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Efecto Lucifer por Edgar Benarroch – Caiga quien caiga – 9 de Diciembre 2019

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El jueves 28 del pasado mes en horas de la tarde, el Centro de Políticas Públicas IFEDEC Aristides Calvani -Capitulo Aragua- organizó un conversatorio sobre “EL EFECTO LUCIFER”. Dicha jornada tuvo como expositora, orientadora y facilitadora a la estupenda y sustantiva psiquiatra Dra. Rosa Elena Hernández, quien ha participado como protagonista en variados foros nacionales e internacionales tratando el tema del cognitivismo. En el conversatorio participaron calificados dirigentes de la vida aragüeña, que en opiniones recogidas les resultó de importancia y esclarecimiento vital. El efecto lucifer es estudiado y analizado por una rama de la psicología relativamente nueva, el cognitivismo, se habla de él con profundidad en los últimos sesenta años. El Dr. Phillip Zimbardo, prominente estudioso del tema, estadounidense y ex presidente de la Sociedad de psicólogos de ese país, ha escrito de manera magistral y con muy buenos ejemplos y ensayos sobre este malévolo efecto.

El efecto lucifer es pasar de lo moral a lo inmoral, del bien al mal, de la bondad a la maldad, busca la perversión de la gran creación de Dios, del ser humano, persigue transformar Ángeles en demonios. Dada la fragilidad, debilidad e imperfección de los seres humanos, que fuimos hechos a imagen y semejanza del Señor, es fácil que el efecto lucifer haga mella en cualquier momento en nuestra conducta, producto de las informaciones y mensajes que a diario recibe y procesa, consciente o inconscientemente nuestro cerebro, que es la computadora más gigantesca e inigualable que existe en la humanidad. Las situaciones que nos producen ira, miedo, confusión, deseos de venganza, pueden provocarnos un deslizamiento y paso a este diabólico efecto, por ello debemos estar muy atentos a estas emociones para tratarlas adecuadamente y no ser víctima de la perversidad.

El régimen que nos desgobierna tiene instalado un laboratorio multidisciplinario donde concurren y hacen vida diaria inteligencias nacionales e internacionales a la orden del mal, la intriga y la posverdad . De allí viene el diseño del efecto lucifer, la utilización de la mentira disfrazada mil veces dicha con pretensiones de transformarla en verdad, al mejor estilo hitleriano.

Nos bombardean diariamente con mentiras y medias verdades, en el mejor de los casos, para hacernos manejables como corderos y llevarnos al camino que desean que es el de depender plenamente de los antojos del Estado, que no solamente desconoce sino que atenta contra la dignidad de la persona humana que es sagrada.

La formación, los valores, el buen manejo de las emociones y el uso de la razón para distinguir el bien del mal son buenos escudos para protegernos y evitar que el efecto lucifer nos afecte. Los carentes de valores y principios son presa fácil de ese macabro efecto que los puede transformar en delincuentes y llegar hasta atentar contra la vida del prójimo, llega el momento que son incorregibles y parecen totalmente deshumanizados viviendo por siempre en la más honda espesura de las tinieblas.

Debemos estar muy atentos frente a la información o mensaje que el régimen constantemente envía. Tal vez la única eficacia que podemos reconocerle es la manipulación y el uso de elementos psíquicos distorcionadores de la existencia y de la verdad. Preocupa que semejantes más o menos informados y avisados a menudo caigan bajo este efecto y sin mayor análisis y razón dan por buenas las especies esparcidas por los sátrapas y llegan hasta ser difusores de la ignominia oficial.

La formación y los valores bien colocados que deben guiar nuestro pensamiento y conducta son un seguro para que el efecto maligno no nos tome desprevenidos.

Estos mensajes que elabora el régimen por lo general no tienen firmas pero los difunden copiosamente. Estar pendiente de esta indigna estrategia del régimen, que es una realidad , es tarea diaria y de extrema importancia.

Los lobistas de EE.UU. a los que fichó Maduro por 12 millones se niegan a representarle por David Alandete – ABC – 3 de Febrero 2020

Un senador republicano dice que se sintió «asqueado» de que un bufete de Washington aceptara trabajar para «un régimen genocida»

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Un bufete de abogados al que fichó el régimen de Nicolás Maduro por 12,5 millones de dólares para tratar de sortear sanciones y, en última instancia, establecer un contacto indirecto con el gobierno de Donald Trump ha cedido a la presión de un grupo de senadores republicanos y ha roto el contrato.

Este diario informó de la existencia de ese contrato el 18 de enero, después de que este se publicara en la base de datos de lobistas del departamento de Justicia de Estados Unidos.

El contrato lo firmó, por la parte venezolana, el Procurador General del régimen de Maduro, Reinaldo Muñoz Pedroza. Desde que Juan Guaidó jurara el cargo de presidente encargado hace un año, la Casa Blanca ha aumentado las sanciones contra el régimen y ha presionado a sus socios europeos para que hagan lo mismo.

Por eso sorprendió a destacados políticos republicanos que un bufete norteamericano cobrara esos 12,5 millones de dólares (11,2 millones de euros) por trabajar para un régimen al que Washington acusa de vulnerar los derechos humanos más básicos.

Uno de esos senadores, Rick Scott de Florida, anunció después de que ABC y otros medios revelaran la existencia de esos contratos que no volvería a mantener reuniones con abogados y otros empleados de ese bufete, Foley & Lardner.

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El senador Scott envió una carta al bufete en la que se describía «asqueado» por el contrato. «Es chocante, dado que Maduro está perpetrando un genocidio contra su propio pueblo. Es un matón, un dictador que asesina a niños. Ninguna entidad de EE.UU. debería hacer negocios con el gobierno de Maduro, y mucho menos para representarle y defenderle aquí».

La carta está fechada el 28 de enero, 10 días después de que ABC publicara la información. En menos de dos días, Foley & Lardner había roto el contrato, según reveló Scott.

Este senador ha sido uno de los más firmes aliados de Guaidó en el Senado de EE.UU. y fue el único senador que acudió al encuentro con la diáspora venezolana que el presidente encargado tuvo el sábado. En su visita de una semana a EE.UU.

Guaidó ha intentado verse con Trump, pero la Casa Blanca ha alegado problemas de agenda para posponer un encuentro. Guaidó no confirmó el sábado en una rueda de prensa si ha sido invitado a presenciar el discurso del Estado de la Unión en Washington el martes.

