elecciones7Oenbilbao

Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

Archivos por Etiqueta: OEA

La OEA refrenda la reelección de Guaidó y condena a Maduro por David Alandete – ABC – 10 de Enero 2020

Los principales aliados del líder chavista se suman también a la condena por la violencia empleada contra los diputados del Parlamento venezolano

oea-condena-venezuela-k0IB--620x349@abc.jpg

La Organización de los Estados Americanos (OEA) reconoció oficialmente esta tarde la reelección de Juan Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela e interino de su país, en un rechazo directo al intento del régimen de Nicolás Maduro de colocar a diputados adeptos al frente de un poder legislativo cuya sede acordonó movilizando a la Guardia Nacional Bolivariana. Tan controvertido ha sido el golpe autoritario de Maduro, que de sus principales aliados en la OEA sólo Nicaragua votó en contra de la resolución de apoyo a Guaidó.

La resolución adoptada ayer por el Consejo Permanente con 20 votos a favor, cinco en contra y nueve abstenciones, saluda «la reelección de Juan Guaidó como Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela» y condena «el uso de la fuerza y tácticas intimidantes por parte del régimen de Nicolás Maduro para obstruir el libre acceso de los diputados de la Asamblea Nacional a la sesión, convocada para el 5 de enero de 2020, para elegir democráticamente su Junta Directiva».

Esta moción de apoyo a Guaidó fue redactada y propuesta por Brasil, Canadá, Colombia, Guatemala, Paraguay, Perú y Estados Unidos. La misión diplomática de este último país pidió que el texto se aprobara por unanimidad, algo a lo que se opuso Nicaragua. Los aliados más estrechos del régimen de Maduro en la actualidad —los gobiernos de Alberto Fernández en Argentina; de Andrés Manuel López Obrador en México, y de Tabaré Vázquez en Uruguay— se abstuvieron, condenado en su turno de intervención el uso de la violencia por parte del chavismo.

Esta es la primera ocasión en la que la misión de Bolivia ante la OEA se alinea con el eje que conforman EE.UU., Brasil y Colombia, en una votación de apoyo a la oposición contra el chavismo en Venezuela. El Gobierno de Evo Morales, que había sido un firme aliado de Maduro en todas las votaciones de esta institución multilateral americana, cayó en noviembre de 2019 después de que un informe de la misión de observación de la propia OEA revelara graves sospechas de fraude en el recuento de las últimas elecciones mantenidas en Bolivia.

El representante del gobierno de Guaidó ante la OEA, Gustavo Tarre, proyectó en la sala del Consejo Permanente un vídeo que mostraba al presidente de la Asamblea Nacional tratando de entrar en la sede de la Asamblea Nacional en Caracas, algo que impedían los guardas enviados por el régimen, parapetados por sus escudos antidisturbios. «Tú no decides quién entra, eso no lo decides tú», le decía Guaidó a uno de los guardas en el vídeo.

Según dijo después Tarre, «el 5 de enero se dio a conocer al mundo lo que los diputados venezolanos han venido sufriendo a lo largo de los años, el uso de las instituciones venezolanas por parte de una banda criminal para perpetuarse en poder. Uso la palabra dictadura en la más plena acepción del término. En Venezuela existe un sistema de gobierno que niega los principios más esenciales de la democracia».

 

Comunicado de Prensa de la Secretaria General de la OEA – 5 de Enero 2020

Almagro niega que la estrategia de la OEA fuera sacar a Maduro del poder este año por Antonia Laborde – El País – 19 de Diciembre 2019

El secretario general afirma que el objetivo del organismo ha sido redemocratizar el país caribeño y eso ha tenido “un resultado positivo”

El secretario general de la OEA, Luis Almagro.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro. AFP

Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha aclarado este jueves que el objetivo del organismo fuera sacar a Nicolás Maduro del poder este año. “El objetivo que podíamos tener en la OEA, y que quizá difiere con la estrategia que otros podían tener, era redemocratizar el país”, ha dicho en una rueda de prensa en Washington. Cerrando el año, Almagro califica de “positivos” los alcances y resultados obtenidos en dicho propósito “considerando la realidad venezolana”. En enero se cumple un año desde Juan Guaidó se proclamó presidente interino de Venezuela, reconocido como tal por más de 60 países, pero no ha materializado su plan: “cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres”. Algo que sí ha conseguido la oposición al régimen de Maduro es que el embajador Gustavo Tarre, designado por Guaidó, tenga un puesto en el principal organismo de la región.

“Nuestra estrategia era que Venezuela no abandonara el sistema interamericano, que tuviera capacidades de representación de sus poderes democráticos y de aquellos que realizaban tareas de fortalecimiento institucional o de promoción de la democracia en el país”, explica Almagro, que en marzo opta por un segundo mandato frente a la OEA. Esta estrategia “no podía confundirse con una estrategia de sacar a Maduro. Yo creo que la estrategia nunca podía ser sacar a Maduro”. El trabajo del organismo se enfocó entonces, según el secretario general, en fortalecer las instituciones democráticas dentro del país, dar garantías a las víctimas de violaciones de los derechos humanos y de crímenes de lesa humanidad. Tratar de generar condiciones para paliar y aliviar la crisis humanitaria y los efectos de la crisis migratoria.

Para el secretario general lo que mantiene a Maduro en el poder son seis pilares que “nunca han sido desafiados”: la presencia de más de 20.000 cubanos en Venezuela; la financiación ilegal que recibe el Ejército de Liberación Nacional —la mayor organización guerrillera que opera hoy en Colombia—; la presencia de los disidentes de las FARC; los fondos que obtiene la Hezbolá e Irán del narcotráfico en el país caribeño; los carteles de drogas; y el propio aparato represivo que opera en el régimen. En el listado no menciona a China, el gran acreedor de Venezuela. Le ha prestado a Caracas cerca de 62.000 millones de dólares (unos 54.000 millones de euros) en la última década, según la Base de Datos de Financiación China-América Latina del Diálogo Interamericano y la Universidad de Boston. “Ese es un tema del fracaso del propio sistema bolivariano. No tiene sentido trasladar la responsabilidad a nadie”, comenta el secretario general.

La razón por la que China o Rusia no figuran en el listado de los responsables de que el líder chavista no abandone Miraflores, explica Almagro, es que ambas potencias han “resuelto siempre muchísimas cosas negociando”. “Con ellos en algún momento siempre ha sido posible arreglar y es posible arreglar y resolver. Son países propositivos para alcanzar soluciones porque les interesa que las cosas funcionen bien y les interesa ser parte de la solución. Los problemas son los otros pilares”.

La salida de Evo Morales

El lapidario informe de la OEA sobre las graves irregularidades efectuadas durante las elecciones presidenciales de Bolivia en octubre desempeñó un papel fundamental en la renuncia de Evo Morales. La mañana del 11 de noviembre, Morales, siguiendo con las recomendaciones del documento elaborado por el organismo, convocó nuevas elecciones y se comprometió a renovar la totalidad de vocales del Tribunal Supremo Electoral. Más tarde, el jefe del Ejército, Williams Kaliman, presionó al líder indígena para que renunciara al cargo. Horas después, abandonó la presidencia. Uno de los hechos que llamaron la atención durante la jornada fue el silencio de la OEA respecto a la presión efectuada por los militares, que varios países latinoamericanos como México y Uruguay han calificado de un golpe de Estado.

“Sabíamos que Morales estaba hablando con su comandante en jefe, Kaliman, habló varias veces en el día. Kaliman le recomendó como amigo ‘no hay otra, este despropósito institucional que has creado en el país no tiene otra manera de resolverse’”, narra Almagro. Para el secretario general, las presiones militares no fueron el motivo de su renuncia, sino el abandono de sus bases. “Creo que su renuncia era lo único posible, y creo que además era lo único que él mismo quería. Por las conversaciones con él, por las conversaciones que tuvo con el jefe de Gabinete, por las conversaciones que tuvo su equipo, eso ya estaba cinco días antes…”, explica Almagro, dejando caer que la salida del líder indígena estaba prevista una semana antes de que ocurriese.

El régimen venezolano eleva la tortura con ayuda de Cuba por David Alandete – ABC – 13 de Diciembre 2019

El Instituto Casla denuncia ante la OEA secuestros, asfixia, descargas eléctricas, agresiones sexuales sobre todo en instalaciones militares

torturas-venezuela-kmZG--620x349@abc.jpg

Durante 2019, año en que el opositor Juan Guaidó juró el cargo de presidente encargado de Venezuela con el respaldo de Estados Unidos y la Unión Europea, el régimen de Nicolás Maduro ha aumentado notablemente su represión, según un informe entregado este jueves por el Instituto Casla a la Organización de los Estados Americanos (OEA) en la sede de esta institución en Washington. Esta organización de defensa de los derechos humanos recibió en 2019 un total de 19 denuncias de tortura, que afectan a 83 víctimas, en abusos principalmente cometidos este año.

Hubo a lo largo de 2019 un total de 45 casos de desaparición forzosa de los que tiene constancia el Instituto Casla, en algunos casos secuestros que se prolongaron más de un mes. En un 95% de los casos denunciados, el responsable de esas desapariciones fue la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) del régimen venezolano, aunque también tuvieron papel en ellos los colectivos, organizaciones paramilitares que actúan a dictado del gobierno.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, recibió el informe del Instituto Casla y exigió al régimen de Venezuela que desista de la tortura y otros abusos de los derechos humanos, como ha hecho en numerosas ocasiones en el pasado.

De las víctimas que en 2019 han sido sometidas a tortura según el registro de Instituto Casla, un 53% son civiles y el resto, militares. Entre ellos hay incluso niños de entre 13 y 16 años, aunque el promedio es de personas de entre 19 y 40 años, según esa institución que ha presentado las demandas pertinentes ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Entre los torturados hubo también dos mujeres.

