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La fea cara del narco-regimen por Cnel. (Ej.) Rubén Dario Bustillos Rávago – Noticias Venezuela – 31 de Mayo 2018

Unknown.jpegLa tiranía depredadora y asesina no está conformada solamente por la cara visible del ilegitimo presidente Nicolás Maduro; no, hay muchos otros integrantes de esa Banda de delincuentes internacionales que mantienen secuestrados a más de 32 millones de venezolanos, que conforma la fea cara del terror que posee toda organización de esa naturaleza cuyos roles de Capos de matones, sicarios, esbirros y verdugos, generalmente terminan siendo beneficiarios de sus propias acciones en contra de la sociedad.

La historia está llena de monstruos como esos y el régimen venezolano no es la excepción. El pasado 29 de mayo expertos criminalistas independientes, presentaron ante el secretario general de la OEA, Luis Almagro, un informe conclusivo de que el régimen de Nicolás Maduro ha cometido delitos de lesa humanidad, y, por tanto, existen bases legales para denunciarlo ante la Corte Penal Internacional (CPI). En su informe, de 400 páginas afirman que se cometieron crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Aseguran que en Venezuela se han llevado a cabo 131 ejecuciones extrajudiciales, cometidas por las fuerzas de seguridad del Estado o por los llamados “colectivos”. El informe recoge denuncias de 8.000 homicidios, 12.000 personas detenidas arbitrariamente en los últimos dos años, 289 alegaciones de tortura y 192 casos de violencia sexual contra hombres y mujeres, que llegaron a sufrir “descargas eléctricas en sus genitales”. Así mismo aseguró que detectaron “una clara persecución política presente en todos los crímenes de lesa humanidad”. Lea el informe completo en el siguiente link. https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/Informe-Panel-Independiente-Venezuela-ES.pdf.

A continuación, presentamos una lista de algunos de los responsables de esos hechos:

1. Nicolás Maduro. Usurpador de la Presidencia de la Republica y responsable principal de la crisis venezolana y del genocidio que se lleva a cabo por falta de alimentos. Reelecto en un gigantesco fraude en supuestas elecciones del pasado 20M.

2. Tareck El Aissame. Vicepresidente, narcotraficante, lavado de activos y financista del grupo terrorista chií libanés Hezbollah en Latinoamérica.

3. Jorge Arreaza. Ministro de Relaciones Exteriores. Corrupción y lavado de activos.

4. Elías Jaua, ministro de Educación. Corrupción y lavado de activos

5. Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación. Responsable de las trampas en el CNE. Corrupción, lavado de activos.

6. Delcy Rodríguez, presidenta de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Como canciller, según recoge el informe, intervino en junio de 2016 ante una sesión especial del consejo permanente de la OEA y aseguró que en Venezuela “no hay una crisis humanitaria”.

7. Vladimir Padrino López, ministro de Defensa. Responsable de la resolución que firmó en 2015 para permitir el “uso de la fuerza potencialmente mortal, bien con el arma de fuego o con otra arma potencialmente mortal” como último recurso en las manifestaciones. Esa resolución fue condenada por la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Corrupción y lavado de activos.

8. Néstor Reverol, ministro de Interior y Justicia y desde 2014, se desempeñó como Comandante General de la Guardia Nacional de Venezuela. Esta siendo solicitado por la DEA por narcotráfico, corrupción y lavado de activos.

9. Gral./jefe Gustavo González Pérez. Director del SEBIN en cuyas instalaciones se han llevado a cabo torturas, según afirma el informe.

10. M/G Antonio Benavides, excomandante de la Guardia Nacional. Fue el encargado de dirigir la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) durante las protestas antigubernamentales que se desarrollaron entre abril y julio de 2017 en las que fallecieron al menos 120 personas.

11. G/J Carlos Alfredo Pérez, director de la PNB que para los expertos forma parte de los cuerpos del Estado dedicados a aterrorizar a la oposición.

12. G/J Miguel Rodríguez Torres, ex director del SEBIN. Torturas y corrupción. Asesinatos selectivos por francotiradores a sus ordenes.

13. M/G Iván Rafael Hernández Dala, director del Contrainteligencia Militar (DGCIM). Arrestos y Torturas indiscriminadas de Militares y civiles.

14. G/D Favio Zavarce, jefe del Core 5 de la GNB. Contacto con paramilitares, arrestos indiscriminados, corrupción y lavado de activos.

15. Capitán Diosdado Cabello Rondón, ex presidente de la Asamble Nacional. Señalado por narcotráfico y asesinatos selectivos.

16. Iris Varela. Ministra de prisiones. Responsable de adiestrar sicarios y prioratos de bandas dirigidas desde las prisiones, corrupción y lavado de activos.

17. Freddy Bernal. Capo de grupos civiles armados responsables de asesinatos selectivos, corrupción y lavado de activos.

18. M/G Manuel Quevedo. Presidente de PDVSA. Era jefe del Comando Regional número 5 y encargado de neutralizar las protestas antigubernamentales de 2014 en la que se utilizaron francotiradores. Acusado de narcotráfico, corrupción y lavado de dinero.

¡Quien a hierro mata, no puede morir a sombrerazos! Dice el criollísimo dicho.

Solo esperamos que ese informe acelere la toma de decisiones, por parte de la comunidad internacional, concernientes a la aplicación de medidas que realmente conlleven a la solución de la crisis venezolana que, si bien afecta al pueblo venezolano y, por ende, a la región entera, se ha constituido en un verdadero peligro para la paz mundial.

 

 

El chavismo excarcela a otros 40 presos políticos por Florantonia Singer – El País – 3 de Junio 2018

El viernes recibieron la libertad condicional 16 detenidos por el régimen de Nicolás Maduro
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Saliendo de la Casa Amarilla, en el centro de Caracas, el autobús que llevaba al segundo lote de presos políticos que libera el régimen de Nicolás Maduro cruzó una esquina y la imagen de una mujer escarbando una bolsa de basura para sacar comida, una estampa que se ha hecho cotidiana en Caracas en los últimos meses, impresionó a Franklin Hernández, quien ha pasado los últimos tres años y medio de su vida recluido en la cárcel del Helicoide. “Cuando el autobús dio la vuelta vi a una chamita urgando en la basura, chamo. Hace cuatro años estábamos luchando para que eso no llegara y llegó”, contaba a sus amigos que lo recibieron la noche de este sábado a las puertas de la principal prisión política del chavismo.

A la vuelta de sus casi cuatro años de prisión, sus familiares le preguntaban si iba poder ir al Mundial de Fútbol en Rusia, como solía ir como parte del equipo de protocolo de la FIFA, su trabajo hasta hace tres años. “Esos ya deben estar en Moscú y no creo que podamos salir de aquí”. Hernández, de 38 años de edad, fue detenido en la ciudad Mérida, en el occidente de Venezuela, y acusado de una supuesta conspiración para generar disturbios, que fue revelada en una cadena de televisión por el propio Maduro, que esta semana pidió a la Asamblea Nacional Constituyente -el parlamento paralelo conformado únicamente por sus militantes- que revisara los casos de los presos políticos, una penosa cifra que alcanzaba los 357 hasta este jueves.

