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Rusia califica de “burla” el plan de transición de EE.UU. para solucionar la crisis en Venezuela – albertonews – 2 de Abril 2020

2728432 10/29/2015 Russian Foreign Ministry's spokesperson Maria Zakharova during a briefing on the current foreign policy issues. Maksim Blinov/RIA Novosti

Rusia calificó hoy de “burla” el plan de transición de Estados Unidos para solucionar la crisis en Venezuela, cuando lo que se debe hacer es ayudar al país latinoamericano a superar la catástrofe humanitaria.

“Como una burla, Washington ha anunciado una improvisación en forma de plan de arreglo con la condición de constituir en Venezuela una especie de Gobierno de transición”, dijo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova, en una comparecencia de prensa telemática.

Agregó que, cuando “en todo el mundo de hecho se ha implantado una moratoria a todas la actividades políticas y sociales importantes, se propone elaborar y consensuar cierto calendario de elecciones nacionales en Venezuela con especial hincapié en la elección del presidente del país”.

Estados Unidos propuso este martes un nuevo plan para la “transición” a la democracia en Venezuela y la “retirada” de las sanciones económicas, a través de un “Gobierno de transición” que incluya representantes del actual presidente del país, Nicolás Maduro, y del líder opositor, Juan Guaidó, y la celebración de “elecciones libres y justas”.

El plan propone que tanto Maduro como Guaidó se hagan a un lado, de modo que miembros elegidos en la Asamblea Nacional de ambas partes puedan crear “un Consejo de Estado que sirva como Gobierno de transición, que organice elecciones presidenciales libres y justas”, escribió Elliott Abrams, encargado del Departamento de Estado para Venezuela, en un artículo en el diario “The Wall Street Journal”.

Añadió que, “si las condiciones necesarias se cumplen”, el Ejecutivo del presidente estadounidense, Donald Trump, está “preparado para retirar las sanciones económicas” impuestas a Caracas.

De acuerdo con la diplomática rusa, Moscú “considera que en primer lugar hay que pensar en el pueblo de Venezuela y en cómo ayudar a este país a salir de esta catástrofe humanitaria”.

Zajárova denunció que hay grupos políticos en una serie de países que “intentan aprovechar la difícil situación que hay en el mundo y, en particular, la situación epidemiológica en Venezuela para alcanzar sus objetivos políticos”

Según la diplomática, algunas fuerzas políticas en Occidente no descartan la idea de un golpe de Estado para derrocar a Maduro.

“Rechazamos el bloqueo de la ayuda a Caracas por los mecanismos del Fondo Monetario Internacional. Condenamos la emisión en Estados Unidos de la orden de busca y captura contra el jefe de Estado soberano basada en su falsa acusación de narcotráfico”, subrayó la portavoz de Exteriores. EFE

 

Rosneft’s Venezuelan oil loads canceled due to sanctions, tankers leave empty – Reuters – 30 de Marzo 2020

Three large crude carriers (VLCCs) chartered by units of Russian oil major Rosneft to transport Venezuelan oil left Caribbean waters empty on Saturday after the cargoes were canceled due to sanctions, according to Refinitiv Eikon data and a document from Venezuelan state-run oil firm PDVSA.

The vessels – which would have jointly exported some 5.7 million barrels of Venezuelan heavy crude to Asia – had waited for weeks near Venezuelan waters to load, but the cargoes were canceled this week due to sanctions on PDVSA and Rosneft’s trading units, according to the PDVSA export program.

Following weeks of severe oil price falls amid declining demand, oil producers around the world are looking for tanks to store output, with some of them opting for using vessels as floating storage.

The tankers’ move occurred the same day that Rosneft announced its withdrawal from its oil projects in Venezuela through a coordinated sale of assets to an undisclosed company controlled by the Russian government.

It is unclear whether the move, announced at a time when oil prices are languishing around $25 per barrel, would signal any change in the delivery of Venezuelan oil by Russian state companies, which mostly goes to repay Venezuela’s debts.

Two of the three tankers scheduled to export Venezuelan oil had on Saturday changed their destinations after re-bookings: the HRA was sailing to Brazil’s Angra dos Reis port for loading Petrobras crude bound for China, while the Dragon set sail to Gibraltar, according to Eikon.

The third vessel, the Maria Angelicoussis, had not yet set a new destination.

PDVSA had said in previous export schedules that the vessels had faced delays to load Venezuelan oil while waiting for new directions from their owners following the imposition of U.S. sanctions on Rosneft Trading and TNK Trading this year.

Venezuela has struggled to export its oil this month amid tightening sanctions, which has shrunk its portfolio of customers. PDVSA has halted all deliveries to Rosneft.

So far in March, it has exported some 800,000 barrels per day (bpd) of crude and fuel, versus 1.05 million bpd in February, according to PDVSA and Eikon data.
Source: Reuters

Lista actualizada de funcionarios sancionados por USA,Canada, Union Europea, Suiza, Panama, TIAR – 26 de Marzo 2020

El coronavirus le mete presión a un acuerdo nacional en Venezuela por Zenaida Amador – ALnavío – 25 de Marzo 2020

El brote del Covid-19 en Venezuela está estimulando la idea de que es necesario que ocurra un gran acuerdo nacional para hacer frente a las dificultades, tanto en el ámbito de la salud como a nivel económico, algo que a simple vista luce como la medicina indispensable para un país que lleva años en una profunda crisis política e institucional, con la población empobrecida y el aparato productivo destruido. Sin embargo, existe el temor de que se trate de una nueva oportunidad para Nicolás Maduro de aprovechar políticamente la crisis a favor de su estrategia de sostenerse en el poder a cualquier precio.
En Venezuela temen que la pandemia pueda alcanzar proporciones dantescas / Foto: WC

En Venezuela temen que la pandemia pueda alcanzar proporciones dantescas / Foto: WC

El mundo está sacudido por el coronavirus. Se reportan más de 400.000 infectados y cerca de 18.500 fallecidos. En Venezuela, que lleva seis años de recesión y una crisis humanitaria compleja, muchos temen que la pandemia pueda alcanzar proporciones dantescas. De allí que a distintos niveles se comience a hablar de la necesidad de un entendimiento entre el régimen de Nicolás Maduro, la oposición y otros sectores de la vida nacional para pactar soluciones que ayuden a hacer frente a la coyuntura en beneficio de los venezolanos.

Nicolás Maduro lleva tiempo abonando el terreno para que esta idea germine. En sus recurrentes alocuciones a propósito del Covid-19 habla de que Venezuela busca recibir ayuda humanitaria, algo que hace un año rechazaba abiertamente porque así lo imponía su agenda política, pero que ahora no sólo le resulta de utilidad, sino que se impone por las circunstancias. Incluso usa ese argumento de las razones humanitarias para tocar la puerta del Fondo Monetario Internacional, algo históricamente inconcebible para el chavismo, para pedir 5.000 millones de dólares en financiamiento, aun a sabiendas de que el pedido sería fácilmente desestimado más por razones de forma que por otras razones.

Sin embargo, deja registro de su diligencia en pro de atender los graves problemas de la nación. De hecho, Maduro en tiempos de coronavirus se presenta como el líder conciliador que trata de escuchar a todos los sectores para gestionar de la mejor manera el brote. Es así, con esa misma actitud, como ahora pide que por razones humanitarias sean levantadas las sanciones internacionales en su contra, pues es urgente atender las necesidades de los ciudadanos.

Ya logró sumar a Josep Borrell, desde la Unión Europea, a su causa por buscar financiamiento; y a Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en la idea de que deben flexibilizarse las sanciones internacionales. La sensibilidad que despierta el Covid-19 juega a su favor. Y por eso a las voces externas se añaden otras a nivel local, lo que comienza a generar presión interna para que se pacten opciones que ayuden al país dejando de lado las diferencias políticas y el hecho de que Maduro lleva más de un año usurpando la Presidencia de Venezuela.

“No es tiempo de peleas entre el gobierno y la oposición, debemos reconocernos, respetarnos mutuamente. Es tiempo de unir esfuerzos y avanzar, por una causa humana”, señaló este martes un Nicolás Maduro sumido en una cadena de oración, donde le pidió a Dios “fuerza para poder conducir al pueblo de Venezuela en toda esta travesía”.

Lo hacía horas después de que el excandidato presidencial, Henri Falcón, lanzara una carta pública llamando a una “tregua” entre las partes para abrir espacio a un gran encuentro para enfrentar el Covid-19, y de que el también excandidato a la presidencia, Henrique Capriles Radonski, pidiera acuerdos para beneficio de los venezolanos.

Pero no son los únicos. Para Ricardo Cussano, presidente de Fedecámaras, el principal gremio empresarial del país, “urge reflexionar sobre un acuerdo político, económico y social integral para encarar la pandemia del coronavirus, pero también, y principalmente, la crisis sistémica y estructural que ya vivíamos antes de que ella llegara”.

El fondo del asunto

Uno de los puntos medulares de esta interdependencia entre las partes es que el país necesita oxígeno para hacer frente a la crisis. Las sanciones internacionales aplicadas al régimen terminan comprometiendo financieramente al país, algo sobre lo que sólo puede mediar el gobierno interino de Juan Guaidó. Se requieren recursos financieros, y eso es algo que el régimen de Maduro tiene cerrado por su conducta antidemocrática, pero que sí puede lograr Guaidó.

Algunos analistas y economistas creen que sin esa ayuda financiera será imposible que el país pueda remontar. Ecoanalítica estima en más de 6.000 millones de dólares la brecha externa de la nación dado el desplome en los ingresos petroleros, un monto que resulta difícil de gestionar desde las limitadas opciones que tiene Maduro.

Ni China ni Rusia han podido brindarle el apoyo financiero esperado y ahora, dada la crisis global generada por el Covid-19, puede resultar complicado que lo hagan. Así que cobra fuerza la opción de recurrir a organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano de Desarrollo.

“Se tienen que buscar recursos en el exterior, y Maduro no puede hacerlo por su ilegitimidad. Hay que buscar un acuerdo con los que aquí tienen reconocimiento, con la Asamblea Nacional”, propone Capriles Radonski.Nicolás Maduro lleva tiempo abonando el terreno para que esta idea germine / Foto: Prensa Maduro

Para Víctor Álvarez, exministro de Hugo Chávez y una voz crítica de la gestión de Maduro, el asunto es claro: “Que si el FMI le negó la ayuda a Maduro, que si Guaidó es quien la debe solicitar. En vez de seguir peleándose por ese ‘trofeo’, ¿qué tal si se olvidan del protagonismo, hacen un gesto de grandeza humana y se ponen de acuerdo para evitar que la emergencia se convierta en catástrofe?”. A su juicio, tales recursos se deberían manejar bajo supervisión de organismos como la ONU, el PNUD y la Organización Mundial de la Salud, “no bajo administración directa de Maduro o Guaidó para que no pase lo mismo que con la ayuda humanitaria en Colombia (febrero de 2019) o con los miles de millones de dólares que saquearon de la renta petrolera”.

La excusa y la trampa

Si bien es verdad que la emergencia potencial del coronavirus en Venezuela despierta los mayores temores, también es cierto que el régimen venezolano siempre ha utilizado las crisis para su beneficio, haciendo que la oposición absorba el costo político

Si bien es verdad que la emergencia potencial del coronavirus en Venezuela despierta los mayores temores, también es cierto que el régimen venezolano siempre ha utilizado las crisis para su beneficio, haciendo que la oposición absorba el costo político de haber accedido a participar en negociaciones infructuosas, porque ningún acuerdo es honrado luego por Maduro y sus funcionarios.

De hecho, a propósito del brote del coronavirus, Maduro aseguró que escucharía a todos los sectores, incluso a los empresarios, por lo que Fedecámaras le presentó una serie de recomendaciones y propuestas para ayudar a enfrentar la crisis económica asociada a la pandemia. Sin embargo, Maduro terminó adoptando medidas económicas que le vende al país como de consenso, aunque en verdad desoyen los planteamientos del sector privado.

Para la también excandidata presidencial, María Corina Machado, todo el accionar del régimen, incluyendo la cuarenta decretada y la militarización del país, no busca resolver los problemas o ayudar a la población sino un fin particular: “permanecer en el poder”.

La opción de una “tregua” está descartada para Machado, pues Maduro está usando la crisis para intensificar su poder y su control a través del miedo, incluso aumentando el número de presos y torturados políticos. “Los regímenes totalitarios aprovechan las situaciones de crisis, y más si el mundo también la atraviesa, para avanzar en la represión. Y hay algunos que plantean darle una tregua a la maldad. ¡Jamás!”.

Guaidó salió al paso de esta agenda de opinión afirmando que el debate debe estar centrado en la atención de los venezolanos y de la emergencia “con la articulación necesaria a nivel internacional y a eso estamos abocados (…) Claro que se necesita ayuda, pero no para sacarle provecho político para un grupo pequeño”.

Bachelet pide suavizar o eliminar las sanciones contra Venezuela, Cuba, Irán y otros países para enfrentar al coronavirus por Daniel Gómez – ALnavío – 24 de Marzo 2020

La alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, fue clara en decir que las sanciones agravan la crisis humanitaria y que deberían levantarse. Pero también en pedir a los países sancionados transparencia y respeto a los derechos humanos. Sobre Venezuela puntualizó que la crisis sanitaria existe desde antes de las sanciones.

Bachelet recuerda que la crisis sanitaria empezó antes de las sanciones / Foto: ONU
Bachelet recuerda que la crisis sanitaria empezó antes de las sanciones / Foto: ONU

En tiempos de pandemia, apuntó Michelle Bachelet, alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, “las medidas que obstaculizan la atención médica en cualquier país incrementan el riesgo que todos afrontamos”.

Estas medidas, apuntó Bachelet, son las sanciones impuestas contra VenezuelaCubaCorea del Norte, Myanmar, Irán y Zimbabue.

“Es fundamental que se evite el colapso de los sistemas sanitarios nacionales, habida cuenta de la explosiva repercusión que eso podría tener en términos de muerte, sufrimiento y ampliación del contagio”, dijo la alta comisionada. Y añadió: “En este momento decisivo, las sanciones sectoriales deberían atenuarse o suspenderse, tanto por razones de salud pública como para reforzar los derechos y defender las vidas de millones de personas en esos países”.

Bachelet afirmó que los países sancionados tienen sistemas sanitarios en situación de debilidad. Se refirió a Venezuela.

“Algunos hospitales experimentan cortes regulares de agua y electricidad, así como carencia de medicamentos, equipos, jabón y desinfectante. Aunque esta situación ya existía antes de las sanciones, la atenuación de estas permitiría una mayor asignación de recursos para tratar y prevenir la epidemia”.

Bachelet fue clara en puntualizar que la crisis sanitaria no es culpa de las sanciones, sino que viene de antes. Al igual que precisó que los países sancionados también tienen que colaborar si quieren ayuda.

“Los países sancionados deberían proporcionar información transparente, aceptar las ofertas de asistencia humanitaria y dar prioridad a las necesidades y los derechos de los sectores más vulnerables de la población. Además, deberían aprobar medidas que ofrezcan a las organizaciones nacionales e internacionales las garantías necesarias para realizar su labor humanitaria sin interferencias”, apuntó.

En este sentido dijo que “el progreso en la defensa de los derechos humanos es fundamental para mejorar esos sistemas, pero las medidas que obstaculizan la importación de suministros médicos esenciales -entre otras el exceso de celo de los bancos en el cumplimiento de las sanciones- causarán perjuicios duraderos a las comunidades más vulnerables. La población de esos países no es responsable en modo alguno de las políticas que han motivado las sanciones y, en diverso grado, ya han tenido que vivir en condiciones muy adversas durante largos periodos”.

¿Cómo el nuevo coronavirus afecta las perspectivas económicas de Venezuela? por Víctor Salmerón – ProDaVinci – 17 de Marzo 2020

En Venezuela el coronavirus aterrizó sobre una economía sumergida tras seis años de recesión y una hiperinflación que evaporó la capacidad de consumo de las familias: a diferencia de la mayoría de los países, el debate no se centra en cómo evitar que la pandemia arrastre la economía a una crisis, sino en cuánto se agravará el colapso que comenzó en 2014.

Las exportaciones de petróleo proveen más de dos tercios de los dólares que ingresan a Venezuela, y en los últimos ocho días la cotización del barril ha sufrido una caída en torno a 30%, la mayor desde la Guerra del Golfo en 1991, que se traducirá en menos divisas para importar medicinas, alimentos y combustibles.

La OPEP, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, propuso un significativo recorte en la producción para contrarrestar el impacto del coronavirus en grandes consumidores de barriles como China y Europa, pero Rusia se negó bajo el argumento de que los productores de petróleo de Estados Unidos mantendrían el bombeo para ganar mercado.

Ante la negativa de Rusia, Arabia Saudí inició la semana pasada una guerra de precios rebajando la cotización del petróleo que coloca en Asia, Europa y Estados Unidos, al mismo tiempo que anunció un próximo incremento de la producción para ganar mercado.

La consecuencia es que mientras la demanda de petróleo cae en la economía global, la oferta aumenta. En este entorno, JPMorgan Chase proyecta que durante el segundo trimestre de este año, la cotización del crudo Brent –de referencia en Europa– promediará 27 dólares el barril y el WTI 24 dólares, lo que se traduciría en un descenso de 60% respecto al mismo lapso de 2019.

El declive del precio se mezcla con las sanciones de Estados Unidos, que limitan la posibilidad de exportar petróleo y el derrumbe de la producción de Pdvsa que, según el reporte de la OPEP, produjo en enero de este año 733 mil barriles diarios, el nivel más bajo desde 1945.

La firma Síntesis Financiera advierte, en su informe El Tesorero, que este año el ingreso por exportaciones petroleras de Venezuela podría sufrir una caída de 67% respecto a 2019 y ubicarse en tan solo 4.500 millones de dólares.

Para evadir las sanciones, Venezuela coloca petróleo a través de intermediarios que exigen un descuento en el precio. Síntesis Financiera considera que este año el país cobraría por sus reducidas exportaciones un promedio de 16,7 dólares por barril, mientras que en 2019 obtuvo un promedio de 40,14 dólares por barril.

Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía, observa el flujo de caja y señala que “desde mi punto de vista estamos exportando 700 mil barriles diarios, de los cuales solo 100 mil generan caja porque el resto se emplea para pagar deudas, como las que tiene el país con China y Rusia. Entonces, la caída en el precio del barril implica que en vez de recibir 2 mil millones de dólares en el año solo obtendrías alrededor de 900 millones”.

“Habría que compensar esta caída con exportaciones de oro para no tener que reducir las importaciones de combustible o de alimentos que hace el Gobierno”, dice.

La parálisis

A fin de contener la propagación del coronavirus, el Gobierno implementó a partir del lunes 16 de marzo una “cuarentena social y colectiva” en Caracas y seis estados: Miranda, Vargas, Zulia, Cojedes, Táchira y Apure, que implica suspensión de clases y de todas las actividades laborales, excepto las cadenas de alimentos y los servicios de salud, seguridad y transporte público.

Luego amplió la medida a todo el territorio nacional: “Quiero anunciar que a partir del 17 de marzo a las 5 de la mañana, Venezuela entera entra en cuarentena social, todo el país, los 23 estados y el distrito capital”, dijo el mandatario Nicolás Maduro.

La paralización de actividades impactará a las empresas y comercios que dejarán de recibir ingresos mientras que tendrán que continuar cubriendo gastos fijos como el pago de sueldos, alquileres y las cuotas de los créditos obtenidos.

La industria comienza la cuarentena con un precario flujo de caja producto de que, en promedio, apenas emplea una cuarta parte de la capacidad instalada. Al mismo tiempo, los comercios han sufrido una severa caída en las ventas una vez que la hiperinflación pulverizó la capacidad de compra del salario.

Empresarios y comerciantes consultados no ocultan la preocupación y admiten que si la paralización de actividades se prolonga no quedará más opción que evaluar medidas drásticas como suspender el pago de salarios hasta que se retome la actividad y se recupere el flujo de caja.

Efraín Velásquez indica que “el impacto de la paralización de actividades depende de cuánto dure. Como referencia tenemos que en marzo de 2019 la actividad económica se paralizó durante la mitad del mes por la falla general de energía eléctrica y de acuerdo a nuestros cálculos esa parálisis redujo el PIB en 3,5%”.

“De acuerdo con nuestras proyecciones, este año era posible registrar crecimiento cero, pero ahora habrá que evaluar nuevamente el escenario”, dice Efraín Velásquez.

La economía venezolana no ha dejado de caer desde 2014 y en los últimos seis años el PIB se redujo a menos de la mitad.

Inyectar dinero

Ante el agravamiento de la crisis el Gobierno podría verse forzado a incrementar el gasto, algo que aceleraría la hiperinflación que comenzó en noviembre de 2017 y aún no cesa: de acuerdo con la medición de la Asamblea Nacional en los últimos doce meses los precios acumulan un salto de 3.276%.

Además, una inyección de bolívares presionaría al alza la cotización del dólar y los precios recibirían un impulso extra en los próximos meses.

Síntesis Financiera considera que todo apunta a mayor gasto público: “Será inevitable e incluso imperativo que el gasto público aumente considerablemente para atender el sistema de salud y los planes de emergencia alimentaria, pero también para dar capacidad adquisitiva a una población que no tiene acceso a las necesidades básicas de higiene y alimentación. Es de esperar que en esta coyuntura aumenten de manera considerable los bonos de la patria”.

Aparte de distribuir entre la población de menos recursos cajas de comida a precios subsidiados, el Gobierno reparte subsidios directos a través de bonos cuyos montos superan el salario mínimo. En lo que va de año ha distribuido seis bonos: Reyes, Tercer Aniversario, Patria Digna, Escolaridad, Carnavales y Marzo de Lealtad.

Efraín Velásquez explica que “la creación de dinero para aumentar las transferencias tiene el problema del efecto que generan en la inflación y la cotización del tipo de cambio”.

Otro elemento a considerar es que para aliviar el impacto de la paralización de actividades en las empresas, el Gobierno podría verse obligado a reducir los impuestos, con lo que tendría que recurrir a una mayor creación de dinero para cubrir el déficit de las cuentas públicas.

“Es pertinente evaluar una reducción temporal de la presión fiscal para no extender la cadena de cierre de empresas y pérdidas de puestos de trabajo”, dice el reporte de Síntesis Financiera.

Además, el Gobierno tendría a mano la posibilidad de permitir que los bancos aumenten el crédito disminuyendo el encaje, una medida que daría oxígeno a las empresas, pero también se traduciría en un aumento de la cantidad de dinero en la economía que presionaría al alza la inflación y la cotización del dólar.

“Vemos inevitable que, entre los múltiples efectos de la llegada del COVID-19, se produzca un repunte inflacionario promovido por la escasez, el alza en el precio del dólar, la disminución de los ingresos fiscales y el repunte del gasto”, dice Síntesis Financiera.

Las reuniones

Por ahora la administración de Nicolás Maduro se centra en garantizar que las empresas del sector de alimentos y salud puedan operar sin mayores contratiempos para garantizar el abastecimiento.

Tareck El Aissami, vicepresidente sectorial de Economía, se reunió el 15 de marzo con representantes de los laboratorios farmacéuticos y las empresas que producen materiales para clínicas y hospitales. El encuentro se centró en la necesidad de garantizar el suministro de productos esenciales para enfrentar el coronavirus, como antigripales, antibióticos, acetaminofén, guantes y tapabocas.

Empresarios plantearon la necesidad de reducir el IVA, garantizar financiamiento en cantidades adecuadas, disminuir los aranceles para las importaciones de materias primas, garantizar el transporte de los trabajadores y un plan especial en las aduanas para nacionalizar rápidamente la mercancía.

Tareck El Aissami se comprometió a brindar apoyo. En el encuentro con el sector de alimentos se creó una “comisión interministerial” que hará seguimiento constante al nivel de los inventarios y la fluidez en la distribución a los abastos y supermercados.

Además, habrá apoyo para todo lo concerniente a los trámites de importación y seguridad para el transporte de carga por medio de efectivos de las Fuerzas Armadas.

Todo apunta a que el impacto del coronavirus en la economía venezolana aún no ha llegado al punto máximo: la demanda de petróleo podría caer con más fuerza si Estados Unidos y Europa fracasan en evitar que la crisis de las empresas se traslade al sistema financiero y sus paquetes de estímulo no logran compensar el descalabro en la demanda. Al mismo tiempo, China, la segunda economía global, reportó un descenso de 13,5% en su producción industrial de enero y febrero.

Otro riesgo en el corto y mediano plazo es que las interrupciones en las cadenas de suministro del comercio internacional compliquen las importaciones esenciales para garantizar el suministro de productos terminados y materias primas.

Por ahora, la administración de Nicolás Maduro se ha concentrado en tratar de controlar la emergencia en la salud: está por verse qué hará en el minado terreno económico de Venezuela.

Para Venezuela y Cuba el derrumbe de los precios del petróleo es peor que las sanciones por Daniel Gómez – ALnavío – 11 de Marzo 2020

Nicolás Maduro había construido una estructura financiera que le permitía resistir con poco dinero en caja. El problema es que esta se sostenía con un precio del petróleo próximo a los 50 dólares. Hoy el barril Brent cotiza a 37,95 dólares y no parece que se vaya a mover de ahí en el corto plazo. Y esto es una mala noticia para el régimen en Venezuela, y también para el de Cuba.

En febrero Maduro aumentó sus envíos a Cuba / Foto: WC
En febrero Maduro aumentó sus envíos a Cuba / Foto: WC

“Si el destino de Cuba está atado al de Venezuela, malas noticias”.

Esto le dice al diario ALnavío el economista venezolano Asdrúbal Oliveros, director de Econoalítica. Señala que el desplome de los precios del petróleo es “una muy mala noticia” para Nicolás Maduro. Y para Cuba.

“El gobierno había logrado una estructura financiera que con la poca caja que le entraba había podido sobrevivir. Así ocurrió en 2018, 2019 y esta era también la estrategia para sobrevivir en 2020. Pero con una caída tan drástica del precio del petróleo, sube significativamente el riesgo”, dijo el economista.

Agregó que Maduro necesita unos 6.000 millones de dólares para aguantar el año. “Es un dinero que difícilmente le servirá para cubrir las necesidades y tendrá que aplicar medidas excepcionales para hacerlo. Tendrá que recortar sus gastos hacia fuera, las importaciones de combustible. Por otro lado, están las importaciones de alimentos, que son fundamentales para el país. Y esto también lleva a la pregunta: ¿Seguirá manteniendo los envíos de crudo a Cuba?”.

Este febrero, seis buques, la mayoría de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), enviaron un promedio de 173.000 barriles por día a Cuba, de acuerdo con informes de la consultora Refinitiv Eikon. Esto es el 23% de la producción total de PDVSA, de 733.000 barriles diarios, según la OPEP.

“Cabe destacar que una parte de ese crudo no se queda en La Habana. Se revende, es cierto que los cubanos se quedan con una buena tajada que les permite mantenerse, pero gran parte de ese dinero vuelve a Venezuela. Hoy Cuba es una especie de hub contra las sanciones económicas”, precisó Asdrúbal Oliveros.

Según este economista, lo lógico sería que Maduro rebajara los envíos a Cuba para airear sus cuentas. Pero en este momento la lógica no se corresponde con la realidad. “La experiencia nos dice que los recortes con las sanciones han hecho reducir los envíos siempre muy lentamente. Pero con este escenario de precios todo cambia radicalmente”.

Cuba, mientras, acusa situaciones de escasez. El miedo al coronavirus ha agitado las compras locales. Los medios cubanos todavía no reportan apagones ni problemas energéticos, como sí ocurrió en los primeros momentos de las sanciones de Donald Trump. Además, el gobierno se prepara para renovar la matriz energética. Dijo el primer ministro de Cuba, Marrero Cruz, que “si queremos modernizar la industria y producir más de lo que importamos, tenemos que concretar más negocios”. Negocios en renovables que en 2020, calculó, podrían producir unos 1.200 gigavatios por hora para dejar de consumir 320.000 toneladas de combustible.

Evanán Romero, un veterano consultor petrolero que fue directivo de PDVSA, explicó al diario ALnavío que tanto Venezuela como Cuba dependen de los refinados que compran en el exterior.

“Al caer el precio, también caen los refinados. Cierto. Lo que pasa es que la caída de precios de los refinados no es igual que la del crudo, que es lo que le da a Venezuela el flujo de caja. Y este flujo de caja es el que usa Maduro para pagarle los refinados a Venezuela, y a Cuba”, apuntó Romero.

Es tan difícil la situación que Evanán Romero concluye que “el mercado es la peor sanción para Cuba y Venezuela”. Mucho peor que las sanciones económicas que ha venido imponiendo Trump. Sanciones que, no obstante, han mermado la capacidad de resistencia del régimen de Maduro.

Maduro ya resistió a un colapso petrolero en 2014. Pero la situación es radicalmente diferente:

– Hace seis años Maduro era un presidente reconocido por la comunidad internacional.

– No existía una alternativa política clara como Juan Guaidó.

– Venezuela no había entrado en default.

– No había colapsado la economía.

– No había hiperinflación.

– No había estallado la dolarización.

– No existía la amenaza de una recesión global.

– No había una crisis mundial del consumo por el coronavirus.

– No estaba el cerco al comercio entre Caracas y La Habana con las sanciones de Trump.

Ninguno de estos riesgos golpeaba a Maduro hace seis años. Riesgos que tampoco ha conseguido mitigar porque como señaló al diario ALnavío el economista venezolano Alexander Guerrero, “Maduro ha sido incapaz de aplicar estructuras fiscales para sacar el petróleo del Estado. Con otro esquema fiscal este problema de precios no habría sido de Maduro sino de las petroleras privadas”.

Y con esta situación, la incertidumbre. ¿Hasta cuándo se mantendrá el petróleo rondando los 40 dólares? ¿Hasta cuándo las tensiones entre Rusia y Arabia Saudita?

“La única respuesta es que cuanto más dure la crisis, peor para Maduro. Necesita precios entre 45-50. Y no se cumplen las condiciones para que esto sea así. Hay una sobreoferta a la que se agrega un escenario de recesión global. Por tanto, no es descabellado pensar que la crisis se prolongue. Y ahí viene otra pregunta para Maduro: ¿Cómo venderá el crudo que para evitar las sanciones ponía en descuento, cuando el único incentivo es que el descuento sea mayor? Con los precios tan bajos parece difícil. Y Maduro se está acercando a los umbrales de costos de producción. Hoy el precio de la cesta petrolera está en torno a los 27-30 dólares”, explicó Asdrúbal Oliveros.

Eurodiputados piden a la UE que amplíe sanciones contra el régimen y prohíba comercialización del oro – La Patilla – 10 de Marzo 2020

Los miembros del Parlamento Europeo asisten a una sesión de votación en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, el 18 de julio de 2019. REUTERS / Vincent Kessler

Dita Charanzová, vicepresidenta del Parlamento Europeo, informó que al menos 27 diputados de su Asamblea enviaron una carta a Josep Borrell, máxima autoridad de la Unión Europea, para pedir que se amplíen las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro, asimismo, para que se prohíba la comercialización y circulación ilegal del oro venezolano en el viejo continente.

A través de su cuenta en la red social Twitter, la funcionario indicó que: “El oro de sangre ilegal es un salvavidas del régimen de Maduro, con graves consecuencias para los derechos humanos y el medio ambiente. He enviado una carta a Josep Borrell firmado por 27 eurodiputados pidiendo a la UE que amplíe las sanciones y prohíba el comercio y la circulación de oro de sangre venezolano en la UE“.

Dita Charanzová

@charanzova

Illegal blood gold is a lifeline of the Maduro regime, with serious human rights & environmental consequences. I have sent a letter to @JosepBorrellF signed by 27 MEPs calling on the EU to expand sanctions and prohibit the trade and circulation of Venezuelan blood gold in the EU

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Maduro busca un balón de oxígeno con una apertura económica desordenada por Francesco Manetto/Alonso Moleiro – El País – 29 de Febrero 2020

La dolarización de facto del país mitiga los estragos de la hiperinflación y genera una burbuja de consumo, aunque el Gobierno sigue sin un plan estructural

Un comercio de hamburguesas en el barrio de Petare, Venezuela.
Un comercio de hamburguesas en el barrio de Petare, Venezuela. MÓNICA GONZÁLEZ EL PAÍS

La dolarización de facto de Venezuela ha alentado en las últimas semanas una reactivación del consumo que proyecta una sensación de falsa normalidad en el comercio. Las operaciones en divisas extranjeras suponen ya al menos dos terceras partes del total, según varias estimaciones del sector financiero. Y Nicolás Maduro, asfixiado por la desbocada hiperinflación del bolívar y las sanciones, ha dado un giro a su política, optando por permitir la circulación no regulada de dólares en busca de un balón de oxígeno.

El Portugués lleva décadas vendiendo carne, conservas y quesos en Petare, el barrio popular más extenso de Caracas. Hubo temporadas en las que para comprar un kilo de ternera sus clientes solo podían pagar con tarjeta o entregarle bolsas repletas de bolívares. Desde el mostrador de su carnicería, José Florentino ha sido testigo de la destrucción de la economía venezolana. El poder adquisitivo de millones de personas tocó suelo el año pasado tras una tendencia hiperinflacionista que disparó un 80% el precio de los alimentos básicos, según reconoció el Banco Central. Y hoy El Portugués vende un kilo de carne por cuatro dólares.

Sin decretos y sin una estrategia que haya sido enunciada en público, el Gobierno está dejando hacer y Maduro hasta llegó a afirmar que no ve nada malo en esta apertura. En la práctica, se trata de un intento de salvar su proyecto político apoyándose en la economía de mercado para evitar el colapso y bajarle la presión al descontento social. A la dolarización se suman las desregulaciones cambiarias y las simplificaciones para importar bienes. Este giro se palpa sobre todo en los comercios, donde la oferta de productos tiene un nivel más próximo a la normalidad. Aunque el salario mínimo no supera los seis dólares, las remesas de millones de venezolanos que migraron para huir de la gravísima crisis social han aliviado, al menos de forma transitoria, el consumo.

“La dolarización es un fenómeno espontáneo de la sociedad, casi de defensa”, expica Henkel García, director de Econométrica, una consultora financiera. “Una de las herramientas que tomó el Gobierno para controlar la hiperinflación fue destruir el crédito y todo país sin crédito es un país desmonetizado. Era imposible vivir como se vivía y esa referencia en el caso venezolano ha sido el dólar”, continúa. Su origen fue la hiperinflación, como ocurrió en Perú tras la devastadora crisis de los años ochenta. En ese país esa tendencia se revirtió, pero los expertos dudan de que Venezuela siga por el mismo camino. De hecho, el dólar, que en los últimos años siempre ha circulado en las principales ciudades, comenzó a afianzarse como divisa de uso cotidiano en marzo de 2019, en medio del colapso del sistema eléctrico.  “Con los apagones, la única vía de pago era dólar en efectivo y se aceleró entonces. En ese momento hubo negocios que se animaron a recibir dólares”.  

En menos de doce meses, la circulación de la moneda estadounidense se ha multiplicado. Del 9 al 14 de febrero, según los datos presentados por Econanalítica, destacada firma de análisis económico, el 64,3% de las operaciones comerciales se hicieron en dólares (55,7%), pesos colombianos (6,3%) o euros (1,3%). Y ya a finales de 2019 el director de esta consultora, Asdrúbal Oliveros, cifraba la circulación de efectivo en divisa estadounidense entre 2.500 y 3.000 millones. Este comportamiento del comercio, sin embargo, no es suficiente para hacer frente a la crisis. El Gobierno sigue sin contar con un plan económico estructural y no tiene acceso al financiamiento de organismos internacionales como el Banco Mundial o el FMI.

“Estamos viendo un proceso de estabilización en la miseria, esta no es una recuperación económica”, agrega García, que recalca la espontaneidad del fenómeno. “Hay un elemento que es social, es decir, la gente se cansó se esperar. Yo tengo que seguir adelante, con mi vida, tengo que tratar de alcanzar el máximo que puedo”. Y eso pasa por los dólares. Queda por ver cuáles serán los efectos de este proceso a medio plazo. Un informe del banco de inversión Torino Capital destaca que para sostener una dolarización el Gobierno debería primero recuperar el aparato productivo. Además, el quiebre de las relaciones con Washington y Bruselas hace inviable alcanzar acuerdos para que sus monedas se conviertan en la divisa oficial.

Acorralado por los efectos de las sanciones, sin embargo, Maduro busca capitales para reactivar los pozos petroleros.  Al mismo tiempo, el chavismo ha pactado secretamente una suerte de paz con los productores y el capital nacional todavía existente en el país. Muy especialmente con Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, líder del sector cervecero y la corporación privada nacional más grande del país, a quién de manera reiterada el chavismo ha responsabilizado de la escasez reinante en Venezuela en esos años.

Otros, como Alberto Vollmer (Santa Teresa) y Horacio Velutini (Fondo de Valores Inmobliliarios)están a la cabeza de un grupo empresarios que se denominan “optimistas anónimos” y afirman estarse preparando para una inevitable apertura económica en Venezuela en la cual se tome como parámetro el modelo chino. Vollmer ha invertido, con buenos resultados, en la Bolsa de Valores de Caracas, en los años 90 la quinta en tamaño en América Latina, hoy reducida a la insignificancia

Omar Zambrano, Profesor de la Universidad Católica Andrés Bello y formado en desarrollo económico en la Universidad de Harvard, coincide: “En el último año, como no, se ha producido un giro pragmático en el manejo de la economía venezolana. Más “de facto” que “de jure”. El aparato regulatorio chavista sigue en pie; no se ha modificado nada. Las normas actuales no se están ejecutando, pero siguen. Parte del problema tiene que ver con el fracaso del bolívar, su virtual desaparición como moneda de curso legal”.

“Lo que hemos visto hasta ahora tiene que ver, sobre todo, en el circuito económico más superficial, la esfera comercial de la economía, la venta de bienes de consumo final. Hay una pequeña reactivación, sin vínculos con la producción. El tejido productivo, industrial, manufacturero, se sigue contrayendo. El alivio toca a zonas de la economía que no generan demasiado empleo”, continúa.  “La situación ha mejorado si la comparamos con lo que se vivía en Venezuela hace dos años. Pero claro que esto no va a resolver nada; la economía no se va a recuperar porque veamos ahora bodegones y dólares en las calles”.

Sánchez triplica la compra de petróleo a Venezuela desde su llegada a Moncloa de la mano de Podemos por Carlos Cuesta – OK Diario – 27 de Febrero 2020

Pedro Sánchez
Nicolás Maduro y Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está condicionando incluso las compra de petróleo a sus acuerdos de investidura. El jefe del Ejecutivo llegó al poder con el apoyo de Podemos y otros partidos golpistas gracias a la moción de censura de mayo-junio de 2018. Desde esa fecha hasta ahora, España ha disparado la compra de petróleo de Venezuela.

Los datos son rotundos. España compró en 2018 al país controlado por la dictadura de Nicolás Maduro un total de 629.000 toneladas de crudo. Desde julio de 2018, momento en el que ya estaba operativo el Gobierno de Sánchez, la compra fue de de 506.000 toneladas, es decir, que la práctica totalidad de la compra ese año se produjo ya bajo el mandato de Pedro Sánchez.

Pero la cosa fue a más con la entrada del año 2019: en ese ejercicio recién terminado, la compra de petróleo venezolano efectuada por España escaló hasta las 2.297.000 toneladas de crudo. En resumen: desde que llegó Pedro Sánchez al poder de la mano de Podemos, la compra del ‘oro negro’ venezolano se ha triplicado con respecto al periodo de tiempo similar previo a su actual estancia en el poder.

La comparativa es rotunda incluso observada año a año. Frente a los casi 2,3 millones de toneladas de petróleo anuales que en estos momentos España compra a Venezuela, el ejercicio 2017 se cerró con sólo 1 millón de toneladas.

Hay que recordar lo que implica esta compra de crudo desde el punto de vista geoestratégico. La dictadura chavista controla, a través de PDVSA, el petróleo del país pese a las sanciones de EEUU y la Unión Europea. Precisamente, Petróleos de Venezuela está en el foco de un caso que investiga la Audiencia Nacional por el uso que se ha hecho de esta compañía pública venezolana para vaciar fondos de sus arcas y llenar los bolsillos de los denominados bolichicos –empresarios de referencia del régimen chavista–.

Es más, EEUU ha centrado una parte de su política de sanciones al régimen de Nicolás Maduro, precisamente, sobre la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Trump ha exigido la congelación de los fondos de la compañía en EEUU, unos 7.000 millones de dólares (6.100 millones de euros).

Eso quiere decir que dar preferencia a la compra de petróleo de Venezuela significa literalmente desafiar a Donald Trump e, incluso, a la política de sanciones de la UE con respeto a los protagonistas de las violaciones de derechos sistemáticas llevadas a cabo en la dictadura de Maduro.

El objeto de las sanciones de Estados Unidos perseguía, de facto, asestar un duro golpe económico a los dictadores para forzar su rendición y dejar paso a Juan Guaidó en el Gobierno de Venezuela, el mismo líder al que España se resiste a dar el trato protocolario propio de un jefe de Gobierno.

En el momento de las sanciones de Trump, Estados Unidos era el principal comprador del crudo venezolano con un 41% del total de envíos de crudo desde Venezuela al extranjero. En segundo lugar se encontraba China (25%), seguido de India (22%) y otros compradores más pequeños (12%). España no tiene una capacidad de compra como para salir al rescate de esos volúmenes. Pero su decisión de salir al rescate económico de Maduro será, a buen seguro, tenida en cuenta por la Administración americana.

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