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En Venezuela la renta petrolera es negativa por Alexander Guerrero – La Patilla – 12 de Agosto 2017

AlexanderGuerrero980px.jpgConversamos con el economista Alexander Guerrero sobre la nota de los auditores externos de Pdvsa donde indican que en el año 2016, la petrolera estatal recibió 5.727 millones de dólares en subsidios del fisco por sus pérdidas en la venta de gasolina y diesel. Le preguntamos de dónde salen los recursos para subsidiar a Pdvsa

Guerrero fue directo a nuestra pregunta “el tema es bastante más complejo, pero de entrada les digo que esa subvención o subsidio lo paga el ciudadano por medio del impuesto inflacionario”

El economista precisó que “Según la lógica en el funcionamiento de la empresa del Estado, en ese caso, PDVSA, la renta que genera libre -de polvo y paja- es ingreso fiscal. Pero para que fluya al fisco según lo requiere el Art 12 de la Constitución, es necesario que PDVSA genere una renta “positiva”, sin embargo, las cosas no han sido así, desde 2012, independiente de su nivel de costos -los cuales han subido por convenios incumplidos por los convenios internacionales China, Petrocaribe, ALBA, etc., además de los costos de producción de petroleo y productos derivados del intenso proceso de desinversión, descapitalización en general, incremento del riesgo por impago, el ingreso de PDVSA por venta de petroleo y productos (al mercado local e internacional, neto) ha caído estrepitosamente generando un curioso fenómeno de renta petrolera negativa“.

Señala Guerrero que ese complejo sistema de costos e ingresos le impidió a PDVSA ejecutar su contribución fiscal, es decir, pagar impuestos y regalías, “no olvidemos que el pago de estos (impuestos y regalías) es un residual en la PDVSA de hoy, una empresa de carácter netamente fiscal”.

¿Pero cómo paga PDVSA sus regalías e impuestos al dueño de la renta petrolera, el Gobierno? Guerrero nos responde “Como su ingreso antes de pagar la contribución fiscal es negativo, el BCV no recibe pago de regalías e impuestos en dólares, los cuales serían posteriormente ofertados en el mercado cambiario, éste opera como prestamista de last resort y presta bolívares a PDVSA para que ésta pague al Tesoro impuestos y regalías”.

Guerrero explica que “EL BCV tiene cuatro años girando prestamos, o bien directo a PDVSA o by-paseando a PDVSA indirectamente al Tesoro los bolívares requeridos para pagar esa factura de impuestos y regalías. En otras palabras y como el ingreso petrolero -es o era el 65% del ingreso fiscal- al evaporarse la contribución fiscal -por las razones expuestas arriba- el last resort el BCV con sus préstamos a PDVSA monetiza totalmente el déficit fiscal generado por la caída de la renta petrolera fiscal. La hiperinflación generada por la monetización del déficit fiscal conocida como impuesto inflacionario, estaría siendo generada desde el ingreso bruto del venezolano, quien con la inflación cierra los balances de PDVSA con el Tesoro y el BCV”.

“En el marco de esta horrorosa realidad PDVSA registra una “subvención” -con lo cual neteó su endeudamiento con el BCV -via Tesoro- lo que en otras palabras significaría que el venezolano está financiando a la industria petrolera, sin recibir nada a cambio porque la empresas esta simplemente colapsada tanto industrial como financieramente” concluyó Alexander Guerrero

 

OPEC Oil Production Up in July – Except for Venezuela – Caracas Capital – 10 de Agosto 2017

Venezuela’s oil production continues to tumble.

According to the OPEC statistics released today, Venezuela’s production has fallen to 1.932 million barrels per day. OPEC production went up — except in Venezuela, Iraq and Angola. “…total OPEC-14 crude oil production averaged 32.87 million barrels a day in July, an increase of 173,000 barrels per day over the previous month. Crude oil output increased mostly in Libya, Nigeria, and Saudi Arabia, while production showed declines in Iraq, Angola and Venezuela.” That 173,000 bpd OPEC production increase comes on top of June’s whopping 393,000 bpd OPEC increase, where Venezuela was the sole country not to have increased production.

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“Perros del petróleo” frotan sus manos ante sanciones de Estados Unidos por Fiorella Perfetto – Caraota Digital – 3 de Agosto 2017

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Si Estados Unidos decide suspender las compras de petróleo venezolano, el gobierno del presidente Maduro, hoy sumido en una dura crisis de gobernabilidad y rechazo internacional tras convocar un proceso para reescribir la Carta Magna según sus designios, deberá considerar otras vías para colocar el crudo en un mercado alternativo. Pero las sanciones y la urgencia del país para contar con ese ingreso del cual depende más del 80% de la economía nacional, significaría someterse a las políticas de intermediarios y claro, a la de los sempiternos “aliados” en los negocios petroleros venezolanos

El pasado 27 de mayo se conoció a través de medios internacionales que Venezuela estaría conformando un esquema para colocar en el mercado el petróleo proveniente de Siria, y así evadir las duras sanciones internacionales que pesan sobre este país, como resultado de la violación a los Derechos Humanos, tal y como podría ocurrir con el crudo venezolano, en caso de que Estados Unidos dé un nuevo paso hacia adelante en su propósito de cercar el gobierno de Maduro y hacerlo volver al redil democrático.

El plan, según se conoció entonces, consistiría en una triangulación entre Rusia, Siria y Venezuela: el crudo sirio sería transportado a Rusia y de allí a Venezuela, que lo recibiría con factura como si se tratase de crudo ruso para luego llevarlo a la refinería en Aruba y el combustible resultante sería vendido a Estados Unidos.

El responsable de esta operación sería Wilmer Ruperti, quien en entrevista ofrecida al portal Bloomberg aseguró que el acuerdo nada tenía que ver con aspectos políticos. “Era una solución logística para ganar mucho dinero”, dijo a ese medio. Un representante de Citgo aseguró que la filial de Pdvsa “no está considerando y no considerará importaciones de crudo sirio para abastecer a Citgo Aruba Refinery”. Leer más de esta entrada

Nicolás Maduro adjudica a un imputado en ‘Gürtel’ un negocio petrolero por Marisa Recuero – El Mundo – 9 de Agosto 2017

.El Gobierno venezolano aprueba la constitución de una empresa mixta con Ramón Blanco Balín, presunto blanqueador del dinero de Correa, para explotar un yacimiento de crudo
La autoriza el Tribunal Supremo, controlado por el presidente, ante la “situación de anormalidad” de la Asamblea Nacional

Nicolás Maduro abre las puertas de Venezuela a la persona considerada el cerebro financiero de la trama Gürtel y ex vicepresidente de Repsol, José Ramón Blanco Balín. Hace apenas un mes, y en plena crisis venezolana, el presidente del país bolivariano accedió a la petición hecha por el empresario español y la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) para constituir una sociedad mixta que explote una parte del yacimiento petrolífero conocido como Franja Petrolífera del Orinoco.Así consta en una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, fechada el pasado 10 de julio, a la que tuvo acceso este diario. En ella, el Máximo Tribunal declara «procedente la autorización y aprobación» de la empresa Petrosur, participada por una filial de PDVSA y una sociedad que responde al nombre de Stichting Administratiekantoor Inversiones Petroleras Iberoamericanas, cuyo representante es José Ramón Blanco Balín.

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El ‘cerebro financiero’ de ‘Gürtel’ es socio de Alfonso Cortina en empresas petrolíferas
El Máximo Tribunal, como se llama en Venezuela al Tribunal Supremo, autorizó la creación de esta nueva sociedad para la «producción, mejoramiento y comercialización de petróleo crudo pesado y extrapesado en el área denominada Junín 10 de la Franja Petrolífera del Orinoco Hugo Chavez Frías». Según consta en la sentencia, Petrosur tendrá como accionistas a la sociedad que representa el empresario español y a la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), filial de PDVSA. El cometido del consorcio será la explotación de un bloque de uno de los yacimientos petrolíferos más extensos del mundo, la Franja Petrolífera del Orinoco. Dicho de otra manera, extraer petróleo en una de las parcelas en las que está dividido el yacimiento, cuya extensión total asciende a 55.314 kilómetros cuadrados. Cada bloque tiene 500 kilómetros cuadrados.La nueva empresa, que aún no ha sido constituida, estará participada en un 60% por la Corporación Venezolana de Petróleo -empresa encargada de gestionar los negocios que PDVSA tiene con terceros, sobre todo con extranjeros-, y el otro 40% estará en manos de la sociedad representada por Blanco Balín, «domiciliada en Amsterdam conforme a las leyes de los Países Bajos», según consta en la sentencia. Leer más de esta entrada

Petróleo y dictadura en Venezuela por Joaquín Villalobos – El País – 7 de Agosto 2017

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En un confuso incidente, un grupo de militares entró o tomó desde adentro parte de una guarnición en el Estado de Valencia en Venezuela. No fue un alzamiento en forma, sino una operación armada al parecer para robar armamento. Tanto quienes realizaron este ataque, como algunos grupos que protestan en las calles y un oficial que robó un helicóptero, han usado la palabra resistencia para identificarse. El Gobierno de Maduro ha incrementado exponencialmente la represión, impedido el derecho a la protesta pacífica, cerrado los espacios legales a la oposición y realizado un fraude electoral para nombrar una Asamblea Constituyente. En estas condiciones, la radicalización de algunos jóvenes no debe sorprender.

Este incidente armado se suma a la represión y el cinismo de Maduro, como síntomas de debilidad de un régimen que está en descomposición. El punto central para dirimir la crisis venezolana es la alternancia en el poder. La Constituyente es un invento para mantener el Gobierno y dejar a la oposición como un adorno político subordinado al régimen. A partir de que los opositores se convirtieron en mayoría, las posibilidades de estabilidad en Venezuela giran en torno a la necesidad de dar garantías al partido chavista para que se convierta en oposición, y a la oposición para que pueda llegar al Gobierno. Esto es el centro del problema y de esto debe hablarse si se quiere una salida negociada en serio.

El Gobierno de Maduro ha presentado una resistencia inusual, cualquier Gobierno latinoamericano ya habría caído o negociado su salida frente a cuatro meses de protestas en las que han participado millones de personas. La explicación de esta resistencia reside en que se trata de una dictadura militar con ropaje izquierdista en un país petrolero.

El petróleo es el centro de gravedad del poder en Venezuela. La renta petrolera es el factor de cohesión de la coalición de gobierno. Facilitó la alianza entre militares de derecha y chavistas de izquierda, permitió las victorias electorales y construyó una geopolítica de protección en el continente y el mundo. No importa cuánto hayan bajado los precios del petróleo y cuánto la crisis afecte a los pobres. Los ingresos siguen siendo suficientes para que la élite gobernante no se sienta afectada y mantenga viva la expectativa de que si los precios mejoran, podrán quedarse en el poder eternamente.

Luego de que los venezolanos han luchado durante cuatro meses en las calles, el papel principal para salvar a Venezuela lo tiene la comunidad internacional. El Gobierno de Maduro es ahora un problema regional que tiene implicaciones migratorias y criminales por el narcotráfico. Esto se agrava mucho más porque puede acabar convertido en un conflicto armado. Las sanciones individuales generan presión psicológica y son importantes, pero no afectan el centro de gravedad del poder. Sin afectar de forma directa o indirecta los ingresos petroleros, la alianza entre el chavismo y el militarismo puede mantener a Venezuela en una prolongada agonía.

Joaquín Villalobos fue guerrillero salvadoreño y es consultor para la resolución de conflictos internacionales.

Estados Unidos baraja medidas de presión más duras contra el Gobierno de Maduro por Amanda Mars – El País – 6 de Agosto 2017

La Casa Blanca se debate entre proseguir con las sanciones a los pesos pesados del régimen abrir la puerta a medidas económicas que incluyan el petróleo

Estados Unidos está explorando nuevas vías de presión contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Sancionado ya el propio presidente venezolano, el vicepresidente, 13 otros altos cargos y ocho miembros del Tribunal Supremo, en Washington se libra un debate entre los que apuestan por incrementar las penalizaciones a los individuos o los que creen llegado el momento plantearse abrir el melón de los castigos a la economía del país, incluyendo el embargo a sus exportaciones petrolíferas. Esta sería, según algunos expertos, un arma de doble filo.

La deriva autoritaria de Maduro y el cambio de sensibilidad de la Casa Blanca, con Donald Trump al frente, ha llevado la relación entre ambos países a una nueva fase. Washington ya no mira a Caracas como hace un año, ni siquiera como hace seis meses.

Dice Arturo Valenzuela, que fue el responsable para América Latina en el Gobierno de Barack Obama, que no se podía predecir entonces la vorágine en la que ha entrado el país y que lo que le inquieta es la capacidad de reacción externa. “Me tocó gestionar las relaciones en la época de Chávez y entonces no esperaba que el país cayese en una crisis tan profunda como la que está sufriendo ahora”, dice el ahora profesor emérito en Georgetown, “y lo que más me preocupa es que no veo un consenso internacional sobre cómo actuar, ni un liderazgo suficiente en Estados Unidos para programar un buen paquete de ayuda para Venezuela como el que se hizo con México en el 94. Me cuesta, por ejemplo, ver entrar al Fondo Monetario Internacional (FMI) en una situación tan poco clara como esta”.

La pregunta que se cierne ahora sobre Washington, y sobre el Consejo de Seguridad Nacional, que es donde se aborda esta crisis, es el “Y después, ¿qué?”. Hace tan solo un año, la actitud de Estados Unidos hacia este conflicto era la de dejar que Maduro se hundiera solo y confiar el asunto a la Organización de los Estados Americanos (OEA), sin llevar la voz cantante. Las cosas han cambiado, se han dicho palabras gruesas —el consejero de Seguridad Nacional, H. R. McMaster, tachó a Maduro de dictador— y las sanciones han llegado al corazón del poder, al propio Maduro. Hay quien habla de la inesperada influencia que el senador Marco Rubio, de Florida, está teniendo en la Casa Blanca, como se vio con Cuba, pese a ser uno de los más ásperos rivales de Trump en las primarias republicanas.

LAS ÚLTIMAS SANCIONES
Nicolás Maduro fue sancionado el 31 de julio, acusado de socavar la democracia por llevar a cabo la votación de la Asamblea Nacional Constituyente. Antes ya habían caído otros pesos pesados. El presidente y siete miembros del Supremo fueron penalizados en mayo por las sentencias en las que “usurpan la autoridad” de la Asamblea Nacional y en febrero, el vicepresidente, Tareck El Aissami, por sus vínculos con el narcotráfico. En julio se anunciaron las medidas contra 13 altos cargos del Gobierno, el Ejército y de la petrolera pública PDVSA acusados de corrupción y violación de derechos humanos.

Cuando anunció las sanciones a Nicolás Maduro, el Tesoro estadounidense, que es el cargado de imponerlas, no confirmó si el presidente venezolano tiene o no activos en Estados Unidos. Pero la medida, de por sí, limita su acceso a los sistemas bancarios internacionales. Lo que sí informó el Gobierno el pasado julio es que los fondos congelados al vicepresidente ascienden a “cientos de millones de dólares”.

Pero la situación en Venezuela se ha deteriorado tanto que Barack Obama también hubiese endurecido su política, apunta Mark Feierstein, que le asesoró en asuntos de América Latina. Las sanciones habían comenzado con el demócrata, y el zarpazo al vicepresidente, Tareck El Aissami, incluido en la lista de narcotraficantes, se produjo en febrero.

Embargo del petróleo

En la Administración de Trump hay quien defiende, según fuentes conocedoras de las conversaciones, que las sanciones deben pasar de los individuos a la economía si no se logran avances, aunque hasta ahora han dominado los partidarios de no entrar en esa batalla. La opción del embargo a su petróleo, como el que en su día EE UU y la UE impusieron a Irán, sería letal para el país caribeño. EE UU es el principal comprador de crudo venezolano a través de Citgo, propiedad de la petrolera estatal venezolana PDVSA, con un negocio diario de 32 millones de dólares (27 millones de euros), con precios de referencia de 2016. Cortar ese grifo mortificaría a la población y no queda claro que hundiese al régimen.

Para Dany Bahar, de la Brookings Institution, esa solo puede ser “la última instancia” y debe ir acompañada de un generoso paquete de ayuda internacional. “Maduro ha demostrado que está dispuesto a todo para seguir en el poder y si se pierde ese dinero pasará a recortar las importaciones y el consumo”, apunta. También sería un problema para EE UU, ya que ese petróleo supone el 10% de sus importaciones.

Bahar apunta a los militares. “Las sanciones tienen que llegar a todo el círculo interno de Nicolás Maduro, han tocado a pocos militares, por ejemplo, y pueden empezar con los generales más cercanos y anunciar que van a proseguir para que los intermedios sepan que, si no se pronuncian a favor de la Constitución, las sanciones irán contra ellos también”, afirma. “No estoy insinuando un golpe de Estado —añade— sino que debe haber una restauración del orden constitucional, que es diferente, y los militares desempeñan un papel importante en eso”.

 

El mayor impacto de las sanciones a Venezuela recaería sobre tenedores de bonos y aparato represor por Antonio Maria Delgado – El Nuevo Herald – 28 de Julio 2017

Las sanciones que Estados Unidos podría imponer la próxima semana al crudo venezolano tendrían su mayor impacto sobre los tenedores de sus bonos y el aparato de represión que sostiene al régimen de Nicolás Maduro, dijeron analistas al advertir que la población lleva ya tiempo que no se beneficia de la renta petrolera.

El presidente Donald Trump ha advertido que aplicará sanciones “rápidas y severas” contra Venezuela –que podrían incluir un embargo a su crudo– si Maduro insiste en su empeño de realizar el domingo la elección “fraudulenta” de una Asamblea Constituyente.

A 36 horas de la programada apertura de las urnas, el régimen socialista no está dando señales de estar dispuesto dar marcha atrás, y funcionarios en Washington han señalado que el gobernante estadounidense tiene toda la intención de cumplir con sus palabras.

Aun cuando Venezuela asegura que podría conseguir compradores para el crudo que no pueda colocar en Estados Unidos a la vuelta de pocos meses, expertos dijeron que la medida propinaría un golpe muy difícil de superar para el ya atribulado régimen socialista.

“Sin esos recursos, el gobierno tendría menos margen de maniobra para seguir manteniéndose en el poder”, advirtió desde Londres Diego Moya-Ocampos, analista senior de IHS Country Risk.

“Y es poco probable que la situación para la población pudiera ser peor de lo que ya es con la severa escasez de alimentos y de medicinas, que básicamente fuerzan a la población a depender de la beneficencia del estado para poder suplirse”, agregó.

De hecho, Maduro actualmente destina una porción muy marginal de los dólares que ingresan al país para la compra de alimentos y medicinas.

Él mismo lo ha admitido, al declarar que la nación ha dedicado $20,000 millones en los últimos dos años para el servicio de su deuda externa, al tiempo que un informe de la Asamblea Nacional señala que el régimen solo estaba otorgando el año pasado menos del 15 por ciento de las divisas que se necesitaban para mantener abastecidos los anaqueles de los supermercados y las farmacias.

“Cuando dicen que va a afectar principalmente a los más pobres, ese comentario no toma en cuenta el hecho de que el gobierno dedica muy pocas divisas a los pobres”, enfatizó desde Caracas el columnista David Morán.

“La gran mayoría de los programas del gobierno son financiados con impuestos internos y por dinero inorgánico. Eso es lo que más invierte el gobierno en los pobres y no divisas”, agregó.

Ya los mercados están dando por sentado que el país sudamericano no podrá evitar entrar en default este año, con los precios de sus bonos cayendo en más de 17 por ciento en cuestión de una semana.

En otra señal de volatilidad, el ilegal dólar negro, el único al cual la mayoría de venezolanos tiene acceso, perdió más del 22 por ciento de su valor en los últimos cinco días, cotizándose el viernes en 10,389 bolívares por unidad, según la página de internetDólartoday.com, que le hace seguimiento.

La renta petrolera también es crucial para sostener el vasto aparato de corrupción utilizado por el régimen para preservar la lealtad de la cúpula militar que lo sostiene. Una disminución de los ingresos petroleros podría poner fin a esos incentivos y en teoría llevar a algunos oficiales a darle la espalda al régimen en medio de las crecientes presiones sociales que enfrenta.

Russ Dallen, socio gerente de la firma Caracas Capital Markets, dijo que las pretensiones del régimen bolivariano de reemplazar rápidamente a Estados Unidos como comprador de su crudo –ante la eventual aplicación de sanciones– podrían verse complicadas si Washington acompaña esa medida con otras sanciones que limitarían su acceso al sistema financiero internacional.

Estados Unidos, por ejemplo, podría colocar a PDVSA en la lista negra del Tesoro, como ya ha hecho con algunos altos funcionarios del régimen, los cual impediría que pudiera hacer operaciones en dólares.

Esa posibilidad quedó abierta hace ya bastante tiempo luego de que autoridades estadounidenses denunciaran que la estatal de petróleo estaba siendo usada para lavar dinero de la corrupción.

Por otro lado, dejar de comprar crudo venezolano podría generar beneficios políticos adicionales a Trump, dado que crearía las condiciones perfectas para cumplir con sus intenciones de vender la mitad de las Reservas Estratégicas de Petróleo del país, que el gobernante considera innecesarias ante el incremento de la producción local.

Cubrir por un año los 700,000 barriles diarios de crudo venezolano que Estados Unidos dejaría de comprar con las sanciones, requeriría cerca de 255 millones de barriles, menos de la mitad de los 688 millones que el país tiene en esas reservas.

Trump tenía planes de vender esa cantidad gradualmente durante un plazo de diez años para que de esa manera no se produjera una sobreoferta de crudo que pudiera alterar al mercado.

La ex canciller de Venezuela y actual candidata a la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, afirmó el martes durante una transmisión del canal del Estado que el gobierno chavista no se doblegará al chantaje de “la guerra económica”, aunque el pueblo venezolano tenga que pasar hambre.

Pero las sanciones permitiría colocar los 255 millones en pocos meses, en una medida que en vez de alterar el mercado estaría protegiéndolo de volatilidad, explicó Dallen.

“Y al final del año, esos $16,000 millones adicionales que se van a obtener a través de las venta van a hacer que él [Trump] luzca como un héroe porque ese monto le va a permitir recortar el déficit” escenario que no se producía en Estados Unidos desde la administración de Bill Clinton, dijo Dallen, quien ha sido consultado por Washington sobre la situación en Venezuela.

“El [Trump] ya trazó una raya en la arena. El dijo que lo iba a hacer y va a salir a respaldar sus palabras después del domingo”, agregó Dallen.

Las refinerías estadounidenses también están dando señales de que se están tomando las palabras de Trump muy en serio.

Según un cable de la agencia Reuters, las refinerías estadounidenses ya comenzaron el proceso de dejar de comprar crudo pesado, del tipo venezolano, para disminuir el futuro impacto que las sanciones al régimen de Maduro podría tener sobre sus operaciones.

El gobernante venezolano Nicolás Maduro rechazó el martes las críticas de Estados Unidos acerca de la Asamblea Constituyente y en tono desafiante, pregunta: “¿nos dejamos gobernar por el imperio del norte y la derecha fascista de este continente? ¿Qué tiene que ver el Departamento de Estado y Trump con Catia?”.

 

¿Qué pasaría si EEUU impide la importación de crudo venezolano? por Horacio Medina – La Patilla – 28 de Julio 2017

Desde hace ya un par de meses, hemos venido comentando sobre la posibilidad que los EEUU tomen la decisión de suspender la importación de crudo desde Venezuela.

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Más allá de las opiniones, a favor o en contra que se puedan emitir sobre esta decisión, debemos tener presente que tomarla o no, es un asunto soberano y unilateral de los Estados Unidos. En nuestra opinión personal, tal como lo hemos expresado por esta via y en distinto medios de comunicación, sería una decisión que podría producir un efecto contrario, al objetivo por la cual se tomaría, además de tener efectos colaterales negativos para Estados Unidos.

No obstante y aun a pesar de saber, como acabamos de decir, que es una decisión que corresponde al gobierno de los Estados Unidos, nos gustaría especular sobre algunas de las tantas consecuencias que dicha medida tendría para los Estados Unidos.

En tal sentido, nos apoyaremos en un cable que publicó, muy recientemente, la agencia Reuters:

Ver Refinerías estadounidenses comienzan a reducir las importaciones de crudo venezolano

El contenido de la nota de prensa, nos deja saber que las refinerías de la Costa del Golfo, especialmente Valero, Chevron, Conoco-Philips y CITGO, acusarían un impacto de tomarse la medida. (Nosotros agregaríamos otra empresa de menor tamaño como Sunoco).

En efecto, la referida nota nos revela que los refinadores de la Costa del Golfo, ya están previendo y acometiendo algunos cambios en sus dietas de alimentación y patrones de refinación. Además, nos permite deducir que los refinadores, deben estar corriendo modelos de simulación, con dietas más livianas para prepararse ante una reducción en el suministro de crudo pesado venezolano, Merey16, bien por la caída en la capacidad de producción de Venezuela o, incluso, para el cese total de los envíos, en caso de aplicarse una sanción al suministro.

Para las refinerías de la Costa del Golfo, ya ha sido un dolor de cabeza (“que pega en el bolsillo”) la perdida de suministro tanto de crudos pesados venezolanos y como también los provenientes de México y, más recientemente, de Colombia.

Mucha de la capacidad de conversión profunda, en las refinerías, esta parada u operando a baja carga, lo que se traduce en ineficiencia y, por ende, en mayores costos de refinación por barril procesado.

Queda claro que los refinadores de esa región, tienen una preferencia por dieta mayor de crudos pesados (16 – 20 API), aun con hasta 2.5% de azufre, lo cual mejora sus economías y que, una reducción en el volumen de crudo pesado, deficitario que están recibiendo, incidirá negativamente en sus márgenes de refinación, es decir, en su ganancia neta.

Es obvio que los refinadores, en la práctica, no se plantean una situación extrema que sería cero crudo pesado, pero en sus simulaciones sí parecen estar considerando cero crudo pesado venezolano, para evaluar impactos que de seguro, causará una pérdida importante en su nivel de procesamiento.

Además debemos tener claro que esos crudos, no son reemplazables a corto plazo, tanto por gravedad API como por su volumen. Tal vez solo serían reemplazables por una mayor importación de extra pesados de Canadá, no disponibles al momento, o aumentando la importación desde Brasil, considerando un mayor costo, todo esto, mientras esperan el aumento de la producción de crudo Maya (17 API) de México y/o crudo Castilla (18 API) de Colombia, o tal vez, la normalización del suministro proveniente de Venezuela que vendría con el cambio del modelo político de gobierno.

Hemos escuchado algunas opiniones que consideran que el volumen de suministro de Venezuela puede ser reemplazado por el crudo de la reserva estratégica de los Estados Unidos que el presidente Donald Trump ha decidido poner en venta. Pues bien, aunque volumétricamente eso puede ser factible, no lo es desde el punto de vista del tipo de crudo, ya que la reserva estratégica es, principalmente, crudo liviano superior a 32 API, de modo que no se trata de un reemplazo adecuado para estas refinerías, aun siendo un crudo de gran calidad.

En resumen, aun cuando a los refinadores de la Costa del Golfo no les conviene, comercialmente hablando, suspender el recibo de crudos pesado de Venezuela (Merey16), todo parece indicar que están haciendo su ejercicio técnico- operacional para afrontar la contingencia.

En todo caso, de concretarse ésta sanción, también veremos cambios en el mercado internacional donde el crudo pesado venezolano será recibido para mezclas, obviamente con un sacrificio en el precio que reducirá los ingresos para Venezuela y mayores costos en fletes para equiparar los precios de los crudos que se desplazarían.

Ciertamente para Venezuela sería letal esta decisión, una catástrofe, al menos, a corto plazo, mientras el mercado hace los ajustes. Por otro lado, además del costo comercial para refinadores del Golfo de México y un posible pequeño aumento en el precio de la gasolina local, a corto plazo, el costo político para los Estados Unidos sería alto, al despertar y favorecer la incesante retórica “anti imperialista”.

Además debemos considerar que quizás, en 45 o 60 días, la mayor parte del volumen cesante de crudo pesado venezolano a los Estados Unidos podría encontrar, como mencionamos, destinos y mercados, que aunque menos lucrativos que el estadounidense, lo recibirán vía mezclas.

Finalmente, también queremos reiterar nuestra opinión sobre este tema, ya que si lo evaluamos vis a vis con un posible cese de la venta de gasolina, diésel, nafta y otros subproductos de refinación, desde estas refinerías y que Venezuela compra en base continua, para completar sus requerimientos, consideramos que esto sería de mayor impacto para el régimen forajido de Venezuela y con menor repercusión política para los Estados Unidos.

En este sentido, resultaría muy complicado para el régimen venezolano encontrar ese suministro de productos y subproductos en el mercado, quizás lo podrían hacer en mercados lejanos (Rotterdam, Rusia, India, Irán, etc.), lo cual tendría un alto impacto en el precio de compra, costos de flete y tiempos de viaje. Además, tendría un alto costo político para el régimen venezolano que, de manera constante y altisonante, repite que tiene las mayores reservas de crudo del planeta y a PDVSA, una de las empresas más sólidas y eficientes del mundo. Tendría que explicar porque en estas condiciones:

· Venezuela importa, en base continua, gasolina y diésel, nafta pesada, MTBE y alquilatos (estos últimos tres subproductos para la manufactura de gasolina en Venezuela y la nafta también para diluir sus crudos extrapesados, para exportar Merey 16).

· Venezuela tiene el 40% de su capacidad operativa de refinación nacional (1 millón 300 mil barriles diarios, incluyendo Curazao), paralizada por ausencia de mantenimiento programado y correctivo, fallas continuas, constantes incidentes operacionales y falta en el suministro de crudo)

· Venezuela importa gasolina y diésel, para mantener el contrabando de esos productos (“negocio” lucrativo manejado por militares corruptos) y el suministro a Cuba y Petrocaribe. Es decir porque paga a precios internacionales, por un determinado volumen de esos productos, para sostener la corrupción y para regalarlo a cambio de apoyo político.

Sería cuesta arriba, culpar al “imperio” de “malvado y perverso”, sin tener que reconocer su fracaso inexcusable y una mentira mantenida por años.

Sin duda, un tema bastante más complejo de lo que hemos expuesto y de lo que mucha gente considera, con incontables aristas y consecuencias.

 

La dramática crisis económica y política de Venezuela por Finantial Times – La Patilla – 27 de Julio 2017

El prestigioso Financial Times (FT) publicó un análisis sobre la crisis venezolana “Venezuela’s economic and political crisis in charts” (por suscripción) del cual lapatilla.com ha hecho una adaptación periodística al español así como a sus gráficos.

Señala el FT que mientras que la causa de las protestas que han ocurrido en Venezuela es el plan de Nicolás Maduro para reescribir la constitución del país, los enfrentamientos vienen en un contexto de colapso del nivel de vida, la escasez de medicamentos, el creciente aislamiento internacional y la indetenible corrupción.

Una mirada a los números revela los intensos cambios que han reformado drásticamente la vida en la nación rica en petróleo de América del Sur.

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93% de los venezolanos dijeron que sus ingresos no eran suficientes para comprar los alimentos que necesitan, según una encuesta realizada por algunas de las mejores universidades del país. Casi tres de cada cuatro venezolanos reportaron haber sufrido una pérdida de peso el año pasado, y, de ellos, una pérdida promedio de 9kg. El precio de los alimentos básicos para una familia es actualmente alrededor de 15 veces el salario mínimo y los precios siguen aumentando. El Fondo Monetario Internacional proyecta que la tasa de inflación de Venezuela podría alcanzar el 720 por ciento este año.

Maritza Landaeta, directora de la Fundación Bengoa, una organización caritativa de salud y nutrición, dijo recientemente: “La malnutrición en Venezuela es un problema de corrupción, no de falta de dinero”. Los controles gubernamentales de precios y otras políticas han reducido la producción nacional, y después con la caída del precio del petróleo que hizo que las importaciones disminuyeran dramáticamente, la comida que está disponible para los más de 30 millones de habitantes del país es insuficiente.

La escasez de alimentos se hizo tan drástica que Coca-Cola cesó su producción en Venezuela en 2016 porque no había suficiente azúcar.

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A medida que la violencia y la escasez empeoran, el número de venezolanos solicitantes de asilo ha aumentado drásticamente. Más de 50.000 venezolanos ya han solicitado asilo en todo el mundo en 2017, frente a los 27.000 en 2016, un número que ya era el triple de 2015. Venezuela ha superado recientemente a China y México como la mayor fuente de solicitudes de asilo a Estados Unidos, Para los solicitantes de asilo venezolanos. España fue el segundo destino en 2016.

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Durante mucho tiempo ha habido una gran brecha entre el número oficial de homicidios que el Ministerio de Salud venezolano publicó hasta 2013 y los de organizaciones no gubernamentales venezolanas. El Observatorio Venezolano de Violencia, un grupo independiente, registró 28.479 muertes violentas en 2016 -una tasa de 91.8 por 100.000, lo que daría a Venezuela el segundo mayor índice de homicidios en el mundo, detrás de El Salvador. La fiscal general venezolana Luisa Ortega, una lealista del régimen que es ahora una figura de la oposición, anunció que hubo 21,752 homicidios en 2016.

Según algunas estimaciones, Caracas se ha convertido en la ciudad con más asesinatos del mundo, mientras que otras clasifican a la capital venezolana como segunda o tercera – justo detrás de San Salvador, El Salvador y San Pedro Sula, Honduras.

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En un momento en la década de 1970, los pasajeros podían volar supersónico desde Caracas a París, uno de sólo un puñado de rutas Concorde. Hoy en día, las opciones de transporte aéreo en Venezuela se están reduciendo rápidamente. El mes pasado, United Airlines cesó sus vuelos al país. Ante la creciente inestabilidad política, la disminución de los ingresos y la mala seguridad aeroportuaria, Latam Airlines, la mayor aerolínea de Latinoamérica, Lufthansa y Aeroméxico, anunciaron el año pasado que detendrían los vuelos a Caracas. Hoy la colombiana Avianca, luego de 60 años de volar inenterrumpidamente a Caracas, cesó sus vuelos. Delta Airlines anunció que lo haría en Septiembre.

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Aún más devastador para muchos venezolanos que la falta de alimentos del país es la escasez de medicamentos. Venezuela fue una vez un modelo para la erradicación de la malaria en sus ciudades, pero ahora el fracaso económico y la escasez de tratamiento de la malaria significa que la enfermedad transmitida por mosquitos está desgarrando el país.

A principios de 2017, el director de una importante asociación farmacéutica venezolana dijo que las farmacias estaban cortas en el 85 por ciento de las medicinas que necesitaban los venezolanos, que van desde los analgésicos cotidianos hasta los fármacos para la insulina y quimioterapia que salvan vidas.

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El gobierno venezolano es el más corrupto del hemisferio occidental, según Transparency International, una organización sin fines de lucro. Las redes de funcionarios corruptos robaron o malversaron casi un tercio de la ganancia inesperada de 1 millón de millones de dólares del gobierno por el auge de los precios del petróleo, según antiguos ministros. Desde 2010, el fraude alimenticio -que suele implicar facturas falsas y fraude monetario- ha llegado a los 27.000 millones de dólares, según estima la Asamblea Nacional, mientras que los ciudadanos venezolanos sufren una gran escasez de alimentos.

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Mientras que el aumento de los precios de los alimentos ha hecho la vida más dura para casi todo el mundo en Venezuela, los desempleados están encontrando especialmente difícil alimentar a sus familias. El FMI proyecta que uno de cada cuatro venezolanos estarán desempleados este año, y pronostica que el desempleo crecerá a más del 36 por ciento para 2022.

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Venezuela, donde se encuentran algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo, tuvo el mayor producto interno bruto per cápita en América Latina en 1985. Pero el FMI estima que el PIB per cápita de Venezuela estará entre los más bajos del hemisferio en 2022.

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El petróleo representa el 95 por ciento de los ingresos de exportación del país y la falta de diversificación de la economía causa que ha sido particularmente devastada por la caída de más del 50 por ciento del precio del crudo desde 2014. Las reservas internacionales de Venezuela cayeron por debajo de 10.000 millones de dólares a mediados de julio, el nivel más bajo en 15 años.

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La reescritura de la constitución venezolana, objetivo de una asamblea constituyente creada por el señor Maduro, sería un golpe a la democracia del país. Sin embargo, la calificación de Freedom House de Venezuela, una puntuación anual de la institución con sede en Estados Unidos, se ha estado deslizando lentamente de “parcialmente libre” a “no libre” durante una década. La calificación de la libertad de Venezuela tomó otro golpe a principios de este año después de que la Corte Suprema respaldada por Maduro intentara hacerse cargo de la legislatura controlada por la oposición. Cuando esa iniciativa fracasó, Maduro lanzó su proyecto del 30 de julio para una asamblea constituyente que reescribiera las reglas del juego a su favor.

La reacción reciente del país

A partir del golpe de estado del Tribunal Supremo de Justicia, las calles de Venezuela has sido testigos de las protestas ciudadanas que el régimen de Maduro se ha propuesto reprimir brutalmente.

Según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en su más reciente actualización del 10 de julio, en 100 días se habían realizado 4.182 protestas en toda la geografía nacional.

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En un estudio de opinión pública nacional del finales del mes de mayo, la empresa Hercon Consultores halló que el 75,5% de la población venezolana se oponía a una asamblea constituyente y el 79,9% expresó que no iría a votar por ella.

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El estudio flash arrojó una intención de votos de apenas 12,3% . Nudo crítico para el gobierno. Es decir, que la idea de una nueva Asamblea Nacional Constituyente no tiene apoyo. El 79,9% de los encuestados dijeron no van a refrendar con su voto una nueva ANC por su realidad coyuntural y según los datos cuantitativos difícilmente someterá a su aprobación ante pueblo,revelándose una postura con sustancia antidemocrática avalada por el CNE.

 

Una sanción inteligente en la batalla por Venezuela por Diego Arria – El País – 27 de Julio 2017

La peor de las opciones para los venezolanos es que el sistema internacional no haga nada contra Maduro, lo que equivaldría a tolerar el régimen de forma complaciente
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Imponer sanciones a un país tal como lo puede hacer el Consejo de Seguridad de la ONU, o unilateralmente, como las de Estados Unidos a Irán y Rusia, es un proceso difícil. No siempre garantiza que se obtengan los fines perseguidos. Así sucedió en el caso de Irak después de la primera Guerra del Golfo cuando se tuvo que crear un fondo petrolero para asegurar que sus ingresos fueran invertidos por el régimen de Sadam Hussein en alimentos, medicinas, equipos hospitalarios , etc. Conocí las deficiencias de ese proceso cuando estuve en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Otro argumento en contrario es que las sanciones económicas no distinguen entre inocentes y culpables y que estos últimos, que controlan las finanzas del régimen, no sufren igual que el resto del país. Ese razonable argumento es esgrimido, entre otros, por Moisés Naím uno de los analistas políticos más prestigiosos, de quien tengo la fortuna de contarlo entre mis más queridos amigos. Lo hace en EL PAÍS de Madrid en su columna, con un titular de fina ironía Así podría salvar Trump a Maduro.

Naím concentra su argumento en que el presidente Donald Trump estaría considerando un bloqueo petrolero a Venezuela, lo cual en su criterio sería no solo una mala idea sino, también, “una maravillosa y oportuna tabla de salvación política para Maduro de presentar a Trump como el responsable del hambre de los venezolanos. Y concluye: “No lo haga presidente Trump”.

Me siento obligado a terciar en este tema porque nuestro país libra hoy una verdadera batalla, y todo aquello que pueda debilitarnos o fortalecernos debe ser contemplado. Por esto creo indispensable citar la declaración del secretario general de la OEA, Luis Almagro, el 19 de julio ante un comité del Senado de Estados Unidos cuando el senador Marco Rubio le pidió su opinión sobre las consecuencias que podrían tener para el pueblo venezolano la aplicación de sanciones económicas.

Así respondió Almagro: “Con frecuencia me preguntan sobre este tema y yo quiero ser muy claro en afirmar que las sanciones que puedan imponerse no empeorarían para nada el sufrimiento actual de los venezolanos, porque los recursos que le pertenecen al pueblo son utilizados por el régimen para asesinar y torturarlos, y no son invertidos en su bienestar como lo demuestran las trágicas estadísticas de mortalidad infantil y desnutrición que superan a las de Siria”.

Los únicos ingresos en divisas que Venezuela recibe hoy son de la venta a Estados Unidos de aproximadamente 700.000 barriles de petróleo diarios. Sin embargo, el régimen de Maduro tiene años acusando a Estados Unidos de hacerle una guerra económica. Acusación absurda porque, en todo caso, para ser coherente, la narcotiranía militarizada no debería venderle a las empresas norteamericanas.

Concluyendo: aplicar sanciones siempre es un tema controvertido. Pero Venezuela está hoy bajo el control de las fuerzas armadas que con extraordinaria rapacidad adquieren medicinas y alimentos a cuatro o cinco veces su precio real, que en adición utilizan para chantajear a la gente jugando con la desesperación de su miseria.

La línea correcta de confiscar bienes de jerarcas, adelantada por la Administración de Obama, probó que tiene sus límites. Los indiciados han salido fortalecidos políticamente pues pasaron a no tener opciones, y hoy controlan el ala dura del régimen. Por más nombres que añadan a las listas del Departamento del Tesoro, no pareciera que pase nada radicalmente distinto de lo ya visto, pero en todo caso deben seguirse aplicando estas sanciones individuales. Esta realidad explica por qué el consenso de los expertos del Norte se inclina como último recurso por la toma de medidas sobre el flujo de fondos generados por las exportaciones de petróleo a EE UU.

¿Qué sugiero? Que las empresas de Estados Unidos no dejen de comprar nuestro petróleo, pero que en lugar de pagarlo en divisas realicen operaciones de trueque de alimentos, medicinas y equipos hospitalarios. Y no estoy inventando nada. Hay precedente en la ideología chavista sobre el tema del trueque como puede leerse en la edición de EL PAÍS de 23 de septiembre de 2008 en un reportaje titulado Chávez resucita el trueque. “Esto lo hace el Gobierno revolucionario y el presidente Chávez con el mega trueque, que es darle petróleo a nuestros países hermanos para recibir a cambio maquinarias que fortalezcan la soberanía alimentaria”. Previamente, en el diario Página 12 de Buenos Aires del 7 de marzo de 2008, Hugo Chávez declaró: “Daremos toda la energía que Argentina necesita para el siglo XXI, y Argentina exportará alimentos a Venezuela”.

El mismo Naím, en su columna en EL PAÍS, del 17 de octubre de 2010, definió así las llamadas “sanciones inteligentes”: “A pesar de su impopularidad, y de sus obvios defectos, las sanciones son un instrumento cada vez más utilizado en la política internacional. Y esto es una buena noticia. ¿Cómo puede serlo? Pues porque la alternativa a las sanciones es la Guerra”. Mi punto precisamente.

El dilema es cruel. Pero, al final del día, no hacer nada no es una opción aceptable que equivaldría a tolerar y a subsidiar al régimen de manera complaciente. Esta sería para mí, la peor de las opciones e inconcebible para los venezolanos que dan hasta la vida en una noble y valiente pelea cívica por el rescate de nuestra libertad.

Diego Arria es un político venezolano, exgobernador de Caracas.

 

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