elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Racionamiento

Coronavirus: por qué Venezuela se quedó sin gasolina y qué consecuencias tiene en medio de la crisis por el covid-19 por Guillermo D. Olmo – BBC News – 6 de Abril 2020

Fila.
Las enormes filas junto a las gasolineras se han vuelto habituales.

La escasez de gasolina es un problema crónico desde hace años en Venezuela, pero la llegada de la pandemia de coronavirus lo ha agravado en el peor momento y ya incluso en la capital, Caracas, normalmente bien abastecida, resulta casi imposible repostar.

La mayoría de las gasolineras están cerradas y enormes colas de autos, a veces de más de un kilómetro, se forman junto a las pocas que siguen funcionando.

Desde que el pasado 17 de marzo el presidente, Nicolás Maduro, anunció una cuarentena nacional para hacer frente a la emergencia provocada por la covid-19, se repiten las quejas de profesionales de los servicios sanitarios y productores de alimentos por la falta de combustible.

En muchas estaciones de servicio, los conductores se encuentran con un despliegue de militares y policías que les informa de que solo se suministra combustible a los vehículos de los servicios esenciales.

El pasado virenes, después de días de silencio, el gobierno confirmó en un comunicado lo que muchos ya habían notado. Está en vigor un plan de racionamiento.

En el contexto actual de pandemia, los efectos de la escasez de combustible, para el que los expertos no atisban una solución a corto plazo, puede tener graves consecuencias.

GasolineraDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas fuerzas de seguridad controlan el suministro en las gasolineras que quedan abiertas.

Por qué escasea la gasolina

En su comunicado, el gobierno culpó al “perverso plan bloqueo de naval de Estados Unidos”, que estaría impidiendo el suministro de insumos necesarios para la producción del combustible.

Pero los problemas vienen de tiempo atrás.

Pese a que se estima que Venezuela es el país con las mayores reservas de crudo del mundo, la escasez de gasolina se fue haciendo habitual en paralelo al deterioro de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Según los expertos, la petrolera estatal sufre los efectos de años de mala gestión, falta de inversión y corrupción.

Antonio de la Cruz, experto de Inter American Trends, le dijo a BBC Mundo que “los parques de refinería del país colapsaron y la producción nacional de gasolina es hoy muy baja”.

“Aunque llegaron a producir más de un millón de barriles de gasolina diarios, los parques están hoy trabajando a un 10 o un 15% de su capacidad”, indica el experto.

El Ministerio de Comunicación de Venezuela no respondió a una solicitud de comentarios de BBC Mundo.

Barcos de PDVSALos activos de PDVSA se deterioraron por la falta de mantenimiento e inversión.

Fuentes conocedoras del sector explicaron que luego se sumó el impacto de la política de Estados Unidos, que para lograr su objetivo de forzar la salida de Nicolás Maduro del poder, extendió sus sanciones hasta las operaciones de PDVSA, lo que agravó sus dificultades.

Para compensar la caída de la capacidad refinadora nacional, el gobierno venezolano había optado en los últimos meses por importar gasolina a cambio de crudo, principalmente a través de la rusa Rosneft.

Pero entonces, se desató lo que Francisco Monaldi, analista de Política Energética del Baker Institute, describe como una “tormenta perfecta para Venezuela”.

En febrero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Rosneft Trading, la filial de Rosneft que había estado colocando en el mercado gran parte de la producción de crudo venezolano. Esa vía para sortear las sanciones quedó entonces cerrada.

En marzo, a medida que los muertos por la pandemia se acumulaban en Italia, y gobernantes de todo mundo se convencían del peligro real y sus potenciales consecuencias económicas, Rusia y Arabia Saudí, dos de los mayores productores mundiales, se lanzaban a una guerra de precios con la que ambos buscaban copar el mercado ya en caída libre.

Con un cuarto de la población mundial en cuarentena, la demanda global de petróleo se desplomó a la misma velocidad que el precio del barril, que cayó por debajo de los US$30, menos de lo que a Venezuela le cuesta producirlo, como reconoció Maduro en un mensaje televisado al país.

El mercado petrolero mundial se encuentra en un colapso histórico“, concluye Monaldi.

“Aunque Rusia y Arabia Saudita alcancen un acuerdo pronto, la caída de la demanda provocada por la pandemia durará más”.

“¿Quién se va a arriesgar a hacer tratos con Venezuela y ser sancionado por Estados Unidos en un mercado inundado de petróleo barato?”, se pregunta el experto.

El 28 de marzo Rosneft anunció el cese de sus actividades en Venezuela y la transferencia de sus activos a una empresa propiedad exclusiva del Estado ruso.

¿Hay solución?

Mujer de Venezuela
Un tercio de la población de Venezuela sufría inseguridad alimentaria ya antes de la pandemia.

Si no encuentra quién le compre su petróleo, Venezuela tendrá muy difícil encontrar quién le venda gasolina.

La escasez se nota ya, no solo en las carreteras y ciudades del país, sino también en la estadística.

Según datos internos de PDVSA y de la consultora Refinitiv Eikon citados por Reuters, hasta la última semana de marzo, Venezuela había importado solo 90.417 barriles diarios de gasolina, lejos de los 165.000 de enero y febrero.

En los últimos días, trascendió un plan para reactivar la capacidad de producción de gasolina de la refinería de El Palito, en el Estado Carabobo, pero los expertos dudan de la viabilidad de esta instalación emblemática, sobre la que llevan años denunciándose fallos.

PDVSA se encuentra, además, en un proceso de renovación interna anunciado el pasado 19 de febrero por Maduro que ha llevado a la sustitución de muchos de sus cargos directivos. Algunos de sus antiguos gestores han sido detenidos y encarcelados.

De La Cruz estima que antes de la cuarentena Venezuela consumía aproximadamente 120.000 barriles de gasolina al día y que ahora el gobierno solo cuenta con unos 6.000 diarios para abastecer a todo el país.

Monaldi pronostica una “escasez de gasolina permanente”.

Cómo afecta la escasez de gasolina en plena pandemia

Mercado
Se teme que la falta de combustible provoque escasez en los mercados.

Venezuela es uno de los países de América Latina que menos casos (144) y muertes (3) había reportado hasta la semana pasada.

Pero el país es considerado por la Organización Panamericana de Salud uno de los más potencialmente vulnerables de la región, y los trabajadores de centros médicos y hospitales denuncian que sin gasolina, ni transporte público por la cuarentena, les resulta imposible llegar a trabajar.

“Esta situación es muy difícil, tomando en cuenta que no solo se atenderán pacientes infestados por este virus”, le dijo la presidenta del Colegio de Médicos del Estado Barinas, Virginia Sarmiento, al medio local “El Pitazo”. Sarmiento advirtió de que “el número de médicos va a ser insuficiente».

Varias organizaciones no gubernamentales alertaron de que cerca de 10.000 enfermos del riñón corren peligro si no se soluciona el problema de la escasez de combustible para que puedan acudir a someterse a sus tratamientos de diálisis.

La otra gran preocupación son los alimentos.

Según el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, un tercio de la población venezolana se hallaba en situación de inseguridad alimentaria ya antes de la pandemia.

Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, cree que la falta de combustible, sumada a los problemas de flujo de caja del gobierno, el impacto de la pandemia y la falta de acuerdos entre el chavismo y la oposición, hacen “probable” que los alimentos también acaben escaseando.

Ya agricultores y ganaderos han empezado a reportar problemas para transportar sus mercancías a los mercados y se teme que la cosecha de varios productos se eche a perder por el problema de la gasolina.

El presidente de la Asociación de Ganaderos de Táchira, Edgar Medina, señaló que el combustible que se les está suministrando no alcanza en muchos casos para cubrir las distancias que separan los centros de producción de los puntos de venta y pidió al gobierno que se permita la importación de gasolina desde Colombia, aunque eso suponga un sobrecoste para los productores agrarios.

“Que se nos dé la oportunidad de seguir trayendo la comida”, pidió

Socialismo desde adentro: un viaje por el interior de Venezuela por Antonella Marty – Panampost – 2 de Diciembre 2019

“Disculpe, señorita. No tenemos queso, puede ser solo un poquito de jamón porque tampoco nos queda tanto”

“Pongan al gobierno a cargo del desierto del Sahara y lo único que obtendrán es escasez de arena”. (Youtube)

Hace algunos días regresé de una gira de conferencias en Caracas y distintas zonas del interior de aquel país tan destrozado por las garras del socialismo. Un país que se ha convertido en la zona de las despedidas más dolorosas de la región, con un éxodo migratorio nunca antes visto y un caso de totalitarismo al que se le suman las peores mafias criminales antioccidentales del mundo: Venezuela.

Me ha tocado recorrer muchas calles en el interior del país, y lo he hecho en horas prudentes, ya que a partir de cierto horario hay una especie de toque de queda y, ante la inseguridad, ya nadie sale de su casa. Las calles de Caracas, de Mérida, de Puerto Cabello, de Naguanagua, entre otras, son sitios que reflejan los claros resultados de la ideología que más daño le ha hecho a la humanidad: el socialismo. En aquellas zonas se observa una devastación absoluta generada tras veinte años de populismo; zonas a las que parecen haberles pasado varias guerras mundiales por encima. Las fachadas de las casas están deterioradas, no hay colores, no hay materiales nuevos, todo es precario y todo se encuentra en mal estado.

Son muchos los detalles que uno puede llevarse de estas complejas visitas. Al pisar en el primer instante el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Una vez aterriza el avión de Copa Airlines, se pueden experimentar con claridad los resultados de las malas políticas socialistas: un aeropuerto internacional que otrora fue la cabeza aérea de América Latina, y que en pleno siglo XXI se ha convertido en un aeropuerto vacío que ya no recibe aerolíneas internacionales (solo Copa Airlines) y de resto algunas aerolíneas internas como Laser, Avior o Conviasa. Esto muestra que Venezuela se ha aislado del mundo y ha decidido acercarse a muy pocos países con los que se vincula de una manera casi carnal: Irán, Turquía, Rusia, China y Cuba. Todos ellos con grandes intereses en territorio venezolano. Respecto de la fuerte relación que tiene el régimen incluso con el terrorismo islámico, se observa que este aeropuerto cuenta con algo que se llama “Centro Islámico de Venezuela”. Aquí cabe recordar que hoy operan más de cinco campos de Hizbulá en el territorio venezolano.

Además, tuve la posibilidad de visitar otro aeropuerto: El Vigía, que queda a unos 45 minutos de Mérida, una tierra bella, repleta de paisajes naturales inigualables, pero que padece de manera todavía más cruda los nefastos resultados del chavismo. Este aeropuerto se ha convertido en un cementerio de avionetas con patentes provenientes de México. ¿Qué significa esto? Sí, lo que pensamos. Avionetas que utilizan los grupos narcotraficantes y luego dejan abandonadas allí, como sucede también con cientos de pistas ilegales que existen a lo largo del país. Mérida es la ciudad de una de las grandes cabezas del régimen de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello: Tareck El Aissami, el capo de la corporación sirio-venezolana desde donde se manejan las grandes redes del narcotráfico que se desenvuelve dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela. En estas ciudades opera incluso el cartel de Sinaloa, más precisamente en el estado Zulia, dentro de la Sierra de Perijá: el narcotráfico internacional hoy opera libremente en suelo venezolano con el total aval del régimen que forma parte central de aquella red que lo sostiene.

Al aterrizar en El Vigía, luego de ver aquel cementerio de avionetas narco y una gigantografía algo desgastada y sin color de Maduro, busqué el bus transfer que me llevaría hasta la ciudad de Mérida (no tuve que buscar mucho porque tan solo hay uno). A este bus le toma aproximadamente una hora arrancar, ya que debe esperar que se llene con pasajeros de varios vuelos, debido a que, como no hay gasolina, no pueden hacer muchos viajes a la vez, motivo por el cual tampoco hay viajes individuales como remises o taxis, todo por la falta de gasolina. De todos modos, este transporte deja a todos los pasajeros en un mismo punto de la ciudad de Mérida. Le consulté al conductor si había chance de que me dejara más cerca del hotel donde me hospedaría y su respuesta fue la siguiente: “Si nos alcanza la gasolina puedo llevarte, solo si nos alcanza”.

Y aquí está el otro gran problema del país petrolero: la escasez de gasolina. Como lo dijo en su momento el economista Milton Friedman: “Pongan al gobierno a cargo del desierto del Sahara y lo único que obtendrán es escasez de arena”.

Pero resulta altamente preocupante esta situación. He contemplado con mis propios ojos filas de más de treinta cuadras para poder cargar algo de gasolina y, lo peor, es que esas filas no son ni para el momento ni para cargar en el mismo día: son para mañana o pasado, nadie sabe cuándo vuelven a abrir los surtidores.

Jorge, un trabajador de la ciudad de Mérida, me contó lo siguiente: “Yo he llegado a pedir un día entero en el trabajo, una vez por semana, para poder hacer la fila para cargar gasolina. En esos días no produzco, no genero ingresos y paso el día entero en una fila, expuesto a la inseguridad”. En ciudades como Valencia (Carabobo) incluso se puede estar en una fila por más de diez horas esperando para cargar gasolina.

Además de este gran problema —que acarrea otros tantos como la imposibilidad de transportarse uno, de transportar productos para venta, de transportar a personas enfermas en ambulancias (aunque a hospitales carentes de insumos necesarios)— puede observarse otro que es la complejidad del uso de las telecomunicaciones ante la falta de señal y cobertura en todo el país. En Venezuela es casi imposible la comunicación telefónica y lo mismo sucede con el Internet (tengamos en cuenta que solo funciona el 3G y con suerte).

Los problemas que se refieren a la infraestructura y a los servicios públicos del país abundan por doquier. La infraestructura está plenamente quebrada, los puentes que no están caídos se encuentran cerrados porque están a punto de caerse ante la falta de mantenimiento e inversión. Todos los servicios públicos han colapsado en Venezuela: no hay casi agua potable, no hay acceso al gas y la electricidad se corta constantemente o se dan las típicas bajas de tensión cada dos horas.

