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El regreso de la oposición venezolana a las calles acaba en un choque con las fuerzas chavistas por Alonso Moleiro – El País – 11 de Marzo 2020

Juan Guaidó promete más acciones de protesta, mientras la policía detiene a tres diputados críticos con el régimen

Un manifestante mira a la policía durante la manifestación de la oposición venezolana este martes en Caracas.
Un manifestante mira a la policía durante la manifestación de la oposición venezolana este martes en Caracas.MATIAS DELACROIX / AP

La oposición venezolana agrupada en torno a Juan Guaidó salió este martes de nuevo a la calle para tratar de aumentar la presión contra el Gobierno de Nicolás Maduro y exigir unas elecciones presidenciales transparentes. Con una concentración considerable, pero más pequeña que en ocasiones anteriores, los críticos con el chavismo se agruparon en una marcha después de varios meses en respuesta al llamamiento del presidente de la Asamblea Nacional a aprobar el denominado “Pliego Nacional de Conflicto”, una plataforma de agitación política que pretende canalizar las estrategias de la oposición contra el régimen chavista.

La plana mayor de la dirigencia opositora y muchos líderes gremiales y sociales hicieron acto de presencia en la marcha. La movilización también se extendió a las ciudades de Valencia, Barquisimeto, Maracaibo, Acarigua, Maracay, Barcelona, Punto Fijo, Porlamar y Mérida. Como viene siendo habitual, para responder al llamamiento de Guaidó, la dirigencia chavista convocó a una manifestación paralela, y sus simpatizantes tomaron el centro de Caracas sin problemas para protestar contra el imperialismo norteamericano y la “injerencia extranjera”.

Venezuelan opposition leader Juan Guaido speaks during a press conference in Caracas, on March 9, 2020. (Photo by Federico PARRA / AFP)

 

Las expectativas de los venezolanos ante este nuevo llamado de Guaidó eran pocas. Sin embargo, de repente, el ambiente se enrareció y la tensión fue en aumento debido a la militarización de las calles. En la mañana del martes, la ciudad amaneció semivacía, muchos negocios no abrieron sus puertas y muchas personas no mandaron a sus hijos al colegio. Buena parte de las estaciones del Metro de Caracas cerraron sus puertas. Las entradas de la ciudad, y varios puntos neurálgicos urbanos del país, estaban tomados por efectivos militares con armamento grueso, presentes todavía luego de haber iniciado el ejercicio Escudo Bolivariano 2020, unas maniobras militares que el Gobierno de Maduro ha organizado este año.

La protesta convocada en la capital tenía previsto llegar al Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional, en el centro de Caracas. Pero un gran contingente de efectivos de la Policía Nacional Bolivariana estaba esperando a los manifestantes unas manzanas más adelante, en Chacaíto, zona que marca el fin del este de la ciudad, para impedirles el paso.

La concentración opositora aumentó en ira y tamaño muy rápidamente. Los manifestantes exaltados encararon a los policías mientas gritaban consignas e insultos en contra de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros jerarcas chavistas. Los funcionarios terminaron de arremeter en contra de los presentes, y se registró otra desigual batalla campal entre los cuerpos de seguridad chavista y los manifestantes, sin que en esta ocasión se hayan registrado víctimas.

En medio de la arremetida de motos y el caos, los organizadores del acto, megáfono en mano, pidieron a los presentes desviar la manifestación a la plaza Alfredo Sadel, ubicada en la zona de Las Mercedes. Ahí desembocó la concentración de personas y tuvo lugar una nueva sesión de la Asamblea Nacional, que presidió el propio Guaidó, con el objetivo de formalizar la aprobación del Pliego de Conflicto.

“Tenemos muy claro el despliegue de francotiradores, de militarización, que tienen en el centro de Caracas. Venezuela está cumpliendo sus objetivos: visibilizamos la lucha, unimos un pliego de conflicto y desnudamos a la dictadura. Somos mayoría”, declaró Guaidó poco después.

El Pliego Nacional de Conflicto, anunciado por Guaidó después de su gira por Europa y Estados Unidos, supone la forja de un esfuerzo especial por alinear los objetivos políticos sobre el regreso de la democracia, con la lucha por las mejoras sociales en un momento en el que el país vive la peor crisis social y económica de su historia reciente. La manifestación de este martes fue planificada durante varias semanas en medio de un contexto de apatía y cansancio por el crónico estancamiento de la crisis nacional. Entre sus organizadores había sorpresa y agrado por la respuesta a la convocatoria, que se concretó en el último momento. El llamamiento a protestar y el diseño del pliego se gestaron con el concurso del lastimado tejido gremial, obrero y estudiantil venezolano, buena parte del cual hizo acto de presencia en las calles.

La Policía apresa a tres diputados opositores

Pocas horas después, las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana —el FAES, temido cuerpo represivo creado por Nicolás Maduro y cuyos procedimientos han sido reprobados por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet— cercó y tomó el hotel The Hotel, donde se estaban quedando diputados opositores provenientes del interior del país para participar en la actividad. En el procedimiento fueron apresados los parlamentarios Renzo Prieto, Ángel Torres y Zandra Castillo. No se argumentaron motivos ni se sabe del paradero de estos legisladores, que se supone tienen inmunidad parlamentaria. Prieto ya había pasado tres años presos bajo cargos de sedición e instigación a la rebelión.

Calles sin destino por Adriana Moran – Blog Polis – 25 de Febrero 2020

Los venezolanos deberíamos ser capaces de llenar las calles en señal de protesta. De inundar no solo las grandes avenidas de Caracas con nuestra furia sino también las de la provincia golpeada como nunca por oscuranas y escaseces. Tendríamos que ser capaces de juntarnos para recorrer ese asfalto que se ha cobrado tantas vidas y mostrar que somos muchos, que somos casi todos, los que queremos un cambio para este país que ya a duras penas reconocemos como el nuestro. Pero deberíamos no basta. Para que esa voluntad mayoritaria salga a la calle necesita saber que sale porque existe otra voluntad, la política, de guiar ese reclamo por los caminos que puedan conducirla a recobrar la esperanza. 

Que no es una calle ciega como otras recorridas, que no es una emboscada con fines ocultos como otras antes, que es una manifestación genuina del cambio que queremos y que está orientada y dirigida a canalizar ese descontento y a transformar esa fuerza humana en la energía capaz de alcanzar por sí misma los objetivos que desde hace tiempo perseguimos.
Para que el mundo nos vea”, es una buena razón para salir a marchar, pero sabemos que el mundo nos ha visto ya demasiadas veces y que ha visto también como esas mismas calles que se llenaron a inicios de 2019 se fueron vaciando con el transcurrir de los meses porque el discurso que los convocó a la salida inminente y que a veces se pareció demasiado a una trampa nunca tuvo una posibilidad real de cumplirse.
Los que volvimos a nuestra vida cotidiana con la ira y la frustración a cuestas después de sentir que éramos millones los que podíamos empujar el carro del cambio pero que no había un camino que pudiéramos seguir, sino muchos atajos de destino incierto y que en su mayoría solo estaban en la imaginación febril de quienes conducían ese carro, difícilmente nos sentiremos convocados a dejar una vez más nuestras huellas en el pavimento para una vez más, regresar con la ira y la frustración intactas.
Liderar una mayoría significa la responsabilidad de acercar voluntades a un proyecto común y de reunir la mayor cantidad posible de gentes para construir una fuerza real y tangible. Capaz de expresarse en las calles. Capaz de expresarse en las urnas en defensa de su Asamblea Nacional amenazada. Capaz de contarse para cambiar su destino.

Los docentes venezolanos preparan una gran movilización nacional para el Día del Maestro por Carmen Victoria Inojosa – Infobae – 14 de Enero 2020

Los maestros saldrán a la calle este miércoles y participarán en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional. Reclaman el pago de 300 % de aumento salarial, el cumplimiento de las cláusulas de la contratación colectiva y un salario base de 600 dólares al mes

El Instituto Pedagógico de Caracas donde los directores de planteles acuden en búsqueda de maestros. (Foto: Tairy Gamboa)

El Instituto Pedagógico de Caracas donde los directores de planteles acuden en búsqueda de maestros. (Foto: Tairy Gamboa)

Los maestros en Venezuela no celebrarán su día. El 15 de enero irán a la calle en protesta nacional. Como lo hicieron hace 87 años, al fundar, durante el gobierno de Juan Vicente Gómez, la Sociedad de Maestros de Instrucción Primaria para luchar por la dignificación y sus derechos, el miércoles saldrán a las plazas públicas a exigir reivindicaciones salariales y condiciones laborales.

En Caracas, la protesta se realizará en la plaza Bolívar, ubicada en el centro de la ciudad, a unos metros del Parlamento. Los maestros también acudirán al Palacio Legislativo para participar en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional, lugar donde en 2018 decretaron la emergencia educativa en el país.

“Ser maestro en Venezuela es una odisea. Atravesamos por la peor crisis económica e institucional en 40 años”, dice Orlando Alzuru, presidente de la Federación Venezolana de Maestros (FVM).

El salario no supera los 10 dólares al mes. Los maestros no pueden comprar más de tres productos de la canasta de alimentos. Un kilo de queso cuesta aproximadamente 3 dólares. Según la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, liderada por Juan Guaidó, la inflación al cierre de 2019 fue de 7.374,4 %.

La póliza de salud son apenas 3 dólares. Esta situación de precariedad en que vive un maestro ha derivado en que en los últimos años 300.000 de ellos hayan migrado o se dediquen al comercio, sostuvo Alzuru.

“El educador en Venezuela lo que hace es subsistir. No vive. Es una de las profesiones que más ha caído en esta catástrofe. No tenemos salario, seguridad social y hay una desvalorización de la función pedagógica”, reclama Raquel Figueroa, coordinadora del Movimiento de Educadores Simón Rodríguez.

Los maestros continúan sin ser escuchados a pesar de que han hecho tres huelgas desde que se inició el año escolar en septiembre de 2019: reclaman el pago de 300 % de aumento salarial, el cumplimiento de las cláusulas de la contratación colectiva y un salario base de 600 dólares al mes.

De acuerdo con Figueroa, los maestros están pidiendo a sus federaciones una consulta para tomar nuevas decisiones, que incluye la huelga general, de no obtener respuestas del Ministerio de Educación.

“Todo está sobre la mesa. No solo es el salario, sino las condiciones de trabajo. Tenemos instituciones sin luz, agua, sin material de limpieza. Si el ministerio no actúa, seguiremos tomando acciones y no se descarta una huelga general”, dijo Edgar Machado, dirigente del Sindicato Venezolano de Maestros.

Michelle Bachelet pidió la libertad de Juan Requesens y el derecho a un juicio justo para Roberto Marrero – El Nacional – 18 de Diciembre 2019

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos realizó una actualización oral de su informe sobre la situación de los derechos humanos en el país en la que fija posición, entre otros aspectos, sobre la condición en que se encuentra el hospital J. M. de los Ríos, la malnutrición aguda que presenta 11,9% de los niños de 19 estados, las ejecuciones extrajudiciales de la FAES y el hostigamiento a medios de comunicación y a diputados a la Asamblea Nacional

Bachelet

Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, realizó este miércoles una actualización oral de su informe sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela.

En los últimos tres meses, un equipo de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos estuvo en Venezuela evaluando la condición de los presos políticos.

Presos políticos

Luego de visitar 9 centros de detención, la representación de Bachelet documentó 118 casos de personas privadas de libertad (109 hombres y 9 mujeres) que requieren respuesta urgente por motivos de salud, retrasos judiciales, falta de ejecución de boletas judiciales de excarcelación y/o falta de excarcelación por cumplimiento de pena.

Bachelet instó a las autoridades venezolanas a liberar a todos los presos políticos, incluyendo al diputado Juan Requesens.

La actualización del informe también destacó irregularidades en los juicios contra los acusados por intento de magnicidio a Nicolás Maduro. Asimismo, destacó el caso de Roberto Marrero, ex director del Despacho de la Presidencia de la Asamblea Nacional, a quien no se le permite la entrada de sus familiares a la sala de audiencias.

«Insto al Poder Judicial a garantizar el derecho a un juicio justo, incluyendo el derecho a la defensa y el principio de publicidad», manifestó.

Economía

Bachelet indicó que aun cuando el régimen de Nicolás Maduro decretó un incremento del 375% del salario mínimo, el mismo perdió su poder adquisitivo. Actualmente el salario solo cubre 3,5% de la canasta básica alimentaria.

«La situación económica y social sigue afectando los derechos económicos y sociales de los venezolanos. Según la Cepal, en 2019 la economía sufrirá una contracción del 25,5%, alcanzando una pérdida acumulada del PIB del 62,2% desde 2013», precisó.

Servicios públicos

En cuanto al estado de los servicios públicos en Venezuela, Bachelet resaltó que el Zulia es una de las entidades más afectadas.

«Mi Oficina realizó una visita a Maracaibo en la que constató las larguísimas colas para comprar combustible y los cortes prolongados y reiterados de electricidad, que además afectan el suministro de agua. Los derechos a la salud y a la educación también han sido afectados, principalmente por falta de personal, infraestructura deficiente y falta de insumos. Millares de zulianos migraron al extranjero o a la capital del país«, aseveró el informe.

Salud

Sobre la salud de los venezolanos, la alta comisionada se preocupó especialmente por la condición en la que se encuentra el hospital J. M. de los Ríos.

«En el último mes se recibió información de la muerte de 3 niñas del servicio de hematología y 1 niño del servicio de oncología. De los 39 niños y niñas con necesidad de un trasplante de médula ósea, 15 se encuentran en una situación crítica», agregó.

De acuerdo con información suministrada por Caritas, en las parroquias más pobres al menos de 19 estados del país, 11,9% de los niños y niñas muestran señales de malnutrición aguda y que 32,6% tiene retardo en el crecimiento.

«Caritas también informó que 48,5% de las mujeres embarazadas atendidas tienen deficiencias nutricionales», dijo.

Protestas

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, señaló que en lo que va de año se han realizado 16.439 protestas en todo el país. La mayoría, lideradas por trabajadores del sector educativo, de la salud y de las industrias básicas.

La representante de la ONU aseguró que en cuanto a las movilizaciones con fines políticos convocadas por la oposición, el despliegue de las fuerzas de seguridad es exagerado.

«Se registraron más de 20 detenciones en este contexto, de las cuales al menos 5 personas siguen detenidas en el estado de Lara», afirmó.

Delincuencia

El Observatorio Venezolano de Violencia estimó una tasa de 60,3% homicidios violentos por cada 100.000 habitantes de enero a noviembre de 2019.

Pese a que el número de homicidios disminuyó con respecto a 2018, Bachelet manifestó su preocupación por los niveles de violencia en el país.

Destacó los asesinatos del ex concejal opositor Edmundo «Pipo» Rada Angulo y del ex gobernador oficialista Johny Yáñez Rangel.

También mostró preocupación ante el número de ejecuciones extrajudicialescometidas por funcionarios de la FAES durante operativos de seguridad.

La Fiscalía General aportó datos importantes a la investigación realizada por los representantes de Bachelet, indica el informe.

«Desde agosto de 2017 a la fecha, 770 funcionarios han sido acusados por violaciones a los derechos humanos, de los cuales 509 han sido imputados, 393 privados de libertad y 131 condenados», indicó.

Sobre la violencia por parte de grupos irregulares en el estado Bolívar, involucrados en la explotación ilegal del Arco Minero del Orinoco, Bachelet dijo que continúa en incremento. Hizo mención de la masacre que se registró en noviembre en la comunidad de Ikabarú, ubicada en el territorio indígena pemón.

Migración venezolana

Michellet Bachelet dijo en su informe que es muy preocupante el incremento de migrantes irregulares venezolanos. Esto ante las dificultades para obtener su documentación de viaje por parte de las instituciones manejadas por el régimen.

«Recientemente, las autoridades venezolanas incrementaron en un 70% los costos para expedir pasaportes, un costo equivalente a 54 salarios mínimos. Ha crecido la utilización de rutas más peligrosas y la exposición al tráfico y trata de personas», precisó.

También mencionó el caso de 102 migrantes que se dirigían en junio a las islas del Caribe en 3 embarcaciones y las mismas habrían desaparecido por razones aún no esclarecidas. Hasta la fecha, se desconoce el paradero de 32 mujeres, 10 adolescentes, 3 niños y 46 hombres.

Amenazas a la prensa

«Hemos recibido denuncias de actos de hostigamiento, amenazas y detenciones por parte de los servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad. El 19 de noviembre, efectivos de la Dgcim allanaron la sede de un medio de comunicación en línea y detuvieron a la gerente de operaciones, quien estuvo más de 10 días incomunicada y hasta la fecha, sigue detenida en la sede del organismo de seguridad en Caracas», reseñó el informe.

Agregó que ese mismo día, la Dgcim también detuvo brevemente a tres periodistas y a sus conductores que estaban cubriendo el allanamiento.

Elecciones en Venezuela en 2020

En cuanto a las elecciones que se tienen previstas en Venezuela para el 2020, indicó que es crucial crear las condiciones necesarias para unas elecciones libres, imparciales, creíbles, transparentes y pacíficas.

Asedio a representantes de la oposición

«Me preocupan el levantamiento de la inmunidad de 5 diputados de la oposición, elevando el total a 30 diputados de la oposición despojados de inmunidad. Así como los actos de hostigamiento contra representantes de la oposición, incluido el presidente de la Asamblea Nacional», manifestó.

Incorporación de la milicia a la FANB

Consideró que son preocupantes las intenciones del régimen de Maduro de continuar armando a la milicia.

Rechazó la propuesta de ley realizada por la ANC para incorporar a la milicia nacional a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

«Reitero mi llamado a las y los actores políticos en Venezuela a retomar las negociaciones para alcanzar una solución a la crisis política y económica y devolver la esperanza a la población. Mi Oficina sigue comprometida en contribuir a la mejora de la situación de los derechos humanos. Insisto en la importancia de establecer una presencia más amplia y consolidada en el país que nos permita avanzar la agenda de derechos humanos», concluyó.

La calle está fría por Trino Márquez – El Republicano Liberal – 29 de Noviembre 2019

El llamado de Juan Guaidó a mantenerse a partir del 16 de noviembre en la calle sin retorno, no tuvo éxito. La petición partió de una visión demasiado voluntarista. La premisa fue más o menos la siguiente: Si hubiese un líder que convocase, los venezolanos seguirían el ejemplo de los ecuatorianos, chilenos, bolivianos y colombianos, pueblos que se han alzado con fuerza y furia por distintas razones contra sus respectivos gobiernos.

La ‘primavera suramericana’ podría extenderse a Venezuela, pues si en algún país existen razones para indignarse y protestar, ese es el nuestro.
La hipótesis resultó falsa. Los venezolanos, en efecto, tienen muchas razones para movilizarse. El problema es que también poseen otro tanto  para no hacerlo. Estas han predominado. En el origen de la desmovilización -o el reflujo, como se diría en el lenguaje más tradicional-, se encuentran el éxodo de millones de venezolanos jóvenes, que podrían participar en las convocatorias de masas, la rutinización de las marchas, y el fracaso de las movilizaciones masivas y revueltas de 2014 y 2017, que dejaron un trágico saldo de estudiantes acribillados, y dirigentes políticos detenidos o exiliados.
El resultado concreto de esas grandes manifestaciones fue magro. El régimen logró pulverizar el referendo revocatorio que acabaría con el mandato de Nicolás Maduro. No se firmó en Santo Domingo un acuerdo que permitiera resolver la crisis. Las direcciones de los partidos políticos más importantes fueron desbaratadas. El régimen impuso la Constituyente y, luego, las elecciones presidenciales de mayo de 2018, cuando Maduro fue reelecto. Las movilizaciones en masa entre 2014 y 2018 no produjeron victorias, sino que propiciaron respuestas por parte del gobierno que descalabraron a los opositores.
2019 despuntó con un esperanzador renacimiento del movimiento ciudadano. Juan Guaidó logró reanimar a una oposición frustrada, desesperanzada y resignada a calarse los siguientes seis años de Maduro. El Presidente de la Asamblea Nacional se conectó con el malestar de millones de venezolanos maltratados por el régimen. Propuso la  famosa tríada, millones de veces repetida: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Por unos meses pareció que esta vez las metas sí se alcanzarían y que una nueva etapa se abriría para la nación. Finalizando el año, los objetivos no se han alcanzado y el gobierno se ve tan robusto como siempre, a pesar de su impopularidad, de las calamidades que ha desatado y del aislamiento internacional.  Por supuesto, que la frustración ha resurgido. La sensación de fracaso vuelve a apoderarse de la gente. Este sentimiento conduce a la parálisis.
A estos factores hay que agregar la política deliberada diseñada y ejecutada por el gobierno, dirigida a desmovilizar a los ciudadanos y aterrorizarlos. El instrumento fundamental de extorsión son las cajas Clap, para muchos habitantes de los sectores más pobres, el único medio del cual disponen para proveerse de ciertos alimentos y bienes, por precarios que estos sean.  Más de 80% de los pobladores de los barrios reciben, aunque de manera irregular, esas cajas. El temor a dejar de recibirlas constituye un poderoso factor de inhibición. El gobierno amenaza con los Clap.
El otro componente de la tenaza es el Carnet de la Patria, vehículo para obtener las pequeñas prebendas, limosnas, concedidas por Maduro. Retirarle, anularle o no concederle el carnet a una persona, significa excluirlo de los Clap y del sistema de reparto clientelar  de dinero a través de la banca oficial,  diseñado por el régimen. La nación se encuentra en manos de unos señores que manejan el presupuesto público para comprar lealtades y, cuando esto resulta insuficiente, para intimidar a los ciudadanos.
La combinación entre el fracaso, la decepción, la manipulación y el chantaje, han creado esta realidad paradójica: el país se encuentra arruinado, la población empobrecida,  los motivos para manifestar abundan, pero la gente no acude a las jornadas convocadas por la oposición. Las miles de protestas que ocurren en todo el territorio nacional por la escasez de agua, luz, etc., se dan en  una escala tan reducida, que no afectan en nada la estabilidad del régimen.
La dirigencia opositora no logra anular la acción del gobierno, ni puede conectarse con el malestar de la ciudadanía y avivarlo. Ahora, toca recomponer el liderazgo, dividido por numerosos conflictos internos, diseñar una nueva estrategia que redefina los objetivos trazados al inicio de 2019, promover metas alcanzables que no conduzcan al escepticismo.
Anda en curso la designación de un nuevo CNE. Pronto hay que definir la participación en las parlamentarias. Ambos son temas de enorme importancia. Esperemos que se recupere la sensatez y se eviten espectáculos tan deplorables como el que ha girado en torno a Humberto Calderón Berti.
Volver a movilizar los ciudadanos representa un reto colosal. Los venezolanos no se han rendido. Las protestas cotidianas lo demuestran. El desafío reside en cómo canalizarlas hacia el cambio del régimen. Las próximas elecciones parlamentarías serán una excelente ocasión para reacoplarse con la gente.

La mano chavista en la crisis iberoamericana – Editorial ABC – 27 de Noviembre 2019

Desde sus orígenes, el chavismo bolivariano tenía ambiciones de expandir su propagación ideológica a todo el continente y a España

La sucesión de movimientos de protesta en distintos países iberoamericanos no son el síntoma de una «primavera» continental. Es fácil deducir que detrás de estas turbulencias hay una voluntad concreta y determinada a dañar gobiernos donde la situación no es la más desesperada para gran parte de la población. No hay levantamientos acosando a los gobiernos de Venezuela, donde la crisis ha arrastrado a millones de personas al exilio huyendo de la miseria; ni en Cuba, una economía colapsada desde hace seis décadas; ni, por supuesto, en Nicaragua, donde la perversa pareja presidencial asesina y persigue a cualquier asomo de oposición. Como por ensalmo, las protestas han estallados en países perfectamente democráticos como Chile o Colombia, que gozaban de cierta ventaja en el desarrollo económico.

Tampoco es casualidad que, como ha denunciado ABC, se hayan detectado diferentes reuniones en Caracas de representantes de grupos subversivos de esos y otros países donde se están produciendo movimentos violentos de protesta. En realidad, desde sus primeros orígenes, el chavismo bolivariano tenía ambiciones de expandir su propagación ideológica a todo el continente y a España. Dado que ya no es posible por la vía electoral -hasta en Bolivia su acólito Evo Morales no puede ganar ni con trampas-, la táctica ha evolucionado hasta llegar al fomento de la insurrección destructiva, aprovechando el eco de las redes sociales y la intoxicación informativa. El chavismo carga ya con una pesada responsabilidad por haber llevado a la ruina más absoluta a Venezuela, a ello debe sumarse esta actividad conspirativa que está causando daños graves a otros países.

 

Protesta Mundial por la Libertad y Democracia en Venezuela – Un Mundo Sin Mordaza – Noviembre 2019

Protestas buenas, protestas malas por Trino Márquez – Blog Polis – 22 de Noviembre 2019

El régimen de Nicolás Maduro celebra las protestas violentas en Chile y Bolivia. En el país del Cono Sur, los vándalos de la ultraizquierda y el anarquismo han destruido decenas de estaciones del Metro, utilizado fundamentalmente por los sectores populares y las clases medias. Han incendiado supermercados, clínicas, farmacias y hasta iglesias católicas.  Todo ha ocurrido en nombre de la lucha contra el ‘modelo neoliberal’, que según esa estereotipada versión, ha plagado de desequilibrios e injusticias a la sociedad chilena, a pesar de que durante los treinta de años que van desde la salida de Augusto Pinochet de La Moneda, hasta el presente, los socialistas han gobernado directamente, o a través de la Concertación, durante buena parte de ese período.

En Bolivia, los partidarios de Evo Morales, entre ellos los cocaleros, trancan carreteras, impiden que haya libre circulación de vehículos de carga que transportan alimentos y gasolina. La nación del altiplano confronta el serio problema del desabastecimiento, y la inflación que esta conlleva. Los protestantes exigen la renuncia de la presidente Jaenine Áñez y la restitución de Morales en el poder. Esto ocurre luego de que se comprobó de forma inapelable que el expresidente cometió un fraude escandaloso y, no contento con el delito, quebró la línea de sucesión prevista ante a la falta absoluta provocada por su renuncia, al exigirles a su Vicepresidente, al Presidente y Vice Presidente del Senado, y al Presidente de la Cámara de Diputados, que dimitieran para generar un vacío de poder y, en consecuencia, una crisis institucional que sumergiera a Bolivia en el caos. La ruptura de esa línea fue lo que condujo a que Áñez, segunda vicepresidente del Senado, asumiera la presidencia interina. Para completar el cuadro, el día que le correspondía juramentarse, los parlamentarios del Movimiento al Socialismo, partido de Morales, no concurrieron al Congreso. Luego la acusaron de ‘usurpadora’. Y entonces ¿cómo podía cubrirse la vacante respetando la Constitución, si Morales había ordenado crear un vacío de poder? Su plan apuntaba a desatar la anarquía en Bolivia. En cierta medida lo ha logrado. Actuó a lo Jalisco: si no gano, arrebato. En Bolivia, sus partidarios pretenden restituir en la Presidencia a un gobernante que cometió un delito. Veremos cuán fuertes son las instituciones, especialmente los militares, para impedir que la violación cristalice.

El gobierno venezolano celebra todos los excesos promovidos  por la izquierda afiliada al Foro de Sao Paulo. Defiende los supuestos derechos de las turbas chilenas enceguecidas por el odio, y de los grupos bolivianos que respaldan a un gobernante extraviado, que quiso arrogarse un triunfo electoral que no obtuvo en las urnas electorales, aunque poseía el control del Poder Electoral.

Todos los excesos de la izquierda extremista le parecen excelentes a Maduro. La cosa cambia cuando el protagonista es la oposición venezolana. Frente a la protesta pacífica convocada por Juan Guaidó para el 16 de noviembre, el régimen aplicó varias tácticas dictatoriales. En un país donde ocurren todas las calamidades que se conocen y en el cual abundan las razones para luchar, el gobierno insistió en que el propósito del llamado era desestabilizar la democracia. Infundió temor en los ciudadanos. Militarizó Caracas y algunas ciudades del interior desde el viernes anterior a la marcha. En la capital cerró numerosas estaciones del Metro. Tumbó la señal de internet. Los canales de televisión no pudieron transmitir informaciones relacionadas con la concentración. La condena y el cerco fueron casi totales. Tras el objetivo de minar la jornada del 16-N, encontraron un aliado circunstancial y poderoso: los enemigos internos de Guaidó, quienes se dedicaron con saña a demonizarlo y propiciar el desánimo entre los potenciales asistentes a la jornada de protesta. Entre el terrorismo de Estado y la histeria de los estratos ‘opositores’ (no entiendo por qué se autocalifican de ese modo), se formó una tenaza que afectó la concurrencia a la marcha.

A pesar de los enormes obstáculos que se levantaron frente al 16-N, la jornada fue exitosa. Más, incluso, en el interior del país. En Caracas, no tuvo el impacto, ni logró el volumen de las grandes movilizaciones de comienzos de 2019. Sin embargo, no defraudó. La gente se sacudió la modorra. Sintió que la presencia ciudadana es fundamental para cambiar el panorama. Que la pelea no es palaciega, ni de cúpulas o mesas que se reúnen a resolver los problemas que afectan a toda la nación. El cambio incluye a los ciudadanos. Asistir a las concentraciones pacíficas representa una forma democrática de contribuir con la transformación que se aspira.

Evidenciar esos enemigos que acabo de mencionar, no significa que no exista cierto agotamiento frente a la marchas,  y desencanto ante a las expectativas no satisfechas por Juan Guaidó y el plan trazado al inicio de 2019. En su discurso en el acto, Guaidó asomó una autocrítica. Conviene que la elabore mejor y proponga un plan de reconexión con los millones de venezolanos que quieren permanecer en Venezuela, y están dispuestos a resistir y luchar, no para destruir los activos de la nación o para imponer un caudillo que viola la Constitución, sino para restituir la normalidad democrática, que permite crecer e incluir.

Los estudiantes y el general Padrino López, ganadores de una protesta sin violencia ni represión en Venezuela por Pedro Benítez – ALnavío – 22 de Noviembre 2019

Dos sectores de la sociedad venezolana se cruzaron este jueves. Los estudiantes, el grupo más contestatario y movilizado de cualquier sociedad. Y los militares, los guardianes del orden. Todo estaba preparado para una confrontación que no ocurrió. Los dos ganaron. Los dos se cruzaron mensajes. Pero la tensión que acumula una sociedad llena de descontento sigue allí.
Los estudiantes marcharon hasta la base militar de Fuerte Tiuna / Foto: @Presidencia_VE
Los estudiantes marcharon hasta la base militar de Fuerte Tiuna / Foto: @Presidencia_VE

El 21 de noviembre de cada año los estudiantes venezolanos recuerdan la huelga universitaria que ese día, pero de 1957, desafió la última dictadura de un general presidente en el país. 62 años después el movimiento estudiantil universitario salió a la calle en medio de un contexto en el cual la protesta social, aunque no ha cesado, no tiene las dimensiones de otros momentos.

Sin embargo, los líderes universitarios optaron en esta ocasión por una acción audaz: marchar desde la Ciudad Universitaria hacia Fuerte Tiuna, la base militar más importante de Caracas y sede del Ministerio de la Defensa y de la Academia Militar. Es decir, el símbolo del poder militar en Venezuela. Desde donde manda el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa del régimen de Nicolás Maduro.

Aunque no fue una movilización multitudinaria, sí fue significativa porque se realizó simultáneamente en varias ciudades del país. En el caso de Caracas era previsible que la marcha ni siquiera pasara de la puerta de la Universidad Central de Venezuela (UCV) pues seguramente pelotones de la Guardia Nacional (GNB) y de la Policía la estarían esperando. Esto en el mejor de los casos. El régimen de Nicolás Maduro podía también hacer uso de sus grupos de civiles armados (colectivos) para que, como en otras ocasiones, le hicieran el trabajo sucio. Después de todo su objetivo es evitar que Venezuela se contagie con la ola de protestas que sacude al resto de Suramérica.

Las voces más agoreras preveían una jornada de violencia y represión en la que los estudiantes fueran la carne de cañón que alimentara el conflicto político. Y efectivamente las principales vías de Caracas amanecieron con un intimidante despliegue militar.

Pero ocurrieron dos hechos que no estaban previstos. Por un lado, los estudiantes (como han venido haciendo recientemente) evitaron todo acto que pudiera justificar la represión. El otro fue más sorpresivo: se les dejó marchar pacíficamente los casi dos kilómetros que separan la universidad de Fuerte Tiuna, donde a un grupo se le permitió entregar un documento ante una delegación de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

No hubo estaciones de metro quemadas, ni locales comerciales saqueados como en Santiago de Chile. No se bloquearon vías públicas, ni ocurrieron incendios. Ni muertos, heridos o detenidos por la represión. Todo culminó en un diálogo entre un dirigente estudiantil y un cadete. Una puesta en escena convenientemente pensada para que este último transmitiera un mensaje obviamente preparado con antelación.

Alguien en el Alto Mando militar prefirió no reprimir. Ni en Caracas, ni en el resto de las ciudades donde los estudiantes se movilizaron. Alguien decidió enviar un mensaje conciliador. Sólo alguien tiene la autoridad para imponer esta estrategia en Venezuela hoy. Ese no es otro que el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López.

Se puede alegar que en realidad esta fue una táctica inteligente. En el alto gobierno de Nicolás Maduro han seguido lo ocurrido en el resto de la región e intentaron prevenir la conocida escalada de protestas, represión y más protestas.

Después de todo el aparato policial al servicio de Maduro ha afilado sus métodos represivos a un nivel desconocido para la mayoría de los países del hemisferio y ha demostrado su disposición a matar. Ese es su principal disuasivo, tal como lo demostró en los 155 días de protestas de 2017, con un asesinado por día.

Pero hay un sector dentro del régimen para el cual todo tipo de diálogo es señal de debilidad. Para el cual la base del poder chavista viene de la confrontación en todo momento y en todo lugar. La cabeza visible y vocero de esa “política” ha sido siempre Diosdado Cabello.

El 23 de diciembre de 2015, cuando era presidente de la Asamblea Nacional, cerró la última sesión del Parlamento que todavía tenía mayoría chavista, profiriendo una amenaza: “no hay acuerdo posible, la confrontación es inevitable”. Esa era y ha sido su línea desde entonces. Ni pan ni agua a los adversarios. Cada intento de acuerdo entre el régimen chavista y la oposición lo cuestiona y sabotea abiertamente.

Por momentos su posición parece que se va imponiendo. Pero la Venezuela de hoy es un país desgastado emocionalmente que quiere una salida a la devastación. A ese cuadro no escapa la base chavista. Y como suele ocurrir en todos los grupos humanos, divididos siempre entre moderados y radicales, el régimen que encabeza Maduro también tiene un ala moderada que prefiere una negociación a la confrontación.

El líder de este grupo es el general Padrino López. Esto no lo hace ni más ni menos comprometido con el régimen. Sencillamente ha sido su conducta y estilo. Es una de las cosas que le ha permitido mantener unida a la FAN, donde también hay tendencias, disputas y ambiciones, pero como es típico de los militares latinoamericanos, cuentan primero los cañones y siempre prefieren la negociación. Padrino siempre prefiere la negociación antes que la confrontación. Maduro está en manos de él y de los militares. Son los únicos que lo sostienen. Por eso aparenta que negocia.

Sin calle, el chavismo perdió el factor disuasorio de otros tiempos. Su único valedor internacional es Rusia, gran aliado en este momento para evadir las sanciones de Estados Unidos y por aportar su aparato mediático internacional, pero no mucho más; razón por cual Vladímir Putin también es partidario de la negociación.

Ese es el otro respaldo de Padrino López, quien este jueves envió un mensaje a quien quiera escuchar. Impuso (por ahora) su estrategia. Venezuela no amanece con protestas por los cuatro costados. Por ahora. Hoy hay un reflujo, pero el malestar que está allí no se resolverá con bonitas palabras y buenas intenciones, sino con acciones concretas.

Ese cambio que necesitamos por Adriana Moran – Blog Polis – 20 de Noviembre 2019

Los venezolanos tenemos muchas razones para protestar. Las tenemos todas. Atrapados en un país que no funciona, que no nos da ninguna certeza, que nos amenaza desde hace tiempo con la caída al abismo, lo verdaderamente difícil es seguir encontrando razones ente los escombros para quedarnos. Pero a pesar de tener todas las razones para protestar, no podemos confundir la protesta genuina, el reclamo necesario, el quejido inevitable, con los objetivos que estamos obligados a perseguir y con la organización necesaria que debemos exigirle a quienes lideran el movimiento que pretende conseguir el cambio. 

Volcados a las calles en nuevas marchas, muchos demuestran que la golpeada voluntad todavía existe y que están dispuestos a perseguir sus sueños. Los que salieron a marchar el 16 de noviembre salieron porque aún tienen energías para plasmar en el asfalto su protesta. Pero los que convocados por la esperanza se sumaron a las multitudinarias manifestaciones de principios de año, y que esta vez no salieron, tienen los mismos motivos para protestar, la misma sensación de estar perdiendo el país con cada día que pasa, la misma necesidad de creer que es posible un cambio que les permita quedarse.

A estos que no salieron, a los que con las mismas razones que todos no se sintieron convocados por el llamado, no hay que silenciarlos. Hay que escucharlos como hay que escucharnos a todos si no queremos que el movimiento que impulsa el cambio se termine pareciendo al que habiendo silenciado toda disidencia entre sus filas, se siente dueño de Miraflores y de este país que es de todos.

Un liderazgo que en momentos tan difíciles se aferra a su terquedad y refuerza con acero ese chaleco de fuerza que se puso por voluntad propia en lugar de replantearse la ruta de tres pasos que empieza por un cese de la usurpación que solo podrá conseguirse si el orden se invierte y trabajamos para expresarnos electoralmente, no puede ser visto por la mayoría que se opone a lo muy malo que ya tenemos como alternativa de poder. Supeditar la lucha a ese primer paso imposible que depende del otro es condenarla a morir.

Necesitamos una oposición que se atreva a cambiar para conseguir el cambio que necesitamos.

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