elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Socialismo del siglo XXI

La devastación del Amazonas en nombre del “socialismo” por  Edgar Cherubini – El Nacional – 23 de Noviembre 2019

Los gobiernos “socialistas del siglo XXI” y sus falsos “presidentes de los pobres” se han caracterizado por entregar a oscuros intereses los recursos naturales y minerales de la Amazonia, llegando a ceder la soberanía sobre esos territorios a cambio de jugosos negocios en un “se vale todo” corrupto y voraz, permitiendo la extracción indiscriminada de minerales y la tala de sus bosques, causando la progresiva desaparición del pulmón que le brinda oxígeno al planeta y la extinción de culturas indígenas milenarias que allí habitan.

El Amazonas venezolano, territorio de 184.000 Km2, forma parte del ecosistema verde del planeta y constituye una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo. Pese a su importancia vital, el régimen chavista ha permitido la explotación de minerales estratégicos, la penetración de la narcoguerrilla colombiana y toda suerte de negocios de extracción de minerales, manejados por militares y mafias del crimen organizado, incrementándose a raíz de la desafectación y la liquidación del sistema de parques nacionales, reservas forestales y de la biosfera de ese territorio, cedidas al negocio multimillonario de actividades mineras, petroleras, forestales y “otros desarrollos”, establecidos en el decreto del  Arco Minero del Orinoco, que ha colocado en situación de riesgo ecológico y humano dicha región. Los proyectos extractivos promovidos por Chávez y continuados por Maduro, que arrasan indiscriminadamente la selva y utilizan mercurio en el proceso de extracción del oro, perjudicando los suelos y envenenando los ríos, se encuentran en territorios indígenas, donde estos son utilizados como guías, esclavizados en las minas, hostigados y asesinados, lo que implica la progresiva desaparición de esas etnias.

Los guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional y de las FARC controlan la explotación de los recursos minerales del suelo venezolano, específicamente el oro, el diamante y el coltán. Según el diario El Tiempo (Valentina Lares Martiz, Amazonas, el Estado venezolano donde manda el ELN, 13.11.2018 ), “Se trata de la reinvención de estos grupos a la sombra de la “revolución bolivariana”, que en tiempos de Hugo Chávez tuvieron luz verde para entrar y descansar en Venezuela, pero bajo el régimen de Nicolás Maduro tienen un “trabajo” formal en las minas: organizar a los mineros para explotar el recurso, luego transportarlo y entregarlo al gobierno venezolano (…) Estas actividades de explotación y entrega de oro y coltán solían estar a cargo de los ‘pranes’ (criminales o ex convictos pertenecientes al crimen organizado que controlan a sangre y fuego la explotación de los recursos), pero poco a poco las FARC y guerrilleros del ELN que han entrado a Venezuela han ido asumiendo estos roles”.

La Amazonia brasileña del “hermano Lula”

Durante el gobierno del “socialista” Lula (2003-2010), paladín del Foro de Sao Paulo, se deforestaron 110.852 Km2 de la selva amazónica, concedidos a las corporaciones madereras, petroleras, mineras y de biocombustibles, sin importarle la destrucción de la mayor reserva de la biosfera del mundo, la desaparición de miles de especies animales y de plantas, así como las repetidas masacres en pueblos indígenas. Según informes de Green Peace, el gobierno brasileño, presidido por Lula, financió y participó como accionista de las grandes industrias y corporaciones locales y transnacionales que operan en la Amazonia, convirtiéndose en el principal impulsor de la más grande deforestación del planeta en lo que va de siglo. Además, las leyes presentadas por sus asesores ante el Congreso brasileño conceden derechos de propiedad a esas corporaciones, ocupantes ilegales de millares de hectáreas y así duplicar la porción de selva que podía ser deforestada “legalmente”. Las organizaciones Trident Ploughshares, la Fundación Right Livelihood Award y la Fundación para la Defensa del Ambiente denunciaron que durante el gobierno de Lula, Brasil fue el país que registró la mayor cantidad de asesinatos de líderes ambientales e indígenas: 365 víctimas de los sicarios de empresas ganaderas, agrícolas, mineras y madereras. Los negocios y ganancias que producen el desastre ecológico no se detienen. Entre 2017 y 2018 se talaron cerca de 7.900 km2 de bosque en la Amazonia brasileña, según Greenpeace Brasil, aproximadamente 1.185 millones de árboles desaparecieron y con ellos miles de especies de flora y fauna.

Los mineros utilizan mercurio para extraer oro, envenenando los ríos

Evo, el falso indígena

En Bolivia se recuerda a Evo Morales como el “falso indígena” cuando en 2011 ordenó reprimir salvajemente una marcha de indígenas que protestaban la ocupación de sus tierras en el Parque Nacional Tipnis, reserva en la cuenca amazónica boliviana, donde viven 14.000 habitantes ancestrales de ese territorio. Desde entonces, Morales trató de imponer el proyecto de una carretera, planificada, financiada y construida por su vecino Brasil, con el objetivo de conseguir una salida al océano Pacífico para exportar al Asia los productos de las mega corporaciones madereras y de soja que están devastando la Amazonia brasileña. A la sombra de este proyecto también se encontraban los productores de coca, a quienes se les facilitaría esta vía de comunicación dentro de la reserva. Recordemos que desde 1996, Evo Morales preside el Comité de Coordinación de las seis federaciones de productores de coca de Bolivia.

Sobre los recientes incendios forestales en Bolivia, que han devastado más de un millón de hectáreas con toda la flora y fauna que la integran, causando el desplazamiento de miles de indígenas y campesinos, Carlos Sánchez Berzaín, director del Interamerican Institute for Democracy, afirma que este ecocidio fue provocado y ejecutado «legalmente» por Evo Morales, quien desde hace 30 años promueve y defiende con violencia y muerte la implantación y expansión de cultivos ilegales de coca como materia prima de la cocaína y del narcotráfico regional.

Expresa Sánchez Bersaín: “La zona del Trópico de Cochabamba fue convertida en cocalera por medio de quemas, talas y ‘desmontes’ de bosques tropicales. Los cultivos de coca ilegal que eran de 3.000 hectáreas en el año 2003, hoy son más de 80.000 hectáreas, porque Morales, el jefe vitalicio de las federaciones de cocaleros que producen cocaína, es el jefe del Estado Plurinacional de Bolivia.

