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La comunidad internacional: ¿con quién concierta? por Trino Márquez – Blog Polis – 30 de Mayo 2018

Download (3)El recrudecimiento de las sanciones y amenazas, lleva a pensar a un grueso segmento de la oposición venezolana que la solución de la grave crisis nacional, se halla en la presión que sea capaz de sostener la comunidad internacional sobre el régimen cada vez más aislado, desprestigiado y sancionado de Maduro. Para que tal premisa se cumpla, resulta indispensable resolver algunos problemas internos que esa colectividad no puede corregir.

En su relación con los sectores democráticos venezolanos, desde finales de 2017, la comunidad internacional ha ido cambiando sus nexos, definidos hasta entonces sobre la base de una conexión fluida con la Mesa de la Unidad Democrática, instancia que agrupaba a la mayoría de la dirección opositora: la que gozaba de mayor prestigio y autoridad. Había sido un arduo trabajo de varios años lograr que la opinión pública internacional reconociera un interlocutor válido, al que le concediera valor y prestigio. Hugo Chávez se había encargado de demoler a AD y Copei, los grandes partidos históricos, las otras organizaciones languidecían y las nuevas agrupaciones no habían tenido tiempo para implantarse y desplegarse por el territorio nacional. La MUD a partir de 2010 se convierte en esa plataforma que la comunidad internacional estaba esperando que apareciera.

La atomización que se produjo recientemente dentro de los sectores adversos al régimen, modificó ese panorama. Ahora se mueven varios grupos en el escenario sin que ninguno de ellos posea la hegemonía. En la actualidad encontramos el Frente Nacional, la MUD, los factores que integran Vente Venezuela, los partidos que apoyaron a Henri Falcón durante la campaña electoral, el chavismo disidente y algunos núcleos realengos que, estricto sensu, no se ubican en ninguna de las facciones anteriores. Los voceros más activos de la comunidad internacional, especialmente Luis Almagro, secretario general de la OEA, Marco Rubio, senador republicano de Florida, y Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, mantienen contacto permanente con los miembros de las fracciones que decidieron abstenerse en las elecciones del 20-M, pero sus lazos con los otros segmentos opositores es muy precario o inexistente. Esta diferencia se entiende. Los voceros opositores más dinámicos e influyentes en el frente internacional son Julio Borges, Antonio Ledezma, Carlos Vecchio y Luis Florido, cuyos partidos forman o formaron parte de la MUD y, posteriormente, se negaron a asistir a la cita del 20-M. Son ellos quienes construyen los puentes con el exterior. Sin embargo, esta cercanía de ningún modo significa que sean esos dirigentes y sus agrupaciones los únicos que pueden potenciar la influencia foránea dentro del país. Para que ese respaldo se traduzca en una fuerza emancipadora, resulta esencial que vuelva a aparecer en el ambiente nacional una plataforma política y organizativa similar a la MUD, capaz de sintetizar los intereses y aspiraciones de ese espectro tan amplio y complejo de grupos y partidos que conforman la oposición. El Frente Nacional nació con esta misión, pero hasta ahora no ha pasado de ser una promesa.

Roberto Casanova, de Liderazgo y Visión, propuso recientemente en un artículo, organizar una consulta popular para que sean los ciudadanos quienes elijan un pequeño grupo de dirigentes, entre cinco y siete, que asuman la vocería y conducción de la resistencia y lucha contra el régimen. Sería una dirección colectiva conformada ad hoc, investida de la autoridad para trazar planes y definir metas para el corto, mediano y largo plazo. Una decisión de esta naturaleza implicaría que las organizaciones y líderes existentes cederían parte de su escaso protagonismo actual, en aras de alcanzar un grado de coherencia y unidad indispensable para enfrentar con éxito a un gobierno que luce acosado y débil, pero cuyo ocaso definitivo puede tomar años, con las graves consecuencias que esa dilación traería.

Además de las ventajas de contar con una dirección interna uniforme, ese núcleo dirigente, u otro elegido mediante un procedimiento distinto, podría convertirse en el interlocutor que la comunidad internacional está esperando para, concertados, actuar dentro de una línea coherente. La eficacia de la acción internacional se elevaría. Podrían establecerse parentescos complementarios entre la actividad foránea y la endógena. Esto sucedió en Sud África y en otras naciones beneficiadas por la solidaridad internacional.
Sin resolver las enormes diferencias internas existentes y sin una conducción homogénea y cohesionada que actúe como interlocutor de la comunidad internacional, los esfuerzos que esta realice se perderán. Los factores internos aparecerán como meros espectadores pasivos, en el mejor de los caso, de medidas adoptadas en el exterior, pero con escasa incidencia en la resolución final del drama venezolano.

Dos consultas y una fotografía por Luis Manuel Aguana – Blog TIC’s y Derechos Humanos – 1 de Junio 2018

Caricatura LMA 1990 - Con Nombre.jpgEn contraposición al viejo dicho popular “no aclares porque enredas” me voy a atrever a hacerlo porque creo que es importante explicar insistentemente, aunque sea en cada presentación, reunión, correo, servilleta de restaurant, mensaje de celular o en cualquier pasillo, porque razón la Consulta Popular que estamos proponiendo no tiene nada que ver con lo que pasó el 16J, aunque tengan el mismo nombre. ¿Y porque otra consulta si ya hicimos una el 16 de Julio? nos repite la gente como un mantra, incluso para desechar la propuesta sin discutirla.

Creo que la mejor explicación se puede dar utilizando un símil. Lo que pasa en el país es como una gran película que ahora está pasando a mas de 30 cuadros por segundo –muy rápido- y que comenzó hace 20 años. Una consulta sería una fotografía que hacemos de esa película, que congela en una sola imagen el estado político de ese momento. Y vaya que la diferencia entre los momentos políticos del país a la fecha 16J-2017, al país de ahora mismo son abismales teniendo en cuenta la velocidad del desarrollo de los acontecimientos políticos actuales. En consecuencia, las fotografías de ambos momentos son muy diferentes.

Describamos un poco la fotografía a Junio de 2017. La gente en la calle, el régimen arrinconado y bajo la lupa de todo el planeta porque estaba asesinando muchachos. Explicaba el año pasado después del 16J (ver ¿Qué parte de la pregunta No. 3 no entendió la MUD, en http://ticsddhh.blogspot.com/2017/07/que-parte-de-la-pregunta-no-3-no.html), que para parar la convocatoria inconstitucional de Maduro a una Asamblea Nacional Constituyente, la Alianza Nacional Constituyente-ANCO le propuso a la MUD una salida de ese callejón a través de una propuesta concreta: un Referendo Consultivo sin el CNE conducido por la sociedad civil y fundamentado en el Artículo 71 constitucional, para preguntarle al pueblo si quería o no una Constituyente convocada desde el gobierno. Forzados, ahorcados y sin respuestas para una población muriendo en las calles, accedieron a la petición.

El momento político –la fotografía- de ese entonces indicaba que la respuesta que debía manifestar la sociedad civil ante ese robo de nuestra prerrogativa constitucional de convocarnos en Asamblea Constituyente, era convocarnos como se establecía en el texto constitucional. La Asamblea Nacional aplicando la constitución nos convocó utilizando uno “los medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político” establecidos en el Artículo 70 constitucional: la Consulta Popular. Esta fue una salida políticamente hábil ya que el pueblo puede perfectamente convocarse a sí mismo para ejercer, como en efecto lo hizo, su participación en los grandes temas del país, manifestándose claramente en lo político.

Sin embargo, esa Consulta no estaba en la hoja de ruta de la MUD, ni de los partidos presentes en la Asamblea Nacional en ese entonces. Ellos querían que el régimen llamara a elecciones y la consulta que propusimos tenía el atractivo para ellos de sacar a la gente de las calles –efecto colateral- y de obligar al régimen a negociar elecciones, que era lo que en realidad querían (no de designar un Gobierno de Unión Nacional como les ordenó el soberano en la pregunta No. 3 del 16J). Pero la jugada les salió mal porque al no cumplir con el pueblo, pero tampoco conseguir las elecciones que buscaban en República Dominicana, así como el resto de las demandas, crearon un estado de decepción contrario en la población del cual todavía no han podido salir.

Si los Diputados hubieran cumplido con la Consulta del 16J, el juego sería otro ahora, pero no contaron con que la expresión popular del 16J fuera inesperadamente contundente. La sentencia política del pueblo fue extraordinaria, tanto que motivó el respaldo unánime de la comunidad internacional. Si la Asamblea Nacional hubiera cumplido era imposible que los militares no hubieran respaldado ese Gobierno de Unión Nacional designado. El pueblo hubiera salido en masa a las calles a respaldar cualquier decisión que la Asamblea tomara, así de simple. Esos son los momentos que los políticos deben “oler” por simple olfato político. Pero tienen las narices tapadas por ambiciones mezquinas. Ese fue el mismo momento que Henrique Capriles desperdició cuando el CNE nos robó las elecciones del 14A-2013 y el candidato nos mando a bailar salsa y tocar cacerolas.

La ventana se cerró…otra vez y se desperdició el momento. Es increíble cómo se han desperdiciado esos momentos fotográficos del país. Con razón Diosdado Cabello se burla de la oposición oficial en todos sus programas de televisión; y siempre está, por supuesto que con la pequeña ayuda de los sistemas de inteligencia sofisticados pagados por el Estado, muchos pasos adelante de estos ineptos. Disculpen pero no hay forma de decirlo de otra manera.

Esa fue la fotografía de la Consulta Popular del 16J. Si bien es cierto que el mandato de la pregunta No. 3 sigue vigente, el momento político NO, porque no se aprovechó. Entonces hay que volver a crear las condiciones para que el pueblo se exprese ante la situación del aquí y el ahora y proceder inmediatamente en consecuencia del resultado, utilizando el momento político de este momento.

El 16J preguntamos al pueblo si rechazaba y desconocía “la Constituyente propuesta por Nicolás Maduro sin la aprobación previa del pueblo de Venezuela”. No había llegado el 30J-2017. Pues bien, la rechazamos y la desconocimos, por lo tanto es írrita por mandato popular. Pero más allá de eso, Maduro siguió adelante y el 30J-2017 la impuso, y ahora está tomando decisiones que nos afectan directamente; por lo que es necesario ahora desconocerla y desmontarla de la misma manera: por mandato popular. Se hace necesario preguntar directamente eso al depositario de la soberanía.

Pero preguntar también la conveniencia o no de convocarnos para un verdadero proceso Constituyente por iniciativa del pueblo soberano, para restituir nuestro derecho conculcado por Maduro, al convocar al Constituyente sin tener la cualidad para hacerlo. Y en caso de proceder, consultarle al pueblo si autoriza o no la designación por parte de los ciudadanos Constituyentes de un Gobierno de Unión Nacional, tal y como se le preguntara en otra fotografía política anterior.

Ya con esos razonamientos se podría justificar un segundo proceso de Consulta Popular. Sin embargo, la Consulta Popular tiene varias formas de interpretarse de acuerdo a como se pretenda aplicar: a) Como una forma de lucha No Violenta; b) Como manera o método de organizar a la sociedad civil para esa lucha; c) Como mecanismo de unificación de la sociedad para un propósito común: combatir al régimen. Veamos.

  • a) Como una forma de lucha No-Violenta. Efectivamente, basándonos en el Artículo 70 constitucional podemos promover todo tipo de consulta, contabilizada por los ciudadanos, para discutir las materias que nos atañen como país. Nadie nos puede impedir eso constitucionalmente. Cualquier cosa que haga el régimen en detrimento de los ciudadanos podemos consultarlo de acuerdo al alcance del problema: nacional, estatal y municipal. Usemos organizadamente ese mecanismo y demostremos si es verdad o no que es el pueblo quien manda como decía el Comandante Galáctico. Nunca habrá numéricamente más gente en la calles protestando, que haciendo una cola para manifestar pacíficamente y en las urnas su desacuerdo en lo político. ¡Ese fue el éxito del 16J! En esto último no hay riesgo para la 3ra y 4ta edad, personas con discapacidad, personas que trabajan y no pueden salir a las calles a protestar abiertamente, etc…(para una explicación más completa de esto ver Caída Inevitable, en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/03/caida-inevitable.html).
  • b) Como manera o método de organizar a la sociedad civil para esa lucha. La sociedad civil es la que más ha salido perjudicada por la desorganización y la falta de estrategia del liderazgo político. ¿Por qué no organizarnos para generar un sistema permanente de respuesta a los atropellos del régimen? La Consulta Popular organizada puede ser una respuesta permanente de la sociedad civil en todos los órdenes para articular un método de lucha permanente. En eso nos podrían acompañar perfectamente los empresarios, sindicatos, gremios, etc., que han salido afectados por las decisiones de la delincuencia gubernamental;
  • c) Como mecanismo de unificación de la sociedad para un propósito común: combatir al régimen. Un sistema permanente de Consultas Populares que corra transversal a cualquier grupo social, los unificaría en un solo propósito. Los empresarios y trabajadores podrían acordar consultas de corte nacional en relación a la inflación y salarios. Esas herramientas son pacificas y constituyen una respuesta contundente en contra de decisiones que los perjudican como grupos sociales.

Pero lo más importante es que una Consulta Popular que englobe las líneas maestras de lo que percibamos como los principales problemas nacionales, le da objetivamente a todo el mundo –nacional e internacionalmente- la respuesta acerca de lo que los venezolanos realmente queremos, no lo que los políticos dicen que queremos. Si eso lo establecemos entre todos, la comunidad internacional y todo el mundo nos ayudará a conseguir eso. Nosotros propusimos esas preguntas en nuestra comunicación a la Asamblea Nacional (ver http://ancoficial.blogspot.com/2018/04/carta-la-asamblea-nacional-16-04-2018.html).

Mientras lo que queramos no esté definido seguiremos dando tumbos sin dirección y más aun si el liderazgo político se encuentra completamente descabezado y sin estrategia para la lucha. Definamos entonces la consulta que necesitamos hacer como pueblo y procedamos. “No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va”, afirmaba Séneca (4 a.C. – 65 d.C.). Si ya tenemos el viento de la comunidad internacional a nuestro favor, es hora de definir hacia donde deseamos ir. ¿Y quién mejor que el pueblo soberano para responderlo? ¡Que el pueblo venezolano decida!…

Libertad condicional para el opositor Daniel Ceballos y otros presos políticos venezolanos por Florantonia Singer – El País – 2 de Junio 2018

El exalcalde y parte del grupo que inició un motín en el Helicoide el mes pasado fue liberado con medidas especiales
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Un grupo de 16 presos políticos venezolanos, de los 357 que hay en el país, recibió este viernes medidas especiales de libertad condicional. El grupo fue presentado ante la Asamblea Constituyente, y no ante los tribunales como correspondería. Delcy Rodríguez, presidenta del parlamento paralelo, señaló que las medidas son parte un pacto de reconciliación nacional propuesto por Nicolás Maduro, después de resultar reelecto en las pasadas elecciones del 20 mayo, cuestionadas en su proceso, para las que se inhabilitó a varios partidos de la oposición y que registraron la mayor abstención en la historia de Venezuela.

Daniel Ceballos, exalcalde de San Cristóbal, en el Estado Táchira, preso desde 2014 por una acción de Supremo, que lo acusó de rebelión y agavillamiento y lo responsabilizó por las protestas que ocurrieron en su ciudad ese año, fue uno de los que recibió una medida cautelar que lo obliga a presentarse cada 30 días en tribunales y le prohíbe salir del país y dar declaraciones en medios de comunicación y redes sociales.

Además de Ceballos, militante del partido de Leopoldo López Voluntad Popular, recibió esta misma medida el general retirado Ángel Vivas, que tenía un año en prisión. A su paso ante las cámaras de la televisora del Estado, la única que transmitía el acto, el sexagenario, encorvado y con aspecto deteriorado, gritó “Muera la tiranía, viva la libertad”.

Ambos, más otros 23 de los liberados, formaron parte del motín generado en la cárcel del Helicoide el mes pasado, en el que los presos tomaron el control del recinto durante dos días para denunciar torturas y exigir celeridad en sus procesos judiciales y mejoras en las condiciones de reclusión. El joven Gregory Sanabria, brutalmente golpeado durante esta revuelta, también fue liberado.

Este grupo incluye a Juan Pedro Lares, de 24 años, quien fue llevado de su casa sin orden judicial y sin que se le abriera ningún expediente en julio de 2017, cuando el Sebin buscaba a su padre, el exalcalde de la ciudad Ejido en Mérida, Omar Lares -hoy en el exilio- para encarcelarlo bajo la misma fórmula que se siguió en el caso de Ceballos. Este caso es considerado por defensores de derechos humanos como de secuestro o desaparición forzosa.

La lista con los 39 beneficiarios de medidas que fueron anunciados por el presidente del Supremo, Maikel Moreno, a través de varios hilos de Twitter ha sido cuestionada por la ONG Foro Penal. La organización denunció que de los nombres revelados por el presidente del Supremo solo 19 corresponden a esta categoría. Entre ellos están dos mujeres que están en libertad desde hace meses desde el año pasado y otra que fue excarcelada en abril. Después de esas precisiones, serían solo 16 los presos políticos liberados este viernes por el régimen de Nicolás Maduro, precisó el abogado Alfredo Romero.

En los tuits menciona a un grupo de personas detenidas el 2 de abril, durante un acto de campaña del excandidato Henri Falcón. Parte de este grupo, presuntamente integrado por miembros de los colectivos de choque del chavismo, atacaron con armas de fuego y piedras al equipo del político opositor, hecho en el que resultaron heridos un diputado de la Asamblea Nacional y el jefe de seguridad de Falcón.

Aunque Moreno especificó que los que recibieron medidas fueron detenidos entre 2014 y 2018, el ministro de Información, Jorge Rodríguez, leyó un comunicado en el que señala que también serán objeto de beneficios los detenidos en 2002. Este grupo está integrado por 11 comisarios policiales condenados a 30 años de prisión, a quienes se les responsabilizó por los hechos de violencia ocurridos durante el golpe de Estado contra Hugo Chávez, los primeros presos políticos de la revolución bolivariana. Agregó que a los liberados de hoy, se irán sumando otros en los próximos días.

Delcy Rodríguez dijo que con la medida se cumple “la promesa de campaña empeñada por Maduro” y señaló como garantes del proceso de reconciliación a los cuatro gobernadores de oposición (de los estados Táchira, Mérida, Anzoátegui y Nueva Esparta, todos del partido Acción Democrática). En el acto también participó una fracción del partido Copei y el ex candidato presidencial evangélico Javier Bertucci.

“Ha sido una petición del presidente Maduro, en su nueva línea de acción estratégica de la reconciliación nacional y la renovación política. El presidente solicitó el 24 de mayo, durante su juramentación en la Asamblea Nacional Constituyente, que la Comisión de la Verdad de este ente recomendara medidas sustitutivas para que aquellas personas que aún habiendo cometido delitos con fines políticos contra las personas y la propiedad pública, obtengan estos beneficios”, dijo la presidenta de la Constituyente.

Los gobernadores Laidy Gómez, Ramón Guevara, Alberto Barreto Sira y Alfredo Díaz iniciaron esta semana conversaciones en Miraflores reiterando una de las principales demandas que ha estado presente desde 2016 en las mesas de diálogo promovidas por el ex presidente español José Luis Rodríguez Zapatero y que solo comienzan a concretarse luego de que Maduro logra atornillarse en el poder.

Este viernes, en la entrada de la Casa Amarilla, sede la Asamblea Constituyente, Patricia de Ceballos, esposa del ex alcalde liberado, agradeció con un emotivo abrazo a Laidy Gómez por las gestiones hechas. La gobernadora colgó en su cuenta de Twitter fotos con Ceballos ya en libertad.

Del grupo de 357 presos políticos detenidos en 31 cárceles del país, 326 no tienen condena, ocho tienen condenas anuladas y 12 tienen boletas de excarcelación que no han sido cumplidas, de acuerdo con los datos de la ONG Foro Penal. En el grupo hay 52 que están bajo arresto domiciliario, como es el caso del líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, que en 2017 recibió esa medida luego de estar tres años en la cárcel militar de Ramo Verde.

“MADURO NO ES MENOS DICTADOR, NI MÁS LEGÍTIMO”
La Mesa de la Unidad Democrática, que agrupa a parte de la oposición venezolana que participó en las mesas de diálogo para exigir la libertad de los presos políticos, emitió un comunicado sobre las medidas otorgadas por el Gobierno a 39 detenidos.

“Hoy nos encontramos con hermanos venezolanos que fueron secuestrados por la dictadura, en violación del debido proceso, el Estado de Derecho y los más básicos y sagrados Derechos Humanos. Hoy hay menos presos políticos en las cárceles, pero Nicolás Maduro no es menos dictador, ni más legítimo, y pasará a la historia patria como el dictador más represivo de nuestro país”, dice el texto.

La MUD rechaza las condiciones de las medidas cautelares. “Les pretenden prohibir circular libremente, declarar públicamente, o hacer uso de redes sociales. Esto niega rotundamente cualquier vestigio de motivación democrática del régimen, pues no puede hacer política quien no tiene permitido comunicarse, movilizarse o participar en la vida pública del país”

Después de haber naufragado por las divisiones y la poca conexión con los ciudadanos, la plataforma opositora está en reestructuración a raíz de los resultados de los comicios del 20 de mayo en los que optaron por boicotearlos con abstención.

La comunidad internacional: ¿con quién concierta? por Trino Márquez – La Patilla – 30 de Mayo 2018

UnknownEl recrudecimiento de las sanciones y amenazas, lleva a pensar a un grueso segmento de la oposición venezolana que la solución de la grave crisis nacional, se halla en la presión que sea capaz de sostener la comunidad internacional sobre el régimen cada vez más aislado, desprestigiado y sancionado de Maduro. Para que tal premisa se cumpla, resulta indispensable resolver algunos problemas internos que esa colectividad no puede corregir.

En su relación con los sectores democráticos venezolanos, desde finales de 2017, la comunidad internacional ha ido cambiando sus nexos, definidos hasta entonces sobre la base de una conexión fluida con la Mesa de la Unidad Democrática, instancia que agrupaba a la mayoría de la dirección opositora: la que gozaba de mayor prestigio y autoridad. Había sido un arduo trabajo de varios años lograr que la opinión pública internacional reconociera un interlocutor válido, al que le concediera valor y prestigio.

Hugo Chávez se había encargado de demoler a AD y Copei, los grandes partidos históricos, las otras organizaciones languidecían y las nuevas agrupaciones no habían tenido tiempo para implantarse y desplegarse por el territorio nacional. La MUD a partir de 2010 se convierte en esa plataforma que la comunidad internacional estaba esperando que apareciera.

La atomización que se produjo recientemente dentro de los sectores adversos al régimen, modificó ese panorama. Ahora se mueven varios grupos en el escenario sin que ninguno de ellos posea la hegemonía. En la actualidad encontramos el Frente Nacional, la MUD, los factores que integran Vente Venezuela, los partidos que apoyaron a Henri Falcón durante la campaña electoral, el chavismo disidente y algunos núcleos realengos que, estricto sensu, no se ubican en ninguna de las facciones anteriores. Los voceros más activos de la comunidad internacional, especialmente Luis Almagro, secretario general de la OEA, Marco Rubio, senador republicano de Florida, y Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, mantienen contacto permanente con los miembros de las fracciones que decidieron abstenerse en las elecciones del 20-M, pero sus lazos con los otros segmentos opositores es muy precario o inexistente. Esta diferencia se entiende. Los voceros opositores más dinámicos e influyentes en el frente internacional son Julio Borges, Antonio Ledezma, Carlos Vecchio y Luis Florido, cuyos partidos forman o formaron parte de la MUD y, posteriormente, se negaron a asistir a la cita del 20-M. Son ellos quienes construyen los puentes con el exterior. Sin embargo, esta cercanía de ningún modo significa que sean esos dirigentes y sus agrupaciones los únicos que pueden potenciar la influencia foránea dentro del país. Para que ese respaldo se traduzca en una fuerza emancipadora, resulta esencial que vuelva a aparecer en el ambiente nacional una plataforma política y organizativa similar a la MUD, capaz de sintetizar los intereses y aspiraciones de ese espectro tan amplio y complejo de grupos y partidos que conforman la oposición. El Frente Nacional nació con esta misión, pero hasta ahora no ha pasado de ser una promesa.

Roberto Casanova, de Liderazgo y Visión, propuso recientemente en un artículo, organizar una consulta popular para que sean los ciudadanos quienes elijan un pequeño grupo de dirigentes, entre cinco y siete, que asuman la vocería y conducción de la resistencia y lucha contra el régimen. Sería una dirección colectiva conformada ad hoc, investida de la autoridad para trazar planes y definir metas para el corto, mediano y largo plazo. Una decisión de esta naturaleza implicaría que las organizaciones y líderes existentes cederían parte de su escaso protagonismo actual, en aras de alcanzar un grado de coherencia y unidad indispensable para enfrentar con éxito a un gobierno que luce acosado y débil, pero cuyo ocaso definitivo puede tomar años, con las graves consecuencias que esa dilación traería.

Además de las ventajas de contar con una dirección interna uniforme, ese núcleo dirigente, u otro elegido mediante un procedimiento distinto, podría convertirse en el interlocutor que la comunidad internacional está esperando para, concertados, actuar dentro de una línea coherente. La eficacia de la acción internacional se elevaría. Podrían establecerse parentescos complementarios entre la actividad foránea y la endógena. Esto sucedió en Sud África y en otras naciones beneficiadas por la solidaridad internacional.

Sin resolver las enormes diferencias internas existentes y sin una conducción homogénea y cohesionada que actúe como interlocutor de la comunidad internacional, los esfuerzos que esta realice se perderán. Los factores internos aparecerán como meros espectadores pasivos, en el mejor de los caso, de medidas adoptadas en el exterior, pero con escasa incidencia en la resolución final del drama venezolano.

 

¿Qué esperar luego del 20M? por Margarita López Maya – ProDaVinci – 25 de Mayo 2018

Unknown.jpegLa coyuntura electoral vino y ya pasó. Fueron unas presidenciales convocadas anticipadamente por un cuerpo institucional ilegítimo, la Asamblea Nacional Constituyente. Desde que se abriera el proceso y aún antes, estuvo plagado de irregularidades, bajo la mirada impasible de un CNE controlado por Nicolás Maduro y al servicio de los intereses de su cúpula militar y civil. Fueron unas presidenciales que la comunidad internacional rechazó, por no cumplir estándares democráticos internacionales, y la mayoría de los partidos políticos opositores también, por negarse el gobierno durante las negociaciones en República Dominicana a dar mínimas garantías para unas elecciones justas y transparentes. No obstante, algunos candidatos opositores hubo, pero a nadie tomó por sorpresa que esa noche el CNE proclamara a Maduro presidente para un nuevo período de seis años.

En mi criterio, estos comicios no son ningún momento de inflexión en la larga y abismal crisis venezolana, en el sentido de producir un cambio significativo de lo que ha venido ocurriendo. Fueron un episodio más en la continuada marcha del gobierno hacia su meta, que es la estabilización de un régimen autoritario de vocación totalitaria. Lo veo como un episodio donde Maduro sobrevivió una vez más gracias a que talló a su medida este proceso. El chavismo evaluó la necesidad de darle un maquillaje seudo democrático al régimen y encontró algunos actores políticos que le hicieron comparsa. Sin embargo, no todo salió como Maduro esperaba. Así es la política.

El domingo en la noche hubo dos elementos que sorprendieron porque no estaban previstos. El primero fue la no participación de una porción amplia de los ciudadanos que, en números oficiales poco confiables, alcanzó el 53% del registro electoral. Otras fuentes la ubican más bien alrededor del 60%. Como no hubo una infraestructura política opositora suficiente que monitoreara la votación a lo largo del día en las mesas de votación, y como el software de las máquinas de votación está bajo el control de las autoridades electorales que carecen de independencia frente al Ejecutivo Nacional, quedémonos con estos dos estimados de este fenómeno. Cualquiera que sea, ha sido el promedio de abstención más elevado en la historia electoral de presidenciales del país. Y eso nos debe decir algo. Independientemente de si atendieron el llamado de la MUD, que no creo que fuera el caso de una porción significativa de los ciudadanos que se quedaron en sus casas, lo cierto es que fue la no participación la que mejor expresó el rechazo de la ciudadanía a la permanencia de Maduro y su gobierno.

El otro elemento fue la decisión de Henri Falcón, candidato opositor por Avanzada Progresista, una fracción del partido COPEI y el MAS quien, a última hora, y antes de que Lucena, la presidenta del CNE diera los numeritos oficiales, desconoció el proceso electoral, al cual se sometió contrariando en su momento a los compromisos unitarios acordados a principios de año por partidos de la MUD, cuando falló la mesa de negociación en República Dominicana. Alegó que el proceso violó los compromisos que había firmado el oficialismo con él para esta elección y la calificó por tanto de irreal e ilegítima. Creo que lo salvó la campana, porque de haber reconocido los resultados como legítimos, o haberse ido a la cohabitación con el nuevo gobierno de Maduro, hubiera pasado a la irrelevancia. El otro candidato opositor, Javier Bertucci, también exigió, al menos esa noche, un nuevo proceso electoral.

Gracias a estos dos elementos resaltantes de la jornada del 20M, el lunes Maduro amaneció, en mi criterio, un poco más débil políticamente de lo que estaba. O, quizás más vulnerable, según la evaluación que hiciera John Magdaleno de su interpretación de los resultados electorales. Las declaraciones de Falcón han dado pie a la apertura de un potencial espacio político para que factores opositores puedan conversar y quizás ponerse de acuerdo. Ahora todos comparten que las elecciones fueron fraudulentas. Unos por origen, otros por rompimiento de un acuerdo, que cualquiera que conociera al gobierno de Maduro, sabía que iba a romper. Con ello, también, todos se ponen a tono por el momento con el Grupo de Lima, varios gobiernos de occidente y la comunidad democrática internacional. Esto es muy valioso políticamente y si no se aprovecha se nos irá la oportunidad.

Por otra parte, Maduro y su gobierno, aunque quizás un poco preocupados, no acusan recibo. Para ellos su objetivo pareciera ser desde hace ya bastante tiempo simplemente sobrevivir, seguir en el poder y eso vale para cada día que permanecen en Miraflores. Esa noche sobrevivieron una vez más. Eso les basta.

Pero la crisis socioeconómica sigue su curso al abismo, la crisis humanitaria se agrava, la migración se acrecienta y los militares… ¿qué pasa con ellos? Pues nada, siguen lucrándose a costa de la sociedad, el país, el territorio. Sin embargo, tensiones hay -se han visibilizado nuevas detenciones y circulan rumores e informaciones sobre su descontento- pero, ya veremos si este mensaje de la población del 20M les dice algo, cale en algunos, a ver si usan la cabeza y terminan por tomar alguna decisión para presionar a Maduro y su combo para que se vayan. Hoy, de modo análogo a lo que viene sucediendo en Nicaragua, no pareciera haber lugar para la cohabitación, sino para negociar condiciones de salida. Son cinco años de luchas infructuosas y costosas por parte de la sociedad civil y política contra un gobierno que cierra toda salida pacífica, todo porque los militares y unos civiles desalmados no tienen escrúpulos para saquear este país, maldito por sus recursos.

¿Por dónde seguimos?

Considero que en el país existe hoy una estructura de oportunidades propicia para alcanzar en los próximos meses el cambio político en paz. Así pareciera revelarlo la combinación del agravamiento de las condiciones socioeconómicas por la hiperinflación, las amenazas de embargo sobre la producción y los bienes petroleros de la nación, como consecuencia de la sentencia favorable a la Conoco-Phillips en un tribunal de EEUU, con la firmeza y creciente coherencia de las acciones de la comunidad democrática internacional sobre el gobierno para que regrese al hilo constitucional y atienda la crisis humanitaria. Ahora, las señales emitidas el 20M por la ciudadanía que usó las elecciones para transmitir su inconformidad, y unos actores políticos opositores que participaron y luego rechazaron el evento de votación, le echaron un poco más de leña al fuego.

¿Cómo aprovechar esta oportunidad para convencer al gobierno de Maduro o a alguna de las facciones militares que lo apoyan que el tiempo ya se agotó y es tiempo de irse? ¿Cómo se fractura el bloque de dominación?

Las próximas semanas y meses serán complicadas, pero quizás decisivas. Ante ello, es necesario repensar tanto la acción colectiva, como las estrategias de actores políticos para impulsar el desenlace.

Para ello, la sociedad, sus ciudadanos, sus organizaciones sociales, sus ONG, deberán seguir poniendo su parte, además de su sufrimiento. No existe fórmula mágica para superar las dificultades impuestas por un régimen que camina hacia un mayor autoritarismo, y hace uso de instrumentos de represión y guerra psicológica propias de una mentalidad totalitaria, es decir, sin escrúpulos.

En este contexto, es importante tomar conciencia de que una salida en paz hacia una transición democrática no es fácil, es casi inédita y exige mucha creatividad, perseverancia, cabeza fría, solidaridad y apoyo internacional. No pareciera ya que los venezolanos solos podemos derrocar semejante régimen. El estado de necesidad de la mayoría es una importante limitación. Como lo es la fragmentación y debilidad que hoy muestran los partidos políticos de vocación democrática. Pero, dicho esto, sólo nosotros podemos dar las estocadas decisivas para ese final, eso no lo puede hacer la comunidad internacional.

Entonces, para la ciudadanía, para nosotros civiles desarmados, que apostamos por la vida, no existe otra opción que la salida pacífica, no violenta. De eso debemos convencernos y cada uno actuar en consecuencia. Las fórmulas para esa salida no son tan variadas: se lucha por la renuncia de Maduro, algo en lo que debemos siempre insistir, porque sería la menos dolorosa para el cuerpo social, ya que podría iniciarse una transición incruenta; o, sin que sean excluyentes, nos nucleamos en torno a la transición por medio de unas elecciones en condiciones justas, equitativas y transparentes para conformar un gobierno legítimo. No renunciemos a ninguna de las dos, pero en este momento ambas se dificultan por la desmovilización de la ciudadanía y el descrédito que ambas estrategias padecen. Eso debemos superarlo.

Otro gran problema que tenemos se encuentra en la desconfianza, rechazo y/o el descrédito de muchos dirigentes y partidos opositores. Es también un gran escollo pues sin partidos robustos difícilmente podremos alcanzar una transición pacífica y democrática. Enfrentar un gobierno como éste de Maduro ha implicado para muchos políticos persecución, prisión, amenazas a sus familias. Los diputados van para dos años sin sueldo, algunos han sido malheridos por paramilitares chavistas ante la mirada impávida, si no la complicidad, de la Fuerza Armada. Diputados, alcaldes y otros dirigentes se encuentran hoy presos, en el exilio o enfermos. Recordemos eso a la hora de criticarlos, y sin dejar de hacerlo, reconozcamos también aciertos como las parlamentarias de 2015.

Pienso que, ante el panorama actual, la sociedad civil y la ciudadanía debe tomar un rol más activo. En los años recientes se ha visto una multiplicación de organizaciones civiles, de ONG y de distintos grupos y plataformas sociales, constituidos para proteger y garantizar derechos que nos han sido despojados por la dictadura. Están casos como las organizaciones que defienden el derecho a la salud de la ciudadanía, otros que atienden a niños, adolescentes y mujeres, expuestos a la violencia y pobreza, redes sociales que periodistas valientes han tejido para garantizar el derecho al acceso a información veraz y la libertad de expresión, ONG que monitorean la violación de los DDHH de los presos políticos, de las cárceles, de los trabajadores, en fin, Venezuela tiene hoy un tejido social más denso, más solido, que será invalorable cuando hayamos llegado a la puerta de esa transición que anhelamos, porque garantizará unas bases más enraizadas en la sociedad de las instituciones democráticas. Una sociedad civil que sabe por propia experiencia la necesidad de protegerse de las arbitrariedades del poder y defender su autonomía.

Esa sociedad deberá, sin embargo, dada la gravedad de la coyuntura, tomar, en mi opinión un protagonismo mayor ante el colapso de los actores políticos democráticos. No para desplazarlos de sus responsabilidades, pero sí, quizás, para demandar de ellos mayor madurez para resolver la conflictividad entre ellos, que vergonzosamente expusieron en este proceso electoral; exigirles mayor responsabilidad en sus obligaciones, ayudándolos entre otras tareas urgentes a dibujar y componer, con las demandas de la ciudadanía, una narrativa del futuro compartido, que sirva para incentivar y movilizar de nuevo. La ciudadanía, la sociedad civil y la militancia de los partidos deben exigir una renovación de los liderazgos de los políticos. Vemos a algunos liderazgos agotados o limitados por ópticas que no corresponden a estos tiempos. Los relevos deben, a su vez, prepararse para administrar un país devastado con austeridad y honestidad. Otra gran urgencia es volver a encontrar una dirección política unitaria cuya estrategia no se limite a lo electoral, sino que abarque múltiples estrategias de resistencia y lucha en dictadura. Una dirección con coordinación de lo social con lo político, frenando la cooptación a la que suelen estar acostumbrados los políticos frente a los activistas sociales.

¿Cómo se hace esto? Las respuestas son nuestro desafío. Las innovaciones deben estar a la orden del día. Insistamos en una salida pacífica, que el bloque de dominación militar y civil que se ha apropiado del Estado y ha desmembrado a la nación, hoy nos niega. Pero, la política es el arte de lo posible y a ellos debemos remitirnos: con movilización, consultas, asambleas, innovaciones organizativas, estrategias múltiples, con vasos comunicantes entre actores políticos, sociales, academias, iglesia, participando y respetando los espacios de cada quien en las tareas de construir primero en el imaginario, para luego plasmar en el territorio a través de instituciones y estructuras organizativas, otro país donde podamos reunirnos de nuevo, reconocernos como nación. El gobierno ha logrado desacreditar la vía democrática y pacífica, dividir a los partidos, y frustrar a la población. A esto debemos sobreponernos para mostrarle que no puede truncar nuestras aspiraciones de un país libre y con bienestar. Ahora más que nunca debemos levantarnos y continuar, pues las condiciones nos favorecen, muchos países con sus ciudadanos nos están echando una mano. El eslabón que falta para rematar la tarea está en cada uno de nosotros, en nuestra responsabilidad política como ciudadanos de informarnos y actuar, y en las organizaciones que constituimos, apoyamos y controlamos, actuando colectivamente y con firmeza, desprendimiento personal y honestidad.

 

Lo que nace del fraude es incurablemente ilegitimo – Declaración MUD – 24 de Mayo 2018

LO QUE NACE DEL FRAUDE ES INCURABLEMENTE ILEGITIMO

 El pueblo venezolano agobiado por la hiperinflación y la escasez, consecuencias del desgobierno y la corrupción, ve como un hecho distante y ajeno que la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente, reciba al beneficiario de una convocatoria electoral a su vez ilegitima en su origen y en su ejecución. Dos ilegitimidades no pueden producir una legitimidad. El acto escenificado durante el mediodía de hoy es otro capitulo de la farsa con la que se ha pretendido expropiar a los venezolanos su derecho a elegir un nuevo Presidente para el periodo constitucional que comienza en enero de 2019.

La falsa constituyente felicita al beneficiario del fraude y agrega otra escena bufa a la farsa, con un falso juramento para una toma de posesión que ellos mismos dicen que deberá realizarse en enero. ¡Ya basta de burlas a los venezolanos!

Venezuela como nación civilizada tiene una Constitución que debe ser respetada. Los venezolanos somos un pueblo digno, como lo acabamos de demostrar una vez más el pasado 20 de mayo. Es indignante que se usen espacios públicos y símbolos de la Patria, para escenificar una mentira. Ni fue esa una toma de posesión ni la ANC tenia autoridad constitucional para administrarla. Y, como todos en Venezuela y el mundo sabemos, tampoco la del domingo 20 de mayo fue una elección. ¿A quién se quiere engañar?

Lo que Venezuela necesita y reclama es un nuevo gobierno al servicio de todos los venezolanos y no en beneficio de un pequeño grupo, que tenga la voluntad, la capacidad, la credibilidad y el compromiso de enfrentar los gravísimos problemas que han generado la más grave crisis de nuestra historia. Para ese cambio indispensable, la vía constitucional, democrática, pacífica y segura, es la realización de una elección verdaderamente libre.

Eso es lo que espera y es lo que merece la sociedad venezolana. Una elección limpia que produzca libremente un nuevo gobierno y nos asegure un nuevo rumbo de libertad y justicia, de prosperidad y de paz.

La Unidad Democrática repudia esta nueva burla al pueblo venezolano y sus necesidades y ratifica su decisión de sumar su voz, su voluntad y su esfuerzo a un gran encuentro nacional por el cambio.

La MESA DE LA UNIDAD DEMOCRÁTICA

 

La rebelión de las bases por Tomás Straka – ProDaVinci – 21 de Mayo 2018

Unknown.jpegEn un solo aspecto las elecciones del 20 mayo se desarrollaron según lo previsto por los analistas: Nicolás Maduro ha sido proclamado ganador y buena parte de la comunidad internacional desconoce la legitimidad de los comicios. Pero a partir de este punto las cosas parecieron haber tomado por sorpresa a muchos, comenzando tal vez por el mismo gobierno. La amplitud de la abstención y el hecho de que por primera vez el abstencionismo parece traducirse en un propósito claro ha descolocado a todos los actores del drama. El 21 de mayo nadie está en el lugar en el que estaba el 20, y la decisión que cada uno tome ante las cifras definirá su destino inmediato y tal vez el de todo el país.

La abstención ha sido una protesta de dimensiones similares a las de las firmas contra la Constituyente del 16 de julio de 2017, pero con dos diferencias: esta vez la protesta vino, en su aspecto más notable, del lado de quienes apoyan (o al menos se creía que apoyaban) al gobierno; y no demuestra seguir un liderazgo. Al contrario, ha rematado algunos liderazgos en declive, como el de Maduro, demostrando cuán hondo es el vacío en este aspecto. El Frente Amplio es el que más puede parecerse a un ganador en la jornada, aunque mucho de su triunfo haya sido por carambola. Leer más de esta entrada

Venezuela después del 20M por Fernando Mires – Blog Polis – 21 de Mayo 2018

miresUna máxima recomienda no hacer abuso del tiempo subjuntivo en los análisis políticos entre otras razones porque la política a diferencia de la filosofía no se rige por las pautas del pensamiento especulativo. Hay, sin embargo, excepciones que confirman la regla. Una parece ser la situación surgida en Venezuela después de las elecciones del 20-M. Sí, digo elecciones. Fueron, efectivamente, elecciones en dictadura, como son las elecciones en la Rusia de Putin, en la Bielorusia de Lucaschenko o en la Nicaragua de Ortega. Elecciones viciadas, hechas para confirmar el poder del régimen.

Las de Venezuela pertenecen -han pertenecido siempre desde que hay chavismo- al tipo de las elecciones dictatoriales y bajo ese bien entendido la oposición venezolana ha participado en ellas obteniendo incluso victorias resonantes. No fue ese el caso de las elecciones presidenciales del 20-M. Y es ahí donde surge la pregunta subjuntiva: ¿qué habría sucedido si una oposición tan unida como el 6-D hubiera participado masivamente? La respuesta desde una perspectiva numérica es una sola: una unidad electoral masiva habría sepultado a Maduro. Ningún fraude habría podido contener un aluvión de votos de proporciones tan gigantescas. Por eso la impresión es ya general: la oposición venezolana perdió una gran oportunidad para deshacerse definitivamente de la dictadura. La mejor oportunidad de toda su historia.

No vale la pena, ni en política ni en otros órdenes de la vida, hurgar heridas ni mucho menos llorar sobre la leche derramada. Pero sería omisión no afirmar que la abstención venezolana no fue producto de un plan meticulosamente fraguado por las dirigencias políticas. Por el contrario, fue un producto de su propia impotencia. Porque la abstención -seamos honestos- no comenzó con las presidenciales.

La abstención masiva surgió de la crisis política de la oposición después de que Maduro aplastara a las movilizaciones del 2017 y del mega-fraude que dio vida a la Asamblea Constituyente, hecho que llevó no solo a los electores, también a los propios partidos, a desconfiar de su única arma: El voto. La abstención tomó forma en las regionales de octubre de 2017 y después en los desórdenes electorales de las municipales en diciembre del mismo año. Derrotismo, apatía, dispersión, abstencionismo, ausencia de línea y conducción, fueron los signos de ambas elecciones.

Las regionales y las municipales fueron regaladas por la oposición, a la dictadura. La abstención en las presidenciales de mayo, vista desde esa perspectiva, fue solo el corolario de una crisis política y moral dentro de, y entre los, partidos de la MUD. O dicho en una sola frase: no la abstención llevó a la crisis de la oposición sino la crisis de la oposición llevó a la abstención. Quizás la más clara expresión de esa crisis fue la imposibilidad de los partidos de la MUD para ponerse de acuerdo en torno a un candidato único. Y no precisamente porque faltaran nombres sino simplemente porque el egoísmo de los partidos imposibilitó ese acuerdo. No ha sido por cierto la primera vez en la historia -pienso en los orígenes del fascismo italiano- en que la razón de partido ha terminado imponiéndose por sobre la razón política.

Puede ser que no valga ya la pena detenerse demasiado en hechos ultraconocidos. La MUD al abandonar el centro político abrió un espacio por donde penetraron las tendencias más extremistas de la oposición. Sorpresa, incluso lástima, producía el espectáculo dado por parlamentarios, elegidos en elecciones, pronunciarse en contra de la vía electoral, repitiendo como loros las consignas aventureras de la señora Machado quien al menos fue siempre consecuente con ella misma. No así los personeros de la MUD. De un día a otro echaron por la borda la esencia de su propia historia: las elecciones como medio de lucha política.

La primera gran lección que dejó entonces el 20-M, fue la siguiente: Nunca más la oposición deberá abandonar su única ruta, sobre todo si se toma en cuenta de que no es capaz de transitar por ninguna otra. El precio ha sido muy caro. Ha ayudado a una dictadura a mantenerse en el poder, cuando todos los números hablaban en su contra.
No fue Falcón quien dividió a la MUD. Falcón solo se puso a la cabeza y dio forma política a una gran cantidad de voluntades que nunca habrían acatado la línea anti-electoral de la MUD. Pues si sus dirigentes no lo sabían, deben saberlo ya: siempre el abstencionismo ha sido, es y será divisionista. Si la MUD, o el Frente Amplio dio curso a la abstención electoral debió contar con fuertes divisiones internas. En cambio, cada vez que ha ido con decisión a confrontar electoralmente a la dictadura, el abstencionismo es recluido en sus bastiones tradicionales: los que ocupan hoy SoyVenezuela y otras siglas sin contenido social.

Falcón evitó que el inmenso espacio abandonado por la MUD fuera convertido en algo similar a uno de esos agujeros negros que existen en el universo cuya atracción negativa hace desaparecer a todo lo que aparece en sus cercanías. Falcón mantuvo la línea de la MUD evitando que ella desapareciera tragada por su propia inercia. Gracias a la mantención de esa línea, la oposición podrá, al menos hipotéticamente, rehacer la continuidad con su pasado electoral frente a los desafíos que vienen por delante, todos electorales: la renovación de la AN, elecciones municipales y la amenaza de un revocatorio a los diputados de la AN propuesto por Diosdado Cabello.

Queda así demostrada la importancia que juega la existencia de un candidato en los procesos electorales. Y esa es la segunda lección para la MUD. Frente a una dictadura que adelanta o atrasa elecciones a su mera conveniencia, la disposición a unirse en torno a una persona (la política será siempre personalizada) deberá mantenerse siempre presente. Falcón ocupó el lugar del contrincante que no supo, no quiso o no pudo elegir la MUD, lugar del cual la política jamás deberá prescindir. Más todavía, dio, con sus modestas fuerzas, un poco de “calle” a la lucha política, contraviniendo a un abstencionismo que no llamaba a nada.

Por enésima vez ha sido probado que la lucha en las calles y la alternativa electoral son partes de una sola unidad. Elecciones sin calle, son un absurdo. Calle sin elecciones, lleva a enfrentamientos luctuosos con las fuerzas represivas. Incluso, el mismo Falcón, después de denunciar los atropellos en que había incurrido la dictadura durante el proceso electoral, señaló como posible perspectiva, la repetición de las elecciones. Su idea fue evidentemente, mantener el tema electoral en el centro de la acción. Pues, así como el abstencionismo es fuente de divisiones, las elecciones son fuente de unidad. Nunca la oposición ha estado más unida que durante las contiendas electorales. Nunca más desunida, cuando hace abandono de ellas. Haber mantenido la ruta electoral de la MUD aún en contra de la MUD fue el gran aporte de la candidatura de Falcón. Tarde o temprano la MUD, o lo que quede de ella, deberá agradecer a Falcón.

Como suele suceder, después de una debacle abundan los llamados a la unidad. La mayoría de ellos son insustanciales y no se refieren a objetivos determinados. Suelen ser simples frases piadosas para salir del paso. Por eso, al llegar a ese punto, cabe una reflexión. La unidad por la unidad no existe en política y en algunas ocasiones tampoco es deseable que exista. Para decirlo en clave de síntesis: la unidad es siempre unidad, si no de contrarios, por lo menos de “diversos”. En ese sentido mantener la unidad a cualquier precio puede ser incluso contraproducente y, como ya lo vimos en el caso de la MUD, puede llevar a la inacción. Pues probablemente no pocos dirigentes y activistas de la MUD no estaban de acuerdo con el callejón sin salida a que fueron llevados. Pero una mal entendida lealtad con sus partidos los condujo a la parálisis total. El caso de Henrique Capriles fue muy elocuente. Al renunciar a tomar posiciones definidas en aras de una unidad abstracta, debió expresarse en un lenguaje críptico, es decir, hacer justo lo contrario que debe hacer un líder: señalar vías y hablar más claro que el agua.

Las líneas de la política son siempre divisorias. En tanto la política incorpora a la contradicción, a la controversia y al debate, no la unidad sino la división es su principal característica. Más aún: la división es condición de unidad. Pues solo puede ser unido lo que está dividido. En ese sentido vale la pena hacer una diferencia entre dos términos muy distintos que suelen usarse como sinónimos: División y desintegración. Lo que hay que evitar en política no es la división sino la desintegración. Y la desintegración suele aparecer justo allí donde las líneas divisiorias no están claras. Y bien, el gran problema es que hoy la MUD no solo aparece dividida sino, además, en un abierto estado de desintegración. Así se explica por qué las diferencias políticas toman la forma de simples luchas personales. Una de las tareas que tiene por delante la oposición es retornar a la unidad en la diversidad, razón de ser de todas las grandes coaliciones políticas.

Maduro es derrotable. Su Talón de Aquiles es el voto popular, no la abstención. Por lo mismo, todos sus esfuerzos han estado dirigidos a desprestigiar al voto. Más aún cuando ya no cuenta con el apoyo de muchos de los que ayer fueron sus partidarios. La inmensa mayoría del país está en contra suya. Transformar a esa mayoría en gran fuerza electoral -la palabra electoral incluye la defensa de las elecciones cuando estas son negadas- es posible. Esa vía ya la mostró Falcón.

 

 

Las elecciones presidenciales en Venezuela – El País – 20 de Mayo 2018

Falcón, segundo favorito en los sondeos de opinión, denuncia más de 350 irregularidades del partido de Maduro en los colegios electorales

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Los colegios electorales de Venezuela han abierto sus puertas este domingo a las seis de la madrugada hora local (las doce hora peninsular española) para celebrar unas elecciones presidenciales en las que el actual mandatario, Nicolás Maduro, se postula como favorito absoluto entre críticas de fraude de la oposición y la negativa de la comunidad internacional a reconocer sus resultados. El Gobierno ha informado de que ya han votado 2,5 millones de personas en las elecciones presidenciales, aproximadamente un 12,5% de los 20 millones de votantes a las 10 de la mañana hora local (16 en España). El candidato a la presidencia de Venezuela Henri Falcón, segundo favorito en los sondeos de opinión, ha denunciado más de 350 irregularidades por parte del partido de Maduro en los colegios electorales después de votar en un centro del estado Lara.

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La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Tibisay Lucena, ha informado de diversas denuncias durante la jornada de las elecciones presidenciales de este domingo, principalmente por la ubicación de los conocidos como “puntos rojos” de validación de voto demasiado cerca de los centros de votación, aunque ha destacado que se han producido menos incidencias que en otros procesos, informa Europa Press. “Ha habido muchas menos [denuncias] que en comicios electorales pasados” y estas ya han sido “atendidas y corregidas”, ha explicado Lucena en rueda de prensa recogida por los medios venezolanos. Los “puntos rojos” son los lugares en los que se registran después de votar quienes poseen el Carnet de la Patria, un documento usado por el Gobierno para identificar a las personas que son beneficiarios de un programa social y para la distribución de alimentos a bajo precio.

El secretario de Estado de EE UU , Mike Pompeo, ha dicho este domingo que las “fraudulentas elecciones” de Venezuela, en las que busca la reelección el actual presidente Nicolás Maduro, “no cambian nada” y que es “el pueblo venezolano” quien debe dirigir el país, informa Efe “Observando hoy Venezuela. Las fraudulentas elecciones no cambian nada. Necesitamos que el pueblo venezolano dirija este país… Una nación con tanto que ofrecer al mundo”, ha escrito Pompeo en su cuenta oficial de Twitter.

El opositor Frente Amplio Venezuela Libre ha cifrado este mediodía en un 12% la participación en los comicios presidenciales y ha denunciado la presencia de áreas de proselitismo oficialista a menos de 200 metros en el 85% de los centros electorales, una cercanía que viola los acuerdos preelectorales, informa Efe.

“Las cifras del 12% de participación demuestran que no hay nadie en los centros, que no hay ningún tipo de participación”, ha dicho a los medios el diputado Jose Manuel Olivares. Ha especificado que la cifra es resultado de un sistema de datos a nivel nacional que tienen pues, ha asegurado: “Tenemos testigos en algunos centros, tenemos una data de registro de centros electorales”.

El integrante del partido Primero Justicia (PJ) ha señalado que este número es “menos de la mitad de la participación esperada en procesos anteriores”. “Esto es un relato importante para que todos nos preparemos para lo que están montando para esta noche. Del show que pretenden montar para esta noche y cuál es la cifra real de participación en todo el territorio nacional”, ha añadido. También ha agradecido a los venezolanos que decidieron abstenerse “por creer, por ser consecuente en desligitimar a Nicolás Maduro”.

Los partidos opositores más importantes, englobados dentro de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), decidieron hace meses no participar en los comicios al considerar que las condiciones no son las adecuadas, por lo que califican de fraude la jornada de hoy, una posición y argumentos apoyados por, entre otros, EE.UU. y el Parlamento Europeo. A los que decidieron sufragar les ha pedido no sentirse “culpables”, y ha pedido que a partir de mañana se unifiquen “todos” los contrarios al oficialismo.

También ha denunciado que la presencia de “puntos rojos”, como se conocen los toldos de proselitismo chavista, a menos de 200 metros de los centros de votación y en violación de los acuerdos preelectorales alcanzó el 85%. Sitios donde, ha afirmado, “hay coacción, donde hay amenazas, donde obligan al ciudadano a firmar una lista y jugar con su trabajo y su dignidad”. “Nuevamente vemos que el gobierno sigue sin cumplir su palabra, siguen burlándose, una de las razones por las cuales no estamos en este proceso”, ha dicho.

En Venezuela está permitido apoyar al votante en la mesa de sufragio solo cuando tenga alguna dificultad física, y el ayudante nunca puede ser la misma persona. Los poco más de 20,5 millones de venezolanos llamados a las urnas escogen hoy entre el actual presidente, Nicolás Maduro, el exgobernador Henri Falcón, el evangélico Javier Bertucci y el ingeniero Reinaldo Quijada.

Varios manifestantes protestan este domingo frente a la embajada de Venezuela en Montevideo por las elecciones presidenciales en este país sudamericano, que la oposición considera fraudulentas. La fotografía es de Efe.

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El expastor evangélico Javier Bertucci ha votado este domingo en los comicios de Venezuela, en los que aspira a la presidencia, y ha denunciado que el chavismo gobernante ha cometido 380 faltas electorales que tienen que ver con los “puntos rojos” o toldos en los que se controla el voto oficialista, informa Efe. “Hemos recibido más de 380 denuncias, donde los puntos rojos están casi al lado de los centros de votaciones a nivel nacional”, ha dicho el candidato presidencial desde el estado Carabobo (norte), tras votar.

Los llamados puntos rojos son toldos que tradicionalmente dispone el oficialismo el día de los comicios muy cerca de los colegios electorales para informar sobre cómo votar por los candidatos de la revolución bolivariana que lidera Nicolás Maduro, hoy aspirante a la reelección presidencial.

Bertucci ha asegurado que había acordado con el Ejecutivo ubicar estos toldos a 200 metros de los colegios electorales por lo que denunció el incumplimiento como un acto antidemocrático. “Aparte de esto la compra de consciencia, la intimidación al elector, cuando viene a votar, lo abordan [en los puntos rojos] para entonces preguntarle por quién va a votar (…) empiezan a ofrecerle dinero, comida, no hay libertad en este punto para que este elector ejerza su derecho”, ha sostenido.

El líder religioso ha dicho contar con fotografías y vídeos que respaldan estas denuncias, irregularidades que ocurren, según dijo, en centros de votación con poca observación electoral. “Este no es un ejercicio democrático, están jugando con el hambre del pueblo, están usando la comida y el dinero para comprar el voto”, ha proseguido.

Bertucci ha adelantado que se trasladará a Caracas para formular ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) estas denuncias, que han sido formuladas también por el candidato Henri Falcón, el rector electoral Luis Emilio Rondón y la principal coalición opositora que no participa en la contienda y ha llamado a la abstención. El expastor ha señalado que la participación ha sido “buena en los sectores populares” y “baja” en otros poblados.

Con todo, ha llamado a los más de 20 millones de venezolanos habilitados para votar a acudir a las urnas pues, ha considerado, “esta es la oportunidad que tenemos hoy de salir de esta gente [en referencia al Gobierno] con voto”.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) considera fraudulentas estas votaciones al igual que buena parte de la comunidad internacional, que hizo varios llamamientos para su suspensión. En estas elecciones se medirá también el ingeniero Reinaldo Quijada y están en disputa otros 251 cargos para los consejos legislativos de las 23 entidades federales.

Venezuela: Elecciones a la medida de Maduro por Marinellys Tremamunno – Yoinfluyo.com – 18 de Mayo 2018

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Un panorama nada alentador le espera a Venezuela este domingo.

¿Es posible que un presidente con más del 80% de rechazo en su gestión pueda reelegirse? ¡En Venezuela sí lo es! Nicolás Maduro sale al ruedo electoral este domingo con unas elecciones hechas a la medida para garantizar su reelección.

Para comprender el contexto electoral en este país sudamericano, Yo Influyo entrevistó a Eugenio Martínez, periodista venezolano experto en temas electorales.

“Hay que entender que el proceso electoral del 20 de mayo se ha construido en en torno a las necesidades que tienen tanto el chavismo como el presidente Nicolás Maduro”.

Por ejemplo, explica, los dos principales líderes de oposición, Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López, están inhabilitados e impedidos para participar en este proceso.

“Adicionalmente, de los principales partidos de oposición, la mayoría fueron eliminados o no tienen estatus legal en este momento, después de una serie de decisiones muy particulares, tanto del organismo comicial como del Tribunal Supremo de Justicia. En líneas generales, se pasó de 52 partidos políticos en el año 2015 a solamente 17”.

Por si fuera poco, la contienda electoral presenta una oposición a medias, con los ex chavistas Henri Falcón y Reinaldo Quijada; y el pastor evangélico Javier Bertucci.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) no participa, por orden del Tribunal Supremo de Justicia y, como ya es tradición en tiempos de revolución bolivariana, el gobierno tiene el control absoluto del voto electrónico.

Smartmatic (la empresa que tenía a su cargo el voto electrónico) en este momento ya no opera en Venezuela, aunque el Consejo Nacional Electoral sigue utilizando sus máquinas y sus programas, agrega el experto.

“El problema este momento con la ausencia de Smartmatic es que no se sabe cómo el Consejo Nacional Electoral ha resuelto la licencia de uso de los programas, el software de totalización, escrutinios y trasmisión de resultados que se utilizaron hasta el año 2017, pues la licencia de uso venció el año pasado”.

“Aunque el candidato Henry Falcón o los candidatos opositores a Maduro lograsen desplegar una estructura humana en las 34 mil mesas de votación, esa estructura humana de testigos, miembros, etcétera, pudiese terminar convalidando un fraude electrónico si no se aclaran las dudas que hay sobre el sistema automatizado…” agregó Martínez.

Un panorama nada alentador le espera a Venezuela este domingo, si además sumamos la represión gubernamental que mantiene en la cárcel a más de 330 prisioneros. Elecciones a la medida del régimen con un resultado previsible.

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