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Declaración del Bloque Constitucional sobre el 10 de Enero 2019 – 12 de Noviembre 2018

COMUNICADO

1.- Que, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 231 de la Constitución, el próximo 10 de enero de 2019, debe darse inicio a un nuevo período constitucional, con la toma de posesión del cargo de Presidente de la República por parte del candidato que hubiere resultado triunfador en una elección presidencial libre, justa y competitiva.

2.- Que, en Venezuela no se ha celebrado ninguna elección libre, justa y competitiva para Presidente de la República, pués el proceso “electoral” del pasado 20 de mayo, en el que supuestamente resultó electo Nicolás Maduro, es constitucionalmente ilegítimo no sólo por haber sido inconstitucionalmente adelantado, sino fraudulentamente ordenado por una entidad manifiestamente espuria, como es la Asamblea Nacional Constituyente, instalada por la sólo voluntad de Nicolás Maduro;

3.- Al margen de la incostitucionalidad señalada, dicho proceso se realizó con absoluto menoscabo del principio de integridad electoral, al haber estado plagado de irregularidades en todas y cada una de sus fases;

4.- El seudo proceso electoral está afectado de ilegitimidad popular (INTERNA), al haber sido impugnado transversalmente por toda la Venezuela democrática, por violación al principio jurídico de supremacía constitucional y fraude al principio político de soberanía popular. Así lo determinó la Asamblea Nacional, mediante “Acuerdo de Desconocimiento de la Farsa Electoral del 20M”, de fecha 22 de mayo de 2018; los partidos políticos comprometidos con la Constitución y la democracia; las Academias; este Bloque Constitucional de Venezuela; las Universidades; los gremios; la Conferencia Episcopal Venezolana, entre otras organizaciones libres y autónomas del país;

5.- A su vez, el precitado pseudo proceso electoral está afectando la ilegitimidad internacional (EXTERNA), dado que las mayoritarias expresiones de la comunidad internacional han señalado, clara e inequívocamente, que por su incompatibilidad con un proceso electoral libre, justo y competitivo, no reconocen sus resultados, entre ellos el Grupo de Lima el 21 de mayo de 2018; la OEA, según Resolución de fecha 5 de junio de 2018; Comunicado del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, y Estados Unidos) y la Unión Europea mediante comunicado conjunto de fecha 23 de mayo de 2018, entre otros países e instancias multilaterales;

6.- Al margen de la ilegitimidad interna de la referida farsa electoral, el sedicente candidato Nicolás Maduro ya estaba incurso en usurpación del cargo de Presidente de la República y en situación de ilegibilidad constitucional genérica, amplia y permanente, derivada de: 1) Las dudas razonables no disipadas en relación a su doble nacionalidad; 2) La inhabilitación Constitucional al haber sido formalmente declarada su falta absoluta por la Asamblea Nacional dado el abandono del cargo en que incurrió, según consta en el “Acuerdo sobre el Abandono de las Funciones Constitucionales de la presidencia de la República en que ha incurrido Nicolás Maduro Moros” de fecha 9 de enero de 2017; y por último no menos grave, 3) La inhabilitación Sobrevenida por efecto de la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo de Justicia de fecha 16 de agosto de 2018 la cual lo condenó a pena de presidio por la comisión de los delitos de corrupción y legitimación de capitales. Circunstancias éstas que lo inhabilitaron para ejercer la presidencia de la República, y por consiguiente para postularse a procesos (legítimos) de elección presidencial.

El BLOQUE CONSTITUCIONAL DE VENEZUELA DECLARA:

PRIMERO: Que el próximo 10 de enero de 2019, oportunidad en que se inicia un nuevo período constitucional la Nación no dispone de una persona electa para tomar posesión de tal cargo, ya que hasta la presente fecha no se han realizado las elecciones para Presidente de la República en los términos establecidos en la Constitución de la República;

SEGUNDO: Que la comunidad internacional debe estar atenta ante el eventual arrebato y consumación de un nuevo acto de usurpación del cargo de Presidente de la República de Venezuela, por parte de Nicolás Maduro el próximo 10 de enero de 2019; y condenar, de la manera más enérgica posible, tal hecho, en los términos establecidos en el derecho internacional para situaciones ilegítimas como éstas;

TERCERO: Que, al no haberse celebrado ninguna elección libre, justa y competitiva para Presidente de la República ninguna “jugada” de la seudo Asamblea Nacional Constituyente podrá resolver qué hacer el 10 de enero de 2019, fecha de inicio de un nuevo período constitucional para que asuma un presidente electo, al estar dicha ANC desconocida nacional e internacionalmente;

CUARTO: Que la Asamblea Nacional ante la proximidad del 10 de enero de 2019 y la eventual materialización de un nuevo acto de usurpación, por parte de Nicolás Maduro, de conformidad con los términos del “Acuerdo de Desconocimiento de la Farsa Electoral del 20M”, de fecha 22 de mayo de 2018; no sólo condene enfáticamente esta nueva usurpación sino que adicionalmente tome las medidas que constitucionalmente hubiera lugar;

QUINTO: Que, todos los venezolanos, civiles y militares han de estar unidos y permanecer firmes y comprometidos con los pronunciamientos nacionales, especialmente de nuestra Asamblea Nacional, y de los organismos internacionales, así como de los mandatos constitucionales que obligan al mantenimiento del orden público constitucional; y,

SEXTO: Que, las instituciones fundamentales de la República han de tener en cuenta, debidamente, el momento histórico que vive nuestra Nación, claramente reflejado en las pérdidas de vidas producto de la violencia, la incapacidad de la población para adquirir alimentos, salud, servicios públicos y los millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar el país, para que actúen conforme a su deber democrático y constitucional, de asegurar la paz, la defensa y preservación de la República Democrática.

En Caracas, a los doce (12) días del mes de noviembre de 2018.-

Coordinación Nacional: Cecilia Sosa Gómez, Blanca Rosa Mármol, Román Duque Corredor, Jorge Rosell Senhen, Alberto Arteaga Sánchez, Rubén Pérez Silva, Pedro Rondón H. y René Molina Galicia.

Coordinación Ejecutiva: Perkins Rocha. Profesores: Aníbal Rueda, María Concepción Mulino, Julio Elías Mayaudón, Ramón Escovar León, Carlos Ayala Corao, Rafael Badell Madrid, Juan Carlos Apitz, Ana María Ruggeri, Luis Beltrán Guerra, Salvador Yanuzzi, Alvaro Badell Madrid, Rodrigo Rivera Morales, Alejandro Canónico, Franklin Hoet, Gustavo Linares Benzo, Nelly del Valle Mata, José Francisco Comte, Marcos Solis Saldivia, Mariana León Mármol, Flor Zambrano, Rafael Chavero, Eustoquio Martínez, Carlos Camero, Alejandro González Valenzuela, María Luisa Acuña, Gustavo Tarre Briceño, María Amparo Grau Togores, Gonzalo Pérez Salazar, Iván Pérez Rueda y Moisés Troconis Villareal.

Federación de Colegios de Abogados de Venezuela: Marlene Robles, (Presidenta), Norma Delgado Aceituno, Clara Inés Valecillo; Jesús Vergara Peña y José Luis Machado. Presidentes de Colegios de Abogados de Venezuela: Lourdes Vallenilla (Amazonas), Luis Beltrán Calderón Mejías (Anzoátegui), Rosalino Medina (Aragua), RoldanTorres (Apure), Rombet Camperos (Barinas), Nelson Riedi (Carabobo), Roberto Andery (Cojedes), Omer Figueredo (Delta Amacuro), Yvett Lugo (Distrito Capital), Wilme Pereira (Falcón), Mary de Muguesa (Guárico), José Luis Machado (Lara), Eliseo Moreno (Mérida), Letty Piedrahita (Miranda), Jesús Ramos (Monagas), Pedro Arévalo (Nueva Esparta), Zoila Calderón (Portuguesa), Orlando Velásquez (Sucre), Mario Torres (Zulia). Bloque Constitucional. Capítulo España. Coordinador Carlos Sarmiento Sosa.

Carta del TSJ al Presidente electo de Mexico – 30 de Octubre 2018

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA PRESIDENCIA

Coral Gable, Fl, Treinta (30) de octubre de 2018 TSJ/P-2018-16

Excelentísimo Lic. Andrés Manuel López Obrador

Presidente Electo de los Estados Unidos Mexicanos

Ciudad de México.

Expreso mi saludo respetuoso en nombre propio y del cuerpo de magistrados que represento.

Tengo el honor de dirigirme a usted, con el fin de enviarle copia de la sentencia publicada el 29 de octubre de 2018, por la Sala Plena de este Alto Tribunal en el juicio criminal seguido en contra del señor Nicolás Maduro Moros, mediante el cual fue declarado culpable y condenado a 18 años y tres meses de prisión, por incurrir en delitos de corrupción propia y legitimación de capitales, en consecuencia, conforme a la Constitución y las leyes de nuestro país, el señor Maduro Moros ha quedado formalmente destituido de su cargo de Presidente de la República.

Por informaciones que circulan en los medios de comunicación social, nos hemos enterado que al parecer el señor Nicolás Maduro ha sido invitado a los actos protocolares de toma de posesión de la presidencia de México. De ser cierto, dicha invitación constituiría una grave ofensa contra el pueblo venezolano, así como una afrenta a los países que han acusado a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional por la comisión de delitos de lesa humanidad.

Es nuestro deber informarle que hemos solicitado a la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL) que detenga a Nicolás Maduro Moros al ingresar a cualquiera de los 192 países donde opera esta organización, incluyendo México. El daño que Maduro ha causado a Venezuela es incalculable, mientras que los fondos sustraídos ilegalmente del erario público solo en el caso de Odebrecht alcanzan la cantidad de $US35.000.000.000; como consecuencia, nuestros compatriotas sufren hoy hambre y enfermedades, viéndose obligados a emigrar, muchos de ellos a México.

Del cúmulo probatorio presentado en audiencia oral y pública de juicio, este Supremo Tribunal llegó al convencimiento que el señor Nicolás Maduro Moros forma parte de un crimen organizado trasnacional por lo que se activó la Convención Internacional contra la Delincuencia Organizada Trasnacional (Convención de Palermo) de la cual es signataria los Estados Unidos Mexicanos.

Así mismo, constituye ya un hecho notorio, público y comunicacional para la comunidad internacional que en Venezuela se vulneran constantemente los más elementales derechos humanos, que se traduce en arbitrarias e ilegales detenciones de ciudadanos, torturas, ajusticiamientos, confiscaciones, racionamientos de alimentos y medicinas, entre otros, lo cual obliga a los países garantes de la libertad, la democracia y los derechos del hombre, activar todos los mecanismos tendentes a su protección, tal como lo consagra la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), en donde la hermana República de México igualmente es signataria.

Por las razones que anteceden es que le exhortamos respetuosamente rescinda la invitación efectuada al expresidente Nicolás Maduro Moros para asistir a los actos protocolares de su toma de posesión.

Sin más a que hacer referencia, aprovechamos la oportunidad para hacerle llegar nuestros más sinceros deseos por el éxito de su futura gestión.

Mag. Miguel Ángel Martin Tortabú

Presidente

Sentencia versus 10E por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 25 de Octubre 2018

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Me ha llamado mucho la atención y no sé cuál es el origen de esa nueva perspectiva, pero ahora de lo que se habla es del 10 de Enero de 2019 como el último día de Nicolás Maduro en el poder. Y como siempre, me pregunto de la misma forma que lo hacía aquel personaje de la televisión de los 60s, el Inspector Columbo: ¿Quien sale beneficiado? Además, ¿y porque no es ahora y si después del 10 de Enero de 2019? ¿Es que acaso ha variado la situación de ilegitimidad en el poder de ese señor que se dice Presidente de la República?

Que sepamos los venezolanos, Nicolás Maduro Moros fue declarado en abandono del cargo por la Asamblea Nacional en fecha 9 de enero del año 2017 (http://www.asambleanacional.gob.ve/actos/_acuerdo-sobre-el-abandono-de-las-funciones-constitucionales-de-la-presidencia-de-la-republica), abandono que fue ratificado en acuerdo de la misma Asamblea Nacional el 21 de Agosto de 2018 (http://www.asambleanacional.gob.ve/actos/_acuerdo-de-ratificacion-de-la-decision-de-la-asamblea-nacional-de-declarar-el-abandono-del-cargo-de-nicolas-maduro-moros-y-sobre-su-responsabilidad-penal-por-hechos-de-corrupcion-vinculados-a-la-empre), y que incluía, en su punto No 5, “Iniciar, a los fines de suplir efectivamente ese vacío de poder en el marco de la Constitución y de los Tratados vigentes,  las consultas correspondientes con todos los sectores de la sociedad venezolana para promover un proceso de restablecimiento de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tal y como lo ordenan los artículos 333 y 350 de la Constitución, y tal y como fuera reiterado en la consulta popular del 16 de julio de 2017”.

¿Y entonces? ¿Cómo es eso de que es el 10E y no ahora? Sin dejar pasar que la Asamblea Nacional no ha dado ni el primer paso desde el pasado 21 de Agosto para “Iniciar…las consultas…para promover un proceso de restablecimiento de la Constitución…”,como ellos mismos acordaron para proceder al cambio del gobierno, los venezolanos que acostumbramos a no leer las letras chiquitas de los contratos, no nos hemos dado cuenta que a partir de ese 21 de Agosto la Asamblea Nacional justificó al mismo tiempo la presencia de Nicolás Maduro en el poder, al desconocer por “inconstitucional” la separación temporal del cargo de Nicolás Maduro Moros, fundamento principal utilizado por el TSJ legitimo para que ellos procedieran a la designación de un gobierno de transición según sentencia de fecha 2 de julio de 2018 (ver Sentencia del TSJ-L declarando la Falta Absoluta en la Presidencia de Venezuela y decreta URGENCIA de llenar el vacío de poder conforme a la Constitución de la República, en el Twitter oficial del TSJ-L en https://twitter.com/TSJ_Legitimo/status/1014611587745886211).

En efecto, de acuerdo a las conclusiones del dictamen de la Consultoría Jurídica del parlamento, esta defendió los derechos humanos de Maduro (¡!) de separarlo temporalmente de su cargo:

“b.- La mayoría parlamentaria de la Asamblea Nacional debe ser cautelosa con la invocación del artículo 380 del COPP, pues tiene que ser coherente con posiciones previamente asumidas en consonancia con la Constitución y en defensa de los derechos humanos. De lo contrario restaría fuerza moral y jurídica a sus decisiones.

 c.- Si no se tomara en cuenta lo antes expuesto en el aspecto constitucional, y se aceptara que ha tenido lugar la suspensión de Nicolás Maduro Moros en el ejercicio de sus funciones con fundamento en el artículo 380 del Código Orgánico Procesal Penal, se trataría de una falta temporal y no absoluta ya que de acuerdo a la misma disposición quedará suspendido “durante el proceso”, es decir, que depende del resultado del juicio convertirse o no en falta absoluta.

 d.- El supuesto de hecho al cual se refiere el primer aparte del artículo 233 Constitucional, se produce cuando la falta absoluta del Presidente de la República ocurre entre su elección y la toma de posesión del cargo, no se trata entonces este caso del supuesto fáctico de las consecuencias de la aplicación que la decisión notificada le asigna al artículo 380 del COPP”(ver Conclusiones del Dictamen de la Consultoría Jurídica sobre notificación recibida de magistrados designados por la AN, de fecha 30 de Julio de 2018, en http://www.asambleanacional.gob.ve/noticias/_dictamen-de-la-consultoria-juridica-sobre-notificacion-recibida-de-magistrados-designados-por-la-an).

En consecuencia la Consultoría Jurídica de la Asamblea Nacional desestima la falta temporal de Nicolás Maduro en fecha 30 de Julio de 2018, indicando que es necesaria la falta absoluta para que la Asamblea proceda a la designación de un nuevo gobierno, siendo muy astutamente fechada antes de la sentencia del juicio abierto de Nicolás Maduro Moros en Bogotá el 15 de Agosto de 2018, pero publicada el mismo día del Acuerdo, el 21 de Agosto de 2018.

¿Qué significa todo esto? Que desde el punto de vista institucional la Asamblea Nacional, que no ha movido ni un solo dedo para hacer valer el punto No. 5 del Acuerdo que ellos mismos hicieron el 21 de Agosto de 2018, aun considera a Maduro Presidente de Venezuela hasta la conclusión de su mandato el 10 de Enero de 2019, desestimando la sentencia del TSJ-L del 2 de Julio porque para ellos no han recibido la sentencia motivada (con pruebas) formal que establezca de manera fehaciente la Falta Absoluta del Presidente, basados en ese dictamen de la Consultoría Jurídica, ¿qué tal?

Es por eso que lo retorcido de esta situación nos lleva a cometer errores de apreciación y a seguir cuentos de camino, haciendo que algo que todos nos queremos quitar de encima ahora los políticos de la Asamblea lo manipulen a fin de alargar el mandato de Maduro para después de las elecciones del 9 de diciembre de 2018. Esa es la respuesta de la pregunta de Columbo: ¿Quién sale beneficiado? El gobierno y su oposición.

El TSJ legítimo tiene la misión trascendental para el futuro de la Nación de cortar esa situación inmediatamente, publicando ya la sentencia motivada y definitiva de Nicolás Maduro Moros donde se establecen definitivamente las pruebas que conducen a la Falta Absoluta del Presidente, y que obligan los políticos de la Asamblea Nacional a proceder de inmediato a un Gobierno de Transición que ponga fin al régimen de Nicolás Maduro sin más dilación. Una vez publicada esta debe ser oficiado formalmente para el conocimiento de toda la Comunidad Internacional. Y ese efecto que se produciría el 10 de Enero se concretaría al momento después de la notificación formal de la sentencia a todos los gobiernos del mundo y a las policías internacionales.

Y ustedes se preguntarán entonces ¿porque el TSJ legítimo no ha procedido con la publicación de esa sentencia? Por lo mismo que se ha impedido que el régimen caiga: muchos intereses que se resisten a que se investigue la corrupción que se abre con las pruebas aportadas por la Fiscal, y que implican a mucha gente del régimen y su oposición.

Lo triste de todo esto es que de no salir la sentencia motivada de Maduro, y que debió publicarse procedimentalmente en un máximo de dos semanas después del 15 de Agosto de 2018, todo el esfuerzo realizado por el TSJ legitimo en Bogotá para encerrar a Nicolás Maduro Moros por corrupción, se desmoronará conjuntamente con todo el crédito que ha podido ganar merecidamente el TSJ legitimo después de su constitución en la OEA con el pleno respaldo de la Comunidad Internacional. O es la sentencia o es el 10E. Sentencia versus 10E, ¿qué prefieren ustedes? En lo personal, prefiero la sentencia. Eso sería un buen detonante de lo que pasaría en Venezuela ahora, no el 10 de Enero del año que viene…

Así empezó Venezuela: destrozando el poder judicial por Eduardo Inda – okdiario – 27 de Octubre 2018

Así empezó Venezuela: destrozando el poder judicial
Pedro Sánchez, Hugo Chávez y Pablo Iglesias.
 
Una mujer con español impecable, ése que ya sólo se habla al otro lado del charco, se aproximó y me susurró al oído mirando a norte, sur, este y oeste: “Señor Inda, ¿puedo hablar con usted un minuto?”. Iba ataviada con un mandil, debía superar los 50, su acento era inequívocamente venezolano y se le notaba una categoría intelectual superior a la media. “Claro”, respondí sin titubear. “Acompáñeme”, me rogó llevándome a un puesto en un mercado capitalino de cuyo nombre prefiero no acordarme para no poner en riesgo su seguridad. Más que nada, para que la gentuza podemita no le dé un susto el día menos pensado.

Quince metros más allá estábamos ante su negocio. Humilde negocio. Un puesto de croquetas de todo tipo de sabores y colores. Rosadas, blanquecinas, verdosas y negruzcas. De jamón, pollo, espinacas y hasta chipirones. Me contó que llevaba dos décadas en la madre patria. “¿Se dedicaba usted allá al mundo culinario?”, cuestioné echando mano de lo obvio. “No”, terció rápidamente casi sin dejarme terminar, “yo era fiscal en Venezuela y al poco de llegar Chávez al poder, en el ecuador de los siglos XX y XXI, me destituyeron y me tuve que exiliar. Y aquí me tiene dedicándome a algo que no es lo mío pero bueno…”. Mi cara era, como se podrán imaginar, todo un poema. Estupefacción pura. Y dura. La suya, de una tristeza indescriptible.

Me desveló que en los 90 era una de las fiscales más importantes de la nación con las mayores reservas petrolíferas del mundo. Pero que tuvo que tomar las de Villadiego cuando los medios vendidos a la dictadura (a la fuerza ahorcan), que entonces debían ser el 80% y ahora no bajan del 95%, la empezaron a poner en la diana, a injuriarla, a calumniarla y a difamarla. Como a cientos de garantes de la legalidad. “Los escraches a mí y a mis compañeros se hicieron insoportables por lo rutinarios y lo feroces que eran”, apostilló.

El sátrapa Chávez tuvo claro desde el minuto 1 que la perpetuidad de su satánico proyecto pasaba por convertir al Legislativo y al Judicial en un apéndice del Ejecutivo.

Hugo Chávez, un narcoasesino con todas las letras, un ladrón con todos los números, lo tenía claro: una verdadera democracia es aquella en la que hay un sistema de contrapesos en el que unos poderes se controlan los unos a los otros en una suerte de círculo virtuoso. Como quiera que nació y murió sátrapa, este malnacido al que Satanás tenga en su gloria tuvo claro desde el minuto 1 que la perpetuidad de su satánico proyecto pasaba por convertir al Legislativo y al Judicial en un apéndice del Ejecutivo.

No había pasado ni un año y con la excusa de limpiar la Justicia puso en la calle a cientos de magistrados y fiscales. Casualmente, todos los miembros del poder judicial sucios eran aquéllos y aquéllas que, como nuestra exiliada amiga, habían expresado su malestar con la invasión chavista de los tribunales. Y si encima eras ideológicamente un liberal o te situabas en la derecha democrática tus posibilidades de trabajar en lo que tanto te había costado conseguir y de seguir con vida se reducían a la mínima expresión.

Chávez tardó seis años en tocar el Tribunal Supremo porque aquello eran palabras mayores. Pero como quiera que era tan malo como tenaz consiguió en 2004 ponerlo bajo su bota matonil. Quien controla la máxima magistratura de un país lo controla todo. La Asamblea Nacional tardaría un poco más pero resulta perogrullesco recordarles que hoy día es un órgano sin poder real por cuanto éste se halla residenciado en el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de la República, y en la servil Asamblea Constituyente. El Legislativo y el Judicial son tan sólo un recuerdo de un tiempo pasado que fue infinitamente mejor. Económica y democráticamente.

España no es Venezuela. En eso estamos todos de acuerdo. Pero cada vez somos más los que puntualizamos un inquietante… “de momento”. Qué casualidad que, como por arte de birlibirloque, se haya desatado de repente una cacería contra el Tribunal Supremo de España, en el que están los mejores de la carrera. Los cristiano ronaldos y los messis de la judicatura. Los mejores de los mejores. Tipos de una brillantez superlativa. Y de una independencia a prueba de presiones, extorsiones y manipulaciones en el 95% de los casos.

La sentencia sobre el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y la posterior reacción del presidente de la Sala de lo Contencioso fue la tormenta perfecta que sirvió en bandeja al fascio podemita la excusa para poner caldo a nuestra más alta magistratura. El objetivo podemita era obvio: dejar en la opinión pública la sensación de que los jueces del Supremo eran poco menos que unos tipos malignos a la par que peseteros al servicio de los bancos, los cuales les habían sobornado como el diablo manda para que fueran “buenos chicos”.

Casualidad o no, lo cierto es que tanto el ponente como uno de los miembros del tribunal de lo Contencioso que dictó el fallo que puede generar un agujero de hasta 20.000 millones de euros a las entidades bancarias son magistrados próximos a la izquierda extrema. Ni quito ni pongo. Sólo aporto el dato. Nunca he creído en las casualidades, en las coincidencias o en el cruce de astros. Mi única fe es la estadística y la estadística indica que las cosas son normalmente lo que parecen. Empirismo puro.

La segunda andanada al Tribunal de la Plaza de la Villa de París juega directamente con las cosas de comer. Con la España constitucional. Con el Estado de Derecho. Con la división de poderes. Con la democracia en suma. Contemplar a socialistas y podemitas todos a una advertir de manera concertada al Supremo que no hay rebelión en el golpe de Estado del 1 de octubre del año pasado supone efectuar un viaje en el tiempo a esa Venezuela en la que todo terminó quién sabe si para siempre el día en que se empezó a linchar mediática y políticamente al Tribunal Supremo.

Otra afrenta al poder judicial, ésta de libro, de manual de golpes de Estado más bien, fue la visita de ese diablo vestido de guarro que es Pablo Iglesias al jefe del golpe, Oriol Junqueras. Un desafío, una burla y una desautorización en toda regla de los poderes Ejecutivo y Legislativo. No imagino yo a Leopoldo Calvo-Sotelo ni a Felipe González remitiendo a su socio parlamentario Paco Ordóñez a la prisión militar del Castillo de la Palma en Coruña a negociar el silencio de Antonio Tejero. Básicamente, porque les hubieran montado el pollo del siglo y se hubieran tenido que ir por donde habían venido.

Lo que vienen a colarnos entre líneas es que el 1-O fue una expresión democrática, más o menos afortunada, pero expresión democrática al fin y al cabo

Han salido todos en tromba para desautorizar la calificación penal que tanto el juez Llarena, como la Fiscalía y la Abogacía del Estado han hecho de lo acaecido entre el 6 de septiembre y ese 27 de octubre en el que se proclamó la República Catalana. Carmen Calvo, el pinochesco presidente Sánchez que dice “Diego” donde hace cinco meses decía “digo”, el  infausto Pascualone Sala, sobrecogedor amigo de Jesús Polanco, obviamente Pablo Iglesias, Dolores Delgado y el que faltaba, José Luis Rodríguez Zapatero, el hombre que transportó España de 1978 a 1936. La todavía ministra de Justicia llegó a asegurar allá por el mes de junio que había que modificar el delito de rebelión “a la nueva realidad”. Lo que vienen a colarnos entre líneas es que el 1-O fue una expresión democrática, más o menos afortunada, pero expresión democrática al fin y al cabo.

En resumidas cuentas, nos quieren vender una moto muy concreta: que no se puede encarcelar a nadie por sus ideas. Eso es lo que subyace de toda esta controversia. A todos ellos les invitaría a dedicar dos segundos de su augusto tiempo y leer lo que manifestó un tal Fernando Grande-Marlaska, cuando aún era el excelente magistrado que siempre fue: “En España no hay nadie en la cárcel por sus ideas o por sus opiniones políticas”.

Desprestigiar el Supremo para luego controlarlo es lo que se consumó en Venezuela con las terribles consecuencias por todos conocidas. Y es lo que tiene toda la pinta que se va a intentar perpetrar en España. Pedro Sánchez quiere un Tribunal al estilo González: cómodo y que no ponga pegas ni peros a su indisimulado deseo de perpetuarse en el poder. Y si hay que eliminar la tipificación del 1-O como rebelión (hasta 30 años de reclusión) para contentar a los que te transportaron a La Moncloa, pues se elimina. Estoy convencido de que es un firme creyente en la división de poderes pero más aún lo estoy (a los hechos me remito) de que el fin, morir dentro de 40 años en Moncloa, justifica para él cualquier medio. Y aquí paz y después gloria. Pablo Iglesias va más allá. Su objetivo último es desnaturalizarlo, destrozar lo que los anglosajones denominan check and balances y mandar a paseo a los magistrados indomables (la inmensísima mayoría) para convertirlo en un apéndice de la satrapía venezolano-iraní que quiere instaurar. Malos tiempos para Montesquieu y peores para nuestra democracia. Estas cosas siempre acaban igual: con menos libertad. En dictadura o en dictablanda, en democracia vigilada o en pseudodemocracia. Es la historia del mundo.

PD: las croquetas de nuestra amiga venezolana estaban buenísimas. Pero preferiría que estuviera en Venezuela haciendo Justicia, sancionando el terrorismo de Estado y a su narcopresidente que deleintándonos el paladar y el estómago a los españoles.

Política en tiempos de guerra por Vladimiro Mujica – La Patilla – 16 de Octubre 2018

No hay forma de insistir suficientemente en que no hay reemplazo a la existencia de una dirección política en circunstancias en las que se pretende articular la respuesta de un pueblo a un poder opresivo. Esto vale especialmente en el caso de una guerra o de una invasión, circunstancias ambas presentes en el caso de Venezuela, donde por un lado el gobierno adelanta una guerra de represión política y de hambre contra el pueblo y, por el otro, se ha ido produciendo una lenta invasión de militares y funcionarios de seguridad e inteligencia cubanos y de otras nacionalidades que controlan crecientes espacios de la vida del país.

La brutal arremetida del gobierno no encuentra respuesta adecuada en una oposición que todavía no termina de asumir que es imposible resistir sin unirse, y que esa unión tiene que poderle hablar de manera articulada tanto al mundo opositor civil, como al chavismo descontento, a los militares constitucionalistas y al mundo internacional. Muchas son las demostraciones de incoherencia, pero escojo tres de mucha relevancia para ilustrar mi argumentación.

La increíble y triste historia del Tribunal Supremo en el exilio

Si algo debiera unificar a la oposición venezolana y su liderazgo es el apoyo a la decisión de la Asamblea Nacional sobre el enjuiciamiento a Nicolás Maduro. Esta decisión, de acuerdo con la constitución, debe ser analizada por el TSJ y se espera un pronunciamiento sobre la materia. Tal decisión es requisito imperativo para que se activen otros mecanismos nacionales e internacionales de presión y acción contra el régimen de Maduro.  La pregunta que sigue sin resolverse es: ¿Hasta qué punto entienden los magistrados, que actúan desde varios países diferentes que les han ofrecido cobijo y apoyo, que su decisión es un grado superlativo tanto política como jurídico-legal? La ventana de tiempo para actuar es muy breve, tanto frente a un gobierno audaz y envalentonado, como frente a una crisis de credibilidad en torno a la AN y al TSJ en el exilio. Crisis ésta que se ve incomprensiblemente azuzada por las propias fuerzas de la oposición que pretenden exigir una acción imposible del tribunal para auto-limpiar sus filas de corruptos y agentes escondidos del chavismo. No son los tiempos de estas marionetas, y esto tampoco se entiende en el inefable paredón de fusilamiento de las redes sociales, desde donde se dispara inclementemente contra lo que podría ser uno de los últimos bastiones institucionales frente al chavismo.

Amigos hoy, enemigos mañana, amigos otra vez …

Si en algún terreno se expresa con dramática fuerza la ausencia de dirección de la oposición venezolana, o la resistencia, como se prefiera calificarla, es en el tratamiento de los aliados internacionales. Un ejemplo calamitoso es el caso del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, un hombre que ha hecho más por Venezuela que muchos venezolanos, y cuyas posiciones son alternativamente alabadas y demonizadas por distintos sectores de la oposición. Un liderazgo opositor serio, unificado y comprometido, entendería que Almagro es un aliado de alto calibre y que a pesar de que tenga opiniones que puedan diferir de sus actuaciones, lanzarlo al pantano del “injerencismo en los asuntos internos de Venezuela” es un acto inentendible.

En la misma dirección están las actuaciones erráticas con el Grupo de Lima. Un apoyo internacional fundamental para la causa de la democracia en Venezuela, es demolido en las redes sociales y en las declaraciones de muchos voceros opositores por una infortunada nota que parecía indicar un giro en relación a la posición del grupo sobre Maduro y su gobierno criminal. Luego se vino a saber que la nota había sido la obra en la oscuridad de funcionarios menores y que no representaba la posición de los cancilleres. Fue la acción del Grupo de Lima esencial para la condena a Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra y para el “fó” que en términos coloquiales se le dispensó a Maduro en la reciente Asamblea General de la ONU.

Las leyendas urbanas del comunismo del partido Demócrata y la ultraderecha republicana en los Estados Unidos

Una de las distorsiones más importantes en la política norteamericana de estos últimos tiempos es la que pretende presentar al partido Demócrata en su conjunto como una organización infiltrada por socialistas y comunistas que propician una alianza con sectores de la izquierda autoritaria internacional. Igualmente importante es la distorsión que pretende describir al partido Republicano en su conjunto como una organización de ultra derecha.  A la campaña anti-demócrata se han unido importantes sectores de la oposición venezolana que se identifican con el partido Republicano con el argumento de que el gobierno de Trump tiene una posición dura con el narco-régimen venezolano, mientras que la administración de Obama mantenía una política blandengue en relación al chavismo. A la campaña anti-republicana se han unido sectores de la oposición que se conceptúan a sí mismos como social y políticamente de avanzada. Ambas posiciones son extremistas y contribuyen a incrementar el grave riesgo de polarización en que se encuentra inmersa la sociedad norteamericana. Deberíamos haber aprendido algo de lo que ocurrió en Venezuela cuando se permitió el deterioro del sistema de partidos y se abrió la puerta al Comandante Galáctico. Algo que debería ser de mucha importancia para los venezolanos que viven en los Estados Unidos y que en buena parte tienen ciudadanía doble. Tanto los demócratas como los republicanos han cometido errores graves y cuentan en su seno con sectores extremistas: la derecha religiosa en el caso republicano y el sector más liberal de los demócratas que apoyó a Sanders. Dicho eso, del equilibrio entre ambos partidos y de la participación ciudadana depende en gran medida que se mantenga el sistema de “checks and balances” entre poderes que le ha permitido sobrevivir a la gran democracia norteamericana. Los retos van en otra dirección: reinventar el capitalismo es una tarea compleja que nos debería comprometer a quienes creemos en la libertad de pensar y actuar.  Como señaló con aguda precisión el filósofo de Harvard Michel Sandel en ocasión de una entrevista que le hiciera El País por haber sido galardonado con el premio Príncipe de Asturias, “Un capitalismo sin regular genera desigualdad, destruye las comunidades y despoja de su poder a los ciudadanos. Fomenta una ira de la que acaba siendo víctima la democracia …

Una dirección política seria de la oposición venezolana entendería que la crisis de nuestro país es muy severa y que requiere un esfuerzo global, bi-partidista, que comprometa el apoyo tanto de los demócratas como de los republicanos en las acciones que emprendan los Estados Unidos, conjuntamente con el Grupo de Lima y la Unión Europea, para apoyar el restablecimiento de la democracia en Venezuela y aliviar la crisis humanitaria compleja que agobia al país. Esa consideración le llevaría a reconocer los aciertos y criticar los desaciertos de determinada administración sin caer en los nefastos caminos de contribuir a la polarización interna del país. Ese mismo liderazgo debería clarificar ante el mundo que la supuesta idea socialista que presuntamente defendían Chávez y sus acólitos, y que todavía reúne un importante apoyo internacional, se ha transformado en un grosero ejercicio autoritario y criminal de guerra contra su propio pueblo que no puede ser defendido en ningún contexto.

Una reflexión final

Quiero terminar recordando el ejemplo del general De Gaulle en Londres tratando de hacerse con un liderazgo no reconocido por los aliados. Fue su visión política de largo aliento la que le permitió ser reconocido finalmente como la voz de la Francia Libre. No hay que ser mezquino en reconocer los inmensos sacrificios, a veces pagar con su propia vida, de los líderes políticos de la oposición venezolana. Pero todavía nos falta un largo camino por recorrer para que nuestro liderazgo actúe con la sabiduría de De Gaulle. Y ya van más de 20 años de destrucción del país.

 

La tercera invasión por Víctor Antonio Bolívar – El Nacional – 4 de Octubre 2018

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Hay dirigentes políticos, algunos de izquierda, que no se han pronunciado sobre el abierto intervencionismo cubano que tiene lugar en el país en los tortuosos años de régimen castrochavista. Es como si se hubiesen quedado congelados en la épica fidelista de la Sierra Maestra. Más aún, es como si hubiesen borrado de sus memorias que, antes de esta, hubo dos invasiones que también consiguieron el terreno abonado con traición.

Hoy la tercera invasión es diferente en este sentido. Con una metodología “sui generis”, ese castrocomunismo ha logrado lo que las anteriores no alcanzaron, el poder. El 27 de febrero del 89 y los golpes militares del 92, sirvieron la mesa para que se desatara la epidemia que hoy diezma al pueblo venezolano. Luego el llamado “chiripero” terminó por traer esta peor plaga. Chávez, convertido en factótum, reclutó a las FAN para una causa ajena a su esencia. A los altos mandos les desnaturalizó al transformarles en un factor político-partidista, para corromperlos y desmoralizarlos, anulándoles su eficacia para preservar nuestra soberanía y finalmente ponerlos al servicio de los invasores.

Ha sido una invasión consensuada, que se ha materializado por una vil entrega a quienes no pudieron sembrar por la fuerza en el colectivo venezolano un comunismo que siempre ha rechazado. Así recurrieron a la inmoralidad de valerse de las vías democráticas con el velado fin de llevarnos a un régimen de facto, con un cogobierno de esos militares traidores y cubanos. De esa increíble manera el castrocomunismo, hoy con Maduro como gestor, con toda su resentida carga de odio y miseria, se instaló en Venezuela hasta nuestros días, primero desciudadanizándola y luego deshumanizándola por completo.

Por ello es increíble el inexplicable silencio de esos dirigentes ante esta trágica situación, y quienes por el contrario apuntan sus dardos contra los que muestran el coraje que a ellos les falta para denunciar internacionalmente a cubanos y traidores. La ofensiva contra este régimen requiere de todo cuanto acontezca en el plano internacional. Almagro y presidentes de otros países, así como dirigentes venezolanos, han sido objeto de inexcusables ataques por el solo hecho de enfrentar con determinación y valentía el peligro que representa este régimen para una Venezuela exhausta y una región que ya ha recibido embates del “internacionalismo” cubiche.

Como lo hemos sostenido, debe el TSJ declarar la traición a la patria y, en consecuencia, invadido y penetrado el Poder Ejecutivo y secuestrado el “poder constituyente” en Venezuela, por lo que debe pronunciarse por un gobierno de transición, con lo que marcaría una extraordinaria iniciativa en la agenda política del país. Todo ello, dejaría de bulto una condenable injerencia cubana que sensibilizaría a las instancias internacionales para las próximas decisiones, medidas y pronunciamientos que deben tomarse, fundamentalmente sobre la ayuda humanitaria y la actuación de la CPI, en el contexto de una determinante presión internacional.

Más todavía, los efectos que esa decisión del TSJ tendrían en el país serían determinantes en el seno de las FANB con respecto a esa tercera invasión cubana, así como también para enfrentar las pretensiones de imponernos a todo trance y en contra de la voluntad de los venezolanos lo que he denominado como la “constitución exprés”.

Un grupo de dirigentes opositores tuvimos la oportunidad de reunirnos en dos ocasiones con la presidente Bachelet. Una de ellas fue en Caracas, que se produjo motivada por la crisis política ya muy acentuada en el año 2007, en la que le hice ver para aquel momento que estábamos frente a una dictadura chavista en ciernes y que en el país no tendríamos una salida electoral con las condiciones que aún subsisten. Hoy, consciente ella de esa alta responsabilidad que ostenta, no la pondrá en entredicho. Con seguridad sabe que la protección de los derechos, en esta Venezuela deshumanizada, no puede esperar. Será más terrible lo que constate la comisión que designe para levantar otro informe, esta vez “in situ”. Se encontrará con una realidad más cruel que las referidas en los dos anteriores.

Cuesta creer que con toda esa avalancha de sucesos aún haya quienes, fuera de toda lógica, explicación o justificación, subestimen, e incluso rechacen, los efectos y la repercusión de estos acontecimientos en el futuro inmediato del país. Sobre todo, para una transición que solo espera un acuerdo de todos los factores políticos para tomar cuerpo.

Las empresas también quieren emigrar de Venezuela por Juan Carlos Zapata – Alnavío – 8 de Septiembre 2018

Con el paquetazo, Nicolás Maduro apunta ahora al corazón de lo que queda de propiedad privada. De los que quedan en resistencia. De los que no querían irse de Venezuela y ahora lo piensan. De los que ya comienzan a decir: bueno, sólo falta entregarles la empresa, y aquí está. Maduro apunta, también, hacia aquellos que quieran quedarse junto a él, los cuales, a su vez, no tienen garantía alguna, porque les puede pasar lo del empresario boliburgués Ricardo Fernández Barrueco con Chávez. Expropiado y preso.
Chávez obligó a Juan Carlos Escotet a buscar otras rutas / Foto: Abanca
Chávez obligó a Juan Carlos Escotet a buscar otras rutas / Foto: Abanca
Había corrido la versión en altos círculos políticos y económicos de que el gobierno de Nicolás Maduro cada vez soltaba amarras del poder cubano. Que la dirigencia chavista era más independiente. Que las “fantásticas” ideas de los últimos años e inclusive la represión son producto de la imaginación y la crueldad local. La especie fue esparcida por algunos presidentes y expresidentes de la región latinoamericana y Europa con acceso a La Habana y al Palacio de Miraflores. Y esa especie puso a dudar a empresarios y políticos que a su vez se reunían y se reúnen con los exmandatarios. Ahora la tortilla da la vuelta. O vuelve al punto de partida. Al momento en que, como decía el finado Luis Miquilena, mentor electoral de Hugo Chávez, Fidel Castro le sorbió los sesos a aquel. Estamos hablando de 1999. De una noche de 1999 en la que, en La Habana, Miquilena dejó a Chávez y a Castro solos. Para que hablaran. Cuando se reencontraron, ya Chávez era otro. O tal vez el mismo, pero reforzado, sólo que Miquilena no se había percatado de ello.

Ahora estamos en el punto del paquetazo de Nicolás Maduro. Han transcurrido dos décadas. Cuando Maduro llega al poder, llega con el apoyo decisivo de ese poder cubano. Un poder que había medido al hombre. Al hombre aparato. Que bien monitoreado, alcanza los niveles de crueldad, desparpajo, resistencia, hipocresía y hasta indiferencia, claves no sólo para sobrevivir sino para imponerse. Un hombre de admiración expresa hacia el castro-comunismo desde la adolescencia. Un hombre que en abril de 2002, cuando Chávez se quiere ir a Cuba, echado del gobierno, piensa, nada más y nada menos, que el comandante los había traicionado, y por ello, Maduro huye, huye con la que ahora es su mujer, Cilia Flores. Si Maduro pensaba en la traición de Chávez, ¿a cuánto estaba dispuesto en aquellos días de abril que Caracas se levanta contra el régimen? ¿Dispuesto a la represión? ¿Dispuesto a matar? Ya entonces era posible observar al hombre cruel que ha sido después.

Hugo Chávez echó a Gustavo Cisneros de Venezuela. Y pisoteó a Marcel Granier estatizando el canal de televisión, RCTV. Mencionamos estos dos emblemáticos. Chávez también obligó a Juan Carlos Escotet a buscar otras rutas, como Galicia, Panamá, Estados Unidos, después de haberlo defendido de la furia de Diosdado Cabello. Chávez echó a un grupo de boliburgueses y encarceló a otros. Maduro echó a Miguel Ángel Capriles, que vendió la Cadena Capriles al madurismo. Y acaba de intervenir Banesco, el banco de Escotet, y ni siquiera atiende a Escotet, llegando al punto de instruir la ruptura de cualquier puente con el único banquero multimillonario que ha tenido Venezuela. Es la furia de Cabello en acción. Maduro echó a Andrés Mata, logrando que afectos del régimen se quedaran con El Universal. Chávez enfrentó a Lorenzo Mendoza y al Grupo Polar, pero Maduro los está echando. Maduro empujó al Grupo Mercantil a dividir operaciones, las de Venezuela, y las de Estados Unidos (Leer más: Un banco venezolano marca la pauta de cómo escapar del riesgo Maduro). Maduro los está echando a todos. Echó al exZar de PDVSARafael Ramírez. Y encarceló a un boliburgués emblemático: Diego Salazar.Chávez también echó a Gustavo Cisneros de Venezuela / Flickr: Adriana Cisneros

En dos episodios represivos, 2014 y 2017, Maduro demostró por qué fue el candidato del poder cubano y el elegido de Chávez. Con varias sentencias delTribunal Supremo de Justicia (TSJ) confirmó que podía romper el hilo constitucional, dispuesto a no soltar el poder. Un poder más cerrado con la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Un poder que somete a los aliados internos. A los adversarios internos. A la Fuerza Armada. Al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). A Maduro se le dijo en el IV Congreso del PSUV: Disponga usted, Presidente.

Con el paquetazo, Maduro apunta ahora al corazón de lo que queda de propiedad privada. De los que quedan en resistencia. De los que no querían irse y ahora lo piensan. De los que ya comienzan a decir: bueno, sólo falta entregarles la empresa, y aquí está. Maduro apunta hacia los bancos. Que ya tiene a Banesco en sus manos y no lo soltará, según coinciden los banqueros. Maduro apunta, también, hacia aquellos que quieran quedarse junto a él, los cuales, a su vez, no tienen garantía alguna, porque les puede pasar lo del empresario boliburgués Ricardo Fernández Barrueco con Chávez. Expropiado y preso.

El paquetazo de Maduro está acompañado de esa actitud ante el éxodo. El uso del éxodo como arma contra Colombia, Perú, Brasil, Ecuador. En el Gobierno dicen que no hay tal éxodo extraordinario. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, dice que es “normal”, aunque sabe que no lo es. Porque lo impulsan para generar más problemas en la región. La actitud hacia el éxodo es la del desprecio hacia el que se va. Y es el desprecio hacia la opinión pública. Y es la manipulación propagandística del éxodo mostrando lo que no es: que hay venezolanos que quieren regresar (Leer más: Por qué Nicolás Maduro desprecia el éxodo venezolano).Chávez enfrentó a Lorenzo Mendoza, pero Maduro lo está echando / Foto: WC

Venezuela es un botín

El fallecido expresidente Rómulo Betancourt señalaba que con los Castro enCuba nació el terrorismo. El secuestro de aviones. La invasión guerrillera. El Che Guevara. Matar a un policía. El espionaje. La infiltración. El intento de controlar un gobierno como el de Salvador Allende en Chile. En Venezuela, se aplica un terrorismo interior. Hacia la empresa. Hacia la dirigencia política. Hacia la disidencia. Hacia lo que no calce en la estructura y el movimiento hegemónico. Que no encaje en ese estado de dominación, tal como ha definido el jefe de los jesuitas, Arturo Sosa, al proceso chavista. Lo aplicaron los Castro en Cuba, llevando gente al paredón y a campos de concentración, y expulsándola del país. Hoy en Venezuela hay otras formas de llevar al paredón. Recordemos a Chávez enfilando contra la jueza María Lourdes Afiuni, contra el excandidato presidencial Manuel Rosales, contra su examigo y compadre, general Raúl Baduel. Y esta conducta, recordemos a Maduro señalando que él superaría la represión del dictador turco Recep Tayyip Erdogan después de aquella intentona golpista de 2016. Y de Maduro son los presos políticos en la siniestra cárcel de El Helicoide. Y son los muertos y heridos en la calle. Y son los ejecutivos de Chevron presos, y los ejecutivos de Banesco presos, y los empleados de una farmacia o un supermercado presos. Es el terror interno. Son décadas de laboratorio. De políticas y medidas probadas. Son décadas de estudio, conociendo la dirigencia. Estudiando la dirigencia. Con decir que el poder cubano llegó, con la excepción de Betancourt que lo combatió hasta el último aliento, a encandilar a presidentes, expresidentes, estadistas, escritores, premios Nobel de literatura, periodistas, empresarios, banqueros.

No era difícil sorberle los sesos a Hugo Chávez. No es difícil controlar al régimen de Maduro. Monitorear a Maduro. Celebrar a Maduro. Encumbrar a Maduro. Y este que posee las dosis necesarias del ejemplar totalitario, se monta en la operación. Recordemos al Maduro canciller, aprendiz y mandadero, arengando a los militares paraguayos cuando se deponía al presidente Fernando Lugo. Recordemos al Maduro defendiendo la reelección indefinida de Hugo Chávez, la que hoy quiere Daniel Ortega en Managua, la que los Castro han gozado en Cuba, la que desea Evo Morales en Bolivia, a la aspiraban Rafael Correa en Ecuador y los Kirchner en Argentina.Venezuela es el botín con el que soñaron los Castro y Betancourt siempre les negó / Foto: WC

Venezuela es un botín. El botín con el que soñaron los Castro y Betancourt siempre les negó. Chávez se los entregó. Y Maduro termina el trabajo. El paquetazo es parte del esquema del poder. La Habana, Caracas, Managua. Que ahora provocará el otro éxodo. El del capital. Que ya hay empresarios que no saben qué hacer. Ni siquiera atinan a cómo sacar las cuentas. De algo están seguros: que el chavismo, que Maduro, que Diosdado Cabello, los empujan a escapar. A marcharse. A decirle adiós a Venezuela.

Fernando Mires: Una parte de la oposición venezolana “se está cubanizando” por Vanessa Davies – Contrapunto.com – 4 de Septiembre 2018

Fernando Mires: Una parte de la oposición venezolana
“No solo por la cantidad de votos teme Maduro a las elecciones. Las teme, antes que nada, porque las elecciones pueden ser el lugar en donde se forme una oposición internamente organizada y no esa masa políticamente invertebrada que existe hoy día” .

“En diciembre se avecinan nuevas elecciones y no se sabe qué está haciendo la oposición para enfrentar ese evento”, señala el analista. Las migraciones jamás han provocado intervenciones militares externas, enfatiza

Para quien no sepa quién es o cómo piensa Fernando Mires, esta entrevista no será más que la opinión de “otro madurista más”. Pero a Mires no se lo debe despachar con tres palabras ofensivas o dos frases hechas. Su condena al Gobierno del presidente Maduro y sus críticas a la oposición nacen de una vida de reflexión y escritura, de sus textos sobre filosofía política; del hecho de haber nacido en Chile en 1943 y ser, ahora, profesor emérito de la Universidad de Oldenburg (Alemania).

Para Mires lo que hay en Venezuela es una dictadura. Así de sencillo. Pero hay, también, una oposición que lo que ha hecho es afianzar al Gobierno. “Una parte –queremos creer que es ínfima– de la oposición también se está cubanizano”, sostiene el politólogo en entrevista con Contrapunto vía correo electrónico. Lo dice por algunos voceros que están fuera del país y que consideran que la crisis política se soluciona dando órdenes que nadie puede ejecutar.

Fernando Mires presentó en Caracas, en 2016, su libro El Cambio, con prólogo de Henrique Capriles. Durante la presentación se tomaron estas fotografías

La política virtual 

—La política por Twitter se ha impuesto también en nuestro país. ¿Qué consecuencias tiene la política tuitera?

—Es un fenómeno mundial. Hasta el presidente de Estados Unidos (EEUU) gobierna por Twitter. A eso es difícil oponerse. Twitter está instalado y llegó para quedarse. En ese sentido yo no me declaro antituitero. Twitter es un medio y un espacio en el cual se forman fragmentos del discurso publico –diría Habermas–. Que hay quienes abusan de ese medio, que hay un lumpen tuitero, que hay una chusma agresiva y anónima, todo eso es inevitable. El tuiteo al menos sirve para darse cuenta de cuánto subdesarrollo cultural anida en el mismo centro de lo que llamamos civilización. Pero por otro lado, también hay tuiteros notables, verdaderos artistas de la frase corta. Por eso una vez yo escribí que Nietzsche nació antes de tiempo. Nietzsche habría sido un gran tuitero. Casi todas sus grandes frases caben en un tuit.

—¿Qué impacto ha tenido la política tuitera en Venezuela? ¿Ha incidido en la pérdida de liderazgo de la oposición, por ejemplo? ¿En la destrucción de dirigentes?

—Efectivamente. Twitter no es democrático. La gente que pasa hambre y vive en la miseria no tiene tiempo ni ganas de tuitear; de ahí que solo una capa de la población participa en las minipolémicas. Por esa razón el tema de la ausencia de liderazgo no tiene mucho que ver con Twitter. En el mejor de los casos Twitter solo refleja la ausencia de liderazgo. Y en Venezuela no hay liderazgo porque la capitulación abstencionista del 20-M llevó a la oposición a perder liderazgo en el único campo donde lo había ejercido: en el electoral.

De acuerdo con Mires “la oposición –lo sabemos todos– solo era una confederación electoral. Sin elecciones no puede haber oposición. Así de simple. Ahora, esa ausencia de política ha llevado sin duda a que sectores antipolíticos, particularmente los que siguen a la señora Machado y a Ledezma, ejerzan cierta hegemonía comunicacional en las redes. Y es natural. Como no tienen poder de convocatoria, como no tienen calle, como no tienen política, han hecho de Twitter no un medio, sino un fin en sí. No obstante, poco a poco, he observado, se levanta en contra de ellos un contradiscurso tuitero, uno que no recurre a la invectiva ni al insulto, sino a la razón y a la lógica.

—Por Twitter se ha ordenado encarcelar a Maduro, desconocer sus decisiones… ¿Esto es real? ¿Twitter puede reemplazar la acción política?

—En ningún caso. En Twitter no se puede hacer lo que tampoco se puede hacer en la vida no tuitera. Si no existiera Twitter, tales sectores lo harían por la radio, o incluso por volantes. Lo que sí es cierto, y eso es imposible desconocerlo, es que Twitter, al provenir del mundo virtual, ha ofrecido un espacio virtual para que determinados grupos lleven a cabo una política también virtual. Ellos han creado, efectivamente, una suprarealidad virtual: un mundo hacia donde determinados grupos potencian fantasías, donde dan rienda suelta a sus deseos irrealizados y, lo peor de todo, donde terminan confiriéndoles vida real. Son los del “hay que”. Fíjese usted como Machado, Ledezma y sus dignos seguidores comienzan casi todos sus tuits con el “hay que”. Hay que sacar a Maduro, hay que salir a las calles, hay que reconstruir la democracia. La palabra “como” no la conocen. O solo la usan en el verbo comer.

Plan contra Capriles

—Hay un TSJ en el exilio condenó a Maduro pero también pidió investigar a Capriles. ¿Qué lectura hace de ambas decisiones? ¿Tiene validez lo que diga el TSJ en el exilio?

—Seamos claros: no hay ni puede haber un TSJ en el exilio, así como no hay gobernadores ni presidentes en el exilio. Los cargos estatales –con excepción de las embajadas– solo pueden ser ejercidos dentro de la nación. Por eso la AN nombró a miembros suplentes de ese tribunal en Venezuela, los que fueron obligados por el régimen a irse al exilio. La AN no nombró nunca a ningún tribunal en el exilio. No podía hacerlo. Habría sido anticonstitucional. Ese TSJ en el exilio solo tiene y puede tener un carácter simbólico, y probablemente está bien que así sea. Pero no puede sentenciar de modo vinculante en contra de nadie. De ahí que a mí me resulta evidente que la petición de que se investigara a Capriles surgió de una oscura esquina del extremismo opositor.

La sola intención de investigar a Capriles (y no a otro) delata el avieso deseo de destruir la imagen de uno de los pocos líderes de oposición con reconocimiento público. No deja de ser sintomático el hecho de que Capriles, en el mismo momento de la “petición” del TSJ simbólico, hubiera estado llevando a cabo esfuerzos por unir a diversos partidos de la oposición. Por ahí van los tiros, creo yo. El del TSJ simbólico fue un atentado (pseudo) judicial en contra de Capriles.

—¿Hay complicidad o hipocresía de gobiernos o líderes de izquierda con el Gobierno venezolano por considerar que es de izquierda? ¿En qué la ha visto y por qué?

—Yo lo vería al revés. Maduro en estos momentos solo cuenta con el apoyo decidido de dos dictaduras, Cuba y Nicaragua, y de un gobierno personalista y autoritario, como el de Evo Morales; es decir, solo cuenta con el apoyo de la izquierda antidemocrática. La izquierda democrática ha tendido a la omisión y a la neutralidad, pero ya no brinda entusiasta apoyo al régimen venezolano como ocurrió en el pasado. Ni el gobierno uruguayo ni el mexicano parecen dispuestos a jugárselas por Maduro. Si Lula llega al gobierno, tampoco lo hará. Más todavía: Lenín Moreno ha desertado de la izquierda antidemocrática que llegó a representar Correa. La salida de Ecuador del ALBA fue un durísimo golpe para Maduro, hecho no computado por la casi inexistente oposición venezolana.

Ahora, que gobiernos democráticos, sean de izquierda o de derecha, no estén dispuestos a embarcarse en una aventura internacional en contra de Maduro, es otra cosa. Cada gobierno se debe, en primer lugar, a su nación. En este mismo momento a Piñera, para poner un ejemplo, le interesa mucho más el conflicto limítrofe que está atizando Morales en contra de Chile que el futuro político de Venezuela. Lamentablemente es así, y debe ser así. La comunidad internacional solo ha sido una ficción geopolítica que inventaron los abstencionistas venezolanos para justificar su capitulación electoral.

—Usted dice que no hay regímenes autoritarios sin personas autoritarias. ¿Eso implica que hay personas autoritarias en Venezuela, tanto las que ejercen el autoritarismo como las que lo avalan? ¿Es un “autoritarismo plebeyo”, si lo llamamos así?

—Sí. Pero eso no solo vale para Venezuela. Tiene validez para gran parte de los países latinoamericanos y para algunos países de Europa del Este. Allí, donde el espíritu de la constitución nacional no anida en el alma de los ciudadanos, estos se dejan regir por valores extraconstitucionales como la religión (o sus sustitutos ideológicos), la tradición y la autoridad. Por esa razón hay una estrecha relación entre dictadura, autoritarismo cultural y patriarcalismo. El tema es interesante. Estoy planeando escribir un artículo acerca de eso.

—Trino Márquez (sociólogo) dice que el presidente Maduro busca destruir o controlar. ¿Usted comparte este criterio? Si es así, ¿qué implica para el país?

—Trino tiene razón. El objetivo central de Maduro es destruir tres poderes no estatales: el empresarial, el de los sectores profesionales y el de la clase política opositora. No podemos decir que no ha tenido éxito. Todas las medidas económicas implementadas desde el Gobierno no persiguen otro propósito que formar una masa pauperizada, dócil y apolítica, dependiente biológicamente del Estado.

Carnet de la patria: sin supremacías morales

—Hubo un ataque, o un atentado, contra el presidente Maduro el 4 de agosto. ¿Esto implica una escalada de violencia política en Venezuela?

—No lo creo. La violencia, en toda su magnitud, solo puede provenir desde el ejército. Naturalmente, si el campo social está vaciado de política, como ocurre en estos momentos, puede ocurrir que personas o grupos excéntricos, de esos que existen en todas partes, comiencen a actuar. Pero como es sabido, atentados no solo ocurren bajo una dictadura sino también bajo una democracia. El problema es que las dictaduras intentan siempre capitalizarlos y los que pagan las consecuencias son por lo general los políticos más constitucionalistas. Es el caso dramático de Requesens.

—El debate político en Venezuela está centrado ahora –o parece estarlo– en el carnet de la patria, si se saca o no se saca. ¿Es este debate relevante para el país? ¿Debe ser el punto de discusión más importante entre los sectores políticos? ¿Qué implica el carnet de la patria? ¿Son traidores los que se lo sacan? 

—Cuando hay ausencia de conducción política todas las decisiones pasan a ser personales. Quienes adquieren el carnet de la patria no han contravenido ninguna línea política, ninguna directiva, ningún proyecto, entre otras cosas porque la propia oposición no se ha pronunciado, en su conjunto, sobre el tema. Es, por lo tanto, una vileza calificar de traidores a miles y miles de seres humanos que adquieren el carnet obligados por la pobreza material que los acosa día a día. Si alguien no quiere el carnet porque presuntamente atenta contra su dignidad personal, que lo haga. Si alguien lo necesita para alimentar a su familia, también debe hacerlo. No es el momento para exhibir supremacías morales a costa de las necesidades de los más desvalidos. Creo que he sido claro. Primero hay que comer. La oposición no se hace con fakires.

—Si Gobierno y oposición están al margen de las grandes mayorías en Venezuela, ¿quién está haciendo política? ¿Cuáles son las salidas? ¿Esa desconexión abre las puertas a qué cosas?

—Usted lo ha dicho en su pregunta. Si nadie está haciendo política, la alternativa (yo no hablo de salida, de eso estamos lejos) solo puede ser hacer política. Y a riesgo de que me califiquen de electoralista o de fundamentalista de los votos, sostengo que, dadas las condiciones que se dan en la actualidad, la alternativa solo puede ser electoral; entre otras cosas, porque la oposición es antes que nada electoral. Nunca ha sabido hacer algo que no sea participar en elecciones. Y cuando lo ha hecho, lo ha hecho bien. Ahora, en diciembre se avecinan nuevas elecciones y no se sabe que está haciendo la oposición para enfrentar ese evento. Todos hablan de unidad, pero la unidad solo puede ser electoral, y eso nadie lo dice. ¿Van a volver a repetir la torta que dejaron el 20-M?

Fernando Mires agrega otros elementos para el debate: “Naturalmente, el TSJ es parcial. Y nuevamente me van a decir, con elecciones sí, pero no con ese CNE. Quienes así hablan no saben en verdad lo que significa un proceso electoral. Allí el objetivo es ganar, pero no se trata solo de ganar, sino de hacer política ciudadana en su máxima expresión. ¿Quieren calle? ¿Cuándo ha habido más calle si no en una campaña electoral? ¿Quieren liderazgos? ¿Cuándo si no en medio de un proceso electoral se forjan y se prueban los líderes, hablando a su gente? ¿Quieren participación? ¿Qué mejor que un campo electoral para dar curso a las iniciativas populares formando comités barrio por barrio, pueblo por pueblo? No solo por la cantidad de votos teme Maduro a las elecciones. Las teme, antes que nada, porque las elecciones pueden ser el lugar en donde se forme una oposición internamente organizada y no esa masa políticamente invertebrada que existe hoy día. En otras palabras: un proceso electoral no es solo un medio. Puede ser también un fin”.

Migraciones no provocan intervenciones militares 

—El presidente Maduro se ha mantenido en Miraflores, a pesar de la crisis y de pérdida de popularidad reportada por encuestas. ¿Qué cree que lo ha mantenido en el poder?

—En una frase: Maduro ha llegado hasta donde lo dejaron llegar.

—Hay dirigentes políticos clamando por una intervención internacional en Venezuela. ¿Es ese el camino para salir de la crisis? ¿Qué consecuencias tendría?

—De todas las barbaridades que se leen en las redes, esa es la más grande de todas. Nadie en el exterior –salvo una vez Trump, quien corrigió al día siguiente– ha dicho algo al respecto. Ningún presidente latinoamericano ha dado una opinión sobre el tema. Más bien al contrario: todos han subrayado que a los venezolanos y a nadie más corresponde solucionar sus problemas. Llama incluso la atención de que sean personajes que se llenan la boca con la palabra dignidad los que piden a gobiernos extranjeros que actúen en nombre de lo que ellos no han sabido y no han querido hacer.

Por otro lado, expone Mires, “todos sabemos que un gobierno actúa militarmente en contra de otro si se da el caso de que ese otro representa un peligro para la soberanía exterior de su país o de sus aliados. No es el caso de Maduro, quien solo atenta en contra de la seguridad interior de su propio país. El último argumento, recientemente esgrimido, es que las migraciones masivas que tienen lugar en Venezuelan llevarían a una intervención externa. Opinión absurda: sabemos que las intervenciones militares externas han provocado grandes migraciones (Siria e Irak) pero jamás que las migraciones hayan provocado intervenciones militares externas”.

A su juicio, “una fracción surrealista de la opinión pública venezolana está corriendo la misma suerte que corrieron algunos cubanos en Miami. Alejados de su país –algunos antes de irse– han dado curso libre a su imaginación y dan por sentado hechos que no tienen cómo ocurrir. En otras palabras: no solo el sistema económico del madurismo está siendo cubanizado. Una parte –queremos creer que es ínfima– de la oposición también se está cubanizano. Por cierto, pueden suceder locuras. Pero yo desde la lejanía solo puedo opinar sobre lo previsible”.

Breve reflexión sobre la crisis venezolana por Héctor Silva Michelena – Blog Polis – 29 de Agosto 2018

Hagamos una breve reflexión sobre la crisis societaria actual que padece Venezuela; extraigo algunas ideas del libro titulado  How Democracies Die  (Cómo mueren las democracias) que describe los caminos institucionales a través de los cuales las democracias pueden colapsar.

Sostiene uno de sus autores, Steven Levitsky, profesor en Harvard, que las democracias no solo colapsan al ruido de golpes militares. De hecho, lo común hoy en día es que el colapso de las democracias sea resultado de un proceso gradual, a veces silencioso en el cual las propias instituciones de la democracia son empleadas para desmantelarlas y así imponer un régimen dictatorial. Las democracia mueren, entonces, en manos de las propias instituciones llamadas a protegerlas, sobre todo cuando permiten la elección de un líder populista que, una vez en el poder subvierte los controles de la democracia liberal e incluso la participativa y protagónica para imponer un régimen autocrático.

Destaco tres lecciones que se desprenden de la crisis venezolana. La primera, y más importante de todas, es que la consolidación democrática no es una situación inmodificable. En realidad, ninguna democracia puede darse por sentada. Venezuela tenía una democracia real que colapsó; la segunda lección es que las crisis económicas sostenidas pueden derivar en grave crisis de la democracia. La Venezuela de hoy es un ejemplo paradigmático de esta lección, por eso Levitsky deja caer esta sentencia lapidaria: la democracia en Venezuela está muerta. La tercera y última lección es que es importante tomar en cuenta cómo los mecanismos instrumentados para consolidar la democracia pueden ser un arma de doble filo. Así, el pacto de Punto Fijo, duramente cuestionado por el chavismo, fue un instrumento indispensable para consolidar la democracia, y así produjo importantes beneficios. Pero a la vez, este pacto actuó como un arma de doble filo pues en el largo plazo el pacto derivó en severas limitaciones del ejercicio realmente democrático, la participación popular, la equidad y la justicia. La partidocracia se había impuesto sobre la democracia de partidos. El Pacto de Punto Fijo se había agotado.

Tras la muerte de Chávez subió al poder Nicolás Maduro, quien desde sus inicios mostró incapacidad para ejercer un buen gobierno como lo muestra bien la carta de renuncia del entonces poderoso ministro Jorge Giordani, titulada “Testimonio y responsabilidad ante la historia”, de fecha 18/06/2014. (https://www.aporrea.org/ideologia/a190011.html). Los puntos centrales que esgrime Giordani son: que Maduro no continúa los procesos de desarrollo político y social diseñados por Chávez, que no tiene capacidad administrativa ni es un hombre de Estado, que carece de liderazgo político y que ha permitido una gran corrupción a través de Cadivi.

Yo me quedo perplejo al ver cómo una crisis económica tan profunda, que ha reducido en casi 40% el ingreso per cápita de los venezolanos en 5 años, no haya significado un cambio político. Ciertamente la oposición que había acertado en las elecciones parlamentarias del 2015, no percibió que tanto Diosdado Cabello, entonces presidente de la Asamblea Nacional, como Nicolás Maduro podían actuar descaradamente. En efecto Cabello, en una sesión de la AN celebrada el 23 de diciembre de 2015 nombró ilegítimamente un Tribunal Supremo de Justicia completamente oficialista; ese tribunal, mediante sentencia cautelar, del 30 de diciembre de 2015, suspendió la investidura de los Diputados del Estado Amazonas, 4 en total, de los cuales 3 de la oposición, con lo cual le quitó la mayoría calificada de 112 votos.

Desde entonces la conducta abiertamente autoritaria de Maduro, destruyó la Asamblea Nacional, al quitarle sus atribuciones y transferirlas al TSJ rompiendo el Orden Constitucional, denunciado tardíamente por la Fiscal Luisa Ortega Díaz, cerró las vías democráticas lo que ha debido llevar su régimen al colapso. Más aún, convocó, contra lo pautado en la Constitución, en mayo de 2017, a una Asamblea Nacional Constituyente, con bases comiciales fascistas;  la Carta Magna es bien explícita: el presidente está facultado para iniciar el proceso, mas no para convocarlo, pues eso es atributo inalienable del pueblo, donde reside la soberanía. Debía hacerse un referéndum consultivo vinculante, como en 1999.

Pero eso no sucedió, por eso es para mí una sorpresa que Maduro subsista tanto tiempo en medio de una severa crisis humanitaria y sin apoyo político. Creo que la sobrevivencia de Maduro y su régimen se deben al apoyo inconstitucional e incondicional  del Alto Mando Militar, quienes son los verdaderos dueños del poder, tanto político como económico. En efecto, más del 70% de los cargos públicos importantes están en manos de militares, incluida ahora PDVSA donde el Mayor General de la GN Manuel Quevedo, ajeno por completo a la industria, ejerce una verdadera dictadura interior. Bajo su corto mandato la producción de PDVSA cayó de 2 millones de b/d a 1 millón 250 mil de b/d, una verdadera catástrofe pues la divisas indispensables para el funcionamiento de la economía, han caído a pesar de que los precios del petróleo se incrementaron en 11% en 2017.

¿Qué hacer? No tengo respuesta. Veo a una oposición, no sólo carente de liderazgo y de propuestas, sino con conflictos en su propio interior y alejada de la real crisis humanitaria que padece la inmensa mayoría de los venezolanos. Doy un solo dato: de acuerdo con la pirámide de edad y sexo, de UNICEF, en Venezuela hay 6 millones de niños y niñas, entre cero y nueve años entre los cuales el 16,4 % es calificado de desnutrición severa por organizaciones tan creíbles como la Fundación Bengoa y Cáritas; hablamos de poco más de 1 millón de niños y niñas, que sufrirán daños irreversibles en su desarrollo corporal y mental.

Unas palabras finales. Venezuela es, políticamente, una insólita paradoja. Tiene un presidente reelecto con el expediente del fraude electoral estructural masivo, un delito muy grave que conlleva penas severas. Es autoritario y dictatorial, pero ejerce un populismo exacerbado, aumentando repetidamente el salario repartiendo, bolsas CLAP, bonos de todo tipo, desde Navidad hasta el 24 de julio contamos siete, asignados a quienes poseen el orwelliano “Carnet de la Patria”. Según las encuestas más conocidas y creíbles, más del 70% de la población votante lo rechaza  y lo considera el responsable de la profunda y larga crisis que nos azota. El Mundo Occidental, al cual pertenecemos, lo rechaza por dictador y no lo reconoce como presidente legítimo. Lo apoyan los enormes aunque muy lejanos  países orientales, como China Rusia e Irán. Maduro no cae  – reitero – sólo porque lo sostienen las armas uniformadas de la Nación

En su editorial del 1º de junio de  2018, del diario argentino La Nación se lee: “El concepto más elemental de legalidad y legitimidad, como son la democracia y el Estado de Derecho, han desaparecido de Venezuela. Ni qué decir de la situación de la economía (…). Según el FMI, este año la inflación llegará al 13.864%[1] y el desempleo al 33%”.

“Un panel de expertos de la OEA presentó un informe que concluye que existen fundamentos suficientes para considerar que en Venezuela se han cometido crímenes de lesa humanidad, lo que abre la posibilidad de que altos funcionarios, incluido Maduro, pueden ser juzgados por la Corte Penal Internacional. El reporte identificó a 131 víctimas de asesinatos durante las protestas de 2014 y 2017”.

“Según el Índice de Percepción de la Corrupción, publicado por Transparencia Internacional, Nicaragua y Venezuela son los países peor clasificados. Un informe de la Unidad de Investigación de la Fundación InSight Crime y el observatorio de Crimen Organizado de la Universidad del Rosario, de Bogotá, concluye que Venezuela se convirtió en un eje del crimen de la región.”

“El estudio, titulado Venezuela: ¿un Estado mafioso?, es el resultado de tres años de investigaciones. Entre el fuerte aislamiento y el negacionismo de la realidad por sus ilegítimas autoridades puede concluirse que nada queda ya de la democracia venezolana”.

Yo he leído, en inglés, el estudio, que consta de 84 páginas bien documentadas estadísticamente, e ilustradas con mapas en colores sobe el flujo de drogas, dinero y hombres en este gran tráfico criminal. Puede leer el estudio en http://www.insightcrime.org, o escribir, como lo hice yo, a info@insightrime.org.

Yo estoy persuadido, junto con numerosos analistas políticos occidentales, que en las actuales condiciones, cuando la oposición está impedida de participar políticamente, y cuando no hay ninguna vía electoral  institucional disponible, de que debe pensarse  en mecanismos no-electorales para lograr el cambio. Así, la combinación de protestas – que generarán represiones –  con la presión del Mundo Occidental, puede llevar a un quiebre dentro del gobierno, siempre y cuando sus funcionarios, para salvar su pellejo y su dinero, decidan no seguir las ordenes arbitrarias de Maduro. Amén.

[1] El FMI revisó esta cifra el 23/07/2018 02:23 pm, así: “Proyectamos un estallido de la inflación hasta 1.000.000% para el fin de 2018, para indicar que la situación en Venezuela es similar a la de Alemania en 1923 o Zimbabue a fines de la década de 2000”, señaló el economista jefe del FMI para América Latina, Alejandro Werner. Estima en 18% la caída del PIB en 2018.

Secretaría General de la OEA llama a desconocer solicitudes de extradición de la dictadura – 21 de Agosto 2018

La Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) hace un llamado a las autoridades competentes del Hemisferio a desconocer todo pretendido acto del ilegítimo tribunal supremo de justicia que funciona en Caracas al amparo del régimen dictatorial, y en particular a desestimar por contrarias a derecho, las solicitudes de extradición realizadas por dicho cuerpo.

Al día de hoy las únicas instituciones democráticas en Venezuela por su origen constitucional, su integración conforme a los procedimientos constitucionales y su funcionamiento son: la Asamblea Nacional (resultante de las elecciones de diciembre de 2015); el legítimo Tribunal Supremo de Justicia (en el exilio y cuyos Magistrados fueran designados precisamente por la Asamblea Nacional); y la Fiscalía General (en el exilio también y pretendidamente destituida en forma ilegítima por la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente).

Únicamente los actos de las tres instituciones mencionadas en el párrafo anterior cuentan con la legitimidad y la legalidad que obligan a su acatamiento por parte de los órganos y soportes de los mismos en Venezuela, y a su validación por parte de la comunidad interamericana e internacional.

Venezuela vive en dictadura, la Asamblea Nacional Constituyente fue electa con fraude, y el Poder Ejecutivo y el Poder Electoral tienen vicios de origen y sus procedimientos de integración de las más altas magistraturas han sido inconstitucionales y/o fraudulentos.

Además de los principios y valores, es necesario trasladar a la práctica las consecuencias jurídicas y políticas respecto a la ruptura del orden institucional en Venezuela.

En días pasados hemos asistido a espurias solicitudes de extradición por parte del ilegítimo tribunal supremo de justicia de la dictadura encabezado por su ilegal presidente Maikel Moreno.

Dichas “solicitudes de extradición” vinculadas al presunto atentado contra Nicolás Maduro están viciadas y deben ser desconocidas al unísono por la comunidad internacional por ser fraudulento el órgano que las emite, impostores sus integrantes y no acordes a derecho.

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