La ampliación de cultivos de coca ilegal ha llevado a Evo Morales a invadir y destrozar el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure, que es un área protegida de Bolivia, declarada Parque Nacional en 1965 y Territorio Indígena en 1990, de una extensión de l.236.296 hectáreas en territorio de los departamentos de Cochabamba y Beni.

Patrulla del ELN

El ecocidio está probado por acciones concretas de Evo Morales y su régimen, entre otras, el 25 de agosto de 2017 el vicepresidente de Morales repudia la protección del ecosistema afirmando que «las áreas protegidas fueron elaboradas por los gringos para guardarse nuestros recursos naturales para el día que se hagan cargo del país».  El 10 de julio de 2019 Evo Morales por decreto supremo 3973 ordena que «en los departamentos de Santa Cruz y Beni se autoriza el desmonte para actividades agropecuarias en tierras privadas y comunitarias. En ambos departamentos se permite las quemas controladas». El 16 de julio de 2019 el viceministro de Sustancias Controladas, en su informe oficial, admitió que “hay tala y quema de árboles para ampliar el cultivo ilegal de coca en la reserva del Tipnis».

La Fundación Amigos de la Naturaleza (fan-bo.org) informa que «entre los años 2005 y el 2018 se ha detectado más de 7,1 millones de hectáreas de bosque quemado en Bolivia. 71% en Santa Cruz, 21% en el Beni. En 2018 las áreas quemadas en el Beni sumaron 1,8 millones de hectáreas». Esto demuestra, además, que en sus 14 años de detentar el poder, Evo Morales y su dictadura castrochavista hicieron del ecocidio una acción reiterada para su beneficio”.

Me pregunto: ¿qué piensan los antropólogos de izquierda, que hacen activismo político dentro de las universidades latinoamericanas, norteamericanas y europeas, de esta dramática realidad que viven los indígenas de Amazonas y del ecocidio provocado por sus camaradas Chávez, Maduro, Evo y Lula? La supuesta utopía que anunciaron los ideólogos del Foro de Sao Paulo en 1990, la nueva Internacional Comunista dirigida desde Cuba, cuando decidieron fomentar movimientos políticos étnicos por los derechos de los indígenas o “pueblos originarios”, reclutando a estos “idiotas útiles” para sus fines, no se trataba de otra cosa que la de sistematizar el saqueo de esos territorios para beneficio de las mafias corruptas de Brasil, Bolivia y Venezuela.

Niña yanomami

La Amazonia, en su totalidad con una superficie de 5.5 millones de Km2, es considerado el pulmón verde del planeta y constituye una de las más prodigiosas reservas de recursos naturales del mundo. Sus bosques pluviales tienen una antigüedad de 75 millones de años y junto con otros idénticos ecosistemas a lo largo del verde cinturón ecuatorial del globo terráqueo, interactúa con las zonas polares manteniendo el equilibrio climático al producir nubes, lluvias, agua y oxígeno para hacer posible la vida en nuestro planeta. Allí habitan culturas indígenas ancestrales que viven en perfecto equilibrio con el ambiente. Se debería promover la creación de una corte penal internacional, un Núremberg ecológico, para enjuiciar y condenar a los criminales que destruyen su ecosistema.

 

 

 

Venezuela 2030 por Asdrúbal Aguiar – El Nacional – 18 de Noviembre 2019

download
El título de esta columna identifica el encuentro que sostuvimos con los estudiantes de SciencesPo, en París, auspiciado por Plan País, el originario, nacido en Estados Unidos hace una década. Les manifiesto que los venezolanos hicimos entrada al siglo XIX en 1830 y al siglo XX, pasadas sus primeras 3 décadas. Y que en 1989, casualmente, se cierra el ciclo de nuestra república democrática formal inaugurada 30 años antes, en 1959; construida en los 30 años previos, a partir de 1928, por su generación universitaria.

En 1989, mientras cae el Muro de Berlín, todos celebramos la muerte de las ideologías y la victoria del capitalismo liberal. No nos ocupamos, empero, de los síntomas más gravosos y desafiantes que acompañan a dicha caída. Emerge entre nosotros la logia bolivariana, que fractura nuestra identidad histórica alrededor de los cuarteles y después en los partidos. Y en Alemania, distante de La Habana, toma cuerpo, paralelamente, otra logia, la de los verdes ecologistas, feministas, defensores de las minorías sexuales, que renuncian a la corbata y acuden al Parlamento con pantalones vaqueros y zapatos deportivos.

Mientras en Venezuela ocurre el Caracazo y la violencia se traga a un millar de compatriotas, en la Plaza de Tiananmén es masacrado otro millar. Y ambas manifestaciones se hacen de narrativas unitarias: Aquella, la de la lucha contra la corrupción; esta, por las libertades.

Pues bien, 30 años después, en 2019, el fundamentalismo de las localidades humanas sobrevenidas se hace violencia en Hong Kong, en Barcelona, en Santiago de Chile, en Ecuador, pero es colcha de retazos, unida solo por la indignación, por cualquier cosa.

¿A qué viene todo esto?

En 1989, agotada la república civil, Carlos Andrés Pérez entiende que, dada la gran ruptura en marcha, ha lugar el Gran Viraje. Rafael Caldera se empeña en pegar el rompecabezas social. Y Hugo Chávez opta, como solución, por devolvernos hasta el génesis republicano. Todos entienden, no obstante, que algo ha pasado y rompe los cánones.

Pasados 30 años, los venezolanos aún no reparamos sobre esta compleja cuestión de fondo. Sus consecuencias se las atribuimos a la antipolítica, a una malhadada conjura de las izquierdas, que las hay, o a un fallo de las políticas.

Hasta el cierre de este ciclo treintañero, en 2019, lo cierto es que Venezuela ha sido objeto de todas las terapéuticas posibles. Ninguna logra repararla.

Se apuesta a la resurrección del cesarismo, en 1999. En 2002 se apela a la Fuerza Armada. En 2004 se acude a las urnas referendarias. Diez años más tarde se ejercita la Salida, con sus consecuencias de muertos y encarcelados. Antes, en 2005, después, en 2018, se renuncia al voto. Apelamos a la comunidad internacional, a Carter, a Gaviria, a Zapatero, a Samper y nada. El desafío de los escuderos de calle es legendario, superior al boliviano.

Se copian los modelos de concertación a la chilena –con la Coordinadora Democrática, la Mesa de la Unidad, el Frente Amplio– y se regresa a las urnas. Gana la mayoría parlamentaria en 2015 la oposición, y ahora busca convencerse, en otra jornada electoral, de que sí es mayoría. Se copia, para unir partes, el mantra “cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres”. Es la estrategia textual que la OEA le fija a Nicaragua en 1979, hace 40 años.

Hoy, eso sí, somos “virtualidad”, en Miraflores y en la Asamblea. Y he aquí la clave, la que desvela el asunto que pasamos por alto en 1989, a saber, el ingreso del mundo a la Era de la Inteligencia Artificial, destructora de espacios y geografías políticas. A la ciudadanía fronteriza la sustituye la ciudadanía de redes, el valor del tiempo y su vértigo, la imaginación o realidad virtual, la de las verdades relativas.

A la democracia formal se le sobrepone la de usa y tire, la de descarte. A la sociedad de la confianza le sobreviene la de la desconfianza total. A la sociedad de masas con cultura que armoniza se le cambia por la individualización colectiva de los ánimos, que hace de las intimidades y el enojo un hecho público, mientras se rechazan las ideas abstractas de bien común o interés general.

Quienes con empeño y sacrificio trabajan para aliviarnos de penalidades, desde adentro y desde afuera, o se miran en el Homo sapiens y viven atados a la racionalidad normativa de la política y la democracia, o prefieren comportarse como el Homo videns sartoriano: hijos de la televisión, atrapados por el impacto de las imágenes, y apenas mascullan.

Esta vez domina el Homo Twitter cansiniano, que combina a los dos mundos anteriores con 140 caracteres y el Instagram. Sufre de narcisismo digital, de entropía, y construye realidades a cuotas a partir de sus sensaciones, de sus emociones inmediatas. Esa es su naturaleza. Vino para quedarse, enfrentado a los poderes declinantes.

En este un cosmos inédito donde se brega con neologismos: posdemocracia, posverdad, posliberalismo, pospolitica, posmodernidad. El contacto es instantáneo con las audiencias y segmentado, sin partidos ni Parlamentos. Se hace la guerra, pero con narrativas apropiadas a la Era de la Inteligencia Artificial, sin ejércitos ni tribunales ideológicos.

Lo revelador, a todas estas, es que el socialismo del siglo XXI, perspicaz, al ponderar su experiencia de 30 años, en 2019 cambia de vestido y se hace progresista, para seguir simulando. Entretanto, los demás miramos al retrovisor de la democracia formal, y aquel se hace de una Tecnología de Eliminación, un TEC a la manera del sistema Uber o el de Amazon. No le interesa competir, como a estos no les interesa hacerlo con taxistas o retails, sino acabarlos.

La enseñanza no se hace esperar.

Perderemos el tren de la historia si no somos capaces de crear una Tecnología de la Libertad (TDL), y un soporte teórico que la apoye con narrativas distintas, más propias del siglo en avance. Se trata de instituir, antes que maquillar instituciones o políticas públicas. Chile anuncia ser el próximo laboratorio constitucional, luego de la tragedia venezolana.

Los muertos del Socialismo del Siglo XXI por Enrique Viloria Vera – Noticiero Digital – 31 de Octubre 2019

A Juan Pablo Pernalete,
alumno de nuestra Universidad Metropolitana de Caracas,
prometedor deportista,
baleado impunemente el 26 de abril de 2017,
cuando participaba en una marcha antigubernamental

El desalmado Imperio tiene su american way of death; la Venezuela socialista del siglo XXI no es menos; en dos cruentas e indolentes décadas acumula una cantidad de muertos que compiten y superan las bajas de cualquier batalla contemporánea. En efecto, para la Historia Universal de la Ignominia, el régimen sanguinario ya cuenta con su propia caracterización de sus muertos, a saber:

• Los ajusticiados: Son el resultado de las razias que ejecutan en las zonas populares las fuerzas policiales especiales del gobierno, prestas a exterminar sin mucho miramiento a todo quisque, culpable o inocente.

• Los asomados: Por curiosos y entrépitos reciben un balazo caliente o frío al asomarse a contemplar la plomazón.

• Los colaterales: Inocentes ciudadanos que se ven atrapados en la línea de fuego entre bandos o bandas, e ignorantes fallecen por la acción de una bala ajena.

• Los suicidados: No soportaron las torturas que los irreprochables organismos de inteligencia bolivariana infringen a los detenidos por razones políticas, misteriosamente no se auto suicidan sino son suicidados por sus torturadores.

• Los bien mataos: Categoría muy especial de las matanzas socialistas del siglo XXI, incluye a los escuálidos, apátridas, pelucones, pitiyanquis, cachorros del Imperio, que son tiroteados – sobre todo los estudiantes -, por miembros de los colectivos bolivarianos en las marchas de protesta contra el gobierno revolucionario, Son el producto de una decretada guerra muerte: Escuálidos y opositores contad con la muerte aún siendo indiferentes. Integrantes de los colectivos bolivarianos contad con la vida y la impunidad aún siendo culpables.

• Los descuartizados: Técnica importada que ahora reexportamos… se despedaza el cadáver y sus miembros se esparcen en diversos sitios para desconcertar a los técnicos forenses.

• Los ruleteados: Enfermos o tiroteados que van de hospital en hospital en hospital, sin lograr que los atiendan, fallecen injustificadamente en brazos de sus desolados familiares.

• Los abandonados: Vista la dramática situación de la sanidad pública, son desahuciados de antemano por el gobierno, debido a la falta de insumos médicos, medicamentos y equipos.

• Los sicariados; Otra forma importada que también reexportamos: por un acordado precio reciben varios balazos donde quiera que estén y sin importar con quien están.

• Los mártires: Usualmente son altos personeros de la cúpula revolucionaria, como el diputado de la lista, los gobernadores ahogados o baleados y luego quemados, la dirigente de apellido etílico, el fiscal público no muy querido, el dirigente revolucionario que gustaba de orgias y francachelas, y por supuesto el Mártir rojo – rojito mayor que tiene su muy bien mantenido cuartel en la montaña.

• Los pranes: Cercanos a la ministra penitenciaria y gran apoyo del régimen delincuencial, son quebraos en sus muy cómodos aposentos de las inhumanas cárceles socialistas, donde paradójicamente se dignifica a los privados de libertad, porque – en la Venezuela socialista del siglo XXI-, no hay presos de ningún tipo, menos políticos.

El desvergonzado régimen tiene previsto editar un lujoso libro que será traducido al chino, al coreano del Norte, al ruso, al quechua y al aymará, y, por supuesto, al turco, al inglés no, muy a su pesar debe ser escrito en imperialista español. Estudiosos e investigadores de esta desmesurada violencia – como mi fraterno amigo Roberto Briceño –León están a la espera de un ejemplar, que se inscribirá en los anales de la serie, Aunque Usted no lo crea.

Oremos

Hacia ti, Señor, levantamos nuestros ojos; contempla, Señor nuestra tristeza, fortalece nuestra fe y concede a nuestros hermanos difuntos el descanso eterno.

Amén

Las cosas no les están saliendo – Analítica – 30 de Octubre 2019

Más allá del estrambótico discurso con el que pretenden hacer creer que se avecina una nueva ola en América Latina que vendría a reivindicar al socialismo del siglo XXI, observamos que lo que se estaría perfilando, como se demostró en las elecciones municipales colombianas, es un desplazamiento más bien hacia el centro.

En el caso de Ecuador, falló el intento de defenestrar a Lenín Moreno e incluso en Chile, el vandalismo orquestado no va a arrimar la brasa hacia las sardinas castro-maduristas.

El caso de Argentina, en el que se esperaba el retorno del kirchnerismo con una anunciada y presuntamente apabullante victoria de Fernández, por más de 20 puntos sobre Macri, resulta que solo fueron 7 puntos, lo que lo convierte a Macri en una poderosa fuerza en el Congreso, dejando poco margen de maniobra al nuevo Presidente. Y qué decir de la segunda vuelta en Uruguay, que puede incluso llevar a una derrota del frente amplio.

No nos dejemos llevar por las ilusiones retóricas de los dirigentes del régimen usurpador y veamos con calma y cordura la evolución de los gobiernos de nuestra región, que ciertamente no van en la dirección del llamado socialismo del siglo XXI .

El socialismo del siglo XXI era un “grupo de pandilleros y mafiosos”- abc color – 28 de Septiembre 2019

El socialismo del siglo XXI “no existió jamás. Todo lo contrario, (eran) un grupo de pandilleros, de mafiosos que se encargaron de corromper y ser corrompidos”, afirmó el mandatario de Ecuador, Lenin Moreno.

El presidente ecuatoriano Lenin Moreno descartó su reelección en las próximas presidenciales de su  país.
El presidente ecuatoriano Lenin Moreno descartó su reelección en las próximas presidenciales de su país.EFE
NUEVA YORK (EFE). El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, satisfecho por protagonizar un giro político respecto a su antecesor, Rafael Correa, con el que dice haber evitado que su país siga “el camino de Venezuela”.

En la Asamblea General anual de la ONU uno de los focos ha sido precisamente la crisis venezolana, un escenario que para Moreno podría haberse reproducido en su país si se hubieran mantenido los postulados de su predecesor, con quien el actual gobernante protagonizó un sonado cisma y hoy salpicado por acusaciones de corrupción en un caso relacionado con la empresa brasileña Odebrecht.

“Ecuador supo salir sin traumas duros (…) y ahora camina a pasos ciertos”, subrayó Moreno, que fue vicepresidente de Correa.

Citó como ejemplo del retorno al “buen camino” la confianza de los organismos multilaterales, con ofrecimientos de crédito por más de US$ 10.000 millones para desarrollo.

Ni olvido, ni perdón

Uno de los principales retos actuales de Ecuador es precisamente gestionar la inédita avalancha de migrantes venezolanos, de los que ya ha recibido casi medio millón en una diáspora que el presidente Moreno calificó de “desesperada y desesperante”, como “muertos vivientes mirando un horizonte sin ningún tipo de rumbo”.

“Por eso creo que definitivamente ese señor debe separarse del poder y pagar por sus crímenes, que no haya un perdón y olvido. Dejar de extorsionar a la gente, dejar de robarle al pueblo de Venezuela, dejar de maltratar, violentar y asesinar a tanta y tanta gente”, espetó el líder ecuatoriano en referencia al dictador Nicolás Maduro.

El de Ecuador es uno de los más de cincuenta gobiernos que reconocen como presidente interino al líder de la Asamblea venezolana, el opositor Juan Guaidó.

Más allá de la crisis política, Moreno se mostró preocupado por las implicaciones de recibir a la diáspora venezolana.

“La situación no es fácil. Sin duda alguna han venido a cambiar las circunstancias sociales, económicas y en algo políticas del país. Pero es más importante la solidaridad que nosotros debemos dar”, sostuvo.

En materia de Exteriores, y pese a la sintonía de su Gobierno con EE.UU. en los últimos tiempos, Moreno se declaró partidario inequívoco del multilateralismo, de “poder conversar y dialogar”, frente a los postulados nacionalistas del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Además, avanzó que para principios del 2020 espera que su país sea miembro pleno de la Alianza del Pacífico, integrado por Chile, Perú, Colombia y México.

La agenda social: el mito del carácter social del régimen por Tomás Páez – El Nacional – 3 de Septiembre 2019

1523540979038
Releía las entrevistas, las historias de vida durante la actualización de los datos para la próxima edición de La Voz y el Observatorio de la Diáspora Venezolana y en medio del proceso el señor Maduro declara: “Lo que hacemos en Venezuela es atender a los más humildes, llevar salud gratuita, tenemos un sistema de protección social y de salud profundamente humano, incluyente y científico». La tozuda realidad desmiente esa desatinada afirmación.

Aunque se disfrazan de Robin Hood, son el Príncipe y el Sheriff quienes utilizaban su ejército para saquear los recursos de los venezolanos, que padecen la mayor tragedia humanitaria conocida en Latinoamérica. Por eso, las declaraciones de sus compinches en el mundo son cínicas y amargas. Decía hace poco el señor Errejón: “La gente en Venezuela hace tres comidas al día”, y remataba con estas palabras “El proceso político en Venezuela ha conseguido inmensos avances en una transformación de sentido socialista, inequívocamente democrática, donde se respetan los derechos y libertades de la oposición, que dicen todos los días por casi todas las televisiones que viven una dictadura”. Le recomendamos la lectura del informe del BCV y el de Bachelet.

Como hechos son amores y no buenas razones, la realidad se ha encargado de despachurrar el mito del carácter social del régimen. Primero, el informe oficial de su Banco Central de Venezuela, cuyo título podría ser el de la canción “Todo se derrumbó”. También lo aplasta el estudio de la nutrición realizado por Cáritas y lo liquida el demoledor Informe Bachelet de hace unas pocas semanas, un completo K.O., que dejó al régimen fuera de combate.

La interacción humana, bajo este modelo, se transforma en un “sálvese quien pueda”, en la que el “otro” es un enemigo potencial. La desconfianza, así instalada, imposibilita la cooperación. Asimismo, desaparece la cultura del trabajo, la productividad, la innovación, el desarrollo tecnológico y el emprendimiento. La educación adquiere la forma de adoctrinamiento y pierde su capacidad de producir conocimiento. El encono del régimen con la educación se manifiesta en la reciente decisión, intervención disfrazada de legalidad, que acaba con la autonomía universitaria: ella muestra que el resentimiento de algunos es más fuerte que el odio.

Se jactaban de haberle otorgado rango constitucional a la seguridad social. En este terreno desconocieron los cambios y avances logrados y se opusieron, de manera rotunda, a la participación del sector privado en este terreno. Pronto violaron su “preciado logro”, su “trofeo social”, y convirtieron en letra muerta el mandato constitucional. El sistema de seguridad social requería muchos recursos; lamentablemente, ya habían sido destinados a su seguridad personal: apartamentos, cuentas bancarias, líneas aéreas.

Vendían como propio el escapulario ajeno. Se presentaban como quienes establecieron la educación gratuita y obligatoria, cuando en realidad esta comenzó en 1870. Durante el período democrático, la educación impulsó tanto la cobertura como la calidad. Sin esta última se ensancha la desigualdad. La Ley de Educación de este régimen excluyó la calidad; es la gran ausente entre las varias decenas de criterios contemplados en el preámbulo.

Han convertido al transporte en un medio inhumano de movilización. El Metro, obra de la democracia, hoy se encuentra sumido en precariedad e indigencia. Áreas como la recreación, la cultura y el ocio, el esparcimiento social, no existen o languidecen. El saqueo generalizado pesa, y mucho, en la explicación de la tragedia humana creada por este régimen. El socialismo venezolano o comunismo, como decía el mentor del modelo, el dictador más sanguinario de la región, F. Castro, son la misma cosa.

El carácter social del régimen existe solo en las palabras. La cruda realidad es otra; una inmensa tragedia humanitaria, prólogo de una gran hambruna. Corresponde a los demócratas hacer frente, a cortísimo plazo, a esta crisis social de proporciones mayúsculas y, a corto plazo, mejorar, de manera acelerada, la calidad de vida de los venezolanos. Dejar atrás la palabrería hueca del régimen y desplegar una agenda que incluya el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico, la educación, la salud, el ambiente, el transporte, la seguridad personal y jurídica, la vivienda, la reconfiguración cultural, la superación de la desconfianza y el temor, el emprendimiento y el proceso de democratización. Será necesario establecer las acciones y los lapsos, asumiendo las limitaciones de la planificación y la necesidad de ajustes continuos, pues el futuro siempre es incertidumbre.

Es preciso recuperar la centralidad del tema social de la política, actividad social por excelencia, capaz, por tanto, de aprovechar la diversidad, los conflictos relacionados con el desacuerdo y la cooperación necesarios para construir consensos. Lo aconseja lo ocurrido en otras transiciones, como la de los países socialistas o el resultado de las elecciones argentinas. Es importante evitar las nostalgias que matan. El cambio y la transición, insistimos en ello, es una relación compleja entre las dimensiones política, social, económica, institucional y cultural. En nuestro caso, contra el cambio y la transición hacia la democracia conspira el Estado centralizado, la urdimbre legal, la destrucción de las redes, de las instituciones y la ausencia de un sistema de protección social.

Las transiciones exitosas han logrado articular la protección social con la libertad económica. El régimen, en el terreno social, no solo deja un desierto minado, se propuso reconfigurar al venezolano, cambiar su identidad, su comportamiento y actitudes, el escudo y el rostro de Bolívar, también intentó cambiar la historia y hasta la forma de concebir a la sociedad venezolana. Desmoronó a los partidos políticos, instrumentos clave de la democracia, y a los mecanismos creadores de riqueza, la empresa y el mercado. Aislaron al país, rompieron con los países históricamente amigos y los sustituyeron con sus nuevos socios. De esa práctica demoledora no escapó la Iglesia.

Los 40 años de democracia echaron raíces en la sociedad venezolana y, aunque débiles, crearon asociaciones civiles, partidos políticos, instituciones, y amplias trincheras democráticas resistentes a los embates desesperados y agónicos de los enemigos de la libertad. La participación de la sociedad será decisiva en la reconstrucción; ello ocurrirá cuando los cambios propuestos generen la confianza suficiente para que se integre activamente al proceso de consolidación democrática.

La implicación social fortalece la democracia, favorece la desconcentración del poder, facilita la integración de las instituciones a la cultura democrática y ello ayuda al éxito de la transición y a la recuperación de las libertades. De entre ellas, la libertad de expresión, fundamental para poder controlar el ejercicio del poder y exigir la rendición de cuentas. La participación social y política permite airear los potenciales conflictos entre la agenda de reformas económicas, sociales y políticas. La liberalización económica es necesario acompañarla de la construcción de un Estado democrático y retomar, por ejemplo, el proceso de descentralización interrumpido por este régimen.

El ámbito social, en completa orfandad y carente de recursos, obliga a activar “la unidad de cuidados intensivos” para atender la agobiante tragedia humanitaria y poder regresar a la calidad de vida, al sendero de la modernidad y la decencia desde el cual poder ejercer la política. Como dice Savater, “políticos somos todos”. La mayoría depauperada, con muchas expectativas de bienestar insatisfechas, necesita respuestas urgentes, una profunda inclusión y desatenderlas azuza la nostalgia por el tétrico pasado.

Retorno a la barbarie por Mario Vargas Llosa – El País – 1 de Septiembre 2019

Lo que ha hecho con Venezuela el “socialismo del siglo XXI” es uno de los peores cataclismos de la historia. Las últimas noticias publicadas muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético

Retorno a la barbarie
El segundo hombre fuerte de Venezuela, Diosdado Cabello, enfurecido porque, debido a la vertiginosa inflación que azota a su patria, el bolívar ha desaparecido de la circulación y los venezolanos sólo compran y venden en dólares, ha pedido a sus compatriotas que recurran al “trueque” para desterrar del país de una vez por todas a la moneda imperialista.

El trueque es la forma más primitiva del comercio, aquellos intercambios que realizaban nuestros remotos ancestros y que algunos pensadores, como Hayek, consideran el primer paso que dieron los hombres de las cavernas hacia la civilización. Desde luego, comerciar es mucho más civilizado que entrematarse a garrotazos como hacían hasta entonces las tribus, pero yo tengo la sospecha que el acto decisivo para la desanimalización del ser humano ocurrió antes del comercio, cuando nuestros antecesores se reunían en la caverna primitiva, alrededor de una fogata, para contarse cuentos. Esas fantasías los desagraviaban del espanto en que vivían, temerosos de la fiera, del relámpago y de los peores depredadores, las otras tribus. Las ficciones les daban la ilusión y el apetito de una vida mejor que aquella que vivían, y de allí nació tal vez el impulso primero hacia el progreso que, siglos más tarde, nos llevaría a las estrellas.

En este largo tránsito, el comercio desempeñó un papel principal, y buena parte del progreso humano se debe a él. Pero es un gran error creer que salir de la barbarie y llegar a la civilización es un proceso fatídico e inevitable. La mejor demostración de que los pueblos pueden, también, retroceder de la civilización a la barbarie es lo que ocurre precisamente en Venezuela. Es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, y cuando yo era niño millones de personas iban allá a buscar trabajo, a hacer negocios y en busca de oportunidades. Era, también, un país que parecía haber dejado atrás las dictaduras militares, la gran peste de la América Latina de entonces. Es verdad que la democracia venezolana era imperfecta (todas lo son), pero, pese a ello, el país prosperaba a un ritmo sostenido. La demagogia, el populismo y el socialismo, parientes muy próximos, la han retrocedido a una forma de barbarie que no tiene antecedentes en la historia de América Latina y acaso del mundo. Lo que ha hecho con Venezuela el “socialismo del siglo XXI” es uno de los peores cataclismos de la historia. Y no sólo me refiero a los más de cuatro millones de venezolanos que han huido del país para no morirse de hambre; también a los robos cuantiosos con los que la supuesta revolución ha enriquecido a un puñado de militares y dirigentes chavistas cuyas gigantescas fortunas han fugado y se refugian ahora en aquellos países capitalistas contra los que claman a diario Maduro, Cabello y compañía.

Venezuela es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, millones de personas iban allá a buscar trabajo

Las últimas noticias que se han publicado en Europa sobre Venezuela muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético. Las organizaciones de derechos humanos dicen que hay 501 presos políticos reconocidos por el régimen, y, pese a ello, se hallan aislados y sometidos a torturas sistemáticas. La represión crece con la impopularidad del régimen. Los cuerpos de represión se multiplican y, el último en aparecer, ahora operan en los barrios marginales, antiguas ciudadelas del chavismo y, debido a la falta de trabajo y la caída brutal de los niveles de vida, convertidos en sus peores enemigos. Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen. En verdad, consiguen aumentar el descontento y el odio hacia el Gobierno. Pero no importa. El modelo de Venezuela es Cuba: un país sonámbulo y petrificado, resignado a su suerte, que ofrece playas y sol a los turistas, y que se ha quedado fuera de la historia.

Por desgracia, no sólo Venezuela retorna a la barbarie. Argentina podría imitarla si los argentinos repiten la locura furiosa de esas elecciones primarias en las que repudiaron a Macri y dieron 15 puntos de ventaja a la pareja Fernández / Kirchner. ¿La explicación de este desvarío? La crisis económica que el Gobierno de Macri no alcanzó a resolver y que ha duplicado la inflación que asolaba a Argentina durante el mandato anterior. ¿Qué falló? Yo pienso que el llamado “gradualismo”, el empeño del equipo de Macri en no exigir más sacrificios a un pueblo extenuado por los desmanes de los Kirchner. Pero no resultó; más bien, ahora los sufridos argentinos responsabilizan al actual Gobierno —probablemente, el más competente y honrado que ha tenido el país en mucho tiempo— de las consecuencias del populismo frenético que arruinó al único país latinoamericano que había conseguido dejar atrás al subdesarrollo y que, gracias a Perón y al peronismo, regresó a él con empeñoso entusiasmo.

Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen

La barbarie se enseñorea también en Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa, después de haber masacrado a una valerosa oposición popular, han retornado a reprimir y asesinar opositores gracias a unas fuerzas armadas “sandinistas” que se parecen ya, como dos gotas de agua, a las que permitieron a Somoza robar y diezmar aquel infortunado país. Evo Morales, en Bolivia, se dispone a ser reelegido por cuarta vez como presidente de la República. Hizo una consulta a ver si el pueblo boliviano quería que él fuera de nuevo candidato; la respuesta fue un no rotundo. Pero a él no le importa. Ha declarado que el derecho a ser candidato es democrático y se dispone a eternizarse en el poder gracias a unas elecciones manufacturadas a la manera venezolana.

¿Y qué decir de México? Eligió abrumadoramente a López Obrador, en unas elecciones legítimas, y en el país prosiguen los asesinatos de periodistas y mujeres a un ritmo aterrador. El populismo comienza a carcomer una economía que, pese a la corrupción del Gobierno anterior, parecía bien orientada.

Es verdad que hay países como Chile que, a diferencia de los ya mencionados, progresa a pasos de gigante, y otros, como Colombia, donde la democracia funciona y parece hacer avances, pese a todas las deficiencias del llamado “proceso de paz”. Brasil es un caso aparte. La elección de Bolsonaro fue recibida en el mundo entero con espanto, por sus salidas de tono demagógicas y sus alegatos militaristas. La explicación de ese triunfo fue la gran corrupción de los Gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, que indignó al pueblo brasileño y lo llevó a votar por una tendencia contraria, no una claudicación democrática. Desde luego, sería terrible para América Latina que también el gigante brasileño comenzara el retorno a la barbarie. Pero no ha ocurrido todavía y mucho dependerá de lo que haga el mundo entero, y, sobre todo, la América Latina democrática para impedirlo.

Empresa criminal conjunta bolivariana por Ezra Homsany – La Prensa – 28 de Agosto 2019

Empresa-criminal-conjunta-bolivariana_LPRIMA20190827_0084_33.jpg

En abril de 2019 vio la luz un estudio devastador de lo que constituye actualmente el Estado venezolano, y lo difícil que va a ser para desmontarlo. La investigación tomó 5 años y abarcó 11 países. Los autores: Douglas Farah y Caitlyn Yates, de IBI Consultants, LLC y National Defense University (INSS). Se remontan a 1998, cuando Venezuela elige a Hugo Chávez y este proclama su revolución bolivariana y un socialismo para el siglo XXI para así desmantelar el poder que Estados Unidos ejerce sobre América Latina. Su fuente de financiación, las arcas de petrodólares de Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), y así lograr el apoyo de líderes políticos aliados, élites económicas y organizaciones criminales para hacerse con el apoyo de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Surinam y El Salvador. En el 2013 Chávez muere, y su delfín Nicolás Maduro asume la Presidencia, en el transcurso de la cual la economía se contrae un 50%, una crisis de refugiados que iguala o supera a la de Siria, en la que huyen un 10.5% de la población. Pero Maduro sigue en el poder. ¿Cómo lo logra? Farah y Yates identifican cuatro polos que hasta ahora sostienen lo que ellos titulan como la Empresa criminal conjunta bolivariana, cual hidra en la que sercenando una cabeza aparece otra más adaptable y letal.

La primera la identifican como la venta falsa de petróleo. El régimen constituyó una sociedad anónima llamada Alba Petróleos. Se valieron de 181 individuos y 176 compañías en 26 países. Cito textualmente: “con ella crearon una serie de compañías, con estructuras en Panamá. Desde allí, Alba Petróleos y sus compañías vinculadas le prestaron a ocho compañías panameñas 1.1 mil millones de dólares, entre el 2007 y el 2017. De allí movieron el dinero a paraísos fiscales del Caribe y Europa para después declarar que la mayor parte de la deuda era incobrable. El bolívar venezolano era negociado por un dólar fijo, a una tasa más alta que el cambio oficial”.

La segunda columna es la minería ilegal. Venezuela abunda en recursos naturales, como el cada vez más preciado oro. Para ello cuentan con la complicidad del presidente de Surinam, Desi Bouterse, ficha que siempre contó con el apoyo de Chávez. Utilizando Paramaribo, desvían el oro como producido allí para así escapar de las sanciones internacionales. Solo en el 2018, Maduro vendió 73.2 toneladas a Turquía y a Emiratos Árabes Unidos, parte de la cual terminó en Uganda. También la venta de diamantes, coltán, etc., que son difíciles de rastrear, producen ingresos a un régimen cada vez más necesitado de ellos.

Al tercer medio los autores lo denominan como proyectos de infraestructuras falsos. Ejemplo: en el 2006 Chávez y Daniel Ortega anunciaron la construcción de una refinería en Nicaragua que podría tratar el petróleo pesado de Pdvsa. Costaría 6.6 mil millones de dólares y lo tildaron como “el supremo sueño de Bolívar”. Casi un medio de los mil millones de dólares se distribuyeron como pagos por trabajos nunca realizados. El mismo modelo fue utilizado para montar fábricas de vacunas “que no produjeron una sola vacuna, paneles solares y embotelladoras de agua”.

Al cuarto polo lo denominaron como el de transferencia de banco a banco. Para recibir el dinero de Maduro, los funcionarios nicas crearon su propio banco al que llamaron Banco Corporativo (Bancorp). Para mover dinero fuera de Nicaragua se valieron de la sucursal panameña de un banco asiático, con sucursales en Corea del Sur y Hong Kong, donde finalmente terminarían depositados. Como puntualizan Farah y Yates: “las pérdidas por las sanciones son marginales cuando se comparan con los costos del régimen”. Las sanciones alcanzan al sufrido pueblo venezolano, mientras las ganancias son distribuidas entre la élite política y militar. Algunos estudiosos cifran la cantidad de fondos lavados entre el 2007 y 2018 en 28 mil millones de dólares. Para otros, la suma se queda corta. Los costos de la Empresa criminal conjunta bolivariana los sitúan entre los 473 o hasta los 633 mil millones de dólares.

Como se ve, para derrocar el actual Gobierno venezolano se requiere de atacar varios frentes interconectados que han probado una y otra vez ser altamente adaptables y corruptos. Como lo resume el jefe del Comando Sur norteamericano James Stavridis: “se necesita de una red para combatir una red”.

 

Connect the Dots by Carlos Alberto Montaner – LatinAmerican Herald Tribune – 25 de Agosto 2019

“The Venezuela of Nicolás Maduro only survives thanks to the sinister help of Havana’s intelligence and counterintelligence,” writes Latin American genius Carlos Alberto Montaner. “The ideological issues have taken a back seat and the countries of the “Socialism of the 21st Century” – Cuba, Venezuela, Nicaragua and Bolivia – are dedicated to drug trafficking, extortion, murder, torture and imprisonment or exile of opponents.” 

It all happened last Thursday. It’s just a matter of collecting the data and drawing the conclusions. In their enviable language of synthesis, Americans call it “connect the dots.”

The Wall Street Journal published on its first page that the U.S. government spoke with the anti-Maduro factions of the Venezuelan regime. They were referring, first, to Diosdado Cabello. The main author of the information was José de Córdoba, a distinguished journalist who would not risk his reputation in a sensational hoax.

Cabello is an accomplished businessman willing to sell his grandmother’s corpse to McDonald’s. That is perfectly well known to Washington strategists, especially Mauricio Claver-Carone, the principal adviser of the White House for Latin America, or “Comeniños” (Child-eater) as Maduristas call him in their paranoid clandestine jargon.

Simultaneously, Reuters published an extensive analysis of military relations between Cuba and Venezuela. The paper was based on two documents signed between Caracas and Havana that demonstrate something that the academic María Werlau has said and explained a thousand times – the Venezuela of Nicolás Maduro only survives thanks to the sinister help of Havana’s intelligence and counterintelligence.

That night on Thursday, August 22, a book was presented in Miami at the headquarters of the Interamerican Institute for Democracy. The book is titled Castrochavismo and was written by the Institute’s Executive Director Carlos Sánchez Berzaín. Its subtitle reveals and summarizes the content of the work: “Organized Crime in the Americas.” At the same time, it suggests how to deal with this criminal phenomenon – resort to the Palermo Convention to fight the mafias.

CSB argues that the ideological issue has taken a back seat and the countries of the “Socialism of the 21st Century” – Cuba, Venezuela, Nicaragua and Bolivia, since Ecuador left the cartel after the election of Lenin Moreno – are dedicated to drug trafficking, extortion, murder, torture and imprisonment or exile of opponents.

These activities, which include, if necessary, the creation of “functional oppositions,” are hidden behind a false democratic mantle creating the first “electoral dictatorships with leftist language” in the history of the continent.

Cuban foreign minister Bruno Rodríguez denies (uselessly) that Cuba has phagocyted Venezuela. How can Cuba be the head of that setup if it is a very poor nation, totally unproductive, eight times smaller, from which all those who can flee, which has lived attached to the USSR, to Venezuela, and survives renting professionals abroad or from the crumbs of the remittances sent by their hundreds of thousands of emigrants?

Simple, Cuba learned from the USSR how to control a country with its military. Between 1960 and 1963 some forty thousand Soviet intervention agents helped build the Moscow satellite of Cuba. In addition, when the Soviet subsidy disappeared in 1991, Cuba developed a system of government that mainly benefits the uniformed leadership – the “Military State Capitalism.”

Cuba had it all: the ideological rhetoric, the economic system, the satisfied operators (the military commanders), who guaranteed that power would continue to be held by the ruling elite. Naturally, “the Cuban model” meant the progressive impoverishment of the country and the “pauperization” or “Haitianization” of the base of material support, but those circumstances were of no importance to those who ruled. They could live in an artificial bubble of comfort and resources.

But the most serious part of this nightmare of poverty and brutality is that the “Cuban model” has to grow at the expense of other societies. Cuba needs to export its revolution in order to survive. That was the Cuban goal of the Sao Paulo Forum. The merchandise it offers in return is its own example – sixty years of tight control of a poor people who have lost any vestige of freedom.

I hope Latin America reacts and is able to “connect the dots.” Their lives depend on it.

Esto de Maduro no es una dictadura por Paciano Padrón – El Imparcial al día – 20 de Agosto 2019

Por supuesto que el régimen criminal que todavía hoy somete a Venezuela tiene elementos que le asemejan a una dictadura, como las torturas, asesinatos y presos políticos, el control de la opinión pública o el sometimiento de los poderes públicos a una sola voz; no obstante, esta tragedia es más que eso, estamos ante un proceso de destrucción absoluta del país y de su sometimiento al crimen organizado, al narcotráfico, a la guerrilla colombiana y al terrorismo internacional, además de la presencia de soldados cubanos, iraníes, chinos y rusos con la aceptación y complacencia del régimen. Estamos invadidos. No se vislumbra factible una salida solo con el esfuerzo de los venezolanos. El TIAR es una opción, pero también es bienvenida cualquier otra salida que permita sumar fuerzas para sacar al usurpador y a los invasores.

En algo más de 200 años de vida republicana, tres cuartas partes del tiempo hemos estado sometidos como pueblo a gobiernos totalitarios, a dictaduras militares, no alcanzando a 60 años los períodos de gobiernos civiles y democráticos. No obstante, ningún régimen tan destructor como este del llamado socialismo del siglo XXI, máscara del comunismo internacional y del Foro de Sao Paulo. En Venezuela teníamos como ejemplo de férreas dictaduras las de Juan Vicente Gómez y Marcos Evangelista Pérez Jiménez: el primero dominó el escenario por 27 años y murió en el poder; la “Rotunda” es el nombre de la dantesca cárcel de sus presos políticos; Gómez no permitió que las ideas modernas del siglo XX se difundieran en el país, tampoco permitió partidos políticos, sindicatos, organizaciones estudiantiles ni ninguna otra de la sociedad civil, él era el dueño de Venezuela; al morir, todo lo robado quedó en el país y oportunamente fue decomisado y devuelto al Tesoro Nacional. Fue nacionalista al igual que lo sería Pérez Jiménez, a pesar de su temible Seguridad Nacional, la odiada policía política del régimen que torturó y robó; modernizó el país, hizo obras fundamentales y Venezuela quedó en vía al desarrollo.

El salvajismo de este comunismo del Foro de Sao Paulo tiene como política la destrucción económica del país para, al estilo cubano, someter a la población por hambre y enfermedad, desatando una mortalidad y desesperanza, una migración sin precedentes en el continente, que ya se estima cercana a los seis millones de los nuestros, mientras 44% de los que restan desean emigrar y el 25% del total de la población actual de Venezuela confiesa, en encuestas, que está preparando su salida, lo que significa que de no generarse el cambio en los próximos meses, la cuarta parte de la población que hoy permanece en el país saldrá de él como migrante, en búsqueda de sobrevivencia.

Comer de la basura es “normal”, 50% de la población declara que no come tres veces al día, el 77% dice conocer a alguien que está padeciendo hambre extrema, mientras que el 92% de la población total está por debajo de la seguridad alimentaria, dijimos 92%, la casi totalidad de los nuestros.

Si bien la migración masiva genera no pocos problemas a los países hermanos receptores, está igualmente demostrado que produce beneficios recibir a los migrantes, pero más allá de la compensación que pueda producirse entre daños y aportes positivos de una migración masiva, esta narco dictadura de forajidos de la guerrilla, del terrorismo y los traficantes de narcóticos es una amenaza a la paz continental.  Es la región la que debe actuar. Los soldados venezolanos están de tal manera controlados por el G2 cubano, de tal manera penetrados, que poco puede esperarse de ellos. Una acción del TIAR o de una fuerza coaligada por la libertad y la democracia en América, pueden devolver la paz y el camino del desarrollo a Venezuela, y pueden ser garantía de erradicación de la presencia, a cuerpo de rey, del crimen internacional organizado en la región. Es el momento para que el continente reaccione de manera efectiva y contundente, no más declaraciones. Es la hora, el régimen de Maduro está podrido y sin aliento. Se le acabó el tiempo. Esto de Maduro no es una dictadura.

A %d blogueros les gusta esto: