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Maduro se vota – Editorial El País – 20 de Mayo 2018

Venezuela vive hoy el último episodio de desmantelamiento de la democracia

Con las elecciones presidenciales que Nicolás Maduro ha organizado a su medida para hoy se culmina el desmantelamiento de la institucionalidad democrática venezolana. Las elecciones se celebran sin garantías de transparencia ni limpieza, con una oposición perseguida y encarcelada, millones de compatriotas fuera del país y sin el aval ni la supervisión de ningún organismo independiente, ni dentro ni fuera del país. Se trata de un proceso fraudulento de principio a fin destinado a barrer a la oposición democrática y a consolidar a Nicolás Maduro en el poder.

Desde que el 6 de diciembre de 2015 Maduro fuera derrotado en las legislativas, la maquinaria del chavismo puso en marcha un plan para destruir a la oposición, y con ella el sistema democrático. Usurpó el poder de la Asamblea Nacional creando una Cámara constituyente paralela controlada por el oficialismo, reformó la ley electoral, encarceló a la oposición, copó las administraciones regionales, utilizó a cuerpos paramilitares contra las manifestaciones y, finalmente, se dispone a perpetuar al presidente. Todo ello mientras completaba, en paralelo, la destrucción de la economía venezolana y empobrecía a sus ciudadanos, forzados a sufrir unas condiciones de vida dramáticas mientras los jerarcas del régimen se enriquecen sin límite.

Maduro no ha querido correr ningún riesgo ni dejar ningún cabo suelto. Ha ofrecido dinero a través del carnet de la patria asignado a más de 12 millones de venezolanos, que es el principal y más peligroso mecanismo de coacción del Gobierno. Ha utilizado la televisión pública a sus anchas y ha empleado recursos e instituciones públicas en la campaña. Y ha puesto fuera de la carrera a Miguel Rodríguez Torres, exministro de Interior y Justicia, inhabilitado y encarcelado en vísperas de la convocatoria electoral ante la perspectiva de que le pudiera hacer sombra.

Con razón, y con el respaldo de la comunidad internacional, los grandes partidos que aúnan la oposición democrática han decidido no avalar los comicios con su participación. Pese a todo, tres candidatos — Henri Falcón, Javier Bertucci y Reinaldo Quijada — se han prestado a legitimar con sus candidaturas esta farsa electoral.

Sorprende por ello sobremanera que el expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, haya decidido avalar con su presencia en Caracas unas elecciones que toda la comunidad internacional considera que no alcanzan los estándares para ser consideradas democráticas y que, entre criticar a Nicolás Maduro o al Parlamento Europeo, haya decidido que es este último, donde se sientan los representantes de todos los europeos, el que se rige por prejuicios sobre la democracia.

 

Las metamorfosis del chavismo por Héctor Schamis – El País – 5 de Mayo 2018

Maduro, Falcón y el gobierno de “unidad nacional”
En inherente al chavismo, su plástica naturaleza y sus transformaciones perpetuas. Metamorfosis kafkianas que siempre ha emprendido a voluntad. Por quedarse en el poder, todo; aun convirtiéndose en insecto gigante. Como Gregor Samsa, despreciado por su familia y confinado a su habitación pero con la capacidad de causar consternación.

El reacomodamiento de las piezas está en curso, según me llega desde varias fuentes confiables. En un almuerzo que habría tenido lugar hace dos semanas, los embajadores de algunos países de la Unión Europea en Caracas conversaron con el candidato Henri Falcón. Allí se hizo referencia a un gran acuerdo político preparado por José Luis Rodríguez Zapatero.

En base a dicho acuerdo, gobierno y oposición—léase el candidato Falcón—se comprometerán a asegurar la estabilidad y lanzar un plan económico de recuperación inmediatamente después de la elección del 20 de mayo. El escenario previsto es de siete millones de votos para Maduro y cinco millones para Falcón. Es la consabida fórmula del fraude inteligente: 60-40.

Con dicho resultado Falcón será el líder de una oposición a la medida del régimen. Tanto que se habla de ofrecerle la vicepresidencia. La idea ya estaba dando vueltas hacía tiempo, pero fue Zapatero, eximio diseñador de contubernios, quien aparentemente le dio las puntadas finales: un gran gobierno de reconciliación y unidad nacional.

Con tanta pompa no es difícil de imaginar la celebración de Maduro, su acostumbrada danza macabra. En la metamorfosis todo es posible. El insecto de hoy es el clásico consociacionalismo holandés en versión caribeña, una gran coalición de gobierno. Algo así como el Frente Nacional colombiano de 1958 a 1974, claro que en apariencia: Falcón no es más que un subcontratista de la franquicia chavista.

El esquema se ve como un barniz de legitimidad para salir del aislamiento internacional. Francisco Rodríguez, asesor de Falcón, se convertirá en zar de la economía. Tal vez sea zar en el futuro, pero hoy es conocido como el rey de los bonos de hambre. Es que Rodríguez es bróker de tenedores de deuda venezolana y fue eficaz en convencer al gobierno que pague. Es decir, que destine los recursos a Wall Street en lugar de atender la crisis humanitaria. Viva la revolución, de la hipocresía.

Pero servir la deuda fue cosa del pasado, varios de los bonos están impagos hoy. El riesgo, cierto e inmediato, es el default generalizado y luego los buitres. Para evitarlo traen a Rodríguez, con el apoyo de los acreedores, su propuesta de dolarización y su búsqueda de platas frescas.

Bien puede ser una expresión de deseos que, ante el fracaso, será leído como un engaño por parte del gobierno. El gobierno de Maduro no está en condiciones de emitir deuda nueva, salvo privatizando activos que asimismo están deteriorados. Y si el plan es usar la moneda Petro como instrumento de deuda, esa es precisamente la razón por la cual el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo incluyó en el régimen de sanciones existente.

Jugar con fuego supone el peligro de quemarse, deberían saber los zares, pero si todo esto resulta, el gobierno habrá logrado una vez más lo que hace ya varios años viene consiguiendo con éxito: alargar su horizonte temporal en el poder. O sea, ganar tiempo, desmovilizar, reprimir aunque mejor cooptar, con presos políticos y con rehenes silenciados, neutralizar a la oposición, barajar y dar de nuevo. Una y mil veces.

Y mientras tanto avanzar en la construcción de un sistema de partido único. En las elecciones regionales de octubre y las municipales de diciembre últimos, fue con fraude y disfraz de democracia competitiva. No debe olvidarse que hubo gobernadores de la MUD que se juramentaron frente a la Asamblea Constituyente, también fraudulenta. Ahora será igual pero con la máscara de un gobierno de unidad nacional.

El comodín de la baraja es qué hará la comunidad internacional el 20 de mayo por la noche. Muchas naciones han anunciado que desconocerán el resultado de dicha elección. Lo cual quiere decir desconocer al gobierno que de allí surja. Sin embargo, algunos países que habían retirado sus embajadores de Caracas—España y Panamá, por ejemplo—han vuelto a enviarlos. ¿Es un retorno temporal a sus destinos?

Es que si verdaderamente desconocen la elección, dichos embajadores deberían estar en casa el día 21. De otro modo, que se preparen para convivir con un insecto gigante en el hemisferio. A este no podrán encerrarlo en su habitación.

 

Zapatero a tus zapatos por William Cárdenas Rubio – Análisis Libre – 30 de Abril 2018

“¿ … habrá que esperar que el Parlamento español de inicio a una investigación en la que el ex presidente tenga que rendir cuentas acerca del origen de los fondos que le han permitido viajar 30 veces a Venezuela y 10 a República Dominicana para “mediar” entre el gobierno y la oposición?”

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.La oposición política al régimen de Nicolás Maduro, en los largos 19 años del castro chavismo instalado en Venezuela, ha tenido que soportar la actuación de líderes políticos extranjeros que han intervenido a favor, inicialmente de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro, para dar sostén a una dictadura que ha cercenado las libertades y los derechos del pueblo venezolano.

Al principio fue Fidel Castro y todo lo que le rodeaba, quien sin disparar un sólo tiro, llegó a ver cumplido su sueño de controlar el país más rico de Latinoamérica, al convertir a Hugo Chávez en el Caballo de Troya que permitió la entrada de más de 80.000 agentes castrocomunistas a Venezuela, que se instalaron en las áreas mas sensibles de su seguridad nacional, las Fuerzas Armadas, los órganos de inteligencia y contra inteligencia, las notarías, registros y servicios de identificación y extranjería.

Ha sido un caso de delito de “Agresión consentida”, recientemente incorporado como crimen en el artículo 8 bis) del Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional, y por el cual además, esto es lo más insólito, Venezuela ha pagado una cuota de 90.000 barriles de petróleo diarios a la isla caribeña.

Al líder cubano se sumaron posteriormente figuras de la izquierda latinoamericana integrados en el Foro de Sao Paulo, como Luis Ignacio “Lula Da Silva, Daniel Ortega, Evo Morales, Ernesto Kirchner y su esposa Cristina, Rafael Correa y algunos jefes de gobierno de islas del Caribe, con los que el habilidoso Hugo Chávez constituyó organizaciones internacionales como el ALBA, UNASUR y Petrocaribe, para llegar a construir un bloque hegemónico de poder y opinión, ante el que sucumbió cualquier iniciativa del pueblo venezolano por rescatar su democracia y libertad.

Luego, en el panorama internacional aparecieron algunos otros fanáticos, como el Director de Le Monde Diplomátique en español, el español Ignacio Ramonet, quien abrió espacios a la Revolución Bolivariana en los Campos Eliseos y ante la izquierda europea, que admira las “revoluciones” siempre que no afecten sus espacios Louis Vuitton.

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Podemos, una franquicia chavista

Y desde España, como ultima expresión de aquel intercambio de espejitos por oro, vinieron los miembros de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), de la española ciudad de Valencia, entre los que al principio estaban Roberto Viciano, Rubén Martínez Dalmau y Víctor Ríos. Y como el negocio se hizo próspero, arribaron posteriormente a nuestras tropicales tierras mercenerios ideológicos de la catadura de Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Jorge Bestringe etc., hoy “importantes líderes” de la formación antisistema española conocida como Podemos.

A estas alturas Vladimir Pútin ya sabía por donde cojeaba Chávez y no perdió tiempo en convertirlo en su mejor cliente de cuanta chatarra armamentista podía vender, engrosando progresivamente una factura que le ha permitido hacerse presente en el negocio petrolero de la Faja del Orinoco con su Rosneft. Lo mismo han hecho los chinos, quienes desde su pragmático asalto al capitalismo, no paran de crecer en influencia en Latinoamérica, habiendo utilizado a Venezuela como cabeza de playa, con otra factura a favor que hace palidecer las cuentas de Petróleos de Venezuela.

Hugo Chávez incursionó en el Medio Oriente de la mano de Sadam Hussein, para una vez desfenestrado éste, pasar a los brazos del iraní Madmoud Admadineyad con quién se desarrollaron los más inimaginables planes de desarrollo, desde la fábrica de bicicletas y tractores a los vuelos de Conviasa Caracas-Damasco-Teherán, que nadie supo qué y a quiénes transportaban.

Todo este bagaje de apoyo internacional lo heredó Maduro a la muerte de Chávez, especialmente las deudas acumuladas, que hoy hacen naufragar al régimen, aún más represor, más totalitario y más violador de los derechos humanos a medida que se debilita.

Y es justo ahora, cuando todo se diluye entre las manos de una pandilla de traficantes de drogas que integra el llamado Cartel de los Soles, con vínculos con organizaciones terroristas como las FARC, el ELN, ETA, Hamas y Hezbollah, señalados por hechos de corrupción mil millonarios, con ilícitos que los vinculan al escándalo de la empresa Odebrech, el desfalco de PDVSA, la compra de plantas eléctricas o de comida para las bolsas CLAP, aparece desde hace más de dos años atrás la figura del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, para según su testimonio, “mediar” entre dos bandos enfrentados y así evitar un conflicto civil.

Lo primero que hay que desmontar a JLRZ es fu falaz argumento de que Venezuela está frente a un eventual conflicto civil. Totalmente, cínico y falso! En Venezuela, como el lo sabe perfectamente, lo que hay es una tiranía criminal condenada por la Comunidad Internacional, que ya sabe lo que allí está ocurriendo.

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Danilo Medina, presidente de República Dominicana; Raúl Castro y Nicolás Maduro

.En segundo lugar, es infeliz el argumento de que su papel es de mediador. En el Derecho Internacional la condición de mediador exige que quien la cumple se encuentre al margen o en medio de dos posiciones contrapuestas. Mal puede ser mediador un cómplice ideológico del régimen chavista, quien se ha hecho acompañar en esa mediación de otros ex presidentes abiertamente plegados al gobierno de Nicolás Maduro, como Leonel Fernández, Omar Torrijos o Eduardo Samper. Además, el Presidente de República Dominicana, Danilo Medina, donde se han celebrado gran parte de los encuentros, ha sido señalado ante la OEA como protector de Omar Farías, refugiado en la isla y uno de los presuntos autores de un escándalo de corrupción por sobreprecios de pólizas de seguro de PDVSA, lavado de dinero y utilización de empresas de maletín, para el desfalco de más de dos mil millones de dólares,

En tercer lugar, no podemos olvidar que fue durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que se contrató aquella extraña operación de compraventa de cuatro patrulleras costeras y doce aeronaves “no ofensivas” por un monto de 1.300 millones de euros, operación sobre la que pesan denuncias no clarificadas de sobreprecio, que rondan los 32 millones de euros. Los EE.UU se opusieron y frustraron que fuera incluida en la operación la venta de las aeronaves, o componentes de su industria aeronáutica.

La “mediación” de Zapatero sólo ha servido para que el régimen castrochavista se mantenga en el poder, ganando dos años y prolongando su agonía, cuando ya nadie la acompaña, salvo sus aliados ideológicos o sus preocupados acreedores. Fracasó el “diálogo de ZP” y como retaliación vinieron los muertos y la represión totalitaria, que ha encarcelado a miles de personas, muchas de ellas han sufrido tratos crueles e inhumanos y cientos o miles han sido torturados.

Después de la “mediación” de Zapatero ha llegado el hambre y la falta de medicinas como instrumentos de dominación, lo que ha conducido a un auténtico crimen de exterminio previsto en el Estatuto de Roma, pues el gobierno de Maduro ha rechazado enfática y públicamente la ayuda humanitaria ofrecida por estados y organizaciones internacionales. La consecuencia ha sido el destierro de cientos de miles de venezolanos que hoy buscan refugio y asilo en países de la región, los EE.UU o la UE.

En esto ZP no ha estado sólo. Otro español de Podemos, Alfredo Serrano Mancilla, ha fungido como creador y organizador de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que utilizan para el reparto de cajas de comida, como instrumento perverso de dominación.

Será necesario pedir a las autoridades españolas que fijen posición frente ante esta conducta moralmente inaceptable de alguien que ha ocupado tan alto cargo en su gobierno en época reciente? O habrá que esperar que el Parlamento español, de inicio a una investigación en la que el ex presidente tenga que rendir cuentas acerca del origen de los fondos que le han permitido viajar 30 veces a Venezuela y 10 a República Dominicana para “mediar” entre el gobierno y la oposición?

Para la oposición venezolana no hay duda de donde sale este dinero manchado de sangre, es producto del narcotráfico, la corrupción o los vínculos con organizaciones narco terroristas como las FARC, que alimentan las arcas de la tiranía venezolana. Esto es suficiente para por lo menos sentir vergüenza.

Hoy cuando José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a insistir en el diálogo y su “mediación”, sólo por cuestiones de respeto a los españoles que gobernó, y a los miles de españoles que viven en Venezuela compartiendo nuestro destino, los opositores a la tiranía de Nicolás Maduro nos limitaremos a espetarle enfáticamente: ZAPATERO A TUS ZAPATOS!

 

Alfonzo Iannucci: “En Venezuela vivimos la calma que precede al tsunami, lo que viene es aterrador” – Libertad Digital – 29 de Marzo 2018

Alnfonzo Iannucci, director del proyecto Diáspora Venezolana cuenta en Es la Mañana de Federico el drama que sufre el pueblo venezolano.

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“Estamos viviendo la calma que precede al tsunami, lo que viene es aterrador”, decía Alfnozo Iannucci al referirse a la situación política que vive su país, Venezula, bajo el yugo del chavismo.

Periodista e ingeniero venezolano, Alfonzo Iannucci dirige en Madrid el proyecto Diáspora Venezolana, desde el que, con un canal en Youtube, intenta conectar a los venezolanos que han tenido que huir del país. En los últimos años, decía Iannucci “han salido de Venezuela unos 4 millones de personas, según las últimas estimaciones porque el régimen de Maduro oculta las cifras oficiales”.

Se trata de una cifra que ya se acerca a la del número de desplazados por la guerra de Siria, “y eso que en Venezuela no tenemos una guerra abierta”.

Y es que Venezuela se está despoblando. “Al principio emigrábamos a EEUU y España, por vínculos familiares y cercanía”, ahora, “como la gente cada vez tiene menos recursos, coge lo que puede y emigra a otros países de Iberoamérica”. “Haciendo autostop llegan a Colombia o incluso a Argentina”, todo “para sobrevivir”.

Es más, Iannucci señalaba cómo “de mi promoción de periodistas prácticamente no queda nadie en Venezuela. Y de mi promoción de ingeniería quedan muy pocos”. Además el problema va más allá ya que se estima que “el 80% de los jóvenes quiere emigrar” y es algo que “duele” porque “es un capital humano que se va a perder”.

“El próximo objetivo es Colombia”

Alfonzo Iannucci alertaba del plan del chavismo que lleva produciéndose desde hace casi 20 años. El llamado Plan Nacional Simón Bolívar que acabará con “la implantación de las comunas, eliminación de la propiedad privada y con todos los medios de producción en manos del Estado. Vienen más hambrunas y más represión”.

Por ese motivo el director de Diáspora Venezolana decía que “perdimos la capacidad de salir por nuestra cuenta del chavismo” y que “la ONU y la OEA se han quedado caducas y tienen poco margen de maniobra. Nadie quiere una guerra en Venezuela y menos si dentro del país los que podrían apoyarte no lo hacen. No es nada fácil la situación”.

Pero el aviso de que lo que está por venir se refiere a otros países del entorno de Venezuela que pueden verse intoxicados con el virus chavista. Para Iannucci “el próximo objetivo es Colombia” y cree que “la crisis se va a volver continental”.

También tuvo duras palabras para José Luis Rodríguez Zapatero y su “lamentable” papel en la crisis de Venezuela. Para el periodista venezolano el expresidente del Gobierno español “es un propagandista de una tiranía” y piensa que con su actitud a favor del régimen “todo parece indicar que tiene vínculos económicos”.

 

“Estamos preparando un plan para invitar a los venezolanos a volver” por Miguel Jiménez – El País – 23 de Marzo 2018

Jorge Rodríguez ha viajado a España para defender que las elecciones de Venezuela del próximo 20 de mayo son libres y con garantías

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Jorge Rodríguez, ministro venezolano de Comunicación, durante la entrevista.
Jorge Rodríguez (Barquisimeto, 1965) ha viajado a España para defender que las elecciones presidenciales de Venezuela del próximo 20 de mayo son libres y con garantías, pese a las dudas internacionales y la no participación de líderes y partidos de la oposición. Considera que pese a las dificultades, la revolución bolivariana es un éxito y señala que el Gobierno de Nicolás Maduro prepara un plan para que vuelvan los venezolanos que, por cientos de miles, han salido del país como consecuencia de su grave crisis.

Pregunta. ¿Considera que la revolución bolivariana está siendo un éxito?

Respuesta. Sí, y no solo lo considero, creo que ha atendido los retos más importantes de fines del siglo XX y comienzos del XXI. Nosotros llevamos la pobreza de Venezuela que estaba en el 74% en el año 1998 a un número que se acerca al 26%. El analfabetismo, que estaba en 12%, ahora es cero. La escolaridad en primaria se acerca al 94%. Venezuela es el país menos desigual de todo el continente, menos desigual que Colombia, Brasil, México… aun en las condiciones de dificultad que no negamos. No hemos negado la situación de bloqueo financiero, de guerra económica contra el país y tampoco se pueden negar los esfuerzos del presidente Maduro por buscar una solución.

P. Ser menos desigual no es un logro si la igualdad es en la pobreza: la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2017, que realizan tres de las principales universidades, concluye que el 87% de los venezolanos viven por debajo de la línea de pobreza, con un 61,2% de pobreza extrema, y que el 71% de los venezolanos no tiene suficientes alimentos. ¿Considera que eso es un éxito?

R. Esa encuesta es sencillamente un documento político. Entre esas universidades está la Universidad Católica Andrés Bello, que está comprometida completamente con la oposición venezolana. Yo le estoy hablando de números, de cifras, no de galimatías. Eso es completamente falso. Si eso fuera cierto, ¿cómo es que ganamos 20 de las 23 gobernaciones en octubre de 2017? ¿O 309 de 335 alcaldías?

“La revolución bolivariana es un éxito, aun con las dificultades”

P. ¿Cree que es un invento la escasez de alimentos y de medicinas que sufre la población?

R. Le acabo de decir que no niego que tengamos dificultades.

P. ¿Cree que en cualquier otro país de la región hay dificultades como esas?

R. Sí, cómo no. En Venezuela seis millones de familias, eso son aproximadamente unos 22 millones de personas de los 30 millones de habitantes que tiene Venezuela, reciben cada mes 18 productos de la cesta básica completamente subsidiados por parte del Gobierno de Nicolás Maduro.

P. ¿No le parece una forma de clientelismo?

R. ¿Cómo va a ser clientelismo si son 22 millones de personas, casi el 80% de la población lo recibe sin que se le pregunte a qué partido pertenece o si pertenece a algún partido. No preguntamos a la gente si es chavista u opositor. Es un beneficio para toda la población, como el Carnet de la Patria.

P. ¿Le parece un modelo deseable, ese en que la gente no puede comprar comida y depende de que se la entregue el Gobierno?

R. Claro que puede, lo que sí es cierto es que hay una situación de inflación inducida que la vamos a corregir con medidas más estructurales, pero mientras vencemos al fantasma de la inflación tenemos que tomar medidas directas para proteger a la población.

P. Venezuela es el país con una mayor inflación del mundo, en torno al 6.000%, y el FMI prevé para este año un 13.000%.¿Considera que los controles de precios han sido un éxito?

R. Yo considero que la cadena de distribución de alimentos y de productos básicos no están en manos del Gobierno bolivariano sino de sectores privados que muchas veces han usado esas cadenas de distribución con fines políticos. Y que muchas veces han ocultado o han acaparado alimentos, medicamentos o bienes de consumo, sobre todo cuando se acercan las elecciones. También hay una situación gravísima de contrabando hacia Colombia y hacia el Caribe que goza del visto bueno del Gobierno de Juan Manuel Santos.

P. ¿Cómo explica que cientos de miles de venezolanos o de otros residentes en Venezuela estén saliendo del país?

“La extrema derecha quería soliviantar al Ejército para generar un golpe”

R. Es cierto que hemos tenido una situación, sobre todo y es importante porque son personas pertenecientes a la clase media que debido a la situación de guerra económica han llegado a otros países y eso no es un fenómeno que ocurría con frecuencia en Venezuela. En modo alguno, el número es como los que de manera abismal he visto yo que intentan manejar en forma de falsas noticias. Es un problema que hemos tenido, es una cicatriz de la guerra psicológica, de la guerra económica, como ha mencionado el presidente Maduro, pero ya estamos preparando un plan para invitar a estas venezolanas y venezolanos a volver a su país. Yo creo que cuando se logre cimentar la propuesta de prosperidad económica que hace el presidente Maduro al pueblo de Venezuela, estoy seguro de que eso va a ocurrir. Déjeme decir otra cosa. En Venezuela viven 5,8 millones de colombianos, el 12% o 13% de la población de Colombia. Nadie dice que eso fue una crisis humanitaria.

P. Pero esos inmigrantes llegaron a lo largo de décadas cuando Venezuela era el país más rico de la región. Ahora se van decenas o cientos de miles.

“EE UU dio el mensaje a la oposición de no ir a las elecciones”

R. La gran mayoría se quedan en Venezuela porque allí han recibido atención, cuidados, vivienda, salud, educación, alimentación, no se forzaban migraciones internas por los grupos paramilitares. Pero usted dice algo que es verdad, un grupo importante de esos que el señor Juan Manuel Santos llama la migración y la crisis humanitaria, son colombianos que se están repatriando. Hasta la nacionalidad se la niega el señor Santos a esos colombianos.

P. Si alguien hubiera cambiado un millón de dólares en bolívares hace 15 años, cuando Venezuela instauró el control de cambios, sus bolívares ahora valdrían solo 10 dólares. El bolívar ha perdido el 99,99% de su valor. ¿Considera que ha sido un éxito el control de cambios?

R. Yo creo que Venezuela ha estado sometida a lo largo de toda su historia a los vaivenes de su principal producto de exportación, que es el petróleo. Crisis relacionadas con los precios del petróleo ha habido antes. La gran diferencia es que aun en crisis no dejamos de atender directamente al pueblo de Venezuela. Por eso el pueblo dice: “Bueno, estamos pasando por una crisis, pero el único capaz de sacar a Venezuela de esta crisis es Nicolás Maduro”.

P. En cuatro años, la producción de petróleo por parte de PDVSA ha caído casi un millón de barriles diarios, en torno a un tercio del total, según cifras de la OPEP. ¿Considera también eso un éxito?

R. No, eso fue un fracaso debido a distintos factores. Uno de ellos a la situación de corrupción que se presentó en los altos mandos de la estatal petrolera, ante la que la anterior fiscal Luisa Ortega Díaz jamás imputó a ninguno de estos gerentes. Luego que la Asamblea General Constituyente nombra al fiscal Tarek William Saab, fíjese lo que ha pasado: dos expresidentes de la estatal petrolera, dos exministros de petróleo, 43 altos funcionarios y gerentes de la industria petrolera, todos ellos presos respondiendo ante la justicia por cargos de corrupción y varios prófugos.

“El sistema electoral es el más transparente del mundo”

P.Todos ellos son cargos nombrados por el chavismo.

R. Sí, pero la corrupción es una responsabilidad individual y le digo con toda franqueza: ¿qué país del mundo hace una campaña contra la corrupción como la que acaba de hacer o como la que viene haciendo el presidente Nicolás Maduro? Yo puedo depositar mi confianza en usted, pero si usted vulnera esa confianza, pues tiene que responder ante la justicia.

P. Pero si la vulneran uno tras otro, ¿no hay ninguna responsabilidad en quien les nombra?

R. En las leyes de Venezuela, no sé cómo es en España, pero en las leyes de Venezuela la responsabilidad es individual.

P. ¿Muestran las detenciones de militares disidentes ciertas grietas en el régimen? ¿Ve algún riesgo de golpe de Estado?

R. No, más bien ahora entendemos la alternativa a las elecciones que tenían los sectores extremistas de la derecha venezolana: la posibilidad de soliviantar la disciplina de la fuerza armada bolivariana para generar un golpe militar. El mismo presidente Zapatero lo preguntaba en República Dominicana ¿Cual alternativa tienen ustedes a las elecciones? Bueno, la alternativa era esta, la posibilidad de soliviantar la disciplina de la fuerza armada bolivariana para generar un golpe militar. Aparecieron unos pocos oficiales subalternos que estaban en contacto con sectores de la extrema derecha venezolana que estaban promoviendo acciones de conspiración militar. Pero eso no hizo más que afianzar más la unidad de las fuerzas armadas.

“Los venezolanos tienen mucho que agradecerle a Zapatero”

P. ¿Tienen ustedes miedo a unas elecciones libres?

R. No, es lo que tendremos el próximo 20 de mayo, unas elecciones con una participación que envidian en otros países del mundo. El sistema electoral venezolano es el más auditado y transparente del mundo entero, avalado por personas de intachable conducta. Es el mismo sistema con el que la oposición ganó las elecciones en el año 2015 y está en este momento blindado con las garantías que se firmaron en un acuerdo que se firmó entre el candidato opositor Henri Falcón y el candidato a la reelección, el presidente Maduro.

“Queremos que España no se meta en nuestros asuntos”

P. ¿Puede haber elecciones libres con presos políticos y líderes inhabilitados?

R. Yo no sé a qué se refiere usted con presos políticos. En Venezuela hay políticos que han incurrido en situaciones que vulneran nuestra Constitución, que han llamado a hechos de violencia. Aquí en España hay ahora políticos que están siendo incursos en acciones de la Justicia, no nos metemos en los asuntos de España, pero hay ahora políticos que están ante la Justicia porque algunos tribunales consideran que violaron las leyes y la Constitución de España.

P. Con presos políticos me refiero a los que las ONG locales y organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos han certificado.

R. Gracias a la deleznable acción del señor Luis Almagro, la Organización de Estados Americanos dejó de existir, eso ya no existe, eso no es un organismo multilateral en modo alguno. Almagro es un actor político que está a merced de lo que diga la Administración Trump.

P. ¿Cree que puede haber elecciones libres si no pueden concurrir algunos de los principales líderes y partidos de la oposición?

R. En Venezuela hay 18 partidos políticos. Quince están participando en la elección presidencial. Hay tres partidos de la oposición que están agrupados en torno a la extinta Mesa de la Unidad Democrática (MUD) a los que no se les permitió participar, pero nosotros promovimos a través de esta mesa de diálogo en Venezuela y en República Dominicana que hubiera participación de todos los partidos políticos. Sucede que hubo un mensaje claro directo del encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, el señor Robinson, a Henry Ramos Allup, a Henrique Capriles Radonski, a todos los relacionados con sus partidos para que no participaran. Pero el señor Falcón es un representante de la directiva de la oposición venezolana, fue jefe de campaña de Capriles en 2013 y gobernador del Estado Lara con la oposición. Es una mezquindad decir que Falcón no es de la oposición. Yo creo que lo que va a ocurrir es que la gran mayoría del pueblo venezolano, sea chavista o sea opositor, va a participar. Hay una intención de voto que supera el 70%. A nosotros lo que nos importa es que haya garantías electorales y están todas. Estamos planteando que vengan a observar las elecciones quien quiera venir. Si la señora Mogherini quiere convocar una misión de asistencia técnica, con mucho gusto. Ojalá puedan venir de manera objetiva representantes de todo el mundo a ver el proceso.

P. Usted dice que con este sistema electoral la oposición ganó las elecciones a la Asamblea nacional de 2015. Pero desde que lo hizo, el Gobierno ha ignorado sus competencias.

R. Eso es completamente falso. El presidente Maduro fue a presentar su informe, trató de buscar acuerdos, señaló que quería reunirse con el presidente del Parlamento y el presidente del Parlamento se atrevió a decir que jamás recibiría al presidente. Llegaron a hacer tantas barbaridades que la máxima instancia judicial del país, que es la sala constitucional del Tribunal Supremo, que interpreta esta Constitución, tuvo que declarar la situación de desacato. Digo más, estuvimos a punto de corregir la situación de desacato a través del diálogo en República Dominicana, ya habíamos llegado a un acuerdo al respecto, pero el señor Julio Borges recibió una llamada de Colombia, donde estaban reunidos Juan Manuel Santos y el ex secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson, y le impidieron firmar. Estaban ensoberbecidos de poder en ese momento, creían que habían tomado el cielo por asalto porque habían ganado las elecciones parlamentarias, no administraron bien su victoria y miren lo que está pasando ahorita. La gran mayoría del pueblo elector en Venezuela rechaza a esa dirigencia opositora.

P. Ese desprecio de la Asamblea ha llevado a convocar una Asamblea Nacional Constituyente. ¿No le parece otra forma de boicotear a la Asamblea?

R. Bastaría con leer nuestra constitución que en su artículo 247 [en realidad es en el 348] señala que el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela puede convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Está en esta Constitución.

P. Pero no está que se elija con un sufragio que no sea universal ni proporcional ni que parte de los diputados sean gremiales, que recuerdan a la democracia orgánica del franquismo, ni que se elija un diputado por municipio con independencia de su población

R. ¿Quién eligió a esos constituyentes? En Venezuela hay 335 municipios, uno por cada municipio…

P. ¿Y da igual que tenga millones de habitantes que decenas?

R. Es que en nuestro Parlamento Federal es así, también hay representación de todos los municipios. Y además, en las capitales, que son generalmente más habitadas, escogían dos y la capital de la República, siete. Y había un voto que era un voto sectorial. Por ejemplo, que los pensionados pudieran escoger un representante. O, lo que a mí me parece hermoso, histórico, que por primera vez las personas con discapacidad pudieran escoger un representante para la redacción de un texto constitucional. Nosotros ofrecimos a la oposición que se incorporaran a la lucha por la asamblea y si no podían participar les propusimos cooptar hasta 100 constituyentes. Y lo habían aceptado, lo aceptaron el 25 de julio de 2017 y el 28 de julio nos dijeron: no podemos.

P. ¿Le parece muy democrático un sistema en que el Gobierno puede ofrecer qué cuota de diputados le corresponde a la oposición?

R. El presidente podía cooptar, eso está establecido. Como no podían ni querían participar en la elección porque tenían presiones que les impedían participar en la Constituyente, consideramos importante que hubiera un factor de la oposición. De hecho, inmediatamente después de electa, la Asamblea Nacional Constituyente trajo la paz al país, no hubo más violencia. E inmediatamente después de la elección convocamos a la oposición, nos sentamos y fue el momento en que se dio de forma más fructífera el diálogo.

P. Hablando de diálogo, ¿considera al expresidente Zapatero un amigo del Gobierno venezolano?

R. Todo el pueblo de Venezuela tiene mucho que agradecerle a José Luis Rodríguez Zapatero por todo lo que hizo para la paz de la República, por toda la capacidad de escucha que tuvo para escuchar sobre todo a la oposición venezolana, la constancia con la que siempre estuvo dispuesto a buscar un arreglo, a buscar un acuerdo, sobre todo un acuerdo de convivencia que era principalmente lo que promovía.

P. Las relaciones con España se han deteriorado, ¿cree que es posible recomponerlas?

R. Nosotros hemos dicho siempre: uno, respeto a nuestra soberanía; dos, respeto a nuestra independencia. Nosotros no nos metemos en los asuntos de España, España que no se meta en los asuntos de Venezuela. España tiene sus problemas, pero no nos metemos en los asuntos del Gobierno de Mariano Rajoy con Cataluña, en los problemas de sus pensionistas, no nos metemos en que si el presidente decide o una corte decide que un cantante debe ir preso porque insulta al Rey de España. Eso tiene que ver con España. Es lo único que pedimos, reciprocidad en ese sentido. Si se logran esas condiciones de respeto, no veo por qué no podríamos arreglar la relación.

 

Un lamentable error por Trino Márquez – La Patilla – 28 de Febrero 2018

UnknownLa decisión unilateral adoptada por Henri Falcón al inscribir su candidatura presidencial, representa un error que puede resultar muy costoso para la oposición y el país. El régimen alcanzó la meta que se había propuesto hace mucho tiempo: fracturó la unidad que, en medio de numerosos tropiezos, había logrado preservarse desde que la Coordinadora Democrática encallara por allá en 2004, después del referendo revocatorio.

Luego de los desplantes y abusos cometidos en la ronda de Republica Dominicana, convenía demostrar cohesión y coherencia frente a un contrincante que arrolla a su adversario, destruyendo incluso su propia legalidad. La exigencia fundamental por la cual se fue a la isla caribeña, se resumía en demandarle al gobierno que cumpliera con la Ley del Sufragio (Lopre), aprobada por ellos mismos cuando poseían el control absoluto de la Asamblea Nacional. No se le pedía que inventara unas nuevas normas para aplicarlas en Bambilandia, el país donde los niños son felices.

La MUD, asumiendo todos los riesgos que su postura entrañaba, fue a reunirse con un gobierno al que nadie le cree ni los buenos días. La MUD no cedió frente a los sectores etremistas de la oposición, quienes veían en esas conversaciones una maniobra distraccionista de Maduro para ganar tiempo, y encaró a una amplia corriente de la opinión pública que pensaba que ese ciclo de conversaciones sería inútil e inconveniente. Los dirigentes de la MUD tuvieron el coraje para plantarse ante ambos bandos, corrigieron los entuertos cometidos en 2016 e iniciaron una etapa de negociaciones, que no finalizó con un acuerdo entre las partes porque el gobierno pretendía violar la Lopre con el beneplácito de la MUD. Si esta instancia hubiese suscrito el acuerdo presentado por el gobierno, firmado solo por Maduro con el apoyo de Rodríguez Zapatero, habría incurrido en un fallo incalificable ante el país y la comunidad internacional que ha respaldado la recuperación de la democracia en Venezuela.

El régimen no se conformó con ignorar la Lopre y marginar los sanos consejos de los cancilleres amigos del propio gobierno. Además, fue a la caza de los partidos opositores. Inhabilitó a la MUD, cuya tarjeta ha sido la más votada en la historia nacional, y se cargó a Voluntad Popular y a Primero Justicia. Todos estos atropellos, en medio de los encuentros caribeños.

Los excesos fueron cometidos, no por un gobierno popular y exitoso, sino por uno que ha provocado la crisis más dramática en la historia nacional y el más aislado y desprestigiado del que se tenga memoria.

Ante el aquelarre dirigido por el eje La Habana-Caracas, con la complicidad de Rodríguez Zapatero, había que demostrar coherencia y cohesión interna. Si Maduro, con el exclusivo propósito de engraparse a Miraflores, quería organizar unas elecciones a destiempo y violando reglas democráticas básicas, para imponer su incontenible voracidad por el poder, había que mantener las demandas con las que se había llegado a Dominicana, y que constituyeron la base de los argumentos con los que se encaró a los extremistas de la oposición y de la opinión pública, y se justificó la presencia en la mesa de negociaciones. Haber complacido al gobierno yendo a unos comicios diseñados a la medida de Maduro, habría erosionado aún más la frágil credibilidad en los líderes opositores, y habría confundido a la comunidad internacional que le demanda al régimen el regreso a la constitucionalidad y lo presiona para que ceda.

El error de Falcón va acompañado de deslealtad con la dirigencia opositora, que ha sido perseguida, sancionada y excluida por el gobierno. Me refiero al acoso permanente a la MUD, en cuanto plataforma unitaria, y a Voluntad Popular y PJ, organizaciones integrantes del bloque opositor.

Invocar la posibilidad real del triunfo ante Maduro, me parece un argumento con una falla estructural evidente. ¿Cómo es posible derrotar un régimen que ha diseñado un proceso electoral a su medida, si el aspirante comienza desprendiéndose de su fuente original de apoyo, la MUD? La oposición fracturada jamás derrotará al jefe de Somos Venezuela. Falcón olvidó la célebre conseja de Maquiavelo: divide y reinarás. Decir que Maduro es impopular, que por esa razón es derrotable y que, en consecuencia, se inscribió en el CNE, también es un razonamiento falaz. Los dictadores no suelen ser muy populares, menos los ineptos y corruptos. Y, aunque se les puede derrotar electoralmente, esas victorias se construyen sobre sólidas plataformas programáticas y organizativas surgidas del consenso o de amplios acuerdos, hilvanados con tesón por sus adversarios. Este no es el caso.

En su discurso de inscripción en el CNE, Falcón asomó la posibilidad de retirarse si el órgano electoral no ajustaba las condiciones a la Ley del Sufragio. Tendrá la oportunidad de enmendar su error y participar en la nueva estrategia que se diseñe para luchar contra el régimen. Veremos.

“En Venezuela hay más militares en cargos públicos que el Chile de Pinochet” por Elizabeth Araujo – Actualy.es – 28 de Febrero 2018

mires.jpgPara el historiador Fernando Mires, cuyos análisis sobre la realidad venezolana no dejan a nadie indiferente, lo que existe es una dictadura militar con fachada civil. “Eso lleva a deducir que toda alternativa democrática pasa por la división del ejército. Pero esa alternativa no se va a dar nunca si el ejército no es políticamente presionado. De ahí la importancia de no abandonar la lucha electoral aún a sabiendas de que se va a la derrota”

Residenciado desde hace varios años en Oldenburg, Alemania, en cuya universidad ejerce la docencia y la investigación, Fernando Mires (Santiago de Chile, 1943) forma parte del paisaje político venezolano, y no faltará quien lo haya imaginado bajando todas las mañanas por la avenida Luis Roche, en Altamira, para ir al trabajo y luego en las noches reunirse con los grupos opositores contra lo que sin tapujo él denomina la dictadura de Nicolás Maduro. Esta cercanía afectiva e intelectual con un país que aprecia y a veces le roba el sueño lo ha colocado no pocas veces en el ojo del huracán de las confrontaciones por redes sociales. Este diálogo, correspondido vía correo electrónico, intenta en cierto modo explicar su posición actual acerca de ese puzle con piezas extraviadas que parece ser la oposición venezolana.

–Hace días publicó un tuit (@FernandoMiresOl) en el que al parecer prometía no disertar más sobre el tema venezolano, a disgusto de sus seguidores en Twitter –muchos más de quienes le adversan– y que se han nutrido de sus reflexiones políticas y filosóficas ¿Será que llegó Fernando Mires a la conclusión de que la crisis venezolana no tiene arreglo?

–Creo que en ese punto se produjo un malentendido. Yo escribí simplemente “Adiós Venezuela”. Lo que quise dar a entender fue que Venezuela se encontraba frente al abismo. Como usted bien sabe yo me pronuncié a favor de la participación en las elecciones, no con el objetivo de ir a competir deportivamente, sino mediante la inscripción de un candidato-líder que hiciera de portavoz frente a los fraudes, que oficiara de nexo entre la presión internacional y la política interior y que fuera apoyado por los principales líderes de la oposición. De esta manera la oposición no renunciaría a la ruta electoral y a la vez podría estar en condiciones de desatar un movimiento democrático. La MUD decidió, como es sabido, no participar en aras de una “abstención activa”. En otras palabras: la oposición venezolana fue llevada por Maduro, pero también por ella misma, a una situación sin salida. Por eso escribí “Adiós Venezuela”. Pero mi interés persiste. Entre otras cosas, por la enorme gravitación que tienen los sucesos venezolanos sobre el resto del continente.

–¿Cuáles son, a su juicio, los factores que obstaculizan una salida democrática en Venezuela?

–Son dos. El primero es el ejército, las FANB. Estamos frente a una dictadura militar con fachada civil. Hay más militares ocupando puestos públicos que los que hubo durante la dictadura del general Pinochet en Chile. Eso lleva a deducir que toda alternativa democrática pasa por la división del ejército. Pero esa alternativa no se va a dar nunca si el ejército no es políticamente presionado. De ahí la importancia de no abandonar la lucha electoral aún a sabiendas de que se va a la derrota. Hay derrotas que pueden ser transformadas en victorias. No debemos olvidar que un gobierno que se impone mediante fraudes termina deslegitimando a todo el aparato del Estado del cual el ejército es su eje principal. Hoy, sin embargo, Maduro puede ganar elecciones sin necesidad de cometer fraude. No hay motivos para suponer entonces que dentro del ejército se producirán grandes grietas. Para que se produzcan es necesario que los militares sean conscientes de que “así no podemos seguir”. Y hoy, como están dadas las cosas, pueden seguir. La segunda razón tiene que ver con la formación dentro de la oposición de un abstencionismo políticamente organizado, fracción que privilegia el enfrentamiento callejero sin poseer, como se ha visto, ningún poder convocador de masas. Pese a ser minoritaria, esa fracción cuenta con recursos materiales y con importantes vinculaciones internacionales.

–¿Cómo calificaría usted la situación actual de la oposición venezolana?

–Catastrófica. Hasta hace poco la oposición estaba dividida en dos segmentos: los abstencionistas y los electoralistas. Hoy hay tres segmentos: los abstencionistas número uno, los abstencionistas número dos y los electoralistas. La diferencia entre los dos abstencionismos es que los del número uno son y serán siempre abstencionistas. Lo fueron incluso en las elecciones del 6D. Los del abstencionismo número dos son abstencionistas coyunturales. Se declaran partidarios de votar, pero no bajo las condiciones fijadas por el régimen. El problema es que no parecen darse cuenta de que el gobierno de Maduro es una dictadura y que, por lo mismo, siempre las condiciones las fijará el régimen. Y de eso se trata precisamente cuando se lucha contra una dictadura: la de actuar bajo condiciones que “dicta” un régimen. No participar porque Maduro no va a cambiar las condiciones es como decir, yo no participo porque la dictadura no es democrática. Un absurdo. El tercer segmento, el electoral, fue mayoritario y hegemónico dentro de la oposición. Hoy no es ni mayoritario ni hegemónico. Ha caído en las trampas de Maduro y ha cedido a las presiones ejercidas por la llamada “oposición a la oposición”.

–¿Coincide con algunos opositores de que la MUD parece no contar con una estrategia efectiva para consolidar su contacto con el venezolano de a pie?

–Nunca la MUD va a tener una sola estrategia porque la MUD no es el PSUV. La MUD es una mesa coordinadora de partidos políticos cuyas estrategias son diferentes entre sí. Si alguna vez desarrolla una estrategia común, será como resultado de largos acomodos internos. En cambio el PSUV sí puede desarrollar una estrategia acorde con cada situación. Esa estrategia es hoy una sola: mantenerse en el poder a cualquier precio, aunque sea asesinando. Pero si es difícil que la MUD desarrolle una sola estrategia, sí puede mantener algo más eficaz que una estrategia: una ruta sostenida y persistente. Esa ruta había sido definida por sus llamados cuatro puntos cardinales: pacífica, constitucional, democrática y electoral. Hoy, al no concurrir a las elecciones fraudulentas y así cuestionar en la propia calle al régimen durante una intensa campaña electoral, la MUD ha perdido la ruta. Ha abandonado la lucha electoral sin definir ninguna otra.

–A veces da la impresión de que –puertas afuera– los temas de la migración masiva y los cuestionamientos de mandatarios latinoamericanos y de la UE, no hacen mella en Maduro ¿Será que en verdad no le afectan esos temas o trata de disimular tal imagen exterior?

–A Maduro le hacen tanta mella como al tirano Al Asad de Siria. La oposición internacional a la tiranía de Al Asad es diez veces superior a la ejercida en contra de Maduro. La migración siria es mucho mayor. Pero Al Asad está dispuesto a incendiar toda Siria antes de ceder un milímetro de su poder. Maduro y su grupo, también. El vil asesinato cometido a Oscar Pérez fue un aviso. Yo creo que la posición de la llamada “comunidad internacional”, siendo importante, ha sido magnificada por gran parte de la oposición venezolana. Pero la “comunidad internacional” no puede hacer más que actuar de acuerdo a principios universales. Y eso es mucho. Y se le agradece. Por lo demás es falso que Maduro esté aislado del mundo. El pasado lunes 26 de febrero vimos en todos los periódicos que el jefe fáctico del estado venezolano, el general Padrino López, apareció en Rusia junto a Putin. Evidentemente, Padrino no fue a veranear a Rusia.

–Ubicado usted –hipotéticamente hablando– en el lado de quienes desaconsejan participar en estas presidenciales ¿cuál sería el argumento con mayor fuerza para convencer a los venezolanos de no participar?

–El argumento más recurrente es que si se acude a las elecciones se legitima el fraude y con ello a la dictadura. El problema es que nadie puede reclamar fraude si no se acude y, por lo mismo, la dictadura, con la abstención, se legitima más que antes. Eso es precisamente lo que quiere Maduro: ganar sin, o con una muy débil oposición, y así no verse obligado a cometer fraude. La mesa la tiene servida.

–Y si esta disyuntiva lo sorprendiera a usted en la otra acerca ¿cuáles son las razones para participar a toda costa?

–Convertir las elecciones, desde “dentro” de ellas, en un gran movimiento de protesta pública nacional. Pero eso ya no se dio.

–¿Cómo calificaría usted la gestión del expresidente español Rodríguez Zapatero como interlocutor de una mesa de negociación que fracasó?

–Para mí, dicho con toda sus letras -y pese al enorme respeto que me merece la historia del PSOE- el expresidente de España, Rodríguez Zapatero, llegó a ser –antes, durante, y después del diálogo– un funcionario al servicio de los intereses de una de las más horribles dictaduras sudamericanas de los últimos tiempos.

–¿Ha habido momentos en que usted haya acariciado la posibilidad de una intervención extranjera o de EEUU en Venezuela para salir de una vez de esta crisis, cada vez más insostenible?

–Nunca. Y por tres razones. La primera, porque la vida me enseñó a no confundir los deseos con la realidad. La segunda, porque hasta ahora no hay un solo indicio. La tercera, porque solo puede venir de los EE UU, nación que ya no está en condiciones de abrir varios frentes a la vez. Con Kim Jong Un, con Putin, con Asad y con la teocracia persa, tiene más que suficiente. Naturalmente, si aparecen indicios, cambiará mi opinión. Pero ahora yo no puedo opinar sobre lo inexistente.

–En tanto que filósofo ¿cómo califica usted el comportamiento, no pocas veces de enfrentamiento, entre actores de la oposición venezolana en mitad de esta crisis?

–Lo de filósofo es un elogio. Si lo soy es solo por vocación. Por profesión soy historiador. Como filósofo debería analizar cada acontecimiento como un fenómeno “en sí”. Como historiador, en cambio, debo inscribirlos en el marco de un proceso. Y el proceso venezolano me muestra una suma de actos fallidos de parte de la oposición. Desde la incapacidad por unir revocatorio con elecciones regionales, siguiendo por la precaria conducción de las movilizaciones del 2017 (nacidas en defensa de la Constitución, de las elecciones y de la AN, y terminadas en confrontaciones de muchachos con escudos de cartón en contra de un ejército armado hasta los dientes), por las elecciones regionales a las que acudió sin entusiasmo ni mística, por la capitulación electoral en las municipales, hasta llegar a la “abstención activa” de las presidenciales sin que nadie sepa todavía con qué se come eso. Después de tantos yerros, lo menos que puede esperarse son enfrentamientos entre los actores de la oposición.

–¿En verdad avizora esperanzas de que los venezolanos pondrán fin a la pesadilla chavista, o viviremos eternamente en esta espiral de crisis, aún después de que Maduro haya abandonado el poder?

–Siempre lo he dicho, y ahora lo voy a decir como el filósofo que no soy: La historia no transcurre de acuerdo a programas sino de acuerdo a incidencias y accidencias imposibles de predecir. La de Maduro, como toda dictadura, representa la muerte del alma ciudadana. Pero creo que al final la vida se impondrá sobre la muerte. Si no creyera eso, jamás habría escrito una línea sobre Venezuela.

Elizabeth Araujo es periodista venezolana. Reside en Barcelona, España

 

Lo que sabe Zapatero por Moisés Naím – El País – 25 de Febrero 2018

ekcn7iBy_400x400Los venezolanos quieren votar, pero no en elecciones donde las trampas y los trucos garanticen la continuidad de este Gobierno

¿Cómo se sentirían los españoles si un Gobierno con propensiones autoritarias convoca unas elecciones adelantadas en las que los partidos opositores están invalidados, sus principales dirigentes están presos o exiliados y el árbitro electoral es un ente controlado por el presidente que busca ser reelecto? Para ser más concreto, ir a unas elecciones que se celebrarán dentro de unas semanas y en las cuales el PSOE está invalidado, Pedro Sánchez está preso y Albert Rivera, en el exilio.

Eso sería inaceptable. Y, seguramente, eso lo sabe el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, esa es la propuesta que Zapatero quiere que acepte la oposición venezolana.

Cuando decidieron negociar con el régimen de Nicolás Maduro su participación en las próximas elecciones, los grupos opositores tenían unos objetivos muy concretos: que se organizaran unos comicios presidenciales transparentes, libres y competitivos; que se liberara a todos los presos políticos; que se restituyeran los derechos políticos a los candidatos opositores arbitrariamente inhabilitados; que se reconociera la Asamblea Nacional elegida por el pueblo y, lo más importante, que se atendiera la crisis que está diezmando a los venezolanos. Nada de eso resultó aceptable para el Gobierno de Maduro

Y eso lo sabe Zapatero.

Todos los sondeos de opinión muestran que la mayoría de los venezolanos no quiere que Nicolás Maduro siga siendo su presidente. Y la gran mayoría desea que la salida del actual régimen sea democrática y sin violencia. ¡Quieren votar! Pero no en elecciones donde las trampas y los trucos garanticen la continuidad de este Gobierno. El Consejo Nacional Electoral es el árbitro, en teoría independiente, que está a cargo de garantizar la pulcritud de las elecciones. En la práctica es, desde hace casi dos décadas, un desvergonzado y transparente apéndice del Gobierno.

Eso lo sabe Zapatero.

La gran mayoría de los medios de comunicación están controlados directa o indirectamente por el régimen, que los usa como un potente instrumento de propaganda. También son la fuente de constantes e inmisericordes ataques a la oposición, a la cual no se le permite el derecho de réplica o la rectificación de las infamias que diariamente diseminan los órganos del Estado. Eso lo sabe Zapatero.

El Gobierno no ha permitido la presencia de observadores internacionales neutrales y cualificados en ninguna de las elecciones que ha habido y en las que están por venir. Eso también lo sabe Zapatero.

Más aún, los líderes de la oposición más populares, competentes y electoralmente competitivos están presos, han sido inhabilitados por jueces leales al Gobierno o han debido huir al exilio. Y sí, eso lo sabe Zapatero.

A los 28 años, David Smolansky fue electo alcalde de El Hatillo, una zona adyacente a Caracas. El alcalde más joven en la historia de Venezuela llevó a cabo una gestión exitosa y supo sobreponerse a las más burdas maniobras del Gobierno para hacerlo fracasar. La popularidad y el éxito de Smolansky resultaron intolerables para Maduro y sus esbirros. El joven alcalde fue acusado por el Tribunal Supremo de Justicia, otro apéndice del Gobierno, de no reprimir con violencia las protestas pacíficas que ocurrieron en su jurisdicción. Fue inmediatamente destituido y se ordenó su arresto y traslado a una cárcel donde rutinariamente los presos políticos son torturados. Smolansky se negó a entregarse y estuvo 35 días en fuga. Finalmente, se lanzó a un arriesgado periplo por el sur de Venezuela que le permitió entrar a Brasil por la ruta de la selva. En un gesto que les honra, las autoridades brasileñas lo acogieron. Hoy el joven político vive en el exilio y sueña con volver a trabajar por Venezuela. El de Smolansky no es un caso aislado. Otros 12 alcaldes han sido arbitrariamente destituidos, y la mitad de ellos han sido encarcelados y maltratados.

Y, por supuesto, todo esto lo sabe Zapatero.

Hace pocos días, el exjefe del Gobierno español participó junto con Pablo Iglesias, el líder de Podemos, en un acto de apoyo a Evo Morales, el presidente de Bolivia. Morales lleva doce años en el poder y aspira a un cuarto mandato. La Constitución boliviana no contempla esa posibilidad: un presidente solo puede permanecer en el cargo dos periodos consecutivos. En 2016 Morales convocó un referéndum nacional para eliminar esa limitación. Lo perdió. Sin amilanarse, el presidente apeló entonces al Tribunal Constitucional, cuyos magistrados no tuvieron problema alguno en decidir que Morales puede postularse una vez más a la presidencia de Bolivia.

La conducta de Evo Morales no merece el aval y el aplauso de un demócrata.

Y Zapatero lo sabe.

 

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