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Quiénes son los ocho militares venezolanos sancionados por los países del Tiar or Sebastiana Barráez / infobae.com – La Patilla – 4 de Diciembre 2019

Los ocho militares venezolanos sancionados por los países del TIAR

En la lista de los 29 funcionarios venezolanos sancionados por los países que conforman el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), hay ocho militares entre retirados y activos. Ellos son Diosdado Cabello, José David Cabello, Rafael Franco, Alexander Granko, Hannover Guerrero, Iván Hernández Dala, Vladimir Padrino y Manuel Quevedo. Cuatro de ellos son funcionarios de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Quién es cada uno de esos militares:

Los hermanos Cabello Rondón

Diosdado Cabello Rondón es un militar retirado del Ejército venezolano. Egresó de la Academia Militar en la promoción 1987 “General de Brigada Tomás Montilla”. Antes de morir, Hugo Chávez ordenó que a quienes participaron en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992, se les reconociera la antigüedad. Cabello era teniente y fue ascendido a capitán. Actualmente es el presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Las razones que los seis países presentaron para su sanción fueron violación de derechos humanos, corrupción y lavado de activos.

José David Cabello Rondón es hermano menor de Diosdado Cabello. Cursó estudios en la Promoción 1993 “Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre II” pero no se graduó en la Academia Militar ya que siendo cadete sufrió un accidente en un ejercicio militar. Al pisar una granada, le causó la pérdida de una mano, una lesión en uno de los talones y en un ojo. Fue dado de baja y enviado al Instituto Universitario de la Fuerza Armada (IUFAN). No tiene grado militar. Actualmente es el Superintendente.

La sanción la piden contra él cuatro países: Colombia, Estados Unidos, Perú y Venezuela.

Hernández Dala y Franco Quintero

Rafael Antonio Franco Quintero es un coronel del Ejército, perteneciente a la II promoción 1995 “General en Jefe Rafael Urdaneta”, donde ocupó el número 125 en el orden de mérito de 148 egresados. Hace unos años ocupó la Dirección de Investigaciones de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), imponiendo un violento proceso de tortura contra militares y civiles en los sótanos de ese organismo de inteligencia. Con Franco se armó un triángulo entre tortura en Dgcim, informes de médicos forenses que ocultaban esas torturas y la justicia militar que se encargaba de sellar el proceso para dejar detenido a quien el Gobierno consideraba traidor o peligroso.

Brasil, Colombia, Estados Unidos y Venezuela son los cuatro países que piden que sea sancionado como responsable de corrupción y violación de derechos humanos.

El Mayor Granko Arteaga

Alexander Enrique Granko Arteaga es un mayor de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Con 38 años, figura como uno de los más temerarios funcionarios de la Dgcim, como Jefe de la Unidad de Asuntos Especiales. Egresó de la Escuela de Formación de Oficiales (Efofac) en 2004, de la II Promoción Toma de las Flecheras. El 29 de junio de 2016, es ascendido, por la resolución 014717 a Mayor en la categoría Efectivo de comando. Actualmente ocupa el cargo de director de Asuntos Especiales de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Cuatro países pidieron su sanción por corrupción y violación de derechos humanos: Brasil, Colombia, EEUU y Venezuela.

Coronel Hannover Guerrero

Hannover Esteban Guerrero Mijares es coronel del Ejército, egresando de número 60 en la promoción 1996 “General de Brigada José Florencio Jiménez”. Superó en crueldad y tortura a cualquier otro funcionario que haya estado en la Dgcim hasta que fue destituido el 14 de agosto 2019, luego de la tortura y asesinato del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo y la muerte por falta de asistencia médica del ex presidente de Citgo y ex ministro de Petróleo Nelson Martínez.

Este funcionario, relegado ahora a una dirección intrascendente, se permitió durante su jefatura en Investigaciones Dgcim prohibir la visita de militares detenidos durante meses, por capricho personal. Obligaba a que los médicos forenses vieran a los detenidos solo en presencia de dos custodios que en muchos casos habían sido sus torturadores. Eso causó que los forenses se negaran finalmente a ir a la DGCIM. Hannover obligaba a los funcionarios a su cargo que, cuando llevaban a un detenido al Hospital Militar, el médico debía atenderlo en su presencia y además presionaba para que en los informes médicos no se revelara nada que hiciera presumir que hubo tortura.

Bajo su dirección ocurrieron varios intentos de suicidio, como el del mayor Abraham Suárez. Su familia no solo que no fue notificada, sino que incluso se le negó acceso a verlo y mucho menos a atenderlo, además de negársele la necesaria asistencia psicológica.

Los días de Hannover se recuerdan en la Dgcim como la etapa de los huesos rotos, los moretones en cuerpo y rostro, los aislamientos prolongados y el establecimiento del Cuarto de los Locos, como le decían a un pequeño espacio del cual el detenido salía en estado de locura.

Delitos por los cuales fue presentado por cuatro países (Brasil, Colombia, EEUU y Venezuela): responsable de corrupción y violación de derechos humanos.

Iván Rafael Hernández Dala es un mayor general del Ejército, perteneciente a la promoción 1988 “GB Manuel Manrique”. Nacido en Caracas, ha hecho carrera militar desde hace unos años al lado de Nicolás Maduro, convirtiéndose en un hombre de su más absoluta confianza. Tanto es así que ocupa simultáneamente el cargo de Director de Contrainteligencia Militar y además es el Jefe de la Guardia de Honor Presidencial o Casa Militar como siempre se le ha conocido a los encargados de la seguridad del presidente y su familia.

A él presentaron sancionarlo como responsable de violación de derechos humanos seis países: Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Perú y Venezuela.

Padrino López

Vladimir Padrino López es General en Jefe del Ejército y desde hace más de cinco años ocupa el cargo de Ministro de la Defensa y, además, es Vicepresidente Sectorial de Soberanía Política, Seguridad y Paz. Los delitos por los cuales lo denunciaron los representantes de Venezuela en el TIAR: responsable de violación de derechos humanos y corrupción.

Las sanciones en su contra fueron presentadas por seis países: Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Perú y Venezuela.

Manuel Quevedo

Manuel Salvador Quevedo Fernández es un Mayor General de la Guardia Nacional Bolivariana, egresado en 1987 de la Escuela de Formación de Oficiales. Nicolás Maduro lo designó, hace dos años, presidente de PDVSA y ministro de Petróleo y Minería. Cuatro países -Argentina, Brasil, EEUU y Venezuela- presentaron su sanción por los delitos que contra él presentó Venezuela: responsable de corrupción.

Los tres grandes partidos del apocalipsis venezolano por Gustavo Coronel – La Patilla – 2 de Diciembre 2019

gse_multipart55967Olvidemos a AD, VP, PSUV, PJ, etc. Venezuela es hoy un país en el cual solamente tres grandes partidos se reparten el poder político y, por ende, lo poco que resta de sus riquezas. La pugna entre estos tres partidos ha sido tan intensa que el botín, originalmente cuantioso, se ha ido reduciendo hasta llegar a las migajas. Desaparecida en gran medida la teta petrolera solo quedan fuentes secundarias de ingresos, las cuales todavía son importantes, aunque todas criminales.

Los tres grandes partidos que actúan hoy en Venezuela son: el PDC, el PDBM y la FF.AA.

EL PDC, el Gran Partido de la Corrupción.

Este es un partido de larga tradición en Venezuela, fundado a mediados del siglo XIX por los hermanos Monagas. Ha tenido una larga evolución, pasando de ser casi una oligarquía de sangre, en la cual solo los miembros de las familias dominantes y sus amigos más íntimos tenían membrecía, como fue el caso del gomecismo y, luego, de la dictadura perezjimenista, a democratizarse durante la etapa adecopeyana y, en especial, durante la era chavista que aún está en pleno desarrollo. Hoy día, el PDC incluye miembros de la pandilla que se hace llamar la revolución socialista del siglo XXI, jóvenes representantes de la llamada aristocracia venezolana, banqueros, contratistas del régimen y miembros de una falsa oposición disfrazados con el ropaje de la conciliación y de la paz para todos los venezolanos. El Consejo Superior de este partido está actualmente integrado por Nicolás Maduro, un miembro rotatorio de la familia Chávez, Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Alejandro Andrade (de vacaciones), Francisco Convit, Raúl Gorrín y Wilmer Ruperti con asesores legales radicados en Washington o Miami y asesoría bancaria suiza. Este partido disfruta de la protección y complicidad de gobiernos amigos como los de Turquía, Cuba, Nicaragua y Rusia. Tiene una importante fracción disidente, la Fracción del Largo, dirigida por Rafael Ramírez Carreño, radicada hoy en Europa, especializada en lavado de dinero y en evadir la acción de la justicia internacional. Esta fracción aspira a regresar al poder, ayudada por el dinero que ha acumulado en Andorra, España y otros países complacientes.

Las fuentes de ingreso del Partido de la Corrupción se han tenido que diversificar del petróleo, rubro que ha colapsado, para abarcar contrabando, narcotráfico, minería ilegal, lavado de dinero, venta de pasaportes y otros documentos al terrorismo internacional, importaciones fraudulentas, manipulaciones bancarias de todo tipo, los CLAP, el bachaqueo organizado en mafias, toda una gama de actividades criminales que le sirven para exprimir las riquezas decrecientes del país. Sus miembros han abandonado toda vergüenza, remplazándola por el orgullo de ser corruptos y se pavonean ante el mundo en los grandes hoteles y en los más costosos restaurantes del mundo. Uno de ellos, hoy aparentemente en la cárcel por rencillas inter-pandillas, se hizo famoso dando propinas de 5000 euros en los restaurantes de París.

Especialmente doloroso ha sido observar como apellidos que pretendían ser de honesta prosapia se ven hoy rebautizados como bolichicos ante el silencio aprobatorio de sus familiares. Quizás no hay mayor evidencia de la degradación venezolana que está sumisión de la “aristocracia” caraqueña al pantano chavista-madurista.

EL PDBM, EL GRAN PARTIDO DEL BOCHINCHE Y LA MEDIOCRIDAD

El segundo de los grandes partidos venezolanos es también de larga trayectoria en Venezuela. Fue fundado en el Siglo XIX por Ezequiel Zamora y Antonio Leocadio Guzmán y remozado y consolidado en el Siglo XXI por Hugo Chávez. Antonio Leocadio Guzmán articuló su lema y definió su esencia cuando dijo: “Es que si yo ellos dicen federalismo, nosotros decimos centralismo”. Es decir, la misma filosofía política del torero quien decía “si el toro me mata en Sevilla, que me entierren en Madrid…. o a la inversa”. Por joder.

Chávez modernizó ese lema al decir: “desnudos y hambrientos… pero…. Con paaaaaaatria”. Para aquel patán gobernar no era garantizar el bienestar de los habitantes del país sino obligarlos a actuar y pensar como a él le gustaba.

