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Las nuevas (malas) mañas de la policía y la guardia por Andrea Tosta – El Estimulo – 22 de Agosto 2017

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El uniforme ya no es sinónimo de confianza en Venezuela. Tampoco la placa ni el arma numerada. Robos, asesinatos, allanamientos ilegales son algunas de las conductas de funcionarios de la Policía y la Guardia Nacional que los desmitifican, en especial durante las manifestaciones de este año. La calle fría revela que sus andanzas quedaron impunes

Orlando Pérez lleva casi un mes sin trabajo, ni justicia. El hombre de 56 años anda como “mono en rama” y explica por qué: “Lo que salga lo hago”. No tiene posibilidades de mantener por completo y como quisiera a sus 3 hijos y sus 2 nietos adolescentes. Veintitrés días han pasado desde que funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) le robaron su motocicleta y la quemaron en Altamira, Caracas, el 30 de julio. “Es tremendo. No crea que la cosa no está dura. Ellos no tenían porqué hacer eso”, se lamenta.

Solo alcanzó a decir que trabajaba con prensa antes de ver cómo su moto se perdía en la distancia. Cerca de las 2 de la tarde esperaba en la avenida San Juan Bosco a que el periodista que transportaba cubriera los hechos que se desenvolvían dos cuadras más allá, en la plaza Francia. Momentos antes se había escuchado una detonación fuerte: una bomba casera explotó en la avenida Francisco de Miranda y dejó a varios policías lesionados. “Yo creo que en represalia comenzaron a reprimir y llegaron hasta donde estábamos nosotros. Eso fue una estampida. Salieron a arremeter al que era y al que no era”, recuerda Pérez.

Junto a él, otros motorizados esperaban por sus respectivos pasajeros, todos periodistas. Una turba uniformada se abalanzó contra ellos. Pérez no pudo distinguir cuántos funcionarios eran. Solo recuerda gritar su inocencia, que callaron a punta de cascazos. La sangre le corrió por las sienes. “Se ensañó con todo. Yo hasta vi la mano que venía de atrás pa’ pegarme”. Pérez aprovechó su baja estatura y evadió un golpe directo a la frente. “Le digo, si me daba, me mataba”, narra.

Zafarse le permitió presenciar cómo uno de los policías se llevaba su motocicleta, esa con la que recorrió Caracas por años. Se alejaba, al igual que otras seis motos más, que luego los uniformados reunieron para prenderles en fuego. Con las llamas, el hombre perdió su estabilidad laboral y su capacidad para ser sostén de hogar. Es un doliente más de los desmanes de los cuerpos de seguridad del Estado venezolano. Una cifra más de la delincuencia, sin esperanzas de indemnización. Ahora espera que el medio de comunicación en el que trabaja el periodista que lo contrató pueda costear nuevas dos ruedas. Pero la expectativa se pierde con el paso de los días.

Sin diálogo

La autoridad se apropia de lo ajeno sin dar explicaciones. Los dueños de las motocicletas robadas en la autopista Francisco Fajardo no pudieron increpar a los perpetradores militares que el canal VivoPlay captó el 5 de junio en clara flagrancia, por ejemplo. Los pelotones también han ingresado en establecimientos a desvalijar mercancía, como sucedió en Capitolio, en el centro de Caracas, el 27 de julio durante el paro cívico convocado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). “Llegaron como 100 policías de inteligencia encapuchados, pidiendo cédula, lanzaron a todo el mundo al piso boca abajo y nos quitaron los teléfonos. Luego comenzaron a llevarse la mercancía, la metieron en bolsas negras y la montaron en carros particulares”, denunció un comerciante a TalCual.

En 2017 hubo robos de todos los calibres, sin mediar palabra y con un alto grado de intimidación. Grabaciones y denuncias lo constatan, como cuando un grupo de policías nacionales les vaciaron la cartera a dos mujeres que había acudido a la marcha del 6 de junio. El video incluso muestra cómo uno de los hombres le quita el reloj de la muñeca a una de las víctimas. O cuando a un joven vendedor informal no le preguntaron precios y tan solo escuchó el grito de un guardia a viva voz: “agarre todo el mundo agua gratis”. Ese 5 de junio tenía más de 40 cajas llenas de botellas de agua y chucherías. Todo se lo arrebataron.

Fue evidente cómo las fuerzas estatales y regionales desviaron su camino de la institucionalidad. El abogado criminalista Fermín Marmol García apunta que las instituciones son las primeras que deberían dar el ejemplo de respeto a la ley, pero “cuando modelan conducta de irrespeto llamamos a la irracionalidad y el primitivismo. En las protestas fue notorio ver funcionarios de orden público lesionando, robando bienes, sin que haya respuesta del Estado, se alimenta la impunidad, y se perdió su sendero de progreso hace tiempo”. Los PNB que fueron captados robando fueron identificados y serían presentados al Ministerio Público para ser sancionados, pues según el ministro de Interior, Néstor Reverol, tenían “responsabilidad penal y administrativa” que afrontar. “Estos hechos irregulares constituyen acciones individuales y unilaterales que no representan el sentir y la actuación d este cuerpo nacional”, añadió el titular del MIJ. Pero no hubo castigo para esos funcionarios. Tampoco se revelaron sus identidades.

Los más de cuatro meses de protestas en Venezuela visibilizaron las conductas delictivas de los cuerpos de seguridad del Estado. La Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y las policías regionales hicieron uso exacerbado de su fuerza contra los manifestantes a lo largo y ancho del país. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo denunció como un maltrato cometido “de forma sistemática y generalizado”. La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos presentó un informe preliminar en agosto en el que responsabilizaba directamente a la GNB, PNB y funcionarios de policías locales por los desmanes cometidos.

Las alertas internacionales se prendieron desde finales de abril, cuando la calle estaba caliente y los ánimos caldeados. El Alto Comisionado de los Derechos Humanos ya había pedido al gobierno venezolano aceptar la solicitud de visita al país para constar los hechos violentos que se gestaban progresivamente. Entre abril y julio se generó un saldo de 152 muertes extraoficiales con un variopinto abanico de victimarios: 20 funcionarios de la guardia, 11 policías regionales y 4 PNB dejaron a un lado la ley para reprimir al punto de asesinar. Solo existen 15 imputados del total de muertes. El resto está acusado (11), solicitado (5), uno muerto y 120 perpetradores con estatus desconocido.

Robados y allanados

Las protestas de 2017 no fueron el único escenario para el despliegue de malas conductas policiales y militares. Los trancazos y paros cívicos no estuvieron exentos de irregularidades. Victoria Guevara, de 22 años, se encontraba en la urbanización Terrazas del Ávila, al este de la ciudad, con la Unidad de Primeros Auxilios de la Universidad Metropolitana, conocida como UPA-Naranja cuando los perdigones arreciaron como granizo contra ellos. Eran cerca de las 6 de la tarde del 4 de julio. Ya la ciudadanía había destrancado sus calles. Guevara estaba allí como coordinadora de la agrupación universitaria. Su voz de mando llamó al equipo de 15 personas a mantenerse agachados con las manos al aire ante la llegada violenta de la Guardia Nacional, justo cuando se retiraban del sitio y se dirigían a su casa de estudios. Pasaron dos ballenas frente a ellos y unos ocho militares los miraron con desdén.

“¡Somos Primeros Auxilios!”, gritó la joven. La aclaratoria no bastó para el superior de la unidad que ordenó una inspección, incluyendo un tanteo físico a todos los presentes. No había guardias mujeres. “Básicamente nos manosearon”, relata Guevara, y continúa: “La instrucción era revisar, pero lo que hicieron fue robar”. Les despojaron seis celulares, cuatro máscaras antigases, tres torniquetes y algunas cremas, que metieron en un bolso, también hurtado, mientras les gritaban insultos como “cruces de mierda” y “guarimberos terroristas”.

Además, destruyeron en su cara las donaciones nacionales e internacionales con las que curaban a los heridos. “Se perdieron agentes hemostáticos y compresivas. Nuestras cremas antibióticas, que tenemos por donaciones, las pisaban. Los paquetes de gasas los abrían y tiraban al suelo”. Victoria sintió que esos 20 minutos eran una eternidad, con pérdidas irreparables. “Muchas cosas venían de afuera, y son cada vez más complicadas de traer, aunque de algunas sí teníamos repuesto. Tuvimos que hacer potazo para reponer las máscaras que nos robaron y dos nos las regalaron, menos mal”. La indignación aún se cuela en su hablar rápido.

“Allanamientos” sin orden judicial a urbanizaciones ocurrieron en diversas zonas de Caracas como El Paraíso, El Valle y La Candelaria, dejando daños materiales en muchas ocasiones irreparables, sin responsables visibles que pagaran por las violaciones a la propiedad privada. Más leña para el fuego. También, como en Caricuao, La California y La Urbina, quedaron portones derribados por tanquetas. Lo mismo ocurrió en urbanizaciones de Cabudare y Barquisimeto. Se prometieron castigos, se anunciaron detenciones y culpables, pero se impuso la impunidad.

De acuerdo con el criminólogo Luis Izquiel, la desviación de conducta en cuerpos policiales es un fenómeno venezolano que se acentuó durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Es una situación que Tareck El Aissami reconoció cuando estaba a la cabeza del despacho de Interior y Justicia. “Del total de delitos registrados nacionalmente, entre 15 y 20 son cometidos por funcionarios policiales, sobre todo los delitos que comportan más violencia, como son los homicidios y secuestros”, declaró en 2009. Cifras como aquella son invisibles en la actualidad. No hay organismo público que especifique cuántos ni cuáles crímenes comenten los funcionarios de seguridad del país al año. De acuerdo con los cálculos de Mármol García, 80% de los venezolanos no denuncian los delitos de extorsión y secuestro por la falta de confianza en los entes competentes. “Mucho menos lo harán si los comete un uniformado”, advierte. El profesor de la Universidad Santa María (USM) esclarece que el policía que se desapega de la ley “es más tendente al abuso físico, donde los delitos son contra personas”. cita-robo-1 Papeles, ciudadano

Los puntos de control vial de cualquier policía son percibidos más como caldo de “matraqueos” que como legados de tranquilidad. Igual sucede con las policías estatales y municipales. El criminalista Izquiel atribuye estas conductas al salario “de hambre” que ganan los funcionarios policiales. “No pueden cubrir canasta con su sueldo y es muy difícil atraer personal idóneo, aunado a que los funcionarios bien preparados han abandonado sus cargos por esta misma razón”, aclara. A su vez, señala que los mecanismos de depuración de los cuerpos policiales no son eficientes.

Los instalados por la Guardia Nacional son peores. De reciente data, sirven como escenario de violaciones, como la revisión de celulares personales, escrutinio de vehículos –sin orden judicial, como manda la ley– y “cacheos” que llegan a lo más íntimo de las personas convertidas en víctimas. Aún causan sorpresa, y denuncias, en los afectados. “El matraqueo” verde oliva se va naturalizando. “El control de la sociedad por parte de los militares va avanzando cada día más. Las alcabalas son un episodio más”, lamenta Izquiel.

Luego de la muerte de los hermanos Faddoul, secuestrados en 2006, el Ministerio de Interior y Justicia emitió una resolución aún vigente en la que especificaba las características que deben tener estos puntos de control callejeros: presencia de un cartel móvil con el logotipo de identificación del órgano o cuerpo de seguridad actuante que prevenga a la ciudadanía de la existencia de una próxima alcabala y la previa y plena identificación, con respectivas insignias y cascos numerados, por ejemplo. “Es letra muerta”, condena Izquiel.

 

Frenar protestas: disparar al corazón e invadir la casa del opositor por Natalia Matamoros – El Estimulo – 13 de Julio 2017

Para la Policía y Guardia Nacional lanzar bombas y perseguir manifestantes no son suficientes a la hora de detener el clamor del cambio. Van por más. Desde abril hasta hoy han perfeccionado su saña: el blanco son la cabeza y el pecho para que el opositor a Maduro no sobreviva. Accionan armas de fuego, arrojan lacrimógenas para destrozar órganos vitales, arrollan, entre otras inmisericordias. Ellos disparan a matar

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Pese a que Jairo Ortiz vivía en Montañalta, una urbanización del Municipio Carrizal, considerada una zona de guerra y blanco de la represión por las manifestaciones contra el régimen de Maduro, no le llamaba la atención unirse a las convocatorias. Cuando se las topaba, las evadía. Era apático a las actividades políticas, aunque estaba consciente de la crisis del país. Se dedicaba a la poesía, a sus estudios y a tramitar su viaje a Colombia. Planeaba emigrar en mayo para huir de la inseguridad y de la crisis económica y social estancan al país. Su pasaje no lo usó. El viaje se canceló por una razón mayor: lo asesinaron en una de las protestas que tanto rehuyó.

La tarde del jueves 6 de julio, Jairo se citó con su novia en el Centro Comercial La Cascada. Su tío, Julio Grillet, relata que previamente había hecho unas diligencias relacionadas con el viaje. Mientras conversaban de sus proyectos, justo al frente se caldeaba un combate entre manifestantes y las fuerzas de seguridad. Se escuchaban detonaciones acompañadas por los gritos de los vecinos de Montañalta. Hombres y mujeres en la plaza y desde los balcones de los apartamentos vociferaban: “Esbirros asesinos”, “Van a caer”. Otros grupos eran perseguidos por los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y de la Policía Nacional (PNB) que los atacaban con perdigones disparados a quemarropa.

La novia le dijo a Jairo: “Esto se está poniendo feo, vete para tu casa”. El muchacho la acompañó hasta una línea de taxi en Corralito y luego se devolvió a Montañalta. Él vivía en la torre cuatro de ese conjunto residencial. Cruzó la protesta y se topó con un amigo de la infancia. Él lo entusiasmó a quedarse un rato. Le dijo: “Si nos persiguen corremos y listo”. Accedió.

Ambos fueron a buscar unas chaquetas para resguardarse del frío en el apartamento de Jairo y bajaron nuevamente. Esta vez tomaron fotos de las quemas de cauchos y de cómo los funcionarios atacaban a miembros de la resistencia. Algunos los golpeaban y a otros los seguían hasta los apartamentos, mientras les disparaban perdigones. Los asfixiados por los gases tóxicos, eran incontables e ingresaban por lotes a una clínica cercana. El centro de salud parecía un hospital de campaña. Era un caos.

Jairo y su amigo registraban lo que sucedía en las cámaras de sus celulares. No querían perder detalles y eso le molestó a un funcionario de la PNB. El agente en pose desafiante, desenfundó la pistola, se le acercó a Jairo y le disparó a quemarropa en el pecho. Su amigo no lo pudo detener.

El joven se desplomó y junto a él se desvanecieron sus porvenires allende la crueldad. Jairo murió cuando fue llevado a la clínica. Unos funcionarios de la GNB detuvieron el bombardeo de gases y en un gesto de sensatez entregaron al responsable de su muerte. Se trata de Rohenluis Mata Rojas. Él no pertenecía a la Dirección de Orden Público, sino a la brigada de tránsito, cuyos agentes no deberían actuar en protestas de calle, ni usar armas de fuego porque su función se centra en dirigir el paso de vehículos. Rohenluis es uno de los pocos agentes que están siendo investigados por los homicidios ocurridos en las manifestaciones. Hasta la fecha solo 19 funcionarios, entre policías y militares han sido imputados por este delito y otros abusos.

Según la cuenta del Ministerio Público, entre abril y lo que va del mes de julio, las manifestaciones de calle han dejado un saldo de 91 fallecidos En promedio se registra uno por día. De esa cantidad, 68 murieron por tiros, 1 por una rolinera, dos por disparos de metras de un cartucho de perdigón y 5 por arrollamientos, esta última categoría llama la atención por su perversidad. Acaso estrenada como método de ejecución en la Venezuela de Maduro, no se conocía o al menos no atemorizaba como ahora. El resto por otras causas. La mayoría de los caídos por arma de fuego recibieron tiros en la cabeza y pecho. El 60% de los casos involucra a fuerzas de seguridad, mientras que el resto a colectivos y otros a civiles.

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Hay jornadas de protestas que han reportado masacres. Hasta cuatro muertos en menos de 24 horas. Así ocurrió el pasado 30 de junio en Barquisimeto, estado Lara. Allí fue organizado un trancazo. La actividad que se inició de forma pacífica devino violencia y su saldo fue trágico. En medio de la represión recibieron disparos Rubén Morillo, Ramsés Martínez, José Mendoza y Fernando Rojas. Leer más de esta entrada

Amnistía acusa a la policía de Maduro de usar violencia sistemática contra los manifestantes – Amnistia Internacional – El País – 10 de Julio 2017

La ONG sostiene que en algunos casos han abierto fuego o han disparado gases lacrimógenos a quemarropa

Amnistía Internacional responsabiliza al Gobierno venezolano de Nicolás Maduro de incitar a la violencia y de poner en práctica una estrategia premeditada para utilizar la fuerza ilegítima contra los críticos al régimen. La ONG puso nuevamente la alarma este lunes, tras un aumento de muertes durante las manifestaciones que han dejado al menos 91 fallecidos y 1.400 heridos en tan solo tres meses.

“Lo que parecían ser reacciones aisladas por parte de las autoridades venezolanas enfrentando manifestaciones disidentes, en realidad es una estrategia planificada por parte del Gobierno del presidente Maduro de utilizar violencia y fuerza ilegítima contra la población venezolana para neutralizar cualquier crítica”, sostuvo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Desde el 4 de abril, cuando comenzó la ola de protestas sistemáticas en contra de Maduro, Amnistía Internacional afirma que ha podido corroborar que la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional Bolivariana han empleado fuerza no letal de forma indebida, incluyendo disparos de bombas lacrimógenas directamente al cuerpo de manifestantes disidentes. Un ejemplo es el caso de Juan Pernalete, quien murió después de recibir un impacto de un proyectil de gases lacrimógenos directamente al pecho mientras se manifestaba en Caracas en abril pasado. Las fuerzas de seguridad también han utilizado armas de fuego, recalca la ONG. Fabián Urbina murió el 20 de junio después de que un funcionario de la Guardia Nacional le disparara directamente mientras protestaba en Caracas.

“El hecho de que quienes opinan diferente sean las únicas personas a quienes se tilda de terroristas, a quienes se les impide manifestarse y contra quienes se usa la violencia y la fuerza ilegítima es prueba de una estrategia para silenciar el creciente descontento social en Venezuela”, afirma Guevara Rosas.

Asimismo, existen preocupaciones sobre un posible empeoramiento de la situación de cara a las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente convocadas por Maduro para el próximo 30 de julio. La escalada ya es real. La semana pasada, grupos de choque del chavismo irrumpieron en la sede de la Asamblea Nacional (AN), controlada por la oposición, y agredieron a diputados y visitantes. Unas 300 personas permanecieron retenidas en el edificio durante horas, mientras un nutrido grupo de civiles armados del régimen les impedía salir.

Amnistía Internacional tiene evidencia de varios casos de grupos civiles armados que han atacado a la población civil. El informe de la ONG asegura que existen pruebas de que los ataques por parte de estos grupos, denominados “colectivos armados”, se han producido en presencia de las fuerzas de seguridad y que estas no han actuado para proteger a la población.

Según informa la ONG, la violencia no solo atañe a los manifestantes que rechazan el Gobierno de Maduro. También se han documentado ataques contra comunidades y personas que no estaban participando en protestas, incluyendo irrupciones violentas masivas por parte de las fuerzas de seguridad con vehículos blindados y bombas lacrimógenas. Uno de los ejemplos proviene de La Isabelica, Carabobo, donde los habitantes informaron de que en mayo 2017 las fuerzas de seguridad allanaron la comunidad, disparando gas lacrimógeno directamente hacia casas y disparando al azar a transeúntes.

Ante esta situación, la justicia penal internacional —tanto la Corte Penal Internacional, como aquellos países que cuentan con jurisdicción universal— estarán observando de cerca la situación venezolana, amenaza la ONG. Si los altos mandos gubernamentales, militares, y policiales “no eliminan los mecanismos que apuntan a una política estatal de violencia en contra de la población, y no ponen fin a la promoción de la violencia en sus discursos y sus órdenes oficiales, podrán ser llevados ante la justicia penal internacional”, concluye.

 

Ahi viene el coco! por Eduardo Colmenares Finol – Junio 2017

Siempre se afirma, que en la política como en todo proceso social, termina imponiéndose la racionalidad. Se pudiera aseverar de igual forma, a la viceversa, que cuando en política se actúa en forma irracional se termina generando una crisis de consecuencias impredecibles. Cuando uno analiza lo que está ocurriendo en nuestro país en los últimos tiempos, concluye que este desastre, inducido por delincuentes desde un proyecto político descabellado, resulta tan irracional en su ejecutoria, especialmente desde que Maduro asumió la presidencia (Chávez tenía dinero y pueblo), que sencillamente es inviable y pronto debe llegar a su fin, por cuanto es rechazada por casi el 90% de la población. Aun así, convoca a una asamblea nacional constituyente “comunal”, autoproclamándose como el poder originario, por cuanto él sabe que no cuenta ni con pueblo ni con votos, cuando el 85% de la gente la objeta. El mensaje del régimen es claro: ganar tiempo y crear desesperanza en la resistencia de los venezolanos que desde hace dos meses mantienen al gobierno en jaque, anunciando: ¡ahí viene el coco de la cubanización definitiva del país, con Diosdado a la cabeza!, infiltrando un mensaje subliminal… esto representa el “triunfo definitivo del comunismo sobre la derecha burguesa”. Es verdad, piensan algunos…ellos siempre hacen lo que se proponen, sin importar lo que intentemos desde la oposición y por tanto abandonamos la lucha y salimos del país.

Empecemos por establecer quienes son las fuerzas del mal que tienen el control sobre el poder político contra el cual luchamos. Maduro es un comisario del Partido Comunista Cubano, nacido en Colombia y formado en Cuba, por tanto, Venezuela nunca ha sido su patria. Sus órdenes desde Cuba son continuar la obra iniciada por Chávez de conquistar, a cualquier precio, al país para el comunismo cubano, a sabiendas que el pueblo rechaza tal propuesta en una proporción del 87% y hoy solo cuenta con el apoyo de unas FANB prostituidas en el negocio del narcotráfico, encargadas de la administración de empresas estatales creadas con el fin de permitirles hacer negocios lucrativos en un sin número de actos de corrupción y en otorgarle todo tipo de ventajas en dádivas exclusivas. Y para más perversión entrenaron y prepararon a los cuerpos más repudiados y odiados por el pueblo para hacer el trabajo sucio, como son la GNB, PNB, SEBIN y los paramilitares tomados de la delincuencia común, como son los colectivos. Esas FANB son los que permiten todos las actos abusivos y anticonstitucionales de cuerpos como el tsj y el cne, en visible falta a su juramento como oficiales. En el fondo la guerra planteada es, por un lado, la SOCIEDAD CIVIL democrática, todos los días más fortalecida, contra la patota de la sociedad (o suciedad) militar cada día más debilitada. Pero, ¡OJO! ¡Como están desesperados con las conquistas logradas por resistencia pacífica de la SC en esta dura lucha! Ellos no cuentan ya con el sólido respaldo internacional de otros tiempos, ni cuentan con líderes, ni con reservas monetarias y han perdido el apoyo de sus antes leales servidores, entre ellos, algunos muy importantes como la Fiscal, dos diputados, varios magistrados y cada día se suman más oficiales de las FANB.

El respaldo internacional ha venido mermado por las constantes violaciones a los DD. HH y al orden constitucional, difundidos al mundo como consecuencias de las protestas del bravo pueblo venezolano. El dinero, despilfarrado por la ineptitud y carencias de moral y de conocimientos de los funcionarios del régimen, que lograron, entre sus hazañas más connotadas, llevar a la quiebra a la empresa petrolera con mayores reservas de crudo del planeta y alejar cualquier posibilidad de recuperar su producción y de aportar divisas al fisco, aun si los precios del crudo superaran los 100 US$ el barril, En otras palabras, no importa lo que intenten a esta altura del tiempo, NO hay forma de recuperar al país de la grave crisis que padecemos mientras ellos continúen en el poder.

Si de líderes hablamos, el PSUV lo conduce los personajes más rechazados y odiados de la historia política de Venezuela, Maduro, Cabello, Rodríguez, El Aissami y el refuerzo de última hora, el inefable Isaías Rodríguez, (todos cartuchos quemados, con edad promedio por encima de los cincuenta) sin ningún poder de convocatoria y ya sin bolsas CLAP que ofrecer, sino solo le quedan las armas y las amenazas directas de quitarles los pocos y disminuidos beneficios de misiones, hoy casi inexistentes. Entre los aspectos más positivos de esta guerra en la calle es que hemos descubierto, para satisfacción de los venezolanos, un tesoro raro en el mundo de hoy, como son líderes y jóvenes guerreros en todos los rincones del país que NO están dispuestos a dejarse quitar el país, que nos pertenece por derecho y por razón. Ahí han quedado héroes inmortales como Pernalete, Lander, Tinoco. Cañizares, etc. Más de 100 jóvenes asesinados desde el 2014 por los esbirros del régimen, pero hoy se encuentran en pie de guerra en la calle cientos de miles de héroes anónimos, dispuestos a morir por nuestro país y contra esa triste y macabra realidad, de defender la libertad exponiendo la vida, no hay nadie quien pueda. Y si a esta lista le sumamos líderes veteranos como Ramos Allup, Ledezma y Borges junto a jóvenes como Leopoldo, Capriles, María Corina y más juventud en Pizarro, Ceballos, Guevara, Requesens, Olivares, Mejías, Arellano, Smolansky, Paparoni, Goicoechea, González y pare Ud. de contar (formados, carismáticos y valientes, cuya edad promedio no supera los 30 años) no es entonces temerario concluir que nuestro liderazgo actual, unidos y coordinados en un solo propósito de derrotar a Maduro y sus generalotes, tendrá éxito si la sociedad civil sigue actuando en forma monolítica hasta que sea necesario, incorporando cada día nuevos autores del oeste de Caracas y de otras zonas del país, hoy defraudados por el fiasco revolucionario.

Frente a este escenario Maduro lanza la convocatoria a la “prostituyente” como último recurso político, para que desde un tsf y un cne bajo su control, ejecute con una premura inusitada, este burdo fraude inconstitucional para aglutinar sus pocos seguidores y a la vez crear desesperanza en la oposición. En mi modesta opinión este recurso debe resultar un bumerán para su causa y si llegara a darse, resultaría en un “parto anal” en que poca gente creería y respetaría y seguramente va a precipitar una salida de la dictadura, como fue el caso de Pinochet, de Pérez Jiménez y de Fujimori.

Es solo cuestión de tiempo, pero Maduro no podrá sobrevivir con las finanzas públicas en el suelo, con solo el apoyo del 15% de la población, con unas FANB que no parecieran en este momento ser tan incondicionales y un cne – tsj tan precario, frente a una oposición fortalecida por el chavismo disidente, ahora con el Ministerio Publico de su lado, una AN con los 2/3 de sus miembros, el apoyo internacional, el de la Iglesia y del 85% de la gente. ¡Es lo racional! ¿O todo este show es para mejorar su posición ante una salida negociada?

 

Los mataperros pueden volver por Tulio Hernández – El Nacional – 18 de Junio 2017

1480238570963.jpgI. Si seguimos así, los niños del futuro en Venezuela ya no podrán jugar a policías y ladrones. Porque en nuestro presente han aprendido que los policías pueden ser al mismo tiempo los ladrones. Que ya no son figuras distintas. Una que pone orden y otra que atenta contra él. Porque en el socialismo del siglo XXI ladrón y policía han quedado fundidos para siempre. Hasta nuevo aviso. Como si fuesen andróginos. O un dios Jano, con sus dos caras. O mejor, más simple, digamos que es una sola cara que tiene gorra de autoridad y antifaz de delincuente.

Seguramente hay excepciones. Muchas. Pero no en las policías que se han encargado de reprimir, asesinar, torturar, perseguir y robar a los miles de venezolanos que han sido reprimidos, asesinados, torturados, perseguidos y robados por la Guardia Nacional, el Sebin, la Policía Nacional Bolivariana, el Cicpc y los colectivos nazi fascistas al servicio del gobierno. Leer más de esta entrada

En memoria de nuestros GUERREROS de cartón por Tamara Sujú Roa – Blog Alfredo Coronil Hartman – 20 de Junio 2017

thumbnailtamarasujuBuenos días. Hoy tengo un sabor amargo, ese con el que seguro se levantará mi gente en Venezuela. Los ciudadanos vejados, asesinados, heridos, torturados, encarcelados y perseguidos por la Dictadura de Nicolás Maduro y los matones de los Organismos de Seguridad que encabezan la GNB, la PNB, el SEBIN y otros.
El sabor amargo de la muerte de Fabián Urbina, de tan sólo 17 años…el guerrero del escudo de cartón u hojalata que ayer hacia correr en huida a un pelotón de guardias, que al verse sorprendidos por esos muchachos valientes, con zapatos de goma y shores corroídos y sus ya famosas máscaras antigás de fabricación casera, le tiraban piedras a quienes desde el otro lado, dispararon con armas de fuego de forma criminal, hiriendo por lo menos a tres de nuestros guerreros de cartón y matando a Fabián.

Mientras todo esto pasaba, en México, los cancilleres deshojaban la Margarita, para aprobar una propuesta que al final de la discusión término en 20 votos a favor, 5 en contra y 8 abstenciones. Es decir, en nada, porque no hubo la mayoría necesaria.
Los venezolanos agradecemos esos 20 votos, pero no es suficiente ante el horror que estamos viviendo. ¿Que le pasa al resto del continente? Que más necesita Bolivia , Nicaragua, República Dominicana o Ecuador para entender lo que la Dictadura de Maduro le hace a su gente? Mujeres y hombres violados y torturados en las mazmorras, niños asesinados que sólo pedían un mejor país, miles de encarcelados, tres centenas de presos políticos, y estos países todavía actúan como las focas del circo aplaudiendo o callando ante el Tirano?

Los invito a ver el VIDEO EN ADJUNTO. Tomense 2 minutos de su tiempo, y vean a esos muchachos ayer, a aquellos que por su juventud e ingenuidad se creían inmortales, hasta que una 9 mm le quitó a un ángel…..

Un manifestante asesinado y varios heridos de bala en el Distribuidor Altamira
https://www.lapatilla.com/site /2017/06/19/extraoficial-repor tan-al-menos-6-heridos-de- balan-en-el-distribuidor-altam ira/

Registramos cuando GNB le disparó a manifestantes en Altamira
http://www.el-nacional.com/not icias/protestas/exclusivo-regi stramos-cuando-gnb-disparo- manifestantes-altamira_188563

El Pogromo de Los Verdes por Ramón Peña – La Patilla – 18 de Junio 2017

“Mi señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis.”

Santo Domingo de Silos a un rey castellano

El asalto vandálico, cruel y devastador de la Guardia Nacional, la Policía Nacional y el Sebin contra la residencia Los Verdes en El Paraíso, es uno de los hechos más significativos en la larga cadena de agresiones, asesinatos y vandalismos de las fuerzas oficialistas. No conocemos de un acto comparable en anteriores dictaduras criollas, en el cual se haya atacado a una comunidad entera en su sitio de residencia. Mucho menos, con tal sevicia, ferocidad y escarnecimiento, con el objetivo de causar tanto daño como fuera posible: disparando armas de fuego indiscriminadamente, violentando puertas, rompiendo automóviles, destrozando enseres, secuestrando a jóvenes, robando y hasta asesinando a inocentes mascotas. Algo que rebasa el territorio de lo político y se hunde en el barrial del terrorismo, cual acto irracional movido por lo étnico, lo fanático, lo religioso o lo esotérico.

Este evento es evocador de los Pogromos, vocablo ruso con el que se conocían los ataques contra comunidades judías, primero, en la Rusia zarista del SXIX y más tarde en tiempos del holocausto nazi. Su objetivo era el mismo: además de causar daño en vidas y efectos materiales, sembrar terror y provocar la diáspora.

Dos motivaciones se atisban en el cerebro de quienes ordenaron a sus mesnadas esta agresión miserable: primero, la cólera de los mandones del régimen por tener ante sí a un pueblo que no les teme, cuyos muertos se reproducen en nuevos combatientes, y segundo, el sentirse traicionados por el Oeste de la ciudad, con el cual, el profeta charlatán y sus secuaces, contaban para enfrentarlo a los “burgueses” del Este, pero que hoy los desafían con la misma rabia del 85% de todos los venezolanos.

Los 7 mandamientos de Derechos Humanos que el Estado incumple por Andres Tosta – El Estimulo – 13 de Junio 2017

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Desde abril de 2017, el país ha visto cómo se vulneran continuamente los Derechos Humanos durante manifestaciones pacíficas. La fuerza opresora del Estado va en ascenso en tanto los heridos y fallecidos engrosan una lamentable lista. Principios básicos contemplados en tratados internacionales firmados por Venezuela recuerdan que, si se sigue infringiendo la letra, La Haya no tendrá contemplaciones
No es normal que tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) estén presentes en una manifestación pacífica. Tampoco que militares o funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) disparen a mansalva proyectiles, bombas lacrimógenas o perdigones a los marchistas. Mucho menos cartuchos adulterados con metras para infligir el mayor daño posible. Dos meses han sido suficientes para evidenciar cómo se conculca el derecho universal a la protesta en Venezuela, contemplado en tratados regionales e internacionales. Leer más de esta entrada

Una atrocidad más por Leonardo Padrón – Caraota Digital – 8 de Junio 2017

UnknownUno de los videos más virales de los últimos días ha sido ese donde se ve -nítida y escandalosamente- cómo un pequeño enjambre de policías (PNB) acorrala en un rincón a varias mujeres y les roba sus pertenencias. Una de ellas -blusa blanca, pantalón verde oliva, rostro atolondrado por la asfixia- es llevada hasta el escondrijo. La mujer apenas puede respirar mientras el uniformado le arranca el reloj y lo escurre furtivamente en su bolsillo. Ella, a tientas, busca sentarse para recuperar el aliento. Al lado, tres policías más, como perros hambrientos alrededor de un hueso, forcejean con otra mujer, tironeándola de un lado a otro, jalonando su morral, sacando objetos de allí, guardándoselos presurosos en cualquier parte, repartiéndose el botín como míseros rateros de la calle.

Esa otra mujer, cuyo rostro no logra registrar el video, habla hoy conmigo, con una cólera inmensa en la garganta. Porque pasó mucho más de lo que se alcanza a ver:

“Estábamos regresando por la Av. Luis Roche y fuimos emboscados por una gran cantidad de PNB en motos. No tuvimos cómo escapar. Nos ahogaron con bombas lacrimógenas. Nos escondimos tras las columnas del Hotel Caracas Palace. El diputado Paparoni estaba en ese grupo y salió para que pudiéramos escapar. Pidió que no lo golpearan porque tenía una lesión en el brazo, pero no le hicieron caso. Nos apuntaron con sus armas despojándonos de nuestras pertenencias. Como en mi morral no estaba el celular comenzaron a meterme mano por todos lados. Por la espalda, por mis senos y por dentro del pantalón llegando a mi zona vaginal donde tenía el celular, pero por el guante que él tenía y lo apretado del bluyín no pudo sacármelo. ¡Estoy endemoniada, rabiosa, indignada, porque el hecho de tocarle los genitales a una mujer sin su consentimiento, con o sin penetración, es una violación! ¡Y te digo que la mirada y la voz de ese policía nunca las olvidaré!”
Aquí detengo su relato. Aquí todo hierve. Aquí la furia es absoluta. Supongo que a esto también se refiere el ministro Padrino López como atrocidad. No sé si él, o el comandante general de la PNB, tienen estómago y argumentos para defender tamaño ultraje. No sé si de esto va amparar a una revolución. No sé si la cotidianidad de estos uniformados es tan miserable que necesitan robar, manosear, humillar, oprimir, a sus compañeros de cédula de identidad y gentilicio.

Teresa, llamémosla Teresa para preservar su identidad, continua relatándome la traumática escena:

“Uno de los policías le decía al otro ‘¡Si no te da el celular, dale lo suyo!’. Les dije ‘No tengo nada más que me quiten’ y el otro insistía en que le diera el celular, apuntándome con la cosa esa que dispara bombas. Le pregunté al que estaba revisándome ‘¿Por qué me quieres matar, por qué me quieres hacer daño?’. Entonces nos vimos fijamente a los ojos y me dijo: ‘Yo no te voy a matar’. Y me empujó contra una jardinera. Allí me dejaron. A las otras mujeres que estaban en el grupo les robaron los celulares, los lentes, todo. A una periodista de prensa internacional le quitaron la cámara y 1.000 euros. Salimos de allí y nos sentamos en un banco a vomitar”.
Mientras tanto, en los alrededores de la Plaza Altamira el diputado Carlos Paparoni se afanaba en recoger del piso un gran número de tuercas, como prueba de las insólitas y letales municiones que dispararon los uniformados. Mientras tanto, hoy, Teresa me reafirma el tamaño de su ira y el calibre de su resolución:

-“¡Faltan letras en el abecedario para describir lo que siento! Si ellos creen que con esa actitud de malandros que ni siquiera conocen de leyes y tratados internacionales van a hacer que dejemos de protestar, pues ¡¡NOOOOO!! Estoy más fuerte que nunca y con mucha determinación producto de la arrechera! ¡Perdón, pero no tengo otra expresión! La gente se quedó sin celulares, sin cámaras, sin documentos, sin dinero, sin zapatos, pero con más ganas de seguir hasta lograr el objetivo. No vamos a entregar tan fácil lo que nos queda de país y mucho menos vamos a dejar que las muertes de tantos jóvenes exigiendo libertad sea en vano”.

La voz de esta mujer parece replicar la voz colectiva del asfalto en Venezuela. La voz que se hizo calle y protesta, calle y mapa de ruta. Ni siquiera permite que sus amigas lloren cuando les cuenta lo sucedido. Ella sabe que hay tragedias de mayor calibre ocurriendo cada día en nombre de la detestada revolución de Nicolás Maduro. Ella sabe que hay sangre que no regresa al cuerpo. Que hay más nombres agregándose a la lista de muertes. Que hay gente siendo arrojada a calabozos por el puro gesto de manifestar en paz. Que hay familias arruinadas en el dolor de un hijo que no volverá nunca más al hogar. Que las otras atrocidades continúan su curso: el hambre, el hampa, la ausencia de medicinas, la pobreza extrema y las epidemias, el desmoronamiento del país.

Finalmente, me dice “Teresa”:

– “No quiero que mi nombre sea revelado. No quiero ser noticia. La noticia es Venezuela. Soy visitador médico y he ido a todas las marchas. Tengo 52 años y ahora es que me quedan fuerzas para luchar contra esto. Seguiré en las calles. Lo tengo en mi sangre. Mi papá era polaco y vivió la segunda guerra mundial. Él me enseñó que a los dictadores y tiranos hay que combatirlos. Eso sí, preservando la vida. Es la primera vez que me agarran. Desde el 2002 estoy en esto y no me canso. No me da la gana. Estoy más digna y fuerte que nunca. Tengo un compromiso enorme con la tierra bendita que recibió a mi padre”.

Bendita sea esta Teresa sin nombre que encarna a todas las valientes mujeres del país

Radiografía de los 6 “ejércitos” que tiene el chavismo para reprimir las protestas civiles por Infobae.com – ImpactoCNA – 10 de Junio 2017

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Diferentes fuerzas de seguridad y militares se reparten las tareas de hostigamiento sobre quienes protestan contra el gobierno. Qué las diferencia y a quiénes responden

Tras dos meses y diez días de intensas protestas, la feroz respuesta represiva de un régimen al que se le cayó la máscara democrática ya mató a 85 personas. Miles de ciudadanos se movilizaron el jueves a la noche en Caracas para recordar a la última víctima, Neomar Lander, de 17 años. Murió luego de que un policía le disparara una bomba lacrimógena en el pecho mientras marchaba en la céntrica avenida Francisco de Miranda.

Las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015 dejaron en claro que el gobierno de Nicolás Maduro perdió el apoyo popular y se volvió una expresión minoritaria. Por eso impidió que se realizara un referéndum revocatorio que habría implicado su salida del poder. La irrefrenable ola de protestas que comenzaron a principios de abril demuestra que ya ni siquiera tiene el control de la calle, que había dominado desde el ascenso de Hugo Chávez.

El principal sostén del chavismo hoy son las fuerzas armadas y de seguridad, que a pesar de la debilidad del gobierno se mantienen firmes en la decisión de ahogar toda forma de expresión política opositora. Los dos principales “ejércitos” son la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que están todos los días en la calle reprimiendo al grueso de las protestas. Leer más de esta entrada

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