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El guiso de los médicos cubanos – Editorial El Nacional -15 de Noviembre 2018

No había que dejar pasar mucho tiempo para que la situación de los médicos cubanos en Brasil hiciera crisis y llegara al rompimiento, luego de la elección que llevó a la presidencia de la república al candidato Jair Bolsonaro, ex oficial del Ejército y veterano diputado reelecto en varias ocasiones.

El programa de exportación de médicos desde Cuba, inventado por el propio Fidel Castro luego de darse cuenta de la sobreproducción de galenos en la isla, fue precedido siempre de una intensa campaña de propaganda para proyectarla internacionalmente como una misión romántica y humanitaria dirigida a prestar atención a los desheredados del planeta, es decir, aquellos países denominados, con cierto dejo de cinismo, subdesarrollados.

Pero siendo Cuba por sí misma una isla empobrecida y hambrienta, aunque bien educada y formada según el propio comandante Fidel, no podía cargar con esa misión tan peligrosa y, peor aún, costosa en grado sumo. De manera que bajo el manto de la ayuda humanitaria cubana iban escondidos intereses políticos y económicos. Los primeros ya lo hemos padecido y seguimos padeciendo en Venezuela con el errático régimen del heredero Maduro, luego de la muerte del galáctico comandante Chávez.

En cuanto a los intereses económicos y luego del fracaso continental de la revolución bolivariana, han salido a la luz muchísimas evidencias de alta precisión en las cuales queda patéticamente demostrado el gran negocio que se escondía detrás de la gran farsa de la ayuda de Cuba “para los países hermanos de América Latina”.

Poco a poco se ha ido reconstruyendo este macabro plan de enviar a jóvenes profesionales cubanos a practicar en el exterior su profesión de médico mediante contratos leoninos que ya quisieran los esclavistas de siglos atrás haber puesto en práctica.

Si bien es cierto que se les pagaba y se les paga en dólares (no en bolívares ni en petros) pero con una “pequeña diferencia” que consiste en que el profesional cubano no cobra sino una fracción reducida de su sueldo y, por supuesto, el resto va directo a los bolsillos de los mandamases del Partido Comunista cubano. Un negocio más que redondo.

Como lo señalan las informaciones de las agencias internacionales de noticias, estos servicios médicos “representan actualmente la principal fuente de ingresos de Cuba con unos 11.000 millones de dólares anuales”, superiores de lejos de los que produce el turismo internacional en la isla, con jineteras y jineteros incluidos.

Conocidas estas cifras no queda más que estallar de ira por la gran mentira que no solo los gobiernos de Brasil o Venezuela nos han hecho tragar, sino por el cinismo que exhibe Cuba proclamando su “ayuda humanitaria y desinteresada” hacia los sectores más pobres de la población.

Ahora el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, les ha anunciado a los jefes cubanos que cesa el Programa Más Médicos y que además deberán cumplir con “la aplicación de un test de capacidad, el pago directo del salario integral a los profesionales cubanos –la mayor parte del cual se destina actualmente a la dictadura cubana– y a la libertad para que traigan a sus familias”. Desde luego que Cuba no aceptó. Ni pendejos que fueran.

 

Venezuelan Children Die from Deficient Medical Services – Latam Herald Tribune – 3 de Noviembre 2018

The NGO Prepara Familia reported on Friday that at least 19 Venezuelan children have died since 2017 because of defective kidney treatment in the country’s most important pediatric hospital, and demanded that the government resume the transplant program suspended 17 months ago.

“In the year 2017 we had 12 youngsters (who died) and in 2018 three more have died of poor nephrology treatment and four from unrelated illnesses,” Prepara Familia Director Katherine Martinez told reporters outside the JM de los Rios Children’s Hospital in downtown Caracas.

The families of those who died last year of an outbreak of infection, and those of another 20 children receiving dialysis treatment, staged a modest protest and recalled that the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR) has laid down precautionary measures for this medical center, obliging the government to guarantee access to the needed medications.

“The government has many obligations – it must respect children’s right to life and their right to health,” Martinez said, and demanded the reactivation of the transplant procurement program that has been shut down for the last 17 months.

“How is it possible that these kids have been anchored to machines for 17 months with no way out, but which they would easily have with transplants. As long as the program is suspended, this situation will continue,” she said, adding that there is a long list of youngsters waiting for kidneys.

Erick Bandres, father of a boy who has been waiting for a transplant for nine years, said “he’s my only child and I don’t want to lose him.”

Venezuela, the country with the largest oil reserves on the planet, is going through a severe economic crisis of such chronic shortages and hyperinflation that members of the opposition and a number of NGOs have asked that a humanitarian channel be opened to bring food and medicines into the country.

But the Nicolas Maduro government rejects that plea on grounds that it could open the door to an armed invasion.

Más de 26.000 médicos han abandonado Venezuela por Ludmila Vinogradoff – ABC – 30 de Octubre 2018

Hay 560.000 pacientes venezolanos en lista de espera para operarse y sin esperanza ser atendidos

Venezuela se está quedando sin médicos por la fuga masiva de 26.160 profesionales. Actualmente hay más de medio millón de pacientes en la lista de espera para ser operados esperanza de ser atendidos por las precarias condiciones hospitalarias actuales.

Así lo explicó el presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, quien alertó que más de 26 mil médicos se han ido del país en los últimos años, debido a la falta de insumos, falta de medicamentos y bajos sueldos que devengan en los hospitales.

El gremio registró el año pasado que 22.600 médicos abandonaron el país. «La lista más reciente que realizamos hace dos días cifra los médicos que se han ido en 26.160, lo que representa un incremento de 4.000 médicos en solo un año», dijo León Natera durante una entrevista para Unión Radio.

El presidente del gremio médico señaló que hay una lista de 560.000 pacientes esperando a ser operados en hospitales públicos y explicó que en los privados «no pueden resolver sus problemas porque los costos son astronómicos». Esto, se produce, según explicó, a causa de la hiperinflación y a que «este Gobierno que no hace nada por reactivar el aparato productivo del país».

Jóvenes formados que emigran

Sobre las universidades autónomas, sostuvo que pese a la crisis económica, política y social que vive Venezuela, han egresado médicos de calidad, los cuales finalmente también han decidido emigrar. El 40% de los recién graduados prefirieron emigrar, buscando mejores oportunidades en el exterior.

En los últimos cuatro años, Surámérica se ha «nutrido» con la presencia de médicos venezolanos y colocó como ejemplo a Chile, donde indicó que hay 4.200 médicos de origen venezolano. Otros países que también se han beneficiado de esta «diáspora de la salud» son España y Estados Unidos.

 

Venezuela sin médicos: más de la mitad migró entre 2012 y 2017 por Catalina Göpel – La Tercera – 13 de Octubre 2018

MÉDICOS Y ENFERMERAS PROTESTAN POR MEJORAS SALARIALES Y DOTACIÓN DE MATERIALES DE SALUD, EN JUNIO EN CARACAS.

Un informe realizado por 11 ONGs reveló que 22.000 profesionales renunciaron a sus puestos de trabajo en ese período y abandonaron el país. Además, el reporte denuncia que la crisis ha mermado el derecho a la salud. Se estima que 300 mil pacientes graves no han tenido acceso a medicamentos.


Ante la titánica crisis social, política y económica que día a día se agudiza en Venezuela, 11 organizaciones no gubernamentales del área de la salud elaboraron un lapidario informe que alertó que entre 2012 y 2017 más de la mitad de los médicos abandonaron el país.

Según el reporte “Derecho a la Salud”, dado a conocer el jueves, en un período de cinco años, 22.000 profesionales -la mayoría de áreas de pediatría, medicina general, emergencia y cirugía del sistema público- renunciaron a sus puestos y migraron. “Esta cifra representa una pérdida de al menos 55% de personal médico capacitado, sobre un total de 39.900 registrados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2014”, explicó el estudio.

A la partida de los médicos, se suman las de 6.600 bionalistas (33% de 20.000) y 6.030 enfermeras (24% de 24.500).

Hasta ahora, ninguna de las medidas adoptadas por el gobierno de Nicolás Maduro, como la reconversión monetaria, el aumento del precios de todos los bienes regulados y las reiteradas alzas al salario mínimo, han conseguido revertir la crisis. Al tiempo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) aseguró esta semana que la inflación llegaría a 10.000.000% en 2019.

“Las causas del éxodo de profesionales del área de la salud están bastante claras”, dijo a La Tercera el director ejecutivo de Médico Unidos de Venezuela, Jaime Lorenzo. Según el experto, el retraso en los niveles de tecnología ha llevado a la práctica del oficio hacia los años 50. “Con las deficiencias que hay es muy difícil darle una respuesta a los pacientes y es por eso que muchos colegas han escogido irse. Es muy duro”, agregó.

En el documento también se denuncia que la emergencia humanitaria, que se profundizó en Venezuela a partir de 2015, ha menoscabado el derecho a la salud de los venezolanos.

“Sus impactos se han materializado en la destrucción de un sistema sanitario público ya deteriorado, causando graves daños a la salud de millones de personas, la reaparición y propagación de epidemias erradicadas décadas atrás y miles de muertes en creciente ascenso”, detalla el informe.

En relación con lo anterior y sumado a los efectos de la crisis, trabajadores del área de la salud iniciaron el pasado 24 de junio un paro histórico que sigue sin encontrar respuesta a sus peticiones por parte del Ejecutivo chavista.

Para el representante del sindicato de trabajadores de hospitales y clínicas de Caracas, Mauro Zambrano, “ el gobierno no ha dado respuesta a una situación que sabe y conoce. Pero además de ello, ha realizado congresos políticos para hacer creer al mundo que la salud está bien, pero los problemas se agudizan cada vez más”, afirmó a La Tercera.

Un impacto profundo

En medio de la crisis que viven sectores como el de la salud, se estima que cerca del 60% de la asistencia médica que había disponible en 2011 en Venezuela se perdió también entre 2012 y 2017.
Pero la situación empeoró aún más, porque solo entre 2014 y 2015 la proporción de camas utilizadas en los hospitales públicos bajó un 40% debido a un sistema deteriorado, mientras que entre 2015 y 2016, la escala de muertes maternas subió 66% y 30% la de menores de edad.

Pero no solo eso. Desde 2016, más de 300.000 venezolanos en condición grave, es decir, que han sido transplantadas, o padecen hemofilia, cáncer, parkinson, esclerosis y otras, no tuvieron acceso a medicamentos necesarios.

Además, los fármacos de alto costo tampoco están siendo comercializados con regularidad, debido a los recortes en las importaciones.

Al mismo tiempo, las enfermedades transmisibles aumentan a diario al interior de Venezuela. Se espera que a fines de 2018 se registren al menos 700 mil casos de malaria, y 500 muertes por este trastorno que ya se esparció por todo el territorio. La difteria y el sarampión, también dan cuenta de la cruda realidad, con 168 y 64 fallecidos desde 2017 a septiembre de este año.

El Instituto de Medicina Tropical: Cronica de una debacle por Valentina Oropeza – ProDaVinci – Octubre 2018

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Jueves

El bioanalista ajustó el microscopio y la gota de sangre se hizo nítida. Parásitos con cola se movían fuera de los glóbulos rojos. Volvió a girar el ocular. Los parásitos tenían forma de C. No esperaba ese resultado. La prueba buscaba confirmar malaria pero aquella sangre estaba infectada con Trypanosoma cruzi. La paciente tenía Enfermedad de Chagas. Era una niña de nueve años y vivía en Chacao. El bioanalista no había escuchado de contagios en el corazón urbanizado de Caracas.

El chipo infectado con Trypanosoma cruzitransmite la Enfermedad de Chagas. Pica y deja heces llenas de parásitos. Cuando la persona se rasca, el parásito penetra la piel, llega a la sangre y viaja hasta el corazón. Una segunda posibilidad de contagio es menos común pero más agresiva: ingerir alimentos o bebidas contaminadas con las heces del chipo infectado.

El bioanalista conocía bien al parásito. Lo había estudiado en el curso de Parasitología del Instituto de Medicina Tropical (IMT) de la Universidad Central de Venezuela. Lo había visto muchas veces en el laboratorio del Hospital Universitario de Caracas. Por eso sabía que estaba frente a una emergencia. Buscó al pediatra y le preguntó si la paciente tenía picadura de chipo. La niña había llegado a consulta después de varios días con fiebre alta. Era diciembre de 2007. Tenía la cara hinchada y no podía levantarse de la cama. Si atravesaba la fase aguda de la enfermedad y no había rastro de contacto con un chipo, probablemente habría otros casos. Necesitaban ayuda.

La Enfermedad de Chagas afecta a siete millones de personas en el mundo. Ocasiona cardiopatías en tres de cada diez pacientes, calcula laOrganización Mundial de la Salud (OMS). A veces ataca el esófago y el colon; en oportunidades deteriora las funciones neurológicas. Estigmatizada por su relación con la pobreza, es una enfermedad tropical olvidada según la OMS. Si el parásito había llegado al corazón de la niña, corría el riesgo de morir.

El pediatra y el bioanalista salieron del Hospital Universitario, caminaron una cuadra dentro de la UCV y entregaron los resultados en el IMT.

–Vi un Trypanosoma. Tenemos Chagas en Chacao –dijo el bioanalista.

 

La doctora Belkisyoslé de Noya se puso los lentes y leyó los exámenes. Dirigía la Sección de Inmunología, el laboratorio especializado en diagnosticar Chagas. Comenzó a estudiar Medicina en la UCV a los 16 años, a finales de los sesenta. Recién graduada de médico, se marchó a Nueva Orleans para estudiar Parasitología Médica en la Universidad de Tulane, becada por el Consejo Nacional para Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Venezuela. En 1980 comenzó a dar clases en el IMT. Dirige el instituto desde 2016.

Noya quedó fascinada con los parásitos desde el pregrado, cuando fue alumna del doctor Félix Pifano en la Cátedra de Medicina Tropical. Pifano fundó el IMT en 1947, después de sobrevolar la Ciudad Universitaria con Rómulo Betancourt para escoger la ubicación del Instituto. Pidió que lo construyeran al lado del Jardín Botánico de Caracas.

Tres endemias aquejaban a los venezolanos a mediados de los cuarenta: la malaria, la anquilostomiasis y el Chagas. El mosquito Anopheles transmitía la malaria. Las larvas del parásito Necator americanus entraban al cuerpo por la planta de los pies y llenaban la barriga de gusanos (anquilostomos). Las picaduras de chipos propagaban el Chagas. Pifano participó en la campaña que dirigió el doctor Arnoldo Gabaldón para erradicarlas. Rociaron DDT y mataron al Anopheles, difundieron mensajes para que los venezolanos usaran zapatos y combatieron el uso de la palma y el bahareque para construir viviendas. Eran el hospedaje soñado para los chipos. Pifano se encargó del estado Yaracuy, donde había trabajado como médico rural. Gracias a esta política, Venezuela se convirtió en el primer país en deshacerse de la malaria.

Durante los 43 años que Pifano dirigió el IMT, crió y estudió al Rhodnius prolixus, el chipo más común al norte de Suramérica, huésped de la palma y el bahareque. Desde hace más de 70 años, el instituto ha liderado el diagnóstico, tratamiento, prevención e investigación de las enfermedades tropicales en Venezuela.

Viernes

Noya se reunió con la mamá y la abuela de la paciente con Chagas. Le contaron que la niña tenía un perro. La doctora pensó que quizás la mascota portaba el parásito. El lunes le tomarían una muestra. En Caracas predominaba el Panstrongylus geniculatus, un chipo que se adaptó a la ciudad y ya no buscaba palma ni bahareque, sino focos de luz como bombillos, pantallas de televisores o computadoras. Se alojaba en perros, gatos y ratas.

La mamá y la abuela de la paciente agradecieron las explicaciones de la doctora. Estaban convencidas de que todo saldría bien. Mientras Noya las despedía en la puerta del consultorio, la abuela comentó que esa mañana se había topado con una maestra de la Escuela Municipal Andrés Belloimtxdiegovallenilla-5693-750x422.jpg de Chacao, donde estudiaba su nieta. También estaba en el hospital. Tenía fiebre y la cara hinchada. Dijo que otras colegas tenían los mismos síntomas. Noya entró en alerta. No estaban frente a un caso aislado. Debían encontrar a todos los infectados antes de que fuera demasiado tarde.

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El Instituto de Medicina Tropical fue fundado en 1947 en la Ciudad Universitaria de Caracas.

Los médicos del Instituto de Medicina Tropical investigan nuevos métodos de diagnóstico.

La doctora Belkisyoslé Noya da clases en la consulta con los pacientes. Dirige el Instituto de Medicina Tropical desde 2016.

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Isía se contagió en Chacao con la Enfermedad de Chagas cuando tenía 5 años.

Las muestras de pacientes con enfermedades tropicales se almacenan en los laboratorios del instituto.

La doctora fue al Hospital Universitario y confirmó que la maestra estaba infectada con Trypanosoma cruzi. Al igual que la niña, tampoco tenía picaduras. Noya llamó a la escuela y habló con la directora Graciela Borrero. Después de trabajar 20 años como profesora de Educación Física, aquel era su primer año al frente de la escuela. Noya le explicó que dos miembros de la comunidad escolar tenían Enfermedad de Chagas. Le dijo que el único denominador común entre las pacientes era la escuela. Borrero confirmó que varios estudiantes faltaron a clases la semana anterior. Algunos maestros habían pedido reposo. Tenían fiebre, les dolía la cabeza y lucían hinchados. Noya le advirtió que debían iniciar una encuesta epidemiológica lo más pronto posible.

Lunes

Noya llegó a la escuela acompañada por médicos y bioanalistas del IMT para tomar muestras de sangre. Borrero convocó una reunión para informar a los padres sobre la investigación epidemiológica. Unos estaban consternados, otros ofrecieron ayudar. Una madre preguntó por qué los médicos del IMT decían que sus hijos estaban enfermos si no los habían examinado. Ella prefería consultar a su pediatra de confianza. Cuando se enteraron de que había una maestra internada en el Hospital Universitario, varias colegas pidieron tener prioridad para sacarse la sangre. Borrero se negó. Primero los niños.

Martes

Un alumno de la sección B de preescolar sufrió un derrame pericárdico. Tenía cinco años. Murió.

Isía estudiaba en la sección A y también tenía cinco años cuando contrajo el Chagas. Ernisa Borrero, su mamá, la llevó a varios pediatras y ninguno logró diagnosticarla. Nada le bajaba la fiebre ni la inflamación en la garganta. Isía lloraba tanto que Ernisa perdía la calma. Era enfermera. Un médico recomendó darle miel con aceite de resina para bajarle la fiebre. Ernisa confió en la sugerencia y le rezó a su papá, que había muerto unos meses atrás, para que no se la llevara.

Miércoles

El teléfono repicó en casa de Ernisa. Era Graciela, su hermana, la directora de la escuela.

–¿Isía sigue enferma? –preguntó Graciela.

–Nada le baja la fiebre –respondió Ernisa.

–Tráela. Tenemos dos pacientes en la escuela con Enfermedad de Chagas. Unos doctores investigan cuántos niños están afectados.

–¿Chagas? No puede ser. Eso no tiene cura.

–Ayer se nos murió un niño de preescolar –dijo Graciela. Comenzó a llorar.

Jueves y viernes

Noya y su equipo se mudaron al IMT. Tomaron muestras de sangre a mil pacientes aquella semana de diciembre de 2007. Estacionaron sus carros día y noche dentro de la universidad, a las puertas del instituto, resguardados por vigilantes. Se turnaban para comer y no interrumpir el procesamiento de las pruebas de ELISA, un método de diagnóstico que permitía identificar si la sangre de cada paciente tenía anticuerpos contra el Trypanosoma cruzi. Si la concentración de anticuerpos superaba 0,230 unidades de absorbancia, el paciente estaba infectado.

Los investigadores dividieron a los pacientes. Grupo 1: asintomáticos. Grupo 2: síntomas leves o moderados. Grupo 3: pacientes muy enfermos, en casa u hospitalizados. Almacenaron la información en una base de datos: nombre y apellido, edad, sexo, diagnóstico, manifestaciones clínicas, hospitalizado o no, lugar de hospitalización. A medida que obtenían resultados, imprimían el diagnóstico de cada paciente en hojas que llevaban un membrete con el logo del instituto y los valores que obtenían en las pruebas.

La doctora Noya trabajó con su esposo, Oscar Noya, médico parasitólogo también; la pediatra Raiza Ruiz-Guevara, la bióloga Zoraida Díaz Bello y el bioanalista Luciano Mauriello. Diagnosticar a todos los pacientes era tan urgente que pasaban las noches en el laboratorio.

La semana siguiente

Detectaron 103 infectados. 77 eran niños y 26 adultos. La infección era leve o moderada en la mitad de los casos. En los demás era grave. Muchos corrían el riesgo de sufrir derrame pericárdico, como el estudiante de preescolar. Nunca habían tratado a tantos pacientes con Chagas al mismo tiempo. Nunca habían identificado un contagio de esa magnitud en el país, menos aún en Caracas. Estaban frente al primer brote oral de Enfermedad de Chagas registrado en Venezuela.

En la primera fase de la infección por vía oral no hay síntomas. El Trypanosoma cruzi se reproduce en el estómago y se disemina por el organismo. El parásito circula libremente; el organismo todavía no dispone de anticuerpos para combatirlo. Se desplaza a través de la sangre, se aloja en los músculos del corazón y lo inflama. Todo puede ocurrir en ocho días.

Un niño diabético que nunca comía del menú escolar apareció libre de Chagas en las pruebas. Reforzó la sospecha de que los pacientes infectados comieron o bebieron algo contaminado que se repartió en la escuela. El desafío era descubrir cómo se contagiaron.

La Escuela Municipal Andrés Bello repartía desayunos, almuerzos y meriendas a 130 estudiantes en 2007. La mayoría cursaba preescolar, primero, segundo y tercer grado. Servían arepas con jamón y queso, sándwiches, avena, pabellón o pasta con carne o pollo, tortas y galletas, acompañados con chicha o jugos de frutas naturales. Cuando sobraban bebidas, se repartían entre los maestros. Todo se preparaba fuera. No había cocina en la escuela.

Para identificar el alimento infectado, Noya y su equipo preguntaron a los pacientes qué habían ingerido. Descartaron las comidas y quedaron las bebidas. No todos habían tomado avena ni chicha. Examinaron la lista de jugos hasta que descubrieron el único que bebieron los 103 contagiados en un desayuno en la escuela: jugo de guayaba. El doctor Noya planteó la hipótesis de que la infección se propagó a través de ese jugo. Si encontraban un chipo en el lugar donde lo prepararon, confirmarían el origen del contagio.

El Ministerio de Salud envió unos inspectores al barrio El Tamarindo, al norte de Caracas. La señora que hizo el jugo vivía en una casa de bloques a medio construir, a unas cuadras del Hospital Vargas. No consiguieron chipos. La doctora Noya le encomendó el segundo intento al investigador del IMT Matías Reyes. Era biólogo con doctorado en Entomología y Ecología en la Facultad de Ciencias de la UCV. Estudiaba el ciclo de vida de los insectos y sus relaciones con los humanos y el medio ambiente. Criaba zancudos, moscas, cucarachas y chipos en la sección de Entomología Médica del IMT. Inauguró el departamento. Diseñó los muebles del laboratorio donde trabajaba y supervisó al carpintero que los instaló, en un módulo detrás del edificio principal del instituto. A veces dormía en el laboratorio para monitorear los experimentos.

En el caso de Chacao, los científicos sembraron la sangre de los pacientes contagiados con Chagas en medios de cultivos para aislar a los parásitos.

El profesor Reyes visitó la casa, vio unos perros y preguntó dónde dormían. Supuso que buscaba un Panstrongylus geniculatus, el chipo más común en Caracas. Le señalaron un rincón. Al lado había un matero. Encontró un chipo vivo debajo del matero que permitía constatar la hipótesis del equipo médico del IMT: el jugo de guayaba había sido el vehículo de la infección. A pocos metros había una ventana sin vidrios, detrás del fregadero de la cocina. La señora que preparó el jugo le contó a Reyes que hirvió las guayabas en la noche y puso la olla frente a la ventana, sin taparla. Había un bombillo encima de la olla.

La dueña de una bodega cercana a la casa donde se preparó el jugo ofreció su negocio como centro de acopio de chipos. Los días siguientes, vecinos del barrio recogieron chipos que encontraban en sus casas con la técnica que les enseñó el doctor Reyes: abrir una caja de fósforos, ponerla sobre el insecto, cerrarla cuando estuviese cubierto, anotar en la caja el día, la hora, el lugar y la información de contacto de la persona que lo capturó, y llevarlo al IMT.

Apenas arrancó el tratamiento de los pacientes, las bases de datos en el instituto comenzaron a crecer. Los investigadores añadían renglones para registrar las pruebas: exámenes de sangre, rayos X, evaluaciones físicas, electrocardiogramas. Tomaban fotos para documentar los efectos de la enfermedad en niños y adultos. En el bioterio, donde se crían animales para experimentación, asignaron un ratón a cada paciente. Llevaban sus nombres. Les inocularon muestras de la sangre infectada. Después de 11 días, les hicieron punciones cardíacas a los ratones. Sembraron la sangre en medios de cultivos y aislaron el parásito. Identificaron dónde estaba la infección en cada paciente y crearon antígenos para desencadenar respuestas inmunitarias. Trataron a los pacientes con Nifurtimox y Benznidazol, los únicos dos medicamentos, viejos y tóxicos, que existen contra la Enfermedad de Chagas.

Daireth Juárez tuvo fiebre, salpullido y dolor en la espalda. Tenía 7 años cuando se contagió. Su corazón se inflamó. Salud Chacao le dio un monitor de ritmo cardíaco (Holter) para registrar la actividad de su corazón por 24 horas. La escuela donaba pilas para los aparatos. Le aplicaron un primer tratamiento de tres meses. Su mamá le mezclaba la medicina con jugo de durazno, de lo contrario era intragable. Tenía náuseas todo el tiempo. Perdió peso. Seis meses después repitieron las pruebas. El parásito todavía estaba activo. El tratamiento volvió a comenzar.

Una década después

Noya y su equipo siguieron la evolución de los pacientes de Chacao durante los años siguientes. Los citaban para el control anual en el IMT y repetían las evaluaciones. Publicaron artículos en revistas científicas nacionales y extranjeras sobre el primer brote oral de Chagas documentado en Venezuela.

Un lunes de marzo de 2016, la doctora Noya recibió una llamada desde el instituto. Estaba en un congreso científico en España. El fin de semana reventaron la puerta del laboratorio de Inmunología a mandarriazos y robaron las siete computadoras que almacenaban la información sobre los pacientes de Chacao. Lo que no había salido en pendrive o por correo electrónico de aquel laboratorio, había desaparecido.

Daireth Juárez tuvo fiebre, salpullido y dolor en la espalda. Tenía 7 años cuando se contagió con Enfermedad de Chagas.

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Los médicos del Instituto de Medicina Tropical han monitoreado a los pacientes de Chacao durante diez años.

Los delincuentes han destruido las puertas del Instituto de Medicina Tropical a mandarriazos.

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El robo de cables afecta las conexiones eléctricas del instituto.

Algunos laboratorios no tienen suministro de agua corriente porque se han robado las tuberías.

El bioterio, donde crían a los animales para experimentación, es la sección más asaltada del Instituto de Medicina Tropical.

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Las instalaciones originales del Instituto de Medicina Tropical han sido intervenidas para reforzar la seguridad.

Asaltaron el IMT 71 veces desde mayo de 2014 hasta abril de 2018. La doctora Noya registra en una base de datos lo que han perdido en cada robo y los números de denuncias ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.

Se han llevado desde microscopios hasta pocetas. El IMT compró puertas de seguridad con los recursos que podría destinar a proyectos de investigación. Unas puertas siguen siendo de madera, como las diseñó Carlos Raúl Villanueva. Otras fueron reemplazadas por rejas y candados. A dos profesores los atracaron en el estacionamiento y les robaron los carros, los celulares, las carteras. Después de dar clases, los científicos llegaban a los laboratorios a las 5:00 de la tarde y trabajaban hasta las 8:00 de la noche. Ahora se van a las 4:00 pm y salen en grupo.

El profesor Reyes un día llegó al laboratorio de Entomología Médica y no estaban las neveras donde guardaba los reactivos. Tampoco la cafetera. Otro día desaparecieron los equipos de investigación de campo: un peachímetro, altímetros, brújulas, GPS, botas. Otro día se llevaron las tuberías de agua corriente. Hasta que arrancaron el cableado eléctrico y el laboratorio quedó sin luz, al igual que las secciones de Biohelmintiasis, Cardiología, el Centro de Análisis de Imágenes Biomédicas Computarizadas y el bioterio. El edificio posterior del IMT no tiene electricidad desde el año pasado.

El primero de mayo de 2018 se quedaron sin Internet. Robaron 120 metros de cables de la Escuela de Medicina Luis Razetti, donde se encuentra el nodo que suministra conexión a 11 dependencias de la UCV, la mayoría dedicadas a la salud: el Instituto de Medicina Tropical, el Instituto Nacional de Higiene, el Instituto Anatómico, el de Inmunología, el Servicio de Oncología, el Decanato de la Facultad de Medicina, la Escuela de Medicina, las facultades de Farmacia y Odontología, el edificio de Trasbordo y la Organización de Bienestar Estudiantil. Durante varias semanas solo hubo conexión desde las 8:00 hasta las 11:00 de la mañana. La UCV se convirtió en una cantera de cobre robado para revender en el mercado negro.

El laboratorio de Entomología Médica se volvió oscuro y caliente. Se llevaron el aparato del aire acondicionado. Como los cambios de luz y temperatura no afectan a los insectos, hay carameleras de vidrio y tobos llenos de mosquitos, chiripas, cucarachas y chipos. En una de ellas están los nietos de los Rhodnius prolixus que crió Pifano. Son cepas puras, útiles para pruebas genéticas. En 2000, el Ministerio del Ambiente calificó la colección biológica de animales vivos en insectarios del IMT como la mejor de Caracas.

Se escucha el aleteo de los bichos mientras un estudiante de posgrado expone ante el profesor Reyes desde su computadora personal. Cargó la batería en casa para que le diera tiempo de mostrar todas las láminas de su tesis. El doctor puede caminar con los ojos cerrados por el laboratorio. Se sabe de memoria el contenido de cada frasco y el avance de cada experimento.

Cuando una empresa solicita certificar la calidad de un insecticida, el laboratorio de Entomología Médica del IMT lo prueba en 200 a 400 cucarachas alimentadas con perrarina que contiene 22% de proteínas. No pueden tener menos que eso. Cuando los insectos para experimentación están débiles, se corre el riesgo de certificar insecticidas de calidad dudosa por errores en la muestra. A veces los investigadores pagan la perrarina de sus bolsillos.

Después de que los delincuentes mataron a cinco de los ocho perros que custodiaban el bioterio, se volvió la sección más asaltada del instituto. Jeferson Muñoz criaba 250 ratones para las pruebas de Chagas y toxoplasmosis allí en 2012. Seis años después, quedan dos ratones para diagnóstico. Un gato gris se asoma por las ventanas de los laboratorios que mantienen alguna actividad. Una vez los ladrones se llevaron -o soltaron- 50 ratones que Jeferson infectó con Trypanosoma cruzi para una investigación. Supone que las jaulas de plástico les parecieron valiosas. Evita imaginar a los 50 ratones sueltos por el monte que conecta al IMT con el Jardín Botánico y el barrio La Charneca, repleto de potenciales infectados de Chagas.

En el laboratorio de al lado, el de Micología, reventaron los estantes donde almacenaban esporas de años de investigación. Como eran hongos altamente contagiosos, los Bomberos y la Brigada de Control de Emergencias del Instituto Nacional de Higiene sellaron el área, la aislaron y la descontaminaron.

El bioterio del IMT no puede mantener a los ratones. En Venezuela no se produce ratarina desde 2017. Es el alimento ideal para cumplir las condiciones de experimentación que estipulan los protocolos científicos internacionales. La capacidad de diagnóstico e investigación del instituto se desploma sin ratones. Ya no hacen la prueba TORCH para comprobar si las mujeres embarazadas tienen toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus, herpes o hepatitis. Solo quedan reactivos para detectar toxoplasmosis y trozos de papel para entregar los resultados escritos a mano. Se acabaron las hojas membretadas y la tinta para imprimirlos.

En junio de 2018, la Organización Panamericana de la Salud reportó picos históricos de contagio de malaria y difteria en Venezuela en 2016 y 2017. Los investigadores del IMT tienen la experiencia y la experticia para liderar una campaña nacional de emergencia que frene la transmisión de estas enfermedades tropicales, opina Rafael Orihuela, director adjunto del IMT por diez años y exministro de Salud.

El presupuesto que la universidad asigna al IMT no alcanza para comprar detergentes y limpiar las áreas comunes. Alumnos y profesores se pusieron guantes quirúrgicos para podar los jardines en 2017. Así celebraron los 70 años de la fundación del instituto.

El Posgrado Nacional de Parasitología cesó actividades en 2017, por primera vez en dos décadas.

El Posgrado Nacional de Parasitología entró en cierre técnico en 2017. No hubo dinero para costear los experimentos que hacen los estudiantes como trabajos de grado, por primera vez en 21 años.

Si en 2018 ocurriera un brote de Chagas como el de Chacao, en el IMT no podrían ver los parásitos con cola y forma de C fuera de los glóbulos rojos. El laboratorio de Inmunología no tiene luz desde el año pasado por el robo de los cables. De los cuatro microscopios que había, robaron tres. Como ya no crían ratones en el bioterio, tendrían que comprarlos en el Instituto Nacional de Higiene, que tampoco tiene ratarina. Once años después, no podrían detectar, diagnosticar y tratar a un centenar de pacientes infectados con la Enfermedad de Chagas en una semana.

Otro investigador emigró. En los pasillos del Instituto de Medicina Tropical, los profesores discuten, dudan, se lamentan. Unos iniciaron trámites para marcharse. Otros confían en que la situación del país cambiará; esperarán unos meses a ver qué pasa. La doctora Noya tiene familia en España. Cada vez que analiza el dilema, concluye lo mismo: “¿Qué voy a hacer en España? Aquí curo gente. Aquí me necesitan. Aquí nací y aquí me quiero morir”.

La odisea de las venezolanas para dar a luz en Brasil por Heloisa Mendonça – El País – 22 de Septiembre 2018

Acorraladas por la situación de colapso de los hospitales en el país que dirige Nicolás Maduro, las mujeres cruzan la frontera con Brasil para tener a sus hijos en el estado de Roraima

Crise na Venezuela
La venezolana Ana Carina Aires, de 23 años, cruzó la frontera para tener la hija en Brasil. DOUGLAS MAGNO

La escalada de la crisis en Venezuela impulsa un tipo particular y aún más dramático de éxodo: el de las embarazadas. Acorraladas por la situación de colapso de los hospitales en el país que dirige Nicolás Maduro, las mujeres cruzan la frontera con Brasil para tener a sus hijos en Roraima. El estado del norte, el menos poblado del país, registraba un promedio de 8.000 partos anuales. En 2017, tras el flujo de los venezolanos, dicha cifra alcanzó los 12.000, lo que supone un aumento del 50%.

 

A sus 42 semanas de gestación, la venezolana Verónica González, de 17 años, caminaba, un sábado de agosto, por el aparcamiento de la maternidad de Boa Vista —la única de todo el estado— por recomendación del médico. “Me han pedido dos horas para decidir si inducirán mi parto, ya que mi embarazo está muy avanzado”, explica la joven al lado de su padre. A pesar de estar ansiosa por el nacimiento de Saymar, su primera hija, la adolescente finalmente respira aliviada. Los últimos días, González inició una carrera contra reloj para conseguir dar a luz en Brasil.

La venezolana Andrea Rodriguez, de 20 años, atraviesa la frontera brasileña para hacer exámenes médicos.
La venezolana Andrea Rodriguez, de 20 años, atraviesa la frontera brasileña para hacer exámenes médicos. DOUGLAS MAGNO

Las embarazadas venezolanas también optan por cruzar la frontera para escapar de la alta mortalidad infantil del país vecino, que ya en 2016 aumentó un 30,12% con respecto a 2015 —en números brutos fueron 11.466 muertes de niños y niñas de menos de un año—, según los datos oficiales más recientes. “Aun a malas, podría haber tenido a mi hija en Venezuela, pero sería imposible mantenerla viva en esas condiciones sin los alimentos ni los medicamentos necesarios. Le he dicho a mi marido que me vendría a Brasil aunque él no quisiera”, explica Ana Carina Aires, de 23 años, mientras amamanta a la pequeña Ricarlys, de tan solo dos meses, en un albergue para refugiados venezolanos en Boa Vista. Ella salió de Valencia, en el norte de Venezuela, cuando estaba de siete meses. “Para llegar hasta aquí he tenido que vender lo único que había conseguido ahorrar para mi hija: cuatro latas de leche en polvo”, cuenta Ana, que comparte, junto con su marido, una casa en el albergue con otra pareja que tiene un bebé de diez meses.

Mientras las historias como las de Verónica y Ana son cada vez más comunes, la maternidad Nossa Senhora de Nazaré ve cómo el número de embarazadas venezolanas crece exponencialmente y sobrecarga los servicios médicos de este estado. “Hoy, de cada diez partos en la maternidad, cuatro son de venezolanas. Hemos sido el único estado en Brasil en el que la natalidad ha aumentado, algo que está totalmente relacionado con la llegada de tantas madres venezolanas que cruzan la frontera”, afirma Daniela Souza, coordinadora de vigilancia en salud de Roraima. “Necesitamos un hospital de campaña aquí en la capital para poder atender a todo el mundo”, dice Souza, aludiendo al aumento de los partos.

“Hoy, de cada diez partos en la maternidad, cuatro son de venezolanas. Hemos sido el único estado en Brasil en la natalidad ha aumentado”

DANIELA SOUZA, COORDINADORA DE VIGILANCIA EN SALUD DE RORAIMA

Con la escalada de la crisis de Venezuela, algunas embarazadas que viven en ciudades cerca de la frontera también acaban siendo derivadas en situaciones de emergencia a la maternidad de Roraima, lo que compromete aún más la capacidad del hospital. La venezolana Rosangela Hernández, de 30 años, vecina de Santa Elena de Uairén, casi en la frontera, fue trasladada a Boa Vista apresuradamente en ambulancia tras presentar fuertes dolores y una hemorragia cuando solo tenía cinco meses de gestación. “En Santa Elena, que está a más de 200 kilómetros, me dijeron que lo mío era grave, pero que no tenían ningún quirófano preparado ni ninguna sala de cuidados intensivos. Estaba embarazada de gemelos y llegaron a decirme que los había perdido a los dos. Gracias a Dios, una de mis hijas sobrevivió”, cuenta la venezolana.

En la pequeña ciudad fronteriza de Pacaraima, de tan solo 12.000 habitantes, los servicios públicos están aún más asfixiados. Allí, el número de consultas médicas a venezolanos ya supera las realizadas a brasileños. “Actualmente, el 70% de los pacientes son venezolanos”, explica Mayara Suzane, en el único hospital local.

Veronica González viajó 26 horas de autobuses deCaracas hasta Pacaraima para dar a luz en Brasil.
Veronica González viajó 26 horas de autobuses de Caracas hasta Pacaraima para dar a luz en Brasil. DOUGLAS MAGNO
Desde que se quedó embarazada, cruzar la frontera de Pacaraima se ha convertido en una rutina para la venezolana Andrea Rodríguez, de 20 años. Vecina de Santa Elena, la joven ya no consigue encontrar medicamentos en su ciudad. Ahora, en su 36 semana de embarazo y a punto de dar a luz a Jesús André, esta venezolana decidió ir al Centro de Acogida administrado por el Ejército brasileño en la ciudad para solicitar un permiso de permanencia temporal de 60 días en el país. El plan de Rodríguez es viajar, durante los próximos días, a Boa Vista, para tener a su hijo en la maternidad de la capital. “Teniendo él la nacionalidad, es más fácil que yo consiga mis papeles en Brasil”, confía.

La condena a muerte de los pacientes de sida en Venezuela por Florantonia Singer – El País – 7 de Septiembre 2018

Se estima que 150.000 venezolanos tienen VIH. La falta de antirretrovirales, sumada a la grave crisis que sufre el país, empuja a los enfermos a emigrar

Un paciente recibe cuidados en una clínica venezolana.
Un paciente recibe cuidados en una clínica venezolana. AFP
En diciembre de 2017, Leonard Delgado recibió el diagnóstico de VIH positivo y la receta de antirretrovirales que debe tomar en medio de la peor crisis de abastecimiento de estos fármacos en Venezuela. Con el resultado también le dieron una indicación tácita de que debía irse del país. A los dos meses de iniciar su tratamiento, la medicina que debe de tomar de por vida se acabó. Este mes emigrará a México para poder tratar su enfermedad. Contactó con una ONG en Querétero a través de la cual podrá obtener los medicamentos y realizar de forma gratuita los exámenes de CD4 y de carga viral, que deben hacerse cada seis meses para medir la resistencia del virus en la sangre, pero que hace dos años dejaron de hacerse en el sistema público venezolano.

“Quedarme en Venezuela es morirme de sida. Yo no me quiero ir porque aquí tengo trabajo, todavía gano bien, quiero a mi país, pero ahora solo pienso en mi salud y por eso me voy. Tengo un amigo que se fue en marzo y ya tiene tratamiento y sé de otros que se han ido a Perú y Chile por esta situación y allá están mejor”, cuenta este hombre de 31 años desde la recepción del Servicio de Infectología del Hospital General del Oeste (HGO), una planta de aspecto abandonado en el que se acumulan camas viejas y equipos averiados y donde unos 1.500 pacientes acuden a consulta.

La grave crisis humanitaria que se vive en Venezuela ha potenciado un enorme éxodo que las Naciones Unidas ya ha comparado con el que la guerra de Siria empuja en el Mediterráneo. Según los datos de la agencia un total de 2,3 millones de venezolanos han huido del país desde 2014, dirigiéndose principalmente a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil. La grave situación económica y el desabastecimiento de alimentos y de medicinas, que en el caso de los antirretrovirales llegó a ser total en abril pasado, expulsa a los venezolanos a otros países, aunque el Gobierno de Nicolás Maduro ha insistido en negar la situación y el propio mandatario ha dicho que los que emigran se van engañados por los medios de comunicación.

Situación de los ochenta

Carlos Pérez Pérez, jefe del Servicio de Infectología del HGO, señala que se atraviesa la peor crisis en el área y en particular en esta patología. El médico administra un grupo de whatsapp con sus pacientes donde la angustia es un mensaje recurrente. Cada día hay quien pregunta por un fármaco o por la receta de un brebaje del árbol de guasimo -usado por médicos en Brasil para fortalecer el sistema inmunológico de estos pacientes-, un recurso del que se ha valido el especialista como tratamiento complementario. La situación regresa a los pacientes a los años ochenta, cuando comenzó la epidemia los antirretrovirales no se habían establecido en el protocolo contra la enfermedad y los pacientes se trataban el sida con remedios caseros.

Pasillo de un centro hospitalario venezolano.
Pasillo de un centro hospitalario venezolano. AFP

“Cada semana se me mueren dos pacientes. Están llegando ya en fase de sida y esos casos de recién diagnosticados están muy inmunosuprimidos. Esto ha incidido en un aumento significativo de las muertes por VIH. Estos meses hemos tratado la crisis, discriminando entre aquellos pacientes que están mejor, repartiendo dosis para una semana de tratamiento, usando los fármacos que van dejando los pacientes fallecen o recetando el esquema incompleto, aunque estamos conscientes de que eso favorece la aparición de VIH resistente. La situación ha sido tan grave que yo he recomendado a los pacientes emigrar o, si tienen la posibilidad de que se los traigan de afuera que lo hagan, pero eso es algo insostenible para muchas familias”, dice Pérez, que desde hace 20 años trata a pacientes con VIH.

Luis Meneses emigró hace siete meses Colombia. Es activista por los derechos de la comunidad LGBTI y desde hace dos meses trabaja con su fundación, Fuvadis, para apoyar a los venezolanos con VIH que han emigrado a ese país, donde es difícil ingresar al sistema de salud. En dos meses ha registrado a 35 seropositivos en Barranquilla, donde está instalado. Les ayuda a insertarse en el sistema sanitario colombiano y les consigue donaciones de medicinas, suplementos alimenticios y atención. El plan es elaborar una base de datos en el resto de los departamentos colombianos. En poco tiempo también han contabilizado muertes. “Esta semana lamentablemente falleció uno de los pacientes que estaba en nuestro registro. Pasó cuatro meses sin antirretrovirales en Venezuela y acá todavía no se los habíamos conseguido. En agosto tengo el reporte de otros cuatro casos de venezolanos con VIH fallecidos en Colombia”.

En el consultorio de Pérez no hay diplomas colgados. Un cartel escrito a mano muestra su mayor preocupación: “Sin medicamentos para el VIH todos mis pacientes tienen sentencia de muerte”, indica el letrero pegado detrás de su escritorio. La falta de reactivos para pruebas de despistaje y de control hacen que solo se pueda brindar una atención presuntiva [aproximada] del paciente. Los diagnósticos se están haciendo muy tarde cuando el paciente ya requiere ingresar a una emergencia, añade. Tratar otras enfermedades en estos pacientes, como tuberculosis, citomegalovirus y neumonía, también es una tarea cuesta arriba en hospitales prácticamente inoperativos. “Y cada vez quedamos menos infectólogos en el país”, remata.

Un año sin comprar fármacos

En Venezuela se calcula que hay 150.000 pacientes con VIH, de los cuales solo 73.000 están inscritos para recibir tratamiento a través del Ministerio de Salud. Esta última cifra se redujo en 10.000 con respecto al año pasado entre los fallecidos y las personas que han emigrado, asegura Eduardo Franco, secretario general de la Red Gente Positiva, que agrupa a las personas con la enfermedad. Se trata de una estimación a ciegas porque el Gobierno no publica información epidemiológica desde hace años y este 2018 el despacho de salud eliminó su portal web.

“Tenemos más de seis meses con una escasez total, el Gobierno no ha comprado nada y tampoco hay noticias de que vaya a comprar. Muchos pacientes con VIH y con otras patologías crónicas se han ido para poder salvarse en países como México, Brasil, Argentina, Chile y Perú, donde los sistemas de salud tienen mayores facilidades de acceso, pero esta carga da problemas a esos Estados y por eso es parte de la emergencia migratoria que hay. Muchos otros se han muerto en el camino”, dice Franco.

La presión de las ONG ha hecho que desde la Organización Panamericana de la Salud se haya enviado un lote de antirretrovirales que sumado a otras donaciones han paliado los tratamientos de algunos, pero no alcanzan para todos. El Gobierno venezolano cumple este septiembre un año sin hacer las compras regulares de antirretrovirales para dotar el Programa Nacional de VIH-Sida.

Con las muertes de pacientes, que Franco calcula en 5.000 en lo que va de año, crece también otra cifra, la de los nuevos infectados, que superan los 11.000 al año y van en aumento, advierte. “Tememos un repunte entre los jóvenes y también en adultos mayores, porque no hay campañas de prevención y en medio de esta crisis es muy costoso adquirir condones”, agrega el activista.

El punto cero de la escalada internacional de la crisis venezolana – Blog Festina Lente – 19 de Agosto 2018

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Hay tres hechos en el escenario marítimo venezolano que están marcando el inicio de la escalada de la crisis en el país. Estos son los anuncios de la visita al país y aguas adyacentes de buques hospitales chino[1] y estadounidense[2] para mitigar los padecimientos que están sufriendo los venezolanos en Colombia y en Venezuela y la denuncia del incremento de la ‘piratería’ en el área[3]. Estos tres hechos se enmarcan en la peor crisis política que ha vivido el país en toda su historia y la más grave situación humanitaria que ha tenido que encarar los países que conforman el hemisferio Occidental. La novedad de estos hechos es la presencia en el mar Caribe y aguas venezolanas de buques oficiales chinos.

La última vez que Venezuela tuvo la visita de buques de guerra de potencias mundiales aliadas fue en el año 2013. En ese año una fuerza de tarea naval rusa visitó el país y los buques ejecutaron ejercicios aeronavales con las fuerzas venezolanas. Dos años antes el Buque Escuela “Simón Bolívar” visitó San Petersburgo. Con respecto a los chinos una fuerza naval visitó Argentina y Brasil en el año 2013 lo cual indicaba un sensible aumento de la capacidad de ese país de extender su capacidad de operaciones navales a sus antípodas desde el punto de vista geográfico. Pero si el problema ruso ha sido la capacidad logística para China este problema es aún más serio desde el mismo momento en que no dispone de facilidades más allá de su esfera de influencia geográfica[4].

El conocimiento de esta limitación ha hecho que la presencia naval rusa en el mar Caribe sea limitada eventualmente y circunscrita al despliegue de sus submarinos estratégicos. Ahora la participación inicial de buques hospitales indica un replanteamiento del juego estratégico que se está gestando en el área. Por ello vamos examinar la naturaleza de la diplomacia naval en el mundo de hoy, la contextualización de la diplomacia naval en la crisis venezolana y la consideración de las potencialidades de una escalada para determinar su intensidad y su duración. El objetivo final es valorar la posibilidad de la ayuda internacional en caso de que la sociedad venezolana, más allá de la acción de la tiranía y de la colaboración de falsos opositores.

La diplomacia naval en el mundo de hoy.

La diplomacia naval es el empleo de la fuerza para la coacción, la construcción de alianzas y la asistencia marítima. La coacción implica la ejecución de acciones punitivas, el aprovechamiento de circunstancias a partir de la ocurrencia de un acontecimiento confuso, la demostración de la voluntad de actuar en un escenario dado y la expresión para mostrar amistad o enemistad en una circunstancia determinada en paz o guerra. La paz y la guerra son dos aspectos que requieren una particular consideración porque la naturaleza actual de la guerra nos indica que hay un solapamiento entre lo que se entiende jurídicamente o formalmente como guerra y como paz. Es decir, si la guerra está prohibida según el derecho internacional todos los actos violentos que tanto agresor como agredido no consideren como guerra no lo serán aunque ocurran en un escenario dado.

Dentro de esta perspectiva podemos afirmar, desde el punto de vista político,  que hay una guerra que está aconteciendo al margen de las formalidades establecidas en la Carta de las Naciones Unidas y el plano donde ella ocurre en el mar, como ha ocurrido desde el Tratado de Tordesillas hasta el presente, ha sido el Alta Mar (AM). ¿Por qué el AM? Porque es un espacio aún no codificado (o normativizado), es decir, un espacio libre donde hay mínimas limitaciones para la acción de los Estados vigente desde el Tratado de Paz de Westfalia en el año 1648.

En este contexto la diplomacia naval, es la forma de acción que es más o menos visible y efectiva y puede ejecutarse dentro de un marco legal o donde no existen normas que restrinjan la acción política. Otra de las formas en que se manifiesta la diplomacia naval es a través de la acción policial en el mar (guardacostas) desde el mismo momento que se reconoce la existencia de un conjunto de crímenes internacionales cuya obligación de reprimirlos ha pasado a ser parte de las normas de ius cogens. En ellas se incluye además de la piratería, el narcotráfico y el terrorismo desde el mismo momento que el tipo de acciones punitivas son puntuales[5]. Con esta contextualización podemos ver ahora cómo se aplica esta forma de acción a la crisis venezolana.

La contextualización de la diplomacia naval en función de la crisis venezolana.

Como indicamos en la introducción, hay tres hechos que están comenzando a marcar la agenda marítima en el mar Caribe: la presencia de buques hospitales estadounidense y chino y las denuncias de ‘piratería’ en el área. Veamos las motivaciones que generan estos tres hechos.

La presencia de un buque hospital estadounidense según el secretario de defensa de EE.UU en las costas colombianas es un acto unilateral realizado para ayudar a contener la amenaza que representan los refugiados venezolanos que están sobrecargando el sistema de salud colombiano[6]. Esta acción, misión humanitaria, va a constituir la primera acción militar estadounidense originada por la crisis venezolana integrándose a la ayuda que ya están ejecutando otros países como los cascos blancos argentinos. Y su objeto es negar el argumento de la tiranía venezolana de la posibilidad de una intervención militar estadounidense en la región.

Esta acción humanitaria anunciada por el secretario de defensa estadounidense al finalizar su gira en Suramérica (Brasil, Argentina y Chile), al parecer, constituye la punta del iceberg de otras medidas a ser instrumentadas una vez que los conductores de la tiranía en Venezuela decidieron instrumentar un conjunto de medidas que en la práctica significaran la estatización total de la economía y el agravamiento de la crisis político-social del país. Todo ello frente a una situación regional signada por la ocurrencia de una potencial crisis política en Brasil, la delicada situación política interna colombiana y el conjunto de medidas políticas internacionales que instrumentará en nuevo gobierno mexicano que pudiesen aligerar la presión que se ejerce sobre Venezuela. Dentro de este marco se circunscribe la presencia china.

Las coordinaciones para la llegada de un buque hospital chino a Venezuela “fueron ordenadas” por la clase dominante en Venezuela y están siendo organizadas por la Fuerza Armada Nacional en función de un pedido realizado por la tiranía[7]. La fecha de arribo de este buque no está establecida, pero en la actualidad se encuentra en el Golfo de México. Probablemente arribará a Venezuela en septiembre para hacerlo coincidir con las previstas maniobras combinadas en conjunto con Rusia, China y Cuba anunciadas unas semanas atrás. El objeto de su visita es mitigar la “grave crisis en su sistema de salud por la escasez de medicinas e insumos médicos” a pesar de que los agentes de la tiranía han negado “que el problema revista tal gravedad”. Demás está decir, que con la presencia cubana, nuestro país es objeto de una intervención militar extranjera consentida desde el seno mismo de la propia tiranía; y la presencia de grupos irregulares colombianos catalogados de narcoterroristas así como la irradiación de problemas transfronterizos como la delincuencia en tierra y mar así como el narcotráfico han creado las condiciones de posibilidad para las diplomacia naval punitiva mediante la ejecución de acciones policiales en tierra y en mar. De ahí las declaraciones recientes de personeros de la tiranía[8]. Aquí se enmarca el tercer hecho de nuestra línea de argumentación.

Las denuncias realizadas por diarios británicos y estadounidenses producto de acciones justificativas provenientes de Trinidad y Tobago son un modo de preparar a la opinión pública acerca de una situación conflictiva similar a la que se vive en Somalia, es decir, el colapso de un Estado y la fragmentación del poder político. La diferencia entre Somalia y Venezuela en este caso es la alta disponibilidad de facilidades logísticas por parte de Occidente a diferencia de Rusia, Cuba y China.

Sin embargo, a pesar de que el foco de atención es la ‘piratería’, es de mencionar que este fenómeno sólo ocurre desde la perspectiva formal en aguas nacionales de un Estado ribereño y de acuerdo con un protocolo reconocido internacionalmente. Esto nos lleva a consideraciones geográficas y de los blancos objetos de delitos. Somalia, país no petrolero, es un enclave geográfico que permite el control del tráfico marítimo (petrolero) al canal de Suez y su eventual perturbación y no es el caso venezolano. El foco de atención anglosajón ha sido el ataque a embarcaciones menores y/o deportivas y así como este problema ha existido, también muchas de estas embarcaciones han sido interceptadas en el pasado reciente por traficar drogas ilícitas y en la década de los años sesenta, por transportar armas y combatientes. Por lo que esta justificación que a todas luces es para advertir a los grupos delincuenciales que operan en Venezuela y Colombia potencialmente indica el anuncio de una escalada. Esto nos lleva al último aspecto de nuestra línea discursiva.

Las potencialidades de una escalada de conflicto en la región.  

Como ya hemos estado indicando van a confluir en las próximas semanas dos buques hospitales cuya presencia es netamente militar, con unos anuncios de huelga general a partir del 21AGO, unos anuncios, por parte de personeros de la tiranía, de que hay que llevar el conflicto a Colombia, unas maniobras combinadas en Venezuela donde participaran fuerzas cubanas, rusas y chinas y, unas denuncias de incrementos de delitos en el mar que justifican una mayor presencia naval. El escenario que se prefigura es similar al de Kosovo en 1998 donde se va a producir un proceso de negociación que pudiera forzar la aceleración de una transición en la medida en que la sociedad haga la presión suficiente para que ello acaezca. El problema es la presencia de grupos irregulares en Colombia (ejército de liberación nacional, ELN, y fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, FARC)  y paramilitares (colectivos) en Venezuela que aparentemente están fuera de control de los principales actores políticos. Por lo que el marco militar para la ejecución de acciones humanitarias es para evitar, presumiblemente, la ocurrencia de situaciones similares a la del USS “Maine” por parte de esos grupos. La posibilidad de ocurrencia de un hecho de esa naturaleza es mayor después del incidente ocurrido el 04AGO en la Avenida “Bolívar” que ha sido catalogado como atentado, pero con un velo de dudas que han oscurecido la acción en sí misma.

Sin embargo, la huelga general convocada por diferentes grupos sociales y políticos venezolanos a partir del 21AGO después del anuncio de medidas económicas por parte de la tiranía significa una aceleración del tiempo político debido a la presión que está sufriendo la población y la imposición un proyecto político fracasado a pesar de la incapacidad para hacerlo. Esta última afirmación se constata por la expresión “si la patria no es de nosotros no va a ser de nadie”. Esta incapacidad indica que los conductores de la tiranía han considerado la posibilidad de generar un mayor grado de inestabilidad social y política para asegurar su permanencia en el poder. Pero ellos sólo pueden resistir un caos generado por ellos mismos, no podrían resistir un Enjambre[9]. Esta realidad nos coloca en los escenarios construidos en dos reflexiones realizada años atrás, es decir, Operación Escorpión I y II[10]. De forma sintética en ‘I’ se señala que la crisis internacional se puede generar dentro del triángulo Venezuela-Cuba-Colombia y la puede generar la tiranía venezolana si se siente acorralada como creemos está ahora, y en ‘II’ se señala la posibilidad de ocurrencia de una crisis similar a la cubana de 1962, pero, ahora, con un resultado favorable a los venezolanos. En todo caso, como ya indicamos en, LA CRISIS VENEZOLANA Y LA RESTITUCIÓN DE LA PAZ Y SEGURIDAD REGIONAL[11],

“Los venezolanos hemos caído y nos hemos levantado desde el año 2002, sólo falta ahora tejer desde abajo los nuevos fundamentos para la acción política que creen las condiciones para la restitución del orden quebrado y colocar, de una vez, a un lado a sumisos y colaboradores porque el escenario que se presenta, a pesar de su dureza es favorable”.

Sólo la propia acción de los venezolanos es la que puede realmente activar los mecanismos de ayuda internacional.

[1] Ver al respecto: “Buque hospital chino realizará operación en Venezuela”. Caracas. El Universal. [Documento en Línea]. Disponible:http://www.eluniversal.com/politica/14957/buque-hospital-chino-realizara-operacion-en-venezuela [Consulta: 18AGO2018]

[2] ROSENBERG, C. (2018). “U.S. Navy hospital ship to comfort Venezuelan migrants”.Bogotá. Miami Herald. [Documento en Línea]. Disponible: https://www.miamiherald.com/latest-news/article216866215.html [Consulta:18AGGO2018].

[3] Ver al respecto: FAIOLA, A. (2018). “‘They be pirates’. An old scourge is reappearing in the Caribbean”. Los Cedros. Washington Post [Documento en Línea]. Disponible:https://www.washingtonpost.com/graphics/2018/world/pirates-return-to-the-caribbean/?noredirect=on&utm_term=.27bbdafe2ec0  [Consulta: 18AGO2018], FREEMAN, C. (2018).“Piracy returns to Caribbean as Venezuela turmoil spurs rise in attacks on yachts”. Londres. The Telegraph. [Documento en Línea]. Disponible:https://www.telegraph.co.uk/news/2018/05/23/venezuela-turmoil-spurs-rise-attacks-yachts-piracy-returns-caribbean/  [Consulta: 18AGO2018] y ROBINSON, J. (2018). “The new pirates of the Caribbean: Surge in violence ‘worthy of the 17th century’ in the seas off Venezuela amid fears ‘free-for-all’ robbery, smuggling and kidnapping crime wave will lead to East Africa-style cargo ship hijackings”.  Londres. The Daily Mail. [Documento en Línea]. Disponible:http://www.dailymail.co.uk/news/article-6055899/The-new-pirates-Caribbean-Surge-violence-worthy-17th-century-Venezuela.html [Consulta:18AGO2018]

[4] Ver al respecto: Blanco (2013). “IMPLICACIONES ESTRATÉGICAS DE LA DIPLOMACIA NAVAL RUSA EN VENEZUELA”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2013/10/implicaciones-estrategicas-de-la.html

[5] Sobre estos temas ver mi trabajo anterior relacionado con la diplomacia naval rusa en Venezuela y la serie relativa a la diplomacia naval 1935-1942 enwww.edgareblancocarrero.blogspot.com .

[6] El buque previsto es el USS “Confort” que cuenta con 1000 camas, puede portar 1200 médicos y conducir intervenciones quirúrgicas a doce personas simultáneamente. Al parecer en los actuales momentos se encuentra en Norfolk.

[7] El buque designado es el “He Ping Fang Zhou” clasificado como transporte de medicamentos que debe tener más o menos las mismas capacidades que el buque estadounidense, sin la misma disponibilidad operacional. Según marinetraffic este buque se encuentra según el reporte de hace cuatro días en el Golfo de México. Ver al respecto: [Documento en Línea]. Disponible:https://www.marinetraffic.com/es/ais/details/ships/shipid:5630691/imo:4908470/mmsi:412000866/vessel:HE%20PING%20FANG%20ZHOU

[8] Ver al respecto: El Ciudadano – Agosto 17, 2016 – Parte 1 – Editorial https://www.youtube.com/watch?v=_5MVDHi4bKA&list=LLyzNEGkXRE8FPfEAjbtgf0g&index=312

[9] Sobre este tema ver: “CAOS, ORDEN Y ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE”. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/06/caos-orden-y-estrategia-del-enjambre.html

[10] Ver al respecto: “OPERACIÓN ESCORPIÓN: LA CRISIS DE LA CORBETA “CALDAS” EN UNA VISIÓN PROSPECTIVA”. [Documento en Línea]. Disponible:http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/07/operacion-escorpion-la-crisis-de-la.html y “OPERACIÓN ESCORPIÓN II. TALASOCRACIA VS. EPIROCRACIA: ¿LAS DOS CARAS DE LA GUERRA CIVIL GLOBAL?”. [Documento en Línea]. Disponible:http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/10/talasocracia-vs-epirocracia-las-dos.html

[11] Ver al respecto: LA CRISIS VENEZOLANA Y LA RESTITUCIÓN DE LA PAZ Y SEGURIDAD REGIONAL. [Documento en Línea]. Disponible:http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/01/la-crisis-venezolana-y-la-restitucion.html

Venezuela, 30 protestas diarias por Florantonia Singer – El País – 18 de Julio 2018

La conflictividad de baja intensidad marca la vida cotidiana de los venezolanos frente a la virulencia del pasado. En lo que va de 2018 se han contabilizado más de 5.000 manifestaciones, el 80% de ellas para exigir derechos sociales como comida, agua y salarios dignos

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Este miércoles Caracas fue un hervidero de descontento. Los pensionistas protestaron frente a las agencias bancarias en reclamo porque recibieron su remuneración incompleta por la escasez de billetes. La molestia de los ancianos se sumó a los de vecinos que trancaron las calles por las fallas en el suministro de agua en La Vega, El Paraíso y la avenida Andrés Bello. Investigadores del IVIC, trabajadores de las empresas estatales de electricidad y telecomunicaciones y de los hospitales también salieron en otros siete puntos de la ciudad para exigir salarios dignos. Por lo menos 15 focos complicaron la rutina de la capital venezolana, donde las protestas se cruzan de una calle a otra.

En los últimos meses la conflictividad se ha multiplicado en todo el país hasta alcanzar una cifra récord: en el primer semestre de 2018 se contabilizaron 5.315 protestas, un número que supera las 4.930 registradas en el mismo período del convulso 2017, cuando el país se encendió en marchas contra los ataques del Supremo, adosado al gobierno de Nicolás Maduro, a la opositora Asamblea Nacional.

“El año pasado fue el de más protestas, hubo un poco más de 9.000, pero este 2018 podría romper ese récord tal como vamos en el primer semestre. Cada día se producen 30 protestas en Venezuela y 8 de cada 10 tienen que ver con derechos sociales. Aumento de los precios, escasez y desabastecimiento de alimentos, crisis de los servicios y del sistema de salud y ahora los bajos salarios son los principales motivos.

Hemos visto a enfermos crónicos como los pacientes con párkinson que han tenido que salir a la calle a exigir medicinas. Esto habla de un colapso del Estado y de una posición indolente del gobierno frente a la situación de los venezolanos”, explica Marco Antonio Ponce, coordinador del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que monitorea el malestar del país desde 2011.

Ponce señala que el panorama que se vive en Venezuela es el de una emergencia humanitaria compleja, distinto en sus detonantes al de una crisis humanitaria. “Acá no hemos pasado por un desastre natural o una guerra, sino que las decisiones políticas son las que han llevado a esta situación que va a empeorar porque no vemos que de parte de los responsables haya intención de hacer correctivos.

Que una y otra vez los vecinos, los enfermos y los trabajadores salgan a protestar indica que el gobierno es incapaz de darles respuestas, porque solo está enfocado en mantenerse en el poder. El índice es tan alto porque el Estado no responde y la protesta es la herramienta histórica de lucha que han tenido los pueblos para conquistar derechos. A esta altura de la ruptura democrática, la gente no tiene otra opción”, añade el activista de derechos humanos.

Junio, el primer mes de la reelección de Maduro en un proceso viciado y con la abstención más alta de la historia del país, es también el de mayor índice de protestas con 1.112 manifestaciones registradas por el observatorio en todo el país. Caracas y los estados Lara, Anzoátegui, Mérida y Bolívar, este último fuertemente afectado por epidemias, la escasez y la inflación, concentran el mayor descontento.

En 2017, luego de la intensa jornada de manifestaciones políticas, que quedó ahogada con la fraudulenta elección de la Asamblea Constituyente, que se ha alzado como un parlamento paralelo a Maduro, el liderazgo político opositor perdió la convocatoria de la lucha en la calle. “El venezolano está muy desamparado. Hay un Estado que no responde y los partidos de oposición no hay podido hacer ningún tipo de conducción política del descontento ni ha acompañado a la gente en sus exigencias democráticas”.

En su opinión, sin embargo, la oposición venezolana, extraviada desde el año pasado por las fracturas entre los distintos movimientos que la conforman, todavía podría capitalizar el descontento social y hacer de las manifestaciones atomizadas que ocurren a diario una gran protesta nacional.

En cinco años de creciente conflictividad, el gobierno de Maduro ha ganado músculo para la contención de sus efectos. La consolidación de un aparato represivo que involucra a cuerpos policiales y grupos parapoliciales afines, que el año pasado dejaron 157 muertes en manifestaciones, y la implementación de estrategias como las que ha usado con sindicatos, como la instalación de mesas de diálogo con uno de los grupos en conflicto, para ganar tiempo, dividir y desgastar la lucha del colectivo, explica Ponce. “Ahora están usando cajas Clap de comida para intentar bajar la tensión como hicieron con las enfermeras el primer día de su huelga”.

Los seis meses de protestas han dejado 12 personas asesinadas, de ellas 3 eran mujeres y 2 eran menores de edad. El 75% de las muertes ocurrió en protestas por alimentos. 11 personas fueron asesinadas por heridas de bala y una de las víctimas con un objeto contundente. Familiares y testigos denuncian a funcionarios del Estado como responsables de cinco de las muertes y a civiles armados como responsables de las otras siete. Además, se registraron 226 saqueos o intentos de saqueo en todo el país.

El registro del observatorio llega hasta final de junio, por eso entre estos casos no se cuenta el de Evelio Rodríguez Robles, de 13 años de edad, asesinado de un disparo la noche de este lunes en San Félix, al sur de Venezuela, durante una protesta por falta de luz y agua en la comunidad, disuadida por la policía regional. A su familia el gobierno le había prometido hace dos años una vivienda en mejores condiciones, reportaron periodistas en la zona.

“El gobierno sigue adelante con sus decisiones políticas y toda Venezuela va para otro lado. Están en su dinámica de atornillarse y dar cuotas de poder, mientras el venezolano común está exigiendo sus derechos y tratando de sobrevivir. Al gobierno la criminalización y judicialización de la protesta se les ha convertido en un búmeran, porque los números indican que la gente no ha dejado las calles y que ahí va a seguir”.

Falleció hermana de Sergio Novelli por falta de medicinas – El Nacional – 18 de Julio 2018

1531934392683.jpgEl periodista indicó que Joanna tenía 10 días sin tomar el medicamento que necesitaba

El periodista venezolano Sergio Novelli anunció este miércoles el fallecimiento de su hermana debido a la falta de medicamentos que existe en Venezuela.

“Hoy le tocó a mi familia. Mi hermanita Joanna se fue con Dios. Él sabe la razón y el porqué. Y eso no lo discuto. Pero lamentablemente, la escasez de medicinas en Venezuela contribuyó en que eso ocurriera”, escribió Novelli en su cuenta de Twitter. 

Indicó que Joanna tenía 10 días sin tomar el anticonvulsivo que necesitaba. 

“Estaba por llegarle una nueva dosis, pero fue tarde. Lamentablemente desde la distancia es poco lo que pueda hacer. No podré ir al país, pues no sé si después pueda volver a salir”, expresó. 

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