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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Canciller español: “La legitimidad democrática de Maduro acaba el 10 de enero” – TalCual – 17 de Octubre 2018


En entrevista a OK Diario, el canciller español Josep Borrell recordó que su país no reconoce las elecciones donde Maduro resultó reelecto aunque sí afirmó que reconocen al Estado. A su juicio, Zapatero “fracasó” en Venezuela


El ministro español de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell, ha querido responder a las palabras del ex ministro de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Rafael Ramírez, que ha asegurado que el exjefe de gobierno José Luis Rodríguez Zapatero “representa a unos españoles de apellido Cortina”, que han recibido contratos petrolíferos en la Faja del Orinoco.

En declaraciones  OK Diario, Borrell deja claro que “Zapatero puede estar equivocado, pero no actúa porque le hayan regalado concesiones petroleras”.

–El bloque comunitario ya ha anunciado que explorará cómo apoyar una solución a la crisis política de Venezuela en la que estén implicados los países de la región, y descarta modificar sus sanciones. ¿La solución pasa por mediar en Venezuela?

En la conferencia de Viena yo dije que las sanciones estaban bien y hay que hacerlas, pero que tenemos el miedo de que eso agudice las tensiones. Tendríamos que ver si es posible, no una mediación, sino una facilitación, es decir, buscar si se pueden buscar puntos de encuentro. La alta representante lo tomó como una idea suya, y en principio nadie estaba en desacuerdo. Yo ya dije que o hacemos eso o no hacemos nada y esperamos a que el sistema se caiga.

–¿Y en qué ha quedado?

–Quedó en que Federica Mogherini lo pensaría y propondría un rechazo a cualquier intervención militar, porque tememos que EEUU haga con Venezuela lo que hizo con Nicaragua. Nada de soluciones violentas, tienen que llegar a un acuerdo entre venezolanos. Ahora la oposición venezolana nos dice que nos entregamos a Maduro, y que Zapatero tiene intereses.

–¿Y es eso cierto?

–Rotundamente no. Zapatero puede estar equivocado, pero no actúa porque le hayan regalado concesiones petroleras en Orinoco.

–Entonces, ¿se presentará un proyecto en Venezuela?

–Sí. Después del debate, como nadie se opuso, la alta representante dijo que dentro de un mes presentaría un proyecto.

–Un proyecto en el que está España…

–Sí. Pero no lo hace sólo España, lo hacen varios países (España, Italia y Portugal). Además, es la alta representante quien toma la decisión. Creo que lo mejor es conseguir un acuerdo. Aunque lo cierto es que yo también soy muy escéptico. El proyecto será una declaración: nada de violencia. Y, segundo, es posible crear un grupo de contacto. Hasta ahora han ido individuos, pero necesitamos un grupo de países.

¿Y hay fecha límite?

–Maduro ahora y hasta el 10 de enero tiene la legitimidad de unas elecciones que nosotros reconocemos, pero el 10 de enero se le acaba ese mandato, y empieza un mandato en base a unas elecciones que no reconocemos. Nosotros no reconocemos gobiernos, reconocemos Estados. Pero sí, hay un problema político, porque este señor a partir del 10 de enero no es un representante político. Pero, ¿cuál es la solución? ¿esperar a que el Gobierno caiga?

–Y dice usted que es escéptico son esto…

–Lo cierto es que no hay optimismo, la oposición pide elecciones inmediatas. Y no creo que suceda. El Gobierno venezolano tiene 8.000 millones de dólares en caja gracias al precio del petróleo. Todo ese dinero lo tiene para repartir. Las sanciones impuestas por EEUU les hacen mucho daño, pero siguen teniendo eso.

–¿Zapatero fracasó en Venezuela?

–Sí. Zapatero fracasó en Venezuela, pero mi obligación es hacer algo, porque entre Italia, Portugal y España tenemos a más de un millón de ciudadanos en Venezuela.

–Y ahora hay quien le acusa de estar del lado de Maduro.

R: ¿En qué estamos con Maduro? Yo me paso el día hablando con la oposición venezolana. Unos dicen que no hablemos con Maduro y otros dicen que intentemos hablar con él. Podrían decir que estamos con él si pidiéramos que se quiten las sanciones, cosa que jamás hemos hecho.

–Y, ¿han hablado con Maduro?

–Bueno. Hemos hablado con el vicepresidente de Venezuela, sí. Los empresarios españoles que están ahí nos dicen que ese Gobierno no va a caer, que no se va a derrumbar. Maduro nos pide que no hablemos de crisis humanitaria, que eso es lo que dicen los americanos. Segundo, que les quitemos las sanciones financieras porque ningún banco quiere trabajar con ellos. Algo que nosotros no podemos hacer. Y la oposición nos pide que liberemos a los presos políticos. Y eso nos parece genial. Maduro sólo se irá del país cuando vea que no tiene más remedio.

Una nueva lista de malandros chavistas por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 29 de Septiembre 2018

LISTA REVISADA, INCLUYE A TARECK EL AISSAMI Y A SAMARK LÓPEZ BELLO

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Un grupo de 67 funcionarios del narco-régimen chavista acaba de ser sancionado por el gobierno de los Estados Unidos, por su participación en diversos actos de corrupción gubernamental que incluyen violación de derechos humanos lavado de dinero, narcotráfico, contrabando, abusos de poder, represión, complicidad con la dictadura, fraudes electorales y otros. Muchos de los funcionarios quienes integran la lista ya han sido sancionados con anterioridad. Ahora, sus bienes en USA han sido congelados y se les prohíbe cualquiera actividad comercial o presencia en los Estados Unidos.

La reacción del iletrado dictador no se hizo esperar: Esos decretos son una ofensa a la mujer venezolana y una ofensa a la dignidad a la FANB… como no han podido dividirla entonces sacan sus garras de sanciones contra la dignidad de este soldado Vladimir Padrino López…y también han sancionado a Jorge Rodríguez…estoy rodeado de sanciones…”.

Aparentemente Maduro está de acuerdo con que los otros mencionados en la lista, incluyéndolo a él, si merecen estar allí, pero no las mujeres ni los militares.

Para Maduro la condición femenina y castrense de sus cómplices los debe absolver a priori de cualquier cargo en su contra. Tibisay Lucena o Carmen Meléndez no pueden ser corruptas ni Cilia Flores nepótica y cómplice de la dictadura. Vladimir López López no puede ser un traidor ni un entreguista de su país a Cuba. Maduro muestra un divorcio tan radical con la realidad que su “gobierno” se ha convertido en objeto de burlas, censuras y desprecio en todo el planeta,  mientras él sigue alegando que tuvo una gran victoria en la ONU.

Lo que considero inexplicable es que

  • si todos los principales funcionarios del narco-régimen chavista, como los mencionados en las diversas listas de USA, Canadá, la Unión Europea, Panamá, etc. son unos ladrones, ineficientes, ignorantes, represores, quienes están matando al pueblo venezolano de hambre, de enfermedades, de humillación,
  •  Si esta pandilla se llena los bolsillos con inmensas sumas de dinero robado, como es el caso de Cabello, los Chávez, los Maduro, los presidentes y directores de PDVSA desde Ali Rodríguez y Ramírez para acá, de los bolichicos y otros contratistas,

Todavía los gobiernos de la región y los miembros de la llamada oposición a lo Falcón sigan pensando que esta situación debe  “arreglarse por las buenas”.

¿Dónde está la dignidad de estos “demócratas”?  ¿En qué cabeza cabe que esta confrontación entre un narco-régimen despótico y un pueblo aplastado y humillado pueda ser objeto de una negociación, alrededor de una mesa pulida mientras mesoneros con guantes blancos sirven el té?

Es grotesco ver cómo,  en paralelo con estas listas de malandros publicadas por países democráticos y civilizados, se siga hablando de salidas “pacíficas y constitucionales”, eufemismo por elecciones bajo las reglas del narco-régimen.

El fracaso de Maduro en Nueva York por Orlando Avendaño – Panampost – 30 de Septiembre 2018 

El régimen ha estado a punto del colapso por imperdonables torpezas. Este viaje fue una. Y gigante

Fue un discurso lúgubre y repleto de los lugares comunes a los que acuden los socialistas. Pero Maduro no se veía con la confianza que exhibe en Caracas, frente a los ministros que aplauden como mamíferos. (Prensa presidencial)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó que estaba dispuesto a reunirse con el dictador venezolano, Nicolás Maduro. Solo si estuviera en Nueva York lo consideraría. Menos de una hora después nos enteramos de que el líder chavista había decidido asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Notable, porque unos días antes había asegurado que no viajaría porque lo querían “asesinar”.

Llegó al aeropuerto John F. Kennedy y en un audiovisual, antes de bajar del avión, regurgitó patéticas consignas chauvinistas. Que él venía a Nueva York a defender la verdad. Que sus testimonios se impondrían a la retórica que comparten todas las naciones democráticas del mundo. Que él triunfaría.

En el asfalto del Kennedy lo esperaba un triste canciller Arreaza, mariscal de las derrotas internacionales, y una alfombrilla roja, más de baño que de honores. Estrechadas de manos entre la comitiva compuesto por los orgullosos sancionados. Enemigos intrínsecos de Estados Unidos pero ahora en Nueva York, esperando que Trump les dedicara, al menos, la pose para una foto.

Para las cuatro de la tarde el exilio venezolano en Nueva York convocó a una manifestación de rechazo a la visita del dictador. En la calle cuarenta y siete con primera avenida. Aquella acera reservada para los ciudadanos que tenían algo que decir. Como nadie esperaba que Maduro viajara, la protesta se coló en la rutina de los venezolanos-neoyorquinos. La convocatoria fue súbita, pero de uno en uno empezaron a llenar un espacio que no les pertenecía —porque la plaza hay que reservarla con antelación—.

La caravana que el Gobierno de Estados Unidos había dispuesto para la seguridad del chavista aún no se había tropezado con las cuadras contiguas a las Naciones Unidas. Mientras, los venezolanos continuaban aglomerándose en un espacio rodeado de manifestantes chinos y zimbabuenses. A unos metros, en la esquina más cercana al edificio de la ONU, sobresalían los cientos de ciudadanos nicaragüenses, todos vestidos de azul, y bastante coordinados. Contrastando con los venezolanos, que aparecieron de improvisto, los nicas se veían organizados, con pancartas impresas, en inglés y en español, y con instrumentos para llamar la mayor atención posible.

Cuando ya el grupo de venezolanos era lo suficientemente decente, un miembro de la organización de la Asamblea General de las Naciones Unidas los invitó a acercarse a la acera de la primera avenida. Entonces se exhibió la solidaridad automática de dos pueblos que padecen el mismo tumor. Los venezolanos quedaron junto a los nicaragüenses. Y como si ambos nacionales hubieran padecido en la misma avenida el olor picante del gas lacrimógeno; como si a ambos los hubiera ensordecido el choque de los mismos casquillos contra el asfalto; blandieron las mismas consignas, ya gastadas por los venezolanos en la autopista Francisco de Miranda —y supongo que por los nicaragüenses en alguna zona de Masaya—.

“¡Y va a caer! ¡Y va a caer! ¡Este Gobierno va a caer!”.

“¡Y no, y no, y no me da la gana, una dictadura igualita a la cubana!”.

“¡Ni un paso atrás! ¡Ni un paso atrás!”.

“¡¿Quiénes somos?! ¡Nicaragua (o Venezuela)! ¡¿Qué queremos?! ¡Libertad!”.

Acá en Nueva York los manifestantes nicaragüenses y venezolanos se juntaron. Al unísono gritaban: “¡Viva la libertad!”. Porque resguardarla trasciende las fronteras.

Son dos sociedades que padecen lo mismo. Cuyos gobernantes han masacrado a sus hijos y hermanos. Dos pueblos que atesoran su libertad y la quieren de regreso. Que se unieron para decirle al mundo que rechazan a los dictadores Maduro y Ortega y que imploran la atención de las naciones.

Mientras, en el edificio de las Naciones Unidas, el chavista empezaba a dar pasos en un lugar al que no pertenecía. Todos los audiovisuales de Maduro en la ONU, lo que hacen es retratar el movimiento de una masa amorfa. Mofletudo y sonso. Demasiado aparatoso. Que contrasta groseramente con toda una sociedad que muere de hambre. Que en los últimos meses ha rebajado un promedio de más de diez kilos.

Y cuando habla se convierte en una deformidad patética. Sus primeras arcadas fueron así. Tristes. Un dictador solitario que tenía que esquivar a los medios porque en Nueva York no se permite la altivez de Miraflores, en donde puede intentar carajear a un periodista que le pregunta sobre el encarcelamiento de unos bomberos con sentido del humor. Acá no.

Ya no le quedaba sino ofrecer su perorata. Afortunadamente fueron muy pocos los que se llenaron de paciencia para ver al dictador en su usual papel de playing the victim. Tratando de estafar. Pero fue mediocre. Un intento anodino de colar sus mentiras, llenas de complejos y resentimiento.

Nicolás Maduro trató de mentirle en la cara a Nikki Haley, que hace poco había visitado la frontera. A los presidentes de Brasil, Colombia y Perú, que padecen directamente el impacto de la mayor crisis de refugiados del hemisferio Occidental. A los venezolanos regados por el mundo, que han tenido que abandonar a sus familias.

Fue un discurso lúgubre y repleto de los lugares comunes a los que acuden los socialistas. Pero Maduro no se veía con la confianza que exhibe en Caracas, frente a los ministros que aplauden como mamíferos. Aquí, titubeante y nervioso. Con la mirada ida en momentos. Las rechonchas manos sin poder estar quietas. Una imagen bastante patética. Deforme y repulsiva.

El día pasó sin que Maduro cumpliera su objetivo de, al menos, rozar la piel de Trump. Aunque pudo verse con su jefe, Díaz-Canel, en la Riverside Church, en la calle 120. El único espaldarazo que recibió fue el del cubano.

El día siguiente también fue triste para el mandatario. Trump tampoco lo recibió y tuvo que enfrentarse al grito de los medios que le recordaron la existencia de sus «narcosobrinos» en Nueva York. Tuvo una breve reunión con el socialista secretario general de las Naciones Unidas, Guterres, y a las horas abandonó la principal ciudad del continente.

Sin embargo, a las afueras del edificio de la ONU, los venezolanos se exhibieron con mayor energía que el día anterior. Ahora el espacio sí lo tenían reservado y la convocatoria la había hecho el reconocido dirigente y exiliado, Antonio Ledezma.

Eran más de cien. Muchos que imploraban libertad. Que la pedían a gritos mientras también dejaban claro cuán despiadado es el régimen de Nicolás Maduro. Pancartas detallaban que, según Caritas, este año podrían morir de hambre 300 mil niños. También que en Venezuela hay más de 300 presos políticos y que la delincuencia se roba unas veinte mil almas al año.

Y al rato de la manifestación, de improvisto y lo que podría ser un gesto inédito y muy valioso, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, se acercó. Blandió un altoparlante, frente a los manifestantes y el ímpetu de Ledezma, para decirle a los venezolanos que la administración republicana no descansará hasta que Maduro deje el poder. Que ella misma, Nikki Haley, está comprometida con la causa por la libertad de Venezuela.

“No vamos a dejar que el régimen de Maduro, apoyado por Cuba, siga haciéndole daño a los venezolanos. Así que les digo: alzaré mi voz, Trump alzará su voz, Estados Unidos alzará su voz, y Maduro nos escuchará”, dijo, ante los cientos de venezolanos, Nikki Haley.

Al pisar Caracas, el dictador aseguró que su visita había sido un inmenso “triunfo”. Dijo que su discurso —patético y triste, hay que insistir— había “impactado profundamente al mundo”.

Bueno, al día de hoy, este es el balance de la jornada:

La sala se vació cuando Maduro habló. Quedó embarcado en Nueva York. La administración republicana de Trump se comprometió con “limpiar” Venezuela y la embajadora Haley dijo, con un megáfono, que lo combatiría. Seis países lo denunciaron en la Corte Penal Internacional —y este sábado se unió Francia, por lo que ahora son siete—. Se discutió el principio de responsabilidad de proteger, en el marco de la Asamblea General. Y coge fuerza una iniciativa de senadores estadounidenses para designar al régimen chavista como patrocinador del terrorismo.

Lo de Maduro en Nueva York fue un fracaso. Estruendoso. Hoy decían que lo mejor para él, era que no asistiera. Pero a nosotros nos importa lo que lo hunda, y este viaje fue una gran victoria para la causa por la libertad de los venezolanos.

El régimen ha estado a punto del colapso por imperdonables torpezas. Este viaje fue una. Y gigante.

Nicolás Maduro: “Estaría dispuesto a estrechar la mano de Trump” por S. Pozzi y F. Manetto – El País – 27 de Septiembre 2018

El presidente venezolano arremete contra EE UU y dice que la comunidad internacional quiere “justificar una intervención humanitaria”

Nicolás Maduro en su intervención de ayer en la Asamblea de la ONU. EDUARDO MUÑOZ REUTERS

Nicolás Maduro utilizó este miércoles el altavoz de Naciones Unidas para tomarle la palabra a Donald Trump y decirle que, pese a sus diferencias ideológicas “abismales”, está dispuesto a “estrecharle la mano” y dialogar “con una agenda abierta” sobre cuestiones bilaterales y sobre aquellas que afectan a toda América Latina. El presidente de Venezuela lo hizo después de acusar a Estados Unidos de liderar una campaña que busca demonizar a su país y que tiene como propósito justificar una intervención humanitaria.

“Estaría dispuesto a estrechar la mano del presidente de los Estados Unidos y a sentarme a dialogar sobre los asuntos de las diferencias bilaterales y los asuntos de la región”, afirmó el mandatario. “Son los que tienen opiniones diferentes los que tiene que dialogar”, reiteró Maduro ante el plenario de la Asamblea. Mezcló ataques verbales y acusaciones a la inmensa mayoría de la comunidad internacional con la disposición a hablar con “humildad, franqueza y sinceridad”. “Creemos en el diálogo político como la forma de solucionar conflictos”, incidió.

Es la tercera vez que Maduro se dirige a la ONU en nombre del pueblo venezolano, desde el mismo estrado donde Chávez llamó diablo a George Bush -“¡Huele a azufre!”, espetó el expresidente fallecido en 2013-. “Todavía su voz resuena pidiendo justicia para el mundo”, afirmó. El viaje desde Caracas no se confirmó hasta el último momento, porque su gabinete estaba evaluando las “condiciones de seguridad”. Le acompañó su esposa Cilia Flores, que el martes entró en la lista de sancionados por EE UU. Intervino hacia el final de la segunda jornada, con el aforo prácticamente vacío y Donald Trump de camino ya hacia Washington. Sin embargo, se extendió unos 50 minutos, más del doble del tiempo empleado habitualmente por los oradores.

Con el doble lenguaje que caracteriza a Trump, dijo por la mañana que estaba “abierto” a reunirse con Maduro y al mismo tiempo no descartaba una acción para proteger al pueblo venezolano frente a una dictadura “horrible”. El martes, en un encuentro con el presidente de Colombia, sugirió que el Gobierno venezolano podría verse derrocado “rápidamente” por una sublevación del Ejército.

Maduro trató de jugar la carta del victimismo. Su intervención iba dirigida, en buena medida, a sus seguidores, a las bases chavistas y a sus escasos aliados. “Venezuela es víctima de una agresión permanente”, afirmó. El líder chavista, cada vez más aislado en el tablero internacional, se comparó con Nelson Mandela y dijo traer “la voz de un pueblo histórico”. “Nuestro país es un país acosado, agredido”. Habló de las reservas de petróleo y de oro, defendió la llamada “revolución socialista del siglo XXI”, calificó de “libres” las elecciones presidenciales sin garantías celebradas el pasado 20 de mayo y trató de exhibir estabilidad: “Hoy Venezuela está más fuerte que nunca”.

El Gobierno venezolano lleva semanas escenificando el regreso de ciudadanos huidos en busca de oportunidades. Lo hace organizando y filmando repatriaciones de cientos de personas que no pueden compararse con la realidad de un éxodo multitudinario. Solo Colombia acogió en menos de dos años a cerca de un millón, según cálculos oficiales. En esa línea, Maduro rechazó, sin poder demostrar sus afirmaciones, que se viva una emergencia migratoria. “Es una fabricación mediática”, dijo, “para justificar una intervención humanitaria”. En este sentido, afirmó que EE UU y sus aliados están siguiendo el mismo esquema que con las armas de destrucción masiva de Irak para intento de cambiar el régimen de una manera que calificó de “ilegal” y “criminal”.

El presidente de Venezuela mencionó también el intento de asesinato del pasado 4 de agosto, que, dijo, tenía como objetivo “crear el caso” y así poder activar los mecanismos de intervención militar. Todo su Ejecutivo está desde entonces centrado en la investigación de ese ataque, realizado con drones durante una parada militar, y en la divulgación de los avances. Maduro intentó vincular una vez más a EE UU, Colombia, México y Chile en la organización de ese atentado fallido al asegurar que se fraguó y en algunos casos incluyó se ofreció apoyo logístico desde esos países. En esta ocasión, el presidente venezolano dio un paso más allá y aprovechó para pedir a las Naciones Unidas que nombre un delegado especial que investigue de manera independiente el atentado. También invitó a EE UU a que envíe a expertos del FBI para que ayude a los investigadores venezolanos “a esclarecer la verdad”.

Este mismo miércoles, Canadá, Colombia, México, Chile, Perú y Paraguay suscribieron una petición a la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya abra una investigación sobre el Gobierno de Maduro. La misma Oficina de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, difundió el pasado junio un informe que documenta brutal represión del régimen, sobre todo a través de las llamadas  Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP). Sus investigadores ni siquiera pudieron entrar en Venezuela para realizar el trabajo, ya que las autoridades les denegaron los permisos, y tuvieron que apoyarse en testimonios de víctimas, abogados, médicos y otros estudios.

Eva Golinger: Visita de Maduro a Nueva York muestra desespero – El Nacional – 26 de Septiembre 2018

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La visita del mandatario ocurre luego de que fueran anunciadas por parte del gobierno de EE UU nuevas sanciones en su contra.

Eva Golinger, abogada estadounidense con nacionalidad venezolana, calificó este miércoles como una acción desesperada la visita del presidente Nicolás Maduro a Estados Unidos (EE UU).

“Maduro fue volando a Nueva York cuando Trump dijo impulsivamente que estaría dispuesto a reunirse con él y ahora ni siquiera tiene planeado verlo”, comentó Golinger mediante Twitter.

La abogada indicó que el viaje a Estados Unidos fue realizado sin confirmar una reunión entre Maduro y el mandatario norteamericano.

“Yo quisiera que todo se mejorara entre EE UU y Venezuela, pero ir a Nueva York corriendo sin ni siquiera una reunión confirmada muestra desespero”, añadió.

La visita de Maduro y Cilia Flores ocurre luego de que fueran anunciadas por parte del gobierno estadounidense nuevas sanciones en su contra.

 

 

El burro de Maduro por Alberto Barrera Tyszka – The New York Times – 23 de Septiembre 2018

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores en Caracas, el 18 de septiembre de 2018 CreditMarco Bello/Reuters

El título de este artículo es una frase peligrosa. Podría ser diseccionado semánticamente por un tribunal en Venezuela y condenarte a veinte años de prisión.

¿Qué quiere decir realmente? ¿Que Nicolás Maduro tiene, posee, un burro? ¿Que es el dueño legítimo de un animal cuadrúpedo, de la familia de los équidos, conocido como burro, asno o borrico? ¿O quiere decir, más bien, que Nicolás Maduro es un burro? ¿Se refiere acaso a esa acepción de “persona bruta e incivil”, como refiere el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española? El problema de fondo, sin duda, es que esta interpretación sea un asunto judicial en Venezuela.

Ricardo Prieto y Carlos Varón, dos miembros del cuerpo de bomberos de Apartaderos, una población de la región andina del país, decidieron un día pasear a un burro por los diferentes espacios de su estación. Mientras el animal deambulaba, fueron filmándolo con un teléfono, haciendo comentarios en evidente tono de broma, relatando que se trataba de una visita de Nicolás Maduro a las abandonadas dependencias del cuerpo. Alguien colgó el video en las redes sociales y, de pronto, esa jocosa “visita presidencial” se volvió viral.

Y entonces, unos oficiales de la Dirección General de Contrainteligencia Militar se presentaron y detuvieron a los bomberos. Y entonces, poco después, en un acto casi instantáneo, fueron imputados por el cargo “instigación al odio”. Y entonces, luego, en una rueda de prensa, el propio Maduro se mostró intemperante y agresivo en contra de un periodista que se atrevió a preguntar por el caso: dudó de su calidad y de su honestidad profesional y se negó a responderle. Esta seguidilla de hechos y declaraciones solo ha logrado magnificar y darle más resonancia a lo que era una simple broma.

¿Cómo un burro puede llegar tan lejos?

La respuesta a esa pregunta está en la violencia que estructura y define cada vez más a la élite que domina de forma autoritaria a Venezuela. Es una clase, tan reducida como feroz, que todavía no entiende que hay cosas, como la inflación o el humor, que no se pueden controlar imponiendo decretos. Por eso reaccionan ante ambas con la misma ceguera y brutalidad.

La represión y la censura, ya se sabe, sirven para mostrar fuerza pero también delatan una enorme fragilidad. Quien no tiene argumentos tampoco tiene humor. Solo puede negociar a golpes con la realidad. Como señala el poeta Charles Simic, el humor muestra “la dimensión ridícula de la autoridad”. Relativiza su poder, lo democratiza. Es un indicador natural del estado en que se encuentra cualquier sociedad, de su capacidad de discernimiento y de ejercicio de las libertades. Reprimir el ingenio o el chiste es una expresión inequívoca de una gran violencia institucional, un síntoma de un régimen aterrado que distribuye terror.

Quizás vale la pena recordar el caso de Marianne Elise K., una viuda a quien en 1943, en una pausa de trabajo, se le ocurrió contarle a un compañero de la fábrica un chiste sobre Hitler. Fue delataba, acusada, enjuiciada por el Tribunal del Pueblo y condenada a muerte. La lógica del poder a veces se parece mucho al descontrol. En medio de la decadencia militar nazi, entre la zozobra y el temor, una mujer fue ejecutada por decir un chiste. Año y medio después, el füher también estaba muerto. El chiste todavía existe. La risa, según decía Mijaíl Bajtín, nunca “pudo oficializarse, fue siempre un arma de liberación en las manos del pueblo”.

La broma de dos bomberos que quisieron reírse un poco de la autoridad y de su propia desgracia, se ha encontrado con una destemplada y feroz reacción del gobierno. Mientras la región se organiza para discutir el terrible problema del flujo migratorio y debatir de forma colectiva el caso de Venezuela, Nicolás Maduro logra que dos humildes apagafuegos formen parte de los más de 250 presos políticos que ya tiene su régimen.

La intolerancia ante el humor refleja nítidamente el grado de autoritarismo que necesita Maduro para continuar en el poder. Lo del burro es una tontería. Basta recordar que en el año 2006, públicamente, Hugo Chávez se burló del entonces presidente George W. Bush, llamándolo donkey en varias oportunidades. El tema real es la violencia. Resulta irónico, casi un chiste cruel, que mientras la mayoría del Grupo de Lima se pronuncia en contra de una intervención violenta en Venezuela, el gobierno venezolano se pronuncia a favor de una intervención violenta en contra de los ciudadanos de su propio país.

En septiembre de 2018, se organizó una manifestación frente al Banco Central de Venezuela, en Caracas, para demandar al presidente Maduro el pago completo de sus pensiones. CreditFernando Llano/Associated Press

No creo que la solución o la salida a la tragedia que vive mi país sea una invasión militar. Pero sí creo que hay que debatir, buscar y encontrar nuevas maneras de actuar y presionar de manera más eficaz a un gobierno que actúa de manera hipócrita y salvaje, que exige internacionalmente aquello que no desea cumplir dentro de sus fronteras. Con el pretexto de la amenaza de una invasión externa, el gobierno de Maduro ha invadido y saqueado a su país y a sus ciudadanos. ¿Qué se puede hacer entonces frente a un gobierno violento que se alimenta del carácter no violento de sus vecinos?

Nicolás Maduro no es un burro. Puede que sea inepto y negligente, que con frecuencia actúe como un incivil. Pero no es bruto. No seguiría ahí si lo fuera. No habría logrado apartar a sus rivales internos y consolidarse como lo ha hecho. No tiene humor pero sí tiene un proyecto. Él —o a quienes él representa— desea quedarse para siempre en el gobierno. Cada vez con más poder. De cualquier forma y a cualquier precio. Incluso, al tratar de hacer lo imposible: prohibir la risa.

La internacionalización del conflicto no puede opacar el endurecimiento represivo que el gobierno de Maduro ejerce dentro de Venezuela. Es necesario, desde la experiencia ciudadana y desde la práctica política, pero también desde la solidaridad internacional y desde la diplomacia, inventar nuevas formas de presión, nuevos mecanismos de lucha. ¿Es posible desarmar y derrotar a los violentos de manera pacífica? ¿Cómo? Ese es el debate.

Alberto Barrera Tyszka es escritor y colaborador regular de The New York Times en Español. Su novela más reciente es “Patria o muerte”.

Maduro pide perdón a los venezolanos: “Les había traído sobras de carne de Salt Bae, pero me las comí” – El Chigüire Bipolar – 18 de Septiembre 2018

El día de hoy en cadena nacional, el encargado de manchar los documentos oficiales con salsa tártara, Nicolás Maduro, ofreció disculpas al pueblo venezolano porque, según sus propias palabras, nos había traído abundantes sobras de su cena en el famoso restaurante de Nusr-et “Saltbae”, pero no nos las ofreció porque le dio mucha hambre y se las comió. A los 10 minutos de haber despegado de Estambul.

Maduro, quien literalmente engulló un exquisito corte T-Bone aderezado con arequipe y sal de ajo, pidió excusas al pueblo venezolano por no habernos dejado “ni un pellejito”: “Esto estaba demasiado bueno para que los camaradas y camarados probaran esa delicia, como es un buen corte de carne Tomajon (sic) ¿verdad, Cilia? Pero me dio mucha hambre, siempre que fumo esos cigarrotes marrones me da hambre, cargaba tremendo moncho, ¿así es que le dicen los pavos, no? El chinito chef este que me sirvió y echaba la sal andaba muy contento pasando carne pa’ allá y carne pa’ acá, Maduro prueba esto, Maduro prueba aquello, me dí un atracón de carne que tuve que pedirle a Jaua que me desabrochara los pantalones y los bóxers. Les pido perdón porque traje todo lo que me sobró con intención de ofrecerles, pero me lo comí, todo estaba muy sabroso y lleno de mayonesa. Y fue por protegerlos, porque capaz les hubiera caído pesado”, finalizó Maduro mientras se limpiaba la boca con una Constitución.

La pornopolítica por Sergio Monsalve – Blog Sergio Monsalve -18 de Septiembre 2018

40993369_165478130998601_4657651601504988033_n.jpgEl show de carnes de Maduro pudo haber tumbado a cualquier presidente en la era previa al chavismo. Después de 20 años de corrupción estética, los cuatro videos de Salt Bae se consumen con una naturalidad terrorífica, afianzado la gestión populista del Zar Nicolás, cuya gula no solo es un insulto al hambre de los venezolanos, sino una deliberada campaña para dividirlos y conquistarlos a través de una dieta audiovisual de posverdades a la carta. El objetivo siempre es imponer una agenda de afectos, resentimientos y emociones binarias en primera persona. El culto a la personalidad del dictador criollo normalizó y viralizó las rutinas decadentes exhibidas por sus antecesores. Entre ellos cabe destacar el archivo filmado en la intimidad del carnicero de Rumania, Nicolae Ceaușesc, posteriormente filtrado por el documentalista Andrei Ujica, para denunciar la doble moral del comunismo caviar.

Mientras su país sufría crisis y depresiones, Nicolae tomaba vacaciones de lujo con champaña en compañía de su esposa, como si fuesen los inspiradores del reality show de las Kardashians. Los camarógrafos del régimen los encumbraban en planos de conjunto, celebrando rutinas aristocráticas en contraste con sus discursos socialistas.

Poco a poco, las imágenes fueron ahorcando a los oligarcas rojos de Europa del Este, hasta condenarlos a la muerte. Así, el heroísmo de sus películas de otrora culminó con la desprolijidad de un video donde unos militares los ejecutan a sangre fría, ante la completa incomprensión de la pareja Ceaușesc, incapaces de entender la raíz de su pena capital.

El mismo destino les espera a Nicolás y a Cilia, después de provocar al globo con sus poses de matrimonio de nuevos ricos en una eterna luna de miel, sustentada en la miseria y el éxodo criminal. Salt Bae juega a erotizar un simple servicio de una parrillita mixta, haciendo movimientos ridículos con artilugios filosos. Cuchillo para su garganta.
Su performance de eyaculador precoz de los fogones exacerba los orgasmos y las respuestas torpes de los caníbales de Miraflores.

En el éxtasis de su sobremesa con habanos y atenciones de reyes, los dos groseros clientes ignoran su futuro.

Pronto serán ellos el platillo principal de una degollina mediática. Es el karma de restregarle tu apetito enajenado a un pueblo sin pan.

 

 

 

El banquete de Maduro en Estambul que indigna a los venezolanos por Florantonia Singer – El País – 18 de Septiembre 2018

El presidente visitó el restaurante del chef Salt Bae, comió carne y fumó habanos en su camino de regreso de su gira por China y Rusia

Nicolás Maduro en el Salt Bae. En vídeo, Maduro comenta su visita al restaurante. VÍDEO: REUTERS-QUALITY

De regreso de su gira por China y Rusia, países a los que acudió en visita oficial en busca de préstamos que permitan a Venezuela reactivar la deprimida Petróleos de Venezuela (PDVSA) en medio de la peor crisis económica que atraviesa el país latinoamericano, Nicolás Maduro hizo una parada en Estambul. El líder chavista visitó el restaurante del famoso del chef turco Nusret Gökçe, conocido como Salt Bae, que se ha hecho viral en las redes sociales por su teatral manera de cortar las carnes y luego espolvorearlas con sal como si les estuviera echando un hechizo.

“Quisiera agradecer al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, su visita”, escribió el chef, que ha recibido en su cadena de restaurantes internacionales a celebridades como los futbolistas David Beckham, Cristiano Ronaldo y Diego Armando Maradona, y también al cantante de reguetón J Balvin. Este último precisamente insultó al presidente venezolano en los comentarios de la publicación, que posteriormente el chef borró de su cuenta de Instagram. El vídeo distribuido por el famoso cocinero se convirtió en tendencia mundial y ha generado gran indignación en las redes sociales en Venezuela. La crisis socioeconómica y la escasez que, según el último informe de la FAO —la agencia de Naciones Unidas para la alimentación—, han multiplicado los indicadores del hambre de América Latina: solo entre 2015 y 2017, 3,7 millones de venezolanos sufrieron infraalimentación, cuatro veces más que en el trienio de 2010-2012.

El presidente Maduro se refirió posteriormente al encuentro en Estambul en su primera alocución al aterrizar en Caracas. “Le envío desde aquí un saludo a Nusret. Nos atendió él personalmente, estuvimos conversando, disfrutando con él. Un hombre muy simpático, ama a Venezuela”, dijo. El país sufre una crónica escasez de alimentos y especialmente de carne, que desapareció de los establecimientos tras un nuevo intento del Gobierno de imponer controles a los precios como parte del paquete de medidas económicas para rescatar la economía venezolana.

Críticas a Maduro por un banquete de carne en Estambul mientras en Venezuela está “desaparecida” por Daniel Lozano – El Mundo – 18 de Septiembre 2018

Polémico banquete de Maduro durante su escala en Estambul

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Críticas a Maduro por un banquete de carne en Estambul mientras en Venezuela está “desaparecida” EL MUNDO

“Cilia, esto una vez en la vida”, se alcanza a entender a Nicolás Maduro, dirigiéndose a su mujer Cilia Flores, primera combatiente revolucionaria, en una serie de vídeos que de nuevo han prendido las redes sociales venezolanas y han desatado las críticas de la oposición. La pareja presidencial protagonizó la escena en el famoso y muy caro restaurante de carne Nusr-Et Steakhouse, en Estambul, donde fue tratado de forma personal, show incluido, por el chef Nusret Görkçe, conocido en el mundo gastronómico como Saltbae.

La gran paradoja es que comprar y consumir carne en Venezuela desde hace un mes, justo después de ponerse en marcha el llamado Programa de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad Económica, se ha convertido en una auténtica odisea para sus ciudadanos. La carne de res está desaparecida, la de pollo también es una lotería y sólo se hallan las de cerdo, cordero y conejo.

En los tres vídeos, que tras subirse a las redes del restaurante fueron posteriormente borrados, aparecen los dos líderes bolivarianos disfrutando del banquete, incluso Maduro fumando sus propios puros habanos, extraídos de un humidificador personalizado con su nombre, tal y como se puede ver en uno de los documentos audiovisuales.

Maduro compareció por televisión (madrugada en España) para informar al país de la inesperada escala realizada en Estambul durante dos horas. “Atendí una invitación para visitar el centro histórico de Estambul y almorzar con algunas autoridades de la ciudad. La ciudad de Estambul tiene 20 millones de habitantes y nos recibieron con los brazos abiertos. Allí compartimos en un restaurante famoso. Estuvimos compartiendo con él (Nusret Saltbae), un hombre muy simpático, ama a Venezuela, admira a Venezuela… Nos mostró un museo que se encuentra ahí donde comimos junto a él”, se justificó el primer mandatario.

“Mientras los venezolanos sufren y mueren por hambre, Nicolás Maduro y Cilia disfrutando de uno de los restaurantes más costosos del mundo, todo esto a costa del dinero robado al pueblo venezolano”, acusó Julio Borges, ex presidente del Parlamento exiliado en Bogotá tras ser amenazado por el gobierno al negarse a firmar los acuerdos de Santo Domingo.

Julio Borges

@JulioBorges

Mientras los venezolanos sufren y mueren por hambre, Nicolás Maduro y Cilia disfrutando de uno de los restaurantes más costoso del mundo, todo esto a costa del dinero robado al pueblo venezolano.

“¡Venezuela se muere de hambre y el dictador asesino de Maduro dándose un banquete de más de 1.500$ con tu dinero! Ellos comen y los venezolanos nos morimos por la escasez de alimentos y medicinas”, subrayó Voluntad Popular, partido del preso político Leopoldo López.

Voluntad Popular

@VoluntadPopular

¡VENEZUELA SE MUERE DE HAMBRE y el dictador asesino de Maduro dándose un banquete de más de $1.500 con TU DINERO! Ellos comen y los venezolanos nos morimos por la escasez de alimentos y medicinas pic.twitter.com/rUUhNRbPRv

“El habano, el reloj de oro, el banquete, la abundancia de carne, la actitud de sobrado, todo eso viniendo del presidente de la República es inmensamente ofensivo para el pueblo venezolano, que está literalmente huyendo del país por la miseria. El país entero está indignado”, resumió Leonardo Padrón, uno de los escritores locales que mejor ha retratado el derrumbe que sufre el país.

Leonardo Padrón

@Leonardo_Padron

El habano, el reloj de oro, el banquete, la abundancia de carne, la actitud de sobrado, todo eso, viniendo del presidente de la República, es inmensamente ofensivo para el pueblo venezolano que está literalmente huyendo del país por la miseria.

El Nacional

Leonardo Padrón

@Leonardo_Padron

El país entero está indignado con las imágenes de la comilona de Maduro en Turquía. No es para menos. Y la cara de capo con el habano en la boca es de pronóstico…

El primer mandatario acaba de regresar a Caracas tras “exitoso” viaje sorpresa a China, su principal socio comercial, en donde buscó un crédito de 5.000 millones de dólares. Maduro reconoció que ambos países “estamos avanzando en el proceso de producción conjunta de petróleo para el beneficio compartido y estamos avanzando en nuevas asociaciones en el campo del gas”.

Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) que realizan anualmente las principales universidades del país, más de la mitad de los venezolanos, por encima del 61 %, pasó a vivir en la pobreza extrema en 2017 y perdió más de 10 kilos de peso.

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