Contratos millonarios

En el contrato roto, que consta de dos documentos, el bufete Foley & Lardner y la casa de lobistas Sonoran Policy Group, subcontratada, se comprometían a «asesorar al cliente en el cumplimiento de las diversas sanciones económicas de EE.UU. que aplica la Oficina de Control de Activos Extranjeros y otras agencias del Gobierno» y «mitigar los riesgos legales y de otra naturaleza asociadas con la aplicación policial de esas sanciones». El contrato estaba fechado el 10 de diciembre.

Una ley aprobada en 1938 por el Capitolio obliga a todos los lobistas, abogados y relaciones públicas contratados por clientes extranjeros a registrarse ante el Departamento de Justicia norteamericano, que hace públicos los contratos y requiere un informe semestral con todas las comunicaciones de las partes con funcionarios y legisladores.

El año pasado la Casa Blanca reconoció a Guaidó como representante legítimo del pueblo venezolano, en un intento de destituir a Maduro, que sigue en el poder gracias al apoyo, entre otros factores, del ejército, Cuba y Rusia. Venezuela vive la peor crisis económica de su historia, con una inflación galopante y un grave desabastecimiento de productos de primera necesidad y medicinas.

 

Llegando al llegadero por Oswaldo Álvarez Paz – El Nacional – 29 de Enero 2020

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Finalmente pareciera que estamos muy cerca del final de esta etapa de la crisis venezolana. Me refiero a lo del día de hoy, ya que después vendrá la no menos complicada tarea de la construcción del nuevo país que deseamos. En todas las etapas será indispensable mantener una unidad esencial. Todos los factores políticos, económicos y sociales deberán compartir objetivos comunes, dentro del pluralismo propio de las democracias auténticas.

No vale la pena repetir diagnósticos sobre una situación que todos conocemos, pero estamos cerca de lograr los objetivos propuestos al comienzo del año pasado. El régimen está mal. Muy mal. La desesperación y la angustia se notan en cada intervención de los voceros más importantes. Además de haber sido desbordados por una crisis provocada pero muy mal manejada, el temor de la rendición de cuentas, de no saber qué hacer ni hacia dónde ir ante el creciente rechazo internacional, los lleva a cometer más errores todos los días.

Lo dicho no significa que en el campo de la oposición todo sea color de rosas. También hay diferencias y problemas que van más allá de lo conveniente, pero están siendo superados, o al menos diferidos para más adelante. He dicho en varios escenarios que estamos mucho mejor en este enero que como estábamos hace un año. La gira internacional del presidente (e) Juan Guaidó ha generado activo entusiasmo y optimismo dentro y fuera del país. Ya tendremos oportunidad de evaluarla como corresponde cuando llegue a su final.

Sin embargo, no podemos perder la iniciativa. La Alianza Nacional Constituyente, bajo la dirección de Enrique Colmenares Finol, junto con otras organizaciones y personalidades, han propuesto la realización de una gran consulta nacional plebiscitaria, liberadora para algunos, como instrumento eficiente que permita determinar con claridad la voluntad de los ciudadanos sobre la permanencia del régimen, la salida de Maduro y lo relativo a la transición hacia una elecciones presidenciales libres y democráticas con observación internacional.

Es tiempo para generar una nueva discusión sobre este tema que, en mi opinión, adquiere extraordinaria vigencia. Pero hay que hacerlo rápido, sin vacilaciones. Se trata de una oportunidad enorme para revisar con seriedad tanto el registro electoral como la situación de los compatriotas que están en el exterior. Después de una jornada de esta naturaleza, absolutamente constitucional y políticamente inobjetable, la mesa quedará servida para el cambio radical y profundo por el que estamos luchando.

Se trata de algo muy concreto y perfectamente posible. Con mayor profundidad que la muy útil jornada del 16 de julio de hace unos años y, además, la convicción de que sería la estocada final. El pueblo ejerciendo su soberanía y ordenando las tareas a cumplir.

La oposición venezolana ante el abismo por Fernando Díaz Villanueva – Voz Populi – 28 de Diciembre 2019

Guaidó y los opositores comenzaron a dar palos de ciego. El más sonado de todos ellos fue la charlotada del 30 de abril, cuando trató de levantar al ejército contra Maduro y la cosa quedó en nada

Juan Guaidó y Leopoldo López el día del último alzamiento en Caracas.

Juan Guaidó y Leopoldo López el día del último alzamiento en Caracas.
En enero de este año, el día 23 concretamente, emergió como un torbellino un nuevo protagonista de la tragedia venezolana. Se llamaba Juan Guaidóy era un simple diputado del partido Voluntad Popular -el de Leopoldo López-, completamente desconocido para el público internacional. Un tipo joven de sólo 35 años que hizo algo insólito: convocó cabildo abierto en el centro de Caracas y fue proclamado presidente encargado de Venezuela.

El cabildo abierto, una institución de origen virreinal que contempla la legislación venezolana, estaba justificado en tanto que Nicolás Maduro se había puesto al margen de la ley en los meses precedentes. El presidente decidió desconocer a la Asamblea Nacional y se inventó otra nueva con la que se puso a redactar una nueva Constitución para amarrarse al poder indefinidamente. Había perdido, en definitiva, toda la legitimidad que en algún momento pudo haberle acompañado.

Tras la proclamación de Guaidó se abrió una crisis política sin precedentes, la mayor de cuantas ha tenido que soportar Maduro en sus casi siete años de Gobierno. Llovieron los reconocimientos internacionalestanto EEUUcomo la Unión Europea y los principales países de Hispanoamérica dieron por bueno a Guaidó. Parecía cuestión de tiempo, de poco tiempo, que Maduro fuese derrocado por las buenas o por la malas.

Lo primero dependía de los apoyos que fuese capaz de concitar Maduro dentro de la fuerza armada. Lo segundo de hasta dónde estaba dispuesto a llegar Donald Trump. En aquel momento el presidente de EEUU dijo textualmente que “todas las opciones están sobre la mesa”, por lo que muchos se entusiasmaron dando por hecho que el ejército estadounidense intervendría para aventar a Maduro y forzar un cambio de régimen.

Pero Trump no estaba por la labor de gastar una sola bala en Venezuela, un país importante sin duda, pero no tanto como para sacrificar marines, crédito internacional y verse además metido en un problema con los rusos, el aliado crepuscular e interesado de la dictadura chavista. La intervención tenía otros problemas añadidos. Sería extremadamente impopular dentro de casa y costaría dinero, tanto por la intervención en sí misma, como por los cuantiosos fondos que habría que destinar a la estabilización y reconstrucción de Venezuela, un país devastado en el que nada funciona y en el que a duras penas sus habitantes cubren sus necesidades nutricionales diarias. Todo eso lo tendría que pagar el contribuyente estadounidense.

Errores estratégicos y las continuas puñaladas que los líderes opositores se propinan entre ellos han conducido a una situación de semiparálisis y al desencanto más absoluto

A partir del entusiasmo inicial, Guaidó y los opositores comenzaron a dar palos de ciego. El más sonado de todos ellos fue la charlotada del 30 de abril, cuando trató de levantar al ejército contra Maduro y la cosa quedó en nada. Errores estratégicos como este más las continuas puñaladas que los líderes opositores se propinan entre ellos han conducido a una situación de semiparálisis y al desencanto más absoluto. Como resultado, hoy la oposición venezolana es mucho más débil que hace un año.

A los errores propios se suma que el régimen no les ha dado tregua. Muchos opositores de renombre han tenido que exiliarse, otros están en la cárcel y los pocos que permanecen dentro del país viven en un continuo sobresalto sometidos a una vigilancia continua y a las estrecheces materiales que padece el común de los venezolanos. La oposición tiene algo de Frankenstein, pero con las piezas especialmente mal encajadas. En la ya extinta MUD se daba cita un rosario interminable de partidos y partidillos de lo más variopinto. Algunos eran indistinguibles del chavismo en cuestiones ideológicas. De hecho, muchos chavistas caídos en desgracia se pasaron a la MUD, donde fueron recibidos con vítores y aplausos. La plataforma opositora se había convertido en un no partido con un sólo punto en el programa: descabalgar del poder a Chávez primero y a su sucesor después.

Este detalle lo conocían los chavistas y lo pusieron a jugar a su favor desde el principio. Echaron mano del recurso de la vieja política. Todo el que se oponía a la revolución bolivariana era un resabio indeseable de los partidos de la IV República, los denostados adecos y copeyanos sobre cuya mala imagen supo cabalgar Chávez durante años. Cuando se produjo el relevo generacional y entraron opositores más jóvenes como Leopoldo López, que nada tenían que ver con el anterior sistema de partidos, sobrevino la parálisis. En su descargo podemos decir que durante los primeros años fue muy difícil combatir a un líder carismático que pasaba más tiempo en la televisión que durmiendo, un tipo que regalaba dinero y que, además, fuera de Venezuela se lo rifaban porque se había convertido en una celebridad aplaudido por toda la izquierda occidental.

El régimen empezó a venirse abajo en torno a 2012, ya en la recta final de la vida de Chávez. Aquel era el momento de la oposición, pero con la crisis económica galopante llegó también el gran éxodo. Todo el que se ha podido marchar de Venezuela en los últimos seis años lo ha hecho. Hay unos cinco millones de venezolanos fuera del país y eso ha repercutido directamente en la oposición, que se ha quedado sin un gran número de apoyos y sin cuadros de cierto nivel. Los buenos simplemente se han marchado y no parece que vayan a regresar en mucho tiempo… si es que lo hacen. Han rehecho su vida en Colombia, en Panamá, en EEUU o en España y su interés por lo que pasa en Venezuela ha ido decreciendo.

Con esto también cuenta el régimen y ya se sabe que, a enemigo que huye, puente de plata. El opositor en Miami o en Madrid puede patalear, pero nada más puede hacer. Hace unos años al chavismo aún le preocupaba la imagen internacional del régimen, hoy la sabe arruinada y sólo busca perpetuarse en el poder. Lo siguiente será desembarazarse de los opositores de la Asamblea Nacional y reducirlos a una simple disidencia, como en Cuba. Es por ello que o libran la batalla que les viene el próximo año o habrán desaparecido en cuestión de meses. Personalmente soy pesimista, aunque también es cierto que hace un año renacieron de sus cenizas y retomaron la iniciativa contra pronóstico. A eso mismo tienen que encomendarse porque no les queda otra.

El régimen de Maduro no está bien y tiene mucho miedo por Juan Carlos Zapata – Konzapata – 23 de Diciembre de 2019

¿Y quién dice que el régimen de Maduro está bien, o está mejor, o está consolidado? ¿Quién puede asegurarlo y jurarlo? No está bien. Los síntomas señalan de que es un régimen con miedo, que mete miedo, porque tiene miedo, que se sabe débil, y que no puede con la crisis. La crisis que se lo va a llevar por delante.
El régimen de Maduro mete miedo porque tiene miedo / Foto: @NicolasMaduro
El régimen de Maduro mete miedo porque tiene miedo / Foto: @NicolasMaduro

El régimen de pronto saca músculos y pasa la ofensiva, y acorrala. Pero hay que estar consciente de esto. Un régimen autoritario siempre intenta sacar músculos y estar a la ofensiva, reprimiendo, metiendo preso a diputados, asustando a opositores, amenazando a periodistas, cerrando medios. El régimen de Maduro mete miedo porque tiene miedo. Y porque tiene miedo necesita generar más miedo. Un clima de miedo. Que busca paralizar y no logra paralizar a toda la sociedad que sigue descontenta. El régimen descubre que el miedo lo protege de la protesta interna y externa. Por tanto, tiene la sensibilidad a flor de piel. Por tanto, detiene a un periodista que cuelga un tuit en el que se refiere a enchufes y enchufados. Por tanto, Nicolás Maduro, premia al FAES, brindándole todo “mi apoyo”. Por tanto, se ensaña contra el diputado Gilber Caro. Por tanto, intenta dinamitar, al costo que sea, la reelección de Juan Guaidó en la presidencia de la Asamblea Nacional.

¿Quién dijo que estaba bien? No está bien un régimen que de pronto saca músculos -músculos fofos-, y cae una avioneta y el siniestro de la nave destapa conexiones que al hilarse complican las relaciones de poder. Porque es hablar del oro. De la explotación del oro. Del contrabando del oro. Del delito del oro. De los intereses. De los grupos. De los boliburgueses. De socios de un lado y otro. De familias. Podrán ocultar y callar que se diga todo hacia afuera de lo que del caso se sabe. Pero lo que no pueden ocultar es la procesión interna. Porque en estos momentos los grupos se ven a la cara y son ellos los que no pueden engañarse ni manipularse. Lo saben todo. Y saben que situaciones de esa naturaleza desatan fuerzas internas. Demonios internos. Y esto es más miedo para el régimen. Miedo hacia adentro.

¿Pero quién dijo que estaba bien? Hay quienes hablan de retoño en la economía porque ven 10, 20 bodegones en Caracas, y tiendas llenas de productos y mercancía en algunos centros comerciales. ¿Y quiénes compran? ¿Y con qué moneda compran? La gente lo sabe. Compran los que tienen dólares. Los que manejan dólares. Y esos son, en gran parte, los nuevos ricos, boliburgueses y bolichicos, los bolifuncionarios, los enchufados. Es la nueva casta. Y, por ejemplo, los bodegones, lo que parece una solución para el abastecimiento, no es una solución orgánica para el consumo ni la inflación ni el poder de compra. Es más bien un nuevo problema político. Es una bofetada contra la sociedad. Contra el pueblo mayoritario. Que sólo ve. Que sólo observa aquella burbuja de compra. Donde sólo compra la casta. Productos inalcanzables para las mayorías. Con lo que, lo que puede dar la apariencia de un retoño económico, en verdad es una burbuja que afianza la imagen de cómo se hace más profunda y más grande y más larga y más extensa la brecha entre ricos y pobres. Y esta brecha la profundiza Maduro. La rabia es contra Maduro. Y su entorno de enchufes.

¿Pero a quién se le ocurre pensar que está bien? Cómo puede estar bien un régimen que acumula otro año con caída del PIB. Que no recupera las empresas básicas. Que no ha podido solucionar la crisis eléctrica. Que tiene al país haciendo colas por la gasolina. Que no garantiza el servicio de agua potable. Ni la salud. Ni garantiza el transporte público. Que no paga a la clase trabajadora. Que está entregando los campos petroleros a los amigos, a los aliados; que se está haciendo de la industria petrolera un negocio particular; que no puede con la inflación. Y los venezolanos se siguen yendo.

¿Pero quién dice que está bien el régimen de Maduro? Sale el régimen acusando de tomas de fuertes militares, y lo que es mentira se transforma en realidad. En el juego de espejos aparece un rostro, se asoma un fantasma, y hacia el Sur, hacia el estado Bolívar, revientan hechos que no estaban en los cálculos de nadie. El régimen tiene que acusar con más mentiras porque tiene miedo, y porque los regímenes autoritarios, que siempre quieren sacar músculos, tampoco, nunca, pueden reconocer errores, tampoco, nunca, pueden reconocer que están mal, tampoco, nunca, pueden admitir que lo están haciendo mal, porque lo peor, lo peor que le puede pasar a un régimen autoritario, es dar la impresión de que está acorralado. Por eso es que el régimen le promete a sus “nuevos aliados”, los que se sienten en la llamada mesa de diálogo, que liberará presos políticos, pero en vez de liberar, sigue apresando, sigue llenando las tenebrosas cárceles de los organismos de inteligencia. Ni a ese gesto se atreve el régimen. El miedo lo tortura.

¿Quién puede decir que el régimen marcha bien? Las encuestas no lo acompañan. Maduro, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez, el gobierno, los ministros y hasta el PSUV, siguen en horas bajas, en números bajos. Quieren elecciones parlamentarias pero a la medida. Sin candidatos opositores de peso que les compitan. El escenario principal es la destrucción de los partidos y sus liderazgos. Después las elecciones. Tal vez calculando que el escenario es 2018. Tal vez sin tomar en cuenta que el ejemplo de Bolivia y el fraude de Evo Morales está vivo, sigue vivo. El régimen no está bien. Ni en lo político ni en lo electoral. Creían en 2015 que iban a ganar la Asamblea Nacional. Y salieron derrotados. Se inventaron una elección presidencial en 2018, y el costo les resultó demasiado alto. Y calculan que el efecto Juan Guaidó ya murió. Ya está muerto. Sin tomar en cuenta que diciembre de 2018 no es diciembre de 2019 ni será diciembre de 2020. Hay un polo y una referencia que enfrenta al régimen, que hace un año no existía, y que no se entrega. Pero como el régimen tiene miedo, quiere estar a la ofensiva, y va a aumentar la ofensiva de aquí al 5 de enero, el día de la reelección de Guaidó. Pero en esa apuesta ofensiva algunas de las costuras pueden desprenderse. Se van a desprender.

¿Quién jura que el régimen de Maduro está bien? No. No puede estar bien si puertas adentro aún se habla de conspiraciones y traiciones. Aún se habla de implosiones. Aún se habla de fracaso. Y se envían emisarios. Y los emisarios llevan el mensaje, el odioso mensaje del golpe, de golpear, que ya es tiempo de golpear. Pero el otro, aún negándose, dice que el tiempo “mío” llegará. No puede estar bien el régimen con tantos grupos de poder recelando entre sí, a falta de un líder que los regule, que los tranquilice, que les baje las ansiedades, y los apetitos desbordados por la acumulación primitiva y el delito. El régimen no está bien. Porque lo único que funciona son las estructuras policiales, las estructuras de represión, las estructuras de seguridad. Los privilegios de la casta militar y la casta policial. Y ellas también son parcelas. Que responden a intereses grupales. Sin el líder que garantice que siempre será así, y que evite que de pronto, un día de estos, aparezcan esas estructuras enfrentadas, por lo que siempre se enfrentan los grupos, por más dinero y más poder. El régimen no está bien. Y 2020 no será un buen año.

Si es la fuerza, ¿cómo? por Carlos Blanco – El Nacional – 18 de Diciembre 2019

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1.  Unos dicen: elecciones aunque sea con Maduro. Aunque sea con un CNE dominado por los rojos. Aunque sea bajo las condiciones del régimen. Agarrando aunque sea fallo. Frente a esta manera de abandonarse, se argumenta desde la otra orilla que la solución es la fuerza. Se interroga a los proponentes de esta visión sobre cómo hacerlo y se repite el escombro verbal que inquiere “con qué se come eso”.

2.  ¡Ajá! Propones la fuerza pero no vas más allá. Propones la fuerza y no sabes cómo se construye. Vendes un señuelo que los aliados desechan. Quieres una solución sin que los militares la acompañen. Puro humo sería esta aproximación, mientras las elecciones son algo sólido, posible de acordar con el régimen al lado de un fruit punch en una deliciosa playa de Barbados.

3.  La fuerza es una combinación de medidas de carácter cívico –incluidas formas no violentas–, con desobediencia militar, con presión internacional política, diplomática y militar. Esta última puede ocurrir sin que un solo soldado extranjero ponga un pie en suelo venezolano.

4.  La fuerza de la cual se habla no está allí, sentada en la acera, bajo la luz de una farola titilante, a la espera de que alguien la recoja de su postración. La fuerza es una dinámica que se construye para un objetivo. Si usted requiere de fuerza para boxear tiene que convertir los músculos de sus brazos en acero; si quiere jugar fútbol requiere acentuar el trabajo sobre sus piernas. La naturaleza de la fuerza está vinculada al objetivo. Si quiere salir del régimen de Maduro tiene que construir la fuerza apropiada para hacerlo, que no es la misma que necesita para promocionarse como candidato presidencial.

5.  La primera y más exigente condición para construir una fuerza es estar convencido de que esa es la tarea esencial. Una vez convencido, dedica toda su energía en ganar a los que confían en usted. Un liderazgo firme y decente no se dedica a recibir instrucciones de sus aliados, ni siquiera de altos funcionarios de Estados Unidos, sino que los convence de sus objetivos y metas.

6.  He escuchado directamente de algunos dirigentes el concepto según el cual Estados Unidos o algún otro país “quieren” tal cosa o “no quieren” tal otra. En primer lugar, es totalmente falso porque se atribuyen a funcionarios posiciones que no tienen o posiciones que son contradichas por las de otros; pero, lo más importante es que un liderazgo sólido busca convencer a sus aliados y no es su obediente subordinado.

7.  Finalmente, estoy persuadido de que la opción de la fuerza es la que asegura menos violencia, es la que lleva a Maduro al final, a que sus propios generales le digan hasta aquí llegamos. No olvidemos el 11 de abril: la magia civil y militar sin que desde este lado se disparara un solo tiro. Al final, hay que “negociar” la renuncia como lo hizo Fidel con Chávez y Raúl con Evo.

Padre Luis Ugalde: «La tragedia nacional está ligada a la corrupción» – El Nacional – 5 de Diciembre 2019

El ex rector de la UCAB señaló que hay personas que, sin ser oficialistas, vieron en el régimen una oportunidad para hacer dinero fácil

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El padre Luis Ugalde, ex rector de la UCAB, consideró que la corrupción en Venezuelase incrementó en los últimos años debido a «la riqueza petrolera fácil».

Destacó que mientras en el país los hospitales no cuentan con medicinas, algunos corruptos tienen millones de dólares en sus cuentas bancarias.

«La tragedia nacional está ligada a la corrupción«, aseveró en una entrevista para Román Lozinski.

Ugalde dijo que hay personas que, sin ser oficialistas, vieron en el régimen una oportunidad para hacer dinero.

Indicó que el régimen de Nicolás Maduro minó la ética de los venezolanos, al afectar la calidad de valores de una gran mayoría.

Para solucionar el problema, en su opinión, se debe implementar un sistema que motive a la población a hacer el bien y castigar el mal.

«La corrupción es lo que llevó al país a la ruina», aseguró el padre Ugalde.

«Esa es la razón por la que se han ido del país más de 4 millones venezolanos», agregó.

Ugalde indicó que hay que aplicar sanciones severas, de lo contrario la corrupción seguirá empujando a la gente a cometer actos que atentan contra el país.

ROMAN LOZINSKI

@RLOZINSKI

Al aire Padre Luis Ugalde: si no hay sanciones severas contra la corrupción la sociedad está empujando a la gente a que lo sea https://www.pscp.tv/w/1RDxlNqLAooGL 

Circuito Éxitos @CircuitoExitos

#RománLozinski 05.12.2019 Entrevista al Padre Luis Ugalde

La náusea por Adriana Moran – Blog Polis – 4 de Diciembre 2019

Por supuesto que es difícil controlar la náusea. Que los que con infinita tristeza hemos visto como desangraron a un país y se llenaron bolsillos propios y extraños con la miseria de millones no podemos dejar de ver en otra denuncia de saqueo de lo que debería ser de todos, una prueba más de la miseria humana y esta vez de parte de quienes dicen representarnos. Que sin siquiera ver una luz al final del largo y oscuro túnel éste se sigue estrechando para poner una vez más a prueba nuestras fuerzas y nuestra decisión de salir hacia un lugar en el que podamos respirar una bocanada de aire limpio.

Pero la náusea no sirve de nada. Ni el quejido. Y mucho menos sirve pensar que porque unos terminaron por demostrar para mal de qué están hechos ya todo está perdido, como tampoco sirve resumir en una generalización nacida de la furia a todos los que pueden jugar un papel en este juego que jugamos porque estamos obligados a construir una salida. Hay que evitar que esa trampa concebida en los extremos para hacernos creer que nada sirve acabe con las esperanzas que nos quedan a los que todavía creemos que un tránsito hacia la democracia es posible.

Un régimen que teme ser enfrentado electoralmente y que ha logrado mantenerse porque lo amenazaron sin tener la fuerza necesaria en el único terreno en el que podía ganarnos, sigue teniendo el mismo miedo. Seguirá poniendo mil trampas para alejarnos de la verdadera lucha que puede derrotarlo. Amplificará nuestros gritos, se aprovechará de la indignación, reproducirá mil veces el asco que algunos hoy quieren que sintamos por todo y por todos para que nos demos por vencidos. Lo seguirá haciendo todo para evitar que nos organicemos y le demos forma a esa inmensa fuerza electoral que podemos ser.

Maduro tratará de evitar a toda costa que seamos capaces de pasarle por encima a los que lo hicieron muy mal para seguir adelante con los que quieren y pueden hacerlo muy bien. Tratará de impedir que recojamos ese anhelo mayoritario de salir de esta pesadilla en paz yendo a dar la pelea en el único sitio en el que no nos quiere porque ahí no nos puede ganar. Y vamos a ir. A pesar de la náusea.

Tropa virtual de Maduro bombardea las redes para desinformar por Saraí Coscojuela y Luisa Quintero – RunRunes – 28 de Noviembre 2019y

Twitterzuela se libra una desigual batalla campal. La acentuada desproporción de los mensajes del chavismo con respecto a la oposición es corroborada en un estudio del observatorio de actividad digital Probox

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Venezuela es el primer país en la región  que utiliza estrategias avanzadas como bots  para posicionar sus mensajes en las redes sociales, advierte el Laboratorio de Investigación Forense Digital del Atlantic Council

La “revolución bolivariana” utiliza Twitter para difundir sus mensajes, posicionarse como tendencia y “combatir” las informaciones que desean neutralizar

Junto con China, India, Irán, Pakistán, Rusia y Arabia Saudita, Venezuela es uno de los siete países del mundo con mayor número de ciber-tropas  para desinformar con impacto global, revela un estudio de la Universidad de Oxford

El 12 de agosto de 2019, #GuaidoYLosReales se hizo tendencia en Venezuela. En apenas dos horas 50 minutos se registraron 6.352 tuits donde se incluían estas palabras. Cuatro días antes, #VenezuelaResisteAlBloqueo produjo 7.227 trinos en menor tiempo.

Esto forma parte del “trabajo” que hace el gobierno de Nicolás Maduro dentro de Twitter para posicionar sus mensajes: unos de apoyo a la “revolución” y otros de ataque contra el resto de los actores políticos con el objetivo de confundir a la población a través de la difusión de mensajes tergiversados o falsos.

En Twitterzuela se libra una desigual batalla campal. Una tropa de cuentas de Twitter afines al gobierno de Nicolás Maduro disparan a diario miles de mensajes y etiquetas o hashtag que saturan esta red social, para neutralizar informaciones adversas e imponer mensajes a favor con el objetivo de desinformar e influir en la formación de opinión.

La acentuada desproporción de los mensajes del chavismo con respecto a la oposición en Venezuela es corroborada por estudios que se encargan de rastrear esas cuentas de Twitter llamadas bots, que son programadas para replicar o ampliar mensajes difamatorios.  En una relación de 97 a 3, entre el primero y el 15 de agosto de 2019, se detectaron 226.013 tuits generados por el Ministerio de Comunicación e Información (Minci) frente a 5.089 de la oposición, revela una medición de Probox, observatorio creado por investigadores venezolanos para el monitoreo y análisis de la actividad digital destinado a combatir la desinformación en la red.

Incluso, entre los usuarios de las redes sociales radicales del chavismo y de la oposición existe un amplio margen: un total de 35.157 tuits con etiquetas como #TrumpVerguenzaMundial y #ExiguimosAGuiadoPreso frente a 4.499 tuits  con hashtag contrapuestos como #TrumpJaqueMateAlDictador y #ElTiempoDeActuarEsAhora.

Este bombardeo de tuits promovidos por bots o cuentas manejadas por personas que se comportan en redes como tales, ocurrió durante una quincena noticiosamente “tranquila” si se contrapone con el acelerado ritmo de acontecimientos que tuvo lugar en Venezuela en el primer semestre de 2019. A comienzos de agosto, corrían los días de las conversaciones en Barbados promovidas por Noruega para lograr una transición política en el país, que fueron suspendidas el 7 de agosto por el gobierno de Maduro tras el anuncio de nuevas  sanciones de Estados Unidos contra la industria petrolera. El 8 de agosto, el gobernante llamó a protesta mundial contra Donald Trump y el bloqueo a Venezuela.

El oficialismo en Venezuela ha tomado las redes sociales como el campo  perfecto para desinformar, opina Iria Puyosa, investigadora y consultora en comunicación política, opinión pública y estrategia web e investigadores del Laboratorio de Investigación Forense Digital y también investigadores de la Universidad de Oxford. Le permite difundir y posicionar sus mensajes, usando estrategias combinadas en las redes sociales con el objetivo de amplificar su contenido a través de usuarios que tienen características de cuentas automatizadas o que actúan como bots.  Y lo hace teniendo en cuenta su nivel de penetración de Twitter en el país. Alrededor de 70% de la población confía en la social media y aplicaciones de mensajería para obtener información sobre la política nacional, según datos de una encuesta realizada por More Consulting en mayo de 2017.

En Venezuela, además de Facebook y  aplicaciones de mensajería instantánea como Whatsapp, Twitter reúne la mayor cantidad de población (un millón 280 mil usuarios activos mensuales), que busca un contenido específico en esta red social, generalmente político.

En Twitter, los bots ayudan a difundir y amplificar los mensajes sean verdaderos o no, lo que influye en debates o creencias, “especialmente cuando las redes sociales son utilizadas en contextos complejos en los que los ciudadanos cuentan con ellas para recibir información sobre el acontecer nacional y mundial”, señala Probox.

En el escenario venezolano, Probox menciona que Twitter gana protagonismo frente a otras redes “debido a la censura comunicacional y el rol de los medios digitales para difundir información a los ciudadanos”.

Twitter es muy importante para Venezuela pues es una plataforma “fácil de manipular” a través de programas que permiten burlar sus algoritmos, afirma Luiza Bandeira, asistente de Investigación para América Latina del Laboratorio de Investigación Forense Digital (DFRLab, por sus siglas en inglés), una división del think tank Atlantic Council con sede en Washington.

Esa “manipulación” no es solo por el uso de bots, explica Bandeira. Los grupos de personas o usuarios también están involucrados en la actividad del gobierno de Nicolás Maduro para posicionar sus mensajes y tendencias.

En el DFRLab han logrado identificar que hay tendencias o hashtag –palabras clave más utilizadas en un plazo de tiempo concreto- que son creadas desde el gobierno. Algunos de los temas de interés de la “revolución bolivariana” también llegan a tendencias por los algoritmos de Twitter, comenta Bandeira, pues la APP hace un cálculo sobre el nivel de tuits y su desarrollo en el tiempo, con lo cual predicen el número de trinos que podría llegar a alcanzar determinada palabra.

Por eso se observa que hay tendencias en Twitter que apenas alcanzan los mil tuits, afirma la investigadora del DFRLab, al tiempo que destaca que son los algoritmos los que posicionan determinados temas que de otra forma no tendrían mayor difusión.

A pesar de ello, advierte que Twitter ha hecho cambios en su infraestructura que no permiten la automatización, lo que derivó en la suspensión o cierre de 1.196 cuentas creadas en Venezuela que la red social consideró como que parecían “involucradas en una campaña de influencia impulsada por el Estado”.

El comportamiento de la cibertropa de Maduro en Twitter es de manual. Coincide con las instrucciones del Proyecto de Formación de Ejército de Trolls de la Revolución Bolivariana, creado por el Ministerio de Interior, Justicia y Paz en 2017 para “enfrentar la guerra mediática”. Allí se especifica los componentes que debe llevar un “ejército digital”, en el que se detalla,  por ejemplo, que cada persona (cada celular) debe manejar 23 cuentas de las más importantes redes sociales (entre ellas 10 de Twitter). Para el momento de su lanzamiento, el documento indica que contaban con 500 cuentas de Twitter administradas mediante Tweedeck y resaltaban la importancia de crear “influenciadores” en las redes.

Sube y baja etiquetas

Entre el 1ero de agosto y el 15 de agosto la agenda del gobierno de Maduro pasó de promover la negociación con la mediación de Noruega, a condenar las sanciones impuestas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ordenó el congelamiento de todos los activos e intereses del régimen de Nicolás Maduro.

Esta dinámica en las redes sociales no es nueva y menos para el gobierno de Maduro. Aunque cada día posicionan una tendencia en Twitter sobre distintos temas, durante la primera quincena de  agosto hubo una agenda especial para el presidente Trump, haciendo querer ver que estas nuevas medidas de Estados Unidos son las causantes de la crisis.

En esa agenda también hubo mensajes en contra del presidente encargado y de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

El 5 de agosto en la noche se publicó la información sobre las nuevas sanciones de Estados Unidos y al día siguiente el canciller, Jorge Arreaza publicó un comunicado en el que calificó estas medidas como injerencistas y que “pretenden formalizar el criminal bloqueo económico, financiero y comercial ya en marcha, que ha ocasionado severas heridas en la sociedad venezolana durante los últimos años”.

A la par se mantenía como una tendencia – impulsada por el Ministerio de Comunicación e Información- en la red social la etiqueta #TrumpDesbloqueaVenezuela, que además se mantuvo durante 8 horas con 295 mil tuits impulsados en 87% por bots.

El estudio de Probox descubrió que el tuit de origen con la etiqueta #TrumDesbloqueaAVenezuela es institucional: la cuenta de Twitter del Ministerio de Relaciones Exteriores @CancilleriaVe la impulsó el 4 de agosto de 2019, un día antes de que se filtrara la orden de EEUU precedido por los rumores sobre el advenimiento de las sanciones. Dos días después, se convirtió en tendencia en las redes.

Aunque existe una línea oficial de tendencias por parte del Ministerio, el chavismo más radical también lleva una agenda dentro de las redes sociales y ese mismo día impuso su tendencia #ExigimosAGuaidoPreso, que si bien criticaba la postura y gestión del presidente encargado también mantuvo cierta crítica al gobierno de Maduro.

En este caso un 32% de los tuits generados – en el que se intentaba mostrar al presidente del Parlamento como un traidor a la patria- fueron también con la ayuda de las cuentas automatizadas.

 

La oposición toma espacios

Pero el chavismo institucional y radical no es el único que intenta copar la agenda y las opiniones a través de las redes sociales. El estudio de Probox pudo medir que la oposición – aunque con menos impacto – también respondió a las sanciones de Trump, pero haciendo ver que Maduro es el responsable de la emergencia humanitaria.

Como en el chavismo, la oposición también se divide entre los institucionales – la Asamblea Nacional – y los radicales que según los datos recabados durante las primeras dos semanas de agosto por Probox, provenían del partido político de María Corina Machado, Vente.

#ElCulpableEsMaduro fue una tendencia impulsada principalmente por el exgobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski. En esta tendencia que se mantuvo por al menos unas 4 horas, se trataba de explicar que la crisis económica del país no es producto de las medidas estadounidenses, sino de las políticas erradas del presidente Nicolás Maduro.

De igual forma los más radicales participaron con la etiqueta #ElTiempoDeActuarEsAhora, también como una forma de apoyar las declaraciones del ex asesor de Seguridad Nacional, John Bolton sobre que “el tiempo del diálogo se acabó y es hora de pasar a la acción”.

La esencia de los tuits celebraban las medidas de Estados Unidos y al mismo tiempo criticaban el proceso de negociación. Incluso algunas de las publicaciones fueron acompañados por una imagen de Elliot Abrams, enviado especial de la Casa Blanca para el caso Venezuela, en el que aseguró que “existe la opción militar para Venezuela”.

Pero la repercusión de esta tendencia fue menor a la de los chavistas – tanto radicales como institucionales – porque aunque se mantuvo igualmente por un lapso de 10 horas, solo produjo un total de 2.945 tuits en los cuales un 11% fueron a través de cuentas bots, que produjeron un 22% de las publicaciones.

En este caso los tuits y estas tendencias se publicaban desde las cuentas del partido político de Machado, pero ella no participó directamente ni publicó tuits con ese hashtag.

Sanciones versus  persecución

Tras la suspensión de las reuniones de Barbados, la tendencia que posicionó el gobierno – igualmente a través del Ministerio de Comunicación e Información – fue la de #VenezuelaSeRespeta con una duración de 11 horas y 263 mil tuits, con un 24% de cuentas bots que produjeron el 83% del contenido.

Ese mismo día la oposición también impuso una tendencia pero relacionado al año que cumplió el diputado, Juan Requesens preso en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). La Asamblea Nacional, los familiares del parlamentario y ciudadanos se concentraron en la plaza de Los Palos Grandes en Caracas para un acto, en el que estuvo presente el presidente encargado, Juan Guaidó.

Esta tendencia se mantuvo por 14 horas pero solo generó 6940 tuits, que también contó con un 5% de cuentas automatizadas que generaron el 21% de los tuits.

La oposición radical retomó el tema de las sanciones a través de las redes sociales con la etiqueta #LaSolucionEsLaIntervencionYA el 8 de agosto, durante casi 4 horas. Mientras el régimen de Maduro también presentó su tendencia #VenezuelaDignaYSoberana, cuando enviaron una carta a la Organización de Naciones Unidas (ONU) pidiendo que el organismo se pronuncie en contra de estas medidas.

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Ataques personales

Aunque con menos impacto, en Twitter los ataques personales también son otro recurso para  desinformar. En en el periodo analizado por Probox, todos los dardos se lanzaron desde el chavismo contra Guaidó.

Luego de las sanciones impuestas por Trump, lo responsabilizaron por la decisión de la red social Facebook de suspender la compra de publicidad desde Venezuela. Por lo cual posicionaron como tendencia #GuaidoJodioFacebook, con 6888 tweets durante ocho horas.

Otra de las tendencias dedicadas al presidente encargado fue #GuaidoYLosReales, aunque se mantuvo solo por dos horas en Twitter.  Esta etiqueta salió publicada un día después que denunciara de una posible disolución de la Asamblea Nacional por parte de la asamblea nacional constituyente.

Aunque eso al final no se llevó a cabo, la ANC dirigida por Diosdado Cabello decidió allanar la inmunidad del diputado Juan Pablo García (Vente-Monagas), además de crear una comisión para estudiar un posible adelanto de elecciones parlamentarias.

Es por eso que ese mismo día, el 12 de agosto, la oposición a través de la AN fijó como agenda en las redes sociales, la etiqueta #FirmesContraElRégimen, que tenía como mensaje principal la defensa del Parlamento y estuvo al aire durante 8 horas con un 8% de cuentas bots que publicaron un 19% de los tuits.

Desentrañando la estrategia

Iria Puyosa, investigadora y consultora en comunicación política, opinión pública y estrategia web, ha realizado numerosos trabajos sobre la manipulación del chavismo en Twitter. En un informe publicado en septiembre de 2018 sobre la “guerra informativa” en esta red social, concluyó que el gobierno de Maduro se vale de tres estrategias para “poner obstáculos a la diversidad de expresiones en línea y realizar interferencias indebidas con la oposición política y la organización en línea de la sociedad civil”.

Estas estrategias consisten en la articulación de cuentas oficiales y cuentas automatizadas para alcanzar las tendencias diariamente; la promoción de etiquetas de distracción a través de la articulación de cuentas cyborgs y bots, con uso de mensajes emotivos, escandalosos, desinformativos, ofensivos y/o falsos; y el secuestro de etiquetas de la oposición para desvirtuar sus discursos e interferir en sus flujos de conversación.

En este punto, Luiza Bandeira, asistente de investigación del DFRLab, agrega que Venezuela es el primer país en la región  en utilizar estrategias avanzadas para desinformar y posicionar sus mensajes dentro de las redes sociales, algo que entienden los actores políticos, especialmente del oficialismo, en una especie de batalla por el control de las comunicaciones.

El DFRLab asegura  que ha logrado recopilar denuncias comprobables sobre la presión que ejerce el gobierno de Maduro para que las personas tuiteen a cambio de beneficios gubernamentales. Bandeira señala que “en esto, la estrategia venezolana es más desarrollada que en China o Rusia, donde sí es más extendido el uso de bots”.

Para ello, hay cuentas creadas entre 2010 y 2012 que fueron reactivadas o se procedió a la creación de nuevos usuarios en Twitter, especialmente durante el Foro de Sao Paulo y las últimas sanciones emitidas por la administración de Donald Trump, emitidas el 5 de agosto, detalla Esteban Ponce de León, asistente de investigación del DFRLab basado en Colombia.

Puyosa señala que los bots son herramientas dentro de una estrategia compleja que ha usado el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI) desde 2010 y además formaban parte de la misión “Chávez Candanga”, un homenaje al usuario en Twitter del fallecido expresidente Hugo Chávez.

Primero las líneas del uso de bots se realizaban por la Vicepresidencia, luego pasaron al Ministerio de Comunicación e Información, describe Puyosa. “Ahora son más sofisticados”. Coincidencialmente, son las carteras que ocupan los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, que han ocupado varios cargos desde el gobierno de Hugo Chávez.

De aquí se emiten las líneas y los tuits que utilizarán el resto de los usuarios que ayudarán a posicionar las tendencias del día o las cuentas de donde saldrán los mensajes, explica Ponce de León, pues no siempre los trinos provienen de las cuentas oficialistas de los ministerios.

Para Puyosa, el despliegue de estas estrategias “configura una violación sistemática del derecho a participar en los asuntos públicos de los usuarios de Internet venezolanos. Por tanto, contribuyen a vulnerar libertades de expresión y asociación, el acceso a la información y el derecho a participar en el debate sobre los asuntos públicos que son consustanciales a un internet libre, abierto y ajustado al respeto de los derechos humanos”.

Pero en Venezuela los bots no son la única opción a la hora de posicionar tendencias en redes sociales. El estudio El Orden Mundial de Desinformación, publicado a mediados de octubre por la Universidad de Oxford, revela que Venezuela – al igual que China y Vietnam – contratan a grandes grupos de personas (de carne y hueso), para darle forma a los mensajes que quieren emitir por las redes.

Incluso en el informe clasifican a Venezuela como un país que cuenta con una alta capacidad de cyber troop, pues mantienen de forma permanente un equipo de al menos 500 personas, con entrenamiento formal y grandes presupuestos, para “operaciones psicológicas o guerra de información”. El estudio de la Universidad de Oxford midió la actividad de las ciber-tropas en 70 países  encontrando que en 26 de ellos la propaganda computacional se ha convertido en una herramienta de control de la información suprimiendo los derechos humanos fundamentales, desacreditar oponentes políticos y apagar las opiniones desfavorables.

Pero la estrategia digital del gobierno de Nicolás Maduro no solo se concentra en la política interna del país. El estudio de Oxford registra que Venezuela – junto a China, India, Irán, Pakistán, Rusia y Arabia Saudí – son los siete países del mundo que llevan a cabo operaciones de alcance global.

El DFRLab indica que cuentas de Twitter identificadas como “chavistas” y que operan desde Venezuela, han intentado influir en eventos nacionales de otros países.

El último caso detectado por el Laboratorio fue el de Chile, durante las protestas que se han dado desde el 16 de octubre luego de un aumento en el precio del Metro, donde el gobierno de Maduro ha querido posicionar su mensaje.

En su estudio determinan que de 24.764 cuentas identificadas como chavistas y venezolanas, al menos 2.862 publicaron 20.443 tuits del total que fue 1.1 millón. Esto representa el 1.86% de los trinos.

“Sin embargo, todas las cuentas chavistas, contribuyeron con una proporción mucho mayor de los tuits con 19.2%, es decir 106.626 publicaciones”, agrega el DFRLab.

En este caso destacan que no encontraron evidencia de automatización generalizada, o que la discusión del tema chileno en Twitter fuera totalmente inorgánica. Las protestas chilenas fueron un tema ampliamente seguido por los medios de comunicación y los líderes políticos venezolanos.

Pero para ayudar a su narrativa, los tuits de usuarios identificados como chavistas, amplificaron mensajes de los medios estatales de Rusia, donde destacan la brutalidad policial en las manifestaciones de Chile. “Ese contenido también sirvió a la narrativa del régimen venezolano a debilitar la posición del gobierno chileno. Además sirvió para distraer del propio historial de Derechos Humanos de Venezuela”.

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