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La vacuna de Jacinto Convit contra el cáncer de mama se hace realidad – Noticias al Día y a la Hora – 8 de Mayo 2018

Dr._Jacinto_Convit.png“Ahora podemos dar noticias al país y decir ‘Señores, la vacuna del doctor Jacinto Convit existe, es una vacuna efectiva y aquí está demostrado, en una revista científica internacional reconocida en cáncer’”. El orgullo y la alegría al pronunciar esta aseveración no le restaron a Ana Federica Convit la firmeza y seriedad de quien habla en nombre de uno de los venezolanos más respetados, admirados, queridos y ejemplarizantes en su patria y el mundo entero.

Todavía más por el hecho de ser su nieta y actual Secretaria General de la Fundación Jacinto Convit, institución pionera en investigación de inmunoterapia de cáncer, que hace pocos días hizo el trascendental anuncio de la validación de una vacuna para el tratamiento del cáncer de mama, esto a partir de los estudios que el insigne médico realizó durante sus últimos años de vida.

Con más de 90 años de edad y habiendo logrado, décadas antes, el reconocimiento internacional a partir de los logros obtenidos con sus vacunas de lepra y leishmaniasis, su afán de continuar investigando lo llevó por el camino del estudio del cáncer y la manera de combatirlo.

“Él vio similitudes en la respuesta inmune del individuo frente a un tipo de Leishmania y el Mycobacterium Leprae, con las células cancerígenas”, siendo el cáncer una enfermedad muy grave, la segunda causa de muerte por enfermedad en el mundo. Entonces él decide enfocarse en el tema del cáncer y desarrollar una propuesta de inmunoterapia para combatir esta enfermedad, comenzando por el cáncer de mama”, menciona Ana Federica Convit.

En efecto, en 2006 su abuelo publicó esa propuesta de vacuna en la Gaceta Médica de Caracas y posterior a su muerte, entre los años 2015 y 2017, la Fundación que lleva su nombre constituyó un equipo de biólogos e investigadores, que luego creció y se hizo multidisciplinario, para continuar ese estudio de cáncer y asumir la continuación del protocolo experimental.

“Montamos un experimento en modelo preclínico, un experimento grande, importante, donde se consiguieron unos hallazgos significativos donde hubo una reducción importante del tumor, en un porcentaje alto, además de un posible establecimiento de memoria inmune celular que evitaría el desarrollo de metástasis en el transcurso de la enfermedad”, describe de manera sencilla su nieta, haciendo referencia a lo informado en la revista Oncotarget bajo el título de “Autologous tumor cells/bacillus Calmette-Guérin/formalin-based novel breast cancer vaccine induces an immune antitumor response”.

Señala la información oficial ofrecida que dicha respuesta inmune antitumoral observada en la investigación hecha en ratones, más el bajo costo de producción y facilidad de preparación, “hacen de la vacuna una excelente y accesible inmunoterapia personalizada para el tratamiento del cáncer de mama”.

Una vacuna personalizada

Con la esperanza del éxito que puedan arrojar futuras pruebas clínicas, el eventual tratamiento en humanos será personalizado, ya que la preparación de la vacuna se hace a partir de las células malignas de la paciente.

“No viene en ampollas. No es que se va a fabricar y se va a comercializar en cajas porque es una terapia autóloga. Eso tiene todo un protocolo de preparación, con las células de la propia paciente, que debe ser aplicado de manera inmediata”, explica Ana Federica Convit, describiendo claramente que la misma resulta de la combinación de las células del mismo tumor del paciente, con la vacuna del BCG y formalina. “Esa es la clave del doctor Convit; ese tercer componente es lo que hace que esta vacuna sea realmente efectiva”, asegura.

En primicia para El Universal, la Secretaria General de la Fundación Jacinto Convit adelantó que están en conversaciones con distintas instituciones nacionales e internacionales, para concretar todo lo relacionado con la ejecución del futuro proyecto clínico. “Es un proyecto que ya está contemplando y se está coordinando”.

“Esa fase clínica tendría una serie de criterios que se tienen que seguir de manera muy rigurosa. Cuando lleguemos a esas fases y tengamos los lineamientos bien descritos, podremos dar más información”, menciona.

Los frutos de un esfuerzo titánico

Una gran sonrisa enmarca la satisfacción evidente de la Secretaria General de la Fundación Jacinto Convit al recordar que este gran logro sólo fue posible tras años de mucha preparación y trabajo de parte de todos sus miembros. “Ahora estamos viendo los frutos de este esfuerzo titánico”, resalta.

En cuanto a la protección del método de preparación de la vacuna, aseguró que ya están avanzados en esa patente, tanto a nivel nacional como internacional, no con fines comerciales sino para proteger el derecho de la invención.

“Aquí la clave está en el protocolo de preparación, en el método de preparación de la vacuna. No hay objetivos lucrativos detrás de la propuesta sino culminar todas las fases experimentales, y hacerlo realidad para una aplicación más masiva”, señala.

Así, sumergida en la filosofía de vida de ayuda al prójimo y trabajo por la humanidad heredada de su abuelo, camino guía que sostiene la razón de ser de la Fundación Jacinto Convit, su nieta enfatiza que esto es algo “para la Humanidad, por la Humanidad pero que nace en Venezuela”, reseñó El Universal

 

La escasez de medicinas mata en Venezuela por Alvaro Fuente – El País – 9 de Mayo 2018

El desabastecimiento en farmacias y hospitales pone en peligro la vida de miles de enfermos crónicos y trasplantados

1524502559_810295_1524610014_sumarioapoyo_normal_recorte1.jpgEn el entorno de la farmacia situada cerca de la plaza Francia, en Caracas, hay alboroto desde primera hora de la mañana. Se ha corrido el rumor de que habrían recibido una remesa con diversos medicamentos. Pero no ha sido así. Al abrir las puertas de la botica los primeros clientes se vuelven a encontrar el panorama desolador de los últimos meses: sus estantes siguen casi vacíos provocando la irritación de una cincuentena de personas que esperaban en la calle. Un hombre de mediana edad no disimula su frustración: “¡Estamos pagando la crisis con nuestras vidas!”, exclama indignado.

Buscar medicinas en Venezuela se ha vuelto una tarea compleja e inasequible. Farmacias, consultorios y hospitales están desprovistos de la mayoría de los fármacos necesarios para los enfermos. “Apenas tenemos que vender porque no hay materia prima con la que los laboratorios venezolanos puedan fabricar los medicamentos que demanda la población. Entiendo la ira de esta gente ya que las consecuencias son dramáticas, los enfermos corren demasiados riesgos, sufren de manera innecesaria”, asegura Carlos, dependiente de la farmacia.

Sin recursos por el desplome del precio del petróleo desde 2014, a Venezuela se le suma una crisis sanitaria por la falta de materiales en los hospitales y una alarmante escasez de medicamentos que ha provocado un aumento en la mortalidad infantil y materna, además de un repunte en los casos de enfermedades infecciosas y víricas como la malaria —con 175.000 casos confirmados en el estado Bolívar— o la difteria, según indica el Boletín epidemiológico que el Ministerio para la Salud de Venezuela publicó hace unos meses con las estadísticas del año 2016, después de tres años en silencio. Un documento que ha convulsionado uno de los pilares que sostenía el orgullo de la llamada revolución bolivariana: la calidad y la amplitud de la asistencia social y sanitaria. Leer más de esta entrada

El camino a la dictadura – Acceso a la Justicia – Mayo 2018

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Acceso a la Justicia ha elaborado este especial para que se comprenda mejor cómo ha sido el camino del Ejecutivo Nacional para la toma absoluta del poder desde la elección de la Asamblea Nacional (AN) en diciembre de 2015. En esta sección introductoria te ponemos en contexto y te mostramos los efectos principales del dominio creciente del Gobierno. Además, en tres secciones de nuestro material: golpe judicial, constitucional y electoral, te explicamos cómo se ha configurado un verdadero golpe de Estado en Venezuela con la “violación deliberada de las formas constitucionales por un grupo que detiene el poder” (definición del Diccionario Larousse, citada por Bobbio et al en su Diccionario de Política).

1. Golpe a las garantías constitucionales
Desde la elección de la Asamblea Nacional (AN) en diciembre de 2015 con 2/3 partes de sus diputados de partidos de oposición, organizados en un bloque llamado Mesa de la Unidad Democrática (MUD), se ha venido configurando en Venezuela un golpe de Estado por parte del Ejecutivo Nacional y su brazo político, el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) con apoyo de otros poderes públicos, con el progresivo control de todos los ámbitos del país y la eliminación creciente de los derechos de los venezolanos.
La situación se ha agravado con la implantación de una nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC), erigida como un súper poder por encima de los constituidos, con la potestad de dictar normas supraconstitucionales y de destituir a las autoridades o funcionarios que considere.

Esto ha dado lugar a que nuestro país sea catalogado como una dictadura por organizaciones expertas en materia de derechos humanos como Human Rigths Watch y Freedom House International. Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde el 2010 le ha dado un puesto a Venezuela en su informe anual (capítulo IV) dedicado a los países en los que no hay democracia o enfrentan situaciones que afectan seria y gravemente el goce y disfrute de los derechos fundamentales.
De igual forma, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU en agosto de 2017 publicó un informe sobre el uso generalizado y sistemático de la fuerza excesiva, detenciones arbitrarias, allanamientos ilegales, malos tratos y torturas, entre otros abusos cometidos por las autoridades nacionales y las fuerzas de seguridad durante los cuatro meses de protestas contra el Gobierno nacional.

La comunidad internacional no se ha quedado atrás y en particular, desde las sentencias nº 155 y 156 de la Sala Constitucional (SC) del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de marzo de 2017, empezó a retirar embajadores y a pronunciarse sobre el hecho de que en Venezuela se ha instaurado una dictadura.

En el ámbito nacional, varias ONG, así como defensores reconocidos de derechos humanos del país también han declarado que Venezuela en 2016 entró en un modelo autoritario de gobierno y que el TSJ tuvo un rol clave en ello.

A pesar de que cada vez sea más evidente que Venezuela está en dictadura, el camino del Gobierno para llegar a ello no ha sido sencillo ni directo, y menos aún el tradicional. La razón de esto es que el origen del chavismo, que es como se autodenomina el régimen del gobierno actual, fue democrático.

Por ello, desde Acceso a la Justicia hemos pensado que es fundamental explicar de una manera simple y gráfica cómo ha sido ese camino, especialmente desde las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, así como el impacto que esta situación de descalabro institucional ha tenido sobre la vida de los venezolanos. Para ello, hemos elaborado infografías, y este especial de nuestra página cuenta con distintas secciones en las que se puede conocer más sobre los detalles del golpe de Estado del que el país ha sido víctima.

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Verdades sobre el artículo “escrito” por Nicolás Maduro para El País por Sabrina Martín – Panampost – 3 de Mayo 2018

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La nota de opinión, supuestamente redactada por el mandatario venezolano, incluye al menos una decena de mentiras refutables que lo ridiculizan aún más, a él y a su falsa campaña electoral enmarcada en un reciclaje de promesas incumplidas

El dictador de Venezuela se estrenó como columnista en un medio que hasta ayer, 2 de mayo, gozaba de credibilidad; pero con esa “novatada”, el diario El País decidió convertirse en cómplice de las intenciones de Maduro de seguirle mintiendo al mundo
“Nuestra democracia es proteger”, así inició Nicolás Maduro “su” columna llena de mentiras en el diario español El País, un escrito que sorprendió a Venezuela y al mundo, no por las patrañas que se dedicó a relatar, sino porque un presidente que pronuncia mal y se expresa peor, no debe ser capaz de escribir tantas líneas con “coherencia”.

En pleno día internacional de la Libertad de Prensa, el dictador de Venezuela se estrenó como columnista en un medio que hasta ayer, 2 de mayo, gozaba de credibilidad; pero con esa “novatada”, el diario El País decidió convertirse en cómplice de las intenciones de Maduro de seguirle mintiendo al mundo.

La nota que supuestamente fue escrita por el mandatario, cuenta con al menos una decena de mentiras refutables que ridiculizan aún más a Nicolás Maduro y a su falsa campaña electoral enmarcada en un reciclaje de promesas incumplidas, donde él parece su propio candidato opositor al prometer cambios que como “presidente” es incapaz de cumplir.

1. “La economía es el corazón de nuestro proyecto revolucionario”

Esta afirmación que Maduro hace en la columna, quizás no es del todo errada cuando el régimen se ha dedicado a pulso a destruir la economía. Efetivamente demostraron que para instaurar el socialismo es necesario hundir a la población en la miseria, acabar con la propiedad privada y destruir las inversiones.

Actualmente Venezuela es el país con la mayor inflación del mundo, los salarios más bajos de la región, y una escasez de alimentos y medicamentos que supera el 90%.

A esto se le suma que la principal empresa del país, la estatal petrolera PDVSA, está prácticamente en quiebra con la producción de crudo en sus mínimos históricos causando una escasez de divisas sin precedentes; a tal punto que el mismo régimen se ha visto obligado a caer en default y dejar de pagar algunos compromisos internacionales.

Que Maduro diga que la “economía” es su proyecto revolucionario, deja en evidencia que está dispuesto a seguir destruyendo lo que queda del sector productivo mientras se mantenga en el poder.

Hoy Venezuela es el país más pobre de la región con una economía de guerra donde los venezolanos se ven obligados a comer de la basura para sobrevivir; este precisamente es el legado del chavismo y el verdadero “proyecto revolucionario”.

En su columna, Maduro promete además una “economía productiva estable, soberana y próspera”; pero la causa del desastre económico se debe a los controles de cambio y de precios que el régimen ha impuesto durante más de una década.

Hay que preguntarse qué impide a Nicolás Maduro revertir esta situación y qué hará diferente de ser reelecto. La verdad es que solo le interesa perpetuarse en el poder y no modificar en lo más mínimo sus políticas económicas.

2. “Nuestra democracia es distinta a todas”

Sí, es verdad, la supuesta democracia en Venezuela es diferente a las del resto del mundo porque simplemente en el país suramericano lo que hay es una tiranía dictatoria disfrazada de democracia autoritaria. Finalmente ninguna dictadura en el mundo ha aceptado que lo es, todas juran que son “verdaderas democracias”, cuando en realidad no lo son.

Para que una democracia sea tal, tiene que existir separación de Poderes, respeto a los derechos fundamentales y además justicia, pero en Venezuela sucede todo lo contrario.

El Poder Ejecutivo controla al Judicial, al Ciudadano, al Electoral, y al único independiente, que es el Poder Legislativo representado por la Asamblea Nacional de mayoría opositora, decidió bloquearla y anularla creando una Constituyente chavista.

Y si a eso le sumamos las violaciones a derechos humanos, la represión, el cierre de medios de comunicación, la persecución a disidentes, los presos políticos y las fraudulentas elecciones, se puede decir que efectivamente la “democracia” de Venezuela es distinta porque es una dictadura de manual.

Nunca, además, una dictadura ha dicho que es tal; todas, y especialmente las comunistas, se disfrazan de “democracias orgánicas” o “democracias populares”. El régimen de Maduro no puede ser considerado democrático bajo ningún concepto, como han expresado desde Luis Almagro hasta Federica Mogherini.

3. “La revolución se volvió feminista”

Maduro habla de que supuestamente hace 20 años existía una “violencia obstétrica” y que ahora con su “revolución” se empodera a las mujeres con un “parto humanizado“. Esto sí es una descarada mentira que arropa a toda la sociedad venezolana, y sobre todo a esas madres que se ven obligadas a parir a sus hijos en el suelo de los hospitales.

La realidad es otra. La condición de los hospitales venezolanos es deplorable, no hay medicamentos ni insumos médicos. En Venezuela no existen las condiciones sanitarias para traer a un niño al mundo.

En el país suramericano no solo se trata de dar a luz en el suelo o en una silla, como se puede evidenciar en cientos de imágenes que circulan en los medios de comunicación social, una vez superado el parto, toca rezar para que el niño sobreviva ante las peores condiciones al nacer. La cifra de bebés neonatos que han fallecido en Venezuela a causa de la falta de medicamentos y distintos insumos es cada vez más preocupante.

Según datos publicados por la prensa local, el número de muertes entre los neonatos aumentó en 30 % durante 2016, a un total de casi 11.500 muertes, lo que refleja la gravedad de la crisis venezolana.

4. “Hemos promovido una política de pleno empleo”

En su primera columna en el diario El País, el candidato a la reelección por siempre o quien le haya redactado la nota, tuvo el descaro de afirmar que en revolución “no es justicia que alguien siga siendo pobre si trabaja todo el día”.

Y realmente desde que se instaló el chavismo en el poder, el pobre sigue siendo pobre y la clase media desapareció sumándose también a los bajos estratos de la economía. El salario mínimo de un trabajador en Venezuela es el menor de la región (USD$ 4).

Maduro, quien señala que durante los Gobiernos chavistas han promovido una política “de pleno empleo”, ignora que Venezuela es un país donde trabajar en más costoso que quedarse en casa. Ignora ademas que de 800 .000 empresas existentes en Venezuela antes de que llegara Hugo Chávez al poder (1999), solo quedan unas 230.000, lo que significa la “muerte” de al menos 570.000.

Además en abril la canasta básica superó los Bs. 75.000.000 (USD$ 125), lo que significa que hoy los venezolanos necesitan más de 30 salarios mínimos para poder sobrevivir. De hecho, especialistas pronostican que en los próximos días los ciudadanos igual necesitarán 75 salarios por la imparable hiperinflación.

A esto se suma, que desde 2002, el régimen no permite el ingreso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para supervisar el funcionamiento del mercado laboral, cuyos indicadores de empleo tampoco se rigen por los estándares de esta institución.

5. “Decidimos responder al bloqueo comercial inhumano”

El régimen habla de un bloqueo económico que él mismo generó. Al destruir la principal empresa petrolera del país, los ingresos en divisas disminuyeron drásticamente y por esa razón, el mismo gobierno tomó la decisión de reducir las importaciones, no solo de materias primas, sino también de alimentos y medicamentos.

En Venezuela el mayor bloqueo económico es protagonizado por el régimen que, con los controles de cambio y de precios, impide el libre mercado.

En Venezuela no existe una “guerra económica”, y sí así fuera, el régimen ha mostrado su gran incapacidad para resolverla. La escasez de productos básicos tiene más de una década afectando a los ciudadanos, siempre en aumento, mientras que las sanciones internacionales que han sido impuestas directamente a funcionarios del chavismo, comenzaron a aplicarse el año pasado.

6. “En mi corazón está primero que todo la gente”

No hay peor mentira que esta afirmación escrita en la columna de Maduro, quien ha negado la posibilidad de un canal humanitario bajo la excusa de una supuesta intervención extranjera.

En la nación gobernada por Maduro cientos de venezolanos han muerto por no contar con los medicamentos necesarios para cumplir con sus tratamentos, mientras que cientos de niños sufren desnutrición y están a punto de perder sus vidas; la razón: la dictadura impide la apertura de un canal humanitario con la vil excusa de que existe la posibilidad de una supuesta “intervención extranjera”. No les importa la vida de los ciudadanos, les importa su “estabilidad política”.

Mientras Maduro niega la crisis y que se abra un canal humanitario, gran cantidad de venezolanos desesperados ante esta situación, deciden hurgar en la basura para poder alimentarse. Al mismo tiempo quienes dependen de medicamentos que escasean, se van resignando a vivir sus últimos días solicitando sus tratamientos a través de las redes sociales.

Entonces para el régimen no está primero la gente. Para la dictadura está primero perpetuarse en el poder, porque conocen que de no hacerlo terminarán presos por los crímenes de lesa humanidad cometidos.

Pero de todas las descaradas frases de Maduro en su primera columna, esta es la peor: “Porque para nosotros solo hay libertad y democracia cuando hay un otro que piensa distinto al frente, y también un espacio donde esa persona pueda expresar su identidad y sus diferencias”.

Venezuela y el mundo han sido testigos de la brutal represión que el régimen emprendió contra millones de personas que decidieron salir a protestar; fueron miles los heridos y cientos los asesinados por la dictadura. Son cientos los presos políticos en el país, que por expresar su inconformidad ante la calamidad que se vive, han sido perseguidos, torturados y vilipendiados.

Hay que esperar con qué otras mentiras llenará Nicolás Maduro o su “pluma fantasma” una eventual nueva columna en el diario El País, con qué otras frases descaradas intentará engañar al mundo en medio de la peor crisis humanitaria que se haya visto en el país suramericano. Porque al menos en “su” primera columna, la única verdad que hay es que no hay ninguna.

 

Nuestra democracia es proteger por Nicolás Maduro – El País – 3 de Mayo 2018

Una economía que es pura especulación, y no considera como prioridad la prosperidad y la soberanía del pueblo, es hambre para hoy y mañana pan para el imperio. La economía es el corazón de nuestro proyecto revolucionario
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Nuestra democracia es distinta a todas. Porque todas las demás —en prácticamente todos los países del mundo— son democracias formadas por y para las élites. Son democracias donde lo justo es lo que le conviene a unos pocos. Son democracias clasistas, donde los muchos son vistos como más en cantidad, pero menos en calidad.

En Venezuela, no. En Venezuela, la democracia es para los muchos, y lo justo es lo que es bueno para toda la gente. Y como las necesidades de la gente cambian, se articulan y se renuevan, es que el nuestro es un proyecto revolucionario que está en permanente cambio.

Por ejemplo, hace 20 años era normal nacer en Venezuela en medio de la violencia obstétrica. Y estaba lejos de todos nosotros imaginar siquiera que en el momento del parto no se juega solamente la salud del recién nacido, sino también la salud y los derechos de una madre y su familia. Pero la revolución cambió y se volvió feminista. Y entre todos y todas decidimos remover la violencia machista de nuestro sistema de salud y empoderar a las mujeres a través del programa nacional de parto humanizado, respetando su proyecto y decisiones de alumbramiento y crianza.

Durante los gobiernos chavistas, hemos promovido una política de pleno empleo

Hace 20 años, antes de nuestra revolución bolivariana, era normal echar la culpa de la cesantía de los jóvenes a los propios jóvenes, y estaba instalada la idea de que los pobres lo eran porque eran flojos y que por flojos merecían una salud paupérrima, sueldos de hambre y vivir sin techo. Pero con nosotros en el Gobierno la cosa cambió. Y supimos decir con fuerza que no es justicia que alguien siga siendo pobre si trabaja todo el día. Por eso es que durante los Gobiernos chavistas hemos promovido una política de pleno empleo, y en mi Gobierno hemos lanzado, gracias al carnet de la patria —que es un sistema que integró digitalmente a todos y todas las venezolanas y venezolanos— el plan Chamba Juvenil, para garantizar a nuestros jóvenes el acceso al trabajo y a su porvenir.

Dijimos también hace 20 años, que era injusto que la vivienda propia fuese un sueño para el pueblo, pero realidad solo para las élites, y entonces creamos el plan Gran Misión Vivienda, con el que hemos construido y entregado más de dos millones de viviendas de calidad y gratuitas a las familias, y con el que tenemos proyectado llegar, en pocos años más, a los cinco millones de viviendas construidas.

A partir de este año, además, implementaré un nuevo plan de Seguridad Social para que Venezuela vuelva a tener esa educación y salud que tuvo hasta antes de las embestidas y la guerra económica, y que nos tenía como ejemplo de calidad para Latinoamérica. Una Seguridad Social que estará sostenida sobre una economía productiva estable, soberana y próspera, y no sometida a los vaivenes de los precios del petróleo.

La revolución económica de este nuevo período bolivariano tiene que ser innovadora y creativa. Porque decidimos responder al bloqueo comercial inhumano al que nos han sometido los Gobiernos de Estados Unidos y de Europa, y que tanto daño han hecho a nuestro pueblo, con la invención de la primera criptomoneda respaldada en riquezas del mundo, el petro, cuyos beneficios ya se están invirtiendo, inmediatamente, en la gente, como siempre lo hemos hecho.

Porque para nosotros es esencial en nuestra democracia que la economía esté al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio de la economía. Una economía que es pura especulación, y no considera como prioridad la prosperidad y la soberanía del pueblo, es hambre para hoy y mañana pan para el imperio. La economía es el corazón de nuestro proyecto revolucionario. Pero en mi corazón está primero que todo la gente. La economía o es para el pueblo o es abuso. Para nosotros, los bolivarianos, la economía es justicia y la democracia, protección.

Entiendo la desesperación de las élites, que se dedicaron a convertir al pueblo en populismo

En Venezuela usamos una hermosa expresión para llamar a los amigos: “Mi pana”. Tiene varias explicaciones, pero para mí es porque acá un amigo es un pedacito de las entrañas de uno. Y eso mismo es, para nosotros los bolivarianos, la convivencia democrática. La nuestra es una democracia de panas, porque para nosotros la Patria es el pana y el otro, mi entraña. Porque para nosotros solo hay libertad y democracia cuando hay un otro que piensa distinto al frente, y también un espacio donde esa persona pueda expresar su identidad y sus diferencias. Por eso es que nos hemos empeñado con pasión en transparentar, en respetar y en hacer respetar las leyes electorales para las elecciones del próximo 20 de mayo. Estamos compitiendo junto a otros cuatro candidatos, todos distintos, pero todos respetuosos del acuerdo de garantías democráticas suscritas por 14 de los 18 partidos políticos existentes en Venezuela. Y ese proceso será limpio y modelo, tanto y más que las decenas de elecciones en las que hemos participado los venezolanos en las últimas dos décadas.

Lo que pasa es que nos cansamos de vivir polarizados, y decidimos convertir la violencia política de las guarimbas en poder constituyente, y encontrarnos en una Constitución hecha por el pueblo y para el pueblo. Por eso es que entiendo la desesperación de las élites, que por décadas se dedicaron a convertir al pueblo en populismo, en insulto, en tirria y en barbarie. La nuestra en cambio es una democracia orgullosamente popular, qué duda cabe. Es una democracia de la gente.

Una democracia que es también latinoamericana, africana e indígena. Porque en Venezuela tenemos un rito y un mito fundacional. Tenemos a Bolívar y a Chávez. Que no son pasado, pero son historia. Y siendo historia son también nuestro presente, porque son el sentido desde donde guiamos nuestro porvenir. Somos una democracia única porque somos una democracia de panas, justa, latinoamericana, popular, bolivariana, y donde el otro es la Patria y la Patria somos todos, aquí y ahora, avanzando juntos. Porque, como dijera Neruda:

“Que no nos juntaremos en la altura
que bajo la tierra nada nos espera
pero sobre la tierra vamos juntos
Nuestra unidad está sobre la tierra”.

Nicolás Maduro Moros es presidente de Venezuela.

 

In the chaos of Venezuela, a daughter fights for her father’s life by Mariana Atencio – NBC News – 25 de Abril 2018

With no medicine and a crippled health system, a family loses hope in the country they love.

It took me a second to understand that the sound interrupting my prayers was a phone ring. It was 5 a.m. here in the capital of my home country. I’m not used to landlines anymore. My cell usually vibrates. My heart sank.

“There’s been a complication,” the doctor at the intensive care unit uttered in a very low voice. “You should all come right away.”

My mom, two siblings and I were already up. We hadn’t been sleeping much since my dad was hospitalized for the flu. We were all fully dressed in the elevator in less than 10 minutes.

The sun was barely starting to come out as my brother hurriedly drove around Caracas, where my parents still lived.

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I noticed graffiti in my old neighborhood, Altamira, which had been taken over by student protesters last year: “We gave our lives for you. Don’t forget us.” Leer más de esta entrada

Gustavo Villasmil: “Si te enfermas ahora en Venezuela, eso es problema tuyo” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 15 de Abril 2018

1936 es sin duda un momento luminoso. Todo el quehacer venezolano orientado a la modernidad arranca ese año. La construcción de los partidos políticos, la democracia más cerca que nunca, y el gran desafío de convertir a Venezuela en un país habitable desde el punto de vista sanitario.

La élite médica formada en Europa —Gustavo Machado, Pastor Oropeza, Enrique Tejera, entre otros— entendió que el camino al cielo pasaba por Venezuela. Por eso regresó a construir un sistema sanitario de carácter universal, aunque no fuera un mandato expreso de la Constitución, como luego se plasmaría en la Constituyente del trienio adeco (1945-1948). Fue Arnoldo José Gabaldón, quien al frente de un formidable ejército sanitario, erradicó la malaria —además de otras enfermedades endémicas—, mucho antes de que lo consiguiera la Unión Soviética. Algo más que vergüenza deberíamos experimentar los venezolanos al comprobar que tanto la malaria, la difteria, el sarampión, la tuberculosis, han regresado para difuminar el velo de la muerte. “Sobre los vestigios y las ruinas de lo que esos hombres construyeron caminamos nosotros”, dice Gustavo Villasmil, médico especializado en Higiene Industrial y en temas sanitarios.

¿Cuáles serían las causas de que las enfermedades endémicas, erradicadas en el pasado, estén reapareciendo en Venezuela?

Los grandes planes urbanos, desde Rotival en adelante, de alguna manera, estaban pensados para hacer de la ciudad no sólo un espacio funcional y estético, sino de sanidad. Mi generación es tributaria de la vacuna, del antibiótico, de la anestesia quirúrgica, así como de los planes de electrificación y de acueductos nacionales. Pero la generación de mis abuelos no, se infectaba y moría. Esas condiciones, que hacían de la ciudad un espacio de sanidad en Venezuela, se han ido perdiendo de manera evidente. Leer más de esta entrada

The collapse of the Venezuelan health system – The Lancet – 7 de Abril 2018

When Hugo Chavez became Venezuela’s new president in 1998, he promised to provide free health care to all and enshrined this right within Venezuela’s new constitution, rewritten in 1999. Progress was rapid and initial results were promising: according to the World Bank, life expectancy at birth rose from 71·8 to 74·1 years for both genders and infant mortality fell from 26·7 to 14·6 deaths per 1000 live births between 1998 and 2013, the period of Chavez’s rule. Success was recognised on the international stage and Venezuela achieved most of the UN’s Millennium Development Goals set for 2010. This initial success came on a backdrop of high oil prices providing the necessary government funding for public health-care spending and food imports. At the same time, a strong relationship with Cuba saw an agreement in 2003 that, in exchange for low-cost oil, Cuba would provide doctors, medical training, and medical supplies free of charge to Venezuela.

However, when the oil price began to fall in 2008 and Chavez’s revolutionary politics alienated foreign investors, the tide turned. The largest oil reserves in the world could not stave off economic collapse as lower demand for oil, excessive government spending, US sanctions, and price controls led to rocketing inflation and falling gross domestic product. The impact on the health-care system was exacerbated by exchange rate controls, which led to a shortage of the foreign currency needed to import equipment, food, and medicines.

Official government data are hard to come by. The last official report from the Venezuelan Ministry of Health was published in 2016 (Boletin Epidemiologico) and the then Health Minister, Antonieta Corporale, was rewarded by being sacked immediately thereafter by Nicolas Maduro, who has been leading the country since 2013 (Venezuela has had 17 different ministers of health in the past 20 years). The results of this report were highlighted in a Lancet World Report in August, 2017, which noted the untenable situation in Venezuela. This government report revealed a 65% increase in maternal mortality and a 30% increase in infant mortality, with 11 466 infants dying during 2016. It also revealed that while Venezuela had been the first country in the world to eliminate malaria in populated areas, this and other diseases such as diphtheria, which had previously been controlled, had returned in several outbreaks.

Health-care outcomes have continued to deteriorate rapidly. The Venezuelan Government has steadily reduced the share of its annual expenditure dedicated to public health-care spending from a high of 9·1% in 2010 to 5·8% in 2014. Medical supplies have been reported as going missing or getting embargoed and sitting in ports, with some media alleging corruption hindering distribution. Some of these are for treating heart disease and diabetes—the leading causes of death in Venezuela, according to WHO. As a result, patients have resorted to bringing their own surgical instruments, drugs, and food to hospital. In private practice, medical professionals charge in US dollars, which makes health care unaffordable to most of the population.

A recent national survey—Encuesta Nacional de Hospitales 2018 from the political opposition, the National Assembly, and the Venezuelan nongovermental organisation Médicos por la Salud— revealed that Venezuela’s health crisis is worse than anticipated. The survey, conducted between March 1–10, 2018, assessed the performance of 104 public and 33 private hospitals in Venezuela. According to the figures, most laboratory services and hospital nutrition services are only available intermittently or are completely inoperative. Shortages of items such as basic medicines, catheters, surgical supplies, and infant formula are highlighted in the survey; 14% of intensive care units have been shut down because they are unable to operate and 79% of the facilities analysed have no water at all.

Venezuela’s Government has allowed the country’s infrastructure to crumble, with fatal consequences for ordinary Venezuelans. Without regular reports on basic health indicators, assessment of the impact of the crisis is difficult. However, the Encuesta Nacional de Hospitales 2018 survey shows a shocking decline in health-care performance and a failure of the system. Aware of this humanitarian crisis, as declared by the political opposition in 2017, worldwide humanitarian aid has been offered by multiple countries and the UN. Yet Venezuela’s Government has refused this humanitarian aid, denying the existence of a crisis. It is time to end the abuse of power by the Venezuelan Government, and take immediate steps to address the heavy toll on the wellbeing of Venezuelans.

Los médicos se unen al éxodo, más de 22,000 ya han huido de Venezuela por Antonio María Delgado – El Nuevo Herald – 28 de Marzo 2018

Junior Rodríguez está acostumbrado a ver la muerte de cerca. Después de todo, es médico en un hospital público que atiende regularmente a cientos víctimas de la violencia en Venezuela, país considerado uno de los más peligrosos del mundo.

Pero la violencia se ha convertido en los últimos tiempos en algo mucho más personal para Rodríguez, al igual que para el resto del personal que trabaja en el Hospital Universitario Dr. Luis Razetti, de Barcelona, en el estado oriental de Anzoátegui.

Allí el personal médico trabaja bajo la constante amenaza de morir o de ser lesionado por familiares o amigos de los pacientes —algunos de ellos pandilleros peligrosos— si no logran salvarlos.

“La mayoría de las veces, ese es el peor temor del médico: que el paciente muera y los familiares actúen contra él”, dijo Rodríguez en una entrevista telefónica. “La amenaza de ser ultrajado si el paciente muere siempre está ahí. No tenemos seguridad de ningún tipo. Uno atiende a una persona que resulta ser un delincuente y si allí mismo le da la gana de apuntarte con una pistola, lo tienes que aguantar”.

Rodríguez, quien renunció al hospital hace meses, ya decidió salir de Venezuela para escapar de la inseguridad y la implosión económica que ha creado una hambruna en el país petrolero, uniéndose a los más de 22,000 médicos que ya han hecho lo mismo durante los últimos seis años, según datos de la Federación Médica Venezolana.

La fuga masiva de médicos, una tercera parte de todos los del país, está acelerando el colapso del sistema de salud venezolano, que ya se tambalea bajo la fuerte escasez de medicamentos e insumos, en un país donde los pacientes deben comprar hasta el bisturí con que los van a operar.

La escasez de medicamentos básicos supera ya más del 85 por ciento, lo que quiere decir que un paciente podría tener que recorrer más de nueve farmacias para encontrar un medicamento. La situación afecta especialmente los que se usan para tratar enfermedades crónicas, como la diabetes y la hipertensión, y los de uso más urgentes, como los antibióticos y para combatir el sida.

Pero los profesionales de la salud simplemente han llegado a la conclusión de que no se puede seguir trabajando en las condiciones actuales de Venezuela. No solamente no tienen lo mínimo para atender a los pacientes y corren peligro físico si se les mueren, sino que, además, cobran un salario que en muchos casos es inferior a $10 mensuales, que ni siquiera alcanza para comprar dos pollos.

El gobierno “ha condenado al personal médico a un salario miserable que se lo come la inflación. Para los médicos de los hospitales públicos, el sueldo es equivalente a unos cuatro o cinco dólares al mes. Eso para un médico que realizó un postgrado, para especializarse”, explicó Douglas León Natera, presidente de la Federación Médica de Venezuela.

La fuga de cerebros se hace sentir más en los hospitales públicos, que ya operaban a niveles de precariedad comparables solamente con los de los países más pobres, donde las mujeres muchas veces son obligadas a dar a luz en salas de espera y a los heridos los atienden en el suelo.

A esto se suma el hecho de que cerca de la mitad de los médicos que trabajaban en los hospitales públicos ya se fueron del país, resaltó León Natera.

Las consecuencias de esta situación en los centros médicos privados es menor, porque allí el personal gana algo más y las condiciones laborales son mucho mejores. Pero incluso en esas instalaciones se han comenzado a padecer los efectos de una disminución del personal disponible.

William Barrientos, médico y diputado que es vicepresidente de la Comisión de Salud de la Asamblea Nacional, dijo que miles de médicos venezolanos son bien recibidos en países latinoamericanos.

“Hay 2,000 médicos que ya tienen empleo en Chile, y hay otros 1,842 en una lista de espera de médicos que quieren trabajar allí. En Colombia ya hay cerca de 2,346 y en Ecuador, aproximadamente 1,654”, dijo Barrientos en una entrevista telefónica.

Argentina es otro de los países que parece estar recibiendo a los médicos venezolanos con los brazos abiertos, dijo el diputado.

La situación es algo distinta en Estados Unidos, añadió desde Miami Rafael Gottenger, presidente de la Venezuelan American Medical Association.

En Estados Unidos es difícil para un profesional venezolano conseguir la certificación para ejercer la medicina, y por eso es que se ve a docenas de médicos venezolanos con siete y ocho años de graduados trabajando de asistente médico o incluso emprendiendo actividades que no tienen nada que ver con la medicina, dijo Gottenger.

Pero incluso así, son muy pocos los que se arrepienten de marcharse de Venezuela, especialmente ante la ola de violencia que desde las calles ha empezado a desplazarse a las instalaciones hospitalarias.

Rodríguez dijo conocer al menos tres casos de violencia contra personal médico. En uno, una pandilla entró a la sala de emergencias de un hospital en Caracas y ordenó que los médicos se volvieran de espaldas mientras ellos remataban con cuchillos a pacientes que estaban atendiendo.

Uno de los médicos que estaba concentrado en lo que hacía y no obedeció, fue golpeado con fuerza. Cuatro de los pacientes fueron ultimados, dijo Rodríguez.

“Cuando uno los ve entrar, ya sabe que tiene que esconderse porque no se sabe lo que va a pasar. Ya no hay policías afuera, y los que hay se van corriendo, porque muchos no están ni armados”, explicó.

En al menos una ocasión, dijo Rodríguez, tuvo tiempo de salir corriendo ante la llegada de un grupo de maleantes. Llegaron a su casa buscándolo para que fuera atender a uno de sus familiares, relató.

A principios de marzo, la inseguridad en el Hospital Razetti se conoció a través de las redes sociales cuando dos delincuentes apuñalaron a un médico residente para despojarlo de sus pertenencias cuando llegaba para empezar la guardia.

Lo hirieron en el pecho, pero el Dr. Pedro Quijada corrió con suerte porque la herida no fue muy profunda. De lo contrario, su vida hubiera corrido peligro “porque no lo hubieran podido operar por falta de anestésicos en el quirófano”, dijo Óscar Nava, presidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes (Somir), en su cuenta de Twitter.

 

Carta de un adjunto a un residente que emigró – Anonimo – Marzo 2018

Querido joven colega mío:

Colgada del perchero quedó una bata blanca con tu nombre bordado en el bolsillo. Los dos caramelos que encontramos en él nos los comimos, para serte franco. Por allí hemos visto también, abandonadas por tu pies, el par de “cholas crocs” de imitación china con las que por años anduviste buscando a Dios por los rincones de este hospital, angustiado por tanta carencia, tratando de hacer lo que se pudiera y hasta un poco más por el enfermo de esta o de aquella otra sala.
Nada ha vuelto a ser igual desde que te fuiste; ni la revista de lunes por la mañana, ni la preparación para los exámenes o de los casos clínicos. Ya casi nadie cuenta chistes ni nos pide préstamos invariablemente impagos para poder invitar a un café a la bonita residente del servicio de al lado.

Contigo y con tu generación se marchó la alegría, esa fuerza vital capaz de mover montañas con tal de hacer posible la cirugía o el tratamiento que cambiaría el drama del enfermo a tu cargo en esperanza real de curación.

No tienes que explicarte conmigo. Te marchaste porque ni vida ni sueños eran ya posibles para ti en una Venezuela en la que cualquier dadiva del Gobierno a los portadores de un carnet es de lejos superior al mísero salario que recibías por 60 horas semanales de trabajo intenso en el hospital; de día y de noche, lo mismo un lunes que un domingo, en Navidad, el natalicio del pillo de Ezequiel Zamora o en cualquier otra efeméride.

La cotidianeidad del hospital, la presión no pocas veces insoportable que impone el cuidado de tantos enfermos sin tan siquiera un mínimo de medios, la inseguridad incluso aquí dentro, la precariedad; esa precariedad que hacía para ti de una empanada para el almuerzo a las tres de la tarde un verdadero lujo sibarita… ¿Cómo entender la vida así a tu edad, con tu talento, con tus proyectos trazados tras años de estudio y trabajo duro? Tenías que irte, no cabía otra cosa.

Allá donde vayas levanta siempre la consigna de ser el mejor y destacar por la calidad de lo que haces. Antes que su conmiseración, gánate a pulso el respeto de tus pares. Haz lo más y mejor que puedas por todo aquel que te pida ayuda. Nunca dejes a nadie a merced de su dolor, sea quien sea, haya dinero de por medio o no. Que de ti se diga como del gran Aníbal Santos Dominici, quien “jamás se llevó la lágrima de un pobre al bolsillo”. Como cuando estabas aquí, sé siempre el primero en llegar y el último en irte. Aún entre nevadas y temperaturas bajo cero, se tan cálido con tus pacientes de allá como lo fuiste siempre con los de aquí. Ese mirar a los ojos del enfermo angustiado, esa mano posada sobre el hombro en la hora difícil, fueron muchas veces lo único que pudiste ofrecer cuando del hospital se iba la luz, no había ni aspirina o el pobre enfermo moría esperando la transfusión de sangre que no llegaría nunca. Haz de ese ejercicio de piedad cotidiana tu mejor guía ahora que tienes a tu alcance los medios y recursos de los que siempre careciste aquí.

Lleva siempre a Venezuela en tu corazón. Nada peor debe haber que ir por esos mundos de Dios como un paria. Pero no te las des de vienés si naciste en Judibana, de bostoniano siendo oriundo de Puerto La Cruz o de barcelonés si eres de Calabozo.
Tampoco vayas por ahí hasta con los calzoncillos vinotinto o como guacamaya vestido de tricolor, pues el ser venezolano no es una expresión folclórica sino un estado del espíritu. Recibe agradecido la hospitalidad que se te otorgue donde vayas y hónrala dando lo mejor de ti, como cuando estabas aquí. Pasa de largo frente a expresiones de xenofobia pues, como sabrás, la ignorancia es más global que la internet. Trabaja, estudia, esfuérzate el doble, el triple de lo que aquí: recuerda que el residente de cualquier hospital público venezolano, como el tubo de pasta dental, ¡siempre puede dar más si la circunstancia aprieta!

Nunca pero nunca olvides a los que aquí quedamos. Nuestra opción de permanecer aquí nada tiene que ver con fallas “testiculares”, ineptitud o conformismo. Nos quedamos porque como generación anterior a la tuya estamos llamados a constituirnos en guardianes del gran acervo médico del que eres hijo. Casi tres siglos de tradición médica venezolana no pueden quedar a la intemperie en tu ausencia. Aquí, en medio de esta noche larga de la que escapaste, permaneceremos; entre los muros carcomidos de la Facultad, los anaqueles vacíos de la farmacia y las salas sin bombillos de nuestros hospitales de enseñanza, nos instalaremos a vivir como sus últimos custodios. Deja saber de ti de cuando en vez al viejo maestro a quien tanto debes y a la ancianita que quedó en el balcón de tu casa con el rosario entre las manos, regando la noche caraqueña con padrenuestros, avemarías y glorias en permanente oración por ti. Hónralos, hónranos. Que a tu paso por ese bonito y pulcro hospital que hoy te recibe se diga ¡ése joven y competente médico que va allí es venezolano!

Y quiera Dios que algún día, cuando puedas pronunciar el nombre de Venezuela sin dolor, pienses en volver. Quizás todavía alcances a encontrarte con algunos de nosotros, quién sabe. Ese día, mi querido y joven colega, será mi generación la que rinda cuentas a la tuya por lo que supimos defender con lo mejor de nuestras fuerzas y capacidades. Yo te juro solemnemente que te habremos de devolver, no aquel campamento del que hablaba José Ignacio Cabrujas, sino un país del que vuelvas a sentirte orgulloso.

Que el Señor te ilumine y guíe por donde vayas.

 

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