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Nicolás Maduro ordenó enfrentar a los grupos irregulares, pero la Fuerza Armada no va a obedecer por Sebastiana Barráez – Infobae – 9 de Octubre 2019

Algunos de los esfuerzos que los militares hacen para presentar estadísticas que justifiquen su actuación se limitará a las acciones ante delitos menores o contra paramilitares, pero no contra las guerrillas que tienen tomado gran parte del territorio venezolano

Nicolás Maduro con militares (REUTERS)
Nicolás Maduro con militares (REUTERS)

En el marco del balance de los ejercicios militares en Venezuela, Nicolás Maduro habló desde el Puesto de Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb). Dijo que ordenó continuar con la Alerta Naranja, en su fase dos, a la vez que aseguró que “ningún grupo armado puede andar en territorio venezolano y para eso tenemos una poderosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana”.

Al manifestar eso ante el Alto Mando Militar ampliado, se constituye en una orden para toda la Fuerza Armada (FANB), que 24 horas después parecía no darse por notificada, aun cuando Maduro colocó en un tuit: “En ejercicio pleno de nuestra soberanía nacional, he decidido continuar con el Alerta Naranja y con una FANB activa y desplegada, frente a las constantes amenazas que hace el gobierno de Colombia contra Venezuela. No permitiremos que ningún grupo armado agreda a nuestra Patria”.

Algunos de los esfuerzos que los militares hacen para presentar estadísticas que justifiquen su actuación se limitará a las acciones ante delitos menores o contra paramilitares, pero no contra las guerrillas que tienen tomado gran parte del territorio nacional. Menos aún después de que la última acción, donde murieron unos guerrilleros de las FARC en el estado Zulia, fue adelantada por un general que a los pocos días fue señalado de relacionarse con el narcotráfico, expulsado del cargo como jefe de la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) y permanece detenido.

Vladimir Padrino López (AFP)

Vladimir Padrino López (AFP)

Tampoco a Padrino

El 5 de abril 2019 el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó a toda la estructura de la Fuerza Armada, a través del radiograma Nr. 1011, actuar firmemente “contra cualquier grupo armado que opere al margen de la Ley”. Nada pasó en la institución armada, por lo menos en cuanto a expulsar del territorio a la guerrilla colombiana. Seis meses después Nicolás Maduro repite la orden. Pero sino lo hicieron con el ministro de la Defensa que, para ese momento, gozaba de bastante prestigio y apoyo en el Gobierno, menos lo harán ahora.

En esa oportunidad, el radiograma dirigido a la institución armada destacó que “la FANB apoya irrestrictamente las decisiones del ciudadano Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro Comandante en Jefe, en cuanto a la participación del pueblo organizado para garantizar la paz de la nación y actuará firmemente contra cualquier grupo armado que opere al margen de la Ley”.

Ahora Maduro dice, ante el Comando Superior y jefes de las Regiones de Defensa Integral (REDI), en el marco del balance de los ejercicios militares que concluyeron hace días: “Felicitaciones a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana a sus cuatros componentes: Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional Bolivariana y a la Milicia Nacional Bolivariana, felicitaciones”, dijo a la vez que aseguró que la Fuerza Armada está unida, cohesionada, leal y lista para el combate en defensa de la paz y de la soberanía territorial.

Dijo que “hemos aprobado un conjunto de recomendaciones para mantener como permanente las medidas de alerta y vigilancia frente a las amenazas externas, que nos vienen de Colombia, de donde viene la violencia, tráfico de droga, tráfico de combustible, los grupos armados de todo signo, el secuestro y todos los delitos binacionales y transnacionales”.

Guerrilleros del ELN

Guerrilleros del ELN

Guerrillas y paramilitares

Nicolás Maduro dijo que “todas las guerrillas y grupos paramilitares que han existido en Colombia son un fenómeno colombiano, que debe resolver el estado colombiano, por la vía constitucional, política, diplomática o por las vías que elija dentro de Colombia”. Para Venezuela no ha sido secreto alguno la existencia de la guerrilla como de los grupos paramilitares, pero desde la llegada de Hugo Chávez al poder, tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como el Ejército de Liberación nacional (ELN), se sintieron más cómodos ante la inacción que contra ellos hubo por parte de la FANB. Con el tiempo, esa situación se convirtió en algo más que en tolerancia y pasó al plano de la participación conjunta de funcionarios militares con guerrilleros y paramilitares colombianos.

Aunque Maduro asegura que “todas estas amenazas y el conocimiento que tuve de los planes para crear un falso positivo y traer la guerra colombiana a territorio venezolano, me llevó a tomar esta decisión fundamental de activar la operación militar Soberanía y Paz 2019 y demostró la capacidad”, la verdad es que los ejercicios militares no significaron más que el enseñar el equipamiento militar venezolano ante una Colombia que no busca ni necesita en este momento una confrontación con Venezuela.

Observamos que el jefe del Ejecutivo Nacional manifestó satisfacción porque “después de estas tres semanas de ejercicios militares, estamos en mejor capacidad que nunca en 200 años para defender el territorio de Venezuela la soberanía y la paz del pueblo de Venezuela”.

No hay ningún militar sensato que crea eso. “Continuemos la marcha de una Venezuela que sueña con un mejor futuro y ama su derecho a la paz. Que no se mete con nadie, pero que está dispuesta a defenderse”. Esa aseveración de Maduro, pone a temblar a los oficiales más conocedores de la institución armada, esos que desconfían del apresto operacional de la FANB en estos momentos, que saben la imposibilidad de detener la deserción, que conocen lo que está sucediendo con la tropa en la frontera, donde la gran mayoría de los militares considera una necesidad justificada vender la gasolina de contrabando, para redondearse el salario. Esa es la Fuerza Armada a la que Padrino López y Nicolás Maduro le dan órdenes que no está en capacidad de cumplir.

La frontera incandescente por AndyRobinson – La Vanguardia – 22 de Septiembre 2019

Paramilitares, guerrilleros y narcos colombianos tensan aún más el cisma entre Caracas y Bogotá, con EE.UU. de testigo


La frontera incandescente
Soldados vigilando las calles y protegiéndose de francotiradores en el municipio de Convención (Colombia) (Mauricio Dueñas Castañeda / EFE)

Los paramilitares más sanguinarios, el narcotizado Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las escisiones rearmadas de las FARC son los nuevos protagonistas de la crisis venezolana. Tres años después del histórico acuerdo de paz en Colombia, los principales actores de la cruel guerra interna que duró 52 años y se cobró más de 200.000 vidas, se han convertido en un elemento clave del peligroso aumento de tensiones en la frontera de Venezuela.

El presidente colombiano, el conservador Iván Duque, y sus aliados más estrechos en la Casa Blanca denuncian el apoyo del gobierno de Nicolás Maduro a los grupos rebeldes de la guerrilla colombiana que, tras rechazar el proceso de la paz, se refugian en territorio venezolano. Para Washington y Bogotá –y para la oposición que lidera Juan Guaidó– esto constituye una provocación militar que ha sido agravada por el desplazamiento de unidades militares venezolanas a la zona fronteriza. “Es la etapa previa a una agresión militar”, remarca Mauricio Jaramillo, un analista próximo al gobierno de Duque de la Universidad colombiana de Rosario.

La crisis venezolana

Guaidó usa las actividades guerrilleras para justificar su llamamiento a una intervención militar estadounidense

La decisión de activar el llamado TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) que autoriza el uso de la fuerza en defensa propia, se debe precisamente a las acusaciones de Colombia y EE.UU de que Maduro amenaza a Colombia al acoger a estos grupos armados. El TIAR, una suerte de OTAN latinoamericana, está integrado por un puñado de países como Argentina, Brasil, Chile y Colombia, y liderado por EE.UU.

Por su parte, el opositor venezolano Juan Guaidó utiliza las actividades guerrilleras para justificar su llamamiento a una intervención militar estadounidense y así derrocar a Maduro de una vez por todas. “La intervención militar extranjera ya existe en Venezuela (…). La guerrilla del ELN tiene 1.500 hombres en varios estados y ha matado a soldados venezolanos“, explicó Guaidó en mayo en una entrevista concedida a La Vanguardia .

Maduro apunta a las fotos de Guaidó con líderes del grupo paramilitar los Rastrojos

Por otro lado, Nicolás Maduro señala las explosivas fotos de Guaidó posando con líderes del grupo paramilitar los Rastrojos que salieron a la luz pública la semana pasada como evidencia, a primera vista, de la involucración de Duque en una alianza entre grupos delincuentes colombianos vinculados a la ultraderecha y la oposición de Guaidó. Maduro acusa a Duque de ser el artífice de la operación dirigida por los Rastrojos en la que Guaidó cruzó la frontera en febrero en Puerto Santander a 60 kilómetros al norte de Cúcuta, para asistir al concierto de Venezuela Live Aid e iniciar una gira por América Latina.

La operación de cruzar ayuda humanitaria estadounidense a Venezuela fue coordinada por el gobierno colombiano en colaboración con el Departamento de Estado estadounidense. El grupo Virgin del magnate británico Richard Branson organizó el concierto Venezuela Live aid, con la presencia de varios artistas de regaetón, en la víspera del intento de trasladar la ayuda. Guaidó llegó al final del concierto. No se sabe si la embajada estadounidense en Bogotá o Branson sabían de antemano que Guaidó cruzaría con el apoyo de los paramilitares colombianos.

Washington no ve equivalencia entre la posible alianza de Guaidó con los paramilitares colombianos y la de Maduro con la guerrilla. Ante preguntas de si las fotos son motivo de preocupación para la Administración de Trump, Carrie Filipetti, responsable de América Latina del Departamento de Estado dijo: “Guaidó puede hacerse una foto con quien quiera”. Sin embargo, arremetió contra Maduro por apoyar a la guerrilla: “Sabemos con certeza que está proporcionado refugio a las FARC y al ELN”.

ELN ya hace años que opera en la frontera venezolana

Lo cierto es que la presencia del ELN en Venezuela no es novedad. Hace años que esta guerrilla opera en el área de la frontera obteniendo ingresos –al igual que los paramilitares– del contrabando de bienes, petróleo y drogas. Las FARC también tenían bases en Venezuela.

Por eso, tanto el ultraconservador Álvaro Uribe como el más liberal Juan Manuel Santos incorporaron a Chávez y, luego, a Maduro al proceso de la paz. Santos, en su libro sobre el proceso de la paz, explica que los gobiernos venezolanos eran imprescindibles para llegar a un acuerdo con las FARC en el 2016.

Así mismo, hay una larga historia de colaboración entre los sectores radicales de la oposición venezolana y los paramilitares colombianos que, a su vez, han mantenido estrechos lazos con Uribe.

Lorent Saleh, nominado por un grupo de eurodiputados del PP español para el premio Sajarov por derechos humanos –galardón que obtuvo este año– fue fotografiado con líderes paramilitares en el 2016. “Hablamos con una mujer en Cúcuta que dijo que Saleh, compartía una casa con paramilitares donde se guardaban armas”, afirma Cañizares. “Hay gente en la oposición venezolana para la que todo vale”.

“¿Que ocultan las fotos de Guaidó?” por José Luis Farías – La Patilla – 15 de Septiembre 2019

Si algo no podemos subestimar en el régimen usurpador, es su infinita capacidad para mentir y manipular la verdad. Así es el poder sustentado en la fuerza totalitaria de un sistema concebido para perpetuarse.

La maldad se fortalece en sus estertores hasta el grado de la sinrazón, como lo expresara Goebbels con su consigna “vamos a vencer porque tenemos que vencer”, lanzada a tres meses de la caída definitiva de Berlín el 2 de mayo de 1945.

A todas luces, la publicación de unas fotos de Juan Guaidó con paramilitares del grupo “Los Rastrojos”, es la respuesta de la tiranía para tapar la denuncia hecha el día anterior, 11 de septiembre, del plan de Chávez “de inundar los EE.UU con cocaína de la FARC.”

Según la noticia difundida por el Nuevo Herald, “El fallecido presidente Hugo Chávez orquestó la incursión de su régimen en el narcotráfico como arma de doble filo que buscaba golpear a Estados Unidos, inundando sus calles con droga, y armar a las FARC para derrocar al gobierno democrático de Colombia, según documentos de la DEA presentados en la solicitud de extradición del ex jefe de espías chavista Hugo Carvajal.”

El reportaje del diario norteamericano revela que “La solicitud de 140 páginas muestra una detallada radiografía del denominado Cartel de Los Soles, confirmando que integrantes de la cúpula chavista, como los ex vicepresidentes Diosdado Cabello y Tareck El Aissami, estuvieron en la conformación de la agrupación desde sus inicios. El documento también muestra cómo el régimen coordinó con la guerrilla los envíos regulares de toneladas de cocaína a través de territorio venezolano como arma de guerra no convencional contra Estados Unidos.”

El tenor de la información debe haber causado pánico en la dictadura. Tanto que echaron mano rápidamente de la vieja técnica de “un escándalo se tapa con otro escándalo (que si es de tu enemigo, mejor)”.

Así, al día siguiente de saberse de las andanzas de Chávez con la narcoguerrilla aparecieron, “por casualidad”, las fotografías de Guaidó.

Las imágenes al parecer habían sido tomadas el 22 de febrero pasado cuando Guaidó cruzaba la frontera por alguna trocha hacia Colombia, para encabezar el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela, en vista de que por orden del usurpador se había prohibido su salida del país y cerrado militarmente el paso fronterizo.

Pero es ahora, siete meses después, y al día siguiente de la noticia que inculpaba a Chávez y su pandilla, cuando son difundidas y acompañadas de un descomunal show mediático de la dictadura con un desafuero inusitado y febril.

Todo bajo el mismo guión de siempre: la algarabía en el momento para acallar la noticia que los desnuda, denuncia donde los malos son sus adversarios, acusación, investigación y represión.

Desde entonces no ha descansado el fabuloso aparataje propagandístico del régimen usurpador manejado por el G2 cubano. Una operación a la cual se incorporaron supuestos opositores adversarios de Guaidó que no desperdician oportunidad para atacarlo bajo el pueril argumento de que él está obligado a saber con quién se retrata.

En la campaña de guerra sucia, propia de Goebbels, la dictadura ha puesto a circular por las redes sociales las fotos de Guaidó con la etiqueta de #Narcoproclamado para opacar la poderosa acusación contenida en el Informe de la DEA contra Chávez y sus secuaces.

El paredón moral en cuál se pretende colocar a Guaidó con la guerra sucia madurista se barniza con un toque de presunta legalidad exigiendo una “investigación” que Tarek William Saab abrió por “presuntos vínculos con narcotraficantes y paramilitares”.

Llama la atención la diligente decisión del otrora defensor de DDHH mientras se hace el pendejo con las imágenes de militares rusos vistiendo uniformes militares venezolanos

Por cierto, eso de hacerse el bolsa con los delitos “oficiales” es una vieja enfermedad de los “altos funcionarios” del régimen que ignoraron olímpicamente infinidad de acciones de Chávez y del propio Maduro para favorecer la narcoguerrilla colombiana

Todavía está fresca en la opinión pública la bienvenida a Venezuela dada por Maduro a los narcoguerrilleros Iván Márquez y Santrich, en tanto unos aplaudían y otros más apenados con semejante desfachatez apenas si alcanzaban a volver la mirada hacia otro lado.

Respecto al “Comandante Eterno” bastaría recordar que en enero de 2008 se quitó la careta con respecto a la FARC, exigió que se le quitara el calificativo de “terrorista” y se le reconociera como una “fuerza beligerante”. Aberración de la cual no se dio por enterado ninguno de los miembros del llamado Poder Moral.

Ni mucho menos cuando se supo en marzo del mismo año que el campamento guerrillero de Raúl Reyes en Ecuador fue bombardeado cuatro días después de recibir una llamada de un teléfono digital el 27 de febrero del mismísimo Hugo Chavez.

El bombardeo en el cual murió Raúl Reyes fue calificado por Chávez como un “cobarde asesinato”, montó un show movilizando tanques a la frontera y le guardó públicamente un minuto de silencio a un sujeto que tenía en su contra “varias condenas y 25 órdenes de captura por terrorismo, homicidio agravado, narcotráfico, secuestro con fines terroristas, rebelión, lesiones personales y porte ilegal de armas.”

Dictadura y demencia por  Miguel Henrique Otero – El Nacional – 18 de Agosto 2019

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Es una dictadura que ha hecho uso de la violencia, la represión indiscriminada, el asesinato en las calles de personas indefensas y desarmadas y ha eliminado, en la práctica, el derecho a la protesta, para mantenerse en el poder. Es una dictadura que ha instaurado una gigantesca estructura militar, policial y paramilitar, dedicada a la violación de los derechos humanos prisión, tortura y muerte–, para mantenerse en el poder. Es una dictadura que, violando la Constitución y el marco legal, se ha apropiado de los poderes públicos y ha destruido la esencia y la confiabilidad del Sistema Judicial, del Sistema Electoral, del Ministerio Público, de la Contraloría General y de la Defensoría del Pueblo, para crear un estatuto de impunidad y mantenerlo en el tiempo. Es una dictadura que ha conducido a los venezolanos a un estado total de indefensión. Es una dictadura que ilegaliza partidos políticos, encarcela a dirigentes sociales, sindicales y políticos, para impedir que la sociedad se organice. Es una dictadura que cierra medios de comunicación, bloquea señales y organiza ataques a los periodistas para liquidar el derecho de informar y de estar informado. Es una dictadura, de eso no hay dudas.

Pero no es solo una dictadura, semejante a tantas otras que han existido en América Latina y en otras partes del planeta. Hay diferencias, algunas sustantivas, que merecen ser comentadas. Empezaré por esto: las dictaduras se cohesionan, alrededor del núcleo del poder. Eso no ocurre en Venezuela. Cada ministerio, empresa estatal, gobernación, alcaldía, instituto o poder público, salvo en el propósito común de robar y aniquilar a la sociedad, actúa como un feudo, desarticulado del resto, en permanente lucha. Hay casi un centenar de tribus que se disputan los contratos, los presupuestos, los cargos, las prebendas y los escasos beneficios a repartir. 

La mayoría de estas tribus está asociada a determinadas mafias. Tribus y mafias resultan indistinguibles. Unas pocas de las tribus actúan en ámbitos específicos. Otras son como corporaciones con tentáculos en varios ámbitos. En cada uno de estos negociados –contratos de Pdvsa, del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana, en aduanas de puertos y aeropuertos, en las fronteras, en el contrabando de gasolina, en las distintas operaciones mineras (oro, coltán, diamantes y otros), en la importación de alimentos para los bultos CLAP, en el otorgamiento de divisas, en la unidad de grandes contribuyentes del Seniat, en la Sundde, en el Saime,en Maderas del Orinoco, en la Corporación Canaima, en Cavim, en la administración de las cárceles, en las partidas del Ministerio de Educación, en las importaciones y en toda actividad que pueda representar alguna forma de aprovechamiento o lucro–, hay mafias, que van desde microorganizaciones conformadas por dos o tres delincuentes, hasta estructuras tentaculares, encabezadas por miembros del alto poder civil y militar, que han despedazado y despedazan las finanzas y los bienes de la nación.

Un cuarto elemento, probablemente el más grave y peligroso de todos: la dictadura no controla el territorio. Hay numerosos enclaves, en todo el país, que no están bajo su control, aunque creamos lo contrario. En realidad, están bajo el control de diversas mafias. El que esas mafias sean aliadas coyunturales no equivale a que detenten el control. Territorios como la costa de Paria, buena parte de los estados Táchira y Barinas, zonas enteras –grandes barriadas– de ciudades como Caracas, Valencia, Maracay, San Cristóbal, Maracaibo, Carúpano, Valle de la Pascua, El Tigre, Puerto Ordaz, Tumeremo, San Fernando de Apure, Machiques, San Felipe, Morón, Puerto Cabello y más, están tomadas, controladas y bajo el poder de bandas paramilitares y narcoguerrillas potentemente armadas, dedicadas a las más diversas actividades delictivas. Ni siquiera las cárceles de presos comunes están bajo su control.

Un quinto elemento, que debe ser mencionado aparte, se refiere a la deriva de cuerpos policiales y de ciertas unidades militares, dedicadas a la delincuencia –extorsión, secuestro, robo, atracos en la vía pública, sicariato y más–, que aprovechan la falta de supervisión y las guerras internas del poder, para crear regiones de impunidad, donde delinquen a su antojo y sin riesgo alguno de castigo.

Así las cosas, llegamos al séptimo elemento: cuestiones clave, en concreto, como el acopio y distribución de alimentos en el país, están en manos de mafias de distinto tamaño, donde militares, miembros de las UBCH, del PSUV, jefes policiales, de los CLAP y otros, se reparten la torta. Las estimaciones más conservadoras señalan que alrededor de 60% del total de lo que importa no llega a sus destinatarios e ingresa en circuitos ilegales de comercio: reventa a precios de escándalo y contrabando, especialmente hacia Colombia. 

Un octavo elemento se refiere a la espinosa cuestión de la producción petrolera, en abierto declive, donde se está produciendo un caso que, ahora mismo, está siendo investigado por autoridades de varios países: producción que no se registra y se vende en transacciones opacas a operadores opacos, produciendo grandes beneficios que no van a las arcas públicas sino al bolsillo de mafiosos maduristas.

Un décimo factor, fundamental y que requeriría del análisis de expertos en ciencias de la conducta, es la cantidad de psicóticos que convergen en el régimen. Desde los tiempos de Stalin no se había producido una confluencia semejante: violentos, torturadores, extravagantes que protagonizan constante episodios del «me da la gana», cínicos, mentirosos patógenos, delincuentes y corruptos de ambición ilimitada. ¿Alguna vez se había visto un poder que reúne a sujetos como Chávez, Cabello, Maduro, los Rodríguez, Varela, Padrino López, González López, Hernández Dala, Benavides, Lacava, Bernal, Maikel Moreno, Rodríguez Chacín, Vladimir Lugo, Pedro Carvajalino, Mario Silva, García Carneiro e innumerables otros? ¿Es posible omitir que, en el caso de la dictadura venezolana y su proyección pública, hay un signo de demencia, cada vez más poderoso, evidente y extendido?

Terroristas aprovechan crisis venezolana para engrosar sus filas por Sabrina Martín – PanamPost – 20 de Junio 2019

Grupos armados se fortalecen en territorio fronterizo tras el aumento de migrantes venezolanos.

En un plan para sumar reclutas a sus filas, grupos armados buscan a los venezolanos mientras cruzan la frontera por pasos ilegales. (Andina)

Paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes aprovechan la vulnerabilidad de los migrantes venezolanos en la frontera y buscan reclutarlos para sumarlos a sus filas.

Un reportaje de Reuters revela que oficiales militares de alto nivel señalaron que grupos armados se fortalecen en territorio fronterizo tras el aumento de refugiados venezolanos que busca llegar a Colombia.

Explica la agencia de noticias que «combatientes disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), del Ejército de Liberación Nacional (ELN), paramilitares de derecha y bandas de narcotraficantes se enfrentan entre sí y con las Fuerzas Militares, por el control territorial de varias zonas estratégicas para el narcotráfico y la minería ilegal».

Reuters Venezuela

@ReutersVzla

“El reclutamiento de venezolanos se presenta en los dos grupos, en el ELN y en las disidencias de las FARC”, dijo el coronel Arnulfo Traslaviña, comandante de la Fuerza de Tarea Quirón, una unidad que combate a los grupos armados ilegales en el departamento de Arauca https://twitter.com/reutersvzla/status/1141731331514216453 

Reuters Venezuela

@ReutersVzla

EXCLUSIVA-Grupos armados colombianos seducen a venezolanos desesperados | Por @ACOSTALUISJAIME y Helen Murphy https://reut.rs/2XmIs6R 

Informa, además, que en un plan para sumar reclutas a sus filas, estos grupos armados buscan a los venezolanos mientras cruzan la frontera por pasos ilegales.

El último conteo oficial realizado por inteligencia militar reportó, para finales de mayo, 2 296 combatientes disidentes de las FARC y 2 402 del ELN en Colombia. De las disidencias hacen parte 239 venezolanos y del ELN 234, según el reporte.

Mientras aumentan los grupos armados y terroristas dentro del territorio venezolano, también crece la cantidad de refugiados que ante la crisis deciden sumarse a grupos guerrilleros como el ELN y las FARC.

De acuerdo con medios de comunicación colombianos, el ELN se mantiene reclutando ciudadanos venezolanos y hasta menores de edad vulnerables por sus condiciones económicas.

La fundación Insight Crime también ha advertido que las guerrillas son los principales empleadores en las zonas cercanas a las fronteras entre Colombia y Venezuela.

Según la Fundación Redes, hay más de 15 000 venezolanos dentro de las filas de las guerrillas colombianas ELN, el EPL, FARC y las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL), venezolana.

Las personas son usadas para trabajos de narcotráfico, contrabando de combustible, minería ilegal de oro, coltán y cobre, e incluso como “gariteros” (vigilantes de los negocios ilícitos). Y reciben por ello unos 18 dólares diarios.

“El manejo de las diversas actividades ilícitas, que mantienen los grupos guerrilleros en la frontera colombo-venezolana, ha encontrado en la grave crisis económica que se vive en Venezuela el escenario perfecto para reclutar mano de obra barata, principalmente niños, adolescentes y migrantes desesperados. De esta forma el ELN y las disidencias de las FARC, entre otros grupos, se han convertido en una de las principales fuentes de ingresos para los venezolanos más vulnerables”, dijo Insight Crime.

ELN: terrorismo contra opositores

Así como Maduro ha utilizado a los colectivos armados para amedrentar a quienes critican su régimen, también está utilizando al ELN para aterrorizar, perseguir y amenazar de muerte a opositores en la frontera venezolana.

Los hogares de dirigentes disidentes a la dictadura en el fronterizo estado Táchira están siendo marcados a media noche por el ELN, apuntando a los residentes de las viviendas como “objetivos políticos”.

“La muerte la tienen cerca y no descansaremos hasta liberar a Venezuela y a la revolución”, declaró el autodenominado Frente Gustavo Villamizar del ELN en un panfleto dejado en una de las residencias. Una muestra más de que la organización guerrillera opera con impunidad en el país suramericano.

Colectivos del chavismo: terroristas venezolanos

Los grupos paramilitares, conocidos en Venezuela como Colectivos, están operando en la frontera con total impunidad. Según denuncias publicadas por la prensa venezolana, los colectivos están cobrando en pesos colombianos, y hasta en dólares, para permitir el paso de ciudadanos por las distintas trochas que comunican las dos ciudades fronterizas, llegando estas organizaciones a desplazar de la zona a integrantes del Ejército y de la Guardia Nacional.

Un reporte de la periodista Sebastiana Barráez señala que unas 228 294 armas y municiones desaparecieron de los parques de armas de la Fuerza Armada de Venezuela. Esto, mientras aumentan los grupos civiles armados y la huida de funcionarios militares.

De acuerdo con el director general de FundaRedes, el profesor Javier Tarazona Sánchez, muchas de las armas desaparecidas han servido para la comercialización o entrega a grupos irregulares, bandas criminales, hampa común, paramilitares, entre otras organizaciones ilícitas.

En Venezuela han resurgido numerosos grupos paramilitares que benefician al chavismo y buscan defender la revolución. Armados y dispuestos a asesinar salen a las calles a impedir las manifestaciones opositoras. Todo esto bajo la mirada complaciente de las autoridades.

Los paramilitares más violentos desconfían de Maduro porque iba a «venderlos» en la negociación de Oslo por Gabriela Ponte – ABC – 26 de Mayo 2019

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Colectivos fuertemente armados en una calle de Caracas – 

ABC habla con líderes de los llamados «colectivos», a los que el mandatario chavista permite que se financien con las bolsas de alimentos Clap para tratar de recuperar su confianza.

Maduro consiente que las ayudas sociales que ofrece a la población a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, conocidas como las cajas de comida Clap –proyecto que coordina Freddy Bernal– sirva para financiar a estos grupos paramilitares. Este diario pudo saber que los integrantes del colectivo Tres Raíces revenden estas cajas de comida con la complicidad y apoyo de altos cargos del régimen. Lo hacen en la zona E del barrio 23 de Enero, donde tienen varios galpones y casas en las que guardan grandes lotes de alimentos importados desde México y Brasil. La zona es custodiada por los colectivos y la Policía tiene prohibido acercarse al lugar.

El precio oficial de la caja de alimentos a las familias es de 2.500 bolívares, pero el colectivo las revende en 52.000 bolívares –un litro de leche cuesta 20.000 bolívares–. El pago se hace en efectivo y se aceptan bolívares, dólares y euros.

La traición

¿Por qué consiente Maduro que ocurran estos cambalaches? ABC pudo saber que los principales colectivos se enteraron de que en las recientes «negociaciones» de Oslo entre el Gobierno y la oposición, el representante del presidente encargado, Juan Guaidó, exigió el desmantelamiento de estos paramilitares. Fue una exigencia que el chavista aseguró que Maduro la aceptaría. Desde entonces, la desconfianza y el malestar de los colectivos hacia Maduro, que al fin y al cabo no es Chávez, va en aumento y así el presidente intenta calmarlos.

«Allí se maneja más dinero que en una agencia bancaria», explicó a ABCuna mujer que vive en la zona E. «La reventa de los productos subsidiados es un secreto a voces, todos lo saben, pero nadie dice nada», comentó. Se sabe que a través de la venta de estos productos el colectivo Tres Raíces consigue los recursos para financiar sus actividades, pagar el salario de sus integrantes e incluso para comprar armas.

Orlando Reyes es el nuevo líder del Colectivo Tres Raíces. Hay que consultar con él cualquier cosa que se quiera hacer en el barrio. Después de varias semanas de gestiones ABC consiguió hablar con él. Hace un año, el nombre de este colectivo saltó a los medios de comunicación de medio mundo porque el que era entonces su líder, Heiker Vásquez, participó en las operaciones para capturar y matar a Óscar Pérez, un policía, exmilitar y actor, acusado de terrorismo por parte del Gobierno, que robó un helicóptero, sobrevoló Caracas y lanzó dos granadas que no llegaron a explotar sobre instituciones públicas. Vásquez, además de jefe de Tres Raíces, vestía uniforme de la Policía Nacional Bolivariana y junto con las Fuerzas de Acciones Especiales, FAES, rodearon Pérez y sus seis acompañantes. En la refriega Vásquez murió y al verse rodeado tras perder a sus compañeros Óscar Pérez se rindió pero, a pesar de ello, fue asesinado a tiros y luego rematado, tal y cómo confirma a ABC uno de los líderes de Tres Raíces.

La muerte de Vásquez fue confirmada por Freddy Bernal, el coordinador de los Claps y presunto jefe nacional de estos colectivos. La exfiscal general, Luisa Ortega Díaz, ahora perseguida por el regimen y ahora exiliada, señaló que sobre Vásquez pesaban cinco expedientes por diferentes delitos y que tenía una orden de arresto que nunca llegó a ejecutarse.

Aliados y rivales

Entre los colectivos existen rivalidades que muchas veces se saldan con enfrentamientos armados y muertes. El barrio 23 de Enero tiene una superficie de dos kilómetros cuadrados y acoge a casi 300.000 habitantes. El territorio está dividido entre los colectivos que operan en el lugar. Tres Raíces tiene su radio de acción en las zonas de El Observatorio y las zonas más cercanas al palacio de Miraflores. Además, controlan varias infraestructuras como un estadio, un centro de educación, dos ambulatorios y tienen sus oficinas en la planta baja de dos edificios. «Estoy dispuesto a morir por defender la patria», se despide Reyes, líder de Tres Raíces.

Otro de los colectivos formado bajo la tutela del gobierno venezolano es «Ana Karina Rote», que domina la zona de Caricuao al oeste de Caracas, en donde se ha instalado un campo de entrenamiento de personal civil para la defensa de la patria en caso «de alguna invasión armada por parte de Estados Unidos», según uno de sus miembros.

El campo de entrenamiento se ubica en una zona de montaña, en un sector denominado UD-5, en donde «reclutas» aprenden a formar y desfilar, leyes vigentes, ejercicios militares y el uso de armas de guerra. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, mostró en su programa «Con El Mazo Dando», esos entrenamientos con armas y el manejo de motos de altas cilindradas. «Nosotros nos estamos preparando para defender la revolución en cualquier terreno», señaló el número dos de Maduro.

Uno de los líderes del colectivo Ana Karina Rote explica a ABC que, además de Caricuao, están presentes en otros sectores de Caracas, en donde ofrecen talleres de educación para el trabajo, enseñan la agricultura urbana y promueven la convivencia. «Atendemos temas sociales de la población, pero también somos un grupo armado que reconocemos a Nicolás Maduro como nuestro único presidente y tenemos la misión de neutralizar, por cualquier medio, las acciones de calle violentas que pretendan realizar los representantes de la ultraderecha, que quieren fabricar las condiciones necesarias para que Estados Unidos nos invada. Aquí hay un pueblo que se moviliza con las armas», aseguró.

Batallón de Vanguardia

Igual que en el 23 de Enero, los integrantes del colectivo Ana Karina Rote están armados, pero no dicen quien les provee las armas. De este colectivo ha surgido un nuevo grupo denominado Batallón de Vanguardia, integrado por líderes comunitarios, con el fin de diseñar nuevas políticas de acción ante la tensa situación que atraviesa el país. «Estamos articulados con los demás colectivos de Caracas y de todo el país; queremos la paz y la defenderemos a toda costa, si es necesario con las armas», subraya.

 

Colectivos en Venezuela: de civiles a delincuentes por Thomas Dangel – PanamPost – 17 de Mayo 2019

De donde yo vengo, de Venezuela, la palabra “Colectivos” se desconfiguró y ahora va asociada a terrorismo, armas, y muerte

Colectivos en Venezuela (Archivo)

Según la Real Academia Española se define como “colectivo” a un grupo unido por lazos laborales, profesionales, académicos entre otros. También como un adjetivo de quienes tienen virtud de recoger o reunir y además como perteneciente o relativo a una agrupación de individuos.

Cuando en Colombia o en cualquier otro país hablamos de colectivos podemos estar hablando de colectivos de artistas, o de música, de emprendedores, de gente que se une para lograr objetivos para mejorarse a si mismos y a la sociedad.

Pero de donde yo vengo, de Venezuela, la palabra “Colectivos” se desconfiguró y ahora va asociada a terrorismo, armas, y muerte. Los colectivos en Venezuela se han convertido en organizaciones terroristas, parapoliciales, de exterminio y de control del país, atacan manifestaciones, intimidan, roban y asesinan venezolanos. Literalmente “cazan” a los opositores.

El gran polo patriótico, plataforma electoral del chavismo creada en el 2011 está integrada por 28 Consejos Patrióticos Sectoriales, y cuenta con 10.810 colectivos y movimientos sociales compuestos por 35.543 personas. Según el gobierno y sus seguidores aseguran que tienen exclusivamente fines culturales, ideológicos y pacíficos, pero las evidencias muestran lo contrario.

Angelica Lugo, periodista de El Nacional dice que los colectivos “muestran sus dos lados a los vecinos: intimidan y roban. También organizan las colas de los servicios públicos y hacen alarde de su labor social, siempre amparados en sus armas”

Utilizan el “Método Iraní” en la cual en vez de dejar que fuese el ejército o la Guardia Revolucionaria iraníes los que salieran a reprimir, utilizaron a los integrantes de lo que llamaban el “Basij”, que eran unos colectivos que andaban en moto y que, con pistola en mano, iban matando a cuanto manifestante encontraban en la calle. El líder revolucionario Ruhollah Jomeini proclamó un decreto fundando el Basij como «una gran milicia del pueblo» en noviembre de 1979, quien habría declarado que «un país con 20 millones de jóvenes debe tener 20 millones de fusileros, o una fuerza armada con 20 millones de soldados; tal país nunca será destruido”

Lo que sucede es que en una manifestación a los primeros tres o cuatro muertos, la gente sigue allí, pero ya cuando llegas a los 30 o 40 muertos, la gente comienza a decirse, “mejor me voy para la casa porque me van a matar”.

La ventaja de usar a los grupos paramilitares de esa manera es que brinda al régimen dictatorial los argumentos para alejarse del conflicto y luego argumentar, a través de sus aparatos de propaganda, que las muertes fueron provocadas durante conflictos entre civiles.

Eso es más conveniente que dar órdenes a soldados a abrir fuego contra la población usando sus fusiles de reglamento, lo que llevaría a la comunidad internacional a declarar que desde el poder se ordenó a la Fuerza Armada cometer una masacre.

Los podemos identificar así, se movilizan en su mayoría en grupos de motos, encapuchados, y vestidos de civil, van armados con armas automáticas, e incluso armas largas, granadas, etc.

Para llegar a los orígenes de los colectivos, muchos de los cuales se autodenominan “político-sociales” nos tenemos que remontar a los grupos guerrilleros venezolanos de los años 60.

Agrupados en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, varios de esos movimientos optaron por participar en la pacificación. Para principios de la década de los años 80 casi toda esa guerrilla insurreccional venezolana había sido pacificada, institucionalizada, derrotada o estaba tan dividida que era irrelevante.

En el año 71 los jóvenes del Partido Comunista de Venezuela (PCV) se separan del partido y de la lucha insurreccional fundando el Movimiento al Socialismo (MAS) y La Causa Radical (LCR). Estos dos partidos aceptan el juego democrático y fueron asumiendo, en el transcurso de las siguientes dos décadas, posiciones de poder en sindicatos, concejos municipales, alcaldías y gobernaciones.

La Revolución Venezolana (PRV) sería el otro partido insurreccional que tendría varias divisiones: Liga Socialista; Bandera Roja y Venceremos.

Es importante entonces nombrar a estas organizaciones porque personajes claves del chavismo han militado en ellos: Alí Rodríguez Araque ex ministro de energía entre otros cargos, en el PRV; Elías Jaua quien ha sido ex vicepresidente, ministro etc., en Bandera Roja y Nicolás Maduroex canciller de Chávez y presidente ilegitimo, en la Liga Socialista.

Personajes pertenecientes a estos movimientos, se infiltran en la Fuerza Armada Nacional, y liderados por Hugo Chávez realizan el golpe de estado fallido del año 1992 contra el presidente a ese momento, Carlos Andrés Pérez.

Entonces, cuando Chávez intenta el golpe, no solo estaba apoyado por militares, también había un componente civil compuesto por estos colectivos

En ese momento el golpe es infructuoso y Chávez se rinde y es llevado a prisión, pero antes, se pronuncia en televisión nacional con la recordada frase “Por ahora”

En el año 1994 Chávez y varios de los golpistas siguen en la cárcel y logran el indulto por parte del presidente Rafael Caldera quien acordó esto con partidos de la izquierda para lograr apoyos a su gobierno.

Logra ganar las elecciones presidenciales en el año 1998 y asume el poder el 2 de febrero de 1999. En el año 2002 el gobierno crea los “Círculos bolivarianos” cuyo objetivo según ellos era «Elevar la conciencia social, formar cuadros revolucionarios y velar por el cumplimento de la democracia participativa».

Uno de los llamados a crear y organizar los primeros círculos bolivarianos fue Diosdado Cabello, quien se define como chavista radical, con vínculos con el narcotráfico, uno de los personajes más nefastos de la historia de mi país.  Con el fin de financiar a estos círculos bolivarianos Chávez en un principio destina 140 millones de dólares. Fueron comparados por algunos o inspirados en las brigadas de respuesta rápida, o los comités de defensa de la revolución cubana.

Unos años inestables y una popularidad en descenso trajo como consecuencia que el 11 de abril de 2002 miles de venezolanos salieran a la calle exigiendo la renuncia de Hugo Chávez, se suceden hechos de violencia en las calles, muchos de estos asociados a los círculos bolivariano. En grabaciones hechas por periodistas en “puente llaguno” se puede apreciar a Richard Peñalver, uno de los pistoleros que atacaron a manifestantes en Caracas, miembro del partido de Maduro, y aunque lo condenaron por estos hechos fue indultado por Chávez, y hasta fue concejal de Caracas. A raíz de la violencia y los venezolanos en la calle, la cúpula militar venezolana le exige la renuncia al presidente, Chávez decide entregarse y abandona el palacio de Miraflores.

Luego hay un cúmulo de eventos que suceden en pocas horas se juramenta Pedro Carmona, se disuelve el Parlamento, el Tribunal Supremo y otros entes, la mayoría de los países latinoamericanos, no reconoce esta presidencia, y como este movimiento no tenía bases sólidas, venezolanos partidarios de Chávez exigen su vuelta a la presidencia, y con el apoyo de un sector militar logra retomar a ella el 14 de abril.

Les cuento todo esto porque ese momento marca un punto clave, Chávez ahora desconfía de los militares, hace una limpia de las fuerzas armadas y refugia la defensa de la revolución en los círculos bolivarianos, quienes luego mutarían a los llamados colectivos que se conocen actualmente.

Empiezan a recibir más financiamiento del Estado, sueldos, vehículos, armas, territorios, y entrenamiento militar, muchos de estos se ha denunciado que han sido dirigidos por las FARC.

Colectivos como los Tupamaro, La Piedrita, Alexis Vive, tienen circuitos cerrados de televisión, radios, se mueven con total impunidad en zonas de Caracas como el 23 de enero, donde ni la policía puede entrar.

Estos colectivos Paramilitares se muestran abiertamente. Son organismos que se asumen como el brazo armado del pueblo, los guardianes de la revolución, o que cumplen funciones parapoliciales con la permisividad del Estado. Se trata de grupos armados que se consideran a sí mismos como parte de una vanguardia revolucionaria.

Les pongo un ejemplo, el colectivo “la piedrita” pertenece a la Parroquia o sector 23 de enero en Caracas, a ellos se les entrego parte de ese territorio y asumen las funciones que debería tener el estado en este sector como las de seguridad y control ciudadano. Así vemos como el colectivo la piedrita dirige la comuna llamada “la piedrita”, su líder es Valentín Santana quien tiene tres órdenes de captura, pero nadie lo busca. Se atribuyó ataques a medios de comunicación, a la sede diplomática del Vaticano, se le ha acusado de asesinar a varias personas, pero vive en total impunidad.

El 4 de agosto de 2009 por ejemplo, docenas de motorizados con boinas rojas liderados por Lina Ron a quien se le atribuye ser una de las líderes más notorias de los colectivos rodearon la entrada de las oficinas de Globovisión y sometieron a los guardias de seguridad, ingresaron a la fuerza a la planta baja del edificio y lanzaron dos bombas lacrimógenas. Si bien el presidente Chávez condenó el ataque y esta dirigente fue apresada por dos meses, esto no fue mas que una fachada, porque se denuncio luego las comodidades que tenia Lina Ron en la cárcel, además Chávez la quería muchísimo, tanto así que le dedicó un tweet el día que Lina Ron muere, por causas naturales.

Pero ¿Por qué se habla tanto ahora de los colectivos en Venezuela? Porque desde la muerte de Chávez y la llegada de Nicolas Maduro a la presidencia, una de las alas más radicales del chavismo se instaló en el poder, esto a través de una elecciones signadas por el fraude y el amedrentamiento a los votantes donde la agencia  Reuters denominó a los colectivos como “un factor clave de la maquinaria electoral del gobierno” que “ayudaron a influenciar resultados y eran considerados por la oposición como maleantes que intimidan a los rivales”.​ El Centro Carter declaró que durante las elecciones los centros de votación tenían un «ambiente intimidante» cuando «grupos de motorizados asociados con el partido de gobierno» eran visto alrededor de los centros.

Para nadie es un secreto lo que desencadenó desde la llegada de Nicolas Maduro al poder, inflación, inseguridad, parálisis de la economía, endeudamiento, escasez, hambre y miseria.

Ante este escenario, que todos conocemos, hay una fractura de la Fuerza Armada Nacional, y Maduro ante su desespero, y su miedo se refugia en el terrorismo, llevado como bandera por los colectivos en Venezuela. Básicamente les ha entregado el país.

Uno de los colmos del descaro es como la ministra para el Servicio PenitenciarioIris Varela, describe a los colectivos como el “pilar fundamental de la patria”, cuando conocedores del ámbito penitenciario y periodistas han denunciado que se han liberado presos en Venezuela con la condición de que se unan a los colectivos armados para seguir amedrentando a los ciudadanos con el objetivo de que Nicolas maduro se mantenga en el poder.

En las protestas del 2014 millones de venezolanos se volcaron a las calles, En Carabobo de donde yo vengo, el gobernador para ese entonces era Francisco Ameliach, aliado a Chávez y Maduro, el responde a la convocatoria a marchar hecha por la oposición con este tweet. “UBCH a prepararse para la batalla Fulminante. Diosdado dará la orden”.

Las UBCH son las unidades de batalla Hugo Chávez, no es más que un sinónimo para los colectivos. Ese día los colectivos atacan la manifestación, hay más de 9 heridos y muere Genesis Carmona, estudiante universitaria, quien en el 2013 gano el concurso de miss turismo en nuestro estado.

El 8 de agosto de 2017 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos responsabilizó a grupos armados progubernamentales y a las fuerzas de seguridad de ser responsables de la muerte de al menos 73 manifestantes durante las protestas en Venezuela de 2017. Estos mismos colectivos a la orden del para entonces alcalde de caracas Jorge Rodríguez y actual ministro de comunicación, invaden violentamente la Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición donde hieren a 5 diputados.

Los colectivos atacan también junto a tropas de la fuerza armada y de la policía, como ocurrió en el caso de Oscar Pérez, quien era inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas, quien llamó a la insurrección militar para sacar a maduro del poder y fue asesinado junto a varios de sus compañeros, en la llamada masacre de El junquito. Una ejecución extrajudicial.

Los colectivos tienen carta blanca para atacar cualquier expresión de la sociedad civil que ellos crean puede atentar contra los intereses del gobierno, del partido de gobierno o sus aliados. También, tienen carta blanca para delinquir a través del tráfico de armas y drogas, robos, secuestros, invasiones, cobros de vacunas y cualquier expresión criminal que genere recursos para su crecimiento. Además, ejercen control social de la población al ser muchos de ellos los responsables de repartir los planes sociales como son las pocas cajas de comida que llegan a los venezolanos a través del gobierno.

La última acción de Maduro fue entregarles a estos colectivos el manejo de la frontera de Venezuela con Colombia, en Cúcuta,  a través de las llamadas “trochas” para que se sigan financiando, yo mismo he estado en la zona, y contabilizamos cuantos venezolanos pasan y son unas 130 personas por minuto y a cada una de ellas los colectivos paramilitares les cobran 5 mil pesos colombianos, lo que totaliza unos seiscientos cincuenta mil pesos por minuto, y que suman 39 millones de pesos por hora, estos cruces están abiertos entre 10 y 12 horas, generando aproximadamente 39 millones de pesos al día, lo que equivalen a 120 mil dólares y mensualmente estarían sumando los casi 4 millones de dólares para seguir con su régimen de terror en Venezuela.

Esta situación la hemos denunciado en los organismos internacionales, el gobierno colombiano la conoce. Por eso el 2 de abril de este año la Asamblea Nacional declaró a estos grupos como terroristas y declaró sus actuaciones como “terrorismo de estado”.

Vemos como estos colectivos de terror siguen atacando a los venezolanos en las convocatorias de calle hechas por el presidente encargado Juan Guaido, al existir el quiebre en las fuerzas armadas estos pasan a ser el principal grupo de ataque con el que cuenta Nicolas Maduro para intentar controlar a la población.

El siguiente paso es el que estamos llevando a cabo en los organismos internacionales, necesitamos que la OEA y la ONU declaren a estas organizaciones como terroristas, así como se reconoce al Hezbollah en Arabia Saudita o el ISIS en Siria.  Ya es hora de que se detenga la acción criminal de estos colectivos en Venezuela antes de que sea demasiado tarde y estos grupos sigan sumando crímenes a su historial.

*Thomas Dangel es abogado, político venezolano en el exilio. Concejal 2013-2018 del estado Carabobo. Perseguido y apresado por la dictadura. @ThomasDangel

Faes, colectivos y militares corruptos: el escudo protector de Maduro – La Patilla – 8 de Mayo 2019

Miembros de las Fuerzas de Acción Especial de Venezuela (FAES) realizan una operación de seguridad en el vecindario de los 70, municipio de El Valle, en Caracas, el 1 de abril de 2019 (Foto por Yuri CORTEZ / AFP)

La imagen de una tanqueta arrollando a un grupo de manifestantes desarmados, el pasado 30 de abril, le dio la vuelta al mundo. El incidente fue tan noticioso que líderes mundiales, artistas y opinadores debieron pronunciarse, pues de nuevo retrató el rostro criminal del régimen de Nicolás Maduro.

Ese día conjugaron en las calles el poder de represión que hoy sostiene al régimen: colectivos, FAES y un pequeño sector militar corrompido. Las violaciones de derechos humanos han sido una constante en Venezuela a través de estos tres cuerpos, ellos encierran unas escalofriantes cifras de detenidos, muertos y desaparecidos. La ONG Human Rights Wacht detalló en su informe del año 2018 que en el país 12.500 personas han sido detenidas desde 2014 en relación con las manifestaciones públicas.

Aunado a ello, Keymer Ávila, investigador del Instituto de Ciencias penales y profesor de la Universidad Central de Venezuela, asegura que en 2017 murieron 4.998 personas a manos de las fuerzas de seguridad del Estado, lo cual equivale a unas 14 personas al día. Este crecimiento exponencial de víctimas a manos del régimen chavista coincide con la creación del FAES. Este grupo que forma parte de la Policía Nacional Bolivariana es considerado por la ONG venezolano PROVEA, como un escuadrón de la muerte que siembra terror en las zonas populares, con una acción sistemática de ejecuciones.

Son múltiples las denuncias sobre asesinatos que han estado ocurriendo en diversas zonas populares de Caracas a manos de este cuerpo. Sin embargo, el campo de acción del FAES no son solo las barriadas, ya que Nicolás Maduro ha venido utilizándolos para contener las movilizaciones de la oposición. Los expertos en el área han advertido sobre el peligro que significa esta situación, pues este grupo no está entrenado para resguardar el orden público, sino para identificar objetivos y desarticularlos.

El otro cuerpo represor en el cual pareciera refugiarse Maduro es en los colectivos. La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU acusa a este grupo de choque de haber causado 27 muertes durante las protestas del año 2017 en Venezuela. José Almeida, especialista en el tema de seguridad, asegura que los colectivos tienen un fuerte componente cubano en su formación; por lo que son un bastión imprescindible en la lucha de pueblo contra pueblo.

A pesar de que el gobierno de Maduro se empeña en reiterar que los colectivos son grupos culturales que fomentan la paz en las localidades donde actúan, la realidad es que han sido utilizados como fuerza de choque para contener las movilizaciones de la oposición y amedrentar a ciudadanos desarmados. Asimismo, este conglomerado se le acusa de actuar como paramilitares, debido a que toman el control de ciertas zonas, en las que ejercen la violencia política e imponen sus propias normas.

Los colectivos se han convertido en un arma de represión muy importante para Maduro en un momento en el que existe una ruptura en la Fuerza Armada venezolana. Almeida reitera que la represión desmedida que se ha visto por parte de las fuerzas de seguridad es un símbolo del desespero que existe en el interior del régimen, ya que al perder el apoyo popular, internacional y, principalmente de la mayoría de la FAN, Maduro ha optado por la fuerza bruta como única herramienta para silenciar el deseo de cambio del país.

En la estrategia de supervivencia de la dictadura venezolana, no puede dejarse a un lado el papel de una parte de la FAN. Hoy existen un grupo de militares que sostiene al gobierno madurista, porque representa para ellos la posibilidad de acumular riquezas por medio del control de recursos del Estado, operaciones de contrabando, narcotráfico u otro delito de extorsión contra la población. Son estos militares los que dirigen escenas como la de la tanqueta, apelan a la permanencia del sistema para continuar lucrándose en medio de una población que huye del hambre y la represión.

Los colectivos: eje del sistema represivo por Trino Márquez – La Patilla – 10 de Abril 2019

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Nicolás Maduro sabe que el tiempo que le resta en Miraflores depende casi exclusivamente de la eficacia de la maquinaria de extorsión, terror y represión que sea capaz de armar.

Recuperar el sistema eléctrico e hidráulico para aliviar las penurias de la gente cuesta demasiado dinero. Mucho más del que puede conseguir en los mercados internacionales. El bloqueo financiero que lo acosa lo mantiene asfixiado. Sus socios rusos y chinos no se muestran dispuestos a costear la recuperación de esas redes, destruidas por la incompetencia y corrupción de los gobernantes. Ellos saben que allí residen las verdaderas causas del desastre. Nada que ver con los ataques terroristas cibernéticos, electromagnéticos o babosadas parecidas. Nadie más peligroso que un madurista al frente de un servicio que requiere conocimiento del área y un plantel de profesionales y técnicos de alto nivel.

El relanzamiento económico luce igual de lejano. ¿Quién en el mundo de los negocios tendrá la osadía de invertir grandes capitales en Venezuela, donde no existe seguridad jurídica, el servicio eléctrico es una calamidad, por los grifos no sale agua, sino barro, las vías de comunicación, los puertos y los aeropuertos dan pena y buena parte del personal calificado ha huido? Venezuela está quedando para que vengan los saqueadores de tumbas, los garimpeiros y los depredadores de todo género, dispuestos formar parte de la red que destruye el ambiente y se lleva el petróleo, el oro, los diamantes, la bauxita, el coltán y todas las demás riquezas que Maduro les permite.

Maduro se encuentra incapacitado para resolver las demandas de la sobrevivencia cotidiana. Con él se agravarán todas las carencias que hoy padecemos.

Si quiere seguir gobernando en medio del caos que ha provocado, Maduro tendrá que intentar demoler todo vestigio de democracia, pensamiento crítico y organizaciones independientes. Esta, al menos, será su intención. No logra cristalizar sus aspiraciones por dos razones básicas: el país ha sacado fuerzas del subsuelo para encararlo y la comunidad democrática internacional de la región y de buena parte del planeta, se le plantó de frente. Para Maduro, 2019 ha sido un año de sorpresas desagradables. Juan Guaidó se convirtió en el líder indiscutible de una oposición renacida y la figura en torno de la cual se aglutina la mayoría de las fuerzas que se oponen al régimen. La comunidad internacional actúa con un nivel inusual de compromiso y solidaridad con los demócratas venezolanos. La entrada progresiva de la ayuda humanitaria a través de la Cruz Roja, la victoria obtenida en la OEA con el reconocimiento a Gustavo Tarre y el debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, representan muestras inequívocas del compromiso de las naciones democráticas con Venezuela. A Maduro solo lo acompañan las dictaduras del continente y del mundo, o gobiernos como el de López Obrador, atrapados por la telaraña que la izquierda cavernícola tejió desde hace décadas en América Latina.

En medio del aislamiento, impopularidad y quiebra financiera que lo agobian, Maduro optó por redimensionar el sistema represivo que lo resguarda. Le teme a las FAN. No confía en el Ejército, la Aviación, ni la Marina, a pesar de intenso proceso de fanatización ideológica al que esos componentes han sido sometidos. Viró hacia la Guardia Nacional, que fue desdibujándose progresivamente. Los esfuerzos que se realizaron en el pasado por profesionalizarla se olvidaron. Ahora es un aparato de choque, que reprime a mansalva y se ha incrustado en el esquema construido a lo largo de dos décadas, cuyo centro reside en la corrupción. Junto a la GNB, el sistema represivo madurista está compuesto por la Policía Nacional Bolivariana (PNB), las Fuerzas de Acciones Especiales (Faes), la Milicia Bolivariana y los colectivos. Los cuatro primeros cuerpos poseen un revestimiento formal. Al menos en su forma jurídica, son órganos del Estado. Se financian con fondos públicos y aparecen en un renglón del Presupuesto Nacional. Esta característica obliga a Mauro a guardar algunas apariencias formales. Deben sujetarse a ciertos códigos y normas jurídicas.

En cambio los colectivos, llamados ahora ‘cuadrillas de paz’, son agentes libres. Grupos paramilitares. Irregulares dispersos integrados por delincuentes que actúan en misiones ad hoc. El régimen los financia con fondos de la Nación, pero sin que nadie sepa cuál es la procedencia de esos recursos, ni estén sometidos a ningún control o supervisión institucional. Nadie conoce la partida del Presupuesto donde aparecen. Su naturaleza ilegal los convierte en un arma mortal al servicio irrestricto de Maduro.

La ONU declaró a la Guardia Revolucionaria de Irán como grupo terrorista. Igual debería suceder con los colectivos armados. Sería un golpe noble al instrumento represivo más brutal con el que cuenta Maduro. Eje de su sistema represivo informal.

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