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Maduro acusa a Bolsonaro de preparar un plan para derrocarlo y asesinarlo por Maolis Castro – El País – 13 de Diciembre 2018

El presidente venezolano asegura que Estados Unidos está organizando un magnicidio con la complicidad de Brasil y Colombia

Maduro, durante una rueda de prensa. C. HERNÁNDEZ (EFE) / REUTERS

Nicolás Maduro tiene oficialmente un nuevo enemigo: el presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro. El Ejecutivo venezolano denunció este miércoles que desde Estados Unidos se prepara un supuesto plan de magnicidio con la complicidad los Gobiernos brasileño y colombiano. “Hoy vengo, otra vez, a denunciar el complot que desde la Casa Blanca se prepara para violentar la democracia, asesinarme e imponer un Gobierno dictatorial en Venezuela”, dijo.

 

El discurso del enemigo foráneo es reiterativo en el chavismo. Maduro pidió a la Fuerza Armada estar “preparados” ante un ataque extranjero. “Que no se equivoquen nunca porque les vamos a dar una lección… Nadie en Brasil quiere que el Gobierno entrante de Jair Bolsonaro se meta en una aventura militar contra el pueblo de Venezuela”, advirtió. El lunes, el gobernante había alardeado de dos bombarderos rusos, con capacidad para transportar armas nucleares, y maniobras militares en el aeropuerto Simón Bolívar, en el Estado de Vargas (en el litoral venezolano). Las relaciones entre Rusia y Venezuela son estrechas desde que el chavismo asumió el poder, hace justo 20 años. Su alianza se basa en el intercambio de armas y equipos militares a cambio de petróleo.

La demostración de fuerza desagradó a la Administración de Donald Trump. El secretario de Estado, Mike Pompeo, lo calificó como un acto de “dos Gobiernos corruptos despilfarrando dinero público”. Entretanto, el Gobierno de Vladimir Putin respondió que las palabras del estadounidense eran “inapropiadas”.

El heredero político de Chávez no solo se apoya en su homólogo Vladímir Putin. Hace unos días presumió del respaldo de Turquía, país con el que firmó acuerdos por 5.100 millones de dólares. Se trata de una estrategia para demostrar que no está plenamente aislado ante la proximidad del 10 de enero. Ese día está previsto que asuma su segundo mandato y también que varios gobiernos democráticos hagan declaraciones poniendo en duda su legitimidad. Lo culpan de ser reelecto en unos comicios “fraudulentos” y no admitidos por la oposición el pasado 20 de mayo. “Los gobiernos que hagan lo que quieran. ¡Si se quieren ir de Venezuela con sus embajadores, que se vayan todos, ya!”, aseguró el mandatario.

Nunca antes un presidente venezolano había contado con tanta desaprobación en América. Pero la baja popularidad y el rechazo no detienen a Maduro, que sostiene que las “más importantes potencias” internacionales “respetan, apoyan y quieren” a su Gobierno.

La crisis de los aviones por Omar González Moreno – La Patilla – 11 de Diciembre 2018

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Ni Nicolás Maduro es Fidel Castro, ni Vladimir Putin es Nikita Jruschov, y mucho menos Donald Trump es John F. Kennedy, y a pesar de las distancias de tiempo, espacios, y caracteres, la estrategia a la que está jugando Maduro es copiar al calco la crisis de los misiles en Cuba.
Noticias van y noticias vienen. Maduro fue al Kremlin a pedirle socorro a Putin, y se está hablando de cooperación militar entre el ejército ruso y el venezolano.
Se habla del arribo a Venezuela de un bombardero nuclear ruso a las costas venezolanas; y mientras los rumores cubren en un manto de miedo los manejos de la diplomacia, Maduro le mete más leña al fuego al negociar con los iraníes la adquisición de barcos de guerra.
¡Una locura! Maduro no entiende las dimensiones de sus jugadas; las cercanías de su régimen le da más aliento a sus más enconados críticos en los Estados Unidos y pone en una posición de riesgo a todos y a cada uno de los venezolanos.
Maduro desea convertir a nuestro país en la Ucrania de América Latina, o transformar a nuestra Venezuela en el campo donde germine una nueva guerra fría para el mundo.
La actitud demencial de Maduro por sostenerse en el poder no se detiene en escrúpulos ni a medir las consecuencias de sus actos. El cabecilla del régimen venezolano viene jugando con candela, pero el carbón que apenas estaba enrojecido se está transformando en fuego vivo.
Si los rusos meten sus narices en Latinoamérica, puntualmente en el caso de Venezuela, no es necesario saber de diplomacia o de política exterior para comprender que los norteamericanos defenderán su eje de influencia histórico.
El actual presidente de los EEUU no posee el carácter afable de su antecesor. Donald Trump tampoco es Barack Obama, el mandatario del titán del norte no se quedará de brazos cruzados.
Ahora bien, ¿qué podría hacer? Trump pudiera contraatacar ocupando espacios del eje de influencia de Rusia, o defender su posición en América Latina, esto último implicaría más cercos económicos hacia el régimen de Venezuela y más aislamiento.
En este momento, alrededor de Maduro, se tiende un círculo político muy preocupante para él. Por un lado tiene a un Iván Duque que es un férreo opositor a la izquierda internacional, en Brasil acaba de ocupar la silla del poder un ultranacionalista que está decidido a ponerle un coto al socialismo dentro y fuera de su país.
Más allá, encuentra a una serie de gobiernos democráticos que no comulgan con sus posiciones políticas. Sus únicos aliados son un Evo Morales en Bolivia, que últimamente ha estado más centrado en permanecer en el poder que en ocuparse de temas internacionales, y un Daniel Ortega en Nicaragua que tiene tantas dificultades como el mismo Maduro.
Este aislamiento solo es dosificado por los chinos, a quienes solo le interesa cobrar lo que les deben, los rusos que tienden sus manos a Maduro para utilizarlo como peón en unas jugadas de otras dimensiones, y los iraníes que siempre harán cualquier cosa para incomodar a los gringos.
Maduro lleva al país a un túnel sin salida, a un conflicto donde nadie saldrá vencedor, por lo menos ningún venezolano. ¿Cuál es la salida? Lograr un cambio político en el país antes que se consume este escenario terrorífico.

La alianza de Putin con Maduro por Trino Márquez – La Patilla -12 de Diciembre 2018

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Nicolás Maduro se prepara para llegar al 10 de enero en las mejores condiciones posibles. En el plano interno, trata en vano de evitar que  las Navidades y el Año Nuevo estén  signadas  por la desesperanza de los sectores populares y el deterioro provocado por la hiperinflación. Aumenta el sueldo mínimo de forma compulsiva, entrega bonos, promete perniles de cochino, obliga a los comerciantes a rebajar los juguetes, la ropa y los pocos productos electrodomésticos existentes en el país. El triunfo en las elecciones de concejales, a pesar de la enorme abstención, fortaleció su control de las instituciones políticas.

En el nivel internacional, busca consolidar la alianza con las grandes potencias económicas y militares del planeta, gobernadas por regímenes autoritarios. Estrecha los  vínculos con Rusia, China, Turquía e Irán. Intenta pasar a formar parte del juego geopolítico mundial y moverse en el tablero internacional sobre la base de las enormes riquezas petroleras y mineras de la nación. Ya se sabe con suficiente certeza que Venezuela, además de contar con una de las reservas de petróleo y gas más grandes del mundo, posee oro, bauxita, uranio, coltán y otros minerales en abundantes cantidades. El potencial hidroeléctrico y el caudal de agua dulce también son gigantescos. Todas estas riquezas atraen la atención de esos países que ven a Venezuela con codicia. Maduro está sacándoles provecho a esas ventajas para contrarrestar las presiones de la Unión Europea, el Grupo de Lima, el Secretario General de la OEA, los Estados Unidos, los expresidentes iberoamericanos y todos los grupos democráticos preocupados por la forma como se extingue la democracia venezolana.

En el marco de las coaliciones internacionales, los vínculos con Vladimir Putin han ido adquiriendo una relevancia creciente. El autócrata ha venido aumentando la presencia rusa en toda la zona oriental de Europa. Aspira a recrear el dominio que tuvo la antigua Unión Soviética, aunque dentro de un esquema distinto al estatismo económico comunista.  La única líder que lo ha encarado con decisión es la canciller alemana, Ángela Merkel,

En América Latina, la influencia rusa es mucho menor que en Europa oriental. Por esa razón, Venezuela aparece para  Putin como una plataforma desde la cual podría lanzar una ofensiva que proyecte la ascendencia rusa en todo el continente. Está repitiéndose la experiencia de Cuba, aunque con otros rasgos. El Kremlin en aquella época pretendió propagar la revolución comunista, en clara oposición a la economía de mercado y al capitalismo como forma de organizar el sistema productivo.  Para esos fines, no importaba que la isla caribeña fuera un territorio pequeño, poco poblado y cuyo principal producto de exportación era azúcar. Lo relevante era  confrontar las virtudes del socialismo con la decadencia del capitalismo. Se trataba de una lucha geopolítica con aristas ideológicas muy marcadas.

En la actualidad, el conflicto es de otra naturaleza. Es más de   carácter nacional. Putin aspira a recuperar el prestigio, importancia y grandeza  que Rusia tuvo en el pasado. No se intenta reeditar la rivalidad entre el capitalismo y el socialismo, sino de dirimir cuál o cuáles países detentan la supremacía mundial. Es una pelea por la hegemonía planetaria. Putin no se conforma con ser él  y Rusia unos segundones en el escenario mundial. Aspira regresar a la Rusia  de Pedro El Grande o, más contemporáneo, de Stalin.

Vladimir Putin se mete en el patio trasero de los Estados Unidos y reta a Donald Trump, no porque tenga algún grado de afinidad ideológica con Nicolás Maduro, o porque sienta algún grado de simpatía por el mandatario venezolano, quien, por cierto, le debe de parecer un personaje pintoresco. El interés del gobernante ruso reside en valerse del grado de aislamiento, desprestigio y soledad continental de Maduro, quien ni siquiera se atrevió a asistir al discurso inaugural del López Obrador, para  extraer la mayor cantidad posible de los beneficios que puede brindarle un país tan rico como Venezuela. Para esa finalidad, por cierto, los rusos, y también los chinos, podrían valerse de algún civil o militar más eficiente que Maduro.

La presencia de la amenazante aviación rusa en el país, ciertamente constituye un alarde del poderío militar de Putin y una provocación a Trump y a los Estados Unidos. Podría decirse que estamos en presencia de una invasión militar extranjera. No la que quieren quienes desean desplazar a Maduro por la fuerza, sino la de quienes buscan  endosarlo a Miraflores para que siga siendo un obediente peón.

Pero, no hay que encandilarse con las apariencias. Putin ha demostrado que la ideología le importa un bledo. Vemos su cercanía con la Iglesia Ortodoxa, celestina de todos sus desmanes autoritarios.  Pensar que está dispuesto a librar una guerra con Estados Unidos y, digamos, con Colombia, para defender al régimen de Maduro, me parece exagerado. Ladrar no significa estar dispuesto a morder para someter la desgastada economía rusa a una confrontación con la primera potencia militar y económica del globo.  Si el general Padrino López estima que cuenta con Putin para defender “hasta el último palmo” del territorio nacional,  está muy equivocado. Más le conviene pensar en una transición pacífica a parir del 10-E, en la que pueda ser consultado Putin.

El apoyo a Maduro es un mal negocio para China, Rusia y Turquía por Pedro Benítez – ALnavío – 11 de Diciembre 2018

Los presidente Xi Jinping, Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdoğan parecen interesados en mantener a Nicolás Maduro dentro del club mundial de mandatarios autoritarios. Pero como ya ha comprobado Xi, (y lo apreciará el presidente turco dentro de poco), eso no será gratis. Los gobiernos de China y Rusia dan su apoyo al régimen chavista como una manera de desafiar a Estados Unidos en el Mar Caribe, pero sin obtener a cambio un beneficio económico importante. Por el contrario, Venezuela le debe 45.000 millones de dólares a China que no puede pagar. El autoritarismo sale caro.
A Erdogan le puede pasar lo de China y Rusia / Foto: @NicolasMaduro

A Erdogan le puede pasar lo de China y Rusia / Foto: @NicolasMaduro

En su reciente vista a Caracas, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, habló del inicio de una colaboración “sostenible” y “diversificada” entre su país y Venezuela. El controversial mandatario turco no solo declaró su apoyo político a Nicolás Maduro, además aseguró que esta es la oportunidad de desarrollar “negocios” mutuos en los que Turquía podría convertirse en un importante proveedor de Venezuela, al mismo tiempo que encuentra oportunidades de inversión dentro del país. De paso Erdogan, con una deriva cada vez más autoritaria, estrecha vínculos con este aliado en el mundo y Maduro demuestra que no está tan aislado.

Sin embargo, la relación entre Turquía y Venezuela, donde se mezclarían intereses políticos y económicos, promete repetir la misma historia de Caracas con China y Rusia desde haces tres lustros. Numerosas promesas, incontable cantidad de acuerdos mutuos, muchas deudas por parte de Venezuela y escasos resultados.

Los malos negocios de China en el mundo

Venezuela no es el único caso de este tipo de malos negocios de China en el mundo. De hecho, un importante número de medios internacionales especializados en temas económicos han publicado trabajos acerca de las inversiones realizadas por empresas y bancos estatales chinos en países de África que tienen en común ser pobres y tener gobiernos autoritarios y corruptos.

Como en el caso de China la estatal PDVSA ha tenido problemas para honrar esos compromisos. Al punto de llevar al Presidente ejecutivo de la petrolera rusa Rosneft, Igor Sechin, a presentar personalmente reclamos en Caracas por los retrasos en los envíos de crudo comprometidos en pagar los préstamos, tal como lo informaron la agencia Reuters y medios venezolanos la semana pasada.

En lo que va de siglo la República Popular China ha inyectado más de 124.000 millones de dólares en varios países de África, bien sea en inversiones directas o en préstamos a cambio de materias primas.

Así por ejemplo, las empresas estatales chinas están ayudando a construir represas hidroeléctricas en Sudán y nuevos ferrocarriles en Nigeria y Etiopía.

No obstante, estas mismas fuentes indican que esas inversiones están lejos de ser eficientes. Más de la mitad de esos proyectos de infraestructura tienen un bajo rendimiento, y han perjudicado en lugar de impulsar el crecimiento, dejando una enorme carga de la deuda para la economía tanto de los países receptores…como de la misma China.

Buena parte de esos recursos se han desviado de los proyectos iniciales a los bolsillos de funcionarios inescrupulosos de los países destinatarios.

Aunque el gobierno de Pekín ha expresado su determinación de ser más prudente en este aspecto, no obstante, ofreció este año otros 60.000 millones de dólares destinados a cancelar las deudas de algunas naciones africanas pobres, en ocasiones con la propia China.

Mientras tanto la deuda de la propia China se ha elevado hasta un 260% de su PIB. Son cada vez más los analistas que coinciden que el acelerado endeudamiento lleva a un peligroso camino, recorrido que se inició con la crisis de 2008 “hasta situarse en torno a un 30% por encima de la japonesa, europea o estadounidense”.

Y no falta quien advierta que esta situación implica, incluso, un grave riesgo para la economía global.

De modo que mientras por un lado las empresas y bancos estatales chinos hacen enormes préstamos o inversiones con posibilidades de retorno dudosas, por la otra Pekín se va a endeudando para sostener su propio ritmo de crecimiento.

Por otro lado, el apoyo del gobierno chino a regímenes autoritarios ha venido alimentando una mala imagen entre los países más desarrollados del mundo, grupo al que China aspira a entrar en plan de igualdad y que de paso son los principales clientes de sus productos. Ser parte del club de los países desarrollados tiene un precio.

Venezuela, otro mal negocio para China

La Venezuela de Nicolás Maduro es parte de este relato. Desde hace por lo menos una década el gobierno chino ha prestado por medio del denominado Fondo Conjunto China-Venezuela (el Fondo Chino) 60.000 millones de dólares a Caracas. Para asegurar el retorno de esos préstamos los funcionarios chinos establecieron como condición que se les cancelara con envíos de petróleo. Hasta 500.000 barriles al día se ha estimado la magnitud del suministro petrolero venezolano a China destinado a amortizar esas deudas.

Además, tanto el expresidente Hugo Chávez como su sucesor Nicolás Maduro le entregaron importantes concesiones mineras y de yacimientos de crudo a empresas del gigante asiático. La Corporación Nacional de Petróleo de China, (CNPC), Sinopec (que opera principalmente en las áreas de refinación y petroquímica) y Petrochina Internacional, se han hecho desde entonces socias de Petróleos de Venezuela.

Sin embargo, esos préstamos no han podido evitar la crisis de las finanzas públicas venezolanas, ni esas inversiones han ayudado a revertir la caída de la producción petrolera. Hasta el punto que desde 2016 el Banco Nacional de Desarrollo de China (encargado de manejar el fondo conjunto entre los dos países) se ha negado a otorgar nuevos créditos.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), en junio la producción de petróleo venezolano cayó a 1,36 millones de barriles por día. A Venezuela cada vez le queda menos margen para cancelar compromisos con petróleo.

Maduro no logró el préstamo de 5.000 millones de dólares de China / Foto: @NicolasMaduro

Las dificultades a la hora de ejecutar los proyectos acordados han sido continuas. En diciembre de 2017, Financial Times informó de una demanda que Sinopec presentó ante un tribunal estadounidense por el incumplimiento de contrato por parte de PDVSA.

Por lo tanto, no debe extrañar que el “crédito especial” de 5.000 millones de dólares por parte de Banco Nacional de Desarrollo de China, que anunciara el ministro de Economía y Finanzas de Venezuela, Simón Zerpa, el pasado martes 3 de julio no se haya concretado.

El destino de los negocios con Rusia

La historia de las relaciones económicas del régimen de Maduro con la Rusia de Vladimir Putin no es muy distinta, aunque de magnitudes inferiores. Hasta ahora las dos partes aseguran que Rusia le ha prestado 17.000 millones de dólares a Venezuela desde 2006.

Como en el caso de China la estatal PDVSA ha tenido problemas para honrar esos compromisos. Al punto de llevar al Presidente ejecutivo de la petrolera rusa Rosneft, Igor Sechin, a presentar personalmente reclamos en Caracas por los retrasos en los envíos de crudo comprometidos en pagar los préstamos, tal como lo informaron la agencia Reuters y medios venezolanos la semana pasada.

Eso, sin embargo, no le ha impedido a Maduro viajar nuevamente a Moscú para extender la mano solicitando nuevos créditos escondidos bajo la retórica de proyectos de inversión conjuntos.

La zanahoria que una y otra vez exhibe ante sus contrapartes de Pekín y Moscú son los enormes y al parecer inagotables recursos naturales de Venezuela. Pero es evidente que hay algo en el modelo económico implantado por el chavismo que ha impedido transformar ese potencial en rendimiento económico. Por el contrario, el país se ha convertido en un barril sin fondo para sus prestamistas.

Es ese populismo-socialista que Nicolás Maduro no ha podido, no ha querido o no ha sabido cambiar.

Uno de los factores principales que caracterizan ese modelo es la corrupción. Los socios y aliados chinos y rusos son testigos de primera mano de la insaciable voracidad de los funcionarios chavistas. A medida que las condiciones de vida del país han descendido este problema se ha generalizado a todos los niveles haciéndolo incontrolable.

Los funcionarios de las estatales rusas y chinas saben (o deberían saber) que buena parte de los recursos que le inyecten hoy a Venezuela irán a parar a las cuestas personales de los jerarcas del régimen, tal como pasó durante el gran auge petrolero de la era Chávez con personajes, boliburgueses, hoy sometidos a la justicia como Alejandro Andrade (exTesorero Nacional) o Diego Salazar excontratista de seguros de PDVSA e intermediario de negocios con empresas chinas.

Maduro no es el mejor socio para Putin / Foto: @NicolasMaduro

Por otro lado, la ejecuciones de proyectos de inversión son permanente obstaculizados por la “pequeña corrupción” de los funcionarios civiles, militares y policiales que exigen una “mordida” de parte de la torta. Además, están la inseguridad, la hiperinflación y los continuos cortes de servicio eléctrico o de otros servicios básicos que hoy caracterizan a Venezuela.

Esta es la consecuencia directa de la destrucción institucional a la que el país ha sido sometido por el chavismo. Exactamente lo mismo que las autoridades chinas observan (y padecen) en sus negocios con varios gobiernos africanos.

Ejemplos prácticos de cómo el autoritarismo sale caro.

Por supuesto, no hay que ser muy ingenuo para no descartar la posibilidad de que el factor corrupción dentro de China y Rusia haya establecido comunidad de intereses con los jerarcas chavistas.

Otro elemento de una dinámica que lleva a sus respectivos países a perder-perder.

Esto es lo que el presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan va comprobar en menos tiempo de lo que nos imaginamos.

Perú romperá relaciones diplomáticas con Venezuela – Venepress – 8 de Diciembre 2018

El gobierno peruano propondrá al Grupo de Lima “la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela” en enero

Perú romperá relaciones diplomáticas con Venezuela

El sábado, Perú planteará al Grupo de Lima en su próxima reunión en enero, “la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela”, anunció el ministro peruano de Relaciones Exteriores, Néstor Popolizio.

En la reunión con los corresponsables de la Asociación de Prensa Extranjera en Perú (APEP), el ministro señaló que se desconoce las elecciones presidenciales en mayo, el cual resultó electo Maduro, por ende “la consecuencia natural es la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela”. 

“Es una propuesta que haremos en grupo, y veremos qué países están de acuerdo en hacer esto. Como lo único que hemos reconocido como autoridad representativa es la Asamblea Nacional, que fue elegida democráticamente por los venezolanos, vamos a proponer que las medidas de tipo financiero sean coordinadas con esta”, apuntó el canciller peruano.

A su vez, Perú solicitará que se implante una medida similar a la adoptada por Estados Unidos, que prohíbe el ingreso a la cúpula del régimen venezolano a su territorio“para que ellos sepan que en ningún país del Grupo de Lima serán bienvenidos”, sostuvo Popolizio.

Aseveró que el objetivo es “una reacción internacional importante” que “presione y genere una movilización de la oposición y consigan establecer un mecanismo para la transición en Venezuela y el término del régimen de Maduro“.

Perú hasta el momento, acoge a unos 600.000 venezolanos, es uno de los países que mayor exódo posee de esa nación.

Popolizio, también dijo que el Ministerio de Relaciones Exteriores tiene 140.000 solicitudes de refugio venezolanos, aunque solo 1.000 de estas fueron aprobadas.


Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de tres millones de venezolanos han emigrado de su país y el flujo migratorio continúa en aumento.

De ese total, dos millones y medio se encuentran entre Colombia, Perú y Ecuador, la mayoría en los dos primeros países, que hasta el momento concentran a más de un millón y medio de venezolanos.

Las últimas maniobras de Maduro para sostenerse en el poder por Zenaida Amador – KonZapata – 7 de Diciembre 2018

A un mes de finalizar el mandato presidencial para el que fue electo y de la fecha fijada -el 10 de enero- para asumir un segundo período aun con la amenaza del desconocimiento masivo internacional, Maduro acelera sus tácticas para garantizar su permanencia en el poder apalancándose en tres grandes ejes: bienestar cosmético, control social y alianzas estratégicas de supervivencia.
Maduro se reunió con Vladimir Putin en busca de ayuda financiera / Foto: @NicolasMaduro

Maduro se reunió con Vladimir Putin en busca de ayuda financiera / Foto: @NicolasMaduro

Es clara la decisión de Nicolás Maduro de sostenerse en el poder a cualquier costo. No importa la magnitud de la crisis, ni el alto nivel de descontento de la población venezolana, ni el aislamiento internacional al que ha sido sometido al separarse del camino democrático.

A un mes de finalizar el mandato presidencial para el que fue electo y de la fecha fijada -el 10 de enero- para asumir un segundo período aun con la amenaza del desconocimiento masivo internacional, Maduro acelera las tácticas para garantizar su permanencia en el poder apalancándose en tres grandes ejes: bienestar cosmético, control social y alianzas estratégicas de supervivencia.

I.

Atizando la profundización de los problemas de fondo que destruyen el aparato productivo y que llevan a la economía venezolana a una crisis de magnitudes históricas, Nicolás Maduro gestiona políticamente esa misma crisis a su favor colocando a la población en condiciones límite, potenciando su dependencia del Gobierno. Todas las medidas económicas apuntan en esta dirección.

La agenda internacional de Maduro se ha enfocado en consolidar alianzas estratégicas con los pocos países que le siguen dando una mano, que lo podrían auxiliar financieramente y abrirle canales comerciales en medio de las sanciones a cambio de tratos de interés

Sin que la nación genere mayores ingresos y sin que la actividad productiva repunte, Maduro decreta aumentos salariales, incrementos en las becas y ayudas sociales mensuales que reparte, y hasta promete completar el pago de la nómina de las empresas privadas. Estas inyecciones de recursos, sostenidas en la emisión monetaria, tienen un efecto positivo efímero sobre la población, pues el ciclo hiperinflacionario que vive el país se come el poder de compra a una velocidad de vértigo mientras se destruyen las fuentes de empleo por el efecto mismo de la crisis, más el impacto de los costos laborales.

Con cada uno de estos aumentos Maduro logra recorrer un trecho adicional y, en cada oportunidad, hace que más venezolanos necesiten la ayuda del Gobierno para subsistir. En la actualidad un 63% de la población recibe las “ayudas” del Gobierno a través de las llamadas Misiones, según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2018, y en 2014 solo era el 8%. Según la firma consultora Ecoanalítica, solamente entre 10% y 20% de la población “vive de su trabajo en el sector privado”.

II.

Para la elección de concejales de este 9 de diciembre, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) hizo un nuevo despliegue de su plataforma para medir solidaridades. Esta estructura, que suele solaparse con la que emplea el Gobierno para la entrega de las ayudas sociales, usa tales beneficios como mecanismo para estimular el voto a favor del chavismo.

Para esta ocasión se desplegaron las llamadas Redes de Articulación y Acción Socio-Política (RAAS), que operan en cada comunidad, donde a su vez lo hacen los llamados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que son los que coordinan la entrega periódica de bolsas de alimentos a quienes se registran en el sistema creado por el Gobierno. Como parte de la estrategia las redes debían verificar qué vecino se podía catalogar como voto duro del chavismo, cuál como voto blando, y cuál como opositor.Recep Tayyip Erdoğan reiteró su apoyo a Maduro / Foto: @NicolasMaduro

Según Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, las RAAS hacían un registro en aras de obtener la “caracterización sociopolítica de cada habitante y así organizarlos y darles el conocimiento necesario para vencer al enemigo”.

En las comunidades este registro fue visto como un censo que pone en riesgo la recepción de las bolsas CLAP y de las demás becas y ayudas que el Gobierno entrega con el Carnet de la Patria si alguien es etiquetado como opositor.

III.

La presión internacional crece, así como el aislamiento. Además, luce inminente que el Gobierno será desconocido por al menos 20 países a partir del 10 de enero, lo que traerá consigo sanciones de diverso tipo, como consulares, políticas y económicas. Ante esto la agenda internacional de Nicolás Maduro se ha enfocado en consolidar alianzas estratégicas con los pocos países que le siguen dando una mano, que lo podrían auxiliar financieramente y abrirle canales comerciales en medio de las sanciones a cambio de tratos de interés.

En su reciente visita a Venezuela, el mandatario turco Recep Tayyip Erdoğan reiteró su apoyo a Maduro y criticó las sanciones internacionales contra su gestión que, entre otras cosas, limitan las ventas de oro que el Gobierno venezolano viene realizando sin aprobación del Parlamento y sin rendir cuentas a la nación y que mayoritariamente incluyen a Turquía como destino. Luego del gesto de amistad, se firmaron acuerdos de cooperación en varias áreas, incluyendo petróleo y minería, que montan a 4.000 millones de euros.

De inmediato Maduro emprendió viaje a Moscú para reunirse con Vladimir Putin a la espera de cosechar nuevas ayudas financieras, acuerdos comerciales, petroleros y mineros, además de su respaldo público.En Latinoamérica a Maduro sólo le quedan Cuba y Bolivia / Foto: @NicolasMaduro

Al club de Rusia, Turquía y China, los grandes aliados a los que Maduro apuesta la supervivencia, se sumó Corea del Norte. En Latinoamérica le quedan Cuba y Bolivia, pilares del socialismo regional. Recién se abrió una ventana en México y Maduro se apresuró a decir presente en la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador para tender puentes, pese al rechazo y los abucheos.

Como bien señala el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en el exilioMiguel Ángel Martín, al evaluar el curso que tomaron miles de millones de dólares malversados durante la gestión del chavismo: una parte se la llevan los ‘boliburgueses’ y ‘bolichicos’ “para su disfrute”, pero otra se ha usado “para conquistar el poder político”.

Ya no existe la petrochequera milmillonaria de la que dispuso Hugo Chávez para sumar solidaridades y cerrar alianzas, pero Venezuela sigue contando con un potencial valioso y estratégico que es tentador para muchos y que Maduro está dispuesto a usar para sostenerse en el poder.

Maduro intenta capitalizar la investidura de López Obrador para acercarse a México por Ludmila Vinogradoff – ABC – 3 de Diciembre 2018

El líder chavista estaría gestionando que el gobierno de AMLO le dé asilo si es desalojado del poder en enero

En la recepción privada que mantuvo con López Obrador, el presidente venezolano lo habría invitado a su segunda toma de posición del 10 de enero en Caracas. Pero, según fuentes a las que ha tenido acceso ABC, también habría aprovechado el encuentro para gestionar la posibilidad de que el nuevo Gobierno mexicano dé asilo a altos cargos del Ejecutivo venezolano y sus familiares, ante el caso eventual de que el régimen chavista tenga que dejar el poder después del 10 de enero.

Presidente ilegítimo

El pasado mes de mayo, Nicolás Maduro convocó una elección presidencial en la que salió reelecto con el 68%. Una relección que fue considerada como fraudulenta e ilegítima, incluso por la misma empresa -Smarmatic- que instaló el sistema electoral electrónico.

La oposición y la comunidad internacional no han reconocido dichos resultados y consideran que después del 10 de enero Maduro será un presidente ilegítimo.

En las últimas semanas el «alto gobierno», como califica la fuente, ha sostenido intensas reuniones con el cuerpo diplomático, bien para organizar la investidura de Maduro, con la que piensa eventualmente gobernar hasta 2025, y también para explorar el terreno de qué país o destino brindaría mayor seguridad y protección a los altos cargos en el exterior.

Ya el exgobernador del estado Bolívar y expresidente de las empresas estatales de la Corporación Venezolana de Guayana, Francisco Rangel Gómez, tramitó en septiembre pasado su residencia en México, al ser uno de los sancionados por corrupción por el Gobierno de los Estados Unidos.

Para los altos cargos del régimen de Maduro con AMLO se abre una posibilidad más atractiva que otros países para pedir asilo debido a la cercanía geográfica de México, la afinidad ideológica y la cultural. Muy pocos chavistas han incluido a Cuba como refugio o asilo. Los altos cargos prefieren a México en primer lugar, luego España o Portugal como destino para un exilio dorado que ya se están preparando para salvarse antes de que el agua les llegue al cuello con una crisis económica y social que se ha hecho insostenible en el tiempo y que ni los mismos chavistas aguantan, concluye la fuente.

 

Turquía da un balón de oxígeno a Maduro con inversiones y apoyo político por Maolis Castro – El País – 4 de Diciembre 2018

Erdogan estrecha su relación con Caracas firmando acuerdos que está previsto que superen los 5.100 millones de dólares

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibe a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, recibe a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan. MIGUEL GUTIÉRREZ EFE

Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, llegó el lunes con una promesa de salvación a Caracas. “Nosotros vamos a cubrir la mayoría de las necesidades de Venezuela, tenemos esa fuerza, tenemos esa oportunidad”, aseguró.  En su primera visita oficial a Venezuela, Erdogan fue recibido con honores por su homólogo Nicolás Maduro. Escuchó a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, ofrendó flores al Libertador Simón Bolívar en el Panteón Nacional y ambos se reunieron en el Teatro Teresa Carreño con unos 200 empresarios de los dos países. Todo un periplo que concluyó en una reunión de trabajo el Palacio de Miraflores.

Ninguno de los Gobiernos ha detallado, por el momento, los acuerdos bilaterales. Según Maduro, existe un interés mutuo de invertir más de 5.100 millones de dólares en diferentes áreas. El presidente turco pidió “mejorar el ambiente de negocios para los empresarios”.  Turquía se convierte en un as debajo de la manga para el decadente chavismo. Al mando de un país arruinado y con un Gobierno aislado, acusando como nunca los rigores de las sanciones económicas internacionales, Maduro intenta capear el temporal apoyándose en uno de sus nuevos aliados. 

Ambos Ejecutivos han decidido colocar sus relaciones e intereses “en el más alto nivel”, según el vicepresidente del área económica de Venezuela, Tarek El Aissami. El objetivo de la visita es “estrechar lazos de cooperación” y darle continuidad a las buenas migas que han cultivado las dos administraciones en los últimos tres años. Maduro ya estuvo en Ankara, en la toma de posesión de Erdogan, el pasado mes julio. Para el experto en política internacional Carlos Romero no caben las coincidencias ideológicas entre estos jefes de Gobiernos, pero sí otros intereses comunes. “Venezuela está jugando con países que tienen dos características fundamentales: posiciones antioccidentales y carácter autoritario”, explica.

El sucesor político de Hugo Chávez procura ofrecer la imagen de que con la visita de Erdogan, su invitación a la toma de posesión del presidente de México, Andrés López Obrador, y ahora con un sorprendente encuentro con su homólogo ruso Vladímir Putin, no está aislado plenamente por la comunidad internacional. “Voy saliendo a Moscú para cerrar el año 2018 con broche de oro en cuanto a las relaciones estratégicas que Venezuela construye con el mundo”, dijo Maduro la noche del lunes cerca de su avión presidencial.

El experto Sadio Garavini considera que se trata de un “fenómeno de imagen” y destaca la opacidad de los acuerdos económicos. “En el caso de Turquía, seguramente obtendrá una porción de las reservas de petróleo. Hay muchas reservas y poca producción. Lo otro son ventas de oro y coltán, seguramente a precios muy favorables para los turcos”, dijo.

De momento, Erdogan ha mencionado inversiones en las áreas de energía, minería, turismo, agricultura, transporte, salud, educación y seguridad. No obstante, un reportaje del portal Armando.info demuestra que sus negocios se extienden hasta los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), un programa de distribución de comida denunciado por corrupción, y por convertirse en un mecanismo de control social del chavismo.

Turquía está atraída por los yacimientos minerales del país caribeño, ya explotados anárquicamente, mientras que Maduro ha procurado ofrecer el máximo de garantías y regalías posibles a sus nuevos socios. En agosto, las estatales Compañía General de Minería de Venezuela (principal productora de oro) y Carbones del Zulia se asociaron con dos sociedades registradas en Estambul entre 2014 y 2015, Marilyns Proje Yatirim y Glenmore Proje Insaat, y con propietarios de poca reputación en el mundo empresarial. Víctor Cano, ministro de Minas de Venezuela, dijo en una entrevista concedida a Reuters en julio que el Banco Central de Venezuela prefirió exportar y refinar oro en Turquía y no en Suiza por la “preocupación” generada por las sanciones aplicadas por Estados Unidos y Europa. Para entonces declaró que se habían exportado casi 800 millones de dólares en oro solo en el primer semestre de 2018.

La empatía entre los gobernantes de dos países que tienen poco en común encuentra asidero en el ejercicio técnico de la política y la dimensión autoritaria de sus proyectos de poder. Maduro hereda de Chávez una óptica muy especial para identificar dictaduras de carácter multipartidista, desgajadas de los valores de Occidente, en los cuales poder apalancarse, como fue el caso de Bielorrusia, otro exótico amigo de Venezuela.

En 2016, el líder chavista instó a la oposición a verse reflejada en el “espejo” de Turquía, país donde hubo un intento de golpe de Estado militar que fue duramente reprimido por Erdogan, y en el cual muchos militares y activistas civiles terminaron en la cárcel. Tras justificar el proceder de su homólogo euroasiático y saludarlo, Maduro advirtió que Erdogan sería “un niño de pecho” frente a lo que le haría si sus adversarios políticos hicieran algo similar. Las relaciones bilaterales no han parado de crecer desde entonces, aunque ya existían lazos comerciales.

Turkish Airlines había desembarcado en Caracas con itinerarios ambiciosos, en un momento en el que muchas aerolíneas abandonaron el país por deudas no canceladas por el Estado. En la televisión venezolana gubernamental comienzan a colocarse algunos seriados turcos. Turquía es uno de los pocos destinos que pueden visitar despreocupadamente los jerarcas chavistas, comenzando por el propio Maduro, que protagonizó hace poco un escándalo viral tras ser grabado con su esposa Cilia Flores cenando en el lujoso restaurante del chef Nusret Gokce, conocido como Salt Bae, en Estambul.

El intercambio cultural también es notorio en esta alianza. Las recién finalizadas ferias del Libro de Caracas y de Turismo, organizadas por el chavismo, presentaron entre sus ofertas novedades, alfombras, cocina, productos terminados y danzas folclóricas turcas a los asistentes. La hermandad parece no ser transitoria.

Solo quedan dos embajadores suramericanos en Caracas por Carlos Subero – Venepress – 27 de Noviembre 2018

Diplomacia desastrosa. Vea cómo se han degradado las relaciones del gobierno de Venezuela con sus pares de la región

 Solo quedan dos embajadores suramericanos en Caracas

Venezuela mantiene frías relaciones con casi toda Suramérica. Nueve de los 11 países de esta región mantienen su embajador fuera del territorio venezolano.

Las causas de estas malas relaciones son un tanto diversas. Siete países suramericanos pertenecen al Grupo de Lima, formado en agosto de 2017 para gestionar la crisis venezolana hacia una solución. De estos solo Guyana mantiene su embajador en la sede de Caracas. Los demás tienen la relación a nivel de encargado de negocios.

El grupo de Lima, integrado por 14 países de norte, centro y suramérica, decidió el 23 mayo desconocer el resultado de las elecciones presidenciales del 20 de mayo y por ende optaron por degradar su relación con el gobierno venezolano sacando a su embajador de territorio. Todos los países suramericanos del grupo lo ubican fuera, a excepción de Guyana, nación que mantiene una delicada y trascendental disputa por el territorio Esequibo.

Fuera del grupo de Lima están Ecuador, Surinam y Uruguay.

Las relaciones con Ecuador han venido decayendo, desde que era uno de los principales aliados deVenezuela en la OEA durante el gobierno de Rafael Correa. Después de varios incidentes, desde la sede en Caracas se informó que las relaciones están congeladas.

Sin embargo, Ecuador no se plantea el cierre de la sede en Caracas, que implicaría la ruptura de relaciones diplomáticas, que es una de las medidas que está en mesa para después del 10 de enero cuando comience el segundo período de mandato de Nicolás Maduro, producto de las cuestionadas elecciones del 20 de mayo.

El caso de Surinam es una incógnita, ya que este país es uno de los aliados del gobierno venezolano en la OEA, pero aparece sin presencia del embajador en Caracas.

El tercer caso es Uruguay. No hay embajador en Caracas desde hace tiempo. El asunto es complejo allí, porque su voto ha sido cambiante en la OEA. Aunque el presidente Tabaré Vázquez ya no respalda al gobierno de Maduro como lo hacía antes. No obstante, desde su partido el Frente Amplio sí salen respaldos más concretos, como censurar al connacional Luis Almagro, cuando dijo que no había que descartar a intervención armada en Venezuela. Este partido anunció que no respaldará a Almagro para su postulación a la reelección en la OEA que debe realizarse 2019.

  1. Argentina: Grupode Lima. No hay embajador. Hay un encargado de Negocios y jefe de Misión. Es Eduardo Porreti. Argentina es un país muy activo en la OEA contra el gobierno de Maduro.
  2. Bolivia: Es el país que sigue fiel al gobierno de Maduro. Tiene a su embajador Sebastián Michel embajador 6 de agosto 2018. Fue vice ministro de Gestión comunicacional de Evo Morales entre 2012 y 2014.
  3. Brasil:  Grupo de Lima. Encargado de Negocios, Jose Wilson Moreira. No se esperan cambios con el nuevo gobierno de Jair Bolsonaro.
  4. Chile. Grupo de Lima. Encargado de Negocios y jefe de Misión, Manuel Rioseco.
  5. Colombia: Grupo de Lima. Ministro plenipotenciario encargado de negocios a.i. Dr. Germán Castañeda Benavides, Jefe de misión, Encargado de negocios de la embajada de Colombia.
  6. Ecuador: El funcionario más alto cargo en la sede de Caracas hoy es el tercer secretario Manuel Caiza. No hay embajador. En octubre, El ministro de comunicaciones venezolano, Jorge Rodriguez, calificó de mentiroso al presidente de Ecuador, Lenín Moreno por una declaración acerca de la migración de venezolanos a su país. Ecuador expulsó a la embajadora venezolana en Quito Carol Delgado, y recíprocamente fue declarada persona no grata y expulsada la embajadora de Ecuador en Caracas, Elizabeth Méndez.
  7. Guyana: Grupo de Lima. Jefe de la misión es la embajadora Cheryl Miles. Guyana es miembro del Grupo de Lima. Sin embargo, mantiene la relación con presencia de embajadora, debido a lo vital de ese caso de la disputa por el territorio Esequibo, que desean que resuelva en el tribunal de justicia internacional de La Haya.
  8. Paraguay: Grupo de Lima. Es uno de los aíses más activos en la OEA contra el gobierno de Maduro. Encargado de negocios Celso Riquelme Mendieta. Es Concurrente en Surinam, Guyana y Trinidad.
  9. Perú: Grupo de Lima. Encargada de negocios Rosa Álvarez.
  10. Surinam: Jefe de la Misión: Sra. Cristien Polak, Encargado de negocios.  No hay embajador.
  11. Uruguay: No hay embajador. Tiene una posición centrista en el asunto Venezuela. Su Jefe de Misión en Caracas es el encargado de negocios José Luis Remedi.

Ocho países latinoamericanos se comprometen a integrar a los migrantes venezolanos por sara España – El País – 24 de Noviembre 2018

Venezuela y Bolivia se desmarcan del segundo encuentro regional celebrado en Ecuador sobre la crisis migratoria

Numerosos venezolanos intentan cruzar la frontera con Colombia, en Cúcuta.
Numerosos venezolanos intentan cruzar la frontera con Colombia, en Cúcuta. CARLOS GARCIA RAWLINSREUTERS

Menos palabras y más acción es lo que han instado las que 13 países de América Latina que se han reunido esta semana en Ecuador para abordar por segunda vez la crisis migratoria en Venezuela. Tras  dos jornadas de debate, ocho de esos Gobiernos -Argentina, Colombia, Ecuador, Costa Rica, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay-  han aprobado un “plan de acción” que contempla “robustecer las acciones tendientes a facilitar la movilidad humana de los ciudadanos venezolanos en los territorios de los países signatarios”.

Se ha hecho hincapié, además, en la necesidad de que el apoyo internacional empiece a llegar a los territorios con más presión migratoria, pese a que el panorama ha cambiado, al menos sus cifras. Si Ecuador, el anfitrión de la segunda cumbre de movilidad humana, recibía hace dos o tres meses alrededor de 4.000 personas cada día, ese flujo se ha reducido a un millar desde que el Gobierno de Lenín Moreno decidió restringir la entrada solo a quienes portaran documentos de identidad válidos y en vigor. En cualquier caso, la declaración conjunta deja negro sobre blanco la necesidad de trabajar por “una adecuada inserción económica y social de los nacionales venezolanos” de acuerdo con “las posibilidades y la legislación de cada país de acogida” y con el apoyo de los organismos vinculados a la ONU. Se trata, en definitiva, de encontrar soluciones para regularizar en cada país a los cientos de miles de venezolanos desplazados que están en riesgo de caer en redes de explotación y en obtener recursos para afrontar la presión económica que el éxodo masivo genera en cada territorio receptor.

El tono de la segunda reunión ha sido, no obstante, más amigable que el de la cita de septiembre, cuando el flujo migratorio estaba en su momento más alto. Los países firmantes invitaron a los Gobiernos de Guatemala y República Dominicana, que participaron en las dos jornadas, a sumarse al plan de acción. Lo mismo hicieron con Brasil, México y Panamá, que ya suscribieron la anterior declaración.

El canciller ecuatoriano, en sintonía con el ambiente, ratificó este viernes en un discurso más conciliador que el único norte que orienta las decisiones de Ecuador es la defensa de los intereses nacionales, precisando que eso incluye “toda la gente, todas las regiones, independientemente de la posición social o política de las personas”. Hace un mes, sin embargo, el Gobierno de Moreno ordenó la expulsión inmediata de la embajadora de Venezuela en Quito como respuesta a unas declaraciones de Caracas que ponía en duda las cifras de venezolanos recibidos por Ecuador. El roce terminó con un duro comunicado de Ecuador que tachaba de “corrupto”, “nefasto”, “asesino” y “mentiroso” a el régimen de Nicolás Maduro por su gestión de la diáspora venezolana.

Como era de esperar y como ya sucedió en la primera convocatoria, ningún representante de Caracas acudió a la reunión de movilidad humana que se celebró este jueves y viernes. Pero, en esta ocasión, Bolivia también se ausentó. El aliado de Venezuela sí acudió a la cita de septiembre pero fue el único país que decidió no firmar el comunicado conjunto -República Dominicana tampoco lo hizo pero se excusó en un inconveniente de salud de su delegado- en el que se exigía al Gobierno de Maduro que permitiera que la ayuda humanitaria entrara a su territorio para atender a sus ciudadanos.

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