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¿Y ahora qué? – Boletin Avila Monserrate – 15 de Febrero 2020

Tras una gira de casi un mes,que convocó la aprobación de los presidentes y jefes de Estado más importantes de Europa y América, Juan Guaidó retorno a Venezuela el 11 de febrero con un doble recibimiento. De una parte, el violento rechazo de afectos al gobierno de Nicolás Maduro en Maiquetía y, de la otra, la cálida manifestación de apoyo de sus seguidores en la Plaza Bolívar de Chacao. Dos situaciones opuestas que abren el compás de la pregunta que está en la boca de todos: ¿y ahora qué?

Se torna necesario apuntar que el presidente interino de Venezuela padece la enemistad no solo del régimen en el poder sino también de ciertos sectores de la oposición. Para ambos fue una sorpresa el inicio de la gira de Guaidó en Bogotá, donde el presidente Iván Duque lo recibió con honores de Jefe de Estado.

La sorpresa continuó cuando viajó a Europa y obtuvo el reconocimiento de las figuras cimeras de Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos, Grecia, Austria, así como Canadá y Estados Unidos, entre otros, como presidente legítimo de Venezuela. Son hechos concretos.

El régimen calificó la gira como ‘turismo’ aunque sabe que se trata de una victoria estratégica de Guaidó. De hecho, no se atrevió a apresarlo.

Y esos sectores de la oposición que lo adversan (“Trump no lo recibe”, decían prematuramente) tuvieron que tragarse sus palabras con el abierto respaldo del presidente norteamericano, así como los representantes tanto del Partido Republicano como del Partido Demócrata, a su lucha. Quedó claro que ante la opinión pública del mundo democrático el presidente encargado es el líder de la resistencia al gobierno deMaduro. Ningún otro.

Guaidó regresó empoderado internacionalmente —no hay duda— pero ahora parece obvio que debe trasladar ese liderazgo al interior de las fuerzas democráticas que combaten al gobierno madurista. Hoy su mayor reto es lograr y catapultar la unidad de la oposición para acabar la usurpación del régimen, alcanzar la libertad de los presos políticos, cambiar la conformación de los poderes públicos y conducir al país a elecciones presidenciales y parlamentarias —libres y transparentes— bajo la observación internacional.

Venezuela es un tablero de ajedrez donde se juega una partida determinante en la geopolítica mundial. La gira de Guaidó definió las fronteras entre las naciones democráticas — que lo apoyan— y los regímenes autoritarios que lo adversan como Rusia, China, Turquía, Cuba, Nicaragua e Irán.

Ahora le toca conducir unitariamente a las fuerzas democráticas venezolanas más allá de las limitaciones partidistas. Reto difícil pero no imposible.

¿Y ahora qué?

Guaidó afronta el reto de unir a la oposición y reavivar la protesta tras su gira exterior por Alonso Moleiro – 13 de Febrero 2020

El viaje al extranjero devuelve al dirigente venezolano protagonismo y liderazgo, mientras Nicolás Maduro apuesta desde el poder por desgastar al líder opositor

Guaidó este miércoles en Caracas.
Guaidó este miércoles en Caracas. REUTERS

El éxito de la gira internacional de Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por cerca de 60 países, ha devuelto al dirigente protagonismo político y ha afianzado su liderazgo, pero los efectos pueden tener una corta duración si este no logra concretar algunos de sus propósitos, como la movilización en las calles y la unidad de la oposición en Venezuela. Son dos objetivos en los que Guaidó ha insistido tras el tenso regreso el martes a Caracas. Mientras, el dirigente chavista, Nicolás Maduro, apuesta desde el poder por agotar y desgastar al líder opositor.

“Los logros de esta gira son muchos. En un momento como este todo lo que podemos contabilizar es bueno para su causa”, afirma Luis Vicente León, economista, analista político y director de la firma Datanálisis. “Guaidó ha rescatado el liderazgo simbólico de la presidencia encargada [interina], que estaba siendo minado en sus bases, con lo cual afianza su liderazgo nacional y ha fortalecido sus alianzas internacionales. Pero si estas conquistas no pasan de energía potencial a energía cinética, lo hecho por Guaidó es arte efímero. Una escultura de hielo”, añade.

Un año después de proclamarse mandatario interino, la falta de resultados plantea a Guaidó el desafío de avanzar en un clima político crispado que puede abrir nuevos frentes críticos y producir fatiga en la población, acorralada por la crisis económica del país. Maduro decidió hace tiempo retar al presidente interino a un maratón para apostar a su cansancio, mientras se estrecha el cerco legal para intentar neutralizarlo.

El político venezolano que lidera la oposición a Maduro salió clandestinamente del país el 19 de enero y construyó una ambiciosa agenda de contactos y consultas que, si bien fue bosquejada antes, “se fue profundizando y consolidó, además, compromisos concretos, que es lo más importante”, afirma Carlos Vecchio, líder de Voluntad Popular y reconocido como embajador de Guaidó en Estados Unidos. “En torno al país hemos estructurado una coalición internacional y tenemos ahora mucho más de lo que nos propusimos. Hemos dicho que solos no podemos, pero no estamos solos”. Guaidó se entrevistó, entre otros, con los presidentes de EE UU, Donald Trumpel francés, Emmanuel Macron; el primer ministro británico, Boris Johnson, y el canadiense, Justin Trudeau, y en España le recibió la ministra de Exteriores, Arancha González Laya.

Sensación de avance

Lo que es un interrogante son las posibilidades de Guaidó de provocar en el chavismo una disfunción que abra las puertas a un acuerdo político y a la celebración de elecciones limpias. Colette Capriles, politóloga y escritora venezolana, atisba un escenario “donde haya un aumento de la presión interna y externa para lograr pactar unas elecciones parlamentarias junto a las presidenciales, con condiciones aceptables internacionalmente. Sin embargo, las señales que envía el Gobierno de Maduro apuntan a la intransigencia a cualquier solución de ese tipo”.

Giovana de Michele, internacionalista y profesora de la Universidad Central de Venezuela, comenta: “Guaidó y Trump conversaron personalmente durante casi una hora, y eso tiene una enorme importancia para fortalecer su iniciativa. Pero es menester afirmar que no hay cambio posible sin apoyo internacional, pero ese apoyo, solo, no es suficiente para lograr el cambio. La responsabilidad del cambio es básicamente de los venezolanos”.

Guaidó ha hecho alusiones a lo que parecen ser nuevos anuncios que profundicen el cerco internacional contra Maduro, traducidos en sanciones o su ampliación. Pero en tiempos de reflujo popular, en un país desesperado por aprovechar la burbuja de normalidad que ha traído el uso del dólar, los instrumentos de que dispone para desatar una marea de protestas lucen insuficientes. “Todas las señales que envía Maduro son de fortificación, nunca de fortalecimiento”, afirma Colette Capriles, y enumera: “La milicia civil incorporada a las Fuerzas Armadas; nuevas reglas financieras informales; un trabajo político con la base poblacional cautiva por el acceso a la alimentación y, por supuesto, la manufactura de una oposición a su medida”. Capriles alude al excandidato presidencial Henri Falcón y sus aliados, una pequeña facción opositora dispuesta a acudir a una elección organizada por Maduro.

La recomposición de alianzas internas sugiere que Guaidó parece orientarse en la dirección contraria a la de un pacto electoral que geste por cuenta propia Maduro. Pero puede haber golpes de timón. Entre los partidos que apoyan a Guaidó hay gente que es partidaria de ir a una elección legislativa, aunque las condiciones no sean óptimas. “Guaido tiene que ofrecer rápido una sensación de avance real, pero no se puede negar que sigue siendo toda una amenaza para Maduro. Su capital político, tras un año, sigue siendo grande. Es el líder más importante del país, triplicando en preferencias a su seguidor más cercano, de acuerdo con los sondeos de opinión, y tiene un respaldo internacional incuestionable”, dice Luis Vicente León. Resta por comprobar si la carga de voltaje que trae del exterior se traslada a la sociedad venezolana.

LA RESPUESTA A UNAS ELECCIONES DEL CHAVISMO

Además de orquestar una nueva relación con las bases sociales y opositoras, Juan Guaidó deberá atender el reto político que pueden presentar unas elecciones legislativas montadas por el chavismo. Una convocatoria puede traer nuevas fisuras en la oposición. El debate podría tener a Guaidó de árbitro si este lo sabe aprovechar. “No hay manera de mantener la unidad de la oposición una vez que Maduro convoque unas nuevas legislativas”, opina el analista Luis Vicente León. “El debate actual sobre las parlamentarias no puede dirimirse sin que se proyecten escenarios estratégicos derivados de la decisión de asistir”, afirma la politóloga Capriles. Y aunque hay sectores que no querrán ni oír hablar de participar de nuevo a unas elecciones en desventaja, otros, como Henrique Capriles [dirigente de Primero Justicia], se empeñan en aludir a las fuerzas que liberó en su contra Evo Morales al intentar forzar un tercer mandato en Bolivia.

Venezuela: Una Dictadura de Dos Jaulas por Rafael Collins – IF Revista Digital –  5 de Enero 2020.

Rafael Collins
Escritor, abogado y periodista. Actualmente trabaja como periodista en la Secretaría de la Universidad de Carabobo y profesor en la escuela de Comunicación Social de la Universidad Arturo Michelena. Cuenta con una obra publicada sobre la migración venezolana y los casos de asesinato y tortura en las protestas del año 2014 y 2017 titulada “La normalidad de las cosas”.
Es un sentimiento creciente entre los venezolanos que, tras años de intentos fallidos por salir del chavismo se han dado cuenta que estamos enfrentando a una sola dictadura que encierra a la población entre dos jaulas.

La primera jaula todos la conocemos bien, y es en sí misma, el chavismo sin ningún edulcorante. Sus rejas están hechas -en sentido primario- de socialismo, populismo, manipulación, mentiras, tráfico de influencias, difamación; cuando eso falla usan la violencia y son capaces de encarcelar y asesinar. Todo el funcionamiento de esa jaula es financiado con el saqueo de los recursos del país, y -más recientemente- con narcotráfico, contrabando de minerales y cualquier fraude a la ley que les permita lavar dólares.

Dentro de esa jaula, en un principio entraron de forma voluntaria millones de venezolanos que, por las razones que sea, se identificaron con el resentido discurso de Hugo Chávez. Al poco tiempo muchos trataron de salir, quizá al darse cuenta de que era un proyecto más tenebroso de lo que esperaban, por eso, muy hábilmente la dictadura planificó la construcción de una segunda jaula, donde les daba la ilusión a esas personas de haberse salido de la primera, e incluso creer que luchaban contra el dictador.

Esa segunda jaula ha cambiado de nombre en muchas ocasiones, pero para fines didácticos vamos a identificarla con sus nombres y siglas actuales:

Mesa de la Unidad Democrática / Frente Amplio (MUD-FA)

Esta segunda jaula, en principio se disfrazó con la causa de la libertad de Venezuela y centró la construcción de sus rejas con una palabra que en contextos normales tiene connotación positiva: “UNIDAD”, ¿les suena familiar? Seguro que sí.

Nos dijeron que la única forma de salir del chavismo era “si nos uníamos”. Hasta ese punto todo parecía lógico y así lo hicimos, con la lamentable consecuencia de que, esa unidad nunca fue unidad de propósito (liberar a Venezuela), sino unidad en torno a un grupo de políticos socialistas corruptos, aunque creo que en esto último estoy siendo redundante, pues ser socialista es -de antemano- tener predilección por la corrupción, por apropiarte de lo ajeno, por intervenir en asuntos que no te competen, por violar las libertades individuales.

Así pasaron años y años de decepciones, desde Manuel Rosales a Capriles, a Henry Ramos con su famosa frase de “doblarse para no partirse”. Años y años de diálogos apaciguadores que se orquestaron en fraude a la voluntad de los venezolanos, años y años que tienen su cumbre en la presidencia interina de Juan Guaidó. En este punto es donde a esta jaula se le notan las rejas con mayor claridad.


Años y años de diálogos apaciguadores que se orquestaron en fraude a la voluntad de los venezolanos, años y años que tienen su cumbre en la presidencia interina de Juan Guaidó


Por eso los invito a analizar, ¿De qué está formada la segunda jaula? Por desgracia descubrimos que comparte los fundamentos del chavismo: socialismo, populismo, manipulación, mentiras, tráfico de influencias y difamación. ¿Cómo se financian? La respuesta es más que obvia: con corrupción.

¿Qué pasa cuando se trata de salir de la segunda jaula? Comienza el chantaje de la “Unidad”.

Te acusan de “chavista por romper la unidad” como condición obligatoria para salir precisamente del chavismo, pero basta que trates de hacer aportes a esa “unidad” con la intención de que realmente funcione y vaya en la dirección correcta, para que seas ignorado, menospreciado o en el caso más grave, acusado de radical intolerante, guerrero del teclado o partidario de la secta. Solo por estar cansado de hacer lo mismo una y otra vez, y en consecuencia tener los mismos inútiles resultados una y otra vez.


Basta que trates de hacer aportes a esa “unidad” con la intención de que realmente funcione y vaya en la dirección correcta, para que seas ignorado, menospreciado o en el caso más grave, acusado de radical intolerante


Así, tras la monumental decepción del 2019, hemos llegado a un despertar inédito de la población que ha identificado que la segunda jaula solo sirve para sostener la primera y gran jaula, que es el chavismo. Son cómplices, no les interesa la libertad de Venezuela, ni tener verdaderas elecciones libres; solo les interesa el poder para seguir con la corrupción.

Sueñan con llegar a un acuerdo mafioso que les permita controlar por algunos años el poder ejecutivo, pero en ningún caso, con darle a los ciudadanos lo que se merecen para empezar a construir un mejor país, que es justicia, libertad, seguridad jurídica, libre mercado y respeto a la propiedad privada.

Por eso, y ante la evidencia que una salida completa del chavismo los dejaría al desnudo en su entramado de corrupción, han decidido ser agentes activos de la cohabitación con el régimen sangriento de Nicolás Maduro.

Toca romper ambas jaulas o nunca más tendremos a una Venezuela próspera y decente.

 

Venezuela sin destino por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 8 de Diciembre 2019

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El título de este artículo me causa angustia y tristeza. En mi juventud, en particular mi generación, veía a nuestra patria, al inicio de la década de los cincuenta, como un país que, con certeza, tendría un destino similar al logrado, después de la Segunda Guerra Mundial, por sociedades con economías en crecimiento y trascendentes avances sociales. El ejemplo de Noruega, un país petrolero de altos ingresos y poca población, surgía en nuestras discusiones al admirar su estable economía y su indiscutible avance social. Sin embargo, los resultados han sido todo lo contrario. Los historiadores deberán determinar los errores cometidos y las responsabilidades de los distintos actores políticos, económicos y sociales. La aparición del petróleo, en la década de los veinte, condujo a un excesivo fortalecimiento del Estado que comprometió totalmente la capacidad e iniciativa de la sociedad civil. El estatismo, el populismo y la corrupción, consecuencias directas de ese inmenso ingreso, nos condujo a la pobreza. A partir de 1998, los mismos vicios, desarrollados al infinito, sacrificaron definitivamente el destino de Venezuela. Tratemos de encontrar explicaciones y posibles alternativas de solución.

Analicemos, someramente, los hechos ocurridos a partir del acceso al poder de Hugo Chávez. El objetivo central de su gobierno fue destruir la estructura institucional y económica del anterior régimen democrático, caracterizado por una permanente alternancia republicana, un debido equilibrio entre los poderes, una sociedad de mercado, así como una prudente e independiente posición internacional. De manera sorprendente y sin mayor resistencia lo logró. Su indiscutible popularidad le permitió convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, aprobar una nueva Constitución e imponer su poder. Naturalmente, hubo una fuerte reacción: los hechos del 11 de abril de 2002 y la huelga petrolera. La desconcertante actuación de la oposición política y del mando militar le permitió retornar al gobierno y dominar la huelga general. Esos dos fracasos, acompañados por el incremento del ingreso nacional, le permitieron controlar la Fuerza Armada Nacional y Petróleos de Venezuela. A partir de ese momento buscó intervenir, sin medir las consecuencias, en los asuntos internacionales de las grandes potencias sobreestimando la limitada capacidad económica y militar de Venezuela.

A la muerte de Hugo Chávez accedió al poder Nicolás Maduro, quien no fue capaz de entender que era imprescindible modificar las líneas centrales del proyecto político chavista. Al contrario, mostró un mayor compromiso ideológico. Su gobierno se inició con una marcada debilidad al no lograr superar su total falta de legitimidad de origen y de ejercicio, ante su permanente irrespeto de la Constitución y el mal manejo de la crisis económica surgida por la forma corrupta y despilfarradora de su gestión. Además, su intento de mantenerse inconstitucionalmente, por segunda vez, en el ejercicio de la Presidencia de la República abrió la crisis política que capitalizó el diputado Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, con el respaldo y reconocimiento de 58 gobiernos democráticos y la imposición de sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, Europa y el Grupo de Lima. Es importante recordar estos hechos para entender y aceptar que un gobierno que enfrenta circunstancias internacionales y nacionales tan complejas  puede mantenerse en el poder mediante la fuerza, pero no es capaz de gobernar y mucho menos resolver los ingentes problemas de su pueblo.

La oposición democrática solo podría alcanzar el poder si es capaz de resolver, de antemano, un conjunto de complejas contradicciones políticas que amenazan con comprometer el respaldo popular de Juan Guaidó. Esas contradicciones son: falta de unidad interna, incapacidad para rectificar su actual estrategia, imposibilidad de crear un mensaje que impacte en los cuadros militares y clarificar los hechos de corrupción. Justamente, este último punto se ha transformado en el principal reto de Juan Guaidó. ¿Por qué razones no se investigó a profundidad el escándalo ocurrido en Cúcuta, después del concierto de febrero de 2019, con los fondos para la ayuda humanitaria? La inexplicable destitución del embajador Humberto Calderón Berti, figura política de reconocido prestigio y honorabilidad, dificulta aún más entender lo ocurrido. Sus declaraciones han dejado en claro que hubo numerosos hechos de corrupción sin que se hayan determinado los responsables e impuesto las correspondientes sanciones. Observo con satisfacción que el escándalo de los diputados opositores, vinculados al caso de las bolsas CLAP, parece que se está enfrentando de manera diferente. Espero que se logren establecer las responsabilidades correspondientes.

La carencia de unidad interna en la oposición democrática y la incapacidad de rectificar su actual estrategia son dos aspectos estrechamente vinculados entre sí que exigen una amplia negociación entre todos sus integrantes, grandes, medianos y pequeños, que mantengan alguna presencia en la opinión pública. Referente al mensaje a los cuadros militares exigirá también una amplia discusión entre los dirigentes de la oposición y algunos expertos en el tema. Eso sí, mientras se define la política y el mensaje, no es posible mantener silencio ante ciertas opiniones mantenidas por Nicolás Maduro que comprometen el profesionalismo militar y el apoliticismo de la Fuerza Armada. Un buen ejemplo es la siguiente frase: “General Padrino, reparta 12.000 fusiles a las milicias y a los sindicatos del estado Bolívar para defender la revolución”. Definitivamente, el gobierno de Nicolás Maduro no es capaz de permanecer en la Presidencia de la República sin comprometer el destino de Venezuela. Por el contrario, la oposición democrática podría, con absoluta certeza, enrumbar a nuestra patria por un seguro camino de progreso y bienestar, pero antes es imprescindible alcanzar el poder. Solo es posible hacerlo si se preserva una férrea unidad, que deje a un lado cualquier interés particular, y se orienten sus acciones por una sola y exclusiva estrategia.

Padre Luis Ugalde: “La educación es la salida” por Alexis López Abreu – Radio Fe y Alegría – 27 de Octubre 2019

El sacerdote Luis Ugalde considera que la educación es la clave para superar la actual crisis política y social que vive Venezuela.

En entrevista con Radio Fe y Alegría Noticias, Ugalde consideró necesaria una educación “para remar contracorriente”, que permita plantearse estrategias para revertir lo que ha considerado una “tragedia nacional”.

“El mérito no es ser pesimista o denunciar cosas, que hay que hacerlo, el mérito es, dentro de eso, dónde vemos las luces y las salidas, y para eso es fundamental la educación”, dijo.

Consideró peligroso el pesimismo y el desanimo por ser contagiosos: “La maestra dice: ‘con lo que me pagan no voy a ir’ y entonces el niño dice ‘no voy a ir porque no va la maestra’. Es decir, se puede contagiar el desanimo.”

En ese sentido, aseguró que la educación tiene como objetivo “sacar del talento humano la riqueza futura y la esperanza del país”. Así, insistió en que es el talento humano y no el petróleo la riqueza de un país.

“Tenemos que quitarnos esa idea de que somos un país riquísimo y que me pueden mantener. Tenemos que apostar a la educación y al trabajo”, expresó, asegurando que Fe y Alegría tiene ese enfoque desde el principio.

Para el exrector de la Universidad Católica Andrés Bello, la educación no es simplemente para obtener títulos que garanticen la participación en el petróleo, sino para formar personas que produzcan para el país.

La educación promueve la unión

El sacerdote afirmó que el mejor modo de aportar soluciones para el país es trabajar unidos como ciudadanos y recordó que la educación fomenta el valor del pensamiento colectivo.

“No es usted nada más, sino nosotros. Esa es la base de la familia, la base de la sociedad y es el aporte cristiano más importante que tenemos que dar”, señaló.

Para él, la unión, la comunicación y el ejercicio de un oficio permitirá hacer un aporte significativo al país. Sobre esto último, destacó el hecho de que los venezolanos que dejaron el país aprendieron a remar contracorriente y ser productivos: “el que tiene oficio y ganas sale adelante aún en los ambientes más hostiles”, subrayó.

Recalgó, igualmente, que todos esos valores deben ser formados en la escuela, que, a pesar de las dificultades, juega un rol fundamental:

“Yo se las dificultades, uno puede decir ‘me faltaron 16 maestras, estamos muy mal porque los niños no tienen comida ni en la casa ni en las escuela’, todo eso es verdad. Pero somos educadores, vamos a ver cómo atendemos esas cosas y hacemos una escuela de calidad”, reiteró.

Hay que reconocer al otro

Con respecto a la crisis venezolana, Ugalde aseguró que hace falta reconstruir al país y, para lograrlo, hace falta superar las divisiones y reconocer al otro.

“No somos tu y yo separados, sino somos nosotros. Nos y otros. Esa es la fortaleza de un país”. Con esa reflexión, invitó a reconocer las distinciones y “sumar y empujar en una misma dirección”.

Algo peor por Luis Ugalde S.J. – RunRunes – 30 de Octubre 2019

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Nuestra catástrofe nacional solo puede agravarse mientras dure este régimen. Nada puede ser peor que esta carrera desbocada hacia el precipicio, pensábamos. Pero he llegado a la conclusión que sería mucho peor el fracaso del nuevo gobierno en el primer año. Fracaso muy probable si los contrarios a la dictadura no ponemos desde ahora todos los medios para el pleno éxito de la democracia rescatada. Todos unidos desde ahora para el éxito de Venezuela en la reconstrucción del país. Para ello necesitamos ver con claridad las causas que nos llevarían al fracaso postchavista y cuáles son las condiciones indispensables para evitarlo.
Los alemanes tuvieron un éxito extraordinario en la transformación de la asfixiante y fracasada cárcel de Alemania Oriental protegida por el Muro de Berlín; rescataron la libertad, la democracia y la elevación de su nivel de vida en una Alemania unificada. Otros como Libia o Irak salieron de la dictadura y consumieron su energía en matar al dictador, enfrentarse entre rivales y hoy siguen revolcándose en la impotencia y el fracaso.
Condiciones para el éxito del nuevo gobierno
1-Una gran unidad política centrada desde ahora en el cambio económico-social con drástico freno a la hiperinflación con refinanciamiento de la deuda, inversión multimillonaria y rescate del empleo y del salario. Evitando toda otra distracción.
2-Masiva ayuda humanitaria internacional con movilización nacional solidaria para el inmediato alivio de la población y temprana activación de la empresa productiva.
3-Millones de venezolanos que fueron chavistas deseosos y comprometidos sin miedo con ese cambio. Reducida al mínimo la resistencia.
Esto significa que Venezuela nace de nuevo con un extraordinario espíritu de reconciliación y de reconstrucción reforzado con el instinto de conservación nacional que nos avisa del gravísimo peligro y nos da sano pragmatismo. Perdón y reconciliación, actitudes espirituales aliadas e impulsadas por la sabiduría del instinto de conservación, sin linchamientos ni venganzas en cadena. Evitar todo lo que frene y distraiga la reconstrucción del nuevo país guiada por el nuevo gobierno. Sin malgastar energías de la población en tomar venganza de agravios y sufrimientos pasados. Los delitos graves que no prescriben serán procesados por la justicia nacional e internacional.
Atravesé muchas veces el Muro de Berlín hacia el terrible régimen dictatorial de eficaz y sofocante control policial. La población parecía resignada y su silencio no manifestaba su profundo descontento; parecía que nunca tendría fin De pronto ese Muro y ese Régimen cayeron, no tumbados por los cohetes y bombardeos americanos, sino derrumbados por la profunda rebelión de los espíritus que no se resignan a la cárcel. Empezó en Leipzig con la oración de cada lunes por la paz con el pastor acompañado de unas decenas de ciudadanos en la iglesia de San Nicolás. Las oraciones se fueron contagiando incluso a los ateos y expandiéndose, hasta que un día centenares de miles de berlineses corrieron al Muro y los represores armados no dispararon, sino que se sumaron a la celebración de la libertad.
El nuevo gobierno rechazó la tentación de dedicarse a apresar y dar su merecido a los principales responsables del régimen policial opresor por los crímenes cometidos durante 40 años, e inteligentemente concentró todas sus fuerzas en la difícil tarea de reconstruir una Alemania reunificada. Hasta aceptaron respetar el gran monumento a Stalin y al soldado ruso como liberadores de Berlín (porque al pie estaban enterrados muchos soviéticos). No hubo paredones de fusilamiento, sino invitación a todos a nacer de nuevo y concentrar todas las fuerzas y capacidades en la construcción de la nueva realidad. Tarea compleja y difícil, como será la nuestra. No concentraron su rabia y agravios como ocurrió años después en Libia e Irak en la ejecución de sus dictadores y persecución de sus secuaces. Esto les permitió a los alemanes no dividir sus fuerzas sino sumarlas y lograr la reunificación y convivencia, aunque todavía hoy haya desniveles y resquemores.
En Venezuela tenemos la tarea formidable de poner en marcha inmediata la recuperación económico-social y al mismo tiempo cambiar el CNE, el TSJ, la FA y las instituciones públicas para ponerlas de acuerdo a la Constitución, y eliminar la ANC. Para ello hemos de partir de la unidad en torno al único núcleo legítimamente elegido que son la AN y su Presidente Juan Guaidó a quien corresponde constitucionalmente (artículo 233) encargarse de la Presidencia para llevar rápidamente al país a la elección limpia de un Presidente legítimo.
Cada vez me cuesta más entender y me parece más suicida la actitud de aquellos opositores que parecen concentrar sus recursos en disparar contra la oposición y hacer lo posible para que el primer gobierno postchavista fracase, lo que obviamente sería una tragedia nacional mucho peor que lo que tenemos y refuerzo para un futuro sin esperanza.

Cambio de verdad por Julio César Arreaza – La Patilla – 27 de Octubre 2019

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Entendemos la agonía del momento que vivimos y la imperiosa necesidad de la Unidad con mayúscula, haciendo gala de grandeza y abandonando cualquier cálculo mezquino, como medio eficaz para enfrentar y derrotar al narcorrégimen totalitario. Pero no es posible seguir tolerando y conviviendo con actores cuestionados, porque allí se alojará el virus que hará naufragar el rescate de la democracia. Las termitas se irán comiendo bocado a bocado la confianza alcanzada, con sucesión de escándalos. La historia es maestra de vida; sin darnos de jueces tenemos que ir practicando la justicia, si no lo hacemos, nos espera el ahondamiento de la incredulidad ciudadana.

La aspiración de la sociedad democrática, que se ha forjado en el duro trajinar y afirmación de los valores y principios del gentilicio, es ponerle la mano al futuro. Ella no saldrá a la calle para participar en unas elecciones pactadas en una cohabitación con los causantes de las atrocidades que destruyeron la república. Descarta ser comparsa de una transición que implique tal cohabitación, consciente de que eso retrasaría  la solución del drama; no desea compartir con los responsables de las 7.000 muertes anuales a manos de sus cuerpos policiales, mediante ejecuciones sumarias.

Es la misma sociedad que no entiende cómo la ONU permite una silla en el Consejo de los Derechos Humanos a quienes los han violado sistemáticamente. La que alza su voz para decir que la Organización de las Naciones Unidas no tiene que ver con la realidad, al taparse los ojos y no ver a los que niegan a la población los servicios básicos y desconocen la libertad de expresión cuando eliminan y coartan a los medios independientes. Es la misma que demanda un protocolo para ingresar a ese Consejo porque entiende que cualquiera no puede postularse y tiene que haber filtros. Y la que exige la convocatoria de una cumbre de seguridad hemisférica para impedir que las fuerzas de mal se reagrupen.

Es la que se niega a cohabitar con un régimen que recibe en calidad de héroe a Iván Márquez y está convicto y confeso en las candelas que se han prendido en América Latina. Que trabaja en la instauración de 4 Cubas en el continente y consiente el tráfico de personas, niños, órganos y cocaína; y quien usa como manual de navegación lo descrito en el libro Ilícito de Moisés Naím.

Se trata de la sociedad democrática que no aceptará una cohabitación con el régimen y que asocia su voz a la consulta elevada a la Corte de San José por el presidente Iván Duque, en cuanto a si la reelección indefinida es un derecho humano, o más  bien favorece a regímenes que han transgredido límites de la jurisdicción presidencial buscando perpetuarse en el poder a través de la captura del Estado y la eliminación de los contrapesos institucionales.

Unidad o Maduro por Rafael Gallegos – Blog 419 – 25 de Octubre 2019

En 1958 Betancourt, Caldera y Villalba firmaron el Pacto de Punto Fijo. Venían conversando al respecto desde el año anterior en Nueva York. Por encima  de sus diferencias los unía el objetivo común de implantar la democracia en Venezuela.  Y claro que había diferencias. URD y Copei  habían sido partidos legales luego del golpe a Gallegos el 24 de noviembre, y participaron en las “elecciones” de 1952, donde los adecos habían ordenado a su militancia abstenerse. En las postrimerías de la dictadura se unieron bajo el objetivo común  de reimplantar la democracia. Se dieron cuenta que si no lo hacían no podrían acabar con el régimen y mucho menos sostenerse en el poder.

Mandela y Le Clerk eran antípodas. Uno negro y el otro blanco en el país del apartheid.. Uno participó  en acciones violentas y estuvo preso muchos años. El otro fue un implacable ministro del régimen represor. Inconmensurables las humillaciones de que habrán sido objetos los negros. Sin embargo coincidieron en que Suráfrica no podía más, que el único camino era la Unidad. El preso Mandela y el primer ministro Le Clerk conversando a escondidas comenzaron a delinear el nuevo país.  Al final sucedió lo increíble, elecciones, ganó Mandela, tomó el poder y se convirtió en uno de los prohombres de su tiempo.

En los años setenta el joven Presidente español Adolfo Suarez, ex funcionario de Franco, estableció comunicación privada (y secreta) con Santiago Carrillo, el jefe nada menos que del Partido Comunista, factor fundamental en la Guerra Civil y enemigo del régimen franquista. Suárez y Carrillo, dos líderes preclaros, observaron que sin consenso no se podría implantar la democracia en España. Y por negociadores no se les puede acusar de blandengues o cobardes, fueron dos de los tres que permanecieron inmutables en sus puestos cuando el gorila Tejero tiroteó las cortes españolas en 1982.

Hoy en Venezuela sucede lo contrario. La oposición está dividida y aparentemente no se comunica. Por una parte el mayoritario Guaidó, por otra parte María Corina, y un tercer grupo de los partidos que apoyaron a Falcón en las presidenciales del 2018, entre otros. Ese lamentable fraccionamiento, es un gran capital que le ponemos en bandeja de plata al gobierno y éste lo sabe aprovechar. Y miren que el gobierno sí está unido. En Venezuela y en América Latina. Observen el Foro de Sao Paulo y la desmedida respuesta de las “masas” en Chile. O los recientes conflictos de Ecuador y  de Perú. Y todo en pocos días. Estamos en un drama muy serio. Los comunistas de América Latina demuestran que están dispuestos  hasta a “sirianizar” la zona para mantenerse en el poder. Ellos sí están unidos, ¿y nosotros?

Que somos muy  diferentes podrían argumentar los líderes opositores como excusa para no sentarse a conversar. El recordado Jorge Dáger decía que precisamente por ser diferentes es que hay que conversar… “si fuéramos iguales estaríamos en el mismo partido” – finalizaba.

Es muy simple, si se es realmente opositor, hay que ir juntos tras los objetivos comunes.

No se puede repetir la torpeza de la oposición gomecista, cuando por décadas cada caudillo adelantaba fracasadas intentonas, valientes hasta lo temerario pero  vacías de estrategia. Así  fue en el Falke, en el desembarco de Curazao de los jóvenes Gustavo Machado y Otero Silva, en la intentona  de Rafael Barrios en 1929, en la conspiración de Delgado Chalbaud de 1914 y paremos de contar. Juan Vicente Gómez sabía sus movimientos y los esperaba. En su fuero interno se reiría de estos valientes solitarios destinados al fracaso por actuar desunidos.

UNIDAD Y ORIENTACIÓN AL PODER

Guaidó, María Corina y  Falcón, entre otros.  Reunirse, conversar, negociar, buscar similitudes y obviar las diferencias, definir los objetivos comunes y desarrollar estrategias destinadas a lograr el poder.

Yo como ciudadano venezolano exijo a los líderes que se sienten a conversar, a buscar consenso. Es la manera de lograr la sustitución  de este gobierno, implantar la democracia, liberar la economía. Ah! y aprovechar el gigantesco apoyo internacional.

Claro, si alguno no está de acuerdo con esas medidas elementales… no es de oposición y hay que hacerlo saber.

Lo demás es Maduro forever: decrecimiento de un tercio del PIB, sin luz, sin petróleo, sin agua, con sueldos miserables, con hambre, con niños desnutridos, con licuefacción de poderes. La ruta de un ex país al que han convertido en la primera hambruna petrolera de la historia. El mundo asombrado nos observa como un limosnero sentado en un barril.

Por último, los patriotas venezolanos fracasaron en la Primera y Segunda República por estar desunidos. La Puerta se perdió en una ocasión por rivalidades entre Bolívar y Mariño. Los libertadores comenzaron a triunfar cuando se convencieron que solos estaban destinados al fracaso, cuando Bolívar aunó al difícil Páez que había atraído a las masas de Boves, y a duro costo ( fusilamiento de Piar…) agrupó a su alrededor a los orientales, y visualizó que Venezuela para ser libre requería de apoyo internacional.

Sólo, ninguno puede. Se haga lo que se haga debemos hacerlo unidos.  Lo demás, es fracaso y ojalá no imitar el llanto de Boabdil.

Pueblo hambriento solicita Unidad para implantar la Democracia.

“Unidad, Unidad, o la anarquía nos devorará”, Simón Bolívar.

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Unidad en la diversidad por Oswaldo Álvarez Paz – El Nacional – 16 de Octubre 2019

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Entre verdaderos demócratas la unidad puede ser, normalmente lo es, dinámica y diferenciada. Pero será eficiente solo en la medida en que los objetivos sean comunes y estén claros. Entonces cada grupo podrá definir sus tácticas y hasta sus estrategias para alcanzar el objetivo común. Lo que no se puede tolerar son las conductas alejadas del objetivo central, olvidando la verdadera naturaleza del enemigo común, en búsqueda de ventajas circunstanciales o la simple cohabitación que los convierte en cómplices voluntarios o no, del enemigo al que se pretende vencer.

Aquí en Venezuela los campos están bastante definidos. Existe un régimen usurpador al cual derrotar. No ha sido fácil, pero no es imposible, incluso en un plazo relativamente corto siempre y cuando la unidad esencial se mantenga. Ya es hora de dejar de disparar hacia los lados cuando el enemigo está frente a nosotros. Podemos derrotarlo, ir al segundo paso de la agenda señalada por Guaidó y por quienes controlan la Asamblea Nacional, de constituir un gobierno de transición que conduzca a la nación a unas elecciones verdaderamente libres y transparentes.

En esa dirección hemos caminado unos cuantos meses. Lo insólito es que cuando se avanza hacia lo definitivo, con un impresionante respaldo internacional, aparezcan sectores abandonando la vía aceptada por todos. De allí el montón de especulaciones al respecto, unas de buena fe y otras fuera de lo sensato. Son baldes de agua fría sobre la comunidad internacional y, lo que es más grave, contra el ciudadano común que se afecta con una dosis de fatiga, cansancio y pérdida de la confianza en algunos de sus dirigentes. Crece la dosis de resignación indignada y disminuye la fe en la dirigencia.

No podemos resignarnos a lo señalado. De allí la iniciativa de Integración Ciudadana, especie de nuevo movimiento de movimientos, al presentar una propuesta para reunificar a todos los sectores del país no comprometidos con el régimen, proponiendo una gran consulta ciudadana para que sea el pueblo quien directamente se pronuncie sobre el presente y el futuro inmediato. Esta vía está claramente establecida en la Constitución Nacional y ratifica la voluntad popular como expresión de una soberanía intransferible.

Cruce de cartas abiertas entre Eduardo Fernández y Carolina Jaimes Branger – El Estimulo – 17 de Septiembre de 2019

Eduardo Fernandez

Querido Eduardo,

Te consta que siempre he dicho –tanto en público como en privado- que la persona que está mejor preparada en nuestro país para ser presidente, eres tú. No sólo por los años de formación política que tienes, sino por tu cultura y, sobre todo, por tu honestidad. Una combinación difícil de conseguir en la Venezuela de hoy, donde todos los valores se han ido al estricote. Tu proceder –quizás por tu misma rectitud- no fue entendido por muchos. Cuando fuiste candidato a la presidencia la mayoría optó porque volviera la rochela de 1973… y volvió.

Nuestro común, querido y admirado amigo Luis Alberto Machado se sentía orgulloso de ti. Y a pesar de que en ocasiones estuvieron enfrentados, él pensaba de la misma manera que yo. Por eso te escribo esta carta. Por su recuerdo, porque él se estaría haciendo las mismas preguntas que yo.

¿Qué te ha pasado, Eduardo? ¿Contra quién te estás “rebelando”? ¿A quiénes estás representando? ¿Quién te dio poder para ser vocero y de qué? ¿Qué locura es esa de prestarte a convocar elecciones adelantadas?

Te lo pregunto a ti porque todavía pienso que no estás en una macolla de traidores. ¿Cómo es posible que cuando necesitamos más unión en la oposición salgan ustedes, auto designados, a echar una broma que no tiene sentido? Y no es porque piense que tienen muchos seguidores, por fortuna, sino porque están haciendo ruido, están dividiendo y todo ruido y división, por pequeños que sean, hacen daño en estos momentos tan delicados. El líder de la oposición venezolana se llama Juan Guaidó. Presidente encargado, reconocido por las democracias más sólidas del mundo que nos apoyan en este tortuoso camino al cese de la usurpación. ¿Por qué no congregarse en torno a él?

Me imagino que tu razón será de peso, para arriesgarte a perder lo poco que te queda de credibilidad y popularidad. Y quisiera conocerla, Eduardo, en serio. ¡Casi 3 millones de personas votaron por ti en 1988!

Tú que te quejaste de que Caldera había destruido a Copei, estás prestándote a la destrucción del país. ¿Qué te hace pensar que la cuerda de mafiosos que integran la cúpula del régimen va a aceptar elecciones limpias, diálogo, condiciones? Si no se las aceptaron a unos expertos mediadores como los noruegos, ¿qué van a ofrecerles a ustedes?… Porque me niego a pensar que te hayan hecho una “oferta”, porque tú no eres así, Eduardo. Al menos eso creo… Y si va a haber alguna otra negociación, los negociadores tienen que ser designados por un amplio consenso que provenga del grupo liderado por Guaidó. No sacados de un saco de gatos.

Tampoco entiendo cómo un demócrata cristiano convencido (¿o ya no tan convencido?) termine aliándose con un chiripero. La historia se repite. ¡Estás haciendo todo lo que criticaste! Y no es porque yo no crea en las alianzas, sino porque todos los que te acompañan en esa empresa se han ganado a pulso la desconfianza del país. Y desgraciadamente, tú también.

Me da mucha tristeza leer las críticas que te hacen. Yo no creo que estés vendido. Estoy segura de que no eres corrupto. No creo que seas traidor. Mucho menos que seas un delincuente. Pero caramba, amigo, ¡cada vez es más difícil defenderte! ¿O es que prefieres, como decía Oscar Wilde, que “hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti”?… ¿Qué hablen de ti, aunque sea mal? ¡Te lo ganaste a pulso!

No sé si estarás aún a tiempo de terminar tu carrera política haciendo algún bien por el país al que dedicaste tu alma, tu vida y tu corazón. Ojalá puedas. Te digo de corazón que no me gustaría verte terminar tu carrera política de esta manera. No sólo es que Venezuela no se lo merece. No te lo mereces tú.

Respuesta de Eduardo Fernández

Distinguida y apreciada amiga:

He leído en la red una carta dirigida por ti para mí. Estoy estupefacto. ¡Qué carta tan extraña!

Comienzas con algunos conceptos muy elogiosos que agradezco enormemente. Sabes que yo también tengo muy buena opinión de ti y te aprecio mucho.

Me preguntas que qué me ha pasado. Te contesto que nada de particular. Disfruto mi vida con mi familia, con mis libros, con mi música, con mi trabajo y con mis amigos. Nada de particular.

La segunda es que contra quien me estoy “rebelando”. Te respondo que me rebelo, como siempre, contra la injusticia, contra la mentira, contra la hipocresía. Nada de particular. Toda mi vida me he rebelado contra lo mismo y seguiré haciéndolo hasta que pueda.

Tercera pregunta es que a quién estoy representando. Respuesta: a nadie Carolina. A estas alturas de mi vida sólo me represento a mí mismo. Durante algunos años fui el vocero de un partido político y lo representé con la mayor dignidad posible. También representé en el Congreso Nacional a los electores del estado Aragua y del Distrito Federal. Hoy sólo me represento a mí mismo.

Cuarta pregunta es que quién me dio poder para ser vocero y de qué. Francamente no entiendo la pregunta, pero igual te la contesto: nadie me ha dado poder para ser vocero y de nada.

Quinta pregunta: ¿Qué locura es esa de prestarte a convocar elecciones adelantadas? Tampoco entiendo esta pregunta, pero te aclaro que esa locura no la tengo. No tengo ninguna autoridad para convocar elecciones ni adelantadas ni oportunas. Yo no he convocado ninguna elección ni puedo hacerlo ni se me ha pasado por la cabeza. Permíteme preguntarte yo ahora: ¿de dónde sacaste esa locura de que yo había convocado unas elecciones “adelantadas”? ¿Quién te dijo semejante disparate? ¿Y cómo te atreves a divulgar esa especie por la red sin verificarlo conmigo?

¿Que bueno que “todavía” pienses que no estoy en una macolla de traidores! Permíteme decirte que me ocurre lo mismo, yo estoy seguro de que tú no estás en una macolla de traidores. Estoy seguro de que nunca lo estarás.

Toda mi vida he predicado la unidad. Unidad en la familia, en el municipio, en los partidos políticos, en la nación venezolana. Si algún tema ha sido recurrente en mi ya larga vida pública ha sido el de la verdad.

Hablas de que “salieron unos auto designados a echar una broma que no tiene sentido”. Te informo que no he salido con ningunos auto designados a echar ninguna broma. Si acaso esa es tu manera de referirte a la reciente reunión que hubo en la Casa Amarilla, te informo que ni estuve en esa reunión ni he tenido nada que ver con ella. ¡Qué bueno hubiera sido que hubieras chequeado la información -como corresponde a un buen periodista- conmigo, que además soy tu amigo, antes de poner a circular por la red esa carta tan extraña y tan absurda.

No he hecho nada por arriesgarme a perder lo poco que me queda de credibilidad. Tampoco por incrementarla. Me tiene absolutamente sin cuidado esa cosa tan mediocre, volátil y frívola y tan volátil que llaman la opinión pública. Afortunadamente ya superé esa etapa y estoy feliz con la evaluación que hago de mi propia vida. Es l única opinión que me importa.

Agradezco y aprecio mucho la confianza de los casi tres millones de votantes que me dieron su confianza en las elecciones de 1988. Más del 40% de los electores.

Me acusas de estar prestándome a la destrucción del país. ¿Con qué derecho, mi estimada Carolina? ¿Cómo puedes hacerme una acusación tan grave, ponerla a circular masivamente, sin tener ningún fundamento para ello?

He dedicado toda mi vida a servirle a Venezuela, a los venezolanos y a mis ideales socialcristianos. Lo he hecho con toda honestidad y con toda devoción. No me merezco esa acusación tuya ni encuentro fundamento alguno para que me la hagas.

Te aclaro que a mí nadie me ha hecho ni podría hacerme “oferta” alguna. Estoy seguro de que a ti tampoco. Al menos eso creo.

Efectivamente soy un Demócrata Cristiano y muy orgulloso de serlo. Hoy más convencido que nunca. No sé de donde sacas lo del chiripero, pero te aconsejo que te informes mejor antes de escribir cosas tan injustas y, sobre todo, antes de ponerlas a circular por la red.

A mí también me produce mucha tristeza las críticas que me hacen. Para ellas tengo una respuesta inspirada en las palabras del mártir del Gólgota: ¡Padre, perdónalos porque no sabe lo que hace, ni lo que dicen, ni lo que escriben!

Te agradezco mucho que piensas que “no estoy vendido”. Gracias. Yo tampoco creo que tú estés vendida. También estoy seguro de que tú no eres corrupta, mucho menos que seas una delincuente.

Pero caramba amiga, con una carta tan temeraria como la que me has dirigido, tan injusta y tan carente de fundamento cualquier cosa podría pensarse.

Creo, mi apreciada amiga, que por tu juventud estás a tiempo de prestarle muchos servicios al país. Ojalá la próxima vez que sientas la tentación de escribir una carta como ésta, te informes mejor. Te mereces un futuro mejor.

Saludos cordiales,

Eduardo Fernández

P.D. Te agradezco que publiques esta respuesta mía en el mismo lugar en que publicaste la tuya. Gracias.

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