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Viva la Constitución por Fernando Mires – Blog Polis – 17 de Junio 2017

 

constitucion-99-640Artículo 333: Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia.
Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

333 y 350. En esos números está todo. En esos dos artículos encontramos la razón de ser de la protesta venezolana.
En términos impecables la fiscal Luisa Ortega Díaz puso en forma jurídica el tema del conflicto. Un gobierno, el de Maduro, intenta desconocer la Constitución de la República y suplantarla por otra cuyo origen no reside en la soberanía popular sino en la decisión de un grupo entronizado en el poder. De un día a otro, el gobierno de Maduro, convertido en dictadura militar, ha decidido desconocer el sufragio universal y con ello a la forma republicana de gobierno, propia a todos los países democráticos de la tierra. Ahí reside la dimensión jurídica del problema.
La dimensión política limita con la jurídica pero no es la misma. Tiene que ver con el momento en el cual fue lanzado el proyecto de la Asamblea Constituyente. Y bien, ese momento no guarda la menor relación con lo que, desde una perspectiva histórica, vale decir, desde las revoluciones madres de la modernidad –la norteamericana y la francesa- han sido las Asambleas Constituyentes.
Las Asambleas Constituyentes vistas desde una perspectiva histórica han sido siempre portadoras de un proyecto fundacional.
Fundacional quiere decir fundar o refundar una nación. Es por eso que las Constituyentes en todas las experiencias históricas han sido convocadas cuando ha llegado la hora de poner en forma a una nueva nación (surgida después del fin de un imperio colonial o cuando una nación se separa de otra nación) En otras ocasiones han sido resultado de un cambio radical de régimen político (por ejemplo, de la monarquía a la república) Por último, también suelen ser convocadas cuando la Constitución ha sido declarada obsoleta (la Constitución alemana de post-guerra, por ejemplo) por todos lo poderes públicos. En todos esos episodios, la aprobación de la ciudadanía ha sido decisiva.
Eso significa: en cada nueva Constitución existe una instancia revocatoria y una instancia aprobatoria. No puede haber, dicho más exactamente, una instancia aprobatoria sin previa instancia revocatoria. Sin revocación y sin aprobación de la ciudadanía – a través de la vía parlamentaria y/o de la plebiscitaria- no puede nacer ninguna Constitución.
Solo por esa razón, al convocar a una Asamblea Constituyente sin convocar a la ciudadanía, el régimen de Maduro se ha puesto fuera de la Constitución y sus leyes. Nunca en toda la historia política de América Latina –ni aún bajo las peores dictaduras- ha habido un caso de usurpación de la voluntad ciudadana tan ilícito e ilegitimo como el cometido por el régimen de Maduro.
La Constitución vigente en Venezuela fue aprobada por mayoría el año 1999, durante el gobierno del presidente Chávez, y su intención era crear los fundamentos para una nueva república. A favor de esa refundación optaron incluso sectores no identificados con el chavismo quienes vieron que esa Constitución, al ampliar algunos derechos sociales, no llevaba a una ruptura con el orden histórico y político y, por lo mismo, no alteraba la continuidad republicana. Se podía, en fin, estar en desacuerdo con ella, pero nadie podía negar que el procedimiento usado para su aprobación fue legítimo, democrático y popular.
Chávez, ni en los momentos en los cuales gozó de la más amplia mayoría, intento convocar a una nueva Constituyente. El año 2007 pudo haberlo hecho para asegurar un tercer mandato. Pero prefirió introducir una reforma para cuyo efecto llamó a un plebiscito. Ese plebiscito, como es sabido, lo perdió. Fue la primera gran derrota del chavismo. En cambio, Maduro, lejos de contar con el apoyo que tuvo Chávez, ha decidido prescindir de la voluntad del pueblo no para realizar una reforma, sino para anular a toda la Constitución. Bajo Maduro el pueblo está a punto de perder su ciudadanía política.
Importante es recordar que el plebiscito del 2007 no fue ganado solo con los votos de la oposición. Por primera vez apareció dentro del chavismo un segmento disidente al que podríamos llamar chavismo constitucional. Sus miembros eran chavistas; algunos continuaron siéndolo. Pero esa vez, hay que reconocerlo, no aceptaron poner a Chávez por sobre la Constitución. De tal manera la confluencia que hoy observamos entre una inmensa mayoría opositora y el reaparecimiento de un chavismo constitucional tiene un antecedente histórico. La diferencia es que la confluencia del 2017 es mucho más amplia que la del 2007. Eso significa que la mayoría de la nación, más allá de todas sus diferencias, es, o ha llegado a ser, constitucionalista. O dicho así: en Venezuela hay muchos partidos pero en estos momentos hay solo dos campos: el campo constitucionalista formado por la inmensa mayoría y el campo anti-constitucional, formado por una secta estatal, sus muy pocos partidarios y la cúpula militar.
A partir del éxito del 2007 comenzaría a crecer un tronco sólido dentro de la oposición formado por políticos que entendieron que la única manera de derrotar al chavismo era recorrer la vía pacífica, democrática, electoral y sobre todo, constitucional, dejando atrás todo tipo de atajos, salidas y aventuras inútiles. Gracias a la existencia de ese tronco –aparecido como un frágil arbusto durante las elecciones presidenciales del 2005- la oposición en su conjunto obtuvo la gran victoria del 6D.
En defensa de la AN surgió la iniciativa de la revocación presidencial, abortada ilegalmente por la CNE de Tibisay Lucena. Pero la oposición volvió a agruparse, y nuevamente continuó la ruta constitucional, exigiendo lo mínimo a que tiene derecho un pueblo: elecciones libres. Fue entonces cuando el régimen cercado por sus propias leyes, y no encontrando ningún otro camino que lo salvara de unas elecciones destinadas a ser perdidas, decidió destruir a toda la Constitución.
La Constituyente de Maduro fue un misil lanzado en contra de la oposición constitucional. Pocas veces un gobierno ha atentado en contra de su nación de un modo tan criminal. Que como gran concesión el régimen haya pautado las elecciones regionales después de entrar en vigencia la Constituyente, lo que de hecho anularía a priori el resultado de esas elecciones, no solo es una sinvergüenzura. Es una burla miserable a todo el pueblo venezolano. Son esas las razones por las cuales Maduro y su régimen son repudiados en todo el mundo democrático.
La Constitución del 99 dejó de ser la Constitución del gobierno y se transformó gracias a la confluencia formada por la oposición y el segmento constitucional del chavismo, en la Constitución de todos los ciudadanos.
Parece no haber dudas. En Venezuela está teniendo lugar la primera insurrección constitucional de la historia latinoamericana. Por cierto, eso no quiere decir que en otras la defensa de la Constitución no haya jugado un papel importante. Basta recordar el movimiento que desató Francisco Madero en el México de 1910 en contra de la reelección presidencial de Porfirio Díaz. O ese discurso en defensa de la Constitución de 1940 -llamada también la constitución virgen pues nunca entró en vigencia- pronunciado por ese joven demócrata y liberal llamado Fidel Castro frente a los tribunales del dictador Batista (La historia me absolverá,1953) En ese y otros casos, la Constitución ha sido un referente, pero nunca ha ocupado un lugar tan central y determinante como hoy en Venezuela. La Constitución del 99 ha llegado a ser el programa y el guía, la ideología y la práctica, el símbolo y el significado, y no por último, el eje alrededor del cual rotan muchos partidos y organizaciones de izquierda, derecha y centro.
Nadie conoce el final de esta historia. Sin embargo, ya podemos avanzar una tesis: aunque logren imponer a sangre y fuego la Constituyente, Maduro y su secta están perdidos. Nunca podrán obtener con las balas lo que no pudieron obtener con los votos. Y aunque se digan gobernantes, jamás podrán gobernar. El gobierno de Maduro ya es un gobierno políticamente muerto. La Constitución del 99, en cambio, seguirá viviendo.
¡Viva la Constitución!

 

La rebelión de la fiscal por Trino Márquez – La Patilla – 14 de Junio 2017

ThumbnailTrinoMarquezDespués de los episodios de abril de 2002, el chavismo mostró una solidez de hierro y un hermetismo impenetrable, sin resquicios por ningún lado. Este monolitismo se rompió con la rebelión inesperada y oportuna de la fiscal Luisa Ortega Díaz.

El proceso de resquebrajamiento del chavismo comienza a partir de abril de 2013 cuando Nicolás Maduro asume la presidencia de la República. La forma como se convirtió en heredero de Hugo Chávez le ganó la animadversión de sus competidores, sobre todo porque la decisión del caudillo estuvo intervenida por el peso de los hermanos Castro.

Maduro estaba más cerca de La Habana que cualquiera de sus otros adversarios. No fueron sus méritos de dirigente y estadista, inéditos hasta ahora, los que le colocaron en Miraflores, sino la confianza que les inspiraba a los ancianos dictadores comunistas. Él garantizaría mejor que sus adversarios la influencia castrista. Esta se mantendría y el subsidio seguiría fluyendo con la regularidad de siempre. Sus años de formación en las escuelas de cuadros de la isla garantizaba su lealtad a los tiranos.

Luego de casi cinco años al frente del Ejecutivo, el desubicado Maduro ha arrastrado el chavismo al foso de las preferencias populares. El Psuv no ha podido salvarse del desprestigio del gobierno. Su pésima gestión económica y social y la destrucción sistemática de la democracia lo han aislado internacionalmente y le han ubicado entre los mandatarios con mayor nivel de rechazo en la historia nacional. Su declive se ha acentuado desde que abortó el referendo revocatorio en 2016, emprendió la guerra contra la Asamblea Nacional y, finalmente, propuso la Asamblea Nacional Constituyente, con la finalidad de redactar una nueva constitución que legalice el Estado Comunal.

Del grado de postración en el que se encuentra el chavismo, luego de haberse proyectado como una fuerza que dominaría el escenario político durante décadas, tomó debida nota la fiscal Luisa Ortega Díaz y quienes, siguiendo a Fernando Mires, conforman el chavismo constitucional, del cual la Fiscal sin duda forma parte. Esta es una corriente dentro del oficialismo que asume como legado de Hugo Chávez la Carta de 1999 y, apegada a ella, trata de mantenerse como alternativa de poder para el porvenir cercano y remoto.

El comportamiento de Luisa Ortega Díaz ha desconcertado al madurismo, acostumbrado a actuar de forma atrabiliaria, sin guardar las mínimas formas exigidas en una república democrática. Esta actuación está acarreando costos muy negativos. La primera vez que se puso en evidencia el fardo que significa Maduro para el chavismo fue cuando se realizaron las elecciones parlamentarias, el 6 de diciembre de 2015. La aplastante derrota sufrida por el oficialismo fue una clara muestra del fracaso en la conducción del país de Nicolás Maduro y su equipo de colaboradores. Esa categórica victoria de la oposición, que debió conducirlos a introducir cambios en las políticas públicas y en el manejo de las relaciones con la oposición, los llevó más bien a atornillarse con mayor fuerza a las políticas socialistas, represivas y excluyentes. La soberbia sectaria fue la respuesta ante el fracaso.

El nombramiento arbitrario de los integrantes de la Sala Constitucional del TSJ, cuestionado desde el comienzo por Luisa Ortega Díaz, se produjo poco después del descalabro electoral. Desde ese momento y hasta el presente lo único que ha hecho Maduro es agredir a la Asamblea, violar el Estado de Derecho y quebrantar el orden constitucional. En esa labor demoledora ha contado con el apoyo irrestricto de la cúpula militar, la Sala Constitucional, el CNE y el Defensor del Pueblo.

La fiscal decidió no formar parte de esa comparsa. Se desprendió del rebaño para asumir la defensa de la Constitución de 1999. Sabe que ningún régimen puede sostenerse solo con represión y coerción. Los sistemas políticos modernos necesitan persuadir y construir consensos o, al menos, amplios acuerdos para enrumbar a los países. Luisa Ortega ha demostrado poseer un criterio político agudo. Está consciente de que el proyecto chavista del que ella y sus aliados forman parte podrá perdurar y mantenerse como opción de triunfo únicamente si se distancia de Nicolás Maduro y la camarilla que lo amuralló. Debilita el madurismo con el fin de fortalecer el chavismo.

La Fiscal no tendrá nada que temer cuando se produzca el cambio político que inevitablemente sobrevendrá. En la derrota de la constituyente madurista y del madurismo en general, su actitud digna y responsable tendrá un peso significativo, que el país valorará. Su rebelión será reconocida.

Cómplices necesarios por Charito Rojas – Noticiero Digital – 31 de Mayo 2017

“Si en un determinado estado o grupo se pierde el acuerdo sobre un tipo de legitimidad, se produce una situación revolucionaria. El poder no cuenta con aprobación y se desmorona; los que lo ejercen no tienen otra alternativa que el uso de la coacción para obtener la obediencia.” Bruno Campanella (1943- ), director de orquesta italiano.

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Usurpando la potestad del pueblo como depositario del poder originario, el presidente Maduro buscó a sus cómplices necesarias, las rectoras del CNE, para que diligentemente se pusieran en acción.

Ni corta ni perezosa, la rectora presidenta tardó apenas un par de horas para anunciarle al país que ellas, las cuatro, iniciaban el proceso para una Asamblea Nacional Constituyente. Ninguna de las cuatro es objetiva, ninguna tiene la condición de independiente, todas fueron fichas del MVR, del PSUV, funcionarias del gobierno chavista-madurista. Constitucionalmente están descalificadas para ser rectoras. Y su conducta como tales a lo largo de estos años lo ha demostrado.

Como por ejemplo, su actuación ante la solicitud de referendo revocatorio en 2016. Casi 8 meses revisando y rechazando firmas, inventando procedimientos aparatosos y condiciones casi imposibles, cohabitando con el ejecutivo y el TSJ hasta que encontraron el arma judicial para bloquear definitivamente el revocatorio pedido por millones de ciudadanos y eliminar así el peligro cierto de que el país revocara a Maduro. Con el acelerador a fondo, Tibisay informa en cadena que los aspirantes para ser constituyentistas ya se pueden inscribir en la página del CNE, que deben presentar sus recaudos en menos de 10 días y que ya el CNE está en reuniones para determinar otros “detallitos”. Las firmas de apoyo que deben recoger los candidatos no requieren de la presencia de los apoyantes para comprobar que son los verdaderos titulares de su cédula, tampoco tienen que poner huellas digitales en planillas diseñadas para que a duras penas quepan, no se tienen que preocupar porque les devuelvan las planillas porque un solo firmante se equivocó o porque aparece mal escrito el nombre o porque la dirección es la de su casa y no la del municipio donde vota.

En la petición de revocatorio devolvieron miles de planillas, anularon cientos de miles de firmas y el CNE se dio un plazo de 90 días para revisarlas. Mientras que para la constituyente será facilito: 3% de las firmas del municipio o del sector que represente el aspirante a candidato (que hasta el momento no sabe el CNE cómo va a determinar y cuantificar esa sectorización), la planilla llevará sólo nombre, firma y número de cédula. Nada de huellas ni rollos de firmas planas. El CNE ha dicho que las revisará aleatoriamente en ¡5 días! O sea, en 5 días va a revisar planillas de más de 500 candidatos. Aún así, con gran cinismo, la rectora Socorro Hernández afirma ante el país que en el CNE atienden con la misma velocidad las peticiones del gobierno y de la oposición.

Según los cálculos, la elección e instalación de la asamblea constituyente comunal del gobierno debe ser para el mes de julio. Lo cual quiere decir que le quedan menos de 60 días a la República Bolivariana de Venezuela, a la actual Asamblea Nacional mayoritariamente opositora porque así lo votó el pueblo, a la Fiscal Luisa Ortega Díaz, que aunque tarde, por fin asumió su deber de investigar con justicia; al resto de las instituciones, incluso la militar, que no deben estar muy preocupadas mientras sigan arrodilladas al amo, llámese Maduro o Castro.

Porque, señores, una Asamblea Constituyente se hace para refundar una república con una nueva partida de nacimiento, que es su constitución. Una constituyente originaria puede cambiar hasta el nombre del país, como lo hizo la del 99, puede eliminar o agregar poderes, como lo hizo la del 99, puede cambiar el ordenamiento territorial, como lo hizo la del 99. Si quiere puede cambiar el idioma, la religión, los conceptos de derechos humanos y libertades como la de expresión, de tránsito o de educación. La razón alegada por Maduro para sustituir a la “mejor constitución del mundo” es porque quiere agregar las misiones y “puntualizar” algunos conceptos que garanticen el “poder para el pueblo”. Ah, también por la paz, claro.

Todo ello es materia de una propuesta de reforma y no de hacer una nueva constitución. Así que no analizaremos el contenido de estos alegatos porque son harto estúpidos y el pueblo no lo es. Aquí todo el mundo está clarito que Maduro va a matar la constitución orgullo de Hugo Chávez porque: 1) su único objetivo es que no lo saquen de Miraflores y si para eso tiene que echarse al pico la constitución de Chávez, pagará ese costo. 2) una nueva constitución sacará de su camino a esta molesta Asamblea Nacional opositora. 3) con la excusa del poder comunal anulará gobiernos regionales y municipales, sustituyéndolos por sus designados. 4) dejará sin asideros democráticos a los ciudadanos que ahora protestan y exigen, amparados por la letra de la constitución. 5) hará un país con gobierno cívico militar, con amplios poderes de disposición de los recursos y propiedades públicas y privadas. Ya está casi listo el texto que le está preparando Escarrá, el vivo.

No hay una sola buena intención en esta convocatoria constituyente. Es la vía de escape que el grupo enquistado en el poder encontró para hacer frente a las masivas protestas que exigen la salida inmediata del régimen, y dar así el zarpazo final a lo que queda de la democracia venezolana. La comunidad internacional cada vez está más alarmada ante la grave crisis humanitaria y la feroz represión.

El uso abusivo de fuerza y armas contra civiles, la impunidad de colectivos armados que “defienden” al régimen, la anarquía institucional, los 62 muertos, más de 2.000 heridos y más de 3.000 detenidos en dos meses de protesta, son los hechos que confirman la absoluta necesidad de una salida. Ya las grietas en el oficialismo comienzan a aflorar: el temor a persecuciones judiciales y escraches por todo el mundo hacen reflexionar a algunos que se dicen chavistas pero no maduristas. La premura por esta constituyente también pretende quitar tiempo a más deslindes y más protestas.

Es el momento de activar todos los mecanismos de participación: protestar, informar, colaborar con los frentes en primera línea de esta guerra que ha declarado el régimen a los demócratas venezolanos. No hacer nada es ser cómplices necesarios. Es el momento de decidir. O quedarse y luchar activamente, o irse del país y dejárselo a los dictadores, como hicieron los cubanos. Tenemos apenas días para actuar. El precio de no hacerlo se pagará en libertad.

 

La piedra filosofal por Eddie A. Ramírez – Noticiero Digital – 7 de Febrero 2017

UnknownSegún viejas creencias, la piedra filosofal podía no solo convertir el plomo en oro, sino que también tenía propiedades místicas y mágicas. Incluso hay varias recetas para supuestamente producirla. Como aquí nos gusta la papa pelada y, como dice la canción gitana que canta mi amigo el venerable Antonio, preferimos la cuesta abajo en lugar de la de arriba, cada quien tiene su receta de cómo producir la piedra y así solucionar nuestros problemas.

En el 2002 la piedra filosofal era la huelga. Lamentablemente la misma solo logró unos acuerdos que el régimen incumplió, entre ellos el referendo revocatorio que lo demoró hasta que el precio del petróleo permitió el lanzamiento de las llamadas misiones, las cuales inicialmente convencieron a un pueblo que fácilmente se deja engañar con ofertas de dádivas. Como la huelga no tuvo el éxito deseado, sus promotores fueron descalificados.

En 2005 la piedra filosofal fue la abstención en las parlamentarias. Fue un mensaje rotundo, pero a los pocos días la dirigencia opositora reconocía a la Asamblea. Como fracasó, muchos sembraron la tesis de que ¨por haber entregado la Asamblea¨, el régimen tuvo rueda libre para hacer sus fechorías, pasando por alto de que en esas elecciones los partidos estaban disminuidos y no hubiesen sacado más de una docena de diputados.

En el 2014 la piedra filosofal era ¨la salida¨, la cual consistía en protestas en la calle e inclusive la pernocta. Los opuestos a esta solución no solo la criticaron, sino que incluso la sabotearon y hasta dieron la razón a los cobardes que agredieron a los estudiantes. Un dirigente llegó a justificar la prisión de Leopoldo. Para reprimir esas manifestaciones pacíficas el régimen violó masivamente los derechos humanos, lo cual despertó la atención internacional con la consecuente censura a los rojos.

En el 2015 la piedra filosofal era lograr una mayoría de la Asamblea Nacional, ante la cual el régimen debería abandonar sus abusos y podríamos tener un nuevo CNE y un TSJ decentes. Para sorpresa de todos, obtuvimos las dos terceras partes de las curules con la tarjeta única de la MUD. Como era de esperar, el régimen no respetó a nuestros diputados. Ahora, algunos reclaman que por haber ido sin la tarjeta de los partidos estos quedaron ¨fuera de la ley¨.

En el 2016 la piedra filosofal fue el referendo revocatorio presidencial. Haciendo honor a su totalitarismo el régimen no lo permitió. Ahora algunos opinadores alegan que fue un error y que lo procedente era apostar a las elecciones de gobernadores y alcaldes. Sin embargo, esa decisión del régimen fue la puntilla para que los más indecisos aceptaran calificar de dictadura al régimen e internacionalmente tuvo un elevado costo político para los rojos.

También en el 2016 algunos promovieron el diálogo como piedra filosofal. Pocos se oponen a un diálogo bien llevado, pero la oposición acudió sin una estrategia y con negociadores no aptos para este menester. El régimen se salió con la suya.

En el 2017 está por verse si la MUD cumple su promesa de reestructurarse y depurarse. Mientras tanto, algunos pontifican que las elecciones regionales son la perfecta piedra filosofal ante la cual el régimen deberá ceder. También algunos quieren revivir el diálogo y critican a los opositores que rechazaron a los mediadores. Un grupo valioso de ciudadanos promueve una Constituyente para la cual tienen aportes importantes. El punto débil es que piensan que se puede convocar sin la participación del CNE y, por otra parte, si se logra encaminarla, Maduro puede adelantarse y convocarla bajo premisas que favorezcan a los rojos.

Esta breve reseña permite visualizar que salir de un régimen totalitario no es sencillo. Desde luego que tenemos que seguir presionando para que haya elecciones regionales. También se puede iniciar un nuevo diálogo que tenga como base el respeto a la Constitución, incorporación de otros mediadores y cambio de nuestros negociadore. Sin embargo, no debemos esperar resultados positivos. El Pacto de la Moncloa en España tuvo éxito porque quienes estaban en el gobierno no querían perpetuarse. Si Franco hubiese estado vivo no se habría dado. Es decir, en el gobierno de Adolfo Suárez había voluntad de un cambio. En el caso de Pinochet frecuentemente olvidamos que el general se vio obligado a entregar porque el alto mando militar le retiró el apoyo.

Lamentablemente, para que Maduro ceda se requiere una de las tres siguientes condiciones: que su propia gente decida presionarlo, que la misma se la exijan los militares o que haya una protesta civil generalizada con una huelga en todos los sectores y presencia masiva en las calles. Desde luego que paralelamente hay que insistir en las regionales, pero como parte de una movilización general. Como dice ese gran luchador que es Pompeyo Márquez ¨Ninguna lucha se pierde cuando es por valores como la libertad, la independencia y la democracia. Cada vez que cometemos un error avanzamos¨.

Como (había) en botica: La ministra de Salud Antonieta Caporale le echa la culpa al capitalismo por inducir algunas enfermedades ¿Y los casos de paludismo, tuberculosis, difteria y desnutrición? La Fiscal Ortega tiene lista la investigación por las violaciones a los derechos humanos en el período 1958-1998, lo cual nos parece correcto, aunque ya asoma que fueron 10.000 casos lo cual no es creíble. ¿Por qué no investiga también los del período rojo, entre ellos el asesinato de José Manuel Vilas?¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Conferencia Episcopal: El oscuro panorama y luces para construir una nueva Venezuela – La Patilla – 13 de Enero 2017

Al comienzo de un nuevo año, los obispos de Venezuela hacemos llegar a nuestros hermanos en la fe y a todos los ciudadanos los mejores votos, junto con nuestra oración, para que tengan un 2017 lleno de bendiciones. Como cristianos hemos celebrado en estos días el nacimiento y la manifestación de Jesús, el Señor, que ha venido como “luz del mundo” (Jn 8,12) y salvación para todos los pueblos. Él nos invita a iluminar los ambientes en que nos desenvolvemos con la claridad de la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad, procurando integrar a esta tarea a quienes no comparten nuestra fe o nuestras convicciones, pero quieren construir una convivencia fraterna y pacífica. Si bien hablamos como cristianos católicos, nuestras reflexiones y preocupaciones las ofrecemos a todos, sin distinción de credo, de inclinaciones políticas o sociales. El país nos duele a todos, y el clamor y la angustia de la gente son también nuestros.

Exhortación Pastoral: “Jesucristo Luz y Camino para Venezuela / Centésima séptima asamblea plenaria ordinaria del Episcopado venezolano Leer más de esta entrada

Las siete noticias más censuradas en Venezuela de 2016 por Fabiola Ferrero – El Estimulo – 25 de Diciembre 2016

En un país donde el silencio es política de Estado, las verdaderas noticias son noticia en Venezuela cuando no salen en los noticieros. Es un juego de palabras perverso, que define cómo la mordaza que aplica el poder nos ha incapacitado a ver lo que tenemos alrededor.

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Si hay algo que caracteriza a los medios en la última semana del año, es pasar largos y fastidiosos resúmenes de lo más impactante del año. Las pantallas de los canales de noticias consumirán sus horas en estos días de baja audiencia con juegos de memoria que irán más o menos así: los atentados terroristas, la guerra de Siria, los juegos de Río, el ‘Fora Dilma’ en Brasil, la tragedia del Chapecoense y Trump.

Pero, en Venezuela, la decadencia de la revolución no fue televisada. Las cosas que realmente nos estremecieron y nos pegaron (muchas veces en los estómagos) fueron pasadas por el filtro de la “información correcta y veraz” aplicada por los medios controlados por el chavismo . Un proceso que siempre terminó en lo mismo: censura.

Por eso, en El Estímulo repasamos con las siete noticias más censuradas del año lo que realmente pasó en 2016.

El referendo revocatorio. La historia de la fracasada telenovela opositora para sacar a Nicolás Maduro del poder, se contó de reversa. Es decir, vimos en todos los canales el final, pero desconocimos cómo se inició y apenas se vieron pasajes de cómo se desarrolló la trama por la TV. Salvo las marchas y las escaramuzas en las calles, los capítulos rodados por la oposición en esta frustrada carrera de obstáculos se conocían por Twitter. Incluso, el clímax de la historia fue explicada por teléfono por las rectoras del Consejo Nacional Electoral en el “canal de todos los venezolanos”, VTV.

La gente escarbando en la basura. Hagamos un juego mental: ¿en cuál noticiero de Venezuela se vio el drama de niños, jóvenes y adultos saciando el hambre entre los restos de la basura? ¿En dónde se vio a un experto o a un miembro de una ONG expresando su preocupación por lo que resume la cara más oscura de la crisis que golpea a los venezolanos?

– El caso de los narcosobrinos. El escándalo del año en Venezuela no fue televisado y eso que salpicó directamente a dos sobrinos de la pareja presidencial, que reconocieron ante un jurado de Estados Unidos cómo pasaban kilos de droga por la rampa presidencial del mayor aeropuerto del país, según testigos. A lo largo del proceso, el gobierno calló y utilizó a sus medios para explicar la sentencia contra Efraín Campo Flores y Franqui Flores con grandes dosis de cinismo.

-La masacre de Tumeremo. Miente y niega todo lo que dicen hasta que la realidad te obligue a hacer lo contrario. Ese principio maquiavélico fue adoptado por el gobernador del estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez, para desconocer en marzo la denuncia del diputado opositor Américo D’ Grazia sobre la desaparición y asesinato de una docena de personas en las minas adyacentes del pueblo minero de Tumeremo. La presión de los familiares de las víctimas y las denuncias de algunos medios fue tal, que el gobernador tuvo que recular. Días después de la masacre, el gobierno desplegó un operativo en el que reconoció -entre dientes- el poder que tienen las mafias mineras en el sur de Venezuela.

-Los desmanes en las cárceles. Hagamos otro juego mental: ¿Quién es Franklin “Masacre”? ¿O Franklin Viruviru? Ambos son los alias de un mismo hombre, Franklin Hernández. Durante siete meses, el delincuente controló a sangre y fuego la Penitenciaría General de Venezuela (PGV) en los llanos venezolanos. Allí operaba junto a su banda, “protegido” por los altos muros de la cárcel a la que podía entrar y salir sin restricción. Su mandato, marcado por videos y mutilaciones a sus víctimas, terminó cuando el Ministerio de Prisiones ordenó el desalojo del lugar y hasta aceptó sus demandas de entrega. El caso de la PGV siempre fue callado por la ministra Iris Varela, quien aplicó la misma política del silencio ante los desmanes de otras mafias que operan en las cárceles.

-La inflación: El manejo del índice de la inflación en Venezuela es tan oscuro como el bigote del presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes. La cifra debe ser tan aterradora que el gobierno y el emisor (igual, son lo mismo en este país) han preferido ocultarlo. Ni en los medios del chavismo ni los que están en la acera de la oposición dan con ese misterioso dato. A pesar de ello, la inflación se siente a diario en los bolsillos de millones de venezolanos.

-El drama de la salud. ¿Y qué decir de la macabra censura que aplica el gobierno sobre la crisis más democrática de Venezuela? El lamentable estado de los hospitales públicos junto a la irrupción de enfermedades que habían sido controladas hace décadas, la falta de medicinas básicas, la ausencia de vacunas y la muerte de neonatos en quirófanos cutres, son parte de una realidad negada por los reyes del cinismo: la ministra de Salud, Luisana Melo y el vicepresidente del área social, Jorge Arreaza.

 

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