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Los factores de poder que sostienen a Maduro lo obligan a negociar con Guaidó por Pedro Benítez – ALnavío – 21 de Mayo 2019

La policía política de Nicolás Maduro arremete contra los diputados de la Asamblea Nacional. Secuestra al primer vicepresidente del Parlamento y el ala radical del chavismo asegura que arrasará a los opositores. Pese a todo eso Maduro acepta (y casi ruega) sentarse a negociar con sus adversarios. Detrás de esto no hay ninguna estrategia, hay una realidad: los factores de poder que dentro y fuera de Venezuela lo sustentan quieren una negociación. Maduro va a ella en contra de sus deseos. Es más una muestra de debilidad que de fortaleza. China, Rusia y la propia FANB le están torciendo el brazo.
El apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa / Foto: Kremlin
El apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa / Foto: Kremlin

El pasado 30 de abril, pocas horas después que el presidente encargado por la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, y el dirigente del partido Voluntad PopularLeopoldo López, desafiaran el apoyo militar a Nicolás Maduro en Caracas, el periodista Vladimir Villegas entrevistaba en la televisora de señal abierta Globovisión al embajador de Rusia en Venezuela, Vladimir Zaemskiy.

A la pregunta de qué medio veía su gobierno para resolver la situación en Venezuela, el diplomático ruso contestó directamente: “La solución a la crisis venezolana tiene que ser buscada a través de las negociaciones”.

Ricardo Merlo, viceministro de Relaciones Exteriores de Italia:

“A Juan Guaidó, a Henrique Capriles y a otros dirigentes de la oposición los vi dispuestos a encarar una apertura democrática, inclusive aceptando la renovación del Parlamento. Pero a Maduro lo vi con muchas dudas de poder llegar a elecciones libres”. Clarín

Esto lo afirma el representante diplomático de la potencia que se supone es el principal apoyo militar del régimen madurista. Un recordatorio de que Venezuela no es Siria.

Pocos días después, el portavoz de la Cancillería china manifestaba el apoyo de su gobierno al Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela. Una iniciativa de gobiernos europeos y americanos que busca un acuerdo político entre Maduro y la Asamblea Nacional que pasaría por un proceso electoral. Inicialmente Maduro rechazó esta propuesta.

No es que los gobiernos de Rusia y China estén por retirarle el apoyo a Maduro. Y ciertamente, en el juego de la política mundial ven a Venezuela como una oportunidad para importunar a Estados Unidos. Pero hasta allí.

China, que es la única potencia en capacidad de dar apoyo financiero sustancial a Venezuela, no ha dado un solo dólar de crédito nuevo al régimen de Maduro desde enero de 2016, es decir desde que la oposición al chavismo ocupó las dos terceras partes de las curules de la Asamblea Nacional. Por su parte, hoy sabemos que el apoyo militar de Rusia a Maduro es más propagandístico que otra cosa.

Todas las señales concretas indican que el soporte a Maduro por parte de sus valedores internacionales no es incondicional.

Pero además, tampoco lo es por parte de los generales y almirantes de la Fuerza Armada Nacional (FANB). Este es un secreto a voces hoy en Venezuela. La fractura del apoyo militar al régimen está en proceso como el lento desplazamiento de las placas tectónicas. El incidente del 30 de abril y la defección del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, director hasta ese día del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), son señales de ese proceso. Hay otras.

Descontento abrumador

Esta es la clave del asunto. A Maduro lo están obligando a negociar. Por supuesto, él pretende negociar para seguir en el poder (es su primera opción, pero no la única) mientras que Juan Guaidó lo quiere sacar.

Sin embargo, pese a la ofensiva de los últimos días contra los diputados de la Asamblea Nacional, es más factible el derrumbe definitivo de Maduro que la desaparición de su oposición, como pretende el ala radical chavista que hoy encabeza Diosdado Cabello.

La prueba es que Guaidó sigue firme y desafiante. Pero como hasta ahora ninguna parte ha podido derrotar a la otra la propuesta de una negociación sigue vigente.La fractura del apoyo militar al régimen está en proceso / Foto: FANB

Todo esquema de negociación en Venezuela tiene una desembocadura inevitable: una elección presidencial. Esa es la propuesta del Grupo de Contacto. Elección que todos saben que Maduro perdería abrumadoramente y que con él podría enterrar electoralmente al chavismo.

Mientras tanto Juan Guaidó ha hecho su trabajo de minarle el apoyo ruso y chino a Maduro. En público y privado, sus argumentos dirigidos a los que toman las decisiones finales en Pekín y Moscú son muy claros: una Venezuela viable le conviene a todos y sus inversiones e intereses en el país serán respetados siempre que sean legítimos. Guaidó les dice: yo soy la solución, Maduro es el problema.

Dependerá de su habilidad y de la claridad del conjunto de fuerzas que le apoyan dentro y fuera de Venezuela que esta vez Maduro no se le escape.

Pero mientras los tiempos diplomáticos van a su ritmo, otra crisis se agudiza en Venezuela, en esta ocasión la del suministro de gasolina que amenaza a Caracas. No es nueva, millones de venezolanos lidian todos los días desde hace años con esta situación. Pero al ocurrir en la capital, la vitrina del país, tal como ha pasado con los apagones del mes de marzo, es un recordatorio de la incapacidad de Nicolás Maduro para normalizar a Venezuela.

Allí reside el abrumador descontento en su contra, tanto de civiles como de militares, entre la población en general, pero también entre la gente que aparentemente le apoya de manera incondicional.

Trump margina a Sánchez de la solución para Venezuela y cuenta con Merkel y Macron – La Patilla – 9 de Mayo 2019

En la ronda de contactos iniciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuando puso en marcha la solución para el conflicto de Venezuela, había varios nombres fijos en su lista. Más allá de las negociaciones con su homólogo ruso, Vladimir Putin, la “Operación Libertad” fue consultada con los grandes líderes mundiales. Así, Trump contactó con Alemania, Francia y Canadá. Pero no con España. Así lo reseña elespanol.com

No fue una elección casual. El gobierno español está fuera del área de influencia para el Ejecutivo estadounidense. El motivo es que desconfían de Pedro Sánchez y su equipo, especialmente del ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, tanto por la postura mantenida por el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero como mediador y por las conexiones del Gobierno en funciones con Podemos, quien legitima el gobierno de Nicolás Maduro.

Así lo aseguran las diversas fuentes consultadas por EL ESPAÑOL. “A España se la margina. Lo normal es que sea el país que marque la decisión a seguir”, comenta el exministro de Exteriores José Manuel García Margallo. El popular hace referencia al liderazgo con el que contaba el Gobierno español sobre las decisiones europeas sobre Venezuela, pero que ya es mucho menor.

“Nadie confía en Borrell”

Fuentes conocedoras del gestación de la “Operación Libertad” -con la que Juan Guaidó intentó atraer a los militares para su causa- confirman a este periódico que Trump consultó a los gobiernos de Angela Merkel y Emmanuel Macron, así como el de Justin Trudeau, pero al de Pedro Sánchez. “El problema no es Sánchez sino Borrell. Nadie confía en Borrell”.

“La relación entre España y el gobierno legítimo de Venezuela la maneja sobre todo Henry Ramos Allup, quien se entiende directamente con Sánchez”, comentan. Desde el país latinoamericano validan la tesis, aunque matizan: “Los socios del PSOE en Venezuela (Acción Democrática) sí sabían”, afirman fuentes del gobierno legítimo.

En Bruselas no se sorprenden de este veto. Y para muestra, un botón. “Fijaos en el periplo de Leopoldo López: primero libre, después a la embajada de Chile —donde iba a seguir su actividad— y, de repente, se marcha a la española —donde lo intenta pero le cortan—”.

Borrell acusa a Trump de ir “como un cowboy”

Sánchez está tratando de navegar entre dos aguas: primero reconoció a Juan Guaidó como presidente legítimo y accedió a proteger a Leopoldo López dentro del edificio consular, pero sobre todo pretende evitar un conflicto diplomático con el Ejecutivo de Nicolás Maduro. La solución, desde el punto de vista del gobierno español, son unas elecciones democráticas lo antes posible.

Mientras tanto, Borrell desde que llegó a la cartera ha intentado rebajar las tensiones con Caracas tras la posición dominante del Ejecutivo de Mariano Rajoy —que incluso fue el primer líder mundial que recibió a Lilian Tintori—. Primero neutralizó la actividad política de López mientras esté como invitado en la Embajada española en Venezuela y, este miércoles, defendió la puesta en marcha de una negociación “pacífica y democrática” en Venezuela que culmine en la convocatoria electoral.

Borrell tiene en el punto de mira a Estados Unidos. Le echa en cara a Donald Trump actuar como “un cowboy”. “Va diciendo ‘Mira, que desenfundo’”, remachó en una entrevista en TVE. Por otro lado, afirma que el Grupo de Contacto de la UE apela a la negociación y a decisiones como el envío de una delegación para favorecer el diálogo, que se puso en marcha esta semana. “Esto solo puede tener una salida que permita ir a elecciones y rechazamos manifestaciones que bordean intervenciones militares”, considera el jefe de la diplomacia española.

The U.S. and Russia Are Playing a High Stakes Game of Poker in Venezuela by Dr. Kent Moors – Oil & Energy Investor – 3 de Mayo 2019 

As the drama intensifies in the streets of Caracas, the future of Venezuela will play out in a high stakes game of diplomatic poker between the U.S. and Russia.

I have had a chance to compare notes with contacts in the policy apparatus of both nations, and will be conferring with colleagues in the global energy community upon return to my base in Florida tomorrow.

Suffice it to say, this is going to be one long weekend.

Yet three overriding matters of importance have already emerged from my conversations…

A Failed Military Coup

First, Washington wants to guarantee a transition of power without sacrificing U.S. hegemony in the huge Venezuelan oil reserves becoming available.

The heavy oil from the Orinoco basin, until recently considered exportable only at discount, is now an important element in crude mixes needed by refineries globally. That the Citgo network in the U.S. remains owned by Venezuelan state oil company PDVSA is also of concern.

Second, it is no longer enough that the current president there abdicate power and escape to someplace like Cuba.

The Trump Administration has belatedly concluded that allowing him a stage anywhere is tantamount to jeopardizing the transition back in Caracas. The clumsy switch of emphasis in midstream earlier this week out Venezuelan opposition figures in an embarrassing once the crowds flooded into a confrontation with military units still loyal to the incumbent.

Third, the U.S. needs to provide a way out for Russia.

Moscow has provided Caracas with significant financial support, has support troops in country, and will not allow Washington to control Venezuela after any transfer of political power there.

It is this last element that makes the current crisis a source of serious geopolitical friction.

That just happened to be the subject of one of my specialized briefings recently. Entitled “Russian-U.S. Tensions Increase over Venezuelan Oil Control,” it laid the situation out this way:

Venez-Faila

It seems we cannot escape focusing on the collapse underway in Venezuela and the impact that train wreck is having on the world of oil. Yet, there is on overriding reason why this attention is warranted. Unless international parties are very careful, this one is going to usher in some nasty collisions

In both my academic and intelligence careers, I spent a fair amount of time considering what happens in so-called “failed states.”

These are countries in which the government has lost three essential ingredients to rule: (1) sovereignty (determined by the application of central law) over the territory within national borders; (2) overseeing a functional domestic economy and fiscal system; and (3) acting as a working member of the international community. Put simply, a failed state has lost the ability to provide either legal or economic protection to its citizens.

Venezuela fell well within that definition some time ago.

Traditionally, a failed state was hallmarked by an internal administrative implosion – figuratively looking like a ball having its air sucked out. That, in turn, produced a power vacuum that tended to suck in both neighboring states and major global players.

As I came to recognize personally during the Cold War, failed states were dangerous as a cause of heightened tensions between dominant powers. Upon occasion, usually through the use of surrogates, that would even extend to hostilities.

More recently, there has been an alternative developing in which failed states are marginalized rather than targeted by the big boys. But that has not been the case when the states in question have something the major powers cannot ignore.

Like oil.

Monroe Doctrine, Monroe Problems

Venezuela need not be regarded as an emerging fire sale for this to occur. Yes, on paper Caracas has the world’s largest crude reserves and, until a few years ago, was regularly the second largest producer in OPEC (after Saudi Arabia).

But this is not a 1941 Japan desperately looking for a source of energy. Both primary countries in the current environment – the US and Russia – have ample domestic supply and are two of the three (once again, the other is Saudi Arabia) largest producers worldwide.

Today, my questions have two distinct elements. First, how does the condition and reliability of Venezuelan oil production and exports effect American or Russian market penetration and pricing?

Second, given that oil exports are the dominant driver of Venezuelan revenues, how does the collapse in that sector weaken the Caracas governments position in the Western Hemisphere?

Both elements impact on what Washington and Moscow do. The second also has echoes of how traditional failed states threatened to widen a conflict zone.

Russia continues to support Nicolas Maduro, the holder of the Venezuelan presidency following the last (highly suspicious) election. Maduro was the hand-picked successor of Hugo Chavez, He succeeded to the office after Chavez’s death in 2013 and subsequently won a contested election on his own.

On the other hand, the US is backing Juan Guaido. Guaido is the president (i.e., presiding officer) of the National Assembly, the country’s legislature that invalidated the election of Maduro. Thereupon, the Assembly invoked a clause in the country’s constitution to appoint their presiding officer (Guaido) as national acting president.

To nobody’s surprise, Russia and the US have been unable to reach any consensus on what to do. Talks in Rome resulted in a failure of the two powers to find common ground.

Russian sources have told me that they hardly anticipated a diplomatic breakthrough but used the occasion of talks to provide a very public warning to the US not to intervene militarily. Here, given matters of geography and troop disposition, Washington would clearly have the upper hand, at least initially.

However, aside from a few media pundits, none of my sources inside The Beltway (of all political persuasions) regard an American incursion into Venezuela a valid option. All of my contacts agree that moving US troops into Venezuela is easy enough. But extricating them would be a nightmare.

Yes, one keeps all options “on the table” in such posturing. Yet those alternatives having no realistic and calculable end games usually are moved to the back of the policy queue.

The danger emerges when events deteriorate a situation beyond initial major power intentions. Venezuela is starting to remind me of the Congo crisis in the early 1960s.

Come On Shake Your Economy, Do the Congo

Then, power vacuums, civil wars, and ethnic unrest led to several African “proxy wars” between Moscow and Washington during the 1960s. CIA and KGB/GRU were active as precipitating actors in all of them.

None more so than in the Congo, where three contesting presidents clashed, assassinations ensued, and a nation was thrown into an ugly bloodbath. The current Democratic Republic of the Congo (which is neither genuinely democratic nor a republic) still bears the scars of the earlier period.

A few years ago, as part of a government assignment, I was drawn into this ongoing mess. The issue involved a dispute between the DRC and neighboring Uganda over oil rights abutting their border in the lake region sourcing the White Nile. The underlying disagreements had not changed much in fifty years.
Back then the Soviets supported one president (Lumumba), the Americans another (Mobutu). Moscow sent in troops (mostly Cuban) while Washington responded with increased covert operations. One of these operations was the killing of Lumumba.

Matters in Washington reached a head one evening when members of the Congressional leadership forced President Lyndon Johnson to recall regular US troops already in air transit across the Atlantic for deployment in the Congo.

Crises have a way of starting out as small calculated steps only to morph into snowballs racing down hills out of control.

We are at such a juncture today with Venezuela.

Cit-Come, Citgo

That US and Russia could not agree in Rome is hardly news. Nonetheless, the abortive talks have highlighted one main issue. Central to the disintegration of the domestic economy has been Venezuela’s inability to control the revenue flow from its own oil exports.

And it is of some interest that this issue currently centers on one aspect of that oil control…one on which both Moscow and Washington can agree.

As I have noted previously, continuing Russian and Chinese loans to the government in Caracas have resulted in Venezuelan losing control over its oil export revenues. Nonetheless, those loans remain in default.

Both debt holders have moved “upstream” to acquire effective control over Venezuelan oil assets. Among those elements of interest has been acquisition of the crude oil itself. That has set the stage of the latest flash point between Russia and the US.

PDVSA, the Venezuelan national oil company, has confirmed that oil contracted to the US has been redirected to Russian state oil major Rosneft. This is in response to US sanctions, according to my PDVSA contacts.

But the gravamen goes deeper. The oil exports in question are intended for Citgo, the refinery and retail network in the US still technically owned by PDVSA. In addition, much of the PDVSA debt associated with Citgo is already held by Rosneft.

The disposition of that debt has been the source of some concern in Washington. As presently constructed, a Rosneft move to acquire compensation for defaulted credits extended to PDVSA would effectively mean Rosneft would acquire control over assets in the US.

For American policy makers, Rosneft obtaining control over crude oil still under Venezuelan export authority is preferable to the Russian company acquiring US domestic assets (and/or revenue flows from them).

As a result, the Rosneft move has led to a rather muted response from Washington.

Meanwhile, PDVSA has been losing a series of US court challenges on matters ranging from nonpayment to bribery. This is accentuating the crisis, promoting straight seizure of PDVSA assets in the US, and likely to divide further American and Russian positions.

In short, one shot evaded. But there is a barrage forming on the horizon.

Sincerely,

Estados Unidos dice que Rusia frenó la salida de Maduro en avión por Amanda Mars – El País – 1 de Mayo 2019

El Gobierno de Trump asegura que tres dirigentes chavistas habían aceptado su caída y que el presidente tenía preparado un vuelo para marcharse, pero Moscú le disuadió

John Bolton atiende a la prensa este martes, en la Casa Blanca. En vídeo, cronología de la jornada del martes en Venezuela. EVAN VUCCI (AP)

Estados Unidos sembró este martes dudas sobre la cúpula chavista. El consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, aseguró que tres piezas clave del régimen chavista  —el ministro de Defensa, Vladimir Padrino; el presidente del Supremo, Mikael Moreno, y el general de la Guardia Nacional Rafael Hernández Dala— habían asumido, en conversaciones con la oposición previa a la operación de la madrugada del martes, que Nicolás Maduro debía abandonar el poder de forma pacífica. En un mensaje que puede ser una revelación de conversaciones desconocidas hasta ahora, o parte de la guerra psicológica contra el régimen, Bolton emplazó a estos dirigentes a “cumplir sus compromisos” y abandonar a Maduro. Por la noche, el secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguró en la televisión que Maduro tenía preparada su huida, pero Moscú le disuadió. “Hace tiempo que nadie ha visto a Maduro, él tenía un avión listo para marcharse esta mañana y los rusos le indicaron que se quedase”, dijo en la CNN el jefe de la diplomacia.

Minutos antes, Donald Trump advirtió al régimen cubano —que EE UU también considera clave en el mantenimiento de Maduro en el poder— de que si “las tropas y milicias” no cesaban sus operaciones en el país caribeño, aplicarían un “embargo completo” sobre la isla.

Bolton, un veterano halcón de Washington, se dirigió a la prensa desde los jardines de la Casa Blanca pocas horas después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, reconocido como presidente del país por Estados Unidos y medio centenar de países, lanzara toda una ofensiva contra Maduro. Con ayuda de miembros de las Fuerzas Armadas, liberó al político opositor Leopoldo López, que se encontraba bajo arresto domiciliario, y marchó con él por la ciudad jaleado por disidentes.

“Lo que ha pasado hoy [este martes] no es un golpe de Estado”, recalcó el consejero de Seguridad Nacional, argumentando que Guaidó es el mandatario legítimo de Venezuela y sus órdenes, por tanto, equivalen a las que el presidente Donald Trump pueda dar al Ejército de Estados Unidos. La diferencia es que el líder chavista sigue en el poder efectivo del país, a pesar de que Guaidó juró su cargo el pasado enero, y el Ejército ha cerrado filas en torno a Maduro. Por eso resulta tan relevante la afirmación del alto cargo estadounidense sobre los citados tres dirigentes.

Bolton señaló que Padrino, Moreno y Hernández Dala “han estado de acuerdo con que Maduro tiene que marcharse” y confió en que “cumplan sus compromisos”. “Esperemos que los cubanos les dejen hacer lo que deben”, añadió, en referencia a la presencia de los servicios de inteligencia castristas en el Ejército venezolano, que EE UU considera clave en el control de Maduro sobre los militares. Acto seguido, en Twitter, el funcionario estadounidense insistió a estos altos cargos del régimen en que aceptaran la amnistía ofrecida por Guaidó. “Protejan la Constitución, quiten a Maduro y les sacaremos de la lista de sanciones. Quédense con Maduro y se hundirán con el barco”.

Padrinó negó la mayor. La Fuerza Armada “se mantiene firme en defensa de la Constitución Nacional y sus autoridades legítimas”, señaló en Twitter. “Rechazamos este movimiento golpista que pretende llenar de violencia al país. Los seudolíderes políticos que se han colocado al frente de este movimiento subversivo, han empleado tropas y policías con armas de guerra en una vía pública de la ciudad para crear zozobra y terror”, añadió.

La amenaza de Bolton no pareció surtir efecto. Con el paso de las horas, Leopoldo López y su familia acabaron refugiados en la Embajada de Chile en Caracas hasta que, en la noche, se trasladaron a la Embajada española, según comunicó el ministro chileno de Exteriores, Roberto Ampuero. Bolton alertó a Maduro contra el uso de la fuerza contra la población civil. “Sería un gran error”, resaltó, para añadir el mensaje que siempre repite Washington respecto a una posible intervención militar por parte de EE UU: “Todas las opciones están sobre la mesa”.

Canciller de Brasil en Washington evalúa intervención militar en Venezuela por Mamela Fiallo – PanamPost – 30 de Abril 2019 

Tras el regreso de su Canciller de EEUU, Bolsonaro convocó una reunión de emergencia con generales del ejército y ministros para evaluar intervenir militarmente para “evitar el derramamiento de sangre”

El Secretario de Estado, Mike Pompeo, da la bienvenida en Washington al Canciller de Brasil, Ernesto Araujo. (Departamento de Estado)

Bajo la consigna «evitar un derramamiento de sangre», las Fuerzas Armadas de Brasil podrían ingresar a Venezuela como fuerzas pacificadoras ante el actual levantamiento militar contra el presidente ilegítimo Nicolás Maduro y a favor del presidente constitucional Juan Guaidó.

Así lo informa la prensa brasilera a raíz de una reunión celebrada en la capital de los EE. UU. donde los protagonistas fueron el Canciller de Brasil, Ernesto Araujo, el asesor de Seguridad de la Casa Blanca, John Bolton, y el Secretario de Estado bajo Donald Trump, Mike Pomeo

A raíz del llamado abierto de Juan Guaidó al ejército venezolano de ejecutar la Operación Libertad para poner fin a la usurpación del poder por parte de Maduro y sus aliados, el gobierno de Bolsonaro anunció que «daría pie para la acción militar de Estados Unidos, Brasil y Colombia».

Ante lo cual, el presidente Jair Bolsonaro convocó una reunión de emergencia en el Palacio del Planalto con los principales referentes de defensa del país: el ministro Araújo (ya de regreso), el general Augusto Heleno, jefe de la cartera de Seguridad Institucional, el ministro de Defensa general Fernado Azevedo e Silva y el vicepresidente, general Hamilton Mourao.

Jair M. Bolsonaro

@jairbolsonaro

O Brasil se solidariza com o sofrido povo venezuelano escravizado por um ditador apoiado pelo PT, PSOL e alinhados ideológicos. Apoiamos a liberdade desta nação irmã para que finalmente vivam uma verdadeira democracia.

Por medio de redes sociales, el presidente Bolsonaro anunció que «Brasil acompaña con bastante atención la situación en Venezuela y reafirma su apoyo en la transición democrática que se procesa en el país vecino. Brasil está al lado del pueblo de Venezuela, del presidente Juan Guaidó y de la libertad de los venezolanos».

Asimismo afirmó que «Brasil se solidariza con el sufrido pueblo venezolano, esclavizado por un dictador apoyado por el PT, PSOL y alineados ideológicos. Apoyamos la libertad de esta nación hermana para que finalmente vivan una verdadera democracia».

Es decir, en contraste a la administración previa, gestora del Foro de Sao Paolo que puso en el poder a Hugo Chávez, Brasil a cargo de Bolsonaro marca una línea de división tan clara con el socialismo del siglo XXI.

Sin embargo, fuentes de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) indicaron que todavía «no está claro el grado de adhesión de los militares venezolanos a la oposición a Nicolás Maduro».

Dado que no es clara la cifra, se está evaluando el respaldo extranjero para fortificar a las fuerzas alineadas al gobierno constitucional.

No es un dato menor que el régimen de Nicolás Maduro cuenta con 20.000 soldados cubanos a su favor y constantemente amenazando a las familias de soldados venezolanos para impedir cualquier levantamiento.

Reunión de embajadores abordó cumbre mundial en apoyo a Guaidó, crisis humanitaria y presión a Cuba – La Patilla – 28 de Abril 2019

Los embajadores de la región designados por el presidente encargado, Juan Guaidó, se reunieron en la ciudad de Bogotá, Colombia, para abordar detalladamente un plan de presión definitiva contra la dictadura que encabeza el régimen de Nicolás Maduro.

Agradecemos al canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, por dar el discurso de apertura y a la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, por cerrar la reunión y haber reiterado el compromiso del gobierno de su país con la resolución de la crisis democrática y humanitaria que padece Venezuela.

Los puntos que se trabajaron en la reunión de fueron los siguientes:

1. Acordamos la implementación de un nuevo paquete de acciones, que la región liderará contra el régimen cubano para lograr su salida definitiva de nuestro país.

2. Desarrollamos un conjunto de medidas que representarán una escalada en el cerco financiero e internacional contra los jerarcas civiles y militares de la dictadura, así como con sus familiares y testaferros.

3. Avanzamos en la organización de una cumbre mundial de países y gobiernos democráticos que apoyan el proceso de transición que dirige el Presidente encargado, Juan Guaidó.

4. Exhortamos a Rusia y China para que se sumen a la causa democrática y dejen de fungir como un escudo para el Estado Fallido que representa Maduro.

5. Instamos al Grupo de Contacto Internacional para que se adhiera al Grupo de Lima, rechazando cualquier intento de diálogo con el régimen hasta que cese usurpación.

5. Discutimos sobre los ejes fundamentales del Plan País para iniciar la recuperación de Venezuela, una vez salga Maduro del poder y le reiteramos a la población la solidez de los equipos que están trabajando en todas las áreas vitales para la reconstrucción. Los embajadores nos comprometemos a llevar Plan País a todos los países para sumar inversiones y proyectos para el proceso de recuperación de Venezuela.

7. Abordamos la crisis humanitaria que padece el país, así como los procedimientos para solicitar la ayuda que el país necesita. También conversamos sobre el tipo de cooperación que requiere Venezuela y la cantidad de insumos recibidos hasta el momento.

8. Expusimos los avances que hemos tenido para lograr el reconocimiento y la identificación de los venezolanos que han emigrado. Terminamos una propuesta para que los gobiernos de la región acepten los pasaportes vencidos y le concedan una identificación a los ciudadanos venezolanos que no tienen acceso a su pasaporte. Asimismo, insistimos en que los distintos países de la región le otorguen la condición de refugiados a nuestros migrantes, de acuerdo con la declaración de Cartagena. Además, se está adelantando la apertura de un registro para los nacionales que se encuentra en el exterior con la finalidad de procesar y atender todos los casos relacionados con papeles y estatus legal .

9. Intercambiamos propuesta para el combate de grupos paramilitares que amedrentan y ejercen la violencia política contra la población desarmada, pacífica y democrática del país.

10. Rechazamos cualquier iniciativa de diálogo con el régimen de Maduro y reiteramos que para lograr un proceso electoral libre, debe cesar la usurpación.

Repetiremos este encuentro con otras autoridades designadas por el presidente Guaidó y reconocidas por las democracias del mundo.

Queremos enviar un mensaje de aliento y esperanza a los venezolanos a pesar de los inmensos padecimientos que existen, le reiteramos que este proceso es irreversible y Maduro saldrá del poder. Entre todos empujaremos a Venezuela hacia el bienestar, el progreso y el futuro.

Maduro se apoya en Oriente Próximo y Rusia para tratar de afianzar su posición exterior por Maolis Castro – El País – 5 de Abril 2019

El régimen aprovecha la gira del canciller Arreaza para sumar muestras de repudio a Estados Unidos

Jorge Arreaza junto al presidente sirio Bachar el Asad.
Jorge Arreaza junto al presidente sirio Bachar el Asad. AFP

El chavismo está de gira por el Oriente Próximo. El presidente de Siria, Bachar el Asad, ha recibido este jueves al canciller venezolano, Jorge Arreaza, para exhibir su compromiso con el régimen de Nicolás Maduro. “Lo que está sucediendo en Venezuela es similar a Siria. El objetivo es dominar y confiscar la decisión independiente de los Estados”, ha dicho el mandatario. El país árabe lleva ocho años inmerso en una guerra que ha provocado, a su vez, una de las mayores crisis humanitarias en lo que va de siglo. Siria es, a su vez, aliado preferencial de Rusia —que ha mostrado sin ambages su apoyo a Maduro— en Oriente Próximo.

El viaje del ministro de Relaciones Exteriores venezolano se ha centrado en las muestras de repudio de sus socios a Estados Unidos, un país que apoya sin fisuras al opositor Juan Guaidó como presidente encargado del país sudamericano. Antes de viajar a Damasco, Arreaza ha visitado la capital libanesa, Beirut, para conversar con el presidente Michel Aoun y diversos miembros del Parlamento de ese país. La gira fue sorpresiva y parece orientada a obtener respaldo al sucesor de Hugo Chávez. “La verdad es que la oposición venezolana tiene instrucciones de tomar el poder por la fuerza, por eso rechaza el diálogo y cualquier posibilidad de sentarse a resolver políticamente la situación creada en Venezuela”, dijo el jefe de la diplomacia venezolana. De momento, sin embargo, los acuerdos concretos son discretos.

El jefe de la Asamblea Nacional, Guaidó, es reconocido por su parte como presidente interino por una larga lista de países, y él mismo se ha encargado de tejer nuevas alianzas diplomáticas. Dentro de sus aliados, la posición más dura corresponde a Washington: la Casa Blanca ha advertido en diversas ocasiones que todas las opciones en relación a Venezuela están encima de la mesa —también la militar— y que responderá con contundencia en caso de que se produzca el arresto del líder opositor, una opción hoy más cercana que nunca antes después de que el Parlamento chavista le despojase de la inmunidad. El propio Guaidó interpreta la gira como una advertencia del régimen. “Sabemos por qué se reúnen con Bachar el Asad, con Hezbolá. ¿Saben por qué lo hacen? Quieren subir una apuesta que no tienen con qué pagar. Creen que amenazando a la comunidad internacional con que Venezuela puede ser Siria no vamos a contar con la cooperación del mundo”, declaró.

Para el internacionalista Carlos Romero, la gira de Maduro tiene que ver con su particular carrera por conseguir un equilibrio financiero ante el déficit generado por las sanciones contra la empresa estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la tensión con Estados Unidos y otras grandes potencias. “Es notorio que está reafirmando alianzas que se establecieron desde 1999, en el gobierno de Hugo Chávez. Para el Gobierno es una respuesta a sus problemas con el mundo occidental”, explica a EL PAÍS.

En el plano puramente exterior, el conflicto venezolano ha elevado, además, la tensión entre EE UU, China y Rusia. Recientemente, el Kremlin ha enviado militares y equipamiento al país sudamericano, uno de los mejores clientes de armamento ruso en el mundo. E Yván Gil, vicecanciller venezolano, ha declarado este jueves que no se descarta la entrada de más personal militar procedente de Moscú, según la agencia Interfax.

El Gobierno de Donald Trump ve inadmisible el apoyo ruso al régimen de Maduro. En entrevista con la BBC, Elliott Abrams, delegado especial de Estados Unidos para Venezuela, ha dicho que la nación euroasiática “pagará un precio” por su presencia en el país caribeño. Pero Romero no cree que la presencia rusa en Venezuela sea un ultimatum. “El contingente ruso en el país es minoritario y no puede ser considerado una amenaza para los norteamericanos. En Venezuela no hay bases militares, bombarderos ni tropas. Es evidente que Maduro persigue con estos anuncios —envío de militares y equipamiento— enseñar que cuenta con el apoyo ruso y actualizar sus acuerdos en materia de armamento”, agrega.

Los negocios del chavismo con el presidente Vladimir Putin no se limitan a la compra de armamento. “Ya tenemos algunas peticiones para [Rusia] de piezas de repuesto para el sistema eléctrico, a fin de superar los daños que se causaron a nuestro sistema de generación y distribución en el ámbito de la energía eléctrica”, ha subrayado Wilmar Castro Soteldo, ministro de Agricultura, este jueves en un foro empresarial.

El oso de papel en Venezuela por Joaquin Villalobos – El País – 4 de Abril 2019

La presencia militar rusa en Venezuela es un acto de propaganda dirigido a curar el orgullo herido de la antigua superpotencia

Vladimir Putin (d) saluda a Nicolás Maduro (i) en Moscú el pasado diciembre.
Vladimir Putin (d) saluda a Nicolás Maduro (i) en Moscú el pasado diciembre. MAXIM SHEMETOVREUTERS

En los 90 algunos definían a Rusia como “Haití con bombas atómicas” y se decía que los submarinos nucleares rusos no eran una amenaza militar, sino un peligro medioambiental. El fracaso de la Unión Soviética fue una gran humillación para el nacionalismo ruso. Putin ha hecho esfuerzos por recuperar la imagen de Rusia como superpotencia. La prensa rusa destaca la presencia de sus militares en Caracas como una demostración de fuerza en una región lejana que evidencia que puede competir con Estados Unidos. Pero 99 soldados y dos aviones son en realidad un acto de propaganda dirigido a curar el orgullo herido de Rusia que Maduro trata de utilizar para asustar a la oposición venezolana.

Librar guerras lejanas es muy caro, mandar dos aviones y 99 soldados es barato como inversión en propaganda. El gasto militar de Rusia equivale al 5,4% de su PIB con solo 66.000 millones de dólares. El gasto militar de Estados unidos es de 610.000 millones que representan solo el 3,2% de su PIB. La credencial de superpotencia no la da el poder de fuego, sino el poder económico. Los países comunistas de Europa del Este antes de la caída del muro de Berlín superaban abrumadoramente en tanques, aviones, cañones y tropas a las fuerzas de la OTAN, pero se derrumbaron porque no podían competir económicamente.

La única potencia con capacidad de librar guerras lejanas de forma simultánea sigue siendo Estados Unidos. Su gasto militar supera al de China, Rusia, Arabia Saudita, India, Reino Unido, Francia y Japón juntos. Rusia es ahora un país fabricante y vendedor de las armas que regalaba cuando se llamaba Unión Soviética y gastaba más de lo que producía. Rusia es objetivamente un país pobre, dominado por oligarcas corruptos y corruptores con aspiraciones de grandeza. Su economía es del tamaño de la de España, pero tiene el triple de población distribuida en un territorio 33 veces más grande, es decir con unas necesidades de servicios enormes.

Los venezolanos no deben confundir una acción de propaganda de rusos vendedores de armas con un cambio en la correlación geopolítica de fuerzas. Si Rusia fuera una superpotencia deberían poder resolver la crisis de energía eléctrica, la hambruna o la falta de medicinas, pero eso es caro y los rusos son pobres. La verdadera presencia militar en Venezuela la tiene Cuba con miles de efectivos que controlan a las Fuerzas Armadas. Hay razones objetivas para esto porque la economía cubana es un parásito del petróleo venezolano y los castristas saben perfectamente que si se acaba Maduro se acaban ellos.

Joaquín Villalobos fue guerrillero salvadoreño y es consultor para la resolución de conflictos internacionales.

Rusia calienta la crisis venezolana por Robert Mur – La Vanguardia – 2 de Abril 2019

La OTAN aborda este miércoles el envío de militares rusos y la apertura de un centro de entrenamiento de pilotos en Venezuela

Rusia calienta la crisis venezolana
Vladimir Putin, en una imagen reciente (Alexei Druzhinin / AFP)

La presencia militar rusa en Venezuela calienta la larga crisis del país caribeño. El envío de un centenar de asesores y la apertura de un centro de entrenamiento para pilotos por parte de Moscú ha hecho escalar la tensión geopolítica en la región: EE.UU. llevará este jueves el tema a la cumbre ministerial de la OTAN en Washington, mientras que el gobierno de la vecina Colombia se ha visto inmerso en un rifirrafe dialéctico a tres bandas con Caracas y el Kremlin tras una supuesta advertencia rusa a Bogotá.

Rusia y su papel en Venezuela es el asunto estrella de la reunión de ministros de Exteriores de la Alianza Atlántica, que tendrá lugar este miércoles y jueves en la capital estadounidense. Vladimir Putin ha pasado a la acción para defender a su aliado Nicolás Maduro, después de que medio centenar de países, entre ellos buena parte de los miembros de la OTAN, reconocieran como legítimo al opositor, autoproclamado presidente “encargado”, Juan Guaidó, alimentando los rumores de una intervención militar para derrocar al chavismo.

Putin hace oídos sordos a las advertencias de Donald Trump

A finales de marzo arribaron a Caracas dos aviones con un centenar de militares rusos, entre ellos expertos en ciberseguridad, cuyo cometido oficial es ayudar al mantenimiento de equipos adquiridos por Venezuela a Moscú en el marco de un acuerdo de cooperación firmado en el 2001. Sin embargo, con el paso de los días, es evidente que el Kremlin está marcando terreno y no tiene empacho en confirmar sus actividades en el país: primero, la instalación de un escudo antiaéreo en la base El Sombrero, a unos 200 kilómetros de la capital venezolana; y ahora la apertura de un centro de entrenamiento para pilotos de helicóptero –inaugurado el pasado jueves- a cargo del conglomerado estatal ruso Rostec y la ratificación de la construcción de un centro de mantenimiento de estas aeronaves.

De esta manera, Putin hace oídos sordos a las advertencias de Donald Trump, que la semana pasada afirmó, tras recibir en el Despacho Oval a la esposa de Guaidó, Fabiana Rosales, que Rusia “debe irse de Venezuela”. Horas después, la portavoz del ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova, respondió que “ni Rusia, ni Venezuela son provincias de Estados Unidos” y que “Rusia no cambia el equilibrio de poder en la región y no amenaza a nadie”. Zajárov recalcó que “Rusia apoya al poder legítimo”, en referencia al gobierno de Maduro. “El señor Guaidó puede autoproclamarse lo que sea. Estos casos están bien descritos en la historia y en la medicina. El señor Guaidó no tiene ningún poder real, no importa a dónde viaje su esposa”, añadió enérgicamente Zajárova.

Venezuela se ha convertido en el principal socio militar de Rusia en Latinoamérica

La llegada de tropas rusas a Venezuela ha recalentado también la relación con Colombia. Según el periódico El Tiempo de Bogotá, el embajador ruso en la capital colombiana, Sergei Koshkin, envió una carta al Congreso de ese país con una clara advertencia: “El uso ilegítimo de la fuerza militar contra Venezuela por parte de otros Estados que respaldan a la oposición será interpretado por el Consejo de la Federación de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia solamente como un acto de agresión contra un Estado soberano y una amenaza a la paz y seguridad internacionales”.

El presidente colombiano, Iván Duque, que ha pedido confirmar la veracidad de la misiva, respondió que no tiene ningún “plan” para “agredir a ningún Estado” y reiteró que Colombia “está en su deber de defender la Carta Democrática Interamericana (de la OEA) y de denunciar con claridad y contundencia los atropellos de la dictadura de Venezuela”.

Por su parte, el ministro de Exteriores colombiano, Carlos Holmes Trujillo, difundió su respuesta en un vídeo. “Colombia reitera que cualquier despliegue o incursión militar en apoyo al régimen de Nicolás Maduro pone en riesgo la transición democrática y la normalización constitucional en Venezuela, y constituye una amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad en la región”, declaró Holmes.

Venezuela se ha convertido en el principal socio militar de Rusia en Latinoamérica. El país caribeño compra más armas a Moscú que ninguno de sus vecinos. Sólo en la última década ha adquirido medio centenar de helicópteros y, desde que se firmó el mencionado acuerdo de cooperación militar, las fuerzas armadas bolivarianas han recibido tanques, cazas, misiles y sistemas de defensa antiaérea, además de asesoramiento por expertos rusos.

Mientras tanto, Venezuela continúa sumida en el desabastecimiento eléctrico y de agua potable. Maduro anunció el domingo el racionamiento en el suministro de luz durante treinta días y el lunes relevó al ministro de Energía Eléctrica, un militar, el general Luis Motta Domínguez, para poner en su lugar a un ingeniero, Ígor Gavidia.

Borrell antepone la defensa de las empresas españolas a las crisis en Venezuela y Cuba por Daniel Gómez – ALnavío – 2 de Abril 2019

El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, “hace su trabajo”, dice a ALnavío Anna Ayuso, investigadora senior para Latinoamérica del Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona. No todos opinan igual. “Los intereses de nuestras empresas son importantes, pero cuando se habla de derechos humanos, son estos los que deben primar”, comenta a este diario Carlos Uriarte, profesor de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos.

Borrell se reunió con Pompeo este lunes en Washington / Foto: Gobierno de España
Borrell se reunió con Pompeo este lunes en Washington / Foto: Gobierno de España

Fue el protector. De España, de sus empresas y de la Unión Europea. Así se mostró Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, tras su encuentro con Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, este lunes en Washington.

Borrell se alejó de los términos diplomáticos y habló claro. Con ironía se refirió a los ataques del mandatarioDonald Trump a la Unión Europea. “No estamos acostumbrados al hecho de que el presidente de EEUU diga que los europeos son enemigos o que la exportación de coches de Alemania es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos o que el Brexit es una buena idea y que otros Estados miembro deben seguir el ejemplo”.

Borrell también habló claro sobre Cuba y dijo estar “radicalmente en desacuerdo, los europeos y España en particular”, con que EEUU aplique el título tercero de la ley Helms-Burton. Un artículo creado para que los estadounidenses, incluidos los cubanos nacionalizados, pudieran demandar ante tribunales de EEUU a las compañías que supuestamente se están beneficiando de propiedades en Cuba que eran suyas antes de la llegada de Fidel Castro. Esto a muchas empresas españolas, sobre todo hoteleras, les afecta.

Fue claro también en velar por los intereses de las empresas españolas que tienen actividad en Venezuela. Compañías amenazadas por el nuevo paquete de sanciones que estudian en la Casa Blanca, y que podrían afectar a los grupos internacionales que operen en el país latinoamericano. Es el caso en España de BBVA,Mapfre y la petrolera Repsol.

“Hay empresas petrolíferas españolas, que no voy a mencionar por su nombre, que están manteniendo cierta actividad, y en la medida en que esa actividad pueda plantear un problema con respecto al régimen de sanciones que los americanos han establecido, naturalmente esa cuestión sí la hemos hablado”, dijo Borrell. El ministro agregó que “directamente no ha recibido ninguna advertencia concreta” de EEUU.

¿Qué tiene que hacer España?

Anna Ayuso, investigadora senior para Latinoamérica del Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona (Cidob) dice a ALnavío dos cosas sobre la postura de Borrell, más clara, y menos diplomática.

La primera es que “puede ser consecuencia de las elecciones en España (las generales tendrán lugar el 28 de abril) para mostrar firmeza”, en este caso ante la Administración Trump.

Carlos Uriarte: “Los intereses de nuestras empresas son importantes, pero cuando se habla de derechos humanos, son estos los que deben primar”

“Esto hay que leerlo en clave electoral. Quizá en otras circunstancias no sería así. Las diferencias ya se sabían, pero Borrell ha puesto más énfasis en las diferencias que en las posiciones en común. Es una manera de marcar distancia con Trump”.

La segunda consideración de Ayuso es que “Borrell hace su trabajo como ministro de Asuntos Exteriores, que no es otro que defender los intereses de las empresas españolas en el extranjero”.

Carlos Uriarte, profesor de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos y secretario general de la Unión Paneuropea, opina diferente. Piensa que, en casos como el cubano y el venezolano, antes hay que velar por los intereses de los ciudadanos que por los de las empresas españolas.

“Dialogar está muy bien. Defender los intereses de nuestras empresas está muy bien. Pero sobre todo lo que hay que hacer es apoyar a los demócratas en Venezuela y Cuba, a aquellos que ven sus derechos humanos socavados. Los intereses de nuestras empresas son importantes, pero cuando se habla de derechos humanos, son estos los que deben primar”, declara a ALnavío.

España, la UE y EEUU chocan en Cuba

La investigadora del Cidob insiste en afirmar que las situaciones de Venezuela y Cuba no son comparables. “Son situaciones muy diferentes. Cuba es un régimen que no es democrático pero que está transitando hacia una cierta apertura. Venezuela es un régimen que está dando pasos hacia atrás. Era democrático, pero está haciendo una regresión de una manera cada vez más acentuada, convirtiéndose en un régimen autoritario y represivo”.

El profesor de la Rey Juan Carlos no piensa que el régimen de La Habana esté dando pasos hacia la democracia. “La nueva Constitución cubana, por ejemplo, no cambia muchísimo las cosas y la prueba es que el líder del Partido Comunista -el que ostenta todo el poder en Cuba- sigue siendo Raúl Castro y no el presidente Miguel Díaz-Canel”.

Raúl Castro todavía tiene el poder en Cuba / Foto: Kremlin

Raúl Castro todavía tiene el poder en Cuba / Foto: Kremlin

Uriarte reconoce que la llegada de Trump trastocó los planes con Cuba. Fue el expresidente Barack Obamaquien emprendió la política de deshielo con La Habana. Una política que fue acompañada por Bruselas. Sin embargo, con Trump, las relaciones con Cuba volvieron a congelarse, dejando así a la UE sola “en una situación extraña y de incomodidad”.

Pese al viraje de Trump, Europa mantuvo su postura y lo que ahora se está viendo, según el profesor, es que “Cuba no está dando los pasos prometidos”. Y pone un ejemplo reciente: la situación de Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano Liberación, encarcelado hace dos años por ir en contra del régimen, y todavía preso a pesar de las exigencias de Amnistía Internacional para su liberación.

Sobre la abertura de Cuba Ayuso opina que “efectivamente el proceso va lento”. Y en este sentido, recuerda que “la UE apostó por una posición constructiva con el objetivo de acelerar los cambios”.

Todos apoyan a Juan Guaidó

La investigadora del Cidob sostiene que Cuba y Venezuela no son la misma cosa, aunque desde la Casa Blanca se trate de decir lo contrario. “Desde EEUU, y en concreto el senador Marco Rubio, se usa a Venezuela como arma arrojadiza para ir contra Cuba en un tema que más bien parece de política interior”.

Anna Ayuso: “Desde EEUU, y en concreto el senador Marco Rubio, se usa a Venezuela como arma arrojadiza para ir contra Cuba en un tema que más bien parece de política interior”

No es lo mismo Cuba y Venezuela porque la línea de España, y también de la UE, está alineada con EEUU. Los dos reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado y mandatario legítimo para iniciar una transición democrática. Sin armas. En esto Borrell también fue claro.

Al ministro español le preguntaron por la intervención militar y dijo: “No ha hecho falta abordarlo. Hay cosas que ya están dichas y repetidas y forman parte del mutuo entendimiento, no hay que volverlas a repetir cada vez”.

La Administración Trump, si bien dice que todas las opciones están sobre la mesa, ha recurrido a la vía diplomática como la mejor forma para salir de Maduro. En esta línea, Washington contempla sanciones contra empresas extranjeras que trabajen en Venezuela. Son los casos anteriormente citados, como Repsol y BBVA.

“Borrell puede aconsejar a estas empresas y darles indicaciones, pero no puede obligarlas a salir. Y en este caso, obviamente, el ministro tiene que defender a las empresas españolas”, comenta Ayuso.

Las discrepancias en Venezuela

Uriarte, no obstante, considera que España y la UE no están siendo del todo contundentes con Maduro. Por un lado, expone el caso del Grupo Internacional de Contacto, el cual, dice, “está dando aire al régimen para quedarse en el poder”.

Al respecto indica que la transición en Venezuela hay que ejecutarla con cuidado para que no ocurra lo que pasó en Nicaragua. “Tenemos que intentar que se produzca una verdadera transición. No como pasó en Nicaragua, que estuvo la presidenta Violeta Chamorro, pero luego regresó el sandinismo más rancio y crudo que nunca”.

Según Uriarte, “sin una transición ordenada, que sea irreversible, contando para ello con algunos elementos del régimen, Venezuela es un país que puede volver a caer en unos cuantos años en el desgobierno y la sinrazón”.

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