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Fue compañero de Hugo Chávez, estuvo en prisión con Diosdado Cabello por Sebastiana Barráez – Infobae – 18 de Noviembre 2019

Florencio Porras siente que el caudillo fallecido traicionó a quienes participaron del golpe fallido en 1992. Además describe al actual número 2 del régimen: “Qué va a ser de izquierda… ¡Cómo le gustan los reales!”

Florencio Porras
Florencio Porras

“Yo no me alcé el 4 de Febrero de 1992 siguiendo a Hugo Chávez. Con Chávez o sin Chávez yo me iba a alzar (rebelar). ¿Ah, que estaba Chávez? Excelente y acepté su liderazgo, lo acompañé, conspiramos juntos, nos alzamos juntos y estuvimos presos juntos. Y políticamente trabajamos juntos hasta que Hugo Chávez traicionó todo”. Así lo dice el capitán retirado del Ejército venezolano Florencio Antonio Porras Echezuría, ex integrante del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, quien fuera alférez mayor de la promoción 1985 “Gral. de Bgda. Lucas Carvajal”.

En el marco de una polémica entre varios oficiales Porras se dirige, a través de un sonido, a quien identifica con el nombre de Abraham y el grado militar de General de División del Ejército. “Entre todos los que estábamos allí conspirando, nos alzamos y fuimos a la cárcel, escribimos, dijimos y avalamos documentos donde dice lo que queríamos hacer”.

 

Asegura que “Chávez traicionó todo eso y lo convirtió en su autocracia y devino en esta locura que estamos viviendo. Lamentablemente el odio atrae odio”. Expresa que si algo está bien alejado de la Izquierda “es el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), esa mamarrachada que creó Chávez; es un partido dirigido por delincuentes y tiene una partida de limosneros esperando que le den una caja de CLAP”.

“Conozco muy bien a ese malandraje que está en el poder. Tengo 16 años enfrentándolos. Qué va a ser Diosdado Cabello de Izquierda. Cómo le gustan los reales. Fui compañero de prisión de Diosdado y sé quién es ese tipo”.

Insta al general a quien llama Abraham a salir a la calle “que sé que lo haces, y no niegues lo que está pasando. El hambre, la miseria, el país vuelto un desastre, oscuro, sucio. Eso no es culpa de Trump, no es culpa del Imperio, es culpa de estos malandros que acabaron con el país”.

Hugo Chávez y Nicolás Maduro

Hugo Chávez y Nicolás Maduro

La gran farsa

Insiste en que no se trata de derecha o izquierda, sino de ética. “¿Qué Estados Unidos sea un imperio en decadencia? No sé si lo está, pero pareciera que como EEUU está en decadencia y quiere guerrear, entonces los rusos no lo están y son un imperio maravilloso. A un vomito como Cuba, que pretende ser un imperiecito que nos manda a nosotros, a los bolivianos, a los nicaragüenses, hay que aplaudirles lo que hacen. Si estás contra el imperialismo, enfrenta a todos vengan de donde vengan”.

Porras le pide que no vea las cosas en blanco y negro. “Hay una gama de grises muy grande. Aquí en Venezuela la derecha casi no existe. Chávez y todo lo que ha sido el chavismo, no es de izquierda. Una cosa es la retórica, hablar del imperialismo y los pueblos, a la vez hacer negocios, con cuentas mil millonarias en dólares y euros. Es una gran farsa, estafa, hermano”.

A su juicio todos los partidos políticos, incluso Primero Justicia y Voluntad Popular, son partidos de centro o centro izquierda. “Quizá la que más se aproxima es Vente Venezuela y María Corina Machado, y ni siquiera ella sabe qué significa eso, y los grupos minúsculos radicales de Enrique Aristeguieta Gramcko y otros”.

Porras le dice a su interlocutor “soy profesor de posgrado en Ciencias Políticas. ¿Me vas a meter cuentos de lo que es izquierda y derecha?”. Le recordó que es doctor en Estudios Políticos y magister en Ciencias Políticas. “Sé de lo que te estoy hablando”.

Le recuerda que “poner a pelear a los pueblos” ha sido, desde siempre, la actitud de los imperios. “Pasará EEUU, será tu amada Cuba, tu amada Rusia o la que sea y harán lo mismo”.

Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Constituyente chavista en Venezuela (REUTERS/Fausto Torrealba NO RESALES. NO ARCHIVES)

Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Constituyente chavista en Venezuela (REUTERS/Fausto Torrealba NO RESALES. NO ARCHIVES)

“Los conozco a toditos”

El capitán Porras le pide al general con el que polemiza recordar lo que le enseñaron en la Academia Militar, “por lo que estudiamos y nos graduamos, lo que nosotros juramos. Los marxistas que están en el Gobierno son unos farsantes, porque si fueran coherentes no tuvieran cuentas mil millonarias ni les encantara ir a hacer shopping al imperio. Son unos farsantes, unos delincuentes. Los conozco a toditos, porque trabaje con ellos y porque los estoy enfrentando hace muchos años”.

“Como tú eres defensor de los derechos de los pobres y los indígenas, estoy de acuerdo. Entonces denuncia lo que sucede en Venezuela, vete para el Arco Minero. Tú eres un general de División del Ejército. Denuncia la destrucción de nuestros bosques y nuestras selvas, la expoliación del pueblo pemón. ¿O me vas a decir que como lo hace la izquierda es bueno? ¿Que esos son indígenas de derecha?”.

Lo invita a visitar Los Andes venezolanos (Mérida, Táchira, Trujillo). “Que transites por la carretera Panamericana, llegues a la población de Orope y sigas más adelante hasta la frontera, a la población de Boca de Grita. Desde Coloncito hacia allá, todas las alcabalas de la Guardia Nacional, la que está en El Toro, la que está más arriba en el cruce hacia Orope, la que está en Orope, la alcabala del Ejército de la base de protección fronteriza de Boca de Grita y en el pueblo de Boca de Grita”.

Le dice que ahí encontrará, del lado venezolano, “Guardia Nacional, Ejército, paracos (paramilitares colombianos), guerrilla, lo que sea; todo el mundo cobrando para que puedas pasar, ahí en el Puerto Santander. Ese es un solo paso”. Le recomienda que se llegue hasta Ureña, del estado Táchira.

La Guardia Bolivariana en la frontera con Colombia (REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez)

La Guardia Bolivariana en la frontera con Colombia (REUTERS/Carlos Eduardo Ramirez)

La Piedrita manda en Caracas

Insiste Porras. “No es mentira Abraham, no lo neguemos solo para decir que es culpa del imperio. En una alcabala el Guardia le dice a la gente ‘págale a aquél’, que es un tipo con cholas (calzado de casa tipo sandalia) y mal encarado, que puede ser paraco o guerrillero, porque no tiene nada que ver con ideología, porque por lo menos podrían perseguir a los paracos”.

“Te invito hermano, si no los conoces, a que conozcas los municipios Semprún y Catatumbo del estado Zulia, los municipios García de Hevia o Panamericano del estado Táchira, el municipio Alberto Adriani de Mérida y conozcas el resto de los municipios de la Panamericana hasta tu Trujillo natal”.

“A lo largo y ancho lo que hay es paracos que se identifican como paracos. La Guardia Nacional los tiene al frente, trabajan con ellos, se reparten la coima. ¿Eso es revolución? ¿Eso es culpa del imperio? ¿Eso es derecha e izquierda? ¿Cómo justificamos las barbaridades de este tiempo? Si te sientes, como creo, porque te conozco, un hombre honorable y patriota, denuncia y enfrenta eso”, le insiste Porras Echezuría.

Increpando al general que llama Abraham le recuerda que “en Caracas, por hablar de un solo colectivo (La Piedrita), Valentín Santana; ahí estaban autoridades civiles y militares abrazándose con él, porque al final quien manda en Caracas es Valentín Santana. No veo a ningún general de División, generalote, compañero de nosotros por abajo o por arriba, criticando o enfrentando eso. Porque les parece bien, porque son de izquierda, porque son revolucionarios”.

 

Aislamiento y terror a la traición: por qué Nicolás Maduro ya casi no sale de Venezuela por Fernanda Kobelinsky – Infobae – 13 de Octubre 2019

En lo que va de este 2019, sólo visitó de forma exprés Moscú, un aliado estratégico del régimen. Se animó a viajar porque logró poner en marcha un plan para neutralizar por unos días el poder de Diosdado Cabello

Maduro restringió sus viajes internacionales desde el 10 de enero pasado

Maduro restringió sus viajes internacionales desde el 10 de enero pasado
“Maduro es tratado como un apestado desde que comenzó su mandato”, aseguran para Infobae cuando se consulta por qué casi no registra viajes al exterior. Su pasado como canciller de Hugo Chávez, durante casi 6 años, le había dado un recorrido mundial, posibilidades de cara a cara con líderes internacionales, experiencia diplomática… Pero su carnet de viajero frecuente comenzó a debilitarse desde que llegó al poder, y finalmente expiró cuando más de 50 países denunciaron las últimas elecciones como fraudulentas y respaldaron al jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela.

De hecho, en lo que va del año sólo visitó Moscú. Lo hizo en un viaje exprés de tres días entre el 24 y el 27 de septiembre pasado, y hasta último momento se especulaba con que iba a suspender la travesía.

Es que eso mismo hizo cuando decidió no viajar a la Asamblea General de la ONU. Hasta horas antes del momento estipulado para el discurso de Venezuela, se decía que podía llegar de manera sorpresiva. Sin embargo, no viajó.

Maduro casi no se anima a salir de territorio venezolano, al menos no de manera oficial. Tiene dos grandes obstáculos para dejar tierra -por ahora- segura: pocos líderes mundiales aceptarían recibirlo y su ausencia podría ser terreno fértil para traiciones. No es casualidad que sólo se haya animado a irse a Moscú luego de cerciorarse de que Diosdado Cabello también estuviera a miles de kilómetros de distancia, en Corea del Norte… Con Cabello en Pyongyang, había un chavista menos en Venezuela en posición de complotar en su contra.

La jugada tenía un doble efecto: Cabello no estaba en Venezuela para aprovechar espacios vacíos y, como bonus track, estaba en un destino tan repudiado mundialmente, la dictadura de Kim Jong-un, que en una misma jugada le sumó desprestigio.

 

Hasta el espacio aéreo internacional presenta peligro

Durante el año pasado Maduro viajó poco, pero viajó. Visitó a los pocos aliados que le quedaban, Turquía, Rusia, China y en diciembre, para la asunción de López Obrador, llegó a México. Pero el 10 de enero de este año todo cambió.

En 2018, hizo sus últimas giras importantes

En 2018, hizo sus últimas giras importantes

El régimen de Maduro y los funcionarios de la dictadura están cada vez más solos, aislados y sin apoyo internacional, un claro contraste con el legítimo Presidente de Venezuela, Juan Guaidó, quien recorre libremente las calles de Venezuela y cuenta con pleno respaldo de las naciones democráticas del mundo”, aseguró en diálogo con Infobae Carlos Vecchio, el embajador de Guaidó en los EEUU.

Para el político de Voluntad Popular -la formación de Guaidó y de Leopoldo López-, hoy la comunidad internacional conoce y tiene certeza de la magnitud del desastre que la dictadura de Maduro ha creado en Venezuela con la corrupción que ha robado millones de dólares al pueblo venezolano, con la violación sistemática de los derechos humanos, con una crisis humanitaria sin precedentes, y añadido a ello están los peligrosos vínculos con el narcoterrorismo internacional. Maduro es una amenaza para todo el hemisferio, así quedó claro en la Asamblea de la ONU, y las naciones democráticas del mundo, lideradas por Latinoamérica, Canadá y EEUU, están actuando en consecuencia para detener esa amenaza, para cercar a Maduro y a sus aliados como el régimen de Cuba”, explicó.

Para Maduro es cada vez más difícil encontrar a un presidente, aunque sea de los cuestionados en Occidente, que quiera sacarse una foto con él. Guaidó, en cambio obtuvo apretones de mano del brasileño Jair Bolsonaro, el chileno Sebastián Piñera, el colombiano Iván Duque, el paraguayo Mario Abdo, el argentino Mauricio Macri, el ecuatoriano Lenín Moreno y el vicepresidente norteamericano Mike Pence.

Juan Guaidó, Iván Duque y Mike Pence, en la previa de la cumbre del Grupo de Lima, en la cita de Bogotá en febrero pasado

Juan Guaidó, Iván Duque y Mike Pence, en la previa de la cumbre del Grupo de Lima, en la cita de Bogotá en febrero pasado

“El dictador Maduro no fue capaz de asistir a la ONU y fue a esconderse en solitario en Rusia”, ironizó Vecchio, y agregó: “Maduro tiene miedo, la única salida para él es abandonar el poder y dar paso a una transición democrática, cada día se cierran sus posibilidades. Hay sanciones y mecanismos para asfixiar y acorralar al régimen a todo nivel”.

El embajador en Washington también alimenta la teoría del temor a la traición dentro de las propias filas chavistas y, sin decirlo, apunta contra Cabello. “Maduro desconfía de todos, incluyendo a su entorno más cercano. Su tiempo terminó y está sobreviviendo en el poder”, sentenció.

En la misma línea que Vecchio opina Julio Borges, el diputado venezolano que funciona como canciller de Guaidó para los países democráticos del mundo. “Nicolás Maduro está sancionado por todo el mundo libre, nosotros hemos impulsado un cerco total contra él y todos sus colaboradores. Ellos incluso tienen miedo de volar ciertos espacios aéreos, porque saben que están señalados por la comunidad internacional”, aseguró para Infobae.

El diputado explicó que, además de Maduro, el caso más notorio es el de Tareck El Aissami, quien está entre los más buscados por los Estados Unidos por narcotráfico y financiación del terrorismo. “Todos ellos tienen temor, el informe de Bachelet dejó claro que son violadores de Derechos Humanos y son responsables de la crisis que vive el país”.

Es más, aseguró que la presión aumentará: “Nosotros ahorita estamos impulsando todo este cerco contra familiares y testaferros del régimen que estén involucrados en hechos de corrupción y violación de DDHH. Tenemos información de que muchas de estas personas viven en Europa cómodamente con el dinero robado al pueblo venezolano, por eso vamos a seguir presionando para que la UE tome acciones contundentes que presionen a la dictadura”.

Para Pedro Pablo Peñaloza, periodista venezolano especializado en política, Maduro ha sido tratado como un indeseable casi desde su llegada al poder: “Primero por el cuestionamiento a su elección en 2013, luego por la represión y los muertos de 2014 y, ahora, se ha profundizado hasta este extremo, donde ya la mayoría de los países desconocen su legitimidad como gobernante”.

Según Peñaloza, se le “estrechó el cerco” al chavista. “Hay pocos lugares donde es bienvenido y le queda lo que le queda… Pocos quieren fotografiarse con quien es considerado un tirano”, dijo, e ironizó:”Quién se va a sonreír en una foto con un personaje de estas características”.

El periodista se apoya en el cambio de color político de los gobernantes de la región -”con Lula y Correa le era más fácil”- pero se anima a adelantar que aún si en Argentina volviera al poder Cristina Kirchner “sería difícil recibirlo en Buenos Aires con la cantidad de venezolanos que viven allí y se manifestarían en su contra”.

Terror a la traición

Diosdado Cabello tampoco viaja demasiado. Además de la visita a Corea del Norte, solo estuvo en Cuba en junio pasado, para organizar el Foro de San Pablo. Como Maduro y toda la cúpula chavista, es blanco predilecto de sanciones internacionales.

El 18 de mayo de 2018, dos días antes de las fraudulentas elecciones presidenciales en Venezuela, Estados Unidos lo incluyó en la lista de la OFAC (Oficina de Control de Activos en el Extranjero) por estar involucrado en una extensa y poderosa red de lavado de dinero, corrupción y narcotráfico. Según Washington, el presidente de la Asamblea Constituyente chavista realiza esas actividades en conjunto con Maduro y el ex vicepresidente Tareck el Aissami, quien al mismo tiempo es señalado por sus vínculos con el grupo terrorista libanés Hezbollah.

Poco más de un año después, en agosto de este año, Suiza también aplicó sanciones contra la cúpula chavista. Y entre ellos también fue incluido Cabello por estar “involucrado en socavamiento de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela, mediante el uso de los medios de comunicación para atacar públicamente y amenazar a la oposición política venezolana”… Así que cada vez está más encerrado en territorio aliado.

El presidente de la Asamblea Constituyente Diosdado Cabello y el dictador Nicolás Maduro durante el Foro de Sao Paulo en Caracas (REUTERS/Manaure Quintero)

El presidente de la Asamblea Constituyente Diosdado Cabello y el dictador Nicolás Maduro durante el Foro de Sao Paulo en Caracas (REUTERS/Manaure Quintero)

Sin embargo, las sanciones no son el único motivo para no dejar suelo venezolano. Cabello sabe que el poder se ejerce con presencia y desde esa activa militancia le disputa espacios a Maduro, que desde siempre lo ve con desconfianza.

Es que Chávez gobernó Venezuela por más de 14 años prácticamente solo. Su figura era todopoderosa, pero antes de morir intentó prevenir el desguace de su imperio. La historia que circula cuenta que, en su lecho de muerte, cuatro figuras “rojitas” juraron no implosionar el legado. En ese momento, Maduro y Cabello hicieron una tregua, el ex canciller tomó la posta y debió abrirse camino entre quienes se creían “más hijos de Chávez” que él.

Con los años, y el inocultable desastre de la gestión chavista, esa paz entre ambos tambaleó varias veces, y este año casi se desmorona con la decisión de Maduro de marginarlo de las negociaciones importantes.

En simultáneo corrió el rumor de posibles conversaciones entre Cabello y los EEUU, que profundizaron la desconfianza. Así las cosas, en público se juran lealtad y en privado se monitorean con artillería pesada.

En definitiva, Maduro no sale del país tanto como quisiera porque no tiene adonde ir pero más pánico le da no tener adonde volver.

¿Equivocados o traidores? por Eddie A. Ramírez S. – RunRunes – 24 de Septiembre 2019

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Cada día se dificulta más que los venezolanos podamos entendernos. Las grandes diferencias entre los demócratas y los totalitarios del régimen son insalvables, ya que estos últimos no comparten los principios y valores básicos de nuestra civilización. Lo que amerita resolver son las diferencias entre quienes nos decimos demócratas, aceptando que no es un grupo homogéneo y que hay especímenes poco confiables.

¿Cómo calificar a quienes se reunieron en la Casa Amarilla con el régimen, después de sostener durante semanas reuniones trascorrales? Muchos los han tildado de traidores comprados por el régimen. ¿Es o no posible que solo están equivocados o que el pragmatismo los llevó a negociar para lograr algo, aunque sea fallo?

Negociar no es un delito. Lo que sí es delito es llegar a acuerdos contrarios a los derechos civiles, políticos y humanos o darle oxígeno a un régimen que los viola. Para negociar hay que tener un mandato y prestigio ¿ Qué representatividad tienen Falcón, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano y Felipe Mujica ? Según la encuestadora Pronóstico, Falcón cuenta con 1,1 por ciento de aceptación y su partido solo el 0,2% . Claudio, Timoteo y Mujica no figuran. El primero debe tener respaldo familiar, Timoteo ni siquiera eso, dados sus antecedentes, y Mujica merece el rechazo de todos por su vergonzosa posición homofóbica.

¿Por qué este cuarteto, el mismo que avaló la elección fraudulenta de mayo 2018, tomó esa iniciativa tan criticada ? De sus declaraciones se desprende que los partidos relativamente mayores los marginaron de la toma de decisiones. Seguramente es cierto, pero deben calibrar cuál es su peso específico. Aunque políticamente no son importantes, el régimen los utiliza para intentar engañar, vendiendo la idea de que sí es posible lograr acuerdos con supuestos opositores no radicales.

El narcorégimen les hará algunas concesiones, como la libertad del secuestrado Edgar Zambrano, pero están equivocados si esperan que esa negociación conduzca a la salida de Maduro y sus acólitos, que debería ser el objetivo del cuarteto si es que proceden de buena fe, lo cual no parece ser el caso.

Lo relevante no es si se vendieron o no, allá cada quien con su conciencia y con su mala fama. Lo fundamental es el daño que ocasionan al ayudar al régimen a proyectar una imagen alejada de la realidad. Los venezolanos los conocemos, pero internacionalmente pueden confundir a algunos gobiernos y le dan elementos a la extrema izquierda mundial para que sigan alcahueteando a la dictadura. En este sentido no dudamos en calificarlos de traidores a los principios y valores y merecen el rechazo de los demócratas.

Por otra parte, ojalá no confundamos los traidores a la democracia con otros venezolanos que piensan diferente a la mayoría. Por ejemplo, las encuestas indican que una elevado porcentaje de la población se inclina por la intervención extranjera. Ello tiene explicaciones, pero no es la vía sensata. Otros apuestan a que el régimen tendrá que ceder en una negociación bien llevada, dada la presión de las sanciones y algunos consideran, equivocadamente, que estas deben levantarse. Son posiciones con las que se puede o no estar de acuerdo, pero es injusto tildar de traidores y cómplices del régimen a quienes las sostienen.

Llama la atención que el Copei impuesto por el TSJ usurpador descalifica una posible intervención de nuestros militares. Se olvidan que en el pasado el partido apoyó el golpe del 18 de octubre de 1945, el del 24 de noviembre de 1948 y el del 23 de enero de 1958. Hoy, los militares tienen la obligación de intervenir.

Nuevamente instamos a nuestros dirigentes honestos a crear un frente común y ofrecer un apoyo sincero al presidente (e) Guaidó, quien cuenta con el respaldo mayoritario de los ciudadanos. En el Frente Amplio Venezuela Libre deben estar todos los dirigentes que quieren que cese la usurpación. El pueblo venezolano ha luchado como nunca en el pasado. La dirigencia ha pecado en varias oportunidades. Ojalá rectifiquen.

