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El chavismo no logra contrarrestar a la oposición con su concierto por Maolis Castro – El País – 23 de Febrero 2019

El recital convocado en respaldo a Nicolás Maduro se convirtió en un acto deslucido con militantes del PSUV, militares y seguidores de la revolución bolivariana

Seguidores del Gobierno venezolano en el concierto celebrado Ureña. En vídeo, Maduro cierra todos los puentes con Colombia. AP | ATLAS

La revancha ha resultado en un campo desolado para Nicolás Maduro. El oficialismo no ha podido demostrar apoyo en el concierto que había convocado en el puente internacional de Las Tienditas, en el Estado Táchira, en el occidente venezolano. En la televisora gubernamental VTV prometían la visita de más de 150 artistas, pero apenas habían confirmado unos 40 hasta el viernes. Fue una improvisada táctica del Gobierno para frenar un inminente ingreso de la ayuda humanitaria auspiciada por Juan Guaidó, pero también un intento de evidenciar algo de respaldo de la población. Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación, anunció el recital como un acto “inmenso”, aunque unas 2.000 personas se congregaron en la frontera venezolana o menos del 2% de los que asistieron al realizado en Colombia.

Entre los espectadores había milicianos, trabajadores del sector estatal y partidarios del oficialismo como Brigitte Santos, concejal del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el municipio de Córdoba de Táchira, que cargó con una colchoneta para dormir en el sitio durante tres noches. “No estamos dispuestos a entregarles nuestra bella patria a esos yanquis”, afirmó. Ella estaba acompañada de otras mujeres que iban a pernoctar en la frontera para vigilar cualquier entrada de “extranjeros”. Frente a los espectadores se repetía la frase “nada para la guerra”, promocionada por los aliados de Maduro en su peor crisis política.

La crisis se coló en el show del chavismo. Óscar Álvarez se había acercado a unos 10 metros de la tarima para pedir a algún político una donación para regresar a si casa en el estado de Barinas. Hace 15 días había viajado a Colombia con planes de emigrar, pero en ese país no obtuvo empleo. “Estuve cob mi hermano durante una semana durmiendo en la calle, luego nos regresamos a nuestro país y una señora nos dio alojamiento. Pero no tenemos dinero para pagar un pasaje de retorno a casa”, explica.

También existía confusión en el acto. Los cantantes invitados se transformaron en una incógnita para los asistentes del concierto hasta el final de la tarde del viernes. Belén Báez, una abogada de 57 años, no sabía el nombre de ninguno de los artistas que estarían en el escenario. Su cometido era reivindicar la memoria del expresidente Hugo Chávez y defender a su sucesor.

Antes de las presentaciones, Darío Vivas, un diputado de la Asamblea Constituyente, no se atrevía a enumerar a los artistas que irían al recital. Tampoco precisó la hora de inicio del show. “A las 11 am, 12 pm o por ahí (comenzarán a cantar)”, dijo a un grupo de periodistas. El público fue animado durante horas con canciones del grupo venezolano Guaco, uno de los tantos que se negó a participar en la polémica actividad. Conseguir artistas de fama internacional fue una hazaña difícil para Maduro, el rechazo a su autoritarismo es creciente. Sin embargo, Bersuit Vergarabat, una banda de rock argentino, lanzó su versión antes de ir a la escena. “Los medios hegemónicos de información demonizan”, declaró uno de sus integrantes al canal VTV.

Las melodías solo se escucharon hasta varias horas después del comienzo del Venezuela Aid Live, en Colombia. A unos kilómetros del show, en el aeropuerto de San Antonio del Táchira, había unos convoyes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, tanquetas y equipos antimotines. Los militares hacían un despliegue en las carreteras andinas y su control crecía en los puestos policiales.

El exjefe de inteligencia militar de Venezuela abandona a Maduro y denuncia corrupción y narcotráfico en el gobierno por Ana Vanessa Herrero / Nicholas Casey – New York Times – 21 de Febrero 2019

Hugo Carvajal con Nicolás Maduro en un evento de 2014 en CaracasCreditPalacio de Miraflores vía Agence France-Presse — Getty Images

El exencargado de Inteligencia Militar de Venezuela y una de las figuras más conocidas del gobierno de ese país anunció su respaldo a la oposición y llamó a Nicolás Maduro un dictador cuyo círculo cercano está lleno de corruptos que ha tratado con el narcotráfico y cortejado al grupo militante Hezbolá.

En entrevistas con The New York Times, Hugo Carvajal, de 58 años y quien es diputado del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, exhortó a otros militares a romper filas con el presidente antes de una jornada de probable tensión este sábado, en la que los opositores buscarán pasar ayuda humanitaria por las fronteras frente a un bloqueo ordenado por Maduro.

“Ya ha sido más que suficiente”, dijo Carvajal en un comunicado y en un video dirigido a Maduro, publicado el jueves 21 de febrero. “Has asesinado a cientos de jóvenes en las calles por reclamar los derechos que les robaste. Eso, sin contar todos los fallecidos por la falta de medicinas y de seguridad”.

“A los generales”, añadió, “¿cómo es que, teniendo el poder de dejar ingresar la ayuda humanitaria internacional a nuestro país para salvar vidas, decidirían no hacerlo? ¿Serán tan inhumanos? ¿Están tan hipnotizados?”.

Sus declaraciones fueron hechas en medio de una ola de deserciones de funcionarios del gobierno, incluidos oficiales de la fuerza aérea,diplomáticosagregados militares e integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana. El rompimiento con el régimen de un hombre que alguna vez protegió los secretos de Maduro como jefe de inteligencia, aumenta la presión hacia el presidente tan solo tres días antes de la posible confrontación sobre el paso de la ayuda humanitaria en la frontera con Colombia.

Las acusaciones de Carvajal también van un paso más allá: se dijo dispuesto a dar evidencia en contra del gobierno de Maduro en caso de que este caiga. También constituyen una valiosa arma para la oposición, que durante años ha indicado que el círculo cercano del presidente tiene lazos con narcotraficantes y milicianos.

El lunes 18 de febrero, el gobierno estadounidense de Donald Trump lanzó la advertencia a oficiales militares para que abandonen a Maduro a más tardar el fin de semana o lo “pierdan todo”. Esto fue una escalada del respaldo estadounidense a Juan Guaidó, líder opositor que se juramentó presidente encargado y ha prometido entregar la ayuda humanitaria a partir del 23 de febrero en contra de la voluntad de Maduro. Muchos de los partidarios de Guaidó dicen que están preparados para irrumpir en el puente fronterizo para destrabar el bloqueo.

Carvajal, quien se retiró del servicio de inteligencia en 2012 después de casi diez años de servicio, contó en entrevista el funcionamiento interno de un gobierno en el cual aseguró que el narcotráfico y la corrupción son comunes y manejados por figuras de alto nivel como Néstor Reverol, ministro del Interior; Tareck El Aissami, ministro para Industrias y Producción que antes fue vicepresidente, y el mismo Maduro.

“El que combate la droga al final termina traficando también”, dijo en referencia a los oficiales venezolanos que han sido imputados o sancionados por Estados Unidos.

En 2017, el Departamento del Tesoro impuso sanciones en contra del entonces vicepresidente Tareck El Aissami (centro) por acusaciones de narcotráfico. CreditJuan Barreto/Agence France-Presse — Getty Images

El mismo Carvajal ha sido señalado de tráfico de drogas en investigaciones estadounidenses; evitó ser extraditado desde Aruba por esos cargos en 2014 y fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por haber ayudado a grupos guerrilleros colombianos a traficar cocaína.

En las entrevistas con el Times, Carvajal reconoció que sí ha tenido contacto con ambos mundos.

Pero afirmó que cualquier transacción con narcotraficantes, incluido el capo venezolano Walid Makled, fue hecho para fines de investigación como jefe de la Dirección General de Inteligencia Militar.

Dijo que se había reunido con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en 2001 pero que lo hizo solamente para entablar negociaciones por parte del gobierno en un caso de secuestro de un empresario venezolano, un viaje que fue aprobado por los presidentes tanto de Colombia como de Venezuela.

Carvajal señaló más bien a otros funcionarios de alto nivel del gobierno, como Reverol, el ministro del Interior que está imputado por Estados Unidos por supuestamente asistir a narcotraficantes y cancelar investigaciones cuando era director de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA).

Carvajal recordó un incidente en 2012, cuando dijo que estaba investigando un rancho de lujo en Venezuela propiedad de Makled, el capo. Carvajal contó que su equipo había interceptado un envío de 400 kilogramos de cocaína que llegó al rancho en un avión pequeño.

Después de que fueron confiscadas las drogas, según Carvajal, recibió una llamada inusual en la que le dijeron que las fuerzas armadas habían determinado que el envío no contenía narcóticos, lo que él interpretó como un intento desde el gobierno para que Makled recuperara su carga.

Carvajal dijo que pudo revocar la decisión de regresar el envío.

Aseguró que El Aissami y Reverol eran “directamente responsables”, y acusó a los hombres de recibir sobornos para hacer caso omiso del narcotráfico.

Carvajal también denunció a Reverol de haber permitido que aterrizaran aviones con drogas a bordo cuando dirigía la ONA. Dijo que en 2012 llamó a Reverol para reportar una aeronave sospechosa que sobrevolaba Caracas a baja altura, pero que Reverol no hizo nada y el avión siguió su camino.

“Estoy seguro de que era un supercargamento de drogas”, dijo Carvajal.

En 2017, el Departamento del Tesoro estableció sanciones en contra de El Aissami, quien era vicepresidente en ese entonces, tras calificarlo como “un narcotraficante venezolano prominente”.

Carvajal dijo que El Aissami también había buscado alianzas con Hezbolá, la organización militante libanesa chiita. Indicó que cuando él y El Aissami viajaron a Irán en 2009 en representación de Hugo Chávez, que El Aissami —quien era ministro del Interior en ese momento— pidió hacer una parada en Siria, donde tenía amigos y familiares.

Carvajal acusó al ministro del Interior Néstor Reverol (centro) de permitir que aterrizaran aviones de narcotráfico cuando dirigía la agencia antidrogas. CreditJuan Barreto/Agence France-Presse — Getty Images

A decir de Carvajal, durante esa parada se reunieron con un representante de Hezbolá y con un diplomático venezolano que simpatiza con los militantes libaneses. El Aissami propuso un plan para que los milicianos visitaran Venezuela para trabajar junto con combatientes de las Farc, de acuerdo con Carvajal.

Añadió que el operador de Hezbolá le dio tres rifles a El Aissami y que este le dio uno de ellos a Carvajal. Durante la entrevista, Carvajal mostró el rifle y su pasaporte que tenía sellos de entrada a Irán y Siria que concuerdan con las fechas mencionadas.

Carvajal dijo que desconoce la identidad de la persona de Hezbolá, pero identificó al diplomático venezolano como Ghazi Nasr al Din, exencargado de negocios en la embajada de Venezuela en Damasco, la capital siria.

En 2008, Al Din fue sancionado por el Departamento del Tesoro estadounidense por ser un “simpatizante de Hezbolá” que “facilitó los viajes de integrantes de Hezbolá hacia y desde Venezuela”. También es buscado por el FBI por esos cargos.

Carvajal afirmó que él objetó los planes de invitar a los milicianos libaneses a Venezuela directamente con Maduro, quien era canciller en esa época. Pero Maduro, quien estaba a favor de enfrentarse a Estados Unidos, parecía respaldar la propuesta, dijo Carvajal.

Maduro ha negado que su gobierno tenga vínculos con Hezbolá.

Carvajal aseguró que también quedó en medio de una disputa entre el presidente y el multimillonario venezolano Raúl Gorrín, que llevó a un duelo de intentos de chantaje y soborno.

Carvajal contó que Maduro, después de que fue elegido presidente tras la muerte de Chávez en 2013, se enojó por la cobertura poco favorable que había de él en Globovisión, cuyo dueño era Gorrín.

Maduro, de acuerdo con Carvajal, expresó su interés en utilizar los archivos de inteligencia recopilados por Carvajal para ejercer presión contra Gorrín con el fin de cambiar la línea editorial de la televisora. Esos archivos incluían información sobre sobornos de Gorrín a funcionarios, según Carvajal.

Un tiempo después, un representante de Gorrín le ofreció 10 millones de dólares a Carvajal para poner fin a la investigación, según el exencargado de Inteligencia Militar, quien dijo que no aceptó el pago.

Globovisión cambió su línea editorial poco después a una de respaldo a Maduro.

Gorrín no pudo ser contactado para hacer comentarios al respecto: su ubicación se desconoce y es buscado por Estados Unidos debido a cargos de lavado de dinero y de ofrecer sobornos a funcionarios de alto nivel, entre ellos el extesorero de Venezuela a quien, según las acusaciones, le compró yates, hogares, jets y caballos de carrera.

“Maduro ordenó instalar un grillete electrónico a Gorrín y otros empresarios aliados” por  Lohena Reveron – Caraota Digital – 14 de Diciembre 2018

“Hace unos días hubo una reunión entre representantes del Ejecutivo, el Poder Judicial, Tarek William Saab y Raúl Gorrín, así como otras personas involucradas a tramas de corrupción y enriquecimiento ilícito  en la que se acordaron varios puntos”,reveló la tarde de este viernes Luisa Ortega Díaz, fiscal general de Venezuela, quien actualmente está exiliada. 

En entrevista exclusiva a Caraota Digital, la funcionaria detalló que Nicolás Maduro encabezó la reunión en la que estuvieron banqueros y empresarios aliados a su gobierno. “A Gorrín, a todos les advirtieron que podrían seguir con sus actividades en el país, pero que no podían salir de Venezuela y para garantizarlo les instalaron un mecanismo de ubicación permanente. Las 24 horas del día ellos cargarán ese dispositivo, posiblemente en los tobillos”, señaló.

La fiscal aseguró a través de un contacto telefónico que a Gorrín y a cada uno de los empresarios con los que tienen “negocios”, les asignaron funcionarios del Estado como escoltas, para que los vigilen permanentemente, quienes les deben reportar a Maduro cualquier eventualidad que ellos hagan.

“Durante la reunión se acordó que el Ministerio Público, a cargo de Saab, en los próximos días anuncie el inicio de una investigación contra Raúl Gorrín, que vendrá acompañada de una serie de allanamientos y acciones, pero es un montaje, para fingir ante la opinión pública que quieren esclarecer el hecho. En realidad es mentira, después que pasen varios días dejarán el caso tranquilo”, aseguró Ortega Díaz.

“PARTE DE LA INFORMACIÓN QUE PASÉ A FUNCIONARIOS DEL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS SIRVIÓ A LAS INVESTIGACIONES POR LOS CASOS GORRÍN -ANDRADE”, DIJO LA FISCAL.

Desde el exilio, la fiscal detalló que Maduro no aceptarán de ninguna manera que Gorrín ni sus empresarios aliados vayan a la cárcel, por lo que buscarán un chivo expiatorio. Son órdenes directas.

En este mismo sentido, Ortega Díaz manifestó que la pareja presidencial no quiere correr el riesgo de que Gorrín y varios empresarios se vayan del país y revelen la trama de corrupción ante los Estados Unidos.

Pugnas internas

Sobre las pugnas internas del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Ortega Díaz destacó que los problemas internos del chavismo siempre han sido por poder. “Tanto es así que Maduro le entregó una cuota de Petróleos de Venezuela a Vladimir Padrino López para que venda petróleo como si fuera de él y no del Estado, para garantizar su lealtad”.

Maduro está en un punto crítico, dijo la fiscal. “Si luchamos todos unidos para el quiebre definitivo muy pronto veremos el triunfo de la justicia en Venezuela. El Psuv se está quebrando desde adentro. Maduro se siente cada vez más arrincona, la actitud que asumió fue de atacar a los Estados Unidos, a los países vecinos, a la comunidad internacional y la oposición”. 

Nicolás Maduro hace un ‘mea culpa’ – Yo Influyo – 31 de Julio 2018

“La responsabilidad es nuestra, es mía. Tenemos que echar adelante esa potencia económica que tenemos”


Maduro reconoce errores


Sin dejar de lado su tradicional discurso en el que acusa una ‘guerra económica’ contra su país encabezada por Estados Unidos, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reconoció fallas en el modelo económico que su gobierno ha intentado implementar.

“Los modelos productivos que hasta ahora hemos ensayado han fracasado” reconoció Maduro en un discurso en el marco del IV Congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en el que fue ratificado como su dirigente.

“La responsabilidad es nuestra, es mía. Tenemos que echar adelante esa potencia económica que tenemos” agregó.

Aunque dijo que la ‘guerra económica’ es una realidad, aseguró que su gobierno es responsable de sacar adelante al país a pesar de ello.

“¿Que el imperialismo nos agrede? Basta de lloriqueos” insistió ante sus correligionarios.

“Ustedes no me ven lloriqueando a mí, ni los nombro ya, no me ven lloriqueando frente al imperialismo. Que nos agreda, nos toca a nosotros producir con agresión o sin agresión” puntualizó.

Hace algunos días Maduro Moros anunció una serie de medidas para atajar la crisis económico, entre ellas quitar cinco ceros a su moneda (Bolívar), sumida en una hiperinflación que, de acuerdo con organismos internacionales, alcanzará este año un millón por ciento.

Ratifican a Maduro como presidente del PSUV

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue ratificado hoy como líder del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en la jornada final del IV Congreso de esa organización oficialista.
La decisión fue anunciada por el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, quien dijo que fue una decisión de carácter extraordinario.

“El IV Congreso socialista ha tomado una decisión de carácter extraordinario: ha sido designado y ratificado como presidente nuestro querido hermano Nicolás Maduro”, señaló Cabello.

El también presidente de la Asamblea Constituyente dijo que el PSUV reservó a Maduro todas las facultades para elegir a la dirección nacional y designar una estructura política que “garantice que en estos cuatro años que son de pura guerra, el Partido Socialista Unido de Venezuela esté a la altura de las circunstancias”.

Indicó que Maduro ha demostrado gran capacidad de escuchar y muchas veces de “cambiar las decisiones que tiene que cambiar”.

La sesión final del Congreso estuvo marcada por un apagón eléctrico en la sala donde se realizaba en Caracas. Maduro dijo que el apagón fue producto de un “sabotaje”.

A la vez, Cabello celebró los resultados del Congreso, en el cual los delegados debatieron el plan de estabilización económica de Maduro que comenzará el 20 de agosto con la puesta en marcha de una reconversión monetaria para suprimirle cinco ceros a la moneda nacional.

Venezuela: una transición llena de incógnitas por Francesco Manetto – El País -29 de Julio 2018

El PSUV celebra su congreso mientras la oposición trata de volver a la unidad

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). EFE

La gravísima crisis económica e institucional de Venezuela ha generado al menos un consenso amplio que, con la excepción del núcleo duro del régimen de Nicolás Maduro, incluso amenaza con quebrar al chavismo por dentro. Casi todos coinciden en que la situación se ha vuelto insostenible. Lo es por la hiperinflación, por la presión internacional y las sanciones a algunos de los principales dirigentes oficialistas, por la represión de la protesta social en la calle, los presos políticos —250, según la ONG Foro Penal—, por el saqueo de PDVSA, la petrolera estatal…

Una especie de tormenta perfecta azota el país. Y, a pesar de la aparente fortaleza del aparato oficialista, que logró desunir a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), las fuerzas críticas con el Gobierno siguen esperando que se produzca pronto un cambio. Tal vez antes de finales de año.

“Si no abandonan el socialismo y van hacia una dictadura, simplemente vamos a tener un colapso mucho mayor. Es decir, anarquía, que nada funcione y que todo se convierta en una especie de Mad Max”, vaticina Ángel Alvarado, economista y diputado en la Asamblea Nacional elegido en 2015 en las listas de Primero Justicia, el partido de Julio Borges y Henrique Capriles.

Un semestre clave

“Están empobrecidos todos, el chavismo tiene una base popular muy grande y yo siempre me acuerdo de ese cuadro de Goya en el que Saturno se come a sus hijos. En este momento el socialismo se está comiendo a sus propios hijos”, continúa este opositor. “Yo creo que el segundo semestre va a ser clave. Tenemos demasiados catalizadores a la vez: sindicatos molestos, trabajadores, fuerzas armadas, descontento generalizado, las sanciones pueden empeorar… ¿Alguna de estas cosas es nueva? No. Lo que es nuevo es que todo ocurra a la vez”, advierte.

Según el análisis más extendido, Maduro logró la reelección en mayo de forma ilegítima, porque convocó unas presidenciales sin suficientes garantías democráticas y poniendo trabas a la oposición, cuyas fuerzas mayoritarias declinaron participar. No obstante, uno de los escenarios de futuro que contemplan analistas como Henkel García pasan precisamente por un acuerdo entre el chavismo y un sector de la oposición. O, como hipótesis alternativa, por una crisis interna del oficialismo que dé paso a una transición. “Analizando la dinámica dentro del chavismo, él gana con la promesa de hacer un cambio en la economía, cosa que no ha podido entregar”, explica. Esta circunstancia puede conferir un carácter político al malestar social, que hoy está todavía desarticulado.

Con estas premisas ayer comenzó su congreso la formación de Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Rodrigo Cabeza, que fue ministro de Finanzas del expresidente Hugo Chávez y diputado, mantuvo que en su opinión el cónclave será una simple exhibición de unidad del oficialismo. Cabeza dijo en declaraciones a la agencia Reuters que el Gobierno prohibió a los ministros mencionar la palabra hiperinflación y hablar de subida de precios. El argumento habitual del Maduro para tratar de justificar los males de Venezuela es el de la “guerra económica” y el supuesto fantasma del enemigo exterior.

La oposición

No obstante, la clave consiste en desentrañar los próximos pasos de la oposición, que, antes de la votación de la Asamblea Nacional Constituyente en julio de 2017, mantuvo la presión en la calle durante casi cuatro meses para luego sumirse en el desánimo y en las tensiones internas. Mientras algunos gremios, como los del sector sanitario, le han plantado cara al Gobierno en las últimas semanas, el Frente Amplio —el movimiento que se propone convertirse en una alternativa a la MUD— ha sopesado la posibilidad de convocar una huelga general.

Opositores como Alvarado están dispuestos a dar la batalla, en un intento de quitarle la incitativa al Ejecutivo: “Ahora, si logran pasar estos seis meses, podemos ir a una situación muy complicada en los próximos años. Es decir, que se instale y se consolide algo completamente perverso”.

“Al final”, resume, “lo que está en juego es el Gobierno, si abandona el socialismo o no y si se convierte en un Estado de dictadores”.

U.S. government plays games with top Venezuelan officials by Franco Ordoñez – McClatchy DC Bureau – 24 de Julio 2018

 

The first piece of a psychological plot by the U.S. government to raise suspicion that one of the most powerful men in Venezuela may be a CIA operative was hatched in a seventh floor office of the State Department.

Around April 2017, Fernando Cutz, then-senior director at the National Security Council, stopped by the Foggy Bottom office of a veteran diplomat to get ideas about how to destabilize Venezuelan President Nicolás Maduro’s inner circle, with the goal of further weakening the government that has thrown the once-thriving country into poverty and chaos.

As a bobble-head statue of the iconic socialist leader Hugo Chávez looked down from a shelf above them, Ambassador William Brownfield joked with Cutz that it wasn’t advanced science. There were tactical benefits to selectively choosing leaders to target with sanctions, travel restrictions and other punishments and to raise questions within the Venezuelan hierarchy about the people left alone by the U.S.

This account of an intentional strategy by the U.S. government to sow confusion about the loyalties of Maduro’s closest advisers comes from former and current officials with direct knowledge of the plans who spoke to McClatchy.

“Think about being strategic,” Brownfield told Cutz, according to these officials. “Don’t just hit everyone because you can. Hit the right people and then maybe get others to just be scared and wonder when they’ll get hit.”

The strategy of singling out one top official for isolation from the sanctions regime to raise suspicion is one that U.S. law enforcement has used to destabilize drug cartels. It’s unclear whether the U.S. has ever used it against another government.

Caracas was particularly vulnerable for such a plan because of leadership struggles from a collapsing economy and ongoing questions whether Maduro was the right successor to Chávez.

“Maduro is not nearly as smart, talented or, quite frankly, respected and supported as was Chávez, and started from a weaker position,” said a former official. “His weaker position also means that virtually everyone in his government, until this day, at a senior level, with the possible exception of a few military people, were not Maduro’s people. They were Chávez people.”

For over a year, Diosdado Cabello, the former military commander and vice president of Venezuela’s governing United Socialist Party, escaped sanctions that hit more than 50 other Venezuelan officials, including Maduro, on corruption and other charges. President Trump’s travel ban also limits travel to the U.s. by Venezuelan government officials.

Not until May did the U.S. Treasury Department finally impose sanctions against Cabello, accusing him of state-aided narco-trafficking and corruption. Cabello’s brother and wife were also sanctioned.

The decision not to sanction Cabello for more than a year while others around him suffered penalites mystified officials in Washington and Venezuela. And some began to wonder whether Cabello was talking to the United States, or even acting as a CIA agent.

Cabello was a natural target. He was already worrisome because he was close to Chávez, fought alongside him, and was Maduro’s longtime rival to take over leadership of the country after Chávez died.

When Cutz visited Brownfield last year, Brownfield was the most experienced official dealing with the Venezuelan government, having served as ambassador to Venezuela when Chávez was coming to power. At the time he gave Cutz the idea for the targeted sanction strategy, Brownfield led the State Department’s Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs.

Brownfield was also known around the White House and State Department as someone who really knew how to “mess with the Chávez mentality,” a senior administration official said, speaking on condition of anonymity to discuss internal deliberations.

Brownfield and Cutz’s conversation never focused on Cabello, per se, but they discussed the concept and benefits of selective sanctioning.

The Trump administration was turning up the pressure on the Maduro government with repeated sanctions and travel restrictions. Names were being circulated about who could be next.

Cutz took the idea back to the White House and then the State Department, where he pitched it to Deputy Assistant Secretary Michael Fitzpatrick and Annie Pforzheimer, who was then director of the office of Andean Affairs in the Western Hemisphere.

Fitzpatrick and Pforzheimer liked it. The three worked together. They brainstormed different names and settled on Cabello.

The idea was eventually broached with senior White House officials who approved it.

“Is Diosdado talking to the gringos,” a former administration official said, describing the questions the U.S. hoped would be raised within Venezuelan government circles. “Is that what is going on here? Or is it the alternative? Is it Diosdado saying, ‘are they sending me a message? Are they sending me a signal? What’s going on?’ That is not a bad thing.”

Besides his influence and position within the Venezuelan government, U.S. officials saw him as a bit of a chameleon who presented himself differently inside and outside the country. Globally, he projected an image of moderation and pragmatism, but inside officials said he acted “más chavista que chavista,” or, “more like Chávez than Chávez.”

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Venezuela’s President Hugo Chavez speaks while holding a copy of the Venezuelan National Constitution during his weekly radio and television show known as “Hello President” in Caracas, Sunday, Oct. 7, 2007.

Mark Feierstein, the White House National Security Council’s senior director for Western Hemisphere affairs under President Barack Obama, said Cabello was among a group of party members who were dissatisfied with Maduro’s leadership and looked to be angling for a way to take over.

“We thought he wanted to be president and that he wanted to replace Maduro,” Feierstein said.

The Trump administration wouldn’t address the plot or why they eventually abandoned it, but pressure was building to take action against Cabello.

Sen. Marco Rubio, R-Florida, who has Trump’s ear on Latin America issues and publicly feuded with Cabello, pressed Trump in January to finally hold Cabello accountable. Mike Pompeo, the new secretary of state who had endorsed Rubio’s 2016 presidential bid, also listens to Rubio’s advice on the region. Rubio took extra security precautions after receiving death threats that may have come from Cabello, according to intelligence obtained by the Miami Herald.

The State Department would not address specific questions about any strategy, but cited the sanctions and said they were an example of how the United States is committed to using ”every available diplomatic and economic tool to hold accountable officials who exploit their positions for personal gain.”

The National Security Council also wouldn’t address the strategy, but told McClatchy the Trump administration works to maximize pressure on the Maduro regime, including using sanctions, to help restore democracy in Venezuela.

“The United States government considers multiple variables as it employs sanctions in support of foreign policy objectives,” a spokesman said.

There were other forces as well. Some in the administration hoped that Cabello would work with U.S. officials like Thomas Shannon, then undersecretary for political affairs, who met with Cabello in 2015, according to another former senior administration official.

But those familiar with the plot said any behind-the-scenes effort by Shannon or other officials was separate than the intentional strategy to toy with Cabello and raise questions about his loyalty.

As more Venezuelan officials were slapped with sanctions, the questions about Cabello also increased. At one point, one of Cabello’s deputies was sanctioned while Cabello remained clear, leading to more pointed inquiries.

“A lot of we’d hear about from inside the Venezuela government and other places was questioning whether he was a CIA asset,” said the senior administration officer.

It became a symbol of loyalty. Maduro honored and promoted those who were sanctioned by the U.S. He also honored many with elaborate ceremonies that included presenting sanctions targets with a replica of the sword allegedly used by independence hero Simón Bolívar.

At one point, Cabello raised the issue himself in a public speech daring U.S. officials to sanction him.

“He knew it was causing him some damage and really wanted to address it,” the official said. “He wanted sanctioning.”

When asked, U.S. officials were always careful not to lie, but they also never categorically denied Cabello was a CIA operative.

“It became a bit of a fun exercise,” said the senior administration official.

Chavismo: entre la renovación y las rupturas internas por por ​Ociel Alí Lopez – Nueva Sociedad – Junio 2018

Nicolás Maduro parece estar surfeando la gigantesca crisis venezolana con mayor tranquilidad. Sin embargo, en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) aparecen críticas y llamados a rectificar el rumbo del gobierno. El chavismo se debate entre la «rectificación» y las rupturas internas.

A pesar de los ataques de la mayoría de los gobiernos de América Latina, del activo trabajo del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, y de águilas y halcones norteamericanos, de la injerencia y de las sanciones de gobiernos de Europa, el gobierno venezolano hoy se muestra estable en el poder. Surfea olas difíciles como la hiperinflación, la paralización parcial de su industria petrolera y los periodos de violencia callejera que duraron meses.

Por su parte, la oposición -que viene de abstenerse en las presidenciales de mayo- luce ausente del espectro político nacional. Muchos de sus líderes están en el exterior y no se sabe bien por qué ni hasta cuándo. Parecen haber agotado sus municiones políticas. Además, se alarga su espera de acciones radicales del gobierno norteamericano, como por ejemplo un embargo petrolero o una intervención militar. De hecho, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, declaró a principios de junio: «Tenemos los votos para suspender a Venezuela de la OEA». Sin embargo, no lo logró, lo que evidencia ciertas debilidades de Estados Unidos para imponer su política en torno a Venezuela. Leer más de esta entrada

La disminuida legión de Nicolás Maduro por Maolis Castro/Florantonia Singer – El País – 22 de Mayo 2018

Solo un 30% del padrón electoral de Venezuela sigue fiel al heredero político de Hugo Chávez
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Pedro Guerra, de 33 años, admite con desdén una transformación del chavismo. Cerca de un centro de votación del barrio caraqueño de Petare y bebiendo un trago de licor celebraba por anticipado la reelección presidencial. “Hay que darle una oportunidad a Nicolás Maduro, aunque ya no sea lo mismo de antes. Siempre se le echa la culpa a él, pero no es así”, aseguró el domingo.

Su pariente, José Guerra, está más entregado a la militancia. Frente al colegio electoral Rafael Napoleón Baute, en el intrincado barrio de Petare (este de Caracas), hacía un sondeo el domingo de las elecciones que indicaba que solo 2.500 de 9.000 votantes había sufragado. “Estos son otros tiempos políticos y económicos. Nuestro pueblo fue doblegado porque le dieron en el estómago, pero el pueblo no va a perder con la revolución”, dice.

Su vestimenta no deja dudas de su afiliación política: cachucha y franela con el logo de la campaña del socialista. Representa a un 30,7 % del padrón electoral que respaldaron una reelección de Maduro. Su líder ha perdido seguidores, aunque esté atornillado al poder.

Los creyentes de Maduro identifican a tres culpables de la desgracia económica: Estados Unidos, la oposición y algunas veces a la corrupción. “Le doy un voto de confianza a Maduro, porque ya aprendió. Cuando llegó no sabía y todos estamos aprendiendo un nuevo sistema de vida. Ahora el presidente va a hacer una nueva economía y debe limpiar el gabinete”, explica Carlos Flores, un pensionista de 62 años residenciado en el centro de Caracas.

Los seguidores del mandatario afirman que existe democracia, pese a la persecución contra políticos opositores y esté comprometida la independencia de los poderes públicos. Su discurso es parecido al repetido en el canal gubernamental Venezolana de Televisión o por el Ejecutivo. Ninguno se atreve a darle una cuota de credibilidad a la oposición.

Además de ofrecer un voto a Maduro, muchos de los fieles a su política se movilizaron el pasado domingo para enfrentar la abstención convocada por la alianza Mesa de la Unidad Democrática, pero que también tocó sus filas. José Guerra, por ejemplo, estaba en los escuadrones de la Unidad de Batalla Hugo Chávez (UBCH) del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que se encarga de conseguir votos.

“Maduro no es Chávez”

Cuando Hugo Chávez asumió como presidente de Venezuela, en 1999, Giovanni Jiménez tenía 11 años de edad. No recuerda algo distinto del denominado socialismo del siglo XXI, tampoco quiere un cambio de Gobierno. “El PSUV lo ha hecho bien. Siempre he dado mi voto a la revolución porque hemos recibido muchos beneficios: antenas satelitales de CANTV (Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela), ayudas de los consejos comunales y todo ha mejorado con el tiempo”, aseguró el domingo en el barrio caraqueño de Petare. Su madre, Vielma Martínez, atribuye el desmadre económico de su país a una conspiración internacional para derrocar al chavismo. Los dos admiten que el salario es insuficiente, aunque afirman que es culpa de la oposición. Pero ambos han ofrecido un voto por la reelección de Maduro.

El heredero político de Chávez nunca ha movido a las masas. En abril de 2013, Maduro derrotó a su contrincante, Henrique Capriles Radonski, en las elecciones presidenciales con una estrecha ventaja: 7.587.579 frente a 7.363.980 votos. El opositor había denunciado un fraude, pero el Consejo Nacional Electoral descartó las acusaciones. Cinco años después Maduro ha sacado 6.157.185 votos, según el CNE, en unos comicios boicoteados por la opacidad del árbitro. Ha sido la votación presidencial con la más alta abstención (46,2%) en este país; aún así Maduro se ha vanagloriado de haber sacado el 68% de los votos. En sufragios, sin embargo, el número se aleja de la vara de 8,1 millones de votos que puso Hugo Chávez en su última elección en 2012 con una participación del 80%, de las más altas en un país donde no es obligatorio votar.

Cinco años después ha sacado 6.157.185 votos, según el CNE, en unos comicios boicoteados por la opacidad del arbitrio. Su proclamación como mandatario hasta 2025 ha provocado un rechazo de la comunidad internacional, los 14 países que integran el Grupo de Lima han llamado a consulta a sus embajadores. Pero Maduro no se muestra inquieto. “¡Cuánto me han subestimado!”, dijo tras saber su reelección.

Su gobierno radicalizó las políticas del expresidente Chávez y detonó una crisis económica sin precedentes. Muchos han repetido como un mantra que “Maduro no es Chávez”. Ana García, de 31 años, no ha visto mejorías en los últimos cinco años. No puede costear los gastos de su hija, menos para ella. Pero no deja de pensar que la solución está en poner “mano dura” contra la corrupción. “¿Cómo es posible que en Catia vendan la leche del CLAP [Comités Locales de Abastecimiento y Producción] en un millón de bolívares? Siempre he sido chavista, pero no madurista. Si Chávez estuviera vivo esto no estaría pasando. Pero prefiero votar por Maduro”, argumenta.

MADURO VERSUS EL PSUV
En esta elección se puso a prueba el carnet del PSUV, una iniciativa que emprendió Diosdado Cabello, primer vicepresidente del partido en febrero mientras Nicolás Maduro conformaba la plataforma partidista paralela, el Movimiento Somos Venezuela, que dejó de lado la organización política creada por Chávez, el gran portaviones electoral que en esta jornada fue totalmente olvidado.

“El carnet del PSUV no agarra, dame el de la patria”, decía Gabriela Pastor a los que se acercaban a ella para escanearlo y registrar su voto supuestamente a favor del gobierno. La plataforma no podía leer los códigos QR de los militantes del partido. En otros puntos rojos los militantes aclaraban que solo se escanearía el carnet de la patria, el que tienen cerca de 13 millones de venezolanos y que ha sido promovido por Maduro, a quien solo respaldaron 6,1 millones de votos, según los resultados del Consejo Nacional Electoral.

En votos la correlación fue inversa. La casilla del movimiento de Maduro solo sacó 374.242 votos, 4,07% del total, pese a la costosísima campaña que emprendió con vallas, cuñas en televisión y medios internacionales y avisos en Google. En cambio, la tarjeta del PSUV, identificada con la silueta de los ojos del líder Hugo Chávez, obtuvo 57,23% de las preferencias, lo que evidencia una derrota para Maduro dentro del propio chavismo.

¿Hasta siempre, Comandante? por Tomás Straka – Nueva Sociedad – Marzo 2018

Venezuela atraviesa un período de crisis y convulsiones políticas. El legado de Hugo Chávez es motivo de disputas y debates a cinco años de su muerte.

El pasado 5 de marzo se cumplieron cinco años de la muerte de Hugo Chávez. Terminaba así una largísima agonía seguida de forma expectante por toda la sociedad. Durante más de un año no se habló de otra cosa que de aquel cáncer, cuya ubicación y naturaleza aún no sabemos bien. Hubo quienes celebraron, pero también una de las manifestaciones de duelo más grandes de la historia venezolana, con un sepelio tan largo como multitudinario. Un lustro más tarde, sin embargo, son tantos los problemas que la ocupan, que pocos tuvieron tiempo para pensar en el hecho. El Estado, naturalmente, hizo algunos actos, y sus medios, oficiales y oficiosos, dedicaron todo el espacio posible a lo que se ha llamado «el legado». Sin embargo, tuvieron en contra asuntos más urgentes, como un gran apagón que abarcó varias regiones, que lograron captar bastante más atención.

Eso no significa que el amor por Chávez haya desaparecido. Aunque según firmas como Datanálisis, la popularidad de Nicolás Maduro no llega a un 20%, los que se dicen chavistas y alegan que siguen «amando» (esa es la palabra) al Comandante, llegan a un 50%. Es decir, la mitad de los venezolanos no relaciona directamente las penurias actuales con las políticas de Chávez. En general consideran que el culpable es Maduro, que no ha sabido continuar «el legado», y por el contrario consideran que los años en que gobernó Chávez fueron los más felices de sus vidas. Si hiciera falta un ejemplo para explicar la «fortuna» en términos de Maquiavelo, Chávez lo calzaría de forma completa: entre el boom petrolero de 2004 a 2008 y el hecho de morir justo antes de que las consecuencias de sus políticas estallaran, ha logrado pasara a la memoria de muchos con su imagen más o menos impoluta.

Ante este panorama se abren dos aspectos que podrán ser claves para el futuro inmediato: ¿cómo se manifestará políticamente ese chavismo, en cuanto sector del electorado, que ahora está más o menos huérfano? ¿Qué queda del chavismo en cuanto movimiento político? Comencemos con lo segundo. En contra del pronóstico de buena parte de la gente, la muerte de Chávez no significó una salida rápida del poder de sus sucesores. Pocos apostaban a que Maduro lograra mantenerse en el poder, pero a pesar de las fuertes olas de protestas de 2014 y 2017 y de la enorme derrota electoral de 2015, no sólo sigue en Miraflores, sino que parece más consolidado que nunca. Su reelección en los comicios de mayo parece asegurada para cuando se escriben estas líneas. Ahora bien, todo esto requiere muchas puntualizaciones: esa consolidación se ha logrado con el concurso de los poderes del Estado, que primero anularon en la práctica al Parlamento en manos de la oposición a través de sistemáticas sentencias emitidas por el Tribunal Supremo; después, cerraron el camino al referéndum para revocar su mandato a través de otro conjunto de sentencias de tribunales de provincia, cuya validez muchos ponen en duda. A eso le siguió una represión a las protestas que ha valido la apertura de una investigación de la Corte Penal Internacional; y la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente con poderes supraconstitucionales electa en unos comicios que más de un centenar de países consideran írritos. A ello habría que contar los líderes opositores encarcelados o en el exilio. Maduro es muy popular en cierto sector duro del chavismo, ese 18-20% que lo ve con el campeón que ha sorteado todas las pruebas, pero está lejos de contar con el apoyo de las mayorías y de buena parte de la comunidad internacional.

Maduro, que no tiene la «fortuna» de su mentor, ha optado por aquello de que es mejor ser temido que amado. Pero el mismo Maquiavelo advertía que ese temor no debe llegar al odio, que más temprano que tarde cobra caro. Y Maduro ha hecho algo al respecto. Está compactando en torno a sí a un sector del chavismo, perfilando cada vez más eso que algunos llaman el «chavo-madurismo» y otros ya, a secas, el «madurismo». Es difícil saber cómo funciona en última instancia esa alianza de grupos que está gobernando Venezuela, y de la que, según las opiniones autorizadas, Maduro es sólo el mascarón de proa. Pero la creación de un partido propio, Somos Venezuela, distinto del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), es parte evidente de ese proceso. A ello se le suman la integración de las maquinarias para la repartición de ayudas sociales en su nuevo partido, los jingles electorales sin ninguna alusión al chavismo, y el esfuerzo por hacer cada vez más autónoma la imagen de Maduro con respecto a la de Chávez. Todo ello parece apuntar a hacerse con una parte del legado y fortalecer a ese grupo que ve en Maduro el salvador de la Revolución. Esto, claro, nos remite a la primera pregunta: si un 20% es más o menos madurista (aunque con la red de repartición de cajas de comida eso puede subir bastante electoralmente), ¿qué será del otro 30% que sigue «amando» a Chávez? En el menú chavista hay dos opciones. Una es la de Henry Falcón, un ex chavista que ha forjado un liderazgo sólido en el centro del país y que ha gravitado en la oposición, pero siempre manteniendo la distancia con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La otra es la del chavismo disidente, formado por ex ministros con el General Miguel Rodríguez Torres a la cabeza, y la más radical Marea Socialista.

En medio del desconocimiento de la MUD a las elecciones de mayo, Falcón decidió postular su candidatura. Los sectores de la oposición ven aquello como una simple maniobra de Maduro para hacer ver los comicios como plurales y competitivos; pero en cualquier caso Falcón puede lograr la identificación de muchos otros chavistas decepcionados que desconfían de la MUD, y sentar con ellos las bases de un movimiento más amplio. Los otros disidentes no son electoralmente poderosos y se han integrado al Frente Amplio que acaba de crearse con los partidos de oposición y muchos otros sectores sociales. A cinco años de la muerte de Chávez, el chavismo aparece dividido en al menos tres bloques, uno de los cuales da signos de estarse deshaciendo de la sombra del Comandante. No sólo su modelo económico y social está en una crisis tan honda que la sociedad, a pesar del 50% de los que dicen seguirlo «amando», no tiene tiempo para recordarlo, sino que el «el legado» enfrenta una guerra de sucesión en medio de enormes tensiones internas y externas. ¿Hasta siempre Comandante? No se sabe en qué terminará todo esto, pero parece muy difícil, incluso para los mismos chavistas, cantarle este verso en las actuales circunstancias.

Voy a votar por Gregorio Salazar – TalCual – 3 de Diciembre 2017

Como decía la canción de dónde saca Érika Farías pa´tando como destaca
No creemos que a ninguna fuerza política le estaría permitido hacer un acto de campaña electoral a las puertas mismas del Panteón Nacional, a escasos cincuenta metros de los manoseados huesos del Padre de la Patria. Debe estar declarada zona de seguridad o ser coto privado de las fuerzas mesiánicas que ocupan Venezuela.

Lo primero no lo tengo claro, pero de lo segundo sí tengo la absoluta seguridad. De otra forma la candidata a alcaldesa del municipio Libertador, Erika Farías, no hubiera podido instalarse allí con toda la parafernalia mecánica, técnica y tecnológica como lo hizo el pasado martes frente al Altar de la Patria.

Era un despliegue impresionante: dos graderías metálicas móviles con capacidad para unas quinientas personas cada una; dos gigantescas tarimas, una de las cuales era ocupada por un grupo musical de por lo menos 15 integrantes; dos enormes pantallas electrónicas a todo color que repetían incesantemente que todo eso lo hacía la candidata “Por amor a Caracas”, algo que en absoluto mostró su compañero de partido en el cargo. Hay que adicionar el despliegue de cámaras de televisión, equipos de sonido, decenas de parales de iluminación distribuidos estratégicamente en el semicírculo de la plazoleta, donde se daba cita gente debidamente convocada y enfranelada por el comando de campaña de la aspirante roja-rojísima.

Eso, a pepa de ojo, cuesta decenas de millones de bolívares, lo que de entrada me mueve ingenuamente a hacerle a la abanderada y al PSUV la misma pregunta que la vieja canción caraqueña le hacía a La Chica del 17: “¿De dónde saca pa´tanto como destaca?”. A lo mejor se dirá que de alguna rifa o una cena pagada generosamente por los comensales contribuyentes, al estilo de las campañas electorales gringas. En ese caso habría que preguntar de dónde sacó la comida que les ofreció, porque eso en este país no lo hay, como no lo sea para las fuerzas mesiánicas y sus arreados copartidarios.

Del primero que me acordé fue del batallador profesor Samán, quien hace su campaña para el mismo cargo que Erika repartiendo unos recuadritos de papel con su imagen impresa en una sola tinta donde se parece más al ayatolá Jomeini que a él mismo. Si alguien se orientara por esa estampilla electoral y tratara de ubicarlo en el tarjetón municipal se llevaría la ingrata sorpresa de que, siendo candidato, ni siquiera tuvo derecho a colocar su nombre en la boleta, pese a que lo apoyan los revolucionarios PCV y PPT.

Después me acordé de esa voz denunciadora de la corrupción y del rumbo abiertamente antidemocrático de la revolución que es Nicmer Evans, que ni recuadrito de papel tiene y, además, en la solitaria tarjeta de Nuvipa, organización que lo apoya, invirtieron nombre y apellido. Así debe competir con las siete tarjetas muy bien ubicadas de la candidata Farías.

Siguiendo el mismo contraste, me acordé del colega Manuel Isidro “Chiro” Molina, quien fieramente batalla a toda hora por las redes para promocionar su candidatura lanzada por UPP89 y que, a diferencia de las muchas unidades vehiculares con las que cuenta Erika, deja las suelas de los zapatos para llegar hasta las zonas populares.

Y lo mismo puede decirse de Oscar Arnal, de Copei, a quien hay que reconocerle el mérito de que jamás se ha rendido, lo mismo que a la concejal Maribel Castillo, de Avanzada Progresista, luchadora y conocedora a fondo de la ciudad que aspira administrar.

El despilfarro obsceno, el dispendio pornográfico de las candidaturas del PSUV en general y la de Farías en particular no es, a fin de a cuentas, nada que sorprenda porque ya en su famosa carta a Maduro el ex ministro Giordani confesó que en el año 2012 “llevamos la economía al extremo por el objetivo esencial de ganar las elecciones presidenciales”. Es decir, reventaron la economía en un costosísimo y falsario circo proselitista que han venido repitiendo en cada certamen electoral. Y volverán a hacerlo cuantas veces crean necesario para seguir reinando sobre este mantel de cenizas en que han convertido a Venezuela. Es lo que les dicta su demencia ideológica y la obsesión por el poder perpetuo.

Uno no puede mantenerse impasible, de brazos cruzados, quedarse en casa ante semejante tragedia nacional. Contra quienes indolentemente destruyen al país y ponen cada día más en riesgo la vida de los venezolanos más vulnerables, los ciudadanos no podemos dejar de ejercer nuestros derechos políticos y el arma más efectiva que tenemos: el voto. Se necesita expresarnos en contra de la barbarie, se necesita votar y ,contra viento y marea y a conciencia, a votar iremos.

 

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