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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Benigno Alarcón: Los candidatos a rectores del CNE deben ser independientes y éticos – El Nacional – 9 de Marzo 2020

El director del Centro de Estudios Políticos y Gobierno, de la UCAB, reiteró que el único órgano competente para elegir a los miembros del Poder Electoral es la Asamblea Nacional

CNE

Benigno Alarcón, director del Centro de Estudios Políticos y Gobierno, de la UCAB, se refirió a unas posibles elecciones en Venezuela. Aseguró que el éxito de una jornada electoral dependerá de la rectitud de los candidatos propuestos por el comité de postulaciones para el CNE.

«Ir o no a unas elecciones no debe ser un dilema para los venezolanos. Lo que debemos hacer es ser capaces de construir las condiciones para que ese proceso abra una ventana de posibilidad para avanzar hacia la democracia», dijo.

Comité de postulaciones, al CNE

Alarcón reiteró que será fundamental que los postulados a rectores sean independientes y éticos.

«Podríamos decir que el comité de postulaciones es un lugar de encuentro entre todas las fuerzas políticas del país, incluidas las que ocupan el gobierno. Estas fuerzas están tratando de nominar unos árbitros para que sean escogidos por los dos tercios de la Asamblea Nacional», señaló.

Indicó que el órgano autorizado para elegir a los miembros del CNE es la Asamblea Nacional y no el TSJ.

«La exigencia de un acuerdo que sume al menos dos tercios de los parlamentarios no es una exigencia que la Constitución tiene para darle la excusa al TSJ de adjudicarse las competencias de la Asamblea Nacional. El único sentido de tal exigencia es obligar a las partes representadas en el Poder Legislativo a llegar a un acuerdo sobre quiénes deben ser los árbitros electorales», expuso.

TSJ suspendió medida cautelar sobre elecciones de autoridades de la UCV por Victoria De Sousa – Venepress – 27 de Febrero 2020

Este jueves, el Movimiento Estudiantil marchó en contra de dicha sentencia

TSJ suspendió medida cautelar sobre elecciones de autoridades de la UCV

 

La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con ponencia de la magistrada Carmen Zuleta de Merchán, suspendió la medida cautelar dictada en la decisión 0324 del 27 de agosto de 2019. La misma consiste en la celebración de elecciones de las autoridades de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

En ese sentido, el TSJ suspendió de oficio la medida cautelar atendiendo al compromiso de las representaciones de las universidades nacionales de renovar, democráticamente, los líderes universitarios cuyo período está largamente vencido.

La Sala Constitucional agregó que las universidades concernidas tendrán que  “iniciar un proceso eleccionario que ponga en práctica el principio de universalidad y sectorización de la comunidad universitaria y, a tal efecto, les corresponde ajustar transitoriamente sus reglamentos electorales de acuerdo a los parámetros contenidos en la sentencia 0324 del 27 de agosto de 2019”.

Por tal motivo, el TSJ explicó que se deberán crear cinco registros para el acto comicial de los representantes universitarios e integrar a todos los sectores, “a saber, profesores, estudiantes, egresados, personal administrativo y obrero; así como los mecanismos necesarios para crear los correspondientes padrones electorales de cada sector”.

España, la Unión Europea y Noruega descartan las elecciones presidenciales en Venezuela por Daniel Gómez – ALnavío/Alberto News – 18 de Febrero 2020

En Europa dan por perdida la gran aspiración de Juan Guaidó y la oposición en Venezuela: que se celebren elecciones presidenciales libres y democráticas en 2020, informa al diario ALnavío una fuente de todo crédito. Sin embargo, no cierran la puerta a unos comicios parlamentarios en condiciones. Unos comicios en los que haya un nuevo CNE, y un Tribunal Supremo de Justicia reconfigurado. Por ahí irán los esfuerzos de la Unión Europea y los gobiernos de España y Noruega.

Reunión privada este fin de semana en un lugar de Europa. En la mesa, funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, del gobierno de Noruega, y de la Unión Europea. El tema que articuló la reunión fue Venezuela. La crisis política y económica. El futuro del país. ¿Qué hacer? ¿Cómo ayudar desde Europa? ¿Otra negociación? ¿Más sanciones? ¿Elecciones?

Sólo un punto quedó del todo claro: “Las elecciones presidenciales están prácticamente descartadas. El objetivo pasa porque haya unas elecciones parlamentarias en condiciones”, informó al diario ALnavío uno de los asistentes a la reunión.

“Tanto el CNE como el Tribunal Supremo son instituciones que tienen que ser confiables y tener un mínimo de neutralidad”.

Apuntó la fuente que, si la UE da este paso, sería incoherente con sus actos ya que se está reconociendo la legitimidad de Maduro, pero por otro lado reconoce que, de no hacerlo, se estaría “tapando los ojos ante la realidad en Venezuela”. Lo dice porque es Maduro quien tiene el control efectivo de la Administración, de la Fuerza Armada, de la economía y que además por calendario, lo que realmente toca son elecciones parlamentarias.

Desde La Moncloa ya habían asomado esta posibilidad. Juan Pablo de Laiglesia, secretario de Estado para Iberoamérica del primer gobierno de Pedro Sánchez, le reconoció en privado a los representantes de Juan Guaidó en Madrid que acudir a unas elecciones parlamentarias era la única opción realista que manejaban desde el gobierno. Así lo informó el diario ALnavío en enero.

Si bien la ministra de Asuntos Exteirores, Arancha González Laya, ha dicho que el objetivo de España es que haya elecciones presidenciales, tal como pide Juan Guaidó, lo cierto es que nunca el mandatario, Pedro Sánchez, ha insistido en este punto. Sánchez siempre que se ha referido a Venezuela ha sido para pedir comicios libres y democráticos sin puntualizar ninguna condición.

Elecciones parlamentarias con condiciones
Pero sí que hay condiciones. En la reunión, la fuente consultada por el diario ALnavío dijo que España, la Unión Europea y Noruega trabajarán para que se cumplan estos puntos:

– La vuelta de Juan Guaidó al Parlamento que Maduro entregó a Luis Parra.

– Que el Parlamento apruebe un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE).

– Que haya una “cierta remodelación” del Tribunal Supremo de Justicia.

“Tanto el CNE como el Tribunal Supremo son instituciones que tienen que ser confiables y tener un mínimo de neutralidad”, apuntó la fuente.

En este sentido, recordó que Europa tiene trabajo con Maduro para que facilite unas elecciones creíbles y para que devuelva a Juan Guaidó al Parlamento, y trabajo también con Juan Guaidó y la oposición para que se abran a unos comicios parlamentarios. Por el momento, Guaidó repite y repite que sólo aceptará unas elecciones presidenciales, y en todo caso generales.

“Sabemos que una parte de la oposición sí está dispuesta a ir a unos comicios presidenciales. Pero toca convencer a la otra parte, porque de lo contrario sería hacerle el juego a Maduro. Ya sabemos que Maduro siempre que propone un diálogo, o siempre que habla de elecciones, lo hace con el objetivo de dividir más a la oposición. Y lo ha venido consiguiendo”, apuntó la fuente.

Elecciones y utopías por Ismael Pérez Vigil – Dígalo ahí digital – 5 de Febrero 2020

He venido alentando una discusión sobre la vía electoral que, en lo posible, deje atrás los lugares comunes, los argumentos efectistas y las posiciones tomadas, consciente de que esta última propuesta, lo de dejar atrás las posiciones tomadas, es no solo imposible, sino que es lastimosa y paradójicamente una propuesta inútil.

Y digo inútil, porque sobre el tema ya las posiciones están tomadas y cada quien defiende y afina sus argumentos, no para convencer a los que tienen una posición diferente, sino para –ese es mi caso, ya lo dije– “la reflexión del ciudadano común, ese que está confundido, desalentado por años de predica inclemente en contra de la vía electoral y en contra del voto como instrumento, pero que no se quiere entregar ni rendir ante el régimen, que quiere participar con alguna opción que le permita manifestarse y a la vez continuar su vida, que no la tiene nada fácil.” (https://ismaelperezvigil.wordpress.com/2020/01/25/discutamos-la-via-electoral/)

Aun cuando de manera abierta o soterrada se intensifica la discusión sobre el tema electoral, es evidente que, frente al mismo, cada quien parece tener una posición mineralizada, irreductible e inamovible. Nadie va a convencer al otro que tenga una posición distinta. Por eso, reitero, los argumentos, al menos de mi parte, no son para convencer a quien tenga una posición diferente, ya tomada, sino en todo caso, para afinar los argumentos propios frente a terceros y proporcionarle elementos de reflexión al ciudadano común.

Pero, en cualquier caso la discusión está planteada, los argumentos están expuestos y las estrategias se afinan cuidadosamente; y así, en materia de objetivos, el régimen se plantea claramente la opción de convocar únicamente elecciones parlamentarias, previstas para este año, posiblemente adelantarlas a su conveniencia, para apoderarse de la Asamblea Nacional, única institución democrática que no controla, aun cuando la desconozca, la tenga sojuzgada, perseguidos sus diputados y privada de recursos; pero la “necesita” para validar tratos y contratos con sus socios internacionales y –sobre todo– para quitarle a la oposición esa poderosa bandera de ser la única institución venezolana reconocida como legitima por la comunidad internacional.

Para lograr este objetivo, despliega su estrategia usual de aplastar y dividir a la oposición, manteniendo inhabilitados a sus partidos y líderes, comprando conciencias y diputados y sobre todo con la intimidación; desde la amenaza y persecución abierta de sus adversarios, hasta armas más sutiles, como declaraciones de sus partidarios sobre posibles guerras civiles y particularmente con la desmoralización de la oposición sembrando dudas, calumnias y sobre todo desalentando la opción electoral y alentando la abstención. El régimen sabe bien que es un punto sensible para millones de opositores eso de ir a una adelantada elección, solamente parlamentaria, y con un CNE “nuevo”, pero designado por su TSJ; y el régimen se prepara cuidadosamente para dar ese paso.

En ese juego de la desmoralización, el desaliento y el sutil –y a veces no tanto– llamado a la abstención, cuenta con el apoyo de sus cómplices de la Mesa de Diálogo –o “mesita de diálogo”– y los corruptos “diputados tránsfugas”, como recientemente los llamara Plinio Apuleyo Mendoza. Sus socios en la Mesa de Diálogo han apoyado la realización únicamente de elecciones parlamentarias  –sus voceros incluso anuncian el posible adelanto de las mismas–, le han puesto en bandeja de plata la designación de un CNE por el TSJ y se aprestan gustosos para servirles de comparsa electoral.

En materia de estrategia opositora, estoy consciente de que quienes critican a quienes planteamos la vía electoral –habiendo aclarado que no es cualquier vía electoral o en cualquier condición, sino una posición política unitaria– esgrimen el argumento de que es una utopía pensar que un régimen que se ha adueñado del país por la fuerza de las armas, que tiene secuestradas sus instituciones –excepto, todavía, la AN– que ha convertido el país en un punto de tránsito al narcotráfico y el terrorismo internacional, que ha saqueado la riqueza del país y destruido su industria, que vaya a entregar por las “buenas”, por un resultado electoral desfavorable, toda esa riqueza y poder que ha acumulado. Sí, ciertamente visto así, suena utópico plantearse la vía electoral.

Pero en la historia, todas las grandes transformaciones y revoluciones han sido el producto de un esfuerzo que al principio luce desproporcionado y utópico; y en todo caso, tenemos experiencias históricas recientes de que hay fisuras, intersticios en un sistema que luce monolítico y que le han permitido a la oposición venezolana ganar referendos, arrebatar espacios –gobernaciones, alcaldías, etc. – y sobre todo instituciones importantes como la AN.

Pero es también cierto que algunos de quienes rechazan la vía electoral no solo niegan la participación electoral, sino que hablan de modo general y vago de una solución o salida de “fuerza”, sin que esté muy claro a que se refieren con eso y por eso dan pie a que muchos piensen en una intervención externa, militar o no; o hablan de una acción “quirúrgica”, sin tampoco precisar a qué se refieren con ese término.

Está claro, al menos para mí, que algunos de los que emplean esos términos, en realidad lo  hacen porque eso no tiene ninguna consecuencia política adversa; no hay problema en decirlo, ese lenguaje tremendista, disfrazado de radical, es “elegante”, “viste”, hasta queda bien, no se paga ningún precio político por decir esas cosas; como si se paga un precio y se expone al escarnio y burla quien plantea la vía electoral; sobre todo dado el alto grado de escepticismo y desesperanza que se ha sembrado en gran parte de la población por el insistente bombardeo al que ha estado sometida con propuestas de abstención, leyendas sobre trampas electrónicas y consignas como “dictadura no sale con votos”.

Pero si la vía electoral, como política unitaria que proponemos, según los que la critican, es una utopía, no son menos utópicos, fantasiosos e irrealistas los que hablan o sueñan con una intervención externa, sea militar o no. Y no son menos fantasiosas, utópicas e irrealistas algunas otras propuestas que por allí circulan. No solo es ilusoria una intervención externa, una invasión militar, es también una ilusión similar, igualmente utópica y fantasiosa lo que otros proponen de transformar el país de hoy día, creando nuevos valores, una nueva ética, a partir de la “educación” y las instituciones educativas, sin aclarar cuantos años, lustros, décadas o centurias tomaría esto. U otros que plantean una suerte de “negociación” para que el gobierno “entre en razón” y deje de ser lo que es, un gobierno socialista, ramplón, ineficiente, corrupto y oprobioso y se convierta en la negación de sí mismo, una especie de gobierno neo liberal, capitalista, que privatice empresas, convierta deuda en capital, y modifique su esquema económico sobre el país. Y así surgen todo tipo de fantasías, porque en definitiva el papel aguanta todo.

En este orden de ideas, si a los que proponemos la vía electoral se nos acusa de olvidar y no tomar en cuenta el poderío del régimen que nos sojuzga, los que plantean esas otras vías sufren del mismo mal. De igual manera, no puedo dejar de mencionar que al pedir y luchar por condiciones electorales adecuadas no podemos perder la perspectiva y ser igualmente utópicos poniendo la vara muy alta, elaborando un listado de condiciones que obviamente no vayamos a poder alcanzar, por no estar en condiciones de presionar para lograrlas. Creando grandes e incumplibles expectativas desalentaríamos la participación y podríamos frustrar una vez más la posibilidad de propinarle una derrota electoral al régimen.

Desde luego no basta participar en el proceso, cubrir una gran proporción de mesas electorales, lograr observación internacional; es preciso contar, sí, con el apoyo internacional, pero también es preciso que sea una posición unitaria, que se organice a los partidos y sobre todo al pueblo opositor, para que esté listo y tenga los instrumentos para defender ese triunfo, con plena conciencia del riesgo personal que corre en ello y con la clara intención de que un triunfo electoral, aplastante, puede remover los cimientos de la alianza del régimen y producir la fractura del estamento militar y de fuerza que lo sostiene, como ocurrió en Bolivia recientemente.

Pero es mucho lo que aún tenemos que discutir y largo el camino por recorrer.

El régimen de Maduro le mete la mano a las empresas del antiguo protector de Chávez por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 3 de Febrero 2020

Entraron a saco. Porque van por el botín. Como dijo Napoleón Bonaparte: Soldado, lo que no tienes lo tiene el enemigo. Y allí está la Junta Interventora de Multinacional de Seguros. Tomándolo todo. Queriéndolo todo. Convirtiendo el grupo de Tobías Carrero en botín de guerra. Porque en tiempos de chavismo los hechos son guerra, batallas, trinchera, conflicto, enemigo, tierra arrasada, y hasta holocausto, que en eso se traduce el éxodo y el exilio para millones de venezolanos.
Carrero y Chávez estudiaron secundaria en el mismo liceo de Barinas / Foto: WC
Carrero y Chávez estudiaron secundaria en el mismo liceo de Barinas / Foto: WC

Allí la junta interventora que va contra Multinacional, y también contra Seguros Guayana, y Seguros Interbank, y Seguros Adriática, y cómo no, contra el Hotel VIP de La Castellana, donde ya han pedido espacio para instalarse, algunos. “Esto es nuestro”, dijeron.

E irán contra las emisoras. Y el equipo de béisbol en Margarita. Y ya irán a Barinas, a ver qué queda en manos de Carrero. Porque la finca fue confiscada años ha por Hugo Chávez. De modo que lo ordenado y decretado por Nicolás Maduro y el ministro Tareck El Aissami es continuación de una operación política que toma nuevos bríos, que no se detiene ni ante los dictámenes emitidos por las instituciones bajo control del chavismo. Y apela a la figura de la “unidad económica” con el fin de ponerle la mano al conjunto de empresas y activos. Lo que haya. Lo que exista. Lo que esté a nombre del empresario. Al estilo de toda dictadura.

Revancha política. Revancha que mira hacia atrás. Que rebusca en un caso del que la Procuraduría General de la República había eximido de responsabilidad al grupo Multinacional de Seguros, según consta en informe del 7 de agosto de 2019. Caso que remite a un siniestro en Venalum, empresa de la Corporación Venezolana de Guayana, que el reaseguro no pagó. Pero la reaseguradora fue una empresa que la propia CVG escogió. No lo hizo Multinacional, que era la que manejaba la póliza de riesgo industrial, y como ha debido suceder. Mas por causas que se pueden intuir -corrupción, comisiones-, se impuso la decisión política de la CVG sobre el reaseguro.

Y aun así, cuando se produjo el hecho, y cuando al cabo del tiempo la reaseguradora, Lexington, alegó que no pagaba, Multinacional asumió el costo y pagó, no sin antes efectuarle el debido reclamo a la reaseguradora, sin que se le diera la razón en Londres. Pero la Procuraduría dictaminó que Multinacional pagó, y pagó bien, y pagó como se debía pagar en 2016, en bolívares ya que las operaciones en divisas estaban bajo la lupa.

