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Venezuela después del huracán Trump por Thays Peñalver – El Nuevo Herald – 13 de Octubre 2019

A solo un par de meses del final del año y tras el bluff intentado contra el régimen de Nicolás Maduro con una amenaza que nunca fue creíble, es evidente que el susto que pretendían se revirtió cohesionando al régimen. Si en vez de tanto asesor de garra hubieran consultado a cualquier transeúnte de Hialeah, habrían comprendido que eso era precisamente lo que necesitaba toda revolución para realizarse, ante un chavismo que en diciembre lo veían caído por mérito propio.

Pero lamentablemente el bluff donde sí funcionó fue en la oposición donde tuvo efectos devastadores, pues a la eterna división entre el sector sospechoso que quiere negociar una cohabitación y la oposición democrática, ahora se añadió otra en el núcleo principal dividiéndose entre quienes creían posible la invasión y quienes sabían que no ocurriría, acusándose mutuamente pero en especial, por no saber como efectuar el llamado a una intervención extranjera.

Juan Guaidó ensaya una estrategia para que los factores de poder del chavismo presionen a Nicolás Maduro por Pedro Benítez – ALnavío – 11 de Octubre 2019

En política (como en la vida) se hace lo que se puede, no lo que se quiere. Se llama aceptar la realidad tal cual es y de allí intentar cambiarla. Es la lógica de la propuesta que Juan Guaidó, el presidente del Parlamento venezolano, reconocido como presidente interino del país por 55 países, ha presentado públicamente. Una solución salomónica.
Guaidó sigue al frente de la Asamblea Nacional y sigue recorriendo el país / Foto: @jguaido
Guaidó sigue al frente de la Asamblea Nacional y sigue recorriendo el país / Foto: @jguaido

Un relato bíblico del Primer Libro de los Reyes, narra la historia de dos mujeres que disputaban la maternidad de un niño. El hijo de una de ellas había muerto y las dos reclamaban al que estaba vivo. Para dilucidar el asunto se presentaron ante el sabio rey Salomón, quien optó por pedir una espada para partir al niño por la mitad y dárselo a cada una en partes iguales. Ante tal determinación una le rogó al rey que no lo hiciera y se lo entregara con vida a su rival. Mientras que a la otra le pareció justa la decisión.

A lo que Salomón respondió: “Entregad a aquélla el niño vivo, y no lo matéis; ella es su madre”. Así, por medio de ese ardid el sabio rey pudo establecer quién era la verdadera madre.

La historia ha demostrado una y otra vez que las dictaduras son más frágiles de lo que aparentan y caen porque se fracturan por dentro. La de Maduro tarde o temprano va a colapsar, pero no se puede saber cuándo. Lo que intenta Guaidó (contrario a lo que afirman sus críticos desde la acera opositora) es acelerar el proceso por medio de una negociación con el chavismo. Y con su propuesta busca evidenciar que el obstáculo a esa negociación no es otro que Nicolás Maduro.

Esa narración es el origen de lo que se ha dado en llamar una “solución salomónica”, que no busca dejar contentas por igual a las partes, sino que intenta impartir justicia ante una disputa de manera práctica.

Esa parece ser la lógica a la que está apelando Juan Guaidó para destrancar el empate catastrófico en el que ha caído la política venezolana. Ni él ha podido desalojar a Nicolás Maduro del poder, ni tampoco este ha podido sacarlo del terreno.

Luego de nueve meses de lucha, Maduro sigue contando con la lealtad de la Fuerza Armada Nacional (FAN), con el control de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), y las tenebrosas policías políticas, el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Es decir, con el principal poder de fuego dentro del país.

A eso hay que sumar su control sobre el muy averiado Estado venezolano, los tribunales y la mayoría de las gobernaciones de estado y alcaldías en los municipios, así como el respaldo de otros grupos armados que operan en distintas partes del territorio nacional como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, y los colectivos en la ciudad de Caracas.

Pese a que su poder ha disminuido por el caos económico, la debacle de la industria petrolera y las sanciones norteamericanas, Maduro evidentemente es una realidad política. No tendrá legitimidad pero tiene las armas.

Por su parte, Juan Guaidó no tiene las armas pero si la legitimidad que le dan el Parlamento y el reconocimiento nacional e internacional. No sólo se las ha arreglado para mantener el respaldo de una inédita coalición internacional, además sigue contando con un apoyo mayoritario de la población, según los más recientes estudios de opinión pública, y no obstante que la acción política de Maduro ha intentado neutralizarlo sigue al frente de la desafiante Asamblea Nacional (AN) y sigue recorriendo el país.

Es una situación muy extraña en la que Maduro, que pareciera tener el poder para hacerlo, no se atreve a arrestar a quien le disputa la Presidencia, y tampoco a cerrar la Asamblea. Por el contrario, en lo que es una señal obvia de su debilidad, los diputados chavistas se reincorporan a la institución que preside la misma persona que se ha proclamado presidente del país. Es lo que se ha venido a llamar un empate catastrófico. Ninguno puede imponerse sobre el otro.Maduro no tiene legitimidad pero tiene las armas / Foto: PSUV

Ante eso Guaidó ha decidido mover ficha proponiendo públicamente que Maduro abandone el poder y él por su parte renuncie a la presidencia interina. En su propuesta el Consejo de Estado (una figura constitucional de carácter asesor) asumiría las competencias del Poder Ejecutivo y sería ese el gobierno de transición que convocaría elecciones presidenciales.

¿Cree Juan Guaidó que esta propuesta es suficiente para que Maduro abandone el poder? Evidentemente que no. Pero al igual que el rey Salomón no espera partir al niño en dos sino poner en evidencia a una de las partes.

La siguiente pregunta es: ¿Ante quién? La respuesta es: Ante los factores dentro del régimen (o que externamente lo respaldan) que han presionado a Maduro para que negocie un acuerdo estabilizador que implique el levantamiento de las sanciones estadounidenses. Puesto que Washington no las levantará mientras Maduro siga en el poder, para el chavismo esta es una propuesta razonable.

El joven presidente de la AN está admitiendo un hecho: el chavismo es una realidad en Venezuela. Y tarde o temprano habrá que transar con él. La única manera de que eso no ocurra es que se dé una intervención militar externa, que a estas alturas es muy claro que Donald Trump, el único con capacidad de usar esa opción, no está dispuesto a hacer para sacar a Maduro del poder.

Esto es algo que cierta minoritaria oposición en Venezuela se niega a admitir, bien porque no lo entiende, bien porque egoístamente no le conviene, aunque con ello retrase la posible transición en el país. Es parte de la naturaleza humana y ser atacado por ese flanco es un costo que Guaidó tendrá que pagar si quiere insistir por esa ruta.

La historia ha demostrado una y otra vez que las dictaduras son más frágiles de lo que aparentan y caen porque se fracturan por dentro. La de Maduro tarde o temprano va a colapsar, pero no se puede saber cuándo. Lo que intenta Guaidó (contrario a lo que afirman sus críticos desde la acera opositora) es acelerar el proceso por medio de una negociación con el chavismo. Y con su propuesta busca evidenciar que el obstáculo a esa negociación no es otro que Nicolás Maduro.

La democracia amenazada: el populismo y los algoritmos por Miguel Henrique Otero – El Nacional – 6 de Octubre 2019

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La democracia vive amenazas cada vez más diversas. El dilema que confrontaba dictadura y democracia, o totalitarismo y democracia, ha perdido –y continuará perdiendo– su utilidad, arrinconado por la aparición de realidades más complejas, más evidentes y más sutiles, a un mismo tiempo.

Es importante advertir que las fuerzas que en América Latina condujeron a varios países a situaciones de insostenibilidad –corrupción extrema, políticas económicas destructivas, alianza con grupos de delincuentes, la politización de las fuerzas armadas, el objetivo de prolongar al costo que sea la permanencia en el poder como en Venezuela, Nicaragua y Bolivia– no han sido definitivamente derrotadas. Las lecciones no han sido aprendidas. El posible retorno del kirchnerismo al poder en Argentina, la deriva cada vez más alarmante del gobierno de López Obrador en México, la complicidad que Maduro recibe todavía de cierta izquierda en Europa, Estados Unidos y en nuestro propio continente son muestras papables de ello.

