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Maduro declara a Pdvsa en emergencia y puso a El Aissami al frente de la estatal petrolera – RunRunes – 20 de Febrero 2020

Maduro declara a Pdvsa en emergencia y puso a El Aissami al frente de la estatal petrolera

El vicepresidente económico liderará una comisión que también estará integrada por el exministro de Petróleo Asdrúbal Chávez, Manuel Quevedo, Vladimir Padrino López y Remigio Ceballos

El 19 de febrero, Nicolás Maduro declaró en emergencia a la estatal petrolera (Pdvsa) y designó al vicepresidente económico, Tareck el Aissami, líder de una comisión para reestructurar la industria nacional.

“Declaro la emergencia energética de la industria de hidrocarburos a los fines de adoptar las medidas urgentes y necesarias para garantizar la seguridad energética nacional y proteger a la industria de la agresión imperialista”, manifestó en un acto con trabajadores petroleros.

Detalló que esta comisión, cuyo vicepresidente será el exministro de Petróleo Asdrúbal Chávez, “tendrá todo el poder para iniciar el proceso de cambio, transformaciones y defensa integral de toda la industria petrolera”.

“Estoy poniendo todo el poder del Estado y de la nación para entrarle a Pdvsa con todo (…) les estoy dando el poder, para que ustedes dirijan y conduzcan la industria petrolera hacia un nuevo modelo de gestión socialista del siglo XXI”, añadió.

La instancia también estará integrada por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y Remigio Ceballos, para que sumen “todo el poder” de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y “además garantizar la seguridad de todas las instalaciones con un plan nuevo”.

El actual ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa, Manuel Quevedo, también formará parte de la llamada “Comisión presidencial para la defensa, reestructuración y reorganización de la industria petrolera nacional, Alí Rodríguez Araque”.

“Una comisión que debe reunirse de inmediato, al terminar este acto, y comenzar un proceso de revisión y recuperación de los trabajadores de Pdvsa”, pidió Maduro.

Hizbolá amplía sus actividades en Venezuela con el contrabando del oro por Ludmila Vinogradoff – ABC – 11 de Diciembre 2019

El grupo terrorista libanés actúa a la sombra del régimen de Maduro, al que protege y entrena, según Julio Borges, representante diplomático de Guaidó

tarek-kLg--620x349@abc.jpgEl vicepresidente venezolano El Aissami, contacto de Maduro con Hizbolá

Diversas organizaciones criminales y terroristas, entre ellas el Hizbolá, también han puesto su mira en el oro de Venezuela al amparo del régimen de Nicolás Maduro, que los tiene como su brazo armado, les financia y facilita pasaportes y documentación oficial de la república bolivariana. Hace poco Vanessa Neumann, la embajadora ante el Reino Unido designada por el presidente interino Juan Guaidó, denunció en un programa de radio en Caracas que el grupo terrorista libanés Hizbolá gana unos 1.000 millones de dólares por sus actividades ilegales, entre otras, la de contrabandear con el oro del denominado Arco Minero en el estado Bolívar.

Un poco antes, el diputado en el exilio Américo De Grazia también dijo a ABC que Hizbolá, junto a los grupos guerrilleros colombianos del ELN y las FARC, se encarga de proteger con las armas la explotación del oro y diamantes de «sangre» de «Nicolasito» el hijo de Nicolás Maduro, y los yacimientos auríferos de Cilia Flores, la primera dama. El diputado Américo De Grazia, en representación del gobierno de Juan Guaidó, se encuentra en la Cumbre del Clima en Madrid para denunciar la destrucción y el ecocidio que causan los grupos depredadores y terroristas en la zona de 112.000 kilómetros cuadrados del Arco Minero, situada en plena selva de la amazonia venezolana.

El gobierno de Israel tiene información de las actividades de Hizbolá en el país. El comisionado para las Relaciones Exteriores del gobierno interino de Venezuela, Julio Borges, se reunió este lunes con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para denunciar los vínculos del régimen de Nicolás Maduro con el grupo terrorista libanés. «El régimen de Maduro tiene vínculos con organizaciones terroristas como Hizbolá, esto es una grave amenaza para la paz y seguridad de los gobiernos. Debemos encender las alarmas sobre el peligro que está detrás de esto», dijo el diplomático venezolano en una reunión que sostuvo con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien confirmó los lazos entre dictadura de Maduro y el grupo terrorista Hizbolá.

El representante de la política exterior del gobierno de Juan Guaidó también destacó que existe una alianza de Maduro y Cuba para acabar con valores como la democracia. «Maduro y el régimen de Cuba quieren acabar con la democracia de la región, están propiciando la desestabilización de los países de la región«, sostuvo.

La embajadora Neumann recalcó que Tareck El Aissami, vicepresidente del área económica del régimen venezolano, que aparece en la lista de los más buscados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, «es el principal contacto entre Maduro y Hizbolá». El grupo actúa a sus anchas en Venezuela. Tiene su centro de operaciones en la isla de Margarita y ha extendido sus tentáculos a todo el país. Imparte entrenamiento con armas letales a los grupos paramilitares, organizaciones criminales y francotiradores.

 

Juez de NY fija audiencia previa al juicio para los acusados de violar sanciones impuestas por EE. UU. contra Tareck El Aissami por Maibort Petit – Venezuela Política – 22 de Octubre 2019

Este martes se fijó una nueva audiencia —previa al juicio— del caso de los tres ciudadanos, Alejandro Miguel León Maal, Víctor Mones Coro y Michols Orsini Quintero, acusados por el gobierno de los Estados Unidos de haber violado las sanciones impuestas bajo la Ley Kipping (dirigida a los narcotraficantes extranjeros que cometen delitos en los Estados Unidos) al facilitar vuelos charters al vicepresidente del área económica de Venezuela, Tareck El Aissami y a su socio, Samark López, (sancionados por el Departamento del Tesoro). La nueva cita será el 3 de enero de 2020 y en la misma se acordará el calendario del juicio.
Víctor Mones Caro, Alejandro Miguel León Maal y Michols Orsini Quintero se declararon No culpables ante un tribunal en Nueva York en agosto de 2019. Los tres individuos fueron arrestados en marzo de este año en el estado de la Florida.

La audiencia de este martes tuvo que ser prorrogada debido a que en el piso 34 de la Corte del Distrito Sur de Nueva York se presentó un conato de incendio que obligó a desalojar el edificio. Una vez controlado el incidente, los abogados de la defensa y el fiscal estadounidense, Emil Bove se hicieron presentes en la sala el juez de Distrito Sur de Nueva York, Alvin K. Hellerstein para acordar la nueva fecha de la audiencia, que busca aclarar todos los pasos del proceso que implica la entrega del descubrimiento (evidencias), y la aprobación del calendario para la selección del jurado y fechas de inicio del juicio que podría ser para el segundo semestre del 2020.

Mones Caro y León Maal se declararon no culpables de cinco cargos y Orsini Quintero no admitió su responsabilidad en un cargo del cual está siendo acusado por el gobierno de los Estados Unidos.
En la demanda de la fiscalía, Tareck El Aissami, Samark López, Víctor Mones Caro, Alejandro Miguel León Maal están acusados de cinco cargos:
(1) conspirar para usar American Charter Services LLC y SVMI Solution, LLC para realizar transacciones prohibidas por la Ley Kingpin y las reglamentaciones relacionadas, y para evadir las sanciones impuestas por la OFAC de conformidad con la Ley Kingpin y las reglamentaciones relacionadas;(2) utilizando American Charter Services LLC para participar en transacciones prohibidas por la Ley Kingpin y otras regulaciones relacionadas; (3) usando American Charter Services LLC para evadir e intentar evadir las sanciones impuestas por OFAC de conformidad con la Ley Kingpin y las regulaciones relacionadas; (4) usando SVMI Solution, LLC para participar en transacciones prohibidas por la Ley Kingpin y regulaciones relacionadas, y (5) usar SVMI Solution, LLC para evadir e intentar evadir las sanciones impuestas por la OFAC de conformidad con la Ley Kingpin y las regulaciones relacionadas.
De ser hallados culpables, en cada uno de los cinco cargos representa una pena máxima de 30 años de prisión, recibirían un máximo total de sentencia de 150 años de cárcel.
Orsini Quintero y Quintavalle Yrady (Panamá) están acusados ​​de conspirar para usar las empresas registradas en Estados Unidos, American Charter Services LLC y SVMI Solution, LLC para realizar transacciones prohibidas por la Ley Kingpin y las regulaciones relacionadas, y para evadir las sanciones impuestas por la OFAC de conformidad con la Ley Kingpin y las reglamentaciones relacionadas con dicho instrumento.
Los fiscales sostienen que los acusados violaron las sanciones al usar aviones privados suministrados por empresas estadounidenses. Las sanciones prohíben a las empresas y ciudadanos norteamericanos hacer negocios y tener relaciones con personas designadas bajo la ley Kingpin.
De acuerdo al documento, que cita unos expedientes del Departamento de Seguridad Nacional, El Aissami y Samark López hicieron arreglos con empresas del Sur de la Florida propiedad de los detenidos. Víctor Mones Coro es el presidente de American Charter Services LLC, y Alejandro Miguel León Maal trabajó desde 2008 hasta 2019 con Mones.
Dice el documento que León Maal registró la compañía SVMI Solution LLC, que tiene las mismas siglas del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Dicha firma fue usada para la conspiración.
Los eventos
Entre febrero de 2017, fecha en al cual fue designado Tareck El Aissami y Samark López en la lista OFAC, y marzo de 2019, se realizó la conspiración que ocurrió en cinco países: EE. UU. (Nueva York), Venezuela, Turquía, Rusia y República Dominicana.
La fiscalía sostiene que Tareck El Aissami y Samark López Bello, violaron la ley al tomar los vuelos, incluido uno el 23 de febrero de 2019, desde Rusia a Venezuela.
El 28 de enero de 2018, León Maal usó una cuenta de correo asociada a American Charter Services LLC para enviar un mensaje relacionado a un vuelo charter privado fuera de Estados Unidos, describiendo la nave que sería usada por uno de los conspiradores, López Bello.
El 17 de Julio de 2018, León Maal hizo una transferencia de aproximadamente USD. 108.407.69. El dinero fue enviado de una cuenta en Manhattan, New York, a una cuenta a nombre de SVMI Solution LLC por el pago de los servicios de vuelos charter privados a López Bello.
El 6 de septiembre de 2018, Mones Coro usó una cuenta de un banco estadounidenses a nombre de American Charter Services LLC para transferir USD. 30.000 en conexión con un vuelo charter para López Bello.
El 9 de septiembre de 2018, López Bello tomó un vuelo privado en una avión con matrícula estadounidense desde República Dominicana a Venezuela. Mones Coro ayudó con los arreglos de dicho vuelo.
En febrero de 2019, El Aissami tomó un vuelo privado desde Rusia a Venezuela arreglado también por León Maal.
La demanda señala que Víctor Mones Coro es el presidente American Charter Services, una compañía de alquiler de aviones particulares que ofrece vuelos a destinos tan diversos como Bolivia, Brasil, México, Turquía, Cuba, España, Venezuela, China, República Dominicana o EEUU.
Los avances del caso en Nueva York
La fiscalía solicitó a la corte que dictara una orden de protección de los materiales que conforman el llamado descubrimiento, que de conformidad con la Regla 16 de las Reglas Federales de Procedimiento Penal, el gobierno debe entregar a los demandados para que se preparen para el juicio.
 Dice la petición que considerando que el Gobierno ha declarado que la producción de las evidencias incluirá grabaciones, comunicaciones electrónicas, datos y otros materiales “que revelan las identidades de las personas que actuaron bajo la dirección de la policía en relación con la investigación subyacente”, la fiscalía desea proteger las identidades de los participantes en las comunicaciones reflejadas en los materiales que deben estar bajo la orden de protección.
Los fiscales declararon que “si los materiales protegidos se difunden a terceros, dentro o fuera de los Estados Unidos, podrían, entre otras cosas, implicar la seguridad de testigos e impedir investigaciones en curso”, por ello reiteraron que los mismos reciban una orden de protección por parte del tribunal.
Los Materiales Protegidos sólo serán utilizados por los Demandados, sus abogados y los agentes de sus defensas con el propósito de defender los cargos, en relación con la sentencia y presentar cualquier apelación en la acción penal.
Los más buscados
Cabe destacar que esta semana el Departamento de Seguridad Nacional, Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos incluyó a El Aissami, el ex vicepresidente de Venezuela, y López Bello en la lista de los 10 más buscados, tras haber sido declarados fugitivos de la justicia norteamericana.
Los dos hombres, El Aissami y López Bello fueron sancionados en febrero de 2017 bajo la Ley de Designación de Narcotraficantes de Narcóticos Extranjeros, por cargos de narcotráfico y por estar vinculados a grupos terroristas islámicos.
El Aissami y López Bello fueron acusados ​​cada uno de cinco cargos de eludir sanciones y violar la Ley de Designación de Narcotraficantes de Narcóticos Extranjeros, que se dirige a personas que se cree amenazan los intereses de la política económica y exterior de Estados Unidos.
El Aissami y Samark López fueron los primeros sujetos de las sanciones de la OFAC en febrero de 2017, por su presunta participación en el tráfico de drogas. En ese momento, varios de sus activos estaban congelados y los ciudadanos y las empresas de EE. UU. estaban bloqueados para realizar actividades comerciales con ellos.
El Aissami ha estado vinculado a narcotraficantes y delincuentes como los Zetas en México y el narcotraficante colombiano, Daniel “El Loco” Barrera, desde 2008 cuando operaba como ministro de relaciones interiores de Hugo Chávez. También se le ha asociado con grupos terroristas como Hezbolá, aunque estas conexiones aún no se han verificado por completo.

El zar de la economía de Maduro no puede con la economía por Zenaida Amador – ALnavío – 14 de Octubre 2019

La economía venezolana al cierre de 2019 será 60% más pequeña que en 2013. Sólo este año, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB experimentará una contracción de 35%. A la par de esto, el país sigue sumido en un agresivo proceso inflacionario con una variación de precios de 50.100,3% entre octubre de 2018 y septiembre de 2019 y, según la FAO, 6,8 millones de venezolanos padecen hambre. Las proyecciones de organismos internacionales y de firmas privadas indican que el panorama no será diferente en 2020.
Tareck El Aissami: “Estamos en plena fase de recuperación económica” / Foto: Presidencia
Tareck El Aissami: “Estamos en plena fase de recuperación económica” / Foto: Presidencia

Pero Tareck El Aissami, vicepresidente del Área Económica de Nicolás Maduro, opina diferente. “Estamos en plena fase de recuperación económica (…) Estamos generando mayor riqueza y diversificando nuestra economía”, aseguró a finales de agosto.

Vale decir que desde 2018 El Aissami ha trabajado en la búsqueda de opciones para evadir las sanciones internacionales al régimen de Maduro. Eso incluye rutas alternas para los flujos de dinero y de mercancías, así como la identificación de intermediarios y de otras figuras a través de las cuales efectuar las operaciones que buena parte del sistema financiero global le impide.

Más recientemente dijo que “2019 ha sido el año de fuego para forjar nuestro carácter revolucionario de cara a las nuevas victorias de los tiempos futuros”, por lo que augura que “2020 es el año definitivo hacia el despegue y el crecimiento económico real”.

Sus afirmaciones parecen no tener asidero alguno. Así lo sienten los ciudadanos, así lo reflejan las estadísticas disponibles. Pero eso no le importa al régimen.

El Aissami, como Maduro, mantiene el mismo discurso desde mediados de 2018 -cuando asumió el liderazgo del área económica- alternando entre las promesas de un mañana mejor que nunca llega y las acusaciones a mansalva de que los problemas son fruto de la guerra económica, de los ataques de la derecha y del imperialismo, pero jamás su responsabilidad. Su único objetivo es garantizar la sostenibilidad del régimen en el poder.

Protagonista de fracasos

Recién llegado a su nuevo cargo a El Aissami le tocó liderar lo que sería el gran programa de medidas económicas de Maduro, anunciado al país el 17 de agosto de 2018 y que, días más tarde, se complementó con una reconversión monetaria que borró cinco ceros a la moneda.

“La recuperación del poder adquisitivo real del pueblo, el estímulo a la producción nacional, la estabilidad de los precios, son parte de los objetivos del programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica”, afirmó entonces. Ninguno de los puntos se ha cumplido a la fecha porque no se corrigieron los problemas de fondo que, entonces y ahora, mantienen al país en recesión e hiperinflación.

En aquel momento El Aissami asumió la fijación de precios como su bandera. Instaló mesas de trabajo con los empresarios donde les notificaba “precios acordados” que debían poner a los productos y que, en muchos casos, no tomaban en cuenta los costos de producción, por lo que terminaban quedándose en el papel. Para imponerlos tomó medidas radicales, como la ocupación temporal de varios mataderos en el país, lo que dio paso a una aguda escasez de carne.

De forma vehemente ordenó inspecciones, fiscalizaciones y señaló públicamente a diversas empresas y sectores por incumplir los precios acordados. Todo era parte de una gran cortina de humo que no servía para atender ninguno de los graves problemas del país, pero que sí le permitió transitar meses convulsos donde el malestar social ponía al país al borde de un estallido.

Ahora, cuando el sector industrial privado opera al 19% de su capacidad instalada sin garantías de insumos ni de materias primas, cuando el sector comercio y servicios estima que ha perdido cerca de 45% de su tejido y cuando el consumo registra una contracción de 40%, El Aissami permite que -en general- los precios respondan a la dinámica del mercado.

A veces, cuando la circunstancia política lo demanda, el tema vuelve al tapete y hacen amagos de retomar la línea dura. “Señor vicepresidente (El Aissami), lo encargo a usted para que establezca de manera permanente, con información al pueblo, el sistema de precios acordados y justo actualizado; es una orden de pleno cumplimiento y de protección al pueblo”, le recordó Maduro a inicios de septiembre en medio de un evento donde intentaba mostrar en cadena nacional de radio y televisión que el aparato productivo del país sigue activo y que existe capacidad para atender las necesidades alimenticias de la población. El Aissami anotó la instrucción en su cuaderno y hasta allí llegó el tema.

Por más de un año El Aissami también ha estado al frente de varias vueltas de tuerca del fracasado sistema de control cambiario hasta que dio paso al esquema actual, más flexible, pero que ni atiende las necesidades reales de la economía ni termina con las restricciones de fondo. El esquema ha servido para que el régimen venezolano circule parte de los recursos que levanta con la venta de oro y otras operaciones, y para estimular el florecimiento de una economía alternativa e informal, plena de productos importados y de alta gama, que poco o nada tiene que ver con la realidad del país, donde 80% de la población vive en condiciones de pobreza.

El eslabón

Pero desde el punto de vista estratégico, El Aissami ha sido una pieza clave en la coordinación del manejo de la coyuntura de la mano con los aliados de Maduro para darle a su régimen las bocanadas de oxígeno necesarias para sostenerse.

Buena parte de la gestión del oro que se extrae del Arco Minero, de su movilización hacia el Banco Central de Venezuela y de las operaciones que se pactan desde allí, son materias de la Vicepresidencia del Área Económica. Se trata de la nueva fuente de ingresos alternativa de la que nadie rinde cuentas y que sirve para engranar una nueva ingeniería financiera.Según la FAO, 6,8 millones de venezolanos padecen hambre / Foto: EFE

Vale decir que desde 2018 El Aissami ha trabajado en la búsqueda de opciones para evadir las sanciones internacionales al régimen de Maduro. Eso incluye rutas alternas para los flujos de dinero y de mercancías, así como la identificación de intermediarios y de otras figuras a través de las cuales efectuar las operaciones que buena parte del sistema financiero global le impide.

El objetivo ha sido establecer un sistema alterno, preferiblemente a través de Asia y Europa, para compensar el desmantelamiento de las corresponsalías bancarias, apelando también a acuerdos que generen flujos en euros, yuanes o rublos, que el régimen pueda disponer, con baja trazabilidad y control.

En este sentido, ha estado trabajando en conexiones con Rusia, China, India y Turquía. Con esta última gestionó de forma directa los tratos para la venta de oro, donde se han movido más de 1.000 millones de dólares desde inicios de 2018, operaciones que se han traducido en la llegada de productos turcos al mercado y, entre otras cosas, de euros en efectivo para alimentar las mesas cambiarias.

Si bien El Aissami ejerce su rol ante tales interlocutores, está altamente limitado para relacionarse con otros mercados y desempañarse en otros escenarios por las sanciones personales que le han sido impuestas. Es, además, uno de los 10 prófugos más buscados por narcotráfico según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

EE.UU. ofrecerá hasta 10 millones de dólares por pistas sobre el paradero de Tareck el Aissami por David Alandete – ABC – 20 de Agosto 2019

Si es capturado y enjuiciado, El Aissami se enfrenta a al menos 30 años de prisión en EE.UU.

Las autoridades de Estados Unidos se disponen a poner precio a cualquier pista que lleve a la detención del viceministro económico de Venezuela Tareck el Aissami, después de haberle incluido recientemente en la lista de delincuentes más buscados del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos por narcotráfico. Si es capturado y enjuiciado, El Aissami se enfrenta a al menos 30 años de prisión en EE.UU.

Según revelan fuentes gubernamentales norteamericanas consultadas por ABC, EE.UU. planea pagar entre cinco y 10 millones de dólares (entre 4.5 y nueve millones de euros) por cualquier información que facilite la captura de El Aissami, ya que a este gobernante se le acusa de facilitar el envío de miles de kilos de cocaína fuera de Venezuela, gran parte de la cual fue introducida en EE.UU.

Junto a El Aissami encabeza la lista de personas más buscadas de las autoridades migratorias estadounidenses el empresario venezolano Samark José López-Bello, acusado de ser secuaz del político en un entramado internacional de venta de droga. La ley de designación de narcotraficantes extranjeros, aprobada por el Capitolio en 1999 y en vigor desde 2000, permite dictar sanciones y solicitar extradición a quienes introduzcan cargamentos de droga en EE.UU.

En marzo, un juzgado de Nueva York presentó cargos contra El Aissami y Bello por organizar y supervisar una gigantesca red de transporte de cocaína con aviones privados desde Venezuela a América del Norte. El 31 de julio la cuenta oficial en Twitter del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos publicó una foto de El Aissami con el mensaje: «¿Ha visto usted a este fugitivo de los más buscados? Se le busca por narcotráfico».

Aunque es habitual que el FBI, la policía judicial de EE.UU., ofrezca recompensas por pistas que lleven a la captura de quienes están en su lista de delincuentes más buscados, es una práctica menos común entre las agencias migratorias. El año pasado, el Gobierno estadounidense ofreció 20 millones de recompensa por pistas sobre el paradero de un narcotraficante mexicano, Rafael Caro Quintero, del cártel de Sinaloa, apodado «el narco de los narcos».

Extensivo a la familia

Por ley, la orden de captura contra El Aissami de EE.UU. puede afectar también a su familia, ya que las sanciones estipuladas afectan a los «allegados de un traficante de drogas si se han beneficiado de las ganancias de esa actividad en los últimos cinco años». La diplomacia norteamericana ha sido consultada sobre la recompensa para capturar a El Aissami y ha colaborado en este proceso.

Según ha revelado desde el exilio el exministro chavista Rafael Isea, el narcotraficante venezolano Walid Makled sobornaba a El Aissami para emplear instalaciones públicas y militares en el negocio de exportar droga. Recientemente, el exjefe de la inteligencia venezolana, el general Manuel Christopher Figuera, ha ofrecido también a las autoridades estadounidenses información detallada sobre los delitos de El Aissami, según reveló este a ABC.

El Aissami se encuentra en la lista de sanciones de EE.UU. desde 2017, cuando el servicio migratorio comenzó una investigación por su participación en un gran entramado de tráfico de droga con destino en EE.UU., sobre todo empleando vías de intermediarios a través de México, en particular del cártel de los Zetas.

Tanto el general Christopher Figuera como otros informantes del Gobierno estadounidense han relacionado a El Aissami con el ingreso en Venezuela de grupos islamistas como la milicia libanesa Hizbulá, de la que el chavismo se vale para lavar el dinero del narcotráfico. El Aissami es nacido en Venezuela pero sus padres son de origen libanés y sirio. A Hizbulá, tanto EE.UU. como la Unión Europea lo han designado, total o parcialmente, como grupo terrorista, a pesar de que su brazo político es decisivo para el sustento del gobierno libanés.

La oferta para capturar a El Aissami, en un país como Venezuela hundido en una crisis económica sin precedentes en América, ha provocado nerviosismo en el chavismo, como revelan unas recientes declaraciones del propio Nicolás Maduro, quien dijo en un acto público el 13 de agosto: «Saludos al vicepresidente de Economía y perseguido político del Gobierno de Donald Trump, Tareck El Aissami, perseguido político del gobierno racista, antiárabe de Donald Trump».

 

EE UU busca a un hombre clave en el Gobierno de Maduro por narcotráfico por Florantonia Singer – El País – 1 de Agosto 2019

Tareck El Aissami, miembro de la cúpula chavista y jefe de la cartera de Producción, es señalado por la Justicia estadounidense como uno de los 10 fugitivos más buscados

EE UU busca a un hombre clave en el Gobierno de Maduro por narcotráfico

El cerco de Washington a la cúpula chavista se estrecha cada vez más. El Servicio de Migración y Control de Aduanas estadounidense ha emitido este miércoles una alerta que señala a Tareck Zaidan El Aissami Maddah, exvicepresidente de Venezuela y actual ministro de Industrias y Producción Nacional como uno de los 10 prófugos más buscados. Además del que es considerado uno de los hombres de confianza de Nicolás Maduro se incluyó también a Samark López Bello, acusado de ser socio de El Aissami en negocios de narcotráfico.

En marzo, la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York había presentado cargos contra ambos por violar restricciones que le había impuesto un tribunal que le investiga por su implicación en un caso de narcotráfico. Según las sanciones de 2017, El Aissami no podía viajar a Rusia, y lo hizo en febrero en un avión privado, junto a López Bello quien también tiene la misma restricción. Desde entonces ya estaba siendo buscado por el Departamento de Justicia. Y los viajes han seguido. El mes pasado, por ejemplo, estuvo en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

Es la primera vez, sin embargo, que se difunde una ficha con sus señas físicas y datos de identidad y se solicita información para dar con su paradero. Los dos venezolanos son calificados de fugitivos y aparecen junto a otros ocho extranjeros buscados por homicidios, pertenecer a pandillas, organizaciones de trata de personas y actividades con narcóticos.

Las acusaciones de Estados Unidos indican que El Aissami facilitó envíos de narcóticos, “incluyendo control de aviones que salieron de una base aérea venezolana y rutas de drogas mediante los puertos en Venezuela”. También denuncian que “supervisó o poseyó parcialmente envíos de narcóticos de más de 1.000 kilogramos desde Venezuela en múltiples ocasiones”.

El Aissami, nacido el Estado andino de Mérida y de origen sirio, es de las fichas que mejor ha logrado sobrevivir los 20 años de revolución y el desmoronamiento y las purgas que vive el chavismo desde la muerte de su líder, Hugo Chávez, en 2013. Desde que era dirigente estudiantil se sumó a los equipos juveniles que impulsaron el triunfo del chavismo en 1998 y rápidamente obtuvo cargos estratégicos en la burocracia: primero al frente de la antigua Oficina de Identificación y Extranjería, encargada de todos los documentos de los venezolanos. Investigaciones periodísticas de The Wall Street Journal y otros medios han señalado que facilitó pasaportes a miembros de grupos terroristas de Oriente Medio. Dio un salto al Ministerio de Interior y Justicia, como viceministro y luego como titular de la cartera donde estuvo entre 2007 y 2012, cuando fue electo gobernador de Aragua. Tras su paso por la entidad se convirtió en la más insegura del país.

Al abogado y criminólogo de 44 años se le considera un radical dentro del chavismo y de los más leales al Partido Socialista Unido de Venezuela. Su padre, Carlos El Aissami, colaboró con la intentona golpista de Chávez en 1992 y estuvo preso por eso. En 2017, en medio de la mayor escasez de alimentos y bienes y con la hiperinflación apenas burbujeando, se convirtió en la mano derecha de Maduro para manejar la economía como vicepresidente y actualmente como ministro de Industrias y Producción Nacional, áreas severamente castigadas por las políticas de control del chavismo, que mantienen a Venezuela en el foso de su peor crisis económica.

El Aissami respondió al señalamiento de Estados Unidos con un video que subió en su cuenta de Twitter. En la grabación aparece en una de las centrales hidroeléctricas del estado Bolívar. “Somos leales a nuestro pueblo y sobre todo a nuestro hermano Nicolas Maduro. No podrán detener el curso irreversible y la voluntad firme del pueblo venezolano a ser una potencia. Acúsennos de los que les de la gana. Seguimos construyendo el sueño de Bolívar. Nosotros venceremos”, dijo.

Tareck El Aissami está entre los fugitivos más buscados por Estados Unidos – El Nacional – 31 de Julio 2019

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas recordó que el funcionario del régimen de Maduro fue sancionado en 2017 por estar presuntamente involucrado en narcotráfico

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El gobierno de Estados Unidos inició la búsqueda de Tareck el Aissami, ministro de Industrias y Producción Nacional del régimen de Nicolás Maduro, pues lo considera un prófugo de la justicia de ese país.

En la página oficial del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) las autoridades recordaron que El Aissami fue sancionado en febrero de 2017 por el Departamento del Tesoro por estar presuntamente vinculado al narcotráfico.

La institución afirmó que el ministro de Maduro facilitó los envíos de estupefacientes desde Venezuela, lo que incluía el control de aviones que salieron desde una base aérea venezolana y las rutas de drogas a través de los puertos del país.

“Supervisó y poseyó parcialmente envíos de narcóticos de más de 1.000 kilogramos desde Venezuela en múltiples ocasiones, incluidas aquellas con destinos finales a México y Estados Unidos”, señaló el servicio de control de inmigrantes.

El Aissami fue nombrado vicepresidente Ejecutivo de Venezuela en enero de 2017, y anteriormente se había desempeñado como gobernador del estado Aragua, de 2012 a 2017. Además, fungió como ministro de Relaciones Interiores y Justicia en 2008.

Los documentos secretos de Venezuela sobre el ministro Tareck El Aissami por Nicholas Casey – The New York Times – 2 de Mayo 2019

Tareck El Aissami enn 2017. El Aissami, exvicepresidente y ahora ministro de Industrias, está imputado por cargos de narcotráfico en Estados Unidos. CreditCarlos Becerra/Agencia Anadolu vía Getty Images

Es uno de los líderes más poderosos del gobierno venezolano, un hombre de mano dura que ha reprimido protestas, ha enfrentado a rebeldes y ha sido una presencia constante al lado de Nicolás Maduro, el presidente autoritario del país.

Pero durante años, Tareck El Aissami, uno de los confidentes más cercanos de Maduro, también ha sido objeto de amplias investigaciones por parte del servicio venezolano de inteligencia sobre sus vínculos con el submundo criminal.

Según un archivo secreto recopilado por agentes venezolanos, El Aissami y sus familiares han ayudado a colar a militantes de Hezbolá en el país, han hecho negocios con un narcotraficante y han resguardado 140 toneladas de químicos que se cree fueron usados para la producción de cocaína, lo que ha contribuido a convertirlo en un hombre rico mientras el país se ha sumido en el caos.

Venezuela, cuya economía está destrozada y su población pasa hambre, se encuentra en medio de una lucha desesperada por el control del país. Los líderes opositores están llamando a un levantamiento mientras que las autoridades civiles y militares del chavismo se aferran al poder, y se han presentado unidos en lo que se considera como una demostración de fuerza contra las recientes protestas callejeras.

Pero los documentos ofrecen una rara oportunidad para ver cuán fragmentados y nerviosos se han vuelto los servicios de seguridad de la nación, particularmente sobre la corrupción en los niveles más altos del gobierno.

El Aissami, exvicepresidente que ahora es ministro de Industrias y Producción Nacional del gobierno de Maduro, ha estado durante mucho tiempo en la mira de las autoridades estadounidenses. Fue imputado en marzo en una corte federal en Manhattan y hace dos años el Departamento del Tesoro lo sancionó después de investigar las acusaciones en su contra por trabajar con narcotraficantes.

Él y Maduro han desestimado las acusaciones, que atribuyen a una guerra propagandística establecida por el gobierno de Donald Trump para tumbar al gobierno venezolano.

Sin embargo, la propia agencia de inteligencia venezolana —que El Aissami alguna vez dirigió— ha alertado incluso en más casos sobre El Aissami y su familia desde hace más de una década y recopiló esas alertas en un archivo de documentos, hallazgos de investigaciones y transcripciones de entrevistas con narcotraficantes.

El archivo, entregado a The New York Times por un exoficial venezolano de inteligencia de alto rango y cuyos contenidos fueron confirmados de manera independiente por otro exoficial, narra testimonios de informantes que acusan a El Aissami y a su padre de reclutar a miembros de Hezbolá para expandir el espionaje y las redes de narcotráfico en la región.

El Aissami con Nicolás Maduro (derecha) en una reunión sobre economía en Caracas, el año pasadoCreditMarco Bello/Reuters

Hezbolá es considerada una organización terrorista por Estados Unidos y funcionarios estadounidenses dijeron que desde hace tiempo tiene presencia en América del Sur, donde ha ayudado a lavar dinero del narcotráfico. En 2008, el Departamento del Tesoro sancionó a otro diplomático venezolano tras acusarlo de recaudar fondos para Hezbolá y de ayudar a sus integrantes a viajar hacia Venezuela.

De acuerdo con el expediente, El Aissami y su padre, Carlos Zaidan El Aissami —un migrante sirio que alguna vez trabajó con Hezbolá durante sus visitas a su país natal—, buscaron cómo introducir a Hezbolá en Venezuela.

Los informantes les dijeron a agentes de inteligencia que el padre de El Aissami estaba involucrado en un plan para capacitar a miembros de Hezbolá en Venezuela “con miras a expandir las redes de inteligencia en toda América Latina y al mismo tiempo trabajar en narcotráfico”, según los documentos.

Esa información indica que El Aissami ayudó a impulsar ese plan al utilizar su autoridad sobre los permisos de residencia para emitir documentos oficiales a militantes de Hezbolá, permitiéndoles quedarse en el país.

El archivo no especifica si Hezbolá logró establecer su red de inteligencia o rutas de drogas en Venezuela. Pero sí menciona que miembros de esa organización se establecieron en Venezuela con la ayuda de El Aissami.

El exvicepresidente y ministro también colaboró con el mundo criminal de otras maneras: los documentos afirman que su hermano, Feraz, hizo negocios con el narcotraficante más célebre de Venezuela, Walid “el Turco” Makled, y que tenía casi 45 millones de dólares guardados en cuentas bancarias suizas.

Los documentos también muestran que El Aissami tenía vínculos con el narcotraficante, al señalar que emitió grandes contratos públicos a una empresa vinculada a Makled.

Según el archivo, mientras el país se dirigía a un colapso económico que forzó a millones de personas a huir de Venezuela y que ha causado una grave escasez de alimentos y medicinas, El Aissami se volvió un hombre rico.

Enfrentamientos entre opositores del gobierno de Nicolás Maduro y tropas que lanzaron gas lacrimógeno en Caracas, el 30 de abril CreditFernando Llano/Associated Press

Los documentos muestran que El Aissami —con ayuda de un testaferro que es blanco de sanciones económicas estadounidenses— compró un banco en Estados Unidos, parte de una constructora, una participación accionaria en un centro comercial panameño, tierras pensadas para un complejo turístico de lujo y varios proyectos inmobiliarios en Venezuela, incluyendo una “mansión millonaria” para sus padres.

El Aissami no respondió a nuestras solicitudes por escrito para una entrevista y en Venezuela no ha sido acusado formalmente por cargos de narcotráfico ni corrupción.

Pero el 8 de marzo, Estados Unidos anunció su imputación contra El Aissami, lo que lo convierte en el segundo miembro del gabinete de Maduro acusado por narcotráfico.

Néstor Reverol, actual ministro del Interior, también está imputado. Y dos sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, fueron condenados en 2017 a penas de dieciocho años en una prisión estadounidense por intentar traficar 800 kilogramos de cocaína.

Efraín Antonio Campo Flores (segundo de izquierda a derecha) y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la primera dama venezolana Cilia Flores, fueron arrestados en Haití en 2015.CreditProcuraduría de EE. UU. en Manhattan vía Reuters

El gobierno estadounidense dijo que El Aissami estaba muy involucrado con narcóticos cuando fue sancionado en 2017, por lo que congelaron sus bienes junto con los de su presunto testaferro, Samark López. Se dijo que el funcionario supervisaba o en parte era dueño de envíos de drogas de más de una tonelada, que administraba una red internacional de negocios para lavar el dinero obtenido de la venta de narcóticos y que se alió con Makled, el narcotraficante.

Sin embargo, los fiscales estadounidenses nunca revelaron las pruebas para su imputación.

Los memorandos del servicio de inteligencia venezolano que fueron revisados por The New York Times ofrecen los detalles más precisos, hasta ahora, sobre cómo una de las familias más poderosas de ese país construyó un imperio, al reconstruir una saga familiar que se extiende de Siria a Venezuela y del submundo de las drogas al círculo presidencial.

Una de las pistas condujo a un camino solitario cerca de la frontera de Venezuela con Brasil.

Un oficial de la Guardia Nacional Bolivariana que fue entrevistado sobre una redada de 2004 les dijo a los procuradores que había una serie de “almacenes en estado de decadencia, que lucían abandonados”. Pero los sitios no estaban vacíos.

Estaban siendo usados para almacenar químicos, incluyendo 140 toneladas métricas de urea, un precursor que se utiliza para hacer cocaína, según los documentos.

La urea es una sustancia de venta controlada en Venezuela y los documentos indican que los dueños de los almacenes no tenían cómo presentar las licencias para la compra. Un investigador policial les dijo a los procuradores que la urea supuestamente fue vendida para ser usada como fertilizante, pero esa explicación era sospechosa porque no hay actividades agrícolas en la región.

Y luego apareció el dueño de los químicos: Makled.

Walid Makled fue condenado a catorce años de prisión en 2015 por cargos de narcotráfico y lavado de dinero.CreditJose Miguel Gomez/Reuters

La redada fue el principio del fin para el narcotraficante venezolano, que Estados Unidos quiere extraditar. La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) empezó a consolidar los casos en contra de Makled por traficar drogas con ayuda de funcionarios de alto nivel. Makled fue capturado seis años después y en 2015 lo sentenciaron a catorce años de prisión en Venezuela por tráfico de drogas y lavado de dinero.

Pero aparentemente pasaron por alto a otro hombre clave en el caso: Haisam Alaisami, otro familiar de El Aissami y quien les dijo a los procuradores que era el representante legal de Makled Investments, la compañía del Turco. Dos personas que conocen a la familia identificaron a Alaisami como primo directo de Tareck El Aissami.

Alaisami no pudo dar más información sobre los posibles compradores de la urea y los investigadores derivaron el caso a la división de narcóticos de la agencia de criminalística y forense por “sospecha de contrabando”, según los documentos policiales que son parte del archivo.

Ni Makled ni Alaisami respondieron a solicitudes escritas para que hicieran declaraciones.

Alaisami tenía un familiar poderoso con El Aissami, quien se crio con él en Venezuela y con otros integrantes del clan que habían llegado desde Siria.

A medida que la investigación se fue moviendo por agencias estatales, El Aissami empezó a ascender en los círculos políticos de la izquierda de su país. Pasó de ser cercano al hermano del fallecido Hugo Chávez a ser legislador del Partido Socialista Unido de Venezuela y, en 2008, fue el ministro del Interior.

Ese año, una empresa subsidiaria de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) intervino en el caso: escribió una carta que decía que podía justificar los químicos encontrados en los almacenes.

En ese entonces no se presentaron cargos contra Makled ni Alaisami. Los documentos de los procuradores parecen mostrar que la urea incluso fue devuelta a Makled, quien aceleró su negocio de tráfico de drogas en Venezuela y en Colombia.

Otras ramas de la familia de El Aissami también buscaban hacer negocios con Makled.

