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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Así se gestó el fracaso de la condena a Venezuela en la cumbre de la OEA por Jacobo Lafuente – El País – 25 de Junio 2017

Traiciones, diplomacia petrolera, la ausencia de Estados Unidos: la historia de la negociación de Cancún
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Luis Almagro, secretario general de la OEA y Luis Videgaray, canciller de México, durante la Asamblea General de Cancún.

Todo transcurría según lo previsto. Los discursos de los diplomáticos solo parecían la tediosa antesala de una condena sin precedentes al Gobierno de Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA), el organismo más crítico con el chavismo en la región. Los 23 votos necesarios parecían amarrados cuando El Salvador tomó la palabra.

-En nombre de la democracia, que se dé un espacio, un receso, lo que sea.

México había preparado el terreno para llegar a la Asamblea General y salir victorioso. El pasado 31 de mayo, los cancilleres de la OEA aplazaron su reunión en Washington en aras de llegar a un acuerdo sobre las dos resoluciones que había sobre la mesa: la promovida por México y 13 países más –los más poderosos de la región- exigía la liberación de los presos políticos, el cese de la violencia y que no se celebrase la Asamblea Nacional Constituyente, que el chavismo prevé para el próximo 30 de julio. El segundo texto, impulsado por los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom), era mucho más tibio y apenas pedía el diálogo entre el chavismo y la oposición. En ningún caso exigía la liberación de los presos o hacía referencia alguna a la Constituyente.

La negociación estaba en marcha. Por delante, dos intensas semanas. Había que dar un paso más allá de los pronunciamientos de esa suerte de G-14 y del activismo del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que este sábado anunció que dejará la OEA el día que haya “libertad en Venezuela”. De lograr sacar adelante la resolución, México se apuntaría una gran victoria para su diplomacia, ausente de América Latina en las últimas décadas. La diplomacia mexicana recurre a Contadora frecuentemente para recordar los tiempos en que su prestigio internacional le permitió ayudar a lograr la paz en Centroamérica.

Nada más aplazarse la reunión del 31 de mayo comenzaron las negociaciones, según la reconstrucción que se ha hecho a partir de la versión una decena de fuentes, entre embajadores, diplomáticos de diversos países y miembros de la OEA. Ambas partes acordaron crear un pequeño grupo de negociadores para agilizar las conversaciones: Estados Unidos, Brasil y Perú, por una parte; Barbados, Guyana y Antigua y Barbuda, del lado caribeño. Antes de llegara a Cancún se reunieron al menos cuatro veces. México prefirió no participar directamente en los encuentros. La crispación con el Gobierno de Venezuela ha aumentado en los últimos meses. La crisis ha derivado también en un tema de política interna, toda vez que al partido gobernante, el PRI del canciller, Luis Videgaray, le sirve para azuzar al principal candidato de la oposición, Andrés Manuel López Obrador, quien se ha mostrado tibio ante el Gobierno de Maduro. Pese a no participar, México estuvo al tanto de estos encuentros a través del embajador ante la OEA, Luis Alfonso de Alba, un diplomático con más de 30 años de experiencia.

Hasta la madrugada del domingo, solo unas horas antes del arranque de la cumbre, las delegaciones intercambian llamadas, mensajes y borradores sobre la condena a Venezuela. El último texto había suprimido la mención a la liberación de los presos políticos y sobre la Asamblea Constituyente apenas se pedía que se reconsiderara su celebración. A unas horas del comienzo, México había logrado humo blanco. Se lo confirmó a varios representantes del G-14 el embajador de Antigua: “Podéis estar tranquilos”. Se había conseguido lo impensable semanas antes: al menos 10 países apoyarían la condena a patrón petrolero. Las posibilidades de superar el umbral de los 23 votos necesarios eran muy altas y México pensaba ya en lograr un resultado abultado, con el apoyo de El Salvador.

Para entonces, Venezuela se había puesto en marcha. Había llegado a Cancún con una delegación de casi 20 personas, la más numerosa. Comenzó entonces la embestida contra la débil diplomacia caribeña, una suma de islas endeudadas y dependientes del petróleo bolivariano. La presión fue total. Delcy Rodríguez, en su última misión como canciller, se vio con todas las delegaciones y consiguió una reunión con el Caricom en pleno, algo que no se le concedió a México.

El humo blanco se fue oscureciendo con el paso de las horas. La estocada definitiva ocurrió durante la reunión de cancilleres. Después de horas de discusión, El Salvador pidió un receso en la sesión. Aseguraba que ellos sí, pero otros países –San Vicente y las Granadinas, Haití o Dominica, entre otros- no habían visto el nuevo texto. La sesión se detuvo casi una hora.

Al regreso, solo seis países caribeños votaron a favor del texto. Otros tantos se abstuvieron, entre ellos Antigua y Barbados, cuyo embajador había garantizado los apoyos horas antes. República Dominicana y El Salvador, dos países a los que Venezuela ha puesto en el radar para una posible mediación con la oposición, también se abstuvieron.

La posición del país centroamericano irritó sobremanera a México, según varios de los presentes. Los anfitriones se sintieron, en cierta manera, traicionados por un país de su órbita de influencia. Unos días antes, había impulsado en Miami una reunión al máximo nivel entre los países centroamericanos y Estados Unidos. Mexico dio por hecho que el gesto de promover aquel encuentro sería recompensado.

Igual de hiriente, aunque no tan sorprendente, fue el cambio de posición de los países del Caribe. Venezuela desplegó su artillería diplomática para llevarlos a su terreno. El as en la manga del Gobierno bolivariano sigue siendo el oro negro. De nada sirvió el trabajo de las semanas previas. Ni siquiera que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Julio Borge, en un reciente viaje a Washington tratase de convencer a algunos de estos países. “A ustedes no les interesa una Venezuela que no sea próspera”, les advirtió. Dio igual. El Gobierno de Maduro no tuvo que ofrecer más petróleo, bastó presionar con la deuda para atraer a los timoratos. Solo entre República Dominicana, Haití, Granada y Antigua y Barbados suman más de 2.100 millones de deuda con Venezuela a través de acuerdos en el marco de Petrocaribe. El Salvador debe más de 900 millones de dólares, según información oficial. “Nunca vi un ejemplo de cubanización en la diplomacia de un país tan profunda como esta”, asegura un diplomático al tanto de las negociaciones.

La impotencia la consumó Estados Unidos. La ausencia en el último momento del secretario de Estado, Rex Tillerson, fue un jarro de agua fría. Su participación, coinciden los consultados, incluso entre los críticos, hubiese podido cambiar el panorama. La Administración Trump decidió enviar en su lugar a John Sullivan, vicesecretario de Estado, confirmado en el cargo a finales de mayo.

-Estados Unidos no hizo su trabajo. No había nadie al otro lado. Pensar que te puedes sumar a un esfuerzo y no incorporar a la caballería es absurdo, resume uno de los embajadores consultados

Las dudas sobre el interés, y la capacidad, que tiene el Gobierno de Trump en mirar hacia América Latina, más allá de Cuba o las provocaciones hacia México quedaron evidenciadas en Cancún. Su esfuerzo se centró en tratar de sacar adelante la creación de un grupo mediador, con la resolución ya tumbada. Tampoco se logró. No obstante, el vicepresidente, Mike Pence, aseguró este jueves que estaban “francamente decepcionados por la inacción de la OEA en la crisis de Venezuela”.

Las declaraciones de Pence fueron el colofón a la incapacidad, una vez más, de un organismo regional de ponerse de acuerdo ante una realidad que, día a día, desde hace años, golpea sin cesar. El 90% del continente no pudo con el 10%. El continuo ir y venir en el enmoquetado recinto de Cancún, un resort del Caribe mexicano, contrastaba con las imágenes que llegaban de las calles de Venezuela, donde las protestas se encaminan a los 100 días y rondan los 80 muertos. Un día después del último revés al país, un oficial venezolano asesinaba de un disparo a bocajarro a un manifestante. Tenía 22 años.

 

El vergonzoso apoyo del Caribe a Maduro por Andrés Oppenheimer – El Nuevo Herald – 21 de Junio 2017

unknownHe aquí la pregunta del millón de dólares sobre el fracaso de la propuesta para condenar al régimen de Venezuela en la reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos: ¿cómo puede ser que un puñado de pequeñas islas del Caribe pudieron derrotar una resolución a favor de la democracia respaldada por Estados Unidos, Canadá, México, Brasil, Argentina y otros 15 países de la región?

Suena ridículo, pero eso es exactamente lo que ocurrió en la reunión de la OEA del 19 de junio en Cancún, México, para discutir la ruptura del orden democrático en Venezuela.

En la reunión, 20 países votaron a favor de una resolución que habría exigido al presidente de facto de Venezuela, Nicolás Maduro, que detenga su plan de realizar una asamblea constituyente para abolir la Constitución actual. La resolución también pedía reconocer los derechos de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, y permitir un “grupo de países amigos” para mediar en la crisis venezolana, que ya ha resultado en 75 muertos en las últimas semanas.

Sin embargo, la resolucion no fue aprobada porque San Vicente y las Granadinas, Dominica y San Cristóbal y Nieves –junto con los aliados venezolanos tradicionales Nicaragua y Bolivia– votaron en contra. Y otros países del Caribe como Haití, la República Dominicana, Granada, Trinidad y Tobago y Antigua y Barbuda se abstuvieron, lo que de hecho mató la resolución, que requeriría una mayoría de 23 votos para convertirse en obligatoria.

Entre los principales defensores del régimen venezolano estaba San Vicente, un país cuyo producto bruto interno de $751 millones es menor que el valor de mercado del Hotel Fontainebleau de Miami Beach.

Una explicación es que la resolución de la OEA no logró 23 votos por la ineptitud, o la falta de interés, del gobierno de Trump. El Secretario de Estado Rex Tillerson no asistió a la reunión de cancilleres de la OEA en Cancún, como tampoco lo hizo a una reunion anterior el 31 de mayo en Washington.

“Desafortunadamente, la cancelación de última hora del Secretario Tillerson socavó los intereses de Estados Unidos en la región”, me dijo el congresista Elliot L. Engel, el líder de la minoría demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos. Mi traducción: si Tillerson hubiera estado allí para ofrecer incentivos y torcer brazos, quizás el resultado hubiera sido distinto.

Otra explicación posible es que los países del Caribe se alinearon con el régimen de Venezuela porque reciben subsidios petroleros bajo el plan Petrocaribe, de Venezuela, o tienen grandes deudas con el mismo. Pero los subsidios petroleros de Petrocaribe al Caribe han disminuido enormemente en los últimos años por la crisis económica de Venezuela, dicen los expertos.

Jorge Piñón, director de un centro de la Universidad de Texas sobre temas energéticos latinoamericanos, me dijo que Estados Unidos ya le está exportando mucho más petróleo a los países caribeños que Venezuela, y que muchos de estos países ya han saldado gran parte de sus deudas a Petrocaribe.

Cuando le pregunté por qué tantos países del Caribe continúan apoyando al indefendible régimen venezolano, Piñón dijo: “No lo sé. Desde un punto de vista racional o económico, no tiene sentido”. Otros especulan que puede ser una cuestión de corrupción, y que Venezuela podría estar practicando una vez más su “diplomacia de chequera”.

Mi opinión: Es asombroso que los Estados Unidos, la mayor economía del mundo, no pueda ofrecer incentivos económicos para ganarse la amistad de las pequeñas islas del Caribe. Peor aún, el recorte del 32 por ciento de la ayuda externa propuesto por Trump podría hacer que Estados Unidos pierda aún más influencia en el Caribe.
También es ridículo que el sistema de votación de la OEA permita a unas minúsculas islas del Caribe dominar la agenda de la organización. Por supuesto que cada país tiene derecho a un voto, pero la OEA debería tener un Consejo de Seguridad, como las Naciones Unidas, donde los países más grandes pueden emitir resoluciones sobre los temas más urgentes.

Los esfuerzos de la OEA para restablecer la democracia en Venezuela continuarán, pero la votación del 19 de junio fue una desgracia. Y la mayor parte de la culpa la tienen la mayoría de los países del Caribe.

 

La ‘ausencia’ de Venezuela se instala en Cancún por Jacobo García / Javier Lafuente – El País – 21 de Junio 2017

pp47-1100x618Solo en el amor y en el duelo es posible una ausencia tan presente. Irse y estar, abandonar y protagonizar, marcharse y hablar más que todos los cancilleres juntos. Unas horas después de que la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, anunciara que nunca más regresaría para sentarse en la Organización de Estados Americanos (OEA) reapareció para contestar una a una cada alusión de los jefes de delegación durante la primera sesión de la 47ª Asamblea de la OEA.

Durante seis horas, todo aquel país que pidió a Venezuela un calendario electoral, la separación de poderes y “reconsiderar” la Asamblea Constituyente, recibió la réplica de Delcy Rodríguez, la abogada chavista de 48 años, que se erigió en la figura mediática de la reunión de Cancún.

Rodríguez habló más que todos los representantes juntos y dejó varios dardos que quedaron sobrevolando en la enmoquetada sala llena de banderas: al canciller de Costa Rica le llamó “analfabeto político”, al de Perú “perrito simpático” y a México le recordó el asesinato de periodistas o la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Sobre la Organización de Estados Americanos (OEA), Rodríguez dijo que maneja una agenda oculta que encabeza “de forma perversa Luis Almagro”, secretario general, a quien la canciller venezolana atribuye gran parte de las críticas y acusa de “promover la violencia en el país”. Además, la jefa de la diplomacia venezolana insistió en que en su país “no hay crisis humanitaria, es mentira, pero es el comodín para la intervención”. “Están llamando a la guerra en el país”, aseveró.

Cuando se dirigió al representante de Estados Unidos, John Sullivan, dijo que era “el jefe” del imperio y le recordó que “con su marines es la única forma de imponerse en Venezuela, donde recibirá la pertinente respuesta”. “Ustedes han lanzado la madre de todas las bombas y nosotros estamos haciendo la madre de la democracia”, le espetó.

Rodríguez no dejó escapar una ocasión para criticar a su contraparte, obviando la realidad de su país. De Brasil dijo que no tenía un gobierno democrático; a la representante de Honduras le hizo un repaso sobre sus índices de pobreza o feminicidios… Los únicos a los que no respondió fueron a los cinco países que votaron en contra de la resolución y los ocho que se abstuvieron.

En la ausencia más presente, la canciller venezolana, hija de un líder marxista asesinado por la policía y uno de los miembros del Gobierno de Maduro con más poder, junto a su hermano Jorge, insistió en que “no está en la OEA”, pero presentó 10 propuestas que van desde pedir la erradicación de bases estadounidenses en América Latina, la resolución del caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa o la construcción del muro entre México o Estados Unidos.

“Venezuela se fue con la gloria del Libertador. Nunca más volveremos a esta organización”, dijo antes de abandonar la sala por segunda vez en menos de 12 horas y de que el embajador de Venezuela ante la OEA, Samuel Moncada, tomara la palabra y ella comenzara una rueda de prensa en la que recordó: “Yo seguiré aquí”.

 

OEA suspende sesión consultiva sobre Venezuela ante falta de consenso – La Patilla – 19 de Junio 2017

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La Organización de Estados Americanos (OEA) suspendió el lunes la sesión consultiva sobre Venezuela ante la falta de un consenso, dijo el canciller guatemalteco, Carlos Morales.

Morales, presidente de la sesión consultiva, dijo que algunos cancilleres pidieron prórroga y otros prefirieron cerrar la sesión. La fecha para retomar el tema quedó abierta.

Los países de la OEA trabajaban para llegar a una resolución de consenso sobre la crisis en Venezuela, en el marco de la asamblea general del organismo que comenzó el lunes en el centro turístico de Cancún. Leer más de esta entrada

Venezuela trata de impedir una condena de la OEA con el apoyo de los países del Caribe por Javier Lafuente y Alfredo Meza – El País – 19 de Junio 2017

14 países de la región buscan una resolución en contra de la Constituyente, para la que necesitan el respaldo de los aliados del chavismo
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La crisis por la que atraviesa Venezuela volverá a ser objeto de debate en la Organización de Estados Americanos (OEA). Previo a la Asamblea General que se celebrará desde el martes en Cancún, este lunes los cancilleres se reunirán en la localidad mexicana para abordar por enésima vez la situación del país sudamericano. Un bloque 14 países, entre ellos los de más peso de la región, como México, Colombia, Argentina, Perú –con el respaldo de Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, Rex Tillerson, no acudirá- buscan una resolución que condene de manera rotunda la actuación del Gobierno de Nicolás Maduro y el reclamo de que no se celebre la Asamblea Constituyente. Para ello necesitan del apoyo de los países caribeños, tradicionales aliados del chavismo. Está previsto que al encuentro acuda la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien, no obstante, había anunciado su intención de retirar a Venezuela de la OEA.

Las delegaciones seguían negociando este domingo un consenso entre las dos resoluciones que quedaron en stand by el pasado 31 de mayo, en el último encuentro que mantuvieron los cancilleres: la presentada por Perú, Canadá, Estados Unidos, México y Panamá –que cuenta con el respaldo de otros países, como Colombia y Argentina- y la del bloque de países de la Comunidad del Caribe. Ambas piden el cese inmediato de la violencia y el inicio de un nuevo proceso de diálogo. La diferencia radica en que la primera reclama a Venezuela el cese de la realización de la Asamblea Nacional Constituyente y la liberación de los presos políticos.

La aprobación de una declaración conjunta en una reunión de cancilleres depende de que la suscriban al menos 23 de los 34 miembros, dos tercios de los países representados, todos los del continente salvo Cuba. La tarea es ardua para el bloque de los 14 que desde hace meses vienen mostrando su repulsa al devenir de Venezuela en distintos comunicados. Necesitan el apoyo de al menos 9 de los 14 países que integran la Comunidad del Caribe (Caricom), aliados tradicionales de Venezuela, especialmente desde que Hugo Chávez impulsara Petrocaribe durante la época de la bonanza de los precios del crudo. De no conseguirse, la otra opción que baraja esta especie de G-14 es es aprobar un proyecto de resolución en el marco de la Asamblea General. En ese caso necesitarían 18 votos, es decir, el apoyo de cuatro países del Caribe.

Al menos tres fuentes diplomáticas de alto nivel de entre los 14 países que piden la anulación de la Asamblea Constituyente coincidían en que se ha intensificado la presión hacia los países caribeños, pero dudan de que se puedan lograr los nueve apoyos necesarios. Entre los más partidarios a ceder se encontraban Jamaica, Barbados, Belice o Santa Lucía, mientras que la oposición radicaba en Haití, San Vicente y las Granadinas y Surinam, entre otros.

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, que tenía previsto llegar a Cancún en la tarde del domingo, pretende evitar a toda costa que salga adelante esta resolución. De ahí que, pese a que en abril anunció que Venezuela saldrá de la OEA, acuda a la reunión de Cancún. Su presencia, no obstante, incomoda a las autoridades del país anfitrión. México ha sido uno de los países que se ha mostrado más activo en los últimos meses a la hora de criticar el devenir de Venezuela y la actuación del Gobierno de Maduro. “Venezuela no es una democracia”, llegó a decir recientemente el canciller, Luis Videgaray. Las fuentes diplomáticas consultadas temen que Delcy Rodríguez aproveche su intervención para arremeter contra México y sacar a relucir temas espinosos para el anfitrión, como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Mientras, en Venezuela el Gobierno de Maduro parece haber cogido aire en los últimos días, a pesar del contratiempo que ha supuesto la deserción de la fiscal general. Las protestas han bajado de intensidad y el chavismo sigue adelante en su afán de liquidar toda la resistencia con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente.

Sin el vigoroso repudio en las calles disminuye la urgencia de dialogar con la oposición, aunque la comunidad internacional insiste en que la salida a la crisis dependerá de un proceso de diálogo. La mediación del exjefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha fracasado porque no es un interlocutor confiable para la oposición. Ha sido acusado por el gobernador del Estado de Miranda, Henrique Capriles, “como un agente del gobierno”, aunque sigue haciendo esfuerzos por ver cómo puede ayudar a superar la crisis de Venezuela. Zapatero ha devenido en un mensajero entre las partes porque lleva y trae propuestas entre uno y otro bando.

Un destacado exmiembro del equipo de la oposición que dialogó con el gobierno a finales del año pasado suele asegurar que el expresidente siempre “está sudando la camiseta”. Sus logros más evidentes son las liberaciones de los presos políticos Braulio Jatar, Francisco Márquez y Gabriel San Miguel, estos últimos pertenecientes a Voluntad Popular, la formación de Leopoldo López, a quien ha trasladado, por cierto, la última oferta del gobierno: casa por cárcel, algo a lo que se ha opuesto el preso político, según su entorno.

Unasur, la organización que actuó como facilitadora del diálogo de 2016, luchaba hace algunas semanas por no dejar morir las conversaciones, a pesar de que la oposición insista en que no están dadas las condiciones. La novedad es que incorporaría una comisión que le daría seguimiento a los acuerdos en caso de que las partes lo aceptaran.

 

Cuba, Venezuela o el paradigma del doble rasero de EE. UU. por Julio A. Fariñas – La Voz de Galicia – 17 de Junio 2017

Cuba y Venezuela viven momentos decisivos para su futuro. Los gobiernos de ambos países se ven afectados muy de cerca por los efectos de la llegada del huracán Trump a la Casa Blanca pero no se los mide por el mismo rasero.

El pasado viernes entraba en Miami el huracán a cosechar los aplausos de la vieja guardia del exilio cubano en Florida -las primeras filas estaban reservadas para los supervivientes del frustrado desembarco de Bahía Cochinos- a la que, en agradecimiento de su generosa contribución, tanto económica como en votos, a su coronación como emperador de la primera potencia mundial les alegró el oído recitando lo que ya todo el mundo sabía: se acabó la apertura hacia el régimen de La Habana, iniciada hace un año por Obama y que no había ido mucho más allá de flexibilizar el inútil embargo económico que pesaba sobre la isla desde hacía más de medio siglo. Cuba La democratización política de Cuba que demanda Trump como paso previo para la normalización plena de relaciones pasa por la legalización de los partidos políticos, la celebración de elecciones supervisadas, la liberación de los presos políticos y entregar a los fugitivos.

Raúl Castro que mantiene en pie su compromiso de celebrar elecciones municipales y parlamentarias para octubre, presidenciales para febrero del año que viene y de no presentarse a las mismas como candidato, no se dio por aludido e incluso, según algunos analistas como el historiador Rafael Rojas, le vino bien para calmar los ánimos del sector más conservador del Partido Comunista Cubano, receloso del aperturismo propiciado por la política de Obama. La segunda Cuba Mientras tanto, apenas se le han visto gestos determinantes que puedan contribuir a evitar que un inefable peón del régimen castrista convierta a Venezuela, un país con clara trayectoria democrática, en una segunda Cuba.

Frente a la brutal ofensiva del madurismo contra la inmensa mayoría de los ciudadanos venezolanos, que ya se ha cobrado 73 víctimas mortales, a las que que hay que sumar las del hambre, la falta de medicamentos y los linchamientos -cerca de un centenar de enero a mayo- cometidos por ciudadanos acosados hartos de la impunidad de la que gozan los delincuentes, el gobierno que preside Trump no ha ido más allá de lanzarle unas cuantas bravuconadas a los responsables de la barbarie y de ampliar la lista negra de los chavistas con cuentas pendientes con la justicia del Imperio. No ha molestado para nada a los familiares directos del muñidor de las desgracias que padece el país y que disfrutan en la misma península de Florida de la obscena riqueza que han acumulado a costa de la robolución bolivariana. Tampoco existe constancia de que haya ordenado devolverle la generosa aportación realizada a los faustos de su toma de posesión, cifrada en más de 500.000 dólares.

Y el embargo, ¿qué? Son muchos los que se preguntan por qué el gobierno norteamericano no decreta un embargo comercial internacional contra un país al que le compra diariamente 792.000 barriles de petróleo, que suponen el 41 % de las exportaciones de crudo venezolano y que es casi al único que vende a precio de mercado. Una medida de este tipo apenas afectaría a los intereses de la economía norteamericana, ya que no suponen más que el 8 % de sus importaciones totales de crudo en un momento en que la producción nacional casi cubre sus necesidades energéticas. Entre los expertos existe casi unanimidad en que una medida de ese tipo axfisiaría la maltrecha economía venezolana y tumbaría al régimen en cuestión de semanas.

El paradigma Lo que casi nadie acierta a comprender es el porqué del paradigma de ese doble rasero. Hay quien opina que una medida de ese tipo perjudicaría más a la población civil que al régimen, como ocurrió con Cuba. Otros, en cambio apuntan que la razón última puede esconderse tras los intereses de alguna multinacional del sector cuyos directivos o ex directivos forman parte del equipo del actual inquilino de la Casa Blanca. Si alguien no lo remedia, en cuestión de semanas Maduro y Cilia (su verdadero cerebro y esposa) sacarán adelante su Asamblea Nacional Inconstituyente, si hace falta nombran a Zapatero presidente honorario con sede en Los Roques….y luego a ver quién les tose.

Trump y su nueva política cubana por Carlos Alberto Montaner – Gentiuno – 17 de Junio 2017

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El presidente Donald Trump se propone modificar y endurecer la política de Barack Obama con relación a Cuba. Obama, que acertó en ciertos aspectos sociales de su política interna, erró totalmente en su estrategia cubana. Me parece, pues, razonable cambiarla. No todo lo que Trump hace es equivocado. A veces, entre twitters insomnes, acierta.

Si hay algo que el jefe de cualquier Estado debe tener muy claro, es precisar quiénes son los amigos y los enemigos de la nación a la que le toca proteger. Trump sabe o intuye que los Castro, desde hace décadas, intentan perjudicar a su país por cualquier medio. En 1957 Fidel Castro le escribió una carta a Celia Sánchez, entonces su amante y confidente, explicándole que la lucha contra Batista (la carta está firmada en Sierra Maestra) era sólo el prólogo de la batalla épica que libraría contra Washington durante toda su vida.

Fidel Castro, que fue un comunista convencido, cumplió esa promesa, luego reiterada docenas de veces oralmente y por la naturaleza de sus acciones. Por eso, cuando Fidel murió, Donald Trump, que había sido electo presidente pocas semanas antes, pero todavía no había tomado posesión, tras calificarlo como un “dictador brutal”, aseguró que: “A pesar de que las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no pueden ser borradas, nuestro Gobierno hará todo lo posible para asegurar que el pueblo cubano pueda iniciar finalmente su camino hacia la prosperidad y libertad”.

En consecuencia, Trump, a los pocos meses de iniciar su andadura, ha retomado el propósito de cambiar el régimen cubano, irresponsablemente cancelado por Barack Obama en abril del 2015, como anunció el expresidente durante la Cumbre de Panamá, aunque, contradictoriamente, tuvo la solidaria cortesía de reunirse con disidentes cubanos que habían viajado desde la Isla, gesto simbólico que hay que agradecerle.

Trump contra tiranía cubana
¿Por qué Trump ha retomado la estrategia de “contener” a Cuba, como se decía en la jerga de la Guerra Fría? Porque Trump y sus asesores, guiados por la experiencia del senador Marco Rubio y del congresista Mario Díaz-Balart, verdaderos expertos en el tema, piensan que Raúl Castro no ha renunciado a la confrontación, lo que aconseja privarlo de fondos.

Muy en consonancia con la impronta que Fidel le dejó a su hermano y a su régimen, la revolución cubana continúa siendo enemiga de los ideales e intereses de Estados Unidos, como si la URSS continuara existiendo y el marxismo no se hubiera desacreditado totalmente hace ya más de un cuarto de siglo. Para Cuba la Guerra Fría no ha concluido. Para ellos, “la lucha sigue”.

Eso se demuestra en la alianza cubana con Corea del Norte, que incluye suministros clandestinos de equipos bélicos, prohibidos por Naciones Unidas, incluso mientras negociaba el “deshielo” con Washington. Es evidente en el respaldo a Siria, a Irán, a Bielorrusia, a la Rusia de Putin, y a cuanto dictador u “hombre fuerte” se enfrenta a las democracias occidentales. Se prueba en la permanente hostilidad contra el Estado de Israel, pero, sobre todo, queda clarísimo en la actuación de Raúl Castro en el caso venezolano.

Si Obama creía que la dictadura cubana, a cambio de buenas relaciones, ayudaría a Estados Unidos a moderar la conducta de la Venezuela de Chávez y Maduro, se equivocó de plano. La Cuba de Raúl Castro se dedica a echar gasolina al incendio que devora a ese país, con el objeto de no perder los subsidios que le genera la enorme colonia sudamericana.

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Maduro y Ramiro Valdes
Los militares cubanos son el sostén esencial de la dictadura de Nicolás Maduro, personaje formado en la Escuela de Cuadros del Partido Comunista cubano llamada “Ñico López”. Le proporcionan inteligencia y adiestramiento a sus colegas venezolanos para que repriman cruelmente a los demócratas de la oposición. Los muy hábiles operadores políticos cubanos, formados en la tradición del KGB y la Stasi, asesoran a los chavistas y le dan forma y sentido a la alianza de los cinco gobiernos patológicamente “antiyanquis” de América Latina: la propia Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

Tiene razón el presidente Trump cuando afirma que Barack Obama (pese a su hermoso discurso en defensa de la democracia pronunciado en La Habana) no debió haber entregado todas las fichas norteamericanas sin que Raúl Castro hiciera concesiones fundamentales en beneficio del pueblo cubano y de su derecho a la libertad y la democracia. Eso es lo que Trump ahora intenta corregir

 

 

Vicepresidente de EEUU insta a condenar al Gobierno Bolivariano por abuso de poder – La Patilla – 15 de Junio 2017

mikepence.jpgEl vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, instó hoy al resto de los países del continente a condenar “el abuso de poder” en Venezuela y a mostrar al Gobierno venezolano que la “libertad es el único camino verdadero para la prosperidad”.

“Todos debemos levantar nuestra voz para denunciar el abuso de poder en Venezuela y debemos hacerlo ahora”, dijo Pence durante la Conferencia sobre Seguridad y Prosperidad en Centroamérica que reúne hoy y mañana viernes en Miami a Gobiernos y empresarios de los países de la Alianza de la Prosperidad más México.

Pence puso a Venezuela como un mal ejemplo para la prosperidad en la región y criticó la violación de la democracia y la represión en ese país.

“Venezuela es víctima de un Gobierno autoritario, un Gobierno que está haciendo sufrir al pueblo venezolano”, lamentó Pence.

El vicepresidente urgió acabar con esa violencia y condenarla, al señalar que la “seguridad es el camino a la prosperidad”.

En ese sentido hizo un llamado a los presidentes del Triángulo Norte de Centroamérica a hacer “una alianza más fuerte para combatir a las pandillas y al narcotráfico”.

“(El presidente Donald) Trump quiere reforzar la frontera, pero recibiremos con las manos abiertas los inmigrantes legales y el comercio legal”, manifestó Pence al finalizar su discurso.

Desde el pasado 1 de abril se inició en Venezuela una ola de manifestaciones a favor y en contra del Gobierno de Nicolás Maduro, algunas de las cuales han degenerado en hechos violentos que se saldan con 72 muertos y un millar de heridos.

 

Así se cocina el salvoconducto para la salida de Maduro por Raylí Luján y Francisco Poleo – El Nuevo País – 13 de Junio 2017

El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Ricardo Luna Mendoza, propuso este lunes a Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, como uno de los seis posibles mediadores en el conflicto venezolano. La seguidilla de declaraciones en torno al tema de varios representantes regionales dan cuenta de un operativo continental para asegurarle un salvoconducto al régimen de Nicolás Maduro, condición sine qua non para que abandonen el poder en el cual se encuentran atrincherados por las acusaciones de violaciones a los Derechos Humanos, narcotráfico, nexos con el terrorismo islámico, lavado de dinero, entre otros.

ENPaisZeta.com pudo conocer que la propuesta del canciller Luna ni es fortuita ni es una idea al aire. Es una operación que cuenta con el total respaldo de Trudeau, quien se ha comprometido personalmente a aportar de lleno para desatascar la crisis venezolana. La comunicación Ottawa-Lima-Buenos Aires no cesa y contaría tanto con el respaldo de Washington como el del Vaticano. Además, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, también apoyaría el esfuerzo siempre y cuando sean mediadores aprobados por ambas partes.

Trudeau contaría con el apoyo tanto de la oposición -ya recibió a una comitiva de Voluntad Popular en su despacho- como el del régimen, ya que el canadiense siempre ha mantenido lazos con Cuba a través de sus padres, aunque manteniendo su posición de campeón de las libertades y los Derechos Humanos.

La idea nació en el sur

Ya lo advertía en abril la senadora uruguaya, Verónica Alonso: “Es necesario negociar la salida de Nicolás Maduro con un salvoconducto. Para ello, el expresidente Mujica puede ayudar”.

Estas palabras de Alonso, fueron confirmadas más tarde cuando el director de ENPaisZeta Rafael Poleo, revelaba a principios de mayo la negociación que se asomaba con el presidente argentino, Mauricio Macri a la cabeza.

“La aceleración de la crisis se ha vuelto contra el régimen. La reacción internacional fue estrepitosa y de los centros de poder mundial surgieron las voces que exigen acciones más concretas para lograr un cambio político en Venezuela. Lo que en esos términos concretos parece más sólido es la arriba expuesta gestión de Argentina en Unasur, adminiculada con los pasos que, dentro del ordenamiento legal venezolano, puedan dar la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la República. Es significativo que la primera mención de un salvoconducto que permita a Maduro salvar el pellejo cuando entregue el poder, la hizo una senadora uruguaya ideológicamente afín a lo que Macri representa al otro lado del río de La Plata. Ya este cronista ha señalado que la desesperación de una cúpula acusada de narcotráfico y narcolavado, para la cual salir del poder significa entrar en la cárcel, es la piedra de tranca en el juego político venezolano. Macri no aflojará en este esfuerzo donde tiene mucho que ganar, hasta el convertirse para América en lo que Betancourt fue en los años sesenta. El presidente argentino está bailando pegao con Trump como Betancourt lo hizo con Kennedy, y una acción eficaz en el Caso Venezuela allanaría el camino a sus gestiones para un esfuerzo internacional que reordene y relance la economía argentina. En su discurso del miércoles, Rex Tillerson, el Tiranosaurus Rex de la fauna política global, hombre el más poderoso del planeta, informó el miércoles, hablando de Venezuela, que Estados Unidos entrará de lleno en América Latina, para lo cual está planificando su política latinoamericana como una totalidad. Son hechos y datos claramente relacionados que se mueven hacia el mismo objetivo: un diseño en el cual no hay lugar para un régimen como el actual venezolano”.

En el péndulo de Poleo, publicado en Zeta, se hacía mención a la fuerte gestión de Argentina en Unasur y la relación con sus principales miembros, aliados del chavismo aunque no del madurismo.

Esta información, también había sido manejada en una publicación de Infobae, en la que se detallaba más a fondo las intenciones de Macri con los países de América Latina con los que se podían tender puentes para lograr la restitución del orden democrático en Venezuela.

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Según advirtieron a Infobae fuentes calificadas del gobierno de Mauricio Macri, la intención de la Argentina es acercar posiciones con Bolivia, Ecuador e incluso Cuba, que son los aliados estratégicos de siempre de Venezuela, para intentar convencer a Maduro en virtud de reestablecer el orden constitucional.

“Hay que tratar de agotar todas las vías posibles y los aliados de Venezuela pueden ser una salvoconducto posible para tratar de alertar al presidente Maduro de poner fin a la gravedad de la crisis de su país”, dijo un funcionario que trabaja en el plan de acercamientos de diálogo con el régimen venezolano.

Bajo el mandato de Macri, están abocados a esta tarea de establecer un puente con los aliados de Maduro desde la canciller Susana Malcorra hasta varios embajadores y funcionarios de la Casa Rosada. En todos los casos, la Argentina actúa como presidente pro témpore del Mercosur y presidente actual de la Unasur. Estas jerarquías le dan un margen de maniobra mayor al gobierno para alcanzar una negociación con Venezuela.

Con ello, quedaba claro que la negociación estaba diseñada y, además, era apoyada por vecinos del país que hasta hace poco se negaban a la posibilidad de que la “revolución bolivariana” se acabara.

Unasur, ya estaba fijado como mecanismo clave en el proceso. Luna, el canciller peruano, aseguró el 12 de junio que no hay que obsesionarse con que la solución se encuentre en la OEA. La solución vía el bloque sureño es, incluso, apoyada por líderes mundiales, que a pesar de su poca cercanía con América Latina, se han mostrado preocupados por la crisis en Venezuela.

La canciller alemana, Angela Merkel, – líder de una Unión Europea que ya no camina junto a Estados Unidos- así se lo hizo saber a Macri, en una reunión a principios de junio, en la que se dio un primer llamado a la región a no dejar de hacer esfuerzos para alcanzar una “solución pacífica” a la crisis venezolana.

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No todo quedó allí. Merkel insistió días después, desde Ciudad de México, en medio de una gira por América Latina, que “la situación en Venezuela es realmente muy difícil y la solución no es fácil; estamos todos muy preocupados”.

En ese sentido, la canciller europea dejó ver qué se han estado estableciendo estrategias para alcanzar el objetivo de mejorar la situación en el país sudamericano, teniendo en cuenta la importancia de la intervención de los países de la región para lograrlo.

Con más de dos meses de protestas en su contra, el gobierno tambaleante de Nicolás Maduro se muestra cada vez más débil, teniendo como única alternativa este salvoconducto que se viene cocinando y que de acuerdo al escenario político, resulta inminente y necesario.

 

De cómo Delcy amarró los votos del Caribe en la OEA por Reyes Theis – El Estimulo – 7 de Junio 2017

pp47-1100x618.jpgSurfeando en el Caribe Deslizándose en las olas del Mar Caribe el Gobierno venezolano obtuvo un apoyo que le permitió en nombre de la “soberanía” y la “no injerencia”, postergar una declaración de los cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la crisis política en el país. La jugada comenzó a gestarse hace 2 semanas en Barbados en el Consejo de Relaciones Exteriores y Comunitarias (Cofcor) de la Comunidad del Caribe que congregó a los cancilleres del Caricom. La ministra de exteriores venezolana Delcy Rodríguez participó como observadora y realizó un intenso lobby para obtener una declaración de estas naciones a favor del diálogo en Venezuela y en contra de la intervención en sus asuntos internos. Al finalizar el encuentro y satisfecha por la resolución tibia de los caribeños, Rodríguez sostuvo que el Caribe es un “escudo de protección, frente al expansionismo imperial”.

La sesión… A la reunión del pasado 31 de mayo en Washington, sede de la OEA, se llegó con tres posibles resoluciones sobre la mesa, dos de ellas: la de Perú, Canadá, Estados Unidos, México y Panamá y la de Antigua y Barbuda, incluían un llamado a detener la Asamblea Nacional Constituyente en la forma diseñada por el presidente Maduro. Pero la primera de ellas era muy contundente en cuanto a temas como presos políticos, ayuda humanitaria, derechos humanos y separación de poderes. También había un tercer proyecto “consensuado” por los países del Caricom, sin cuestionamientos de ningún tipo al Gobierno de Maduro y donde se llamaba “al cese inmediato de los actos de violencia y hostilidad que provengan de cualquiera de las partes”. En plena sesión, Antigua y Barbuda retiró su moción y se adhirió a la posición de sus vecinos caribeños. Para sacar adelante la resolución había que contar con 23 de los 34 votos posibles y ninguna de las partes la obtuvo. Si hubiese existido la votación, como pretendía Bolivia, hubieran triunfado los caribeños. Pero tras un receso, se propuso que se suspendía la reunión para tratar de llegar a un acuerdo antes de la cumbre de cancilleres de la OEA en Cancún, México, el 19 de junio. Leer más de esta entrada

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