La señora Mercedes, quien vive en la urbanización Los Caobos y con quien tuve la oportunidad de conversar, me contó con lágrimas en los ojos y un claro cansancio cómo funciona el racionamiento del agua en el condominio de aquella zona de Caracas en el que vive: “A nosotros nos hacen un aviso diario por un grupo de WhatsApp que tenemos los que vivimos en el condominio y nuestro conserje. En ese grupo el administrador del edificio nos avisa todos los días de qué hora a qué hora tendremos agua. Casi siempre hay un total de una hora de agua por día y en esa hora uno tiene que hacer todas las tareas que requieran agua, como lavar ropa, lavar platos y bañarnos. Suele haber media hora en la mañana, casi siempre de 6 a 6:30 a. m., así que uno tiene que despertarse temprano para aprovechar el agua del día, y luego nos dan otra media hora, generalmente, entre las 19 y las 19:30 p. m. A veces el agua no llega y se vacía todo el tanque, y a veces pasamos hasta dos días o tres días sin agua en todo el condominio, pero el racionamiento es algo de todos los días”.

La situación de la falta de luz también es altamente preocupante. De hecho, una de mis primeras conferencias en el estado Carabobo (Puerto Cabello) la di sin luz y con más de treinta grados de calor.

Por su parte, el profesor Gil, de la Universidad de los Andes, me dijo lo siguiente al respecto de la falta de electricidad: “En mi casa no se va la luz, a veces llega”. En Maracaibo lo más común es que la gente tenga un máximo de cinco a seis horas diarias de luz en sus hogares, lo mismo sucede en estados como Carabobo, donde el calor es agobiante y hay que sobrellevarlo sin ventiladores y sin aire acondicionado.

También me ha tocado ir a varias panaderías o algunos restaurantes (muchos de ellos con menús de comida bastante limitados ante la escasez de ciertos alimentos). En todos los sitios a los que he ido falta papel higiénico (por lo que uno siempre debe viajar con rollos encima), no hay sistemas para bajar la cadena del baño y, entonces, en muchos de aquellos baños solo hay baldes grandes con agua vieja que uno tiene que abrir y meter un balde más pequeño para botarlo en el inodoro y así hacer bajar el agua. Solo encontré dos o tres lugares con papel higiénico en Venezuela, y todos ellos tenían los baños con candado y con cajas en las que, de algún modo, se atesora el papel higiénico bajo llave.

En el viaje a Mérida tuve la oportunidad de conversar en el bus con el señor Alberto, quien se dedica a hacer trabajos de mecánica de automóviles. Me contó que ya no sale a la calle a protestar ante la falta de servicios públicos o ante la situación política del país porque está muy defraudado con como se han dado los últimos desenlaces: “Los jóvenes que protestaban ya se fueron del país, nosotros ya no podemos protestar, nos tuvimos que acostumbrar. Además, si uno molesta mucho llegan las fuerzas especiales y…”. En aquellos puntos suspensivos el señor Alberto hace una seña con la mano: la seña de un arma con el dedo pulgar y el dedo índice levantados.

Por otra parte, la señora Adela, a quien conocí en una de mis conferencias, me contó todo el proceso que llevan adelante para conseguir comida en el interior — partamos de lo siguiente: el salario promedio en Venezuela es de 50.000 bolívares, es decir, de dos dólares mensuales—: “Nosotros salimos de Mérida a Cúcuta (Colombia) en bus para comprar comida. Sale el bus en la medianoche, pasamos más de diez alcabalas con fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y llegamos a las 4 de la madrugada a Cúcuta. Ahí esperamos hasta las 7 de la mañana que es cuando abre el mercado, compramos y tenemos que esperar con las bolsas a que salga otro bus que regresa recién a las 9 de la noche. Igual, al regresar a Venezuela, al pasar por la frontera, la GNB del régimen revisan todo lo que traemos y nos quitan buena parte de la comida o de los dólares que podemos conseguir. Nuestros ahorros ya no son en bolívares ni en dólares, son en alimento. Por ejemplo, el arroz cuesta más de 60.000 bolívares, eso es más de 2 dólares, es decir, un salario promedio no nos alcanza para comprar una bolsa de arroz, entonces tenemos que rebuscárnosla”.

El problema de la escasez de alimentos es claramente visible y mucho más en el interior de Venezuela. En mi caso, me tocó ir a un modesto bar en el interior del país y al pedir un sándwich de jamón y queso el camarero me respondió lo siguiente: “Disculpe, señorita. No tenemos queso, puede ser solo un poquito de jamón porque tampoco nos queda tanto”. A todo esto le respondo que sí, que por supuesto, que no pasa nada, pero que si podía poner un poco de mayonesa al sándwich. La respuesta del señor que atendía el bar fue la siguiente: “Es que tampoco tenemos mayonesa, pero puedo ver si queda algo de mantequilla”. Esta es la realidad de las consecuencias del socialismo.

De todas maneras, esto no es todo. Algo que me impacto fuertemente fue la visita al estado Carabobo, un territorio gobernado por el chavista Rafael Alejandro Lacava, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Este joven gobernador parece tener una obsesión con el Conde Drácula: él mismo se hace llamar “Drácula”, se transporta en un automóvil negro con la imagen de un vampiro (al automóvil lo llama el “Dracumóvil”), celebra fiestas mensuales a las que llama “Dracufest” y allí vende cervezas a las que denominó “Dracubeer”. Todas las ciudades del estado Carabobo están repletas con el símbolo de un murciélago que representa al gobernador Lacava. Los peajes tienen una imagen inmensa de un murciélago, las patrullas policiales también y el número telefónico de la policía de Carabobo es 0-800 3722852 (es decir, 0-800 DRÁCULA). Todo esto en un estado que se está cayendo a pedazos y donde vivir se hace cada día más difícil.

Esto es Venezuela, un país con algunos de los paisajes más bellos de toda América Latina e incluso del mundo. Un país que en otro momento fue rico, próspero y lo tuvo todo, pero que hace veinte años, luego de largas décadas de socialismo vegetariano, cayó en las garras del peor socialismo carnívoro que ha visto nuestro hemisferio: el chavismo.

Nubes negras en el Sistema Eléctrico Nacional por IHS Markit – La Patilla – 1 de Noviembre 2019

Es muy probable que la crisis del suministro eléctrico en Venezuela continúe en los próximos meses, afectando la vida cotidiana y paralizando la producción de petróleo en el país, dijo IHS Markit en un análisis publicado ayer.

Venezuela, que sufrió apagones masivos, con alcance nacional, en marzo de este año, continúa siendo afectada por cortes de energía recurrentes y significativos. Los apagones ocurren varias veces a la semana en la capital, Caracas, y prácticamente a diario en otras partes del país, incluido el estado petrolero de Zulia. Existe una alta probabilidad de que los cortes de energía de este año, que dejaron al país sin electricidad e interrumpieron a toda la economía, incluido el sector petrolero, continuarán en los próximos meses, estiman Carlos Cárdenas y Etienne Gabel de IHS Markit

Los apagones de Venezuela provienen de fallas en el sector eléctrico. Como resultado, no hay soluciones rápidas a las causas subyacentes, y es poco probable que el racionamiento de energía y los apagones se eliminen pronto.

