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Más de 1.300 manifestantes presos en condiciones infrahumanas de reclusión por Maru Morales/Rafael León – La Patilla – 13 de Agosto 2017

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Esta semana el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein, habló fuerte y claro: “En Venezuela ha habido un claro patrón de uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes. Miles han sido detenidos arbitrariamente, muchos han sido víctimas de malos tratos y tortura”, reseña El Nacional.

Los malos tratos no se refieren solo a agresiones físicas o psicológicas, sino también a las condiciones infrahumanas en las que los detenidos deben esperar por un proceso judicial enlentecido adrede, denuncian abogados del Funpaz, Foro Penal y Fundeci.

Desde abril han sido detenidas más de 5.000 personas en el contexto de las protestas, de las cuales más de 1.300 siguen tras las rejas, esperando audiencia preliminar o la admisión de los fiadores impuestos por los tribunales.

Sin acceso a agua potable, expuestos a enfermedades, hacinados y durmiendo junto a delincuentes comunes, pasan los días, las semanas y los meses de los presos por protestar.

Sin agua. Andrés Colmenares, de Funpaz, afirmó que por primera vez tantos civiles han permanecido detenidos por tanto tiempo en instalaciones militares. “Hasta el 7 de agosto había 110 personas hacinadasen el destacamento 120 de la GNB, algunas con hasta 60 días esperando el visto bueno a los fiadores”, dijo. En Lara hay 6 centros de detención: Polilara, Policía de Iribarren, Conas Tiuna, y los destacamentos de la GNB 123 (La Montañita), 121 y 120 (Alí Primera).

“Ninguno tiene condiciones para tener detenidos. En el Alí Primera los obligan a hacer orden cerrado; no tienen baño privado; no hay agua por tubería, dependen de cisternas y no hay higiene. Ha habido brotes de sarna e infecciones vaginales”, indicó.

La semana pasada 40 detenidos en el Conas Tiuna fueron obligados a dormir en la fosa de una piscina inconclusa. Alertó que hace dos semanas sacaron a unos 600 reos de Uribana y los llevaron a otras cárceles, para meter ahí los detenidos en Carabobo, Aragua, Zulia, Mérida y Lara.

La enfermedad. Alfredo Romero, del Foro Penal, aseguró que la exposición de los detenidos a las enfermedades forma parte del esquema de agresión del Estado. Explicó que en el Helicoide la persona recién detenida llega directo a ‘la preventiva’, un área de condiciones “infames y hacinamiento”. Allí se encuentra Ángel Zerpa, nombrado magistrado del TSJ por el Parlamento el 21 de julio. “Él está en huelga de hambre, preso junto a dos personas en un baño que era usado para la visita conyugal, en unas condiciones de suciedad terribles e incomunicado”.

La reclusión de detenidos en protestas con hampa común es otro drama. “En el Rodeo 2 por ejemplo, el riesgo de muerte es alto porque hay motines. En Tocuyito llegamos a tener 4 presos por las protestas en una celda tan pequeña que solo uno podía estar de pie a la vez. En la Zona 7 de Boleita se produjo una riña y un joven resultó golpeado”.

Anteriormente en Ramo Verde cada preso podía tener una celda y algunas tenían baño, “pero ahora, han tenido que habilitar áreas como la del casino de los guardias y meter hasta 70 personas ahí con un solo baño”, dijo.

El inframundo. Joel García, de Fundeci, no duda en afirmar que el peor de los centros de detención preventiva en Caracas es la Zona 7 de la PNB en Boleíta. “Eso es horroroso, le dicen ‘el inframundo. Es un sótano, están hacinados junto con el hampa común, hay epidemia de sarna, personas con afecciones respiratorias. En el Helicoide hay un espacio que llaman ‘guantánamo’, mide 30 metros x 20 metros, hay 50 personas y un solo baño. Hay sarna y otras enfermedades pero aunque el juez lo ordene, no hay traslados a los centros de salud. Y en la PNB de La Yaguara los detenidos son dejados dentro de los camiones de detención porque ya no tienen espacios en las celdas”.

Familiares de tres jóvenes que esperan la audiencia de verificación de fiadores denunciaron que durante dos días solo les permitieron compartir dos litros de agua. Nueve personas detenidas entre el 22 y el 30 de julio, presas en la comandancia de San Jacinto, en Aragua, “duermen en el piso sobre papel periódico, no les dejan pasar colchonetas y hacen sus necesidades a través de un tubo que conecta con la tubería de aguas negras”, manifestó un familiar.

Violaciones sistemáticas

El viernes el Comité de la ONU contra la Tortura anunció que pedirá a Venezuela una reunión para abordar el “deterioro de la situación” y solicitar un informe urgente frente a las denuncias de malos tratos a los detenidos. Algunos de los patrones denunciados por las víctimas ante la ONU son:

-Detenciones arbitrarias: La ONU alerta de que 5.051 personas han sido detenidas sin orden de aprehensión, ni en evidencia de la comisión de un delito. Hay casos donde las víctimas si siquiera formaban parte de la manifestación.

-Torturas y maltratos: Miles de detenidos denunciaron haber golpeados y amenazados de muerte, de violación sexual y persecución contra sus familiares, denunció el Alto Comisionado, Zeid Ra’ad al Hussein.

-¿Colectivos armados o policías?: Civiles armados detenienen a personas, las golpean, roban, amedrentan y luego las entregan a la PNB o GNB. De acuerdo al informe de la ONU, de los 124 muertos en protestas, 27 han sido en manos de estos grupos.

-Justicia militar: El Foro Penal, registra 626 personas presentadas ante un juez militar. El caso más relevante es el de los 27 estudiantes de la UPEL de Maracay.

-Hacinamiento: En la mayoría de los casos, los detenidos son sometidos a permanecer en condiciones inhumanas por horas o días en celdas pequeñas, pasillos o patrullas hasta ser presentados en los tribunales.

-“Vacunas”: Custodios les piden donaciones de agua y comida a familiares de detenidos “para permitir la visita, tratarlos bien y resguardarlos”.

 

SR. González Pazos, ¡Váyase a Venezuela y despúes opine! por Iñaki Anasagasti – Deia – 12 de Agosto 2017

6a00d8341bf85353ef01b8d192017b970c-150wiEn esta sociedad líquida y sin columna vertebral en la que vivimos, conviene de vez en cuando, marcar cada uno bien el terreno y señalar lo que nos parece bien de lo que consideramos asquerosamente manipulado.

Este sábado, Deia ha publicado un artículo que en el fondo podría parecer una apología al terrorismo de estado. Lo firma Jesús González Pazos y lleva por título “Venezuela, desde el respeto y la solidaridad”. Ya de por si, el título miente. En su desarrollo no hay el menor respeto ni la mínima solidaridad. Es un ataque continuo a los basamentos de un sistema democrático, como lo entendemos en Europa, dejando de lado las reivindicaciones nacionales que demanda Euzkadi, de las que podíamos hablar en otro trabajo.

De entrada el que González Pazos, se presente como miembro de Mugarik Gabe, me decepciona sobre lo que es esta ONG que al parecer no tiene fronteras. Creí que sus reivindicaciones eran otras, y sus personeros de otro talante humano, o de lo contrario que digan claramente que este personaje no les representa en nada.

Y digo la diferencia entre un periódico democrático, de otro que no lo es, es que en Deia se haya publicado semejante cúmulo de despropósitos, porque la ideología del periódico la marcan los editoriales, y hace unos días, Deia tomó postura en contra de la dictadura de Maduro, frente a un periódico como Gara que jamás de los jamases publicaría nada a favor de la democracia que propende la Mesa de la Unidad Democrática de aquel país que comprende todo su arco parlamentario, desde el Partido Comunista, hasta la derecha venezolana, porque lo de Maduro, nada tiene que ver con la Izquierda con mayúsculas sino con el gansterismo. Pero si esto satisface al Sr. González Pazos, le recomiendo se vaya a vivir en aquel país tan paradisíaco, como así nos lo describe.

La oposición ganó las elecciones legislativas y ante esa evidencia Maduro ha desconocido todas sus decisiones y las ha anulado a través de un falso poder judicial que no es más que correa de transmisión de un ejecutivo que ha empobrecido el país y ha destituido a la Fiscal General por atreverse a decir que el actual régimen es una dictadura.

¿En que país democrático hay presos políticos?. En ninguno. Solo los hay en las dictaduras por eso se les saca a los incómodos de su casa y se les mete en la cárcel arbitrariamente, sin juicio alguno y a pesar de que el fiscal que acusó a Leopoldo López tuviera que huir y decir que toda su acusación fue falsa. Pues López sigue en arresto domiciliario sin posibilidad de expresión pública.

¿En que país democrático se cierran medios de comunicación y se controla la tirada los periódicos impidiéndoles el suministro de papel?. En uno no democrático, como en Venezuela. O en Corea del Norte. Y, si no me cree, diríjase al periodista vasco de izquierda, Xabier Coscojuela que ha tenido que cambiar su diario Tal Cual al sistema digital ante la falta de papel.

¿En qué país democrático se monta una votación fraudulenta, dicha desde Londres por la propia compañía que se prestó a la mascarada diciendo que habían manipulado un millón de votos, para negar algo constitucional como el Revocatorio y sacarse de la manga una instancia Constituyente para anular la democracia?. Pues en Venezuela.

¿Qué país democrático tiene el rechazo de esta iniciativa falsamente Constituyente ya que se trata de una regresión tipo “democracia orgánica franquista”, por parte de la Unión Europea y la mayoría de los países latinoamericanos y de Naciones Unidas?. Sencillo. La Venezuela de Maduro.

¿Qué país ha sido denunciado por malos tratos, abusos policiales, falta de democracia e irrespeto a la verdad por parte de la ONU?. Venezuela, compadre.

¿En qué país han muerto en las protestas contra un gobierno 130 jóvenes en sus calles?. En la patria del chavismo. Dato que al parecer al Sr. González Pazos le tiene sin cuidado.

¿Qué país ha sido expulsado de Mercosur, repudiado en la última reunión de cancilleres en Lima, mientras mantiene divisiones de soldados cubanos en Fuerte Tiuna y la Inteligencia y Contrainteligencia en manos del castrocomunismo?. La dictadura chavista de Maduro.

Y así podríamos ir analizando todas y cada una de las úlceras crapulosas de un putrefacto régimen de fuerza que al parecer al Sr. González Pazos le encantaría aplicar a la tierra de los vascos, pues de lo contrario no se entiende su admiración hacia la barbarie.

Para justificar todo este oprobio, el articulista lo compara con España. Le puedo dar a este señor una serie de datos sobre lo que es la democracia en España, quizás desde más cerca de su lupa, pero se que no serviría para nada. Por eso le sugiero escriba este tipo de análisis en Gara, que estará encantada de tener por lo menos a un vasco ilustrado que crea que la “robolución bolivariana” como la llaman es un faro que nos debe iluminar en la noche española. Si Gara publica los comunicados de ETA, ¿por qué no este canto a una dictadura?.

La dirección de Deia verá si le interesa seguir alimentando algo que ha irritado sobremanera a todos los vasco venezolanos que habitamos en Euzkadi, conocemos y queremos aquel país, y votamos en las elecciones que demuestran que el 97 %, en las urnas, es profundamente antichavista por democrático. Por cierto, vascos que en 1977 siguieron el llamamiento para comprar acciones de Deia y poder combatir el pensamiento único franquista de aquella dictadura, semejante a la venezolana, con militares corruptos en todas las esferas del poder.

No es la primera vez que González Pazos escribe semejante sarta de mentiras y apologías en Deia. Solo deseo se informe antes de juntar sus letras y no hiera a tanta gente que pugna por salir de aquel país al que Colón llamó Tierra de Gracia.

 

Entre Barricadas y Consulta Popular por Nelson Freitez – TalCual – 11 de Agosto 2017

“Es justo y necesario. Es nuestro deber y salvación”. Entre Barricada-Resistencia y Consulta Popular-Unidad Democrática, hay un continuum posible para doblegar a una espuria dictadura que cada día más carece de legitimidad y no alcanza a lograr gobernabilidad
Aunque han pasado ya días de esa gesta popular que fue la Consulta Popular del 16J, organizado por las fuerzas democráticas del país para auscultar la opinión de la inmensa mayoría nacional sobre la fraudulenta convocatoria constituyente de la dictadura y los caminos para salir de ésta, escribo sobre sus significaciones y vinculaciones con otros procesos sociales y políticos en marcha. En especial, la relación entre esa Consulta y el fenómeno social de las ´Barricadas´, tan desconocido, vilipendiado por la dictadura y retador para comprender en parte el país que somos y podemos ser.

Sobre las ´Barricadas´ llegué a la conclusión, a esta altura del ´Huracán´ político-ciudadano en marcha (como lo llamó L. Padrón), que aunque surgidas en urbanizaciones de clase media como iniciativa puntual de grupos de jóvenes y organizaciones ´radicales´, hoy son asumidas como iniciativa comunitaria con cierta permanencia para la autodefensa ante los feroces y brutales ataques de la GNB y de grupos paramilitares. La GNB fue ejecutando desde temprano en el mes de abril violentos operativos de ataque a urbanismos, con todo su arsenal y repertorio de brutalidad masiva afectando a todas las familias y a seres de todas las edades y condiciones. Lo cual más que generar el efecto paralizante y generador de miedo colectivo, deseado por los ´estrategas´ del terror, terminó por activar a amplios grupos de los urbanismos para la defensa y ´contraataque´.En la medida que transcurrían los días de la protesta, la represión se acentuó y siguió cabalgando la escasez y la ingobernabilidad, la desobediencia civil y las manifestaciones fueron expandiéndose y llegaron con fuerza a los barrios populares, en los cuales aunque en su mayoría no se han instalado ´Barricadas´ permanentes, si se ha optado por cerrar calles y avenidas con frecuencia. Además en diferentes casos se ha combinado la protesta por servicios (agua, gas…) con la manifestación política contra la Dictadura y contra la represión (en el Barrio El Garabatal en Barquisimeto a fines de junio una protesta por carencia de servicio de gas reprimida fuertemente derivó en poblada contra la GNB, destrucción de un Módulo de ese cuerpo y participación de bandas del barrio con sus armas contra esos efectivos.

Con la propuesta de Consulta Popular del 16J y a pesar de los altos y bajos de las diferencias y tensiones entre los grupos de ´La Resistencia´ y la Mesa de Unidad Democrática, se produjo una especie de síntesis y convergencia entre los métodos de acción y las estrategias de ambos segmentos de nuestro universo opositor. Por un lado, los de ´La Resistencia´ con sus iniciativas de autodefensa y confrontación, incrementando sus instrumentos defensivos en medida en que ha aumentado y se ha diversificado el potencial ofensivo y letal de una GNB y unos paramilitares que salen dispuestos a agredir a toda la comunidad e incluso a segar vidas con armas de fuego. Y por otro lado, las iniciativas políticas de la MUD orientadas a movilizar a miles o millones de personas con acciones no violentas y en el marco de la CRBV vigente, generando un proceso de Consulta que logró la manifestación de más de 7.6 millones de venezolanos.

El día de la Consulta aprecié a jóvenes de ´La Resistencia´ resguardando, desde azoteas de edificios reiteradamente agredidos por la represión dictatorial, a miles de ciudadanos que también respondían con su manifestación de voluntad tanto a la represión sufrida como a la profunda aspiración de cambio democrático que anida en el alma de la mayoría de nuestro país. Ese día me quedó perfectamente claro que es viable y necesaria la convergencia y combinación de métodos de lucha democrática y de la resistencia. Eso como se dice en la eucaristía de los católicos “Es justo y necesario. Es nuestro deber y salvación”. Entre Barricada-Resistencia y Consulta Popular-Unidad Democrática, hay un continuum posible para doblegar a una espuria dictadura que cada día más carece de legitimidad y no alcanza a lograr gobernabilidad.

 

La nueva etapa de la lucha por la democracia por Trino Márquez – Noticiero Digital – 10 de Agosto 2017

ThumbnailTrinoMarquezCon la instalación de ese adefesio que es la asamblea nacional constituyente, en realidad una reunión ampliada de la dirección nacional del Psuv, se inicia una nueva etapa de la lucha que el país ha mantenido a lo largo de casi dos décadas contra el proyecto hegemónico liderado, primero por Hugo Chávez, y desde 2013 por Nicolás Maduro. El objetivo de esa infatigable pelea ha consistido en preservar la democracia en los pocos espacios que han ido quedando

Este nuevo ciclo se caracterizará por ser más represivo. La deriva autoritaria ya estamos viviéndola. El régimen, representante de una minoría despótica, adoptó como estrategia tratar de sacarnos de la ruta constitucional, electoral, pacífica y democrática con el fin de empujarnos a un camino al margen de la Constitución y de las débiles instituciones republicanas que aún quedan. Le gustaría que tomásemos la vía violenta, entre ellos los trancazos recurrentes, porque en ese terreno tienen todas las de ganar. Se sentirían muy cómodos si nos olvidáramos de todos los comicios y adoptáramos la vía armada o insurreccional. Nos aplastarían como a unas cucarachas teniendo una excusa perfecta.

Los atropellos más recientes contra los alcaldes opositores apuntan en esa dirección. Como no pudieron ganar en Barquisimeto, Lecherías, Chacao y El Hatillo, entre otros importantes municipios, optaron por secuestrar a los burgomaestres elegidos por el pueblo. El asalto a la Asamblea Nacional, comandado por el coronel Vladimir Lugo, responsable del resguardo de las instalaciones del Palacio Federal y de la integridad personal de los diputados, forma parte de esa estrategia de intimidación. Buscan acorralar, desmoralizar y desmovilizar la población y a los dirigentes, con el fin de proyectar la imagen de que son invencibles. Apuntan hacia los dirigentes más reconocidos con el propósito de descabezar el poderoso movimiento de resistencia que se ha expresado durante los últimos cuatro meses.

En este marco conviene evaluar con detenimiento la afortunada decisión de la MUD de participar en los venideros comicios regionales de diciembre, pues incidirá en futuras elecciones. Los barones del régimen no quieren que vayamos a ninguna confrontación electoral porque saben que perderán, por eso nos provocan y tienden trampas. Con motivo de las elecciones de gobernadores han aumentado las celadas. Prohibieron el uso de la tarjeta de la MUD en siete estados. Se niegan a cambiar el CNE, a pesar de la mortal declaración de Smarmatic. Sus ardides estimulan la confrontación entre “electoralistas” y abstencionistas, como si estos propiciasen la violencia y la insensatez, y los otros la paz y la cordura. En realidad ambos pretenden alcanzar la paz y la democracia, solo que por vías diferentes. Aunque, desde mi punto de vistas, quienes descartan concurrir a las elecciones regionales no solo no deslegitiman al gobierno, sino que lo atornillarían en la medida que les entregarían mansamente a los autócratas las instituciones cuyo origen se encuentra en el voto popular.

A las elecciones regionales hay que ir porque lo que quiere el gobierno es que no vayamos. Aquí no hay ningún dilema. No ir sería renunciar a un espacio que nos corresponde porque somos nosotros quienes realmente creemos en las elecciones como fuente de origen y legitimad de los poderes públicos regionales. Somos nosotros quienes creemos en la descentralización y en la soberanía popular dentro de los límites que establece el Estado de Derecho. El régimen utiliza las elecciones como coartada para destruir la democracia. Además, si decidimos participar, lo más probable es que esos cínicos decidan no concurrir. Querrán evitar una nueva derrota ante el país y el mundo

La mejor manera de honrar la memoria de los jóvenes mártires que han caído a lo largo de las luchas por rescatar la libertad, es construir un ambiente que impida que muertes como esas sigan repitiéndose a diario. Ya para el gobierno los asesinatos dejaron de ser un problema y se convirtieron en una estadística. En El Salvador y en otros países pasó lo mismo. Al final hubo acuerdos negociados que incluyeron elecciones, pero después de miles de muertos.

En el ciclo que está abriéndose serán numerosas las tentaciones para que la oposición no acuda a las batallas electorales. El gobierno hará uso del obsceno ventajismo que usualmente utiliza, se valdrá del CNE y de los militares para amedrentar. La incitación a la violencia será cotidiana. Nos corresponderá combinar la lucha de masas con la presencia en el escenario electoral, exigiendo siempre que se cumplan las condiciones mínimas para que se respete la voluntad popular.

Las voces de la tortura en Venezuela por Maolis Castro – El País – 9 de Agosto 2017

Cuatro víctimas relatan el trato cruel y los abusos de las fuerzas de seguridad mientras estaban detenidos por protestar
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“¡Arrástrate como un gusano!”, gritaban soldados a Paula Colmenarez Boscán, una estudiante de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, tras ser detenida en el este de Caracas en una movilización contra Nicolás Maduro en julio. “Me arrestaron decenas de militares. Me manoseaban la entrepierna mientras me trasladaban en una motocicleta. Me cubrieron la cabeza, me golpearon y robaron el celular. Solo me liberaron cuando se hizo viral una foto en la que aparecía siendo arrestada”, dice.

Su ejemplo ha alertado a instancias internacionales acerca de la creciente represión en Venezuela. El martes, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas señaló al Gobierno de Maduro por el uso “generalizado y sistemático” de “fuerza excesiva” contra miles de manifestantes. El comunicado denunciaba detenciones arbitrarias, tratos crueles y torturas a disidentes durante las protestas de la oposición, que han entrado ya en su quinto mes. Tarek William Saab, defensor del pueblo y fiscal general designado por la Asamblea Nacional Constituyente, no respondió a EL PAÍS sobre este informe.

Tamara Taraciuk, de Human Rights Watch (HRW), dibuja un perfil de los torturados. “Son mayormente disidentes o críticos. No son solo aquellos líderes opositores conocidos, sino que se trata de ciudadanos de a pie que el Gobierno considera disidentes simplemente por participar en manifestaciones o por estar pasando cerca de una”, explica.

En junio, Mileidy González, una joven auxiliar de enfermería, fue detenida por agentes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) cuando caminaba cerca de una protesta en Barquisimeto, capital del Estado de Lara (oeste). “En la comandancia policial me ataron por las muñecas, me colgaron y así comenzaron a golpearme una y otra vez. Amenazaron con violarme y sembrarme droga si denunciaba, me destrozaron”, dice.

Mileidy González, auxiliar de enfermería detenida en una protesta.

Sus evidencias son fotos, recuerdos, cicatrices en la piel y una lesión en el bazo. González estuvo hospitalizada ocho días después de ser salvajemente golpeada, pero nunca recibió un informe médico que certificara su condición durante el arresto. “Ningún doctor se atrevió a dármelo. Ni siquiera quisieron darme una constancia médica en un CDI [Centro de Diagnostico Integral, red de ambulatorios creada por Hugo Chávez]”, explica. Sus agresores están en libertad, mientras ella debe presentarse cada mes ante un tribunal, imputada por daños violentos y resistencia a la autoridad. “Si eres policía o militar en Venezuela, lo puedes todo. Ellos te quitan tu libertad y violan tus derechos sin importar si eres inocente”, agrega.

Gaetano Costa, un politólogo de 42 años, ya había experimentado los excesos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) en 2014. En mayo de ese año fue detenido en una protesta. “No estaba solo. Varios manifestantes fueron detenidos ese día. Nos encerraron en una oficina en el interior de una comandancia de la GNB. Allí nos golpearon, amenazaron con desaparecernos, nos apuntaron con armas de fuego y hasta lanzaron dos bombas lacrimógenas. Parecía una cámara de gas nazi. Los militares decían que íbamos presos por guarimberos [opositores]”, recuerda Costa, militante de Voluntad Popular, el partido del preso político Leopoldo López, y regresó a las calles para protestar nuevamente contra Maduro este año. Fue detenido y golpeado, una vez más, en Lara.

González opina que su testimonio puede ser útil para ventilar los atropellos de las fuerzas policiales en el exterior. Andrés Colmenarez, director de la ONG Funpaz, certifica este trato cruel contra los opositores. Paula, la estudiante pisoteada por militares, es la mayor de sus tres hijos. “Son casos excepcionales, por lo general la mayoría no se atreve a ser identificado. En las protestas de 2014 unas 80 personas denunciaron torturas en Lara, este año han sido 20. Eso no nos habla de una disminución de los casos, sino de los ciudadanos que se atrevieron a hacer públicos estos abusos”, expone.

Miedo a denunciar

La abogada Tamara Bechar, del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, confirma que la alta impunidad puede influir en que las víctimas no quieran denunciar. “He defendido a dos menores de edad, de 16 y 17 años, detenidos durante una protesta. Ellos comentaron en su audiencia de presentación sobre los maltratos físicos y hasta actos lascivos cometidos contra uno de ellos por fuerzas de seguridad del Estado. Todo eso está registrado en actas. No pasó nada contra sus agresores, unos militares”, explica. Para Taraciuk es elemental que se documenten estos casos. “Hoy en día es impensable que se haga justicia en Venezuela porque el poder judicial es un apéndice del Ejecutivo”.

Spider-Man, alias de un miembro del autoproclamado Movimiento de la Resistencia, no ha denunciado ante el ministerio público a los militares que, supuestamente, son culpables de la pérdida de su ojo izquierdo en una protesta durante la elección de la Asamblea Constituyente, el 30 de julio. “Antes me habían golpeado dentro de una comandancia de la policía de Lara, pero seguía protestando porque no tenía miedo”, indica. Clandestino y herido en Barquisimeto, este joven de 22 años asegura que sería un riesgo delatar a sus agresores. “Me meterían preso, ellos seguirían libres”, supone.

Un callejón sin salida por Alberto Barrera Tyszka – El País – 6 de Agosto 2017

unknownPara el gobierno, la nueva Constitución debe ser un manual para el ejercicio legal de la represión

La revolución bolivariana ya solo es una ficción narrativa, un relato que cada vez se cuenta peor y resulta más inverosímil. No hay manera de que el oficialismo esgrima un argumento más o menos coherente que pueda ser creíble, que tenga algún gramo de dignidad. Cuando, en el acto de instalación de la nueva Asamblea Nacional Constituyente, Delcy Rodríguez pregunta:“¿Juran ustedes defendernos de las agresiones imperialistas de la derecha traidora?”, es imposible no recordar que su gobierno donó medio millón de dólares para el evento de la toma de posesión de Donald Trump. Cuando invoca a la democracia y al “poder originario”, es imposible no pensar en todas las denuncias sobre el reciente proceso electoral, empezando por el señalamiento de la agencia Reuters que asegura que en la elección del domingo 30 de julio no llegaron a votar cuatro millones de venezolanos. Cuando Rodríguez sentencia que la Constituyente llegó “para hacer justicia”, es imposible no traer a la memoria todas las imágenes de la represión salvaje que los militares han ejercido sobre los ciudadanos en los últimos meses…Ya es evidente que, para “los hijos de Chávez”, la ideología no es más que una puesta en escena. Ni son revolucionarios, ni son demócratas, ni siquiera son de izquierda. El oficialismo no solo se ha quedado sin pueblo. También se quedó sin discurso.

De hecho, Chávez ha pasado a ser ahora un personaje secundario. El intento de crear un suceso simbólico, trayendo de vuelta su retrato al edificio del Parlamento tampoco tuvo impacto, resonancia. El Comandante eterno ya funciona como espectáculo. En los últimos dos años, Chávez también ha ido perdiendo presencia y fuerza en la retórica del oficialismo. Solo es un fetiche comercial, al parecer cada vez menos eficaz. La desideologización del oficialismo es una de las consecuencias más palpables de todo este proceso. Tanto nacional como internacionalmente, se asume que ahora el chavismo es, en esencia, una corporación mafiosa a la que le faltan ideas y le sobran armas.

El proyecto de la Constituyente forma de parte de esta misma fantasía hueca. La nueva Asamblea no existe para resolver los problemas del país sino los problemas del partido. Pero los conflictos de la mayoría de los venezolanos, esa tragedia que llamamos “realidad”, continúan aumentando, cada día están peor. La Constituyente no logrará que baje la inflación, que se termine la escasez. Su fin es otro y ha sido delatado con demasiada obviedad por el propio Maduro: enjuiciar y encarcelar a líderes de oposición; desactivar a la fiscal que ya no es cómplice y que, entre otras cosas, puede sacar a la luz todos los negocios con Odebrecht; censurar a los medios que no han sido leales en estos meses, legislar y controlar el uso de las redes sociales…Está claro que, para el Gobierno, la nueva Constitución debe ser un manual para el ejercicio legal de la represión. Nada más.

El chavismo es, en esencia, una corporación mafiosa a la que le faltan ideas y le sobran armas

Es verdad que la mayoría de la población vive ahora con una gran sensación de derrota. Es verdad que, nuevamente, la dirigencia de la oposición está obligada a reinventarse, a buscar y proponer nuevas formas de resistencia y de lucha en contra de una dictadura no convencional; pero también es cierto que el oficialismo tiene por delante un panorama muy incierto y complicado. Sus líderes no tienen popularidad, su discurso político está totalmente devaluado, su vínculo con Chávez se desvanece cada día más; han sacrificado las instituciones y la credibilidad del sistema, han perdido legitimidad internacional…y siguen enfrentados al mismo país, un país que no los quiere, que no les cree.

Rechazar la negociación e imponer la Constituyente ha llevado al oficialismo a un callejón sin salida. Su gran enemigo sigue siendo la realidad y, frente a ella, la Constituyente no hará ningún milagro. El conflicto sigue ahí, en la gente, en las ansias de cambio. La multiplicación de las cárceles no es una salida. Es un suicidio político.

Venezuela debe poner fin a la detención sistemática y el uso de tribunales militares contra manifestantes – Comunicado ACNUDH – 4 de Agosto 2017

 

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GINEBRA (4 de agosto de 2017) – El Gobierno de Venezuela debe poner un alto a las detenciones sistemáticas de los manifestantes y frenar el creciente uso de tribunales militares para juzgar a civiles, dice un grupo de expertos* en los derechos humanos de la ONU.

Las autoridades deben también respetar los derechos de todos los manifestantes y detenidos y garantizar su integridad física y psicológica, dijeron los expertos independientes.

“Estamos seriamente preocupados por acusaciones de detenciones arbitrarias y uso excesivo e indiscriminado de la fuerza en el marco de las protestas públicas, así como por el uso de tribunales militares para enjuiciar a civiles”, enfatizaron.

“Tales actos estarían en abierta violación al derecho de no ser privado arbitrariamente de la libertad, al debido proceso y a ser juzgado por un juez natural, independiente e imparcial. Además, constituirían graves violaciones a los derechos de libertad de reunión pacífica y de expresión”.

Miles de personas habrían sido privadas de su libertad, desde abril del 2017, en el marco de protestas públicas. En muchos de esos casos, los detenidos han sido sometidos a aislamiento temporal, sin tener la posibilidad de comunicarse con sus familiares o abogados, previo a su presentación ante los tribunales. En otros casos, las personas fueron liberadas por decisión discrecional de los cuerpos de seguridad.

“El Gobierno venezolano tiene la obligación de garantizar que los ciudadanos no sean privados arbitrariamente de su libertad, o penalizados de ninguna manera, por expresarse y protestar pacíficamente. Las protestas no deben ser criminalizadas”, señalaron los expertos.

“El Gobierno también debe asegurar que los registros de detención sean públicos y estén a disposición de los familiares”.

Los expertos también llamaron las autoridades a poner en inmediata libertad los dirigentes de oposición Leopoldo López y Antonio Ledezma, recientemente transferidos a centros de detención tras la revocación de sus arrestos domiciliarios. Los expertos resaltaron el hecho de que El Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria considera que la privación de libertad del Sr. López y el Sr. Ledezma violó sus derechos.

Los expertos dijeron que el creciente uso de los tribunales militares para juzgar a civiles fue especialmente preocupante. Al menos cuatrocientos manifestantes habrían sido juzgados de esta manera y la gran mayoría habrían sido privados de su libertad bajo acusaciones de delitos previstos en el Código Orgánico de Justicia Militar, tales como rebelión militar, traición a la patria y ultraje al centinela.

“El uso de la justicia militar penal debe ser estrictamente limitado a casos en los que militares activos cometan delitos militares”, recalcaron los expertos.

“Los órganos judiciales militares deberían, por principio, ser incompetentes para juzgar a civiles. El Estado venezolano debe velar por que los civiles acusados de una infracción penal sean juzgados por tribunales ordinarios”.

Los expertos también expresaron grave preocupación por las acusaciones de uso excesivo e indiscriminado de la fuerza durante las protestas por parte de los agentes de estado y de los llamados armados ‘colectivos’, que fueron acusados intimidar, agredir, detener e incluso dar muerte a algunos manifestantes.

Los expertos de los derechos humanos notaron que muchos de los detenidos han denunciado torturas o tratos crueles, inhumanos y degradantes al momento de ser presentados ante los tribunales.

“Recordamos al Gobierno venezolano la prohibición absoluta de la tortura y de otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Estas normas deben regir la actuación de las fuerzas policiales y militares en todo momento”, indicaron.

Los expertos en derechos humanos de la ONU se han comunicado con las autoridades venezolanas para pedir aclaraciones sobre la conformidad de los hechos aquí expresados con el derecho internacional.

(*) Los expertos: el Sr. José Antonio Guevara Bermúdez, Presidente-Relator del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria; el Sr. David Kaye, Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión; la Sra. Annalisa Ciampi, Relatora Especial sobre los derechos a la libertad de reunión pacífica y de asociación; el Sr. Diego García-Sayán, Relator Especial sobre la independencia de los magistrados y abogados, el Sr. Nils Melzer, Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

Los Grupos de Trabajo y Relatores Especiales forman parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de la ONU para los Derechos Humanos, es el nombre general de los mecanismos de investigación y monitoreo del Consejo de Derechos Humanos para hacer frente a situaciones concretas en países o a cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de manera voluntaria; no son personal de la ONU y no perciben un salario por su labor. Son independientes de cualquier gobierno u organización y actúan a título individual.

 

Mensaje urbi et orbi por Laureano Márquez – TalCual – 3 de Agosto 2017

UnknownEl régimen se quitó los pocos harapos que cubrían su desnudez y exhibe sus vergüenzas ante el mundo sin el menor pudor. Creo que solo Evo Morales y la gente de Podemos, en España, defienden lo indefendible con “admirable” malvada consistencia. La calamidad que hoy padece Venezuela pasará -de ello no cabe ya la menor duda- como pasan todas las calamidades. La pregunta es cuál es el saldo de daños y víctimas que dejará a su paso este huracán de destrucción.
Desde hace algunos meses, pero con mayor razón luego del 30 de julio, el país entra en el terreno de la ingobernabilidad, cosa que en verdad le importa poco al régimen, porque su propósito nunca ha sido gobernar, sino mantenerse en el poder para usufructuar ventajas, dividendos y control sobre la nación.
La situación es de extrema gravedad porque Venezuela se ha convertido en eso que llaman un Estado fallido, esto es: un Estado cuyo gobierno no puede controlar el país, ni detentar el monopolio de la violencia legítima (aunque tenga el de la crueldad), no puede prestar los servicios básicos a la población y se halla excluido del concierto de las naciones. Es por ello que la sociedad venezolana está en rebelión abierta y continuada. Acorralada al extremo, como en el manifiesto de Marx: “ya no tiene nada que perder sino las cadenas”.
Desde el poder la respuesta ha sido la de apelar al régimen del terror: asesinatos, torturas y cárceles. En nombre del Estado venezolano los cuerpos de seguridad matan, roban, violan, arremeten contra viviendas con armas y gases. Todo aquello en contra de lo cual Chávez se alzó -y a lo que no le faltaban fallas-, luce ahora como el paraíso perdido.
Los que hoy sostienen la dictadura venezolana deberían preguntarse hasta dónde están dispuestos a llegar para conservar el poder. Las violaciones a los Derechos Humanos y los crímenes cometidos se volverán irremediablemente su contra, porque la lupa del mundo civilizado está sobre Venezuela. Vivimos tiempos en que todo queda registrado, grabado, documentado. Deberían saber que, ante crímenes de lesa humanidad y violaciones a los Derechos Humanos, nadie puede argumentar en su defensa que recibió órdenes superiores porque cada uno tiene una responsabilidad personalísima. Deberían pensarlo bien antes de agregar nuevas páginas a su expediente.
El fraude electoral del 30 de julio puso en evidencia muchas cosas. Ojalá que esas cifras, que no le cuadran ni a Pitágoras, le sirvan al gobierno para conocer la verdadera dimensión del rechazo en su contra. Ni siquiera los empleados públicos, chantajeados con el despido concurrieron. En esto terminó la pesadilla chavista: amenazando con hambre a su propio pueblo si no se obliga a votar por ellos. Triste final para lo que fue una ilusión de tantos.
El secuestro de Ledezma y Leopoldo López da un mensaje claro al mundo de los propósitos de la constituyente: la aniquilación de la oposición venezolana y de toda forma de disidencia. No la tienen fácil: el contador de la medición de rechazo no para de aumentar y hace rato que dejó atrás el 80%.
No parece prudente que el mundo se ensañe en contra de Venezuela con medidas de sanción económica. De eso ya se está encargando el propio gobierno del país, hambreando a la población y obligando a morir de mengua por falta de salud y medicinas, la única cosa que hace con eficiencia, además de reprimir.
Lo que sin duda si requerimos con urgencia son eficaces sanciones de tipo político orientadas específica y claramente en contra la oligarquía gobernante que ha conducido al país a esta desgracia política, económica y social.
Ya es tiempo de que el mundo civilizado -más allá de actuar cuando se producen las tragedias humanitarias- ayude a los pueblos -que en definitiva son la víctima fatal de los tiranos- a prevenirlas. Es la hora de Venezuela.

El factor Rusia en Venezuela por Roger Santodomingo – El País – 1 de Agosto 2017

Maduro desató la tormenta cuando quiso anular la Asamblea Nacional, primero con el Tribunal Supremo y ahora con la Constituyente

Estados Unidos anunció una nueva tanda de sanciones contra el Gobierno de Venezuela. La ya estropeada economía del país se verá seriamente afectada, aun sin la amenaza de un embargo petrolero. Considerada la opción nuclear,un embargo tendría efectos potencialmente devastadores contra la población e invitaría un nuevo factor en la ecuación: Rusia, y el riesgo de empujar a un desesperado Nicolás Maduro a los brazos de Vladímir Putin.

En teoría, las sanciones de EE UU, con el concierto de otras naciones latinoamericanas y con la continua presión interna de una población en abierta rebelión, buscan obligar a Maduro a respetar la autonomía de la Asamblea Nacional y convocar a elecciones universales. Sin embargo, hasta ahora, más allá de incomodar a algunos líderes revolucionarios —lo cual se agradece—, las sanciones han hecho poco para devolver la democracia a Venezuela. A cada nuevo tirón de orejas de la comunidad internacional, el Gobierno responde con más violencia y represión, más detenciones de líderes políticos, manifestantes y periodistas. Las violaciones a los derechos humanos lejos de cesar se intensifican. Lamentablemente, las sanciones internacionales tienden a ser ineficientes y no solo en Venezuela. Recientemente, Gary Hufbauer, del Instituto Peterson de Economía Internacional, analizó más de 200 casos de sanciones internacionales aplicadas en los últimos 100 años, concluyendo que a la hora de sancionar es mejor tener aspiraciones modestas.

Pero la modestia no es el estilo de Trump. Entonces, ¿cabe esperar que eche mano de medidas más efectivas y potencialmente devastadoras? Quizás. Y dado que el blanco es un tirano dispuesto a sacrificar a su pueblo antes de renunciar al poder, el incremento en la muerte de civiles inocentes es previsible. Muchos piensan que ese es el coste de poner al régimen de rodillas y que tarde o temprano Maduro se vería obligado a ceder. Pero no lo conocen. El sucesor de Chávez encuentra inspiración en Corea del Norte, Siria, Irán, Rusia y, claro, Cuba, países que han sobrevivido a una panoplia de sanciones absorbiendo su impacto destructivo sin realmente dejar el poder. Cuando se ha presionado a Gobiernos delincuentes, las sanciones han logrado concesiones, pero nunca los han derrocado. Además, las sanciones son disuasivas sólo cuando están acompañadas con la voluntad de acciones militares, lo cual hoy no está siendo contemplado. Aunque la propaganda chavista denuncia que el Comando Sur planea atacar la revolución, EE UU y algunos países vecinos apenas se alistan para recibir una ola de refugiados venezolanos.

Aquí el factor Rusia es clave. Maduro desató la tormenta cuando quiso anular la Asamblea Nacional, primero con el Tribunal Supremo y ahora con la Constituyente. Su motivo inicial era eliminar los obstáculos para acceder a dinero ruso a cambio de pozos petroleros.

Citgo, la empresa de refinación y comercialización venezolana en EE UU, hoy está hipotecada: 49,9% a la petrolera rusa Rosneft, como garantía a un préstamo de 2.000 millones de dólares, y el resto es la garantía del Estado para cubrir una emisión de bonos soberanos. En la medida que crecen las presiones, el Estado venezolano perderá capacidad de pago. Los rusos no quieren quedarse colgados con Citgo y buscan sustituir ese colateral por control sobre campos petroleros venezolanos, lo cual, sin la aprobación de la Asamblea Nacional, es ilegal.

Esto ocurre precisamente cuando el Kremlin reevalúa su presencia en Latinoamérica. EE UU revirtió su apertura frente a Cuba, obligando a un Raúl Castro corto de opciones y de efectivo a sonreírle a sus antiguos patrones. Ante el eventual caos de una Venezuela asfixiada, Putin buscará presentarse como garante del orden. Alineados sus intereses, la supervivencia de Maduro repentinamente se volvería una necesidad de Estado para Rusia.

Portavoces militares rusos han expresado planes de regresar a sus bases en Cuba, un gesto que se interpretaría como agresivo. Rusia necesita una excusa que justifique giras frecuentes de sus naves y submarinos atómicos en el Caribe entre Cuba, Nicaragua y Venezuela. Si repentinamente se vuelven propietarios de pozos en Venezuela, la opción nuclear contra Maduro les daría un motivo. Estados Unidos tendría que hacer frente a los objetivos estratégicos de Rusia ya no en Europa Oriental y en Oriente Próximo sino en su patio trasero.

Roger Santodomingo es periodista y Senior Fellow del CDDA en Washington. Es autor la biografía no autorizada de Nicolás Maduro, De verde a Maduro.

 

El chofer de la violencia por Carmen Beatriz Fernández – El Español – 3 de Agosto 2017

La autora examina la situación de Venezuela, acusa a Maduro de “huir hacia delante” y concluye que su actuación deja al pueblo con la única salida de la violencia.

Comenzaba la década de los 80 y en una escuela secundaria caraqueña, en la populosa parroquia de El Valle, se suspendían con cierta frecuencia las clases. Un joven de los últimos cursos acostumbraba colocar explosivos en los baños del colegio. El explosivo era de bajo impacto, pero el susto era grande, y las clases quedaban suspendidas por un par de días, a partir del día siguiente. Justo el día en que nuestro muchachón, grande, rockero y mal estudiante, tenía examen.

Incapaz de afrontar sus problemas académicos y hacer cualquier enmienda, el chico prefería “huir hacia delante”, con tal de no permanecer en ese sitio y momento donde debía estar y que le auguraba un problema. El muchacho en cuestión se llamaba Nicolás, y la anécdota me la cuenta uno de sus compañeros de aula de por esas fechas. ¿Cuántas veces ocurrió? “Muchas”, asegura. Real o aderezada por la imaginación, el caso es que la anécdota testimonia que Maduro no ha cambiado demasiado desde entonces.

La gestión del poder de Maduro en Venezuela ha sido un progresivo proceso de tiranización de la sociedad, con la confiscación paulatina de las libertades políticas y económicas. En cada punto de inflexión vivido desde 2013, Maduro ha decidido huir hacia delante. Tras la victoria opositora en las elecciones parlamentarias de diciembre 2015 el dominio del Parlamento facultaba a la oposición a controlar las cuentas del Estado y, particularmente nuevos endeudamientos, por mandato constitucional. Esta facultad parlamentaria estrangulaba las irresponsables finanzas maduristas, y le molestaba de sobremanera.

La propuesta de Maduro fue un disfraz constitucional para construirse una Constitución a la medida
Maduro huyó entonces hacia delante, y el 28 de marzo mediante dos sentencias del máximo tribunal, bajo su control, intentó concentrar todo el poder y expropiar a la Asamblea Nacional de esa facultad. Fue ése el preludio de las vigorosas protestas nacionales.

En medio de las protestas, atizadas por dura represión, Maduro vuelve a escapar hacia delante y convoca una elección constituyente. Huir hacia adelante significa así profundizar los errores e ignorar las señales que invitan a replantear o corregir el rumbo. Es imposible convocar a un proceso Constituyente cuando se tiene al 80% del país en contra, y lo que propuso Maduro fue claramente un disfraz constitucional para fines más turbios: suprimir al Parlamento y a la incómoda fiscal Luisa Ortega, construirse una Constitución a la medida y superar así por la vía de facto la fastidiosa limitante del control de las finanzas y el endeudamiento público del Parlamento.

Una Constitución es un arreglo de convivencia pacífica, donde se identifican los puntos mínimos de consenso dentro de una sociedad. Pero la convocatoria que en Venezuela hizo Maduro a su Constituyente resultó ser todo lo contrario. Lo que logró el régimen de Nicolás Maduro con la propuesta fue invitar abiertamente al conflicto. El proceso del día 30 fue triste y solitario, un domingo de calles vacías, burócratas forzados a votar y centros de votación despoblados. Muy distinto al proceso celebrado 15 días antes por las fuerzas de la oposición que contabilizó 7,6 millones de participantes. Las cuentas de la Unidad opositora hablaban de 12% de participación y una importante firma financiera hablaba de 3,6 millones de votos.

Tras el proceso eleccionario del pasado domingo pocas puertas parecen quedarle a Nicolás Maduro
Sin embargo, y de nuevo huyendo hacia adelante, la nomenklatura gobernante anunció más de 8 millones de votantes y una participación del 40% del padrón. 48 horas después de transcurrido el proceso electoral aún no se publica en la página web el conteo detallado de cómo se habría llegado a esa cifra mágica. En paralelo, y desde Londres, unas incendiarias declaraciones de Smartmatic, la firma que ha conducido la mayoría de los procesos electorales en Venezuela habló con contundencia de la manipulación de las cifras. Podría haberse duplicado falsamente el número de participantes. Así las cosas, ese Constituyente, con plenos poderes, no hace a Maduro más fuerte. Todo lo contrario.

Con independencia del fraude electoral 40 países del mundo ya habían emitido declaraciones no reconociendo a la Asamblea Nacional Constituyente y lo que de allí saliera. En el mapa del continente americano el rechazo ha sido masivo, con sólo cuatro excepciones. Los embajadores de España, Reino Unido y Francia acompañaron a Julio Borges, el presidente del Parlamento en sus declaraciones de evaluación de la jornada. La Unión Europea, además, anunció el martes que no reconocía la Asamblea Constituyente de Maduro. Por su parte Estados Unidos además de desconocer a la Constituyente, ha incluido a Nicolás Maduro en la lista de los severamente sancionados de la llamada lista Clinton, que agrupa a los parias financieros del mundo. Sin embargo deja una puerta abierta y ha dicho el responsable del Departamento de Estado Michael Fitzpatrick: “En Venezuela hay una dictadura, pero el Gobierno de Maduro es legítimo”.

Una vieja sentencia de Sun-Tzu en su célebre Manual de la Guerra advierte que siempre hay que dejar una puerta abierta por donde puedan salir los enemigos. Si esa puerta no existe, una fiera herida peleará con fiereza hasta morir, y un adversario acorralado se tirará al conflicto como única salida. Tras el proceso eleccionario del pasado domingo pocas puertas parecen quedarle a Nicolás Maduro. Una credibilidad reducida al mínimo, el incremento de los niveles de violencia y represión en las calles, y la inclusión de la figura presidencial en las sanciones de los Estados Unidos, son las tres consecuencias más visibles que le ha dejado su constituyente a Maduro.

Hasta la fecha Maduro ha aspirado a ese 100% totalitario, pero se aproxima la hora de negociación real
La negociación siempre es posible y necesaria. Debe buscarse permanentemente, se da hasta en los peores escenarios bélicos, con mucha más razón tiene que darse en el escenario político, porque es la esencia de los arreglos sin sangre. Sin embargo, para llevar a cabo una negociación se debe cumplir una condición básica, que es identificar el tamaño de lo que estás negociando y la proporción a lo que tú crees que tienes derecho, ya que, si alguno considera que tiene derecho al 100%, no hay nada que negociar. Sentarse en una mesa de negociación implica estar convencido de que hay cosas muy importantes para ti, (pero aun así) vas a tener que cederlas. Hasta la fecha Maduro ha aspirado a ese 100% totalitario, pero se aproxima la hora de una real negociación. Hay cada vez menos opciones de correr hacia delante.

La situación es más compleja de lo que usualmente se piensa: con frecuencia se analizan sólo dos actores: gobierno y oposición, pero el chavismo no es monolítico. Muerto Chávez queda un archipiélago de poderes con puentes que se relacionan, donde cada islote mantiene sus intereses particulares.

Las tensiones de una sociedad se resuelven de dos formas posibles: la electoral o la violenta. Al cerrar la válvula electoral el gobierno de Maduro ha conducido a la sociedad hacia la violencia. Y es que la violencia es el último recurso de los incompetentes, como reza una sabia sentencia de Isaac Asimov.

*** Carmen Beatriz Fernández es presidenta de la consultora DataStrategia y profesora invitada en la Universidad de Navarra.

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