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Hipótesis sobre cómo se producirá el cambio de régimen – Editorial El Nacional – 15 de Enero 2018

Es probable que nadie, ni siquiera aquellos que trabajan con diversas herramientas de análisis, haya previsto un estado de cosas como el que se está viviendo en Venezuela. Nuestra realidad ha mostrado una capacidad de burlar de tal forma los análisis y a los analistas que desconcierta. Los hechos van a una velocidad y responden a unas lógicas que, a menudo, sobrepasan las herramientas de quienes la estudian.

Todo lo anterior tiene una explicación que, dentro y fuera de Venezuela, hemos tardado en entender y asumir: que los instrumentos de análisis no están hechos para medir o prever el mal, el ejercicio abierto y creciente del mal político, que es el signo primordial del poder en Venezuela. En Venezuela no gobiernan ni la izquierda, ni una ideología, ni una coalición de revolucionarios: gobiernan facciones de delincuentes. De familias que han salido del umbral de la legalidad. De grupos que aterrorizan a sus propios seguidores. Mafias de odio ilimitado.

Ni los peores pronósticos alcanzaron a vislumbrar que la enfermedad del poder llegaría al extremo de matar de hambre, matar de escasez, matar de inflación, torturar, activar la delincuencia, destruir la producción, llevar la corrupción a niveles impensables, hacerse parte del narcotráfico, destruir las instituciones, erosionar las fuerzas armadas, crear grupos paramilitares, mentir, mentir una y otra vez, mentir hasta tal punto que ha causado un enloquecimiento generalizado: hay que haber perdido todo vínculo con la realidad para ser capaz, en el período de mayores sufrimientos que haya conocido Venezuela desde la Guerra Federal, el más doloroso y humillante de los últimos 150 años, para escribir tuits, como hacen algunos poderosos, uniformados y no uniformados, hablando de la felicidad del pueblo venezolano.

La lucha contra el mal político no es una lucha como otras. En eso se equivocan los que piensan que la acción concentrada en lo electoral es suficiente. Se equivocan, especialmente, cuando sobre el sistema electoral venezolano pesa una acusación cuyo efecto todavía no ha sido procesado: un fraude que se proponía legitimar lo que no podrá ser legitimado jamás: la asamblea nacional constituyente, en sí misma, materialización del mal político, del mal que consiste en esto: disposición a matar para mantenerse en el poder.

Como ocurre en todas las revoluciones: el poder se ha ido estrechando y concentrando. A medida que pierde escrúpulos, que violenta las barreras de la legalidad, que actúa con creciente descaro, en esa medida hay personas y grupos que abandonan o son expulsados. Pasan a engrosar la lista de los perseguidos. El que hasta ayer era un aliado, hoy adquiere el carácter de un enemigo, como el resto de la sociedad. Porque de eso trata el mal político: convierte al conjunto de los venezolanos en enemigos de la oligarquía que tiene el control del poder.

Venezuela está devastada. Es un territorio arrasado por la pobreza y la enfermedad, cuyo deterioro avanza a diario. Cada día el país se emparenta más con la pobreza estructural de la Cuba castrista. Ante el inenarrable cuadro de hiperinflación, hambre, enfermedad, escasez y delincuencia que crece a diario, la desesperanza cunde. Y surge, como pregunta inevitable y única, la del hasta cuándo: hasta cuándo se mantendrá este régimen en el poder. Cuánto más pueden prolongarse los sufrimientos de los venezolanos. Cuántos más tienen que morir para que las cosas cambien.

Estoy entre los que piensan que el régimen no es sostenible. Su inviabilidad es visible en cada esquina de Venezuela. Por ello estoy persuadido de que el cambio está en curso. No por vía del diálogo y el supuesto acuerdo electoral que saldría del mismo (insisto: no es aceptable que el derecho de votar tenga que rogarse en una mesa de negociación). Tampoco como consecuencia de un golpe de Estado. Ni mucho menos porque fuerzas militares extranjeras pudieran ingresar al territorio nacional a cambiar el gobierno. Ni como producto de una inmensa movilización del pueblo que obligue al gobierno a dimitir.

La idea que tengo es que no se producirá un gran acontecimiento que cambie el estado de cosas, de un momento para otro. No veo posible ninguna solución instantánea. Lo que sí me parece inminente es el cambio político producto de la exacerbación y la acumulación todavía mayor de problemas: protestas –como ya está ocurriendo– en todo el país; dificultades dentro de la FANB para mantener el orden y las operaciones; luchas cada día más abiertas entre los distintos reductos del oficialismo; profundización del cerco financiero internacional; dependencia creciente de las remesas y la ayuda internacional; aceleración de la paralización de la producción, el transporte público, los servicios y más.

Este escenario, de creciente empeoramiento de todos los problemas, es inevitable. El hundimiento continuará, salvo que se produzca un radical cambio de rumbo. Lo que es importante entender es que el cambio de rumbo no es una aspiración política de la oposición o de los demócratas: es una urgencia venezolana, unánime, donde confluyen los deseos tanto del reducto chavista como de la inmensa mayoría que se opone al gobierno. La presión de los partidos políticos de la oposición es solo una fuerza en el panorama. No la más decisiva. La más determinante está en la sociedad, en los sindicatos, en los cuarteles, en las iglesias, en las calles. Son esos los factores los que, de tanto sufrimiento y malestar, en cualquier momento, creo que muy próximo, impondrán el final del régimen y el paso a un nuevo gobierno, gobierno que será, se quiera o no, un gobierno de transición.

 

Venezuela Pre-insurreccional: Batalla entre Herodes y la vieja Guardia chavista por Heinz Dieterich – Aporrea – 13 de Enero 2018

heinz_dieterich.jpg1. Maduro, Ramírez y Saab

Nunca Rafael Ramírez, confidente presidencial del desarrollismo y bolivarianismo petrolero de Hugo Chávez –junto con Alí Rodríguez y Bernardo Mommer– se imaginó, que algún día su joven y simpático amigo Tarek William Saab, defensor de los Derechos Humanos, se convirtiera en su némesis.

La inesperada metamorfósis del mal poeta –pero, en su momento, buen amigo Tarek– en perseguidor, resulta de tres factores:

1. la confidencia de Fidel, de que Tarek algún día podría llegar a ser presidente de Venezuela;

2. la ilusión del poeta, de que sus servicios de Calibán (golpeador) para Maduro-Cabello-Padrino López serán retribuidos oportunamente por la troika de Miraflores, vía la concreción del oráculo del Comandante;

3. la Ley de la Revolución (Vergniaud), que estipula, que ésta, como Saturno, “devora a sus hijos” (la révolution, comme Saturne, ne dévore successivement tous ses enfants.); es decir, la inevitable “depuración” del colectivo insurgente exitoso en nuevos vencedores y vencidos, como en el caso de Stalin y Trotski, o Hitler y Roehm.

2. Ramírez versus el “Infanticida”

El camarada Ramírez, quién estaba hibernando en los acogedores entornos del Primer Mundo, mientras la economía y la democracia en Venezuela se fueron al carajo, se dio cuenta tardíamente, que los Bosses de Miraflores y su ambicioso poeta-fiscal lo habían escogido como animal de sacrificio, para ofrendarlo en el altar de la lucha anti-corrupción y, de esta manera, salvar sus pellejos en las elecciones presidenciales del 2018. No dispuesto a ser el Cordero de Miraflores, Ramírez se armó de valor y embistió a Maduro de frente. Aprovechando los muy presentes instintos católicos de los nativos, el arquitecto de la “Nueva PdVSA Roja Rojita” acusó con tierno lenguaje bíblico al “Presidente Obrero” de infanticidio de la Revolución: “Hoy día la Revolución Bolivariana, esa criatura, niña aún, es sacrificada en aras del poder, de mantener los privilegios, la prepotencia y la ceguera de Herodes”.

3. La Ley de Herodes

La astuta referencia bíblica de Ramírez a la ley de Herodes, que fácilmente encuentra eco en una población permeada profundamente por el adoctrinamiento católico, da con la esencia del conflicto venezolano: la incestuosa reproducción de las clases dominantes y castas en el poder y su brutal bloqueo de todo intento de transformación social y democratización “desde abajo”. Donde erra Ramírez, es en la afirmación de que Herodes actuó por prepotencia y ceguera. Herodes el Grande era un consumado político y vasallo de Roma, una encarnación fiel de Il Principe de Maquiavelo, que ejecutaba en forma prototípica una ley fundamental de la evolución política humana: la monopolización y perpetuación de las élites dominantes en el poder, al precio que sea. La troika burguesa de Miraflores, Maduro, Cabello, Padrino López, actúa con la lógica de este principio de organización clasista humana, cuyo parangón animal se encuentra en el infanticidio de los leones.

4. La Lista Nazionale

La acusación de Ramírez contra Maduro es, por supuesto, correcta. La decapitación jurídica-política de los partidos y líderes de la MUD por el triunvirato gobernante, es el equivalente funcional de la medida de Herodes. Es una estratagema, que aprovecha la eterna verdad de las elites dominantes: que, al quitarle a la manada sus líderes, al des-cabezarla física o virtualmente, ésta se convierte en una turba fácilmente dominable, porque su comportamiento se vuelve caótico o robótico. La misma fabricación de la Asamblea Nacional Constituyente y las futuras elecciones presidenciales (2018), concebidas, sin duda, al estilo de la Lista Nazionale (1924) de Mussolini, ilustran esa “férrea ley de la oligarquía” (das eherne Gesetz der Oligarchie, R. Michels) y de los conquistadores del poder. La nostálgica interrogante de Ramírez, de cómo fue que la Vieja Guardia –los grognards de Chávez– perdió el control del proceso, es la clásica pregunta de los vencidos. De Gorbachev a Yeltsin, y de la centroizquierda latinoamericana a Rousseff, Lula y Kirchner.

5. The winner takes it all

En su más reciente artículo, el líder bolivariano pregunta (Aporrea, 7.1.2018): “¿Como fue que llegamos a esta situación?” La respuesta es evidente y el mismo Rafael la sabe. Que no la explicite es humanamente comprensible; pero, políticamente, es un error. Se llegó a esta situación, porque el Comandante Hugo Chávez nunca preparó una vanguardia revolucionaria que pudiera conducir el proceso de transformación del país, en caso de su ausencia. No la preparó a nivel de Estado, ni de Partido, ni de la sociedad. Cuando se acercó su trágico fin físico, provocado o natural, la ausencia de estructuras sólidas y eficientes de decisión generó un vacío de poder. La Vieja Guardia, en lugar de preparar la toma del poder para terminar la obra del fundador, se quedó pasiva. Carecía de la visión estratégica napoleónica en la batalla de Waterloo, de arriesgar todo en un último esfuerzo. Sin audacia, ni estrategia, dejó el campo libre a una camarilla oportunista, que se apoderó rápidamente del proceso de transición. Por su manifiesta ineptitud, ambición y falta de ética, era inevitable, que esa camarilla llevara el proyecto desarrollista de Chávez al colapso. Ahora, a la Vieja Guardia orillada y hostigada, solo le queda recitar la canción de Abba, cuyo título citamos arriba: “I’ve played all my cards and that’s what you’ve done too. Nothing more to say, no more ace to play.”

6. Transiciones: Rusia, Cuba, China, Venezuela

Consciente de su frágil estado de salud y de los peligros de involución de la Revolución soviética, Lenin trató de blindar el proceso de transición a fines de 1922. Identificaba el gran peligro para la revolución en la fracción y praxis del Secretario General del Partido, Iósif Stalin y trató de evitar que heredara el poder. Trágicamente, la muerte temprana de Lenin y la incapacidad de vanguardia de Trotski, malograron la estrategia de salvación del proceso (ver testamento de Lenin). En consecuencia, el jacobinismo estalinista logró usurpar a la Revolución Soviética y la destruyó.

En Cuba, la Revolución contó con una moratoria, por la feliz circunstancia de que Raúl podía llenar el vacío que dejó Fidel. Sin embargo, la moratoria es transitoria para el único régimen socialista (del Siglo 20) de América Latina, porque en Abril del 2018 se cierra el ciclo de la era Fidel-Raúl. En China, Deng Xiao Ping evitó el colapso de la Revolución mediante la implementación de la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin, que Xi pretende elevar al Socialismo Universal del Siglo 21. En Venezuela, la transición de la Quinta República al Socialismo del Siglo 21, terminó en una grotesca dictadura burguesa, reminiscente de la época de Yeltsin en Rusia.

7. Venezuela: la transición fallida I

En la transición venezolana, era obvio, que el “maoísta” y rufián sindical Maduro no “daba el ancho” para garantizar la evolución de la Revolución. Por lo tanto, y pese a los intereses particulares del Caribe y dos potencias mundiales, el Presidente nunca debía haberlo colocado en la cúspide del poder. El apparatchik Diosdado Cabello, quién se auto-catapultó al centro del poder, fue peor. Fiel creyente de los métodos de la Cosa Nostra, de que la cooptación de los líderes de un partido revolucionario debe ser por la nomenclatura –no mediante elecciones– nunca debía haber ocupado un cargo clave en la organización de la Revolución Bolivariana. Al igual que el nombramiento de Jorge Arreaza como Coordinador de la Escuela de Cuadros del Sistema de Formación Socialista Simón Rodríguez del PSUV, que ya indicó claramente la desnaturalización de la Revolución hacia la parodia tragicómica.

8. Venezuela: la transición fallida II

La corresponsabilidad del desastre corresponde, por supuesto, a la Vieja Guardia del oficialismo, que se calló la boca ante los errores del proceso. Lo que Rafael Ramírez, José Vicente Rangel, Jorge Giordani et al le critican hoy al Madurismo, es el resultado de un largo cáncer de oportunismo que destruyó al movimiento-partido. Cuando empezó la “depuración” del proceso –el Thermidor de la derecha– no hubo resistencia de los auténticos revolucionarios: ni siquiera en el affaire Dreyfus de la Fuerza Armada Bolivariana, la persecución del General Baduel. La derecha pudo poner impunemente a la persona, que había salvado a la Revolución y decenas de miles de vidas, ante el pinochetazo venezolano —como reconocieron Fidel y Hugo Chávez en su famoso telefonema, publicado en el Granma– en la cárcel, sin que apareciera ningún Zola para protestar. Este fue el punto de quiebre y viraje moral de la Revolución: el Thermidor triunfante de la nueva socialdemocracia venezolana, travestiada de bolivariana, socialista y chavista. Si Rafael Ramírez teme ahora, que el triunvirato le aplique la ley de Saturno, debe recordar, que el momento de parar la instalación de ese mecanismo se le pasó hace muchos años.

9. ¿Qué va a pasar?

La segunda pregunta de Ramírez es: “¿Qué va a pasar?… El Comandante, creó mecanismos para la defensa de nuestra revolución, de la Quinta República. ¿Dónde están? ¿Se va a perder todo este esfuerzo? Ya el retroceso es brutal.” Nuevamente, la respuesta es clara. Los legítimos y legales mecanismos de defensa de la revolución ya no existen. Por una parte, los usurpadores socialdemócratas del poder controlan antidemocráticamente el aparato de Estado (división de poderes, constitución etc.). Por otra, la identificación de las masas con su líder y su proyecto, que era el sostén fundamental del poder de Chávez, se ha desvanecido. Hoy día, el poder oficial está repartido entre la vieja (Ramos Allup) y la nueva socialdemocracia (la troika tóxica) venezolana, en un modelo de dominación sostenida sobre la mentira, las bayonetas y los dólares.

¿Qué propone Ramírez ante esta correlación de fuerzas? ¿La alianza con los neo-mantuanos que complementan el arco de poder de la clase política venezolana? Parece, que no. Dice que “lo único que salva a este proceso, a nuestro pueblo, es Chávez, su legado, su obra y la conciencia que sembró en los más pobres, en las instituciones que creó, en los soldados, trabajadores, en el Poder Popular”. Es decir, no tiene propuesta. Nuevamente, en este momento estratégico –como en el quiebre moral del proceso, el encarcelamiento del General Baduel, y en la usurpación de la transición, a la muerte del Comandante Chávez– la Vieja Guardia se queda sin praxis de vanguardia. Ante el poder de la Razón cínica, apela a fantasmas de salvación.

10. Chávez, Ramírez y Stalingrado

Encerrado en su Stalingrado económico-político de una megainflación del 2,600 por ciento (2017); con una PdVSA destruida; sin líquidez, ni moneda internacional; con creciente aislamiento global, sin proyecto económico –más allá de sus nuevas estupideces de voodoo economics, recomendadas por sus asesores económicos analfabetos españoles, como el Petro, las granjas de minería, etcétera– ni político, la troika tóxica está buscando condiciones de rendición aceptables, en las negociaciones secretas de Santo Domingo.

En estas condiciones, la frase de Ramírez, de que “lo único que salva a este proceso…es Chávez”, sólo puede tener dos significados reales: un levantamiento militar contra el estancado régimen burgués, como el “bolivariano” de febrero del 1992; o una insurrección popular, como la que derrotó a la dictadura militar de Abril 2002. Lo que falta en ambos escenarios actuales, es el ingrediente decisivo: el líder-mártir que derrota a los Herodes tropicales, en beneficio del pueblo.

 

Aportes para entender el interregno por Pedro Villaroel – FACES – Diciembre 2017

 

“Los movimientos totalitarios usan y abusan de las libertades democráticas con el fin de abolirlas”_ Hannah Arendt_

Los venezolanos asistimos no a una época de crisis sino a una crisis epocal. Crisis que se manifiesta por un extravío de los fundamentos y valores que constituyen la voluntad histórica de cambio en la nación venezolana.

Este fenómeno ha sido una constante en el proceso de constitución del ser venezolano, asimilado al ethos cultural europeo, a través de la conquista española y, posteriormente, por la incorporación y asimilación de los elementos constituyentes del modelo civilizacional francés, producto de su revolución y su legado filosófico por la élite mantuana criolla, que deriva en fractura, desarraigo y desencuentro con los fundamentos iniciáticos de nuestra razón primera.

Esto marca sin duda una propensión a recurrir permanentemente a elementos externos que nos den razones para poder entender nuestros desencuentros de existencia.

En otras palabras, el conflicto permanente entre los problemas derivados de nuestra existencia, de nuestro ser y nuestras emociones y los componentes de fundamento, de orden y raciocinio por el otro lado.

Nuestro acercamiento a la racionalidad que constituye el mundo moderno es entonces epidérmico. Es un acercamiento de externalidad, carente de mundo interior, de una subjetividad producida y sanforizada en la modernidad. Hemos transitado un periplo de constitución y reconstitución permanente de nuestro existenciario. Una especie de mito sisifico de un eterno comenzar, de un eterno partir de cero, de una ahistoricidad aterradora. Todo se constituye a partir de algo que no se sabe dónde comenzó y por ende, dónde terminará. Momento clave en la aparición de una constante cultural casi arquetípica del cómo vaya viniendo vamos viendo.

Trato de auscultar la imposibilidad de encuentro entre las formas aluvionales de existencia propias de nuestro entorno y la cultura occidental a la que irremediablemente pertenecemos. Esta fractura pudiera advertirnos el contraste entre razón y voluntad ciega natural, entre fundamento y emoción, entre política y estética.

Nosotros, muy a la venezolana, tenemos una característica forma de estar sin ser, muy parecida a lo que hace unas décadas atrás planteó nuestro dramaturgo José Ignacio Cabrujas, una concepción de hotel, de campamento, de desarraigo estructural.

He planteado una forma de estar y no una forma de ser, hago la distinción porque nuestro acercamiento a la modernidad es de carácter óntico y no ontológico. Nosotros nos hemos acercado al mundo moderno a través de sus productos y no de su esencia.

Este cuento largo, esta reflexión previa, tiene como propósito permitir asirme de elementos de comprensión de los fenómenos que estamos atravesando en este interregno y desde allí observar los comportamientos y las acciones de los distintos actores y el liderazgo político propios de la Venezuela de este momento, para poder entender desde dónde intentan construir social y políticamente un bloque mayoritario aquellos factores que constituyen polos antagónicos.
La dirigencia política opositora luce aislada, prescinde de la experiencia emocional y social del alma y el ser venezolano, no conecta, no construye tampoco una posibilidad de conexión con el ideario emocional, con la sociedad venezolana actual, no transita en su día a día social. La ausencia de esta conexión produce una incapacidad de constituir elementos racionales esperanzadores.

El oficialismo por su parte, conecta eficientemente con el producto más elaborado y mejor desarrollado de los últimos años: la pobreza. Su conexión emocional es retórica, su verdadera razón es de carácter técnico, utilitario e instrumental, prescinde del factor humano o humanitario. Son grandes administradores de la necesidad creada, con propósito definido de control político y social de la gran masa. Su arquitectura de dominio se desarrolla e instrumenta a través del carnet de la patria, las bolsas clap y los puntos rojos.

La expresión electoral en el lado opositor es de ausencia de mensaje, de relato articulador con las necesidades fundamentales del venezolano. Por tanto es abstracto, una especie de nebulosa, de limbo, que trasmite una sensación de incertidumbre, de ambivalencia, de abandono y vacío.

Por el lado oficialista cada evento electoral es una nueva oportunidad para la apertura del granero, del pan y el circo. Se abre la bodega, valga decir los puntos rojos. Es un día de festín condicionado claro está, por el voto y su instrumento, el carnet de la patria. La masa se mueve en busca de alimento, el voto se convierte en mercancía imprescindible para asegurarse unas horas de alimento. No hay mensaje ni relato, hay control político, se impone un estado de vigilancia total.

La lógica que caracteriza el accionar de estas propuestas antagónicas son cara y contracara de una herencia cultural que reproduce permanentemente un modo de relación con el ciudadano caracterizado por la agresión, por la asfixia, por el irrespeto y el engaño que se traduce en limitar la participación de estos en el desarrollo de su entorno y sus formas de vida.

La referencia a esta crisis epocal como un interregno, es `precisamente con el propósito de dibujar un poderoso movimiento del sustrato de nuestro fundamento cultural. Esto implica la erosión de las prácticas políticas, de las formas de relación con el otro, de la convivencia, de la cosmovisión, de la representación, de la sensibilidad, de las formas de organización social e institucional. En fin, de todo aquello que compone el hábitat humano de este tiempo.

El Carnaval del poder por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 11 de Noviembre 2017

8El poder tiene sus tentaciones y produce sus monstruos. La democracia los restringe y sabe salir sin traumas de los gobernantes que son indeseables hoy, aunque amados ayer; eligen a otro y se acabó.
En las autocracias la agonía del dictador se convierte en matadero para el país, porque su poder perpetuo vale más que la gente. Hitler al final decía que si el pueblo alemán no era capaz de defender el Tercer Reich con su vida, no era digno de seguir existiendo. Como Gadafi: “Todo el mundo me adora” y, si no, muerte a los traidores. Los que ayer lo adoraban hoy gritan: “Queremos que se vaya, no podemos aguantar más”, “han sido 42 años de represión, no tenemos nada. Todo el dinero, todas las tierras, todos los edificios… todo es suyo”, “queremos que nuestro país nos pertenezca”.
A los dictadores disfrazados de mesías salvadores, hoy en Libia, ayer en Egipto y Túnez, se les cae la máscara en este carnaval del poder.Los gobernantes terminan su mandato, y próximamente lo hará el nuestro. ¿Democráticamente y en paz, o trágicamente, como los dictadores? Es la pregunta hoy en Venezuela.Llegaron en nombre de los pobres, para acabar con la corrupción y liberar a los oprimidos.Luego se apropiaron de todo el poder para el mesías y, disfrazados, jugaron a la perpetuación en el poder. En Libia, en Egipto, en Cuba… desde la “revolución” formaron dinastías familiares, se olvidaron de los pobres, ignoraron las necesidades de los jóvenes y se apropiaron de las riquezas del país ­miles de millones de dólares­ para ellos, su familia y su camarilla.
En Venezuela, a pesar de la miseria real y del fracaso de este modelo insensato e inviable, continúa la máscara retórica “revolucionaria”, como la música en el naufragio del Titanic.
Piensan que es invencible la mentira presentada con gráficos, láminas “científicas” y econometría, o con elocuencia demagógica revestida de bella propaganda pro agricultura con inexistentes campos floridos, siembras cargadas de cosechas y cientos de miles de viviendas soñadas… Pero no hay Carnaval eterno y el Miércoles de Ceniza “en polvo te has de convertir”.
Caída la máscara de las promesas por incumplimiento, se revela la cruel realidad venezolana, con producción paralizada, importaciones desbocadas, ineficacia, corrupción e inflación. Luego de 12 años, no bastan la mentira, el miedo y el clientelismo con altos precios petroleros para perpetuarse. El Gobierno venezolano ha fracasado; lamentable es su realidad y peor su proyecto, empecinado en implantar un estatismo a la cubana. Guardan en la nevera la Habilitante y decenas de leyes aprobadas a medianoche e inconstitucionalmente, listas para imponerlas cuando el país esté distraído. Sin propiedad privada, ni productividad, sin descentralización y con todo el poder para el jefe.
Esa fórmula de nuestra “revolución” ha fracasado en todas partes y la miseria cubana sin libertades es su última muestra, después de Gadafi. Razón tienen los obispos cuando advierten: “Las autoridades del Estado no pueden asumir el control total de la vida de las personas, y tampoco establecer las condiciones para eternizarse en el ejercicio del poder. Es contrario a los valores cristianos, a los derechos humanos y al sentido común destruir al que piensa diferente o condenarlo al silencio”.
El cambio pacífico depende de las virtudes de los demócratas y de la visión de sus líderes, de su rápida unión en lo fundamental y su apertura a los demócratas de todo color, con un candidato visible y claro, con una propuesta que entusiasme, aglutine y movilice al país para el cambio el año que viene. La mayoría se siente amenazada y quiere cambio, pero le parece que los líderes andan dispersos y distraídos en sus pequeños intereses. No es toda la verdad, pero sí la percepción de muchos que necesitan ver señales positivas inequívocas. Necesitamos llegar a las Navidades con un candidato único, elegido democráticamente en primarias y con un mensaje claro, afilado y rotundo. Todos los que quieren ser candidatos que se midan en primarias cuanto antes y luego apoyen al ganador para lograr lo único imprescindible. Las tentaciones del poder también viven en la oposición, aun en los que tienen menos probabilidades, pero hay que vencerlas. La población está impaciente y mañana será tarde

Necesidades políticas de Venezuela por Luis Ugalde S.J. – 14 de Noviembre 2017

Unknown-1Hoy tenemos mucha oscuridad con pocas luces y moral. Estamos frente al abismo con algunas necesidades políticas de vida o muerte para lograr un futuro democrático de esperanza. Nombraré algunas.
Venezuela necesita:
1-Salir de este régimen con su modelo político y económico ruinoso y empezar de inmediato a superar la acelerada y espantosa crisis social, política y económica.
2- Un consenso con gran unidad en torno a la manera de parar la ruina económica productora de miseria social, y poner las condiciones que promuevan las inversiones nacionales e internacionales indispensables para la recuperación y reactivación de miles de empresas productivas.
3- Retomar la Constitución y los derechos humanos consagrados en ella, como punto de encuentro y base para activar las virtudes ciudadanas y valores solidarios.
4-Que predomine una Fuerza Armada decidida a respaldar el restablecimiento de la Constitución y su democracia frente a la dictadura.
5-Un gobierno de transición de unidad nacional con el fin de preparar las bases y condiciones indispensables para la elección de un gobierno democrático de reconstrucción. O un presidente electo para la “salvación nacional”, que trascienda a los partidos, pero con apoyo y compromiso de estos con un gobierno que responda a la emergencia social.
6- Apoyo internacional excepcional, como lo requieren los países luego de una devastadora guerra o de un terremoto de destrucción masiva.
7- Una movilización interna e internacional en torno a la ayuda humanitaria indispensable e inmediata para el logro de comida y medicinas de primera necesidad.
8- Una nueva esperanza nacional con movilización de conciencias y grupos descentralizados, sacando cada uno lo mejor de sí, rompiendo exclusiones y tendiendo puentes que activen la solidaridad reconstructora.

Ante necesidades tan evidentes, nadie que piense en el bien de Venezuela entera, debiera estar en desacuerdo.

Pero la política no se puede contentar con enumerar las necesidades, su responsabilidad es hacer que lo necesario se haga posible y convertir lo posible en realidad.

En el paso de lo necesario a lo posible nos encontramos con que los actores sociopolíticos están exigidos por otras necesidades e intereses propios.

Intereses propios:
1-Los maduristas dan prioridad de vida o muerte a la imposición y perpetuación de su poder absoluto.
2-Varios líderes de la oposición sienten que ha de ser él y más nadie quien presida el cambio, con apoyo de los demás.
3-Los empresarios parecen demasiado agobiados y dedicados a salvar lo suyo.
4-Mucha de la población frustrada y sufriente parece estar pensando en sobrevivir agachando la cabeza o en escaparse del país.

Pero contra toda apariencia la derrota puede ser una buena cura contra la ceguera y nos puede volver a la sensatez y unión.

Necesitamos producir signos radicales de conciencia democrática que, tomando en serio las necesidades básicas del país, sean capaces de convertirlas en metas de acción y proponer, por ejemplo, que otro -y no yo- sea el próximo presidente. “Yo y mi grupo” no pueden ganar y menos gobernar solos y reconstruir el país.

El gobierno está demasiado cegado blandiendo sus tramposos triunfos electorales que le impiden caer en la cuenta de su espantosa e irremediable derrota económico-social: La miseria social, el cerco internacional y el sufrimiento de la población lo atrapan.
Está acabado pero busca someter por resignación y miedo. Concentrado y obsesionado en la erradicación de la Asamblea Nacional y en la legitimación de la anticonstitucional y dictatorial Asamblea Constituyente; no como una institución más, sino como el poder supremo supraconstitucional que puede eliminar todo lo que no se someta y se arrodille. Que los resultados electorales solo sean válidos si reciben la bendición de la dictatorial Constituyente.

Ante esta dramática realidad, es absolutamente necesaria la unión básica en el país, con decidido apoyo internacional de los gobiernos democráticos, que no se conseguirá sin una unidad política interna trascendente y sólida donde los intereses particulares estén sometidos al esfuerzo excepcional para la salvación nacional
Nota.- Es necesario presionar en todos los frentes. La negociación con acompañamiento internacional será buena si se exigen las condiciones democráticas (que el régimen no quiere) para la próxima elección presidencial y restablecimiento de la constitución. El régimen ha demostrado que puede producir o violentar cualquier resultado, por eso los mayores partidos políticos y agrupaciones se niegan a acudir a las inmediatas elecciones tramposas de alcaldes. Por otra parte muchos demócratas están horrorizados ante la alternativa de entregar su alcaldía con más de 80% población opositora. Esto llevará en la práctica a una especie de conducta dual:

1) Unos no votarán y deberán concentrar esfuerzos en levantar con fuerza nacional e internacional una bandera que exige condiciones para las elecciones presidenciales y para el cambio de régimen.

2) Otros irán a votar con la movilización local descentralizada de la sociedad civil.

Inevitablemente ocurrirán las dos cosas incluso en un mismo partido. Lo importante es no caer en acusaciones después de la votación que impidan formar una unidad mayor para el indispensable gobierno de salvación nacional.

Cuatro pasos indispensables para la recuperación espiritual y material de Venezuela por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 18 de Octubre 2017

gse_multipart55967En un escrito anterior ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2017/10/venezuela-debe-regresar-las-calles-el.html dije que en Venezuela deberán suceder cuatro eventos como condición indispensable para recuperar la dignidad y lograr la redención del país. De seguidas paso a comentarlos en mayor detalle:
1. Los miembros principales de la narco-dictadura deberán ser investigados, enjuiciados y castigados por sus horribles crímenes contra el país
Ciertamente hay, por dar un número documentable, unos 600 militares y civiles que deben ser investigados y enjuiciados por su papel en los crímenes que el chavismo-madurismo han cometido en contra del país. Una primera lista de miembros y amigos del régimen que deberían ser objeto de una investigación debería incluir, según la información de dominio público sobre ellos, a: Nicolás Maduro, Cilia Flores, Adán Chávez, María Gabriela Chávez, Diosdado Cabello, Jorge Giordani, Elías Jaua, Rafael Ramírez, Ali Rodríguez Araque, Néstor Merentes, Eulogio Del Pino, Pedro Carreño, Calixto Ortega, Maikel Moreno, Jorge Rodríguez Gómez, Delcy Rodríguez Gómez, Tibisay Lucena, Tarek William Saab, Tareck El Aissami, Alejandro Andrade, Vladimir Padrino López, Hugo Carvajal, Ramón Rodríguez Chacín, Antonio Benavides Torres, Jorge Carneiro, Néstor Reverol, Ernesto Villegas, Isaías Rodríguez, Wilmer Ruperti, Henry Rangel Silva, José Vicente Rangel, Mario Silva, Luis Britto García, Darío Vivas, Earle Herrera, Maximilien Sánchez Arvelaiz, Roy Chaderton Matos, Francisco Rangel Gómez, Francisco Arias Cárdenas, Jorge Valero, Jesse Chacón, Wilmer Castro Soteldo, Carlos Mata Figueroa, José David Cabello, José Gregorio Vielma Mora, Jacqueline Farías, Héctor Rodríguez, Ricardo Sanguino, Justo Noguera Pietri, Luisa Estela Morales Lamuño, Eladio Aponte Aponte, María Iris Varela, Arcadio Delgado Rosales, Aristóbulo Istúriz, Gladys María Gutiérrez Alvarado, Francisco José Ameliach Orta, Elvis Eduardo Hidrobo Amoroso, (a) Elvis Eduardo Amoroso, Freddy Bernal, Francisco Antonio Carrasquero López, Andrés Guillermo Izarra, William Alfredo Castillo Bolle, Eleazar Díaz Rangel, Desiré Santos Amaral, Héctor Alberto Dávila Mendoza, José Salamat Khan Fernández, Eudomar Rafael Tovar, Rodolfo Clemente Marco Torres, Jorge Alberto Arreaza, Miguel Eduardo Rodríguez Torres, Gustavo Enrique González López, Iván Rafael Hernández Dala, Alexis López Ramírez, Rafael Alfredo Sarría Díaz, Danilo Díaz Granados, Adrián José Vázquez Figueroa, Roberto Rincón, Hermann Escarrá Malavé, Haiman El Troudi, Elías Eljuri, Carlos Aniasi Turchio, Diego Molero, Ramón Carrizales, Lucas Rincón Romero, Samark López Bello. Para llevar a cabo esta investigación y enjuiciamiento deberá crearse una organización autónoma, integrada por expertos venezolanos y extranjeros que preparen los documentos de apoyo al proceso. Bajo ningún concepto deberá negociarse una Ley de Amnistía, lo cual sería una aberración y en la cual ya hay gente sin escrúpulos trabajando.
La razón de este proceso es sencilla. La impunidad garantizaría el retorno de la pesadilla. Si no hay castigo es seguro que dentro de pocos años tendremos en Venezuela otro Chávez u otro Maduro, probablemente un miembro de la pandilla chavista que regresará al país con su dinero mal habido ya lavado y utilizado para financiar su campaña presidencial.
Venezuela no podrá recuperar su dignidad como Nación y su posición en el mundo civilizado si no hay castigo para los culpables del desastre

2. La Fuerza Armada venezolana, este inmenso parásito que se ha chupado a Venezuela como parte de la pandilla chavista, deberá ser objeto de una purga ejemplar y de una reducción en su tamaño, cuando no de eliminación total, admitiendo que este paso no será fácil de lograr
Nadie podrá acusarme de exageración cuando digo que la Fuerza Armada venezolana es un cáncer primario de la sociedad venezolano. Ello no es un fenómeno exclusivo de la etapa chavista-madurista pero es en esta etapa que se ha manifestado en toda su virulencia, en todo su horror. Nunca antes en nuestra historia se había visto el espectáculo de una fuerza armada comandada por traidores a su misión y a la constitución, integrada por oficiales ladrones, contrabandistas o narcotraficantes, cómplice descarado de una dictadura o arrodillada frente a un gobierno extranjero como el cubano. La dictadura venezolana es un híbrido en el cual los militares ocupan posiciones claves y se han adueñado de los negocios más productivos de país, la mayoría de ellos ejercidos de manera criminal, ver: http://runrun.es/nacional/venezuela-2/249995/militares-consolidan-su-poder-economico-con-11-companias-creadas-por-gobierno-de-maduro.html . Mientras una organización como esta continúe activa en el país, actuando de esta manera, Venezuela seguirá siendo un país de medio pelo, atrasado y esclavo de las pandillas criminales armadas.

3. La Venezuela post-chavista deberá abrirse al mundo democrático en busca de ayuda, eliminando toda asociación con los gobiernos forajidos del planeta, desconociendo aquellos arreglos financieros que se hayan hecho al margen de la constitución venezolana
Venezuela tiene casi 20 años atada a los regímenes forajidos del planeta: la Cuba de los Castro, la Siria de Asad, la Nicaragua de Ortega, la Libia de Gadafi, etc. La combinación de esta perversa alineación con la ineptitud y corrupción del régimen chavista ha colocado al país en los últimos lugares sociales y económicos. Se impone una total ruptura con este mundillo de atraso y de miseria. Un nuevo gobierno democrático deberá emprender el regreso de Venezuela a la comunidad civilizada de naciones, estableciendo relaciones económicas, sociales y políticas con los países desarrollados o en desarrollo democrático. Aquellas transacciones financieras hechas con países extranjeros que prueben ser ilegales deberán ser desconocidas y los funcionarios responsables debidamente castigados por la justicia.

4. Deberá llevarse a cabo un profundo cambio actitudinal en la sociedad venezolana en lo concerniente a los derechos y deberes de sus miembros. Si ello no sucede el país quedará indefinidamente relegado a los peldaños inferiores del desarrollo, junto a los países más miserables del planeta.
Los venezolanos debemos de dejar de pensar en soluciones mágicas para el país. No es posible escapar a la pobreza a fuerza de limosnas y subsidios, como lo quiso hacer el difunto, sin educarnos y trabajar. No es posible ser una potencia mundial, como lo pregonaba el corrupto difunto y lo pregona todavía el payaso que ocupa la presidencia. No es posible ser un país soberano e independiente arrodillándonos frente a Cuba. No es posible ser médico o ingeniero a base de una educación fraudulenta, como la que han creado las universidades “bolivarianas”. No es posible seguir pensando en nuevas asambleas constituyentes o nuevas constituciones cuando lo realmente necesario es un cambio actitudinal de los venezolanos frente a sus derechos y deberes ciudadanos.
Venezuela tendrá que convertir a su gentío, a sus masas ignorantes e indiferentes, a sus legiones que lo esperan todo del estado benefactor, en ciudadanos. Eso se puede lograr mediante un programa nacional de largo alcance, ver: https://www.lapatilla.com/site/2017/06/12/gustavo-coronel-la-fabrica-de-ciudadanos-es-clave-para-nuestro-progreso/

Estos cuatro pasos no son los únicos pero sin ellos no será posible salir del pantano en el cual chapotea la nación venezolana, un pantano de atraso, miseria, ignorancia, corrupción y mediocridad. Es necesario vernos en el espejo tal cual somos, basta de mentiras piadosas, de atajos dañinos, de sueños irrealizables, de promesas incumplibles.

Educarnos, trabajar, esa es la única vía que conduce al progreso. No hay otra. ¿Lo comprenderemos algún día?

El día después por José Toro Hardy – El Nacional – 28 de Septiembre 2017

Unknown“The Day After” (El día después) fue una famosa película protagonizada por Jason Robards y John Lithgow presentada por la cadena ABC en 1983. Se refería a una guerra nuclear entre la OTAN y el Pacto de Varsovia. Pero de ese film sólo pretendo tomar prestado el título.

“El día después” que me viene a la mente se refiere a lo que habrá que hacer en Venezuela después de esta etapa de locura. Vale la pena volver atrás las páginas de la historia para entender lo que fuimos y con angustia comprender lo que se ha destruido en este irracional holocausto revolucionario.

Según Asdrúbal Baptista el Producto por Habitante en Venezuela para 1920 era de apenas $ 170. Estábamos sumidos en la más absoluta miseria. La expectativa de vida de un venezolano al nacer era de 30 años. Más del 80% de la población era analfabeta y el 50% vivía de lo que producía en sus conucos, del trueque o lo que cobraba en fichas en los latifundios. Las vías de comunicación eran el mar y los ríos. El valor total de las exportaciones venezolanas era de apenas Bs 167 millones.

Sobre aquella economía paupérrima se abalanza de la noche a la mañana un producto que vendría a cambiarlo todo: el petróleo.

Comienza entonces una aventura fascinante: Venezuela. Los venezolanos ya no recordamos que durante 60 años seguidos -entre 1920 y 1980- fuimos la economía del mundo que más creció. En un lapso asombrosamente corto fuimos capaces de lograr lo que otras naciones tardaron muchos siglos en alcanzar. Éramos la envidia del mundo, el país del futuro.

Ya para 1947, según cifras de la ONU (National and per Capital Income in Seventy Countries, NY 1947) Venezuela era el cuarto país del mundo con mayor Renta Media per cápita, sólo superado por EEUU, el Reino Unido y Francia, pero muy por encima de Alemania, Italia, Japón, China, URSS y muchos otros.

El Franco suizo y el Bolívar venezolano eran las dos monedas más sólidas del planeta. La inflación era, a todos los efectos prácticos, inexistente. En un lapso increíblemente breve fuimos capaces de erradicar el paludismo, el mal de chagas, la anquilostomiasis, la tuberculosis, la difteria e infinidad de enfermedades endémicas y epidémicas. Llegamos a tener tasas de mortalidad similares a las naciones desarrolladas pero con la tasa de natalidad de los países pobres, con lo cual la solución de los problemas sociales era una meta elusiva. Electrificamos el país y construimos la segunda mayor represa del planeta: Guri. Llenamos la geografía nacional de carreteras, autopistas, caminos vecinales, acueductos, cloacas, hospitales, puertos y aeropuertos y los servicios públicos se extendían. Por todas partes surgían escuelas públicas y privadas, así como también universidades. Para 1980 el analfabetismo en personas mayores de 25 años era del orden del 2%. El nivel de vida mejoró exponencialmente. El sistema financiero crecía a ritmo impresionante y nuevas industrias, apoyadas por créditos blandos del Estado, nos permitían avizorar que Venezuela podría incorporarse al privilegiado grupo de las naciones desarrolladas. Estábamos sembrando el petróleo.

Nuestros jóvenes, con una formación excelente lograda en nuestras universidades, viajaban con becas de la Fundación Mariscal de Ayacucho a realizar estudios de post grado en el exterior con el objetivo de regresar a volcar sus conocimientos en su propia patria donde tenían un futuro promisorio.

En algún momento comenzamos a torcer el rumbo y después nos hundimos en el marasmo revolucionario. Cuando los errores que se cometen son percibidos con amargura pero a tiempo, las sociedades pueden retomar el camino del progreso. Muchos países sufrieron tragedias peores a la nuestra y lograron levantarse.

Recuperemos la fe en nuestro futuro. ¡Sí, sí podemos! Invito a los jóvenes a soñar nuevamente con Venezuela. Espero que hayamos aprendido la lección. Fueron años de locura y populismo que nos hicieron retroceder varias décadas. Ojalá que nunca, nunca volvamos a repetir los mismos errores.

En próximos artículos profundizaré sobre el cómo. Por ahora todo indica que esta tragedia destructiva está colapsando. El mundo entero, de manera casi unánime, nos apoya. Debemos prepararnos para la aventura vibrante de la reconstrucción. Invito a todos, en especial a los dirigentes políticos, a prepararse para “el día después”.

Este sábado Sabin Etxea abrió sus puertas a los venezolanos por Iñaki Anasagasti – 9 de Septiembre 2017

unnamed-2.jpgLa coyuntura no es favorable, informativamente hablando, para que lo que está ocurriendo en Venezuela y para que éste país centre las noticias. La dimensión de las mismas son para abrir todos los informativos del mundo. De hecho este sábado Maduro se declaraba dictador para defender la revolución, mejor dicho, la robolución bolivariana, y ha sido una más. Pero ahí está la situación catalana, los huracanes, el terremoto de México, las bombas del dictador coreano, las revueltas raciales en Estados Unidos que le quitan, a la llegada completa de la dictadura en Venezuela su demoledor protagonismo, aunque lo que está ocurriendo allí es muy grave.

Recibí la semana pasada la llamada del líder estudiantil Julen Azpiritxaga, que acababa de salir perseguido de Venezuela ante la persecución policial de la dictadura, para pedirme una sala con el fin de informar sobre lo que está ocurriendo en aquel país. Es uno de los líderes del Movimiento Estudiantil conjunto y deseaba organizar un foro “Venezuela 17”. Ante la premura, gestionamos nos dejaran en Sabin Etxea la sala grande de reuniones que tiene además la posibilidad de proyección de power point y con una acústica formidable. En el futuro buscaremos una sala municipal, para que todos los venezolanos que viven en Euzkadi se sientan concernidos en un lugar neutral porque no queremos se nos diga hacemos partidismo cuando de lo que se trata es de la defensa de la democracia y los derechos humanos, aunque uno de los presentes agradeció se abrieran, sin ningún problema, las puertas de la casa del PNV para el exilio y los emigrantes venezolanos.

Aitzbea Ramos, hija de Guillermo Ramos quien fuera locutor de la clandestinidad Radio Euzkadi que transmitió desde Venezuela, hizo un llamamiento y este sábado nos hemos reunidos unas setenta personas en dicho salón de actos, abriendo la sesión Julen Azpiritxaga que ha contado sus experiencias en los cuatro meses de manifestaciones y muertos en las calles de Caracas. Su preciso y emocionado testimonio ha sido muy aplaudido. Es un chaval de veinte años que lucha por la libertad en su país.

Seguidamente he tomado la palabra para narrarles a los presentes lo hecho en el campo de a presión internacional para mantener viva la llama de la presión y describir las distintas iniciativas que se han tomado y se van a tomar ,como la defensa de Yon Goicoechea, y criticar a Zapatero su desastrosa mediación hecha a su imagen y semejanza. He aludido a las pintadas absolutamente canallas y sin entrañas de Ondarroa y Lekeitio de “Maduro dales duro”, cuando fueron los gobiernos democráticos los que dieron refugio a los miembros de ETA puestos en aquel país por el gobierno de Felipe González, y cuando fue Venezuela la que dio asilo a los gudaris de Ondarroa y Lekeitio.

Seguidamente Carmen Beatriz Fernández, una destacada profesora universitaria de la Universidad de Navarra, venezolana, que nos ha explicado las urgencias del país cuando termine la dictadura y de como el régimen chavista ha malgastado ya tres veces el Plan Marshall que sirvió, tras la guerra mundial, para poner en pie a Europa y ha finalizado el recuento Iker Anzola contando como está organizada la diáspora, los dos millones y medio de venezolanos en el exterior, los 300 vascos que no cobran pensiones, son ya 21 meses, pero podrían cobrar la RGI, la crisis humanitaria no reconocida por el régimen y de como se hacían llegar medicamentos a un centro de la Madre Teresa de Calcuta en Catia La Mar para niños de cuatro discapacitados a través de las tripulaciones de Iberia y como ahora las tripulaciones pernoctan en Dominicana, ante la inseguridad de Venezuela, un niño de los atendidos falleció por falta de medicamentos, en esos quince días sin medicinas.. A todos se nos ha puesto un nudo en la garganta.

Se ha comentado como en las urnas que se pusieron el pasado 16 de julio en Santander, Pamplona, Donosti, Gasteiz y Bilbao hubo 3.000 votantes y de como los estudios sociológicos dicen que solo el 20% de los venezolanos que están en el exterior regresarían a aquel país con lo que la descapitalización de mano de obra cualificada es muy alarmante.

Y, tras estas cuatro intervenciones, ha habido una ronda de preguntas y respuestas siendo el debate muy vivo e interesante del que han salido varios voluntarios para trabajar así como peticiones varias.

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Al final los ponentes nos hemos sacado la fotografía que ilustra este comentario. Está Julen, cuyo aitite fue gudari y llegó a Venezuela en una de las dos barcazas que salieron de Bayona al exilio, la Donibane y la Bigarrena. Estaba Iker Anzola, cuyo aita fue comandante de un batallón del PNV, estaba quien ésto escribe, cuyo aita fue comisario del Batallón Larrazabal y se encontraba Carmen Beatriz de la universidad Simón Bolívar. Es decir, tres descendientes de gudaris acogidos en aquel país, tres ex alumnos de la UCAB y la profesora venezolana.

Eso es Venezuela para Euzkadi. País de acogida en 1939 y hoy país de emigración por culpa de una dictadura y una nación que tiene en Euzkadi unos 3.000 venezolanos que no pueden vivir en aquel país fantástico país malogrado por una dictadura cada vez más sanguinaria..

La historia de una gente que se agrupaba y ganaba por Rafael Hernández – TalCual – 25 de Agosto 2017

La mentira como fuente oficial de enfrentar a los que queremos cambio. Es increíble como mienten y no tienen sino una cara de mármol, de tabla. Este país no está para mentiras, para más engaños. Desde hace siglos aprendimos a no convencernos por los espejitos
Esta es la historia de un grupo de gente que muchas veces se agrupaba y ganaba. Pero habían otros que siempre les decían: “ustedes lo que han traído es derrota y atraso”. Y el grupo de gente se deprimía y hasta algunos empezaban a buscar argumentos para combatir a los que promovían los acuerdos y las victorias entre diversos, diferentes. La historia de cómo convertir en derrotas muchas victorias.

Esta historia tiene una serie de hechos: en el interior de los que queremos que esto cambie, tenemos un órgano que coordina nuestra acción, un vocero normalmente que indica los pasos a dar, una comunidad de personas que confía en nosotros y en un órgano de dirección: la MUD; tenemos y tuvimos un plan de gobierno alternativo.

Juntos hemos logrado victorias: elecciones 2015, movilizaciones, 16 de julio. 50 países no reconocen a la Constituyente y sus soluciones.

Un sector moderado y otro radical que quiere promover solo calle.

Un colectivo del país (90%) que quiere cambio.

Amamos el país y el futuro

Pero la estrategia positiva tiene que “los rusos también juegan” y entonces permanentemente hay estrategias desde el oficialismo para promover confusión y depresión. Como ahora. Una promoción de la división al interior de nuestra unidad. Desde adentro de los que queremos el cambio y desde el madurismo. Sectores oficialistas que con su poca palabra incumplen acuerdos de negociación anterior.

La mentira como fuente oficial de enfrentar a los que queremos cambio. Es increíble como mienten y no tienen sino una cara de mármol, de tabla. Este país no está para mentiras, para más engaños. Desde hace siglos aprendimos a no convencernos por los espejitos. Pero de vez en cuando vienen y nos lo vuelven a vender: espejo por oro.

Promoción de derrotas del sector gobernante que por vía de la mentira las convierten en supuestas victorias.

Decisiones tomadas por partidos nacionales nuestros que no toman en cuenta liderazgos regionales auténticos. Y generan nuevos factores de división en momentos importantes. Esto contradice un espíritu constructivo y sano. Los grandes tratando de comerse a los chicos. O las malcriadeces de los chicos.

Se hace necesario recordar que las primarias son un instrumento importante para llegar a los acuerdos no concretados en discusiones.

Necesitamos -de nuevo- tener claro nuestros objetivos generales:

 

Gobierno transitorio por Tulio Alvarez – TalCual – 22 de Julio 2017

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El CNE sistemáticamente ha obstaculizado el ejercicio de la soberanía popular y los procesos electorales tal como quedó evidenciado el 16J

El término me parece incorrecto. Disminuye la gravedad de la crisis más que constitucional que afronta el pueblo de Venezuela. Una coyuntura en la que se ha desmontado el aparato institucional del Estado. En la que lo social y económico se constituye en la mecha del explosivo desintegrador. Una situación que presenta un descojonamiento cultural y moral, en el que se invierten valores. Un marco barbárico en el que se define un Estado Forajido que violenta los derechos ciudadanos y se infringen los principios más elementales que ordenan la naturaleza de las cosas. Un Narcoestado, tal como afirma el Secretario General de la O.E.A. en su último informe.

