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Crisis refugiados de Venezuela – ONU – Diciembre 2019

El éxodo venezolano ya es una cifra gruesa a nivel global, lo dice el Banco Mundial por Caleb Zuleta – ALnavío – 23 de Diciembre 2019

Entre las estadísticas que el Banco Mundial destaca este 2019 aparece el éxodo de los venezolanos. Lo ubica, entre 2016 y noviembre de 2019, en 4,6 millones. Pero esa cifra puede no ser real. Porque el volumen del éxodo no se detiene. Hoy las estadísticas llevan atraso.

El éxodo venezolano podría llegar a 6,5 millones en 2020, según la ONU / Foto: Acnur
El éxodo venezolano podría llegar a 6,5 millones en 2020, según la ONU / Foto: Acnur

Dice el Banco Mundial que “la cantidad de refugiados es más alta que nunca”. Así cierra 2019. El Banco Mundial preparó una data en la que refleja cómo ha evolucionado el problema, y los países regiones más afectados del planeta. En esas estadísticas aparece Venezuela. Señala el organismo que “la cantidad de personas desplazadas del mundo aumentó a 70,8 millones en 2018”. No es una cifra cualquiera. Si se desglosa, el problema es dramático. Señala el BM que en esos 70,8 millones de desplazados suman:

Un récord de 25,9 millones de refugiados.

41,3 millones de personas desplazadas internamente.

3,5 millones de personas que buscan asilo.

Afirma que “el número de individuos que busca protección internacional fuera de su país de origen se ha incrementado un 70% desde 2011”, y agrega que “cerca del 85% de los refugiados son acogidos por países en desarrollo”.

El informe muestra que en 2018, el 67% de los refugiados provino de cinco países:

La República Árabe Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia.

Pero esa cifra se ha quedado atrás. La ONU ya proyectaba 5 millones para finales de 2019. Y podrían ser 6,5 millones en 2020 como 8 millones en un par de años más si la crisis no se soluciona.

Luego es que anota el caso del éxodo venezolano. Los que han salido del país desde que llegó Nicolás Maduro al poder. Desde que se instaló una crisis con todas las variantes políticas, económicas y sociales, y que analistas, políticos, organismos de la ONU, califican de crisis humanitaria.

Dice el BM que “por su parte, más de 4,6 millones de venezolanos dejaron su país entre 2016 y noviembre de 2019, principalmente para trasladarse a Colombia, Perú y Ecuador”.

Pero esa cifra se ha quedado atrás. La ONU ya proyectaba 5 millones para finales de 2019. Y podrían ser 6,5 millones en 2020 como 8 millones en un par de años más si la crisis no se soluciona.

Señala el informe que “el Grupo Banco Mundial está incrementando marcadamente su financiamiento para países afectados por fragilidad, conflicto y violencia -lo que incluye fondos específicos para refugiados y países receptores-, hasta llegar a más de USD 20.000 millones, y está trabajando con las Naciones Unidas para responder a las crisis prolongadas y las situaciones posteriores a las crisis”.

El permiso humanitario que concedió España a 40.000 venezolanos fue gracias a esta ONG por Daniel Gómez – ALnavío – 20 de Diciembre 2019

39.697 venezolanos han recibido un permiso humanitario que les permite residir y trabajar legalmente en España. La ONG Un Salvavidas para Venezuela ha jugado un papel fundamental en que esto sea así, negociando con los partidos políticos, estableciendo contacto con otras organizaciones, con el gobierno, con Europa e incluso con la Casa Real. Hoy celebran el resultado del esfuerzos. Lo agradecen. Y también fijan nuevos objetivos.

Esta ONG de venezolanos se fundó en 2005 / Foto: Un Salvavidas para Venezuela
Esta ONG de venezolanos se fundó en 2005 / Foto: Un Salvavidas para Venezuela

“Lo conseguido es muy importante”, dice al diario ALnavío el venezolano William Cárdenas, coordinador de la ONG Un Salvavidas para Venezuela, creada en 2005 para ayudar a compatriotas que han viajado a España en busca de un mejor futuro.

Para Cárdenas y el resto de integrantes de la ONG este viernes es un día de celebración. Se supo que 39.697 venezolanos han recibido permisos humanitarios en España, una medida de excepción aprobada por el gobierno de Pedro Sánchez para atender a aquellos venezolanos que migraban al país, pero que veían cómo las autoridades les negaban el estatus de refugiado o de protección subsidiaria al no cumplir los requisitos que traza la ley.

“Esto es un primer paso. Más adelante habrá que determinar cuáles serán las medidas posteriores dependiendo de lo que ocurra en Venezuela. El carácter temporal de la medida indica que está sujeta a eventuales cambios. El gobierno podría prorrogarla y extender la prórroga al menos a otro año más”.

Según la Oficina Europea de Apoyo al Asilo, al96% de los venezolanos que llegan a España se les niega este tipo protección. Cuando se hacía firme esta resolución, explicó Cárdenas, se les daba un plazo de 15 días para abandonar España. “Al no tener residencia legal estaban en desprotección”.

A partir de 2019 esto cambió, pero el gobierno comenzó con las concesiones de permiso humanitario por razones excepcionales. De esta forma a los que se les negó el asilo no sólo consiguen residencia por un año (prorrogable a dos), sino que también logran papeles para trabajar.

