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¿Tregua, armisticio o confrontación?  por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 24 de Diciembre 2019 

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Hoy, víspera de Navidad  el mundo recuerda la tregua  entre soldados alemanes y británicos en 1914 durante la Primera Guerra Mundial, tregua que  se produjo espontáneamente y sin aprobación de los mandos militares. Lamentablemente, al pasar las festividades se reanudó la guerra de trincheras y en la siguiente Navidad los oficiales ordenaron cañonear al contrario para evitar un nuevo acercamiento.
Ese cese temporal de hostilidades   no impidió  que continuara la guerra , ya que   políticos y militares deseaban aplastar al contrario. La Gran Guerra  finalizó con un armisticio , el cual  impuso  sanciones tan severas  al bando perdedor que fue un factor importante para que dos décadas después estallará la Segunda Guerra Mundial. Es decir que ni la tregua, ni el armisticio solucionaron la confrontación.
Guardando las enormes distancias, en Venezuela la conflictividad es de tal magnitud que una tregua y tampoco un armisticio entre la dictadura y la democracia permitirían  enrumbarnos  hacia la convivencia y tomar la senda del desarrollo sustentable. Lo que se necesita es construir un pacto de largo plazo alrededor de un Plan País. ¿Es eso posible? ¿Qué se requiere?
En primer lugar el frente democrático debe unirse alrededor de una estrategia común. Un grupo pequeño, pero de dirigentes valiosos como María Corina y Ledezma, consideran que a Maduro hay que sacarlo por la fuerza. Estamos de acuerdo. El problema es que   no tenemos  la fuerza para inducir la desobediencia de los militares, ni la de los magistrados y tampoco para convencer a nuestros aliados de que intervengan militarmente, lo que, además, sería contraproducente.
¿Quiere esto decir que debemos resignarnos y soportar o incluso cohabitar con la dictadura?  ¡No y mil veces no! La tarea es construir es construir la fuerza necesaria. La misma   no parece posible que sea  alrededor de legítimos derechos constitucionales,  como el 187-11, el 333   o el 350. Tampoco basada en  el artículo del  TIAR que teóricamente posibilita una intervención por parte de otros países; aceptemos que nuestros amigos no pasarán de las sanciones económicas y personales, lo cual es bastante, aunque no suficiente para salir del régimen.  Entonces no queda otra opción que ir generando la fuerza alrededor de la unidad de la oposición.
Esa unidad es un requisito necesario pero no suficiente para motivar a los ciudadanos a intensificar las protestas y a los países amigos a incrementar las sanciones. Sin duda que las desavenencias entre la dirigencia opositora desestimula a los ciudadanos de a pie. Sobre todo cuando las mismas van acompañadas de descalificaciones mutuas. Tildar a una de las partes de colaboracionista y a la otra de aventureros que buscan una salida a corto plazo desanima al  más pintado. Respetuosamente sugerimos a María Corina y a Ledezma, por un lado,  a poner los pies sobre la tierra y aceptar  que sus propuestas, aunque válidas, no son viables. Por el otro el  Presidente (e) Guaidó, Ramos Allup, Capriles y Rosales deben  ser más amplios y dar cabida en la toma de decisiones  a los anteriormente citados y  a otros grupos pequeños, incluidos disidentes del chavismo,  y personalidades independiente

