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La misa petrolera (Oleum massa) por Laureano Márquez – RunRunes – 10 de Julio 2018

UnknownUn vehículo estaciona en la entrada del Domus Sanctae Marthae, una residencia construida por S.S. Juan Pablo II para albergar a los cardenales durante el cónclave y que el Papa ha tomado como su lugar de residencia en vez del Palacio Apostólico. Un Guardia Suizo, hace saludo militar y abre la puerta trasera de la que desciende a toda prisa Monseñor Parolin. La presencia del Secretario de Estado, fuera del horario habitual, llama la atención de las hermanitas de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, administradoras de la casa. Buon pomeriggio, Monsignore- dijo con su habitual serenidad Sor Teresa.

– Buon pomeriggio, sorella. Il Santo Padre è già andato a letto?

– È appena andato nella sua stanza. C’è ancora luce -replicó la religiosa.

– Devo parlare con lui con urgenza, la prego di farglielo sapere.

– Subito, Monsignore.

Sor Teresa se dirige a la habitación privada del Santo Padre, que se encuentra en la planta baja para ahorrarle al Papa la dificultad de las escaleras y con cercanía al comedor, porque facilita su atención cuando tarde, leyendo, pide agua caliente para el mate. Toca con suavidad la puerta y habla bajo.

– Santità, Monsignor Parolin.

– A quest’ora? Lo lasci entrare, sorella.

Se escuchó la voz desde el interior con el característico acento italiano del Papa argentino, quien con su Secretario de Estado prefería hablar siempre en español, idioma que monseñor Parolin maneja como lengua materna, entre otras cosas porque pasó muchos años como Nuncio en Venezuela, hasta que vio un cartel en la cercanía de la Nunciatura que decía “Prohibido pegar anuncios” y se dijo: “uy esto se está poniendo feo” y pidió relevo.

Sor Teresa abrió la puerta de la habitación, el Papa se levantó con dificultad de su reclinatorio donde realizaba sus oraciones de completas, la última oración de la Liturgia de las Horas.

– Santidad, buenas noches, perdone que le moleste, tenemos una llamada urgente de Venezuela.

– Venezuela, Venezuela…Ché, qué dolor de cabeza Venezuela. ¿Qué ha pasado ahora? ¿Algo con Zapatero? ¿Le hicieron daño?

– No, no Santo Padre, él se hace daño solito -bromeó Parolin esbozando una sonrisa , que el Papa no correspondió-, es una cosa insólita. Hemos recibido una llamada de la presidencia para autorizar una misa para pedir el aumento de la producción petrolera.

– Parolin ¿Estás de broma? ¿Qué, estamos en diciembre?, ¿es el día de los Santos Inocentes?

– No, Santo Padre, le hablo en serio. Quieren hacer una misa para aumentar la producción. Como hemos tenido tantas dificultades con la imagen de Su Santidad en relación con Venezuela, no quise dar una respuesta inoportuna sin consultarle. A nadie le gustó por allá que recibiera usted a Zapatero, por ejemplo. Todo lo de Venezuela es muy delicado. Usted sabe que en las redes pueden destruirle. Tienen más fuerza que un batallón de la Guardia Suiza.

– Pará, pará, Parolin. Es que con Venezuela yo me pierdo, me pieeeerdo!!!. ¿Estás tratando de decirme que un gobierno comunista, marxista..

– …y leninista- interrumpió Parolin.

– …y leninista -confirmó el Papa, haciendo sobre su pecho la señal de la cruz- … está pidiendo permiso para realizar una misa? ¿Una misa para ateos? ¿Qué es esto? ¿Una misa para que aumente la producción petrolera? ¿Se volvieron locos? ¿Y por qué no activan los pozos? ¿Por qué no le pagan a los proveedores que les están embargando? ¿Por que no paran la fuga de talentos? ¿Por qué no venden la nafta al precio que es?…Pero bendito sea San Lorenzo, diácono y mártir. ¿Una misa para aumentar la producción petrolera? ¡Yo pensé que ya lo había escuchado todo!, es que ni Cristina. ¿Es que esta gente no conoce el refrán: a Dios rogando y con los taladros perforando? Ya entiendo por qué Urosa me presentó la renuncia. Esto no hay quien lo aguante. Hasta miedo me da que el Cardenal Porras me cuelgue los hábitos con tanto estrés.

– ¿Qué les digo Santidad?

– Vos llamá al Padre Arturo Sosa y que nos aconseje qué hacer…

– Ya lo intenté, pero está en Bilbao.

– Andá Parolin, andá, deciles que sí -dijo el Papa con resignación franciscana.

– ¿Qué recomendamos para la primera lectura, Santo Padre? ¿Los sueños de José de las vacas gordas y las flacas?

– No, mejor la de las 7 plagas de Egipto, que eran 10.

– Muy bien, Santidad, no le molesto más, que tenga una buena y santa noche.

– Andá Parolin, buenas noches.

Monseñor Parolin cerró sin hacer ruido la puerta de la estancia papal. Mientras se alejaba rumbo a la entrada principal donde le esperaba Sor Teresa, oyó al Papa murmurar:

– ¡Una misa!, perdieron la chaveta. ¡Esta gente

 

El Papa nombra al cardenal Baltazar Porras como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas – La Patilla – 9 de Julio 2018

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El Santo Padre ha nombrado hoy 09 de julio de 2018 al Emmo. Sr. Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, como Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Caracas, otorgándole todos los derechos facultades y obligaciones que comportan a los obispos diocesanos a norma del derecho.

El Papa Francisco a través de un Decreto de la Congregación para los Obispos y firmado por el Cardenal Mac Oullet, Prefecto de la Congregación para los Obispos ha realizado este nombramiento y designación al encontrarse vacante esta sede arzobispal.

La sede de la Arquidiócesis de Caracas era sede vacante desde el 28 de agosto de 2017 cuando el Emmo. Sr. Cardenal Jorge Urosa presentó su renuncia ante el Papa Francisco de acuerdo a lo establecido en el canon 401.1 del Código de Derecho Canónico. “”Al Obispo diocesano que haya cumplido setenta y cinco años de edad se le ruega que presente la renuncia de su oficio al Sumo Pontífice, el cual proveerá teniendo en cuenta todas las circunstancias”.

 

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“Venezuela sufre un genocidio, una tragedia inimaginable” por Andrés Beltramo Alvarez – Ciudad del Vaticano – La Stampa – 8 de Mayo 2018

Dos obispos venezolanos cuentan detalles sobre la crisis humanitaria que vive el país sudamericano. Y advierten que el gobierno del presidente Nicolás Maduro “es delincuencial”

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Jaime José Villarroel Rodríguez y Enrique Pérez Lavado

La crisis en Venezuela se agudiza a cada momento. Diariamente, miles de personas abandonan el país engrosando la peor ola migratoria de las últimas décadas en Sudamérica. Una situación creada por un “gobierno delincuencial”, cuyos dirigentes “están involucrados en el narcotráfico” y, para mantener su poder, están provocando “un genocidio”.

Es el crudo diagnóstico que trazan dos obispos venezolanos. Jaime José Villarroel Rodríguez y Enrique Pérez Lavado, de Carúpano y Maturín respectivamente. Sus diócesis son pequeñas, ubicadas al noreste del país. No obstante, sufren igualmente los estragos de una tempestad social y económica que parece no tener fin. En esta peculiar entrevista doble con el Vatican Insider denuncian la trágica realidad en esa nación.

¿Cómo es la situación en Venezuela?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “Tenemos una tragedia de dimensiones inimaginable. En este momento la situación de la falta de alimentos se ha agravado, más del 80 por ciento de las personas viven en pobreza y más del 20 por ciento padece pobreza extrema, a causa de la cual la gente no tiene ni para comer. La falta de medicinas es una calamidad, porque las personas mueren por eso. El año pasado más de 22 mil recién nacidos fallecieron y se registraron más de 700 mil casos de malaria o paludismo. Nosotros los venezolanos no imaginamos lo que se nos viene encima después de cinco años de decrecimiento económico en torno al 35 por ciento. La industria está totalmente destruida y la gente quiere irse del país porque no ve esperanza ni solución posible”.

¿Cómo se explica esta situación?
Enrique Pérez Lavado: “Hay un componente ideológico que todos conocemos pero es lo que menos pesa, porque existen otros intereses muy graves de por medio. Nuestros altos dirigentes políticos y militares están involucrados en el negocio del narcotráfico internacional. Esto ha llevado a que no se preocupen del pueblo sino de incrementar sus capitales, todos en el exterior. Eso les conviene, no hay otra manera de explicarse que estemos llegando a una especie de genocidio. Es una palabra muy grave, pero ya la situación ha alcanzado niveles de aniquilación hacia el pueblo venezolano. La gente está huyendo del país, es un asunto de supervivencia. No sabemos entonces qué busca esta gente. Quizás desde afuera es difícil comprender que no se trata de una dictadura política ni militar sino del ejercicio de una verdadera delincuencia”.

Jaime José Villarroel Rodríguez: “Puede sonar radical pero este es un gobierno delincuencial porque sabe del sufrimiento del pueblo y, por sus decisiones, gente muere, por eso está cometiendo un genocidio, eso no se puede negar. No podemos decir que es negligente porque no conoce la realidad”.

¿Cómo sobrevivir en esta situación?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “La Iglesia tiene la misión de acompañar al pueblo. Es la única institución que tiene credibilidad porque está cercana a la gente y habla con claridad. Su trabajo, a través de instituciones como Cáritas, es extraordinario, en condiciones dificilísimas porque el gobierno no permite que entre ningún tipo de ayuda humanitaria. En nuestras parroquias y oficinas diocesanas se abren cada vez más comedores, se busca llevar medicinas para asistir a los enfermos necesitados, se asiste a niños desnutridos y a las madres. Poco a poco estamos sobreviviendo. El pueblo se las ingenia, a veces debe buscar en la basura la comida o comer mal porque no hay otra salida”.

El Papa Francisco ha indicado siempre al diálogo como el único camino de salida a la crisis, ¿esa vía ya está agotada?
Enrique Pérez Lavado: “Al diálogo no lo descartamos nunca porque es el camino fundamental para nosotros, por convicción no podemos recomendar caminos distintos a ese. Sin embargo en este momento está cerrado. Se mantienen algunas instancias de diálogo a otros niveles, por ejemplo algunos contactos entre delegados el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y personeros del gobierno, pero son -más bien- de tipo académico, no político. Siempre hablamos con el Papa del diálogo pero pensamos que, en este momento, no es factible”.

¿Hacia dónde creen ustedes que va el gobierno?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “A una radicalización de este sistema, a terminar de controlar la otras instancias que quedan como la banca privada y tomar las pocas empresas que restan, terminando de apoderarse de todas las instituciones. Busca un pueblo sometido, no admite ningún tipo de crítica ni disidencia, menos de la Iglesia católica. Va a haber menos libertad, más violaciones de los derechos humanos y un país más sometido, donde cada vez existe menos esperanza. Quizás lo que va a ocurrir es que debamos salir a las calles, a recoger a los muertos para ver cómo les damos cristiana sepultura”.

Ustedes se reunieron estos días con el secretario de Estado de Vaticano, Pietro Parolin. ¿Cuál es la posición de la Santa Sede sobre lo que ocurre en Venezuela?
Enrique Pérez Lavado: “La Santa Sede sigue muy de cerca toda la situación. Anualmente la presidencia de la Conferencia Episcopal viene a Roma, se reúne con el secretario de Estado y con el Papa. Hay una información directa de los hechos y de la postura que hemos tomado los obispos. La mediación que se intentó para el diálogo no dio resultados, la misma Santa Sede lo reconoció. El pontífice ha manifestado su apoyo a los obispos venezolanos y, por supuesto, al pueblo. No obstante, la situación venezolana es tan compleja y evoluciona tan rápidamente que no es fácil mantener una posición fija, predecible. Por eso se requiere estar sobre la marcha y en eso el Papa debe hacer alarde de prudencia, porque sería como la última carta a jugar en esta situación”.

¿Qué va a pasar? ¿En qué va a terminar todo esto?
Jaime José Villarroel Rodríguez: “Nosotros no perdemos la esperanza de que podamos superar esta tragedia. ¿Cuándo va a ser? No sabemos. Pero igual luchamos, trabajamos, estamos junto al pueblo, no nos dejamos vencer por el desánimo y por estas situaciones tan difíciles, que parecen imposibles de superar en este momento. Nuestro mensaje siempre es de esperanza, no de gente derrotada. El pueblo venezolano ahora sólo quiere sobrevivir. No podemos pensar ni siquiera en qué pasará dentro de una semana, sólo vivimos pensando en cómo llegar al final del día. Pero no somos un pueblo que renuncia a luchar por sus libertades, por una vida más digna y para darle un futuro a los hijos. En estas situaciones difíciles, nuestra tarea es sembrar la esperanza en el corazón de las personas, así cuando esta situación pase aquella semilla germinará y dará frutos”.

Mientras tanto hay que afrontar el hoy…
Jaime José Villarroel Rodríguez: No podemos esperar a que esto pase para hacer nuestro trabajo, hay que hacerlo ya de modo que la buena semilla pueda crecer en el corazón de las personas. No nos sentimos desanimados, a pesar de la tragedia de dimensiones terribles. Existen ámbitos donde podemos actuar, podemos incidir y acompañar a nuestro pueblo. No solamente hablamos de nuestra tragedia, también pedimos el apoyo de instituciones internacionales para seguir impulsando nuestro trabajo. Queremos seguir sembrando valores y decirle a la gente que no podemos dejarnos corromper, porque todavía es posible encontrar una solución.

El Papa implora el fin del “exterminio” en Siria y de la crisis en Venezuela por Soraya Melguizo – El Mundo – 1 de Abril 2018

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El papa Francisco hizo un llamamiento en favor de la paz en todo el mundo y pidió el cese del “exterminio” en Siria y de la crisis política y humanitaria que “oprime” al pueblo venezolano, durante el Mensaje Pascual pronunciado en la plaza de San Pedro del Vaticano. En una de las citas más importantes para el cristianismo como es el Domingo de Resurrección, el pontífice lanzó un contundente mensaje para que cese la violencia en todos los rincones del planeta. Asomado desde la logia central de la Basílica de San Pedro, y antes de impartir la tradicional bendición ‘Urbi et Orbi’ (a la ciudad de Roma y al mundo), Francisco hizo un repaso de los lugares castigados por guerras, conflictos y crisis humanitarias, empezando por “la amada y martirizada Siria cuya población está extenuada por una guerra que no tiene fin”.

El pontífice deseó que la Pascua “ilumine las conciencias” de los responsables políticos y militares en Siria para que pongan “fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas” que la población necesita “urgentemente”, asegurando al mismo tiempo las condiciones que faciliten “el regreso de los desplazados”.

A pesar del aumento de las medidas de seguridad desplegadas por las autoridades italianas, después de las operaciones llevadas a cabo en los últimos días en el país contra presuntos colaboradores del Estado Islámico, más de 80.000 personas se reunieron en la plaza de San Pedro para escuchar el mensaje que pronunció el pontífice desde el balcón central de la fachada de la Basílica vaticana.Durante su discurso, Francisco no olvidó a las víctimas del perenne conflicto en Tierra Santa, donde en los últimos días murieron 16 palestinos y más de 1.400 personas resultaron heridas durante la marcha de protesta organizada por Hamas en la frontera entre Gaza e Israel, e invocó la reconciliación en Yemen y todo Oriente Próximo “para que el diálogo y el respeto mutuo prevalezcan sobre las divisiones y la violencia”.

Diálogo fue también el deseo que el pontífice invocó para las partes enfrentadas en Ucrania y en las dos Coreas. “Que los que tienen responsabilidades directas actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional”, dijo.

El papa recordó también los conflictos “endémicos” que afligen a las poblaciones del continente africano, en especial a los niños, y suplicó para que se construya la paz a través del diálogo en Sudán del Sur. “No olvidemos a las víctimas de ese conflicto, especialmente a los niños”, dijo. “Que nunca falte la solidaridad para las numerosas personas obligadas a abandonar sus tierras y privadas del mínimo necesario para vivir”. Y como en recientes ocasiones, el papa no olvidó los conflictos que asfixian su propia tierra, América Latina y, en particular, Venezuela.

Bergoglio deseó que “la fuerza de la resurrección” de Cristo favorezca el descubrimiento de la “vía justa, pacífica y humana” que permita superar lo antes posible la crisis política y humanitaria en el país latinoamericano, y denunció las condiciones en las que se encuentra el pueblo venezolano, “el cual vive en una especie de ‘tierra extranjera’ en su propio país”.

Por último el pontífice lamentó la cultura del descarte de la que son víctimas los niños, “que a causa de las guerras y del hambre viven privados de futuro y de asistencia sanitaria”, y los ancianos, “descartados por la cultura egoísta que pone a un lado quien no es productivo”. Tras pronunciar el Mensaje Pascual, el papa impartió la Bendición Urbi et Orbi (a la ciudad de Roma al mundo).Antes de asomarse al balcón de la Basílica vaticana, Francisco celebró la tradicional misa Pascual en la Plaza de San Pedro en la que pronunció una breve homilía improvisada. La noche anterior el pontífice presidió la Vigilia Pascual, el evento más solemne del calendario litúrgico cristiano, y bautizó a ocho adultos, incluido un inmigrante nigeriano.

El Papa pide que Venezuela encuentre la vía justa para salir de la crisis – La Patilla – 1 de Abril 2018

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El papa Francisco presidió hoy la misa del Domingo de Resurrección en la plaza de San Pedro del Vaticano y leyó después su mensaje de Pascua, en el que cargó contra el “exterminio” que se está cometiendo en Siria y pidió una solución a la crisis de Venezuela.

Además, impartió desde la logia central de la basílica de San Pedro la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (A la ciudad y al mundo).

Sobre Venezuela, pidió que su pueblo, que “vive en una especie de ‘tierra extranjera’ en su propio país” encuentre “la vía justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la crisis política y humanitaria que lo oprime, y no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”.

Su discurso, cargado de mensajes en favor de la paz y del diálogo, condenó las “injusticias y violencias”, la “miseria y exclusión”, el “hambre” la “falta trabajo”, el rechazo social hacia “los refugiados”, “las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las distintas formas de esclavitud” actuales.

Sobre Siria, cuya “población está extenuada por una guerra que no tiene fin”, llamó a “todos los responsables políticos y militares, para que se ponga fin inmediatamente al exterminio que se está llevando a cabo, se respete el derecho humanitario y se proceda a facilitar el acceso a las ayudas” que la población necesita “urgentemente”.

Citó también la península coreana, donde deseó que “las conversaciones en curso promuevan la armonía y la pacificación de la región” y pidió a los responsables que “actúen con sabiduría y discernimiento para promover el bien del pueblo coreano y construir relaciones de confianza en el seno de la comunidad internacional”.

Esperó que haya paz en “Tierra Santa, que en estos días también está siendo golpeada por conflictos abiertos que no respetan a los indefensos, para Yemen y para todo el Oriente Próximo”.

Y condenó el hambre, los conflictos y el terrorismo en África, especialmente mencionó a Sudán del Sur y a República Democrática del Congo.

Sobre Ucrania, esperó que “se fortalezcan los pasos en favor de la concordia y se faciliten las iniciativas humanitarias que necesita la población” y se acordó de los niños que sufren por las guerras y el hambre, pero también de los “ancianos desechados por la cultura egoísta, que descarta a quien no es ‘productivo’”.

“Invocamos frutos de sabiduría para los que en todo el mundo tienen responsabilidades políticas, para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación al servicio del bien común y garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios ciudadanos”, dijo.

Previamente el papa presidió la misa del Domingo de Resurrección en la plaza vaticana y pronunció una homilía de manera espontánea, sin leer ningún discurso escrito.

Habló de dos conceptos, la “sorpresa del anuncio” de Jesús resucitado y “la prisa” de la gente que acudió al sepulcro para comprobar efectivamente que ya no estaba.

Y concluyó lanzando una pregunta a los presentes para invitarles a reflexionar sobre cómo reaccionan ellos en la vida, si corren hacia las sorpresas o se quedan quietos porque no quieren arriesgar.

“Tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de andar con prisa o siempre estoy con esa cantinela de ‘mañana veré’. Qué me dice a mí la sorpresa (…). La pregunta (es) ‘y yo, hoy, en esta Pascua de 2018, yo qué, tú qué’?”, dijo.

La misa del Domingo de Resurrección comenzó a las 10.00 horas (08.00 GMT) con el canto del “Resurrexit”, que conmemora el regreso de Cristo, y a ella asistieron representantes de la Iglesia católica y decenas de miles de fieles de diversas partes del mundo.

La plaza de San Pedro amaneció decorada con miles de flores procedentes de Holanda, tal y como se hace desde 1985, año en el que un florista holandés decidió realizar esta ofrenda floral al Vaticano cada Domingo de Resurrección.

Convertida en un improvisado y extraordinario jardín, lució unas 60.000 flores y plantas, entre ellas 900 ramos de orquídeas verdes, símbolo de esperanza y paz, pero también 6.000 jacintos, más de 13.000 narcisos, 3.000 rosas, 500 lirios y 20.000 tulipanes.

Francisco concluyó así los ritos de la Semana Santa y mañana rezará desde el palacio apostólico vaticano el Regina Coeli, la oración que sustituye al Ángelus en tiempo de Pascua. EFE

Francisco y el olvido de Dios por Francisco Mires – Blog Polis – 16 de Enero 2018

Download.pngUn hombre rico habla con Jesús

18 Uno de los jefes le preguntó a Jesús: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
19 Jesús le contestó: —¿Por qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. 20 Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, y honra a tu padre y a tu madre.”
21 El hombre le dijo: —Todo eso lo he cumplido desde joven.
22 Al oír esto, Jesús le contestó: —Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme.
23 Pero cuando el hombre oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

Pasaje fundamental, el de Lucas, para entender la relación del Ser con Dios. Pero puede ser entendido de dos formas: la literal y la teológica.

De acuerdo a la forma literal, la más extendida, Jesús se pronunció en contra de la riqueza y a favor de la pobreza. Ergo: todos los ricos se van derecho al infierno. De más está decir, este diálogo entendido en su textualidad es uno de los preferidos por quienes ponen en primer lugar a la doctrina social de la Iglesia, dejando relegadas a un segundo término otras doctrinas, sobre todo las espirituales, las que no ponen en el centro al ser social sino al humano genérico, hijo de Dios y hermano de Jesús.

De acuerdo a una exégesis no literal, podemos entender, sin embargo, el mismo texto, de otro modo. “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres”. Esa es la dura prueba a la que somete Jesús al rico (muy rico no debio haber sido pues entre los judíos de la región no había gente muy rica, tal vez alguien que tenía un par de ovejas más.) Visto así, la puesta a prueba del hombre rico fue una versión light de la dura prueba a la que Dios sometió a Abraham, la de si su fe era superior al sacrificio de su propio hijo. Dios, después que Abraham se decidió a favor de Dios y en contra de su hijo, lo liberó del dilema, pero a cambio de que degollara a un carnero en vez de a su hijo. ¿Hay en una riqueza más grande para un padre o una madre que la vida de su hijo? Al lado de esa riqueza, las del rico de Lucas son bagatelas.

Abraham pasó la prueba. El hombre rico del pueblo, no. En los dos casos lo importante es lo siguiente: Lo que querían probar, Dios con Abraham y Jesús con el hombre rico, era la dimensión de la fe en sus interlocutores.

Jesús quiso demostrar que para muchos hombres el amor a las cosas materiales es superior al amor a Dios. El tema entonces no es que el rico hubiera sido rico sino que hubiese puesto sus riquezas por sobre Dios. Eso significa: el amor a las cosas de este mundo tiene para muchos un valor superior a las cosas del cielo. Puede ser el dinero. Pero no es solo el dinero.

¿Estaría usted dispuesto a renunciar a sus bienes, a sus placeres, a sus deseos sexuales, a su profesión, en nombre del amor a Dios? La mayoría puede decir que sí, pero otra cosa es la realidad. Nuestro reino es de este mundo, estamos lejos de ser dioses, amamos la vida y vemos solo a veces la presencia de Dios sobre la tierra. Pero más no se nos puede pedir. Es la condición humana. Solo seres excepcionales -Jesús entre otros– logran alcanzar una comunicación tan grande con Dios como para llegar al punto de confundirse con Él en una sola persona. Los demás solo recordamos a Dios cada cierto tiempo, sobre todo cuando pensamos en Él. Pero nadie piensa en Dios en todo momento. La mayor parte de cada día nos pasamos ocupados con otros menesteres, olvidándonos de Dios (o del Espíritu, o del Ser). Hasta que algo o alguien nos recuerda otra vez su presencia.

Olvido de Dios. Ese es uno de los temas centrales de las “Confesiones” de San Agustín para quien Dios vive en un tiempo que precede y continúa después de todos los tiempos y que por lo mismo, en cuanto es tiempo, solo podemos acceder a ÉL si recordamos su tiempo: el tiempo de donde venimos y hacia donde vamos todos: el tiempo de la eternidad.

Dios, según Agustín, vive en todos los tiempos del ser. El tema fue tratado con profundidad en la vasta teología de Joseph Ratzinger y continuado por el Papa Francisco con claras palabras en el capítulo segundo de su primera encíclica “La Luz de la Fe” (2013) Un excelente texto. Sin embargo, hay un leve problema. El problema es que después de escribir ese texto, Francisco se olvidó de Agustín y Ratzinger
Francisco pecó de olvido cuando redujo la pluridimensionalidad del ser a su pura condición económica y social, siguiendo en ese punto a la ex teología de la liberación tan criticada por Benedicto XVl. O para ser más preciso: en ningún lugar de la Biblia se dice que el humano sea un “homo economicus”. Ningún cristiano es bueno porque es pobre y es malo porque es rico (o pudiente.) Lo dijo el propio Papa Francisco en su Encíclica “La Luz de la fe”: “La fe cristiana, en cuanto anuncia la verdad del amor total de Dios y abre a la fuerza de este amor, llega al centro más profundo de la experiencia del hombre, que viene a la luz gracias al amor, y está llamado a amar para permanecer en la luz … Cuando encontramos la luz plena del amor de Jesús, nos damos cuenta de que en cualquier amor nuestro hay ya un tenue reflejo de aquella luz y percibimos cuál es su meta última …“

En esas frases no hay ninguna apología a los pobres. El sujeto de Francisco es el ser humano pobre de espíritu que por momentos divisa, platónicamente, la luz que viene de la fe.

La apología de la pobreza no ha sido predicada solo por religiosos. Recordemos que el inspirador de la dictadura militar de Maduro, Hugo Chávez, alentaba resentimientos sociales bajo la consigna: “Ser rico es malo”, inversión de algunas corrientes del cristianismo calvinista que afirman “ser rico es bueno” o al revés “ser pobre es malo”. Desde el punto de vista de la fe cristiana, sin embargo, no se trata ni de lo uno ni de lo otro. El humano, de acuerdo a los evangelios, es malo o bueno solo cuando endiosa a objetos que sustituyen a Dios. Puede ser, claro está, el dinero. Pero no solo es el dinero. El dinero no es un fin en sí. En no poco casos el dinero es un medio para alcanzar algo que está más allá del dinero: el poder. La mayoría de los dictadores, aún enriqueciéndose, han perseguido el poder, no el del dinero, sino el de pocos sobre muchos.

El Papa, en nombre de una concepción socioeconómica de su religión ha terminado por discriminar a mandatarios político democráticamente elegidos debido a que en su opinión representan a los ricos y no a los pobres. La gota de agua que colmó el vaso fue su negativa a entrevistarse con el presidente electo de Chile, el millonario Sebastián Piñera, propinándole solo un saludo que más bien parecía un gesto de desprecio. Absurdo.

Tiempo atrás había concedido una mezquina audiencia protocolar de veinte minutos al presidente Macri, hecho que contrasta con las largas sesiones que mantuvo con Cristina Fernández a quien los periodistas, siempre mal hablados, calificaron como “la primera dama del Vaticano”. En ese caso, la discriminación a Macri a quien solo “sobrevoló” en su viaje a Chile, no obedece a razones socioeconómicas. Cristina, además de presidenta es una millonaria, propietaria de largas cadenas de hoteles. La discriminación a Macri fue, por lo tanto, ideológica.

En fin, un Papa que se ha entrevistado largamente con crueles dictadores como los Castros y Maduro, no puede negar su presencia a presidentes constitucionales y democráticamente elegidos. Es una injusticia, y quien comete injusticia, olvida a Dios.
No es que Francisco sea un “Papa comunista” como dicen con tanta ligereza los que se quedaron pegados en los esquemas de la Guerra Fría. Pero sí es un Papa que, siguiendo solo una línea de las muchas líneas del Concilio Vaticano ll, imagina que en América Latina hay gobiernos para pobres y gobiernos para ricos. Que además sean democráticos, autoritarios, autócráticos o simplemente dictatoriales, no parece preocuparle demasiado.

Naturalmente, el Papa como jefe de Estado debe conversar con dictadores. Lo hizo Pablo Vl y lo hizo Benedicto XVl. El problema es no hacerlo con gobernantes democráticos (sean o no sean santos de su devoción) o solo dando preferencia a autocracias o a “gobernantes sociales”, defensores de la reelección indefinida, como es el caso de Evo Morales en Bolivia, o citando a José Mujica, como si el uruguayo fuera un nuevo profeta bíblico.

Como ha afirmado Benedicto XVl, entre la Iglesia y la democracia hay un pacto no escrito. La Iglesia necesita de la democracia y la democracia de la Iglesia. El mundo que vivimos no es solo resultado de contradicciones económicas como intentan convencernos marxistas y neoliberales. La contradicción que vivió intensamente Pablo Vl, la lucha de la democracia en contra de la dictadura, sigue vigente. No solo en América Latina. En Europa, sobre todo en Hungría y Polonia, han sido erigidos regímenes católicos autoritarios y confesionales, pero a la vez homofóbicos y racistas. En Rusia, el dictador se sirve del cristianismo ortodoxo para eternizarse en el poder, eliminando a adversarios que aparecen en su camino. Los cristianos democráticos de esos países también esperan escuchar la voz del Papa. No solo de pan vive el hombre.

Y no por último, no hay ni ha habido ninguna dictadura del mundo occidental que haya favorecido alguna vez a los pobres. Lo vemos hoy en la pobreza horrenda que muestran las calles de La Habana y de Caracas. Optar por los pobres y optar por la democracia no es una contradicción.

El Papa Francisco es un ser humano y por lo mismo un pecador. El camino que lleva a la fe no está ausente de pecados (faltas, ausencias, errores). Por lo tanto todavía es tiempo para que Francisco rectifique. De los arrepentidos será el reino de los cielos.

Papa Francisco: Venezuela está atravesando una crisis política y humanitaria cada vez más dramática y sin precedentes – La Patilla – 8 de Enero 2018

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El papa Francisco manifestó su preocupación por la crisis de Venezuela y abogó por elecciones en ese país en su tradicional saludo este lunes al cuerpo diplomático.

En su largo discurso ante los 183 embajadores y representantes acreditados ante la Santa Sede, el papa argentino analizó los varios focos de conflicto que amenazan al mundo y se refirió en particular a la situación de Venezuela.

“Pienso especialmente en la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria cada vez más dramática y sin precedentes”, señaló.

“La Santa Sede, mientras que exhorta a responder sin demora a las necesidades primarias de la población, desea que se creen las condiciones para que las elecciones previstas durante el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad”, subrayó.

Francisco, que emprende este mes un viaje a Chile y Perú, recordó su histórica visita en septiembre pasado a Colombia.

“Por último, en Colombia deseé bendecir los esfuerzos y la valentía de ese amado pueblo, marcado por un vivo anhelo de paz tras más de medio siglo de conflicto interno”, recalcó.

– La aberrante lógica de la guerra –

En su discurso, pronunciado en la imponente Sala Regia del Vaticano, el pontífice pidió el respeto de los “derechos humanos” en el mundo y condenó como “aberrante” la lógica de la guerra.

“Un hecho cualquiera imprevisible puede de improviso e inesperadamente provocar el incendio bélico”, advirtió.

Francisco reiteró la posición de la Santa Sede de que toda diferencia debe “resolverse no con las armas, sino por medio de negociaciones”, dijo.

“En la era atómica, la guerra no puede ser utilizada como instrumento de justicia”, aseguró al analizar la situación mundial.

El papa lanzó también un sentido pedido por los refugiados e instó a la comunidad internacional a que trabaje para que puedan regresar a sus países.

El jefe de la Iglesia católica pidió a los europeos que cultiven la cultura de la acogida, que traten de descubrir su bagaje cultural y animó a los países a “luchar contra la pobreza, tanto material como espiritual, y a edificar la paz y construir puentes”.

En su discurso a los embajadores el papa pidió también que no se olvide el continente africano y advirtió, que “no basta indignarse con tanta violencia”.

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– Corea del Norte y Jerusalén –

Entre los focos de conflicto citados por el pontífice figura el de la península coreana e instó al mundo a apoyar “todo esfuerzo de diálogo con el fin de encontrar nuevas vías para que se superen las actuales confrontaciones”.

Un impulso indirecto al excepcional encuentro previsto para el martes entre Corea del Sur y Corea del Norte tras dos años de silencio.

Las conversaciones estarán centradas principalmente en la posible participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de invierno, que se celebran del 9 al 25 de febrero en la localidad surcoreana de Pyeongchang.

Francisco recordó también las resoluciones de Naciones Unidas para que se respete el status quo de Jerusalén y advirtió que “setenta años de enfrentamientos obligan a que se encuentre una solución política que permita la presencia en la región de dos Estados independientes dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas”.

– El derecho al trabajo y el cuidado de la Tierra –

El papa latinoamericano, sumamente sensible a la cuestión social, habló también del derecho del trabajo, “Un bien escaso en muchos países”, comentó.

“No podemos pretender que se plantee un futuro mejor, ni esperar que se construyan sociedades más inclusivas, si seguimos manteniendo modelos económicos orientados a la mera ganancia y a la explotación de los más débiles, como son los niños”, lamentó.

“La eliminación de las causas estructurales de este flagelo debería ser una prioridad para los gobiernos y las organizaciones internacionales”, clamó tras criticar los “ritmos de trabajo estresantes”, “la reducción progresiva de los días y tiempos de descanso”, el “flagelo del trabajo infantil”, entre tantos males.

A esa misma comunidad internacional llamó “con urgencia” a afrontar en forma colectiva el cuidado de la Tierra, frenar el calentamiento global, reducir las emisiones a la atmósfera de gases nocivos.

“Es una obra que se asemeja a la de los constructores de catedrales medievales”, dijo al recordar que sabían que no verían el propio trabajo terminado pero que entendían que el proyecto lo disfrutarían las generaciones venideras.

 

 

“La ONU tiene que hacerse oír y ayudar en Venezuela” por Daniel Verdú – El País – 11 de Septiembre 2017

El Pontífice pide a Trump que repiense la ley que pretende expulsar a 800.000 ‘dreamers’ y alerta de las consecuencias de obviar el cambio climático

A bordo del avión del Papa 1505131240_096588_1505145799_noticia_fotograma.jpg
El papa Francisco, con un moratón en el pómulo izquierdo y una tirita en la ceja, aparece entre las filas del avión papal. Después de cinco días viajando por Colombia tratando de limar las asperezas que ha suscitado el proceso de paz entre dos sectores completamente divididos de la sociedad, atiende a los periodistas para hablar de otras cuestiones como la crisis de Venezuela, Corea del Norte –donde cree que hay una lucha de intereses que se le escapan- los dreamers o el cambio climático. Media hora después de despegar, algo cansado por una abrumadora agenda y todavía en el espacio aéreo colombiano, responde a la mayoría de preguntas hasta que la rueda de prensa se da por zanjada por el aviso de turbulencias.

El Papa cree que el conflicto entre EE UU y Corea del Norte “se ha calentado demasiado”
Uno de los temas recurrentes del viaje, por su proximidad geográfica, ha sido Venezuela. El Papa se había ya referido en dos ocasiones al conflicto político y la crisis humanitaria que vive el país bajo el régimen de Nicolás Maduro. Además, se vio con un grupo de obispos venezolanos después de la gran misa de Bogotá. Pese a que el portavoz del Vaticano negó que fuera una reunión, los obispos aseguraron que habían sido convocados a ello y lo anunciaron a bombo y platillo en Twitter. Algo que ilustra lo delicada que es la situación para el Vaticano, que hace equilibrismos diplomáticos para no ser instrumentalizado por ninguno de los bandos enfrentados. Aunque, a menudo, eso termine viéndose desde los sectores de la oposición o de la propia jerarquía católica de Venezuela como un síntoma de excesiva tibieza.

Este lunes en el avión se le pidió al Papa si podía ser más contundente y claro con su posición al respecto. “La Santa Sede ha hablado fuerte y claramente ya. Hemos enviado ahí el grupo de trabajo de 4 expresidentes, un nuncio de primer nivel. Hemos hablado con personas, públicamente yo tantas veces en el Angelus, siempre buscando una salida. Ayudando y ofreciendo salidas. La cosa es muy difícil y lo más doloroso es el problema humanitario. Tanta gente que escapa o sufre. Las Naciones Unidades tienen que hacerse oír y ayudar”.

El fin del programa que permite permanecer legalmente en Estados Unidos a los llamados dreamers (soñadores), los inmigrantes sin papeles que llegaron al país siendo menores (unos 800.000), y su consecuente expulsión del país que defiende el presidente Trump, ha sido otro de los temas en los que más se ha explayado el Papa. “Separar a los jóvenes de la familia no da un buen fruto. Espero que esta ley, que viene del Ejecutivo y no del parlamento, sea repensada un poco. El presidente de EE UU se presenta como un hombre provida; y si es un gran provida debe entender que la familia es la pureza de la vida y se debe defender su unidad. Quiero estudiar bien esa ley. Cuando los jóvenes se sienten así, o explotados… al final se sienten sin esperanza. Y acaban en la droga, otras dependencias, suicidio juvenil”, ha señalado.

Trump, un tema recurrente en las entrevistas y ruedas de prensa con Francisco, volvió a salir indirectamente por el asunto del cambio climático. El Pontífice no comprende cómo todavía pueden negarse ciertas evidencias. “Quien niega esto debe acudir a los científicos, que son muy precisos con esto y han dicho qué camino hay que seguir. Todos tenemos una responsabilidad moral. Tenemos que tomarlo en serio. No es algo para bromear. Cada uno tiene su responsabilidad moral, los políticos también. La historia juzgará sus decisiones”, señaló en referencia a los líderes –Trump es el paradigma del autoaislamiento en esa teoría- que no aceptan reducir las emisiones para revertir el calentamiento global. Respecto al mismo asunto echó mano del Antiguo Testamento para concluir: “El hombre es un estúpido. El único animal de la creación que tropieza sobre la misma piedra dos veces”

 

Santa Paciencia Escribe por Luis F. Jiménez – Caretas Ilustración Peruana – 7 de Septiembre 2017

El Papa Francisco visita Colombia, mientras la tensión en la frontera con Venezuela aumenta.

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Las nuevas sanciones de Donald Trump a Venezuela, adoptadas el 25 de agosto pasado, pasaron de afectar a personajes públicos a trabar los mecanismos financieros que nutren al gobierno del oxígeno de los dólares. Fueron las primeras sanciones al gobierno, que EE.UU. caracteriza como “dictadura”.

En ese sentido afectan el endeudamiento o la venta de acciones, pues sancionan a los operadores en el mercado financiero estadounidense que apoyen al gobierno venezolano o a Petróleos de Venezuela (PDVESA).

Tales sanciones quirúrgicas buscan minimizar los daños a la población y por ello evitaron, por ahora, imponer sanciones que afecten los ingresos por exportaciones de petróleo, según algunos observadores. Otros consideran que solo afectando estos ingresos se llevará al régimen de Nicolás Maduro a la mesa de negociaciones. Nunca antes.

La amenaza de nuevas y fulminantes sanciones desde la Casa Blanca que afecten los ingresos petroleros explicaría la sorprendente decisión de Maduro de reincorporar a Samuel Moncada de su cargo de canciller a su antigua función de Representante ante la OEA, de la que Venezuela ha decidido abandonar.

 

Las expectativas en el exterior están centradas en la reunión del Grupo de Lima en Nueva York con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas el próximo 20 de septiembre, que espera relanzar nuevas medidas en apoyo a la democracia en Venezuela.

La evolución de la crisis venezolana hace imperativo decidir nuevos cursos de acción para evitar que la violencia desborde hacia los vecinos de Venezuela: Brasil y, especialmente, Colombia.

Un reciente artículo (“Colombia: el peligro es Venezuela” de Hernando Gómez Buendía, Razón Pública 28/8/17) agrega aspectos inquietantes sobre el posible impacto que la crisis venezolana tendría sobre el proceso electoral colombiano. Para el autor, “el futuro de Venezuela es la pesadilla de Colombia”, pues considera que la evolución venezolana lleva a una guerra civil o a una “dictadura como la cubana” y ambas opciones tendrían profundos efectos en la sociedad colombiana, que lucha por superar 50 años de guerra interna y por consolidar una democracia liberal.

Este sombrío pronóstico se deriva de los fracasos de las soluciones institucionales planteadas en Venezuela: diálogos en Unasur, asistencia de la Iglesia Católica, parálisis de la OEA, debilidad de la reacción de los países del área y del entrampamiento tanto del gobierno como de la oposición en sus propias posiciones.

Este conjunto de factores no puede sino agudizar la violencia que afectaría a los 2,200 km de frontera común, conmocionada ya por las migraciones de quienes huyen de Venezuela, por la ruptura del comercio regional y las distorsiones de los servicios sociales del lado colombiano. Y por el contrabando y el tráfico de drogas.

Se especula que para el gobierno chavista, sometido a una insostenible presión social, económica y financiera, una posible “salida” sería un incidente armado. Para Maduro, el Golfo de Venezuela sería como las Malvinas de Galtieri. Se menciona que han existido conatos de incidentes militares ya en Arauca y sobrevuelos de aeronaves venezolanas sobre territorio colombiano. Leer más de esta entrada

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