“Esta medida apareja el permiso de trabajo casi de forma automática. Es lo que necesitan estos venezolanos que han llegado huyendo de la realidad en Venezuela. Son personas formadas que tienen que proveerse su sustento y el de sus familiares. Además, no sólo contribuyen al bienestar de los suyos, sino al de España con el pago de los impuestos nacionales y de la seguridad social”, comentó William Cárdenas.

Un Salvavidas para Venezuela comenzó a trabajar por el permiso humanitario para venezolanos en mayo de 2018. Entonces estaba el gobierno de Mariano Rajoy, pero duró poco ya que en un mes el PSOE de Sánchez lo tumbó con una moción de censura. Esto no frenó los esfuerzos de la ONG.

Primero se pusieron en contacto con Fernando Fernández, defensor del Pueblo, quien envió una recomendación al ministro del Interior socialista, Fernando Grande-Marlaska.

Mientras, lograron el apoyo del PP y de Ciudadanos en el Congreso y en el Senadopara impulsar la iniciativa. También se aliaron con otras 60 ONGs para dirigirse a Pedro Sánchez, a la Comisión Europea, a la Eurocámara, e, incluso, a la Casa Real.

Gracias a la suma de esfuerzos el Ministerio del Interior comenzó a implantar el permiso humanitario. William Cárdenas ahora dice estar agradecido. A las autoridades que le brindaron apoyo, y a los venezolanos que confiaron en su ONG. También se marca nuevos retos.

“Esto es un primer paso. Más adelante habrá que determinar cuáles serán las medidas posteriores dependiendo de lo que ocurra en Venezuela. El carácter temporal de la medida indica que está sujeta a eventuales cambios. El gobierno podría prorrogarla y extender la prórroga al menos a otro año más”, dijo.

España concede un permiso humanitario a casi 40.000 venezolanos por María Martin – El País – 20 de Diciembre 2019

La Oficina de Asilo resuelve más de 60.000 peticiones, pero aún acumula 120.000

asilo venezolanos
Familias con niños demandantes de asilo el pasado 26 de noviembre frente al Samur Social. DAVID G. FOLGUEIRAS

Casi 40.000 venezolanos han recibido este año un permiso para residir y trabajar legalmente en España por razones humanitarias. Las 39.697 autorizaciones tienen un plazo de un año, prorrogable 12 meses más. Este reconocimiento se concede prácticamente en su totalidad a venezolanos solicitantes de protección internacional que no cumplen con los requisitos establecidos por ley para ser reconocidos como refugiados pero que, por decisión del Gobierno, reciben casi automáticamente este permiso. Otras nacionalidades, como la ucrania, la salvadoreña, la hondureña y la colombiana, suman entre todas poco más de un centenar de autorizaciones de este tipo.

Priorizar la resolución de los expedientes de venezolanos, más de un 60% de todos los casos estudiados, es parte de la estrategia adoptada por el Ministerio del Interior para aliviar la saturación que enfrenta la Oficina de Asilo y Refugio. Los venezolanos, sumidos en una crisis humanitaria, suponen aproximadamente el 35% de los casi 110.000 solicitantes de asilo que han llegado a España este año; y la resolución rápida de sus casos permite descongestionar ligeramente el sistema. Aunque sobre el papel, debe estudiarse caso por caso, los expedientes de los venezolanos se tramitan más rápido porque a un 96%, según la EASO, se les deniega el estatus de refugiado o la protección subsidiaria, las principales figuras de la protección internacional.

La Oficina de Asilo acumula cerca de 120.000 expedientes sin resolver, casi una cuarta parte del total de casos pendientes en toda la Unión Europea, según datos de septiembre de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO, en sus siglas en inglés). La demora en resolver los casos ha llevado ya a la red de acogida, a la que acuden los solicitantes de asilo más vulnerables, al borde del colapso. Desde hace meses son recurrentes las imágenes de familias durmiendo al raso en Madrid.
A pesar de las cifras que posicionan a España como uno de los países más lentos en resolver expedientes de la UE, la Oficina de Asilo ha resuelto este año 62.641 solicitudes, cinco veces más que en 2018.

Interior atribuye esta mejora al plan de choque que puso en marcha el ministro Fernando Grande-Marlaska y por el que, hasta ahora, se han convocado 219 plazas de interinos para reforzar la plantilla y se trabaja en actualizar un programa informático de los años 90.

Ten things keeping Maduro in power revisited – Latin American Risk Report – 17 de Diciembre 2019

Venezuela’s de facto president continues to have cash, foreign allies and loyal security forces

About one year ago I published an article about ten things keeping Maduro in power. While I’ve written several articles during the year about the threats to Maduro’s stability and still believe he remains quite vulnerable to losing power in 2020, that article in December 2018 remains among my most accurate as Venezuela’s de facto president remains in power as 2019 closes. Many of the same factors that were keeping Maduro in power at the end of 2018 remain at the end of 2019. In spite of a major push by Juan Guaido and the international community, they haven’t managed to undermine these factors.

1) Legitimacy of the status quo – Maduro lacks democratic legitimacy and popular support. There is almost no chance he could win a free and fair election. Over 50 countries recognize a different president of Venezuela. But the fact that he started the year in charge remains the key reason he is able to remain in charge. Momentum and incumbent advantage are powerful forces in politics for both democracies and authoritarian regimes. The two decades of Chavista rule have included numerous institutional maneuvers that make change difficult.

2) Balance of power based on fear of the unknown – The vast majority of Venezuelans want Maduro gone. Rumors suggest that many in his own coalition want him removed. But there remains significant fear (and rightly so!) about what comes next. Many of the individuals who have the access and ability to remove Maduro from power are afraid that they would lose power, influence and wealth in the ensuing power struggle and they very well might be correct in that assumption.

3) The security forces – There were defections in 2019. Several thousand soldiers, sailors, airmen and national guardsmen left their posts and never returned. A few key generals including the head of Sebin defected as well. And yet, the vast majority of the leadership and the lower level forces remained with Maduro. That continued support from the security forces comes from a combination of duty, corruption, and fear as well as the knowledge that those who have tried to turn against Maduro so far have failed and faced severe consequences.

4) Repression, surveillance and counter-intelligence – The government continues to shoot, torture and illegally detain political opponents. The FAES raid poor neighborhoods and execute young men. Military counter-intelligence ensures the top generals and the rank and file feel a climate of fear and do not dare to actively plot a coup. Sanctions and threat of prosecution does not appear to have slowed the levels of repression. Though there were indications that some military and police units refused to engage in brutal tactics in 2019, others including FAES and DGCIM have more than filled the gap.

5) Cuba – The Diaz-Canel regime continues to support Maduro and neither the international community nor the Guaido coalition has given Cuba a good reason to stop doing so. Cuba provides political advice and intelligence personnel who help Maduro keep his own security forces in line and undermine plots to oust him.

6) China, Russia, Turkey, Iran – Of the four, Russia has been the most important for keeping Maduro in power during 2019. Russian military forces and security contractors have an active presence in Venezuela. Russian financial ties and Rosneft oil trades have been among the most critical factors in assisting Maduro in evading sanctions. The other three still matter in terms of providing support and financing, but Russia is the Black Knight who protects Maduro more than any other.

7) Lack of regional options and will – Most of the region supports Juan Guaido. The Lima Group publishes regular statements. The OAS has discussed Venezuela. TIAR has been invoked. Unfortunately, outside of strongly worded statements and some limited individual sanctions, very little has actually been done. This has gotten worse since the wave of protests and anti-incumbent sentiment hit the region starting in September. Macri lost his reelection. Chile, Colombia and Ecuador all experienced destabilizing protests. Bolsonaro has shown himself not eager to involve Brazil. There is little reason to believe the region will be more focused on Venezuela’s need for a transition in 2020 than they have been this past year.

8) Food as a political weapon – On one hand, compared to 2018, there is an increasing amount of dollars, importation of food has been smoothed out, and there are fewer shortages. If you have dollars, you can generally get what you want in Caracas. On the other hand, most Venezuelans don’t have dollars and don’t live in Caracas. That means a majority of Venezuelans in December 2019 still fail to eat three meals per day. Children go hungry and malnourishment remains a stark problem in the country. The government continues to use its leverage over food supplies and prices to manipulate the public.

9) Refugees – The exodus of people leaving Venezuela now numbers around five million. By encouraging people to flee the country, the government gets rid of a portion of the population that would otherwise stay and protest. The mass migration also increases the amount of remittances returning to the country.

10) Cash – Sanctions evasion, corruption, and the firesale of gold have given Maduro just enough cash to hold on. The full dollarization of the economy to take advantage of remittance money has extended his rule by a few more months, though it will exacerbate tensions with those still being paid in Bolivars including government workers and police. While Maduro and his inner circle have probably not had their best year in terms of personal finances, most of the Venezuelan population is suffering far more.

Analysis: Cash, Allies and Loyalty
Maduro’s removal is almost certainly contingent on a change of three factors:

his cash flow,

his international alliances,

and the views of his inner circle and the security forces.

Those three factors are interdependent. His international alliances are key to his cash flow and the money has a direct impact on the loyalty of those around him.

The regime is running out of gold and cannot mine more fast enough out of the Orinoco belt to replace what is being strip mined out of the Central Bank. The oil industry – while exports increased in November – provides far fewer cash-producing barrels than it did at the end of 2018. Russia helps the sanctions evasion and ships pallets of hard currency in exchange for gold and oil, but as I’ve argued previously, Russia is likely pulling more resources from Venezuela than it is providing Maduro.

None of the above ten points I’ve listed are dependent on Juan Guaido, others within the coalition of Maduro opponents, or the population at large. That’s not to say that opposition cohesiveness, infighting and strategy don’t matter. They certainly play a role in keeping pressure on Maduro both domestically and internationally. The opposition’s recent infighting helps keep Maduro in power, and the Maduro regime’s attempts to repress and break apart the Guaido coalition shows that the de facto president understands that his opponents matter.

The big shift, as of the end of 2019, is the dollarization of the economy. This reversal of a long-held Chavista policy of currency controls has provided relief to the top levels of the economic pyramid. This includes many who are among the sectors who led protests in 2007, 2014 and 2017. However, dollarization has increased inequality and made life more difficult for the poorest as well as government workers. If a protest wave hits Venezuela in 2020, it very well might be led by the sectors that have been left out by the dollarization of the economy rather than the traditional opposition. That would present a different public pressure threat than the Chavistas have faced in the past two decades. It could potentially shake the loyalty of those around Maduro.

Maduro wants new legislative elections and Guaido has long insisted that new presidential elections are necessary, but with Maduro leaving power as a precondition. Any new election process, whether or not the opposition participates, is a risk to Maduro and his hold on the legitimacy of the status quo. Elections are often a key moment of pressure, even for authoritarian regimes that manipulate and abuse the process.

Los chavistas también huyen de Venezuela y piden asilo en la frontera de México con Estados Unidos por Elizabeth Ostos – Infobae – 15 de Diciembre 2019

Son ex militares, policías y funcionarios gubernamentales quienes quieren colarse entre la frontera y así aspirar a ser beneficiarios del “sueño americano”

José Raúl integró la Guardia Nacional Bolivariana durante 15 años. Ahora espera en Matamoros que le concedan asilo para ingresar a Estados Unidos.

José Raúl integró la Guardia Nacional Bolivariana durante 15 años. Ahora espera en Matamoros que le concedan asilo para ingresar a Estados Unidos.

(Desde Matamoros, México) “El caso de la migración desde Venezuela es muy particular. Han salido del país millones de personas por motivos políticos y económicos. La tesis de miedo creíble de volver a sus casas es la que mueve a los venezolanos a pedir asilo, pero no todos son merecedores de una protección de parte de gobiernos del mundo. A la frontera con México están llegando funcionarios del chavismo con ciertos grados de responsabilidad de la crisis actual de esa nación”.

Así lo declaró a Infobae el activista por los derechos los migrantes John Urbina, residente en Matamoros, México, ubicada a metros del punto fronterizo de Brownsville, Texas.

Advierte que “desde febrero hemos visto cómo está llegando gente de Venezuela alegando persecución política dura y pura. Al entrevistarlos notamos que emigran por motivos económicos. Son la mayoría. Pero también hemos recibido a ex oficiales del Ejército y de la Guardia Nacional y a ex funcionarios de ministerios, gobernaciones y alcaldías”.

Aseguró que los militares y policías dicen que se rehusaron a reprimir a manifestantes en los primeros años del gobierno de Maduro, entre 2013 y 2017, y que por eso son perseguidos y no pueden volver a su país.

“Los ex funcionarios civiles dicen que denunciaron hechos de corrupción en entidades públicas como Petróleos de Venezuela, el servicio de identificación y de aduanas o la policía judicial. En algunos casos llegan a la frontera y contactan abogados de Estados Unidos para que los asesore, esto indica que tienen recursos”.

Urbina, quien también traduce del español al inglés testimonios de migrantes, habla a título personal. “Son percepciones con base a mi experiencia; pertenezco a un grupo de activistas que apoya a todo el que llega, sobre todo a los que están con las manos vacías. Creo que entre los venezolanos hay categorías de migrantes”.

Un tramo del río Bravo en la frontera entre México y Estados Unidos

Un tramo del río Bravo en la frontera entre México y Estados Unidos

Explicó a este medio que en Matamoros y Tijuana está la mayoría de los sudamericanos. “Hemos intercambiado información con colegas activistas y coincidimos en que hay quienes cruzan la frontera entre México y Estados Unidos con pasaportes vencidos o con niños que nunca han portado ese documento, solo el certificado de nacimiento”.

Las clases medias venezolanas se preparan más y mejor. Así lo cree Ricardo S. (nombre ficticio solicitado por el declarante) ex agente de la patrulla fronteriza americana quien trabaja como paralegal (asistente de abogado) en Brownsville.

“Parte de mi trabajo es conversar con los que dicen tener dinero para pagar asesoría legal. Hay quien viene con carpetas llenas de papeles, fotos y memorias portátiles en donde se escanean las supuestas pruebas de persecución. En este caso, ni salieron corriendo de Venezuela ni justifican un miedo creíble de volver. Esos casos son víctimas del hampa común o alguna vez tuvieron cargos de responsabilidad en el gobierno de Chávez. Sin dudas, no son perseguidos políticos”.

Señala que otra categoría del migrante venezolano pertenece “a gente muy joven que no ha visto más gobiernos que los de Chávez y Maduro. Son muchachos que pusieron el pecho a la policía entre los años 2014 hasta fines de 2017, muchos han estado presos. Esos son los verdaderos perseguidos políticos que sin pasaporte y sin visas tocan las puertas de los Estados Unidos”.

Con los funcionarios chavistas

En una de las carpas que migrantes han instalado entre Matamoros y Brownsville, Infobae contactó a José Raúl. Reconoce que perteneció a la Guardia Nacional Bolivariana varios años. “Mis funciones eran del control y la prevención del microtráfico de drogas en las aduanas, trabajé por todo el país en el gobierno de Chávez y no tuve problemas con mis superiores”.

Dice que “mis problemas empezaron en 2014 cuando me trasladan desde el estado Táchira (frontera con Colombia) a Caracas. Dejé de prestar mis servicios en las aduanas y me asignaron a un pelotón de funcionarios que tenían la obligación de reprimir a manifestantes. En los primeros tres meses de eso año había muchos conflictos en Caracas”.

– ¿Reprimiste a algún manifestante?

– Manejé un tanque llamado “El Rinceronte” desde donde salía agua para dispersar a los manifestantes. Nunca empuñe un arma en contra de alguien. Por eso me expulsan de la guardia Nacional en 2017.

– ¿Estas inscrito en el Partido Socialista Unido de Venezuela?

– Si lo estoy, me obligaron a hacerlo. Si no lo hacía, perdía mi trabajo.

– ¿Por qué quieres ir a Estados Unidos?

