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Fraude preventivo en Venezuela: los cara é tabla por Alberto Barrera Tyszka – The New York Times – 12 de Julio 2020

Nicolás Maduro aseguró que las elecciones parlamentarias de diciembre serán “una fiesta democrática”, pero su gobierno está gestando un mecanismo que le permite ganar las elecciones incluso antes de celebrarlas.

Credit…Matias Delacroix/Associated Press

CIUDAD DE MÉXICO — Hugo Chávez solía enumerar la cantidad de procesos electorales realizados como una prueba irrefutable de que Venezuela era el país “más democrático del mundo”. Nicolás Maduro prefiere no correr ningún tipo de riesgo. Para los comicios en los que se elegirá a la nueva Asamblea Nacional, que por ley deben efectuarse en diciembre de este año, ya ha diseñado un mecanismo perfecto: un fraude preventivo que le permite ganar las elecciones aun antes de realizarlas.

¿Qué pueden hacer la oposición nacional y los países que la apoyan ante este escenario?

En rigor, las elecciones parlamentarias de 2020 solo son otro trámite en la larga lucha del chavismo por conseguir una legitimidad internacional que destrabe las sanciones que han impuesto al régimen algunas naciones y que le permita mejorar su funcionamiento en el mundo. El gobierno necesita desmontar y poner bajo su control a esta última institución democrática que existe en Venezuela. Pero la democracia es peligrosa y Maduro y su gobierno no están dispuestos a volver a vivir una derrota sorpresiva como la de 2015, cuando la oposición ganó la mayoría del parlamento.

Lo que quieren o desean los venezolanos, las aspiraciones o preferencias del pueblo, están ahora relegadas a un segundo plano. En los últimos años, el régimen ha endurecido sus mecanismos de control sobre la población a través de la violencia, de la economía y de los medios de comunicación. Al gobierno no le interesa ni le importa lo que piensen u opinen los ciudadanos con respecto al país y al futuro.

Hay una expresión en Venezuela que describe con gran nitidez a la persona que miente impúdicamente: “cara de tabla”. El uso coloquial, por supuesto, elimina de la letra d en la preposición y deja fluir el conjunto como una sola pedrada caribeña: “cara é tabla”. Es un término que retrata a la perfección a quien intenta engañar a otros de la manera más absurda o grosera pero sin pestañear, sin que una mueca o un gesto lo delate. Cuando Nicolás Maduro invita a todos los venezolanos a votar, cuando asegura que “hay amplias garantías” y dice que las próximas elecciones serán “una fiesta democrática”, Nicolás Maduro solo está actuando como un cara é tabla.

El primer paso para el diseño de este nuevo escenario electoral se centró en la elección de las autoridades del Consejo Nacional Electoral. Aunque constitucionalmente es una tarea que le corresponde a la Asamblea Nacional, el chavismo acudió a un ardid legal poco sustentable para que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) bajo su control pudiera elegir a los nuevos rectores de la institución. Tanto los jueces como los nuevos rectores, así como quienes colaboraron activamente con esta maniobra, son fatalmente unos cara é tabla, dispuestos a ignorar impasiblemente que el árbitro lleva puesta la camiseta del equipo del gobierno.

Una vez garantizado el control del sistema electoral, el segundo paso fue la apropiación de los principales partidos de la oposición por parte del chavismo. Es la cúspide de un proceso que se inició con la llamada Operación Alacrán, un movimiento de compra de diputados de segunda línea de partidos opositores, quienes finalmente han reclamado ante el TSJ su derecho a ser las autoridades legítimas de dichos partidos. El TSJ por supuesto ha fallado a su favor. De esta manera, también, el gobierno ha ocupado los espacios naturales de la disidencia. Es una artimaña que, sobre todo, delata muy bien el miedo que le tiene “la Revolución” al voto popular.

Habría que sumar a este escenario el discurso pronunciado por el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa, el 5 de julio, fecha en la que se cumplía el aniversario de la firma del acta de independencia en Venezuela. Nada de lo que ocurre en el país puede analizarse sin tomar en cuenta a los militares. Ellos son una fuerza protagónica, con iniciativa y peso político y económico en cualquier decisión. Padrino López, refiriéndose de manera ambigua y confusa a la oposición, fue sin embargo enfático al sentenciar: “Nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela”. Es la confirmación de que, incluso en el imposible escenario de un triunfo electoral, la oposición se encontraría con un obstáculo enorme: el ejército le impediría ejercer la victoria.

Todo esto supone claramente que se ha cancelado cualquier posibilidad de diálogo y de negociación. El chavismo piensa que la mejor manera de salir de la crisis es profundizar la crisis. La apuesta por desgastar al adversario volvió a funcionar y ahora están en la fase del contraataque. Si la experiencia del parlamento opositor y del liderazgo de Juan Guaidó representó —en algún momento— el regreso de la alternancia política al país, hoy esa esperanza está liquidada. Es el clímax del cara é tablismo político. El talante democrático se mide, sobre todo, en las derrotas. El chavismo ya ha confirmado que no está dispuesto a permitir, ni siquiera, la hipótesis de una derrota.

Ángel Álvarez, politólogo venezolano residenciado en Canadá y una de las miradas más atentas y lúcidas sobre el proceso de nuestro país, ha analizado asertivamente el supuesto debate sobre la participación electoral: “En estos momentos es irrelevante que la oposición participe o se abstenga. Hagan lo que hagan, el resultado va a ser absolutamente el mismo. La oposición ha estado debatiéndose entre participar o abstenerse, por lo menos, desde el año 2005. Y cuando se abstiene, no pasa nada. Y cuando participa, tampoco pasa nada, entre otras cosas, porque la oposición carece del poder necesario para obligar al gobierno a hacer absolutamente nada”. Ahí respira el gran desafío y la gran pregunta: ¿acaso es posible obligar al chavismo a negociar y someterse a unas elecciones libres y transparentes? Hasta ahora, ni la oposición ni la presión internacional lo han conseguido. Ser cara é tabla ayuda. La falta de escrúpulos es una ventaja política.

Después del 6 de diciembre, con la garantía del fraude preventivo, habrá una nueva Asamblea Nacional en Venezuela. La estafa electoral no le dará legitimidad pero tampoco este hecho servirá para extender el plazo de mandato del parlamento anterior. Su período se vence en enero de 2021. Ninguno de los dos organismos será genuinamente legítimo y su vínculo institucional con los otros países será mucho más frágil. Los cara é tabla podrán seguir igual, pero la comunidad internacional necesitará redefinir sus estrategias y el liderazgo de la oposición estará obligado a reinventarse.

Venezuela, el desastre que no cesa por Francesco Manetto – El País – 12 de Julio 2020

Una economía destruida, unos servicios sanitarios incapaces de responder a la pandemia y un presidente que maniobra para descabezar a la oposición, convertida en una jaula de grillos. El cambio en el país sudamericano se antoja cada vez más complicado

Un manifestante en una protesta contra el Gobierno de Nicolás Maduro, el pasado 10 de marzo en Caracas.
Un manifestante en una protesta contra el Gobierno de Nicolás Maduro, el pasado 10 de marzo en Caracas.

Primero, una sensación de calma aparente. Después, un sobresalto. Y de repente la sorpresa se convierte en caos. Sucede a menudo en Venezuela. Ese es en buena medida el ritmo cíclico de su historia reciente. La profunda emergencia económica y social y la fractura institucional han hecho del país caribeño un territorio en el que las nociones habituales de la confrontación política carecen de sentido. La polarización es mucho más que eso y con frecuencia —después de dos décadas de pulso entre el chavismo y la oposición, acciones militares, intentos fallidos de derrocar al régimen y estrategias disparatadas— se acerca a un abismo insalvable. Y la crisis es un pozo sin fondo del que nadie ha sido capaz de salir.

La sucesión de esas tres fases quedó plasmada a principios de año en un episodio que marcó el enésimo giro de tuerca del Gobierno de Nicolás Maduro y que sacudió a sus rivales. Ese día empezó, de alguna manera, un nuevo ciclo. El 5 de enero Juan Guaidó, jefe del Parlamento reconocido como presidente interino por casi sesenta países, iba a ser reelegido al frente de la Asamblea Nacional, la única institución controlada por fuerzas opositoras. Sin embargo, una maniobra de la bancada chavista y de un sector minoritario de tránsfugas convirtió la sesión en una jornada de vértigo. Se votó sin quorum en un hemiciclo en el que se cruzaban proclamas e insultos y donde iban y venían, sin apenas control, parlamentarios, asesores y periodistas. Los alrededores del palacio legislativo estaban llenos de militares. Una de las imágenes del día fue la del propio Guaidó —que mantiene que no llegó a entrar— intentando trepar por una verja para eludir a la Guardia Nacional. En un ambiente de caos, lleno de especulaciones y medias verdades, se juramentó un nuevo presidente del Parlamento: el opositor disidente Luis Parra, expulsado semanas antes de su partido, Primero Justicia, por un caso de corrupción. Solo el chavismo le reconoce. Y a efectos prácticos es suficiente, ya que el régimen nunca ha perdido el control del aparato estatal.

Vecinos de San Agustín del Sur (Caracas), en las fiestas de San Juan Bautista.
Vecinos de San Agustín del Sur (Caracas), en las fiestas de San Juan Bautista.ANDREA HERNÁNDEZ BRICEÑO

Lo que ocurrió entonces cobra ahora más sentido en medio de la pandemia, con un país paralizado y sin capacidad de respuesta por la destrucción de los servicios sanitarios. Maduro, en el poder desde la muerte de Hugo Chávez en 2013, trata de deshacerse de la presión interna convocando elecciones parlamentarias. Esta convocatoria amenaza con dinamitar los ya precarios equilibrios de la oposición, que rechaza participar. Guaidó, su equipo y sus seguidores afrontan uno de sus momentos más difíciles: debilitados por el acoso de la justicia, frustrados por la falta de horizonte y divididos tras los errores cometidos, buscan mantenerse a flote apelando a la unidad y aferrándose a su principal activo, el respaldo internacional. El llamado G-4, el frente de los principales partidos opositores, lo tiene cada día más difícil. El Tribunal Supremo inhabilitó a las direcciones de Voluntad Popular, la formación fundada por Leopoldo López; Primero Justicia, la organización de Henrique Capriles; y Acción Democrática. El fallo entregó esas fuerzas a unas gestoras encabezadas por dirigentes más dóciles y el cuarto partido, Un Nuevo Tiempo, teme una decisión similar. A eso se añade que los comicios, convocados para el 6 de diciembre, tendrán un árbitro designado por ese mismo tribunal, afín al Gobierno. Los intentos de pactar entre las partes una nueva composición del Consejo Nacional Electoral (CNE) que se dieron hasta finales de febrero quedaron desbaratados, como todas las demás aproximaciones al diálogo.

“Hoy Venezuela está más lejos de una transición democrática de lo que estaba 18 meses atrás, por errores estratégicos y la incapacidad de aglutinar el factor militar. El mundo y, en particular, la región, enfrentan la covid-19 en un ambiente de recesión global que hace que EE UU pierda cierto interés en la crisis venezolana”, opina Michael Penfold, investigador del Wilson Center de Washington y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). “Maduro lo ha aprovechado, pero con las elecciones no busca legitimarse internacionalmente, sino que tiene dos objetivos: descabezar a la oposición y crear una oposición leal”, comenta.

Guaidó se proclamó presidente interino durante una movilización multitudinaria el 23 de enero de 2019. Lo hizo valiéndose de una interpretación de la Constitución por la que Maduro es considerado un usurpador —tras ganar las elecciones presidenciales el año anterior sin la participación de la mayoría de las fuerzas opositoras y en medio de acusaciones de fraude—. Ese desafío alentó las expectativas de millones de venezolanos que vislumbraron la posibilidad de un cambio político inminente, confiando en una rebelión militar que no se produjo. Multiplicó también la presión internacional contra el régimen, encabezada por EE UU, Colombia, la mayoría de los países latinoamericanos y la Unión Europea. Un año y medio después, todo parece haber quedado en agua de borrajas y la frustración interna es una bomba de relojería.

Juan Guaidó y Leopoldo López, el 30 de abril de 2019,  día en que se alzaron contra Maduro, flanqueados por algunos militares, en un levantamiento que no prosperó.
Juan Guaidó y Leopoldo López, el 30 de abril de 2019, día en que se alzaron contra Maduro, flanqueados por algunos militares, en un levantamiento que no prosperó.CRISTIAN HERNANDEZ / AFP VIA GETTY IMAGES

“La oposición en este momento no tiene ninguna opción buena, tiene que elegir la menos mala”, continúa Penfold. “La situación venezolana tiene una sola solución posible, que es un acuerdo político, pero no hay incentivos. Aquí se requiere un proceso de reactivación de la comunidad internacional, que cree incentivos para esa negociación. Muchos en la oposición lo plantean con la idea de votar o no votar, pero eso sin negociación previa no significa nada”. Al mismo tiempo, los mensajes lanzados por el Gobierno no son alentadores. El domingo pasado el ministro de Defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, advirtió durante un acto castrense que “[los opositores] nunca podrán ejercer el poder político en Venezuela”.

Con estas premisas, y con un estamento militar que se ha mantenido fiel a Maduro pese a cientos de deserciones, los escenarios siguen siendo muy inciertos. Un análisis apunta a que una atomización de la oposición puede facilitar un proceso de diálogo con los sectores más moderados. En las filas opositoras se oyen cada vez más voces que dudan de la eficacia del alcance simbólico del Gobierno interino y el aparato paralelo creado por Guaidó. Que critican el liderazgo de la estrategia de Leopoldo López, resguardado desde mayo del año pasado en la residencia de la Embajada de España en Caracas. Y que repudian algunos de los errores más sonados de los últimos meses, como el intento de incursión militar en dos playas próximas a la capital con soldados venezolanos y dos mercenarios estadounidenses. Un plan suicida que acabó con al menos siete muertos y decenas de detenidos. Henrique Capriles Radonski, ganador de las elecciones parlamentarias de 2015 y alejado de la primera línea desde 2017, lanzó hace días unas duras críticas al camino emprendido y llamó a reconstruir no solo el país, sino también la oposición. López le respondió a su manera, reapareciendo con ocasión del 209 aniversario de la independencia en un acto telemático para pedir la unidad de los opositores.

Sin embargo, los criterios internos son muy diferentes y las opciones de negociación política —que debería ser la salida natural y que representa la apuesta de la UE— son arduas. “El Gobierno no negocia de buena fe. Está dispuesto a mantenerse en el poder a toda costa, sin importar la posición de los chavistas, incluso, y de la comunidad internacional”, señala Raúl Gallegos, director de la consultora Control Risks. “La llegada de Guaidó, si bien era una posición necesaria para apretar a Maduro, no iba inmediatamente a llevar a un cambio, y ahora estamos viendo una consolidación del régimen, que está apostándole a sobrevivir de aquí a diciembre”, prosigue.

Las legislativas están previstas un mes después de las presidenciales en Estados Unidos. Y la posición de Washington es crucial para Guaidó. Lo fue desde el primer momento, a pesar de los altibajos y los exabruptos de Donald Trump, quien lo calificó de “crío”, según revela en sus memorias recientemente publicadas el exconsejero de Seguridad Nacional de EE UU John Bolton. También el secretario de Estado, Mike Pompeo, reconoció la dificultad de mantener la cohesión de la oposición. Sin embargo, aunque muchos dudan del compromiso real de Trump desde el principio, su respaldo y las sanciones impuestas al régimen fueron determinantes para sostener el discurso de Guaidó frente a Maduro.

“El impacto de la covid-19 en EE UU ha sido brutal y sigue siéndolo, por ende la importancia del tema Venezuela va a ser muchísimo menor. Aunque Trump saliera reelegido sería con un resultado muy ajustado. Va a haber un problema de salud y económico muy grave, y vas a tener empresas petroleras haciendo cabildeo para seguir operando en ese país”, analiza Gallegos. Este último factor es decisivo. Venezuela, un país petrolero que ya no tiene capacidad de refinación, tuvo que importar combustible de Irán en medio de la emergencia sanitaria. La economía está destruida. La pobreza extrema casi alcanza el 80%, el salario mínimo y los bonos de alimentación rondan los cuatro dólares mensuales. Maduro se conforma con el apoyo de sus aliados: Irán, Rusia, China y Turquía. El régimen, opina el consultor, ha llegado a una etapa en la que no le teme a la comunidad internacional. Según sus previsiones, si en EE UU gana Biden, la presión de Washington sobre Caracas será menor y el enfoque diplomático cambiará de tono, aunque eso no quiere decir que se produzca un levantamiento de sanciones de la noche a la mañana.

El equipo de Guaidó no ha perdido, sin embargo, la fe en el cerco diplomático. La transición llegará con más presión nacional e internacional hacia los funcionarios del régimen y con una oposición unida en torno a un solo objetivo, según Edward Rodríguez, portavoz del líder opositor, que considera los próximos comicios parlamentarios “una farsa electoral como en mayo de 2018”. “Nuestra lucha seguirá girando en torno a conseguir elecciones presidenciales libres”, subraya. “Esa es la pieza fundamental para construir una transición democrática”.

Mientras tanto, la rutina de Venezuela seguirá fluctuando como hasta ahora entre la calma, los golpes de efecto y el caos.

Maduro y el TSJ, arando el camino del partido único en Venezuela por Andreina Itriago – El Tiempo – 8 de Julio 2020

Expertos locales aseguran que el cuestionado mandatario está construyendo una oposición a su medida.

Nicolás Maduro

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del régimen venezolano arrebató a sus líderes originales el tercer partido opositor, en poco más de tres semanas.

Esta vez fue el turno de Voluntad Popular (VP), el partido fundado por el dirigente Leopoldo López –el preso político más emblemático de Nicolás Maduro y hoy refugiado en la casa del embajador de España en Caracas– y de cuyas filas salió el líder opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado de Venezuela por más de 50 países.

La Sala Constitucional del TSJ suspendió el martes a la que hasta entonces era la dirección nacional de VP y nombró una junta directiva ‘ad hoc’ encabezada por el diputado José Gregorio Noriega, uno de los parlamentarios expulsados de la oposición a finales de 2019 por presuntos hechos de corrupción.

Maduro está redibujando un sistema político venezolano donde no haya espacio para la oposición verdadera, la oposición real

 

“A Voluntad Popular no la definen unos traidores impuestos por la dictadura, sino la memoria de nuestros hermanos caídos en la lucha, el sacrificio de los presos políticos y de quienes han debido ir al exilio, y la valentía de quienes luchan en las calles de Venezuela”, dijo López tras conocer la decisión del TSJ, que según la organización local Acceso a la Justicia carece de argumentación jurídica.

La misma medida se tomó a mediados de junio contra Acción Democrática (AD) y Primero Justicia (PJ), los partidos opositores más votados. Y se espera una cuarta decisión vinculada a Un Nuevo Tiempo (UNT), luego de que pocos días después de las intervenciones de AD y PJ, uno de sus militantes, y quien también había sido expulsado de la oposición, el diputado Chaim Bucaram, solicitó al TSJ que también nombrara una junta directiva ‘ad hoc’ para este partido.

Leopoldo López

Leopoldo López, líder de la oposición en Venezuela, está refugiado en la casa del embajador de España en Caracas.

Para el analista político Dimitris Pantoulas, el régimen está buscando “borrar” a la oposición dirigida por Guaidó, al tiempo que construye una oposición a su medida que lo legitime ante aliados internacionales. “Maduro está redibujando un sistema político venezolano donde no haya espacio para la oposición verdadera, la oposición real”, le dijo Pantoulas a EL TIEMPO.

En un trino, Acceso a la Justicia reforzó esta idea: “Desde el TSJ se criminaliza el pluralismo para crear una oposición a la medida en las próximas parlamentarias”.El cuestionado mandatario estaría promoviendo, cada vez más, la no participación de la oposición en las elecciones.

La oposición venezolana tiene que poner objetivos realistas y empujar hacia esos objetivos junto con sus aliados

 

“Es muy difícil que la oposición pueda participar sin partidos, sin dirigencia, sin nada (…). Ya Maduro se siente muy fuerte y está empujando lo máximo que puede convertir a Venezuela en un país donde solo exista un partido”, dijo el analista.

Juntos, AD, PJ, UNT y VP conformaban el denominado G4, o principal coalición de oposición. Sin ellos, la dirigencia opositora dentro de Venezuela, y sobre todo Guaidó, se enfrenta a un gran reto. Lo primero, a juicio de Pantoulas, es volver a unirse, algo que había conseguido el líder opositor el año pasado, pero que hoy dista mucho de ser una realidad. Lo segundo, deben hablar con sus dirigentes en el exilio y aliados internacionales para trazar una agenda en común.

“La oposición venezolana tiene que poner objetivos realistas y empujar hacia esos objetivos junto con sus aliados, que son Estados Unidos y la Unión Europea, primordialmente, y después tienen que hablar con Rusia,  (…) llegar a una negociación con los aliados internacionales de Maduro”, acotó Pantoulas.

¿Quién es el culpable de que no cese la usurpación? por Eddie A. Ramírez S. – RunRunes – 7 de Julio 2020

¿Quién es el culpable de que no cese la usurpación?, por Eddie A. Ramírez S.

Los ciudadanos que padecen mil penurias están conscientes de que la causa de las mismas es la pésima gestión de Maduro y sus palafreneros. Sin embargo, no les importa de quién es la culpa de que todavía permanezcan en el poder. Lo que quieren es que cada uno de nosotros haga lo que esté a su alcance para sacarlos, con la esperanza de que se solucionen los múltiples problemas que los aquejan.

Para conectarse con la dirigencia política opositora esa mayoría tiene que percibir sinceridad en la intención de solucionar los problemas y que seleccionen la mejor opción para salir del régimen. Eso es tarea de todos. He aquí algunas sugerencias nada originales.

 El tema militar

La Fuerza Armada es una organización piramidal y el tema militar es complejo. No deben ser árbitros, pero ante el secuestro de las instituciones llamadas a controlar al Ejecutivo, el Alto Mando está obligado a proceder si se viola la Constitución. No hay que descalificar a los militares en general, sino acusar al Alto Mando y especialmente a Padrino. Sus declaraciones de este 5 de julio son vergonzosas.

Padrino:

 Entendimiento opositor

Aunque toda la dirigencia opositora tiene claro que es necesario salir del régimen, son evidentes las discrepancias sobre el cómo. Si esas diferencias se dirimieran internamente, quizá el problema no fuese tal, pero no suman cuando salen a la luz pública. Las mismas no solo alimentan las cizañas de los rojos, sino también a las redes sociales, bien o mal intencionadas, que hacen ruido y siembran desconfianza. ¿Será mucho pedirle a los dirigentes una dosis de prudencia y de entendimiento, así como evitar declaraciones que desorientan?

 Votar o no

El tema de las elecciones parlamentarias es ineludible, ya que el usurpador cuadró fecha y condiciones con su parapeto electoral y con nanopartidos a los que solo les interesa hacer negocios. Ante los atropellos a la Constitución, a los partidos y a sus dirigentes, carecen de peso los argumentos de “no dejar espacios vacíos” o de que “ganamos de calle porque somos mayoría”.

En estos tiempos hemos votado varias veces y la dictadura se ha burlado de los resultados.

Algunos intentan engañar a la gente afirmando que gracias a que votamos en el 2015 y ganamos las parlamentarias, 58 países, la OEA, el Parlamento Europeo y el BID reconocieron a Guaidó como presidente (e). La verdad es que ese reconocimiento se debe a que el mundo democrático no reconoció las ilegítimas elecciones para Asamblea Constituyente en el 2017 ni las presidenciales en 2018, en las cuales nos abstuvimos. Sin esa abstención, probablemente solo los venezolanos hubiésemos reconocido a Guaidó.

Ante la complicidad del Alto Mando militar y la decisión de los países que nos apoyan de no intervenir militarmente en Venezuela, lo cual por demás es indeseable, lo procedente parece ser insistir en que sí acudiremos a votar, pero siempre y cuando haya elecciones limpias, garantizadas por observadores internacionales imparciales.

 ¿Unidad en la oposición o no importa?

Todos quieren la salida del régimen, pero difieren en el cómo. Un grupo insiste en que la salida es electoral, siempre que haya condiciones aceptables, que quizá se puedan lograr con presión interna y más sanciones de otros países. El otro persevera en que Guaidó invoque los tratados internacionales para solicitar la intervención militar extranjera con apoyo de los venezolanos. Además, un grupo parece pecar de excluyente y el otro de intransigente.

El TIAR, los marines y dirigentes políticos sin carburo, por Jesús Seguías

En ambos  hay gente valiosa, luchadora y con capacidad de análisis para escoger la opción más viable. ¿Pueden convivir? Quizá, siempre y cuando no se descalifiquen mutuamente, pero si se siguen negando a lograr un acuerdo, el ciudadano común seguirá protestando solo por lo que requiere para subsistir, mientras el régimen se afianza.

 La responsabilidad política del cese a la usurpación

¿Percibe el ciudadano común que al producirse el cambio se solucionarán sus problemas? Pensamos que no son tan ingenuos para creer que en una transición corta se puedan resolver los problemas. Ya existe un programa mínimo de gobierno. Lo que falta es uno de gobernabilidad. Una opción podría ser que Guaidó asuma el poder real, convoque elecciones en plazo máximo de un año. Los partidos, en consulta con la sociedad civil, seleccionarían un candidato único, que podría ser o no el mismo Guaidó, con compromiso de no reelección. Hay otras posibilidades a evaluar. Los partidos tienen la palabra.

A la mayoría de los ciudadanos quizá no les importa de quién es la culpa de que no cese la usurpación, pero, si esta persiste, no perdonarán a quienes no hicieron lo posible para que se produzca el cambio. Tampoco la historia.

Como (había) en botica

* Vanessa Neumann es tan venezolana como Tarek Saab. La diferencia es que ella es demócrata, honesta y excelente profesional; Tarek es totalitario,  intelectualmente deshonesto, cobarde y payaso. Las órdenes de captura y congelación de bienes a Vanessa, Ricardo Villasmil y otros profesionales es un atropello más del régimen.

* Lamentamos el fallecimiento Mauricio Pérez Badell. También de José Afanador, compañero de Gente del Petróleo y Unapetrol.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Delirio por Adriana Moran – Blog Polis – 7 de Julio 2020

Aferrados a promesas basadas en delirios y encontrando enemigos no ya en el autoritarismo que dicen adversar, sino entre las propias filas opositoras, hacen del descrédito de los que hasta ayer caminaron con ellos y fueron considerados en algunos casos más que compañeros, hermanos, el blanco de su ira para justificar lo que por donde se lo mire es una renuncia anticipada a dar la lucha necesaria 

Alejar a los votantes de las urnas, dejar vacíos los centros de votación en los que millones deberíamos expresar nuestra voluntad y nuestro rechazo a quienes están en el poder, se convierte, otra vez, en un remedo de estrategia para que con la repetición del error, todos los errores queden a salvo y nadie pueda ser juzgado por esta seguidilla de torpezas que están convirtiendo a una oposición que estuvo unida frente a un objetivo, en un conjunto de islotes que el autoritarismo tramposo podrá derrotar sin mayores dificultades.

Transitados todos los atajos de la insurrección, todas las equivocaciones del enfrentamiento armado sin armas, de la conspiración militar sin militares, del gobierno paralelo sin gobierno, se zambullen una vez más en las aguas turbias de la confrontación sin lucha política y dejan a millones sin la posibilidad de sumarse a la construcción del único enfrentamiento posible porque es para el único que estamos armados.

Si la palabra libertad gritada con bastante fuerza y replicada miles de veces en tuiter, puede superar en eficiencia a la organización de una ciudadanía ávida de cambio y a la conducción del proceso que pueda ir a buscar los espacios de poder allí donde deben pelearse y arrebatarse, es posible que su apología del NO se convierta en estrategia eficaz. Sería un milagro. Porque la libertad siempre ha sido resultado de la lucha y nunca de la renuncia y el pretexto.

 


El chavismo desencadena su venganza tras perder el oro de Londres por daniel lozano – El Mundo – 3 de Julio 2020

El régimen de Maduro redacta una lista con 11 funcionarios de la presidencia encargada de Guaidó a los que congelará los bienes
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Nicolás Maduro, en el palacio de Miraflores. Manaure Quintero REUTERS

La histórica victoria de la oposición en la Corte Suprema británica ha desencadenado la venganza de la revolución contra “los cabecillas de esta banda criminal entreguista”. “Se trata de una operación de despojo al más rancio estilo de piratería imperial”, recitó ayer el fiscal Tarek William Saab mientras anunciaba las primeras represalias contra los responsables indirectos de la histórica sentencia que impide a Nicolás Maduro quedarse con las 33 toneladas de oro de Venezuela. Los lingotes, valorados en más de mil millones de dólares y que forman parte de las reservas internacionales, están depositados en el Banco de Inglaterra.

El reconocimiento de la administración británica del líder de la oposición empujó la sentencia final del jueves en uno de los días más negros que se recuerde para la revolución: en unas pocas horas Maduro dio marcha atrás en la expulsión de la embajadora europea en Caracas; los jueces de Cabo Verde negaron el segundo habéas corpus de su testaferro, el millonario colombiano Alex Saab, inmerso en un proceso de extradición a Estados Unidos; Michelle Bachelet, Alta Comisionada de la ONU, recordó las constantes violaciones a los derechos humanos en Venezuela además de criticar las últimas trampas electorales del gobierno y jueces de EEUU; y, la guinda del pastel la colocaron las autoridades judiciales de Reino Unido, quienes dejaron muy claro que para su país Maduro no es el presidente constitucional del país petrolero.

No obstante, a la oposición democrática le ha costado cara la celebración por todo lo alto de la protección otorgada al oro del su país ante el “saqueo” constante de la revolución, que en 21 años de gobierno ha protagonizado el mayor desfalco de la historia: más de 500.000 millones de dólares desaparecidos en plena bonanza petrolera, según las investigaciones del Parlamento y las denuncias de dos vicepresidentes de Hugo Chávez.

Los señalados desde el gobierno de Nicolás Maduro son 11 funcionarios de la presidencia encargada de Guaidó, comenzando por su canciller, Julio Borges, y siguiendo por Carlos Vecchio, embajador en EEUU. En la lista también están Ricardo Villasmil (presidente del Banco Central de Venezuela ad hoc), José Ignacio Hernández (antiguo procurador), Vanessa Neumann (embajadora en Londres) y otros funcionarios.

A todos ellos se les ha dictado orden de aprehensión y congelación de bienes. También serán imputados por traición a la patria, usurpación de funciones y asociación para delinquir.

“Leopoldo López y su familia son los responsables en el plano nacional del saqueo a nuestro país, a cambio de migajas por parte de EEUU y sus gobierno satélites en la Unión Europea”, subrayó el fiscal chavista. El líder de Voluntad Popular permanece refugiado desde hace 14 meses en la residencia del embajador español en Caracas.

Maduro ordena detener a once funcionarios de Guaidó por el despojo del oro en Reino Unido por Ludmila Vinogradoff – ABC – 4 de Julio 2020

Un hombre coge un lingote de oro
Un hombre coge un lingote de oro –

Entre los reclamados destacan el embajador para Estados Unidos, Carlos Vecchio, la embajadora para Inglaterra, Vanesa Neuman y el canciller del gobierno interino Julio Borges

Nicolás Maduro ordenó la detención y la congelación de bienes de once funcionarios del presidente interino, Juan Guaidó, por haber perdido esta semana el juicio que entabló en Londres para recuperar el oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra y valorado en unos 1.000 millones de dólares. Entre los opositores afectados, mencionados por el fiscal chavista Tarek William Saab, están el canciller, Julio Borges, el embajador para EE.UU., Carlos Vecchio y la embajadora para Reino Unido, Vanesa Neumann, a quienes calificó como «falsos representantes» de Venezuela en el exterior.

También ordenó detener a las cinco personas «que han pretendido usurpar las funciones de la Junta Directiva del Banco Central de Venezuela»: Ricardo Villasmil, Giacoma Cuius Cortesía, Manuel Rodríguez, Nelson Lugo y Carlos Suares y a los «falsos funcionarios» de la Oficina del Procurador Especial, José Ignacio Hernández, Irene de Lourdes y Geraldine Afiuni, «que autorizó la actuación de un bufete estadounidense en este litigio», según Saab.

El Fiscal General comunicó las órdenes de aprehensión contra el grupo opositor además de imputarles los delitos de traición a la patria, usurpación de funciones y asociación para delinquir, pero ninguno de los imputados se encuentra residenciado en Venezuela.

La confiscación del oro depositado en el Banco de Inglaterra fue la poderosa razón que esgrimió el Fiscal Saab, pero en el fondo no es más que el «ojo por ojo, diente por diente» de la antigua Ley del Talión o la venganza que aplica el régimen de Maduro por los once funcionarios chavistas que sancionó la Unión Europea.

Proteger los activos

El procurador especial, Enrique Sánchez, aseguró que las acciones que busca emprender el Ministerio Público contra funcionarios de la Administración de Juan Guaidó son «ilegales, inconstitucionales y de amedrentamiento» que se dan tras la obtención de «significativos logros en el extranjero», haciendo referencia a decisiones «importantes de autoridades y cortes extranjeras» en Estados Unidos y Reino Unido, con el objetivo de proteger los activos venezolanos.

Tras el anuncio, Carlos Vecchio dijo: «Es un honor estar en una lista de la dictadura de Maduro» mientras que el comisionado presidencial para las Relaciones Exteriores en Bogotá, Julio Borges, dijo en un tuit que «esto responde a las gestiones realizadas para cercar internacionalmente al régimen y preservar activos e intereses del país en el exterior».

Para solidarizarse con los once afectados, Juan Guaidó dijo en las redes que «protegimos las reservas en oro de las garras y el saqueo de la dictadura. Recibimos el reconocimiento de las cortes de Inglaterra. Nuestras reservas se mantendrán en Inglaterra para su protección».

Esta semana el régimen sufrió internacionalmente varios reveses: desistir de expulsar a la embajadora de la UE en Caracas, Isabel Brilhante, por la sanción dictada contra los once cargos chavistas, la pérdida del juicio del oro en Londres, el informe demoledor contra Maduro de la Alta Comisionada Michelle Bachelett, dos impugnaciones rechazadas en Cabo Verde para salvar a Álex Saab y la autorización de la justicia de EE.UU. para confiscar cuatro cargueros con 1,2 millones de barriles de combustible iraní destinados a Venezuela.

 

Un régimen de terror por Héctor Silva Michelena  – El Nacional – 4 de Julio 2020

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No obstante, el tiempo transcurrido, la apelación a ese breve, aunque sanguinario, lapso de la Revolución Francesa, sigue siendo un hito importante en la caracterización de un régimen de terror, ya que los esfuerzos recientes para definirlo jurídicamente no concuerdan, y dejan a tan importante concepto sin firme asidero legal. Recordemos memoria.

Reinado del terror, también llamado el terror, francés La Terreur, período de la Revolución Francesa del 5 de septiembre de 1793 al 27 de julio de 1794 (9 Termidor, año II). Con la guerra civil que se extendía desde Vendée y los ejércitos hostiles que rodeaban a Francia por todos lados, el gobierno revolucionario decidió hacer del «Terror» el orden del día (decreto del 5 de septiembre) y tomar medidas severas contra los sospechosos de ser enemigos de la Revolución (nobles, sacerdotes y acaparadores). En París siguió una ola de ejecuciones. En las provincias, los representantes de los comités de misión y vigilancia instituyeron terrores locales. Fue un período, no un Estado.

Mas, en la teoría y práctica políticas latinoamericana, el concepto de Estado terrorista ha sido utilizado por el activismo en derechos humanos, de modo reflexivo, con objeto de deshacer y cuestionar esas formas en las que se encarnó ese sistema-de-Estado en tiempos de la última dictadura militar argentina. Antes que, meramente fetichizarlo y reificarlo, fue una potente categoría que ha permitido desestructurarlo, desmitificarlo, develar el secreto de su lógica represiva, el centro de su poder militar.

El término de Estado terrorista ha permitido una abstracción, que sintetizó la orientación estatal de aquellos individuos (fundamentalmente miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad) y de todos aquellos involucrados en la tarea de reproducción de la ideología vigente. Esta orientación estatal pudo ser descifrada mediante la creación del concepto de “Estado terrorista”, porque el activismo en derechos humanos comprendió cabalmente que esta idea-de-Estado como una “cosa” diferenciada, como entidad muy poderosa, era una ficción que estaba en la base del poder indudable de las múltiples relaciones sociales, prácticas y discursos que llamamos “el Estado”.

A pesar de su indefinición jurídica, o sus dudas, somos conscientes de que hay países en los cuales, en la actualidad, hay terrorismo de Estado, entre ellos: Sudán, Cuba, Venezuela y Nicaragua encajan perfectamente en la que Garzón Valdés propone como definición de terrorismo de Estado: «El terrorismo de Estado es una forma del ejercicio del poder estatal cuya regla de conocimiento permite y/o impone, con miras a crear el temor generalizado, la aplicación clandestina, impredecible y difusa, también a personas manifiestamente inocentes, de medidas coactivas prohibidas por el ordenamiento jurídico proclamado, obstaculiza o anula la actividad judicial y convierte al gobierno en agente activo de la lucha por el poder».

Sin dudas, el gobierno venezolano es un agente activo, y es decisivo en la “preservación del poder”, no la lucha. Este es su único objetivo, lo demás sigue… Esa es su regla de conocimiento, no hay otras. Las medidas coactivas y, sobre todo represivas, son ejercidas por excrecencias da las FANB, asesoradas por diestros policías y espías cubanos, las neuronas de los militares “patrióticos” responsables del genocidio, el hambre y, en concreto, de la horrible tragedia en que malvive el pueblo venezolano. Su regla de acción es el secuestro, la tortura y la muerte.

Debo decir, en razón de una mínima moralia, que la oposición seria, con la dichosa excepción de Acción Democrática, no ha estado a la altura de un pueblo que depositó en ella su confianza. Yo diría que, en el caso de la indecente “oposición minoritaria”, son unos traidores. Es perder el tiempo, el espacio e irrespetar al avezado lector, volver a citar las ejecuciones extrajudiciales ejercidas por el Sebin, el grupo de exterminio FAES, los colectivos y la Guardia Nacional, como fuerzas que ejercen el temor generalizado en la población.

¿Qué hacer ante este monstruo que combina a Hitler, con Stalin y Fidel Castro? En pocas palabras: unidad, organización, coraje, crear una resistencia clandestina que golpee donde le duele al enemigo, sin piedad ni vacilación. Precisar a aquellos miembros de las FANB, descontentos y poner en marcha una red conspirativa oscura, precisa, silenciosa, sin prisas que aflore sus armas cuando, en el seno de las mismas FANB, sea propicio, con el grito de libertad en sus cañones.

No tengo la menor duda de que este pueblo extorsionado, comedor de basura por primera vez en su vida, reprimido hasta la frustración, que camina al borde del sepulcro de un malvado, los acompañarán hasta su último aliento.

El CNE convoca las controvertidas parlamentarias para el 6 de diciembre – BBC News – 1 de Julio 2020

Maduro
La oposición le exige a Maduro elecciones presidenciales.

La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Indira Alfonzo, anunció este miércoles la convocatoria para el próximo 6 de diciembre de las elecciones parlamentarias.

Alfonzo, designada el mes pasado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), señaló que se trata de unos comicios “destinados a elegir la Asamblea Nacional para el período comprendido del 2021 al 2026”.

Las elecciones llegan envueltas en polémica pues la Asamblea Nacional, sede del Poder Legislativo, es la única institución controlada por la oposición al presidente, Nicolás Maduro.

De hecho, los partidos de la oposición mayoritaria han anunciado que no participarán en unos comicios que consideran una “farsa” del gobierno de Nicolás Maduro, al que acusan de haber puesto las instituciones del Estado a su servicio.

Entre quienes rechazan estas elecciones está Juan Guaidó, quien invocó su condición de presidente de la AN para declararse en 2019 “presidente interino” del país ante la “usurpación” de Maduro.

Para Guaidó y sus partidarios, la Asamblea que surja de esas elecciones no resultará válida ni legítima.

Los rivales de Maduro y gran parte de la comunidad internacional lo que le exigen es la celebración de elecciones presidenciales, ya que consideran que las últimas no fueron limpias,

Maduro, que acusa a los líderes opositores de haber “destruido la Asamblea Nacional”, tras conocerse la convocatoria declaró en una alocución televisada que “Venezuela necesita una nueva Asamblea Nacional legítima y constitucional”.

El presidente acusa a sus rivales de haber utilizado el Parlamento como plataforma para sus intentos “golpistas”.

La batalla por la Asamblea

La Asamblea Nacional se encuentra bajo mayoría opositora desde el triunfo de la oposición en las legislativas de diciembre de 2015.

Pero ya en 2016 el Tribunal Supremo de Justicia la declaró en “desacato” y nulas todas sus decisiones tras suspender a cuatro diputados.

Más tarde, en 2017, Maduro impulsó la creación de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a la que atribuye “poderes plenipotenciarios”, lo que fue denunciado por la oposición y diversos juristas como un acto inconstitucional que de facto dejaba sin poder alguno al legislativo.

Guaidó
Guaidó se considera, como titular de la AN, presidente legítimo de Venezuela ante la “usurpación” de Maduro.

Más de tres años después, la ANC, en la que solo participan los partidarios del gobierno, no ha redactado una nueva Constitución.

En mayo de 2018, Maduro resultó reelecto para un nuevo periodo presidencial en unas elecciones que la oposición boicoteó por considerar que no cumplían con los mínimos estándares democráticos.

En enero de 2019, Guaidó denunció que Maduro es un “usurpador” y se declaró presidente interino, alegando que ese es el papel que confiere la Constitución al presidente de la Asamblea Nacional si alguien toma ilegítimamente la presidencia de la República.

Poco después, era reconocido como tal por Estados Unidos y, más tarde, por la mayoría de países europeos y latinoamericanos.

Maduro retiene el apoyo de China, Rusia, Cuba y otros.

En enero de 2020, los votos del gubernamental Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) proclamaron presidente de la AN a un diputado tránsfuga de la oposición en una accidentada sesión en la que Guaidó y otros diputados de la oposición fueron bloqueados en la entrada del palacio legislativo por la Guardia Nacional.

Qué hará la oposición

Los partidos de la oposición mayoritaria se han negado a participar en las últimas convocatorias electorales en Venezuela alegando falta de garantías.

En los últimos meses habían surgido voces que animaban a la participación con el argumento de que renunciar a hacerlo suponía cederle todo el poder y el espacio al bando oficialista.

Pero una sucesión de sentencias del TSJ contrarias a los intereses opositores en las últimas semanas parecen haber apagado ese debate y esta misma semana los partidos agrupados en la ANreafirmaron que no concurrirán a los comicios.

El TSJ suspendió a los máximos responsables de Acción Democrática y Primero Justicia, dos partidos históricos de la oposición, y designó unos nuevos responsables sin explicar los motivos de su decisión.

Maikel Moreno, presidente del TSJ.
Las últimas decisiones del TSJ han hecho a las formaciones más importantes de la oposición desistir de su intención de participar.

También nombró a los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral, después de meses de negociaciones fallidas para hacerlo en el Comité de Postulaciones Electorales de la Asamblea Nacional.

Muchos analistas creen que, con la AN, la oposición perderá su gran plataforma institucional y su principal argumento para reivindicar su legitimidad frente al gobierno.

La dirigencia opositora insiste en que lo verdaderamente ilegítimo son las instituciones y las votaciones controladas por Maduro.

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