El ataque terrorista perpetrado con 10 drones el 14 de septiembre de 2019 contra las instalaciones de una refinería y campos petroleros en Arabia Saudita, del cual se responsabilizaron los hutíes, un ala del grupo Ansar Allah -partidarios de Dios- de Yemen, impactó el mercado mundial de productos energéticos y sus derivados.

Tal pertrecho alcanzó la refinería de Abqaiq y el territorio en producción del bitumen saudita conocido como Khurais.

En Yemen están enfrentadas por el control territorial las potencias del Oriente Arabia Saudita e Irán.  Los hutíes están respaldados por Irán y conforme a las denuncias formuladas por los sauditas, los drones son propiedad iraní y supuestamente de allí salieron.

Apenas se conoció la noticia, los precios del crudo aumentaron en todo el mundo entre 5 y 8 porcentual, pero, aunque disminuyeron luego, los entendidos indican que su cotización en los mercados será inestable en virtud de la influencia que ejerce la crisis política por el incierto suministro.

Los sauditas producen 10% de la producción global. El anuncio inicial de estar afectados 5 millones de barriles de un máximo de 7 millones de la producción de Abqaiq, hace temer una escalada en los montos monetarios.

El mandatario Donald Trump en los primeros momentos manifiesta recuperación de la propietaria Aramco en 30 días, lo cual fue corroborado por la autoridad de energía árabe.

Virgilio Guma, destacado ejecutivo internacional ex presidente de Vitol S.A, empresa Suiza de energía, nos da su parecer ante el ataque: “Me extraña la manera en que ha respondido Occidente frente a lo acontecido en Arabia Saudita  por la pérdida de producción y procesamiento ante el asalto a las instalaciones de la refinería. Me parece difícil de creer la reacción ante el suceso”.

Sin embargo, ejecutivos de la Saudi Aramco reseñan tener hasta 188 millones de barriles en reserva propia y de aliados disponibles para cualquier contingencia, lo cual es suficiente para las 37 fechas calendario de embarques.

De complicarse el conflicto entre Irán y Arabia Saudita, el ajuste del barril de petróleo llegaría a 80 dólares en promedio. De plantearse una conflagración regional el monto a cancelar por unidad será de 150 dólares el barril.

Abqaiq es el punto de convergencia de varios campos. En la refinería el bien es tratado de impurezas, eliminación de agua, gases, minerales, etc., para su exportación.

George Kamkoff Miller, ex presidente de la directiva de Citgo, comparte el criterio de la pronta recuperación de las instalaciones y su procesamiento: “Los pozos de producción de Arabia Saudita se encuentran distantes y el petróleo es enviado por tuberías a estas instalaciones en Abqaiq para ser estabilizados, de tal manera que la propia producción de petróleo no fue mayormente afectada y esa es la razón por la que al reparar la infraestructura que fue dañada pueden recuperar la producción a corto plazo, además de tener capacidad adicional de procesamiento para programas de mantenimiento preventivo”.

Un aspecto que ocupa mi atención es la situación de Venezuela como comprador. La nación, otrora extractora de bitúmenes y encauzados, la cual podría verse beneficiada de un aumento de valoraciones de ser otra la circunstancia política; nos lleva a consultar el futuro de la riqueza energética patria como el cuidado del parroquiano ante el siniestro.

El economista Juan Fernández, ex Pdvsa, señala al respecto: “Lo acontecido en el Medio Oriente perjudica notablemente a Venezuela, pues la autoridad se vería en la necesidad de pagar la gasolina al costo internacional, a pesar del apoyo que recibe de Rusia y la petrolera Rosneft”.

Petróleos de Venezuela fue nuestro futuro y ahora debemos recuperarla para el porvenir de los  hijos y nietos por siempre.