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El mundo alucinante del millonario boliburgués parido en la era Chávez y purgado por Nicolás Maduro por Juan Carlos Zapata – Alnavío – 5 de Diciembre 2017

Dieguito Salazar era una sombra viva y activa en PDVSA. En la PDVSA de la Era Chávez. En la PDVSA de Rafael Ramírez. En la PDVSA de los precios altos del petróleo. En el entorno de los negocios se le conocía como Míster Rolex, o Míster TAG Heuer. Por su gusto casi enfermizo por los relojes de estas marcas. Los solía regalar sin mayores o menores explicaciones a aquellos con quienes se reunía. A quienes lo visitaban en su oficina. O a quienes él visitaba en la oficina de ellos. O con quienes comía en un restaurant. O a quien le provocaba agasajar por algún favor. O por simpatía. O simplemente para dejar constancia de su nuevo estatus de boliburgués, los nuevos ricos formados bajo la revolución bolivariana.

JCZ-DIEGOSALAZAR.jpgDieguito Salazar era un afiche. Y era un cantante. Era una figura en smoking blanco con pajarita negra cantando Amor de mis Amores. Dieguito Salazar ensayaba en el Hotel Marriot de Caracas acompañado de una banda de 50 músicos. ¿Era un sueño? Qué desafuero. Qué capricho de telenovela. Al principio fue un rumor. Al señor de los relojes le gusta cantar salsa. Al hombre de los seguros de PDVSA le gusta cantar boleros. Después fue el CD, Piensa en mí. De lujo el empaque. El CD despejó la incógnita. El lanzamiento incluyó un afiche. Y él era ese afiche gigantesco que duró pocas horas en las entradas de algunas discotiendas. Era el colmo. Llamaba la atención. Había que retirarlo. A finales de 2010, el diario El Universal de Caracas le dedicó esta reseña: “El cantante salsero venezolano Diego Salazar concluye el año que termina con la satisfacción de que su primer sencillo promocional ‘Amor de mis amores’ logró la posición número 2 del renglón de salsa del Record Report, luego de sonar insistentemente en las emisoras del país durante varias semanas”. La nota agregaba que el cantante era empresario. No hacían falta elementos adicionales para adivinar el dejo de ironía en la reseña. El cantante. El salsero. El sueño cumplido. Tal vez faltó una coletilla: Operador de PDVSA y primo de Rafael Ramírez. Pensándolo mejor, estaba de más. Los entendidos sabían de quién se trataba. Aunque extraña un detalle. Era el único artista que se escondía de las cámaras y no firmaba autógrafos.

Míster Rolex
Pasar de incógnito, sin embargo, era imposible. Porque Dieguito Salazar era una sombra viva y activa en PDVSA. En la PDVSA de la Era Chávez. En la PDVSA de Rafael Ramírez. En la PDVSA de los precios altos del petróleo. En el entorno de los negocios se le conocía como Míster Rolex, o Míster TAG Heuer. Por su gusto casi enfermizo por los relojes de estas marcas. Los solía regalar sin mayores o menores explicaciones a aquellos con quienes se reunía. A quienes lo visitaban en su oficina. O a quienes él visitaba en la oficina de ellos. O con quienes comía en un restaurant. O a quien le provocaba agasajar por algún favor. O por simpatía. O simplemente para dejar constancia de su nuevo estatus de boliburgués, los nuevos ricos formados bajo la revolución bolivariana. Lo que hacía era más extravagante que la anécdota aquella del Tigre Emilio Azcárraga, el empresario mexicano fundador de Televisa, que le regaló su reloj al empleado que en el ascensor le señaló que era bonito. También a Dieguito lo conocían con el sobrenombre de Señor Edificio. No sólo por sus inclinaciones a las inversiones inmobiliarias. Esto sería de lo más normal. Sino por ocupar pisos completos. Y allí estaba el personal que lo asistía. Y allí desarrollaba sus extravagancias boliburguesas. Corredores de inmuebles aseguraban que, en 2008, Dieguito Salazar poseía inversiones millonarias en pisos de oficinas en Caracas, tomando en cuenta que es dueño de buena parte de la exclusiva Torre Edicampo. Además, hay que sumar la inversión hecha en varios edificios residenciales en los que además de vivir alojaba al tren de acompañantes, escoltas y hasta chefs que le servían a tiempo completo. Entonces eran los banquetes. Entonces las reuniones de negocios. Y los músicos. Y el micrófono. Y un tren de mises para engalanar las veladas. Todo se traducía en decenas de millones de dólares en inversión y varios millones de dólares en gastos mensuales. Antes de la crisis de la Era Maduro, cuando los inmuebles tenían precio en Caracas, comenzó con una oficina en el Centro Lido, la que dejó para mudarse a la Torre Edicampo. Un ejecutivo que trabajó de manera directa con él, recuerda que el piso lo tumbó varias veces hasta que por fin quedó conforme con la remodelación, en cuyas paredes sobresalían dos pinturas de Armando Reverón, un Michelena y varios Jesús Soto. Tal vez el Reverón que Nicolás Maduro enseñó este fin de semana. En la cava de vinos no faltaban entre 30 y 40 botellas de Dom Pérignon. Y ahora, en su casa, según Maduro, se halló el juego de ajedrez con piezas en oro. Leer más de esta entrada

Exministros de Chávez ocultaron 2.000 millones en Andorra por José María Irujo/Joaquín Gil – El País – 14 de Diciembre 2017

Exviceministros y testaferros de políticos del Gobierno de Venezuela durante la presidencia de Hugo Chávez (1999-2013) cobraron presuntamente más de 2.000 millones de euros en comisiones ilegales por intermediar para que compañías extranjeras consiguieran adjudicaciones de la principal firma estatal, Petróleos de Venezuela, SA (PDVSA). La mecánica implicó, al menos, a diez personas —exdirigentes chavistas, empresarios y sus familiares—, según informes de la Policía de Andorra que maneja la juez Canòlic Mingorance. La magistrada andorrana indaga el supuesto blanqueo en el marco de un expolio de la petrolera estatal.

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Los pagos de los presuntos sobornos se abonaron entre 2007 y 2012 en la Banca Privada d’Andorra (BPA), a 7.400 kilómetros de Caracas. Y circularon por una telaraña de 37 cuentas corrientes a nombre de sociedades panameñas. El dinero saltó después desde el Principado a paraísos fiscales como Suiza o Belice a través de una laberíntica arquitectura concebida para enmascarar fondos, según las pesquisas.

EL PAÍS ha tenido acceso a las cuentas corrientes de los cabecillas y a detalles confidenciales sobre sus sociedades instrumentales. La red estaba formada por los exviceministros de Energía de Venezuela Nervis Villalobos y Javier Alvarado; un primo de un expresidente de PDVSA y directivos de este gigante petrolero. El grupo se completaba con un magnate de los seguros y testaferros.

LOS EXDIRIGENTES BAJO SOSPECHA por FRANCESCO MANETTO:
Nervis Villalobos Cárdenas. Fue uno de los jerarcas de la primera etapa del chavismo. Ingeniero, exviceministro de Energía y Petróleo encargado del control y suministro de electricidad entre 2001 y 2006, diseñó la planificación a largo plazo de uno de los sectores más estratégicos para el país. Tras dejar sus cargos asesoró a grandes empresas.

Javier Alvarado Ochoa. Hombre de confianza de Chávez. Exviceministro de Energía y expresidente de la eléctrica estatal de Caracas.

Rafael Ramírez. Hombre fuerte del chavismo, exministro de Energía y Petróleo y expresidente de PDVSA, que dirigió durante 12 años. Fue forzado a dimitir por Nicolás Maduro, que le nombró delegado ante Naciones Unidas hasta que tuvo que dejar el cargo el pasado día 4.

La trama justificó ante el banco andorrano sus millonarios ingresos como honorarios por trabajos de asesoría a empresas. Fue el argumento que esgrimió ante el denominado departamento de cumplimiento (compliance), un órgano de fiscalización de la BPA para prevenir la evasión de capitales. Y evitar que fondos de la droga, el tráfico de armas o la corrupción política aniden en un depósito bancario bajo apariencia legal.

Los investigadores sostienen que los supuestos trabajos de asesoría nunca existieron. Y que algunos de los informes por los que se pagaron minutas millonarias ocuparon folio y medio.

La juez de Andorra Canòlic Mingorance sospecha que el grupo cobró comisiones de entre el 10 % y el 15 % a compañías extranjeras, especialmente chinas, que recibieron después contratos de extracción de petróleo gestionados por PDVSA y sus filiales.

Contrato de apertura de una cuenta en la BPA del exviceministro de Energía de Venezuela Javier Alvarado Ochoa.

1513189655_511418_1513192537_sumario_normal_recorte1.jpgLas pesquisas conectan los manejos de la red con un acuerdo entre Venezuela y China por el que el país sudamericano recibió un préstamo de 20.000 millones de dólares (17.000 millones de euros) del gigante asiático a cambio de petróleo. Un portavoz de PDVSA ha declinado pronunciarse. Dice que el asunto “compete a la Fiscalía”.

Trama de blanqueo

Pese los recelos, la BPA abrió las cuentas bajo sospecha. Y eso que su unidad de fiscalización interna llegó a advertir en algunos casos de la condición de los clientes de Personas Políticamente Expuestas (PEP), que es como se denomina en la jerga financiera a aquellas personalidades que, por haber ocupado un cargo público, deben someterse a un control especial para prevenir el blanqueo.

Cuestionario interno que rellenó en la BPA el exviceministro de Energía de Venezuela Nervis Villalobos.

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Las autoridades de Andorra, donde hasta el pasado año regía el secreto bancario, intervinieron en marzo de 2015 la entidad elegida por la trama para limpiar su botín. Estados Unidos había denunciado antes que este banco fue empleado por bandas criminales para el blanqueo, algo que sus propietarios niegan.

La juez Mingorance ha situado bajo su foco al que fuera viceministro de Energía del Gobierno de Hugo Chávez entre 2004 y 2006, Nervis Villalobos. El exdirigente fue detenido en Madrid el pasado octubre por una causa distinta a petición de EE. UU., que solicita su extradición. Villalobos figura también como investigado en un juzgado de la Audiencia Nacional por presuntos sobornos de la ingeniería asturiana Duro Felguera.

LA MALA GESTIÓN QUE HUNDIÓ A PETRÓLEOS DE VENEZUELA por FRANCESCO MANETTO
Venezuela y sus Gobiernos dependen en buena medida del rumbo y la estabilidad de su petrolera estatal. La situación de Petróleos de Venezuela (PDVSA), fundada en 1975 durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, refleja desde hace años la gravísima crisis institucional y económica que golpea al país. Pero en los últimos meses se ha acelerado el ocaso de esta empresa, la única que garantizaba al aparato bolivariano una presencia en los mercados internacionales. A mediados de noviembre las agencias de calificación Fitch y Moody’s declararon en suspensión de pagos a la compañía. Al mismo tiempo, se conoció que en octubre se registró una caída en la producción de crudo nunca vista en los últimos 30 años, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Este hundimiento se debe, según los analistas, a tres factores: los desequilibrios cambiarios, la desinversión y la mala gestión de PDVSA.

Además, el presidente, Nicolás Maduro, empezó en agosto, con decenas de destituciones y detenciones, una purga de los hombres de confianza de su antecesor, Hugo Chávez. La operación culminó hace dos semanas con el nombramiento de un militar, el mayor general de la Guardia Nacional Manuel Quevedo, al frente de la petrolera. También desmanteló la cúpula de su filial en Estados Unidos, Citgo. En cualquier caso, el desmoronamiento de esta empresa va más allá del intento de Maduro de acaparar todo el poder y su temor a la traición. Tiene que ver con la mala gestión de sus recursos, las redes clientelares y la corrupción.

Tanto el letrado de Villalobos en esta última causa como el que le representa en la investigación de Andorra han declinado ofrecer su versión. Las pesquisas revelan que el exviceministro abrió 12 depósitos en la BPA y constituyó 11 sociedades instrumentales. Sus cuentas recibieron 124,2 millones de euros, según la Policía de Andorra.

Por su parte, Javier Alvarado, exviceministro de Energía y Petróleo y exdirector entre 2007 y 2010 de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), manejó cinco depósitos y cuatro sociedades que percibieron 46,5 millones de euros. Una de sus cuentas en Andorra se abrió en julio de 2008, cuando el dirigente todavía formaba parte del Ejecutivo de Hugo Chávez (fallecido en marzo de 2013).

Mientras, Diego José Salazar, primo de Rafael Ramírez, exministro de Energía, expresidente de PDVSA y representante hasta hace dos semanas del Gobierno de Nicolás Maduro en la Organización de Naciones Unidas (ONU), acumuló siete depósitos y seis sociedades. Sus cuentas movieron 21,2 millones de euros. Salazar fue detenido la semana pasada por su presunta participación en la trama. Este periódico no ha logrado localizar a los letrados de Alvarado y Salazar.

Cerco al hombre fuerte del expresidente

La fiscalía de Venezuela anunció el pasado martes que investiga a Ramírez, hombre fuerte de Hugo Chávez, por supuestos negocios petroleros con su primo. Ramírez no tiene cuentas en la BPA ni figura entre los investigados por la juez Mingorance.

En el foco policial están, también, las cuentas ocultas del magnate venezolano de los seguros Omar Farias, un empresario cercano al régimen bolivariano. Sus depósitos recibieron 586 millones de euros, según los informes policiales.

Rodney Cabeza, vicepresidente de su firma, Seguros Constitución, ha indicado a este periódico que el origen del dinero de Farías “responde a operaciones de reaseguros totalmente legales” y que la compañía que preside el empresario gestionó la póliza de PDVSA solo en 2006. El directivo añade que Farías carece de relación profesional con los exministros Villalobos y Alvarado y admite que el 50 % de los clientes de la aseguradora son trabajadores públicos.

Del estudio de las decenas de depósitos confidenciales abiertos por los investigados en la BPA se desprende que todos sacaron de Andorra la mayor parte del dinero antes de que los fondos fueran bloqueados por la investigación judicial, en julio de 2015.

La Policía de Andorra apunta también en sus pesquisas a otros personajes en apariencia secundarios, pero que movieron grandes sumas en la institución financiera del país pirenaico. Es el caso de Luis Mariano Rodríguez Cabello, gestor de negocios de Diego Salazar. Abrió 11 depósitos y manejó diez sociedades con ingresos de 626 millones de euros.

Los investigadores señalan también a José Luis Zabala, apoderado de Salazar y Farías, que recibió 27 millones de euros. Y al exabogado corporativo de PDVSA Luis Carlos de León Pérez, detenido en Madrid el pasado octubre por otro supuesto caso de corrupción.

LOS CHAVISTAS QUE SE FUERON DE VENEZUELA POR SEGURIDAD
JOAQUÍN GIL / JOSÉ MARÍA IRUJO
Cuando el exviceministro venezolano Nervis Villalobos tocó a la puerta de la Banca Privada d’Andorra (BPA), en junio de 2007, se enfrentó al cuestionario de rigor, el llamado know your customer (conozca a su cliente, en inglés), una suerte de tercer grado de la institución financiera para determinar el origen de los fondos. A la tercera pregunta —¿Cuáles son sus motivos para abrir una cuenta?”—, el que viceministro de Energía del Ejecutivo de Hugo Chávez entre 2004 y 2006 respondió: “Quiero mantener mis ahorros fuera de Venezuela, en una jurisdicción que ofrezca seguridad jurídica, estabilidad y confidencialidad”.

Con estos mimbres, Villalobos aterrizó como cliente en la BPA un año después de abandonar el Ejecutivo venezolano. Y con estos mimbres controló hasta 2012 en ese banco 12 depósitos: uno a su nombre y el resto bajo el velo de sociedades creadas en los paraísos fiscales de Panamá y Belice, según documentos a los que ha tenido acceso EL PAÍS.

Villalobos se presentó ante el banco como un ingeniero de éxito. Argumentó que pretendía colocar en Andorra los honorarios de sus servicios de “intermediación” de las firmas para las que trabajaba, como Duro Felguera. Una compañía que ha declinado pronunciarse al respecto.

El banco recogió en un documento que Villalobos tenía depósitos en Suiza, Uruguay, Estados Unidos y Panamá, y que su patrimonio sumaba 70 millones de euros. Entre los motivos para hacerse cliente de la BPA, el exviceministro destacó la “opacidad” del banco, según un cuestionario interno.

El expediente del antiguo responsable de Energía incluye un informe que asegura que el cliente “fue indagado en 2006 por enriquecimiento ilícito junto con el expresidente del Banco de Comercio Exterior. El caso no llegó a los tribunales. Posiblemente existieron desviaciones (venta de influencias) por parte de algunos de sus allegados”, indica este documento elaborado en agosto de 2008 por el International Center of Economic Penal Studies (ICEPS).

Clientes de alto riesgo
Pese a las alarmas en la BPA, que llegó a calificar a Villalobos de “cliente de alto riesgo” y recomendó “vigilar sus operaciones”, este no tuvo problemas para abrir sus cuentas.

La BPA también fue advertida sobre el riesgo de acoger como cliente a Javier Alvarado, exviceministro de Energía y Petróleo y exdirector entre 2007 y 2010 de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).

Alvarado, que tuvo cuentas en Estados Unidos y Suiza, planeaba unificar su patrimonio en la BPA, según la entidad del Principado. El exviceministro se presentó ante el banco como un ingeniero especializado en la asesoría en el sector eléctrico. Dijo que se decantó por esta institución financiera por su “confidencialidad y seguridad”. Y anunció que, solo en uno de sus depósitos, preveía recibir anualmente 30 millones de dólares.

“Abre cuenta para depositar sus fondos en una plaza fuera de Venezuela”, advirtió la BPA que, pese a calificar al exdirigente de “alto riesgo”, aceptó sus depósitos.

Diego Salazar, primo del que fuera ministro de Energía, presidente de PDVSA y exembajador en la ONU, Rafael Ramírez, tampoco tuvo problemas para abrir sus once cuentas en la BPA. Y eso que la entidad andorrana también le consideró Persona Políticamente Expuesta (PEP).

El departamento de cumplimiento (compliance) de la BPA —el fiscalizador para prevenir el blanqueo de capitales— recogió que Salazar movió en los depósitos de Andorra 70 millones de euros. “Es propietario de más de 10 empresas en Venezuela y posee un importante patrimonio inmobiliario en Caracas constituido principalmente por edificios de oficinas que alquila a empresas”.

El primo del exembajador Ramírez abrió su cuenta en junio de 2007 con su esposa, Rosycela Díaz Gil. Como el resto de sus compatriotas, Salazar también expuso la “opacidad” como uno de los acicates para abrir una cuenta en la entidad andorrana.

Al igual que en el caso Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción que sobornó durante más de cinco años a presidentes, altos funcionarios y políticos de 12 países de América, BPA recurrió a su filial BPA Serveis, SA para crear una telaraña de sociedades pantalla en Panamá. El objetivo: dificultar el rastreo del millonario caudal de fondos que circularon por sus depósitos.

La alarma sobre la presunta trama de comisiones se activó después de que Francia advirtiera a Andorra de una transferencia sospechosa de 89.000 euros. El beneficiario del dinero fue un trabajador de un hotel galo y el concepto del envío, “regalo por servicios prestados”. Tras la operación, afloró una firma de Diego Salazar, primo del exembajador de Venezuela en la ONU Rafael Ramírez.

El siguiente movimiento se desarrolla en 2012. Salazar intenta enviar 40 millones de euros de Suiza a Francia para la supuesta adquisición de una propiedad. La juez andorrana bloquea la operación. En todos los casos aparece la BPA. Una entidad que está siendo investigada en el Principado por varias causas.

El Gobierno venezolano reaccionó con detenciones a la trama andorrana de saqueo la semana pasada, dos años después del inicio de la investigación. La Fiscalía de este país eleva el expolio a 4.200 millones.

 

Soluciones para rescatar Pdvsa por Ramón Castro Pimentel – La Patilla – 12 de Diciembre 2017

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La debacle de Pdvsa ya no es solo un problema de los venezolanos sino un asunto de importancia internacional. Caída de la producción, creciente corrupción, mínima capacidad de refinación, purgas políticas, entre otros factores, influyen en la destrucción de la que fue una de las principales petroleras del mundo. Un experimentado profesional de la antigua Pdvsa ofrece su punto de vista para rescatarla. Lo hace de forma sencilla pero con un profundo conocimiento de esta industria.

El petróleo ha sido, es y será el mejor y quizás único recurso viable para lograr el desarrollo de la población venezolana, entendiendo por ello la satisfacción de las necesidades básicas de su gran mayoría.

Es incuestionable para demócratas y comunistas que la industria petrolera actual ha llegado a un nivel de deterioro que hace inviable el Estado venezolano a mediano y largo plazo ya que los niveles de exploración, producción, refinación, transporte y mercadeo no permiten satisfacer sus necesidades. Existen suficientes análisis, estudios y justificaciones técnicas que avalan esta posición.

Las acciones que a continuación expondré están expresadas en lenguaje coloquial y venezolano ya que considero que la mayor falla de los tecnócratas ha sido nuestra incapacidad de trasmitirle a los ciudadanos las bondades de nuestras propuestas y sobre todo tomando en consideración que, hoy más que nunca, es imperativo emocionar al pueblo.

Zapatero a tus zapatos. Siendo socialmente responsable, Petróleos de Venezuela debe dedicarse estrictamente a las funciones que fueron establecidas en su constitución como empresa mercantil. En tal sentido, es imprescindible adecuar todo el estamento jurídico para lograr ese cometido. De esta manera cada quien podrá ser evaluado en virtud de sus ejecuciones y se maximizarán los beneficios al Estado venezolano que continuará siendo el único propietario de las acciones de Pdvsa.

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Mediante un referéndum se debe proponer que los dividendos que produzca Pdvsa sean distribuidos entre todos los venezolanos otorgándoles a cada uno de ellos una acción preferencial e intransferible. Su producto en dinero podrá ser utilizado para el pago de alimentos, impuestos, medicinas y hospitales, cancelación a bancos por compra de viviendas y todas aquellas erogaciones que sean necesarias para la subsistencia familiar reemplazando los subsidios directos e indirectos hoy día otorgados.

No me des, ponme donde hay. El petróleo debemos sembrarlo. Hay que aprovechar las ventajas geográficas, tecnológicas y de producción que desarrollará la industria petrolera venezolana para que, obteniendo el precio justo por sus productos, pueda priorizar la entrega de ellos dentro de Venezuela para lograr el desarrollo al máximo de la industria petroquímica y de la industrialización de los hidrocarburos líquidos y gaseosos, maximizando así la generación de empleos en nuestro país.

El crimen nunca paga. Es imperativo la revisión de los contratos lesivos al interés nacional así como la revisión y adecuación de todo el sistema de contratación de Pdvsa para adecuarlo a los tiempos modernos de inversión y crecimiento que permitan el logro de los objetivos de la Pdvsa y la Venezuela del futuro.

No todo palo sirve para cuchara. Es necesario ejecutar un agresivo programa de personal, que permita solventar las injusticias cometidas y atraer las mejores capacidades profesionales dentro y fuera de Venezuela, con o sin experiencia en Pdvsa. para devolverle su musculo técnico, gerencial y meritocratico, adecuándolo a las nuevas realidades y cumplir los objetivos trazados a corto mediano y largo plazo.

Las anteriores acciones serán implantadas armónicamente a través de todas las herramientas tecnocráticas que poseemos hoy día e invito a los auténticos venezolanos a debatir estas ideas.

*Ramón Castro Pimentel es un administrador de empresas venezolano, especialista en las áreas de Mercadeo y Asuntos Públicos, con 35 años de experiencia en la antigua gerencia de Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Es profesor jubilado en las cátedras de Mercadotecnia de la Escuela de Administración y Contaduría y en el Posgrado de Administración de Hidrocarburos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Fue presidente de la Corporación Consultora de Petróleo de la UCV entre 1999 y 2009.

 

La espiral de la muerte de PDVSA por Francisco Monaldi – ProDaVinci – 12 de Diciembre 2017

UnknownPetróleos de Venezuela (PDVSA) y la industria petrolera venezolana parecen haber entrado en la espiral de la muerte. La producción de petróleo del país ha caído vertiginosamente en los últimos años, llegando a menos de 2 millones de barriles diarios (MMBD), niveles inéditos en casi treinta años. Tanto en el 2016 como en el 2017, la producción ha caído en alrededor de 300 mil de barriles diarios (MBD) por año. El colapso es de casi 30% en el último trienio.

Las exportaciones, que habían caído más lentamente que la producción, debido a que el colapso del consumo interno lo había permitido, han caído a 1.4 MMBD, su mínimo desde el paro de 2003. Las exportaciones a Estados Unidos, la principal fuente de flujo de caja de PDVSA, cayeron por debajo de 500 MBD en noviembre. Alrededor de la mitad de las exportaciones están comprometidas para pagar deuda con China y Rusia, así como con otros países y socios en las empresas mixtas, y unos 50 MBD siguen comprometidos para los subsidios a Cuba (que se han reducido a la mitad).

Es difícil que el consumo interno se siga contrayendo tan rápidamente como lo hizo en 2013-2017, cuando se redujo en más de 300 MBD (casi 40%), dado que la gasolina es prácticamente gratuita, incentivando al consumo, y al contrabando de extracción, que se mantendrá. Por tanto, el excedente exportable, y en particular aquel que genera flujo de caja para PDVSA, seguirán cayendo en 2018.

Si cae en 250 MBD, constituiría alrededor de un tercio de los barriles que generan flujo de caja. El colapso del flujo de caja impide que se realicen las inversiones necesarias para mantener la producción y para pagar las deudas con empresas de servicio y proveedores. La caída de inversión en producción es notable, el número de taladros de perforación activos, que rondaba los 70 hasta 2016, ha caído a 40 en 2017. La creciente ineficiencia tampoco ayuda. El tiempo de perforación de pozos se ha duplicado. Los robos de equipos y la inseguridad también contribuyen al descalabro.

Las sanciones financieras de Estados Unidos y la situación de default técnico de PDVSA hacen mucho más difícil que los socios inviertan en las empresas mixtas. Hasta ahora estas habían evitado un trastorno aún mayor de la producción, pasando de ser un tercio a más de la mitad del total. Pero cada vez luce más difícil que su producción se sostenga. Las sanciones y el default también dificultan que se importe el diluente necesario para exportar el crudo de la Faja del Orinoco, o que se pueda exportar crudo al mercado norteamericano.

En medio de esta catástrofe, el presidente Maduro despidió a su ministro de energía, así como al presidente de PDVSA, quienes luego fueron acusados de corrupción. Asimismo, designó a un inexperto general de la Guardia Nacional Bolivariana en ambos cargos. Hoy, PDVSA no parece contar en su alto tren gerencial con personas con la experticia necesaria para salir del atolladero.

Si bien se anuncian planes de reestructuración de la empresa y de recuperación de la producción, así como la intención de atraer inversión extranjera al sector, no parece haber ni la capacidad ni la disposición para tomar las decisiones necesarias para lograrlo.

En este escenario, solo el importante incremento del precio del petróleo ofrece una esperanza de mejoría de la situación. Pero dada la caída estrepitosa de los barriles que generan caja, solo un incremento sustancial y sostenido del precio podría ayudar a una recuperación en el mediano plazo. Trágicamente, en un país en hiperinflación y con una contracción dramática del consumo, la espiral de la muerte es mucho más que una metáfora.

La Fiscalía venezolana investiga a Rafael Ramírez por corrupción en PDVSA por Maolis Castro – El País – 12 de Diciembre 2017

El exministro de Energía y Petróleo, predilecto del Gobierno de Hugo Chávez, es indagado por su posible responsabilidad en “operaciones de intermediación” en la compra y venta de crudo
1511884353664El turno de Rafael Ramírez, expresidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), ha llegado en la purga promovida por el Gobierno de Nicolás Maduro contra directivos de la empresa estatal acusados de corrupción. Tarek William Saab, el fiscal general designado por la Asamblea Nacional Constituyente, ha abierto este martes una investigación penal contra el exgerente de la petrolera, después de conseguir unos “documentos” que lo incriminan “directamente” en “operaciones de intermediación de compraventa” de crudo.

Hasta hace una semana Ramírez, que fue ministro de Energía, era embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su repentina renuncia, solicitada por Maduro, y las detenciones de más de 65 gerentes de PDVSA –cercanos a él– en los últimos tres meses habían revelado que estaba en el ojo del Ministerio Público. Entre los altos cargos de la compañía estatal detenidos por corrupción destacan Eulogio del Pino (exministro de Petróleo), Nelson Martínez (expresidente de PDVSA) y José Ángel Pereira Ruimwyk (expresidente de Citgo, la principal filial de la petrolera en Estados Unidos).

También Diego Salazar Carreño, el primo hermano de Ramírez, fue encarcelado por su presunta participación en la trama de la Banca Privada de Andorra. Este empresario fue arrestado por el Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) el 1 de diciembre. Tras su detención fue allanada una de sus residencias en un lujoso barrio de Caracas. Maduro había dicho que se encontraron obras de artes y otras propiedades millonarias. “¡Son unos bolichicos! ¡Ladrones, saqueadores de un pueblo! Presos y más presos deben ir. Pena máxima pa’ ustedes”, dijo el mandatario.

Saab ha afirmado que las averiguaciones están relacionadas con la utilización de la entidad bancaria para el blanqueo de más de 4.200.000.000 de euros. “Hemos decidido abrir una investigación penal (…) al ciudadano Rafael Ramírez (…) porque en uno de los documentos que hemos encontrado el ciudadano Diego Salazar lo señala directamente, lo incrimina como su socio directo en operaciones de intermediación de compraventa de petróleo”, dijo el fiscal.

Por este caso, el Ministerio Público ha solicitado a España la extradición de Nervis Villalobos, exviceministro de Energía Eléctrica. “Aparece como el segundo cabecilla de esta organización criminal”, agregó.

El exilio desconocido

Ramírez no ha revelado su destino tras retirarse del cargo diplomático. Solo ha concedido una entrevista telefónica desde entonces a la BBC. “Se está criminalizando la disidencia y se está estableciendo una forma de hacer política muy mala”, ha explicado.

El expresidente de PDVSA fue el hombre de confianza de Hugo Chávez para administrar el crudo venezolano. Durante 14 años había ocupado importantes cargos en el Gobierno de Venezuela, entre ellos la gerencia de la estatal petrolera y el Ministerio de Energía. Fue alejado en la gestión de Maduro. En 2014, el jefe del Estado lo designó como embajador ante la ONU.

Los desacuerdos fueron evidentes después del comienzo de las detenciones contra directivos de la petrolera. Ramírez había escrito una serie de artículos de opinión críticos al régimen en el portal del chavismo disidente Aporrea. “Se convoca a un proceso Constituyente para resolver una situación política que no tiene su origen en la Constitución (…) Se debe establecer una línea roja, la línea de Chávez, para proteger los fundamentos de nuestra Carta Magna”, dijo en su primer artículo, el 8 de mayo.

Las garras de la meritocracia por Ibsen Martínez – El País – 7 de Diciembre 2017

Hoy, con una metastásica nómina de 150.000 trabajadores, PDVSA es una empresa destruida
UnknownCuatro de los buques de la flota de tanqueros llevaban, con coquetería característicamente venezolana, el nombre de una de nuestras exreinas de belleza. Hace 15 años, el tanquero bautizado como Pilín León (Miss Mundo 1981) fondeó justo en medio del canal de navegación que permite transportar el crudo desde los terminales de embarque de la costa oriental del Lago de Maracaibo a las refinerías del mundo. Corrían los primeros días de diciembre de 2002.

Al desafiar las estrictas normas que rigen la navegación de altura en aguas del lago, aquella acción mostró la resolución de la alta gerencia y la mayoría de los mandos técnicos de Petróleos de Venezuela (PDVSA) declarados en huelga. Se proponían no cejar en su enfrentamiento a Hugo Chávez y todo lo que sus políticas desaforadamente estatistas traerían luego consigo.

La insubordinación de aquel tanquero no fue la única muestra de rebeldía de los huelguistas, pero sí la que mejor inflamó el ánimo de la gran masa opositora venezolana. Aunque muchos políticos de oposición juzgaron como impacientes y “mal aconsejadas” aquellas acciones, lo cierto es que toda la Venezuela demócrata se solidarizó con los petroleros. La huelga, sin embargo, no logró a la larga sus propósitos y languideció hasta llegar a su fin, en algún momento entre febrero y marzo del año siguiente.

Es ya un tópico de politología pop afirmar que Venezuela se jodió el lunes 27 de febrero de 1989, día en que estalló una inopinada ola de sangrientos motines y saqueos: el Caracazo que anunció el principio del fin de nuestro Estado social de derecho.

Yo tengo para mí, en cambio, que el país se jodió el día de abril de 2003 en que Hugo Chávez despidió, en retaliación y de un plumazo, a 17.871 altos gerentes y técnicos de alto desempeño, crema y nata de la petrolera estatal, su cerebro. Hablamos de casi la mitad de los trabajadores que la empresa empleaba por entonces. No hay en el mundo corporación alguna, petrolera o no, que pueda sobrevivir a tal hecatombe. ¿Qué pudo dictarle a Chávez semejante despropósito?

La meritocracia hizo posible que PDVSA llegase a ser, a fines de los años 90, una de las primeras transnacionales petroleras del mundo, en términos de desempeño y rentabilidad

Sobre muchísimos motivos políticos destaca el resentimiento, ese motor universal. El mismo cegador resentimiento que llevó a millones de venezolanos, seguidores de Chávez, a aprobar jubilosamente aquel acto a todas luces suicida.

Un pensador venezolano, Luis Pérez Oramas, discierne en el sujeto populista un singular desprecio por toda jerarquía del saber y competencia. Chávez fue claro ejemplo de ello: una y otra vez declaró que con aquellos despidos salvaba a nuestra industria petrolera “de las garras de la meritocracia”. Con ello escarnecía uno de los valores más caros a la élite petrolera que lo desafió.

La meritocracia hizo posible, justamente, que PDVSA llegase a ser, a fines de los años 90, una de las primeras transnacionales petroleras del mundo, en términos de desempeño y rentabilidad. Hoy, solo tres lustros más tarde, con una metastásica nómina de 150.000 trabajadores, PDVSA es una empresa por completo destruida.

Chávez, sin embargo, logró infundir en los suyos la idea de que la meritocracia petrolera no era sino un excluyente mito de la burguesía apátrida y racista, forjado para asegurar a un puñado de arrogantes burócratas bipartidistas y proyanquis el control de los recursos petroleros.

“No necesitamos esas lacras”, se le escuchó decir al presidente eterno en uno de sus shows televisivos. Chávez se negaba a aceptar que extraer, refinar y mercadear petróleo requiriese de conocimientos y destrezas especiales. Eso no era más que una engañifa de los “escuálidos”, como dio en llamar a sus adversarios.

“El mundo está ávido de petróleo”, afirmaba el Jaquetón Mayor. “Vender petróleo es como vender cerveza helada en un estadio de béisbol un domingo caluroso en Maracaibo”.

 

Habla Rafael Ramírez, ex hombre fuerte del chavismo enfrentado a Maduro por Gerardo Lissardy – BBC Mundo – 7 de Diciembre 2017

“No estaba equivocado y las cosas han salido muy mal”
1511884353664Tras ser ministro de Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez ejerció de embajador de Venezuela ante Naciones Unidas.
Rafael Ramírez evita revelar dónde se encuentra tras renunciar como embajador de Venezuela ante Naciones Unidas, pero sí habla de sus discrepancias con el presidente Nicolás Maduro y afirma que “las cosas han salido muy mal” en el país.
“El tiempo juega en favor de lo político, pero juega en contra de nuestra economía. Y es algo que está sufriendo nuestro pueblo todos los días”, dice Ramírez en una entrevista con BBC Mundo.
Este ex vicepresidente y exministro de Petróleo de Venezuela durante el gobierno de Hugo Chávez sostiene que la corrupción es “un problema extendido en todo el país”.
Quién es Rafael Ramírez, el “superministro” al que Hugo Chávez confió el petróleo y que ahora supone un desafío para el liderazgo Nicolás Maduro
Niega temer que las autoridades venezolanas presenten cargos contra él y sostiene que el arresto por presunta corrupción de decenas de cargos de la petrolera estatal PDVSA, empresa que dirigió durante una década, puede deberse a diferencias internas en el chavismo.
“Se está criminalizando la disidencia y se está estableciendo una forma de hacer política muy mala”, advierte.
A continuación, un resumen del diálogo telefónico con Ramírez, dos días después que dejara su cargo en la ONU.
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La toma de Pdvsa – Editorial El Nacional – 6 de Diciembre 2017

En declaraciones formuladas ayer por el fiscal Tarek William Saab, escogido a dedo y por voluntad del señor Nicolás Maduro, niega que exista una “purga” en los altos mandos de Petróleos de Venezuela y rechaza que ella obedezca a una feroz guerra al interior del chavismo y el madurismo por controlar importantes y jugosas parcelas de poder.

Que lo diga el fiscal Tarek le resta credibilidad, pues si alguien sabe de esas pugnas y las padeció cuando fue gobernador del estado Anzoátegui es el propio acusador de Ramírez y compañía. Los militares chavistas nunca tragaron a ese joven abogado y defensor de derechos humanos que no ocultaba su profunda y desmedida admiración por Fidel Castro y el gobierno cubano.

Cuando el capitán Cabello gobernaba el estado Miranda nunca congenió con su par de Anzoátegui, dicen los camaradas del PSUV. Algunas obras de vialidad que cruzaban las dos entidades se vieron obstaculizadas en su construcción por rivalidades que no venían al caso. Pero además de estos casos conocidos desde tiempo atrás, las diferencias ideológicas y políticas (cierto nacionalismo y un poco de marxismo) eran por demás evidentes entre algunos militares y militantes del partido oficialista.

Hoy cuando el sector militar reclama cada vez más un papel hegemónico en lo económico y Maduro se lo ha concedido progresivamente, la confrontación se ha ido exacerbando al punto de que ya resulta poco menos que imposible convivir bajo el mismo techo a todas las principales corrientes que nacieron del chavismo. Y la única manera de estabilizar este peligroso modus vivendi era desalojar de sus viejas posiciones de poder a ciertos aliados civiles incómodos como Ramírez y su grupo.

La necesidad de cargar las culpas de la insólita debacle petrolera sobre alguien lo suficientemente conocido y poderoso era inevitable si lo que se buscaba era causar un temor generalizado entre la alta burocracia petrolera y, desde luego, obligarla a colaborar clausurándole cualquier esperanza de sobrevivencia si hicieren lo contrario.

Años atrás el general Isaías Baduel, en su época de gloria y poder, también puso sus ojos en Pdvsa e incluso convocó a un congreso integrado por diferente sectores sociales para rescatar y reorientar la industria petrolera y colocarla bajo su mando. A los cubanos no les gustó para nada la idea de que se colocara la corporación petrolera en las manos de alguien que no fuera de su entera confianza. Hasta allí llegó el proyecto y, más tarde, la cárcel para Baduel.

Pero el precedente sentado por Raúl Castro en Cuba al colocar todas las actividades económicas importantes, sin excepción alguna, en manos de los jefes militares tardó en concretarse en Venezuela. Sin embargo, este objetivo central ha ido creciendo sin prisa pero sin pausa en este mandato de Nicolás Maduro. Hoy ya el campo está despejado para completar la toma total y definitiva de Pdvsa.

Como es lógico suponer, no es Ramírez un angelito del señor, un alma cándida caída en desgracia. Su reino se corrompió a un punto tal que terminó sirviendo su cabeza en bandeja de plata a sus enemigos, tan corruptos como él y su grupo.

 

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Quince años impregnados de dignidad – Gente del petróleo – 3 de Diciembre 2017

Unknown.jpegEste dos de diciembre 23.000 trabajadores petroleros cumplimos quince años de habernos unido a la huelga general que plantearon los empresarios y trabajadores venezolanos. Lo hicimos sin pedir absolutamente nada para nosotros. Convencidos de que había que tomar medidas para salvar la democracia y parar la destrucción de Venezuela que había iniciado la “revolución” bolivariana. También porque nos negábamos a ser espectadores pasivos de la degradación de la Pdvsa en que nos habíamos formado, donde ya era palpable la sustitución de la meritocracia – a cada quien según su aporte al éxito de la corporación-, por la politiquería – a cada quien según su sumisión al régimen-. La línea gerencial que había colocado a Pdvsa en apenas 25 años, como la segunda empresa petrolera del mundo, estaba en franco deterioro.

Al final, resultamos todos botados injustamente, sin reconocimiento de nuestros emolumentos, con prohibición expresa de darnos trabajo en empresas asociadas al negocio petrolero, perseguidos y más de cien de nosotros citados por los tribunales. Imitando a Herodes unos soldados del régimen desalojaron violentamente y de madrugada a trabajadores, mujeres, ancianos y niños de sus casas en diversos campos petroleros, como consecuencia: familias sin cobijo y niños sin escuelas. Muchos exiliados y los demás: inciliados, o sea exiliados pero dentro de Venezuela.

En esas circunstancias la condición económica de nuestras familias fue dramática. Colegios, comida, vivienda y un largo etcétera de necesidades básicas sin cubrir. Hambre, suicidios, infartos, enfermedades graves y muertes evitables,marcaron los primeros años. Varios miles decidieron irse y trabajan con singular éxito en empresas petroleras de otros países.

Son quince años de lucha por la democracia, que ya se pueden comparar con la larga noche de los 27 años contra el tirano Juan Vicente Gómez.

Quince años en los que hemos crecido. Agrupados en Gente del Petróleo y Unapetrol seguimos organizados en toda Venezuela y en otros países. Denunciando la destrucción de Pdvsa y la del país. Rediseñando la reconstrucción de la industria petrolera para la post revolución y participando políticamente para el rescate de la democracia. Y claro, llegado el momento, exigiremos el resarcimiento de los derechos que nos fueron conculcados.

Hoy los lamentables hechos nos dan la razón. No pudimos evitar la destrucción de Pdvsa, el daño de su infraestructura y los yacimientos, el desmantelamiento de las refinerías, el vertiginoso crecimiento de la deuda y del personal, el indetenible bajón de producción que se refleja todos los días en cuatro millones de barriles menos de los seis millones que sin duda estuviéramos produciendo los petroleros democráticos. Y de la vergonzosa corrupción no hablemos, ya que ellos mismos se están encargando de divulgarla. ¿Para eso quería Chávez “tomar esa la colina” cuando dijo “yo provoqué el paro”?

Luego de quince años nos sentimos orgullosos de poder mirar directamente a los ojos a todos los venezolanos. No pudimos evitar la destrucción del país y de su principal industria. Pero le ofrecemos a Venezuela nuestra capacidad, intacta y crecida. Y esperamos con ansia el alba de oro con el mismo espíritu del primer día para participar en la imperativa reconstrucción cuando la Democracia, como el Ave Fénix, renazca de sus cenizas.

El Cartel de Pdvsa por Vladimiro Mujica – La Patilla – 1 de Diciembre 2017

thumbnailvladimiromujica.x43795.jpg​En un lúgubre video que circula por las redes sociales se ve borrosamente el perfil regordete y sombrío, esposado y cabizbajo, de Nelson Martínez, alto gerente petrolero, arrestado por miembros de uno de los tantos brazos del estado policial venezolano. La voz en el video, probablemente la del Fiscal General impuesto por la inconstitucional ANC, utiliza la palabra Cartel, para referirse a la organización delictiva que se había ido articulando en el seno de la corporación estatal petrolera venezolana.

La ola de arrestos y despidos de los altos mandos petroleros, que ha terminado por afectar al otrora todopoderoso Rafael Ramírez, ha sorprendido al país y ha llevado a muchos a preguntarse si el régimen venezolano, procediendo a través del fiscal Tarek William Saab, tiene en verdad la disposición de actuar contra la corrupción generalizada que se ha convertido en la marca de fábrica de la revolución chavista. Yo tendería a creer que nada más remotamente alejado de la verdad. Cuando regímenes como el venezolano, combinación de estados policiales con dictaduras de nuevo cuño, controlados por verdaderas mafias de poder, actúan en contra de sus propios miembros es normalmente por una de tres razones: (1) Un grupo interno intenta desplazar a otro (2) Un grupo estaba intentando hacer negocios sin hacer partícipe a los otros (3) Se busca un grupo de chivos expiatorios para defender al régimen en su conjunto interna e internacionalmente.

La naturaleza de la operación CITGO, donde aparentemente se endeudó a la nación sin autorización formal del gobierno y la AN, y los otros elementos que están surgiendo, incluyendo la defenestración de Ramírez como embajador de Venezuela ante la ONU, permiten intuir que las acciones de la fiscalía se inscriben en el esquema canónico 1+2+3, que se describe en el párrafo anterior. Por supuesto que mucha gente no dejó de sentir un fresquito por ver a connotados chavistas recibir una dosis de su propia medicina de represión y violaciones de los derechos ciudadanos, al verlos expuestos “con los ganchos puestos”, ciudadanos civiles detenidos por un organismo de contrainteligencia militar, seguramente con órdenes judiciales a la medida. Pero me temo que se trata de la ilusión de una simple operación gatopardiana, como argumentó Horacio Medina en una de sus infaltables notas diarias: cambiar para que todo quede igual.

Más allá de todas estas especulaciones sobre el verdadero significado del encausamiento de un grupo importante de gerentes de la industria petrolera, conviene examinar en retrospectiva el daño inmenso que 20 veinte años ​de desgobierno chavista le ha causado a la actividad económica más importante de la nación. Habría que comenzar apuntando que la maquinaria de desinformación del régimen ha intentado presentar durante años una historia fabricada según la cual fue Chávez quien nacionalizó la industria y la rescató de los malvados monopolios transnacionales para el disfrute de los venezolanos. Nada más lejos de la realidad.

El 29 de agosto de 1.975 el presidente Carlos Andrés Pérez puso el «ejecútese» a la Ley que reserva al Estado venezolano la industria y el comercio de los hidrocarburos, con lo cual quedó nacionalizada la industria petrolera. Ese hito de la odiada “IV República” marco un antes y un después en la historia venezolana. Es aleccionador recordar que Pérez en una reunión con gerentes e ingenieros de la industria les preguntó si ellos le aseguraban que la industria seguiría funcionando si la ponía en manos venezolanas. La respuesta fue un “Si” responsable y sobrio en buena medida determinado por el hecho de que esos ingenieros y gerentes se habían formado en las universidades venezolanas y en programas de transferencia tecnológica y de conocimientos con las operadoras internacionales.

La industria petrolera fue uno de los pocos proyectos con continuidad institucional en Venezuela, protegida en buena medida de los vaivenes políticos por un acuerdo no escrito entre los principales partidos de respetar su independencia. Avergüenza y deprime hacer una comparación entre los cuadros y el desempeño de PDVSA en sus años dorados, cuando estaba entre las primeras corporaciones petroleras del mundo, y la empresa en harapos, al borde de la insolvencia financiera y técnica que el chavismo le legará a los venezolanos.

De hecho, a lo que hemos asistido durante la era chavista es a una acción sostenida de desnacionalización cuyas manifestaciones más evidentes son las negociaciones con Rusia y China, y que se ha traducido, entre otras cosas, en que la proporción de la producción de las operadoras extranjeras es superior a la venezolana. Acciones realizadas bajo un espeso manto de turbidez que impide tener información completamente confiable. PDVSA incumple desde hace años la ley de BCV y muchas de la información sobre producción petrolera solamente se puede obtener en organismo internacionales que hacen seguimiento al comercio de hidrocarburos. Se sabe la enorme magnitud del endeudamiento con chinos y rusos, realizado en buena medida sin la aprobación de la AN; se sabe de las condiciones leoninas de venta de petróleo a futuro acordadas con los chinos; se sabe de la entrega vergonzosa de tecnologías desarrolladas en Venezuela como la Orimulsión; se sabe algo de las condiciones recientes de entrega de instalaciones de operación de la industria a manos rusas y chinas. Se sabe, en fin, que en una pornográfica operación orwelliana el régimen chavista ha hipotecado crecientemente nuestra industria en manos extranjeras, y la llevado a un estado casi terminal de endeudamiento y precariedad tecnológica, a la par que se presenta como paladín revolucionario del rescate del petróleo para el pueblo.

Capítulo aparte en esta epopeya de guerra contra su propio pueblo que el régimen chavista ha llevado en el ámbito petrolero, es la destrucción del recurso humano y tecnológico venezolano. Esta horrenda y monstruosa operación comenzó, sin duda, con el despido en 2002-2003 de unos 20000 trabajadores de la industria petrolera a raíz de lo que se convocó inicialmente como un Paro Cívico Nacional y terminó siendo llamado por chavistas y opositores como el Paro Petrolero. Al margen de las múltiples inconsistencias del liderazgo opositor en la ejecución y conducción de esta acción, está el hecho de que la barbarie gubernamental descabezó a la industria y la despojó su más importante activo: sus trabajadores, gerentes e ingenieros calificados. La anocracia revolucionaria, no solamente la emprendió contra el personal de la industria sino contra las universidades e institutos de investigación. Especial mención requiere la destrucción de INTEVEP como centro de apoyo tecnológico a PDVSA y su conversión en una escuela de cuadros del chavismo. La hecatombe de destrucción de la industria “meritocrática” y su reemplazo por una industria convertida en caja de financiamiento del presupuesto paralelo del gobierno, usado para financiar sus operaciones clientelares políticas internacionales y de populismo en Venezuela, lanzó al éxodo a miles de nuestros mejores hombres y mujeres, que habían surgido en nuestra industria y que ahora contribuyen con su esfuerzo a la vida de otras naciones.

De modo pues que es mucho más que el encarcelamiento de unos gerentes y el escándalo que ello trae, presentado como una operación moralizadora, lo que la pseudo-revolución chavista le adeuda a los venezolanos de hoy y a las futuras generaciones que tendrán que conducir la ciclópea tarea de recuperar Venezuela.​

 

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