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¡¡¡ Gasolina !!! por José Toro Hardy – Analiticas – 8 de Abril 2020

downloadPido excusas al lector. Voy a romper una vieja norma conforme a la cual, en periodismo,  no se debe escribir en primera persona. No encuentro otra forma de expresar mi frustración. No hay gasolina. De las pocas estaciones de servicio que funcionan en Caracas es la antigua Texaco ubicada al principio de la Avenida Principal de las Mercedes. La cola comienza a kilómetros de distancia en la Avenida Rio de Janeiro a la altura de Caurimare. Con paciencia me resigno a pasar todo el día en esta cola. Ayer intenté la misma aventura, pero me dijeron que sólo suministraban gasolina a “funcionarios”.

Mientas espero fluyen los recuerdos a mi mente. Hace algo más de 20 años, siendo miembro del Directorio de PDVSA, asistí con orgullo a la inauguración de esta misma  Estación de Servicio Texaco, hoy en manos de PDVSA. Como parte de la Apertura Petrolera, habíamos decidido abrir el mercado interno a los inversionistas privados. Para atender adecuadamente nuestro mercado interno hacía falta invertir más de 3.500 millones de dólares en la modernización e instalación de nuevas estaciones de servicio. La suma era considerable y en PDVSA teníamos proyectos de inversión prioritarios. La bomba Texaco fue una de las numerosas que se instalaron.

En aquel entonces, nuestro sistema de refinación estaba integrado por 6 refinerías en Venezuela y 16 en el exterior y estábamos procesando unos dos millones de  barriles diarios de crudo. En 1995 se había concluido, con una inversión superior a los cinco mil millones de dólares, el Proyecto de Adecuación de la Refinería de Cardón (PARC), uno de los mayores del mundo en su especie, que permitía convertir 90.000 barriles diarios de residuales  de bajo valor en productos blancos de elevada calidad que se agregaban al sistema de gasolinas y destilados producidos en el país.

Se procedió entonces a la integración de las refineries de Amuay y Cardón, en lo que se conoció como el Complejo de Refinación de Paraguaná (CPR),  que se transformó en ese momento en el mayor centro de refinación del mundo entero que procesaba unos 955.000 barriles diarios de crudo. Mientras tanto, estábamos realizando fuertes inversiones en las refinerías de El Palito y la de Puerto La Cruz y en las demás del  sistema. En 1997 el suministro de hidrocarburos al mercado interno fue de 669.000 barriles diarios, un 3% más que el año anterior, alcanzando el consumo de gasolina un promedio de 189.000 barriles diarios. Las ventas de diésel/gasóleo se incrementaron en 72.000 b/d, 11% más que el año anterior, en tanto que las ventas de gas licuado fueron de 65.000 barriles por día.

PDVSA había llegado a ser considerada como la segunda mayor empresa petrolera del mundo y una de las más eficientes.

De haberse cumplido las inversiones y contratos ya licitados, suscritos, ratificados por el Congreso Nacional y después por la propia Corte Suprema de Justicia, hoy Venezuela debería estar produciendo más de 5 millones de barriles diarios de petróleo.

Pero, pasó lo que pasó. La revolución llegó a Venezuela y lo destruyó todo en medio de un paroxismo de populismo, corrupción, charlatanería e ineficiencia. Hoy Platts nos informa que producimos apenas unos 600.000 barriles diarios de crudo en lugar de 5 millones.

Y, en medio de esta tragedia, se nos arroja encima el Coronavirus. No hay gasolina porque todas nuestra refinerías están paralizadas, sin que eso tenga nada que ver con la pandemia. Además, hace 5 semanas que no ha llegado ningún cargamento del exterior. Están tratando de reparar la refinería de El Palito, pero como no tienen los repuestos, están canibalizando otras refinerías del sistema. Si lo logran, no sé como harán con los aditivos, que antes eran producidos en esas mismas refinerías que hoy están cerradas.

Y mientras reflexiono en este caos masivo que azota a mi país, me apresto a pasar el resto del día haciendo una interminable cola para surtirme de gasolina en la antigua estación de servicio Texaco en la Avenida Principal de las Mercedes.

Venezuela Regime Says “Hijos de P*ta Gringos” Stopped 2 Gasoline Tankers by Carlos Camacho – Latin American Herald Tribune – 8 de Abril 2020

Venezuela Minister of Agriculture Wilmar Castro Soteldo blames the U.S. for the Maduro Regime’s incompetence

Nelson Bocaranda S.

@nelsonbocaranda

Ministro Castro Soteldo pide a la gente que si en una alcabala les piden plata se lo denuncien al comandante a cargo y que no hay gasolina porque los “cdm” gringos pararon 2 tanqueros cargados en Aruba

CARACAS — The Nicolas Maduro regime on Tuesday labeled U.S. drug interdiction efforts which resulted in the stopping of two Venezuelan-bound gasoline tankers as the work of “hijos de puta gringos”.

Maduro’s Minister for Agriculture, Wilmar Castro Soteldo, made the the accusations live and a video on Twitter has since become viral, which admitted that the Regime’s situation is dire but blamed the U.S.-led interdiction efforts.

“It will be complicated, of course, we are not in a normal situation. And the resources we have are very few…because, but not only because, the huge drop in the prices of oil…and two ships that we had with gasoline in Aruba they left us parked there, the son of a bitch (hijos de puta) gringos, they didn’t allow us to move them!” Castro complained.

Only police and the military can fill up freely in Venezuela, as the country is experiencing a serious shortage of gasoline, which it can no longer manufacture and has to import inspite of having the world’s largest oil reserves, because its billions of dollars of refineries once capable of handling 1.3 million bpd are inoperative after two decades of serious mismanagement, widespread corruption and neglect under Maduro and his predecessor.

In 2012, the most serious refining accident in PDVSA killed dozens and took out of commission almost all of the gasoline-making units at key refinery Amuay in Falcon state.

Camara Petrolera de Venezuela estimated in February that only 20% of Venezuela’s refining capacity is still producing some liquid fuels, such as diesel and fuel oil, but no gasoline. The situation has worsened since then.

The expletive-laden tirade by Castro was given to workers of “Industria Venezolana Maicera Pronutricos C.A.”, which had apparently complained about the gasoline rationing and shortage. According to postings by Maduro’s ministry of the agriculture, this company is tied to the CLAP corrupt subsidized foodstuffs scheme the US is also investigating.

Of the last three Presidents of state oil company PDVSA, one is on the lam, one is still imprisoned and another one died in custody. Rafael Ramirez, is a fugitive, wanted by Maduro regime authorities for corruption. His successor, Eulogio Del Pino, languishes in a Venezuelan prison cell, also being investigated for corruption and Del Pino’s successor, Nelson Martinez, died of a heart attack while in custody for a corruption investigation. Several dozen other PDVSA bosses, including Orinoco Faja top man Pedro Leon and refining kingpin Jesus Luongo, have also been incarcerated by the regime.

Castro Soteldo also denounced the military extorting people at checkpoints, and asked that victims come forward and report the abuses.

“If in any checkpoint they are shaking you down for money, blackmailing you, Coño (fuck)! Denounce them to Commander Perez Escuela here (a military man standing at Soteldo’s side) without any fear, because no one can take advantage of special conditions to be fucking (jodiendo) others!”

Venezuela Says US “Naval Blockade” Already in Place by Carlos Camacho – Latin American Herald Tribune – 7 de Abril 2020

CARACAS — Tareck El Aissami, the economic Vice President for the Nicolas Maduro regime in Venezuela, said that the U.S. government is “making fuel production impossible” for the still regime-controlled state oil firm PDVSA due to its “naval blockade” of the country’s shores.

U.S. President Donald Trump ordered the military’s Southern Command to dispatch warships, spy planes, attack helicopters and even ground troops two days earlier, in the largest known effort in the history of the Western Hemisphere to interdict drug trafficking originating out of Venezuela.

No sightings of U.S. warships have been as yet reported, however, local media and maritime web pages report at least one US combat ship, the “USS Detroit”, was stationed in international waters near Venezuela.

El Aissami has for several years been a “Specially Designated National” according to the U.S. Department of the Treasury tied to drug-trafficking and with assets (including a private jet and Miami condo) seized, but last year he was criminally charged and included on the U.S. wanted list.

According to the regime official, the main objective of Donald Trump’s administration is to aggravate the shortage of gasoline in the country through the alleged naval blockade, while he insisted that the “threatening” actions of the United States prevent the purchase of medicines and raw materials for the production of fuel.

“A special fuel supply plan has been activated to guarantee the mobility of priority sectors within the framework of the State of Alarm decreed by President Nicolas Maduro to counteract the coronavirus pandemic and which are excluded from the collective forty,” reads part of the statement read by El Aissami.

Maduro needs no help from Trump in making an already very bad situation into a much worse one. Just as inflation became hyperinflation in 2017, oil production in Venezuela has been declining since January 1999, when Maduro’s mentor and predecessor, failed coupster Hugo Chavez, took over. Nowadays, Venezuela is said to be producing some 600,000 barrels a day, a far cry from the 3.5 million b/d it was producing when Chavez came to power.

A serious decline in refining took place at the same time, with oil industry chamber “Camara Petrolera de Venezuela” telling reporters weeks ago that only 20% of Venezuela’s once mighty refining capacity of 1.3 million barrels a day-plus was available. Venezuela had at one point more than a dozen refineries in country and around the world.

Shipping tycoon helps Venezuela in quest for gas by Joshua Goodman and Scott Smith – AP News – 3 de Abril 2020

Men stand close to their cars as they wait for hours to fill their cars up with gasoline in Caracas, Venezuela, Thursday, April 02, 2020. Lines at gas stations around the country’s capital are getting longer and longer with some saying it was only this bad during the oil worker’s strike of 2002. (AP Photo/Ariana Cubillos)

CARACAS, Venezuela (AP) — With gas lines across Venezuela growing, a controversial shipping magnate has stepped in to prevent the country from running out of fuel amid the coronavirus pandemic, The Associated Press has learned.

The fuel shortage, in the nation that sits atop the world largest crude reserves, is the latest threat to Nicolas Maduro’s rule at a time he is under intense U.S. pressure to resign.

Wilmer Ruperti’s Maroil Trading Inc. billed state-owned oil monopoly PDVSA 12 million euros last month for the purchase of up to 250,000 barrels of 95-octane gasoline, according to a copy of the invoice obtained by AP. The gasoline was purchased from an undisclosed Middle Eastern country, said two people familiar with the transaction. They agreed to discuss the sensitive dealings only on condition of anonymity.

The single gas shipment isn’t going to resolve Venezuela’s supply problems. But with the economy paralyzed, any amount of fuel is welcome relief, analysts said.

Ruperti, a former oil tanker captain, has a history coming to the rescue of Venezuela’s socialist government at critical junctures, something that endeared him to the late President Hugo Chávez.

But his latest gambit, which could help stave off a deepening humanitarian crisis, is bound to irritate the Trump administration, which this week doubled down on its campaign of support for opposition leader Juan Guaidó by sending Navy ships to the Caribbean on a counternarcotics mission following Maduro’s indictment in the U.S, on narcoterrorist charges.

Venezuela’s oil fields and refineries have crumbled from years of mismanagement. More recently, fuel imports have dried up as the Trump administration tightened sanctions, targeting two trading houses owned by Russia’s Rosneft for providing a lifeline to Maduro. Then came the coronavirus, which sent crude prices crashing and paralyzed what little was left of domestic production.

“In Venezuela, the only thing spreading faster than the coronavirus are the gasoline shortages,” said Russ Dallen, head of Caracas Capital Markets.

In recent days, gas lines have popped up across Caracas, which is typically immune from days’ long waits common in the rest of the country. Most stations had closed as supplies ran out.

At one of the few gas stations still open in the capital Thursday, hundreds of cars, taxis and trucks hugged the shoulder of a highway as heavily armed soldiers stared down motorists, some of whom had been waiting three days to fill up.

Among those in the 3-kilometer long line was Javier Serrano, who relies on a beat-up blue 1968 Ford Falcon to eke out a meager living as a taxi driver.

“There’s a curfew at night and no public transportation,” he said. “One of my relatives could die at home because they don’t have a vehicle.”

The government blames the gas shortages on U.S. aggression. On Friday, it said it was formulating a “special fuel supply plan” to restore stockpiles in the “shortest possible time,” allowing the nation to combat the coronavirus.

“We deplore the position of extremist sectors of the Venezuelan opposition that collude with foreign governments to plan and execute these actions against the Venezuelan people,” said Industry Minister Tareck El Aissami. “History will mercilessly judge these traitors.”

Enter Ruperti to help again. In 2002, he chartered a fleet of Russian tankers to import gasoline amid a months’ long strike at PDVSA seeking to remove Chavez. More recently, he funded the defense of first lady Cilia Flores’ two nephews in a politically charged U.S. narcotics trial as well as that of American Joshua Holt, who was held for two years in a Caracas jail on what were seen as trumped-up weapons charges.

Ruperti was decorated by Chavez with military honors for breaking the strike and saw his business as a prized PDVSA contractor boom. Ruperti showed his gratitude by giving the leftist leader two pistols used by independence hero Simon Bolivar, which reportedly cost him $1.6 million. Later, however, he was sued by a unit of the Russian shipping company for allegedly paying millions in bribes.

Ruperti declined to comment.

While U.S. sanctions have driven away from Venezuela many established shipping companies and commodity traders, Ruperti appears to be little fazed.

One of the documents obtained by AP shows his Swiss-based Maroil Trading AG opened accounts in dollars, euros and rubles at Moscow-based Derzhava Bank in November. One person said the gas that Maroil billed to PDVSA should arrive to Venezuela in the coming days.Dallen estimates it’s enough to supply current demand for about a week.

There have been only five deaths in Venezuela so far due to the coronavirus and most Venezuelans are closely observing a government-mandated lock-down, but concerns are rising that the already collapsed health care system will be overwhelmed if more people are infected. Protests have started to emerge among farmers who complain that their produce is rotting because they can’t transport it to urban centers.

“An acute gasoline shortage at this juncture would bring about a serious worsening of the country’s humanitarian crisis, putting Venezuelans’ lives at even greater risk,” said Francisco Rodriguez, a Venezuelan economist who launched Oil For Venezuela, a U.S.-based group lobbying for sanctions relief.

Empresas conjuntas de Chevron con Pdvsa cancelan sus contratos de servicios por Reuters – El Nacional – 31 de Marzo 2020

Chevron tomó la decisión justo cuando los precios de algunos crudos de Latinoamérica están en su punto más bajo desde hace casi 20 años

Refinería Chevron, licencia

Las empresas conjuntas de Chevron con Pdvsa cancelaron sus contratos de servicios y los procesos de adquisición en las últimas semanas, dijeron a Reuters tres personas conocedoras del asunto.

Chevron tomó la decisión justo cuando los precios de algunos crudos de Latinoamérica están en su punto más bajo desde hace casi 20 años. «Esto significa que un barril de petróleo venezolano ahora vale menos que los costos de producción», indicó la agencia de noticias.

Recordó que falta menos de un mes para que caduque una licencia que permite a la petrolera estadounidense permanecer en el país.

“Cancelaron todos lo contratos y procesos de compra con Petropiar y están en proceso de hacer lo mismo con Petroboscan”, dijo una de las fuentes.

Chevron tiene participaciones en cuatro empresas conjuntas de petróleo y gas con Pdvsa.

El proyecto de petróleo pesado Petropiar, en la faja petrolífera del Orinoco, en el sur venezolano; y Petroboscan en el oeste, representan la mayor parte de la producción de la empresa en Venezuela con alrededor de 180.000 barriles por día.

Una reducción en las labores de mantenimiento y otros trabajos de campo en las empresas conjuntas podría reducir aún más la producción de petróleo.

La producción de Venezuela ha caído a unos 670.000 bpd.

La costosa apuesta petrolera de Putin por Maduro por Zenaida Amador ALnavío – 30 de Marzo 2020

Si bien Rusia ha sido un aliado estratégico del régimen de Nicolás Maduro, cada día se le hace más costoso seguir adelante con este apoyo. No se trata solamente del riesgo de que las sanciones de Estados Unidos impacten sus negocios, en un contexto global desalentador para el negocio energético, sino de que la Federación Rusa se está exponiendo a una pérdida milmillonaria en su apuesta por Venezuela. La salida de Rosneft no blinda al gobierno de Vladímir Putin en su arriesgada jugada de respaldo al chavismo.
A Putin cada vez le sale más caro su apoyo a Maduro / Foto: Kremlin
A Putin cada vez le sale más caro su apoyo a Maduro / Foto: Kremlin

Aunque desde hacía algún tiempo era conocido que los negocios de Rosneft en Venezuela venían desvalorizándose y que el cerco de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro se estaba convirtiendo en un riesgo para la empresa, no dejó de sorprender el anuncio de su cese de operaciones en el país. Algunos llegaron a interpretar la medida como una ruptura en la alianza estratégica de Vladímir Putincon el chavismo, pero en verdad parece ser todo lo contrario.

Sobre Rosneft venían pesando las amenazas de Estados Unidos al haberse convertido en el principal agente comercial del petróleo venezolano. De hecho, fue gracias a Rosneft que las autoridades venezolanas pudieron redireccionar sus exportaciones hacia India y China, especialmente cuando otros aliados comenzaron a suspender despachos por temor a las sanciones

Por eso este año la empresa recibió dos impactos fuertes de parte de Washington, cuando le sancionó a Rosneft Trading y a TNK Traiding por facilitarle estas operaciones petroleras al régimen venezolano.

Mikhail Leontyev, portavoz de Rosneft, declaró a la agencia rusa TASS acerca de su salida de Venezuela y allí aseguró que tomaron la “decisión en interés de nuestros accionistas, como una empresa internacional que cotiza en bolsa”. Vale destacar que en Rosneft el Gobierno ruso tiene más de 50% del capital a través de Rosneftegaz y el resto lo comparten BP y el Fondo Soberano de Inversión de Qatar, lo que habla de otros intereses por los que velar.

Rosneft intenta así protegerse, pero cómo lo hace. En esencia decidió traspasar todos sus bienes locales a una compañía 100% propiedad del Gobierno de la Federación Rusa. Serguéi Mélik-Bagdasárov, embajador de Rusia en Venezuela, definió la operación como un “traspaso de los activos de Rosneft en Venezuela al Gobierno de Rusia”.

Sin embargo, en Rusia no es del todo bien vista esta jugada para salvaguardar los intereses de Rosneft.

La jugada

El negocio en Venezuela venía perdiendo valor de manera significativa. Aunque se calcula que la empresa invirtió en el país más de 9.000 millones de dólares, algunas estimaciones de la operación recién anunciada ubican en cerca de 4.000 millones de dólares el valor de la sesión de los activos en Venezuela al Estado ruso.

Igor Yushkov, experto petrolero, señaló a medios de ese país que, más allá del riesgo de que aumentaran las sanciones de EEUU, la verdad es que los activos en Venezuela le generaban pérdidas a Rosneft. Con esta operación los transfiere al Estado ruso a cambio de un activo líquido: sus acciones. Esto implicaría que el Estado perdió participación en la petrolera a cambio de unos activos problemáticos en Venezuela.

Según se detalló al informar sobre la operación, el traspaso no genera un pago en efectivo, sino que Rosneft recibe en el balance de una de sus sucursales un paquete del 9,6% de sus propias acciones. Es decir, que el Estado ruso, que poseía más de 50% de Rosneft, estaría transfiriendo cerca de 10% de sus acciones a la propia compañía petrolera, bajando así su participación.

Para el experto ruso Andrei Manoilo esto expone activos de la nación, que quedarían sin protección alguna si el régimen de Maduro cae, un riesgo del que buscó protegerse Rosneft.

No hay que perder de vista que Rosneft se limitó a informar que cedía su participación en las empresas mixtas Petromonagas, Petroperijá, Boquerón, Petromiranda y Petrovictoria, donde mantiene sociedad con Petróleos de Venezuela (PDVSA), sin mencionar los trámites que debió hacer localmente en Venezuela para ello. Estas empresas mixtas se rigen por la Ley de Hidrocarburos de Venezuela, donde claramente se indica que cualquier cambio en su composición accionaria requiere de la aprobación de la Asamblea Nacional, que es de mayoría opositora y está presidida por Juan Guaidó.

La salida de Rosneft no blinda al gobierno de Putin / Foto: Rosneft

La salida de Rosneft no blinda al gobierno de Putin / Foto: Rosneft

El diputado Ángel Alvarado, de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, asegura que de no ser aprobado por el Parlamento “es írrito y no será reconocido por la República” el contrato de traspaso o venta de acciones de Rosneft dentro de las empresas mixtas.

Ya la Asamblea Nacional había declarado nulos los acuerdos suscritos por Maduro con Rosneft a fines de 2016, que comprometían como garantía 49,9% de las acciones de Citgo por un financiamiento de 1.500 millones de dólares. El Parlamento declaró inconstitucionales tales tratos, que pusieron en riesgo uno de los principales activos de la región.

Esto indica que poco a poco se va desmontando el soporte legal de estas alianzas, por lo que podrían ser desconocidas por un gobierno venezolano legítimo, distinto del régimen de Maduro.

¿La gran apuesta?

Todavía no hay claridad de cómo se ejercerá esa presencia del Estado ruso en las empresas petroleras venezolanas, pues en verdad no se han revelado datos acerca de la compañía rusa que absorbió los activos de Rosneft.

Sin embargo, Serguéi Mélik-Bagdasárov, en sus comentarios iniciales tras conocerse la decisión de Rosneft, señaló: “¡No se preocupen! Se trata del traspaso de los activos de Rosneft en Venezuela al Gobierno de Rusia directamente. Seguimos juntos en adelante”.

Todavía no hay claridad de cómo se ejercerá esa presencia del Estado ruso en las empresas petroleras venezolanas, pues en verdad no se han revelado datos acerca de la compañía rusa que absorbió los activos de Rosneft.

Si bien todo pudiera resumirse a una estrategia preventiva nada más, las palabras del embajador Mélik-Bagdasárov, que usa con frecuencia la frase “¡hasta la victoria siempre!” en sus mensajes de Twitter, parece mostrar que hay una apuesta de Putin por el régimen venezolano.

En el mercado petrolero no descartan que el nuevo actor pudiera ser una empresa propiedad del Ministerio de Energía de la Federación Rusa, incluso ya sancionada por Estados Unidos, con lo cual Moscú intentaría subir el tono de las tensiones. En este caso cualquier reacción de EEUU ante las operaciones petroleras que busquen favorecer las gestiones de Maduro sería contra una empresa estatal rusa, es decir, una pugna Washington-Moscú.

Rosneft’s Venezuelan oil loads canceled due to sanctions, tankers leave empty – Reuters – 30 de Marzo 2020

Three large crude carriers (VLCCs) chartered by units of Russian oil major Rosneft to transport Venezuelan oil left Caribbean waters empty on Saturday after the cargoes were canceled due to sanctions, according to Refinitiv Eikon data and a document from Venezuelan state-run oil firm PDVSA.

The vessels – which would have jointly exported some 5.7 million barrels of Venezuelan heavy crude to Asia – had waited for weeks near Venezuelan waters to load, but the cargoes were canceled this week due to sanctions on PDVSA and Rosneft’s trading units, according to the PDVSA export program.

Following weeks of severe oil price falls amid declining demand, oil producers around the world are looking for tanks to store output, with some of them opting for using vessels as floating storage.

The tankers’ move occurred the same day that Rosneft announced its withdrawal from its oil projects in Venezuela through a coordinated sale of assets to an undisclosed company controlled by the Russian government.

It is unclear whether the move, announced at a time when oil prices are languishing around $25 per barrel, would signal any change in the delivery of Venezuelan oil by Russian state companies, which mostly goes to repay Venezuela’s debts.

Two of the three tankers scheduled to export Venezuelan oil had on Saturday changed their destinations after re-bookings: the HRA was sailing to Brazil’s Angra dos Reis port for loading Petrobras crude bound for China, while the Dragon set sail to Gibraltar, according to Eikon.

The third vessel, the Maria Angelicoussis, had not yet set a new destination.

PDVSA had said in previous export schedules that the vessels had faced delays to load Venezuelan oil while waiting for new directions from their owners following the imposition of U.S. sanctions on Rosneft Trading and TNK Trading this year.

Venezuela has struggled to export its oil this month amid tightening sanctions, which has shrunk its portfolio of customers. PDVSA has halted all deliveries to Rosneft.

So far in March, it has exported some 800,000 barrels per day (bpd) of crude and fuel, versus 1.05 million bpd in February, according to PDVSA and Eikon data.
Source: Reuters

El fin de la Venezuela petrolera por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 29 de Marzo 2020

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Dos procesos están ocurriendo, de forma simultánea, en relación con el estatuto de Venezuela como nación petrolera. Uno, de orden coyuntural, que consiste en la grotesca y estrepitosa caída de la producción en nuestro país, resultado de la corrupción y la destrucción sistemática a la que Chávez y Maduro han sometido a Petróleos de Venezuela y al conjunto de la industria. Otro, de carácter estructural, que deriva del agotamiento, a escala planetaria, del modelo energético basado en las energías fósiles.

Una primera expresión de esta tendencia es el auge de las energías renovables que se está produciendo en más de 90 países: ingenieros, investigadores y centros científicos están buscando la solución a la pregunta, quizás la más acuciante para el futuro de la Tierra y la especie humana: cómo producir la energía que la civilización requiere, en los grandes volúmenes necesarios, reduciendo al mínimo o, todavía más, eliminando para siempre la utilización de petróleo, gas y carbón, y basándose, de forma exclusiva, en las energías renovables.

Aunque voceros de la industria petrolera mundial -también sus lobistas y comunicadores-, a menudo descalifican el potencial de las energías renovables para atender la enormidad de la demanda, lo cierto es que hay una búsqueda que no se detiene, que es constante el surgimiento de nuevas líneas de investigación y que, en muchos lugares del mundo, todavía en una pequeña escala, se están ensayando soluciones de distinta índole.

El cambio de vehículos impulsados por combustibles a vehículos eléctricos es solo uno, el más visible e inmediato, de los que están en curso. Ya están en funcionamiento tecnologías que hacen uso de la luz solar, la almacenan y tienen capacidad para atender a miles de hogares simultáneamente. Cada vez son más frecuentes los anuncios que hablan de inversiones y obras públicas en ámbitos como la energía eólica; las energías provenientes del sol, en sus distintas variantes: térmica, fotovoltaica y concentrada; las energías de origen hidroeléctrica; las de origen biocombustible; las provenientes del movimiento de las aguas del mar -la llaman «energía mareomotriz»-; las geotérmicas; los biocombustibles; las que provienen de la captura del calor ambiental; las que se originan en «tecnologías pasivas», por ejemplo, causadas por las pisadas de los usuarios en estaciones y vagones de un metro.

La investigación sobre las baterías capaces de almacenar y distribuir energía se ha convertido en campo insólitamente habitado: decenas de grupos están trabajando para mejorar su capacidad de almacenaje, reducir las pérdidas y aumentar su durabilidad. Las preguntas a las que están intentando responder los tecnólogos son de este calibre: baterías para que un avión con 500 pasajeros pueda volar durante 15 o 16 horas, o para que un barco de carga pueda navegar 10.000 kilómetros con miles de toneladas de peso encima, o para impulsar un cohete que ponga en órbita un satélite alrededor de la luna, o todavía de mayor significación, para que un sistema de baterías que almacena energía solar durante el verano pueda responder a la demanda, durante los meses de invierno, de ciudades de 2 y 3 millones de habitantes.

A estos factores hay que añadir tres muy destacados. El primero de ellos, los acuerdos a escala global (el de París de 2015 y los distintos protocolos ambientales que han sido aprobados): aunque su eficacia no ha sido la que esperaba, apuntan a objetivos que tienen la calificación de lo indiscutible y necesario. El segundo, el aumento de las regulaciones (como las decisiones que la Unión Europea ha tomado para descarbonizar la generación de energía, la producción industrial y la locomoción). Y el tercero, que tiene especial relevancia política y social, la expansión, en la opinión pública y los líderes sociales del mundo, de la preocupación por la crisis climática.

Hasta hace unos cinco años era frecuente leer o escuchar los pronósticos de expertos y futurólogos: estimaban que la era del petróleo, que se puso en marcha en 1859, cuando Edwin Drake perforó el primer pozo en Pensilvania, entraría en declive alrededor de 2050. Las realidades han ido estrechando esos pronósticos: ya hay quienes hablan de 2030. Más inmediato todavía, en la propia industria petrolera se han generado estimaciones que sostienen que entre 2024 y 2025 se producirá el punto máximo de la demanda mundial y que, a partir de ese momento, comenzará a producirse un paulatino declive.

Mientras la civilización avanza sin titubeos hacia la era digital y de las energías renovables, Venezuela no ha avanzado ni un milímetro, en las últimas dos décadas, en la diversificación de su economía. Hemos perdido años fundamentales, que tendrán un costo nefasto, ahora mismo incalculable, en las vidas de las próximas generaciones. No solo no se diversificó, sino que se destruyó lo que había de industria y de potencial exportador. La que fue una próspera nación petrolera es ahora un país empobrecido, cuya existencia depende de las remesas, de la seudolegalidad del Arco Minero, del contrabando de oro y otros minerales, y de los beneficios que genera la alianza del régimen con el narcotráfico.

El fin de la Venezuela petrolera está cada vez más próximo. De ello se desprende una urgencia: hay que diseñar un nuevo país, una forma distinta de producir y generar riqueza. Esto no puede seguir esperando. Venezuela no tiene tiempo. En lo inmediato hay que hacer ambas cosas: recuperar la industria petrolera y alcanzar un rápido y duradero acuerdo político, social y económico, sobre cuáles podrían ser los fundamentos de la nación pospetrolera.

Un solicitante de asilo de clase media por Elvira Delgado – El País – 24 de Marzo 2020

El venezolano Félix Juvenal Freites dejó su país en el último momento, antes de que la inestabilidad política le tocase de lleno. En España, su vida es muy diferente a la que conoció antes

Félix Juvenal Freites, fotografiado para la exposición y el libro 'Mira con sus ojos' de la ONG Cesal.
Félix Juvenal Freites, fotografiado para la exposición y el libro ‘Mira con sus ojos’ de la ONG Cesal. IÑAKI LUNGARÁN

“Lo veía todo como una película, no me estaba pasando a mí”. Así describe Félix Juvenal Freites (El Tigre, Venezuela,1954), refugiado en España, la despedida de su hija y su esposa en el aeropuerto donde dejó su vida atrás para huir de las constantes persecuciones que sufría por parte del Gobierno venezolano. El 27 de abril de 2018, Juvenal aterrizó en España para comenzar, tal y como lo define él, “su nueva libertad”.

Félix Juvenal trabajó como gerente de recursos humanos de la empresa petrolera Pdvsa y como profesor de la Universidad de Falcón, empleos que describe con un gran orgullo. Una vida acomodada que se vio obligado a abandonar para mudarse a una vida muy modesta y con múltiples dificultades en España.

Venezuela vivió el 11 de abril de 2002 un golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez, acontecimiento que derivó en el conocido Paro Petrolero, huelga nacional secundada por la oposición para forzar la renuncia del presidente. La paralización alcanzó tal envergadura que el Gobierno tomó duras represalias, despidiendo a unos 20.000 empleados de la petrolera Pdvsa (Petróleos de Venezuela S.A.), entre ellos, Juvenal: “Se nos prohibió absolutamente la entrada a nuestras instalaciones, nos sacaron de las casas, a los niños de los colegios. A partir de ese momento, comenzó a haber acciones en contra de esos 20.000 trabajadores”.

Desde este momento, Félix Juvenal comienza una dura carrera de obstáculos, consecuencia del continuo acoso realizado por el Gobierno venezolano. La lista Tascón, creada por Chávez, contenía los nombres de las personas señaladas como opositoras al régimen, motivo por el cual debían ser castigadas. Y Juvenal estaba en ella. “No conseguíamos trabajo, los servicios públicos estaban restringidos, había un discurso constante encabezado por el mismo presidente sobre que éramos unos traidores, vende patrias, aliados con los Gringo…”, explica Juvenal.

La mayoría de los empleados despedidos decidieron huir del país para evitar cualquier tipo de represión. Sin embargo, Félix Juvenal resiste

La mayoría de los empleados despedidos de la empresa petrolera decidieron huir del país para evitar cualquier tipo de represión. Sin embargo, Félix Juvenal resiste y continúa viviendo en Venezuela junto a su familia, tal y como relata él mismo: “A pesar de que no tenía ninguna posibilidad, yo decidí no salir de mi país”. Años más tarde, encuentra la oportunidad de trabajar como profesor de administración en la Universidad de Falcón.

Juvenal sufre el golpe más duro en el año 2012, cuando es declarado culpable de las pérdidas millonarias provocadas por el Paro Petrolero junto a 184 empleadosmás y condenado a pagar 103 millones de dólares (casi 93.000 euros), sin ningún tipo de justificación. “El juicio lo hicieron con criterio masivo en un barrio muy violento, crearon una especie de estadio y nuestros abogados nos recomendaron no ir. Cuando ellos hablaron, recibieron gritos de traidores”, declara entre varios silencios. Tras la publicación de la sentencia, la persecución fue cada vez mayor y le aconsejaron que se deshiciera de los bienes materiales y se resguardara, según cuenta Juvenal con gran conmoción.

“Metí mi vida en una maleta y me fui al aeropuerto”

Una llamada a su esposa procedente del aeropuerto establece el punto final de su vida en Venezuela. Al caer la noche, esta le advierte de que debe abandonar el país de inmediato o será encarcelado. “Metí mi vida en una maleta y me fui al aeropuerto”, comenta con tristeza. Se despide de su hija y su mujer en un infinito mar de lágrimas. “Lo veía todo como una película, no me estaba pasando a mí”. Su hija preguntaba constantemente ¿por qué se tiene que ir papá? “Ya en el aeropuerto, escuché mi nombre por megafonía. Se me paró el corazón”, relata Juvenal con nervios y seriedad. Afortunadamente, solo querían revisar su equipaje.

El 3 de mayo de 2018, cinco días después de llegar a España, la policía política irrumpe en su casa y presiona a su mujer para que confiese donde está Juvenal. Le envían varias cartas de citación, y las amenazas continúan y su esposa se ve obligada a abandonar la vivienda. A pesar de las diferentes persecuciones que sufre el entrevistado, España desestimó su solicitud de asilo político y protección internacional. “Me dieron la condición de residencia por razones humanitarias”, aclara.

Hace ocho meses, su mujer y su hija consiguieron trasladarse a España después de un largo año y medio separados, según cuenta él con gran emoción. Ahora, disfruta al máximo de su familia a pesar de las dificultades que aún sigue encontrando. “El otro día estuve bastante tiempo fuera de casa y al llegar mi hija me dijo: ‘Papá, hoy hemos estado muchas horas sin vernos”, cuenta con afecto y alegría.

Después de superar un obstáculo tras otro, Juvenal explica con orgullo su historia y sus ganas de seguir cumpliendo objetivos, como conseguir un trabajo, y asegura que solo puede mostrar un “agradecimiento infinito a España”.

Esta entrevista fue realizada en el marco del taller de periodismo humanitario de la Escuela de Periodismo de EL PAÍS y gracias a la colaboración de la ONG Cesal, que da asistencia a personas migrantes como Félix Juvenal Freitas.

Venezuela recibe el mayor golpe en la caída del mercado petrolero – Reuters/El Pitazo – 24 de Marzo 2020

De acuerdo a un análisis realizado por la agencia de noticias, las sanciones que pesan sobre Pdvsa dificultan aún más su situación en medio de una etapa dura en el mercado petrolero

Pdvsa. Foto: Getty Images

 

Venezuela ha sido uno de los países productores de petróleo que se ha visto más afectado por la caída de los precios del crudo a causa de la pandemia por coronavirus, según reseña un análisis presentado por la agencia de noticias, Reuters especialista en el tema petrolero.

Una de las pricipales evidencias de ello es que el crudo insignia de Pdvsa, Merey, ya se cotiza en 8 dólares el barril, lo que representa un duro golpe para la estatal que además enfrenta las sanciones de Estados Unidos (EE.UU) lo que le impide ganar compradores, esto por el temor de las empresas de recibir sanciones.

«En Venezuela, los precios de venta de petróleo y los volúmenes de exportación han sido los más castigados por el mercado debido al peso adicional de las sanciones estadounidenses.El presidente venezolano, Nicolás Maduro, confirmó este mes que Pdvsa, cuyos costos de extracción son de alrededor de $ 11 por barril, está vendiendo su petróleo por debajo de los costos de producción. Sin embargo, no describió ningún plan para frenar la producción», indica la nota.

Una lucha por cubrir los costos

Los países productores de América Latina luchan en la actualidad para cubrir los costos de producción, esto a causa de la guerra de precios que mantienen las grandes potencias productoras. Si la situación se persiste, resultará muy difícil mantener los costos de producción.

«El costo promedio de América Latina para levantar un barril de petróleo es cercano a $ 13 desde 2019, excluyendo los costos e impuestos indirectos, según un cálculo de Reuters basado en datos proporcionados por Ecopetrol ECO.CN de Colombia, Petroecuador de Ecuador, Pemex de México y Petrobras. (PETR4.SA) de Brasil, así como expertos que vigilan PDVSA de Venezuela. Hasta el mes pasado, esos costos esenciales estaban cubiertos por los precios de venta», señala Reuters.

La guerra de precios está disminuyendo la capacidad de venta que pueden tener los productores en América Latina y se corre el riesgo de que deban disminuir aún más las cifras de producción o cerrarla.

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