Pareciera que la Constitución fuera el ariete de la libertad. Solo vale y se usa para estabilizar un régimen ilegítimo de origen y de accionar. Se utiliza el engañoso argumento de la literalidad del Texto Fundamental para afirmar que lo no escrito no existe; olvidando la sustancia, la historia y justificación de un derecho que nació para dar vida, libertad y propiedad al ser humano. Un derecho cuyo soporte inicial fue la soberanía del Pueblo y la rebelión, causa y origen de la Revolución Francesa y las revoluciones en América. Y la Asamblea Nacional representa esa soberanía. Este es el punto principal para interpretar la Constitución en la búsqueda de las soluciones que no pueden estar escritas. Asumamos los siguientes aspectos:

Las sentencias 155-17 y 156-17 de la Sala Constitucional constituyen actos arbitrarios que instauran una tiranía judicial y la ruptura del orden constitucional.

La consecuencia de esta aberración jurídica e institucional socava y ultima al Estado de Derecho y al Régimen de Libertades Públicas derogando materialmente la Constitución de la República. En el ámbito interno, la Fiscal General de la República, calificó a las referidas sentencias como “un desconocimiento del modelo de Estado establecido en la Constitución y una ruptura del orden constitucional”; en lo externo, las organizaciones internacionales de resguardo de derechos humanos y los Estados en los que impera la democracia como forma de vida certificaron tal ruptura. Se dio y se mantiene un golpe de Estado continuado, de este punto se debe partir.

El artículo 233 de la Constitución establece la atribución privativa de la Asamblea Nacional dirigida a declarar el abandono del cargo de Presidente de la República como una de las hipótesis de falta absoluta que tiene como consecuencia la activación del proceso de subrogación presidencial. El concepto constitucional de “Abandono del Cargo” no se restringe al simple abandono físico del cargo, como sería salir del país sin autorización del cuerpo legislativo por un periodo mayor al preceptuado, sino que comprende la dejación de la función constitucional definida por el incumplimiento de las atribuciones enumeradas en el artículo 236 del Texto Fundamental, lo cual se traduce en la violación de la Constitución o la negativa a cumplir actos debidos de acuerdo con lo que ella misma dispone. Constitucionalmente, Maduro no es Presidente de Venezuela. Él usurpa un cargo que ejerce en forma delincuencial con mafias de variada gama.

Los Decretos NOS 2830 y 2831 del 1º de mayo de 2017, publicados en la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6295, convocando una Constituyente Comunal, están absolutamente viciados y pretenden enterrar la Constitución de 1999. No es un proceso constituyente, desde una perspectiva del derecho constitucional democrático por cuanto: a) Maduro usurpa la soberanía nacional y comete fraude constitucional al convocar la ANC para desconocer a la Asamblea Nacional; b) Maduro nombró una comisión para que le presentara un informe que ya estaba elaborado y que convirtió en las bases de convocatoria, sin consulta popular que las refrendara; c) Maduro plantea una Constituyente Comunal y de sectores con simulacros de procesos electorales y con “designaciones comunales”, en esos entes controlados por el Ministerio de Comunas en los que nadie es electo; d) Maduro ha anunciado en la práctica un régimen de anulación de la separación de poderes y violación sistemática de derechos humanos a través de un esquema asambleario que ni el mismo podría controlar; y e) No se hará referendo aprobatorio del texto y tampoco se prevé el lapso de funcionamiento del sediciente cuerpo asambleario.

El CNE sistemáticamente ha obstaculizado el ejercicio de la soberanía popular y los procesos electorales tal como quedó evidenciado el 16J. La prueba indiscutible de la contumacia electoral es la no realización del referendo revocatorio del mandato de Maduro y del proceso de las elecciones regionales. Ya está vencido el lapso de convocatoria de las elecciones municipales y no hay definición al respecto. Además, el periodo de la mayoría de los rectores está vencido.

En lo que respecta al Poder Ciudadano, el cargo de Contralor General de la República se encuentra vacante y la Asamblea Nacional no designó a quien hoy usurpa esa función. Al mismo tiempo, existe una controversia entre la Fiscal General de la República y el Defensor del Pueblo sobre la legalidad de sus actuaciones que deriva en la ilegitimidad de las actuaciones del Consejo Moral Republicano.

El 16J se produjo una decisión del pueblo venezolano en Asamblea Ciudadana Nacional que constituye un mandato soberano para que la Asamblea Nacional restaure la institucionalidad democrática y es vinculante. Además, constituye un acto de legítimo desconocimiento a un régimen caduco cuyo único soporte es la represión mediante un componente anarquizado de la Fuerza Armada Nacional y grupos paramilitares. Esa decisión soberana incluyó el rechazo anticipado de un proceso que haciéndose llamar constituyente, no lo es.

Ante esta dramática situación, el artículo 333 de la Carta Fundamental ha sido activado. Constituye un impretermitible deber ciudadano, estén estos investidos o no de autoridad, asumir la defensa, protección y garantía de la constitucionalidad. El pueblo se pronunció, ahora procede la ejecución de tal decisión por el único Cuerpo legitimado, titular de la representación popular.

Ante la derogatoria de la Constitución de 1999, procede asumir la Fuerza Constituyente Inicial manifestada el 16J y definir la restauración democrática del Estado venezolano.

Estoy convencido que la Asamblea Nacional debe declarar la restitución del orden constitucional mediante el establecimiento de una estructura transitoria que nos saque de la anarquía y desintegración nacional. Esta estructura debe comprender no solo un equipo de gobierno transitorio avalado por el Parlamento sino la renovación del Tribunal Supremo de Justicia, en especial de la Sala Constitucional perpetradora del Golpe Continuado; la designación del Contralor General de la República y los rectores del CNE con el periodo vencido; y la inmediata activación de procesos electorales organizados por una autoridad electoral que despeje el fraude y garantice la imparcialidad. Todo bajo la vigencia de una decisión soberana del pueblo venezolano y la consciencia de actuación inmediata no sujeta al control de los propios perpetradores del Golpe Continuado.

La eficacia de estas decisiones va más allá del acatamiento de los propios golpistas. Se constituye en el mecanismo efectivo de lucha contra Regímenes despóticos, hoy y siempre. Lo contrario sería el caos y permitir la pervivencia de aventureros de similar calaña a aquellos que han destruido al país. Y los componentes ejército, marina y aviación de la Fuerza Armada que no se han manchado con la sangre de un pueblo en rebeldía, tienen que entender que esto ya no es un problema de orden público sino de soberanía nacional.

Permanecer pasivos, como hasta ahora lo han hecho; o, lo que es peor, asumir la represión en sustitución de la Guardia Nacional, los colocaría como protagonistas del Golpe Continuado, responsables ante la historia, la comunidad internacional y sujetos a juzgamientos por las Cortes Internacionales.

No tengo dudas. Este testimonio democrático que debe asumir la Asamblea Nacional en ejecución de la decisión soberana del 16J contará con el apoyo manifiesto de la comunidad internacional. Las nuevas autoridades serán objeto de reconocimiento en la medida en que se ha declarado ya la ruptura del orden constitucional y la ilegitimidad de los usurpadores. A los diputados les queda poco tiempo para acudir a su cita con la historia. Dios y la Patria se lo reconocerán.

 

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