Con respecto al régimen hay que tomar en cuenta que, aunque tiene el poder,  está consciente de que el mismo es precario y que una caída abrupta sería muy costosa. Sin embargo,  mientras estemos desunidos seguirá persiguiendo  a nuestros diputados, a cualquier demócrata que le estorbe y tratará  de impedir la reelección del presidente (e) Guaidó. Si nos unimos podremos confrontarlo con más probabilidades de éxito y quizá lograr  que ceda en puntos importantes para que se  produzca   el cambio. Algunos dirán, con razones de peso, que esto es utópico, pero más utópico es creer en otras opciones.
 Descartar ir a elecciones es una necedad. Lo fundamental es conseguir, apoyados en la presión internacional, unas “elecciones libres y creíbles, supervisadas internacionalmente, así como el restablecimiento democrático del CNE y del TSJ”, como recomienda la Unión Europea. Si se logra eso, podrían  ser con Maduro en el poder. Guste o no guste, será inevitable que los países que apoyan la democracia se inclinen cada vez más hacia esta salida. Con este régimen no hay cabida para una tregua, ni para un armisticio. Tampoco para una lucha frontal.   Enfrentemos realidades.
Como (había) en botica: Solidaridad con el distinguido periodista Elides Rojas ante arbitrario acoso por parte del régimen.  No es posible desear una Feliz Navidad cuando muchas familias lloran a sus deudos asesinados por el régimen, hay  401 secuestrados políticos, incluidos el diputado Gilber Caro y Víctor Ugás, ambos  repitientes,   e innumerables compatriotas exiliados. Guaidó es el presidente (e) reconocido por la mayoría de los venezolanos y por más de cincuenta países. Quienes se opongan a su reelección cometerían un suicidio político ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Oposición desentonada por Eddie A. Ramírez – Noticiero Digital – 3 de Diciembre 2019

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El totalitarismo Siglo XXI se ha logrado imponer por las armas y la corrupción, pero la oposición tiene una alícuota de responsabilidad por no alinearse en momentos requeridos. Hemos sido constantes defensores de la unidad y del liderazgo político, con sus más y sus menos. Sin embargo, aunque no somos dueño de la verdad, a veces es conveniente expresar algunos desacuerdos con la esperanza de que se produzcan rectificaciones, si es que son necesarias, o al menos que se aplique una dosis de prudencia a la hora de tomar decisiones.
El desentono de la oposición, con algunas interrupciones que nos dieron esperanzas, no es nuevo. Tomemos como ejemplos un suceso del cual ayer se cumplieron diecisiete años, como fue el paro cívico, y la reciente destitución de Humberto Calderón Berti como embajador en Colombia.
El paro petrolero iniciado el 4-5 de abril del 2002 desencadenó un paro cívico al sumarse días después la CTV y Fedecámaras, con el desenlace de la renuncia de Chávez y su posterior regreso, consecuencia de errores de los protagonistas y también a la falta de sintonía de políticos de oposición. El paro cívico que arrancó tal día como ayer, hace diecisiete años, fue consecuencia del incumplimiento de la promesa de Hugo Chávez de rectificar su política económica y de no volver a violar la Constitución, ni perseguir a sus oponentes, lo cual ofreció cuando pidió perdón el 14 de abril de ese año.. Este paro fue convocado por la CTV, Fedecámaras y la Coordinadora Democrática en la que estaban representados todos los partidos de oposición. Al mismo se sumaron los petroleros por decisión individual, sin ser convocados por las organizaciones Gente del Petróleo y Unapetrol, creadas en junio de ese año.
Gradualmente, la mayor parte del liderazgo político marcó distancia y tildaron el paro de petrolero. Lo que muchos olvidan o quieren olvidar es que ese paro cívico obligó al gobierno a firmar un acuerdo que contemplaba designar árbitro electoral confiable, desarme de la población civil, compromiso con la libertad de expresión, adhesión a la Carta Democrática Interamericana, no utilizar cuerpos de seguridad para reprimir arbitrariamente y en forma desproporcionada. Este Acuerdo fue suscrito por representantes del gobierno y de la oposición, por el Secretario General de la OEA, Centro Carter y PNUD. Desde luego el gobierno no cumplió y una oposición no sincronizada no protestó con firmeza, ni acudió a las instancias internacionales firmantes para reclamar el incumplimiento.
Diecisiete años después, cuando el régimen está en su momento más débil y cuando contamos con un joven valioso que ha despertado muchas esperanzas, nos cayó un balde de agua fría con la destitución torpe de Humberto Calderón Berti, quien era nuestro embajador en Colombia, designado por la Asamblea Nacional y por el presidente (e) Juan Guaidó. En su carta en respuesta a su destitución, Calderón Berti destaca que el presidente (e) Guaidó y su equipo se distanciaron de él desde que la auditoría ordenada detectó “manejo impropio de unos recursos”, por lo cual acatando las leyes colombianas, Calderón la pasó a la Fiscalía General de ese país.
Así mismo, Calderón señaló que la injerencia de la Asamblea Nacional y particularmente de dirigentes políticos en el manejo gerencial de la empresa Monómeros Colombo Venezolanos es inconveniente e impropia y ha sido una pésima señal. En su carta Calderón reconoce que en programa de televisión hizo una referencia “somera” al diálogo en Oslo, del cual “dudó sobre sus posibilidades y resultados reales”, punto sobre el cual se puede o no estar de acuerdo, pero que no correspondía juzgar a un embajador y que solo requería de un llamado de atención y no su destitución. Su señalamiento posterior de responsabilizar a Leopoldo López por los fracasos de la oposición, sea o no cierto, no venía al caso.
A raíz de estas declaraciones que Calderón tenía que dar para informar de su actuación y alertar al país sobre conductas inapropiadas, le han llovido aplausos, críticas y hasta calumnias. El presidente (e) Guaidó, a quien siempre hemos apoyado, cometió un grave error al destituir al embajador, quien venía cumpliendo una excelente gestión. ¿Fue una pifia del presidente (e)? ¿Tomó esa decisión presionado por otros actores políticos? En todo caso él es el responsable, pero seguimos confiando en su coincidencia con el sentir generalizado de rechazo a la corrupción y al clientelismo político. Los partidos políticos deben rectificar y tocar al mismo son. Se lo deben a los ciudadanos asesinados, torturados, encarcelados y exiliados. Unámonos alrededor de los principios y valores necesarios para construir una nueva Venezuela. El régimen es quien no investiga a sus corruptos, salvo cuando tienen luchas internas de poder.
Como había) en botica: Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo enviaron una buena señal al separar e investigar a varios diputados señalados de corrupción gracias a Armando.info. El distinguido venezolano e incansable luchador Gustavo Coronel propone crear un Plan de Educación Ciudadana, es decir una fábrica de ciudadanos activos que prediquen y practiquen los principios y valores de la democracia ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!


