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Maduro cierra filas con las fuerzas especiales de la Policía que la ONU pide disolver por Francesco Manetto – El País – 19 de Julio 2019

“Todo el apoyo para el FAES en su labor diaria de darle seguridad al pueblo de Venezuela. Que viva el FAES”, afirma el mandatario

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Maduro, encabezando un acto militar en Caracas. Z. CAMPOS EFE

Las reivindicaciones del chavismo pasan habitualmente por la defensa de las fuerzas armadas y de los cuerpos policiales. La gestión del poder en Venezuela gira, en buena medida, en torno al control de los militares, su cúpulas y sus bases. El pulso de Juan Guaidó al Gobierno ha logrado abrir grietas en esos estamentos, aunque no los suficientes para su propósito, esto es, la renuncia de Nicolás Maduro. El presidente cerró filas este miércoles con la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el acto de graduación de cerca de 2.000 agentes y lo hizo exhibiendo su respaldo explícito a sus fuerzas de acciones especiales, una de sus divisiones más cuestionadas. “Todo el apoyo para el FAES en su labor diaria de darle seguridad al pueblo de Venezuela. Que viva el FAES”, enfatizó el sucesor de Hugo Chávez.

La oficina de Naciones Unidas resalta en su informe que solo en 2018 se registraron 5.287 muertes atribuidas a la “resistencia a la autoridad”. Maduro mantiene ahora que los “cuadrantes” de la Policía deben ser una “trinchera de paz”. Los agentes, añadió, tienen “que estar a la vanguardia, ir a la batalla”. Además, autorizó la inversión de 3,1 millones de euros “para la compra y equipamiento de manera inmediata de 200 nuevas camionetas” y 542.000 euros “para adquirir cuatro simuladores de tiro”.

Todo esto sucede mientras los enviados del Gobierno y de la Asamblea Nacional explorar una posibilidad de diálogo en la isla de Barbados, todavía con resultados inciertos. Uno de los representantes del chavismo, el canciller Jorge Arreaza, se reunió en Nueva York con el secretario general de la ONU, António Guterres, quien apoya el intento de mediación auspiciado por Noruega que busca una salida al grave bloqueo político e institucional. Sin embargo, Arreaza denunció en esa sede la aplicación de sanciones al régimen acusando a algunos países de buscar “socavar los principios básicos del multilateralismo e incentivar las injusticias globales como el colonialismo, las guerras, el ataque a la soberanía por sus recursos naturales y la imposición de medidas coercitivas unilaterales injustas e ilegales”.

Mientras tanto, Guaidó, presidente del Parlamento reconocido como jefe de Estado interino por más de 50 Gobiernos extranjeros, con Estados Unidos a la cabeza, continúa con su gira por el país y fijó para el próximo martes una “sesión de calle” de la Asamblea Nacional. “Convocamos a toda Venezuela a movilizarse. Juntos, con el poder de la fuerza ciudadana y el ejercicio del Parlamento Nacional, avanzaremos a una próxima etapa en nuestra lucha”, afirmó en las redes sociales. Su gabinete de comunicación aseguró que el político realizará “anuncios importantes sobre” el proceso abierto hace seis meses y que, según su equipo, se mantiene en “todos los frentes de lucha”.

País militarizado y martirizado por Trino Márquez – Noticiero Digital – 18 de Julio 2019

  La ratificación de Vladimir Padrino como ministro de la Defensa evidencia de nuevo el grado de dominio alcanzado por ese general y, en términos más globales, por la cúpula militar. Lo que va quedando en el gobierno de poder civil es un residuo. Jamás se le habría ocurrido a un general exigirle a Rómulo Betancourt, a Raúl Leoni, a Rafael Caldera, a Carlos Andrés Pérez, hasta podría incluirse a Hugo Chávez, permanecer  al frente de ese ministerio porque ese oficial se consideraba el factor de equilibrio y cohesión de la institución castrense. Ese despropósito solo ocurre en la Venezuela de Nicolás Maduro, un presidente que de civil le queda la fachada. En el pasado democrático, quien mantenía la unidad de las Fuerzas Armadas era el Presidente de la República, Comandante en Jefe las Fuerzas Armadas, electo de forma democrática por los ciudadanos. Su legitimidad residía en el voto popular, no en el apoyo de los oficiales del Alto Mando.
Con Maduro, Venezuela ha ido siendo cada vez más presa de las garras de los militares. Al mismo ritmo que la crisis nacional se agudiza y se hace más global, Maduro les entrega más atribuciones a los hombres uniformados de verde oliva. La nación se militariza. Se convierte en un inmenso cuartel de caporales que imponen su estrecha y distorsionada visión de la autoridad. Visión según la cual la autoridad no surge del cumplimiento de las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional y el respeto a la condición humana, sino del desprecio a las normas mínimas de la convivencia civilizada.
El régimen busca reducir los espacios de la vida republicana. Trata de entronizar a los militares para que sientan que con Nicolás Maduro son ellos quienes gobiernan. La sociedad se ha militarizado desde los planos más generales, hasta los más específicos. A los militares Maduro les entregó Pdvsa, la CVG, la gran mayoría de las empresas estatizadas, el Arco Minero, la distribución de alimentos y combustible, el control de los puertos y aeropuertos. Once gobernadores y casi un tercio de los miembros del gabinete ministerial son uniformados activos o en condición de retiro. Quienes investigan el tema calculan que más de 2.500 uniformados de las diferentes fuerzas ejercen cargos gerenciales  en la Administración Pública. En la medida en que Maduro se siente más aislado y presionado por la comunidad internacional, más trata de refugiarse en los fusiles y en los tanques. El actual ha pasado de ser un gobierno con los militares, a un gobierno de los militares.
La vida cotidiana se parece cada vez más a la vida cuartelaría.   Llegas a Maiquetía, y antes de entrar al mostrador de la agencia de viajes, un par de guardias nacionales te piden que les enseñes el pasaporte. Pero, ya va, ¿no existe un servicio de migraciones responsable de asegurar que tus documentos estén en regla para que puedas ingresar sin problemas al país de tu destino? Estos mismos militares deciden a quién sí y a quién no le revisan la maleta. Quienes son guillotinados por el chafarote de turno, inician el calvario.  La maleta del desdichado viajero es sometida al escrutinio público. La pregunta, de nuevo, es: ¿no hay en el aeropuerto unos escáneres de alta tecnología capaces de detectar con precisión drogas, armas o explosivos? ¿Por qué someter al viajero a esa humillación? Lo que sucede en Maiquetía ocurre a diario en las carreteras, en las alcabalas improvisadas, en los puertos, en los barrios pobre. El país se convirtió en una pesadilla. La lucha contra la delincuencia, el tráfico de drogas o el contrabando de extracción, termina siendo una orgía de abusos contra los derechos humanos.
El individuo debe aparecer como un ser minúsculo. Ridículo. Atemorizado por el látigo del caporal. Un ciudadano amenazado por la bota militar tiende a sentir que el régimen de Maduro es indestructible. Que el diálogo en Oslo o en Barbados no prosperará. Que las marchas y las protestas, en el mejor de los casos, quedarán como testimonio de la valentía de los venezolanos, pero nunca como un recurso eficaz para alterar la rigidez y fortaleza del gobierno, e iniciar los cambios que se buscan.
De este proceso de degradación, los primeros que deben darse cuenta del daño que les causan al país y a la propia institución castrense, son los mismos oficiales. El militarismo representa el atraso y la barbarie. La democracia que comenzará a reconstruirse tendrá que colocar a las Fuerzas Armadas en el lugar que les corresponde: columna de la libertad, no sus sepultureros.

Alfredo Ramos: Debemos denunciar a Nicolás Maduro ante La Haya por Angel David Quintero – Noticiero Digital – 17 de Julio 2019

El dirigente de la Causa R, Alfredo Ramos exhortó al presidente (e) Juan Guaidó a que apoye la propuesta de denunciar a Nicolás Maduro ante La Haya.

“Debemos denunciar a Nicolás Maduro ante La Haya. Estamos solicitando al presidente (E) Guaidó para que el asuma esta propuesta”, indicó este miércoles a los medios de comunicación.

“Nicolás Maduro esta al mismo nivel de genocidas mundiales. La política de Maduro es la detención y la tortura”, dijo el dirigente que se refirió a la muerte del concejal Fernando Albán en las instalaciones del Sebin en Caracas.

“Esta campaña se compara a la de Nelson Mandela. Es el mismo criterio que estamos aplicando, pero para Venezuela”, indicó.

Acerca del diálogo exhortó a los delegados de Guaidó a darse prisa.  “El diálogo no debe durar mucho porque oxigena a Maduro”.

Carta de Nicolas Maduro a la Alta Comisionada Michelle Bachelet – 11 de Julio 2019

El futuro también escasea por Ignacio Ávalos – El Nacional – 12 de julio 2019

Ignacio Ávalos

Desde el púlpito mediático, varias veces a la semana y durante casi dos horas que parecen eternas, Nicolás Maduro nos predica que el país va bien por donde va y que las cosas que andan mal no son responsabilidad del gobierno, sino de sus enemigos.

I.

Nos dibuja, así pues, una realidad distinta a la realidad, a la que cada uno vive en su propia piel y a la que se denuncia desde otras fuentes, a veces incluido el chisme, que nos dejan una fotografía mucho más parecida a la sombría sociedad en la que nos hemos convertido. Adicionalmente, Maduro asoma diversos planes queriéndonos dejar la impresión de que el gobierno gobierna, que pronto el país producirá insulina, transformará radicalmente las escuelas, imprimirá nuevos billetes, otorgará créditos para la producción agrícola y vaya usted a saber cuántas cosas más, parte de un popurrí semanal de medidas a las que resulta difícil encontrarle algún sentido práctico y que, de una u otra manera, nos recuerdan siempre que el tan criticado modelo rentista que rige la vida económica nacional no se ha movido un centímetro. En fin, seguramente no ha habido otra época en la que nos hayamos encontrado tan rodeados de espejismos.

II.

La principal función del actual gobierno es mostrarse simulando hazañas que deberán ser guardadas por la historia. Pero la verdad es que nuestro país se hecho cada vez más incómodo, menos grato, es hoy en día un país del que mucha gente se ha ido y del que más gente aún se quiere ir. El mensaje chavista, que se recibió con tanta esperanza hace dos décadas, se ha ido envileciendo y ha terminado convirtiéndose en una estrategia de poder, infectada por la corrupción y apoyada en un menú variado de mecanismos de control. En semejante contexto, el discurso que transmitía tal mensaje se volvió mentiroso, útil exclusivamente para guardar las apariencias revolucionarias e intentar cubrir, por pudor, ciertas vergüenzas políticas (el Arco Minero, por poner un solo ejemplo y no hablar de los derechos humanos, cuya situación documentó hace poco Bachelet).

III.

El nuestro es un país detenido. En Maduro todavía prevalece, como legado de Chávez, una interpretación del país inspirada en el pasado, un pasado que además se ha reescrito a conveniencia (al punto de que hasta se le cambió el rostro a Simón Bolívar, de nuevo apenas una muestra), y por supuesto no tiene nada que ver con las circunstancias que hoy en día rodean las posibilidades del desarrollo nacional. Así, el futuro pareciera haberse borrado para nosotros. El país ha entrado reculando al  siglo XXI porque los códigos de acuerdo con los que transcurre le resultan casi ajenos.

IV.      

Desde siempre la tarea de la política ha tenido que ver con concebir mundos posibles y tratar de detallarlos para que se construyan de una manera socialmente compartida. En las actuales circunstancias del país para realizarla es indispensable negociar un paquete de acuerdos que asuman, por encima de todo, la profunda crisis nacional (cosa que pareciera obvio decir pero que no lo es, hay mucha agenda particular de por medio) y empiecen a despejar el horizonte. Resulta importante incluir dentro del mencionado unas elecciones (condición necesaria, pero no suficiente, claro) que sean confiables (libres, transparentes y equitativas, esto es, no como las del 20 del pasado mayo), parte integrante de una ruta que conduzca a sacar al país del atolladero en que se encuentra, trazándole otras coordenadas para que recupere el futuro.

 

Dictadores: de Gomez a Maduro por Eddie A. Ramirez S. – RunRunes – 8 de Julio 2019

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En los últimos 110 años Venezuela ha tenido tres dictaduras. La de Juan Vicente Gómez, que  duró 27 años, la de Pérez Jiménez cinco, si no consideramos el período de facto de Delgado Chalbaud y de Suárez Flamerich, y la de Chávez-Maduro que tiene 20.  ¿Por  qué surgieron estas  dictaduras?  Aunque todas las dictaduras son malas y  repudiables, ¿hay  diferencias entre ellas?

La prédica general del sector político es que los dictadores conquistan el poder solo para satisfacer sus ambiciones. Pocas veces se reconoce que también influye un deseo de enderezar entuertos y atender un clamor de muchos.  Aunque repudiables, unas pocas   tienen inicialmente cierta  razón de ser, pero quienes las lideran  intentan prolongar su mandato, lo cual gradualmente despierta rechazo. Como consecuencia,  se inician los abusos y violaciones a los derechos humanos.

Gómez y  Peréz Jiménez asesinaron, torturaron,  encarcelaron y  exiliaron selectivamente  a sus oponentes,  y fueron corruptos.  En esos tiempos la sociedad civil y el pueblo en general no participaba en política. Gómez persiguió  a los caudillos regionales, ya que  no existían partidos políticos. Pagó la deuda externa, construyó carreteras y acabó con el caudillismo. Pérez Jiménez persiguió  a los  líderes de Acción Democrática, Partido Comunista,  algunas personalidades independientes y a un grupo de militares. El resto de la población permanecía pasiva, salvo en los días finales de la dictadura. Los militares que apoyaron a Pérez no participaban en la represión, la cual cual estaba a cargo de la  Seguridad Nacional. Además, pocos militares ocuparon cargos públicos, los ascensos eran limitados y por mérito, salvo alguna que otra excepción. El país progresó y fue polo de atracción de una inmigración positiva, aunque se descuidó la educación y el interior no evolucionó  al ritmo de Caracas. Favoreció  al sector privado y al  crecimiento económico, aunque no fue capaz de promover un  desarrollo sustentable.

Después de Pérez Jiménez, los cuarenta años de una democracia  bastante  imperfecta, aunque perfectible, influyeron en que la clase media se interesara en política. Ello explica las protestas numerosas y multitudinarias que se iniciaron en el 2001   en contra de las dictaduras de Chávez- Maduro. A medida que se deterioró la situación económica y que colapsaron los servicios públicos, las protestas se nutrieron con ciudadanos de los estratos sociales menos favorecidos. Los asesinatos, torturas, encarcelamientos,   exilio  y agresiones han  sido masivos, abarcado a civiles  de todas las edades,  y a militares de todos los grados, tanto hombres como mujeres. La corrupción ha llegado a niveles muy por encima de la de otras dictaduras.

Desde un principio, el autollamado “proceso revolucionario”, conducido por gente de extrema izquierda resentida,tenía claro que el objetivo era destruir o debilitar al sector privado y controlar la fuente de ingresos y las armas,  es decir a Pdvsa, y  a la Fuerza Armada. A la primera le fue fácil, ya que solo requería designar una directiva sumisa y mediocre, lo cual ocasionó la reacción  de los trabajadores petroleros acostumbrados a la meritocracia y a practicar principios y valores. Destruir a  la Fuerza Armada le tomó más  tiempo.

La primera medida fue lograr que en la nueva Constitución los ascensos a coronel y a general no dependieran del Congreso Nacional, sino del propio Chávez.  Reincorporó a oficiales que estaban  retirados por participar en las asonadas de 1992. Masificó los ascensos  a generales y almirantes sin mérito alguno. Además, creó numerosas empresas dependientes del ministerio de la Defensa y designó a muchos  oficiales en la administración pública. Paralelamente dejó sin cargo y después pasó a retiro a oficiales  no identificados  con  su “proceso“.

Otra diferencia  entre las dictaduras anteriores y la de Chávez- Maduro es la sumisión a la dictadura cubana de los Castro y el contubernio   con la guerrilla colombiana, Hezbollah y el narcotráfico, además de armar a grupos paramilitares locales mal llamados colectivos. Las repudiables dictaduras anteriores enrumbaron a Venezuela hacia el progreso. La de Chávez-Maduro destruyó al  país y hoy un diez  por ciento de su población está refugiada en países amigos. Seguimos  optimistas. La sociedad civil y la militar  no se han doblegado. Debemos descartar las críticas malintencionadas al presidente (e) Juan Guaidó.

Estas son las sorprendentes revelaciones del fotógrafo de Maduro y Chávez por David Placer – ALnavío – 6 de Julio 2019

José Carlos Gómez, el fotógrafo que acompañó a Nicolás Maduro en su primera campaña, cuenta cómo fue descubriendo que el chavismo ha quedado reducido a “show y negocio”. Asegura que, detrás de la enorme propaganda de las misiones y de los planes sociales, sólo vio mentiras y, en el mejor de los casos, medias verdades.
Gómez descubrió que en las campañas chavistas 'todo es show y negocios' / Foto: Presidencia
Gómez descubrió que en las campañas chavistas “todo es show y negocios” / Foto: Presidencia

José Carlos Gómez, fotógrafo y profesional de la imagen, trabajaba en Venezuelacon una empresa de fotografía y diseño, cuando recibió en 2006 un encargo de un productor ejecutivo: entrevistar a un indígena que contase en cámara la gran labor de inclusión que hacía el chavismo con su etnia.

El resultado final gustó entre los responsables de marketing del chavismo y comenzó a recibir cada vez más encargos del régimen. Con ellos, comenzó a ascender en el escalafón de la industria publicitaria del chavismo hasta convertirse en el fotógrafo de las campañas electorales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Gómez fue contratado por la agencia de publicidad Contextus, propiedad de Mónica Ortigosa (casada con Alejandro Escarrá, sobrino de Hermann Escarrá), quien a su vez trabajaba contratada para una empresa de marketing político de Brasil. Gómez recibió el encargo de ser “los ojos de Chávez” durante la campaña electoral. La campaña de publicidad incluía una cámara subjetiva para mostrar todo lo que el fallecido expresidente veía en sus recorridos: las ancianas llorando, las madres mostrando sus bebés al presidente, los pobres arrodillados para pedir trabajo o casa.

La farsa de la vivienda

Uno de los encargos consistía en fotografiar las viviendas que construyó el chavismo en el Plan Misión Vivienda Venezuela. Recibió un listado de 25 proyectos habitacionales, pero finalmente sólo pudo retratar cuatro. “Algunas de las misiones estaban tomadas y controladas por malandros que decidían quién entraba y quién salía y que hasta cobraban peaje por pasar por allí”, explica el fotógrafo.

Gómez fue víctima de un joven que vivía en una Misión Vivienda de la avenida Libertador en Caracas y que le terminó robando el teléfono. También conoció en persona la delincuencia enquistada en “Ciudad Belén”, que se ha popularizado como “Ciudad Balín”. Pero su descubrimiento más revelador fueron los grupos de interés y negocios que se tejían alrededor de las misiones.

“Por un lado estaba el grupo de Rafael Ramírez y por el otro, los de Farruco Sesto. Pero lo que ninguno de ellos quería promocionar era otro plan social del chavismo que consistía en dar los materiales de construcción a los pobladores. Era el Frente Francisco de Miranda, pero ellos mismos lo ocultaban por una sencilla razón: allí no había un negocio tan lucrativo como en los planes. Por eso se construyeron tantas viviendas: porque era un negocio redondo”, explica.

El fotógrafo de Maduro descubrió la farsa de las viviendas chavistas. Tenía que fotografiar 25 proyectos, pero sólo pudo hacer el trabajo en cuatro. Las mafias de la delincuencia organizada impedían el propio trabajo del régimen.

El fotógrafo fue descubriendo la verdadera esencia del chavismo en la medida en que iba haciendo más fotos para Chávez y Maduro. Y entonces descubrió cómo la farsa también se montaba en clave interna, para convencer a los suyos de que todo lo malo que pasaba nunca era culpa de Chávez.

“Hasta la una de la madrugada, nadie sabía dónde sería la campaña el día siguiente. Supuestamente era para que los gobernadores y alcaldes chavistas no supiesen por dónde se aparecería Chávez. Así no tendrían tiempo de asfaltar las calles o hacer las obras a última hora que nunca hicieron porque se robaron el dinero”, asegura.

Con esa táctica, el fallecido expresidente enviaba un mensaje a los suyos. Quería hacer ver que siempre era engañado, que nunca estaba enterado de ninguna de las corruptelas cometidas. Así, popularizó la creencia de que “a Chávez lo engañaban”. Pero su propio fotógrafo pudo darse cuenta fácilmente de toda la mecánica. “Era bastante obvio que estaba al tanto de todo, conocía y toleraba toda la corrupción”, añade.

La farsa de la campaña también pasaba por montar escenas impactantes para los medios. Por eso, en la primera campaña de Nicolás Maduro, dos mujeres se acercaron con las franelas de Henrique Capriles. Y Maduro llegó para convencerlas de que su proyecto era mejor. El entonces candidato las convenció en pocos minutos y se hizo las fotos con sus nuevas seguidoras.

“Era un montaje barato, unas mentiras muy mal hechas. Ellos saben que nadie se las cree pero necesitan seguir manteniendo el show, porque lo que les importa es seguir repartiéndose el negocio. Desde la campaña hasta la misión, lo único que importa es seguir con los contratos”, explica el exfotógrafo presidencial.

Mentiras externas, mentiras internas

Gómez también conoció el funcionamiento interno del chavismo que, consciente de su propio desastre, tenía que montar estructuras paralelas para sacar el trabajo. Cada ministro monta su propio equipo de confianza porque, con la ley de inamovilidad laboral, buena parte de los trabajadores públicos no trabaja porque no pueden ser despedidos. Entonces los ministerios se han llenado de trabajadores que no asisten a sus puestos. Saben que son intocables.

Y esas estructuras duplicadas afectan hasta la propia imagen de Maduro. La responsable de prensa presidencial es Teresa Maniglia, familiar del almirante Orlando Maniglia, exembajador en Alemania. “Las fotos que hacen de Maduro son pésimas. Hasta le hacen fotografías en modo automático en las que el fotógrafo no decide nada. Si eso sucede con la imagen de Maduro, te puedes imaginar qué sucede de allí para abajo”, explica.

En 2016, Gómez decidió emigrar a Barcelona, España, dado que había vivido muchos años en la ciudad. Allí comenzó a trabajar para el consulado venezolano como community manager. Ganaba 900 euros, pero descubrió que había nueve cónsules con sueldos de unos 6.000 euros mensuales, según relata. La mayor carga salarial para el organismo son, precisamente, los sueldos de los altos cargos, amigos y familiares de los jerarcas del chavismo.

Asegura que fue despedido por publicar un tuit sin la zona en reclamación. Posteriormente fue denunciado por traición a la patria porque, desde la cuenta del consulado, retuiteó un acto de protesta contra el embajador de Maduro, Mario Isea. Asegura que fue un error propio de un community manager con varias cuentas abiertas.

Desde ese momento se busca la vida en trabajos muy por debajo de su cualificación. Ahora, sirve vinos en una bodega en Barcelona. Antes lavó platos en Londres. Uno de sus antiguos amigos, el exembajador de Venezuela en Turquía, José Gregorio Bracho, le confesó su deseo personal. Terminar su vida en España, un destino deseado por casi todos los altos jerarcas del chavismo. “Aquí quieren venir a gastar su dinero. Aquí se sienten como en casa. Aquí se sienten a salvo”.

Estados Unidos aumenta la presión a Nicolás Maduro al sancionar a su hijo por Pablo Guimón – El País – 29 de Junio 2019

El Tesoro estadounidense castiga a Nicolás Maduro Guerra por su pertenencia a la Asamblea Nacional Constituyente y su participación en la censura y la corrupción

Nicolas Maduro Guerra, en el centro, junto a su padre.
Nicolas Maduro Guerra, en el centro, junto a su padre. ARIANA CUBILLOS AP

El Gobierno estadounidense ha redoblado su presión este viernes al régimen de Nicolás Maduro, con un paquete de sanciones contra su hijo. Así lo ha confirmado el Departamento del Tesoro en un comunicado, en el que acusa a Nicolás Nicolasito Maduro Guerra, hijo del líder chavista, de participar en “programas de propaganda y censura”, de “beneficiarse de las minas venezolanas junto con Maduro y su esposa [Cilia Flores, que no es la madre del sancionado]” y de “presionar a los militares para evitar que la ayuda humanitaria entre en Venezuela”. Las sanciones incluyen la congelación de cualesquiera propiedades que Maduro Guerra pudiera tener en Estados Unidos, así como la anulación de sus visados y la prohibición de realizar transacciones financieras o comerciales con instituciones estadounidenses.

Las sanciones constituyen un elemento más de presión de la Administración Trump para desalojar a Nicolás Maduro, que consideran ocupa ilegalmente el poder en Venezuela, usurpándoselo al opositor Juan Guaidó, que se declaró presidente interino en enero, invocando la Constitución. Estados Unidos fue el primero de medio centenar de países que reconocieron a Guaidó como presidente interino.

“El régimen de Maduro se construyó sobre unas elecciones fraudulentas, y su círculo íntimo vive en el lujo producto de la corrupción, mientras el pueblo venezolano sufre”, ha dicho el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. “Maduro depende de su hijo Nicolasito y otros próximos a su régimen autoritario para mantener el control absoluto de la economía y reprimir al pueblo de Venezuela. El Tesoro continuará actuando contra familiares cómplices de los miembros del régimen que se benefician de la corrupción de Maduro”.

Maduro Guerra, de 29 años, forma parte de la Asamblea Nacional Constituyente elegida en 2017, en medio de acusaciones fraude, y no reconocida por la oposición ni la mayor parte de la comunidad internacional. La pertenencia a dicho órgano es uno de los motivos expuestos por el Tesoro para sancionarlo. Al menos otras ocho personas han sido objeto de sanciones en el pasado por su pertenencia a la asamblea, a la que el Tesoro estadounidense acusa de querer “reescribir la Constitución venezolana y disolver las instituciones”, así como de haber sido creada “a través de un proceso antidemocrático instigado por el gobierno de Maduro para subvertir la voluntad del pueblo venezolano”.

ENTORNO CORRUPTO por FLORANTONIA SINGER

Nicolás Maduro Guerra se suma a una lista que ya alcanza a más de más de un centenar de venezolanos sancionados entre los que se cuentan el propio Maduro, su esposa Cilia Flores, militares, funcionarios y familiares; colaboradores y testaferros de integrantes de la cúpula del régimen chavista por presunta corrupción, violaciones de derechos humanos y vínculos con el narcotráfico y grupos guerrilleros.

Esta semana también fue acusado de lavado de dinero y conspiración para lavar dinero en bancos de Florida al que hasta hace dos meses fue Ministro de Energía Eléctrica, Luis Mota Domínguez, quien fue removido del cargo en medio de la crisis eléctrica del marzo, cuando el país se quedó sin luz por más de cuatro de días. En este caso también está señalado el ex viceministro de Finanzas e Inversiones del mismo ministerio, Eustoquio José Lugo Gómez.

El canciller venezolano Jorge Arreaza reaccionó este viernes a las sanciones contra Mota Domínguez calificándolas de cínicas, pero hasta ahora ningún funcionario del gobierno de Maduro ha reaccionado sobre las de su hijo. “Es tal el descaro del Gobierno supremacista, que planificó y encabezó ataques contra el Sistema Eléctrico Nacional, al anunciar medidas ilegales contra respetables ex funcionarios del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica”, dice en un comunicado en el que además exige que la administración de Trump rinda cuentas a la comunidad internacional sobre estas “medidas coercitivas unilaterales”.

Las administraciones de George W. Bush y Barack Obama aplicaron las primeras sanciones individuales por vínculos de funcionarios chavistas con grupos guerrilleros y narcotráfico, pero el cerco de presión de Estados Unidos se ha incrementado desde 2015, cuando comenzaron a señalarse a decenas de funcionarios, que se ha estrechado con Donald Trump a partir de 2017, cuando se aplicaron las primeras sanciones económicas, y este año con las restricciones petroleras. La presión se ha extendido desde otros flancos. Para el cierre de 2018, Transparencia Venezuela registraba 108 ciudadanos sancionados por 41 países.

Departamento del Tesoro sancionó al hijo de Nicolás Maduro – El Nacional – 28 de Junio 2019

Con la medida quedan congelados todos los activos que el vástago del líder oficialista tenga bajo jurisdicción estadounidense

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El gobierno de Estados Unidos impuso este viernes sanciones al hijo de Nicolás Maduro, Nicolás Ernesto Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, acusado de formar parte de la red de corrupción que involucra a figuras del chavismo.

Nicolasito, de 29 años, es miembro de la asamblea nacional constituyente, considerada “ilegítima” por Estados Unidos, y fue designado por su progenitor director del Cuerpo de Inspectores de la Presidencia.

Mnuchin agregó que “el régimen de Maduro está basado en elecciones fraudulentas”, y que el círculo más cercano al gobernante venezolano “vive lujosamente gracias a los beneficios de la corrupción”.

“El Tesoro continuará persiguiendo a familiares cómplices”, subrayó.

Con esta decisión, quedan congelados todos los activos que el hijo de Maduro pueda tener bajo jurisdicción estadounidense y se prohíbe a todas las entidades y empresas estadounidenses mantener transacciones con él.

La crisis venezolana es uno de los asuntos que el presidente estadounidense, Donald Trump, lleva en la agenda para las reuniones con otros líderes mundiales en la cumbre del G20 que se celebra estos días en Osaka (Japón).

Desde su llegada a la Casa Blanca, en enero de 2017, el gobierno de Trump ha elevado la presión sobre Caracas y aplicado sanciones económicas a más de un centenar de funcionarios venezolanos y altos cargos cercanos al presidente Maduro, entre ellos su esposa, la primera dama Cilia Flores.

Asimismo, ha apuntado a la principal fuente de ingresos de Venezuela, el petróleo, con sanciones contundentes contra la petrolera estatal Pdvsa y presionado con la revocación de visados a funcionarios venezolanos.

Ni quiere ni puede por Luis Ugalde S.J. – Elucabista.com – 27 de Junio 2019

downloadMe refiero a Maduro. Se aferra al poder y acelera la agonía de Venezuela con más miseria y muertos. No hay argumentos que permitan pensar que el desastre puede mejorar con este régimen; prolongar la agonía no es “ganar tiempo”, sino destruir millones de vidas.

La salida incluye elecciones libres y justas con todas las garantías internacionales. Venezuela tiene una constitución elaborada en su momento por la mayoría chavista y hoy violada sistemáticamente por el chavo-madurismo. Elecciones libres y respeto a los derechos humanos y la constitución son dos irrenunciables puntos de encuentro (nacional e internacional) para la recuperación y reconstrucción de un país reconciliado. Pero Maduro ni quiere ni puede aceptarlas y dice que se puede discutir todo menos su usurpada presidencia hasta el 2025.

Es difícil encontrar civiles y militares no corruptos medianamente informados que no consideren una locura trágica la prolongación de este régimen por seis años más y la voluntad de perpetuarse totalitariamente. Es necesario que también en el mundo todas las fuerzas de presión con alguna autoridad moral rechacen esta realidad inhumana. Según los expertos las elecciones libres no podrán ser antes de diciembre de este año, pues se requiere habilitar candidatos y partidos, liberar presos y exiliados, cambiar el CNE, renovar el Registro Electoral, garantizar el voto de millones de exiliados y la libertad de los testigos, eliminar la usurpadora ANC “supraconstitucional”…

Cambio de régimen ya. Pero sería un gravísimo error y una cruel tortura contra toda la población que los dirigentes de Venezuela y el mundo se olvidasen o aplazaran el cambio inmediato del modelo económico-social reinante. La población -incluso los chavistas y los militares no corruptos que son la mayoría- sabe que el trabajo, la empresa productiva, la educación, las instituciones y los servicios públicos más esenciales… agonizan. Urge un cambio de modelo económico con freno a la hiperinflación, garantías y estímulo a la inversión y la producción y un “plan Marshall” inmediato con masiva ayuda humanitaria internacional, refinanciamiento de la deuda desbocada, con años de gracia e inversión de decenas de miles de millones de dólares. Esto no puede esperar hasta el 2020 con el nuevo gobierno electo. Es obvio que Maduro desde el poder “ni quiere ni puede” cambiar su “socialismo del Siglo XXI” y carece de toda confianza interna y externa para la reconstrucción y para recibir el apoyo internacional masivo y activar la inversión privada multimillonaria, sin los cuales Venezuela no tiene vida. Maduro ni quiere ni puede.

Venezuela entera y los líderes del mundo no pueden perder tiempo prolongando esta cruel agonía. Urge combinar con más eficacia la presión interna y externa y la negociación para lograr la salida de Maduro con la garantía de un gobierno de transición con programa, libres elecciones con condiciones y cambio inmediato de modelo, garantías jurídicas y reinstitucionalización constitucional. Gobierno de transición y elecciones donde el chavismo responsable participe de modo significativo y con pleno derecho.

Hay avances hacia el gran consenso. EE.UU ya pone en primer lugar las elecciones, también la Unión Europea y el Grupo de Lima. Los intereses de China y Rusia no están en mantener este régimen de creciente ruina económica. Al régimen cubano que tiene secuestrado a nuestro país hay que hacerle ver con hechos que le conviene más aceptar el cambio en Venezuela. Hace falta más unidad en los demócratas y mayor presión hasta ver que la salida de Maduro les beneficia más que su permanencia usurpadora.

Avances. En el prediálogo de Noruega (no ha habido diálogo) ocurrió algo muy importante, los representantes de Guaidó expresaron de manera clara y firme que la salida de Maduro es condición irrenunciable para que se inicie la negociación, pues su permanencia usurpadora significa más muerte y violación de derechos humanos. Me imagino que del lado del régimen se defendió como indispensable la permanencia de Maduro en el poder hasta el 2025. Obviamente, esta claridad de posiciones enfrentadas impidió el inicio de un falso diálogo como los del pasado. El régimen anunció que continuará la negociación y Guaidó dijo con claridad que por ahora no puede iniciarse. Luego en Suecia, en Washington y en múltiples instancias se apoya el “diálogo de Noruega”, que solo será verdadero si todos los amigos de la democracia y los DDHH en Venezuela entienden y defienden que Maduro y su equipo es dictadura y anticambio. Urge la presión para la salida negociada de Maduro y Gobierno (¿Junta de Gobierno?) de transición con claras y definidas líneas para el cambio inmediato del suicida modelo económico social y la inmediata preparación de las condiciones para unas elecciones libres y justas. Es clave la negociación sobre el papel y las garantías de las fuerzas armadas en esta transición.

Me cuesta aceptar que haya “políticos” tan ingenuos que crean que Trump va a enviar sus marines para salvarnos o que la ONU va a enviar a su Comisionado de Derechos Humanos para plantarse ante Maduro, llamarle usurpador y criminal y exigir su renuncia inmediata. Lamentablemente hay quienes parecen apostar a este imposible y tachan de vendido al presidente encargado Guaidó si no entra en ese juego. Es importante que Bachelet haya venido como enviada de la ONU, llamando protocolarmente presidente a Maduro. Su visita ha ayudado mucho para hacer más visible la tragedia de Venezuela, la persecución y la tortura política y el grave y masivo deterioro humanitario. Que el mundo y la propia ONU entiendan que esas no son acusaciones de opositores radicales carentes de objetividad, sino que aquí hay dictadura de muerte y no un “socialismo humanitario”. Por la forma en que se dieron los encuentros y las evidencias y el comunicado final, esperamos que esta visita y sus consecuencias contribuyan más para que todos los países decisivos (incluso China y Rusia) sumen esfuerzos y aceleren la presión para la salida del usurpador y de un gobierno unitario de transición con la tarea muy precisa de cambiar el modelo de muerte impuesto por el régimen y preparar las elecciones democráticas. Todo esto exige de la dirigencia venezolana (trabajadores, vecinos, empresarios, iglesias partidos políticos, ONG, academias…) un propósito superior claro y unitario respetando la gran pluralidad de sus identidades y tareas específicas. Se trata de salvar cuanto antes el barco que, con la actual tripulación y rumbo, se hunde sin remedio.

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