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Las causas de las cosas por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 19 de Noviembre 2019

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La narcodictadura hace todo lo posible por dividir a los demócratas y por venderles la idea de que no dejarán el poder y, lógicamente, por intentar sembrar el desánimo. Ese es el trabajo que realiza un régimen sin escrúpulos. Lo que debemos contrarrestar es cierta tendencia de algunos opositores a comprar el discurso oficial o a ilusionarse con posibles opciones utópicas divulgadas por gente nuestra que no evalúan las debilidades y fortalezas del régimen y las propias. Aunque no sea fácil, hay que intentar conocer las causas de las cosas que suceden.

Un ejemplo son las opiniones emitidas en relación a las marchas del pasado día 16, las cuales no se relaciona con los hechos. Pretender que hoy se produzcan marchas en Caracas de alrededor de un millón de participantes como en el pasado no es realista por varias razones:

1- En el 2003 al 2006 las protestas eran casi exclusivamente en Caracas. Varios años después se produjeron protestas valientes en San Cristóbal y Mérida, aplastadas violentamente por la Guardia Nacional, policía y paramilitares rojos.

2- En la provincia los ciudadanos se sienten más amenazados por los esbirros debido a que quienes protestan son fácilmente identificados y perseguidos. Por ello, muchos se desplazaban a Caracas para apoyar las marchas en la capital. Hoy, por estar más resteados y quizá también por las limitaciones de transporte, protestan en sus respectivos Estados.

3-. Unos cuatro millones y medio de venezolanos han tenido que emigrar, sea por persecución política o en búsqueda de comida, medicinas, seguridad personal o de trabajo. Evidentemente, todos contrarios al régimen.

4- Se puede argumentar que, a pesar de lo anteriormente mencionado, las protestas podrían ser más masivas y contundentes, lo cual es cierto. Al respecto habría que evaluar en cuánto influye la prédica de algunos líderes de oposición y tuiteros, generalmente bien intencionados, que pretenden echarle la culpa al presidente (e) Guaidó por no concretar “el fin de la usurpación”, y que, además alegan que los intentos de negociar desestimulan las protestas. Cabe recordar que Ho Chi Minh y sus soldados siguieron combatiendo a pesar de que sus delegados negociaban en París. Algunos no entienden, o no quieren entender, que Maduro se mantiene por contar con el apoyo del TSJ y de la Fuerza Armada. No recordamos ningún caso en que una dictadura haya caído sin la intervención activa o pasiva de los verde oliva. POr otra parte, recordemos que ningún país está dispuesto a enviar a sus soldados para resolver nuestro problema, aunque están conscientes de que también los afecta directa o indirectamente, en mayor o menor grado.

5- Aunque todo lo mencionado es válido, hay que tener claro que los protestas, aún cuando son de magnitud importante y son constantes, no son de mayor tamaño por la represión del régimen. Según el valiente y activo Foro Penal Venezolano, desde el 2002 a la fecha han sido asesinados 273 ciudadanos por manifestar, varios de ellos estando en las ergástulas del narcorégimen; en los últimos cinco años han sido arrestado a 15.180 ciudadanos por el solo hecho de protestar, hay 399 presos políticos, de los cuales 20 son damas y 109 militares, y desde el año 2014 hay 8.950 venezolanos sujetos a medidas cautelares, los cuales no pueden protestar ya que volverían a ser encerrados. El 16 N hubo 28 detenidos y en Caracas el Metro cerró varias estaciones para dificultar movilización.

6- Muchas han sido la denuncias de torturas, incluyendo violaciones, por parte de los diferentes cuerpos de seguridad del Estado. Es lógico que ello despierte temor a manifestar.
También el temor a perder el empleo por parte de trabajadores del sector público.

A pesar de todos estos factores, la sociedad venezolana sigue indoblegable. Por contar con una minúscula minoría, Maduro no se atreve a realizar elecciones transparentes. Sin embargo, hay la posibilidad, aunque sea remota, de que se vea obligado a realizarlas. Por ello debemos prepararnos y no descalificar el esfuerzo que realiza la Asamblea Nacional de designar el comité de selección de candidatos al Consejo Nacional Electoral. A los más esceṕticos, que sin duda tienen razones para serlo, solo sugerimos que den el beneficio de la duda y que acepten el presidente (e) Guaidó hace lo mejor que puede con los pocos medios de que dispone. No cometamos el crimen de “matar a un ruiseñor”.

No es fácil ser el hombre feliz capaz de “conocer las causas de las cosas”, como diría Virgilio, pero sí podemos ser más mesurados al emitir opiniones. A Maduro se le puede aplicar lo que dijo Cicerón de Catilina: “Desde hace años no hay fechoría ni infamia alguna que no venga asociada a tu nombre. Cometiste con total impunidad la sangría de muchos ciudadanos, la humillación y el robo a sus amigos. No sólo tuviste fuerza para despreciar las leyes y la justicia, sino también para quebrantarlas y abatirlas”. El ponderado Oswaldo Álvarez Paz escribió que estaba satisfecho con la movilización del 16 N. Quien esto escribe también.

