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Informe de Coyuntura Venezuela por Luís Zambrano Sequín y Santiago Sosa – Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales UCAB – Julio 2019

En este informe se muestra la evolución reciente de los principales agregados macroeconómicos que caracterizan a la economía venezolana y la evolución posible de estos agregados durante el 2019, en el contexto de un escenario donde no se prevén cambios significativos en la formulación y ejecución de la actual política económica.

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Para ver el informa completo abrir el enlace : IIES-UCAB-Informe-de-Coyuntura-Julio-2019

Catastrofe revelada por el BCV por Humberto Garcia Larralde – Academia Ciencias Económicas – Julio 2019

Hausmann alerta de que el PIB de Venezuela caerá 62% a finales de 2019 – El Nacional – 18 de Julio 2019

El representante de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo advirtió que un trabajador no puede alimentar a su familia con el salario mínimo venezolano. “No es casualidad que 5 millones de venezolanos hayan abandonado el país”, señaló

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El gobernador de Venezuela ante el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), Ricardo Hausmann, alertó este miércoles de que el producto interno bruto del país caerá hasta 62% para finales de este año.

Hausmann comparó la situación económica del país con la de las naciones vecinas y dijo que la crisis económica venezolana es 10 veces peor que la peor recesión que vivió Ecuador en su historia, 2 veces más grande que la Gran Depresión norteamericana y 3 veces superior a la mayor recesión económica de un país latinoamericano.

También advirtió que el salario mínimo venezolano no da para alimentar al trabajador y mucho menos a su familia, una situación de la que tampoco se salvan los trabajadores del sector público.

“No es casualidad que 5 millones de venezolanos hayan abandonado el país y que más o menos 10% se hayan asentado en Ecuador”, expresó.

En la sexagésima Asamblea de Gobernadores del BID se ha hablado mucho sobre la situación de Venezuela, y los ponentes reivindicaron la necesidad de que se les conceda asistencia internacional a los países receptores para paliar el peso humanitario y económico de la migración venezolana.

Tanto el primer mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno, como la vicepresidente de Colombia, Martha Lucía Ramírez, lamentaron que esta situación esté superando la capacidad de acogida de ambos países, donde se calcula que se han asentado medio millón y más de 1,5 millones de venezolanos, respectivamente.

El delegado del presidente interino de Venezuela como gobernador del país ante el BID apuntó que la única manera que Venezuela tiene para salir de la situación de recesión económica es siguiendo el “Plan País”, un proyecto de reestructuración de la deuda diseñado por el equipo de Juan Guaidó.

El gobernador venezolano también señaló como culpable del problema al régimen de Nicolás Maduro, y advirtió acerca de la necesidad de destituirle para que el “Plan País” pueda hacerse efectivo.

Hausmann explicó que este plan económico consiste en reestructurar la deuda externa de Venezuela y abrir el sector petrolero a la inversión extranjera mediante una nueva ley de hidrocarburos.

El “Plan País” también propone rescatar la luz, el agua y la salud como elementos prioritarios para mejorar los niveles de vida de Venezuela a través de lo que ha llamado una transferencia social para atender la crisis humanitaria.

Escenarios Económicos y Políticos para Venezuela 2019 – Datanalisis – Mayo 2019

El Banco Central de Venezuela admite que el PIB se ha hundido un 52% con Maduro por Florantonia Singer – El País – 29 de Mayo 2019

Tras cuatro años de silencio estadístico, la institución divulga los indicadores que confirman la recesión sostenida que vive el país petrolero desde mucho antes de las sanciones de EE UU

Latas de atún en un mercado de Venezuela.
Latas de atún en un mercado de Venezuela. GETTY

El Banco Central de Venezuela llevaba desde 2015 sin publicar indicadores económicos. Hasta este martes, cuando los datos que se han ocultado de forma sistemática aparecieron inesperadamente reflejados en la página web de la institución. Las cifras ahora conocidas revelan una caída del PIB 52,3% desde 2013, cuando Nicolás Maduro fue elegido presidente. El Banco Central estima, además, que la inflación ha alcanzado la cifra más alta en la historia reciente del país al pasar del 180,9% en 2015 al 130.060% en 2018.

Aun así, es el primer reconocimiento explícito del régimen chavista del inmenso deterioro en el que está inmersa la economía venezolana. De hecho, para la inflación acumulada en los primeros cuatro meses de 2019, el régimen de Maduro tiene una estimación aún peor que la de la Asamblea Nacional, que lo calcula en el 666%. El banco central lo sitúa en más del 1.047% solo entre enero y abril.

La información que se divulgó por sorpresa el martes incluye la balanza de pagos. Estos datos revelan que las importaciones. Estas últimas cayeron de 57.183 millones de dólares (millones de euros) en 2013 a 14.886 millones (millones de euros) en 2018, una caída en picado mucho antes de que Estados Unidos impusiera sanciones económicas y petroleras al país, lo que ha mermado aún más las arcas públicas.

Ese descenso en las compras del exterior explica a las claras el fuerte desabastecimiento de bienes que padecen los venezolanos, dado que es una economía que tiene que importar la práctica totalidad de los bienes que consume. Esa curva coincide con la de los ingresos por exportaciones de petróleo, que se redujeron a un tercio —de 85.603 millones de dólares en 2013 a 29.810 millones de dólares en 2018—, a causa de la abrupta caída de la producción de crudo por los malos manejos de la petrolera estatal y por la corrupción. Este año, la producción de petróleo en Venezuela ha caído a su mínimo histórico: 740.000 barriles diarios, por primera vez por debajo de Colombia, según ha señalado la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El petróleo es la principal, y casi única (96%), fuente de ingresos del país caribeño.

El informe del Banco Central dibuja una economía totalmente demolida. Según la institución, el sector de la construcción cayó un 95% entre el tercer trimestre de 2013 y el tercer trimestre de 2018; el de manufactura, un 76%; el comercio, un 79%, y las instituciones financieras, un 79%. Según los datos difundidos el martes, hacia finales de 2018 el colapso se aceleró.

Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la economía venezolana caerá un 25% adicional este 2019, lo que se sumará a la caída del 52,3% estimada desde 2013, con datos del Banco Central y de la consultora Ecoanalítica. El organismo emisor reduce la caída acumulada desde 2013 al 47,7% porque no ofrece datos del PIB más allá del tercer trimestre de 2018.

La reiterada excusa de Nicolás Maduro para justificar la profunda crisis que se vive en Venezuela, que también tiene expresión en el aumento de la pobreza y el desempleo tras 18 meses en hiperinflación, ha sido la “guerra económica” que desde Estados Unidos y otros países no alineados a su Gobierno han emprendido contra el país y su mandato.

En noviembre pasado, el Gobierno de Nicolás Maduro iba a ser sancionado por el Fondo Monetario Internacional con la pérdida de voto dentro del organismo por el incumplimiento en la rendición de cuentas sobre el manejo de la economía. El ultimátum que el organismo hizo que el BCV comenzara a enviar parte de los datos atrasados. Ahora, la difusión sorpresiva de estas cifras, señalan algunos economistas, podría responder al cumplimiento de un requisito en una posible búsqueda de financiamiento internacional en medio de la apretada situación financiera que enfrenta el régimen de Maduro. Ningún portavoz del Gobierno ni del BCV reaccionó ayer a lo revelado.

En las últimas semanas, de manera silenciosa, la economía cotidiana ha dado un viraje. Una aparente liberación de los precios, que ha permitido que los anaqueles de los supermercados vuelvan a estar llenos, y del mercado cambiario, en el que ahora pueden participar los bancos privados, ha sorprendido a los venezolanos. No obstante, los cambios son insuficientes para mejorar la situación, pues en cualquier caso son pocos los que en la destruida economía venezolana pueden pagarlos.

El Banco Central publica reveladoras cifras oficiales tras años de silencio – BBC News – 29 de Mayo 2019

Maduro.El presidente venezolano Nicolás Maduro ha negado reiteradamente que el país esté atravesando una crisis económica ni humanitaria.

Luego de pasar varios años de silencio, el Banco Central de Venezuela publicó este martes varios datos sobre la economía del país en 2018: inflación del 130.000% y una contracción del 22,5%.

Este decrecimiento de casi una cuarta parte de la economía viene a corroborar el diagnóstico de diversos organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, que dijo que Venezuela sufre “una de las peores crisis económicas de la historia”.

Los datos hechos públicos por el banco contienen otras cifras negativas, como el colapso de la producción de petróleo, alrededor del 90% de las exportaciones del país sudamericano.

La publicación de los datos por parte del BCV resultó una sorpresa tras cerca de cuatro años sin cifras oficiales e incluso alguna que no se ofrecía desde 2012, según el analista Asdrúbal Oliveros.

Declive económico

En 2018, los ingresos que llegaron por ventas de petróleo al exterior cayeron un 6,68%, hasta situarse en US$29.810 millones.

Según diversas estimaciones, la producción de crudo de Venezuela se sitúa ahora al nivel de hace 70 años a causa de la mala gestión de la petrolera estatal, PDVSA.

Dos preguntas y una triste certeza por Guillermo D. Olmo, corresponsal de BBC News Mundo en Venezuela

En un país a la cola de los indicadores mundiales de transparencia, la publicación tras años de silencio de datos esenciales de su economía por parte del Banco Central deja casi tantas preguntas como respuestas.

Los datos ahora hechos públicos por el BCV son pésimos, pero quienes viven en el país encuentran a diario motivos para preguntarse si no se quedan cortos y la realidad es aún peor.

Otra pregunta es por qué salen a la luz ahora.

Una hipótesis es la de que, consciente de lo insostenible de su gestión económica, el equipo de Nicolás Maduro se prepara para solicitar algún plan de asistencia financiera internacional, para lo que la publicación de la contabilidad nacional es requisito indispensable.

La otra es que se publican ahora a instancias de funcionarios desafectos para dañar la imagen de un gobierno que va perdiendo lealtades en instituciones claves.

No sería la primera vez que los expertos detectan descoordinación entre el Ejecutivo y el BCV, que podría convertirse en un frente más del pulso que libran Maduro y el líder opositor Juan Guaidó.

En realidad, lo único que queda claro lo sabían muchos antes de que lo confirmara el Banco Central, que la economía venezolana lleva años en fase de derribo.Línea.

Mujer en una cocina con una cazuela.La crisis económica y política que atraviesa Venezuela ha provocado que más de tres millones de venezolanos hayan abandonado el país.

Venezuela vive un pronunciado declive de su economía cuyo inicio es ubicado por los expertos a finales del año 2014.

La oposición, que exige la renuncia de Nicolás Maduro por considerarlo un gobernante ilegítimo, suele argüir el desastre económico como una de las razones por la que es necesaria su salida del poder.

El gobierno de Maduro negó reiteradamente que el país sufriera ninguna crisis económica y solo últimamente ha empezado a admitir problemas de los que culpa al “bloqueo criminal” impuesto por Estados Unidos.

De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, más de tres millones de venezolanos han abandonado el país en los últimos años en busca de mejores condiciones de vida.

Can Venezuela’s Oil Pay the Day After Bill? by Moises Rendon – Center for Strategic and International Studies – Abril 2019

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A once-rich country has now completely collapsed. Venezuela is facing some of the worst humanitarian and economic crises in the world. Hyperinflation is expected to reach at least 10 million percent this year while the GDP has cut in half since 2013. Food and medicine shortages, nationwide power outages, and lack of access to safe water and sanitation are some of the day-to-day challenges Venezuelans are facing. About 5.3 million migrants and refugees are expected to have fled the country this year. The Venezuelan people desperately need to regain their liberty to start the rebuilding of their nation, but given the magnitude of the challenges ahead, this will be one of the most dramatic and complex transitions ever seen in the Western Hemisphere.

When the Venezuelan interim administration and National Assembly led by Juan Guaidótake control of the country, they will require sustained and coordinated international support in order to lead Venezuela in the right direction. Venezuela will require international support to relieve the suffering of its people. Extensive and immediate political, economic, and institutional reforms, backed by significant international humanitarian aid and technical and financial assistance, will be essential for the stabilization and recovery of Venezuela.

Despite holding the world’s largest proven oil reserves, Venezuela’s oil output will not beenough to fully finance the country’s much-needed reconstruction efforts once democracy is restored. The United States, together with other donor countries, multilateral institutions, and the private sector, should continue to provide humanitarian support and prepare an urgent response when it is politically feasible. The immediate response, once Nicolás Maduro is no longer in power, is to address the dire conditions affecting the day-to-day health and well-being of Venezuelans. In addition, the development, investment, and implementation of multisectoral policy reforms will need to follow to foster sustainability.

Opening Venezuela’s Oil Faucet Will Take Years

Venezuela is one of the founding members of the Organization of the Petroleum Exporting Countries (OPEC) and a pioneer in the oil industry. PDVSA, Venezuela’s state-owned oil company, was one of the most profitable companies in the world. However, systematic mismanagement, massive corruption, and draconian policies have led to a sharp decline in production. When Hugo Chávez was elected president in 1998, the country produced on average 3.5 million barrels per day (b/d). Since then, production has steadily decreased to1.1 million b/d in 2019, and recent reports show an even deeper decline due to recent sanctions on PDVSA—production is down to 650,000 b/d during the first half of March.

The fall in production has been compensated with an increase in imports and external debt. In 1999, the country owed $37 billion, and by 2016 was more than $150 billion in debt. Venezuela’s external debt equals more than five years’ worth of exports. Ultimately, debt restructuring and financial assistance will be needed, although they may not be enough to finance the country’s recovery either.

Expecting Venezuela’s post-Maduro initial response recovery to be tied to its energy industry is both inaccurate and harmful for the country’s prospects to succeed. Limited financial resources, mounting operational inefficiencies, the lack of drilling equipment and diluent, and power failures have all contributed to declines in oil production. Even in the case of a regime change, political uncertainty and new election will likely limit the ability for much recovery in the first year of the new government. Assuming a “soft-landing” scenario, in which the interim government and the National Assembly take control of the country’s institutions, some experts predict that even an aggressive oil ramp-up plan would require up to 10 years to recover the oil production output of 3.1 million b/d.

Supporting Venezuela’s Humanitarian and Reconstruction Assistance

The role of the United States and the international community to help Venezuela get back on its feet will be essential. Venezuela will encounter a broad range of numerous recovery and reform tasks in the wake of its current crisis. However, the international community cannot count on simply “turning on the oil faucet” as a quick fix for the Venezuelan economy, as it will take years to recover oil production levels. Therefore, external partners will need to help Venezuela, particularly within the initial response phase. The United States, the European Union, multilateral development banks, the private sector, and other partners will have to front the reconstruction capital first.

Experience from previous national reconstruction efforts can help frame the role of the United States and the international community in this process. The financial needs for Venezuela’s “day after” will likely be closer to Iraq’s reconstruction efforts. Recent reports show that rebuilding Iraq after three years of war with Islamic State will cost more than 88 billion dollars. According to Inter-American Development Bank (IDB) Governor for Venezuela and Harvard professor Ricardo Hausmann, Venezuela will need approximately $20 billion to meet the most basic needs in the initial response, including financing imports, humanitarian aid, and technical assistance. For a long-term sustainability phase including debt restructuring and financial assistance, Venezuela will need at least $60 billion.

Helping Venezuela during a “day after” scenario will not only be essential to stabilize the country and the region, but it will also pay off in the long term. Down the road, Venezuela could become a healthy trade partner and renewed ally to the United States and other democratic countries.

Moises Rendon is an associate fellow and associate director of the Americas Program at the Center for Strategic and International Studies in Washington, D.C.

Entérese de cada cifra de la colapsada economía de Venezuela por María Rodríguez – ALnavío – 13 de Mayo 2019

El PIB, el gasto público, las exportaciones, las importaciones, los envíos de crudo, el valor de los activos no financieros, la deuda externa, los intereses no pagados, los recursos en moneda extranjera… ¿Cómo evolucionan todos estos indicadores? El último informe de Torino Economics traduce a cifras la colapsada economía de Venezuela.

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¿A cuánto ascienden los intereses no pagados de la deuda externa venezolana? ¿Cuánto es el valor de los activos no financieros? ¿Cómo evolucionarán las exportaciones e importaciones venezolanas en 2019? ¿Cuánto se desplomará el Producto Interior Bruto? ¿Y el gasto público? ¿Cuántos millones de dólares en activos podría liquidar el régimen de Nicolás Maduro? ¿Cuántos están bloqueados? El último informe de Torino Economics traduce a cifras la colapsada economía de Venezuela.

PIB

Según los datos recabados por Torino Economics, la economía venezolana se contraerá 37,4% en 2019, acumulando una caída de 65,5% en los últimos cinco años. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la recesión será de 25%.

“El principal detonante de esta gran contracción será la caída de los ingresos petroleros derivada de la reducción de la producción”, detalla la firma, pero también cita la imposición de sanciones petroleras por parte de EEUU.

Gasto público

Torino Economics estima una “caída significativa del gasto real del gobierno”, pero no la desaparición de esta partida. Esta proyección contrasta con la de la Asamblea Nacional venezolana, que estima que el gasto público colapsó a menos de 2% del PIB. “Improbable” según la firma por la “fuerte presencia del Estado en todas las áreas de la economía venezolana”.

Importaciones

En enero de 2019 las importaciones cayeron 21,3% respecto al mismo mes de 2018. Se trata del nivel más bajo registrado hasta la fecha. “Esto sugiere que el declive de la producción y la debilidad de los precios del petróleo han comenzado a tener efecto”, señala la firma. Así, calcula que las compras externas caerán 39% en 2019.

Exportaciones

En el informe subrayan que al cierre de 2019 las exportaciones caerán más de 60%, hasta reducirse a sólo 13.000 millones de dólares.

Envíos de crudo

Los envíos de crudo a través de los acuerdos de cooperación energética, como Petrocaribe, se redujeron sustancialmente en 2018. Según el informe, estos despachos pasaron de 6.400 millones de dólares en 2014 a 1.100 millones de dólares en 2018.

Recursos en moneda extranjera

Según los cálculos de la firma, los fondos extrapresupuestarios del gobierno, es decir, los recursos en moneda extranjera fuera de las reservas internacionales, llegaron a 1.500 millones de dólares al cierre del último trimestre de 2018. “La mayoría de estos depósitos corresponden a fondos depositados en las cuentas externas de PDVSA, incluyendo las de su subsidiaria en Estados Unidos, Citgo”, declara la firma.

Valor de bonos emitidos

La firma también calcula que, del total de bonos emitidos, 18,4% (13.000 millones de dólares) se encontraba en manos de individuos e instituciones locales al cierre de 2018.

Valor de los activos no financieros

Torino Economics además estima el valor de los activos no financieros del sector público en el exterior en 7.100 millones de dólares al cierre de 2018. “Esto incluye Citgo, cuyo valor de mercado se calcula en 5.200 millones de dólares”, explica la firma.

Activos para liquidar

En cuanto al total de los activos que Venezuela podría liquidar, la firma calcula que su valor asciende a 22.100 millones de dólares. De esta cantidad, el mayor componente son los 8.300 millones de dólares que corresponden a las reservas internacionales, seguidos por 7.100 millones de dólares en activos no financieros del sector público en el exterior, 3.400 millones de dólares en deudas de convenios de cooperación por cobrar y 1.700 millones de dólares en bonos en moneda extranjera en manos de instituciones locales.

Activos para liquidar bloqueados

Torino Economics estima que, de esos 22.100 millones de dólares en activos que el gobierno podría liquidar, 21.000 millones de dólares están bloqueados o parcialmente bloqueados por efecto de las sanciones contra el régimen de Maduro, de modo que sólo podrían disponer de 1.100 millones de dólares.

Deuda externa del sector público

La deuda externa del sector público venezolano subió de 137.900 millones de dólares en 2017 a 141.000 millones de dólares para finales del 2018, según la firma.

Deuda externa total

Por su parte, la deuda externa total aumentó de 156.900 millones de dólares en 2017 a 160.800 millones de dólares a finales de 2018. “Esto a pesar de que el país realizó pagos sustanciales, incluidos 7.900 millones de dólares en amortizaciones de deuda a varios acreedores, incluyendo China, Rosneft, arbitrajes y los tenedores del bono PDVSA 2020”, insiste la firma. El aumento se debe -aclara- a los intereses vencidos de las obligaciones en default.

Intereses no pagados

Por último, Torino Economics estima que en 2018 el régimen de Nicolás Maduro dejó de pagar 5.300 millones de dólares en intereses de bonos y 507 millones de dólares en intereses de otras obligaciones financieras.

De cómo el chavismo arrasó con el aparato productivo por Zenaida Amador – ALnavío – 13 de Abril 2019

Sin ingresos petroleros para encubrir el fracaso del modelo aplicado por dos décadas, Venezuela presenta una realidad aplastante: la economía ha sido destruida. En esta serie de entregas ALnavío analizará a fondo la paralización de una de las naciones más ricas del mundo.
El sector privado ha languidecido a lo largo de la gestión de Nicolás Maduro / Flickr: H. Chávez
El sector privado ha languidecido a lo largo de la gestión de Nicolás Maduro / Flickr: H. Chávez

La estrategia gubernamental en las últimas dos décadas en Venezuela ha sido la de cercar al sector privado para agigantar el peso del Estado en todos los ámbitos de la vida nacional y, entre otras cosas, aumentar la dependencia de la población. Mientras los ingresos petroleros permitían con importaciones encubrir las debilidades del modelo el país pudo seguir manteniendo ciertos estándares, pero en la actualidad el fracaso pasa una dolorosa factura de recesión, escasez y pérdida de calidad de vida de la población.

De hecho, de la política de “exprópiese” de Hugo Chávez, que sirvió de consigna para sus controles, estatizaciones e intervenciones de unas 1.200 empresas privadas, el país pasó al languidecimiento y la mengua del sector privado a lo largo de la gestión de Nicolás Maduro. El saldo rojo abruma: de las 12.700 industrias privadas que había en 1999 en la actualidad sólo quedan 2.500, según estimaciones de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria).

La estrategia gubernamental en las últimas dos décadas en Venezuela ha sido la de cercar al sector privado para agigantar el peso del Estado en todos los ámbitos de la vida nacional y, entre otras cosas, aumentar la dependencia de la población

Lo más grave es que las sobrevivientes apenas operan a 20% de su capacidad instalada y nada indica que puedan seguir resistiendo si todo sigue igual, tomando en cuenta factores críticos como la inestabilidad política e institucional, la falta de insumos y materias primas, el colapso de los servicios públicos, la depauperación general del país y el propio modelo económico que Maduro insiste en seguir aplicando en el país.

Sólo el impacto económico general de los apagones nacionales ocurridos en marzo se calcula en 3% del Producto Interno Bruto. En el sector manufacturero las pérdidas ascendieron a 217 millones de dólares en marzo y dada la tendencia se estima que en abril estarán en el orden de los 320 millones de dólares, según cálculos de Conindustria.

En paralelo, la mayoría de las industrias que fueron estatizadas están paralizadas, operan en mínimos o enfrentan rezagos tecnológicos tan severos que su capacidad de respuesta es restringida, y eso incluye a empresas de sectores estratégicos como el siderúrgico, cementero, eléctrico, telecomunicaciones y agroindustrial.

Además, dado el modelo centralizado y estatista, las fallas en los suministros de estas empresas públicas terminan repercutiendo en la actividad de los demás sectores. Por ejemplo, actualmente las empresas básicas de Guayana (procesadoras de hierro y reductoras de aluminio) se encuentran en parálisis técnica y sus cerca de 5.000 trabajadores esperan a que las autoridades definan lo que ocurrirá con sus empleos.De 12.700 industrias privadas en 1999 hoy sólo quedan 2.500 / Foto: Conindustria

No en vano el Fondo Monetario Internacional calcula que la tasa de desempleo de Venezuela es de 44,3% y que en 2020 se elevará a 47,9%. Tal proyección es consistente con seis años consecutivos de contracción del Producto Interno Bruto en los que se ha destruido 53% de la actividad económica. Sólo en 2019 se estima que habrá otro desplome del 25% del PIB.

Desde la tierra

La situación del sector agropecuario es similar. Sólo entre 2004 y 2012 la política de toma, intervención y expropiación de fundos alcanzó a 4 millones de hectáreas y ninguno de los planes del Gobierno para ponerlas a producir prosperó. A la par de esto se aplicaron regulaciones y limitaciones operativas severas a los productores del campo, lo que terminó por constreñir aún más al sector.

El país pasó al languidecimiento y la mengua del sector privado a lo largo de la gestión de Nicolás Maduro. El saldo rojo abruma: de las 12.700 industrias privadas que había en 1999 en la actualidad sólo quedan 2.500, según estimaciones de la Confederación Venezolana de Industriales

Cuando en 2007 la escasez de algunos productos básicos comenzó a encender las alarmas, el gobierno de Hugo Chávez aplicó un agresivo plan de importaciones que le sirvió para enmascarar la crisis. Las distorsiones llegaron a tal punto que en 2012 el 52% del consumo de carne en el país era atendido con importaciones.

Además, los apagones recientes han golpeado con fuerza al sector. Por este factor la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) contabiliza los daños y pérdidas registrados en marzo en más de 6 millones de dólares.

En cuanto a la actividad agrícola, las estimaciones de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro) indican que, en promedio, Venezuela sólo produce 25% de los alimentos que consume. El gremio ya alertó sobre la pérdida del ciclo de invierno 2019 y su proyección es que la producción de algunos rubros descenderá a niveles de hace 40 años.

Los productores argumentan que desde fines de 2018 debieron comenzar a preparar sus existencias de repuestos, lubricantes y combustibles para la maquinaria y equipos, semilla para la siembra, fertilizante para abonar la tierra, herbicidas, insecticidas y fungicidas, pero “este año Agropatria y Pequiven, empresas estatales que ejercen el monopolio en la venta y distribución de insumos y fertilizantes en el país, no disponen de inventarios para atender la demanda de los agricultores”.

A esta centralización en manos del Estado se añade también el control militar a través de la Agropecuaria de la Fuerza Armada Bolivariana (AgroFanb) que, según Transparencia Venezuela, “se ha transformado en un filtro para decidir quién participa del proceso de producción y cómo se distribuyen los alimentos, en medio de una escasez de comida sin precedentes en este país”.

Todo lo anterior se ha traducido en la quiebra del campo venezolano.

Ni lo básico

Con la caída de los ingresos petroleros a partir de 2013 fue muy difícil para el Gobierno maquillar estos problemas que hoy saltan a la vista. De 2012 a la fecha las importaciones han sufrido una contracción cercana a 80%. De acuerdo con Torino Capital, en 2019 las importaciones de Venezuela caerán a su nivel más bajo desde 1946.

Sin divisas, con los mercados financieros cerrados y con el peso de sanciones económicas internacionales, a inicios de 2019 el gobierno de Nicolás Maduro les informó a los empresarios que debían buscar las vías para importar los insumos y materias primas que requieren, echando atrás el esquema de centralización de compras externas que su modelo impuso por años, pero la capacidad de respuesta del sector privado está disminuida y muchas empresas se encuentran sin inventarios para operar.

Las fallas de abastecimiento y la desaparición total de algunos productos son la norma en el mercado venezolano. Según datos de la firma Econométrica, el índice de escasez de los productos de primera necesidad en el último año se ha mantenido en alrededor de 80%, aunque en los últimos meses ha bajado a 70%. La escasez en general está en el orden de 50%.

Es tal la magnitud de la crisis que las recientes “mejoras” en la oferta responden a la severa contracción económica y a la destrucción del poder de compra de los venezolanos. Torino Capital proyecta una caída del consumo de 35,8% este año.

La FAO señaló que Venezuela es uno de los países que experimentó mayores aumentos en materia de hambre y malnutrición entre 2016 y 2018. La organización reportó que la prevalencia del hambre casi se ha triplicado entre 2010-2012 (3,6%) y 2015-2017 (11,7%), y que 3,7 millones de personas viven en esa condición, una situación que crece en la medida en que la crisis se profundiza y que la población se empobrece.

Más de 5.000 millones de dólares perderá el país por el colapso eléctrico por Caleb Zuleta – KonZapata – 15 de Abril 2019

Cuando termine 2019, el país habrá perdido más de 5.000 millones de dólares como consecuencia de los apagones y el racionamiento eléctrico. Esto equivale a un 6,38% del PIB. Las estimaciones son de Torino Economics, que ubica la caída del PIB en 37,4% en todo el año.

El país pierde varios puntos del PIB por los apagones / Foto: Twitter: @jguaido
El país pierde varios puntos del PIB por los apagones / Foto: Twitter: @jguaido

Las firmas especializadas no dejan de hacer cálculos. Se trata de las pérdidas como consecuencia de los apagones de marzo. Comenzaron en 2.000 millones de dólares. Y ya suman más de 3.000 millones. Torino Economics ubica el monto en 2.900 millones de dólares. Solo en marzo. Por los apagones que se produjeron este mes. Y esos 2.900 millones de dólares equivalen a 3,3 puntos del PIB.

Entonces, Torino Economics “toma como base un escenario intermedio en el que la crisis persiste por lo que queda de 2019, pero no con la misma frecuencia de marzo. Para este escenario, esperamos que los cortes o el racionamiento conlleven a una pérdida promedio de 2,96 días de energía eléctrica al mes durante los próximos 6 meses”. En consecuencia, las pérdidas se ubicarían en 5.500 millones de dólares. O lo que es lo mismo: 6,38% del PIB.

Pero Torino Economics hace un ejercicio y proyecta las pérdidas en todo 2019 por encima de los 5.000 millones de dólares. Por los apagones y el racionamiento que ha establecido el régimen de Nicolás Maduro. Esos 5.000 millones de dólares equivalen a 6,38% del PIB. Y por ello, Torino lleva la caída del PIB a 37,4% en todo 2019.

Torino advierte que “debido a la ausencia de información exacta sobre la magnitud de las interrupciones, los resultados de su análisis deben ser interpretados con precaución y sus cálculos considerados como un límite inferior de los efectos reales”. El FMI pronostica que la caída del PIB será de 25%.

Los cálculos de Torino incluyen las expectativas de una mayor caída de la producción petrolera y de las importaciones. Como se sabe, la producción de petróleo se encuentra en niveles del millón de barriles diarios.

Torino anota en su más reciente informe detalles como que el segundo apagón de del 25 de marzo ocasionó “obstrucciones en el sistema de ductos de la Faja del Orinoco, producto de que el petróleo pesado se solidificó dentro de ellos durante los períodos en los que no había servicio eléctrico. Esto ha resultado en un cuello de botella para la producción que se espera reduzca el bombeo de esos campos en 400 mil barriles diarios durante varios meses”. Resolver este asunto puede tomar 90 días, inclusive más tiempo.

Apunta Torino Economics que “la segunda gran pérdida se produjo en la producción de aluminio de las empresas del Estado Alcasa y Venalum”.

De modo que sumando el impacto en la actividad privada con lo que se ocurrió en la Faja del Orinoco y en las empresas de aluminio, las pérdidas en marzo “totalizan 2.900 millones de dólares”. Es decir, 3,3 puntos del PIB.

Ahora bien, en el entendido de que no haya más apagones, el esquema de racionamiento eléctrico, según la firma, “implicaría que la pérdida de 439 millones de dólares persistiría como una pérdida mensual. Y, si la crisis se profundiza, lo cual es un escenario razonablemente plausible, el impacto sería mucho mayor”.

Entonces, Torino Economics “toma como base un escenario intermedio en el que la crisis persiste por lo que queda de 2019, pero no con la misma frecuencia de marzo. Para este escenario, esperamos que los cortes o el racionamiento conlleven a una pérdida promedio de 2,96 días de energía eléctrica al mes durante los próximos 6 meses”. En consecuencia, las pérdidas se ubicarían en 5.500 millones de dólares. O lo que es lo mismo: 6,38% del PIB.
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