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Venezuela después del huracán Trump por Thays Peñalver – El Nuevo Herald – 13 de Octubre 2019

A solo un par de meses del final del año y tras el bluff intentado contra el régimen de Nicolás Maduro con una amenaza que nunca fue creíble, es evidente que el susto que pretendían se revirtió cohesionando al régimen. Si en vez de tanto asesor de garra hubieran consultado a cualquier transeúnte de Hialeah, habrían comprendido que eso era precisamente lo que necesitaba toda revolución para realizarse, ante un chavismo que en diciembre lo veían caído por mérito propio.

Pero lamentablemente el bluff donde sí funcionó fue en la oposición donde tuvo efectos devastadores, pues a la eterna división entre el sector sospechoso que quiere negociar una cohabitación y la oposición democrática, ahora se añadió otra en el núcleo principal dividiéndose entre quienes creían posible la invasión y quienes sabían que no ocurriría, acusándose mutuamente pero en especial, por no saber como efectuar el llamado a una intervención extranjera.

Se buscan empresarios por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 3 de Octubre 2019

Está bien que los diputados del régimen anuncien que van a cumplir con su deber de participar en la Asamblea Nacional para la que fueron elegidos. Mejor aún que suelten a todos los indebidamente presos por persecución política. Pero es de mal gusto el show que montó el régimen dando a entender que ya viene el cambio, cuando lo hacen para bloquearlo, prolongar el infierno y negar que desde enero tenemos un dictador no elegido legítimamente y que pretende el poder hasta 2025. Con la actual política y desastre productivo, impuestos por la represión armada y los ilegítimos TSJ y asamblea constituyente, no tenemos futuro.

Trabajadores-empresarios-productores. Solo podremos decir que Venezuela cambió el día que veamos a miles de empresarios y millones de trabajadores produciendo a tope y ganando vida y prosperidad. Pero lo ofrecido en la Casa Amarilla por Jorge Rodríguez no abre la puerta al cambio, sino que busca perpetuar esta Venezuela invivible con presidente y constituyente ilegítimos, con maniobras tácticas y mentiras. Sin un reconocimiento objetivo de la gravísima enfermedad, se agrava cada día la tragedia económica y social y la inviabilidad del régimen. ¿Dónde estaremos en Navidad si llegan hasta allá?

Habrá cambio cuando régimen y oposición –apoyados efectivamente por los países democráticos– salgamos con férrea voluntad para transformarnos de improductivos a productores en todas las áreas. Saldrá el sol si pronto amanecemos con privatización de cientos de empresas expropiadas y arruinadas, cuando la inversión empresarial nacional e internacional se sienta atraída y con garantías jurídicas, cuando la destrozada actividad petrolera se abra a la iniciativa privada y en el mundo empresarial corra como epidemia incontenible la fiebre de la producción, inversión y creatividad. Habrá cambio el día que podamos decir que 100.000 millones de dólares venezolanos están regresando al país con tecnología actualizada y vienen acompañados de otros 100.000 millones de inversión extranjera directa. Solo así cesará la catastrófica pérdida de más de 30% del PIB este año, luego del bajón increíble de 60% durante 5 o 6 años. Para que ese cambio ocurra hay que hacer algo muy distinto del simulacro de negociación donde el gobierno disimuladamente negó la salida del dictador, el fin de la constituyente “supraconstitucional” y el cambio de la ruinosa economía.

La Constitución en el artículo 233 establece que cuando no hay presidente electo el presidente de la AN “se encargará de la Presidencia de la República”. Ninguna propuesta psiquiátrica puede ocultar esto y ninguna negociación sensata puede desplazar hasta 2020 los cambios socioeconómicos que son de vida o muerte, sino que hoy mismo es necesaria la transición “Larrazábal II” con urgencia socioeconómica, como decíamos hace un par de años. Transición no únicamente con ayuda humanitaria masiva, sino con cambios inmediatos para la transformación productiva, defendidos por los partidos, los militares, la sociedad civil organizada, las iglesias, las universidades… Un gobierno de transición acordado con inmediato cambio de ruta socioeconómica productiva. De lo contrario, está garantizado el fracaso del actual régimen y también del que vendrá a sustituirlo.

Millones de chavistas, que sufren el desastre actual y desean servir al país, serán bienvenidos a esa posguerra de reconstrucción y unidad nacional con una población reconciliada, sin linchamientos político-sociales, ni venganzas por propia mano que refuerzan cadenas criminales. La verdadera justicia tiene otros caminos. Es imprescindible que todos los venezolanos y los países amigos nos concentremos en este propósito estratégico y que la Fuerza Armada Venezolana descubra su importantísimo papel constitucional en el paso de la actual muerte a la construcción de la vida. Los acuerdos políticos se necesitan para esto.

 

En nombre de la justicia, de la compasión y de la dignidad exijo intervención por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 29 de Septiembre 2019

borrel-arreaza.jpgEl Canciller de España saluda a su amigo el corrupto Canciller de Maduro, Jorge Arreaza

  • Una mujer está siendo asesinada por un criminal drogado en plena luz pública
  • Un niño está siendo azotado por un padre borracho ante los estudiantes y maestros de su escuela
  • Una joven menor de edad está siendo violada por un sádico en un parque público, ante la mirada de los transeúntes
  • Un preso es torturado con conocimiento de las organizaciones de derechos humanos
  • Una madre da a luz al lado de un basurero en una esquina de la ciudad
  • Un anciano muere de hambre, semi-desnudo, frente a un edificio del gobierno
  • Un paciente se asfixia en un pasillo de un hospital que carece de medicinas y de oxígeno para salvar su vida

Tragedias como estas suceden a diario en Venezuela, ante los ojos del mundo. Y no desde ayer sino desde hace años, de forma progresiva, desde que el régimen chavista está en el poder. Y nadie interviene, por indiferencia, temor o complicidad.

Pero esto no es todo.

El régimen forajido maneja mucho del tránsito y envío de drogas al mundo desde Venezuela. Esto es conocido.

El régimen forajido documenta terroristas para que entren a los países de la región con la misión de subvertir a sus gobiernos legítimos. Y ello es documentable y ha sido documentado

El régimen forajido ha financiado por años una pandilla kleptocrática regional compuesta por similares gobiernos como los de Cuba Nicaragua, Bolivia y, en ocasiones, Argentina bajo Kirchner o Brasil bajo Lula, para tratar de implantar en la región latinoamericana una ideología fracasada en el resto del planeta. Y ello es harto conocido

El régimen forajido apoya, patrocina y permite a las guerrillas terroristas colombianas hacer vida en territorio venezolano, hasta el punto de que ya existen áreas de ese territorio bajo control de fuerzas irregulares extranjeras

El régimen forajido ha creado y sigue creando un caos ambiental en la zona Sur de Venezuela, la cual forma parte del escudo de Guayana y de la Amazonia,

El régimen forajido le quita el pan de la boca a los venezolanos para dárselo a los castristas cubanos, en forma de regalos petroleros y transferencias financieras, mientras permite al castrismo cubano el control de las decisiones de política venezolana, todo lo cual está perfectamente documentado.

Todo este inmenso cuadro de miserias y tragedias, de atentados contra la población y el medio físico venezolano y latinoamericano está en marcha sin que alguien intervenga. Esta destrucción masiva, la cual ya desborda las fronteras de Venezuela y surge como un torrente hacia el sur, hacia Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y llega a Chile y Argentina y se derrama hacia todos los demás continentes aumenta cada día, mientras  burócratas internacionales dan discursos llenos de clichés sobre Venezuela  y luego se van a almorzar, pensando que han cumplido con su deber.

La muerte de Venezuela está siendo vista en vivo y en directo por el resto del planeta. Como sucede con los transeúntes cobardes los gobiernos cierran los ojos y pasan en silencio, sin intentar salvarle la vida a la nación moribunda. Esto ya ha sucedido antes en la historia de la humanidad: masacres, genocidios, abusos gigantescos de poder han ocurrido ante los ojos de un mundo egoísta, siempre atento a sus propios intereses. La pasividad es promovida por cómplices del régimen forajido, tanto en el exterior, a lo Zapatero y Federica Mogherini, como en el país, a lo Timoteo y la legión de castrados morales que continúan oxigenando al régimen.

Como venezolano y ciudadano de un planeta Tierra, tan deteriorado y amenazado por la cobardía y el egoísmo, exijo a la región, en nombre de la justicia, de la compasión y de la dignidad, que acuda en urgente auxilio de Venezuela antes de que el país se convierta en un cementerio sin flores.

Quienes piensen, desesperados, en ir a prenderse fuego frente a la OEA, frente a la Unión Europea o frente a la ONU, a fin de mover esas organizaciones a la acción, deben pensarlo dos veces. Porque sus sacrificios individuales serían inútiles si quienes los ven desde sus ventanas son gente como Federica Mogherini, Josep Borrell o Tabaré Vásquez.

  Un ejército integrado por miembros de los países de la región no sería un ejército invasor, sería un ejército de liberación

“¿Que ocultan las fotos de Guaidó?” por José Luis Farías – La Patilla – 15 de Septiembre 2019

Si algo no podemos subestimar en el régimen usurpador, es su infinita capacidad para mentir y manipular la verdad. Así es el poder sustentado en la fuerza totalitaria de un sistema concebido para perpetuarse.

La maldad se fortalece en sus estertores hasta el grado de la sinrazón, como lo expresara Goebbels con su consigna “vamos a vencer porque tenemos que vencer”, lanzada a tres meses de la caída definitiva de Berlín el 2 de mayo de 1945.

A todas luces, la publicación de unas fotos de Juan Guaidó con paramilitares del grupo “Los Rastrojos”, es la respuesta de la tiranía para tapar la denuncia hecha el día anterior, 11 de septiembre, del plan de Chávez “de inundar los EE.UU con cocaína de la FARC.”

Según la noticia difundida por el Nuevo Herald, “El fallecido presidente Hugo Chávez orquestó la incursión de su régimen en el narcotráfico como arma de doble filo que buscaba golpear a Estados Unidos, inundando sus calles con droga, y armar a las FARC para derrocar al gobierno democrático de Colombia, según documentos de la DEA presentados en la solicitud de extradición del ex jefe de espías chavista Hugo Carvajal.”

El reportaje del diario norteamericano revela que “La solicitud de 140 páginas muestra una detallada radiografía del denominado Cartel de Los Soles, confirmando que integrantes de la cúpula chavista, como los ex vicepresidentes Diosdado Cabello y Tareck El Aissami, estuvieron en la conformación de la agrupación desde sus inicios. El documento también muestra cómo el régimen coordinó con la guerrilla los envíos regulares de toneladas de cocaína a través de territorio venezolano como arma de guerra no convencional contra Estados Unidos.”

El tenor de la información debe haber causado pánico en la dictadura. Tanto que echaron mano rápidamente de la vieja técnica de “un escándalo se tapa con otro escándalo (que si es de tu enemigo, mejor)”.

Así, al día siguiente de saberse de las andanzas de Chávez con la narcoguerrilla aparecieron, “por casualidad”, las fotografías de Guaidó.

Las imágenes al parecer habían sido tomadas el 22 de febrero pasado cuando Guaidó cruzaba la frontera por alguna trocha hacia Colombia, para encabezar el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela, en vista de que por orden del usurpador se había prohibido su salida del país y cerrado militarmente el paso fronterizo.

Pero es ahora, siete meses después, y al día siguiente de la noticia que inculpaba a Chávez y su pandilla, cuando son difundidas y acompañadas de un descomunal show mediático de la dictadura con un desafuero inusitado y febril.

Todo bajo el mismo guión de siempre: la algarabía en el momento para acallar la noticia que los desnuda, denuncia donde los malos son sus adversarios, acusación, investigación y represión.

Desde entonces no ha descansado el fabuloso aparataje propagandístico del régimen usurpador manejado por el G2 cubano. Una operación a la cual se incorporaron supuestos opositores adversarios de Guaidó que no desperdician oportunidad para atacarlo bajo el pueril argumento de que él está obligado a saber con quién se retrata.

En la campaña de guerra sucia, propia de Goebbels, la dictadura ha puesto a circular por las redes sociales las fotos de Guaidó con la etiqueta de #Narcoproclamado para opacar la poderosa acusación contenida en el Informe de la DEA contra Chávez y sus secuaces.

El paredón moral en cuál se pretende colocar a Guaidó con la guerra sucia madurista se barniza con un toque de presunta legalidad exigiendo una “investigación” que Tarek William Saab abrió por “presuntos vínculos con narcotraficantes y paramilitares”.

Llama la atención la diligente decisión del otrora defensor de DDHH mientras se hace el pendejo con las imágenes de militares rusos vistiendo uniformes militares venezolanos

Por cierto, eso de hacerse el bolsa con los delitos “oficiales” es una vieja enfermedad de los “altos funcionarios” del régimen que ignoraron olímpicamente infinidad de acciones de Chávez y del propio Maduro para favorecer la narcoguerrilla colombiana

Todavía está fresca en la opinión pública la bienvenida a Venezuela dada por Maduro a los narcoguerrilleros Iván Márquez y Santrich, en tanto unos aplaudían y otros más apenados con semejante desfachatez apenas si alcanzaban a volver la mirada hacia otro lado.

Respecto al “Comandante Eterno” bastaría recordar que en enero de 2008 se quitó la careta con respecto a la FARC, exigió que se le quitara el calificativo de “terrorista” y se le reconociera como una “fuerza beligerante”. Aberración de la cual no se dio por enterado ninguno de los miembros del llamado Poder Moral.

Ni mucho menos cuando se supo en marzo del mismo año que el campamento guerrillero de Raúl Reyes en Ecuador fue bombardeado cuatro días después de recibir una llamada de un teléfono digital el 27 de febrero del mismísimo Hugo Chavez.

El bombardeo en el cual murió Raúl Reyes fue calificado por Chávez como un “cobarde asesinato”, montó un show movilizando tanques a la frontera y le guardó públicamente un minuto de silencio a un sujeto que tenía en su contra “varias condenas y 25 órdenes de captura por terrorismo, homicidio agravado, narcotráfico, secuestro con fines terroristas, rebelión, lesiones personales y porte ilegal de armas.”

Las revelaciones de Bolton – Editorial El Nacional – 22 de Agosto 2019

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John Bolton, el hombre qe mueve los hilos venezolanos en Washington por órdenes de su jefe, es decir, del presidente Donald Trump, no ha tenido pelos en la lengua para revelar el contenido de las conversaciones que mantiene para encontrarle solución a la tragedia que aquí padecemos. Ya se sabe lo que procura en sus afanes hemisféricos, pero apenas se tiene idea sobre los interlocutores que frecuentan su despacho para ayudarle en la faena. Pero ahora nos ha soltado detalles dignos de consideración, que merecen el comentario que se hace de seguidas.

No solo se reúne con portavoces de la oposición, lo cual es lo más lógico del mundo. Si quiere deshacerse del usurpador, es lógico que hable largo y tendido con los que procuran el mismo objetivo. La novedad consiste en que ha comunicado que también recibe a personeros del gobierno, con los cuales abunda en detalles sobre el mismo asunto. ¿Qué quiere decir esto?

Que no los recibe  para hablar de los resultados de las grandes ligas, porque esto se sabe a través de canales regulares accesibles, no sobre el estado del tiempo, tema igualmente conocido por cualquiera  sin mayor esfuerzo. Los recibe para hablar de lo mismo que trata con los opositores, es decir, para darle el esquinazo a Nicolás. Ya es un dato elocuente, que adquiere proporciones olímpicas porque agrega Bolton que los figurones del oficialismo no le solicitan audiencia con el respaldo del hombre central de una  disputa que hace tiempo se volvió internacional, sino  por su cuenta y riesgo a escondidas de quien les paga el sueldo y los mantiene en las alturas del poder.

No da nombres el halcón, por supuesto, porque es ducho en el manejo de eso que llaman habitualmente información sensible, pero desembucha el dato de la presencia de esos curiosos e inesperados visitantes para que nos informemos del deterioro del poder que experimenta el usurpador, para que sintamos que cada vez está más solo y que es lo más parecido a un mandamás abandonado en  el desierto. Abandonado por los suyos, por los habitantes más íntimos de su casa, desde luego, porque el pueblo le marcó distancias indiscutibles desde hace tiempo y los líderes de la oposición no ocultan su empeño ya antiguo en darle la patada que merece.

¿Está el capitán Diosdado Cabello en la lista de esos insólitos visitantes, de esas personas que en la calle se desgañitan gritando su apoyo al dictador y después no dudan en jugarle sucio a escondidas? Hacemos la pregunta porque se ha dicho que se ha acercado sigilosamente a los agentes del protervo imperio, sin que él lo haya desmentido categóricamente.

“Faltan tres meses” por Carolina Jaimes Branger – Noticiero Digital – 12 de Agosto 2019

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El profesor Harry Osers es conocido en Venezuela por los ingenieros que estudiaron -y estudian- por sus libros de Geometría Descriptiva. Quienes fueron sus alumnos –en la UCV y en la Unimet- también saben que el profesor Osers fue sobreviviente de los campos de concentración y exterminio de Terezín en República Checa, Auschwitz, en Polonia, y Mathausen-Gusen, en Austria, durante la II Guerra Mundial. Era el prisionero 169086. Un número. Una de las tantas formas de los nazis de deshumanizar a los judíos.

Pero no fueron sólo los nazis. Ha sido una práctica constante de los regímenes totalitarios: deshumanizar para exterminar. “Los judíos son cucarachas y nosotros las matamos”. Para muestra, nuestra historia reciente: “los escuálidos”, “freír en aceite sus cabezas”, “los aplastaremos”, “los exterminaremos” y todo ese léxico violento y provocador de Hugo Chávez y sus abominables adláteres.

Mi amigo Tomás Osers es hijo del profesor Harry Osers. Conversando con él hace poco me comentaba que su padre decía que una de las maneras que tenían los prisioneros para sobrevivir era pensar que “sólo faltaban tres meses”. Y así, iban de tres meses en tres meses. El día de la liberación del campo de exterminio de Mathausen-Gusen, los prisioneros no sabían qué pasaba. Esperaron dos o tres días, durante los cuales no les habían entregado sus raciones de comida diaria. Finalmente decidieron salir. Los alemanes se habían ido. Caminaron por el bosque hasta que llegaron a una carretera, donde encontraron a los americanos dirigiendo el tráfico. Sólo en ese momento supieron que eran libres.

Así como llegó para el profesor Osers, la libertad para nosotros los venezolanos puede llegar en cualquier momento. Hay cosas que están sucediendo que sólo pocos saben, tanto del lado del régimen, como del lado de la oposición. Y hay circunstancias que nadie controla. Aunque a muchos les parezca increíble, los del régimen tienen que estar temblando, porque no saben quiénes van a ser los traidores, que los habrá, porque todavía muchos de las jerarquías medias se pueden salvar. Pensemos que faltan tres meses… tal vez sea menos. Pero si aquellos judíos en la espantosa situación extrema resistieron así, nosotros también podemos. “Faltan tres meses”, compatriotas.

Los 14.000: el desastre burocrático del régimen por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 11 de Agosto 2019

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Hay 34 ministerios con sus respectivos ministros. 144 viceministros. 1.540 personas más que ocupan cargos clasificados como director general sectorial. Sin contar a Petróleos de Venezuela, a la Corporación Venezolana de Guayana y a Corpoelec, hay otras 820 empresas que son propiedad del Estado. Léase bien: otras 820 empresas. A ellas corresponden alrededor de 11.000 directores. Estos son, aproximadamente, los cargos de confianza del régimen de Chávez y Maduro: alrededor de 14.000 funcionarios, miembros del Poder Ejecutivo central, cuyos nombramientos han aparecido publicados en la Gaceta Oficial de Venezuela.

A estos 14.000 funcionarios se debe, en primer lugar, la ejecución de las políticas que han destruido la administración pública venezolana que, a pesar de sus crónicos problemas, contaba con profesionales de carrera, técnicos y expertos de primer nivel, personas formadas con rigor y con vocación de servicio público. La mayoría de estos profesionales, cuyos méritos eran evidentes en todas las instituciones, fueron desconocidas, perseguidas, acosadas, despedidas o relegadas a cumplir tareas que desaprovechan y subestiman sus capacidades.

Uno de los capítulos más dolorosos de la destrucción de la institucionalidad venezolana, acometido por chavistas y maduristas, se ha perpetrado en contra de los funcionarios, sin que este fenómeno, que ha sido masivo y persistente, a lo largo de 20 años, haya sido debidamente documentado. El caso de los 20.000 despedidos de Petróleos de Venezuela, que algún día tendrá que ser reparado, es apenas un capítulo de la saña, la desproporción, la ilegalidad y abuso de poder con que se ha actuado en contra de los funcionarios venezolanos.

En tanto que los empleados públicos venezolanos son, de alguna manera, el sector de la población más expuesto al poder, cautivo de sus obligaciones y jerarquías, han sido las primeras víctimas de los desafueros y humillaciones cometidas por los enchufados del régimen, civiles o militares. No solo se les ha empobrecido, como al resto de la sociedad venezolana, sino que se les ha obligado a ponerse una vestimenta roja y asistir a marchas y concentraciones. Se les ha impuesto, bajo distintas amenazas, firmar comunicados, inscribirse en el PSUV, sumarse a las políticas de odio y exclusión. En el caso de los militares que fueron designados en cargos de primer y segundo nivel, las historias adquieren proporciones grotescas y extremas: brutos que han pretendido gerenciar gritando, amenazando, insultando, despidiendo y creando parcelas de terror.

Pero, y esto es importante, entre quienes permanecen -hay miles y miles que tienen el mérito de haber resistido y seguir resistiendo pese a todas las adversidades- y quienes fueron despedidos o renunciaron, hay una masa potencial de testimonios, que serán fundamentales para la reconstrucción de Venezuela.

La burocracia chavista y madurista es identificable. Tiene signos que la caracterizan. Los enumeraré a continuación. Es, en lo sustantivo, incapaz. Desconoce la materia sobre la que le compete tomar decisiones. Asume el cargo como una fuente de beneficios personales. Excluye a los conocedores y se rodea de otros ignorantes para disponer de un coro propio de loas. Practica la zafiedad. Toma decisiones en contra de la lógica, forzando la realidad y desconocimiento la opinión de los expertos. A quienes le advierten o le señalan, les acusa de conspiradores, saboteadores y otros insultos.

La prueba de lo que afirmo en este artículo es constatable por el planeta entero. Nada hay en Venezuela que no haya sido socavado, degradado, corrompido o arrasado parcial o totalmente. Los 14.000 pueden ser evaluados. Robo y devastación en la industria petrolera, en hospitales, en los servicios públicos, en las aduanas, en puertos y aeropuertos, en el Saime, en los sistemas de transporte, en registros y notarías, en el sistema educativo, en las instituciones culturales, en las cárceles, en los psiquiátricos y centros para menores, en las 820 empresas -las creadas por el régimen y las que fueron expropiadas-, que subsisten como cascarones vacíos, sin otra utilidad que la de ser campo y coartada para la corrupción.

Castañas al fuego por Antonio A. Herrera-Vaillant – El Columnero – 1 de Agosto 2019

download El caso de Venezuela palidece ante el mundo frente a las históricas carnicerías de monstruos como Hitler, Stalin, Mao y Pol-Pot. Y aun con tragedias como las de Cuba, Uganda, Sudan, Bosnia o Siria, y resulta contraproducente compararlas exageradamente.

 Visto desde afuera, al régimen le calzan adjetivos como soez, torpe, bárbaro, sucio, repugnante y despreciable. Pero jamás temible, por más que de todo esto se aprovechen aliados mercenarios, como los castristas o Putin.

 Lo que hoy sufrimos es una mera extensión de la continua lucha venezolana entre civilización y barbarie, incluyendo los episodios de Boves y Zamora; junto a un compendio desorbitado de los peores defectos y debilidades de los elementos más deleznables del país.

 Para reconocer la historia reciente basta recordar algunas frases proféticas de Simón Bolívar al final de sus días, en carta a Juan José Flores:

·         “La súbita reacción de la ideología exagerada va a llenarnos de cuantos males nos faltaban o más bien los va a completar. V. verá que todo el mundo va a entregarse al torrente de la demagogia y ¡desgraciados de los pueblos! ¡y desgraciados de los gobiernos!

·          “Los pueblos son como los niños que luego tiran aquello por lo que han llorado”.

·         “Desgraciadamente, entre nosotros no pueden nada las masas, algunos ánimos fuertes lo hacen todo y la multitud sigue la audacia sin examinar la justicia o el crimen de los caudillos; más los abandonan luego al punto que otros más aleves los sorprenden.”

·          “Y después ¡qué hombres! Unos orgullosos, otros déspotas y no falta quien sea también ladrón; todos ignorantes, sin capacidad alguna para administrar.

·          “El que sirve una revolución ara en el mar”

·         “Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas.  Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos.

Con todo ese trasfondo, quienes andan mendigando que de afuera nos saquen las castañas del fuego concitan más desdén que lástima en una comunidad internacional que de sobra sabe que hasta aquí hemos llegado por errores propios.

 El factor fundamental que hoy redime a la sociedad venezolana ante el mundo y consigue el reconocimiento que reciben la Asamblea Nacional y el presidente encargado Juan Guaidó es la inagotable persistencia del masivo movimiento democrático venezolano – aun con todas sus fluctuaciones en humores y entusiasmos.  Y eso se gana con valentía, audacia y responsabilidad, sin poses y teatrales declaraciones.

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