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6 millones de latinoamericanos caerán en la pobreza extrema en 2019, según Cepal – El Nacional – 28 de Noviembre 2019

La organización destaca que el alza de 2,3 puntos porcentuales de la pobreza entre 2014 y 2018 en el promedio regional se explica básicamente por el incremento registrado en Brasil y Venezuela

Pobreza

Aumenta a más de seis millones de personas el índice de pobreza en Latinoamérica | Foto Archivo

Seis millones de latinoamericanos caerán este año en la vulnerabilidad y exclusión de la pobreza extrema, al continuar una tendencia que se agudizó en los últimos años, calcula la Comisión Económica para América Latina y el Caribe este jueves.

En una región de casi 620 millones de habitantes, en 2019 habría 27 millones más gente pobre que en 2014, y 26 millones se encontrarían en situación de pobreza extrema, dice el informe de esa entidad con sede en Santiago.

«Es la peor situación de exclusión, vulnerabilidad y carencia», dijo en rueda de prensa Lais Abramo, directora de Desarrollo Social de la Cepal. Eso significa, añadió, que hay más personas en cuyos hogares el ingreso per cápita no alcanza para comprar una canasta básica de alimentación.

Situación de exclusión

«Es una situación de extrema vulnerabilidad, las personas pueden pasar de una situación a otra en el caso de que pierda el empleo, enfrenten una enfermedad catastrófica o hay un desastre», agregó Abramo.

El débil desempeño de las economías regionales, que este año crecerían apenas 0,1%, carencia de programas efectivos de asistencia social y empleos precarios explican esta situación que América Latina demorará años en revertir.

«La preocupación central es que hacia 2019, la perspectiva no es muy positiva, por eso ponemos la señal de alerta de lo que se tiene que hacer hoy para evitar que esta pobreza se agudice, como aumentar las pensiones básicas, dijo por su parte Alicia Barcena, secretaria ejecutiva de Cepal.

Lenta reducción de la desigualdad

En 2019 el número de pobres aumentaría a 191 millones, de los cuales 72 millones estarían en la pobreza extrema, de acuerdo al informe. La cantidad de pobres es 6 millones más que la de 185 millones reportada en 2018.

Asimismo esa evolución, destaca «que prácticamente todas las personas que se suman este año a la estadística de la pobreza se integran directamente a la pobreza extrema», agrega el reporte.

Con ese indicador, la tasa de pobreza aumentaría 30,8% de la población de América Latina en 2019, lo que equivale a un aumento de 0,7% respecto a 30,1% de 2018.

La pobreza extrema, en tanto, se situaría en 2019 en 11,5%, con un alza de 0,8% respecto a 10,7% del año anterior. La pobreza extrema «afecta mayormente a niños, niñas y adolescentes, mujeres, indígenas y afrodescendiente, así como a los residentes en zonas rurales y a quienes están desempleados», señala el reporte de la Cepal.

Brasil y Venezuela

La organización destaca que el alza de 2,3 puntos porcentuales de la pobreza entre 2014 y 2018 en el promedio regional «se explica básicamente por el incremento registrado en Brasil y Venezuela».

En el resto de los países la tendencia dominante en ese período «fue hacia una disminución, debido, principalmente, a un aumento de los ingresos laborales en los hogares de menores recursos. Así como también a transferencias públicas de los sistemas de protección social, y privadas, como las remesas en algunos países», agrega la institución.

La organización reportó, además, una «lenta reducción de la desigualdad de ingresos» en la región. «América Latina es tristemente conocida como la región más desigual del mundo. La desigualdad de ingresos es una de las expresiones más evidentes y un obstáculo al desarrollo y a la garantía de los derechos y del bienestar de las personas, además de un factor que inhibe la innovación, el aumento de la productividad y el crecimiento económico», dice Cepal.

Si bien entre 2002 y 2014 la desigualdad de ingresos disminuyó de manera significativa, a partir de 2015 esa tendencia se «ralentizó», debido a los mismos factores que explican la evolución de la pobreza extrema y la pobreza.

Gini

Medida por el índice de Gini en un promedio de 15 países de América Latina, la desigualdad por ingreso se redujo de 0,538, en 2002, a 0,477, en 2014, y a 0,469, en 2017; y luego llegó a 0,465, en 2018, disminuyendo 13,6% en 16 años, a una tasa de 0,9% por año.

El ritmo de reducción ha decaído: la variación promedio entre 2002 y 2014 fue de 1% anual. Mientras que entre 2014 y 2018 fue de 0,6%, con grandes diferencias entre los países

Ricos y pobres por Luis Ugalde S.J. – El Nacional – 29 de Noviembre 2019

downloadEvo Morales y cualquier empresario neoliberal de Chile coinciden en algo fundamental: ambos piensan que su éxito es el éxito para todo el país y debe perpetuarse. Sin duda la presidencia de Evo en los primeros años tuvo notables logros socioeconómicos y políticos. Bolivia y su mundo indígena mejoraron, lo que llevó a Evo y a su equipo a buscar la perpetuación en el poder, violando la expresa voluntad de la mayoría. Chile llegó a la salida del dictador Pinochet con una economía en auge. Por eso hasta los socialistas hicieron una transición política respetando la economía neoliberal y la Constitución que restringía las lógicas aspiraciones sociales de la población. Todo razonable excepto la perpetuación de esas restricciones.
Evo creía que su presidencia debía prolongarse por el bien de su pueblo y el neoliberal piensa que basta seguir las divinas leyes del mercado para que la prosperidad llegue a todos. Con ello unos y otros suplantan el sentir y el malestar del resto de la población y van acumulando un combustible en espera de una chispa para prender incendios indetenibles.
Vivimos en un mundo marcado por la revolución de las expectativas que unifica las aspiraciones de ricos y pobres; revolución contagiosa y general que lleva a aspirar al cambio político y a la alternancia democrática, mientras que todo presidente “revolucionario” se aferra al poder con el deseo de perpetuarse en nombre del pueblo: inevitable el choque entre el deseo de cambio y la voluntad de eternizarse en el poder. En lo económico-social la revolución de las expectativas lleva a nivelar las aspiraciones del más pobre con las del rico. Podrá restringirlas temporalmente, pero no renunciar a ellas para sí o para sus hijos. En la sociedad estamental la pertenencia a cada clase venía con las aspiraciones reducidas: se transmitía, enseñaba, aceptaba y parecía lógico que unos tuvieran más y otros menos, de acuerdo a su estamento.
Chile es una sociedad moderna, camino de la prosperidad con todas las expectativas desatadas y no acepta la fría prédica neoliberal de que con las prósperas cuentas de su empresa toda la sociedad tiene que estar feliz y agradecida esperando que el incremento macroeconómico se desborde y por “derrame” lleva la satisfacción hasta los más pobres. Lo que ciertamente no es así. Una sociedad democrática se cimienta sobre un pacto social con el objetivo de desarrollar juntos acciones que beneficien a toda la sociedad. La sociedad d que surge del pacto democrático necesita dos alas para volar: la exitosa producción económica y el bienestar, que están relacionados pero no son sinónimos. Hasta ahora en el mundo los hechos demuestran que la economía capitalista de libre mercado es superior a todas las demás. Pero ella no es igualadora sino diferenciadora: gana más, prospera más, el que más riqueza produce, más tecnología inventa, más poder tiene en el mercado. Con solo esa ala la sociedad no puede levantar vuelo y termina en unas diferencias crecientes que incrementan el malestar y llevan al conflicto. La otra ala se basa en el pacto social constitucional que sella la solidaridad y desarrolla un “instinto de conservación” y una “conciencia ética”, orientados a tender puentes entre sectores distintos y desarrollar programas sociales comunes (educación, salud, infraestructura…) para ir haciendo verdad que todos somos iguales en dignidad, en derechos y en oportunidades básicas. Hay que cultivar el diálogo que cohesiona y acerca y no la frialdad que congela las relaciones entre distintos y fomenta el deseo de cualquier aventura populista de izquierda o de derecha.
Históricamente se ha demostrado que el marxismo no sirve para lograr esto porque tiene una idea deformada de la condición humana. Aunque en la empresa (sobre todo en la liberal del siglo XIX) el capital y el trabajo explotado tienden a ser antagónicos y aquel trata de ganar más pagando menos a este y mantenerlo en la miseria, empresarios del siglo XXI – luego de guerras sociales y dramáticas guerras mundiales- por instinto de conservación y por conciencia van descubriendo que les conviene la constante mejora del trabajador y su familia con las puertas abiertas al permanente ascenso social. Pero a muchos les ciega su ambición. Al mismo tiempo la empresa del siglo XXI tiene que ir a la competencia internacional jugando en equipo y le interesa que el conjunto de su capital, gerentes y trabajadores sean de primera; lo que solo se consigue si todos ellos se proponen permanente mejoramiento educativo y desempeño productivo, todos participan en los beneficios y se sienten humanamente satisfechos. Lo que pasa es que todavía gran cantidad de empresarios dan la razón a Marx y son más del siglo XIX que del siglo XXI.
Algo similar le pasa al llamado socialismo, que se autocalifica “del siglo XXI”, pero es del XIX: cuando llegan al Estado lo convierten en dictadura sobre el proletariado y secuestran el poder para perpetuarse tratando de que “ni por las buenas ni por las malas” los desalojen, como repite en Venezuela el militar con mazo y disfraz de “socialista”. Lo que está pasando en Chile, Bolivia, Argentina, Venezuela… o va a pasar en México, Brasil etc. es inevitable mientras se busque la solución para evitar el enfrentamiento de pobres y ricos, y la negación recíproca del otro. Para que nuestros países superen la pobreza y los pobres dejen de serlo, ambas partes tienen que aliarse en la producción exitosa, para ambos ser ganadores jugando en equipo; revolucionar juntos la educación y avanzar hacia la igualdad de dignidad, de derechos y de oportunidades, aunque todos seamos distintos. De ahí surge la confianza, la convivencia y la paz social, con calidad de vida compartida. Es el bien común que solo lo pueden alcanzar juntos y con instituciones solidarias. En Venezuela a los ricos no les irá bien mientras en su bienestar no incluyan la superación de la pobreza y no se sientan un “nos-otros” con los trabajadores. Y el pobre no podrá superar sus carencias si no incluye y busca la prosperidad de las empresas y la calidad de las instituciones públicas.
La revolución de las aspiraciones es un hecho, pero para satisfacerlas hay que elevar la capacidad de producir lo que las satisface. Muy frustrante, aspirar mucho y producir poco, individual y colectivamente. Hoy lamentablemente (aquí, en Europa, en EE.UU…) se nos induce a querer más de lo que producimos. Muchos políticos ganan prometiendo lo que no pueden o no saben cómo producir y el consumismo capitalista exacerba los deseos y pone la felicitad en el mercado, es decir donde no está. Así el malestar y los estallidos sociales son inevitables.

Por el lado de la oferta, entre la economía y la política: ¡privatización total! por Alexander Guerrero E. – La Patilla – 24 de Noviembre 2019

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La solución económica para Venezuela depende de las características que marcan el ejercicio de la política y la cultura del poder de los intereses partidistas por encima de la capacidad de hacer economía del ciudadano venezolano. Así encontramos que, para priorizar institucionalmente el ordenamiento económico, es fundamental que el uso del conocimiento económico en la sociedad, parafraseo de Hayek, acople el diagnóstico en un análisis de costo beneficio con las soluciones proyectadas para alcanzar rápidamente un crecimiento sostenido.

El conocimiento económico mantiene una estructura cognitiva racional, simple, en medio de la complejidad que expresan la aplicación de políticas dirigidas a eliminar los vicios de la intervención del gobierno hacia lo que precisa la economía requiriendo orgánicamente libertad, derechos de propiedad, mercados libres competitivos e instituciones que permitan el desarrollo basado en emprendimiento del individuo buscando el crecimiento.

Solo de esa manera se podrá reducir en el menor espacio de tiempo el empobrecimiento crónico que domina una sociedad como la Venezuela de hoy. Ese conocimiento está constituido en la base de un acervo teórico y técnico que puede seleccionar un camino dirigido a cumplir las metas del crecimiento sostenido en el tiempo.

Alertamos que este no ocurrirá si el ejercicio de la política se orienta al control de las cosas que el mercado libremente ordena. En un análisis de costo beneficio, en medio de su natural complejidad, es posible divisar con sentido práctico una única ruta de crecimiento, particularmente en un ambiente socio económico que está convencido que el país ha topado el fondo.

Sabemos que un universo de este tipo es complejo para la política porque privaran desde sus asuntos del poder público los resabios económicos y políticos que la economía fue cultivado por largos 60 años, el dominio de lo económico por parte de todo el aparato administrativo del Estado que ha logrado en 60 años mover al sector público, estatal las dos terceras parte del aparato productivo incluido capital humano, y dejar al sector privado en algunas áreas minoritarias, con un 12% del PIB.

El resto del sector privado depende de los precios y de la presencia subordinada del Estado en uno 20%. Esa estructura económico institucional es el marco de la actual acelerado empobrecimiento; hay que desmontarla. El sector que captura al Estado por votos o por plomo considera sus intereses rentistas como prioritarios, y en las últimas décadas ha apurado la ruta a un Estado con una sociedad que vive en un régimen instituido y constituido de marca neo – patrimonialista.

La matriz de decisiones es sencilla; en primer lugar, aunque no establezco prioridades temporales, en economía se opera de manera conjunta las decisiones destinadas al cambio y reordenamiento institucional, que nos coloque en caminos seguros y eficientes de gobernabilidad, equilibrar el gasto del Estado.

Es acá donde encontramos el nudo gordiano, porque detrás del gasto público se esconden la corrupción, la ineficiencia del gasto, irracionalidad en inversiones, pago de la factura del Estado para pagar salarios a un universo de individuos a los cuales se les llevo al servilismo para tender su vida el gasto público en su salarios de sobrevivencia.

En ese sentido, apartar el Estado de la economía es conditio sine qua non para que emerjan las políticas del lado de la oferta, y no de la demanda del gasto público, cual se adosa para incrementar el tamaño y financiar la ineficiencia del Estado como agente económico, tanto en la producción de bienes como de servicios.

El cambio vendría de alejar la demanda del crecimiento, el gasto púbico no podrá por razones físicas, además de las económicas “promover el crecimiento” a los Keynes y Marx, Esa demanda no tiene fuerza, el ingreso fiscal no paga el 50% del actual gasto público, su estructura gasto y financiamiento es hiperinflacionaria, ha alcanzado enorme costos para el ciudadano, hay que entregar la prioridad al mercado.

Eficiencia y competitividad como es ampliamente conocido, traerá nuevos pequeños, medianos y grandes inversionistas, fijémonos entonces en dejar la oferta, soluciones de oferta, y políticas del lado de la oferta como ejes de un incremento sostenido que no debe ser menos del doble de la inflación, una inflación de 2% una tasa de crecimiento sobre 5%, así se ira reduciendo el empobrecimiento extremos que las políticas desde el lado de la demanda han provocado.

Las políticas de incentivos del lado de la oferta requieren como decisión definitiva comenzar la retirada del Estado de sus viejas costumbres de producir, distribuir bienes y servicios. Con el énfasis en eliminar las regulaciones y el marco jurídico que restringe propiedad y derechos de propiedad, además de eliminar el marco jurídico que se impuesto para penalizar la actividad económica privada.

Es por ello crucial para dar cabida masiva a la generación de una oferta creada por el sector privado, y para ello es inevitable el fomento de la confianza, la variable confianza es vital en el sistema de reestructuración de la economía venezolana, sus instituciones, políticas como las que regulan la actividad económica y llegan hasta su penalización.

De esta manera, todo ese aparato político económico debe desecharse totalmente, independizar del aparato político que controla al Estado las instituciones que velan por los derechos de propiedad, recompuesto con las libertades en los precios y en el mercado como las instituciones básicas de todo crecimiento económico hacia el largo plazo.

En otras palabras, la actividad del legislador debe orientarse a desatar los nexos constitucionales redistributivos para darle seguridad y protección jurídica a los derechos de propiedad, es decir, la política del día-día debe alejarse del presupuesto de gastos del gobierno.

Creen Uds. que una matriz de decisiones políticos e institucionales y económicas como las mencionadas arriba puede ser materia de discusión en la actual Asamblea Nacional y en el Gobierno; ¿Es decir, en las del presidente interino J Guaidó y el presidente efectivo ilegitimo, Maduro?

Piense que, si estas consideraciones se mantienen en el largo plazo, Venezuela le espera una secular contracción y una fuerte velocidad de migración hacia mundos más seguros, aunque inciertos del cual los venezolanos hoy tienen, y que se sostienen del discurso político, según el cual Venezuela es un país rico, cosa que ya nadie debe estar dispuesto a creer.

Maduro lleva el salario mínimo de dos a casi ocho dólares al mes por Florantonia Singer – El País – 15 de Octubre 2019

Durante seis meses el chavismo había evitado aumentar la remuneración para no avivar la inflación

Nicolás Maduro, en una conferencia de prensa en Caracas.
Nicolás Maduro, en una conferencia de prensa en Caracas. A. CUBILLOS AP

El Gobierno de Nicolás Maduro pasó seis meses intentando forcejear con la hiperinflación. Postergó el incremento del salario mínimo hasta este lunes, luego de que la remuneración alcanzara el mes pasado el mínimo histórico de estar por debajo de dos dólares al mes, muy por debajo del 1,9 dólares diarios que establece el Banco Mundial para calificar la pobreza extrema.

 

El salario mínimo ha dejado de ser una referencia en Venezuela, un país cada vez más dolarizado. Al punto que el anuncio que suele reservarse el jefe de Estado, lo dio a través de un tuit Francisco Torrealba, constituyente y exministro del Trabajo del régimen de Maduro, miembro del Parlamento paralelo chavista. El vocero utilizó una fotografía vieja de la Gaceta Oficial como referencia al tuit y luego debió aclarar que, aunque la imagen no correspondía al anuncio, este sí era cierto. Los detalles son parte de la incertidumbre que viven los venezolanos con algo tan básico como sus ingresos. Es parte de los vaivenes de la profunda crisis institucional que vive el país con un presidente deslegitimado y con poder, y con otro electo en elecciones confiables y reconocido por la comunidad internacional, que está empujando una transición política.

Lo anunciado se trata del tercer incremento del salario mínimo que hace Maduro en 2019, el segundo año de hiperinflación que vive Venezuela. La medida de retrasar el aumento del salario mínimo, una flexibilización del control de precios, la despenalización del mercado cambiario y una restricción al máximo de la reserva legal de los bancos para reducir la oferta crediticia y la liquidez, son las únicas medidas que ha tomado su Gobierno en el pulso que se juega con el dólar paralelo, que se ha mantenido relativamente estable desde hace varias semanas. Esto ha generado a una leve desaceleración de la inflación que todavía no saca al país de la virulencia del aumento de precios, pues los problemas que lo causaron persisten.

“El poder de compra del venezolano no se han recuperado. Se necesitan 12 meses con inflación por debajo de 50% para poder decir que salimos de la hiperinflación”, explica el consultor Henkel García, director de la firma Econométrica. Venezuela se ha ido dolarizando a niveles cada vez mayores, algo típico de los procesos hiperinflacionarios. Pese a que Maduro ha intentado hacerle frente a la escalada del dólar, García recuerda que estos fenómenos son difíciles de revertir.

En medio de ingresos cada vez más reducidos, por la caída de la producción petrolera y las duras sanciones económicas de Estados Unidos, Maduro tendrá que honrar el nuevo aumento con impresión de dinero sin respaldo, como ha venido haciendo los últimos años. Esto, como han insistido los economistas, volverá a encender el motor de la inflación.

La semana pasada los maestros, por primera vez, paralizaron sus actividades para exigir remuneraciones justas. Los jubilados y empleados de la administración pública constantemente protestas por los bajos salarios. El plan de recuperación económica que anunció Maduro hace un año no evitó que la economía siguiera hundiéndose, al punto que los nuevos billetes que emitió con cinco ceros menos ya son inservibles y debió lanzar una nueva denominación hace dos meses.

Así las sanciones internacionales están afectando el día a día de los venezolanos por Zenaida Amador – ALnavío – 9 de Octubre 2019

Nicolás Maduro suele usar el argumento de las sanciones internacionales en su contra como una vía para justificarse, evadiendo así la responsabilidad de la llamada revolución bolivariana -con lustros en el poder- en la emergencia humanitaria compleja que vive hoy Venezuela. Sin embargo, las sanciones, especialmente las aplicadas por Estados Unidos, han terminado por generar impactos colaterales que recrudecen los efectos de la crisis sobre el venezolano de a pie.

Las sanciones hacen más pobres a los venezolanos / Foto: ONU
Las sanciones hacen más pobres a los venezolanos / Foto: ONU

Las muestras más recientes de ello son las decisiones de Adobe de cesar el acceso a software y a sus servicios a usuarios venezolanos a partir del 28 de octubre y de Transferwise de cerrar desde el 21 de octubre las cuentas de los clientes de transferencias internacionales en Venezuela, tras hacer una interpretación de la más reciente orden ejecutiva emitida por el gobierno de Estados Unidos en agosto pasado.

Esa orden, en complemento con otras sanciones dictadas por la Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC), termina creando un marco de restricción para las actividades del régimen de Nicolás Maduro, pero dada la amplitud de su alcance abre espacios para que algunas empresas -como las ya mencionadas- traten de ir más allá de lo que se ve de forma explícita en la norma para evitar incumplimientos. De hecho, la orden ejecutiva de Donald Trump deja abierta la interpretación de que cualquiera, incluso sin ser estadounidense, pudiera sufrir consecuencias si participa en alguna operación que Washington pueda calificar de asistencia o patrocinio al régimen de Venezuela.

Aunque en la orden se contemplan excepciones, como las que incluyen operaciones con el gobierno de Venezuela para proveer servicios, software, hardware y tecnología que permita preservar las comunicaciones por internet, entre otras, la amplitud de la restricción es tal que las empresas prefieren protegerse y ampliar la aplicación.

No hay que olvidar que hasta la temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional está entredicho a la espera de una interpretación de la OFAC sobre el alcance de sus medidas, que pusieron a la Major League Baseball (MLB) a dudar si sus peloteros afiliados pueden o no jugar en Venezuela.

El temor es ¿cuáles otras empresas se sumarán a estas interpretaciones y qué otras nuevas restricciones afectarán la cotidianidad de los venezolanos?

Temblores y réplicas

Firmas como Ecoanalítica calculan que cerca de 30% de los hogares venezolanos recibe remesas del exterior. A la par de las remesas, que es una de las vías que permite imprimirle oxígeno a un país con más de 80% de la población en estado de pobreza, hay un segmento de la sociedad que presta servicios profesionales desde Venezuela a empresas en el exterior, por lo que reciben pagos en divisas.

Francisco Rodríguez ha sido uno de los impulsores de implantar un programa de petróleo por alimentos para Venezuela pues, a su juicio, las sanciones han mermado los ingresos de las autoridades, pero “a dos años de su entrada en vigor, Maduro sigue en el poder y su régimen se ha vuelto cada vez más represivo y despiadado”. Las sanciones “lo que logran es hacer más pobres a los venezolanos. Hambrunas no tumban dictadores. Sólo causan pérdida de vidas”.

Estas operaciones se realizan a través de diversas plataformas como Transferwise y PayPal, por lo que su restricción operativa significa un bloqueo los ingresos de los usuarios venezolanos. Aunque PayPal no ha anunciado formalmente un cese de servicio para los venezolanos no es descartable que esto pueda ocurrir.

Por otra parte, en marzo de 2020 vence la licencia dada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos a empresas como MasterCard, Visa, American Express y Western Union para operar con entidades financieras públicas venezolanas como Banco de Venezuela, Banco Bicentenario y Banco Central de Venezuela. Este hecho ha generado mucho ruido a lo largo de este año, porque no se tiene plena claridad del alcance global en el sistema que en su momento tendrá esa suspensión.

Entidades como el Banco de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Banfanb) ya no cuentan con el servicio de MasterCard, lo que llevó al régimen de Maduro a tratar de forzar la consolidación de un sistema alterno donde participe la banca privada. En esta línea, ya Banfanb anunció el lanzamiento de sus propias tarjetas de crédito, aunque no se ha explicado cómo serán procesadas en el sistema general.

Informalización

Para 2017, según cálculos de Software Alliance BSA, cerca del 88% del software utilizado en Venezuela era pirata, tendencia que puede haberse profundizado a causa de la crisis económica. Sin embargo, persiste un segmento de usuarios que se inclina por el uso de software con licencia, tanto por la naturaleza de su trabajo como porque operan dentro de empresas que tienen normas rigurosas de control y buenas prácticas.

Las sanciones dejaron a los venezolanos sin los servicios de Adobe / Foto: Pixabay

De allí que la decisión de Adobe termine repercutiendo sobre el sector formal del país y favoreciendo la informalización de la economía. Son precisamente las empresas formales las que más sufren por el impacto de las medidas internacionales, ya que están expuestas a sufrir las consecuencias.

De hecho, sus directivos no pueden exponerse a reuniones con funcionarios de Maduro sancionados o a firmar acuerdos con ellos; tampoco pueden entrar en alianzas con las autoridades, aunque esa sea la vía para facilitarles el acceso a las necesarias materias primas -por ejemplo-; y además están limitados para tomar parte en las operaciones cambiarias que propicia el régimen venezolano. Sin embargo, existe un sector empresarial emergente o informal que florece a la sombra del chavismo y que aprovecha todos esos espacios para su crecimiento aun en medio de la crisis.

Negociaciones y lobby

En el escenario de las conversaciones entre representantes de Maduro y de la oposición venezolana de los últimos meses, el chavismo puso sobre la mesa el levantamiento de las sanciones como una de sus exigencias para poder avanzar en cualquier negociación.

Pero no sólo el régimen venezolano hace énfasis en el tema. El castigo de las sanciones hace mella en las empresas que todavía siguen en pie en Venezuela y por eso la necesaria flexibilización de las sanciones también ha sido un tema planteado en reuniones con el gobierno interino de Juan Guaidó por representantes del sector empresarial formal. Lo han elevado además ante los representantes de Guaidó en Washington, ante la llamada Unidad de Asuntos de Venezuela que Estados Unidos abrió en Bogotá y ante el Grupo de Boston, donde participan parlamentarios de EEUU y de Venezuela (tanto de oposición como del chavismo).

Chevron, por su parte, lleva meses de intenso lobby para lograr que Washington le permita seguir con sus operaciones en Venezuela. El 25 de octubre vence la licencia de operación que le fue otorgada junto a Halliburton Co, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford International.

El economista Francisco Rodríguez, a nombre de la llamada Fundación Petróleo por Venezuela, abrió una recolección pública de firmas que avalen su petición al Departamento del Tesoro de EEUU para que les permita a las empresas de software proveer servicios en Venezuela.

Rodríguez ha sido uno de los impulsores de implantar un programa de petróleo por alimentos para Venezuela pues, a su juicio, las sanciones han mermado los ingresos de las autoridades, pero “a dos años de su entrada en vigor, Maduro sigue en el poder y su régimen se ha vuelto cada vez más represivo y despiadado”. Las sanciones “lo que logran es hacer más pobres a los venezolanos. Hambrunas no tumban dictadores. Sólo causan pérdida de vidas”.

La agenda social: el mito del carácter social del régimen por Tomás Páez – El Nacional – 3 de Septiembre 2019

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Releía las entrevistas, las historias de vida durante la actualización de los datos para la próxima edición de La Voz y el Observatorio de la Diáspora Venezolana y en medio del proceso el señor Maduro declara: “Lo que hacemos en Venezuela es atender a los más humildes, llevar salud gratuita, tenemos un sistema de protección social y de salud profundamente humano, incluyente y científico». La tozuda realidad desmiente esa desatinada afirmación.

Aunque se disfrazan de Robin Hood, son el Príncipe y el Sheriff quienes utilizaban su ejército para saquear los recursos de los venezolanos, que padecen la mayor tragedia humanitaria conocida en Latinoamérica. Por eso, las declaraciones de sus compinches en el mundo son cínicas y amargas. Decía hace poco el señor Errejón: “La gente en Venezuela hace tres comidas al día”, y remataba con estas palabras “El proceso político en Venezuela ha conseguido inmensos avances en una transformación de sentido socialista, inequívocamente democrática, donde se respetan los derechos y libertades de la oposición, que dicen todos los días por casi todas las televisiones que viven una dictadura”. Le recomendamos la lectura del informe del BCV y el de Bachelet.

Como hechos son amores y no buenas razones, la realidad se ha encargado de despachurrar el mito del carácter social del régimen. Primero, el informe oficial de su Banco Central de Venezuela, cuyo título podría ser el de la canción “Todo se derrumbó”. También lo aplasta el estudio de la nutrición realizado por Cáritas y lo liquida el demoledor Informe Bachelet de hace unas pocas semanas, un completo K.O., que dejó al régimen fuera de combate.

La interacción humana, bajo este modelo, se transforma en un “sálvese quien pueda”, en la que el “otro” es un enemigo potencial. La desconfianza, así instalada, imposibilita la cooperación. Asimismo, desaparece la cultura del trabajo, la productividad, la innovación, el desarrollo tecnológico y el emprendimiento. La educación adquiere la forma de adoctrinamiento y pierde su capacidad de producir conocimiento. El encono del régimen con la educación se manifiesta en la reciente decisión, intervención disfrazada de legalidad, que acaba con la autonomía universitaria: ella muestra que el resentimiento de algunos es más fuerte que el odio.

Se jactaban de haberle otorgado rango constitucional a la seguridad social. En este terreno desconocieron los cambios y avances logrados y se opusieron, de manera rotunda, a la participación del sector privado en este terreno. Pronto violaron su “preciado logro”, su “trofeo social”, y convirtieron en letra muerta el mandato constitucional. El sistema de seguridad social requería muchos recursos; lamentablemente, ya habían sido destinados a su seguridad personal: apartamentos, cuentas bancarias, líneas aéreas.

Vendían como propio el escapulario ajeno. Se presentaban como quienes establecieron la educación gratuita y obligatoria, cuando en realidad esta comenzó en 1870. Durante el período democrático, la educación impulsó tanto la cobertura como la calidad. Sin esta última se ensancha la desigualdad. La Ley de Educación de este régimen excluyó la calidad; es la gran ausente entre las varias decenas de criterios contemplados en el preámbulo.

Han convertido al transporte en un medio inhumano de movilización. El Metro, obra de la democracia, hoy se encuentra sumido en precariedad e indigencia. Áreas como la recreación, la cultura y el ocio, el esparcimiento social, no existen o languidecen. El saqueo generalizado pesa, y mucho, en la explicación de la tragedia humana creada por este régimen. El socialismo venezolano o comunismo, como decía el mentor del modelo, el dictador más sanguinario de la región, F. Castro, son la misma cosa.

El carácter social del régimen existe solo en las palabras. La cruda realidad es otra; una inmensa tragedia humanitaria, prólogo de una gran hambruna. Corresponde a los demócratas hacer frente, a cortísimo plazo, a esta crisis social de proporciones mayúsculas y, a corto plazo, mejorar, de manera acelerada, la calidad de vida de los venezolanos. Dejar atrás la palabrería hueca del régimen y desplegar una agenda que incluya el desarrollo de la ciencia y el conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico, la educación, la salud, el ambiente, el transporte, la seguridad personal y jurídica, la vivienda, la reconfiguración cultural, la superación de la desconfianza y el temor, el emprendimiento y el proceso de democratización. Será necesario establecer las acciones y los lapsos, asumiendo las limitaciones de la planificación y la necesidad de ajustes continuos, pues el futuro siempre es incertidumbre.

Es preciso recuperar la centralidad del tema social de la política, actividad social por excelencia, capaz, por tanto, de aprovechar la diversidad, los conflictos relacionados con el desacuerdo y la cooperación necesarios para construir consensos. Lo aconseja lo ocurrido en otras transiciones, como la de los países socialistas o el resultado de las elecciones argentinas. Es importante evitar las nostalgias que matan. El cambio y la transición, insistimos en ello, es una relación compleja entre las dimensiones política, social, económica, institucional y cultural. En nuestro caso, contra el cambio y la transición hacia la democracia conspira el Estado centralizado, la urdimbre legal, la destrucción de las redes, de las instituciones y la ausencia de un sistema de protección social.

Las transiciones exitosas han logrado articular la protección social con la libertad económica. El régimen, en el terreno social, no solo deja un desierto minado, se propuso reconfigurar al venezolano, cambiar su identidad, su comportamiento y actitudes, el escudo y el rostro de Bolívar, también intentó cambiar la historia y hasta la forma de concebir a la sociedad venezolana. Desmoronó a los partidos políticos, instrumentos clave de la democracia, y a los mecanismos creadores de riqueza, la empresa y el mercado. Aislaron al país, rompieron con los países históricamente amigos y los sustituyeron con sus nuevos socios. De esa práctica demoledora no escapó la Iglesia.

Los 40 años de democracia echaron raíces en la sociedad venezolana y, aunque débiles, crearon asociaciones civiles, partidos políticos, instituciones, y amplias trincheras democráticas resistentes a los embates desesperados y agónicos de los enemigos de la libertad. La participación de la sociedad será decisiva en la reconstrucción; ello ocurrirá cuando los cambios propuestos generen la confianza suficiente para que se integre activamente al proceso de consolidación democrática.

La implicación social fortalece la democracia, favorece la desconcentración del poder, facilita la integración de las instituciones a la cultura democrática y ello ayuda al éxito de la transición y a la recuperación de las libertades. De entre ellas, la libertad de expresión, fundamental para poder controlar el ejercicio del poder y exigir la rendición de cuentas. La participación social y política permite airear los potenciales conflictos entre la agenda de reformas económicas, sociales y políticas. La liberalización económica es necesario acompañarla de la construcción de un Estado democrático y retomar, por ejemplo, el proceso de descentralización interrumpido por este régimen.

El ámbito social, en completa orfandad y carente de recursos, obliga a activar “la unidad de cuidados intensivos” para atender la agobiante tragedia humanitaria y poder regresar a la calidad de vida, al sendero de la modernidad y la decencia desde el cual poder ejercer la política. Como dice Savater, “políticos somos todos”. La mayoría depauperada, con muchas expectativas de bienestar insatisfechas, necesita respuestas urgentes, una profunda inclusión y desatenderlas azuza la nostalgia por el tétrico pasado.

La «Olla Solidaria» socorre a miles de venezolanos sumidos en la pobreza por Ludmila Vinogradoff – ABC – 12 de Agosto 2019

Multitud de venezolanos comen una vez al día gracias a la Iglesia Chiquinquirá
Multitud de venezolanos comen una vez al día gracias a la Iglesia Chiquinquirá – L.V.

La Iglesia católica con los voluntarios tiende su mano a los más necesitados para que no se mueran de hambre

La cita es el sábado en la Iglesia Chiquinquirá. Entre 80 y 100 voluntarios se reparten la tarea de preparar y servir unos 850 platos de comida a los necesitados, que vienen desde los alrededores de Caracas, los Valles del Tuy, Higuerote y de los barrios más pobres de la capital.

Hace tres años los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolano decidieron lanzar el programa social la «Olla Solidaria» para alimentar a los pobres pero en la Iglesia Chiquinquirá decidieron ir más allá y bautizar su jornada como la «Olla Milagrosa» en honor a San Isidro Labrador, un santo muy venerado en Madrid.

Carlos Gerome, un hombre sin dentadura con edad indefinida que se ve maltratado por la crisis, no se sonroja al auto calificarse en «situación de calle» o mejor dicho en la indigencia, dice a ABC. «Vivo en Chacao bajo un puente. Vengo aquí porque no quiero seguir comiendo de la basura», dice apretando contra su pecho su deshilachado morral, de los que el régimen chavista regala a los niños en las escuelas públicas.

Gerome llegó a Caracas desde su natal isla de Margarita. En la capital lo atrapó la crisis, se quedó sin trabajo y ahora deambula como alma en pena sin dinero para regresar a su isla donde podía pescar y no se moría de hambre sacando una sola sardina al día.

Pero Caracas es otra cosa. El régimen de Nicolás Maduro ha salvado la capital de dejarla sin gasolina. Aunque escasea se consigue agua, gas y electricidad de manera racionada y a cuenta gotas. Pero en el interior los venezolanos pasan seis meses sin los servicios básicos y cocinando a leña.

Por la escasez aunque menos aguda, la capital se ha visto desbordada de indigentes, mendigos y desplazados de la provincia que no han podido escapar caminando por la frontera hacia Colombia, Perú y Chile.

La FAO de las Naciones Unidas señala que el hambre se triplicó en los últimos dos años (2016-2018). En su último informe afirma que casi 7 millones de venezolanos están en el umbral de la hambruna. La pobreza extrema o la indigencia se disparó del 11% a más del 30% de lapoblación mientras que el 90% de los venezolanos (unos 27 millones de personas) se ubica en el nivel de pobreza general.

Ana Acevedo, tiene 62 años y es abuela de siete nietos. Vive en Antímano, un barrio pobre de la capital venezolana. «Es la primera vez que vengo a este comedor. Vivo con mi hijo, la nuera y los nietos en una casita. Soy lavandera y de eso vivimos pero lo que ganamos lavando ropa no nos alcanza ni para comer. Nunca he visto tanta miseria en los últimos 29 años que vivo en el barrio. El próximo sábado voy a traer a mis nietos a comer en la iglesia Chiquinquirá», dijo rompiendo en llanto.

Elsy Da Costa y Alcira de Hopkins, son dos de las voluntarias que coordinan la logística del comedor católico desde hace dos años y medio. «Empezamos a preparar la comida, cortar las verduras y hortalizas el viernes por la tarde, la refrigeramos y el sábado amanecemos cocinando. Nos ayudan algunos chef de restaurantes y tenemos la donación de pan de las panaderías amigas».

El nombre de la «Olla Milagrosa» surge inspirada en el santo madrileño San Isidro Labrador, cuya olla nunca se vaciaba cuando daba de comer a los pobres. “Ese es el milagro, una vez no teníamos arroz y rogamos al cielo. Bueno, de pronto apareció un paquete grande de arroz y lo cocinamos para los pobres”, dijo a ABC Alcira de Hopkins.

La parroquia San Judas Tadeo comenzó hace dos años y medio el programa con 60 platos pero ese mismo día se duplicó a 120. «Ha ido aumentando de manera veloz por la crisis y el hambre. Ya vamos por 850 platos la jornada del sábado y la demanda crece de manera vertiginosa», dice Susana Mas, coordinadora del sector farmacéutico de beneficencia.

El centro católico ha carnetizado a 600 personas que frecuentan todos los sábados la parroquia. La mayoría son personas de tercera edad, mujeres y niños. Pero hay otros 250 que no están afiliados sino que vienen de vez en cuando, cuando tienen apetito. Mientras esperan su turno reciben charlas de evangelización y valores humanos.

 

Lost Opportunity to Save Venezuela by Michael Rowan – Latin American Herald Tribune – 1 de Julio 2019

“Socialism produces results like Norway, another wealthy oil state where almost 100% of the population is comfortable or wealthy. Socialism does not allow over $300 billion to go missing in the government’s books over 20 years,” writes political guru Michael Rowan. ” Kleptocracy does. A kleptocracy is a government run by a few who steal from the poor. That’s not a revolution. That’s a hoax based on a lie.

Venezuela is slipping into the routine it has been conditioned to accept as natural and good for twenty years: in a word, death.

The search for oil and gold found more than Venezuela needed to make everybody rich. But the search for a way to help the population prosper through democracy did not. Venezuela has always suffered from poverty and inequality.

But the way democracy and economy were destroyed in Venezuela is unique in history. It is not a proud time to remember.

In the 20th century, both military dictators and elected presidents since 1958 failed. Corruption, poverty and inequality increased along with all the hortatory damnations of politicians.

But the last 20 years are particularly hard to take. In 1998, the socialist revolution took power and 90% of the public hoped it would succeed on its promise to share the oil wealth with the poor. It did not. It was neither socialist nor a revolution.

Socialism produces results like Norway, another wealthy oil state where almost 100% of the population is comfortable or wealthy. Socialism does not allow over $300 billion to go missing in the government’s books over 20 years. Kleptocracy does. A kleptocracy is a government run by a few who steal from the poor. That’s not a revolution. That’s a hoax based on a lie.

With all the power and money in their control, a kleptocracy of a few thousand multi-millionaires and billionaires who cynically pretend to be democrats and socialists, are letting babies starve, the sick die from lack of medicine, and 1 out of 10 Venezuelans crawl across the borders — hungry, sick and desperate — while the kleptocracy takes a jet to Istanbul to have an elegant lunch.

The one hope of removing the kleptocracy was when the National Assembly president was recognized as the true President of Venezuela by 53 nations that possess over half the world’s GDP. But for whatever reason, the actual president and government is hiding in Venezuela, in safe houses or embassy sanctuaries, waiting for the kleptocracy to go away or for some miraculous power to sweep the bad guys away. That strategy has about as much chance of success as a snowball in hell.

What the actual government of Venezuela should do is set up government across the border, raise $20 to $50 billion immediately from its 53 national supporters, confiscate the funds of the kleptocracy in foreign countries, build an army, interfere in the kleptocracy’s cocaine trade and terrorism connections, run a refugee program for 4 million Venezuelans who are burdening social services in neighboring countries, and run a subterranean food and medicine delivery service to every family it can – even military families – in Venezuela. And finally, run a global campaign in print, TV, internet and social media to build global support for democracy and freedom and against kleptocracy and populism everywhere.

Venezuela should use its unique status in history – the earliest in South America to adopt democracy and the earliest to destroy it – as a warning signal to the world. Populism and kleptocracy can kill you.

The de facto kleptocrats in control are very worried about this eventuality, but delighted that the actual government will voluntarily stay under the thumb of the kleptocracy, which is shipping gold to Uganda and oil to Russia as fast as it can. Venezuela, which has been looted for two decades, still has a few more items on the shelf which the kleptocracy, having de facto powers, may want for itself.

What could billionaires want that they haven’t confiscated, you might ask? In the short term, freedom from prosecution. They have squirreled away billions around the planet, most of it protected by sovereignty of a state that they have stolen. And in the long term? The goal is obvious: 20 more years, 40 more years, breaking Fidel’s record in ruling Cuba, and so on. Kleptocrats can dream, too.

In late 2019, the technical legitimacy of the National Assembly presidency may expire – the kleptocrats are busy trying to make that happen. The real president may disappear into the shadows of asylum or prison. Why the legitimate government would allow that to happen is beyond the imagination of this humble observer. However, self-destructive acts litter history and literature. Suicide of otherwise successful and happy persons happens a lot. It’s just hard to understand and accept.

Michael Rowan is an author and political consultant who has advised presidential candidates throughout Latin America, including Governor Manuel Rosales in Venezuela, President Jaime Paz Zamora of Bolivia and President Oscar Arias of Costa Rica. In the U.S., he has advised winning candidates in 26 states. He has been an award winning columnist for El Universal, The Daily Journal — predecessor to LAHT — and the Latin American Herald Tribune since the 1990s. He is the author, with Douglas Schoen, of The Threat Closer to Home – Hugo Chavez and the War Against America. 

Muerte de niños y fábrica de metralletas por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 2 de Junio 2019

Miguel Henrique Otero

Vuelvo aquí a la cuestión que ha llenado de justa indignación a los demócratas y a las personas sensibles del mundo que siguen con atención los hechos de Venezuela: mientras en los hospitales continúan las muertes de niños por falta de insumos o porque no hay recursos para intervenirlos quirúrgicamente, al mismo tiempo, en los mismos días y horas, con el llanto de madres, padres y familiares como trasfondo, Maduro anuncia que su gobierno invertirá recursos económicos en una fábrica de ametralladoras y en uniformes militares.

Lo que hace de estas muertes un desconsuelo sin fondo, una especie de abismo para la comprensión, es que son muertes gratuitas. Muertes que hubiesen podido evitarse. Muertes causadas por la amoralidad del régimen encabezado por Nicolás Maduro.

Son gratuitas, como gratuitos han sido los fallecimientos de recién nacidos en hospitales de Monagas, Anzoátegui, Aragua, Carabobo y Zulia. Gratuitas como miles de muertes de pacientes que padecían enfermedades crónicas, cuya contabilidad se incrementa todos los días, que son las muertes por omisión del Estado, por la ausencia de autoridades y de responsabilidad, por la inexistencia de los recursos mínimos necesarios para que los profesionales de la salud puedan hacer su trabajo. Mueren quienes deben dializarse, mueren quienes no logran cumplir sus quimioterapias, mueren los que interrumpen sus tratamientos para el control de la diabetes. Mueren niños y ancianos que llegan a los hospitales en condiciones de agravada desnutrición y no encuentran respuesta alguna que salve sus vidas. En los hospitales venezolanos está ocurriendo esta escena: niños pacientes que anuncian a sus padres que van a morir.

El poder que deja morir a niños indefensos y anuncia la compra de armas es el mismo que no dice ni una palabra sobre el estado de las cosas en Venezuela. Es el mismo que habla de la felicidad de los ciudadanos, baila salsa en una tarima, viaja a comer chuletones de carne roja en Turquía, y que, cada vez con más frecuencia, hace declaraciones de un cariz a un mismo tiempo grotesco y ridículo, como, por ejemplo, que Venezuela invertirá en Huawei, porque asume que con sandeces de esa desproporción desafiará el castigo de las decisiones que el gobierno de Donald Trump ha tomado en contra de esa empresa china.

En lo esencial se trata –me he referido a esto en más de una ocasión– de un poder escindido de lo real. A lo largo del tiempo ha ido construyendo un estatuto de indiferencia y desdén por los problemas concretos del país. Puesto que desprecian a las personas, que las urgencias y necesidades reales de las familias les resultan insoportables, y que viven sumergidos en una burbuja de riquezas y guardaespaldas entrenados en Cuba, nada les importa. La pobreza les causa fastidio. Les agria el humor. Las imágenes de la destrucción resultan molestas, irritan la mentalidad que impera en Miraflores, que es la de ser los señores del país, dueños de riquezas y poderes ilimitados.

Insisto en esto: salvo reprimir, disparar, matar, herir, apresar, allanar, torturar, secuestrar, practicar el terror en todas sus vertientes y violar la ley en todas sus instancias, este poder nada hace por los ciudadanos. Es un poder que no auxilia. Que nada remedia. Que no dialoga con los ciudadanos. Que está completamente ausente de la cotidianidad. Es un poder que carece de soluciones que no sea el sometimiento a la fuerza de los ciudadanos. Ha cesado en sus funciones, salvo la de protegerse a sí mismo, rodeado de un séquito de hombres armados, cuya función consiste en aplastar cualquier forma de disidencia. El único mensaje que se desprende de la total omisión del poder en el país es uno: sálvese quien pueda. Que cada quien se las arregle como pueda.

El anuncio de que el régimen de Maduro fabricará metralletas no le escandaliza ni le avergüenza. Al contrario: lo celebra. Es lo que corresponde a su lógica de poder desquiciado, cuya única planificación consiste en preparase para seguir matando. Matando para mantenerse en el poder, al costo que sea.

Venezuela: la pauperización del país como política económica por Aurelio Concheso – Panampost – 29 de Mayo 2019 

Cuando un programa o una estrategia económica fracasa de manera tan contundente, el camino más sensato es un cambio de rumbo radical

Un joven se zambulle río Guaire de Caracas, Venezuela (Foto: EFE)

El acervo de capital mundial acumulado creció muy lentamente desde que el momento en que el ser humano pasó de sociedades nómadas cazadoras a sociedades agrícolas asentadas, hasta los inicios de la revolución industrial a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Desde entonces a la fecha se produjo una verdadera explosión de productividad y producción, que con sus avances y retrocesos han evolucionado hacia a las economías del presente siglo y que son universalmente capitalistas en lo económico, si bien no todas necesariamente democráticas en lo político.

Hace ya tiempo que el mundo dejó atrás aquellas teorías económicas como el comunismo y el corporativismo fascista, que desde extremos opuestos de espectro político postulaban que la regimentación del ser humano guiada por el Stalin, Hitler, Mussolini o Castro de turno era la mejor forma de aumentar el caudal de riqueza de una nación. Quizás el punto de inflexión en esa dirección fue cuando los chinos, después de su desastrosa experiencia con el comunismo y «El gran salto hacia adelante» de Mao, se dieron cuenta de que lo que importa no es el color del gato, sino si este es capaz de cazar ratones.

En el mundo globalizado y capitalista de hoy, hasta el pequeño empresario agricultor de algún lugar remoto de África o el sudeste asiático tiene acceso a internet con varios megas, cuentas bancarias para negociar con sus proveedores y clientes de manera ágil, y acceso a las últimas tecnologías para aumentar su productividad, que antes eran reservadas para sus contrapartes en países considerados como de mayor desarrollo que el suyo. Puede también trasladarse a ferias y exposiciones industriales, gracias a la forma en la que se ha incrementado la frecuencia de los vuelos y disminuido el costo por kilómetro viajado. Esto es cierto en todas partes, menos en Venezuela, que cada día se aísla más de sus potenciales proveedores y clientes.

Resulta entonces irónico que, ante toda esa evidencia irrefutable, a alguien se le hubiera ocurrido trazar una política económica como el Plan de la Patria que, desde su puesta en marcha en 2013 ha logrado literalmente pauperizar a la economía venezolana, la misma una vez fue la de mayor dinamismo y más altos ingresos per cápita de Latinoamérica y que hoy le pisa los talones a la de Haití. Claro que todo eso no comenzó en 2013, los prolegómenos del Plan de la Patria 2013-2019 fueron un ataque, a veces anárquico, pero siempre continuado a la actividad económica privada exitosa, con lo cual irremisiblemente se destruía buena parte si no toda la capacidad productiva del ente ocupado, confiscado o expropiado.

Cuando un programa o una estrategia económica fracasa de manera tan contundente, el camino más sensato es el autoanálisis, y un cambio de rumbo radical según la profundidad del fracaso. Por eso es por lo que resulta inconcebible que los estrategas que asesoran a Miraflores hayan hecho todo lo contrario y  hayan recomendado un Plan de la Patria 2019-2025, como si el objetivo fuera garantizar que la pauperización de la economía venezolana se vuelva irreversible. ¿Será que piensan que si la economía se encogió a una tercera parte de lo que una vez fue en el primer ensayo, a lo mejor con seis años más logran que la misma desaparezca del todo? Si la pauperización no ha sido intencional sino por ineptitud y temor a admitir sus errores, el momento de corregirlos sería ahora, antes que el país en sus manos se paralice del todo.

Los pasos necesarios son claros, gozan de un consenso mayoritario que nos atrevemos a decir es el más grande en varias décadas, pues por primera vez pareciera que empresarios, economistas, trabajadores organizados y consumidores coinciden. Solo un pequeño grupo de planificadores económicos están empeñados en negar lo que se encuentra ante sus ojos, con el apoyo de quienes ostentan el poder, se interponen entre el país y su regreso de la ruta de la pauperización.

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