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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Integrantes de las Farc se reunieron con dirigentes del Psuv por Gabriela Aguilar Ruiz – El Pitazo – 11 de Noviembre 2017

 

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Éste sábado se dio inicio al Primer Encuentro Nacional del partido Fuerzas Alternativas Revolucionarias del Común, en el municipio José Ángel Lamas, en la ciudad de Santa Cruz de Aragua, para crear la estructura organizativa en el país.

En un encuentro a puerta cerrada en la Casa de la Cultura de Santa Cruz de Aragua, se dio inicio a la actividad con integrantes colombianos del partido Farc, quienes en conjunto con dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) tienen la tarea de conformar la estructura organizativa tanto en la entidad como en el resto del país durante este fin de semana.

La Autoridad Única de la empresa Kimberly Clarck, ocupada por el Gobierno Nacional, José Gregorio Hernández, alías “Santo”, participo en el evento como representante del Movimiento Continental Bolivariano, “fui a darles mi solidaridad a los camaradas”. No quiso dar más detalle sobre su participación, ni de los temas que se trataron y menos mencionar los participantes.

Pese a que el evento está colgado en el portal del Partido Comunista de Colombia y por las redes sociales fue anunciado, todo se desarrolló con hermetismo durante su primera jornada.

En el comunicado que está en el portal del Partido Comunista de Colombia destacan la importancia del cumplimiento del Acuerdo de la Habana con todas sus fuerzas desmovilizadas, en aras de luchar contra el “imperialismo, el fascismo y la ultra derecha. En especial hace referencia al caso Venezuelacomo eje promotor de lucha.

El objetivo es crear un plan de defensa del Acuerdo de Paz con justicia social apoyado desde Venezuela y crear una zona de convivencia fronteriza para combatir al paramilitarismo, erradicación de la corrupción, contrabando y bloqueo económico que el gobierno norteamericano intenta imponer a Venezuela

Desde la observación de Paz

El Pitazo consulto la opinión del Secretario de Asuntos Internacionales del Movimiento Al Socialismo (MAS) y miembro observador del Proceso de Paz en Colombia, Jorge Mirabal.

“La democracia se basa en la participación de los partidos políticos, por tal razón nosotros vemos con buenos ojos la creación de nuevos partidos políticos en el país. No deberían satanizar una avanzada de la izquierda frente al movimiento capitalista mundial”, dijo.

Mirabal, indicó que la creación de las Farc en Venezuela había que verla en dos dimensiones: “Luego de que el Consejo Nacional Electoral eliminara más del 40% de los organizaciones políticas en el país, la creación de las Farc debería sentar jurisprudencia para la creación de nuevas agrupaciones regionales y municipales. Por otro lado dejo en evidencia que no puede haber un partido único chavista”.

La abstención: error centralista por Trino Márquez – La Patilla – 1 de Noviembre 2017

ThumbnailTrinoMarquezMe cuento entre quienes respetan y admiran el trabajo de muchos dirigentes que integran la Mesa de la Unidad Democrática. Mi opinión la he sostenido a través de distintos medios. Entre sus logros destaco el haber proyectado en el plano internacional la incansable lucha de los demócratas venezolanos por impedir que en Venezuela se consolide el proyecto hegemónico totalitario puesto en marcha en 1999, cuando Hugo Chávez llega a Miraflores. Luego de numerosos tumbos y errores de la dirigencia, la MUD recobra el camino electoral y le da sentido y coherencia al enfrentamiento contra la poderosa e inescrupulosa casta adueñada del poder. Me siento, por lo tanto, con autoridad para señalar errores y exigir cambios. Me anima el propósito de promover rectificaciones que nos permitan superar el enorme abismo en que la oposición cayó luego de las elecciones del 15 de octubre.

Es necesario que retorne la sindéresis y se restablezca la sensatez y la coherencia. No es cierto que la ruta electoral haya quedado cancelada después de la consulta de octubre. Lo que tiene que quedar proscrita es la ingenuidad y la improvisación de nuestros conductores. Debe asumirse que el régimen aprendió las lecciones derivadas de la derrota comicial de 2015. Maduro lo dijo con la claridad y desmaño que lo caracterizan: no volveremos a acudir a elecciones que vayamos a perder. El cuadro internacional y la Constitución lo obligan a convocar, cada cierto tiempo, votaciones para que el pueblo les dé legitimidad de origen a las autoridades de los poderes públicos. Ahora bien, esas elecciones no ocurrirán en un espacio imparcial y transparente, sino en un ambiente cargado de amenazas y chantajes. El Psuv y el gobierno fueron convertidas en frías máquinas que operan, para el caso de las personas que dependen del gobierno, con el fin de destruir el libre albedrío e imponer el voto compulsivo; y, en el caso de los demás ciudadanos, para disuadirlos o desestimularlos con la finalidad de que no se pronuncien por la opción democrática. Para enfrentar esas dos tenazas hay que prepararse con disciplina espartana. Tenemos que entrenarnos para combatir en lugares hostiles, conocer muy bien los ardides del enemigo. Debemos estar conscientes de que los rojos desprecian la democracia y utilizan el voto con la única intención de darle un cierto maquillaje a la autocracia sovietizante que con tanto tesón han construido durante casi dos décadas.

 

Se puede y se debe luchar por conseguir condiciones más equilibradas, pero lo único que asegura el triunfo es movilizar los sectores democráticos de forma compacta en cada cita comicial y cuidar todos los detalles de la elección, desde garantizar los testigos de mesa y poseer la lista de votantes por centro electoral, hasta contar con testigos en el momento de los escrutinios y la elaboración de las actas. Incluso teniendo un ejército disciplinado de voluntarios resulta difícil obtener la victoria porque el esquema está diseñado para favorecer al oficialismo. Bolívar y Zulia son un ejemplo de lo que digo. El abuso y el atropello son rasgos fundamentales de los regímenes electorales autoritarios, ampliamente estudiados por Andreas Schdler, con los cuales Maduro mantiene estrecha relación. De Rusia, Bielorrusia y Nicaragua recibe asesoría. Cuba lo ayuda en otros planos. En ese no porque durante seis décadas los isleños nunca han sabido lo que es elegir.
En este tipo de modelos dictatoriales no conviene dejar de participar en los procesos electorales que convocan. Hay que disputarles los espacios. La desacertada valoración que hicieron los partidos de la MUD los condujo a cometer el error de llamar a la abstención para los comicios de alcaldes. Tratándose de unas elecciones locales, tenían la posibilidad de que fuesen los organismos municipales –comités de base y asociaciones de vecinos- quienes se pronunciasen acerca de si participar o no. En el país existen 335 alcaldías. Muchos municipios dentro de un mismo estado difieren entre sí, pues poseen condiciones políticas diferentes. Las direcciones nacionales, presionadas por los guerrilleros del teclado, tomaron una decisión que no les correspondía. La descentralización representa una política que debe regir tanto en el ámbito del Gobierno y del Estado, como de los partidos políticos. Eran las direcciones nacionales de las organizaciones partidistas las que tenían que someterse a las decisiones de las bases municipales. No al revés. Los partidos incurrieron en el pecado del centralismo, de allí que estemos viendo ese espectáculo variopinto y lamentable de dirigentes locales que se sienten con el derecho a aspirar a ser alcaldes, desprendidos de las organizaciones en las cuales algunos de ellos han militado durante largo tiempo. Para agravar el cuadro, la respuesta de algunos líderes luce deplorable. “Quedarán autoexcluidos”. “Serán expulsados”, son las voces que se levantan para condenar a quienes, en ejercicio de la democracia y la descentralización, decidieron optar por un cargo de representación popular.
El centralismo y el personalismo causan estragos, cualquiera sea el empaque en el que vengan envueltos. Llamar a la abstención en las municipales y, simultáneamente, proponer elegir al candidato que competirá con Maduro en las elecciones presidenciales de 2018, resulta una incongruencia sorprendente. Piensen solo en este problema: ¿podrá ese eventual candidato realizar actos de campaña en estados y municipios totalmente controlados por autoridades rojas? Además del CNE, el Plan República y 18 gobernadores, ahora la MUD va a entregarles a los rojos 335 alcaldías. Craso error.