Como (había) en botica: Maduro se arrodilló ante el dólar y Pedro Sánchez ante el Coleta.¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

750.000 venezolanos acudieron a las movilizaciones en contra del régimen – El Nacional – 16 de Noviembre 2019

Consultora indicó que hubo una disminución de los actos de represión este 16 de noviembre en comparación con protestas anteriores

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Foto: Centro de Comunicación Nacional

Al menos 750.000 personas se movilizaron este sábado en todo el territorio nacional, informó el Centro de Comunicación Nacional.

Un informe de la consultora De Vengoechea & Associates reveló que en total se activaron 141 puntos de concentración en Venezuela, aunados a otros 35 en el extranjero.

Fuera de las fronteras, el país donde hubo una mayor convocatoria en apoyo a las protestas contra Maduro fue Estados Unidos. Allí se congregaron venezolanos en ciudades como Nueva York, Miami, Washington, entre otras.

Censura

El documento indica que el régimen utilizó mecanismos de censura y bloqueo comunicacional a gran escala.

“Las redes sociales y los medios de transmisión por internet fueron bloqueados por el régimen de Nicolás Maduro», señala.

Violencia 

El informe indica que la jornada de este 16 de noviembre se diferenció de movilizaciones anteriores en una disminución significativa de la represión.

“Esta movilización tuvo la característica principal de que ocurrió dentro de parámetros de muy baja violencia externa. La presencia de Organismos de Seguridad del Estado se reportó en 38 localidades, es decir, se desplegaron en 26% del territorio”, se lee en el documento publicado por la consultora.

También afirma que las acciones de protesta continuarán e irán en aumento en la medida en que se mantenga la crisis social y económica que aqueja al país.
Popular En La Comunidad

La usurpación y las manifestaciones populares del vecindario – Editorial El Nacional – 8 de Noviembre 2019

Jamás se había visto y sentido mayor entusiasmo de un régimen ante manifestaciones populares. Nadie había escuchado mayores alborotos de júbilo desde las alturas del poder, como los ruidosos que salieron de Miraflores y de los despachos del oficialismo venezolano ante las marchas multitudinarias que sucedieron hace poco en Ecuador y Chile para protestar contra sus gobiernos. Insólita reacción, que conviene tener en cuenta para que desde ahora pensemos en lo que harán los mandones con el movimiento de protesta que las organizaciones de oposición convocan para el próximo 16 de noviembre.

Daba gusto oír a Maduro felicitándose por las protestas populares de Quito y de Santiago. El capitán Cabello llegaba al éxtasis cuando valoraba la trascendencia de las marchas masivas contra los malos gobiernos. ¡A la bimbunmbá, rarrarrá! Y ni hablar de las meticulosas descripciones hechas desde VTV, verdaderas joyas de orfebrería debido a su preocupación por los detalles de lo que sucedía en las caras comarcas de los hermanos pueblos que se levantaban ante la opresión. Tan parcos en la narración de lo propio y tan prolijos en la crónica de lo ajeno.

También llamaba la atención el énfasis puesto en la condena de la represión. Los voceros del oficialismo hablaron de hordas inhumanas que derramaban la sangre de bravíos y desarmados paladines. Se rasgaron las vestiduras ante la embestida de las fuerzas de orden, ante el avance de unos carabineros sedientos de sangre que no dejaban títere con cabeza, como si aquí jamás se hubiera quebrado un plato, como si la urbanidad y la gentileza hubieran respondido en el pasado reciente de Venezuela a los clamores callejeros contra los desastres de la usurpación. Como si un funesto repertorio de cadáveres no descubriera la descomunal impostura.

Pero quizá hayan rectificado el usurpador y sus secuaces en su entendimiento de las protestas populares y ahora las vean con ojos benévolos, con inesperada comprensión. Puede que se hayan arrepentido de las anteriores matanzas, de los atropellos y torturas antecedentes que perpetraron en la república bolivariana contra el pueblo indefenso que reclamaba sus derechos, razón que los conduce a mirar como miraron los sucesos de Ecuador y Chile, y a condenar la represión llevada a cabo por los esbirros de allá. Y razón que los conducirá, desde luego, a conductas mesuradas frente a la manifestación de protesta que se anuncia para el día 16.

¿Será posible? ¿El nacional verdugo se dolerá de los protestantes venezolanos, como se dolió en estos cercanos días de los manifestantes ecuatorianos y chilenos? Parece difícil que obre semejante portento, que ocurra tan insólita cabriola, pero el usurpador y sus secuaces permiten que abriguemos la esperanza después de su despiadada crítica a los esbirros del vecindario y de los aplausos que prodigaron a unas protestas populares que se realizaron contra la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad. No siempre pasa, a pesar de lo que asegura el refrán, especialmente en los predios de la política, pero en ocasiones significativas la lengua puede ser castigo del cuerpo.

“Maduro aplica la tortura sistemática y ejemplarizante para sembrar el miedo” por Ana Alonso – El Independiente – 1 de Noviembre 2019

La abogada defensora de Derechos Humanos asegura que Cuba está implicada en el plan de represión que se aplica en Venezuela

Tamara Sujú

Tamara Sujú, abogada defensora de Derechos Humanos y directora ejecutiva de Casla Institute. E.I.

Exiliada desde julio de 2014, Tamara Sujú es una de las activistas de Derechos Humanos más combativa contra el régimen de Nicolás Maduro. Sujú lleva las causas de numerosos presos torturados y en su labor de abogada defensora de las víctimas ha escuchado testimonios escalofriantes. Cada uno de ellos se le ha quedado grabado.

Como el caso de un joven que le contó cómo le violaron, y a quien vio como si fuera uno de sus hijos. O, más recientemente, el calvario del capitán Acosta, quien compareció moribundo ante el tribunal que no le pudo juzgar porque falleció una hora después. Tamara Sujú lleva su causa.

 

Su objetivo es que los líderes chavistas, encabezados por Nicolás Maduro, sean juzgados ante el Tribunal Penal Internacional. «La justicia internacional es la única esperanza de las víctimas en Venezuela», explica Tamara Sujú, a quien el gobierno español concedió la nacionalidad española en octubre de 2018 por carta de naturaleza aduciendo sus vínculos familiares con nuestro país y por razones especiales.

Sujú está preparando un informe que presentará en diciembre sobre las torturas del régimen chavista. Ha reunido testimonios que prueban la implicación de Cuba en las torturas y en la formación de los servicios de Inteligencia bolivarianos.

España se ha convertido en el oasis de los familiares de los represores en Venezuela. ¿Por qué no se van a disfrutar del paraíso que han creado ellos?

La justicia internacional, asegura Sujú, es una «amenaza real» porque la Justicia avanza, pase lo que pase. «Las víctimas ven que el día de mañana esa persona que cometió el crimen que él padeció se sentará en el banquillo».

A juicio de esta abogada y activista de Derechos Humanos, las sanciones han sido magníficas. «Quien quiera negociar con Estados Unidos, no puede hacerlo con estos criminales. Hasta Cubana de Aviación ha retirado su ruta. Esas sanciones personales han sido extraordinarias. Han tenido que salir de Estados Unidos esposas, hijos, amantes… España también se ha convertido en el oasis de los familiares de los represores en Venezuela. ¿Por qué no se van a disfrutar de ese paraíso que han creado ellos? La Unión Europea debe hacer mucho más. Tendría que cercar el espacio a los familiares de los criminales».

Mantiene que la UE sabe perfectamente quiénes están en sus países y qué crímenes han cometido. Reclama que la UE aplique sanciones a las familias de todos aquellos que estén implicados en la represión y en el crimen. «España podría hacer más. Debe hacer más. Saben quiénes está aquí disfrutando de la estabilidad y la seguridad de España. Aquí tienen todo para sobrevivir a costa del dolor de los venezolanos. Yo les mandaría de regreso a Venezuela».

En el objetivo chavista

Desde 2005 Tamara Sujú estaba amenazada por el régimen chavista. Acusaban a Sujú de traición por criticar al gobierno desde las instancias internacionales. Por su labor al frente de dos ONG que siguen activas en Venezuela, Fundación Nueva Conciencia Nacional y Damas de Blanco de Venezuela, la denunciaron por conspiración.

Desde estas ONG formaban a líderes juveniles en activismo de derechos humanos. Hacían marchas, denunciaban ante la Fiscalía abusos, y recopilaban testimonios de torturas.

En 2014, cuando hubo grandes protestas contra el heredero de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, el régimen puso en su punto de mira a los abogados. Decían que eran partícipes de la desestabilización y les acusaban de complicidad por defender a los manifestantes. En junio Tamara Sujú fue interrogada en el Helicoide durante más de seis horas. «Entonces decidí irme del país», relata.

«Entendí que la siguiente vez me detendrían o me impedirían salir del país. Decidí irme del país porque mi trabajo era la denuncia internacional y no me arrepiento. No habría podido hacer lo que hago él de haber seguido dentro. Los he acusado a todos, con caras, con nombres y apellidos, he dicho quiénes son los criminales y cómo inducen los crímenes de lesa humanidad», señala Tamara Sujú, directora ejecutiva de Casla Institute.

Un mentor llamado Vaclav Havel

Siete años antes de decidir exiliarse, en 2007, Tamara Sujú, que ya trabajaba en la defensa de presos políticos, había conocido a Vaclav Havel, el escritor y activista checo defensor de los Derechos Humanos que fue presidente de la República Checa entre 1993 y 2003.

«Havel ya estaba preocupado por lo que pasaba en Venezuela en 2007. Veía que Venezuela podía terminar como los países del Este de Europa que quedaron envueltos en el comunismo», recuerda Sujú, quien remarca cómo la Historia ha dado la razón a Havel. «Hoy somos un país rico en manos de un usurpador arrodillado al castrismo».

Havel veía ya en 2007 que Venezuela podía terminar como los países del Este de Europa que quedaron envueltos en el comunismo

Desde aquel encuentro revelador Vaclav Havel invitaba a Tamara Sujú al Foro 2000, un foro por la democracia global que organizaba anualmente. En 2010 la abogada venezolana defendió a unos estudiantes en huelga de hambre y Havel le mostró su preocupación por su caso. Vaclav Havel ofreció asilo a Tamara Sujú.

«Entonces no me pasaba por la cabeza el exilio. No estaba preparada. Pero me dijo algo que no se me olvida: ‘Los activistas de derechos humanos hemos de diferenciar esa raya amarilla que nos separa de la cárcel, de la muerte o de la libertad’. Y añadió el presidente: ‘Usted no es útil presa. Usted es útil libre’. Mi raya amarilla fue el Helicoide, donde están los presos políticos venezolanos. Recogí mis cosas y me fui en 15 días».

La República Checa fue su base de operaciones durante unos años, pero llegó un momento en que no se sentía segura. La embajada venezolana había organizado su seguimiento. En la última etapa Tamara Sujú fue embajadora del presidente encargado Juan Guaidó durante unos meses pero lo dejó «por conflicto de intereses» por su trabajo con la Justicia.

«No me puedo sentar a conversar con quienes tienen las manos manchadas de sangre. La Justicia ha de ir por la acera de enfrente de la política. En mí confían las víctimas. Me han dado sus testimonios y tienen esperanza», apunta la activista. «No podía estar en los dos lados».

Esperanza en la Justicia internacional

Asegura que todos los dirigentes chavistas saben que han cometido crímenes de lesa humanidad. «Quien induce, oculta, y no acciona, es tan culpable como el que ejecuta, según la ley venezolana y lo que establece el Estatuto de Roma. Lo saben todos, Maduro, Cabello, Padrino, el alto mando militar lo sabe, los ministros de Maduro lo saben. Los miles de venezolanos que han sido víctimas de la represión sistemática del régimen siguen luchando para conseguir justicia. Sin justicia no hay paz y así pasa en El Salvador», remarca.

La vía, insiste la abogada, es la Justicia internacional, porque «la justicia venezolana está podrida desde la raíces. El 95% de los jueces son provisionales. Los van cambiando. Los fiscales, igual. Son herramienta de persecución. Hay que reformar todo el sistema de justicia (tribunales, fiscalía, Supremo, defensoría) para que haya independencia verdadera. Creo en la justicia internacional, y en el trabajo en la Corte Penal Internacional. Iremos de crimen en crimen pidiendo justicia».

La Corte Penal Internacional no tiene lapsos procesales, según el Estatuto de Roma. Ha de haber certeza de que hubo crímenes de lesa humanidad. Son crímenes inducidos de forma sistemática para causar dolor, represión y muerte en la población.

Hay que demostrar que hubo un plan político de destrucción sistemática de una población. En el caso de Venezuela se abrió un examen preliminar por asesinato, detenciones arbitrarias, tortura y violencia sexual en las torturas.

Torturas espeluznantes

«Hemos demostrado en nuestra denuncia que desde 2002 se han creado cárceles para torturar, se han remodelado cárceles para torturar, han creado centros clandestinos para torturar. Han formado a policías de inteligencia para torturar, no es algo aleatorio, es algo inducido. Desde 2014 los cientos y cientos de torturas ejecutadas contra manifestantes tenía el objetivo de paralizar a la población a través del terror. Cuando torturan a un joven, hacen que la familia, los vecinos, los amigos, queden paralizados por miedo», relata Sujú.

Más recientemente son los militares quienes están en la mirilla del régimen chavista. Al asesinar a un militar por torturas, como fue el caso del capitán Acosta, Maduro lanza un mensaje dirigido a los más de 200 militares encarcelados. Sujú lleva el caso del capitán Acosta, que le conmovió profundamente.

El capitán Acosta fue torturado de forma terrible durante seis días. Cuando compareció estaba moribundo. Le arrojaron agua con ácido en las heridas tras torturarlo

«Me impactó por la maldad. En las torturas hay combos: golpes, patadas, les dan con la culeta de las armas, los arrodillan durante mucho tiempo, los bañan con agua fría… Ese era el patrón. Pero también hay torturas especializadas, como en el caso del capitán. Durante seis días el capitán Acosta fue tan terriblemente torturado que cuando compareció ante el tribunal iba moribundo. Murió a la hora con síntomas de torturas. Cuando terminaban de torturarle le echaban agua con ácido para que le ardieran las heridas», relata Sujú.

En la memoria de la abogada hay cientos de testimonios espeluznantes. «Recuerdo a uno de mis defendidos a quien mostraban imágenes de su perro desmembrado mientras le torturaban. También sé de esposas o las hijas torturadas para presionar al preso. O los meten huecos en los dedos de los pies para que la electricidad les corra por los nervios. Así los revientan. He escuchado a víctimas a quienes colocan en rieles de caucho, colgados con los brazos hacia atrás, y allí les golpean, les aplican electricidad durante días. Recurren a la asfixia con bolsas con agua y luego los reviven con electricidad. O los ponen drogas en las heridas. Los torturadores descansan, los torturados no».

Practican también torturas sexuales, según los relatos recogidos por Sujú son el 90% de los casos. «Son sádicos. Les violan con las culatas de las armas, por ejemplo, especialmente a los militares para humillarles».

Otra modalidad es la tortura psicológica, como la Tumba (cinco pisos bajo tierra en el Sebin). Pasan meses en celdas mínimas, con luz artificial, sin comunicarse con nadie. Recuerda cómo Lorent Saleh decía que dormía sin saber cuánto tiempo había dormido. La desorientación vuelve loco al detenido. Hay neveras donde meten a las víctimas desnudas durante varios días. «En Venezuela la tortura ha sido planificada para doblegar a las personas».

Maduro ha ido haciendo torturas ejemplarizantes. «Así fue el caso de la juez Afiuni, encarcelada, torturada y violada. O médicos a los que destroza los dedos para que ya no pueden ejercer. El régimen de Maduro practica la tortura con el fin de paralizar a la población con el terror, el miedo, a través de crímenes de lesa humanidad», resume la abogada.

En los últimos tiempos he reunido testimonios sobre la intervención de los cubanos en este plan y la formación de la Inteligencia venezolana por parte de Cuba

Lo último que de lo que tiene pruebas Tamara Sujú apunta a Cuba. «En los últimos tiempos he reunido testimonios sobre la intervención de los cubanos en este plan y la formación de la inteligencia venezolana por parte de Cuba», afirma. En diciembre presenta un informe con estas revelaciones.

«Ahora la tortura va a por los militares y aquellos que pueden estar organizando la resistencia. También van a por sus familias. Saben dónde compran, dónde estudian sus niños… Han infiltrado los grupos de resistencia y han convertido la Fuerza Armada Nacional en espía de sus propios compañeros de armas. Venezuela es ahora una sociedad de delatores, igual que en Cuba», explica la activista.

Recuerda la película La vida de los otros, ahora que se cumplen los 30 años de la caída del Muro.

Héroes supervivientes

Tamara Sujú sigue escuchando a todo aquel que tiene pruebas de torturas y de abusos. «Han torturado, han asesinado bajo torturas, han realizado ejecuciones extrajudiciales. Perdonar no puede perdonarse. No pueden seguir en política. Sería una sinvergüenzura. Son criminales, narcoterroristas y corruptos. Y no es menor la corrupción porque deriva en hambruna y en el exilio de millones de venezolanos».

Infatigable, expone sus más recientes preocupaciones: «Cuando se preguntan qué le pasa a los venezolanos… Lo que nos pasa es que tenemos a los cubanos, a los rusos, a los iraníes, metidos en la Inteligencia y educando para avanzar en la represión. En Nicaragua ha habido torturas espantosas. Mi preocupación es que el patrón del narcochavismo está siendo exportado. Nos preocupa la ramificación. La esperanza de Venezuela es que los países democráticos se fortalezcan, no que se destruyan. Si secuestras a países democráticos, y destruyes sus instituciones ¿qué nos espera en América Latina?».

Elogia a los venezolanos que siguen dentro del país, a quienes considera auténticos héroes. «Los niños con cáncer que salen a protestar, los profesores que van a las clases sin zapatos, los médicos que protestan porque se les mueren los pacientes, los jóvenes que salen a las calles, son héroes sobrevivientes. Por eso hay que seguir trabajando. La fuerza que me mantiene para no parar es eso. No me puedo permitir un momento libre cuando allá sigue habiendo gente valiente dando la batalla».

Voices from Inside Sebin – Caracas Chronicles – 17 de octubre 2019

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“The Bolivarian Intelligence Service is a monster that takes away the freedom from your body and soul,” is the first we hear from a former prisoner, whose identity remains hidden in SEBIN, the documentary researched and produced by 14 Lawyers. In it, the NGO that protects the right of defense, scrutinizes the repressive dynamics behind Sebin: the dissolvement of the rule of law, poorly trained and easily manipulated officers forging evidence, the intitutionalization of torture and the lack of autonomy in the judicial system.

The team of 14 Lawyers—an NGO based in Bilbao that protects and fights for the independence of the most exposed and vulnerable lawyers— first set foot in Venezuela after the 2017 protests, which resulted in 4,848 political arrests. “Our first visit was focused on talking to defense attorneys. We interviewed 15 people, and every attorney who had been involved in a political trial reported threats, persecution and harassment from Sebin officials,” says Ignacio Rodríguez, director of 14 Lawyers. “We realized how Sebin was a fundamental piece of the Venezuelan regime to persecute and contain civil organizations.”

Sebin was created in 2009 as the premier intelligence agency in Venezuela but, since 2013, it became an internal security force subordinated to the Vice-Presidency, currently occupied by Delcy Rodríguez. It’s a division aimed at “detecting and neutralizing internal and external actors that threaten national security” and has been described as the political police force of the Bolivarian government to persecute dissidents. Former prisoners of this force insistently describe arbitrary detentions, intimidation, physical violence and torture. “Testimonies are consistent, so we conclude this is state policy,” says Rodríguez.

For the five-part documentary, 14 Lawyers interviewed 40 people—human rights activists, lawyers, former Sebin officers and prisoners—most of them with hidden identities due to the precautionary measures dictated by Venezuelan courts prohibiting them to publicly talk about their case. “Testimonies were hard to hear, but the most difficult interview was with a former Sebin officer, who acknowledged and talked with incredible ease about forged evidence. She didn’t understand the magnitude and consequences of her actions,” recalls Rodríguez after explaining the long and detailed process behind the interviews and the importance of corroborating testimonies.

The former Sebin officer’s testimony confirms how often intelligence bodies forge evidence, plant weapons, money and fingerprints, and present made-up witnesses. Such is the case of Raúl López, La Tumba’s first prisoner. He was detained during a demonstration, but when officers saw his ID, they presented him as Leopoldo López’s brother and made up communications between him and opposition leaders. He was detained for two months under gruesome conditions.

Alonso Medina Roa, director of  the Coalition of Human Rights and Democracy, sustains how torture has been implemented systematically as part of the detention process. In Caracas, El Helicoide, La Tumba and Ramo Verde are the most notorious political prisons, but there’s a multitude of satellite centers, scattered and hidden inside the city, destined specifically for torture. Interviewees describe practices like waterboarding, electric shocks, asphyxia, beatings, mock executions, deep cuts, cigarette burns and sexual abuse.

While detention centers like La Tumba apply total isolation, white surroundings, 9° temperature, bright lights at all times and 24 hour surveillance; punishment areas inside El Helicoide like El Tigrito, Guántanamo and La Pecera are minuscule spaces without ventilation or running water, where common and political prisoners have to endure overcrowding, extreme heat and police brutality. “Political prisoners suffer grave abuses even though they usually have NGOs, lawyers and public opinion on their side. Common prisoners are exposed to ill treatment because they don’t have proper representation. Officers feel free to show their most sadistic side with them,” says Andrea González, former Sebin prisoner.

Meanwhile, arbitrary arrests, abuses and torture can’t be denounced to prosecutors. Medina Roa explains how the judicial system is subordinated to the intelligence divisions and judges get their posts for ideological reasons rather than academic ones. “Attorneys are also exposed to a lot of violence while they try to defend political prisoners. The team was impressed, on our first visit in cities like Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, San Carlos, to see how threats, intimidation and physical violence were normalized among Venezuelan lawyers trying to do their jobs.”

Even though 14 Lawyers has documented harassment, provided lawyers with technology so they can work safely, assisted attorneys in strategic litigation, and pressured governments that violate the freedom and independence of lawyers (like China, Turkey, Iraq, Iran, Afghanistan, Nicaragua, Mexico and Colombia) Rodríguez says that Venezuela’s most distinguishable trait is how public Sebin’s practices have become: “They don’t want to hide what they do. They’re comfortable with how they’re seen.”

Venezuela, bajo el reino del terror policial por Maolis Castro – El País – 27 de Agosto 2019

La represión aumenta en los barrios pobres a manos de las Fuerzas de Acciones Especiales, una unidad de la Policía Nacional creada por Maduro, que acumula centenares de denuncias por supuestas ejecuciones extrajudiciales

Miembros de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES) de la Guardia Nacional Bolivariana, durante una protesta en enero pasado en Caracas. En vídeo, declaraciones de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre el comportamiento de la policía en Venezuela. FOTO: AFP | VÍDEO: EPV

El terror se ceba en los barrios pobres de Venezuela. Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional está en el punto de mira por tomarse la justicia por su mano: acumula centenares de denuncias por supuestas ejecuciones extrajudiciales y una amplia lista de abusos. Los defensores de derechos humanos han alertado de que cualquiera, delincuente o inocente, puede ser ajusticiado sin mediación de tribunales por mero capricho de oficiales. Carmen Arroyo, de 52 años, afirma que el propósito de este escuadrón es mantener el control social. Su único hijo, el barbero Cristián Charris, fue asesinado por los policías en el barrio de Petare, al este de Caracas, en septiembre de 2018. “Ellos decían que había robado a otro oficial días antes, pero él estaba trabajando en la peluquería cuando eso ocurrió. Más de 600 personas firmaron una carta diciendo que mi hijo era honesto”, argumenta. Pocos reconocieron a los oficiales, vestían de negro y usaban máscaras, tenían fusiles y sus vehículos carecían de placas.

 

Su hijo fue arrestado por participar en las protestas antigubernamentales de 2017. Tras ser liberado, el hombre de 21 años no pudo conseguir un empleo. Nadie quería contratarlo por sus antecedentes penales. El 13 de mayo, oficiales de laS FAES entraron a su casa y le preguntaron su nombre, él respondió: “Luis Alfredo Ariza Gamarra”. Fue fotografiado en el salón de su vivienda, luego llevado afuera. En la calle, los testigos escucharon un disparo. “Le pusieron un arma, una gorra y dijeron que se trató de un enfrentamiento”, añade su madre.

Un total de 6.856 personas han fallecido por “resistencia a la autoridad” entre enero de 2018 y mayo de 2019, según el Ministerio Público. La ONU considera que es un número “inusualmente alto” y concluye que los cuerpos de seguridad son los presuntos responsables de cuantiosas ejecuciones extrajudiciales. En su análisis sugiere disolver a las FAES.

La recomendación ha sido desechada por Nicolás Maduro. El mandatario venezolano gritó a los cuatro vientos todo su apoyo al cuerpo armado en julio, pocos días después de conocerse el contundente informe del equipo encabezado Bachelet. “¡Qué viva las FAES!”, exclamó en un acto de graduación de oficiales, donde aprobó unos nueve millones de euros para reforzar la Policía Nacional.

Carmen Arroyo recopiló testimonios sobre la muerte de su hijo. Todos son anónimos, pocos desafían a las fuerzas de seguridad gubernamentales por miedo a represalias. Los que presenciaron el asesinato coinciden en que la escena del crimen fue manipulada para proteger a los policías. Su caso se encuentra paralizado en los tribunales, no hay detenidos. “Ni siquiera tengo acceso a una copia del expediente, pese a que me corresponde como víctima. Difícilmente se hará justicia con este Gobierno, porque necesitan meter miedo a las personas de las zonas populares para que no protestemos. Mucha gente es valiente y está denunciando, aunque él (Maduro) reafirme a sus asesinos”, explica.

La represión creció al ritmo que descendió la aprobación del chavismo. La Operación de Liberación del Pueblo, un programa de seguridad creado en julio de 2015, acumuló un pavoroso récord de denuncias por presuntas ejecuciones extrajudiciales. La actuación fue rechazada por organismos internacionales después de más de 40 masacres y cientos de crímenes. Asediado por las críticas, Maduro modificó su nombre a Operación de Liberación Humanista del Pueblo y su acción fue desapareciendo. En consecuencia, las FAES se posicionaron como el nuevo represor en los barrios.

Sus detractores dicen que es un escuadrón de la muerte diseñado a la medida del régimen. Pero W. C., un oficial que desertó de la temible policía, culpa a grupos progubernamentales de estar detrás del ensañamiento. “Los ajusticiamientos, extorsiones, secuestros y otros delitos se han disparado desde que infiltraron a colectivos dentro de los comandos, porque ellos obedecen las directrices del régimen. Los policías estamos formados para servir y proteger al pueblo. Eso es a partir de octubre de 2017, aproximadamente”. El actual jefe de la FAES, José Miguel Domínguez, es señalado en una investigación del portal Runrunes como exlíder de un colectivo del barrio de Catia, en Caracas, por estar supuestamente vinculado con homicidios desde 2000.

Cofavic, una ONG defensora de los derechos humanos, cuenta unos 9.500 casos de posibles ejecuciones extrajudiciales entre 2012 y 2018, un tercio cometidos entre 2017 y el año pasado. Casi la totalidad de las víctimas son hombres menores de 25 años. “Esto demuestra que no son hechos aislados, sino que ocurren de manera sistemática y que, lamentablemente, tienen un elemento común y transversal: la impunidad institucional”, explica Liliana Ortega, directora de la organización.

El país está sumido en una crisis de derechos humanos. A excepción del Gobierno de Maduro, decenas de países y organismos multilaterales advierten el desmoronamiento de la justicia. Ortega detalla las trabas en las averiguaciones sobre violencia del Estado. “Las líneas de investigación son precarias (…) La representación de las víctimas en las investigaciones es también muy débil. Hay una serie de carencias que son fueros de impunidad. Eso produce una multiplicación de estos crímenes en Venezuela, porque la impunidad tiene un efecto multiplicador”, zanja.

Dictadura y demencia por  Miguel Henrique Otero – El Nacional – 18 de Agosto 2019

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Es una dictadura que ha hecho uso de la violencia, la represión indiscriminada, el asesinato en las calles de personas indefensas y desarmadas y ha eliminado, en la práctica, el derecho a la protesta, para mantenerse en el poder. Es una dictadura que ha instaurado una gigantesca estructura militar, policial y paramilitar, dedicada a la violación de los derechos humanos prisión, tortura y muerte–, para mantenerse en el poder. Es una dictadura que, violando la Constitución y el marco legal, se ha apropiado de los poderes públicos y ha destruido la esencia y la confiabilidad del Sistema Judicial, del Sistema Electoral, del Ministerio Público, de la Contraloría General y de la Defensoría del Pueblo, para crear un estatuto de impunidad y mantenerlo en el tiempo. Es una dictadura que ha conducido a los venezolanos a un estado total de indefensión. Es una dictadura que ilegaliza partidos políticos, encarcela a dirigentes sociales, sindicales y políticos, para impedir que la sociedad se organice. Es una dictadura que cierra medios de comunicación, bloquea señales y organiza ataques a los periodistas para liquidar el derecho de informar y de estar informado. Es una dictadura, de eso no hay dudas.

Pero no es solo una dictadura, semejante a tantas otras que han existido en América Latina y en otras partes del planeta. Hay diferencias, algunas sustantivas, que merecen ser comentadas. Empezaré por esto: las dictaduras se cohesionan, alrededor del núcleo del poder. Eso no ocurre en Venezuela. Cada ministerio, empresa estatal, gobernación, alcaldía, instituto o poder público, salvo en el propósito común de robar y aniquilar a la sociedad, actúa como un feudo, desarticulado del resto, en permanente lucha. Hay casi un centenar de tribus que se disputan los contratos, los presupuestos, los cargos, las prebendas y los escasos beneficios a repartir. 

La mayoría de estas tribus está asociada a determinadas mafias. Tribus y mafias resultan indistinguibles. Unas pocas de las tribus actúan en ámbitos específicos. Otras son como corporaciones con tentáculos en varios ámbitos. En cada uno de estos negociados –contratos de Pdvsa, del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana, en aduanas de puertos y aeropuertos, en las fronteras, en el contrabando de gasolina, en las distintas operaciones mineras (oro, coltán, diamantes y otros), en la importación de alimentos para los bultos CLAP, en el otorgamiento de divisas, en la unidad de grandes contribuyentes del Seniat, en la Sundde, en el Saime,en Maderas del Orinoco, en la Corporación Canaima, en Cavim, en la administración de las cárceles, en las partidas del Ministerio de Educación, en las importaciones y en toda actividad que pueda representar alguna forma de aprovechamiento o lucro–, hay mafias, que van desde microorganizaciones conformadas por dos o tres delincuentes, hasta estructuras tentaculares, encabezadas por miembros del alto poder civil y militar, que han despedazado y despedazan las finanzas y los bienes de la nación.

Un cuarto elemento, probablemente el más grave y peligroso de todos: la dictadura no controla el territorio. Hay numerosos enclaves, en todo el país, que no están bajo su control, aunque creamos lo contrario. En realidad, están bajo el control de diversas mafias. El que esas mafias sean aliadas coyunturales no equivale a que detenten el control. Territorios como la costa de Paria, buena parte de los estados Táchira y Barinas, zonas enteras –grandes barriadas– de ciudades como Caracas, Valencia, Maracay, San Cristóbal, Maracaibo, Carúpano, Valle de la Pascua, El Tigre, Puerto Ordaz, Tumeremo, San Fernando de Apure, Machiques, San Felipe, Morón, Puerto Cabello y más, están tomadas, controladas y bajo el poder de bandas paramilitares y narcoguerrillas potentemente armadas, dedicadas a las más diversas actividades delictivas. Ni siquiera las cárceles de presos comunes están bajo su control.

Un quinto elemento, que debe ser mencionado aparte, se refiere a la deriva de cuerpos policiales y de ciertas unidades militares, dedicadas a la delincuencia –extorsión, secuestro, robo, atracos en la vía pública, sicariato y más–, que aprovechan la falta de supervisión y las guerras internas del poder, para crear regiones de impunidad, donde delinquen a su antojo y sin riesgo alguno de castigo.

Así las cosas, llegamos al séptimo elemento: cuestiones clave, en concreto, como el acopio y distribución de alimentos en el país, están en manos de mafias de distinto tamaño, donde militares, miembros de las UBCH, del PSUV, jefes policiales, de los CLAP y otros, se reparten la torta. Las estimaciones más conservadoras señalan que alrededor de 60% del total de lo que importa no llega a sus destinatarios e ingresa en circuitos ilegales de comercio: reventa a precios de escándalo y contrabando, especialmente hacia Colombia. 

Un octavo elemento se refiere a la espinosa cuestión de la producción petrolera, en abierto declive, donde se está produciendo un caso que, ahora mismo, está siendo investigado por autoridades de varios países: producción que no se registra y se vende en transacciones opacas a operadores opacos, produciendo grandes beneficios que no van a las arcas públicas sino al bolsillo de mafiosos maduristas.

Un décimo factor, fundamental y que requeriría del análisis de expertos en ciencias de la conducta, es la cantidad de psicóticos que convergen en el régimen. Desde los tiempos de Stalin no se había producido una confluencia semejante: violentos, torturadores, extravagantes que protagonizan constante episodios del «me da la gana», cínicos, mentirosos patógenos, delincuentes y corruptos de ambición ilimitada. ¿Alguna vez se había visto un poder que reúne a sujetos como Chávez, Cabello, Maduro, los Rodríguez, Varela, Padrino López, González López, Hernández Dala, Benavides, Lacava, Bernal, Maikel Moreno, Rodríguez Chacín, Vladimir Lugo, Pedro Carvajalino, Mario Silva, García Carneiro e innumerables otros? ¿Es posible omitir que, en el caso de la dictadura venezolana y su proyección pública, hay un signo de demencia, cada vez más poderoso, evidente y extendido?

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