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La odisea de las venezolanas para dar a luz en Brasil por Heloisa Mendonça – El País – 22 de Septiembre 2018

Acorraladas por la situación de colapso de los hospitales en el país que dirige Nicolás Maduro, las mujeres cruzan la frontera con Brasil para tener a sus hijos en el estado de Roraima

Crise na Venezuela
La venezolana Ana Carina Aires, de 23 años, cruzó la frontera para tener la hija en Brasil. DOUGLAS MAGNO

La escalada de la crisis en Venezuela impulsa un tipo particular y aún más dramático de éxodo: el de las embarazadas. Acorraladas por la situación de colapso de los hospitales en el país que dirige Nicolás Maduro, las mujeres cruzan la frontera con Brasil para tener a sus hijos en Roraima. El estado del norte, el menos poblado del país, registraba un promedio de 8.000 partos anuales. En 2017, tras el flujo de los venezolanos, dicha cifra alcanzó los 12.000, lo que supone un aumento del 50%.

 

A sus 42 semanas de gestación, la venezolana Verónica González, de 17 años, caminaba, un sábado de agosto, por el aparcamiento de la maternidad de Boa Vista —la única de todo el estado— por recomendación del médico. “Me han pedido dos horas para decidir si inducirán mi parto, ya que mi embarazo está muy avanzado”, explica la joven al lado de su padre. A pesar de estar ansiosa por el nacimiento de Saymar, su primera hija, la adolescente finalmente respira aliviada. Los últimos días, González inició una carrera contra reloj para conseguir dar a luz en Brasil.

La venezolana Andrea Rodriguez, de 20 años, atraviesa la frontera brasileña para hacer exámenes médicos.
La venezolana Andrea Rodriguez, de 20 años, atraviesa la frontera brasileña para hacer exámenes médicos. DOUGLAS MAGNO

Las embarazadas venezolanas también optan por cruzar la frontera para escapar de la alta mortalidad infantil del país vecino, que ya en 2016 aumentó un 30,12% con respecto a 2015 —en números brutos fueron 11.466 muertes de niños y niñas de menos de un año—, según los datos oficiales más recientes. “Aun a malas, podría haber tenido a mi hija en Venezuela, pero sería imposible mantenerla viva en esas condiciones sin los alimentos ni los medicamentos necesarios. Le he dicho a mi marido que me vendría a Brasil aunque él no quisiera”, explica Ana Carina Aires, de 23 años, mientras amamanta a la pequeña Ricarlys, de tan solo dos meses, en un albergue para refugiados venezolanos en Boa Vista. Ella salió de Valencia, en el norte de Venezuela, cuando estaba de siete meses. “Para llegar hasta aquí he tenido que vender lo único que había conseguido ahorrar para mi hija: cuatro latas de leche en polvo”, cuenta Ana, que comparte, junto con su marido, una casa en el albergue con otra pareja que tiene un bebé de diez meses.

Mientras las historias como las de Verónica y Ana son cada vez más comunes, la maternidad Nossa Senhora de Nazaré ve cómo el número de embarazadas venezolanas crece exponencialmente y sobrecarga los servicios médicos de este estado. “Hoy, de cada diez partos en la maternidad, cuatro son de venezolanas. Hemos sido el único estado en Brasil en el que la natalidad ha aumentado, algo que está totalmente relacionado con la llegada de tantas madres venezolanas que cruzan la frontera”, afirma Daniela Souza, coordinadora de vigilancia en salud de Roraima. “Necesitamos un hospital de campaña aquí en la capital para poder atender a todo el mundo”, dice Souza, aludiendo al aumento de los partos.

“Hoy, de cada diez partos en la maternidad, cuatro son de venezolanas. Hemos sido el único estado en Brasil en la natalidad ha aumentado”

DANIELA SOUZA, COORDINADORA DE VIGILANCIA EN SALUD DE RORAIMA

Con la escalada de la crisis de Venezuela, algunas embarazadas que viven en ciudades cerca de la frontera también acaban siendo derivadas en situaciones de emergencia a la maternidad de Roraima, lo que compromete aún más la capacidad del hospital. La venezolana Rosangela Hernández, de 30 años, vecina de Santa Elena de Uairén, casi en la frontera, fue trasladada a Boa Vista apresuradamente en ambulancia tras presentar fuertes dolores y una hemorragia cuando solo tenía cinco meses de gestación. “En Santa Elena, que está a más de 200 kilómetros, me dijeron que lo mío era grave, pero que no tenían ningún quirófano preparado ni ninguna sala de cuidados intensivos. Estaba embarazada de gemelos y llegaron a decirme que los había perdido a los dos. Gracias a Dios, una de mis hijas sobrevivió”, cuenta la venezolana.

En la pequeña ciudad fronteriza de Pacaraima, de tan solo 12.000 habitantes, los servicios públicos están aún más asfixiados. Allí, el número de consultas médicas a venezolanos ya supera las realizadas a brasileños. “Actualmente, el 70% de los pacientes son venezolanos”, explica Mayara Suzane, en el único hospital local.

Veronica González viajó 26 horas de autobuses deCaracas hasta Pacaraima para dar a luz en Brasil.
Veronica González viajó 26 horas de autobuses de Caracas hasta Pacaraima para dar a luz en Brasil. DOUGLAS MAGNO
Desde que se quedó embarazada, cruzar la frontera de Pacaraima se ha convertido en una rutina para la venezolana Andrea Rodríguez, de 20 años. Vecina de Santa Elena, la joven ya no consigue encontrar medicamentos en su ciudad. Ahora, en su 36 semana de embarazo y a punto de dar a luz a Jesús André, esta venezolana decidió ir al Centro de Acogida administrado por el Ejército brasileño en la ciudad para solicitar un permiso de permanencia temporal de 60 días en el país. El plan de Rodríguez es viajar, durante los próximos días, a Boa Vista, para tener a su hijo en la maternidad de la capital. “Teniendo él la nacionalidad, es más fácil que yo consiga mis papeles en Brasil”, confía.

La condena a muerte de los pacientes de sida en Venezuela por Florantonia Singer – El País – 7 de Septiembre 2018

Se estima que 150.000 venezolanos tienen VIH. La falta de antirretrovirales, sumada a la grave crisis que sufre el país, empuja a los enfermos a emigrar

Un paciente recibe cuidados en una clínica venezolana.
Un paciente recibe cuidados en una clínica venezolana. AFP
En diciembre de 2017, Leonard Delgado recibió el diagnóstico de VIH positivo y la receta de antirretrovirales que debe tomar en medio de la peor crisis de abastecimiento de estos fármacos en Venezuela. Con el resultado también le dieron una indicación tácita de que debía irse del país. A los dos meses de iniciar su tratamiento, la medicina que debe de tomar de por vida se acabó. Este mes emigrará a México para poder tratar su enfermedad. Contactó con una ONG en Querétero a través de la cual podrá obtener los medicamentos y realizar de forma gratuita los exámenes de CD4 y de carga viral, que deben hacerse cada seis meses para medir la resistencia del virus en la sangre, pero que hace dos años dejaron de hacerse en el sistema público venezolano.

“Quedarme en Venezuela es morirme de sida. Yo no me quiero ir porque aquí tengo trabajo, todavía gano bien, quiero a mi país, pero ahora solo pienso en mi salud y por eso me voy. Tengo un amigo que se fue en marzo y ya tiene tratamiento y sé de otros que se han ido a Perú y Chile por esta situación y allá están mejor”, cuenta este hombre de 31 años desde la recepción del Servicio de Infectología del Hospital General del Oeste (HGO), una planta de aspecto abandonado en el que se acumulan camas viejas y equipos averiados y donde unos 1.500 pacientes acuden a consulta.

La grave crisis humanitaria que se vive en Venezuela ha potenciado un enorme éxodo que las Naciones Unidas ya ha comparado con el que la guerra de Siria empuja en el Mediterráneo. Según los datos de la agencia un total de 2,3 millones de venezolanos han huido del país desde 2014, dirigiéndose principalmente a Colombia, Ecuador, Perú y Brasil. La grave situación económica y el desabastecimiento de alimentos y de medicinas, que en el caso de los antirretrovirales llegó a ser total en abril pasado, expulsa a los venezolanos a otros países, aunque el Gobierno de Nicolás Maduro ha insistido en negar la situación y el propio mandatario ha dicho que los que emigran se van engañados por los medios de comunicación.

Situación de los ochenta

Carlos Pérez Pérez, jefe del Servicio de Infectología del HGO, señala que se atraviesa la peor crisis en el área y en particular en esta patología. El médico administra un grupo de whatsapp con sus pacientes donde la angustia es un mensaje recurrente. Cada día hay quien pregunta por un fármaco o por la receta de un brebaje del árbol de guasimo -usado por médicos en Brasil para fortalecer el sistema inmunológico de estos pacientes-, un recurso del que se ha valido el especialista como tratamiento complementario. La situación regresa a los pacientes a los años ochenta, cuando comenzó la epidemia los antirretrovirales no se habían establecido en el protocolo contra la enfermedad y los pacientes se trataban el sida con remedios caseros.

Pasillo de un centro hospitalario venezolano.
Pasillo de un centro hospitalario venezolano. AFP

“Cada semana se me mueren dos pacientes. Están llegando ya en fase de sida y esos casos de recién diagnosticados están muy inmunosuprimidos. Esto ha incidido en un aumento significativo de las muertes por VIH. Estos meses hemos tratado la crisis, discriminando entre aquellos pacientes que están mejor, repartiendo dosis para una semana de tratamiento, usando los fármacos que van dejando los pacientes fallecen o recetando el esquema incompleto, aunque estamos conscientes de que eso favorece la aparición de VIH resistente. La situación ha sido tan grave que yo he recomendado a los pacientes emigrar o, si tienen la posibilidad de que se los traigan de afuera que lo hagan, pero eso es algo insostenible para muchas familias”, dice Pérez, que desde hace 20 años trata a pacientes con VIH.

Luis Meneses emigró hace siete meses Colombia. Es activista por los derechos de la comunidad LGBTI y desde hace dos meses trabaja con su fundación, Fuvadis, para apoyar a los venezolanos con VIH que han emigrado a ese país, donde es difícil ingresar al sistema de salud. En dos meses ha registrado a 35 seropositivos en Barranquilla, donde está instalado. Les ayuda a insertarse en el sistema sanitario colombiano y les consigue donaciones de medicinas, suplementos alimenticios y atención. El plan es elaborar una base de datos en el resto de los departamentos colombianos. En poco tiempo también han contabilizado muertes. “Esta semana lamentablemente falleció uno de los pacientes que estaba en nuestro registro. Pasó cuatro meses sin antirretrovirales en Venezuela y acá todavía no se los habíamos conseguido. En agosto tengo el reporte de otros cuatro casos de venezolanos con VIH fallecidos en Colombia”.

En el consultorio de Pérez no hay diplomas colgados. Un cartel escrito a mano muestra su mayor preocupación: “Sin medicamentos para el VIH todos mis pacientes tienen sentencia de muerte”, indica el letrero pegado detrás de su escritorio. La falta de reactivos para pruebas de despistaje y de control hacen que solo se pueda brindar una atención presuntiva [aproximada] del paciente. Los diagnósticos se están haciendo muy tarde cuando el paciente ya requiere ingresar a una emergencia, añade. Tratar otras enfermedades en estos pacientes, como tuberculosis, citomegalovirus y neumonía, también es una tarea cuesta arriba en hospitales prácticamente inoperativos. “Y cada vez quedamos menos infectólogos en el país”, remata.

Un año sin comprar fármacos

En Venezuela se calcula que hay 150.000 pacientes con VIH, de los cuales solo 73.000 están inscritos para recibir tratamiento a través del Ministerio de Salud. Esta última cifra se redujo en 10.000 con respecto al año pasado entre los fallecidos y las personas que han emigrado, asegura Eduardo Franco, secretario general de la Red Gente Positiva, que agrupa a las personas con la enfermedad. Se trata de una estimación a ciegas porque el Gobierno no publica información epidemiológica desde hace años y este 2018 el despacho de salud eliminó su portal web.

“Tenemos más de seis meses con una escasez total, el Gobierno no ha comprado nada y tampoco hay noticias de que vaya a comprar. Muchos pacientes con VIH y con otras patologías crónicas se han ido para poder salvarse en países como México, Brasil, Argentina, Chile y Perú, donde los sistemas de salud tienen mayores facilidades de acceso, pero esta carga da problemas a esos Estados y por eso es parte de la emergencia migratoria que hay. Muchos otros se han muerto en el camino”, dice Franco.

La presión de las ONG ha hecho que desde la Organización Panamericana de la Salud se haya enviado un lote de antirretrovirales que sumado a otras donaciones han paliado los tratamientos de algunos, pero no alcanzan para todos. El Gobierno venezolano cumple este septiembre un año sin hacer las compras regulares de antirretrovirales para dotar el Programa Nacional de VIH-Sida.

Con las muertes de pacientes, que Franco calcula en 5.000 en lo que va de año, crece también otra cifra, la de los nuevos infectados, que superan los 11.000 al año y van en aumento, advierte. “Tememos un repunte entre los jóvenes y también en adultos mayores, porque no hay campañas de prevención y en medio de esta crisis es muy costoso adquirir condones”, agrega el activista.

El punto cero de la escalada internacional de la crisis venezolana – Blog Festina Lente – 19 de Agosto 2018

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Hay tres hechos en el escenario marítimo venezolano que están marcando el inicio de la escalada de la crisis en el país. Estos son los anuncios de la visita al país y aguas adyacentes de buques hospitales chino[1] y estadounidense[2] para mitigar los padecimientos que están sufriendo los venezolanos en Colombia y en Venezuela y la denuncia del incremento de la ‘piratería’ en el área[3]. Estos tres hechos se enmarcan en la peor crisis política que ha vivido el país en toda su historia y la más grave situación humanitaria que ha tenido que encarar los países que conforman el hemisferio Occidental. La novedad de estos hechos es la presencia en el mar Caribe y aguas venezolanas de buques oficiales chinos.

La última vez que Venezuela tuvo la visita de buques de guerra de potencias mundiales aliadas fue en el año 2013. En ese año una fuerza de tarea naval rusa visitó el país y los buques ejecutaron ejercicios aeronavales con las fuerzas venezolanas. Dos años antes el Buque Escuela “Simón Bolívar” visitó San Petersburgo. Con respecto a los chinos una fuerza naval visitó Argentina y Brasil en el año 2013 lo cual indicaba un sensible aumento de la capacidad de ese país de extender su capacidad de operaciones navales a sus antípodas desde el punto de vista geográfico. Pero si el problema ruso ha sido la capacidad logística para China este problema es aún más serio desde el mismo momento en que no dispone de facilidades más allá de su esfera de influencia geográfica[4].

El conocimiento de esta limitación ha hecho que la presencia naval rusa en el mar Caribe sea limitada eventualmente y circunscrita al despliegue de sus submarinos estratégicos. Ahora la participación inicial de buques hospitales indica un replanteamiento del juego estratégico que se está gestando en el área. Por ello vamos examinar la naturaleza de la diplomacia naval en el mundo de hoy, la contextualización de la diplomacia naval en la crisis venezolana y la consideración de las potencialidades de una escalada para determinar su intensidad y su duración. El objetivo final es valorar la posibilidad de la ayuda internacional en caso de que la sociedad venezolana, más allá de la acción de la tiranía y de la colaboración de falsos opositores.

La diplomacia naval en el mundo de hoy.

La diplomacia naval es el empleo de la fuerza para la coacción, la construcción de alianzas y la asistencia marítima. La coacción implica la ejecución de acciones punitivas, el aprovechamiento de circunstancias a partir de la ocurrencia de un acontecimiento confuso, la demostración de la voluntad de actuar en un escenario dado y la expresión para mostrar amistad o enemistad en una circunstancia determinada en paz o guerra. La paz y la guerra son dos aspectos que requieren una particular consideración porque la naturaleza actual de la guerra nos indica que hay un solapamiento entre lo que se entiende jurídicamente o formalmente como guerra y como paz. Es decir, si la guerra está prohibida según el derecho internacional todos los actos violentos que tanto agresor como agredido no consideren como guerra no lo serán aunque ocurran en un escenario dado.

Dentro de esta perspectiva podemos afirmar, desde el punto de vista político,  que hay una guerra que está aconteciendo al margen de las formalidades establecidas en la Carta de las Naciones Unidas y el plano donde ella ocurre en el mar, como ha ocurrido desde el Tratado de Tordesillas hasta el presente, ha sido el Alta Mar (AM). ¿Por qué el AM? Porque es un espacio aún no codificado (o normativizado), es decir, un espacio libre donde hay mínimas limitaciones para la acción de los Estados vigente desde el Tratado de Paz de Westfalia en el año 1648.

En este contexto la diplomacia naval, es la forma de acción que es más o menos visible y efectiva y puede ejecutarse dentro de un marco legal o donde no existen normas que restrinjan la acción política. Otra de las formas en que se manifiesta la diplomacia naval es a través de la acción policial en el mar (guardacostas) desde el mismo momento que se reconoce la existencia de un conjunto de crímenes internacionales cuya obligación de reprimirlos ha pasado a ser parte de las normas de ius cogens. En ellas se incluye además de la piratería, el narcotráfico y el terrorismo desde el mismo momento que el tipo de acciones punitivas son puntuales[5]. Con esta contextualización podemos ver ahora cómo se aplica esta forma de acción a la crisis venezolana.

La contextualización de la diplomacia naval en función de la crisis venezolana.

Como indicamos en la introducción, hay tres hechos que están comenzando a marcar la agenda marítima en el mar Caribe: la presencia de buques hospitales estadounidense y chino y las denuncias de ‘piratería’ en el área. Veamos las motivaciones que generan estos tres hechos.

La presencia de un buque hospital estadounidense según el secretario de defensa de EE.UU en las costas colombianas es un acto unilateral realizado para ayudar a contener la amenaza que representan los refugiados venezolanos que están sobrecargando el sistema de salud colombiano[6]. Esta acción, misión humanitaria, va a constituir la primera acción militar estadounidense originada por la crisis venezolana integrándose a la ayuda que ya están ejecutando otros países como los cascos blancos argentinos. Y su objeto es negar el argumento de la tiranía venezolana de la posibilidad de una intervención militar estadounidense en la región.

Esta acción humanitaria anunciada por el secretario de defensa estadounidense al finalizar su gira en Suramérica (Brasil, Argentina y Chile), al parecer, constituye la punta del iceberg de otras medidas a ser instrumentadas una vez que los conductores de la tiranía en Venezuela decidieron instrumentar un conjunto de medidas que en la práctica significaran la estatización total de la economía y el agravamiento de la crisis político-social del país. Todo ello frente a una situación regional signada por la ocurrencia de una potencial crisis política en Brasil, la delicada situación política interna colombiana y el conjunto de medidas políticas internacionales que instrumentará en nuevo gobierno mexicano que pudiesen aligerar la presión que se ejerce sobre Venezuela. Dentro de este marco se circunscribe la presencia china.

Las coordinaciones para la llegada de un buque hospital chino a Venezuela “fueron ordenadas” por la clase dominante en Venezuela y están siendo organizadas por la Fuerza Armada Nacional en función de un pedido realizado por la tiranía[7]. La fecha de arribo de este buque no está establecida, pero en la actualidad se encuentra en el Golfo de México. Probablemente arribará a Venezuela en septiembre para hacerlo coincidir con las previstas maniobras combinadas en conjunto con Rusia, China y Cuba anunciadas unas semanas atrás. El objeto de su visita es mitigar la “grave crisis en su sistema de salud por la escasez de medicinas e insumos médicos” a pesar de que los agentes de la tiranía han negado “que el problema revista tal gravedad”. Demás está decir, que con la presencia cubana, nuestro país es objeto de una intervención militar extranjera consentida desde el seno mismo de la propia tiranía; y la presencia de grupos irregulares colombianos catalogados de narcoterroristas así como la irradiación de problemas transfronterizos como la delincuencia en tierra y mar así como el narcotráfico han creado las condiciones de posibilidad para las diplomacia naval punitiva mediante la ejecución de acciones policiales en tierra y en mar. De ahí las declaraciones recientes de personeros de la tiranía[8]. Aquí se enmarca el tercer hecho de nuestra línea de argumentación.

Las denuncias realizadas por diarios británicos y estadounidenses producto de acciones justificativas provenientes de Trinidad y Tobago son un modo de preparar a la opinión pública acerca de una situación conflictiva similar a la que se vive en Somalia, es decir, el colapso de un Estado y la fragmentación del poder político. La diferencia entre Somalia y Venezuela en este caso es la alta disponibilidad de facilidades logísticas por parte de Occidente a diferencia de Rusia, Cuba y China.

Sin embargo, a pesar de que el foco de atención es la ‘piratería’, es de mencionar que este fenómeno sólo ocurre desde la perspectiva formal en aguas nacionales de un Estado ribereño y de acuerdo con un protocolo reconocido internacionalmente. Esto nos lleva a consideraciones geográficas y de los blancos objetos de delitos. Somalia, país no petrolero, es un enclave geográfico que permite el control del tráfico marítimo (petrolero) al canal de Suez y su eventual perturbación y no es el caso venezolano. El foco de atención anglosajón ha sido el ataque a embarcaciones menores y/o deportivas y así como este problema ha existido, también muchas de estas embarcaciones han sido interceptadas en el pasado reciente por traficar drogas ilícitas y en la década de los años sesenta, por transportar armas y combatientes. Por lo que esta justificación que a todas luces es para advertir a los grupos delincuenciales que operan en Venezuela y Colombia potencialmente indica el anuncio de una escalada. Esto nos lleva al último aspecto de nuestra línea discursiva.

Las potencialidades de una escalada de conflicto en la región.  

Como ya hemos estado indicando van a confluir en las próximas semanas dos buques hospitales cuya presencia es netamente militar, con unos anuncios de huelga general a partir del 21AGO, unos anuncios, por parte de personeros de la tiranía, de que hay que llevar el conflicto a Colombia, unas maniobras combinadas en Venezuela donde participaran fuerzas cubanas, rusas y chinas y, unas denuncias de incrementos de delitos en el mar que justifican una mayor presencia naval. El escenario que se prefigura es similar al de Kosovo en 1998 donde se va a producir un proceso de negociación que pudiera forzar la aceleración de una transición en la medida en que la sociedad haga la presión suficiente para que ello acaezca. El problema es la presencia de grupos irregulares en Colombia (ejército de liberación nacional, ELN, y fuerzas armadas revolucionarias de Colombia, FARC)  y paramilitares (colectivos) en Venezuela que aparentemente están fuera de control de los principales actores políticos. Por lo que el marco militar para la ejecución de acciones humanitarias es para evitar, presumiblemente, la ocurrencia de situaciones similares a la del USS “Maine” por parte de esos grupos. La posibilidad de ocurrencia de un hecho de esa naturaleza es mayor después del incidente ocurrido el 04AGO en la Avenida “Bolívar” que ha sido catalogado como atentado, pero con un velo de dudas que han oscurecido la acción en sí misma.

Sin embargo, la huelga general convocada por diferentes grupos sociales y políticos venezolanos a partir del 21AGO después del anuncio de medidas económicas por parte de la tiranía significa una aceleración del tiempo político debido a la presión que está sufriendo la población y la imposición un proyecto político fracasado a pesar de la incapacidad para hacerlo. Esta última afirmación se constata por la expresión “si la patria no es de nosotros no va a ser de nadie”. Esta incapacidad indica que los conductores de la tiranía han considerado la posibilidad de generar un mayor grado de inestabilidad social y política para asegurar su permanencia en el poder. Pero ellos sólo pueden resistir un caos generado por ellos mismos, no podrían resistir un Enjambre[9]. Esta realidad nos coloca en los escenarios construidos en dos reflexiones realizada años atrás, es decir, Operación Escorpión I y II[10]. De forma sintética en ‘I’ se señala que la crisis internacional se puede generar dentro del triángulo Venezuela-Cuba-Colombia y la puede generar la tiranía venezolana si se siente acorralada como creemos está ahora, y en ‘II’ se señala la posibilidad de ocurrencia de una crisis similar a la cubana de 1962, pero, ahora, con un resultado favorable a los venezolanos. En todo caso, como ya indicamos en, LA CRISIS VENEZOLANA Y LA RESTITUCIÓN DE LA PAZ Y SEGURIDAD REGIONAL[11],

“Los venezolanos hemos caído y nos hemos levantado desde el año 2002, sólo falta ahora tejer desde abajo los nuevos fundamentos para la acción política que creen las condiciones para la restitución del orden quebrado y colocar, de una vez, a un lado a sumisos y colaboradores porque el escenario que se presenta, a pesar de su dureza es favorable”.

Sólo la propia acción de los venezolanos es la que puede realmente activar los mecanismos de ayuda internacional.

[1] Ver al respecto: “Buque hospital chino realizará operación en Venezuela”. Caracas. El Universal. [Documento en Línea]. Disponible:http://www.eluniversal.com/politica/14957/buque-hospital-chino-realizara-operacion-en-venezuela [Consulta: 18AGO2018]

[2] ROSENBERG, C. (2018). “U.S. Navy hospital ship to comfort Venezuelan migrants”.Bogotá. Miami Herald. [Documento en Línea]. Disponible: https://www.miamiherald.com/latest-news/article216866215.html [Consulta:18AGGO2018].

[3] Ver al respecto: FAIOLA, A. (2018). “‘They be pirates’. An old scourge is reappearing in the Caribbean”. Los Cedros. Washington Post [Documento en Línea]. Disponible:https://www.washingtonpost.com/graphics/2018/world/pirates-return-to-the-caribbean/?noredirect=on&utm_term=.27bbdafe2ec0  [Consulta: 18AGO2018], FREEMAN, C. (2018).“Piracy returns to Caribbean as Venezuela turmoil spurs rise in attacks on yachts”. Londres. The Telegraph. [Documento en Línea]. Disponible:https://www.telegraph.co.uk/news/2018/05/23/venezuela-turmoil-spurs-rise-attacks-yachts-piracy-returns-caribbean/  [Consulta: 18AGO2018] y ROBINSON, J. (2018). “The new pirates of the Caribbean: Surge in violence ‘worthy of the 17th century’ in the seas off Venezuela amid fears ‘free-for-all’ robbery, smuggling and kidnapping crime wave will lead to East Africa-style cargo ship hijackings”.  Londres. The Daily Mail. [Documento en Línea]. Disponible:http://www.dailymail.co.uk/news/article-6055899/The-new-pirates-Caribbean-Surge-violence-worthy-17th-century-Venezuela.html [Consulta:18AGO2018]

[4] Ver al respecto: Blanco (2013). “IMPLICACIONES ESTRATÉGICAS DE LA DIPLOMACIA NAVAL RUSA EN VENEZUELA”. Caracas. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2013/10/implicaciones-estrategicas-de-la.html

[5] Sobre estos temas ver mi trabajo anterior relacionado con la diplomacia naval rusa en Venezuela y la serie relativa a la diplomacia naval 1935-1942 enwww.edgareblancocarrero.blogspot.com .

[6] El buque previsto es el USS “Confort” que cuenta con 1000 camas, puede portar 1200 médicos y conducir intervenciones quirúrgicas a doce personas simultáneamente. Al parecer en los actuales momentos se encuentra en Norfolk.

[7] El buque designado es el “He Ping Fang Zhou” clasificado como transporte de medicamentos que debe tener más o menos las mismas capacidades que el buque estadounidense, sin la misma disponibilidad operacional. Según marinetraffic este buque se encuentra según el reporte de hace cuatro días en el Golfo de México. Ver al respecto: [Documento en Línea]. Disponible:https://www.marinetraffic.com/es/ais/details/ships/shipid:5630691/imo:4908470/mmsi:412000866/vessel:HE%20PING%20FANG%20ZHOU

[8] Ver al respecto: El Ciudadano – Agosto 17, 2016 – Parte 1 – Editorial https://www.youtube.com/watch?v=_5MVDHi4bKA&list=LLyzNEGkXRE8FPfEAjbtgf0g&index=312

[9] Sobre este tema ver: “CAOS, ORDEN Y ESTRATEGIA DEL ENJAMBRE”. [Documento en Línea]. Disponible: http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/06/caos-orden-y-estrategia-del-enjambre.html

[10] Ver al respecto: “OPERACIÓN ESCORPIÓN: LA CRISIS DE LA CORBETA “CALDAS” EN UNA VISIÓN PROSPECTIVA”. [Documento en Línea]. Disponible:http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2014/07/operacion-escorpion-la-crisis-de-la.html y “OPERACIÓN ESCORPIÓN II. TALASOCRACIA VS. EPIROCRACIA: ¿LAS DOS CARAS DE LA GUERRA CIVIL GLOBAL?”. [Documento en Línea]. Disponible:http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2015/10/talasocracia-vs-epirocracia-las-dos.html

[11] Ver al respecto: LA CRISIS VENEZOLANA Y LA RESTITUCIÓN DE LA PAZ Y SEGURIDAD REGIONAL. [Documento en Línea]. Disponible:http://edgareblancocarrero.blogspot.com/2018/01/la-crisis-venezolana-y-la-restitucion.html

Venezuela, 30 protestas diarias por Florantonia Singer – El País – 18 de Julio 2018

La conflictividad de baja intensidad marca la vida cotidiana de los venezolanos frente a la virulencia del pasado. En lo que va de 2018 se han contabilizado más de 5.000 manifestaciones, el 80% de ellas para exigir derechos sociales como comida, agua y salarios dignos

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Este miércoles Caracas fue un hervidero de descontento. Los pensionistas protestaron frente a las agencias bancarias en reclamo porque recibieron su remuneración incompleta por la escasez de billetes. La molestia de los ancianos se sumó a los de vecinos que trancaron las calles por las fallas en el suministro de agua en La Vega, El Paraíso y la avenida Andrés Bello. Investigadores del IVIC, trabajadores de las empresas estatales de electricidad y telecomunicaciones y de los hospitales también salieron en otros siete puntos de la ciudad para exigir salarios dignos. Por lo menos 15 focos complicaron la rutina de la capital venezolana, donde las protestas se cruzan de una calle a otra.

En los últimos meses la conflictividad se ha multiplicado en todo el país hasta alcanzar una cifra récord: en el primer semestre de 2018 se contabilizaron 5.315 protestas, un número que supera las 4.930 registradas en el mismo período del convulso 2017, cuando el país se encendió en marchas contra los ataques del Supremo, adosado al gobierno de Nicolás Maduro, a la opositora Asamblea Nacional.

“El año pasado fue el de más protestas, hubo un poco más de 9.000, pero este 2018 podría romper ese récord tal como vamos en el primer semestre. Cada día se producen 30 protestas en Venezuela y 8 de cada 10 tienen que ver con derechos sociales. Aumento de los precios, escasez y desabastecimiento de alimentos, crisis de los servicios y del sistema de salud y ahora los bajos salarios son los principales motivos.

Hemos visto a enfermos crónicos como los pacientes con párkinson que han tenido que salir a la calle a exigir medicinas. Esto habla de un colapso del Estado y de una posición indolente del gobierno frente a la situación de los venezolanos”, explica Marco Antonio Ponce, coordinador del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que monitorea el malestar del país desde 2011.

Ponce señala que el panorama que se vive en Venezuela es el de una emergencia humanitaria compleja, distinto en sus detonantes al de una crisis humanitaria. “Acá no hemos pasado por un desastre natural o una guerra, sino que las decisiones políticas son las que han llevado a esta situación que va a empeorar porque no vemos que de parte de los responsables haya intención de hacer correctivos.

Que una y otra vez los vecinos, los enfermos y los trabajadores salgan a protestar indica que el gobierno es incapaz de darles respuestas, porque solo está enfocado en mantenerse en el poder. El índice es tan alto porque el Estado no responde y la protesta es la herramienta histórica de lucha que han tenido los pueblos para conquistar derechos. A esta altura de la ruptura democrática, la gente no tiene otra opción”, añade el activista de derechos humanos.

Junio, el primer mes de la reelección de Maduro en un proceso viciado y con la abstención más alta de la historia del país, es también el de mayor índice de protestas con 1.112 manifestaciones registradas por el observatorio en todo el país. Caracas y los estados Lara, Anzoátegui, Mérida y Bolívar, este último fuertemente afectado por epidemias, la escasez y la inflación, concentran el mayor descontento.

En 2017, luego de la intensa jornada de manifestaciones políticas, que quedó ahogada con la fraudulenta elección de la Asamblea Constituyente, que se ha alzado como un parlamento paralelo a Maduro, el liderazgo político opositor perdió la convocatoria de la lucha en la calle. “El venezolano está muy desamparado. Hay un Estado que no responde y los partidos de oposición no hay podido hacer ningún tipo de conducción política del descontento ni ha acompañado a la gente en sus exigencias democráticas”.

En su opinión, sin embargo, la oposición venezolana, extraviada desde el año pasado por las fracturas entre los distintos movimientos que la conforman, todavía podría capitalizar el descontento social y hacer de las manifestaciones atomizadas que ocurren a diario una gran protesta nacional.

En cinco años de creciente conflictividad, el gobierno de Maduro ha ganado músculo para la contención de sus efectos. La consolidación de un aparato represivo que involucra a cuerpos policiales y grupos parapoliciales afines, que el año pasado dejaron 157 muertes en manifestaciones, y la implementación de estrategias como las que ha usado con sindicatos, como la instalación de mesas de diálogo con uno de los grupos en conflicto, para ganar tiempo, dividir y desgastar la lucha del colectivo, explica Ponce. “Ahora están usando cajas Clap de comida para intentar bajar la tensión como hicieron con las enfermeras el primer día de su huelga”.

Los seis meses de protestas han dejado 12 personas asesinadas, de ellas 3 eran mujeres y 2 eran menores de edad. El 75% de las muertes ocurrió en protestas por alimentos. 11 personas fueron asesinadas por heridas de bala y una de las víctimas con un objeto contundente. Familiares y testigos denuncian a funcionarios del Estado como responsables de cinco de las muertes y a civiles armados como responsables de las otras siete. Además, se registraron 226 saqueos o intentos de saqueo en todo el país.

El registro del observatorio llega hasta final de junio, por eso entre estos casos no se cuenta el de Evelio Rodríguez Robles, de 13 años de edad, asesinado de un disparo la noche de este lunes en San Félix, al sur de Venezuela, durante una protesta por falta de luz y agua en la comunidad, disuadida por la policía regional. A su familia el gobierno le había prometido hace dos años una vivienda en mejores condiciones, reportaron periodistas en la zona.

“El gobierno sigue adelante con sus decisiones políticas y toda Venezuela va para otro lado. Están en su dinámica de atornillarse y dar cuotas de poder, mientras el venezolano común está exigiendo sus derechos y tratando de sobrevivir. Al gobierno la criminalización y judicialización de la protesta se les ha convertido en un búmeran, porque los números indican que la gente no ha dejado las calles y que ahí va a seguir”.

Falleció hermana de Sergio Novelli por falta de medicinas – El Nacional – 18 de Julio 2018

1531934392683.jpgEl periodista indicó que Joanna tenía 10 días sin tomar el medicamento que necesitaba

El periodista venezolano Sergio Novelli anunció este miércoles el fallecimiento de su hermana debido a la falta de medicamentos que existe en Venezuela.

“Hoy le tocó a mi familia. Mi hermanita Joanna se fue con Dios. Él sabe la razón y el porqué. Y eso no lo discuto. Pero lamentablemente, la escasez de medicinas en Venezuela contribuyó en que eso ocurriera”, escribió Novelli en su cuenta de Twitter. 

Indicó que Joanna tenía 10 días sin tomar el anticonvulsivo que necesitaba. 

“Estaba por llegarle una nueva dosis, pero fue tarde. Lamentablemente desde la distancia es poco lo que pueda hacer. No podré ir al país, pues no sé si después pueda volver a salir”, expresó. 

La guerra que a diario libran las enfermeras en Venezuela por Florantonia Singer – El País – 16 de Julio 2018

El gremio de la salud exige que sus salarios se equiparen a los de los militares, a quienes Maduro mejoró sus condiciones y ahora cobran 24 veces más que los profesionales civiles

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La angustia de esta mañana es el agua. María Teresa Rangel está vestida de blanco impecable, con la solapa de la chaqueta llena de condecoraciones y los mismos zapatos de hace 12 años. Desde las seis de la mañana está trabajando y ahora ha conectado un tubo oxidado al grifo del lavamanos del Departamento de Enfermería del Hospital Universitario de Caracas para canalizar el hilito que sale dentro de un contenedor. De ahí va llenando garrafas más pequeñas para ayudar a bajar los sanitarios de alguno de los pacientes que están hospitalizados. A otra compañera le ha tocado conducir su carro hasta otro hospital al oeste de la ciudad, atascada este viernes por una lluvia pertinaz, a buscar el material quirúrgico que no se puede esterilizar en este centro de salud porque el equipo de autoclave lleva años dañado. “Hoy tenemos 10 mujeres en trabajo de parto y en este hospital no hay ni agua y si una empieza a sangrar cómo vamos a hacer, cómo se van a lavar los médicos las manos con esta agua”, dice con indignación María Teresa, de 71 años de edad y la mitad de su vida trabajando como enfermera.

Desde hace 20 días, además de atender enfermos y todas las contingencias de la aguda crisis sanitaria que vive Venezuela, las enfermeras han cumplido una jornada diaria de protestas en todo el país en reclamo por un salario digno. Lo que gana María Teresa en un mes no le permite comprar un sándwich para desayunar en el cafetín hospital donde trabaja. Gana muchísimo menos que eso. “Mi sueldo son 1.500.000 bolívares mensuales, que lo subieron ahora a 3.000.000 (el salario mínimo actual, equivalente a un poco más de un dólar) y que este viernes íbamos a cobrar, pero ahora nos dijeron que no pueden depositarnos el dinero porque anoche se robaron las computadoras del área de personal”, dice mientras ataja una lágrima que amenaza su maquillaje, que disimula bien los años, pero no el cansancio. “Creo que un día voy a caer de largo en este hospital. Esto es muy duro, hemos resistido demasiado y yo ya podría jubilarme, pero eso sería mucho menos dinero, no puedo dejar de trabajar, quién me va a dar trabajo a los 71 años”. La mujer es supervisora de quirófanos del hospital y en 35 años de carrera como enfermera acumula especializaciones en nefrología, hematología, pabellón y como instrumentista de neurocirugía.

La pelea que durante el último mes han dado en las calles las enfermeras, y que ha encontrado respaldo en el gremio de los médicos y del resto del personal de salud, es para que sus salarios sean equiparados con el del personal de la Fuerza Armada, a quien Nicolás Maduro ordenó hace un mes dar un “aumento sustancial” y estableció un ajuste indexado a los del salario mínimo, que actualmente está en 5.196.000 bolívares, pero que la hiperinflación ha llevado al gobierno a aumentar hasta 4 veces en un semestre. Aunque las enfermeras son las que a diario libran una guerra en los hospitales del país, el salario básico de un militar profesional raso puede ser hasta 8,3 veces superior al de una enfermera y en el caso de los rangos más altos, como el de coronel, hasta 24,8 veces.

Cadena de descontento

El reciente aumento a los militares impuso una brecha enorme entre el salario de 3.000.000 de bolívares de una profesional graduada y con cuatro especializaciones como María Teresa, frente al de un teniente coronel que ahora devenga 57.000.000 de bolívares de sueldo base, por ejemplo. Otros oficiales de más rango superan los 200.000 millones en sus remuneraciones.

La diferencia, que se hace más marcada en medio de la acelerada hiperinflación que vive el país, ha exacerbado el conflicto al que se empiezan a sumar otros profesionales, como los médicos, profesores universitarios que también han iniciado huelgas escalonadas, los maestros y trabajadores de empresas públicas como Corpoelec y el Metro de Caracas, que esta semana protestaron por mejoras salariales y en rechazo a la discriminación en las remuneraciones entre militares y civiles. A menos de dos meses de la cuestionada reelección de Maduro la conflictividad social aumenta sin que haya soluciones a la vista.

“Queremos el salario de los militares, la misma indexación. Nosotros salvamos vidas y este gobierno lo que busca es que renunciemos en masa todas las enfermeras. Llevamos veinte días en conflicto y en ese tiempo no hemos recibido ni una sola llamada del Ministro de Salud, que todavía está buscando un hueco en su agenda para atendernos. A estas alturas, nos estamos preparando para ir a protestar directamente en el despacho de Maduro en Miraflores”, señala Ana Rosario Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas.

La sindicalista ha visto como su gremio se desintegra. En los primeros 4 meses de este año le tocó firmar 1.200 solicitudes de baja del colegio, documento que utilizan para buscar trabajo afuera por grave crisis económica que atraviesa Venezuela. “Nos estamos quedando solos y nuestras enfermeras están consiguiendo empleo con remuneraciones acordes a su experiencia en otros países”. En los hospitales de Venezuela hay un déficit de 110.000 profesionales, que impide cubrir las recomendaciones internacionales que indican que debe haber un enfermero por cada cuatro pacientes. Contreras teme que la situación vaya a empeorarse. Las jornadas de protestas que iniciaron van acompañadas de la paralización de sus actividades en áreas que no sean críticas. La medida de presión, sin embargo, poco ha afectado centros de salud que no tienen cómo atender enfermos.

Esa es otra de las demandas del gremio, la mejora de las condiciones de trabajo, que el Estado garantice los insumos para poder atender a los pacientes. “No queremos ver a ningún venezolano más mendigando por un medicamento y por su derecho a la salud y la vida”, dice Contreras. El conflicto sigue.

Una encuesta realizada en marzo por la organización Médicos por la Salud reveló que en 88% de los hospitales del país no hay medicamentos, en 79% no hay material quirúrgico y en el mismo porcentaje tienen fallas constantes de agua. El diagnóstico abarcó 104 centros públicos y 33 privados, que representan 90% de las camas hospitalarias del país. El estudio también sondeó el impacto de la migración entre estos profesionales y determinó que 30% de lo médicos que se graduaron hace 40 años están fuera del país al igual que 75% de los que egresaron de la universidad hace apenas una década.

Federación Médica anuncia que van a paro por Maria Victoria Fermin – Efecto Cocuyo – 11 de Julio 2018

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Paro activo. Tras una larga reunión del Comité Ejecutivo este martes, 10 de julio, el presidente de la Federación Médica Venezolana (FMV), Douglas Natera, informó la decisión de llamar a “paro activo nacional” hasta que sean atendidos sus reclamos salariales.

Médicos y enfermeras prestarán asistencia en las áreas críticas de los hospitales como las emergencias y unidades de cuidados intensivos (UCI).

Natera declaró que los hospitales se encuentran “prácticamente cerrados” por la falta de insumos y que si mantienen sus puertas abiertas “es porque ahí se encuentra el personal de salud”.

La exigencia de la Federación Médica Venezolana es similar a la que desde hace dos semanas expone el personal de enfermería: sueldos dignos que les permitan cubrir sus necesidades básicas.

Sin embargo, precisaron que para los médicos consideran que las tablas salariales deben partir de 200 salarios mínimos.

En la reunión participaron representantes de 15 colegios de médicos en el país. También asistieron directivos del Colegio de Enfermeras, el Colegio de Bioanalistas y de la Federación Farmacéutica Venezolana (Ferfaven).

Comunicado de Caritas –

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Directores diocesanos de Caritas de Venezuela se pronuncian sobre la crisis y el irrespeto a la dignidad de los venezolanos

Los directores y delegados de Cáritas pertenecientes a la red de Cáritas de Venezuela, en 28 Diócesis y Arquidiócesis del país, reunidos los días 19, 20 y 21 de junio, en la Casa Monseñor Ibarra de la Conferencia Episcopal Venezolana, reflexionando sobre la grave crisis que afecta a todo el pueblo venezolano especialmente a los más pobres, queremos dirigirnos a la opinión pública nacional, como ciudadanos y cristianos comprometidos con nuestra gente, con el anuncio del mensaje de nuestro Señor Jesucristo y con la inviolable dignidad del ser humano.

Durante este encuentro compartimos con preocupación la penosa situación que viven nuestros hermanos, cómo sobreviven ante esta crisis económica y cómo la diáspora de la migración aumenta cada día en nuestro país. Muy a nuestro pesar, las coincidencias en el testimonio de todas las Diócesis tristemente nos lleva a concluir que en este momento la dignidad humana está siendo agredida e irrespetada, especialmente en aquellos que son los más vulnerables, en los que se ha acentuado la fragilidad y dependencia por el déficit nutricional, falta de medicamentos, el abuso de poder por parte del Estado y el deterioro de servicios básicos indispensables como electricidad, agua, transporte, carreteras, aseo urbano, gas doméstico, servicios hospitalarios, servicios fúnebres, servicio de telefonía, acceso a internet, pérdida de un gran número de medios de comunicación. La ruptura del orden social y de la normalidad de la vida cotidiana es inocultable y está a la vista de todos los venezolanos.

Desde Cáritas de Venezuela, pastoral social a cargo de la ejecución de la asistencia y promoción del desarrollo humano, somos testigos presenciales de innumerables expresiones que nos indican el recrudecimiento de la crisis.

  1. Aumenta el éxodo de venezolanos que, aún sabiendo las dificultades en muchos países receptores, se ven forzados a partir como la opción más viable para sobrevivir, trayendo un sin número de familias desmembradas.
  2. Incursión en la minería ilegal, como oportunidad de sobrevivir y preservar calidad de vida , con importantes daños inmediatos como la propagación de enfermedades infecto-contagiosas (malaria entre otras), la esclavizante situación de trata humana y, a largo plazo un notable impacto ambiental como la contaminación por mercurio de ríos y desforestación de nuestras selvas.
  3. Sentimos dolor e impotencia al conocer tanto en zonas urbanas como en zonas rurales de casos de intercambio sexual a cambio de dinero o comida, como forma de llevar alimentos básicos a sus hogares, menoscabando todo valor social y humano.
  4. Estamos impotentes ante la reaparición de enfermedades prevenibles produce muertes y afectan a niños y niñas en edades en donde los daños son irreversibles, ante el deterioro de los avances que en seguridad social el estado venezolano construyó por décadas.
  5. Sufrimos la situación violatoria a la dignidad en personas privadas de libertad, retenidas en las comandancias y destacamentos de los cuerpos de seguridad municipales y del Estado, quienes sufren enfermedad, desnudez, hacinamiento, hambre e invisibilización.
  6. Reconocemos el trabajo que está realizando la iglesia católica unida en cada diócesis y parroquias, en comunidades de vida consagrada, en movimientos de apostolado, colegios y otras agrupaciones. Así mismo, con espíritu ecuménico, valoramos el esfuerzo que llevan adelante diversas profesiones de fe y un gran número de voluntarios de la sociedad civil a favor de los más afectados por esta crisis.

No obstante ante la gravedad de las situaciones expuestas solicitamos al Estado Venezolano la garantía de los Derechos a la Vida, Alimentación y salud tal como está consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Así mismo llamamos a toda la población a organizar o sumarse a tantas acciones de solidaridad, así como a no perder de vista la perspectiva de derecho en cada una de estas acciones, pues mientras aportamos trabajando por nuestra sociedad, su valor, estabilidad y capacidades totales, exigimos el respeto de nuestros derechos fundamentales y la posibilidad de seguir desarrollando toda labor de acción social e intervención humanitaria, en pro del bienestar común y una nueva dignificación de cada venezolano y venezolana.

Suscribimos el llamado de la Conferencia Episcopal Venezolana a ser apóstoles de la esperanza, perseverando en el mandamiento del amor y mirando en nuestro prójimo el rostro de Nuestro Señor Jesucristo. Que el espíritu santo nos aliente con fortaleza, entendimiento, caridad y sabiduría para seguir trabajando por el bien de todos los venezolanos.

 

Una perspectiva de género para Venezuela por Pia Riggirozzi – Nueva Sociedad – Junio 2018

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La crisis de Venezuela está adquiriendo nuevas dimensiones. Según muchos analistas, el fenómeno violento que vive el país amenaza también a los derechos de las mujeres. Una de las tasas de embarazo adolescente más altas del mundo se combina con el aumento de las enfermedades de transmisión sexual y el crecimiento de los abortos ilegales y de la esterilización. El país que fue un punto focal en la promesa continental de una alternativa al neoliberalismo sigue en estado crítico. Y parece una sombra de lo que fue.

Venezuela fue un país rico. Muchos lo dicen y lo repiten: en otros tiempos, asentó su crecimiento sobre las mayores reservas petroleras del mundo. Ahora, en cambio, es la economía más pobre de América del Sur en términos de crecimiento del PIB per cápita. Venezuela está atravesando la peor crisis económica de su historia, con una tasa de inflación de más de 500%, una tasa de cambio muy volátil y un crítico endeudamiento que se ha quintuplicado desde 2006. Esta crisis ha agravado «guerras económicas» de larga data entre un sector empresarial ubicado en la oposición y el gobierno. Del mismo modo, inacabados ciclos de protesta y represión han marcado un camino que durante la última media década ha polarizado a una sociedad ya dividida en términos clasistas y partidistas y ha enraizado una cultura política de suma cero, donde el ganador se lleva todo, incluidas las elecciones. En este escenario, violencia de todo tipo ha alcanzado lo que parece ser un punto de no retorno. Lo que parece estar en juego aquí es la mismísima capacidad de la democracia para combinar fuerzas de transformación y resistencia.

La crisis en Venezuela también ha sido foco de debate en las organizaciones regionales. La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Organización de Estados Americanos (OEA) han manifestado preocupación por la debilidad de las instituciones democráticas, la impunidad, el acoso y la criminalización de la disidencia.

Sin embargo, el argumento que presento aquí es que salvaguardar los derechos y el derecho de las personas a decidir sobre su propio destino (democrático) en Venezuela no es neutral desde el punto de vista de género. Enraizar la promesa democrática en los derechos institucionales y constitucionales no debe omitir otras formas de abordar los derechos y la autodeterminación. Un enfoque de género redefine tanto a la «promesa» como a la «trampa» de la democracia venezolana.

La promesa de Venezuela

Durante más de una década, Venezuela fue un punto focal en la promesa continental de una alternativa más directa e inclusiva a los enfoques dominantes basados en la mercantilización del desarrollo y la democracia. Fue en Venezuela donde, a fines de la década de 1990, las fallas del modelo neoliberal se materializaron abriendo nuevas posibilidades para experimentos «post-neoliberales» en toda la región. Durante más de una década estos experimentos parecieron funcionar. Según el Banco Mundial, en América Latina la proporción de personas de la región que viven en la pobreza extrema, definida como un ingreso diario de menos de u$s 2.50, se redujo a la mitad entre 2003 y 2012. La reducción de la pobreza estuvo acompañada de un fuerte crecimiento de los ingresos de 40% en los deciles más bajos de la población. En el caso de Venezuela, las reformas sociales, políticas y económicas condujeron a una reducción espectacular de 50% de la pobreza y a una disminución de 65% en la pobreza extrema entre 1998 y 2012. Asimismo, aumentaron los servicios públicos y el número de médicos en el sector primario de salud, así como también el acceso a la atención médica para millones de venezolanos pobres.

De hecho, el sistema de salud de Venezuela fue durante mucho tiempo una fuente de orgullo para el gobierno por ser pionero en políticas de bienestar en toda la región. Por ejemplo, en 2008, proyectos relacionados con el sector salud entre Cuba y Venezuela alcanzaron los 1.355 millones de dólares, incluido el emblemático programa Petróleo por médicos mediante el cual Venezuela exporta petróleo subsidiado por un intercambio de médicos y programas de capacitación en el país. Dentro de este marco, programas como Barrio Adentro brindaron atención médica básica gratuita en Venezuela, mientras que Misión Milagro ha brindado atención a personas con afecciones oculares. Otros programas han abordado necesidades de personas con discapacidades en América Central y del Sur. La promesa de políticas de bienestar regional fue posible mientras Venezuela gozara de su bonanza petrolera y registraba una importante acumulación de reservas. Sin embargo, el bienestar social impulsado por los recursos creó una especie de trampa para la promesa socialista. A medida que Venezuela se vio cada vez más afectada en la desaceleración de la industria petrolera internacional, la escasez de recursos y la privación social generalizada provocaron una inevitable crisis sociopolítica.

Hoy miles de pacientes no pueden recibir tratamientos médicos esenciales, y otros tantos más están en la lista de espera para someterse a cirugías potencialmente vitales. Los médicos no tienen recursos necesarios para operar o salarios para subsistir. Asimismo, enfermedades como la malaria y la difteria, previamente eliminadas o controladas, se han vuelto causas principales de una crisis humanitaria sin precedentes.

Se trata de una Venezuela fracturada que divide la política regional. Las diferencias políticas e ideológicas entre las naciones sudamericanas han llevado a la UNASUR a un punto de inacción, mientras que Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú desertaron de la organización en abril de 2018 para formar el Grupo Lima uniéndose a la oposición estadounidense al gobierno y a la reelección de Maduro el pasado 20 de mayo, al considerarla como mínimo «ilegítima». El Grupo Lima también encabeza una fuerte pero divisiva campaña para expulsar a Venezuela de la OEA apelando a la Carta Democrática Interamericana (CID) que establece que «cualquier alteración inconstitucional o interrupción del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable a la participación del gobierno de ese estado en el proceso de Cumbres de las Américas».

Reclamar el derecho democrático es una batalla política. Fue, después de todo, la promesa del regionalismo sudamericano y de las relaciones interamericanas. Pero el mismo imperativo de la democracia, codificado en la gobernanza regional, carece de una definición y criterios sobre cómo defender los derechos «colectivos», también clave en el proceso de democratización.

Derechos de las mujeres y dignidad: entre la promesa y la trampa

La crisis de Venezuela y su daño social no son neutrales. Afecta a las mujeres, a sus derechos y elecciones de formas distintivas, particularmente en términos de derechos reproductivos y salud sexual, generando vulnerabilidades y violencia de género. Venezuela tiene una de las tasas de embarazo adolescente más altas en el mundo y en América Latina, incluso desde antes del colapso económico. La anticoncepción formaba parte del derecho que gozaban las mujeres durante el gobierno socialista. Pero desde 2005 la Federación Farmacéutica Venezolana estima que la provisión de anticonceptivos en el país ha disminuido 90%. Esto está provocando un aumento de las enfermedades de transmisión sexual, en particular el VIH, los abortos ilegales y un aumento de la esterilización. Según Amnistía Internacional, entre 2015 y 2016 la mortalidad materna aumentó 65% en Venezuela, anulando los avances recientes y volviendo a la situación que prevalecía hace veinticinco años. Las principales causas incluyen la falta de medicamentos, herramientas, equipos y recursos médicos básicos, y el número cada vez menor de personal médico, vinculado principalmente a la migración. La situación ha llevado a muchas mujeres embarazadas en situaciones desesperadas y de miedo a la muerte materno-neonatal, a embarcarse en un éxodo hacia países vecinos –Brasil y Colombia– para dar a luz. El número total de llegadas a los países vecinos, según el ACNUR, ha aumentado de manera constante a 5.000 por día a principios de 2018. De los más de 56.000 venezolanos que cruzaron en enero de 2018, 40% son mujeres. Su exposición a la violencia, riesgos, e inseguridades y los sentimientos contra la inmigración que comienzan a manifestarse en la región revelan las luchas diarias de mujeres y de su ejercicio por el acceso a necesidades y derechos básicos.

En este contexto, las naciones sudamericanas y las organizaciones regionales deben salvaguardar el «derecho a decidir» para evitar la trampa que afecta la realizaciónde los derechos y la dignidad de las mujeres, más allá de los principios constitucionales.

¿Hacia dónde irá Venezuela si Maduro permanece en el poder? por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 24 de Junio 2018

La pregunta de cuál sería el destino de Venezuela si Maduro permaneciera en el poder vive en las mentes de millones de venezolanos. Entre otras cosas, porque ella es indisociable de la pregunta de cuánta destrucción más puede soportar nuestro país. Esa inmensa mayoría de los venezolanos que desean que Maduro se vaya de inmediato, es la misma que se hace la pregunta a la que intentaré responder en este artículo.

En términos generales, hay que decir: el país se empobrecería a un punto que no tiene comparación posible ni en el siglo XX ni en el XXI. Venezuela alcanzaría una situación que hoy ni siquiera podemos imaginar. Pero basta con proyectar las tendencias ahora mismo en curso, para que podamos establecer un punto de partida de lo que pasaría.

Lo primero que hay que decir: la pobreza extrema alcanzaría a 90% de la población. No cabe esperar otra cosa en un país, cuyos gobernantes han destruido su única fuente de ingresos, la industria petrolera, al tiempo de que han acabado con más de 60% del aparato productivo nacional. En ese marco de cosas, más de 70% de la población quedaría desempleada.

¿En qué consistiría entonces la economía venezolana? El país de la pobreza extrema tendría dos fuentes de ingresos: las remesas y la economía generada por el narcotráfico, desplazarían la importancia del ingreso petrolero. De mantenerse en el poder, tanto Maduro como los militares de su banda, sin industria petrolera a la que robar de forma sistemática, con una industria minera repartida entre decenas de mafias, se potenciarán las condiciones que estimularán el auge de la actividad del narcotráfico.

En una sociedad donde 90% vive en condiciones de pobreza, Venezuela sería incorporada a la lista de los diez países más pobres del mundo, hoy integrada por naciones como Burundi, Sudán del Sur, Gambia, Mozambique, República Democrática del Congo, Libera, Afganistán y otras. Ello significaría dos cosas en un corto período de tiempo: reducción de la talla y del peso promedio (caída que ya viene ocurriendo). La esperanza de vida, que, en el 2016 era de 74,41 años, comenzaría a disminuir drásticamente. A modo de referencia, quiero anotar aquí que, ahora mismo, en países como Nigeria y Zimbabue, los promedios de esperanza de vida son 53,05 y 59,16 años, respectivamente.

No puedo escribir, como si fuese una posibilidad, que las enfermedades que habían sido erradicadas a lo largo del siglo XX, volverían. No lo puedo hacer porque ya volvieron. Es algo que ha venido ocurriendo en los últimos cinco años. En las páginas de El Nacional, el pasado 23 de abril, lo informábamos a Venezuela y al mundo: la malaria, la difteria, el sarampión, el mal de Chagas, el dengue, la tuberculosis y la escabiosis, han regresado. Están avanzando y es realidad que, ahora mismo, preocupa a las autoridades de Colombia y Brasil. De seguir Maduro en el poder, estas y otras enfermedades continuarán expandiéndose, en medio de un sistema de salud arrasado y sin capacidad de respuesta.

Uno de los fenómenos más característicos del caso venezolano será, sin lugar a dudas, la pérdida de población. Huelga decir que esa pérdida sigue ocurriendo. De no salir Maduro del poder, la situación continuará irreversible. Puede parecer una exageración, pero en una década, los venezolanos que viven en el territorio nacional podrían reducirse a 20 millones, lo que equivale a decir que, en aproximadamente tres décadas, el 33% de los venezolanos emigraría.

No quiero ni siquiera imaginar cuáles serían las realidades que alcanzarían a la educación pública venezolana. Ahora mismo, en pleno período escolar 2018, se están produciendo realidades como esta: aulas cuya ocupación no alcanza a 40% de la matrícula, porque los alumnos no pueden asistir porque no tienen zapatos, o no tienen dinero o porque no hay transporte, o no hay comida, o los niños, en vez de ir al colegio, salen a las calles a buscar comida en los basureros. Conozco de casos en escuelas de Caracas, donde niños de 10 y 11 años, presentan serias dificultades de comprensión de párrafos, de sus propios libros, que no exceden las 35 a 40 palabras, o que no son capaces de resolver problemas elementales con operaciones básicas. ¿Es posible imaginar cuál será la calidad de la educación venezolana en 5 o 10 años? Y, en adición a lo anterior, ¿es posible estimar cuántos niños en edad escolar estarán matriculados: 20, 30%?

No habrá transporte, ni para los escolares ni tampoco para que las personas puedan ir a sus trabajos. No exagero: las llamadas “perreras” ya son una realidad en centenares de ciudades y pueblos de Venezuela. Que las dictaduras comunistas acaban con el transporte público, es una realidad experimentada por el pueblo en Cuba y en Corea del Norte. Los cementerios de autobuses comprados a China son una realidad inocultable, que cada día acumulará más y más chatarra. La desaparición de buses, camionetas y otros medios de transporte estará en relación directa con la destrucción de las vías públicas, calles, carreteras y autopistas, producto de la falta de mantenimiento, que es cada día más visible.

Agua: dos veces a la semana, como mejor promedio. Electricidad: dos o tres horas al día. Telefonía e internet: intermitente, sin que responda a ningún patrón, que no sea el puro caos. Semáforos: 70% sin funcionar. ¿Son estas cifras arbitrarias? No: son una realidad hoy, en algunas zonas del país, pero que, de seguir Maduro, se extenderán de forma irremediable por toda la geografía.

Del estado de la economía, es casi imposible establecer una proyección. Cualquier ejercicio hecho a partir de las tendencias del presente, es simplemente aterrador: producción petrolera reducida a 300 o 400 mil barriles al día; hiperinflación que habrá alcanzado niveles de 200.000 o 300.000% por año; precios de alimentos básicos que podrían alcanzar los trillones o los cuatrillones. En medio de semejante barbaridad, lo más probable es que comiencen a aparecer monedas locales y se institucionalicen los centros de trueque.

De seguir Maduro en el poder, Venezuela se aislará del mundo. Quiero decir, se aislará todavía más. El aeropuerto internacional Simón Bolívar será receptor de dos o tres vuelos diarios. Nuestro país quedará fuera de la gran mayoría de organismos internacionales. Decenas de embajadas y consulados deberán ser cerrados porque no habrá presupuesto para mantener oficinas y personal pagados en divisas.

Pueblos enteros y grandes zonas de las ciudades caerán, a plena luz del día, bajo el control de la delincuencia. Bandas armadas, colectivos, paramilitares, guerrillas colombianas, narcotraficantes, mineros y otros grupos se repartirán espacios urbanos con la Policía Nacional Bolivariana, la Guardia Nacional Bolivariana y otras unidades de la FANB.

¿Qué pasará con la oposición, con la disidencia, con los grupos que defienden a las víctimas de violaciones de sus derechos humanos? Estarán presos: miles y miles de presos por sus convicciones y por protestar. Miles de torturados. Miles de enjuiciados. Miles de perseguidos. ¿La corrupción? Todo, absolutamente todo, será canibalizado por la corrupción. No habrá intercambio, diligencia, papeleo, petición, servicio o denuncia, que no deba rendir tributo a la corrupción.

¿Y qué pasaría con el otro 10%, con el que no estaría sumido en la pobreza crítica? Formaría parte de uno o de varios poderes: el político, el policial-militar, el narcotráfico, las bandas armadas, el comercio y las empresas que se mantendrán para venderle bienes y servicios a los capos del régimen. El país derivará hacia una cada vez más estrecha y nepótica oligarquía roja, dominada por las familias Cabello, Flores, Maduro y Rodríguez.

Cada ítem de este este ejercicio se basa en tendencias en curso. No hay invención. Por el contrario, cualquier lector podría añadir temas y proyecciones que aquí no se han incluido. Todos en Venezuela, incluyendo a personas del propio gobierno, saben que las cosas están condenadas a empeorar. Que, es lamentable decirlo, nuestro país empeorará todavía más. Por lo tanto, no tenemos alternativa. Estamos obligados a provocar un urgente cambio en el poder. De inmediato.

 

 

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