elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: Oposición

Las incertidumbres de la realidad política venezolana por Michael Penfold – ProDaVinci – 15 de Abril 2018

Cualquier ejercicio de proyección de los escenarios políticos que se despliegue para el caso venezolano va a encontrarse con una dificultad predictiva.

La razón es que bajo ningún escenario las variables relevantes están bajo el control ni del gobierno ni de la oposición. La otra causa es que los escenarios más probables no son intrínsecamente los más estables. La dinámica plantea una serie de paradojas con la que se enfrentan permanentemente todos los actores políticos, tanto internos como externos, que actualmente están lidiando con la profunda crisis económica, social e institucional del país. Este trance también promueve distintos tipos de inconsistencias por parte de estos mismos actores, que en muchos casos conlleva a posturas irracionales, lo cual complejiza aún más la utilidad de cualquier esfuerzo prospectivo.

Varios ejemplos permiten ilustrar la situación. Maduro puede desear ser reelecto para otro periodo presidencial –así sea ilegítimamente–, pero la decisión de la comunidad internacional de reconocerlo escapa totalmente a su ámbito de influencia. Maduro puede prometer que una vez reelecto va a modificar su política económica para evitar los errores que llevaron al chavismo a quebrar la economía venezolana y a colapsar la industria petrolera; pero aun si lo hace, el financiamiento externo que requiere para darle credibilidad a un potencial programa de estabilización es de tal envergadura, que la posibilidad de implementarlo depende exclusivamente de la voluntad de los organismos multilaterales e incluso de la decisión de los chinos de desembolsar los recursos necesarios para enfrentar este conjunto de reformas. Maduro puede ordenar, debido a su férreo control sobre las autoridades electorales, que se cumpla la fecha de realización de los comicios presidenciales del 20 de mayo, pero lo cierto es que, así como esos comicios fueron pospuestos en abril, si los cuadros internos de la coalición oficialista se mantienen descontentos y si así lo desearan, podrían nuevamente ejercer suficiente presión como para postergar su realización. Leer más de esta entrada

Votar o no votar: El desmadre por Luis Vicente León – ProDaVinci – 18 de Marzo 2018

1505317186703Es impresionante el nivel al que se ha llegado frente a la decisión de votar o no. Defendiendo ambos bandos opositores la necesidad de cambio y luchando contra el mismo problema, la intolerancia a la disidencia se ha tornado tan agresiva que la oposición termina mostrándose como un adolescente que no se resiste a sí mismo, inestable emocionalmente y orienta sus recursos a destruir aliados potenciales.

Los radicales atacan la posición de sus adversarios circunstanciales con tanta pasión que ya no se les oye ni hablar de Maduro. Quizás convendría proponer un día de parada semanal de ataque a otros opositores, a ver si se recuerdan quién es su verdadero enemigo. Y mientras tanto, la mayoría está buscando guía e información para tomar decisiones que sólo podrían aclararse alrededor de una posición unitaria que luce improbable.

Es clave que la oposición tenga una estrategia común que pueda explicar a esa mayoría que quiere cambio. Que le envíe un mensaje sincero, sin edulcorante, sobre lo que persigue con esa estrategia, pero sobre todo que aclare cuál es la hoja de ruta del día siguiente. Más importante que votar o no es que lo hagan unidos para presionar desde adentro, algo que no puede ser sustituido desde afuera.

Los grupos en conflicto no se dan cuenta que buscan lo mismo y tienen el mismo rollo. Ninguno ha explicado cómo hacer operativo su triunfo para convertirlo en cambio. Los provotos saben que esta no es una elección competitiva. Entonces, si su propuesta es crear un momentum que ponga en aprietos al gobierno, tienen que explicar: ¿Cómo se organizarán para defender el voto? ¿Hasta dónde están dispuesto a llegar? ¿Qué hay de diferente con las elecciones previas?

Pero el problema de los proboicot no es distinto. Están proponiendo no votar para deslegitimar la elección, que obviamente no es democrática. Es una propuesta clásica de abstención basada en argumentos lógicos. El resto del mundo no la considera legítima y la desconfianza podría llevar a una elección pobre de votación opositora. Pero, más allá de sentirse bien éticamente, si hubiese abstención masiva, ¿qué proponen hacer el día siguiente? ¿Cómo actuarán frente a un gobierno ilegítimo de origen? ¿Se enfrentarán al gobierno o esperarán sentados una acción internacional que nunca podrá sustituir la presión interna? ¿Con qué y con quién, antes de que la gente termine frustrada y el gobierno fresco ejerciendo el poder… como ahora?

Siendo sincero, a estas alturas no veo un acuerdo posible, lo que parece llevarnos al peor escenario en el que ninguna de las dos partes puede lograr su objetivo y, al final, se culparán unos a otros del fracaso.

Sólo si una de las dos partes opositoras logra arropar a la otra en el furor de la campaña y convertirse en un fenómeno de apoyo espontáneo, puede haber algo interesante y diferente. Ya sea con una abstención masiva total, que ni el CNE pueda cubrir inventando votos, o con un Falcón que logre motivar no sólo a quienes están completamente dispuestos a votar (41%), sino a quienes necesitan una motivación adicional, pero no están completamente bloqueados ni enamorados con la propuesta de boicot y hacen juntos una clara mayoría. Y entonces el sector chavista emergente, temeroso de cruzar la frontera y caer en sanciones personales cada vez más peligrosas, decida usar a Falcón como una vía de cambio moderado y como negociación. Entonces la defensa de su triunfo puede venir de ahí adentro y no de aquí afuera.

Pero es una lástima que en el momento en que la oposición es más grande que nunca y la mayoría de la población desea un cambio que oxigene su vida y su país, las posibilidades de éxito sean “cisnes negros” que no se pueden ni proyectar.

Carta a las “viudas” de Miguel Rodríguez Torres por Gustavo Azócar Alcalá – La Patilla – 18 de Marzo 2018

UnknownHay gente que no deja de sorprenderme. Me refiero a esas personas que desde hace casi una semana están tratando de “canonizar” a Miguel Rodríguez Torres, el ex director del Servicio Bolivariano de Inteligencia, responsable de la detención y posterior encarcelamiento (algunos en la popular y famosísima Tumba del Sebin) de centenares de venezolanos cuyo único delito fue protestar, primero contra la dictadura de Hugo Chávez y luego contra la tiranía de Nicolás Maduro Moros.

Me aterra comprobar que no sólo haya gente que defiende a Rodríguez Torres, a capa y espada, como si se tratara de un superhéroe, sino también dirigentes políticos “opositores” a quienes le encantaría la idea de que el ex ministro de interior y justicia sea candidato presidencial para enfrentar al ex chofer del Metro de Caracas. Hay, en el ambiente, una campaña mediática para mitificar a Rodríguez Torres, como el militar que pondrá en jaque al gobierno de Maduro. Esa campaña, es auspiciada y promovida por una clase política que todavía, 207 años después de nuestra independencia, y tras 150 años de mandatos militares, sigue creyendo que a Venezuela le hace falta un gobierno verde oliva, con charreteras y hombres de a caballo.

Es una extraña enfermedad que padece la sociedad venezolana. Es lo que José Ignacio Cabrujas llamó alguna vez el síndrome de la cachucha, una suerte de fascinación, embrujo, encantamiento, hechicería, que produce orgasmos nocturnos en personas que no pueden ver un uniforme militar y una gorra verde oliva porque se le bajan las medias. Gente que disfruta viendo un general en el gobierno. Gente que no sólo tiene memoria corta, sino también miopía política. Son los mismos que anunciaron la candidatura presidencial del mayor Castillo, aquel militar que se lanzó una arenga contra Chávez en una asamblea realizada en Caracas en el año 2000. Los mismos que montaron el comando de campaña de Raúl Baduel. Los mismos que aúpan al militar retirado Henri Falcón.

A los opinadores, columnistas, escribidores y defensores de Miguel Rodríguez Torres, les haría muy bien entrar en la página web del ex director del Sebin o entrar enYouTube y observar las entrevistas que ofreció el mayor general en el programa de Diosdado Cabello. Sólo hay que dar un click en http://www.desafiodetodos.com para darse cuenta de quién es en realidad este militar que les quita el sueño.

Refiriéndose al significado del 12 de febrero, día de la juventud, Rodríguez Torres escribió en su web lo siguiente: “En la Venezuela de hoy la fecha es utilizada por la revolución para celebrar y despertar en nuestros jóvenes el valor épico necesario para desarrollar el esfuerzo en la construcción de un mejor país. La oposición por su parte, hace un año (2014) empleó la fecha en el marco de una conspiración que pretendió incendiar el país de palmo a palmo. Leopoldo López y María Corina Machado, utilizaron a los estudiantes como fachada para infiltrar unos doscientos facinerosos asalariados que tenían como objetivo encender la mecha que propagaría la carga nacional”.

Rodríguez Torres no solamente participó activamente en el golpe de estado del 4 de febrero de 1992, sino que fue uno de los primeros militares llamados por Chávez en 1999 para integrarse a su equipo de trabajo. Torres se inició como Jefe de Operaciones Clandestinas de la DISIP, que en aquel momento dirigía Jesús Urdaneta Hernández. Tras el Golpe de Estado del 11 de abril de 2002, Chávez lo pone al frente de la Dirección General de la DISIP, desde donde inició una cacería de brujas contra opositores a la revolución. Por cierto. Urdaneta Hernández renunció a la DISIP denunciando que su jefe, Hugo Chávez, le había ordenado entregar 300 mil dólares a la guerrilla colombiana. Rodríguez Torres asumió la dirección del organismo y nunca dijo nada acerca de ese pequeño “donativo” que el comandante supremo le había hecho a los subversivos.

En la página web de Rodríguez Torres hay un comentario sobre la relación del gobierno de Estados Unidos con el gobierno socialista de Venezuela: “Es fácil entender que la revolución bolivariana, aun con sus errores, se convirtió en un enemigo que hay que destruir a costa de lo que sea, empleando los medios que sean y siempre bajo el amparo de los gobiernos de turno de EEUU para revertir lo avanzado en lo referente al empoderamiento del pueblo (…) la alianza PARTIDOS/EMPRESARIOS inició una creativa y perversa seguidilla de acciones violentas y empleando el terrorismo para doblegar al gobierno bolivariano y devolver el poder a quienes según ellos tienen el derecho divino de ostentar”.

Rodríguez Torres, a quien algunos “opositores” quisieran ver al frente de la MUD, o incluso, en la directiva del Frente Amplio Nacional, fue el autor intelectual del famoso falso positivo que se montó en el año 2004 en la finca Dacktari del estado Miranda. En aquella ocasión, tres militares venezolanos y 27 colombianos (traídos a Venezuela bajo engaño, con la promesa de que les iban a dar cédulas, pasaportes y trabajo) fueron acusados de rebelión militar, señalados de integrar un supuesto grupo de paramilitares que había ingresado a territorio nacional con la intención de asesinar a Hugo Chávez.

El grupo de presuntos paramilitares (la mayoría jóvenes indocumentados colombianos que vivían son sus familias en Cúcuta), fue detenido en mayo de 2004 a las afueras de Caracas. El Gobierno, apoyado en un informe de la Disip, firmado por Rodríguez Torres, los acusó de planificar un complot que incluía el asesinato del Presidente Hugo Chávez. Un año después, todos los colombianos fueron puestos en libertad y deportados a su país tras comprobarse no sólo que no eran paramilitares, sino que todo se había tratado de un vulgar montaje.

Sobre este tema, Rodríguez Torres escribió en su página web: “huelgas generales, paro petrolero, militares en la plaza Francia en actitud de rebelión, guarimbas, y, una que no existía en los anales de nuestra historia, PREPARAR Y CONDUCIR OPERACIONES ARMADAS CON MIEMBROS DE GRUPOS PARAMILITARES COLOMBIANOS CON LA FINALIDAD DE QUITARLE LA VIDA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, y doloroso es reconocer que a tal felación se sumaron unos cuantos oficiales de nuestra Fuerza Armada, algo que particularmente me pareció insólito”.

Las viudas de Rodríguez Torres, ese grupo de personas que ahora están preocupadas por la detención del mayor general, y que trabajan afanosamente en su campaña presidencial, deberían preguntar por los presos políticos que desde hace varios años se encuentran en la tumba del Sebin. Deberían preguntar también por la presunta responsabilidad de Rodríguez Torres y sus subalternos en el asesinato de muchas de las personas que fallecieron durante las protestas de febrero 2014. Deberían preguntar cuántos funcionarios del Sebin fueron detenidos por violar los derechos humanos durante la gestión de Rodríguez Torres. Deberían preguntar por qué Rodríguez Torres nunca hizo nada para combatir a la guerrilla de las FARC y del ELN que se han apoderado de varios estados de Venezuela. Y deberían preguntar por qué Rodríguez Torres no hizo nada para desactivar las operaciones que desarrollan en el país la gente de Hezbollah y el Cartel de los Soles.

Las viudas de Rodríguez Torres, esa pléyade de admiradores, lameculos y lisonjeros de cualquier gorila militar que salta la talanquera de la revolución tras comprobar que el barco se hunde, deberían leer las opiniones que ofreció el mayor general en el programa de Diosdado Cabello: “Yo no tengo aspiraciones de ningún tipo, ni electorales, ni electoral (…) soy un soldado y estoy aquí puesto por el presidente, trabajando contigo y con todo el equipo, para proteger la revolución bolivariana. Este es el legado del comandante, y si tenemos que dar la vida por esto lo vamos a hacer. A mí no me mueve ninguna otra aspiración…”

Rodríguez Torres y muchos otros chavistas que ahora se declaran anti maduristas, están trabajando para conformar una nueva “oposición”. Esa nueva fuerza opositora, que se está construyendo poco a poco, tiene por finalidad sustituir a la legítima y verdadera oposición democrática que hay en Venezuela. Esa “nueva” oposición, integrada por ex chavistas, busca sustituir a la MUD y, muy probablemente, al nuevo Frente Amplio Nacional y está integrada, entre otros, por Raúl Baduel, Luisa Ortega Díaz, Miguel Rodríguez Torres, Jorge Giordani, Héctor Navarro, Rafael Ramírez, Clíver Alcalá Cordones y Henri Falcón. Son revolucionarios y chavistas que han sido defenestrados por Maduro. Esos personajes no son opositores. Son enemigos de Maduro. Es importante tener muy clara la diferencia entre una cosa y la otra.

Mi opinión es que a esos nuevos “opositores” hay que darles la bienvenida al país democrático que queremos recuperar, y que ellos ayudaron a destruir, pero sin entregarles la jefatura del comando. Una cosa es la unidad necesaria para salir de Maduro, y otra cosa muy distinta es la impunidad que algunos ex funcionarios buscan para no ser sometidos a la justicia tan pronto como esta revolución de estiércol se acabe.

