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Maduro liberará presos políticos para fingir que remite la represión por Manuel Trillo – ABC – 23 de Diciembre 2019

Foro Penal Venezolano alerta de que el régimen busca su legimitación y arrinconar a Guaidó

Nicolás Maduro ultima su «operación Navidad» con los presos políticos. El régimen venezolano se prepara para liberar en bloque a decenas de encarcelados en un movimiento dirigido a aparentar una cierta apertura y que la llamada «mesita», la falsa mesa de diálogo con un grupo de supuestos opositores, da resultados. En último término, se sumaría a los esfuerzos de la dictadura por lograr su legitimación ante el mundo e impedir la reelección de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional el próximo 5 de enero.

Así lo asegura a ABC Alfredo Romero, director de Foro Penal Venezolano, ONG que brinda apoyo a los presos políticos y que ha detectado la intención del régimen de excarcelar a entre 30 y 40, aproximadamente. Entre ellos, apunta, se podría incluir a alguno de los etiquetados como «emblemáticos» por la relevancia de su cargo o el dramatismo de su situación. Así mismo, la medida podría afectar a los ocho presos con nacionalidad europea, en la mitad de los casos española: María Auxiliadora Delgado Tabosky, Antonia de la Paz Turbay, Jorge Henrique Alayeto Bigott y Ruperto Chiquinquira Sánchez Casares. Los otros cuatro europeos son Juan Francisco Rodríguez dos Ramos (Portugal), Juan Carlos Marrufo (Italia), Juan Antonio Planchart (Italia) y Vasco Manuel da Costa Corales (Portugal). Varios sufren serios problemas de salud.

El efecto «puerta giratoria»

El arresto esta semana del diputado Gilber Caro, el tercero que sufre en tres años, no altera estos planes de liberación en bloque de presos, según Romero. Caro fue excarcelado en vísperas de la llegada a Venezuela de Michelle Bachelet, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Bachelet ha alertado recientemente de que hay 118 presos políticos en el país que requieren de una «respuesta urgente» por el deterioro de su salud, por los retrasos judiciales o por seguir en prisión pese a tener orden de excarcelación.

El director de Foro Penal recuerda precisamente que el régimen ya ha realizado liberaciones en grupo de presos políticos en otras ocasiones, bien en Navidad o bien ante procesos de supuesto diálogo con la oposición, pero advierte del «efecto puerta giratoria» la represión, es decir, de cómo determinado número de excarcelaciones se compensan en paralelo con una cifra similar de encarcelamientos, de modo que el número total de presos se mantiene más o menos en las mismas cifras. En la actualidad hay en total 390 presos políticos, según el recuento de Foro Penal.

Esta entidad ha tenido conocimiento de que las autoridades del régimen vienen entrando en contacto con presos políticos y realizando informes sobre ellos con la intención de encarcelar a un grupo de ellos. Además, asegura que desde la supuesta mesa de diálogo han llamado a Foro Penal para pedirles las listas de presos que semanalmente, de forma confidencial, remite a la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de Naciones Unidas (ONU). Alfredo Romero asegura que no se las ha facilitado a la «mesita». «Las liberaciones son siempre bienvenidas, el problema es cuando se utiliza esa tragedia humana para obtener un beneficio político y una aceptación internacional», explica.

Según Alfredo Romero, el chavismo persigue «un alivio de la presión política» y «plantear al mundo que todo está mejorando y que hay una supuesta reducción de la represión, fracturar a la oposición y lograr la aceptación». En este sentido, indica que «van a atribuir los trabajos de liberación a la mesa de negociación, la “mesita”». Es decir, «se busca vender que la transición es posible con el actual régimen, lo que le daría la legitimación».

La utilización de los presos es algo recurrente. El pasado julio el régimen liberó a un grupo de 22 reclusos para responder al contundente informe de Bachelet sobre la violación de derechos humanos. Más tarde, en septiembre, puso en libertad al vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, medida que siguió al anuncio de Maduro de un acuerdo con algunos partidos para desbloquear la situación.

Con las nuevas liberaciones de presos, que Romero cree inminentes, el régimen tendría además en esta ocasión el propósito de socavar las posibilidades del actual presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, de salir reelegido como presidente de la Asamblea Nacional y que el parlamento legítimo del país pase a estar controlado por el chavismo. «Todo está asociado», recalca.

En Foro Penal se niegan a emplear términos como presos «emblemáticos» o «gestos» del régimen, ya que para la organización «todos son emblemáticos por ser presos políticos». Aceptar esa terminología, advierte Romero, «engrasa la puerta giratoria» y contribuye a «utilizar a los presos como fichas de negociación o rehenes».

 

Nicolás Maduro prepara un nuevo golpe por Laureano Pérez Izquierdo – Infobae – 22 de Diciembre 2019

El jefe de la dictadura venezolana aceleró su plan pese a las condenas mundiales. Los secuestros y las detenciones ilegales de legisladores se multiplican

Nicolas Maduro con la constitución de Venezuela en una imagen de archivo (Reuters)

Nicolas Maduro con la constitución de Venezuela en una imagen de archivo (Reuters)

Nicolás Maduro activó su plan final, un nuevo golpe. Quiere terminar definitivamente con el último de los refugios democráticos que todavía late en Venezuela: una perseguida Asamblea Nacional que no está bajo sus hilos, aún. El órgano legislativo liderado por el presidente interino Juan Guaidó sobrevive, como puede y por ahora, a los interminables acosos del régimen.

La intención del subordinado cubano es impedir que Guaidó pueda ser reelecto el próximo 5 de enero por el cuerpo que le responde al líder opositor. Para eso, comenzó su proyecto ilegal para flaquear la estructura asambleísta con los resortes de espionaje y seguridad que están a su merced: las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) pertenecientes a la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Las tres agencias de seguridad fueron denunciadas por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por secuestros, torturas y ejecuciones extrajudiciales junto a los colectivos chavistas. El más reciente informe fue actualizado por la Alta Comisionada MichelleBachelet el pasado miércoles. El tono fue idéntico al de las demás evaluaciones: la dictadura no se detiene en su ambición por terminar con las voces disidentes.

Ese día, Bachelet -cuya biografía la convierte en una voz inobjetable en materia de derechos humanos- hizo una especial mención a la situación de Juan Requesens, el diputado que continúa preso por obra de Maduro. “Reitero mi llamada para que se continúe dando cumplimiento a las opiniones del Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria y, en consecuencia, se otorgue libertad plena al diputado Juan Requesens”, exigió la ex presidenta chilena.

El legislador cumple 502 días de confinamiento. El Palacio de Mirafloresy la rama judicial que le responde le imputan siete delitos imaginarios, incluidos el de traición a la patria y el de “homicidio calificado frustrado” contra Maduro y el alto mando militar venezolano. El proceso en su contra es una puesta en escena digna de una obra de Samuel Beckett.

Pero el de Requesens no es el único ni será el último caso de detención y secuestro de opositores. En el crepúsculo vespertino del viernes GilberCaro se sumó a la lista. El dirigente de Voluntad Popular fue perseguido por las calles y capturado por miembros del FAES y el Sebin junto a uno de sus asistentes. Es la tercera vez que se lo llevan siendo diputado. Nadie sabía 48 horas después dónde había sido trasladado. Seguramente fue llevado a uno de lo sótanos de la dictadura: el centro de detención El Helicoide. Allí ya padeció los tormentos de la inteligencia chavista en otras oportunidades.

Ambos forman parte de la nómina disidente que tiene bajo custodia la autarquía chavista y que piensa engordar en las próximas horas. A ellos se suman Edgar ZambranoRenzo PrietoRosmit Mantilla y Gilberto Sojo, todos presos. Jorge Millán, Hernán Alemán, Carlos Lozano, Luis Stefanelli, Yanet Fermín y Fernando Orozco fueron acosados por la dictadura en las últimas dos semanas. Los despojaron de su inmunidad. Están refugiados en algún lugar de Venezuela, como “clandestinos”.

Fermín, por ejemplo, la salvaron Guaidó y otros colaboradores de ser puesta en cautiverio. Agentes de la DGCIM se presentaron en su vivienda. Cuando hizo su irrupción el presidente interino junto otros opositores lograron evitar el secuestro. Los hombres de Maduro no se atrevieron a semejante vejamen institucional. Guaidó es reconocido por decenas de naciones como el legítimo mandatario venezolano por orden constitucional. Una acción contra él ¿hubiera desencadenado una reacción internacional más concreta? El hombre que habla con pájaros parece conocer sus límites.

La escalada golpista de Maduro allanando la inmunidad parlamentaria de opositores mereció la condena de los Estados Unidos, de la UniónEuropeade organismos continentales y de líderes mundiales. Nadie espera repudios por parte de La Habana o ManaguaAmérica Latina es remolona en sus pronunciamientos en comparación con otras administraciones pese a la proximidad manifiesta a la devastación democrática.

Hoy, de 167 diputados, 32 han sido detenidos, forzados al exilio o se les ha revocado su inmunidad parlamentaria constitucional”, dijo en las últimas horas Elliott Abrams, Representante Especial norteamericano para VenezuelaEl funcionario de Donald Trump también denunció que a algunos legisladores intentan sobornarlos con medio millón de dólares.

Pero no sólo el secuestro y el cohecho son las herramientas con que Maduro intenta penetrar la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) conducido por Maikel José Moreno Pérez, el guardaespaldas arrepentido, derrumbó una maniobra para que legisladores en el exilio o bajo resguardo pudieran votar el próximo 5 de enero. La osadía legislativa duró menos de 48 horas. Moreno, en boca de Juan José Mendoza, presidente de la Sala Constitucional del TSJ, derrumbó el proyecto de “participación virtual”. Quien pretenda salir de su clandestinidad obligada y acercarse a votar quizás sea tomado de rehén e incomunicado durante el camino que una su escondite con el palacio de las leyes.

Ese TSJ es el mismo que el 30 de marzo de 2017 se atribuyó la labor legislativa derrumbando el trabajo de una Asamblea que contaba con mayoría opositora. Fue el primer golpe del régimen caraqueño contra la democracia de Venezuela, además de las recurrentes denuncias de fraude electoral que se venían sucediendo desde la asunción de Maduro. Como en la Bolivia de Evo Morales, los exponentes populistas reniegan de marcharse del poder sin alterar la voluntad popular.

En aquella ocasión fue tal la presión internacional que el jefe de Miraflores debió dar marcha atrás. Pero no se contentó. En agosto siguiente le confió plenos poderes a una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente y nombró a la ultra Delcy Rodríguez al frente,desconociendo todo contrato constitucional. De esta manera disolvió el Poder Legislativo dándole pleno control a este órgano creado para ahorcar a la oposición. Maduro se recibía de dictador: dos golpes en menos de seis meses.

Ahora, el hombre que responde marcialmente las órdenes de Cuba y cree contentar a Rusia y China con negocios de dudosa transparencia arremete otra vez contra sus rivales elegidos democráticamente. EstadosUnidos promete más sanciones contra la cúpula chavista y sus aliados isleños. Si algún otro socio quisiera tender un puente de bondad con Caracas quizás también reciba una reprimenda. La frágil economía de varios países amigos no resisten aventuras¿Se sumarán Moscú y Beijing al empujón final del dictador? Los líderes rusos y chinos no están preocupados por la institucionalidad: sólo los une el brillo de los recursos naturales venezolanos.

Ten things keeping Maduro in power revisited – Latin American Risk Report – 17 de Diciembre 2019

Venezuela’s de facto president continues to have cash, foreign allies and loyal security forces

About one year ago I published an article about ten things keeping Maduro in power. While I’ve written several articles during the year about the threats to Maduro’s stability and still believe he remains quite vulnerable to losing power in 2020, that article in December 2018 remains among my most accurate as Venezuela’s de facto president remains in power as 2019 closes. Many of the same factors that were keeping Maduro in power at the end of 2018 remain at the end of 2019. In spite of a major push by Juan Guaido and the international community, they haven’t managed to undermine these factors.

1) Legitimacy of the status quo – Maduro lacks democratic legitimacy and popular support. There is almost no chance he could win a free and fair election. Over 50 countries recognize a different president of Venezuela. But the fact that he started the year in charge remains the key reason he is able to remain in charge. Momentum and incumbent advantage are powerful forces in politics for both democracies and authoritarian regimes. The two decades of Chavista rule have included numerous institutional maneuvers that make change difficult.

2) Balance of power based on fear of the unknown – The vast majority of Venezuelans want Maduro gone. Rumors suggest that many in his own coalition want him removed. But there remains significant fear (and rightly so!) about what comes next. Many of the individuals who have the access and ability to remove Maduro from power are afraid that they would lose power, influence and wealth in the ensuing power struggle and they very well might be correct in that assumption.

3) The security forces – There were defections in 2019. Several thousand soldiers, sailors, airmen and national guardsmen left their posts and never returned. A few key generals including the head of Sebin defected as well. And yet, the vast majority of the leadership and the lower level forces remained with Maduro. That continued support from the security forces comes from a combination of duty, corruption, and fear as well as the knowledge that those who have tried to turn against Maduro so far have failed and faced severe consequences.

4) Repression, surveillance and counter-intelligence – The government continues to shoot, torture and illegally detain political opponents. The FAES raid poor neighborhoods and execute young men. Military counter-intelligence ensures the top generals and the rank and file feel a climate of fear and do not dare to actively plot a coup. Sanctions and threat of prosecution does not appear to have slowed the levels of repression. Though there were indications that some military and police units refused to engage in brutal tactics in 2019, others including FAES and DGCIM have more than filled the gap.

5) Cuba – The Diaz-Canel regime continues to support Maduro and neither the international community nor the Guaido coalition has given Cuba a good reason to stop doing so. Cuba provides political advice and intelligence personnel who help Maduro keep his own security forces in line and undermine plots to oust him.

6) China, Russia, Turkey, Iran – Of the four, Russia has been the most important for keeping Maduro in power during 2019. Russian military forces and security contractors have an active presence in Venezuela. Russian financial ties and Rosneft oil trades have been among the most critical factors in assisting Maduro in evading sanctions. The other three still matter in terms of providing support and financing, but Russia is the Black Knight who protects Maduro more than any other.

7) Lack of regional options and will – Most of the region supports Juan Guaido. The Lima Group publishes regular statements. The OAS has discussed Venezuela. TIAR has been invoked. Unfortunately, outside of strongly worded statements and some limited individual sanctions, very little has actually been done. This has gotten worse since the wave of protests and anti-incumbent sentiment hit the region starting in September. Macri lost his reelection. Chile, Colombia and Ecuador all experienced destabilizing protests. Bolsonaro has shown himself not eager to involve Brazil. There is little reason to believe the region will be more focused on Venezuela’s need for a transition in 2020 than they have been this past year.

8) Food as a political weapon – On one hand, compared to 2018, there is an increasing amount of dollars, importation of food has been smoothed out, and there are fewer shortages. If you have dollars, you can generally get what you want in Caracas. On the other hand, most Venezuelans don’t have dollars and don’t live in Caracas. That means a majority of Venezuelans in December 2019 still fail to eat three meals per day. Children go hungry and malnourishment remains a stark problem in the country. The government continues to use its leverage over food supplies and prices to manipulate the public.

9) Refugees – The exodus of people leaving Venezuela now numbers around five million. By encouraging people to flee the country, the government gets rid of a portion of the population that would otherwise stay and protest. The mass migration also increases the amount of remittances returning to the country.

10) Cash – Sanctions evasion, corruption, and the firesale of gold have given Maduro just enough cash to hold on. The full dollarization of the economy to take advantage of remittance money has extended his rule by a few more months, though it will exacerbate tensions with those still being paid in Bolivars including government workers and police. While Maduro and his inner circle have probably not had their best year in terms of personal finances, most of the Venezuelan population is suffering far more.

Analysis: Cash, Allies and Loyalty
Maduro’s removal is almost certainly contingent on a change of three factors:

his cash flow,

his international alliances,

and the views of his inner circle and the security forces.

Those three factors are interdependent. His international alliances are key to his cash flow and the money has a direct impact on the loyalty of those around him.

The regime is running out of gold and cannot mine more fast enough out of the Orinoco belt to replace what is being strip mined out of the Central Bank. The oil industry – while exports increased in November – provides far fewer cash-producing barrels than it did at the end of 2018. Russia helps the sanctions evasion and ships pallets of hard currency in exchange for gold and oil, but as I’ve argued previously, Russia is likely pulling more resources from Venezuela than it is providing Maduro.

None of the above ten points I’ve listed are dependent on Juan Guaido, others within the coalition of Maduro opponents, or the population at large. That’s not to say that opposition cohesiveness, infighting and strategy don’t matter. They certainly play a role in keeping pressure on Maduro both domestically and internationally. The opposition’s recent infighting helps keep Maduro in power, and the Maduro regime’s attempts to repress and break apart the Guaido coalition shows that the de facto president understands that his opponents matter.

The big shift, as of the end of 2019, is the dollarization of the economy. This reversal of a long-held Chavista policy of currency controls has provided relief to the top levels of the economic pyramid. This includes many who are among the sectors who led protests in 2007, 2014 and 2017. However, dollarization has increased inequality and made life more difficult for the poorest as well as government workers. If a protest wave hits Venezuela in 2020, it very well might be led by the sectors that have been left out by the dollarization of the economy rather than the traditional opposition. That would present a different public pressure threat than the Chavistas have faced in the past two decades. It could potentially shake the loyalty of those around Maduro.

Maduro wants new legislative elections and Guaido has long insisted that new presidential elections are necessary, but with Maduro leaving power as a precondition. Any new election process, whether or not the opposition participates, is a risk to Maduro and his hold on the legitimacy of the status quo. Elections are often a key moment of pressure, even for authoritarian regimes that manipulate and abuse the process.

Juan Guaidó promised to save Venezuela. Now the flame he lit is petering out, and his U.S. backers are weighing their options by Anthony Faiola – The Washington Post – 17 de Diciembre 2019 

Venezuelan opposition leader Juan Guaidó speaks to a crowd of some 250 supporters in eastern Caracas this month. Earlier this year, Guaidó commanded masses to the streets to demonstrate against the government of President Nicolás Maduro. He’s now struggling to hold the movement together. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Venezuelan opposition leader Juan Guaidó speaks to a crowd of some 250 supporters in eastern Caracas this month. Earlier this year, Guaidó commanded masses to the streets to demonstrate against the government of President Nicolás Maduro. He’s now struggling to hold the movement together. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

CARACAS, Venezuela — It was sunset in the Venezuelan capital, and Juan Guaidó, the 36-year-old industrial engineer anointed earlier this year as the would-be savior of a troubled nation, leaped out of his unmarked Ford Explorer and into a middle-class neighborhood of mid-rise apartments.

“Viva Guaidó!” exclaimed one of the most fervent among the 250 or so neighbors who had ventured out to hear him speak. It was a far cry from the mass marches he commanded earlier in the year. Vegetable vendors at a nearby market, unmoved, continued to hawk their wilted remainders. Some in the crowd tried to stir a chorus of Guaidó’s trademark (if borrowed) slogan: “¡Sí, se puede!” “Yes, we can!”

But the chant quickly fizzled out — just as the historic movement Guaidó launched at the beginning of the year is in danger of doing.

Yet nearly a year later, Maduro — far wilier and more resilient than his opponents calculated — is still comfortably ensconced in the presidential palace. And the Venezuelans Guaidó once inspired are losing faith — in the opposition he leads, in its backers in the Trump administration and, for some, in Guaidó himself.

Their crisis of conviction comes at the most dangerous moment of Guaidó’s nearly miraculous political arc.

Sensing his weakness, the socialist government’s shadowy security apparatus has begun to close in — deploying bribes, intimidation and repression to snuff his movement out. Security forces raided the home of a lawmaker from Guaidó’s party on Friday, and then accused her and three others of plotting a coup. Maduro announced arrest warrants against the four lawmakers on Sunday.

Guaidó dismissed the allegations as more of Maduro’s intimidation, and said his presence during the raid saved lawmaker Yanet Fermín from being detained.

Perhaps more ominously, Guaidó is suddenly confronting revelations of corruption and plots against him from within his own ranks, tarnishing his movement and threatening to unravel the opposition’s hard-won unity.

The once-steady threats of American force to oust Maduro — rhetoric that divided Guaidó’s teetering coalition — have all but evaporated. But the Trump administration is weighing new steps — short of boots on the ground — that could further strain harmony. The options, according to two people familiar with U.S. deliberations who spoke on the condition of anonymity to discuss the sensitive matter, include a possible naval blockade of Venezuelan oil destined for Cuba. The oil represents a key source of revenue for Maduro’s government, which is under heavy sanctions.

Maduro, the hand-chosen successor of the late Hugo Chávez, the founder of Venezuela’s socialist state, maintains the support of Russia and China, which covet the country’s natural resources and strategic position on the Caribbean coast of South America.

Yet Guaidó’s biggest challenge lies in the exhausted eyes of everyday Venezuelans — such as the smattering of supporters who gathered to hear him speak on this unseasonably warm Caracas night.

He spoke tenderly to the group.

“I know,” he said. “I know that you feel mentally tired.”

“We’re losing hope,” cried out one woman behind him.

‘They have launched a psychological war’

Guaidó looks out at Caracas as he rides to his office in the city’s business district. Despite the impression of economic improvement in the nation’s capital, Venezuela is falling apart. “The people are tired of protesting and not obtaining what they ask for,” Guaidó concedes. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Guaidó looks out at Caracas as he rides to his office in the city’s business district. Despite the impression of economic improvement in the nation’s capital, Venezuela is falling apart. “The people are tired of protesting and not obtaining what they ask for,” Guaidó concedes. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

Earlier that day, Guaidó’s bulletproof gray Explorer edged forward through the traffic of eastern Caracas. Since rising at daybreak in the borrowed apartment he shares with his wife and their 2-year-old daughter, he had chugged three mugs of coffee. The flat, in a nondescript apartment block in the capital, is stocked with half-filled suitcases and 14 statues of the Virgin Mary.

He was en route to his makeshift “presidential palace” — a floor of offices in a high-rise business district pocked with burned-out lightbulbs. A plastic lectern bearing the official seal of Venezuela lies tucked away in one corner.

The government knows where Guaidó lives and works but has thus far not risked the international backlash that could come from detaining him. Yet as his popularity slips — some polls now show him below 40 percent, down from 65 percent in the spring — his adversaries are growing bolder.

Through the summer, Guaidó traveled the country relatively freely. But during a campaign stop at Venezuela’s Margarita Island two months ago, the government shut down the hotel and seized the cars he used. He has limited his travels ever since.

More and harsher stories against him and his family are appearing on social media and pro-government websites. One talks of his brother’s alleged Swiss bank accounts.

“Fake news,” Guaidó said. “They have launched a psychological war to create negative public opinion.”

Other messages from Maduro are less subtle. Last month, ahead of a national protest — the largest Guaidó had managed to call since spring — government forces raided the offices of his political party, Voluntad Popular. A week ago, motorcycle-riding pro-government “colectivos” followed his wife’s car as she dropped their daughter off at day care.

Guaidó said his movement is funded by Venezuelans both inside and outside the country. He said gathering contributions remained “a constant struggle” that had become “harder with time.”

For Venezuelans, the cost of supporting Guaidó has continued to rise. At one recent protest in the coastal city of Cumaná, he said, a demonstrator was detained and tortured.

“They put him in a box,” Guaidó said. “Then they threw a gas bomb inside the box. He thought he would die from asphyxiation.”

Venezuelan government officials did not respond to requests for comment.

As his driver takes a sharp left turn, Guaidó is on the phone with a supporter.

“Pa’lante!” he encourages the caller — Venezuelan slang for “Let’s keep going!” But it’s getting harder to continue, and he knows it.

In Caracas, the government’s recent easing of import, price and currency controls has created the impression of economic improvement. There are more items on store shelves, more Christmas decorations in the streets. That’s led some caraqueños to feel less anxious.

But the capital is a bubble in a nation falling apart. By the end of 2019, at least 4.5 million Venezuelans — 15 percent of the population — will have fled the country in just three years. This year, the outflow has included many who once took to the streets. In an oil-rich economy that was once South America’s richest per capita, the water system and power grid are failing. Crumbling hospitals and shortages of basic medicines have left millions without treatment. Nationwide, untold numbers of Venezuelans are going hungry every night.

“The people are tired of protesting and not obtaining what they ask for,” Guaidó concedes. “But the country wants a transition.”

A tumultuous year gives way to an uncertain future

Guaidó takes a call from Bolivian protest leader Luis Fernando Camacho during breakfast at his home in Caracas. His flat is stocked with half-filled suitcases and several statues of the Virgin Mary. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Guaidó takes a call from Bolivian protest leader Luis Fernando Camacho during breakfast at his home in Caracas. His flat is stocked with half-filled suitcases and several statues of the Virgin Mary. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

A year ago, the vast majority of Venezuelans had never heard of Guaidó, the sinewy engineer-turned-politician from the coastal city of La Guaira. In December 2018, he rose to the top of the National Assembly — widely viewed as the last democratic institution left in Venezuela — largely by default. It was his party’s turn to lead, but its head, Leopoldo López, was under detention. Its No. 2 had sought sanctuary inside the Chilean Embassy. Its No. 3 was in exile in the United States.

It was precisely Guaidó’s outsider status that allowed him to sidestep the personal rivalries between party leaders, uniting a long-divided opposition to oppose Maduro.

For a time, Guaidó seemed poised to join a shortlist of global figures who have almost single-handedly changed their nation’s history. In January, after Maduro claimed victory in tainted elections, Guaidó dared to do what previous opposition leaders in his position had feared: He publicly claimed the presidency himself.

The following month, he spirited over the Colombian border to join a deadly showdown to push humanitarian aid into Venezuela against Maduro’s military blockade. He expected soldiers to defect and join the cause, but few did. The effort ended with at least seven dead and 300 injured, much of the aid burned, and the opposition struggling to recapture momentum.

Then, in the predawn hours of April 30, Guaidó appeared at La Carlota air base in eastern Caracas with a handful of soldiers and called for the military to rise up against Maduro. Venezuelans poured into the streets for what appeared to be a turning point in the opposition struggle. But images of a triumphant Guaidó, cheered on by his backers in Washington, soon gave way to word that the co-conspirators close to Maduro and within the military whom Guaidó had counted on had declined to follow through with a carefully laid but prematurely sprung plot.

Security forces moved against the uprising, killing at least four people, wounding scores and sending opposition leaders into hiding. The movement has flailed ever since, moving into fruitless and now-frozen negotiations with the government, and losing steam.

“I think Guaidó has made mistakes, and I’m not sure if it is because of lack of information or bad advice,” said María Corina Machado, an opposition hard-liner. “The opposition keeps making the same mistakes again and again. And that has brought distrust.”

On the morning of Dec. 1, the problem would become dire as rot within the opposition came to light.

Guaidó fixes his suit in the basement of an office building in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Guaidó fixes his suit in the basement of an office building in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

The local investigative outlet Armando.info published an exposé based on letters that incriminated nine opposition lawmakers in a scheme linked to a Venezuelan executive under U.S. sanctions who does big business with Maduro’s government.

The lawmakers allegedly signed letters in support of executive Alex Saab and a Colombian associate that were sent to the Colombian government, European nations and international banks, according to Edgar Zambrano, appointed by Guaidó to probe the case. Presumably, the letters were aimed at unfreezing overseas funds belonging to Saab and his associate.

Some of the accused lawmakers have denied the authenticity of those letters. But senior opposition officials say most of them are also involved in an effort by the Maduro government to buy off or coerce their peers into abandoning Guaidó.

The plan: to prevent Guaidó from winning reelection next month as head of the National Assembly. A loss would rob him of the legal basis for his claim to the presidency, now recognized by the United States and 58 other nations.

Luis Stefanelli, an opposition lawmaker from Guaidó’s party, says a fellow legislator approached him last month with an offer: $50,000 up front and $950,000 next month to betray Guaidó.

The alleged corruption has sparked outrage among opposition supporters.

“People will have to understand that out of a group of 110 lawmakers, 10 bad apples are not the end of the opposition,” Stefanelli said. “I’m not justifying it, but it’s not surprising in a country where morality has been destroyed.”

The alleged sedition within Guaidó’s ranks runs deeper than bribes. In recent months, his ambassador to Colombia, Humberto Calderón, held unofficial meetings with emissaries of Maduro’s defense minister, Vladimir Padrino López, and the head of Venezuela’s supreme court, Maikel Moreno, according to three people familiar with the talks.

Padrino and Moreno, U.S. and opposition officials have said, conspired against Maduro in the failed April 30 plot before dropping out (the two men have denied it). In Calderón’s deal, both Maduro and Guaidó would have been forced out, according to these people.

Guaidó fired Calderón last month. Members of the Venezuelan opposition in Colombia say the rift dates at least as far back as April, when Colombian and U.S. intelligence told Calderón that opposition officials close to Guaidó in Colombia were allegedly misusing donations. Calderón informed Guaidó of the claims, and two months later, in June, the intelligence documents, including evidence of dining at expensive restaurants and the hiring of prostitutes, were made public by the outlet PanAm Post.

Opposition officials close to Guaidó have suggested Calderón was the one who leaked the documents. Calderón denies the allegation and denies holding secret talks with emissaries of Maduro’s inner circle. But he suggested Guaidó needed to rethink his strategy and team.

“Guaidó needs to renovate his inner circle, because the people he has around him are not the best,” Calderón told The Washington Post.“He needs competence and transparency. If you do not set a good example, people won’t believe in you.”

‘I think we underestimated the dictatorship’

Opposition supporters wait for Guaidó to arrive at a neighborhood gathering in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Opposition supporters wait for Guaidó to arrive at a neighborhood gathering in Caracas. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

Before Guaidó arrived at the evening rally — the kind of small neighborhood gathering that has largely supplanted the massive marches he once convened — currents of anger and frustration ran through the crowd. As the year closes out, it has become clear Guaidó did not so much promise as over-promise.

Guaidó and his American allies have underestimated Maduro. The armed forces, whose leaders enjoy lucrative business deals under the current arrangements, still back the 57-year-old socialist.

Channels remain open with senior government and military officials, according to people familiar with those dealings. But a tipping point, they say, does not feel imminent. Some of them are already calling the April 30 plot Venezuela’s Bay of Pigs — an opportunity, now lost, that might never come around again.

Guaidó’s decision to enter into negotiations with the government brokered by Norway — he offered to resign if Maduro also stepped down — succeeded mostly in buying the government time to consolidate its position. Since the talks broke down in September, Maduro has divided and conquered, launching new negotiations — boycotted by Guaidó — with smaller opposition parties more amenable to Maduro’s lead.

“I think we underestimated the dictatorship and the harm it is willing to do,” Guaidó told The Post. “We have to improve our relationship with the armed forces.”

Maduro has managed to withstand tough U.S. sanctions — including an embargo on Venezuelan oil, the lifeblood of its economy — by running gold and gems from the mineral-rich south to Turkey and Russia in exchange for cash. Russia and, to a lesser extent, China remain solid benefactors.

U.S. officials held high-level meetings last week to reassess their approach on Venezuela and consider more provocative steps. U.S. officials this month identified six state-owned vessels they said were shipping oil to Cuba — and are weighing a blockade to prevent them from reaching the island.

Supporters listen to Guaidó. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)
Supporters listen to Guaidó. (Andrea Hernández Briceño/For The Washington Post)

“Tougher options are being weighed, and some of them will be put into effect,” said a senior administration official, who spoke on the condition of anonymity to discuss internal deliberations. “There are no debates about the policy — backing Guaidó and pressing for a transition to democracy — but there are discussions about how to make the policy more effective. So steps will be taken, probably after Christmas.”

Yet some Guiadó supporters blame him for a U.S. policy they believe has failed. U.S. economic sanctions, some argue, are hurting an economy already on life support. Others complain that President Trump raised their hopes by threatening U.S. military action that now appears to have always been a bluff.

“I’m mad,” said Emperatriz Machado, a 41-year-old veterinarian who came to hear Guaidó. “A U.S. intervention was a dream, and nothing more.”

Polls show Guaidó is still the nation’s most popular leader — far more popular than Maduro. But analyst say he is in danger of losing that lead, particularly as Venezuelans smart over allegations of opposition corruption.

“I used to march in the street loyally,” said Guillermo Sosa, a 20-year-old industrial engineering student who came to hear Guaidó speak.

“I’m here to get an explanation of why the government is still in power, about why there are corrupt lawmakers in the opposition,” he said. “I don’t know who or what to believe in anymore.”

Venezuela: la FAES, la polémica policía de élite creada por Nicolás Maduro a la que se acusa de ser un “grupo de exterminio” por Guillermo D. Olmo – BBC News – 11 de Diciembre 2019

FaesLa FAES genera rechazo también en algunas bases del chavismo, que ven cómo actúan contra los más desfavorecidos.

Son el cuerpo policial más temido.

Encapuchados, armados con fusiles de asalto, sin más identificación que la calavera que lucen como insignia, sus siluetas negras y las camionetas en las que se desplazan se han convertido en una estampa habitual en los barrios venezolanos.

Son los comandos de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela, una unidad de élite activada en 2017 por orden directa del presidente Nicolás Maduro.

Su misión, dijo el mandatario, es el “proteger al pueblo frente al crimen”.

Por qué es tan polémica

Un informe sobre Venezuela publicado el pasado junio por la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, documentó decenas de casos de ejecuciones extrajudiciales en el país.

De acuerdo con el informe, la FAES era responsable de centenares de muertes.

La oficina de la comisionada entrevistó a los familiares de jóvenes que perdieron la vida en operaciones de la FAES y se refirieron a sus comandos como “grupos de exterminio” o “escuadrones de la muerte”.

Como es habitual, el Ministerio de Comunicación venezolano no respondió a una petición de información de BBC Mundo. Cuando se publicó el informe, Maduro dijo que estaba cargado de “mentiras y manipulaciones”, y exigió su rectificación.

BBC Mundo entrevistó a dos mujeres y un hombre que relataron cómo agentes de la FAES “asesinaron” a sus hijos. La historia que contaban era similar.

FAES“Su indumentaria siniestra busca amedrentar a la población”, denuncian los expertos.

En uno de los casos, los funcionarios, con los rostros cubiertos y sin identificación, irrumpieron por la fuerza en la casa del fallecido y, mientras sus compañeros cortaban la calle y contenían a los familiares, le dispararon a bocajarro.

María (nombre ficticio) narró: “Se presentaron en el negocio de mi hijo. Él vive en el mismo edificio, pero unas plantas más arriba. Como no tenía nada que esconder, bajó por su propio pie y se presentó a los agentes. Lo torturaron y le pegaron cuatro tiros. A mí me decían que estaba detenido cuando ya hacía más de una hora que lo habían matado”.

Su testimonio coincide con lo relatado en las decenas de entrevistas que la ONG Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) ha realizado en todo el país.

Su director, Roberto Briceño-León, le dijo a BBC Mundo que “el procedimiento suele ser el mismo. Llegan encapuchados y sin identificación, lo que viola todas las leyes venezolanas, y, mientras unos cortan la calle y alejan a los familiares, otros matan al ciudadano, casi siempre en el interior de su vivienda”.

“Luego entregan el cuerpo en una morgue o un hospital y justifican lo ocurrido diciendo que hubo una resistencia a la autoridad”.

Es frecuente también, afirma Briceño, que manipulen la escena del crimen para respaldar la tesis de que se produjo un enfrentamiento.

Entierro.Miles de personas mueren cada año en Venezuela en incidentes que se registran como casos de “resistencia a la autoridad”.

Opacidad

Una reciente investigación periodística de la agencia Reuters citó a Derrick Pounder, un forense galés especializado en torturas y ejecuciones extrajudiciales. Tras ver las heridas de bala en los cuerpos de varias de las personas abatidas en operativos de la FAES, Pounder puso en duda que se hubieran producido en el “contexto dinámico de tiroteos”.

De acuerdo con las cifras que el Gobierno le entregó al equipo de Bachelet, cerca de 5.300 personas murieron en 2018 tras “resistirse a la autoridad”. ONG como el OVV elevan esa cifra por encima de 7.500.

Según Briceño, “en estados como Aragua la Policía ya mata más que los criminales”.

La falta de cifras oficiales impide conocer con exactitud el número de agentes que integran la FAES.

Briceño subraya que “está claro que la FAES es el cuerpo que se ha querido reforzar, reduciendo los efectivos que están dedicados a la prevención del delito y apostando en su lugar por la represión”.

“Sus agentes cobran más dinero y, además, se les permite el botín”, indica. En la mayoría de casos, los familiares de las víctimas denuncian el robo de dinero, objetos de valor e incluso autos por parte de los funcionarios.

Los vecinos de María le contaron que el cadáver de su hijo se lo llevaron envuelto en sábanas en el remolque de su propia camioneta.

FAES en un barrio
Un vecino captó cómo los agentes se llevaron la moto de casa del hijo de María.

Por qué actúa sobre todo en zonas populares

Las zonas populares y más humildes son habitualmente las más castigadas por el crimen y la violencia.

Es en ellas donde la FAES es más activa y está cada vez más presente.

El informe de Bachelet señaló que “el gobierno podría estar usando a la FAES y otras fuerzas de seguridad para infundir miedo entre la población y mantener el control social”.

Briceño cree que su “indumentaria siniestra, de negro y con esas calaveras, ya deja claro que hay un afán de amedrentar a la población”.

FAES en un barrioLas polémicas acciones de la FAES se concentran en los vecindarios más humildes.

Cuando el pasado 23 de enero, después de que Juan Guaidó se declarara “presidente encargado” de Venezuela, se produjeron protestas contra Maduro en sectores populares de Caracas, estas fueron reprimidas por la FAES.

“Fueron noches de plomo y más plomo”, dijo entonces a BBC Mundo un empleado municipal residente en el barrio José Félix Ribas. Contó que los agentes “tumbaron las puertas y empezaron a entrar en las casas”. También dijo haber visto como los agentes mataban a tres de sus vecinos y cargaban sus cadáveres en camionetas.

Vecinos del barrio de José Félix Ribas protestaron el pasado mes de octubre contra los excesos de la FAES y exigen su retirada de la zona.

FAES en un barrioEl debate sobre la actuación de la FAES se ha abierto también en zonas donde el Gobierno ha contado tradicionalmente con más apoyo.

La FAES genera rechazo también en algunas bases del chavismo, que ven cómo actúan contra los más desfavorecidos.

Una dirigente comunal chavista del municipio Petare, en Caracas, que prefirió no dar su nombre, contó que había habido roces entre dirigentes locales y los agentes a los que pidieron explicaciones por el homicidio de uno de los jóvenes de la zona.

Petare ha sido tradicionalmente uno de los puntos de mayor apoyo a la “Revolución Bolivariana” iniciada por Hugo Chávez. “Aquí nadie quiere a esa policía”, dijo la mujer, que ve conveniente que se abra un debate en el gobierno sobre su actuación.

Cómo ha reaccionado el gobierno

Maduro y BacheletMaduro rechazó el informe de Bachelet y exigió su rectificación.

El informe de Bachelet incluyó entre sus recomendaciones finales la disolución de la FAES y la apertura de una investigación independiente sobre su actuación que atendiera a las víctimas.

Pocos días después de que se hiciera público el informe Bachelet, Maduro apareció en un acto con efectivos de la FAES.

“¡Viva el FAES!”, proclamó.

Muchas familias de las víctimas temen denunciar por temor a represalias y piden a los medios que no difundan su nombre real.

Todas aquellas con las que BBC Mundo se reunió dijeron que no habían obtenido respuesta tras denunciar ante la Fiscalía lo ocurrido.

Liliana Ortega, fundadora de Cofavic, una asociación pro derechos humanos que asesora legalmente a las familias que denuncian, le dijo a BBC Mundo: “Con frecuencia nos encontramos con retrasos en la práctica de diligencias que son imprescindibles para la investigación y con negligencias en las autopsias”.

“La inmensa mayoría de los casos nunca llegan a juicio”, concluye.

Briceño indica que “hay pocos casos de funcionarios policiales condenados en Venezuela, pero con la FAES la impunidad es total”, y funcionarios del Ministerio Público admiten confidencialmente que las investigaciones que afectan a la polémica fuerza policial son sistemáticamente bloqueadas.

El experto cree que la reacción del gobierno ante las denuncias contra la FAES muestra que “en realidad están orgullosos por lo que se está haciendo”.

“No creen en el sistema penitenciario, no creen en el sistema judicial, esta es su única política de seguridad”.

“No hablamos de la actuación de elementos aislados. Se trata de una política de estado. Y es una política de exterminio”.

Las causas de las cosas por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 19 de Noviembre 2019

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La narcodictadura hace todo lo posible por dividir a los demócratas y por venderles la idea de que no dejarán el poder y, lógicamente, por intentar sembrar el desánimo. Ese es el trabajo que realiza un régimen sin escrúpulos. Lo que debemos contrarrestar es cierta tendencia de algunos opositores a comprar el discurso oficial o a ilusionarse con posibles opciones utópicas divulgadas por gente nuestra que no evalúan las debilidades y fortalezas del régimen y las propias. Aunque no sea fácil, hay que intentar conocer las causas de las cosas que suceden.

Un ejemplo son las opiniones emitidas en relación a las marchas del pasado día 16, las cuales no se relaciona con los hechos. Pretender que hoy se produzcan marchas en Caracas de alrededor de un millón de participantes como en el pasado no es realista por varias razones:

1- En el 2003 al 2006 las protestas eran casi exclusivamente en Caracas. Varios años después se produjeron protestas valientes en San Cristóbal y Mérida, aplastadas violentamente por la Guardia Nacional, policía y paramilitares rojos.

2- En la provincia los ciudadanos se sienten más amenazados por los esbirros debido a que quienes protestan son fácilmente identificados y perseguidos. Por ello, muchos se desplazaban a Caracas para apoyar las marchas en la capital. Hoy, por estar más resteados y quizá también por las limitaciones de transporte, protestan en sus respectivos Estados.

3-. Unos cuatro millones y medio de venezolanos han tenido que emigrar, sea por persecución política o en búsqueda de comida, medicinas, seguridad personal o de trabajo. Evidentemente, todos contrarios al régimen.

4- Se puede argumentar que, a pesar de lo anteriormente mencionado, las protestas podrían ser más masivas y contundentes, lo cual es cierto. Al respecto habría que evaluar en cuánto influye la prédica de algunos líderes de oposición y tuiteros, generalmente bien intencionados, que pretenden echarle la culpa al presidente (e) Guaidó por no concretar “el fin de la usurpación”, y que, además alegan que los intentos de negociar desestimulan las protestas. Cabe recordar que Ho Chi Minh y sus soldados siguieron combatiendo a pesar de que sus delegados negociaban en París. Algunos no entienden, o no quieren entender, que Maduro se mantiene por contar con el apoyo del TSJ y de la Fuerza Armada. No recordamos ningún caso en que una dictadura haya caído sin la intervención activa o pasiva de los verde oliva. POr otra parte, recordemos que ningún país está dispuesto a enviar a sus soldados para resolver nuestro problema, aunque están conscientes de que también los afecta directa o indirectamente, en mayor o menor grado.

5- Aunque todo lo mencionado es válido, hay que tener claro que los protestas, aún cuando son de magnitud importante y son constantes, no son de mayor tamaño por la represión del régimen. Según el valiente y activo Foro Penal Venezolano, desde el 2002 a la fecha han sido asesinados 273 ciudadanos por manifestar, varios de ellos estando en las ergástulas del narcorégimen; en los últimos cinco años han sido arrestado a 15.180 ciudadanos por el solo hecho de protestar, hay 399 presos políticos, de los cuales 20 son damas y 109 militares, y desde el año 2014 hay 8.950 venezolanos sujetos a medidas cautelares, los cuales no pueden protestar ya que volverían a ser encerrados. El 16 N hubo 28 detenidos y en Caracas el Metro cerró varias estaciones para dificultar movilización.

6- Muchas han sido la denuncias de torturas, incluyendo violaciones, por parte de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado. Es lógico que ello despierte temor a manifestar.
También el temor a perder el empleo por parte de trabajadores del sector público.

A pesar de todos estos factores, la sociedad venezolana sigue indoblegable. Por contar con una minúscula minoría, Maduro no se atreve a realizar elecciones transparentes. Sin embargo, hay la posibilidad, aunque sea remota, de que se vea obligado a realizarlas. Por ello debemos prepararnos y no descalificar el esfuerzo que realiza la Asamblea Nacional de designar el comité de selección de candidatos al Consejo Nacional Electoral. A los más esceṕticos, que sin duda tienen razones para serlo, solo sugerimos que den el beneficio de la duda y que acepten el presidente (e) Guaidó hace lo mejor que puede con los pocos medios de que dispone. No cometamos el crimen de “matar a un ruiseñor”.

No es fácil ser el hombre feliz capaz de “conocer las causas de las cosas”, como diría Virgilio, pero sí podemos ser más mesurados al emitir opiniones. A Maduro se le puede aplicar lo que dijo Cicerón de Catilina: “Desde hace años no hay fechoría ni infamia alguna que no venga asociada a tu nombre. Cometiste con total impunidad la sangría de muchos ciudadanos, la humillación y el robo a sus amigos. No sólo tuviste fuerza para despreciar las leyes y la justicia, sino también para quebrantarlas y abatirlas”. El ponderado Oswaldo Álvarez Paz escribió que estaba satisfecho con la movilización del 16 N. Quien esto escribe también.

Como (había) en botica: Maduro se arrodilló ante el dólar y Pedro Sánchez ante el Coleta.¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

750.000 venezolanos acudieron a las movilizaciones en contra del régimen – El Nacional – 16 de Noviembre 2019

Consultora indicó que hubo una disminución de los actos de represión este 16 de noviembre en comparación con protestas anteriores

movilizaciones

Foto: Centro de Comunicación Nacional

Al menos 750.000 personas se movilizaron este sábado en todo el territorio nacional, informó el Centro de Comunicación Nacional.

Un informe de la consultora De Vengoechea & Associates reveló que en total se activaron 141 puntos de concentración en Venezuela, aunados a otros 35 en el extranjero.

Fuera de las fronteras, el país donde hubo una mayor convocatoria en apoyo a las protestas contra Maduro fue Estados Unidos. Allí se congregaron venezolanos en ciudades como Nueva York, Miami, Washington, entre otras.

Censura

El documento indica que el régimen utilizó mecanismos de censura y bloqueo comunicacional a gran escala.

“Las redes sociales y los medios de transmisión por internet fueron bloqueados por el régimen de Nicolás Maduro», señala.

Violencia 

El informe indica que la jornada de este 16 de noviembre se diferenció de movilizaciones anteriores en una disminución significativa de la represión.

“Esta movilización tuvo la característica principal de que ocurrió dentro de parámetros de muy baja violencia externa. La presencia de Organismos de Seguridad del Estado se reportó en 38 localidades, es decir, se desplegaron en 26% del territorio”, se lee en el documento publicado por la consultora.

También afirma que las acciones de protesta continuarán e irán en aumento en la medida en que se mantenga la crisis social y económica que aqueja al país.
Popular En La Comunidad

La usurpación y las manifestaciones populares del vecindario – Editorial El Nacional – 8 de Noviembre 2019

Jamás se había visto y sentido mayor entusiasmo de un régimen ante manifestaciones populares. Nadie había escuchado mayores alborotos de júbilo desde las alturas del poder, como los ruidosos que salieron de Miraflores y de los despachos del oficialismo venezolano ante las marchas multitudinarias que sucedieron hace poco en Ecuador y Chile para protestar contra sus gobiernos. Insólita reacción, que conviene tener en cuenta para que desde ahora pensemos en lo que harán los mandones con el movimiento de protesta que las organizaciones de oposición convocan para el próximo 16 de noviembre.

Daba gusto oír a Maduro felicitándose por las protestas populares de Quito y de Santiago. El capitán Cabello llegaba al éxtasis cuando valoraba la trascendencia de las marchas masivas contra los malos gobiernos. ¡A la bimbunmbá, rarrarrá! Y ni hablar de las meticulosas descripciones hechas desde VTV, verdaderas joyas de orfebrería debido a su preocupación por los detalles de lo que sucedía en las caras comarcas de los hermanos pueblos que se levantaban ante la opresión. Tan parcos en la narración de lo propio y tan prolijos en la crónica de lo ajeno.

También llamaba la atención el énfasis puesto en la condena de la represión. Los voceros del oficialismo hablaron de hordas inhumanas que derramaban la sangre de bravíos y desarmados paladines. Se rasgaron las vestiduras ante la embestida de las fuerzas de orden, ante el avance de unos carabineros sedientos de sangre que no dejaban títere con cabeza, como si aquí jamás se hubiera quebrado un plato, como si la urbanidad y la gentileza hubieran respondido en el pasado reciente de Venezuela a los clamores callejeros contra los desastres de la usurpación. Como si un funesto repertorio de cadáveres no descubriera la descomunal impostura.

Pero quizá hayan rectificado el usurpador y sus secuaces en su entendimiento de las protestas populares y ahora las vean con ojos benévolos, con inesperada comprensión. Puede que se hayan arrepentido de las anteriores matanzas, de los atropellos y torturas antecedentes que perpetraron en la república bolivariana contra el pueblo indefenso que reclamaba sus derechos, razón que los conduce a mirar como miraron los sucesos de Ecuador y Chile, y a condenar la represión llevada a cabo por los esbirros de allá. Y razón que los conducirá, desde luego, a conductas mesuradas frente a la manifestación de protesta que se anuncia para el día 16.

¿Será posible? ¿El nacional verdugo se dolerá de los protestantes venezolanos, como se dolió en estos cercanos días de los manifestantes ecuatorianos y chilenos? Parece difícil que obre semejante portento, que ocurra tan insólita cabriola, pero el usurpador y sus secuaces permiten que abriguemos la esperanza después de su despiadada crítica a los esbirros del vecindario y de los aplausos que prodigaron a unas protestas populares que se realizaron contra la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad. No siempre pasa, a pesar de lo que asegura el refrán, especialmente en los predios de la política, pero en ocasiones significativas la lengua puede ser castigo del cuerpo.

“Maduro aplica la tortura sistemática y ejemplarizante para sembrar el miedo” por Ana Alonso – El Independiente – 1 de Noviembre 2019

La abogada defensora de Derechos Humanos asegura que Cuba está implicada en el plan de represión que se aplica en Venezuela

Tamara Sujú

Tamara Sujú, abogada defensora de Derechos Humanos y directora ejecutiva de Casla Institute. E.I.

Exiliada desde julio de 2014, Tamara Sujú es una de las activistas de Derechos Humanos más combativa contra el régimen de Nicolás Maduro. Sujú lleva las causas de numerosos presos torturados y en su labor de abogada defensora de las víctimas ha escuchado testimonios escalofriantes. Cada uno de ellos se le ha quedado grabado.

Como el caso de un joven que le contó cómo le violaron, y a quien vio como si fuera uno de sus hijos. O, más recientemente, el calvario del capitán Acosta, quien compareció moribundo ante el tribunal que no le pudo juzgar porque falleció una hora después. Tamara Sujú lleva su causa.

 

Su objetivo es que los líderes chavistas, encabezados por Nicolás Maduro, sean juzgados ante el Tribunal Penal Internacional. «La justicia internacional es la única esperanza de las víctimas en Venezuela», explica Tamara Sujú, a quien el gobierno español concedió la nacionalidad española en octubre de 2018 por carta de naturaleza aduciendo sus vínculos familiares con nuestro país y por razones especiales.

Sujú está preparando un informe que presentará en diciembre sobre las torturas del régimen chavista. Ha reunido testimonios que prueban la implicación de Cuba en las torturas y en la formación de los servicios de Inteligencia bolivarianos.

España se ha convertido en el oasis de los familiares de los represores en Venezuela. ¿Por qué no se van a disfrutar del paraíso que han creado ellos?

La justicia internacional, asegura Sujú, es una «amenaza real» porque la Justicia avanza, pase lo que pase. «Las víctimas ven que el día de mañana esa persona que cometió el crimen que él padeció se sentará en el banquillo».

A juicio de esta abogada y activista de Derechos Humanos, las sanciones han sido magníficas. «Quien quiera negociar con Estados Unidos, no puede hacerlo con estos criminales. Hasta Cubana de Aviación ha retirado su ruta. Esas sanciones personales han sido extraordinarias. Han tenido que salir de Estados Unidos esposas, hijos, amantes… España también se ha convertido en el oasis de los familiares de los represores en Venezuela. ¿Por qué no se van a disfrutar de ese paraíso que han creado ellos? La Unión Europea debe hacer mucho más. Tendría que cercar el espacio a los familiares de los criminales».

Mantiene que la UE sabe perfectamente quiénes están en sus países y qué crímenes han cometido. Reclama que la UE aplique sanciones a las familias de todos aquellos que estén implicados en la represión y en el crimen. «España podría hacer más. Debe hacer más. Saben quiénes está aquí disfrutando de la estabilidad y la seguridad de España. Aquí tienen todo para sobrevivir a costa del dolor de los venezolanos. Yo les mandaría de regreso a Venezuela».

En el objetivo chavista

Desde 2005 Tamara Sujú estaba amenazada por el régimen chavista. Acusaban a Sujú de traición por criticar al gobierno desde las instancias internacionales. Por su labor al frente de dos ONG que siguen activas en Venezuela, Fundación Nueva Conciencia Nacional y Damas de Blanco de Venezuela, la denunciaron por conspiración.

Desde estas ONG formaban a líderes juveniles en activismo de derechos humanos. Hacían marchas, denunciaban ante la Fiscalía abusos, y recopilaban testimonios de torturas.

En 2014, cuando hubo grandes protestas contra el heredero de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, el régimen puso en su punto de mira a los abogados. Decían que eran partícipes de la desestabilización y les acusaban de complicidad por defender a los manifestantes. En junio Tamara Sujú fue interrogada en el Helicoide durante más de seis horas. «Entonces decidí irme del país», relata.

«Entendí que la siguiente vez me detendrían o me impedirían salir del país. Decidí irme del país porque mi trabajo era la denuncia internacional y no me arrepiento. No habría podido hacer lo que hago él de haber seguido dentro. Los he acusado a todos, con caras, con nombres y apellidos, he dicho quiénes son los criminales y cómo inducen los crímenes de lesa humanidad», señala Tamara Sujú, directora ejecutiva de Casla Institute.

Un mentor llamado Vaclav Havel

Siete años antes de decidir exiliarse, en 2007, Tamara Sujú, que ya trabajaba en la defensa de presos políticos, había conocido a Vaclav Havel, el escritor y activista checo defensor de los Derechos Humanos que fue presidente de la República Checa entre 1993 y 2003.

«Havel ya estaba preocupado por lo que pasaba en Venezuela en 2007. Veía que Venezuela podía terminar como los países del Este de Europa que quedaron envueltos en el comunismo», recuerda Sujú, quien remarca cómo la Historia ha dado la razón a Havel. «Hoy somos un país rico en manos de un usurpador arrodillado al castrismo».

Havel veía ya en 2007 que Venezuela podía terminar como los países del Este de Europa que quedaron envueltos en el comunismo

Desde aquel encuentro revelador Vaclav Havel invitaba a Tamara Sujú al Foro 2000, un foro por la democracia global que organizaba anualmente. En 2010 la abogada venezolana defendió a unos estudiantes en huelga de hambre y Havel le mostró su preocupación por su caso. Vaclav Havel ofreció asilo a Tamara Sujú.

«Entonces no me pasaba por la cabeza el exilio. No estaba preparada. Pero me dijo algo que no se me olvida: ‘Los activistas de derechos humanos hemos de diferenciar esa raya amarilla que nos separa de la cárcel, de la muerte o de la libertad’. Y añadió el presidente: ‘Usted no es útil presa. Usted es útil libre’. Mi raya amarilla fue el Helicoide, donde están los presos políticos venezolanos. Recogí mis cosas y me fui en 15 días».

La República Checa fue su base de operaciones durante unos años, pero llegó un momento en que no se sentía segura. La embajada venezolana había organizado su seguimiento. En la última etapa Tamara Sujú fue embajadora del presidente encargado Juan Guaidó durante unos meses pero lo dejó «por conflicto de intereses» por su trabajo con la Justicia.

«No me puedo sentar a conversar con quienes tienen las manos manchadas de sangre. La Justicia ha de ir por la acera de enfrente de la política. En mí confían las víctimas. Me han dado sus testimonios y tienen esperanza», apunta la activista. «No podía estar en los dos lados».

Esperanza en la Justicia internacional

Asegura que todos los dirigentes chavistas saben que han cometido crímenes de lesa humanidad. «Quien induce, oculta, y no acciona, es tan culpable como el que ejecuta, según la ley venezolana y lo que establece el Estatuto de Roma. Lo saben todos, Maduro, Cabello, Padrino, el alto mando militar lo sabe, los ministros de Maduro lo saben. Los miles de venezolanos que han sido víctimas de la represión sistemática del régimen siguen luchando para conseguir justicia. Sin justicia no hay paz y así pasa en El Salvador», remarca.

La vía, insiste la abogada, es la Justicia internacional, porque «la justicia venezolana está podrida desde la raíces. El 95% de los jueces son provisionales. Los van cambiando. Los fiscales, igual. Son herramienta de persecución. Hay que reformar todo el sistema de justicia (tribunales, fiscalía, Supremo, defensoría) para que haya independencia verdadera. Creo en la justicia internacional, y en el trabajo en la Corte Penal Internacional. Iremos de crimen en crimen pidiendo justicia».

La Corte Penal Internacional no tiene lapsos procesales, según el Estatuto de Roma. Ha de haber certeza de que hubo crímenes de lesa humanidad. Son crímenes inducidos de forma sistemática para causar dolor, represión y muerte en la población.

Hay que demostrar que hubo un plan político de destrucción sistemática de una población. En el caso de Venezuela se abrió un examen preliminar por asesinato, detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual en las torturas.

Torturas espeluznantes

«Hemos demostrado en nuestra denuncia que desde 2002 se han creado cárceles para torturar, se han remodelado cárceles para torturar, han creado centros clandestinos para torturar. Han formado a policías de inteligencia para torturar, no es algo aleatorio, es algo inducido. Desde 2014 los cientos y cientos de torturas ejecutadas contra manifestantes tenía el objetivo de paralizar a la población a través del terror. Cuando torturan a un joven, hacen que la familia, los vecinos, los amigos, queden paralizados por miedo», relata Sujú.

Más recientemente son los militares quienes están en la mirilla del régimen chavista. Al asesinar a un militar por torturas, como fue el caso del capitán Acosta, Maduro lanza un mensaje dirigido a los más de 200 militares encarcelados. Sujú lleva el caso del capitán Acosta, que le conmovió profundamente.

El capitán Acosta fue torturado de forma terrible durante seis días. Cuando compareció estaba moribundo. Le arrojaron agua con ácido en las heridas tras torturarlo

«Me impactó por la maldad. En las torturas hay combos: golpes, patadas, les dan con la culeta de las armas, los arrodillan durante mucho tiempo, los bañan con agua fría… Ese era el patrón. Pero también hay torturas especializadas, como en el caso del capitán. Durante seis días el capitán Acosta fue tan terriblemente torturado que cuando compareció ante el tribunal iba moribundo. Murió a la hora con síntomas de torturas. Cuando terminaban de torturarle le echaban agua con ácido para que le ardieran las heridas», relata Sujú.

En la memoria de la abogada hay cientos de testimonios espeluznantes. «Recuerdo a uno de mis defendidos a quien mostraban imágenes de su perro desmembrado mientras le torturaban. También sé de esposas o las hijas torturadas para presionar al preso. O los meten huecos en los dedos de los pies para que la electricidad les corra por los nervios. Así los revientan. He escuchado a víctimas a quienes colocan en rieles de caucho, colgados con los brazos hacia atrás, y allí les golpean, les aplican electricidad durante días. Recurren a la asfixia con bolsas con agua y luego los reviven con electricidad. O los ponen drogas en las heridas. Los torturadores descansan, los torturados no».

Practican también torturas sexuales, según los relatos recogidos por Sujú son el 90% de los casos. «Son sádicos. Les violan con las culatas de las armas, por ejemplo, especialmente a los militares para humillarles».

Otra modalidad es la tortura psicológica, como la Tumba (cinco pisos bajo tierra en el Sebin). Pasan meses en celdas mínimas, con luz artificial, sin comunicarse con nadie. Recuerda cómo Lorent Saleh decía que dormía sin saber cuánto tiempo había dormido. La desorientación vuelve loco al detenido. Hay neveras donde meten a las víctimas desnudas durante varios días. «En Venezuela la tortura ha sido planificada para doblegar a las personas».

Maduro ha ido haciendo torturas ejemplarizantes. «Así fue el caso de la juez Afiuni, encarcelada, torturada y violada. O médicos a los que destroza los dedos para que ya no pueden ejercer. El régimen de Maduro practica la tortura con el fin de paralizar a la población con el terror, el miedo, a través de crímenes de lesa humanidad», resume la abogada.

En los últimos tiempos he reunido testimonios sobre la intervención de los cubanos en este plan y la formación de la Inteligencia venezolana por parte de Cuba

Lo último que de lo que tiene pruebas Tamara Sujú apunta a Cuba. «En los últimos tiempos he reunido testimonios sobre la intervención de los cubanos en este plan y la formación de la inteligencia venezolana por parte de Cuba», afirma. En diciembre presenta un informe con estas revelaciones.

«Ahora la tortura va a por los militares y aquellos que pueden estar organizando la resistencia. También van a por sus familias. Saben dónde compran, dónde estudian sus niños… Han infiltrado los grupos de resistencia y han convertido la Fuerza Armada Nacional en espía de sus propios compañeros de armas. Venezuela es ahora una sociedad de delatores, igual que en Cuba», explica la activista.

Recuerda la película La vida de los otros, ahora que se cumplen los 30 años de la caída del Muro.

Héroes supervivientes

Tamara Sujú sigue escuchando a todo aquel que tiene pruebas de torturas y de abusos. «Han torturado, han asesinado bajo torturas, han realizado ejecuciones extrajudiciales. Perdonar no puede perdonarse. No pueden seguir en política. Sería una sinvergüenzura. Son criminales, narcoterroristas y corruptos. Y no es menor la corrupción porque deriva en hambruna y en el exilio de millones de venezolanos».

Infatigable, expone sus más recientes preocupaciones: «Cuando se preguntan qué le pasa a los venezolanos… Lo que nos pasa es que tenemos a los cubanos, a los rusos, a los iraníes, metidos en la Inteligencia y educando para avanzar en la represión. En Nicaragua ha habido torturas espantosas. Mi preocupación es que el patrón del narcochavismo está siendo exportado. Nos preocupa la ramificación. La esperanza de Venezuela es que los países democráticos se fortalezcan, no que se destruyan. Si secuestras a países democráticos, y destruyes sus instituciones ¿qué nos espera en América Latina?».

Elogia a los venezolanos que siguen dentro del país, a quienes considera auténticos héroes. «Los niños con cáncer que salen a protestar, los profesores que van a las clases sin zapatos, los médicos que protestan porque se les mueren los pacientes, los jóvenes que salen a las calles, son héroes sobrevivientes. Por eso hay que seguir trabajando. La fuerza que me mantiene para no parar es eso. No me puedo permitir un momento libre cuando allá sigue habiendo gente valiente dando la batalla».

Voices from Inside Sebin – Caracas Chronicles – 17 de octubre 2019

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“The Bolivarian Intelligence Service is a monster that takes away the freedom from your body and soul,” is the first we hear from a former prisoner, whose identity remains hidden in SEBIN, the documentary researched and produced by 14 Lawyers. In it, the NGO that protects the right of defense, scrutinizes the repressive dynamics behind Sebin: the dissolvement of the rule of law, poorly trained and easily manipulated officers forging evidence, the intitutionalization of torture and the lack of autonomy in the judicial system.

The team of 14 Lawyers—an NGO based in Bilbao that protects and fights for the independence of the most exposed and vulnerable lawyers— first set foot in Venezuela after the 2017 protests, which resulted in 4,848 political arrests. “Our first visit was focused on talking to defense attorneys. We interviewed 15 people, and every attorney who had been involved in a political trial reported threats, persecution and harassment from Sebin officials,” says Ignacio Rodríguez, director of 14 Lawyers. “We realized how Sebin was a fundamental piece of the Venezuelan regime to persecute and contain civil organizations.”

Sebin was created in 2009 as the premier intelligence agency in Venezuela but, since 2013, it became an internal security force subordinated to the Vice-Presidency, currently occupied by Delcy Rodríguez. It’s a division aimed at “detecting and neutralizing internal and external actors that threaten national security” and has been described as the political police force of the Bolivarian government to persecute dissidents. Former prisoners of this force insistently describe arbitrary detentions, intimidation, physical violence and torture. “Testimonies are consistent, so we conclude this is state policy,” says Rodríguez.

For the five-part documentary, 14 Lawyers interviewed 40 people—human rights activists, lawyers, former Sebin officers and prisoners—most of them with hidden identities due to the precautionary measures dictated by Venezuelan courts prohibiting them to publicly talk about their case. “Testimonies were hard to hear, but the most difficult interview was with a former Sebin officer, who acknowledged and talked with incredible ease about forged evidence. She didn’t understand the magnitude and consequences of her actions,” recalls Rodríguez after explaining the long and detailed process behind the interviews and the importance of corroborating testimonies.

The former Sebin officer’s testimony confirms how often intelligence bodies forge evidence, plant weapons, money and fingerprints, and present made-up witnesses. Such is the case of Raúl López, La Tumba’s first prisoner. He was detained during a demonstration, but when officers saw his ID, they presented him as Leopoldo López’s brother and made up communications between him and opposition leaders. He was detained for two months under gruesome conditions.

Alonso Medina Roa, director of  the Coalition of Human Rights and Democracy, sustains how torture has been implemented systematically as part of the detention process. In Caracas, El Helicoide, La Tumba and Ramo Verde are the most notorious political prisons, but there’s a multitude of satellite centers, scattered and hidden inside the city, destined specifically for torture. Interviewees describe practices like waterboarding, electric shocks, asphyxia, beatings, mock executions, deep cuts, cigarette burns and sexual abuse.

While detention centers like La Tumba apply total isolation, white surroundings, 9° temperature, bright lights at all times and 24 hour surveillance; punishment areas inside El Helicoide like El Tigrito, Guántanamo and La Pecera are minuscule spaces without ventilation or running water, where common and political prisoners have to endure overcrowding, extreme heat and police brutality. “Political prisoners suffer grave abuses even though they usually have NGOs, lawyers and public opinion on their side. Common prisoners are exposed to ill treatment because they don’t have proper representation. Officers feel free to show their most sadistic side with them,” says Andrea González, former Sebin prisoner.

Meanwhile, arbitrary arrests, abuses and torture can’t be denounced to prosecutors. Medina Roa explains how the judicial system is subordinated to the intelligence divisions and judges get their posts for ideological reasons rather than academic ones. “Attorneys are also exposed to a lot of violence while they try to defend political prisoners. The team was impressed, on our first visit in cities like Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, San Carlos, to see how threats, intimidation and physical violence were normalized among Venezuelan lawyers trying to do their jobs.”

Even though 14 Lawyers has documented harassment, provided lawyers with technology so they can work safely, assisted attorneys in strategic litigation, and pressured governments that violate the freedom and independence of lawyers (like China, Turkey, Iraq, Iran, Afghanistan, Nicaragua, Mexico and Colombia) Rodríguez says that Venezuela’s most distinguishable trait is how public Sebin’s practices have become: “They don’t want to hide what they do. They’re comfortable with how they’re seen.”

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