Lo que caracteriza a este partido del bochinche es la mediocridad de sus miembros, quienes exhiben una gran capacidad para igualarse por debajo con lo peor: José Vicente Rangel, quien fuese inteligente y hasta bien parecido, se transformó en un perro faldero de Chávez, primero, y de Nicolás Maduro después. Fue reduciendo su mundo para ponerlo del tamaño del de un Pedro Carreño o de una Iris Varela. Luis Britto García, muy talentoso, se convirtió en intelectual del régimen del chavismo, poniéndose al nivel de Isaías Rodríguez o Tareck Saab. Ese afán de mediocridad se ha tratado de explicar por el deseo de pertenecer a una sociedad igualitaria, como si lo igualitario tuviese que ser lo peor. Los integrantes de este gran partido del Bochinche y la Mediocridad se agrupan en dos alas, la más numerosa el ala de los mediocres y bochincheros de nacimiento, a lo Darío Vivas, Elías Jaua, Henri Falcón o Desiré Santos Amaral, decididos a no salir de su mediocridad ancestral, o una ala más pequeña de gente que comenzó a un mayor nivel de talento y que se ha ido mediocrizando por ósmosis, quienes han decidido uncirse al carromato de la mediocridad para tratar de flotar hacia la parte superior de lo peor, gente a lo Claudio Fermín, a lo Timoteo Zambrano, Felipe Mujica o Enrique Ochoa Antich. Lamentablemente a este partido se incorporan cada día más y más miembros de lo que solía ser oposición, hoy más y más invertebrada. La atracción que ejerce la mediocridad sobre esta gente solo puede explicarse en términos de afán de notoriedad o, en otros casos, de afán de lucro, alguna gente que no se resigna a ser pobre y que desea regresar a la Venezuela del “Tá barato, dame dos”.

EL GRAN PARTIDO DE LAS FF.AA.

Este es el tercer gran partido venezolano, fue fundado por Juan Vicente Gómez a fin de garantizarse su permanencia en el poder. A su muerte fue transformándose en un monstruo pretoriano con ideas propias de poder. Mostró sus pezuñas a aliarse con Acción Democrática, en 1945, para derrocar a medina Angarita, luego se desligó de ese partido en 1948 y se convirtió en una oligarquía de uniforme, con un pequeño grupo de admiradores y justificadores civiles. Después de derrocado Pérez Jiménez la nueva democracia pudo neutralizar sus deseos de poder mediante la repartición de privilegios, promociones y favores, llegando a ser juguetes de barraganas vestidas de uniforme. Fue en la Escuela Militar, la llamada casa de los sueños azules, que se fue solidificando una nueva ala pretoriana del partido, con la complaciente actitud de sus superiores. Nos cuenta el general Carlos Peñaloza que en la Escuela Militar había grupos golpistas de diversas tendencias, los cuales desarrollaban sus actividades con el pleno conocimiento de sus superiores, ver: http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2015/02/4-2-1992-incompetencia-traicion-y.html.

Con Chávez en el poder, ayudado por la complacencia y cobardía de las instituciones democráticas del momento, se instaló como política de estado la tesis del anti-semita y fascista Norberto Ceresole: la alianza cívico-militar, aceptada y suscrita por los ministros de defensa, todos progresivamente más corruptos y sumisos que los anteriores. Ver la lista: José Vicente Rangel, Lucas Rincón, José Luis Prieto, Jorge García Carneiro, Orlando Maniglia, Raúl Baduel, Gustavo Rangel Briceño, Ramón Carrizales, Carlos Figueroa, Henry Rangel, Diego Molero, Carmen Meléndez, Vladimir Padrino López.

Estos venezolanos traidores a la patria han representad la cabeza visible del Partido FF.AA. pero distan mucho de ser los únicos responsables y culpables. Todo el llamado Alto Militar de esta etapa chavista/madurista es colectivamente culpable del inmenso crimen que indigno partido ha cometido en contra de la Nación venezolana. Realmente es difícil hacer mayores diferencias – como se quiere hacer en Venezuela – entre los militares institucionalistas y los corruptos. Es cierto que hay significativos grados de culpabilidad y que la mayoría de los miembros de la FF.AA. son testigos silenciosos del crimen pero ese silencio – en mi opinión – conlleva responsabilidad. El silencio de miles de miembros de la Fuerza armada se debe a que, unos más y otros menos, obtienen privilegios y prebendas que el pueblo venezolano no obtiene, porque no tiene armas, porque son víctima de quienes si las tienen. Es cierto que hay militares sufriendo de la escasez y hasta miseria colectiva pero hay demasiados militares en silencio quienes están obteniendo ventajas de ese silencio a expensas de quienes sufren.

En su descargo se argumenta que los cubanos los vigilan, que están severamente reprimidos. Ello puede ser cierto y explica algo del letargo de muchos pero siento que entre la gente de uniforme hay la sensación de pertenencia a un partido que está mandando y que disfruta de una posición privilegiada. Ello los convierte en parte del problema, cuando deberían ser parte de la solución.

Estos son los tres grandes partidos que han arruinado a Venezuela. Sus miembros no son de derecha o izquierda, conservadores o liberales, capitalistas o socialistas. Son corruptos, bochincheros, mediocres y traidores a su deber venezolano.

Nicolás Maduro está desarmando a la Fuerza Armada mientras entrega fusiles a la Milicia Bolivariana y a los obreros por Sebastiana Barráez – Infobae – 1 de Diciembre 2019

En los últimos 15 días ordenó distribuir más de 330.000 armas a grupo civiles, violando la Constitución. La maniobra es una muestra más de desconfianza del gobernarte chavista hacia los militares

Juramentación de las Milicias Bolivarianas (AP/Archivo)

Juramentación de las Milicias Bolivarianas (AP/Archivo)

Dos hechos recientes, con quince días de diferencia, demuestran la premura que tiene Nicolás Maduro en desarmar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Una fue el 12 de noviembre, cuando dijo “tenemos 321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos”. La otra fue el 29 de noviembre, en el marco de la clausura del I Encuentro Ferroviario, cuando ordenó entregar 13 mil fusiles para los cuerpos de combatientes de Guayana.

Hay que destacar que la Milicia Bolivariana es el ejército pretoriano de Nicolás Maduro y por ello depende directamente de la Presidencia de la República y Comandancia en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Operativamente es dirigida por el Comando Estratégico Operacional (Ceofanb) y administrativamente depende del Ministro de la Defensa.

El artículo 324 de la Constitución destaca que solo el Estado puede poseer y usar armas de guerra. “La Fuerza Armada Nacional será la institución competente para reglamentar y controlar, de acuerdo con la ley respectiva la fabricación, importación, exportación, almacenamiento, tránsito, registro, control, inspección, comercio, posesión y uso de otras armas, municiones y explosivos”.

Y el artículo 328 le da a la Fuerza Armada la responsabilidad de “garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley”, a la vez que deja claro que los componentes son: el Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.

A medida que se acerca el fin de año, más preocupación parece haber en el Gobierno y principalmente en la presidencia de la República, desde donde se ha ordenado entregar armas a la Milicia, es decir las armas de la República colocarlas en manos de civiles, violando la Constitución.

 

Armas para los obreros

 

Maduro siempre ha querido armas a los civiles, porque nunca ha confiado en la Fuerza Armada de quien resiente que es una institución donde Hugo Chávez siempre fue considerado su máximo líder; aún es así.

Es por ello que el 17 de abril 2015 Maduro le preguntó a los trabajadores de lo que alguna vez fueron las poderosas empresas básicas de la Corporación de Guayana, si estaban dispuestos a tomar un fusil y defender la patria con su propia vida. Eso fue en el marco del Consejo Presidencial realizado en el estado Bolívar. Ese día designó una Comisión Presidencial para dirigir el Plan Guayana Socialista, y colocó en la jefatura del mismo al entonces presidente de Pdvsa, Eulogio del Pino, quien hoy está preso en los tenebrosos sótanos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Más de cuatro años después, el 29 de noviembre 2019, en el marco de la Clausura del I Encuentro Ferroviario y Modo de Tracción por Cable en compañía de los CPT de las Empresas Básicas de Guayana, ordena la entrega de fusiles para civiles.

“Compañero G/J Vladimir Padrino López estoy de acuerdo con la visión de los Cuerpos Combatientes. Compañero mayor general Bernal Martínez. En el caso de Guayana es un buen ejemplo y ensayo. Cada fábrica un cuartel. Por eso ordeno que se le entregue por la vía de reglamento militar, como está legalmente establecido, los 13 mil fusiles que se han seleccionado para la clase obrera de Guayana y los Cuerpos de Combatientes de Guayana de manera inmediata y asista el ministro Padrino y el general Bernal a un acto especial en Guayana con motivo de los cuerpos combatientes”, dijo Maduro.

“Mientras mejor preparados estemos, mientras mejor armados estemos, para defender la patria del imperialismo norteamericano y de la oligarquía colombiana, garantizaremos la paz, la producción y el progreso en nuestra amada patria”.

Aseguró que tiene información “de que el gobierno colombiano con el Comando Sur para tratar de desviar la atención en Colombia del alzamiento popular contra Iván Duque, están pensando en actos de provocación en la frontera colombo venezolana. Toda la Fuerza Armada debe ser puesta en alerta”.

Más de 300 mil fusiles

 

El 12 de noviembre en la Jornada de Orientación e Interacción con las Unidades Populares de Defensa Integral (UPDI), Maduro estuvo flanqueado a la derecha por el Ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y del otro lado por el Jefe del Comando Estratégico Operacional, almirante Remigio Ceballos Ichaso.

Nombró a cada uno de los oficiales presentes, quizá para que no quedara duda de que quienes estuvieron ahí. MG Jesús Mantilla Oliveros, segundo comandante del Ceofanb, así como a los comandantes generales de los componentes: MG José Rodríguez Cabello (Ejército), almirante Almirante Giuseppe Alessandrello Cimadevilla (Armada), MG Pedro Alberto Juliac Lartíguez (Aviación), MG Fabio Zavarce Pabón (Guardia Nacional). También el MG Gregorio Bernal Martínez, comandante de la Milicia. La almirante Erika Virgüez, viceministra de los servicios del Ministerio de la Defensa. El almirante Eladio Jiménez Ratia, viceministro de Educación para la Defensa. MG Ana Mercedes Castillo de Durán, viceministra de Planificación y Desarrollo. MG Kevin Nicolás Cabrera Romero, Inspector General de la Fuerza Armada. MG Víctor Augusto Palacios García, Contralor de la FANB.

MG José Adelino Ornellas Ferreira, secretario del Consejo de Defensa de la Nación (Codena) y secretario del Consejo de Estado. MG Juan Manuel Texeira Díaz, comandante de Defensa Aeroespacial Integral. MG Domingo Antonio Larez, comandante REDI capital. GD Félix Osorio Guzmán, rector de la Universidad Militar Bolivariana. Destacó la presencia del presidente de la oficialista Asamblea Nacional Constituyente, Mayor retirado (Ej) Francisco Ameliach Orta, que Maduro presentó como coronel de la Milicia. Y mencionó la presencia de los directores conjuntos del Ceofanb.

Los otros oficiales presentes, fueron los directores conjunto: MG Dilio Rafael Rodríguez Díaz (Operaciones), MG Hernán José Gil Barrios (Orden Interno), GD César Augusto Figueira Peralta (Logístico operacional), GD Henry Alfonso Landaeta García (Fuerza de Choque), VA Raúl Rey Rivera Moncada (personal), GD Oswaldo José Aquino Lamont (Régimen Especial de Seguridad), GD Jesús Rafael Salazar Campos (Apoyo al Desarrollo Nacional), GD James Frederick Solis Martínez (Planificación), GD José Gregorio Pérez Malavé (Adiestramiento), GD Álvaro Enrique Prieto Ochoa (Doctrina), GD Wilmer Nabor Hernández Aquino (Inteligencia), GD Carlos Enrique Clemente Miranda (Ingeniería), VA Arnel Flores García (Ciberdefensa), GD Miguel José Morales Lozada (Puesto general de comando), Ricardo Aarón Negrón Rivas (Geografía u cartografía), VA Jesús Quintero Martínez (Reserva y movilización), GD Oscar Enrique Cortés Silva (director Medios de Milicia), GB Rubén Eduardo Díaz Marcano (ayudante general Ceofanb). Además, toda la jefatura de la Milicia.

Aseguró que tienen “organizados, alistados, prestos para el combate y la defensa de la patria y la Constitución y la paz del país, tres millones 295 mil 335 milicianos”, destacando que para el 17 de diciembre esperaban tener tres millones pero que la meta se ha adelantado. Además, han pasado de 50 mil UPDI a 63 mil 890.

Mientras Maduro daba esas cifras, Padrino y Ceballos, con rostros casi inexpresivos no se atrevieron ni siquiera a asentar. Allí estaba parte importante del generalato oyendo cómo se habla del futuro y los planes de la Milicia para el año 2020, que ni siquiera es formalmente un componente constitucionalmente reconocido. Maduro debió apelar a dirigirse imaginariamente a Hugo Chávez para que sonaran los aplausos.

El general Bernal Martínez después de algunos tartamudeos, habló de Bolívar, el sueño de libertad, entre otras cosas. “Nuestra milicia bolivariana está compuesta del campesino, del obrero, del trabajador, del mismo soldado, del pueblo hecho ese ejército del legado de Bolívar, Zamora y Hugo Chávez”.

Tratando de justificar la existencia de la Milicia se refirió al artículo 326 de la Constitución Bolivariana, “la corresponsabilidad del Estado con el pueblo en la defensa integral de la patria, se forma esta Milicia Bolivariana en los siete ámbitos del poder”. La verdad es que ese artículo no se refiere a ello.

“El principio fundamental de la Milicia es la territorialidad”, dijo. Leyó algunos puntos que tenía en apuntes. “En lo militar, las UPDI se entrenan los fines de semana, en el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria”, a la vez que dijo que se han formado 800 instructores con la Universidad Militar para ello.

Quizá lo más importante de lo que dijo el general Bernal es que “la visión es construir el Plan de defensa, así como el entrenamiento y adiestramiento en distintos sistemas de armas de la FANB, sobre todo los Igla-s, junto con nuestro CODAI han adquirido esta experiencia y capacitación”.

Dijo que la Base Popular de Defensa Integral (BPDI), de las que hay 14 mil 383, “está geográficamente ubicado en las escuelas, por ser un epicentro de comunidad visible para poder controlar las actividades”.

Además, hay “mil 141 Agrupamiento Popular de Defensa Integral (APDI)” que cubren igual cantidad de parroquia, según explico el general Bernal.

Maduro por su parte dijo: “Tenemos 321.433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la FANB para nuestros milicianos”. Agregó que “le he dado la orden al Estado Mayor Superior para que a partir del 14 al 24 de noviembre y del 25 de noviembre al 31 de diciembre, activemos el Plan de Fortalecimiento y Reforzamiento, del Patrullaje y Vigilancia de Calle para garantizar la paz y navidades felices de Venezuela”.

“A todas las 63 mil 890 unidades populares de defensa debe dársele la orden de operaciones para cumplir su misión de patrullaje armado de las avenidas y calles de toda Venezuela”, ordenó Maduro.

“Tenemos 321 mil 433 fusiles que están siendo distribuidos por las vías seguras de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para nuestros milicianos”, dijo agregando que se llegaría al momento en que cada miliciano tenga un arma.

¿Golpe de Estado? por Fernando Mires – Blog Polis – 28 de Noviembre 2019

Si se trata de definir sugiero hacer una diferencia: la de la definición originaria y la de la definición adquirida. Casi nunca coinciden. Mas bien, casi siempre difieren. Es el caso del término golpe de Estado. Acerca de su origen semántico los cronistas no están de acuerdo. Hay quienes lo sitúan en la Suiza del siglo XVl, usado para caracterizar revueltas en contra de los organismos centrales del poder. Otros – es la acepción más generalizada- lo sitúan en el mismo siglo XVl en Francia aunque como sinónimo de “golpe de autoridad” del Rey en contra de poderes colaterales. La frase de Luis XV “El Estado soy yo” llevada a la práctica sería un golpe de Estado.

El golpe de Estado era, originariamente, un golpe no en contra sino desde el Estado mediante el cual el monarca hacía valer la absolutidad de su poder. Partiendo de esa premisa, el jurista Carl Schmitt (“La Dictadura”) definió el poder político de acuerdo al criterio absolutista: “quién está en condición de dictar el Estado de excepción (supresión de los poderes públicos) tiene el poder”. Eso significa: quién está en condición de dar un golpe desde el Estado, tiene el poder.
El término golpe de Estado en sentido más amplio y popular provino solo en parte de la definición originaria. Fue cuando el Presidente vencedor en las elecciones francesas del diciembre de 1848, Louis Bonaparte, sobrino de Napoleón, impulsó en diciembre de 1851 una sublevación militar desde la presidencia asumiendo la totalidad del poder, suprimiendo el sistema electoral, y con ello, violando a la Constitución.
La semejanza entre el golpe de Estado monárquico y el bonapartista reside en el hecho de haber provenido desde el propio Estado. La diferencia es que mediante el primero el Rey hacía valer la Constitución monárquica hasta las últimas consecuencias. El segundo en cambio violaba a la Constitución. Y si pensamos que la Constitución es el acta que constituye jurídicamente al Estado, violaba al propio Estado.
En consecuencias, de acuerdo a sus orígenes podemos definir a un golpe de Estado como el sometimiento de todos los poderes públicos al Ejecutivo, representado en una entidad monárquica o presidencial, vale decir, un golpe de autoridad y de fuerza dentro del Estado.
En todos los casos el sujeto del golpe de Estado fue el poder Ejecutivo. No obstante esa definición de golpe de Estado, vigente a lo largo de casi todo el siglo XlX, sufriría modificaciones durante el siglo XX. El sujeto del golpe sería sustituido por los cuerpos armados y el objeto del golpe sería el propio Ejecutivo. Dicha sustitución tiene que ver en parte con los diversos golpes de Estado que han tenido lugar en América Latina.
Un clásico golpe de Estado latinoamericano del siglo XX mantenía las siguientes características: (a) toma del poder por un grupo militar sublevado el que (b) de modo repentino y violento destituía al gobierno reemplazándolo (c) por una junta militar que nombraba a un representante máximo (casi siempre militar) el que (d) prometía devolver el poder a las fuerzas cívicas (nunca ocurrió). Después del golpe (e) era instaurado un Estado de excepción, el parlamento era disuelto, el poder judicial convertido en oficina notarial del ejecutivo, las libertades individuales y colectivas suspendidas y los derechos humanos pisoteados.
Como es posible advertir, la noción de golpe de Estado del siglo XlX europeo difiere de la del siglo XX latinoamericano. Mientras la tendencia predominante en la Europa decimonónica fue la toma del poder por el Ejecutivo, en la América Latina del pasado siglo la tendencia fue la destitución del Presidente y la asunción del Ejecutivo por el Ejército. La fase más alta de esa tendencia culminó en las cruentas dictaduras militares del Cono Sur, sobre todo en las de Pinochet en Chile y Videla en Argentina.
Después de la Guerra Fría parecía que la era de las dictaduras llegaba a su fin en América Latina. No pocos, plenos de optimismo, llegamos a penar que comenzaba otra era en la cual la mayoría de los países transitarían por las amplias avenidas de la democracia. Dicha ruta, ahora lo sabemos, no era ni horizontal ni vertical sino diagonal. Eso quiere decir que no tardarían en sobrevenir gobiernos híbridos a los que es difícil definir como dictaduras en sentido tradicional pero a las que tampoco podemos definir como democracias. Gobiernos autoritarios los llaman de modo suave algunos. Autocracias es el término que parece haberse impuesto en la analítica política al definir regímenes como los de Nicaragua, Venezuela y hasta hace muy poco Bolivia (la de Cuba es un residuo de los totalitarismos del siglo XX). Fenómeno global: las autocracias latinoamericanas, o semi-dictaduras, o dictaduras parciales y no totales (hay muchas definiciones) son equivalentes a las de la Europa marginal. Las más conocidas son las de Turquía, Bielorrusia y Rusia.
Si es difícil caracterizar a las autocracias del siglo XXl, más difícil ha sido definir como golpes de Estado a hechos que han puesto fin a gobiernos autocráticos como los de Zelaya en Honduras, Lugo en Paraguay y, muy recientemente, Morales en Bolivia. ¿Pueden ser denominados “golpes de Estado”? En el sentido originario del término, no. En el sentido latinoamericano de los siglos XlX y XX, tampoco.
El hecho es que así como nos encontramos frente a nuevas formas de dominación no-democrática nos encontramos también frente a eventos que no han recibido todavía denominación en el campo de la teoría política. Por eso, antes de incursionar en el caso boliviano parece ser importante revisar episodios precedentes como fueron los sucedidos en Honduras y Paraguay.
El día 28 de junio de 2009 Manuel Zelaya, presidente de Honduras. fue secuestrado por tropas del ejército desde su residencia en Tegucigalpa y arrojado en un avión rumbo a Costa Rica. Si no más eso hubiera sucedido, podríamos hablar sin problemas de golpe de Estado. En efecto, ahí hubo violencia armada.
El tema comienza a relativizarse si tomamos en cuenta que la acción militar fue una respuesta a una violación constitucional urdida por Zelaya destinada a prorrogar ilegalmente su mandato. Más todavía si consideramos que no hubo ocupación militar del gobierno pues Roberto Micheletti asumió el cargo de Presidente interino encomendado por el propio Parlamento del cual había sido Presidente. En términos estrictos, el “golpe” a Zelaya fue una destitución del Presidente por un Parlamento llevada a cabo con auxilio de la fuerza militar.
Más aún: el gobernante interino respetó la independencia de poderes abriendo condiciones para que tuvieran lugar elecciones libres, algo que no había ocurrido en la gran mayoría de los golpes de Estados habidos en el continente. En ese sentido podríamos hablar de un “golpe al gobierno” y no al Estado. Conviene retener el término.
Distinta fue la destitución que expulsó a Fernando Lugo del gobierno paraguayo el 22 de Junio de 2012.
Allí hubo efectivamente una conjura parlamentaria, pero no hubo violencia ni intervención militar como en Honduras. En el fondo se trató de una destitución del Presidente, hecho que suele ocurrir en países europeos, aunque en países latinoamericanos –-dado el sobrepeso del poder ejecutivo sobre el parlamentario- es considerado casi como un regicidio. Mas todavía, hay constancia escrita de que el propio Lugo aceptó su renuncia. La destitución de Lugo no fue entonces un golpe de Estado, ni típico ni atípico. Fue una destitución presidencial.
Donde hay todavía discusiones es en el tema de si se trató de una destitución constitucional o puramente institucional. A favor de la primera tesis habla el hecho de que el juicio político por medio de la Cámara de Diputados y la vigilancia del Senado está estipulado en la Constitución paraguaya. En contra habla el hecho de que Lugo sólo fue acusado de mal gobierno pero no de violación a la Carta Constitucional. Pero no hay dudas que la salida de Lugo resultó de un clásico conflicto de poderes al interior del Estado. Golpe de Estado no hubo. Golpe de gobierno, tal vez.
¿Y en Bolivia? ¿Hubo golpe de Estado? Si lo hubo fue en el sentido más originario del término. Un golpe doble. Ocurrió cuando Morales desconoció el resultado del plebiscito de 2016 por el mismo convocado y ocurrió cuando la Consultoría de la OEA comprobó que el gobierno había cometido fraude en las elecciones presidenciales del 2019. En ambos casos hubo abierta violación a la Constitución. Los llevados a cabo por Morales fueron dos golpes a la Constitución, al estilo de Louis Bonaparte en su 18 de Brumario. Desde esa perspectiva, el de noviembre habría sido un contragolpe.
Hay que reiterar: los movimientos de protesta que culminaron con la huida de Morales y García Linera a México, surgieron en defensa y no en contra de la Constitución. Si el de noviembre fue golpe, habría sido el primer golpe constitucional de la historia moderna. Pero no puede haber golpes constitucionales. Hablar de golpe constitucional es de por sí una contradicción.
El movimiento adquirió las características de una auténtica rebelión popular no en contra de la persona de Morales sino en contra del doble fraude. Un movimiento que solo fue posible porque la oposición unida participó en las elecciones, comprobó el fraude, lo dio a conocer a las instancias electorales y fue evidenciado por la consultoría de la OEA, aceptada por el mismo Morales a través del TSE, confiado en que el fallo sería favorable gracias a la amistad que lo unía con el Secretario General de la OEA, Luis Almagro (así creen arreglar las cosas los autócratas)
De acuerdo al lapidario informe de la OEA hubo “falsificación de firmas y actas”, en un “proceso reñido con las buenas prácticas”, “manipulación del sistema informático de tal magnitud que deben ser investigadas profundamente por el Estado” y un “cúmulo de irregularidades” que el equipo auditor “no puede validar los resultados de la presente elección” recomendando otro proceso electoral con nuevas autoridades electorales.
Conocido el informe, la oposición ya no estaba en condiciones de transar con Morales. Solo cabía, desde el punto de vista constitucional, la abdicación del mandatario. Importante es por lo tanto ordenar los hechos de acuerdo a su sucesión cronológica: 1. Reclamos de la oposición 2. Estallido de la rebelión constitucional en Cochabamba, Sucre y Santa Cruz 3. informe de la OEA. Y después de esos tres hechos 4. La policía anunció no estar dispuesta a reprimir a conciudadanos por razones políticas y 5. Solo al final, muy al final, apareció la “sugerencia” de las Fuerzas Armadas a Morales para que dimitiera.
La pasiva intervención militar fue solo el eslabón de una cadena de acontecimientos que situaba al Ejército en el dilema de, o convertirse en guardia pretoriana al servicio de un Presidente que había violado la Constitución, o asumir el veredicto de la OEA y del poderoso movimiento político y social levantado en contra de la presidencia.
La rebelión popular fue la instancia determinante. Fue también la principal diferencia con los hechos que determinaron la salida de Zelaya en Honduras y de Lugo en Paraguay. En Honduras y en Paraguay no hubo rebelión popular.
Extraño “golpe de Estado” el de Bolivia donde las instituciones del Estado permanecieron intactas después de la salida de Morales, donde ninguna junta militar asumió el mando, donde ningún general se sentó en el sillón presidencial. Más extraño todavía cuando la presidenta interina Jeanine Añez, de acuerdo con la presidenta del Senado Eva Copas del MAS, partido de Morales, anunció convocar a elecciones en donde el mismo MAS participará sin ninguna limitación aparte de que ni Morales ni García Linera podrán ser candidatos.
Por las razones expuestas nos será posible afirmar que los sucesos acaecidos en Bolivia no permiten hablar de un golpe de Estado. Ni en el sentido original ni en el sentido adquirido del término.
Por supuesto, el hecho de que no hubiera habido golpe de Estado no impedirá al MAS y a gran parte de la izquierda latinoamericana afirmar que sí lo hubo. Algo inevitable. Gracias a Hannah Arendt (“Verdad y mentira en la política”) sabemos que la verdad política no es la misma que la verdad objetiva, que la primera se hace con arreglo a intereses y la segunda de acuerdo a los hechos tal cual fueron.
La gran filósofa de la política estableció la diferencia entre verdad factual (o verdad de hecho) y verdad de la razón (o verdad del discurso). Los políticos de profesión hacen uso continuo de la segunda. Los que sin ser políticos, pero pensamos y escribimos sobre política, nos debemos sin condiciones a la primera verdad, por amarga y dura que ella sea.

Maduro fabrica conspiraciones entre Colombia y EEUU para apresar militares por Sabrina Martín Panampost – 22 de Noviembre 2019

El dictador afirmó que hay militares presos por vender información militar a la Fuerza Armada del país vecino

Maduro: «En los últimos meses, desde Colombia, hemos desmembrado, por participación propia de nuestra Fuerza Armada, más de 47 intentos de captar oficiales de los cuatro componentes para ponerlos al servicio de la estrategia de Colombia» 

El régimen de Nicolás Maduro insiste en afirmar que Colombia habría comprado a militares venezolanos para que les vendieran información del sistema de antimisiles  y de los aviones Sukhoi. El dictador informó que hay funcionarios castrenses detenidos por esa razón.

Aunque no ha mostrado pruebas sobre las acusaciones, se trata de una tesis oficialista que empezó denunciando el chavista Diosdado Cabello, fue reforzada por el usurpador ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y reafirmada por Maduro en una entrevista.

«En los últimos meses, desde Colombia, hemos desmembrado, por participación propia de nuestra Fuerza Armada, más de 47 intentos de captar oficiales de los cuatro componentes para ponerlos al servicio de la estrategia de Colombia, del Ejército de Colombia y los gringos, para tratar de anular el sistema de Sukhoi, el sistema de radares fijos y móviles, de torpedos y defensa misilística de la Armada Bolivariana”, dijo Maduro.

Aseguró que “hay gente presa por eso. Algunos fueron comprados y sencillamente fueron descubiertos o interceptados por la información de oficiales patriotas».

Según Maduro, con la captación de estos militares se buscaba «robar misiles» en Venezuela, además de «tratar de anular el sistema» de aviones Sukhoi, de radares fijos y móviles, y «el sistema de torpedos y defensa misilística de la Armada Bolivariana».

Hay que recordar que el segundo hombre más poderoso del chavismo, Diosdado Cabello, ya había advertido que «misiles rusos apuntan desde Venezuela hacia Bogotá».

Colombia, dijo Diosdado, «está pagando dinero, ofreciendo dinero» y afirmó que habrían ofrecido «hasta un millón de dólares» por piezas de un avión Sukhoi.

Como es costumbre, ninguno de los funcionarios mostró pruebas contundentes de sus acusaciones. Sin embargo, sus declaraciones serían calificadas de alarmantes tras confirmar que la tiranía busca desestabilizar al Gobierno Duque.

Fue en octubre cuando Colombia elevó una nueva denuncia ante la comunidad internacional, al advertir que se estaría amenazando con el uso de misiles de fabricación rusa en contra de la población civil, en territorio colombiano.

La Cancillería pidió a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que evalúen el riesgo que está corriendo la región con el régimen de Venezuela y los instó a tomar las medidas necesarias.

No es primera vez que se conoce que el régimen de Maduro tiene planes para desestabilizar al Gobierno Duque en Colombia. En septiembre se conoció que la tiranía cuenta con el respaldo de los grupos guerrilleros colombianos para atacar al país vecino.

Un reportaje de la revista Semana reveló que entre la guerrilla colombiana y las Fuerzas Armadas de Venezuela existe una alianza. Al parecer los guerrilleros pueden hacer uso de los servicios de inteligencia de ese país para elaborar planes de ataque contra Colombia, «analizan puntos estratégicos de la infraestructura colombiana, así como instalaciones gubernamentales, militares, puertos, aeropuertos, puentes y carreteras».

Militares detenidos

La denuncia del chavismo contra militares venezolanos que supuestamente habrían vendido información militar a Colombia, puede ser solo una excusa del régimen de para detener a posibles disidentes miembros de la Fuerza Armada; sobre todo cuando aún no hay pruebas de tal denuncia.

Últimamente, el régimen de Maduro ha aumentado la persecución contra militares presuntamente disidentes, a quienes les acusa de rebelión o traición a la patria, por lo que en la actualidad tiene a más de 109 militares detenidos ante el temor de un levantamiento militar en su contra.

El diario español El Mundo publicó un reportaje detallando los diferentes modos de tortura que la dictadura aplica sobre los militares que ahora son presos políticos.

Según Gonzalo Himiob, director de la ONG Foro Penal Venezolano, el régimen ha iniciado «torturas, tratos crueles y degradantes especialmente duros contra los militares». Asegura que se trata de una política de Estado para enviar un mensaje de terror e intimidación a los integrantes de las FANB.

La reacción de los militares venezolanos luego de que los cadetes recibieran a los manifestantes universitarios y su petitorio por Sebastiana Barráez  – Infobae – 22 de Noviembre 2019

La acción generó críticas al interior de la institución armada, pero muchos creen que el régimen de Nicolás Maduro la utilizó para hacer propaganda: por qué esta vez se evitó la represión y qué dice el documento estudiantil

Estudiantes venezolanos (Leo Álvarez)
Estudiantes venezolanos (Leo Álvarez)

La marcha de los estudiantes universitarios que se dirigió hasta el principal cuartel venezolano, el Fuerte Tiuna, puso en alerta al Gobierno Nacional y a la Fuerza Armada, que desde muy temprano se desplegó para bloquear los accesos a la instalación, a la vez que hubo mucho movimiento de tanquetas y equipos antimotines. Los estudiantes salieron de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y, con algunos obstáculos, una comisión finalmente fue recibida por un grupo de cadetes.

La acción trajo muchas críticas al interior de la institución armada, a pesar de que la cúpula militar se encargó de demostrar lo que han hecho con lo que es el crisol de la institución, sus estudiantes, los futuros oficiales. Aunque reconociendo que se pasa hambre y hay escasez de medicinas, un famélico cadete, el guardiamarina mayor, defendió ardientemente, ante los universitarios, que la causa es el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Con cara de frustración su interlocutor lo oyó en silencio, aunque con gestos de impotencia.

El estudiante universitario Rafael Punceles, Consejero Universitario de la Universidad Católica Andrés Bello, dijo: “El mensaje es que este país tiene que dar paso a la democracia y a la libertad, y tenemos que hacerlo juntos. El paso tiene que ser por una vía que permita una solución democrática y es con condiciones”.

“Aquí los estudiantes sabemos lo que implica los partidos políticos en este país. Y la Fuerza Armada no puede tener militancia política, no ponernos la franela de un color. En la Fuerza Armada tiene que haber Academia Militar. Ustedes tienen que saber que su deber es con la institucionalidad, con Venezuela”.

En tono de reproche señaló que “decir que alaban a un comandante supremo, indistintamente de lo que crean, es violar lo que significa qué es ser militar, que es defender a los venezolanos, la subordinación al poder civil. Y la convocatoria es para Fuerte Tiuna porque sabemos que el control militar lo tienen ustedes. Esas personas que gobiernan, que tienen nuestra foto, que nos investigan, tienen que entender que ¿para qué más persecución? El país está perdido. Es el momento de dar el paso adelante”.

El guardiamarina mayor, que es el cadete más antiguo de la Escuela Naval de Venezuela, dijo por su parte: “Aunque usted no lo crea, me siento muy orgulloso de que nosotros como Fuerza Armada y ustedes como pueblo, porque también somos pueblo, se puedan acercar aquí, con la Fuerza Armada y poder conversar ese tipo de cosas con nosotros, algo que no en todos los países del mundo se puede hacer. En Bolivia ningún civil se puede acercar al personal militar porque lo reprimen, los matan y al día siguiente no aparecen”.

“Nosotros también vivimos el día a día, también tenemos familia a quienes les falta un plato que comer, les falta medicamento, pero también estamos luchando contra ese bloqueo económico, porque el problema que tenemos es la injerencia norteamericana con Venezuela, que no nos permite, como venezolanos, surgir, ser un país desarrollado, un país potencia”, dijo el cadete.

La marcha de los estudiantes universitarios que se dirigió hasta el principal cuartel venezolano, el Fuerte Tiuna, puso en alerta al Gobierno Nacional y a la Fuerza Armada (Leo Álvarez)

La marcha de los estudiantes universitarios que se dirigió hasta el principal cuartel venezolano, el Fuerte Tiuna, puso en alerta al Gobierno Nacional y a la Fuerza Armada (Leo Álvarez)

Muchas deficiencias

Varios oficiales consideraron que sin duda que el Gobierno ordenó cero enfrentamientos, cero represiones. “La causa principal es que se estaba preparando en Colombia una marcha que amenazaba ser violenta y con consecuencias como las de Chile o Ecuador. Y Nicolás Maduro tiene demasiado interés en ese tema, no quería distracción en Venezuela”, le dice a Infobae un general con funciones en Fuerte Tiuna y quien confiesa que siguió con mucha atención, al igual que sus compañeros de componente, lo que estaba sucediendo con los estudiantes que salieron de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Un general retirado, por su parte, manifestó cierto pesimismo “especialmente después que vi cómo esos estudiantes civiles fueron incapaces de frenar al cadete que les metió una conferencia política. Si vamos a pelear o a sentarnos en una mesa para hablar con quién sea, debemos ir con las piedras en la mano”.

Está seguro de que “a ese cadete lo prepararon desde ayer y se aprendió el guión, porque el régimen hará toda una publicidad de eso. Si vas a confrontar tienes que hacerlo sin piedad y ponerlos en su puesto. Solo me preocupa que la generación de relevo, el que debe hacer frente a ese adversario, no esté preparada para hacerlo, porque ese adversario es perverso, no mide consecuencias”.

“Lo que hicieron fue enviar a un ‘menos que nadie’, pues eso es un cadete. En la academia decíamos: ‘Eres un moco pegado a la pared, la última vértebra de un perro muerto en estado de descomposición’. El mensaje que les mandó el régimen a los estudiantes fue: ‘Ustedes son insignificantes y así los trato’”.

Para un destacado oficial con el grado de capitán de navío “los estudiantes universitarios hicieron énfasis en el respeto a la Constitución de la República, a la Ley, al deber ser, pero el cadete solo recitó el mismo discurso de la dirigencia política de la revolución”.

“Tradicionalmente los cadetes eran el crisol de la institución armada, lo más sagrado, como los hijos cuando están pequeños y te sientes con la responsabilidad de guiarlos y te da miedo fallarles. Hoy lo que vi fue a un cadete que se esforzaba por demostrar ser un pichón de político, con un discurso trasnochado. Te confieso que me siento triste, muy triste. Ese cadete me convenció que la Fuerza Armada está peor de lo que creí”.

Para un general retirado del Ejército “con la penetración que el régimen tiene dentro de todos los grupos, sabían por adelantado que dicha marcha no sería una amenaza y más bien la utilizaron a su favor. La puesta en escena, el discurso del cadete con el estudiante refiriéndose a lo que pasa en Ecuador y Chile, pero no en Venezuela, además de Maduro cerrando con broche de oro en el patio de honor con sus estudiantes, ofreciéndole su ayuda para mejorar sus instalaciones y condiciones en general”.

“Es parte de toda una maniobra para tratar de limpiar su rostro que sumado a las conversaciones para las elecciones de diputados tendría como objetivo aliviar las sanciones que los están matando”.

Estudiantes con el documento (Leo Álvarez)

Estudiantes con el documento (Leo Álvarez)

El documento estudiantil

Aquí esta el texto del documento que los estudiantes entregaron a los cadetes:

“Hoy, 21 de noviembre, día del Estudiante Universitario, nos movilizamos para exigirle a la Fuerza Armada Nacional:

1. Apego a la Constitución.

2. Respeto a la Autonomía Universitaria.

3. Respeto a los Derechos Humanos.

1) La Fuerza Armada Nacional, según el artículo 328 de nuestra Constitución, tiene el deber de garantizar la seguridad, tanto de la Nación, como de sus ciudadanos. Representan una institución sin militancia política, al servicio de la Nación y por ninguna circunstancia, bajo el mando de parcialidad política alguna.

2) Le exigimos a la familia militar que respete constitucionalmente la autonomía de la Universidad Venezolana, establecido en el Artículo 109 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, donde el Estado tiene la obligación de reconocer a los estudiantes, docentes y egresados, quienes tienen la plena facultad de ejercerla.

3) Cada venezolano tiene la garantía de protestar pacíficamente por sus derechos, y como cuerpo de Defensa de la Nación, tienen la obligación de hacer respetar este y cualquier otro derecho como la libertad, la vida y la libertad de expresión. Las violaciones a los Derechos Humanos no prescriben, y son de responsabilidad individual, sin excusa de órdenes superiores y quienes las ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa.

Los invitamos a que se coloquen del lado de la ciudadanía, respaldando el llamado popular de un país que reclama mejores condiciones de vida, enmarcados en la construcción de una sociedad justa, plural y democrática, donde cada uno de los venezolanos nos comprometamos a hacer valer nuestros derechos, así como nuestros deberes.

Los estudiantes y el general Padrino López, ganadores de una protesta sin violencia ni represión en Venezuela por Pedro Benítez – ALnavío – 22 de Noviembre 2019

Dos sectores de la sociedad venezolana se cruzaron este jueves. Los estudiantes, el grupo más contestatario y movilizado de cualquier sociedad. Y los militares, los guardianes del orden. Todo estaba preparado para una confrontación que no ocurrió. Los dos ganaron. Los dos se cruzaron mensajes. Pero la tensión que acumula una sociedad llena de descontento sigue allí.
Los estudiantes marcharon hasta la base militar de Fuerte Tiuna / Foto: @Presidencia_VE
Los estudiantes marcharon hasta la base militar de Fuerte Tiuna / Foto: @Presidencia_VE

El 21 de noviembre de cada año los estudiantes venezolanos recuerdan la huelga universitaria que ese día, pero de 1957, desafió la última dictadura de un general presidente en el país. 62 años después el movimiento estudiantil universitario salió a la calle en medio de un contexto en el cual la protesta social, aunque no ha cesado, no tiene las dimensiones de otros momentos.

Sin embargo, los líderes universitarios optaron en esta ocasión por una acción audaz: marchar desde la Ciudad Universitaria hacia Fuerte Tiuna, la base militar más importante de Caracas y sede del Ministerio de la Defensa y de la Academia Militar. Es decir, el símbolo del poder militar en Venezuela. Desde donde manda el general Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa del régimen de Nicolás Maduro.

Aunque no fue una movilización multitudinaria, sí fue significativa porque se realizó simultáneamente en varias ciudades del país. En el caso de Caracas era previsible que la marcha ni siquiera pasara de la puerta de la Universidad Central de Venezuela (UCV) pues seguramente pelotones de la Guardia Nacional (GNB) y de la Policía la estarían esperando. Esto en el mejor de los casos. El régimen de Nicolás Maduro podía también hacer uso de sus grupos de civiles armados (colectivos) para que, como en otras ocasiones, le hicieran el trabajo sucio. Después de todo su objetivo es evitar que Venezuela se contagie con la ola de protestas que sacude al resto de Suramérica.

Las voces más agoreras preveían una jornada de violencia y represión en la que los estudiantes fueran la carne de cañón que alimentara el conflicto político. Y efectivamente las principales vías de Caracas amanecieron con un intimidante despliegue militar.

Pero ocurrieron dos hechos que no estaban previstos. Por un lado, los estudiantes (como han venido haciendo recientemente) evitaron todo acto que pudiera justificar la represión. El otro fue más sorpresivo: se les dejó marchar pacíficamente los casi dos kilómetros que separan la universidad de Fuerte Tiuna, donde a un grupo se le permitió entregar un documento ante una delegación de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

No hubo estaciones de metro quemadas, ni locales comerciales saqueados como en Santiago de Chile. No se bloquearon vías públicas, ni ocurrieron incendios. Ni muertos, heridos o detenidos por la represión. Todo culminó en un diálogo entre un dirigente estudiantil y un cadete. Una puesta en escena convenientemente pensada para que este último transmitiera un mensaje obviamente preparado con antelación.

Alguien en el Alto Mando militar prefirió no reprimir. Ni en Caracas, ni en el resto de las ciudades donde los estudiantes se movilizaron. Alguien decidió enviar un mensaje conciliador. Sólo alguien tiene la autoridad para imponer esta estrategia en Venezuela hoy. Ese no es otro que el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López.

Se puede alegar que en realidad esta fue una táctica inteligente. En el alto gobierno de Nicolás Maduro han seguido lo ocurrido en el resto de la región e intentaron prevenir la conocida escalada de protestas, represión y más protestas.

Después de todo el aparato policial al servicio de Maduro ha afilado sus métodos represivos a un nivel desconocido para la mayoría de los países del hemisferio y ha demostrado su disposición a matar. Ese es su principal disuasivo, tal como lo demostró en los 155 días de protestas de 2017, con un asesinado por día.

Pero hay un sector dentro del régimen para el cual todo tipo de diálogo es señal de debilidad. Para el cual la base del poder chavista viene de la confrontación en todo momento y en todo lugar. La cabeza visible y vocero de esa “política” ha sido siempre Diosdado Cabello.

El 23 de diciembre de 2015, cuando era presidente de la Asamblea Nacional, cerró la última sesión del Parlamento que todavía tenía mayoría chavista, profiriendo una amenaza: “no hay acuerdo posible, la confrontación es inevitable”. Esa era y ha sido su línea desde entonces. Ni pan ni agua a los adversarios. Cada intento de acuerdo entre el régimen chavista y la oposición lo cuestiona y sabotea abiertamente.

Por momentos su posición parece que se va imponiendo. Pero la Venezuela de hoy es un país desgastado emocionalmente que quiere una salida a la devastación. A ese cuadro no escapa la base chavista. Y como suele ocurrir en todos los grupos humanos, divididos siempre entre moderados y radicales, el régimen que encabeza Maduro también tiene un ala moderada que prefiere una negociación a la confrontación.

El líder de este grupo es el general Padrino López. Esto no lo hace ni más ni menos comprometido con el régimen. Sencillamente ha sido su conducta y estilo. Es una de las cosas que le ha permitido mantener unida a la FAN, donde también hay tendencias, disputas y ambiciones, pero como es típico de los militares latinoamericanos, cuentan primero los cañones y siempre prefieren la negociación. Padrino siempre prefiere la negociación antes que la confrontación. Maduro está en manos de él y de los militares. Son los únicos que lo sostienen. Por eso aparenta que negocia.

Sin calle, el chavismo perdió el factor disuasorio de otros tiempos. Su único valedor internacional es Rusia, gran aliado en este momento para evadir las sanciones de Estados Unidos y por aportar su aparato mediático internacional, pero no mucho más; razón por cual Vladímir Putin también es partidario de la negociación.

Ese es el otro respaldo de Padrino López, quien este jueves envió un mensaje a quien quiera escuchar. Impuso (por ahora) su estrategia. Venezuela no amanece con protestas por los cuatro costados. Por ahora. Hoy hay un reflujo, pero el malestar que está allí no se resolverá con bonitas palabras y buenas intenciones, sino con acciones concretas.

16N y lo que viene ahora por Alfredo Michelena – El Nuevo País – 20 de Noviembre 2019

¿Hubo bastante gente en las manifestaciones del 16N?, esa la pregunta que muchos nos hacemos. Pues a pesar de las enormes críticas y el desasosiego que se ha instalado en algunos, todos sabemos que de esto depende nuestro futuro.

Lo único que tenemos la gente de a pie, son las  acciones de calle y el voto, si queremos posibilitar el cambio. Por su parte, para mantenerse en el poder, el régimen necesita manipular estos dos procesos. Es precisamente, lo que hace desde hace años.

Creer que la lucha política es lineal y no tiene subidas y bajadas, así como avances y retrocesos, es una ilusión peligrosa que, a su vez, genera frustración.  Pero descartar la lucha en cualquier espacio es algo aún peor.  Cuándo y cómo saldremos de esta pesadilla son las interrogantes que todos nos hacemos. Por  esto, vale la pena recordar que hace semanas nadie creía que Evo Morales estaría fuera del poder.

Son muchos los pilotes de sustentación del régimen y muchos frentes de confrontación que están abiertos, y en cada uno hay que dar la pelea.

El poder de fuego

Se ha repetido una y otra vez que lo que sostiene a Nicolás Maduro en el poder son los militares y eso es verdad, pero no es toda la verdad.  Para comenzar –parafraseando a Max Weber- diríamos que ellos tendrían el control, pero no el monopolio del ejercicio de la fuerza, por la cantidad de grupos armados irregulares (FARC, ELN, bandas criminales, narcos, etc.) que actúan por la libre, cobijados bajo el ala del régimen. Este carácter delincuencial (“pranato”) ha facilitado su permanencia en el poder al permitir transacciones fraudulentas, en especial de oro y otros metales de alta y reciente demanda, además  de los diamantes, y entre otros medios por el lavado de dinero y el narcotráfico, que permiten que reciban divisas para sobrevivir y seguir robando.

Volviendo a lo militar, si bien Hugo Chávez desde el principio corrompió y cooptó a los militares, siempre hay un punto de quiebre en el que todo puede cambiar. Con sus diferencias así pasó en Bolivia. Evo  nunca se imaginó lo cerca que estaba de que sus militares le sacaran la alfombra.

Lo institucional

Pero hay más patas en esta mesa venezolana, tales como el control de los poderes institucionales del Estado, aunque allí la victoria en las elecciones de la Asamblea Nacional, del 2015, rompió ese control total que tenían los maduristas. La oposición reunida en la MUD, le arrebató el poder legislativo.

Fue haber ido a esas elecciones, lo que ha permitido la creación de un poder democrático alternativo frente a otro dictatorial violador de derechos humanos, así como que desde principio de año tengamos un gobierno interino reconocido por más de 50 países y que la voz “oficial” de los demócratas venezolanos se escuche en el mundo.

Lo internacional

El régimen cuenta, en lo regional,  con el Foro de São Pablo, que articula a todos los partidos, movimientos y ONG de izquierda castrochavista, mientras que su cara edulcorada es el Grupo de Puebla.  Además de que allende de los mares, descansa en el  Grupo de Países No Alineados  logrando apoyos, por ejemplo,  en las organizaciones multilaterales como la ONU. Y ha conseguido mediatizar a la Unión Europea a través de la España del PSOE, lo que ahora será peor con la alianza del PSOE con Podemos y el catalán Josep Borrell al frente de la política internacional de esa Unión Europea.

Además está  el soporte dado al régimen por las potencias extracontinentales de China y Rusia, y otras no tan “potencias” como Turquía e Irán,  y de varias organizaciones terroristas internacionales. Ellas le permiten circunvalar las sanciones internacionales que le fueron impuestas por diversos países.  Por cierto,  no hay que olvidar que España se ha convertido en el paraíso de los corruptos venezolanos.

Por el otro lado, la oposición, con Juan Guaidó a la cabeza, ha logrado instalar un gobierno interino reconocido por más de 50 países. Ha reconquistado espacios en la OEA, el BID, el TIAR y otros organismos regionales. Ha establecido un nutrido grupo de embajadas en varios países. Ha movilizado ayuda humanitaria a nuestros migrantes y participado en organizaciones como el Grupo de Lima orientado a rescatar la democracia en Venezuela. También se ha logrado sumar a más países en las sanciones contra los funcionarios del régimen.

Los errores de la oposición

Sin embargo, lo que más ha hecho daño a la lucha por la democracia son el debilitamiento y los desencuentros de la oposición. Y en esto el régimen ha tenido un papel clave. Claro, que también están los errores propios. Baste recordar la abstención en la elecciones parlamentarias de 2005. O la falta de acuerdo sobre la mejor estrategia para sacar a Maduro del poder, luego de conquistar la Asamblea Nacional.

Lo cierto es que, dando tumbos y todo, hemos avanzado en lo que los demócratas podemos avanzar: en el poder del voto. No solo hemos conquistado la Asamblea Nacional, sino que Maduro no resiste unas elecciones medianamente limpias.

Por esto, una acción clave del régimen es neutralizar y atomizar a la oposición.

Chávez nos aturdió con la avalancha de dólares. Ella hizo olvidar a muchos que íbamos hacia el  precipicio y hasta aquellos que sí se percataban de lo que venía, decidieron disfrutar mientras se pudiera. En estos largos  20 años, hemos pasado por el trapiche a al menos una docena de dirigentes que han servido como chivos expiatorios de nuestros pecados colectivos. Y ahora se enfilan las baterías contra Juan Guaidó y su entorno.

La campaña antioposición

El pranato madurista ha  desarrollado una sistemática campaña de desprestigio en contra de nuestros dirigentes y de nuestras organizaciones, hurgando mórbidamente en lo que nos separa. Han sido hábiles promoviendo las divisiones  y sembrando la desesperanza entre nuestra gente. Es el síndrome del “worn out” o agotamiento, que ha llevado a algunos a sentir que nada de lo hecho o por hacer tiene sentido.

Todos pensamos, con razón, que en esto actúa el G2 cubano y otros servicios de inteligencia del grupo de países ya mencionados, y, claro, el de Venezuela. Pero en esta molienda de líderes y esperanzas, están lamentablemente un grupo de venezolanos que se proclaman antimaduro; pero también antioposición organizada. Unos son “tontos útiles” (Lenin dixit) y otros muy vivos tratando de reinar en la obscuridad o, mejor dicho, en el caos –para no hablar de los pagados.  Otros de buena fe confunden lo que se debería hacer con lo que se puede hacer, y lanzan sus inquinas contra los que no hacen lo que ellos pontifican como el “debe ser”, olvidando, repito, que una cosa es querer y otra es poder.

En esta estrategia actúan entre otros, el “ejército de trolls de la revolución bolivariana” y varios medios y periodistas nacionales e internacionales que se presentan cono neutros -¿eso existe?; pero que en realidad son afectos a la revolución -ideológica o crematísticamente- e incluso algunos de los líderes criollos, o más bien influencers pues no tienen votos ni organización sólida, que quieren imponerse como los nuevos salvadores de la patria.

El regreso a la lucha

No es tanto que Maduro esté fuerte, que no lo está. Es que el balance de poder todavía no nos favorece; por eso precisamos aumentar y consolidar nuestra capacidad de enfrentar al enemigo en todos los frentes para provocar la fractura del régimen. Para eso necesitamos a todos empujando para el mismo lado, porque de lo contrario  el cambio será más difícil de alcanzar.

La nutrida respuesta de los venezolanos al llamado de Juan Guaidó el 16N a tomar las calles y a mantener la presión es un fuerte aliento de esperanza que muestra una Venezuela que no se rinde y que está dispuesta a seguir luchando; y no solo en Caracas, sino en todo el país.  En palabras del presidente interino y activo, Juan Guaidó, hemos visto a una ciudadanía empeñada en construir capacidades para la lucha.

No hay que dejarse engañar con cantos de sirena. Ya a estas alturas deberíamos saber que la salida de esta pesadilla no es fácil. Que esto no es una competencia floral, que depende de nosotros y no de lo que hagan otros -la comunidad internacional va a apoyar pero no a “tumbar” a Maduro. Aguanten, que el camino está lleno de escollos y habrá avances y retrocesos hasta que se produzca el quiebre y más allá.

Este no es un cuento de hadas con salidas mágicas, donde el bien triunfa sobre el mal de manera radical en una sola escaramuza… y “colorín colorado este cuento se ha acabado”. Sabemos, porque lo hemos vivido, que una vez reconquistada la democracia ella puede volverse  a perder si no luchamos por mantenerla. “El que se cansa pierde”.

Dos universos paralelos: Bolivia y Venezuela por Fernando Mires – Blog Polis – 14 de Noviembre 2019

1 . Los hechos que llevaron a la caída de Evo Morales son conocidos. La pregunta no respondida es, sin embargo, la siguiente: ¿cómo explicar que un gobernante que gozaba del apoyo electoral de la mayoría de la nación hubiera debido huir hacia al exilio como un Somoza cualquiera, más aún después de haber realizado una gestión económica que, de acuerdo a los números, ha sido calificada como exitosa aún por sus peores enemigos?
Hubo por cierto una decisión militar, policial primero, de no apoyar con armas la permanencia de Morales, decisión a la que fue agregada una petición de renuncia hecha por el general en jefe del ejército. Surgió como resultado de tres semanas de resistencia tenaz de parte de la ciudadanía opositora frente al fraude cometido por Morales y el MAS. Una resistencia que partió desde las provincias hasta alcanzar a La Paz.

El reconocimiento del fraude por la OEA solo fue la gota de agua que colmó el vaso. No la causa del levantamiento popular. La petición de renuncia hecha por el ejército fue a su vez un simple corolario. Ni el resultado de la consultoría de la OEA, ni la decisión militar, determinaron la sublevación popular, sino todo lo contrario: fue esta última la que llevó a a actuar a la OEA y a los militares a solicitar la renuncia de Morales. Ese y no otro es el orden de los factores de ese producto histórico llamado “caída de Evo Morales”.
En términos sociales, Morales, por muy descarado que hubiese sido el fraude, mantenía por lo menos un 45% de apoyo popular. Pero en términos jurídicos ya se había alejado de la legalidad. Y en términos políticos había perdido definitivamente su legitimidad. De haberse mantenido en el gobierno después del dictamen de la OEA, habría debido ejercer su presidencia mediante la utilización de la fuerza militar. A lo Maduro.
Probablemente, avistando el futuro nada promisorio que les aguardaba, las fuerzas armadas decidieron negar su apoyo a un presidente devenido inconstitucional. Desconocimiento que ocurrió como consecuencia de una imponente resistencia democrática, popular y constitucional. En ese sentido afirmamos: en Bolivia no hubo golpe militar. Por lo menos no en el exacto sentido del término. Hubo eso sí, intervención militar. La diferencia no es una sutileza: Un golpe militar ocurre cuando el ejército destituye a un gobernante constitucional. Una intervención militar ocurre en cambio cuando el ejército se hace parte de una protesta constitucional en contra de un gobernante anti-constitucional.
Antes de que la consultoría de la OEA emitiera su fallo, la exigencia máxima de Carlos Mesa, candidato opositor con el mayor número de votos, era la repetición de las elecciones. Pero después del fallo de la OEA quedó claro para todo el mundo, incluyendo a los militares, que un presidente anti-constitucional no podía continuar ejerciendo el mando y mucho menos, ser reelegido. Es decir, el ejército debía enfrentar la disyuntiva de, o ponerse al servicio de un presidente anti-constitucional o ser fiel a la Constitución a la que una vez juró obedecer. Desde esa perspectiva la intervención de las Fuerzas Armadas, tanto en la letra como en la forma, fue constitucional. Y no hay golpes de estado constitucionales. Obvio.
Ojo: no estamos hablando de una rebelión militar en contra de un mal gobierno como ha ocurrido continuamente en América Latina. Tampoco de un golpe motivado por razones ideológicas o geopolíticas como los que tuvieron lugar en los años setenta en países como Argentina y Chile. Ni siquiera como consecuencia de una corrupción generalizada, como suele suceder en otras zonas del planeta. La intervención militar boliviana fue hecha simplemente en defensa de la Constitución avasallada por Evo Morales y los suyos. Más todavía: en contra del crimen más grande que puede cometer un gobierno sus ciudadanos: el robo del voto.
Un presidente que delinque, que corrompe o es corrompido, atenta contra la moral cívica y las leyes. Pero un presidente que roba votos expropia al pueblo de su condición ciudadana. Pues sin el derecho a elegir libremente a nuestros gobernantes, no somos ciudadanos (pueblo políticamente constituido) Somos simplemente masa informe puesta a disposición de las decisiones de quienes detentan el poder.
2.
La actitud constitucional del ejército boliviano es según analistas venezolanos la diferencia fundamental con el ejército de su país. Este último se habría puesto al servicio no de la Constitución sino de las decisiones anticonstitucionales del régimen. Esa es la razón, opinan, por la cual el caso venezolano no puede ser comparado con el boliviano. Venezuela, según esa versión, sería un caso excepcional y único. Dicha opinión merece ser relativizada.
Partiendo de una premisa elemental: desde un punto de vista cognitivo es imposible pensar sin comparar. El conocimiento humano es siempre comparativo. Pues comparar no significa igualar. Por eso la igualación de dos hechos recibe el nombre de analogía. Comparar significa en cambio, establecer una lista de similitudes y diferencias entre dos objetos, o hechos o procesos. Visto así, una comparación entre el comportamiento de los militares bolivianos y los venezolanos es perfectamente posible. Y de hecho, pareciera que estamos frente a dos ejércitos muy diferentes. ¿Es cierto eso? No, no es cierto.

Mi tesis: El ejército boliviano no es muy diferente al venezolanoHay que tener en cuenta que durante 16 años bajo Morales, el ejército boliviano mantuvo una actitud leal al gobierno. No hay que olvidar tampoco que Evo Morales, por convicción y doctrina, pertenece a la misma familia autocrática de Putin, Erdogan, Lukashensko, Chávez-Maduro, Ortega, Díaz-Canel, todos abiertos y radicales enemigos de la democracia liberal. Entre esos gobiernos ha habido intensa comunicación económica, tecnológica, política. Es perfectamente posible suponer entonces que en el plano militar ha ocurrido lo mismo. Vale decir, el ejército boliviano ha sido sometido a las mismas influencias externas que el venezolano. Más todavía: ni siquiera cuando Morales violando el referéndum por el mismo ordenado (y con ello a la Constitución) se supo de alguna reacción de las instituciones armadas en contra de Evo. En fin, nadie puede afirmar que Morales ha gobernado 16 años con un ejército hostil a su gobierno o a su persona. Más bien ha sucedido lo contrario.
¿Dónde reside entonces la diferencia con respecto al caso venezolano? No en la estructura ni en la ideología del ejército sino en el contexto político que se ha dado en la relación ejército – oposición.
Para formular el problema con cierto cuidado: si bien el ejército boliviano no incurrió en rupturas constitucionales, la oposición, aunque no más fuese debido a sus propias inferioridades numéricas, tampoco lo ha hecho.
Los enfrentamientos entre oposición y ejército han sido mínimos en Bolivia. En Venezuela (y Nicaragua) en cambio, han sido continuos, cruentos, luctuosos. Esa es, a nuestro juicio, la diferencia principal. Mientras en Venezuela tanto oposición como ejército han incurrido en rupturas constitucionales, en Bolivia ambas instancias han actuado dentro de un marco constitucional. Afirmación que parecerá inadmisible a muchos enemigos de Maduro quienes creen, o necesitan creer, que el ejército es muy malo y ellos son muy buenos. No obstante, los hechos hablan por sí solos.
De modo suscinto: dentro de la oposición boliviana nunca logró imponerse una postura insureccional (por definición anti-constitucional). En Venezuela, en cambio, la postura insurreccional, incluso golpista, ha alcanzado hegemonía en distintos periodos. La alcanzó el 2002 con el “carmonazo”, el 2005 con el abstencionismo electoral, el 2014 con la “salida” comandada por el trío extremista: Ledezma, López, Machado, cuyo declarado propósito era derrocar a Maduro mediante una insurreción a la cual deberían plegarse los militares. La alcanzó en las “marchas sin retorno” del 2017. En la supuesta abstención activa del 2018 que seguiría a la capitulación electoral del 20-M. Pero sobre todo la alcanzó en el momento en que Leopoldo López, por intermedio de Guaidó, impuso una triada según la cual la lucha electoral estaría subordinada a un supuesto “cese de la usurpación” con una también supuesta participación del ejército, empresa que fracasaría en la debacle del 30-A.

La diferencia entre Bolivia y Venezuela no reside, en consecuencias, entre dos tipos de ejércitos sino entre las dos oposiciones que han debido enfrentar ambos ejércitos. Afirmación que no es una loa al ejército ni tampoco a la oposición boliviana. Se trata de una simple constatación. En Venezuela, a diferencias de Bolivia, ejército y oposición se han retroalimentado al margen de la constitución y las leyes. O dicho así: en Bolivia, la práctica política, con todos sus elementos dialógicos, llegó a imponerse durante Evo. Para poner un ejemplo: un Carlos Mesa, encargado por el gobierno de Morales para que coordinara los litigios marítimos con Chile, habría sido en Venezuela una imposibilidad absoluta. Hecho que demuestra como entre gobierno y oposición existía una suerte de pacto político no escrito. Y bien, ese pacto fue roto por Evo Morales cuando primero desconoció el plebiscito y cuando, segundo, robó los votos de las elecciones presidenciales. Solo en ese momento, obligada por las circunstancias, la oposición boliviana optó por la vía insurreccional. Pero una insurrección, nótese, nacida en defensa de las elecciones y por eso mismo, de la Constitución.
Nadie podrá acusar a la oposición boliviana haber desconocido las reglas del juego político. Incluso, cuando Morales violó el plebiscito, nadie podría haberla criticado si en lugar de participar hubiese elegido el camino de la abstención. De hecho, no pocos políticos jugaron con la idea de la abstención. ¿No significaba la participación legitimar no solo a Evo sino al mismo robo del plebiscito? Desde un punto de vista puramente moralista, sí. Y no por por último debe haber surgido la pregunta existencial: ¿Valía la pena participar en contra de un gobierno que no solo tenía asegurada la mayoría sino, como lo había ya probado con el plebiscito, dispuesto a desconocer los resultados electorales en caso de que estos no le fuesen favorables? La respuesta fue positiva: si la oposición no hubiese participado en las elecciones no habría habido fraude, sin fraude Morales estaría ahora gobernando, apoyado por su pueblo y por sus militares.
La discusión entre y al interior de los partidos bolivianos debe haber sido muy intensa. Quizás en ese momento se miraron en el espejo venezolano: “¿vamos a hacer lo mismo que esa oposición que, aún siendo mayoría, decidió abstenerse para después reclamar fraude en elecciones en las cuales no había participado?”
Sin tener candidato único, no solamente divididos sino fragmentados en nueve candidaturas, la oposición boliviana decidió participar. Su divisa fue: “si hay que romper el pacto constitucional, que lo rompan ellos, los del régimen, no nosotros”. Y eligió el camino correcto, lo prueban los hechos.
Vendrán nuevos capítulos en esta historia siempre inconclusa: Evo Morales se ha ido del país representando a una mayoría relativa. Las divisiones inter-opositoras han aflorado con fuerza después de la caída del autócrata. Ya emergen contradicciones entre los contingentes extremistas del fundamentalista Luis Fernando Camacho y del constitucionalista Carlos Mesa. El evomoralismo continuará siendo una fuerza política con la cual habrá que contar como enemiga e incluso como potencial aliada. La intervención militar en fin, a diferencia de los golpismos clásicos, no ha suprimido a la política en Bolivia. Todo lo contrario: esta continúa más viva que antes.
¿Y en Venezuela? Hasta el momento no se ve nada en su horizonte, con excepción de un líder que llama a salir a la calle cada cierto tiempo sin precisar las razones de su convocatoria. Nuevamente se escuchan voces abstencionistas dispuestas a regalar a Maduro la AN en nombre de un adelanto no- constitucional de unas elecciones presidenciales que nadie sabe como imponer. Las frases heroicas, altisonantes e incluso agresivas, no logran ocultar los pantanos en los cuales se hunde una oposición empeñada en hacer todo lo contrario a lo que debía y podía hacer.
En Bolivia, con la resistencia al fraude triunfó la política por sobre la anti-política. En Venezuela todavía no.

Cómo puede afectar a Nicolás Maduro la renuncia de Evo Morales en Bolivia por Guillermo D. Olmo – BBC News – 11 de Noviembre 2019

Morales y Maduro.Morales y Maduro han sido siempre incondicionales aliados.

Muchos en Venezuela se hacen ahora esta pregunta: ¿afectará la renuncia de Evo Morales en Bolivia a Nicolás Maduro, gran aliado suyo en América Latina?

Al poco de conocerse la renuncia del presidente boliviano, Maduro denunció como “un golpe de estado” lo que está sucediendo en Bolivia.

El mandatario venezolano también advirtió a la oposición de su país, que este mismo año intentó una insurrección para desalojarlo del poder: “Le digo a la derecha fascista venezolana: nos conocen, no se equivoquen, no se equivoquen, no saquen cálculos falsos con nosotros”.

El líder opositor, Juan Guaidó, en cambió saludó la “brisa democrática” que llega desde Bolivia y ha renovado sus llamamientos a sumarse a una gran protesta nacional contra Maduro el 16 de noviembre.

La esperanza en las filas opositoras es la de que el ejemplo de Bolivia reactive su causa.

Aunque la crisis boliviana parece lejos de haberse resuelto definitivamente, los comentarios de ambos evidencian la diferente lectura que hacen de ella y de sus potenciales efectos en la batalla que libran por el poder en Venezuela.

Por qué es importante para Venezuela lo que pase con Evo Morales

Las malas noticias para Evo Morales lo son también para el gobierno de Nicolás Maduro, ya que “bajo su mando, Bolivia se había convertido en una fuente importante de apoyo político para la Venezuela chavista”, explica Geoff Ramsey, subdirector del centro de análisis Washington Office of Latin America (WOLA).

MoralesMorales anunció su renuncia en una declaración televisada junto a su vicepresidente.

Phil Gunson, analista de International Crisis Group, dice que “seguro que lo ocurrido va a tener un impacto en Venezuela”, especialmente en un momento en que la coyuntura internacional había girado a favor de los intereses del gobierno.

“Con la victoria de Alberto Fernández en Argentina, el gobierno de López Obrador en México y los problemas que tienen Sebastián Piñera en Chile y Lenín Moreno en Ecuador, sentían que la bajada de la marea socialista en el continente se revertía”, opina Gunson.

Además, con la salida del asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos parecía ahora menos volcado en Venezuela.

Gunson subraya además que la renuncia de Morales llega en un momento que “en el gobierno venezolano percibían que el efecto Guaidó empezaba a desinflarse”, algo que ya detectan algunos de los pocos sondeos de opinión que se realizan en Venezuela.

Qué lecciones puede sacar la oposición de Bolivia

La renuncia de Morales se produce en un momento en que Guaidó intenta arrastrar de nuevo a la gente a la calle para presionar a Maduro, pero la asistencia a las movilizaciones convocadas por el líder opositor se ha ido reduciendo paulatinamente y en las últimas ha sido escasa.

Gunson señala la importancia de la protesta del próximo día 16. “Ahí veremos si la oposición recupera algo de su poder de convocatoria”.

Para Ramsey, la experiencia boliviana es un ejemplo de cómo la “movilización popular, junto con el Ejército, pueden derrocar a un líder que ha cometido fraude”.

Sin embargo, lo ocurrido en Bolivia también puede reabrir debates difíciles en la oposición venezolana.

Juan Guaidó y Leopoldo LópezGuaidó y Leopoldo López sorprendieron a los venezolanos en abril con su, según muchos, golpe de Estado.

Allí, los rivales de Morales parecen en disposición de acabar con su gobierno después de haber salido derrotados de una elección en la que denunciaron irregularidades por parte del oficialismo, mientras que en Venezuela la oposición mayoritaria ha optado en las últimas citas electorales por no presentarse alegando falta de garantías, una estrategia que tiene críticos incluso dentro de sus propias filas.

Gunson indica que “será clave la lectura de lo ocurrido en Bolivia que haga la dirigencia opositora”, ya que pueden llegar a la conclusión de que “quizá valga la pena presentarse a una elección, aunque sea para perderla y utilizarla después como palanca para llegar al gobierno”.

Un problema añadido para la oposición es que Maduro se ha negado reiteradamente a convocar las elecciones presidenciales que se le reclaman bajo el argumento de que su triunfo en las presidenciales de 2018, no reconocido por la oposición y por gran parte de la comunidad internacional, sigue vigente.

La próxima cita electoral deberían ser, ya en 2020, las legislativas, en las que se renovará la Asamblea Nacional, órgano legislativo en el que la oposición cuenta con mayoría.

Camacho.Luis Fernando Camacho, uno de los líderes del movimiento contra Morales ha pedido que sea detenido y juzgado.

Por otra parte, señala Ramsey, “será clave si la misma oposición boliviana es capaz de mantener la unidad, ya que ya estamos viendo diferencias entre Carlos Mesa (competidor de Morales las elecciones) y Luis Fernando Camacho (líder opositor que ha tomado protagonismo en las protestas previas a la renuncia de Morales).

Camacho exigió la renuncia del presidente y ha abogado por encarcelar a “los delincuentes del partido del gobierno”.

“Si hay una cacería de brujas y no se permite al Movimiento al Socialismo de Morales presentar candidatos a unas nuevas elecciones, eso favorecerá las tesis del ala dura del chavismo”.

Cuál es el papel de las Fuerzas Armadas en Venezuela y Bolivia

Morales aguantó hasta que perdió el apoyo del alto mando del Ejército y de la Policía.

En Venezuela, Juan Guaidó llamó reiteradamente a los militares a abandonar a Maduro y abrazar su causa, pero, salvo algunas excepciones, el Ejército sigue del lado de Maduro.

Giunson dice que hay “poca información sobre lo que ocurre en el mundo militar, pero allí hay mucho descontento y muchos probablemente quieran salir del gobierno de Maduro si pueden hacerlo con seguridad”.

Ramsey recuerda que en Venezuela ha habido varios alzamientos y “seguramente va a haber más”.

Morales y el comandante del Ejército, Williams KalimanMorales resistió hasta que perdió el apoyo del comandante del Ejército, Williams Kaliman.

Pero ambos expertos señalan a un factor clave para explicar la diferente suerte que han corrido hasta el momento Morales y Maduro.

“El Ejército boliviano ha conservado mayor autonomía respecto al gobierno que el venezolano”, indica Gunson.

Y, según Ramsey, “Maduro construyó muchos lazos con los militares y ha mostrado mucha más habilidad para controlarlos que Morales, como prueban los intentos que han sido neutralizados por la contrainteligencia”.

Mientras que la economía venezolana ha perdido más de la mitad de su valor desde que Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, la economía de Bolivia creció durante los gobiernos de Evo Morales a una media de un 4,8% anual.

Gunson dice que “muchos están convencidos de que el desastre de la economía de Venezuela acabaría conduciendo a un cambio político y eso no tiene por qué ser necesariamente así”.

Bolivia aparece ahora como un ejemplo de lo contrario.

protestasBolivia lleva más tres semanas sumida en una ola de protestas.

Según Ramsey, el país andino “había sido el ejemplo que se utilizaba para mostrar que una alternativa de izquierdas podía propiciar la estabilidad económica“.

Y ahora, junto con Chile, donde protestas masivas han hecho tambalearse al gobierno de Sebastián Piñera, revela a juicio del analista que “el desarrollo favorece la aparición de una clase media cuyas expectativas no se han visto satisfechas”.

En Venezuela, la lucha del día a día por la subsistencia es uno de los factores que explican el descenso de la afluencia a las marchas opositoras, cree el experto.

Cuán crítica es Bolivia para Maduro

La caída de Morales será la de un aliado incondicional del chavismo en América Latina.

En sus más de 13 años en el poder, el gobernante indígena se alineó siempre con Hugo Chávez primero y con Nicolás Maduro después.

En la época en la que los gobiernos contrarios a Maduro del Grupo de Lima redoblaron la presión diplomática, Morales siempre se mantuvo fiel.

protestas en VenezuelaLas violentas protestas en Venezuela no consiguieron derrocar a Maduro, quien siempre contó con el respaldo de la cúpula militar.

¿Puede interpretarse su final como un presagio como del de Maduro?

Gunson alerta a quienes quieren dar por derrotado prematuramente a Morales y recuerda lo sucedido en Venezuela en abril de 2002, cuando Chávez fue momentáneamente apartado del poder por una intentona de sus rivales.

“Él también dejó de ser presidente y a los pocos días regresó”.

El recuerdo de aquel episodio, cuando el presidente y algunos de sus altos cargos fueron capturados, permanece muy vivo entre Maduro y el resto del liderazgo chavista, ya que muchos de sus integrantes lo vivieron en primera persona.

Pero más importante quizá que el pasado sea el peso real de Bolivia en la escena internacional. Ramsey afirma que “hay países que tienen mucha mayor importancia para Maduro por el apoyo económico que le prestan, como Cuba o Rusia”, afirma.

“Lo que suceda en Bolivia no será una amenaza existencial para él”.

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