Si no tenemos cuidado, y tomamos las precauciones necesarias, mañana podríamos ver a Iris Varela y a Diosdado Cabello saltando la talanquera y a muchos “opositores” dándoles la bienvenida como si nada hubiera pasado. Al menos yo estoy claro en algo: ¿unidad para salir de Maduro? Sí. ¿Sumar para crecer y poder poner punto final a esta dictadura? Sí. ¿Olvidar los delitos, los asesinatos, la violación a los derechos humanos, la corrupción y crear un manto de impunidad para los chavistas y maduristas arrepentidos? No. Eso sí que no.

 

La oposición venezolana: entre las elecciones y la nada por Fernando Mires – Blog Polis – 18 de Marzo 2018

Unknown¿Cuándo se jodió la oposición venezolana?
La pregunta de impronta vargallocista–si es verdad que se ha “jodido” la oposición- deberá ser materia de discusión historiográfica cuando llege el momento de ajustar causas y efectos, antecedentes y hechos. Pero para ese momento falta todavía.

Algunos dirán, la oposición “se jodió” cuando no supo capitalizar políticamente su gran triunfo del 6-D. Otros dirán, cuando las luchas por el R16 no fueron combinadas con el tema de las siguientes elecciones. Otros agregarán, cuando las grandes movilizaciones del 2017 nacidas en defensa de la AN y por la exigencia de elecciones regionales fueron sobrepasadas por grupos de insurrectos desarmados combatiendo con piedras en contra de un ejército profesional. ¿O fue cuándo la oposición regaló las elecciones regionales y municipales? Y así sucesivamente.
¿Cuándo se jodió la oposición venezolana? Esa es también una pregunta sobre “la causa”. Pero quienes hemos entendido la provocadora tesis de Hannah Arendt “las causas no existen”, sabemos que las causas no crean a los hechos sino los hechos a sus (supuestas) causas. Es en ese que sentido la “causa” como tal, no existe. Lo que existe son diversos momentos que, combinados unos con otros, pueden ser reconstruidos como parte de un proceso. Visto así, podríamos decir que la oposición venezolana ha optado por “joderse” a sí misma en diversos momentos de su historia. Pero en otros no lo ha hecho.

¿Cuándo ha tenido y cuándo no ha tenido éxito la oposición venezolana? La respuesta parece ser simple: todos los éxitos de la oposición –desde el plebiscito que derrotó a Chávez el 2007, pasando por la victoria electoral robada a Capriles el 2013, hasta llegar al grandioso 6-D del 2015, han sido electorales. Y los éxitos de la oposición han sido electorales porque la oposición es por naturaleza electoral. No puede, no sabe, y por lo mismo, no debe hacer otra cosa que, o acudir a las elecciones o luchar por las elecciones desde dentro de las elecciones, aún en las condiciones más fraudulentas -¿qué otra cosa cabe esperar de elecciones bajo una dictadura?-.

Sin elecciones no hay ruta, sin ruta no hay oposición. Pero hoy la oposición ha abandonado la ruta. La única que tiene. Hoy se encuentra otra vez frente a la misma disyuntiva de siempre: la de optar entre las elecciones y la nada.

Como ocurrió el nefasto año 2005, la oposición, aún siendo mayoritaria, ha decidido batirse en retirada. Sin embargo, como alternativa de segundo orden, como si fuera una “astucia de la historia”, ha aparecido en la escena pública la candidatura de Henri Falcon. El ex disidente chavista ha disentido de la MUD y con ello del resto de la oposición. Así, Falcon surge como la única alternativa electoral frente a Maduro.

La oposición se encuentra tri-vidida: a un lado del triángulo, los inmaculados que jamás votarán mientras exista dictadura, al otro los que quieren votar pero no lo harán bajo las condiciones impuestas por la dictadura (y que la dictadura, por supuesto, no cambiará) y en el tercer lado, los que votarán por el doble disidente Falcon. ¿Cómo llegó la MUD a encerrarse a sí misma en este laberinto? Reconstruyamos:

Para no hundirnos en las causas más profundas de la historia universal, partamos de los antecedentes más cercanos. Y el más cercano de todos se encuentra en las negociaciones que tuvieron lugar en la República Dominicana. Allí, como es sabido, el tema central fue el de las elecciones. En especial, la fecha y las condiciones electorales. Como también es sabido, los representantes de la MUD lograron ganar una batalla simbólica pues fue la dictadura y no la MUD la que dio la patada final a la mesa.

La MUD se encontró así frente a dos alternativas. La primera: no ir a las elecciones si Maduro no cambiaba las condiciones. La segunda: ir a las elecciones a luchar por mejores condiciones, con posibilidades de perder pero también de denunciar públicamente el fraude convirtiendo a la campaña electoral en un movimiento democrático con fuerte reconocimiento internacional.

¿Por qué la MUD eligió la primera alternativa? Los argumentos no pueden ser más incoherentes. Aducir que votar significa legitimar a la dictadura es un absurdo pues por definición toda dictadura es ilegítima. ¿Acoplarse a las declaraciones de una mítica “comunidad internacional” cuyos miembros -Grupo de Lima, por ejemplo- no se reúnen más de una vez al mes? Eso habría significado delegar la conducción política a terceros. ¿No concurrir porque los únicos líderes de renombre se encuentran presos o inhabilitados? Puede ser. Pero para nadie es un misterio que dentro de los partidos de la MUD hay muchas personas -entre ellos el propio Falcon- en condiciones de ejercer liderazgo. ¿O no saber ponerse de acuerdo en torno a un nombre porque había muchos nombres? Imposible responder a esa pregunta. La respuesta solo la conocen esos nombres. Lo cierto es que, al no aceptar participar en las elecciones –tan fraudulentas como todas las habidas bajo Maduro- la MUD, no Falcon, se apartó de su camino. La MUD y no Falcon se apartó de su historia.

No fue Falcon, fue la MUD la que rompió con su línea política. Más todavía, Falcon va como candidato en representación de la línea política de la MUD mientras la MUD representa –aunque sea momentáneamente- la línea del abstencionismo radical, la de los puristas e inmaculados, la de los que conciben a la política como una simple suma de actos testimoniales, la de los que sueñan con la invasión marciana. ¿Y el golpe? Mientras no suceda un golpe no hay golpe. Ninguna línea política puede ser trazada sobre la base de hipótesis.

Falcon no ha traicionado a la línea política de la MUD porque, aparte de la línea electoral, la MUD no ha tenido jamás otra línea política. El recién formado Frente Amplio es una gran institución, pero no puede sustituir a una línea política. Puede sí llegar a ser un poderoso instrumento electoral en función de una línea política. Sin participación electoral, ese Frente Amplio está destinado a constituirse en una organización simbólica, o en un lugar donde se reunen entre sí los dirigentes y activistas de una oposición desconectada del mundo. Pues sin elecciones la línea política de la MUD es nada y a la nada no se puede seguir, simplemente porque es nada.

De modo paradojal, el mejor representante de la línea política de la MUD es en estos momentos el propio Falcon. Pues Falcon, dicho en breve, hizo lo que debe hacer un político cuando no acata una decisión errada: disintió. Y si disentir en un ejército es una falta grave, en una organización política es, en determinados momentos, una obligación. La unidad por la unidad no es un sacramento político. Sin disenso no hay política. Y si la unidad disintió de su línea, Falcon disintió de la unidad.

