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¿Hay que tomarse en serio la amenaza de un bloqueo naval de EEUU a Venezuela? por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 20 de Agosto 2019

Aquella vez, Donald Trump se limitó a responder con un “sí estoy” cuando la preguntaron si consideraba un bloqueo cuarentena para Venezuela. No hubo detalles que ampliaran la operación, el tiempo y la intensidad. Después vino el anuncio de la Orden Ejecutiva que congela los activos de Venezuela en los Estados Unidos, restringe las posibilidades financieras y de otro tipo del régimen de Nicolás Maduro en el exterior y pone en alerta a las compañías de cualquier gobierno a pactar negocios con Maduro, lo cual ha sido calificado por el Palacio de Miraflores de terrorismo y bloqueo económico.
El ministro Padrino López anunció un acuerdo naval con Rusia que ahora pesa más / Foto: Prensa FANB
El ministro Padrino López anunció un acuerdo naval con Rusia que ahora pesa más / Foto: Prensa FANB

Como continuación de aquel “sí estoy” de Donald Trump, ahora aparece la filtración de que el presidente de los Estados Unidos ha considerado un bloqueo naval a Venezuela. Y la declaración del jefe del Comando Sur, Craig Faller, de que la Marina de EEUU está preparada para “hacer lo que sea preciso” en Venezuela. El almirante Faller ofreció declaraciones en Río de Janeiro al comienzo de los tradicionales ejercicios militares marítimos Unitas, en los que participan nueve países de América Latina, además de Estados Unidos, Reino Unido, Portugal y Japón. “No voy a detallar lo que estamos planeando y lo que estamos haciendo, pero permanecemos listos para implementar decisiones políticas y estamos listos para actuar”, dijo Carig Faller, según reporta la agencia AFP.

Hay un aspecto que puede arrojar un indicio de que otros se toman el asunto más en serio. Y entre ellos, el ministro de la Defensa de Maduro, el militar más poderoso de Venezuela, el general Vladimir Padrino López. Este anunció la semana pasada, con gran alegría, que había firmado un nuevo acuerdo con el ministro de la Defensa ruso, Seguéi Shoigu. Y este convenio justo tiene que ver con el área naval. Padrino López anunció desde Moscú que “hemos firmado un acuerdo que nos permite a ambos países calar buques de nuestras armadas en los respectivos países, eso va a incrementar este relacionamiento, así como ya hemos experimentado este tipo de ejercicios con aviones estratégicos, bombarderos estratégicos rusos de tipo Túpolev, allá en Venezuela”.

En Rusia, un influyente senador, protestó desde este lunes la posibilidad, incluso, de que la administración Trump se haya paseado por la idea. Que Trump les haya consultado la idea a los asesores de seguridad, es un asunto grave. Konstantín Kosachov, jefe del Comité de Asuntos Exteriores del Senado, es un reconocido parlamentario ruso, y está al tanto de la crisis que sufre Venezuela, sigue de cerca el proceso de negociación entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro, y las sanciones de los EEUU que buscan ejercer presión para que se realicen elecciones libres sin Maduro en el poder.

Al filtrarse la información sobre el supuesto bloqueo, el diario Sputnikconsultó de inmediato a Kosachov quien “constató que no es la primera vez que Trump estudia la idea de un bloqueo marítimo a Venezuela, similar al impuesto a Cuba en 1962”. Por el momento, agregó Kosachov a Sputnik, el Pentágono no considera realista esa opción ya que Venezuela no es una isla como Cuba y es poco probable que funcione. “Sin embargo, el mismo hecho de que esa idea peligrosa y absurda se rechace solo por razones técnicas no atenúa la situación”. El portal que filtró la noticia del bloqueo, Axios, también informó que en el Pentágono hay otras prioridades, como China e Irán, que demandan recursos y atención.

La idea no parece tan absurda si se toma en cuenta lo que ha dicho el almirante jefe del Comando Sur de los Estados Unidos. “La Marina de Estados Unidos es la más poderosa del mundo. Si una decisión política se toma para desplegar la Marina, estoy convencido de que seremos capaces de hacer lo que sea preciso”.

Hay un aspecto que puede arrojar un indicio de que otros se toman el asunto más en serio. Y entre ellos, el ministro de la Defensa de Maduro, el militar más poderoso de Venezuela, el general Vladimir Padrino López. Este anunció la semana pasada, con gran alegría, que había firmado un nuevo acuerdo con el ministro de la Defensa ruso, Seguéi Shoigu. Y este convenio justo tiene que ver con el área naval. Padrino López anunció desde Moscú que “hemos firmado un acuerdo que nos permite a ambos países calar buques de nuestras armadas en los respectivos países, eso va a incrementar este relacionamiento, así como ya hemos experimentado este tipo de ejercicios con aviones estratégicos, bombarderos estratégicos rusos de tipo Túpolev, allá en Venezuela”. La verdad es que la Armada en condiciones de movilizar buques es la rusa y no la venezolana, cuyas condiciones se encuentran muy disminuidas.

Este anuncio del general Padrino López indica que el régimen de Maduro viene anticipando algunos movimientos de parte de EEUU, y Rusia le ha seguido el juego con el fin de enredar la estrategia política de Washington, reconociendo y apoyando a Maduro como presidente legítimo de Venezuela. Lo han hecho con la aviación rusa. Y lo hace ahora con la Armada. Los acuerdos de asistencia y cooperación técnica con Venezuela datan de 2001, y desde entonces se han incrementado, al punto de que en alguna ocasión se llegó a especular sobre el establecimiento de una base militar rusa frente a las costas venezolanas, en la isla de La Orchila, lo cual fue descartado por la propia Moscú. No deja de inquietar que el acuerdo naval entre Rusia y el régimen de Maduro coincida en este escenario de escalada y presiones por parte de la Casa Blanca. Los expertos descartan que Rusia -por razones de costos y realidad militar y geopolítica- vaya a prestarse para acciones directas contra Estados Unidos en el Caribe en apoyo a Maduro. Pero los acuerdos le funcionan a Maduro que se ve respaldado por una potencia militar como Rusia.

Craig Faller declaró que “el foco del gobierno de Estados Unidos continúa siendo ejercer presión sobre un régimen ilegítimo para asegurarse de que haya una transición a un gobierno democrático y legítimo”. Apuntó que “parte de ese foco es asegurarse de que la ayuda humanitaria pueda llegar a la gente que la necesita”. Y dijo más: “El ejercicio marítimo de dos semanas en Brasil, en el que participan más de 3.300 efectivos, envía un mensaje a Maduro y a otros aliados que no comparten los mismos valores”.

Craig Faller deja claro que la Marina de EEUU es la más poderosa del mundo / Foto: Comando Sur

Desde hace una semana, Venezuela, por petición de la Asamblea Nacional que preside Juan Guaidó, es otra vez miembro del TIAR, o Tratado Internacional de Asistencia Recíproca, o de defensa mutua, lo cual también coloca las operaciones, los ejercicios y las filtraciones en otro contexto. El régimen de Maduro rechazó la reincorporación al TIAR. El propio Padrino López y la Fuerza Armada, catalogaron la iniciativa de Guaidó de tener nefastas intenciones. “Es precisamente este tratado un instrumento de dominación e intervencionismo contrario a la independencia y soberanía de los pueblos”, señaló la Fuerza Armada que respalda a Maduro.

Maduro quedó atrapado entre la confrontación y la negociación por Pedro Benítez – ALnavío – 16 de Agosto 2019

Poco a poco Nicolás Maduro y Diosdado Cabello van acercándose al final del callejón sin salida donde se han metido. Deben escoger cómo quieren perder más: confrontando o negociando. Si no tienen suficiente fuerza para la confrontación, tendrán que volver a Barbados donde los representantes de un desafiante Juan Guaidó los esperan.
Maduro tiene otro problema enfrente: la posición crítica de Padrino López / Foto: Prensa FANB
Maduro tiene otro problema enfrente: la posición crítica de Padrino López / Foto: Prensa FANB

La noche del 6 de diciembre de 2015, el general Vladimir Padrino López, en su doble condición de ministro de la Defensa y comandante del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se presentó ante las cámaras de televisión para, palabras más palabras menos, garantizar el resultado de las elecciones parlamentarias que ese día la oposición venezolana ganó al obtener 2/3 partes de las bancas de la Asamblea Nacional (AN).

Los militares venezolanos, en particular la mayoría del actual alto mando de la FANB, son partidarios de la negociación. No quieren verse envueltos en una confrontación. Tampoco quieren que la crisis se prolongue. Desde el masivo apagón eléctrico del pasado mes de marzo han condicionado su apoyo a Maduro por una salida de la crisis. Esa es una de las razones que explican la participación de este en los diálogos promovidos por el gobierno noruego.

De esa noche a esta parte el general Padrino se ha actuado públicamente más como un activista político que como alto jefe militar. Sin embargo, lo que ocurrió en esa ocasión explica mucho de acontecido en Venezueladesde entonces. Al frente de la FANB como institución actuó como el árbitro final de la disputa política, lo que es coherente con lo que ha sido su actuación dentro de la corporación militar.

Por otro lado, el 23 de diciembre de ese 2015, la todavía mayoría chavista de la AN aprobó atropelladamente (violando los lapsos establecidos en la Constitución) la designación de nuevos magistrados al Tribunal Supremo de Justicia para que no lo hiciera la nueva AN que se instalaría en enero siguiente y de esa manera iniciar la maniobra para bloquearla.

El que encabezó el ardid fue Diosdado Cabello, presidente de esa Asamblea Nacional, que para justificar la operación afirmó en sus palabras de cierre de esa sesión parlamentaria que con la oposición: “No hay nada que dialogar”. Y agregó como sentencia: “La confrontación es inevitable”.

Esa fue, ha sido, y es, su posición como segundo hombre del régimen heredado por Nicolás Maduro de Hugo Chávez. Con mucho orgullo ha jugado el papel del más radical de los radicales; desde la presidencia de aquella Asamblea Nacional, como primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), desde su programa de televisión y ahora como presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Por su parte Maduro se ha movido entre las dos posiciones. La del general Padrino López aquella noche y la de Diosdado Cabello. Obviamente no ha querido arriesgar perder el control de la FANB, que no obstante bastante se ha deteriorado. Pero tampoco el control político del chavismo. Por eso su guerra fría con Diosdado Cabello jugando a ver quién es más radical, el más macho, el más irresponsable o al que se le ocurre la idea más disparatada.

Uno representa el respaldo militar real. El otro el respaldo político del partido.

Uno deja margen para el acomodo. El otro ha llevado junto con Maduro al chavismo y a Venezuela toda a un callejón sin salida.

Diosdado Cabello ha querido desde hace rato que se liquide a la AN y a toda la oposición congregada en ella. Pero la víctima se le ha escapado una y otra vez, presentándose ahora con un respaldo nacional e internacional que no se esperaba.

Ocurre, además, que la situación de Venezuela ha llegado a un punto tal que todas las grandes potencias son partidarias de una salida negociada. Incluyendo China y Rusia. Y es aquí donde el peso del general Padrino López se incrementa todavía más. Porque al final del día en la política siempre habrá una negociación.

Vistas así las cosas, su reciente y sibilina declaración llamando a la oposición a regresar a la mesa de negociación de Barbados (cuando no ha sido ella la que se ha levantado esta vez, sino Maduro) toma otro sentido.

Porque una de las características de militares venezolanos, desde hace bastante tiempo, es la de evitar la confrontación. Primero entre ellos, pero también con una fuerza externa. Aplican aquello de contar los cañones.Guaidó sigue desafiando abiertamente a Maduro / Twitter: @jguaido

Guaidó sigue desafiando abiertamente a Maduro / Twitter: @jguaido

Los militares venezolanos, en particular la mayoría del actual alto mando de la FANB, son partidarios de la negociación. No quieren verse envueltos en una confrontación.

Tampoco quieren que la crisis se prolongue. Desde el masivo apagón eléctrico del pasado mes de marzo han condicionado su apoyo a Maduro por una salida de la crisis. Esa es una de las razones que explican la participación de este en los diálogos promovidos por el gobierno noruego.

No es que pretendan desplazar a Maduro del poder (o al menos eso parece), pero necesitan un acuerdo estabilizador.

Pero, además, Padrino tiene una fuerte carta a su favor: su amistad con los rusos.

El gobierno de la Federación Rusa también desea un acuerdo político “de las partes”. El presidente Vladímir Putin es consciente de los límites de su poder y de hasta dónde puede asistir militar y económicamente a su aliado al otro lado del mundo. Quiere molestar a Estados Unidos, quiere expandir su influencia mundial, pero como exagente de la KGB, la agencia de inteligencia soviética, sabe que una de las razones de la caída de la Unión Soviética consistió en el derroche de recursos destinados a respaldar a gobiernos extranjeros por razones ideológicas. No se puede dar el lujo de sostener otra Cuba indefinidamente. En el caso de Venezuela ser parte de un acuerdo le caería bien.

Puesto que Nicolás Maduro y Diosdado Cabello no han conseguido su propósito de liquidar el liderazgo de Juan Guaidó, las circunstancias los colocan en el dilema de o tener que negociar con él o arriesgarse a perder el respaldo de

Guaidó sigue en Caracas desafiando abiertamente a Maduro, como una terca realidad política con 50% de respaldo de los venezolanos, según recientes estudios de opinión pública, así como el apoyo de la mayoría de las democracias del mundo que lo reconocen como Presidente Encargado de Venezuela. Detrás de él están Estados Unidos, la Unión Europea y el Grupo de Lima.

La negociación es con él. No con quien Maduro y Cabello deseen. No puede escoger. Lo que sí pueden escoger es como quieren perder más: confrontando o negociando.

Las cinco razones que explican el posible éxito del embargo contra Maduro por Carlos Alberto Montaner – Latin American Herald Tribune – 11 de Agosto 2019

 

Carlos Alberto Montaner's picture

¿Tendrá éxito el embargo esta vez? El propósito de Washington es clarísimo: provocar en Venezuela un cambio de régimen y ponerle fin a la narcodictadura de Nicolás Maduro aliada a los terroristas islamistas. Ese es el objetivo. Contra la dictadura de los Castro no fue eficaz. ¿Por qué lo sería contra el régimen de Maduro? Yo creo que sí conseguirá desplazar a Maduro del poder.

En realidad, son situaciones muy diferentes. Los Castro consolidaron su tiranía comunista en 18 meses y tuvieron el pleno apoyo de la URSS. Este respaldo permaneció en pie hasta 1991. Después de esa fecha prevalecía en Washington la idea de que el régimen de los Castro colapsaría solo, como ocurrió con los satélites soviéticos europeos.

No contaron con la astucia policiaca y la absoluta falta de escrúpulos de Fidel, quien comenzó liquidando a los “perestroikos” de su entorno. En el verano del 89 fusiló al general Arnaldo Ochoa y al coronel Tony de la Guardia, mientras José Abrantes, el ministro del Interior, murió poco después de un “infarto” provocado mientras guardaba prisión. Fidel expulsó a todos los que olieran a reformistas de los servicios de inteligencia con el pretexto de la unificación del Ejército y la Seguridad del Estado. Eso le garantizó la uniformidad monolítica de su régimen.

Hay cinco diferencias clave entre los dos embargos:

· Primero. Cuba no comerciaba con Estados Unidos, pero sí lo hacía con el resto del planeta. Eso le permitió endeudarse con Japón, Francia, España, Argentina y Panamá. En esta oportunidad la Casa Blanca ha sido tranparente: los países y las empresas deben elegir entre hacer negocios en y con Estados Unidos, o hacerlos con Venezuela. Es muy claro lo que sucederá.

· Segundo. Estados Unidos ha creado otro foco de autoridad en Venezuela a partir de Juan Guaidó y la legítima Asamblea Nacional, y le ha procurado un considerable respaldo internacional: casi 60 países lo apoyan. El destino de CITGO, en Estados Unidos, está en manos de la oposición, y es muy posible que Guaidó y sus asesores venezolanos dispongan de cierta injerencia en la implementación del embargo. Esa posibilidad se desperdició en Cuba cuando Obama, contradiciendo sus propias palabras y declaraciones, abrió incondicionalmente las relaciones con la Isla y sólo recibió de Raúl Castro el recrudecimiento de la represión contra los demócratas de la oposición.

· Tercero. La imagen del régimen de Maduro es espantosa. Está probado que asesinan. Es obvio que atropellan al pueblo. Se sabe, por los testimonios de los encartados, que es un narcoestado corrupto. Fidel hacía lo mismo, pero su imagen era mucho mejor. Cualquier jefe de Estado mostraba con orgullo su foto con el Comandante. Iban a La Habana a verlo y a oír los disparates que decía porque despertaba cierto interés antropológico. Maduro y su “socialismo ornitológico” (Vargas Llosa dixit) es el hazmerreír general.

· Cuarto. Dada esa imagen, es relativamente fácil que China y Rusia cambien sus alianzas. ¿Por qué y para qué sostener en el poder a un narco idiota que habla con los pajaritos y encima está aliado con los terroristas islamistas que tanto en China como en Rusia han creado serios problemas? ¿Las considerables deudas contraídas por Caracas son la explicación? Es evidente que hay más posibilidades de cobrar acercándose a Guaidó que a Maduro. Incluso, John Bolton dejó abierta la posibilidad de que Estados Unidos garantizara las deudas si China y Rusia cambian sus alianzas y se colocan del lado correcto de la historia.

· Quinto. Aunque Trump y Pence continúan repitiendo como un mantra que “todas las acciones están sobre la mesa”, la predilección de Washington y sus aliados es terminar con la narcodictadura por la impecable vía electoral. Todos están de acuerdo en que hay que reemplazar el Consejo Nacional Electoral, supervisar totalmente el uso de las computadoras para que no haya fraude y purgar el registro electoral. La vía electoral prueba adonde puede marchar el país tras el cambio de régimen. Despeja el futuro. Sólo queda solucionar el difícil problema de los victimarios, pero el buen trato dado en Estados Unidos al general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, nada menos que jefe del SEBIN, despeja toda duda. Por ahí van los tiros.
Maduro, pues, está de salida. Él se lo ha buscado.

“El día que Rusia deje de suministrar gasolina, Venezuela se detiene” por Michael Stott y David Sheppard en Londres y Henry Foy en Moscú- La Patilla – 9 de Agosto 2019

Fotografía del 1 de abril del 2019, donde se observa un camión cisterna de gasolina en una calle de Caracas (Venezuela).EFE/MIGUEL GUTIERREZ

La compañía petrolera estatal rusa Rosneft se ha convertido en el último gran proveedor de gasolina a Venezuela, apuntalando el régimen del presidente Nicolás Maduro a medida que Estados Unidos intensifica la presión económica sobre Caracas, según personas familiarizadas con los acuerdos de envíos.

El salvavidas le ha dado a Moscú una influencia sin precedentes sobre el país afectado por la crisis, frustrando los esfuerzos de Washington y la UE para expulsar al presidente socialista y dar paso al líder opositor Juan Guaidó.

Los datos vistos por el Financial Times muestran que Rosneft suministró las importaciones enteras de gasolina de Venezuela en junio, ya que otros proveedores se retiraron.

Ocho cargas de gasolina por un total de 1,7 millones de barriles organizados por Rosneft Trading, el brazo comercial de la compañía con sede en Ginebra, se cargaron en transferencias de barco a barco que se realizan en alta mar cerca de Malta, Gibraltar y Aruba, según los documentos.

Luego, los petroleros se dirigieron a los puertos venezolanos, donde la gasolina fue entregada a PDVSA, la compañía petrolera estatal de Venezuela. Las señales de envío satelital disponibles al público, recopiladas por la compañía de análisis de petróleo Vortexa, confirmaron que las entregas se habían realizado.

No está claro si las compañías que suministran a Rosneft las cargas, algunas de las cuales se originaron en puertos en los Países Bajos, así como en Grecia y Turquía, antes de ser transferidas al mar, sabían que estaban destinadas a Venezuela.

“Los suministros de gasolina de Venezuela dependen de Rusia”, dijo una persona familiarizada con el acuerdo de suministro. “El día que Rusia deja de suministrar gasolina, Venezuela se detiene”.

Otra persona con conocimiento de los envíos dijo que eran “una operación puramente comercial” basada en “contratos previamente acordados”.

Si bien no hay indicios de que Rosneft haya violado las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela (las medidas se aplican a individuos y empresas estadounidenses), el acuerdo de suministro convierte a Rosneft y al Kremlin en uno de los mayores obstáculos para los planes estadounidenses de impulsar el cambio de régimen en Caracas.

Washington y la UE han reconocido a Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional, como el líder interino legítimo de Venezuela en espera de elecciones libres.

La administración Trump impuso sanciones económicas contra Venezuela, incluida una prohibición total a los ciudadanos, empresas o bancos estadounidenses que se ocupan de PDVSA, que entró en vigencia en abril de este año. El lunes, Washington aumentó aún más la presión sobre Caracas al anunciar un embargo económico casi total en el país, que posee las mayores reservas de petróleo del mundo.

Venezuela solía refinar su propia gasolina, pero años de negligencia y baja inversión, así como la caída de la producción interna de crudo, han hecho que el país sea dependiente de las importaciones.

Ahora hay escasez de suministros y largas colas en las estaciones de combustible en la mayor parte del país. Los 1,7 millones de barriles suministrados por Rosneft Trading en junio corresponden a un suministro de aproximadamente 56.000 barriles por día, o aproximadamente una cuarta parte del consumo de gasolina de Venezuela hace dos años.

En enero, antes de la imposición de sanciones estadounidenses a PDVSA, Venezuela estaba comprando gasolina a una variedad de proveedores extranjeros, incluida la española Repsol, según muestran los datos. Repsol confirmó que la compañía había dejado de suministrar gasolina a Venezuela.

La principal fuente de ingresos de Caracas se ha visto afectada ya que su producción de petróleo crudo ha caído bruscamente. Mientras tanto, los comerciantes internacionales se han vuelto cada vez más cautelosos de suministrar al país el combustible refinado que necesita a medida que las sanciones estadounidenses se han endurecido. La crisis venezolana ha llegado a un punto muerto en gran medida porque el régimen autoritario ha recibido apoyo financiero y material de Rusia, China y Cuba.

Según la legislación de sanciones de los EE. UU., Washington puede, a su discreción, castigar a cualquier entidad, incluso fuera de los EE. UU., que se considere que proporciona un apoyo sustancial a PDVSA.

Un alto funcionario del gobierno de EE. UU. dijo al Financial Times que el continuo comercio de Rosneft con PDVSA había puesto a la compañía rusa como un objetivo potencial para sanciones “en múltiples ocasiones”, pero la administración Trump se había abstenido de golpear a la compañía hasta ahora por temor a ramificaciones más amplias .

Estados Unidos ya había impuesto algunas sanciones a Rosneft en 2014 por la participación de Rusia en la crisis de Ucrania, pero le dio a la compañía la libertad suficiente para continuar comerciando, incluida la capacidad de acceder a financiamiento a corto plazo.

La compañía con sede en Moscú produce casi 5 millones de barriles por día de crudo y otros líquidos, o aproximadamente el 5 por ciento del suministro mundial, por lo que cualquier interrupción en su producción podría conducir a un fuerte aumento en el precio del petróleo.

Desde 2014, Rosneft ha proporcionado más de $ 7 mil millones al gobierno de Maduro, principalmente en forma de prepagos para entregas de crudo, y ha invertido en varios campos de petróleo y gas en el país.

Igor Sechin, director ejecutivo de Rosneft, es uno de los ayudantes más cercanos y de mayor servicio del presidente Vladimir Putin y es visto como uno de los líderes de la facción de línea dura del Kremlin estrechamente asociada con sus servicios de seguridad. Está bajo sanciones personales de Estados Unidos y ha realizado varias visitas a Venezuela para negociar con el gobierno de Maduro.

El Kremlin también ha apoyado directamente a Caracas con líneas de crédito, acuerdos de defensa y asesoramiento militar, y un préstamo soberano de $ 3,15 mil millones que Moscú acordó reestructurar en 2017.

Rosneft declinó hacer comentarios. El departamento del Tesoro de Estados Unidos, que tiene la responsabilidad de las sanciones, se negó a comentar sobre las transacciones de Rosneft. PDVSA también declinó hacer comentarios.

Rusia explotará campos de gas en Venezuela en condiciones preferenciales – Descifrado – 9 de Agosto 2019

Una parte de la deuda que tiene Venezuela con Rusia es reembolsada en hidrocarburos, según acuerdos entre la petrolera estatal venezolana Pdvsa y Rosneft.

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El gigante ruso del petróleo Rosneft se beneficiará de condiciones preferenciales en el desarrollo de dos campos de gas en Venezuela, gracias a una enmienda a un acuerdo entre Caracas y Moscú publicada este jueves en el portal jurídico ruso.

Según la enmienda, Rusia y Venezuela se comprometen a “crear condiciones favorables, evitar discriminaciones y dar asistencia a la sociedad Rosneft y al Grupo Rosneft”, filial del grupo ruso en Venezuela, en el desarrollo de dos yacimientos de gas.

Entre esas “condiciones favorables”, figura principalmente una exoneración de impuestos en Venezuela para Rosneft, sus proveedores y sus subcontratistas en la explotación de los dos yacimientos, según la agencia de prensa TASS, que precisa que se trata de gas de esquisto, reseñó AFP.

Los dos yacimientos son los de Patao y Mejillones, situados en el mar Caribe frente a las costas del estado de Sucre (este).

Su explotación por Rosneft, ya conocida, fue integrada en un protocolo sobre la “cooperación en la ejecución de proyectos estratégicos comunes”, firmado en 2009 por ambos países. El presidente ruso, Vladimir Putin, aprobó esa enmienda en junio, según Tass.

Rusia es, junto con China, uno de los principales aliados de Venezuela, que atraviesa una profunda crisis política y económica. Este respaldo incluye a Rosneft, que lleva a cabo varias inversiones en el país.

Una parte de la deuda que tiene Venezuela con Rusia es reembolsada en hidrocarburos, según acuerdos entre la petrolera estatal venezolana PDVSA y Rosneft.

Entrevista a Elliott Abrams: “En un año haremos la autopsia del régimen de Maduro” por Maibor Petit – Venezuela Política – 6 de Agosto 2019

Elliot Abrams, el diplomático y abogado estadounidense que se desempeña como el Enviado Especial para Venezuela en la administración de Donald Trump, ofreció una entrevista en días recientes a dos periodistas del Instituto Empresarial Americano (AEI), un think-thank conservador con sede en Washington D.C

En la entrevista de casi una hora, transmitida a través del podcast de la organización llamado “What The Hell Is Going On?” (¿Qué diablos está pasando?) y publicado el viernes pasado, Abrams habló extensa y detalladamente sobre la política de la Casa Blanca y el Departamento de Estado de Estados Unidos en su lucha por deponer al régimen de Nicolás Maduro y reinstaurar la democracia en Venezuela.

A continuación, la transcripción traducida al español de la entrevista hecha por los periodistas Danielle Pletka y Marc Thiessen a Elliot Abrams.

Danielle Pletka: ¿Cómo llegamos a donde estamos hoy?

Abrams: Llegamos a donde estamos hoy a través de 20 años de Hugo Chávez y Nicolás Maduro dirigiendo una dictadura o lo que se ha convertido en una dictadura en Venezuela y destruyendo su sistema político y su economía. La destrucción de la economía es casi increíble en el sentido de que hemos visto esto donde hay un desastre natural gigante o guerra. Nadie ha visto algo así en un país que no está en guerra y no ha tenido, ya sabes, un terremoto o algo así.

Fue el país más rico de América Latina porque tiene estas enormes reservas de petróleo y lo que han hecho, por ejemplo, hace cinco años exportaba 3 millones de barriles diarios de petróleo. Hoy en día unos 750,000. El sistema eléctrico, apagón tras apagón tras apagón, por falta de mantenimiento. La propiedad privada no es respetada, o sea tú puedes ver una lista completa [de problemas].

Entonces, ahora tienes un país de 30, digamos 34 millones, de los cuales cuatro millones son ahora refugiados. Llegará a cinco millones para fines de este año a menos que haya un cambio político en Venezuela. La carga sobre los vecinos es enorme; Perú, Ecuador, principalmente Colombia, donde hay más de un millón y medio de refugiados venezolanos. Las islas holandesas Aruba, Curazao: enormes comunidades dado el pequeño tamaño de esas islas.

Por primera vez, un lugar en América del Sur para los rusos, los cubanos y los chinos. Y deberíamos hablar de eso un poco más. Han convertido a Venezuela en un gran desastre y catástrofe humanitaria.

Pletka: ¿Cómo permitimos que esto se pusiera tan mal? Chávez estuvo en el poder durante mucho tiempo y obviamente tenía la intención de ser el dictador en el que se convirtió, ¿por qué no lidiamos con eso cuando era fácil?

Abrams: Chávez fue inicialmente elegido democráticamente como un líder popular. Estaba persiguiendo políticas que no nos gustaban, pero sabes que es asunto suyo. Quiero decir, fue elegido democráticamente como un presidente. Luego murió y Maduro, que había sido vicepresidente, se hizo cargo y estos últimos años bajo Maduro, los últimos seis años han sido los peores por mucho.

Puede ver hacia dónde me dirijo, hacia Barack Obama. El gobierno de Obama realmente le coqueteó por debajo de la mesa al régimen de Maduro y no lo hizo retroceder particularmente en el lado de los derechos humanos y pensó que podía tratar con ellos tanto como lo hicieron con Cuba. Lo peor de este declive desde el punto de vista político, económico y desde el punto de vista humanitario fue bajo la administración de Obama, y creo que tienen mucho por lo qué responder.

Thiessen: Déjeme hacerle una pregunta fundamental. Donald Trump ha seguido una política exterior de “primero Estados Unidos” aunque ha estado inclinado a poner a Venezuela en una prioridad más alta. ¿Por qué es eso y por qué los estadounidenses deberían preocuparse por este problema?

Abrams: Bueno, hay un número de razones. Primero, están desestabilizando a toda la región. Quiero decir, cuando tienes un flujo de refugiados que ahora es de cuatro millones rumbo a cinco millones y si no pasa nada en Venezuela serán seis, serán siete. Puede desestabilizar a todos los países de la región, luego ir al norte hacia las islas y, finalmente, hacia los Estados Unidos. Estamos hablando de un flujo masivo de refugiados que tiene que ser motivo de preocupación para nosotros.

En segundo lugar, estamos hablando de los cubanos, los rusos, los chinos, que sabemos han tenido a Cuba durante mucho tiempo, pero en realidad no han tenido nada en América del Sur. Ahora encuentras miles y miles de agentes de inteligencia cubanos en Venezuela. Encuentras a Maduro in extremis ahora acercándose a Irán.

Desde el punto de vista de la seguridad nacional, este no es un asunto trivial. No quiero exagerar, pero es algo de lo que obviamente debemos preocuparnos.

Y luego decimos petróleo: hay un solo mercado global unificado de petróleo, por lo que debemos preocuparnos por lo que realmente sigue siendo la más grande reserva de petróleo en el mundo.

Thiessen: El ministro de Relaciones Exteriores Zarif de Irán acaba de estar en Caracas. Háblenos un poco sobre lo que Irán está haciendo en Venezuela. Lo que Rusia está haciendo en Venezuela. Entiendo que Putin envió a 400 miembros del grupo Wagner allí para proporcionar seguridad personal para Maduro. Hable acerca de estos regímenes, que son realmente una amenaza para nuestro país, y cómo están convirtiendo a Venezuela en una especie de feudo particular.

Abrams: Están en un espectro. Los más involucrados son los cubanos porque están obteniendo, el mes pasado, alrededor de 80.000 barriles diarios de petróleo gratis. Esto los salva. Después del colapso de la Unión Soviética, la economía cubana colapsó y lo que los salvó fue el petróleo venezolano de Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro. No veo cómo la economía de Cuba sobrevive sin eso, así que están desesperados por mantener a Maduro en su lugar.

Para mantenerlo en su lugar, tienen unos 2.500 agentes de inteligencia en el Ejército, en la Guardia Nacional, en todas las agencias de inteligencia. Y para darle una idea de cuán profundamente están en esto, el grupo de guardaespaldas personal que rodea a Nicolás Maduro no está formado por venezolanos, sino por cubanos. Creo que los cubanos son el sistema nervioso central de este régimen.

Si preguntas, si la situación es terrible, ¿por qué no ha actuado el ejército, por qué no hay un golpe? Creo que la respuesta son los cubanos porque impregnan el alto mando. Están espiando a todos. Cualquier general sabe que si se involucra en cualquier tipo de trama golpista, no importa cual, discusiones en las que dices que no estás contento con la situación y que algo tiene que cambiar, probablemente terminarás siendo torturado en una prisión venezolana y tal vez termines muerto.

Creo que los rusos ven esto principalmente como una forma de meter el dedo en nuestro ojo. Esto es clásico de [Vladimir] Putin. Es bastante barato para ellos, pero son muy útiles para el régimen.

Pusimos sanciones económicas a fines de enero, ¿qué hizo el régimen? Inmediatamente voltearon hacia los rusos. A Rosneft, la compañía petrolera, a su presidente Igor Sechin, quien es uno de los grandes amigos de Putin y les dijeron: ayúdennos a vender petróleo, solíamos vender a los estadounidenses, ayúdennos a comprar productos refinados que necesitamos, ayúdennos con el financiamiento, encuéntrennos un banco. Pero los rusos también se están aprovechando financieramente.

Hace un año, el verano pasado, Venezuela le debía a Rosneft ocho mil millones de dólares. A finales de este verano se reducirá a alrededor de mil millones. Entonces, están tratando de salir, están tratando de sacar su dinero y, por cierto, venden, por ejemplo, productos refinados como gasolina, queroseno, con un gran margen comercial y compran el petróleo con un gran descuento. Realmente están exprimiendo a Venezuela mientras pueden hacerlo. Esos son sus grandes amigos y aliados.

Los rusos tienen, en orden de magnitud, 150 militares en el terreno. No es un gran número. Están ayudando a mantener el equipo militar ruso que han vendido a Venezuela en los últimos 20 años.

Lo que nos han dicho [los rusos] en privado es: “No nos importa mucho Nicolás Maduro. Maduro puede ir o venir, pero tenemos inversiones legítimas en Venezuela que queremos mantener”. Y lo hacen, quieren mantener este punto de apoyo en el continente de América del Sur. No lucharán por ello, no están poniendo dinero nuevo. Sacan dinero, pero mientras puedan quedarse lo harán. Principalmente para mostrarnos: creen que es su hemisferio, estadounidenses, pero nosotros también estamos allí.

Para los chinos es más un acuerdo económico. Pusieron dinero en la última década, lo quieren sacar. El argumento que les hemos formulado es “Bueno, está bien, pero no lo sacarán mientras Nicolas Maduro esté allí porque está destruyendo la economía”. Los chinos no son de ninguna ayuda, pero no están allí tan profundamente como los rusos.

Finalmente, Irán, no tuvieron mucha presencia hasta este año y ahora el régimen está recurriendo a ellos, como está recurriendo a todo el mundo pidiendo ayuda militar, ayuda de inteligencia, ayuda económica. No hay muchos iraníes allí. No exageraría la presencia de Hezbolá, diría que es principalmente recaudación de fondos, no es operativo.

Pletka: Permítame seguir con esta pregunta de Irán. A lo largo de los años, ha habido informes de que Irán está interesado en vuelos entre Caracas y Teherán, de envíos entre Caracas y Teherán y un hombre a menudo ha estado en el centro de esa historia. Un tipo llamado Tareck El Aissami, que antes fue Ministro del Interior de Venezuela. Ahora tiene otra cartera, pero usted parece menos preocupado por esto. ¿Es esto un objetivo de oportunidad para los iraníes o es realmente un punto de entrada a Sudamérica? ¿Es un punto de entrada a los Estados Unidos? Estoy un poco sorprendida de escucharlo minimizar esto, en realidad.

Abrams: Comencemos con Tareck El Aissami, a quien vale la pena mencionar como dices. Fue ministro, fue vicepresidente por un tiempo. Estados Unidos lo sancionó el año pasado. Sancionarlo, ¿qué significa eso? Bueno, entre otras cosas, significa que podemos congelar sus activos en los Estados Unidos. ¿Qué fue, qué congelamos? ¡600 millones de dólares!

La cantidad de corrupción en este régimen es completamente increíble. La comunidad de inteligencia estima la cantidad de dinero robado por personas como él en 200 mil millones de dólares. Esto es principalmente crimen, es tráfico de drogas que, por cierto, es otra razón por la que deberíamos estar preocupados. ¿Cómo llega la cocaína colombiana, por ejemplo, a los Estados Unidos? Se lleva al este a través de la frontera hacia Venezuela y viene desde el norte de Venezuela. Entonces esa es otra razón más.

Pero los iraníes, al igual que los rusos, como los chinos, saben que el futuro de este régimen es pobre, por lo que no van a invertir mucho dinero. Operacionalmente, donde vemos a Hezbolá e Irán se encuentra principalmente en el cono sur. La llamada área de la triple frontera: Brasil, Argentina, Paraguay. Ahí es donde ves las operaciones. No se ven operaciones terroristas de Irán en Venezuela. Ves una presencia diplomática. Los ves ayudando con cosas como sacar oro para que pueda venderse en el mercado.

Pletka: Y proporcionan pasaportes o históricamente han proporcionado pasaportes a iraníes que no quieren usar su documentación iraní.

Abrams: Eso es correcto. Son útiles para Irán, pero de nuevo, no es un centro de actividad terrorista como se puede decir a veces que es el Cono Sur.

Pletka: ¿Puedo hacerle una pregunta de algo que usted mencionó? Debido a que el tema del narco es algo sobre lo que Roger Noriega, quien trabaja con nosotros en AEI, ha escrito mucho. Y cuando él ha hablado de Venezuela, una de las cosas que ha dicho es la lealtad en el régimen. ¿Por qué no ha habido un golpe? Mucha de la lealtad al régimen se relaciona mucho más con estas empresas criminales compartidas. Básicamente, todos ellos se han enriquecido de esta manera y temen que bajo otro régimen no puedan seguir siendo ricos. Es posible que no puedan conservar sus activos. ¿Ve eso como un factor también?

Abrams: Sí, probablemente ni siquiera deberíamos hablar de lealtad al régimen. Es una especie de decisión de negocios. La corrupción está extremadamente extendida. La corrupción financiera, los contratos gubernamentales y también el tráfico de drogas o el pago para mirar hacia otro lado y para que no interfieras con el tráfico de drogas de otra persona en la parte occidental del país cerca de Colombia. Es cierto, creo que es principalmente cierto en los rangos más altos, por lo que una de las cosas que yo me pregunté fue: de haber un golpe militar, ¿sería un golpe de coroneles y no un golpe de generales?

Pletka: Al estilo del Medio Oriente…

Abrams: Cuando pensamos, recuerda, fue el coronel Gadafi, fue el coronel Nasser. Por cierto, también está el coronel Chávez. Obviamente no han participado de la misma manera que los generales. Debo agregar, una de las cosas que Chávez y Maduro hicieron para tratar de mantener a los militares de su lado es que han promovido a todos. Venezuela tiene más generales que la OTAN (risas).

Pletka: Decimos esto en Washington todo el tiempo, los títulos son gratuitos.

Abrams: Sí, han hecho eso. Y una de las cosas que tendrán que suceder… quiero decir, seamos realistas aquí, si hay un acuerdo político que saque a Maduro, una parte de este será algún tipo de amnistía porque hay demasiadas personas en las fuerzas armadas. Pero también en general, en el partido gobernante en Venezuela, que están comprometidos por este régimen y van a buscar algunas garantías para su futuro. Si miras las transiciones sudamericanas a la democracia en los últimos 30 años, siempre han tenido algún tipo de amnistía que protege a las personas para que estén dispuestas a seguirlas.

Pletka: Ese compromiso será una píldora amarga.

Abrams: Lo es, pero nosotros hemos dicho, el gobierno de los Estados Unidos:  Mira, es tu país, puedes llegar al acuerdo que quieras, pero ten presente que nosotros no hacemos tratos con narcotraficantes. Puedes hacer un trato, y puedes dejar ir a alguien, y puedes decir “Bueno, ya sabes, él puede ser un ministro, lo que sea”. Nosotros todavía tendremos un caso en su contra. Y si alguna vez pone un pie aquí, lo arrestaremos.

Imágenes del 30 de Abril de 2019 en las adyacencias de la Base Aerea de La Carlota. Caracas, Venezuela. Fotos: AP / AFP / Getty Images.

Thiessen: La administración Trump merece mucho crédito por elevar el problema de Venezuela. El presidente [Trump] tenía razón al respaldar a Guaidó. Ayudó a conseguir apoyo internacional para Guaidó y muchos países lo han reconocido como un presidente legítimo. Lideró el esfuerzo para aislar al régimen, sancionó a todos estos compinches de Maduro y todo lo demás, cortó los pagos estadounidenses por el petróleo venezolano. Todas estas son cosas buenas, pero en abril básicamente hicimos una jugada para tratar de sacar [a Maduro] del poder. No fue un golpe porque Guaidó es el presidente legítimo, pero falló. ¿Por qué fracasó ese esfuerzo y qué lecciones han aprendido de ese fracaso para cambiar la política de los Estados Unidos en términos de cómo deshacerse de Maduro en el futuro?

Abrams: Bueno, tienes razón al decir que Juan Guaidó es el Presidente Interino legítimo de Venezuela porque él es el presidente de la Asamblea Nacional y las elecciones presidenciales que tuvieron el año pasado fueron un fraude, una falsificación.

En primer lugar, lo que sucedió el 30 de abril no fue, creo que dijiste nuestra obra, de los estadounidenses. Era algo que un grupo de venezolanos negociaban con el jefe del servicio de inteligencia que está aquí en los Estados Unidos ahora (huyó, vino a nuestro lado), el jefe del ejército, el jefe del Tribunal Supremo.

Entonces, ¿por qué falló? Hay muchas teorías sobre esto y no diría que estoy seguro de cuál es la correcta. Hay una teoría de que [la operación] fue penetrada por los cubanos desde el principio y la dejaron correr para ver quién estaba involucrado. Otra teoría es que era prematuro, adelantaron la fecha por un día porque pensaban que el gobierno se había enterado, más bien el régimen, se había enterado.

Thiessen: Claramente lo habían hecho.

Abrams: Bueno, entonces la fecha, el momento, eran incorrectos, así que no funcionó. Continuamos con nuestra política, que es mantener la presión sobre el régimen. Desarrollando la presión todas las semanas. Cada semana anunciamos nuevas sanciones y continuaremos haciéndolo.

Nosotros continuamos construyendo la coalición internacional. El último país en unirse, es decir, en reconocer a Juan Guaidó como Presidente Interino legítimo en Venezuela, fue Grecia, que lo hizo la semana pasada. Cuando el [Primer Ministro Kyriakos] Mitsotakis ganó las elecciones, en su segundo día en el cargo reconoció a Guaidó, lo cual fue bastante bueno. Y otros países creemos que seguirán.

Lo que no podemos hacer es decirte cuándo. Qué día, qué semana, a qué hora terminará este régimen. Pero estamos bastante seguros de que lo hará porque no tiene soluciones para los problemas de Venezuela, esta terrible crisis. Y lo vimos con este apagón más reciente, todo el país cayó el 22 [de julio].

Thiessen: Eso es porque ustedes lanzaron un ataque electromagnético, ¿verdad? Eso fue lo que dijo Maduro. (Risas)

Abrams: (Risas) La pregunta es ¿fue el presidente [Trump]? ¿Fui yo? ¿Fue Marco Rubio? Es lo que dijeron la última vez.

Platka: ¿Guardas ese equipamiento en tu casa, Elliot? Solo tengo curiosidad (risas).


Abrams: ¡Son ondas cerebrales! Eso es todo, no hay equipamiento (risas).

Platka: Dice que Maduro no puede aguantar, dijimos lo mismo sobre Bashar Al-Assad en circunstancias no muy diferentes. De hecho, diría que, en circunstancias peores. Sí, es cierto que estamos haciendo más en Venezuela de lo que tal vez estábamos dispuestos a hacer en la administración Obama contra Assad, pero la capacidad de este tipo para aguantar… Él tiene que aguantar y los cubanos lo tienen que hacer aguantar. ¿Por qué usted es tan optimista?

Abrams: Bueno, es una muy buena pregunta. Hay otros que la gente dijo que no podrían [aferrarse al poder] mientras destruían su país, ¿cómo pudo Mugabe en Zimbabwe? Pero el Zimbabwe de Mugabe fue un caso en el que creo que la división tribal tan profunda tuvo mucho que ver con su capacidad de resistir. Siria y Venezuela no son comparables en un par de formas. Primero, mira dónde está Siria. Venezuela se encuentra en el hemisferio occidental, rodeada de democracias que quieren la salida de ese gobierno: Brasil, Colombia, Perú, Argentina.

Esta no es la situación de Siria y quizás lo más importante es que ese régimen habría caído en Siria de no ser por una cosa. Irán y Hezbollah estaban listos para luchar, morir y matar para preservarlo, y sabemos que miles de soldados de Hezbollah y soldados de la Guardia Revolucionaria Iraní fueron a Siria para luchar por ese régimen. Eso no está sucediendo en Venezuela. Nadie lucha por este régimen. Están dispuestos a encarcelar a la gente por este régimen, eso es lo que hacen. La opresión es muy grande, pero no habrá tropas extranjeras defendiendo a este régimen de la manera que estaban en Siria.

Thiessen: Uno de los problemas que Roger Noriega plantea cuando hablamos con él acerca de esto es que estos narco generales, las personas que estábamos tratando de cambiarse de bando en abril en el Ministerio de Defensa, estamos hablando de personas mayores, estas son todas personas que están comprometidas. Quienes tienen en juego miles de millones de dólares a través del narcotráfico y otros delitos de crimen organizado. 

Usted mencionó que si va a haber un golpe de estado, probablemente sea un golpe de coroneles. ¿Es un error intentar tener una estrategia centrada en cambiar de bando a estas personas en altos cargos que tienen miles de millones de dólares?

Porque uno, digamos que tienen éxito, entonces tenemos Chavismo light y tenemos un montón de narcotraficantes todavía a cargo del país. Y dos, es menos probable que se cambien de bando porque son los que tienen más que perder. ¿No deberíamos estar haciendo efectivamente lo que usted hizo en la década de 1980 en Nicaragua? Es decir, ir a buscar a esos coroneles y a los suboficiales que son patrióticos, que no son corruptos, que no han sido comprados por el narcotráfico y ayudarlos a derrocar al régimen. No con las fuerzas estadounidenses, sino con la ayuda, la inteligencia y el apoyo de los EE. UU.  y poner a Guaidó en el poder.

Abrams: No. Primero, disputo tu historia. Probablemente sea para otro podcast. Lo que pasó en Nicaragua en la década de 1980 fue la mayor rebelión campesina en la historia de América Latina. No fue creado por los Estados Unidos o por la Guardia Nacional, fue espontáneo debido a la opresión del régimen comunista.

Thiessen: Y la oposición en Venezuela también es espontánea, solo que en Nicaragua entramos y apoyamos la rebelión campesina, ¿por qué no hacemos lo mismo?

Abrams: Lo que estás viendo en Venezuela no es una rebelión campesina, en absoluto.

Estás viendo una resistencia a este régimen que está muy extendida. Cada semana Guaidó va a una parte diferente del país, más recientemente a la Isla de Margarita. Como parte de eso, [fue] a una ciudad llamada Barinas, que en realidad era el lugar de nacimiento de Hugo Chávez. Grandes multitudes, a pesar de que hay censura. No hay anuncios de televisión, no hay forma de que la gente sepa. Es de boca en boca, grandes multitudes.

Pero cuestionaría su caracterización de nuestra política como “Estamos tratando de cambiar de bando a algunos generales”. No estamos haciendo eso. Estamos tratando de, déjeme usar un buen término marxista, “aumentar las contradicciones”, es decir, estamos ejerciendo una enorme presión sobre estos individuos. Estamos presionando la capacidad del régimen para obtener dinero. Y los ingresos para el régimen son muy, muy bajos. Una de las razones por las que venden oro es porque es una de las pocas cosas que pueden vender. Principalmente en el Medio Oriente.

Estamos presionando todo el sistema. Sí, creemos que hay muchos generales que ahora dicen: “Bueno, todo este sistema se está derrumbando, incluido mi pequeño Imperio económico”. Creemos que hay personas en el ejército que no son corruptos que dicen que algo tiene que ceder aquí.

Creemos que hay muchos civiles, incluso en el PSUV, que es el viejo partido de Hugo Chávez, el partido chavista, que se dieron cuenta de que Nicolás Maduro estaba destruyendo su partido, destruyendo su marca.

Creo que hay muchos venezolanos incluso en la izquierda que se dieron cuenta de que Maduro es un total y completo fracaso y está destruyendo el país. Y de nuevo, ¿cuándo habrá suficiente gente en los lugares correctos para derrocar al régimen? No lo sé. Será, tal vez sea un golpe militar. Tal vez sea un golpe del régimen, tal vez sea una negociación. No sabemos la respuesta a eso, pero seguimos adelante con esta política de tratar de romper el régimen con nuestras presiones sobre él.

Thiessen: El problema es que parece que la estrategia es romper al régimen desde el tope, mientras que en un lugar como Nicaragua había un esfuerzo desde la base para eliminar al régimen desde abajo y eso tuvo un éxito increíble. Terminó con elecciones democráticas. Se vino abajo más adelante, pero no tuvo nada que ver con el fracaso de la estrategia. ¿Por qué nuestra estrategia es tan descendente y no ascendente?

Pletka: Permítanme agregar algo a eso, también parece que el Presidente [Trump] es muy reacio a agregar la amenaza. Ni siquiera el factor real, sino la amenaza de una acción militar que daría credibilidad a nuestro esfuerzo.

Abrams: Nuevamente, disputo esta idea de que es solo una política de arriba hacia abajo que intenta cambiar unos pocos generales o algo así. Juan Guaidó anunció, en la fecha en la que Maduro debería haber dejado el cargo pues su mandato había terminado, que como presidente de la Asamblea Nacional parecía caer sobre él bajo la Constitución ser Presidente Interino. La Asamblea Nacional estuvo de acuerdo con eso, nosotros estuvimos de acuerdo con eso y nuestra política ha sido de apoyo total para Guaidó, incluida la ayuda para encontrar otros 54 países que apoyen a Juan Guaidó.

Pletka: ¿También le estamos dando acceso a activos venezolanos congelados en los Estados Unidos?

Abrams: Volvamos a eso. No podemos hacer eso. La política es fundamentalmente apoyar a Guaidó y apoyar a la oposición demócrata. Apoyo a la Asamblea Nacional, la última institución democrática del país. Esa es, si se quiere, una estrategia de abajo hacia arriba: apoyar el movimiento democrático en Venezuela. Pero tienes razón, lo estamos haciendo pacíficamente, no lo estamos haciendo a través de las armas.

¿Por qué? Una razón es que la mayoría de ellos no quieren que lo hagamos. Lo último que Venezuela realmente necesitaría es mucho más derramamiento de sangre. En segundo lugar, si nos fijamos en la coalición que tenemos de 55 países que apoyan a Juan Guaidó, destruiremos esa coalición si seguimos vociferando sobre la intervención militar que los latinoamericanos no quieren y que los europeos no quieren. Es posible que pueda encontrar dos o tres países que dicen en privado: “Sí, se debería invadir Venezuela”, no encontrará muchos más que eso. No creo que sea una política inteligente.

Ahora, constantemente le digo a la gente: si le hubieras dicho a George H. W. Bush en 1988 cuando era vicepresidente: “Vas a invadir Panamá en un año o dos”, habría dicho ¡estás loco!

Nadie puede predecir el futuro. Obviamente tenemos la capacidad militar para hacer eso. No es algo que alguien debería desear porque habría mucho… podría haber mucho daño y personalmente no creo que eso sea necesario para derribar este régimen. Ahora, si estamos tan contentos con Juan Guaidó, que lo estamos, creo que es un talento político increíble. ¿Por qué no le damos acceso a estas cuentas?

Primero, Venezuela le debe mucho dinero a mucha gente. Hay muchos acreedores en los Estados Unidos. Acreedores del gobierno, tenedores de bonos, por ejemplo. Acreedores de PDVSA, la Compañía Nacional del Petróleo de Venezuela. ¡El minuto, no el minuto! ¡El segundo que descongelas esas cuentas, boo! Sus abogados te demandarán en la corte: “¡Consígueme ese dinero!”. Ese es el primer problema.

El segundo problema es que si miras a las instituciones financieras, dices que se lo das a Juan Guaidó, sabes lo que dicen sus abogados: ¡Whoa, whoa, whoa, whoa, whoa! ¿Qué pasa si somos demandados? ¿Qué pasa si no tiene éxito y dentro de tres meses nos meten una demanda?

La gente que mantiene los fondos aquí y en Europa también. Bancos, como el Banco de Inglaterra, que posee mil doscientos millones de dólares en oro venezolano, son reacios a hacerlo. La gente está lista para saltar sobre esos activos. Lo que estamos intentando hacer, nosotros la administración ahora, es conseguir que el equipo de Guaidó pueda pagar embajadas, embajadores, una oficina de la Asamblea Nacional en Caracas. Cuarenta y medio millones de dólares en dinero que no se gastará en el Triángulo del Norte en Centroamérica y aún no hemos podido persuadir al Congreso para que nos permita reprogramar esos fondos, pero eso es lo que nos gustaría hacer. Nos gustaría usar fondos de los Estados Unidos para hacerlo.

Pletka: ¿Qué pasa con las conversaciones dirigidas por Noruega? En primer lugar, todo lo relacionado con esa frase “conversaciones dirigidas por noruegos” me hace agarrar mi billetera (risas). ¿Pero es esto algo en lo que confiamos? ¿Y le preocupa que estas conversaciones terminen con elecciones en las que Maduro pueda participar? ¿Que podría haber un proceso que le baje la temperatura no a la administración Trump sino a todos los demás? Sabe que estas coaliciones son siempre imposibles. ¿Qué tan seguro o preocupado está al respecto?

Abrams: Estos puntos que estás planteando son muy importantes. No tengo ninguna crítica que ofrecerle a Noruega por tratar de negociar esto. Es un esfuerzo de buena fe de su parte y tienen lecciones que enseñar a Venezuela. En última instancia, porque son un país rico en petróleo que utilizó bien sus recursos petroleros, en lugar de tener una gran corrupción e incompetencia. Ahora, esta es la tercera ronda de negociaciones. El régimen de Maduro abusó de las dos primeras rondas simplemente para ganar tiempo y tratar de dividir a la oposición, por lo que hay que preocuparse por estas conversaciones. Guaidó y su equipo lo saben. Vivieron las rondas anteriores y, por supuesto, los estamos aconsejando: “Ya sabes, mantén los ojos abiertos”. Y las conversaciones podrían colapsar hoy, esta semana, la próxima semana … Podrían colapsar fácilmente si el régimen no ofrece nada u ofrece opciones fraudulentas.

Una de esas opciones fraudulentas, que bien puede ofrecer es: “Sí, podemos tener elecciones presidenciales dentro de 18 meses. Obviamente, Nicolás Maduro es presidente y presidirá las elecciones, pero tendremos un nuevo Consejo Electoral y estas serán elecciones libres y justas y luego [Maduro] se irá”. Esa proposición increíblemente pobre y mentirosa realmente ha ganado cierto apoyo en la Unión Europea.

Pletka: Por supuesto…

Abrams: Y he tenido conversaciones. He tenido conversaciones donde los funcionarios de la Unión Europea y dicen “Inundaremos la zona con observadores electorales”. La respuesta a eso es y lo que sucederá, supongamos que están allí y supongamos que son honestos. Así que tienes una elección dentro de un año y medio a partir de ahora, en enero de 2021. Y, por supuesto, ellos intentan robársela y los observadores electorales dicen: ¡Oh, estas no fueron elecciones justas! Eso es exactamente lo que sucedió en mayo [de 2018]. Hubo observadores y Maduro se robó las elecciones, ¿y qué? Él todavía está sentado allí.

Este es un plan realmente malo y lo hemos dejado claro: no levantaremos nuestras sanciones mientras Nicolás Maduro esté en el poder. En cierto sentido, no nos importa qué trato se haga. Si Nicolás Maduro está en el poder, no vamos a levantar nuestras sanciones.

Este no es un problema ideológico, piénselo. Maduro está allí, está sentado en el palacio presidencial. Tiene el Ejército, la Guardia Nacional, la inteligencia militar, la inteligencia civil. Tiene 2.500 cubanos, tiene estos llamados colectivos armados, que son pandillas. ¿Vas a tener una elección libre? ¡Esto es ridículo! Si usted es un venezolano promedio, está sentado en su casa y llega la noticia: “Se llegó a un acuerdo y Nicolás Maduro se quedará como presidente pero hará elecciones libres”. ¡Te ríes! Porque sabes que no van a ser libres. ¿Piensas que vas a creer en una votación secreta?

Este es un trato realmente malo. Un compromiso realmente malo. Y estamos diciendo eso a la Unión Europea y a los venezolanos: no caigan en eso porque él [Maduro] permanecerá en el poder y no habrá elecciones libres.

Creo que los tipos del régimen piensan “Bueno, no volverá a lanzarse Maduro porque es un mal candidato”, por lo que encontrarán a alguien que sea un mejor candidato. Y luego tal vez Guaidó se postule, pero ellos pueden pagar para tener otro o dos candidatos aparentemente demócratas y luego dividen a la oposición y, de hecho, podrían ganar una elección. Esta es una muy, muy mala idea. Por eso decimos que Maduro tiene que irse.

Thiessen: Hay un informe de la ONU que [afirma que] Maduro ha estado enviando escuadrones de la muerte para matar a hombres jóvenes y luego organiza la escena del crimen para que pareciera que se resistían al arresto y que hasta 7.000 han sido asesinados de esa manera. Eso es mucho peor que nada, la izquierda se vuelve loca por Pinochet. Esto es mucho peor que lo que sucedió allí o en muchos otros países centroamericanos durante la década de 1980. Eso es mucha gente. Tienes a Maduro involucrado en escuadrones de la muerte. Él y su régimen están involucrados en el narcotráfico. 

Antes que nada, ¿puede contarnos sobre los escuadrones de la muerte? Pero también la segunda pregunta es ¿por qué no hemos imputado legalmente a Maduro y sus altos funcionarios y ofrecido recompensas para cualquiera que lo tome y los entregue a los Estados Unidos?

Abrams: Primero, vale la pena compararlo con Chile bajo Pinochet. Pinochet gobernó durante 17 años. En esos 17 años, un par de cientos de personas fueron asesinadas y hubo 200.000 refugiados. En Venezuela, 5.000 personas asesinadas en un año según la ONU y cuatro millones de refugiados. Esto solo te muestra la profundidad de este colapso, de la crisis y la represión en Venezuela.

Los escuadrones de la muerte en cuestión están organizados obviamente por el régimen. En realidad, el informe de la ONU tiene una muy buena descripción de ellos. Chicos, en máscaras con pasamontañas y buscando individuos que creen que estaban participando en manifestaciones. Disparándoles y luego sabes, sembrándoles un arma o algo así. El ex jefe de los servicios de inteligencia Christopher Figuera, quien se escondió y luego abandonó el país después del intento fallido del 30 de abril de derrocar a Maduro, ha mencionado un par de casos. Por ejemplo, el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional fue arrestado y acusado de terrorismo porque había armas en su casa y Christopher dijo: “Bueno, esas armas fueron sembradas. Lo sé, dijo, ¡porque yo las sembré! Yo fui el tipo que ordenó esto”. Entonces sabemos que esto ha sucedido.

Sucedió también en el caso del jefe de gabinete de Juan Guaidó, un tipo llamado Roberto Marrero. Los mismos cargos, la misma siembra de armas.

Sobre la cuestión de la imputación. Sabes, esta es una pregunta del Departamento de Justicia, así que si estás pensando: Oh, ahora él va a esquivar la pregunta. Sí, la voy a esquivar.

Hay acusaciones penales de algunos venezolanos. Por ejemplo, dos sobrinos de la esposa de Maduro, la ex Primera Dama, están en una prisión federal de Florida condenados por cargos de tráfico de drogas.

Hay, según me han dicho, otras acusaciones penales que son imputaciones selladas.

Pletka: ¿Por qué selladas? ¿Por qué? Eso simplemente no tiene sentido.

Abrams: Sabes, tienes que hablar con el Departamento de Justicia sobre esto. He estado tratando de evitar hablar demasiado sobre lo que hacen. Por cierto, lo que les hemos dicho a los venezolanos, a personas conectadas al régimen que se acercaron a nosotros y nos dijeron “Quiero cooperar pero no quiero ser acusado”. Lo que les dijimos es: “No hacemos acusaciones penales en el Departamento de Estado, ve a hablar con el Departamento de Justicia”. Y muchos de ellos lo han hecho. La gente del Departamento de Justicia me ha dicho que muchos de ellos tienen abogados estadounidenses y están hablando sobre “Bueno, ¿qué tipo de acuerdo de culpabilidad podría haber? ¿Cuántos años tendría que pagar?”. Eso es un asunto del Departamento de Justicia.

Pletka: Tengo dos preguntas de cierre para usted. Una es probablemente más fácil que la otra. No sé cual es más fácil.

Algunos han sugerido que Guaidó está rodeado de tipos malos. Son tipos malos oportunistas, son tipos malos que se le han volteado a Maduro, que creen que el futuro no va a estar con Maduro, pero sin embargo son narcos, son traficantes. Y lo ven como un líder débil detrás del cual pueden esconderse. No es que Guaidó sea un mal tipo, sino que en realidad está rodeado de gente. Incluyendo a un hombre, este compañero [Raúl] Gorrín, quien ha sido acusado en los tribunales estadounidenses. ¿Qué dice sobre eso?

Abrams: Nunca ha habido, primero, ni siquiera un susurro. Incluso por el régimen, de acusaciones contra Juan Guaidó, por cualquier tipo de conducta ilegal. Mucho menos tráfico de drogas. En segundo lugar, creo que eso está mal. Conozco a muchas personas alrededor de Guaidó.

Desafortunadamente, los conozco porque muchos de ellos han sido forzados al exilio. Él es parte de la generación que se llama la generación de 2007. Las personas que se levantaron en contra de la dictadura de Chávez. Todos estos son hombres que ahora tienen treinta y cinco años, más o menos, y es un grupo muy inspirador de jóvenes líderes políticos democráticos. Ninguno de los cuales tiene dinero.

Aquí hay un problema que usted señala que mencioné antes: los 200 mil millones de dólares robados. Hay mucho dinero ilícito por ahí. Y muchos de esos tipos quieren comprar su regreso, algunos de ellos estaban en el exilio, han estado en el exilio durante años. Quieren volver al juego, por lo que ofrecen dinero al régimen y a Guaidó. Él es consciente de esto. Él es muy cuidadoso con esto.

Según los informes de prensa, Gorrín estuvo involucrado en los esfuerzos del 30 de abril, pero no participó involucrado en nombre de Guaidó. Yo diría que él, [Raúl Gorrín] estuvo involucrado en nombre de Gorrín.

Somos conscientes de esto. Y Guaidó es muy consciente de ello. Yo debo decir que estoy preocupado a largo plazo, incluso en una Venezuela democrática. Maduro se va, hay elecciones libres. Me preocupa la influencia de los narcotraficantes y todo ese dinero externo, pero no me preocupa su influencia en Juan Guaidó.

El vicepresidente Mike Pence, la segunda dama Karen Pence, y el almirante Craig S. Faller, comandante del Comando Sur de los EE. UU., Visitan el buque hospital USNS Comfort (T-AH 20), 18 de junio de 2019. (Foto de la Marina de los EE. UU. / Richard L.J. Gourley)

Thiessen: Los informes dicen que Trump básicamente sintió que lo habían decepcionado. Que había dicho que conocía a personas como Maduro y que Maduro no iba a irse fácilmente y que tenía la sensación de que esto iba a salir mal. Y, francamente, hay informes de que ha perdido interés en Venezuela. Ya no lo escuchas hablar mucho al respecto.

¿Ha perdido el presidente interés en Venezuela? Y también, ¿cuáles son las consecuencias para el prestigio de Estados Unidos y para la región, si después de haber respaldado a Guaidó Maduro sigue en el poder, cuáles son las consecuencias del fracaso?

Abrams: Primero, la noción de que el presidente ha perdido interés es una tontería. Recuerdo cuando los periodistas hacían de comités politicos y recuerdo cuando surgió la primera de esas historias hace algunas semanas. Y resulta que fue un día en el que el Primer Ministro canadiense [Justin] Trudeau estaba visitando al presidente y pasaron mucho tiempo discutiendo sobre Venezuela. Ese mismo día, el Vicepresidente Pence estaba en Miami para despedir al USNS Comfort, el barco hospital que estaba haciendo un recorrido por el Caribe y la parte norte de América del Sur para tratar a refugiados, en su mayoría venezolanos. El vicepresidente no habría hecho eso si hubiera pensado “Oh, ya no nos importa esto”, por lo que no es cierto.

Lo veo en la conducta del Presidente, el Vicepresidente, el Secretario de Estado, el Secretario del Tesoro, el Secretario de Comercio… hay un enorme interés continuo en Venezuela. ¿Está frustrado el presidente? ¡Usted puede apostarlo! ¡Yo estoy frustrado! Juan Guaidó está frustrado, todos estamos frustrados, por supuesto.

El sufrimiento en Venezuela, el flujo de refugiados, es simplemente terrible y acabamos de ver otro apagón, por lo que empeora, no mejora. Pero eso no significa que vamos a cambiar la política, no lo haremos porque creemos que la política es la correcta. Si la política falla, si dentro de un año nos volvemos a sentar juntos y Maduro sigue allí, claro. Es malo para Estados Unidos, es malo para nuestro prestigio, es malo para nuestra política exterior, pero esa no es mi mayor preocupación.

Dentro de un año habrá unos seis millones de refugiados venezolanos y el colapso del país tendrá un enorme impacto en los países vecinos. Puede haber un aumento en el papel chino, ruso y cubano. Me preocupan las consecuencias del mundo real y, sobre todo, en Venezuela. Háganse una pregunta, por cierto, si no hay electricidad, no hay bombas, no hay agua, comenzamos a ver enfermedades transmisibles. Ya comienzas a ver que no conocen fronteras.

Este es un desastre que está creciendo, eso es lo que más me preocupa. Pero no creo que eso vaya a suceder, tengo confianza en nuestra política. No puedo decirte cuándo, “dame la fecha en que Maduro deja el poder”, pero estoy seguro de que sucederá.

Pletka: Nos sentaremos dentro de un año. Si está dispuesto a volver a recibirnos, tendremos una buena historia de la que hablar.

Abrams: Lo haremos. Haremos la autopsia del régimen de Maduro.

Why Russia is really sending military advisers and other specialists to Venezuela by  Lilya Yapparova – Meduza – 29 de Julio 2019

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A Russian Ilyushin IL-62 (registration number RA-86496) at Simón Bolívar International Airport in Venezuela

In late June 2019, Venezuela averted another coup. The government also nearly fell in the spring, on April 30, when opposition leader Juan Guaidó declared himself the country’s lawful president and tried to overthrow the acting head of state, Nicolás Maduro. Protesters clashed with police in the streets, hoping for the army’s support, but the soldiers ultimately remained loyal to Maduro. In those days, when the U.S. recognized Guaidó as Venezuela’s sole legitimate president, Moscow sent military advisers to Caracas. To learn more about the exact nature of “Russia’s support for the Maduro regime” (which attracted a great deal of attention abroad), Meduza sought out Russian army and intelligence agency veterans who previously served in Venezuela, and discovered that they mainly guarded Russian business interests, not the local authorities.

Fridge duty

Anatoly spent a year and a half living at Rosneft’s high-rise building in Caracas. He says the company’s executives knew in advance, based on secret sociological studies concluded in October 2018, that Venezuela’s protests would drag on and even spread. Anatoly told Meduza that Rosneft decided to increase security at its offices in Caracas, worried that its own locally hired staff would make off with the corporate furniture and blame the protesters.

To hire “watchmen” for its Venezuelan offices, Rosneft approached Russians with military pasts, including Anatoly (who declined to say when exactly he worked in Caracas, fearing it would reveal his identity). He says he was issued a satellite-connected Samsung Galaxy smart phone preloaded with WhatsApp, which he used to send a security report to Moscow every three hours.

There were no incidents on the floor where Anatoly was stationed (if you don’t count the cleaning women who grabbed the food in office refrigerators). From a window, Anatoly watched the protests in the street below. None of the demonstrators fighting with police showed any interest in the Rosneft building.

The mission turned out to be boring not just for Anatoly, but for most of the Russian military specialists in Venezuela. Much of what journalists and politicians in the West have described as “support for the ruling regime” was in fact an attempt by Russian companies to guard their own assets, Meduza learned from multiple sources who worked in the country, including a military intelligence reserve officer, a Federal Security Service veteran, a source close to Russia’s military specialists, and another intelligence agency veteran. All four individuals say Russian specialists’ main objective in Venezuela was to protect local Russian business interests.

“In Russia right now, it’s mainly state corporations working with Venezuela, because the country is simply in ruins,” says Tatyana Rusakova, a research assistant at the Center for the Study of Societies in Crisis, where she studies Latin America. “No normal person would invest their money there. Only Rosneft and Rostec in all their glory can sink money like that, because Rosoboronexport supplied arms, and these contracts have to be maintained.” “There are three or four [Russian] state companies working in Venezuela that organized delegations [of private security teams] into the country,” says a source who was approached about guarding local oil facilities. According to a Russian special forces veteran who also worked in Venezuela as a private contractor, Russian companies distributed humanitarian aid to local staff at these facilities, “to prevent food riots,” amid national shortages brought about by the collapse of Venezuela’s agricultural industry.

In April 2019, BuzzFeed News reported that Russia was shipping its humanitarian aid to Venezuela through Malta aboard military aircraft from Syria. These planes also sometimes carried military specialists, in order to save money on commercial charters, an FSB veteran who worked in Venezuela told Meduza. “On an Ilyushin Il-76 cargo plane, which carries spare parts for oil installations, they’d seat seven specialists, listed as ‘signal operators’ or ‘gas workers,’ but who they really were wasn’t on record,” a source told Meduza.

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Members of the Bolivarian National Guard who joined Venezuelan opposition leader and self-proclaimed acting president Juan Guaido gesture after repelling forces loyal to President Nicolas Maduro, near LaCarlota military base in Caracas on April 30, 2019.
Most of the Russian military specialists in Venezuela were paid 150,000 rubles ($2,365) a month (which is similar to the typical salaries earned in Syria by mercenaries in the “Wagner” private military company, according to an investigative report by RBC). After landing in Venezuela, Russians were instructed, for example, to collect Russian companies’ corporate documents and bring them back home. More serious tasks were handled individually, “through their own channels,” by hiring a handful of “private contractors,” explains a specialist who worked in the country. A source in Russia’s interior security troops says there were roughly 60 mercenaries performing “special assignments.” The salary for this work was above average: 220,000 rubles ($3,470) a month. These men were tasked with jobs like recruiting informants in dangerous parts of Caracas, says a source who was offered one such assignment.

At the start of Venezuela’s protests in the fall of 2018, there were at least 100 active members of Russia’s special forces in the country, in addition to the former soldiers working as security guards, Meduza learned from a military intelligence reserve officer who worked in Venezuela. By June 2019, all but 20 of these soldiers were gone. “They never really did anything,” says the reserve officer.

The Venezuelan militia

Among the assignments that most resemble “support for the Maduro regime,” Meduza’s sources describe working with local militiamen from the Venezuelan National Militia and members of armed groups known as the colectivos, which gained strength after a failed coup d’état in 2002, when President Hugo Chávez realized that he couldn’t count on the loyalty of the military and police, and formed his own paramilitary support base. Acting Venezuelan President Nicolás Maduro, who trusts the army even less than Chávez, has continued to finance paramilitary squads using government funds. Meduza’s sources confirm that Russian military experts started assisting in the training of these militia forces in 2018. A military intelligence veteran who worked in Venezuela and a source close to the FSB say Russian specialists are also working with the colectivos.

Created in 2009, the Venezuelan National Militia comprises civilians called upon first by Chávez and then by Maduro to defend “the gains of the Bolivarian Revolution” (the radical political process initiated by Chávez). “The militia unites women and men of different ages who have passed a firearms course and received basic drill training,” Punto de Corte correspondent Sebastiana Barraez told Meduza, explaining that many people join for economic reasons. “They’re all registered and required to report for duty, whenever called, for example, to some military facility. This guarantees them access to CLAP” (the Local Committees for Supply and Production, which ration food to the country’s poorest households). Groceries have virtually become a new currency in Venezuela, Barraez says, with distribution controlled by institutions loyal to Maduro, namely the national militia and the colectivos. In April 2019, Maduro vowed to merge the national militia with the country’s armed forces.

The colectivos are urban gangs from the barrios of Caracas, the city’s poorest neighborhoods. In 2014, the Venezuelan authorities started actively recruiting these groups to fight in the streets against the opposition. In 2017, for example, they supported Maduro’s attempt to dissolve the parliament. To pay the colectivos for their total loyalty, the Venezuelan government has raided the budget of its main state enterprise, the oil and gas company PDVSA. Today, the regime has effectively ceded the slums in western Caracas to these gangs, where they bake bread, trade goods, and stage large public funerals for their comrades killed in clashes with the opposition.

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Members of a “colectivo” beat an opposition student who was taking part in a protest against the government of Venezuelan President Nicolas Maduro, April 3, 2014.

Colectivo members are also flooding the militia’s ranks, Barraez says, in an effort to legalize the gangs: “The colectivos are joining the militia to gain at least some legitimacy in the face of harsh criticism from civil society and even the army and other security agencies against armed groups favored by the authorities.” The colectivos are also integrating with other security institutions. For example, the “Tres Raices” (Three Roots) gang enjoys close ties to Venezuela’s security elites, and its members serve in the Bolivarian Intelligence Service. In 2017, Maduro created an elite unit within the Venezuelan National Police to “safeguard the revolution,” and many colectivo members have since joined. According to research published by the Insight Crime Center in March 2019, the Maduro regime has relied repeatedly on these forces to crush protests over the past six months.

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Bolivarian Intelligence Service officials surround Mayor Antonio Ledezma’s residence, after his escape from house arrest.

Russian military instructors currently assist in the training of the Venezuelan National Militia, which includes members of the colectivos. “Russians often show up at the militia’s headquarters,” one Tres Raices member told Meduza. But sources generally expressed dissatisfaction with the practice of cooperating with the colectivos, noting their unreliability and poor discipline. Involving these gangs in the militia’s work is irresponsible, if not desperate policymaking, says a veteran of Russia’s internal troops who worked in Venezuela. “It’s more trouble than it’s worth. You give them $1,000, and these fuckers don’t just pocket the money and try to handle it for $50, but they also tell the police about you,” says one source, describing his attempt to negotiate the protection of an installation with the gangs.

The guys from the Donbas

Alexander Ionov founded the Anti-Globalization Movement of Russia (ADR) in 2012. At first, the movement staged a handful of small protests and pickets demanding the annulment of Barack Obama’s Nobel Peace Prize, but before long it was organizing major events with government support. In 2015 and 2016, for example, ADR used a presidential grant to hold conferences on unrecognized states. Ionov also became a member of the Russian Committee on Solidarity With the Peoples of Syria and Libya, which welcomed visits from Syrian President Bashar al-Assad, former Iranian President Mahmoud Ahmadinejad, and Hugo Chávez. Ionov questions the idea that Russian specialists are in Venezuela to support the Maduro regime. “Venezuela has a very simple design,” he says. “They don’t need any Russian special forces there. After we fucked up Ukraine, do you really think we could set anything right in Venezuela?”

Ionov first got acquainted with many of today’s Venezuelan elites before they rose to power, 10 years ago, when members of his “Anti-Globalization Movement” accompanied Hugo Chávez during his visit to Moscow. Ionov says he now has friends in the Maduro administration, among the Venezuelan diplomatic corps, and at the oil and gas company PDVSA. He’s even pals with the captain of a Venezuelan destroyer ship.

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Alexander Ionov (left) with Diosdado Cabello, now the president of Venezuela’s Constituent Assembly, in 2013

According to Ionov, Russian military specialists are involved in the region for another purpose: repelling Colombian aggression. The threat of invasion by Colombia, he argues, is an important factor in Venezuelan domestic policy. On June 26, there were reports in Caracas of a new attempted coup involving “Colombian terrorists” supposedly hired to assassinate Nicolás Maduro. The president claimed that the Venezuelan opposition’s plans were tied to the leader of a Colombian mafia group arrested in March. In April 2019, Venezuela deployed soldiers at 17 military bases along its border with Colombia.

The Venezuelan authorities exploit the concept of “foreign operatives” to manipulate the public, argues an investigative report by the local opposition websites RunRun.es and Connectas, which found, for example, that the government used the fight against “Colombian paramilitaries” as a pretext for “personal revenge and acquiring territory.”

Ionov says he learned from acquaintances back in November 2018 that Russian specialists were in Venezuela “countering Colombian commandos”: “There’s almost no border between the two countries, and operatives have flooded into Venezuela from Colombia, bent on destabilization. It was necessary to plan a strategy to eliminate them,” Ionov explains.

Two Russian military intelligence special forces veterans with experience related to Venezuela confirm that the concerns about sabotage are real. One Russian internal troops veteran who declined a contract to work in Venezuela told Meduza that “guys from the Donbas” are routinely employed to guard oil installations from provocations and sabotage.

Metal collecting

Russian entrepreneurs interested in Venezuela’s infrastructure and its mineral deposits have paid attention neither to the country’s humanitarian crisis nor to its protests. “The unrest didn’t have any effect on my client’s longstanding habit of buying gold in person,” said one security professional, who recently served as a bodyguard for a Russian businessman visiting Venezuela. “The chance to sign a deal and look the other party in the eyes is priceless.”

The deals in question aren’t just in the oil industry; in fact, a source close to the FSB told Meduza that what Russian entrepreneurs are doing in Venezuela can hardly be considered business in the usual sense at all: “We’re talking about infrastructure that’s sitting there with nobody controlling or running it. Fiber-optic networks, cellular towers, iron products, I-beams — all that is worth a lot of money, not to mention microwire and microfiber production facilities.”

Along the southern bank of the Orinoco River, deposits of bauxite, diamonds, gold, and coltan lie scattered across 112,000 square kilometers of land (27.7 million acres, or 12 percent of Venezuela’s territory). In the depths of that territory, which is known as the Orinoco Mining Arc, government forces not only let illegal gold mining continue uninhibited; they encourage it. Many Venezuelans have taken up the hard labor of illegal mining due to rampant inflation and a catastrophically low food supply. In mining towns, one can find all kinds of fresh produce and medications, but only at extremely high prices.

“The first thing that comes to mind is Solzhenitsyn’s Gulag Archipelago. It actually also reminds me of that clip where Kermit the Frog visits the Gulag, but it’s a Gulag either way. I even looked up that clip on my phone, showed it to the guys…” the source who worked as a Russian businessman’s bodyguard laughingly recounted to Meduza. “The thing is that you can’t start feeling sympathetic for the locals. The women steal there too, and the teenagers know how to use a machete.”

The gold trade along the Orinoco River used to be controlled by armed groups called sindicatos, Sebastiana Barraez told Meduza, but “in 2018, the Venezuelan army took control of the mines that the Russians and the Chinese were most interested in.” The army really did purge the sindicatos, the Russian businessman’s bodyguard confirmed, “but mostly under the Chinese’s noses. The Russians are still standing by.”

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A miner walks on property owned by state gold processor Minerven in the violently contested, mineral-rich town of El Callao, Bolivar State, Venezuela. February 27, 2018

According to the Organized Crime and Corruption Reporting Project(OCCRP), an ounce of gold costs less in the gold mines of the Orinoco Arc than it does anywhere else in the world. “A gram of gold, a karat, it’s all depreciating there right now. Say what you will — it certainly hasn’t done any harm for the business there,” Meduza’s source said.

Even during the mass protests of May 2019, when Western news sources regularly predicted Maduro’s overthrow, Russian security professionals were busy not so much supporting the regime as providing the infrastructure necessary to keep business ties going.

On May 3, rumors spread in Spanish-language Twitter communities that 15 Russian military advisers had landed in the capital of Falcón State in northern Venezuela. Casto Ocando, a Venezuelan investigative journalist living in Miami, learned the news from his own sources first: “They’ve taken up an entire floor of the Cumberland Hotel near the Coro airport,” he wrote at the time. Local residents said the airport’s security had been reinforced as early as May 2; according to the flight tracker Flightradar24, a military Shaanxi Y-8 plane with the registration number FAV2810 landed in Coro that day. Later on, a photograph of the plane rumored to have transported the Russian advisers appeared on Twitter. It was indeed a Shaanxi.

There is an oil refinery complex an hour’s drive from Coro. In March of 2018, Venezuela attempted to sell one of that complex’s facilities, the Amuay Oil Refinery, to Rosneft, and Ocando confirmed that the Russian advisers payed a visit to Amuay. The handful of photographs depicting “the Russians” that circulated on Venezuelan social media were all taken at locations that had far more to do with business interests than military ones: each of those locations was near at least one facility that Russia had either built or financed.

The Russians were also evidently spotted in a bakery in the northwestern city of Acarigua, where Russia’s state defense export company, Rosoboronexport, had begun building a helicopter servicing center called CEMAREH (El Centro de Mantenimiento y Reparación de Helicópteros) back in 2006. Meduza’s sources recognized two of the people standing in line at the bakery’s counter: one is a fighter pilot, and the other is a former gas company employee who has ties to Igor Strelkov. Strelkov, who currently lives in Moscow, is the former defense minister of the self-declared Donetsk People’s Republic. He was involved in multiple key battles in eastern Ukraine in 2014.

Finally, Ocando told Meduza that his sources also contacted him about another group of Russian military specialists in the town of Puerto Ordaz, one of two that makes up Ciudad Guayana. The town is located near the Guri Dam, which is the largest hydroelectric power station in Venezuela and the fourth-largest in the world in terms of capacity. Twitter users also mentioned that large numbers of Russians had occupied rooms in the city’s Rosa Bela hotel. Ciudad Guayana is located on the banks of the Orinoco River two hours away by car from the Carabobo-2 oil field. Rosneft got involved in the oil field’s development in 2011 with a $1.1 billion investment. In 2017, the company reported working on two different blocks in the Carabobo-2 field.

When Meduza contacted Rosneft press secretary Mikhail Leontyev for comment, he responded, “What does Meduza care about the strategic partnership between Russia and Venezuela? I think it doesn’t have any thing to do with you. It’s none of your business!”

How to hide a plane

According to several of Meduza’s sources, both military advisers and private security professionals began visiting Venezuela regularly in 2017. A military specialist who turned down one such business trip said that advisers are usually asked to fly to Venezuela for half a year. One veteran of Russia’s internal troops has been called into Venezuela three times in the past year: once before the New Year, once in February, and again in April. Two military intelligence special forces veterans told Meduza that they turned down requests to go to Venezuela in February, and a third spoke about his trip to the country in March.

Anti-Globalization Movement of Russia founder Alexander Ionov said that in March 2019 alone, several flights departed for Venezuela carrying Russian specialists, and that doesn’t include the Defense Ministry’s official delegation: “Thank God, our military planes can still cross the Atlantic in such a way that the trackers don’t catch them. It’s like in [the cult Russian comedy film] DMB: You can’t see the ground squirrel, but it’s there. And then there are civilian flights on top of that, and — well, who’s even counting those. It’s an open border: Just fly to France, and then you’re on your way to Caracas on an Air France flight.”

Military airplanes really are difficult to spot. In a 2018 study, researchers at Oxford University found that “military aircraft […] can switch off their transponders when required. […] For our sample of military aircraft, 8.6 percent used this approach in the observed civil airspace.” The researchers added that data from transponders can be inaccessible: “We can see that the vast majority (86.7 percent) of the ADS-B equipped military aircraft seen by OpenSky are blocked,” they wrote.

The Russian open-source intelligence enthusiast Galandeczp has been monitoring Russian military aircraft for three years and even publishes intercepted radio communications, but even he told Meduza, “You’ll never find [a military plane] on sites like that. It just won’t have a transponder to broadcast that signal.” Ruslan Leviev, the founder of the Russian investigative journalism group Conflict Intelligence Team, said military pilots also simply neglect to record tracking data on occasion: “Airplanes registered to the Defense Ministry sometimes simply don’t turn on their transponders or update their transponders’ data, meaning they don’t record data on any new flights. Usually, when a pilot sits down in a plane, they input data on their route into the plane’s computer, and the transponder begins to transfer that data. But military pilots often think civilian tracking services don’t apply to them and forget about that. It’s just negligence, and anyway, who’s going to reprimand them for it? What would you tell the Defense Minister?” Spotting a military plane in flight, Leviev said, “is usually a stroke of luck.”

The GRU special forces veteran who was offered a contract in Venezuela told Meduza that the flights he might have taken are chartered flights from civilian airports” that make regular trips and transport only a small group of people at a time. “They put five, seven, maybe 10 people in each plane,” an FSB veteran who worked in the region confirmed. The Venezuelan-American journalist Casto Ocando told Meduza that “just in the last few months, there have been a lot of unregistered flights into the country from various departure points: Moscow, Havana, Istanbul, Dubai.” According to Ionov, “Venezuela can bring back its people, many of whom are studying in Russian military academies, out of Moscow along with our guys.”

According to Reuters, one group of Russian mercenaries flew to Venezuela in the final week of January 2019. They reportedly took two chartered flights to Cuba and then took commercial flights to Caracas. The journalists suggested that an Il-96 plane run by the airline Rossiya took the two groups to Havana, but it later became clear that the plane was carrying a Russian Supreme Court delegation instead.

Around the same time, Meduza discovered, a week before the opposition protests announced by Juan Guaidó, a different plane arrived in Cuba: a Boeing with the registration number VP-BJL owned by Nordwind Airlines. The plane landed at Varadero Airport on January 22.

A Tu-160 owned by the Russian Aerospace Force lands in a Venezuelan airport.
Defense Ministry of the Russian Federation

The FSB veteran confirmed that Nordwind, which signed a contract with Rosneft in December of 2018, was the airline transporting Russian specialists to Venezuela. The investigative newspaper Novaya Gazeta even alleged that the airline may have served as an intermediary to help sell Venezuelan gold. Meduza examined all of Nordwind’s flights and found that all flights conducted by one of the company’s airplanes, a Boeing VP-BJB, have been deleted from the website Flightradar24 (they are still available on ADS-B Exchange). That airplane is the airline’s only craft that makes regular trips to Caracas. One of its flights from Moscow landed in the Venezuelan capital on April 14, the same day that Maduro called on a million more Venezuelans to join the militia. A Nordwind representative declined to speak with Meduza.

Russian military aircraft, on the other hand, have made official flights to Venezuela. Two Il-62 planes (RA-86496 and (RA-86572) and an An-124 Ruslan (RA-82035) have been to Caracas several times, and both Novaya Gazeta and Bellingcat wrote about those flights following waves of Twitter posts from locals in December and March. In April, those same airplanes requested permission from the Maltese government to use its airspace to fly to Caracas on humanitarian missions. According to ADS-B Exchange, in February, an Il-62 airplane (RA-86496) flew from Moscow to Venezuela during the large-scale war games Nicolás Madura launched to mark the 200th anniversary of Simón Bolívar’s “Angostura Speech.” Venezuelan At the time, Admiral Remigio Ceballos told El Mundo that Russian representatives were present during the operation.

Meduza examined the flight records of 270 Il-76 airplanes, both military and commercial. According to the ADS-B Exchange database, a new Russian charter airline called Aviacon began operating in Venezuela in October 2018; the company had completed eight flights to the area as of March 2019. Data on those flights was deleted from Flightradar24, but their routes can be reconstructed using information from social media and ADS-B Exchange. Venezuelan amateur airplane spotters photographed an airplane with the registration number RA-78765 on February 20; tracking services also recorded its flight over Barbados and into Caracas. On March 7, that same plane left Caracas. On March 26, Twitter users began reporting that the plane was in Venezuela again. Aviacon had previously transported goods for Rosneft and Rosoboronexport, and it has also won contracts with Rostec-owned companies and the 224th Flight Squad of Russia’s Defense Ministry. However, according to Russia’s online SPARK record system, the Russian government’s state purchases website, and the company’s own website, Aviacon does not currently have any contracts with Russian companies working in Venezuela.

Yevgeny Rozhkov, the commercial director of Aviacon, confirmed to Meduza that one of the company’s airplanes landed in Caracas on February 20, 2019: “The craft was carrying spare parts for the servicing and repair of aerial equipment that had previously been transported to Venezuela.” The airplane spent an additional week in the area awaiting new orders. “The English aviation broker we asked to help us look for new gigs for the plane told us […] that the English company De La Rue, which fulfills orders for the Central Bank of Venezuela, was looking right then through its forwarding agents for a company to transport some valuable cargo to Caracas.” At first, the European company hired for the job declined to fly to Venezuela due to the declining political situation in the country, Rozhkov said. However, he added, the job ultimately went to a U.S. company: the Miami-based transport firm Sky Lease Cargo.

Without Wagner

Nicolás Maduro is the first foreign leader in six years to whom Russia has provided aid without help from the Wagner Private Military Company.

In SyriaSudan, the Central African Republic, and Madagascar, Russian campaigns were accompanied by numerous reports either of the Wagner PMC’s mercenaries or of political advisers with similarly strong ties to “Putin’s Chef” Yevgeny Prigozhin. However, Wagner has not yet put in an appearance in Latin America, a veteran of the PMC told Meduza. The same source had also worked in Venezuela as well as Russia’s internal intelligence forces; he remains close with Yevgeny Prigozhin.

Wagner’s absence from Venezuela may be related to changes within the company itself, said Conflict Intelligence Team founder Ruslan Leviev: “The Wagner PMC has retreated from almost every front: the last report of a Wagner mercenary killed abroad was more than a year ago. In Syria, their forces only serve as guards. There have been battles in the northern neighborhoods of Hama and in Damascus itself, but the mercenaries weren’t involved. Many of them have even returned to Ukraine because they aren’t being given military missions in Syria, but in the Donbas region, you can still go to war.”

A source who worked for Wagner in Africa confirmed to Meduza that the PMC’s troops now serve primarily as security guards rather than soldiers. Two other sources with ties to the PMC said that “experienced guys are scattering into other projects” while those who have remained at Wagner are “hunks of flesh who post photos of themselves on Insta[gram].” Four sources all indicated that the changes were tied to new commanders at the company who have no ties with the Russian military.

A source close to the FSB asserted that the Wagner PMC has “disappeared as a logistical center”: the organization has been deprived of control over its own military transports. Now, those logistics all go through official channels, and the company’s leadership can no longer set missions for its own forces. “On his own, at this point, Prigozhin can only send soldiers to guard his own facilities,” one source indicated (Yevgeny Prigozhin himself has repeatedly denied having any connection to the Wagner PMC).

The Russian specialists sent to Venezuela were selected along the lines of a scheme developed long before Wagner’s emergence. Rather than following the so-called “one-window” scheme by which Russian fighters are hired practically off the street at a given military base, the mercenaries have gone back to recruiting through a well-developed grapevine composed of existing veterans’ organizations. “All this goes through the Union of Donetsk Volunteers or the Union of Afghanistan Veterans,” Leviev clarified. Sources in Russia’s internal forces and the FSB confirmed that they looked for “private partners,” primarily guards for oil extraction facilities, through veterans’ organizations. Then, they “started working along human ties”: Two GRU special forces veterans received a call about a potential Venezuelan contract, for example, from “a colonel in the regional headquarters.” One internal intelligence officer told Meduza that some of the Russians in Venezuela were veterans of the high-risk “Zaslon” security division in Russia’s Foreign Intelligence Service. Another source close to the mercenary system said that veterans of Russia’s Federal Protective System had also been hired to work in Venezuela.

A strange feeling of guilt

Not everything Alexander Ionov has to say about Russian-Venezuelan inter-regime cooperation is strictly positive. In his words, a friend who was involved in bilateral military exercises between the two countries complained about one of his Venezuelan trainees, “He went to set up a battery, and when he was halfway there, he just dropped it, grabbed one of the nurses by the hand, and started dancing. These people are sticks in the mud! They haven’t even figured out how to guard their own border.”

According to The Wall Street Journal, the number of Russian training specialists like Ionov’s acquaintance is dropping fast in Venezuela: Rostec, a government corporate conglomerate that includes Rosoboronexport, has been removing its contractors from the country for several months straight, and the Russian Embassy in Caracas announcedanother round of departures on June 26. A source within Russia’s internal intelligence services who is familiar with the situation in Venezuela confirmed that withdrawals of private specialists from Venezuela began before January 2019 and has continued for five or six months straight. An employee within one of Rostec’s companies clarified that local contractors have been replacing the Russian specialists as they depart: “They do still have facilities there, after all — the Kalashnikov factory, for example. The least they can do is preserve them and keep turnover low.”

Rostec’s press service declined to confirm to Meduza that its contractors are being removed from Venezuela: “That information is incorrect. Neither Rostec’s staff in Venezuela nor the number of Rostec representatives working there has changed for several years. That said, the number of personnel securing and servicing equipment for our partners has fluctuated. It’s a workflow that operates in our typical regimen according to the contractual obligations of all parties,” a Rostec representative said.

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Venezuelan President Nicolás Maduro holds a replica of a sword that belonged to Venezuela’s national hero, Simon Bolivar, as Rosneft head Igor Sechin and Venezuelan Oil Minister and state oil company president Eulogio del Pino look on. Caracas, Venezuela; July 28, 2016

Nonetheless, Russian specialists have continued to fly back and forth from Venezuela on a regular basis. According to data posted by the InSight Crime research center, two thousand Russian citizens are currently working in Venezuela, “particularly in reconnaissance roles.” A source told Meduza that he would estimate the number of Russian specialists currently in the country at two or three thousand, and “that’s including everyone who’s there through official military cooperation, all the political advisers and even the Foreign Affairs folks.”

Despite those numbers, the Venezuelan ambassador in Russia has saidthat neither Caracas nor Moscow is currently considering the possibility of building a Russian military base in Venezuela (the Venezuelan Constitution prohibits the construction of foreign military bases on the country’s territory). A source in Russia’s Internal Intelligence Service told Meduza that Russian security professionals have nonetheless been guarding a “construction site that will become a Russian government facility.” An FSB veteran with experience in Venezuela said that the facility would be a military training center. Another source close to the FSB added that it was Venezuelan officials who had suggested building a range of new facilities to form a “coordination center,” a setup that would not require giving Venezuelan territory to another government.

According to Russia’s Economic Development Ministry, Russia has invested more than $4 billion in the Venezuelan economy since Hugo Chávez’s rise to power in 2002. “We lead with our hearts, as they say,” said Latin Americanist Tatiana Rusakova. “And I’m not just talking about Rosneft. There have been a lot of situations where it wasn’t profitable, but we did it. There’s a strange feeling of [historical] guilt behind all that: when we fell apart over here and left the region to survive, Latin America, which had always seen the USSR as a counterweight to the U.S., was left all alone. We said, ‘You hang in there,’ and that was it. And now, we’re trying to show that we aren’t going anywhere ever again.”

Some Russian military specialists working in Venezuela remain certain that “we’re paying back geopolitical debts.” Two of Meduza’s sources believe that they were hired “just to show that we Russians are there — so that everyone who has to get it, gets it.”

Así es el pulso de las superpotencias en la crisis política de Venezuela por David Placer – ALnavío – 31 de Julio 2019

La crisis venezolana ha dejado de ser un problema interno para convertirse en un asunto de difícil resolución que depende de un complejo tejido de intereses. Así están enfrascadas las superpotencias en la salida a la crisis.

China y Rusia no facilitarán una salida de Maduro si eso significa una victoria política para Trump / Foto: Miraflores
China y Rusia no facilitarán una salida de Maduro si eso significa una victoria política para Trump / Foto: Miraflores

Las cuatro superpotencias con poder de influencia sobre la crisis venezolana están enfrascadas en un complejo juego geopolítico global en el que nadie quiere perder influencia ni ventajas comerciales. Estados Unidos recrudece su posición al dar un ultimátum a Nicolás Maduro para salir con garantías, pero Rusia y China se enfrascan en sus posiciones: no aceptan injerencias externas y mantienen su apoyo al régimen madurista. ¿Y Europa? ¿Qué dice Europa?

Las posiciones en el ajedrez geopolítico dejan a Venezuela en una posición importante y estratégica en la que ninguna de las grandes potencias está dispuesta a perder.

Estados Unidos:

El gobierno de Donald Trump se ratifica en su posición dura y firme: Nicolás Maduro debe abandonar el poder. El gobierno norteamericano ha informado al círculo de confianza de Maduro que tiene pocos días para hacerlo con garantías, es decir, con la seguridad de que no será perseguido por delitos cometidos directamente por él o por su gobierno.

La Administración de Estados Unidos, que ha pedido colaboración a los altos cargos del chavismo y militares, hasta ahora no ha tenido éxitos rotundos desde que reconoció a Juan Guaidó como presidente interino. Fracasaron la insurrección y la entrada de ayuda humanitaria. El régimen se ha mantenido aferrado al poder y no parece haber grandes quiebres internos, salvo deserciones como la del general Manuel Cristopher Figuera, exdirector de Inteligencia, Sebin, de Maduro.

Las acciones diplomáticas y de mayor presión podrían seguir asfixiando al régimen de Maduro pero no hay garantías de que precipiten el fin del régimen. Estados Unidos promete más asfixia financiera hacia los altos jerarcas del chavismo, con restricciones máximas, lo que denomina la Administración Trump como “la muerte civil”. La acción militar, única opción hasta ahora no probada, sigue sobre la mesa como amenaza.

“Se nos han acercado varias personas del régimen muy preocupadas por las sanciones y por levantarlas, sobre todo cuando afectan a su familia, porque este tipo de sanciones pueden hacerse extensivas a la familia del afectado, y hay quien tiene a sus hijos en universidades norteamericanas. Así que estamos convencidos de que estas sanciones tienen un impacto real y concreto”, explicó Elliott Abrams, enviado de Estados Unidos para Venezuela, al diario ABC de España, la semana pasada.

China:

Es la superpotencia que hasta ahora ha sido menos clara en la crisis venezolana. Aunque el gobierno de Xi Jinping ha apoyado y reconocido al régimen de Maduro, no lo ha hecho con una contundencia propia de un socio seguro e incuestionable. De hecho, China se ha negado a seguir concediendo créditos al régimen de Maduro por las dudas razonables acerca de su capacidad de pago.

Pero la posición tibia del gobierno chino no supone, ni mucho menos, una esperanza para la oposición venezolana que desea un rápido final del régimen chavista. China ha manifestado que reconoce y apoya al régimen y no ha dado ninguna esperanza a Juan Guaidó.

De hecho, el embajador de Venezuela designado por el Parlamento en el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Ricardo Hausmann, no recibió el visado de China para acudir a su convención anual. Hausmann acusa a China de poner cláusulas leoninas secretas a los países que solicitan sus créditos para el desarrollo.

“No veo a China facilitando ninguna transición en Venezuela que favorezca los intereses de Estados Unidos ni que suponga una victoria política para el gobierno de Trump. Eso sólo sería posible si Estados Unidos negocia con China y con Rusia otras contraprestaciones en otras regiones del mundo. Venezuela es importante para China porque busca afianzar su posición en la región para garantizar recursos naturales, pero también es una posición relevante en su lucha comercial con Estados Unidos”, explica Andrés Herrera, sinólogo y asesor del gobierno de Navarra (comunidad autónoma de España) en China.

Pero el experto en asuntos comerciales chinos tampoco percibe como una posibilidad real que China intervenga en Venezuela en caso de que se produzca una intervención militar estadounidense.

“No veo a China en ese papel, porque no utiliza su ejército para esos fines. Tampoco creo que Rusia asuma un protagonismo dadas esas circunstancias, salvo el envío de brigadas no reconocidas”, explica Herrera.

China mantiene su política de no injerencia. “Respaldamos los esfuerzos del gobierno de Venezuela para mantener su soberanía, independencia y estabilidad”, explicó la portavoz de la Cancillería china, Hua Chunying, horas después de que la Asamblea Nacional proclamase a Juan Guaidó como presidente interino, en enero.

En estos momentos, Colombia, Chile y Brasil hacen esfuerzos para que China asuma un papel más activo en la superación de la crisis.

Rusia:

Se trata de la superpotencia que ha mostrado mayor apoyo explícito al régimen de Nicolás Maduro.

El vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov, que visitó Caracas la semana pasada, reconoció que también ha mantenido contactos con portavoces de la oposición para conocer sus valoraciones sobre la situación política venezolana.

El presidente Vladímir Putin aprobó el mes pasado los nuevos planes de la empresa estatal Rosneft para explotar dos yacimientos de gas en el Oriente de Venezuela en condiciones ventajosas que incluirían la exención de impuestos, según explicó la agencia rusa Tass. El nuevo contrato supone una clara declaración de intenciones del gobierno ruso hacia su rival estadounidense.

Rusia se mantiene en Venezuela para negociar con Estados Unidos temas de interés en Ucrania y Siria, pero difícilmente intervendría de forma activa en caso de alguna acción militar contra Maduro.

“Venezuela sólo tiene dos amigos reales: Cuba y Rusia. Es necesario mantener esas dos amistades para que Maduro sobreviva. Eso incluye entregar bienes y recursos de su país”, explicó Fernando Cutz, exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca en una entrevista con CNN. “Rusia ha entrado en Venezuela con un costo muy bajo con el propósito de negociar otros asuntos en áreas que realmente le interesan como Ucrania o Siria”.

Rusia no parece dispuesta a involucrarse militarmente en Venezuela. No al menos de manera oficial.

El vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov, tras conversar con el subsecretario de Estado de EEUU para Asuntos Políticos, David Hale, aseguró la semana pasada a CNN que Rusia no tiene contingentes militares en Venezuela. “Todas las acciones de los especialistas se realizan en el marco del mantenimiento del equipo que se ha suministrado allí en virtud de contratos”, señaló.

Europa:

Hasta ahora, Europa se ha alineado con las tesis de Estados Unidos pero sin implicarse con contundencia en la investigación y sanciones a los altos jerarcas del chavismo y sus colaboradores.

La Comisión Europea y el Parlamento Europeo parecen decididos a aplicar mayores sanciones de visados y económicas a los altos jerarcas chavistas si no se alcanzan acuerdos en las negociaciones entre los equipos de Nicolás Maduro y Juan Guaidó.

“En línea con el informe de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre las violaciones de las libertades fundamentales en Venezuela, (el Parlamento) pide un mecanismo independiente para investigar ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo en operaciones de seguridad”, explica la resolución del Parlamento Europeo emitida la semana pasada.

Pero casi nadie espera que la Unión Europea, con una política exterior difusa y en ocasiones contradictoria por las distintas posturas de los gobiernos nacionales que la integran, sea decisiva en el caso venezolano. Curiosamente ha sido Noruega, país que no forma parte de la Unión, la que ha enarbolado la opción de la negociación como posible salida a la crisis venezolana.

El caso Venezuela demuestra que las potencias nucleares no tienen la última palabra por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 25 de Julio 2019

Jair Bolsonaro y Vladímir Putin se reunieron en Osaka, Japón, con motivo de la Cumbre del G-20. De ese encuentro, el presidente de Brasil salió diciendo que no quería polemizar con Putin sobre Venezuela porque el mundo sabe que son las potencias nucleares las que deciden la política en el mundo moderno.
Bolsonaro no quiso polemizar con Putin sobre el caso Venezuela / Foto: @g20org
Bolsonaro no quiso polemizar con Putin sobre el caso Venezuela / Foto: @g20org

El comentario se lo hicieron al canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, quien viaja a Cuba y Brasil, en entrevista con Russia Today. El funcionario, uno de los hombres de mayor confianza del presidente Vladímir Putin, descartó de plano esta interpretación. En primer lugar, porque entiende que eso no fue lo que quiso decir Bolsonaro. “Que a nivel mundial los asuntos los resuelven las potencias nucleares”. En segundo lugar, porque Venezuela ha demostrado lo contrario.

El canciller ruso lo explica así: “Si todo dependiera de las potencias nucleares, quizá Estados Unidos ya hubiera logrado a sacar a Nicolás Maduro del poder”. Y Estados Unidos es la mayor potencia nuclear del mundo. Y es la potencia que está allí mismo, con influencia directa sobre América Latina.

¿En qué sentido? El canciller ruso lo explica así: “Si todo dependiera de las potencias nucleares, quizá Estados Unidos ya hubiera logrado a sacar a Nicolás Maduro del poder”. Y Estados Unidos es la mayor potencia nuclear del mundo. Y es la potencia que está allí mismo, con influencia directa sobre América Latina.

Para Lavrov, la situación “resultó más compleja”. De hecho, muchos países de la región, señaló, se oponen a una solución de fuerza, “incluso países que no están con Maduro”. Agregó que “no creo que los brasileños quieran una guerra por Venezuela aunque tengan una posición férrea respecto al gobierno actual”. Al de Maduro.

Lavrov apuntó que el derecho internacional es eficaz y la mayoría de los países de la región lo apoyan. Y Brasil, también.

8 factores que explican por qué Rusia es el gran soporte de Maduro en el poder por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 22 de Julio 2019

Rusia importa para Maduro. Rusia es fundamental. Rusia es dinero, es política, es diplomacia, y es también soporte sicológico, soporte moral. Rusia es apoyo militar. Rusia es contrainteligencia. Sin Rusia, ¿qué sería del régimen de Maduro?
Maduro se reunió con el vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov / Foto: Presidencia
Maduro se reunió con el vicecanciller ruso, Serguéi Ryabkov / Foto: Presidencia

El Enviado Especial de Donald Trump para VenezuelaElliott Abrams, anota cuatro factores por los que Rusia es “importante en la pervivencia del régimen”. La enumeración la hace en la entrevista que publicara este domingo en el diario ABC –firma David Andalete– de España. Abrams fue al grano y señaló:

1-El valor sicológico.

2-El valor político.

3-El apoyo diplomático.

4-El apoyo de Rosneft.

No se equivoca Abrams en estos 4 puntos. Pero el respaldo de Rusia va más allá. Y por ello es que no es sólo importante sino clave y fundamental para que Nicolás Maduro se sostenga en el poder. Hay que agregar:

5-Respaldo militar.

6-Respaldo financiero.

7-Respaldo en contrainteligencia.

8-Respaldo hasta en el relato que se cuenta para justificar la permanencia del régimen.

Elliott Abrams introduce el factor sicológico que es la vez político y moral. Y lo coloca como un primer elemento: “El valor psicológico y político para el régimen de tener detrás un país grande como Rusia. Sin duda eso le da a Maduro confianza de que puede mantenerse en el poder”. Esto se traduce en el discurso de la vocería rusa. La vocería la encabeza el mismo presidente Vladímir Putin, seguido del canciller, Serguéi Lavrov, el vicecanciller, Serguéi Ryabkov, el ministro de la Defensa, Serguei Shoigu, amén de otros funcionarios de mayor y menor rango. Hasta Moscú designó un enviado especial para Venezuela, Alexander Shchetinin; lo que significa que es la contraparte de Abrams. Los medios rusos también mantienen un plan de respaldo a las informaciones y opiniones que favorezcan a Maduro. Esto conforma de entrada un cuadro de involucramiento de Rusia en la crisis política de Venezuela. En Caracas, figuras de la oposición han dicho, se lo han dicho al diario ALnavío, que jamás imaginaron que Rusia se iba a involucrar hasta tal grado con la causa de Maduro. Tal vez ni siquiera los Estados Unidos imaginaron lo mismo. Y este soporte, este involucramiento, es el de un país que busca un reacomodo de potencia en la geopolítica mundial.

Abrams argumenta cómo los rusos “bloquean las condenas al régimen en el Consejo de Seguridad de la ONU” y que China también lo hace, pero cree que “China lo hace por ir a la par con Rusia”. O lo que es lo mismo, sin Rusia, China se comportaría de otra manera. Pero chinos y rusos han ido estableciendo una alianza estratégica en lo político y en lo económico, y el tema Venezuela no está fuera de agenda. No lo estuvo en la última visita que hiciera el presidente Xi Jinping a Rusia. Rusia tanto en la ONU como en Moscú y en cualquier otro espacio en el que tenga oportunidad, se ha mostrado en contra de la solución militar. Y ha sido una posición constante. Con decir que los expertos señalan que ha sido Rusia, o al menos así ya lo intentan vender, la que ha evitado la intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela, a pesar de que Abrams siga señalando que la opción militar no está descartada. Pero aclara en ABC que “no es nuestra primera opción”. Ahora los rusos se han involucrado en la negociación. En la vía negociada. Con lo cual están anunciando que la solución venezolana pasa por ellos de manera irrefutable. Quieren un día contar que significaron el factor que evitó la intervención militar, una guerra interna y llevaron el país a unas elecciones. Quieren aparecer ante América Latina, el Vaticano, China, Europa y el resto del mundo, cómo los grandes componedores y los más sensatos en el conflicto.La vocería rusa la encabeza el mismo presidente Vladímir Putin / Foto: Kremlin

Para Abrams, “la otra razón importante es Rosneft [la empresa petrolera del Gobierno ruso]”. Declara en ABC que Venezuela le debe mucho dinero, tanto como que el año pasado la deuda era de 8.000 millones de dólares. “Cuando sancionamos a PDVSA [la petrolera pública venezolana] lo primero que hizo Venezuela fue acudir a Rosneft para que les ayudara a vender el petróleo que antes comprábamos aquí en EEUU. Y Rosneft lo ha hecho, y está claro que lo hace porque Putin se lo ordena. Así que creo que Rusia ha sido muy importante en ayudar al régimen de Maduro a aguantar las sanciones de EEUU”. Maduro también acaba de firmar nuevos contratos para Rosneft en materia de petróleo y gas. Rosneft está ayudando a sostener la producción petrolera de PDVSA. La producción cayó de 3.000.000 de barriles diarios a 750.000. Igor Sechin, presidente de Rosneft, amigo de Putin, es un factor económico y político para el régimen de Maduro. Y lo será más si EEUU decide no extender las licencias a las petroleras –como Chevron– para que sigan operando en Venezuela. Esto tiene que decidirlo Donald Trump en los próximos días. Entonces, ¿qué hará Maduro con los activos de Chevron? ¿Se los entregará a Rosneft?

El apoyo financiero de Rusia también va más allá. Refinanciándole la deuda a Maduro, que es de 3.500 millones de dólares. O con Putin declarando en Moscú que Maduro es buen pagador, cuando no ha sido así. “Son unos 3.500 millones los compromisos crediticios de Venezuela ante Rusia pero no hay pagos atrasados, Venezuela efectúa pagos por completo en plazos establecidos, cumple con sus compromisos crediticios”. Lo dijo Putin a principios de junio en el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF). Putin fue enfático en este sentido. Y se entendía como una forma de darle un espaldarazo firme a Maduro en un tema sensible como los asuntos financieros. Es más, entonces se informó que los compromisos de Maduro con Rosneft, que sumarían 6.500 millones de dólares, tienen 2020 como fecha de vencimiento. El respaldo de Putin puede conectarse con una expresión suya de que Rusia no abandona a sus aliados, y por tanto no abandonará a Maduro, y así quedó demostrado este fin de semana en Caracas con la presencia del vicecanciller Serguéi Ryabkov en la reunión del Movimiento de Países no Alineados.

Putin también ha defendido los acuerdos militares con Caracas. Primero con Hugo Chávez y luego con Maduro. Ha dicho que Rusia le vendió armas a Venezuela y ahora no le vende. Que seguirán los programas de asistencia militar porque los mismos forman parte de los contratos firmados. Eso sí, Rusia descarta la instalación de bases militares en Venezuela, con lo cual coloca una barrera de distancia respecto a lo que es la posición injerencista de los EEUU. “No creamos bases militares ni enviamos tropas, jamás lo hicimos, siempre sólo cumplimos con nuestros compromisos en el ámbito técnico-militar”, dijo Putin entonces. La conexión militar existe. Caracas estudia la posibilidad ahora de adquirir más armamento ruso. Hay conexión directa entre los ministros de Defensa de Rusia y Venezuela, Serguéi Soigu y Vladimir Padrino López. A este se le señala como el factor ruso en el régimen de Maduro. Por su parte, John Bolton, asesor de seguridad de Trump, lanzó la versión de que fue Rusia la que evitó que Maduro dejara el poder en la megaconspiración del 30 de abril. Otras fuentes dijeron más tarde –lo supo el diario ALnavío– que fue Padrino López el encargado de transmitirle el respaldo de Moscú a Maduro. De darle garantías. Y por ello, entre otros factores, la megaconspiración fracasó. Aquí, el respaldo fue político, fue de contrainteligencia y si se quiere de sintonía militar.

Lo otro es cómo el mismo Vladímir Putin ha manipulado la historia con el fin de justificar su respaldo a Maduro. Esto lo explicó en la comentada entrevista que concedió al Financial Times. Allí señala cómo en el Medio Oriente las potencias occidentales intentaron imponer regímenes democráticos en países donde no hay tradición democrática sino monarquías, por ejemplo. De allí la escalada de los conflictos. Putin señaló que es “imposible imponer los estándares democráticos franceses o suizos actuales y viables a los residentes del norte de África que nunca han vivido en condiciones de las instituciones democráticas francesas o suizas”. Agregó que “trataron de imponerles algo así. O intentaron imponer algo que nunca habían sabido o escuchado. Todo esto llevó al conflicto y la discordia intertribal. De hecho, la guerra continúa en Libia”. Todo lo anterior lo dice Putin para señalar que con Venezuela está ocurriendo algo igual. Que se trata de imponer una forma de gobierno. “Entonces, ¿por qué deberíamos hacer lo mismo en Venezuela? ¿Queremos volver a la diplomacia de cañoneras? ¿Para qué la necesitamos? ¿Es necesario humillar tanto a las naciones latinoamericanas en el mundo moderno e imponer formas de gobierno o líderes desde el exterior?”. Lo que no aclara Putin es que la democracia no es inédita en Venezuela. Lo inédito es el modelo chavista. Lo inédito es la dictadura madurista. Lo inédito son las formas cubanas de control que se aplican en Venezuela. E inédito, inclusive, lo que Maduro del esquema ruso y del estilo Putin quiera imitar.El tema Venezuela figuró en la última visita de Xi Jinping a Rusia / Foto: Kremlin

Putin no sólo reconoce a Maduro sino que se burla de la forma como Juan Guaidóse juramentó como Presidente Encargado. En esa misma entrevista con el Financial Times ironiza de esta manera: ¿Qué pasa “cuando una persona entra en una plaza, levanta la vista al cielo y se proclama presidente?”. Imagina lo siguiente: “Dejemos que ocurra lo mismo en Japón, Estados Unidos o Alemania”. Y él mismo se pregunta, “¿Qué sucedería?” para responderse: “¿Entiende que esto causaría el caos en todo el mundo?”. Entonces puntualiza que “es imposible no estar en desacuerdo con esto”, porque “habría puro caos”. Y a pesar de ello, explica, los países, comenzaron a apoyar a Guaidó. “Empezaron a apoyar a esa persona desde el principio”. “¿Es suficiente entrar en una plaza y proclamarse presidente?”.

Abrams lleva razón. Allí está Rusia con toda su artillería política, militar, financiera, petrolera, apoyando a Maduro. Y allí está también este respaldo sicológico que le sube la moral a Maduro y le brinda aliento y confianza para resistir.

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