La idea de que la política no está al servicio de la convivencia sostenible –de un camino sostenible hacia un posible progreso social y económico–, sino que su única legitimidad consiste en complacer las necesidades y exigencias más inmediatas del “pueblo” –por lo que un buen político populista es aquel que dice aquello que el “pueblo” quiere oír y actúa presto en ese sentido– es, en lo esencial, antidemocrática.

Las democracias son una forma del tiempo. Se construyen, ajustan y renuevan a lo largo de los años y las décadas. Su fundamento es de largo plazo. Los consensos son siempre fruto de procesos de maduración. Ninguna convivencia se forja en plazos breves. Como la promesa del populista es indisociable de la inmediatez de ciertas emociones –en lo primordial, una paleta de resentimientos–, en el populismo subyace siempre la impaciencia, el apuro, la urgencia de actuar, incluso por encima de las leyes, de los deberes democráticos, como el diálogo, y actuando a contracorriente de la lógica de los procesos productivos.

El simplismo característico del populista lo impulsa en contra de la realidad y del sentido común. El populista abandona los mecanismos de acuerdo, dinamita las instituciones, rompe relaciones, impone reglas y crea mecanismos que desconocen el Estado de Derecho. Tampoco escucha a los actores sociales. Ante aquello que le resiste, establece el paradigma de la polarización: yo contra ellos, ellos contra mí. Por eso el populista, en particular el latinoamericano (que guarda algún parentesco con la vieja figura del caudillo), enuncia sus enemigos en voz alta: los medios de comunicación, los políticos demócratas, los empresarios, las universidades. Por eso golpea y destruye las instituciones. Por eso azuza el odio contra el pluralismo y la tolerancia. Por eso agita las aguas del fanatismo: el racismo, la xenofobia, la descalificación sistemática del adversario.

A esta amenaza vienen a sumarse ahora, con claro énfasis en los últimos cinco o seis años, las que provienen de la revolución digital. Se trata de peligros dotados de una propiedad especialmente perversa: no son fáciles de detectar. Según alcanzo a vislumbrar, una parte mayoritaria de las sociedades del mundo no parece haber advertido lo que está sucediendo. Aunque, cada vez con mayor frecuencia, en los medios de comunicación se publican denuncias, algunas de ellas sobre hechos bastante graves; y aunque la preocupación de los especialistas ha derivado en la recurrente publicación de libros que pueden encontrarse en cualquier buena librería, todo esto resulta insuficiente para alertar y contrarrestar los efectos de las prácticas de desfiguración de la realidad, que son constantes e inagotables.

Uno de esos fenómenos, quizás el más visible y también el más señalado, es el de las fake news. Me alarma que la propagación de noticias falsas y el desmentido de una parte de ellas –tengo que insistir en esto: se desmienten solo aquellas que son más grotescas, pero una parte considerable de su caudal circula impunemente–, se acepte como una especie de mal necesario, propio de la existencia de las redes sociales. Este argumento normaliza las mentiras, sin aclarar el daño estructural y, a veces irremediable, que hacen a las bases de las instituciones democráticas, a la credibilidad de los líderes de la sociedad, a cuestiones fundamentales como el derecho al trabajo, el derecho de informar, el derecho a la intimidad o el derecho a la propiedad privada. En las redes sociales, además, se menoscaban elementos esenciales de la vida republicana, como la autoridad del conocimiento, la entidad de las autoridades, el respeto por la ley y los procedimientos.

Menos visible, pero mucho más peligroso, es el uso de los algoritmos, mejor dicho, de la ciencia de los algoritmos, para pronosticar percepciones, intereses, expectativas y posibles conductas, y proceder a su manipulación con distintos fines: campañas de desprestigio, procesos electorales, debilitamiento de los adversarios políticos. Paulatinamente, sin siquiera percatarnos, tomamos decisiones y configuramos opiniones, que son el resultado de sofisticadas técnicas de persuasión y engaño.

La unión entre los estrategas del juego sucio y los bots –programas informáticos que envían y replican falsas informaciones que circulan en las redes sociales– otorgan a quienes tienen dinero para pagarlo, y a intereses ajenos a los países, herramientas con una alta capacidad de alterar e indisponer a la opinión pública en contra de la democracia. Pero, además, con este agravante: lo hacen desde cualquier parte, bajo mecanismos imposibles de conocer y penalizar, a menudo con la protección de los gobiernos de otros países.

Esa es una de las luchas que, con enorme desventaja, también lleva adelante la oposición democrática venezolana, objetivo permanente de campañas de difamación, falsas acusaciones, siembra de dudas y sospechas, con el propósito de erosionar su vínculo con el país que quiere un cambio. Gobiernos y empresas contratadas para tales fines mantienen operaciones con el objetivo de dividir y deslegitimar a los líderes de la lucha democrática. Y no siempre los ciudadanos venezolanos se percatan de las prácticas que van dirigidas a sus emociones y pensamientos. Todavía estamos un tanto indefensos ante estos usos de las nuevas tecnologías. La cultura democrática está en la obligación de incorporar un nuevo capítulo a sus tareas: la de masificar la comprensión sobre los peligros de la manipulación digital.

 

93% de los venezolanos califica como negativa la situación del país – El Nacional – 5 de Octubre 2019

De acuerdo con una encuesta de Datanálisis, el presidente interino Juan Guaidó encabeza la lista de popularidad nacional con un 40% que aprueba su desempeño

situación país
Foto: AFP

Datos comparados por el periodista Eugenio Martínez señalan que la popularidad de Nicolás Maduro cayó de forma notoria desde su llegada al poder.

En abril 2013, 55% de los venezolanos creía la gestión del sucesor de Hugo Chávez era positiva, mientras que en la actualidad 83% opina lo contrario.

«Aunque efectivamente en los estudios de Datanálisis pasó de 12.9% en agosto a 14.8% en septiembre, este cambio se encuentra dentro del error muestral del estudio que es de +/- 3,46%», explicó el periodista.

En este sentido, detalló que el último estudio de la encuestadora señala que 98% de los opositores y 90% de los independientes valoran de forma negativa a Maduro.

Solo 13,8% de la población se considera chavista y de esta, 72% califica de positiva la gestión del presidente del PSUV.

Oposición

En cuanto a la popularidad de la bancada opositora, Martínez refirió que, pese a que el presidente interino Juan Guaidó, no tiene el mismo apoyo de logró a comienzos de año, se mantiene como el favorito en las encuestas.

«40% aprueba el desempeño de Guaidó, 25% aprueba a Leopoldo López, 24% a María Corina Machado y 19% a Henrique Capriles Radonski. En el caso de Henri Falcón, su gestión solo es aprobada por 14% de los ciudadanos», detalló.

Basado en los datos más recientes de More Consulting, Claudio Fermín y Timoteo Zambrano, quienes accedieron a una mesa de diálogo con Maduro, solo son considerados como representantes legítimos de la oposición por 33% de quienes se dicen chavistas, 13% de los independientes y 2,3% de los opositores.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

93% de los venezolanos describen en este momento negativamente la situación del país. Es bueno recordar que en abril de 2013 solo 49% de los venezolanos describía negativamente la situación del país según los resultados de

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Incluso, quienes se dicen chavistas valoran negativamente la situación del país. 72% de quienes aseguran identificarse con la Revolución Bolivariana ven negativamente el día a día del país.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

83% valora negativamente la gestión de @NicolasMaduro. Acá otro dato relevante: en abril de 2013 el 55% de los venezolanos decía que la gestión de Maduro como Pdte encargado era positiva. El deterioro de la imagen de Maduro en 6 años se relaciona con el caos y deterioro del país

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Es un error suponer que Maduro se está recuperando en las encuestas. Aunque efectivamente en los estudios de pasó de 12.9% en agosto a 14.8% en septiembre este cambio se encuentra dentro del error muestral del estudio que es de +/- 3,46%

Eugenio G. Martínez

@puzkas

En el último estudio de 98% de quienes se dicen opositores y 90% de los independientes valoran negativamente la gestión de Maduro (el estudio tiene un error en +/- 3,46). No obstante solo 26% de quienes se dicen chavistas valoran mal el desempeño de Maduro.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

¿Cuál es el tamaño del chavismo?. Según Datanálisis 52% de los venezolanos se dicen independientes, 31,8% se autodefinen como opositores y 13,8% se dicen chavistas. 72% de los chavistas dicen que la gestión de Maduro es positiva. Es decir, solo una parte pequeña de la población

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Así como la mayoría de los ciudadanos valoran mal a Maduro también lo hacen con los otros dos principales referentes de su gobierno: 83,7% valora negativamente la gestión de Vladimir Padrino López y 86% valora negativamente la gestión de Diosdado Cabello

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Por otra parte @jguaido a pesar de no exhibir en este momento los números que tenía a principios de año sigue siendo el líder mejor valorado, no solo de la oposición, sino del país. En esto coinciden la mayoría de los estudios de opinión

Eugenio G. Martínez

@puzkas

40% aprueba el desempeño de Guaidó, 25% aprueba a Leopoldo López, 24% a María Corina Machado y 19% a Henrique Capriles Radonski. En el caso de Henri Falcón su gestión solo es aprobada por 14% de los ciudadanos

Eugenio G. Martínez

@puzkas

En el caso exclusivo de quienes se dicen opositores 75% valora positivamente a @jguaido. Por otra parte entre los opositores 54% valora positivamente a Leopoldo López; 47,6% a María Corina Machado y 36,6% a Capriles Radonski.

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Cambiamos acá de datos de a los datos de @More_Consulting que midió en las ultimas dos semanas a las principales referentes de los partidos políticos que integran con Maduro una nueva Mesa de Diálogo y Entendimiento

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Según @More_Consulting solo los ciudadanos que se autodefinen como chavistas piensan que Claudio Fermín y Timoteo Zambrano son los legítimos representantes de la oposición. En el caso de los opositores solo 2% se sientes identificados con Fermín y Zambrano en este momento

Eugenio G. Martínez

@puzkas

Según @More_Consulting 33% de quienes se dicen chavistas, 13% de los independientes y 2,3% de los opositores piensan que Claudio Fermín, Timoteo Zambrano y los partidos MAS, AP, etc son los representantes legítimos de la oposicióm

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Eugenio G. Martínez

@puzkas

En el caso de Claudio Fermín 16,3% tiene una opinión favorable de su desempeño y 43% lo describe desfavorablemente. En el caso de Timoteo Zambrano prevalece el desconocimiento: 66% dice que no lo conoce o que no tiene suficiente información. El resto, solo 7% lo valora bien

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Trump administration to triple democracy aid to Venezuela by Joshua Goodman – AP News – 25 de Septiembre 2019

In this Aug. 28, 2019, file photo, Venezuela’s opposition leader and self-proclaimed interim president Juan Guaido, speaks during an event about infrastructure of the country at the Metropolitan University in Caracas, Venezuela. The Trump administration is more than tripling U.S. support for pro-democracy work in Venezuela and for the first time will give funds to Guaido as he attempts to set up an interim government. (AP Photo/Ariana Cubillos, File)

NEW YORK (AP) — The Trump administration is more than tripling U.S. support for pro-democracy work in Venezuela and for the first time directly funding opposition leader Juan Guaidó as he attempts to set up a government to rival the socialist administration of Nicolás Maduro.

The $52 million in new aid was announced Tuesday by Mark Green, the administrator of the U.S. Agency for International Development, following a meeting in New York with Guaidó’s envoy Carlos Vecchio, whom the Trump administration recognizes as Venezuela’s ambassador in Washington.

The funding was mostly repurposed from aid originally earmarked for Honduras and Guatemala that President Donald Trump cut last year after accusing the Central American countries of failing to stem the flow of migrants to the U.S.

The funding boost shows the level of U.S. support for Guaidó, who has drawn recognition as Venezuela’s rightful leader by more than 50 nations. But he has been unable to translate the international support and popularity at home into real power capable of helping regular Venezuelans suffering from hyperinflation and an economic collapse akin to the destruction wrought by war.

A senior Trump administration official said the new U.S. aid package seeks to address that deficit, providing about $19 million to pay for secure communication devices, travel stipends and training in budget planning and other tools to effectively govern should they manage to force Maduro from power.

The U.S. official spoke on the condition of anonymity because he is not authorized to publicly discuss details of the aid package.

Guaidó’s team said in a statement that it would not administer the money directly or give it to any institution or political party. It said it hoped to work with the U.S. in the coming days to decide how the funds would be spent and leave it to the American authorities to distribute the funds and audit their use.

The decision aimed at boosting transparency comes after a string of accusations earlier this year that Venezuelan opposition groups mismanaged humanitarian aid for migrants in Colombia.

The Trump administration had budgeted $9 million during the 2017 fiscal year and $15 million in 2018 to promote free press, the monitoring of human rights abuses and anti-corruption initiatives — work by civil society groups that will be greatly expanded by the additional funding.

A U.S.-backed uprising in April by a cadre of security forces failed to break the armed forces’ loyalty to Maduro. The embattled socialist in recent days has gone on the offensive, announcing a deal with a small group of minority opposition parties to reshape the nation’s electoral council and other reforms after talks with Guaidó sponsored by Norway broke down.

Trump, speaking at the United Nations on Tuesday, delivered a sharp warning to Venezuela, declaring that he awaited the day “when Venezuela will be free and when liberty will prevail throughout this hemisphere.” He also called socialism “the wrecker of nations” and “destroyer of societies.”

It came just a day after the United States and more than a dozen Latin American countries agreed to investigate and arrest associates and senior officials of Maduro’s government who are suspected of crimes such as drug trafficking, money laundering and financing terrorism.

Venezuela’s opposition is relying heavily on the international community to force Maduro from power.

In addition to the Trump administration funds for pro-democracy work, the Treasury Department also moved to block any U.S. assets controlled by four transport companies that it says keep delivering Venezuela oil to Cuba, another act aimed at punishing those who support Maduro’s government.

The funding announced Tuesday is in addition to hundreds of millions of dollars already committed by the U.S. to support the more than 4 million vulnerable Venezuelans who have fled the country’s crisis and migrated to Colombia, Peru, Ecuador and other nations throughout Latin America.

The United Kingdom, meanwhile, announced a major boost in aid for Venezuela, responding to a U.N. call for donors to give $223 million to support a humanitarian response this year.

The U.K. pledged 30 million euros ($33 million) on top of the 14.5 million euros ($15.9 million) it announced earlier this year. The funds will go to organizations delivering medicine, vaccinations and clean water inside Venezuela and neighboring countries hosting millions of Venezuelans who have fled the crisis.

The U.K. said it would not reveal which groups are receiving the funds for security reasons.

“The people of Venezuela are needlessly suffering as a direct result of Maduro’s refusal to accept the scale of his country’s worsening humanitarian crisis,” said Alok Shark, U.K. international development secretary.

¿Equivocados o traidores? por Eddie A. Ramírez S. – RunRunes – 24 de Septiembre 2019

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Cada día se dificulta más que los venezolanos podamos entendernos. Las grandes diferencias entre los demócratas y los totalitarios del régimen son insalvables, ya que estos últimos no comparten los principios y valores básicos de nuestra civilización. Lo que amerita resolver son las diferencias entre quienes nos decimos demócratas, aceptando que no es un grupo homogéneo y que hay especímenes poco confiables.

¿Cómo calificar a quienes se reunieron en la Casa Amarilla con el régimen, después de sostener durante semanas reuniones trascorrales? Muchos los han tildado de traidores comprados por el régimen. ¿Es o no posible que solo están equivocados o que el pragmatismo los llevó a negociar para lograr algo, aunque sea fallo?

Negociar no es un delito. Lo que sí es delito es llegar a acuerdos contrarios a los derechos civiles, políticos y humanos o darle oxígeno a un régimen que los viola. Para negociar hay que tener un mandato y prestigio ¿ Qué representatividad tienen Falcón, Claudio Fermín, Timoteo Zambrano y Felipe Mujica ? Según la encuestadora Pronóstico, Falcón cuenta con 1,1 por ciento de aceptación y su partido solo el 0,2% . Claudio, Timoteo y Mujica no figuran. El primero debe tener respaldo familiar, Timoteo ni siquiera eso, dados sus antecedentes, y Mujica merece el rechazo de todos por su vergonzosa posición homofóbica.

¿Por qué este cuarteto, el mismo que avaló la elección fraudulenta de mayo 2018, tomó esa iniciativa tan criticada ? De sus declaraciones se desprende que los partidos relativamente mayores los marginaron de la toma de decisiones. Seguramente es cierto, pero deben calibrar cuál es su peso específico. Aunque políticamente no son importantes, el régimen los utiliza para intentar engañar, vendiendo la idea de que sí es posible lograr acuerdos con supuestos opositores no radicales.

El narcorégimen les hará algunas concesiones, como la libertad del secuestrado Edgar Zambrano, pero están equivocados si esperan que esa negociación conduzca a la salida de Maduro y sus acólitos, que debería ser el objetivo del cuarteto si es que proceden de buena fe, lo cual no parece ser el caso.

Lo relevante no es si se vendieron o no, allá cada quien con su conciencia y con su mala fama. Lo fundamental es el daño que ocasionan al ayudar al régimen a proyectar una imagen alejada de la realidad. Los venezolanos los conocemos, pero internacionalmente pueden confundir a algunos gobiernos y le dan elementos a la extrema izquierda mundial para que sigan alcahueteando a la dictadura. En este sentido no dudamos en calificarlos de traidores a los principios y valores y merecen el rechazo de los demócratas.

Por otra parte, ojalá no confundamos los traidores a la democracia con otros venezolanos que piensan diferente a la mayoría. Por ejemplo, las encuestas indican que una elevado porcentaje de la población se inclina por la intervención extranjera. Ello tiene explicaciones, pero no es la vía sensata. Otros apuestan a que el régimen tendrá que ceder en una negociación bien llevada, dada la presión de las sanciones y algunos consideran, equivocadamente, que estas deben levantarse. Son posiciones con las que se puede o no estar de acuerdo, pero es injusto tildar de traidores y cómplices del régimen a quienes las sostienen.

Llama la atención que el Copei impuesto por el TSJ usurpador descalifica una posible intervención de nuestros militares. Se olvidan que en el pasado el partido apoyó el golpe del 18 de octubre de 1945, el del 24 de noviembre de 1948 y el del 23 de enero de 1958. Hoy, los militares tienen la obligación de intervenir.

Nuevamente instamos a nuestros dirigentes honestos a crear un frente común y ofrecer un apoyo sincero al presidente (e) Guaidó, quien cuenta con el respaldo mayoritario de los ciudadanos. En el Frente Amplio Venezuela Libre deben estar todos los dirigentes que quieren que cese la usurpación. El pueblo venezolano ha luchado como nunca en el pasado. La dirigencia ha pecado en varias oportunidades. Ojalá rectifiquen.

Como (había) en botica: Prematura y sorpresivamente Venezuela perdió un excelente ciudadano, el área de refinación petrolera se quedó sin uno de sus profesionales más reconocidos y quienes lo tratamos perdimos un gran compañero. Francisco Javier Larrañaga fue un demócrata que predicó y defendió los principios y valores de la democracia. Participó en marchas, foros, asambleas de ciudadano y trabajó con entusiasmo en el Plan de Emergencia para la recuperación de la industria petrolera. Fue miembro de la Academia de Ingeniería y del Hábitat y miembro fundador de Coener, ingeniero industrial de la UCAB, con doctorado en Francia. Tuvo una destacada carrera en Pdvsa y filiales, lamentablemente truncada por Roberto Mandini, entonces presidente de la empresa, quien arbitrariamente lo obligó a jubilarse. Se dedicó a la consultoría privada, a apoyar económicamente a los petroleros despedidos por Chávez en el 2002 y a trabajar por el cese de la usurpación. Nuestro pésame a su esposa Alba, hijos y nietos. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Yo, el colaborador por Eduardo Semtei – El Nacional – 23 de Septiembre 2019

De verdad que desconocía completamente que nosotros…la pequeña minoría opositora…fuera tantas cosas feas. Somos colaboradores, traidores, ladrones, cómplices, una lastra, unos sátrapas, culpables, delincuentes, bandidos, mercenarios, unos vendidos,  llenos de oscuros intereses, sectarios.. Ay Dios. Y de acuerdo con mi historia, yo debo ser de los más peorcitos.   Y Humberto Berroterán también.

Dicen los sacerdotes y confesionarios del G4 que cometimos el gran pecado de reunirnos con el gobierno. Y firmar unos acuerdos que por cierto rinden frutos. Allí está el agradecimiento de Edgar Zambrano. Un agradecimiento gentil, sencillo y responsable. Y con seguridad de otros 58, según leo al momento de redactar este grito.

Por su parte, el  G4 se ha reunido con el gobierno en La Rinconada, el Vaticano, donde el nuncio, en Santo Domingo, en Oslo, en Barbados, en Miraflores, en el hotel Meliá (recuerden a Marrero y a Guaidó con capucha), en el viejo hotel Hilton y de allí no ha salido un cipote.  Además, Ramos Allup dijo que ellos se reunieron con el gobierno porque los europeos y los estadounidenses los mandaron. Fue una orden. Vayan. Hablen. Reúnanse. Van como 40 reuniones. Nosotros llevamos 4. Y a nosotros nadie nos mandó. Nadien nos narició. Tienen en eso casi 5 años y nada. Y se reúnen cuantas veces le da la gana y esas si son reuniones buenas, chéveres, diáfanas, puras, cristalinas, necesarias, honestas, opositoras, serias, históricas. Y repito, de allí no ha salido un ceviche.

En 2015 se acordó que en los cinco años de la Asamblea se rotarían la presidencia  AD, UNT, PJ, VP y las «minorías minoritarias», como se nos conoce ahora, las minorías insignificantes, las minorías pírricas. A esas pobres minorías le correspondìa presidir la Asamblea este año 2020, pero…Ay, Dios, nuevamente, eso sí que no se puede, aunque les corresponda, aquellos los del G4 lloran al decir… lo sentimos mucho, se jodieron. Nosotros 4 sí podemos, somos los elegidos, somos amigos, somos solidarios, somos un grupo, somos una patota… pero ustedes, los enanos, los minúsculos, ustedes no son nadie y no les toca pero ni un portero ni un chofer.

Leopoldo López hizo una mamarrachada, un golpe de Estado bufo, payasos armados de cambures y plátanos según se vio en cadena nacional, intentona que estaba penetrada hasta los tuétanos por los cubanos, los rusos, los chinos, Padrino, ahijado  y qué sé yo cuántos más. Una opereta histórica que le costó la cárcel a Edgar Zambrano. Leopoldo lo hundió y nosotros lo sacamos y al final… la minoría minoritaria tiene la culpa. Y por cierto, ese malogrado y penoso día, ese 30 de abril el único que salió libre fue Leopoldo, todo el resto siguió en cana, entre ellos el mismísimo Requesens.

Ahora, algunos criticones, infectados con el  virus de la idiotez, alegan que el gobierno de Noruega no sabía nada de las reuniones de Maduro con la oposición minoritaria, con los pequeños seres. ¿Cómo se le ocurre al gobierno de Maduro reunirse con quien le salga del forro sin comunicarle previamente a Noruega, a España, a Francia, a  Estados Unidos, a Japón? ¿Es qué acaso Maduro cree de verdad que se gobierna?

Así que, Maduro, la minoría chiquitica, te agradece informes a Noruega y sus reyes con quién te reúnes, qué desayunas, cuántas veces tienes visita conyugal con Cilia y a qué hora defecas. Hasta un conocido violador de menores, acusado dos o tres veces y prófugo de la ley, vecino del estado Lara, militante de AD, de apellido Mendoza, en lugar de entregarse a la justicia para pagar sus estupros y salvajismos, tuvo el tupé de criticar groseramente a la minoría minoritaria y pequeñuela. Otros sabios dijeron que por fin las corrientes políticas se habían separado, las aguas tenían tres cursos: los buenos y benditos, es decir, el G4; los malos conocidos, es decir, Maduro y sus compinches; y los otros, los peores, los culpables de todo… Nosotros, la minoría minúscula.

¡Qué tiempos estos,  qué tiempos! Ya pasarán…Ya pasarán…

¿Dígame usted si fuéramos la mayoría mayoritaria?

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