elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Privatizacion

Endurecimiento de sanciones activan privatización de Pdvsa por  Víctor Álvarez  – 22 de Mayo 2020

La mala gestión de Pdvsa y sus empresas filiales constituye la causa principal del colapso de la producción petrolera y del deterioro de la capacidad de refinación. Esto se ha visto agravado por el endurecimiento de las sanciones económicas aplicada por el gobierno de Estados Unidos que complican el acceso a los mercados financieros y de bienes y servicios, incluyendo componentes para la refinación del petróleo en combustibles y lubricantes. El impacto de las sanciones económicas se exacerba ahora con el malestar social que ha generado el cierre de Directv en Venezuela debido a que las sanciones prohíben los canales Globovisión y Pdvsa TV, pero el gobierno de Maduro se negó a sacarlos de la programación.

A Chevron las sanciones le recortan margen de maniobraLa OFAC le dio plazo hasta noviembre a esta compañía estadounidense para que termine de finiquitar sus negocios con Pdvsa y esto se traduce en una nueva reducción de las operaciones de exploración y extracción de petróleo, cuestión que repercute en los contratos de servicios y adquisición en las empresas mixtas con Pdvsa.

Rosneft también se vio presionada a salir de Venezuela. La petrolera rusa tiene accionistas internacionales cuyos intereses fueron afectados por las sanciones económicas. Para evadir este impacto, Rosneft liquidó todos sus activos en el país, cuyas filiales llegaron a comercializar un promedio de 400.000 b/d. Ahora, sin la intermediación de Rosneft, Pdvsa tiene que hacer frente a las sanciones que le impiden comercializar directamente su petróleo, pero el problema es que los precios del petróleo están tan bajos que ya no hay margen para conceder descuentos a las navieras que se arriesgan a transportar y comercializar el petróleo venezolano.

Otro caso poco conocido es el de Nynas, una petrolera de origen sueco en la que Pdvsa adquirió 50,01% de su capital en el marco de la política de internacionalización que se inició en la década de los ochenta. Nynas fue acondicionada para recibir crudos del estado Zulia, pero el despacho de aproximadamente 60.000 barriles diarios del lago de Maracaibo se interrumpió a partir de las sanciones a Pdvsa. Esto erosionó la rentabilidad de Nynas que se declaró en bancarrota, se acogió a un proceso de reestructuración de la deuda y, para evadir las sanciones, planteó como salida reducir la participación de Pdvsa para que la petrolera sueca no fuese considerada su filial. Reducir la participación de Pdvsa de 50,01% a 15% significa una pérdida del 35% de la participación accionaria de Pdvsa.

Con esta venta, el Plan de Reestructuración de Pdvsa comienza con una privatización poco transparente de sus activos en el exterior, lo cual acelera el fin caótico y desordenado del modelo nacionalista y estatista que prevaleció en la industria petrolera venezolana y deja muchas dudas sobre la protección de los activos de Pdvsa y la República en el exterior y en el territorio nacional.  

 

Bankrupt Venezuelan Oil Firm PDVSA Proposes Selling Oil Assets To Private Sector by Kenneth Rapoza – Forbes – 28 de Abril 2020

System fail!

In a total about-face on the “socialism” and “communism” and the Yankee-Go-Home attitude of the ruling Socialists United of Venezuela (PSUV), the country’s beleaguered and bankrupt oil firm PdVSA has apparently thrown in the towel. They think it’s a good idea that the closed economy starts selling some of its oil assets in order to get the oil economy moving again.

Reuters broke the news on Tuesday from Caracas, the nation’s capital.

The article stated that PdVSA recommended forming a committee, spearheaded by president Nicolas Maduro, to restructure the country’s hamstrung oil and gas industry. The goal: allow the private sector to participate more fully.

The move likely comes after Russian and Chinese money has basically deserted Venezuela following an announcement last month by the U.S. State and Treasury Department that designated the PSUV as a narco-terrorist organization working in cahoots with the FARC, an anti-American, Marxist guerilla group that self-funds through the cocaine trade into the U.S.

With Russia and China not wanting to get slapped with sanctions for working with a group whose leader, Maduro, is wanted in connection with aiding and abetting in narcotrafficking, PdVSA has lost its sexiest suitors.

Moreover, Russia and China, like Iran, a distant third place supporter of Maduro, are busy dealing with a public health crisis. Venezuela’s financial problems and its oil is of not top-of-mind.

PdVSA has been in financial dire straits for years, even before oil prices fell into the teens. The company was no better when oil was in the $80s, despite Venezuela’s advocates in Washington continuing to say that the only reason why the company is broke is because of sanctions. PdVSA was already defaulting on debt before sanctions were imposed.

The company produces around 700,000 barrels per day, but has few buyers. Its main market, the U.S., doesn’t want it. China doesn’t need it.

“Venezuelan oil production has stopped being strategic for the world due to the existence of new producers and the precarious state of national oil production,” the PdVSA document seen by Reuters states. “Given this situation, in order to reach the objective of increasing production and returning Venezuela to its role as a global oil producer, it’s necessary and urgent to restructure PdVSA,” the document said.

It won’t be lost on any Venezuela watcher that PdVSA, which flexed its muscles like Schwarzenegger in his “Pumping Iron” days under PSUV found Hugo Chavez, has spent decades telling its workers that capitalism was contrary to any true Venezuelan.

The foreigners were all coming for their oil, no different than the Spanish conquistidores came for their gold.

The foreign-loving, dollar-loving, Miami apartment-owning Venezuelans were part of Venezuela’s post-colonial problems. Those people wanted Venezuela’s natural resources all to themselves so they can oppress the masses, keep them poor in their shanty towns.

That was the story. That is still the story, so how on God’s green earth Maduro and PdVSA management sells this to their employees and to the public will be fun to watch.

But today, as the Reuters report suggests, PdVSA knows that if it wants to grow, it cannot let the government continue to run it into the ground.

PdVSA used to have foreign partnerships. PSUV kicked them out. Now PdVSA, ironically, wants them back. Seeing how PdVSA is imperative to Venezuela’s economy, PSUV will let them back in. If they don’t, post-PSUV Venezuela absolutely will.

Pdvsa propone reforma de la industria petrolera para impulsar el papel de los socios privados – Reuters/El Nacional – 28 de Abril 2020

La agencia de noticias informó, citando un documento al que tuvo acceso, que la propuesta consiste en que la estatal reduzca las participaciones en varios campos y que permita a las empresas privadas operar en refinerías

Pdvsa industria

La agencia de noticias Reuters publicó este lunes un artículo en el que asegura que Pdvsa propuso reestructurar de manera radical la industria petrolera con el fin de impulsar el papel de las empresas privadas.

Citando un documento al que tuvo acceso, la nota de Reuters, firmada por el periodista Luc Cohen, dice que la división de planificación de la compañía recomendó un comité designado por Nicolás Maduro para reestructurar la industria con el fin de que la estatal pueda permitir que socios privados de empresas conjuntas de campos petroleros operen los campos por sí mismas.

Además propuso que Pdvsa reduzca las participaciones en varios campos y que permita a las empresas privadas operar en refinerías.

«La producción de petróleo de Venezuela ya no es estratégicamente importante para el mundo, dada la existencia de nuevos productores y la disminución de la producción nacional», dice el documento citado por Reuters.

Agrega: «Para impulsar la producción y volver a Venezuela como protagonista en el mundo petrolero, es necesaria la reestructuración urgente de Pdvsa».

Reuters, que no recibió respuesta de comentarios ni de Pdvsa ni del Ministerio de Petróleo, indicó que otra propuesta es reducir la participación de Pdvsa en varios proyectos a 50,1% de 60% actual.

Para los campos operados por la estatal, propone convertirlos en empresas conjuntas mediante la venta de participaciones o la firma de acuerdos de servicios conjuntos en los que Pdvsa paga una tarifa a una compañía privada por operar el campo.

No obstante, recomienda que Pdvsa mantenga su participación de 60-70% en las cinco empresas conjuntas más productivas de Venezuela, incluidas las asociaciones con Chevron Corp y la CNPC de China.

Esta información de Reuters aparece justo luego de que Nicolás Maduro destituyó a Manuel Quevedo del Ministerio de Petróleo y puso en su lugar a Tareck el Aissami y a Asdrúbal Chávez como presidente de la estatal, cuya producción de crudo ha caído en 20% este año debido a años de desinversión y mala administración.

La última propuesta de Nicolás Maduro es borrar el plan petrolero de Hugo Chávez por Zenaida Amador – ALnavío – 29 de Abril 2020

En su urgencia por sostenerse en el poder a cualquier precio Nicolás Maduro lleva meses alejándose de la línea ideológica del chavismo. Esa también es sacrificable. Sin recursos y con un modelo económico fracasado, le ha coqueteado a cualquier opción, incluyendo desandar el camino estatista de la industria petrolera. La PDVSA roja rojita de Chávez parece que pasará a la historia como el registro de un desatino.
Chávez se equivocó en la estrategia petrolera / Foto: PDVSA
Chávez se equivocó en la estrategia petrolera / Foto: PDVSA

Recién se formalizaron algunos cambios en la línea de mando del sector petrolero venezolano que, aunque desvencijado y venido a menos, sigue siendo la principal fuente de ingresos de la nación. De esta manera Nicolás Maduro concretó el nombramiento de Tareck El Aissami como ministro de Petróleo, y de Asdrúbal Chávez, primo de Hugo Chávez, como presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), en reemplazo del general Manuel Quevedo.

El Aissami y Asdrúbal Chávez llevaban años en la estructura de PDVSA y eran parte de la llamada comisión reestructuradora de la industria petrolera que Maduro designó a inicios de 2020, y que debía buscar una vía para revertir el desplome productivo.

Las designaciones, que implican a su vez un reacomodo de los grupos de poder que acompañan a Maduro, constituyen una vía para terminar de materializar un cambio de dirección en el manejo de la política petrolera, consolidando el apetito privatizador del sector, aunque esto vaya en contravía con el espíritu ideológico de Hugo Chávez.

El nuevo capítulo, del que se ha conocido gracias a la filtración de unos documentos internos de la industria, implica que los actores privados tendrán un rol operativo de mayor preponderancia y que el Estado disminuye su papel en áreas como exploración, producción, refinación, transporte y comercialización.

Este desandar no podía llegar en un momento más emblemático. Fue el 1º de mayo de 2007 cuando Hugo Chávez decidió nacionalizar la Faja Petrolífera del Orinoco y los Convenios de Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas existentes, dando paso a empresas mixtas, donde 60% de los proyectos debía estar en manos del Estado venezolano.

Un proceso costoso, no solo por los litigios internacionales que desató el desconocimiento de los términos de los contratos ya suscritos con empresas transnacionales, sino porque puso los recursos energéticos al servicio del Gobierno y convirtió a PDVSA en su brazo auxiliar, financiando sus políticas y programas de toda índole, mientras se alejaba del negocio petrolero y descuidaba las inversiones necesarias para garantizar las finanzas de la nación.

De hecho, aunque los precios del petróleo llegaron a colocarse por encima de los 100 dólares por barril, desde 2007 PDVSA aceleró su endeudamiento precisamente para costear todas las iniciativas del Gobierno, que incluían desde la importación de alimentos hasta planes agrícolas.

PDVSA pasó de un pico de extracción de 3,27 millones de barriles diarios en 2005 a 2,97 millones de barriles en 2010, para continuar de forma errática en una línea descendente de producción hasta caer por debajo del millón de barriles diarios. En consecuencia, también se contrajo el volumen de barriles disponibles para exportar, disminuyendo los ingresos. Luego, vinieron las sanciones internacionales y el colapso de un modelo inviable quedó totalmente al descubierto.

La mano en el bolsillo privado

Para un régimen con un ingreso petrolero promedio anual de 56.000 millones de dólares era muy simple tomar el control del sector hidrocarburos y ponerlo en función de su agenda política, pero hoy, cuando se calcula que las exportaciones petroleras anuales a duras penas rondarán los 4.000 millones de dólares al año, se busca con urgencia que otros inyecten recursos para impedir el desfallecimiento total de la industria.

Los documentos internos de PDVSA que han divulgado las agencias internacionales de noticias, hablan de la necesaria reestructuración de la industria si se quiere recuperar la producción petrolera algo que, en términos simbólicos, proponen que se traduzca en el cambio de color de su logo de rojo a negro.

Los documentos que contienen el plan de reestructuración también hablan de que PDVSA debería abandonar los negocios no petroleros, muchos de los cuales surgieron durante la estrategia de control estatal de Hugo Chávez sostenida por la petrochequera del momento.

Anteriormente el logotipo de PDVSA era azul, pero luego del proceso de 2007, con la estatización de actividades y la politización de su gestión, pasó a rojo. Incluso Rafael Ramírez, el entonces hombre fuerte de Chávez que timoneó el proceso, afirmaba que PDVSA era “roja rojita” en alusión a lo socialista que era.

El cambio de color solo muestra la nueva tendencia, pues la reestructuración planteada, y que El Aissami impulsaría, incluye que sean privados quienes operen proyectos productivos bajo nuevos acuerdos de servicios, licencias y empresas mixtas, incluyendo campos con masivas reservas que siempre han sido operados por PDVSA y, además, comercializar ellos mismos el crudo. Para esto PDVSA pagaría una tarifa a otras empresas petroleras por la operación de los campos.

La participación estatal en las empresas mixtas, eso que Hugo Chávez vendía como la muestra de la soberanía petrolera, se reduciría de 60% a 50,1%.

No hay que olvidar que el alto porcentaje de participación además de permitirle a PDVSA el control, igualmente implicaba que en esa proporción debía hacer aportes e inversiones, algo para lo que la petrolera no tiene capacidad porque se encuentra financieramente en rojo.

Ahora se plantea “someter a consideración de los acreedores la posibilidad de convertir la deuda en activos y honrar los compromisos de capital e interés adquiridos por PDVSA. Aquí la explotación de los campos seria 100% realizada y soportada por la empresa seleccionada, la cual levantaría los recursos de inversión requeridos para la explotación de los campos”.

Cierres y subsidios

Los documentos que contienen el plan de reestructuración también hablan de que PDVSA debería abandonar los negocios no petroleros, muchos de los cuales surgieron durante la estrategia de control estatal de Hugo Chávez sostenida por la petrochequera del momento. Chávez llevó a PDVSA a desarrollar líneas de negocio en materia de manufactura y agricultura, así como a extenderse por países aliados a través de una diplomacia petrolera que dio lugar a iniciativas poco rentables financieramente pero que le rindieron mucho rédito político al chavismo.

Es amplio el cementerio de empresas que irán a la venta, liquidación y cierre, sin detalles de lo que ocurrirá con su personal. La idea es ir hacia un esquema simplificado en su estructura accionaria y llegar a 12 filiales de primera línea.

En este proceso sí quedan claros los nuevos intereses internacionales, pues se perfila una filial de PDVSA Rusia, a la que terminarían adscritas empresas que antes reportaban a PDVSA Europa.

Más allá de esto, el cambio de modelo implica asumir algo a lo que tanto Nicolás Maduro como el propio Hugo Chávez le temieron: eliminar el subsidio a la gasolina. Mientras existieron millonarios ingresos era posible asumir los gastos de producción del combustible y usar políticamente este recurso a su favor, pero dado el estado actual de las finanzas públicas y el desmantelamiento de Pdvsa es imposible costear la más mínima operación de refinación petrolera.

El circuito refinador está desmantelado y el poco combustible que surte al mercado proviene de la importación. Así, en la nueva era petrolera, que parece recaerá sobre Tareck El Aissami y Asdrúbal Chávez, la máxima será reducir el subsidio a la gasolina y permitir a empresas privadas operar las refinerías.

Las pérdidas anuales por este subsidio se estiman en unos 11.000 millones de dólares. De allí que se plantee reducirlo drásticamente, según los documentos, pasando a un “precio internacional” para la venta de los combustibles a nivel local tomando como referencia la tasa de cambio del Banco Centra de Venezuela.

Por qué Maduro se puede convertir en el privatizador de las empresas que Chávez estatizó por José Guerra – ALnavío – 19 de Abril 2020

Venezuela enfrenta una situación fiscal explosiva. Los precios del petróleo luego del acuerdo de la OPEP lejos de recuperase se han desplomado hasta alcanzar -la cesta venezolana- el 17 de abril el irrisorio nivel de13 dólares por barril, con el cual no se cubren los costos de producción, situados en promedio cerca de 27 por barril.
Hugo Chávez expropió y estatizó y ahora Maduro puede privatizar / Flickr: Hugo Chávez
Hugo Chávez expropió y estatizó y ahora Maduro puede privatizar / Flickr: Hugo Chávez

Según la OPEP, la producción de Venezuela disminuyó en marzo 100.000 barriles diarios con relación a febrero, con lo cual se ubica en apenas 600.000 barriles por día.

La combinación de precios a la baja y la caída en picada de la producción ha determinado la desaparición del ingreso fiscal petrolero por cuanto los costos exceden los ingresos que genera la producción. Es la primera vez que ello ocurre en Venezuela.

Todo dependerá de la futura evolución de los precios petroleros por cuanto la producción no luce factible de que se recupere en el mediano plazo porque las inversiones requeridas no se podrán realizar pues todas las empresas petroleras están cortando gastos y Petróleos de Venezuela, PDVSA, no tiene flujo de caja para apuntalar las inversiones.

El mejor estimado de ingresos petroleros por exportaciones petroleras para 2020 se sitúa en 4.500 millones de dólares, cifra inferior a los costos de producción.

Las exportaciones no petroleras de acero, aluminio y productos petroquímicos desparecieron hace varios años. Otras exportaciones privadas no petroleras con seguridad van a disminuir debido a los problemas de la falta de electricidad, de gasolina y en general por un entorno en el cual la economía mundial está demandando menos productos.

Los fondos disponibles de los entes multilaterales para proteger a las economías en aprietos, están cerrados para Venezuela porque Nicolás Maduro acumuló cuentas por pagar y está en default y además no es reconocido como presidente. La banca privada no le va a prestar a un régimen que no paga la deuda. Por otro lado, las remesas se han reducido a menos de la mitad.

Dirijamos la mirada a los socios de Maduro. China está muy expuesta en Venezuela con una deuda acumulada de más de 15.000 millones de dólares que no sabe cómo va a cobrar. También es probable que China entre en recesión debido a la pandemia del coronavirus y por tanto sus exportaciones disminuirán. Ciertamente puede aportar algunos fondos pero nunca como antaño.

El mejor estimado de ingresos petroleros por exportaciones petroleras para 2020 se sitúa en 4.500 millones de dólares, cifra inferior a los costos de producción.

Rusia, que ha tenido un manejo fiscal responsable y acumuló fondos en divisas, ha sido fuertemente golpeada por la caída de los precios del petróleo adicional a los recortes de producción. Por tanto, no luce viable que pueda aportar los recursos de un fisco urgido de moneda extranjera. Con Turquía no se cuenta. Su moneda está deprimida y enfrenta una severa restricción de caja.

Así las cosas, es probable que el mecanismo de última instancia a la mano de Maduro, sea vender el oro del BCV aprovechando los precios favorables que hoy registra el mercado. El Banco Central de Venezuela con certeza va a acelerar la emisión de dinero para enjugar el déficit fiscal.

Pero queda otra carta: la privatización de áreas como la venta de gasolina, que si bien no aporta divisas sí impide que estas salgan; y la privatización de otras empresas hoy en manos del Estado.

Llegamos así a una paradoja: Maduro el privatizador de lo que Hugo Chávez estatizó.

Toro Hardy considera posible que apliquen el modelo bodegón a la gasolina por Didiana Patricia Archila – El Nacional – 12 de Abril 2020

Con la finalidad de abastecer el mercado interno de combustible, la privatización de la distribución surge como una opción, dice el economista y experto petrolero

a la gasolina

En su opinión la medida de privatizar el mercado interno de gasolina es positiva, pero desconfía de los procedimientos a la hora de otorgar las bombas de combustible | El Político

José Toro Hardy, economista y profesor universitario, prevé que el régimen aplique el modelo de los bodegones a la gasolina, es decir, que entregue estaciones de servicio bajo la modalidad de comodato a particulares que puedan importar la gasolina y distribuirla.

Toro Hardy identificó en entrevista con El Nacional algunos de los factores que conducirían a tomar esta medida. «La absoluta escasez de gasolina, la paralización de las refinerías, las sanciones internacionales, las bajas reservas de combustible importadas y que eran coordinadas por la petrolera rusa Rosneft que recientemente se fue del país han puesto en evidencia la destrucción de aparato productor petrolero», dijo.

Dijo que en su opinión la medida de privatizar el mercado interno de gasolina es positiva, pero desconfía de los procedimientos al otorgar las bombas de combustible.

«El país no está en condiciones de seguir manejando algo que da pérdidas tan grandes. Pero seguramente les concederán las estaciones de servicio a sus ‘amigos’, separados de Pdvsa y del Estado para que no sean objetos de sanciones», señaló.

«Flexibilizando su discurso»

Toro Hardy destacó el hecho de que el combustible se tase a precios internacionales y asimismo sea cobrado a los venezolanos. Así como las repercusiones económicas que traería, tales como la inflación.

«Cuando la necesidad obliga, no les queda otro recurso. Ellos han ido flexibilizando su discurso. Ya lo hicieron con los bodegones y el control de precios de los alimentos hace un año era impensable. Saben que la paralización de un país por falta de combustible les hace más daño y genera más malestar que la flexibilización de su discurso», dijo.

El experto señaló que la pandemia de coronavirus le ha servido al régimen para ganar tiempo. «La cuarentena ha hecho que el consumo de gasolina disminuyera. Si estuviésemos en condiciones normales, no habría posibilidad ni de hacer el pobre abastecimiento que han hecho hasta ahora. Esta coyuntura les da tiempo para evaluar las opciones, de las cuales a mi juicio una es esta», concluyó.

Qué hay detrás del plan de Nicolás Maduro para PDVSA y la supuesta “privatización encubierta” de la petrolera estatal por Guillermo D. Olmo – BBC News – 10 de Marzo 2020

Maduro.
     Maduro anunció un plan especial para reflotar PDVSA.

¿Está en venta PDVSA?

Es la pregunta que muchos se hacen en Venezuela desde que el presidente, Nicolás Maduro, declarara el pasado 19 de febrero la “emergencia energética” y anunciara una comisión especial para reflotar la compañía nacional de petróleos.

Pese a que durante años, el gobierno se jactó de haber recuperado la petrolera estatal “para el pueblo”, la decisión alimentó las sospechas de observadores que denuncian un plan para la privatización de la empresa y señalan como potencial comprador a Rosneft, la petrolera estatal de Rusia, principal valedor internacional de Maduro frente a Estados Unidos.

El dirigente sindical petrolero Eudis Girot denuncia que en PDVSA se está produciendo una “privatización encubierta”.

El plan de Maduro se topó a los pocos días de anunciarse con el desplome del precio del petróleo provocado por el impacto económico del coronavirus y la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita, lo que añade aún más dudas sobre el futuro de la petrolera venezolana.

Qué está pasando en PDVSA

Al frente de la Comisión, Maduro colocó a su vicepresidente económico, Tareck El Aissami, uno de los pesos pesados de su gobierno, reclamado en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y uno de los dirigentes sancionados por ese país..

Fuentes familiarizadas con el día a día de la compañía dijeron a BBC Mundo que El Aissami es el máximo responsable político, pero en la práctica es otro miembro de la Comisión, Asdrúbal Chávez, quien lleva ahora las riendas en la gestión.

Asdrúbal Chávez es primo del fallecido ex presidente Hugo Chávez y estuvo al frente de Citgo, la filial de PDVSA en Estados Unidos.

El AissamiTareck El Aissami es el responsable político de la comisión creada por Maduro.

El general de la Guardia Nacional Manuel Quevedo continúa en el cargo de ministro de Petróleo, pero hasta tres fuentes conocedoras de la situación indicaron que sus competencias han sido ahora asumidas por Chávez.

Señalaron que Quevedo no ha sido destituido formalmente para evitar soliviantar a los militares y a Diosdado Cabello, uno de los dirigentes más influyentes en la Venezuela chavista, a quien es cercano.

Pocos días después de anunciar Maduro su comisión, comenzó una renovación acelerada de la junta directiva de PDVSA y sus principales dirigentes fueron destituidos, a lo que siguió una oleada de detenciones de directivos de la compañía acusados de pasar información a Estados Unidos y de corrupción.

“La comisión ha tomado el control y lo está auditando todo”, dijeron las fuentes, que pidieron permanecer en el anonimato.

Ni el Ministerio de Comunicación de Venezuela ni Rosneft respondieron a una solicitud de comentarios de BBC Mundo.

Por qué se habla de privatización

Después de años de restricciones a la actividad privada, expropiaciones a empresas y férreos controles de cambio y de precios, el gobierno venezolano ha adoptado en los últimos meses una línea más tolerante que ha permitido tomar aire a algunos negocios privados.

Varios observadores señalan que PDVSA podría ser el próximo objetivo de la nueva política liberalizadora con la que el gobierno busca paliar la caída de sus ingresos, disminuidos por la crisis económica y las sanciones estadounidenses.

La compañía petrolera fue durante años el buque insignia de la “Revolución Bolivariana” fundada por Chávez y permitió financiar generosos programas asistenciales que favorecieron su popularidad.

Pero en los últimos años cayó en una profunda crisis debido al declive económico, las sanciones y, según numerosas denuncias, la falta de inversiones y la corrupción.

PDVSA llegó a producir a finales de la década de 1990 cerca de 3,5 millones de barriles de crudo, pero, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), su producción ha caído hasta los 733.000.

Antonio de la Cruz, experto del centro de análisis Inter-American Trends, le dijo a BBC Mundo que “la capacidad operativa de PDVSA se ha deteriorado tanto que el único negocio que se puede hacer con ella es vendérsela a los rusos”.

“Pero para reflotarla harían falta al menos US$12.000 millones que el gobierno no tiene y los rusos no van a hacer esa inversión sin recibir garantías”, indica el experto.

PDVSA
Expertos y trabajadores señalan que PDVSA está muy deteriorada por la mala gestión.

Aquí entra en juego la batalla por el control de la Asamblea Nacional.

La Ley Orgánica de Hidrocarburos de 2006 establece que la Asamblea debe aprobar previamente las condiciones en las que se realiza la extracción del crudo, por lo que cualquier inversión que busque seguridad jurídica debe pasar por el Parlamento, en el que la oposición a Maduro tiene mayoría.

El pasado 5 de enero, con el apoyo de la bancada chavista y del gobierno, un diputado opositor tránsfuga se declaró presidente de la Asamblea en lugar del líder opositor, Juan Guaidó.

Muchos interpretaron este movimiento, y la urgencia del gobierno en celebrar elecciones parlamentarias este año como un indicio de la urgencia de Maduro por recuperar la Asamblea.

Los diputados leales a Guaidó, por su parte, aprobaron el 5 de marzo una resolución que declara la inconstitucionalidad de varios contratos suscritos por PDVSA y Rosneft.

El enfrentamiento entre el Ejecutivo y el Legislativo desanima la llegada de inversiones extranjeras.

“Los rusos no van a poner todo ese dinero y arriesgarse a perderlo ante un cambio de gobierno”, señala De la Cruz.

Cómo es la relación PDVSA-Rosneft

Como otras energéticas extranjeras, la compañía rusa está presente en Venezuela a través de las llamadas empresas mixtas, en las que actúa en sociedad con PDVSA.

Por esta vía, Rosneft ha sido parte en algunas de las explotaciones más importantes del país, como Petromonagas, Petroboquerón, Petrojunín y Petrovictoria.

Pero, según las fuentes consultadas, PDVSA no ha sido un socio fácil y no han faltado los problemas.

“PDVSA empezó a dejar de pagar dividendos y a acumular deudas por ese y otros conceptos”.

A partir de enero de 2019, Rosneft intensificó su papel como comercializador del crudo que PDVSA ya no lograba colocar por el temor de sus compradores habituales a verse salpicado por las sanciones de Estados Unidos.

Barco.Rosneft ha estado vendiendo el crudo para el que PDVSA ya no encontraba compradores.

Igual que la española Repsol, Rosneft encontró de este modo la manera de cobrarse deuda pendiente, hasta que Washington aprobó nuevas sanciones hace escasas semanas, esta vez contra Rosneft Trading, la rama del gigante ruso que se dedica a la comercialización, entorpeciendo así sus actividades y obligándola a colocar en cuentas en rublos gran parte de sus fondos en dólares y euros que tenía en bancos occidentales.

Hasta 2017 la procura, como se conoce en el sector a las compras de productos, bienes y materiales necesarios para llevar adelante los proyectos, se hacían en su mayoría a través de filiales de PDVSA, como Bariven o PDVSA Servicios, lo que impedía a la compañía rusa controlar los precios que se pagaban y la selección de las empresas contratistas.

Pero los apuros de PDVSA le han permitido ir imponiendo cada vez más sus condiciones.

Rosneft.
     Rosneft no ha tenido una relación fácil con PDVSA.

Para compensar la falta de transparencia en las compras y procuras que se llevaban a cabo a través de PDVSA, Rosneft ha recurrido cada vez más en los últimos años a Precision Drilling de Venezuela, una empresa auxiliar de su propiedad, lo que le permite ahora un mayor control de los costes y del destino final de los fondos.

“La instrucción es ir migrando a que todo sea adquirido a través de Precision Drilling”, indicaron las fuentes.

Asimismo, Rosneft logró en la negociación de los últimos préstamos que concedió a PDVSA reforzar en las empresas mixtas en las que participa la figura del gerente de Administración y Finanzas, ahora nombrado directamente desde Rusia y con competencias para supervisar la gestión de las sociedades

También exigieron tener un mayor control del flujo de caja y el nombramiento de un alto directivo ruso que ahora audita todos los proyectos conjuntos.

¿Habrá entonces privatización?

Un reciente informe de la consultora Torino Economics indicó que “ampliar la participación de empresas extranjeras en el negocio petrolero luce inevitable en Venezuela”.

La compañía necesitaría de una gran inversión y un plan de viabilidad, y los expertos no creen que el Estado venezolano esté en condiciones de aportar nada de esto.

Pero serían muchos los obstáculos a superar en una eventual privatización.

Para empezar, las sanciones de Estados Unidos prohíben los negocios con entidades gubernamentales venezolanas, por lo que sin la aprobación del Departamento del Tesoro será difícil que el gobierno pueda cerrar acuerdos con petroleras importantes.

Los expertos señalan además que PDVSA tendría que reducir su plantilla, y volver a contratar personal cualificado que compensara la marcha del suyo en los últimos años si quiere atraer inversores.

Mujer chavista
El gobierno se jactó durante mucho tiempo de haber recuperado la petrolera estatal para “el pueblo”.

También hay trabas legales.

Aunque hay fórmulas que permitirían la participación de terceros, la Constitución venezolana establece que el Estado conservará la totalidad de las acciones de PDVSA.

Pero el principal escollo es la incertidumbre.

La reciente caída de los precios petroleros ensombrece aún más las perspectivas para Venezuela. “Nadie va a querer arriesgarse a sacar cargamentos de Venezuela si ya se puede conseguir el petróleo en el mercado a US$30 el barril”.

El del petróleo es, además, un sector que exige grandes cantidades de capital y las fuentes consultadas ven improbable que ni Rosneft ni nadie vaya a hacer inversiones de envergadura dada la incertidumbre global y la situación política en Venezuela.

Rosneft, como la china CNPC en la empresa mixta Sinovensa, mantiene su presencia en las sociedades compartidas con PDVSA, pero estas apenas tienen ya actividad.

El sector petrolero parece así haber caído en la misma situación de bloqueo en la que se encuentra la política venezolana con el pulso sin resolver entre Maduro y Guaidó.

“Nadie se atreve a invertir, pero tampoco nadie se quiere marchar del país con las mayores reservas de petróleo del mundo“, concluye un experto que trabaja en el sector.

Corrupción y debacle de Pdvsa por Eddy Reyes Torres – El Nacional – 29 de Febrero 2020

Desde el momento en que Hugo Chávez definió su plan golpista contra el orden democrático, tuvo clara la importancia de Petróleos de Venezuela como proveedor de dinero para su proyecto revolucionario. Eso explica en parte que al hacer el juramento de rigor, en el momento de asumir su función como presidente de la República, calificara a la Constitución entonces vigente de “moribunda”. De allí en adelante su accionar será a trompicones, con todo y en contra de todos.

El alto nivel de agresividad acumulada lo puso de manifiesto su más importante mentor: Luis Miquilena. En la entrevista que le hizo el escritor mexicano Enrique Krauze, la cual fue publicada en su libro El poder y el delirio, Miquilena le dice: “Es un hombre despótico con sus subalternos, un autómata, autoritario, brutal: el poder se lo tragó”.

A diferencia de Chávez, el presidente Carlos Andrés Pérez y los demócratas que le sucedieron actuaron con particular prudencia y no politizaron la estructura interna de Pdvsa. Había entonces clara consciencia de su rol, así como del riesgo que implicaba su manejo no ajustados a los estándares y prácticas que correspondían conforme a su elevado propósito. Tan rigurosa fue su conducción que sus críticos y enemigos pusieron a circular la especie de que era un Estado dentro del Estado, algo que por supuesto no se ajustaba a la realidad. Lo cierto es que gracias a esa administración escrupulosa y técnica, nuestra joya de la corona se ubicó en el ranking de las empresas petroleras más importantes y mejor manejadas a nivel mundial.

Pero Chávez no requería de justificaciones para sus arremetidas. Él sencillamente tenía necesidad de controlarlo todo para actuar conforme a su visión descuadrada y proyectos revolucionarios. Así, pocas semanas después de asumir el mando, el prócer de Sabaneta hizo su primera movida en la empresa: designó en la presidencia a un ejecutivo de carrera (Roberto Mandini) y nombró como director a un ex funcionario (Héctor Ciavaldini) que había sido despedido de la organización. Meses más tarde Hugo salió de Mandini y puso a Ciavaldini a la cabeza de la empresa. La respuesta fue inmediata y calamitosa: salieron 124 funcionarios de la nómina ejecutiva y 1.323 de la nómina mayor. Un grupo de ellos decidió adelantar sus jubilaciones y el resto sintió la presión para solicitar las mismas. Con la designación de Gastón Parra, en febrero de 2002, vinieron las confrontaciones extremas que abrieron las puertas a la “renuncia” de Hugo Chávez a la Presidencia de la República (madrugada del 12 de abril de 2002) y al paro petrolero.

Ayudado por los errores que cometió Pedro Carmona durante los hechos de abril, Chávez ingeniosamente proyectó su imagen como víctima de una conspiración de derecha, dirigida por adinerados hombres de negocios y generales antipatriotas, quienes estaban deseando instaurar un régimen dictatorial con el fin de administrar directamente y en provecho propio la riqueza petrolera venezolana; adicionalmente, subió los decibelios al proceso de politización de la industria petrolera.

Inevitablemente, a comienzos de diciembre de 2002 comenzó el paro petrolero. El objetivo del mismo tuvo un componente político: presionar para que se acordara realizar el referéndum consultivo, se conformara la Comisión de la Verdad para que evaluara los crímenes cometidos el 11 de abril y se adelantaran las elecciones presidenciales para así resolver la crisis política. En el curso de las semanas siguientes, de los 35.000 trabajadores de la industria, fueron despedidos 20.000, algunos de los cuales se encontraban disfrutando de sus vacaciones o de permisos de ley.

En ese momento comenzó el proceso de corrupción y debacle de tan vital ente que hoy es casi un cascarón vacío que ha enriquecido a bolichicos, revolucionarios criollos y al resto del mundo izquierdista, tal como es el caso de las “pulcras” empresas rusas, chinas y cubanas, entre otras. Según Russ Dallen, Maduro le pagó 1.800 millones de dólares a la empresa petrolera rusa Rosneft el pasado año. Mientras esos negociados se realizan en provecho también de nuestros revolucionarios rojitos, los venezolanos de a pie languidecen por el hambre y la crisis en todos los órdenes.

El entorno de Chávez, en su momento, y ahora el de Maduro se han enriquecido de manera pantagruélica; y lo insólito es que el festín no para a pesar del drama social, económico y político de los últimos años. La data de producción petrolera antes de la llegada del comandante supremo al poder y a la fecha de hoy dice mucho: en 1998, la producción de Venezuela fue de 3.300.000 barriles diarios de petróleo crudo; en 2011, durante la presidencia de Chávez, la extracción bajó a 2.380.000 barriles diarios: y, de acuerdo con el informe de la OPEP de septiembre de 2019, en la actual gestión de Maduro, el promedio mensual cayó a 680.000 barriles diarios, una cifra cercana a la que se producía en 1941.

La anterior realidad ha llevado al conductor de Miraflores a plantearse la privatización de la vital industria. En lo inmediato ha actuado con más de lo mismo: creó una comisión presidencial para reestructurar Pdvsa y adoptar las medidas urgentes y necesarias para garantizar la seguridad energética del país, presidida por Tareck el Aissami, abogado y experto en criminología, quien está sancionado por Estados Unidos. Los otros integrantes de la comisión son los militares Vladimir Padrino López, Néstor Reverol y Manuel Quevedo. Ningún revolucionario hoy duda que “así, así, así es que se gobierna”.

Esa patética decisión se toma cuando ya la revolución ha arrasado con la agricultura, el comercio y la industria del país; y cuando los muchos años de vida loca que hemos vivido tienen al pueblo contra la pared.

Llegó pues la hora de enderezar y levantar en alto.

Expertos aconsejan privatización atinada y precavida de la industria petrolera en Venezuela por Gustavo Ocando Alex – VOA – 12 de Febrero 2020

Experto desestima la legalidad de los llamados “contratos de servicios” firmados por PDVSA con empresas del sector.
Experto desestima la legalidad de los llamados “contratos de servicios” firmados por PDVSA con empresas del sector.

Expertos desestiman que el gobierno en disputa de Nicolás Maduro esté gestando la privatización de la industria petrolera venezolana y recomiendan que un proceso futuro con esa orientación se realice con prudencia y tino macroeconómico.

Rafael Ramírez, presidente de Petróleos de Venezuela entre 2004 y 2013, denunció este fin de semana que Maduro “entrega el petróleo y privatiza PDVSA ante el silencio de un país devastado”.

El exministro, cuya reputación tacha la oposición venezolana, aseguró que la presunta privatización del sector hidrocarburos en Venezuela se realiza sistemáticamente desde 2017.

José Toro Hardy, economista y directivo de Petróleos de Venezuela entre 1996 y 1999, descarta la tesis de una privatización a hurtadillas de la empresa estatal en los últimos tres años.

Jose Toro Hardy, economista venezolano, exdirectivo de PDVSA. Foto: Twitter.
Jose Toro Hardy, economista venezolano, exdirectivo de PDVSA. Foto: Twitter.

“No creo que se haya producido una privatización, ni creo que políticamente sea viable” en el contexto contemporáneo, afirma, rotundo.

Considera que la idea de que el gobierno en disputa de Maduro adelante una privatización petrolera es nula. Argumenta que la falta de credibilidad oficial e irrespeto a los contratos firmados con empresas extranjeras imperan, a su entender, en la administración ejecutiva.

El retiro de China del sector petrolero venezolano, dice, está en marcha. Destaca que las empresas de la potencia asiática se retiraron del proyecto de la refinería de Cabruta, en Guárico, al sur de Venezuela, que involucraba una inversión de 13.000 millones de dólares.

También, China ha suspendido sus operaciones en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde llegó a aumentarse la producción de 105.000 a 165.000 barriles de crudo al día, menciona el experto.

“No pareciera que los chinos estuvieran dispuestos a seguir adelante”, diagnostica.

La empresa estatal rusa Rosneft encara una diatriba mayúscula en estas horas en Venezuela, considera el experto petrolero. Advierte que Rusia se ha convertido en el principal comprador de petróleo venezolano en un contexto de sanciones internacionales y advertencias de Washington.

Elliott Abrams, representante especial de EE.UU. para Venezuela
Elliott Abrams, representante especial de EE.UU. para Venezuela

Elliott Abrams, enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, dejó entrever a principios de febrero la posibilidad de medidas contra Rosneft por su respaldo al presidente en disputa.

La advertencia de voceros de Estados Unidos en los últimos días también incluyó a Chevron, empresa norteamericana; a Reliance Industries, de India, y a Repsol, de España.

Chevron emitió un comunicado este miércoles para reportar que su participación en la producción de petróleo en Venezuela cayó 16 por ciento: de 42.000 barriles por día en 2018 a 35.300 el año pasado. La compañía reivindicó su respecto a las leyes vigentes.

Toro Hardy cree que los rusos también entienden que la situación en Venezuela es inestable y prevé que evaluarán con detenimiento sus operaciones ante la advertencia de sanciones.

Anticipa que eventuales decisiones de Estados Unidos contra Rosneft arriesgarían el nicho de venta de petróleo y otros negocios que mantiene Rusia en suelo norteamericano, entre las que menciona las garantías del 49,9 por ciento de las acciones de la empresa venezolana Citgo.

“No los veo dispuestos a invertir”, asevera.

Toro Hardy categoriza la estrategia petrolera actual de Maduro como entreguista. “Creo que está tratando de entregar la industria, de buscar amigos incondicionales”, denuncia.

Desestima la legalidad de los llamados “contratos de servicios” firmados por PDVSA con empresas del sector, pues, recuerda, que no cuentan con el aval constitucional del Parlamento.

Edificio de la Asamblea Nacional de Venezuela, en Caracas. Foto de archivo.
Edificio de la Asamblea Nacional de Venezuela, en Caracas. Foto de archivo.

La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, está sometida a desacato desde 2016 por el Tribunal Supremo de Justicia, leal al madurismo, y el Palacio de Miraflores desestima sus opiniones y decisiones sobre asuntos legales, como los acuerdos petroleros.

El poder legislativo declaró hace un año la nulidad de los contratos de servicios firmados entre PDVSA y empresas privadas del sector hidrocarburos, argumentando que se trata de un eufemismo que esconde la entrega de riquezas petroleras de la nación.

Directivos de PDVSA, como su vicepresidente de Exploración y Producción, Miguel Quintana, los defendieron diciendo que son “favorables” y se adaptan “a la necesidad de estos tiempos”.

PDVSA, un actor más

Toro Hardy cita estimaciones de expertos, críticos del madurismo, para afirmar que la recuperación de la producción petrolera venezolana necesitará de una inversión aproximada de entre 25.000 y 35.000 millones de dólares cada 12 meses durante ocho o 10 años.

Cree que Venezuela debe procurar “cuanto antes” mecanismos que resulten atractivos y competitivos en el mercado petrolero mundial. Insiste, eso sí, en que ese proceso de apertura debe regirse por un sistema público y transparente de licitaciones.

Esa recuperación no debe centrarse exclusivamente en PDVSA, acota. “Importa que el resto de la industria petrolera busque la fórmula adecuada, que PDVSA sea un actor más, pero que participen los demás actores con el vigor necesario para recuperar la industria”, comenta.

Recuerda, con tono de urgencia, que la vida útil del petróleo tiende a acortarse como consecuencia del calentamiento global. Aconseja que Venezuela se dedique fugazmente a monetizar sus reservas petroleras, atrayendo capitales capaces de agilizar su producción.

Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con aproximadamente 300 mil millones de barriles de crudo, según datos de la OPEP y la información estadística de la agencia de inteligencia de Estados Unidos, CIA World Factbook.

La industria venezolana sufre una merma progresiva desde principios del siglo XXI, con especial acento desde 2014, cuando terminó el último boom petrolero mundial.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo reportó que Venezuela produjo 733.000 barriles de crudo al día (bpd) en enero. La caída, en comparación con el mismo mes de 2019, fue de 417.000 barriles al día.

En diciembre de 1999, cuando Hugo Chávez llegó al poder, la producción era de 3.329.000 barriles por jornada, es decir, 2.596.000 bpd menos que en enero de 2020.

Toro Hardy opina que aquellas empresas legalmente activas en la industria petrolera venezolana continuarán sus operaciones con éxito en un eventual giro de timón gubernamental.

Recuperación con tinto y pausa

El economista Orlando Ochoa está de acuerdo con la participación de un sector privado “fuerte” en la redención de la industria petrolera venezolana en el postmadurismo, pero recomienda que ese proceso se lleve a cabo con cautela y tino.

Aconseja que el plan petrolero esté íntimamente coordinado con el proyecto de recuperación económica de Venezuela, toda vez que el 95 por ciento del ingreso de divisas proviene de la explotación de hidrocarburos y, asimismo, dos tercios de los ingresos fiscales del Estado.

Subraya que hay experiencias “dramáticamente malas” de procesos de privatización tras el colapso de modelos socialistas, como ocurrió en Rusia a finales del siglo XX.

“Un grupo de oligarcas cercanos al gobierno ruso se hicieron de los principales activos privados petroleros. Es un riesgo que tenemos nosotros. Podría terminar siendo un desastre”, indica.

Está de acuerdo en que Venezuela “abra espacios para una nueva inversión privada” de toda la cadena productiva del petróleo -refinación, producción, exploración, explotación e industrialización-, pues, dice, que el sector público está descapitalizado, endeudado y debe priorizar la agenda social.

Ochoa, experto en macroeconomía y petróleo, es partidario de que PDVSA reduzca su participación accionaria a menos del 50 por ciento en las empresas mixtas para permitir a sus socios privados dirigir las operaciones en los campos.

“Deben ser reformadas las leyes. Eso no menoscaba la capacidad de control y fiscalización del Ministerio de Energía y Petróleo. Lo que no se debe cuestionar es la propiedad del Estado en los yacimientos. Pueden ser compartidos o entregados para operaciones a privados”, señala.

Evalúa que el manejo de los campos petroleros de la PDVSA durante la gestión de Manuel Quevedo, su presidente, de formación militar, está “terriblemente limitado”.

Aprecia que la estatal petrolera debe reorganizarse, sanear sus finanzas y restablecer su reputación como empresa profesional, lo cual no es posible, según Ochoa, sin un plan económico de estabilización y recuperación del crecimiento exitoso.

El proceso de recuperación petrolera será “complejo y exigente”, pronostica.

No se atreve a adelantar sus formas ni sus tiempos antes de realizar una auditoría de los activos públicos. Insiste en que esa ejecución no debe divorciarse de la disciplina fiscal del Estado.

Tampoco observa la restitución de la industria petrolera y gasífera de Venezuela sin la inclusión de los servicios de agua y electricidad.

“Hoy, si quisiéramos reactivar 500 pozos en occidente y 500 en oriente y establecer que la mano de obra trabaje en dos turnos, habría que apagar el servicio eléctrico en la zona residencial de esas comunidades”, expresa, desencantado.

“Desesperación” del madurismo

Eugenio Montoro, un experto petrolero y exgerente del Complejo Petroquímico Morón, tilda de “acto de desesperación” los planes del madurismo de abrir la industria al capital privado.

Las sanciones económicas y el modelo de gestión de Maduro, opina, generan un ambiente rico en inseguridad jurídica y restricciones en las operaciones que desalientan al empresario privado.

“Las posibilidades de que esto tenga éxito, por ahora, lucen muy bajas”, opina.

Recuerda que hay leyes aprobadas por el mismo Partido Socialista Unido de Venezuela que restringen la apertura del mercado venezolano. Cita la más relevante: la Ley de Hidrocarburos, aprobada en 2008, que dio pie a la estatización de cientos de empresas privadas.

Montoro juzga que toda modificación de normas y reglamentos de la industria petrolera que se ejecute en un ámbito distinto al parlamento venezolano carecerá de legalidad.

Oposición venezolana presenta Plan País 2020

Precisa que en el Plan País, el programa de gobierno del presidente interino Juan Guaidó, se incluye el escenario de que los privados ayuden a la recuperación de la industria petrolera.

Las prioridades, dice, serían el alza de la producción en campos ya activos, los proyectos de obtención de gas libre y la recuperación de las refinerías de Paraguaná (Falcón, occidente), El Palito (Carabobo, centro occidente) y Puerto La Cruz (Anzoátegui, oriente).

“Todo lo que se haga se va a parecer mucho a lo que se llamó la Apertura Petrolera”, opina, aludiendo al proceso judicial que autorizó, entre 1992 y 1999, antes del chavismo, la participación de capital privado en la exploración y explotación petrolera del país.

La idea, aclara, debe implementarse bajo el control y dirección del Estado venezolano.

Montoro, apunta que, según el Plan País, Venezuela podría volver a niveles de producción de tres millones de barriles de crudo siete años después de un cambio de gobierno.

Depuración

Iván Freites, secretario general del sindicato de trabajadores petroleros de Venezuela, cree que la masa laboral vería con buenos ojos la privatización parcial de actividades del sector si ello se traduce en mejores salarios y la rehabilitación de sus beneficios de alimentos.

“Los trabajadores añoran los beneficios que tenían cuando la industria petrolera era manejada por las empresas transnacionales, con gobernantes que exigían ese trato”, manifiesta.

Refrenda la iniciativa de incluir inversiones y capitales privados en el sector, pues considera que el Estado venezolano está en “una encrucijada” en la que se ha quedado sin dinero.

Propone la revisión de la nómina de PDVSA. Afirma que el 50 por ciento de ella, de aproximadamente 150.000 integrantes, no tienen formación en el sector petrolero, sino que cumplen roles políticos e ideológicos por mandato del gobierno en disputa.

To Survive, Venezuela’s Leader Gives Up Decades of Control Over Oil by Anatoly Kurmanaev and Clifford Krauss – The New York Times – 8 de Febrero 2020

Drivers line up at a Petróleos de Venezuela gas station. The company, once a dominant presence in the country’s oil fields, is unraveling.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

The opening is a startling reversal for Venezuela, breaking decades of state command over its crude reserves, the world’s biggest.

The government’s power and legitimacy have always rested on its ability to control its oil fields — the backbone of the country’s economy — and use their profits for the benefit of its people.

But the nation’s authoritarian leader, Nicolás Maduro, in his struggle to retain his grip over a country in its seventh year of a crippling economic crisis, is giving up policies that once were central to its socialist-inspired revolution.

Under Venezuelan law, the state-run oil company must be the principal stakeholder in all major oil projects. But as that company, Petróleos de Venezuela, or Pdvsa, unravels — under the weight of American sanctions, years of gross mismanagement and corruption — the work is unofficially being picked up by its foreign partners.

Private companies are pumping crude, arranging exports, paying workers, buying equipment and even hiring security squads to protect their operations in a collapsing countryside, according to managers and oil consultants working on the country’s energy projects.

In effect, a stealth privatization is taking place, said Rafael Ramírez, who ran Venezuela’s oil industry for more than a decade before breaking with Mr. Maduro in 2017, in a video address this week.

“Today, Pdvsa doesn’t manage our oil industry, Venezuelans don’t manage it,” said Mr. Ramírez. “In the middle of the chaos generated by the worst economic crisis suffered by the country in its history, Maduro is taking actions to cede, transfer and hand over oil operations to private capital.”

Pdvsa did not respond to requests for comment on its recent concessions to private partners.

Credit…Meridith Kohut for The New York Times

The haphazard changes to the oil sector, which have accelerated in recent months, are remaking the oil industry in a nation whose assertive energy policies had, since the 1950s, served as an example to developing countries of how to take control of natural resources.

And they are a stark retreat from the vision of Hugo Chávez, who was Mr. Maduro’s mentor and predecessor. Mr. Chávez nationalized in 2007 the giant holdings of Exxon Mobil and ConocoPhillips and packed Pdvsa’s leadership ranks with political allies dedicated to his socialist-inspired “Bolivarian revolution.”

But Mr. Maduro’s transformation of Venezuela’s oil industry has stemmed the collapse triggered by an American embargo. Sanctions imposed in January 2019 had wiped out about a third of Venezuela’s oil production, bringing it down at one point to the lowest level since the 1940s, according to data from the Organization of the Petroleum Exporting Countries.

Oil production now is still less than a third of the total in 1998, when Mr. Chávez took power. By late 2019, Venezuela had stabilized exports at about a million barrels per day, according to Bloomberg’s tanker tracking data.

The dribble of oil exports has provided Mr. Maduro with foreign revenue at the most critical moment of the country’s economic crisis, allowing him to adjust to sanctions and consolidate his rule.

Venezuela has the world’s largest reserves of crude, but corruption, mismanagement and American sanctions have diminished its ability to produce oil.

Credit…Meridith Kohut for The New York Times

In the country’s main oil export hub, José, key processing plants and piers are slowly coming to life after near total paralysis in the summer, when Pdvsa was cut off from the global financial system and struggling to cope without its biggest market, the United States, according to shipping agents and oil managers.

The unofficial, partial privatizations of the past year have been led by an unlikely reformer: Manuel Quevedo, a National Guard general with no known oil experience who was appointed by Mr. Maduro to head Pdvsa.

General Quevedo broke with the nationalist rhetoric of his predecessors to hand over operational control of joint oil projects to partners that include Chevron, Russia’s state-run company, Rosneft, some European and Chinese companies and groups of Venezuelan magnates.

“With Pdvsa in crisis mode, they are increasingly handing operational responsibilities and decisions over to the partners,” said Lisa Viscidi, a specialist in Latin American energy issues at Inter-American Dialogue, a Washington-based research group.

The concessions are gradually reducing Pdvsa to little more than a holding company collecting the state’s share of oil field revenues, with most of financial and strategic decisions taken by private partners.

This is a startling decline from just a decade ago, when Pdvsa was the pride of Venezuela and the cornerstone of its economy.

Until the start of the economic crisis in 2013, the company was the source of virtually all of Venezuela’s hard currency. It was also its biggest employer and penetrated all aspects of life in the country, running everything from supermarkets to parks.

Workers at the state-run oil company, Pdvsa, salute Nicolás Maduro in 2013 after he took office, and before the country sank into crisis.
Credit…Tomas Bravo/Reuters

Today, oil fields wholly owned by Pdvsa account for less than half of the nation’s remaining oil production, and their output continues to plummet.

Chevron has become the single largest foreign producer of oil in Venezuela, and a crucial part of the country’s stabilization over the past few months.

Its four joint ventures in the country are pumping a gross total of about 160,000 barrels per day, according to two industry sources familiar with the company’s projects, who spoke on condition of anonymity because they weren’t authorized to speak publicly.

Chevron quickly responded to the impact of American sanctions — such as the loss of American light oil that was used to blend with heavy Venezuelan crude to help it move through pipelines — by switching to Venezuelan light oil. By September, the company was able to restart its Petropiar heavy oil processing plant, which has formed the backbone of Venezuela’s oil export recovery.

A senior official with the Trump administration said the activities of Chevron and other foreign oil companies in Venezuela “are clearly of concern.”

But the U.S. government has given Chevron exemptions from sanctions, as recently as last month. “If Chevron is forced to leave Venezuela, non-United States companies will fill the void and oil production will continue,” said Ray Fohr, a company spokesman.

On the export side, Pdvsa’s biggest ally has been Russia’s Rosneft, which over the past year has grown to sell about two-thirds of Venezuela’s oil. Rosneft has quickly replaced Pdvsa’s American sales routes by diverting its oil to Asia, often obscuring the cargo’s source and destination to bypass sanctions, according to companies that monitor tanker traffic.

From left, Manuel Quevedo, Venezuela’s oil minister, with the CEO of Russian-owned Rosneft, Igor Sechin, and a Venezuelan minister, Tareck El Aissami.
Credit…Pool photo by Alexei Druzhinin/EPA, via Shutterstock

Barred from the global financial system, Pdvsa has also been forced to cede control to foreign partners in organizing exports, which goes against the country’s energy laws. Over the past few months, Chevron, Rosneft and Italy’s Eni have all directly exported Venezuelan crude.

Pdvsa’s opening of exports — oil cargoes worth millions of dollars — to anyone who can bypass sanctions to line up a vessel, insurance and a customer for the crude has even created a small cottage industry among Venezuela’s elite.

Now, the only thing that matters is that oil continues to flow, said one partner at a joint oil venture, as he scanned his phone, viewing the state company’s cargo offers.

“The historical struggle for resource sovereignty is being sacrificed for operational expediency,” said Antero Alvarado, an energy consultant in Caracas.

Venezuela’s new oil production has allowed the country to import essentials like food, medicine and fuel to keep the country running.

Potato farmers at work. Gasoline shortages have forced farmers to set aside machinery and plant and harvest manually.
Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

And there are indications that Mr. Maduro’s government wants to take the underhand liberalization further, even rolling back the watershed nationalization of the oil industry that took place in the 1970s.

A group of lawmakers installed at the head of the National Assembly by Mr. Maduro in January — amid an international outcry — has proposed changing energy laws to allow greater private investment.

“In these times of declining output, we have to give space to a national proposal that, first of all, shall give private capital greater participation in exploration, production and marketing of oil,” Leandro Domínguez, a lawmaker, said in a statement.

Mr. Domínguez’s proposal is not recognized by the United States and most European and Latin American countries, who continue to support a rival, opposition-led congressional leadership. The opposition lawmakers oppose any changes to energy laws under Mr. Maduro, creating a legal limbo for foreign oil companies.

Despite the recent changes, there are many reasons to believe Venezuela’s best days as an oil superpower are over, according to Amy Myers Jaffe, an oil expert at the Council on Foreign Relations, and other experts.

Venezuela could gradually recover production to 2.6 million barrels a day over 10 years, but only with investments of over $200 billion, according to projections by IPD Latin America, a consulting firm.

At a time when many oil companies are struggling with declining profits, executives are looking for cheaper and cleaner sources of oil. Even if a political settlement eventually lifts sanctions, Venezuela’s dirty oil, laden with sulfur and other impurities, may find far fewer investors.

The headquarters of Pdvsa in Caracas. The company, hurt by years of mismanagement and corruption, was pushed to the brink by American sanctions.
Credit…Meridith Kohut for The New York Times

Clifford Krauss is a national energy business correspondent based in Houston. He joined The Times in 1990 and has been the bureau chief in Buenos Aires and Toronto. He is the author of “Inside Central America: Its People, Politics, and History.” @ckrausss

A %d blogueros les gusta esto: