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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Otro gorila se reelige en la salvaje amazonia por César Indiano – La Patilla – 25 de Mayo 2018

unnamed-7Latinoamérica es una subregión políticamente perdida y malograda. Todo esto dio comienzo en 1998 cuando un gorila venezolano engatusó a los electores diciéndoles que traería para Venezuela y para América Latina “una revolución sin armas”, es decir, una revolución de gallinas que consiste en montar farsas electorales, en convertir a los militares en sicarios de sus propios paisanos y en burlarse de las instituciones establecidas las veces que sean necesarias con tal de mantener incólume “un altar socialista para venerar a una bestia”.

Cuando en 1998 los venezolanos salieron en masa a votar por aquel proyecto político depravado no sabían, los pobres, que estaban labrando las estacas de su propia perdición. Fue cosa de años para que se revelaran las verdaderas intenciones del primer mandamás que perifoneaba insultos contra el mundo entero mientras suprimía – de forma metódica – las libertades básicas del comercio, de la convivencia y de la propiedad privada en su propia nación. Venezuela había caído en la trampa política más brutal de su historia.

Todo “plan socialista” siempre ha tenido dos objetivos estrictos, uno, robarle los bienes a las personas prósperas y dos, quitar de los cargos públicos a los individuos honorables para colocar en su lugar a una trulla de cretinos. Lo curioso es que a partir de 1998 estos atracadores vestidos de redentores, descubrieron que pueden lograr estos nefastos objetivos sin necesidad de derramar tanta sangre y sin necesidad de fatigarse inútilmente en guerrillas de montaña.

Los socialistas del Siglo XXI simplemente idearon un modelo de emboscaba para inmovilizar a las frágiles democracias de América Latina y digamos que les ha ido muy bien. Con la muerte del Gorila I el 28 de diciembre del 2012 a las 4 am de un paro respiratorio, las riendas de este proyecto ignominioso quedaron en manos del Gorila II, Nicolás Maduro. Leer más de esta entrada

Caracas y el desasosiego como rutina por Francesco Manetto – El País – 25 de Mayo 2018

Nicolás Maduro apuntala el régimen mientras la sociedad venezolana demanda cambios urgentes

En Venezuela la palabra cambio es más una urgencia vital que una noción política como en otras partes del mundo. Está detrás de cada esquina, en las conversaciones, en los deseos, en los ojos de quienes cuentan su historia. Lo es para esa gran mayoría de la sociedad que el pasado domingo decidió boicotear las elecciones como pedían las principales fuerzas del Frente Amplio o votar por Henri Falcón con la esperanza de expulsar a Nicolás Maduro del poder. Pero también, de manera distinta, lo es para todos los que se creyeron la fábula del enemigo exterior, de la guerra económica, los que a pesar de mantener una vaporosa fe en la llamada revolución quieren salir del desastre en el que los metió el régimen.

En las elecciones ganaron los de siempre, los de siempre desde hace 20 años, que ya han comenzado a superarse a sí mismos. Han pasado del chavismo a una suerte de poschavismo. Del “todo por el pueblo” al control del pueblo. El presidente estrenó su nuevo mandato, que se prolongará hasta 2025, con nuevas condenas internacionales y algunos gestos cosméticos que ya vienen siendo habituales después de una votación. Excarceló a 11 directivos de Banesco, la principal entidad privada del país, detenidos desde principios de mayo. Quizá anuncie ahora más liberaciones de presos políticos. Pero también amenazó a líderes opositores, expulsó al principal diplomático de Estados Unidos, detuvo a militares e intensificó el acoso a la prensa.

Lo que ocurra a los venezolanos está supeditado a los designios del régimen y de su traducción parlamentaria, la Asamblea Nacional Constituyente. Sin embargo, los castigos, las broncas, la delirante política monetaria e incluso los gestos de generosidad o las cesiones dependen, en última instancia, de una persona, de Maduro. Este es el horizonte que, a falta de un colapso o una reactivación de la iniciativa de la oposición, contempla la población. Lo ven con gafas distintas las varias almas de la oposición y los militantes chavistas. Pero el paisaje es el mismo.

Tres días antes de los comicios, a la salida del aeropuerto de Maiquetía, una pareja de policías pidió “una colaboración” a dos periodistas que acababan de aterrizar. No, no era un intento de extorsión. Eran limosnas ante una hiperinflación insoportable y unos salarios inverosímiles. El lunes esa situación no había cambiado. Se convirtió, de nuevo, en rutina, en una imagen congelada en el tiempo.

En esa fotografía, en la que los temores y el desasosiego se confunden con la realidad, el tráfico de Caracas sigue fluyendo, aunque cada vez con menor intensidad. Los bares siguen abriendo, aunque el dinero en efectivo sale, poco a poco, de circulación. Las mascotas desaparecieron hace tiempo de las aceras y los parques. Mientras cada día hay caraqueños que abandonan sus casas antes de huir de la miseria o del acoso de las autoridades, en la urbanización del Country Club alguien tiene el valor y los recursos para construir una mansión. El kilo de carne continuará compitiendo con el salario mínimo, 2,5 millones de bolívares, menos de tres dólares al cambio no oficial. En los barrios habrá bolsas de comidas de vez en cuando. O no. El agua corriente será una alegría entre los cortes de suministro. Los venezolanos, en definitiva, seguirán esperando.

 

Maduro se juramentó como “presidente reelecto” ante la ANC – El Nacional – 24 de Mayo 2018

Este jueves Nicolás Maduro se “juramentó” como “presidente reelecto” de Venezuela ante la asamblea nacional constituyente (ANC).

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Este domingo Nicolás Maduro fue “reelecto” en unas “elecciones presidenciales” convocadas por la ANC y que no cuenta con el reconocimiento de numerosos países organismos internacionales.

Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) designado por la ANC; Tarek William Saab, fiscal general designado por la ANC; Tareck El Aissami, vicepresidente de la República; Padrino López, ministro de Defensa; Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE); el alto mando militar, diplomáticos y constituyentes también están presentes en el acto.

 

Venezuela’s Sham Election by The Editorial Board – The New York Times – 21 de Mayo 2018

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​The issue in Venezuela is not whether Nicolás Maduro won another termfairly or not. Neither the Lima Group of Latin American countries plus Canada, nor the United States or the European Union recognized the election as legitimate. The question is how to get rid of Mr. Maduro before he completes the destruction of his country.

The devastation he and his leftist firebrand predecessor, the late Hugo Chávez, have visited on Venezuela is hard to fathom, especially as the country has the world’s largest oil reserves. For the fourth straight year, Venezuela has been ranked the world’s most miserable economy by Bloomberg. The economy has shrunk by more than 30 percent since the collapse of oil prices in 2014, and the oil industry is collapsing; the inflation rate is by far the world’s highest, set to reach 13,000 percent this year, according to the International Monetary Fund.

More than a million people have fled the country since 2015; the health care system is in such dire straits that malaria, once almost wiped out, is soaring; about three quarters of the population has involuntarily lost nearly 20 pounds of weight and people scrounging for food in garbage has become, according to the Brookings Institution, the new normal.

In the midst of this horror, the election on Sunday was less a contest than a dictator’s classic reach for a false patina of legitimacy. The largest opposition political parties were banned from taking part, key politicians were barred from running and there were widespread opposition calls for a boycott. In the end, the turnout was pathetically low, with Mr. Maduro garnering 68 percent of what votes were cast. Some of those who voted for Mr. Maduro apparently did so in the fear that their food rations would be stopped if they didn’t; others were the remaining Chavista faithful still loyal to the socialist upheavals led by Mr. Chávez from 1999 to his death in 2013 and by Mr. Maduro since.

​Even as massive spending on those socialist policies, combined with falling oil prices, poor management and corruption, have driven Venezuela to a socioeconomic disaster of extraordinary dimensions, Mr. Maduro has continued blaming the problems on what he terms an economic war waged by the United States. He has given no indication how he plans to halt the economic meltdown.

It is clear that Mr. Maduro must go. But that emphatically does not mean American military action, as hinted by President Trump in his cryptic comment last August, “We have many options for Venezuela, including a possible military option, if necessary.” It’s hard to see how a violent regime change led by the Trump administration would improve Venezuela’s lot, and the saber-rattling inevitably feeds into Mr. Maduro’s propaganda as evidence of American perfidy. As the Colombian president, Juan Manuel Santos, said at the time, “The possibility of a military intervention shouldn’t even be considered.”

The best means of eventually ousting Mr. Maduro is in collective action by the Western Hemisphere, led by Latin America, to further choke off funds to his government while supporting the National Assembly, which has been sidelined by Mr. Maduro since the opposition won a majority in 2015. The United States and many other countries have already imposed various economic sanctions against the Maduro government, and less than 24 hours after the sham election, the Lima Group announced it would take further steps to strengthen the controls. The group also said its members would reduce diplomatic ties with Venezuela.

That may not do the trick quickly, given Mr. Maduro’s readiness to destroy his country to stay in power. But he and his suffering countrymen must understand that in the eyes of their neighbors, he and his ilk are the root cause of their misery.

La disminuida legión de Nicolás Maduro por Maolis Castro/Florantonia Singer – El País – 22 de Mayo 2018

Solo un 30% del padrón electoral de Venezuela sigue fiel al heredero político de Hugo Chávez
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Pedro Guerra, de 33 años, admite con desdén una transformación del chavismo. Cerca de un centro de votación del barrio caraqueño de Petare y bebiendo un trago de licor celebraba por anticipado la reelección presidencial. “Hay que darle una oportunidad a Nicolás Maduro, aunque ya no sea lo mismo de antes. Siempre se le echa la culpa a él, pero no es así”, aseguró el domingo.

Su pariente, José Guerra, está más entregado a la militancia. Frente al colegio electoral Rafael Napoleón Baute, en el intrincado barrio de Petare (este de Caracas), hacía un sondeo el domingo de las elecciones que indicaba que solo 2.500 de 9.000 votantes había sufragado. “Estos son otros tiempos políticos y económicos. Nuestro pueblo fue doblegado porque le dieron en el estómago, pero el pueblo no va a perder con la revolución”, dice.

Su vestimenta no deja dudas de su afiliación política: cachucha y franela con el logo de la campaña del socialista. Representa a un 30,7 % del padrón electoral que respaldaron una reelección de Maduro. Su líder ha perdido seguidores, aunque esté atornillado al poder.

Los creyentes de Maduro identifican a tres culpables de la desgracia económica: Estados Unidos, la oposición y algunas veces a la corrupción. “Le doy un voto de confianza a Maduro, porque ya aprendió. Cuando llegó no sabía y todos estamos aprendiendo un nuevo sistema de vida. Ahora el presidente va a hacer una nueva economía y debe limpiar el gabinete”, explica Carlos Flores, un pensionista de 62 años residenciado en el centro de Caracas.

Los seguidores del mandatario afirman que existe democracia, pese a la persecución contra políticos opositores y esté comprometida la independencia de los poderes públicos. Su discurso es parecido al repetido en el canal gubernamental Venezolana de Televisión o por el Ejecutivo. Ninguno se atreve a darle una cuota de credibilidad a la oposición.

Además de ofrecer un voto a Maduro, muchos de los fieles a su política se movilizaron el pasado domingo para enfrentar la abstención convocada por la alianza Mesa de la Unidad Democrática, pero que también tocó sus filas. José Guerra, por ejemplo, estaba en los escuadrones de la Unidad de Batalla Hugo Chávez (UBCH) del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que se encarga de conseguir votos.

“Maduro no es Chávez”

Cuando Hugo Chávez asumió como presidente de Venezuela, en 1999, Giovanni Jiménez tenía 11 años de edad. No recuerda algo distinto del denominado socialismo del siglo XXI, tampoco quiere un cambio de Gobierno. “El PSUV lo ha hecho bien. Siempre he dado mi voto a la revolución porque hemos recibido muchos beneficios: antenas satelitales de CANTV (Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela), ayudas de los consejos comunales y todo ha mejorado con el tiempo”, aseguró el domingo en el barrio caraqueño de Petare. Su madre, Vielma Martínez, atribuye el desmadre económico de su país a una conspiración internacional para derrocar al chavismo. Los dos admiten que el salario es insuficiente, aunque afirman que es culpa de la oposición. Pero ambos han ofrecido un voto por la reelección de Maduro.

El heredero político de Chávez nunca ha movido a las masas. En abril de 2013, Maduro derrotó a su contrincante, Henrique Capriles Radonski, en las elecciones presidenciales con una estrecha ventaja: 7.587.579 frente a 7.363.980 votos. El opositor había denunciado un fraude, pero el Consejo Nacional Electoral descartó las acusaciones. Cinco años después Maduro ha sacado 6.157.185 votos, según el CNE, en unos comicios boicoteados por la opacidad del árbitro. Ha sido la votación presidencial con la más alta abstención (46,2%) en este país; aún así Maduro se ha vanagloriado de haber sacado el 68% de los votos. En sufragios, sin embargo, el número se aleja de la vara de 8,1 millones de votos que puso Hugo Chávez en su última elección en 2012 con una participación del 80%, de las más altas en un país donde no es obligatorio votar.

Cinco años después ha sacado 6.157.185 votos, según el CNE, en unos comicios boicoteados por la opacidad del arbitrio. Su proclamación como mandatario hasta 2025 ha provocado un rechazo de la comunidad internacional, los 14 países que integran el Grupo de Lima han llamado a consulta a sus embajadores. Pero Maduro no se muestra inquieto. “¡Cuánto me han subestimado!”, dijo tras saber su reelección.

Su gobierno radicalizó las políticas del expresidente Chávez y detonó una crisis económica sin precedentes. Muchos han repetido como un mantra que “Maduro no es Chávez”. Ana García, de 31 años, no ha visto mejorías en los últimos cinco años. No puede costear los gastos de su hija, menos para ella. Pero no deja de pensar que la solución está en poner “mano dura” contra la corrupción. “¿Cómo es posible que en Catia vendan la leche del CLAP [Comités Locales de Abastecimiento y Producción] en un millón de bolívares? Siempre he sido chavista, pero no madurista. Si Chávez estuviera vivo esto no estaría pasando. Pero prefiero votar por Maduro”, argumenta.

MADURO VERSUS EL PSUV
En esta elección se puso a prueba el carnet del PSUV, una iniciativa que emprendió Diosdado Cabello, primer vicepresidente del partido en febrero mientras Nicolás Maduro conformaba la plataforma partidista paralela, el Movimiento Somos Venezuela, que dejó de lado la organización política creada por Chávez, el gran portaviones electoral que en esta jornada fue totalmente olvidado.

“El carnet del PSUV no agarra, dame el de la patria”, decía Gabriela Pastor a los que se acercaban a ella para escanearlo y registrar su voto supuestamente a favor del gobierno. La plataforma no podía leer los códigos QR de los militantes del partido. En otros puntos rojos los militantes aclaraban que solo se escanearía el carnet de la patria, el que tienen cerca de 13 millones de venezolanos y que ha sido promovido por Maduro, a quien solo respaldaron 6,1 millones de votos, según los resultados del Consejo Nacional Electoral.

En votos la correlación fue inversa. La casilla del movimiento de Maduro solo sacó 374.242 votos, 4,07% del total, pese a la costosísima campaña que emprendió con vallas, cuñas en televisión y medios internacionales y avisos en Google. En cambio, la tarjeta del PSUV, identificada con la silueta de los ojos del líder Hugo Chávez, obtuvo 57,23% de las preferencias, lo que evidencia una derrota para Maduro dentro del propio chavismo.

El mundo rechaza la reelección de Maduro por Notimex – Yoinfluyo.com – 21 de Mayo 2018

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue declarado hoy ganador de un controversial proceso electoral, de acuerdo con los primeros datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), que le dieron 67.7 por ciento de los votos frente 21 por ciento de su más cercano oponente, Henri Falcón.

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La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, informó que Maduro ganó la contienda con 5.8 millones de votos, contra 1.8 millones que obtuvo Falcón, quien en declaraciones previas anunció que desconoce los resultados por un conjunto de irregularidades denunciadas durante la jornada.

Las elecciones se realizaron con el boicot de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y con la advertencia de que sus resultados no serían reconocidos por varios gobiernos de países de América y Europa.

Tras la publicación de los resultados, Maduro exigió respeto para los resultados de las elecciones y afirmó que invitará a dialogar a quienes votaron por la oposición y a quienes no votaron “por cualquier razón”.

El candidato opositor venezolano Henri Falcón desconoció hoy las elecciones en las que enfrentó al presidente Nicolás Maduro, cuya reelección fue proclamada por la autoridad electoral, debido a un conjunto de irregularidades, y reclamó nuevos comicios.

Falcón dijo que las elecciones correspondía hacerlas en diciembre y propuso una nueva elección en octubre, pero sin las irregularidades como la compra de votos.

“Es una obligación denunciar el acuerdo firmado sobre garantías electorales como incumplido por lo que no reconocemos este proceso como cierto, como realizado. No hubo elección y hay que hacer unas nuevas elecciones en Venezuela”, dijo en una rueda de prensa.

Falcón dijo que la compra de voto fue una estrategia generalizada en la jornada, por la operación de los llamados “puntos rojos” del oficialismo a unos metros de las instalaciones electorales.

El mundo comenzó a desconocer el resultado de los comicios presidenciales. En Chile el gobierno del país sudamericano desde ayer mismo desconoció la validez del proceso porque “no cumple con ninguno de los requisitos mínimos y necesarios para ser una elección democrática y transparente, conforme a los estándares internacionales.”

En un comunicado exhortó a convocar a un proceso electoral verdaderamente libre, con observación internacional, participación de todos los actores y sectores políticos, acceso igualitario a los medios de comunicación, finalización de los presos políticos y participación de todos los venezolanos que se han ido del país.

Además, condenó “profundamente las acciones que ha perpetrado la dictadura instaurada por Nicolás Maduro, que no respeta las libertades más elementales de sus ciudadanos y ha desencadenado una tragedia política, económica, social y humanitaria. Chile insta al Gobierno venezolano a respetar sus obligaciones bajo la Carta Democrática Interamericana.”

En Panamá, la Cancillería del país istmeño informó que desconoce los resultados electorales “por no considerar el proceso como democrático ni participativo.”

Esta mañana tocó al gobierno español hacer lo propio, y el presidente Mariano Rajoy afirmó que en las elecciones presidenciales celebradas ayer en Venezuela “no se han respetado los mínimos estándares democráticos”.

Al igual que el gobierno panameño, en su cuenta de Twitter, Rajoy criticó el proceso electoral que dio el triunfo a Maduro y advirtió que “España estudiará junto a sus socios europeos las medidas oportunas y seguirá trabajando para paliar el sufrimiento de los venezolanos”.

 

 

Editorial El Nacional – 21 de Mayo 2018

Lo ocurrido ayer en las elecciones presidenciales no puede ser ocultado a la opinión pública nacional e internacional. Es tal la magnitud del fracaso de Nicolás que, si le quedara algo de vergüenza, a estas horas debería estar escondido debajo de la cama matrimonial sin atreverse a asomar la nariz. Pero la maquinaria extranjera que política y publicitariamente le ha colocado en semejante ridículo universal lo obligará a dar la cara aunque sea a empujones. Peor desgracia imposible para un político que hasta sus íntimos aliados proclaman a sus espaldas que es “un tanto limitado en su entender” y que es menester hablarle despacio y, de ser posible, con frases fáciles de digerir.
Quizás estas circunstancias y otras vulgares razones lo llevaron a dar saltos en una tarima como si los pasos de baile, por muy graciosos que sean, arrimaran votos a una candidatura que si algo tiene a la vista es que por tamaño y peso implica un esfuerzo adicional que no todo el mundo puede hacer, a menos que haya trabajado en una empresa de mudanzas.

Lo cierto es que, entre pitos y flautas, el candidato trató de llenar el vacío que su programa de gobierno (incoherente por lo demás) era incapaz de darle algo de vida. La campaña de Maduro, para regocijo de sus asesores, consistió en una serie de episodios teatrales mal ensayados y con libretos que, en su conjunto, no alcanzaban a entusiasmar a una feria de pueblo.

Los asesores de Maduro, entre ellos un ciudadano español que vino a descubrir América y que, de seguro, ahorrará dólares aquí para comprarse una raquítica “vivienda popular” como la del máximo líder de Podemos, el coleta Iglesias. A ver si aprende de los exiliados que llegaron a Venezuela y trabajando duro la convirtieron en un país pujante.

La derrota de Maduro, de su modelo y de su socialismo de pata de palo, marca un momento histórico en la ruta del desplome continental del embaucador socialismo del siglo XXI. En el marco político latinoamericano ya las principales figuras del populismo están de capa caída, desde Lula como agente de venta de grandes compañías brasileñas, o de la pandilla kirchnerista que robó a manos llenas en Argentina apoyada en sindicatos corruptos y mafiosos, hasta Venezuela donde se dio una de las más espectaculares alianzas entre el Alto Mando Militar, unos supuestos izquierdistas especializados en desplumar el erario público y los carteles del narcotráfico colombianos y mexicanos.

De toda esta trama hay suficiente documentación en Venezuela y en el exterior y, por supuesto, el propio gobierno debería emprender esta cruzada para iluminar los lados oscuros de un proyecto social y económico que falló por sus débiles principios éticos y morales.

Lo sucedido ayer es más que luminoso y, por lo demás, histórico. Es como esos días en que la marea se retira y deja ver toda la basura que las aguas han ocultado. Los ciudadanos han protestado de la manera más pacífica ante un mamotreto que se le quería imponer como modelo de elecciones, se han retirado para no contaminarse y para no sumergirse en inmensas olas de mierda. ¡Qué lección para los políticos de lado y lado!

 

Las elecciones presidenciales en Venezuela – El País – 20 de Mayo 2018

Falcón, segundo favorito en los sondeos de opinión, denuncia más de 350 irregularidades del partido de Maduro en los colegios electorales

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Los colegios electorales de Venezuela han abierto sus puertas este domingo a las seis de la madrugada hora local (las doce hora peninsular española) para celebrar unas elecciones presidenciales en las que el actual mandatario, Nicolás Maduro, se postula como favorito absoluto entre críticas de fraude de la oposición y la negativa de la comunidad internacional a reconocer sus resultados. El Gobierno ha informado de que ya han votado 2,5 millones de personas en las elecciones presidenciales, aproximadamente un 12,5% de los 20 millones de votantes a las 10 de la mañana hora local (16 en España). El candidato a la presidencia de Venezuela Henri Falcón, segundo favorito en los sondeos de opinión, ha denunciado más de 350 irregularidades por parte del partido de Maduro en los colegios electorales después de votar en un centro del estado Lara.

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La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena, ha informado de diversas denuncias durante la jornada de las elecciones presidenciales de este domingo, principalmente por la ubicación de los conocidos como “puntos rojos” de validación de voto demasiado cerca de los centros de votación, aunque ha destacado que se han producido menos incidencias que en otros procesos, informa Europa Press. “Ha habido muchas menos [denuncias] que en comicios electorales pasados” y estas ya han sido “atendidas y corregidas”, ha explicado Lucena en rueda de prensa recogida por los medios venezolanos. Los “puntos rojos” son los lugares en los que se registran después de votar quienes poseen el Carnet de la Patria, un documento usado por el Gobierno para identificar a las personas que son beneficiarios de un programa social y para la distribución de alimentos a bajo precio.

El secretario de Estado de EE UU , Mike Pompeo, ha dicho este domingo que las “fraudulentas elecciones” de Venezuela, en las que busca la reelección el actual presidente Nicolás Maduro, “no cambian nada” y que es “el pueblo venezolano” quien debe dirigir el país, informa Efe “Observando hoy Venezuela. Las fraudulentas elecciones no cambian nada. Necesitamos que el pueblo venezolano dirija este país… Una nación con tanto que ofrecer al mundo”, ha escrito Pompeo en su cuenta oficial de Twitter.

El opositor Frente Amplio Venezuela Libre ha cifrado este mediodía en un 12% la participación en los comicios presidenciales y ha denunciado la presencia de áreas de proselitismo oficialista a menos de 200 metros en el 85% de los centros electorales, una cercanía que viola los acuerdos preelectorales, informa Efe.

“Las cifras del 12% de participación demuestran que no hay nadie en los centros, que no hay ningún tipo de participación”, ha dicho a los medios el diputado Jose Manuel Olivares. Ha especificado que la cifra es resultado de un sistema de datos a nivel nacional que tienen pues, ha asegurado: “Tenemos testigos en algunos centros, tenemos una data de registro de centros electorales”.

El integrante del partido Primero Justicia (PJ) ha señalado que este número es “menos de la mitad de la participación esperada en procesos anteriores”. “Esto es un relato importante para que todos nos preparemos para lo que están montando para esta noche. Del show que pretenden montar para esta noche y cuál es la cifra real de participación en todo el territorio nacional”, ha añadido. También ha agradecido a los venezolanos que decidieron abstenerse “por creer, por ser consecuente en desligitimar a Nicolás Maduro”.

Los partidos opositores más importantes, englobados dentro de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), decidieron hace meses no participar en los comicios al considerar que las condiciones no son las adecuadas, por lo que califican de fraude la jornada de hoy, una posición y argumentos apoyados por, entre otros, EE.UU. y el Parlamento Europeo. A los que decidieron sufragar les ha pedido no sentirse “culpables”, y ha pedido que a partir de mañana se unifiquen “todos” los contrarios al oficialismo.

También ha denunciado que la presencia de “puntos rojos”, como se conocen los toldos de proselitismo chavista, a menos de 200 metros de los centros de votación y en violación de los acuerdos preelectorales alcanzó el 85%. Sitios donde, ha afirmado, “hay coacción, donde hay amenazas, donde obligan al ciudadano a firmar una lista y jugar con su trabajo y su dignidad”. “Nuevamente vemos que el gobierno sigue sin cumplir su palabra, siguen burlándose, una de las razones por las cuales no estamos en este proceso”, ha dicho.

En Venezuela está permitido apoyar al votante en la mesa de sufragio solo cuando tenga alguna dificultad física, y el ayudante nunca puede ser la misma persona. Los poco más de 20,5 millones de venezolanos llamados a las urnas escogen hoy entre el actual presidente, Nicolás Maduro, el exgobernador Henri Falcón, el evangélico Javier Bertucci y el ingeniero Reinaldo Quijada.

Varios manifestantes protestan este domingo frente a la embajada de Venezuela en Montevideo por las elecciones presidenciales en este país sudamericano, que la oposición considera fraudulentas. La fotografía es de Efe.

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El expastor evangélico Javier Bertucci ha votado este domingo en los comicios de Venezuela, en los que aspira a la presidencia, y ha denunciado que el chavismo gobernante ha cometido 380 faltas electorales que tienen que ver con los “puntos rojos” o toldos en los que se controla el voto oficialista, informa Efe. “Hemos recibido más de 380 denuncias, donde los puntos rojos están casi al lado de los centros de votaciones a nivel nacional”, ha dicho el candidato presidencial desde el estado Carabobo (norte), tras votar.

Los llamados puntos rojos son toldos que tradicionalmente dispone el oficialismo el día de los comicios muy cerca de los colegios electorales para informar sobre cómo votar por los candidatos de la revolución bolivariana que lidera Nicolás Maduro, hoy aspirante a la reelección presidencial.

Bertucci ha asegurado que había acordado con el Ejecutivo ubicar estos toldos a 200 metros de los colegios electorales por lo que denunció el incumplimiento como un acto antidemocrático. “Aparte de esto la compra de consciencia, la intimidación al elector, cuando viene a votar, lo abordan [en los puntos rojos] para entonces preguntarle por quién va a votar (…) empiezan a ofrecerle dinero, comida, no hay libertad en este punto para que este elector ejerza su derecho”, ha sostenido.

El líder religioso ha dicho contar con fotografías y vídeos que respaldan estas denuncias, irregularidades que ocurren, según dijo, en centros de votación con poca observación electoral. “Este no es un ejercicio democrático, están jugando con el hambre del pueblo, están usando la comida y el dinero para comprar el voto”, ha proseguido.

Bertucci ha adelantado que se trasladará a Caracas para formular ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) estas denuncias, que han sido formuladas también por el candidato Henri Falcón, el rector electoral Luis Emilio Rondón y la principal coalición opositora que no participa en la contienda y ha llamado a la abstención. El expastor ha señalado que la participación ha sido “buena en los sectores populares” y “baja” en otros poblados.

Con todo, ha llamado a los más de 20 millones de venezolanos habilitados para votar a acudir a las urnas pues, ha considerado, “esta es la oportunidad que tenemos hoy de salir de esta gente [en referencia al Gobierno] con voto”.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) considera fraudulentas estas votaciones al igual que buena parte de la comunidad internacional, que hizo varios llamamientos para su suspensión. En estas elecciones se medirá también el ingeniero Reinaldo Quijada y están en disputa otros 251 cargos para los consejos legislativos de las 23 entidades federales.

Maduro pide a los venezolanos seis años más para “transformar radicalmente” la economía por Maolis Castro/Alonso Moleiro – El País – 18 de Mayo 2018

Henri Falcón cierra su campaña en Barquisimeto. La contienda ha transcurrido en un ambiente intimidatorio y sin entusiasmo
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Un cartel de Maduro en un mitin en Caracas. REUTERS

Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela, ha cerrado este jueves su fugaz campaña presidencial con un mitin en la avenida Bolívar, en Caracas. La concentración precisó de un enorme esfuerzo logístico en el que muchos autobuses oficiales acarrearon simpatizantes de oficinas ministeriales y voluntarios del interior del país.

El mitin, lejos de los años de poderío del chavismo, contó con la notoria presencia del astro del fútbol argentino Diego Maradona, que saludó a las masas y bailó en la tarima portando la bandera de Venezuela. A diferencia de otras ocasiones, el acto no tuvo el sesgo omnipresente ni el carácter ecuménico del recuerdo de Hugo Chávez.

Un Maduro crispado e irritable pidió de forma reiterada a sus seguidores que “no lo dejaran solo” ante el tamaño de la empresa que tenía su gobierno por delante, y prometió una transformación profunda de la economía si los ciudadanos le deban su voto. Maduro tuvo palabras duras para su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, a quién responsabilizó de maniobrar para quebrantar la estabilidad de su Gobierno y al cual mandó “al carajo” en varias ocasiones.

Responsabilizado de provocar un terremoto económico y social sin precedentes, el sucesor de Hugo Chávez aseguró que tiene un plan financiero que “sacudirá al mundo entero” si es reelecto este domingo. “¿Ustedes me conocen bien? ¿Ustedes confían en mí? (…) Hoy no soy el candidato de hace cinco años, soy un presidente curtido (experimentado), más capacitado”, dijo a una militancia menguada por las divisiones del chavismo.

Bajo la amenaza del triunfo de la abstención en una elección calificada como fraudulenta por la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Maduro ha pedido el apoyo de los votantes opositores para consolidar la paz pública. Mientras, en su campaña, que ha durado 26 días, ha ordenado la detención de 12 directivos de Banesco y la intervención del banco por tres meses; la toma de las instalaciones de la empresa Kellogg’s en Venezuela y hasta la represión de presos políticos en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), conocido como El Helicoide, en Caracas.

El rechazo al Gobierno de Maduro es inocultable. Su gestión económica ha desencadenado una incontrolable hiperinflación, el desabastecimiento de alimentos y productos, ahuyentado a inversionistas y disminuido la producción a niveles extremos. El mandatario insiste en que es saboteado desde el extranjero para destruir a “la revolución”.

El aparato político-electoral chavista es organizado y hermético, pero el agobio de la crisis pesa mucho sobre las posibilidades de Maduro, cuyos dígitos de aceptación rondan el 28%. Casi todas las encuestadoras coinciden en otorgarle una ventaja a Henri Falcón, su rival opositor, en un rango que oscila en el 12 por ciento, si se incluyen en la muestra a aquellos que “probablemente” decidan votar, y 3 por ciento, entre los muy seguros. Ambos están flanqueados por Javier Bertucci, que tercia con un nivel cercano al 14. Más de la mitad de los electores considera poco fiables la organización de las elecciones y la conducta del CNE.

Falcón cierra campaña en Barquisimeto

El candidato opositor Henri Falcón cerró su campaña en el barrio La Carucieña, uno de los más pobres de Barquisimeto, cuarta ciudad del país y capital del Estado de Lara, del cual fue gobernador. Falcón llamó a Maduro “el candidato del hambre”, y pidió el voto de los ciudadanos “para que regrese Venezuela”. Centrado en su propuesta de timonear una transición política a la democracia, Falcón prometió defender su victoria y recuperar el nivel de vida de la población con la dolarización como propuesta bandera para derrotar la hiperinflación. En el acto fueron lanzadas a los manifestantes billetes falsos fotocopiados con el rostro del dólar estadounidense.

Falcón ha llevado adelante una campaña relativamente discreta, concentrado en hacer recorridos en zonas populares, donde habitualmente es recibido con simpatía, pero poco más. Ha tenido que hacer frente a la crítica de densos sectores del propio movimiento opositor, que le sigue reclamando su estilo atemperado, y que sigue sospechando de haber cocinado un pacto político con Maduro luego de las elecciones del domingo.

Negando en todo momento haber acordado con los chavistas, Henri Falcón y sus seguidores están conscientes de que el gran reto electoral consiste en organizar una estructura adecuada de testigos electorales para defender el voto en una competencia tan desigual. No hay ninguna seguridad de que el comando de Falcón haya podido ejecutar completa esta encomienda.

Aunque sigue sin convencer a las clases medias, la opción de Falcón ha podido subir en la misma medida en que lo hace la intención de voto, que ha conocido un dramático aumento en las últimas horas, en contexto desesperado y sin opciones. El dilema entre votar o abstenerse en las elecciones de Maduro, una vez formalizado el retiro de la MUD y el Frente Amplio, se ha constituido en el auténtico subtexto de esta contienda electoral.

 

Encuesta de Datanalisis – Mayo 2018

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