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¿Necesita radicalizarse la oposición en Venezuela? por Pedro Vargas Núñez – Portfolio – 14 de Enero 2020

El analista Raúl Gallegos asegura que con una oposición débil y unas sanciones de Estados Unidos que no funcionan es difícil un cambio en Venezuela.

Nicolás Maduro

“Consideramos que la salida de Maduro va a ser muy difícil y si hay un cambio va a ser uno en el cual se daría dentro del mismo chavismo para darle relevo a Maduro”, asegura el analista.

Raúl Gallegos, director asociado de la consultora de riesgos Control Risks y uno de los analistas que más conoce la situación en Venezuela, asegura que las circunstancias actuales indican que lo más posible es que Nicolás Maduro no sea desalojado del poder y que, por el contrario, termine su mandato presidencial en el 2025, como lo tiene estipulado por el momento.

Se percibe que la situación se estancó en Venezuela, Guaidó no pudo sacar a Maduro del poder y este último parece más fuerte. ¿Qué opina?

Siempre hemos dicho que es muy difícil sacar a Maduro con las herramientas de las sanciones únicamente. Es muy difícil para la oposición, que es débil porque no tiene control sobre ninguna institución más allá del Congreso, el cual ha sido básicamente anulado por la Corte Suprema, controlada por Maduro.

Es una oposición que es pacífica, que cree en la democracia y que se está enfrentando a un Gobierno que no es pacífico y no cree en la democracia. Por ese lado, consideramos que la salida de Maduro va a ser muy difícil y, si hay un cambio, va a ser uno en el cual se daría dentro del mismo chavismo para darle relevo a Maduro, pero no sacando al chavismo del poder.

Se daría con el chavismo incorporando a ciertos elementos de la oposición para crear la ilusión de inclusión, pero elementos de la oposición que le han hecho el juego al chavismo por mucho tiempo. Un cambio de régimen radical con la salida absoluta del chavismo y la entrada de una oposición totalmente democrática, transparente y amigable con los negocios, va a ser muy difícil.

Eso que usted llama difícil, suena casi que a imposible…

Creemos que incluso este año, si se mantiene la tendencia de la oposición actual con este mismo cuadro de líderes y con el gobierno de Estados Unidos básicamente enfocándose en sanciones, el Gobierno de Maduro, que va a llevar a cabo una serie de elecciones legislativas que a todas luces serán hechas a la medida del chavismo para sacar a la oposición de la mayoría que tiene en el Congreso y recuperarlo, el poder que tiene la oposición en estos momentos en el Congreso termine este año y que Maduro y su gente se van a apalancar más en el poder.

Precisamente, parte de la intención de Maduro es utilizar el Congreso de nuevo para crear una ilusión de legalidad a toda una serie de medidas que quiere adoptar, incluidas darle mayor participación a empresas internacionales en proyectos petroleros, lo que va a ser crucial para que petroleras chinas y rusas se sientan más confiadas de invertir en el sector petrolero venezolano.

Al quedar el legislativo en manos del chavismo otra vez, ¿la salida de Maduro del poder va a ser casi que imposible?

Si nada distinto ocurre sí.

¿Ante este escenario qué puede hacer tanto la oposición como la comunidad internacional para que haya un cambio de régimen en Venezuela?

Es la gran pregunta que es muy difícil responder. Lo único que puedo decir es que es muy difícil llevar a cabo un cambio de manera pacífica cuando tienes un Gobierno que no es pacífico, ni democrático y que tiene toda la intención de meter en prisión a miembros de la oposición y asesinar a personas. Bajo esas circunstancias no hay un balance entre ambas fuerzas.

Lo que tendría que ocurrir es un cambio de liderazgo en la oposición, que sean más radicales en respuesta al hecho de que esta versión de la oposición no ha logrado el éxito. Ya hemos visto algunos incidentes de exmiembros de la guardia y de las fuerzas armadas realizando ataques a algunas bases militares para robar material. Ese tipo de actividad indica que sí hay algunos elementos que se oponen a Maduro que están dispuestos a hacerlo por la fuerza.

Si hubiese en realidad una organización estructurada y estable, un tipo de insurgencia, que no es deseable para nadie, ni lo estoy recomendando, ni mucho menos, pero si eso surgiera cambiaría un poco las reglas del juego porque tendrías a alguien que se opone a Maduro, que sería tanto a más peligroso que el Gobierno, entonces estarías equiparando los poderes que se oponen.

De lo contrario, bajo la actual estrategia de la oposición y Estado Unidos me parece que este es un Gobierno que no está asustado y que no tiene intenciones de ceder poder de ninguna manera porque no se ve realmente amenazada su estabilidad.

¿Entonces la única opción es que la oposición se radicalice y trate de tomarse el poder por la fuerza?

Lo que pasa es que hasta el momento no hemos visto a nadie que tenga ese discurso ni esa intencionalidad, y yo creo que hay que darle crédito a la oposición también porque es gente que cree en las reglas, en la alternatividad en el poder por la vía democrática y eso tiene mucho valor.

Pero el gobierno de Maduro reta tanto al gobierno de Estados Unidos como a la oposición a que hagan algo más, precisamente porque no creen que lo van a hacer.

Y en este escenario, si las sanciones no funcionan como ya se sabía que no iban a funcionar, ¿qué otra estrategia podría adoptar Estados Unidos para presionar la salida de Maduro?

Las opciones siempre han sido las mismas: opción democrática y gradual vía sanciones o una opción mucho más dura que implica cierto nivel de intervención y de actividad bélica. Lo que ocurre es que por el momento no estamos viendo a un gobierno estadounidense que esté dispuesto a intervenir en Venezuela, particularmente durante las elecciones presidenciales de este año. Para tratar de intervenir en un país como Venezuela hay muchas cosas que podrían salir mal y eso tendría un impacto grave para Trump en las elecciones.

No vemos que tenga la intencionalidad de hacerlo antes de las elecciones o después. No son esas las señales que está enviando el gobierno de Trump.

Habrá que ver si después de las elecciones y si es reelecto, en realidad está tan comprometido con llevar algún tipo de cambio en Venezuela que empiece a buscar nuevas alternativas para sacar a Maduro del poder. Pero dudo que tenga la intención que haya algún cambio real y creo que como todo buen político ha calculado que apretarle las tuercas a Maduro es algo que él quiere hacer como política exterior, si no que además tiene beneficios políticos domésticos también. Eso implica que pueda lograr más votos en Florida, que es un Estado muy importante para las elecciones.

Falló la estrategia que los militares se pusieran en contra de Maduro, ¿eso todavía se puede intentar?

Falló porque es muy difícil hacer que los altos y mandos medios de las Fuerzas Armadas se volteen contra Maduro porque toda esta gente está comprometida con el Gobierno por miedo a represalias o porque están involucrados en corrupción y violaciones de derechos humanos, por ejemplo. Entonces tienen que seguir a la fuerza apegados al madurismo. Son personas supremamente comprometidas por diversos motivos, diferentes a las ideas.

¿La dolarización de la economía ha oxigenado a Maduro?

La dolarización se iba a dar por naturaleza. Cuando la población no confía en su moneda busca alternativas y es inevitable para el Gobierno tratar de evitar que se dolarice cuando el bolívar es inservible.

Lo que hace el Gobierno por su lado es ser mucho más pragmático entregándole incluso algunas empresas del Estado a privados que son amigos para que las manejen. Está también optando por no ejercer mayor control en cuanto a regulación de precios y otra serie de medidas que por muchos años han dañado al sector privado, precisamente para darle más oxígeno. El Gobierno está siendo pragmático y flexible porque lo que se quiere en este momento es sobrevivir en el poder y uno de los objetivos es bajarle la presión al sector privado.

No se ve una salida del poder en los próximos años si el statu quo continúa, ¿entonces lo más seguro es que Maduro esté en el poder hasta el 2025, que es cuando termina el periodo presidencial?

Es muy probable que como van las cosas logre terminar el periodo.

Lo que implica que aumente la crisis humanitaria…

Ese va a ser el gran impacto en Colombia. El tema del flujo de Venezolanos entrando al país no va a cesar, vamos a ver más venezolanos en el país. Va a ser muy difícil frenar ese fenómeno. Es una realidad con la que Colombia va a tener que tomar medidas para manejarla de la mejor manera. Nos vamos a tener que acostumbrar.

El día en que Nicolás Maduro le dio tremendo regalo a la oposición por Elizabeth Fuentes – Costa del Sol FM – 7 de Enero 2020

download.jpgJusto lo que necesitaba Juan Guaidó, lo que suplicaba cualquier analista, lo que hubiera anhelado construir cualquier consultor de marketing, se lo regala el Gobierno a la oposición como un obsequio que le habría encantado empaquetar a la mismísima CIA: la retoma heroica de la Asamblea Nacional, la épica civil protagonizada por los cien diputados demócratas quienes, en una escena inolvidable, lograron abrirse paso entre decenas de soldados armados para obligarlos, a empujones, a abrir finalmente las puertas del hemiciclo.

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La ley contra la fuerza bruta. Y bruta dos veces, por lo demás. Porque, políticamente hablando no pudieron ser más incapaces, más irracionales, más burdos y cualquier otro sinónimo de bruto que se consiga en el diccionario, estrategia que ahora estarán maldiciendo en algún rincón del Fuerte Tiuna o La Habana donde creían que el miedo y el dinero, como suele suceder, jugaría a su favor.

Pero desde la planificación de la compra de diputados para armar su tarantín paralelo – un chisme que rodó como pólvora dadas las cifras millonarias que presuntamente pagaban los amigos de Alex Saab-, hasta el despelote con el cual se bautizaron como “autoridades” los nuevos ricos Luis Parra, José Brito y el resto de la banda, la guinda de la grandísima torta fue el magnífico video donde el chavista Francisco Torrealba le ordenaba a su ahora subalterno Luis Parra ” Siéntate…nos quedamos aquí”, mientras otro diputado pesuvista agregaba : “Que se siente ahí…cuidando esa mierda”. Y el pobre Luis Parra se sentaba calladito y embarraba su nombre y su futuro de “esa mierda”, quizás temeroso de que le rebotaran el cheque, el único valor que por ahora posee.

A los pocos minutos y en el otro lado de la acera, se produjeron imágenes tan inolvidables como necesarias. Cien diputados que lograron vencer a los militares y asaltaban furibundos la sala de sesiones, algunos heridos por la refriega, otros regañando a los soldados a su paso (” Esto es un cuartel. Es la casa del Pueblo…No te da vergüenza verle la cara a tus hijos”), cantando unidos el Himno Nacional, aplaudiendo juntos la gesta colectiva y optando esta vez por lo que realmente los debe unir, que es derrotar a quienes gobiernan al país con tan pocas luces.

Vimos a los diputados de la fracción 16J aplaudiendo a Guaido, a Guaidó agradecerles la solidaridad. Escuchamos discursos impecables, como el de Juan Pablo Guanipa o Henry Ramos. Pero también vimos a los traidores tratar de salir corriendo, hasta donde su abultada humanidad se los permitía, menos a Luis Brito quien continuaba en el salón de sesiones y cuyo gesto de alarma y sorpresa cuando vio que los buenos de la película entraban a borbotones a la Asamblea, quedó convertido en un meme tan ofensivo como cómico.

Ya sin la tutela de Voluntad Popular, con su raza de líder puesta a prueba de nuevo y un ejército de cien diputados a su lado, Juan Guaidó se recupera de algunos rounds perdidos y vuelve a la pelea con más de una lección aprendida. Por ahora, tiene este regalo de Reyes que no se esperaba y que le obsequió el Psuv: gobiernos amigos de Maduro criticando a Maduro, la oposición unida y lo mejor de todo, los traidores al descubierto.

Maduro no importa, los cubanos si por Moises Naim – Para rescatar el porvenir – 2 de Enero 2020

5a0b9648c7b88.r_1510711106187.0-12-639-492.jpgNicolás Maduro no debe seguir siendo presidente de Venezuela. Es difícil decidir cuál es su peor defecto.
Qué es más grave, la cruel indiferencia que muestra ante el sufrimiento de millones de venezolanos o sus brutales conductas dictatoriales?

Qué es más indignante,
su inmensa ignorancia o verlo bailando en televisión mientras en las calles sus esbirros asesinan a jóvenes indefensos?
La lista de fallas es larga y los venezolanos la conocen; 90% de éllos repudian a Maduro.

Y no son sólo los venezolanos. El resto del mundo también ha descubierto — ¡ por fin !—
su carácter despótico, corrupto e inepto.
Y sin embargo…
Maduro no importa.
Sacarlo no basta.
Él es simplemente el tonto útil,  el títere de quienes realmente mandan en Venezuela:
los cubanos, los narcotraficantes y los viudos del chavismo.

Y, por supuesto, los militares.
Tristemente, las fuerzas armadas han sido subyugadas y están al servicio de los verdaderos dueños del país.

Así, vemos a diario cómo los uniformados están dispuestos a masacrar a su pueblo con tal de mantener en el poder a la oligarquía criminal que domina Venezuela.

El componente más importante de esta oligarquía es el régimen cubano.

Hace tres años escribí:
La ayuda venezolana es indispensable para evitar que la economía cubana colapse.

Tener un Gobierno en Caracas que mantenga dicha ayuda es un objetivo vital del Estado cubano. Y Cuba lleva décadas acumulando experiencia, conocimientos y contactos que le permiten operar internacionalmente con gran eficacia y, cuando es necesario, de manera casi invisible”.

Es obvio:
la prioridad para La Habana es seguir controlando y saqueando Venezuela.
Y sabe cómo hacerlo.
Los cubanos han perfeccionado las técnicas del Estado policial: la represión constante
pero selectiva, la compra de conciencias a través de la extorsión y el soborno, el espionaje y la delación.

Pero, sobre todo, el régimen cubano sabe cómo cuidarse de un golpe militar.

Esa es la principal amenaza para toda dictadura y, por eso, controlar a las fuerzas armadas es un requisito indispensable para cualquier dictador que se respete.

Los cubanos han exportado a Venezuela sus técnicas de control y sus efectos son evidentes: los militares que no simpatizan con el régimen de Chávez y Maduro han sido neutralizados, mientras que quienes lo apoyan se han enriquecido.

No es casualidad que en Venezuela haya hoy más generales que en la OTAN o en EE UU. O que muchos altos oficiales estén exiliados, encarcelados o muertos.

Por eso la esperanza de que militares patriotas, democráticos y honrados defiendan a la nación y no a quienes la expolian ha sido hasta ahora tan solo eso, una esperanza.

Pero, además, Cuba se topó en Venezuela con un regalo inédito en los anales de la geopolítica: el presidente de una potencia petrolera, Hugo Chávez, invita a una dictadura en bancarrota a que controle funciones vitales en asuntos de inteligencia, elecciones, economía, política y, por supuesto, vigilancia militar y ciudadana.

Hay pocas decisiones importantes del Gobierno de Venezuela que no sean aprobadas, moldeadas u ordenadas furtivamente por el régimen cubano.

O influidas por los narcotraficantes.

Ellos constituyen el otro gran poder que hace que Maduro no importe mucho. Venezuela es hoy una de las principales rutas de la droga a EE UU y Europa.

Esto significa que hay miles de millones de dólares en juego y que en el país opera una vasta red de personas y organizaciones que controlan ese comercio ilícito y la enorme cantidad de dinero que genera. Según las autoridades estadounidenses, una de esas personas es el vicepresidente Tareck El Aissami, así como un buen número de militares y de familiares y socios de la oligarquía chavista.

Esa oligarquía, formada por los herederos políticos de Chávez, es el tercer gran componente del poder real en Venezuela.
Naturalmente, Nicolás Maduro; su esposa, Cilia Flores, y muchos de sus parientes y socios forman parte de esa oligarquía.

En esa élite hay diferentes “familias”, carteles” y grupos que rivalizan por el poder político, por influir en las decisiones del Gobierno y en nombramientos de importancia, así como por el control de mercados ilícitos, del tráfico de personas al contrabando de armas o al lavado de dinero.

El contrabando y la comercialización de comida, medicinas y productos de todo tipo así como la especulación con las divisas, con los bonos de la deuda y el negocio de finanzas y seguros son algunas de las muchas otras actividades corruptas con las que se lucra la oligarquía chavista.

Y también los cubanos, los militares y sus cómplices civiles.

Los tres grupos se entremezclan en negocios, corrupción y ejercicio del poder.

Sacar a Maduro es necesario. Pero no es suficiente.

Es indispensable neutralizar a los tres nefastos carteles criminales que realmente mandan en Venezuela.
No será fácil.
Pero es posible.

Maduro le entrega a los militares una épica de batallas y victorias para que le sigan siendo leales por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 31 de Diciembre 2019

Ya Maduro tiene su épica. Como Hugo Chávez en 2002. Ya Maduro montó su relato. El de todo 2019. Un año que, palabras suyas, fue “tormentoso” y al mismo tiempo “poderoso” porque venció todas las agresiones. Las internas y externas. Las venidas desde Colombia como las orquestadas por el imperio y Donald Trump. Maduro vende una historia en la que coloca como protagonistas a la Fuerza Armada y al pueblo. Y la Fuerza Armada lo aplaude y le sigue jurando lealtad.
Maduro se volvió a mostrar confiado de la lealtad de los militares / Foto: Prensa Maduro
Maduro se volvió a mostrar confiado de la lealtad de los militares / Foto: Prensa Maduro

Por la forma como lo dice, Nicolás Maduro quiere hacer de este 2019 el 2002 que sufrió Hugo Chávez al filo de la navaja. Chávez fue objeto de una rebelión popular el 11 de abril, de un golpe de Estado el 12 de abril de 2002, del cual volvió el 14; y fue objeto de un paro petrolero y empresarial que se extendió de diciembre de 2002 a enero de 2003, y al cual derrotó. La dirigencia chavista dice que ese año fue decisivo para Hugo Chávez. ¿Y este 2019 será decisivo para Maduro? Porque Maduro dice que ha resistido todas las agresiones. De allí la épica que narró ante la Fuerza Armada con un discurso estructurado con el fin de cohesionar a los militares en torno suyo.

Nicolás Maduro le adjudica el protagonismo a la Fuerza Armada y al pueblo. No quiere que haya generales Raúl Baduel erigiéndose cual héroes por el retorno de Chávez al poder, que después se vuelven incómodos y quieren ser protagonistas de otra historia. Maduro prefiere señalar al todo colectivo. Porque en 2019 he tenido “absoluta confianza en el apoyo y lealtad” de la Fuerza Armada y el pueblo. “He confiado desde mi corazón”, señala. Y todo esto lo dice, y es la esencia del discurso de salutación a la Fuerza Armada de fin de año. Y confía porque declara compartir con la Fuerza Armada los mismos objetivos: Hacer de Venezuela una Patria grande. Defender a Venezuela por encima de cualquier circunstancia. Defender la Constitución. Y en eso “estamos fuertemente unidos”.

Maduro dice que la agresión fue múltiple. Multiforme. De guerra sicológica. Persecución política. Agresión petrolera. De conjuras. De sobornos. De ataques terroristas. De agresión. De intentos de invasión militar. De guerra diplomática. Y todo eso fue resistido. Todo eso fue vencido. Batalla tras batalla que se convirtieron en victoria tras victoria. Maduro señala que los agresores hicieron todo el esfuerzo para que “la Fuerza Armada dudara de su papel”. Pero esta resistió, salvo excepciones de algunos efectivos que se pasaron a las filas del enemigo, por ejemplo, el 23 de febrero en la frontera con Colombia.

Maduro presenta un cronograma de la épica. “El 23 de febrero se amenazó de una invasión a Venezuela”. Una operación disfrazada de una supuesta ayuda humanitaria. Señala que el ataque principal se produjo por la frontera con Colombia. Pero fracasó. Toda la operación en conjunto fracasó. En el Sur, en la frontera con Brasil, en los puertos, y en Colombia. Dice que en Colombia están los enemigos principales. Iván Duque. Y la oligarquía “nauseabunda” de Colombia. Querían tomar pueblos. “Y a pesar de que compraron a un puñado de desertores y traidores, la inmensa mayoría y absoluta de la Fuerza Armada se mantuvo rodilla en tierra”. “Buena derrota les dimos aquel 23 de febrero”, dice Maduro. “Y luego se olvidaron de la fulana ayuda humanitaria. Abandonaron ese discurso. No se atrevieron a más. Pero trataron de crear el falso positivo para justificar el enfrentamiento”. Y recuerda que “se gastaron la plata en prostíbulos y drogas”. Y a los militares que se fueron, los abandonaron.

Después llegó el 30 de abril. Aquella conjura. Lo ubica como un día nefasto que se pretendió llenar de sangre y muerte al país. “Ese día ante la traición de un grupo de militares que se unieron a lo peor de la calaña de la derecha, surgió otra vez la conciencia. Se demostró que el pueblo y la Fuerza Armada lo que quieren es paz”. Y así se obtuvo otra victoria cívico militar. Y detrás de la conjura, de nuevo ubica a la oligarquía colombiana y ahora la mano de los Estados Unidos. En su relato, Maduro apunta que ese día no durmieron en la Casa Blanca. Que Donald Trump se desveló. Que al presidente Trump le habían vendido la versión de que un grupo de autoridades se iba a rebelar. Pero que Trump, y ese “viejito perverso”, John Bolton, se llevaron una sorpresa porque a las 4 y 30 de la mañana funcionarios como el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, y los altos mandos militares, comenzaron a declararle lealtad al proceso. Entonces, otra vez quedó demostrada “la fortaleza de la unión y la lealtad de los funcionarios y la Fuerza Armada”. Señala Maduro: “Ese 30 de abril ante el intento de golpe terrorista, le dimos un contragolpe moral”, que dejó “en la lona a Donald Trump. Nocaut bolivariano”.Maduro quiere cohesionar a los militares en torno a su liderazgo / Foto: Prensa Maduro

(Todo esto lo dice Maduro palmoteando el podio. Dos veces palmoteó el podio. Un gesto con el que intenta demostrar seguridad y control de la situación. Tanto que puede hablar con fuerza ante el mundo militar).

El otro episodio de la épica de Maduro es el desmantelamiento el 22 de diciembre de un grupo terrorista en el que participaban militantes y diputados del partido Voluntad Popular, el partido de Juan Guaidó y Leopoldo López. La intención era atacar los cuarteles. Dice que “los detenidos han declarado de todo”. Inclusive quiénes los financiaban. Y luego, otro capítulo más, el ataque en el Sur. En el puesto de Luepa. Un puesto de Infantería de Selva. Un ataque de desertores que robó armas, más tarde recuperadas. Por la reacción de la Fuerza Armada. Que ese grupo fue entrenado en Cali, Colombia. Y recibieron dinero en Perú. Y los dejaron entrar a Brasil donde les dieron apoyo logístico. ¿Quién les permitió entrar? Aquí el relato de Maduro involucra a Colombia, Perú y Brasil. Dice que en Perú se encuentra el núcleo de la operación y señala al gobierno de Lima de cómplice. Pero vencieron. La Fuerza Armada venció otra vez. Porque a “cada golpe un contragolpe. Inmediato”.

Por supuesto, este relato tiene que incluir a Juan Guaidó. Y la temeridad de los Estados Unidos de imponerle a la Fuerza Armada un presidente. Apunta que ha sido trágico. Cómico. Imponerle a la Fuerza Armada ese Presidente. Pero la “Fuerza Armada reaccionó unida”. Y en este punto, voceó la consigna, la que dice es la frase que se impuso en este 2019: “Leales siempre, traidores nunca”. Eso dice Maduro que dijo la Fuerza Armada ante la operación Guaidó. “Fue contundente la lealtad demostrada por la Fuera Armada. A mí como presidente legítimo. Por eso les doy las gracias. Por su voluntad absoluta de Patria”. Dice que lo de Guaidó ha sido una “payasada” de la Casa Blanca y Bogotá.

Pero la guerra no termina allí. La guerra ha sido sicológica también. Los mensajes que se le envían a los oficiales por WhatsApp. Se les contacta. Se les ofrecen “villas y castillo, dinero”. Se sabe de cientos de oficiales contactados. “El 99% de las llamadas vienen de Colombia.

Es una guerra nunca vista. Que tenemos que documentar como experiencia de nuestra Fuerza Armada. Debemos compartir esto como experiencia con el mundo”. Dice que los oficiales son contactados para que se vendan. Para que entreguen secretos militares. “Para que extraigan material militar”. Armas de la defensa antiaérea. Que son rusos, de primer nivel. Porque están detrás de “nuestros misiles”. Para robárselos. Para desmantelarlos. Que todo eso está montado desde Colombia. “Para que Venezuela no tenga capacidad antiaérea”. Y así “atacar y tomar territorio venezolano”. Revela que se han detectado más de 60 intentos de robo. Y alerta de que hay que elevar los niveles de vigilancia y aseguramiento.

Maduro quiere que esa épica se registre de verdad. Y por ello él mismo ofrece este balance. Que es al mismo tiempo el “balance estratégico operacional”. Que ha leído los documentos del balance. Y propone que “todos esos documentos deben llegar hasta el último soldado”. Porque ahí está “el balance del combate de las batallas y la victoria de 2019”. Y deben estar las instrucciones para el futuro. Maduro se muestra henchido de victoria pues ha derrotado ese ataque “multiforme”. Y dice: “Nos defendimos como se defiende un buen gladiador”. Con agilidad, contundencia, astucia, capacidad y valentía para contragolpear. Señala Maduro que toda la agresión, “se estrelló contra lo más fuerte que tiene la Fuerza Armada. Su conciencia de acero. Su moral indestructible. Que la llevó a pulverizar todas las formas de guerra sicológica, los complots y las conjuras”. Y apunta: “Hemos ganado varias batallas. Pero el combate continúa”.

Maduro pensó en violar el territorio brasileño y acusó a cuatro países de la región de apoyar una sublevación militar – Infobae – 28 de Diciembre 2019

El dictador venezolano habló sobre los cinco militares desertores retenidos por el Gobierno de Bolsonaro, los llamó terroristas y reconoció que evaluó la posibilidad de cruzar la frontera para atraparlos. Además, arremetió contra Brasil, Colombia, Perú y Ecuador

“Ayer fuimos informados que fueron capturados en la línea fronteriza de Brasil cinco de los terroristas involucrados en el ataque al cuartel militar del sur de Bolívar. Eso es una zona donde solo autoridades militares reconocen por dónde va la frontera. Es como su estuviéramos aquí, y de este lado de la tarima es Venezuela y de aquel lado es Brasil”, dijo Nicolás Maduro visiblemente ofuscado durante una ceremonia de la Fuerza Armada Nacional. “Bueno, nuestro Ejército llegó hasta la línea y vio a los terroristas de aquel lado. Tuvimos un dilema, escúchenme bien, entrar, capturarlos y traerlos, o respetar la soberanía con Brasil… Tuvimos un dilema… porque el terrorismo no tiene frontera”, admitió.

Sin embargo, según dijo Maduro, tomó la decisión con el derecho internacional: “El territorio brasilero es sagrado, Venezuela así lo reconoce, y respetamos el territorio brasilero”.

El régimen de Nicolás Maduro anunció este sábado que activó “trámites diplomáticos” para solicitar a Brasil la entrega de cinco militares “desertores” venezolanos que fueron retenidos en el estado de Roraima y que son señalados por el asalto a un cuartel militar del sur de Venezuela. “Ya se han comenzado a activar los trámites diplomáticos necesarios con el fin de solicitar y facilitar la entrega de este grupo de ciudadanos implicados en tan graves hechos”, informó la Cancillería venezolana en un comunicado.

“Venezuela aspira contar con la mayor colaboración por parte de las autoridades de la República Federativa de Brasil, como resultado de la cooperación que debe imperar entre los estados en la lucha contra el terrorismo y las amenazas a la paz social”, se añadió en el documento.

El Ejército brasileño retuvo el jueves en el estado de Roraima, que limita con Venezuela, a cinco militares venezolanos en una reserva indígena y procedió a interrogarlos para establecer las razones de su presencia en el país, informaron ayer los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores en un comunicado. La nota indica que los militares estaban “desarmados”, pero no aclara si fueron detenidos. De hecho, el gobierno de Bolsonaro no contestó aún si piensa entregarlos al chavismo.

Para el dictador, esos combatientes son “desertores” de las Fuerzas Armadas y responsables del ataque del pasado 22 de diciembre a una instalación militar en la Gran Sabana, que culminó con la muerte de un oficial y el robo de 120 fusiles de asalto y 9 lanzagranadas.

Maduro también acusó a Brasil, Colombia, Perú y Ecuador de haber facilitado el movimiento y entrenamiento del grupo, un señalamiento que estos países rechazaron casi de forma inmediata.

El Gobierno de Brasil es crítico con Maduro, al que acusa por la crisis de Venezuela, que se expresa en escasez cíclica, hiperinflación y un éxodo que la ONU cifra en más de cuatro millones de personas. Según cifras oficiales, más de 220.000 venezolanos residen actualmente en Brasil, y unos 500 ingresan al país cada día, la mayoría de ellos a través del estado de Roraima.

El régimen de Maduro no está bien y tiene mucho miedo por Juan Carlos Zapata – Konzapata – 23 de Diciembre de 2019

¿Y quién dice que el régimen de Maduro está bien, o está mejor, o está consolidado? ¿Quién puede asegurarlo y jurarlo? No está bien. Los síntomas señalan de que es un régimen con miedo, que mete miedo, porque tiene miedo, que se sabe débil, y que no puede con la crisis. La crisis que se lo va a llevar por delante.
El régimen de Maduro mete miedo porque tiene miedo / Foto: @NicolasMaduro
El régimen de Maduro mete miedo porque tiene miedo / Foto: @NicolasMaduro

El régimen de pronto saca músculos y pasa la ofensiva, y acorrala. Pero hay que estar consciente de esto. Un régimen autoritario siempre intenta sacar músculos y estar a la ofensiva, reprimiendo, metiendo preso a diputados, asustando a opositores, amenazando a periodistas, cerrando medios. El régimen de Maduro mete miedo porque tiene miedo. Y porque tiene miedo necesita generar más miedo. Un clima de miedo. Que busca paralizar y no logra paralizar a toda la sociedad que sigue descontenta. El régimen descubre que el miedo lo protege de la protesta interna y externa. Por tanto, tiene la sensibilidad a flor de piel. Por tanto, detiene a un periodista que cuelga un tuit en el que se refiere a enchufes y enchufados. Por tanto, Nicolás Maduro, premia al FAES, brindándole todo “mi apoyo”. Por tanto, se ensaña contra el diputado Gilber Caro. Por tanto, intenta dinamitar, al costo que sea, la reelección de Juan Guaidó en la presidencia de la Asamblea Nacional.

¿Quién dijo que estaba bien? No está bien un régimen que de pronto saca músculos -músculos fofos-, y cae una avioneta y el siniestro de la nave destapa conexiones que al hilarse complican las relaciones de poder. Porque es hablar del oro. De la explotación del oro. Del contrabando del oro. Del delito del oro. De los intereses. De los grupos. De los boliburgueses. De socios de un lado y otro. De familias. Podrán ocultar y callar que se diga todo hacia afuera de lo que del caso se sabe. Pero lo que no pueden ocultar es la procesión interna. Porque en estos momentos los grupos se ven a la cara y son ellos los que no pueden engañarse ni manipularse. Lo saben todo. Y saben que situaciones de esa naturaleza desatan fuerzas internas. Demonios internos. Y esto es más miedo para el régimen. Miedo hacia adentro.

¿Pero quién dijo que estaba bien? Hay quienes hablan de retoño en la economía porque ven 10, 20 bodegones en Caracas, y tiendas llenas de productos y mercancía en algunos centros comerciales. ¿Y quiénes compran? ¿Y con qué moneda compran? La gente lo sabe. Compran los que tienen dólares. Los que manejan dólares. Y esos son, en gran parte, los nuevos ricos, boliburgueses y bolichicos, los bolifuncionarios, los enchufados. Es la nueva casta. Y, por ejemplo, los bodegones, lo que parece una solución para el abastecimiento, no es una solución orgánica para el consumo ni la inflación ni el poder de compra. Es más bien un nuevo problema político. Es una bofetada contra la sociedad. Contra el pueblo mayoritario. Que sólo ve. Que sólo observa aquella burbuja de compra. Donde sólo compra la casta. Productos inalcanzables para las mayorías. Con lo que, lo que puede dar la apariencia de un retoño económico, en verdad es una burbuja que afianza la imagen de cómo se hace más profunda y más grande y más larga y más extensa la brecha entre ricos y pobres. Y esta brecha la profundiza Maduro. La rabia es contra Maduro. Y su entorno de enchufes.

¿Pero a quién se le ocurre pensar que está bien? Cómo puede estar bien un régimen que acumula otro año con caída del PIB. Que no recupera las empresas básicas. Que no ha podido solucionar la crisis eléctrica. Que tiene al país haciendo colas por la gasolina. Que no garantiza el servicio de agua potable. Ni la salud. Ni garantiza el transporte público. Que no paga a la clase trabajadora. Que está entregando los campos petroleros a los amigos, a los aliados; que se está haciendo de la industria petrolera un negocio particular; que no puede con la inflación. Y los venezolanos se siguen yendo.

¿Pero quién dice que está bien el régimen de Maduro? Sale el régimen acusando de tomas de fuertes militares, y lo que es mentira se transforma en realidad. En el juego de espejos aparece un rostro, se asoma un fantasma, y hacia el Sur, hacia el estado Bolívar, revientan hechos que no estaban en los cálculos de nadie. El régimen tiene que acusar con más mentiras porque tiene miedo, y porque los regímenes autoritarios, que siempre quieren sacar músculos, tampoco, nunca, pueden reconocer errores, tampoco, nunca, pueden reconocer que están mal, tampoco, nunca, pueden admitir que lo están haciendo mal, porque lo peor, lo peor que le puede pasar a un régimen autoritario, es dar la impresión de que está acorralado. Por eso es que el régimen le promete a sus “nuevos aliados”, los que se sienten en la llamada mesa de diálogo, que liberará presos políticos, pero en vez de liberar, sigue apresando, sigue llenando las tenebrosas cárceles de los organismos de inteligencia. Ni a ese gesto se atreve el régimen. El miedo lo tortura.

¿Quién puede decir que el régimen marcha bien? Las encuestas no lo acompañan. Maduro, Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez, el gobierno, los ministros y hasta el PSUV, siguen en horas bajas, en números bajos. Quieren elecciones parlamentarias pero a la medida. Sin candidatos opositores de peso que les compitan. El escenario principal es la destrucción de los partidos y sus liderazgos. Después las elecciones. Tal vez calculando que el escenario es 2018. Tal vez sin tomar en cuenta que el ejemplo de Bolivia y el fraude de Evo Morales está vivo, sigue vivo. El régimen no está bien. Ni en lo político ni en lo electoral. Creían en 2015 que iban a ganar la Asamblea Nacional. Y salieron derrotados. Se inventaron una elección presidencial en 2018, y el costo les resultó demasiado alto. Y calculan que el efecto Juan Guaidó ya murió. Ya está muerto. Sin tomar en cuenta que diciembre de 2018 no es diciembre de 2019 ni será diciembre de 2020. Hay un polo y una referencia que enfrenta al régimen, que hace un año no existía, y que no se entrega. Pero como el régimen tiene miedo, quiere estar a la ofensiva, y va a aumentar la ofensiva de aquí al 5 de enero, el día de la reelección de Guaidó. Pero en esa apuesta ofensiva algunas de las costuras pueden desprenderse. Se van a desprender.

¿Quién jura que el régimen de Maduro está bien? No. No puede estar bien si puertas adentro aún se habla de conspiraciones y traiciones. Aún se habla de implosiones. Aún se habla de fracaso. Y se envían emisarios. Y los emisarios llevan el mensaje, el odioso mensaje del golpe, de golpear, que ya es tiempo de golpear. Pero el otro, aún negándose, dice que el tiempo “mío” llegará. No puede estar bien el régimen con tantos grupos de poder recelando entre sí, a falta de un líder que los regule, que los tranquilice, que les baje las ansiedades, y los apetitos desbordados por la acumulación primitiva y el delito. El régimen no está bien. Porque lo único que funciona son las estructuras policiales, las estructuras de represión, las estructuras de seguridad. Los privilegios de la casta militar y la casta policial. Y ellas también son parcelas. Que responden a intereses grupales. Sin el líder que garantice que siempre será así, y que evite que de pronto, un día de estos, aparezcan esas estructuras enfrentadas, por lo que siempre se enfrentan los grupos, por más dinero y más poder. El régimen no está bien. Y 2020 no será un buen año.

La consultora de cabecera de Podemos ideó una red de medios a favor del ‘tío Maduro’ por Rafael Méndez – El Confidencial – 23 de Diciembre 2019

Neurona, la empresa fichada por Podemos, desarrolló en Latinoamérica una red de medios ‘fake’ para lavar la imagen internacional del chavismo. Está bajo investigación en Bolivia

Foto: Juan Carlos Monedero (d) y Pablo Iglesias (i). (EFE)
Juan Carlos Monedero (d) y Pablo Iglesias (i). (EFE)

Neurona, la consultora electoral de cabecera de Podemos, ideó una red de medios para mejorar la imagen internacional del chavismo en la que quería situar a Maduro, al que define como ‘El tío’, como “hijo garante de Chávez, defensor de la justicia social y unificador de los procesos revolucionarios“. Así consta en un dossier que la empresa ha usado este año para promocionarse entre partidos y al que ha tenido acceso este diario. El documento presenta a Juan Carlos Monedero como uno de los directores pese a que él niega ser accionista o directivo. Neurona percibió 363.000 euros de Podemos solo por su trabajo en las elecciones generales de abril y está siendo investigada en Bolivia.

El documento incluye los logros de Neurona, es el típico ‘power point’ lleno de gráficos para venderse. El mundo de los consultores electorales depende mucho de la imagen y en este caso, como en otros, está cuidada. Se define como “un colectivo internacional de expertos en marketing político, comunicación estratégica y nuevos medios, que materializa ideas en campañas a partir del uso de Big data“. “Trabajando siempre de la mano de la izquierda en la Patria Grande y Europa, el mayor diferenciador de Neurona es, sin duda, su mirada. Una mirada que va más allá de las apariencias, que se asoma a lo más profundo de la naturaleza humana, que escudriña la realidad y la refleja”.

En España, Neurona fue creada en abril, días antes de las generales en Carmona, un pueblo de Sevilla. Los accionistas fundadores fueron el mexicano César Hernández Paredes y su mano derecha. Hernández Paredes, que no ha contestado al mensaje de este diario, no es el único que figura como responsable en la presentación que ha circulado entre partidos. “Neurona ha integrado un equipo de especialistas que imparten consultoría, desarrollan argumentarios y crean campañas específicas, dirigido por César Hernández Paredes, Rene Ramírez, Juan Carlos Monedero y Pabel Muñoz. De igual forma, Neurona cuenta con un amplio equipo de artistas y realizadores con la capacidad de traducir lineamientos estratégicos en productos audiovisuales que se distinguen por su calidad, innovación y sensibilidad para conectar con diferentes sectores de la sociedad”.

Presenta a Monedero como uno de los directores pese a que él niega ser accionista o directivo

Entre sus logros para captar clientes, Neurona destaca su trabajo para Podemos en las generales de abril, para Isa Serra, candidata de Podemos a la Comunidad de Madrid, y para Jesús Santos candidato en Alcorcón en las municipales. En la presentación cita que hizo lo que muchas otras consultoras, un análisis de datos geolocalizados sobre en qué circunscripciones Podemos podía ganar o perder escaños y un “análisis de la conversación social en torno a la reunión de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de cara a la conformación de un gobierno de coalición Unidas Podemos 2019”. Neurona hizo la segmentación en Facebook, que permite llegar a los electores seleccionados y dondePodemos se gastó más de un millón de euros. Además, presume de realizar vídeos en calidad de cine como el que hizo para Jesús Santos, candidato en Alcorcón.

En sus trabajos en Latinoamérica, resalta campañas para favorecer la imagen internacional de Maduro. “En un contexto de absoluto blindaje mediático para la República Bolivariana de Venezuela, desde Neurona nos propusimos crear una red iberoamericana de medios digitales que permitiera difundir una voz contrahegemónica y romper las cámaras de eco. Dicha red está al servicio de los procesos de izquierda de los países de Patria Grande”, señala Neurona en su presentación.

Esa red de medios inventados tiene “la finalidad de modificar la opinión pública de la comunidad internacional a partir de un enfoque centralizado en la lucha frontal contra el narcotráfico y el legado de ‘El Tío’ [Maduro] como garante de la unidad nacional de la fuerzas revolucionarias y defensor de la soberanía latinoamericana”. El objetivo es “establecer una vinculación de empatía del Tío como hijo garante de Chávez, defensor de la justicia social y unificador de los procesos revolucionarios”.

El fundador del Podemos Juan Carlos Monedero. (EFE)
El fundador del Podemos Juan Carlos Monedero. (EFE)

Aunque no cita las fechas parece referirse a 2017, cuando el chavismo creó la Asamblea Nacional Constituyente. El objetivo de Neurona era “constituir en el imaginario colectivo mundial la legitimidad de laAsamblea Nacional Constituyente“. Esa red de medios, en realidad simples webs sin nada detrás, debía publicar 10 noticias propias al día. “Se prevé que de estas notas el 5% sea de Venezuela, cada nota será diferente. Cada medio tendrá un jefe de redacción, generando más de 25 notas diarias sobre Venezuela y hablando de todos los temas, por ejemplo: 1. Venezuela ratifica su lucha contra el narcotráfico en zonas fronterizas. 2. Tres objetivos clave de la Constituyente para Venezuela. 3. La Patria Grande nos reclama estar unidos para seguir forjando nuestra segunda y definitiva independencia”.

El documento deja claro que no se trata de un trabajo periodístico sino de propaganda política encubierta. “No se publicará ninguna nota negativa que sea mentira pero si varias neutrales, lo cual permitirá el acceso a la lectura a personas que no son de la revolución. En medio de todas estas notas se irán filtrando entre un 10% y un 15% de notas que hablen sobre el Tío”. “Se contemplan 3 notas diarias promedio, en otras ocasiones habrá 10, en otras ocasiones 5 y en otras ocasiones ninguna, que irán generando una imagen positiva del personaje”.

Hace un año, Pablo Iglesias acudió al Senado y no solo negó haber recibido financiación de Venezuela sino que rompió públicamente con el chavismo. “La situación política y económica [de Venezuela] ahora es nefasta. No comparto algunas cosas que dije en el pasado. Rectificar en política está bien”.

Otro de los objetivos de Neurona era llevar personajes relevantes de izquierda a Caracas a reunirse con Maduro. De hecho, el “cabildeo internacional” es uno de los puntos fuertes de la consultora, según vende a los posibles clientes. Entre estos clientes están prácticamente todos los líderes de la izquierda Latinoamericana, siempre según el dossier de la propia compañía: Antonio Manuel López Obrador, Evo Morales, Rafael Correa….

No solo trabajan para los candidatos sino para sus Gobiernos una vez en el poder. Con el golpe que desterró a Evo Morales, Bolivia abrió una investigación para analizar los contratos públicos a Neurona porque sospecha que el dinero acababa sirviendo para financiar campañas de Morales. Neurona señala en el documento haber realizado la campaña oficial ‘Un mar para Bolivia’, con la que el país reclamaba a Chile una salida al mar. Su plan era “provocar un clima de exaltación nacionalista y patriótica en torno a la demanda marítima de Bolivia contra Chile en el contexto del posible fallo a favor por parte de la Corte Internacional de Justicia de La Haya el 23 de marzo de 2018”. Bolivia nunca logró esa apertura al Pacífico.

Nicolás Maduro prepara un nuevo golpe por Laureano Pérez Izquierdo – Infobae – 22 de Diciembre 2019

El jefe de la dictadura venezolana aceleró su plan pese a las condenas mundiales. Los secuestros y las detenciones ilegales de legisladores se multiplican

Nicolas Maduro con la constitución de Venezuela en una imagen de archivo (Reuters)

Nicolas Maduro con la constitución de Venezuela en una imagen de archivo (Reuters)

Nicolás Maduro activó su plan final, un nuevo golpe. Quiere terminar definitivamente con el último de los refugios democráticos que todavía late en Venezuela: una perseguida Asamblea Nacional que no está bajo sus hilos, aún. El órgano legislativo liderado por el presidente interino Juan Guaidó sobrevive, como puede y por ahora, a los interminables acosos del régimen.

La intención del subordinado cubano es impedir que Guaidó pueda ser reelecto el próximo 5 de enero por el cuerpo que le responde al líder opositor. Para eso, comenzó su proyecto ilegal para flaquear la estructura asambleísta con los resortes de espionaje y seguridad que están a su merced: las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) pertenecientes a la Policía Nacional Bolivariana de Venezuela (PNB), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).

Las tres agencias de seguridad fueron denunciadas por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por secuestros, torturas y ejecuciones extrajudiciales junto a los colectivos chavistas. El más reciente informe fue actualizado por la Alta Comisionada MichelleBachelet el pasado miércoles. El tono fue idéntico al de las demás evaluaciones: la dictadura no se detiene en su ambición por terminar con las voces disidentes.

Ese día, Bachelet -cuya biografía la convierte en una voz inobjetable en materia de derechos humanos- hizo una especial mención a la situación de Juan Requesens, el diputado que continúa preso por obra de Maduro. “Reitero mi llamada para que se continúe dando cumplimiento a las opiniones del Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria y, en consecuencia, se otorgue libertad plena al diputado Juan Requesens”, exigió la ex presidenta chilena.

El legislador cumple 502 días de confinamiento. El Palacio de Mirafloresy la rama judicial que le responde le imputan siete delitos imaginarios, incluidos el de traición a la patria y el de “homicidio calificado frustrado” contra Maduro y el alto mando militar venezolano. El proceso en su contra es una puesta en escena digna de una obra de Samuel Beckett.

Pero el de Requesens no es el único ni será el último caso de detención y secuestro de opositores. En el crepúsculo vespertino del viernes GilberCaro se sumó a la lista. El dirigente de Voluntad Popular fue perseguido por las calles y capturado por miembros del FAES y el Sebin junto a uno de sus asistentes. Es la tercera vez que se lo llevan siendo diputado. Nadie sabía 48 horas después dónde había sido trasladado. Seguramente fue llevado a uno de lo sótanos de la dictadura: el centro de detención El Helicoide. Allí ya padeció los tormentos de la inteligencia chavista en otras oportunidades.

Ambos forman parte de la nómina disidente que tiene bajo custodia la autarquía chavista y que piensa engordar en las próximas horas. A ellos se suman Edgar ZambranoRenzo PrietoRosmit Mantilla y Gilberto Sojo, todos presos. Jorge Millán, Hernán Alemán, Carlos Lozano, Luis Stefanelli, Yanet Fermín y Fernando Orozco fueron acosados por la dictadura en las últimas dos semanas. Los despojaron de su inmunidad. Están refugiados en algún lugar de Venezuela, como “clandestinos”.

Fermín, por ejemplo, la salvaron Guaidó y otros colaboradores de ser puesta en cautiverio. Agentes de la DGCIM se presentaron en su vivienda. Cuando hizo su irrupción el presidente interino junto otros opositores lograron evitar el secuestro. Los hombres de Maduro no se atrevieron a semejante vejamen institucional. Guaidó es reconocido por decenas de naciones como el legítimo mandatario venezolano por orden constitucional. Una acción contra él ¿hubiera desencadenado una reacción internacional más concreta? El hombre que habla con pájaros parece conocer sus límites.

La escalada golpista de Maduro allanando la inmunidad parlamentaria de opositores mereció la condena de los Estados Unidos, de la UniónEuropeade organismos continentales y de líderes mundiales. Nadie espera repudios por parte de La Habana o ManaguaAmérica Latina es remolona en sus pronunciamientos en comparación con otras administraciones pese a la proximidad manifiesta a la devastación democrática.

Hoy, de 167 diputados, 32 han sido detenidos, forzados al exilio o se les ha revocado su inmunidad parlamentaria constitucional”, dijo en las últimas horas Elliott Abrams, Representante Especial norteamericano para VenezuelaEl funcionario de Donald Trump también denunció que a algunos legisladores intentan sobornarlos con medio millón de dólares.

Pero no sólo el secuestro y el cohecho son las herramientas con que Maduro intenta penetrar la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) conducido por Maikel José Moreno Pérez, el guardaespaldas arrepentido, derrumbó una maniobra para que legisladores en el exilio o bajo resguardo pudieran votar el próximo 5 de enero. La osadía legislativa duró menos de 48 horas. Moreno, en boca de Juan José Mendoza, presidente de la Sala Constitucional del TSJ, derrumbó el proyecto de “participación virtual”. Quien pretenda salir de su clandestinidad obligada y acercarse a votar quizás sea tomado de rehén e incomunicado durante el camino que una su escondite con el palacio de las leyes.

Ese TSJ es el mismo que el 30 de marzo de 2017 se atribuyó la labor legislativa derrumbando el trabajo de una Asamblea que contaba con mayoría opositora. Fue el primer golpe del régimen caraqueño contra la democracia de Venezuela, además de las recurrentes denuncias de fraude electoral que se venían sucediendo desde la asunción de Maduro. Como en la Bolivia de Evo Morales, los exponentes populistas reniegan de marcharse del poder sin alterar la voluntad popular.

En aquella ocasión fue tal la presión internacional que el jefe de Miraflores debió dar marcha atrás. Pero no se contentó. En agosto siguiente le confió plenos poderes a una fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente y nombró a la ultra Delcy Rodríguez al frente,desconociendo todo contrato constitucional. De esta manera disolvió el Poder Legislativo dándole pleno control a este órgano creado para ahorcar a la oposición. Maduro se recibía de dictador: dos golpes en menos de seis meses.

Ahora, el hombre que responde marcialmente las órdenes de Cuba y cree contentar a Rusia y China con negocios de dudosa transparencia arremete otra vez contra sus rivales elegidos democráticamente. EstadosUnidos promete más sanciones contra la cúpula chavista y sus aliados isleños. Si algún otro socio quisiera tender un puente de bondad con Caracas quizás también reciba una reprimenda. La frágil economía de varios países amigos no resisten aventuras¿Se sumarán Moscú y Beijing al empujón final del dictador? Los líderes rusos y chinos no están preocupados por la institucionalidad: sólo los une el brillo de los recursos naturales venezolanos.

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