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Dedicado a EA y otros como él

Desde el punto en que puede estar cualquier ciudadano venezolano es imperativo intentar mirar a la FANB, una institución creada con el fin especifico de defender la integridad del país, a nosotros y al territorio en el cual moramos. Con mi desviación profesional de analista de procesos, es imprescindible intentar un acercamiento a la FANB por dentro, más allá de sus movimientos burocráticos y las manifestaciones externas de su Alto Mando.

Hasta ahora el ciudadano común solo sabe a quién ascienden, a quién relegan, quién parece tener más poder. Vamos a intentar penetrar con preguntas más íntimas, las cuales son muy importantes porque se trata del único cuerpo que por virtud de la convención constitucional vigente tiene el monopolio de las armas. Los otros armados, en general, son delincuentes.

¿Qué tenemos que saber y conocer nosotros y ellos mismos de la FANB? Para comenzar, ¿cuán monolítica es?, ¿habrá fracciones? Y el tema que importa más: ¿qué ideas tendrán en la cabeza? ¿Cuál creen que es su deber? Habrá muchas interpretaciones, ¿Cómo reaccionan cuando se les intenta ideologizar? ¿Aceptan, solo murmuran entre dientes o cuestionan y se cuestionan? ¿Están tranquilos o inquietos? ¿A qué o quiénes creen deber su fidelidad?

Tenemos que partir de la idea que esta institución es parte del país. En sus estratos más amplios provienen de los sectores de la población más humildes de Venezuela, nación que Encovi ubica como una de las más pobres del mundo junto con Chad, Nigeria y el Congo. Allí están sus parejas, hijos, hermanos, primos, padres, tíos y toda la gama de parientes típicas de nuestro territorio. Si su gente está allí, deben saber cómo están viviendo, se deben haber preguntado: ¿están mejorando o empeorando?, ¿los miembros más jóvenes de sus familias tienen algún futuro por delante? ¿Y que está pasando con las generaciones que les preceden, padres, tíos, abuelos? ¿Saben, no saben, no quieren saber? ¿Cuál es la actitud? Con respecto a los sectores de la FANB de más alto rango, ¿qué saben, qué les cuentan sus altos jefes? ¿Han intentado, como Sidartha, salir del palacio (cuartel) para ver cómo vive la gente?

Si insertamos la FANB como parte de nuestra red institucional tendríamos que aceptar que debe reflejar los mismos indicadores, opiniones y valores que las ostentadas por el resto del país. Saber si estamos sufriendo o si somos muy felices con la manera que se ha gobernado,  cómo se ha dirigido la economía. ¿Qué saben de la hiperinflación?, ¿es un invento que debaten los economistas o es una realidad del país? Otra pregunta clave, ¿ustedes se comen sus ranchos en el cuartel?, pero su familia, ¿qué está comiendo, pueden comprar los alimentos que necesitan? Los niños, ¿pueden tomar la leche que requieren para formar sus músculos, huesos y mente como les corresponde?

¿Alguno de sus parientes o amigos cercanos forman parte de la torrente de 5 millones que han huido del país buscando soluciones? ¿Cuáles necesidades y angustias los llevaron a abandonar sus hogares y sus querencias, será porque son malos patriotas o porque desesperadamente buscaban una salida? Y ahora tienen que regresar por la pandemia que azota la humanidad y a los países a que han llegado, después del viacrucis que enfrentaron para poder enviar sus remesas a la familia. ¿Será justo calificarlos como bioterroristas, como armas de contagio en potencia? ¿Será justo que la FANB y otros cuerpos armados repriman a esos compatriotas que han pasado las verdes y las maduras para ayudar a sus familias, que ahora los incriminen, los traten como peligro potencial para todos? ¿O lo correcto, lo humano, seria apoyarlos a reinsertarse, cuarentenas dignas, sin atropellos y apoyo para volver a los hogares que los esperan?

¿Qué piensan en la FANB, en todos sus estratos, de la represión que practican la DGCIM, la FAES, contra las personas que deciden oponerse al régimen? No es un secreto que en Venezuela se tortura, que los militares  son los peor tratados, ¿qué saben del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo?, ¿cuál es la imagen que guardan de Oscar Pérez? ¿Conocen cuál era el mensaje que querían comunicar? ¿Por qué continuamente pequeños grupos se sublevan y pregonan que quieren cambiar la situación del país? ¿Será la primera vez que militares torturan a militares? ¿Por qué un militar respondió a un general que lo acusaba de traidor: Mi general tengo familia?

¿Les preocupa la manera como se están extrayendo riquezas del país, la destrucción de Pdvsa al punto de no tener gasolina para la gente ni para producir? ¿Qué pasa con el Arco Minero? ¿Cómo un joven italiano familiar de Alex Saab pudo negociar con Minerven para manejar el oro de los venezolanos? ¿Han buscado respuestas a las largas colas de ciudadanos tras gasolina para sus vehículos, son gente corriente u opositores alterando la tranquilidad de las calles? ¿Se preguntan por qué la ostentación de riqueza de los altos jefes, sus carros de lujo, sus nuevas viviendas situadas en los sitios más costosos de las ciudades? ¿De dónde viene esa riqueza? Los militares en el poder en general tienen a sus familiares viviendo en países ricos, en mansiones. Sabemos de una propiedad en la Avenida Foch de París de un general millonario, como jeque árabe, atribuida a un personaje que fue jefe del Seguro Social, organismo que recolecta el aporte de los trabajadores para su seguridad social. Hay otro que tiene sus hijos en España, donde hacen grandes fiestas costeadas con dinero robado a los hospitales, escuelas, universidades y a la comida de nuestra gente.

Para conocer la FANB tenemos que acompañarlos a preguntarse internamente qué piensan de estas tragedias que atormentan a los ciudadanos. ¿Cómo es posible que Venezuela haya perdido gente en lugar de crecer, que dejemos de reflejar los indicadores de Latinoamérica y ahora estemos al lado de los países más pobres de África, o que estamos igual o peor que Haití?

Estos temas tienen que filtrarse y reflexionarse entre los militares, no pueden esconderse detrás de sus uniformes, son venezolanos con armas, lo cual los hace más responsables de entender y actuar de acuerdo con las aspiraciones que alberga el país en su amplia mayoría. No hay excusas para no mirar la miseria, para comprender aquellos que ni siquiera agua potable tienen en sus casas, mientras los que controlan el poder ven series de Netflix y se regodean de un lujo asiático fruto de la corrupción.

No se pueden cerrar los ojos o repetir que se ignoraba lo que ocurría porque sus familias están envueltas en el horror que significa ser pobre u opositor en Venezuela. Sean las verdaderas fuerzas armadas que aspiran los venezolanos.