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Desde la angustia, un llamado a los líderes políticos de oposición por Luis Ugalde S.J. – Punto de Corte – 28 de Diciembre 2018

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Venezuela atraviesa la crisis más aguda de su historia, calificada por órganos internacionales como una Emergencia Humanitaria Compleja que se expresa en el desmoronamiento de la economía y las estructuras estatales; el hambre, el colapso sanitario y el éxodo de la población.

Negarla o ignorarla ha sido la conducta que siguen los criminales que le han originado y han convertido al Estado en una base del delito organizado y el terrorismo internacional. Criminales de cuello blanco o de uniforme militar que se están enquistados en lo alto del poder político venezolano, quienes pretenden convencer al mundo de que nuestro trance resulta de una guerra económica del “Imperio”, mientras se mofan de quienes huyen de un país en ruinas.
Si quedaran dudas respecto a la magnitud sin precedentes conocidos de ese éxodo masivo, basta con observar como la prensa internacional ha registrado de forma insistente la dramática situación hambre, miseria y carencia de toda especie que obliga diariamente a millares de venezolanos, a escapar hacia un futuro incierto pero que suponen mejor que lo que deben soportar en su país. Si nos los muestran desde afuera la prensa internacional y los organismos de derechos humanos porque la Dictadura controla los medios venezolanos, no quiere que se sepa que con esos hermanos se nos va la patria que el país se desangra todos los días con los miles de compatriotas que huyen de él.

Tenemos conciencia y lo decimos con claridad: la crisis actual es un paso más hacia la instauración de una dictadura comunista en Venezuela. Un proyecto que emplea las carencias éticas de los altos dirigentes del gobierno, para hacer realidad unos designios políticos manejados desde Cuba. Sobre este proyecto de dominación totalitaria, que oculta sus intenciones en la inmoralidad y el cinismo de la mafia gobernantes, llamamos la atención de todos los venezolanos para que hagan suya la urgencia de cerrar el paso.