Según relata el Instituto Casla en su informe de 2019, al que ha tenido acceso ABC, esas víctimas fueron sometidas a «privación de la luz solar, ventilación natural y privación del sueño que ocasionan pérdida de orientación del día y la hora, también el sometimiento a temperaturas extremas, a la privación de alimentos e hidratación acorde con sus necesidades, privación de atención médica especializada para enfermedades previas o adquiridas durante su reclusión, provocadas incluso por las torturas, tratos crueles o inhumanos a los que han sido sometidos».

Entre las torturas específicas que describe el Instituto Casla se encuentran 83 casos de puntapiés, 78 agresiones con objetos contundentes, 40 palizas con tablas y 40 golpes en las costillas, entre otros. Además, hay 50 denuncias de asfixia y ahogamiento fingido, uno de los más graves casos de tortura, ampliamente condenado por las organizaciones internacionales. En 38 de esos casos se colocaron bolsas de plástico en las cabezas de las víctimas.

Agresiones sexuales

Más alarmante sin cabe, el Instituto Casla denuncia 40 casos de aplicación de descargas eléctricas y 43 casos de colgamiento desde las extremidades. En 38 de esas agresiones, los torturadores emplearon sustancias psicotrópicas para aturdir a las víctimas y facilitar la tortura. A aquellos a los que se les vendaron los ojos o se les encapuchó —43 víctimas— se les asustó incluso efectuando disparos junto a sus oídos, entre otras amenazas e intimidaciones.

Este año de 2019 hubo según el Instituto Casla un alarmante aumento de las agresiones de corte sexual. Los 41 agredidos sexualmente por el régimen denuncian haber sido desnudados, con conatos de violación y lesiones sobre los genitales.

Según dijo la directora de Casla, Tamara Suju, en la entrega del informe: «Funcionarios cubanos participan en la planificación y comisión del crimen de tortura». «Este año hemos querido referir la importancia que tiene la presencia cubana en la inducción y represión que lleva el régimen venezolano con toda la población», denunció Suju en rueda de prensa.

Según Casla es el nuevo embajador de Cuba en Caracas, Dragoberto Rodríguez, quien organiza, controla y revisa las torturas de los agentes de su país infiltrados en Venezuela, con el consentimiento del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y del director de la inteligencia militar, general Iván Hernández Dala.

 

Dos universos paralelos: Bolivia y Venezuela por Fernando Mires – Blog Polis – 14 de Noviembre 2019

1 . Los hechos que llevaron a la caída de Evo Morales son conocidos. La pregunta no respondida es, sin embargo, la siguiente: ¿cómo explicar que un gobernante que gozaba del apoyo electoral de la mayoría de la nación hubiera debido huir hacia al exilio como un Somoza cualquiera, más aún después de haber realizado una gestión económica que, de acuerdo a los números, ha sido calificada como exitosa aún por sus peores enemigos?
Hubo por cierto una decisión militar, policial primero, de no apoyar con armas la permanencia de Morales, decisión a la que fue agregada una petición de renuncia hecha por el general en jefe del ejército. Surgió como resultado de tres semanas de resistencia tenaz de parte de la ciudadanía opositora frente al fraude cometido por Morales y el MAS. Una resistencia que partió desde las provincias hasta alcanzar a La Paz.

El reconocimiento del fraude por la OEA solo fue la gota de agua que colmó el vaso. No la causa del levantamiento popular. La petición de renuncia hecha por el ejército fue a su vez un simple corolario. Ni el resultado de la consultoría de la OEA, ni la decisión militar, determinaron la sublevación popular, sino todo lo contrario: fue esta última la que llevó a a actuar a la OEA y a los militares a solicitar la renuncia de Morales. Ese y no otro es el orden de los factores de ese producto histórico llamado “caída de Evo Morales”.
En términos sociales, Morales, por muy descarado que hubiese sido el fraude, mantenía por lo menos un 45% de apoyo popular. Pero en términos jurídicos ya se había alejado de la legalidad. Y en términos políticos había perdido definitivamente su legitimidad. De haberse mantenido en el gobierno después del dictamen de la OEA, habría debido ejercer su presidencia mediante la utilización de la fuerza militar. A lo Maduro.
Probablemente, avistando el futuro nada promisorio que les aguardaba, las fuerzas armadas decidieron negar su apoyo a un presidente devenido inconstitucional. Desconocimiento que ocurrió como consecuencia de una imponente resistencia democrática, popular y constitucional. En ese sentido afirmamos: en Bolivia no hubo golpe militar. Por lo menos no en el exacto sentido del término. Hubo eso sí, intervención militar. La diferencia no es una sutileza: Un golpe militar ocurre cuando el ejército destituye a un gobernante constitucional. Una intervención militar ocurre en cambio cuando el ejército se hace parte de una protesta constitucional en contra de un gobernante anti-constitucional.
Antes de que la consultoría de la OEA emitiera su fallo, la exigencia máxima de Carlos Mesa, candidato opositor con el mayor número de votos, era la repetición de las elecciones. Pero después del fallo de la OEA quedó claro para todo el mundo, incluyendo a los militares, que un presidente anti-constitucional no podía continuar ejerciendo el mando y mucho menos, ser reelegido. Es decir, el ejército debía enfrentar la disyuntiva de, o ponerse al servicio de un presidente anti-constitucional o ser fiel a la Constitución a la que una vez juró obedecer. Desde esa perspectiva la intervención de las Fuerzas Armadas, tanto en la letra como en la forma, fue constitucional. Y no hay golpes de estado constitucionales. Obvio.
Ojo: no estamos hablando de una rebelión militar en contra de un mal gobierno como ha ocurrido continuamente en América Latina. Tampoco de un golpe motivado por razones ideológicas o geopolíticas como los que tuvieron lugar en los años setenta en países como Argentina y Chile. Ni siquiera como consecuencia de una corrupción generalizada, como suele suceder en otras zonas del planeta. La intervención militar boliviana fue hecha simplemente en defensa de la Constitución avasallada por Evo Morales y los suyos. Más todavía: en contra del crimen más grande que puede cometer un gobierno sus ciudadanos: el robo del voto.
Un presidente que delinque, que corrompe o es corrompido, atenta contra la moral cívica y las leyes. Pero un presidente que roba votos expropia al pueblo de su condición ciudadana. Pues sin el derecho a elegir libremente a nuestros gobernantes, no somos ciudadanos (pueblo políticamente constituido) Somos simplemente masa informe puesta a disposición de las decisiones de quienes detentan el poder.
2.
La actitud constitucional del ejército boliviano es según analistas venezolanos la diferencia fundamental con el ejército de su país. Este último se habría puesto al servicio no de la Constitución sino de las decisiones anticonstitucionales del régimen. Esa es la razón, opinan, por la cual el caso venezolano no puede ser comparado con el boliviano. Venezuela, según esa versión, sería un caso excepcional y único. Dicha opinión merece ser relativizada.
Partiendo de una premisa elemental: desde un punto de vista cognitivo es imposible pensar sin comparar. El conocimiento humano es siempre comparativo. Pues comparar no significa igualar. Por eso la igualación de dos hechos recibe el nombre de analogía. Comparar significa en cambio, establecer una lista de similitudes y diferencias entre dos objetos, o hechos o procesos. Visto así, una comparación entre el comportamiento de los militares bolivianos y los venezolanos es perfectamente posible. Y de hecho, pareciera que estamos frente a dos ejércitos muy diferentes. ¿Es cierto eso? No, no es cierto.

Mi tesis: El ejército boliviano no es muy diferente al venezolanoHay que tener en cuenta que durante 16 años bajo Morales, el ejército boliviano mantuvo una actitud leal al gobierno. No hay que olvidar tampoco que Evo Morales, por convicción y doctrina, pertenece a la misma familia autocrática de Putin, Erdogan, Lukashensko, Chávez-Maduro, Ortega, Díaz-Canel, todos abiertos y radicales enemigos de la democracia liberal. Entre esos gobiernos ha habido intensa comunicación económica, tecnológica, política. Es perfectamente posible suponer entonces que en el plano militar ha ocurrido lo mismo. Vale decir, el ejército boliviano ha sido sometido a las mismas influencias externas que el venezolano. Más todavía: ni siquiera cuando Morales violando el referéndum por el mismo ordenado (y con ello a la Constitución) se supo de alguna reacción de las instituciones armadas en contra de Evo. En fin, nadie puede afirmar que Morales ha gobernado 16 años con un ejército hostil a su gobierno o a su persona. Más bien ha sucedido lo contrario.
¿Dónde reside entonces la diferencia con respecto al caso venezolano? No en la estructura ni en la ideología del ejército sino en el contexto político que se ha dado en la relación ejército – oposición.
Para formular el problema con cierto cuidado: si bien el ejército boliviano no incurrió en rupturas constitucionales, la oposición, aunque no más fuese debido a sus propias inferioridades numéricas, tampoco lo ha hecho.
Los enfrentamientos entre oposición y ejército han sido mínimos en Bolivia. En Venezuela (y Nicaragua) en cambio, han sido continuos, cruentos, luctuosos. Esa es, a nuestro juicio, la diferencia principal. Mientras en Venezuela tanto oposición como ejército han incurrido en rupturas constitucionales, en Bolivia ambas instancias han actuado dentro de un marco constitucional. Afirmación que parecerá inadmisible a muchos enemigos de Maduro quienes creen, o necesitan creer, que el ejército es muy malo y ellos son muy buenos. No obstante, los hechos hablan por sí solos.
De modo suscinto: dentro de la oposición boliviana nunca logró imponerse una postura insureccional (por definición anti-constitucional). En Venezuela, en cambio, la postura insurreccional, incluso golpista, ha alcanzado hegemonía en distintos periodos. La alcanzó el 2002 con el “carmonazo”, el 2005 con el abstencionismo electoral, el 2014 con la “salida” comandada por el trío extremista: Ledezma, López, Machado, cuyo declarado propósito era derrocar a Maduro mediante una insurreción a la cual deberían plegarse los militares. La alcanzó en las “marchas sin retorno” del 2017. En la supuesta abstención activa del 2018 que seguiría a la capitulación electoral del 20-M. Pero sobre todo la alcanzó en el momento en que Leopoldo López, por intermedio de Guaidó, impuso una triada según la cual la lucha electoral estaría subordinada a un supuesto “cese de la usurpación” con una también supuesta participación del ejército, empresa que fracasaría en la debacle del 30-A.

La diferencia entre Bolivia y Venezuela no reside, en consecuencias, entre dos tipos de ejércitos sino entre las dos oposiciones que han debido enfrentar ambos ejércitos. Afirmación que no es una loa al ejército ni tampoco a la oposición boliviana. Se trata de una simple constatación. En Venezuela, a diferencias de Bolivia, ejército y oposición se han retroalimentado al margen de la constitución y las leyes. O dicho así: en Bolivia, la práctica política, con todos sus elementos dialógicos, llegó a imponerse durante Evo. Para poner un ejemplo: un Carlos Mesa, encargado por el gobierno de Morales para que coordinara los litigios marítimos con Chile, habría sido en Venezuela una imposibilidad absoluta. Hecho que demuestra como entre gobierno y oposición existía una suerte de pacto político no escrito. Y bien, ese pacto fue roto por Evo Morales cuando primero desconoció el plebiscito y cuando, segundo, robó los votos de las elecciones presidenciales. Solo en ese momento, obligada por las circunstancias, la oposición boliviana optó por la vía insurreccional. Pero una insurrección, nótese, nacida en defensa de las elecciones y por eso mismo, de la Constitución.
Nadie podrá acusar a la oposición boliviana haber desconocido las reglas del juego político. Incluso, cuando Morales violó el plebiscito, nadie podría haberla criticado si en lugar de participar hubiese elegido el camino de la abstención. De hecho, no pocos políticos jugaron con la idea de la abstención. ¿No significaba la participación legitimar no solo a Evo sino al mismo robo del plebiscito? Desde un punto de vista puramente moralista, sí. Y no por por último debe haber surgido la pregunta existencial: ¿Valía la pena participar en contra de un gobierno que no solo tenía asegurada la mayoría sino, como lo había ya probado con el plebiscito, dispuesto a desconocer los resultados electorales en caso de que estos no le fuesen favorables? La respuesta fue positiva: si la oposición no hubiese participado en las elecciones no habría habido fraude, sin fraude Morales estaría ahora gobernando, apoyado por su pueblo y por sus militares.
La discusión entre y al interior de los partidos bolivianos debe haber sido muy intensa. Quizás en ese momento se miraron en el espejo venezolano: “¿vamos a hacer lo mismo que esa oposición que, aún siendo mayoría, decidió abstenerse para después reclamar fraude en elecciones en las cuales no había participado?”
Sin tener candidato único, no solamente divididos sino fragmentados en nueve candidaturas, la oposición boliviana decidió participar. Su divisa fue: “si hay que romper el pacto constitucional, que lo rompan ellos, los del régimen, no nosotros”. Y eligió el camino correcto, lo prueban los hechos.
Vendrán nuevos capítulos en esta historia siempre inconclusa: Evo Morales se ha ido del país representando a una mayoría relativa. Las divisiones inter-opositoras han aflorado con fuerza después de la caída del autócrata. Ya emergen contradicciones entre los contingentes extremistas del fundamentalista Luis Fernando Camacho y del constitucionalista Carlos Mesa. El evomoralismo continuará siendo una fuerza política con la cual habrá que contar como enemiga e incluso como potencial aliada. La intervención militar en fin, a diferencia de los golpismos clásicos, no ha suprimido a la política en Bolivia. Todo lo contrario: esta continúa más viva que antes.
¿Y en Venezuela? Hasta el momento no se ve nada en su horizonte, con excepción de un líder que llama a salir a la calle cada cierto tiempo sin precisar las razones de su convocatoria. Nuevamente se escuchan voces abstencionistas dispuestas a regalar a Maduro la AN en nombre de un adelanto no- constitucional de unas elecciones presidenciales que nadie sabe como imponer. Las frases heroicas, altisonantes e incluso agresivas, no logran ocultar los pantanos en los cuales se hunde una oposición empeñada en hacer todo lo contrario a lo que debía y podía hacer.
En Bolivia, con la resistencia al fraude triunfó la política por sobre la anti-política. En Venezuela todavía no.

Diosdado Cabello asegura que las protestas en Chile reclaman el modelo económico de Venezuela por Ymarú Rojas – ABC – 29 de Octubre 2019

Un manifestante lanza una piedra contra los agentes antidisturbios este lunes en Santiado de Chile
Un manifestante lanza una piedra contra los agentes antidisturbios este lunes en Santiago de Chile – AFP

El número dos del régimen de Maduro señala que los manifestantes piden un modelo político con beneficios sociales similar al chavista

El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, ha dicho que las protestas en Chile responden a que esa sociedad reclama un modelo económico y político como el de Venezuela. «En Chile la gente está pidiendo la Asamblea Nacional Constituyente y ¿sabes qué piden? Pensiones igual al salario mínimo, reconocimiento de los pueblos originarios, educación libre y gratuita, ¿a qué suena eso? A Venezuela», dijo este lunes el dirigente.

Cabello cuestionó al Gobierno del presidente Sebastián Piñera, y dijo que en Chile gobierna la «dictadura» y «con la Constitución hecha por (Augusto) Pinochet». A su juicio, en el país sudamericano necesita «un proceso constituyente (…) dirigido por el propio pueblo, un gran proceso de emancipación y reconocimiento de un pueblo que ha sufrido 17 años de dictadura».

«Lo que está pasando en Perú, Chile, Ecuador, Argentina y Honduras es apenas la brisita, y viene un huracán bolivariano. Nosotros no estamos aislados en el mundo, por el contrario, Venezuela cada día está más consolidada», afirmó Cabello, al tiempo que advirtió que esa «brisa llegará» a Estados Unidos para que «gobierne alguien para el pueblo». A juicio del también presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, esos países «reventarán» en un futuro próximo por una «sobredosis de neoliberalismo».

Nicolás Maduro se le ha vinculado en una buena parte por las protestas en Ecuador, y ahora en Chile, y más aún por las recientes afirmaciones en las que dijo: «El plan va perfecto, ustedes me entienden. Todas las metas que nos hemos puesto en el Foro de Sao Paulo se han realizado. Así debemos seguir». Desde entonces, el régimen venezolano y el foro de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos han sido señalados por presuntamente incentivar a los grupos desestabilizadores en ambos países.

Para el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, no es casualidad lo que ocurre en Latinoamérica, y ha puesto en tela de juicio las declaraciones de los líderes chavistas. «Las corrientes de desestabilización de los sistemas políticos del continente tienen su origen en la estrategia de las dictaduras bolivariana y cubana, que buscan nuevamente reposicionarse, no a través de un proceso de reinstitucionalización y redemocratización, sino a través de su vieja metodología de exportar polarización y malas prácticas».

Por otra parte, Cabello celebró el triunfo de Alberto Fernández en las elecciones presidenciales del domingo en Argentina y afirmó que la corriente de Juan Domingo Perón sigue imperando en ese país.

 

Venezuela: siete millones de migrantes ignorados por el mundo por Francisco Poleo – El Español – 7 de Octubre 2019

El autor analiza el drama y las consecuencias de la crisis migratoria venezolana, que contrariamente a lo ocurrido en Siria, no ha sido vista como un problema global.

Venezuela-Brasil-Inmigracion-Enfoques_331480444_93865852_1706x960.jpg

Siete millones de migrantes en el 2020. Esas son las cifras que maneja el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el caso de Venezuela. La mayor crisis migratoria en el mundo. En 2019, los desplazados sirios suman 6.7 millones.

Si en Europa están inundados de quienes huyen del horror desatado por la guerra civil en Siria, en América están desbordados con los venezolanos que huyen de su país hasta andando, no de un conflicto armado interno sino de una carestía de alimentos, medicinas y oportunidades sin parangón. No por nada hablamos de la mayor inflación del mundo -adiós, Zimbabwe- y del territorio con mayor criminalidad.

Un informe del Grupo de Trabajo sobre Migrantes Venezolanos de la Organización de Estados Americanos revela que el financiamiento internacional recibido por cada migrante venezolano es de unos 200 dólares. En el caso de los sirios, el monto se eleva hasta los 5.000 dólares por persona.

Colombia ha recibido a 1.408.000 venezolanos, Perú a 768.000, Chile a 288.000 y Ecuador a 263.000, de acuerdo con la ONU. Lenín Moreno, presidente de Ecuador, asegura que acoger a los venezolanos le significa 500 millones de dólares anuales menos al erario de su país. En el caso colombiano, cálculos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial estiman que la manutención de los refugiados cuesta, aproximadamente, 1.500 millones de dólares al año.

La falta de eficacia en la contención de las oleadas de venezolanos empieza a desestabilizar a Latinoamérica

Una región con países en vía de desarrollo a duras penas puede asimilar en tan poco tiempo a millones de migrantes, pero la escuálida ayuda internacional no tiene esto en cuenta. Aunque la crisis migratoria siria ha sido vista como un problema global, su par venezolana sigue siendo considerada un tema regional. Esta falta de eficacia en la contención de las oleadas de personas que abandonan a diario el desastre desatado por las políticas del régimen chavista empieza a desestabilizar a Latinoamérica.

Tradicionalmente la xenofobia no había tenido cabida en Latinoamérica, y mucho menos en Venezuela. Este país se caracterizó por la constante recepción de extranjeros que buscaban mejores oportunidades económicas o que escapaban de las dictaduras en sus países de origen. Colombianos, peruanos, ecuatorianos, chilenos y argentinos fueron asimilados por los venezolanos sin mayores inconvenientes. De Europa también llegaron españoles, portugueses, italianos y bálticos que contribuyeron enormemente al desarrollo del país que luego derruiría el chavismo.

