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Maduro arremete y Moncloa enmudece – Editorial El Mundo – 1 de Julio 2020

Sorprende es que la reacción de Moncloa ante las acusaciones del caudillo bolivariano haya sido tan discreta, por no decir inexistente.
Reuters

Juegan los diplomáticos un papel esencial en los regímenes autoritarios, a veces como únicos testigos privilegiados que pueden desnudar sus abusos. No extraña, por tanto -por más grave que sea-, que el dictador de Venezuela haya ordenado la expulsión de la embajadora de la UE. Lo hace después de que Bruselas haya ampliado alguna sanciones contra el chavismo por la ofensiva que ha impulsado contra la oposición y el intento de convocar unas elecciones legislativas tan amañadas que el oficialismo no tendría rival. La arremetida alcanza también al embajador español, a quien Maduro acusa de haber formado parte de una conspiración para descabezarle, que es como acusar al Gobierno de nuestro país de una intentona golpista.

Lo que sorprende es que la reacción de Moncloa ante las amenazas y acusaciones del caudillo bolivariano haya sido tan discreta, por no decir inexistente. Es obvio que si tales imputaciones las lanzara otro país, la reacción española habría sido enérgica e inmediata. En este caso la ministra de Exteriores parece hacerse la sorda. Con el caso Delcy o las interferencias bolivarianas de Zapatero ya vimos cómo Sánchez prefiere agachar la cabeza sistemáticamente ante Maduro. Quizá por el socio de coalición que eligió.

Sánchez triplica la compra de petróleo a Venezuela desde su llegada a Moncloa de la mano de Podemos por Carlos Cuesta – OK Diario – 27 de Febrero 2020

Pedro Sánchez
Nicolás Maduro y Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está condicionando incluso las compra de petróleo a sus acuerdos de investidura. El jefe del Ejecutivo llegó al poder con el apoyo de Podemos y otros partidos golpistas gracias a la moción de censura de mayo-junio de 2018. Desde esa fecha hasta ahora, España ha disparado la compra de petróleo de Venezuela.

Los datos son rotundos. España compró en 2018 al país controlado por la dictadura de Nicolás Maduro un total de 629.000 toneladas de crudo. Desde julio de 2018, momento en el que ya estaba operativo el Gobierno de Sánchez, la compra fue de de 506.000 toneladas, es decir, que la práctica totalidad de la compra ese año se produjo ya bajo el mandato de Pedro Sánchez.

Pero la cosa fue a más con la entrada del año 2019: en ese ejercicio recién terminado, la compra de petróleo venezolano efectuada por España escaló hasta las 2.297.000 toneladas de crudo. En resumen: desde que llegó Pedro Sánchez al poder de la mano de Podemos, la compra del ‘oro negro’ venezolano se ha triplicado con respecto al periodo de tiempo similar previo a su actual estancia en el poder.

La comparativa es rotunda incluso observada año a año. Frente a los casi 2,3 millones de toneladas de petróleo anuales que en estos momentos España compra a Venezuela, el ejercicio 2017 se cerró con sólo 1 millón de toneladas.

Hay que recordar lo que implica esta compra de crudo desde el punto de vista geoestratégico. La dictadura chavista controla, a través de PDVSA, el petróleo del país pese a las sanciones de EEUU y la Unión Europea. Precisamente, Petróleos de Venezuela está en el foco de un caso que investiga la Audiencia Nacional por el uso que se ha hecho de esta compañía pública venezolana para vaciar fondos de sus arcas y llenar los bolsillos de los denominados bolichicos –empresarios de referencia del régimen chavista–.

Es más, EEUU ha centrado una parte de su política de sanciones al régimen de Nicolás Maduro, precisamente, sobre la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Trump ha exigido la congelación de los fondos de la compañía en EEUU, unos 7.000 millones de dólares (6.100 millones de euros).

Eso quiere decir que dar preferencia a la compra de petróleo de Venezuela significa literalmente desafiar a Donald Trump e, incluso, a la política de sanciones de la UE con respeto a los protagonistas de las violaciones de derechos sistemáticas llevadas a cabo en la dictadura de Maduro.

El objeto de las sanciones de Estados Unidos perseguía, de facto, asestar un duro golpe económico a los dictadores para forzar su rendición y dejar paso a Juan Guaidó en el Gobierno de Venezuela, el mismo líder al que España se resiste a dar el trato protocolario propio de un jefe de Gobierno.

En el momento de las sanciones de Trump, Estados Unidos era el principal comprador del crudo venezolano con un 41% del total de envíos de crudo desde Venezuela al extranjero. En segundo lugar se encontraba China (25%), seguido de India (22%) y otros compradores más pequeños (12%). España no tiene una capacidad de compra como para salir al rescate de esos volúmenes. Pero su decisión de salir al rescate económico de Maduro será, a buen seguro, tenida en cuenta por la Administración americana.

El giro internacional de Sánchez hace peligrar los intereses de España por Antonio López-Istúriz White – El Mundo – 25 de Febrero 2020

El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, en Bruselas, el pasado viernes.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está acostumbrado a cambiar de parecer. Sin pudor, sin vergüenza, sin importarle las consecuencias. En política interior nos sorprende con cada nueva contradicción -aunque a fuerza de costumbre la sorpresa va menguando-.

Ahora su último viraje se da en política exterior. El pasado 12 de febrero durante la sesión de control al gobierno se refería al presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, como “líder de la oposición”. No pasó desapercibido ese lapsus y se le exigió rectificar. Una rectificación que todavía no ha llegado.

Y no llega porque el presidente del Gobierno español se ha reafirmado en lo que realmente cree. Si bien España reconoce a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela desde el 4 de febrero de 2019, no hay que olvidar que este reconocimiento fue tibio y tardío y sólo tras hacerlo el Parlamento Europeo, primera institución de la UE que se pronunció rotunda e inequívocamente en este sentido –a pesar de los votos en contra de los socios Podemitas de Sánchez-. Y, sobre todo, tras la presión del Partido Popular recordando el deber moral de nuestro país con el pueblo venezolano. Un deber que pasa por defender la dignidad, la libertad, la democracia, y los derechos humamos en un país donde se contabilizan alrededor de 1.000 presos políticos.

Muchos gobiernos europeos no entendieron esta demora de España, pero respetaron nuestro papel de interlocutor y puente entre Europa e Iberoamérica. Una vez que España se pronunció, el reconocimiento a Guaidó de prácticamente todos los estados Miembros de la Unión Europea se sucedió en cascada.

Un año más tarde, los principales mandatorios europeos -así como las principales democracias de todo el mundo- miran estupefactos a España. Mientras el ministro Ábalos se reunía en Barajas con la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, contraviniendo sanciones de la UE que le prohíben pisar suelo europeo así como sobrevolar su espacio y Pedro Sánchez rechazaba reunirse con Juan Guaidó durante su visita a España, otros líderes europeos como Angela MerkelSebastian KurzKyriakos MitsotakisBoris Johnson y Emmanuel Macron lo recibían con honores de jefe de estado.

Formalmente, supone un vaivén en la política exterior de España hacia Venezuela y Latinoamérica, en general. En la práctica, responde a una convicción personal de Sánchez, que ahora encuentra eco en sus socios de Gobierno quienes siempre consideraron a Guaidó como “golpista”.

A los hechos me remito: ¿Ha denunciado el Presidente Sánchez los sucesos del 5 de enero en los que se impidió a Juan Guaidó acceder a la Asamblea Nacional? ¿Ha exigido a Díaz Canel la liberación de los disidentes cubanos como Guillermo Fariñas a quién el régimen castrista detuvo recientemente cuando se dirigía a participar en un evento en la Eurocámara? Contrasta la inacción y el silencio del gobierno de España, con la diligencia y rotundidad del Parlamento Europeo reafirmando su apoyo a Juan Guaidó como presidente interino legítimo así como la condena al intento de golpe para evitar su reelección como presidente de la Asamblea Nacional Venezolana. La Eurocámara también se apresuró a exigir la inmediata liberación del Premio Sájarov para la libertad de conciencia, Guillermo Fariñas.

Y en cuanto a Bolivia, el Gobierno todavía no ha dado explicaciones sobre el grave incidente del pasado diciembre en la embajada de México en ese país que involucra a diplomáticos, funcionarios y escoltas españoles.

Cuando Sánchez llegó a la Moncloa reafirmó el compromiso de España con el fomento y la protección de los derechos humanos. Sin embargo, a los pocos meses viajó a Cuba, donde sólo en el pasado mes de septiembre se contabilizaron más de 480 detenciones arbitrarias, para rendir pleitesía al dictador heredero de dictadores Díaz Canel, mostrando un absoluto desprecio hacia los disidentes y la oposición perseguida con quién no se reunió.

Y este viaje a punto estuvo de hacer fracasar la negociación alcanzada bajo el gobierno del Partido Popular acerca del derecho de veto de España sobre Gibraltar tras el Brexit.

Pedro Sánchez y su entonces Ministro de Exteriores y ahora jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, priorizaron la visita a un tirano (de izquierdas, eso sí) mientras en Bruselas se cerraban los últimos flecos de la negociación del Brexit en la que España se jugaba el futuro de Gibraltar. Por suerte, de nuevo, la voz de alarma del Partido Popular despertó al gobierno obligándole a actuar.

Recientemente, los llamamientos del Partido Popular obligaron al Gobierno de coalición a rectificar el organigrama oficial de Exteriores que relegaba las relaciones con Iberoamérica, prioridad histórica de la diplomacia española, a una dirección general que hubiese puesto fin a la tradición de rango de Secretaría de Estado.

Estas actuaciones suscitan dudas sobre el papel que el actual gobierno quiere para España en sus relaciones con Latinoamérica. Por evidentes razones históricas, culturales y afectivas, nuestro país debe asumir el liderazgo de la Unión Europea con la región. Es responsable de que Europa, en su “apetito por influencia” al que apeló Borrell en la Conferencia de Múnich no ceda su influjo en la zona a la cada vez más creciente presencia de China y Rusia. No obstante, las últimas decisiones del Ejecutivo, a quién Maduro no duda en calificar de amigo, cuestionan este papel, nos dejan en evidencia ante nuestros socios europeos y molestan a nuestros aliados norteamericanos, en un momento en el que el que se deben reforzar las relaciones con los Estados Unidos tras la incapacidad del gobierno para frenar los aranceles impuestos a productos españoles y que podrían provocar pérdidas económicas en el campo que rozan los mil millones de euros.

Esta falta de rigor y coherencia hace peligrar también la nueva posición que España está llamada a ocupar en la Unión Europea tras la salida del Reino Unido. Un puesto de influencia que nos hemos ganado a pulso, como socio fiable y responsable. España por mérito propio ha de estar a la cabeza de Europa pero para ello necesitamos un Gobierno con una estrategia ordenada y creíble a corto, medio y largo plazo. Y un liderazgo que ponga los intereses del país por encima de los propios personales.

Antonio López-Istúriz White es Secretario General del Partido Popular Europeo y eurodiputado.

La Casa Blanca señaló a Pedro Sánchez como «socio» europeo de Maduro – Curadas – 25 de Febrero 2020

La Casa Blanca señaló a Pedro Sánchez como «socio» europeo de Maduro

Según el portal web esdiario.com, en Estados Unidos se han encendido las alarmas tras «la connivencia del Gobierno de Pedro Sánchez con el dictador Nicolás Maduro», quien ahora se refiere a Venezuela como «país amigo.»

El medio además señala «el doble desprecio del propio Sánchez al presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó», de quien se negó a recibirle en España y, después, calificándolo en el Congreso, durante la ultima sesión de control al Ejecutivo, como «líder de la oposición» en el país sudamericano.

Por todo ello, el  diagnóstico de la Administración Trump señaló que Pedro Sánchez y su gobierno de socialistas y comunistas son el principal obstáculo para que laUnión Europea asuma una posición común que ayude a que los venezolanos dejen de vivir bajo la dictadura chavista.

ABC también preguntó por el caso de Delcy Rodríguez a un alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos y ésta fue su respuesta.

«Al final del día, independientemente de la situación, España ha sido vacilante a la hora de ir tras los venezolanos del régimen que se encuentran en el país y que compran propiedades inmobiliarias, etcétera. Han sido extraordinariamente lentos de golpe».

ABC también hizo mención a la preocupación de la Casa Blanca en relación al gobierno de Sánchez, «tras colocarse de perfil ante los grandes movimientos de capital que se están produciendo entre Venezuela y España en los últimos tiempos, muchos de ellos para adquirir patrimonio inmobiliario en nuestro país.»

“La Casa Blanca ya señala a Pedro Sánchez como socio europeo de Maduro.” “La Administración Trump considera que España es ahora mismo el principal obstáculo para que la Unión Europea pueda remar en favor de la democratización de Venezuela.” https://www.esdiario.com/857043723/La-Casa-Blanca-ya-senala-a-Pedro-Sanchez-como-socio-europeo-de-Maduro.html 

La Casa Blanca ya señala a Pedro Sánchez como “socio” europeo de Maduro

La Administración Trump considera que España es ahora mismo el principal obstáculo para que la Unión Europea pueda remar en favor de la democratización de Venezuela.

Tres bancos españoles desconocen a Guaidó y le impiden rescatar activos venezolanos por Sabrina Martín – PanamPost – 21 de Febrero 2020

Tres bancos españoles impiden a Guaidó asumir el control de las cuentas bancarias de la estatal venezolana «CVG Internacional»

Así como el Gobierno de Pedro Sánchez decidió «sutilmente» retirarle apoyo al presidente interino de Venezuela Juan Guaidó, los Bancos españoles también se resisten a permitir que el legítimo mandatario tome el control de las empresas públicas en ese país.

Un reportaje del medio español Ok Diario reveló que a pesar de que la Asamblea Nacional de Venezuela y la Administración de Donald Trump han otorgado a Guaidó el control de varias empresas estatales en el exterior; el Gobierno interino no ha podido rescatar los activos que están en España correspondientes a la empresa CVG Internacional.

El CVG Internacional Filial Europea SL

Parlamento venezolano de mayoría opositora, presidido por Guaidó, nombró a. Manuel Castells el pasado 3 de enero como administrador único de CVG Internacional Filial Europea SL. Que tiene su sede en Madrid.

Sin embargo tres Bancos españoles (CaixaBank, Sabadell y Cajamar) no le permiten asumir el control de las cuentas bancarias de la compañía. En las que habría unos USD$ 20 millones de euros.

Según Ok Diario «el equipo de Juan Guaidó teme que la embajada chavista de Venezuela en Madrid. Y el Gobierno de Pedro Sánchez estén ejerciendo presión política para que el Ejecutivo de Maduro. Mantenga el control en España sobre esta empresa pública estratégica».

No es primera vez que se conoce que los Bancos españoles favorecen a Nicolás Maduro, pues el pasado 31 de octubre se conoció que el Gobierno de Estados Unidos analiza sancionar a España; sobre todo tras la posibilidad de que el Banco Central del país europeo le facilite transacciones bancarias a la tiranía venezolana, a pesar de las sanciones internacionales.

Pedro Sánchez si pero no

Aunque hasta hoy, el Gobierno de Pedro Sánchez aseguraba que reconocía a Guaidó como presidente de Venezuela, sus acciones demuestran que prefiere aliarse con el régimen de Nicolás Maduro.

Un reportaje del diario ABC de España reveló que las importaciones de petróleo desde Venezuela. Empezaron a ser significativas a partir de octubre de 2018. Mientras que las de 2019 han sido las más altas desde 2015 representando un crecimiento del 265 %.

Pero como si esto fuera poco, otras acciones del Gobierno español revelan su afinidad con el régimen. Hay que recordar que España dejó escapar (0 se les escapo) al exgeneral venezolano Hugo “El Pollo” Carvajal. Quien fue solicitado por Estados Unidos por sus vinculaciones con el narcotráfico. Y por la relevante información con la que cuenta para poder acabar con Nicolás Maduro.

Turbios negocios

Asimismo Sánchez nombró como su vicepresidente a Pablo Iglesias quien fue un aliado de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, al punto de estar vinculado a casos de lavado de dinero y corrupción en el país suramericano.

En 2017 salió a la luz pública el presunto financiamiento ilícito del partido español Podemos con dinero de Irán y Venezuela.

Como si no fueran suficientes todas estas muestras de apoyo de España a  Maduro, se sabe además que el país europeo ha permitido que en su territorio vivan cientos de venezolanos ligados a la tiranía y que se han enriquecido a costa del dinero de los venezolanos.

No es solo lo de Bancos españoles el Gobierno de Pedro Sánchez adicionalmente ha impedido que la Unión Europea tome medidas más contundentes contra Maduro mientras condena las sanciones estadounidenses, y recientemente se conoció que presionó a Francia y Alemania para que no recibieran a Guaidó con honores presidenciales

 

La izquierda española traiciona a Venezuela – Editorial El Nacional – 18 de Febrero 2020

No nos confundamos: las oscilaciones, bamboleos y vaivenes del gobierno socialista de Pedro Sánchez y sus aliados, en lo que tiene que ver con Venezuela, son el producto de una afinidad ideológica con Maduro, así como con los regímenes en Cuba y Nicaragua. De modo que no se trata tan solo de ajustes tácticos, generados por intereses pragmáticos y vinculados a los negocios de empresas españolas en nuestros países. Tampoco obedecen de manera limitada al tributo que necesariamente Sánchez debe pagar a Pablo Iglesias y sus radicales de Podemos, a objeto de asegurar su apoyo parlamentario y en consecuencia la perdurabilidad del gobierno socialista. Hay, sí, ingredientes de todo ello, pero mezclados con un componente básico y fundamental de simpatía profunda hacia los presuntos revolucionarios latinoamericanos, herederos del buen salvaje, así como de rechazo visceral pero a veces camuflado hacia Estados Unidos en general y su actual presidente en particular.

La izquierda española se ha radicalizado y ha hallado en el drama venezolano otro escenario para hacer el juego de la opacidad, del engaño, de las trampas y traiciones que tantas veces ha llevado a cabo la izquierda toda, en sus tomas de posición hacia los procesos políticos que en América Latina reivindican e imitan la experiencia cubana. La perfidia de Sánchez hacia el presidente Juan Guaidó, el episodio de la visita de Delcy Rodríguez a Madrid, las mentiras de diversos funcionarios con relación a lo ocurrido, y las actitudes inicuas de Rodríguez Zapatero para fortalecer a Maduro, escondiéndose tras la farsa del diálogo, son muestras inequívocas de lo que realmente acontece. La alianza entre el PSOE y Podemos va más allá, en lo que tiene que ver con Venezuela, de un simple acomodo político a nuevas circunstancias. Su verdad esencial es de otra naturaleza; es un compromiso fundado en el apego ideológico y la voluntad de favorecer, a la vez, la revolución y los negocios.

De allí que la oposición democrática venezolana debe mantener una postura clara e inequívoca ante el actual gobierno español y sus falsificaciones. En primer lugar, es necesario marcar distancia con respecto a Sánchez y sus aliados, y denunciarles con contundencia cada vez que pretendan camuflar sus traiciones. En segundo lugar, la oposición venezolana debe alertar y alentar a Washington para que focalice nuevas y más severas sanciones económicas, contra las empresas españolas que se aprovechan de las tragedias de Venezuela y Cuba. Nada duele más a los socialistas que pagar costos por lo que intentan hacer bajo cuerdas, que se revelen de manera abierta sus arteras maniobras, y que cese de fluir el dinero corrupto de los regímenes que oprimen a venezolanos y cubanos por igual. En tercer término, como ya hemos dicho en este espacio, es imperativo negar de manera absoluta el más mínimo ápice de legitimidad y credibilidad a la figura nefasta de Rodríguez Zapatero, quien ha vuelto a sus andanzas en Caracas, asociado con el colaboracionismo de unos pocos.

Solo la claridad política, la coherencia estratégica, y la unidad y honestidad personal de la dirigencia opositora, contra viento y marea, harán posible una eventual transición democrática en Venezuela. Tenemos aliados sinceros. No requerimos de la actual izquierda española para liberarnos de la dictadura. En otro tiempo habrían sido bienvenidos. Hoy, sin embargo, están del otro lado, aunque pretendan disfrazarse. Sus máscaras no con capaces de ocultar la hipocresía en sus rostros.

Sánchez arropa a Ábalos y califica ahora a Guaidó como “líder de la oposición” en Venezuela por Anabel Díaz / Javier Casqueiro – El País – 12 de Febrero 2020

Ábalos elude el acoso de la oposición sobre el ‘caso Delcy Rodríguez’ y se ampara en el “objetivo conseguido”

El ministro José Luis Ábalos, tras intervenir este miércoles en el Congreso. En vídeo, Sánchez respalda a Ábalos y califica a Guaidó como líder de la oposición. JULIÁN ROJAS | ATLAS

“Objetivo conseguido”. El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, ha soportado este miércoles una sesión casi monográfica —cinco preguntas y una interpelación— de acoso y derribo por parte de la oposición de centroderecha en el Congreso sobre el encuentro que mantuvo en la madrugada del 20 de enero en el aeropuerto de Madrid Barajas con la vicepresidenta del Gobierno venezolano, Delcy Rodríguez. Ábalos se aferró a que gracias a esa intervención logró que se cumplieran las sanciones comunitarias que impiden a Rodríguez pisar suelo europeo “ni territorio Schengen” y se logró además “no añadir más problemas” a las relaciones diplomáticas con Venezuela. PP, Vox y Ciudadanos le acusaron de mentir y de ser usado como “utilero” por el presidente Pedro Sánchez y el vicepresidente Pablo Iglesias para enviar un mensaje a las autoridades de ese país.

En la primera sesión del control al Gobierno de esta legislatura, Sánchez se refirió a Juan Guaidó como “líder de la oposición en Venezuela”, en lugar de “presidente encargado”, denominación que Ábalos ha mantenido en todo momento en sus intervenciones. La Moncloa aclaró después que tras las palabras de Sánchez no hay un cambio de posición del Ejecutivo sobre el país sudamericano y que Guaidó es reconocido por España desde el 4 de febrero de 2019 como “presidente encargado”. Fuentes del Ejecutivo reafirman: “España ha liderado desde el principio a la comunidad internacional en la exigencia de elecciones democráticas libres. El objetivo del Gobierno de España en Venezuela es democracia, paz y respeto a los derechos humanos”.

La portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo, exigió explicaciones por esa cambio en la denominación: “Hoy el presidente Sánchez ha llamado a Juan Guaidó “líder de la oposición”. Ha dejado de reconocerle como presidente encargado de Venezuela. Ha asumido, en sede parlamentaria, el lenguaje de Podemos. Y del señor Zapatero. Y del propio chavismo. Debe ser la última exigencia de la torturadora”.

Ábalos no se arrepintió de nada de lo hecho y sostuvo que cumplió una misión de Estado con su actuación ante la presencia de Delcy Rodríguez en Barajas. “Cumplí el objetivo, modestamente lo cumplí. La vicepresidenta del Gobierno venezolana no entró en territorio Schengen y se cumplió el mandato del Consejo Europeo sobre las restricciones a dirigentes venezolanos”, remachó varias veces.

No entró Ábalos en más detalles ni aclaró algunos puntos aún oscuros de su intervención en esa cita, sobre la que se acumulan diferentes versiones, y no fue por falta de oportunidades. PP, Vox y Ciudadanos decidieron concentrar sus preguntas sobre este asunto. Le acusaron de “mentiroso” y exigieron su dimisión.

El ministro sí ofreció una versión bastante cruda de la motivación de su cita en Barajas en esa madrugada con Delcy Rodríguez: “Salvaguardar las relaciones entre países hermanos”. Ábalos, incluso, rebajó su papel en esa mediación: “Niego que hubo ninguna reunión formal, ni interés ni temas que tratar, ni yo soy nadie para llevar temas de ese calado”. Y recreó, en lenguaje llano, la conversación que mantuvo con la vicepresidenta venezolana: “Usted no puede entrar, lo sabe, continúe su plan de viaje y no tengamos más problemas”.

Ante la dureza en la interpelación de la portavoz popular, Cayetana Álvarez de Toledo, que le reprochó haber perdido totalmente “la dignidad” por su mediación y por su falta de explicaciones este miércoles, Ábalos explicó que no quería “contar más cositas”, precisamente para no estropear lo que se intentó arreglar aquella madrugada. La popular no se recató en sus críticas: “El Gobierno de España amparó a una torturadora y despreció a un demócrata”. Y la portavoz del PP lanzó otra andanada sin pruebas contra Sánchez y su Gobierno a añadir a la de no querer recibir a Guaidó: “Presionó a otros líderes europeos para que tampoco lo recibieran. Y fracasó. Incluso presionó a empresarios españoles para que no asistieran a la conferencia de Guaidó en Davos”.

El ministro de Transportes contó en la sesión con el apoyo directo del presidente, Pedro Sánchez, y del titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, que negó haber dado cualquier orden arbitraria a la Policía o la Guardia Civil del aeropuerto y recalcó que los agentes se limitaron a “cumplir la ley” para que Rodríguez no accediese a territorio Schengen. Marlaska enfatizó esa posición porque la diputada del PP Ana Belén Vázquez le acusó en su pregunta de haber desautorizado y presionado aquella jornada a la policía para que no cumplieran con su deber y permitieran, según su versión, a Ábalos servir de “utilero” de mensajes enviados supuestamente a Rodríguez por el presidente Sánchez y el vicepresidente Pablo Iglesias.

El tono ya elevado de Vázquez marcó un punto de partida que superaron otras compañeras del PP, como María Valentina Martínez o Belén Hoyo, que arremetieron contra Ábalos por considerar que había mentido sobre lo acontecido en Barajas. Ábalos, en sus réplicas, lamentó la falta de “lealtad” en estos temas de Estado del PP y les reprochó que usaran la polémica incluso para enredar en las complejas y delicadas relaciones de España con Estados Unidos y con los socios europeos.

El líder de Vox, Santiago Abascal, aprovechó la primera sesión de control desde septiembre para preguntar al presidente Sánchez precisamente sobre este polémico asunto, y se interesó particularmente por saber si Ábalos se reunió con Rodríguez en el avión y ya en Barajas por orden suya. Sánchez aprovechó para respaldar de nuevo a su ministro, como hizo cuando estalló el escándalo, con el argumento de que lo que hizo Ábalos fue “cumplir con su deber y evitar una crisis diplomática”. Abascal le acusó de mentir, de tener una “absoluta falta de escrúpulos”.

Pedro Sánchez respondió a Abascal con las palabras de Guaidó al marcharse de España tras su visita en las que agradeció “las buenas relaciones” con un país “aliado de la libertad” y fue ahí cuando denominó al presidente encargado como “líder de la oposición en Venezuela” y sostuvo que la posición del Gobierno sobre ese país “está bastante clara”. Minutos más tarde, el ministro, ya en la interpelación, sí volvió a denominar a Guaidó “presidente encargado”.

Al final de la sesión, en la interpelación de Álvarez de Toledo, la dirigente popular arremetió contra la mediación en Venezuela del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero: “Un hombre que trabaja para una dictadura no merece ningún privilegio, hay que quitárselos. Zapatero es un hombre denostado, que deambula por los arrabales de la dictadura, sus invocaciones al diálogo son oxígeno para la dictadura, un mediador de parte”.

El broche a esta primera sesión de control fue bien sonoro. Desde las bancadas del PP los diputados gritaron a coro: “¡Dimisión, dimisión, dimisión!”. Los socialistas se levantaron de sus sillones para aplaudir y tratar de amortiguar las exigencias del PP. Ábalos, a la salida, expresó su convicción de que el pleno había ido para él muy bien.

Delcy Rodríguez habló con Pedro Sánchez desde Barajas para que no recibiera a Guaidó por Alexis Rodríguez – ABC – 6 de Febrero 2020

La vicepresidenta chavista se quejó de la presencia de Leopoldo López en la residencia del embajador español en Caracas y abordó el futuro de Repsol en Venezuela

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En la madrugada del pasado lunes 20 de enero el ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE,José Luis Ábalos, se reunió con la vicepresidenta del Gobierno chavista de Venezuela, Delcy Rodríguez, en una zona reservada del aeropuerto de Barajas. Pero Rodríguez no solo habló con Ábalos. ABC ha podido saber, tanto por fuentes de la oposición venezolana como por fuentes próximas a la vicepresidenta, que José Luis Ábalos, «que estaba muy nervioso y apurado por lo delicado de la situación», llamó desde su móvil personal al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Cuando este contestó la llamada, Ábalos le pasó el teléfono a Delcy Rodríguez para que ambos pudieran hablar sin intermediarios.

«Fue una conversación breve», aseguran las mismas fuentes a las que ha tenido acceso ABC. Pero Sánchez y Rodríguez tuvieron tiempo suficiente para hablar de tres asuntos, entre otros, que interesaban muy particulamente a la vicepresidenta venezolana. Delcy Rodríguez pidió a Pedro Sánchez que no recibiera en Madrid a Juan Guaidó, el presidente encargado de Venezuela y líder de la legítima Asamblea Nacional, cuya visita a España estaba prevista para unos días después, concretamente el sábado 1 de febrero, como así sucedió. Y efectivamente Pedro Sánchez no se vio con Juan Guaidó. Con el único miembro del Gobierno con quien se entrevistó fue con la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, encuentro que tuvo lugar en la Casa de América y no en el ministerio.

Las fuentes consultadas por ABC aseguran que en un momento de la conversación Delcy Rodríguez dijo con claridad a Pedro Sánchez: «Si recibes a Juan Guaidó no vamos a poder avanzar…» y en otro momento aseguró que «teníamos un acuerdo…».

Otro de los asuntos que trataron los dos mandatarios fue la presencia de Leopoldo López en la residencia del embajador español en Caracas. El líder de Voluntad Popular se refugió allí el 1 de mayo de 2019, un día después del levantamiento cívico-militar liderado por el presidente encargado Juan Guaidó y un grupo de militares que consiguieron liberar de su arresto domiciliario al político opositor venezolano. Leopoldo López había pasado casi cuatro años en la cárcel militar de Ramo Verde y dos en su domicilio con una tobillera electrónica que le había colocado el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia).

Delcy Rodríguez, según estas fuentes, habría comunicado al presidente del Gobierno español el malestar que causaba al Gobierno chavista la presencia ya tan prolongada de Leopoldo López en la residencia del embajador español en Caracas. ABC contactó con fuentes diplomáticas españolas para saber si se ha producido algún tipo de presión para expulsar a Leopoldo López, pero las mismas fuentes declinaron hacer comentarios.

El futuro de Repsol en Venezuela

El tercer asunto abordado en la breve conversación teléfonica que mantuvieron Delcy Rodríguez y Pedro Sánchez fue la presencia de la compañía española Repsol en Venezuela y «cómo mantener esa presencia en el futuro». Repsol está presente en Venezuela desde 1993, donde explota importantes campos de hidrocarburos, como el yacimiento de gas Perla, offshore, en el golfo de Venezuela, que comparte al 50% con la italiana Eni. Es uno de los principales yacimientos de gas de Repsol en el mundo. Además, tiene el 40% de los yacimientos de petróleo en tierra de Quiriquire, Mene Grande y Barua Motatán.

Con la crisis en ese país y las sanciones de EE.UU., Venezuela paga en especie –es decir, en cargamentos de petróleo que se trasladan en buques– a Repsol por las inversiones realizadas allí, las cuales se han ido depreciando en los últimos años. La exposición patrimonial en el país caribeño era de 351 millones de euros, según los mismos resultados correspondientes al tercer trimestre de 2019. Esa cifra supuso una importante reducción en relación a los 393 millones de junio del año pasado y los 456 millones con los que cerró 2018.

Desde que salió a la luz pública el encuentro entre Delcy Rodríguez y José Luis Ábalos en el aeropuerto de Barajas el 23 de enero, el ministro de Transporte y secretario de organización del PSOE ha dado seis versiones distintas de aquella reunión. Su primera reacción fue negar tajantamente dicho encuentro, subrayar que solo se vio con el ministro de Turismo venezolano y criticar el trabajo de los medios de comunicación. Posteriormente, a medida que las informaciones iban siendo más contundentes, Ábalos aseguró que se limitó a saludarla en el avión privado en el que llegó Rodríguez a Barajas. ABC y otros medios informaron poco después que el titular de Transportes se reunió con Delcy entre 20 y 25 minutos y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, salió inmediatamente en defensa de su ministro y explicó que lo que hizo José Luis Ábalos fue evitar una grave crisis diplomática entre Venezuela y España. Interrogado poco después por sobre este asunto Ábalos aseguró que la vicepresidenta venezolana no pisó suelo español. Pero nuevamente, y ante la contundencia de los datos que salían, el ministro de Transporte del Gobierno socialista, José Luis Ábalos, reconoció que se había reunido con ella en una sala vip del aeropuerto.

Por su parte, el Gobierno ha subrayado este miércoles que es «absolutamente falso» que Sánchez hablase con Rodríguez cuando ella se encontraba en el aeropuerto de Barajas, informa Efe. En estos términos han negado desde la Secretaría de Estado de Comunicación la información de ABC.

 

La mala fe de Rodríguez Zapatero – Editorial El Nacional – 28 de Enero 2020

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Debemos admitirlo: las retorcidas acrobacias de Pedro Sánchez, en representación de su socio Pablo Iglesias y los demás comunistas del partido Podemos, acabaron por hacerle un favor a Juan Guaidó y la causa venezolana.

En primer término porque la visita de Guaidó a Madrid, como parte de su gira europea, tuvo una resonancia inusitada y movilizó a miles de compatriotas, así como a las fuerzas democráticas españolas, fortaleciendo el compromiso conjunto por la liberación de nuestro país.

Por otra parte, la hipócrita y repudiable actitud de Sánchez y un sector del PSOE ayudó a que cayesen de una vez por todas las máscaras, que por breve tiempo ocultaron esta cruda realidad: la causa venezolana no cuenta con un aliado sincero en el presidente del gobierno de España y su coalición de izquierda. Sus convicciones ideológicas, en lo que toca a Venezuela, están del lado de Podemos, aunque las circunstancias le obliguen a guardar una cierta discreción.

El caso de Rodríguez Zapatero es mucho más claro. Con relación a este asunto, la oposición democrática venezolana no tiene derecho de equivocarse. El ex presidente no es un mero simpatizante de los actuales regímenes en Venezuela y Cuba. Rodríguez Zapatero es un agente al servicio de esos regímenes y sus pretensiones de imparcialidad son una fachada, destinada a camuflar su verdadero objetivo, que no es otro que contribuir a que Raúl Castro y Nicolás Maduro se perpetúen en el poder. Su camuflaje es la engañosa labor mediadora y su método de acción la mala fe.

Actúa con mala fe quien, a sabiendas de lo que hace, oculta sus reales intenciones tras un manto de presunta virtud. En tal sentido, la mala fe de Rodríguez Zapatero se pone de manifiesto en su pretensión de guardar equidistancia entre el régimen de Maduro y la oposición democrática, cuando su trayectoria revela no solo su cercanía política al régimen sino su apego ideológico a este. En esto desempeña un papel el profundo antiyanquismo de Rodríguez Zapatero, que pareciera ser uno de los componentes fundamentales de su visión del mundo.

Su afirmación según la cual las noticias sobre Venezuela son distorsionadas es un intento de esconder o restar relevancia a los desmanes del régimen. De igual modo, al sostener que las sanciones económicas son equiparables al tema de las armas de destrucción masiva durante la guerra de Irak, Rodríguez Zapatero incurre en una desfiguración de las cosas y pierde de vista dos puntos. De un lado, que las sanciones económicas han sido el factor clave para debilitar a Maduro y obligarle, precisamente, a hacerse de los servicios de un Rodríguez Zapatero para al menos pretender que está dispuesto a negociar. De otro, Estados Unidos intentó imponer la democracia en Irak, un terreno poco fértil para tales propósitos. En Venezuela, en cambio, se trata de restaurar la democracia, en un país en el que durante cuatro décadas sembramos una cultura política de libertad.

Pero el peor pecado político de Rodríguez Zapatero, en lo que concierne a Venezuela, es su sistemático esfuerzo por establecer una mentirosa equivalencia moral entre los diversos factores en pugna en nuestro país, refiriéndose a Juan Guaidó como “otro actor” del drama, en el mismo plano que Maduro y su dictadura. Esta artimaña, un bien conocido ardid del arsenal del radicalismo de izquierda, procura confundir a la opinión pública, colocando en el mismo plano a una tiranía oprobiosa y a una oposición que representa la reconquista de la libertad.

Bajo ninguna circunstancia debe la oposición venezolana equivocarse, en lo que tiene que ver con Rodríguez Zapatero y sus esfuerzos por servir los intereses de Maduro. Jamás debe concedérsele a este personaje la más mínima autoridad para fungir de mediador y todas sus actividades con relación a Venezuela deben ser estigmatizadas desde su raíz, como indeseables e ilegítimas. Queda desde luego en manos de la oposición democrática española, nuestra verdadera aliada, llevar adelante el peso primordial de la lucha por la liberación de Venezuela en el contexto europeo. Lo están haciendo bien y siempre tendrán asegurada nuestra gratitud.

La levitación de Delcy – Editorial El Nacional – 29 de Enero 2020

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No pocas veces la historia vuelve a repetirse y, desde luego… ya sabemos lo que sigue, pues la frase goza de cierta inmortalidad. Que se repita es lo de menos, al fin y al cabo, lo que cuesta es enterrarla; pero la culpa no forma parte en sí misma de su propia desgracia sino de la fatalidad (¿o de la estupidez?) de ciertos seres humanos que se empeñan en repetirla, degradándola hasta convertirla en mera acción cómica, en acto vil de payaso en retirada.

Lo peor o lo más gracioso (o trágico) de todo es que los escenarios que escogen para repetir el numerito son tan áridos como el famoso Valle de la Muerte que los western nos enseñan como el camino más seco para extinguirse al final de una historia.

En esta ocasión a la menina muy mal pintada se le ocurrió montar el show en el aeropuerto de Barajas, puerta de entrada a Madrid, justamente denominado “Adolfo Suárez”, ícono de la transición entre el derrumbe del franquismo y una democracia que nadie creía posible. Pero la realidad se impuso, el proceso político tomó su curso y ya nadie lo detuvo.

Ahora en Europa hemos sido testigos del crecimiento internacional de la figura de Juan Guaidó, de su presencia fundamental y de su reconocimiento ante los grandes líderes escogidos democráticamente en la Unión Europea. Y esto es un hecho en extremo relevante por una razón exclusiva: son líderes democráticos, con sus más y sus menos, pero que acatan las reglas del juego que a los venezolanos nos convienen y nos ayudan.

No son vulgares militares ni ladrones vestidos de políticos, no son torturadores ni desaparecen a sus adversarios en medio de la noche. No quieren ser cómplices de criminales plenamente identificados. Lo cierto es que la Unión Europea no es hoy territorio libre para la delincuencia bolivariana y sus secuaces.

Visto que la gira de Guaidó navegaba viento en popa y era aclamado y aceptado con la decencia que su cargo impone; la señora Delcy, que presume de cerebro de Maduro, ha tomado un jet privado y ha hecho acto de presencia en Madrid. Ya se sabía de antemano que iba para allá.

Pero Pedro Sánchez le ha sacado el cuerpo a Guaidó y se ha ido a la entrega de los Premios Goya, para de esa manera evitar el trago amargo de tener que saludar al presidente interino de Venezuela y a la deleznable amiguita del coleta. No le funcionó la jugada al gobernante español, pues hasta el croupier más veterano comete errores de principiante.

Olvidó Sánchez la costumbre de la vicepresidente del régimen de Maduro de montar un vulgar show donde le viene en gana. Algún otro día iba a suceder porque Delcy cuando no la hace a la entrada, pues la hace a la salida. Desde hace tiempo se esperaba este momento cumbre, este resbalón en escena, este show ridículo y estúpido protagonizado ahora a escala europea por la minicanciller venezolana.

Tiempo atrás, en este mismo espacio editorial, escribimos sobre el berrinche de padre y señor mío que, para desgracia de Maduro, de su partido el PSUV, del socialismo del siglo XXI y sus socios del Alba, así como de sus compinches Cristina Kirchner y Evo Morales, escenificó Delcy en Buenos Aires, en una las puertas de la Cancillería argentina, donde ocurría una reunión internacional dedicada al Mercosur, a la cual no había sido invitada por razones suficientemente explicadas por voceros autorizados.

Venezuela, y bien lo dijeron los cancilleres de los países que integran este organismo de integración subregional, no cumplió con los requisitos exigidos para validar su membresía. Incluso se llegó a la tolerancia extrema de asignarle un tiempo extra para que cumpliera con las cláusulas tanto tiempo postergadas, advirtiendo al mismo tiempo al gobierno de Maduro que luego de expirado ese plazo Venezuela quedaba suspendida como miembro del Mercosur. Todo esto ocurrió dentro del modelo usualmente tranquilo de la diplomacia.

Mas no contaban con Delcy, la insultadora, la falta de respeto, la buscapleitos por quítame aquí esta paja. Un problema de tanta envergadura exigía una cierta cordura (que al parecer nunca ha tenido) y el empleo de las mejores y más adecuadas formas de la diplomacia, pero nada de eso.

La canciller venezolana estalló como el volcán de Krakatoa, al este de Java, y lanzó insultos, en vez de fuego y lava, contra el entonces presidente argentino Mauricio Macri, y los mandatarios de Brasil y Paraguay. En un primer momento se salvó el mandatario y el canciller de Uruguay, pero luego no hubo límite alguno. A la “señora” Delcy no le pareció nada más adecuado que calificar a tan altas figuras de los cuatro países fundadores del Mercosur de ser “integrantes de la Legión Cóndor”, una alianza de militares y dictadores de los países del sur que mantenían una cruel y abominable afición en común: perseguir, encarcelar, torturar y desaparecer a quienes combatían sus nefastas dictaduras.

Si la canciller Delcy esperaba ser readmitida en el Mercosur lanzando esos bastardos insultos para abrirse paso, pues se equivocó de plano. Lo único que logró fue que se confirmara su inestabilidad mental y su comportamiento vulgar poco acorde en el ámbito diplomático.

Ahora, en otro acto de magia bolivariana, no tocó tierra en España, se limitó a levitar por los pasillos del aeropuerto Adolfo Suárez para no ensuciar el suelo español. A quien sí ensució con su locura fue a Pedro Sánchez, pues mucha tierra le lanzó encima la desquiciada.

 

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