En la central hidroeléctrica de Guri, que en los últimos dos años ha suministrado un promedio del 80% de la energía del país, 12 de las 20 turbinas (60%) están fuera de servicio. Además, los transformadores clave que unen Guri y otras centrales hidroeléctricas a los centros de demanda están fuera de servicio. Mientras tanto, la plantilla de centrales termoeléctricas del país tiene solo un 17% de operación. Alrededor de 4 GW de capacidad térmica añadida durante 2009-13, bajo el gobierno de Hugo Chávez, hoy está fuera de servicio.

IHS Markit estima que ahora hay un déficit de 2 GW entre la demanda de energía teóricamente ilimitada de Venezuela y la oferta disponible del país.

Es poco probable que los esfuerzos de recuperación eliminen el racionamiento de energía y los apagones en el corto plazo.

Para mejorar la seguridad del suministro, gran parte de la red eléctrica requiere piezas de repuesto y la participación de personal técnico experimentado. Corpoelec, la compañía eléctrica estatal, carece de esos recursos. Muchos técnicos calificados han dejado la compañía y el sistema ahora está en manos de los militares. La flota térmica no está disponible debido a la escasez de equipos y combustible.

Aunque es poco probable, varios escenarios realistas podrían implicar un apagón a nivel nacional de meses. Una sola línea eléctrica conecta el grupo hidroeléctrico oriental de Venezuela con el resto del país, y dos de sus tres subestaciones están fallando regularmente. Si el último también falla, Venezuela podría perder el 80% de su capacidad de generación disponible.

Los repetidos esfuerzos de los trabajadores no calificados para restaurar la energía han tenido el efecto de dañar los generadores, las líneas de transmisión, los transformadores, los alimentadores de distribución y otra infraestructura de red importante, lo que debilita aún más el sistema. Esta amenaza estuvo presente durante los apagones de marzo de 2019, cuando las réplicas de la frecuencia de la red inestable continuaron durante más de una semana.

Los apagones sistémicos afectan la producción de petróleo, los ingresos estatales del régimen de Nicolás Maduro. La falta de suministro de energía está paralizando a la industria petrolera, la principal fuente de ingresos del país (representa el 95% de las exportaciones del país). Desde abril, la compañía petrolera estatal PDVSA ha comenzado a llevar a cabo varios proyectos destinados a hacer que los campos de producción de petróleo sean independientes de la red eléctrica nacional, con un éxito limitado. IHS Markit estima que el suministro de energía industrial cayó un 41% en los últimos cinco años.

Siendo realistas, el sistema no puede recuperarse completamente sin inversiones y mano de obra calificada de entidades extranjeras, algo que parece poco probable en el entorno económico y político actual, concluye el informe elaborado por Carlos Cárdenas, Director de Riesgo País de América Latina y Etienne Gabel, Director senior de futuros de gas, energía y energía en IHS Markit.

IHS Markit Ltd. es un proveedor global diversificado de información crítica, análisis y soluciones. La compañía ofrece información, análisis y soluciones de próxima generación a clientes en negocios, finanzas y gobierno.

Racionamiento de gasolina – PDVSA – Octubre 2019

Cuba raciona la venta de gas licuado por crisis en Venezuela – La Patilla – 26 de Agosto 2019

licuado
Punto de venta de gas licuado en Cuba (archivo) – Cubanet
La Empresa Estatal de Gas Licuado publicó este mes un paquete de medidas que regulan la venta de los cilindros de gas licuado, tanto para los clientes del “mercado racionado” como para aquellos que adquieren el producto de forma “liberada”, según informaciones de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet).

En un documento firmado por Yoan Osorio Olazabal, jefe del Grupo de Mercado de la Empresa de Gas Licuado, se detallan las nuevas regulaciones que comenzaron a regir el pasado 19 de agosto y que afectan a todas las provincias del país. Las medidas se deben a “dificultades presentadas con el arribo de gas licuado al país”, según la prensa oficial.

Los medios provinciales culparon al embargo estadounidense por impactar “negativamente en la posibilidad de contar con el financiamiento para la sostenibilidad de algunos servicios fundamentales” y agregaron que las nuevas restricciones serán “por tiempo indeterminado”.

Ahora, una familia compuesta por cuatro personas deberá esperar 32 días para tener derecho a comprar una balita de gas licuado de 10 kilogramos a través del mercado racionado. Mientras que en los hogares con ocho habitantes el ciclo alcanza los 18 días. “Los clientes normados no podrán comprar gas liberado”, advierte el documento.

Por décadas, el producto se comercializó exclusivamente a través del mercado racionado o como un privilegio para dirigentes y algunas personas con necesidades especiales, pero desde 2013 su venta liberada comenzó a extenderse por todo el país, comenzando por La Habana y Santiago de Cuba. Los clientes solo tenían que hacer un contrato y podían adquirir el producto cada vez que quisieran.

“Para evitar la sensación de que estamos ante una nueva crisis como la de los 90 el Partido sólo autorizó a hablar del racionamiento a los medios provinciales. Los nacionales no han publicado nada. Es una medida similar a la que tomaron cuando decidieron topar los precios”, explica desde La Habana un periodista de Juventud Rebelde que no quiere revelar su identidad.

Desde el 1 de agosto de este año, los clientes del servicio liberado solo pueden comprar 1 balón cada dos meses y no se están haciendo nuevos contratos de este tipo debido a un “aumento de la capacidad”.

Un usuario de la red social Twitter lamentó la medida, a la que catalogó de “impopular” y, en con ironía, agradeció “a los directivos de esta empresa por tener siempre en cuenta al pueblo”.

En Güira de Melena, Artemisa, la medida no ha tomado por sorpresa a los vecinos. “En los últimos meses hubo mucha inestabilidad en la venta de gas licuado liberado y en los puntos de venta que tenemos aquí en el municipio tuvimos más días sin producto que con producto”, cuenta Moraima Fowler, residente en esta ciudad de unos 25,000 habitantes.

“En mi casa ya tuvimos que volver a la leña porque con la olla eléctrica no podemos cocinar todo”, detalla Fowler. “Por suerte nunca desmantelamos el fogón del patio, porque muchos vecinos que pensaron que el gas licuado se iba a mantener estable creyeron que no iban a tener que volver a la leña y al humo”.

Fidel Castro decretó el 2006 como “Año de la Revolución Energética” y emprendió una campaña de reemplazo de equipos eléctricos encaminada a ahorrar combustible y divisas convertibles. Por todo el país se repartieron bombillos ahorradores, se sustituyeron refrigeradores y se vendieron a precios subsidiados ollas arroceras y de presión eléctricas.

“Aquí nos vendieron una olla reina (de presión multiuso) y una hornilla eléctrica”, cuenta la artemiseña. “Pero eso se nos rompió hace rato y ahora cocinamos la mayoría de las veces con gas licuado, una olla arrocera que compramos en la shopping y leña”, aclara. Con las nuevas regulaciones, consideran que “habrá que cocinar menos”.