Sin embargo, ahora que le tocó a los venezolanos pasar las de Caín, el recibimiento no está siendo igual de caluroso. La más reciente expresión de xenofobia se dio en Perú, en donde ya es rutinaria la persecución física, hasta llegar al linchamiento, del inmigrante venezolano. Casos similares se han registrado en Panamá, Chile, Argentina y Ecuador.

Este tribalismo, propio de mentes encajonadas y dormidas, es exacerbado por dirigentes políticos que confunden nacionalismo con populismo.

La crisis migratoria no solo ha sido ignorada por la comunidad internacional. Su responsable, el régimen chavista, ha decidido no hablar de ella en su constante delirio que le lleva a aplicar la teoría de que los problemas se resuelven solos si se les deja ser.

Juan Guaidó coordina con sus embajadores los esfuerzos para aliviar el sufrimiento de los expatriados

Pero resulta que la marejada de gente huyendo de Venezuela no es una moda pasajera. Ante la falta de acción política de Nicolás Maduro, le ha tocado a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y encargado de la presidencia de la República, coordinar con sus embajadores los esfuerzos para aliviar el sufrimiento de los expatriados.

A Guaidó y a la Asamblea Nacional se les critica que todavía no hayan logrado sacar a Maduro del poder, pero lo cierto es que los venezolanos sí están mejor desde que el Parlamento coordina los esfuerzos gubernamentales mientras acomete la titánica tarea de remover del poder a las mafias chavistas. ¿Lograrán extirpar el cáncer de raíz? Las probabilidades siguen a su favor.

Todo indica que régimen y gobierno encargado deberán sentarse nuevamente en la mesa de negociación promovida por Oslo, pero no a dialogar infinitamente sino a decidir sobre una propuesta concreta que fue adelantada en estas líneas antes de que Guaidó la hiciese pública: que ambos presidentes se aparten de sus cargos para que un gobierno de transición conformado en el Parlamento lleve las riendas del país hasta la celebración de unas elecciones libres y justas.

Mientras tanto, hay que atender a los millones de migrantes, que no podrán regresar a su país automáticamente al caer Maduro.

*** Francisco Poleo es un analista especializado en Iberoamérica y Estados Unidos.

Inconformes ante los Avances por Eddie A. Ramírez S. – Noticiero Digital – 1 de Octubre 2019

eddieramirez
Inconformes son quienes no están de acuerdo con lo establecido, sea en el orden político, social, moral, estético o cualquier otro.Es inevitable y deseable que haya disensos. Aplaudimos las críticas que se hacen a nuestra dirigencia política por parte de personas, conocidas o no, que alertan y protestan ante determinadas decisiones. Sin embargo, cuando se critica que el agua no tiene sabor, olor o color, estamos ante rebeldes sin causa, de gente que desea notoriedad , que tiene intereses creados o fanáticos, aunque muchos proceden de buena fe desesperados ante la tragedia que padecemos.
En los últimos tiempos los demócratas hemos obtenido importantes triunfos en el ámbito internacional que nadie debería negar o minimizar. Cincuenta y cuatro países reconocen a Juan Guaidó como presidente (e), lo cual no tiene precedentes. El Informe de la doctora Michelle Bachelet, Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, fue contundente contra el régimen de Maduro y sus esbirros, para quienes terminará siendo mortal. Sin embargo, algunos inconformes lo critican por alguna omisión.
La Trigésima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores actuando como Órgano de Consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) aprobó por 16 votos: 1- Elaborar un listado de personas vinculadas al régimen relacionadas con narcotráfico, terrorismo, violaciones a los derechos humanos y corrupción 2- Congelar sus cuentas y propiedades 3- Crear equipo operacional de inteligencia financiera y de seguridad pública para acciones judiciales y policiales. 4- Tomar medidas para investigar sancionar, perseguir, extraditar y capturar a los señalados y 5- Hacer seguimiento a la situación en Venezuela y realizar nueva reunión en dos meses. Lo aprobado evidencia que esos países conocen de las relaciones estrechas de Maduro y sus compinches con el narcotráfico y la guerrilla, sin embargo algunos inconformes critican a varios de los firmantes porque no estuvieron de acuerdo con una intervención militar.
La Unión Europea sancionó a siete miembros de las fuerzas de seguridad del régimen por violaciones a los derechos humanos. Esto se aprobó a solicitud de Josef Borrel, Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de España, a quien los inconformes descalifican frecuentemente porque no actúa conforme a lo que desean.
El Grupo de Lima, en el que además de países de nuestra región participa Canadá, mantiene una posición muy dura en contra de la narcodictadura venezolana. Al igual que Luis Almagro, el Secretario General de la OEA, que defiende a la democracia a capa y espada. Es algo inédito que la OEA haya aceptado que el representante de Venezuela sea el distinguido constitucionalista Gustavo Tarre Briceño, designado por el presidente de la República (e) Juan Guaidó.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU designó una Misión de Investigación de los hechos denunciados, lo cual es un importante paso para reforzar las denuncias ante la COrte Penal Internacional.
Los Estados Unidos elaboraron una lista de 146 chavistas-maduristas incursos en diferentes delitos y cada día profundiza las sanciones económicas en contra del régimen. Sin embargo los inconformes, que andan de la Ceca a la Meca, critican que no se materializa una invasión, la cual traería consecuencias no deseadas.
Los logros mencionados no se han producido por generación espontánea, sino por el tesón de varios de nuestros dirigentes que merecen reconocimiento. Citar nombres tiene el inconveniente de olvidar algunos, pero es inevitable reconocer la labor de Julio Borges. Lo identificamos porque frecuentemente los inconformes lo descalifican injustamente.
Sin duda hemos avanzado mucho hacia el fin del totalitarismo. Sin embargo, algunos inconformes aseveran que el presidente (e) Guaidó es “incapaz de desafiar al poder”, otros lo critican por aceptar las peticiones internacionales de dialogar con los bandidos que usurpan el poder y no falta quienes descalifican a la nueva generación de dirigentes, los cuales cometen errores y tienen algunas carencias, pero arriesgan su vida, su libertad, tranquilidad familiar y sus bienes.
Ahora que el régimen sacó una nueva carta para dialogar con un grupo que no representa a la oposición, ojalá los intolerantes genuinamente de oposición den paso a la comprensión y entendimiento para integrar una unidad sólida en contra del régimen.
Como (había) en botica: La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR), reconoce que más de cuatro millones de venezolanos han solicitado refugio y el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef), señala que uno de cada tres niños venezolanos requieren ayuda humanitaria, es decir 3,2 millones. La empresa Monómeros Colombo Venezolanos, cuyo control asumió el gobierno legítimo de Guaidó, estaba muy deteriorada cuando Jon Bilbao se encargó de la Gerencia General. Inexplicablemente Bilbao fue sustituido, a pesar de que la había recuperado. Los intolerantes descalifican a Edgar Zambrano porque declara que no es partidario de la intervención militar, obviando que si la solicita va de nuevo a la cárcel ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

Resolución de la trigésima reunión de consulta de Ministros de Relaciones Exteriores en aplicación del TIAR – 23 de Septiembre 2019

Guaidó anuncia una nueva fase de lucha ya que Maduro no quiere negociar por Daniel Gómez – ALnavío – 16 de Septiembre 2019

Viene “una nueva etapa de lucha que requerirá mayor compromiso, fortaleza, determinación, sacrificio y convicción”. Eso dice Juan Guaidó ahora que da por finalizada la negociación con el régimen. Y es que Maduro lleva 40 días poniendo excusas para no hablar.
En 40 días Maduro puso dos excusas para no negociar / Twitter: @jguaido
En 40 días Maduro puso dos excusas para no negociar / Twitter: @jguaido

“Quienes usurpan el poder han bloqueado una salida pacífica, rechazando discutir y acordar una propuesta sensata, realizada por nuestra delegación para ponerle fin a este conflicto”.

Por este motivo el equipo de Juan Guaidó ha dado por rotas las negociaciones con el régimen de Nicolás Maduro facilitadas por el gobierno de NoruegaOslo no se ha pronunciado todavía. Tampoco el régimen.

En el comunicado, Guaidó hace referencia a la propuesta que su equipo “dejó sobre la mesa” en la quinta ronda de conversaciones. Desde entonces, “la pelota ha estado del lado del gobierno”, como repite el jefe del equipo negociador de Guaidó, Stalin González, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional.

La pelota está en el lado del régimen, pero como dice Guaidó, este lleva 40 días negándose a hablar. Y poniendo excusas:

– La Orden Ejecutiva de Donald Trump. El presidente de EEUU la firmó a principios de agosto. Esta sanciona en Estados Unidos a empresas y países que hacen negocios con el régimen. Mientras los delegados de Guaidó esperaban en Barbadospara retomar las conversaciones, Maduro decidió no enviar a sus negociadores. El motivo: “La brutal agresión perpetrada de manera continuada y artera por parte de la Administración Trump”. Entonces el secretario general de Acción DemocráticaHenry Ramos Allup, le recordó: “Nosotros no hemos sancionado a nadie”. Y es que como es sabido, el objetivo de la negociación en Noruega era la celebración de elecciones, no la retirada de sanciones.

– “No nos verán más las caras”. Esto dijo a principios de septiembre Maduro. En esta ocasión su argumento fue la cuestión del Esequibo, un territorio que Venezuela disputa con Guyana, y que, según Maduro, Guaidó había desistido de reclamar. “Por Venezuela lo digo y lo hago por Venezuela, creo en el diálogo, la paz, pero no acepto traiciones de este tipo”.

Guaidó sigue en su estrategia: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Para ello anuncia “una nueva etapa de lucha que requerirá mayor compromiso, fortaleza, determinación, sacrificio y convicción”.

El mandatario también pidió en un tuit que “todos, dentro y fuera de Venezuela, juntos, aumentemos la presión”.

Ahora un punto clave en la estrategia de Guaidó es el Tratado Interamericano de Acción Recíproca (TIAR), activado la semana pasada en la Organización de Estados Americanos (OEA). En la fase más extrema del TIAR se abre la puerta a una intervención militar extranjera contra Maduro.

A %d blogueros les gusta esto: