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Petróleo lejano – Editorial El Nacional – 4 de Octubre 2019

Manuel sueña. Para no hacerlo tan inverosímil, sueña con los números de 2018. Sus aspiraciones son devolverle a cada pozo, a cada refinería, a cada barco las cifras del año pasado.

A partir de ese sueño, va mucho más allá. En los primeros días de octubre afirma que la empresa que él dirige, desde el ministerio que él encabeza, hará todo lo posible por recuperarse en lo que queda de año. Tres meses.

De acuerdo con Manuel, 2019 cerrará con una producción de 1,6 millones de barriles diarios, las cifras de hace 10 meses. Esta afirmación la hizo en Rusia, adonde al parecer viajan a menudo los personeros del régimen para lanzar a diestra y siniestra toda una lista de intenciones que nunca llegan a cumplir.

La Semana Energética de Rusia es la nueva excusa para lanzar promesas y justificaciones al viento. Sobre todo porque la propia Organización de Países Exportadores de Petróleo tiene muy claras las cifras de producción de Pdvsa y las ha hecho saber.

Días atrás, la OPEP hizo pública la información de que el nivel de producción de uno de sus miembros, Venezuela, había retrocedido a lo que extraía en 2002 durante el paro petrolero. Apenas 680.000 barriles diarios.

El ministro afirma delante de ese público internacional que las razones para que esto haya ocurrido son los ataques a las instalaciones energéticas del país y los intentos de “magnicidio” en contra de Nicolás. Esa es parte de la justificación.

Después viene la promesa. Para cumplir con el sueño, o aspiración, de Manuel, Pdvsa debe producir diariamente por lo menos 1 millón más de lo que está produciendo en la actualidad. Lo que no explica es cómo va a lograr que esto realmente ocurra.

De acuerdo con los datos extraoficiales que se manejan de la petrolera estatal, no hay personal calificado ni insumos para producir o refinar. La falta de mantenimiento ha hecho que muchos pozos estén improductivos, sin hablar de los constantes accidentes en las grandes refinerías.

Manuel insiste desde su tribuna rusa en que Venezuela, desde la fundación de la OPEP en 1960, siempre ha sido un proveedor de crudo fiable, y que lo seguirá siendo.

De esto último puede dar fe Cuba, porque a la isla no dejan de llegar los barqueros con petróleo venezolano.

Todos los venezolanos deseamos recuperar Pdvsa. Corregir los errores que pudieron cometerse entonces, borrar los años perdidos y politizados. Si son sinceras las aspiraciones de Manuel, creo que nadie en el país quiere lo contrario.

Lo que piden los venezolanos son acciones planificadas que devuelvan a la empresa el futuro que tenía, de ser una de las más importantes a escala mundial.

Puro teatro por Ramón Peña – La Patilla – 29 de Septiembre 2019

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La mente maestra de maniobras y mentiras del régimen no marcha muy bien en estos días

Para cubrir la huida del diálogo en Barbados, el cual ya cobraba impulso para forzar un acuerdo final, el régimen puso en escena otra mesa de negociación con la colaboración de algunos freelances de la política criolla, que no representan más que sus propios intereses. Idearon volver a la Asamblea Nacional para darle a la movida un barniz de institucionalidad, pero se les complicó la jugada: la relegitimaron contrariando la sentencia de desacato del TSJ contra la Asamblea, volvieron a exhibir la minoría oficialista, incluidos algunos diputados inhabilitados por burócratas, quedaron bajo la autoridad del presidente del parlamento Juan Guaidó y pusieron de bulto el estorbo de la inventada Asamblea Nacional Constituyente.

Luego, para contrarrestar la advertida condena del régimen por importantes jefes de Estado durante la Asamblea General de la ONU, las sanciones de los países del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, las acciones en Nueva York de los representantes de Juan Guaidó y, ausente de la Asamblea el Golem gobernante por miedo a la justicia estadounidense, optaron por una ridícula simulación de Guerra Fría, teatralizando un pretendido apoyo de Rusia y Corea del Norte.

Pero ni Putin es Khruschov ni Maduro es Castro. Putin accedió a una foto como premio de consuelo, pero lo reprendió recordándole que la Asamblea Nacional es legítima, que su presidente es Juan Guaidó y le ordenó volver a sentarse en Barbados a continuar el diálogo. La preocupación real del Kremlin son sus acreencias de cuatro mil millones de dólares por armas e  inversión petrolera. En Corea del Norte, la visita del  teniente del mazo no tuvo más relevancia que la de una piadosa ofrenda en el mausoleo de los patriarcas norcoreanos.

“Lo tuyo es puro teatro” diría la rumbosa Lupe. Entretanto, continúa el cerco, que aprieta, pero todavía no ahorca.

Un Maduro asfixiado por las sanciones busca en Moscú el apoyo de Putin por Maria R. Sahuquillo – El País – 25 de Septiembre 2019

Rusia ofrece solo acuerdos menores al líder chavista en su primer viaje oficial desde que Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela

Putin recibe en el Kremlin a Maduro, este miércoles. 

Nicolás Maduro quiere recordar al mundo que sigue teniendo aliados poderosos. Y ha cruzado el océano para estrechar la mano de quien ha sido uno de sus apoyos más importantes en los últimos tiempos. El líder chavista se ha reunido este miércoles en Moscú con el presidente ruso, Vladímir Putin. Este es el primer viaje oficial al exterior del venezolano desde que el pasado enero el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se autoproclamó presidente interino del país latinoamericano y fuese reconocido por más de 50 países. Maduro quiere apuntalar el apoyo que le brinda Putin. Sin embargo, pese a que la crisis económica en Venezuela cada vez es más grave, no se han firmado por el momento grandes acuerdos comerciales nuevos.

 

El Kremlin ha informado de que durante la cita —primero solo Maduro y Putin junto a sus asesores más cercanos; después un almuerzo con otros funcionarios— se trataron varios aspectos de la cooperación internacional. “Se intercambiarán opiniones sobre cuestiones regionales, por supuesto. En primer lugar cuestiones latinoamericanas y la intervención directa de terceros países y Estados en los asuntos latinoamericanos”, resaltó ayer el portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, en una conferencia telefónica. En una entrevista con el canal estatal ruso Rossiya 24 poco antes de salir hacia Moscú, Maduro acusó a EE UU de planear interferir en las elecciones legislativas venezolanas, previstas para el año que viene.

Moscú es el principal apoyo exterior del régimen de Maduro. No solo es un socio económico, en materia de defensa y proveedor de energía clave para Caracas, lo que le ha convertido en su segundo acreedor después de China. También es ahora mismo su aliado más valioso en política exterior. Sobre todo desde que Estados Unidos, que apoya a Guaidó, aumentara la presión sobre el régimen chavista con nuevas sanciones. Ayer, el mismo día que Maduro llegó a Moscú, Washington anunció que su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) apoyaría con un paquete de 52 millones de dólares a medios independientes venezolanos, a proyectos de la sociedad civil y del sector de la salud y a la Asamblea Nacional, dirigida por Guaidó.

La visita de Maduro a Moscú estaba prevista para principios de octubre, según anunció el Kremlin la semana pasada. Sin embargo, el lunes el líder chavista anunció por Twitter que se dirigía a Rusia. El camino de Guaidó al poder se ha estancado y Maduro ha aprovechado el momento para viajar al exterior. “Voy a encontrarme con nuestro amigo el compañero presidente Vladimir Putin con sus equipos de trabajo, a encontrarme con grupos empresariales importantes de Rusia”, comentó Maduro en Caracas. Según el venezolano, revisará “toda la dinámica” de las relaciones bilaterales. Y su agenda incluirá encuentros con grupos empresariales “importantes”.

Pero las sanciones internacionales hacia Moscú tras la anexión por Rusia de la península ucrania de Crimea y la injerencia en otros países, las fluctuaciones por el precio del petróleo y la falta de reformas estructurales han dejado la economía rusa muy tocada. Y Venezuela todavía está pagando miles de millones de euros en préstamos, en parte con petróleo. Así que no le será fácil a Maduro rascar nuevos pactos. El líder venezolano, no obstante, ha insinuado que sobre la mesa están otro tipo de acuerdos. Como nuevos intercambios en defensa. Poco después de la última visita de Maduro a Moscú, el pasado diciembre, Rusia envió dos bombarderos estratégicos y más tarde a varios grupos de lo que ha llamado “asesores” militares, además de contratistas privados.

Sí se ha anunciado que se aumentará la ayuda humanitaria, el suministro de repuestos militares así como de grano ruso al país latinoamericano (de las 254.000 toneladas de grano del año pasado a 600.000, según ha informado la agencia rusa Interfax). El líder chavista ha asegurado también que “muy pronto” se inaugurarán vuelos directos de Moscú a Caracas “para que los jóvenes puedan pasar sus vacaciones en Rusia”, dijo a la agencia Tass. A esto se añade que la petrolera venezolana estatal, PDVSA, ultima el traslado de sus oficinas en Europa de Lisboa a Moscú, donde ya tiene una sede física.

Maduro evita ir a la ONU y viaja a Rusia para reunirse con Putin – El Mundo – 23 de Septiembre 2019

“Dentro de unas horas, ahora en la noche, voy saliendo para la Federación de Rusia, voy a una visita oficial a encontrarme con nuestro amigo el compañero presidente Vladimir Putin”, expresó Maduro durante una cadena obligatoria de radio y televisión.

Simultáneamente el poderoso número dos del oficialismo, Diosdado Cabello, emprendió una visita a Corea del Norte al frente de una “delegación de alto nivel”, señaló la cuenta en Twitter de su programa de televisión.

Nicolás Maduro

@NicolasMaduro

Hoy salgo a una Visita Oficial en la Federación Rusa, revisaremos toda la dinámica de la relación bilateral y buscaremos nuevos caminos que intensifiquen la cooperación y el intercambio entre nuestros pueblos, en el marco de la construcción de un mundo pluripolar.

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Cabello, presidente de la chavista Asamblea Constituyente de plenos poderes, buscará “afianzar lazos de cooperación” con Pyongyang “en distintas áreas estratégicas para ambas naciones”, añadió el reporte.

Confrontado a la peor crisis política y económica en la historia reciente del país con las mayores reservas petroleras, Maduro indicó que también se reunirá con “grupos empresariales importantes de Rusia”.

El objetivo será “revisar toda la dinámica de nuestra relación bilateral (…) y buscar nuevos caminos que dinamicen la cooperación en todos los planos”, añadió, sin detallar hasta cuándo se extenderá el periplo.

El Kremlin ya había adelantado el pasado viernes que alistaba preparativos para una próxima visita del líder socialista.

Bajo una fuerte presión internacional encabezada por Estados Unidos, Maduro busca apoyo de sus aliados después de ganar en 2018 un segundo mandato presidencial que es desconocido por unos 60 países.

Washington, que ha impuesto sanciones que incluyen un embargo de petróleo, impulsa la salida del presidente izquierdista y apoya al autoproclamado mandatario interino Juan Guaidó, mientras que un puñado de países, liderados por Rusia, China y Cuba, defienden a Maduro.

Venezuela y Rusia tienen una larga historia de lazos y el predecesor de Maduro, Hugo Chávez, conocido por sus apasionados discursos contra Estados Unidos, fue siempre bienvenido en el Kremlin.

Rusia es el segundo mayor prestamista de Caracas después de China, con Moscú invirtiendo sumas importantes en los recursos petroleros de Venezuela y Caracas adquiriendo armas rusas por valor de miles de millones de dólares.

Putin’s new Cuba: How Trump lost control in Venezuela and gave Moscow upper hand by Charlie Bradley –

DONALD TRUMP lost control of the situation in Venezuela as a result of his aggressive tone directed at Nicolas Maduro, handing control to Vladimir Putin and leaving the country now in a state of deadlock, according to an expert speaking to Express.co.uk.

Following sanctions and aggressive diplomacy, Donald Trump tried to oust Venezuelan President Nicolas Maduro from power, refusing to recognise his presidency and instead backing leader of the Citizens Assembly Juan Guaido as the President. But Maduro has been backed by allies of his own, with Russia and China propping up his administration with generous loans and huge weapons exchanges attempting to deter the US from interference. Now Russian weapons are in Caracas – Sukhoi 30 jets – reminiscent of Russia’s presence in Cuba in the Sixties when war was at one point an imminent prospect. Trump’s strongman act was not backed up by a willingness to intervene physically in Venezuela, a bluff that Maduro saw right through according to Phil Gunson, an expert and analyst on Venezuela who works for International Crisis Group in Caracas.

He told Express.co.uk: “Well I certainly think aspects of US policy has been counter-productive in terms of finding a solution, I think the US should have been clearer from the beginning that this would be a case of negotiation rather than simply forcing Maduro from power which is what they’ve tried from the beginning.

“They clearly weren’t able to do that, their strong hints that they were prepared to act with the military were bluffs, I don’t think Trump is keen on military interference anywhere, and the Venezuelan government saw through that.”

The consequence of this Caracas-Washington standoff is increased control for Putin on Trump’s doorstep, and in an area where influence is key.Russia and China’s generosity towards Maduro’s regime have differing motives according to Gunson, who says China’s presence is purely economically inspired.

However, he believes Putin likes the idea of having a presence in Latin America as a one-up on Trump in the region.

Guaido

Guaido declared himself president, and was backed by Trump (Image: getty)

He continued: “Both Russia and China aren’t exactly great admirers of the Maduro regime. Russia sold a lot of weapons to Venezuela. Compared with China, Russia are a more opportunistic partner.

“Russia made profit from the weapon loans, Venezuela is a good place for shady characters to operate. But there is also this geopolitical point of view for Putin, it’s very clear that Putin likes the idea of having a presence in the Western hemisphere.

“Russia can now pose as a superpower, Russia will be looking to leverage its position in Venezuela vis a vis the US, it’s the possibly of making life harder for US in its own backyard that’s key.”

The presence of Russian weapons in Caracas is reminiscent of the Soviet Union’s military base in Cuba during the Sixties.

As Cold War tensions grew between the Soviet Union and the US, Cuba, a socialist authoritarian state, was the setting of a near nuclear fallout between the two countries.

Putin

Putin has placed Russian weapons in Maduro’s Venezuela (Image: getty)

Trump

Trump is now in deadlock as Maduro remains President. (Image: getty)

The US tried to oust Cuban leader Fidel Castro, who went to the Soviets for help, gaining weapons in the process.

President John F Kennedy demanded the removal of the missiles from Cuba, with the Soviets claiming the blockade stopping the transfer of weapons to Havana was an “act of war”.

The refusal of one Soviet officer to instigate strikes, after a US signaller was misconstrued for an attack on a Soviet submarine, saved the world from a potentially disastrous nuclear exchange.

Militares rusos utilizan uniforme venezolano en Caracas y la frontera por Sebastiana Barraez – Punto de Corte – 8 de Septiembre 2019

(+Fotos) Sebastiana Barráez: Militares rusos utilizan el uniforme venezolano en Caracas y la frontera

Caracas, 08 de septiembre de 2019/.- Pasean libremente por las instalaciones del Círculo Militar en Caracas, en el Fuerte Tiuna. Pasan solos o en grupos muy pequeños pero comunicándose en su idioma. Son rusos. Casi un centenar de ellos. Desde hace unas semanas la cantidad disminuyó, porque se han trasladado a otras partes del país como Táchira. Lo inaudito es que muchos de ellos están usando el uniforme del Ejército Bolivariano. ¿Cómo es posible que una fuerza militar extranjera use el uniforme militar de nuestra Fuerza Armada, en territorio venezolano y en tiempos de “paz”?

Se ha llegado al colmo en la institución castrense de permitir que los rusos se disfracen con el uniforme militar verde de diario, que en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana llaman “Fidelito”, porque Hugo Chávez lo copió del que usaba Fidel Castro en las montañas del Escambray, en Cuba; ese fue su uniforme de guerrillero.

Militares rusos vistiendo el uniforme del Ejército venezolano, hablando en su idioma y con su pistola al cinto, sin que civiles o militares que transitaban o compartían en las diversas áreas del Círculo Militar, les prestaran alguna atención.

A uno de ellos, de los pocos que anda con el uniforme completo, pueden verlo en una de las fotos. Mide quizá más de 1.90 metros, rubio y de la característica fisonomía que identifica al país ruso. Los otros andan sin la guerrera, aunque tenían el pantalón verde y guardacamisa verde que usan.

El uniforme de los rusos no es verde, ni se parece. Es beige de varios tonos de camuflaje.

El uniforme camuflado está vigente parea las unidades paracaidistas y para todas las unidades de Fuerzas de Acciones Especiales.

En las fotos podrán verlos con diversos uniformes; el completo verde oliva del Ejército Venezolano, el uniforme beige camuflado (solo usado por los rusos, porque en Venezuela no existe). En otras verán rusos de civil. U también solo con pantalón y guardacamisa, sin guerrera de uniforme verde oliva del Ejército Venezolano.

Lo que esconden los rusos

Consulto a un oficial de alto rango sobre ese uso del uniforme militar del Ejército por parte de militares extranjeros. “No hay ninguna disposición legal que señale qué hace un militar extranjero en Venezuela. Solo es cuando el militar extranjero recibe un grado honorario y para eso debería existir un reglamento o Ley. De manera que cuando un personal militar extranjero visita a Venezuela va en comisión de servicio, va en misión oficial y va representando los intereses de su país”.

“He ido a varias comisiones de servicio en varios países y no se permite que un militar de otro país utilice el uniforme militar del país donde está de visita. Eso no está permitido, aunque no haya nada legal que lo impida. Se supone que eso no es necesario establecerlo porque a nadie se le ocurre ir a colocarse el uniforme de un Ejército al cual no pertenece”.

Le pregunto por qué razón militares extranjeros estarían usando el uniforme de la Fuera Armada Venezolana. “La única explicación es que todo el personal que usa un uniforme así es para encubrir la actividad que está ejecutando”.

Nos explica que “los rusos tienen diversidad de uniformes, de varias tonalidades, entre esos un uniforme camuflado que usan sus fuerzas especiales cuando van a regiones selváticas, que parece el uniforme moteado que usan nuestras tropas paracaidistas, pero la sutil diferencia es que el nuestro usa colores oscuros para el marrón y el de los rusos usa más color verde o negro. Eso es solo para camuflado”.

Están en la frontera

Hace días un grupo de 80 rusos llegó al Batallón Ricaurte de Rubio, Táchira, en frontera con Colombia . Durante una semana sobrevolaron en helicópteros la zona.

Casi simultáneamente militares venezolanos ejecutaron acciones en el municipio fronterizo Pedro María Ureña, con resultado de varios muertos, el desalojo de varias fincas en La Mulata, específicamente en la aldea Palma Redonda.

En estos momentos en La Mulata hay armamento pesado, tanques, cañones y cerca de un centenar de soldados.

A ninguna persona del sector le permiten cargar teléfonos celulares y mucho menos tenerlos en la mano o en los bolsillos encendidos. “Si llevas el teléfono encendido, te lo quitan y borran todo lo que tengas en la memoria del teléfono”, cuenta un habitante de la zona.

A algunos de ellos los describe como personas muy desagradables. “Podrán ser militares porque tienen el uniforme pero son de aspecto malandro, mal encarados y con acento en el hablar que pudiera ser de colombianos y otros cubanos. Además hay rubios que para nada hablan, parece que fueran mudos”, dice.

Le pregunto a una mujer de la aldea si ha visto y hablado con los militares que llegaron a esa zona. “Todos los han visto. Los de antes, es decir los que estaban hace semanas, que fueron los que mataron al señor Diosemel Castro Quintero, eran distintos y parecían como asustados. De estos que llegaron ahora hay muchos extranjeros. Los más cómicos son los rusos”.

Con asombro, por la seguridad que lo dice, le pregunto si los ha oído hablar. “Esos ni abren la boca, pero claro que son rusos, por aquí en esta frontera alumbran como la luna en la noche. La hija del señor de la finca vecina sí los oyó hablar entre ellos cuando cruzaron unas palabras y son rusos. Además su tamaño, su piel es clara, pero como rojiza, no como la de los gringos. Por lo menos no se van a confundir entre ellos”, responde entre risas.

Rusos y cubanos agitan una campaña mundial contra Guaidó por Daniel Gómez – ALnavío – 28 de Agosto 2019

El diario prorruso Sputnik y el periódico del Partido Comunista de Cuba, Granma, se han apoyado en la etiqueta #GuaidoYaNoMueve para, según ellos, demostrar que los venezolanos están desencantados con Juan Guaidó. Los tuits que comparten son sin duda sospechosos. Más propios de trolls y bots que de un usuario normal.

Guaidó llenó Carabobo este fin de semana / Twitter: @jguaido
Guaidó llenó Carabobo este fin de semana

Una cosa es evidente: Juan Guaidó no cuenta con el apoyo masivo con el que sí contaba a principios de años, cuando irrumpió como Presidente Encargado. Pese a todo, sigue siendo el político mejor valorado de Venezuela. Y con diferencia. La última encuesta de Datanalisis, de agosto de 2019, muestra que 49,7% de los venezolanos evalúan positivamente la gestión de Guaidó. ¿Les parece poco? Nicolás Maduro y el resto de los dirigentes chavistas apenas sobrepasan el 10% de aprobación. Mientras que, en la oposición, nadie se aproxima a los niveles de Guaidó. Ni siquiera Leopoldo López, quien cuenta con 30% de apoyo.

Pese a todo, rusos y cubanos, conformando un eje mundial que va desde Siberia hasta el Caribe, se empeñan en decir que Guaidó perdió el apoyo. Comparten tuits de este fin de semana con imágenes de calles casi vacías. Calles en las que supuestamente se iban a celebrar movilizaciones de Guaidó y en las que apenas aparecen seguidores. Ninguna de esas calles debió ser de Carabobo. Allí estuvo Guaidó este sábado, y en su discurso se observó una gran masa de gente.

“Las redes se hicieron eco de las calles vacías bajo el hashtag #GuaidoYaNoMueve. Los usuarios han expresado su desilusión y se sienten engañados por las promesas de Guaidó, que han caído en saco roto”, se lee en el diario prorruso Sputnik.

Por su parte, el diario del Partido Comunista de CubaGranma, dice: “Mientras, como para ratificar el fracaso del plan subversivo contra Venezuela, el ‘farsante mayor’ Juan Guaidó convocó a una movilización, con el fin de intensificar las protestas contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Sin embargo, la participación resultó ser mucho menor de lo que esperaba. Según refieren Spain News y otros medios digitales, las redes se hicieron eco de las calles vacías bajo el hashtag #GuaidoYaNoMueve –hashtag que sí se ha movido y mucho en los diferentes espacios digitales–. Los usuarios han expresado que se sienten engañados por las promesas de Guaidó”.

Antes que nada, una precisión a la información de GranmaSpain News es un portal que reproduce noticias de España en japonés. En su web no hay ninguna referencia a la etiqueta #GuaidoYaNoMueve. Quizá los periodistas cubanos se equivocaron traduciendo del japonés.

¿Una campaña de bots trolls?

En el diario Sputnik se pueden leer hasta 11 tuits que utilizan la etiqueta. Uno es del usuario @HikaruuchiI. Identidad secreta. Dice que vive en la luna. Le gustan “los gatos y los unicornios”. Ahora sabemos que en la luna hay unicornios. Tiene 836 seguidores. Su actividad se basa en compartir en masa tuits contra la oposición venezolana. Debe tener un centro de información en la cara oculta de la luna. Este domingo publicó más de 30 tuits de #GuaidoYaNoMueve. Este miércoles le toca difundir #TodosContraAD. AD son las siglas de Acción Democrática, el partido del expresidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup.

En el diario Sputnik se pueden leer hasta 11 tuits que utilizan la etiqueta. Uno es del usuario @HikaruuchiI. Identidad secreta. Dice que vive en la luna. Le gustan “los gatos y los unicornios”. Ahora sabemos que en la luna hay unicornios. Tiene 836 seguidores. Su actividad se basa en compartir en masa tuits contra la oposición venezolana. Debe tener un centro de información en la cara oculta de la luna. Este domingo publicó más de 30 tuits de #GuaidoYaNoMueve. Este miércoles le toca difundir #TodosContraAD. AD son las siglas de Acción Democrática, el partido del expresidente de la Asamblea Nacional Henry Ramos Allup.

Otro ejemplo compartido por Sputnikes el usuario @MomoSagrado. Vive en Venezuela. Tampoco se identifica. Apenas 114 seguidores. Eso sí, mucha actividad. En su historial prepárese para usar el ratón porque hay decenas de tuits con #TodosContraAD. Pero finalmente podrá llegar al domingo y contar los 62 tuits que puso con #GuaidoYaNoMueve. En uno de ellos llama a Guaidó Juanito Alimaña. Como lo hace el número dos del chavismo, Diosdado Cabello.

Y lo mismo ocurre con los ejemplos puestos por Sputnik de @irosoka05@jayko144@DimeGen_@gusgus1307 y @morito821. Es decir, de los 11 ejemplos expuestos por este medio ruso, siete obedecen a un comportamiento irregular, más propio de una granja de bots que de un usuario común de Twitter.

Why America Shouldn’t Be Too Concerned About Venezuela by Mark Falcoff – The American Conservative – 27 de Agosto 2019

Venezuelans voted themselves into this pickle. There’s no good reason for Washington to intervene.

Venezuelan President Nicolás Maduro. Credit: StringerAL/Shutterstock

Perhaps Karl Marx’s greatest (and most quoted) aphorism is: “History repeats itself; once as tragedy, the second time as farce.” Nowhere is the truth of that clearer than in the case of Venezuela. When the late Hugo Chavez was elected to the presidency there in 1998, everybody in Washington imagined that this was a replay of Fidel Castro’s adventure in Cuba, but with the important difference that this time the revolution would be financed by a bottomless pit of oil. Venezuela’s “20th-century socialism” would be one of abundance rather than scarcity.

Indeed, for some years afterwards, it appeared that there were a few similarities between the early Cuban Revolution and the Chavez regime. The country conspicuously realigned itself with the Russian Federation (the next best thing, since the Soviet Union had ceased to exist) and with assorted kleptocracies in Latin America, Asia, the Middle East, and Africa (collectively known as the Non-Aligned Movement). Chavez then went on a buying spree of weaponry he didn’t need and would never use, at one point even contemplating the purchase of a Soviet-era submarine. Cash-rich with oil selling at over $100 a barrel, he went about purchasing influence in the smaller, more vulnerable countries of Latin America (as well as some that weren’t so small and vulnerable). At home, Chavez showered his people with goodies, including subsidized groceries and free health care courtesy of Cuban doctors and dentists. All this was so successful on its own terms that Chavez could even risk repeatedly going to the ballot box, assured that he would never win less than 60 percent of the vote—a feat that Comrade Fidel, for all his appeal to the Barbara Walterses of this world, never dared to attempt.

Then two things happened. One, in spite of the best efforts of Cuban doctors, Chavez succumbed to cancer. Second, the price of oil collapsed, putting paid to the mismanagement of the state oil company. Chavez’s designated successor, Nicolás Maduro, a former bus driver hand-picked by the Cubans to run the country in the caudillo’s absence, proved far less charismatic and imaginative a leader than Chavez. Long before things turned sour, Venezuelans with money were moving their capital to Panama, Spain, or the United States, and any Venezuelan with ability and education had begun looking for other places to live. Indeed, by now, the drainage of human capital is so significant that even if Maduro were to dissolve into thin air tomorrow, it’s unlikely that Venezuela would ever recover from its adventure in tropical leftism.

In spite of Chavez’s claims, there was nothing particularly socialist about his regime. In spite of a few dramatic expropriations such as the vaunted “land reform” (which, by the way, had little impact on Venezuela’s food supply, since the country had been a net importer of foodstuffs for nearly a hundred years), many private businesses continued to operate and Chavez-friendly companies often set up partnerships with key military officers. (In this one respect, the Venezuelan regime does resemble its Cuban counterpart—in both countries, the real reigning political party is the high command of the armed forces.) The real problem was with the administration of the state oil company, formerly the most successfully run business of this type anywhere in Latin America. Over time, the departure and dismissal of key engineers and technicians, along with the appointment of political hacks to run the different divisions of the company, caused the production of oil to drop. Combined with a dramatic decline in world oil prices, the scissors effect produced a crisis in the Venezuelan economy, which has now spread to all sectors of society and caused widespread shortages of key necessities. Hundreds of thousands if not millions of Venezuelans have fled to neighboring countries, and according to some predictions, that figure will double in the foreseeable future.

Maduro has sought to stanch the bleeding by rushing off to China for huge loans, mortgaging oil shipments that have yet to emerge from the ground (and may never). As far as the Russians are concerned, Venezuela has proven a fruitful market for spare weaponry of all kinds, and particularly small arms to equip Maduro’s bully boys. But even with Chinese credits, it’s unlikely that Maduro will be able to reverse his country’s decline.

The question, of course, arises: what is the United States going to do about all this? One might well ask—why do anything at all? Let’s remember the differences between Cuba and Venezuela. Castro came to power at the height of the Cold War and set off alarm bells in Washington when he aligned politically and militarily with our then-principal enemy. His clear and stated objective was to spread his revolution (by training and equipping guerrilla bands like his own) to neighboring Latin American countries, and, at one point, even to Africa. Chavez never envisioned anything of this sort—he sought to buy influence with cash, cash Maduro no longer has. And the Cold War is over. One is justified in asking: if the Venezuelans have repeatedly voted themselves into this pickle, why should the United States be concerned at all? Indeed, to the extent that the excrescence that is the Venezuelan political system has bled into its Latin American neighbors (and indeed to countries as distant as Chile and Argentina), one might argue that the Venezuelan example is (for us) a useful one—a warning to other countries tempted to replicate the Chavista example. It is even possible that the recent victory of President Bolsonaro in Brazil was partly due to the counter-example of Venezuela.

To be sure, abandoning Venezuela to its desserts will not factor out China. Venezuela to Putin might be a mere pinprick to irritate the United States, but the Chinese are an entirely different affair. They need all the oil they can get and Venezuela has it—potentially. But getting it out of the ground will take far more effort and resources than perhaps even Beijing is ready to invest. (There is some evidence that Maduro’s recent trip to China failed to produce the kind of financing he asked for.) But even in the worst case scenario of Venezuela becoming a kind of colony of China—down to Mandarin being taught in public schools—it’s unlikely that Beijing will produce a model of development attractive to other Latin American countries. The Chinese are not interested in spreading education and health care to their little brown brothers. They just want cash on the barrelhead—or, in this case, barrels of oil. Other countries with experience dealing with the Chinese can attest to their ruthlessness and lack of interest in collateral damage to the societies where they operate.

In sum, the United States would be ill-advised to become excessively concerned with the course of Venezuelan politics. To be sure, other Latin American countries are upset about the migrants fleeing from Maduro. But then let them gather together in their many, many regional organizations (UNASUR, the Latin American Parliament, MERCOSUR, etc., etc., etc.) and work out a “regional solution” of the type they were always urging us to pursue in the past. The United States should assume a position of non-alignment in this matter, much as the Latins were happy to do with regard to our security concerns during the long years of the Cold War. To become excessively involved in Venezuela would burden America with the impossible task of restoring that country to the way it was the day before Chavez was elected.

Mark Falcoff is a retired Latin American specialist and former academic. He’s the author of Cuba the Morning After: Confronting Castro’s Legacy.

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