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El FMI le devuelve el golpe a Maduro y lo deja sin pretextos económicos por Daniel Gómez – ALnavío – 21 de Octubre 2019

La crisis de Ecuador le vino bien a Nicolás Maduro para desprestigiar al Fondo Monetario Internacional. Pero la alegría le duró poco. Ahora el organismo le está mostrando al mundo que su gestión económica es un auténtico fracaso. Y el Banco Central de Venezuela también..

Los números del FMI demuestran el fracaso económico de Maduro / Foto: Prensa Presidencial
Los números del FMI demuestran el fracaso económico de Maduro / Foto: Prensa Presidencial

Las proyecciones económicas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó la semana pasada en Washington no dejan en buen lugar a Nicolás Maduro. Y las que publicó el Banco Central de Venezuela tampoco:

– El FMI dijo que la economía de Venezuela se contraerá 35% en 2019.

– Una recesión que continuará hasta 2020: entonces el PIB caerá 10%.

Por su parte, el Banco Central apuntó que:

– La economía de Venezuela se contrajo 26,8%.

– El sector petrolero cayó 19,1%.

– La construcción 75,1%.

– La manufactura 56,3%.

– Las instituciones financieras y de seguros 55,6%.

Nicolás Maduro llegó al poder en 2013. Desde entonces no ha parado de coleccionar números rojos. Ese año el PIB cayó 3,9%. Al año siguiente 6,2%. Al siguiente 17%. Al siguiente 15,7%. Al siguiente 18%. Y este 2019 bate récord con un desplome de 35%.

El PIB es casi la mitad de lo que era cuando tomó el trono de Hugo Chávez. Y sigue a peor. Al fracaso de Maduro hay que sumarle otro -10%, que es lo que el FMI proyecta para el año próximo.

Nicolás Maduro llegó al poder en 2013. Desde entonces no ha parado de coleccionar números rojos. Ese año el PIB cayó 3,9%. Al año siguiente 6,2%. Al siguiente 17%. Al siguiente 15,7%. Al siguiente 18%. Y este 2019 bate récord al conseguir un desplome de 35%.

Tampoco hay que olvidar los indicadores de inflación. El FMI dijo que en 2019 será de 200.000%, y de 500.000% en 2020. Números lejos del 1.200.000% que registró en 2018, pero que siguen revelando la situación hiperinflacionaria del país.

Además, Maduro tiene poco que discutirle al FMI. Este mayo, tras cuatro años de silencio, el Banco Central de Venezuela volvió a divulgar información macroeconómica, y al menos en lo relativo al PIB, demostró que las previsiones del Fondo estaban en lo correcto hasta el tercer trimestre de 2018.

Este viernes hizo una última actualización hasta el primer trimestre de 2019 y entre enero y marzo demostró que la economía de Venezuela se contrajo 26,8%, en línea con los cálculos del FMI.

La semana pasada Nicolás Maduro, al igual que todo el chavismo mundial, aprovechó la crisis de Ecuador para criticar al FMI y sus recetas. “El FMI que quiere imponer su modelo de capitalismo salvaje y excluyente. Solamente aboga por los intereses de los multimillonarios, de la banca mundial, y quiere sacar de los bolsillos del pueblo el dinero para pagar a los bancos internacionales”, dijo Maduro.

Nada nuevo por parte del mandatario. En 2014 le dijo a la exdirectora del FMI Christine Lagarde que “tiene un espagueti en el cerebro” y la tildó de ser “la responsable del hambre de los pueblos del mundo”. Todo porque Lagarde se ofreció a retomar la relación del FMI con Venezuela, rota por Chávez en el 2000.

El pasado abril Lagarde, siendo todavía directora del FMI, dijo que Venezuela “necesitará una ayuda enorme” -por parte del Fondo y de otros organismos multilaterales- porque “allí la gente realmente está sufriendo”.

¿Será que a Nicolás Maduro no le gustan estas informaciones? ¿Será que no le gusta lo que dice el más reciente informe del FMI?

– “Existe una escasez aguda de bienes esenciales”.

– “La profunda crisis humanitaria y la implosión económica siguen teniendo un impacto devastador”.

– “El drástico empeoramiento de las condiciones macroeconómicas ocurrido entre 2017 y 2019 en un pequeño número de economías sometidas a graves tensiones (en particular, Argentina, Irán, Turquía y Venezuela) explica alrededor de la mitad de la disminución del crecimiento mundial, de 3,8% en 2017 a 3,0% en 2019”.

– “Venezuela sufrió una pérdida de producción [de petróleo] tras un corte de energía en marzo”.

¿Qué hay detrás de las cifras del Banco Central de Venezuela que complican a Maduro? por Zenaida Amador – ALnavío – 21 de Octubre 2019

Un Banco Central desmantelado y politizado, como casi todas las instituciones de Venezuela, había recurrido al silencio como forma de ocultar el colapso de la economía. Así se mantuvo por cuatro años, omitiendo estadísticas clave mientras apuntalaba la gestión expansiva del gasto público de Nicolás Maduro con una generación masiva de dinero sin responder a la realidad productiva del país. Y así fue hasta abril de este año cuando, por razones que todavía no han sido explicadas, el Banco Central de Venezuela comenzó a mostrar las cifras de la hecatombe.
El BCV ratifica que Venezuela avanza hacia el sexto año de recesión / Foto: BCV
El BCV ratifica que Venezuela avanza hacia el sexto año de recesión / Foto: BCV

Los datos más recientes, que corresponden al primer trimestre de 2019, dejan claro que Venezuela avanza hacia el sexto año de recesión. Lo ratifica el Banco Central de Venezuela (BCV). Sólo en los primeros tres meses del año, en comparación con igual período de 2018, el desplome fue de 26,8%.

Más allá de lo que en un primer vistazo se puede advertir, los datos del BCV dejan al desnudo que la crisis económica que hoy vive Venezuela se ha exacerbado por las políticas dictadas por el régimen de Nicolás Maduro. De hecho, el sector no petrolero tuvo un desplome de 27,3% mientras que el petrolero -sobre el cual inciden de forma más directa las sanciones internacionales- cayó 19,1%.

En el caso del sector petrolero los resultados van de la mano de la abismal caída experimentada en la producción. Las últimas estimaciones internacionales señalan que en septiembre el bombeo estuvo por debajo de los 700.000 barriles diarios y la tendencia es a que siga cayendo.

El sector no petrolero ha sido víctima de la decisión de Maduro de restringir el crédito como estrategia fallida para contener la hiperinflación y frenar la devaluación del bolívar. Valiéndose de incrementos radicales del encaje legal, Maduro limitó el volumen de recursos de los que dispone la banca para otorgar financiamientos y que era el único oxígeno que recibía el sector privado para seguir operando en un contexto recesivo e hiperinflacionario.

Si bien la medida bajó el ritmo de aceleración de los precios, Venezuela sigue en hiperinflación. Según el BCV, la tasa de inflación de septiembre fue de 52,2%, y no hay soluciones de fondo al problema hiperinflacionario. El bolívar, por su parte, siguió desintegrándose. Entre enero y junio la devaluación (medida a la tasa oficial) fue de 90,52% y la pérdida se valor de la moneda ha seguido adelante.

La práctica restrictiva, que comenzó en el último trimestre de 2018, no logró los objetivos esperados e hizo un hoyo en la economía en el inicio de 2019. Además, fue destruido el poder de compra del salario y se arrastró el consumo que, según el BCV, se contrajo 34,8% en el primer trimestre, lo cual se voltea sobre la propia economía y acentúa su paralización.

Ya la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) había señalado al cierre del primer trimestre que 14% de las 2.500 empresas que siguen operativas en el país no tuvieron producción alguna, mientras que las que sí trabajaron lo hicieron a 18% de su capacidad instalada, produciendo básicamente una semana al mes. Ahora el BCV lo confirma: el sector manufacturero cayó 56,3% en ese período.

El Banco Central además reportó que el sector construcción se contrajo 74,1%, algo que vienen advirtiendo los voceros de ese sector, que es uno de los que más rápidamente genera empleos. Las estimaciones de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela apuntan a que en todo 2019 no se habrá terminado la construcción ni de 1.000 viviendas.

A la par de esto, el sector de las instituciones financieras y de seguros retrocedió 52,7% y el del “comercio y servicios de reparación” experimentó una caída de 39,2%.

Sin barriles de petróleo

En el caso del sector petrolero los resultados van de la mano de la abismal caída experimentada en la producción. Las últimas estimaciones internacionales señalan que en septiembre el bombeo estuvo por debajo de los 700.000 barriles diarios y la tendencia es a que siga cayendo.

De hecho, si Estados Unidos no extiende la licencia de operación a Chevron en Venezuela se podrían perder otros 300.000 barriles de producción.

El BCV en su reporte del primer trimestre da cuenta del menor ingreso petrolero percibido por la nación. Unos 6.100 millones de dólares ingresaron por exportaciones petroleras, mientras que en igual período de 2018 el monto llegaba a 7.300 millones.La crisis económica se ha exacerbado por las políticas de Maduro / Foto: PSUV

El respiro le llegó a Maduro por otras vías distintas de la petrolera, algo que es sabido a nivel mundial, ya que el régimen se ha dedicado a sacar del país oro y otros minerales para su venta a través de mecanismos sobre los cuales no hay rendición de cuentas. En todo caso, lo poco que se puede advertir en las cifras del BCV es que las exportaciones no petroleras saltaron 140% para sumar unos 2.500 millones de dólares en el primer trimestre de 2019.

El cuadro más trágico

Las estimaciones del BCV muestran un cuadro desalentador. La caída acumulada de la actividad productiva en Venezuela desde 2013 se acerca a 60%, un nivel sólo experimentado por países como Japón, Francia y Alemania en los años de las guerras mundiales.

Algunos organismos, como el Fondo Monetario Internacional, creen que al cierre de 2019 la contracción económica será de 35%, lo que revela que algunas actividades y sectores prácticamente habrán desaparecido y otros seguirán, aunque siendo una mínima porción de lo que fueron en 2013.

Además, la hiperinflación sigue su curso y el consumo se desploma.

La hecatombe ha quedado retratada. ¿Qué revelan las cifras del Banco Central de Venezuela?

La economía de Venezuela se contraerá 35% en 2019 según el FMI por Daniel Gómez – ALnavío – 15 de Octubre 2019

El Fondo Monetario Internacional actualiza sus previsiones para Venezuela y eleva en 10 puntos la recesión estimada para 2019. Ahora la economía caerá 35%.
El FMI llama la atención sobre la crisis humanitaria en Venezuela / Foto: PSUV
El FMI llama la atención sobre la crisis humanitaria en Venezuela / Foto: PSUV

Se agudiza el colapso en Venezuela. La economía se contraerá 35%, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) presentadas este martes en la reunión anual en Washington.

El FMI endurece sus pronósticos sobre Venezuela. En el informe presentado en abril hablaba de una caída del PIB de 25%. Ahora es 10 puntos superior.

Para 2020 recuerda que el colapso continuará, pero no a los niveles “drásticos de 2019”. Se espera que para el año próximo la economía se contraiga 10%.

En el informe, el FMI también lanza algunas advertencias:

– Los bienes esenciales en Venezuela “escasean”.

– “La profunda crisis humanitaria y la implosión económica siguen teniendo un impacto devastador”.

Luego están los índices de inflación. Esta será de 200.000% en 2019, y de 500.000% en 2020.

El zar de la economía de Maduro no puede con la economía por Zenaida Amador – ALnavío – 14 de Octubre 2019

La economía venezolana al cierre de 2019 será 60% más pequeña que en 2013. Sólo este año, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional, el PIB experimentará una contracción de 35%. A la par de esto, el país sigue sumido en un agresivo proceso inflacionario con una variación de precios de 50.100,3% entre octubre de 2018 y septiembre de 2019 y, según la FAO, 6,8 millones de venezolanos padecen hambre. Las proyecciones de organismos internacionales y de firmas privadas indican que el panorama no será diferente en 2020.
Tareck El Aissami: “Estamos en plena fase de recuperación económica” / Foto: Presidencia
Tareck El Aissami: “Estamos en plena fase de recuperación económica” / Foto: Presidencia

Pero Tareck El Aissami, vicepresidente del Área Económica de Nicolás Maduro, opina diferente. “Estamos en plena fase de recuperación económica (…) Estamos generando mayor riqueza y diversificando nuestra economía”, aseguró a finales de agosto.

Vale decir que desde 2018 El Aissami ha trabajado en la búsqueda de opciones para evadir las sanciones internacionales al régimen de Maduro. Eso incluye rutas alternas para los flujos de dinero y de mercancías, así como la identificación de intermediarios y de otras figuras a través de las cuales efectuar las operaciones que buena parte del sistema financiero global le impide.

Más recientemente dijo que “2019 ha sido el año de fuego para forjar nuestro carácter revolucionario de cara a las nuevas victorias de los tiempos futuros”, por lo que augura que “2020 es el año definitivo hacia el despegue y el crecimiento económico real”.

Sus afirmaciones parecen no tener asidero alguno. Así lo sienten los ciudadanos, así lo reflejan las estadísticas disponibles. Pero eso no le importa al régimen.

El Aissami, como Maduro, mantiene el mismo discurso desde mediados de 2018 -cuando asumió el liderazgo del área económica- alternando entre las promesas de un mañana mejor que nunca llega y las acusaciones a mansalva de que los problemas son fruto de la guerra económica, de los ataques de la derecha y del imperialismo, pero jamás su responsabilidad. Su único objetivo es garantizar la sostenibilidad del régimen en el poder.

Protagonista de fracasos

Recién llegado a su nuevo cargo a El Aissami le tocó liderar lo que sería el gran programa de medidas económicas de Maduro, anunciado al país el 17 de agosto de 2018 y que, días más tarde, se complementó con una reconversión monetaria que borró cinco ceros a la moneda.

“La recuperación del poder adquisitivo real del pueblo, el estímulo a la producción nacional, la estabilidad de los precios, son parte de los objetivos del programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica”, afirmó entonces. Ninguno de los puntos se ha cumplido a la fecha porque no se corrigieron los problemas de fondo que, entonces y ahora, mantienen al país en recesión e hiperinflación.

En aquel momento El Aissami asumió la fijación de precios como su bandera. Instaló mesas de trabajo con los empresarios donde les notificaba “precios acordados” que debían poner a los productos y que, en muchos casos, no tomaban en cuenta los costos de producción, por lo que terminaban quedándose en el papel. Para imponerlos tomó medidas radicales, como la ocupación temporal de varios mataderos en el país, lo que dio paso a una aguda escasez de carne.

De forma vehemente ordenó inspecciones, fiscalizaciones y señaló públicamente a diversas empresas y sectores por incumplir los precios acordados. Todo era parte de una gran cortina de humo que no servía para atender ninguno de los graves problemas del país, pero que sí le permitió transitar meses convulsos donde el malestar social ponía al país al borde de un estallido.

Ahora, cuando el sector industrial privado opera al 19% de su capacidad instalada sin garantías de insumos ni de materias primas, cuando el sector comercio y servicios estima que ha perdido cerca de 45% de su tejido y cuando el consumo registra una contracción de 40%, El Aissami permite que -en general- los precios respondan a la dinámica del mercado.

A veces, cuando la circunstancia política lo demanda, el tema vuelve al tapete y hacen amagos de retomar la línea dura. “Señor vicepresidente (El Aissami), lo encargo a usted para que establezca de manera permanente, con información al pueblo, el sistema de precios acordados y justo actualizado; es una orden de pleno cumplimiento y de protección al pueblo”, le recordó Maduro a inicios de septiembre en medio de un evento donde intentaba mostrar en cadena nacional de radio y televisión que el aparato productivo del país sigue activo y que existe capacidad para atender las necesidades alimenticias de la población. El Aissami anotó la instrucción en su cuaderno y hasta allí llegó el tema.

Por más de un año El Aissami también ha estado al frente de varias vueltas de tuerca del fracasado sistema de control cambiario hasta que dio paso al esquema actual, más flexible, pero que ni atiende las necesidades reales de la economía ni termina con las restricciones de fondo. El esquema ha servido para que el régimen venezolano circule parte de los recursos que levanta con la venta de oro y otras operaciones, y para estimular el florecimiento de una economía alternativa e informal, plena de productos importados y de alta gama, que poco o nada tiene que ver con la realidad del país, donde 80% de la población vive en condiciones de pobreza.

El eslabón

Pero desde el punto de vista estratégico, El Aissami ha sido una pieza clave en la coordinación del manejo de la coyuntura de la mano con los aliados de Maduro para darle a su régimen las bocanadas de oxígeno necesarias para sostenerse.

Buena parte de la gestión del oro que se extrae del Arco Minero, de su movilización hacia el Banco Central de Venezuela y de las operaciones que se pactan desde allí, son materias de la Vicepresidencia del Área Económica. Se trata de la nueva fuente de ingresos alternativa de la que nadie rinde cuentas y que sirve para engranar una nueva ingeniería financiera.Según la FAO, 6,8 millones de venezolanos padecen hambre / Foto: EFE

Vale decir que desde 2018 El Aissami ha trabajado en la búsqueda de opciones para evadir las sanciones internacionales al régimen de Maduro. Eso incluye rutas alternas para los flujos de dinero y de mercancías, así como la identificación de intermediarios y de otras figuras a través de las cuales efectuar las operaciones que buena parte del sistema financiero global le impide.

El objetivo ha sido establecer un sistema alterno, preferiblemente a través de Asia y Europa, para compensar el desmantelamiento de las corresponsalías bancarias, apelando también a acuerdos que generen flujos en euros, yuanes o rublos, que el régimen pueda disponer, con baja trazabilidad y control.

En este sentido, ha estado trabajando en conexiones con Rusia, China, India y Turquía. Con esta última gestionó de forma directa los tratos para la venta de oro, donde se han movido más de 1.000 millones de dólares desde inicios de 2018, operaciones que se han traducido en la llegada de productos turcos al mercado y, entre otras cosas, de euros en efectivo para alimentar las mesas cambiarias.

Si bien El Aissami ejerce su rol ante tales interlocutores, está altamente limitado para relacionarse con otros mercados y desempañarse en otros escenarios por las sanciones personales que le han sido impuestas. Es, además, uno de los 10 prófugos más buscados por narcotráfico según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

Informe de Coyuntura Venezuela por Luís Zambrano Sequín y Santiago Sosa – Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales UCAB – Julio 2019

En este informe se muestra la evolución reciente de los principales agregados macroeconómicos que caracterizan a la economía venezolana y la evolución posible de estos agregados durante el 2019, en el contexto de un escenario donde no se prevén cambios significativos en la formulación y ejecución de la actual política económica.

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Para ver el informa completo abrir el enlace : IIES-UCAB-Informe-de-Coyuntura-Julio-2019

Catastrofe revelada por el BCV por Humberto Garcia Larralde – Academia Ciencias Económicas – Julio 2019

Hausmann alerta de que el PIB de Venezuela caerá 62% a finales de 2019 – El Nacional – 18 de Julio 2019

El representante de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo advirtió que un trabajador no puede alimentar a su familia con el salario mínimo venezolano. “No es casualidad que 5 millones de venezolanos hayan abandonado el país”, señaló

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El gobernador de Venezuela ante el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), Ricardo Hausmann, alertó este miércoles de que el producto interno bruto del país caerá hasta 62% para finales de este año.

Hausmann comparó la situación económica del país con la de las naciones vecinas y dijo que la crisis económica venezolana es 10 veces peor que la peor recesión que vivió Ecuador en su historia, 2 veces más grande que la Gran Depresión norteamericana y 3 veces superior a la mayor recesión económica de un país latinoamericano.

También advirtió que el salario mínimo venezolano no da para alimentar al trabajador y mucho menos a su familia, una situación de la que tampoco se salvan los trabajadores del sector público.

“No es casualidad que 5 millones de venezolanos hayan abandonado el país y que más o menos 10% se hayan asentado en Ecuador”, expresó.

En la sexagésima Asamblea de Gobernadores del BID se ha hablado mucho sobre la situación de Venezuela, y los ponentes reivindicaron la necesidad de que se les conceda asistencia internacional a los países receptores para paliar el peso humanitario y económico de la migración venezolana.

Tanto el primer mandatario ecuatoriano, Lenín Moreno, como la vicepresidente de Colombia, Martha Lucía Ramírez, lamentaron que esta situación esté superando la capacidad de acogida de ambos países, donde se calcula que se han asentado medio millón y más de 1,5 millones de venezolanos, respectivamente.

El delegado del presidente interino de Venezuela como gobernador del país ante el BID apuntó que la única manera que Venezuela tiene para salir de la situación de recesión económica es siguiendo el “Plan País”, un proyecto de reestructuración de la deuda diseñado por el equipo de Juan Guaidó.

El gobernador venezolano también señaló como culpable del problema al régimen de Nicolás Maduro, y advirtió acerca de la necesidad de destituirle para que el “Plan País” pueda hacerse efectivo.

Hausmann explicó que este plan económico consiste en reestructurar la deuda externa de Venezuela y abrir el sector petrolero a la inversión extranjera mediante una nueva ley de hidrocarburos.

El “Plan País” también propone rescatar la luz, el agua y la salud como elementos prioritarios para mejorar los niveles de vida de Venezuela a través de lo que ha llamado una transferencia social para atender la crisis humanitaria.

Escenarios Económicos y Políticos para Venezuela 2019 – Datanalisis – Mayo 2019

El Banco Central de Venezuela admite que el PIB se ha hundido un 52% con Maduro por Florantonia Singer – El País – 29 de Mayo 2019

Tras cuatro años de silencio estadístico, la institución divulga los indicadores que confirman la recesión sostenida que vive el país petrolero desde mucho antes de las sanciones de EE UU

Latas de atún en un mercado de Venezuela.
Latas de atún en un mercado de Venezuela. GETTY

El Banco Central de Venezuela llevaba desde 2015 sin publicar indicadores económicos. Hasta este martes, cuando los datos que se han ocultado de forma sistemática aparecieron inesperadamente reflejados en la página web de la institución. Las cifras ahora conocidas revelan una caída del PIB 52,3% desde 2013, cuando Nicolás Maduro fue elegido presidente. El Banco Central estima, además, que la inflación ha alcanzado la cifra más alta en la historia reciente del país al pasar del 180,9% en 2015 al 130.060% en 2018.

Aun así, es el primer reconocimiento explícito del régimen chavista del inmenso deterioro en el que está inmersa la economía venezolana. De hecho, para la inflación acumulada en los primeros cuatro meses de 2019, el régimen de Maduro tiene una estimación aún peor que la de la Asamblea Nacional, que lo calcula en el 666%. El banco central lo sitúa en más del 1.047% solo entre enero y abril.

La información que se divulgó por sorpresa el martes incluye la balanza de pagos. Estos datos revelan que las importaciones. Estas últimas cayeron de 57.183 millones de dólares (millones de euros) en 2013 a 14.886 millones (millones de euros) en 2018, una caída en picado mucho antes de que Estados Unidos impusiera sanciones económicas y petroleras al país, lo que ha mermado aún más las arcas públicas.

Ese descenso en las compras del exterior explica a las claras el fuerte desabastecimiento de bienes que padecen los venezolanos, dado que es una economía que tiene que importar la práctica totalidad de los bienes que consume. Esa curva coincide con la de los ingresos por exportaciones de petróleo, que se redujeron a un tercio —de 85.603 millones de dólares en 2013 a 29.810 millones de dólares en 2018—, a causa de la abrupta caída de la producción de crudo por los malos manejos de la petrolera estatal y por la corrupción. Este año, la producción de petróleo en Venezuela ha caído a su mínimo histórico: 740.000 barriles diarios, por primera vez por debajo de Colombia, según ha señalado la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El petróleo es la principal, y casi única (96%), fuente de ingresos del país caribeño.

El informe del Banco Central dibuja una economía totalmente demolida. Según la institución, el sector de la construcción cayó un 95% entre el tercer trimestre de 2013 y el tercer trimestre de 2018; el de manufactura, un 76%; el comercio, un 79%, y las instituciones financieras, un 79%. Según los datos difundidos el martes, hacia finales de 2018 el colapso se aceleró.

Según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la economía venezolana caerá un 25% adicional este 2019, lo que se sumará a la caída del 52,3% estimada desde 2013, con datos del Banco Central y de la consultora Ecoanalítica. El organismo emisor reduce la caída acumulada desde 2013 al 47,7% porque no ofrece datos del PIB más allá del tercer trimestre de 2018.

La reiterada excusa de Nicolás Maduro para justificar la profunda crisis que se vive en Venezuela, que también tiene expresión en el aumento de la pobreza y el desempleo tras 18 meses en hiperinflación, ha sido la “guerra económica” que desde Estados Unidos y otros países no alineados a su Gobierno han emprendido contra el país y su mandato.

En noviembre pasado, el Gobierno de Nicolás Maduro iba a ser sancionado por el Fondo Monetario Internacional con la pérdida de voto dentro del organismo por el incumplimiento en la rendición de cuentas sobre el manejo de la economía. El ultimátum que el organismo hizo que el BCV comenzara a enviar parte de los datos atrasados. Ahora, la difusión sorpresiva de estas cifras, señalan algunos economistas, podría responder al cumplimiento de un requisito en una posible búsqueda de financiamiento internacional en medio de la apretada situación financiera que enfrenta el régimen de Maduro. Ningún portavoz del Gobierno ni del BCV reaccionó ayer a lo revelado.

En las últimas semanas, de manera silenciosa, la economía cotidiana ha dado un viraje. Una aparente liberación de los precios, que ha permitido que los anaqueles de los supermercados vuelvan a estar llenos, y del mercado cambiario, en el que ahora pueden participar los bancos privados, ha sorprendido a los venezolanos. No obstante, los cambios son insuficientes para mejorar la situación, pues en cualquier caso son pocos los que en la destruida economía venezolana pueden pagarlos.

El Banco Central publica reveladoras cifras oficiales tras años de silencio – BBC News – 29 de Mayo 2019

Maduro.El presidente venezolano Nicolás Maduro ha negado reiteradamente que el país esté atravesando una crisis económica ni humanitaria.

Luego de pasar varios años de silencio, el Banco Central de Venezuela publicó este martes varios datos sobre la economía del país en 2018: inflación del 130.000% y una contracción del 22,5%.

Este decrecimiento de casi una cuarta parte de la economía viene a corroborar el diagnóstico de diversos organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional, que dijo que Venezuela sufre “una de las peores crisis económicas de la historia”.

Los datos hechos públicos por el banco contienen otras cifras negativas, como el colapso de la producción de petróleo, alrededor del 90% de las exportaciones del país sudamericano.

La publicación de los datos por parte del BCV resultó una sorpresa tras cerca de cuatro años sin cifras oficiales e incluso alguna que no se ofrecía desde 2012, según el analista Asdrúbal Oliveros.

Declive económico

En 2018, los ingresos que llegaron por ventas de petróleo al exterior cayeron un 6,68%, hasta situarse en US$29.810 millones.

Según diversas estimaciones, la producción de crudo de Venezuela se sitúa ahora al nivel de hace 70 años a causa de la mala gestión de la petrolera estatal, PDVSA.

Dos preguntas y una triste certeza por Guillermo D. Olmo, corresponsal de BBC News Mundo en Venezuela

En un país a la cola de los indicadores mundiales de transparencia, la publicación tras años de silencio de datos esenciales de su economía por parte del Banco Central deja casi tantas preguntas como respuestas.

Los datos ahora hechos públicos por el BCV son pésimos, pero quienes viven en el país encuentran a diario motivos para preguntarse si no se quedan cortos y la realidad es aún peor.

Otra pregunta es por qué salen a la luz ahora.

Una hipótesis es la de que, consciente de lo insostenible de su gestión económica, el equipo de Nicolás Maduro se prepara para solicitar algún plan de asistencia financiera internacional, para lo que la publicación de la contabilidad nacional es requisito indispensable.

La otra es que se publican ahora a instancias de funcionarios desafectos para dañar la imagen de un gobierno que va perdiendo lealtades en instituciones claves.

No sería la primera vez que los expertos detectan descoordinación entre el Ejecutivo y el BCV, que podría convertirse en un frente más del pulso que libran Maduro y el líder opositor Juan Guaidó.

En realidad, lo único que queda claro lo sabían muchos antes de que lo confirmara el Banco Central, que la economía venezolana lleva años en fase de derribo.Línea.

Mujer en una cocina con una cazuela.La crisis económica y política que atraviesa Venezuela ha provocado que más de tres millones de venezolanos hayan abandonado el país.

Venezuela vive un pronunciado declive de su economía cuyo inicio es ubicado por los expertos a finales del año 2014.

La oposición, que exige la renuncia de Nicolás Maduro por considerarlo un gobernante ilegítimo, suele argüir el desastre económico como una de las razones por la que es necesaria su salida del poder.

El gobierno de Maduro negó reiteradamente que el país sufriera ninguna crisis económica y solo últimamente ha empezado a admitir problemas de los que culpa al “bloqueo criminal” impuesto por Estados Unidos.

De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, más de tres millones de venezolanos han abandonado el país en los últimos años en busca de mejores condiciones de vida.

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