El régimen de Daniel Ortega anunció la llegada de médicos cubanos para asesorarlos con todo lo relacionado al coronavirus. Microbiólogos, biólogos, infectólogos e intensivistas, entre otros, fueron recibidos por los Ortega, para intercambiar experiencias según la información.

Lo mismo hizo su par en Venezuela, Nicolás Maduro, quien aprovechó las circunstancias para meter más médicos cubanos a nuestro país, con los mismos “logos”, es decir, epidemiólogos, virólogos, infectólogos, que llegan a engrosar las nóminas de pago que Maduro mantiene con el castrismo.

El Salvador, San Vicente y las Granadinas, Jamaica, entre otros, también han solicitado la cooperación del régimen cubano, quien ha sabido vender muy bien sus recetas médicas, aprovechando la actual crisis mundial, e incluso tratar de exportar la idea de que el antiviral Interferón Alfa 2B, producido en ese país a bajo costo -pero no de forma exclusiva porque también es fabricado en otros países- es una cura del coronavirus, cuando la verdad es que solo ha sido usado entre otros medicamentos en China y su impacto todavía está siendo evaluado.

La propaganda cubana funciona y en especial cuando hay crisis y miedo, y así es como logra introducir a sus agentes -aunque no dudamos que algunos sean médicos que deben cumplir órdenes- en los nuevos gobiernos de países que no están viviendo hoy la peste castrista, tal como la conocemos en Venezuela, y quizá es bueno recordarles a nuestros hermanos del continente, como son expertos en tejer redes de información e inteligencia a cuenta de “la simpatía de su lenguaje caribeño”, porque son muy buenos exportando su ideología en países donde sus democracias son frágiles y los partidos de izquierda son cuna del cubanovirus.

Si algo debemos aportar los venezolanos en esta crisis que hoy nos embarga es el alerta temprano sobre las intenciones que tienen las dictaduras de Cuba y Venezuela de expandirse, de influenciar para desestabilizar sistemas democráticos, y lo hacen con la experiencia de 70 años de formación, militancia y control social, y además, con muchísimo dinero, sumas que se pierden en la imaginación del lector, aquellas robadas al pueblo venezolano que hoy reposan en cuentas internacionales a nombre de testaferros, y además, traficando con el Oro de Sangre que no se agota nunca, y otras riquezas minerales de nuestra tierra.

El régimen cubano ha traído represión y odio, división y manipulación a través de la formación ideológica a nuestro país. Además, hay pruebas bien fundamentadas de su inducción y comisión de crímenes de lesa humanidad, como el crimen de la tortura. El pueblo cubano es víctima día a día de la represión, los lideres civiles son encarcelados, juzgados y sometidos a torturas, tratos crueles e inhumanos. Nos preguntamos: ¿cuál es entonces la simpatía que tienen los gobiernos demócratas por la dictadura cubana, muy bien llamada por el recién reelecto secretario general de la OEA, Luis Almagro, como los Jineteros de América?