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Encuesta muestra estrepitoso colapso de la MUD y consolidación en preferencias de María Corina Machado por Antonio Maria Delgado – El Nuevo Herald – 13 de Agosto 2018

Los tradicionales partidos políticos de la oposición han perdido conexión con la población venezolana y los dirigentes más vinculados con la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) padecen índices de confianza alarmantemente bajos, dijo una encuesta de la firma Meganálisis divulgada el lunes.

La encuesta también muestra un impresionante crecimiento en aceptación de María Corina Machado, dirigente mejor conocida por denunciar que la MUD conducía a Venezuela hacia un callejón sin salida con la tesis de que el régimen de Nicolás Maduro podría ser removido del poder a través de elecciones.

Encuesta Meganalisis – 1-5 de Agosto 2018

Las tensiones políticas y la crisis económica convierten a Venezuela en una olla a presión – Heraldo – 5 de Agosto 2018

Una oposición ensimismada ha favorecido la continuidad de Maduro en Miraflores, pese a que está en su momento más bajo

Nicolás Maduro: “Juan Manuel Santos está detrás de este atentado”

Venezuela ha vivido este fin de semana el último de una larga serie de episodios relacionados con el desgaste político y la sangría económica del Gobierno de Nicolás Maduro en los cinco años que han transcurrido desde que la muerte de su antecesor en el cargo, Hugo Chávez, le pusiera a los mandos de la nación caribeña.

Dos drones cargados con explosivos interumpían el discurso que Maduro pronunciaba al filo de las 18.00 (hora local) del sábado en la Avenida Bolívar de Caracas, acompañado de su mujer, Cilia Flores, y su Gobierno, ante una audiencia de cientos de militares reunidos con motivo del 81º aniversario de la creación de la Guardia Nacional Bolivariana.

El Gobierno de Colombia desmiente las “absurdas” acusaciones de Maduro

Maduro enmudecía –y miraba al cielo visiblemente preocupado– mientras la guardia presidencial evacuaba el palco de autoridades. En la calle, los uniformados rompían filas y huían en todas direcciones. La señal de radio y televisión, que emitía en directo, se cortaba.

Los Soldados de Franelas, un grupo supuestamente integrado por militares descontentos con Maduro, ha reivindicado el ataque. Acusan al presidente de violar la Constitución y piden a los venezolanos que vuelvan a tomar las calles hasta hacerse con el poder. Después, proponen crear una “junta de transición” que guíe a Venezuela hacia “elecciones verdaderas”.

Los hechos, como es habitual en Venezuela, han tenido varias interpretaciones. Maduro, que ha salido ileso, habla de “atentado” y acusa a la “ultraderecha” venezolana y colombiana y sus agentes en Miami, señalando como ‘cerebro’ a su homólogo colombiano,Juan Manuel Santos. La oposición, reunida en el Frente Amplio, subraya que “aún está por verse si realmente fue un atentado” y alerta de que podría servir de “excusa” para “profundizar la represión”.

Los sucesos recuerdan al ataque protagonizado el 27 de junio de 2017 por el piloto de la Fuerza Aérea venezolana Óscar Pérez,que robó un helicóptero con el que bombardeó las sedes del Ministerio de Interior y del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Caracas. Pérez, que en el pasado se había prestado para campañas de publicidad de las tropas ‘chavistas’, se convertía así en la imagen pública de la rebelión militar contra Maduro.

Pérez permaneció fugado hasta enero cuando fue localizado junto a varios “criminales” en una vivienda de un barrio humilde de Caracas. Las fuerzas de seguridad asediaron durante horas la casa hasta que finalmente entraron. Pérez y otros “seis terroristas” murieron. El piloto había pedido en vídeos difundidos por redes sociales que cesara el ataque: “Nos vamos a entregar, no sigan disparando”.

Apenas dos meses después, el 6 de agosto de 2017, un grupo de militares sublevados liderados por el capitán Juan Caguaripano, de la 41º Brigada Blindada, lanzó la ‘Operación David Carabobo’ con la que intentaron tomar unas instalaciones clave de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el Fuerte Paramacay, en la ciudad venezolana de Valencia. Las tropas ‘chavistas’ frustraron el ataque, que dejó dos muertos y varios detenidos.

Desde la prensa contestataria se ha informado de que estos incidentes no son anécdotas, sino síntoma de una creciente frustración en la FANB por la deriva que ha adoptado el país. Según Foro Penal, una ONG local dedicada al seguimiento de los presos venezolanos, en mayo había un total de 70 militares encarcelados por razones políticas.

Las FANB son el pilar fundamental del edificio ‘chavista’. La “unión cívico-militar”, como la definió Chávez y repite Maduro, es el escudo protector del Gobierno, por lo que cualquier fisura en la institución armada podría provocar su colapso.

 

Crisis humanitaria

El motor de la incipiente sublevación militar ha sido la crisis humanitaria que sufre Venezuela a causa de una crisis económica que ha vaciado los supermercados de productos de primera necesidad, como comida y medicamentos, y ha provocado un rápido deterioro de los servicios públicos, desbaratando las políticas sociales que servían de buque insignia al ‘chavismo’.

El origen del mal económico que aqueja a Venezuela es la brusca caída que sufrió el precio del petróleo en el mercado internacional. El país, que obtiene la mayoría de sus ingresos públicos de las exportaciones de crudo, vio cómo el barril se desplomaba hasta los 40 dólares, muy por debajo del mínimo de 100 dólares al que necesita venderlo para mantener saneadas sus cuentas.

En un primer momento, Maduro capeó el temporal con generosos créditos de Rusia China, pero pronto el Gobierno se quedó sin dinero para seguir importando los bienes que hasta entonces compraba en el extranjero, la mayoría, según explicó en una entrevista Raúl Gallegos –ex corresponsal de Dow Jones y ‘Wall Street Journal’–.

Se formaron largas colas para comprar leche o papel higiénico pero mes a mes se diluyeron porque la hiperinflación hacía imposible comprar a precios oficiales. En su última estimación, del mes de julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que Venezuela cerrará 2018 con una inflación récord de un millón por ciento.

Relatores especiales de la ONU alertaron, en un informe publicado en el primer trimestre del año sobre la situación en Venezuela, de que “en promedio cinco o seis niños mueren cada semana por desnutrición”, mientras que la falta de medicinas y otros insumo médicos “está provocando muertes que se podrían prevenir”. Más de un millón de venezolanos han huido en el último año del país rumbo a Colombia, Brasil y otros lugares.

Parálisis política

El descenso a los infiernos de Venezuela ha estado marcado por una tensión política fluctuante cuyos picos fueron las revueltas opositoras de 2014 y 2017, que dejaron un balance total fue de más de cien fallecidos, la mayoría manifestantes muertos a manos de uniformados y ‘colectivos’ –grupos de civiles armados afines al Gobierno–.

La situación se agravó a raíz de la victoria que obtuvo la Mesa de Unidad Democrática (MUD) en las elecciones parlamentarias de 2015. Por primera vez, la oposición se hacía con el control de la Asamblea Nacional y lo hacía además con una ‘súper mayoría’ que le permitía reformar el Estado.

Maduro contraatacó con una ofensiva institucional desde los órganos que aún controlaba –TSJ y Consejo Nacional Electoral–. Así, ha anulado al Parlamento y dejado fuera de juego a la MUD y a sus principales partidos y dirigentes. El jaque mate fue la creación en 2016 de una Asamblea Constituyente que ha absorbido todos los poderes estatales, menos el Ejecutivo.

La MUD, por su parte, se ha demostrado incapaz de formar un verdadero frente común ‘antichavista’. Salvo el triunfo electoral de 2015, ha perdido votación tras votación —Henrique Capriles se quedó a las puertas de Miraflores en los comicios celebrados a la muerte de Chávez– y las luchas internas por el poder la han desdibujado por completo. Ahora, busca un salvavidas en el Frente Amplio, que integra también a otras voces críticas, como empresarios e Iglesia.

Gobierno y MUD han intentado pactar en la mesa de negociaciones una solución a la crisis, pero les ha sido imposible. La última tentativa descarriló en febrero por falta de acuerdo sobre cómo debían celebrarse unas elecciones presidenciales que finalmente tuvieron lugar el 20 de mayo con el boicot de la oposición y el reproche de la comunidad internacional.

Maduro resiste a los llamamientos internos y externos para que celebre unas verdaderas elecciones presidenciales este mismo año. Solo ha accedido a liberar a cerca de 80 presos políticos, entre ellos el destacado dirigente Daniel Ceballos. Sin embargo, el ex alcalde caraqueño Antonio Ledezma tuvo que fugarse a Colombia y el líder opositor Leopoldo López purga condena bajo arresto domiciliario.

Venezuela: una transición llena de incógnitas por Francesco Manetto – El País -29 de Julio 2018

El PSUV celebra su congreso mientras la oposición trata de volver a la unidad

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). EFE

La gravísima crisis económica e institucional de Venezuela ha generado al menos un consenso amplio que, con la excepción del núcleo duro del régimen de Nicolás Maduro, incluso amenaza con quebrar al chavismo por dentro. Casi todos coinciden en que la situación se ha vuelto insostenible. Lo es por la hiperinflación, por la presión internacional y las sanciones a algunos de los principales dirigentes oficialistas, por la represión de la protesta social en la calle, los presos políticos —250, según la ONG Foro Penal—, por el saqueo de PDVSA, la petrolera estatal…

Una especie de tormenta perfecta azota el país. Y, a pesar de la aparente fortaleza del aparato oficialista, que logró desunir a la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), las fuerzas críticas con el Gobierno siguen esperando que se produzca pronto un cambio. Tal vez antes de finales de año.

“Si no abandonan el socialismo y van hacia una dictadura, simplemente vamos a tener un colapso mucho mayor. Es decir, anarquía, que nada funcione y que todo se convierta en una especie de Mad Max”, vaticina Ángel Alvarado, economista y diputado en la Asamblea Nacional elegido en 2015 en las listas de Primero Justicia, el partido de Julio Borges y Henrique Capriles.

Un semestre clave

“Están empobrecidos todos, el chavismo tiene una base popular muy grande y yo siempre me acuerdo de ese cuadro de Goya en el que Saturno se come a sus hijos. En este momento el socialismo se está comiendo a sus propios hijos”, continúa este opositor. “Yo creo que el segundo semestre va a ser clave. Tenemos demasiados catalizadores a la vez: sindicatos molestos, trabajadores, fuerzas armadas, descontento generalizado, las sanciones pueden empeorar… ¿Alguna de estas cosas es nueva? No. Lo que es nuevo es que todo ocurra a la vez”, advierte.

Según el análisis más extendido, Maduro logró la reelección en mayo de forma ilegítima, porque convocó unas presidenciales sin suficientes garantías democráticas y poniendo trabas a la oposición, cuyas fuerzas mayoritarias declinaron participar. No obstante, uno de los escenarios de futuro que contemplan analistas como Henkel García pasan precisamente por un acuerdo entre el chavismo y un sector de la oposición. O, como hipótesis alternativa, por una crisis interna del oficialismo que dé paso a una transición. “Analizando la dinámica dentro del chavismo, él gana con la promesa de hacer un cambio en la economía, cosa que no ha podido entregar”, explica. Esta circunstancia puede conferir un carácter político al malestar social, que hoy está todavía desarticulado.

Con estas premisas ayer comenzó su congreso la formación de Gobierno, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Rodrigo Cabeza, que fue ministro de Finanzas del expresidente Hugo Chávez y diputado, mantuvo que en su opinión el cónclave será una simple exhibición de unidad del oficialismo. Cabeza dijo en declaraciones a la agencia Reuters que el Gobierno prohibió a los ministros mencionar la palabra hiperinflación y hablar de subida de precios. El argumento habitual del Maduro para tratar de justificar los males de Venezuela es el de la “guerra económica” y el supuesto fantasma del enemigo exterior.

La oposición

No obstante, la clave consiste en desentrañar los próximos pasos de la oposición, que, antes de la votación de la Asamblea Nacional Constituyente en julio de 2017, mantuvo la presión en la calle durante casi cuatro meses para luego sumirse en el desánimo y en las tensiones internas. Mientras algunos gremios, como los del sector sanitario, le han plantado cara al Gobierno en las últimas semanas, el Frente Amplio —el movimiento que se propone convertirse en una alternativa a la MUD— ha sopesado la posibilidad de convocar una huelga general.

Opositores como Alvarado están dispuestos a dar la batalla, en un intento de quitarle la incitativa al Ejecutivo: “Ahora, si logran pasar estos seis meses, podemos ir a una situación muy complicada en los próximos años. Es decir, que se instale y se consolide algo completamente perverso”.

“Al final”, resume, “lo que está en juego es el Gobierno, si abandona el socialismo o no y si se convierte en un Estado de dictadores”.

Aquí todos somos necesarios por Thays Peñalver – Venepress – 28 de Julio 2018

download.jpgVivimos hoy en Venezuela horas aciagas y un momento histórico muy particular, nos enfrentamos a diario a un modelo que no nos da tregua

Los venezolanos hemos llegado hasta aquí, después de casi veinte años de despropósito Chavista. Se dice fácil pero ese tiempo es considerado como un ciclo histórico, en el que suceden cambios profundos en los países y surgen nuevas generaciones.

Marchábamos y poníamos la vida en riesgo diciendo que se estaban robando todo y los chavistas permitían el ataque contra nosotros riendo. Denunciábamos que estaban arrasando con la industria petrolera y se reían más en nuestras caras, indicábamos que estaban arrasando con la producción de alimentos y medicinas e ironizaban o satirizaban todo lo que decíamos, se burlaban en sus programas de televisión esbozando el “salario mas alto de América Latina” como el logro supremo.

Hoy el chavismo grita a los cuatro vientos que se lo han robado todo, que la industria petrolera esta en la ruina, que no hay alimentos ni medicinas y el salario mas alto de América Latina quedó en la pobreza absoluta, un colombiano o peruano pobre puede comprar 50 kilos de carne y un venezolano 500 gramos de pellejo. Pero el chavista no sale de su casa, prefiere creer el cuento de que son los europeos quienes tienen sus dolaritos bloqueados, porque se los siguen vacilando al ser la misma cifra que se siguen robando. Prefieren no pedir explicaciones por el millón de barriles que siguen vendiendo y que son 25 mil millones de dólares al precio de hoy. Mas que suficiente para que existan medicinas y comida, pero los chavistas siguen sin pedir explicaciones.

Esa es pues la gran diferencia. Nosotros marchábamos, nosotros protestábamos, nuestros miles de jóvenes muertos y presos exigían, pero el chavismo sigue impávido en sus casas, viendo como esos 25 mil millones de dólares se los siguen llevando sin importarles absolutamente nada. Siguen repitiendo que es el imperialismo sin siquiera preguntarse donde están los 16 mil millones de dólares que nos paga el imperio por el petróleo que les vendemos.

El chavismo no saldrá. No protestará jamás, ni pedirá explicaciones. Pero es bueno recordar que nosotros salimos, marchamos, protestamos e incluso muchos lo dieron todo, su vida y su libertad, para tratar de evitar lo que vivimos.

Muchos de los sucesos se han borrado de nuestras memorias, de ahí que no sea cierto que tenemos “memoria corta”, sino que han ocurrido tantos eventos uno detrás del otro, que no nos permiten recordar cuál fue el primero que sacudió a Venezuela y no podemos siquiera priorizarlos por orden de importancia. Yo envidio a quienes tienen en sus cabezas el recuento mes a mes y año por año, el histórico completo de tantos abusos de poder desde el primer día que llegaron para destruir el país y nuestras vidas. Pero en general, el paso del tiempo ha borrado por ejemplo aquel episodio en el que lanzaron la primera granada en la sede del partido Acción Democrática, ese fue el campanazo que dio inicio al peor episodio de odio sistemático en Venezuela y que nos anunciaba que sobrevendría lo peor. Por muchos acontecimientos posteriores ya olvidamos que las sedes de los diarios El Nacional y el Universal eran continuamente asediadas y atacadas, por alertar lo que venía en camino y hoy sufren los chavistas, decenas de emisoras de radios que antes de ser revocadas sus concesiones, recibían la visita de las turbas antecesoras de esos grupos ya tipificados por la Unión Europea como “grupos armados pro gobierno”. A algunas les lanzaron explosivos o incluso las ametrallaron y en breve tiempo la dirigencia política opositora comenzarían a sufrir varios atentados.

Después de casi dos décadas de chavismo en el poder no hay una sede de los partidos Primero Justicia, Voluntad Popular o Acción Democrática que no recibieran el impacto de las balas, disparos o una molotov a lo largo de todo este tiempo. Se nos han olvidado ya, borrados por la bestialidad diaria, los disparos a Henrique Capriles, Julio Borges o a María Corina Machado. También se nos está olvidando que a Marta Colomina en una oportunidad casi la incendian viva en el primer atentado registrado contra un periodista venezolano, ya no recordamos los explosivos en Globovisión, las granadas lanzadas en la sede de Fedecámaras y otras tantas a los sindicatos, ha quedado en el olvido que en el patio de los lideres eclesiásticos también estallaron las bombas así como los ataques a varias iglesias de diferentes religiones.

Ya no recordamos a los cientos de periodistas que recibieron disparos o agresiones ni conocemos el destino de la gran mayoría de exiliados y despedidos, en fin tantos héroes sin capa que han dejado la vida, la libertad y el pellejo en estos duros y largos años para tratar de evitar que pasáramos el hambre de hoy. Se nos están olvidando las balas recibidas en cada manifestación opositora, los proyectiles en los cuerpos de nuestros diputados, las golpizas, varias por cierto a Julio Borges o María Corina Machado en el recinto del Palacio Federal Legislativo. También se desvanecieron de nuestra memoria las golpizas a los diputados Armando Armas, Américo De Grazia y Franco Cassella aquel 5 de julio del año 2017. Las fotografías de estos hechos le darían la vuelta al mundo y desnudarían una realidad que pocos en el planeta querían creer: que Venezuela está secuestrada por un modelo que no acepta paralelismos.

Se nos olvidó la cárcel de Henrique Capriles y su dolor ante semejante injusticia, pero porque al poco tiempo tuvimos que voltear hacia otra injusticia, la de Leopoldo López y el martirio diario al que fue sometido junto a su familia, hasta que llegó un nuevo día y estos dos episodios condenables, fueron sustituidos por los gritos de decenas de nuestros mártires encadenados en las mazmorras. Hemos permitido dejar en el olvido una lucha que se ha convertido en una gesta heroica de nuestro liderazgo opositor en su conjunto. El torbellino diario propiciado desde el alto poder no nos permiten ver el día a día de cientos de hombres y mujeres que lo han dado todo, esa lucha diaria que han librado tratando de enfrentar con las pocas herramientas disponibles esa confrontación diaria contra un Goliat despiadado y sanguinario, contra un salvajismo difícil de creer y entender en estos tiempos modernos y que solo era posible en épocas medievales.

Vivimos hoy en Venezuela horas aciagas y vivimos un momento histórico muy particular, nos enfrentamos a diario a un modelo que no nos da tregua y tenemos que entender para no sucumbir ante la ansiedad y el desespero, que esto no es normal. Debemos luchar por recuperar la memoria histórica escrita para recordarnos que lo hemos dado todo sin tregua, hay que hacerlo sin falta porque a veces el desespero por la grave situación actual, que nos lleva de ver morir a un niño o a una mujer de cáncer de mama por no conseguir tratamiento o ver morir una nación entera, es el que dicta el contenido de un Editorial o un twit hiriente e injusto contra algún líder opositor, que ha dado lo que podía dar hasta llegar al máximo de sus posibilidades.

¿Contra qué luchamos? No tengo que describir al régimen, quizás Ud. que ha sido su víctima a lo largo de todos estos años lo describa mucho mejor que yo, porque seguramente me lee desde el exterior y eso significa que ya no tiene su casa o está aquí pero sus hijos no están cerca y hasta quizás no conozca a sus nietos, entonces es precisamente allí, en ese ejercicio diario del régimen contra todos nosotros y de sus certeros ataques que han evolucionado de manera monstruosa, es a lo que sí debemos responder y actuar en consecuencia. ¿Cómo? Volteando hacia el verdadero rival y señalarlo como el único responsable de nuestra tragedia actual.

Hasta ahora hemos sido utilizados y manipulados por una estrategia comunicacional que ha logrado sembrar la duda permanente entre nosotros mismos, sin entender que eso nos divide y atomiza como fuerza opositora. No pocas veces hemos caído en la trampa que emana de un laboratorio de guerra sucia que solo busca causar el desanimo colectivo y lo logra. Y repito que a veces caemos de buena fe, solo porque nuestra ansiedad diaria necesita encontrar a un culpable, cuando en realidad vivimos una situación imposible de resolver por el tamaño del monstruo que estamos enfrentando. Y ese monstruo es muy hábil porque siempre actúa aderezado con ataques certeros que buscan desacreditar precisamente ese esfuerzo colectivo, que para bien o para mal, nos ha traído hasta aquí.

Podemos criticar las fallas de la oposición pero con argumentos, enumerando uno a uno lo que consideramos han sido graves errores cometidos y aportando opciones o una alternativa, pero desacreditarlos, con los mismo adjetivos descalificativos del régimen, eso es otra cosa y sobre todo muy peligrosa. Sumarse a las voces que afirman que nosotros no hemos salido de esto por culpa de una “mala oposición” o una “oposición vendida” nos evidencia lo mal que estamos como sociedad.

Porque la única verdad, es que al régimen no lo mantiene en pie la oposición, el régimen está en pie porque no ha tenido reparo en asesinar a miles, en encerrar a cientos privados ilegítimamente de su libertad, destruir y arrasar con los Poderes públicos y las instituciones a su paso, además apoyado por varios regímenes aún más inhumanos y atroces, capaces de torcer el rumbo de la opinión pública incluso de elecciones en Estados Unidos, Inglaterra o Cataluña. Un régimen que no tiene prejuicio alguno en llevar a su pueblo al limite de la hambruna, un despiadado adversario que ríe (literalmente) de las desventuras de los niños, que mueren por falta de atención médica, medicamentos o desnutrición. Ese sí es el adversario, ese es el que debemos señalar.

Por eso hoy hago un llamado a detener la locura acusadora que no nos llevará a ninguna parte, los invito a terminar con los ataques bajo la excusa de que no hemos salido de una tiranía por culpa de otros, porque no solo es demencial sino que nos estamos distrayendo del objetivo principal, ese juicio diario no nos permite ver las salidas y sobre todo lo mal que están ellos, cosa que no podemos ver porque estamos ocupados señalando lo mal que estamos nosotros.

Venezuela le guste a Usted o no necesita a Henrique Capriles, a Leopoldo López y a María Corina Machado, tanto como necesita a Henry Ramos, a Julio Borges o a Manuel Rosales. Entendamos de una vez por todas que no se puede prescindir de ellos y más aún hay que entender que ellos tienen detrás de si a sus partidos con una militancia y a millones de seguidores detrás de ellos. Venezuela necesita a los que se fueron y a los que están, necesita a los millones que no saben que hacer en este momento e incluso a los millones que aún apoyan esto.

Debemos dejar de tragarnos la mentira de que cuando todo esté destruido, llegaran los virtuosos y los puristas solos a levantar el país con los marcianos. Porque si hay algo que hemos vivido en nuestra historia, es que cuando toda credibilidad se destruye, lo que llega es algo peor de lo que teníamos.

Porque hoy, hago eco de las palabras de Laureano Márquez y las hago mías ¿vale la pena luchar?, mismo pensamiento que deben tener todos los políticos y los formadores de opinión. El que hace una huelga es atacado tanto como el que hace un documental, el que se fue y el que queda todos son atacados con vehemencia.

Piénselo bien (antes de atacarme o asegurar que la MUD me ha pagado por decir esto, porque así de sensibles nos tiene esta situación) ya que a veces se aplaude la destrucción de alguien sin entender que cuando no esté Leopoldo López irán por Capriles y luego por María Corina, cuando ella no esté porque la habrán quitado del camino, irán por el siguiente y así, de tanto aplaudir verá como llegaron por Usted y cuando le pateen su puerta hombres vestido de negro con armas largas, créame, ya no aplaudirá.

Nuevas estrategias opositoras por Simón García – La Patilla – 27 de Julio 2018

download.jpgExiste coincidencia sobre el debilitamiento de la oposición por sus propios desaciertos. La discrepancia comienza con las iniciativas que llevaron de la contundente victoria electoral del 2015 a la fragmentación y reducción del papel de la oposición. Las diferencias se han ahondado al escoger rutas y medios para enfrentar al gobierno.

No habrá recuperación sin que los partidos decidan revisar sus actuaciones de los últimos tres años. Escalón inicial para afirmar, rectificar y generar nuevas orientaciones que mejoren la extensión, calidad y eficacia de sus actividades. La unidad consiste en la mayor concordancia sobre fines, objetivos, tiempos y formas de lucha. El nombre, su concreción organizativa o sus reglas de funcionamiento son derivaciones del contenido.

En la raíz de la pérdida de representatividad y de identificación de la población con la oposición influyen dos factores que deben ser examinados sin prejuicios: los hábitos y comportamientos de los dirigentes y los vacíos en la formulación y ejecución de la estrategia democrática, constitucional, pacífica y electoral.

La rutina, aquellos modos de hacer que nos vienen del pasado y la repetición automática, resta actualidad a la política. Pero lo peor es que abandonamos las virtudes del viejo modo de hacer política, sin adquirir las fortalezas competitivas en temas como la relación con la población, la elaboración y comunicación del discurso, la articulación con el mundo asociativo en el que la política no juega papel central o la solidaridad activa con quienes son víctimas o están afectados por el modelo y la gestión del régimen.

La inactualidad de una oposición que subsiste como una burbuja frente a la realidad, está fortaleciendo la falsa idea de que los políticos y la buena política pueden ser prescindibles. Por otra parte, el tercio de la población que sigue cualquiera de las orientaciones partidistas parciales de la oposición, comprueba que su acción no es efectiva y patina sobre el sinfín de anuncios sobre un  inminente derrumbe del gobierno, a pesar de que el poder sigue ahí, mandando sin gobernar.

Se requiere que militantes y dirigentes asuman la revisión crítica de una estrategia que se redujo a enumerar sus medios (electoral, pacífico, constitucional y democrático) sin esclarecer aspectos como qué es lo que se adversa, la política de alianzas o los diversos ámbitos de su ejecución.

La división de la MUD se produce, como fractura de opciones estratégicas,  cuando sectores de ella llegaron a la convicción de que la salida del régimen es imposible por vía electoral y pacífica. Esto ha producido la anomalía de una oposición que socava formas materiales de existencia de la democracia, como educar en la inutilidad del voto y llamar a la no participación en elecciones, como sí se hizo en la dictadura de Pérez Jiménez, porque no se va ganar.

En la práctica buena parte de la oposición está asumiendo como estrategia no participar en elecciones mientras exista el régimen, otra habla de negociar una transición, pero sin Maduro. Estas posiciones corresponden al deseo de derrocar al gobierno, aun al precio de una violencia general.

No ayuda a encontrarse con quienes sostienen estas tesis juzgarlas mediante descalificaciones, pero tampoco puede ignorarse el deber de desmontarlas, criticarlas y proponer nuevas estrategias.  

Uno de esos elementos, impuesto por la disyuntiva del país, es concentrar todas las energías de cambio en sustituir el nocivo modelo económico institucional del régimen. Lo dice hoy la calle y es un comienzo, aunque no sea el todo. Todavía.  

En defensa de las reuniones unitarias por Trino Márquez – La Patilla – 25 de Julio 2018

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El encuentro entre Henrique Capriles, Henri Falcón, Henry Ramos Allup, Tomás Guanipa, Julio Borges y Leopoldo López, estos dos últimos vía skaype, en la casa de Vicente Díaz, debería constituir el primer paso para el relanzamiento de la dirigencia opositora, en proceso de disolución desde 2017, cuando las protestas a lo largo de cuatro meses, con un saldo de más de 130 fallecidos, no lograron el objetivo de provocar la renuncia de Maduro o elecciones presidenciales adelantadas, con un CNE imparcial. Esas manifestaciones ni siquiera pudieron mover un milímetro la intransigente postura del régimen, obstinado en mantener sus políticas destinadas a implantar la dictadura socialista del siglo XXI. 

         Después de ese extenuante ciclo de luchas, la única propuesta del gobierno fue convocar para el 15 de octubre la elección de gobernadores prevista en la Constitución, con el mismo CNE de siempre y bajo la condición de que quienes triunfaran tendrían que juramentarse ante la asamblea constituyente. La oferta vino acompañada con un caramelito de cianuro. Los resultados los conocemos. El fracaso de las protestas y las diferencias dentro de la MUD condujeron a la desmovilización del electorado y a la abstención de amplios sectores, especialmente de las clases medias. Los resultados finales arrojaron un número de gobernantes regionales mucho menor que el proyectado por las encuestas y el abrigado en su fuero interno por los aspirantes. Sólo se obtuvieron cinco gobernaciones. Para colmo de males, el mandatario electo por el Zulia, Juan Pablo Guanipa, fue destituido por la constituyente, siendo remplazado posteriormente por un señor llamado Omar Prieto, que parece etraído de una caverna. El estado más importante del país se quedó sin el líder que la mayoría del pueblo eligió. La onda expansiva de la desmoralización se extendió hasta el 10 de diciembre, cuando se celebraron los comicios de alcaldes. De nuevo el gobierno mostró cohesión, mientras la MUD se llenó de dudas que condujeron a una nueva y aplastante derrota.

         Envalentonado por los triunfos electorales sucesivos y por el fracaso de la ronda de conversaciones en República Dominicana, el régimen decidió aprovechar el desconcierto opositor para llamar a las elecciones del 20 de mayo. De nuevo la oposición fue asaltada por las dudas. Se fracturó. Otra vez el clan madurista salió fortalecido, gracias a la parálisis  opositora. 

El sacrificio infructuoso de los manifestantes de 2017 y las sucesivas debacles electorales, condujeron al desmembramiento de la MUD y a la fractura de la dirigencia democrática. Insólito que el desmembramiento ocurra en medio de la crisis más atroz padecida por los venezolanos desde la Guerra Federal, a mediados del siglo XIX, y frente al gobierno más inepto, desprestigiado y corrupto del que se tenga memoria. La hemiplejía de los dirigentes políticos no ha aplacado la furia popular. Diariamente se registran más de cuarenta protestas en todo el país. Las enfermeras fueron a la huelga hace más de tres semanas. Los trabajadores de Corpoelec encararon las amenazas y chantajes del régimen. Los profesores universitarios luchan. Numerosas ciudades y pueblos del interior se han convertido en campos de batalla donde se le reclama al gobierno la falta de agua, luz, gas, transporte colectivo, medicamentos. La hiperinflación pulverizó el ingreso de los venezolanos.

Este es el contexto global, sintetizado de forma muy apretada, en el cual se  convocó la reunión de quienes van quedando de los líderes democráticos. Esos dirigentes -que a pesar de haber perdido mucho prestigio- son los mejores calificados en las encuestas de opinión. Su liderazgo continúa siendo reconocido. No aparecen nuevos rostros, y algunos de los ya habituales, no terminan de convertirse en referencias nacionales significativas.

La reunión en si misma fue importante. Un síntoma de que, si no la MUD, al menos los dirigentes más conocidos de quienes la integran (o integraron), aún están vivos. No se han rendido, ni están de reposo indefinido.

Resulta insólita, aunque esperable, las críticas mordaces y desconsideradas de un grupo de extremistas descerebrados, que viven soñando con invasiones ficticias y rebeliones apocalípticas que nunca ocurrirán, y ojalá jamás sucedan. Lo que acontece en Siria y Nicaragua es lamentable. El sadismo de los déspotas que las gobiernan está  causando la ruina de esas dos naciones. A Siria le costará décadas recuperarse. Nicaragua saldrá del conflicto aún más miserable.

La reagrupación y el relanzamiento de la MUD, o de cualquier otra plataforma unitaria, constituyen pasos previos esenciales para que la democracia vuelva a aparecer en el horizonte como una conquista factible. Con una dirigencia atomizada, quebrada, la llama José María Aznar, es imposible romper el monolitismo del gobierno y provocar el cambio de este régimen por uno en el que predominen los principios republicanos.

Los dirigentes deberían persistir en su esfuerzo unitario, realizar las incorporaciones y consultas necesarias, y presentarse ante la nación con un programa y una política informativa que vuelva a cautivar a los venezolanos. Obvien a los extremistas. Hoy lo más importante son esos millones de venezolanos que padecen, sin esperanzas de redención, los estragos causados por Maduro y su grupo, y cuya esperanza reside en fugarse al exterior o adaptarse.

Desmoronada la MUD por Ismael Pérez Vigil – Blog Cesar Miguel Rondón – 16 de Julio 2018

 Unknown.jpegPolíticamente la MUD está herida de muerte. Su desaparición o anulación es ya un hecho, más allá de que siga apareciendo por allí, cual fantasma, realizando algunas reuniones o actividades. Todos los que durante los últimos años la han fustigado con criticas demoledoras y la han llenado de insultos, calificativos e improperios, ya pueden estar satisfechos y contentos. La dictadura lo está.

 Su desmoronamiento fue paulatino y anunciado. Aparte de las culpas organizativas y errores propios (inacción, falta de respuestas claras y oportunas a determinadas situaciones, retraso en tomas de decisiones, etc.) hay tres hechos, ninguno decisivo, pero todos importantes, que determinan su condición actual. El primer daño fue la salida de algunas individualidades y pequeños partidos, sobre todo por sus posiciones muy críticas hacia los planteamientos de la oposición representada en la MUD, en la mayoría de los casos sin ofrecer una opción alternativa. Después vino la posición de Falcon y sus seguidores de participar en el pasado proceso del 20M, que aunque tuvieran razones válidas, o al menos discutibles para ello, fue una decisión en contra de la posición acordada unitariamente. Ahora la decisión de Acción Democrática (AD) de abandonar la MUD deja a esta en peores condiciones de las que ya estaba.

 La decisión de AD será seguida por otros pues el problema es que los partidos no se “casan”, realmente, con la MUD; es un matrimonio de conveniencia, sonrisas y agarraditas de mano para la foto, pero duermen en camas separadas, no hay vida conyugal; y así es muy difícil que se desarrolle una verdadera unidad.

Difícilmente podrá recuperarse la MUD y queda por ver si con ella no desaparece también, aunque sea momentáneamente, la idea de la unidad como elemento político fundamental para luchar contra la dictadura. Prácticamente la MUD ya estaba de retirada y sin razón de ser ─al decir de aquellos que solo la veían como una alianza electoral─ pues los partidos que la componen han desaparecido, desde hace meses, de la acción pública. Ahora hay una razón menos, AD, para continuar con ese proyecto unitario.

 Por lo pronto mi opinión, sin otros elementos de juicio, es que AD con esta decisión abandona el camino de la unidad para enfrentar la dictadura y escoge su propia agenda, cualquiera que esta sea, como alternativa de lucha. Las razones por la cuales AD se retira de la MUD están explicadas, ahora quedamos a la espera de cuál será la opción que nos plantea AD para luchar contra la dictadura y corresponderá a ese ente etéreo que es la historia y sobre todo al pueblo venezolano, juzgar la eficacia de esta acción y “premiar” con su apoyo o pasar la factura correspondiente.

 Pero independientemente de la MUD, de la posición de sus críticos de siempre, de quienes optaron por separarse de su línea política y participar en el proceso del 20M o de la decisión de AD y otros partidos, este gobierno, devenido en dictadura, es el más nefasto y corrupto que ha tenido Venezuela y, por lo tanto, la solución de los problemas del país sigue siendo sacar del Gobierno a los Maduro e impedir que los Chávez regresen y nos gobiernen.    

 La ruta para superar la crisis, así lo creo y he dicho, es la ruta democrática y constitucional, como única posible y aceptable para resolver este y cualquier conflicto y rechazar los atajos no democráticos, que no ofrecen ninguna garantía de erradicar el autoritarismo o que caigamos en un gobierno similar, del mismo signo o de signo contrario, pero igualmente nefasto.

 La posibilidad de lograrlo depende de varios factores ─unidad, movilización interna, apoyo internacional─ pero uno de ellos es contar con partidos políticos, fuertes, con autoridades democráticamente electas y frecuentemente renovadas; partidos con contenido y mensaje, que expresen las aspiraciones y el sentir de los venezolanos. Con una organización más acorde con el siglo XXI, —siglo que para algunos ni siquiera ha comenzado— capaz de conducir a nuestro pueblo a superar los partidos populistas, militaristas y caudillistas de principios del siglo XX, representados ─pero no solo en ellos─ en los que apoyaron a Chávez Frías y actualmente a Nicolás Maduro.

 ¿Qué hacer, entonces, que viene ahora? Como algunos ya han dicho ─Miguel Pizarro, en la Asamblea de Fedecámaras 2018─ corresponde a los políticos marcar y emprender los caminos adecuados; pero nos corresponde a los  analistas señalar los errores, profundizar en las señales que nos marca la realidad política y social en que vivimos o sobrevivimos.

 La tarea del momento, la que nos espera ─además de volver al pacto originario, a la reconstrucción del pacto social entre ciudadanos y políticos─ es una labor de pinza o tenaza, en la cual uno de los brazos de la pinza es organizar la resistencia interna contra el régimen con partidos políticos y dirigentes modernos y renovados; y el otro brazo es construir un movimiento ciudadano, militante y movilizado para luchar contra la dictadura.

 ¿Es posible hacer este trabajo de pinza en la solitud de cada partido o grupo de ciudadanos? Quién sabe, personalmente lo dudo, pero para algunos ese es el camino escogido.

 

Nueva fracción parlamentaria en la AN pone en evidencia desmoronamiento de la MUD – ImpactoCNA – 15 de Julio 2018

Henri Falcón y Timoteo Zambrano pretenden liderar la AN mediante nueva fracción parlamentaria que surge ante la desintegración de la MUD

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El nuevo grupo parlamentario estará integrado por 12 diputados principales y suplentes de AP y Cambiemos 

La desintegración de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) luce indetenible, y una nueva muestra de ello se evidencia en la consolidación de una nueva fracción parlamentaria que estaría por nacer en la Asamblea Nacional (AN).

Esto representará la tercera división de la plataforma opositora que logró la mayoría en el parlamento durante las elecciones de diciembre de 2015.

El nuevo grupo parlamentario estará integrado por unos 12 diputados de Avanzada Progresista y Cambiemos, de acuerdo con lo expresado recientemente por el excandidato presidencial por el partido AP, Henri Falcón.

Concertación será el nombre de la nueva fracción, que será el brazo parlamentario de Concertación por el Cambio, la plataforma que Falcón anunció tras la derrota en la elecciones del 20 de mayo y la ruptura total con la MUD.

Según informó el exgobernador de Lara, entre los diputados principales que conformaran la mencionada fracción, son el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Julio César Reyes, Teodoro Campos y María Teresa Pérez, todos ellos militantes de AP; mientras que Timoteo Zambrano, Maribel Guedez, Adolfo Superlano y Melva Paredes, se unirán a nombre de Cambiemos.

Entre los diputados suplentes se encuentran Mary Álvarez y Héctor Vargas, Leonardo Regnault, Oneiber Peraza y Macario González de AP.

Pese a la consolidación de una tienda aparte en el parlamento, Falcón afirma que ello no implica la ruptura del pacto de gobernabilidad parlamentaria firmado por los partidos de oposición en diciembre de 2015, por lo que se mantendría la rotación de los cargos de la junta directiva y de las presidencias de las comisiones.

Unidad y deslinde por Enrique Ochoa-Antich – TalCual – 9 de Julio 2018

Unknown-1.jpegNo cabe duda: la separación de AD de la MUD abre una nueva etapa en la conformación de la oposición venezolana. Hasta hace pocos días, juntos, el colectivo al cual pertenezco, pensaba sugerir que la Concertación le propusiese a la MUD una coordinación semanal, y así, más allá de las diferencias, poder acordarnos en puntos como alianzas electorales y protestas de calle. Pero ahora no sé si una propuesta como ésa tiene sentido o viabilidad. Una constatación: la MUD está pagando el costo de haberse separado de la ruta democrática al proponer la abstención para el 20M. Fue un error grave que no podía pasar impune.

Se está produciendo, tal vez más cruentamente de lo esperado, el deslinde que algunos propusimos en 2014. Ese año, luego de las criminales guarimbas impuestas como hecho cumplido por Voluntad Popular, María Corina Machado y ABP/Ledezma, varios voceros de la MUD recomendamos, incluso por escrito, que AD, PJ y UNT conformaran una nueva alianza en todo comprometida con la ruta democrática: pacífica, civil, electoral, constitucional, dialoguista y ajena a todo tutelaje extranjero. Pero el unitarismo, es decir, esa atrofia de convertir a la unidad en un fin en sí mismo, terminó por imponerse tratando de conciliar lo irreconciliable: voto y abstención, paz y violencia, diálogo y golpe militar, sanciones y soberanía. Hoy puedo decir sin temor a equivocarme que, como lo alertamos entonces, el costo de ese deslinde habría sido mucho menor en 2014 de lo que ha sido ahora.

La candidatura de Falcón y la articulación de la Concertación por el Cambio, plenamente comprometida con la ruta democrática, y el llamado a la abstención de la MUD y ahora la separación de AD, son expresiones de ese deslinde tardío pero necesario. Claro, la unidad es importante, sin embargo no puede ser convertida en un tótem. La unidad es algo deseable pero no asegura por sí misma el éxito: todos unidos, tomados de la mano, por el camino incorrecto, nunca llegaremos a la meta: lo fundamental es la estrategia que escojamos, no sólo la unidad. En política a veces las sumas restan y las divisiones multiplican porque, como decía Mitterrand, la política y la aritmética no son hermanas gemelas.

Echemos una ojeada a la conformación actual de la oposición. En ella coexisten tres modos diferentes de hacer oposición:

Una oposición es la extremista, la que, como propone Machado, busca “salir por la fuerza” del gobierno: se trata de una oposición que es siempre abstencionista, que nunca participaría de ningún diálogo, que acepta la protesta violenta, que propicia un golpe militar y/o una intervención militar extranjera: eso sí, su virtud es la coherencia: María Corina, por ejemplo, dice lo que piensa y hace lo que dice.

Otra es la democrática, que también es coherente, representada hoy por la Concertación por el Cambio, que siempre defenderá el voto como un instrumento principalísimo de lucha popular, siempre estará disponible para el diálogo y la negociación, que propicia la protesta social de calle pero pacífica, y que nunca favorecerá ni golpes ni invasiones extranjeras.

Y hay una tercera, la que representa la MUD, que me gusta llamar con las debidas disculpas “oposición merengue”: un pasito para allá y otro para acá, que hoy se abstiene pero mañana participa, que va al diálogo pero se levanta intempestivamente de la mesa de negociaciones, que dice creer en la ruta electoral pero no le incomoda una salida militar nacional o extranjera: es como si hubiese ingerido el memorable bebedizo del Dr. Jekyll y del fondo sombrío de su alma le surgiese por períodos cada vez más prolongados algún terrible Mr. Hyde: su principal defecto, como perciben los ciudadanos, es la incoherencia, esa trágica y perpetua contradicción consigo misma.

Si queremos pensar en un nuevo modelo unitario, debemos aceptar, aunque resulte paradójico, que ahora la unidad debe construirse a partir del reconocimiento de este deslinde entre extremistas y demócratas, participacionista y abstencionistas, pacifistas y violentos, dialoguistas y no dialoguistas, soberanistas e intervencionistas. Cada partido y organización debe escoger de qué lado está, y, comprometiéndose todos a coexistir dentro del respeto y sin descalificaciones, dejar que el pueblo decida cuál de estas visiones determinará el rumbo de la oposición y del cambio político. Quizá en este escenario ya la MUD no tenga razón de ser.

Podríamos desanimarnos ante este espectáculo. Pero la oposición ha probado en el pasado una enorme capacidad de recuperación:

Luego de que el extremismo se apoderara de ella de 2002 a 2005 (intentona golpista, paro, abstención), la candidatura de Teodoro removió las aguas estancadas y luego el pacto Petkoff-Rosales-Borges dio paso a la ruta democrática que de inmediato, en 2007, obtuvo una importante victoria durante el referendo constitucional y contra el más poderoso, popular y adinerado Chávez.

Luego de las derrotas de 2012 y 2013 (elecciones presidenciales, elecciones municipales) y de que el extremismo hiciese de nuevo de las suyas en 2014 (protestas de calle violentas con saldo lamentable de vidas humanas, por cierto, causadas mitad/mitad por lado y lado), la oposición ganó la AN y haciendo uso del sistema electoral mayoritario ideado por el chavismo, conquistó sus dos terceras partes.

Así que ya lo hemos hecho. Estoy cierto de toda certeza de que lo volveremos a hacer. Lo que vivimos hoy son los dolores de un parto largamente esperado. Una nueva oposición está naciendo.

La oposición se encuentra en el escenario menos deseable que se le pueda imaginar:

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