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Venezuela con el peor resultado de índice mundial de PIB en 2019 – El Nacional – 23 de Enero 2020

Cinco de los diez países con mayor decrecimiento son latinoamericanos: Venezuela, Nicaragua, Argentina, Puerto Rico y Ecuador

Venezuela con el peor resultado de índice mundial de PIB en 2019

El país registró un PIB de -25%, siendo así el mayor decrecimiento mundial | El Nacional

El año 2019 dejó a Venezuela con el peor resultado de índice mundial de Producto Interno Bruto, de acuerdo con The Spectator Index.

Venezuela registró un PIB de -25%, siendo así el mayor decrecimiento mundial. Cuatriplicó el decrecimiento de Irán, con -6%; quintuplicó el de Zimbabwe, con -5.2% y Nicaragua, con -5%.

Otras naciones que también dejaron el año pasado en negativo fueron Guinea Ecuatorial, con -4%; Turquía, con -2,5%; Sudán, con -2,3%; Argentina, con -1,2%; Puerto Rico, con -1,1%; y Ecuador, con -0,1%. 5 de los 10 peores rendimientos del PIB corresponden a Estados de Latinoamérica. Solo 1 figuró entre los 10 de mayor rendimiento: Brasil, con 1,96% ocupó el séptimo lugar.Los 10 de mayor crecimiento en 2019 son Estados Unidos, con 21,34%; China, con 14,22%; Japón, 5,18%; Alemania, con 3,96%; India, con 2,97%; Reino Unido, con 2,83%; Francia, con 2,76%; Italia, con 2,03%; Canadá, con 1,74% y Corea del Sur, con 1,66%.

Se conoce como PIB a la suma de todos los bienes y servicios finales que produce un país o una economía; son aquellos elaborados dentro del ámbito nacional tanto por empresas nacionales como extranjeras que se registran en un período determinado, generalmente un año.

El campo de Venezuela colapsa y Caracas resurge por Anatoly Kurmanaev – The New York Times – 15 de Enero 2020

Parmana, un pueblo de pescadores a orillas del río Orinoco, en el centro de Venezuela, ha sido abandonado por el gobierno.

PARMANA, Venezuela — Desde su palacio en Caracas, el presidente Nicolás Maduro proyecta una imagen de fortaleza. Su control sobre el poder parece seguro. Los habitantes tienen un suministro regular de electricidad y de gasolina. Las tiendas están repletas de productos importados.

Sin embargo, más allá de la capital, esa fachada de orden se disipa de inmediato. Para conservar la calidad de vida de sus principales respaldos —las élites política y militar del país—, el gobierno de Maduro ha centrado en Caracas los recursos menguantes del país y ha abandonado grandes sectores de Venezuela.

“Venezuela está rota como Estado, como país”, dijo Dimitris Pantoulas, un analista político de Caracas. “Los pocos recursos disponibles se invierten en la capital para proteger la sede del poder, lo que ha creado un mini-Estado en medio del colapso”.

En buena parte del país, el gobierno ha abandonado sus funciones básicas, como la vigilancia, el mantenimiento de las vías, la atención médica y los servicios públicos.

En Parmana, un pueblo pesquero a orillas del río Orinoco, la única evidencia restante del Estado son los tres maestros que siguen en la escuela, la cual carece de alimentos, libros e incluso de un marcador para la pizarra.

La escuela en Parmana no tiene comida ni libros. Los estudiantes a menudo salen temprano, demasiado hambrientos para concentrarse.

Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

El primero en irse de Parmana fue el cura. A medida que se profundizó la crisis económica, desertaron los trabajadores sociales, la policía, el médico comunitario y varios maestros de escuela.

Según los habitantes del pueblo, cuando se vieron rebasados por el crimen, recurrieron a las guerrillas colombianas en busca de protección.

“Estamos olvidados”, dijo Herminia Martínez, de 83 años, al tiempo que dejaba un machete que usa para atender un descuidado campo de frijol bajo el calor tropical. “Aquí no hay gobierno”.

Hace un año, y por un momento, parecía que los críticos de Maduro iban a tener una oportunidad de expulsarlo. Un líder de la oposición, Juan Guaidó, había presentado el mayor desafío para el mandato de Maduro hasta la fecha: fue proclamado presidente interino y consiguió el respaldo de Estados Unidos y casi sesenta países más.

Ahora, los adversarios de Maduro han perdido fuerza. El gobierno de Trump sigue respaldando a Guaidó: el 13 de enero, Estados Unidos emitió nuevas sanciones en contra de los aliados del gobierno que intentaron bloquearlo en su intento por asumir el liderazgo de la Asamblea Nacional. A pesar de esta presión, Maduro pareciera haber garantizado su permanencia en el cargo, en parte por el éxito de sus políticas para levantar Caracas.

Sin embargo, la economía venezolana —que ha tenido una administración deficiente, sufrido la reducción en las exportaciones de petróleo y oro y, además, padecido las sanciones de Estados Unidos— está entrando en el séptimo año de una recesión devastadora.

Esta larga depresión, aunada a la disminución del Estado, ha provocado que buena parte de la infraestructura haya quedado abandonada.

Asimismo, ha producido la fragmentación de Venezuela en economías localizadas que tienen vínculos con Caracas que son solo nominales. Cuando la inflación desbocada le quitó el valor al bolívar —la moneda del país—, los dólares, los euros, el oro y las monedas de tres países vecinos comenzaron a circular en diferentes partes de Venezuela. El trueque es rampante.

Para obtener productos básicos en Parmana, unos venezolanos hacen trueques con pescado.

Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

“Cada lugar sobrevive a su manera, lo mejor que puede”, dijo Armando Chacín, director de la federación de ganaderos de Venezuela. “Son economías completamente distintas”.

Fuera de Caracas, los ciudadanos de la que alguna vez fue la nación más rica de América Latina pueden estar relegados a sobrevivir en condiciones casi preindustriales.

Casi la mitad de los habitantes que viven en las siete ciudades más importantes de Venezuela está expuesta a apagones diarios y tres cuartas partes se las arreglan sin un suministro confiable de agua, según un estudio que realizó en septiembre el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, una organización sin fines de lucro.

En Parmana, las inundaciones del año pasado se llevaron el único camino que sale del pueblo, por lo tanto se quedaron sin la entrega regular de alimentos, combustible para la central eléctrica y gasolina. Para sobrevivir, los 450 residentes que quedan han recurrido a limpiar los campos con machetes, remar sus botes pesqueros y usar como moneda los frijoles que cultivan.

Guillermo Loreto, de 19 años, trabaja en el campo de frijoles de su abuela.
Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

Después de décadas de gastar el petróleo de una manera fastuosa, el gobierno venezolano se está quedando sin dinero. El producto interno bruto del país se ha contraído un 73 por ciento desde que Maduro asumió la presidencia en 2013: uno de los declives más pronunciados en la historia moderna, de acuerdo con estimados que hizo la Asamblea Nacional —el órgano legislativo que controla la oposición— a partir de estadísticas oficiales y datos del Fondo Monetario Internacional.

Al ser incapaz de pagar salarios significativos a los millones de empleados del Estado, el gobierno se ha hecho de la vista gorda a los tejemanejes, tráfico de influencias y negocios complementarios que hacen los trabajadores estatales para sobrevivir. El salario oficial del máximo general del ejército venezolano es de 13 dólares al mes, de acuerdo con Control Ciudadano, un grupo venezolano de investigación.

Al sector privado en Caracas —el cual ha sido difamado por el gobierno socialista de Maduro y por su predecesor, Hugo Chávez— se le ha permitido llenar algunos de los vacíos de los productos de consumo que generó la disminución de las importaciones del Estado.

En cuanto los sacrosantos controles económicos desaparecieron de la noche a la mañana, la capital se llenó de cientos de tiendas nuevas y salas de exhibición que ofrecen de todo, desde autos deportivos importados hasta frituras hechas de algas marinas producidas en Estados Unidos.

Y la carga del colapso del país ha caído principalmente en las provincias venezolanas, donde muchos habitantes han quedado totalmente aislados del gobierno central.

Girls waiting for fishermen to arrive with a catch that they can take home.

Credit…Adriana Loureiro Fernandez for The New York Times

Las regiones cercanas a las fronteras de Venezuela han recurrido al contrabando y al comercio transfronterizo para sobrevivir. Las ciudades agrícolas en el interior de Venezuela se han hundido en la subsistencia, ya que el colapso del sistema de carreteras y la escasez de gasolina diezmaron el comercio interno. Los sitios turísticos populares han sobrevivido gracias a la inversión privada y al abastecimiento de las élites.

Los comandantes militares locales y algunos caciques del partido gobernante con vínculos limitados con Maduro han tomado el control político de regiones remotas. A medida que la policía nacional perdía terreno, los grupos armados irregulares tomaron su lugar, incluidas las guerrillas marxistas colombianas, ex paramilitares de derecha, bandas criminales, milicias pro-Maduro y grupos de autodefensa indígenas.

En todo el interior venezolano, estos grupos a menudo se han encargado de hacer cumplir los contratos comerciales, castigar los delitos comunes e incluso resolver los divorcios, según decenas de testimonios de residentes recopilados durante meses en tres regiones.

El colapso del Estado venezolano ha seguido su curso en Parmana, un pueblo de pescadores y agricultores que alguna vez prosperó en las planicies centrales de Venezuela.

Por falta de pago, la unidad de la policía local empacó sus cosas y se fue un día de 2018, seguida por los trabajadores públicos que estaban a cargo de los programas sociales. Poco tiempo después, los locales ahuyentaron al destacamento de la Guardia Nacional del pueblo por su ebriedad y sus extorsiones.

Una estación abandonada de la Guardia Nacional Bolivariana
Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

Para remplazar a los guardias, los líderes del pueblo decidieron viajar a la mina de oro más cercana, la cual está bajo el control de las guerrillas colombianas, con la intención de pedirles que montaran un puesto en Parmana.

Durante los últimos cuatro años, a fin de proteger sus líneas de suministro, las guerrillas aniquilaron a los piratas de río que habían aterrorizado a los pescadores de Parmana, robando sus lanchas de motor y asesinando a varias personas.

“Necesitamos una autoridad aquí”, denunció Gustavo Ledezma, un tendero y el alguacil de la comunidad.

Las guerrillas “traen orden”, mencionó. “No bromean”.

El descenso de Parmana hacia la subsistencia sin ley es una caída pronunciada de sus días de gloria, cuando exportaba arroz, frijoles y algodón. Los humedales y los manantiales prístinos del pueblo atraían multitudes de turistas cada año.

“Parmana, Parmana, qué bonito contigo despertar”, decía una canción del legendario cantautor rural de Venezuela, Simón Díaz.

Las líneas eléctricas, que ya no suministran electricidad, se extienden a lo largo de una propiedad abandonada en Parmana.
Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

Chávez había visto el futuro de la economía venezolana en el potencial agrícola de la región. Hace una década, invirtió al menos mil millones de dólares en la construcción de un puente sobre el Orinoco para conectar la región con los mercados brasileños.

El puente, inconcluso, ahora está abandonado. Los manantiales de Parmana se secaron después de que un terrateniente con conexiones políticas desvió el agua hacia sus campos de algodón en 2013, y eso destruyó la industria turística.

En la actualidad, en las calles polvorientas del pueblo, los pescadores desesperados detienen a los choferes ocasionales que pasan de visita en busca de gasolina para los motores de sus botes.

Una familia sentada al lado de un montón de sandías de sus campos había intentado enviar un mensaje telefónico a un mayorista para que recogiera su cosecha, pero la torre celular llevaba dos semanas sin funcionar, y no estaban seguros de que fuera a llegar, o cuándo.

“Ahora hay que depender de uno mismo, no del Estado”, dijo Ana Rengifo, la lideresa del consejo comunitario.

Una celebración evangélica en Parmana. El servicio termina antes del anochecer por falta de electricidad.
Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

En octubre, el médico del lugar fue al pueblo más cercano a buscar medicamento para sus estantes vacíos. No volvió. La iglesia católica, abandonada, está llena de bates y las bancas han sido convertidas en leña.

El pastor de un grupo evangélico aún visita una vez por semana. El grupo se reúne a diario y canta pidiendo salvación pero se disperasa al atardecer por falta de electricidad.

La ambulancia de la localidad, sin llantas, se oxida bajo un cobertizo y su chofer abandonó el trabajo hace tres años para plantar frijoles y sobrevivir.

En la escuela, después de cantar el himno nacional y hacer calistenia, los estudiantes toman clases básicas de lectura y matemáticas pero vuelven a casa después de una o dos horas. Los profesores dicen que muchos de ellos están demasiado hambrientos y no se concentran.

A pesar del colapso del pueblo, la mayoría aquí prefiere quedarse en su tierra, donde pueden sembrar algo de comida, en lugar de arriesgarse a ir a otro lado.

“Sales y el hambre te mata” dijo Inselina Coro, una mujer de 29 años y madre de cuatro. “Al menos aquí vas al río y consigues un pescado”.

Coro vive con sus hijos y su novio, un pescador, en un cuartito de lámina corrugada con piso de tierra. Los seis comparten dos hamacas. Su hija mayor, Ana Herrera, de 14 años, está embarazada pero la familia no tiene medios para llevarla al doctor.

Los anhelos de Coro para su familia se limitan a mudarse a Caicara, un pueblo río arriba, a tres horas de distancia. ¿El motivo? “Allá hay electricidad”, dijo.

La familia de Inselina Coro prepara el almuerzo.
Credit…Adriana Loureiro Fernández para The New York Times

¿Qué necesitan los empresarios venezolanos para reactivarse? por Zenaida Amador – ALnavío – 3 de Enero 2020

El sector formal de la economía que todavía sigue en pie en Venezuela llega a 2020 severamente golpeado luego de seis años de aguda crisis, peor a las que han vivido naciones sometidas a conflictos bélicos. Muchos empresarios están dispuestos a seguir adelante, pero sus más temidos adversarios son las estrategias económicas de Nicolás Maduro para sostenerse en el poder. ¿Cómo se explica que enfrenten esas dificultades si el régimen venezolano ha dado paso a una flexibilización económica?
“La economía privada representa una cuarta parte de los ingresos en divisas” / Foto: WC
“La economía privada representa una cuarta parte de los ingresos en divisas” / Foto: WC

En las últimas dos décadas desaparecieron alrededor de 9.000 empresas fruto de la arremetida del chavismo contra el sector privado, que se expresó a través de controles y expropiaciones, entre otras políticas. Si bien es verdad que ese capítulo oscuro parece haber quedado en el pasado, no por ello han desaparecido las amenazas del régimen sobre el empresariado.

En la segunda mitad de 2019 comenzó a crecer una actividad comercial atípica en ciertas zonas del país, fruto de la permisividad dada por Nicolás Maduro a la compra en el exterior de productos terminados, mientras se dejaron engavetadas las regulaciones cambiarias y de precios. Algunos agentes económicos tradicionales y otros tantos agentes emergentes se colgaron del cese de los controles y de esta exoneración tributaria a las importaciones para desarrollar la economía de los “bodegones” repletos de golosinas y licores, una estrategia que si bien ayuda a encubrir la escasez y a dar la sensación de que se reactiva el consumo en una pequeña porción de la población, sólo agudiza las distorsiones y aumenta la asfixia sobre el sector productivo nacional.

De hecho, aunque todavía no hay cifras oficiales sobre la contracción económica de 2019, las estimaciones de diversos analistas y entes apuntan a que ronda 30% del Producto Interno Bruto. La producción local está destruida y la “flexibilización” de Maduro aceleró el proceso.

Mantener el foco en la capa cosmética de las importaciones exoneradas no resuelve los problemas. Precisamente por ello Adán Celis, presidente de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria), sostiene que “el modelo económico ‘Nutella’ terminará incrementando la miseria y la pobreza”.

Según sus señalamientos, los industriales venezolanos no le temen a competir con los productos importados, pero para competir necesitan condiciones equitativas. “¿Cómo competimos si las materias primas tienen que pagar aranceles de importación y el producto terminado no?”.

Y es que la economía está contraída y el crédito bancario es casi inexistente, lo que golpea con fuerza al sector productivo formal, el mismo al que las autoridades aplican la carga fiscal.

A su juicio, para poder revertir la tendencia hacen falta políticas económicas serias y perdurables en el tiempo, dirigidas a dinamizar todos los sectores económicos y con ello la creación de empleos. Es decir, hace falta productividad.

La receta “aliada”

En 2018 un grupo de asesores chinos visitó Venezuela para impartir un Taller de Formación en el área económica a los altos funcionarios de Maduro. La receta fue puesta sobre el tapete: “en China el 90% de las empresas son privadas. El gobierno no puede hacer un control directo sobre ellas (…) Si las empresas privadas pueden trabajar con las políticas industriales del gobierno, el gobierno puede ofrecerles asistencia y subsidios necesarios”.

La mirada incrédula de los ministros de Maduro dejó en evidencia que no estaban en condiciones de aceptar los consejos. Sin embargo, el colapso de la industria petrolera tras años de desinversión y politización de sus funciones ha generado una recomposición interna de hecho. Con todo y las malas decisiones de Maduro, el sector privado ha alcanzado un protagonismo vital en la poca actividad económica que sobrevive en Venezuela.

“La economía privada representa una cuarta parte de los ingresos en divisas del país, sin olvidar lo que por vía de impuestos y otros aportes el sector privado representa; eso significa que aquel mito del rentismo petrolero, está dejando de existir”, aseguró Fedecámaras, la mayor organización empresarial de Venezuela, en su balance de 2019.

De allí que sostengan que “urge y es nuestro compromiso seguir promoviendo la reinstitucionalización del país, el impulso de la inversión privada a pesar del asfixiante marco regulatorio y la complejidad presente en el aparato productivo nacional, aunado a la incesante exigencia de rescatar las capacidades de financiamiento de la banca y así, acorde con las necesidades del país, poder promover más producción y recuperar la capacidad de consumo del venezolano”.

El impulso ruso

Hace un año el viceministro de Finanzas ruso, Serguéi Storchak, dijo que su país le había ofrecido a Maduro “un plan para la recuperación de la economía venezolana”. El tema quedó allí, sin mayores detalles, aunque siempre quedó abierta la opción de darle asistencia al régimen venezolano para que desarrollara medidas que ayudaran a gestionar la situación.

Luego, en octubre, el propio Storchak volvió a hacer público que su gobierno estudiaba enviar una delegación de asesores económicos a Venezuela para ayudar el tema de la deuda. “Los asesores económicos, como suele ser el caso, no sólo están en el lugar durante una semana, sino durante un período más largo, observando las relaciones microeconómicas y no sólo las macro”, un comentario clave si se toman en cuenta los intereses económicos de Rusia en Venezuela.

Ahora nuevamente se conoce de boca de Storchak que Moscú posee un plan para reactivar la economía de Venezuela, en el que tiene a un equipo de 12 técnicos rusos participando con el foco en corregir las distorsiones administrativas del sector petrolero que se generaron con la oleada nacionalizadora de Hugo Chávez.

Un cambio en la Asamblea Nacional, donde Juan Guaidó ya no ejerza la presidencia de esa institución, impulsará el proceso que vienen preparando, donde además del petróleo es de gran interés corregir la crisis de la moneda, la debilidad del sector bancario y los problemas sociales. Además, según admitió, Maduro también está recibiendo asesoramiento de expertos turcos y chinos.

Ya Maduro ha venido haciendo algunos cambios soterrados en la industria petrolera, abriendo espacio a sus aliados políticos y económicos, y bajando el peso del Estado en el negocio. Pareciera que la nueva estrategia busca ampliar el radio de acción y darles protagonismo a los privados.

“En economía hay que ser realistas y objetivos, ver los fenómenos que surgen y aprender a conducirlos para que la economía, en un proyecto revolucionario socialista como el nuestro, apunte a la satisfacción de las necesidades de las mayorías”, aseguró Nicolás Maduro en una entrevista con Ignacio Ramonet divulgada por los medios oficialistas este 1 de enero.

El pragmatismo parece imponerse. La necesidad obliga.

Venezuela: Economic collapse and protest fatigue – The Economist – Diciembre 2019

Dr. José Toro Hardy: Perspectivas negativas aguardan el 2020 por Pacifico Sanchez – El Impulso – 2 de Enero 2019

Lo único novedoso que dejó el 2019 es el mini boom de los bodegones, pero lo que no se sabe es  de donde proviene el dinero utilizado para la importación de productos que se expenden en esos establecimientos, que han surgido  sobre todo en Baruta ChacaoValenciaPuerto la Cruz y Barquisimeto. Sin embargo, esos son negocios para un número muy reducido de personas que tiene cierto poder adquisitivo y no para el común de la gente.

Así lo dice el Dr. José Toro Hardy, economista, profesor universitario y ex directivo dePetróleos de Venezuela, quien fuera entrevistado por Elimpulso.com.

Las perspectivas para el próximo año, manifiesta,  son negativas, tomando en consideración que el 97 por ciento de los ingresos nacionales provenían del petróleo y hoy la producción ha caído a 697 mil barriles diarios, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Se está cerrando el año con la hiperinflación más alta registrada en Latinoamérica. Sin embargo, cifras oficiales no hay. Los indicadores son los que ofrecen organismos internacionales.

Impresionante es la caída del Producto Interno Bruto, que se ha situado en el 35 por ciento, de acuerdo a las cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI).

A fines de mayo, el Banco Central de Venezuela, después de cuatro años de silencio, dio a conocer algunos indicadores económicos sobre el colapso que estábamos viviendo. En esa ocasión informó que la inflación había llegado a 130.060 por ciento, cifra muy por debajo de la que había revelado la Asamblea Nacional, que era de 1.698.000 por ciento.

El BCV indicaba que el sector petrolero había tenido una caída del 25, 8 por ciento y el del sector no petrolero, de 22 por ciento.  el sector manufacturero descendió 42,1 por ciento mientras que el de la construcción cayó en 67, 9 por ciento. Pero, el BCV no volvió a publicar ningún otro informe.

Es de resaltar que desde hace diez años  no hay inversiones en el sector petrolero  por parte de rusos y chinos.

China había anunciado una inversión de 13 mil millones en Cabruta, pero no lo hizo. Igualmente se había dicho que a mediados de año se estaría produciendo entre 105 mil a 165 mil barriles diarios de petróleo,  pero tampoco se cumplió con ese proyecto.

Lo que sí ha pasado es que la industria petrolera ha tenido su mayor caída este año.

Como consecuencia del descenso en la calidad de vida, se ha venido registrando una migración que supera a la de Siria, cuando éste país se sumió en una guerra. Los cálculos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados  (ACNUR) son contundentes al señalar que de continuar la migración de venezolanos, ésta llegaría a los 6.500.000 de venezolanos en todo el mundo para fines del 2020.

La única forma de parar esa migración y, por supuesto, mejorar las condiciones sociales y económicas del país es que haya un cambio radical. Pero, se ve difícil que ocurra con las políticas que tiene el régimen.

Entorno Económico Venezuela 2019/2020 por Asdrubal Oliveros – Venamcham – Diciembre 2019

Las brutales cifras del derrumbe de la economía venezolana por Victor Salmerón – El Pregonero.com.ve/ Infobae – 21 de Diciembre 2019

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En 2014 la economía venezolana ingresó al túnel de la recesión y desde entonces no deja de achicarse. Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) contemplan que en 2019 la reducción será de 35% con lo que en los últimos seis años el PIB real habrá caído 66%, una debacle equiparable a la sufrida por países en guerra y la mayor crisis en la historia contemporánea de América Latina.

Consultoras, bancos y organismos multilaterales esperan que en 2020 Venezuela continúe en el tobogán y la economía se reduzca nuevamente. El último informe de Latin Focus señala que Goldman Sachs y UBS pronostican un declive de 10%, al igual que el FMI, mientras que Ecoanalítica, una de las principales consultoras del país, espera un descenso de 10,8%.

El descalabro ha hecho que la economía venezolana descienda en la clasificación por PIB a precios corrientes de América Latina y el Caribe desde el sexto al décimo lugar, mientras que el declive de la producción y la catastrófica devaluación de la moneda pulverizan sectores estratégicos.

La población de Venezuela triplica a la de República Dominicana, no obstante, la firma Global Scope precisa que al cierre de octubre el total de créditos del sistema financiero venezolano se ubicó en 295 millones de dólares, mientras que los bancos dominicanos gestionan créditos por 21.856 millones de dólares.

Una sola entidad financiera de República Dominicana, el Banco Popular, cuenta con un total de créditos equivalentes a 5.817 millones de dólares, es decir, una cifra que supera veinte veces al volumen de préstamos de todo el sistema financiero venezolano.

Aparte de la feroz devaluación de la moneda frente al dólar, en el raquitismo del crédito influye que el Gobierno obligó a las entidades financieras a disminuir los préstamos, ordenándoles en febrero de este año congelar como reservas la totalidad de los nuevos depósitos.

El recorte del crédito redujo el crecimiento de la cantidad de dinero y ayudó a frenar la inflación, pero a costa de profundizar la recesión.

El desequilibrio es de tal magnitud que, si bien la inflación ya no supera el millón por ciento anual, los precios aumentan a una tasa mensual de dos dígitos que desgasta la capacidad de compra del salario.

El petróleo provee 90 de cada cien dólares que ingresan al país y tras no ahorrar durante los años en que el barril se cotizó a niveles récord, no invertir para mantener la producción petrolera, endeudarse masivamente, malbaratar el dinero y perder el crédito internacional, la revolución Bolivariana se quedó sin suficientes dólares para soportar la economía.

A esta caótica administración se añadió el impacto de las sanciones de Estados Unidos que considera fraudulentas las elecciones en las que Nicolás Maduro se reeligió como presidente en 2018 y, entre otras medidas, suspendió sus compras de petróleo.

Economistas coinciden en que el monto de las importaciones es un termómetro esencial sobre el tamaño de la producción en Venezuela porque las empresas utilizan una gran cantidad de materia prima e insumos que compran en el exterior.

Ecoanalítica proyecta que las importaciones de bienes en 2019 serán 84% menos que las de 2013, el año previo al inicio de la recesión, y las cifras oficiales muestran que el comercio exterior de Venezuela se ha hecho insignificante.

De acuerdo con el boletín de comercio exterior de bienes en América Latina y el Caribe elaborado por la Cepal, tradicionalmente Venezuela ocupó el sexto lugar en cuanto a importaciones y, al cierre del primer trimestre de este año, cayó al puesto doce ubicándose por debajo de países que siempre superó como Perú, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, República Dominicana y Panamá.

Durante el primer trimestre de 2019, último dato divulgado por el Banco Central de Venezuela, las importaciones de Venezuela sumaron 2.947 millones de dólares, mientras que, de acuerdo a la Cepal, las de Panamá sumaron 3.163 millones de dólares, Costa Rica 4.023 millones, Guatemala 4.771 millones, República Dominicana 4.791 millones, Ecuador 5.573 millones y Perú 10.297 millones.

La caída de la producción petrolera, las limitaciones para exportar y la moderación de los precios del barril ha hecho que las ventas al exterior desciendan notablemente: en 2013 Venezuela se ubicó en el tercer peldaño en cuanto a exportaciones en la lista de los países de América Latina y el Caribe, solo superado por México y Brasil, pero hoy ocupa el séptimo lugar.

A pesar del desplome de la economía, las sanciones de Estados Unidos y el surgimiento de un líder de la oposición, Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de sesenta países, Nicolás Maduro culmina el año en el poder y no hay señales de que pueda abandonarlo en el corto plazo.

El mantra de la oposición repetido constantemente por Juan Guaidó: fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres comienza a evaporarse mientras que la oposición todavía no decide si participará en las elecciones parlamentarias previstas por la Constitución para diciembre de 2020.

Benigno Alarcón, presidente del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello explica que “hoy luce lejana la posibilidad de una transición a la democracia en Venezuela”.

Agrega que “ante la falta de acuerdos entre gobierno y oposición, el avance del proceso de autocratización y la posible exclusión de la oposición de los espacios institucionales a partir de la próxima elección parlamentaria es posible un escenario de mayor emigración y una escalada del conflicto interno con niveles de violencia no vistos hasta ahora”.

Nicolás Maduro ha contado con el apoyo de las Fuerzas Armadas, una oposición debilitada por divisiones internas y un manejo de la economía que lo ha ayudado a sostenerse en el poder.

La economía del autócrata

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) sostiene que 4,6 millones de venezolanos han abandonado el país, un éxodo que para el gobierno ha significado menos posibilidades de protestas y el envío de remesas en un monto nada despreciable para una economía arrasada.

“Las remesas, a nivel agregado, son cada vez más representativas en el entorno económico. Para este año, calculamos las remesas en aproximadamente 3.500 millones de dólares y seguirán en ascenso durante 2020”, dice Ecoanalítica.

Las divisas provenientes de las remesas y la porción de la población con ahorros e ingresos en dólares se han combinado con la pérdida de confianza en la moneda para impulsar una dolarización de facto, donde el dólar gana terreno como referencia para la fijación de precios y medio de pago.

El proceso ha potenciado la desigualdad: Datanálisis indica que alrededor de 10% de la población cuenta con dólares para consumir productos de lujo y otro 25%-30% que recibe divisas para comprar productos básicos, electrodomésticos o algún repuesto para el automóvil. Luego, esta la enorme franja de la población que sobrevive gracias al “rebusque”, como se conoce a las ocupaciones que proveen ingresos extra y el plan de ayuda del gobierno que reparte bonos a fin de mes y comida a precios subsidiados.

Esta estructura permite mecanismos de control social, en medio de la crisis, el gobierno de Nicolás Maduro es la mano que reparte algo y al mismo tiempo emplea a las Fuerzas Armadas y los organismos policiales para reprimir las protestas.

La profunda caída del consumo ha derivado en que con pocos dólares los empresarios privados puedan mantener abiertas las empresas y dedicarse a importar o producir para abastecer a una población que compra menos de la mitad de lo que adquiría hace seis años.

Para alentar este proceso, el gobierno eliminó en los hechos el control de precios, permite que la cotización del dólar fluctúe en un mercado entre privados. La firma Síntesis Financiera resume que “2019 podría llamarse el año de la permisividad por necesidad, más no por convicción. El gobierno amplió la flexibilización de los controles sobre los precios, el mercado laboral, las importaciones y la dolarización de facto”.

Al mismo tiempo, la administración de Nicolás Maduro cuenta con total discrecionalidad para el uso del dinero de la nación, no hay mecanismos efectivos de rendición de cuenta y la economía negra crece a través del contrabando de gasolina, el narcotráfico y la venta ilegal de oro.

 

Acciones Dilatorias por Julio César Arreaza B. – Diario 2001 – 24 de Noviembre 2019

Después de un primer semestre movido políticamente, caímos en una fase de estancamiento en lo que respecta a la dinámica opositora al régimen usurpador. Luce conveniente reajustar la estrategia si se quiere rescatar la convocatoria de una mayoría que está allí, a favor de la democracia, pero que hoy se ha desmovilizado.

La fotografía de esta hora es distinta a la del G4 que domina la AN, lo que determina  la necesidad de incluir a otros sectores representativos, para delinear la nueva estrategia, ejecución y seguimiento.

La incorporación de los ex diputados chavistas a la AN causó enorme rechazo ciudadano y crea confusión al considerarse la designación de un CNE contaminado: Maduro no va a aceptar un ente imparcial que lo conduzca a perder las elecciones. Se corre el riesgo que la actuación criminal de un maletín verde produzca la conformación de una junta directiva con factores cuestionados afectos al régimen. Es sabido que al caer la narcotiranía, caerán muchos políticos equilibristas que siempre se han mantenido en la cuerda floja.

Como corolario se ve el juego abierto de Maduro impulsando las parlamentarias y armando sus estructuras en diferentes estados. En esta jugada pactada soterradamente, las elecciones presidenciales quedarían por fuera como la guayabera, lo cual sería un golpe noble a quienes han dado todo en estos 20 años.

Pasamos a hacer un balance de la situación: lo político continúa determinando lo económico, el crecimiento y bienestar de la gente se mantiene en un segundo plano. La economía ha perdido 60% de su tamaño en los últimos 3 años, tal cual como una persona que pesaba 100 kilos, ahora pesa 40. Somos más pequeños que Perú, Ecuador y Colombia en términos del PIB. Hay una caída abrupta en el consumo: el Bolívar no se recuperará. Los subsidios se están acabando junto con el Estado que protege. La soberanía se pierde al perderse la confianza en la moneda.

La dolarización que exalta ahora el régimen, no ha sido programada, no está admitida en el cuerpo legal. Para abrirse a la dolarización, tiene que entrar capital y no está entrando. Un promedio de 10 millones de venezolanos no están consumiendo, porque necesitan empleos decentes para poder consumir.

En un ambiente de destrucción de las instituciones se establecen redes de complicidades que se orientan al debilitamiento del adversario. El hombre nuevo radica en seres humanos que han perdido su condición humana. Es el momento de hacer valer la humanidad que queda en nosotros. No podemos sucumbir a ser un animal sino a mantener la humanidad. No ceder ante el mal.   

Los usurpadores convirtieron a Venezuela en un desestabilizador de la región con millones de refugiados. El Foro de Sao Paulo prende la chispa para acabar con el pluralismo. El mismo guion. Venezuela fue el experimento.

¡No más prisioneros políticos, torturados, asesinados, ni exiliados!

Cepal: Economía de Venezuela se contraerá 14% en 2020 – El Nacional – 12 de Noviembre 2019

El organismo internacional indicó que los países que peores previsiones de crecimiento registraron en 2019 fueron Venezuela (−25,5%) y Argentina (−3%)

Billetes-cono monetario
La desaceleración económica se extendió por 17 de los 20 países de América Latina en 2019 | Foto Gustavo Matute (@BigMatu_photos)

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe rebajó este lunes a 0,1% la proyección de crecimiento de la región para 2019 y calculó en 1,4% la cifra para 2020.

El organismo internacional consideró que con estas previsiones se cumplirían siete años en los que América Latina y el Caribe permanecen estancados en una escalada de bajo crecimiento.

La Cepal indicó en un boletín que la situación provocó un deterioro de los niveles de ingreso per cápita promedio.

“El PIB per cápita de la región se vería reducido 4% entre 2014 y 2019, lo que implica una caída promedio anual de −0,8 %”, agregó.

Desaceleración económica por 17 países 

El organismo regional afirmó que la desaceleración económica se extendió por 17 de los 20 países de América Latina en 2019.

En el apartado subregional, la producción en Suramérica de bienes primarios, en especial petróleo y minerales, y de alimentos, caería 0,2%, el primer descenso desde 2016.

Para el próximo año se proyecta un crecimiento promedio para esta zona del 1,3%.

Los países que peores previsiones de crecimiento registraron fueron Venezuela con −25,5% en 2019 y −14% en 2020.

Le sigue Argentina con −3% en 2019 y −1,3 % en 2020.

En cuanto al Centroamérica y México, se calcula que la tasa de expansión sea del 0,7% en 2019 y alcance el 1,6% en año siguiente.

Esto implica, indica la Cepal, una reducción respecto a la tasa media de crecimiento observaba desde 2014.

En esta zona, Nicaragua lidera los datos negativos −5% en 2019 y −2% en 2020.

Para el Caribe de habla inglesa u holandesa la previsión de crecimiento es del 1,5% para este año y del 5,7% para el año 2020.

La Cepal indica que la región será principalmente influenciada por el inicio de la producción de petróleo de Guyana a partir del próximo año.

El FMI le devuelve el golpe a Maduro y lo deja sin pretextos económicos por Daniel Gómez – ALnavío – 21 de Octubre 2019

La crisis de Ecuador le vino bien a Nicolás Maduro para desprestigiar al Fondo Monetario Internacional. Pero la alegría le duró poco. Ahora el organismo le está mostrando al mundo que su gestión económica es un auténtico fracaso. Y el Banco Central de Venezuela también..

Los números del FMI demuestran el fracaso económico de Maduro / Foto: Prensa Presidencial
Los números del FMI demuestran el fracaso económico de Maduro / Foto: Prensa Presidencial

Las proyecciones económicas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó la semana pasada en Washington no dejan en buen lugar a Nicolás Maduro. Y las que publicó el Banco Central de Venezuela tampoco:

– El FMI dijo que la economía de Venezuela se contraerá 35% en 2019.

– Una recesión que continuará hasta 2020: entonces el PIB caerá 10%.

Por su parte, el Banco Central apuntó que:

– La economía de Venezuela se contrajo 26,8%.

– El sector petrolero cayó 19,1%.

– La construcción 75,1%.

– La manufactura 56,3%.

– Las instituciones financieras y de seguros 55,6%.

Nicolás Maduro llegó al poder en 2013. Desde entonces no ha parado de coleccionar números rojos. Ese año el PIB cayó 3,9%. Al año siguiente 6,2%. Al siguiente 17%. Al siguiente 15,7%. Al siguiente 18%. Y este 2019 bate récord con un desplome de 35%.

El PIB es casi la mitad de lo que era cuando tomó el trono de Hugo Chávez. Y sigue a peor. Al fracaso de Maduro hay que sumarle otro -10%, que es lo que el FMI proyecta para el año próximo.

Nicolás Maduro llegó al poder en 2013. Desde entonces no ha parado de coleccionar números rojos. Ese año el PIB cayó 3,9%. Al año siguiente 6,2%. Al siguiente 17%. Al siguiente 15,7%. Al siguiente 18%. Y este 2019 bate récord al conseguir un desplome de 35%.

Tampoco hay que olvidar los indicadores de inflación. El FMI dijo que en 2019 será de 200.000%, y de 500.000% en 2020. Números lejos del 1.200.000% que registró en 2018, pero que siguen revelando la situación hiperinflacionaria del país.

Además, Maduro tiene poco que discutirle al FMI. Este mayo, tras cuatro años de silencio, el Banco Central de Venezuela volvió a divulgar información macroeconómica, y al menos en lo relativo al PIB, demostró que las previsiones del Fondo estaban en lo correcto hasta el tercer trimestre de 2018.

Este viernes hizo una última actualización hasta el primer trimestre de 2019 y entre enero y marzo demostró que la economía de Venezuela se contrajo 26,8%, en línea con los cálculos del FMI.

La semana pasada Nicolás Maduro, al igual que todo el chavismo mundial, aprovechó la crisis de Ecuador para criticar al FMI y sus recetas. “El FMI que quiere imponer su modelo de capitalismo salvaje y excluyente. Solamente aboga por los intereses de los multimillonarios, de la banca mundial, y quiere sacar de los bolsillos del pueblo el dinero para pagar a los bancos internacionales”, dijo Maduro.

Nada nuevo por parte del mandatario. En 2014 le dijo a la exdirectora del FMI Christine Lagarde que “tiene un espagueti en el cerebro” y la tildó de ser “la responsable del hambre de los pueblos del mundo”. Todo porque Lagarde se ofreció a retomar la relación del FMI con Venezuela, rota por Chávez en el 2000.

El pasado abril Lagarde, siendo todavía directora del FMI, dijo que Venezuela “necesitará una ayuda enorme” -por parte del Fondo y de otros organismos multilaterales- porque “allí la gente realmente está sufriendo”.

¿Será que a Nicolás Maduro no le gustan estas informaciones? ¿Será que no le gusta lo que dice el más reciente informe del FMI?

– “Existe una escasez aguda de bienes esenciales”.

– “La profunda crisis humanitaria y la implosión económica siguen teniendo un impacto devastador”.

– “El drástico empeoramiento de las condiciones macroeconómicas ocurrido entre 2017 y 2019 en un pequeño número de economías sometidas a graves tensiones (en particular, Argentina, Irán, Turquía y Venezuela) explica alrededor de la mitad de la disminución del crecimiento mundial, de 3,8% en 2017 a 3,0% en 2019”.

– “Venezuela sufrió una pérdida de producción [de petróleo] tras un corte de energía en marzo”.

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