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Las democracias no saben qué hacer con el gobierno de Nicolás Maduro por Pedro Benitez – Al navio – 21 de Septiembre 2018

Ni política, ni estrategia. Las democracias más importantes del continente americano han condenado la deriva dictatorial de Nicolás Maduro. Han desconocido la instalación de su Asamblea Nacional Constituyente y su reelección del 20 de mayo pasado. Pero no han podido evitar que siga en el poder. Están ante el mismo dilema que por años ha tenido la oposición venezolana al chavismo: ¿Cómo enfrentar pacíficamente a un régimen que está dispuesto a permanecer en el poder a cualquier precio?
El Grupo de Lima rechazó las declaraciones de Luis Almagro / Foto: Cancillería de Perú
El Grupo de Lima rechazó las declaraciones de Luis Almagro / Foto: Cancillería de Perú

Luis Almagro, secretario seneral de la Organización de Estados Americanos (OEA), primero deja abierta la opción de una intervención militar para desalojar a Nicolás Maduro del poder y poco después se desdice. Francisco Santos, embajador de Colombia en Washington y exvicepresidente del gobierno de Álvaro Uribe, afirma que en el caso de Venezuela “todas las opciones deben estar sobre la mesa”. El presidente de ese país, Iván Duque, confirma el rechazo a la opción militar adelantado en declaraciones exclusivas a ALnavío.

Eso pese a que pocos días antes Colombia (junto con Canadá y Guyana) no suscribiera la más reciente declaración del Grupo de Lima donde negaba la posibilidad de alguna intervención armada en Venezuela. En cambio, los representantes de los gobiernos de Chile y Argentina, presididos por Sebastián Piñera y Mauricio Macri respectivamente, duros críticos del régimen de Nicolás Maduro, sí lo hicieron. Curiosamente el de Panamá retiró su firma de esa declaración.

El Grupo de Lima, creado para hacer seguimiento y buscar salidas a la crisis venezolana, no ha logrado concretar una política que vaya más allá de las declaraciones

Por su lado el gobierno de Michel Temer, en Brasil, otro abierto crítico del gobierno de Caracas, que ya había asomado la posibilidad de militarizar la frontera con Venezuela, envía al ministro de la Defensa, Joaquín Silva, a reunirse con su par venezolano, Vladimir Padrino López. Además, la gobernadora del estado de Roraima (fronterizo con Venezuela), Suely Campos (del mismo partido político de Temer), se reúne con Maduro en el Palacio de Miraflores para tratar sobre el flujo migratorio de venezolanos y el contrato de suministro eléctrico de Venezuela.

¿Qué nos indica todo esto? Que las democracias de América no saben qué hacer con el régimen de Nicolás Maduro.

El Grupo de Lima, instancia creada en agosto de 2017 por 17 países del continente (incluidos los citados arriba) para hacer seguimiento y buscar salidas a la crisis venezolana, no ha logrado concretar una política que vaya más allá de las declaraciones.

Sanciones comerciales implicarían agravar la ola migratoria de venezolanos. Retiro de embajadores sería aislar más a un gobierno que puede aprovechar eso para radicalizarse. La opción militar es impensable para los gobiernos latinoamericanos. Aceptar la normalización de una nueva dictadura en América es sentar un precedente nefasto y peligroso para el resto del siglo XXI.

En resumen, ante un Nicolás Maduro que no se comporta como un jefe de Estado convencional todas las opciones parecen ser malas. Impone cosas dentro de Venezuela que ninguno de sus homólogos latinoamericanos soñaría hacer en sus respectivos países.
Iván Duque descartó la intervención militar en Venezuela / Foto: Presidencia Colombia

Esa es la razón por la cual todos envían mensajes distintos y contradictorios, como el caso de Colombia, afectada directamente por la crisis venezolana.

¿Qué hacer? Una pregunta sin respuesta

Lo cierto es que las democracias de América empiezan el proceso de aprendizaje por el cual ha pasado la oposición venezolana. ¿Cómo actuar en el marco del Estado de derecho con un régimen que no respeta el Estado de derecho?

De cara a la elección presidencial de 2006, que terminaría siendo la tercera victoria en fila del expresidente Hugo Chávez, un sector de la oposición se propuso emprender la ruta electoral para intentar derrotarlo. Con el predecesor de Maduro en la cumbre de su poder aquello lucía como una tarea casi imposible.

Pero en menos de un año los opositores consiguieron un triunfo electoral increíble al derrotar la propuesta de enmienda electoral del año 2007. Sin embargo, poco después se presentó el primer inconveniente de esa estrategia cuando por medio del control que ejercía en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), la Asamblea Nacional (AN) y el Consejo Nacional Electoral (CNE), Chávez desconoció el mandato de la consulta e impuso su voluntad.

La opción militar es impensable para los gobiernos latinoamericanos. Aceptar la normalización de una nueva dictadura en América es sentar un precedente nefasto

Desde entonces ha sido una constante. Cada triunfo electoral opositor ha sido desconocido por medio de argucias legales respaldadas en última instancia por el crudo y desnudo poder de la fuerza.

En abril de 2013, en ocasión del estrecho y cuestionado resultado electoral donde oficialmente Maduro se impuso al candidato de la coalición opositora Henrique Capriles, este impugnó ante las instancias correspondientes la elección.

Esta impugnación fue rápidamente desestimada. Aunque desconoció el proceso, Capriles se negó a usar las movilizaciones de calle como mecanismo de presión política.

Con todos los medios de coacción (formales e informales) en manos del oficialismo, la oposición venezolana no ha podido hacer respetar la democracia. Hoy, ante las arbitrariedades y la deriva dictatorial de Maduro, la comunidad democrática internacional tampoco.

Esto incluye a la Administración de Donald Trump. Su “política” hacia la crisis venezolana no parece ser muy distinta a la asumida por su antecesor Barack Obama en sus casi ocho años en la Casa Blanca: esperar que el régimen chavista se cocine en su propia salsa.Trump deshizo la estrategia de Obama sin reemplazarla por otra / Foto: Casa Blanca

Sin embargo, eso que más que una política era una actitud, tuvo un inesperado giro cuando Obama vio la oportunidad de negociar con Raúl Castro a partir de junio de 2013 de manera secreta.

Todos los caminos pasan por La Habana

Para Obama, Cuba, Venezuela y el proceso de paz en Colombia con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) eran tres aristas del mismo problema. Es probable que tuviera razón.

Al desmovilizar militarmente a las FARC se anulaba a un aliado del régimen chavista. Un aliado que -hoy lo sabemos- Chávez venía apoyado subrepticiamente desde que llegó al poder en 1999 con la deliberada intención de socavar la democracia colombiana.

Que las FARC dejaran las armas pasaba por La Habana. El Gobierno demócrata de Estados Unidos sabía eso y esa fue la razón por la cual apoyó ese proceso de paz.

La “política” de Trump hacia la crisis venezolana no parece ser muy distinta a la asumida por su antecesor Barack Obama: esperar que el régimen chavista se cocine en su propia salsa

Por otra parte, al empezar a negociar formal y abiertamente con los cubanos desde diciembre de 2014 Obama le ofrecía al régimen castrista la zanahoria de eventualmente normalizar las relaciones comerciales, lo que le permitía pensar seriamente en prescindir del vital, aunque volátil, subsidio de petróleo venezolano. Cuba ya había pasado por eso en 1991, cuando se le esfumó el apoyo de la URSS, mucho más poderosa que Venezuela.

De modo que con la mira puesta en la inevitable transición política generacional dentro de la isla para Raúl Castro esto le caía como anillo al dedo.

El resultado de ese proceso no era otro que el de dejar sin aliados internacionales a Maduro. A partir de 2015 (en su último año como presidente) Obama comenzó la política de aplicar sanciones personales contra ciertos jerarcas chavistas claves.

Un trato para los hermanos Castro y otro muy distinto a los herederos de Hugo Chávez. Esa era la estrategia que Obama fue construyendo muy al final de su mandato hacia Maduro. Dejarlo sin la reina, afiles y caballos.

Por coincidencia una serie de gobiernos aliados del chavismo fueron reemplazos en el mismo periodo en SuraméricaArgentina, Brasil y Ecuador cambiaron de bando. En Chile y Perú subieron al poder duros críticos del chavismo.A Cuba no le queda otra opción que aferrarse a Maduro / Foto: Cancillería Cuba

A Cuba no le queda otra opción que aferrarse a Maduro / Foto: Cancillería Cuba

No obstante, todo esto cambió inesperadamente con la victoria de Donald Trump en noviembre de 2016. El controversial presidente republicano ha sido mucho más duro en su retórica contra Maduro que Obama. Ha sido el primer jefe de Estado en advertir públicamente que en la crisis venezolana todas las opciones estaban abiertas, incluyendo la militar. Ha aplicado más sanciones que su antecesor en el cargo. Pero no ha pasado de allí.

Ni siquiera ha dado (seguramente por razones internas) el drástico paso de suspender la compra de petróleo venezolano. Ni siquiera ha promovido un embargo internacional de armas. Además, ha dejado en los demás países americanos el protagonismo de la presión diplomática sobre Caracas. En resumen, Trump deshizo la estrategia de Obama sin reemplazarla por otra. Hasta ahora.

Por su parte, sin posibilidades a la vista de que se suavice el embargo comercial de EEUU, a Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel no les queda otra opción que aferrarse a Maduro. Harán todo lo que esté en sus manos para que no caiga. Ellos sí tienen una estrategia clara.

Lo que nos recuerda que si de diálogos o negociaciones se trata en el caso del régimen de Maduro todos los caminos pasan primero por La Habana.

Carta abierta al Grupo de Lima: “No deben darle más campo de acción a la tiranía venezolana” – La Protesta Militar – 19 de Septiembre 2018

La plataforma “Venezuela Somos Todos” emitió este domingo una carta abierta dirigida al Grupo de Lima luego de que 11 de los 13 países rechazaran las declaraciones del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

A continuación el texto íntegro:
Estimados amigos del Grupo de Lima:
Respecto al último comunicado conjunto publicado por ustedes el día de ayer, firmado por los -gobiernos de Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Santa Lucía, con la abstención de los gobiernos de Canadá, Colombia, Panamá y Guyana, es pertinente expresar nuestro respaldo a las declaraciones del S.G. de la OEA, Luis Almagro, en su visita a Colombia esta semana.
Vemos con gran preocupación, que en el texto expresan su rechazo a cualquier acción o declaración que implique alguna intervención militar o ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela. Además, abogan por una “salida pacífica y negociada” para restaurar la democracia y dicen que “instan al régimen venezolano a poner fin a las violaciones a los DDHH, a liberar a los presos políticos, respetar la autonomía de poderes y asumir su responsabilidad por la grave crisis que hoy vive Venezuela”.
La Tiranía de Nicolás Maduro, no ve ni acepta que ha cometido ningún crimen o delito y tampoco acepta que Venezuela vive la más grave Crisis Humanitaria que se haya vivido en el hemisferio en décadas. La violencia, a la que ustedes se refieren, es ejercida desde el poder, en contra del pueblo venezolano. Por eso hoy, la Corte Penal Internacional, ha abierto Examen Preliminar a Venezuela. Durante 3 años, los diálogos dirigidos por entre otros, algunos de los países que conforman el grupo de Lima, ha desencadenado, no solo que el régimen se burle de la Comunidad Internacional, con el oxígeno que le han brindado y donde se mueve a sus anchas, con la complicidad, entre otros, del ex Presidente Español Rodríguez Zapatero, sino que ha acentuado la represión, la persecución, la crisis humanitaria y los Crímenes de Lesa Humanidad y Ustedes lo saben.
El Comunicado insta al “régimen” venezolano a poner fin a las violaciones de DDHH, a liberar a los presos políticos, a respetar la autonomía de los poderes del Estado y a que asuma su responsabilidad por la crisis. Estimados amigos del Grupo de Lima, la Tiranía que ostenta el poder en Venezuela, no solo comete violaciones masivas de DDHH, sino que comete Crímenes de Lesa Humanidad, como la Detención Arbitraria, la Desaparición Forzada, la Tortura y la Violencia Sexual, además, de no proveer ni garantizar en lo más mínimo, los derechos fundamentales de los venezolanos, como el derecho a la vida, a la integridad física, a la alimentación y salud, entre otros.
Venezuela es hoy, un Estado Forajido, cuyo significado en la nomenclatura internacional es “aquel Estado nacional cuyas autoridades tienen un comportamiento contrario o al margen de la Comunidad Internacional, incumpliendo los convenios internacionales válidamente suscritos y vigentes y descartando las decisiones tomadas por los organismos internacionales encargados de garantizar la paz y el orden mundial.
No se puede “instar” a una Tiranía que permite que cientos de venezolanos mueran semanalmente por hambre y sin medicinas, que reprime cualquier manifestación de seres que parecen zombis, clamando por comida, por sus tratamientos médicos, por justicia, por la “aparición de sus seres queridos”, por transporte, por luz y agua, y que provoca que más de 2.3 millones de habitantes huyan por sus fronteras, para sobrevivir, dejando su vida y al resto de su familia atrás.
Nos permitimos recordarles, que, en la Cumbre Mundial del 2005 de Naciones Unidas, se aprobó el concepto de “responsabilidad de proteger”, que dice textualmente: “la responsabilidad que tienen los Estados de proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los Crímenes de Lesa Humanidad. Esa responsabilidad conlleva a la prevención de dichos crímenes, incluida la incitación a su comisión, mediante las medidas apropiadas y necesarias”. Aceptamos esa responsabilidad y convenimos en obrar en consecuencia. La comunidad internacional debe, según proceda, alentar y ayudar a los Estados a ejercer esa responsabilidad y ayudar a las Naciones Unidas a establecer una capacidad de alerta temprana.
Así pues, la responsabilidad de proteger obliga a la Comunidad Internacional a evitar o impedir que estos crímenes sucedan, cuando el propio Estado, no puede o no quiere hacer nada por evitarlo. Es evidente, que la Tiranía, no solo no puede – porque ha quebrado su economía, y sigue liquidando sus recursos actuales con pagos a futuro – sino que no quiere, porque ha rechazado cualquier ayuda seria que desde distintos gobiernos y organismos internacionales se han ofrecido. Prefieren que los venezolanos mueran, se consuman, se empobrezcan, huyan masivamente y el que se atreva a denunciarlo, va preso.
La emergencia que vive el pueblo venezolano, dentro de sus fronteras, no aguanta más diálogos infructuosos que le den tiempo al Tirano de terminar de controlar a los venezolanos a través del miedo y la represión, sometiéndolos con técnicas utilizadas en las peores historias mundiales, como el llamado “Plan Hambre” implementado por los Nazis en la Unión Soviética, con la diferencia de que el “enemigo” es el propio pueblo venezolano, y en técnicas de represión y tortura que igualan a las cometidas por Stalin y Hitler y el Castro-comunismo.
Por todo esto, estimados señores, hacemos un llamado URGENTE como venezolanos, agradeciéndole sus esfuerzos derivados en su constitución como grupo, a no darle más campo de acción a la Tiranía venezolana y su diplomacia cómplice. Vemos con preocupación, que, desde Lima, precisamente donde se conformó el Grupo, se emita un comunicado desde su cancillería, donde por cierto trabaja hoy, quien fuera durante años, el jefe de gabinete de José Miguel Insulza, cuando era S.G. de la OEA, personaje que mantuvo durante su gestión, la inercia y silencio cómplice de dicho Organismo, sobre lo que sucedía en Venezuela y el desmantelamiento del Estado de Derecho desde el poder. Estamos seguros de que, si hubiera habido una acción temprana por parte de esa Organización durante dicha gestión, los venezolanos no estuvieran hoy sufriendo las consecuencias de un régimen Criminal.
Equipo fundador:
Norteamérica:
Fernando Rendón Pérez
Emilia Hung
Farida Acevedo Castro
Suramérica:
Ernesto Tinoco
Azabache (Gladys Chirinos)
Europa:
Mercedes Vásquez Antonioni
Máximo Díaz-Estebanez
Alberto Pérez Levy
Centroamérica y el Caribe:
Víctor Quintero Olivero
Asesora jurídica y DDHH:
Tamara Sujú Roa
Asesora instituciones europeas:
Patricia Betancourt
(Siguen 44 firmas más)

Intervención militar o disuasión fuerte por Luis Manuel Aguana – TIC’s y Derechos Humanos – 18 de Septiembre 2018

Caricatura LMA 1990 - Con NombreEl mensaje del Secretario General de la OEA fue muy claro: “Dije muy claramente que siempre debemos agotar el camino de las acciones diplomáticas y que debemos dejar todas las opciones abiertas, que no debe descartarse ninguna opción. A partir de ahí, algunas interpretaciones maniqueístas buscaron cambiar el eje de la discusión. El desarrollo fue que hablábamos de ataque militar de violencia, que éramos favorables a la agresión armada. No es cierto…” (ver Mensaje de Luis Almagro sobre visita a Zona de Frontera Colombia-Venezuela, enhttps://twitter.com/Almagro_OEA2015/status/1041421553513058304). Sin embargo las declaraciones de Almagro en Colombia fueron interpretadas como que el Secretario General de la OEA estaba a favor de un ataque militar, e inmediatamente saltaron los Cancilleres del Grupo de Lima rechazando una intervención militar en Venezuela (ver El Grupo de Lima rechaza cualquier intervención militar en Venezuela

https://elpais.com/internacional/2018/09/16/america/1537061395_976072.html).

Pero lo que me llamó más la atención fue la fuerte reacción de toda la opinión pública en contra de la Declaración del Grupo de Lima, lo cual refleja ciertamente el curso de la corriente que en este momento esta prevaleciendo en relación a la manera en cómo debe resolverse la crisis venezolana. Y esto amerita un examen un poco más detenido, dado a que está tomando cada vez más cuerpo la necesidad de explorar la expresión “todas las opciones”, habida cuenta que ya los Cancilleres del Grupo de Lima expresaron la posición de sus países en relación a no intervenir militarmente en Venezuela.

Y “todas las opciones” no necesariamente implican solo la opción militar, aunque esa pueda ser también estudiada por esos países. La gente en Venezuela se encuentra muy, pero muy desesperada. Sin poder comprar un mínimo de alimentos por una escandalosa hiperinflación, sin medicinas, sin atención médica, sin agua, sin electricidad, sin servicios públicos básicos porque todos han colapsado, cualquier ser humano que viva en Venezuela que no lo pueda sostener, o se va o se muere. Así de simple están las cosas. Y cada vez es mayor la cifra de quienes no lo pueden sostener. De allí el éxodo en masa para los países vecinos.

¿Y cómo se detiene eso? Yendo a las causas: derrocando la dictadura comunista de Maduro. ¿Pero es así de simple? ¿Metemos a los militares multinacionales desde afuera y ya? Aun cuando la corriente de opinión apunte a una intervención militar con fines humanitarios, el resultado de esa decisión puede ser aun peor. Y eso tal vez no se está visualizando aquí por la desesperación que tenemos en Venezuela.

Ya hemos indicado muchas veces que estamos en una situación de rehenes. Y los delincuentes tienen sembrado el sitio con explosivos. Si alguien cruza por la puerta los hacen estallar, muriendo ellos y nosotros y por supuesto quienes se metan. Prefieren hacerlo así porque son fanáticos y quieren probar un punto ideológico difícil de comprender por quienes no entendimos que esto era parte de un plan que tiene años en ejecución.

El régimen entrena permanentemente a milicianos paramilitares armados en todo el país, y no precisamente para agredir a quien nos invada sino a los propios venezolanos que nos opongamos a ellos. Es posible que se activen de manera criminal en contra de la misma población opositora desarmada -a quien ya han identificado- cuando comience una refriega violenta. No estamos hablando de gente racional sino de talibanes fanáticos ideologizados. Entonces, antes de dar un paso que comience un enfrentamiento armado, lo que sería un baño de sangre imposible de cuantificar, creo que lo mas responsable sería seguir explorando opciones, aunque el tiempo ya este agotado o a punto de agotarse. Siempre hay tiempo para evitar la violencia.

Por si ya no fuera suficiente con lidiar con los grupos de paramilitares armados, y la amenaza que esto representa para la población civil, nos queda aún por resolver el posible periodo de inestabilidad y anarquía posterior en el país de no existir un plan serio de regreso a la institucionalidad. Una caída no controlada del régimen que no implique la participación de la soberanía popular, que refrende las actuaciones de quienes hayan insurgido para desmontar a los delincuentes del poder será altamente inestable, simplemente porque muchos otros grupos conspirarán atribuyéndose protagonismos y derechos.

Este tipo de grupos generalmente se preguntan: ¿y porque ellos y no nosotros? Y eso solo cesa cuando el pueblo es el que dispone quien debe gobernar. De allí que se haga indispensable mover a la opinión pública para convencerle de que sea la soberanía la que decida un plan elaborado a conciencia para ser ejecutado a fin de llenar el vacío de poder antes de que caiga el régimen. Pero para mucha gente con ganas de poder eso no es conveniente. Prefieren que caiga como una piñata: el que tenga más fuerza, que recoja más caramelos del piso, aunque eso no sea de la conveniencia de los venezolanos.

Hace más de un año había manifestado que no estaba en contra de una intervención (ver  Intervenciones humanitarias, enhttp://ticsddhh.blogspot.com/2017/08/intervenciones-humanitarias.html) si el “dueño de la casa” decide llamar al 911 internacional porque la dictadura le está negando el derecho a recibir ayuda humanitaria. Como dice Luis Almagro, existe la responsabilidad de proteger. Y el “dueño de la casa” aquí es el pueblo de Venezuela.

Si la representación constitucional de ese pueblo es designada sin más dilación, los términos de esa ayuda pueden ser definidos de inmediato entre nuestra representación constitucional, esto es, un Gobierno de Emergencia Nacional nombrado para tal fin, y la comunidad internacional.

Si este, luego de evaluar con profundidad pero con extrema urgencia la situación, decide que se requiere de una intervención basada en el principio señalado por el desaparecido ex Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan, según el cual “El gobierno de ningún país tiene el derecho de escudarse detrás de la soberanía nacional para violar los derechos del hombre o las libertades fundamentales de los habitantes de ese país”, entonces la comunidad internacional no estaría actuando unilateralmente, sino a pedido de un Gobierno de Emergencia legítimo, que responderá por lo que suceda después.

Pero si por el contrario, un grupo de países decide por su cuenta intervenir en Venezuela porque ya no se puede seguir esperando debido al daño que está causando la situación venezolana en la región, ya estarán desde este momento compitiendo para manejar el país los buitres que captan el olor descompuesto de los restos del régimen de Maduro, con la consiguiente y segura inestabilidad futura.

¿Cuál de las dos prefiere usted?

Ahora bien, si el TSJ legitimo y la Asamblea Nacional deciden (como al parecer por su parte ya lo ha decidido la Asamblea Nacional) que no llenarán el vacío de poder que ha dejado la sentencia condenatoria de Nicolás Maduro Moros, el vacío se llenará igual, por imposición de los hechos y sin control de nadie designado por el pueblo de Venezuela o por sus poderes legítimos. Aparecerá de la nada una intervención militar-humanitaria promovida por alguna coalición internacional, con su correspondiente Junta de Gobierno que decidirá el destino de los venezolanos, con el consiguiente riesgo de repetir el cuento de las ranas pidiendo Rey (ver Fabulas de Esopohttp://ticsddhh.blogspot.com/2012/03/fabulas-de-esopo.html). El remedio puede ser peor que la enfermedad. Ya nos paso una vez con Hugo Chávez…

Pero de existir un Gobierno de Emergencia, este podría perfectamente decidir que antes de llamar al 911 internacional “disuadiéramos” a los delincuentes que desgobiernan el país a someter a la soberanía popular, con todas las garantías internacionales del caso, el destino de la nación, so pena de tomar la última decisión que representa una solución violenta que no ganaría el régimen ni por casualidad. Se le estaría dando un chance al pueblo de pronunciarse en relación a su presente y futuro, en particular acerca de cómo se llevaría a cabo el proceso de transición, y el “dueño de la casa” decidiría con el apoyo de toda la comunidad internacional desmontar el sistema que nos ha arruinado así como el discurso del régimen de una “invasión imperialista”.

¿Estarían los secuestradores que nos tienen de rehenes, dispuestos a negociar su salida sin muertos que contabilizar a través de ese mecanismo? Porque en una intervención habrá muertos de todos lados, pero si de algo estoy seguro es que los primeros serían ellos. ¿Estarán dispuestos verdaderamente a detonar los explosivos, volándonos a todos con ellos adentro sin negociar antes una salida? Creo que el Grupo de Lima y el Secretario General de la OEA podrían estar de acuerdo en esta versión disuasiva de la intervención.

De acuerdo al ex Embajador ante las Naciones Unidas, Diego Arria “la capacidad de disuasión de una potencia, como Estados Unidos, no ha sido utilizada todavía en la medida en que eso es posible y que sea más eficiente…Yo creo que la mejor intervención para Venezuela es la de la disuasión….Te repito: el momento es de la disuasión fuerteLa mafia la utilizaba: “I’ll make you an offer you can’t refuse”.” (ver Diego Arria: “Ni China ni Rusia intervendrán por Venezuela”

https://es.panampost.com/orlando-avendano/2018/09/07/diego-arria-ni-china-ni-rusia-intervendran-por-venezuela/). Sería interesante comenzar a trabajar en “cuál sería la oferta que no podrían rechazar” que les propondríamos, pero estoy seguro que encontraríamos alguna en aras del rescate de nuestra libertad y con el menor costo en vidas posible…

¿Invadirá EEUU a Venezuela? por Gustavo Azócar Alcalá – La Patilla – 15 de Septiembre 2018

downloadEl discurso oficial dice que Nicolás Maduro viajó a China esta semana, en una gira relámpago de 4 días, a firmar 28 acuerdos con el régimen de Xi Jinping y buscar un préstamo por 5 mil millones de dólares que lo ayude a resolver, momentáneamente, el flujo de caja de la revolución. Pero, extrañamente, el gobierno chino no ha hablado de dinero, ni de préstamo, ni de nada que se le parezca. Los chinos han sido extremadamente parcos al referirse al tema.

Quienes quieran creer en la propaganda barata del régimen están en todo su derecho de hacerlo. Soy de quienes creen que la gira de Maduro a China sólo tenía un claro propósito: transmitir a EEUU y al mundo, la ficción de que los chinos apoyan la revolución socialista y bolivariana de Venezuela, y que están dispuestos a hacer todo cuanto sea necesario para defender al régimen comunista venezolano ante la posibilidad de una intervención militar extranjera.

Basta con revisar todos y cada uno de los 28 acuerdos anunciados por Maduro en China. Ninguno de esos documentos habla de un préstamo de 5 mil millones de dólares. Son documentos que no comprometen a China en nada. Son simples saludos a la bandera. Pura utilería barata para disimular el verdadero motivo del viaje: crear la ficción de que los chinos defenderán a Maduro y a su dictadura de un eventual ataque militar norteamericano.

La puesta en escena de Nicolás Maduro en China se limitó estrictamente a lo necesario: una foto aquí, otra foto allá, un acuerdo aquí, un memorando allá, y nada más. Los chinos no solamente no hablaron de préstamo, sino que ni siquiera dijeron cuándo podría producirse un nuevo desembolso de dinero. Y eso es así, por la sencilla razón de que la gira no era para un propósito financiero, sino más bien para un fin político. No es casual, que la gira de Maduro a China se haya producido pocas horas antes de la llegada a Colombia del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, y unas horas después de la conversación telefónica que sostuvieron el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, y el presidente de Colombia, Iván Duque.

Nuestra hipótesis es que Maduro fue a China porque se siente acorralado. La presión internacional está surtiendo efecto. La dictadura hace aguas. Los informes elaborados por el G2 cubano y los servicios de inteligencia de Rusia señalan que la posibilidad de una intervención militar liderada por EEUU en Venezuela es de un 99,9%. La crisis migratoria provocada por la dictadura, que lanzó a 2.3 millones de venezolanos hacia las naciones vecinas, ha creado una tragedia continental sin precedentes que ha hecho reaccionar a la comunidad internacional. De todos los rincones del mundo están llegando reclamos para que los gobiernos democráticos hagan algo y pronto. Eso ha hecho que la opción militar planteada por Donald Trump, en agosto de 2017, esté tomando fuerza. Ya nadie habla de elecciones. Nadie habla de diálogo. Todo el mundo habla de una solución militar en Venezuela.

El gobierno de Estados Unidos fue el primero en plantear abiertamente una solución militar para Venezuela. Eso ocurrió el 11 de agosto de 2017, cuando el presidente de Estados Unidos Donald Trump, dijo: “Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesario (…) No voy a descartar una opción militar (…). Una opción militar es algo que, ciertamente, podemos perseguir (…) Tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos. Y la gente está sufriendo y está muriendo”.

La agencia de Noticias Associated Press, difundió un reportaje a mediados de 2018, confirmando los planes militares de Estados Unidos para Venezuela: “El pasado agosto (2017), durante una reunión en la Oficina Oval, el presidente Donald Trump hizo una pregunta que sobresaltó a sus asesores. “Dado que la situación en Venezuela amenaza la seguridad regional, ¿por qué Estados Unidos no puede invadir el país sudamericano?”, preguntó.

El 22 de agosto de 2018, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, retomó el tema de Venezuela en la agenda de Estados Unidos y dijo que el gobierno de Donald Trump maneja todas “las opciones sobre la mesa” en cuanto al caso de Venezuela.

“Estamos apoyando a los venezolanos y estamos manteniendo todas las opciones sobre la mesa”, dijo en rueda de prensa ante la pregunta de qué piensa hacer el gobierno estadounidense ante la crisis en Venezuela.

Hace apenas dos semanas atrás, el senador republicano de origen cubano, Marco Rubio, dijo que “por meses y por años había defendido una opción no militar y pacífica en Venezuela, pero ahora las circunstancias han cambiado”.

Y para no quedarse atrás, ayer viernes, 14 de septiembre de 2018, Luis Almagro, secretario general de la OEA, aprovechó una visita realizada a la frontera colombo-venezolana, para declarar desde el puente internacional Simón Bolívar, que “En cuanto a la intervención militar para derrocar a Nicolás Maduro, no debemos descartar ninguna opción (…) Este régimen lo que está perpetrando son crímenes de lesa humanidad, violación de derechos humanos, y el sufrimiento de la gente en el éxodo inducido que está impulsando hace que la acciones diplomáticas estén en primer lugar, pero no debemos descartar ninguna acción”.

Así las cosas, las cartas parecen estar echadas, pero la decisión final, sobre una intervención militar norteamericana en Venezuela depende, fundamentalmente, de Donald Trump. Los gobiernos democráticos de América Latina quizá no intervengan directamente en el conflicto. Pero tampoco harán nada para evitarlo. Y aunque Trump tenga muchas ganas de acabar con la dictadura de Nicolás Maduro y los problemas que ésta ha provocado en el continente, tal decisión no se adoptará sin que el actual presidente de EEUU evalúe, como todo buen empresario, el estado de ganancias y pérdidas que una decisión como esa pueda producir.

En mi libro ¿Invadirá EEUU a Venezuela? que acaba de publicarse en EEUU, señalamos que hay tres cosas que pueden precipitar la decisión de Trump con relación a una intervención militar en Venezuela. La primera: el juicio contra su ex jefe de campaña Paul Manafort, un veterano republicano que estuvo en prisión preventiva desde junio de 2018, y quien ha sido acusado de tener vínculos con la trama rusa. Manafort acaba de declararse culpable, y ha firmado un acuerdo con la Fiscalía, que lo acusa de no pagar impuestos por los más de 17 millones de euros que cobró por asesorar a políticos prorrusos en Ucrania. El testimonio de Manafort puede causar serios problemas a Trump.

La segunda: el abogado de Donald Trump, Michael Cohen, se declaró culpable ante un juez federal de Nueva York de varios delitos, entre ellos el de violar la normativa sobre la financiación de campañas electorales. Cohen admitió haber pagado con dineros de la campaña de Trump a dos mujeres para que no ventilaran sus relaciones sexuales con el entonces candidato a la Casa Blanca. Cohen admitió ante el Fiscal que los pagos se hicieron a la actriz porno Stormy Daniels —quien recibió 130.000 dólares— y a la modelo de Playboy, Karen McDougal —a quien entregaron un cheque por 150.000 dólares—. El problema es que los pagos se hicieron con dinero de la campaña y eso es un delito federal.

La tercera: el 6 de noviembre de 2018, hay elecciones en EEUU. Ese día, se escogerán 435 asientos en la Cámara de Representantes. En la actualidad, el Partido Republicano aventaja con 238 representantes al Partido Demócrata que cuenta con 192 curules. Las encuestas difundidas hasta el mes de agosto de 2018, proyectan un triunfo para los demócratas, lo cual les daría el control de esa cámara con 172 curules, frente a 166 de los republicanos. También se escogerá a 35 senadores, un poco más de una tercera parte del Senado. En la actualidad, el Partido Republicano domina esta cámara con 52 cargos, mientras que el Partido Demócrata cuenta con 48 puestos. Las encuestas publicadas hasta el mes de agosto de 2018, sostienen que la relación en esta cámara quedaría con 47 senadores para el Partido Republicano y 34 senadores para el partido Demócrata.

Analistas y expertos sostienen que el futuro de Donald Trump dependerá de lo que ocurra el 6 de noviembre con las elecciones del Congreso. Si los demócratas logran tener el control de la Cámara de Representantes podrían iniciar un juicio político (impeachment) contra Donald Trump por el caso de la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016 y también por la violación de leyes federales en el uso de los dineros de su campaña electoral.

Trump no lo ha dicho, pero todo el mundo sabe que el actual Presidente de Estados Unidos tiene montado su aparato de campaña para aspirar un segundo período de 4 años en la Casa Blanca. Esa aspiración podría verse truncada si el Congreso decide iniciar un impeachment o si el fiscal Robert Mueller decide llevarlo a juicio. Todo hace pensar que tanto la fiscalía como los demócratas — y algunos republicanos que están dentro del gobierno, uno de los cuales ha estado filtrando información a The New York Times —- tienen mucho interés en que la era Trump llegue a su fin este mismo año.

En medio de tanta turbulencia, el caso de Venezuela, y la dictadura de Nicolás Maduro, pueden jugar un papel estelar en la lista de opciones de Donald Trump. El actual presidente de EEUU va a necesitar algo mucho más poderoso que un huracán o un tornado para distraer a la opinión pública y al Congreso de su país después de las elecciones del 6 de noviembre de 2018. Acabar con una de las dictaduras más despreciables del mundo y devolver la democracia a un país destrozado por los comunistas no es una mala idea.

Una operación militar en territorio extranjero es un buen motivo para evadir un juicio político. Todos los presidentes de EEUU, desde la II Guerra Mundial, con excepción de Jimmy Carter y Gerald Ford, han ordenado invasiones de países extranjeros. En 1998, Bill Clinton ordenó ejecutar la Operación Alcance Infinito, un ataque con misiles crucero contra los campos de entrenamiento de milicianos de Al Qaeda en Afganistán. También se lanzaron misiles contra una fábrica farmacéutica en Sudán. El motivo fueron los ataques cometidos en Tanzania y Kenia contra las embajadas de EE.UU. pero muchos creen que el ataque obedeció al juicio político ordenado por el Congreso por el escándalo de Mónica Lewinsky.

¿Se prepara EEUU para invadir a Venezuela?. Para encontrar la respuesta a esa interrogante, sólo hay que observar estos datos: Mike Pence visitó Colombia en agosto de 2017. Rex Tillerson estuvo en Colombia en febrero de 2018. Nikki Halley, embajadora de EEUU en la ONU, estuvo en Colombia en agosto de 2018. James Mattis, secretario de defensa de EEUU estuvo en Colombia en agosto de 2018. Luis Almagro, secretario general de la OEA estuvo ayer viernes 14 de septiembre en Cúcuta. Un buque hospital de EEUU llegará a Colombia a finales de septiembre. Y Donald Trump ha anunciado una visita a Colombia el próximo 2 de diciembre. ¿Visitas de cortesía? O ¿explorando el terreno y afinando detalles?

Mensaje de Luis Almagro sobre la crisis en Venezuela – 16 de Septiembre 2018

Cancillería de Colombia: No hubo coincidencia total en términos de declaración del Grupo de Lima – La Patilla – 16 de Septiembre 2018

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La Cancillería colombiana aseguró este domingo que no firmó la declaración del Grupo de Lima en la que ese grupo rechazó una eventual intervención militar en Venezuela porque considera que no hubo “coincidencia total” en los “términos” de ella.

“Sobre la más reciente declaración del Grupo de Lima: no hubo coincidencia total en los términos de la declaración pero hay identidad de propósitos”, detalló la Cancillería en Twitter.

Una decena de países que conforman el Grupo de Lima, que considera roto el orden democrático en Venezuela, expresó ayer, en una declaración conjunta, “su preocupación y rechazo ante cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela”.

Esto ocurrió luego de que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, asegurara el viernes en la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, que las acciones diplomáticas están en “primer lugar” pero no se pueden descartar otras como la intervención militar.

Ante esta situación, la Cancillería colombiana señaló que “rechaza la violencia en todas sus formas” y que el Gobierno “continuará actuando con base en estos principios y convicciones”.

“Seguiremos acudiendo a todos los medios diplomáticos y políticos tendientes a crear condiciones para que el pueblo de Venezuela pueda elegir el Gobierno que desee tener gracias a procesos transparentes y rodeados de garantías”, dijo.

Asimismo, resaltó el trabajo del Grupo de Lima porque considera que cumple por una tarea “fundamental” y que tiene unos propósitos con los que coincide.

El Grupo de Lima está conformado por los Gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.

Esta plataforma fue creada por iniciativa del Gobierno de Perú para denunciar un quiebre del orden democrático en Venezuela ante la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, cuya legitimidad no reconoce.

En su declaración de este sábado, el Grupo de Lima instó de nuevo al Gobierno del presidente Nicolás Maduro a “poner fin a las violaciones a los derechos humanos, a liberar a los presos políticos, respetar la autonomía de los poderes del Estado y asumir su responsabilidad por la grave crisis que hoy vive Venezuela”.

Almagro, secretario general de la OEA dice que no se puede descartar una intervención militar contra Maduro – El Mundo – 15 de Septiembre 2018

El secretario general de OEA, Luis Almagro (d), saluda a inmigrantes venezolanos en la ciudad fronteriza de Cúcuta (Colombia). EFE

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó este viernes que no se puede descartar una intervención militar contra el Gobierno de Nicolás Maduro para poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano.

“En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro creo que no debemos descartar ninguna opción”, manifestó Almagro en una rueda de prensa que dio en el lado colombiano del puente binacional Simón Bolívar, a pocos metros de la línea fronteriza con Venezuela.

Almagro, que visitó la ciudad fronteriza de Cúcuta para ver sobre el terreno la situación de miles de venezolanos que emigran a diario de su país agobiados por la escasez de alimentos y medicinas, entre otras privaciones, agregó “que las acciones diplomáticas están en primer lugar” pero no se pueden descartar otras, dada la gravedad de la situación.

El jefe de la OEA respondió así a una pregunta de periodistas y señaló que “definitivamente el régimen de Nicolás Maduro lo que está perpetrando en materia de crímenes de lesa humanidad contra su población, en violaciones de derechos humanos, en sufrimiento de la gente, en el éxodo inducido que está impulsando”, hace que no se pueda descartar la opción de la intervención militar.

Almagro, que dio la rueda de prensa junto al canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo García, y el director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, lamentó “el dolor” y “el sufrimiento del pueblo venezolano”.

“Un pueblo venezolano que hoy es víctima de la represión, pero una represión distinta, incluso a las demás dictaduras que hemos tenido en el continente; en este caso es la miseria, es el hambre, es la falta de medicamentos como instrumentos represivos para imponer una voluntad política al pueblo”, afirmó.

A renglón seguido declaró que nunca se ha visto en el mundo un “un Gobierno tan inmoral” que “se niega a aceptar la ayuda humanitaria cuando está en medio de una crisis humanitaria”.

“Eso es absolutamente inadmisible y no lo podemos permitir, la ayuda humanitaria tiene que llegar a Venezuela”, subrayó en medio de aplausos de centenares de venezolanos que se detuvieron en el puente para escucharlo y que gritaban consignas como “Ayuda” o “Abajo Maduro”.

El secretario general de la OEA insistió en que “el pueblo venezolano ha pagado un precio más que alto para recuperar su libertad, para recuperar su democracia y todavía no la ha recuperado” y por eso consideró fundamental la ayuda de la comunidad internacional, empezando por la financiera, para hacer frente al éxodo que se extiende por toda Suramérica.

“La comunidad internacional definitivamente tiene que dar respuesta a esto, la comunidad internacional es responsable y no puede permitir una dictadura en Venezuela, una dictadura que afecta la estabilidad de toda la región, la afecta a partir del narcotráfico, la afecta a partir del crimen organizado, la afecta a partir de la profunda crisis humanitaria que ha creado”, manifestó.

La OEA afronta la crisis migratoria en Colombia y redobla la presión a Maduro por Francesco Manetto – El País – 14 de Septiembre 2018

Duque solicita apoyo a Luis Almagro y al BID para afrontar la emergencia en el hemisferio

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, este jueves en Cartagena de Indias.
El secretario general de la OEA, Luis Almagro, este jueves en Cartagena de Indias. RICARDO MALDONADO ROZO EFE

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) viajó esta semana a Colombia para abordar la emergencia migratoria que desde hace meses afronta la región por el multitudinario éxodo de venezolanos que huyen del Gobierno de Nicolás Maduro. El representante del organismo, muy crítico con la deriva del sucesor de Hugo Chávez, afirmó que “la política de brazos abiertos de Colombia necesita coordinaciones regionales” y, al mismo tiempo, señaló la que, en su opinión, debe ser la solución: “La crisis migratoria venezolana se resuelve con democracia en el país. Es una necesidad que debemos tener muy clara, de lo contrario el régimen nos seguirá mintiendo”. La visita constituye en sí un mensaje que redobla la presión internacional contra el chavismo.

El diplomático uruguayo trató la tarde del jueves con el presidente Iván Duque, durante un encuentro en Cartagena de Indias, algunos de los desafíos que plantea la huida de venezolanos. La organización ya ha puesto en marcha un grupo de trabajo coordinado por David Smolansky, dirigente opositor del partido Voluntad Popular,  e intenta ahora concretar un plan de ayuda. “Es una crisis absolutamente inmoral porque marca las dolencias de un Gobierno, marca las mentiras de un Gobierno a la hora de tratar la necesidad de su gente y su pueblo en lo que refiere a alimentación, salud, necesidades básicas de la población, Los venezolanos hoy buscan en el exterior soluciones que no pueden encontrar en su país”, consideró el secretario general de la OEA.

También se refirió a una de las escenificaciones cada vez más recurrentes de Maduro. “Tratar de sostener esa mentira a través, por ejemplo, de repatriaciones por decenas cuando los exiliados forzosos del país son millones definitivamente es un acto inmoral que trata de perpetuar una mentira que ya no pueden ocultar”, agregó. Hoy mismo el régimen difundió el regreso de 86 personas que emigraron a Argentina. Según cálculos de Naciones Unidas, que en junio criticó duramente los desmanes y la brutal represión del régimen, la gravísima crisis que azota al país y la persecución forzaron la salida de más de dos millones de ciudadanos. La reconversión monetaria anunciada en agosto por el Gobierno se quedó en medida cosmética, puesto que Venezuela sufre las consecuencias de un corralito de facto en el que es prácticamente imposible acceder a cantidades aceptables de efectivo.

Duque, que felicitó a Almagro por las acciones emprendidas contra el Gobierno de Maduro en la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya, aprovechó una declaración conjunta para solicitar formalmente apoyo. Se dirigió tanto la OEA como del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el organismo donde el mandatario colombiano se formó durante años en Washington. “Insto a que con el apoyo suyo también el apoyo del presidente del BID tengamos instrumentos de financiamiento para atender esta situación en el hemisferio”, dijo. Desde su elección, el pasado junio, el sucesor de Juan Manuel Santos ha hecho hincapié en la necesidad de buscar un enfoque regional para afrontar la emergencia migratoria, que por razones geográficas -Colombia y Venezuela comparten más de 2.200 kilómetros de frontera- afecta sobre todo a su país.

Consejo Permanente de la OEA debate nuevamente sobre Venezuela – La Patilla – 5 de Septiembre 2018

Los representantes de los países ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente  EFE/Lenin Nolly

La Organización de Estados Americanos (OEA) abordará hoy la “crisis” migratoria de venezolanos durante una sesión extraordinaria de su Consejo Permanente, en la que intervendrá el secretario general del organismo, Luis Almagro.

Según informaron hoy fuentes diplomáticas, la sesión tendrá un carácter deliberativo y, finalmente, no está previsto que se presente ninguna propuesta de resolución sobre la nación caribeña.

Varios países están preparando una resolución en la que se exhorta al Ejecutivo venezolano a autorizar el establecimiento de un “canal humanitario” para la entrada de comida y medicamentos.

La idea de abrir un “canal humanitario” no es nueva: ya lo han pedido el Parlamento venezolano, de mayoría antichavista; la comisión opositora que participó en un diálogo con el Gobierno en República Dominicana el año pasado; y los 14 países del Grupo de Lima en diferentes comunicados.

Venezuela, por su parte, considera que el establecimiento de un corredor humanitario facilitaría una invasión del país caribeño al abrir la puerta a fuerzas militares extranjeras.

La sesión, que comenzará a las 02:00 PM, y tiene como objetivo “considerar la crisis migratoria originada por la situación en la República Bolivariana de Venezuela“, tal y como consta en la convocatoria.

La sesión se convocó a petición de Almagro, quien formuló su solicitud en una carta enviada el 20 de agosto a la embajadora de Costa Rica ante la OEA, Rita María Hernández Bolaños, que ocupa la Presidencia del Consejo.

En esa misiva, Almagro pedía la convocatoria en dos semanas de una reunión con el fin de abordar la “crisis” migratoria y la situación “del ejercicio efectivo de la democracia que sufre Venezuela“.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), unos 2,3 millones de venezolanos están viviendo fuera de su país y más de 1,6 millones han salido desde 2015.

Venezuela ha perdido más del 40 % de su producto interior bruto (PIB) en los últimos cuatro años y registra una inflación disparada, que se estima que alcance el 1.000.000 % este año, de acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional(FMI).

Declaración de Quito sobre movilidad de ciudadanos venezolanos – 4 de Septiembre 2018

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