Registramos con real angustia la fragmentación de la oposición. Es una situación que hiere el entendimiento, crea incertidumbre y desesperanza y afecta gravemente la eficacia de la resistencia que opone la mayoría de los venezolanos.

Nos dirigimos a esos líderes que han conducido con sacrificio y entrega a la oposición venezolana, que han luchado y asumido riesgos, que han enfrentado una persecución brutal con muchas víctimas mortales en el camino y con presos políticos sometidos a la tortura y tratos infamantes. Que han debido en muchos casos exiliarse para escapar del acoso de los esbirros judiciales y militares del régimen.

A esos líderes políticos los llamamos a unirse alrededor de un programa de acciones que frustre lo que de otra forma pudiera convertirse en la confiscación total de la democracia venezolana. Los venezolanos les reclamamos concentrarse en la lucha por liberar a Venezuela sin perder de vista que no es posible confiar en la negociación con un gobierno de delincuentes, salvo si el tema a discutir es su salida del poder. Los instamos a dejar de lado todo cálculo acerca de las ventajas que unos podrían sacar sobre otros cuando se recupere la democracia. Que no cometan el error de confiar demasiado en si mismo y muy poco en los demás, que entiendan que lo que se exige de sus partidos es una unión férrea concentrada en desarmar la estrategia dictatorial.

Se lo pedimos con angustia movidos por la urgencia, por el drama de las mayorías. Sin esa unión no será posible vencer la tiranía porque el poder ha sido penetrado en todos los niveles y en todos los ambientes, configurándose una situación que sólo una unión así podrá superar.

Con la unión y una estrategia de lucha aceptada y seguida por todos, podremos dar inicio a la solución de este drama: salir de la dictadura y hacer elecciones libres.

El sector político está obligado a respaldar un gran movimiento. Pero desde esa unión. Fuera de ella será imposible recuperar a nuestro país.

Unidades imposibles por Antonio Sánchez García – Frente Patriótico – 29 de Noviembre 2018

Todos conocemos la afirmación de Simone de Beauvoir, quien aseguraba que el poder de los represores no sería tal si no contara con la colaboración de los reprimidos. En dicho sentido, el caso venezolano es paradigmático. En cada circunstancia crítica, saltaron Acción Democrática y Primero Justicia a avalar la tiranía. Dándole luz verde a la brutal represión dictatorial que se ha saldado con centenas de mártires.


La historia abunda en unidades imposibles. La celebérrima, por ser relativamente reciente y estar en la memoria de todos quienes se interesan por la historia de la Libertad, fue la de Churchill y Chamberlain: el ex canciller quería la paz a cualquier precio y trató de conseguirla mediante una paz imposible con su principal enemigo, Adolf Hitler. Su sucesor sabía que esa era no sólo una utópica, sino una estúpida aspiración: con el enemigo mortal no se negocia. Nadie con dos dedos frente se abraza al náufrago. Lo enfrenta, lo derrota y lo aniquila.

Pero hubo antes y después de esa, otras unidades imposibles. Coinciden en un punto crucial: una de las partes tiene siempre la razón. Poco importa que sea la que, finalmente, termina oponiéndose a la otra unidad: la razonable, la conveniente, la necesaria: unirse para enfrentar al enemigo. En donde el término enfrentar se refiere a la esencia del problema: unirse para, uniendo fuerzas y no debilidades, desalojar al enemigo, combatirlo, derrotarlo e imponer la razón de la porfía.

Yo he vivido unidades imposibles, porque encubrían mascaradas, triquiñuelas para imponer la voluntad y la perfidia del enemigo, mecanismos por medio de los cuales una de las partes de la ecuación, secreta y solapadamente, incluso a veces de buena fe, confabulada con el enemigo, perseguía castrar y reducir a la impotencia a la parte renuente a montar esa cópula de dos espaldas enemigas.  Si hablamos de unidades inútiles, valga mencionar todas aquellas en las cuales las fuerzas verdaderamente dispuestas a dar sus vidas por derrotar al enemigo común, y las dieron, vale decir: el chavismo, primero, y el madurismo después, el castro comunismo siempre,  se vieron compelidas por el chantaje del buenismo unitario a ir en comparsa con quienes jamás tuvieron ni la decisión ni la voluntad, mucho menos el coraje, de enfrentarse a la tiranía.

Dos de esas formas unitarias nacieron bajo los mejores augurios, con el respaldo universal de quienes se decían opositores: la Coordinadora Democrática y la Mesa de Unidad Democrática. A poco andar mostraron su fractura ontológica: se trataba de fuerzas esencialmente encontradas, los demócratas y los colaboracionistas. Salvo en un par de felices circunstancias, los resultados fueron infelices. Y cuando fueron felices, el sector colaboracionista terminó imponiéndose para castrarlas, como las parlamentarias del 2015 y el plebiscito del 2016. Fue la causa del fin de ambos intentos.

Esa fractura ontológica entre combatientes y colaboracionistas transcurre transversalmente y afecta a casi todos los partidos. En todos ellos hay sectores de rechazo visceral al régimen. En todos ellos termina imponiéndose el ala dominante, dispuesto a la colaboración. A mi buen saber existen tres excepciones: VENTE VENEZUELA, CAUSA R y ABP.

Y una auténtica plataforma unitaria, SOY VENEZUELA. De los partidos restantes – de AD y sus satélites, definitivamente alineados con el régimen, a Primero Justicia y Voluntad Popular, que muestran todas las facetas posible de rechazo y aceptación a la tiranía, siempre vacilantes y ambiguos, por ahora enconchados en el llamado FRENTE AMPLIO – a la hora de la verdad prima la unidad del chantaje y la manipulación. Castración y mutilación auto impuesta.

Todos conocemos la afirmación de Simone de Beauvoir, quien aseguraba que el poder de los represores no sería tal si no contara con la colaboración de los reprimidos. En dicho sentido, el caso venezolano es paradigmático. En cada circunstancia crítica, saltaron Acción Democrática y Primero Justicia a avalar la tiranía. Dándole luz verde a la brutal represión dictatorial que se ha saldado con centenas de mártires.

Al aproximarse la fecha final de la tiranía ya corren los quinta columnistas a reclamar unidad. Habrá una parodia de ella con los colaboracionistas de siempre. Con el previsible, temido e inevitable resultado: la parálisis de la voluntad popular por desalojar la tiranía y la castración, una vez más, de la voluntad emancipadora del pueblo.

No hablo en vano: le reafirmo mi respaldo a las únicas fuerzas confiables de esta interminable lucha: VENTE, ABP, CAUSA R y SOY VENEZUELA. La unidad de ellos, entre ellos, sirviendo de fuente y base operativa para cooptar fuerzas de todos los partidos y movimientos marcará  un quiebre en la disgregación y la anarquía. Y apuesto a que esa unidad fragüe la existencia del partido del futuro que necesitamos con urgencia.  ¿Será posible? Dios lo quiera.

Carta abierta a María Corina Machado por Jurate Rosales – Revista Zeta – 4 de Noviembre 2018

ff8539d3cbb8037f557bfdb225810f1fNo es mi costumbre dar lecciones a nadie, mucho menos a personas que admiro. Haré una excepción, quizás por exceso de aprecio. Así que me dirijo directamente – excepción de excepciones – a María Corina. Fíjense la importancia del personaje, porque ni siquiera hace falta mencionar su apellido – como a los reyes y reinas, con decir el nombre de pila, basta.
Lo tienes, o lo tuviste, todo, María Corina. Te graduaste de ingeniero, lo que significa dominio de las matemáticas, cosa no dada a todo el mundo y que se alcanza con mucha disciplina mental. Trabajaste de ingeniero, lo cual representa que además del dominio de las matemáticas, está la responsabilidad de aplicarlas sin error admisible, para evitar accidentes o pérdidas materiales.

Posteriormente pasaste a otro campo, donde las matemáticas que siempre fueron tu fuerte, se aplican al cuadro social. Fue cuando estuviste a la cabeza de Súmate. Allí conociste, mejor que nadie, los intríngulis electorales cuando la pulcritud desapareció y fue reemplazada por la trampa que infructuosamente intentaste denunciar y eliminar. Nadie mejor que tú, para diferenciar las dos modalidades e imponer la honrada, que es algo que todo el mundo anhela en este momento, muy por encima de cualquier escogencia partidista a la hora de votar.

En cuanto a tu coraje personal, sobrarían los elogios para la mujer que dos veces en su vida padeció de ruptura del tabique nasal por golpes recibidos, como cualquier boxeador que se respeta. Tu valentía personal no puede ser puesta en duda.

Pasemos ahora a otro renglón, el de tu vida política. Recuerdo muy bien una entrevista que me diste hace años en las oficinas de la revista Zeta, cuando me confesaste que en aquel momento lo que más te hacía falta era la confianza en tu prédica, porque esto te limitaba la posibilidad de recibir apoyo financiero. Recuerdo tus palabras. No lo tenías, me dijiste, y te contesté que eso poco importaba. Habías venido sola a la redacción, sin chofer ni escolta, con tu blusita blanca que parecía tu trade mark y creo que eso fue incluso antes de que te candidatearas para la Asamblea Nacional, donde saliste como la diputada más votada. Sin embargo, pese a tu aparente soledad de ese día, hace años, los obreros de la rotativa de Zeta, muchos de ellos chavistas, supieron que estabas en la empresa y buscaron fotografiarse contigo, porque te consideraban defensora de todos. ¿Lo recuerdas? Yo sí. Efectivamente, estabas huérfana de financistas y colmada de confianza popular.

Los financistas, María Corina, son una cadena atada al tobillo que quita la agilidad del justo e independiente. Son los obispos ingleses que deciden quemar a Juana de Arco en la plaza de Rouen, sacrificándola para que no les haga sombra, mientras que los obispos franceses se hacen los locos por esa misma razón. Las Juanas de Arco terminan en la hoguera, cuando su importancia empieza a superar a todos los demás – de uno y otro campo – y entonces no queda otra, que la de quemarlas.

Tu proceso para llegar a la hoguera ya empezó. Consiste en colocarte de señuelo dentro de la división de la oposición venezolana. En esta posición en que te han colocado, tarde o temprano a quien van a sacrificar será a ti, sustituyéndote por algún pantalón masculino bien holgado para albergar grandes y profundos bolsillos… si es que lo logran, si bien esta pareciera ser la verdadera meta. Sé, estoy convencida, que esa no es la meta tuya.

Te imagino, – imagino la María Corina que conozco desde hace tantos años – libre de ataduras y sentada en una mesita similar a la que sirvió para el Pacto de Punto Fijo hace unas aleccionadoras y sorprendentemente aniversarias seis décadas, entre Julio Borges, Ramos Allup y Leopoldo López, forjando entre todos una Venezuela libre.

Anota, María Corina, la gran lección que siguió a ese pacto. Todos gobernaron por turnos y si URD no lo hizo, fue porque resultó haber sido una colcha de retazos y cada pedazo se fue por su lado. Nuevamente, cuidado, María Corina, con hacer de URD… de signo contrario, pero hecha de retazos e individualidades incompatibles.

Al fin y al cabo, te imagino, amiga, miembro de un gobierno colectivo. Lástima que la Constitución venezolana, desde la de 1960 y pasando por la de 1999 es presidencialista y la división de poderes se le ha desdibujado. Dada la inmensa destrucción del país hay la urgente necesidad de volver al check and balance democrático con sus independencias respectivas: judicial, ejecutiva y parlamentaria, un Banco Central que decide e impone, un poder electoral con un CNE sin trampas, un poder regional con sus gobernaciones y concejos. Ante la necesidad de reconstruir un sistema que se perdió incluso en la psicología del pueblo, sólo un gobierno colectivo puede emprender esa gigantesca tarea. Por cierto, ese esfuerzo también debería incorporar a la tarea conjunta a los que se dejaron convencer por Chávez hace dos décadas y no han aprendido de los desastres que crearon.

Maria Corina, la que viene, si se logra la libertad, es una tarea de unión donde la mano de las mujeres, debe ser la del equilibrio, igual como en las familias. No se trata de mandar desde una presidencia, sino de unir desde un gobierno colectivo, que es lo que se impone, porque de lo contrario, prevalecerá la frase de Francisco Santos, embajador de Colombia en Estados Unidos: “El mayor obstáculo para salir de Maduro es una oposición colapsada”.

Y, para terminar, observo que las verdaderas potencias siempre han sido de “unión”. No creo que los Estados UNIDOS hayan tenido jamás la fuerza que tienen de no haberse unido tras la Guerra de Secesión. Tampoco creo que la URSS hubiera sido la amenaza que fue, de no haber sido la UNIÓN soviética. Y frente a esos gigantes históricos, la chiquita Venezuela ni se une, ni se define. Empieza tú, una mujer, a llamar a todas las demás toldas, para formar por fin, una sola Venezuela, sin divisiones ni ilusiones.

Unir políticas contrapuestas? por Simón García – La Patilla – 16 de Febrero 2018

La tardanza de la MUD en decidir puede obedecer a elevar la presión por el cambio de las condiciones electorales o a la inexistencia de consenso. El punto de participar o no en el proceso electoral, lejos de ser un falso dilema, es nuevamente una piedra de tranca. Tan decisiva que nubla la oportunidad de formular una política alternativa y unitaria frente a un régimen que sigue destruyendo libertades y generando hambre.
Uno de los puntos para resolver ese dilema debería ser las experiencias de la abstención absoluta de la oposición el 2005 o las parciales del 2017. Ninguna impidió el avance del régimen ni evitó que los órganos electos en condiciones de ilegalidad, alcanzaran una legitimidad de hecho.

En la otra banda, existe un caso de participación unitaria el 2015, con objetivos claros y una eficiente defensa del voto que logró asegurar una contundente mayoría electoral, aunque posteriormente el autoritarismo anulara inconstitucionalmente a la Asamblea Nacional. Ahora, tratándose de una elección presidencial, el ventajismo será mayor y el comportamiento oficialista más rudo; pero el rechazo al gobierno y las condiciones de sobrevivencia impuestas a la población son también más propicias para alentar un sunami electoral que quiebre al fraude o resalte sus tramposerías.

La decisión es de primera importancia. Sea cual sea la que se adopte, debería salvaguardarse la participación de unos y otros en la conformación de una estrategia unitaria de mediano plazo para hacer más eficaces las tácticas de debilitamiento, desplazamiento y derrota del régimen. La oposición, en sus variadas gamas, debe dejar de atacarse a si misma para concentrarse en el combate a los responsables de la descomposición y la ruina del país.

La unidad es imposible con políticas contrapuestas, pero se debería mantener un mínimo de puntos comunes. Esperamos que desde una u otra posición se eleve la defensa de la gente desde sus problemas concretos, se le abra cauces nuevos a la protesta contra las políticas de Maduro, se avance en las alianzas sociales, se tenga un discurso para atraer al chavismo no madurista y se defienda activamente las exigencias de restablecimiento de la Constitución hechas por la comunidad internacional.

La solidaridad internacional hace lo suyo desde afuera. A nosotros nos corresponde asumir internamente la lucha por la vigencia de la constitución y el empeño por resolver la crisis de gobernabilidad con votos y no mediante un golpe de Estado o una invasión que le arrebate a las fuerzas civiles el deber y el derecho a conducir la reconstrucción del país. El ya debilitado soporte de los partidos terminaría por ser anulado y las calamidades sociales agravadas al extremo, si nos subordinamos a una confrontación armada.

El gobierno no quiere que la oposición participe en este proceso y su trampa invisible es crear todas las condiciones para quedarse sin una competencia no sólo que mida su rechazo, sino que incluso, pueda derrotarla. Luce evidente que la abstención, aún con intenciones en contrario de sus promotores, será usada para difundir desesperanza y división.

El fin de la facción “Odebrecht” – por Thays Peñalver – Venepress – 15 de Febrero 2018

1514728628_1513656799_1511394358_1509979393_Captura_de_pantalla_2017-11-06_a_la(s)_10.41.26_a._m.Llegó el momento de recuperar la honorabilidad de la política y la inmensa mayoría opositora debe unirse

Pese a todo lo que vemos y aunque parezca contradictorio, podría ser un momento fantástico para la oposición si entendiera el signo de los tiempos y dejara por primera vez de verse al ombligo y comenzar a pensar seriamente en el porvenir. Deben concebir el momento histórico que viven, así como lo entendieron en su momento aquella Acción Democrática o el URD del los años cincuenta o hasta los copeyanos cuando le enviaron la famosa carta al dictador Pérez Jiménez, planteándole unas condiciones leoninas a su participación en la Constituyente. Por eso el brindis de Jóvito, Rómulo y Caldera cuando le llegó el turno a la democracia fue en Nueva York, porque hasta los más moderados entendieron que no podían seguir siendo la cómoda oposición de un régimen que se derrumbaba aparatosamente. Leer más de esta entrada

La mar de las veces, acertado por Luis Vicente León – 10 de Febrero 2018

1505317186703Esta crisis es quizás la peor de nuestra historia. No sólo por la magnitud del deterioro, que ya es bastante, sino porque esta ocurriendo sin necesidad. Es una crisis inducida, por la ideología, por la ignorancia o por las dos, el resultado es igual. Ver la situación en la que se encuentra el país da rabia, frustración, asombro, miedo, pero sobre todo, mucha tristeza.

Venezuela sin medicinas. Con la infraestructura en el piso. Con la inflación más alta del mundo. Sin billetes ni monedas para pagar. Con escasez galopante. Mendigando una caja de comida del gobierno que puede o no puede llegar y de la que dependen familias completas que no pueden protestar a riesgo de perder lo que les dan.

Y entonces entiendes a los que se fueron y a los que se van. Primero lo hicieron muchos de los que más tenían. Llevaron sus familias y patrimonios lejos para protegerlos de lo que temían que pasaría y pasó. La pulverización del valor de sus inversiones en Venezuela.

Después se fueron muchos de los más educados y formados. El país se les volvió hostil y cavernícola. Su desarrollo profesional estaba comprometido. Mientras la tecnología, la ciencia, la medicina, la educación avanzaba en el mundo a pasos agigantados, en un mundo globalizado, su país retrocedía hacia una primitivización inimaginable en el siglo XXI. En un focus group nos decían: “Venezuela es Macondo. Y Macondo es bello y sabroso, pero ahí no se puede vivir”. Se fueron entonces los doctores más preparados…y los más jóvenes. Los ingenieros más audaces…y los más jóvenes. Se fueron los economistas más internacionales…y los más jóvenes, los administradores, los periodistas, los músicos (incluyendo los cuatristas), siempre los más dispuestos a asumir riesgos…y los más jóvenes.

Y entonces comenzó lo que tenía que comenzar. Se están yendo los demás. Los que no tienen patrimonio que perder, pero si familias que mantener, en el medio de una hiperinflación espantosa que no saben como enfrentar ni entender. Es María sin compañía. Es Richard para Panamá. Es Linda para Madrid, Juan para Bogotá, Francisquito para Quito y Johnny para donde lo deje el autobús rumbo a Lima.

Y las despedidas de cada día ponen esa tristeza en el alma y en el corazón de la población que se queda y la que se va y deja el país más prometedor de América Latina, convertido en fabricas moribundas, constructoras en terapia intensiva, medios de comunicación con bombonas de oxígeno, colegios sin maestros, universidades sin PhD’s, ni internet, hospitales sin especialistas, teatros sin artistas…pueblos, calles y casas muertas.

Y ¿saben qué? Que nadie puede parar este desangre con discursitos, amenazas, prohibiciones, ni mensajitos de autoayuda. Sólo logrando que la población entienda el reto: participar en todos los tableros para defender el regreso a la racionalidad económica y a la democracia real. Unirnos alrededor de un ideal y de un sueño y articularnos para lograrlo. Sólo así podremos poner el torniquete, operar, coser la herida y volver a empezar. ¿Qué cuál es la palabra mágica? La de siempre: Unión, y todo aquello y aquellos que la estimulen serán la llave del éxito…y viceversa.

 

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