En el segundo día de liberaciones, a las afueras del Helicoide, los familiares se agolpaban cada vez que veían cruzar a un grupo de excarcelados por el portón de la cárcel. Llanto, abrazos, llamadas por Whatsapp y Facetime para saludar a alguien que estaba lejos y escuetos comentarios a los medios de comunicación.

Este sábado, la llamada Comisión de la Verdad de la Asamblea Constituyente otorgó medidas especiales a 40 detenidos del Helicoide, Ramo Verde, cárcel 26 de julio, Tocuyito y Uribana, que se suman a otras 40 excarcelaciones concretadas el viernes, pero de las que solo 16 corresponden a casos de presos políticos, según denunció la ONG Foro Penal. Como el viernes, las medidas fueron anunciadas en un acto televisado en el que solo hablaron los voceros del gobierno.

Al grupo liberado hoy no le informaron las condiciones de su libertad. Deberán acudir el lunes a los tribunales para conocer el régimen y las prohibiciones a las que estarán sometidos. De acuerdo con datos de la ONG Foro Penal más de 7.000 personas que estuvieron detenidas por motivos políticos en los últimos cuatros años, todavía se presentan tribunales, pues gozan de libertad condicional. Las nuevas excarcelaciones abultarán esa cifra.

Este sábado salieron tres presos políticos emblemáticos. El diputado Renzo Prieto, detenido en las protestas de 2014, y que resultó electo en prisión en los comicios de 2015, en los que arrasó la oposición. A Prieto nunca se le permitió ejercer el cargo. La noche del sábado cruzó las rejas del Helicoide, con su larga cabellera, y se subió rápidamente a un carro con sus familiares. Luego difundió un video en el que anunció que el martes se incorporará, finalmente, a sus funciones como parlamentario, aunque en los últimos tres años la Asamblea Nacional fue despojada de todas sus funciones por el Supremo.

Otro diputado que salió en libertad fue Gilber Caro, detenido en enero de este año bajo la operación Comando Antigolpe, por supuestamente portar material de guerra. En su caso y en el de Prieto se vulneró la inmunidad parlamentaria que gozan por sus cargos. Además, quedaría en libertad Raúl Emilio Baduel, hijo del general Raúl Baduel, ex ministro de Defensa de Hugo Chávez, que también está en prisión. El joven está detenido desde las protestas de 2014, pero la noche del sábado no se había concretado su excarcelación.

“El compromiso que ratificaron hoy es liberar a todos los presos políticos civiles, no están incluidos los que están implicados en homicidios ni los militares. Nos han dicho que se trata de alrededor de 200, que es un número grande. Ellos nos han pedido una lista y nosotros les hemos dicho queremos libres a todos y en eso seguimos trabajando”, dijo Pedro Pablo Fernández, dirigente del partido Copei, que ha fungido de garante en el proceso junto con los cuatro gobernadores de oposición pertenecientes a la tolda de Acción Democrática.

Fernández aclaró que las liberaciones que están ocurriendo no forman parte de un proceso de diálogo. “Esto es simplemente la disposición del gobierno de liberar a los presos bien sea para ganar legitimidad y bajar las presiones, pero el bien que implica devolver un preso a sus familias es superior. Eso tiene que ser motivo de alegría para todo el país y sí, claro que continuamos la lucha por cambiar a un gobierno que lo ha hecho mal y que viola el estado de Derecho”, añadió el político que acompañó a familias en las afueras del Helicoide.

En el lugar también estuvo Daniel Ceballos, excarcelado el viernes, y Yon Goicoechea, que compartió celda en el Helicoide y salió con medidas cautelares en noviembre pasado. Ambos trataron de calmar a Gabriel Valles que no paraba de llorar. “Hasta que no salgan todos no puedo sentirme feliz”, decía mientras abrazaba a sus familiares. El joven de 31 años, ingeniero de sistemas, fue detenido hace 4 años en Colombia y deportado a Venezuela, por estar supuestamente implicado en una conspiración contra el gobierno y en terrorismo. Los dos primeros años de prisión Valles los pasó en llamada Tumba, un área de aislamiento de los calabozos del servicio de inteligencia venezolano, donde fue sometido a torturas, según denunciaron sus familiares y abogados. Nunca se inició su juicio.

“Lo primero que hay que hacer es sacarlos de ahí, la justicia vendrá después. Hay que seguir con la liberación de todos presos políticos y de los venezolanos que están siendo victimas del sistema de justicia. Mientras aquí no haya de democracia acá no se puede hablar de paz. Lo que está ocurriendo ahora es una consecuencia de la presión que se ha mantenido para que nunca más se repita esta historia. El Helicoide debe convertirse en el museo de la dictadura, y debemos ir hacia una transición sin venganza ni persecuciones. Esto no puede volver a pasar en el país”, dijo Goicoechea que cada semana se presenta en los tribunales y no puede salir del pais

 

Voy a votar: mis razones por Trino Márquez – La Patilla – 16 de Mayo 2018

Download (3)Decidirme a votar por Henri Falcón pasó por un detenido proceso de lecturas, comparaciones y discusiones, algunas veces tensas, con amigos fraternales. He leído artículos de opinión, oído entrevistas a través de la radio y visto programas de televisión. He examinado algunos procesos históricos. El referendo chileno de 1988 y las elecciones legislativas en Polonia, en 1989, me permitieron contrastar el comportamiento entre una dictadura de derecha, la de Pinochet, y la dictadura comunista de Jaruzelski, en Polonia.

Refresqué la memoria sobre lo sucedido con el sandinismo en Nicaragua en 1990. Constaté cómo las alternativas democráticas en esos y otros países tuvieron que participar en procesos electorales en medio de climas hostiles, que desestimulaban la participación popular y proyectaban una chocante imagen de invencibilidad, ilegalidad y arrogancia por parte de los amos del poder, figuras que manifestaban un desprecio olímpico por la expresión soberana del pueblo.

A partir de esas indagaciones y de mis propias reflexiones acerca de la naturaleza del régimen de Maduro, y de las alianzas que este mantiene con Moscú, Teherán y La Habana, decidí ir a depositar mi voto por Falcón, único candidato que encarna en las condiciones actuales la posibilidad de comenzar la transición hacia una Venezuela distinta, que recupere el concepto de Nación y de República.

El voto representa el instrumento fundamental de cambio pacífico y ordenado de una sociedad, incluso cuando la consulta comicial se realiza en medio de condiciones tan adversas como las existentes en el país desde 1999. A pesar de la voluntad e intereses de los dictadores, las elecciones constituyen escenarios propicios para develar la incompetencia y corrupción de los gobernantes. De allí que le huyan a los procesos comiciales pulcros y manipulen de forma descarada para convertirlos en trajes a la medida de sus propias ambiciones, nunca satisfechas.

Deploro que los dirigentes de la MUD no hayan extraído las lecciones que se derivan de las numerosas experiencias históricas en las cuales los partidos y grupos opositores acuden a citas electorales con muy pocas o ninguna garantía legal. Este es un rasgo de los comicios en sistemas autoritarios. Mientras más degradados son los modelos. Mientras más canallas o mafiosos, como llama Insight Crime al gobierno de Maduro, peor se comportan. Más ruines son. De esos gamberros no conviene esperar que se comporten como los Caballeros de la Mesa Redonda. Tal actitud resulta de una ingenuidad pueril. A esos sujetos hay que enfrentarlos en el único terreno que los desequilibra: la organización popular.

Las neodictaduras, y la de Maduro es de este tipo, están obligadas por la legalidad internacional a convocar periódicamente elecciones con el fin de reafirmar su poder. Ese es el caso de Daniel Ortega y Evo Morales. Rafael Correa trató de sumarse al coro, pero cometió un error de cálculo que le costó ser enviado por Lenín Morreno, su delfín, al desván de los trastos viejos. La oposición nicaragüense y la boliviana concurren a los comicios convocados por los neodictadores. Nadie tacha a esos sectores de colaboracionistas o legitimadores de la autocracia. Los grupos más racionales entienden que se trata de movimientos tácticos dirigidos a preservar espacios institucionales o a ganarlos, en el mejor de los casos. La oposición boliviana tendrá que participar en la próxima contienda electoral presidencial, a pesar del abuso de Morales al valerse de sus serviles miembros del Tribunal Supremo de Justicia para torcer la voluntad del pueblo, que ya había decidido rechazar la reelección indefinida en un referendo popular. Así es la política: oblicua, llena de recodos y salidas laterales. Lamentablemente, la MUD no entendió esta realidad y cayó en la celada montada en República Dominica por los demonios instalados en Miraflores.

De haber ido unida la oposición a la consulta de mayo, otro sería el escenario. Maduro, con 80% de rechazo, con hiperinflación, derrumbe de la economía, escasez de medicinas, Pdvsa devastada y todos los demás desastres que ha creado, estaría arrinconado. Habría sido colocado ante el siguiente disparadero: ir a una derrota electoral segura o emprender la aventura de un autogolpe, ante una comunidad internacional que pide su cabeza. ¿Lo habrían acompañado las FAN en semejante temeridad? Tengo serias dudas. Los militares no brillan por su talento, pero tampoco son tontos de capirote.

Leer y analizar procesos políticos cruciales tiene la ventaja de mostrar cómo los políticos democráticos en ocasiones deben actuar en condiciones extremas cuando enfrentan tiranías. Una forma democrática de cambiar la correlación de fuerzas en las autocracias consiste en introducirse en la piel de esos esquemas y a partir de allí tratar de modificarlos. Las elecciones pueden desencadenar los procesos de cambio que la violencia callejera, las huelgas, las intervenciones extranjeras o los golpes versallescos no logran desatar.

Vayamos a votar por Falcón con la convicción de que estamos haciendo lo más conveniente en este trance tan dramático que vive el país.

El Poder de los sin poder por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 10 de Mayo 2018

LuisUgaldexRobertoMata-4325-e1519499432509Ahora me preguntan directamente: “¿usted va a votar, o no?” Respondo: “Iré a votar cuando haya elección libre y democrática; no iré a esta votación dictatorial y fraudulenta, impuesta por el régimen para suprimir la elección presidencial democrática de 2018 y perpetuar la actual catástrofe nacional con Maduro. Con razón los obispos recientemente pidieron aplazar los comicios del 20 M para tener la debida elección presidencial con condiciones justas. También lo hizo AVERU (Asociación de Rectores Universitarios). Todos los países democráticos así lo ven y avisan que no reconocerán el fraude de mayo. También los candidatos opositores debieran exigir aplazamiento y elecciones con condiciones democráticas para fines de año, y, en caso de negativa, renunciar, dejando en evidencia y soledad al Dictador.

Los venezolanos no saldremos de esta tragedia sin una unidad superior indispensable para reconstruir la vida, una sociedad de necesidades fundamentales garantizadas, con comida, medicinas, ingresos, libertades y esperanza. Por lo menos 8 de cada 10 venezolanos reclamamos cambio político. En las monarquías absolutas y dictaduras la soberanía está usurpada por el tirano que usa las leyes como instrumentos de dominación. Los venezolanos en décadas anteriores, aunque de modo deficiente, vivimos y gustamos la democracia con tales logros socioeconómicos que millones de otros países se acogieron a nuestras libertades y oportunidades. No somos un pueblo sometido que no añora la libertad y la prosperidad porque nunca las saboreó.

De unidad pasiva a la activa
La gran mayoría de los venezolanos somos víctimas de este impresionante desastre humano. Descubrimos la unidad pasiva como miembros de la fosa común, víctimas de la misma catástrofe, sin que nos salve ningún color político. Sobre esta condición común impuesta debemos reconocernos y generar nexos de solidaridad y de simpatía, identificar cuál es la enfermedad y el virus y cuál el agente político que nos lo inocula hasta someter al país entero a esta postración y agonía. ¿Qué modelo político y quiénes son los enemigos comunes? Al mismo tiempo descubrimos que ese enemigo común de la sociedad venezolana quiere perpetuarse y para ello inventó las votaciones del 20M, excluyendo a candidatos y partidos verdaderamente opositores, testigos internacionales, auditorías y árbitros independientes. El régimen logró que los opositores y demócratas vayan divididos y sabe de antemano con cuántos votos va a proclamar su triunfo. Y por si algo pudiera fallar al final, cuenta con el anticonstitucional poder absoluto de la Asamblea Constituyente para quitarle todo valor a los votos opositores, como lo hizo en la elección del gobernador del Zulia.

Más allá de la ya existente unidad pasiva (víctimas comunes del desastre impuesto por un régimen tiránico), tenemos que avanzar, hacia una unidad activa de ciudadanos para la reconstrucción nacional y renacer con una economía, sociedad y política plurales, con un proyecto compartido y liderazgos que antepongan las necesidades comunes a su pequeño mundo de intereses. ¡Una primavera para que brote la ciudadanía en cada uno y la soberanía en todos juntos! La gran lucha de Venezuela, frente al poder que se impone y quiere cerrar toda alternativa, es levantar el poder de los “sin poder”, el poder soberano de su conciencia y responsabilidad ciudadana. En Alemania Oriental la víspera de la caída del Muro de Berlín parecía que el régimen policial tenía todo el poder controlado y sin grietas, pero cuando las conciencias de millones tomaron en silencio su decisión de reconocerse unos con otros como “poder originario” y no seguir sometidos a la tiranía usurpadora, el Muro se cayó y las armas callaron, pues ni los militares quisieron disparar contra el pueblo, al reconocer que ellos mismos lo eran. El poder de los sin poder amaneció irresistible y cargado de esperanza.

¡Venezuela despierta!, como nos llamó Juan Pablo II, despierta unida para juntos reconstruir las condiciones de vida para los que estamos aquí y para los millones que fueron expulsados. Ante este reto del despertar nacional, queda en evidencia la fraudulenta votación perpetuadora del 20M y haremos que al día siguiente la necesidad de cambio sea un clamor mayor y genere una acción más unida y eficaz.

Una maldad electoral – Editorial El Nacional – 8 de Mayo 2018

Esta campaña presidencial que, como vemos a diario, no alcanza siquiera a reunir más gente que una fiesta patronal, está no solo carcomida por el cinismo más descarado que los venezolanos han presenciado en vida (y vaya si hemos visto los suficientes como para estar curados de espantos), sino que también muestra una cara cruel y despreciable que no es costumbre en estos saraos comiciales. Se trata de la manera en que el régimen del señor Maduro vapulea sin cesar a los más débiles y desahuciados de la vida, negándoles tanto sus derechos fundamentales como el acceso a los cuidados médicos y a las medicinas necesarias para mejorar sus condiciones de sufrimiento.

Extraña campaña electoral esta de Maduro en el transcurso de la cual ofrece el cielo (ahora es cristiano, pero no católico) y promete reconstruir, reiniciar o retomar cualquier obra real o ficticia para dar la impresión de que va a inaugurar la isla de la felicidad prometida tiempo ha por el muerto. Pues ni lo uno ni lo otro, pues, como bien lo sufren los venezolanos de a pie (los ladrones de petrodólares pasan raudos en camionetas blindadas), nada urgente está escrito en el plan de gobierno rojo rojito (con el perdón de Rafael Ramírez) para arrancar una operación que debería ser etiquetada: “Rescate de Venezuela”.

Ahora que el chavismo huele mal entre los integrantes de la camarilla civil y militar (la palabra camarilla le gustaba mucho a Lenin) es tiempo de preguntarse cuánto tiempo falta para que se sepulte el cadáver convertido en bandera sin asta, la figura descolorida y deshilachada de Hugo Chávez. Ya se han enterrado y desterrado los oficiales que los rodearon y que su única culpa es ser depositarios de la idea original de la revolución del patético e infantil juramento del Samán de Güere. Esa memoria los persigue y los atormenta, es ese fantasma inevitable que aparece en tantas estremecidas obras de teatro para martirizar la conciencia de los traidores.

Si Maduro tuviera el atrevimiento de criticar las locuras de su padre, ergo Hugo, haría un inventario de lo tanto y mucho que este inventó. Y desde luego el inventario siempre sería ficticio porque perseguir locuras es un placer literario y no un acto administrativo. Al menos esto pensaba el Quijote. Seguir reinaugurando fracasos anteriores a su protagonismo presidencial (uso la palabra con desdén inevitable) nos dice mucho sobre la mala suerte que nos espera gracias a una camarilla militar insaciable. Aprovechemos de paso para recordar que el muerto jamás toleró, en principio, las raterías militares y sus desmanes. Pero hoy es una plaga que se extiende.

Ayer, como bien lo dice El Nacional, Virginia Segovia de Bolívar, docente y presidente de la Fundación Ayuda al Niño con Cáncer del estado Carabobo, aseguró que ha solicitado más de 10 veces a las autoridades del IVSS y del Ministerio de Salud una audiencia para que acepten la apertura de un canal que permita el ingreso de medicamentos necesarios, “pero no ha recibido respuesta”. Y Maduro bailando, y si bailara bien se le tolera. Pero al ver su figura uno desearía que alquilara una agencia de mudanzas de muebles. Y que se ocupara de los niños: solo en los últimos 16 meses “han fallecido casi la mitad de los 147 niños con cáncer que atiende la fundación”. El baile de la muerte.

 

Verdades sobre el artículo “escrito” por Nicolás Maduro para El País por Sabrina Martín – Panampost – 3 de Mayo 2018

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La nota de opinión, supuestamente redactada por el mandatario venezolano, incluye al menos una decena de mentiras refutables que lo ridiculizan aún más, a él y a su falsa campaña electoral enmarcada en un reciclaje de promesas incumplidas

El dictador de Venezuela se estrenó como columnista en un medio que hasta ayer, 2 de mayo, gozaba de credibilidad; pero con esa “novatada”, el diario El País decidió convertirse en cómplice de las intenciones de Maduro de seguirle mintiendo al mundo
“Nuestra democracia es proteger”, así inició Nicolás Maduro “su” columna llena de mentiras en el diario español El País, un escrito que sorprendió a Venezuela y al mundo, no por las patrañas que se dedicó a relatar, sino porque un presidente que pronuncia mal y se expresa peor, no debe ser capaz de escribir tantas líneas con “coherencia”.

En pleno día internacional de la Libertad de Prensa, el dictador de Venezuela se estrenó como columnista en un medio que hasta ayer, 2 de mayo, gozaba de credibilidad; pero con esa “novatada”, el diario El País decidió convertirse en cómplice de las intenciones de Maduro de seguirle mintiendo al mundo.

La nota que supuestamente fue escrita por el mandatario, cuenta con al menos una decena de mentiras refutables que ridiculizan aún más a Nicolás Maduro y a su falsa campaña electoral enmarcada en un reciclaje de promesas incumplidas, donde él parece su propio candidato opositor al prometer cambios que como “presidente” es incapaz de cumplir.

1. “La economía es el corazón de nuestro proyecto revolucionario”

Esta afirmación que Maduro hace en la columna, quizás no es del todo errada cuando el régimen se ha dedicado a pulso a destruir la economía. Efetivamente demostraron que para instaurar el socialismo es necesario hundir a la población en la miseria, acabar con la propiedad privada y destruir las inversiones.

Actualmente Venezuela es el país con la mayor inflación del mundo, los salarios más bajos de la región, y una escasez de alimentos y medicamentos que supera el 90%.

A esto se le suma que la principal empresa del país, la estatal petrolera PDVSA, está prácticamente en quiebra con la producción de crudo en sus mínimos históricos causando una escasez de divisas sin precedentes; a tal punto que el mismo régimen se ha visto obligado a caer en default y dejar de pagar algunos compromisos internacionales.

Que Maduro diga que la “economía” es su proyecto revolucionario, deja en evidencia que está dispuesto a seguir destruyendo lo que queda del sector productivo mientras se mantenga en el poder.

Hoy Venezuela es el país más pobre de la región con una economía de guerra donde los venezolanos se ven obligados a comer de la basura para sobrevivir; este precisamente es el legado del chavismo y el verdadero “proyecto revolucionario”.

En su columna, Maduro promete además una “economía productiva estable, soberana y próspera”; pero la causa del desastre económico se debe a los controles de cambio y de precios que el régimen ha impuesto durante más de una década.

Hay que preguntarse qué impide a Nicolás Maduro revertir esta situación y qué hará diferente de ser reelecto. La verdad es que solo le interesa perpetuarse en el poder y no modificar en lo más mínimo sus políticas económicas.

2. “Nuestra democracia es distinta a todas”

Sí, es verdad, la supuesta democracia en Venezuela es diferente a las del resto del mundo porque simplemente en el país suramericano lo que hay es una tiranía dictatoria disfrazada de democracia autoritaria. Finalmente ninguna dictadura en el mundo ha aceptado que lo es, todas juran que son “verdaderas democracias”, cuando en realidad no lo son.

Para que una democracia sea tal, tiene que existir separación de Poderes, respeto a los derechos fundamentales y además justicia, pero en Venezuela sucede todo lo contrario.

El Poder Ejecutivo controla al Judicial, al Ciudadano, al Electoral, y al único independiente, que es el Poder Legislativo representado por la Asamblea Nacional de mayoría opositora, decidió bloquearla y anularla creando una Constituyente chavista.

Y si a eso le sumamos las violaciones a derechos humanos, la represión, el cierre de medios de comunicación, la persecución a disidentes, los presos políticos y las fraudulentas elecciones, se puede decir que efectivamente la “democracia” de Venezuela es distinta porque es una dictadura de manual.

Nunca, además, una dictadura ha dicho que es tal; todas, y especialmente las comunistas, se disfrazan de “democracias orgánicas” o “democracias populares”. El régimen de Maduro no puede ser considerado democrático bajo ningún concepto, como han expresado desde Luis Almagro hasta Federica Mogherini.

3. “La revolución se volvió feminista”

Maduro habla de que supuestamente hace 20 años existía una “violencia obstétrica” y que ahora con su “revolución” se empodera a las mujeres con un “parto humanizado“. Esto sí es una descarada mentira que arropa a toda la sociedad venezolana, y sobre todo a esas madres que se ven obligadas a parir a sus hijos en el suelo de los hospitales.

La realidad es otra. La condición de los hospitales venezolanos es deplorable, no hay medicamentos ni insumos médicos. En Venezuela no existen las condiciones sanitarias para traer a un niño al mundo.

En el país suramericano no solo se trata de dar a luz en el suelo o en una silla, como se puede evidenciar en cientos de imágenes que circulan en los medios de comunicación social, una vez superado el parto, toca rezar para que el niño sobreviva ante las peores condiciones al nacer. La cifra de bebés neonatos que han fallecido en Venezuela a causa de la falta de medicamentos y distintos insumos es cada vez más preocupante.

Según datos publicados por la prensa local, el número de muertes entre los neonatos aumentó en 30 % durante 2016, a un total de casi 11.500 muertes, lo que refleja la gravedad de la crisis venezolana.

4. “Hemos promovido una política de pleno empleo”

En su primera columna en el diario El País, el candidato a la reelección por siempre o quien le haya redactado la nota, tuvo el descaro de afirmar que en revolución “no es justicia que alguien siga siendo pobre si trabaja todo el día”.

Y realmente desde que se instaló el chavismo en el poder, el pobre sigue siendo pobre y la clase media desapareció sumándose también a los bajos estratos de la economía. El salario mínimo de un trabajador en Venezuela es el menor de la región (USD$ 4).

Maduro, quien señala que durante los Gobiernos chavistas han promovido una política “de pleno empleo”, ignora que Venezuela es un país donde trabajar en más costoso que quedarse en casa. Ignora ademas que de 800 .000 empresas existentes en Venezuela antes de que llegara Hugo Chávez al poder (1999), solo quedan unas 230.000, lo que significa la “muerte” de al menos 570.000.

Además en abril la canasta básica superó los Bs. 75.000.000 (USD$ 125), lo que significa que hoy los venezolanos necesitan más de 30 salarios mínimos para poder sobrevivir. De hecho, especialistas pronostican que en los próximos días los ciudadanos igual necesitarán 75 salarios por la imparable hiperinflación.

A esto se suma, que desde 2002, el régimen no permite el ingreso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para supervisar el funcionamiento del mercado laboral, cuyos indicadores de empleo tampoco se rigen por los estándares de esta institución.

5. “Decidimos responder al bloqueo comercial inhumano”

El régimen habla de un bloqueo económico que él mismo generó. Al destruir la principal empresa petrolera del país, los ingresos en divisas disminuyeron drásticamente y por esa razón, el mismo gobierno tomó la decisión de reducir las importaciones, no solo de materias primas, sino también de alimentos y medicamentos.

En Venezuela el mayor bloqueo económico es protagonizado por el régimen que, con los controles de cambio y de precios, impide el libre mercado.

En Venezuela no existe una “guerra económica”, y sí así fuera, el régimen ha mostrado su gran incapacidad para resolverla. La escasez de productos básicos tiene más de una década afectando a los ciudadanos, siempre en aumento, mientras que las sanciones internacionales que han sido impuestas directamente a funcionarios del chavismo, comenzaron a aplicarse el año pasado.

6. “En mi corazón está primero que todo la gente”

No hay peor mentira que esta afirmación escrita en la columna de Maduro, quien ha negado la posibilidad de un canal humanitario bajo la excusa de una supuesta intervención extranjera.

En la nación gobernada por Maduro cientos de venezolanos han muerto por no contar con los medicamentos necesarios para cumplir con sus tratamentos, mientras que cientos de niños sufren desnutrición y están a punto de perder sus vidas; la razón: la dictadura impide la apertura de un canal humanitario con la vil excusa de que existe la posibilidad de una supuesta “intervención extranjera”. No les importa la vida de los ciudadanos, les importa su “estabilidad política”.

Mientras Maduro niega la crisis y que se abra un canal humanitario, gran cantidad de venezolanos desesperados ante esta situación, deciden hurgar en la basura para poder alimentarse. Al mismo tiempo quienes dependen de medicamentos que escasean, se van resignando a vivir sus últimos días solicitando sus tratamientos a través de las redes sociales.

Entonces para el régimen no está primero la gente. Para la dictadura está primero perpetuarse en el poder, porque conocen que de no hacerlo terminarán presos por los crímenes de lesa humanidad cometidos.

Pero de todas las descaradas frases de Maduro en su primera columna, esta es la peor: “Porque para nosotros solo hay libertad y democracia cuando hay un otro que piensa distinto al frente, y también un espacio donde esa persona pueda expresar su identidad y sus diferencias”.

Venezuela y el mundo han sido testigos de la brutal represión que el régimen emprendió contra millones de personas que decidieron salir a protestar; fueron miles los heridos y cientos los asesinados por la dictadura. Son cientos los presos políticos en el país, que por expresar su inconformidad ante la calamidad que se vive, han sido perseguidos, torturados y vilipendiados.

Hay que esperar con qué otras mentiras llenará Nicolás Maduro o su “pluma fantasma” una eventual nueva columna en el diario El País, con qué otras frases descaradas intentará engañar al mundo en medio de la peor crisis humanitaria que se haya visto en el país suramericano. Porque al menos en “su” primera columna, la única verdad que hay es que no hay ninguna.

 

Mas pirata y me mato por Eugenio Montoro – Biendateo.com – 2 de Mayo 2018

UnknownAlgo así dicen los zulianos para expresar que alguien alcanzó lo máximo tanto por lo bueno o por lo malo. “Más inteligente y me mato” significa que el tipo es listo de verdad. “Más mentiroso y me mato” quiere decir que nos referimos a un cobero de postín.
“Más pirata y me mato” aplica perfectamente a este régimen de incapaces que trata de auto falsificarse como gobierno.

Para celebrar el día del trabajador el régimen acaba de decretar un aumento del 100%. Para un observador poco informado o de otro País esto podría verse como un asombroso acto de generosidad hacia los trabajadores, pero la realidad es muy distinta.

La economía de las Naciones puede compararse con el mar. Las personas y empresas con muy buenos ingresos flotan en un bote sobre el agua. Las personas a las que les va bien no tienen bote, pero si un bonito chaleco salvavidas que les permite flotar y vivir tranquilos. Las que tienen pocos ingresos, flotan, pero deben agitar un poco los brazos y por último están las personas que viven en hiperinflación, como nosotros, que es igual al tipo al que a su chaleco le pusieron plomo y se hunde por completo sin importar cuanto mueva los brazos.

El trabajador venezolano se está hundiendo hace tiempo en esta economía con hiperinflación. Cuando ya está hundido 30 metros bajo el agua, aparece el pirata presidente y decreta un aumento de ingresos y empuja al pobre trabajador hacia arriba y lo regresa a los 25 metros de hundido para de inmediato seguir cayendo, volver a los pocos días a los 30 metros y continuar hacia abajo hasta la oscuridad del abismo.
La otra macro piratería está relacionada al pésimo suministro eléctrico, con apagones diarios afectando al trabajo, a las pocas industrias que quedan, a los comercios, comunicaciones, hospitales y en general a todo el mundo.

Hace unos años pasó algo parecido y a la carrera compraron centenares de generadores eléctricos movidos por motores diesel. A la carrera los instalaron y a la carrera también se dañaron. El moñigo es ya tan grande que miles de trabajadores de Corpoelec han renunciado. Mientras tanto, su cacique, un general del reino de los piratas, ordena a los inquietos kilovatios ponerse firmes y a discreción sin que le paren la mínima bola.
Pero la mayor piratería del régimen es el haber destruido y no reemplazado al talento que existía en PDVSA. Sin calificar si despedir a más de veinte mil trabajadores de alta competencia tecnológica y gerencial fue justo o no, estos piratas de camino cometieron el imperdonable error gerencial de no reemplazar a ese talento perdido. Si una aerolínea despide, por cualquier razón, a sus pilotos, no coloca a las aeromozas a pilotear el avión y eso fue, exactamente, lo que estos adefesios gerenciales hicieron y ese avión llamado PDVSA se estrelló.

En el Zulia, por ejemplo, de tener una producción de 1 millón 400 mil barriles por día de petróleo, la derrumbaron a 300 mil. Esa sola baja explica una pérdida de 25.000 millones de dólares al año que habrían mantenido a flote la economía del País.

A estos tipos no solo hay que sacarlos por piratas, debemos además asegurarnos que nunca más regresen.

Me cuentan que pronto va a ser así.

 

Venezuela: a la espera del final por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 30 de Abril 2018

1523553857553.jpgDesde hace cuatro años, Venezuela vive en la inminencia de que el final del régimen se producirá en cualquier momento. Esta sensación tiene un carácter universal. No es una prédica de políticos. Ni una estrategia de las instituciones democráticas, dentro y fuera de Venezuela. Ni tampoco el fruto de la propaganda: es el sentimiento que comparten millones de venezolanos, lo que incluye a dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela, a la mayoría de los altos funcionarios del Poder Ejecutivo, a un número sorprendente entre la minoría parlamentaria del mismo PSUV en la Asamblea Nacional, a varios alcaldes y gobernadores que se declaran chavistas y profundamente antimaduristas.

Sé lo que afirmo en este artículo: los que siguen comprometidos con la camarilla que asesina a venezolanos y destruye al país son cada día menos. El círculo se estrecha hora tras hora. El miedo crece. El impacto de las detenciones que se producen en otros países, a las que sumarán otras en las próximas semanas, es constante e intenso. En el gobierno campea la desconfianza entre las distintas bandas. Sospechar de los demás y señalarlos es una actividad constante de los altos funcionarios. Las acusaciones que se formulan contra los hermanos Rodríguez, o contra Cabello, o contra El Aissami, o contra el Alto Mando Militar, o contra Bernal, o contra el clan Flores son permanentes e insólitas. El tablero gubernamental tiene las características de un “todos contra todos”.

Insisto en repetirlo: sé de lo que hablo. La inmensa mayoría de los funcionarios del gobierno están cansados. Hartos del fracaso. Hartos de la ruina. Hartos de los extremos alcanzados por la mentira. El que Maduro y su familia hayan decidido no reconocer la extrema pobreza y sufrimientos que padece Venezuela, y que hayan tomado la decisión, contrariando el más elemental sentido común, de convocar a unas elecciones contra natura, ha producido un resquebrajamiento interno, mucho más acusado que cuando convocó a la constituyente ilegal, ilegítima y fraudulenta. No solo los demócratas: también hay muchos chavistas que entienden que Maduro ha roto con el pueblo. Le ha dado la espalda. Lo ha condenado al hambre y la enfermedad, mientras habla de felicidad y futuro, y llama a votar.

Que en medio de una hiperinflación indetenible –que continuará su escalada llevando a los venezolanos a situaciones cada vez más extremas de hambre–; de severo bloqueo económico y financiero –que se hará cada vez más riguroso e implacable–; de caída de la producción petrolera –que ya no es posible ocultar y que hace visible la destrucción de la infraestructura petrolera nacional–; de crisis del sistema de salud –que empeora a velocidad vertiginosa en todos sus indicadores–; en medio de una realidad que deshumaniza a las personas, que las somete a condiciones humillantes de precariedad y escasez; en un mercado donde no hay medicamentos, ni energía eléctrica, ni telefonía, ni Internet, ni transporte público, ni repuestos para automóviles, ni siquiera insumos para las personas que padecen enfermedades crónicas; en un país en el que lo único que abunda son los delincuentes libres en las calles, y los presos políticos en las cárceles, el gobierno pretende legitimarse con una farsa electoral.

Farsa, en primer lugar, porque no legitimará a Maduro: ha sido convocada por la ilegal, ilegítima y fraudulenta ANC. Farsa, porque su resultado está previsto de antemano; farsa, porque al día siguiente los problemas de Venezuela serán los mismos y peores; farsa, porque, hagan lo que hagan, el sentimiento de que el régimen de Maduro debe acabarse y dar paso a un nuevo estado de cosas, no cambiará; farsa, porque los electores serán obligados a votar; farsa, porque el Consejo Nacional Electoral, organismo deslegitimado y tramposo, emitirá unos resultados que serán el hazmerreír del planeta entero.

Por el contrario, el rechazo se profundizará. Se intensificará. Potenciará el deseo de que Maduro y su banda abandonen el poder. Después del 20 de mayo, recuerden esto, la repulsa al régimen alcanzará cotas inimaginables. Y ese sentimiento no será exclusivo de los demócratas. A él se unirán cada día más chavistas, incluidos los militares que hoy son el sostén del régimen, pero que cuentan sus salarios por el número de huevos que pueden comprar con lo que ganan: una docena, docena y media, dos docenas. Y ya.

Huele a cambio por Eugenio Montoro – Biendateao – 18 de Abril 2018

eugenio-montojo-640x428.jpgDemasiadas cosas juntas como para que no pase algo. El fin de este régimen está muy cerca. Veamos porqué.

Dentro de un mes el régimen hará una mojiganga electoral la cual ganará pero que nadie reconocerá. Así lo han anunciado a grandes voces todos los opositores internos y varios Países de mucha influencia. Las consecuencias internas serán una creciente presión sobre las FAN y más fracturas del partido oficial. Las externas serán la ruptura de relaciones internacionales y sanciones de diversas.

La hiperinflación se come a todos. Esa melodía de que el cartón de huevos cuesta hoy 600 mil bolívares, dentro de dos días 800 y dos días después un millón no hay quien la aguante. Esa locura se lleva por los cachos a cualquier gobierno por muy marxista que sea y le importe un carajo que la gente emigre o se muera.

La hiperinflación lleva a la parálisis global. Cada vez más carros parados esperando un repuesto incomprable, igual los autobuses, igual el tomógrafo del hospital, igual la iluminación de la ciudad. El comercio se viene abajo a la misma velocidad que sube la inflación. Locales cerrados, ventas sin productos. La ciudad fantasma. Solo se trata de sobrevivir.

Los muertos abundan, unos por el hampa que se reinventa, otros por falta de medicinas, otros por no poder ser operados, otros por estar presos, otros por una epidemia de las que se suponía ya no teníamos.

Estados Unidos, Canadá, El Grupo de Lima, la Unión Europea han declarado que no dejarán a Venezuela sola y harán lo que sea necesario para que se reestablezca la democracia. Esto no son juegos florales ni pajitas de recreo. Son amenazas concretas que pueden terminar en conflictos mayores. Agua fría que recorre el espinazo de los altos mandos militares y los hace pensar en cómo salvar el pellejo.

El TSJ en el exilio inicia juicio contra Maduro, la AN, a dos manos, autoriza continuarlo y hay poca duda de que Maduro será declarado culpable de corrupción relacionada con Odebrecht. La orden de captura no se hará esperar y se les exigirá a todos los cuerpos de seguridad de Venezuela y a la FAN que la cumplan. De igual manera tendrá orden de captura internacional y al estar despojado de investidura se facilitará la operación.

Como guinda están los ingresos de divisas en caída libre. PDVSA la gallina de los huevos de oro se convirtió en una icotea patas arriba. Cada vez se puede importar menos y hay menos para sobornar con cajas Clap y robar.

Toda esta ensalada se sazona con narcotráfico, terrorismo, corrupción, violación de derechos humanos. El vecino indeseable y malandro en una cuadra donde el vecino mayor ya le dijo en público que o se marcha por su cuenta o “lo van marchar entre todos”.

Quizás el peor error de Maduro y su gente es no ver el huracán que les viene encima. Tratar de mantenerse en el poder los destrozará no solo a ellos sino al proyecto comunista de Sao Paulo.

Dice el chiste que Maduro le preguntó a un adivino si alguna vez lo sacarían del poder. Te sacarán, dijo muy seguro el adivino. ¿Y cuándo será eso? preguntó nervioso Maduro. Eso será un día de fiesta nacional, reveló el mago. ¿Y cuál día de fiesta nacional será ese?, balbuceó Maduro. No lo sé, dijo el adivino, pero te aseguro que ese día habrá una gran fiesta nacional en Venezuela.

 

¿Podrá renacer la república? por Víctor Maldonado – La Patilla – 12 de Marzo 2018

thumbnailVictorMaldonado.x43795.jpgLa república civil ha muerto. El socialismo del siglo XXI se ha convertido en un entramado de intereses que se entretejen hasta lograr asfixiar cualquier intento de libertad y derecho. Los efectos están a la vista en la represión, la primacía del socialismo policial, el racionamiento y la debacle de la dignidad humana usada como palanca para lograr la servidumbre de la nación. Pasamos a ser una ficción en la que todavía alucinan los resquicios de una oposición que prefirió ser contraparte estable y no ruptura definitiva.

Sin embargo, el colapso sigue su curso y no hay alternativa a la debacle del régimen. Se hundirá y en su síncope arrastrará consigo la orquestación colaboracionista, la complicidad de los mandos militares, los negociados que arruinaron al país y la fábula del bienestar socialista. Todos ellos formarán parte de un repudio inconsciente, de un esfuerzo para que nunca más caigamos en la felonía caudillesca que, por quedarse en el poder para siempre, es incluso capaz de entregar soberanía y recursos a otro país.

Algún día toda esta tragedia pasará y tocará a los supervivientes responder interrogantes y actuar en consecuencia. La primera de ellas no es retórica ni meramente legalista. Superado el socialismo ¿podemos restaurar la república invocando la misma constitución que la abrogó, o necesitamos una nueva constituyente? ¿Y si regresamos a la constitución de 1961? Ninguna de ellas nos saca del yugo de un estado fuerte, propietario indebido de los recursos del país, oferente de un conjunto de derechos que no se pueden cumplir, excesivamente centralista, negador de la aspiración federalista y excesivamente presidencialista. Esas constituciones restringen el libre mercado, recelan de los derechos de propiedad, delimitan el emprendimiento y colocan al gobernante en la posición de ser mejor que el resto de los venezolanos. Ellas pretenden un país rico cuando es lo contrario, y asumen como proyecto a seguir el capitalismo de estado, error de fatal arrogancia, que ahora nos tiene al borde de la quiebra, si no es que más allá de ella. Necesitamos una constitución nueva, en la que se pacten límites al gobierno, se replantee el rol de las FFAA, se garantice estabilidad económica y donde el populismo no sea la ideología oficial.

Y en la transición deseable, ¿cuál es la legalidad que se puede invocar? Se recibirá un país arruinado, violentado, devastado en los servicios públicos, sin instituciones confiables, y tomado por grupos de delincuencia organizada. ¿Cómo se puede garantizar la gobernabilidad de un régimen de transición? ¿Cómo se puede decidir con rapidez, eficacia y respetando los derechos de las gentes? Esto solo será viable con un gobierno de unidad nacional que permita presuponer los acuerdos necesarios para sacar al país del foso. No es un pacto para repartirse el poder sino para sacar adelante un proyecto de país estable y capaz de progresar. Probablemente haya que actuar en el marco de la sensatez para pasar del desgobierno a un gobierno que quiera y pueda resolver problemas hasta llegar a un mínimo aceptable: Seguridad creciente, estabilidad económica progresiva, y restablecimiento del estado de derecho. Hay que refundar el poder judicial, reconocer la autonomía del parlamento, derogar la legislación de la tiranía, y reactivar la economía privada mediante el establecimiento del libre mercado y el reconocimiento de los derechos de propiedad. Que no se nos olvide señalar el deber moral de decretar una amplia amnistía que libere a todos los presos políticos, los civiles y los militares, los que son de nuestro gusto y los que no lo son. No podemos transformar esa promesa en una nueva parodia.

Hay que decirlo. Se recibirá una tragedia humanitaria en lugar de un país con posibilidades. Habrá que atender la urgencia y sentar las bases de una recuperación estable. Solo una economía de mercado permitirá reencontrarnos con el sendero que lleva al progreso. Empresas, producción y empleos son el triángulo dorado de la prosperidad. Y mientras más rápido se decida, más rápida será la recuperación.

En muchos aspectos habrá que comenzar de cero. El daño institucional es mayor. El abandono de la función de gobierno y su sustitución por el diletantismo ideológico y la lógica mafiosa hacen que muchas entidades luzcan inservibles. Ese va a ser el desafío a la hora de restablecer el orden público, porque los cuerpos policiales tendrán que ser revaluados integralmente. El indicador de éxito será la derrota de la impunidad y el abandono de la política de raseros múltiples aplicado por la revolución. No se puede obviar el esfuerzo pedagógico para evitar que haya un retroceso fatal. Tiene que instrumentarse una “comisión de la verdad” y mecanismos de justicia transicional que acompañen el esfuerzo de rescatar la decencia y la probidad. Ojalá que la pedagogía política intentada permita determinar quiénes son los enemigos de Venezuela, de su libertad, democracia, independencia, soberanía, dignidad y justicia, para denunciarlos y apartarlos definitivamente. El continente tiene mucho que aprender con nuestra experiencia.

Una fiscalía independiente, nombrada a título temporal, deberá garantizar el debido proceso y la vigencia de los derechos humanos. La firmeza en el combate a la delincuencia no puede llevarse por delante el derecho a la vida y la preeminencia de la justicia. Este tipo de designaciones implica nuevos aprendizajes institucionales. No se trata de intentar negociar cuotas partidistas. Se trata de intentar consensos sobre personas cuyo mandato sea provisto de independencia y autonomía institucional.

Otro proyecto urgente es “la descubanización” de las FFAA y los sistemas de registro público e identidad. Terminada la fatal intervención castro-comunista las instituciones deberán volver a su espacio natural de servicio público. El militarismo empresarial tiene que concluir. El control de información sensible por parte de los cubanos tiene que eliminarse. Y probablemente se deba hacer otro registro de identidad, para superar la malversación de cédulas y pasaportes.

Respecto al capitalismo de estado hay que ser realistas. ¿Podemos financiar un gobierno que tiene más de quinientas empresas quebradas y más de 2,7 millones de empleados públicos? Este socialismo acabó con esa ilusión. La nacionalización de activos productivos que comenzó hace cuarenta años terminó en esta ruina que ahora experimentamos. PDVSA es la mejor representación de lo que nunca más debe ocurrir.

Hay que intentar rescatar los recursos saqueados. Esa tarea debe comenzarse de inmediato y no cesar hasta que tengan perfectamente mapeados donde están y quien los tiene indebidamente. Esos recursos son necesarios para reconstruir la infraestructura del país y recomponer la economía. Identificar a los saqueadores, neutralizarlos y llevarlos a juicio tiene que convertirse en parte del esfuerzo de restaurar la soberanía nacional. Pero no podremos hacerlo solos. Necesitamos cooperación internacional para que se haga justicia y también para evitar que esta tragedia se repita.

Rescatar a Venezuela va a requerir de un gran apoyo continental. Nuestro país ha sido entregado de facto a intereses geopolíticos que nada tienen que ver con la democracia y la libertad. Sacarnos del trance exige, por lo tanto, de un esfuerzo sostenido para librar a américa latina de los peligros del terrorismo, la delincuencia organizada en mafias, la penetración del comunismo en alianza con los integrismos, y por supuesto, la guerrilla transformada en negocio trasnacional.

Son muchos los desafíos de la primera etapa. Todos parecen urgentes. Todos forman parte de un acertijo que si no se resuelve apropiadamente va a terminar por condenarnos a ser un crónico país fallido. Por eso es tan importante tener las metas claras y a la mano los acuerdos mínimos para darle viabilidad a nuestro futuro. La transición será menos turbulenta si nos hemos paseado por el desafío de recomponer un país cuando ha sido arruinado, violentado, saqueado y tomado por fuerzas e intereses hostiles. Y cuando las instituciones esenciales han traicionado a la patria. Por eso es por lo que solo tiene sentido una unidad de propósitos, que piense en términos del fin que aspiramos y los medios para conseguirla.

Por último, debemos preocuparnos por la estabilidad. “Soy Venezuela” ha propuesto su proyecto “Venezuela tierra de gracia” en la que visualiza un país donde rigen diez consensos esenciales. Todos ellos van en la dirección de deponer la tradición de los gobiernos que dicen ser fuertes pero que son pasto de los personalismos y el faccionalismo que al final trae como consecuencia una nueva temporada de inestabilidad. Hay que apostar a las instituciones, la vigencia del derecho, y, sobre todo, aprender a vivir con gobiernos limitados pero eficaces, no patrimonialistas, y por eso mismo, inhabilitados para aplastar nuestra libertad. El gobierno no puede seguir siendo visto como un botín, sino como una oportunidad para proveer de libertades y prosperidad a los venezolanos. La no reelección es por eso, el principio de cualquier cambio institucional que nos propongamos.

¿Podrá renacer la república? Sin duda, pero solos no podemos. En su momento requeriremos de todo el apoyo posible para refundarla. Y de toda la coherencia y determinación que podamos aportar. Lo demás vendrá por añadidura.

 

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