-Porque no quiero ir a un lugar en donde me rechacen por venezolano o por chavista. Nunca lo fui, pero nadie me cree. No hay forma de que yo justifique 15 años de trabajo para el gobierno. Yo era un funcionario más, me gusta la milicia, las armas, por eso entre a la Guardia Nacional. En febrero es mi cita con un juez de inmigración en los Estados Unidos, sé que le podré demostrar que si regreso a Venezuela me matan.

En la charla interviene Raimundo, un ex funcionario de la gobernación del Estado Zulia. Está temeroso con hablar con la prensa, “porque no sé si son objetivos o si ganarán plata con mi testimonio”.

Accede a contar su versión. “Yo trabajaba en la dirección de salud del gobernador Francisco Arias Cárdenas, amigo personal de Chávez. En 2010 denuncié hechos de corrupción ante mis superiores. Desde ese momento, se estancó mi carrera en la gobernación, soy graduado en administración de empresas y quería escalar posiciones en el sector público. Aguanté humillaciones hasta el 2017 y decidí renunciar. Intenté trabajar en el sector privado. El bajo sueldo y mi pasado relacionado con los chavistas me marcó. Por eso salí de Venezuela”, dijo.

Está en Matamoros desde septiembre de 2019 y su cita con un juez de migración está pautada para Marzo de 2020.

Crecen las solicitudes

Según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, 28.660 venezolanos solicitaron refugio o asilo a ese país durante 2018. La cifra abarca a los que tienen visa y a los que piden protección en la frontera México- americana.

Esto constituye 31% del total de los solicitantes de asilo al gobierno de Donald Trump.

La cifra puede aumentar si tomamos en cuenta que la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados- Acnur- informó que al 5 de diciembre son 4.769.498 los venezolanos migrantes en todo el mundo. De esa cifra 2.152.521 tienen permiso de residencia y de estancia regular y 751.732 obtuvieron el estatus de refugiados.

La cifra de venezolanos que ha huido del régimen chavista ya se acerca a los 5 millones, según datos de la ACNUR (EFE)

El informe señala que las naciones que más refugios han aprobado a los venezolanos son Perú con 377.047, Colombia con 119.224 y Estados Unidos con 105.421.

Para el encuestador venezolano Félix Seijas, “mientras persista la crisis económica y no haya certidumbre de que se conjure la política seguirá saliendo gente. En los primeros años de movimiento migratorio se iban los venezolanos de más recursos y preparación además de un alto perfil opositor desde el punto de vista político. Son los que podían invertir capitales y emprender negocios a donde llegaran. Desde hace unos seis años y hasta el presente emigran los chavistas y los opositores, todos son víctimas de la crisis económica y social”.

Reveló a Infobae que los primeros migrantes criollos salían por avión y con documentos, “fue la migración organizada. Luego dio paso a la huida por autobuses y hacia el sur. Esta es desordenada y es la que más preocupa a los países de la región muy especialmente a Colombia, Perú y a Ecuador que es en donde más está concentrada la diáspora venezolana. Los servicios de salud, educación y de seguridad de ciertas poblaciones están colapsados ante tanto venezolano ingresando con o sin visas a esos países”.

Los vecinos de Madrid toman la calle para apoyar a los refugiados venezolanos que duermen a la intemperie por David Placer – ALnavío – 28 de Noviembre 2019

Los vecinos del barrio La Latina, en Madrid, se han manifestado por primera vez frente al Samur Social, el lugar donde los solicitantes de asilo político sin recursos piden una cama de emergencia para no dormir en la calle. Los vecinos del barrio, en su mayoría españoles pero también de otras nacionalidades, presencian desde sus balcones una escena hasta ahora nunca vista: decenas de venezolanos duermen a la intemperie en plena ola de frío.
“Hay niños en la calle y no le importa a nadie”, coreaban los manifestantes / Foto: ALN
“Hay niños en la calle y no le importa a nadie”, coreaban los manifestantes / Foto: ALN

Los manifestantes salieron esta semana a la calle San Francisco 10, frente a la sede del Samur Social, con pancartas que decían “Ni una familia en la calle”. Unos 150 vecinos se congregaron frente a los solicitantes de asilo que aguardan en la acera para ser atendidos por los servicios de emergencias sociales en Madrid. “Hay niños en la calle y no le importa a nadie”, coreaban los manifestantes en su primera concentración frente a las dependencias de los servicios sociales de la capital española.

Los vecinos se congregaron allí para después marchar hacia el distrito La Latina, donde está una de las sedes del Ayuntamiento de Madrid. Allí volvieron a entonar consignas exigiendo soluciones de emergencia para las familias refugiadas, en su gran mayoría venezolanas.

La manifestación coincidió con el primer paro de los trabajadores del Samur Social, que se quejan por la falta de recursos para atender a los solicitantes. “Necesitamos una evaluación completa del sistema de acogida para los solicitantes de asilo”, explicó Azucena Pérez, trabajadora del Samur Social, que anunció nuevas movilizaciones de protesta por la falta de recursos.

Tanto los vecinos como los trabajadores piden refugios de emergencia para que nadie pase la noche en la calle. España garantiza alojamiento gratuito para los solicitantes de asilo político de cualquier nacionalidad. El gobierno central mantiene varios albergues para dar un techo de emergencia a los solicitantes de protección internacional al menos los seis primeros meses.

Pero la crisis de Venezuela ha hecho que las solicitudes de asilo político se disparen. Cada día, más de 100 venezolanos piden asilo y protección internacional en España. Los centros de atención al refugiado y las ONGs están colapsados por la llegada masiva de venezolanos que están comenzando a dormir en el aeropuerto, en las calles y en las estaciones de metro.

En medio del caos, los trabajadores de los servicios sociales organizaron un paro el pasado lunes en protesta por la falta de recursos ante la llegada masiva de inmigrantes, principalmente de Venezuela, pero también de Colombia y de países africanos.

La crisis humanitaria por la llegada masiva de venezolanos también ha abierto un conflicto político entre el Ayuntamiento de Madrid, en manos del Partido Popular, y el gobierno en funciones de España, presidido por Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha culpado al gobierno de no cumplir sus funciones, ya que las solicitudes de asilo son competencia del gobierno español. “Cuando llegan al aeropuerto de Barajas, el gobierno de España en vez de atenderlo, les da una tarjeta con la dirección del Samur Social (gestionado por la alcaldía)”, se quejó Martínez-Almeida.

El alcalde de Madrid asegura que solicitó al gobierno regional (presidido por Isabel Díaz Ayuso, también del Partido Popular) destinar al menos seis colegios en desuso en la Comunidad de Madrid para convertirlos en albergues de emergencia para los asilados políticos. Se trata de una medida de urgencia para evitar que las calles y las paradas de metro se llenen de inmigrantes sin techo. El gobierno regional todavía no ha respondido.

El alcalde se reunió hace pocos días con el embajador designado por Juan Guaidó, Antonio Ecarri, quien pidió ayuda a las instituciones madrileñas para paliar el drama humanitario de los venezolanos en España. Los organismos gubernamentales reconocen el colapso producido por la avalancha de venezolanos y, ante la falta de recursos, han sido los propios vecinos del barrio La Latina los que han tomado medidas.

Los manifestantes piden recursos para atender a los refugiados venezolanos / Foto: ALN

“Los vecinos nos traen comida al mediodía y en la noche. Cuando el Samur cierra, y la gente se queda en la calle, bajan y ofrecen a los refugiados una noche en su casa, en el sofá o en algún lugar”, cuenta Isabela Alchaer, venezolana de 20 años y solicitante de asilo que está en espera de un puesto en uno de los refugios desde el lunes pasado.

Los vecinos del barrio de La Latina han organizado un grupo de Whatsapp para gestionar la emergencia al margen de la estructura de ayuda oficial, colapsada por la emergencia humanitaria en Venezuela. Han comenzado a organizar cenas para los refugiados. Algunos vecinos de otros barrios también les llevan bebidas y bocadillos.

“En las tardes organizamos meriendas y actividades para las madres con niños. La idea es que los pequeños tengan un tiempo para refugiarse del frío y para que jueguen y se distraigan”, explica Carmen Martínez, una vecina del barrio que se sumó a la protesta.

En los últimos días, la ayuda vecinal también ha mejorado en estructura y organización. Se ha creado un fondo con aportaciones de voluntarios para pagar una noche en albergues y hostales para los casos con mayores necesidades: familias con bebés y enfermos. El movimiento vecinal ya cuenta con un organigrama y se ha designado hasta un portavoz oficial.

Los concejales del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid culpan al Partido Popular de negarse a aumentar las partidas presupuestarias. Se trata del primer conflicto político por la llegada masiva de venezolanos a España.

Y en medio de la tensión entre administraciones por el aumento de los sin techo, los venezolanos comienzan a elogiar la acogida de los españoles. “Viví dos años en Ecuador. Aquí no noto nada de racismo en comparación con lo que viví allí. Ahora estamos esperando una cama en algún refugio. Hasta ahora no nos han dado nada, porque todo está colapsado, pero los vecinos bajan y al menos nos dan comida”, explica Angélica Gutiérrez, una de las inmigrantes venezolanas recién llegadas a España.

Los venezolanos son la primera nacionalidad solicitante de asilo político en España. Entre enero y septiembre de este año, más de 28.000 venezolanos han solicitado ese estatus, es decir, un promedio de 105 cada día.

“Venezuela superaría en 2020 el fenómeno migratorio sirio” por Santiago Torrado – El País – 26 de Noviembre 2019

Eduardo Stein, representante especial de ACNUR y OIM para los refugiados venezolanos, proyecta que habrá 6,4 millones de migrantes de este país a finales del próximo año

eduardo stein venezuela
Eduardo Stein en una visita a un centro de atención a migrantes venezolanos en Cúcuta, Colombia, en octubre de 2018. SANTIAGO ESCOBAR-JARAMILLO ACNUR

“América Latina no volverá a ser la misma”, proclama el exvicepresidente guatemalteco Eduardo Stein. Como representante especial para Venezuela de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) es el responsable de coordinar esfuerzos para atender una emergencia migratoria sin precedentes en la región. Más de 4,5 millones de venezolanos han huido de la devastadora crisis de su país, de los cuales 1,5 millones han encontrado refugio en la vecina Colombia, por mucho el principal destino, seguido de Perú (860.000), Chile (371.000) y Ecuador (330.000). Ningún país puede enfrentar solo este éxodo”, valora Stein (Ciudad de Guatemala, 1945) en una charla con EL PAÍS durante su reciente visita a Bogotá para lanzar un plan regional ante las crecientes necesidades humanitarias de los refugiados y migrantes venezolanos en América Latina y el Caribe, así como las comunidades que los acogen.

Pregunta. Usted es el enviado especial para atender uno de los flujos de personas más grandes del mundo. ¿Cuál es la gravedad de esa emergencia migratoria?

Respuesta. América Latina está experimentando el mayor flujo migratorio forzado de toda su historia, ni en los periodos de las guerras de independencia, ni en tragedias de desastres naturales, hemos enfrentado un fenómeno de este tamaño. Los gobiernos empezaron a reaccionar en primer lugar con una enorme generosidad, acogiendo a la población venezolana que salía y sigue saliendo, pero llegando ya a niveles de saturación donde sus presupuestos nacionales y sus capacidades institucionales están agotados. Nos estamos enfrentando a un fenómeno de transformaciones profundas en toda la región. América Latina no volverá a ser la misma después de lo que estamos experimentando.

P. Y el flujo sigue

R. Mientras no haya una solución política interna estable en Venezuela, la gente que se siente en situaciones de carencias extremas va a seguir saliendo a razón de entre 4.000 y 5.000 diarios. Nosotros tenemos que prepararnos como región para un fenómeno de migración forzada que presiona las estructuras públicas de atención en salud, en educación y sobre todo la capacidad de oferta de trabajo. Y eso afecta directamente a comunidades domésticas en cada uno de los países. Lo que se ve indispensable es la necesidad de concertación regional. Solos nos debilitamos. La integración se vuelve una necesidad muy grande.

P. ¿Cuánto dinero requiere una emergencia migratoria de este tipo?

R. En ACNUR y OIM hicimos un esfuerzo a finales de 2018, en consulta con los gobiernos, para preparar un plan regional de respuesta a las necesidades de refugio y migración forzada. Se llegó a una cifra de 732 millones de dólares para 2019, de lo cual se ha logrado recaudar un 52% a la fecha. Pero el flujo de gente es indetenible y cada vez sale más gente en condiciones de precariedad extrema, comparada por ejemplo con 2015, cuando la mayoría eran profesionales de alto nivel que se pudieron insertar muy rápidamente en los países vecinos. Argentina, por ejemplo, ocupó casi inmediatamente cerca de mil ingenieros de petróleo que salieron de PDVSA [Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima]. En cambio, ahora se trata de población con necesidades extremas, y vulnerabilidades muy grandes. Para 2020 el plan de respuesta humanitaria y de desarrollo contempla 1.350 millones de dólares, y hemos logrado interesar de una manera más amplia y profunda a los Estados miembros de la Unión Europea, que ha sido un contribuyente muy importante.

P. Son cifras que desbordan la capacidad de respuesta de cualquier país suramericano. Colombia, por mucho el principal destino, ha pedido reiteradamente mayor cooperación internacional. ¿Se está produciendo?

R. Los tiempos de negociación política en las diferentes mesas que se han creado para buscar una salida a la crisis interna de Venezuela no son equivalentes a los tiempos humanitarios. Las necesidades humanitarias no pueden esperar. Y por eso no solo las autoridades colombianas, sino de todos los países que se han coaligado en el llamado Proceso de Quito están insistiendo en la urgencia de esa ayuda humanitaria para por lo menos enfrentar las primeras exigencias de esa crisis. Algunos países han impuesto un tipo de visa que lo que ha hecho es disminuir el flujo de ingresos legales, pero aumentar los cruces irregulares, lo cual coloca a esta población en una vulnerabilidad mayor, porque tienen que recurrir a bandas criminales transfronterizas para lograr estos cruces. Hay un nivel de urgencia por lo brusca y súbita de esta crisis. Pero también hay necesidades de carácter estructural, de inversión en las comunidades de acogida. Esto es esencial. La clave está en generar empleo para todos, no solo venezolanos y venezolanas.

P. Colombia parece cada vez más sola en su postura de acogida y flexibilidad migratoria.

R. Quiero destacar el valor intrínseco del Proceso de Quito, como un espacio para compartir experiencias exitosas sobre todo en el tema de la regularización y documentación. En la medida en que se regulariza un migrante o una persona en solicitud de refugio, descienden los riesgos de abuso y de violación a sus derechos humanos fundamentales. Lo que piden todos los gobiernos es poder arribar a mecanismos de concertación que permitan sobre todo alcanzar esa regularización.

P. ¿Qué le parece el comportamiento de las sociedades de acogida? ¿Teme que los latinoamericanos pierdan la paciencia y surjan brotes de xenofobia?

R. Esos brotes se han dado, se están dando. Pero afortunadamente hasta ahora han sido pocos. Es curioso cómo nos admiran desde afuera de América Latina en ese esfuerzo de concertación, solidaridad y apertura. La región se ha organizado para innovar en los temas más fundamentales de atención, no solo a la crisis especifica venezolana sino en general a nuestras necesidades integrales de desarrollo. El Proceso de Quito está produciendo resultados de entendimiento regional incluso en temas educativos, superando los esquemas que ya existían de convalidación de títulos profesionales.

P. Más allá de que pueda haber un cambio en Venezuela que altere las tendencias migratorias, es un fenómeno de inmensas magnitudes. ¿Cuáles son los escenarios que manejan para el próximo año?

R. A juzgar por crisis en otras regiones del mundo, esta población en números importantes ya no regresa a su país sino que echa raíces en el país de destino. Pero el retorno tarda por lo menos dos años o tres años, sino más. O sea, tenemos que estar preparados para atender todavía elementos de urgencia humanitaria por lo menos por los próximos dos años. Por eso hemos hecho este plan para el año 2020 en la espera de que la absorción o la inserción sociolaboral de los que ya salieron pueda caminar a los ritmos que los gobiernos estarían esperando lograr en los próximos meses.

P. ¿El próximo año los desplazados de Venezuela van a superar en número a los de Siria?

R. Si los flujos siguen como van, podríamos llegar a finales de 2020 a cerca de 6,4 millones de personas. O sea, sí superaría las cifras del fenómeno sirio. Con dos diferencias importantes. La gente está saliendo de un país que no está en guerra y de un país que tiene las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo.

P. ¿Qué enseñanzas le han quedado de este año largo en el cargo?

R. Se logró concitar un apoyo internacional para los momentos de emergencia humanitaria, que es el cruce y las semanas subsiguientes. También afloró con mucha fuerza la necesidad de invertir en las comunidades de acogida en términos integrales. Si no se genera empleo para todos, esas poblaciones inmediatamente se molestan con lo que entienden ser una mayor atención a los “fuereños”, por decirlo de alguna manera, que a los locales. Colombia ha sido un experimento muy notable, pues identificaron con mucha rapidez problemas de tipo jurídico o reglamentario que necesitaban modificar para agilizar la prestación de servicios básicos a la población que sigue llegando.

Red Jesuita con Migrantes pidió garantizar los derechos de los refugiados venezolanos – El Nacional – 26 de Noviembre 2019

La organización exigió la implementación de políticas que antepongan la sostenibilidad y la protección de los migrantes

Red Jesuita con Migrantes

La Red Jesuita con Migrantes hizo un llamado este martes a todos los Estados de la región para articular una causa común en defensa de los derechos de la población migrante, desplazada y refugiada de venezolanos.

«A los Estados de la región, hacemos el llamado a implementar los anuncios que realizaron alrededor del llamado a la solidaridad hacia las personas migrantes, refugiadas y retornadas a sus países con origen en Venezuela, profundizando dicha narrativa con un enfoque garantista de derechos y con medidas concretas», indicó la red en un comunicado.

La organización reconoció el esfuerzo que realizan muchos de los países, sin embargo, considera que deben garantizarse fronteras solidarias y seguras. Invitaron a dejar de lado las medidas restrictivas que han tomado fuerza en los últimos meses en algunos países.

Programas de protección de los refugiados, garantizar el acceso al territorio, vigilancia de los derechos fundamentales, así como mecanismos legales y administrativos, son algunas de las medidas que la red considera necesario implementar.

«Observamos con preocupación no solo las crisis que ya está asolando a la región, sino también las crisis latentes fruto de los retrocesos democráticos«, manifestó.

Exigió la implementación de políticas que antepongan la sostenibilidad y la protección de los refugiados.

España concede a casi 29.000 venezolanos el permiso de residencia por razones humanitarias en lo que va de 2019 – El Nacional – 18 de Noviembre 2019

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Un total de 28.847 ciudadanos venezolanos se ha beneficiado del permiso de residencia por razones humanitarias que concede España en lo que va de 2019. Así lo informó el Ministerio del Interior de ese país y señaló que el registro abarca hasta el 31 de octubre.

Esta cifra supone 65,3% del total de los 44.163 expedientes de protección internacional instruidos y elevados a la CIAR (Comisión Interministerial de Asilo y Refugio) en los 10 primeros meses de este año. En todo 2018 se elevaron 12.889 expedientes a este órgano. Por tanto, las resoluciones en 2019 son ya más del triple.

Este año se han resuelto más de 4.000 solicitudes al mes, frente a las 1.074 en promedio de 2018. Aun así, en agosto de 2019 el sistema de protección internacional registró un número elevado de solicitudes pendientes de resolución. La cifra es de 127.520, de acuerdo con datos de la Oficina de Asilo y Refugio.

Residencia temporal

Precisamente, los venezolanos lideran el ranking de las nacionalidades de los solicitantes de asilo en España. Desde el 1º de enero hasta el 30 de septiembre de 2019, 28.429 ciudadanos de Venezuela pidieron protección internacional en España. Hasta esa fecha, se habían presentado 82.015 peticiones en total.

Teniendo en cuenta que Venezuela no está entre los países con mayores tasas de resoluciones favorables de asilo, en enero el Ministerio de Interior habilitó para los venezolanos la autorización de residencia temporal “por razones humanitarias”. El objetivo principal fue “reducir el stock” de peticiones pendientes de resolución.

En concreto, debido a la “compleja” situación que atraviesa el país, el gobierno español activó esta herramienta para aquellos ciudadanos venezolanos a los que se les hubiese denegado la protección internacional por la vía convencional desde el año 2014. Este permiso, cuya duración es de un año prorrogable a dos, está vigente en la Ley de Asilo y Refugio bajo la figura de “ayuda humanitaria”.

Estado lamentable

A su llegada al departamento en verano de 2018, el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, tachó de “lamentable” el estado de la Oficina de Asilo y Refugio. También trazó un plan de choque para reforzar los recursos humanos y tecnológicos del órgano.

Está previsto que 231 funcionarios se incorporen a la Oficina. Esto no se producirá hasta que se ejecute el concurso público. Fuentes de Interior precisaron a Europa Press que se está produciendo una cobertura provisional con funcionarios interinos.

Antes de llegar a la CIAR, los expedientes pasan por esta oficina, que es la que se los remite tras examinarlos y admitirlos a trámite.

También plantea propuestas de autorización de residencia temporal por razones humanitarias. Luego la CIAR las debe elevar al Ministerio del Interior.
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