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The Most Miserable Countries in the World by Katie Jones – Cato Institute – 4 de Octubre 2019

miserable countries index

Some people believe that happiness comes from within. In the world of economics, however, happiness may be more linked to quantitative factors such as inflation, lending rates, employment levels, and growth in gross domestic product (GDP).

This week’s chart uses data from Steve Hanke of the Cato Institute, and it visualizes the 2019 Misery Index rankings, across 95 countries that report this data on a consistent basis.

The index uses four key economic variables to rank and score countries:

  1. Inflation
  2. Lending rate
  3. Unemployment rate
  4. GDP per capita growth

Here are the Misery Index scores for all 95 countries:

To calculate each Misery Index score, a simple formula is used: GDP per capita growth is subtracted from the sum of unemployment, inflation, and bank lending rates.

Which of these factors are driving scores in some of the more “miserable” countries? Which countries rank low on the list, and why?

The Highest Misery Index Scores

Two Latin American countries, Venezuela and Argentina, rank near the top of Hanke’s index.

1. Vexation in Venezuela

Venezuela holds the title of the most “miserable” country in the world for the fourth consecutive year in a row. According to the United Nations, four million Venezuelans have left the country since its economic crisis began in 2014.

Turmoil in Venezuela has been further fueled by skyrocketing hyperinflation. Citizens struggle to afford basic items such as food, toiletries, and medicine. The Cafe Con Leche Index was created specifically to monitor the rapidly changing inflation rates in Venezuela.

Not only does Venezuela have the highest score in the Misery Index, but its score has also seen a dramatic increase over the past year as the crisis has accelerated.

2. Argentina’s History of Volatility

Argentina is the second most “miserable” country, which comes as no surprise given the country’s history of economic crises.

The 2018 Argentine monetary crisis caused a severe devaluation of the peso. The downfall forced the President, Mauricio Macri, to request a loan from the International Monetary Fund (IMF).

To put things in perspective, this is the 22nd lending arrangement between Argentina and the IMF. Only six countries have had more commitments to the international organization, including Haiti (27) and Colombia (25).

The Lowest Misery Index Scores

The two countries with the lowest scores in the index have one thing in common: extremely low rates of unemployment.

1. Why Thailand is the Land of Smiles

Thailand takes the prize as the least “miserable” country in the world on the index. The country’s unemployment rate has been remarkably low for years, ranging between 0.4% and 1.2% since 2011. This is the result of the country’s unique structural factors. The “informal” sectors—such as street vendors or taxi drivers—absorb people who become unemployed in the “formal” sector.

Public infrastructure investments by the Thai government continue to attract both private domestic and foreign investments, bolstering the country’s GDP alongside tourism and exports.

2. Hungary’s Prime Minister Sets the Score

Hungary is the second least “miserable” country in the world according to the index.

In 2010, Prime Minister Viktor Orbán implemented a workfare program which diverted menial tasks to thousands of job seekers. Over the same period that the program ran, the national unemployment rate fell from 11.4% to 3.8%.

Orbán won a controversial fourth term in 2018, possibly in part due to promises to protect the country’s sovereignty against the European Union. Despite accusations of populism and even authoritarian tendencies, the Prime Minister still commands a strong following in Hungary.

La miseria ronda los salarios de los militares: sobreviven con $ 10 al mes por Betzimar Carballo – Caraota Digital – 27 de Agosto 2019

Aunque un grupo reducido de militares reciben ciertos privilegios, la mayoría de los efectivos que conforman la Fuerza Armada Nacional (FAN) perciben sueldo miserables, siendo una de las razones principales para desertar del componente.

«Lo que alguna vez significó un gran atractivo para entrar a la institución armada, se ha perdido con el tiempo y la crisis. No importa cuántos aumentos se hayan dado en los últimos años, porque la brutal inflación se come el salario. No hay manera que con lo que gana un militar pueda cubrir la canasta básica», informó la periodista venezolana, Sebastiana Barráez en el portal argentino, Infobae.

  • Un general de División gana Bs. 177.774 (10 dólares), que con los descuentos le queda en 145 mil (8 dólares). Si le suma lo depositado por la Caja de Ahorro, termina recibiendo poco más de Bs. 154 mil, más los bonos.
  • El general de brigada su salario es de Bs. 161 mil (USD 9), que con los descuentos se reduce a Bs. 135 mil
  • Un coronel gana aproximadamente Bs. 160 mil (USD 9), más un bono compensatorio de unos 55 mil y 25 mil por bono de alimentación. Con los descuentos le queda cerca de 221 mil.
  • Un primer teniente, con ocho años de antigüedad, su salario es de 150 mil bolívares (USD 8,5).
  • Un Sargento Mayor de Segunda con 12 años de servicio recibe 120 mil bolívares.
  • Un Sargento Segundo llega a 110 mil bolívares (USD 6,2).

Los ingresos de los militares varían de acuerdo a los bonos y primas que reciben aquellos que están en la frontera o en Caracas.

A finales de julio, el régimen de Nicolás Maduro le depositó un bono «Defensivo Territorial» más una retribución especial de Bs. 57.300. A los militares activos les dieron un bono de casi Bs. 200 mil.

A los generales que están en Caracas, además de las cajas de Clap, les dan una caja de alimentos aparte y más resuelta en cuanto a cantidad y calidad.

Anteriormente, cuando un militar cumplía sus años de servicio en el componente, le daban un vehículo Toyota cero kilómetro. Algunos montaban empresas, se iban a sus fincas o se dedicaban a disfrutar y descansar con sus familias.

Actualmente, el militar no tiene para mantener a su familia y al retirarse deben buscar un trabajo para sobrevivir a la crisis.

Retrato de la catástrofe humanitaria de la dictadura venezolana por Jorge Benezra y Álvaro Ybarra Zavala – ABC – Abril 2019

Hambre, violencia y desabastecimiento, en barrios sin esperanza

Jorge Benezra y Álvaro Ybarra Zavala

Llegar a Maracaibo es entrar en una especie de zona de guerra. Los habitantes deambulan como fantasmas entre las ruinas de calles desoladas y montones de basura que ellos mismos han de quemar porque ningún servicio público se ocupa de recogerlas. Los escombros, fruto de los saqueos a comercios durante los últimos apagones, dominan el decadente paisaje urbano.

Venezuela se muere. Y en muchos casos no por falta de alimentos, sino de dinero para acceder a ellos. ABC muestra los efectos de la tragedia venezolana que el régimen de Maduro quiere ocultar. Entre chabolas destartaladas en los barrios de Maracaibo malviven enfermos físicos y mentales, niños desnutridos, las víctimas más vulnerables de la dictadura chavista.

Pero la capital del estado Zulia, otrora el centro del orgullo petrolero de Venezuela, no es Siria ni Libia. La causa de la ruina de Maracaibo, la segunda ciudad el país, es la descomunal crisis en la que ha hundido al país el régimen chavista, agudizada ahora, aún más, por los cortes en el suministro eléctrico, que obliga a los maracuchos a peregrinar durante horas en busca de agua potable, alimentos y combustible o a quedarse refugiados en sus casas, a la espera de luz para encender el aire acondicionado con que hacer frente a un calor abrasador.

«Llevamos más de un año sin agua. ¡Yo debería estar en mi escuela y no voy porque debo ayudar a mi mamá en esto!», grita con rabia Michelle, una adolescente con la ropa empapada y el rostro demacrado, mientras intenta conseguir agua potable de una tubería subterránea, por la que hacen cola y se pelean niños, mujeres y hombres. «Aquí donde me ve, no me he llevado un pan a la boca desde anoche», añade esta chica de 14 años que parece mayor.

Los carteles y vallas publicitarias con el eslogan «La primera ciudad de Venezuela» que salpican Maracaibo son hoy un sarcasmo agraz. Zulia, donde se extrae el 60% del crudo venezolano y con un extraordinario potencial agrícola y ganadero, llegó a ser la envidia de Iberoamérica. En su aeropuerto había un intenso tráfico internacional. Ahora la lucha por la supervivencia es extrema para los cuatro millones de habitantes de la región, las colas para llenar el depósito son kilométricas y sobran los dedos de una mano para contar las rutas de vuelos.

«Aquí los pobres perdemos la vida. Hoy voy para cuatro horas y ahora acaban de cerrar la estación para ver si llega otro camión para surtir», dice con resignación Abelardo Montiel, mientras espera cerveza en mano en una gasolinera. «Yo no tengo los cobres (dinero) para pagar a los guardias que te quieren vender hasta en un dólar el litro, cuando la gasolina es regalada en este país», se lamenta.

El drama en toda su crudeza

La miseria es también patente en Caracas, pero el régimen de Maduro destina los recursos que puede a la capital del país para protegerla como una burbuja y evitar que haya estallidos sociales. Si el problema no ocurre en Caracas, es como si no existe. En Maracaibo, en cambio, el drama del chavismo se presenta en toda su crudeza.

Por eso también el régimen se esfuerza por mantenerla aislada, fuera de la vista de los medios independientes. Militares, milicianos y paramilitares armados de los «colectivos» vigilan para impedir el acceso de la prensa a los puntos calientes de la ciudad. Los hospitales están blindados y entrar en ellos sin autorización puede acarrear ser detenido o expulsado, en caso de los periodistas extranjeros.

«La censura es cada vez mayor. A nosotros nos han metido hasta tanques dentro de las residencias», asegura Carmen Gamboa, residente de un bastión opositor, las Torres del Saladillo. «Estos grupos no respetan a nadie –explica–. Vienen con armas y nos amenazan si protestamos o denunciamos lo que está ocurriendo».

Además, la señal de internet es intermitente. Los periódicos de papel han desaparecido y solo quedan panfletos de propaganda del Gobierno, por lo que en Maracaibo, si no hay conexión a la red, uno no se entera de nada.

Solo hay luz unas pocas horas al día. Los cortes no tienen ningún tipo de programación. Una zona de la ciudad pasa una semana entera a oscuras, mientras otras tienen electricidad un par de horas. A veces aparece inesperadamente, pero si llueve puede que los transformadores estallen o fallen.

«Nos salvamos de una tragedia», cuenta Gladys Bardallo, de 79 años, del sector Libertador. «Los cables se incendiaron sobre la casa y el cuarto se nos quemó y explotaron todos los cables –recuerda–. Los bomberos, que están a dos calles, no llegaron nunca por no tener insumos para trabajar, ni personal».

Pero para conocer las verdaderas entrañas de la tragedia de Venezuela hay que adentrarse en un barrio como el de los Altos del Milagro Norte, en la parroquia Coquivacoa. En chabolas hechas con restos de madera y hojalata, malviven niños siempre hambrientos, que como mucho comen una vez al día. Las epidemias campan a sus anchas y las expectativas de vida son muy escasas. Además, los supuestos «operativos de paz» de las Fuerzas Especiales de Seguridad (FAES) y la violencia de las bandas acechan a diario.

Para acceder a este rincón oculto donde habitan los grandes olvidados de la revolución bolivariana es imprescindible recurrir a un líder social que permita sortear a las cuadrillas de paramilitares y a los agentes de Policía.

Los vecinos del barrio acogen a los periodistas con cierto alivio, como una posible tabla de salvación frente al abandono y el aislamiento a los que se ven condenados, sin apenas ayuda en su desgracia. «Si no denunciamos la realidad de lo que está pasando, nadie se entera de la verdad, ni los venezolanos ni el mundo. Aquí tenemos de todo: exterminio, hambruna, maltrato familiar. Es un infierno», resume Carolina Leal, una líder social que en el pasado militó en el partido chavista, pero que ahora vive para ayudar a la gente. Desde hace tres años reparte más de 250 almuerzos semanales.

Desnutrición y enfermedad

Recorrer los Altos del Milagro es desnudar lo más bajo de la crisis venezolana. En una sola manzana, como desterrados en su propia patria, se ocultan, entre paredes hechas a retazos y techos destartalados, niños desnutridos, discapacitados, infectados de VIH y enfermos mentales.

Miguel Blanco, un joven de tez blanca de 28 años, yace con las piernas encogidas sobre una cama en una de las infraviviendas del barrio. Su cuerpo está famélico, carece de masa muscular y su piel se pega a los huesos. El rostro revela una desnutrición severa y una hidrocefalia congénita. Su madre, sin ayuda, le dedica incasablemente sus días. «Le doy lo poco que puedo, yuca y arroz, y le hago pañales de tela», afirma.

No lejos de allí se halla Ana Bravo, de 14 años. Mide poco más de un metro y pesa 20 kilos. No habla y se comunica con señas. Golpea sus manos para indicar que quiere comer. No se pudo desarrollar a consecuencia de la mala alimentación. Es un ejemplo del centenar de casos de malnutrición en este mísero caserío.

Otros niños montan en bicicleta o juegan en las calles, rodeados de escombros y polvo. Gustavo Rincón, un pediatra que visita con frecuencia el barrio, señala que los menores hacen un esfuerzo por olvidar el hambre, pero el cuerpo los delata. «Tienen el pelo cobrizo y fino, y son cabezones. Esos son síntomas claros de desnutrición. Estamos lamentablemnte ante una generación de tarados», denuncia.

En estos atestados suburbios, sus pobladores usan una mezcla de maíz, sal y yuca para intentar hacer algo similar a la tradicional arepa venezolana. Es cuanto se pueden permitir.

La escasez que azota Venezuela es aún peor en Maracaibo por el contrabando con Colombia, que deja millones de ganacias a aquellos que se aprovechan de la circunstancia. Hablar de hambre aquí es diferente. Hay alimentos, pero lo complicado es tener los recursos para pagarlos. «Con nuestro sueldo mínimo (cuatro euros), tan solo compramos un cartón de huevos. Es imposible que no existan desnutridos en este país», apunta una vecina, Daysi Delgado.

El otro gran muestrario de la catástrofe humanitaria de Maracaibo es el Hospital Universitario. En su día fue un ambicioso proyecto incluido en el programa de obras públicas de la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, en los años 50, con más de 600 camas. Además, fue el primer hospital venezolano en realizar un trasplante de riñón. Hoy su realidad es otra.

«Llevo diez años esperando un trasplante de riñón, pero ante lo que está ocurriendo prefiero esperar. A un compañero de diálisis lo llamaron para avisar de que ya estaba listo su donante, y en medio de los apagones el riñón que esperaba se dañó», cuenta María Esis.

El centro cuenta con una planta eléctrica, pero solo puede funcionar una o dos horas, frente a las interrupciones, que pueden durar 24 horas. Ante ello, los cirujanos han tenido que finalizar las intervenciones quirúrgicas con la luz de sus teléfonos móviles.

Las salas de hospitalización apenas tienen pacientes, ya que no existe material para realizar las operaciones, y las habitaciones han pasado hacer de depósitos de equipos y camas en desuso.

Además, el centro de salud se encuentra en riesgo de una contaminación generalizada, porque falla la recogida de residuos y la limpieza de las zonas donde se almacenan. «Con el calor las bacterias proliferan, y hay que recordar que en Maracaibo las temperaturas pueden alcanzar 40 grados centígrados, lo que fácilmente convierte los pabellones en hornos», denuncia la cirujana Dora Colmenares.

El hospital no cuenta con radiólogos ni enfermeras, debido a que la situación del país ha forzado a más de 2.800 miembros del personal médico a cruzar las fronteras. «En estos momentos nos encontramos en una emergencia humanitaria compleja. Los médicos tenemos conocimiento de que el 60% de la población está en condición de desnutrición, pero qué pasa con los que no vemos porque prefieren morir en sus casas. En materia de salud hemos retrocedido siete décadas, en estos momentos nos encontramos prácticamente en el siglo XIX», asegura Colmenares. Y añade: «No entendemos por qué razón la ayuda enviada al país no llegó primero al estado con una mayor urgencia sanitaria». Los médicos también denuncian que, desde hace cinco años, carecen de un boletín epidemiológico, por lo que disponen siquiera con un control de las enfermedades del país.

 

Venezuela crisis: What happened to uprising against Maduro? by Barbara Plett Usher – BBC News – 31 de Mayo 2019

 

What are the real reasons behind Venezuela’s blackouts?

I have it on good authority that the plot to unseat Venezuela’s President Nicolás Maduro started with members of his inner circle, not with the opposition.

The big question is why they backed out, although this Washington Post article weaves quite a convincing tale of the intrigue.

What is clear is that it was a sophisticated scheme, the like of which we most probably will not see again soon.

Discontent at the top did expose fractures in the Maduro government, suggesting the president has been weakened by internal tensions. But one month on, neither he nor the opposition headed by National Assembly Speaker Juan Guaidó seems capable of vanquishing the other in a bold definitive move.

Instead they have begun wary talks in a new peace process in Oslo mediated by the Norwegians.

In the meantime, Venezuelans who thought the attempted uprising might stem the tide of their misery have gone back to the business of surviving.

Quite literally so for one young woman with whom I stopped to chat near the centre of Caracas.

She told me she had been in hospital for two months awaiting surgery for her cracked vertebrae. But it did not happen in the end because the doctors ran out of supplies, including disinfectants.

Out of 10 women who did have surgeries during her time there, she said, nine went home with a bacterial infection contracted in the operating theatre, including one who was paralysed by meningitis.

Such horror stories are endemic in this oil-rich nation now in the grip of a profound economic crisis, brought on by years of government mismanagement and corruption and compounded by low oil prices.

View of Petare neighbourhood in Caracas
Thousands of people live in Petare, Venezuela’s largest slum

The most vulnerable, of course, are the children. Maria Gutierrez is on the frontlines of a battle against malnutrition in the slum of Petare, Venezuela’s largest.

She makes sure that the neediest children in her neighbourhood eat once a day, serving up a carefully composed meal of rice, vegetables and meat, cooked in her small kitchen and paid for by an opposition organization.

“Look,” she told me, pulling forward two boys: “Look how short they are.” Her son, the same age, was twice as tall.

Even in Venezuela’s slums people used to have enough to eat because they got food subsidized by the socialist government. They still get some of that, but much less as the economic crisis deepens.

And it will almost certainly get worse with crippling US sanctions. That is the main strategy by which the Trump administration aims to force Mr Maduro out of office and help Mr Guaidó replace him with a transitional government that organizes new presidential elections.

Why Venezuela matters to the US… and vice versa

The US expectation was that the powerful military would switch sides. This, as we have seen, has not happened, at least not yet.

And negotiations were not part of the plan: “The only thing to negotiate with Nicolás Maduro is the conditions of his departure,” the state department said of the Oslo talks.

Neither, for now it seems, is military intervention, despite threatening rhetoric that “all options are on the table”.

But a number of Venezuelans told me they were open to outside intervention, despairing of any other solution to the political impasse.

“We need the Marines,” said one elderly man, condemning government ministers as “bloodsuckers” and dismissing the Guaidó-led opposition as ineffective. “Why aren’t they here yet?”

Supporters of Venezuelan opposition leader and self-declared president Juan Guaido attend a rally in Guatire, Miranda state, Venezuela on 18 MayThe opposition has organised protests but Mr Maduro has resisted calls to go

Another elderly man in the same neighbourhood also had little use for the government, but he was a supporter of the left-wing political ideology associated with former President Hugo Chávez and ostensibly shared by his successor.

“I’m still a Chavista,” he said, then paused. “Why am I still a Chavista?” he asked rhetorically, “even I don’t know.”

Perhaps, I suggested, he was not a “Madurista.”

As in all failed states, there is wealth – some comes from old money, some from new money acquired through corruption or by those who have otherwise benefited from their ties to the regime.

We stayed in this bubble of affluence, at a five-star hotel that has seen better days.

I had a severe allergic reaction to the dirty air filters, but there was water, power, and internet. It was paradise.

Child eating at social programme in Caracas
Social organizations distribute food to children in need in Caracas
For Maria there is only Petare.

She manages to get work as a seamstress, but it’s all about patching old clothes, no one can afford new ones. And if people need zippers, forget it, they are no longer to be found.

I marvelled at how she could fix the piles of rags in her small, dank shop, some of which had more holes than cloth.

But she does, earning a bag of rice or flour with each one – five or six bags with 12 hours of work. She leaves at three in the morning, catches a few hours of sleep, and gets up again to cook for the children.

¡Ya no somos los mismos! por Luis F. Córdoba R. – Medium.com – 5 de mayo 2019

El socialismo del siglo XXI llevo a Venezuela ; de ser un país petrolero a un país limosnero, desde el primer gobierno del difunto que aun no sabemos de que murió y, hablo del que regreso muerto como el Negro Primero de Cuba como lo dijo Jacinto Pérez Arcay en el funeral de Chávez , sus políticas populistas obligaron a la industria petrolera hacer el sustento de todos sus programas sociales convirtiéndola en la caja chica de la revolución , su modo de gobernar paternalista hizo que el país más rico de América Latina hoy se encuentre en quiebra.

Uno se cansa de escuchar ¡este país no sirve! Cuando la verdad es otra, no es el país, son los que dirigen o gobiernan el país y algo peor, con la complicidad de la gente que los mantiene ocupando aun sus cargos. No podemos ocultar una verdad que, aunque duela, pero hay que decirla, ya somos pobres, ya no somos los mismos, los que con su sueldo por muy bajo que fuera lograba con el cubrir sus gastos elementales. La clase media desapareció y el miedo al que dirán, al no aceptar que ya no tenemos ni para poder meter los pies bajo la mesa tres veces al día, nos vuelve paralíticos ante el sistema que nos está asfixiando.

No más apariencias, aceptemos la realidad, somos pobres y cada día que pase con este sistema socialista seremos aun más, lamento decirles que ese el plan por parte del régimen, llevarnos a la igualdad pero en la miseria, si esto sigue así, sin tener ninguna reacción por parte del ciudadano, sólo porque está preocupado en como buscar comida para alimentar a sus hijos y, es algo no criticable por razones de supervivencia, pero si podemos sacar tiempo para demostrar nuestro descontento ante este régimen que nos lleva al Holodomor… ¡Sí! Holodormo palabra proveniente de Ucrania y, significa matar por hambre, en la época de Stalin entre 1932/33 el genocidio por hambruna llego a los 10 millones de muertos, solo por mantener el ego y poder de un tirano.

Ya no somos la admiración de América del Sur, el socialismo convirtió a la sociedad venezolana, en ser una de las que más lastima da en el continente.

Hay que enfrentar la verdad y con ella poder lograr saber en dónde estamos parados; al borde del abismo, que muchos aun se resisten en creer.

¿Qué se pude hacer? Aceptar la verdad y no esperar a tocar fondo, porque el fondo es subjetivo y unos llagaran más rápido a él, que otros. Enfoquemos nuestro esfuerzo en una sola causa, si remamos hacia la misma dirección lograremos llegar a la meta, de lo contrario nos destruiremos a mitad de camino, no sigamos peleado por los efectos, luchemos por atacar la causa, la causa tiene nombre, apellido y que ahora también tiene nacionalidad.

Venezuela se convirtió en una sociedad confundida como la que describe Víctor Hugo en LOS MISERABLES; “Pertenecían estos seres a esa clase bastarda compuesta de personas incultas que han llegado a elevarse y de personas inteligentes que han decaído, que está entre la clase llamada media y la llamada inferior, y que combina algunos de los defectos de la segunda con casi todos los vicios de la primera, sin tener el generoso impulso del obrero, ni el honesto orden del burgués.”

La sociedad debe tener un orden, de lo contrario la anarquía reinara en ella y, para ayudar a este país llamado Venezuela hay que hacer dos cosas, salir del sistema dictatorial y luchar porque se restablezca la Isonomía en él.

El hombre que ignora la política, se convertirá en una víctima de la misma.

Caracas estaba aquí por Marco Negrón – TalCual – 16 de Abril 2019

 


(Este artículo se publicó originalmente en El Universal el 13 de agosto de 2002, es decir, hace casi 17 años. Pero se vuelve a publicar no para jactarse de los talentos premonitorios del autor sino porque demuestra algo hondamente preocupante: cómo a la razón que alertaba acerca de lo que estaba por venir se oponía el sentimiento, legítimo pero irracional, de no querer reconocer el miserable destino que, detrás de las proclamas de un sedicente socialismo del siglo XXI, tantas actuaciones preanunciaban).

Seis años después de que en 1999 el litoral central de Venezuela desapareciera bajo el deslave de la montaña, un fenómeno aún no explicado arrasó Caracas. Los temores causados por el raro fenómeno hicieron que por años nadie se atreviera a aproximarse al lugar; solamente en 2012, conmemorando los 445 años de su fundación, una autodenominada “Expedición humboldtina” intentó la empresa para terminar desapareciendo. El siguiente es el único testimonio de esa aventura, llegado por milagro a manos de este compilador de memorias del futuro:

Expedición humboldtina, 25 de julio de 2012.- Dejando atrás la costa de La Guaira, atravesamos la serranía hasta el sitio donde debía encontrarse el centro de la ciudad de Caracas. El panorama del antiguo valle del Guaire resulta aún más desolador del que acabamos de dejar: entre las todavía verdes masas de las montañas, unos 50 metros por encima del fondo original del valle se extiende una monótona llanura de color indefinible, entre el gris y el mostaza, formada por una pastosa mezcla de detritus humano y materiales diversos de desecho, que despide un olor nauseabundo y ha terminado por corroer todas las estructuras levantadas durante los años de su esplendor urbano.

“Hacia el atardecer, cuando planeábamos buscar un sitio menos hostil para acampar, avistamos en lontananza una figura humana que se desplazaba lentamente, como quien se hunde en el fango. Al aproximarnos encontramos a un ser famélico y desnudo, con apenas una raída boina sobre la pelada cabeza. Aunque hablaba de manera confusa, creímos entender que se llamaba Bolivariano Libertador y, en un largo y enrevesado discurso, salpicado reiterativamente por expresiones como orinocuapure, devolución, voy a darte lo tuyo, terminó relatando cómo otros de sus congéneres habían logrado sobrevivir al desastre y, en un remedo de su vida anterior, vagaban en círculo por las montañas intercambiándose una y otra vez las mismas inútiles baratijas.”

 

2019 encuentra a una nación profundamente degradada por Gustavo Coronel – Blog Las Armas de Coronel – 31 de Diciembre 2018

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Dentro de pocas horas terminará otro año trágico para la Nación venezolana.  No es ya suficiente decir que el régimen está degradado, que el país está degradado, sino que la Nación ha bajado a límites que los venezolanos de bien jamás hubieran imaginado.
La protesta popular se ha reducido a los reclamos por un pernil de cochino, unos kilos de carne semi-podridos las más de las veces, mendrugos que han llegado a representar los más acariciados anhelos de compatriotas indefensos y arrodillados. La preocupación máxima de millones de compatriotas  ya no es vivir bajo una dictadura de civiles y militares ignorantes y corruptos. No es ver a sus industrias en la ruina. No es asistir al espectáculo de millones de compatriotas huyendo del país. Tampoco la ocupación de nuestro territorio por bandidos y terroristas cubanos y de las FARC o el ELN.  Ni siquiera la baja calidad moral de los ladrones y asesinos que nos gobiernan.
Es un pedazo de carne.
Estamos en el foso más profundo de la miseria. ¿Podremos salir?
No será fácil.
El verdadero enemigo a vencer para la nación venezolana será la baja educación ciudadana de su pueblo, la carencia de liderazgos colectivos, la ausencia de un propósito de los venezolanos de dar aportes al bien común, la mala costumbre de una mayoría de nuestro pueblo de creer en populistas y encantadores de serpientes que ofrecen lo imposible de cumplir, el desdén por el trabajo perseverante y la adoración del atajo y de la lotería.
Lo que nos ha pasado es culpa de estas carencias. SI no hay un serio intento de modificar actitudes de manera radical, de educar a los millones de compatriotas que chapotean en el pantano de la ignorancia y de los mitos y leyendas del populismo, esta Nación permanecerá en el foso del más trágico atraso, donde ya la han colocado los bandidos de chavismo-madurismo, ese engendro que ha probado ser lo peor  de nuestro gentilicio.    

Fábrica de miseria por José Toro Hardy – El Nacional – 22 de Noviembre 2018

José Toro HardyOtra vez se corre el rumor de que se decretará un nuevo aumento del salario. El régimen no aprende. Nada se gana con aumentar el salario cuando el beneficio que aporta tal aumento es menor que el perjuicio inflacionario que acarrea.

El primero de septiembre se produjo el último aumento del salario. Lo único que logró fue un cierre masivo de empresas y desató una arremetida en el proceso de hiperinflación que ya se encontraba en fase de aceleración. Según distintas versiones, a estas alturas ya el aumento de los precios diluyó entre 75% y 95% del poder de compra adicional que produjo aquel incremento. Es tal la pérdida del poder adquisitivo que padece nuestra moneda que se calcula que hacia el mes de junio de 2019 ya habrá que eliminarle nuevamente varios ceros a pesar de que apenas en mayo pasado ya se le habían quitado cinco.

La pobreza crece en términos de vértigo. Habría que enfrentar con urgencia el problema al menos por dos vías de choque: la primera es atacar de frente las causas de la inflación y la segunda concentrar los mayores esfuerzos para estimular aumentos en la producción y la productividad.

Quizá habría que empezar por el sector petrolero, dado su potencial de aportar recursos. Pdvsa, después de haber sido la empresa que más bienestar aportaba a los venezolanos, es la que hoy en día genera más empobrecimiento porque es la que más contribuye a la inflación, vía monetización del déficit de su flujo de caja a través de auxilios financieros que recibe del BCV.

Hoy somos absolutamente dependientes del ingreso petrolero que aporta cerca de 96% de las divisas que le ingresan al país. Ahora bien, ese ingreso depende de 2 variables: cuánto petróleo se produce y a qué precio se vende. En las últimas semanas el precio ha disminuido 20%, en tanto que la producción petrolera cae dramáticamente. En 1998 producíamos 3,5 millones de barriles diarios y nos aprestábamos a incrementar la producción gracias a la Apertura Petrolera. Hoy producimos 1.170.000 b/d y la producción está cayendo a razón de 40.000 barriles por día cada mes.

Lo cierto es que el dogmatismo, la corrupción, la ineficiencia y la incapacidad acabaron con Pdvsa. Si no la hubiesen destruido, Venezuela estaría produciendo unos 5,5 millones de barriles diarios de petróleo y la pavorosa crisis que nos está carcomiendo nunca hubiese estallado.

Pero no se trata solo del sector petrolero. Con igual tenacidad destruyeron y saquearon el resto de la economía venezolana.

“¡Exprópiese, exprópiese, exprópiese!”, proclamaba el presidente Chávez, mientras Rafael Ramírez afirmaba: “Pdvsa es roja rojita”.

Para muestra basta un botón. Esas dos citas sirven para explicar el efecto dominó de devastación que se desencadenó en todo el país. Cada funcionario competía para ser más radical que el otro. Cerca de 8 millones de hectáreas fueron expropiadas o invadidas en el sector agrícola. Miles de industrias y empresas también lo fueron y otras tantas llevadas a la quiebra. Hoy en día el campo venezolano está semiabandonado e improductivo. La escasez nos agobia y el comercio agoniza, el sector industrial apenas sobrevive, el sistema eléctrico y los servicios públicos, incluida la salud, en el acabose. El signo monetario por el suelo. Un exhaustivo sistema de controles de todo orden asfixia la economía y padecemos la mayor hiperinflación del planeta. La población viniéndose a menos aceleradamente y los venezolanos huyen por millones de su país.

Incapaz de aceptar el daño que ha causado, el oficialismo pretende culpar de todo a una supuesta “guerra económica”.

Sin embargo, la triste realidad es que, no sé si por ignorancia o por dogmatismo, en lugar de enfrentar los problemas que padecemos recurriendo a la racionalidad, el régimen insiste en profundizarlos repitiendo una vez tras otra los mismos errores que ahonda en cada giro adicional de este vertiginoso círculo vicioso de empobrecimiento en que nos están hundiendo y que ha llegado a convertirse en una verdadera fábrica de miseria.

Intelectuales exhortan a líderes de oposición a “frustrar la confiscación total de la democracia” – Efecto Cocuyo – 13 de Septiembre 2018

Más de 500 intelectuales venezolanos realizaron un llamado a los dirigentes políticos de oposición en el país para que se consolide una verdadera unidad, desde la cual se pueda liderar a la sociedad civil para evitar que se instaure “la dictadura comunista” y se consiga frustrar la “confiscación total de la democracia“, a través del documento denominado “Manifiesto por Venezuela“.

En el escrito que compartieron con los medios de comunicación, los 538 firmantes expresaron su agobio por la “emergencia humanitaria compleja” que atraviesa Venezuela, por “el hambre, el colapso sanitario y el éxodo de la población”, entre otras variables, además de sus efectos en quienes adversan al Gobierno de Nicolás Maduro.

“Registramos con real angustia la fragmentación de la oposición. Es una situación que hiere el entendimiento, crea incertidumbre y desesperanza y afecta gravemente la eficacia de la resistencia que opone la mayoría de los venezolanos. (…) Nos dirigimos a esos líderes que han conducido con sacrificio y entrega a la oposición venezolana, que han luchado y asumido riesgos, que han enfrentado una persecución brutal…”, indica el manifiesto, fechado el 12 de septiembre.

“A esos líderes políticos los llamamos a unirse alrededor de un programa de acciones que frustre lo que de otra forma pudiera convertirse en la confiscación total de la democracia venezolana. Los ciudadanos les reclamamos concentrarse en la lucha por liberar a Venezuela sin perder de vista que no es posible confiar en la negociación con un gobierno de delincuentes, salvo si el tema a discutir es su salida del Poder”, resalta el manifiesto, donde reconocen que a muchos de los dirigentes, la causa opositora les ha costado la cárcel o el exilio.

Con “angustia y movidos por la urgencia“, los fimantes diseminados por el mundo, pues muchos son parte de la diáspora venezolana y se expresan desde España, Chile, Suiza, México, Francia, Panamá, Holanda y Estados Unidos, entre otros, enfatizan su exhorto a luchar en unidad contra “la crisis actual (que) es un paso más hacia la instauración de una dictadura comunista en Venezuela”.

“Sin esa unión no será posible vencer la tiranía porque el Poder ha sido penetrado en todos los niveles y en todos los ambientes, configurándose una situación que sólo una unión así podrá superar. Con la unión y una estrategia de lucha aceptada y seguida por todos, podremos dar inicio a la solución de este drama: salir de la dictadura y hacer elecciones libres”, precisa el documento suscrito por los intelectuales.

También reservaron un apartado en su manifiesto para los integrantes del Gobierno nacional y la Fuerza Armada, a quienes consideran los principales responables de la crisis. “Negarla o ignorarla ha sido la conducta que siguen los criminales que la han originado y han convertido al Estado en una base del delito organizado y el terrorismo internacional. Criminales de cuello blanco o de uniforme militar que están enquistados en lo alto del poder político venezolano, quienes pretenden convencer al mundo de que nuestro trance resulta de una guerra económica del ‘Imperio’, mientras se mofan de quienes huyen de un país en ruinas”.

“La dramática situación de hambremiseria y carencias de toda especie que obliga diariamente a millares de venezolanos, a escapar hacia un futuro incierto pero que suponen mejor que lo que lo que deben soportar en su país. Sí, nos lo muestran desde fuera la prensa internacional y los organismos de derechos humanos porque la dictadura controla los medios venezolanos, no quiere que se sepa que con esos hermanos se nos va la patria, que el país se desangra todos los días con los miles de compatriotas que huyen de él”, expresan en el Manifiesto por Venezuela.

“Los instamos a dejar de lado todo cálculo acerca de las ventajas que unos podrían sacar sobre otros cuando se recupere la democracia. Que no cometan el error de confiar demasiado en sí mismos y muy poco en los demás, que entiendan que lo que se exige de sus partidos es una unión férrea concentrada en desarmar la estrategia dictatorial”, destaca el texto.

Lea completo el Manifiesto por Venezuela a continuación:

A los Líderes Políticos Venezolanos

Venezuela atraviesa la crisis más aguda de su historia, calificada por órganos internacionales como una Emergencia Humanitaria Compleja que se expresa en el desmoronamiento de la economía y las estructuras estatales; el hambre, el colapso sanitario y el éxodo de la población. Negarla o ignorarla ha sido la conducta que siguen los criminales que la han originado y han convertido al Estado en una base del delito organizado y el terrorismo internacional. Criminales de cuello blanco o de uniforme militar que están enquistados en lo alto del poder político venezolano, quienes pretenden convencer al mundo de que nuestro trance resulta de una guerra económica del “Imperio”, mientras se mofan de quienes huyen de un país en ruinas.

Si quedaran dudas respecto a la magnitud sin precedentes conocidos de ese éxodo masivo, basta con observar como la prensa internacional ha registrado de forma insistente la dramática situación de hambre, miseria y carencias de toda especie que obliga diariamente a millares de venezolanos, a escapar hacia un futuro incierto pero que suponen mejor que lo que lo que deben soportar en su país. Sí, nos lo muestran desde fuera la prensa internacional y los organismos de derechos humanos porque la Dictadura controla los medios venezolanos, no quiere que se sepa que con esos hermanos se nos va la patria, que el país se desangra todos los días con los miles de compatriotas que huyen de él.

Tenemos conciencia y lo decimos con claridad: la crisis actual es un paso más hacia la instauración de una dictadura comunista en Venezuela. Un proyecto que emplea las carencias éticas de los altos dirigentes del gobierno, para hacer realidad unos designios políticos manejados desde Cuba. Sobre este proyecto de dominación totalitaria, que oculta sus intenciones en la inmoralidad y el cinismo de la mafia gobernante, llamamos la atención de todos los venezolanos para que hagan suya la urgencia de cerrarle el paso.

Registramos con real angustia la fragmentación de la oposición. Es una situación que hiere el entendimiento, crea incertidumbre y desesperanza y afecta gravemente la eficacia de la resistencia que opone la mayoría de los venezolanos.

Nos dirigimos a esos líderes que han conducido con sacrificio y entrega a la oposición venezolana, que han luchado y asumido riesgos, que han enfrentado una persecución brutal con muchas víctimas mortales en el camino y con presos políticos sometidos a torturas y tratos infamantes. Que han debido en muchos casos exiliarse para escapar del acoso de los esbirros judiciales y militares del régimen.

A esos líderes políticos los llamamos a unirse alrededor de un programa de acciones que frustre lo que de otra forma pudiera convertirse en la confiscación total de la democracia venezolana. Los ciudadanos les reclamamos concentrarse en la lucha por liberar a

Venezuela sin perder de vista que no es posible confiar en la negociación con un gobierno de delincuentes, salvo si el tema a discutir es su salida del Poder. Los instamos a dejar de lado todo cálculo acerca de las ventajas que unos podrían sacar sobre otros cuando se recupere la democracia. Que no cometan el error de confiar demasiado en sí mismos y muy poco en los demás, que entiendan que lo que se exige de sus partidos es una unión férrea concentrada en desarmar la estrategia dictatorial.

Se lo pedimos con angustia movidos por la urgencia, por el drama de las mayorías. Sin esa unión no será posible vencer la tiranía porque el Poder ha sido penetrado en todos los niveles y en todos los ambientes, configurándose una situación que sólo una unión así podrá superar. Con la unión y una estrategia de lucha aceptada y seguida por todos, podremos dar inicio a la solución de este drama: salir de la dictadura y hacer elecciones libres. El sector político está obligado a respaldar un gran movimiento nacional de resistencia. Pero desde esa unión. Fuera de ella será imposible recuperar a nuestro país.

(538 firmas en reserva)

 

Venezuela en la miseria, el plan ha sido consumado por Thais Peñalver – Turimiquire.com – 21 de Agosto 2018

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