En algún momento antes de 2010, Makled fue buscado por el hermano de El Aissami, Feraz, para que diera una suma considerable de dinero a una compañía de importaciones basada en Panamá, según el informe de inteligencia. El dinero sería usado para adquirir un tanque petrolero para usarlo como parte de un contrato con PDVSA.

Los hermanos El Aissami parecen haber estado muy involucrados en ese emprendimiento, según el informe. Feraz y un socio de negocios eran la imagen pública de la empresa mientras que Tareck, quien era ministro del Interior en ese entonces, firmó contratos públicos lucrativos con la empresa; entre ellos, uno que fue otorgado sin licitación para dar suministros al sistema carcelario de Venezuela, según el informe de inteligencia.

El Aissami Maiquetía, Venezuela, en marzo CreditYuri Cortéz/Agence France-Presse — Getty Images

Hubo otro hombre que generó sospechas respecto a la empresa de importaciones: López, el hombre que según los funcionarios estadounidenses actuó como testaferro de El Aissami en la red de tráfico de drogas.

El informe también incluye recibos bancarios de HSBC para cuentas vinculadas a Feraz, el hermano de El Aissami, por casi 45 millones de dólares; un dinero que el informe vincula a Makled, el narcotraficante.

HSBC cerró las cuentas de Feraz después de que Makled fuera arrestado por cargos de tráfico de drogas, de acuerdo con los documentos de inteligencia.

El archivo concluye con testimonios de informantes sobre los vínculos de la familia con Hezbolá, al detallar esfuerzos para reclutar a militantes que iban a establecer una red de tráfico de información y de drogas por América Latina.

Una de las fuentes para esa información fue el mismo Makled, quien describió cómo  El Aissami estaba involucrado en el plan, según un memorando de inteligencia.

Esa no es la única vez que El Aissami fue acusado de ayudar a Hezbolá o a Makled. Funcionarios estadounidenses, y algunos venezolanos, han hecho afirmaciones similares, aunque El Aissami ha negado tener vínculos con grupos militantes en el pasado, a pesar de los reportes periodísticos.

Pero los oficiales de inteligencia venezolanos sentían que tenían evidencia de lo contrario. El archivo termina con referencias a fotografías de personas que “pertenecen al grupo terrorista mencionado”.

 

Tareck el Aissami se consolida como el cerebro de los negocios sucios del régimen de Maduro por Emili J. Blasco – ABC – 7 de Mayo 2018

Nicolás Maduro (derecha) y Tareck el Aissami se estrechan la mano en febrero de 2017
Nicolás Maduro (derecha) y Tareck el Aissami se estrechan la mano en febrero de 2017 – Reuters

El cargo de vicepresidente de Venezuela le ha permitido potenciar su actividad de narcotráfico y lavado de dinero, según distintos servicios de inteligencia

El vicepresidente de VenezuelaTareck el Aissami, se ha consolidado como el gran operador de negocios ilícitos del madurismo. En un país con una descomunal corrupción y donde los cargos gubernamentales se entregan muchas veces al enriquecimiento personal, El Aissami sobresale por la extensión de su estructura criminal.

Mano derecha de Nicolás Maduro, El Aissami domina una red que supera en complejidad la de Diosdado Cabello, de acuerdo con la información que están reuniendo varios servicios secretos occidentales.

A diferencia de Cabello, a quien ha sustituido como «número dos» del régimen, El Aissami no solo opera en el narcotráfico y el lavado de dinero, sino que además sigue ocupando un lugar clave en las relaciones con Hizbolá, como desde hace tiempo viene denunciando Estados Unidos.

Venezolano de origen sirio-libanés, El Aissami funciona a través de estrictos códigos familiares propios de su ascendencia drusa. En el clan ocupa un lugar destacado su hermano Feras. «Es la parte oculta en la estructura de negocios de Tareck, se encarga de ejecutar en su nombre muchas de las operaciones, desde las finanzas familiares hasta los negocios de sobornos y el ingreso en Venezuela de residentes de países árabes», afirman fuentes de inteligencia. Estrechamente colabora con ellos Omar Salha (y sus parientes más próximos), quien se encarga del manejo de las finanzas, administra cuentas bancarias y actúa de testaferro para diversas propiedades.

En esa última actividad también habría participado otro primo, Fady el Aissami, activo igualmente en el arreglo de contrataciones del Estado a empresas propias o amigas. Husam Al Aissami es dueño del grupo Vensir, del cual forma parte también Maja Madeleine el Aissami, hermana del vicepresidente.

Otra hermana, Haifa «Fufu», es embajadora ante los Países Bajos, donde ha cuidado las relaciones con la Corte Penal Internacional ante el riesgo de que se abra una causa contra Maduro y la cúpula chavista.

El método de lavado de dinero de El Aissami

La red adquiere productos que llegan a Panamá procedentes de China. De Panamá la mercancía es llevada a Puerto Cabello, en Venezuela, donde operan agentes de aduanas y empresas locales con vinculación con la familia El Aissami.

Las mercancías entran entonces en un mecanismo de reventa entre las empresas del grupo El Aissami. La estructura corporativa está compuesta por 38 empresas, entre las que hay entidades financieras, constructoras e intermediarias en el negocio petrolero; también cuenta con al menos 18 propiedades en el exterior.

Las empresas están organizadas sustancialmente en dos subgrupos. Así, los productos entran en un proceso de compra-venta entre Distribuidora Vensir y Almacén Unión (subgrupo A), o entre estas y La Bomba o Corporación del Dragón 2012 (subgrupo B).

«Con ello, se genera un circuito cerrado de autocompra de mercancía que permite fijar el precio en las operaciones de compra y venta, incluso maquillar a conveniencia los números, en la mayoría de los casos sobrefacturando, para así poder realizar mediante este método el blanqueo de capitales», afirman las fuentes consultadas. «También hay en ocasiones compra-venta de stocks a veces inexistentes, dando inicio al ingreso de activos ajenos a la actividad económica. Eso se complementa con la entrada en juego de instituciones financieras intermedias, como Equitas Casa de Bolsa, que es propiedad del grupo El Aissami», añaden.

Una conexión financiera con Hizbolá es la mantenida a través de la compañía Importadora Silvania, con sede en la ciudad venezolana de Valencia, gestionada por Ali Hussein Harb y Kassem Mohamed Saleh, ambos señalados por el Tesoro de Estados Unidos como miembros de la red Joumaa para el blanqueo de dinero procedente de la droga y destinado a Hizbolá. Las fuentes seguran que Tareck el Aissami mantiene habitual trato con al menos una de esas dos personas.

El grupo también es socio de empresas ubicadas en Oriente Próximo, entre ellas Abu Khader Automotive, una concesionaria de vehículos de alta gama, con representación exclusiva de BMW para Jordania.

Conexión temprana con el narco

La relación del clan familiar de El Aissami con la droga viene de lejos. Documentación obtenida por ABC muestra cómo el clan estuvo vinculado con Walid Makled cuando este venezolano de origen sirio pasaba por ser en 2004 el principal capo de la droga en Venezuela. Poco después Makled sería arrinconado en el negocio por la actividad directa de dirigentes chavistas, entre ellos el propio Tareck el Aissami.

Haisam Alaisami, familiar del hoy vicepresidente, fue representante legal de la empresa Inversiones Makled, la cual tenía un acuerdo con la estatal petroquímica Pequiven para la distribución exclusiva de fertilizantes, como es el caso de la urea, utilizada como precursor en la fabricación de cocaína.

En 2004 fue confiscada por agentes de aduanas una carga de 280 toneladas de urea y diversos sulfatos y cloruros en unos almacenes que Inversiones Makled tenía en Santa Elena de Uarien, en la frontera con Brasil, presuntamente preparadas para su contrabando. Las conexiones políticas y judiciales de la banda condujeron a la liberación de la mercancía, en cuyas gestiones intervino Haisam Alaisami.

A pesar de su detención en 2011, Walid Makled habría seguido operando desde la prisión. Cambiadas las tornas, ahora lo haría en la órbita de Tareck el Aissami.

 

Tareck el Aissami se consolida como el cerebro de los negocios sucios del régimen de Maduro por Emili J. Blasco – ABC – 7 de Mayo 2018

El cargo de vicepresidente de Venezuela le ha permitido potenciar su actividad de narcotráfico y lavado de dinero, según distintos servicios de inteligencia

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Mano derecha de Nicolás Maduro, El Aissami domina una red que supera en complejidad la de Diosdado Cabello, de acuerdo con la información que están reuniendo varios servicios secretos occidentales.

A diferencia de Cabello, a quien ha sustituido como «número dos» del régimen, El Aissami no solo opera en el narcotráfico y el lavado de dinero, sino que además sigue ocupando un lugar clave en las relaciones con Hizbolá, como desde hace tiempo viene denunciando Estados Unidos.

Venezolano de origen sirio-libanés, El Aissami funciona a través de estrictos códigos familiares propios de su ascendencia drusa. En el clan ocupa un lugar destacado su hermano Feras. «Es la parte oculta en la estructura de negocios de Tareck, se encarga de ejecutar en su nombre muchas de las operaciones, desde las finanzas familiares hasta los negocios de sobornos y el ingreso en Venezuela de residentes de países árabes», afirman fuentes de inteligencia. Estrechamente colabora con ellos Omar Salha (y sus parientes más próximos), quien se encarga del manejo de las finanzas, administra cuentas bancarias y actúa de testaferro para diversas propiedades.

Otra pieza fundamental en la red es Husam el Aissami, primo del vicepresidente, quien lleva años como consejero de la Embajada de Venezuela en Jordania. Ha estado involucrado en el reparto de visados y pasaportes a personas vinculadas a Hizbolá y presuntamente se ocupa del traslado de fondos hacia Siria y Líbano.

En esa última actividad también habría participado otro primo, Fady el Aissami, activo igualmente en el arreglo de contrataciones del Estado a empresas propias o amigas. Husam Al Aissami es dueño del grupo Vensir, del cual forma parte también Maja Madeleine el Aissami, hermana del vicepresidente.

Otra hermana, Haifa «Fufu», es embajadora ante los Países Bajos, donde ha cuidado las relaciones con la Corte Penal Internacional ante el riesgo de que se abra una causa contra Maduro y la cúpula chavista.

El método de lavado de dinero de El Aissami

La red adquiere productos que llegan a Panamá procedentes de China. De Panamá la mercancía es llevada a Puerto Cabello, en Venezuela, donde operan agentes de aduanas y empresas locales con vinculación con la familia El Aissami.

Las mercancías entran entonces en un mecanismo de reventa entre las empresas del grupo El Aissami. La estructura corporativa está compuesta por 38 empresas, entre las que hay entidades financieras, constructoras e intermediarias en el negocio petrolero; también cuenta con al menos 18 propiedades en el exterior.

Las empresas están organizadas sustancialmente en dos subgrupos. Así, los productos entran en un proceso de compra-venta entre Distribuidora Vensir y Almacén Unión (subgrupo A), o entre estas y La Bomba o Corporación del Dragón 2012 (subgrupo B).

«Con ello, se genera un circuito cerrado de autocompra de mercancía que permite fijar el precio en las operaciones de compra y venta, incluso maquillar a conveniencia los números, en la mayoría de los casos sobrefacturando, para así poder realizar mediante este método el blanqueo de capitales», afirman las fuentes consultadas. «También hay en ocasiones compra-venta de stocks a veces inexistentes, dando inicio al ingreso de activos ajenos a la actividad económica. Eso se complementa con la entrada en juego de instituciones financieras intermedias, como Equitas Casa de Bolsa, que es propiedad del grupo El Aissami», añaden.

Una conexión financiera con Hizbolá es la mantenida a través de la compañía Importadora Silvania, con sede en la ciudad venezolana de Valencia, gestionada por Ali Hussein Harb y Kassem Mohamed Saleh, ambos señalados por el Tesoro de Estados Unidos como miembros de la red Joumaa para el blanqueo de dinero procedente de la droga y destinado a Hizbolá. Las fuentes seguran que Tareck el Aissami mantiene habitual trato con al menos una de esas dos personas.

El grupo también es socio de empresas ubicadas en Oriente Próximo, entre ellas Abu Khader Automotive, una concesionaria de vehículos de alta gama, con representación exclusiva de BMW para Jordania.

Conexión temprana con el narco

La relación del clan familiar de El Aissami con la droga viene de lejos. Documentación obtenida por ABC muestra cómo el clan estuvo vinculado con Walid Makled cuando este venezolano de origen sirio pasaba por ser en 2004 el principal capo de la droga en Venezuela. Poco después Makled sería arrinconado en el negocio por la actividad directa de dirigentes chavistas, entre ellos el propio Tareck el Aissami.

Haisam Alaisami, familiar del hoy vicepresidente, fue representante legal de la empresa Inversiones Makled, la cual tenía un acuerdo con la estatal petroquímica Pequiven para la distribución exclusiva de fertilizantes, como es el caso de la urea, utilizada como precursor en la fabricación de cocaína.

En 2004 fue confiscada por agentes de aduanas una carga de 280 toneladas de urea y diversos sulfatos y cloruros en unos almacenes que Inversiones Makled tenía en Santa Elena de Uarien, en la frontera con Brasil, presuntamente preparadas para su contrabando. Las conexiones políticas y judiciales de la banda condujeron a la liberación de la mercancía, en cuyas gestiones intervino Haisam Alaisami.

A pesar de su detención en 2011, Walid Makled habría seguido operando desde la prisión. Cambiadas las tornas, ahora lo haría en la órbita de Tareck el Aissami.

 

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