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Punto de encuentro de Venezolanos votantes en Bilbao

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Hay que voltear la mirada por Adriana Moran – Blog Polis – 30 de Octubre 2019

Un nuevo llamado a la calle pretende unir a la oposición democrática en torno a ese movimiento que empezó en enero e insuflarle aire a un proyecto que se asfixia y que ya no logra conectar con las expectativas de la mayoría. Ese chaleco de fuerza en el que se convirtió la ruta de tres pasos se ha ido estrechando progresivamente alrededor del cuello de sus creadores y amenaza con estrangularlos mientras insisten en el cese de la usurpación como única razón para marchar, como único punto negociable, como única consigna y en general, como única razón de ser de una oposición que se aparta cada vez más de los que ya no encuentran cómo creer en ese inalcanzable primer punto.
El chavismo ha dicho muchas veces que no se irá nunca y en cierta forma es verdad. Va a pelear para asegurarse un lugar lo más grande posible en la vida política del país, porque nos guste o no nos guste, el lugar permanente en la historia, amado por unos y repudiado por otros, ya lo tiene asegurado. Lo que no es cierto es que se va a quedar en el poder para siempre. Al menos no mientras haya una fuerza política lo suficientemente articulada, no para aniquilarlo o borrarlo del mapa, sino para disputarle electoralmente el poder al que se aferra.
Despojarse de camisas de fuerza autoimpuestas, apartarse de las frases inútiles, de los monstruos que ellos mismos crearon para desestimular la unión y la participación y de la fantasía alimentada por los extremistas que quieren invasiones que no se producirán, es imprescindible para entender que ya no podemos seguir esperando por los promotores de gobiernos etéreos con cargos sin poder real, con embajadores sin embajadas, y con un apoyo internacional que ya no encuentra nada que apoyar aparte de imponer más y más sanciones porque no estamos haciendo nada.
Voltear la mirada hacia adentro y trabajar con lo que tenemos para construir opciones reales que puedan ser apoyadas de forma efectiva desde afuera y nos permitan competir electoralmente en las mejores condiciones posibles para ser la fuerza política que nos merecemos ser, pasa por escuchar a quienes estén dispuestos a decirnos la verdad y a trabajar en base a realidades. No a quienes esperan estar en democracia para elegir, sino a los que elijan seguir el camino para construirla.

Venezuela y la comunidad internacional por Fernando Mires – Blog Polis – 18 de Octubre 2019

El poder de las palabras –dicen los semiólogos- es configurar la realidad a través de sus signos. Más aún: crean realidades pues las cosas existen solo cuando tienen nombre o denominación. Las palabras son significantes de significados. Pero -he aquí la trama- no es el significado lo que crea al significante sino el significante al significado. Poder tan poderoso que nos obliga a ajustar constantemente al significante con lo que desea significar. Y eso, al fin, significa pensar.

Pensar es restituir el orden de las cosas a fin de establecer una nueva relación entre significante y significado. Esa es la razón por la cual pienso que ha llegado el momento de re-pensar un concepto que ocupa un papel dominante en el discurso de la política venezolana. Ese concepto es, “comunidad internacional”.

1. ¿Qué es la comunidad internacional?

“Comunidad internacional”, tópico recurrente en cada discusión sobre Venezuela. Para muchos, un golpe de autoridad irrefutable al que no cabe sino acatar. No obstante hay un problema: ¿estamos seguros de que cuando aludimos a ese significante estamos pensando exactamente lo mismo? Si no es así, ha llegado la hora de de-construir el contexto internacional donde está situada Venezuela

¿Qué es la llamada “comunidad internacional”? Evidentemente, un conjunto de naciones unidas. Con razón la comunidad internacional por excelencia son las Naciones Unidas. Frente a ella todas las otras son simples sub-comunidades. En ese sentido todo el globo está poblado por sub-comunidades, desde asociaciones económicas, pasando por tratados comerciales, hasta llegar a instituciones regionales (como la UE y la OEA) o comunidades subregionales como son las africanas y las asiáticas.

Al lado de las sub-comunidades institucionalizadas, existen también sub-comunidades informales. Se trata de agrupaciones –o si se prefiere, alianzas políticas- de gobiernos que persiguen un fin común, las que carecen de una institucionalidad perdurable y que por lo mismo están destinadas a disolverse si es alcanzado -o en su defecto, si no es alcanzado- el objetivo que transitoriamente las unifica. A esas comunidades informales pertenece el llamado Grupo de Lima

2. El Grupo de Lima

El Grupo de Lima, visto desde esa perspectiva, es una típica asociación informal de gobiernos democráticos. Su objetivo ha sido y es buscar una solución a la profunda crisis política que vive Venezuela bajo el régimen encabezado por Nicolás Maduro.

El Grupo de Líma, recordemos, surgió frente a la imposibilidad de la OEA para lograr la mayoría necesaria requerida a fin de condenar la política dictatorial en Venezuela. Eso no significa que el Grupo de Lima sea una ramificación o un sustituto de la OEA. Por el contrario, se trata de una asociación de naciones con gobiernos “de derecha” la que desde el momento de su formación (septiembre del 2017) fijó como tarea principal convocar a un diálogo entre los principales actores políticos en contraposición a los términos planteados por el secretario general de la OEA, Luis Almagro. Como es de conocimiento público, Almagro, haciéndose eco del sector más extremo de la oposición, se pronunció en contra de cualquiera posibilidad de diálogo. El Grupo de Lima, en cambio, contradijo la posición de Almagro.

Dicho en términos taxativos: el diálogo que tiene lugar en la República Dominicana entre la oposición y la dictadura no habría sido posible sin la mediación y sin la presión del Grupo de Lima. Si no hubiera sido por el Grupo de Lima nunca habría habido diálogo. Quien quiera criticar al diálogo, debe criticar, en primera línea, al Grupo de Lima.

Pero el Grupo de Lima no es la comunidad internacional. Es, cuando más, una parte, o si se prefiere, una alianza internacional muy importante y numerosa orientada a crear condiciones democráticas en Venezuela, sobre todo las que tienen que ver con las  futuras elecciones presidenciales en donde se decidirá el destino del país.

En conjunto con los EE UU y la Unión Europea el Grupo de Lima es parte de un bloque contrario a las pretensiones dictatoriales de Maduro y su grupo. Pero si el Grupo de Lima junto con la UE y el gobierno de los EE UU conforman una comunidad, está por verse. Debe tomarse en cuenta que el actual gobierno de los EEUU privilegia las relaciones bilaterales por sobre las internacionales. Más complejo se vuelve el panorama si consideramos que la dictadura de Maduro no es una entidad aislada dentro del contexto internacional.

En América Latina, Maduro cuenta con el apoyo de Cuba, Nicaragua, Bolivia y con la neutralidad de Ecuador y de Uruguay. A nivel mundial es parte de un bloque internacional –“legado” de Chávez- que bajo la hegemonía de Rusia integra autocracias como las de Turquía  y dictaduras como las de Bielorusia y algunos países caucásicos, Siria e  Irán, más el mal llamado bloque de los “no alineados”y diferentes países africanos. Dicho en breve: la dictadura venezolana se encuentra inserta en “otra” comunidad internacional, en una asociación de dictaduras radicalmente anti-occidentales.  En ese contexto, el Grupo de Lima opera para que Venezuela no abandone del todo el ámbito político occidental y se someta a mínimos requisitos, sino democráticos, por lo menos republicanos. De ahí su interés por negociar con el chavismo madurista.

Vista así las cosas, el compromiso primario del Grupo de Lima no es con la oposición, tampoco con las luchas democráticas del pueblo venezolano, sino, antes que nada, con los propósitos fijados en el diálogo de Santo Domingo. Como ha sido ya dicho, la centralidad de las negociaciones está situada en las próximas elecciones presidenciales. Por eso, cuando Diosdado Cabello, contraviniendo al Grupo de Lima llamó a elecciones presidenciales adelantadas, lo hizo con el propósito deliberado de patear la mesa del diálogo. Pues ese diálogo, tan denostado por los divisionistas venezolanos, estaba en condiciones de poner en jaque a la dictadura. Y, desde su punto de vista dictatorial, Cabello tenía razón. Todas las demandas del grupo opositor en Santo Domingo son constitucionales.

El anuncio de Cabello relativo a adelantar las elecciones sin otorgar ninguna garantía constitucional es precisamente lo que el Grupo de Lima no podía aceptar. Por eso el Grupo de Lima reaccionó como correspondía: si la dictadura desconocía al diálogo, el Gupo de Lima desconocería a las elecciones llamadas por Cabello. Tenía que hacerlo. No había otra alternativa. El capitán Cabello –no sabemos si por encargo de Maduro o de su Jefe, el general Padrino- intentó destruir el diálogo y con ello, a las elecciones, y de remate, al propio Grupo de Lima. Lamentablemente ha sido secundado en su propósito por una fracción extremista y abstencionista de la oposición venezolana.

No obstante, la decisión del Grupo de Lima relativa a no reconocer a las elecciones es solo vinculante para el Grupo de Lima. En ningún momento el Grupo de Lima  pretendió erigirse en vanguardia política de la oposición venezolana. Esta última tampoco pretendió erigirse en la conductora del Grupo de Lima. Ambas son entidades autónomas y diferentes. El Grupo de Lima hizo en ese sentido lo que tenía que hacer. Si Cabello puso en juego todo al adelantar las elecciones sin otorgar garantías, el Grupo de Lima también puso en juego todo, anunciando que desconocería a las elecciones si estas tenían lugar. Probablemente la dictadura no esperaba esa jugada.

La dictadura evaluó el monto de la oferta final y aceptó continuar el póquer. En parte, reculó. Los únicos que no entendieron la jugada del Grupo de Lima destinada a presionar a Maduro para que llevara a cabo elecciones libres, fueron, como siempre, los sectores extremistas de la oposición venezolana. En sus mentes imaginaron que “la comunidad internacional” llamaba a la abstención en contra de Maduro y comenzaron a delirar acusando de “traición” tanto a quienes participaban en el diálogo como a los que se preparaban para afrontar a las futuras elecciones presidenciales.

3. La negociación

Mientras escribo estas líneas (31.01.2018) el diálogo de Santo Domingo fue nuevamente suspendido. Según el “dialogante” Jorge Rodriguez, todo estaba resuelto con excepción de un par de puntos. Lo que no dijo fue que ese par de puntos son justamente las razones que impiden toda negociación: la fecha de las elecciones y la fraudulenta Asamblea Constituyente elevada a categoría de principal instancia electoral.

Con máxima presión, la dictadura podría, eventualmente, ceder en la programación de la fecha electoral.  En lo que no puede ceder, pues en eso se le va la vida, es en el retiro de la Asamblea Constituyente.

Esa AC, llamada con tanta razón la Prostituyente, es el arma letal que dispone la dictadura para dividir a la oposición en dos frentes irreconciliables. A un lado los que pese a la existencia de la AC anticonstitucional deciden ir a las elecciones a enfrentar a la dictadura en las calles. Al otro los que señalan que ir a las elecciones supone convertirse en cómplices de la dictadura. Los unos, los que afirman que no hay peor batalla que la que no se da. Los otros, los que aseguran que no vale la pena participar en simulacros para que la oposición sea derrotada. Los primeros ofrecen al menos una  alternativa. Los segundos no ofrecen ninguna. Esa es la realidad. Por ahora.

El Grupo de Lima, los EE UU y la EU, es decir lo que algunos llaman “comunidad internacional”, extremarán sanciones a la dictadura. Eso está programado. Si esas sanciones logran nuevas negociaciones destinadas a generar elecciones presidenciales más democráticas, no está escrito. Lo único que parece estar claro por el momento es que ninguna “comunidad internacional” puede democratizar por sí sola a una nación cuando los demócratas de esa nación no están en condiciones de lograr entre sí, si no una unidad, por lo menos una mínima coordinación política.

 

Noruega tantea en Washington reactivar la negociación entre Guaidó y Maduro por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 16 de Octubre 2019

La mediación noruega se mueve para Washington. Y para Washington se mueve al menos uno de los miembros del equipo de Juan Guaidó que llevaba la negociación con Nicolás Maduro. Decimos llevaba porque aún no se reactiva. Noruega anda en fase exploratoria. Tanteando el terreno. Otra vez.
Noruega comienza las exploraciones con el equipo de Guaidó / Foto: @jguaido
Noruega comienza las exploraciones con el equipo de Guaidó / Foto: @jguaido

En Washington comenzarán las exploraciones. En las próximas horas. Noruega busca reactivar la negociación entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro. Las negociaciones llevan semanas interrumpidas. Parece un siglo. Y no ha habido intento firme de que se reactiven. Un miembro del equipo de Guaidó dijo al diario ALnavío que el equipo de Maduro no ha comunicado la decisión de regresar a la mesa. Pero siguen a la espera.

Noruega comienza las exploraciones con el equipo de Guaidó. Al menos con uno de los miembros. Pero en Washington hay más representantes políticos de Guaidó. Y está la Casa Blanca, y el Departamento de Estado, y el Congreso. Es el centro de poder. El escenario para otras consultas. Como el de las sanciones. El equipo de Guaidó se lo ha dejado en claro al equipo de Maduro. Sólo con un acuerdo sellado, al menos en el punto de las elecciones libres con todas las garantías, se podía ir a Washington a plantearle a Estados Unidos el problema.

Lo que se sabe ahora es que la mediación noruega ha viajado a Washington. No se trata de la reanudación del proceso. Es una nueva fase exploratoria. Para medir en qué condiciones se encuentran las partes. Por lo menos en la capital de los Estados Unidos medirán los ánimos de la parte de Guaidó. Se supone que harán lo propio con el equipo de Maduro. ¿En Caracas?

A Maduro Rusia le dijo a finales de septiembre que volviera a la mesa. Y Maduro al regreso del encuentro que sostuviera en Moscú con el presidente Vladímir Putin, dijo que estaba listo para retomar la negociación. Lo mismo ha dicho Guaidó. Pero este ha manifestado que hay una propuesta sobre la mesa. Que su equipo dejó una propuesta sobre la mesa. Elecciones libres, Consejo de Estado, reinstitucionalización de los poderes públicos. Pero Maduro, esgrimiendo el tema de las sanciones, rompió la negociación para montarse en un segundo diálogo con un grupo minoritario de la oposición. Firmó un acuerdo. ¿Y qué es de la vida de ese acuerdo? Ni siquiera en el punto de la liberación de los presos políticos, Maduro ha cumplido. Hace semanas que se amenaza con la liberación de al menos 60 presos políticos.

Noruega comienza las exploraciones con el equipo de Guaidó. Al menos con uno de los miembros. Pero en Washington hay más representantes políticos de Guaidó. Y está la Casa Blanca, y el Departamento de Estado, y el Congreso. Es el centro de poder. El escenario para otras consultas. Como el de las sanciones. El equipo de Guaidó se lo ha dejado en claro al equipo de Maduro. Sólo con un acuerdo sellado, al menos en el punto de las elecciones libres con todas las garantías, se podía ir a Washington a plantearle a Estados Unidos el problema.

¿Desde que se rompieron las negociaciones qué ha cambiado? El regreso del partido chavista, el PSUV, a la Asamblea Nacional. Allí se han planteado debates. Como el de la reinstitucionalización del país y la necesidad de llegar a acuerdos para evitar que la tragedia llegue a más en Venezuela y desemboque en un golpe de Estado.

Pero también ha cambiado el escenario internacional. Antes había pasado la derrota de Mauricio Macri en Argentina. Pasó luego el error de Iván Duque en la ONU con las fotos equivocadas del informe que demostraría la vinculación del régimen de Maduro con el terrorismo, con los grupos armados que operan entre Colombia y Venezuela. Pasó la crisis institucional en Perú, la disputa entre el Ejecutivo y el Congreso. Pasó que Ecuador entró en crisis. El paquete de reformas económicas de Lenín Moreno desató una ola de protestas que lo llevaron a negociar y retroceder y ahora es un gobierno menos fuerte que antes. Estos ejemplos no favorecen a Guaidó. Porque buena parte de los aliados se encuentran ocupados en sus propios problemas. De paso, el canciller de Chile acaba de declarar que Guaidó debe ser más flexible. Más pragmático.

Por su parte, Maduro sigue en el poder. El régimen y sus figuras, más sancionados que nunca, igual que Cuba y Nicaragua, pero se mantienen de pie. Y Rusia jugando a fondo en Cuba y también con Maduro. Maduro fue a Moscú y Dmitry Medvedev a La Habana. La crisis de Ecuador y la situación de Argentina le han brindado un aire al chavismo mundial, que arremete contra el FMI, al que acusan del responsable de ambas crisis. Pero Putin también reconoció a la Asamblea Nacional que preside Guaidó.

En el equipo de Guaidó la posición se mantiene. “Como resultado del proceso, presentamos una propuesta concreta que representa una solución para poner fin al sufrimiento de los venezolanos.

Es una propuesta en positivo para superar la crisis y evitar la catástrofe social hacia la que se enrumba el país.

Consiste en restaurar la democracia como única manera de generar la confianza que se requiere para que vengan al país los recursos económicos que se requieren. Los componentes de la propuesta son: Separación del cargo tanto de Juan Guaidó como de Nicolás Maduro. Consejo de Estado con la participación de la Fuerza Armada, conformación paritaria y una cabeza independiente para dirigir la transición. Equilibrio de Poderes. Elección Presidencial en condiciones observables y verificables. Esta es una propuesta que debe servir al país, a ellos y nosotros. Sólo nos sentamos si nos responden a la propuesta”. La Asamblea Nacional aprobó el primero de octubre un acuerdo ratificando la ruta planteada en la mesa de negociación.

Sin embargo, la respuesta por parte de Maduro no llega. Y es por ello que Noruega intenta esta fase exploratoria. Los noruegos han dicho: Las partes vuelven cuando lo consideren conveniente y estén preparados para avanzar.

Hermann Tertsch: «Sin una amenaza creíble, Maduro jamás dejará el poder» por Orlando Avendaño – Panampost – 15 de Octubre 2019 

El PanAm Post entrevistó al reconocido periodista, escritor y eurodiputado del partido Vox. “La oposición venezolana es una especie de ministerio del régimen”, dijo

El reconocido periodista español se refirió a la crisis venezolana y su propuesta para resolverla. (Hermann Tertsch)

Hermann Tertsch es un hombre libre. La primera vez que lo leí fue a principios de 2017 en un artículo publicado en el diario ABC en el que blandía una defensa de los grandes valores y denunciaba, asimismo, el totalitarismo intrínseco a los movimientos islámicos. Desde entonces, los textos de Tertsch se volvieron obligatorios para mí.

Uno de los periodistas más reconocidos de España, se ha perfilado como alguien que no teme a la verdad. Cuenta con dos novelas y tres ensayos publicados. Fue corresponsal de guerra, subdirector del diario El País y columnista por décadas del mismo medio; dejó El País para escribir en ABC y, finalmente, se alejó del periodismo para, desde el cuadrilátero político, defender los principios que lo han impulsado siempre a escribir y alzar la lanza en el frente de batalla.

Hoy representa al novel pero incontenible partido político español Vox en el Parlamento Europeo. Desde su tribuna ha empuñado una defensa casi colérica de la nación española, la moral, los valores y, con particular tozudez, la libertad en Venezuela y Cuba. Asimismo, ha sido un crítico implacable de las mañas europeas y, lo que ha llamado, su «complicidad» con regímenes comunistas.

«Por desgracia usted representa ese papel lamentable que hemos tenido, que ha impedido que hubiera momentos en los cuales se hubiera podido acortar el sufrimiento de los venezolanos. Creo que hablamos de una banda, no de políticos o de una dictadura ideológicamente marcada, sino de criminales. Una banda de criminales protegida por un centro de mando que está en Cuba, al que se ha protegido también desde esta Cámara y la Unión Europea», le dijo Hermann Tertsch a la alta representante de Europa, Federica Mogherini, en un discurso que se viralizó.

Pude conversar breve con Tertsch sobre aquello que nos corresponde e importa. Se trata de la libertad de América y, marginalmente, de Europa. Lo urgente hoy. Hablamos sobre la cobardía y la corrupción. Sobre las decisiones difíciles que tendrán que tomar los países para enfrentarse al socialismo y sus amenazas. También sobre el Gobierno interino de Juan Guaidó y la posibilidad de una intervención en Venezuela que deponga a Nicolás Maduro.

«En realidad la oposición venezolana, la que funciona como supuesta oposición, es una oposición de dentro del régimen chavista. Es una especie de ministerio del régimen», dijo el reconocido escritor y periodista al PanAm Post.

Usted ha escrito largo al respecto. Recientemente le publicamos en el PanAm Post un fantástico hilo sobre Europa y sus demonios. Le quería preguntar, ¿qué tan cobarde cree usted que es Europa?

Cobarde ha sido Europa en realidad siempre. Recuerde lo que pasó en los conflictos en el siglo XX. Europa ha reaccionado ante sus propios fantasmas con cobardía. Las élites europeas han fracasado siempre. Muy parecido a lo que ha sucedido con las élites iberoamericanas, ¿no?

Pero siempre ha fracasado en los momentos claves de la historia. Lo vimos en la Primera Guerra Mundial, lo vimos en la Segunda, lo hemos visto cuando se abandonó ante Stalin a media Europa también, por el curso de la Guerra Fría. Y luego la Guerra Fría como tal. Hasta que llegó Juan Pablo II y se creó la constelación con Ronald Reagan, con Thatcher. Pero no se le había logrado realmente hacer frente y cuando se le hizo frente se vio que se le podía derrotar. Y cuando se le derrotó, al día siguiente de haberlos derrotado ya se volvió a construir nuevamente el frente comunista y el frente de la izquierda. Y otra vez las élites se pusieron a pensar en otra cosa y han dejado avanzar todo eso.

Aquello se trasladó al Foro de Sao Paulo, en Iberoamérica. Y tenemos allí lo que tenemos. Y en Europa pues tenemos una especie de régimen que durante las vacas gordas ha funcionado, pero que estamos viendo que están imponiendo una especie de mensaje permanente, ideológico, socialdemócrata que nos lleva con su frente radical, digamos, izquierdista; pero el mensaje general es un frente socialdemócrata del control total de la persona, de los individuos, de los individuos intercambiables. De la pérdida de identidad, liquidación de las naciones y las ideas…

¡Y completamente totalitario!

Es un proceso que sus últimas consecuencias son totalmente totalitarias.

Y usted ha denunciado la complicidad europea con el socialismo iberoamericano. ¿Por qué se da esa complicidad al final? ¿Hoy se reduce a la figura de Mogherini o es algo inherente al europeísmo?

No, no… Pobre Mogherini, no le demos tanta importancia a la señora. Pobre… La señora Mogherini es una izquierdista clásica, de clase media-alta. Es decir, de los que nunca ha tenido un problema de bienestar, que ha vivido siempre en plena libertad, en pleno bienestar…

Socialista de café…

Y ha jugado muy bien con las revoluciones en otros países. Para que sufran los otros. Para que el hombre nuevo y los experimentos se hagan —no con insectos, pero con latinoamericanos, con iberoamericanos—. Porque se sufre menos aquí. Y por eso, por ejemplo, a la señora Mogherini le parece muy bien que los cubanos vivan bajo una dictadura.

Estos altos funcionarios europeos que viven perfectamente, de hotel en hotel de cinco estrellas; que viven con una opulencia absoluta. Todos pueden presumir que el socialismo no ha fracasado en todas partes. Dicen que sigue habiendo una serie de espacios épicos, para recurrir a la nostalgia o a la melancolía. O al romanticismo. En fin, esas son inmoralidades puras de una sociedad como la europea que ha perdido en gran parte los referentes de lo que es el sacrificio, de lo que es ser fuerte y de lo que es la libertad.

¿Qué cree que debería hacer Europa con respecto al caso venezolano? ¿Qué recomendaría?

Hombre, yo creo que ningún criminal que controla una fuente ilimitada de ingresos va a dejar esta fuente de ingresos si no tiene una amenaza inminente, de que algo peligra gravemente —y que debe ser su vida—.

Sin esa amenaza creíble, sin una presión que sea una amenaza absolutamente creíble, de liquidación física, los dirigentes venezolanos jamás dejarán su sitio, jamás dejarán el poder y perpetuarán el régimen como lo lograron perpetuar los cubanos.

Yo pienso, y por lo que veo usted podría coincidir, es que, dada la experiencia y los hechos, la única forma de que Nicolás Maduro (entendiéndolo como cabeza de una banda delincuencial y narcotraficante) salga del poder, es con la fuerza…

¡Sin duda!

Y solo hay dos opciones. La doméstica o la foránea.

No hay realmente… Es que hay varias cosas que han hecho los comunistas y la izquierda de una forma muy efectiva y eficaz para ellos mismos. Y ahora esto que diré sonará como un sacrilegio, pero la forma interna queda segada porque todos los militares que podían haber intervenido para detener a este régimen y liberar a su país y encauzarlo en un proceso largo —en un proceso dificultoso, sin duda, pero encauzarlo por el orden hacia una democracia—, esos militares están asustados de que… Pues tienen el síndrome Pinochet…

Porque el señor Pinochet, que tuvo un éxito absoluto porque impidió que se instalara una dictadura cubana en Chile donde hoy Chile seguiría siendo un satélite cubano y estaría en la misma miseria que Venezuela y que Cuba, logró que su país fuera próspero. Paró el proyecto cubano, comunista. Lo recondujo, con dolor y con muchos excesos que podían haber sido algunos, quizá, evitables, pero con relativamente pocas bajas al lado de las que ha habido en otros países… Recondujo el país y Chile, dieciséis años después del golpe, pasaba a la democracia con una economía próspera. Mientras, tenemos a Venezuela que veintipico de años después está como está. Y tenemos a Cuba, sesenta años después.

Pero como a Pinochet las democracias lo trataron después, no como un militar que cumpliera con su deber al parar un proceso comunista que se estaba produciendo con Allende sino como un golpista monstruoso que resumía todos los males de este mundo (y que acabó como acabó, muriendo como un perro acosado por las democracias), pues ya no hay ningún general que se arriesgue a ponerse en frente de un equipo, una serie de corajudos personajes, de valientes militares —como los ha habido, pero que aislados han fracasado todos—.

Quien pudo haber jugado este papel hace varios años, que era Padrino, hoy es uno de los jefes de la mafia, ¿no? Porque se siente más seguro en la mafia que levantándose contra el dictador.

Entonces ese es uno de los dramas que hemos tenido. Que la defensa de la democracia, del Estado y de la nación, que es uno de los deberes del Ejército, se ha querido liquidar y se ha paralizado gracias al síndrome de Pinochet, que se terminó imponiendo gracias a las democracias europeas. Europeas…

Entonces, dado esa realidad, como única salvación nos queda la fuerza externa. ¿Qué papel pudiera jugar Europa con respecto a ello?

Europa no tiene fuerza externa. Lo que podía haber es ayudado a que los Estados americanos se hubieran unido para amparar y coordinar con grupos del Ejército venezolano, que se hubiera detenido a los principales cabecillas de la mafia de Maduro y del partido del PSUV. Que hubieran sacado al régimen y, luego de un plazo medio de estabilización y de imponer el orden público y la seguridad ciudadana, lograr unas elecciones realmente libres, con una junta electoral que merezca el nombre… En fin, un proceso limpio.

Pero eso no ha sucedido porque los europeos fueron los primeros que empezaron a poner piedras en el camino a cualquier tipo de intervención norteamericana. Y los norteamericanos la ofrecieron como jamás se ha ofrecido a nadie. Con la generosidad y la franqueza que se ofreció. «Son ustedes los que nos tienen que decir. Ustedes que se han declarado la oposición a la dictadura los que tienen que decir en dónde los podemos ayudar». No se han atrevido porque en realidad la oposición venezolana, la que funciona como supuesta oposición, es una oposición de dentro del régimen. Es una especie de ministerio del régimen y como tal ha funcionado durante todos estos años. ¡Y ha sido enormemente práctica para mantener al chavismo!

Quiero tocar ese punto, pero antes de alejarme del tema de la fuerza le quiero preguntar: ¿ve posible esa salvación? ¿Que desde afuera se pueda construir esa amenaza creíble? Siendo realmente honestos, tomando en cuenta la postura de Trump y sus conflictos internos; las posturas de Bolsonaro e Iván Duque, que son los aliados principales. ¿Ve realmente posible que se dé ese escenario? 

Pues yo creo. Yo creo que todos van a ver, tarde o temprano, lo que hoy vemos en Ecuador, Bolivia o Perú. Vemos cómo se crece y se vuelve a exportar la inestabilidad. ¡Son un peligro regional! No va a haber paz nunca en el hemisferio mientras exista el régimen cubano y un satélite tan poderoso de Cuba como lo es Venezuela dentro del continente.

Yo creo que tarde o temprano todos se van a dar cuenta de que van a tener que neutralizar ese foco canceroso, de miseria, dolor, terrorismo y subversión.

Pasará, pero lo que no sabemos es cuándo y a qué costo. Porque lo que definitivamente no va a haber es una aventura unilateral norteamericana. Los norteamericanos están en otras cosas. Y al contrario, los norteamericanos se están retirando de los focos de conflicto, eh. O sea que los norteamericanos solo irán si sus intereses responde a ello.

Ellos no quieren que arda la región en guerrilla y en nuevos levantamientos de comunistas. No quieren que vuelvan regímenes como el de Correa o que se radicalicen los regímenes como el de Morales, que ya lo está. Todo eso va en contra de los intereses de los norteamericanos también. Pero va en contra de los intereses colombianos, los intereses argentinos, brasileños y de todos los países que tengan un proyecto decente de vida.

Yo creo que tarde o temprano se tomará una decisión. Lo que digo es que a costa de qué. ¡Cuánto sufrimiento llevamos! ¿Cuántas generaciones perdidas en el dolor, el menester, el sufrimiento, la necesidad, la emigración? ¡Todo eso era evitable! ¡Todo eso era innecesario! ¡Todo eso no tenía por qué haber pasado en un país como Venezuela! Y ha pasado por unas ideas criminales y erróneas.

Inevitablemente la realidad se va a terminar imponiendo y se van a tener que tomar las decisiones que correspondan.

Algo se tendrá que tomar. Si no nos enfrentamos, el continente convulsionará, se desestabilizará. Y perderá, una vez más, el tren de la modernidad. Se trata de eso. Y en Europa, con problemas radicalmente distintos, también se está perdiendo por otras cuestiones ideológicas que tienen que ver. Es decir, con la socialdemocracia, la ideología, el pánico climático, de todas las mentiras de la izquierda. La ideología de género… Todos esos recursos de la izquierda para coaccionar a los individuos, someterlos a la obediencia del Estado o las leyes ideológicas.

Volviendo al tema de la oposición venezolana. ¿Cómo evaluaría al Gobierno de transición encabezado por Juan Guaidó? Ya llevamos más de ocho meses en esto. Todos, en un principio, nos entusiasmamos. Creo que hubo un consenso en el respaldo a ese proceso, pero que lamentablemente se ha venido degradando. Llevamos meses y hemos visto que la cabeza de este proceso, Guaidó, ha decidido incursionar en aventuras como los diálogos auspiciados por Noruega, ha mantenido relaciones con partidos presuntamente opositores pero que guardan vínculos económicos con el chavismo y hoy habla más de «elecciones» que de «cese de la usurpación». ¿Qué piensa de todo esto?

Pues mire, yo lamentablemente creo que todos dimos un cheque adelantado. Vimos una esperanza en que este proceso lograra por fin unificar a la dramática situación de la nación para que hubiera una reacción. Que hubiera probidad absoluta, firmeza y se aprendiera de los errores pasados. Hemos visto que no ha sido así. Que hemos vuelto a la política del cambalache que, sin duda, es la política preferida y que necesita el régimen, con Zapatero y sus ayudantes, para eternizarse.

Unas elecciones en las condiciones actuales las gana otra vez Maduro. ¿Y la gente tiene que comer o no? Si es que, ¿de qué estamos hablando? ¡¿De qué estamos hablando?! Plantear siquiera unas elecciones en las condiciones actuales en Venezuela es una inmoralidad. Y además es un cheque a la dictadura para eternizarse.

¿Y qué recomendaría a los venezolanos que se oponen al régimen de Maduro?

Pues que sea honrada y que aprenda de lo que ha pasado. Que llevamos veinte años así, por Dios. Que si hay alguien honrado, que se separe de los que viven del régimen. Que yo vivo en Madrid y veo a la gente, que veo cómo viven con dinero que no tenían antes, por Dios.

¿Gente de la oposición?

Gente de todo tipo. De todo tipo. Lo que digo es que, por Dios, que sepan que los criminales no se van voluntariamente de ningún sitio.Y que quien les diga que los criminales están deseando hacer algo por la patria, les está mintiendo. Porque no es jamás así.

Y en ese sentido pues espero que algunos países reaccionen. Que se castigue, en lo que se pueda, que se persiga a los saqueadores de Venezuela y se les quite el dinero que tienen fuera de Venezuela. Que se les quiten las casas que están comprando en el centro de Madrid. Que se les arrebaten las fincas que compran, las casas en Baleares. Todos sus patrimonios de lujo que compran sin siquiera discutir los precios, porque como el dinero les ha llegado sin ningún tipo de esfuerzo no tienen problemas.

Perseguir al régimen allá y aquí. Y desde luego, ninguna tregua. Y al final, una alianza de los honrados. Que se alíen con la población y que esta no se deje engañar. Son muchos supuestos, pero es lo necesario para salir de ese infierno.

De acuerdo, Hermann. Y, por último, ¿a quiénes deberían escuchar los venezolanos?

Yo no voy a ser propagandista ni daré consejo para nadie determinado.

Yo tengo una serie de amigos, pero desde luego están entre aquellos que no hacen concesiones al régimen, que no se sientan en Barbados ni en ninguna parte con ellos. Y que creen que es absolutamente incompatible negociar algo con ellos que no sea, de momento, su exilio y después ya se verá.

Así las sanciones internacionales están afectando el día a día de los venezolanos por Zenaida Amador – ALnavío – 9 de Octubre 2019

Nicolás Maduro suele usar el argumento de las sanciones internacionales en su contra como una vía para justificarse, evadiendo así la responsabilidad de la llamada revolución bolivariana -con lustros en el poder- en la emergencia humanitaria compleja que vive hoy Venezuela. Sin embargo, las sanciones, especialmente las aplicadas por Estados Unidos, han terminado por generar impactos colaterales que recrudecen los efectos de la crisis sobre el venezolano de a pie.

Las sanciones hacen más pobres a los venezolanos / Foto: ONU
Las sanciones hacen más pobres a los venezolanos / Foto: ONU

Las muestras más recientes de ello son las decisiones de Adobe de cesar el acceso a software y a sus servicios a usuarios venezolanos a partir del 28 de octubre y de Transferwise de cerrar desde el 21 de octubre las cuentas de los clientes de transferencias internacionales en Venezuela, tras hacer una interpretación de la más reciente orden ejecutiva emitida por el gobierno de Estados Unidos en agosto pasado.

Esa orden, en complemento con otras sanciones dictadas por la Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC), termina creando un marco de restricción para las actividades del régimen de Nicolás Maduro, pero dada la amplitud de su alcance abre espacios para que algunas empresas -como las ya mencionadas- traten de ir más allá de lo que se ve de forma explícita en la norma para evitar incumplimientos. De hecho, la orden ejecutiva de Donald Trump deja abierta la interpretación de que cualquiera, incluso sin ser estadounidense, pudiera sufrir consecuencias si participa en alguna operación que Washington pueda calificar de asistencia o patrocinio al régimen de Venezuela.

Aunque en la orden se contemplan excepciones, como las que incluyen operaciones con el gobierno de Venezuela para proveer servicios, software, hardware y tecnología que permita preservar las comunicaciones por internet, entre otras, la amplitud de la restricción es tal que las empresas prefieren protegerse y ampliar la aplicación.

No hay que olvidar que hasta la temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional está entredicho a la espera de una interpretación de la OFAC sobre el alcance de sus medidas, que pusieron a la Major League Baseball (MLB) a dudar si sus peloteros afiliados pueden o no jugar en Venezuela.

El temor es ¿cuáles otras empresas se sumarán a estas interpretaciones y qué otras nuevas restricciones afectarán la cotidianidad de los venezolanos?

Temblores y réplicas

Firmas como Ecoanalítica calculan que cerca de 30% de los hogares venezolanos recibe remesas del exterior. A la par de las remesas, que es una de las vías que permite imprimirle oxígeno a un país con más de 80% de la población en estado de pobreza, hay un segmento de la sociedad que presta servicios profesionales desde Venezuela a empresas en el exterior, por lo que reciben pagos en divisas.

Francisco Rodríguez ha sido uno de los impulsores de implantar un programa de petróleo por alimentos para Venezuela pues, a su juicio, las sanciones han mermado los ingresos de las autoridades, pero “a dos años de su entrada en vigor, Maduro sigue en el poder y su régimen se ha vuelto cada vez más represivo y despiadado”. Las sanciones “lo que logran es hacer más pobres a los venezolanos. Hambrunas no tumban dictadores. Sólo causan pérdida de vidas”.

Estas operaciones se realizan a través de diversas plataformas como Transferwise y PayPal, por lo que su restricción operativa significa un bloqueo los ingresos de los usuarios venezolanos. Aunque PayPal no ha anunciado formalmente un cese de servicio para los venezolanos no es descartable que esto pueda ocurrir.

Por otra parte, en marzo de 2020 vence la licencia dada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos a empresas como MasterCard, Visa, American Express y Western Union para operar con entidades financieras públicas venezolanas como Banco de Venezuela, Banco Bicentenario y Banco Central de Venezuela. Este hecho ha generado mucho ruido a lo largo de este año, porque no se tiene plena claridad del alcance global en el sistema que en su momento tendrá esa suspensión.

Entidades como el Banco de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Banfanb) ya no cuentan con el servicio de MasterCard, lo que llevó al régimen de Maduro a tratar de forzar la consolidación de un sistema alterno donde participe la banca privada. En esta línea, ya Banfanb anunció el lanzamiento de sus propias tarjetas de crédito, aunque no se ha explicado cómo serán procesadas en el sistema general.

Informalización

Para 2017, según cálculos de Software Alliance BSA, cerca del 88% del software utilizado en Venezuela era pirata, tendencia que puede haberse profundizado a causa de la crisis económica. Sin embargo, persiste un segmento de usuarios que se inclina por el uso de software con licencia, tanto por la naturaleza de su trabajo como porque operan dentro de empresas que tienen normas rigurosas de control y buenas prácticas.

Las sanciones dejaron a los venezolanos sin los servicios de Adobe / Foto: Pixabay

De allí que la decisión de Adobe termine repercutiendo sobre el sector formal del país y favoreciendo la informalización de la economía. Son precisamente las empresas formales las que más sufren por el impacto de las medidas internacionales, ya que están expuestas a sufrir las consecuencias.

De hecho, sus directivos no pueden exponerse a reuniones con funcionarios de Maduro sancionados o a firmar acuerdos con ellos; tampoco pueden entrar en alianzas con las autoridades, aunque esa sea la vía para facilitarles el acceso a las necesarias materias primas -por ejemplo-; y además están limitados para tomar parte en las operaciones cambiarias que propicia el régimen venezolano. Sin embargo, existe un sector empresarial emergente o informal que florece a la sombra del chavismo y que aprovecha todos esos espacios para su crecimiento aun en medio de la crisis.

Negociaciones y lobby

En el escenario de las conversaciones entre representantes de Maduro y de la oposición venezolana de los últimos meses, el chavismo puso sobre la mesa el levantamiento de las sanciones como una de sus exigencias para poder avanzar en cualquier negociación.

Pero no sólo el régimen venezolano hace énfasis en el tema. El castigo de las sanciones hace mella en las empresas que todavía siguen en pie en Venezuela y por eso la necesaria flexibilización de las sanciones también ha sido un tema planteado en reuniones con el gobierno interino de Juan Guaidó por representantes del sector empresarial formal. Lo han elevado además ante los representantes de Guaidó en Washington, ante la llamada Unidad de Asuntos de Venezuela que Estados Unidos abrió en Bogotá y ante el Grupo de Boston, donde participan parlamentarios de EEUU y de Venezuela (tanto de oposición como del chavismo).

Chevron, por su parte, lleva meses de intenso lobby para lograr que Washington le permita seguir con sus operaciones en Venezuela. El 25 de octubre vence la licencia de operación que le fue otorgada junto a Halliburton Co, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford International.

El economista Francisco Rodríguez, a nombre de la llamada Fundación Petróleo por Venezuela, abrió una recolección pública de firmas que avalen su petición al Departamento del Tesoro de EEUU para que les permita a las empresas de software proveer servicios en Venezuela.

Rodríguez ha sido uno de los impulsores de implantar un programa de petróleo por alimentos para Venezuela pues, a su juicio, las sanciones han mermado los ingresos de las autoridades, pero “a dos años de su entrada en vigor, Maduro sigue en el poder y su régimen se ha vuelto cada vez más represivo y despiadado”. Las sanciones “lo que logran es hacer más pobres a los venezolanos. Hambrunas no tumban dictadores. Sólo causan pérdida de vidas”.

Venezuela, víctima de la izquierda europea por Asdrubal Aguiar – PanamPost -28 de Septiembre 2019

Mas una cosa es una negociación entre fuerzas del orden y unos secuestradores o plagiarios, y otra distinta la que ha lugar entre políticos y cosmovisiones que tensionan el ambiente

AME758. NUEVA YORK (ESTADOS UNIDOS), 23/09/2019.- La alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini (2i), preside una reunión ministerial del Grupo Internacional de Contacto para Venezuela este lunes, en Nueva York (EE.UU.). EFE/ Miguel Rajmil

El pasado 23 pudimos celebrar el activismo de la comunidad internacional alrededor de la grave cuestión venezolana que nos mantiene como presas, sin aparente solución.

Ello se logra por obra de una filigrana a manos de tres artesanos de experiencia, emisarios del encargado presidencial Juan Guaidó: su canciller, Julio Borges, y sus embajadores ante la OEA y Washington, Gustavo Tarre Briceño y Carlos Vecchio.

El caso es que el activismo señalado, que ha lugar en el marco de las Naciones Unidas, concita la reacción de los europeos, un verdadero monumento al cinismo.

A la par de los enviados de Guaidó, Colombia, Brasil y Estados Unidos, alcanzan a consensuar una narrativa apropiada a las circunstancias – muy realista – y que, al término, focaliza como germen destructivo de Venezuela a la Cuba de Castro y Díaz-Canel.

Los europeos, entre tanto, se ocupan de diluir o matizar los medios de solución propios a la misma, con otra narrativa, más que ideal, relativista, engañosa, supuestamente racional, hija de lo posible.

Veamos una y otra.

Los países americanos miembros del TIAR declaran lo siguiente: “El territorio venezolano se ha convertido en refugio, con la complacencia del régimen ilegítimo, de organizaciones terroristas y grupos armados ilegales, como el Ejército de Liberación Nacional, Grupos Armados Organizados Residuales y otros que amenazan la seguridad continental, … [y] el conjunto de esas actividades criminales, asociado a la crisis humanitaria generada por el deterioro de la situación política, económica y social…, representa una amenaza para el mantenimiento de la paz y la seguridad del continente”.

Los países miembros del Grupo Internacional de Contacto – previo anunciar haber rebanado a su favor a Panamá, para poner en duda la unidad americana – repiten la visual que arrastran, por cierto, desde el año 2003. Entonces se empeñan en impedir el referéndum revocatorio del mandato de Hugo Chávez, que al término lo impone la OEA a pesar de Jimmy Carter. El asunto, como se ve, no es reciente ni casual. No es solo José Luis Rodríguez Zapatero quien se empeña en desmontar el revocatorio constitucional de Nicolás Maduro, y lo logra.

El texto europeo reza así: “Una transición negociada que conduzca a elecciones presidenciales creíbles, transparentes y supervisadas internacionalmente, la reinstitución de los poderes públicos y un paquete de garantías que permitan la convivencia política son elementos esenciales para superar la crisis, lograr la reconciliación nacional y la recuperación económica. Las rutas alternativas solo pueden conducir a una mayor polarización, un mayor deterioro de la situación humanitaria y un aumento de las tensiones regionales con graves riesgos de error de cálculo”.

La lectura de ambas declaraciones hace innecesaria la exégesis. Se trata de dos mundos. De allí que, sibilinamente, la última intente justificarse por quienes adhieren a la misma, arguyendo lo inaceptable e incivilizado del uso de la fuerza que se esconde tras el mecanismo del TIAR. Pero la verdad es otra.

La tesis de los americanos no transita por los predios de la beligerancia clásica – pasada de moda, inútil en siglo XXI – y le ha abierto puertas, eso sí, a las sanciones multilaterales contra los miembros de la asociación criminal transnacional que secuestra a Venezuela; que provoca la diáspora para facilitarse sus tareas criminales complejas; para canibalizar como lo hacen el territorio venezolano, succionándole sus riquezas anárquicamente y haciéndolo patio libre para el narcotráfico, el terrorismo, y la exportación regional de la violencia.

¿Qué acaso las negociaciones es lo pertinente, dicen los europeos?, es una verdad palmaria.

Mas una cosa es una negociación entre fuerzas del orden y unos secuestradores o plagiarios, y otra distinta la que ha lugar entre políticos y cosmovisiones que tensionan el ambiente, todavía más ahora bajo el relativismo moral y el progresismo que impone la realidad transicional de la globalización.

De modo que, al leer el texto europeo no pude menos que volver mi mirada al pasado, a la columna que escribo un 6 de enero de 2003 para el diario El Universal de Caracas, sobre “La miopía de la izquierda europea”. Y esta vez pienso en Antonio Guterres, secretario de la ONU, en la canciller Mogherini y en el canciller Borrell, y en la misma Bachelet, todos a uno, casualmente, miembros de la Internacional Socialista.

Algunos párrafos de aquella columna me bastan para contextualizar el reduccionismo de los europeos y para darle sentido al título de esta otra, pasada una generación: “Si un militar exgolpista latinoamericano se transforma a la manera de Chávez en presidente y tiene arrojos de autócrata, ello sería propio de nuestra condición sociológica de comarcas del subdesarrollo. Y si el mismo, por lo demás, resulta electo con el voto mayoritario de su pueblo y asume como compromiso la defensa de los pobres, antes que un “gorila” o simple “milico” sería una revelación: una suerte de Mesías, quien habría redimido los pecados de sus primitivos y corrompidos compatriotas”.

“Hitler, encaramado sobre la Constitución de Weimar y Mussolini, manipulando el célebre Estatuto Albertino, son vivos ejemplos y testimonios de algunos liderazgos europeos que, habiendo emergido de la emoción y de la adhesión popular, igualmente concluyeron haciendo de sus electores las primeras víctimas de la insania dictatorial”. Y eso que no tenían bajo el radar al cartel de Cuba, al terrorismo deslocalizado, el lavado de dineros corruptos, y al narcotráfico colombo-venezolano.

La asfixia económica marca el paso a Maduro y Guaidó por Javier Lafuente – El País – 1 de Octubre 2019

La semana de la Asamblea General de la ONU evidenció la colisión y anomalía en la política venezolana

Una mujer compra carne en un establecimiento de Carcas.
Una mujer compra carne en un establecimiento de Caracas. GETTY

La asfixia económica de Venezuela, cada vez más profunda, condiciona los pasos de Nicolás Maduro y Juan Guaidó. La semana de la Asamblea General de la ONU evidenció la colisión y anomalía en la política venezolana. También la parálisis en la que se ha instalado. Mientras la oposición presiona para intensificar las sanciones del chavismo, cuyos efectos se notan con fuerza, los representantes de Maduro cierran filas con Rusia y agotan todos límites para ahondar en las fisuras de la oposición. Llegar a un acuerdo con el mínimo de concesiones a la otra parte es la batalla a la que dedican más tiempo.

A punto de cumplirse 10 meses desde que Juan Guaidó se proclamó presidente interino de Venezuela y fue reconocido como tal por más de 50 países, la situación de parálisis está cada vez más extendida. Los apoyos de la oposición siguen siendo los mismos, con Estados Unidos y Colombia a la cabeza. A muchos de los Gobiernos que reconocieron a Guaidó, no obstante, no les ha quedado otra opción que reunirse también con los representantes de Maduro, quien esta semana evidenció el apoyo de Rusia con una visita a Vladimir Putin en Moscú y cuya vicepresidenta, Delcy Rodríguez, fue quien habló en nombre de Venezuela desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU.

El miedo a que se ahonde en un escenario de cul de sac -tanto interno como externo- se palpa en el seno de los colaboradores de Guaidó. “Tenemos que evitar que Venezuela se convierta solo en un escenario más del panorama mundial”, aseguraba un alto dirigente de la oposición, que se ha empleado a fondo esta semana en Nueva York para intensificar la presión sobre Maduro.

Más allá de lograr las enésimas declaraciones de condenas al chavismo, que en cierta medida ya resultan vacuas, la delegación de Guaidó, liderada por el diputado y expresidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges y varios diputados —al igual que Borges, exiliados por miedo a ser detenidos— muy cercanos a Guaidó, como es el caso de Miguel Pizarro, nombrado enviado ante la ONU, de José Andrés Mejía o de David Smolansky, se ha centrado en dos frentes: lograr que las sanciones al Gobierno de Maduro sean cada vez más fuertes y lanzar mensajes, a través de terceros, para China, Rusia y Cuba, cuyas puertas para ellos están prácticamente cerradas. En ese sentido, confían en la buena relación con la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que se reunirá próximamente con el canciller ruso, Serguéi Lavrov y en la diplomacia canadiense, que mantiene una buena relación con Cuba.

La oposición al chavismo es consciente de que las sanciones son el mecanismo de presión más efectivo. Uno de los ejemplos más evidentes es que, si bien la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) fue visto por el sector más extremista de la oposición como una vía para lograr una intervención militar, esta semana ese grupo sufrió un duro revés. Los países del TIAR se comprometieron, en su primera resolución, a perseguir, sancionar y extraditar a funcionarios del Gobierno de Maduro que tengan vínculos con el crimen organizado y rechazaron la posibilidad de abrir la vía militar. El objetivo, no obstante, es que Europa se sume con fuerza a las sanciones contra el régimen chavista, algo que, de momento, no ha prosperado.

El chavismo, por su parte, basa su estrategia internacional en atrincherarse con el apoyo de Rusia y Cuba y recurrir a lo que han llegado a calificar como “geopolítica de guerrilla”. Hace meses el objetivo era desactivar la amenaza de la intervención militar; logrado este punto, se desató una fuerte represión contra los líderes opositores. Ahora, la mayor preocupación es terminar con las sanciones. Las más efectivas son las que afectan a los testaferros de la élite chavista y las petroleras, que sobre todo han hecho mella en Cuba. Además, la industria venezolana está paralizada y el Ejecutivo contempla cómo las reservas de crudo están a sus máximos niveles sin que se pueda dar apenas salida al petróleo. En este sentido, confían en que Estados Unidos extienda la licencia a Chevron este mes de octubre para que pueda operar en Venezuela a pesar de las sanciones.

Todo ello repercute en el plano interno. Los representantes de Maduro lanzaron varios mensajes a diversas delegaciones, sobre todo europeas, en Nueva York de que estarían dispuestos a volver a sentarse con la oposición a dialogar bajo el paraguas de Noruega, algo en lo que el propio Maduro insistió ayer. En privado, admiten buena sintonía con los representantes de Guaidó en Barbados e insisten en que el principal problema para llegar a un acuerdo son las continuas fricciones que hay entre los líderes opositores. Desde el lado de Guaidó se defiende, no obstante, que en el momento en que Maduro tenía que dar el visto bueno a que se iniciase lo que podría desembocar en un proceso de transición, se levantó de la mesa.

BORRELL TRABAJA PARA UNA SALIDA DE LA CRISIS

La decisión del Gobierno de España de reconocer a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela no ha impedido que el ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, haya tendido puentes estos meses con el Ejecutivo de Nicolás Maduro. Durante la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada en Nueva York la semana pasada, Borrell ejerció también como futuro jefe de la diplomacia europea y se reunió en varias ocasiones, en distintos escenarios, con Julio Borges, encargado de las relaciones exteriores de Guaidó, y con Jorge Arreaza, canciller de Venezuela, la persona con quien más interlocución ha tenido dentro del chavismo. La expectativa que ha generado el nombramiento de Borrell como representante de la UE es absoluta. Si en algo coinciden tanto el Gobierno como la oposición es en que Borrell se ha mostrado muy interesado en lograr una salida a la crisis de Venezuela y que, más allá de intensificar las sanciones, el principal reclamo de los opositores a la Unión Europea, habría recibido con buenos ojos la posibilidad de que ambas partes llegaran después de todo a un acuerdo político.

Salidas negociadas… por  Fernando Luis Egaña – El Nacional – 28 de Septiembre 2019

Y segundo, porque una negociación supone que hay unas personas dispuestas a ceder, al toma y daca típico de una negociación política. Y esas personas no tienen cabida en el despotismo depredador, y mucho menos en la manera de concebir y ejercer el poder en La Habana. Si no entendemos eso, entendemos bien poco de lo que ocurre en nuestro país, y en especial de lo que ha venido ocurriendo hace años, con el despliegue paulatino del proyecto de dominación que aún impera.

Venezolanos de valía continúan insistiendo en que la única manera de producir un cambio efectivo en lo político, social y económico es a través de una negociación seria… Lo que pasa es que para que haya una negociación seria hacen falta negociadores serios. No dudo que los pueda haber en el campo opositor, pero consta que no los hay en el oficialismo. De hecho, no hay negociadores. Punto. Al menos en cuanto a un cambio efectivo.

UE sanciona a siete miembros de las fuerzas de seguridad de Maduro – NTN24 – 27 de Septiembre 2019

Los sancionados en relación a la muerte de Acosta son cuatro responsables de la Dirección General de Contrainteligencia Militar

La Unión Europea (UE) sancionó este viernes a siete miembros de las fuerzas de seguridad venezolanas por “torturas” y por la muerte del militar Rafael Acosta y está dispuesta a adoptar más medidas para fomentar una “transición negociada” en el país latinoamericano.

“La UE decidió aplicar medidas específicas adicionales contra siete miembros de las fuerzas de seguridad e inteligencia implicados en torturas y otras violaciones graves de los derechos humanos”, explicó la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, en nombre de la UE.

Cuatro de los funcionarios sancionados están “relacionados con la muerte del capitán Acosta”, precisó el Consejo de la UE en otro comunicado, en referencia al militar fallecido a finales de junio en un hospital en Caracas por presuntas torturas durante su detención.

Según el Diario Oficial de la UE, los sancionados en relación a la muerte de Acosta son cuatro responsables de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM): Rafael Ramón Blanco, Rafael Antonio Franco, Alexander Enrique Granko y Hannover Esteban Guerrero.

La lista incluye a Néstor Blanco, de la Guardia Nacional Bolivariana; a Alexis Enrique Escalona, del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro; y a Carlos Calderón, del servicio de inteligencia SEBIN por “torturas” y otras violaciones de derechos humanos. En el caso de Calderón en la prisión del Helicoide.

El ministro de Asuntos Exteriores español, Josep Borrell, había solicitado la adopción de estas medidas en julio durante una reunión con sus pares, basándose en el informe de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

El informe confirma “de manera clara y detallada el alcance y la gravedad de las violaciones de los derechos humanos, la erosión del Estado de derecho y el desmantelamiento de las instituciones democráticas”, señala el Consejo.

Los siete funcionarios venezolanos se unen a los 18 sancionados en 2018, entre ellos la vicepresidenta Delcy Rodríguez, con la congelación de sus activos en suelo europeo y una prohibición de viajar a los países del bloque.

Además del embargo de armas en 2017, los europeos sancionaron un año después a responsables del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo, así como al dirigente chavista Diosdado Cabello.

Los europeos también adoptaron medidas contra responsables o exresponsables de las fuerzas de seguridad e inteligencia, entre ellos el actual ministro de Industria, Tareck El Aissami, a quien acusan de ser “responsable” de “torturas”.

– “Transición negociada” –

Venezuela se convirtió en 2017 en el primer país latinoamericano sancionado por la UE. Pese a ello el bloque es blanco de las críticas de los opositores al régimen de Nicolás Maduro por no aumentar la presión al nivel de Estados Unidos.

Con sus sanciones, que son reversibles, y sus contactos diplomáticos, sobre todo a través del Grupo Internacional de Contacto (GIC), la UE presiona por una “solución pacífica, política y democrática” a la crisis en Venezuela.

Mogherini manifestó la preocupación del bloque por la “suspensión temporal” de la conversación entre gobierno y oposición auspiciada por Noruega y llamó a las partes a volver a entablar “una negociación inclusiva, creíble y seria”.

Esta negociación debe conducir a “una transición negociada que conduzca a unas elecciones presidenciales transparentes y supervisadas internacionalmente”, apunta la UE, que confirma su disposición a adoptar nuevas sanciones en pro de ese objetivo.

Los 28 países, cuya política exterior es por unanimidad, siempre se han mostrado reticentes a aumentar la presión al máximo como Washington o a sancionar sectores económicos, que en su opinión empeoraría la crisis humanitaria y de refugiados en el país.

Para hacer frente a esta última, la UE agendó, junto a dos organismos de Naciones Unidas, una conferencia el 28 y 29 de octubre en Bruselas para “llamar a una mayor cooperación internacional a nivel financiero y técnico”.

“Cuenten con la UE para estar a su lado”, dijo el martes durante una reunión en Nueva York sobre la crisis humanitaria la canciller europea, que cederá el cargo a partir del 1 de noviembre a Borrell.

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