Pagó a derecho y la cantidad correcta, con el contravalor en bolívares del tipo de cambio oficial de la época. Eso está allí. En el informe de la institución cuando el caso era ventilado en la Sala Político Administrativa del Tribunal Supremo de Justicia.

Y la Sala también solicitó a la Superintendencia de Seguros otro informe en diciembre de 2019. Y el regulador confirmó el grado de solvencia de Multinacional de Seguros. Y que aun perdiendo los 54 millones de dólares en los que se transformaron los bolívares del caso, la empresa contaba con activos que superaban en 209% más la cantidad del litigio, cuando la Ley de Seguros contempla un 105% de posición límite.

Pero el Tribunal Supremo de Justicia ignoró los dos informes. Esta vez la Sala Constitucional fue la que se abocó, la que pidió el expediente y dictó sentencia, ya inapelable, el 30 de enero, aun sin tener el expediente físico a mano, según informaron fuentes judiciales al diario ALnavío.

Ese es el mismo TSJ, el despacho del régimen, como suele decir el expresidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup. El mismo de Maikel Moreno. A quien, ironía de la historia, se le olvidó la letra del juramento que debía tomarle a Maduro cuando este dio inicio el 10 de enero de 2019 al segundo mandato, el que la comunidad internacional no reconoce, como tampoco reconoce al TSJ.

Ya Carrero estaba sentenciado. Lo sentenció Diosdado Cabello a finales de noviembre de 2019 cuando en el programa Con el Mazo Dando dijo que la empresa de seguros era para asegurar y no para conspirar. Allí está el asunto. Involucrarlo en la operación del 30 de abril de 2019. La fallida conspiración contra Maduro en la que quedó en evidencia, dicho por el mismo general Manuel Cristopher Figuera, el exjefe del Sebin que se le fue a Maduro, la participación de Moreno, presidente del TSJ.

El argumento de la conspiración es el mismo argumento de Chávez contra Carrero años atrás. Los estamos grabando, están conspirando, decía Chávez en Aló Presidente. Y en 2005 a Carrero el ELN le secuestró a los padres, y después descubrió que fue una operación montada desde el propio centro de poder, auspiciada por Chávez y diseñada por el general Hugo Pollo Carvajal, que era entonces jefe de contrainteligencia militar. (El mismo Carvajal que ahora buscan los EEUU, acusado de tráfico de drogas y terrorismo).

Pero el Tribunal Supremo de Justicia ignoró los dos informes. Esta vez la Sala Constitucional fue la que se abocó, la que pidió el expediente y dictó sentencia, ya inapelable, el 30 de enero, aun sin tener el expediente físico a mano, según informaron fuentes judiciales al diario ALnavío.

Y si no bastaba, luego Chávez le confisca la finca, Hato Caroní; la misma que Chávez visitaba y dormía cuando no tenía donde dormir, la misma en la que planificaron operaciones políticas junto a Luis Miquilena, la misma en la que celebraron el primer triunfo electoral de 1998 y convencieron a José Vicente Rangel de que fuera canciller. Cabello lo había sentenciado desde que Miquilena abandonó a Chávez el 11 de abril de 2002, y decía que Miquilena era un operador político impropio. Atacando a Miquilena, atacaba a Carrero, que fue el protector de Miquilena hasta que murió, como fue financista de Chávez y protector de la familia de Chávez, hasta que alcanzó el poder y se le subió el poder a la cabeza, y se entregó a Fidel Castro, y hablaba de revolución, y eso fue lo que no admitió Miquilena que, por cierto, fue el presidente de la Asamblea Constituyente de 1999, la que elaboró la Constitución vigente. Carrero y Chávez estudiaron secundaria en el mismo liceo de Barinas. Allí se conocieron, y eran amigos.

Hay que recordar esta historia que parece vieja y no lo es tanto. De hace unos años para acá. Y que enlazan. Que explican mucho de los hechos recientes. Y las amenazas. Y los exabruptos. Como que la compañía estaba insolvente y que se procede con la intervención para proteger los derechos de los clientes y los trabajadores de Multinacional de Seguros. Cuando en verdad ahora es que peligran. Y de ello da fe la forma como el chavismo ha destruido las empresas públicas, entre otras PDVSA y la CVG, y las empresas y las tierras que ha confiscado en todo este tiempo. ¿Qué queda de ellas?

Si algo surge de este proceso es que el propio Estado chavista ha sido el negligente. Pues la CVG-Venalum, al recibir el pago por parte de Multinacional de Seguros, no efectuó la operación cambiaria que le correspondía, favorecida por su condición de empresa pública y con acceso a las divisas oficiales. No ejecutó la operación porque era otra la intención. Pero en la intención, incurrió en delito de salvaguarda. ¿Y quién le reclama? ¿Quién la castiga? Al recibir el pago, la Sala Político Administrativa estaba obligada a cerrar el caso. Pero además de no hacerlo, este pasó a la Sala Constitucional, cuyas competencias tienen más que ver con decisiones que violen la Constitución y no con juicios mercantiles.

La jugada era redonda. Ya no hay apelación. Ya no hay margen para la defensa. Ni en la corte celestial porque el régimen no cree en eso.

Maduro: “Es hora de aceptar que aquí hay cosas que no funcionan, no por culpa de Trump sino por nuestra culpa” – Infobae – 1 de Febrero 2020

El dictador chavista admitió, por primera vez, que Venezuela atraviesa graves problemas. Además, adelantó que planea una una reforma profunda del poder judicial

Nicolás Maduro aprovecha cada aparición pública para atacar a los líderes extranjeros que exigen democracia en Venezuela. Sus blancos predilectos son el norteamericano Donald Trump y el colombiano Iván Duque. Sin embargo, este viernes durante su discurso ante el Tribunal Supremo de Justicia tuvo un instante de honestidad y admitió, por primera vez que no todo es culpa del “gringo”

“No nos autoengañemos, es hora de aceptar que aquí hay cosas que no funcionan, no por culpa de Donald Trump sino por nuestra culpa y debemos cambiar todo lo que está mal”, admitió. “Y es ahora, debemos cambiar a Venezuela”, aseguró. Maduro pidió “levantar una gran fuerza ética, moral y espiritual para cambiar todo lo que está mal en Venezuela”

La autocrítica duró apenas unos segundos ya que no ahondó en los problemas que atraviesa el país: no habló de la desnutrición de los venezolanos, ni de la falta de asistencia médica ni de insumos, tampoco habló de la hiperinflación y mucho menos se metió en el terreno de las estremecedoras violaciones a los derechos humanos.

Luego adelantó sus planes de reformar la Justicia y pidió a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), integrada solo por oficialistas, una “reforma profunda” del poder judicial, que cambie las “estructuras” y “postulados” de la administración de justicia en el país.

Nicolás Maduro, el presidente del Tribunal Supremo de Venezuela, Maikel Moreno, y el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, en la ceremonia de apertura del nuevo mandato judicial en Caracas, Venezuela, el 31 de enero de 2020. (REUTERS)

Nicolás Maduro, el presidente del Tribunal Supremo de Venezuela, Maikel Moreno, y el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, en la ceremonia de apertura del nuevo mandato judicial en Caracas, Venezuela, el 31 de enero de 2020. (REUTERS)

“Que la ANC asuma y nombre una alta comisión para hacer una reforma profunda del poder judicial (…) y llevar a un cambio de todas las estructuras”, dijo el mandatario en la ceremonia de instalación del año judicial, frente a los magistrados del Tribunal Supremo (TSJ).

Maduro hizo esta petición directamente al presidente de la ANC, Diosdado Cabello, presente en el acto, y le instó a conformar una “gran comisión reorganizadora del todo el sistema de justicia” que cambie “sus postulados y al sistema de justicia de manera integral”.

“Expreso el sentimiento de la gente que quiere más y mejor justicia (…) una mejor Fiscalía”, prosiguió sin dejar de felicitar al fiscal general, Tarek Saab, y al presidente del TSJ, Maikel Moreno, por lo que consideró un “gran trabajo” hasta ahora.

La ANC, no reconocida por numerosos países y cuyo origen es señalado de fraudulento por la oposición, ya ha concretado varias de las propuestas de leyes hechas por Maduro.

Este foro oficialista ha aprobado, sin discutir, al menos una decena de normas, leyes y reglamentos, algunos de los cuales han servido para procesar judicialmente a dirigentes de la oposición.

Una polémica invitación a Colombia

En el mismo acto en el TSJ, Maduro invitó este viernes a la Fiscalía, parlamentarios y la prensa de Colombia, a entrevistarse con la ex congresista colombiana Aída Merlano, quien fue detenida esta semana en el país petrolero luego de estar fugada desde octubre pasado. “Hago una invitación pública a los senadores de Colombia, a la prensa colombiana que quiera venir a entrevistar a la senadora Aída Merlano”, dijo Maduro durante el acto de apertura de las actividades judiciales en Venezuela.

Aida Merlano escoltada por las fuerzas de seguridad venezolanas

Aida Merlano escoltada por las fuerzas de seguridad venezolanas

El gobernante venezolano pidió a la Fiscalía General y al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que inviten a “las instituciones colombianas que quieran venir” a tomarle declaración a Merlano y ofreció “todas las garantías” para que esta “declare desde Venezuela ante la Fiscalía, ante los tribunales”.

Asimismo, dijo que las puertas “están abiertas” para los senadores, diputados y la prensa colombiana que soliciten venir a Venezuela para entrevistar a la ex senadora.

(Foto: Instagram MNiguel Domínguez /@migueldominguez08)

(Foto: Instagram MNiguel Domínguez /@migueldominguez08)

Este miércoles la Justicia venezolana privó preventivamente de libertad en Caracas a la ex congresista, quien en octubre de 2019 escapó de la cárcel mientras se encontraba en una cita odontológica en Bogotá.

La medida también recayó en Yeico Manuel Vargas Silvera, quien acompañaba a Merlano cuando fue arrestada por agentes de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Maracaibo (Zulia, fronterizo con Colombia).

La ex senadora cumplía una pena de quince años de prisión por corrupción electoral cuando se fugó de su país. La Justicia venezolana la imputa por la presunta participación en la comisión de los delitos de uso de documento falso, usurpación de identidad y asociación para delinquir. Por su parte, Vargas Silvera es acusado por la presunta comisión de los delitos de encubrimiento y asociación para delinquir.

¿Estamos en guerra? por Eugenio Montoro – Diario Contraste.com – 21 de Enero 2020

La manera más sencilla para conocer si estamos en guerra es observar el respeto al estado de derecho. En la guerra casi todo el basamento ético se pierde y las barbaridades aparecen. Esto es, precisamente, lo realiza el régimen venezolano de manera continua y ya con poco disimulo.

El uso del Tribunal Supremo de Justicia como instrumento político parcializado sería suficiente para concluir que al ignoraro interpretar a conveniencia cualquier ley y reglamento (incluyendo la Constitución) estamos en la locura de la guerra. La justicia desaparece y transmuta a la simplificación del amigo-enemigo para anticipar el resultado de cualquier asunto.

También se puede palpar la guerra en Venezuela en la represión armada a manifestaciones ciudadanas con resultado de centenares de muertos, en la persecución y apresamiento de políticos y militares sospechosos o molestos y en el uso de grupos irregulares armados que disparan a matar. Las trampas, enredos y engaños frente ante cualquier iniciativa de buena voluntad que se propone para solucionar el conflicto, es la forma permanente que usan los rojos con un cinismo y burla que irrespeta e irrita.

Esta actitud reiterada del régimen, está forzando a eliminar las opciones de una solución civilizada y colocando a los opositores en el rincón donde ya lo que queda es defenderse para no morir. No hay duda alguna de que estamos recibiendo el tratamiento brutal de la guerra y la pregunta valida es si debemos responder con similares acciones.

Si el comportamiento del régimen no cambia sustancialmente esto podría suceder y muy pronto.

Se establecería en forma recíproca el rol de amigo-enemigo en nuestras accionesopositoras. Todo aquel que estuviese en contra del régimen sería un aliado sin importar un carajo su pasado y cualquier otro sería el enemigo. Si esto parece duro de tragar recuerden que buena parte de los “patriotas” de Páez venían de destripar gente con el taita Boves.

Se generaría un comportamiento intransigente contra el enemigo, es decir con todos los líderes rojos. Esto sería mostrado con claridad pública para recordar con frecuencia a los enemigos con nombre y apellido destruyendo su imagen. Como la solución a un conflicto de guerra es la rendición de uno de los bandos, las elecciones o diálogos en búsqueda de soluciones quedarían descartados.

El basamento ético que respalda el estado de derecho se suspendería como respuesta proporcional al tratamiento que utiliza el régimen con sus enemigos. En adelante todo acto de agresión sería considerado un acto de guerra y tendría una respuesta similar proporcional o mucho peor. El secuestro y el apresamiento de enemigos sería una tarea lícita.

El régimen debe estar claro que está empujando a una rebelión y una guerra de impredecibles consecuencias, por esto se hace urgente un cambio enorme en la manera violenta en que los rojos han manejado su ambición de poder. La ilusión de que la población está desarmada y este escenario no sería posible debe analizarse con mucho cuidado por parte del régimen. Cualquier país con interés en el caso venezolano, o viendo beneficios a futuro, armaría hasta los dientes a quien se lo solicite.

No debemos llegar a los extremos descritos, pero el régimen debe estar claro que existe este peligro real y que nos llevaría a una guerra civil. No hace tanto los españoles pasaron por este horror entre (sorprende lo parecido) un gobierno republicano de ideas comunistas y un grupo nacionalista que se le oponía. Tres años de horror, la muerte de un millón de seres humanos, la humillante participación de potencias extranjeras en el conflicto y las infinitas heridas morales que nunca han cerrado fue el triste balance del conflicto.

Nombrar un CNE y un TSJ decentes y facilitar una transición pacífica es lo que más nos conviene a todos.

 

Dónde no encaja el relato que Nicolás Maduro le hizo a ‘The Washington Post’ sobre el 30 de abril de 2019 por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 20 de Enero 2020

¿Nicolás Maduro lo tenía todo bajo control el 30 de abril? Eso dice. ¿Entonces por qué llamó desesperadamente a su personal de seguridad? ¿Por qué quiso saber el paradero de Vladimir Padrino López y Maikel Moreno? ¿Por qué no pudo impedir la liberación de Leopoldo López? ¿Por qué tenía un avión preparado para refugiarse en Cuba?

¿Nicolás Maduro lo tenía todo bajo control el 30 de abril? / Foto: Prensa de Maduro
¿Nicolás Maduro lo tenía todo bajo control el 30 de abril? / Foto: Prensa de Maduro

Nicolás Maduro le dijo a The Washington Post que el 30 de abril de 2019 lo tenía todo controlado.

Ese día se produjo un alzamiento cívico-militar en contra del régimen. Una megaconspiración liderada por el general Cristopher Figuera, hasta entonces jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), y en la que también participaron el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno.

Una megaconspiración que como ahora dice Nicolás Maduro, conocía 10 días antes de que ocurriera. ¿Por qué la conocía? Porque, según Maduro, Padrino López y Maikel Moreno se la desvelaron. Le contaron “todos los detalles” y también le sugirieron detenerla. Pero Maduro prefirió esperar.

“Yo dejé que corriera lo que él estaba haciendo [Cristopher Figuera] para ver hasta dónde podía llegar la conspiración”, dijo Maduro a The Post. “24 horas antes yo iba a abortar el plan, pero ellos lo adelantaron”.

Efectivamente, la megaconspiración estaba prevista para el 1 de mayo. Según Cristopher Figuera, se adelantó para evitar una masacre. El general manejaba informes de que ese día un grupo de colectivos preparaba actos violentos contra seguidores de Juan Guaidó.

Entonces Figuera adelantó la conspiración. Esta comenzó a la una de la madrugada del 30 de abril con la liberación de Leopoldo López, quien se reunió con Guaidó, y ambos luego aparecieron en una autopista de Caracas.

A esa hora, como pudo saber el diario ALnavío por varias fuentes, Maduro comenzó a hacer llamadas. Llamadas a Padrino López, quien ese día estaba en contacto con los conspiradores y les afirmó que aún estaba “evaluando la situación”. Llamadas a Maikel Moreno. Este tenía todos los teléfonos apagados y no quería hablar con nadie. O prefería esperar.

Maduro también hizo llamadas a su personal de seguridad. Uno de estos le atendió. Y notó a Maduro “nervioso, asustado”, con un comportamiento que distaba de ser el de alguien que lo tenía todo bajo control. Esta fuente ahora se pregunta, si lo tenía todo controlado: ¿Por qué permitió la liberación de Leopoldo López? ¿Por qué no tomó precauciones? La situación no la tenía controlada y ello explica que todavía el general Cristopher Figuera cuenta con tiempo para moverse por el país y luego escapar por la frontera con Colombia.

Otra fuente dijo que cuando el presidente del Tribunal Supremo por fin atendió la llamada de Maduro, se hizo el que nada sabía, y reafirmaba esta aparente normalidad, señalándole a un Maduro agitado, que estaba dormido. “Me ha despertado, Presidente”.

Prosiguió la megaconspiración. A las cinco y media de la mañana Juan Guaidó hace pública la liberación de Leopoldo López y llama a la gente a la calle. Nadie del régimen responde. Pero la calle tampoco le responde a Guaidó.

Sólo se filtra un audio del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, advirtiendo del alzamiento y pidiendo al chavismo movilización. Cabe destacar que Cabello no conspiró contra Maduro. Le era fiel.

La primera vez que la Fuerza Armada hace un pronunciamiento público a favor de Maduro es pasadas las nueve y media de la mañana. Lo hace el Ejército de Venezuela y el Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) en un vídeo en el que aparecen Padrino López y el almirante a cargo del comando, Remigio Ceballos. Estos ofrecen cerca de las doce del mediodía una rueda de prensa en la que Padrino López denuncia “un intento de golpe de Estado”.

Nicolás Maduro no habla hasta las diez y media de la mañana. A través de un tuit apuntó: “¡Nervios de Acero! He conversado con los Comandantes de todas las REDI[Regiones Estratégicas de Defensa Integral] y ZODI [Zonas Operativas de Defensa Integral], quienes me han manifestado su total lealtad al Pueblo, a la Constitución y a la Patria. Llamo a la máxima movilización popular para asegurar la victoria de la Paz. ¡Venceremos!”.

“Ese discurso está lleno de mentiras. Es un cuento. Como la gente que cuando siente miedo comienza a silbar para darse ánimos. Pues ese es el discurso de Maduro”, dijo la fuente.

La realidad contrasta con el relato que contó Maduro medio año después a la Fuerza Armada. Dijo el pasado 28 de diciembre, con motivo de la salutación de fin año, que fue “a las cuatro y media” que “comenzaron a declarar el presidente del Tribunal Supremo de Justicia. El Consejo Moral Republicano. La presidenta del Poder Electoral. El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. El fiscal general. Eran las cuatro y media de la mañana, cuando empezaron a declarar y a llamar al combate el general en jefe Vladimr Padrino López. El almirante en jefe Remigio Ceballos. Los comandantes de los Componentes. Los comandantes de las REDI y de las ZODI… Le dimos un contragolpe moral, chavista, antimperialista, al imperio. Cayó en la lona Donald Trump. Nocaut bolivariano”.

Nada de esto ocurrió como lo cuenta Maduro. No hay declaraciones en la televisión pública. No hay tuits ni mensajes en otras redes sociales. No se registraron movimientos. Sólo el de Cabello, y después. De modo que todo parece indicar que Maduro suelta esta versión para darle contenido al relato de que tenía la situación bajo control. En todo caso, al brindarle tanta importancia a los supuestos pronunciamientos, que no se dieron, queda bajo sospecha la épica de la lealtad. Por ello, la historia que edifica le atribuye el mérito a los militares y a funcionarios como Maikel Moreno con el propósito de mantenerlos de su lado. Porque en el plan de la conspiración se establecía que el presidente del Tribunal Supremo redactaba el decreto, Padrino López levantaba las guarniciones y el jefe de la Casa Militar, general Iván Hernández Dalla, sacaba a Maduro del país, en el avión dispuesto para ello.

“Ese discurso está lleno de mentiras. Es un cuento. Como la gente que cuando siente miedo comienza a silbar para darse ánimos. Pues ese es el discurso de Maduro”, dijo la fuente.

Hay otra pregunta que desmonta la versión de Maduro: ¿Por qué tenía un avión preparado para huir a Cuba?

Como confirman al diario ALnavíoel Bombardier Global 6000, siglas TC-TSR -el mismo avión con el que el exdirectivo de Nissan Carlos Ghosn se fugó de Japón– tenía los motores arrancados en el Aeropuerto de Maiquetía para huir a La Habana en caso de que fuera necesario.

Esta es una versión que comentó el propio secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, el 30 de abril en entrevista con CNN. “Maduro tenía un avión listo para irse a Cuba y los rusos le dijeron que debía quedarse”.

La fuente consultada por este diario, en cambio, dijo que la orden de no tomar el avión provino de los cubanos. El mérito de Maduro fue hacerles caso. Y resistir. Ya la megaconspiración llevaba adentro el síndrome del fracaso, por las ambiciones de Maikel Moreno, que pedía todo el poder para sí, y por las ambiciones del propio Padrino López, que no las manifestaba pero que no veía con buenos ojos lo que solicitaba el presidente del TSJ.

La fuente dijo: Maduro no controlaba situación. Tampoco la controla ahora. De hecho, lo confirma la forma como se le fue Guaidó este fin de semana a Bogotá.

El Supremo venezolano investiga pagos de 1.000 millones de dólares del chavismo a partidos como Podemos por Carlos Cuesta – OK Diario – 18 de Enero 2020

El Supremo venezolano investiga pagos de 1.000 millones de dólares del chavismo a partidos como Podemos

Miguel Martín Tortabú

El Tribunal Supremo venezolano avanza en su investigación a Podemos por la financiación recibida de narcodictaduras. Ya ha analizado 17.000 documentos probatorios de los pagos a la formación morada y otros partidos de extrema izquierda extranjeros, y, según sus propias explicaciones, ha encontrado el rastro de abonos por valor de mil millones de dólares del chavismo destinados a crear partidos de extrema izquierda como Podemos.

La información ha sido confirmada por el presidente del Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, Miguel Ángel Martín Tortabú. Y él personalmente afirma que “nosotros revisamos casi 17.000 elementos probatorios” en el análisis de los pagos procedentes de Venezuela. Se trata de contratos abonados a empresas afines al chavismo y no ejecutados, informes encargados a organizaciones de tipo político carentes de sentido, pagos por labores de consultoría, etc. Y en ellos se pueden llegar a sumar “mil millones de dólares” cuyos conceptos no se han cumplido o son totalmente superfluos.

“Hay banqueros y organizaciones peligrosas que hay que revisar, no sólo venezolanas, porque estoy hablando no sólo de dinero venezolano, sino que se está utilizando dinero sospechoso que va a otros sitios. En el caso de Odebrecht, nosotros encontramos que hay dinero en Andorra, dinero que llegó a España, a bancos españoles, dinero que fue a Estados Unidos —millones de dólares llegaron a EEEU—, dinero que fue a paraísos fiscales en el Caribe, dinero que fue a República Dominicana. Es decir, nos encontramos con un entramado criminal donde no sólo está involucrado Nicolás Maduro. Él no es el único, es un entramado grande”, señala Martín Tortabú.

Todo ese material será sumado en breve a una línea de investigación conjunta formada entre el Tribunal Supremo de Venezuela en el exilio, la Fiscalía General de Bolivia y las autoridades brasileñas. Una línea que puede llegar a contar con un país más: España.

Y es que Vox se ha sumado a esta iniciativa y no está dispuesto a que el caso por la financiación ilegal de Podemos quede tapado, ni en España, ni por la nueva fiscal general y los deseos de Pedro Sánchez. El partido de Santiago Abascal ya ha presentado denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción contra la formación de Pablo Iglesias por financiación ilegal procedente de narcodictaduras, tal y como adelantó OKDIARIO.

La acción de Vox pretende que, si la fiscal general Dolores Delgado opta por no secundar el caso y negar la acusación, será el propio partido de Abascal el que emule lo ocurrido con el 1-O y los golpistas separatistas y se persone como acusación popular para exigir llegar hasta el final en los cobros de la cúpula de Podemos procedentes de dictaduras extranjeras.

Y esa investigación a los fundadores de Podemos y su estructura de apoyo se suma a la mencionada del Tribunal Supremo Venezolano en el exilio y las autoridades brasileñas, que han cerrado un pacto de colaboración para relanzar esta investigación y llegar hasta el final en las cuentas de la cúpula de Podemos.

Bolivia parte de un posible delito de malversación de fondos públicos realizado por el Gobierno de Evo Morales y quiere saber el destino exacto de ese dinero bajo el convencimiento de que ha sido dirigido a fomentar sus apoyos políticos en su país y en el extranjero: en concreto, y en este caso, en España, por medio de pagos a quienes posteriormente fundaron Podemos.

Alacranes y alimañas por Trino Márquez – Blog Polis – 17 de Enero 2020

Perder la AN sería una catástrofe que se sumaría a la precariedad en la que se encuentra la oposición desde que se debilitaron los partidos, los sindicatos y todas las demás organizaciones de la sociedad civil. Lo másconveniente es anticiparse a la treta y tener la respuesta adecuada para atenuar su efecto negativo. Hay que evitar que las alimañas sigan actuando con impunidad.

El 2020 comenzó a todo vapor. Nicolás Maduro enfiló la nave contra la oposición parlamentaria. Asedio, emboscadas, agresiones físicas, disparos. El régimen perpetró el asalto a la Asamblea Nacional, concebido y diseñado a finales del año pasado. La operación alacrán se convirtió en operación alimaña. El gobierno logró torcerles el brazo a un grupo de parlamentarios que hasta hace poco habían militado en Primero Justicia y Voluntad Popular, pero que luego optaron por resolver su propio déficit personal, olvidarse de sus organizaciones y electores, y valerse de unos argumentos de ocasión para justificar la felonía.
Hasta ahora, al gobierno no le han salido los planes como esperaba. La mayoría de parlamentarios que apoyan a Juan Guaidó se ha mantenido cohesionada en torno al reelecto Presidente de la Asamblea Nacional. Esos diputados han demostrado un  enorme coraje y compromiso con sus votantes. Se han ganado de nuevo el apoyo y el respeto de la nación y de los factores internacionales que respaldan a la oposición venezolana. En cambio, el triunvirato presidido de Luis Parra no levanta vuelo. Ningún país democrático se ha pronunciado a su favor. Por allí hubo una lánguida declaración del gobierno ruso diciendo que esa directiva era legítima. Lo mismo hizo Cuba, el eterno chulo del madurismo. Pero más allá de ese estrecho círculo de incondicionales, nadie los toma en serio, ni dentro ni fuera del país. Son demasiado chambones. Forman la comparsa de un régimen que necesita dividir y agredir para mantenerse mandando. En la presentación de la Memoria y Cuenta ante la asamblea constituyente, el propio Maduro los ignoró. No les dio ninguna relevancia. Solo representan un lastre con el cual hay que cargar y utilizar cuando convenga.
La decisión del TSJ, bufete de Miraflores, de pedirle a Parra que presente el Acta firmada por la ‘mayoría’ de los diputados que votaron por él en la sesión del 5 de enero, hay que verla con cuidado. Podría ser una treta dirigida a revestir al triunvirato de cierta legitimidad. Es posible  que la Sala Constitucional, con el material que le entregue Luis Parra, resuelva que la sesión de ese día fue legal, que se ajustó a los extremos exigidos por la Constitución y el Reglamento Interior y de Debates, y, por lo tanto, que la junta directiva y la asamblea nacional surgida de ese acto son totalmente legítimas. El TSJ estaría expidiendo la partida de nacimiento del triunvirato de la AN madurista. Si esta fuera la jugada, ese grupo de parlamentarios quedaría facultado para designar el Comité de Postulaciones, nombrar un nuevo CNE, y este podría convocar las elecciones parlamentarias contempladas para 2020, en el menor tiempo posible. Todo cubierto con el manto de legalidad proporcionado por Maikel Moreno y allegados.
Si este lúgubre vaticinio se cumple, la oposición quedará entrampada en la recurrente discusión entre electoralistas y abstencionistas. Esta fractura se ensanchara a medida que avance el cronograma electoral. La manera de detener esta marcha hacia el abismo reside en preverla con suficiente anticipación. Estar conscientes de que esos comicios pueden efectuarse en cualquier momento de este año. Lo único taxativo que establece la Constitución es que la próxima Asamblea debe instalarse el 5 de enero de 2021. Para llamar a elecciones cuando se le antoje, al gobierno le basta con exhibir el maquillaje legal que le proporcione el TSJ y el nuevo CNE, el soporte de la cúpula militar, los grupos paramilitares (llamados de forma eufemística colectivos) y la milicia, y la disposición de usar de forma obscena la maquinaria gubernamental. Los demás que se acoplen o se abstengan; peor para ellos.
El régimen ha demostrado carecer de límites a la hora de ejecutar operaciones arteras. Perder la AN sería una catástrofe que se sumaría a la precariedad en la que se encuentra la oposición desde que se debilitaron los partidos, los sindicatos y todas las demás organizaciones de la sociedad civil. Lo más conveniente es anticiparse a la treta y tener la respuesta adecuada para atenuar su efecto negativo. Hay que evitar que las alimañas sigan actuando con impunidad.
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