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Radiografía de los colectivos chavistas: qué bandas armadas controlan cada zona de Venezuela y quiénes son sus líderes – Infobae – 11 de Enero 2020

Estos grupos civiles que actúan como paramilitares manejan el delito, el narcotráfico y las extorsiones en los barrios mientras mantienen el control político en nombre de la revolución bolivariana

Con la cara cubierta, armados y motorizados, los colectivos chavistas dominan las actividades criminales en los barrios de Venezuela, mantienen el control político y sofocan la disidencia
Con la cara cubierta, armados y motorizados, los colectivos chavistas dominan las actividades criminales en los barrios de Venezuela, mantienen el control político y sofocan la disidencia

Hablar de “colectivos” en Venezuela es referirse a la sensación de peligro que cualquier ciudadano percibe si expone diferencias con el gobierno en la vía pública. Hablamos de grupos armados. De brazos entrenados para disparar y aterrorizar a la población. ¿De dónde salieron los colectivos?, la primera referencia llega de Cuba –como muchas iniciativas bolivarianas-, representan una versión pro de las Brigadas de respuesta rápida que implementaron los Castro para defender la “revolución” en los años 60 del siglo pasado. En la incipiente época de Hugo Chávez los llamaron Círculos Bolivarianos, de aquella época sobresalieron nombres como el de Lina Ron, que pasó a la historia como una de las primeras seguidoras del chavismo que prometió bala a los que se opusieran al gobierno.

Como antecedente geográfico de lo que hoy se conoce como “colectivos” hay que mencionar a la parroquia Sucre de Catia, en Caracas, reducto de los “Tupamaro”, un movimiento de izquierda que nació a finales de 1970 y se constituyó como el brazo armado que defendía a los trabajadores. Ante los ojos de las autoridades se denominaron Movimiento Revolucionario de los Trabajadores. Pero su accionar en las barriadas de la capital de Venezuela los posicionó como lo que realmente son: Tendencias Unificadas Para Alcanzar el Movimiento de Acción Revolucionaria Organizada (Tupamaro). El fundador y vocero principal es José Pinto. Desde el año 2004, cuando legalizaron el partido político Tupamaro, este hombre del barrio 23 de Enero ofrece ruedas de prensa semanalmente en las que cuestiona al imperialismo, a la empresa privada, a la oligarquía y a las posturas blandas del gobierno. Se hacen llamar comunistas y de extrema izquierda.

El auge de los Colectivos también se le adjudica a los Tupamaros y al poder de incidencia que ejercen en el gobierno de Nicolás Maduro. En 2013, recién asumió la presidencia del país, Maduro decidió hacer un “trato” con las bandas criminales y creó las “Zonas de Paz”; territorios de alta peligrosidad en las que, a cambio de dejar las armas, el gobierno garantizaba que la policía no hiciera intervenciones en estas localidades. Sin embargo, después de infinitas denuncias de homicidios, secuestros, robos y extorsión, la política fue desechada y se desató una balacera que hoy continúa entre criminales apoderados de barriadas enteras y las fuerzas especiales de la policía y el ejército, que también son cuestionadas y se les acusa de cometer ejecuciones extrajudiciales en contra de jóvenes de los sectores más empobrecidos del país.

El 7 de octubre de 2014 el antiguo ministro de Interior, Miguel Rodríguez Torres decidió intervenir en el barrio 23 de enero de Caracas y esa acción le costó el puesto. Fue destituido del cargo. Y hoy, por más razones, ese hombre está en la cárcel, a pesar de haber sido el arma secreta de Hugo Chávez y de haber creado el sistema de inteligencia y tortura en que se convirtió el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). El colectivo Tupamaro mostró poder, mucho poder en aquella acción. En la mañana de ese día, a las 10:40, el líder del movimiento 5 de Marzo (colectivo), José Odreman Dávila, responsabilizó en televisión nacional al ministro de Interior Justicia y Paz, Miguel Rodríguez de cualquier atentado en contra de su vida. A las 11:50 de esa misma mañana, Odreman cayó muerto en un enfrentamiento con la Brigada de Acciones Especiales (BAES). La autoridad contra la irregularidad. Esa vez ganó la segunda y Miguel Rodríguez Torres acabó su carrera en el gobierno. Después se hizo opositor y hoy –repito- está en prisión.

Infografía: Marcelo Regalado
Infografía: Marcelo Regalado

Colectivos de la muerte

Siempre que se habla de colectivos, el sinónimo se pasea en una furgoneta. En los últimos años abundan las denuncias que así lo hacen presumir. 12 de febrero de 2014: en el marco de las primeras protestas generalizadas contra Nicolás Maduro asesinaron a Bassil Dacosta –un estudiante-, pero también a Juan Montoya, un seguidor del gobierno. Su hermano Jonny Montoya, asegura que quienes dispararon son colectivos. En 2015, a un año de los dos homicidios, ese hombre denunciaba la participación de los colectivos en una entrevista a la página de izquierda Aporrea:

“Mi familia se dividió por la muerte de Juancho. Algunos dicen que Leopoldo López tiene las manos metidas ahí. Para mí es totalmente falso porque los videos demuestran que fueron dos los colectivos que participaron en la muerte de Juancho, el colectivo Oswaldo Arenas, de Petare, y el colectivo Warairarepano, de Pérez Bonalde (Catia). Ellos confabularon. Y yo no quiero ser defensor de Leopoldo López, ojo. Yo soy defensor de la justicia. Todos los videos y hechos demuestran que a Juancho no lo mató la derecha. A Juancho lo mató una izquierda balurda, una izquierda falsa; unos revolucionarios falsos, y lo digo porque un revolucionario no puede estar matando gente”.

En las protestas de 2017 también hubo denuncias de actuación de los colectivos en varias ciudades del país. En Barquisimeto (Lara), al occidente de Venezuela, los vecinos de la avenida Libertador denunciaron que grupos de civiles armados dispararon en contra de los edificios donde las familias tocaban cacerolas. En Cabudare, también en el estado Lara, familiares de José Miguel Pentano denunciaron que la bala que mató al joven de 20 años mientras protestaba en la avenida La Mata fue disparada por un civil, “llegaron en motos y con la cara tapada, comenzaron a disparar contra la manifestación y se fueron. Ellos lo mataron”. Era el segundo día de paro convocado por la oposición a Nicolás Maduro, era una protesta antigubernamental. Otra vez, los colectivos al servicio de la revolución.

 

Relación de amor y odio

Aunque actúan bajo el pecho protector del gobierno, la relación de los colectivos con las autoridades depende del día, la hora, las circunstancias y los dolientes. Así como ocurrió con Miguel Rodríguez Torres, a quien le llegó la mala hora. En Venezuela cada Estado, cada ciudad, cada municipio, cada parroquia y cada barrio tienen un referente revolucionario y dependerá de la posición que juegue en el tablero de poder, la permisividad con la que actuarán los grupos armados de esos territorios. No existe una estructura homogénea. Hay luchas de intereses y controles.

Este 2019, por ejemplo, la lupa se posa sobre las fronteras. En el estado Táchira manda Freddy Bernal, hombre policía que se pasea armado por los pueblos con la batuta de ser el “protector” designado por Nicolás Maduro. Se ha ganado varios enemigos del lado colombiano que se disputan el contrabando de una frontera cerrada desde hace varios años. Por su parte, la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, también apareció con un grupo de civiles armados en las inmediaciones del Puente Internacional Simón Bolívar y Pedro María Ureña en el mes de febrero, cuando Juan Guaidó anunció que entraría la ayuda humanitaria. Ellos son los dos máximos referentes del chavismo en la zona y ambos han posado para las cámaras dirigiendo colectivos.

Infografía: Marcelo Regalado
Infografía: Marcelo Regalado

Otra zona de armas tomar es el estado Bolívar. En la frontera con Brasil y Guyana está el llamado Arco Minero del Orinoco, una zona llena de minas de oro, diamantes, coltán y otros recursos que el gobierno ha priorizado como actividad económica. En noviembre se perpetró lamasacre de Ikabarú, un pueblo indígena fue atacado por colectivos. Desde hace varios años las mafias se disputan el control de los yacimientos. En este lugar manda el gobernador Justo Noguera Pietri, se le adjudicó el triunfo en las últimas elecciones a pesar de las denuncias de fraude. La plaza es muy importante para el gobierno por las riquezas que descansan en el subsuelo.

El accionar de los colectivos no está ligado exclusivamente al ámbito político. No solo salen a disparar en contexto de manifestaciones. La defensa de la revolución también implica meterse selva adentro y sacar del juego a los que pretendan hacerse con los minerales.

 

¿Quién los ampara?

Desde el principio fueron motivados por el máximo representante de la revolución. Hugo Chávez siempre insistió en la frase “pacífica, pero armada”, una y otra vez la utilizó para alertar a la oposición y a los gobiernos que lo criticaron.

El mismísimo Nicolás Maduro también ha sido un promotor de los colectivos. Con su célebre frase en 2014, “candelita que se prenda, candelita que se apaga”. Una orden que dio a los Consejos Comunales, las UBCH y los colectivos para enfrentar las protestas de la oposición.

De Chávez y Maduro para abajo, todos los denominados líderes del partido socialista han lanzado piropos a los civiles armados.Diosdado Cabello Rondón, el llamado número dos del chavismo se reunió en marzo de 2019 con un grupo de hombres a cara cubierta y arrodillados. Escucharon el discurso de batallar y defender al gobierno y cerraron con un: “Leales siempre, traidores nunca”. Ese hecho se grabó y se difundió ampliamente en redes sociales.

Si se tratara de hacer un organigrama de los colectivos, solo cabría la posibilidad de nombrar como jefe principal a Nicolás Maduro y después, por Estados y sectores de interés aparecerán nombres como el de Darío Vivas, encargado de movilización del Partido Socialista Unido de Venezuela, también el de Freddy Bernal, Iris Varela y los comandantes de la Fuerza Armada, en especial el comandante de la Milicia, el Mayor General Manuel Bernal Martínez. Hombre encargado desde la Fuerza Armada de aglutinar al componente de civiles uniformados al servicio del gobierno.

Desde el ala de quienes no ocupan cargos públicos, la lista se inicia con Tupamaro y José Pinto a la cabeza. También habría que visibilizar a los jefes de las guerrillas de las Farc, el ELN y la FBL. Tanto las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Bolivarianas de Liberación forman parte de la estructura como elementos de formación ideológica y militar.

 

Franela del Che, moto y bolso de canguro

Si usted se pasea por un barrio de Caracas o camina en una marcha convocada por la oposición, de inmediato notará la presencia intimidatoria de manadas de motorizados portando armas largas y cortas: pistolas 9 milímetros, fusiles R15 o subametralladoras forman parte del arsenal que completan con bombas lacrimógenas y perdigones. Se pasean impunes, lucen camisetas del Che Guevara, gorras o boinas, calzan botas negras y pantalones de jean.Dependiendo de la zona también utilizan brazaletes o telas amarradas al cuello. Son hombres en su gran mayoría, ex policías o militares en retiro, tienen formación en tácticas de combate y disparan sin mediar palabras. Algunos a matar, otros para disuadir.

Los efectivos militares y policiales se comunican con ellos por radio frecuencia, se articulan y dividen tareas. No los capturan aunque se los encuentren de frente, juntos son parte de la estrategia. Son el brazo armado de la “la revolución”.

 

¿De qué viven los colectivos?

Quienes forman parte de los colectivos armados son asalariados del gobierno central. Algunos son funcionarios de los ministerios, se desempeñan como escoltas de seguridad de altas personalidades y también son encargados de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap). Son parte de las estructuras del partido de gobierno destinadas a ejercer coacción sobre las familias, a quienes les controlan la comida y los servicios públicos.

Son acusados por los vecinos de formar parte de las bandas criminales que secuestran y extorsionan a los comerciantes. Son señalados de dirigir las redes de micro tráfico de drogas en las barriadas y de traficar con armas y municiones. Los colectivos actúan con impunidad, son parte del gobierno.

 

Una trampa

Cada vez que la situación se complica para el gobierno aparecen estos paramilitares a poner las balas y el terror. Pero, ¿Qué pasará el día en que ya no sean útiles?, ¿Qué sucederá cuando el gobierno ya no les corresponda? En las calles y en los barrios hay muchas armas y muchas balas. Maduro anuncia que armará a los civiles como quien dice que entregará casas. Y lo hace. ¿Y si en algún momento los colectivos y la milicia deciden salir de Maduro?, ¿Guerra civil?, los colectivos son un arma de doble filo que en cualquier momento puede empezar a cortar al revés.

Maduro no importa, los cubanos si por Moises Naim – Para rescatar el porvenir – 2 de Enero 2020

5a0b9648c7b88.r_1510711106187.0-12-639-492.jpgNicolás Maduro no debe seguir siendo presidente de Venezuela. Es difícil decidir cuál es su peor defecto.
Qué es más grave, la cruel indiferencia que muestra ante el sufrimiento de millones de venezolanos o sus brutales conductas dictatoriales?

Qué es más indignante,
su inmensa ignorancia o verlo bailando en televisión mientras en las calles sus esbirros asesinan a jóvenes indefensos?
La lista de fallas es larga y los venezolanos la conocen; 90% de éllos repudian a Maduro.

Y no son sólo los venezolanos. El resto del mundo también ha descubierto — ¡ por fin !—
su carácter despótico, corrupto e inepto.
Y sin embargo…
Maduro no importa.
Sacarlo no basta.
Él es simplemente el tonto útil,  el títere de quienes realmente mandan en Venezuela:
los cubanos, los narcotraficantes y los viudos del chavismo.

Y, por supuesto, los militares.
Tristemente, las fuerzas armadas han sido subyugadas y están al servicio de los verdaderos dueños del país.

Así, vemos a diario cómo los uniformados están dispuestos a masacrar a su pueblo con tal de mantener en el poder a la oligarquía criminal que domina Venezuela.

El componente más importante de esta oligarquía es el régimen cubano.

Hace tres años escribí:
La ayuda venezolana es indispensable para evitar que la economía cubana colapse.

Tener un Gobierno en Caracas que mantenga dicha ayuda es un objetivo vital del Estado cubano. Y Cuba lleva décadas acumulando experiencia, conocimientos y contactos que le permiten operar internacionalmente con gran eficacia y, cuando es necesario, de manera casi invisible”.

Es obvio:
la prioridad para La Habana es seguir controlando y saqueando Venezuela.
Y sabe cómo hacerlo.
Los cubanos han perfeccionado las técnicas del Estado policial: la represión constante
pero selectiva, la compra de conciencias a través de la extorsión y el soborno, el espionaje y la delación.

Pero, sobre todo, el régimen cubano sabe cómo cuidarse de un golpe militar.

Esa es la principal amenaza para toda dictadura y, por eso, controlar a las fuerzas armadas es un requisito indispensable para cualquier dictador que se respete.

Los cubanos han exportado a Venezuela sus técnicas de control y sus efectos son evidentes: los militares que no simpatizan con el régimen de Chávez y Maduro han sido neutralizados, mientras que quienes lo apoyan se han enriquecido.

No es casualidad que en Venezuela haya hoy más generales que en la OTAN o en EE UU. O que muchos altos oficiales estén exiliados, encarcelados o muertos.

Por eso la esperanza de que militares patriotas, democráticos y honrados defiendan a la nación y no a quienes la expolian ha sido hasta ahora tan solo eso, una esperanza.

Pero, además, Cuba se topó en Venezuela con un regalo inédito en los anales de la geopolítica: el presidente de una potencia petrolera, Hugo Chávez, invita a una dictadura en bancarrota a que controle funciones vitales en asuntos de inteligencia, elecciones, economía, política y, por supuesto, vigilancia militar y ciudadana.

Hay pocas decisiones importantes del Gobierno de Venezuela que no sean aprobadas, moldeadas u ordenadas furtivamente por el régimen cubano.

O influidas por los narcotraficantes.

Ellos constituyen el otro gran poder que hace que Maduro no importe mucho. Venezuela es hoy una de las principales rutas de la droga a EE UU y Europa.

Esto significa que hay miles de millones de dólares en juego y que en el país opera una vasta red de personas y organizaciones que controlan ese comercio ilícito y la enorme cantidad de dinero que genera. Según las autoridades estadounidenses, una de esas personas es el vicepresidente Tareck El Aissami, así como un buen número de militares y de familiares y socios de la oligarquía chavista.

Esa oligarquía, formada por los herederos políticos de Chávez, es el tercer gran componente del poder real en Venezuela.
Naturalmente, Nicolás Maduro; su esposa, Cilia Flores, y muchos de sus parientes y socios forman parte de esa oligarquía.

En esa élite hay diferentes “familias”, carteles” y grupos que rivalizan por el poder político, por influir en las decisiones del Gobierno y en nombramientos de importancia, así como por el control de mercados ilícitos, del tráfico de personas al contrabando de armas o al lavado de dinero.

El contrabando y la comercialización de comida, medicinas y productos de todo tipo así como la especulación con las divisas, con los bonos de la deuda y el negocio de finanzas y seguros son algunas de las muchas otras actividades corruptas con las que se lucra la oligarquía chavista.

Y también los cubanos, los militares y sus cómplices civiles.

Los tres grupos se entremezclan en negocios, corrupción y ejercicio del poder.

Sacar a Maduro es necesario. Pero no es suficiente.

Es indispensable neutralizar a los tres nefastos carteles criminales que realmente mandan en Venezuela.
No será fácil.
Pero es posible.

Distribución marítima: cómo Venezuela exporta cocaína al mundo por Sabrina Martín – PanamPost – 26 de Diciembre 2019

El modus operandi que están utilizando los narcotraficantes desde Venezuela es el mismo que ha utilizado el régimen de Nicolás Maduro para exportar petróleo

«Hemos detectado una modalidad nueva que es el acopio en el mar, que son buques pesqueros o más grandes que salen desde Venezuela»: capitán de Navío colombiano Federico Alberto Sierra (@notidiahora)

Desde Venezuela se ingenió una nueva modalidad para exportar cocaína en el mundo; ahora barcos pesqueros hacen trasbordo y distribuyen la droga en embarcaciones más pequeñas y a mitad del mar.

«Hemos detectado una modalidad nueva que es el acopio en el mar, que son buques pesqueros o más grandes que salen desde Venezuela, bordean nuestro mar territorial cargados con hasta cinco toneladas y van distribuyendo esa carga en botes más pequeños en la mitad del mar para que continúen su destino», informó al diario El Colombiano, el capitán de Navío Federico Alberto Sierra.

Y es que el modus operandi que están utilizando los narcotraficantes desde Venezuela es el mismo que ha utilizado el régimen de Nicolás Maduro para exportar petróleo; hace trasbordo en alta mar y envía el cargamento como «mercado negro».

Marc François Fievet@MarcFievet

CARIBE: “Pesqueros con cocaína salen constantemente desde Venezuela” https://ns55dnred.wordpress.com/2019/12/26/caribe-pesqueros-con-cocaina-salen-constantemente-desde-venezuela/ 

CARIBE: “Pesqueros con cocaína salen constantemente desde Venezuela”

¿Entonces en esta zona del país cómo se sigue sacando la droga? “Lo que hemos evidenciado es que la droga que sale por el Caribe tiene dos métodos principales: los contenedores contaminados que tie…

Venezuela, reconocido por tener las mayores reservas de petróleo del mundo, ahora también se le conoce como un país productor de cocaína. El régimen de Maduro convirtió al país suramericano en una «potencia emergente en producción y procesamiento ilícito de drogas», así lo señaló el diario ABC de España en un reportaje.

De acuerdo con ABC, Venezuela no solo es puente para la exportación ilícita de la cocaína desde Colombia, sino que ahora también cultiva, produce y procesa los estupefacientes en «cantidades incipientes pero importantes» debido a los vínculos que existen entre las narcoguerrillas y el Cartel de los Soles:

Ante la reducción de la producción petrolera y la pérdida de su ingreso como principal fuente de divisas, el cartel de los Soles ha recurrido al narcotráfico manejado por las FARC y el ELN como su fuente de ingreso alterno pero a un costo social sangriento que competiría con los carteles mexicanos y centroamericanos.

El reporte anual del Departamento de Estado de 2019 identificó a 17 países de la región, de una lista de 22, como productores o puntos de tránsito de drogas, e hizo con especial énfasis en Bolivia y Venezuela por considerar que no han cumplido con los tratados internacionales antinarcóticos.

«El Gobierno de Maduro demostró una completa falta de voluntad para hacer las más que [sic] necesarios cambios en las políticas para hacer cumplir las leyes existentes. Esto crea un extremo nivel de impunidad exacerbado por la falta de transparencia y altos niveles de corrupción», se lee en el informe.

Hay que recordar que informes de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) revelaron que el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, habría ordenado «inundar» EE. UU. con cocaína proveniente de las FARC. Señalan, además, que el exmandatario fue jefe y coordinador del Cártel de los Soles.

«La guerrilla fue una de las primeras en desarrollar el tráfico de cocaína por Venezuela, hacia mercados en Estados Unidos y Europa, a la vez que la gasolina de contrabando venezolana fluía en dirección contraria», señala el informe.

Russian and Cuban Military in Venezuela, Guaido Confirms by Carlos Camacho – Latin American Herald Tribune – 17 de Diciembre 2019

CARACAS — Juan Guaido, the president of the National Assembly who in January became the acting president of Venezuela, reiterated on Tuesday that there are Cuban and Russian military in the oil-rich nation.

“There are Russian military (members) in Venezuela, and we expect an international commotion because of the presence of any Russian or Cuban military…because we have said that we Venezuelans can’t do it alone,” Guaido said, meaning getting rid of the Russia-supported Nicolas Maduro regime.

Guaido began pointing out the unlawful foreign military presence in April.

Ever since, and after the US expressed serious concerns about the perceived meddling, Russia has sent mixed signals, promising to withdraw military advisors working on anti-aircraft defense systems and fighter jets purchased by Maduro’s predecessor Hugo Chavez one day, and sending the world’s largest nuclear-capable bomber on an official state visit to Venezuela the next.

Meanwhile, Maduro has allowed Russian oil companies such as Rosneft more and more leeway inside Venezuela’s oil industry, and Rosneft has taken over imports and exports of Venezuela oil, though oil production has fallen to under 700,000 barrels a day from 3.5 million bpd when Hugo Chavez was elected in 1998.

Guaido made the statement only days after a scandal broke out on social media during the weekend, regarding pictures of what seemed to be foreign personnel wearing Venezuelan military uniforms, walking down a red-dirt clandestine landing strip and exiting a Venezuelan military plane posted by Manuel Gonzalez, an opposition lawmaker from oil and gold rich Bolivar state.

The Maduro regime on Monday renewed attacks against the opposition-held National Assembly, as the Regime appointed Supreme Court announced it would end parliamentary immunity of four opposition lawmakers — unlawfully, experts say, since the nation’s Constitution reserves that right only to the National Assembly to decide. On Tuesday, Guaido’s foreign minister, Julio Borges, met in Washington with officials from the Trump Administration to explain the threats against the legislature and request support.

The U.S. has been ramping up criticism of the Maduro regime.

Monday, U.S. Southern Command’s top commander, Admiral Craig Faller, described Venezuela in a television interview as a lawless country where drug traffickers can do as they please (“The Maduro law”), one day after vessels from SouthCom and Dutch Navy counterparts caught a shipment of 1.4 tons of cocaine that originated in Venezuela.

Venezuela has been a major client state for Russia since the days of Hugo Chavez, when armaments were acquired and myriad cooperation agreements, in key areas such as gold and oil were signed. Under Maduro, that role has only expanded, with the Regime so desperate for Russian support that they have gifted Russia’s Rosneft gas fields free for decades and made Russian investments tax free.

El régimen de Nicolás Maduro reconstruye una pista de aterrizaje cerca de una playa donde llegan lanchas con paquetes de droga por Sebastiana Barráez – Infobae – 29 de Noviembre 2019

Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y Padrino López

Diosdado Cabello, Nicolás Maduro y Padrino López

El jueves pasado, una lancha con droga cayó en las playas de Adícora, una población ubicada en la costa noreste de la península de Paraguaná, específicamente en el municipio Falcón del estado que lleva el mismo nombre. Al parecer, el cargamento era de 800 panelas y, aunque nadie lo sabe con certeza, habrían recuperado 150. En lo que va de año, es la cuarta lancha que cae en el municipio. Lo que sucede en la zona se ha convertido en el lugar ideal para el narcotráfico, ya que se encuentra a 24 kilómetros de la isla de Aruba.

Las personas de la lancha no aparecen. Igual fue lo que sucedió en febrero cuando cayó una lancha en Tiraya. Nadie las vio. Ninguno de los cuerpos de seguridad tiene información de quienes son. “Bueno, nunca las ven. En la mañana cuando los pescadores fueron se encontraron con eso y luego empezaron a llegar cuerpos de seguridad traídos de Caracas”, nos comenta una de las personas del pueblo que, como todos con quienes hablamos, ruegan que no digamos sus nombres. “Si saben, estamos muertos”.

A esa parte del estado Falcón se le reconoce en cualquier mapa por la enorme cabeza con un largo cuello que forma la Península de Paraguaná. El estrecho istmo tiene poco más de 30 kilómetros de largo, cubierto de dunas y arenas desde el Parque Médanos de Coro.

Sale droga en grandes cantidades”, relata una de las personas del pueblo, aun cuando los cuerpos de seguridad tienen tomadas varias comunidades. “El pueblo se está organizando, ya que varios pescadores están presos y han sido maltratados”. Explica que “una de las lanchas que llevaba droga, se volteó y los paquetes empezaron a salir hacia la orilla, es decir a la playa”.

Adícora siempre fue una zona turística, une a varias playas. Casi siempre sus habitantes vivieron mayoritariamente de la pesca. “Hay pescadores y pobladores que viven de recoger los paquetes de droga en la playa, porque les pagan 500 dólares por paquete”, dice una fuente a Infobae.

Hay coincidencia entre los habitantes que “la droga siempre pasa por la zona, porque es la ruta hacia el Cabo San Román; a cinco minutos de ahí está Aruba y a 15 Curacao. El recorrido de Adícora a Aruba es 30 de minutos aproximadamente”, nos dice uno de los pescadores.

Les pregunto quiénes en el pueblo cargan las lanchas con las drogas. “No, aquí no las cargan. Las lanchas vienen de otras zonas, pero pasan por aquí, ya que es la conexión que existe con aguas internacionales”.

Los sitios más calientes por la llegada de los cargamentos de droga, además de Adícora, son Tiraya y El Supí, entre otros. La explicación que dan para que las lanchas se volteen es “porque suponemos que pierden el control. Aunque hay quienes dicen que eso sucede cuando están pasando un cargamento más grande”.

Reclama la comunidad

Un funcionario de la Fuerza Armada revela que “aquí todos saben lo que está pasando, pero en el caso de quienes integramos la tropa, debemos hacernos los locos”. Una mujer se queja porque “el Gobierno lo que quiere es que sea el ciudadano común el que pague cárcel, mientras los que traían la lancha no aparecen. Ya hay 40 presos de varias comunidades”.

La población se está organizando porque aseguran haber sido brutalmente maltratados. “Están acusando a la gente del pueblo de que agarraron panelas de drogas y hasta se las han sembrado”.

La verdad es que la lancha explotó en mar abierto. El agua la sacó hasta la orilla del mar. Obviamente iba con destino a Aruba o Curacao”, relata uno de los pobladores, quien dice que los pescadores fueron los primeros en ver los paquetes. “Enseguida llegó Fuerza de Acciones Especiales (FAES), Guardia Nacional y PoliFalcón”.

Dice que desde ese momento empezó el acoso contra los pescadorespara saber si alguien había agarrado droga. “

Allanaron casa de pobladores y aún lo siguen haciendo. Sin ninguna orden han partido puertas, arrestan y golpean a las personas violándole sus derechos humanos”.

“Supe que entre los detenidos está Willians Vargas, porque dicen que él agarró dos paquetes. Ese hombre va todas las mañanas a comprar pescado a la orilla de la playa para luego venderlo. Ahora dicen que agarró dos panelas”.

“Y también se llevaron al pescador Martín Colina porque dicen que le encontraron droga en su lancha. Nosotros pedimos como pueblo de Adícora que cese el acoso a los habitantes, no solo se meten a las casas, se llevan a gente presa, nos revisan los teléfonos”.

“En Tiraya tiene casa la ministra Iris Varela, quien con los presos ha transformado esa playa, construyen un boulevard. Es la costa para la salida hacia Aruba y Curacao”.

 

Rumba para el poder

 

Adícora ha pasado de ser un pueblito ignorado a ser el centro de reuniones sociales y días de playa y diversión de altos funcionarios del Gobierno Nacional. “Aquí vivió mucho tiempo María Gabriela Chávez, la hija predilecta de Hugo Chávez, quien hacía vida de pareja con Ricardito Leiba, millonario y hippie. Se adueñaron de una cuadra, llamada Las Cabañas”, nos confiesa una fuente.

En una de las playas de la zona, Tiraya, tiene casa Iris Varela. “Los hijos del presidente de un organismo vienen a hacer deporte en una zona llamada Playa Azul; sabemos cuando vienen porque cierran el lugar y no dejan que funcionen ni las escuelas”.

“Cuando vienen los del Gobierno cierran la posada Ícaros para ellos solos. Ahí todo es en dólares”

.“Uno de los hijos de un reconocido cantante hizo un evento en diciembre del año pasado. Y preguntaba a los asistentes: ¿Dónde están los que consumen drogas? Ese día vendieron droga como caramelos. Y la Gobernación les puso el transporte gratis”.

 

Una pista para Adícora

Lo que demuestra que algo oscuro está ocurriendo en la zona de Adícora, Tiraya y poblaciones cercanas es la construcción de una pista de aterrizaje de 910 metros de largo por 17 de ancho. El 11 de septiembre, el gobernador Víctor Clark dijo que “los trabajos de rehabilitación de la pista de aterrizaje ubicada en la población de Adícora, en el municipio Falcón, están adelantados en un 70 por ciento”, agregando que se comprometió a que en los próximos días “se active una pista totalmente nueva y mejorada para contribuir al turismo nacional e internacional en Paraguaná”.

En junio pasado Clark, junto a la ministra de Obras Marleny Contreras y la alcaldesa del municipio Falcón, Vileyvis García, inspeccionó los avances en la refacción de la pista. Lo inaudito es que el aeropuerto de Coro, la capital del estado no presta servicio comercial y perdió su categoría de internacional. Solo salen vuelos privados, debido a la desinversión en todas sus áreas. Es una ciudad deprimida con gravísimos problemas por la escasez crítica del agua y los constantes cortes de electricidad.

La ciudad más importante de Falcón, sin duda es Punto Fijo, capital del municipio Carirubana por estar ahí el Centro Refinador Paraguaná y lo que alguna vez fue una gran actividad comercial. No tiene agua y la electricidad llega algunas veces. El aeropuerto internacional Josefa Camejo de esa zona ha disminuido drásticamente sus vuelos comerciales, quedando solo los que van a Caracas y a Aruba.

“Esa pista de aterrizaje en Adícora la recuperaron dizque para el turismo y cobrar impuestos. Allí lo que llegan son las avionetas de Generales de la Fuerza Armada y de árabes”, revela uno de sus habitantes.

‘El Pollo’ Carvajal: un espía americano en el ojo del huracán por Patricia Ortega Dolz – El País – 25 de Noviembre 2019

Órdenes judiciales contrarias y presuntas presiones de EE UU al tribunal aumentan los misterios sobre la fuga del exjefe de la inteligencia militar venezolana

El exgeneral venezolano Hugo Armando Carvajal, exjefe de inteligencia, el pasado 19 de septiembre en Madrid.
El exgeneral venezolano Hugo Armando Carvajal, exjefe de inteligencia, el pasado 19 de septiembre en Madrid. VÍCTOR LERENA EFE

“Yo voy a estar bien. Cuida de los niños”. Así se despidió de su mujer, Angélica Flores, el pasado viernes 8 de noviembre el general Hugo Armando Carvajal, exjefe de la inteligencia venezolana. No era la primera vez que se fugaba con todos sus secretos a cuestas. A sus 59 años, discípulo de Hugo Chávez en la academia militar y hombre de su total confianza durante los ocho años que formó parte del Gobierno chavista, llegó a España el pasado mes de marzo huyendo de “las violaciones” del régimen de Nicolás Maduro, cuenta su esposa, asentada en la capital de España con toda su familia. Carvajal está acusado de ser el nexo de la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con Venezuela. Carvajal, bestia negra de la DEA (agencia norteamericana para el control de drogas); aliado de Maduro, que ahora lo ve como un traidor; potencial confidente de las autoridades españolas y, después, huido de su justicia. Carvajal está en el ojo de un huracán de intereses de Estado.

EE UU le acusa de narcotráfico y pide su extradición a España. La justicia española, a quien ofreció su “colaboración” nada más llegar a Madrid, denegó su entrega a las autoridades estadounidenses el 18 de septiembre por entender que respondía a “razones políticas”. Pero, tras un recurso de la Fiscalía, la autorizó finalmente el pasado 8 noviembre. Sin embargo, esa última decisión del pleno de la Audiencia Nacional incluía tres votos particulares contrarios. Uno de los ellos —el del magistrado de la Sala de lo Penal, José Ricardo de Prada— exponía las presiones de Jorge Carrera Domenech, el juez de enlace de España en Washington, recibidas por algún magistrado para que extraditaran a Carvajal. Al día siguiente de conocerse, el Ministerio de Justicia español manifestó su intención de destituir a Carrera Domenech de su puesto en la capital estadounidense. De acuerdo con la ley de extradición, es el Gobierno español quien, en última instancia, decidirá en Consejo de Ministros si se le entrega o no a EE UU cuando sea detenido.

“UN RELATO NOVELADO DE UN ATAQUE CONSPIRATIVO CONTRA EE UU”

El voto particular del juez de la Audiencia Nacional José Ricardo de Prada es un misil en la línea argumental de la acusación de narcotráfico que la justicia norteamericana realiza contra Hugo Carvajal para solicitar su extradición. Asegura que es “una especie de narrativa, un relato novelado” frente a “una descripción jurídica de los hechos delictivos concretos y de la participación en ellos del reclamado”. Las acusaciones, a las que tuvo acceso este periódico, están basadas en las declaraciones de dos testigos: “El Testigo-2 escuchó a Márquez describir la necesidad de apoyo logístico y Chávez indicó que los fondos serían provistos a las FARC por Petróleos de Venezuela SA (PDVSA). Chávez ordenó al testigo-2 que le trajera el teléfono y le oyó hablar con Carvajal y ordenarle que le suministrara armas a las FARC”.

Amigos en el CNI

Carvajal heredó el apodo de El Pollo de un compañero de la academia militar en la que ingresó con 11 años. Se asentó en Madrid, con sus ocho hijos, cinco de Angélica Flores (dos adoptados) y tres de su primera esposa, en marzo, un mes antes de su detención. “Confiaba en la justicia española y tenía amigos en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI)”, explica Flores. “A nosotros nos mandó para acá [España] en febrero, cuando estuvo decidido a apoyar a Juan Guaidó”, presidente interino de Venezuela, agrega. No era un respaldo cualquiera. Carvajal, aunque ya crítico con Maduro entonces y retirado, es una de las grandes figuras del chavismo, con un papel relevante en las Fuerzas Armadas. En su mensaje, Carvajal, a quien siempre se ha considerado una persona muy cercana a Diosdado Cabello, número dos del chavismo, instó a los militares a actuar para restablecer la democracia en el país caribeño. No le siguieron.

Arremetió así contra Maduro en plena crisis humanitaria de su país a sabiendas de que corría un grave riesgo allí —“hoy estaría muerto en Venezuela”, asegura Flores—. Y también en España, ya que “sabía que podría reactivarse la reclamación de extradición de Estados Unidos, que lleva tras él desde 2008”. “Aquel año hizo un informe para el difunto presidente Chávez en el que advertía de que los agentes de la DEA que operaban en nuestro país eran informadores, espías norteamericanos”, cuenta su esposa, abogada de profesión, que actualmente se dedica a negocios inmobiliarios en la capital de España. Después de aquel informe, Chávez expulsó a la DEA de Venezuela.

‘Destierro’ diplomático

En 2014, reclamado por EE UU, Carvajal fue detenido por autoridades holandesas en la isla caribeña de Aruba, adonde Maduro lo había desterrado con un cargo diplomático, y desde donde logró devolverlo a Venezuela antes de que pasara a manos de los estadounidenses. Maduro se presentó públicamente como su liberador y sacó pecho frente a los norteamericanos.

“Pero mi marido no duró ni 10 meses con Maduro, rápido vio cómo entendía los servicios de inteligencia y las violaciones de derechos que pretendía que llevase a cabo en su nombre”, señala Flores. “Los secuestros, asesinatos y extorsiones están a la orden del día en el Gobierno de Maduro”, señala otro familiar de Carvajal, que prefiere no ser identificado.

“Varios agentes del CNI fueron a buscar a Hugo [Carvajal] a Barajas y nos trajeron hasta la casa de su hijo mayor en una furgoneta oscura”, recuerda Flores. Llegó el 18 de marzo a España con una identidad falsa (“Adolfo José Mouriño”), y la policía que ahora lo busca, sospecha que, “si ha salido de España, lo habrá hecho con otro pasaporte falso”. Lo que nadie duda es que Carvajal tiene ayuda en España. Su esposa lo reconoce, aunque se queja de la “escasa protección” recibida de parte de sus “amigos del CNI”. El 12 de abril, cuando le detuvieron, se dirigían a una segunda reunión con ellos, según Flores. “Hugo nunca llegó a dar la información ofrecida”, asegura.

Carvajal pasó cinco meses en la cárcel de Estremera a la espera de se resolviera la petición de extradición. Allí conoció al comisario Villarejo que, incluso, llegó a “cederle” a su abogado durante una semana, “mientras cambiaba de estrategia”, explica Dolores Argüelles, que lleva su defensa con un abogado brasileño. “Vamos a pedir la nulidad del procedimiento, iremos al Supremo, al Constitucional y al Tribunal de Derechos Humanos si es preciso”, dice.

Al mes de ingresar Carvajal en prisión, la policía detuvo al exembajador español en Venezuela, Raúl Morodo (85 años), y a su hijo (Alejo) y a otras tres personas, por un supuesto delito de blanqueo de capitales. Presuntamente, habían blanqueado 4,5 millones de euros elaborando “falsos informes” para la petrolera venezolana PDVSA. Curiosamente El Pollo había elaborado un informe sobre esa empresa, aunque sus familiares y sus abogados niegan que facilitara información al respecto a las autoridades españolas.

Desde que salió de Estremera el 16 de septiembre, Carvajal se presentaba cada 15 días en la Audiencia, pendiente de extradición. No fue hasta el 8 de noviembre cuando, “al recibir la llamada de un periodista que le preguntaba por el cambio de decisión del tribunal” —según fuentes de su familia—, decidió huir antes de que llegase la policía y la notificación.

Las acusaciones que sobrevuelan al exdirector de la Inteligencia Militar (DIM), la contrainteligencia de Chávez, entre 2004 y 2011, tienen que ver con sus supuestos vínculos con el narcotráfico. Sancionado por el Departamento del Tesoro, Carvajal está relacionado con la organización criminal denominada Cartel de los Soles, integrada supuestamente por militares venezolanos y vinculada con el tráfico de drogas. La mayor parte de las pruebas que incriminan a Carvajal se lograron en el ordenador del líder de las FARC Raúl Reyes, muerto tras un bombardeo de las fuerzas armadas colombianas a su campamento en 2008.

“La fuga de Carvajal es una vergüenza para el Gobierno de España”, dijo el representante de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams. “Desde al menos aproximadamente 1999 hasta inclusive 2019, Hugo Carvajal fue miembro de una organización venezolana de narcotraficantes compuesta por altos funcionarios venezolanos y otros, conocida como el Cartel de los Soles”, recoge el escrito del departamento de justicia estadounidense. En el documento se acusa a Carvajal de facilitar a las FARC el paso de la droga por Venezuela para hacerla llegar a EE UU. Una portavoz del Departamento de Justicia ha eludido hacer valoraciones: “Como es una cuestión de política, no hacemos comentarios”.

“En Estados Unidos primero te acusan y después, en función de lo que estés dispuesto a asumir y a contar, te van quitando pena”, dice Flores. Otras fuentes de la familia de Carvajal aseguran que “la posición de EE UU no es unívoca y se cruzan ambiciones personales de fiscales norteamericanos con aspiraciones de convertirse en gobernadores o senadores y antiguas rencillas con miembros de la DEA”.

 

El Pollo Carvajal sube la apuesta de la negociación con los Estados Unidos por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 25 de Noviembre 2019

En la frase final está la clave, señala una fuente de inteligencia militar en Caracas. Se refiere a que “Hugo Carvajal no está escapando de la justicia” sino que “la está buscando”. Donde la esposa del exjefe de Contrainteligencia militar de Hugo Chávez, dice justicia, hay que cambiar la palabra por “negociación”, señala esta fuente militar que conoce al general Hugo Carvajal, quien está escondido, quien se perdió de vista de la justicia y la policía de España cuando conoció que la Audiencia Nacional había aceptado revocar la decisión de no extraditarlo a los Estados Unidos que lo acusa de delitos de narcotráfico.
Carvajal se perdió de vista de la justicia y la policía de España / Foto: @hcarvajal4f
Carvajal se perdió de vista de la justicia y la policía de España / Foto: @hcarvajal4f

Angélica Flores, esposa de Hugo Carvajal, colgó un video este viernes que es un mensaje en varias direcciones:

Un mensaje a la Audiencia Nacional de España, a la que señala de dejarse doblegar por presiones.

Que Hugo Carvajal llegó a España bajo acuerdo con las autoridades.

Que Hugo Carvajal confiaba en la imparcialidad de la justicia de España.

Que Hugo Carvajal comenzó a trabajar con las autoridades.

Que esas reuniones eran para compartir información vital sobre el régimen de Maduro.

Que las reuniones se vieron truncadas cuando lo detuvieron por petición de los EEUU.

Que logró una sentencia que negaba la extradición a los EEUU.

Que EEUU no tiene pruebas, que lo que se ha construido es un relato.

Que la sentencia de la Audiencia Nacional ha debido ser ratificada.

Pero que presiones diplomáticas hicieron que fuera revocada.

Que Hugo Carvajal no está escapando de la justicia sino buscándola.

El Pollo Carvajal sube la apuesta de la negociación con Estados Unidos

La fuente de inteligencia ha analizado la fuga del llamado Pollo Carvajal. Y ha dicho que lo está haciendo para negociar. Y su prioridad son los Estados Unidos. Si la prioridad fuera volver a Venezuela, no hay necesidad de un video público con esas características. Una llamada a sus amigos en Caracas hubiese bastado para poner en movimiento un operativo de retorno al territorio de Maduro. Pero, como dice la fuente que trabaja en contrainteligencia militar, que conoce a Hugo Carvajal, que trabajó con él, que fue subalterno del Pollo, este es un personaje con mucho dinero y en Venezuela no podría disfrutar el dinero, y tampoco hay garantías de seguridad para él y su numerosa familia. Y el general Hugo Carvajal, 59 años, es un hombre familiar. Le importa la familia. Además, Hugo Carvajal insiste en romper lazos y quemar naves respecto al régimen de Maduro, ya que es importante que en el video se refiera al régimen como dictadura y todavía más: “narcotiranía”.

Allí, dice la fuente, Carvajal está señalando que lo que busca es negociar, y llegar a los Estados Unidos en calidad de testigo y no de detenido. Con el video, Carvajal sube la apuesta. Y apura y apuesta también a que los contactos reaccionen porque el tiempo corre en su contra, con el riesgo de que pueda ser detectado por quienes lo quieren ver sometido, y usarlo con otros fines; hasta el enemigo lo puede detectar y otra sería la historia.

Dice la fuente más allá de la denuncia hacia España y Maduro, que el video de Angélica Flores es un llamado de atención a los contactos, a los enlaces, y los que toman decisiones en los Estados Unidos. Por ejemplo en la DEA, señala la fuente. La esposa habla. Pero no es ella la que habla. El que habla es el mismo Hugo Carvajal, señala la fuente. En el mensaje ratifica su posición de que todo lo que dice tener Estados Unidos “carece de fundamento” y que confiaba que el proceso iniciado en España operara como plataforma para que la verdad saliera a flote y que lo que se dice de él no tiene fundamento. Allí, dice la fuente, Carvajal está señalando que lo que busca es negociar, y llegar a los Estados Unidos en calidad de testigo y no de detenido. Con el video, Carvajal sube la apuesta. Y apura y apuesta también a que los contactos reaccionen porque el tiempo corre en su contra, con el riesgo de que pueda ser detectado por quienes lo quieren ver sometido, y usarlo con otros fines; hasta el enemigo lo puede detectar y otra sería la historia.

Entonces, dice la fuente, Hugo Carvajal sube la apuesta diciéndole a los EEUU que su información es crucial, información contra Maduro y a favor del cambio. Información vital hoy más que nunca ya que el proceso que encabeza Juan Guaidó parece estancado en Venezuela. La frase final, dice la fuente, es la que aporta la pista definitiva de que Hugo Carvajal insiste en la negociación con los Estados Unidos. “Hugo Carvajal no está escapando de la justicia, la está buscando”, dice Angélica Flores. Justicia a cambio de información contra Maduro. Y si cae Maduro, quedará demostrado que valió la pena el riesgo, la huida, esconderse y dejar a la familia. Angélica Flores relata a El País que Hugo Carvajal al despedirse de ella el 8 de noviembre le dijo: “Yo voy a estar bien. Cuida de los niños”.

El suicidio de Venezuela por Moisés Naím y Francisco Toro – Noticias de Israel – 17 de Noviembre 2019

Examinemos los siguientes dos países latinoamericanos. El primero es una de las democracias más antiguas y estables de la región. Tiene una red de protección social más robusta que la de sus vecinos. Sus esfuerzos por ofrecer salud y educación universitaria gratuita a todos sus ciudadanos comienzan a dar resultados. Es un ejemplo de movilidad social y un verdadero imán para inmigrantes de toda Latinoamérica y Europa. Se respira libertad en los medios y en los partidos políticos quienes cada cinco años compiten ferozmente durante las elecciones y el poder cambia de manos regular y pacíficamente. Este país logró esquivar la ola de dictaduras militares que azotó a la mayoría de sus vecinos latinoamericanos. Su alianza política con los Estados Unidos es de larga data. Gracias a sus profundos vínculos comerciales y de inversión, numerosas multinacionales de Europa, Japón y Estados Unidos lo escogieron como su base de operaciones para América Latina. Además, posee la mejor infraestructura de Sudamérica. Ciertamente, está muy lejos de ser un país que ha erradicado las plagas que azotan a los países pobres. Sufre de fuertes dosis de pobreza, corrupción, injusticia social, ineficiencia y debilidad institucional. Aun así, bajo cualquier criterio con el que se le mida, le lleva enorme ventaja a casi todos los países en desarrollo.

El segundo país es una de las naciones más empobrecidas de América Latina y la dictadura más reciente de la región. La mayoría de sus escuelas y universidades han colapsado. Su sistema de salud está en el olvido tras décadas de desidia, corrupción y falta de inversión; el paludismo y el sarampión, entre otras enfermedades que hacía tiempo habían sido derrotadas, regresaron por la revancha. La gran mayoría de la población no tiene suficiente comida y ha perdido peso muy rápidamente; sólo una pequeña élite come tres veces al día. Los servicios públicos (agua, electricidad, transporte, comunicaciones) son precarios o inexistentes. Su violencia epidémica lo coloca entre los países con la tasa más alta de homicidios del mundo. Tal es la catástrofe, que millones de sus ciudadanos huyen a otros países, lo que se traduce en la más intensa ola de refugiados que se haya visto en América Latina. Se respira opresión: las detenciones arbitrarias son normales y la tortura común. Ningún otro gobierno (con la excepción de otras dictaduras) reconoce sus farsas electorales. Los pocos medios de comunicación que aún no están bajo el control directo del Estado, se autocensuran por temor a represalias. Para fines de 2018, su economía habrá batido récords: la mayor inflación del mundo y una contracción de cincuenta por ciento en sólo cinco años. Es un verdadero paraíso global para el tráfico de drogas. Los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países latinoamericanos han acusado y sancionado a la cúpula en el poder, del presidente para abajo, funcionarios, militares, sus testaferros y sus familiares, por sus vínculos con las mafias del narcotráfico. El principal aeropuerto está casi siempre desierto y las pocas aerolíneas que aún conectan al país con el resto del mundo transportan sólo unos escasos pasajeros que deben pagar precios exorbitantes. Un país antes integrado al mundo es ahora el país mas internacionalmente aislado de América Latina.

Estos dos países son, de hecho, uno solo, Venezuela, en dos momentos diferentes: a principios de los años 70 y hoy. La transformación de Venezuela ha sido tan radical, tan completa y tan devastadora que es difícil aceptar que no fue el resultado de una guerra. ¿Qué le pasó a Venezuela? ¿Cómo es posible que las cosas le salieran tan mal?

En una palabra: el chavismo. Bajo el mando de Hugo Chávez y de su sucesor, Nicolás Maduro, el país ha sufrido una mezcla tóxica de políticas públicas devastadoras, autoritarismo y corrupción a gran escala. Todo esto bajo una influencia cubana tan amplia y profunda que, en la práctica, luce como una ocupación. Cualquiera de estos elementos habría creado por sí solo una grave crisis. Al juntarse, configuran una tragedia. Hoy, Venezuela es un país pobre, un estado fallido y mafioso, dirigido por un autócrata tutelado por una potencia extranjera: Cuba.

EL CHAVISMO EN EL PODER

Para muchos observadores la explicación de la crisis venezolana es simple: el socialismo impuesto por Chávez y sus asesores cubanos es la causa de la debacle. Pero si esa es la causa, ¿por qué Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Nicaragua y Uruguay, países que también tuvieron gobiernos socialistas en los últimos 20 años, no han colapsado? Cada uno de ellos ha padecido consecuencias políticas y económicas negativas, pero ninguno, con la excepción de Nicaragua, sufrió una crisis tan demoledora como la de Venezuela. De hecho, algunos hasta han prosperado.

Si el socialismo no es el culpable del fracaso venezolano, entonces podríamos achacar el problema al petróleo. Efectivamente, la etapa más aciaga de la crisis coincidió con la fuerte caída de los precios internacionales del crudo a partir de 2014. Pero todos los petroestados del mundo sufrieron serios shocks económicos externos ese mismo año, cuando sus ingresos por exportaciones de hidrocarburos cayeron drásticamente. Sin embargo, Venezuela fue el único que colapsó de manera catastrófica, de modo que esta explicación tampoco es satisfactoria.

En realidad, la decadencia del país comenzó hace cuatro décadas, no hace cuatro años. Para 2003, en Venezuela el PIB por trabajador ya había descendido un 37 por ciento con respecto a su punto más alto en 1978. Esta caída en los ingresos generó las condiciones sociales y políticas de un caldo de cultivo que Chávez supo aprovechar muy bien para llegar al poder.

Pero las causas del fracaso de Venezuela tienen raíces más antiguas y profundas. Varias décadas de gradual descalabro económico le abrieron el camino a un demagogo carismático que, inspirado por una ensalada de malas ideas, consiguió instaurar una autocracia corrupta, controlada por la dictadura cubana. Y, si bien es cierto que muchos elementos de la crisis actual anteceden a la llegada de Chávez al poder, cualquier intento por explicarla debe centrarse en su legado y en la influencia cubana.

Hugo Chávez nació en 1954 en una familia de clase media baja, en un pueblo rural. Ingresó a la Academia militar gracias a una beca como jugador de béisbol y, muy pronto, fue secretamente reclutado por un pequeño movimiento izquierdista que pasó más de una década conspirando para derrocar al régimen democrático. Chávez, entonces teniente coronel, se hizo figura pública el 4 de febrero de 1992, cuando encabezó un golpe de estado fallido. Su desventura lo llevó a la cárcel, pero también lo convirtió en un improbable héroe popular, que encarnaba la creciente frustración generada por una década de estancamiento económico. Después de ser indultado, se lanzó en 1998 como outsider a una campaña presidencial en la cual la apatía, la antipolítica, la mediocridad de los políticos de turno y la miopía de empresarios e intelectuales le permitió llegar a la presidencia. Derrotado el sistema bipartidista que había anclado la democracia venezolana durante 40 años, Chávez tuvo carta blanca para imponer su visión a una Venezuela harta de los políticos de siempre.

¿Cuál fue el detonante de la explosión de furia populista que llevó a Chávez al poder? La decepción. El desempeño económico estelar que Venezuela había experimentado por cinco décadas hasta los años 70 perdió ímpetu. El camino para acceder a la clase media se hacía cada vez más estrecho. Como lo observaron los economistas Ricardo Hausmann y Francisco Rodríguez: “Para 1970, Venezuela se había convertido en el país más rico de América Latina y uno de los veinte países más ricos del mundo, con un PIB per cápita más elevado que el de España, Grecia e Israel y sólo inferior en 13 por ciento al del Reino Unido”.

Pero para principios de los años 80, otro shock petrolero desestabilizó la economía y con ello la política. Un menor ingreso petrolero condujo a recortes en el gasto público, reducciones en los programas sociales, la devaluación monetaria, una inflación galopante, una crisis bancaria y al aumento del desempleo y de la penuria para los pobres. Aun así, la ventaja alcanzada por Venezuela con respecto a otros países de la región fue tal que, cuando Chávez fue electo, el ingreso per cápita era sólo superado por el de Argentina.

Otra explicación común para el ascenso de Chávez al poder es que representó una reacción de los electores ante la desigualdad económica generada por la corrupción imperante. Sin embargo, cuando Chávez llegó al poder, el ingreso estaba distribuido más equitativamente en Venezuela que en cualquier otro país de la región. Si la inequidad fuese tan determinante de los resultados electorales, un candidato como Chávez habría debido surgir antes en Brasil, Chile o Colombia, donde los índices de desigualdad económica eran más altos que los de Venezuela.

Puede que Venezuela no estuviera colapsando en 1998, pero estaba estancada y, en algunos aspectos, en regresión. Los precios del petróleo se habían derrumbado a apenas US$ 11 por barril, lo que dio pie, una vez más, a una nueva ronda de austeridad. El descontento popular abrió grandes oportunidades para Chávez y él supo explotarlas como ningún otro político venezolano lo había hecho. Sus elocuentes denuncias de la desigualdad, la exclusión, la pobreza, la corrupción y la anquilosada élite política tuvieron éxito entre los votantes, que veían su poder adquisitivo disminuido y sentían nostalgia de una época más próspera. La inepta y paralizada élite política y económica tradicional, nunca tuvo el nivel de resonancia con el pueblo que alcanzó el joven y simpático teniente coronel.

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El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, saluda al lado del presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel, durante una reunión en el Palacio de Miraflores en Caracas, en mayo del 2018. – MARCO BELLO / REUTERS

Los venezolanos apostaron a Chávez. Lo que obtuvieron fue no sólo un outsider decidido a arrasar con el statu quo, sino también un líder que rápidamente se transformó en ícono izquierdista latinoamericano, con seguidores en el mundo entero. Chávez se convirtió en la nota discordante y en la atracción principal de las cumbres globales, así como en líder de la ola global de sentimiento anti-americano, que habia recrudecido debido a las decisiones del presidente George W. Bush y, especialmente, su invasión a Irak.

La vocación militar de Chávez y su carácter lo llevaban a concentrar el poder y a tener una profunda intolerancia hacia quienes disentían de su opinión. Así, fue neutralizando no sólo a los dirigentes opositores, sino también a sus propios aliados políticos cuando éstos se atrevían a cuestionar sus decisiones. Muy pronto, sus colaboradores se dieron cuenta de cómo debían actuar para sobrevivir en el entorno del presidente: guardarse las críticas y apoyar sin discusión sus decisiones. Desaparecieron entonces los debates sobre las políticas a seguir y el presidente se dedicó a implementar una agenda radical, con poca reflexión y sin mayor discusión. Y con mucha influencia de Fidel Castro y sus agentes.

En 2001, sin consulta previa ni debate alguno, Chávez promulgó un decreto-ley sobre reforma agraria, la Ley de Tierras, una pequeña muestra de lo que vendría. Expropió extensas haciendas comerciales y las entregó a cooperativas de campesinos que carecían de conocimientos técnicos, de competencias gerenciales y de acceso al capital que les permitiera seguir produciendo a escala industrial. La producción de alimentos colapsó. Sector tras sector, el gobierno de Chávez aplicó políticas autodestructivas parecidas. Sin ofrecer compensación alguna, expropió empresas mixtas petroleras con participación extranjera y nombró como gerentes a sus seguidores políticos que no tenían la capacitación técnica necesaria para dirigirlas. Nacionalizó las empresas de servicios, incluyendo el principal operador de telecomunicaciones del país, y dejó a Venezuela sumida en una escasez crónica de agua y electricidad y con una de las conexiones a Internet más lentas del mundo. Incautó compañías de acero, lo que provocó la caída de la producción de 480.000 toneladas métricas mensuales, antes de la nacionalización en 2008, a prácticamente cero hoy en día. La confiscación de compañías de aluminio, empresas mineras, hoteles y aerolíneas tuvo resultados idénticos. Ninguna de las empresas expropiadas por el gobierno aumentó su producción. Absolutamente todas la disminuyeron y la gran mayoría dejó de funcionar.

Los líderes designados por el gobierno saquearon las compañías expropiadas una tras otra y llenaron las nóminas con seguidores y amigos del presidente y su familia. Cuando, inevitablemente, se topaban con problemas financieros, apelaban al gobierno, siempre dispuesto a rescatarlos. En 2004, los precios del petróleo habían aumentado de nuevo y llenado las arcas del estado de petrodólares que Chávez gastaba sin restricciones, controles, ni rendición de cuentas. Seguidamente, empezaron los préstamos fáciles provenientes de China, cuyos líderes estaban encantados de otorgarle créditos a Venezuela, a cambio de un suministro garantizado de petróleo a largo plazo y a buenos precios. Dependiendo de la importación de todo lo que no podía producir la devastada economía venezolana y mediante créditos que fueron mayormente usados para financiar un fuerte, y muy aplaudido, aumento del consumo, Chávez pudo proteger temporalmente al público del impacto de sus desastrosas políticas y seguir gozando de una amplia popularidad.

Pero no todo el mundo estaba convencido. Los trabajadores de la industria petrolera estuvieron entre los primeros en hacer sonar la alarma ante las tendencias autoritarias de Chávez. Fueron a la huelga en 2002 y 2003, para exigir una nueva elección presidencial. En respuesta a estas protestas, Chávez despidió a casi la mitad de la fuerza laboral de la compañía petrolera estatal e impuso un complejo régimen de control de cambio. El sistema para obtener las divisas necesarias para importar o para viajar se convirtió en un sumidero de corrupción cuando los acólitos del régimen se dieron cuenta de que comprarle divisas al gobierno, a la tasa de cambio oficial, y venderlas inmediatamente, a la tasa del mercado negro, podía rendirles inimaginables fortunas de la noche a la mañana. Este fraude, a través del arbitraje cambiario, creó una de las élites corruptas auspiciadas y protegidas por el gobierno más ricas del mundo. A medida que esta cleptocracia iba perfeccionando el arte de desviar los ingresos de la renta petrolera hacia sus propios bolsillos, los estantes de los supermercados venezolanos se iban vaciando.

Estos resultados eran tristemente predecibles, y fueron mil veces pronosticados. Pero mientras más fuerte hicieron sonar la alarma los expertos locales e internacionales, más se empecinaba el gobierno en su agenda. Para Chávez, las advertencias de los tecnócratas eran señal de que la revolución iba por buen camino. “Ladran, Sancho, pues avanzamos,” decía, citando a Cervantes.

CHÁVEZ TRANSFIERE EL PODER

En 2011, Chávez fue diagnosticado con cáncer. Los mejores oncólogos de Brasil y los Estados Unidos ofrecieron atenderlo. Pero él prefirió ponerse en manos de Cuba, el país en el cual confiaba no sólo para su tratamiento, sino también para garantizar la discreción en torno a su condición física. A medida que progresaba su enfermedad, también aumentaba su dependencia de La Habana y se ahondaba el misterio que rodeaba su estado de salud. El 8 de diciembre de 2012, un Chávez muy debilitado apareció por última vez en televisión para pedirle a los venezolanos que eligieran como su sucesor a Nicolás Maduro, el entonces vicepresidente. Durante los siguientes tres meses, Venezuela fue gobernada espectralmente y por control remoto: de La Habana emanaban decretos con la firma de Chávez, pero nadie lo había visto y muchos especulaban que había muerto. Cuando se anunció finalmente su muerte, el 5 de marzo del 2013, lo único que quedó claro en medio de un ambiente de secretos, mentiras y ocultamientos, fue que el próximo presidente de Venezuela continuaría la tradición de la influencia cubana.

Hacía tiempo que Chávez consideraba a Cuba como un modelo de revolución a seguir y, en momentos críticos, siempre acudía al presidente Fidel Castro para pedirle consejo. A cambio, Venezuela le enviaba petróleo: la ayuda energética a Cuba (bajo la forma de 115.000 barriles diarios, vendidos a crédito y con descuentos sustanciales) alcanzaba los US$ 1.000 millones al año para La Habana. La relación entre Cuba y Venezuela se convirtió en algo más que una alianza. Había sido, como lo decía el mismo Chávez, una “fusión de dos revoluciones” (en la que extrañamente, Cuba, el socio dominante de la alianza es más pobre y pequeño, pero tiene tanta experiencia y superioridad de competencias que domina la relación). Cuba tiene como prioridad minimizar la visibilidad pública de su presencia: la mayoría de las consultas se llevan a cabo en La Habana y no en Caracas y sus funcionarios en Caracas son expertos operando en las sombras.

Gran parte de los venezolanos, incluyendo muchos líderes de la oposición, tardaron años en darse cuenta de la importancia que tenía esta influencia cubana. Para el resto del mundo este fenómeno también era invisible.

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El ex-líder cubano Fidel Castro y el ex-presidente de Venezuela, Hugo Chávez, leen una copia del periódico del Partido Comunista de Cuba, “Granma”, en La Habana, en junio de 2011. -HANDOUT / REUTERS

El dirigente ungido por Chávez para sucederle había dedicado su vida a la causa del comunismo cubano. De adolescente, Maduro se afilió a un partido extremista marxista pro-cubano en Caracas. A los 24 años, en lugar de ir a la universidad, fue a formarse a la escuela para cuadros internacionales de Cuba y convertirse en un revolucionario profesional. Como Ministro de Relaciones Exteriores de Chávez, de 2006 a 2013, raras veces llamó la atención hacia sí mismo: sólo su inquebrantable lealtad hacia Chávez, y Cuba, propulsaron su ascenso a la cumbre del poder. Bajo su liderazgo, la influencia de Cuba en Venezuela se arraigó aun más. Llenó los cargos clave de la administración pública con activistas entrenados por organizaciones cubanas y funcionarios del gobierno cubano pasaron a asumir responsabilidades de carácter confidencial en el seno del estado venezolano. Los reportes diarios de inteligencia que informan a Maduro, por ejemplo, son producidos no por venezolanos, sino por funcionarios de seguridad cubanos.

Con el asesoramiento de los cubanos, Maduro ha restringido drásticamente las libertades económicas y ha borrado toda huella de liberalismo que podía quedar en la política y las instituciones del país. Ha continuado y ampliado la práctica de Chávez de encarcelar, exilar o expulsar de la vida política a aquellos dirigentes que se hacían demasiado populares o difíciles de cooptar. Julio Borges, diputado y dirigente clave de la oposición, huyó al exilio para evitar ser encarcelado mientras que Leopoldo López, el líder más carismático de quienes se oponen al régimen, se alterna entre la cárcel militar y el arresto domiciliario. María Corina Machado, otra figura prominente de la oposición, ha sido asaltada físicamente en repetidas ocasiones. Más de 100 presos políticos permanecen en las cárceles y las denuncias de tortura son frecuentes. Las elecciones que se dan de vez en cuando se han convertido en una farsa y el gobierno ha despojado de todo poder a la Asamblea Nacional, elegida legítimamente y controlada por la oposición. Maduro ha reforzado las alianzas de Venezuela con diversos regímenes anti-americanos y anti-occidentales. Ahora es Rusia la que le provee de armamento, seguridad cibernética y la asesoría y administración de su industria petrolera; China ofrece el financiamiento y la infraestructura; Bielorrusia está para la construcción de viviendas; e Irán para la producción de automóviles.

Al romper con los últimos vínculos de las alianzas tradicionales de Venezuela con los Estados Unidos, Europa y otras democracias latinoamericanas, Maduro perdió el acceso a las fuentes tradicionales de asesoría económica experta. Rechazó el consenso de los economistas de todas las tendencias políticas: aunque le habían advertido infinitas veces de su explosivo potencial inflacionario, Maduro prefirió confiar en los consejos de Cuba y de asesores políticos marxistas radicales, quienes le aseguraron que financiar sus déficits presupuestarios imprimiendo dinero no tendría consecuencia alguna. Inevitablemente, esta política causó una demoledora hiperinflación.

La fatal combinación de la influencia cubana y una corrupción desenfrenada con el desmantelamiento de los mecanismos de control y salvaguardia, junto a la más crasa incompetencia, han mantenido a Venezuela atada a políticas económicas catastróficas. A medida que las tasas mensuales de inflación superan los tres dígitos, el gobierno improvisa respuestas que no hacen sino empeorar aun más la situación.

ANATOMÍA DE UN COLAPSO

Países como Noruega, el Reino Unido y los Estados Unidos, ya eran democracias liberales antes de convertirse en productores de petróleo. Las autocracias que han descubierto riquezas de esta industria, como Angola, Brunei, Irán y Rusia, no han logrado dar el salto a la democracia liberal. Durante cuatro décadas, Venezuela parecía haber vencido milagrosamente ese destino: logró democratizarse y apuntar al liberalismo a partir de 1958, décadas después de haber descubierto el petróleo.

Pero las raíces de la democracia liberal venezolana resultaron ser poco profundas. Dos décadas de políticas económicas mal llevadas diezmaron la popularidad de los partidos tradicionales y un demagogo carismático, cabalgando la ola de un boom petrolero, no perdió la oportunidad de aprovecharse de la situación. Bajo estas inusuales condiciones, logró barrer en pocos años toda la estructura de control y contrapesos democráticos.

Al concluir el boom de los precios del petróleo en 2014, Venezuela no sólo se quedó sin los ingresos de los cuales dependía la popularidad y la influencia internacional de Chávez, también perdió el acceso a los mercados crediticios del mundo. Esto dejó al país doblemente expuesto: no sólo tenía menos petrodólares, sino que debía dedicar una mayor proporción de sus menguados ingresos a pagar la gigantesca deuda contraída durante el boom. Venezuela terminó con la estructura política típica de las autocracias que descubren petróleo: una oligarquía depredadora, extractiva, que ignora los sufrimientos del pueblo, pero que mantiene contenta a una élite militar, dispuesta a reprimir violentamente a sus compatriotas cuando protestan.

La crisis resultante se está transformando en el peor desastre humanitario del hemisferio occidental. Las cifras exactas del colapso del PIB son difíciles de obtener, pero los economistas estiman que excede la caída del 40 por ciento del PIB de Siria desde el 2012, que fue producto de su devastadora guerra civil. La hiperinflación, que ya supera un millón por ciento anual, ha llevado al 61 por ciento de los venezolanos a la pobreza extrema. Un 89 por ciento de los encuestados afirma que no tenía dinero para comprar suficiente comida para sus familias y un 64 por ciento señala que había perdido un promedio de 11 kilogramos (alrededor de 24 libras) en peso corporal, debido al hambre. Cerca de diez por ciento de la población, 2.6 millones de venezolanos, ha huido a países vecinos.

El Estado venezolano ha dejado de proveer casi todos los servicios públicos fundamentales, como salud, educación y seguridad ciudadana. Lo único que los venezolanos pueden esperar en forma consistente de parte del Estado es su implacable violencia represiva. Ante las protestas masivas de 2014 y 2017, el gobierno respondió con miles de arrestos, palizas brutales, torturas y el asesinato de más de 130 manifestantes. Para finales del 2018 los reportes de torturas sistemáticas a militares que se oponen al gobierno son comunes.

Mientras tanto, la criminalización del país ha ido aumentando, ya no sólo porque los criminales logran evadir las fuerzas policiales o porque actúan en complicidad con ellas, sino porque el estado se ha transformado en el principal protagonista de la actividad económica criminal. El tráfico de drogas se ha posicionado, junto con el petróleo y la manipulación del mercado de divisas, como fuente clave de ganancias mal habidas para la élite gobernante. Funcionarios de alto nivel, e incluso miembros de la familia presidencial, han sido implicados en casos de narcotráfico en los Estados Unidos. Una pequeña élite bien conectada ha robado al erario público en proporciones sin precedentes. En agosto, varios empresarios cercanos al régimen fueron acusados en tribunales federales de los Estados Unidos del lavado de más de US$ 1.2 mil millones en fondos ilegalmente obtenidos, y ésta es sólo una en la vertiginosa variedad de estafas que constituyen parte del saqueo de Venezuela. Todo el sureste del país se ha convertido en un gran campo de minería ilegal, donde gente desesperada por el hambre, que ha dejado las ciudades, ha llegado a probar suerte en peligrosas minas manejadas por bandas criminales que operan bajo protección militar. Dentro de las cárceles, bandas criminales trabajan de la mano con las fuerzas de seguridad oficiales y dirigen lucrativas operaciones de extorsión que los han convertido en las autoridades civiles de facto a todo lo largo del país. La Oficina Nacional del Tesoro, el Banco Central y la compañía petrolera nacional se han transformado en laboratorios donde se conciben complicados crímenes financieros. Con el colapso de la economía de Venezuela, la frontera que separa el estado del crimen organizado ha desaparecido.

EL DILEMA VENEZOLANO

Cuando el presidente, Donald Trump, se reúne con algún dirigente latinoamericano, suele insistirle que la región debe hacer algo frente a la crisis venezolana. Trump le ha pedido a su equipo de seguridad nacional que busque alternativas “fuertes”, y llegó a declarar en una oportunidad que existían “numerosas opciones” para Venezuela y que él “no descartaba la opción militar”. El Senador republicano Marco Rubio de Florida también ha coqueteado con la respuesta militar. Sin embargo, el Secretario de Defensa James Mattis, se hizo eco de un sentimiento común en el aparato de seguridad norteamericano declarando públicamente que “la crisis venezolana no es un asunto militar”. Todos los países vecinos han manifestado su oposición a un ataque armado contra Venezuela.

Y con razón. Las fantasías de Trump sobre una invasión militar son profundamente erradas y extremadamente peligrosas. Aunque un ataque militar dirigido por los Estados Unidos seguramente podría derrocar a Maduro sin dificultades, cualquier intervención apoyada en la fuerza militar debería ser parte de un plan y no un evento aislado. Requiere organización, apoyos internacionales reales y no retóricos, y un plan de lo que pasaría en los días y meses posteriores a la caída del gobierno. Una de las más difíciles decisiones es quién gobernaría a Venezuela después de Maduro. Como ya hemos dicho la oposición ha sido diezmada por sus conflictos internos y por la efectividad de los agentes cubanos para neutralizar a cualquiera que se destaque como líder.

Sin embargo, los Estados Unidos continuarán bajo presión para encontrar alguna manera de contener el colapso de Venezuela. Hasta ahora, las iniciativas propuestas sólo han servido para resaltar el hecho que, en realidad, es poco lo que Estados Unidos puede hacer. Durante la administración de Obama, los diplomáticos estadounidenses trataron de abordar directamente al régimen. Pero las negociaciones fueron infructuosas. Maduro utilizó estos acercamientos bajo mediación internacional para neutralizar las protestas callejeras: los dirigentes suspendían las manifestaciones para darle un chance al diálogo, pero los negociadores chavistas sólo presentaban evasivas y otorgaban concesiones mínimas, diseñadas para dividir a sus opositores, mientras ellos mismos se preparaban para la próxima ola represiva. Los Estados Unidos y los países vecinos parecen haber entendido al fin que, tal como están las cosas, el diálogo juega a favor de Maduro.

Algunos han sugerido utilizar sanciones económicas severas para presionar a Maduro e instarle a que renuncie. Los Estados Unidos ya lo ha intentado. Aprobaron varias rondas de sanciones, tanto bajo la administración de Obama, como bajo la de Trump, para impedir que el régimen adquiriera nuevas deudas y para obstaculizar las operaciones financieras de la petrolera estatal. Junto con Canadá y la Unión Europea, Washington también aplicó sanciones contra funcionarios específicos del régimen, al congelar sus bienes en el exterior e imponerles restricciones de viaje. Pero tales medidas son redundantes: si la tarea consiste en destruir la economía de Venezuela, ningún conjunto de sanciones podrá ser más eficaz que las que le ha propinado al país el propio régimen. Lo mismo se puede aplicar a un posible bloqueo petrolero: la producción de petróleo ya está en caída libre. En la Venezuela de hoy es difícil conseguir gasolina.

Washington puede enfocar su estrategia política en otras áreas. Estados Unidos puede tender una red más amplia contra la corrupción, e impedir no sólo a los funcionarios deshonestos, sino también a sus testaferros y familiares, disfrutar de los frutos de la corrupción, del tráfico de droga y de la malversación. También sería útil ampliar el existente embargo norteamericano de armamento y convertirlo en uno global.

Después de un largo período de vacilaciones, el resto de los países latinoamericanos han comprendido al fin que la inestabilidad de Venezuela se desbordará inevitablemente por sus fronteras.

A medida que retrocede la “ola rosa” de centro izquierda de los primeros años de este siglo, un nuevo grupo de dirigentes más conservadores en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú ha inclinado la balanza contra la dictadura de Venezuela, pero la falta de opciones factibles también los limita. La diplomacia tradicional no ha funcionado e incluso ha sido contraproducente. Por ejemplo, en 2017, los países latinoamericanos amenazaron con suspender la membresía de Venezuela en la Organización de Estados Americanos. El régimen respondió retirándose unilateralmente de la organización, lo que reveló cuán poco le importaba la presión diplomática tradicional.

Refugiados venezolanos cruzan el Rio Táchira para llevar sus pertenencias a Colombia en agosto del 2015. – Carlos Garcia Rawlins / REUTERS

Los exasperados países vecinos de Venezuela observan la crisis cada día más a través del problema migratorio; su prioridad es detener el flujo de personas hambrientas que huye de Venezuela y crea nuevas presiones sobre sus servicios públicos. A medida que va surgiendo una reacción en contra del flujo de refugiados venezolanos, algunos países latinoamericanos están pensando encerrar sus puertas, una tentación que deben resistir pues sería un error histórico que sólo empeoraría la crisis.  La realidad es que los países latinoamericanos no tienen idea de qué hacer para influir en Venezuela. Tal vez no haya nada que puedan hacer, salvo aceptar a los refugiados, lo cual al menos ayudaría a aliviar el sufrimiento del pueblo venezolano.

PODER PARA EL PUEBLO

Hoy, el régimen está tan sólidamente afianzado que es mucho más probable que se dé un cambio de caras que un cambio de sistema. Tal vez Maduro pueda ser desplazado por un dirigente ligeramente menos incompetente, capaz de estabilizar la economía y reducir las presiones sociales e imponer un rol menor para Cuba. Tal solución sólo significaría una petro-cleptocracia bajo dominación extranjera más estable y no un retorno a la democracia.

Aún si las fuerzas de la oposición, o un ataque armado de los Estados Unidos, lograran de alguna manera reemplazar a Maduro por un nuevo gobierno, la agenda que se les impondría por delante sería abrumadora. El régimen que reemplace al de Maduro tendría que reducir el inmenso papel que ahora juegan los militares en todas las áreas del sector público. Tendría que partir de cero a reconstruir servicios básicos como la salud, la educación y la seguridad. Tendría también que reconstruir la industria petrolera y estimular el crecimiento en otros sectores económicos. Tendría que enfrentar a los traficantes de droga, a las bandas criminales, a los mineros depredadores, a los ricos criminales financieros y a los extorsionistas que se han enquistado en cada órgano del estado. Y tendría que acometer todos estos cambios en el contexto de un entorno político tóxico y anarquizado y en medio de una grave crisis económica.

Dada la magnitud de estos obstáculos, es probable que Venezuela siga siendo pobre e inestable durante mucho tiempo. El desafío inmediato para sus ciudadanos y sus líderes, así como para la comunidad internacional, es contener el impacto del declive de la nación. A pesar de todas las miserias que ha sufrido, o quizás a consecuencia de ellas, el pueblo venezolano nunca ha dejado de luchar contra el mal gobierno que lo azota. Hasta el día de hoy, los venezolanos han seguido organizando cientos de protestas todos los meses. La mayoría de ellas apuntan a problemas locales, movidas por vecinos o grupos de base con poco liderazgo político, pero muestran a un pueblo con la voluntad de pelear por sus intereses.

¿Bastará esto para cambiar el rumbo sombrío por el que va el país? Probablemente no. La desesperanza está llevando a más y más venezolanos a fantasear con una intervención militar dirigida por Trump: un deus ex machina fervientemente deseado por un pueblo que ha sufrido por demasiado tiempo. Pero se trata sólo de una fantasía de venganza, no de una estrategia seria.

La mejor esperanza de los venezolanos está en asegurarse de que no se extingan las protestas y la disidencia social. La resistencia a la dictadura debe mantenerse viva. Porque esa tradición de protesta podría un día sentar las bases de la recuperación de las instituciones cívicas y de las prácticas democráticas. No va a ser fácil, ni mucho menos rápido. Pero Venezuela ha dado grandes sorpresas en el pasado, y puede volver a hacerlo.

EEUU considera “una gran vergüenza” para España la desaparición del ex jefe del espionaje militar venezolano -El Mundo – 14 de Noviembre 2019

“Teóricamente, estaba bajo arresto domiciliario pero ¡oh, sorpresa!, cuando fueron a buscarle a su casa, ya no estaba allí”, ha comentado el representante de EEUU para los asuntos de Venezuela
Hugo ‘El Pollo’ Carvajal, en el momento de salir de la cárcel de Estremera.JAVIER BARBANCHO

Estados Unidos consideró el miércoles “una gran vergüenza” para España la desaparición de Hugo ‘El Pollo’ Carvajal, ex jefe de inteligencia militar de Venezuela, días después de que la justicia española ordenara su extradición a territorio estadounidense por narcotráfico.

“La fuga de Carvajal es una gran vergüenza para el gobierno de España”, dijo el representante de Estados Unidos para los asuntos de Venezuela, Elliot Abrams, durante un evento en Washington.

“Teóricamente, estaba bajo arresto domiciliario”, agregó, señalando que tras la “incomprensible” decisión de la justicia española de no conceder la extradiciónel fallo fue revisadopero, “¡oh, sorpresa!”, cuando fueron a buscar a Carvajal a su casa en Madrid, “ya no estaba allí”.

“Es realmente una situación vergonzosa, por supuesto”, dijo Abrams. “Esperamos que la policía española lo rastree, lo arreste y luego lo extradite a Estados Unidos”.

El ex jefe de inteligencia militar del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez fue despojado en Venezuela de su grado de general en febrero tras desconocer la autoridad del mandatario Nicolás Maduro y reconocer en cambio como presidente encargado al líder opositor Juan Guaidó.

Acusado de “actos de traición a la patria”, huyó a República Dominicana y luego a España, donde fue detenido en abril a pedido de Estados Unidos. A mediados de septiembre fue liberado luego de que una sala de la Audiencia Nacional de Espaáa denegara la extradición, decisión finalmente revertida el viernes pasado tras un recurso de la fiscalía. Carvajal fue inculpado en 2011 por la fiscalía de Nueva York de narcotráfico, lo cual él niega.

Según la acusación, Carvajal formó parte de un cártel que pretendía “inundar Estados Unidos de cocaína”, que también habría estado integrado por Chávez, fallecido en 2013 tras 14 aáos en el poder, entre otras altas autoridades venezolanas.

Estados Unidos, que encabeza la presión internacional para forzar la salida del poder de Maduro, a quien considera un “dictador”, prometió levantar las sanciones económicas contra militares venezolanos que reconozcan a Guaidó.

Pero Abrams destacó que el caso de Carvajal es diferente, ya que el gobierno estadounidense puede revertir una sanción del Tesoro si hay un cambio de actitud, pero no así una acusación penal. “Si usted trafica drogas a Estados Unidos, iremos detrás suyo”, advirtió.

España autoriza la detención de Hugo Carvajal y aprueba su extradición a EE.UU. por Gabriela Ponte – ABC – 10 de Noviembre 2019

El hijo del exjefe de inteligencia de Chávez asegura a ABC que su padre sigue en su domicilio de Madrid a la espera de que se le notifique la decisión de la Audiencia

El exmilitar chavista Hugo «El Pollo» Carvajal va ser extraditado finalmente a Estados Unidos. Así lo decidió ayer el pleno de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, que aceptó el recurso de súplica interpuesto por la Fiscalía para revocar y dejar sin efecto el auto inicial que negaba su entrega al país norteamericano y que la Sala dictara otro en su lugar en el que se acceda «a la extradición en los términos interesados».

Hugo Peck, hijo del «Pollo» Carvajal, aseguró no obstante, en conversación con ABC, que su padre seguía anoche en su domicilio de Madrid sin recibir notificación oficial sobre la extradición. Así mismo, afirmó que está dispuesto a presentarse lo antes posible en el juzgado para entregarse de forma voluntaria a la Justicia.

Once votos a siete se impusieron en la Sala para revocar la decisión que tomó el pasado 17 de septiembre la Sección Tercera de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, que desestimó la demanda de extradición de las autoridades de EE.UU. Carvajal quedó en libertad con régimen de presentación cada 15 días en el juzgado, se le retiró el pasaporte y se le prohibió la salida del país. En ese momento, la Sala denegó la extradición porque «no se precisa qué actos concretos de carácter delictivo llevara a cabo el hoy reclamado, descripción de hechos huérfanos de determinación, tanto local como temporalmente».

Envío de toneladas de coca

De hecho, interpretó que la actuación de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York se basaba en una «motivación política». Sin embargo, la demanda de extradición concreta una de las operaciones consistente «en el envío de un cargamento de 5,6 toneladas de cocaínadesde Venezuela a México a bordo de un DC-9 norteamericano, droga que tenía como destino final EE.UU., pero que fue interceptada por las autoridades mexicanas al tener que aterrizar de emergencia en su territorio».

Carvajal, con una carrera militar de más de 30 años y que llegó a ser jefe de la inteligencia militar de Venezuela durante el mandato de Hugo Chávez, está reclamado por EE.UU. ante la presunta comisión de delitos de pertenencia a una organización criminal u organización terrorista, narcotráfico y tráfico de armas en el contexto de sus relaciones con las FARC colombianas.

En septiembre, el exjefe de los servicios de inteligencia realizó un ofrecimiento público a EE.UU. para una colaboración «sin precedentes» con la que lograr la salida definitiva del régimen de Nicolás Maduro. Carvajal ha negado reiteradamente las acusaciones de la oficina de la Administración del Control de Drogas (DEA) y las ha tildado como «falsas» por no aportar pruebas. «La Fiscalía estadounidense debería ser capaz de decir ante la justicia española y ante el mundo, qué fue lo que supuestamente hice, dónde y cuándo», aseguró Carvajal en un comunicado.

Rompe con Maduro

El hombre de confianza de Chávez fue detenido en Madrid porque sobre él pesaba un orden internacional de detención y extradición (OID) por narcotráfico y blanqueo de capitales. Como informó ABC, Carvajal se habría valido de un pasaporte venezolano en el que figuraba el nombre de José Mourinho -como el exentrenador del Real Madrid- para entrar a España el 18 de marzo. Tras su detención, dijo estar dispuesto a colaborar con la Justicia española. Rompió con Maduro y reconoció como presidente interino a Juan Guaidó.

Carvajal fue arrestado en julio de 2014 en la isla caribeña de Aruba, perteneciente a Holanda, a la que se había desplazado con pasaporte falso. Pese a reclamar inmunidad diplomática, la guardia fronteriza le denegó ese estatus, puesto que su designación como cónsul aún no había sido acreditada. Aruba actuó por una acusación de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra él.

 

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