El racionamiento del gas licuado fue precedido por medidas a nivel nacional para racionar alimentos y artículos de primera necesidad en los mercados estatales que venden en divisas. La economía cubana hace aguas desde que su principal aliado y benefactor, el régimen de Nicolás Maduro, se ha visto obligado a reducir considerablemente la entrega de subsidios a la Isla para afrontar su propia crisis. A esta coyuntura adversa se le suma la caída de la producción de gas nacional, que pasó de 1,244 millones de metros cúbicos en 2015 a 970,100 metros cúbicos en 2018, según cifras oficiales.

María Cristina Argüelles, una ama de casa en Cienfuegos dijo a este diario que escuchó en la radio que el racionamiento del gas obedece a “las medidas de [Donald Trump] para asfixiarnos”. La mujer hace referencia al aumento de las sanciones estadounidenses en respuesta al pedido del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, para que cese el envío de combustible a precios preferenciales a Cuba.

Argüelles, de 48 años, teme que con el regreso de los apagones la gente no tenga con qué cocinar. “Hace unas semanas tuvimos apagones imprevistos de más de seis horas. Ahora no solo tenemos que zapatear todos los días la comida que está escasa y cara, sino también que inventar cómo la cocinamos porque ni combustible hay”, agregó.

“En el Período Especial (a principios de los 90) íbamos recogiendo cuanto palo seco encontrábamos y después hacíamos una fogata entre dos ladrillos, poníamos encima una plancha de zinc y ahí cocinábamos todo”, recuerda la mujer.

“Lo que bien se aprende no se olvida. Ya lo dijo [Miguel Díaz] Canel, somos continuidad”, agregó.

¿Oslo? por Ibsen Martínez – El País – 22 de Mayo 2019

download

Las negociaciones desde 2004 con el chavismo solo han servido para fortalecer a un régimen tiránico

La palabra ahora es Oslo y no Bolton; ir o no ir a Oslo es el novísimo dilema que ya encrespa los ánimos venezolanos.

Con ser enemigo de la dictadura de Maduro, en modo alguno indiferente a los sufrimientos que entraña la interminable agonía del “socialismo del siglo XXI”, no puedo sino alegrarme de que, al menos por lo pronto, la guerra –proverbial cuarto jinete del Apocalipsis− no se sume en Venezuela a la bota narcomilitar, al hambre y la muerte.

La guerra de Bolton, imaginada por muchos como el extremo que abriría ventanas a la luz, aparece cada día un poquito más lejana. Cada día leemos y escuchamos menos la expresión: “Todas las opciones están sobre la mesa”, al tiempo que el senador Rubio apacigua sus tuits.

Luego de 120 días de entusiasta movilización de calle, de sangrientos choques contra el aparato represivo –a comienzos de mayo, la cifra de asesinados por la dictadura este año se elevaba a 57−, millones de venezolanos aún padecen hambre, escasez de medicinas y agua potable, orfandad de servicios sanitarios de todo tipo, un creciente racionamiento del combustible, una oscurana permanente y la más terrorífica violencia de Estado que se recuerde en un siglo. Y se preguntan: “Ahora qué”.

La perspectiva de un acuerdo entre negociadores de la oposición, designados por el infatigable Guaidó, y una delegación madurista presidida por el protervo mandarín de la dictadura, Jorge Rodríguez, que conduzca a elecciones libres repugna a la mayoría de la gente que se expresa en los mentideros de Twitter y WhatsApp.

Cunde en Venezuela una muy bien fundada suspicacia, avivada por los malos recuerdos de tantas “negociaciones” como ha habido desde 2004 y que, al cabo, solo sirvieron para fortalecer a un régimen tiránico, especializado en desconocer resultados electorales y desatar letales temporadas de represión indiscriminada.

No es, pues, una majadería pensar que las rondas de Oslo, de llegar a darse, bien podrían culminar en una nueva frustración, indeseable en momentos en que, como observan respetados economistas, Venezuela vive un colapso solo comparable al de un país en guerra.

Tal colapso es de hechura humana y su único responsable es la crudelísima cáfila de delincuentes de toda ralea que mantiene secuestrado al país. Se entiende que poca gente finque esperanzas en una mesa de Oslo, por lo visto ya no tan hipotética, a juzgar por lo que la censura de Maduro –y la ejercida por Guaidó, digámoslo todo− dejan leer en la media lengua de sus comunicados.

Sin embargo, en la corriente principal del caudaloso río de opiniones, y adelantada por los pundits de la politología del populismo salvaje, domina la idea de la inevitabilidad de un acuerdo. ¿A qué clase de acuerdo podría arribarse en Oslo? Encuentro más fácil pronosticar quién ganará el banderín de la División Este de la Liga Americana este año.

Es difícil, pese a todo, desestimar el hecho inocultable de que Noruega se ha trazado desde hace muchos años la meta de hacer de su disposición para acompañar y normar exitosamente escarpados acuerdos de paz, un rubro de exportación que exhibe como orgullo nacional. La diplomacia noruega, y va dicho sin ánimo de injuria, no es como la de República Dominicana, del mismo modo que una limusina Mercedes Maybach no es un camperito Suzuki de 1300 cc., de segunda mano. La diplomacia noruega nos dio a Dag Nylander, uno de los artífices del acuerdo de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano.

La delegación de Guaidó, ciertamente, no está integrada por Gaby, Fofó y Miliki, pero al pensar en Noruega y su oferta de mediación, es inevitable pensar en la Cuba totalitaria que en la actualidad interviene militarmente –ella sí, no Bolton− en Venezuela.

Nada garantiza en este momento que no veamos las fatídicas guayaberas blancas de los ventripotentes caimacanes cubanos sobrevolar en círculos a los enviados de Guaidó.

Así que no sé que saldrá de Oslo, pero si me apuran diré que en octubre las Mantarrayas de Tampa disputarán la Serie Mundial con los Astros de Houston.

Afirman que crisis eléctrica pasó a una fase de colapso por Mariela León – El Universal – 19 de Mayo 2019

Condición de deterioro del Sistema Eléctrico Nacional obliga a racionar entre 4400 a 5200 megavatios.

