elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Socialismo del siglo XXI

Maduro y el neoliberalismo del siglo XXI por Carlos Pagni – El País – 25 de Junio 2019

El mandatario venezolano se enfrenta a una dura lista de recortes

bachelet venezuela
Michelle Bachelet, junto a Juan Guaidó, durante su visita a la Asamblea Nacional de Venezuela. CRISTIAN HERNANDEZ AFP

El chavismo encontró a su peor enemigo. Un peligro mucho más corrosivo que Donald Trump y su amenaza militar: el desabastecimiento de productos indispensables para los venezolanos. Para enfrentarlo, el logorreico Nicolás Maduro comenzó a ensayar una receta sobre la cual guarda silencio. Hace semanas inauguró un severísimo ajuste.

Es el imperio de la necesidad: caen las erogaciones porque caen los ingresos y caen los ingresos porque se derrumba la producción de petróleo.La principal víctima son los trabajadores públicos. El Estado es el único empleador que atrasó los sueldos en relación con la inflación, que el año pasado fue, según el Banco Central, de 130.000%. Esta tendencia le permite a la autoridad monetaria reducir la emisión, que es uno de los motores de la inflación.

También fueron aumentados en un 100% los encajes bancarios, por lo que se contrajo la cantidad de bolívares a disposición del público.El Banco Central suspendió también el control de cambios. El 21 de mayo pasado, sin hacer ruido, autorizó a las entidades bancarias a establecer mesas de cambio a través de las cuales deben deshacerse del 80% de sus posiciones en moneda extranjera. El 20% restante deberán destinarlo a operaciones entre bancos. Esta decisión completa otra de comienzos de año. El 26 de enero pasado, el Banco Central habilitó Interbanex, una plataforma privada de compra-venta de dólares.Como todo proceso hiperinflacionario, el venezolano registra una dolarización fáctica de la economía.

La gente huye de un bolívar devaluado y fija sus transacciones en la moneda estadounidense. Lo asombroso es que, lejos de desalentar esa conducta, el Gobierno la alienta. Desde los médicos hasta los mecánicos de automóviles cobran en dólares sin ninguna restricción. Entre estas innovaciones silenciosas está también la anulación de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sudden).

Esta oficina, que ejercía el control de precios hasta llevar a la cárcel a algunos supermercadistas, ahora mira hacia otro lado los aumentos del arroz, el café, las pastas o la leche. Esos productos estaban desapareciendo del mercado. Una tímida apertura comercial de las fronteras físicas acompaña esta política. El giro de Maduro ya se refleja en las estadísticas, que el Banco Central vuelve a publicar. Según el economista Asdrúbal Oliveros, de la consultora Ecoanalítica, las estratosféricas tasas de inflación del 100% mensual descendieron hasta estratosféricas tasas de alrededor del 35% mensual. Las consecuencias del torniquete monetario y la progresiva liberación de precios son imaginables: una caída dramática en un nivel de actividad ya muy deteriorado. Maduro vivirá atrapado entre una recesión que avanza y una inflación que no termina de ceder.

Es el peor de los mundos, salvo que se lo compare con la pérdida del poder.El régimen venezolano intenta sin estridencias este durísimo programa como un nuevo salvataje, mientras busca oxígeno internacional. Consiguió que la alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, visitara Caracas y se reuniera con Maduro, quien es desconocido como presidente por más de 50 países.

Entre ellos, Chile. Bachelet hizo equilibrio, como cuando era presidenta. En ese entonces debió evitar una condena categórica del régimen venezolano condicionada, sobre todo, por sus aliados comunistas. Pero estuvo entre los fundadores del Grupo de Lima, la liga americana que con mayor dureza denunció el autoritarismo de Maduro. Después de su visita, la socialista Bachelet lamentó el deterioro de la situación humanitaria en Venezuela. Pero no consiguió la liberación de presos políticos. Son 730, de los cuales en los últimos tiempos sólo una veintena recuperó la libertad.

El gran aliado del dictador sigue siendo Trump, quien, más interesado por su suerte electoral que por la peripecia de los venezolanos, mantiene una brumosa presión militar sobre Venezuela. Su vocero más persuasivo, el jefe del Comando Sur del Pentágono, Craig Faller, inició ayer una visita por Argentina y Chile, en el centro de cuya agenda está la cuestión de Venezuela.El curso que eligió Trump es cada vez más divergente del resto de la comunidad internacional interesada en una salida democrática. Sebastián Piñera, el sucesor de Bachelet, auspició desde su cancillería un seminario que analizó, el domingo pasado, con la presencia de opositores a Maduro, la transición posterior a Pinochet. Es un modelo que entusiasma a muchos militares que imaginan su continuidad después de la caída del chavismo.

Al mismo tiempo, la Unión Europea, en una perspectiva también distinta a la de Trump, designó al eminente Enrique Iglesias para asesorar sobre Venezuela a la Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini. Y un país ajeno a la Unión, como Noruega, se ofreció para una mediación entre delegados de Maduro y del presidente interino, Juan Guaidó. Al trascender, el ensayo perdió efectividad.Maduro intenta tomar oxígeno a través de estos nuevos experimentos diplomáticos. Debe apresurarse. Con la tenaza de la hiperinflación y la recesión puede terminar estrangulado.

El último aguante de Maduro: “La supervivencia de Venezuela a través de la Empresa Criminal Conjunta Bolivariana” por Nelson Bocaranda Sardi – RunRunes – 30 de Mayo 2019

Ultimo-Aguante-de-Maduro.jpg

Muy apreciados lectores:

Tras haber incluido una breve resumen en nuestro portal y en mi columna www.runrun.es, la avalancha de interrogantes que nos enviaron fue de tal magnitud que decidimos presentar el trabajo completo. Por considerarlo de sumo interés para los venezolanos y el mundo presentamos aquí la traducción libre de la investigación que los profesores de IBI Consultants, LLC y la Universidad Nacional de la Defensa (INSS) Douglas Farah y Caitlyn Yates presentaron este mes de Mayo en los Estados Unidos bajo el título: “El último aguante de Maduro”

“La supervivencia de Venezuela a través de la Empresa Criminal Conjunta Bolivariana”

Resumen ejecutivo

En 1998, el pueblo venezolano eligió a Hugo Chávez, iniciando un movimiento regional conocido como “La Revolución Bolivariana” en un esfuerzo por aislar a los Estados Unidos y promover su proyecto político del “Socialismo del Siglo XXI”. Chávez consolidó sistemáticamente el poder en la rama ejecutiva de su gobierno.

A su vez, transformó a PDVSA, la compañía petrolera nacional venezolana, en una empresa regional multimillonaria que opera en concierto con líderes políticos simpatizantes, élites económicas y organizaciones criminales.

Mientras Chávez dirigió el proyecto, fue ayudado por el liderazgo político en Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Surinam y El Salvador.

En los últimos 20 años, esta red criminal creció para abarcar varias docenas de personas y cientos de empresas de fachada. Nicolás Maduro heredó luego este régimen criminal en 2013 después de la muerte de Chávez.

Veinte años después del inicio del proyecto político, la red abarca todo el mundo, desde El Salvador a los Estados Unidos, desde Rusia a Hong Kong, y a través de varios paraísos financieros en el medio.

Sin embargo, incluso después de que Estados Unidos sancionó a cientos de personas y entidades por cargos como el narcotráfico y el lavado de dinero, Maduro continúa sirviendo como el líder, de facto, de Venezuela.

Los resultados de este régimen criminal culminaron en una economía venezolana que se contrajo más del 50 por ciento, mientras que al menos el 10,5 por ciento de la población venezolana ahora vive como refugiados en otros países. Esta crisis, cada vez más visible, impone enormes costos a los vecinos regionales.

Mientras tanto, los fondos lavados ilícitamente socavan el estado de derecho y la democracia, causan estragos sobre las economías legales, fortalecen a los regímenes autocráticos corruptos y crean espacios donde las organizadas redes criminales transnacionales prosperan. Si bien la dinámica de las actividades delictivas conjuntas en Venezuela se mantiene prácticamente sin cambios, el régimen de Maduro está sintiendo cada vez más la presión doméstica e internacional para el cambio de su régimen.

Este informe destaca la escala de lo que llamamos la “Empresa criminal conjunta Bolivariana”.

Aquí nosotros resaltamos algunas de las tipologías criminales utilizadas por la red y exploramos el impacto más amplio de las acciones de esta red.

El informe recopila el trabajo de campo realizado durante cinco años en 11 países y aumenta este análisis cualitativo con investigación de código abierto y análisis de datos.

Por último, argumentamos que la empresa criminal conjunta bolivariana no es una entidad única, sino una red de empresas aliadas, estructuras regionales e individuos históricamente vinculados que operan en todo el globo. A menos que la red sea atacada simultáneamente desde múltiples puntos, la alianza sobrevive y se transforma en una operación más dispersa y sofisticada.

Mapa del flujo de bienes y activos para la Empresa Criminal Conjunta Bolivariana

Para leer el Informe completo abrir el siguiente enlace :

https://runrun.es/noticias/381590/el-ultimo-aguante-de-maduro-la-supervivencia-de-venezuela-a-traves-de-la-empresa-criminal-conjunta-bolivariana/

 

Liberalismo del día después por Ibsen Martínez – El País – 4 de Junio 2019

El único legado de Hugo Chávez, antonomasia del populismo, es el fementido, catastrófico y asesino “Estado comunal” de Nicolás Maduro

Nicolas Maduro, en Caracas en mayo pasado.
Nicolas Maduro, en Caracas en mayo pasado. REUTERS

La idea de que, tarde o temprano, el fracaso del socialismo del siglo XXI hará resplandecer —por oposición, casi forzosamente— la alternativa liberal como programa futuro para lo que se ha dado en llamar “la Venezuela del día después”, tal vez no sea una inoportuna extravagancia.

Sostienen que la trágica cauda de muerte y desolación que ha empujado a millones a preferir dejar el país, la omnipresencia y la magnitud sideral de la corrupción, la pasmosa ineptitud de un Gobierno incapaz de brindar y sostener servicios públicos de ninguna especie, la violencia criminal de un Estado fallido y la cínica tiranía de unos pocos no habrá hecho sino acercar al público elector a una plataforma partidaria del freedom of choice, la libre competencia y el Estado pequeño.

Mi comentario respecto a esta proposición es que soñar es barato y, además, tal como afirmó el filósofo de Brooklyn, Mario Puzo, los tontos mueren. Tal vez me equivoque, como en tantas otras ocasiones. Mi escepticismo se funda en el perfecto idiota latinoamericano que, hace ya más de 20 años, perfilaron Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza como comprensiva sátira al aparentemente insumergible amasijo de ideas y supercherías que hoy más que nunca da sustento a nuestros populismos.

Tengo para mí que, dolorosamente, el perfecto idiota latinoamericano no es solo un brillante constructo descriptivo, un ingenioso y provocador recurso de argumentación. Mirando hacia atrás, se comprende ahora que el perfecto idiota latinoamericano —el libro— prefiguró cabalmente a los electores chavistas, trabalhistas, kirchneristas, correístas y, últimamente, morenistas que han dado una vez más espaldarazo al proteico, insumergible populismo de nuestra América durante el último cuarto de siglo.

El perfecto idiota latinoamericano —el sujeto populista— no solo existe en la vida real, sino que tiene una terca carnadura y ganarlo para una disposición liberal es quizá el cometido más escarpado y noble que, actualmente pueda asumir un político en nuestra América. El retorno kirchnerista que se cierne sobre Argentina es prueba de ello.

Por otra parte, y al mismo tiempo, es justo hacer notar que Venezuela ostenta un extraño récord en la historia de las ideas en Latinoamérica: en mi país han aparecido, de tiempo en tiempo y a contrapelo de lo que esperaría la sabiduría convencional, figuras intelectuales como Carlos Rangel, cuyo libro Del buen salvaje al buen revolucionario, publicado en 1976 en medio de la orgía de gasto público y omnipotencia del petroestado que caracterizó la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, pudo parecer entonces una práctica de vuelo en solitario.

El libro de Rangel se lee ahora como una pionera y desapasionada inspección de las extraviadas relaciones entre el individuo y el Estado en nuestra región, desde el Descubrimiento hasta nuestros días. Es también muchas otras cosas, me apresuro a decir, pero lo que hoy quiero destacar es el acento que Rangel puso en la necesidad de superar exitosamente, y no solo en el terreno de las ideas, el déficit que suponen las supersticiones del estatismo latinoamericano.

Nadie puede vaticinar, a fecha cierta, cuándo finalizará la pesadilla venezolana ni avizorar siquiera si en un futuro cercano mis compatriotas podrán elegir libremente a sus gobernantes. Pero, con todo y la parsimonia con que desde enero pasado han comenzado a moverse las cosas, hay señales en el cielo.

Aunque la desengañada sabiduría del tiempo indique que el perfecto idiota latinoamericano, como el Espartaco de Howard Fast, regresa siempre y siempre son millones, no luce prematuro comenzar a airear un programa que logre infundir en el perfecto idiota venezolano la noción de que no son Maduro y su panda de narcogenerales quienes han arruinado el legado de Chávez, sino que el único legado de Chávez, antonomasia del populismo, es el fementido, catastrófico y asesino “Estado comunal” de Nicolás Maduro.

Maduro’s last stand by Douglas Farah and Caitlyn Yates IBI Consultants, LLC and National Defense University – Mayo 2019

Executive Summary

In 1998, the Venezuelan people elected Hugo Chávez, initiating a regional movement known as the Bolivarian Revolution. In an effort to isolate the United States and promote his “Socialism for the 21st Century” political project, Chávez systematically consolidated power in the executive branch. He in turn transformed PDVSA – the Venezuelan national oil company – into a multi-billion dollar regional enterprise operating in concert with sympathetic political leaders, economic elites and criminal organizations. While Chávez led the project, he was aided by the political leadership in Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Suriname and El Salvador. Over the past 20 years, this criminal network grew to encompass several dozen individuals and hundreds of front companies. Nicolas Maduro then warmly inherited this criminal regime in 2013 after Chávez’s death. Twenty years after the political project’s inception, the network spans the globe, from El Salvador to the United States, from Russia to Hong Kong, and across several offshore financial havens in between.

Yet even after the United States’ sanctioned hundreds of individuals and entities on charges like drug trafficking and money laundering, Maduro continues to serve as Venezuela’s de facto leader. The results of this criminal regime culminated in a Venezuelan economy that shrunk by more than 50 percent while at least 10.5 percent of the Venezuelan population now live as refugees. This increasingly visible crisis imposes enormous costs on regional neighbors. Meanwhile, the illicitly laundered funds undermine the rule of law and democracy, wreak havoc on the legal economies, strengthen corrupt autocratic regimes, and create spaces where transnational organized criminal networks thrive. While the dynamics of joint criminal activities in Venezuela remain largely unchanged, the Maduro regime is increasingly feeling the domestic and international pressure for regime change.

This report highlights the scale of what we call the Bolivarian Joint Criminal Enterprise. Here we highlight some of the criminal typologies used by the network and explore the wider impact of this network’s actions. The brief compiles fieldwork conducted over five years in 11 countries and augments this qualitative analysis with open source research and data analysis. Ultimately, we argue that the Bolivarian Joint Criminal Enterprise is not a single entity, but rather a network of allied companies, regional structures, and historically linked individuals operating across the globe. Unless the network is attacked from multiple points simultaneously, the alliance will survive and morph into a more dispersed and sophisticated operation. IBI Consultants and the National Defense University, 4

Para acceder al informe completo en el siguiente enlace:

maduros-last-stand (1)

Maduro’s last stand by Douglas Farah and Caitlyn Yates – IBI Consultants, LLC and National Defense University (INSS) – Mayo 2019

Venezuela’s Survival Through the Bolivarian Joint Criminal Enterprise

Executive Summary

In 1998, the Venezuelan people elected Hugo Chávez, initiating a regional movement known as the Bolivarian Revolution. In an effort to isolate the United States and promote his “Socialism for the 21st Century” political project, Chávez systematically consolidated power in the executive branch. He in turn transformed PDVSA – the Venezuelan national oil company – into a multibillion dollar regional enterprise operating in concert with sympathetic political leaders, economic elites and criminal organizations. While Chávez led the project, he was aided by the political leadership in Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Suriname and El Salvador. Over the past 20 years, this criminal network grew to encompass several dozen individuals and hundreds of front companies. Nicolas Maduro then warmly inherited this criminal regime in 2013 after Chávez’s death. Twenty years after the political project’s inception, the network spans the globe, from El Salvador to the United States, from Russia to Hong Kong, and across several offshore financial havens in between.

Yet even after the United States’ sanctioned hundreds of individuals and entities on charges like drug trafficking and money laundering, Maduro continues to serve as Venezuela’s de facto leader. The results of this criminal regime culminated in a Venezuelan economy that shrunk by more than 50 percent while at least 10.5 percent of the Venezuelan population now live as refugees. This increasingly visible crisis imposes enormous costs on regional neighbors. Meanwhile, the illicitly laundered funds undermine the rule of law and democracy, wreak havoc on the legal economies, strengthen corrupt autocratic regimes, and create spaces where transnational organized criminal networks thrive. While the dynamics of joint criminal activities in Venezuela remain largely unchanged, the Maduro regime is increasingly feeling the domestic and international pressure for regime change.

This report highlights the scale of what we call the Bolivarian Joint Criminal Enterprise. Here we highlight some of the criminal typologies used by the network and explore the wider impact of this network’s actions. The brief compiles fieldwork conducted over five years in 11 countries and augments this qualitative analysis with open source research and data analysis. Ultimately, we argue that the Bolivarian Joint Criminal Enterprise is not a single entity, but rather a network of allied companies, regional structures, and historically linked individuals operating across the globe. Unless the network is attacked from multiple points simultaneously, the alliance will survive and morph into a more dispersed and sophisticated operation.

Para acceder al Informe completo abrir el siguiente enlace :

maduros-last-stand

¡Ya no somos los mismos! por Luis F. Córdoba R. – Medium.com – 5 de mayo 2019

El socialismo del siglo XXI llevo a Venezuela ; de ser un país petrolero a un país limosnero, desde el primer gobierno del difunto que aun no sabemos de que murió y, hablo del que regreso muerto como el Negro Primero de Cuba como lo dijo Jacinto Pérez Arcay en el funeral de Chávez , sus políticas populistas obligaron a la industria petrolera hacer el sustento de todos sus programas sociales convirtiéndola en la caja chica de la revolución , su modo de gobernar paternalista hizo que el país más rico de América Latina hoy se encuentre en quiebra.

Uno se cansa de escuchar ¡este país no sirve! Cuando la verdad es otra, no es el país, son los que dirigen o gobiernan el país y algo peor, con la complicidad de la gente que los mantiene ocupando aun sus cargos. No podemos ocultar una verdad que, aunque duela, pero hay que decirla, ya somos pobres, ya no somos los mismos, los que con su sueldo por muy bajo que fuera lograba con el cubrir sus gastos elementales. La clase media desapareció y el miedo al que dirán, al no aceptar que ya no tenemos ni para poder meter los pies bajo la mesa tres veces al día, nos vuelve paralíticos ante el sistema que nos está asfixiando.

No más apariencias, aceptemos la realidad, somos pobres y cada día que pase con este sistema socialista seremos aun más, lamento decirles que ese el plan por parte del régimen, llevarnos a la igualdad pero en la miseria, si esto sigue así, sin tener ninguna reacción por parte del ciudadano, sólo porque está preocupado en como buscar comida para alimentar a sus hijos y, es algo no criticable por razones de supervivencia, pero si podemos sacar tiempo para demostrar nuestro descontento ante este régimen que nos lleva al Holodomor… ¡Sí! Holodormo palabra proveniente de Ucrania y, significa matar por hambre, en la época de Stalin entre 1932/33 el genocidio por hambruna llego a los 10 millones de muertos, solo por mantener el ego y poder de un tirano.

Ya no somos la admiración de América del Sur, el socialismo convirtió a la sociedad venezolana, en ser una de las que más lastima da en el continente.

Hay que enfrentar la verdad y con ella poder lograr saber en dónde estamos parados; al borde del abismo, que muchos aun se resisten en creer.

¿Qué se pude hacer? Aceptar la verdad y no esperar a tocar fondo, porque el fondo es subjetivo y unos llagaran más rápido a él, que otros. Enfoquemos nuestro esfuerzo en una sola causa, si remamos hacia la misma dirección lograremos llegar a la meta, de lo contrario nos destruiremos a mitad de camino, no sigamos peleado por los efectos, luchemos por atacar la causa, la causa tiene nombre, apellido y que ahora también tiene nacionalidad.

Venezuela se convirtió en una sociedad confundida como la que describe Víctor Hugo en LOS MISERABLES; “Pertenecían estos seres a esa clase bastarda compuesta de personas incultas que han llegado a elevarse y de personas inteligentes que han decaído, que está entre la clase llamada media y la llamada inferior, y que combina algunos de los defectos de la segunda con casi todos los vicios de la primera, sin tener el generoso impulso del obrero, ni el honesto orden del burgués.”

La sociedad debe tener un orden, de lo contrario la anarquía reinara en ella y, para ayudar a este país llamado Venezuela hay que hacer dos cosas, salir del sistema dictatorial y luchar porque se restablezca la Isonomía en él.

El hombre que ignora la política, se convertirá en una víctima de la misma.

Panorama venezolano desde Cuba por Carlos Alberto Montaner – Gentiuno – 17 de Febrero 2019

Raúl Castro y Diaz Canel foto 2

El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (o sea, Raúl Castro) está muy preocupado. Ha hecho publicar en Granma, su tribuna, una “Declaración del Gobierno Revolucionario” con el objeto de “detener la aventura militar imperialista contra Venezuela”.

Los operadores políticos cubanos radicados en Venezuela saben (y así se lo han hecho saber a La Habana) que Nicolás Maduro está liquidado sin remedio. No tienen forma de salvarlo. Juan Guaidó tuvo el respaldo del 87% de los venezolanos, pero, según las encuestas, en los últimos días aumentó más de 3 puntos. Ya exhibe el 90.08 % frente al 3.75% satisfecho con Maduro.

Guaidó buena imagen
Por la otra punta, 51 de las mayores y más acreditadas democracias del planeta reconocen a Guaidó. Asimismo, es el gobernante legítimo de acuerdo con la Constitución del país, mientras la Asamblea Nacional, la única institución oficial del país internacionalmente aceptada, lo ha convertido en “presidente interino”.

La hipótesis que todos manejan (incluido el régimen cubano) es que el 23 de febrero, o antes, cuando lleven la ayuda humanitaria a los venezolanos, el mínimo respaldo que posee Maduro se desmoronará.

En ese punto, la dictadura cubana podrá darle a su colonia la orden de utilizar la violencia, pero Estados Unidos, Brasil, Colombia y otras naciones libres latinoamericanas entrarán en combate junto los demócratas venezolanos e impedirán rápidamente un triunfo de los golpistas de Maduro. Esto acabaría con la infraestructura de las FARC, el ELN y los islamistas.

Ya navega cerca de Venezuela una escuadra estadounidense que incluye un portaviones, mientras en Cartagena fondean decenas de buques de guerra y varios submarinos. Al fin y al cabo, es imprescindible ponerle fin al éxodo de los venezolanos hacia Colombia y Brasil, y eso no se logrará mientras Maduro mantenga el poder secuestrado y la hiperinflación destroce la economía del país.

Raúl Castro no sabe qué hacer. Resistir inútilmente le parece una sangrienta idiotez, pero la vorágine acaso lo arrastre, como le sucedió a Cuba en Granada en 1983. Los rusos no pueden darle protección real a Maduro. Se limitarán a declaraciones retóricas que serán utilizadas por los camaradas de todos los países para reclutar pacifistas ingenuos o acanallados agitando el fantasma de una guerra mundial.

USA China y Rusia
No habrá tal conflicto. El acuerdo tácito entre Moscú y Washington es que “los rusos” actúan en Ucrania o en el Cáucaso y “los americanos” en su inmediata zona de influencia, es decir, en Venezuela y América Latina. A los chinos lo único que les interesa es cobrar los 65.000 millones de dólares adelantados al inútil de Maduro y asegurarse el suministro de materias primas. Si lo logran con Guaidó, excelente. Para pagar y vender cualquiera es bueno.

Ahí no terminan las cuitas de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. El 24 de febrero adoptarán una nueva Constitución mediante un referéndum señalado para ese día. La consulta electoral ya ha sido totalmente deslegitimada por Transparencia Electoral, una institución dirigida por el politólogo argentino Leandro Querido, y por los opositores –entre otros– Rosa María Payá, José Daniel Ferrer y Guillermo Toledo.

Todos, pese a carecer del menor acceso a los medios de comunicación, les han pedido a los cubanos que voten NO a una Constitución que consagra el partido único y posee unos candados legales que hacen imposible modificar ese régimen absurdo. El “aparato” castrista, por su parte, mediante un sistema triple de sondeos constantes, ha logrado saber que una parte sustancial de los cubanos se dispone a votar NO, y la respuesta ha sido brutal: palo y tentetieso.

¿Cómo han conseguido burlar a los cancerberos propagandísticos del régimen? Por algo que, en su momento, señaló Yoani Sánchez: porque la revolución digital es casi imposible de detener, incluso en Cuba. Basta un simple teléfono “inteligente” para que penetren mil mensajes, Facebook, Twitter, Instagram y el resto de las herramientas que sirven para acallar la propaganda de los regímenes totalitarios. Y basta un simple error para que caigan los muros y surjan las “primaveras” liberadoras sin que nadie sepa cómo y sin que nadie sepa cuándo.

Es posible que el fin de la tiranía venezolana afecte a Nicaragua a Bolivia y a Cuba. 

Raúl Castro Evo Morales y Ortega
Esos son los restos del Socialismo del Siglo XXI. ¿Se inmolarán Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel defendiendo la causa perdida de Nicolás Maduro? El último párrafo del análisis-advertencia publicado en Granma asegura que lo harán. Yo los creía más inteligentes.






“El gobierno de Estados Unidos ve en Venezuela una victoria barata porque el régimen de Maduro ya no tiene fuerza” entrevista a Heinz Dieterich por Angel Bermúdez – BBC News – 30 de Enero 2019

Dieterich.
Image captionHeinz Dieterich es un reconocido intelectual de izquierda.

Si en una calle de Caracas le pregunta a un ciudadano cualquiera si sabe quién es Heinz Dieterich es posible que no lo identifique. Sin embargo, si le menciona su “socialismo del siglo XXI”, inmediatamente le dirá un nombre: Hugo Chávez.

El fallecido mandatario hizo suyo ese concepto creado por Dieterich al punto de darle visibilidad global al mencionarlo en un discurso en la reunión del Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil) en 2005.

Pero la relación entre este sociólogo alemán, residenciado en México desde hace varias décadas, y el líder de la revolución bolivariana se había iniciado varios años antes.

Ambos se habían conocido en diciembre de 1999, cuando Chávez ya mandaba en Venezuela y Dieterich era un intelectual de izquierda reconocido, que incluso contaba en su haber con un libro escrito junto al intelectual Noam Chomsky.

Desde entonces, ambos mantuvieron largas conversaciones hasta que en 2007 se produjo un distanciamiento.

Chávez.
Image captionDieterich hizo una serie de largas entrevistas a Hugo Chávez, algunas de las que se publicaron el forma de libro.

Esos ocho años de contactos le dieron a Dieterich una visión de primera mano del chavismo y de muchos de sus protagonistas, incluyendo a Nicolás Maduro.

Desde esa perspectiva, Dieterich analiza en conversación con BBC Mundo la crisis desatada en Venezuela desde que Maduro asumió su segundo mandato presidencial el pasado 10 de enero, tras ganar unas elecciones que la oposición no reconoce, y tras la juramentación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como “presidente encargado”, algo que el oficialismo tacha como “intento de golpe de Estado”.

Línea

Usted fue asesor del presidente Hugo Chávez, quien adoptó su concepto del socialismo del siglo XXI. ¿Cuál es su balance de lo ocurrido en Venezuela en estas últimas dos décadas?

Hugo Chávez era un cristiano comprometido con las limitaciones de un militar profesional que cuando entra en contacto con el mundo internacional aprende rápidamente y pretende realizar un proyecto de reformas estructurales en beneficio de la mayoría.

Él no tiene un nombre para ese proyecto y cuando nos conocimos él ve que el “Socialismo del siglo XXI” puede diferenciar su propuesta de todo lo demás que está en el mercado político.

Fidel y Chávez.
Image captionEl sociólogo alemán es el autor del concepto de “socialismo del siglo XXI”.

Él lo adapta y diseña un modelo que funciona hasta el año 2010 y que se basa en un barril de petróleo a $120 y en la coexistencia con la burguesía.

Ese modelo empieza a hacer aguas cuando la economía mundial cambia y no se hacen las reformas estructurales necesarias para un Estado moderno, anticorrupción.

No habiendo formado jóvenes cuadros con ética política y sin haber creado un partido como conductor del proceso, este cae en manos de Maduro y se deteriora totalmente pues gira en torno a un eje: mantenerse en el poder.

Maduro desconoce las señales de la realidad como, por ejemplo, la derrota parlamentaria de 2015, las cifra de inflación indetenible y el creciente aislamiento.

Al no entender esos parámetros que muestran que el modelo está seriamente enfermo y hay que cambiarlo, entonces la espiral hacia abajo termina en lo que ahora vemos: la salida de Maduro.

En la actual crisis política en Venezuela, usted ha hablado del “asalto final del Imperio”, en referencia a Estados Unidos. ¿Desde su punto de vista, cuál es el rol que tiene el gobierno de Donald Trump en esta situación?

En el último año Donald Trump entró en una fase de debilidad, básicamente porque perdió las elecciones de mitad de período frente a los demócratas y porque parece que sí se puede comprobar la colusión con Rusia para ganar la campaña electoral y, por lo tanto, es probable que terminen en un impeachment (juicio político)muy pronto.

Naciones Unidas,
Image captionEE.UU. mostró su apoyo a la oposición venezolana y ejerce presión sobre el gobierno para que haya un traspaso del poder.

Está tan debilitado que necesita algún tipo de éxito. Los generales abandonaron el gabinete y él queda con una tropa de ideólogos muy peligrosos para la paz mundial como el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, o el secretario de Estado, Mike Pompeo.

Esa gente ve que aquí puede haber una victoria barata en América Latina porque el régimen de Maduro ya no tiene fuerza. Dicen: ‘Vamos a aprovechar para sacar a Maduro, eso puede ser un gran éxito para la democracia y Trump será el responsable de eso’.

Así arreció la política contra Maduro. Le confiscan Citgo, le bloquean el financiamiento y amenazan militarmente con la alianza con Colombia y Brasil.

Entonces, queda completamente claro que Maduro no tiene salvación porque Europa, Estados Unidos, Japón y los países importantes sudamericanos se unen a esa agresión.

Es un ataque tan abrumador que queda absolutamente claro que no hay salvación para Maduro. Los generales venezolanos saben que tienen que sacrificarlo porque Washington fue inteligente y ofreció una amnistía.

Ellos van a sacarlo y le dirán que por la paz y la refundación del país tiene que irse al exilio. Si él se niega, le advertirán que no pueden garantizar su seguridad.

Entonces, él va a tomar un avión y se va a ir a Cuba probablemente.

¿Cree que EE.UU. está realmente dispuesto a hacer uso de la fuerza militar en Venezuela?

No. Ellos saben que no necesitan usar la fuerza militar porque sería una guerra entre Venezuela y la OTAN.

Guaidó.
Image captionEl opositor Juan Guaidó lidera las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, a quien exige que convoque nuevas elecciones presidenciales.

Los generales calculan en términos de poder, miran cuántos tanques y tropas tiene el enemigo y cuantos tengo yo, y en función de eso deciden si negocian.

Estos militares venezolanos saben que Maduro está perdido porque nadie lo apoya, entonces militarmente tendrían una guerra que no pueden ganar.

Por eso, se preguntarán ¿vamos a morir por el panzón de Maduro que no tiene ninguna posibilidad de futuro? No.

Pero hay una condición: los militares sí son bolivarianos y van a defender la soberanía nacional.

Por eso, cuando (el ministro de Defensa, Vladimir) Padrino López dijo prácticamente que aceptan la oferta de Washington de que Maduro se vaya, con amnistía para los militares y una transición negociada sin sangre, se pone la condición de que Washington no puede intervenir militarmente.

Pero Padrino no dijo que van a quitarle el apoyo a Maduro…

No, pero si usted lee todo el discurso cuando él dice que la Fuerza Armada siempre respeta los derechos humanos, la Constitución y la democracia es claro que él dijo que no hay ningún motivo para que Washington nos agreda, porque hemos cumplido nuestro papel institucional.

Entonces mandó un mensaje: Maduro se va y tenemos negociada una salida pacífica.

Hay quienes creen que por la falta de medicinas, de comida y por la crisis migratoria que vive Venezuela se justifica una intervención humanitaria. ¿Usted qué piensa?

En el derecho internacional no existe la intervención humanitaria. Solo hay intervención como mandato del Consejo de Seguridad de la ONU y eso no va a ocurrir.

Hospital en Venezuela.
Image captionVenezuela vive una profunda crisis económica: los víveres y medicamentos esenciales escasean en la nación andina.

La solución es que Maduro se vaya, se fije una fecha para las elecciones democráticas, se forme un gobierno transitorio democrático y se establezca una especie de plan Marshall con US$50.000 millones o US$60.000 millones para ayudar a la población.

La dimensión de la tragedia es tal que se necesita reconstruir todo y enviar de inmediato grandes cantidades de alimentos y medicamentos, pero nada de eso requiere la intervención militar.

Hay que hacer un arreglo entre todas las fuerzas que tiene que incluir a China y a Rusia porque tienen inversiones de US$80.000 millones allá. Posiblemente bajo supervisión de la ONU como propusieron México y Uruguay.

Mosaico
Image captionEn Estados Unidos hay protestas a favor del gobierno de Nicolás Maduro.

¿Qué consecuencias en el largo plazo prevé de esta elevada implicación de Estados Unidos en Venezuela?

Estamos viendo una política de reconquista de América Latina dentro de la Doctrina Monroe, por parte del grupo neoconservador actual que determina la política en la Casa Blanca.

Estados Unidos está perdiendo la guerra por el sistema multipolar, no acepta que el futuro de la humanidad va a ser decidido por ellos, junto a la Unión Europea, China y Rusia, sino que se mantiene en la ficción del siglo americano que ellos pueden seguir controlando las cosas y esto es imposible.

Entonces ante esta situación hace una política en la que América Latina, con sus recursos, con su acceso a la Antártida, etc., es fundamental para no perder la competencia con China.

El fallecido presidente Chávez -así como el sucesor que él escogió, Maduro- hablaba permanentemente de soberanía. Sin embargo, en su análisis dibuja un escenario en el que el destino de Venezuela se decide con la participación de grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China. ¿Cómo se llegó a esta situación?

Pepe Mujica, el expresidente de Uruguay, ha dicho que cuando un país tiene tanto petróleo como Venezuela las ideas de autodeterminación y la soberanía son casi imposibles de practicar.

Maduro
Image captionMaduro asumió en enero su segundo mandato presidencial luego de unas elecciones cuestionadas por la oposición venezolana y gran parte de la comunidad internacional.

Tiene razón. Todos nuestros países son parte de grandes esferas influencia y control. Rusia tiene la suya, Estados Unidos tiene la suya y China también.

Dentro de estas áreas son las grandes potencias las que determinan la política. América Latina es un peón dentro de esto y Venezuela, por el petróleo, va a ser un blanco privilegiado para la política de Washington.

Quieren evitar que China y Rusia, sus grandes rivales, tengan control de esas grandes reservas de petróleo en su patio trasero. Esto es el trasfondo estratégico de todo lo que vemos allá en Venezuela.

Los opositores señalan que la gran implicación de la comunidad internacional en Venezuela ahora fue necesaria porque el gobierno de Maduro no permitió la organización de “elecciones libres y con garantías” que habrían dado una solución a la crisis.

Yo creo que es parcialmente correcto y parcialmente falso. Las elecciones parlamentarias de 2015, que ganó la oposición, fueron aceptablemente democráticas.

Después Maduro no quiso reconocer esos resultados y tampoco ayudó que la oposición dijera que en 6 meses iba a sacarlo de la presidencia.

Ante esa polarización, Maduro actúa maquiavélicamente y dice vamos a aprovechar todo el poder del Ejecutivo, vamos a hacer una alianza con el Tribunal Supremo de Justicia y vamos a bloquear lo que la oposición ganó en el Legislativo.

Países que apoyan a Maduro.

Y eso lo hicieron exitosamente. Yo diría que desde 2015 no hay un ambiente democrático para realmente medir la voluntad de la población, porque el gobierno obviamente predeterminaba los resultados con medidas antidemocráticas, con mentiras y represión.

¿Cómo valora el papel de México en esta crisis venezolana?

La gente en México apoya la doctrina Estrada, que rige su política exterior tradicional desde los años 30, que dice que un país debe respetar los asuntos internos de otro estado, la autodeterminación de los pueblos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador utilizó esa doctrina para no adherirse a la declaración del Grupo de Lima, lo que a mi juicio fue correcto.

Esto tuvo un efecto a favor de la paz porque frenó un poco ese ímpetu de imposición que venía de Washington a través de Guaidó. Porque era un reconocimiento de que no todo el mundo apoyaba la imposición.

Entonces, la propuesta junto a Uruguay de que la ONU debía meterse en ese conflicto, que se tenía que negociar, fue una salida estratégica. Solo una mente enferma puede preferir una salida violenta a una salida negociada.

Y ahora creo que hay la posibilidad de negociaciones serias y reales.

Usted ha propuesto que en un eventual proceso de transición la petrolera estatal Pdvsa sea liderada por el exministro Rafael Ramírezpero él ha sido acusado por el gobierno de Maduro de graves delitos de corrupción.

Habría que ver si esas acusaciones resisten un proceso jurídico adecuado en un tribunal, pero es cierto que existen y ese es uno de los problemas en Venezuela.

PDVSA.
Image captionEE.UU. impuso sanciones a la empresa petrolera estatal Pdvsa, con el fin de presionar a Maduro y que este transfiera el poder.

Va a ser extraordinariamente difícil encontrar personas que no están manchadas por su pasado, ya sea de un lado o del otro.

Se necesitaría una dirección colectiva que tenga la capacidad técnica y la experiencia internacional para conducir una organización como Pdvsa y, al mismo tiempo, esté bajo la lupa pública de tal manera que no pueda haber malversación de fondos.

Lo mismo sucede en la Fuerza Armada. ¿Quién tomará decisiones allí durante la transición? Porque ellos son los garantes de que se pueda hacer la transición.

La corrupción que ha habido en tantas partes, primero en la Cuarta República (antes de la llegada de Chávez en 1998), luego con Maduro e incluso, en parte, con Hugo Chávez; es un problema que va a aparecer en la discusión pero pienso que hay mecanismos en un clima democrático para encontrar soluciones.

Si hubiera una salida de Maduro del poder, ¿cuánto afectará esto a ese movimiento de izquierda regional que encabezaron Chávez, Evo Morales y Rafael Correa entre otros?

Esto es una gran crisis y una gran oportunidad porque se va a tener que discutir la verdad de esta situación. Por este desastre ha habido una corresponsabilidad tanto de estados, de gobiernos, como de intelectuales vendidos de izquierda entre comillas.

Venezolanos.
Image caption“Desde hace años era predecible que sin las reformas necesarias (Venezuela) iba a terminar muy mal”, dice Dieterich.

Es obvio que un gobierno como el cubano apoyaba a Maduro porque económicamente se beneficiaba. Como todo gobierno actúa por razones de estado. Eso se puede entender.

También ha habido muchos intelectuales que se llaman de izquierda que han jugado un papel nefasto, que han cobrado fuerte.

Una pequeña mafia de académicos que se repartían esos premios y que elogiaban a Maduro y un proceso condenado a la muerte.

Desde hace años era predecible que sin las reformas necesarias iba a terminar muy mal, como el de Gadafi o como el de Sadam Hussein.

Y no decían nada porque les gustaba estar en hoteles de 5 estrellas en Caracas con todo pagado. Ahora no se escucha nada de ellos porque saben que son cómplices del desastre que va a pagar todo el pueblo venezolano.

Línea

Maduro solitario por Jean Maninat – El Comercio – 13 de Enero 2019

“El gobierno está solo internamente, y cada vez más aislado internacionalmente”.

Venezuela

“Los regímenes autoritarios pueden sobrevivir aislados –sobran los ejemplos–, sin fuerzas internas capaces de organizarse política y socialmente para derrotarlos”. (Foto: AFP).

El 10 de enero, en la estricta intimidad de los suyos –unos de civil, otros de uniforme–, ante la mermada presencia de los náufragos del ALBA y los siempre atentos acreedores chinos, rusos y ahora turcos, el régimen celebró, a puertas cerradas y afuera del hemiciclo parlamentario donde le correspondía, la continuación del gobierno más nefasto que ha conocido la historia republicana de Venezuela.

¿Dónde estaban celebrando los votantes del oficialismo el día de la toma de posesión de Nicolás Maduro? ¿Por qué la ciudad lucía muerta en un día de supuesto festejo para quienes votaron por él? El menos avezado de los enviados especiales de la prensa internacional habrá recordado los baños de masas que acompañaban al difunto comandante galáctico en cada una de sus presentaciones de calle, el fervor inducido a punta de carisma asistencialista. No queda ni siquiera para el remedo.

El proyecto del socialismo del siglo XXI se redujo a consignas que se desvanecen descoloridas en los muros de los míseros barrios del país. Sus habitantes, los supuestos depositarios de los logros del “proyecto”, son quienes más sufren los efectos de sus alocadas políticas económicas y su falta de pericia para medianamente gobernar el país. No hay nada que celebrar, salvo el milagro de que los productos prometidos por la nomenclatura gobernante aparezcan en los mercados para gratificar las interminables horas de espera que marcan la vida de millones de venezolanos.

El gobierno está solo internamente, y cada vez más aislado internacionalmente. Una cascada de desconocimiento por parte de la Unión Europea, la OEA, el Grupo de Lima –menos México–, los EE.UU., Canadá, Japón (la lista seguirá creciendo a medida que pasen los días) no ha tenido mayor efecto en su determinación de aferrarse al poder. En cierta forma, le viene bien al relato del país asediado por el poderoso enemigo del norte y sus aliados, y es un chivo expiatorio propicio para autoexculparse de sus desmanes.

La presión internacional es necesaria, pero no suficiente para hacer cambiar la situación en Venezuela. Los regímenes autoritarios pueden sobrevivir aislados –sobran los ejemplos–, sin fuerzas internas capaces de organizarse política y socialmente para derrotarlos. La oposición democrática venezolana está obligada a recomponerse, a presentar una opción que vuelva a entusiasmar al país que en el 2015 le dio mayoría en la Asamblea Nacional (AN). No basta con argumentar que se lidia con un grupo de desalmados, sin escrúpulos en el ejercicio del poder, ‘ça va de soi’. Lo que corresponde es –como se hizo con éxito en el pasado– buscar la manera de vencerlo democráticamente, abriendo nuevos espacios y manteniendo los ya logrados. La lucha por elecciones libres y transparentes será determinante. Y allí la comunidad internacional sí puede jugar un papel determinante.

Un gran aporte –adicional a lo mucho ya hecho– sería solicitar, recomendar, exhortar, a la oposición democrática venezolana a buscar una política común, un acuerdo mínimo que logre presentar un mensaje capaz de volver a entusiasmar al país desencantado, hoy mayoritario, sin una dirigencia capaz de aglutinar y movilizar democráticamente ese descontento. Por otra parte, la AN es el último reducto democrático que queda en el país y hoy sigue estando asediada por el régimen y, paradójicamente, por los sectores maximalistas de la propia oposición que la instan a lanzarse por el despeñadero de autonombrarse “gobierno legítimo” de la nación. Convendría ayudar a protegerla del fuego enemigo… y del amigo.

Ojalá se aproveche esta nueva oportunidad que ofrece un gobierno aislado y desprestigiado, y una situación de crisis económica y social espantosa, para que la oposición democrática –con la ayuda de la comunidad internacional– regrese a la política, desdeñando las quimeras que la han traído hasta aquí. Quizás esta sea la última oportunidad. Con una oposición sin brújula y una AN desorbitada por la presión radical, todo estará perdido. Y perdonen la tristeza.

A %d blogueros les gusta esto: