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El enigma venezolano y los doble estándares europeos por Luis Emilio Bruni – La patilla – 25 de Julio 2019

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Un escena callejera en Caracas repetida en los días de marzo a julio de 2017. Christian Veron / Reuters

«Una injusticia contra uno es una amenaza a todos», es una frase atribuida al Baron de Montesquieu. La «violación colectiva» que durante años ha sido sistemáticamente infligida a la nación venezolana por una coalición de dictaduras, regímenes autoritarios, cárteles de la droga y redes financieras criminales transnacionales es una injusticia que puede revelarse como un peligro para todo el mundo democrático occidental. Tal vez no sea el Brexit, la inmigración islámica o los diferentes movimientos separatistas los que ponen en peligro el gran proyecto de la Unión Europea, sino la erosión de algunos de sus valores fundamentales. La forma en que la diplomacia de la UE ha manejado el asunto de la liberación de Venezuela ilustra muy bien esta erosión en términos de dobles estándares. En democracia, la toma de decisiones institucionales estratégicas no se debe dar basada en sentimientos viscerales, sesgos ideológicos o simpatías personales. Debería más bien basarse en evidencia empírica, informes de inteligencia y principios fundamentales.

La naturaleza del régimen chavista

En los últimos 15 años, la oposición venezolana se ha dividido en dos posiciones sobre la naturaleza del régimen chavista y cómo lidiar con él. Por un lado, hay una posición que sostiene que no importa en qué consista un eventual acuerdo institucional –cualquier cosa escrita en un papel, incluidos los resultados de unas eventuales elecciones– el régimen, por su propia naturaleza, terminará no cumpliéndolo, a menos de que exista un poder disuasivo que lo obligue. Esta posición reconoce la complejidad de la naturaleza transnacional y criminal del régimen, poniendo en el centro del problema la presencia en Venezuela de factores perturbadores extranjeros, específicamente Cuba, pero también las FARC, el ELN e incluso Hezbollah. Bajo esta perspectiva, el asunto no es un problema entre dos facciones opuestas en un país, sino un caso evidente de violación de la soberanía de Venezuela por parte de países extranjeros y organizaciones criminales que apoyan un régimen ilegal y criminal. En vista de esto, esta posición aboga por la necesidad de una intervención disuasiva internacional que contribuya a restituir la soberanía venezolana, el estado de derecho y a proporcionar la viabilidad necesaria para que un gobierno de transición se aboque urgentemente al desastre humanitario. Solo sin el régimen en el poder y sin la presencia de cubanos en la estructura del Estado venezolano, se podrían celebrar verdaderas elecciones libres.

Por otro lado, la otra posición de la dicotomía ha siempre propuesto exclusivamente soluciones electorales a la crisis, limitando la naturaleza del régimen al dictador y su entorno en el poder ejecutivo (sin necesariamente considerar los otros poderes del estado bajo secuestro). Esta posición evita nombrar y/o considerar la presencia de los factores extranjeros que sostienen el régimen, como la dictadura cubana, la influencia rusa, las guerrillas colombianas (FARC y ELN) y los vínculos con grupos terroristas. En otras palabras, no existe un problema de pérdida de soberanía y colapso criminal en el país, sino un problema de alternabilidad con un gobierno autoritario y corrupto, con el cual se puede eventualmente cohabitar y colaborar, tolerando altos niveles de impunidad a la corrupción, las actividades criminales y las graves violaciones a los derechos humanos. Por lo tanto, esta posición no acepta ninguna perspectiva que considere alguna forma de intervención disuasiva. Basta con celebrar elecciones con el régimen en el poder ignorando el hecho de que todos los poderes usurpados del Estado venezolano y la estructura criminal transnacional seguirían dominando el país incluso si un candidato de la oposición llegase a ganar las eventuales elecciones presidenciales.

Esta dicotomía también ha estado presente en la comunidad internacional con diferentes alianzas y manifestaciones de apoyo a una u otra posición. Dado el colosal tamaño del fraude a la nación venezolana – sin precedentes históricos (según diversos estimados por el orden de los 400 -700 mil millones de dólares) – hay muchos intereses internacionales superpuestos, y vasos comunicantes entre políticos nacionales y extranjeros, empresarios, banqueros, operadores financieros, bufetes de abogados, funcionarios de organismos internacionales, ONGs, partidos políticos, ex presidentes, periodistas y medios de comunicación.

Cíclicamente, cada vez que el régimen ha sido desnudado y acorralado por la legítima lucha civil llevada a cabo por la sociedad venezolana, surge un mediador internacional que logra imponer un “diálogo” que, queriendo o no, proporciona tiempo y legitimación al régimen. En este contexto, la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini, siempre le brindó apoyo a lo que al final resultaron ser las intervenciones señuelo del José Luis Rodríguez Zapatero. Como ciudadano de a pie, le escribí dos veces a la Alto Representante para expresar a la UE mi preocupación por la inutilidad y la inadecuación de estas mediaciones bajo las condiciones del momento.

La primera de mis cartas fue en 2016 cuando la intervención de Zapatero contribuyó a suprimir el derecho de los ciudadanos venezolanos a expresarse en un referéndum legal constitucional. La segunda vez fue en 2017, cuando la Alto Representante anunció el apoyo del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE a una nueva intervención de Zapatero, que esta vez contribuyó a desmovilizar la rebelión nacional y a dividir una vez más a la oposición venezolana. Finalmente, el mundo, y en particular la gran mayoría de los venezolanos, incluidos los líderes de la oposición que cándidamente habían participado en esos diálogos, comprendieron la falta de transparencia y claridad en las motivaciones de Zapatero, y los efectos nocivos que traían sus intervenciones.

En 2019, la Alto Representante propuso una estrategia alternativa para continuar apoyando la idea de unas elecciones con el régimen usurpador aún en el poder, y sin ningún reconocimiento explícito de la naturaleza transnacional y criminal de la tragedia venezolana. En esta dirección nació el Grupo de Contacto Internacional para contrarrestar la iniciativa hemisférica liderada por el Secretario General de la OEA, Luis Almagro. Mientras tanto, el exprimer ministro Zapatero desapareció de la escena, mientras que su ethos se veía herido debido al escándalo de su anterior embajador durante el período de Chávez, de quien se descubrió fue participe en una de las innumerables redes de corrupción chavistas. Al apoyar estas iniciativas de diálogo en el pasado reciente, la UE ha contribuido cíclicamente a dividir y aislar a la oposición política en Venezuela al obligarla a aceptar un diálogo que decepciona las aspiraciones y el mandato otorgado a la oposición por la mayoría de la sociedad civil que eligió al parlamento venezolano.

El resultado de la última reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE (17/06/2019) revela una de dos cosas: o bien, la Alto Representante y el Consejo aún no están claros, o no han alcanzado un consenso, sobre la naturaleza del régimen venezolano, o, la actual diplomacia de la UE está sucumbiendo a una política de doble estándares.

Venezuela, Cuba y Sudán

Cualquier ciudadano venezolano de buena voluntad podría sentir envidia por el tratamiento que el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE le otorgó en su última reunión al caso sudanés en comparación con Venezuela. Además de Sudán, en esta reunión Venezuela y Cuba también estuvieron en la agenda. En el documento final, Venezuela fue despachada en cuatro líneas. El Consejo expresó una preocupación (genérica) por la situación política y humanitaria y reiteró su llamado a una solución negociada que conduzca a elecciones presidenciales libres, justas y creíbles, sin elaborar en cuales podrían ser las implicaciones en el contexto actual. Por otro lado, fácilmente se podría tomar la declaración completa de una página sobre Sudán y sustituir en todo el documento la palabra «Sudán» por «Venezuela».

Se obtendría así una declaración precisa y necesaria, de la cual la sufrida nación venezolana estaría eternamente agradecida. En esa declaración, el Consejo elogia cómo los civiles sudaneses “han exigido clara y valientemente un nuevo camino para su país, uno de democracia, pluralidad política, seguridad y prosperidad”. ¿Acaso los ciudadanos venezolanos no han sido lo suficientemente valientes para la UE? El documento continúa diciendo que «Un Sudán pacífico, unido, democrático y próspero sigue siendo crucial, incluso para la paz y la estabilidad de la región, y es una prioridad para la Unión Europea». ¿Con sus 600 000 ciudadanos europeos, Venezuela no es acaso una prioridad para la UE y para la estabilidad de la región? En Sudán, la UE condena enérgicamente los brutales asesinatos de civiles y atribuye inequívocamente la responsabilidad al régimen sudanés, instando a que «todas las violaciones de los derechos humanos y los abusos cometidos deben ser investigados de manera independiente y transparente, y los perpetradores de esos crímenes deben rendir cuentas por sus actos». En el caso de Venezuela, con los más de 700 presos políticos venezolanos, miles de casos de ejecuciones extrajudiciales y horribles torturas documentadas en la Corte Penal Internacional (y por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos), el pueblo venezolano nunca ha escuchado una declaración semejante de la Alto Representante y del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE. Por el contrario, en Venezuela, se les pide a los perpetradores de esos crímenes que organicen y participen en unas elecciones que serán presuntamente libres. En el caso sudanés, el documento pide el cese inmediato de ejecuciones extrajudiciales y arbitrarias, torturas y desapariciones. Además, el Consejo exige que los civiles arrestados sean liberados de inmediato y que se eliminen las restricciones impuestas a la libertad de reunión y la libertad de los medios de comunicación. Por último, en Sudán, la UE expresa sus preocupaciones y exige que «los obstáculos para la entrega oportuna de la asistencia humanitaria deban eliminarse de inmediato» para proporcionar asistencia humanitaria a más de 8 millones de personas necesitadas, pero para la crisis humanitaria venezolana, quizá incluso de mayores proporciones, la UE pide elecciones presidenciales bajo esas condiciones desastrosas.

Sin reconocer la explotación económica por parte de Cuba en Venezuela y la activa participación de ese país en la sistemática represión perpetrada por el régimen venezolano, el Consejo de hecho defiende a Cuba de las sanciones de los Estados Unidos que tienen, entre otras cosas, la intención de presionar al régimen cubano para que cese sus violaciones a la soberanía venezolana.

La diplomacia noruega y los diálogos de Barbados

Los diplomáticos noruegos estaban entre los principales intermediarios en la reciente negociación de paz entre el expresidente colombiano Juan Manuel Santos y el grupo guerrillero FARC. No fue nunca un secreto que el presidente Santos estaba en campaña para ser nominado al Premio Nobel de la Paz mientras las negociaciones aún estaban en desarrollo. Independientemente de cómo se quiera interpretar los resultados de ese proceso de negociación, de hecho, se le otorgó el premio al presidente Santos. Esto podría de alguna manera lucir como si las instituciones noruegas indirectamente se dieran un premio a sí mismas. La paradoja no se detiene allí. En el período de las negociaciones, el presidente Santos arrestó en Colombia al líder estudiantil venezolano Lorent Saleh para entregarlo ilegalmente al régimen venezolano, que luego lo encarceló y lo torturó cruelmente durante cuatro años. Mientras Noruega otorgó el Premio Nobel al hombre que entregó al joven activista a sus torturadores, el Parlamento Europeo otorgó a Saleh el Premio Sajarov por su lucha y por las torturas recibidas. Un denominador común en la intermediación diplomática noruega en Colombia y la que ahora se propone para Venezuela ha sido el apoyo incondicional y hasta la participación de Cuba en tales negociaciones.

Al igual que la Alto Representante Mogherini, la diplomacia noruega también conceptualiza el caso venezolano como si fuera un problema de dos partes simétricas en discordia, que se pueden conciliar mediante técnicas convencionales de resolución de conflictos. Metodológicamente, un estudiante de Relaciones Internacionales debería considerar dos cosas: primero, la transparencia de las intenciones y la neutralidad del mediador. Segundo, la naturaleza de la «disputa», si es realmente una disputa, lo que tenemos de frente. Primero, para ser calificado como un mediador eficaz y neutral, y para ser convincente en este sentido, Noruega tendría que presentar una declaración pública que explique en detalle las relaciones pasadas y actuales de la compañía estatal noruega Statoil con el régimen venezolano y su alianza estratégica con la compañía rusa Rosneft para la certificación de las reservas de gas costa afuera de Venezuela. En segundo lugar, y aún más importante, los diplomáticos noruegos deberían hacer explícitas las premisas con las que entienden la naturaleza del caso venezolano. ¿Se trata realmente de un malentendido entre dos partes simétricas? Lo que realmente se necesita de la buena voluntad de la comunidad internacional no es la mediación en un diálogo con resultados ya predeterminados. Lo que se necesita es una misión internacional de determinación de hechos para despejar dudas sobre la verdadera naturaleza del régimen que rige en Venezuela e informar adecuadamente la toma de decisiones internacionales en el Consejo de Seguridad de la ONU. Dicha misión internacional debería despejar dudas entre otras cosas sobre:

– La extensión del control cubano sobre el régimen venezolano y la presencia de agentes cubanos en los servicios de inteligencia, en la gestión de la represión y la tortura, en las fuerzas armadas y en el sistema de identificación nacional.
– El control de los grupos guerrilleros colombianos de vastas extensiones del territorio venezolano y su participación en actividades criminales e ilegales en alianza con el régimen y las Fuerzas Armadas de Venezuela.
– La veracidad y extensión de las actividades ilegales en Venezuela de las organizaciones de Medio Oriente consideradas como grupos terroristas.
– La cantidad y diversidad de grupos paramilitares armados por el régimen.
– El estatus de los miles de casos ya documentados de violaciones de derechos humanos.
– La extensión de la crisis humanitaria y migratoria.
– La magnitud del saqueo internacional a la nación venezolana y la ubicación de los fondos (muchos de los cuales se encuentran en bancos europeos)

Según el nuevo informe presentado recientemente por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Sra. Michelle Bachelet, y ahora respaldado por la resolución del Parlamento Europeo del 18/07/2019, no existe un solo derecho humano conceptualizado, que el régimen venezolano no haya violado sistemáticamente durante años. Estos incluyen los derechos civiles y políticos, la libertad de opinión y expresión, los derechos económicos y sociales, el derecho a la alimentación, el derecho a la salud, detenciones arbitrarias, tortura y los malos tratos, asesinatos, tortura sexual y abusos, ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad, el derecho a la identidad, entre otros. El informe es dramático cualitativa y cuantitativamente. No es que estas violaciones fuesen desconocidas.

De hecho, el año pasado, el ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Hussein, ya había emitido un alarmante y perturbador informe con el título «Violaciones de los derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela: una espiral descendente sin un final a la vista”, el cual fue inexplicablemente subestimado. ¿Suena esto como que si hubiese dos partes simétricas en discordia, que pueden negociar sus diferencias para alcanzar un consenso sobre verdaderas elecciones libres? ¿Por qué ha sido tan difícil para el Consejo de Asuntos Exteriores de la UE alinear sus políticas con las resoluciones del Parlamento Europeo?

¿Qué es exactamente lo que la UE y la diplomacia noruega respaldarían o propondrían en estos diálogos o negociaciones?

Si todos estos hechos son verdaderos, además del desiderátum no bien especificado de unas «elecciones libres» ¿respaldarán la UE y Noruega la permanencia en el poder de los funcionarios del Régimen en toda la estructura del Estado que están involucrados en violaciones graves de derechos humanos, corrupción y otras actividades criminales, mientras se organizan estas elecciones en medio de una devastadora crisis humanitaria de proporciones históricas? ¿Puede haber «elecciones libres» con agentes cubanos infiltrados en el Estado venezolano? ¿Son las supuestas elecciones libres un fin en sí mismo?

¿Creen la UE y Noruega que tales asuntos no comprometen la restauración plena de la soberanía del país, el retorno al estado de derecho, el pleno respeto de los derechos humanos y la posterior reconstrucción de las instituciones democráticas, la infraestructura y el tejido social del país?


Luis Emilio Bruni es profesor de la Universidad de Aalborg (Dinamarca). Ingeniero ambiental egresado de la Penn State University, con maestría en relaciones internacionales de la Universidad Central de Venezuela y PhD. en semiótica y teoría de la ciencia de la Universidad de Copenhague. Entre 2011 y 2017 fue elegido presidente de la Asociación Nórdica de Estudios Semióticos por tres periodos consecutivos y actualmente dirige un laboratorio de semiótica cognitiva en la Universidad de Aalborg.

Zapatero tira la toalla como mediador entre el Gobierno de Maduro y la oposición por Marcos García Rey – El Confidencial – 29 de Junio 2019

Las negociaciones por el futuro de Venezuela han pasado a una fase ejecutiva. Diversas mesas de diálogo del pasado —entre ellas, la liderada por el presidente Zapatero— han fracasado

Foto: José Luis Rodríguez Zapatero se reunió con Nicolás Maduro en Caracas en mayo de 2018. (EFE)
José Luis Rodríguez Zapatero se reunió con Nicolás Maduro en Caracas en mayo de 2018. (EFE)

José Luis Rodríguez Zapatero ya no media entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición de Venezuela. Sus más de 150 pernoctas en suelo venezolano en los últimos tres años no han dado frutos tangibles.

Allá por la primavera de 2016, el político socialista se las prometía muy felices cuando comenzó su labor de mediación como jefe de un equipo de negociadores internacionales. Él mismo lideró la Mesa de Diálogo de la República Dominicana desde marzo de 2016 hasta febrero de 2018, donde estuvo acompañado de los expresidentes de este país caribeño, Leonel Fernández, y del de Panamá, Martín Torrijo. Además, participaron en las reuniones de Santo Domingo diversos ministros de Exteriores americanos, entre ellos, los de México, Chile o Paraguay.

Zapatero siempre fue el coordinador jefe de ese proceso legitimado por el propio Maduro. En noviembre de 2017, el presidente venezolano le dio el plácet público mediante un tuit.

Video insertado

Nicolás Maduro

@NicolasMaduro

Con la visita del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ratifico el compromiso del Gobierno Bolivariano con el diálogo para conseguir la paz que quiere el pueblo venezolano

Pero las negociaciones habidas en República Dominicana descarrilaron en febrero de 2018. Por aquel entonces, Zapatero propuso un documento de entente cordial para que ratificaran las partes. El denominado Acuerdo de Convivencia Democrático por Venezuela incluía, entre otras medidas, un cronograma para la celebración de unas elecciones legislativas, la apuesta por el respeto del Estado de Derecho, un plan para mejorar la situación económica y la creación de una comisión de la verdad para reparar a las víctimas de abusos por parte de las instituciones. El Ejecutivo de Maduro lo firmó, pero no hizo lo propio la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), es decir, la coalición de partidos que representaba a la oposición en las negociaciones.

Yo creo que ya el tiempo de Zapatero pasó. Zapatero se quemó como mediador

La oposición declinó ser signataria de un acuerdo que establecía unas elecciones para el 22 de abril siguiente. Estimó que no había tiempo para que las instituciones, en especial la Comisión Nacional Electoral,se reformasen para garantizar un proceso limpio y democrático. Un negociador venezolano aclara a El Confidencial que “se necesitan un mínimo de dos años para reparar unas instituciones que Maduro ha arruinado completamente”.

“De manera inesperada para mí, el documento no fue suscrito por la representación de la oposición”, escribió Zapatero en una carta remitida a los representantes de la MUD el 7 de febrero de 2018. Dos semanas más tarde, el jefe opositor de las negociaciones, explicaría en rueda de prensa que el expresidente socialista había ejercido presiones y amenazas sobre los representantes no gubernamentales. “Yo creo que ya el tiempo de Zapatero pasó. Zapatero se quemó como mediador“, sostuvo Borges ante los medios.

Zapatero no se mostró muy risueño tras el fracaso de la Mesa de Diálogo de República Dominicana. (EFE)
Zapatero no se mostró muy risueño tras el fracaso de la Mesa de Diálogo de República Dominicana. (EFE)

Pero Zapatero no tiró la toalla en ese mes de febrero de 2018, cuando fracasó la Mesa de Diálogo de República Dominicana. Hasta que Juan Guaidó no se proclamó presidente encargado de Venezuela en enero pasado e incluso más adelante, el político español persistió en su empeño de mediar entre el Ejecutivo de Maduro y la oposición. Sus esfuerzos sinceros resultaron vanos porque su papel estaba deslegitimado por una de las partes.

La semana pasada, Zapatero estaba alojado en el Hotel JW Marriott de Santo Domingo. Entre reunión y reunión con enviados de diversos países, cuidaba su forma física en el gimnasio del hotel. Compartir mesa de negociaciones con representantes del régimen de Maduro y con una oposición tan tornadiza, fragmentada e interesada debe conducir a un desgaste físico y mental mayúsculo. “Hasta cierto punto, puedo entender el fracaso de Zapatero, resulta muy difícil trabajar con la oposición venezolana porque está desunida, cada cual va a sus intereses y, además, muchos de ellos han sido financiados por el propio Gobierno de Maduro“, recalcó a El Confidencial un ex alto mando chavista que hoy tiende puentes entre la Casa Blanca y Caracas.

Fuentes del entorno más próximo a Zapatero apuntan a este diario que sus tareas de mediación entre el Gobierno venezolano y la oposición han finalizado. De acuerdo con lo expresado por esos mismos informantes, la presencia de político socialista en la capital dominicana se debía a su pasada implicación como mediador y su conocimiento privilegiado de la naturaleza del conflicto. Estas circunstancias motivan que le pidan consejo ciertos políticos venezolanos, funcionarios de organizaciones internacionales y responsables de terceros países. La discreción reina en los términos de sus conversaciones con otros interlocutores.

En realidad, como apuntan esas mismas fuentes del círculo más próximo al político leonés, su papel de punta de lanza en las negociaciones concluyó toda vez que Juan Guaidó se juramentó como presidente interino, ya que ese hecho abrió un periodo de mayor conflictividad y complejidad política interna en Venezuela, donde conviven dos presidencias y dos legitimidades, complicándose aún más la resolución del conflicto.

En Murcia, en mayo, Zapatero pidió un acuerdo para Venezuela y criticó el 'modus operandi' de Trump. (EFE)
En Murcia, en mayo, Zapatero pidió un acuerdo para Venezuela y criticó el ‘modus operandi’ de Trump. (EFE)

Negociaciones desconectadas

Ahora, José Luis Rodríguez Zapatero conoce de primera mano y sigue con interés la mediación que lleva a cabo el Gobierno de Noruega desde mayo pasado. El Ejecutivo noruego ha sido capaz de volver a sentar en una misma mesa a representantes de Maduro y a una parte importante de la oposición en lugares como Oslo, República Dominicana, Isla de Margarita y Barbados

Prebostes del chavismo están negociando directamente con enviados de la Casa Blanca para constituir una junta de gobierno sin Maduro

Finiquitada la Mesa de Diálogo que comandó Zapatero, este desea que la vía de mediación guiada por Noruega avance y concluya con resultados positivos, según refiere una persona del entorno del político socialista.

Pero esa vía noruega “es una pantomima”, según relatan a este medio negociadores que lidian en otras mediaciones paralelas.

El Gobierno de Maduro está fraccionado en clanes de poder. Las reuniones propiciadas por los noruegos no conducen a ningún lugar, según cuentan a este diario fuentes de esas negociaciones y de Inteligencia. “Cilia Flores [esposa de Maduro] recela de Jorge Rodríguez [ministro de Comunicación e Información] y dice en la intimidad que esos representantes que acuden a Oslo, a isla Margarita y próximamente a Barbados están traicionando a su marido”, comenta un negociador venezolano. Flores, parlamentaria de la Asamblea Nacional Constituyente, se define en su cuenta de Twitter como “Primera Combatiente de la República Bolivariana de Venezuela” y como “hija de Chávez“.

MARCOS GARCÍA REY

La realidad, como contó El Confidencial esta semana, es que la diplomacia secreta con mayor peso ejecutivo y con más posibilidades de éxito camina por otro lado. Prebostes del chavismo están negociando directamente con enviados de la Casa Blanca para constituir una junta de gobierno que garantice una transición sin sangre donde los militares con mando tendrían un protagonismo especial. Nicolás Maduro tendrá que abandonar el país para que eso ocurra, según el plan de los negociadores. Las conversaciones se llevan a cabo principalmente en Santo Domingo, Bogotá y Washington.

El pasado mes de mayo, en Murcia, Zapatero declaró a los medios que “la política de Trump es un auténtico desastre para Venezuela, una catástrofe sin más”. Añadió que le parecían “muy preocupantes” algunas de las cosas que la Administración de Estados Unidos “ha intentado hacer desde hace algunos meses y desde que el presidente Trump puso Venezuela en el objetivo”.

Zapatero, quien dijo el pasado 25 de junio en una entrevista con RAC1estar a favor de que se estudiaran los indultos a los posibles condenados en el juicio del ‘procés’, no se rinde en su buena voluntad de ayudar a “un país amigo, hermano”, según sus propias palabras.

La Venezuela de Morodo y ZP por Carmen de Carlos – ABC – 27 de Mayo 2019

El exembajador en Portugal, Guyana y Venezuela, pertenece a esa colección de políticos que logró destino en el exterior por estar en el lugar adecuado a la hora precisa

Carmen de Carlos

Raúl Morodo, el «castrista en la “corte” de Hugo Chávez«», como se refirió Javier Chicote en su crónica de ABC al exembajador de España en Caracas, ha escrito el último capítulo de su vida política con la tinta de la corrupción de los millones «extraviados» (al bolsillo familiar) de PDVSA, la petrolera chavista. Morodo se libra de la cárcel gracias a sus 84 años pero no de la vergüenza y la justicia. El exembajador en Portugal, Guyana y Venezuela, pertenece a esa colección de políticos que logró destino en el exterior por estar en el lugar adecuado a la hora precisa. Dicho de otro modo, por moverse dentro de ese círculo rojo del nuevo socialismo español que se niega a ver en Venezuela (ahora se entiende), el pozo infinito de corrupción, miseria y crueldad que empezó a cavar Hugo Chávez y termina de profundizar Nicolás Maduro.

Los Morodo (el hijo, Alejo, está preso por ejercer de recaudador) establecieron algo parecido a una embajada paralela. El objetivo e interés de este circuito comercial, sería el enriquecimiento propio y de los suyos. «Raulito», como se refería Miguel Angel Moratinos al embajador que podría haberse embolsado hasta 14 millones de euros en contratos ficticios, esos que se despistaron en el tránsito de su destino caribeño, trabajaba para sí mismo aunque las consecuencias afecten hoy al PSOE. El mecanismo, a falta de que los jueces confirmen detalles y hagan la suma total de esas propinas, comisiones ilegales, sobornos o como decidan identificar ese dinero sucio, recuerda, inevitablemente, al que seguía, al mismo tiempo y en el mismo lugar, el kirchnerismo. La diferencia es que en el caso argentino, fue el embajador, Eduardo Sadous (le costó el puesto), el que señaló con el dedo a los corruptos de su Gobierno y no el que se sumó a la banda del puente aéreo Buenos Aires-Caracas que coordinaba por entonces Julio De Vido, el ministro de Planificación que terminó entre rejas sin que la «reina Cristina», viuda de Néstor Kirchner y ex jefa suya, le dirigiera una palabra de aliento por los servicios prestados a la «corona» como cortesano en jefe, durante el reinado de su marido y de ella (doce años).

El nombramiento en Venezuela del todavía miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, es decir, Raúl Morodo, fue idea de José Luis Rodríguez Zapatero, un expresidente que, ironías de la historia y pese a la sangre derramada, se ha convertido en el mejor amigo del régimen bolivariano. No será por dinero pero, a estas alturas, cuesta trabaja pensar que ZP no sabía nada y lo suyo, ahora, es de gratis total.

 

Felipe González: «Cuando Maduro caiga y se vea el horror del chavismo, no aceptaré excusas» – ABC – 7 de Mayo 2019

Consultado por un posible conflicto bélico entre Colombia y Venezuela, el expresidente se mostró tajante: «No lo va a haber»

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El expresidente del Gobierno español Felipe González aseveró este lunes que cuando «el año que viene, al siguiente y al siguiente» Nicolás Maduro ya no gobierne en Venezuela y se pueda ver «con toda claridad» el horror de su «tiranía», no aceptará «excusas» de que no se sabía lo que ocurría. «No aceptaré la excusa que después de Stalin o de Hitler muchos empleaban diciendo: “no podíamos ni imaginar, nosotros no lo sabíamos, no lo veíamos”. ¡Si no lo ven pónganse gafas porque la realidad es evidente!», alertó González en un acto en Buenos Aires.

En el seminario «Argentina en un año clave: desafíos internos y externos», y entrevistado por el editor general del diario Clarín, Ricardo Kirschbaum, González reiteró que él está «comprometido con la democracia», y quien violente y achique «el espacio de las libertades» tendrá su «oposición militante». «Por cierto, la de mi examigo Daniel Ortega (presidente de Nicaragua), también. Le ayudamos a salir de (Anastasio) Somoza (exdictador nicaragüense) y ahora tenemos que ayudarle a los jóvenes estudiantes a salir del nuevo Somoza, que se llama Ortega», sentenció.

Consultado por un posible conflicto bélico entre Colombia y Venezuela, González se mostró tajante. «No va a haber conflicto. El chavismo y el madurismo han gastado muchísimo dinero en armas y ha hecho la primera fabrica de Kalashnikov fuera de Rusia del mundo. Pero no se preocupen… hicieron la fabrica pero no funciona», asumió. En el mismo sentido, remarcó que las fuerzas armadas venezolanas «no están en condiciones de decir que tienen el grado, digamos ni de utillaje, como para ir a un enfrentamiento militar. Están tan desechas como el resto del país».

Críticas a Zapatero

González también se refirió a la intermediación del también expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) a favor del diálogo de las fuerzas políticas en Venezuela, que hasta ahora no ha fructificado. «Si me preguntan por Zapatero, que es mi compañero, que es mi amigo, no van a creer lo que les digo. No lo entiendo», afirmó. «Nunca he estado en contra del diálogo. Lo que he estado es en contra de utilizar el diálogo para ganar un tiempo que Venezuela no tiene. Para engañar. Y Maduro está utilizando el diálogo para engañar», arremetió, convencido de que Zapatero «se ha prestado a promover una idea noble, que es el dialogo, que no lleva a ninguna parte».

El expresidente del Gobierno insistió en que no entiende lo que le pasa a su correligionario con el tema venezolano. «Ustedes no van a creer que yo nunca he hablado media hora de Venezuela con Zapatero. Está yendo desde 2015 allí y nunca hemos estado media hora hablando de eso. Yo siempre he estado disponible, pero ya saben la teoría del jarrón chino. Yo estoy disponible pero los mexicanos me enseñaron que había que cuidarse y no ir por el mundo de nalga pronta», enfatizó.

González continuó señalando que «si alguien cree que Maduro va a convocar unas elecciones para perderlas, no conoce a Maduro», y recordó que el gobernante venezolano ya dijo que «nunca más» convocará unas elecciones «para perderlas». «¿Por qué no nos creemos la única verdad que dice Maduro?», señaló, y apostó por que se recupere «un mínimo de institucionalidad» en el país y hacer un censo para ir a una elecciones limpias en no menos de nueve meses.

El ex jefe de Gobierno no consideró que se pueda hablar de «guerra fría» con lo que ocurre en el país caribeño. «Mi pregunta es ¿Putin se la jugará por Venezuela? No, padre. ¡En qué momento volverá a encontrarse cariñosamente recuperando su antigua relación con Trump? En cualquiera, no sé en cuál», respondió, y vio en China el «gran bloque tectónico» que «no se juega su proyecto de América Latina quemando sus posibilidades con el tirano Maduro».

«El compromiso más serio es Cuba, porque para Cuba es una cuestión de supervivencia, no por lo que recibe de Venezuela, sino porque Cuba piensa que si el régimen de Venezuela se cae se queda en primera línea de fuego del ‘tuit’», en clara referencia a la habilidad de Trump de usar la red social Twitter.

 

Rodríguez Zapatero es pieza clave para destrabar la crisis en Venezuela por José Gregorio Meza – El Nacional – 20 de Marzo 2019

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El ex jefe de gobierno español llegó el lunes al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en un avión Falcon Foto: AFP

José Luis Rodríguez Zapatero, ex jefe del gobierno español, podría ser la pieza para la jugada definitiva que destrabe la crisis de gobernabilidad en Venezuela.

“Las negociaciones están bastante adelantadas, aunque el Ejecutivo español las niegue, y deberían concretarse antes del 28 de abril, que es la fecha de las elecciones generales en España”, indicaron.

Hasta ahora el presunto acuerdo solo incluye a Maduro y a su entorno familiar.

Marbella en Málaga y Benidorm en Alicante, podrían ser otros de los destinos en los que la familia presidencial recale al salir del país, al menos transitoriamente.

Rodríguez Zapatero llegó el lunes al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en un avión Falcon, propiedad de Petróleos de Venezuela, especificó el periódico español El Mundo. El martes salió del mismo terminal con destino desconocido.

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, desvinculó al gobierno del socialista Pedro Sánchez de este viaje, e indicó que no tiene noticias sobre cuál ha podido ser el resultado de sus gestiones.

Dijo que tuvo conocimiento del viaje de Rodríguez Zapatero “prácticamente al mismo tiempo en que se estaba produciendo”.

El presidente interino Juan Guaidó descartó que pudiera tener lugar una entrevista con el ex jefe de gobierno español. “Ni siquiera sé si está aquí o no”, indicó.

Beatriz Becerra, vicepresidente de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, señaló por Twitter que Rodríguez Zapatero se representa a sí mismo. “En todo caso, si va a ayudar a los jerarcas del chavismo a hacer las maletas rumbo a Moscú o Pekín, que se dé prisa”.

Indica El Mundo que la visita más bien está relacionada con Interbanex, la nueva plataforma cambiaria: “Fue Rodríguez Zapatero el que introdujo a la gente de Interbanex ante el gobierno, pero parece que el negocio no ha funcionado bien. Sus dueños se dedicaban a adquirir fondos buitres en otros países”, aseguraron al medio de comunicación fuentes bancarias con directo conocimiento de las conversaciones.

Estados Unidos mira a la Península Ibérica

“España es, en algunos aspectos, un destino lógico para algunas personas del régimen”, indicó Eliott Abrams, representante de Estados Unidos para Venezuela.

Abrams señaló a El País de España el pasado domingo 17 de marzo, que desde el punto de vista de los aliados, se pensaría en Cuba y Rusia, “pero nadie quiere vivir allí, así que ellos presumiblemente querrán ir a un país en el que se hable español”.

Confirmó que hubo una conversación preliminar con España y que Maduro está incluido en ella: “Nuestro punto de vista es que debe irse”.

En España, los funcionarios chavistas no estarían protegidos de las sanciones estadounidenses y los tribunales internacionales, por lo que quizás su destino final pueda ser Turquía o Rusia, donde recibirían una protección especial que los mantendría fuera de cualquier acción judicial.

Borrell ratificó que recibieron en la Cancillería la solicitud estadounidense y dijo que respondieron que se estudiaría.

En entrevista telefónica concedida a una radio española señaló que con este propósito hubo un acercamiento con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y con el asesor de Seguridad, John Bolton.

Abogados españoles

El portal económico Expansión señaló que el gobierno de Maduro contrató al despacho español Lupicinio Abogados, especialista en Derecho Mercantil e Internacional, “para que le asesore ante sanciones y embargos en el contexto del cambio político que se está fraguando en Venezuela, a fin de proteger sus bienes en el exterior”.

El contrato, que se firmó a finales de enero con la Procuraduría General de la República, cubre a Maduro, sus ministros y a los altos cargos.

El bufete ha asesorado a empresas y personas afectadas por sanciones y embargos en Irán, Cuba, Ucrania y Rusia. “En el caso de gobiernos, asesoraron al de Zimbabue y al de Corea del Norte. Es un despacho profesional que puede hacer su trabajo de forma independiente”, se reseñó en la publicación.

Zapatero: “La obsesión contra el Gobierno de Venezuela responde a intereses económicos” – El Español – 25 de Noviembre 2018

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Zapatero ha afirmado que “la presión” por parte de algunos países contra Venezuela y su Gobierno proceden de una motivación “económica y política”.

El expresidente del Gobierno José Luis Zapatero ha afirmado este sábado, 24 de noviembre, que “la obsesión” que hay por Venezuela se debe a que existe “un interés gigantesco económico y político” detrás, según ha declarado en un entrevista en exclusiva con Radio La Pizarra.

Me sorprende la obsesión que hay por Venezuela; la permanente presión que hay sobre cualquier hecho u opinión que se vierte sobre Venezuela; la información muy sesgada que hay sobre Venezuela, y solamente puedo atribuirlo a que existe un interés gigantesco económico y político de carácter estratégico sobre lo que representa aquel país”, ha declarado el expresidente.

En la entrevista con el economista y académico español, Alfredo Serrano, el exmandatario también ha opinado sobre la situación política de América Latina, y ha apuntado que la región es “tendencialmente y sociológicamente de mayoría de izquierdas”, a pesar de que en estos momentos “hay una fragmentación ideológica excesiva y un diálogo no resuelto entre revolución y democracia”.

Desde 2016 Zapatero ha formado parte de los mediadores del diálogo entre el Gobierno de Venezuela y la oposición de ese país, que durante meses se efectuaron en República Dominicana. El exmandatario también ha hablado de fútbol, de sus referentes políticos y del futuro de España.

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