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La solución de Venezuela pasa por Cuba por Julio Borges – New York Times – 22 de Marzo 2019

Nicolás Maduro y Raúl Castro en La Habana durante la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América de 2018 CreditYamil Lage/Agence France-Presse — Getty Images

Era enero de 2018 y un grupo de legisladores de oposición llevábamos adelante en República Dominicana el último intento de negociación para detener el caos que día a día se profundiza en Venezuela. Ahí el jefe de la delegación de Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, dijo varias veces que ellos aspiraban a que el mundo tratara a Venezuela como a Cuba. La inesperada confesión de Rodríguez puso al desnudo la pretensión del régimen: ser una dictadura aceptada, como ocurrió con la que encabezó Fidel Castro por más de cincuenta años y que recientemente arribó a su sexta década.

Pero Cuba no es solo un modelo. Venezuela es un país secuestrado porque las decisiones importantes de gobierno se toman en La Habana y no en Caracas. Los tentáculos del régimen castrista tienen extensiones en varias de las instituciones gubernamentales venezolanas: desde la oficina de extranjería hasta los servicios de salud. Las fuerzas armadas están infiltradas por ciudadanos cubanos que ocupan puntos estratégicos de la estructura militar. La invasión es tal, que en octubre de 2018 el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, presentó un informe ante la Organización de las Naciones Unidas donde describe que existen cerca de 22.000 cubanos infiltrados en el Estado venezolano, especialmente en los organismos de inteligencia. Esta misma semana se conocieron escalofriantes detalles de la participación de Cuba en el entrenamiento de torturadores venezolanos.

Mientras tanto es importante recordar algo que se puede perder de vista: hasta hace solo dos años la oposición buscó una solución interna a nuestra crisis. Hoy los miembros de la oposición sabemos que ninguna salida que propongamos al dictador será viable mientras Venezuela no recupere su libertad de Cuba.

Para entender por qué es necesario repasar la historia reciente. En las elecciones parlamentarias de 2015, los distintos partidos de la oposición ganamos la mayoría en la Asamblea Nacional y el régimen decidió que era necesario frenar la acción del nuevo parlamento a cualquier precio. Al año siguiente, el gobierno postergó ilegalmente las elecciones regionales y suspendió el proceso para convocar un referéndum presidencial. En 2017, los venezolanos salimos a la calle para desconocer las sentencias contra la Asamblea Nacional emanadas de un Tribunal Supremo de Justicia nacido ilegítimamente y decidimos no participar en unas elecciones regionales que fueron amañadas. Las protestas civiles de ese año, de acuerdo con el Ministerio Público, dejaron al menos 120 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos.

En República Dominicana buscábamos acordar condiciones para una elección presidencial con un mínimo de garantías democráticas, pero el régimen negó cualquier posibilidad de permitir un proceso electoral que reflejara la voluntad de los venezolanos. Por eso no firmamos ningún acuerdo y la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, adelantada a conveniencia de Maduro, fue desconocida por los venezolanos y buena parte de la comunidad internacional.

En el camino, se han acumulado 866 presos políticos que se encuentran retenidos en Venezuela, según el Foro Penal. En el último año han sido abortados siete intentos de rebelión militar para tratar de restablecer la constitución y nuestra soberanía. Más de trescientos oficiales se encuentran presos.

 

Esa ruta nos condujo al momento que vivimos hoy.

Pero la inextricable relación de la dictadura de los Castro con el régimen chavista empezó hace veinticinco años, cuando Hugo Chávez visitó La Habana luego de salir de la cárcel. Con la caída del muro de Berlín en 1989 y el desmoronamiento de la Unión Soviética, la Cuba de Fidel Castro perdió a su gran benefactor económico. El ascenso de Chávez al poder en Venezuela, una década después, le permitió a Castro encontrar un nuevo benefactor. La relación entre ambos países se cimentó cuando Venezuela experimentó una nueva bonanza petrolera entre 2004 y 2014, y se mantiene hasta el presente.

Entre 40.000 y 50.000 barriles de petróleo venezolano van a Cuba diariamente, pese a que la producción petrolera venezolana ha declinado más de 60 por ciento en años recientes. El subsidio económico de Venezuela llegó en su cúspide a representar cerca del 12 por ciento del producto interno bruto de la isla. Algunos estiman que, en aproximadamente quince años, Venezuela le ha subsidiado a Cuba 35.000 millones de dólares en petróleo. Durante el auge petrolero, el reparto fue de tal magnitud que diariamente se le suministraron alrededor de 90.000 barriles de crudo; lo que representó 9000 millones de dólares anuales. Hace semanas, y pese a la brutal crisis económica que padecemos, Maduro nos endeudó con otros 440 millones de dólares para enviar ayuda a Cuba. Por eso el problema no es una potencial invasión a Venezuela por un poder extranjero: nuestro país es un coloniaje cubano que ha sido despojado de sus recursos desde más de una década.

Pero nosotros no somos una isla. Tenemos fronteras terrestres y por eso nuestra tragedia se extendió por toda la región. El inédito e indetenible flujo migratorio presiona a países vecinos como Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Chile, Argentina y las islas del Caribe.

El compromiso de los países del mundo libre debe ser lograr la democracia en toda la región, pero para eso hay que cortar el germen autoritario arraigado en Cuba y Venezuela. No podemos ignorar que en este momento son un dúo inseparable.

Debemos ser realistas. La dictadura de Nicolás Maduro ha demostrado hasta el cansancio que no dejará el poder por las buenas, y quienes nos oponemos a ella no somos una opción violenta ni armada. Hemos ofrecido todas las amnistías posibles y las han rechazado, pero nunca aceptaremos la normalización de la dictadura. La salida de Nicolás Maduro significará la caída del muro de Berlín, treinta años después, en América Latina.

Y a la inversa: la permanencia de Maduro en el poder significa más muertos, más presos, más persecución y más compatriotas venezolanos forzados a migrar. A la comunidad internacional se le agota el arsenal diplomático porque no hay precedentes en América Latina de una situación similar a la venezolana.

Una mujer sostiene un cartel frente a un hospital infantil en Caracas, en agosto de 2018CreditMarco Bello/Reuters

La política es dinámica. Cuando en 2017 presidí la Asamblea Nacional le advertimos al mundo que la crisis política tornaba ya en una crisis democrática, por tal motivo, solicitamos sanciones personales y económicas contra los jerarcas del régimen de Maduro. En ese momento, fueron consideradas impensables, pero hoy son una realidad, al igual que las restricciones a las operaciones de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Es un error pedir a los demócratas de Venezuela que se alejen de Estados Unidos y de los aliados de América Latina en esta encrucijada. Ellos representan el único contrapeso para enfrentar a un régimen con un poder ilimitado, sin ningún tipo de control institucional y que está armado y dispuesto a ejercer la violencia.

Es importante pensar en lo que viene y medir los pasos a seguir.

La dominación de Venezuela por Cuba es un problema real y no podremos revertirla si los países democráticos no lo entienden y orientan su presión también hacia La Habana. Quienes hablan de promover una negociación deben entender que hay que involucrar al expresidente cubano Raúl Castro y su cúpula. Contra ellos deben continuar las presiones y sanciones de la comunidad internacional.