Como (había) en botica: Prematura y sorpresivamente Venezuela perdió un excelente ciudadano, el área de refinación petrolera se quedó sin uno de sus profesionales más reconocidos y quienes lo tratamos perdimos un gran compañero. Francisco Javier Larrañaga fue un demócrata que predicó y defendió los principios y valores de la democracia. Participó en marchas, foros, asambleas de ciudadano y trabajó con entusiasmo en el Plan de Emergencia para la recuperación de la industria petrolera. Fue miembro de la Academia de Ingeniería y del Hábitat y miembro fundador de Coener, ingeniero industrial de la UCAB, con doctorado en Francia. Tuvo una destacada carrera en Pdvsa y filiales, lamentablemente truncada por Roberto Mandini, entonces presidente de la empresa, quien arbitrariamente lo obligó a jubilarse. Se dedicó a la consultoría privada, a apoyar económicamente a los petroleros despedidos por Chávez en el 2002 y a trabajar por el cese de la usurpación. Nuestro pésame a su esposa Alba, hijos y nietos. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Están botando el alma de Venezuela a la basura por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 18 de Septiembre 2019

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Durante los últimos 20 años un número creciente de venezolanos civiles y militares ha venido botando el alma de Venezuela a la basura. Son los integrantes de tres tribus bien diferenciadas: la tribu chavista, la tribu madurista y la tribu formada por quienes fueron alguna vez miembros de la Venezuela democrática y hoy se han transformado en parásitos de las dos primeras tribus. La acción conjunta de esos tres grupos criminales ha destruido una buena parte del alma de Venezuela y la ha enviado al tarro de la basura. No hablo de la ruina material, la cual es evidente. No me refiero a la destrucción de las instituciones, lo cual está a la vista o al espectáculo de miles de venezolanos muriendo de hambre o por falta de atención médica. Todo ello es cierto y ha sido, esencialmente, la obra maldita de las dos primeras tribus arriba mencionadas. Me refiero, esta vez,  a la traición de  los principios y valores que sustentan una sociedad democrática y libre, traición llevada a cabo por los chavistas y los maduristas, sí, pero también – de manera particularmente dolorosa – por una tercera tribu de invertebrados morales que fue creciendo durante estos 20 años, integrada por venezolanos quienes pertenecieron alguna vez a la Venezuela digna y democrática y quienes hoy se han convertido en simples parásitos de los criminales en el poder.
La tribu chavista tuvo sus principales cabecillas en Hugo Chávez y su familia; Diosdado Cabello y su familia; Nelson Merentes, Jorge Giordani, Rafael Ramírez y el Generalato que los acompañó durante la etapa de 1999 hasta la muerte del sátrapa, además de una cohorte de contratistas, banqueros y compañeros de viaje moralmente podridos, hoy multimillonarios y sueltos por todo el planeta. La tribu madurista tiene sus principales cabecillas en Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López, Diosdado Cabello, Tareck El Aisami, Tareck Saab, los hermanos Rodríguez (Bonnie and Clyde) y en esa vergonzosa mafia de uniforme disfrazada de Fuerza Armada Venezolana, acompañada de un nutrido lumpen de banqueros y contratistas ladrones cuyos nombres son bien conocidos y se encuentran debidamente identificados por las policías internacionales y en la documentación preparada por investigadores venezolanos y extranjeros.
La tercera tribu, quizás la más detestable, porque está formada por gente que se definió alguna vez como demócrata, ha ido creciendo en número y en notoriedad.  Sus miembros comenzaron por llamar al país a la concordia, a la reconciliación, esgrimieron la bandera de la solución pacífica, democrática y electoral y levantaron la bandera del “o dialogamos o nos matamos”. Quienes se atrevían a disentir de esta postura gelatinosa fueron llamados radicales, sedientos de sangre, se les descalificaba y se les descalifica por estar fuera del país o por ser “partidarios de la violencia”. Buena parte de la buena e ingenua Venezuela defendió (y hasta defiende todavía)  a los miembros de esta nueva tribu  en nombre de la Unidad, término que se fue confundiendo en el tiempo con complicidad y acomodo.
Aparecieron en nuestra escena pública, portando diversas máscaras, los Timoteo Zambrano, los Henri Falcón, los Manuel Rosales, los Eduardo Semtei, los Carlos Raúl Hernández, los Felipe Mujica, presentándose como portaestandartes de la paz y de la reconciliación. Algunos encuestadores, a lo Schemel,  pasaron de ser “civilizados conciliadores” a ser miembros activos de la pandilla madurista, al no poder aguantar un cañonazo de un millón de dólares. Otros encuestadores, más discretos pero muy bien conocidos, han permanecido hábilmente en la frontera entre la moderación y la complicidad, pero no pierden oportunidad alguna para llamar a la calma, a la paciencia, es decir, juegan a la permanencia del régimen maldito en el poder, una postura con la cual han logrado grandes oportunidades de enriquecimiento personal. En una segunda etapa del deshonor emergieron grupos que abogaban por una aparente tercera vía, simples pantallas para la colaboración con el régimen, aparentes ni-nis que no lo eran en la realidad, liderados por gente como Enrique Ochoa Antich o surgieron, a título individual, antiguos miembros de la tribu chavista como Felipe Pérez Martí, Francisco Rodríguez o los ex-ministros chavistas Navarro, Giordani y Osorio, quienes aún pretenden tener figuración política en una futura Venezuela de medio pelo.
Hoy la desvergüenza, la traición y la deshonra inundan como mala yerba a Venezuela. Eduardo Fernández y su hijo Pedro Pablo, Claudio Fermín, Felipe Mujica y otros miembros de la tercera tribu que he mencionado arriba llevan a cabo un pacto con Maduro, a fin de trabajar juntos en una especie de gobierno de “transición”, de duración indefinida, respetando la permanencia de la maloliente Asamblea Nacional Constituyente y validando de manera sumisa un régimen ladrón, asesino, torturador, inepto, corrupto y mentiroso. Nadie que pacte con este régimen puede evitar ser contaminado de estas lacras arriba enumeradas. La aceptación de su validez hace cómplice, a quien lo acepta, de la mayor tragedia que ha sufrido nuestro país en toda su historia.
Esta acción descarada tiene, al menos, la ventaja de que termina con las apariencias. Ahora cada quien deberá responder por su traición o mostrar, con orgullo, su honestidad.
La ruina material del país generada por estas tribus es un crimen horroroso por el cual los chavistas y maduristas deberán pagar, pero hay algo peor. Malos venezolanos han estado botando nuestra alma, la cual, en cualquier sociedad es la depositaria de las virtudes, valores y principios que son de absoluta necesidad para sustentar una existencia armoniosa y digna. 
 
En la Venezuela de hoy se ha hecho difícil saber quiénes son los ciudadanos que no han vendido su alma al diablo. Si la sociedad venezolana no es capaz de mantener una masa crítica de gente digna y honesta vamos  directo a la ruina. Ya el país ha avanzado en ese camino.
Hoy oímos hablar de objetivos como la recuperación petrolera económica y política pero poco se está hablando sobre la pérdida de nuestra alma y  su urgente recuperación. Ello es ominoso porque sugiere que hay muchos, quizás ya demasiados, venezolanos que no se dan cuenta exacta de lo que nos está ocurriendo.
     
Es necesaria la denuncia abierta en contra de la inmoralidad de sectores del  liderazgo político, económico y social venezolano. Será necesaria una reacción moral de gran intensidad, a fin de limpiar al país de tanta basura como la que nos inunda hoy.
Será necesario aplicar una dura e implacable justicia, si no deseamos promover la venganza. Será preciso arrancar de raíz la mediocridad  que nos está hundiendo en el más profundo de los abismos y que nos hace hoy un país que provoca lástima y desdén.  
El infortunado Carlos Andrés Pérez nos dijo: “Hubiera preferido otra muerte”. Yo digo que Venezuela preferiría otra muerte, si es que la muerte debe llegarle. Una muerte con sus buenos ciudadanos de pie, enarbolando las banderas de la dignidad, de la honestidad, de la justicia, así las banderas estén teñidas de sangre. Lo que no es aceptable es la  muerte moral, sumisa, la de la gente arrodillada frente a la mediocridad y el crimen, mostrándose inferiores a los inferiores, la muerte de quienes se colocan al mismo nivel moral de Pedro Carreño e Iris Varela.
  
Es necesario y urgente repudiar al liderazgo invertebrado. Se acaba el tiempo para rescatar el alma de Venezuela.  

Negociación y elecciones por Genaro Mosquera – El Nacional – 11 de Septiembre 2019

Al estudiar la geopolítica regional y enmarcar el caso venezolano se ponen de manifiesto algunas variables que revelan la inconsistencia del sistema democrático, cuyo sustento inicialmente fue desarrollado sobre la base de una democracia representativa apoyada en elecciones libres y transparentes.

Las elecciones fueron usadas posteriormente por el régimen chavista como una gran estrategia fundamentada en un sistema electoral controlado en beneficio propio para apoderarse sistemáticamente de las organizaciones oficiales, judiciales, legislativas, sociales, empresariales, sindicales, estudiantiles y de todo orden, acompañada de un modelo populista, obviamente antidemocrático, sin consideración a la propia Constitución, leyes y reglamentos.

El soporte electoral justificó todo, incluido el fraude continuado perfeccionado procedimentalmente, hasta el momento que se produjo la gran equivocación estratégica de la elección de Nicolás Maduro para ejercer la presidencia del país por segunda vez. El fraude quedó demostrado y después de comprobaciones debidamente documentadas, el Tribunal Supremo de Justicia legítimamente designado invalidó en el año 2018 el sistema electoral, prohibió el sistema electrónico y procedió a dictar decretos contra los funcionarios que cometieron fraude al diseñar y operar tal sistema.

Todas las decisiones debidamente demostradas fueron sometidas a experticia y dieron origen a que gobiernos democráticos e instituciones internacionales declararan usurpador del cargo de presidente a Maduro; desconocieran las elecciones, las acciones de su régimen y aplicaran medidas para detener la corrupción generalizada. El Tribunal Supremo de Justicia Legítimo recomendó crear un nuevo sistema electoral. Se abrieron investigaciones que condenaron al presidente usurpador a la cárcel y le aplicaron multas cuantiosas por lavado de dinero. Finalmente, los países y la sociedad venezolana se alineó constitucionalmente sobre la figura representativa de la legalidad encabezada por el presidente de la Asamblea Nacional para sentar las bases de un gobierno de transición, desplazar la usurpación y, por último, propiciar elecciones presidenciales y de los integrantes de las instituciones democráticas a través de un sistema electoral adecuado.

Todas las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia Legítimo, de la Asamblea Nacional y del propio presidente encargado han dado al traste con el reclamo popular de que el usurpador deje el poder. Un sinnúmero de estrategias y decisiones se han abortado, incluyendo negociaciones, la fallida ayuda humanitaria, y la concesión de amnistías potenciales a militares para forzar la salida del usurpador y de sus apoderados. Por otra parte, el régimen ha sometido a los opositores a procesos legales, perseguido y encarcelado a figuras públicas. Otras personas comprometidas con el régimen salieron del país ante la purga del régimen de sus propios asociados y han intentado preservar su patrimonio adquirido de manera ilícita; pero a pesar de ello se le han descamisado empresas y el propio patrimonio. Se han sometido a tribunales formales incluyendo la figura de protección a informantes denunciando los ilícitos del régimen apoyado en la concebida denuncia para aminorar los cargos en su contra.

Todo ha sido burlado, no ha habido argumentos, demostraciones legales y apoyos internacionales en contra del régimen, amenazas o de apoyo coaligado militar que hayan logrado provocar la salida del régimen usurpador; por el contrario, el régimen se comporta de manera retadora, persigue a líderes, diputados y a individuos; ataca sin misericordia a la población, somete de hambre, escasez de todo tipo y de recursos a la población, se jacta  y burla de los países democráticos y hace gala de su subordinación a las fuerzas invasoras, cubanas, y rusas, se apoya en colectivos, milicias y guerrilleros del vecino país, en la Guardia Nacional, la policía bolivariana y en los esbirros de fuerzas especiales sembrando de muerte y dolor al pueblo venezolano ante la mirada atónita de observadores y gobiernos de países amigos.

El país está en manos de la delincuencia y de usurpadores, sus ductores o colaboracionistas, algunos de ellos defienden posiciones contra el régimen, pero lo que en realidad desarrollan es un ejercicio de  cohabitación y de complicidad, la cual abarca casi cualquier terreno, se ignoran los desmanes cometidos por el régimen y la crueldad desarrollada por la dictadura hacia los demás, se ocultan hechos ilícitos; estimulan la ilegalidad procesal amparado por la funcionalidad en la aplicación de  leyes y reglamentos y practican el desprecio hacia cualquier sector denunciante.

Desde lejos Venezuela se percibe como un país en descomposición, marginal, y a una masa de migrantes que constituye el éxodo más grande de América Latina de los últimos tiempos Mientras tanto, la aspiración internacional de rescatar la democracia de esta dictadura posmoderna está en búsqueda de cierta estabilidad global y nada mejor que negociar la impunidad a cambio de unas elecciones soslayando intereses nacionales e internacionales. Buscan acuerdos con factores de poder local y con las fuerzas de ocupación cubanas, rusa, la guerrilla, narcotráfico y el terrorismo internacional. Se pretende hacer abstracción de los delitos del régimen y de sus desmanes.

Venezuela requiere el rescate de su democracia centrada fundamentalmente en la necesidad imperiosa de arrebatárselo a la mafia global internacional, a la invasión cubana, a los intereses del narcotráfico y lograr la desvinculación con los intereses geopolíticos de los países no democráticos; sin embargo, las soluciones parecen utópicas dentro del marco del manejo político de tal grado de complejidad. Todo conduce a la vía más práctica, “la negociación”, estructurada sobre una base electoral apresurada. En esa dirección pretenden llegar a acuerdos secretos para validar unas supuestas elecciones transparentes en las que parece que lo que importa es disponer de un gobierno electo de cualquier manera.

Inevitablemente esta tesis comienza a consolidarse gracias a las habilidades de viejos zorros de la política que ven en la negociación electoral el mantenimiento de su estatus, de políticos noveles que ven la oportunidad de realizarse a la sombre a de los partidos, y a los integrantes de un régimen que hábilmente defenestraron a muchos golpistas originarios que hoy se rasgan las vestiduras de honestidad, de informantes cargados de dinero que pretenden preservar sus ganancias y actuar en la política como si no fuesen responsables, y por si fuera poco, continuar en el poder por la vía electoral y en franca cohabitación con los partidos nacionales.

Parece que nadie toma en cuenta las decisiones del TSJ legítimo cuando invalidó el sistema electoral. Es más, para llevar a cabo la concreción de la fulana negociación preparada por partidos y algunos gobiernos democráticos, incluida la comunidad europea, cuyas razones las conocemos claramente.

Para llevar a cabo elecciones claras se requiere en primer lugar sustituir y enjuiciar a las autoridades electorales, responsables nacionales y regionales, sustituirlas por personas que reúnan los requisitos de independencia y honestidad. Adicionalmente, se requiere recrear al registro electoral que está en manos de cubanos. Ellos han expedido más de 5 millones de cédulas a personas sin cubrir los requisitos de ser venezolanos. No abundaremos en sus propósitos y la nacionalidad que realmente tienen, todo el mundo lo sabe, pero ellos han votado y votarán a conveniencia del régimen y porque tienen cédula de identidad. De tal manera que es necesario desarrollar un nuevo sistema de identificación para determinar quiénes son venezolanos de verdad y respetar su derecho al voto.

Si el sistema de identificación no sirve y el documento es francamente falsificable, porque no tiene ningún elemento de seguridad y solo es un papel sin valor, es imprescindible su reconstrucción mediante un sistema de identidad biométrico completo. Por otra parte, el éxodo de más de 5 millones de venezolanos, de los que un alto porcentaje tiene derecho de votar, requiere de una organización electoral para que ejerzan en el exterior sus derechos. Todos sabemos lo difícil que es lograr ese objetivo apoyado en un inexistente servicio consular, el cual requiere cambiar su estructura y su legalidad.

El sistema electrónico está viciado. Incluso, declarado por los propios cómplices del régimen, cuando sus operadores huyeron, informaron la forma como birlaron 2 millones de votos e intentan con dicha declaración salvar su negocio, de tal manera, que el sistema de votación tiene que ser manual. La pregunta fundamental en este sentido es el tiempo de instrumentación de ese proceso.  He citado solo algunos ejemplos, el sistema es muy complejo y toma su tiempo. El venezolano común está sufriendo y hasta qué punto puede continuar aguantando un año más esta desdicha, miseria y disponer de un gobierno democráticamente electo, cuya composición seguramente tendrá al chavismo como actor fundamental arrastrando sus culpas, pero con la indulgencia formal, aunque lo más grave es cuánto tiempo más tendrá que esperar para la reconstrucción del país.

Frente a la circunstancia electoral aparentemente todo está en contra del régimen, pero se llenan la boca diciendo que tienen 9 millones de votos afectos y firmados en el carnet de la patria, están asociados a la delincuencia internacional, apoyados militarmente, no solo por militares venezolanos comprometidos, sino por los invasores que ya no son invisibles y que andan uniformados por las calles. Es un régimen engolosinado que nos quiere llevar a la guerra, vive del crimen, la mentira y se resiste a cualquier cambio.

Maduro compromete la soberanía nacional por Fernando Ochoa Antich – El Nacional – 18 de Agosto 2019

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Venezuela enfrenta actualmente una compleja y delicada situación internacional que pone en grave riesgo su soberanía nacional. La inconveniente e innecesaria política de enfrentamiento con los Estados Unidos, implementada por Hugo Chávez, ha sido irresponsablemente continuada por Nicolás Maduro, sin importarle las delicadas consecuencias que nuestra Patria tendría que enfrentar ante el agravamiento de tan disparatada conducta. El análisis de esta situación no debe hacerse desde un punto de vista valorativo para evitar que perturbe la objetividad de sus conclusiones. La opinión pública venezolana está dividida en dos sectores: el que respalda una intervención multilateral y el que la rechaza como forma de solución a nuestra grave crisis. Según una reciente encuesta el apoyo a una intervención multilateral ha disminuido a 40%. Aun así, sería un porcentaje favorable muy alto que ratifica  la polarización  existente entre las dos posiciones. En lo personal, me encuentro en el sector que rechaza esa intervención por considerar que causaría muy dolorosas y trágicas consecuencias para nuestro pueblo.

Ese enfrentamiento con los Estados Unidos y sus aliados comenzó desde hace varios años. Inicialmente, las filípicas de Chávez y de Maduro eran ignoradas. Se consideraba que la mayoría de los venezolanos, así lo demostraba el resultado de las elecciones, respaldaban el “socialismo del siglo XXI”. Sin embargo, sus ineficientes gobiernos y la creciente corrupción que los caracterizaron crearon las condiciones para el  triunfo de la oposición en las elecciones parlamentarias del año 2015.  Esa derrota no fue aceptada por Nicolás Maduro, quien comenzó a violentar las normas constitucionales para impedir que la Asamblea Nacional pudiese cumplir sus funciones. Fueron tales los desafueros cometidos que el gobierno de Venezuela fue considerado como anti democrático. En consecuencia, los Estados Unidos empezaron a imponer las primeras sanciones a algunos de sus funcionarios señalados de corruptos y violadores de derechos humanos. Progresivamente, la Unión Europea y la Organización de Estados Americanos se sumaron al rechazo en contra del régimen madurista. Para colmo, su vocación continuista condujo a las inconstitucionales elecciones presidenciales de mayo de 2018. Esa acción produjo su total desconocimiento por la comunidad internacional.

Recientemente, Estados Unidos ha endurecido las sanciones impuestas ante la intransigente posición del madurismo en las negociaciones de Barbados y las acciones represivas tomadas contra los miembros de la Asamblea Nacional. En medio de esta situación, la diáspora continúa comprometiendo aún más la estabilidad de los países de la región y dando origen a un delicado proceso en el cual  la decisión de lo que pueda ocurrir en Venezuela se desplazó del ámbito nacional al internacional. En ese estadio de cosas, ni el madurismo ni la oposición podrán influir en la nueva situación. Es decir, otros decidirán por nosotros. Tan compleja realidad debería ser analizada por los Altos Mandos de la Fuerza Armada Nacional, como también tendrían que entender que tan dolorosa circunstancia se deriva de la actitud antipatriótica de Nicolás Maduro y su camarilla, que por mantenerse en el poder no les importa el sufrimiento de nuestro pueblo ni los riesgos que pueda enfrentar Venezuela. Los intereses internacionales en juego serán, en definitiva, los que definirán nuestro destino. Esta realidad se evidenció en la reunión celebrada hace pocos días entre Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea para discutir sobre nuestra realidad.

Algunos analistas, influidos fundamentalmente por ideales que aspiran un mundo en donde impere la justicia y la paz, consideran que una intervención multilateral a Venezuela, liderada por Estados Unidos, no ocurrirá en los tiempos por venir. Creo que están equivocados. Esa intervención puede o no realizarse. La decisión la tomarán los actores internacionales con base en sus intereses vitales, pero siempre les corresponderá a ellos y a nadie más. La crisis venezolana afecta con mayor intensidad a Estados Unidos, Colombia, Brasil, Ecuador, Perú y Chile. El general Vladimir Padrino López debería realizar una “Apreciación de la Situación”, extraordinaria aplicación del pensamiento cartesiano al campo militar, para determinar con certeza la posibilidad que esa amenaza se pueda materializar. No tengo dudas en afirmar que existe el riesgo de que pueda ocurrir. La importante capacidad militar de esa alianza está a la vista. Plantear que nuestro pueblo se organizará para resistir mediante una guerra de cuarta generación no es más que un imperdonable engaño. Condenar a  Venezuela a ese nuevo sacrificio es un criminal acto de traición a la patria.

El llamado que hizo el general Padrino a la “unión nacional” para enfrentar “la agresión más brutal” como denominó “el bloqueo” es irrealizable. Él debería conocer que más de 85% de los venezolanos aspiran un cambio político y rechazan al régimen madurista. Tampoco es cierto que exista un grupo de “traidores”, una quinta columna, que intenta “destruir la Fuerza Armada Nacional”. A menos que se considere que esa abrumadora mayoría opositora sea la llamada quinta columna. Creo que el general Padrino está equivocado. Lo que aspiran los venezolanos es que nuestra institución cumpla cabalmente con el artículo 328 constitucional, y que coadyuve en el logro de un acuerdo entre madurismo y oposición que permita convocar a elecciones libres, a la brevedad posible, con un nuevo Consejo Nacional Electoral y la presencia de observadores internacionales. Tengo entendido que en estos puntos se ha avanzado en las negociaciones en Barbados. El impasse es la posición de Maduro de querer mantenerse inconstitucionalmente en la Presidencia de la República y la de Estados Unidos de no suspender las sanciones mientras Maduro no abandone el poder.

A ustedes, miembros de la Fuerza Armada les pregunto: ¿Puede justificarse que la ambición de un solo hombre y la absurda aplicación de un retrógrado proyecto político permitan que una nación y todo un pueblo, incluidos nosotros mismos, continúen siendo sometidos a la miseria, al hambre, a la crisis hospitalaria, a la inseguridad, a la violación de sus derechos políticos, al riesgo de comprometer su soberanía  y pare usted de contar? La Fuerza Armada Nacional debería reflexionar sobre tan delicada realidad. Está en juego el destino de Venezuela.

El juez militar que cazaba a supuestos “traidores” al chavismo fue acusado de “traidor” y ahora comparte la cárcel con sus víctimas por Sebastiana Barráez Infobae – 16 de Junio 2019

El coronel de la Guardia Nacional Ramón Alí Peñalver Vásquez fue enviado a la sede de la DGCIM y expulsado de la Fuerza Armada, sospechado de haber participado en la insurreción del 30A

Ramón Alí Peñalver Vásquez

Ramón Alí Peñalver Vásquez

Cuando el coronel de la Guardia Nacional Ramón Alí Peñalver Vásquez llegó hace una semanas en calidad de detenido a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) en Caracas, la reacción de oficiales presos fue de protestaMuchos son sus víctimas; están allí porque él los envió a la cárcel siendo Juez Militar. Los custodios debieron trasladarlo a un área distinta de los inmundos sótanos que sirven de cárcel a muchos militares imputados por conspiración contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Peñalver Vásquez fue un verdugo en el Tribunal Militar de Vargas, en el Tribunal Militar 2° de juicio de Maracay (Aragua) y en la Corte Marcial. Ahora cayó en desgracia porque los cuerpos de Inteligencia lo acusan de estar involucrado en los sucesos de la Operación Libertad del 30 de Abril, que lideró Juan Guaidó en las inmediaciones de la base aérea La Carlota.

Le aplicaron al coronel lo mismo que permitió que le hicieran a varios de los militares cuyas causas él sentenció. Lo allanaron sin orden previa, lo detuvieron sin que así lo decidiera juez alguno, lo incomunicaron por unos días, le abrieron un expediente con actas fabricadas. Y para colmo, Nicolás Maduro lo expulsó de la Fuerza Armada y lo degradó “por traición a la patria”.

Lo consideró indigno de pertenecer a la FANB “por haber violentado con su conducta los valores y principios que representan a la institución militar”. El decreto indica que la decisión “implica necesariamente la pérdida del grado y condecoraciones nacionales“.

Le abrieron una investigación penal “a los fines de determinar la existencia de los elementos de modo, tiempo y lugar que permitan precisar el tipo de responsabilidad”. Según consideró Maduro el oficial, junto a un general, fueron contactados por sectores de oposición para llevar a cabo un intento de rebelión el 30 de abril.

 

Casos emblemáticos

Son muchos los expedientes que durante años tuvo en sus manos el ahora coronel Peñalver Vásquez, actuando al servicio de la justicia militar, sin cumplir con los mínimos derechos de los imputados. Como evidencia de eso es el general del Ejército Ángel Omar Vivas Perdomo, quien narra lo que ocurrió la mañana del día miércoles 28 de abril del año 2010. “Luego de haber enfrentado una investigación penal militar que duró más de dos años, me encontraba en el Fuerte Militar Tiuna, en la sala de audiencias de la Corte Marcial de la República, sentado en el banquillo de los acusados escuchando al “Juez” Militar, Mayor de la Guardia Nacional Ramón Alí Peñalver, ordenar llevarme a Juicio Militar en el Consejo de Guerra de Caracas acusándome de haber cometido los delitos militares de insubordinación, desobediencia y falta al decoro”.

Estaba ahí, dice, “por haberme opuesto en el año 2007, cuando todavía era un General en servicio activo, a que Hugo Chávez, primer Procónsul cubano en Venezuela, impusiera el lema cubano “patria, socialismo o muerte” a la entonces FAN venezolana. Por oponerme a lo que fue la punta del iceberg de toda la tragedia que vive Venezuela hoy”.

La historia del general Vivas se resume en que fue detenido, incomunicado, torturado, violentado sus derechos y negado el debido proceso judicial.

Golpe Azul

Peñalver, quien ascendió a coronel de número 46, según resolución 014724 del 29 de junio 2016, manejó otro caso simbólico, el del Golpe Azul, como se llamó a la supuesta planificación de una rebelión donde fundamentalmente participarían oficiales de la Fuerza Aérea Militar y que se habría planificado el 12 de febrero de 2015.

El 12 de enero de 2017 los coroneles José Lucindo De LaCadena Toledo y Ramón Alí Peñalver, así como el Tcnel. (AV) Willelvis Soto, como jueces del Tribunal Militar Segundo de Juicio Accidental de Maracay, sentenciaron a cinco militares y tres civiles, señalados de participar en ese supuesto golpe de Estado contra Nicolás Maduro.

De cinco a ocho años de prisión fueron condenados los primeros tenientes Henry Javier Salazar Moncada, Carlos José Esqueda Martínez, Petter Alexander Moreno Guevara, Ricardo José Antich Zapata y Luis Hernando Lugo Calderón, por los presuntos delitos de instigación a la rebelión y contra el decoro militar.

Además de tres civiles: Pedro Rafael Maury Bolívar, taxista, Luis Rafael Colmenares Pacheco, cajero de banco, y Jesús Enrique Salazar Mendoza, carpintero.

Hay jueces, fiscales y defensores públicos militares que actúan desde el poder con la mayor crueldad, sin respeto por la carrera, la libertad, la familia, los bienes o simplemente los derechos de los militares detenidos, sintiéndose protegidos porque obedecen los caprichos del poder de turno, sin asumir que en un escenario como el que vive Venezuela con la administración de justicia, cualquier día puede caer bajo sospecha y entrar en la misma centrífuga que antes ayuda a mantener en funcionamiento.

La revolución es un trapiche que va exprimiendo y desechando personas. No importa cuánto le sirvan, aunque lo hagan por años, basta una sospecha para entrar en desgracia y el victimario se convierte en víctima como ha sucedido con el juez Peñalver Vásquez.

Nido de alacranes por Brian Fincheltub – El Nacional – 20 de Mayo 2019

Brian Fincheltub

Lo vimos desde la mañana del 30 de abril declarando en televisión y hasta montado en un camión lanzando arengas a un puñado de seguidores. Fue prácticamente el único vocero de la dictadura en manifestarse mientras el país se preguntaba dónde estaba el dictador. Casual o no, lo cierto es que su actitud ese día contrasta con la que tuvo el 11 de abril de 2002, una fecha en la que no solamente se escondió, sino que hay quienes dicen que hasta el pelo se pintó. Hablamos de Diosdado Cabello, el hombre que “salvó” a Maduro de la conspiración de Padrino, Hernández Dala y Maikel Moreno y que cobró por sus favores.

Bien lo dice la expresión: “quien gana, cobra”, no sabemos sí se trata de un triunfo verdadero pero los hechos nos muestran que una de las transacciones logradas por Cabello fue la recuperación del Sebin, organismo que había perdido cuando su ficha de confianza, Gustavo González López, fue echado de la institución con acusaciones de traición. Hasta se había comentado en redes sociales que estaba preso. Lo cierto es que tras la “gesta heroica” de Cabello, vuelve a controlar la policía política y eso se vio reflejado inmediatamente en el aumento de las detenciones arbitrarias y allanamientos en contra de los sectores democráticos.

Pero al parecer hay alguien que no está muy contento con la idea de que Diosdado vuelva a acumular poder y decidió echarle la partida para atrás. La liberación del comisario Iván Simonovis o la “fuga”, depende como usted lo vea, es un fuerte golpe al teniente Cabello, quien le había prometido a Maduro control total en el Sebin. Pero hay gente a la que al parecer no le agrada la idea de que sea el hijo “ilustre” de El Furrial quien desde su programa decida quién va preso y quién no, muchas veces boicoteando las iniciativas que desde el propio chavismo buscan una salida “digna” para Maduro o quizás ayudando a adelantar escenarios más radicales que según los cálculos de Cabello pudieran favorecerlo.

Sin duda un terrible escenario para el dictador, quien debe dormir entre traiciones y traidores, si es que es capaz de hacerlo. Sentarse en un nido de alacranes no debe ser nada fácil, pues al más mínimo movimiento cualquier aguijón pudiera alcanzarle. Aunque en público usted los vea reír y abrazarse, la procesión va por dentro y quienes más aplauden agachados, son los que más están conspirando. De allí que las noches del dictador sean cada vez más largas y su círculo cada vez más reducido. Es el final, por más lejano que parezca.

Un “topo” de la CIA al frente del Sebin: así es el relato de Maduro sobre el 30 de abril por Francesco Manetto – El País – 11 de Mayo 2019

El líder chavista culpa el exjefe de la inteligencia del levantamiento y afirma que Vladimir Padrino y Maikel Moreno le avisaron una semana antes

La sede del Sebin, en Caracas.
La sede del Sebin, en Caracas. AFP

Las afirmaciones hubieran resultado inverosímiles hace tan solo dos semanas. El guion del chavismo, al igual que el de cualquier estamento de poder, consiste en escenificar unidad. Cuando se producen grietas, como ocurrió en Venezuela, las piezas del relato casi siempre acaban señalando a un traidor antes insospechado. Según Nicolás Maduro, el máximo responsable de lo sucedido la madrugada del pasado 30 de abril fue el exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), a quien este viernes acusó de ser un infiltrado de la CIA.

No es una novedad que el general Manuel Cristopher Figuera desempeñara un papel en la operación, liderada por Juan Guaidó, que liberó al dirigente opositor Leopoldo López y buscaba alentar una quiebra de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, las palabras del mandatario son relevantes por el estado de ánimo que pretende trasladar a sus bases 10 días después de ese plan. El sucesor de Hugo Chávez viene a decir que, una vez identificado al colaborador que le dio la espalda, ha vuelto a tener pleno control de la maquinaria del régimen. Este mensaje de cohesión, que la oposición considera muy endeble, está aliñado además con los ingredientes habituales del discurso oficial: injerencia extranjera, agresión de Washington y acusaciones a los líderes antichavistas.

Maduro se guardó esos calificativos para cargar contra Figuera. “El que articuló el golpe de Estado es un traidor y cobarde. Manuel Ricardo Cristopher Figuera fue el que articuló toda la trampa. No se presentó y huyó desde primera hora de la madrugada y hasta hoy está huyendo”, continuó. Asegura también que antes de ese operativo le dio cuatro órdenes y él las cumplió. “Luego de las investigaciones hemos podido comprobar que Manuel Ricardo Cristopher había sido captado por la CIA desde hace más de un año y trabajaba como topo”, afirmó antes de recordar un episodio del pasado enero, semanas antes de que Guaidó, reconocido como presidente legítimo por más de 50 países, lanzara su desafío al régimen. “¿Se acuerdan de cuando metieron preso a Guaidó? ¿Quién ordenó meterlo preso? Él mismo, fue un show. Traidor, vendepatria”, se revolvió.

Según su reconstrucción, “él fue el que articuló la intriga, la mentira y armó el cuento de que él contaba con los honorables y muy patriotas general [Vladimir] Padrino, Maikel Moreno e [Iván] Hernández Dala”. Estos tres dirigentes chavistas, respectivamente, el ministro de Defensa, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia y el jefe de la Guardia Presidencial, fueron señalados por varias fuentes por estar al tanto del plan fallido, igual que el titular de Interior, Néstor Reverol.

Maduro sugiere ahora que actuaron de alguna manera como agentes dobles: “Fueron ellos quienes me avisaron una semana antes del golpe de Estado de la conducta extraña de este general, que iba a ser relevado y detenido el propio 30 de abril a las nueve de la mañana, por eso él apuró. Por alguna vía se enteró”. “Ratifico toda mi confianza en Padrino, Moreno y Dala. Ratifico toda mi fe y todo mi apoyo”, quiso dejar claro el mandatario con el propósito de proyectar una imagen de plena unidad de su Gabinete en un clima de elevada tensión política. Guaidó no ha renunciado a provocar una fractura en las filas militares y volvió a convocar a sus seguidores este sábado. El jefe del Parlamento prometió que las movilizaciones no pararán hasta lograr “el cese de la usurpación”.

El exdirector de la policía secreta reapareció el jueves en un vídeo difundido en las redes sociales, del que EL PAÍS no ha podido comprobar fecha ni lugar de grabación, llamando a la “reconstrucción” de Venezuela y advirtiendo al Gobierno: “Ya basta de culpar al mundo de las desgracias de nuestro país y seguir exigiendo más sacrificio a nuestra población, mientras algunos dirigentes han hecho fortunas y las han sacado a otras naciones”, aseguró. Figuera fue sustituido la misma noche del 30 de abril por su antecesor en el cargo, Gustavo González López. Maduro le advirtió este viernes: “Le llegará la justicia venezolana más temprano que tarde”.

¿Traición a la patria? – Editorial El Nacional – 9 de Mayo 2019

Una de las formas de atacar, sin posibilidad de discusión, las acusaciones por traición a la patria a las cuales acude la usurpación para coartar la acción de un grupo de diputados de oposición consiste en detenerse en su origen espurio. Un TSJ carente de legitimidad, escogido de prisa por los voceros del régimen como escudo de protección, sin atenerse a las normas  que privan en una selección que se debe caracterizar por la pulcritud, basta para descalificar lo que dispongan sus miembros en materia política. Un supuesto parlamento, llamado constituyente y salido de un proceso electoral amañado y ventajista, sin vínculos  con la voluntad popular, carece de autoridad y de respetabilidad para apoyar las decisiones de una magistratura legalmente inexistente.

Durante el gomecismo se estableció una ajustada sinonimia entre la virtud del patriotismo y la figura del tirano. La división entre los bendecidos y los aborrecidos por el régimen dependía de su entrega a la figura del “hombre fuerte y bueno” que regía los destinos de la sociedad por mandato de las leyes sociales. Una campaña de los intelectuales más famosos y de la prensa de gran circulación, se encargó de asegurar que la patria era Gómez y que Gómez era la patria, para que los venezolanos supieran a qué atenerse.

Una traducción tendenciosa y malévola, un deleznable vínculo  hecho desde la cúpula durante 27 años, que no solo conducía a la execración de los disidentes, sino  también a que fueran condenados a terribles penas. Miles de venezolanos, metidos a la fuerza en la casilla de la antipatria, pagaron severas condenas en las cárceles, fueron víctimas de crueles torturas o asesinados sin fórmula de juicio. Su delito fue oponerse a una de las satrapías más ignominiosas de América, pero, como Gómez dijo que eran “malos hijos de la patria”, padecieron penalidades infinitas y vergonzosas.

¿Quién determina hoy qué es la patria y quiénes son los antipatriotas? Maduro es la patria, como lo fue antes Chávez, y sus adversarios, como se oponen a ellos y a lo que representan, son acusados del delito de “traición a la patria”. El PSUV es la voz de la patria, y, valiéndose de las instituciones espurias que son sus servidoras obedientes, ha creado un infierno en cuyas candelas deben arder los “malos hijos de la patria” sobre cuya existencia se tuvo la primera noticia en Venezuela debido a una expresión de un ominoso dictador, del bagre criminal que se impuso a sangre y fuego sobre la sociedad.

El problema del delito de traición a la patria no es solo lo ilegal de su procedencia, que es descomunal como se planteó al principio, sino el camino expedito que abre para cometer injusticias y hasta crímenes que no admite  la sociabilidad civilizada, que no caben en el programa de una república que muchas luchas ha realizado para librarse de la ignominia de las satrapías, de los atropellos de los mandones que ni siquiera tienen ideas en la cabeza para sostener su continuismo.

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