Manuel sueña. Para no hacerlo tan inverosímil, sueña con los números de 2018. Sus aspiraciones son devolverle a cada pozo, a cada refinería, a cada barco las cifras del año pasado.

A partir de ese sueño, va mucho más allá. En los primeros días de octubre afirma que la empresa que él dirige, desde el ministerio que él encabeza, hará todo lo posible por recuperarse en lo que queda de año. Tres meses.

De acuerdo con Manuel, 2019 cerrará con una producción de 1,6 millones de barriles diarios, las cifras de hace 10 meses. Esta afirmación la hizo en Rusia, adonde al parecer viajan a menudo los personeros del régimen para lanzar a diestra y siniestra toda una lista de intenciones que nunca llegan a cumplir.

La Semana Energética de Rusia es la nueva excusa para lanzar promesas y justificaciones al viento. Sobre todo porque la propia Organización de Países Exportadores de Petróleo tiene muy claras las cifras de producción de Pdvsa y las ha hecho saber.

Días atrás, la OPEP hizo pública la información de que el nivel de producción de uno de sus miembros, Venezuela, había retrocedido a lo que extraía en 2002 durante el paro petrolero. Apenas 680.000 barriles diarios.

El ministro afirma delante de ese público internacional que las razones para que esto haya ocurrido son los ataques a las instalaciones energéticas del país y los intentos de “magnicidio” en contra de Nicolás. Esa es parte de la justificación.

Después viene la promesa. Para cumplir con el sueño, o aspiración, de Manuel, Pdvsa debe producir diariamente por lo menos 1 millón más de lo que está produciendo en la actualidad. Lo que no explica es cómo va a lograr que esto realmente ocurra.

De acuerdo con los datos extraoficiales que se manejan de la petrolera estatal, no hay personal calificado ni insumos para producir o refinar. La falta de mantenimiento ha hecho que muchos pozos estén improductivos, sin hablar de los constantes accidentes en las grandes refinerías.

Manuel insiste desde su tribuna rusa en que Venezuela, desde la fundación de la OPEP en 1960, siempre ha sido un proveedor de crudo fiable, y que lo seguirá siendo.

De esto último puede dar fe Cuba, porque a la isla no dejan de llegar los barqueros con petróleo venezolano.

Todos los venezolanos deseamos recuperar Pdvsa. Corregir los errores que pudieron cometerse entonces, borrar los años perdidos y politizados. Si son sinceras las aspiraciones de Manuel, creo que nadie en el país quiere lo contrario.

Lo que piden los venezolanos son acciones planificadas que devuelvan a la empresa el futuro que tenía, de ser una de las más importantes a escala mundial.