Caracas.- El término “colapso eléctrico” ha ganado espacios en la cotidianidad del venezolano. Tanto como el de escasez de agua, alimentos, medicinas.
En el Metro, en los autobuses, en las casas y trabajos, la gente habla del colapso eléctrico. El gobierno, a la par, recuerda que Venezuela es una potencia energética.
Según la Real Academia Española (RAE) la definición de colapso tiene dos acepciones: “paralización o disminución importante del ritmo de una actividad” y, “destrucción o ruina de un sistema, institución o estructura”.
En un informe sustanciado por un equipo multidisciplinario de ingenieros, y entregado a la Comisión de Servicios de la Asamblea Nacional (AN) para ser debatido e incluido en el Plan País, se advierte en forma reiterada, que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) “está en fase de colapso”, tras repasar los distintos eventos críticos del sector previos a este 7 de marzo, fecha del primer apagón que dejó sin servicio eléctrico a la casi totalidad del país durante el mayor tiempo continuo que se recuerde en la historia reciente.
Señala el documento, elaborado por los ingenieros Juvencio Molina, coordinador, Winston Cabas, presidente de la Asociación Venezolana de Ingenieros Eléctricos, Mecánicos y Profesiones Afines (Aviem), directivos del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), que a mes y medio de iniciada una nueva edición del Programa de Administración de Cargas (PAC) a escala nacional, exceptuando a Caracas y Vargas, “el racionamiento eléctrico se mantiene en los mismos términos en los cuales fue decretado, tomando ya una condición de permanencia”.
Actualmente la contingencia eléctrica “sigue sin ser superada y el racionamiento aplicado a las diversas regiones del país, especialmente en eccidente (Estado Zulia) y sur-occidente (Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Portuguesa y Alto Apure) supera diariamente lapsos de 16 – 18 horas, llegando en algunos casos alcanzar las 22 horas”.
Potencia insuficiente
Sostienen los especialistas que el “muy grave racionamiento eléctrico de hoy es consecuencia de los apagones de marzo, así como también de una presunta impericia operacional en las labores de reactivación del sistema. Esa combinación produjo una severa afectación y daños en equipos troncales principales de transformación en el patio de Guri B (Enlace de sistemas de 765 a 400 KV) a lo cual se sumó la indisponibilidad del 73% de la generación hidroeléctrica y del 88 % de la termoeléctrica, impidiéndose así, disponer de la suficiente potencia eléctrica para cubrir la demanda actual y por descontado, la demanda futura. Es decir la crisis ahora tiene visos de emergencia porque el sistema está en fase de colapso”.
El documento revela para principios de mayo, una indisponibilidad de 88 % del parque termoeléctrico y del 61% del hidroeléctrico. Y puntualiza además que “de los aproximadamente 34.165 megavatios (MW) de generación instalados a nivel nacional, el SEN dispone de una capacidad operativa para servir el 66% de la demanda histórica requerida lo cual se traduce, en cubrir apenas 8.565 MW de una demanda aproximada de 13.000 MW. Se mantiene una demanda no servida permanente (racionamiento) a nivel nacional en un rango del 34 al 40% de la demanda; es decir; la condición de deterioro del sistema obliga a racionar un rango estimado de demanda de 4400 a 5200 MW
En tres tiempos
Sugiere el estudio a los fines de superar el “actual colapso operacional del SEN y al mismo tiempo, disponer de la suficiente potencia eléctrica que permita afrontar el crecimiento de la demanda esperada en el corto, mediano y largo plazo es necesario actuar de forma inmediata en la rehabilitación de los parques de generación hidráulica y termoeléctrica”.
En la fase de emergencia, para cubrir el actual déficit y suspender la situación de racionamiento en el menor lapso posible, urge aportar no menos de 4.500 MW de capacidad de generación en un período no mayor de 90 semanas (18 meses) con el objetivo de lograr equilibrar la potencia de generación y la demanda eléctrica en torno a los 13000 MW, apunta el texto.
Añade la propuesta que luego de superada la emergencia y para afrontar un esperado escenario de alto crecimiento de la demanda eléctrica, “producto de la reactivación económica originado por un cambio de gobierno, es imperativo continuar actuando de manera acelerada en la intervención y adecuación del sistema”.

El Complejo Refinador Paraguaná trabaja sólo al 17% de su capacidad – La Patilla – 12 de Mayo 2019

Referencial. Operadores de Pdvsa en una sala de control de procesos del Complejo Refinador Paraguaná | foto Pdvsa

Pdvsa está procesando aproximadamente 165.000 bpd de petróleo crudo en su complejo refinador de Paraguaná (CRP), limitado por la disponibilidad de crudo y altos inventarios de fuel oil residual con alto contenido de azufre (High-Fulfur residual Fuel Oil HSFO en inglés).

Centro de Refinación Paraguaná (CRP) está conformado por la integración operacional de las refinerías Amuay y Cardón, ambas ubicadas en la costa occidental de la península de Paraguaná, en el estado Falcón, y la Refinería Bajo Grande, del estado Zulia. Actualmente es el segundo complejo más grande del mundo, con una capacidad instalada de refinación 956 MBD, resultante de 305 MBD en Cardón, 635 MBD en Amuay y 16 MBD de Bajo Grande.

El plan de mayo de Pdvsa es el de procesar 200.000 b/d de petróleo crudo (que significa trabajar al 21% de su capacidad instalada) , pero los problemas en la refinería han reducido las corridas. Incluso con bajas corridas de crudo, la producción de fuel oil residual HSFO aumentó a un 40%, de aproximadamente el 10%, ya que los coquizadores, con capacidad de 140.000 b/d,  están fuera de servicio desde 2017, según informara Energy News Today

Pdvsa enfrenta obstáculos para comercializar 100.000 b/d de fuel oil residual debido a las sanciones de EE. UU. que redujeron los posibles clientes y el tamaño de la carga, al tiempo que aumenta los costos de acceso a los mercados no estadounidenses. Después del cierre del terminal BOPEC en Bonaire el año pasado, las exportaciones de fuel oil residual se restringen a HSFO con un 3% de azufre y alto contenido de metales en buques de 600.000 barriles de carga, lo que restringe el acceso a Asia, el principal mercado de Pdvsa.

Ocasionalmente, buques del tipo VLCC (Very Large Crude Carrier) con capacidades típicas de transportar 2 millones de barriles, se cargaron en operaciones de barco a barco para acceder a Asia desde Amuay. La empresa CNPC de China y la Rosneft de Rusia son los principales clientes de fuel oil residual, utilizado como reembolso de préstamos. BOPEC era un centro de mezcla y exportación de fuel oil residual para los mercados asiáticos a través de buques VLCC. Tradicionalmente recibía 250.000 b/d de HSFO de las refinerías de PDVSA en Venezuela y la planta de Isla en Curazao, luego lo combinaba para entregar 300.000 b/d de fuel oil intermedio (Intermediate Fuel Oil IFO en inglés) en contratos a plazo.

Las refinerías permanecen estancadas a tasas mínimas de operación

La refinería de Cardón está procesando aproximadamente 50.000 b/d en una de las cuatro unidades de destilación de crudo sin unidades de conversión profunda. La refinería reanudó operacioones en la primera semana de mayo después de cerrar el 24 de abril debido a una falla en el agua de refrigeración.

La frefinería de Amuay está procesando aproximadamente 115.000 b/d con dos de sus cinco unidades de destilación de crudo y la la unidad de Craqueo Catalítico Fluidizado (Fluid Catalytic Cracker FCC en inglés) de 108.000 b/d de capacidad funcionando a una carga mínima de 65%. Una unidad de destilación de crudo de 180,000 b/d permanece fuera de línea en medio del suministro limitado de vapor que cerró la refinería dos veces en abril.

El consumo doméstico de gasolina en Venezuela en 2019 se estima en 170.000 b/d y el de diesel en 75.000 b/d, pero las refinerías solo producen alrededor de la mitad. Las importaciones no llegan a equilibrar la demanda, lo que ha obligado a un racionamiento severo del combustible en todo el país durante los últimos años.

Por otro lado, las importaciones de productos refinados no aumentarán ya que siguen estando limitadas por el flujo de efectivo de Pdvsa y las sanciones de EE. UU.

Venezuela está importando un estimado de 50.000 b/d de gasolina, incluyendo gasolina sin plomo RON 93 y componentes de mezcla; 40.000 b/d de diesel con contenido ultra bajo de zzufre (Ultra Low Sulphur Diesel ULSD en inglés) para mezclas domésticas, entregados a Amuay / Cardon; 50.000 b/d de nafta virgen pesada (Heavy Virgin Naphtha HVN en inglés) para combinar y obtener aproximadamente 250.000 b/d de petróleo crudo diluído (Diluted Crude Oil DCO en inglés) de 16 grados API.

El cierre repentino del mejorador de crudo sintético PetroMonagas el 9 de abril aumentó las necesidades de HVN en 20.000 b/d. Rosneft, Reliance de la India y Repsol de España reemplazaron a las refinerías estadounidenses como proveedores de productos refinados para Venezuela desde febrero pasado.

Venezuela Asks Interpol to Arrest 3 for Attack on Electricity Grid – Latin American Herald Tribune – 24 de Abril 2019

The regime of Nicolas Maduro asked Interpol on Tuesday to capture three Venezuelan citizens it says are in the United States, Spain and Colombia, accusing them of being involved in the alleged “attack” on the country’s electricity grid on March 7, for which five people are already in custody, the Caracas regime said.

“Involved are Mr. Julio Cesar Acuña Nuñez, Interpol has already been asked about him, because do you know where he’s living now? In the United States. Mr. Ramon Oswaldo Garcia Garcia, also … because do you know where he’s living right now? In Spain,” said Communications Minister Jorge Rodriguez.

In remarks to state-run VTV television, Rodriguez also said that the Maduro regime had asked Interpol to arrest Miguel Angel Jose Freitas, who “currently lives in Colombia” and works at “a cybersecurity company that has a direct connection with elements of the Colombian right.”

Rodriguez spoke sarcastically about the alleged fact that these three people are in the abovementioned countries, two of which – the US and Colombia – are regularly pointed to by the Maduro regime as being behind efforts to topple it.

Rodriguez said that Venezuelan authorities have arrested five people for the March 7 “attack” on the electricity grid that paralyzed the country for five days.

Among those five detainees he mentioned Otoniel Ramos Sanchez, who – he said – “was directly involved in the … attack on the brain” of the country’s main Guri hydroelectric plant.

“He was already indicted by the Public Ministry and at this time he has been responding to questions from the Public Ministry and he’s given us a great deal of intelligence about who was involved in the process,” he said.

In addition, Rodriguez said that Venezuelan authorities are looking for Jesus Rodriguez Landoni, a hydroelectric worker, whom the Maduro regime has accused of being directly involved in the March 25 power outage.

“As relatives and associates tell us, he is in the US and lives in the home of a US Armed Forces officer … an officer with the Air Force,” Rodriguez said.

The minister said that from March 7 through Tuesday the National Electric System (SEN) has suffered more than “45 attacks of a minor nature,” adding that in the last two years more than 50 percent of the country’s more than 500 electric substations have been “sabotaged” and have experienced fires.

Despite that, he said that experts dealing with the situation are “quite close to achieving a lasting equilibrium” in nationwide electricity service, given that since March 31 the government has been implementing a plan to ration power service.

The Maduro regime says that the US and the domestic opposition staged a cyberattack last March on the electricity grid and used a long-range sniper rifle to attack the Guri plant, knocking out power to almost the entire country.

However, experts say that the power failures were due to poor maintenance of the electric plants and a lack of investment in the system, a version that the opposition supports, adding that what happened is also a product of corruption at the state-run Electricity Corporation.

Un largo calvario eléctrico: lo que le espera a Venezuela con Maduro por José Gregorio Meza – El Nacional – 10 de Abril 2019

Tres expertos en materia de servicios públicos señalan que serán más intensos los planes de racionamiento y más frecuentes las interrupciones y apagones intempestivos. “Es una situación que se veía venir desde hace más de 10 años”, indicó  el ingeniero civil Jesús Gómez Medina, miembro del Grupo Orinoco

1554912289794.jpg

Foto EFE Al filo de la medianoche del martes 9 de abril ocurrió un nuevo apagón que afectó a gran parte del país

Poleo señaló que desde el año 2000 el gobierno se empeñó en agredir al sistema eléctrico: primero, con la nacionalización de la Electricidad de Caracas y luego con la unificación de todas las empresas estatales en la Corporación Eléctrica Nacional.

En un estudio realizado para Cedice, cuantificó en 40 millardos de dólares las asignaciones al sector eléctrico entre 1999-2013 para generación hidro y termoeléctica, que no fueron inversiones strictu sensu, que se volatilizaron en sobrefacturaciones. Muchas de las compras de equipos se hicieron sin planificación alguna.

La recuperación del sistema

Gómez Medina afirmó que el elevado deterioro pronostica que lejos de mejorar la situación va a empeorar paulatinamente. “Solo podemos esperar la implantación de un intenso programa de racionamiento nacional”, pronosticó.

Dijo que se podría tardar hasta dos años para recuperar la capacidad de generación de 18.000 MW y otros dos años adicionales para alcanzar los 25.000 MW.

“En primer lugar es necesario poner al frente del organismo a personas realmente capacitadas con alto nivel de conocimiento, experiencia y capacidad gerencial. Luego, es necesario disponer de los fondos necesarios para acometer las inversiones o hacer las modificaciones legales o emitir los decretos necesarios para permitir la incorporación de capitales privados en todas las actividades del sistema eléctrico”, dijo.

Manifestó asimismo que deberá disponerse de un modelo de operación del sistema que permita detectar cuáles son los puntos álgidos que están limitando la operatividad para priorizar las inversiones.

Recomendó además:

  1. Gestionar con Pdvsa la disponibilidad de combustibles fósiles para garantizar la operatividad de las plantas termoeléctricas.
  2. Tratar de establecer convenios de suministro de gas con Colombia a través del gasoducto que se encuentra en el norte de Maracaibo y gestionar el suministro eléctrico igualmente con Colombia a través de las tres líneas existentes.
  3. Comenzar un proceso de subasta de plantas solares en el ámbito internacional, especialmente en zonas como los estados Zulia, Falcón y Guárico que permitan la instalación de plantas de capacidad superior a los 200 MW. Es posible que en un plazo inferior a 12 meses estas plantas podrían estar operativas.
  4. Recuperar la operatividad de las plantas hidroeléctricas en los Andes, Planta Páez, La Vueltosa y San Agatón.
  5. Recuperar la operatividad de plantas termoeléctricas en sitios críticos, tales como Termozulia, Josefa Camejo, Termocarabobo, Picure, Tacoa y El Sitio.
  6. Efectuar un programa intensivo de mantenimiento de las líneas de transmisión, desmalezamiento, pica y poda de las torres de transmisión y del corredor de las líneas.

De Oliveira advirtió que el cambio político es una condición necesaria, aunque no suficiente, para la recuperación del servicio. “Lo que se requiere es un cambio en la política pública que permita a las regiones ir resolviendo sus problemas de acceso a la energía por sí mismas, sin depender del humor del ministro de Finanzas o de Energía en Caracas”, explicó.

Precisó que el modelo del Estado empresario está herido de muerte: “Existen sectores que insisten en mantener la propiedad pública de empresas energéticas como Petróleos de Venezuela y Corpoelec,  y así mantener la inyección de divisas a un barril sin fondo”.

Lo que nos espera

Gómez Medina señaló que el problema de fondo está en el modelo político que se ha impuesto en el país. “Mientras eso no cambie no es posible esperar ningún tipo de mejora en el sistema eléctrico y en la calidad del servicio. Se mantendrá el mismo tipo de política. No hay fondos para acometer las labores de reparación y mantenimiento y de recuperación de las plantas generadoras. No es posible incorporar personal técnico y profesional altamente especializado en estas actividades por la alta politización del sector y los bajos salarios”, mencionó.

Recalcó: “Nos espera un largo calvario de penurias, inestabilidad del sistema, interrupciones y apagones intempestivos. Esto durará mientras se mantenga el régimen político”.

De Oliveira coincidió. “Si el chavismo sigue dictando las reglas, no le queda otra opción que la administración de la miseria energética”, subrayó.

“De no ocurrir un cambio político, y urge que ocurra cuanto antes, con sabiduría y ética, Venezuela se condenaría a continuar siendo un Auschwitz a cielo abierto”, señaló Poleo.

Dijo que urge atender la generación termoeléctrica. “Tacoa y Planta Centro apenas generan electricidad para nutrir a la capital y al centro-occidente. Igual ocurre con las centrales termoeléctricas de Zulia y las pequeñas hidroeléctricas de los Andes. Las de oriente están indisponibles, eufemismo para referir a no generación”, subrayó.

Poleo señaló que desde el año 2000 el gobierno se empeñó en agredir al sistema eléctrico: primero, con la nacionalización de la Electricidad de Caracas y luego con la unificación de todas las empresas estatales en la Corporación Eléctrica Nacional.

Explicó, además, que desde 2005 el poder militar comenzó a tomar control de espacios que le eran ajenos: “En su imaginario militar de los estados mayores eléctricos creyeron que la electricidad obedecería sus órdenes cuartelarias y no a leyes físicas”, lo que ocurrió con la complicidad del sector civil que convalidó la desprofesionalización.

En un estudio realizado para Cedice, cuantificó en 40 millardos de dólares las asignaciones al sector eléctrico entre 1999-2013 para generación hidro y termoeléctica, que no fueron inversiones strictu sensu, que se volatilizaron en sobrefacturaciones. Muchas de las compras de equipos se hicieron sin planificación alguna.

La recuperación del sistema

Gómez Medina afirmó que el elevado deterioro pronostica que lejos de mejorar la situación va a empeorar paulatinamente. “Solo podemos esperar la implantación de un intenso programa de racionamiento nacional”, pronosticó.

Dijo que se podría tardar hasta dos años para recuperar la capacidad de generación de 18.000 MW y otros dos años adicionales para alcanzar los 25.000 MW.

“En primer lugar es necesario poner al frente del organismo a personas realmente capacitadas con alto nivel de conocimiento, experiencia y capacidad gerencial. Luego, es necesario disponer de los fondos necesarios para acometer las inversiones o hacer las modificaciones legales o emitir los decretos necesarios para permitir la incorporación de capitales privados en todas las actividades del sistema eléctrico”, dijo.

Manifestó asimismo que deberá disponerse de un modelo de operación del sistema que permita detectar cuáles son los puntos álgidos que están limitando la operatividad para priorizar las inversiones.

Recomendó además:

  1. Gestionar con Pdvsa la disponibilidad de combustibles fósiles para garantizar la operatividad de las plantas termoeléctricas.
  2. Tratar de establecer convenios de suministro de gas con Colombia a través del gasoducto que se encuentra en el norte de Maracaibo y gestionar el suministro eléctrico igualmente con Colombia a través de las tres líneas existentes.
  3. Comenzar un proceso de subasta de plantas solares en el ámbito internacional, especialmente en zonas como los estados Zulia, Falcón y Guárico que permitan la instalación de plantas de capacidad superior a los 200 MW. Es posible que en un plazo inferior a 12 meses estas plantas podrían estar operativas.
  4. Recuperar la operatividad de las plantas hidroeléctricas en los Andes, Planta Páez, La Vueltosa y San Agatón.
  5. Recuperar la operatividad de plantas termoeléctricas en sitios críticos, tales como Termozulia, Josefa Camejo, Termocarabobo, Picure, Tacoa y El Sitio.
  6. Efectuar un programa intensivo de mantenimiento de las líneas de transmisión, desmalezamiento, pica y poda de las torres de transmisión y del corredor de las líneas.

De Oliveira advirtió que el cambio político es una condición necesaria, aunque no suficiente, para la recuperación del servicio. “Lo que se requiere es un cambio en la política pública que permita a las regiones ir resolviendo sus problemas de acceso a la energía por sí mismas, sin depender del humor del ministro de Finanzas o de Energía en Caracas”, explicó.

Precisó que el modelo del Estado empresario está herido de muerte: “Existen sectores que insisten en mantener la propiedad pública de empresas energéticas como Petróleos de Venezuela y Corpoelec,  y así mantener la inyección de divisas a un barril sin fondo”.

Lo que nos espera

Gómez Medina señaló que el problema de fondo está en el modelo político que se ha impuesto en el país. “Mientras eso no cambie no es posible esperar ningún tipo de mejora en el sistema eléctrico y en la calidad del servicio. Se mantendrá el mismo tipo de política. No hay fondos para acometer las labores de reparación y mantenimiento y de recuperación de las plantas generadoras. No es posible incorporar personal técnico y profesional altamente especializado en estas actividades por la alta politización del sector y los bajos salarios”, mencionó.

Recalcó: “Nos espera un largo calvario de penurias, inestabilidad del sistema, interrupciones y apagones intempestivos. Esto durará mientras se mantenga el régimen político”.

De Oliveira coincidió. “Si el chavismo sigue dictando las reglas, no le queda otra opción que la administración de la miseria energética”, subrayó.

“De no ocurrir un cambio político, y urge que ocurra cuanto antes, con sabiduría y ética, Venezuela se condenaría a continuar siendo un Auschwitz a cielo abierto”, señaló Poleo.

Dijo que urge atender la generación termoeléctrica. “Tacoa y Planta Centro apenas generan electricidad para nutrir a la capital y al centro-occidente. Igual ocurre con las centrales termoeléctricas de Zulia y las pequeñas hidroeléctricas de los Andes. Las de oriente están indisponibles, eufemismo para referir a no generación”, subrayó.

Ver imagen en Twitter

Sector Electricidad@s_electricidad

Venezuela: Posición de la escuela de Ing. Eléctrica de la Universidad de Carabobo ante crisis eléctrica https://buff.ly/2uMNF8l 

A %d blogueros les gusta esto: