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El socialismo del siglo XXI era un “grupo de pandilleros y mafiosos”- abc color – 28 de Septiembre 2019

El socialismo del siglo XXI “no existió jamás. Todo lo contrario, (eran) un grupo de pandilleros, de mafiosos que se encargaron de corromper y ser corrompidos”, afirmó el mandatario de Ecuador, Lenin Moreno.

El presidente ecuatoriano Lenin Moreno descartó su reelección en las próximas presidenciales de su  país.
El presidente ecuatoriano Lenin Moreno descartó su reelección en las próximas presidenciales de su país.EFE
NUEVA YORK (EFE). El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, satisfecho por protagonizar un giro político respecto a su antecesor, Rafael Correa, con el que dice haber evitado que su país siga “el camino de Venezuela”.

En la Asamblea General anual de la ONU uno de los focos ha sido precisamente la crisis venezolana, un escenario que para Moreno podría haberse reproducido en su país si se hubieran mantenido los postulados de su predecesor, con quien el actual gobernante protagonizó un sonado cisma y hoy salpicado por acusaciones de corrupción en un caso relacionado con la empresa brasileña Odebrecht.

“Ecuador supo salir sin traumas duros (…) y ahora camina a pasos ciertos”, subrayó Moreno, que fue vicepresidente de Correa.

Citó como ejemplo del retorno al “buen camino” la confianza de los organismos multilaterales, con ofrecimientos de crédito por más de US$ 10.000 millones para desarrollo.

Ni olvido, ni perdón

Uno de los principales retos actuales de Ecuador es precisamente gestionar la inédita avalancha de migrantes venezolanos, de los que ya ha recibido casi medio millón en una diáspora que el presidente Moreno calificó de “desesperada y desesperante”, como “muertos vivientes mirando un horizonte sin ningún tipo de rumbo”.

“Por eso creo que definitivamente ese señor debe separarse del poder y pagar por sus crímenes, que no haya un perdón y olvido. Dejar de extorsionar a la gente, dejar de robarle al pueblo de Venezuela, dejar de maltratar, violentar y asesinar a tanta y tanta gente”, espetó el líder ecuatoriano en referencia al dictador Nicolás Maduro.

El de Ecuador es uno de los más de cincuenta gobiernos que reconocen como presidente interino al líder de la Asamblea venezolana, el opositor Juan Guaidó.

Más allá de la crisis política, Moreno se mostró preocupado por las implicaciones de recibir a la diáspora venezolana.

“La situación no es fácil. Sin duda alguna han venido a cambiar las circunstancias sociales, económicas y en algo políticas del país. Pero es más importante la solidaridad que nosotros debemos dar”, sostuvo.

En materia de Exteriores, y pese a la sintonía de su Gobierno con EE.UU. en los últimos tiempos, Moreno se declaró partidario inequívoco del multilateralismo, de “poder conversar y dialogar”, frente a los postulados nacionalistas del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.

Además, avanzó que para principios del 2020 espera que su país sea miembro pleno de la Alianza del Pacífico, integrado por Chile, Perú, Colombia y México.

La agenda social: el mito del carácter social del régimen por Tomás Páez – El Nacional – 3 de Septiembre 2019

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Releía las entrevistas, las historias de vida durante la actualización de los datos para la próxima edición de La Voz y el Observatorio de la Diáspora Venezolana y en medio del proceso el señor Maduro declara: “Lo que hacemos en Venezuela es atender a los más humildes, llevar salud gratuita, tenemos un sistema de protección social y de salud profundamente humano, incluyente y científico». La tozuda realidad desmiente esa desatinada afirmación.

Aunque se disfrazan de Robin Hood, son el Príncipe y el Sheriff quienes utilizaban su ejército para saquear los recursos de los venezolanos, que padecen la mayor tragedia humanitaria conocida en Latinoamérica. Por eso, las declaraciones de sus compinches en el mundo son cínicas y amargas. Decía hace poco el señor Errejón: “La gente en Venezuela hace tres comidas al día”, y remataba con estas palabras “El proceso político en Venezuela ha conseguido inmensos avances en una transformación de sentido socialista, inequívocamente democrática, donde se respetan los derechos y libertades de la oposición, que dicen todos los días por casi todas las televisiones que viven una dictadura”. Le recomendamos la lectura del informe del BCV y el de Bachelet.

Como hechos son amores y no buenas razones, la realidad se ha encargado de despachurrar el mito del carácter social del régimen. Primero, el informe oficial de su Banco Central de Venezuela, cuyo título podría ser el de la canción “Todo se derrumbó”. También lo aplasta el estudio de la nutrición realizado por Cáritas y lo liquida el demoledor Informe Bachelet de hace unas pocas semanas, un completo K.O., que dejó al régimen fuera de combate.

La interacción humana, bajo este modelo, se transforma en un “sálvese quien pueda”, en la que el “otro” es un enemigo potencial. La desconfianza, así instalada, imposibilita la cooperación. Asimismo, desaparece la cultura del trabajo, la productividad, la innovación, el desarrollo tecnológico y el emprendimiento. La educación adquiere la forma de adoctrinamiento y pierde su capacidad de producir conocimiento. El encono del régimen con la educación se manifiesta en la reciente decisión, intervención disfrazada de legalidad, que acaba con la autonomía universitaria: ella muestra que el resentimiento de algunos es más fuerte que el odio.

Se jactaban de haberle otorgado rango constitucional a la seguridad social. En este terreno desconocieron los cambios y avances logrados y se opusieron, de manera rotunda, a la participación del sector privado en este terreno. Pronto violaron su “preciado logro”, su “trofeo social”, y convirtieron en letra muerta el mandato constitucional. El sistema de seguridad social requería muchos recursos; lamentablemente, ya habían sido destinados a su seguridad personal: apartamentos, cuentas bancarias, líneas aéreas.

Vendían como propio el escapulario ajeno. Se presentaban como quienes establecieron la educación gratuita y obligatoria, cuando en realidad esta comenzó en 1870. Durante el período democrático, la educación impulsó tanto la cobertura como la calidad. Sin esta última se ensancha la desigualdad. La Ley de Educación de este régimen excluyó la calidad; es la gran ausente entre las varias decenas de criterios contemplados en el preámbulo.

Han convertido al transporte en un medio inhumano de movilización. El Metro, obra de la democracia, hoy se encuentra sumido en precariedad e indigencia. Áreas como la recreación, la cultura y el ocio, el esparcimiento social, no existen o languidecen. El saqueo generalizado pesa, y mucho, en la explicación de la tragedia humana creada por este régimen. El socialismo venezolano o comunismo, como decía el mentor del modelo, el dictador más sanguinario de la región, F. Castro, son la misma cosa.

El carácter social del régimen existe solo en las palabras. La cruda realidad es otra; una inmensa tragedia humanitaria, prólogo de una gran hambruna. Corresponde a los demócratas hacer frente, a cortísimo plazo, a esta crisis social de proporciones mayúsculas y, a corto plazo, mejorar, de manera acelerada, la calidad de vida de los venezolanos. Dejar atrás la palabrería hueca del régimen y desplegar una agenda que incluya el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico, la educación, la salud, el ambiente, el transporte, la seguridad personal y jurídica, la vivienda, la reconfiguración cultural, la superación de la desconfianza y el temor, el emprendimiento y el proceso de democratización. Será necesario establecer las acciones y los lapsos, asumiendo las limitaciones de la planificación y la necesidad de ajustes continuos, pues el futuro siempre es incertidumbre.

Es preciso recuperar la centralidad del tema social de la política, actividad social por excelencia, capaz, por tanto, de aprovechar la diversidad, los conflictos relacionados con el desacuerdo y la cooperación necesarios para construir consensos. Lo aconseja lo ocurrido en otras transiciones, como la de los países socialistas o el resultado de las elecciones argentinas. Es importante evitar las nostalgias que matan. El cambio y la transición, insistimos en ello, es una relación compleja entre las dimensiones política, social, económica, institucional y cultural. En nuestro caso, contra el cambio y la transición hacia la democracia conspira el Estado centralizado, la urdimbre legal, la destrucción de las redes, de las instituciones y la ausencia de un sistema de protección social.

Las transiciones exitosas han logrado articular la protección social con la libertad económica. El régimen, en el terreno social, no solo deja un desierto minado, se propuso reconfigurar al venezolano, cambiar su identidad, su comportamiento y actitudes, el escudo y el rostro de Bolívar, también intentó cambiar la historia y hasta la forma de concebir a la sociedad venezolana. Desmoronó a los partidos políticos, instrumentos clave de la democracia, y a los mecanismos creadores de riqueza, la empresa y el mercado. Aislaron al país, rompieron con los países históricamente amigos y los sustituyeron con sus nuevos socios. De esa práctica demoledora no escapó la Iglesia.

Los 40 años de democracia echaron raíces en la sociedad venezolana y, aunque débiles, crearon asociaciones civiles, partidos políticos, instituciones, y amplias trincheras democráticas resistentes a los embates desesperados y agónicos de los enemigos de la libertad. La participación de la sociedad será decisiva en la reconstrucción; ello ocurrirá cuando los cambios propuestos generen la confianza suficiente para que se integre activamente al proceso de consolidación democrática.

La implicación social fortalece la democracia, favorece la desconcentración del poder, facilita la integración de las instituciones a la cultura democrática y ello ayuda al éxito de la transición y a la recuperación de las libertades. De entre ellas, la libertad de expresión, fundamental para poder controlar el ejercicio del poder y exigir la rendición de cuentas. La participación social y política permite airear los potenciales conflictos entre la agenda de reformas económicas, sociales y políticas. La liberalización económica es necesario acompañarla de la construcción de un Estado democrático y retomar, por ejemplo, el proceso de descentralización interrumpido por este régimen.

El ámbito social, en completa orfandad y carente de recursos, obliga a activar “la unidad de cuidados intensivos” para atender la agobiante tragedia humanitaria y poder regresar a la calidad de vida, al sendero de la modernidad y la decencia desde el cual poder ejercer la política. Como dice Savater, “políticos somos todos”. La mayoría depauperada, con muchas expectativas de bienestar insatisfechas, necesita respuestas urgentes, una profunda inclusión y desatenderlas azuza la nostalgia por el tétrico pasado.

Retorno a la barbarie por Mario Vargas Llosa – El País – 1 de Septiembre 2019

Lo que ha hecho con Venezuela el “socialismo del siglo XXI” es uno de los peores cataclismos de la historia. Las últimas noticias publicadas muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético

Retorno a la barbarie
El segundo hombre fuerte de Venezuela, Diosdado Cabello, enfurecido porque, debido a la vertiginosa inflación que azota a su patria, el bolívar ha desaparecido de la circulación y los venezolanos sólo compran y venden en dólares, ha pedido a sus compatriotas que recurran al “trueque” para desterrar del país de una vez por todas a la moneda imperialista.

El trueque es la forma más primitiva del comercio, aquellos intercambios que realizaban nuestros remotos ancestros y que algunos pensadores, como Hayek, consideran el primer paso que dieron los hombres de las cavernas hacia la civilización. Desde luego, comerciar es mucho más civilizado que entrematarse a garrotazos como hacían hasta entonces las tribus, pero yo tengo la sospecha que el acto decisivo para la desanimalización del ser humano ocurrió antes del comercio, cuando nuestros antecesores se reunían en la caverna primitiva, alrededor de una fogata, para contarse cuentos. Esas fantasías los desagraviaban del espanto en que vivían, temerosos de la fiera, del relámpago y de los peores depredadores, las otras tribus. Las ficciones les daban la ilusión y el apetito de una vida mejor que aquella que vivían, y de allí nació tal vez el impulso primero hacia el progreso que, siglos más tarde, nos llevaría a las estrellas.

En este largo tránsito, el comercio desempeñó un papel principal, y buena parte del progreso humano se debe a él. Pero es un gran error creer que salir de la barbarie y llegar a la civilización es un proceso fatídico e inevitable. La mejor demostración de que los pueblos pueden, también, retroceder de la civilización a la barbarie es lo que ocurre precisamente en Venezuela. Es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, y cuando yo era niño millones de personas iban allá a buscar trabajo, a hacer negocios y en busca de oportunidades. Era, también, un país que parecía haber dejado atrás las dictaduras militares, la gran peste de la América Latina de entonces. Es verdad que la democracia venezolana era imperfecta (todas lo son), pero, pese a ello, el país prosperaba a un ritmo sostenido. La demagogia, el populismo y el socialismo, parientes muy próximos, la han retrocedido a una forma de barbarie que no tiene antecedentes en la historia de América Latina y acaso del mundo. Lo que ha hecho con Venezuela el “socialismo del siglo XXI” es uno de los peores cataclismos de la historia. Y no sólo me refiero a los más de cuatro millones de venezolanos que han huido del país para no morirse de hambre; también a los robos cuantiosos con los que la supuesta revolución ha enriquecido a un puñado de militares y dirigentes chavistas cuyas gigantescas fortunas han fugado y se refugian ahora en aquellos países capitalistas contra los que claman a diario Maduro, Cabello y compañía.

Venezuela es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, millones de personas iban allá a buscar trabajo

Las últimas noticias que se han publicado en Europa sobre Venezuela muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético. Las organizaciones de derechos humanos dicen que hay 501 presos políticos reconocidos por el régimen, y, pese a ello, se hallan aislados y sometidos a torturas sistemáticas. La represión crece con la impopularidad del régimen. Los cuerpos de represión se multiplican y, el último en aparecer, ahora operan en los barrios marginales, antiguas ciudadelas del chavismo y, debido a la falta de trabajo y la caída brutal de los niveles de vida, convertidos en sus peores enemigos. Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen. En verdad, consiguen aumentar el descontento y el odio hacia el Gobierno. Pero no importa. El modelo de Venezuela es Cuba: un país sonámbulo y petrificado, resignado a su suerte, que ofrece playas y sol a los turistas, y que se ha quedado fuera de la historia.

Por desgracia, no sólo Venezuela retorna a la barbarie. Argentina podría imitarla si los argentinos repiten la locura furiosa de esas elecciones primarias en las que repudiaron a Macri y dieron 15 puntos de ventaja a la pareja Fernández / Kirchner. ¿La explicación de este desvarío? La crisis económica que el Gobierno de Macri no alcanzó a resolver y que ha duplicado la inflación que asolaba a Argentina durante el mandato anterior. ¿Qué falló? Yo pienso que el llamado “gradualismo”, el empeño del equipo de Macri en no exigir más sacrificios a un pueblo extenuado por los desmanes de los Kirchner. Pero no resultó; más bien, ahora los sufridos argentinos responsabilizan al actual Gobierno —probablemente, el más competente y honrado que ha tenido el país en mucho tiempo— de las consecuencias del populismo frenético que arruinó al único país latinoamericano que había conseguido dejar atrás al subdesarrollo y que, gracias a Perón y al peronismo, regresó a él con empeñoso entusiasmo.

Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen

La barbarie se enseñorea también en Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa, después de haber masacrado a una valerosa oposición popular, han retornado a reprimir y asesinar opositores gracias a unas fuerzas armadas “sandinistas” que se parecen ya, como dos gotas de agua, a las que permitieron a Somoza robar y diezmar aquel infortunado país. Evo Morales, en Bolivia, se dispone a ser reelegido por cuarta vez como presidente de la República. Hizo una consulta a ver si el pueblo boliviano quería que él fuera de nuevo candidato; la respuesta fue un no rotundo. Pero a él no le importa. Ha declarado que el derecho a ser candidato es democrático y se dispone a eternizarse en el poder gracias a unas elecciones manufacturadas a la manera venezolana.

¿Y qué decir de México? Eligió abrumadoramente a López Obrador, en unas elecciones legítimas, y en el país prosiguen los asesinatos de periodistas y mujeres a un ritmo aterrador. El populismo comienza a carcomer una economía que, pese a la corrupción del Gobierno anterior, parecía bien orientada.

Es verdad que hay países como Chile que, a diferencia de los ya mencionados, progresa a pasos de gigante, y otros, como Colombia, donde la democracia funciona y parece hacer avances, pese a todas las deficiencias del llamado “proceso de paz”. Brasil es un caso aparte. La elección de Bolsonaro fue recibida en el mundo entero con espanto, por sus salidas de tono demagógicas y sus alegatos militaristas. La explicación de ese triunfo fue la gran corrupción de los Gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, que indignó al pueblo brasileño y lo llevó a votar por una tendencia contraria, no una claudicación democrática. Desde luego, sería terrible para América Latina que también el gigante brasileño comenzara el retorno a la barbarie. Pero no ha ocurrido todavía y mucho dependerá de lo que haga el mundo entero, y, sobre todo, la América Latina democrática para impedirlo.

Empresa criminal conjunta bolivariana por Ezra Homsany – La Prensa – 28 de Agosto 2019

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En abril de 2019 vio la luz un estudio devastador de lo que constituye actualmente el Estado venezolano, y lo difícil que va a ser para desmontarlo. La investigación tomó 5 años y abarcó 11 países. Los autores: Douglas Farah y Caitlyn Yates, de IBI Consultants, LLC y National Defense University (INSS). Se remontan a 1998, cuando Venezuela elige a Hugo Chávez y este proclama su revolución bolivariana y un socialismo para el siglo XXI para así desmantelar el poder que Estados Unidos ejerce sobre América Latina. Su fuente de financiación, las arcas de petrodólares de Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), y así lograr el apoyo de líderes políticos aliados, élites económicas y organizaciones criminales para hacerse con el apoyo de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Surinam y El Salvador. En el 2013 Chávez muere, y su delfín Nicolás Maduro asume la Presidencia, en el transcurso de la cual la economía se contrae un 50%, una crisis de refugiados que iguala o supera a la de Siria, en la que huyen un 10.5% de la población. Pero Maduro sigue en el poder. ¿Cómo lo logra? Farah y Yates identifican cuatro polos que hasta ahora sostienen lo que ellos titulan como la Empresa criminal conjunta bolivariana, cual hidra en la que sercenando una cabeza aparece otra más adaptable y letal.

La primera la identifican como la venta falsa de petróleo. El régimen constituyó una sociedad anónima llamada Alba Petróleos. Se valieron de 181 individuos y 176 compañías en 26 países. Cito textualmente: “con ella crearon una serie de compañías, con estructuras en Panamá. Desde allí, Alba Petróleos y sus compañías vinculadas le prestaron a ocho compañías panameñas 1.1 mil millones de dólares, entre el 2007 y el 2017. De allí movieron el dinero a paraísos fiscales del Caribe y Europa para después declarar que la mayor parte de la deuda era incobrable. El bolívar venezolano era negociado por un dólar fijo, a una tasa más alta que el cambio oficial”.

La segunda columna es la minería ilegal. Venezuela abunda en recursos naturales, como el cada vez más preciado oro. Para ello cuentan con la complicidad del presidente de Surinam, Desi Bouterse, ficha que siempre contó con el apoyo de Chávez. Utilizando Paramaribo, desvían el oro como producido allí para así escapar de las sanciones internacionales. Solo en el 2018, Maduro vendió 73.2 toneladas a Turquía y a Emiratos Árabes Unidos, parte de la cual terminó en Uganda. También la venta de diamantes, coltán, etc., que son difíciles de rastrear, producen ingresos a un régimen cada vez más necesitado de ellos.

Al tercer medio los autores lo denominan como proyectos de infraestructuras falsos. Ejemplo: en el 2006 Chávez y Daniel Ortega anunciaron la construcción de una refinería en Nicaragua que podría tratar el petróleo pesado de Pdvsa. Costaría 6.6 mil millones de dólares y lo tildaron como “el supremo sueño de Bolívar”. Casi un medio de los mil millones de dólares se distribuyeron como pagos por trabajos nunca realizados. El mismo modelo fue utilizado para montar fábricas de vacunas “que no produjeron una sola vacuna, paneles solares y embotelladoras de agua”.

Al cuarto polo lo denominaron como el de transferencia de banco a banco. Para recibir el dinero de Maduro, los funcionarios nicas crearon su propio banco al que llamaron Banco Corporativo (Bancorp). Para mover dinero fuera de Nicaragua se valieron de la sucursal panameña de un banco asiático, con sucursales en Corea del Sur y Hong Kong, donde finalmente terminarían depositados. Como puntualizan Farah y Yates: “las pérdidas por las sanciones son marginales cuando se comparan con los costos del régimen”. Las sanciones alcanzan al sufrido pueblo venezolano, mientras las ganancias son distribuidas entre la élite política y militar. Algunos estudiosos cifran la cantidad de fondos lavados entre el 2007 y 2018 en 28 mil millones de dólares. Para otros, la suma se queda corta. Los costos de la Empresa criminal conjunta bolivariana los sitúan entre los 473 o hasta los 633 mil millones de dólares.

Como se ve, para derrocar el actual Gobierno venezolano se requiere de atacar varios frentes interconectados que han probado una y otra vez ser altamente adaptables y corruptos. Como lo resume el jefe del Comando Sur norteamericano James Stavridis: “se necesita de una red para combatir una red”.

 

Connect the Dots by Carlos Alberto Montaner – LatinAmerican Herald Tribune – 25 de Agosto 2019

“The Venezuela of Nicolás Maduro only survives thanks to the sinister help of Havana’s intelligence and counterintelligence,” writes Latin American genius Carlos Alberto Montaner. “The ideological issues have taken a back seat and the countries of the “Socialism of the 21st Century” – Cuba, Venezuela, Nicaragua and Bolivia – are dedicated to drug trafficking, extortion, murder, torture and imprisonment or exile of opponents.” 

It all happened last Thursday. It’s just a matter of collecting the data and drawing the conclusions. In their enviable language of synthesis, Americans call it “connect the dots.”

The Wall Street Journal published on its first page that the U.S. government spoke with the anti-Maduro factions of the Venezuelan regime. They were referring, first, to Diosdado Cabello. The main author of the information was José de Córdoba, a distinguished journalist who would not risk his reputation in a sensational hoax.

Cabello is an accomplished businessman willing to sell his grandmother’s corpse to McDonald’s. That is perfectly well known to Washington strategists, especially Mauricio Claver-Carone, the principal adviser of the White House for Latin America, or “Comeniños” (Child-eater) as Maduristas call him in their paranoid clandestine jargon.

Simultaneously, Reuters published an extensive analysis of military relations between Cuba and Venezuela. The paper was based on two documents signed between Caracas and Havana that demonstrate something that the academic María Werlau has said and explained a thousand times – the Venezuela of Nicolás Maduro only survives thanks to the sinister help of Havana’s intelligence and counterintelligence.

That night on Thursday, August 22, a book was presented in Miami at the headquarters of the Interamerican Institute for Democracy. The book is titled Castrochavismo and was written by the Institute’s Executive Director Carlos Sánchez Berzaín. Its subtitle reveals and summarizes the content of the work: “Organized Crime in the Americas.” At the same time, it suggests how to deal with this criminal phenomenon – resort to the Palermo Convention to fight the mafias.

CSB argues that the ideological issue has taken a back seat and the countries of the “Socialism of the 21st Century” – Cuba, Venezuela, Nicaragua and Bolivia, since Ecuador left the cartel after the election of Lenin Moreno – are dedicated to drug trafficking, extortion, murder, torture and imprisonment or exile of opponents.

These activities, which include, if necessary, the creation of “functional oppositions,” are hidden behind a false democratic mantle creating the first “electoral dictatorships with leftist language” in the history of the continent.

Cuban foreign minister Bruno Rodríguez denies (uselessly) that Cuba has phagocyted Venezuela. How can Cuba be the head of that setup if it is a very poor nation, totally unproductive, eight times smaller, from which all those who can flee, which has lived attached to the USSR, to Venezuela, and survives renting professionals abroad or from the crumbs of the remittances sent by their hundreds of thousands of emigrants?

Simple, Cuba learned from the USSR how to control a country with its military. Between 1960 and 1963 some forty thousand Soviet intervention agents helped build the Moscow satellite of Cuba. In addition, when the Soviet subsidy disappeared in 1991, Cuba developed a system of government that mainly benefits the uniformed leadership – the “Military State Capitalism.”

Cuba had it all: the ideological rhetoric, the economic system, the satisfied operators (the military commanders), who guaranteed that power would continue to be held by the ruling elite. Naturally, “the Cuban model” meant the progressive impoverishment of the country and the “pauperization” or “Haitianization” of the base of material support, but those circumstances were of no importance to those who ruled. They could live in an artificial bubble of comfort and resources.

But the most serious part of this nightmare of poverty and brutality is that the “Cuban model” has to grow at the expense of other societies. Cuba needs to export its revolution in order to survive. That was the Cuban goal of the Sao Paulo Forum. The merchandise it offers in return is its own example – sixty years of tight control of a poor people who have lost any vestige of freedom.

I hope Latin America reacts and is able to “connect the dots.” Their lives depend on it.

Esto de Maduro no es una dictadura por Paciano Padrón – El Imparcial al día – 20 de Agosto 2019

Por supuesto que el régimen criminal que todavía hoy somete a Venezuela tiene elementos que le asemejan a una dictadura, como las torturas, asesinatos y presos políticos, el control de la opinión pública o el sometimiento de los poderes públicos a una sola voz; no obstante, esta tragedia es más que eso, estamos ante un proceso de destrucción absoluta del país y de su sometimiento al crimen organizado, al narcotráfico, a la guerrilla colombiana y al terrorismo internacional, además de la presencia de soldados cubanos, iraníes, chinos y rusos con la aceptación y complacencia del régimen. Estamos invadidos. No se vislumbra factible una salida solo con el esfuerzo de los venezolanos. El TIAR es una opción, pero también es bienvenida cualquier otra salida que permita sumar fuerzas para sacar al usurpador y a los invasores.

En algo más de 200 años de vida republicana, tres cuartas partes del tiempo hemos estado sometidos como pueblo a gobiernos totalitarios, a dictaduras militares, no alcanzando a 60 años los períodos de gobiernos civiles y democráticos. No obstante, ningún régimen tan destructor como este del llamado socialismo del siglo XXI, máscara del comunismo internacional y del Foro de Sao Paulo. En Venezuela teníamos como ejemplo de férreas dictaduras las de Juan Vicente Gómez y Marcos Evangelista Pérez Jiménez: el primero dominó el escenario por 27 años y murió en el poder; la “Rotunda” es el nombre de la dantesca cárcel de sus presos políticos; Gómez no permitió que las ideas modernas del siglo XX se difundieran en el país, tampoco permitió partidos políticos, sindicatos, organizaciones estudiantiles ni ninguna otra de la sociedad civil, él era el dueño de Venezuela; al morir, todo lo robado quedó en el país y oportunamente fue decomisado y devuelto al Tesoro Nacional. Fue nacionalista al igual que lo sería Pérez Jiménez, a pesar de su temible Seguridad Nacional, la odiada policía política del régimen que torturó y robó; modernizó el país, hizo obras fundamentales y Venezuela quedó en vía al desarrollo.

El salvajismo de este comunismo del Foro de Sao Paulo tiene como política la destrucción económica del país para, al estilo cubano, someter a la población por hambre y enfermedad, desatando una mortalidad y desesperanza, una migración sin precedentes en el continente, que ya se estima cercana a los seis millones de los nuestros, mientras 44% de los que restan desean emigrar y el 25% del total de la población actual de Venezuela confiesa, en encuestas, que está preparando su salida, lo que significa que de no generarse el cambio en los próximos meses, la cuarta parte de la población que hoy permanece en el país saldrá de él como migrante, en búsqueda de sobrevivencia.

Comer de la basura es “normal”, 50% de la población declara que no come tres veces al día, el 77% dice conocer a alguien que está padeciendo hambre extrema, mientras que el 92% de la población total está por debajo de la seguridad alimentaria, dijimos 92%, la casi totalidad de los nuestros.

Si bien la migración masiva genera no pocos problemas a los países hermanos receptores, está igualmente demostrado que produce beneficios recibir a los migrantes, pero más allá de la compensación que pueda producirse entre daños y aportes positivos de una migración masiva, esta narco dictadura de forajidos de la guerrilla, del terrorismo y los traficantes de narcóticos es una amenaza a la paz continental.  Es la región la que debe actuar. Los soldados venezolanos están de tal manera controlados por el G2 cubano, de tal manera penetrados, que poco puede esperarse de ellos. Una acción del TIAR o de una fuerza coaligada por la libertad y la democracia en América, pueden devolver la paz y el camino del desarrollo a Venezuela, y pueden ser garantía de erradicación de la presencia, a cuerpo de rey, del crimen internacional organizado en la región. Es el momento para que el continente reaccione de manera efectiva y contundente, no más declaraciones. Es la hora, el régimen de Maduro está podrido y sin aliento. Se le acabó el tiempo. Esto de Maduro no es una dictadura.

Dos chavistas dejan el paraíso de Maduro y se vienen al régimen putrefacto de Euzkadi por Iñaki Anasagasti – Blog Deia – 18 de Agosto 2019

1084.19El apellido Cubillas siempre ha sido sinónimo de conflicto entre gobiernos, de vasco chavismo, de gentes que se aprovechaban de una situación que consideraban ideal, es decir el paraíso comunista en la tierra, la Venezuela de Chávez y Maduro.

Pero al parecer vivir en dicho paraíso es una cosa incómoda pues no hay agua, electricidad, alimentos, medicinas y sí una increíble inseguridad en la calle por lo que esta pareja ha decidido volver al aberrante sistema democrático burgués donde hay de todo lo que el socialismo del Siglo XXI no les da.

 Me imagino que tratarán de justificar  su regreso a casa desde su ordeñado paraíso diciendo que aquí tienen familia y esas cosas burguesas así como para explicar cómo se vive en el paraíso abandonado.

Un vasco me envía desde Caracas el siguiente comentario.

Acabo de ver una noticia difícil de entender bien, aunque no me sorprende pues ya ha ocurrido anteriormente con otros personajes que dicen de ellos que están  «buscados» a los cuales el estado español les ha solicitado la extradición y de repente se van a Euzkadi en avión y no les pasa nada y aparecen en la prensa… como es el caso de que hoy aparece en Naiz.eus que Arturo Cubillas y Koldo Zurimendi están en Euzkadi… es decir que por lo visto prefieren arriesgarse con la justicia española (o no tenían causas pendientes) que seguir gozando del paraíso que les ofrece Maduro y sus compinches… Las noticias son como sigue:

https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20190816/koldo-zurimendi-amurriarra-itzuli-dela-hamar-bat-deportatu-gelditzen-da-oraindik

https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20190817/jose-arturo-cubillas-errefuxiatua-donostiara-itzuli-da-34-urteren-ostean

 

 

¿Quién va ganando en Venezuela? por Joaquin Villalobos – Blog Grupo Avila – 26 de Julio 2019

El chavismo siempre fue un proyecto dictatorial, tal como lo predijo Carlos Andrés Pérez en 1997 antes de que Hugo Chávez fuera presidente. Sin embargo, esto no implicaba que para enfrentarlo había que partir de esa predicción. No se debía confrontar radicalmente a Chávez en su momento de mayor popularidad ni denunciar fraudes cuando ganaba elecciones, tampoco imaginarlo débil con el petróleo a $100 dólares por barril o pretender que la comunidad internacional lo aislara cuando había sido legalmente electo y casi todo el continente era gobernado por sus aliados. No bastaba tener razón, era necesario tener paciencia, acumular fuerzas, unir a la oposición y preservar los espacios de poder. El fracaso del llamado “socialismo del siglo XXI” era previsible y esto ocurrió a partir del año 2015.
Finalmente, la situación se modificó a favor de la oposición con la victoria electoral de diciembre de 2015. A partir del 2016 comenzó la decadencia política del chavismo, el destape pleno de su carácter dictatorial, la implosión de su modelo económico, la pérdida irreversible de su hegemonía social y el aislamiento internacional de su gobierno. Es hasta entonces que la oposición tomó ventaja estratégica. Es decir que son apenas 43 meses de lucha con ventaja y eso es poco tiempo para hablar de final. En el análisis estratégico es un error juzgar eventos y perder de vista el proceso. Los eventos no se deben juzgar por lo que ocurrió en un día, sino por el rumbo que estos marcan. Una victoria puede resultar de una sucesión de intentos supuestamente “fallidos” que van debilitando al adversario.
La oposición está ahora unida, tiene liderazgo, es mayoría en las calles y ha construido una dualidad de poderes sin precedentes en la historia de la lucha contra las dictaduras en el continente. Maduro viene retrocediendo en todos los terrenos, la corrupción ha creado una tragedia humanitaria, sufre rupturas internas constantes, intentos de golpes de Estado, deserciones masivas de sus militares y un severo aislamiento internacional. Maduro no tiene futuro, su estrategia es solo sobrevivir, sin embargo, la visión de corto plazo termina afectando a los opositores porque al presentar todas sus batallas como finales no logran ver las derrotas que le propinan a Maduro y esto le ayuda al régimen a presentar los días que sobrevive como victorias. La oposición va ganando y tiene el tiempo a su favor, aunque tenga un problema táctico de administración de expectativas. Maduro, por el contrario, tiene un problema de inviabilidad estratégica.
Se argumenta que los venezolanos están desmoralizados y que ya no van a las protestas. La lucha de calle contra las dictaduras es siempre cíclica porque es imposible que sea permanente, tiene altos y bajos y esto es normal. Basta hacer memoria de los últimos tres o veinte años y se verán claramente los ascensos y descensos. La pregunta principal es si la dictadura de Maduro puede consolidarse, recuperar el apoyo de la gente, reconstruir la economía y permanecer. La respuesta es que eso es imposible. La estrategia de “resistir y esperar” que ahora está aplicando Maduro y también Ortega en Nicaragua fue un diseño de Fidel Castro. El supuesto es que con el tiempo se pueden producir cambios que les permitan permanecer. Los Castro inventaron el período especial con la esperanza de que se revirtieran los cambios en Moscú y estos no ocurrieron, pero llegó Chávez y se salvaron.
Ahora están resistiendo a la espera de los resultados electorales en Argentina en octubre de este año; de la elección del secretario general de la OEA en marzo de 2020 y de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y de la Asamblea Nacional en Venezuela en diciembre de ese mismo año. Puede ganar el Kitcherismo en Argentina, Almagro puede dejar de ser secretario de la OEA, los demócratas pueden ganar la presidencia de Estados Unidos y Maduro puede imponer con fraude su propia Asamblea. Sin embargo, nada de eso cambiaría la suerte de Maduro porque su permanencia solo sirve para agravar el sufrimiento de los venezolanos. Es en extremo ingenuo pensar que un gobierno demócrata en Estados Unidos levantaría las sanciones y aceptaría convivir con la dictadura de Maduro. Esto mismo vale para los gobiernos que cuentan para reconstruir Venezuela.
Venezuela no es Cuba, ni Haití, ni Zimbabue, ni Libia. La dictadura cubana pudo sobrevivir décadas gracias al subsidio soviético y su economía parásita depende ahora del petróleo venezolano. El problema es que los chavistas destruyeron la economía venezolana y ahora ambos regímenes son parásitos y no existe quien los subsidie. Haití es un Estado fallido que genera sufrimiento a su gente al igual que Zimbabue, pero son países poco importantes que sobreviven en el olvido y la indiferencia. Venezuela no es una isla, es un país rico, está en el corazón de América y su degradación es una amenaza para todo el continente que no puede quedar en la indiferencia. Se equivoca Putin cuando compara a Venezuela con Libia. Venezuela no es un país tribal, los venezolanos han votado durante generaciones, el proyecto revolucionario fracasó, ha destruido a Venezuela y jamás podrá estabilizarse, la democracia liberal es por lo tanto una necesidad no un asunto ideológico.
El régimen venezolano está herido de muerte en un contexto de decadencia global de la extrema izquierda. Cómo caerá es asunto de adivinos, pero pase lo que pase la oposición no desaparecerá; mientras haya descontento habrá protestas, intentos de golpes, deserciones militares, sanciones internacionales y conflictos permanentes en las filas chavistas y esto no hay régimen que lo aguante. Como dice un viejo refrán “tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe”.

 

Foro de San Pablo, el disfraz político de la delincuencia organizada por Carlos Sánchez Berzain – Infobae – 21 de Julio 2019

Foro de San Pablo, en la reunión del 2016 (laprensagrafica.com)

Foro de San Pablo, en la reunión del 2016 (laprensagrafica.com)

El Foro de San Pablo presentado como un espacio de debate de los partidos y organizaciones de izquierda latinoamericana cumple en los hechos el rol de instrumento para dar condición de políticos a los detentadores del poder en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, a los que ya fuera del poder buscan impunidad, y a quienes conspiran contra los gobiernos democráticos de las Américas. Fue creado y es operado como una herramienta de la dictadura cubana para ejecutar su estrategia de politizar sus acciones criminales y desestabilizar a quienes representen una amenaza o no sean amistosos. Es el disfraz político de la delincuencia organizada transnacional que usurpa la acción y el poder político.

Autoproclamado como foro de partidos y grupos de izquierda, el Foro de San Pablo fue creado por la dictadura castrista de Cuba con el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil para debatir sobre los efectos de la caída del Muro de Berlín. Lo que sucedía era que la dictadura de Cuba se quedó sin el soporte económico de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y sin discurso político por la victoria del capitalismo sobre el comunismo. En ese escenario, Castro implementó un instrumento político de sobrevivencia con el Foro de San Pablo, que fue prácticamente intrascendente hasta que en 1999 Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela.

Chávez en la Presidencia de Venezuela tiene como acción inmediata su alianza con Fidel Castro que produjo la recreación del castrismo bajo nombres de movimiento bolivariano, alba o socialismo del siglo XXI, hoy señalado como “castrochavismo”. El siglo XXI en Latinoamérica está marcado por el destrozo de la democracia, la violación de derechos humanos, el establecimiento de dictaduras, la corrupción, los narco estados, presos y exiliados políticos, crisis económicas de los países controlados por el catrochavismo, ruina institucional y mas, hasta llegar a la crisis humanitaria de Venezuela.

Durante los últimos 20 años el Foro de San Pablo ha sido uno de los principales instrumentos para que la alianza delictiva, conspirativa y antidemocrática de Chávez y Castro tenga aspecto de política. Reivindica como parte de sus logros la expansión de lo que llama gobiernos de izquierda como los de Lula da Silva en Brasil, Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua, Morales en Bolivia, los Kirchner en Argentina, Lugo en Paraguay, Funes en El Salvador, Humala en Perú, Fernández de República Dominicana y otros, hasta Nicolás Maduro en Venezuela.

Como ejemplo, el escándalo de corrupción conocido como “lava jato” en Brasil y “Caso Odebrecht” en el mundo, resulta parte de la contribución del Foro de San Pablo a la creación y encubrimiento del sistema de “delincuencia organizada transnacional” que es el castrochavismo. El caso Odebrecht se describe como la “investigación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos junto con otros 10 países de América Latina sobre la constructora brasileña Odebrecht, en la que se detalla que la misma habría realizado coimas de dinero y sobornos a presidentes, ex presidentes y funcionarios del gobierno de por lo menos 12 países”.

Lo que falta recordar es que el sistema Odebrecht se basó en recursos federales de Brasil operados por el gobierno del PT. Los gobiernos del sistema del Foro de San Pablo y luego gobiernos amigos, accedían al crédito de Brasil manejado por Lula da Silva y el gobierno del PT para obras que debían ser construidas por empresas brasileñas. Los contratos se firmaban entre las empresas brasileñas y el gobierno deudor, el gobierno de Brasil pagaba a las constructoras y Odebrecht repartía las coimas. Entre los líderes del Foro de San Pablo la premisa era que “nunca mas falte dinero” en alusión a los años noventa que consideran la década perdida.

El Foro de San Pablo certifica que es el disfraz político de la delincuencia organizada en su declaración de La Habana de 2018 en la que sobre el slogan “hasta la victoria siempre” politiza -entre otros- los actos delictivos de Nicolás Maduro, los crímenes de Daniel Ortega, califica de persecución política la acción de la justicia contra Rafael Correa y de golpes parlamentarios o judiciales la vigencia del estado de derecho, respalda la cuarta candidatura consecutiva de Evo Morales, defiende los cultivos de coca, encubre y justifica la violación de los derechos humanos del pueblo de Cuba y llama a la conspiración contra las democracias con el sofisma de que la puesta en evidencia de las dictaduras y la lucha de los pueblos contra su opresión “impone un ejercicio practico del internacionalismo mutuo entre todas las fuerzas de izquierda de América Latina”.

Maduro y el neoliberalismo del siglo XXI por Carlos Pagni – El País – 25 de Junio 2019

El mandatario venezolano se enfrenta a una dura lista de recortes

bachelet venezuela
Michelle Bachelet, junto a Juan Guaidó, durante su visita a la Asamblea Nacional de Venezuela. CRISTIAN HERNANDEZ AFP

El chavismo encontró a su peor enemigo. Un peligro mucho más corrosivo que Donald Trump y su amenaza militar: el desabastecimiento de productos indispensables para los venezolanos. Para enfrentarlo, el logorreico Nicolás Maduro comenzó a ensayar una receta sobre la cual guarda silencio. Hace semanas inauguró un severísimo ajuste.

Es el imperio de la necesidad: caen las erogaciones porque caen los ingresos y caen los ingresos porque se derrumba la producción de petróleo.La principal víctima son los trabajadores públicos. El Estado es el único empleador que atrasó los sueldos en relación con la inflación, que el año pasado fue, según el Banco Central, de 130.000%. Esta tendencia le permite a la autoridad monetaria reducir la emisión, que es uno de los motores de la inflación.

También fueron aumentados en un 100% los encajes bancarios, por lo que se contrajo la cantidad de bolívares a disposición del público.El Banco Central suspendió también el control de cambios. El 21 de mayo pasado, sin hacer ruido, autorizó a las entidades bancarias a establecer mesas de cambio a través de las cuales deben deshacerse del 80% de sus posiciones en moneda extranjera. El 20% restante deberán destinarlo a operaciones entre bancos. Esta decisión completa otra de comienzos de año. El 26 de enero pasado, el Banco Central habilitó Interbanex, una plataforma privada de compra-venta de dólares.Como todo proceso hiperinflacionario, el venezolano registra una dolarización fáctica de la economía.

La gente huye de un bolívar devaluado y fija sus transacciones en la moneda estadounidense. Lo asombroso es que, lejos de desalentar esa conducta, el Gobierno la alienta. Desde los médicos hasta los mecánicos de automóviles cobran en dólares sin ninguna restricción. Entre estas innovaciones silenciosas está también la anulación de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sudden).

Esta oficina, que ejercía el control de precios hasta llevar a la cárcel a algunos supermercadistas, ahora mira hacia otro lado los aumentos del arroz, el café, las pastas o la leche. Esos productos estaban desapareciendo del mercado. Una tímida apertura comercial de las fronteras físicas acompaña esta política. El giro de Maduro ya se refleja en las estadísticas, que el Banco Central vuelve a publicar. Según el economista Asdrúbal Oliveros, de la consultora Ecoanalítica, las estratosféricas tasas de inflación del 100% mensual descendieron hasta estratosféricas tasas de alrededor del 35% mensual. Las consecuencias del torniquete monetario y la progresiva liberación de precios son imaginables: una caída dramática en un nivel de actividad ya muy deteriorado. Maduro vivirá atrapado entre una recesión que avanza y una inflación que no termina de ceder.

Es el peor de los mundos, salvo que se lo compare con la pérdida del poder.El régimen venezolano intenta sin estridencias este durísimo programa como un nuevo salvataje, mientras busca oxígeno internacional. Consiguió que la alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, visitara Caracas y se reuniera con Maduro, quien es desconocido como presidente por más de 50 países.

Entre ellos, Chile. Bachelet hizo equilibrio, como cuando era presidenta. En ese entonces debió evitar una condena categórica del régimen venezolano condicionada, sobre todo, por sus aliados comunistas. Pero estuvo entre los fundadores del Grupo de Lima, la liga americana que con mayor dureza denunció el autoritarismo de Maduro. Después de su visita, la socialista Bachelet lamentó el deterioro de la situación humanitaria en Venezuela. Pero no consiguió la liberación de presos políticos. Son 730, de los cuales en los últimos tiempos sólo una veintena recuperó la libertad.

El gran aliado del dictador sigue siendo Trump, quien, más interesado por su suerte electoral que por la peripecia de los venezolanos, mantiene una brumosa presión militar sobre Venezuela. Su vocero más persuasivo, el jefe del Comando Sur del Pentágono, Craig Faller, inició ayer una visita por Argentina y Chile, en el centro de cuya agenda está la cuestión de Venezuela.El curso que eligió Trump es cada vez más divergente del resto de la comunidad internacional interesada en una salida democrática. Sebastián Piñera, el sucesor de Bachelet, auspició desde su cancillería un seminario que analizó, el domingo pasado, con la presencia de opositores a Maduro, la transición posterior a Pinochet. Es un modelo que entusiasma a muchos militares que imaginan su continuidad después de la caída del chavismo.

Al mismo tiempo, la Unión Europea, en una perspectiva también distinta a la de Trump, designó al eminente Enrique Iglesias para asesorar sobre Venezuela a la Alta Representante para la Política Exterior, Federica Mogherini. Y un país ajeno a la Unión, como Noruega, se ofreció para una mediación entre delegados de Maduro y del presidente interino, Juan Guaidó. Al trascender, el ensayo perdió efectividad.Maduro intenta tomar oxígeno a través de estos nuevos experimentos diplomáticos. Debe apresurarse. Con la tenaza de la hiperinflación y la recesión puede terminar estrangulado.

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