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Nueva coalición opositora en Venezuela revela directivos y exigencias a la dictadura por Orlando Avendaño – Panampost – 20 de Noviembre 2017

 

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Soy Venezuela, la alianza que representa una alternativa a la MUD, es conformada por destacados intelectuales, empresarios y dirigentes políticos. (Twitter)
La novel alianza opositora Soy Venezuela finalmente presentó a sus integrantes —bajo la denominación del Consejo Consultivo— y ofreció una propuesta de cuáles son las condiciones bajo las que se debería establecer una verdadera negociación en el país con el régimen de Nicolás Maduro.

Soy Venezuela nació el domingo 17 de septiembre, cuando a través de la red social Twitter varios dirigentes, activistas y reconocidas personalidades publicaron en sus cuentas una etiqueta haciendo referencia a la naciente alianza.

No obstante, desde su surgimiento, ha estado empañada por el misterio. Aunque sí se sabía que entre sus fundadores está la dirigente y coordinadora de Vente Venezuela, María Corina Machado; el exalcalde de Caracas y ahora exiliado, Antonio Ledezma; y el expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU y diplomático reconocido, Diego Arria; sobre el resto de los integrantes no había precisión.

Pero este lunes 20 de noviembre publicaron la lista de quienes integran el Consejo Consultivo y, además, presentaron al país su propuesta de cómo se debería llevar a cabo la negociación con la dictadura de Maduro.

Intelectuales, activistas, empresarios y dirigentes políticos
La lista es amplia. Son 38 personalidades las que conforman el Consejo Consultativo. Primero se define que efectivamente Diego Arria, Antonio Ledezma y María Corina Machado son parte de Soy Venezuela.

Y entre los integrantes resaltan, sobre todo: el escritor y columnista Antonio Sánchez García; la exmagistrada y reconocida abogada Blanca Rosa Mármol; Carlos Blanco, columnista y exministro; el líder sindical Carlos Ortega, que en el pasado se le enfrentó a Hugo Chávez; el miembro de la Junta Patriótica que pudo derrocar a la dictadura de Marcos Pérez Jimenez (1958) e histórico dirigente nacional, Enrique Aristeguieta Gramcko; el filósofo y catedrático, Erik Del Búfalo; la pianista y activista, Gabriela Montero; la alcaldesa metropolitana, Helen Fernández; el abogado y catedrático, Juan Carlos Sosa Azpúrua; activista social Julio “Coco” Jiménez; la periodista Nitu Pérez Osuna; el secretario de la Universidad de Carabobo, Pablo Aure; y el dirigente empresarial Victor Maldonado.

Descuella también el nombre de Germán Carrera Damas, uno de los historiadores más destacados del país (con decenas de obras publicadas); el del jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana, Oscar Vallés; la presidente de la Red Liberal de América Latina (Relial) y gerente general del destacado think tank CEDICE, Rocío Guijarro. Por último, la lista es igualmente integrada por la abogada, defensora de derechos humanos y directora ejecutiva del Casla Institute, Tamara Suju.

Esta es la primera alianza opositora en Venezuela conformada por personalidades que destacan en diferentes espacios. Soy Venezuela se erige como una alternativa a la Mesa de la Unidad Democrática, la coalición de partidos opositores que desde el fracaso en las elecciones parlamentarias va en decadencia. Una organización partidista, de las cuales varios de sus integrantes se han apartado.

#NegociaciónDeVerdad
Junto a la lista de integrantes, Soy Venezuela publicó una “declaración”, que serían las condiciones que se deben corresponder con el verdadero interés nacional: “La salida del régimen”.

“La resistencia expresa y manifiesta del pueblo venezolano ha generado las condiciones para realizar una negociación genuina para el restablecimiento de la República. El régimen pretende desvirtuarlo una vez más en un falso diálogo, porque no se están buscando soluciones estables”, se lee en el texto.

Una clara referencia al proceso de protestas que se generó este año entre abril y julio. Protestas que, según la alianza, lograron la presión necesaria para poder forzar una negociación en el país para la salida del dictador.

Soy Venezuela insiste en que no hay indicios todavía de que el régimen esté dispuesto a ceder en un verdadero cambio político. “Más bien se observa la continuación de la destrucción económica, la violencia social, el empobrecimiento de los venezolanos y la muerte de los más vulnerables”, apuntan.

“Las negociaciones planteadas por el régimen son una simulación“, espeta Soy Venezuela. Luego, enumeran las condiciones que se deben dar:

El primer requisito es que “la negociación” debe estar “condicionada al cumplimiento satisfactorio de las exigencias previas”: “El cese inmediato de la Asamblea Nacional Constituyente y declarados nulos todos sus actos; el respeto de la autonomía y las atribuciones de la Asamblea Nacional; la vuelta a la constitucionalidad del TSJ; permitir la ayuda humanitaria y la libertad de los presos y perseguidos políticos”.

 

En segundo lugar, se exigen “objetivos claros de la negociación”. Se pide transparencia y compromiso con los acuerdos a los que se lleguen; pero que sea en un tiempo razonable vinculado a la urgencia del país. También se pide una “agenda transparente de puntos a negociar”.

El cuarto punto: “Un grupo de mediadores balanceados, con quienes se habría acordado con precisión la misión encomendada”. El objetivo, de acuerdo con Soy Venezuela, es lograr el cambio político con la mayor rapidez.

Los negociadores que representen a la oposición venezolana deben ser confiables y su mandato debe ser limitado. Se exige honestidad y que además gocen del respaldo popular.

Por último, el tiempo de la negociación debe ser limitado, para evitar que el régimen gane tiempo y llegue hasta el año 2018; y deben existir “mecanismos para hacer exigibles los acuerdos pactados, para que el régimen se vea obligado a honrar los compromisos asumidos en las negociaciones”.

Escupir para arriba por María José Ferreiro – Blog Polis – 18 de Noviembre 2017

Muchos que me leen me conocen personalmente, saben que divido mi tiempo entre Bogotá y Caracas por motivos de trabajo. Para el 2018, tendré que añadir un nuevo país: Perú. Me gusta viajar, pero sufro de aerofobia. Créanme que no es fácil dominar una fobia. Leo a mucha gente en Twitter, no hago lo mismo en Facebook o Instagram, ya que considero el mundo de las redes sociales como una burbuja adictiva, donde uno entra y sale por distintos motivos.

Viví en primera persona gran parte de las protestas de este año, vi lo que sucedió en las calles, y vi lo que sucedió frente a mi casa cuando la GNB nos dispensó una “cordial” visita: ese día puse a prueba mi extenso repertorio de maldiciones y groserias. También vi a los guarimberos saboteando marchas, vi a la resistencia, la de verdad, enfrentando a la GNB, tragué una que otra dosis de “gas del bueno”, saqué fotos, hice denuncias, conversé con gente, me senté con chavistas para saber que pensaban. He escrito varias veces en mi cuenta de twitter que tengo amigos chavistas, y eso me ha ganado muchos insultos. De estos amigos cuento con una mano, y me sobran dedos los que aún apoyan a este régimen. En cada uno de esos días de protestas, había una pregunta que me repetía mentalmente: ¿cuanto más se podrá aguantar? No era sólo el cansancio, la parálisis de tantas actividades, lo más grave eran los asesinatos por los esbirros, los miles de heridos (algunos sin recuperarse todavía) los miles de detenidos juzgados sin justicia, el llanto, el dolor y desesperación de las familias, los asaltos a domicilios de madrugada, y una vez más: “haz esta cola, llegó el arroz, no hay pan.”

Día, tras día, sin descanso. Jamás, nunca, se estuvo en la calle por o para la MUD, y aquí hago énfasis en el uso de las preposiciones, que algunos en su ligera e ignorante lectura pasan por alto: POR, PARA. Convocar, no es un para o por. De hecho, también leía a quienes le exigían a la MUD mayor conducción en las protestas. Hubo un momento en que ya ni los puntos de concentración se cumplían. Y llegó un momento en que la GNB ya no permitía concentrarse en ningún punto, la represión no lo permitía. Esos fueron los peores días. También vi con el desgaste de la gente y la horrible represión, como pequeños grupos vandálicos iban tomando protagonismo: llegaban, rompían todo, amenazaban a la gente, asaltaban vehículos, merodeaban, y ninguno terminaba detenido. Grupos que aún hoy en día aparecen y desaparecen, sin que se sepa de donde vienen, si responden a algún interés, o como es que operan. No, estos grupos no son la resistencia que yo vi y reconozco.

Es increible como desde Miami, España, Argentina, México y otros países, dicen que la calle se desmanteló ¿La calle es un casa de lego que se desmantela?. Que la callé se enfrió. Claro que se enfrió, la sangre enfría, el cansancio enfría, el dolor enfría, el miedo enfría, sobre todo cuando después de 4 meses quieres ver algo más que un batallón de la GNB pateándote, disparándote, y arrastrándote a una celda. La más absurda de todas las quejas, favorita de los off shores: la MUD enfrió la calle. Esto es un insulto para miles de personas que protestaron en todo el país, que tragaron gas, que vieron sus hogares asaltados de madrugada por los esbirros de la GNB. ¿Creen realmente que la MUD giró una orden y listo, obedecimos como borreguitos escuchando a su comandante? Hay que tener mucha soberbia y poca capacidad de discernimiento para pensar semejante desfachatez.

Cuando se convocaron a elecciones regionales, elecciones que el régimen suspendió ilegalmente en el 2016, y no quería realizar, ya la calle estaba sóla por razones lógicas que algunos no quieren ver. Estos mismos levantan su queja desde el teclado porque no se siguió adelante “epa, sal a la calle, tienes que hacer esto…que estás esperando, es que no tienen bolas, así no se va a salir de la tiranía”. Para mandar a hacer, el ser humano es muy diligente. Les pregunto a estas personas ¿no sería más noble, valiente y solidario de su parte, ayudar con medicamentos a los cientos de heridos por la represión y que todavía no se recuperan? ¿Aportar con comida a los cientos de detenidos en las cárceles?

Y es aquí donde insisto en un factor común: la mayoría de quienes escriben los reclamos de calle, ya no viven en Venezuela, no todos, obviamente, pero sí una gran parte que se expresa en las redes sociales. A estos tengo algo que decirles con respeto, y honestidad. Sepan, que nadie, sino ustedes mismos, son los responsables de esa frustración que rumian porque se fueron. Sepan, que el dolor que sienten por haberse tenido que ir de su país, para tener una vida mejor, a la cual tienen derecho, no los hace especiales, únicos, o los reyes del lugar que hay que consolar porque les duele mucho. Sepan, que su “dictadura no sale con votos” es una cachetada a millones de personas que no se van a ir de Venezuela, que no tienen a donde ir, o no tienen como irse. Sepan, que su derecho a opinar no está por encima del derecho a responderles. Sepan, que esto es demasiado doloroso para que ustedes, yo, o el otro pisoteen las heridas. Sepan, que la MUD no es perfecta, que es un manojo de errores, pero que a nivel político es lo mejor que hay. Sepan, que tienen razones comprensibles para sentirse como se sienten, pero también deben aprender a valorar a quienes están en otra posición, sintiéndose, quizás, igual a ustedes, o hasta peor porque no saben si van a tener que comer en la noche o tienen a un ser querido injustamente detenido.

No, la MUD no enfrió la calle, ¿cómo podría hacerlo? Si usted es el que dice que con las elecciones regionales se enfríó la calle, entonces está diciendo que la gente que estaba en la calle solo quería elecciones regionales y por eso se retiró. Piense, no duele, es un ejercicio muy útil. Por nada en el mundo me pondría en el lugar de cualquier dirigente político, porque su responsabilidad es muy, muy difícil de calzar. Y me refiero a la dirigencia que asume responsabilidades, no la de adorno o consignas que se dedica a reaccionar contra lo que otros hacen. La calle se enfrió porque somos humanos y la calle duele, sangra, se muere en ella, y si terminas en una cárcel, es mejor que te encomiendes a todos los santos, porque ya no serás dueño de tu vida, los militares lo serán. Ellos decidirán si vives o mueres, ellos decidirán hasta tus horas para ir al baño, si es que hay un baño. Ellos decidirán si te rapan el pelo, si agonizas por unos días, o si te dejan un rato más en una celda inmunda antes de que vuelvas a ver la luz del sol. ¿Quién está dispuesto a eso? Decirle a la gente que haga lo que no se está dispuesto a hacer, es una bajeza.

El régimen por supuesto que no saldrá sólo por el voto, tiene que haber una conjugación de muchos factores, y poner todos a funcionar con efectividad, sin que uno excluya al otro, es una tarea titánica. Esto no va a cambiar hasta que se alcance el punto máximo de oscuridad, y ahí estamos entrando con el fraude del domingo 15 de Octubre: así que, abróchense los cinturones. Si usted es el que se levanta y pone una foto de una marcha de hace 8 o 6 años diciendo que perdió el tiempo porque Chávez no se fue: usted no conoce a su país, ni lo que ha pasado en el. Sufrir consecuencias, no significa necesariamente conocimiento. Jamás entenderé como repitiendo con tono fuerte que el régimen es una narco dictadura, puede al mismo tiempo quejarse de que fue a una marcha y el régimen no cambió, o fue a 100 marchas, y el gobierno no cayó. ¿No le parece que hay contradicción en eso? Piense, es muy útil. Al final, su frustración, no es una competencia con la mia. Su vivencia, no está por encima de la de otro, y lo que usted dice: “se sabía”, aún quien actúa distinto a usted, también lo sabe.

La vida es difícil, la vida duele, la vida no es rosa, la vida puede ser muy gris, y a pesar de eso, hay que levantarse todos los días y salir adelante. La vida no responde a lo que queremos, sino a lo que construimos en consecuencia de las decisiones que tomamos. Unas veces nos equivocamos, y toca volver a empezar, otras veces nos va bien, otras no tanto: pero seguimos, seguimos hasta que dejamos este mundo, es sólo en ese momento en que se terminan todas las opciones.

Los peligrosos votistas por Alicia Freilich – El Nacional – 12 de Noviembre 2017

 

1480239147514.jpgLos sufragios continuos en tiranía militarista remontan a un episodio muy trágico de la historia judía durante el nazismo. La cúpula hitlerista comisionó agentes expertos en actuación teatral para simular arreglos, negociaciones, diálogos, con las autoridades administrativas de guetos en los territorios ocupados. Se consultó a las múltiples dirigencias de aquellos autogobiernos centenarios, hubo desconfiados que se abstuvieron, pero prevaleció el criterio de religiosos y votistas, gentes de fe, diestra en pactos de supervivencia comunitaria basada en su experiencia de siglos para conservar una tradición de larga historia sin tierra propia y mucha geografía ajena hasta la refundación de Israel, pronto harán setenta años. Los actores nazis pidieron datos, información minuciosa sobre la población judía en sus respectivas comunidades a fin de ubicarlos en puestos de trabajo seguros. Eso prometieron. A cambio de esa entrega serían protegidos por el Reich. Al final de aquella noche larga, todos fueron ceniza del Holocausto. El fascismo en todas sus máscaras es ideología de odiantes que simulan odiar el odio mientras lo practican.

Este episodio de colaboración, inocente o culpable, es uno de los más complejos, polémicos y dolorosos del judaísmo y, por desgracia, puede servir de ejemplo en la actualidad fascista mundial. Algunos pretenden silenciarlo por vergüenza, pero no puede, no debe olvidarse, así lo explicó en su momento Hannah Arendt con precisión analítica y profundo pesar en Los orígenes del totalitarismo (1951).

Marianne Kohn de Beker (Z’L, bendito su recuerdo) venezolana, filósofa por título de la UCV, discípula de Juan David García Bacca, humanista cotidiana, promotora de talleres, seminarios, fundaciones, cursos, congresos, dedicó su sabiduría vital a explicar cómo el fascio, pulpo siempre vivo, toca hoy día, envenena y despersonaliza países, regiones, sistemas, imperios, por paradoja con liderazgos ultrapersonalistas, filtrándose por entre los eventos más domésticos, en apariencia muy lógicos, convirtiendo el engaño populista, la mentira diaria, en método seductor que forja sumisión, error, trampas necesarias para crear y conservar la criminalidad con etiquetas de revolución, neodemocracia, independentismos.

El régimen chavista, fascio-totalitario, ya en su ciclo de cierre teatral, inicia el de la tiranía constituyente sin disfraz para eliminar a la Venezuela republicana constitucional y convertirla en colonia del imperio neoestalinista-castro-putinesco. Se valió mucho tiempo de los José Vicente Rangel, pero, ya perfeccionada, recurren a los electoralistas de oficio, cresta de una oposición formalista que pide, ruega, exige votar a los hambreados y enfermos, mental y físicamente debilitados. Votar cuando, como y donde lo ordena la dictadura: hoy sí, mañana quizá, ya no, veremos, pasado mañana sin falta, siempre votistas por inercia, incompetencia o conveniencia. Ojo, pero cuidado con una radical diferencia del Judenrat, el suicida experimento citado al principio de esta nota, pues aquellos cayeron del casi todo por inocentes. A estos les importa un rábano las evidencias del siglo XX y menos las locales, reinciden a sabiendas del resultado, sus egos grandes, manipulados y hasta gratificados consolidan el venefascismo. Antes bananero y cafetero, luego petrolero, ahora del arco minero.

La extinta MUD, sin el aval popular mínimo que exige lo racional, insiste en el diálogo con los odiantes constituyentes y sus delegados que la han desconocido de facto. Si pretende sobrevivir a través de ese disparate por demás repetido, revela que perdió no solo la sensatez, también la vergüenza.

“La historia me absolverá” es una frase de Hitler que plagió Fidel Castro. Queda por ver cuántos pueden olvidar a los 300.000 venezolanos en 20 años asesinados por balas, desnutrición y enfermedad, mientras los votistas absuelven al social-fascismo, se autoperdonan y promueven el voto que no elige.

 

¿Está blindado Maduro? por Trino Márquez – Noticiero Digital – 9 de Noviembre 2017

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La debacle producida en la MUD por los inesperados y sorprendentes resultados de la votación del 15-0, han creado la sensación de que Nicolás Maduro se atornilló al poder y que permanecerá por tiempo indefinido en Miraflores. La falta de un análisis político integral por parte de los líderes opositores acerca de lo ocurrido ese día y posteriormente, y la ausencia de una propuesta estratégica global han contribuido a proyectar esa imagen fatalista. Bien examinada la victoria coyuntural obtenida por el régimen, se trata de un triunfo basado en el control de las instituciones del Estado -especialmente del CNE y de las Fuerzas Armadas, responsables del Plan República- y en la transformación del Psuv en una maquinaria que, fusionada con el gobierno, opera de forma implacable para extorsionar a los votantes de los sectores populares e imponer el voto de forma compulsiva.

La victoria de Maduro no fue producto del éxito de un líder eficiente con un carisma arrollador, que imanta a sus electores conduciéndolos por caminos insospechados, sino el resultado de una vasta operación fraudulenta que coaccionó y humilló a la inmensa mayoría de sus votantes. Quienes sufragaron por los candidatos del hombre de múltiples nacionalidades, no lo hicieron convencidos de que Venezuela será mejor con esos gobernadores, que la descentralización volverá a ser el sueño que una vez fue y que los servicios regionales funcionarán de manera eficaz. Un sector mayoritario de ese grupo fue a las urnas a depositar las papeletas porque sabía que el responsable local del Psuv tenía la misión de establecer quiénes habían votado por el ‘compañero de partido’ y, por lo tanto, quiénes seguirían recibiendo –cada tres meses- la bolsa del clap, la pensión del Seguro Social o permanecería habitando en un apartamento de la Misión Vivienda. Dejado a su libre albedrío, ese ciudadano muy probablemente habría expresado su rechazo al incompetente y corrupto gobierno de Maduro. En un ambiente de transparencia y equidad, se habría expresado ese 80% de venezolanos que manifiestan estar en desacuerdo con la gestión de un gobierno que derrochó la mayor bonanza petrolera nacional, empobreció a la nación y contrajo una deuda internacional astronómica. No habría habido inconsistencia entre los datos arrojados por las encuetas y los expulsados por las máquinas de votación. Pero, los procesos electorales en las dictaduras no obedecen a criterios legales, ni equilibrados, sino a correlaciones de fuerzas reales. El déspota impone sus condiciones, y a sus adversarios les toca prepararse con disciplina prusiana para encarar los desequilibrios. Los procesos electorales siempre representan escenarios de confrontación. En los regímenes autoritarios este rasgo se potencia.

Maduro el 15-O triunfó, pero no salió blindado. Sus debilidades son enormes y en muchos flancos. La crisis económica sigue a ritmo de vértigo. El país entró en la fase de hiperinflación. El único en el continente, luego de veinticinco años de la región haber superado ese morbo. La inflación, conviene recordarlo, acabó con los gobiernos de Argentina, Brasil, Bolivia, Perú y Uruguay, en sus respectivos momentos. El nivel de ingobernabilidad que el proceso inflacionario desató, obligó a los gobernantes de turno a negociar con los opositores para buscar fórmulas de transición, o provocó golpes de Estado que, a la postre, condujeron a convocar elecciones para formar gobiernos de salvación nacional. La inflación venezolana se encuentra asociada con problemas que Maduro está incapacitado estructuralmente de resolver: destrucción del aparato productivo interno debido a la alocada política de expropiaciones y estatizaciones, caída de los precios del crudo y merma de la producción petrolera, erosión de la capacidad importadora del gobierno, control severo de la actividad económica, déficit fiscal por el desorden en el manejo de las finanzas públicas, emisión continua y en gran escala de dinero inorgánico y corrupción. Maduro no está en condiciones de desatar ninguno de esos nudos críticos, mucho menos de elaborar una política integral en la cual la solución de cada uno de esos cuellos de botella calce.

Las dificultades se agravan cuando se toma en cuenta el contexto internacional. La jornada del 15-O no sirvió para elevar el perfil de Maduro, sino para hundirlo aún más en el frío sótano. La sanción contra Freddy Guevara empeoró el desprestigio (¿quién le habrá recomendado semejante torpeza?). Renegociar la deuda externa del país, obtener dinero fresco para enfrentar el déficit fiscal y cumplir los compromisos internacionales lucen como metas inalcanzables, después de las sanciones aplicadas por los Estados Unidos y las anunciadas por la Unión Europea. Además, al hombre no se le ocurrió otra idea más genial que nombrar a Tarek el Aisami, uno de los personajes más cuestionados del oficialismo, como jefe de la comisión de reestructuración de la deuda. ¡Habrase visto!
Maduro está asediado por todos lados, menos por el de la oposición, que sigue apareciendo dividida, confusa y sin iniciativa. Su aparente fortaleza es directamente proporcional a la debilidad de la MUD. Lo que debemos hacer es invertir los términos de la ecuación. Las elecciones municipales representan una buena oportunidad para volver a demostrar nuestra organización y solidez.

 

La antipolítica nos condujo a esta debacle – Entrevista a Paulina Gamus por Edgardo Agüero S. – Blog Polis – 7 de Noviembre 2017

Paulina-Gamus.jpg“Esto una dictadura en todos los aspectos”. Paulina Gamus echa mano de su estilo frontal para catalogar al régimen liderado por Nicolás Maduro y con la misma franqueza dispara dardos hacia Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática, partido en el que Gamus ha ocupado cargos directivos. “Él dijo que no reconocía a ese poder fraudulento y después mandó a los gobernadores a juramentarse”.

La juramentación de los gobernadores de Acción Democrática ha suscitado mucha controversia. ¿Cuál es su parecer a este respecto?

—Para ese momento yo me encontraba fuera del país, pero apenas lo supe reaccioné con un tweet por el chat familiar, que es la manera que tengo de comunicarme últimamente. Decía que me producía asco y vergüenza, por no decir náuseas, ese acto de juramentación y que yo no pertenecía a la banda chavista de Henry Ramos Allup. Recordé, además, que desde el año 2000 tengo esa carta pública en Internet, por medio de la cual renuncié al CEN de Acción Democrática, siendo segunda vicepresidente del partido, no solamente por la manera en que Henry Ramos expulsó del partido a William Dávila, que era gobernador electo del estado Mérida y además lo insultó y lo vejó, haciendo elogios al gobernador del MVR. En aquel momento, dentro de la Asamblea Nacional, Acción Democrática se prestó al nombramiento de las autoridades de los poderes públicos, del fiscal general, del TSJ, de la Contraloría, AD tuvo sus votos allí. Voy a hablar de esa Acción Democrática, porque yo creo que hay dos AD. Hace muchísimos años, cuando Prieto dividió al partido, había en ese momento la Acción Democrática-Gobierno que era la de Raúl Leoni, Gonzalo Barrios, la institucionalidad. En esos términos, y en situaciones distintas a las actuales, yo creo que podemos hablar de una Acción Democrática-Gobierno, que es la de Henry Ramos, y Acción Democrática-Oposición, que es la de todas las personas que estamos absolutamente avergonzadas por todo esto que ha ocurrido. El CEN de AD, que es la dirección máxima del partido, hace tres o cuatro meses que no es convocado para nada, de manera que esas decisiones no son decisiones colectivas, son decisiones unipersonales, de una persona que maneja el partido de una forma autoritaria al viejo estilo estalinista. Entonces, culpar a toda una organización por el manejo autoritario, el manejo indebido que está haciendo una sola persona, creo que no es justo. Yo creo que un poco lo que hemos hecho los firmantes de la carta que suscribimos varios miembros del CEN, Carlos Canache Mata, Humberto Celli, Marco Tulio Brunicelli, Lilia Arvelo, Claritza Sanoja y yo, es una carta que trata de lavarle la cara a ese partido que es corresponsable de estos hechos.
“Me producía asco y vergüenza, por no decir náuseas, ese acto de juramentación y que yo no pertenecía a la banda chavista de Henry Ramos Allup” Leer más de esta entrada

Incompetencia histórica por Carlos Raul Hernandez – El Mercurio – 5 de Noviembre 2017

IMG_6715.JPGLos que prometieron Referéndum Revocatorio y luego “elecciones generales”, anunciaron que Maduro se iba y que no habría Constituyente. Los que crearon la fórmula perfecta de la imbecilidad: 350, referéndum popular, trancón de 72 horas, hora cero, marcha a Miraflores y golpe democrático, en vez de dar una explicación del desastre, de sus fatales errores que se pagaron con vidas inocentes, ahora acusan de traición a los que mantienen la estrategia democrática, pacífica, electoral, constitucional, acordada hace tiempo. Después de dos años de fracasos, equivocaciones, errores estentóreos y demostraciones de incompetencia extrema, un grupo decidió acabar la Unidad que funcionó con éxito hasta 2016 y había alcanzado tercera base. El acto teatral de romper desde el Zulia, es esperable de quienes quieren crear un escándalo mayor para encubrir su dramático y penoso fracaso.

Derrocharon en dos años la fortuna electoral creada por el sacrificio de la gente que les dio la victoria en diciembre de 2015. Hicieron lo del improvisado que se gana un loto y al tiempo lo descubren mendigo en la calle. No estaban preparados para el triunfo, no tenían lo que hay que tener para hacer el trabajo y murieron de incompetencia. La algarabía desde Maracaibo quiere callar con gritos uno de los fracasos más asombrosos de la historia venezolana, rica en ellos. Cómo logró Venezuela destruir su condición de país modelo en Latinoamérica, por su modernidad y desarrollo democrático, santuario de los que huían de las terribles dictaduras militares? Cuando algún charlatán lo empuña como arma contundente, y arroja, con el ceño fruncido y la voz engolada “es que el venezolano es…”, lo normal es que uno tenga la pulsión de salir corriendo.

Lo que nunca dijo Francis

Viene el chorro de sociología ingenua propio del diálogo de coctail, la conversación chatarra de los encuentros sociales (“¿qué crees que va pasar aquí?..”). Pero lo que sí parece un rasgo del carácter nacional –que se observa también en algunos otros países– es la incapacidad para el esfuerzo solidario y la construcción de instituciones. Lo que podríamos llamar incompetencia histórica de nuestras elites dirigentes en las diversas ramas de la acción social. Francis Fukuyama, quien, por cierto, nunca dijo que con la caída del comunismo pasábamos a una sociedad sin conflictos, en Trust, un monumental libro, explica cómo el desarrollo es un vector de sociedades capaces de crear redes de solidaridad. Venezuela es de los muchos países ineptos para mantener un esfuerzo combinado, consensual y competitivo y así construir beneficios para todos.

Más bien se observa, para sustento de la hipótesis del autor, la carencia de un tejido importante de organizaciones sociales. Es por eso que solo se le rinde culto casi exclusivamente a un caudillo militar alocado y megalómano del siglo XIX cuyo romo pensamiento contribuye a explicar la fragilidad de las bases sobre las que se fundó la república y por qué se dividió la Gran Colombia. Mucho lo hemos dicho: los únicos 40 años de vida decente en Venezuela los proporcionó el puntofijismo. Antes y después no hay más que violencia y cárceles, entre otras por la incapacidad de los grupos dirigentes para crear otra cosa. Esos 15 minutos de paz los tuvimos porque Rómulo Betancourt, con su infinita capacidad estratégica y táctica, logró imponerse sobre los grupos de poder políticos, sociales, culturales y económicos que lo calificaban de negro, cursi, enano y desde comunista hasta agente de la CIA.

Elites devoradoras

Les pegó la democracia por el pecho, acabó con las insurrecciones de izquierda y de derecha. Murió y dejó la conducción del país al único ciudadano con mayor inteligencia política que él, Gonzalo Barrios, y las instituciones no sobrevivieron a la muerte de este último. Nuevamente las elites fracasadas se lanzaron como lobos al cuello de las instituciones, destrozaron los partidos, desacreditaron la democracia. Empresarios, intelectuales, gerentes de medios, militares, sindicalistas, decidieron acabar con lo existente, buscar nuevos caminos, y se enfebrecieron con Caldera, el primer retroceso al pasado, el desmontaje de la reforma económica, la hostilidad a los cambios políticos y la descentralización, para ver posteriormente pegarse, equivocadas desde siempre y para siempre, y aclamar al galáctico, otro caudillo militar, atolondrado, revolucionario, muy parecido al del siglo anterior.

Decidieron, como ha sido su sino desde la Independencia, destruirlo todo para reconstruirlo, “refundar la república”, como tanto se repetía en declaraciones ilustradas. Elites sociales y políticas más decentes y aptas no serían capaces de hacer semejante locura. Ahora los culpables de la reciente tragedia acusan a otros por no seguir sus delirantes disertaciones, su clavado al vacío. De traición tendrían que examinarse quienes lanzaron muchachos a las calles en una guerra con la Guardia Nacional de la que salieron 130 hogares de luto, y sin mediar el menor arrepentimiento, sin lavarse las manos llamaron a votar por los candidatos a gobernadores. Aterra tanta capacidad para fingir y tanta incapacidad para dirigir, pero ambas nos ayudan a entender porqué pasó lo que pasó. La oposición tendrá que reconstruirse con los gobernadores y alcaldes electos y ojalá de allí surjan algunos que demuestren condiciones.

 

La abstención: error centralista por Trino Márquez – La Patilla – 1 de Noviembre 2017

ThumbnailTrinoMarquezMe cuento entre quienes respetan y admiran el trabajo de muchos dirigentes que integran la Mesa de la Unidad Democrática. Mi opinión la he sostenido a través de distintos medios. Entre sus logros destaco el haber proyectado en el plano internacional la incansable lucha de los demócratas venezolanos por impedir que en Venezuela se consolide el proyecto hegemónico totalitario puesto en marcha en 1999, cuando Hugo Chávez llega a Miraflores. Luego de numerosos tumbos y errores de la dirigencia, la MUD recobra el camino electoral y le da sentido y coherencia al enfrentamiento contra la poderosa e inescrupulosa casta adueñada del poder. Me siento, por lo tanto, con autoridad para señalar errores y exigir cambios. Me anima el propósito de promover rectificaciones que nos permitan superar el enorme abismo en que la oposición cayó luego de las elecciones del 15 de octubre.

Es necesario que retorne la sindéresis y se restablezca la sensatez y la coherencia. No es cierto que la ruta electoral haya quedado cancelada después de la consulta de octubre. Lo que tiene que quedar proscrita es la ingenuidad y la improvisación de nuestros conductores. Debe asumirse que el régimen aprendió las lecciones derivadas de la derrota comicial de 2015. Maduro lo dijo con la claridad y desmaño que lo caracterizan: no volveremos a acudir a elecciones que vayamos a perder. El cuadro internacional y la Constitución lo obligan a convocar, cada cierto tiempo, votaciones para que el pueblo les dé legitimidad de origen a las autoridades de los poderes públicos. Ahora bien, esas elecciones no ocurrirán en un espacio imparcial y transparente, sino en un ambiente cargado de amenazas y chantajes. El Psuv y el gobierno fueron convertidas en frías máquinas que operan, para el caso de las personas que dependen del gobierno, con el fin de destruir el libre albedrío e imponer el voto compulsivo; y, en el caso de los demás ciudadanos, para disuadirlos o desestimularlos con la finalidad de que no se pronuncien por la opción democrática. Para enfrentar esas dos tenazas hay que prepararse con disciplina espartana. Tenemos que entrenarnos para combatir en lugares hostiles, conocer muy bien los ardides del enemigo. Debemos estar conscientes de que los rojos desprecian la democracia y utilizan el voto con la única intención de darle un cierto maquillaje a la autocracia sovietizante que con tanto tesón han construido durante casi dos décadas.

 

Se puede y se debe luchar por conseguir condiciones más equilibradas, pero lo único que asegura el triunfo es movilizar los sectores democráticos de forma compacta en cada cita comicial y cuidar todos los detalles de la elección, desde garantizar los testigos de mesa y poseer la lista de votantes por centro electoral, hasta contar con testigos en el momento de los escrutinios y la elaboración de las actas. Incluso teniendo un ejército disciplinado de voluntarios resulta difícil obtener la victoria porque el esquema está diseñado para favorecer al oficialismo. Bolívar y Zulia son un ejemplo de lo que digo. El abuso y el atropello son rasgos fundamentales de los regímenes electorales autoritarios, ampliamente estudiados por Andreas Schdler, con los cuales Maduro mantiene estrecha relación. De Rusia, Bielorrusia y Nicaragua recibe asesoría. Cuba lo ayuda en otros planos. En ese no porque durante seis décadas los isleños nunca han sabido lo que es elegir.
En este tipo de modelos dictatoriales no conviene dejar de participar en los procesos electorales que convocan. Hay que disputarles los espacios. La desacertada valoración que hicieron los partidos de la MUD los condujo a cometer el error de llamar a la abstención para los comicios de alcaldes. Tratándose de unas elecciones locales, tenían la posibilidad de que fuesen los organismos municipales –comités de base y asociaciones de vecinos- quienes se pronunciasen acerca de si participar o no. En el país existen 335 alcaldías. Muchos municipios dentro de un mismo estado difieren entre sí, pues poseen condiciones políticas diferentes. Las direcciones nacionales, presionadas por los guerrilleros del teclado, tomaron una decisión que no les correspondía. La descentralización representa una política que debe regir tanto en el ámbito del Gobierno y del Estado, como de los partidos políticos. Eran las direcciones nacionales de las organizaciones partidistas las que tenían que someterse a las decisiones de las bases municipales. No al revés. Los partidos incurrieron en el pecado del centralismo, de allí que estemos viendo ese espectáculo variopinto y lamentable de dirigentes locales que se sienten con el derecho a aspirar a ser alcaldes, desprendidos de las organizaciones en las cuales algunos de ellos han militado durante largo tiempo. Para agravar el cuadro, la respuesta de algunos líderes luce deplorable. “Quedarán autoexcluidos”. “Serán expulsados”, son las voces que se levantan para condenar a quienes, en ejercicio de la democracia y la descentralización, decidieron optar por un cargo de representación popular.
El centralismo y el personalismo causan estragos, cualquiera sea el empaque en el que vengan envueltos. Llamar a la abstención en las municipales y, simultáneamente, proponer elegir al candidato que competirá con Maduro en las elecciones presidenciales de 2018, resulta una incongruencia sorprendente. Piensen solo en este problema: ¿podrá ese eventual candidato realizar actos de campaña en estados y municipios totalmente controlados por autoridades rojas? Además del CNE, el Plan República y 18 gobernadores, ahora la MUD va a entregarles a los rojos 335 alcaldías. Craso error.

Carlos Alberto Montaner: Venezuela tiene “un Gobierno de delincuentes” y se debe activar la Convención de Palermo por Adriana Peralta – Panampost – 27 de Octubre 2017

 

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Entre los libros de Carlos Alberto Montaner están el Manual del perfecto idiota latinoamericano y Fabricantes de miseria.
Carlos Alberto Montaner, periodista y escritor cubano, visitó la Universidad Francisco Marroquín (UFM) en Guatemala durante las actividades de la conmemoración de los 100 años de la Revolución Bolchevique, evento histórico que se analizó desde la perspectiva de los derechos humanos.

A los 17 años Montaner fue apresado por las fuerzas de Fidel Castro por “tratar de impedir que la dictadura comunista consiguiera consolidarse” y condenado a 20 años de cárcel. Logró escapar y refugiarse en una embajada, donde consiguió un salvoconducto para abandonar la isla. Desde ese momento ha sido uno de los mayores opositores del régimen castrista.

Durante su carrera como periodista ha escrito para más de 20 medios de Latinoamérica, quienes publican sus columnas semanalmente. Durante su visita a la UFM el PanAm Post aprovechó para platicar con él.

¿Qué piensa del nuevo giro de la relación Estados Unidos-Cuba?

Yo creo que era bueno rectificar algunos excesos de Obama. La administración anterior había entregado una serie de ventajas al Gobierno cubano sin esperar nada a cambio. Eso me parecía absurdo. Yo no tengo ninguna simpatía por Trump, pero creo que en el tema cubano está actuando con cierto sentido de responsabilidad.

¿Cuál es el mayor sentido de responsabilidad que está teniendo Trump?

Exigirle al Gobierno cubano respeto por los derechos humanos y ciertos cambios si quieren tener una buena relación con los Estados Unidos.

¿Cuál fue el mayor exceso de Obama?

Olvidar que el régimen cubano era profundamente antinorteamericano y que actuaba en consecuencia o como consecuencia de ese criterio rígido, además de considerar que la estructura de poder en Cuba se conducíade esa forma por la forma en que los Estados Unidos había tratado al Gobierno cubano.

Obama no sabía —era muy pequeño o no había nacido— que cuando comenzó la revolución cubana Estados Unidos hizo grandes esfuerzos por acercarse a la Revolución Cubana, en 1959 hasta marzo de 1960. Después de ello Estados Unidos decidió que era imposible porque había una decisión de parte del Gobierno cubano de convertirse en un satélite de Moscú.

¿Cuáles son los siguientes pasos que Trump debería dar?

Yo creo que el Gobierno de Donald Trump todavía tiene mucho margen de actuación. Un punto importante para la administración de Trump es ver las relaciones entre el Gobierno cubano y el Gobierno venezolano y actuar en consecuencia. El establecimiento de la democracia en Venezuela sería un golpe bastante duro y severo para el Gobierno cubano.

¿Usted quién cree que atacó a los diplomáticos estadounidenses en Cuba?

Hay dos hipótesis: que fue el mismo aparato de seguridad cubano probando equipo que ellos mismos han desarrollado y, la otra hipótesis, que fue el Gobierno ruso castigando a diplomáticos norteamericanos por alguna cosa que desconocemos. Donde Estados Unidos pudo penetrar a Rusia y Rusia está castigando a Estados Unidos por medio de sus diplomáticos. En el pasado esto ha ocurrido, así que podemos pensar que está sucediendo otra vez.

¿Cuáles tendrían que ser las acciones de Estados Unidos en contra de Venezuela?, ¿qué medidas debería tomar?

Yo creo que debe de tomar más represalias contra los narcotraficantes que operan en el Gobierno venezolano y activar la Convención de Palermo; que es una convención de las Naciones Unidas en contra del crimen organizado. Porque el Gobierno venezolano no es un Gobierno ideológicamente dirigido, es un Gobierno de delincuentes. Se tendría que utilizar ese instrumento para castigar a esos delincuentes y a quienes se relacionen con ellos.

Siguiendo con Venezuela, ¿qué opinión tiene de las pasadas elecciones?

Fue un robo descarado. Creo que se invirtieron los resultados. Yo recibí un correo electrónico de alguien, que supuestamente conoce las interioridades de lo que pasó, diciendo que la oposición había recibido 7.200.000 votos y el Gobierno 2.300.000 o algo así y que la oposición realmente había ganado 20 o 21 de las gobernaciones.

Entonces, ¿qué papel debería jugar la oposición venezolana?

Yo creo que se está poniendo a la oposición en un papel muy duro de tener que recurrir a la violencia para hacer respetar a los derechos humanos.

¿Cuál cree esel camino que se debe seguir para salir de la dictadura?, ¿elecciones, más violencia?

Creo que más resistencia. Ya se sabe que el Gobierno venezolano no tiene ninguna voluntad de entregar el poder por las buenas. Le corresponde a la oposición decidir qué es lo que va a hacer.

¿La MUD es una buena oposición?

Es una oposición política, quizá no es el momento para una oposición política. Quizá es el momento de mayores audacias.

Entonces, ¿Venezuela debe de combinar la oposición política con resistencia?

¿Qué piensa del papel que han jugado los países de Latinoamérica en contra de Maduro?

Yo creo que los países del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) son muy importantes, porque son los países de mayor peso.

Esos países, si los medimos en número de habitantes, es una cantidad abrumadora de latinoamericanos en contra de esa dictadura. En cambio si lo medimos por Gobiernos, entran a jugar los islotes del caribe, que son en general, un islote con una bandera y un himno, y algún pozo petrolero. No significa nada desde el punto de vista numérico, pero tiene significado desde el punto de vista de los gobiernos.

¿Qué piensa del papel de la OEA en el tema de Venezuela?

Yo creo que ha sido ejemplar su actuar. Yo creo que Luis Almagro ha hecho un trabajo espléndido, apegado al derecho, apegado a la letra y espíritu de la declaración de 2001 de Lima. Donde se establecieron las condiciones para poder formar parte de la OEA y se determinó que debían de ser democracias activas, y como eso no ocurre en Venezuela, Luis Almagro ha tenido una posición muy firme en contra de ese Gobierno.

¿Por qué piensa que Luis Almagro sí lo ha hecho y sus antecesores no?

Sus antecesores fueron demasiados complacientes y Luis Almagro tiene la ventaja de haber sido un hombre de izquierda y de haber sido canciller de Mujica en Uruguay. Quiere decir que nadie lo va a acusar de ser un hombre de derecha ni mucho menos. El ejemplo de Almagro debe aprenderlo el anterior presidente, Inzulsa, porque él desgraciadamente no se comportó bien.

Saliendo un poco de Venezuela y hablando de los países vecinos, ¿qué piensa de la izquierda de El Salvador y Nicaragua?

Yo recuerdo una entrevista que leí cuando Sánchez Cerén era candidato a la vicepresidencia con Mauricio Funes; en ella dijo que “una vez que ellos llegaran al poder se acabaría la alternancia al poder, que el poder no era para entregárselo a los enemigos de la sociedad, sino para conservarlo”. Yo temo que algo de esto intentará hacer en el futuro en El Salvador. No sé si lo conseguirá o no, pero no hay duda de que Salvador Sánchez Cerén es un comunista consumado.

¿Y qué piensa sobre Daniel Ortega?

Ortega es un caso curiosísimo, ya que él ha inventado el somozismo con el lenguaje de izquierda. Es un estilo de dictadura protocapitalista con un lenguaje radical de izquierda fuera de las fronteras de Nicaragua. Dentro de las fronteras de Nicaragua es una persona que funciona a favor de la economía de mercado y a favor de los Estados Unidos. Sin embargo, su discurso es otro. Es como esas personas que conducen a la derecha, pero ponen la vía a la izquierda.

Pero, ¿considerando el Nica Act?

Eso yo creo que está bien el Nica Act, porque hay una gran ambigüedad de parte de Daniel Ortega. Yo creo que Daniel Ortega debe darse cuenta que llegó el fin de su Gobierno, de su mandato, de su época. Y debería buscarle una salida a su Gobierno y no empecinarse en mantenerse en el poder; él o su mujer.

¿Por qué cree que ha llegado el fin de su Gobierno?

Porque no tiene ningún sentido lo que está haciendo. Es decir, no puede hacer la revolución porque no puede ejecutarla y al mismo tiempo está haciendo un servicio muy malo a la economía de mercado y a la democracia con esa ambivalencia y esa dicotomía extraña entre lo que dice y lo que hace.

Si cae Venezuela y Cuba se acerca un poco más a los Estados Unidos, ¿qué futuro le ve a la izquierda en Latinoamérica?

La izquierda se refugiará en el ecologismo, en el indigenismo y se refugiará también en el anticapitalismo. No promocionará las categorías marxistas porque no tiene sentido, pero sí verá los males de la sociedad y estará enjuiciando los males de la sociedad sin proponer ninguna alternativa razonable. Es a lo que se dedicará esa izquierda.

¿Esa futuro lo ve en Cuba o todos los países en general?

Yo creo que Cuba se las ha arreglado para siempre estar en contra de la marcha de la historia. Cuando todos los países latinoamericanos se independizaron, Cuba continuó bajo el control de España. A partir del año 59 se convirtió en un satélite de Moscú y ahora, probablemente, el comunismo cubano entrará en una crisis terminal tan pronto se retire Raúl Castro. Yo creo que empezará una transformación, un cambio que al final acabará por liquidar esa dictadura.

¿Cuánto tiempo cree que le quede a la dictadura de Venezuela?

Sabes que es muy difícil calcularlo. Realmente no lo sé.

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