Por cierto, la apuesta de Falcon es altamente riesgosa. Gracias a ella se expone al descrédito. La enorme suma de agravios, infundios y calumnias hacia su persona no solo provienen de la fracción inmaculada del maricorinismo. La intolerancia y el fanatismo son, evidentemente, parte de la herencia cultural de América Latina. Pero por otra parte, parece estar claro que Falcon ha abierto un nuevo espacio político de acción. Como pocos dentro de la unidad opositora, Falcon está en condiciones de interpelar a diversos sectores del chavismo descontento. El probablemente sabe que su biografía –tan criticada por muchos- puede llegar a ser un plus para cuando llegue el momento de la necesaria transición. Más todavía, Falcon parece entender que su campaña electoral podría ser, aún perdiendo, el inicio de esa transición. Quizás esa es la razón por la cual los principales dirigentes de los partidos de la MUD se han abstenido de atacar a Falcon.

El mismo Falcon, a su vez, siempre se ha dirigido de modo afectuoso hacia “sus hermanos” (sic). Incluso, algunos de sus “hermanos”, como hacen los pielesrojas, ya le están enviando señales de humo. Puede ser incluso que parte de la estrategia de Falcon tenga contemplada la posibilidad de obtener la adhesión de por lo menos algunos partidos o miembros de la MUD. Ciertos formadores de opinión –y no precisamente los menos inteligentes- ya le han dado su abierto apoyo.

Desde el punto de vista de la lógica de la razón pura, una alianza entre la candidatura de Falcon y la, o parte de, la MUD, es decir, una alianza hecha sobre la base de acuerdos mútuamente acordados (entre ellos la supresión de la Constituyente en el caso de un triunfo electoral) aparece como la alternativa más racional. Pero para que eso suceda será necesario que los partidos de la MUD salten por sobre sus propias sombras. Pues la otra alternativa es la nada.

No sería primera vez en la historia que políticos incapaces de ceder a su vanidad lleven a sus pueblos a la inmolación colectiva. Sigmund Freud descubrió que el impulso hacia la muerte (Thanatos) logra, bajo determinadas condiciones, imponer su hegemonía sobre los seres vivos. Entre ellos hay algunos casos históricos de los cuales no quiero ni siquiera acordarme.

 

Venezuela: la unidad como azote por Victor Maldonado – Panampost – 16 de Marzo 2018

¿Tiene sentido una unidad impuesta por la oligarquía del fracaso y del error sistemático?

Frente-Amplio.jpg

Ellos quieren mantener un odioso derecho a veto porque todavía pretenden ser los mandatarios de un respaldo popular que fue alguna vez mayoritario, pero que ya no tienen.
Una ansiedad perniciosa recorre a Venezuela. ¿Es acaso posible derrotar a la tiranía reinante en ausencia de unidad? ¿Es la unidad una condición indispensable, necesaria y suficiente para superar los obstáculos actuales y recuperar el sendero de la libertad? ¿Hay que deponer principios y valores para disolvernos en una mezcla inconexa de intereses contradictorios que solo se disimula en algunas puestas en escena? ¿Cuál es la unidad que necesita el país? ¿Y si no aceptas las condiciones impuestas por los “unionistas”, entonces eres un traidor a la patria?

La ansiedad unitarista se está transformando en un dedo acusador que anda buscando culpables, inventando componendas y propagando falacias. Por eso hay que hacer el esfuerzo de aclarar tanta confusión. La unidad no es una condición, tampoco un desiderátum. Es simplemente un curso de acción que solo funciona adecuadamente si se cumplen un conjunto de requisitos. La unidad no puede ser asumida como un fetiche milagroso, componedor de todos los entuertos y conjurador de todas las tiranías. No puede ser tampoco el trapiche en el que se muelan la integridad, la congruencia y los valores, para mezclarlos con la inconsistencia, las apuestas subalternas y la extrema flexibilidad con la que algunos tratan al régimen.

La ansiedad unitarista pretende invertir el proceso lógico asociado a la formulación de consensos y alineación de objetivos. En la vida real primero se definen las metas y los medios para alcanzarlas, y luego se proponen las condiciones indispensables para acumular la fuerza y la organización que se necesitan para lograrlas. Es en ese momento, y no antes, que se plantea la pertinencia o no de practicar la unidad, si eso es lo que conviene, o si resulta necesario.

No es al revés, tal y como se pretende hacer en Venezuela con la experiencia del llamado “Frente Amplio”. Ellos quieren primero la foto, desean que primero se celebre el espectáculo, y luego se haga el trabajo de acordar los términos de la coalición. Pero allí está la trampa. Porque sus proponentes pretenden practicar la política de los hechos cumplidos, la imposición autoritaria de un guión preestablecido y la preservación de privilegios de mando y dirección de un liderazgo quebrado en su moral, además de su capacidad de producir resultados. Ellos quieren mantener un odioso derecho a veto porque todavía pretenden ser los mandatarios de un respaldo popular que fue alguna vez mayoritario, pero que ya no tienen. Y, por supuesto, nombrar a gente de su confianza en los puestos de dirección ejecutiva.

A decir verdad, los partidos, que se lucran de una supuesta mayoría obtenida en las últimas elecciones parlamentarias, quieren seguir ejerciendo una influencia determinante, a pesar de todo lo que ha ocurrido en los últimos dos años, plenos de errores estratégicos y rebosados de una obsesión por el fracaso de cuanto han intentado. Erraron en la agenda parlamentaria. Erraron en la oportunidad de solicitar un referendo revocatorio para destituir al presidente. Erraron al conducir las protestas de calle. Erraron al defraudar los compromisos de la consulta popular celebrada exitosamente el 16J. Erraron al acompañar procesos electorales espurios. Erraron al participar “por mampuesto” en las elecciones municipales. Erraron al juramentarse ante la fraudulenta Asamblea Constituyente, a la que permitieron instalarse. Erraron al ir a las parodias de negociación realizadas en República Dominicana. Erraron al no reaccionar rápidamente ante la convocatoria, también fraudulenta, de una simulación de elecciones presidenciales. Erraron al pedir “una mejora de las condiciones electorales para decidir participar”. Erraron al enmascararse detrás de la tramoya de un frente amplio. Y siguen errando al intentar, por todos los medios, que todos se sumen a esa farsa.

Estos son los que quieren seguir dirigiendo la agenda política de Venezuela. Los mismos que son incapaces de asumir la responsabilidad por sus desafueros. Los mismos que necesitan echarle la culpa a “los radicales” que los obligan al incómodo extremo. Los mismos que nunca son realmente solidarios con los que son transformados en presos políticos y mercancía de canje. Algunos plantean que el momento exige “pasar la página y perdonar”. ¿Perdonar sin propósito de enmienda? ¿Perdonar para preservar la mezquindad analítica y salvaguardar la prepotencia con que intentan dirigir?

La ansiedad unitarista es un azote. Persiguen por todos los medios ser un polo también totalitario a la tiranía que ellos no se atreven a calificar como totalitaria. Su objetivo a corto plazo no es enfrentar al régimen que, con esa oposición fofa y equivocada, luce cómodo en el logro de sus propias metas. Su objetivo real es devorar la diversidad de opciones, depredar a los que con razón se resisten, y lograr lo que efectivamente buscan: el monopolio absoluto de la alternativa para implantar una connivencia con el régimen que les permita seguir siendo lo único que han practicado en los últimos años: un atractivo y confortable juego de roles en el que ellos se han especializado en ser oposición y nunca una posibilidad de Gobierno.

A pesar de lo dicho, ¿hace falta asumir la unidad como una necesidad impostergable? Definitivamente no. Lo que se necesita es acumular fuerza. Y eso se logra con integridad, claridad estratégica, disciplina táctica, confianza social y significación política honesta de lo que efectivamente está ocurriendo. No se pueden acompañar la duda y los entuertos, sin terminar estando equivocados. No se puede compartir la ambigüedad de los que tienen miedo de definir al régimen como una tiranía. No se puede convivir con quienes tienen miedo de criticar al socialismo.

Tampoco vale la pena ser el cortejo de los que no quieren renunciar al discurso populista, o de los que sueñan con ser los rectores de un Estado arbitrario y patrimonialista. Pero, sobre todo, ¿qué sentido tiene ser parte de los que simulan amplitud porque acogen en su seno a represores confesos, violadores obvios de los derechos humanos, practicantes de la cuerda floja ideológica y farsantes conspicuos que no se pueden remangar la camisa porque allí esconden bonos de la deuda ilegalmente contraídos, comisiones estatales, prebendas políticas e historiales inconfesables de cooperación silenciosa? Eso no es unidad. Eso es contubernio. Y una unidad así no es demostración de probidad, es un peligroso azote de las posibilidades de triunfo.

La mojiganga electoral por Eugenio Montoro – 13 de Marzo 2018

UnknownAclaremos de una vez lo de mojiganga. Así se le decía a una actuación ridícula que hacían pocos actores aficionados para distraer al público en los entreactos. Las mojigangas se hicieron frecuentes durante el llamado siglo de oro español cuando, al igual que en el renacimiento de Florencia y otras ciudades, apareció lo mejor en todas las artes y de manera especial el teatro.
Así, cuando se ponía en escena una obra del “monstruo” Lope de Vega, se alegraba el intermedio con una chanza usando algún tema de moda que hacía reír a la gente por lo tonto o lo ridículo. Posiblemente no hay mejor palabra que mojiganga para definir la farsa electoral que ha preparado el régimen venezolano.

Todo comenzó con la exigencia de renovar al CNE cuyos cuatro miembros de cinco, son militantes confesos del partido de gobierno. La oposición propuso entonces uno nuevo con solo dos miembros afectos al régimen, dos afectos a la oposición y uno de mutuo acuerdo. Tal como si para la final entre el Real Madrid y el Barcelona se acordase que un juez de línea fuese del Real y el otro juez de línea del Barza, que el que revisa las jugadas dudosas fuese del Barza y el árbitro del Real.

Pero, en fin, nada se acordó y el CNE se quedó tal cual estaba. Más obediente que nunca, fijó rápidamente una fecha para las elecciones de presidente las cuales, según Maduro, se harían ese día “llueva, truene o relampaguee” aunque, cómicamente, a los pocos días las tuvo que cambiar y se olvidó del sacro juramento.

La oposición decidió no participar en la mojiganga como una forma de expresar su desacuerdo con el ventajismo del régimen y muchos Países adelantaron opinión de que no la reconocerían y menos a Maduro si se auto corona.

Aparecieron unos candidatos sin importancia y, también, se inscribió un ex chavista que venía coqueteando como opositor. Por supuesto la reacción de los opositores no se hizo esperar, fue expulsado de las filas anti régimen y los improperios son abundantes.
Aparentemente la mojiganga terminaría el 20 de abril con unos resultados ya escritos por el eficiente CNE quien se asegurará que los otros candidatos tengan una aceptable votación para demostrar lo “competido” que estuvo el proceso y la “alta” participación. Maduro seguirá en Miraflores y a principios de 2019 será proclamado nuevamente como presidente. Viva la revolución. Carajo, nos la comimos.

En realidad, la cosa no está tan fácil para el régimen. Internamente el deterioro económico creciente mantiene a todos en alerta sobre un estallido social, un golpe de botas o ambas cosas. Externamente una gran cantidad de Países no reconocerán a Maduro ni a su gobierno si insiste en la mojiganga y la ruptura masiva de relaciones internacionales es una posibilidad de acción contagiosa.

Al perder Maduro su legitimidad, el que sea sometido a juicio en La Haya o en cualquier otro tribunal dejará de ser una especulación y las órdenes de captura internacional aparecerán.

Maduro y su combo realmente se están jugando la cárcel.

 

Leopoldo López Speaks Out, and Venezuela’s Government Cracks Down by Wil S. Hylton – The New York Times – March 9, 2018

08mag-venezuela2-master768-v3.jpg

A photograph taken by Gaby Arellano, a member of the Venezuelan Congress, outside López’s home on March 1. Intelligence-service agents raided the home after the publication of our cover story. Credit Gaby Arellano

In The Times Magazine last week, I wrote about Venezuela’s descent into an unprecedented crisis. With extreme shortages of food and medicine, rampant crime in every province, a capital city with the highest murder rate in the world and one of the highest levels of inflation in recorded history, Venezuela is the most urgent humanitarian disaster in the Western Hemisphere, producing the largest exodus of refugees in the history of the Americas. At the same time, the prospect of political change seems vanishingly slender: As the country spirals down, President Nicolas Maduro is tightening his grip on power, invalidating opposition parties and forcing political rivals into exile and prison.

The central figure in our story is Leopoldo López. A prominent opposition leader who founded two major political parties, Primero Justicia and Voluntad Popular, López has been a prisoner of the Venezuelan government since 2014. The charges against him — which include the allegation that he embeds his speeches with “subliminal messages” that cause listeners to become violent — have been fiercely criticized by human rights groups and political leaders around the world. After three years and seven months in the Ramo Verde military prison outside Caracas, López was released to house arrest last summer on the condition that he remain silent. Instead, he spent the past six months in daily communication with me, recording dozens of interviews over encrypted channels about his country, his captivity and his evolving political philosophy.

On the afternoon before the story was published, I called López to see how he felt about breaking his silence and the prospect of going back to prison for violating the terms of his release. “I’ve been thinking a lot about this,” he said. “Leadership needs to take risks.”

The risk became concrete a few hours later, when agents from the Bolivarian Intelligence Service, or Sebin, appeared at his front door. At first, they merely instructed López to perform a familiar routine. Over the past six months, López has been required to pose for a photograph about four times a day, holding a copy of the latest newspaper. This is one of many peculiar aspects of his detention. Anyone who goes to the movies is familiar with the construct of a kidnapping picture, which has a kind of logic, but to explain why López is forced to pose with a newspaper four times a day is more difficult, raising the question of who, exactly, would be in a position to demand proof of life from the secret police, and why they would require it so often.

After taking a photo of Lopez at 6:30 p.m., the agents left, but they returned about 15 minutes later to take another. Another 45 minutes passed, and they came back for a third picture — this time asking him to sit in a chair while they photographed him in profile. Another 30 minutes went by in relative quiet, before a squad of eight agents wearing ski masks burst into the house with assault weapons. This time, they demanded that López record a video, looking into the camera and stating the time, date and year. Then they recorded another take of the video, and then another. When they were satisfied, they told López and his wife, Lilian Tintori, that they were going to remain inside the house until a high-ranking intelligence officer arrived.

 

Over the next few hours, López and I remained in contact. With agents in the adjoining room, we spoke quietly and traded messages. A few minutes before 10 p.m., he was still uncertain what to expect. “We have asked what is happening,” he said, “and finally they told us that there is the possibility that they take me back to Ramo Verde.” An hour later, little had changed. “They are still here,” he said. “I don’t know what the outcome is going to be. I don’t know what is happening. I don’t know if it was because they got the alert of the publication, or something else is happening.”

For all its political repression, Venezuela is not yet North Korea or even Cuba. There are still remnants of the democratic institutions that once made it the envy of the region. The national Legislature, for example, was effectively dissolved by the Maduro government after opposition candidates won a majority in 2015 — but representatives of the National Assembly continue to meet and legislate in defiance of the administration. A handful of local and regional agencies have also maintained a semblance of independence, and when Sebin agents were still inside the house the following morning, López and Tintori began to raise alarms with their political allies.

By midday, representatives of the National Assembly had gathered in front of the house to stage a protest. When journalists gathered to report on the scene, the police arrested half a dozen of them — but word was already spreading through the international community. Condemnation poured in from foreign leaders and organizations, including the secretary general of the Organization of American States, Luis Almagro, who declared the invasion “illegal, violating rights.” The office of child-protective services visited the home and took a stand against Sebin, issuing a public order that the presence of armed guards in ski masks was a threat to the well-being of the López children. Agents finally withdrew, taking up a position on the front sidewalk, where they remain in ski masks and tactical gear. How long they will stay, and what they are planning, is unclear. The agents have given no indication to López, and the Venezuelan government has not responded to my inquiries.

Some observers have suggested a direct connection between my article on López and the raid. Moisés Naím, a prominent scholar of Venezuela, who served as the country’s minister of trade and industry, captured this sentiment in a post on social media: “In reaction to this New York Times magazine’s article, Maduro’s political police is acting against Leopoldo López and his wife.” But many people close to López have doubts. Agents entered the home several hours before my story was published, and friends of López find it difficult to believe that, after spending the past six months either unaware or unconcerned by our interviews, the Maduro government finally noticed and objected, just when it was too late.

This weekend, I spoke with several people who suggested another possibility. They pointed out that the raid did not coincide merely with the article but also with an accelerating crackdown on his political movement.

The party that López founded in 2009, Voluntad Popular, is by far the most confrontational element of the Venezuelan opposition. It was through Voluntad Popular that López organized the widespread demonstrations that led to his arrest in 2014. I wrote about the day of his arrest — how he called for supporters to gather in a city plaza, dressed in white as a sign of peace, and delivered a speech before turning himself in to the National Guard, who placed him inside a military vehicle but could not find a way out of the crowd until López, using a megaphone, persuaded his followers to clear a path. To describe that scene is one thing; to see it is another: This video offers a visceral sense of the energy and intensity of the movement López leads, and the reason it could seem threatening to a ruling party.

 

Since that day, even with López in prison, Voluntad Popular has continued to be the most combative wing of the opposition. During an attempted negotiation this winter between opposition leaders and the Maduro government, Voluntad Popular was the first party to declare the process a failure and leave the table; Voluntad Popular was also the first major party to boycott this year’s presidential race. In each case, the other major parties followed, and the Maduro government has now postponed the presidential election.

Unsurprisingly, the government has also intensified pressure on Voluntad Popular. Nearly 90 members of the party have been arrested. One of them is Gilber Caro, a member of the National Assembly, who was recently transferred to an undisclosed location, where he is being denied access to legal counsel or any contact with the outside. On March 5, the United Nations commission on human rights condemned this treatment of Caro, demanding that his attorneys and family be “immediately informed of his whereabouts” and classifying his captivity as an “enforced disappearance under international law.” Another member of Voluntad Popular, Freddy Guevara, is the vice president of the National Assembly. Guevara was traveling on the border with Colombia when he received word that the Maduro government was preparing to arrest him. The charges were never stipulated, but the threat was too serious to ignore, and he approached the government of Chile to obtain sanctuary at the embassy. When I spoke with Guevara a few days ago, he told me that he saw no other choice, and sees fewer now. “They wanted to use me as an example to the other congressmen, that no one is untouchable,” he said. “I didn’t want to give them that advantage, so I decided to assume this part of the struggle in an embassy, and not in jail. But I don’t know when I will be out, when I will be free.”

On Feb. 15, Maduro commandeered the national airwaves to disparage Voluntad Popular, along with the other political party that Lopez helped to found, Primero Justicia, as “violent fascist groups” that no longer have legal standing in Venezuela and exist “outside the law.” The leader of Primero Justicia, Julio Borges, has a long history with López. In 1992, they founded Primero Justicia as a civil organization; in 2000, they converted the group into a political party; and in 2008 their paths diverged over a spate of differences about party management and political philosophy. A core distinction between them is that Borges leans considerably to the right, while Lopez is an elected member of the Socialist International. Even so, Lopez and Borges have resumed a close partnership over the past few months, with Lopez leading Voluntad Popular and Borges serving as president of the National Assembly. When Voluntad Popular withdrew from negotiations with the Maduro government this winter, Primero Justicia was right behind. When Voluntad Popular announced plans to boycott the presidential election, Primero Justicia did the same.

As a consequence, the risk to Borges has been steadily rising. In recent weeks, he has remained outside the country. When I caught up with him yesterday evening, he was adamant that Primero Justicia will no longer participate in the electoral process until there is international monitoring of fraud. This position has put his party and his life in jeopardy. “I have been threatened both in public and in private, violently intimidated on multiple occasions, accused by Maduro on national television of all type of made-up stories and physically hit several times,” Borges told me. “The weaker the government is, the more aggressive they get.”

In light of the crackdown on opposition figures, many people close to López suspect that the raid of his home was unconnected to my article. In fact, they wonder if the agents from Sebin learned about the story only when it appeared online in the middle of the raid, and if the article might even have complicated their plans to arrest him.

For his part, López is unsure what to believe. What he does know is that the phalanx of secret police is still stationed outside his house, and the agents have given no indication of when they plan to leave. The prospect of going back to prison remains palpable and distressing, but López said he is prepared for whatever comes. “That’s the role of leadership in a situation like this,” he told me. “It’s not about campaigning, or fliers, or the best slogan, or political marketing. It’s about talking to people and expressing ideas in a confusing situation. Leadership needs to light a candle and hope that candle becomes a huge fire.”

 

¿Votar, abstenerse, resignarse o qué? por Vladimir Villegas – Venepress – 12 de Marzo 2018

1518424760_Vladimir_Villegas_(1)Un gobierno “malo con ganas”, como decía el ex presidente Luis Herrera de los adecos, frente a una oposición enredada en sus contradicciones

Vaya momento político … Es muy complicado, complejo, enredado, confuso, contradictorio y cualquier otro calificativo que sirva para describir lo que ocurre en la Venezuela de estos tiempos. Una crisis del tamaño del sol, un cuadro económico y social nunca visto, un gobierno fracasado que promete prosperidad pero para después de las elecciones, y una oposición que no termina de encontrar el camino de la verdadera unidad.

En medio de este panorama el cuidado de a pie padece y observa. Sufre, vive en carne propia los efectos de la hiper inflación, de los paulatinos aumentos salariales que no le resisten un round a los aumentos de precios,muy del desabastecimiento brutal en rubros tan concretos y prioritarios como las medicinas, los alimentos y los repuestos para cualquier cosa. Y de paso está sometido a diversos mensajes de índole política.
Por una parte , un gobierno que promete el cielo, la tierra y las estrellas, en medio de la mayor pelazón que se recuerde por estos lados. Todo para después de los comicios, y en inmensos containers de demagogia, falsos ofrecimientos, retórica “sardinística”, por la repetidera de argumentos, y estratagemas propagandísticos sobre una “prosperidad” que viene en camino.

Por la otra, una opción electoral de un sector opositor, encarnada por Henri Falcón, que enfrenta severas dificultades pero que también podría tener grandes oportunidades si, como piensan en los factores que lo apoyan, llegara a tomar cuerpo incluso dentro del chavismo, el voto castigo a una gestión gubernamental sencillamente desastrosa.
El curso de la campaña dirá si esa opción motiva o no al electorado a votar. Si no se concreta la observación internacional promovida por la Organización de Naciones Unidas o por otras instancias de credibilidad puede presentarte el escenario del retiro de esa candidatura, porque correría el riesgo adicional de ir a un matadero electoral.

En tercer lugar, el recién creado Frente Amplio, conformado por partidos políticos, movimientos gremiales, sindicales y comunitarios, rectores universitarios, dirigentes estudiantiles, disidencia chavista y otros sectores, que rechazan la participación en las elecciones previstas para el 20 de mayo. Dicen no ser abstencionistas, pero su propuesta aun no es clara. Algunos de los factores que lo promueven acusan a la candidatura de Falcón de ser colaboracionista, otros evitan caer en ese terreno. Pero lo cierto es que, queriéndolo o no, es muy difícil no caer en el abstencionismo desde ese enfoque. ¿Quién le hace el juego a quién? …el tiempo lo dirá.

Y un cuarto factor juega a sacar del poder a Nicolás Maduro” como sea”. Y básicamente lo hace desde el exterior y desde un discurso marcado por la auto suficiencia y la aceptación de cualquier alternativa no electoral para cumplir con su objetivo.
En resumen, un gobierno “malo con ganas”, como decía el desaparecido ex presidente Luis Herrera Campins de los adecos, frente a una oposición enredada en sus propias contradicciones. Y el ciudadano sin una orientación clara sobre lo que debe ser el camino a seguir. ¿Votar? ¿Abstenerse? ¿Salir a la calle a protestar ? ¿Resignarse a que vengan seis años mas de “prosperidad” madurista?

Al fin y al cabo es el ciudadano de a pie quien toma la última decisión. Y, dada la gravedad del momento político, cada uno debe asumir una posición. Ponderar muy bien los pro y los contra de cada opción. Decidir desde la serenidad, la reflexión y la responsabilidad. Razonar con el corazón caliente pero sobre todo con la mente clara. Y dejar que la sopa se enfríe. No es momento de decisiones pasionales sino racionales.

Bienvenida la duda. Es el mejor punto de partida para tomar la decisión más conveniente.

Diálogo por Venezuela, un capítulo de la diáspora por Cristina Raffalli – ProDaVinci – 10 de Marzo 2018

La reciente aparición en España del libro Siete sellos: Crónicas de la Venezuela revolucionaria (Kalathos, 2017), “antología urgente” compilada por Gisela Kozak, motivó la publicación, en el diario El País, de una conmovedora nota de Antonio Muñoz Molina. Las palabras del escritor español, templadas en la comprensión de la realidad venezolana, desnudan a muchos grupos e individuos que en Europa persisten en su ceguera empecinada con respecto a Venezuela, cómodos en una ficción que se cultiva en los bistrots parisinos o en las aulas de la academia, de espaldas al hambre y a la muerte que asola a un país de cuya “revolución” se sienten partícipes. Dentro de sus propias fronteras jamás hubiesen aceptado las violaciones que en Venezuela miran oblicuamente hasta perderlas de vista o encontrarles alguna justificación cándida y ocurrente. Para ese chavismo de bistrot y de sala de conferencias, la diáspora venezolana en Francia ha sido por muchos años aquello que Muñoz Molina llama un “testigo incómodo”.

Cuando aún la oposición venezolana era calificada (y reducida) por buena parte de los medios franceses como “la derecha” e inclusive “la ultra derecha”; cuando aún los ecos del golpe de 2002 sonaban más fuerte que las expropiaciones y la destrucción del aparato productivo del país, ya en marcha y galopante; cuando aún la comunidad internacional recibía con honores a los altos personeros del régimen sobre quienes hoy pesan sanciones económicas y bloqueo de fondos internacionales; cuando aún no éramos una diáspora de tres millones de voces dispersas por el mundo, ya en Francia un grupo de venezolanos se había constituido en Asociación, a fin de abrir un espacio para la reflexión y el ejercicio de la cultura democrática, frente a aquello que cada día se iba pareciendo más a un régimen totalitario. Diálogo por Venezuela, capítulo de la diáspora que en 2017 celebró 15 años de activismo, ha bregado con paciencia y tenacidad la presencia del tema Venezuela tanto en los medios de comunicación como en las altas instancias políticas de Francia. Los presos políticos, los periodistas perseguidos, las víctimas de las manifestaciones de calle, los venezolanos que mueren de hambre o por la falta de medicamentos, tienen voz en Francia a través de su diáspora organizada y activa.

La mayor parte de las iniciativas por las que responde la Asociación han nacido en su propio seno, pero también ha sido el vector de personas que sin ser parte de la organización han establecido vínculos para llevar a cabo acciones en muy diversos ámbitos. Recientemente, un grupo conformado por dos miembros activos de Diálogo por Venezuela, dos periodistas y una politóloga venezolanas, fueron recibidos en la Asamblea Nacional de Francia, donde se expuso la situación de Venezuela. Instancias como el Parlamento Europeo, la Cancillería francesa o la Alcaldía de París, han sido también interlocutores de Diálogo por Venezuela, y ante ellos se ha expuesto el desconocimiento de la legítima Asamblea Nacional, el encarcelamiento y la inhabilitación a los principales líderes de la oposición, la violación a los derechos humanos de los venezolanos, comenzando por el derecho a la alimentación y a la salud, entre muchas, lamentablemente muchas otras precisiones sobre la realidad del país.

Diálogo por Venezuela ha generado, además de acciones ciudadanas de orden Político (la mayúscula no es un error), una agenda sostenida de conferencias, conciertos, eventos deportivos y sociales, presentaciones de libros y cineforos tanto en la Maison de l’Amérique Lattine (donde tiene presencia una vez al mes) como en otros espacios, produciendo cohesión de la comunidad venezolana, pero también debate, intercambio, fortalecimiento de las ideas. Quince años de actividad de la organización han brindado a la comunidad venezolana en Francia la posibilidad de compartir, en diversos formatos de encuentro, con figuras como Manuel Caballero, Américo Martín, Ramón Guillermo Aveledo, Roberto Briceño León, Tomás Páez, Vladimiro Mujica y el politólogo chileno Fernando Mires, que tanta reflexión ha dedicado al problema venezolano.

Pero quizás la más importante de todas las acciones que ha realizado este capítulo de la diáspora fue la organización de la histórica jornada del 16 de julio de 2017, cuya complejísima logística estuvo liderada por Raquel Chonchol (presidenta de la asociación) y a cargo del resto del equipo: Emilda Velazco, Lena Soffer, Alexandra Poleo, Alejandra Elbittar, Natacha Márquez, Carlos Poveda, Karla Nieves y Juan Rafael Pulido “Chipilo”. Este último, miembro cofundador, asegura que “la diversidad profesional, así como la diversidad ideológica y de creencias han sido, contrariamente a lo que pronosticaban nuestros adversarios, un factor de unión. Creo que la fuerza motora del grupo ha sido y es la aceptación de un debate sincero que integre como normal la diferencia de apreciaciones. Como todo colectivo no autoritario, hemos desarrollado un nexo humano guiado por la tolerancia y el respeto. Ese nexo humano a veces a mí me parece infinitamente más fuerte e importante que las coincidencias de orden político”.

¿Cuáles son las acciones o iniciativas ciudadanas más contundentes que ha ejecutado Diálogo por Venezuela en Francia?

Juan Rafael Pulido: Cada vez que ha habido elecciones, el centro de la defensa del voto ha sido Diálogo por Venezuela. Escoger y formar los testigos de mesa, las difíciles negociaciones con las autoridades oficiales venezolanas, la exigencia del respeto a nuestros derechos y a la ley electoral, vigilar el conteo de los votos, defender el acto de escrutinio, proclamar los resultados y todo lo que implica una elección donde se requiere presencia activa. Diálogo por Venezuela también respondió por la organización de un primer encuentro de asociaciones de activistas venezolanos en Europa. Este encuentro tuvo lugar en París en mayo de 2005 y contó con la presencia de Manuel Caballero. Otro hito importante fue la presentación del libro Voz de la diáspora venezolana, una investigación exhaustiva coordinada por el sociólogo Tomás Páez y que contó con una amplia participación del equipo. En el evento de presentación, que tuvo lugar en la Maison de l’Amérique Latine estuvo presente Ramón Guillermo Aveledo.

¿Cuáles han sido las principales dificultades que ha enfrentado la asociación?

La primera, que en cierta medida hemos sabido desmontar, es de orden ideológico y político. La Asociación ha sido preservada (con dificultad, y debo decir que en algunos momentos con mucha dificultad) de la polarización que hace estragos en Venezuela. A pesar de la distancia, la polarización existe en la “Venezuela extra territorial”. Evitar sus efectos negativos ha sido un reto del grupo y no siempre ha sido fácil pero siempre se ha logrado. La segunda dificultad ha sido integrar las demandas de participación de la gente con la Asociación. En otras palabras, la incapacidad para ampliar nuestro funcionamiento, probablemente debida al efecto combinado de dos elementos: fallas en la organización y falta de tiempo y de recursos del núcleo central de Diálogo por Venezuela. Creo que esa es la gran diferencia entre una Asociación y un partido político: este último actúa con el criterio del proselitismo, de integrar al mayor número de personas, crear batallones de militantes porque la lógica del partido político es acceder al poder, que no es el caso de una asociación, donde la palabra clave es “voluntariado”. Y esta palabra implica la fragmentación del tiempo laboral, del tiempo familiar, el tiempo del consumo cultural, y el tiempo de la actividad ciudadana. La administración de todo ese tiempo en el interior de una asociación, explica muchas veces las fallas que se cometen.

Algunas personas se han acercado a Dialogo por Venezuela para desarrollar proyectos o hacer propuestas que no han sido acogidas. ¿Cuáles son las razones por las que DPV puede no afiliarse a ciertas iniciativas?

La diáspora venezolana ha crecido considerablemente en Francia como en el mundo entero. Esto implica que las propuestas de acción ciudadana se han multiplicado. Han surgido nuevas asociaciones y han proliferado páginas Facebook donde se constituyen grupos muy diferentes. Es normal que así sea y es positiva y feliz la aparición de la diversidad, que es lo que defendemos en Diálogo, como elemento esencial de la vida democrática. Una sola asociación, por ejemplo la nuestra, no puede arropar y envolver la complejidad de todas las expresiones y preocupaciones ciudadanas. Por eso es importante que aparezcan nuevas organizaciones y nuevas iniciativas. Diálogo ha rechazado y va a seguir rechazando y nunca se identificará con la inclinación de algunas personas que promueven en el territorio francés un tipo de acción que no respeta las leyes francesas. Toda iniciativa ciudadana promovida por Diálogo parte del respeto de la normativa vigente. En Francia no se puede manifestar sin un permiso debidamente otorgado por las autoridades competentes. Igualmente, degradar un bien público o privado o atentar contra la integridad física de las personas, lo cual es más grave aún, es algo que en este país es severamente castigado. En ese sentido, hemos mantenido siempre una posición firme y hemos calificado de irresponsable incumplir la ley. Adicionalmente, detrás de un pretendido radicalismo opositor se esconden individuos que promueven ese tipo de acciones con la única intención de afectar la imagen seria que hemos podido y sabido construir durante estos 15 años ante el Estado francés y ante las instituciones de este país.

A tu juicio, ¿cuál es la incidencia del trabajo de la diáspora en la gravísima e intrincada realidad del país?

El sector organizado de la diáspora, con sus diferentes iniciativas ciudadanas en el exterior, creo que ha contribuido a llamar la atención de los países democráticos y ha aportado su granito de arena para que se hayan dado los diferentes pronunciamientos a favor del retorno de la democracia en el país. Creo que la diáspora también se ha movilizado para enviar un mensaje de fraternidad, de solidaridad y gratitud hacia los venezolanos que dentro de las fronteras del país luchan por la restitución de la democracia. Creo que la diáspora ha dado un mensaje de apoyo y de acompañamiento a esas luchas, haciendo un eco inteligente para denunciar fuera de Venezuela el deslizamiento del régimen hacia diferentes formas de totalitarismo. Creo que lo más importante no es lo que está ocurriendo ahora, sino lo que vendrá en una próxima etapa. Cuando ocurra un cambio de gobierno la diáspora creo que va a jugar un rol preponderante en la reconstrucción del país.

La Nueva Iniciativa Unitaria por Freddy Marcano – La Patilla – El Nacional – 12 de Marzo 2018

1519419215260.jpgDe nuevo la oposición venezolana hace otro intento para unificarse, ya no es solo la unidad democrática, que se había convertido en un cúmulo de 4 organizaciones que construían las estrategias y tomaban las decisiones, ahora que se integran algunas organizaciones de la sociedad civil, partidos, gremios, sindicatos y estudiantes de distintas universidades del país, para formar el denominado Frente Amplio.

Esperemos que esta iniciativa reconstruya la credibilidad del sector opositor, que no se convierta solo en la Mesa de Unidad Democrática más sus amigos o militantes en otros sectores, y caigamos en los mismos vicios y errores que hemos traído del pasado, solo para tener mayoría y así tomar las decisiones. Entendamos que esa desconfianza que se ha ido acumulando, fue por muchas razones válidas, en parte por el mal manejo de la comunicación, decisión y acciones tomadas en el combate de este régimen, y por otra en la campaña feroz que ha hecho este gobierno contra la institucionalidad de la política venezolana, jugando siempre al desprestigio de todo aquel que lo confronta, y buscando siempre dividir para poder seguir en el control a través de su monopolio comunicacional.

Este Frente Amplio debe convocar realmente a todos los sectores, que hacen vida y están en búsqueda del mismo objetivo, que nos es más que el cambio de gobierno, que incluyan a todo aquel que incluso ha tenido postura diferentes a la MUD, académicos, gremios, y otras personalidades, que quieran dar su aporte al combate del régimen y la reconstrucción del país. Porque diferencias siempre las pueden haber, nadie escapa de pensar distinto y de querer imponer su idea, eso es propio de una democracia, pero no podemos dejarnos llevar por el interés personal u organizacional, debe prevalecer el interés colectivo.

Si logramos que esta nueva iniciativa tome las riendas y conecte con toda la sociedad, hemos dado un paso importante a la recuperación de la democracia, no permitamos que se nos convierta solo en una fachada de repartición de cuotas, porque si pensamos solo en lo electoral caeremos nuevamente en la estrategia divisoria del gobierno, ellos conocen que es parte de nuestra debilidad, debemos ir más allá, a una visión del país que queremos, donde luego podremos competir de manera sana y democrática.

Se necesita sacar rápidamente el país de esté foso que nos ha metido este gobierno con su mal manejo, y el empeño de imponer su modelo político, reto que se sigue enfrentando y enfrentará este Frente Amplio que está iniciando, pero antes de comenzar a dar cualquier paso, debe caracterizar y evaluar a nuestro oponente para poder tomar las decisiones correctas que darán todas posibilidades de triunfo en circunstancias adversas. Por la experiencia personal y la política que los venezolanos hemos acumulado en los últimos tiempos, el país reclama ante todo sensatez: no hay otro camino que el de la unidad para hoy y para mañana, unidad de compromiso, a objeto de salir de esta pesadilla, para luego reconstruir. Venezuela no se rinde y seguirá luchando.

 

A %d blogueros les gusta esto: