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Diferencias Entre la Resistencia y la Falsa Oposición por Roderick Navarro – IF Revista Digital – 13 de Julio 2019 

Tenemos que recordar qué es la Resistencia, ya que por las consecuencias del nuevo ciclo de frustración por el que los politiqueros han empujado a la gente en los últimos meses, estos se han visto obligados a disfrazarse nuevamente, en estos días del 2019, con las banderas que defendemos. En los siguientes argumentos podemos encontrar las profundas diferencias que hay entre la Resistencia y la falsa oposición.


Ideología política

El socialismo es la ideología política que defiende la MUD, en lo que ellos llaman el socialismo democrático. Esta socialdemocracia es reconocida hoy por los liderazgos políticos que dirigen los destinos de naciones como Brasil o los Estados Unidos, como una farsa. La democracia social que vende una fulana justicia social, una mejor redistribución de la riqueza, la pauta de valores relativizados del todo-se-vale/todo-está-permitido con sus lobbies políticos y adoctrinadores, el desarme de la población y la censura a la opinión, es lo que nosotros NO queremos. Nosotros creemos en una economía de mercado, en un Estado mínimo, en la Libertad de expresión, en el derecho a la legítima defensa con armas, y los valores conservadores que nos hacen una cultura familiar y de trabajo formadora de gente decente y útil a la sociedad. Además, planteamos cambiar el sistema político, cosa que detesta la MUD. Por eso ellos se sienten muy orgullosos de decirse los “demócratas” de la izquierda venezolana, mientras nosotros defendemos una propuesta republicana de derecha.


El chavismo democrático

La MUD cree que existe un legado de Chávez y que el chavismo tiene cosas buenas, y es por eso que son estos politiqueros –más nadie- los que insisten en la existencia del chavismo como fuerza política en Venezuela. Esta insistidera es entendible gracias a los lazos familiares y económicos que existen entre líderes de la clase política MUD-PSUV así como por la afinidad ideológica que tienen. En la Resistencia consideramos que decir chavismo democrático es decir “castrismo democrático”, o “nazismo democrático”, o “Hezbollah democrático, o “narcodemocráticos”: sin medias tintas. Incluso, hemos realizado una profunda propuesta para la proscripción del comunismo y otras ideas totalitarias en el país, cosa a la que se opone esta falsa oposición de manera tajante.


La banalización de la naturaleza criminal del régimen

Como consecuencia de esa idea del “chavismo demócrata”, entonces se minimiza con mucho esfuerzo el rol que cumplen Hezbollah, Hamas, el castrismo cubano, el narcotráfico de las FARC y el ELN, la minería ilegal y las mafias del Estado Bolívar, como componentes del chavismo. ¡Es que sin chavismo estos actores no fueran poderosos en Venezuela, ni pudieran llevar adelante sus operaciones con tanta protección en nuestro territorio! En la Resistencia reforzamos esa naturaleza criminal del régimen porque nos basamos en los hechos: los efectos del crimen organizado en Venezuela los vivimos todos. Nosotros no hablamos del chavismo como “cultura”, como “identidad”, como un “legado” que tiene sus “cosas buenas”, porque no vivimos alucinando en las interpretaciones de los politiqueros de la MUD y sus acólitos.


“El aliado está en la izquierda”

Todo lo que no sea MUD-PSUV es demonizado por sus politiqueros, sus periodistas militantes y sus intelectuales pangólicos. Naturalmente, todo lo que no está en la MUD-PSUV es la derecha, o los liberales de centro. Entonces, todos los aliados para la MUD-PSUV están a la izquierda. El país se ha polarizado diferente desde que existe al Resistencia, pues antes solamente era la izquierda AD-COPEI y la MUD-PSUV, la misma gente, la misma ideología.


Diálogo y elecciones”

Como la MUD ve cosas buenas en el chavismo “chévere”, por eso quiere dialogar o ir a unas elecciones que ¡controla el chavismo! Gracias a los esfuerzos de la Resistencia a nivel internacional, es que los aliados de la lucha venezolana por la Libertad desestiman estas posturas. La Resistencia no quiere ni diálogo ni elecciones con el chavismo, el grupo del crimen organizado transnacional más grande de occidente que ha destruido la vida de millones de venezolanos, y que lo sigue haciendo mientras mantenga secuestrado el poder. Quienes estamos en la Resistencia creemos en el uso de la fuerza para sacar al chavismo del poder.


Coherencia

En 2014 podemos decir que nace lo que hoy conocemos como Resistencia, como una fuerza política que la conforman distintos movimientos y redes de esfuerzos que se caracterizan por las funciones que cada uno realiza en la lucha por la Libertad de Venezuela. Ayuda humanitaria, actividades y esfuerzos políticos nacionales e internacionales (desde 2017), protesta de calle, protección de urbanizaciones de los ataques de los colectivos y recaudación de fondos, son algunas de estas actividades. En la Resistencia nunca hemos cedido al sistema, mientras que la MUD si, por ejemplo ¿recuerdan las elecciones que han venido ocurriendo desde la ANC en julio de 2017? La Resistencia fue la que asumió la agenda de boicot desde entonces. Recordemos que fue gracias a ese boicot que Smartmatic salió huyendo del país. Recordemos que gracias al boicot del 20 de mayo Maduro es desconocido por gran parte de la comunidad internacional. Recordemos que gracias al boicot las gobernaciones, alcaldías y concejalías son consideradas ilegítimas. Mientras que la MUD mandaba a votar, hacía campaña con los “candidatos de la Resistencia” para congraciarse con la gente que los rechazaba, e inclusive sacaban sus franelas y afiches insistiendo en la frase “YO SOY RESISTENCIA”. Hasta fueron ellos los que terminaron reconociendo a la ANC en Caracas. Incoherentes.


Los argumentos que les he presentado son la realidad: la Resistencia es una cosa y los partidos políticos tradicionales son otra.

Por eso, cuando usted vea a un politiquero venezolano con sus banderas de partidos diciendo “YO SOY RESISTENCIA” están disfrazándose de lo que NO son. Quienes estamos en la Resistencia nunca nos disfrazaremos de nada que no somos, porque somos auténticos y estamos claros de lo que defendemos.

Le pido que reaccione en contra de estos politiqueros que se burlan de su inteligencia, de nuestros símbolos de lucha, de nuestros héroes y de nuestras víctimas, porque banalizan a la única fuerza que está acabando realmente con la hegemonía de la izquierda en Venezuela. Reaccionemos contra todo lo que nos hace daño.

Libertad o nada

2019: elecciones generales con nuevo CNE por Trino Márquez – La Patilla – 2 de Enero 2019

downloadLa estrategia del gobierno contra la oposición a partir del glamoroso triunfo de diciembre de 2015 funcionó con la eficacia de relojero suizo. Las metas las cumplió plenamente. Hoy tenemos una oposición dividida, con grupos que rivalizan con encono. Los líderes se encuentran presos, en el exilio y amenazados; los partidos emergentes, especialmente Primero Justicia y Voluntad Popular, fueron desarticulados: su máxima dirigencia fue condenada al ostracismo. Un Nuevo Tiempo envejeció de forma acelerada y atropellada. Las demás organizaciones parecen vivir en estado larvario. La MUD se disolvió sin que sus dirigentes tuvieran el coraje del explicarles a sus millones de devotos seguidores qué había pasado y por qué se había extinguido. La alternativa que significó Henri Falcón se desvaneció.  El régimen logró que la inmensa masa de ciudadanos descontentos con el gobierno, más de 80% del país, se desencantara de la vía electoral y vea el voto con desconfianza.

Este panorama desolador, sin embargo,  no retrata toda la oposición. Hay un sector muy dinámico que no se resigna a dejarse vencer ni confundir por los lineamientos definidos por el eje La Habana-Caracas. Allí se encuentran los integrantes del Frente Amplio Venezuela Libre, quienes con mucha más voluntad que fuerza real intentan mantener viva la esperanza en el cambio que rescate al país del abismo en el que Maduro la hundió. El Frente y la gente de Plan País trabajan en definir un programa que permita la transición entre la calamidad actual y esa Venezuela próspera y equitativa que la mayor parte de los venezolanos aspiramos.

El proyecto del país que los demócratas queremos conviene dibujarlo de modo que Venezuela no dé un salto al vacío el día que Maduro salga del poder. Uno de los rasgos más negativos de quienes gobiernan es la improvisación con la que ejecutan sus acciones en el campo de las políticas públicas.  Este talante se transforma cuando diseñan medidas para perpetuarse en el poder. Allí, gracias  a los cubanos y compañía, son de una eficiencia envidiable.

En el modelo de país que deberíamos convertirnos han venido trabajando distintos grupos, en Venezuela y en el exterior. Lo que esos grupos tendrían que hacer es ponerse de acuerdo, de modo que definan un solo programa que pueda ser adoptado por el eventual nuevo gobierno.

El futuro se ve muy claro. Lo que pasa es que luce remoto porque el presente se muestra confuso y desolador. El país vive un proceso de desintegración y la oposición no aparece como una opción de cambio confiable y creíble. Los informes de fin de año de Fedecamaras, Fedeindustria, Consecomercio y otros gremios y sindicatos  que agrupan a industriales, comerciantes y trabajadores, no parecen reportes, sino autopsias de un cadáver en avanzado estado de descomposición. Hablan de un país descuartizado por la incompetencia y la corrupción gubernamental. En 2018, además, se disparó el éxodo de venezolanos. Nos estamos quedando sin mentes ni manos. La gente de todos los estratos sociales, profesionales, técnicos y laborales, huye despavorida ante la ruina y, sobre todo, la indolencia del gobierno. Lo único que Maduro propone es mayor reparto de dinero, no de riqueza, y más represión. Intenta construir un país de mendigos, viejos y atemorizados.

A esta nación concreta, destartalada y sometida a una cúpula militar-cívico inescrupulosa y avara, la oposición le ofrece la Tierra Prometida, una vez que se haya cruzado el Jordán. Pero, ¿cómo este pueblo empobrecido e inerme puede atravesar el mítico río si los timoneles no saben cómo surcar las aguas y están empeñados en destruirse mutuamente las naves?  La Tierra Prometida en esas condiciones resulta  inalcanzable, por bien elaborados y coherentes que hayan sido elaborados los planes de transición.

Para salir del régimen de Maduro resulta vital que los dirigentes políticos, quienes se encuentran en el país y quienes fueron aventados al exterior,  se pongan de acuerdo en un programa mínimo de aspiraciones. A partir del 10 de enero la presión internacional sobre el régimen aumentará. El apoyo con el cual contará Maduro será importante, pero no suficiente para impedir que se produzca una negociación que conduzca a un escenario distinto al actual. China y Rusia son sus aliados, pero también están interesados en cobrar la gigantesca deuda que la nación ha contraído con ellos. Maduro no se encuentra en condiciones de pagarla, ni ahora ni en el futuro. Esa verdad la conocen Putin y Xi JinPing. Un acuerdo por múltiples bandas, en el que participen los factores internacionales  de mayor peso, puede obligar a Maduro a buscar una salida concertada, que pueda darse dentro de un escenario pacífico y electoral.

Para que tal entorno sea factible, se requiere un interlocutor válido. La MUD dejó de existir. El Frente da sus primeros pasos. La dirigencia, tiene que llegar a acuerdos mínimos de convivencia que le permitan reconstituir una plataforma unitaria bajo la consigna común: elecciones generales con un nuevo CNE. Esta meta es posible alcanzarla con la presión interna y el respaldo internacional.

La oposición a Maduro busca impulso tras años de asfixia por Alonso Moleiro – El País – 24 de Diciembre 2018

Las fuerzas críticas ganaron en 2015 las elecciones, pero sus estructuras se han venido abajo con la represión

Geraldine Moreno, con una foto de su hija Rosa Orozco, en Caracas el pasado día 5.
Rosa orozco, con una foto de su hija Geraldine Moreno, en Caracas el pasado día 5. 

La oposición al chavismo en Venezuela intenta recuperar la iniciativa después de años de asedio del régimen y fracturas internas. Mientras el presidente Nicolás Maduro se prepara para formalizar, el 10 de enero, la renovación de su mandato hasta 2025, las fuerzas críticas con el oficialismo, que rechazaron participar en las últimas elecciones presidenciales, celebradas el pasado mayo, buscan reponerse de los golpes sufridos. Un grupo de dirigentes opositores y gremiales presentó el miércoles en Caracas un programa para un hipotético escenario de cambio de Gobierno. Una “propuesta integral para el rescate de Venezuela” cuando se cumplen 20 años de la primera victoria electoral de Hugo Chávez.

En la edad de oro de la antipolítica, el malestar con Chávez descansaba entonces sobre todo en la clase media, con picos nada desdeñables en los estratos pudientes. El primer líder que enfrentó al mandatario y ejerció una breve rectoría en las masas opositoras fue Henrique Salas Romer, gobernador del Estado de Carabobo, al frente de Proyecto Venezuela, cuya candidatura obtuvo el 39% de los votos frente al 56% que logró Hugo Chávez.

Coordinadora Democrática. Persuadidos de que un Chávez que no escondía su intención de extender su mandato representaba un peligro para Venezuela, la primera tentativa unitaria de todas las fuerzas democráticas venezolanas tuvo lugar en 2002, y fue conocida como la Coordinadora Democrática. Fue una plataforma política fruto de una alianza entre la Confederación de Trabajadores de Venezuela y la patronal Fedecámaras, en la cual tuvieron influencia sectores culturales de la sociedad civil, directivos de medios y gestores petroleros en rebeldía. Los partidos políticos participaban, pero no lideraban aquella alianza. Chávez había ganado varias elecciones regionales de manera inapelable, pero en el seno de aquella coalición carburaba un malestar que encontró eco en las Fuerzas Armadas.

En 2002 tuvo lugar un fracasado intento golpista que dañó mucho el discurso opositor sobre la defensa de la democracia. En el chavismo todavía nadie hablaba de socialismo y no se había expropiado una sola empresa.

La Coordinadora Democrática se descalabró en agosto de 2004, una vez que Chávez derrotó de nuevo a las fuerzas opositoras en un referéndum revocatorio que consultaba al pueblo sobre la continuidad del presidente, una figura constitucional ideada por Chávez que presumiblemente reforzaba el carácter “protagónico” de su proyecto y que jamás se ha vuelto a concretar porque Nicolás Maduro lo ha impedido.

La Mesa de la Unidad Democrática. Al evaluar las causas de aquel fracaso, los debates posteriores abonaron mucho la idea de rescatar el protagonismo de los partidos políticos. Tras pasar varios años dispersa y dividida en torno al dilema de si es preferible votar o no, en 2009 se pudo concretar un rediseño unitario de la oposición, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), plataforma de partidos inspirada en la Concertación chilena en contra del dictador Augusto Pinochet. Destacaban en la MUD Primero Justicia, partido emergente fundado en 2000; Acción Democrática, Copei, Proyecto Venezuela y Un Nuevo Tiempo.

A pesar de ser criticada por su proceder parsimonioso, la MUD devolvió a la oposición un eje necesario para iniciar un diálogo con las masas y aumentar su influencia social. Con el político y escritor Ramón Guillermo Aveledo en la secretaría ejecutiva, se organizó un voluntariado técnico solvente, se consolidaron espacios unitarios y se hicieron dos trabajos programáticos para la transición. Del paraguas de la MUD emergieron Henrique Capriles, Leopoldo López y María Corina Machado, que comenzaron a recorrer el país y a dialogar con la gente, encarnando un recambio generacional en la política entre un grupo de formaciones que iban desde el liberalismo hasta la socialdemocracia.

Con los precios del petróleo en su pico más alto, y el populismo de Chávez en el paroxismo, la Unidad Democrática alcanzó con Henrique Capriles el 44% de los votos en las elecciones de 2012, y el 49%, solo décimas por detrás de Maduro, en las de 2013, las que se celebraron tras la muerte de Chávez.

La MUD alcanzó finalmente una clamorosa victoria en las parlamentarias de 2015, con tres cuartas partes de los escaños de la Asamblea Nacional.

Diferencias internas. A partir de ese momento, la MUD comenzó a resquebrajarse. Los dirigentes opositores quisieron afincarse en el Legislativo para activar algún mecanismo constitucional que sacara a Maduro del poder y mostraron su interés en investigar la generalizada corrupción del chavismo.

Con la misma velocidad, Maduro y su número dos, Diosdado Cabello, endurecieron sus modales, vetando todas las iniciativas legislativas con su control sobre el Tribunal Supremo de Justicia. En 2017, cuando el descontento salió a la calle, sobrevendría una violenta represión y parte de la dirigencia opositora terminó en el exilio, asilada en embajadas o en la cárcel.

La actitud hostil del chavismo reavivó las diferencias en torno al camino a seguir, y produjo reacomodos con agendas individuales que condujeron al fin de la MUD.

El Frente Amplio por Una Venezuela Libre, nueva coalición de partidos y actores sociales, que ha incorporado a actores que han roto recientemente con el chavismo, lleva todo 2018 deliberando y haciendo un diagnóstico de la dimensión extraelectoral de la crisis venezolana. Queda la incógnita de si será la herramienta que usen los partidarios del cambio en el país. Los sectores opositores son claramente mayoritarios en Venezuela, pero sus partidos y dirigentes con frecuencia son vistos con decepción y rechazo.

La profecía autocumplida del Padre Ugalde por Luis Manuel Aguana – Noticiero Digital – 3 de Diciembre 2018

La nueva puesta en escena realizada por la MUD / Frente Amplio en la UCV el pasado lunes 26 de noviembre, a través del llamado Congreso Nacional Venezuela Libre, tuvo como particular toque la estrategia política cada vez más utilizada por la oposición oficial de presentar sus propuestas a los venezolanos utilizando vocerías principales no pertenecientes a los partidos políticos, para que estas no sean rechazadas por el país por aquello del desprestigio de la clase política opositora, y en especial luego del escándalo de corrupción Gorrín-Andrade que se han negado persistentemente a discutir en la Asamblea Nacional.

Por algo será…

Pero en esta especialísima oportunidad la voz cantante la oposición oficial en la UCV la llevo el Padre Luis Ugalde, ex Rector de la UCAB, y sus palabras fueron de especial trascendencia: “De la misma manera hoy esta Venezuela de muerte está con dolores de parto y necesita nacer de nuevo: la política, la economía, la sociedad, el alma de Venezuela, necesitamos nacer de nuevo. No se trata de pequeños cambios superficiales, sino de renacer profundo, en Espíritu y en Verdad, dejando atrás lamentables prácticas políticas del pasado y del presente…”.

No podría estar más de acuerdo con las palabras del Padre Ugalde que Venezuela tiene que renacer, dejando atrás las “lamentables prácticas políticas del pasado y del presente…”. Eso debería ser así. Sin embargo, lo triste es que lo que paso en la UCV el 26 de noviembre es justamente todo lo contrario de esas palabras.

La estrategia de relanzar, utilizando el manto protector de la sociedad civil, a una clase política completamente desprestigiada que insiste en no querer aclarar lo que pasó con los reales que repartió Raúl Gorrín a diestra y siniestra en Venezuela, no precisamente se podría catalogar como dejar atrás “las practicas políticas del pasado y del presente”.

Pero el país está desesperado por un cambio, incluso sabiendo quienes son los proponentes de ese cambio. Prefieren eso a que las cosas continúen como van. Incluso se le vende al país una fecha mágica, el 10 de enero, que recuerda los famosos “seis meses para salir del régimen” del discurso de Henry Ramos Allup aquel 5 de enero de 2016. Nadie recordó que Maduro no es presidente de Venezuela desde el 9 de enero de 2017 por Abandono del Cargo, situación corroborada con una sentencia firme del TSJ legítimo que lo declara corrupto el 29 de octubre de 2018 por haberse probado corrupción propia y legitimación de capitales, lo que origina desde ahora, no el 10 de enero de 2019, un vacío de poder que hay que obligatoriamente llenar inmediatamente.

De allí que el Padre Ugalde, convertido en el nuevo vocero principal de la MUD, destaque en su discurso: “Todos con la mirada y las acciones puestas en el necesario y constitucional cambio de gobierno el 10 de enero de 2019. El cambio vendrá, no porque la dictadura lo facilite, sino porque la movilización de Venezuela entera que quiere renacer y recuperar la vida se hará indetenible, con unidad en la diversidad, y la libertad reverdecerá con pluralidad democrática productiva y creadora”.

De nuevo de acuerdo con el Padre Ugalde. Ese es nuestro deseo, pero no para el 10 de enero de 2019 sino desde el 9 de enero de 2017 cuando la Asamblea Nacional declaro el Abandono del Cargo y no llamo al entonces Vicepresidente Tarek El Aissami para que ocupara interinamente la Presidencia de la República y convocara a elecciones generales en los siguientes 30 días como lo pauta la Constitución. ¿Es que hubo un cambio desde aquel entonces a esta parte que no nos dimos cuenta? ¿Es que ahora los militares si van a intervenir?

Pero no es solo la fecha 10 de enero de 2019 que nos anuncia el Padre Ugalde en su discurso de la UCV y prácticamente toda la clase política, es el detalle de la conformación del gobierno de transición que ahora nos explica en su último artículo publicado en El Nacional: “En la formación del gobierno de transición tiene un papel central la legítima AN y en su integración debe haber una decidida y creíble participación del mundo empresarial, de la Fuerza Armada democrática, de una mujer destacada en las luchas sociales o en el mundo laboral y de alguna persona significativa del “proceso”; todos decididos y con compromiso previo sobre las medidas básicas y las elecciones democráticas, con un modelo económico capaz de conseguir un fuerte apoyo internacional y estimular la producción nacional e inversión recuperadora”.

Allí claramente la MUD nos está diciendo a través del Padre Ugalde que el 10 de enero de 2019 habría un acuerdo entre la oposición oficial y el régimen para que alguien “del proceso”, que en este momento supongo que se debe estar negociando, forme parte de esa transición. Es decir, un dialogo oculto para producir ese cambio. Porque de otra manera no se podría entender que el gobierno se deje sustituir por el solo hecho de que se le acabo el periodo constitucional.

Y si ese personaje “del proceso” propuesto por el Padre Ugalde no es del régimen sino del llamado “chavismo light”, es claro que debe tener fundamentos suficientes para decir que habrá un cambio de gobierno apoyado por una fuerza militar que someta al régimen. Y no creo que los tenga porque sino ya estuviera preso en el SEBIN. El régimen tiene bien controlados sus cuarteles, como lo demuestran las decenas de militares presos. Pero como dice el viejo dicho militar “los militares son leales hasta que dejan de serlo”. Y hasta ahora no han tenido suficientes razones para dejar de serlo. ¿En que se basa el Padre Ugalde para concluir que dejarán de serlo el 10 de enero?

De la opción militarista Larrazábal II propuesta por el Padre Ugalde en diciembre del 2016 a la propuesta de esa Junta hay un salto cuántico, en especial porque la hace sin explicar el pequeño detalle que para cambiar al régimen se necesita el concurso de quienes tienen los fusiles, como dijo en diciembre de 2016, confiando en que la sola participación de “la Fuerza Armada democrática” en la Junta será suficiente.

En mi última nota del año 2015 comentaba que había escuchado por primera vez un concepto en el IESA hace mas de 20 años: “Una profecía autocumplida o autorrealizada es una predicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa de que se haga realidad”. Es increíblemente interesante como nos han aplicado eso a los venezolanos una y otra vez sin darnos cuenta.

El Padre Ugalde está decretando esa transición, en la espera que el respaldo político y militar de ese proceso se presente en el camino solo con su propia formulación. Y creo que eso es sumamente irresponsable como todo lo que lleva el sello de la MUD. Sería otra grave decepción para el pueblo venezolano. El Padre Ugalde pretende forzar al país a una profecía autocumplida, que en el caso de darse, iniciaría un proceso de cambios donde la MUD/Frente Amplio sobrevivirían a su grave problema de extinción al que se está viendo condenada, no solo por haber traicionado a los venezolanos en reiteradas oportunidades, sino por su insistencia de no dejar atrás las “lamentables prácticas políticas del pasado y del presente”, como paradójicamente indicó el Padre Ugalde en su discurso de la UCV.

Ese plan de realizar primero un Congreso que unifique una propuesta de la “sociedad civil”, le hace la cama posterior a la MUD para forzar un estado de regreso al “liderazgo de calle” -que perdió por habernos traicionado el 16 de julio de 2017- que supuestamente se generaría al no cumplirse ese cambio profetizado para el 10 de enero de 2019. Una manipulación abierta y clara a esa sociedad civil a la que pretenden engañar de nuevo. ¿Necesitan más sangre en las calles para recuperar el liderazgo perdido? ¿Es este un nuevo montaje basado en una promesa que saben de antemano que no cumplirán? Pero el régimen también juega. Maduro anunció que se juramentará el 10 de enero en su Constituyente y dará inicio al golpe final de aprobación del bodrio comunista constitucional en el cortísimo plazo. Eso desaparecería la Asamblea Nacional y atornillará al régimen.

Creo que está lejos de la conveniencia de los venezolanos, del mismo Padre Luis Ugalde y de la Iglesia Católica venezolana, que este distinguido educador se haya convertido en un operador político y vocero de la MUD. Es un rol dañino y toxico para nosotros. Y eso pasa cuando se confunden los roles y esa circunstancia es aprovechada por los mercaderes de la política para usar a quien sea para lograr sus fines. Utilizando a un operador político de la talla del Padre Ugalde, la MUD se esconde detrás del prestigio de esa sotana y se libera de cualquier error que los haga blanco del desprecio ciudadano. De acuerdo a ese criterio nadie se atrevería a culpar o satanizar las decisiones que tengan ese frente disfrazado de Iglesia, al ser esta la institución más prestigiosa del país. Tal vez lo más conveniente sería que el Padre Ugalde colgara los hábitos y se dedique enteramente a la política con el partido MUD, antes de que ocurra nada que lamentemos todos.

Y eso sería un grave error. Venezuela necesita desesperadamente que sus políticos asuman sus responsabilidades y encaren abiertamente el juicio bueno, malo, regular o pésimo de los ciudadanos, y que los intelectuales y pensadores cumplan con su misión de orientar, en especial si son sacerdotes de la talla del Padre Ugalde. Sin eso nadie sabe en qué juego se encuentra, aumentando la confusión de la gente y alargando penosamente la grave crisis que padecemos. Solo así podremos renacer profundos “en Espíritu y en Verdad”, tal y como lo claramente lo expuso el Padre Ugalde para los venezolanos.

La alianza opositora venezolana certifica su fin por Alonso Moleiro – El País – 24 de Octubre 2018

La plataforma Mesa de Unidad Democrática desaparece sin pena ni gloria, después de haberse convertido en el símbolo de la esperanza para vencer a Maduro

El opositor venezolano Henrique Capriles durante una conferencia de prensa el año pasado.
El opositor venezolano Henrique Capriles durante una conferencia de prensa el año pasado. CARLOS GARCIA RAWLINS REUTERS

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición de los partidos políticos opositores al chavismo, ha dejado formalmente de existir, disuelta en su propia inoperancia. A su funeral no han asistido ni sus propios miembros. Después de haber surcado un accidentado camino de casi 10 años, con sus tropiezos y algunos aciertos, y de haber encarnado la esperanza de muchos venezolanos para derrotar a Nicolás Maduro y trascender la penosa situación actual del país, su disolución se ha concretado de forma discreta, y sin que las fuerzas opositoras hayan podido idear algún mecanismo alternativo de concertación política.

Los dirigentes de los partidos opositores venezolanos –Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo, Causa Radical, Avanzada Progresista– se siguen reuniendo, y procuran apuradamente allanar algún camino de coincidencias. Algunos de ellos hacen esfuerzos para tenderle un puente a Vente Venezuela, el partido de Maria Corina Machado, el primero en abandonar la Mesa en 2016, y el que tiene una actitud más intransigente frente al chavismo. El excandidato presidencial y líder opositor, Henrique Capriles Radonski, ha declarado que acaso el nuevo norte de las fuerzas democráticas venezolanas es el de la Unión. Ya sin la MUD, puede que sea demasiado hablar de Unidad.

El fin de la denominada “Unidad Democrática”, –la fuerza política más votada de la historia electoral del país, más que cualquiera del chavismo, en las pasadas elecciones parlamentarias de 2015– no ha sido demasiado debatido públicamente. Sus integrantes asumen en privado la circunstancia como un hecho consumado, sobre todo luego de las pasadas elecciones presidenciales del 20 de Mayo, en virtud de su obsolencia. Parte importante de la plana directiva de lo que era la MUD –Julio Borges, Carlos Vecchio, David Smolansky, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Leopoldo López– está en el exilio o en prisión.

El bloque opositor venezolano cursa hoy una lenta metamorfosis, destinada a evolucionar para germinar en tres plataformas “unitarias” más pequeñas, en las cuales quede recogida la interpretación de cada una de ellas en la crisis venezolana.

Estas son: Soy Venezuela, integrada por el partido de Machado, Antonio Ledezma y algunos independientes, con un discurso que coloca la salida inmediata del poder de Maduro como previa condición a cualquier acuerdo electoral. La Concretación por el Cambio, liderada por Henri Falcón y su partido, Avanzada Progresista, de línea moderada, e interesada en recorrer la vía electoral a cualquier costo, incluso con las condiciones que coloque Maduro en cada nueva cita. Y un tercer grupo, el mayoritario, todavía sin nombre, en el cual siguen existiendo los partidos que dominaban la antigua Mesa, empeñado en una solución política con Maduro, pero hoy en día particularmente dividido, incluso dentro de los propios partidos, en torno a las decisiones inmediatas que tiene pendiente la Oposición. Aquí se ubican Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular, Un Nuevo Tiempo y Causa Radical.

Fundada en 2009, e inspirada en la Concretación de Partidos por la Democracia que organizaron los políticos chilenos como alternativa frente a la dictadura de Augusto Pinochet, la MUD tuvo un tiempo de vigencia y pertinencia popular. Aunque siempre fue muy criticada, durante unos años, cuando las circunstancias político-electorales lo permitieron, logró otorgar coherencia a las dispersas filas opositoras, y bajo la tesis de la “acumulación de fuerzas”, el bloque comenzó a cursar un lento pero seguro crecimiento electoral frente a la hegemonía de Hugo Chávez.

La MUD heredaba la franquicia de la denominada Coordinadora Democrática, el primer ensayo unitario de la Oposición frente a Chávez, con pegada en los sectores de la clase media, concebida en 2002 y dominaba sobre todo por fuerzas de la sociedad civil, incluyendo centrales obreras, empresarios, técnicos petroleros y Organizaciones No Gubernamentales, en un momento de suma debilidad de las formaciones políticas en el país.

Por entonces, se hizo una conclusión compartida que la lucha para rescatar la democracia en Venezuela debía ser liderada por partidos y políticos, como símbolos de un régimen de libertades, y bajo ese ánimo conoció la luz la MUD. Una vez consolidado su paraguas, la llamada “Unidad” comenzó a ser interpretada como un instrumento estratégico de la sociedad democrática venezolana. Se organizaron dos propuestas programáticas de gobierno, complejas y ambiciosas, y los partidos pactaron con razonable eficiencia planchas unitarias ante cada elección de presidente, gobernadores, alcaldes o diputados convocada por el régimen de Chávez. Con un piso electoral que basculaba en torno al 38 por ciento en 2009, la MUD, como plataforma del antichavismo, obtuvo finalmente el 54 por ciento y la mayoría absoluta de los escaños en las elecciones parlamentarias de 2015.

El colapso de la MUD comienza a hacerse visible durante 2016, conforme a los opositores les fue quedando claro que la victoria obtenida no iba a ser respetada por el poder chavista, y se acabaron las certidumbres en torno a las inexorables posibilidades de la vía electoral. La sensación de impotencia radicalizó frustrada a la población antichavista. Partidos y liderazgos comenzaron a maniobrar unos contra otros, en procura de un espacio para hacer buena una apuesta individual. La dificultad para acordar lastimó la coherencia de un movimiento que siempre fue acusado de reactivo y taimado. Las estructuras unitarias de la coalición eran notoriamente débiles frente al veto de los partidos grandes. Sin camino político claro, se impusieron las ambiciones medianas en una organización “yugoslavizada” en sus estructuras.

Encuesta muestra estrepitoso colapso de la MUD y consolidación en preferencias de María Corina Machado por Antonio Maria Delgado – El Nuevo Herald – 13 de Agosto 2018

Los tradicionales partidos políticos de la oposición han perdido conexión con la población venezolana y los dirigentes más vinculados con la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) padecen índices de confianza alarmantemente bajos, dijo una encuesta de la firma Meganálisis divulgada el lunes.

La encuesta también muestra un impresionante crecimiento en aceptación de María Corina Machado, dirigente mejor conocida por denunciar que la MUD conducía a Venezuela hacia un callejón sin salida con la tesis de que el régimen de Nicolás Maduro podría ser removido del poder a través de elecciones.

Encuesta Meganalisis – 1-5 de Agosto 2018

Las tensiones políticas y la crisis económica convierten a Venezuela en una olla a presión – Heraldo – 5 de Agosto 2018

Una oposición ensimismada ha favorecido la continuidad de Maduro en Miraflores, pese a que está en su momento más bajo

Nicolás Maduro: “Juan Manuel Santos está detrás de este atentado”

Venezuela ha vivido este fin de semana el último de una larga serie de episodios relacionados con el desgaste político y la sangría económica del Gobierno de Nicolás Maduro en los cinco años que han transcurrido desde que la muerte de su antecesor en el cargo, Hugo Chávez, le pusiera a los mandos de la nación caribeña.

Dos drones cargados con explosivos interumpían el discurso que Maduro pronunciaba al filo de las 18.00 (hora local) del sábado en la Avenida Bolívar de Caracas, acompañado de su mujer, Cilia Flores, y su Gobierno, ante una audiencia de cientos de militares reunidos con motivo del 81º aniversario de la creación de la Guardia Nacional Bolivariana.

El Gobierno de Colombia desmiente las “absurdas” acusaciones de Maduro

Maduro enmudecía –y miraba al cielo visiblemente preocupado– mientras la guardia presidencial evacuaba el palco de autoridades. En la calle, los uniformados rompían filas y huían en todas direcciones. La señal de radio y televisión, que emitía en directo, se cortaba.

Los Soldados de Franelas, un grupo supuestamente integrado por militares descontentos con Maduro, ha reivindicado el ataque. Acusan al presidente de violar la Constitución y piden a los venezolanos que vuelvan a tomar las calles hasta hacerse con el poder. Después, proponen crear una “junta de transición” que guíe a Venezuela hacia “elecciones verdaderas”.

Los hechos, como es habitual en Venezuela, han tenido varias interpretaciones. Maduro, que ha salido ileso, habla de “atentado” y acusa a la “ultraderecha” venezolana y colombiana y sus agentes en Miami, señalando como ‘cerebro’ a su homólogo colombiano,Juan Manuel Santos. La oposición, reunida en el Frente Amplio, subraya que “aún está por verse si realmente fue un atentado” y alerta de que podría servir de “excusa” para “profundizar la represión”.

Los sucesos recuerdan al ataque protagonizado el 27 de junio de 2017 por el piloto de la Fuerza Aérea venezolana Óscar Pérez,que robó un helicóptero con el que bombardeó las sedes del Ministerio de Interior y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas. Pérez, que en el pasado se había prestado para campañas de publicidad de las tropas ‘chavistas’, se convertía así en la imagen pública de la rebelión militar contra Maduro.

Pérez permaneció fugado hasta enero cuando fue localizado junto a varios “criminales” en una vivienda de un barrio humilde de Caracas. Las fuerzas de seguridad asediaron durante horas la casa hasta que finalmente entraron. Pérez y otros “seis terroristas” murieron. El piloto había pedido en vídeos difundidos por redes sociales que cesara el ataque: “Nos vamos a entregar, no sigan disparando”.

Apenas dos meses después, el 6 de agosto de 2017, un grupo de militares sublevados liderados por el capitán Juan Caguaripano, de la 41º Brigada Blindada, lanzó la ‘Operación David Carabobo’ con la que intentaron tomar unas instalaciones clave de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el Fuerte Paramacay, en la ciudad venezolana de Valencia. Las tropas ‘chavistas’ frustraron el ataque, que dejó dos muertos y varios detenidos.

Desde la prensa contestataria se ha informado de que estos incidentes no son anécdotas, sino síntoma de una creciente frustración en la FANB por la deriva que ha adoptado el país. Según Foro Penal, una ONG local dedicada al seguimiento de los presos venezolanos, en mayo había un total de 70 militares encarcelados por razones políticas.

Las FANB son el pilar fundamental del edificio ‘chavista’. La “unión cívico-militar”, como la definió Chávez y repite Maduro, es el escudo protector del Gobierno, por lo que cualquier fisura en la institución armada podría provocar su colapso.

 

Crisis humanitaria

El motor de la incipiente sublevación militar ha sido la crisis humanitaria que sufre Venezuela a causa de una crisis económica que ha vaciado los supermercados de productos de primera necesidad, como comida y medicamentos, y ha provocado un rápido deterioro de los servicios públicos, desbaratando las políticas sociales que servían de buque insignia al ‘chavismo’.

El origen del mal económico que aqueja a Venezuela es la brusca caída que sufrió el precio del petróleo en el mercado internacional. El país, que obtiene la mayoría de sus ingresos públicos de las exportaciones de crudo, vio cómo el barril se desplomaba hasta los 40 dólares, muy por debajo del mínimo de 100 dólares al que necesita venderlo para mantener saneadas sus cuentas.

En un primer momento, Maduro capeó el temporal con generosos créditos de Rusia China, pero pronto el Gobierno se quedó sin dinero para seguir importando los bienes que hasta entonces compraba en el extranjero, la mayoría, según explicó en una entrevista Raúl Gallegos –ex corresponsal de Dow Jones y ‘Wall Street Journal’–.

Se formaron largas colas para comprar leche o papel higiénico pero mes a mes se diluyeron porque la hiperinflación hacía imposible comprar a precios oficiales. En su última estimación, del mes de julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que Venezuela cerrará 2018 con una inflación récord de un millón por ciento.

Relatores especiales de la ONU alertaron, en un informe publicado en el primer trimestre del año sobre la situación en Venezuela, de que “en promedio cinco o seis niños mueren cada semana por desnutrición”, mientras que la falta de medicinas y otros insumo médicos “está provocando muertes que se podrían prevenir”. Más de un millón de venezolanos han huido en el último año del país rumbo a Colombia, Brasil y otros lugares.

Parálisis política

El descenso a los infiernos de Venezuela ha estado marcado por una tensión política fluctuante cuyos picos fueron las revueltas opositoras de 2014 y 2017, que dejaron un balance total fue de más de cien fallecidos, la mayoría manifestantes muertos a manos de uniformados y ‘colectivos’ –grupos de civiles armados afines al Gobierno–.

La situación se agravó a raíz de la victoria que obtuvo la Mesa de Unidad Democrática (MUD) en las elecciones parlamentarias de 2015. Por primera vez, la oposición se hacía con el control de la Asamblea Nacional y lo hacía además con una ‘súper mayoría’ que le permitía reformar el Estado.

Maduro contraatacó con una ofensiva institucional desde los órganos que aún controlaba –TSJ y Consejo Nacional Electoral–. Así, ha anulado al Parlamento y dejado fuera de juego a la MUD y a sus principales partidos y dirigentes. El jaque mate fue la creación en 2016 de una Asamblea Constituyente que ha absorbido todos los poderes estatales, menos el Ejecutivo.

La MUD, por su parte, se ha demostrado incapaz de formar un verdadero frente común ‘antichavista’. Salvo el triunfo electoral de 2015, ha perdido votación tras votación —Henrique Capriles se quedó a las puertas de Miraflores en los comicios celebrados a la muerte de Chávez– y las luchas internas por el poder la han desdibujado por completo. Ahora, busca un salvavidas en el Frente Amplio, que integra también a otras voces críticas, como empresarios e Iglesia.

Gobierno y MUD han intentado pactar en la mesa de negociaciones una solución a la crisis, pero les ha sido imposible. La última tentativa descarriló en febrero por falta de acuerdo sobre cómo debían celebrarse unas elecciones presidenciales que finalmente tuvieron lugar el 20 de mayo con el boicot de la oposición y el reproche de la comunidad internacional.

Maduro resiste a los llamamientos internos y externos para que celebre unas verdaderas elecciones presidenciales este mismo año. Solo ha accedido a liberar a cerca de 80 presos políticos, entre ellos el destacado dirigente Daniel Ceballos. Sin embargo, el ex alcalde caraqueño Antonio Ledezma tuvo que fugarse a Colombia y el líder opositor Leopoldo López purga condena bajo arresto domiciliario.

Venezuela: una transición llena de incógnitas por Francesco Manetto – El País -29 de Julio 2018

El PSUV celebra su congreso mientras la oposición trata de volver a la unidad

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). EFE

La gravísima crisis económica e institucional de Venezuela ha generado al menos un consenso amplio que, con la excepción del núcleo duro del régimen de Nicolás Maduro, incluso amenaza con quebrar al chavismo por dentro. Casi todos coinciden en que la situación se ha vuelto insostenible. Lo es por la hiperinflación, por la presión internacional y las sanciones a algunos de los principales dirigentes oficialistas, por la represión de la protesta social en la calle, los presos políticos —250, según la ONG Foro Penal—, por el saqueo de PDVSA, la petrolera estatal…

Una especie de tormenta perfecta azota el país. Y, a pesar de la aparente fortaleza del aparato oficialista, que logró desunir a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), las fuerzas críticas con el Gobierno siguen esperando que se produzca pronto un cambio. Tal vez antes de finales de año.

“Si no abandonan el socialismo y van hacia una dictadura, simplemente vamos a tener un colapso mucho mayor. Es decir, anarquía, que nada funcione y que todo se convierta en una especie de Mad Max”, vaticina Ángel Alvarado, economista y diputado en la Asamblea Nacional elegido en 2015 en las listas de Primero Justicia, el partido de Julio Borges y Henrique Capriles.

Un semestre clave

“Están empobrecidos todos, el chavismo tiene una base popular muy grande y yo siempre me acuerdo de ese cuadro de Goya en el que Saturno se come a sus hijos. En este momento el socialismo se está comiendo a sus propios hijos”, continúa este opositor. “Yo creo que el segundo semestre va a ser clave. Tenemos demasiados catalizadores a la vez: sindicatos molestos, trabajadores, fuerzas armadas, descontento generalizado, las sanciones pueden empeorar… ¿Alguna de estas cosas es nueva? No. Lo que es nuevo es que todo ocurra a la vez”, advierte.

Según el análisis más extendido, Maduro logró la reelección en mayo de forma ilegítima, porque convocó unas presidenciales sin suficientes garantías democráticas y poniendo trabas a la oposición, cuyas fuerzas mayoritarias declinaron participar. No obstante, uno de los escenarios de futuro que contemplan analistas como Henkel García pasan precisamente por un acuerdo entre el chavismo y un sector de la oposición. O, como hipótesis alternativa, por una crisis interna del oficialismo que dé paso a una transición. “Analizando la dinámica dentro del chavismo, él gana con la promesa de hacer un cambio en la economía, cosa que no ha podido entregar”, explica. Esta circunstancia puede conferir un carácter político al malestar social, que hoy está todavía desarticulado.

Con estas premisas ayer comenzó su congreso la formación de Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Rodrigo Cabeza, que fue ministro de Finanzas del expresidente Hugo Chávez y diputado, mantuvo que en su opinión el cónclave será una simple exhibición de unidad del oficialismo. Cabeza dijo en declaraciones a la agencia Reuters que el Gobierno prohibió a los ministros mencionar la palabra hiperinflación y hablar de subida de precios. El argumento habitual del Maduro para tratar de justificar los males de Venezuela es el de la “guerra económica” y el supuesto fantasma del enemigo exterior.

La oposición

No obstante, la clave consiste en desentrañar los próximos pasos de la oposición, que, antes de la votación de la Asamblea Nacional Constituyente en julio de 2017, mantuvo la presión en la calle durante casi cuatro meses para luego sumirse en el desánimo y en las tensiones internas. Mientras algunos gremios, como los del sector sanitario, le han plantado cara al Gobierno en las últimas semanas, el Frente Amplio —el movimiento que se propone convertirse en una alternativa a la MUD— ha sopesado la posibilidad de convocar una huelga general.

Opositores como Alvarado están dispuestos a dar la batalla, en un intento de quitarle la incitativa al Ejecutivo: “Ahora, si logran pasar estos seis meses, podemos ir a una situación muy complicada en los próximos años. Es decir, que se instale y se consolide algo completamente perverso”.

“Al final”, resume, “lo que está en juego es el Gobierno, si abandona el socialismo o no y si se convierte en un Estado de dictadores”.

Aquí todos somos necesarios por Thays Peñalver – Venepress – 28 de Julio 2018

download.jpgVivimos hoy en Venezuela horas aciagas y un momento histórico muy particular, nos enfrentamos a diario a un modelo que no nos da tregua

Los venezolanos hemos llegado hasta aquí, después de casi veinte años de despropósito Chavista. Se dice fácil pero ese tiempo es considerado como un ciclo histórico, en el que suceden cambios profundos en los países y surgen nuevas generaciones.

Marchábamos y poníamos la vida en riesgo diciendo que se estaban robando todo y los chavistas permitían el ataque contra nosotros riendo. Denunciábamos que estaban arrasando con la industria petrolera y se reían más en nuestras caras, indicábamos que estaban arrasando con la producción de alimentos y medicinas e ironizaban o satirizaban todo lo que decíamos, se burlaban en sus programas de televisión esbozando el “salario mas alto de América Latina” como el logro supremo.

Hoy el chavismo grita a los cuatro vientos que se lo han robado todo, que la industria petrolera esta en la ruina, que no hay alimentos ni medicinas y el salario mas alto de América Latina quedó en la pobreza absoluta, un colombiano o peruano pobre puede comprar 50 kilos de carne y un venezolano 500 gramos de pellejo. Pero el chavista no sale de su casa, prefiere creer el cuento de que son los europeos quienes tienen sus dolaritos bloqueados, porque se los siguen vacilando al ser la misma cifra que se siguen robando. Prefieren no pedir explicaciones por el millón de barriles que siguen vendiendo y que son 25 mil millones de dólares al precio de hoy. Mas que suficiente para que existan medicinas y comida, pero los chavistas siguen sin pedir explicaciones.

Esa es pues la gran diferencia. Nosotros marchábamos, nosotros protestábamos, nuestros miles de jóvenes muertos y presos exigían, pero el chavismo sigue impávido en sus casas, viendo como esos 25 mil millones de dólares se los siguen llevando sin importarles absolutamente nada. Siguen repitiendo que es el imperialismo sin siquiera preguntarse donde están los 16 mil millones de dólares que nos paga el imperio por el petróleo que les vendemos.

El chavismo no saldrá. No protestará jamás, ni pedirá explicaciones. Pero es bueno recordar que nosotros salimos, marchamos, protestamos e incluso muchos lo dieron todo, su vida y su libertad, para tratar de evitar lo que vivimos.

Muchos de los sucesos se han borrado de nuestras memorias, de ahí que no sea cierto que tenemos “memoria corta”, sino que han ocurrido tantos eventos uno detrás del otro, que no nos permiten recordar cuál fue el primero que sacudió a Venezuela y no podemos siquiera priorizarlos por orden de importancia. Yo envidio a quienes tienen en sus cabezas el recuento mes a mes y año por año, el histórico completo de tantos abusos de poder desde el primer día que llegaron para destruir el país y nuestras vidas. Pero en general, el paso del tiempo ha borrado por ejemplo aquel episodio en el que lanzaron la primera granada en la sede del partido Acción Democrática, ese fue el campanazo que dio inicio al peor episodio de odio sistemático en Venezuela y que nos anunciaba que sobrevendría lo peor. Por muchos acontecimientos posteriores ya olvidamos que las sedes de los diarios El Nacional y el Universal eran continuamente asediadas y atacadas, por alertar lo que venía en camino y hoy sufren los chavistas, decenas de emisoras de radios que antes de ser revocadas sus concesiones, recibían la visita de las turbas antecesoras de esos grupos ya tipificados por la Unión Europea como “grupos armados pro gobierno”. A algunas les lanzaron explosivos o incluso las ametrallaron y en breve tiempo la dirigencia política opositora comenzarían a sufrir varios atentados.

Después de casi dos décadas de chavismo en el poder no hay una sede de los partidos Primero Justicia, Voluntad Popular o Acción Democrática que no recibieran el impacto de las balas, disparos o una molotov a lo largo de todo este tiempo. Se nos han olvidado ya, borrados por la bestialidad diaria, los disparos a Henrique Capriles, Julio Borges o a María Corina Machado. También se nos está olvidando que a Marta Colomina en una oportunidad casi la incendian viva en el primer atentado registrado contra un periodista venezolano, ya no recordamos los explosivos en Globovisión, las granadas lanzadas en la sede de Fedecámaras y otras tantas a los sindicatos, ha quedado en el olvido que en el patio de los lideres eclesiásticos también estallaron las bombas así como los ataques a varias iglesias de diferentes religiones.

Ya no recordamos a los cientos de periodistas que recibieron disparos o agresiones ni conocemos el destino de la gran mayoría de exiliados y despedidos, en fin tantos héroes sin capa que han dejado la vida, la libertad y el pellejo en estos duros y largos años para tratar de evitar que pasáramos el hambre de hoy. Se nos están olvidando las balas recibidas en cada manifestación opositora, los proyectiles en los cuerpos de nuestros diputados, las golpizas, varias por cierto a Julio Borges o María Corina Machado en el recinto del Palacio Federal Legislativo. También se desvanecieron de nuestra memoria las golpizas a los diputados Armando Armas, Américo De Grazia y Franco Cassella aquel 5 de julio del año 2017. Las fotografías de estos hechos le darían la vuelta al mundo y desnudarían una realidad que pocos en el planeta querían creer: que Venezuela está secuestrada por un modelo que no acepta paralelismos.

Se nos olvidó la cárcel de Henrique Capriles y su dolor ante semejante injusticia, pero porque al poco tiempo tuvimos que voltear hacia otra injusticia, la de Leopoldo López y el martirio diario al que fue sometido junto a su familia, hasta que llegó un nuevo día y estos dos episodios condenables, fueron sustituidos por los gritos de decenas de nuestros mártires encadenados en las mazmorras. Hemos permitido dejar en el olvido una lucha que se ha convertido en una gesta heroica de nuestro liderazgo opositor en su conjunto. El torbellino diario propiciado desde el alto poder no nos permiten ver el día a día de cientos de hombres y mujeres que lo han dado todo, esa lucha diaria que han librado tratando de enfrentar con las pocas herramientas disponibles esa confrontación diaria contra un Goliat despiadado y sanguinario, contra un salvajismo difícil de creer y entender en estos tiempos modernos y que solo era posible en épocas medievales.

Vivimos hoy en Venezuela horas aciagas y vivimos un momento histórico muy particular, nos enfrentamos a diario a un modelo que no nos da tregua y tenemos que entender para no sucumbir ante la ansiedad y el desespero, que esto no es normal. Debemos luchar por recuperar la memoria histórica escrita para recordarnos que lo hemos dado todo sin tregua, hay que hacerlo sin falta porque a veces el desespero por la grave situación actual, que nos lleva de ver morir a un niño o a una mujer de cáncer de mama por no conseguir tratamiento o ver morir una nación entera, es el que dicta el contenido de un Editorial o un twit hiriente e injusto contra algún líder opositor, que ha dado lo que podía dar hasta llegar al máximo de sus posibilidades.

¿Contra qué luchamos? No tengo que describir al régimen, quizás Ud. que ha sido su víctima a lo largo de todos estos años lo describa mucho mejor que yo, porque seguramente me lee desde el exterior y eso significa que ya no tiene su casa o está aquí pero sus hijos no están cerca y hasta quizás no conozca a sus nietos, entonces es precisamente allí, en ese ejercicio diario del régimen contra todos nosotros y de sus certeros ataques que han evolucionado de manera monstruosa, es a lo que sí debemos responder y actuar en consecuencia. ¿Cómo? Volteando hacia el verdadero rival y señalarlo como el único responsable de nuestra tragedia actual.

Hasta ahora hemos sido utilizados y manipulados por una estrategia comunicacional que ha logrado sembrar la duda permanente entre nosotros mismos, sin entender que eso nos divide y atomiza como fuerza opositora. No pocas veces hemos caído en la trampa que emana de un laboratorio de guerra sucia que solo busca causar el desanimo colectivo y lo logra. Y repito que a veces caemos de buena fe, solo porque nuestra ansiedad diaria necesita encontrar a un culpable, cuando en realidad vivimos una situación imposible de resolver por el tamaño del monstruo que estamos enfrentando. Y ese monstruo es muy hábil porque siempre actúa aderezado con ataques certeros que buscan desacreditar precisamente ese esfuerzo colectivo, que para bien o para mal, nos ha traído hasta aquí.

Podemos criticar las fallas de la oposición pero con argumentos, enumerando uno a uno lo que consideramos han sido graves errores cometidos y aportando opciones o una alternativa, pero desacreditarlos, con los mismo adjetivos descalificativos del régimen, eso es otra cosa y sobre todo muy peligrosa. Sumarse a las voces que afirman que nosotros no hemos salido de esto por culpa de una “mala oposición” o una “oposición vendida” nos evidencia lo mal que estamos como sociedad.

Porque la única verdad, es que al régimen no lo mantiene en pie la oposición, el régimen está en pie porque no ha tenido reparo en asesinar a miles, en encerrar a cientos privados ilegítimamente de su libertad, destruir y arrasar con los Poderes públicos y las instituciones a su paso, además apoyado por varios regímenes aún más inhumanos y atroces, capaces de torcer el rumbo de la opinión pública incluso de elecciones en Estados Unidos, Inglaterra o Cataluña. Un régimen que no tiene prejuicio alguno en llevar a su pueblo al limite de la hambruna, un despiadado adversario que ríe (literalmente) de las desventuras de los niños, que mueren por falta de atención médica, medicamentos o desnutrición. Ese sí es el adversario, ese es el que debemos señalar.

Por eso hoy hago un llamado a detener la locura acusadora que no nos llevará a ninguna parte, los invito a terminar con los ataques bajo la excusa de que no hemos salido de una tiranía por culpa de otros, porque no solo es demencial sino que nos estamos distrayendo del objetivo principal, ese juicio diario no nos permite ver las salidas y sobre todo lo mal que están ellos, cosa que no podemos ver porque estamos ocupados señalando lo mal que estamos nosotros.

Venezuela le guste a Usted o no necesita a Henrique Capriles, a Leopoldo López y a María Corina Machado, tanto como necesita a Henry Ramos, a Julio Borges o a Manuel Rosales. Entendamos de una vez por todas que no se puede prescindir de ellos y más aún hay que entender que ellos tienen detrás de si a sus partidos con una militancia y a millones de seguidores detrás de ellos. Venezuela necesita a los que se fueron y a los que están, necesita a los millones que no saben que hacer en este momento e incluso a los millones que aún apoyan esto.

Debemos dejar de tragarnos la mentira de que cuando todo esté destruido, llegaran los virtuosos y los puristas solos a levantar el país con los marcianos. Porque si hay algo que hemos vivido en nuestra historia, es que cuando toda credibilidad se destruye, lo que llega es algo peor de lo que teníamos.

Porque hoy, hago eco de las palabras de Laureano Márquez y las hago mías ¿vale la pena luchar?, mismo pensamiento que deben tener todos los políticos y los formadores de opinión. El que hace una huelga es atacado tanto como el que hace un documental, el que se fue y el que queda todos son atacados con vehemencia.

Piénselo bien (antes de atacarme o asegurar que la MUD me ha pagado por decir esto, porque así de sensibles nos tiene esta situación) ya que a veces se aplaude la destrucción de alguien sin entender que cuando no esté Leopoldo López irán por Capriles y luego por María Corina, cuando ella no esté porque la habrán quitado del camino, irán por el siguiente y así, de tanto aplaudir verá como llegaron por Usted y cuando le pateen su puerta hombres vestido de negro con armas largas, créame, ya no aplaudirá.

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