El llamado de la Asamblea Nacional de Venezuela y del presidente encargado Juan Guaidó a cesar el envío de petróleo a Cuba es un primer paso. Las compañías que comercian con petróleo venezolano deben acatarlo si quieren evitar sanciones secundarias derivadas de las ya impuestas por Estados Unidos contra PDVSA. Por su parte, el Grupo de Lima debe velar para que se realicen las investigaciones en materia de corrupción y violaciones de derechos humanos, que ya fueron acordadas, y que podrían involucrar a sus nacionales, así como a venezolanos y cubanos.

Finalmente, la izquierda internacional debe comprender que los venezolanos no somos víctimas de una sola dictadura, sino de dos: la de Maduro y la de Cuba. Por lo tanto, debe abandonar su política de solidaridad automática y retirar su apoyo a Nicolás Maduro.

Julio Borges por Milagros Socorro – El Estimulo – 12 de Febrero 2019

EL PARLAMENTO EUROPEO CONCEDE EL PREMIO SÁJAROV A LA OPOSICIÓN DEMOCRÁTICA DE VENEZUELA

A finales de 2017, una delegación opositora, encabezada por el diputado Julio Borges, fue a República Dominicana a reunirse con su contraparte oficialista para sostener un diálogo exigido por muchos países. Era una negociación en la que nadie tenía mucha esperanza, pero que se prolongó por varios meses, hasta que en 2018 las partes se retiraron sin haber llegado a un acuerdo. Peor, los desacuerdos se habían profundizado. Y enconado.

El menor de cinco hermanos, Julio Borges nació en Caracas el 22 de octubre de 1969. Su madre es citóloga, investigadora de enfermedades de transmisión sexual, en el Hospital Vargas, y su padre es médico del Hospital Universitario de Caracas.

Borges fue electo diputado a la Asamblea Nacional por el estado Miranda durante los períodos 2000-2005, 2010-2015 y 2016-2021. Cuando a su partido, Primero Justicia (PJ), del que fue fundador, le tocó la presidencia del parlamento, de 2017 a 2018, esta recayó en él –por eso fue a República Dominicana como jefe de la delegación-, pero no completó el periodo porque, al no aceptar el acuerdo que postulaba el gobierno, las presiones fueran tales que tuvo que exiliarse en Bogotá. El 8 de agosto de 2018 le allanaron su inmunidad parlamentaria.

El 29 de enero de 2019, el presidente interino Juan Guaidó nombró a Julio Borges embajador ante el Grupo de Lima, misión que viene a prolongar el trabajo iniciado a mediados de la década cuando el parlamentario de PJ inició contactos con gobiernos extranjeros para exponer la situación de Venezuela desde la perspectiva de la oposición y luego para frenar el financiamiento internacional al régimen de Maduro, “que pretendía seguir emitiendo deuda sin la aprobación del parlamento”.

Para recorrer tal diversidad de asuntos, le pedimos al embajador Borges su perspectiva ante los nombres de personas, instituciones y lugares que le propondríamos.

–José Luis Rodríguez Zapatero: “En 2016 llegó a Venezuela convocado por la oposición. Específicamente, por Un Nuevo Tiempo. Timoteo Zambrano es muy cercano a él. Y, teniento la oportunidad de convocar una verdadera alarma sobre el caso de Venezuela y presionar para que se lograra algún tipo de solución política y democrática, progresiva y extrañamente se fue mimetizando con el régimen. Se dejó envolver hasta el punto de convertirse en el principal lobista de Maduro y de gente con interés político y económico sobre Venezuela. En República Dominicana no tardó en quitarse la careta y con ello perdió el poco prestigio que tenía. Pudo jugar un papel importante, pero optó por defender una dictadura mafiosa y violadora de derechos humanos. Al principio, no se sabía si lo movía la ingenuidad o maldad y pragmatismo, pero luego se vio claro su interés en sacar provecho de la tragedia de Venezuela. Escogió ser adalid de esa izquierda fracasada que encarnan Podemos, en España, Evo Morales, en Bolivia, Raúl Castro, en Cuba, y el propio Maduro, y salió trasquilado”.

–Comunidad internacional: “Desde hace mucho, nosotros sabemos que los venezolanos no nos enfrentamos solamente a un gobierno corrupto y autoritario. Aquí enfrentamos, además del chavismo, a Cuba, a sus aliados que han convertido a Venezuela en su botín, y a varias bandas del crimen organizado internacional. El de Venezuela es un problema que rebasa lo nacional. Es un enfrentamiento entre la democracia y las mafias. Por eso, la solución debía convocar un esfuerzo internacional, pero resulta que el mundo estaba empachado de propaganda difundida por el régimen y pagada a precio de oro con dinero del país. Muy pocos sabían lo que en verdad estaba ocurriendo en Venezuela y divulgar esa verdad supuso un esfuerzo enorme. Nosotros estuvimos muchos años en ese empeño. Y, cuando ganamos la Asamblea Nacional, nos enfocamos en legitimar el parlamento, que inmediatamente fue atacado por el régimen, y en desligitimar a Maduro. El punto de quiebre fue cuando se impusieron sanciones. En ese momento logramos internacionalizar el conflicto de Venezuela, que hasta entonces solo tenía un interés intermitente en la prensa mundial. Ese fue el comienzo del fin del régimen de Maduro.

“Nos paramos de la mesa. No hubo acuerdo y, por lo tanto, no fuimos a las elecciones del 20 de mayo. Fue por eso que el mundo desconoció ese fraude y eso es lo que ha abierto la puerta al reconocimiento de Juan Guiadó como presidente interino, con el respectivo desconocimiento al régimen. República Dominicana fue el requisito indispensable para la transición que estamos viviendo con Guaidó y la Asamblea Nacional, porque en todos los encuentros que yo había tenido con los presidentes de muchos países me preguntaban que por qué no le habíamos dado un chance a la negociación. Absolutamente todos me decían eso. En República Dominicana cerramos ese capítulo y el mundo supo entonces cuál era la verdadera naturaleza del régimen.

–Jorge Rodríguez: “Es una persona con profundas contradicciones internas. En todos los sentidos, aparenta algo que no es. Él y su hermana tienen conductas idénticas. Solo les importa el poder y los privilegios que conlleva cuando se ejerce sin control. Y por mantener y acrecentar su poder son capaces de todo. No tienen límites éticos ni humanos ni de ningún tipo. Se han ido corrompiendo y envileciendo con el poder y el dinero hasta un grado patológico. Son déspotas, crueles, terriblemente embusteros. No les interesa la política sino el poder,
meter miedo, reprimir, sojuzgar. Están deshumanizados. Por eso son los soportes más importantes de personas tan tóxicas y primitivas como Maduro y Cilia Flores, a quienes tienen envueltos y secuestrados. Yo he visto a Jorge y a Delcy Rodríguez mentir descaradamente delante de Zapatero y de los cancilleres. Jorge Rodríguez dijo, por ejemplo, que él jamás aceptaría “a los hijos de puta y coños de su madre”, así, con esas palabras “de la Unión Europea en Venezuela”. Y pocos meses después declaraba que él le abría las puertas a la Unión Europea si querían ser observadores de las elecciones del 20 de mayo.

“Había unas reglas de juego que ellos violentaron. Acordamos no meter gente, no grabar y no tomar fotos. Y ellos hicieron todo eso. Delante de Zapatero. Pero teníamos que pasar por eso para llegar a este momento. Al negarse a aceptar nuestras condiciones en RD, Maduro se embarcó en unas elecciones fraudulentas que le quitaron la poca legimitimidad que tenía y fue arrastrado al actual proceso de transición.

–Almuerzos en República Dominicana: “Puedo decir que prácticamente no hubo ningún almuerzo compartido por las dos delegaciones. Los almuerzos estaban previstos para que asistieran los cancilleres de los cinco países, Zapatero, el presidente de RD, Damilo Medina, y las dos delegaciones, pero la gran mayoría de las veces los oficialistas se iban del salón de negociaciones. Y nos quedábamos nosotros con los cancilleres y el presidente Medina. Se iban a almorzar a otro lado, con sus ilimitados viáticos. Exhibían una prepotencia sin límites. Ahí no hubo nunca un momento de distensión. Privaba la desconfianza.

–Elías Jaua: “Estaba en RP, pero era igual que no hubiera ido, porque no tenía ninguna participación. El monopolio de las intervenciones y las decisiones lo tenían los Rodríguez. Me atrevería a decir que al final, tanto Jaua como Roy Chaderton, quien también estaba ahí, pintado en la pared, estaban en desacuerdo con la manera en que los manera en que los Rodríguez llevaban las cosas, por su violencia y falta de la más mínima educación. De hecho, el canciller de Bolivia en distintas oportunidades nos dijo que todas nuestras demandas eran legítimas y que no entendía cómo el gobierno se negaba a admitirlas. Para mí era claro que para ese momento ya Jaua tenía contradicciones fuertes con Maduro porque, de hecho, no lo dejaban hablar en las sesiones.

–Felipe González. “Tengo muy buena relación y trato permanente con él. Venezuela no sabe el calibre de aliado que ha sido en la lucha internacional. A pesar de ser del mismo partido de Zapatero, tiene un gran compromiso con nuestra lucha. De verdad, le duele Venezuela y pasa muchas horas tocando puertas, procurando reuniones para la causa de la libertad de Venezuela. Ha sido muy activo en transmitirnos su experiencia con la transción española para que la apliquemos a la nuestra.

–Álvaro Uribe: “A él se le debe que en Colombia haya una gran solidaridad y comprensión del drama venezolano. Siempre tuvo una visión muy clara de que el chavismo es una amenaza para Colombia y su camino democrático. Es una de las personas que entiende de manera más nítida el régimen de Maduro como amenaza continental y factor de desestabilización de Colombia. Admiro su verticalidad. Mantiene sus posiciones sin importar el precio que deba pagar.

–Mike Pence: “Tras reunirme cinco veces con el Vicepresidente de los Estados Unidos, puedo decir que tiene un auténtico compromiso de corazón con el sufrimiento del pueblo venezolano. Es sincero. Lo he visto desgarrado con nuestro drama. Ha sido un gran aliado.

–Luis Almagro: “Hace poco, en una reunión en Washington, le recordaba cuando lo conocí, en 2014, cuando las manifestaciones de ese año. Hubo una reunión de cancilleres de América Latina a la que él acudió como canciller de Pepe Mujica. Y, sin embargo, fue el más preocupado por las violaciones a los derechos humanos que se habían registrado en esos días en Venezuela. Es la figura de izquierda que primero hizo el deslinde de Maduro y lo señaló como dictador corrompido, violador de derechos humanos. Venezuela siempre estará agradecida a un secretario general de la OEA que se ha salido de todos los moldes y frenos diplomáticos para asumir la defensa de nuestra democracia como un venezolano más.

–Henrique Capriles: “Es y siempre será mi gran amigo y mi hermano de lucha de muchos años. Hemos trabajado muy cerca por décadas. Es un político honesto y coherente. Las veces que hemos tenido visiones difierentes lo hemos debatido con mucho respeto hasta encontrar un terreno común. Ha sacrificado mucho por la libertad de Venezuela. Mucha gente no le reconoce eso. Y ha sido objeto de ataques de laboratorio para destruirlo, ataques muy bajos y mezquinos que está lejos de merecer. Ha sido dos veces veces candidatos presidencial y ahora, a sus 47 años, está en el mejor momento para darle mucho al país y ser un gran líder para todo lo que viene.

–Leopoldo López: “Somos amigos desde chamos. Comenzamos en PJ juntos. Estudiamos juntos. Desde hace dos años hemos estado trabajando con total coordinación, en un trabajo silencioso: engranar la oposición y el trabajo internacional. Es tenaz y concentrado. Se pone una tarea y no ceja hasta que lo logra. Esa siempre ha sido una característica de él. Cuando éramos chamos tenía en su cuarto un papel donde él mismo había escrito: “No perder el foco”.

–PJ: “Me siento muy orgulloso de mi partido. Comenzamos como organización de DDHH y ahora somos un partido politico de los más importantes del país, con una generación de jóvenes y de mujeres en todos los rincones de Venezuela. Militantes que han demostrado una inmensa capacidad sacrificio por la lucha,
desde un Requesens preso y torturado hasta un Fernando Albán que dio la vida por Venezuela.

–Daniela Matheus: “Mi esposa ha soportado una persecuión de la que la gente no sabe ni la mitad. Cuando uno se dedica a la política en el marco de una dictadura tan despiadada e inescrupulosa como la chavista, uno sabe a lo que se expone. El chavismo ha tenido la particularidad de involucrar a sus propios hijos en sus corruptelas y, al mismo tiempo, perseguir a las familias de los disidentes. Un método cubano, que Chávez y Maduro no dudaron en aplicar en Venezuela. Sin el apoyo, la entrega y el amor de mi esposa… bueno, no sé qué hubiera hecho”.

Zapatero a tus zapatos por William Cárdenas Rubio – Análisis Libre – 30 de Abril 2018

“¿ … habrá que esperar que el Parlamento español de inicio a una investigación en la que el ex presidente tenga que rendir cuentas acerca del origen de los fondos que le han permitido viajar 30 veces a Venezuela y 10 a República Dominicana para “mediar” entre el gobierno y la oposición?”

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.La oposición política al régimen de Nicolás Maduro, en los largos 19 años del castro chavismo instalado en Venezuela, ha tenido que soportar la actuación de líderes políticos extranjeros que han intervenido a favor, inicialmente de Hugo Chávez y luego de Nicolás Maduro, para dar sostén a una dictadura que ha cercenado las libertades y los derechos del pueblo venezolano.

Al principio fue Fidel Castro y todo lo que le rodeaba, quien sin disparar un sólo tiro, llegó a ver cumplido su sueño de controlar el país más rico de Latinoamérica, al convertir a Hugo Chávez en el Caballo de Troya que permitió la entrada de más de 80.000 agentes castrocomunistas a Venezuela, que se instalaron en las áreas mas sensibles de su seguridad nacional, las Fuerzas Armadas, los órganos de inteligencia y contra inteligencia, las notarías, registros y servicios de identificación y extranjería.

Ha sido un caso de delito de “Agresión consentida”, recientemente incorporado como crimen en el artículo 8 bis) del Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional, y por el cual además, esto es lo más insólito, Venezuela ha pagado una cuota de 90.000 barriles de petróleo diarios a la isla caribeña.

Al líder cubano se sumaron posteriormente figuras de la izquierda latinoamericana integrados en el Foro de Sao Paulo, como Luis Ignacio “Lula Da Silva, Daniel Ortega, Evo Morales, Ernesto Kirchner y su esposa Cristina, Rafael Correa y algunos jefes de gobierno de islas del Caribe, con los que el habilidoso Hugo Chávez constituyó organizaciones internacionales como el ALBA, UNASUR y Petrocaribe, para llegar a construir un bloque hegemónico de poder y opinión, ante el que sucumbió cualquier iniciativa del pueblo venezolano por rescatar su democracia y libertad.

Luego, en el panorama internacional aparecieron algunos otros fanáticos, como el Director de Le Monde Diplomátique en español, el español Ignacio Ramonet, quien abrió espacios a la Revolución Bolivariana en los Campos Eliseos y ante la izquierda europea, que admira las “revoluciones” siempre que no afecten sus espacios Louis Vuitton.

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Podemos, una franquicia chavista

Y desde España, como ultima expresión de aquel intercambio de espejitos por oro, vinieron los miembros de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS), de la española ciudad de Valencia, entre los que al principio estaban Roberto Viciano, Rubén Martínez Dalmau y Víctor Ríos. Y como el negocio se hizo próspero, arribaron posteriormente a nuestras tropicales tierras mercenerios ideológicos de la catadura de Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Jorge Bestringe etc., hoy “importantes líderes” de la formación antisistema española conocida como Podemos.

A estas alturas Vladimir Pútin ya sabía por donde cojeaba Chávez y no perdió tiempo en convertirlo en su mejor cliente de cuanta chatarra armamentista podía vender, engrosando progresivamente una factura que le ha permitido hacerse presente en el negocio petrolero de la Faja del Orinoco con su Rosneft. Lo mismo han hecho los chinos, quienes desde su pragmático asalto al capitalismo, no paran de crecer en influencia en Latinoamérica, habiendo utilizado a Venezuela como cabeza de playa, con otra factura a favor que hace palidecer las cuentas de Petróleos de Venezuela.

Hugo Chávez incursionó en el Medio Oriente de la mano de Sadam Hussein, para una vez desfenestrado éste, pasar a los brazos del iraní Madmoud Admadineyad con quién se desarrollaron los más inimaginables planes de desarrollo, desde la fábrica de bicicletas y tractores a los vuelos de Conviasa Caracas-Damasco-Teherán, que nadie supo qué y a quiénes transportaban.

Todo este bagaje de apoyo internacional lo heredó Maduro a la muerte de Chávez, especialmente las deudas acumuladas, que hoy hacen naufragar al régimen, aún más represor, más totalitario y más violador de los derechos humanos a medida que se debilita.

Y es justo ahora, cuando todo se diluye entre las manos de una pandilla de traficantes de drogas que integra el llamado Cartel de los Soles, con vínculos con organizaciones terroristas como las FARC, el ELN, ETA, Hamas y Hezbollah, señalados por hechos de corrupción mil millonarios, con ilícitos que los vinculan al escándalo de la empresa Odebrech, el desfalco de PDVSA, la compra de plantas eléctricas o de comida para las bolsas CLAP, aparece desde hace más de dos años atrás la figura del ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero, para según su testimonio, “mediar” entre dos bandos enfrentados y así evitar un conflicto civil.

Lo primero que hay que desmontar a JLRZ es fu falaz argumento de que Venezuela está frente a un eventual conflicto civil. Totalmente, cínico y falso! En Venezuela, como el lo sabe perfectamente, lo que hay es una tiranía criminal condenada por la Comunidad Internacional, que ya sabe lo que allí está ocurriendo.

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Danilo Medina, presidente de República Dominicana; Raúl Castro y Nicolás Maduro

.En segundo lugar, es infeliz el argumento de que su papel es de mediador. En el Derecho Internacional la condición de mediador exige que quien la cumple se encuentre al margen o en medio de dos posiciones contrapuestas. Mal puede ser mediador un cómplice ideológico del régimen chavista, quien se ha hecho acompañar en esa mediación de otros ex presidentes abiertamente plegados al gobierno de Nicolás Maduro, como Leonel Fernández, Omar Torrijos o Eduardo Samper. Además, el Presidente de República Dominicana, Danilo Medina, donde se han celebrado gran parte de los encuentros, ha sido señalado ante la OEA como protector de Omar Farías, refugiado en la isla y uno de los presuntos autores de un escándalo de corrupción por sobreprecios de pólizas de seguro de PDVSA, lavado de dinero y utilización de empresas de maletín, para el desfalco de más de dos mil millones de dólares,

En tercer lugar, no podemos olvidar que fue durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que se contrató aquella extraña operación de compraventa de cuatro patrulleras costeras y doce aeronaves “no ofensivas” por un monto de 1.300 millones de euros, operación sobre la que pesan denuncias no clarificadas de sobreprecio, que rondan los 32 millones de euros. Los EE.UU se opusieron y frustraron que fuera incluida en la operación la venta de las aeronaves, o componentes de su industria aeronáutica.

La “mediación” de Zapatero sólo ha servido para que el régimen castrochavista se mantenga en el poder, ganando dos años y prolongando su agonía, cuando ya nadie la acompaña, salvo sus aliados ideológicos o sus preocupados acreedores. Fracasó el “diálogo de ZP” y como retaliación vinieron los muertos y la represión totalitaria, que ha encarcelado a miles de personas, muchas de ellas han sufrido tratos crueles e inhumanos y cientos o miles han sido torturados.

Después de la “mediación” de Zapatero ha llegado el hambre y la falta de medicinas como instrumentos de dominación, lo que ha conducido a un auténtico crimen de exterminio previsto en el Estatuto de Roma, pues el gobierno de Maduro ha rechazado enfática y públicamente la ayuda humanitaria ofrecida por estados y organizaciones internacionales. La consecuencia ha sido el destierro de cientos de miles de venezolanos que hoy buscan refugio y asilo en países de la región, los EE.UU o la UE.

En esto ZP no ha estado sólo. Otro español de Podemos, Alfredo Serrano Mancilla, ha fungido como creador y organizador de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que utilizan para el reparto de cajas de comida, como instrumento perverso de dominación.

Será necesario pedir a las autoridades españolas que fijen posición frente ante esta conducta moralmente inaceptable de alguien que ha ocupado tan alto cargo en su gobierno en época reciente? O habrá que esperar que el Parlamento español, de inicio a una investigación en la que el ex presidente tenga que rendir cuentas acerca del origen de los fondos que le han permitido viajar 30 veces a Venezuela y 10 a República Dominicana para “mediar” entre el gobierno y la oposición?

Para la oposición venezolana no hay duda de donde sale este dinero manchado de sangre, es producto del narcotráfico, la corrupción o los vínculos con organizaciones narco terroristas como las FARC, que alimentan las arcas de la tiranía venezolana. Esto es suficiente para por lo menos sentir vergüenza.

Hoy cuando José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a insistir en el diálogo y su “mediación”, sólo por cuestiones de respeto a los españoles que gobernó, y a los miles de españoles que viven en Venezuela compartiendo nuestro destino, los opositores a la tiranía de Nicolás Maduro nos limitaremos a espetarle enfáticamente: ZAPATERO A TUS ZAPATOS!

 

Un lamentable error por Trino Márquez – La Patilla – 28 de Febrero 2018

UnknownLa decisión unilateral adoptada por Henri Falcón al inscribir su candidatura presidencial, representa un error que puede resultar muy costoso para la oposición y el país. El régimen alcanzó la meta que se había propuesto hace mucho tiempo: fracturó la unidad que, en medio de numerosos tropiezos, había logrado preservarse desde que la Coordinadora Democrática encallara por allá en 2004, después del referendo revocatorio.

Luego de los desplantes y abusos cometidos en la ronda de Republica Dominicana, convenía demostrar cohesión y coherencia frente a un contrincante que arrolla a su adversario, destruyendo incluso su propia legalidad. La exigencia fundamental por la cual se fue a la isla caribeña, se resumía en demandarle al gobierno que cumpliera con la Ley del Sufragio (Lopre), aprobada por ellos mismos cuando poseían el control absoluto de la Asamblea Nacional. No se le pedía que inventara unas nuevas normas para aplicarlas en Bambilandia, el país donde los niños son felices.

La MUD, asumiendo todos los riesgos que su postura entrañaba, fue a reunirse con un gobierno al que nadie le cree ni los buenos días. La MUD no cedió frente a los sectores etremistas de la oposición, quienes veían en esas conversaciones una maniobra distraccionista de Maduro para ganar tiempo, y encaró a una amplia corriente de la opinión pública que pensaba que ese ciclo de conversaciones sería inútil e inconveniente. Los dirigentes de la MUD tuvieron el coraje para plantarse ante ambos bandos, corrigieron los entuertos cometidos en 2016 e iniciaron una etapa de negociaciones, que no finalizó con un acuerdo entre las partes porque el gobierno pretendía violar la Lopre con el beneplácito de la MUD. Si esta instancia hubiese suscrito el acuerdo presentado por el gobierno, firmado solo por Maduro con el apoyo de Rodríguez Zapatero, habría incurrido en un fallo incalificable ante el país y la comunidad internacional que ha respaldado la recuperación de la democracia en Venezuela.

El régimen no se conformó con ignorar la Lopre y marginar los sanos consejos de los cancilleres amigos del propio gobierno. Además, fue a la caza de los partidos opositores. Inhabilitó a la MUD, cuya tarjeta ha sido la más votada en la historia nacional, y se cargó a Voluntad Popular y a Primero Justicia. Todos estos atropellos, en medio de los encuentros caribeños.

Los excesos fueron cometidos, no por un gobierno popular y exitoso, sino por uno que ha provocado la crisis más dramática en la historia nacional y el más aislado y desprestigiado del que se tenga memoria.

Ante el aquelarre dirigido por el eje La Habana-Caracas, con la complicidad de Rodríguez Zapatero, había que demostrar coherencia y cohesión interna. Si Maduro, con el exclusivo propósito de engraparse a Miraflores, quería organizar unas elecciones a destiempo y violando reglas democráticas básicas, para imponer su incontenible voracidad por el poder, había que mantener las demandas con las que se había llegado a Dominicana, y que constituyeron la base de los argumentos con los que se encaró a los extremistas de la oposición y de la opinión pública, y se justificó la presencia en la mesa de negociaciones. Haber complacido al gobierno yendo a unos comicios diseñados a la medida de Maduro, habría erosionado aún más la frágil credibilidad en los líderes opositores, y habría confundido a la comunidad internacional que le demanda al régimen el regreso a la constitucionalidad y lo presiona para que ceda.

El error de Falcón va acompañado de deslealtad con la dirigencia opositora, que ha sido perseguida, sancionada y excluida por el gobierno. Me refiero al acoso permanente a la MUD, en cuanto plataforma unitaria, y a Voluntad Popular y PJ, organizaciones integrantes del bloque opositor.

Invocar la posibilidad real del triunfo ante Maduro, me parece un argumento con una falla estructural evidente. ¿Cómo es posible derrotar un régimen que ha diseñado un proceso electoral a su medida, si el aspirante comienza desprendiéndose de su fuente original de apoyo, la MUD? La oposición fracturada jamás derrotará al jefe de Somos Venezuela. Falcón olvidó la célebre conseja de Maquiavelo: divide y reinarás. Decir que Maduro es impopular, que por esa razón es derrotable y que, en consecuencia, se inscribió en el CNE, también es un razonamiento falaz. Los dictadores no suelen ser muy populares, menos los ineptos y corruptos. Y, aunque se les puede derrotar electoralmente, esas victorias se construyen sobre sólidas plataformas programáticas y organizativas surgidas del consenso o de amplios acuerdos, hilvanados con tesón por sus adversarios. Este no es el caso.

En su discurso de inscripción en el CNE, Falcón asomó la posibilidad de retirarse si el órgano electoral no ajustaba las condiciones a la Ley del Sufragio. Tendrá la oportunidad de enmendar su error y participar en la nueva estrategia que se diseñe para luchar contra el régimen. Veremos.

La MUD y la guerrilla de Internet por Ibsen Martínez – El País – 6 de Febrero 2018

UnknownDe un lado está Maduro y del otro el creciente rechazo a las elecciones amañadas

Los analistas coinciden en que la boa constrictora de las sanciones internacionales contra la dictadura de Nicolás Maduro logrará, al cabo de unos cuantos anillos más, poner al régimen chavista en el trance de convocar elecciones libres.

De ser así, Maduro no sería hoy el resiliente elegido de Chávez, sino un Macbeth de carnaval caribeño, desvariando en lo alto de la muralla mientras el bosque avanza.

A las sanciones internacionales, Maduro ha respondido convocando unas ilegales elecciones presidenciales

Es posible que los más avispados adviertan algo que no alcanzo a discernir, pero yo sigo viendo la misma guayabera verde olivo sacar a pasear su ignorancia y su zafiedad, su criminal indiferencia ante el sufrimiento de toda una nación. Y ante Maduro, veo una impertérrita Mesa de Unidad Democrática poner cara de palo si se le pide dar cuentas de sus indescifrables tejemanejes en República Dominicana.

A las sanciones internacionales, Maduro ha respondido convocando unas ilegales elecciones presidenciales que casi 50 naciones desconocerán por inconstitucionales y por estar rodeadas de ejecuciones extrajudiciales, carcelazos a activistas de oposición e inaceptables inhabilitaciones selectivas de partidos y candidatos opositores.

Sin embargo, la MUD, o lo que va quedando de ella, ha aceptado el reto y contempla acudir a esas fulleras elecciones, tragándose sus gallardas palabras de hace apenas 15 meses. Ciento cuarenta muertes atrás, la MUD no se transaba por menos de un muy constitucional referéndum revocatorio.

La interfaz de la MUD que comunica con el resto del mundo es la miríada de sesudos articulistas, politólogos y encuestadores que desde hace meses pondera en la prensa digital las complejidades del oficio de político, abstrusas e inaccesibles para el impaciente vulgo parlero y mediocre, ese que no entiende de negociaciones y es injusto con los incomprendidos comisarios de la MUD.

A estos opinadores exaspera el desencanto de un electorado que brindó masivamente a la MUD su más señalada victoria electoral en las parlamentarias de diciembre de 2015 y que la ha visto claudicar, una y otra vez, con arrogante autocomplacencia moral.

Los fundamentalistas del voto a toda costa se duelen de que haya prosperado en Venezuela una “fobia a la MUD” que denuncian como campaña a sueldo. No admiten como legítimo el mayoritario repudio a la idea de participar, contra viento y marea, en unas elecciones a la medida de Maduro. Preferirían que los venezolanos firmásemos sin chistar un cheque en blanco a los dialogantes de Santo Domingo.

Despachan a todo aquel que se sienta burlado y lo exprese en las redes tachándolo de solitario guerrillero de Internet, de frenético tuitero impolítico que solo sabe criticar sin aportar alternativas viables al modus vivendi que permita electoralmente a la MUD convertirse en leal oposición del dictador Maduro.

De un lado, Maduro, cada día más solo y probadamente dispuesto a matar para perpetuarse. Del otro, el creciente rechazo de los venezolanos a unas elecciones amañadas. Difícil adivinar el desenlace de este tremendo impasse.

Pero es casi seguro que, al final, la única solitaria guerrilla de Internet será la cofradía de adoración perpetua al Sagrado Corazón de la MUD.

 

Luis Ugalde: “Todo demócrata tiene que escoger, no hay medias tintas” por Hugo Prieto – ProDaVinci – 25 de Febrero 2018

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Ya había definido el punto donde nos encontramos, un punto oscuro y tenebroso. No es momento de matices ni de hablar con medias tintas. La voz que quiere ser escuchada es directa y clara, porque las opciones que enfrenta el país plantean un dilema entre la vida y la muerte. En estas circunstancias sería un crimen dejar de lado valores éticos y morales.

Es por esa razón que Luis Ugalde sj., lee en voz alta uno de sus escritos. Todo venezolano, sea de la condición que sea, tiene que partir de una realidad dramática que la ve el mundo entero y que, además, la padecemos nosotros. Venezuela se desangra y marcha al abismo. Hay hambre en todos los rincones y muerte por falta de medicinas, con inflación desbocada. El bolívar sin valor y el salario disminuyendo a pesar de los aumentos. Riadas humanas revientan las fronteras, huyendo de esta espantosa tragedia como ocurría antiguamente en las ciudades apestadas. Esa es la realidad —puntualiza Ugalde—, no puede haber ninguna posición ética ni de valores ignorando esto o mirando a otro lado. Sea gobierno, sea oposición, sea empresario, sea la condición que sea, este es el tema fundamental en el cual nos definimos los venezolanos y en el cual se define la política. Si un político quiere evadir eso y entrar en discusiones de menor monta, está traicionando a su profesión y al país. El problema del país no se puede resolver en pequeñas componendas.

Que no se equivoquen cuando dicen que la Iglesia se mete en política. “No, se mete en este debate entre vida y muerte”. Después de su experiencia en La Vega, de su trayectoria en el rectorado de la UCAB y de su formación intelectual comprobada —su obra escrita habla por sí sola—, podría decirse, sin menoscabo a la verdad, que con una sola conversación con el venezolano de a pie, Ugalde entiende lo que siente y lo que está experimentando en este momento.

El tema de unir al país, de buscar una solución que convoque a la gran mayoría de los venezolanos —a las organizaciones sociales, a las iglesias, a los sindicatos, a los partidos políticos—, en función del objetivo que acaba de marcar, usted lo ha planteado con insistencia. Pareciera algo elemental, pero ha sido imposible ¿A qué atribuye usted esa imposibilidad?

En toda sociedad, cada uno tiene sus intereses, pero todos vamos en un barco. Si el barco se hunde, no hay interés particular que valga. Pero no acaban de mirar el hundimiento del barco. Voy a ver si salvo la parte mía. No, no es salvable. Creo que estamos en ese momento. El gobierno advirtió hace tiempo que esto venía. También advirtió que por vía constitucional, por vía del voto universal y secreto, estaba perdido. Entonces inventó una cosa diabólica: la Constituyente… la Constituyente supraconstitucional y subrayo lo de supraconstitucional. Es decir, que manda por encima de todo lo constituido, manda por encima del Ejecutivo, del Judicial, del Legislativo, de toda instancia.

El politólogo Luis Gómez Calcaño le puso nombre y apellido a la Constituyente: monárquica e imperial. ¿Usted comparte esa opinión?

Absolutamente. Supraconstitucional son los reyes absolutos, supraconstitucional es Stalin, es Fidel Castro, es Mao Tse Tung, son los dictadores de derecha, por encima de toda Constitución estoy yo. Eso es supraconstitucional. La Constituyente, cuando se da —en el marco de la ley—, es por un lapso limitado y con autorización para cambiar la Constitución, que una vez redactada hay que someterla a consideración del soberano. Pero eso no pasó en Venezuela. Hicieron la Constituyente por lo menos para dos años y la pueden prolongar por otros 20 años. Cualquier cosa que no le guste el gobierno lo pasa a la Constituyente y como está por encima de todo, aténganse a las decisiones. El gobierno se está manejando de esa manera. La Constituyente es poder ejecutivo, poder legislativo, poder judicial y poder electoral, todo a conveniencia del poder. El tema de quienes están en el poder no es cómo resolvemos el hambre, sino cómo hacemos para que no nos saquen del gobierno.

¿Con o sin elecciones?

Sabemos que el 85% de la población dice que este infierno no puede durar y tenemos que salir. Ese es el telón de fondo de dónde venimos. La Constitución establece que en enero de 2019 tiene que haber cambio de gobierno y de presidente, por tanto lo lógico es que entre octubre y diciembre de este año tiene que haber una elección presidencial. No es que me gusta o no me gusta. Eso es una obligación. El gobierno, que de eso sabe, dice. Ah, pero esa la perdemos, pero con la Constituyente no la perdemos. La Constituyente puede convocar cuando le dé la gana. La oposición está dividida, la gente está desanimada, está sufriendo terriblemente, pero no tiene forma de unirse, vamos a poner la elección en abril… aunque pudo ser en marzo como pensaron.

El gobierno fue a República Dominicana supuestamente para buscar un acuerdo. Se redactó un borrador y el gobierno lo convirtió en un acuerdo. Ahora dice que está cumpliendo lo consensuado allí unilateralmente.

El gobierno sabe que está mintiendo. Sabe, además, que salió de República Dominicana tremendamente derrotado y furioso. Furioso como sus acompañantes, entre otros Zapatero, que se había comprometido con el gobierno a arrancarle a la oposición una firma de algo que no se puede aceptar. ¿Por qué? En primer lugar, quieren que se reconozca esa Constituyente, que es totalmente anticonstitucional. Afortunadamente la oposición dijo no. En República Dominicana hubo acuerdos mejores (Ugalde se refiere al memorándum del 2 de diciembre) en donde todos los países acompañantes, incluidos los que propuso el gobierno, estaban de acuerdo. Ah, pero claro, eso es poner unas reglas de juego internacionalmente aceptables en una democracia y eso no lo puede aceptar el gobierno, porque sabe que la tiene perdida. Entonces, le prometieron a Maduro, que iban a traer ese acuerdo firmado. Pero gracias, sobre todo a Julio Borges y otros, no se firmó. Y estuvo muy bien que no se firmara. Ahora, tenemos el dilema político. Allá está resuelto. Yo hubiera pensado que todos los partidos hubieran dicho como dijimos allá no, decimos acá no a esa votación, pero decimos sí a la elección constitucional este año entre octubre y diciembre.

Si bien la oposición anunció el miércoles que no iba a participar en las elecciones del 22 de abril, el anuncio no es propiamente una demostración de unidad. Estamos en una especie de limbo. ¿A qué atribuye usted este estado de suspensión?

Los que querían firmar en Dominicana se hacen la ilusión, no sé cómo, de que podían ganar una elección. ¿Si usted perdió su Estado cómo pueden ganar una elección nacional? Pero se aferran a esa posibilidad que no es real. Afortunadamente, y esto hay que decirlo, han ido evolucionando a un acuerdo, no del todo completo. La oposición, llamémosla MUD, pero es mucho más que MUD, quería un consenso total. No ha sido el caso. Pero se han convencido de que la trampa que ha montado el gobierno tiene como objetivo prolongar seis años más esta situación de miseria, esta catástrofe nacional impresionante.

De alguna manera sectores de oposición todavía están deshojando la margarita. Vamos o no vamos.

El problema no es de los partidos políticos, el problema es del país. Todos los venezolanos estamos metidos en este barco que se va a hundir, y no hay duda. Ni siquiera hay duda en el gobierno. El barco se va a hundir. La gente quiere una respuesta. Olvidémonos ahora de los políticos. ¿Cómo se salva? ¿Cuál es la respuesta a esta miseria, a esta catástrofe nacional? Ese es el dilema político. El gobierno dice. No quiero perder el poder. Pone un mecanismo basado en la Constituyente, que es anticonstitucional, para prolongar esta desesperanza por seis años más y en principio, como dice todo comunista, para perpetuarla. El dilema político para todo venezolano es: o prolongamos este infierno o buscamos salir de él, este año 2018, y reconstruir el país. Entonces, todo demócrata tiene que escoger, no hay medias tintas. ¿Qué tenemos? El gobierno monta unas elecciones, en las que usted no puede elegir nada, esa votación cuyo resultado está predeterminado y amañado, por un lado; y por el otro, los demócratas tenemos que salir y tenemos una elección, que la niega el gobierno, pero es un mandato constitucional. Vamos a elegir esa elección. Nosotros no somos abstencionistas.

Después de leer su artículo más reciente, me pasó por la cabeza que usted lo que está planteando es una rebelión. Una rebelión social, de la gran mayoría de los venezolanos, no solamente frente al fraude sino para restituir el orden constitucional. ¿Estoy en lo cierto?

Lo que estoy planteando es el cumplimiento de la Constitución frente a la dictadura anticonstitucional y también el cumplimiento del artículo 333 que fue redactado por los propios chavistas, que dice que todo venezolano, civil y militar, añado lo de civil y militar, tiene la obligación de defender la Constitución y su restauración cuando se viole. Artículo 333, yo estoy defendiendo eso. Estoy defendiendo no a la dictadura, no a la tiranía y no a una votación tramposa que no elige nada en abril. Eso sí estoy planteando. ¿Y toda Venezuela? Claro, porque los partidos políticos tienen que mirar a la sociedad. Si la sociedad se levanta en todas sus agrupaciones —y esos signos ya están apareciendo, ha hablado la Iglesia y van a hablar las iglesias, han hablado las universidades, así como los empresarios y los estudiantes y hablarán los trabajadores—, si la población siente que esos que han levantado la voz son los que interpretan mi situación, entonces la esperanza resurge.

Todo lo que venden los políticos en una campaña electoral es esperanza. ¿Pero qué esperanza puede haber en Venezuela en la situación que estamos viviendo?

La que había el 15 de diciembre de 1957. Esto no tiene remedio. Pérez Jiménez se va a perpetuar. Unos dicen: mejor nos acomodamos y votamos a favor de Pérez Jiménez, aunque va incluso contra su Constitución, el plebiscito, y los otros dicen: como esto no tiene remedio me quedo en casa. Gana el plebiscito dictatorialmente el gobierno y qué dice el venezolano común: somos pasivos, vamos a tener dictadura por otros 10 años. Un mes después el dictador estaba haciendo las maletas para irse. Esa es la esperanza. Ningún sembrador es tan tonto que siembre algo si está seguro de que no va a cosechar… No, no vale la pena, porque la semilla está dañada, porque no va a llover, como dice la Biblia, al ir a sembrar va llorando, porque es un trabajo sembrar, cultivar, pero como sabe que va a volver cantando con la cosecha, dice el salmista, entonces usted siembra. Es igual que en diciembre del 57. Es el mismo punto en este momento. El venezolano está desesperado, pero al mismo tiempo está mirando en dónde aparece una luz. Por eso la oposición tiene que ser muy clara, hay que salir de esto este año y el camino son las elecciones democráticas, no las elecciones de abril amañadas que inventó el gobierno.

La unidad, más allá de los partidos políticos, no termina de cristalizar…

Toma tiempo, toma tiempo. Apenas ayer levantaron la luz. Para que la gente venga a la luz hacen falta guías y esa luz tiene que ir a las comunidades. Yo sé de reacciones que hubo en Valencia y en Barquisimeto y la gente se agrupa, porque a pesar del desánimo, si hay una orientación bien dirigida, la gente se va a movilizar. ¿Va a haber elecciones este año? Probablemente no, habrá el simulacro en abril. Nosotros seguiremos insistiendo en que esto es una burla, tiene que haber elección. Se moviliza el país en torno a la elección y se van a resquebrajar muchas cosas. Se va a resquebrajar el gobierno, se va a resquebrajar la Fuerza Armada, porque los militares ven lo mismo y están sufriendo lo mismo. La presión de un centenar de países democráticos. Esto no está quieto. Hoy el país está infinitamente peor que hace un mes, mucho peor que hace dos meses. Mañana va a estar peor que hoy. En abril va a estar mucho peor que hoy. Va a haber más hambre, va a haber más falta de medicinas. Va a haber menos libertad, etc.

Es muy probable que en el gobierno haya gente que advierta la realidad que usted visualiza. Hagamos una analogía militar. En Vietnam hubo negociaciones, se llegó a un alto al fuego, las fuerzas irregulares del vietcong iniciaron una ofensiva y la dirigencia comunista vio que Estados Unidos no reaccionaba. Ese el momento de la unificación. ¿No será este el momento para que el gobierno haga elecciones legislativas y de concejales para tener el control total?

No, porque en Vietnam era al revés. La mayoría no estaba en torno a la posición de Estados Unidos. Aquí es lo contrario. La mayoría la tienen los demócratas. Eso lo sabe Diosdado. ¿Qué les queda que no controle la Constituyente? Pueden anular todo los que les dé la gana, como pasa en toda dictadura. Les queda la Asamblea Nacional que fue electa, suprimamos esto y listo; si ya montamos la trampa, metamos en ella la elección legislativa, eliminemos todo eso y quitémonos la careta… Somos dictadura y qué. La oposición tiene que actuar en consecuencia. No se llame más democracia, usted es dictadura y nosotros vamos a expresar el sentir de la gente. Por eso, ésta es la hora de la unidad. De una unidad nueva, en el sentido de que aquí entra gente de buena fe que en su momento fue chavista, pero que dice que el madurismo es un horror, el país se está muriendo, mis valores no permiten que se mantenga esto, porque hay un señor que quiere estar en el poder.

¿Quién participe en la elección amañada del 22 de abril que tesitura moral y ética tiene?

Algunos tienen toda la claridad, yo participo porque me dieron un dinero o porque me dieron una bolsa CLAP; otros participan de buena fe, pero la mayoría de los que van a votar y se prestan al juego están éticamente desorientados. Esto es de vida o muerte. ¿Usted quiere prolonga esta muerte o quiere traer a un médico que realmente quiera curar al enfermo y que cambie el tratamiento?, porque Maduro no va a cambiar nada. Aquí se mantiene un modelo que ha fracasado en el país y en el mundo entero. La ética se define en una pregunta. ¿Usted quiere la vida del otro o no? Sea por abstenerse o por indiferencia, usted puede contribuir a la muerte del otro. En el país las cosas están planteadas de esa manera. Por eso habla la Iglesia. ¿Se mete en política? No, se mete en vida o muerte. Ahí el cristiano no tiene elección: usted tiene que defender la vida y la vida de los más débiles y de los más pobres.

El barco se está hundiendo, se va a terminar de hundir. No hay posibilidad de reflote. ¿Usted cree que el gobierno está consciente de eso?

Absolutamente. Pero dice. A mí no me importa el barco, a mí lo que me importa es adónde voy yo. En cualquier país los gobiernos cambian y están hechos para que cambien. El período anterior de cinco años o de seis ahora está puesto para que cambie. ¿Para qué es la reelección perpetua? Eso es para restablecer una dictadura. La división de poderes y la circunscripción de los períodos presidenciales a cuatro o cinco años se hicieron, justamente, para que usted no pueda ser dictador, porque terminado el período, usted tiene que rendir cuentas y lo van a cambiar. ¿Qué ha hecho el gobierno? Lo que se hizo en todos los países comunistas: unificar el poder en el Ejecutivo. En Cuba, un rector de una universidad no puede opinar distinto a Fidel Castro. Todos tenían que decir amén a lo de Fidel Castro. No hay poder judicial ni legislativo separados. ¿Dónde está unificado eso? En el Presidente y en la Constituyente, que sacaron de la manga ilegalmente.

¿Cómo ve usted la perspectiva del país?

Yo veo un cambio en 2018. Veo, además, el camino legítimo y obligatorio, como lo dije anteriormente: artículo 333. La restitución de la Constitución y exigir la elección democrática entre octubre y diciembre. Si no hay una fuerza enorme nacional e internacional, el gobierno tratará de no conceder eso. Entonces, terminará mal. Lo lógico, lo sensato es que ante todo el rosario de esta tragedia, Maduro renuncie y convoque a elecciones. Eso es lo propio de cualquier demócrata. Eso es lo que debería hacer el presidente. Renunciar y recuperaría su imagen en el mundo en buena medida.

 

Venezuela, un estado fallido que no es producto de la Guerra Fría por David Morán Bohórquez – La Patilla – 17 de Febrero 2018

thumbnailDavidMoran.x43795.jpgCuba es una isla pavorosa. Prometí no visitarla más en 1.999 hasta que su sociedad diese signos de estar viva. Todavía no los da. Es uno de los pocos museos de la Guerra Fría que quedan intactos, junto a Corea del Norte y Bielorrusia. Cuba es un “Jurassic Park” de la cortina de hierro en el Caribe.

La isla, durante la Guerra Fría, fue alquilada por la Unión Soviética, primero como base de misiles, que terminó con la crisis de los misiles de 1962, para pasar a ser una base de escuchas y guerra electrónica de la URSS contra EEUU y de expansión del sistema marxista soviético en los países de América Latina. Vivió del subsidio soviético durante décadas, hasta que luego de la implosión de la URSS atrapó el teniente coronel Chávez, quién la subsidió profusamente hasta su muerte, dejando la economía venezolana en ruinas, y a un dependiente de la dictadura cubana en la presidencia de Venezuela.

¿Hacia el mar de la felicidad?

Corría el año 2.000 cuando el teniente coronel seducido por el embaucador tirano de la isla, Fidel Castro, dijo “Cuba es el mar de la felicidad. Hacia allá va Venezuela…”. Desde entonces el país perdió sus libertades económicas, civiles, su arraigo cultural, se desmantelaron las instituciones, pero sobre todo se le dió rienda suelta a la corrupción de los caza renta, burócratas, contrabandistas, lavadores de dinero sucio y narcotraficantes, todo dentro de un festín de altísimos ingresos petroleros y aumento exponencial de la deuda pública externa e interna.

Hoy Venezuela difiere mucho de la isla pavorosa con su inerme sociedad civil, producto de la Guerra Fría. Venezuela es el producto de la más bochornosa toma del poder de mafias de delincuentes y de sus ilícitos. El país está en somalización, se parece mucho más a Somalia, Yemen o Zimbabue.

Por el contrario, es un Estado Fallido

Es un error garrafal pensar que los créditos comerciales que China y Rusia han dado a Venezuela reedita la lógica de la Guerra Fría del siglo pasado. Bajo esa lógica geopolítica, sólo EEUU es capaz de enfrentarlos, lo que deja sin responsabilidades a nuestros países de América Latina. Y ambas premisas son falsas, porque no estamos en Guerra Fría y sin son responsables nuestros vecinos.

Hoy no hay bloque ni país en el mundo que pueda y quiera subsidiar al régimen de Maduro como lo hizo a URSS con Cuba. Según datos del economista cubano Carmelo Mesa-Lago la URSS subsidió a la tiranía cubana con 65.000 millones de dólares de 1960 a 1990, unos 250 dólares por habitante cubano al año. Un regalo que equivaldría a la Venezuela de hoy a 7.500 millones de dólares anuales, una cifra imposible de recibir “gratis” de país alguno.

Pero no descabellada en la realidad de un estado fallido. El subsidio soviético que fue a Cuba lo da hoy la delincuencia para Venezuela. No la geopolítica.

Las actividades de contrabando de combustibles y alimentos, de personas, de secuestros, de minería ilegal, de lavado de dinero sucio y de narcotráfico si producen una cifra cercana equivalente, suficiente para alimentar y sostener el proceso de somalización venezolana y su expansión en la región. Y ante ello, los gobiernos de la región no pueden lavarse las manos.

Muy claro lo dijo el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, al caracterizar a finales del año pasado al país: “Venezuela es un estado fallido sin democracia”

Recientemente, algunos países de la región, reunidos bajo el Grupo de Lima, parecen haber reconocido esta realidad. En su reciente declaración sobre Venezuela entre otras cosas declaran que “Toman nota del informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ‘Institucionalidad democrática, estado de derecho y derechos humanos en Venezuela‘, que documenta el serio deterioro de la vigencia de los derechos humanos y la grave crisis política, económica y social que atraviesa Venezuela”

¿Y en lo interno?

Luego del previsible fracaso de la 4ta ronda de 6 meses negociaciones en República Dominicana, tanto el oficialismo como la oposición se encuentran a espaldas de sus seguidores. El régimen ofrece más Maduro, es decir más estado fallido, mientras que esa oposición se debate si participar o no en un fraude electoral que ya gran parte de la comunidad internacional adelantó que no reconocería y que ¡increíble! esa oposición rechazó en RD las condiciones intolerables para esas “elecciones”.

Mientras, la emigración de venezolanos deja pálida la emigración de sirios, por guerra, mientras que la nuestra dolorosa y lamentable, es por la miseria que causa el régimen de Maduro a la nación.

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