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El tamaño y la importancia de las economías ilegales de Venezuela por Rocio SanMiguel – Wilson Center – 14 de Enero 2020

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El alcance y la importancia de las economías ilegales de Venezuela y el potencial para combatirlas

  1. Por ahora no es posible cuantificar los ingresos de estas diversas actividades ilícitas o la forma en que se utilizan dichos ingresos.
  2. Por ahora es complejo hablar de adaptación de las comunidades y regiones dentro de Venezuela, particularmente a lo largo de la frontera, a la expansión de la actividad criminal, que sirve como fuente de ingresos y empleo. La violencia que dejan a su paso estas actividades están generando desplazamientos y migraciones.
  3. La necesidad económica de la inmensa mayoría de los venezolanos en medio de una crisis humanitaria compleja y devastadores procesos de criminalización de la protesta social, han generado una matriz de silencio y sumisión para los que se quedan, que solo encuentra resistencia expresada en el anonimato de las redes sociales y la denuncia de periodistas y defensores de derechos humanos

Para acceder a la presentación abrir el siguiente enlace:

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Radiografía de los colectivos chavistas: qué bandas armadas controlan cada zona de Venezuela y quiénes son sus líderes – Infobae – 11 de Enero 2020

Estos grupos civiles que actúan como paramilitares manejan el delito, el narcotráfico y las extorsiones en los barrios mientras mantienen el control político en nombre de la revolución bolivariana

Con la cara cubierta, armados y motorizados, los colectivos chavistas dominan las actividades criminales en los barrios de Venezuela, mantienen el control político y sofocan la disidencia
Con la cara cubierta, armados y motorizados, los colectivos chavistas dominan las actividades criminales en los barrios de Venezuela, mantienen el control político y sofocan la disidencia

Hablar de “colectivos” en Venezuela es referirse a la sensación de peligro que cualquier ciudadano percibe si expone diferencias con el gobierno en la vía pública. Hablamos de grupos armados. De brazos entrenados para disparar y aterrorizar a la población. ¿De dónde salieron los colectivos?, la primera referencia llega de Cuba –como muchas iniciativas bolivarianas-, representan una versión pro de las Brigadas de respuesta rápida que implementaron los Castro para defender la “revolución” en los años 60 del siglo pasado. En la incipiente época de Hugo Chávez los llamaron Círculos Bolivarianos, de aquella época sobresalieron nombres como el de Lina Ron, que pasó a la historia como una de las primeras seguidoras del chavismo que prometió bala a los que se opusieran al gobierno.

Como antecedente geográfico de lo que hoy se conoce como “colectivos” hay que mencionar a la parroquia Sucre de Catia, en Caracas, reducto de los “Tupamaro”, un movimiento de izquierda que nació a finales de 1970 y se constituyó como el brazo armado que defendía a los trabajadores. Ante los ojos de las autoridades se denominaron Movimiento Revolucionario de los Trabajadores. Pero su accionar en las barriadas de la capital de Venezuela los posicionó como lo que realmente son: Tendencias Unificadas Para Alcanzar el Movimiento de Acción Revolucionaria Organizada (Tupamaro). El fundador y vocero principal es José Pinto. Desde el año 2004, cuando legalizaron el partido político Tupamaro, este hombre del barrio 23 de Enero ofrece ruedas de prensa semanalmente en las que cuestiona al imperialismo, a la empresa privada, a la oligarquía y a las posturas blandas del gobierno. Se hacen llamar comunistas y de extrema izquierda.

El auge de los Colectivos también se le adjudica a los Tupamaros y al poder de incidencia que ejercen en el gobierno de Nicolás Maduro. En 2013, recién asumió la presidencia del país, Maduro decidió hacer un “trato” con las bandas criminales y creó las “Zonas de Paz”; territorios de alta peligrosidad en las que, a cambio de dejar las armas, el gobierno garantizaba que la policía no hiciera intervenciones en estas localidades. Sin embargo, después de infinitas denuncias de homicidios, secuestros, robos y extorsión, la política fue desechada y se desató una balacera que hoy continúa entre criminales apoderados de barriadas enteras y las fuerzas especiales de la policía y el ejército, que también son cuestionadas y se les acusa de cometer ejecuciones extrajudiciales en contra de jóvenes de los sectores más empobrecidos del país.

El 7 de octubre de 2014 el antiguo ministro de Interior, Miguel Rodríguez Torres decidió intervenir en el barrio 23 de enero de Caracas y esa acción le costó el puesto. Fue destituido del cargo. Y hoy, por más razones, ese hombre está en la cárcel, a pesar de haber sido el arma secreta de Hugo Chávez y de haber creado el sistema de inteligencia y tortura en que se convirtió el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). El colectivo Tupamaro mostró poder, mucho poder en aquella acción. En la mañana de ese día, a las 10:40, el líder del movimiento 5 de Marzo (colectivo), José Odreman Dávila, responsabilizó en televisión nacional al ministro de Interior Justicia y Paz, Miguel Rodríguez de cualquier atentado en contra de su vida. A las 11:50 de esa misma mañana, Odreman cayó muerto en un enfrentamiento con la Brigada de Acciones Especiales (BAES). La autoridad contra la irregularidad. Esa vez ganó la segunda y Miguel Rodríguez Torres acabó su carrera en el gobierno. Después se hizo opositor y hoy –repito- está en prisión.

Infografía: Marcelo Regalado
Infografía: Marcelo Regalado

Colectivos de la muerte

Siempre que se habla de colectivos, el sinónimo se pasea en una furgoneta. En los últimos años abundan las denuncias que así lo hacen presumir. 12 de febrero de 2014: en el marco de las primeras protestas generalizadas contra Nicolás Maduro asesinaron a Bassil Dacosta –un estudiante-, pero también a Juan Montoya, un seguidor del gobierno. Su hermano Jonny Montoya, asegura que quienes dispararon son colectivos. En 2015, a un año de los dos homicidios, ese hombre denunciaba la participación de los colectivos en una entrevista a la página de izquierda Aporrea:

“Mi familia se dividió por la muerte de Juancho. Algunos dicen que Leopoldo López tiene las manos metidas ahí. Para mí es totalmente falso porque los videos demuestran que fueron dos los colectivos que participaron en la muerte de Juancho, el colectivo Oswaldo Arenas, de Petare, y el colectivo Warairarepano, de Pérez Bonalde (Catia). Ellos confabularon. Y yo no quiero ser defensor de Leopoldo López, ojo. Yo soy defensor de la justicia. Todos los videos y hechos demuestran que a Juancho no lo mató la derecha. A Juancho lo mató una izquierda balurda, una izquierda falsa; unos revolucionarios falsos, y lo digo porque un revolucionario no puede estar matando gente”.

En las protestas de 2017 también hubo denuncias de actuación de los colectivos en varias ciudades del país. En Barquisimeto (Lara), al occidente de Venezuela, los vecinos de la avenida Libertador denunciaron que grupos de civiles armados dispararon en contra de los edificios donde las familias tocaban cacerolas. En Cabudare, también en el estado Lara, familiares de José Miguel Pentano denunciaron que la bala que mató al joven de 20 años mientras protestaba en la avenida La Mata fue disparada por un civil, “llegaron en motos y con la cara tapada, comenzaron a disparar contra la manifestación y se fueron. Ellos lo mataron”. Era el segundo día de paro convocado por la oposición a Nicolás Maduro, era una protesta antigubernamental. Otra vez, los colectivos al servicio de la revolución.

 

Relación de amor y odio

Aunque actúan bajo el pecho protector del gobierno, la relación de los colectivos con las autoridades depende del día, la hora, las circunstancias y los dolientes. Así como ocurrió con Miguel Rodríguez Torres, a quien le llegó la mala hora. En Venezuela cada Estado, cada ciudad, cada municipio, cada parroquia y cada barrio tienen un referente revolucionario y dependerá de la posición que juegue en el tablero de poder, la permisividad con la que actuarán los grupos armados de esos territorios. No existe una estructura homogénea. Hay luchas de intereses y controles.

Este 2019, por ejemplo, la lupa se posa sobre las fronteras. En el estado Táchira manda Freddy Bernal, hombre policía que se pasea armado por los pueblos con la batuta de ser el “protector” designado por Nicolás Maduro. Se ha ganado varios enemigos del lado colombiano que se disputan el contrabando de una frontera cerrada desde hace varios años. Por su parte, la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, también apareció con un grupo de civiles armados en las inmediaciones del Puente Internacional Simón Bolívar y Pedro María Ureña en el mes de febrero, cuando Juan Guaidó anunció que entraría la ayuda humanitaria. Ellos son los dos máximos referentes del chavismo en la zona y ambos han posado para las cámaras dirigiendo colectivos.

Infografía: Marcelo Regalado
Infografía: Marcelo Regalado

Otra zona de armas tomar es el estado Bolívar. En la frontera con Brasil y Guyana está el llamado Arco Minero del Orinoco, una zona llena de minas de oro, diamantes, coltán y otros recursos que el gobierno ha priorizado como actividad económica. En noviembre se perpetró lamasacre de Ikabarú, un pueblo indígena fue atacado por colectivos. Desde hace varios años las mafias se disputan el control de los yacimientos. En este lugar manda el gobernador Justo Noguera Pietri, se le adjudicó el triunfo en las últimas elecciones a pesar de las denuncias de fraude. La plaza es muy importante para el gobierno por las riquezas que descansan en el subsuelo.

El accionar de los colectivos no está ligado exclusivamente al ámbito político. No solo salen a disparar en contexto de manifestaciones. La defensa de la revolución también implica meterse selva adentro y sacar del juego a los que pretendan hacerse con los minerales.

 

¿Quién los ampara?

Desde el principio fueron motivados por el máximo representante de la revolución. Hugo Chávez siempre insistió en la frase “pacífica, pero armada”, una y otra vez la utilizó para alertar a la oposición y a los gobiernos que lo criticaron.

El mismísimo Nicolás Maduro también ha sido un promotor de los colectivos. Con su célebre frase en 2014, “candelita que se prenda, candelita que se apaga”. Una orden que dio a los Consejos Comunales, las UBCH y los colectivos para enfrentar las protestas de la oposición.

De Chávez y Maduro para abajo, todos los denominados líderes del partido socialista han lanzado piropos a los civiles armados.Diosdado Cabello Rondón, el llamado número dos del chavismo se reunió en marzo de 2019 con un grupo de hombres a cara cubierta y arrodillados. Escucharon el discurso de batallar y defender al gobierno y cerraron con un: “Leales siempre, traidores nunca”. Ese hecho se grabó y se difundió ampliamente en redes sociales.

Si se tratara de hacer un organigrama de los colectivos, solo cabría la posibilidad de nombrar como jefe principal a Nicolás Maduro y después, por Estados y sectores de interés aparecerán nombres como el de Darío Vivas, encargado de movilización del Partido Socialista Unido de Venezuela, también el de Freddy Bernal, Iris Varela y los comandantes de la Fuerza Armada, en especial el comandante de la Milicia, el Mayor General Manuel Bernal Martínez. Hombre encargado desde la Fuerza Armada de aglutinar al componente de civiles uniformados al servicio del gobierno.

Desde el ala de quienes no ocupan cargos públicos, la lista se inicia con Tupamaro y José Pinto a la cabeza. También habría que visibilizar a los jefes de las guerrillas de las Farc, el ELN y la FBL. Tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Bolivarianas de Liberación forman parte de la estructura como elementos de formación ideológica y militar.

 

Franela del Che, moto y bolso de canguro

Si usted se pasea por un barrio de Caracas o camina en una marcha convocada por la oposición, de inmediato notará la presencia intimidatoria de manadas de motorizados portando armas largas y cortas: pistolas 9 milímetros, fusiles R15 o subametralladoras forman parte del arsenal que completan con bombas lacrimógenas y perdigones. Se pasean impunes, lucen camisetas del Che Guevara, gorras o boinas, calzan botas negras y pantalones de jean.Dependiendo de la zona también utilizan brazaletes o telas amarradas al cuello. Son hombres en su gran mayoría, ex policías o militares en retiro, tienen formación en tácticas de combate y disparan sin mediar palabras. Algunos a matar, otros para disuadir.

Los efectivos militares y policiales se comunican con ellos por radio frecuencia, se articulan y dividen tareas. No los capturan aunque se los encuentren de frente, juntos son parte de la estrategia. Son el brazo armado de la “la revolución”.

 

¿De qué viven los colectivos?

Quienes forman parte de los colectivos armados son asalariados del gobierno central. Algunos son funcionarios de los ministerios, se desempeñan como escoltas de seguridad de altas personalidades y también son encargados de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap). Son parte de las estructuras del partido de gobierno destinadas a ejercer coacción sobre las familias, a quienes les controlan la comida y los servicios públicos.

Son acusados por los vecinos de formar parte de las bandas criminales que secuestran y extorsionan a los comerciantes. Son señalados de dirigir las redes de micro tráfico de drogas en las barriadas y de traficar con armas y municiones. Los colectivos actúan con impunidad, son parte del gobierno.

 

Una trampa

Cada vez que la situación se complica para el gobierno aparecen estos paramilitares a poner las balas y el terror. Pero, ¿Qué pasará el día en que ya no sean útiles?, ¿Qué sucederá cuando el gobierno ya no les corresponda? En las calles y en los barrios hay muchas armas y muchas balas. Maduro anuncia que armará a los civiles como quien dice que entregará casas. Y lo hace. ¿Y si en algún momento los colectivos y la milicia deciden salir de Maduro?, ¿Guerra civil?, los colectivos son un arma de doble filo que en cualquier momento puede empezar a cortar al revés.

Los líderes paramilitares que conspiran desde Caracas para desestabilizar Iberoamérica por David Alandete – ABC – 27 de Noviembre 2019

Caracas fomenta la inestabilidad en otros países para desviar la atención de Venezuela

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Héctor Llaitul, activista chileno

Héctor Llaitul es uno de los principales dirigentes del pueblo mapuche, que habita principalmente en la zona conocida como La Araucanía, a unos 800 kilómetros al sur de Santiago. A sus 52 años de edad, el líder de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) -una organización que ayudó a fundar a fines de la década de los 90- no es un activista común. Formado en ciencias sociales en la Universidad de Concepción, Llaitul militó en organizaciones de izquierdas durante la dictadura cívico militar del general Augusto Pinochet. Él mismo ha dicho que se distanció de las «organizaciones chilenas» pues no incluían en sus propuestas una política hacia los pueblos originarios, por considerarlos «campesinos pobres».

Llaitul admite que vivió un proceso de mapuchización. La pobreza y la instalación de empresas forestales en los territorios que antes pertenecieron al pueblo mapuche generaron un desplazamiento de la población hacia las grandes ciudades, al punto que actualmente vive en la Araucanía solo un 20 por ciento de casi 1,8 millones de personas que se declaran mapuche. La otra consecuencia ha sido la resistencia de los sectores organizados del pueblo originario.

«Uno de los pilares fundamentales y completamente necesario en la estrategia de la CAM es la resistencia mapuche», escribió Llaitul el mes pasado en la edición chilena de Le Monde Diplomatique, para enseguida agregar que esa resistencia es «graficada concretamente en la acción directa, la acción colectiva que parte con la reclamación territorial del territorio usurpado».

Llaitul ha sido varias veces detenido y llevado a la justicia por leyes antiterrorista. Sin embargo ha sido absuelto de cargos, la última vez en octubre de 2017.

Valentín Santana, paramilitar venezolano

Valentín Santana, líder del llamado Colectivo La Piedrita -grupo paramilitar venezolano-, ha llegado a aparecer armado en varios vídeos con mensajes amenazantes en defensa del régimen. Santana, que se ha caracterizado por sembrar miedo y terror en las manifestaciones opositoras, también ha amedrentado en las protestas en sectores populares de la capital venezolana para evitar que los ciudadanos se quejen de los problemas que les afecta.

Sobre el revolucionario reposan tres órdenes de captura por homicidio desde 2007, aunque las autoridades chavistas parecen desconocer que es un prófugo de la justicia. Durante mucho tiempo le han protegido y dotado de poder y armas. El propio Valentín Santana se ha negado en todo momento a dar explicaciones sobre la procedencia y quiénes le proporcionan las armas y ha dicho tenerlas «listas para usarlas para defender la revolución».

El líder paramilitar ha asegurado que, de haber recibido la misión. él solo hubiese capturado a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea y también presidente interino del país, para encarcelarlo por «traicionar la patria». Asimismo, no dudaría en encarcelar a varios dirigentes chavistas, y de la oposición, por presuntos casos de corrupción.

En junio de este año, el cuerpo de criminalística de Venezuela mencionó a Santana después de que un funcionario fuese asesinado en una misión policial. El líder paramilitar fue señalado por «haber proferido palabras obscenas y de desprestigio hacia nuestra institución», dijo ese cuerpo policial. Pero la denuncia fue tan débil que no dio finalmente pie a una investigación por el homicidio.

El paisa montero, guerrillero colombiano

Nicolás Maduro ha hecho comentarios favorables y ha dado incluso la bienvenida a prófugos exlíderes de las FARC, lo que ha dado pistas a Colombia para denunciar al régimen por estar colaborando con la protección de estas figuras. «El Paisa Montero», alias de Hernán Darío Velásquez, es uno los tantos guerrilleros escondidos en suelo venezolano, atrincherado y protegido por un fuerte brazo de seguridad del régimen al sur del país petrolero.

Tras su participación en las negociaciones de paz de Colombia en 2016, Velásquez se mantuvo bajo de perfil para luego criticar el proceso y su posterior implementación. En el año 2018 huyó de un campamento de reinserción en Caquetá, en el que se encontraba con otros excombatientes. Desde entonces estuvo escondido, hasta que en 2019 apareció en un vídeo, fusil en mano, junto con el comandante guerrillero Luciano Marín, alias «Iván Márquez» -su aliado más cercano-, en el que anunciaba el rearme.

A los 19 años de edad, «El Paisa» se unió al grupo guerrilero y ahora es uno de los líderes más destacados del grupo paramilitar. Aprendió del propio Pablo Escobar y estuvo bajo la tutela del Cártel de Medellín. Trabajó como sicario mientras forjaba sus habilidades para el tráfico de armas y de estupefacientes.

En 1989 estuvo preso y, tras quedar en libertad, se convirtió en la figura más trascendental y responsable de operativos como la toma del edificio Miraflores en Neiva (2001), el secuestro del vuelo comercial que puso fin a las conversaciones de paz con el Gobierno de Colombia (2002) y el ataque con un coche bomba al club El Nogal en Bogotá (2003). Velásquez llegó también a formar y comandar una de las fuerzas de élite de las FARC: la columna móvil Teófilo Forero.

 

Denuncian una cumbre de paramilitares en Venezuela para desestabilizar Iberoamérica por David Alandete – ABC – 26 de Noviembre 2019

El régimen de Maduro reunió a líderes chilenos, colombianos y de otros países para coordinar una «guerra política», según el comisario Simonovis

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El comisionado de Seguridad e Inteligencia del gobierno interino de Juan Guaidó en Venezuela ha denunciando que este mes el régimen de Nicolás Maduro reunió en la base militar de Fuerte Tiuna en Caracas a diversos líderes de grupos paramilitares y políticos de América Latina para coordinar planes para la desestabilización del continente promoviendo una «guerra política» por parte de una serie de movimientos de izquierda, en un contexto de protestas generalizadas en países democráticos como Chile y Colombia.

Según explica a ABC Iván Simonovis, esta reunión se produjo después de las protestas en Ecuador y Chile pero antes de las de Colombia. «El objetivo era potenciar algunas de las protestas que ya existían, y cambiar el foco de interés en el continente para que la atención deje de estar puesta en Venezuela», dice el comisionado. «Esto demuestra de nuevo el carácter criminal del régimen de Nicolás Maduro. Estos grupos están totalmente decididos a desestabilizar toda América Latina», añade Simonovis. El diario «El Nuevo Herald» fue el primero en informar de esta reunión.

Según Simonovis, invitaron a líderes insurgentes latinoamericanos el número dos del régimen chavista, Diosdado Cabello; la vicepresidenta Delcy Rodríguez; su hermano, Jorge Rodríguez, y el jefe de la Dirección General de ContraInteligencia Militar (DGCIM), Iván Hernández Dala. Entre los asistentes estaban el venezolano Valentín Santana, líder de la agrupación venezolana Colectivo La Piedrita; el chileno Héctor Llaitul, líder de la Coordinadora Arauco-Malleco, y el colombiano Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias «El Paisa Montero», líder del grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Simonovis ha explicado a ABC que hubo más asistentes de otros países pero prefiere no dar los nombres de momento. La seguridad de los asistentes al encuentro, mantenido a puerta cerrada, corrió a cargo de la Casa Militar, encargada de proteger a Maduro. Fuerte Tiuna es sede, entre otros, del Ministerio para la Defensa, la Comandancia General del Ejército, el Círculo Militar de Caracas, el Batallón Bolívar, la residencia oficial de la vicepresidenta, además de algunas dependencias de la academia militar de Venezuela.

Simonovis vive asilado en Estados Unidos y trabaja como como enlace de Juan Guaidó con las agencias de seguridad norteamericanas, incluidas la CIA y la antidroga DEA. Según explica, «visto que la izquierda perdía terreno en América Latina en elecciones recientes, el régimen decidió dar un apoyo para que esa izquierda perviva en modo de lucha política, aprovechando la protesta». Mantiene que no tiene datos de que esa reunión sea la causa del descontento social en Ecuador o Chile, pero sí cree que puede aprovecharse de las protestas para desestabilizar el continente.

«Cabe recordar que el régimen de Maduro le conviene este descontento y las protestas en otros países. Cuando más se hable de otros sitios de América Latina menos se habla del régimen, que así puede coger aire, ya que se encuentra en situación crítica, casi ahogado y desesperado por poder tomar aire», añade Simonovis.

 

Nicolás Maduro ordenó enfrentar a los grupos irregulares, pero la Fuerza Armada no va a obedecer por Sebastiana Barráez – Infobae – 9 de Octubre 2019

Algunos de los esfuerzos que los militares hacen para presentar estadísticas que justifiquen su actuación se limitará a las acciones ante delitos menores o contra paramilitares, pero no contra las guerrillas que tienen tomado gran parte del territorio venezolano

Nicolás Maduro con militares (REUTERS)
Nicolás Maduro con militares (REUTERS)

En el marco del balance de los ejercicios militares en Venezuela, Nicolás Maduro habló desde el Puesto de Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb). Dijo que ordenó continuar con la Alerta Naranja, en su fase dos, a la vez que aseguró que “ningún grupo armado puede andar en territorio venezolano y para eso tenemos una poderosa Fuerza Armada Nacional Bolivariana”.

Al manifestar eso ante el Alto Mando Militar ampliado, se constituye en una orden para toda la Fuerza Armada (FANB), que 24 horas después parecía no darse por notificada, aun cuando Maduro colocó en un tuit: “En ejercicio pleno de nuestra soberanía nacional, he decidido continuar con el Alerta Naranja y con una FANB activa y desplegada, frente a las constantes amenazas que hace el gobierno de Colombia contra Venezuela. No permitiremos que ningún grupo armado agreda a nuestra Patria”.

Algunos de los esfuerzos que los militares hacen para presentar estadísticas que justifiquen su actuación se limitará a las acciones ante delitos menores o contra paramilitares, pero no contra las guerrillas que tienen tomado gran parte del territorio nacional. Menos aún después de que la última acción, donde murieron unos guerrilleros de las FARC en el estado Zulia, fue adelantada por un general que a los pocos días fue señalado de relacionarse con el narcotráfico, expulsado del cargo como jefe de la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) y permanece detenido.

Vladimir Padrino López (AFP)

Vladimir Padrino López (AFP)

Tampoco a Padrino

El 5 de abril 2019 el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó a toda la estructura de la Fuerza Armada, a través del radiograma Nr. 1011, actuar firmemente “contra cualquier grupo armado que opere al margen de la Ley”. Nada pasó en la institución armada, por lo menos en cuanto a expulsar del territorio a la guerrilla colombiana. Seis meses después Nicolás Maduro repite la orden. Pero sino lo hicieron con el ministro de la Defensa que, para ese momento, gozaba de bastante prestigio y apoyo en el Gobierno, menos lo harán ahora.

En esa oportunidad, el radiograma dirigido a la institución armada destacó que “la FANB apoya irrestrictamente las decisiones del ciudadano Nicolás Maduro Moros, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, nuestro Comandante en Jefe, en cuanto a la participación del pueblo organizado para garantizar la paz de la nación y actuará firmemente contra cualquier grupo armado que opere al margen de la Ley”.

Ahora Maduro dice, ante el Comando Superior y jefes de las Regiones de Defensa Integral (REDI), en el marco del balance de los ejercicios militares que concluyeron hace días: “Felicitaciones a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana a sus cuatros componentes: Ejército, Armada, Aviación y Guardia Nacional Bolivariana y a la Milicia Nacional Bolivariana, felicitaciones”, dijo a la vez que aseguró que la Fuerza Armada está unida, cohesionada, leal y lista para el combate en defensa de la paz y de la soberanía territorial.

Dijo que “hemos aprobado un conjunto de recomendaciones para mantener como permanente las medidas de alerta y vigilancia frente a las amenazas externas, que nos vienen de Colombia, de donde viene la violencia, tráfico de droga, tráfico de combustible, los grupos armados de todo signo, el secuestro y todos los delitos binacionales y transnacionales”.

Guerrilleros del ELN

Guerrilleros del ELN

Guerrillas y paramilitares

Nicolás Maduro dijo que “todas las guerrillas y grupos paramilitares que han existido en Colombia son un fenómeno colombiano, que debe resolver el estado colombiano, por la vía constitucional, política, diplomática o por las vías que elija dentro de Colombia”. Para Venezuela no ha sido secreto alguno la existencia de la guerrilla como de los grupos paramilitares, pero desde la llegada de Hugo Chávez al poder, tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) como el Ejército de Liberación nacional (ELN), se sintieron más cómodos ante la inacción que contra ellos hubo por parte de la FANB. Con el tiempo, esa situación se convirtió en algo más que en tolerancia y pasó al plano de la participación conjunta de funcionarios militares con guerrilleros y paramilitares colombianos.

Aunque Maduro asegura que “todas estas amenazas y el conocimiento que tuve de los planes para crear un falso positivo y traer la guerra colombiana a territorio venezolano, me llevó a tomar esta decisión fundamental de activar la operación militar Soberanía y Paz 2019 y demostró la capacidad”, la verdad es que los ejercicios militares no significaron más que el enseñar el equipamiento militar venezolano ante una Colombia que no busca ni necesita en este momento una confrontación con Venezuela.

Observamos que el jefe del Ejecutivo Nacional manifestó satisfacción porque “después de estas tres semanas de ejercicios militares, estamos en mejor capacidad que nunca en 200 años para defender el territorio de Venezuela la soberanía y la paz del pueblo de Venezuela”.

No hay ningún militar sensato que crea eso. “Continuemos la marcha de una Venezuela que sueña con un mejor futuro y ama su derecho a la paz. Que no se mete con nadie, pero que está dispuesta a defenderse”. Esa aseveración de Maduro, pone a temblar a los oficiales más conocedores de la institución armada, esos que desconfían del apresto operacional de la FANB en estos momentos, que saben la imposibilidad de detener la deserción, que conocen lo que está sucediendo con la tropa en la frontera, donde la gran mayoría de los militares considera una necesidad justificada vender la gasolina de contrabando, para redondearse el salario. Esa es la Fuerza Armada a la que Padrino López y Nicolás Maduro le dan órdenes que no está en capacidad de cumplir.

La frontera incandescente por AndyRobinson – La Vanguardia – 22 de Septiembre 2019

Paramilitares, guerrilleros y narcos colombianos tensan aún más el cisma entre Caracas y Bogotá, con EE.UU. de testigo


La frontera incandescente
Soldados vigilando las calles y protegiéndose de francotiradores en el municipio de Convención (Colombia) (Mauricio Dueñas Castañeda / EFE)

Los paramilitares más sanguinarios, el narcotizado Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las escisiones rearmadas de las FARC son los nuevos protagonistas de la crisis venezolana. Tres años después del histórico acuerdo de paz en Colombia, los principales actores de la cruel guerra interna que duró 52 años y se cobró más de 200.000 vidas, se han convertido en un elemento clave del peligroso aumento de tensiones en la frontera de Venezuela.

El presidente colombiano, el conservador Iván Duque, y sus aliados más estrechos en la Casa Blanca denuncian el apoyo del gobierno de Nicolás Maduro a los grupos rebeldes de la guerrilla colombiana que, tras rechazar el proceso de la paz, se refugian en territorio venezolano. Para Washington y Bogotá –y para la oposición que lidera Juan Guaidó– esto constituye una provocación militar que ha sido agravada por el desplazamiento de unidades militares venezolanas a la zona fronteriza. “Es la etapa previa a una agresión militar”, remarca Mauricio Jaramillo, un analista próximo al gobierno de Duque de la Universidad colombiana de Rosario.

La crisis venezolana

Guaidó usa las actividades guerrilleras para justificar su llamamiento a una intervención militar estadounidense

La decisión de activar el llamado TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) que autoriza el uso de la fuerza en defensa propia, se debe precisamente a las acusaciones de Colombia y EE.UU de que Maduro amenaza a Colombia al acoger a estos grupos armados. El TIAR, una suerte de OTAN latinoamericana, está integrado por un puñado de países como Argentina, Brasil, Chile y Colombia, y liderado por EE.UU.

Por su parte, el opositor venezolano Juan Guaidó utiliza las actividades guerrilleras para justificar su llamamiento a una intervención militar estadounidense y así derrocar a Maduro de una vez por todas. “La intervención militar extranjera ya existe en Venezuela (…). La guerrilla del ELN tiene 1.500 hombres en varios estados y ha matado a soldados venezolanos“, explicó Guaidó en mayo en una entrevista concedida a La Vanguardia .

Maduro apunta a las fotos de Guaidó con líderes del grupo paramilitar los Rastrojos

Por otro lado, Nicolás Maduro señala las explosivas fotos de Guaidó posando con líderes del grupo paramilitar los Rastrojos que salieron a la luz pública la semana pasada como evidencia, a primera vista, de la involucración de Duque en una alianza entre grupos delincuentes colombianos vinculados a la ultraderecha y la oposición de Guaidó. Maduro acusa a Duque de ser el artífice de la operación dirigida por los Rastrojos en la que Guaidó cruzó la frontera en febrero en Puerto Santander a 60 kilómetros al norte de Cúcuta, para asistir al concierto de Venezuela Live Aid e iniciar una gira por América Latina.

La operación de cruzar ayuda humanitaria estadounidense a Venezuela fue coordinada por el gobierno colombiano en colaboración con el Departamento de Estado estadounidense. El grupo Virgin del magnate británico Richard Branson organizó el concierto Venezuela Live aid, con la presencia de varios artistas de regaetón, en la víspera del intento de trasladar la ayuda. Guaidó llegó al final del concierto. No se sabe si la embajada estadounidense en Bogotá o Branson sabían de antemano que Guaidó cruzaría con el apoyo de los paramilitares colombianos.

Washington no ve equivalencia entre la posible alianza de Guaidó con los paramilitares colombianos y la de Maduro con la guerrilla. Ante preguntas de si las fotos son motivo de preocupación para la Administración de Trump, Carrie Filipetti, responsable de América Latina del Departamento de Estado dijo: “Guaidó puede hacerse una foto con quien quiera”. Sin embargo, arremetió contra Maduro por apoyar a la guerrilla: “Sabemos con certeza que está proporcionado refugio a las FARC y al ELN”.

ELN ya hace años que opera en la frontera venezolana

Lo cierto es que la presencia del ELN en Venezuela no es novedad. Hace años que esta guerrilla opera en el área de la frontera obteniendo ingresos –al igual que los paramilitares– del contrabando de bienes, petróleo y drogas. Las FARC también tenían bases en Venezuela.

Por eso, tanto el ultraconservador Álvaro Uribe como el más liberal Juan Manuel Santos incorporaron a Chávez y, luego, a Maduro al proceso de la paz. Santos, en su libro sobre el proceso de la paz, explica que los gobiernos venezolanos eran imprescindibles para llegar a un acuerdo con las FARC en el 2016.

Así mismo, hay una larga historia de colaboración entre los sectores radicales de la oposición venezolana y los paramilitares colombianos que, a su vez, han mantenido estrechos lazos con Uribe.

Lorent Saleh, nominado por un grupo de eurodiputados del PP español para el premio Sajarov por derechos humanos –galardón que obtuvo este año– fue fotografiado con líderes paramilitares en el 2016. “Hablamos con una mujer en Cúcuta que dijo que Saleh, compartía una casa con paramilitares donde se guardaban armas”, afirma Cañizares. “Hay gente en la oposición venezolana para la que todo vale”.

“¿Que ocultan las fotos de Guaidó?” por José Luis Farías – La Patilla – 15 de Septiembre 2019

Si algo no podemos subestimar en el régimen usurpador, es su infinita capacidad para mentir y manipular la verdad. Así es el poder sustentado en la fuerza totalitaria de un sistema concebido para perpetuarse.

La maldad se fortalece en sus estertores hasta el grado de la sinrazón, como lo expresara Goebbels con su consigna “vamos a vencer porque tenemos que vencer”, lanzada a tres meses de la caída definitiva de Berlín el 2 de mayo de 1945.

A todas luces, la publicación de unas fotos de Juan Guaidó con paramilitares del grupo “Los Rastrojos”, es la respuesta de la tiranía para tapar la denuncia hecha el día anterior, 11 de septiembre, del plan de Chávez “de inundar los EE.UU con cocaína de la FARC.”

Según la noticia difundida por el Nuevo Herald, “El fallecido presidente Hugo Chávez orquestó la incursión de su régimen en el narcotráfico como arma de doble filo que buscaba golpear a Estados Unidos, inundando sus calles con droga, y armar a las FARC para derrocar al gobierno democrático de Colombia, según documentos de la DEA presentados en la solicitud de extradición del ex jefe de espías chavista Hugo Carvajal.”

El reportaje del diario norteamericano revela que “La solicitud de 140 páginas muestra una detallada radiografía del denominado Cartel de Los Soles, confirmando que integrantes de la cúpula chavista, como los ex vicepresidentes Diosdado Cabello y Tareck El Aissami, estuvieron en la conformación de la agrupación desde sus inicios. El documento también muestra cómo el régimen coordinó con la guerrilla los envíos regulares de toneladas de cocaína a través de territorio venezolano como arma de guerra no convencional contra Estados Unidos.”

El tenor de la información debe haber causado pánico en la dictadura. Tanto que echaron mano rápidamente de la vieja técnica de “un escándalo se tapa con otro escándalo (que si es de tu enemigo, mejor)”.

Así, al día siguiente de saberse de las andanzas de Chávez con la narcoguerrilla aparecieron, “por casualidad”, las fotografías de Guaidó.

Las imágenes al parecer habían sido tomadas el 22 de febrero pasado cuando Guaidó cruzaba la frontera por alguna trocha hacia Colombia, para encabezar el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela, en vista de que por orden del usurpador se había prohibido su salida del país y cerrado militarmente el paso fronterizo.

Pero es ahora, siete meses después, y al día siguiente de la noticia que inculpaba a Chávez y su pandilla, cuando son difundidas y acompañadas de un descomunal show mediático de la dictadura con un desafuero inusitado y febril.

Todo bajo el mismo guión de siempre: la algarabía en el momento para acallar la noticia que los desnuda, denuncia donde los malos son sus adversarios, acusación, investigación y represión.

Desde entonces no ha descansado el fabuloso aparataje propagandístico del régimen usurpador manejado por el G2 cubano. Una operación a la cual se incorporaron supuestos opositores adversarios de Guaidó que no desperdician oportunidad para atacarlo bajo el pueril argumento de que él está obligado a saber con quién se retrata.

En la campaña de guerra sucia, propia de Goebbels, la dictadura ha puesto a circular por las redes sociales las fotos de Guaidó con la etiqueta de #Narcoproclamado para opacar la poderosa acusación contenida en el Informe de la DEA contra Chávez y sus secuaces.

El paredón moral en cuál se pretende colocar a Guaidó con la guerra sucia madurista se barniza con un toque de presunta legalidad exigiendo una “investigación” que Tarek William Saab abrió por “presuntos vínculos con narcotraficantes y paramilitares”.

Llama la atención la diligente decisión del otrora defensor de DDHH mientras se hace el pendejo con las imágenes de militares rusos vistiendo uniformes militares venezolanos

Por cierto, eso de hacerse el bolsa con los delitos “oficiales” es una vieja enfermedad de los “altos funcionarios” del régimen que ignoraron olímpicamente infinidad de acciones de Chávez y del propio Maduro para favorecer la narcoguerrilla colombiana

Todavía está fresca en la opinión pública la bienvenida a Venezuela dada por Maduro a los narcoguerrilleros Iván Márquez y Santrich, en tanto unos aplaudían y otros más apenados con semejante desfachatez apenas si alcanzaban a volver la mirada hacia otro lado.

Respecto al “Comandante Eterno” bastaría recordar que en enero de 2008 se quitó la careta con respecto a la FARC, exigió que se le quitara el calificativo de “terrorista” y se le reconociera como una “fuerza beligerante”. Aberración de la cual no se dio por enterado ninguno de los miembros del llamado Poder Moral.

Ni mucho menos cuando se supo en marzo del mismo año que el campamento guerrillero de Raúl Reyes en Ecuador fue bombardeado cuatro días después de recibir una llamada de un teléfono digital el 27 de febrero del mismísimo Hugo Chavez.

El bombardeo en el cual murió Raúl Reyes fue calificado por Chávez como un “cobarde asesinato”, montó un show movilizando tanques a la frontera y le guardó públicamente un minuto de silencio a un sujeto que tenía en su contra “varias condenas y 25 órdenes de captura por terrorismo, homicidio agravado, narcotráfico, secuestro con fines terroristas, rebelión, lesiones personales y porte ilegal de armas.”

Dictadura y demencia por  Miguel Henrique Otero – El Nacional – 18 de Agosto 2019

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Es una dictadura que ha hecho uso de la violencia, la represión indiscriminada, el asesinato en las calles de personas indefensas y desarmadas y ha eliminado, en la práctica, el derecho a la protesta, para mantenerse en el poder. Es una dictadura que ha instaurado una gigantesca estructura militar, policial y paramilitar, dedicada a la violación de los derechos humanos prisión, tortura y muerte–, para mantenerse en el poder. Es una dictadura que, violando la Constitución y el marco legal, se ha apropiado de los poderes públicos y ha destruido la esencia y la confiabilidad del Sistema Judicial, del Sistema Electoral, del Ministerio Público, de la Contraloría General y de la Defensoría del Pueblo, para crear un estatuto de impunidad y mantenerlo en el tiempo. Es una dictadura que ha conducido a los venezolanos a un estado total de indefensión. Es una dictadura que ilegaliza partidos políticos, encarcela a dirigentes sociales, sindicales y políticos, para impedir que la sociedad se organice. Es una dictadura que cierra medios de comunicación, bloquea señales y organiza ataques a los periodistas para liquidar el derecho de informar y de estar informado. Es una dictadura, de eso no hay dudas.

Pero no es solo una dictadura, semejante a tantas otras que han existido en América Latina y en otras partes del planeta. Hay diferencias, algunas sustantivas, que merecen ser comentadas. Empezaré por esto: las dictaduras se cohesionan, alrededor del núcleo del poder. Eso no ocurre en Venezuela. Cada ministerio, empresa estatal, gobernación, alcaldía, instituto o poder público, salvo en el propósito común de robar y aniquilar a la sociedad, actúa como un feudo, desarticulado del resto, en permanente lucha. Hay casi un centenar de tribus que se disputan los contratos, los presupuestos, los cargos, las prebendas y los escasos beneficios a repartir. 

La mayoría de estas tribus está asociada a determinadas mafias. Tribus y mafias resultan indistinguibles. Unas pocas de las tribus actúan en ámbitos específicos. Otras son como corporaciones con tentáculos en varios ámbitos. En cada uno de estos negociados –contratos de Pdvsa, del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana, en aduanas de puertos y aeropuertos, en las fronteras, en el contrabando de gasolina, en las distintas operaciones mineras (oro, coltán, diamantes y otros), en la importación de alimentos para los bultos CLAP, en el otorgamiento de divisas, en la unidad de grandes contribuyentes del Seniat, en la Sundde, en el Saime,en Maderas del Orinoco, en la Corporación Canaima, en Cavim, en la administración de las cárceles, en las partidas del Ministerio de Educación, en las importaciones y en toda actividad que pueda representar alguna forma de aprovechamiento o lucro–, hay mafias, que van desde microorganizaciones conformadas por dos o tres delincuentes, hasta estructuras tentaculares, encabezadas por miembros del alto poder civil y militar, que han despedazado y despedazan las finanzas y los bienes de la nación.

Un cuarto elemento, probablemente el más grave y peligroso de todos: la dictadura no controla el territorio. Hay numerosos enclaves, en todo el país, que no están bajo su control, aunque creamos lo contrario. En realidad, están bajo el control de diversas mafias. El que esas mafias sean aliadas coyunturales no equivale a que detenten el control. Territorios como la costa de Paria, buena parte de los estados Táchira y Barinas, zonas enteras –grandes barriadas– de ciudades como Caracas, Valencia, Maracay, San Cristóbal, Maracaibo, Carúpano, Valle de la Pascua, El Tigre, Puerto Ordaz, Tumeremo, San Fernando de Apure, Machiques, San Felipe, Morón, Puerto Cabello y más, están tomadas, controladas y bajo el poder de bandas paramilitares y narcoguerrillas potentemente armadas, dedicadas a las más diversas actividades delictivas. Ni siquiera las cárceles de presos comunes están bajo su control.

Un quinto elemento, que debe ser mencionado aparte, se refiere a la deriva de cuerpos policiales y de ciertas unidades militares, dedicadas a la delincuencia –extorsión, secuestro, robo, atracos en la vía pública, sicariato y más–, que aprovechan la falta de supervisión y las guerras internas del poder, para crear regiones de impunidad, donde delinquen a su antojo y sin riesgo alguno de castigo.

Así las cosas, llegamos al séptimo elemento: cuestiones clave, en concreto, como el acopio y distribución de alimentos en el país, están en manos de mafias de distinto tamaño, donde militares, miembros de las UBCH, del PSUV, jefes policiales, de los CLAP y otros, se reparten la torta. Las estimaciones más conservadoras señalan que alrededor de 60% del total de lo que importa no llega a sus destinatarios e ingresa en circuitos ilegales de comercio: reventa a precios de escándalo y contrabando, especialmente hacia Colombia. 

Un octavo elemento se refiere a la espinosa cuestión de la producción petrolera, en abierto declive, donde se está produciendo un caso que, ahora mismo, está siendo investigado por autoridades de varios países: producción que no se registra y se vende en transacciones opacas a operadores opacos, produciendo grandes beneficios que no van a las arcas públicas sino al bolsillo de mafiosos maduristas.

Un décimo factor, fundamental y que requeriría del análisis de expertos en ciencias de la conducta, es la cantidad de psicóticos que convergen en el régimen. Desde los tiempos de Stalin no se había producido una confluencia semejante: violentos, torturadores, extravagantes que protagonizan constante episodios del «me da la gana», cínicos, mentirosos patógenos, delincuentes y corruptos de ambición ilimitada. ¿Alguna vez se había visto un poder que reúne a sujetos como Chávez, Cabello, Maduro, los Rodríguez, Varela, Padrino López, González López, Hernández Dala, Benavides, Lacava, Bernal, Maikel Moreno, Rodríguez Chacín, Vladimir Lugo, Pedro Carvajalino, Mario Silva, García Carneiro e innumerables otros? ¿Es posible omitir que, en el caso de la dictadura venezolana y su proyección pública, hay un signo de demencia, cada vez más poderoso, evidente y extendido?

Terroristas aprovechan crisis venezolana para engrosar sus filas por Sabrina Martín – PanamPost – 20 de Junio 2019

Grupos armados se fortalecen en territorio fronterizo tras el aumento de migrantes venezolanos.

En un plan para sumar reclutas a sus filas, grupos armados buscan a los venezolanos mientras cruzan la frontera por pasos ilegales. (Andina)

Paramilitares, guerrilleros y narcotraficantes aprovechan la vulnerabilidad de los migrantes venezolanos en la frontera y buscan reclutarlos para sumarlos a sus filas.

Un reportaje de Reuters revela que oficiales militares de alto nivel señalaron que grupos armados se fortalecen en territorio fronterizo tras el aumento de refugiados venezolanos que busca llegar a Colombia.

Explica la agencia de noticias que «combatientes disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), del Ejército de Liberación Nacional (ELN), paramilitares de derecha y bandas de narcotraficantes se enfrentan entre sí y con las Fuerzas Militares, por el control territorial de varias zonas estratégicas para el narcotráfico y la minería ilegal».

Reuters Venezuela

@ReutersVzla

“El reclutamiento de venezolanos se presenta en los dos grupos, en el ELN y en las disidencias de las FARC”, dijo el coronel Arnulfo Traslaviña, comandante de la Fuerza de Tarea Quirón, una unidad que combate a los grupos armados ilegales en el departamento de Arauca https://twitter.com/reutersvzla/status/1141731331514216453 

Reuters Venezuela

@ReutersVzla

EXCLUSIVA-Grupos armados colombianos seducen a venezolanos desesperados | Por @ACOSTALUISJAIME y Helen Murphy https://reut.rs/2XmIs6R 

Informa, además, que en un plan para sumar reclutas a sus filas, estos grupos armados buscan a los venezolanos mientras cruzan la frontera por pasos ilegales.

El último conteo oficial realizado por inteligencia militar reportó, para finales de mayo, 2 296 combatientes disidentes de las FARC y 2 402 del ELN en Colombia. De las disidencias hacen parte 239 venezolanos y del ELN 234, según el reporte.

Mientras aumentan los grupos armados y terroristas dentro del territorio venezolano, también crece la cantidad de refugiados que ante la crisis deciden sumarse a grupos guerrilleros como el ELN y las FARC.

De acuerdo con medios de comunicación colombianos, el ELN se mantiene reclutando ciudadanos venezolanos y hasta menores de edad vulnerables por sus condiciones económicas.

La fundación Insight Crime también ha advertido que las guerrillas son los principales empleadores en las zonas cercanas a las fronteras entre Colombia y Venezuela.

Según la Fundación Redes, hay más de 15 000 venezolanos dentro de las filas de las guerrillas colombianas ELN, el EPL, FARC y las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL), venezolana.

Las personas son usadas para trabajos de narcotráfico, contrabando de combustible, minería ilegal de oro, coltán y cobre, e incluso como “gariteros” (vigilantes de los negocios ilícitos). Y reciben por ello unos 18 dólares diarios.

“El manejo de las diversas actividades ilícitas, que mantienen los grupos guerrilleros en la frontera colombo-venezolana, ha encontrado en la grave crisis económica que se vive en Venezuela el escenario perfecto para reclutar mano de obra barata, principalmente niños, adolescentes y migrantes desesperados. De esta forma el ELN y las disidencias de las FARC, entre otros grupos, se han convertido en una de las principales fuentes de ingresos para los venezolanos más vulnerables”, dijo Insight Crime.

ELN: terrorismo contra opositores

Así como Maduro ha utilizado a los colectivos armados para amedrentar a quienes critican su régimen, también está utilizando al ELN para aterrorizar, perseguir y amenazar de muerte a opositores en la frontera venezolana.

Los hogares de dirigentes disidentes a la dictadura en el fronterizo estado Táchira están siendo marcados a media noche por el ELN, apuntando a los residentes de las viviendas como “objetivos políticos”.

“La muerte la tienen cerca y no descansaremos hasta liberar a Venezuela y a la revolución”, declaró el autodenominado Frente Gustavo Villamizar del ELN en un panfleto dejado en una de las residencias. Una muestra más de que la organización guerrillera opera con impunidad en el país suramericano.

Colectivos del chavismo: terroristas venezolanos

Los grupos paramilitares, conocidos en Venezuela como Colectivos, están operando en la frontera con total impunidad. Según denuncias publicadas por la prensa venezolana, los colectivos están cobrando en pesos colombianos, y hasta en dólares, para permitir el paso de ciudadanos por las distintas trochas que comunican las dos ciudades fronterizas, llegando estas organizaciones a desplazar de la zona a integrantes del Ejército y de la Guardia Nacional.

Un reporte de la periodista Sebastiana Barráez señala que unas 228 294 armas y municiones desaparecieron de los parques de armas de la Fuerza Armada de Venezuela. Esto, mientras aumentan los grupos civiles armados y la huida de funcionarios militares.

De acuerdo con el director general de FundaRedes, el profesor Javier Tarazona Sánchez, muchas de las armas desaparecidas han servido para la comercialización o entrega a grupos irregulares, bandas criminales, hampa común, paramilitares, entre otras organizaciones ilícitas.

En Venezuela han resurgido numerosos grupos paramilitares que benefician al chavismo y buscan defender la revolución. Armados y dispuestos a asesinar salen a las calles a impedir las manifestaciones opositoras. Todo esto bajo la mirada complaciente de las autoridades.

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