y US$1.500 para poder participar en el HNMUN, lo que se ha hecho cada año más complicado con la crisis económica que padece Venezuela.

Pero Daniel Matheus destaca que participar en este tipo de iniciativas amplía los horizontes de los estudiantes venezolanos para poder aplicar soluciones para los propios problemas de Venezuela.

“Estamos dispuestos a darlo todo para crear soluciones en nuestro país”.

Elecciones Universitarias en Venezuela – VPI TV – Enero 2020

Comunicado de la Sociedad Venezolana de Filosofía – 10 de Diciembre 2019

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La Sociedad Venezolana de Filosofía, en uso de sus atribuciones como asociación cultural de carácter nacional e independiente de doctrinas, ideologías y creencias, manifiesta su enérgico rechazo a la sentencia emitida por la Sala Constitucional del TSJ, expediente N° 2019-1170, donde dictó una serie de medidas cautelares contra los profesores Miguel Albujas Dorta y Manuel Rachadell Sánchez,

Los profesores Albujas y Rachadell fueron nombrados en fecha reciente por la Asamblea Nacional como sus representantes ante el Consejo Nacional de Universidades con el fin de ser defensores de la Autonomía Universitaria. Ambos son profesionales de destacada solvencia académica; el Dr. Miguel Albujas es vicepresidente de esta Sociedad Venezolana de Filosofía y actual director del Instituto de Filosofía de la UCV; el Dr. Manuel Rachadell es actualmente profesor y jefe de la Cátedra de Finanzas Públicas en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, profesor de postgrado en la Especialización en Sistemas y Procesos Electorales y ex director de la Oficina Central de Asesoría Jurídica de la UCV.

Desde su fundación, las universidades venezolanas, encabezadas por la Universidad de Caracas, hoy Universidad Central de Venezuela, han luchado por el derecho de ser autónomas y dicha Autonomía logra su conquista definitiva en 1958, cuando fue redactado como instrumento jurídico por una comisión presidida por el Dr. Francisco De Venanzi e integrado por reconocidos académicos. La autonomía universitaria está consagrada en la constitución venezolana y otorga a las universidades la facultad de crear “sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración eficiente de su patrimonio bajo en control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley”.

Por ello, es inadmisible que se sancione a dos universitarios por querer ejercer su derecho a luchar por el respeto a la Autonomía Universitaria.

Sin esa libertad de acción no es concebible la existencia misma de la UNIVERSIDAD.

En Caracas, a los diez días del mes de diciembre de dos mil diecinueve.

Por la Sociedad Venezolana de Filosofía

Corina Yoris-V
C.I. N° 3230281
Presidenta de la SVF

NB: Hay una lista de venezolanos, académicos, profesores, ciudadanos que han querido suscribir este comunicado.

Cuatro universidades venezolanas ubicadas en ranking de las mejores 100 en Latinoamérica – El Pitazo – 25 de Octubre 2019

Debido a la crisis que atraviesa actualmente Venezuela, que afecta al sector educativo, la UCV, USB, Ucab y la ULA bajaron su puntuación respecto del ranking general del año pasado

  

Caracas.- La Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB), la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), y la Universidad de los Andes (ULA), se ubicaron en la lista de las 100 mejores casas de estudio en Latinoamérica, a pesar de los problemas que atraviesa el sector educativo venezolano por la crisis económica y social.

La UCV, USB, Ucab y la ULA bajaron su puntuación respecto del ranking general del año pasado, debido a que la mayoría de jóvenes que han migrado por la crisis de Venezuela, no culminan sus carreras universitarias.

Es importante destacar que las universidades en el ámbito nacional, enfrentan una crisis presupuestaria que impacta no solo en la diáspora de estudiantes y profesores, sino en la capacidad de generar nuevos conocimientos.

El Latin American University Rankings 2020 también incluyó en su lista de las mejores de Latinoamérica, a la Universidad de Carabobo, Universidad Metropolitana y a la Universidad del Zulia, un estado que está bastante golpeado por los problemas eléctricos.

El estudio tomó en cuenta »el impacto de la investigación y productividad, compromiso de enseñanza, empleabilidad, impacto en Internet e internacionalización».

David Sosa: “No vamos a ceder al chantaje” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 3 de Noviembre 2019

David Sosa: “No vamos a ceder al chantaje”La sentencia 0324 del Tribunal Supremo de Justicia le pone fecha de caducidad a la autonomía universitaria: 28 de febrero de 2020. Marca, además, “la intervención, la liquidación de la universidad”, dice David Sosa, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y estudiante del tercer semestre de la Escuela de Ciencias Políticas.

Ese día finaliza el lapso que el TSJ estableció para que se realice la elección de autoridades, no ya según las pautas dispuestas en la ley de universidades y la Constitución Nacional, sino en lo que se ordena, como en el mundo militar, en esa sentencia. “En este momento se están dando las discusiones para que la comunidad universitaria, todos sus integrantes —profesores, estudiantes, empleados y obreros— le demos una respuesta al régimen”, dice Sosa. “Si las medidas del régimen son ilegales, nuestra respuesta tiene que ser legal”. El conflicto asoma a la vuelta de la esquina.

¿En qué estado se encuentra la Universidad Central de Venezuela?

Probablemente la universidad atraviesa por una de sus más grandes crisis. Ha habido momentos en que fue cerrada, bajo los gobiernos de Guzmán Blanco o Juan Vicente Gómez, momentos en que fue allanada (Rafael Caldera). Pero actualmente, su infraestructura, por ejemplo, se encuentra deteriorada como nunca antes se había visto en el campus universitario, lo que afecta, incluso, su patrimonio cultural. Las condiciones laborales de empleados y profesores, cuyos sueldos y salarios son de miserias, empeoran cada vez más. Las condiciones de los estudiantes están en el piso. El comedor cerrado, vandalizado por el hampa en varias ocasiones. Sólo algunas rutas de transporte funcionan, por problemas de mantenimiento de las unidades. Tenemos becas de 720 bolívares que no alcanzan ni para dos fotocopias. Esa es la universidad que a mi generación le ha tocado vivir.

La Ciudad Universitaria fue declarada Patrimonio Mundial, Cultural y Natural de la Humanidad, por la Unesco. ¿Esta organización de Naciones Unidas se ha pronunciado sobre el deterioro de su infraestructura y de las obras de arte? ¿La universidad cumple con las pautas que la Unesco ha establecido?

Hasta el momento, y con mucho esfuerzo, se ha hecho el mínimo necesario para mantener el complejo de la Ciudad Universitaria reconocido por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad. Cada vez se hace más cuesta arriba, más difícil. La universidad ha tenido que hacer alianzas, convenios, con empresas privadas, mediante los cuales la universidad presta algunos servicios y esas empresas aportan recursos para mantener ciertos espacios. Recientemente, a través de esta figura, se recuperaron ciertos camerinos y la iluminación en el Aula Magna, de acuerdo a los parámetros de la Copre. En ese sentido se ha podido mantener el estatus, pero como universidad y como país, en un contexto como este, podríamos perder ese reconocimiento.

Hay un malestar social en todo el mundo, no siempre damos con las razones de la protesta. Parece que la política perdió la brújula. No hay una conexión entre la política y la gente. ¿Eso se está viviendo en la universidad?

Ciertamente, es un momento de agitación. Pero hay una diferencia en la respuesta que dan los distintos gobiernos a las protestas y manifestaciones que se dan en determinados contextos. Hay gobiernos que escuchan a sus pueblos y dan una respuesta. Pero también hay gobiernos, dirigidos por irresponsables, que no escuchan ni ofrecen respuestas. Es el caso de Venezuela. A lo largo de 20 años se han realizado gestiones, se han introducido cartas, se han solicitado audiencias, se ha intentado el diálogo, en fin, se ha intentado todo tipo de métodos para que los que hoy nos gobiernan de forma ilegitima, respondan a las necesidades de la población. Sí, la gente no ve a los políticos como un interlocutor válido. Y eso genera un sentimiento anti político, al que no escapa la universidad.

La universidad era una especie de laboratorio de lo que ocurría en el país o todo lo que ocurría en el país se reflejaba en la universidad. Quizás ambas cosas. En ese sentido, la universidad hoy es un témpano a la deriva, porque no hay conexión con el gobierno del señor Maduro, ni con fuerzas de la oposición política que, además, no tienen capacidad ni para procesar ni para gestionar demandas. ¿Usted qué cree?

Creo que actualmente hay muchas demandas, muchas razones, que nos unen a los distintos sectores de la sociedad venezolana. Esas razones no son necesariamente de índole ideológico o de intereses políticos. Como representante de un movimiento social, lo digo con claridad: A nosotros lo que nos interesa es generar cambios de abajo hacia arriba, no la toma del poder. Ojalá hubiese actores, me refiero a los partidos políticos, que desde el poder hicieran las cosas distintas. Pero más allá del sector, organización o grupo al que usted pertenezca hay cosas que nos unen, que nos unen… ¡a todos! Esas razones son el hambre, la miseria, la corrupción, la represión, que todos estamos padeciendo. Esas razones son las que están llevando a la gestación de un movimiento, alrededor del cual se están congregando las distintas fuerzas sociales y políticas del país. A lo largo de este año, en Venezuela ha habido más de 10 mil protestas. ¿Por qué no se han traducido en la presión para que se produzcan los cambios que ellas demandan? Entre otras cosas, porque no están concentradas en un mismo momento, en un mismo espacio.

Esa desconexión entre las protestas y la política viene incluso antes del chavismo. Son protestas aisladas. Acaba de mencionar un número, más de 10 mil. ¿Qué tendría que pasar para que se dé esa conexión entre la política y la protesta? Digamos, para que la protesta encuentre masa crítica y sea no un foco sino un movimiento, un vehículo de cambio.

Lo que hace falta es la articulación política. Esas son protestas sociales, totalmente legítimas, protestas que son la expresión de los ciudadanos por falta de servicios, por falta de alimentos, de medicinas, por mejores condiciones laborales, por becas, por transporte, por un sinfín de necesidades y problemas. En este momento estamos gestando la articulación política para darle a ese malestar social un objetivo político. Puedo hablar por el movimiento estudiantil, entre otras cosas, porque lo hemos discutido y prácticamente hay un consenso entre todos los dirigentes estudiantiles a nivel nacional.

¿Cuál sería ese objetivo político?

El único objetivo político que puede traducirse, que puede alcanzar, una mejora de nuestras vidas, me refiero a mejoras de las condiciones laborales de nuestros trabajadores, de la infraestructura de la universidad y del bienestar estudiantil, es el cambio político en Venezuela. Que este país tenga la oportunidad de escoger libremente y que las mayorías decidan cuál sea el destino de nuestra nación. Oportunidad que hoy está totalmente secuestrada y restringida por una pequeña minoría, a través del uso de la fuerza, de la represión y del miedo. Solamente hace falta que esa pequeña minoría que detenta el poder del Estado salga de allí y permita una transición para que en Venezuela haya un proceso electoral justo y, en definitiva, el país pueda avanzar y tener a servidores públicos en los puestos de gobierno y que las universidad, realmente, pueda tener a un ministro que nos escuche. Hoy, eso no existe.

La dirigencia estudiantil tomó la iniciativa política en 2004, sus iniciativas y propuestas encontraron eco en los partidos políticos y en la sociedad. Incluso, varios de ellos fueron electos a la Asamblea Nacional y siendo diputados tuvieron que exiliarse. Ahí está el caso de Juan Requesens, secuestrado y torturado por la policía política. ¿Cómo se ubica David Sosa, digamos, generacionalmente y qué balance hace?

Si vamos a evaluar la acción del movimiento estudiantil, eso nos sitúa claramente en una línea histórica. ¿Qué ha significado el chavismo como proceso político? Ellos fueron acumulando poder. 2002, toma de PDVSA —el poder económico— que, a su vez, aportó recursos para corromper a las Fuerzas Armadas —toma del poder militar, del poder fáctico—, con el cual puedes controlar las instituciones, sin el riesgo de que alguien te detenga —toma del poder institucional—, empiezas a corromper al TSJ, a la AN, a los órganos de gobierno. Apruebas leyes, como la ley Resorte, para aplicar la censura y crear un poder mediático, un aparato de propaganda, cuando vienes a ver, te conviertes en un Hegemón político. Ese Hegemón muere y su sucesor, paulatinamente, va perdiendo cada vez más poder. Quebraron PDVSA, perdieron el respaldo internacional, se han dividido —Luisa Ortega Díaz, Cristopher Figuera, Rodríguez Torres, entre otros—, pierden instituciones del Estado como la Asamblea Nacional, único poder legítimo reconocido por las democracias del mundo. Hoy han devenido en una tiranía.

¿Pero cuál ha sido el papel que ha jugado el movimiento estudiantil?

Dentro de ese contexto jugamos un papel clave. En 2007, le infligimos su primera derrota electoral a Hugo Chávez y representamos la esperanza para muchas personas. En 2014, las protestas estudiantiles, que se iniciaron en Táchira, contribuyeron a quitarle la careta al régimen y en 2017 contribuimos para que perdieran el respaldo internacional. Es decir, la generación de la cual me toca ser dirigente estudiantil es producto de los aciertos y desaciertos de generaciones anteriores. Pareciera que en este momento tenemos muy claro el objetivo que nos unifique, que no es otro que el cambio político y un proceso de transición que culmine en unas elecciones, en las que podamos, todos los venezolanos, elegir el destino que queremos. Y muchísimas razones tenemos para unirnos, para no quedarnos en nuestras casas: Hambre, miseria y corrupción.

¿Qué crítica, que reproche, le haría a la clase política?, porque esa dirigencia estudiantil adscribió a los partidos políticos, algunos fueron electos a la Asamblea Nacional, institución del Estado que no ha sido precisamente asertiva en la conducción del proceso al que hace referencia.

La falta de unión, claramente la falta de unión. Yo le pido a la dirigencia política del país que se una, que las diferencias ideológicas, no pueden estar por encima. Que si usted, sea de derecha o de izquierda, pero cree y comparte los valores de la democracia, tal como la conocemos en Occidente —es decir, elecciones libres, separación de poderes, forma republicana de gobierno— usted es mi aliado para luchar contra la dictadura, para luchar contra la tiranía. Las diferencias ideológicas no pueden ser la razón que desuna a la oposición venezolana.

Usted ha dicho que le han pedido audiencias, que le han enviado petitorios, al ministro de Educación Superior.

No a un ministro en particular sino a los sopotocientos ministros que han desfilado por el gobierno en estos 20 años. En cada una de esas comunicaciones, lo que hemos pedido es respeto a la autonomía universitaria, a la autonomía administrativa, organizacional, pero también a la autonomía financiera. He ahí el mecanismo que ha utilizado el régimen para tratar de asfixiar y arrodillar a la universidad. Se supone que la Zona Rental, por ejemplo, debería producir una renta para la universidad. Se la han quitado. Hoy en día, lo que era un mercado Bicentenario, se convirtió en depósito del Sebin y de las fuerzas represivas del régimen. Si quienes diseñan las políticas públicas ven a la universidad como un enemigo, no nos dejan otra posibilidad que cambiarlos a ellos. Ya no creemos en un régimen que vaya a cambiar o dar un viraje. Durante 20 años nos han demostrado que eso no es posible.

En distintas oportunidades, el gobierno del señor Maduro ha tratado, digámoslo así, de poner en cintura a la universidad. Esas acciones, por lo general, se toman cuando las protestas pacíficas y legítimas de los ciudadanos decaen en las calles.

Ciertamente ellos aprovechan las vacaciones, en los que no hay afluencia estudiantil, que en sí misma es la principal fuerza de defensa de la universidad, para agredirla o violentarla. Precisamente, durante el más reciente período vacacional, el TSJ emitió la sentencia 0324, una sentencia ilegítima, anticonstitucional, porque ese tribunal no es quién para decirnos a nosotros cómo organizar nuestros procesos electorales.

Los estudiantes eligieron a sus representantes, pese a las disposiciones del TSJ.

Sí, pero son sentencias distintas.

¿Por qué los profesores no hicieron lo propio?

Precisamente la sentencia 0324 propició el debate sobre la necesidad de realizar elecciones. Pero no como lo dice el TSJ, sino como lo dice la ley de universidades y nuestra Constitución. Si las medidas del régimen son anticonstitucionales, nuestra respuesta debe ser constitucional; si las medidas del régimen son ilegales, nuestra respuesta debe ser legal. Si ellos se empecinan en seguir adelante, encontrarán la respuesta de la comunidad universitaria, movilizada en la defensa de su autonomía, en la defensa de sus procesos de elección de autoridades para que esta universidad siga siendo Academia; y que ello se convierta en un hito político para decirle al régimen que no tenemos miedo, que no vamos a ceder a su chantaje.

¿Qué otros retos tiene el movimiento estudiantil?

Tenemos tres objetivos. Uno, la organización del movimiento estudiantil a nivel nacional. Actualmente, estamos trabajando en la creación de la Confederación de Estudiantes de Venezuela (Confev), que nos permita tener tesis nacionales, que a su vez nos permitan desarrollar acciones, igualmente nacionales, en cada uno de los estados donde haya una universidad púbica nacional autónoma, una universidad pública experimental o una universidad privada. Dos. La realización de elecciones de autoridades y representantes estudiantiles en la mayor cantidad de universidades posibles. Sólo mediante el respeto a nuestros derechos de asociación política podemos avanzar en la consecución de nuestros objetivos, no ya como un movimiento estudiantil sino como un movimiento social. Tres. Nosotros queremos renovar la ley de universidades para fortalecer el concepto de autonomía, sobre todo en su aspecto financiero, para que la universidad más nunca sea dependiente de ningún gobierno.

La cuerda se ha tensado y la violencia podría estallar a la vuelta de la esquina. ¿Usted qué piensa?

Nosotros no hemos renunciado ni renunciaremos a nuestro derecho a la protesta pacífica. Nos reconocemos, además, como un movimiento no violento y la no violencia tiene sus lógicas, que te permiten generar masa crítica y, a partir de ahí, cambios. Pero tiene que haber condiciones. ¿Cuáles? Unidad de objetivos, tenemos que tener un objetivo político claro; organización para que eso suceda en el mismo lugar y en el mismo momento, disciplina para cumplir con nuestros planes y nuestra estrategia. En el marco de esas tres condiciones, vamos a trabajar conjuntamente con todos los sectores de la sociedad venezolana para generar el cambio político que todos necesitamos.

Cuatro universidades venezolanas en el top 100 de las mejores de Latinoamérica – Yo Soy Venezolano – 25 de Octubre 2019

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La Universidad Simón Bolívar, Universidad Central de Venezuela, Universidad de Los Andes y la Universidad Católica Andrés Bello, figuran en el top 100 de las mejores de Latinoamérica.

El Latin American University Rankings 2020 también incluyó en su lista de las mejores a la Universidad del Zulia, a la Universidad de Carabobo y a la Universidad Metropolitana.

A escala internacional, la USB lidera el top con el número 38; la UCV, el 43; la ULA, el 82, y la UCAB, el 84.

El estudio tomó en cuenta “el impacto de la investigación y productividad, compromiso de enseñanza, empleabilidad, impacto en Internet e internacionalización«. /
Unión Radio/

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