¿Por qué volvió a ganar el chavismo? por Manuel Sutherland – Nueva Sociedad – Octubre 2017

Contra todos los pronósticos, el mapa venezolano se pintó otra vez de rojo. ¿Qué pasó el 15 de octubre?

El pasado domingo 15 de octubre fue un día muy especial en Venezuela. Contra casi todos los pronósticos, el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtuvo un triunfo holgado en las elecciones para gobernadores y dejó a la oposición contra las cuerdas. En el medio de la crisis económica más fuerte en la historia moderna del país, el gobierno pudo asestar un duro golpe a la moral de la oposición que aseguraba representar al 85% del electorado y obtuvo 18 de las 23 gobernaciones en juego. Completamente atónitos, gobiernos de Estados Unidos, España, Argentina y de otros países hostiles al chavismo, declararon írrita la elección y victimizaron a los vencidos. Cabría preguntarse cómo, por qué y cuándo se gestó una derrota tan inesperada por la «comunidad internacional» antichavista y cuáles son las perspectivas para un futuro inmediato que se torna aciago para quienes enfrentan al gobierno.

La olímpica negación estatal de la peor crisis económica de la historia

Toda oposición en el mundo soñaría competir en unas elecciones contra un gobierno cuyos resultados económicos son tan catastróficos. Desde el gobierno se niega la crisis y se insiste en ver todo lo que ocurre como una serie de conspiraciones para sabotear al gobierno que lucha contra una «guerra económica» mundial. Sus voceros ideológicos dicen (textualmente): «Repetimos: no estamos ante una crisis económica».

Desgraciadamente para quienes vivimos en Venezuela, es menester decir que por cuarto año consecutivo el país presentará la inflación (aún no publicada, pero estimada en cerca de 400% para la mitad del año 2017) más alta del mundo (en 2015 fue oficialmente de 181% y en 2016 se estimó en 274%). El déficit fiscal es de dos dígitos (por sexto año consecutivo), el riesgo país elaborado por JP Morgan es el más alto del globo (3.193 puntos), la cantidad de reservas internacionales es más baja de los últimos 20 años y asistimos a una tremebunda escasez de toda clase de bienes y servicios esenciales (alimentos y medicinas). Los cálculos más moderados afirman que desde 2008 hasta 2016 hay una caída acumulada del PIB del 15,4%. La caída del año 2012 hasta el 2016 es de 20,2 %. Las estimaciones más conservadoras nos llevan a pensar que el PIB Per cápita para 2017 será tan bajo como el de 1961. Los números son tan negativamente abrumadores que el gobierno se ha negado a publicarlos desde el tercer trimestre de 2015. La economía de Venezuela jamás en su historia ha descendido por más de dos años consecutivos; a la fecha, con toda seguridad tendremos 4 años de decrecimiento.

Elecciones sorpresivas en una economía arruinada

Las elecciones realizadas hace pocos días debían realizarse –según la Constitución– en diciembre de 2016. Y su aplazamiento generó fuertes críticas de la oposición. Finalmente, hace unos meses el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que las elecciones se realizarían en diciembre de 2017 y que el 30 de julio se celebrarían elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Estas últimas se realizaron contra viento y marea y ante la negativa de la oposición a participar, el gobierno tuvo una plácida victoria en lo que se parecía más a una elección interna del Gran Polo Patriótico (GPP), en el poder, que a una elección general.

La ANC, o como la apodan los chavistas amigos del Western, la peacemaker, vino a derrotar por completo al movimiento insurreccional opositor, que estuvo casi 4 meses en las calles intentando derrocar al presidente Nicolás Maduro con toda clase de estrategias, por momentos similares a las de la Primavera Árabe y a las «revoluciones de colores». Las movilizaciones masivas y pacíficas concluyeron en una suerte de aventura golpista de un sector de la oposición que contó con descarado financiamiento desde EEUU y Colombia, y que acabó en una derrota trascendental que vació las calles de Caracas.

Fue así que con la ANC en las mieles del triunfo, pese a los cuestionamientos a su elección, el gobierno decidió adelantar las elecciones regionales originalmente postergadas en aras de mantener la llama viva del chavismo de base que apoya incondicionalmente a un gobierno que lo considera suyo.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), ni corto ni perezoso, procedió al adelantamiento electoral con una celeridad que contrastaba con el tiempo que se tomó para evaluar las firmas entregas por la oposición en 2016. A la carrera, el CNE procedió a organizar las elecciones y aprovechar el momentum político de auge del gobierno. En tales circunstancias, la campaña electoral en sí misma duró alrededor de dos semanas y a la oposición en bloque no le quedó otra que asistir a los comicios y organizar unas apresuradas elecciones primarias para elegir a sus candidatos.

Creyéndose las propagandas que ellos mismos construyen y a los encuestadores que ellos mismos pagan, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) pronosticaba obtener el 90% de las gobernaciones, aun cuando denunciaban el ventajismo y el uso obsceno (diríase, pornográfico) de los recursos del Estado por parte del PSUV. Con una soberbia a toda prueba, desdeñaron entonces las herramientas fundamentales del gobierno, una tríada compuesta por:

1. La engrasada maquinaria electoral del PSUV en franco maridaje con la distribución de prebendas clientelares

2. La aceitadísima maquinita de imprimir dinero inorgánico (el aumento en la base monetaria emitida por Banco Central de Venezuela (BCV) para el período 1999- junio de 2017 fue del 331.131,39%, es decir, un aumento de más de 3.311 veces)

3. La postergación del ajuste macroeconómico y el mantenimiento de subsidios del 99,99 % al precio de la gasolina, transporte, agua etc. que hoy son casi gratuitos (un huevo equivale a tres o cuatro tanques de gasolina de un auto particular).

Esa tríada ha sido perfeccionada por el gobierno y ha mutado en una descomunal forma de biocontrol. Esa forma de control del metabolismo social se demuestra particularmente potente en las regiones donde el Estado es la única fuente de empleo e ingresos y hay muy pocas empresas privadas. En circunstancias en las cuales miles de personas sufren de una penosa inanición, las políticas descritas en la triada son especialmente efectivas. Sin necesidad de extorsionar o chantajear a la población más empobrecida, la expansión del gasto público clientelar funge como un igualador social muy eficaz y muestra un camino de ascenso social vertiginoso a quienes tan siquiera administren alguna micro dádiva que el gobierno suelta, a través de las mil y un formas de clientelismo popular que ha diseñado con esmero y detalle.

Poco atenta ante lo evidente, la oposición se sentía excesivamente confiada y se limitó a hacer una propaganda electoral mediocre y aburrida. Los resultados la abofetearon con singular virulencia.

Sorpresas

La noche del día 15 de octubre vino con una sorpresa. El mapa del país se tiñó de rojo, el gobierno ganó 18 de 23 gobernaciones (con 54% del voto nacional y una participación record del 61% del padrón electoral) y la MUD lució acéfala, sin liderazgo y completamente abrumada por una realidad que se niega a reconocer.

Aun cuando la oposición se cansó de denunciar el ventajismo en el uso de recursos del Estado para hacer campaña, se quejó de las inhabilitaciones políticas a varios de sus partidarios, protestó porque el CNE recortó los plazos para hacer sustituciones de candidatos (impidiéndoles borrar a quienes habían perdido las primarias), reclamó por reubicación de centros electorales (715.502 ciudadanos fueron afectados por el proceso de reubicación), tenía la certeza del triunfo, más allá de toda evidencia empírica.

El mismo 15 de octubre la MUD denunció que algunos colectivos chavistas agredieron a votantes con «aspecto de opositores» en zonas de mediano y alto poder adquisitivo y que hubo amedrentamiento en unos centros de votación. Sin embargo, a ningún opositor se le ocurrió que perderían de esa forma. La derrota metió a la oposición en un laberinto y la supuesta desaparición del voto chavista devenía en un espejismo. Además evidenció como falsa la creencia de que la mencionada triada que sostiene al gobierno era inefectiva.

El primer instinto fue cantar «fraude», decir que habían ganado al menos 15 gobernaciones y que el gobierno se las había «robado», a pesar de las 14 auditorías (el venezolano es el sistema electoral más auditado del mundo) en las que ellos participaron activamente; a pesar de que sus testigos de mesa estuvieron en todo el proceso y a pesar de que el proceso es uno de los pocos en donde se abren las cajas de votación al final del día y se hace una auditoría en caliente. En el país no hubo una sola denuncia de disparidad entre el conteo manual y el que ofrecieron la máquinas de voto electrónico (con respaldo en papel). La elección fue acompañada incluso por 1.300 observadores internacionales de diversas tendencias. Ninguno hizo denuncias.

Los resultados fueron generalmente abiertos a favor de los candidatos del chavismo por 6, 10 y hasta 30 puntos de ventaja, y en los sitios en que ganó la oposición la lucha tampoco fue cerrada. La única sombra posterior a la votación fue el retraso en la proclamación del candidato oficialista en el estado Bolívar, donde se encuentra el arco minero. Allí, el candidato MUD dijo que le hicieron fraude y que la totalización no coincidía con las actas que él tiene. Esa sola gobernación va a ser sometida a un escrutinio más profundo.

La tríada oficialista

Como lo hemos afirmado, la oposición parece haber actuado de espaldas a la situación concreta del país. Obviando el enorme poder político que puede desplegar la tríada oficialista, pensó en derrotar fácilmente al gobierno y se ha estrellado con un muro. De manera dramática, ha recogido los frutos de las desastrosas aventuras golpistas llamadas: «guarimbas+trancazos», suerte de cortes de ruta que incluyeron armas, linchamientos y agresiones de todo tipo a personas que son (o parecen fenotípicamente) chavistas. Esa oleada destructiva que secuestró por meses a miles de personas en urbanizaciones tapiadas con escombros y basura fue un factor importante en la disminución del voto opositor. Los saqueos y el vandalismo fueron vistos con horror incluso por opositores que los sufrieron. Los ataques a individuos y a la pequeña propiedad privada perpetrados incluso por personeros del hampa común pagados para sembrar el terror en las calles, se revirtieron como políticas nefastas a los dos principales partidos que las protagonizaron: Voluntad Popular y Primero Justicia. Estos hechos, junto con la dura represión estatal, causaron 140 muertes y centenares de heridos.

El partido que representa a la socialdemocracia y que tomó una actitud generalmente distante ante la anarquía virulenta de las «guarimbas»: Acción Democrática (AD), fue el gran ganador dentro de la debacle al ganar 4 de las cinco gobernaciones que cayeron en manos de la oposición en una elección en la que la abstención de parte de la oposición mejoró las posibilidades de los candidatos del PSUV.

Aprovechando este tren electoral de triunfos, el chavismo evalúa ahora adelantar la elección para alcaldías para diciembre de este año. También comenzó a barajar el plan de adelantar las elecciones presidenciales, que debían realizarse a fines de 2018, para el mes de marzo. De insistir en los errores del pasado, la soberbia y el irrespeto a las bases chavistas, y de continuar subestimando en la práctica el populismo clientelar en la base más empobrecida, la oposición puede perder nuevamente las elecciones y sus posibilidades de sacar del poder al chavismo serán aún menores.

Nueva exigencia de dictadura chavista: si estudiantes quieren beca y no ser multados deben participar en actos políticos del PSUV por Karina Martín – 8 de Octubre 2017

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“Vamos a votar, Jheyson va a ganar”, “Patria socialista: viviremos y venceremos”, fueron algunas de las frases que los jóvenes debieron gritar.
El Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad de Los Andes (ODH-ULA) de Venezuela, denunció que estudiantes de dicha universidad fueron obligados a asistir a actos del partido político oficialista, Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), para que les aprobaran becas mensuales.

Según indicó el observatorio, el pasado 29 de de septiembre estudiantes de esta universidad debieron a asistir a un acto en apoyo al candidato a la Gobernación de Mérida, Jehyson Guzmán, del PSUV.

Los estudiantes tuvieron que estar en el lugar del evento desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde (hora local) gritando consignas a favor del Gobierno de Nicolás Maduro, para así ser “merecedores” de la beca mensual.

“Vamos a votar, Jheyson va a ganar”, “Patria socialista: viviremos y venceremos”, fueron algunas de las frases que los jóvenes debieron gritar.

Al salir del acto proselitista, a los jóvenes se les entregó un certificado de asistencia que además señala la obligatoriedad de asistir a los actos político que realice el Gobierno; de no hacerlo, los estudiantes podrían ser multados.

Por su parte, el ODH-ULA rechazó este tipo de acciones que violentan la dignidad humana, fomentan la discriminación y contrarían los principios de libertad y autonomía de cada persona.

Asimismo, el observatorio señala que las únicas exigencias que deberían ser aplicadas a los estudiantes para hacerse merecedores de una beca, deben ser de carácter académico.

El ODH-ULA también exhortó al Ministerio del Poder Popular la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología a respetar la autonomía universitaria y a respetar la dignidad de los estudiantes venezolanos.

 

El madurismo perderá entre 13 y 21 gobernaciones por Javier Antonio Vivas Santana – El Diario de Caracas – 29 de Septiembre 2017

Así como pronosticamos la derrota del madurismo en las pasadas elecciones parlamentarias, de la cual responsabilizamos en su momento de manera directa tanto a Nicolás Maduro como a Diosdado Cabello¹, cuando nada se podía hacer para revertirla, la derrota en las próximas elecciones de gobernadores del 15-10-2017, indican, salvo ocurra una trampa descomunal, o inhabilitar candidatos a través de la “constituyente”, o suspenderlas con algún subterfugio jurídico, como por ejemplo, un “recurso de nulidad” ante el mal llamado Tribunal Supremo de “Justicia” (TSJ), todo indica que el madurismo perderá entre 13 y 21 gobernaciones.

En efecto, perderá 13 gobernaciones, en el caso de que la abstención, es decir, el principal aliado del madurismo, sea entre 40% y 60% del electorado, porque ello favorece las maquinarias de los partidos, y en este caso, la única organización política homogénea en su concepción orgánica es el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), porque la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en un error garrafal, en vez de haber visto el resultado que tuvieron en las elecciones parlamentarias con la tarjeta única, más pudieron las apetencias personales de la dirigencia que componen sus partidos políticos que el propio interés como grupo opositor.

Ahora bien, hacia finales de 2016, dijimos que el gobierno perdería 21 gobernaciones², pero tal resultado sólo será posible, si la oposición emerge como un solo grupo electoral, y para ello, incluso el chavismo antimadurista decide votar por los candidatos de la MUD, sin obviar que el nivel de participación debe superar el 70% en todos los estados. O sea, cifras de votantes similares a las registradas en las elecciones parlamentarias de 2015; pero esa situación pareciera algo complejo, en virtud de que algunos sectores de la oposición más radical están llamando a la abstención.

En otras palabras, bastaría que existiera una influencia del 10% sobre el voto opositor, para que en aquellos estados en donde se esperan cerrados resultados como Delta-Amacuro, Cojedes, Guárico, Amazonas, Portuguesa, Falcón, Monagas, y hasta Carabobo (en este los candidatos del PSUV-MUD, uno es peor que el otro), las enormes presiones que hace el madurismo sobre los empleados públicos, pensionados y beneficiarios de las misiones, pudieran terminar favoreciendo a los candidatos oficialistas.

En el resto de los estados, la oposición luce con ventaja, incluso en regiones como Táchira y Nueva Esparta, la verdad es que hasta los propios maduristas van a votar contra Vielma Mora y Carlos Mata Figueroa por sus desastrosas gestiones, las cuales además están acompañadas de un marcado y elevado rechazo en sus personalidades. En ambos estados, curiosamente, el primero mi estado natal, y el segundo, el estado donde resido, serán los espacios electorales en donde el PSUV será barrido electoralmente hablado. Ellos lo saben, y en consecuencia, la resignación no sólo parece evidente, sino que no exageramos cuando decimos que ya recogieron sus pertenencias. Y no es para menos, el Táchira es un estado que ha sido abandonado a su buena suerte, mientras que en Nueva Esparta, la falta de agua, los constantes apagones, la crisis con el combustible (de la cual Táchira es una víctima permanente), y los más de 30 mil empleos que se han perdido en el puerto libre y turismo, serán las causas de inevitables derrotas.

Otros estados como Bolívar, Anzoátegui y Miranda, también lucen muy cuesta arriba para el PSUV. En Bolívar el candidato es prácticamente un desconocido. En Anzoátegui, considero que el madurismo se equivocó al lanzar nuevamente a Istúriz; además por dentro el PSUV está fracturado porque Nelson Moreno merecía haber sido el candidato, pero la cúpula volvió a marginarlo, y aunque lo nieguen, las bases pasarán factura. En cuanto a Miranda, honestamente el PSUV se las jugó todas al postular a su mejor ficha dentro de sus cuadros jóvenes, como Héctor Rodríguez. La única incógnita estará en la clase media de este estado. Si ella sale a votar, Ocariz será gobernador, por el contrario, si el abstencionismo hace de las suyas, habrá un resultado muy ajustado entre ambos candidatos. Hay que dejar claro, que en Miranda la oposición se ha consolidado desde que Diosdado Cabello salió de la gobernación con máximo rechazo.

Lara es un estado de simbiosis política. Henri Falcón es otro candidato que ha impuesto su hegemonía. Presenta desgaste político y ese podría ser su principal enemigo ante la candidatura del PSUV. No obstante, el candidato de Avanzada Progresista sigue teniendo la primera opción.

En Barinas, también existe una enorme inconformidad por la imposición de la candidatura de Argenis Chávez. De hecho, bastaría recordar que fue el padre de Chávez quien primero ganó las elecciones regionales en 1998. Desde entonces, la hegemonía familiar ha sido total. El maestro Chávez entregó el testigo a su hijo Adán, quien por cierto, precisamente evitó ser candidato en esta oportunidad por su marcado rechazo en las encuestas, razón por la cual, la cúpula del PSUV optó por el actual gobernador encargado, es decir, su hermano. En este estado se enfrenta la maquinaria del partido madurista contra la respuesta del pueblo.

Zulia será una bandera de honor. Tal vez por ello, veo muy difícil que el Consejo Nacional Electoral (CNE) valide la tarjeta de Un Nuevo Tiempo (UNT) para que los votos que aparezcan marcados sobre este emblema político favorezcan a Juan Pablo Guanipa. Verbigracia, el hecho de que éste haya ganado las llamadas “primarias” de la MUD, no implica que UNT no sea la primera fuerza política de ese estado. El PSUV lo sabe, por ello, la confusión que pudiera generarse en este aspecto, aunado con la abstención, perjudican a la oposición. La MUD no puede olvidar que Arias Cárdenas venció al partido UNT, teniendo el control de la gobernación en 2012, mientras que el PSUV tampoco debe olvidar que en 2015 perdió 14 de 16 diputados. En el Zulia ganará quien mejor promueva su maquinaria. Así lo veo.

El resto de los estados andinos, Mérida y Trujillo, también estarán por cuenta de las maquinarias. En Mérida le damos ventaja a la oposición, pero en Trujillo, pareciera que el PSUV lleva la delantera. Serán resultados estrechos entre una y otra candidatura.

Aragua es una entidad federal en donde el candidato del PSUV, Rodolfo Marco Torres, ha dejado una estela muy gris en su paso, tanto por la banca pública como por el ministerio de alimentación. Ni siquiera tiene oralidad. Su campaña es netamente mediática y asistencialista. Su adversario, Ismael García, es totalmente locuaz, lo cual políticamente lo favorece, aunado con la crisis que ha golpeado todos los sectores que eran pujantes en este estado como su alicaída zona industrial y el turismo. Los niveles de abstención, por lo que he mencionado, decidirán quién ganará esta gobernación.

Sobre Vargas, no tengo dudas que el mejor candidato de toda la oposición es José Manuel Olivares, médico y parlamentario, quien además no está manchado por acciones de corrupción o ineficiencia política, y lo que inicialmente parecía una cerrada disputa movida por maquinarias, considero que el hecho de haber detenido al hermano del candidato de la MUD, y estar acusando a su esposa de “ladrona” de carros, ha puesto en evidencia algo que rechaza la comunidad, como lo es generar llamadas “ollas” en contra de los más débiles. Siempre he dicho que cuando hay un médico que siente las necesidades de la gente, y quiere incursionar en la política, basta que se ponga su bata y salga por los barrios, y eso es lo que está haciendo este muchacho. García Carneiro y el PSUV al parecer perdieron la brújula.

Sobre Yaracuy y Apure, creo que son las dos gobernaciones seguras que tiene el PSUV. La primera su actual gobernador es un hombre de bajo perfil que utiliza un lenguaje de respeto por el adversario sin negar las dificultades. ¡Es más! Merece repetir como gobernador. En cuanto al estado llanero, el PSUV sigue teniendo el control de la población en casi todos sus pueblos. Será difícil derrotar a la maquinaria roja en tales condiciones.

En algunos estados han surgido terceras opciones. Lamentablemente la polarización no les otorga opciones de triunfo. Lo que si resulta evidente es que cuando sean totalizados los votos de todas las regiones el madurismo será nuevamente derrotado, independientemente del número de gobernaciones que obtenga cada bando. Esa será una realidad que también pondrá en jaque a la “constituyente” madurista, porque no habrá forma de justificar los supuestos “ocho millones de votos” que habrían totalizado el 30 de julio.

Ya veremos la respuesta del pueblo de Venezuela. En síntesis, el madurismo perderá entre 13 y 21 gobernaciones. A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

La abstención favorece a Maduro por Trino Márquez – La Patilla – 28 de Septiembre 2017

ThumbnailTrinoMarquezNicolás Maduro se vio obligado a ordenarles a sus súbditas del Consejo Nacional Electoral convocar las elecciones de gobernadores, que debieron haberse realizado en diciembre de 2016, forzado por la presión interna el internacional. Las protestas ocurridas entre abril y julio pasados, la relevancia del drama venezolano en el plano internacional –desde los medios de comunicación más importantes del mundo, hasta los gobiernos y parlamentos de las democracias más avanzadas del planeta- obligaron al mandatario a retomar, aunque sólo fuese parcialmente, el cronograma electoral establecido en la Constitución nacional.

Se equivocan quienes afirman que los ideales de la lucha librada en ese largo período y la memoria de quienes murieron asesinados, especialmente los jóvenes, fueron traicionados por la Mesa de la Unidad Democrática al decidir concurrir a la cita electoral. Si ese ciclo de enfrentamientos no hubiese ocurrido y la comunidad internacional no hubiese fijado su atención en la forma como el gobierno de Maduro aplastaba la crítica, violando los derechos humanos y el legítimo derecho a la protesta pacífica, los comicios de gobernadores se habrían postergado de forma indefinida. A las elecciones de mandatarios regionales no iba a llegarse por inercia. Los alcaldes anteriores a los actuales pasaron tres años adicionales en sus cargos porque el CNE no convocaba las elecciones para renovarlos. Maduro llega a la contienda del 15 de octubre acorralado por las circunstancias: está comprometido a demostrar ante el mundo que su régimen aún posee un rastro de legitimidad de origen. Ese soporte no se lo dio la constituyente, convertida en adefesio.

Ante Maduro aparece un inmenso reto: obtener al menos los ocho millones de votos que dice haber alcanzado el 30 de julio, cuando se realizó la constituyente. Está obligado a desmentir en los hechos la denuncia de fraude que le enrostró Smartmatic. Será la ocasión para demostrar que quien decía la verdad es él y las señoras del CNE, y no los directivos de la empresa nacida hace más de una década en Venezuela, y proyectada al mundo de la mano de Jorge Rodríguez. Para el máximo jefe del Psuv resulta crucial ganar la mayor cantidad de gobernaciones y aliviar el peso de la pérdida de los cuestionamientos.

Por ese motivo, parte de la estrategia oficialista ha estado dirigida a dividir la oposición y avivar la abstención: alimenta rumores en los que se inflan los desacuerdos entre los adversarios, levanta calumnias contra candidatos a gobernaciones, amenaza a algunos aspirantes, exige que los candidatos se sometan a la constituyente, crea falsas expectativas acerca de un diálogo que no termina de prosperar, en gran medida porque no forma parte de una estrategia global concebida para resolver los conflictos, sino para fomentar el desánimo.

A Nicolás Maduro le interesa que la abstención opositora sea muy elevada. Quiere evidenciar que la MUD carece de la mayoría que se arroga. Pretende reducir la carga de denuncia y protesta que posee el voto opositor. Parte de su campaña publicitaria se concentra en asociar el triunfo de los candidatos del Psuv con la paz, mientras los aspirantes rivales encarnan la violencia. La abstención constituye una forma muy eficiente de evitar que los representantes opositores obtengan la victoria y, en consecuencia, representa una manera de darle la razón al mandatario, quien se ha metido en la liza como si fuese él mismo candidato a alguna gobernación.
Maduro tiene razón en involucrarse activamente en la contienda. Si sale derrotado, como se espera, sus posibilidades de aspirar a la reelección a la presidencia de la República quedarán pulverizadas. Su encarnizado adversario, Diosdado Cabello, le cobrará la factura completa. Maduro sabe que las elecciones del 15 de octubre son, en realidad, un referendo sobre su gestión. Representan la antesala de los comicios presidenciales que tendrán que realizarse el año entrante. La abstención de los demócratas son vitales para mantener encendidas las esperanzas reeleccionistas del paisano de Andrés Pastrana.

A Maduro le sobran razones para propiciar la abstención entre los demócratas. Él y su régimen saldrán fortalecidos. Su triunfo indicará que la situación del país no es catastrófica, como sus enemigos internos y externos proclaman. Relegitimará los resultados del 30 de julio y la constituyente recibirá un impulso que jamás ha recibido.
Lo que favorece a Maduro, perjudica a Venezuela. Así es que, ¡a votar!

Las Fuerzas Armadas con un país por Trino Márquez – Noticiero Digital – 17 de Agosto 2017

ThumbnailTrinoMarquezDesde 1958 hasta febrero de 1999, cuando Hugo Chávez se instala en Miraflores, Venezuela fue un país -una República, para ser más exacto- que contaba con unas Fuerzas Armadas encargadas de defender por aire, mar y tierra la soberanía nacional, resguardar las fronteras nacionales y garantizar la paz en el caso de que se desataran conflictos que no pudiesen ser controlados por la policía o la Guardia Nacional. Con el actual régimen esa ecuación se invirtió: desde hace casi dos décadas son las Fuerzas Armadas las que tienen un país bajo sus órdenes.
Venezuela se encuentra sometida a una camarilla compuesta de militares y civiles, desconectada de las necesidades e intereses de la mayoría nacional. Las Fuerzas Armadas se convirtieron en el principal sostén de una dictadura cada vez más agresiva y desembozada. Todos los demás soportes son adornos: el TSJ, el CNE, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Estos organismos podrían desaparecer sin que el régimen se perturbara. Maduro los mantiene para darle un brochazo de legalidad a su autoritarismo.
La inscripción del general activo Marcos Torres como candidato a la gobernación del estado Aragua, se produjo utilizando las claves de la insolencia. El Psuv lo registró violando los artículos 328 y 330 de la Constitución porque le dio la gana. Así, a lo mero bestia. Porque la casta militar-política se siente dueña de Venezuela, lo mismo que sentía Juan V. Gómez. Quiere ridiculizar a la oposición y demostrar que es el amo del complaciente CNE, incapaz de reclamarle a ese sujeto que respete la Carta Magna, pero guapo con la MUD a la que le prohibió presentar candidatos en siete estados del país.
Las Fuerzas Armadas han sido sometidas a un proceso de extranjerización jamás visto en Venezuela, ni siquiera en la época de Pérez Jiménez, cuando el tirano integraba la Internacional de las Espadas, promovida por los Estados Unidos en América Latina en el marco de la Guerra Fría y la lucha contra la expansión del comunismo, luego de concluida la Segunda Guerra Mundial. El dictador tuvo cierto decoro frente al gobierno norteamericano, a pesar de que los oficiales se formaban en la Escuela de las Américas en Panamá y en la Escuela de Chorrillos, Perú. En cambio, Maduro se postró ante los hermanos Castro. El tutelaje que las Fuerzas Armadas cubanas ejercen sobre Venezuela es inédito.
Frente a las amenazas de Donald Trump hemos visto mucho fariseísmo. Es cierto que una invasión de las tropas estadounidenses al territorio venezolano resulta inadmisible. Pero, igualmente es inaceptable la arrogante presencia de los cubanos y los rusos en Venezuela. El hecho de que sean aliados del gobierno y que Maduro forme parte de un proyecto planetario en el que participan Putin, Castro y Bashar al-Ásad, no hace más simpática su injerencia. El Canciller ruso ´calificó de “inaceptable” la declaración de Trump. Lo que sí le parece muy aceptable es que Rusia siga surtiendo al gobierno venezolano de armas para apertrecharse en el poder, a cambio de las pocas divisas que ingresan a la nación, y que Maduro adopte esa conducta mientras la gente sigue yéndose del país o muriéndose de hambre y mengua porque carece de alimentos y medicinas.
A la cúpula militar le preocupa una hipotética y lejana agresión armada, pero no le importa la destrucción sistemática y cotidiana de la democracia y la nación por parte del régimen madurista. En realidad le interesa mantener su hegemonía dentro de un modelo que cada vez es más militarista y menos civil y republicano. La paranoia y el sadismo de los militaristas alcanzaron tales niveles de perturbación, que hasta un joven con un violín -el valiente y genial Wuilly Artega- los desequilibró. Los esbirros de la Guardia Nacional lo detuvieron y torturaron porque no toleraban las melodías que salían de su violín maravilloso. La barbarie no se entiende con el arte. Luego de haber sido librada la orden de excarcelación lo retuvieron en el cuartel de la GNB en El Paraíso durante varios días. La arrogancia militar no respeta ni las órdenes dictadas por unos jueces y tribunales apéndices de la dictadura.
El cambio en Venezuela no podrá darse sin las Fuerzas Armadas, y menos contra ellas. Los militares forman parte de las fuerzas motrices del cambio. Son pieza fundamental de la reconstrucción nacional, el respeto a la Constitución y la defensa de la democracia. Sin embargo, deben entender que Venezuela necesita las Fuerzas Armadas para prosperar; no que los militares, para prosperar, necesitan someter a Venezuela.

La nueva etapa de la lucha por la democracia por Trino Márquez – Noticiero Digital – 10 de Agosto 2017

ThumbnailTrinoMarquezCon la instalación de ese adefesio que es la asamblea nacional constituyente, en realidad una reunión ampliada de la dirección nacional del Psuv, se inicia una nueva etapa de la lucha que el país ha mantenido a lo largo de casi dos décadas contra el proyecto hegemónico liderado, primero por Hugo Chávez, y desde 2013 por Nicolás Maduro. El objetivo de esa infatigable pelea ha consistido en preservar la democracia en los pocos espacios que han ido quedando

Este nuevo ciclo se caracterizará por ser más represivo. La deriva autoritaria ya estamos viviéndola. El régimen, representante de una minoría despótica, adoptó como estrategia tratar de sacarnos de la ruta constitucional, electoral, pacífica y democrática con el fin de empujarnos a un camino al margen de la Constitución y de las débiles instituciones republicanas que aún quedan. Le gustaría que tomásemos la vía violenta, entre ellos los trancazos recurrentes, porque en ese terreno tienen todas las de ganar. Se sentirían muy cómodos si nos olvidáramos de todos los comicios y adoptáramos la vía armada o insurreccional. Nos aplastarían como a unas cucarachas teniendo una excusa perfecta.

Los atropellos más recientes contra los alcaldes opositores apuntan en esa dirección. Como no pudieron ganar en Barquisimeto, Lecherías, Chacao y El Hatillo, entre otros importantes municipios, optaron por secuestrar a los burgomaestres elegidos por el pueblo. El asalto a la Asamblea Nacional, comandado por el coronel Vladimir Lugo, responsable del resguardo de las instalaciones del Palacio Federal y de la integridad personal de los diputados, forma parte de esa estrategia de intimidación. Buscan acorralar, desmoralizar y desmovilizar la población y a los dirigentes, con el fin de proyectar la imagen de que son invencibles. Apuntan hacia los dirigentes más reconocidos con el propósito de descabezar el poderoso movimiento de resistencia que se ha expresado durante los últimos cuatro meses.

En este marco conviene evaluar con detenimiento la afortunada decisión de la MUD de participar en los venideros comicios regionales de diciembre, pues incidirá en futuras elecciones. Los barones del régimen no quieren que vayamos a ninguna confrontación electoral porque saben que perderán, por eso nos provocan y tienden trampas. Con motivo de las elecciones de gobernadores han aumentado las celadas. Prohibieron el uso de la tarjeta de la MUD en siete estados. Se niegan a cambiar el CNE, a pesar de la mortal declaración de Smarmatic. Sus ardides estimulan la confrontación entre “electoralistas” y abstencionistas, como si estos propiciasen la violencia y la insensatez, y los otros la paz y la cordura. En realidad ambos pretenden alcanzar la paz y la democracia, solo que por vías diferentes. Aunque, desde mi punto de vistas, quienes descartan concurrir a las elecciones regionales no solo no deslegitiman al gobierno, sino que lo atornillarían en la medida que les entregarían mansamente a los autócratas las instituciones cuyo origen se encuentra en el voto popular.

A las elecciones regionales hay que ir porque lo que quiere el gobierno es que no vayamos. Aquí no hay ningún dilema. No ir sería renunciar a un espacio que nos corresponde porque somos nosotros quienes realmente creemos en las elecciones como fuente de origen y legitimad de los poderes públicos regionales. Somos nosotros quienes creemos en la descentralización y en la soberanía popular dentro de los límites que establece el Estado de Derecho. El régimen utiliza las elecciones como coartada para destruir la democracia. Además, si decidimos participar, lo más probable es que esos cínicos decidan no concurrir. Querrán evitar una nueva derrota ante el país y el mundo

La mejor manera de honrar la memoria de los jóvenes mártires que han caído a lo largo de las luchas por rescatar la libertad, es construir un ambiente que impida que muertes como esas sigan repitiéndose a diario. Ya para el gobierno los asesinatos dejaron de ser un problema y se convirtieron en una estadística. En El Salvador y en otros países pasó lo mismo. Al final hubo acuerdos negociados que incluyeron elecciones, pero después de miles de muertos.

En el ciclo que está abriéndose serán numerosas las tentaciones para que la oposición no acuda a las batallas electorales. El gobierno hará uso del obsceno ventajismo que usualmente utiliza, se valdrá del CNE y de los militares para amedrentar. La incitación a la violencia será cotidiana. Nos corresponderá combinar la lucha de masas con la presencia en el escenario electoral, exigiendo siempre que se cumplan las condiciones mínimas para que se respete la voluntad popular.

Haga lo que haga, el régimen no tiene posibilidad de supervivencia por Rafael Poleo – Revista Zeta – 30 de Julio 2017

Rqcp1o1e_400x400.jpgEl régimen no tiene posibilidad de supervivencia y a medida que el tiempo pasa se estrechan las posibilidades de salvación personal para sus capitostes. El hallazgo, anunciado esta semana, de un nuevo colosal bolsón de petróleo y gas en las bocas del Orinoco, pone el tema sobre la mesa de Rex Tillerson, quien está en la Secretaría de Estado para resolver cosas así. Después de la payasada trágica del plebiscito para imponer una Constitución soviética, el proceso se hará vertiginoso y ganará fuerza la solución propuesta por el Comando Sur.

El Caso Venezuela pudiera ser único en los tiempos modernos y contemporáneos. No ha habido ni hay una situación comparable. Una banda criminal se apodera de toda una nación, la somete por fuerza de las armas, la humilla, la saquea y la arruina, poniéndola además al servicio del terrorismo y el narcotráfico, los dos enemigos que proclaman su propósito de acabar con la civilización.

Esto ya no tiene que ver con la política ni las ideologías. A la derecha le gusta decir que esto es comunismo o socialismo, para que cuando la tragedia concluya comunismos y socialismos queden desacreditados. Este cronista lo definió como fascismo, porque lo fue en su fase inicial, cuando Chávez y sus militares contaban para algo. Todo eso ya no vale. Aquí no hay un proyecto político. Esto es puro delito común. En nada se parece a lo que ocurrió en Italia, Alemania y Rusia entre las dos guerras mundiales. Mussolini, Hitler y Stalin padecían una enfermedad distinta a la de estos canallas que nos someten. Eran megalómanos con una hipertrófica voluntad de poder montados sobre una armazón ideológica coherente consigo misma -aunque no lo fuera con la realidad. Los de aquí y ahora ya ni se preocupan por cuidar la vestidura socialista con que se disfrazaron al principio. Son macro-atracadores que someten a treinta millones de rehenes y ya no tienen tiempo ni voluntad para disimularlo. Si pataleas te matan, y listo.

Lo atípico de la novedad es lo que tiene perplejos a los grandes poderes mundiales que no sólo quieren cambiar la situación venezolana sino que tienen que hacerlo por su propia supervivencia -miren el mapa e imagínense lo que sería la consolidación de un enclave del terrorismo y el narcotráfico en el punto clave del continente americano. No saben qué hacer porque están frente a una enfermedad que ellos no estudiaron. Los altos funcionarios que manejan Occidente no son talentos excepcionales sino profesionales salidos de universidades que les enseñaron las enfermedades políticas que fueron, no las que aún no habían sido. Se mueven por fórmulas, no son creativos. Inútilmente buscan en su vademécum un remedio para este mal. Fascismo y nazismo fueron detenidos porque Roosevelt, Churchill, De Gaulle y el mismo Truman -quien con su aire de tendero de provincia hizo lo que tenía que hacer- eran genios heterodoxos que no necesitaban consultar el libro para identificar lo que estaba pasando y cómo conjurarlo. En cuanto al comunismo soviético, quien lo lidió fue la Iglesia, en faena encubierta de la cual por eso mismo no puede blasonar.

A los venezolanos no les gusta que se los diga, pero es lo que sé y lo que veo: esto no es chavismo. Los juramentados del Samán de Güere tenían el sueño de un país ideal. Sueño equivocado, pero sueño. Su propósito no era saquear la patria, sino reconstruirla según una imagen ideal que tampoco era comunista porque ni siquiera estaba definida en su mente. La debilidad de los políticos de La Cuarta puso en sus manos un poder con el cual los comandantes no supieron qué hacer. El momento crucial fue cuando cambiaron el Movimiento Quinta República -la idea vieja de una república nueva- por el Partido Socialista Unido. El PSUV fue invadido por oportunistas como Cilia Flores, antigua adeca del bando policial de Cecilia Matos encabezado por Yanes Pasarela. Flores introdujo en el permeable círculo íntimo de Chávez un haragán profesional a quien Fidel Castro, cuando Chávez se le puso pesado, hizo presidente porque era el más manejable. La Historia enseña que las revoluciones siempre paran en eso.

Hasta hace muy poco, el alto funcionariado de las potencias occidentales no había hecho más que meter la pata en el tratamiento del Caso Venezuela. Hasta que la rebelión del pueblo venezolano, que simplemente no se deja joder, ha coincidido con su librito de burócratas ansiosos de ascenso y jubilación. Esto no hubiera bastado si en las bocas del Orinoco Exxon Mobil no hubiera descubierto un fabuloso yacimiento de petróleo y gas que obliga a renegar de cualquier preocupación por el medio ambiente: ese contaminante hay que extraerlo y convertirlo en dinero, aunque nuestros nietos tengan que vivir noche y día con tapabocas.

Gracias a ese excremento del diablo sobre el cual tienen decisión Guyana y Venezuela, en ninguno de estos dos países puede haber gobiernos forajidos. La enorme inversión necesaria para poner esa porquería en las gasolineras requiere seguridad jurídica, algo que no pueden dar malandros como los que te conté. Así que se van, pero no se sabe cómo. Por suerte, ellos tampoco saben cómo quedarse. La idea de reunir una Asamblea Constituyente para montar un Estado comunista como era la URSS ha resultado altamente tóxica para el régimen. Por más que Padrino y Tibisay inventen votos, no habrá suficientes para compararlos con los 7.500.000 que la MUD metió quince días antes. En los últimos días los atracadores han intentado canjear su evento del domingo por algo que les dé un poco más de tiempo. Pero hasta Zapatero, quien ha actuado como un corredor de bienes políticos -un “realtor”, pero no de bienes raíces sino de libertades, ha tirado la toalla.

La burocracia del Departamento de Estado y la Unión Europea aguardan el resultado de esa maroma inverosímil donde el trapecista debe romperse la crisma. Ellos tampoco saben qué hacer. Si no se les ocurre algo, Tiranosaurus Rex, que es puro Exxonmobil, hasta puede abrir la puerta al Comando Sur, que se dice capaz de arreglar eso en seis horas. Un petrolero es mejor para estas situaciones que un burócrata profesional de carrera.

De verdad que este viejo cronista hubiera preferido otra solución.

Negociación y constituyente: así avanzan las conversaciones por Santiago Boccanegra – TalCual – 25 de Julio 2017

La Mesa de la Unidad prepara una propuesta unitaria y el gobierno no está tan cerrado. Admiten, sin embargo, que algunos acuerdos, de conseguirlos, obligarán a “tragar grueso”
“Por primera vez el gobierno sí tiene intención de construir un acuerdo”, cuenta una fuente de la Mesa de la Unidad. Habla así de las conversaciones que se han dado, indirectamente, entre liderazgos del chavismo burocrático y los partidos de la coalición opositora.

A Maduro hay que irlo leyendo. Un día dice que la constituyente es imparable, y al siguiente abre la puerta para posponerla y dice que habla con la oposición regulamente. En todo hay parte de verdad y parte de mentira. Pero lo importante es que el pie en el acelerador puede dejar de pisar fuerte.

El Presidente propuso la constituyente, y ahora se ha dado cuenta de sus peligros. No solo porque la ANC tendría incluso más poder que él, y las relaciones de poder ente los grupos y grupetes dentro del chavismo pudieran reconfigurarse, sino porque lo pone en la mira de fuertes sanciones internacionales. Ya no habría espacio para medias tintas en el tratamiento de Venezuela como un país que abandonó el camino de la democracia.

Entonces, hay ganas de hablar, de explorar, de buscar acuerdos. Y en la oposición nunca ha habido cerrazón a las conversaciones, al contrario. “Es mejor un mal arreglo que un buen pleito”, dicen puertas adentro. También, que “lo valiente es sentarse a hablar”. Además a sabiendas que desde el Estado, el madurismo aún tiene una posición de fuerza, con todo y armas. Pero “las propuestas son borrosas y se mueven a cada rato” y “hay mucha desconfianza, como todo el mundo en el país”.

El escenario, ciertamente, es de suspender la constituyente y lograr un calendario electoral claro, que desemboque en unas elecciones presidenciales con observación internacional. “Al día de hoy, con la ANC, votar no existe. Estamos es buscando recuperar poder votar”, dice un informante. Otra cosa es el cuándo: el gobierno querrá aferrarse a, en el mejor de los casos, diciembre 2018. La MUD quiere que sea mucho antes, estableciendo de una vez la escogencia de gobernadores y alcaldes que están pendientes.

El diálogo tiene enemigos. Desde el lado del chavismo, Diosdado Cabello lo condena. Según Crónica.uno, incluso le habría dicho a Maduro que la propuesta cogió fuerza en el oficialismo; despertó a la militancia y la embarcó en esta nave, por lo que sería “una traición” cambiar de rumbo.

No es casual que Héctor Navarro diga que “la no realización de las elecciones del domingo 30 de julio se daría solo si son exitosas las conversaciones cupulares”. Lo afirma en una entrevista donde también añade que en el PSUV “hay gente consciente con disposición al diálogo sincero pero se impone el terrorismo instalado por parte de algunos dirigentes”, en clara referencia al capitán.

Tampoco es casual que la rectora Socorro Hernández deslice, como quien no quiere la cosa, que el escenario electoral puede cambiar “si se da un consenso entre actores políticos”. Curioso, pues la oposición, en el caso del proceso constituyente, no es un actor político pues decidió no participar.

En los partidos de la Unidad hay conciencia de que es prioritario parar la constituyente, con acuerdo o con un “choque de trenes” que nadie sabe en qué puede resultar. “Esa es la verdadera amenaza, porque con la ANC perdemos todos. Tenemos que parar ese proceso”. Aclara, eso sí, que Rodríguez Zapatero no ha participado de las conversaciones, y su paso por la casa de Leopoldo López el lunes 24 de julio no tuvo relación con la reunión que la MUD tuvo allí. “Él no hace propuestas. Pero sí es verdad que así como en 2016 no apoyó el revocatorio, ahora no quiere que haya constituyente”.

Es tiempo del juego a gran escala, de la negociación adulta. Lo malo, y lo saben, es que van tarde. El reloj avanza y los radicales también.

 

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