elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Pobreza

Lost Opportunity to Save Venezuela by Michael Rowan – Latin American Herald Tribune – 1 de Julio 2019

“Socialism produces results like Norway, another wealthy oil state where almost 100% of the population is comfortable or wealthy. Socialism does not allow over $300 billion to go missing in the government’s books over 20 years,” writes political guru Michael Rowan. ” Kleptocracy does. A kleptocracy is a government run by a few who steal from the poor. That’s not a revolution. That’s a hoax based on a lie.

Venezuela is slipping into the routine it has been conditioned to accept as natural and good for twenty years: in a word, death.

The search for oil and gold found more than Venezuela needed to make everybody rich. But the search for a way to help the population prosper through democracy did not. Venezuela has always suffered from poverty and inequality.

But the way democracy and economy were destroyed in Venezuela is unique in history. It is not a proud time to remember.

In the 20th century, both military dictators and elected presidents since 1958 failed. Corruption, poverty and inequality increased along with all the hortatory damnations of politicians.

But the last 20 years are particularly hard to take. In 1998, the socialist revolution took power and 90% of the public hoped it would succeed on its promise to share the oil wealth with the poor. It did not. It was neither socialist nor a revolution.

Socialism produces results like Norway, another wealthy oil state where almost 100% of the population is comfortable or wealthy. Socialism does not allow over $300 billion to go missing in the government’s books over 20 years. Kleptocracy does. A kleptocracy is a government run by a few who steal from the poor. That’s not a revolution. That’s a hoax based on a lie.

With all the power and money in their control, a kleptocracy of a few thousand multi-millionaires and billionaires who cynically pretend to be democrats and socialists, are letting babies starve, the sick die from lack of medicine, and 1 out of 10 Venezuelans crawl across the borders — hungry, sick and desperate — while the kleptocracy takes a jet to Istanbul to have an elegant lunch.

The one hope of removing the kleptocracy was when the National Assembly president was recognized as the true President of Venezuela by 53 nations that possess over half the world’s GDP. But for whatever reason, the actual president and government is hiding in Venezuela, in safe houses or embassy sanctuaries, waiting for the kleptocracy to go away or for some miraculous power to sweep the bad guys away. That strategy has about as much chance of success as a snowball in hell.

What the actual government of Venezuela should do is set up government across the border, raise $20 to $50 billion immediately from its 53 national supporters, confiscate the funds of the kleptocracy in foreign countries, build an army, interfere in the kleptocracy’s cocaine trade and terrorism connections, run a refugee program for 4 million Venezuelans who are burdening social services in neighboring countries, and run a subterranean food and medicine delivery service to every family it can – even military families – in Venezuela. And finally, run a global campaign in print, TV, internet and social media to build global support for democracy and freedom and against kleptocracy and populism everywhere.

Venezuela should use its unique status in history – the earliest in South America to adopt democracy and the earliest to destroy it – as a warning signal to the world. Populism and kleptocracy can kill you.

The de facto kleptocrats in control are very worried about this eventuality, but delighted that the actual government will voluntarily stay under the thumb of the kleptocracy, which is shipping gold to Uganda and oil to Russia as fast as it can. Venezuela, which has been looted for two decades, still has a few more items on the shelf which the kleptocracy, having de facto powers, may want for itself.

What could billionaires want that they haven’t confiscated, you might ask? In the short term, freedom from prosecution. They have squirreled away billions around the planet, most of it protected by sovereignty of a state that they have stolen. And in the long term? The goal is obvious: 20 more years, 40 more years, breaking Fidel’s record in ruling Cuba, and so on. Kleptocrats can dream, too.

In late 2019, the technical legitimacy of the National Assembly presidency may expire – the kleptocrats are busy trying to make that happen. The real president may disappear into the shadows of asylum or prison. Why the legitimate government would allow that to happen is beyond the imagination of this humble observer. However, self-destructive acts litter history and literature. Suicide of otherwise successful and happy persons happens a lot. It’s just hard to understand and accept.

Michael Rowan is an author and political consultant who has advised presidential candidates throughout Latin America, including Governor Manuel Rosales in Venezuela, President Jaime Paz Zamora of Bolivia and President Oscar Arias of Costa Rica. In the U.S., he has advised winning candidates in 26 states. He has been an award winning columnist for El Universal, The Daily Journal — predecessor to LAHT — and the Latin American Herald Tribune since the 1990s. He is the author, with Douglas Schoen, of The Threat Closer to Home – Hugo Chavez and the War Against America. 

Muerte de niños y fábrica de metralletas por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 2 de Junio 2019

Miguel Henrique Otero

Vuelvo aquí a la cuestión que ha llenado de justa indignación a los demócratas y a las personas sensibles del mundo que siguen con atención los hechos de Venezuela: mientras en los hospitales continúan las muertes de niños por falta de insumos o porque no hay recursos para intervenirlos quirúrgicamente, al mismo tiempo, en los mismos días y horas, con el llanto de madres, padres y familiares como trasfondo, Maduro anuncia que su gobierno invertirá recursos económicos en una fábrica de ametralladoras y en uniformes militares.

Lo que hace de estas muertes un desconsuelo sin fondo, una especie de abismo para la comprensión, es que son muertes gratuitas. Muertes que hubiesen podido evitarse. Muertes causadas por la amoralidad del régimen encabezado por Nicolás Maduro.

Son gratuitas, como gratuitos han sido los fallecimientos de recién nacidos en hospitales de Monagas, Anzoátegui, Aragua, Carabobo y Zulia. Gratuitas como miles de muertes de pacientes que padecían enfermedades crónicas, cuya contabilidad se incrementa todos los días, que son las muertes por omisión del Estado, por la ausencia de autoridades y de responsabilidad, por la inexistencia de los recursos mínimos necesarios para que los profesionales de la salud puedan hacer su trabajo. Mueren quienes deben dializarse, mueren quienes no logran cumplir sus quimioterapias, mueren los que interrumpen sus tratamientos para el control de la diabetes. Mueren niños y ancianos que llegan a los hospitales en condiciones de agravada desnutrición y no encuentran respuesta alguna que salve sus vidas. En los hospitales venezolanos está ocurriendo esta escena: niños pacientes que anuncian a sus padres que van a morir.

El poder que deja morir a niños indefensos y anuncia la compra de armas es el mismo que no dice ni una palabra sobre el estado de las cosas en Venezuela. Es el mismo que habla de la felicidad de los ciudadanos, baila salsa en una tarima, viaja a comer chuletones de carne roja en Turquía, y que, cada vez con más frecuencia, hace declaraciones de un cariz a un mismo tiempo grotesco y ridículo, como, por ejemplo, que Venezuela invertirá en Huawei, porque asume que con sandeces de esa desproporción desafiará el castigo de las decisiones que el gobierno de Donald Trump ha tomado en contra de esa empresa china.

En lo esencial se trata –me he referido a esto en más de una ocasión– de un poder escindido de lo real. A lo largo del tiempo ha ido construyendo un estatuto de indiferencia y desdén por los problemas concretos del país. Puesto que desprecian a las personas, que las urgencias y necesidades reales de las familias les resultan insoportables, y que viven sumergidos en una burbuja de riquezas y guardaespaldas entrenados en Cuba, nada les importa. La pobreza les causa fastidio. Les agria el humor. Las imágenes de la destrucción resultan molestas, irritan la mentalidad que impera en Miraflores, que es la de ser los señores del país, dueños de riquezas y poderes ilimitados.

Insisto en esto: salvo reprimir, disparar, matar, herir, apresar, allanar, torturar, secuestrar, practicar el terror en todas sus vertientes y violar la ley en todas sus instancias, este poder nada hace por los ciudadanos. Es un poder que no auxilia. Que nada remedia. Que no dialoga con los ciudadanos. Que está completamente ausente de la cotidianidad. Es un poder que carece de soluciones que no sea el sometimiento a la fuerza de los ciudadanos. Ha cesado en sus funciones, salvo la de protegerse a sí mismo, rodeado de un séquito de hombres armados, cuya función consiste en aplastar cualquier forma de disidencia. El único mensaje que se desprende de la total omisión del poder en el país es uno: sálvese quien pueda. Que cada quien se las arregle como pueda.

El anuncio de que el régimen de Maduro fabricará metralletas no le escandaliza ni le avergüenza. Al contrario: lo celebra. Es lo que corresponde a su lógica de poder desquiciado, cuya única planificación consiste en preparase para seguir matando. Matando para mantenerse en el poder, al costo que sea.

Venezuela: la pauperización del país como política económica por Aurelio Concheso – Panampost – 29 de Mayo 2019 

Cuando un programa o una estrategia económica fracasa de manera tan contundente, el camino más sensato es un cambio de rumbo radical

Un joven se zambulle río Guaire de Caracas, Venezuela (Foto: EFE)

El acervo de capital mundial acumulado creció muy lentamente desde que el momento en que el ser humano pasó de sociedades nómadas cazadoras a sociedades agrícolas asentadas, hasta los inicios de la revolución industrial a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Desde entonces a la fecha se produjo una verdadera explosión de productividad y producción, que con sus avances y retrocesos han evolucionado hacia a las economías del presente siglo y que son universalmente capitalistas en lo económico, si bien no todas necesariamente democráticas en lo político.

Hace ya tiempo que el mundo dejó atrás aquellas teorías económicas como el comunismo y el corporativismo fascista, que desde extremos opuestos de espectro político postulaban que la regimentación del ser humano guiada por el Stalin, Hitler, Mussolini o Castro de turno era la mejor forma de aumentar el caudal de riqueza de una nación. Quizás el punto de inflexión en esa dirección fue cuando los chinos, después de su desastrosa experiencia con el comunismo y «El gran salto hacia adelante» de Mao, se dieron cuenta de que lo que importa no es el color del gato, sino si este es capaz de cazar ratones.

En el mundo globalizado y capitalista de hoy, hasta el pequeño empresario agricultor de algún lugar remoto de África o el sudeste asiático tiene acceso a internet con varios megas, cuentas bancarias para negociar con sus proveedores y clientes de manera ágil, y acceso a las últimas tecnologías para aumentar su productividad, que antes eran reservadas para sus contrapartes en países considerados como de mayor desarrollo que el suyo. Puede también trasladarse a ferias y exposiciones industriales, gracias a la forma en la que se ha incrementado la frecuencia de los vuelos y disminuido el costo por kilómetro viajado. Esto es cierto en todas partes, menos en Venezuela, que cada día se aísla más de sus potenciales proveedores y clientes.

Resulta entonces irónico que, ante toda esa evidencia irrefutable, a alguien se le hubiera ocurrido trazar una política económica como el Plan de la Patria que, desde su puesta en marcha en 2013 ha logrado literalmente pauperizar a la economía venezolana, la misma una vez fue la de mayor dinamismo y más altos ingresos per cápita de Latinoamérica y que hoy le pisa los talones a la de Haití. Claro que todo eso no comenzó en 2013, los prolegómenos del Plan de la Patria 2013-2019 fueron un ataque, a veces anárquico, pero siempre continuado a la actividad económica privada exitosa, con lo cual irremisiblemente se destruía buena parte si no toda la capacidad productiva del ente ocupado, confiscado o expropiado.

Cuando un programa o una estrategia económica fracasa de manera tan contundente, el camino más sensato es el autoanálisis, y un cambio de rumbo radical según la profundidad del fracaso. Por eso es por lo que resulta inconcebible que los estrategas que asesoran a Miraflores hayan hecho todo lo contrario y  hayan recomendado un Plan de la Patria 2019-2025, como si el objetivo fuera garantizar que la pauperización de la economía venezolana se vuelva irreversible. ¿Será que piensan que si la economía se encogió a una tercera parte de lo que una vez fue en el primer ensayo, a lo mejor con seis años más logran que la misma desaparezca del todo? Si la pauperización no ha sido intencional sino por ineptitud y temor a admitir sus errores, el momento de corregirlos sería ahora, antes que el país en sus manos se paralice del todo.

Los pasos necesarios son claros, gozan de un consenso mayoritario que nos atrevemos a decir es el más grande en varias décadas, pues por primera vez pareciera que empresarios, economistas, trabajadores organizados y consumidores coinciden. Solo un pequeño grupo de planificadores económicos están empeñados en negar lo que se encuentra ante sus ojos, con el apoyo de quienes ostentan el poder, se interponen entre el país y su regreso de la ruta de la pauperización.

Hay que apoyar a Noruega por Trino Márquez – La Patilla – 29 de Mayo 2019

   Gracias al golpe de audacia dado en enero por la oposición representada en la Asamblea Nacional, la dictadura y el drama  venezolano pasaron a ser de nuevo tema central de la agenda internacional. No ha sido opacado ni por la crisis política nicaragüense, ni por el descalabro económico del gobierno de Mauricio Macri, que puso, de forma insólita, a la señora Cristina Kirchner a puntear las encuestas para la presidencia de Argentina. Como se sabe, en un giro inesperado, la conocida viuda decidió optar por la vicepresidencia para evitar un todos contra Cristina y aprovechar al máximo los números que la favorecen.
   La crítica situación venezolana constituye un problema regional mayúsculo por la estampida que ha desatado. El último informe de Acnur habla de al menos 3.700.000 venezolanos  que han huido de las garras de Maduro. Esta fuga se ha producido durante lo que va de la segunda década del siglo XXI.
   La diáspora venezolana, unida a la pavorosa pobreza que azota a la inmensa mayoría del país, al colapso de los servicios  públicos, a la escasez creciente de gasolina, a la multiplicación de las protestas callejeras y a la violación sistemática de los derechos humanos de ciudadanos comunes y corrientes y de dirigentes políticos, han llevado a numerosas naciones a la conclusión según la cual en Venezuela se han creado las condiciones objetivas para que estalle la violencia en gran escala, y que conviene actuar cuanto antes para prevenir que la ira popular se desate o que la oposición se incline por alternativas armadas, como ocurrió en Nicaragua cuando la obstinación del sandinismo bloqueó los caminos democráticos.
   Uno de los gobiernos que se ha sensibilizado frente a nuestra calamidad es el de Noruega, con amplia experiencia ejerciendo de facilitador y mediador en conflictos tan complejos como el que tiene lugar en Venezuela. Noruega se suma a los países que propician una salida al descalabro nacional: Estados Unidos, Canadá, Grupo de Lima, Unión Europea y Grupo de Contacto Internacional. Lo hace desde una perspectiva distinta, por ejemplo, a la de Estados Unidos y el Grupo de Lima. No sé si su estilo contemporizador de aproximarse al problema es más eficaz que el otro, mucho más pugnaz y confrontacional. De lo que sí estoy seguro es de que el esfuerzo de Noruega es complementario y clave. Ese país, por su experiencia y conocimiento en el tratamiento de conflictos agudos, puede dar una enorme contribución, tal como lo hizo en su momento con los árabes y los israelitas o entre el gobierno español y la ETA, para solo mencionar dos casos representativos.
   El régimen de Nicolás Maduro tratará de darle largas al asunto. Hará lo posible por ganar tiempo para intentar capear el temporal y permanecer el mayor tiempo posible en Miraflores. Señalar estos presupuestos para descalificar el esfuerzo no resulta muy ingenioso, como tampoco lo es tratar de inventar la rueda. Estamos hablando  de un grupo al que no le importa gobernar sobre los escombros. Eso lo sabe la oposición venezolana y, podemos suponer, lo han entendido los expertos noruegos. El gran reto para los nórdicos, al igual que para el resto de la comunidad internacional que evita el uso de la fuerza, reside en obligar a un régimen quebrado, aislado, y desprestigiado en el plano internacional, e inmensamente impopular en el ámbito doméstico, pero que posee la armas, a que encuentre una solución acordada a las penurias  que sufren los venezolanos.    La piedra angular del convenio, ellos lo saben, es el pacto por unas elecciones libres, competitivas, transparentes y supervisadas por la comunidad internacional. Aunque entre las peticiones se encuentra la desactivación de los colectivos violentos, nadie pide que depongan las armas y se pacifiquen, como ocurrió en Colombia con las Farc. Se trata de algo tan naif como recuperar la dignidad del voto y la soberanía popular, aplastadas con la elección de la asamblea constituyente y con los comicios del 20-M de 2018. Así, sencillo. Inobjetable desde la perspectiva democrática.
   Para obligar a Maduro a negociar están en marcha varios procesos. El primero, la colosal tragedia nacional que sigue su propio ritmo y avanza sin que el régimen tenga la menor posibilidad de resolverla. Los problemas y carencias que confrontamos en la actualidad, se agravarán mientras Maduro se encuentre al frente del Ejecutivo. Luego hay que anotar los conflictos y temores dentro del Psuv. Existen sectores en el oficialismo convencidos de que la permanencia a rajatabla de Maduro en el poder, erosionará al partido y a la opción política que ellos representan. Es mejor negociar ahora que pueden obtener ventajas, que hacerlo cuando todo esté perdido. Hasta podría aceptarse que Maduro sea candidato; el dilema más serio reside en si lo hace como Presidente en ejercicio o como candidato fuera de Miraflores. Para los militares las conversaciones en Noruega también deben de tener un significado especial. Allí nadie amenaza al país con invasiones militares, ni violencia de ningún género. Solo se trata de admitir la crisis de gobernabilidad y representatividad del régimen, y buscarle una solución en el marco de la Constitución y la democracia.
   Por estas razones y otras más, debemos apoyar a Noruega.

¡Ya no somos los mismos! por Luis F. Córdoba R. – Medium.com – 5 de mayo 2019

El socialismo del siglo XXI llevo a Venezuela ; de ser un país petrolero a un país limosnero, desde el primer gobierno del difunto que aun no sabemos de que murió y, hablo del que regreso muerto como el Negro Primero de Cuba como lo dijo Jacinto Pérez Arcay en el funeral de Chávez , sus políticas populistas obligaron a la industria petrolera hacer el sustento de todos sus programas sociales convirtiéndola en la caja chica de la revolución , su modo de gobernar paternalista hizo que el país más rico de América Latina hoy se encuentre en quiebra.

Uno se cansa de escuchar ¡este país no sirve! Cuando la verdad es otra, no es el país, son los que dirigen o gobiernan el país y algo peor, con la complicidad de la gente que los mantiene ocupando aun sus cargos. No podemos ocultar una verdad que, aunque duela, pero hay que decirla, ya somos pobres, ya no somos los mismos, los que con su sueldo por muy bajo que fuera lograba con el cubrir sus gastos elementales. La clase media desapareció y el miedo al que dirán, al no aceptar que ya no tenemos ni para poder meter los pies bajo la mesa tres veces al día, nos vuelve paralíticos ante el sistema que nos está asfixiando.

No más apariencias, aceptemos la realidad, somos pobres y cada día que pase con este sistema socialista seremos aun más, lamento decirles que ese el plan por parte del régimen, llevarnos a la igualdad pero en la miseria, si esto sigue así, sin tener ninguna reacción por parte del ciudadano, sólo porque está preocupado en como buscar comida para alimentar a sus hijos y, es algo no criticable por razones de supervivencia, pero si podemos sacar tiempo para demostrar nuestro descontento ante este régimen que nos lleva al Holodomor… ¡Sí! Holodormo palabra proveniente de Ucrania y, significa matar por hambre, en la época de Stalin entre 1932/33 el genocidio por hambruna llego a los 10 millones de muertos, solo por mantener el ego y poder de un tirano.

Ya no somos la admiración de América del Sur, el socialismo convirtió a la sociedad venezolana, en ser una de las que más lastima da en el continente.

Hay que enfrentar la verdad y con ella poder lograr saber en dónde estamos parados; al borde del abismo, que muchos aun se resisten en creer.

¿Qué se pude hacer? Aceptar la verdad y no esperar a tocar fondo, porque el fondo es subjetivo y unos llagaran más rápido a él, que otros. Enfoquemos nuestro esfuerzo en una sola causa, si remamos hacia la misma dirección lograremos llegar a la meta, de lo contrario nos destruiremos a mitad de camino, no sigamos peleado por los efectos, luchemos por atacar la causa, la causa tiene nombre, apellido y que ahora también tiene nacionalidad.

Venezuela se convirtió en una sociedad confundida como la que describe Víctor Hugo en LOS MISERABLES; “Pertenecían estos seres a esa clase bastarda compuesta de personas incultas que han llegado a elevarse y de personas inteligentes que han decaído, que está entre la clase llamada media y la llamada inferior, y que combina algunos de los defectos de la segunda con casi todos los vicios de la primera, sin tener el generoso impulso del obrero, ni el honesto orden del burgués.”

La sociedad debe tener un orden, de lo contrario la anarquía reinara en ella y, para ayudar a este país llamado Venezuela hay que hacer dos cosas, salir del sistema dictatorial y luchar porque se restablezca la Isonomía en él.

El hombre que ignora la política, se convertirá en una víctima de la misma.

Venezuela cae en 2019 junto a Haití entre los 2 países más pobres de América por Omar Lugo – El Estimulo – 29 de Abril 2019

pobreza-manaure-quintero-1100x618

La tragedia económica de Venezuela es tan grande y acelerada que cuando termine 2019 este será el segundo país más pobre de América y el Caribe, después de Haití, según proyecciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y cálculos de economistas. El desastre se gestó mucho antes de las sanciones de Estados Unidos contra Nicolás Maduro.Caravanas de vehículos de la Cruz Roja Internacional distribuyendo ayuda humanitaria, centenares de personas haciendo filas en pos de unas pastillas para desinfectar agua de beber; miles de desplazados y refugiados allende las fronteras, ciudades completas hundidas en la oscuridad y el calor, familias comiendo de la basura; campos abandonados; fábricas y centros comerciales enteros cerrados, son hoy la viva estampa de un país que parece fue arrasado por una guerra.

La mala noticia, es que de acuerdo a las evidencias, esto no es un escenario temporal, coyuntural, sino que es apenas la entrada a una nueva fase en el hundimiento del sueño americano del sur, cuyas estructuras  comenzaron a naufragar con el populismo chavista.

“La caída del producto en Venezuela ha sido uno de los más grandes registrados en la historia. Tenemos -18% para el año anterior, -25% quizás más para este año”, señaló recientemente el economista Alejandro Werner, director del Departamento para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, en una rueda de prensa sobre las perspectivas de la economía global.

“Ha sido una caída tremenda de la producción petrolera, el sector no petrolero también está colapsado”, agregó para observar que aparte del factor de inmigración, no se esperan mayores impactos en la región, “ya que el comercio y todos los demás flujos están ya absolutamente casi a cero”.

Este es un país aislado, con poco intercambio comercial y económico con sus vecinos y antiguos socios tradicionales.

Desde 2018 Venezuela ya está entre las cuatro naciones más pobres del Hemisferio, seguida por Nicaragua, Honduras y Haití. Pero con el nuevo colapso del Producto Interno Bruto (suma total de riqueza generada por una economía cada año) previsto en torno a 30% en 2019, a la fecha es inevitable que continúe el desplome generalizado.

pobreza-manaure-quintero-2-1100x618Mucho antes de las sanciones comenzó este desplome de unas bases de barro. Su máximo responsable se llama Nicolás Maduro, pues desde que en 2013 comenzó el mandato, el heredero de Hugo Chávez ha dicho públicamente que él en persona es el responsable del manejo de la economía y del diseño de la reformas que han sido aplicadas.

En 2014 caería -3,9%; otro -6,2% en 2015; -17% en 2016, -15,7% en 2017 y -18% en 2018, según datos recopilados por el FMI que van en línea con los de economistas independientes.

Es una caída acumulada de 60% que se sumará a la de este año 2019, con lo que la ex cuarta mayor economía de América latina habrá perdido más de cuatro quintas partes de su tamaño.

No hay país en el mundo, en tiempos de paz o de guerra con una caída tan vertical de su economía, de manera sostenida durante tantos años en la historia reciente.

Todos los principales indicadores económicos disponibles a la fecha revelan el deterioro sin freno. Más allá de los números, la brutal realidad es que este colapso está matando a miles de personas por enfermedades que se hubieran podido prevenir y tratar en un país en condiciones normales; por desnutrición crónica, o por el deterioro general de las condiciones de vida.

Ya en 2017 la tasa de muertes de niños menores de cinco años en Venezuela fue de 30,9 por cada mil; casi el doble que en Nicaragua (17,2) y Honduras (18,2). Sólo Haití estaba peor, con 71,7 muertes por cada mil. Son datos del Banco Mundial.

“Las importaciones de alimentos y medicinas de Venezuela, reportadas por sus socios comerciales – habían caído más de 80% antes de las sanciones, causando – esas sí – cientos de miles de muertos y refugiados”, replica el economista Miguel Angel Santos a un informe encabezado por el economista Jeffrey Sachs que pretende culpar en retroactivo a las sanciones por el colapso de Venezuela.

Foto referencial | Google Images

En realidad el derrumbe comenzó con el desmoronamiento de la industria petrolera, que desde 1998, con la llegada de Hugo Chávez, ha venido en declive hasta ver reducido en un tercio su producción al cierre de 2008 con respecto a los valores de apenas cinco años antes.

Pero con el inicio de las sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos al régimen de Nicolás Maduro, a partir del 28 de abril, este negro panorama de Venezuela se oscurecerá aún más, porque ya el país está quebrado.

Venezuela no tiene fuentes externas de financiamiento, su aparato productivo interno fue destruido por los controles e intervenciones del chavismo, la industria petrolera está arruinada, y los servicios públicos colapsados.

El salario mínimo, que ya es el más bajo del mundo, con 3,4 dólares por mes hasta ahora, apenas subirá hasta 7,6 dólares al cambio actual.

En Venezuela el ingreso formal ha perdido todo su valor, no hay sistema de crédito, la banca está técnicamente quebrada y solo vive de comisiones; las personas en general carecen de seguro médico, a menos que tengan la fortuna de comprar una póliza en dólares.

Los seguros a la propiedad también son insignificantes, pues las primas y las sumas aseguradas son barridas cada día por la hiperinflación.

“Esperamos que el Producto Interno Bruto venezolano caiga 37,4% en 2019. Este sería el sexto año consecutivo de decrecimiento”, señala el economista Francisco Rodríguez, cuyo escenario es más pesimista que el del FMI.

AVN | Prensa Presidencial

“Si bien Venezuela ha enfrentado condiciones externas desfavorables desde 2014, incluyendo una fuerte caída en los precios de los hidrocarburos y la imposición de sanciones económicas por parte del gobierno estadounidense, la realidad es que la magnitud del declive no guarda relación con estos choques adversos”, dice Rodríguez.

Recuerda que otros países han sufrido de caídas en los precios de sus principales productos de exportación, restricciones al financiamiento externo e incluso sanciones económicas, pero estas condiciones no han desencadenado crisis de la magnitud de la venezolana.

“De hecho, las únicas experiencias comparables son las de países que fueron devastados por guerras internas o intervenciones militares extranjeras”, señala.

Rodríguez, cuya firma Torino, hace frecuentes análisis y proyecciones sobre la data macroeconómica, señala que el PIB per cápita de los venezolanos estaba en 3.000 dólares a finales de 2018, de acuerdo a cifras del FMI.

“Para finales de 2019, prevemos que el PIB per cápita en dólares podría ser de aproximadamente la mitad de esta cifra. Esto nos colocaría por debajo de Honduras y Nicaragua, y solo por encima de Haití en la región”, sentencia.

Con este inaudito desmoronamiento Venezuela cosecha años de desidia, dogmas, corrupción e incapacidad en un sistema que logró el milagro de empobrecer al país más rico del mundo en recursos de hidrocarburos.

A la fecha no hay la vista ni en el escenario ninguna razón para pensar que este cuadro pueda revertirse en las condiciones actuales, y un cambio político es una posibilidad cada vez más lejana en el horizonte, pese a los voluntariosos esfuerzos de la oposición y de líderes emergentes como el diputado Juan Guaidó, presidente del malogrado Parlamento, reconocido por 55 países como presidente encargado de Venezuela.

JUANGUAIDÓ-EE-BETANIAIBARRA-9103

El quinto de los infiernos

“Todavía no hemos tocado fondo y no tenemos referencias para situarnos en este hundimiento generalizado”, señala el cineasta Carlos Oteiza en breves comentarios para este artículo.

“Me puedo imaginar que sentimos vergüenza dolor e indignación, no todos vemos las mismas razones para tanto sufrimiento. Pero igualmente la mayoría comparte las consecuencias de lo que nos ocurrió, sean cuales sean las razones que le atribuimos a esta desgracia”, dice este también historiador y realizador de reconocidas piezas documentales sobre etapas clave de nuestra existencia como país.

“Como venezolanos creemos saber cómo éramos. Pienso que es muy difícil saber quiénes somos en este momento. Seremos lo que logremos construir”, añade.

Las fallas generalizadas en los servicios públicos aceleran el deterioro de la economía y harán más cuesta arriba un rebote, mientras se alejan las posibilidades de una pronta salida política que cambie la suerte de millones de empobrecidos ciudadanos.

Venezuela depende casi exclusivamente del petróleo para vivir, y ya esta fuente se agotó, lo que hace prever que a falta de sustitutos la escasez generalizada será aún más grave, como si estuviéramos en una guerra real, como esas de las películas y la historia, de ejércitos desplegados y metralla.

Escasez-comida-supermercado-2-1100x618Venezuela, una economía más pequeña que Puerto Rico

En efecto, el colapso general de los servicios en Venezuela parece marcar un nuevo punto de inflexión en esta crisis y cada día que pasa será más difícil una recuperación.

El derrumbe de la producción de petróleo, acelerada justamente por las fallas masivas de energía, reduce aún más la ya escasa disponibilidad de divisas para financiar importaciones en un país cuya estructura productiva interna, manufactura, agricultura, servicios y comercios ya están en sus peores niveles históricos.

Venezuela era el país más rico de América Latina, y la cuarta economía más poderosa, detrás de Brasil, México y Argentina. Tras 20 años de chavismo, hoy está entre los cuatro más pobres.

Pequeños vecinos como República Dominicana, Panamá, Puerto Rico y Guatemala ya producen o pronto producirán más riqueza que esta arruinada ex potencia petrolera convertida en un caso de ayuda humanitaria internacional.

“Para una nación que miraba por arriba del hombro a las otras naciones del continente, lo vivido nos deja perplejos, frustrados, sin aire”, dice al respecto Oteiza.

“Ahora nos toca pedir permiso y si bien fuimos durante décadas alegres viajeros y consumidores, lo que estamos viviendo no puede considerarse una consecuencia directa de nuestra levedad”, agrega.

image-2019-03-27 (12)

Es difícil tener que compararse con Haití, que es el país más pobre del Hemisferio Occidental, con un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de 870 dólares en 2018 y un Índice de Desarrollo Humano de 163 de 188 países en 2016, de acuerdo a los datos del Banco Mundial.

Más de seis millones de haitianos viven por debajo del umbral de pobreza, con menos de 2,41 dólares diarios, y más de 2,5 millones caen por debajo del umbral de pobreza extrema (1,23 dólares diarios).

“Haití también es muy vulnerable a los desastres naturales, principalmente huracanes, inundaciones y terremotos. Más del 93% del país y más del 96% de la población están expuestos a estos desastres naturales”, señala el Banco Mundial.

En Venezuela, una sociedad expuesta a grandes errores de manejo económico y social, hasta esta fecha de abril ese salario mínimo mensual, que reciben unos 4 millones de trabajadores, equivale hoy a apenas 11 centavos de dólar por día.

Petare 4

Todos los indicadores sociales de Venezuela se han deteriorado y las costuras son más evidentes porque en el pasado el gobierno solía usar el tipo de cambio oficial (artificialmente bajo) para medir los indicadores de PIB, pobreza por ingreso y hasta los indicadores de bienestar, que, tras ser falseados y anclados en 2012, todavía son usados por los propagandistas del gobierno en foros internacionales para mentir diciendo que hay altos estándares de calidad de vida en el país.

“Lo más importante es que por primera vez |cada vez los organismos multilaterales y agencias internacionales vinculadas al sistema de Naciones Unidas están reconociendo la desgracia venezolana”, confió un estudioso venezolano en temas de pobreza que prefirió el anonimato.

En efecto, en el pasado agencias de la ONU, como la FAO y la Cepal dieron sus bendiciones y promovieron las falsas virtudes del chavismo en materia social.

Fuertes cabildeos de grupos de la “izquierda caviar” internacional acompañaron la ofensiva de la propaganda chavista para vender al mundo unos resultados que nunca ocurrieron o que no fueron sustentables en materia de educación, salud e indicadores de desarrollo social, como los Desafíos del Milenio.

Desde la Universidad de Harvard un grupo de economistas venezolanos vinculados al Centro de Desarrollo Económico han calculado cuantos años le tomará a Venezuela emprender una reconstrucción para al menos volver a los niveles previos al actual colapso.

Este potencial que no basta incluye el energético, turístico y geográfico. También cuenta ahora con una diáspora capacitada integrada a redes productivas y de conocimiento en el mundo.

“En el corto plazo puede haber un enorme potencial de cambiar rápidamente la tendencia, como detener la hiperinflación, estabilizar el cambio, recuperar y sostener el poder adquisitivo del fruto del trabajo, desmontar regulaciones predatorias que buscan perseguir y castigar al que se quiere ganar la vida haciendo cosas por los demás”, advierte para este análisis.

“Creo que la ruta de la recuperación tiene que tener una base amplia y convertirse en un gran consenso social, una suerte de proyecto generacional”, agrega.

“Obviamente vamos a contar con el apoyo de expertos nacionales e internacionales para ayudar a pensar sobre cómo darle vuelta a esto, pero el tamaño de la crisis demanda que la recuperación sea un proyecto compartido de base amplia o no será sostenible en el tiempo”, dice.

Considerando el colapso completo de los servicios, la pérdida de un tercio del PIB, y que ya estamos del tamaño de Guatemala, República Dominicana y Puerto Rico en tamaño de la economía, ¿cuál sería un umbral de tiempo para la recuperación hipotética?

“La pregunta central que nos hacemos nosotros es qué entendemos por recuperación. Si la recuperación es “volver a un nivel de bienestar” o si la recuperación es darle la vuelta a la situación”, explica Barrios.

“Si la recuperación es volver a un nivel de bienestar como el que se vivió en pleno boom petrolero de los años 2000 o finales de los 70 entonces se ha dificultado mucho más la recuperación”.

“La misma máxima que destruir es mucho más difícil de construir. Para que nosotros pudiéramos llegar a nuestro nivel de actividad económica del año 2012 tendríamos que crecer al 10% anual todos los años por más de una década”.

“Ese es un enorme reto, que va más allá de un gobierno de transición y probablemente más allá de los primeros dos gobiernos luego de la transición.

“Si definimos recuperación de otra forma. Como ponerle fin al deterioro. Detener el colapso y darle la vuelta a las principales variables sociales, es muchísimo el bienestar lo que se puede lograr los primeros días, semanas y meses. Probablemente la verdad está en algún lugar en el medio”, dice Barrios.

Me gusta:

Artículos de Prensa, Reportaje , , ,

El prontuario criminal del genocida Nicolás Maduro por Emmanuel Rincón – PanamPost – 28 de Abril 2019

Comentarios desactivados en El prontuario criminal del genocida Nicolás Maduro por Emmanuel Rincón – PanamPost – 28 de Abril 2019 Publicado por en 2019-04-29

La complicidad ideológica lleva a muchos fanáticos a negar los crímenes de lesa humanidad que Nicolás Maduro desata a diario.

Distribución de bidones de agua potable en Caracas. (Foto: EFE)

Recientemente el periódico ABC de España publicó un reportaje con fotografías devastadoras sobre el hambre que pasa el pueblo venezolano. Lo despiadado de aquellas imágenes, hizo que la izquierda mundial, sin que hayan pasado horas desde el momento de la publicación de las fotos, comenzara a crear una campaña afirmando que habían sido tomadas en Yemen, y sí, Venezuela ha llegado a tales extremos, que hay gente que al ver las fotos se atreve a compararlas con Yemen.

Es cierto, en Latinoamérica hay pobreza y hambre, pero no es usual verla en estos extremos tan radicales. Solo el pasado año, al menos el 80 % de los venezolanos perdieron 11 kilos de peso, esto quizás ayude a entender a mucha gente por qué ven a los ciudadanos de Venezuela caminando por el continente sin un dólar encima o montado en balsas con vía hacia las islas del Caribe.

Hace tan solo un par de días, más de 20 venezolanos desaparecieron al dirigirse en una balsa hacia Trinidad y Tobago, ¿qué tan desesperado puede estar un hombre para subirse en una balsa con destino a lo desconocido?

Esos muertos son de Nicolás Maduro, el único responsable de que esos venezolanos hayan perdido sus vidas. Pero ¡vaya!, parece que a mucha gente esto no le importa, ya se han acostumbrado a escuchar que los venezolanos mueren de hambre, mueren de inacción, mueren de torturas, y mueren de comunismo. Ya no es noticia.

Si el hambre y la opresión les parece poco, también cabe destacar que durante los últimos ocho años las fuerzas policiales han ejecutado a 18 401 venezolanos; varios de ellos en protestas al aire libre contra la dictadura del genocida. Esto significa que, al mes, por lo menos 190 venezolanos son exterminados por las armas de los mercenarios de Nicolás Maduro; dentro de estos atropellos se debe incluir también a las voces disidentes que han sido calladas en el país. Todos estos datos han sido refrendados en el reciente estudio «Uso de la fuerza pública y derecho a la vida en Venezuela» del abogado Keymer Ávila.

No obstante, lo más alarmante todavía llegado , pues resulta que desde que Hugo Chávez se hizo del poder, más de 330 000 venezolanos han sido asesinados en un despliegue brutal de delincuencia, brote que, vale subrayar, no ha sido jamás atacado por la “revolución bolivariana”. De hecho, una buena cuota de estos crímenes han sido cometidos por las armas que el propio gobierno ha entregado a los colectivos armados que “defienden la revolución”.

¿Llevan la cuenta de cuántos muertos hay a las espaldas de Nicolás Maduro y su grupo de compadrazgo, o ya la perdieron? Organizaciones como el Frente Cristiano, estableciendo sondeos de decesos solo en hospitales, han estimado que a diario unos 100 venezolanos mueren por desnutrición. De sostenerse este número, aproximadamente unos 40 000 venezolanos habrán muerto a fin de año por hambre. Ya no siguen pareciendo de Yemen las imágenes de ABC, ¿cierto?

Otro dato demoledor, para que se hagan una idea de la magnitud de la crisis, es que la ONG Amnistía Internacional calcula que unos 3 000 000 de venezolanos viven con enfermedades crónicas sin recibir ningún tipo de medicinas. En este contexto, la Organización de Naciones Unidas estimó que 7 000 000  de venezolanos necesitan de manera urgente ayuda humanitaria; pero sí, todavía hay gente en el mundo que se atreve a burlarse del padecimiento ajeno, y, por causas ideológicas, intentan ocultar la realidad de los venezolanos.

¿Cómo se hubiesen sentido los judíos si en ese momento algún diario u organización política hubiese dicho que la matanza de Hitler era mentira? ¿Qué habrían pensado los camboyanos si un país de América Latina hubiese puesto todo su aparato propagandista a favor del comunista Pol Pot para negar el asesinato y la desaparición de al menos 3 000 000 de sus compatriotas? Un dato para los que intentan ocultar las miserias del comunismo: negarlo no lo hace menos cierto, solo demuestra las rasgaduras de quienes disfrutan el sadismo y la muerte.

Stalin fue otro grande entre los grandes, porque, entre otras cosas, logró taparle a su pueblo que miles de ciudadanos morían a diario por desnutrición, pero para el infortunio de Nicolás Maduro, en el siglo XXI, por más inversión propagandista que haga y compra de consciencias, la hambruna es inocultable, los alaridos de asesino se escuchan de Venezuela hasta China, y ni millones de balas podrán callarlos.

Artículos de Prensa, Opinión , , , , ,

La política en un país en caída libre por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 28 de Abril 2019

Comentarios desactivados en La política en un país en caída libre por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 28 de Abril 2019 Publicado por en 2019-04-28
Miguel Henrique Otero
El más duro y traumático aprendizaje que hemos tenido los venezolanos víctimas de la dictadura se refiere a la cuestión de los límites. Durante años, al revisar el estado de cosas en nuestro país, nos decíamos: la realidad no puede empeorar más. Concluíamos que, en alguna medida, habíamos tocado fondo. Que un deterioro más profundo resultaba improbable o imposible. Y, como hoy sabemos, nos equivocamos: el deterioro no se ha detenido. La destrucción es un proceso que no acepta límite alguno.

La demolición es un inmenso paisaje ahora mismo en plena expansión. Las imágenes de los espacios públicos de Venezuela sobrecogen. Calles, plazas y bulevares son escenarios desolados. Paredes desconchadas, suciedad en cada rincón, desechos por todas partes, negocios cerrados, estanterías vacías, escenas de mendicidad en cada esquina. No se trata solo de personas que revisan la basura, también de niños que pululan por las ciudades y los pueblo pidiendo ayuda. Las evidencias son incontestables: en nuestra Venezuela está creciendo la pobreza, está creciendo la marginalidad, está creciendo la desesperación.

Al estrago visible, hay que sumar la destrucción invisible o menos visible: es la que corroe los edificios públicos en sus entrañas: ascensores irrecuperables, sótanos inundados o llenos de trastos y equipos inservibles, herramientas y computadoras dañados de modo irremediable, baños que no funcionan, oficinas de atención al público donde no hay ni una fotocopiadora, ni un cartucho de tinta, ni una hoja de papel. Esto aún no se ha divulgado de modo suficiente: la aniquilación de la infraestructura, el mobiliario, las obras de arte y otros bienes de ministerios, institutos autónomos y empresas del Estado es simplemente asombrosa. Detrás de las fachadas de los edificios de las oficinas gubernamentales, campea el desastre.

Esto hay que decirlo, en voz muy alta: los trabajadores de Petróleos de Venezuela y de Pequiven, así como los de las empresas básicas de Guayana –me refiero a aquellas operaciones que todavía no han alcanzado el punto de lo inerme– exponen su integridad física y sus vidas, minuto a minuto. Ahora mismo, no hay en el mundo instalaciones petroleras más oxidadas, podridas, acechadas por goteras, aguas negras, acumulaciones de basura y equipos que no funcionan que las venezolanas. Los expertos en la cuestión lo vienen advirtiendo: hay un potencial de desastre que aumenta a diario.

Desde hace más de una década, el padre Luis Ugalde y otros venezolanos de bien han venido advirtiendo: los países no tocan fondo. El derrumbe puede continuar de forma irrefrenable. Esto significa, en lo primordial, dos cosas: más pobreza y más muerte. Pero también más ineficiencia, más corrupción, mayor parálisis, más violencia del poder atracador (frente a la crisis del sistema eléctrico nacional, el poder armado se dedica a robar plantas eléctricas), más presos políticos, más tortura, mayores violaciones de los derechos humanos. En una frase: el crecimiento de la aniquilación. La devastación del país no tiene límites porque el régimen de Maduro no tiene mecanismos de contención ni de contrapeso: se aferran al poder, cueste lo que cueste. Esa decisión significa nada menos que esto: dejarán morir, matarán, arrasarán con todo lo que sea necesario. Cruzaron todas las líneas rojas. No tienen regreso.

El campo para la acción política en Venezuela es cada día más estrecho. Y lo es porque el país va en caída libre. Los dos desafíos que tenemos por delante son inmensos. El primero de ellos es el de cesar la usurpación y sacar a Maduro del poder, de inmediato. El segundo, el de iniciar, al día siguiente, la reconstrucción de todo: hay que rehacerlo absolutamente todo. No hay nada que no deba ser revisado desde sus bases, desde sus principios. Requiere de esfuerzos inmensos, de recursos más allá de toda previsión, de un nivel de acuerdo y organización que sobrepasa cualquier expectativa.

Sostengo que es imprescindible articular una alianza alrededor de Juan Guaidó, político con una virtud excepcional e ineludible para estos tiempos: capacidad para reunir a todas las fuerzas opositoras, las organizaciones de los sectores populares, los gremios, los grupos del chavismo disidente a una gran acción, abierta incluso a las fuerzas armadas. En el país en caída libre, la gran alianza es la más efectiva política posible. La de mayor potencia. La de mayor reconocimiento internacional. La única que, ahora mismo, puede sacar a Maduro del poder y parar el hundimiento de Venezuela.

Artículos de Prensa, Opinión , , ,

Comunicado de la Academia Nacional de Ciencias Económicas – 12 de Abril 2019

Comentarios desactivados en Comunicado de la Academia Nacional de Ciencias Económicas – 12 de Abril 2019 Publicado por en 2019-04-14

download.png

La Academia Nacional de Ciencias Económicas ante el colapso de la economía

La Academia Nacional de Ciencias Económicas se siente impelida a dirigirse a la Nación ante los sufrimientos causados por el colapso de la economía venezolana. Estimaciones responsables –porque el régimen no publica cifras al respecto desde 2016—señalan una contracción de la actividad económica en 2018 del 18%, quinto año consecutivo de disminución. El ingreso promedio por habitante es hoy la mitad del de 2013, inferior incluso a la cifra de 1950. El Banco Mundial, en su informe trimestral, pronostica una caída adicional del PIB del 25% para 2019, de continuar las cosas como están. La hiperinflación cerró en 1.687.000% según registros que lleva la Asamblea Nacional y, para el presente año, estimaciones iniciales del FMI no excluían la posibilidad de que llegase a 10.000.000%, cifra que, de concretarse, estaría entre las más altas conocidas en todos los tiempos.

Tal desempeño ha tenido un efecto devastador en el nivel de vida de los venezolanos. El salario mínimo es hoy menor que seis dólares al mes, según su cotización oficial. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida levantada por la UCAB, la UCV y la USB registró que la pobreza, medida por insuficiencia de ingresos, afectó al 94% de los hogares en 2018. Según la FAO, entre 2015 y 2017 el 11,7% de la población se encontraba desnutrida. El informe de Human Rights Watch y la Universidad Johns Hopkins de EE.UU. reporta la reaparición de enfermedades previamente erradicadas, como el sarampión y la difteria, la multiplicación por once de los casos de malaria entre 2009 y 2017, y un incremento significativo de otras enfermedades, como la tuberculosis. La UNICEF, por su parte, informa de un incremento de la mortalidad infantil del 76% entre 2012 y 2017. Estos retrocesos son resultado del deterioro en las condiciones sanitarias del país durante los últimos años, altamente correlacionado con el desplome sostenido de la economía. De continuar agravándose, estas calamidades y muchas otras que sería demasiado largo mencionar aquí, habrán de empeorar aún más. En particular, el colapso del Sistema Eléctrico Nacional, con sus reiterados y prolongados apagones, y los estragos que ello ha ocasionado en la prestación de otros servicios básicos, algunos vitales como el agua y la atención hospitalaria, representan una grave amenaza para muchos, sobre todo de los más desasistidos.

Lamentamos concluir que este desastre humanitario ha sido urdido, en gran medida, por las funestas políticas instrumentadas por quienes, contrariando el orden constitucional, se empeñan todavía en controlar el poder. Siendo presidente Nicolás Maduro, esta Academia le hizo numerosos llamados para que rectificara su conducción de los asuntos económicos en aras de revertir el deterioro creciente que se proyectaba sobre las condiciones de vida del venezolano. Desgraciadamente, fueron desoídos. Poderosos intereses cultivados en torno al intervencionismo estatal, la depredación de los recursos de la Nación y la no rendición de cuentas mostraron ser mucho más fuertes que el interés por atender los derechos fundamentales y el bienestar de la población. Ante ello, más de tres millones de venezolanos han huido del país en búsqueda desesperada de condiciones que le aseguren su subsistencia.

Estos efectos destructivos habrán de continuar mientras el actual régimen ilegítimo desista en abandonar el poder. Su incompetencia y desidia no sólo acabó con la prestación eficaz de los servicios públicos, sino que dañó severamente la producción de petróleo, la principal fuente de ingresos de los venezolanos. Según fuentes secundarias registradas por el Boletín Mensual de la OPEP, habrá caído a apenas 732.000 barriles diarios en marzo, menos de la cuarta parte de hace 20 años. Esta situación se une a la cesación de pagos de los compromisos financieros internacionales del Estado (default) para restringir las importaciones a los niveles de hace cinco lustros. Junto a la destrucción del aparato productivo y comercial del país, ha reducido drásticamente la oferta de bienes y servicios a la población. Al colapsar la actividad económica, también lo ha hecho la base tributaria del Estado. Hoy, quienes usurpan el manejo de la cosa pública dependen más que nunca de la emisión monetaria para financiar sus gastos, alimentando así la dinámica alcista en los precios. Los intentos por contener su impacto inflacionario aplicando encajes prohibitivos a la banca han eliminado en la práctica la función intermediadora del sistema financiero, llevándolo al borde de su desaparición. Si bien el alza de precios de marzo fue de 18,1%, habiendo sido mayor al 50% los dieciséis meses anteriores, esta reducción se ha hecho a costa de una contracción brutal en la actividad económica y de futuras penurias para la población.

Esta Academia reitera una vez más que el país sí puede superar la trágica situación a que lo han llevado, aplicando un programa que libere las fuerzas productivas a través de la eliminación de los controles y las regulaciones, en un marco de estabilización macroeconómica que sustituya el financiamiento monetario del gasto por un generoso financiamiento internacional, con una reestructuración inteligente de la deuda externa que alivie su carga sobre la economía. Ello permitirá derrotar la inflación y unificar y estabilizar a su vez un tipo de cambio libre. Junto al restablecimiento de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho, atraerá un importante flujo de inversiones extranjeras. Actualmente la producción industrial y agrícola trabajan con menos del 30% de su capacidad, pudiéndose recuperar rápidamente, generando empleo cada vez mejor remunerado si, además de todo lo anterior, se atacan de manera concertada los cuellos de botella existentes, incluyendo el colapso de los servicios públicos. Para éstos y otros fines, tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial han manifestado estar prestos a considerar importantes créditos para Venezuela, que se harían efectivos de darse las condiciones apropiadas.

Es decir, el empobrecimiento continuo del venezolano en absoluto constituye una fatalidad. Lo que hoy se interpone a la posibilidad tan inaplazable de mejorar de manera sostenida sus condiciones de vida es la persistencia en mantenerse en el poder de una camarilla contraria al interés nacional, en violación del ordenamiento constitucional. Los miembros de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, sobrecogidos por las dimensiones de la tragedia urdida sobre los venezolanos y convencidos de que ésta puede y debe superarse, hacen un llamado angustioso a que cese de inmediato la presente usurpación del poder para que un gobierno de transición convoque perentoriamente comicios presidenciales con todas las garantías, de manera que el país pueda elegir un presidente legítimo que aplique un programa de rescate y recuperación de la economía, capaz de devolverle al venezolano su dignidad y de abrirle posibilidades de una mejora sostenida en sus condiciones de vida.

Es hora de que prevalezcan los intereses de las mayorías por encima de mezquinos apetitos abocados a enriquecerse a costa de la destrucción de la Nación.

En Caracas, a los doce días del mes de abril, 2019

Humberto García Larralde – Presidente

Sary Levy Carciente – Secretaria

Comunicado , , , ,

Venezuela cae 18 puestos y ya es el cuarto país más pobre de Latinoamérica – El País – 10 de Abril 2019

Comentarios desactivados en Venezuela cae 18 puestos y ya es el cuarto país más pobre de Latinoamérica – El País – 10 de Abril 2019 Publicado por en 2019-04-11

Solo Honduras, Nicaragua y Haití tienen un PIB por habitante inferior, según el FMI

Venezuela fmi

Venezuela fue durante décadas el país más rico de Latinoamérica. En términos de renta per capita o producto interior bruto (PIB) por habitante llegó incluso a situarse entre los cinco primeros del mundo tras los estragos causados en Europa por la Segunda Guerra Mundial. Después, gracias a sus enormes riquezas naturales y, en particular, a sus exportaciones de petróleo, se mantuvo a la cabeza de Latinoamérica entre los grandes países. Sin embargo, el colapso político, económico y social de los últimos años ha hundido el país en la clasificación regional y, según los datos y estimaciones del FMI, es ya uno de los más pobres de Latinoamérica en términos de PIB por habitante.

Han superado a Venezuela países como El Salvador, Guatemala, Bolivia o la vecina Guyana, tradicionalmente mucho más pobre. Colombia, que durante décadas fue fuente de emigración a Venezuela, tendrá este año un PIB por habitante que duplica al venezolano.

Y la situación no hace más que empeorar. El FMI prevé que en este año el PIB retroceda un 25%, la inflación sea de 10.000.000% y la tasa de paro supere el 44%. En el caso de Venezuela, en todo caso, los datos hay que tomarlos siempre con reservas. El caos monetario que vive el país, la falta de datos fiables y la negativa del Gobierno a colaborar con el FMIprovocan una especie de apagón estadístico.

La corrupción, la mala gestión y la caída de los precios del petróleo deterioraron la situación económica de Venezuela a finales del siglo pasado. Pero ha sido la política de control de cambios, de controles de precios, de expropiaciones y nacionalizaciones llevada a cabo por el régimen chavista la que ha arruinado su economía de una forma y a un ritmo solo comparable a la de países que han sufrido una guerra. Eso, a pesar de que los precios del petróleo se han multiplicado durante el chavismo.

La pésima gestión económica ha desatado una hiperinflación y una depreciación de la moneda que han dejado sin valor al bolívar, hasta el punto de que no se consiguen billetes ni siquiera para los gastos diarios. Eso, a pesar de las diferentes reconversiones monetarias que han ido quitando ceros al bolívar para tratar de maquillar su hundimiento. Alguien que hubiera cambiado 10.000.000 de dólares en bolívares en 2013 y hubiera conservado esos bolívares, ahora tendría apenas el equivalente a un centavo de dólar, lo que da idea del desastre económico que está viviendo el país.

Artículos de Prensa, Estadisticas , , ,
A %d blogueros les gusta esto: