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AMLO y el Hoplias Malabaricus por Ibsen Martínez – El País – 1 de Mayo 2018

UnknownSé muy bien que señalar semejanzas entre AMLO y el Robin Hood de Sabaneta [Hugo Chávez] disgusta mucho a mis panas mexicanos de la barra de Morena

Que mis amigos mexicanos me saquen de dudas: me pregunto si el peje tan mentado que presta apodo a Andrés Manuel López Obrador no será, por casualidad, el mismo animalito de branquia y escama que aquí abajo llamamos guabina.

La guabina que conozco es pez de río y en los afluentes llaneros del Orinoco llegan a cobrarse ejemplares de hasta cinco kilos. No es pez de raudal; se encuentra mucho más a gusto en los rebalses. Su nombre técnico es hoplias malabaricus.

Siempre creí, en mi ignorancia, que lo llamaron así porque el mucílago que cubre sus escamas dificulta manipularlo al sacarlo del agua. Se pone escurridizo y obliga al pescador a hacer malabares para que no escape. Pues no: el hoplias se apellida malabaricus porque el primero que avistaron y describieron, allá por el siglo XVIII, vivía en un río de la región de Malabar, en la India.

Una vez me invitaron a pescar ¡en kayak! las guabinas que se crían en la represa de Cabuy, cerca de Nirgua, en el estado Yaracuy. Por eso me consta que es tan voraz y omnívoro que ataca enérgicamente casi cualquier carnada. Como en la vida siempre he preferido mirar desde la orilla me perdí la experiencia del kayakismo, mas no la pitanza que prepararon y brindaron los pescadores.

La verdad, aquella guabina, con ser de carne tan apreciada y a pesar de lo bien aderezada y cocida a la fricandó, me supo a tilapia de supermercado, con un retrosabor tan cenagoso que no, mil gracias.

El diccionario de la Real Academia, valgan lo que valieren sus saberes, imparte de guabina una acepción cubana : persona que, interesadamente y con frecuencia, cambia de parecer o de filiación política, o que se abstiene de tomar partido. En Venezuela, añade el libro gordo, llamamos guabina a quien sabe hurtar el cuerpo cuando pretenden emplazarlo en el curso de un debate. Es la acepción que interesa hoy a esta columna con que llego a tiempo de participar en el juego de salón venezolano favorito de la temporada. Consiste en hallar parecidos entre Andrés Manuel López Obrados y Hugo Chávez.

Miré de punta a cabo el debate entre los candidatos presidenciales mexicanos y, sin que me quede nada por dentro, sostengo que el ganador indiscutible fue López Obrador pero que, como guabina, Chávez era, libra por libra, muy superior al candidato de Morena.

Allí donde AMLO no mostró más recursos que sentarse bovinamente en la soga y desgranar resbaladizos tópicos redistributivos, Chávez habría valseado, de campanazo a campanazo, con los golpes telegrafiados por Anaya y las simplonas puyitas de Meade, lanzando jabs en retroceso, como Carlos Monzón, haciendo sidesteps y pegándolos todos sin parar de hablar basura antiimperialista, indigenista y bolivariana.

Pero ahí cesan las diferencias: en casi todo lo que se alcanza a ver desde aquí abajo, el comandante eterno y el peje tabasqueño me son absolutamente indistinguibles.

Sé muy bien que señalar semejanzas entre AMLO y el Robin Hood de Sabaneta disgusta mucho a mis panas mexicanos de la barra de Morena. A mí también me repugnaban en un tiempo las comparaciones por aquello de que suelen más bien oscurecer que iluminar. Pero me he convencido de que los populismos de última generación latinoamericana, con ser proteicos y polimorfos, terminan, extraña e insidiosamente, por ser idénticos en su perversidad. Esto se hará más y más patente cuanto más cerca se esté de las elecciones mexicanas y colombianas.

Me basta escuchar a AMLO decir lo que piensa hacer con Pemex o con el avión presidencial para que me ataque el déjà vu.

Chávez decía, en plan candidato, que para qué tanto avión. Ya en plan presidente electo, nuestro peje sacó a la venta la flotilla de Pdvsa y remató el presidencial. Al rato, urgido por su misión de revolucionario trotamundos, encargó un avionazo para ir a sus cumbres con Putin, Lukashenko, Gadafi, Teodoro Obiang, Lula, Evo Morales y Ahmadinejad. No te cuento las coimas que corrieron cuando hubo que dotar de nuevos aviones a la petrolera estatal.

Me dicen, y ahora lo recuerdo, que AMLO no es muy amigo de viajar fuera de México. Ahí si me agarraron; ahí puede que haya una diferencia.

 

Acuerdo Comisión Relaciones Exteriores Senado Mexico – Abril 2018

Y fue mucho peor por Alberto Rial – El Carabobeño – 25 de Marzo 2018

36941-150x150.jpgAndrés Manuel López Obrador –AMLO para el público general, Andrés Manuel para sus seguidores-, candidato a la presidencia de México por la izquierda estatista y centralizadora cuyo principal representante es el partido MORENA, ofrece a quien quiera escuchar un claro ejemplo de que en Latinoamérica el populismo siempre acecha a la vuelta de la esquina.

AMLO se regodea en promesas imposibles, como acabar con la corrupción y usar el dinero que se recupere (unos 25 mil millones de dólares anuales, según sus cálculos) para inversión social.También ofrecellegar al 4% de crecimiento promedio del PIB en sus 6 años de presidencia, construir refinerías de petróleo -contra toda lógica económica- disminuir la delincuencia en un 50%, revertir la reforma educativa que se aprobó durante el gobierno actualy revisar la reforma energética que por primera vez permitió a México asociarse con terceros para producir hidrocarburos.

Para abundar en cambios,quiere nombrar un nuevo equipo negociador del TLCAN, que ya lleva un año en funciones, y pretende detener la construcción del aeropuerto de la ciudad de México para hacerlo en otro sitio que le gusta más (el terreno de una base militar), sin reparar en que se perderían miles de millones en penalidades, ineficiencia y obras sin terminar. Además plantea, al mejor estilo Hugo Chávez, el espejismo de la democracia participativa como mecanismo de comunicación directa del líder con su pueblo: las “consultas populares”, que no son sino una forma de saltarse al Congreso para hacer lo que le venga en gana.Pero resulta que la gente se cree las promesas, la comunicación directa no levanta suspicacias y el Sr. AMLO encabeza las encuestas.

Nadie puede ignorar el olor a chavismo que despiden la personalidad y la oferta de gobierno de López Obrador. Si bien durante la precampaña para las elecciones de julio el candidato se ha esforzado en proyectar una imagen de tolerancia, paz y amor, no es ningún secreto que le guarda bronca a los medios de comunicación que no son de su gusto, tiene un perfil claramente autoritario y a su alrededor hay unos cuantos personajes que no pueden presumir de honorabilidad, por decir lo menos. Pero en México se respira el mismo ambiente de rechazo a la política y a los partidos del estatus que se adueñó de Venezuela en los años 90. La gente quiere convencerse de las cualidades mágicas de un iluminado que dice que la historia buena comenzará con él, y no hay argumentos ni sentido común que le hagan mella.

A poco más de tres meses de la convocatoria a las urnas, un tercio de la población mexicana está convencida de que no hay nada peor que el PRI, el PAN y el PRD. En Venezuela, el 60% de los votantes eligió a Hugo Chávez en 1998 porque “no había nada peor que AD y Copei”. Y sí lo hubo. Mucho, pero mucho peor.

 

El Amparo y otras masacres por Ibsen Martínez – El País – 13 de Febrero 2018

UnknownMientras escribo estas líneas llega la noticia de otra matanza a manos del Ejército venezolano

El Amparo de Apure es una población venezolana, fronteriza con Colombia, apenas un puntito en el confín suroccidental de nuestro mapa. Puede decirse que El Amparo es hoy un pueblo fantasma, en gran medida como secuela de una masacre registrada en un cercano caño del río Arauca, en octubre de 1988.

Una fuerza conjunta de efectivos policiales y tropa de élite del Ejército venezolano asesinó fríamente, una madrugada, a 14 pacíficos pescadores fluviales. La matanza fue presentada luego por los encubridores altos mandos del Ejército venezolano como saldo de un combate entre las Fuerzas Armadas y presuntos guerrilleros colombianos infiltrados en nuestro territorio. Solo dos pescadores se salvaron de morir acribillados.

Luego de todos estos años, todavía no está claro por qué los militares venezolanos masacraron a los pescadores

Aún se recuerda la denodada lucha por hacer prevalecer la verdad de lo ocurrido protagonizada por los dos únicos sobrevivientes, dos humildes e indefensos pobladores de El Amparo cuya ordalía suscitó una ola de simpatía y solidaridad que, milagrosamente, logró ponerlos a salvo de cualquier fatal represalia.

Para ello fue preciso, entre muchas otras providencias, el asilo brindado a ambos pescadores por la Cancillería de México. La decidida intervención del Gobierno mexicano los salvó de ser juzgados como guerrilleros por un tribunal militar.

Fiel a la tradición de impunidad de nuestra región, tanto los fallecidos como los dos sobrevivientes fueron declarados culpables ¡de rebelión militar!, al tiempo que se exoneraba al Ejército de toda culpa.

Tan perseverante fue la acción de las organizaciones de derechos humanos que adoptaron a los valientes denunciantes que, en 1993, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hizo pública una recomendación al Gobierno de Venezuela instando a investigar el caso, sancionar a los autores intelectuales y materiales de la matanza y, también, indemnizar a los familiares de las víctimas.

Luego de todos estos años, todavía no está claro por qué los militares venezolanos masacraron a los pescadores. La coartada invocada por los asesinos resultó a la larga insostenible, pero eso es solo en lo que atañe a lo estrictamente procesal.

Qué pudo llevar a la casi veintena de implicados a asesinar a los pescadores, muchos de ellos vecinos y conocidos suyos, es algo que rehúye cualquier explicación, como no sea la de una demencial violencia realenga, no más. Tanto más pavorosa cuanto menos motivos aparentes pudo tener.

Treinta años más tarde, los sucesos de El Amparo han sido llevados exitosamente al cine por el director Rober Calzadilla, a partir de una brillante pieza teatral de la escritora venezolana Karin Valecillos.

En un país cruelmente desgarrado por la discordia política, no ha faltado quien sugiera que los realizadores del filme llevan agua al molino satanizador de la Venezuela anterior a Chávez, tan propio de la propaganda chavista.

Yo encuentro, al contrario, que entre los muchos logros del filme está el haber adoptado muy empáticamente la perpleja subjetividad de los sobrevivientes. A ratos, lo inquietantemente inaprensible que hallamos en actos como los narrados se hace presente en el película como si de una pesadillesca alucinación se tratase. La película ofrece, además, imágenes tan atemporalmente latinoamericanas que logra infundir en el espectador la noción de que no asiste a algo ocurrido hace ya décadas y, por tanto, imputable a antiguos desgobiernos “oligárquicos”, presuntamente superados por el socialismo del siglo XXI, sino a atrocidades que aún siguen ocurriendo en la República Bolivariana de Venezuela.

Sin buscar muy lejos, y mientras tecleo esta mi bagatela semanal, llega la noticia de aún otra matanza, a manos del Ejército, de 18 mineros de nuestra Amazonia. Parientes que reportan tiros de gracia, parcas declaraciones de la superioridad alegando que el Ejército fue emboscado por los fallecidos; en fin, nuestro eterno retorno a la madrugada de El Amparo.

 

Yo opino sobre Venezuela por Augusto Nava – El País – 6 de Septiembre 2017

Venezuela no es, ni será en el futuro, para los mexicanos, un remoto y desconocido país sino el “modelo” a seguir por quien podría llegar a ser el próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador

Hace poco apareció en México una caricatura de Patricio (Twitter, 31/07/2017), donde un agente aduanal de México recomienda a una pareja mexicana no ir a Tamaulipas, dentro del país, sino viajar a la que, hasta hace poco, era la ciudad más violenta del mundo, Caracas. Esa caricatura tiene algo bueno: reconoce que, por encima de todo, en Venezuela hay una crisis que, en ciertos aspectos, es comparable a la de México: unos dicen que es peor, otros, que mejor (no es poca cosa, existiendo medios informativos, partidos y personas que, en México y en España, relativizan o directamente han negado la crisis venezolana). Pero, por otro lado, la caricatura en cuestión ha provocado algo no tan bueno: ha servido para que los simpatizantes mexicanos de la revolución bolivariana lo acompañen de leyendas como esta: “Desde acá, en México, mejor ni hablemos de Venezuela”. En suma, para los bolivarianos mexicanos —que repiten la opinión de algunos intelectuales y líderes políticos—, este cartón es un buen motivo para esgrimir aquello de: “mejor ni opines”. Leer más de esta entrada

México analiza remplazar petróleo de Petrocaribe si cae gobierno en Venezuela por Gabriel Stargardter – Reuters – 23 de Agosto 2017

 

07b0ad2804039e810b5739ef93252534.pngMéxico ha comenzado a estudiar la posibilidad de un reemplazo para el programa venezolano de petróleo Petrocaribe en caso de que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro se derrumbe, de acuerdo con tres funcionarios con conocimiento del plan.

Las discusiones sobre cómo diseñar créditos a través de los cuales México podría vender crudo y productos petroleros a bajo costo a los clientes de Petrocaribe en el Caribe y Centroamérica tienen apenas unas semanas, según dos funcionarios, e involucran a la secretarías de Hacienda, Relaciones Exteriores y Energía.

El esquema de Petrocaribe de Venezuela, lanzado en 2005, ha ofrecido, a una docena de miembros, suministros bajo un mecanismo flexible de crédito, que exige un pago en efectivo de parte de cada envío y financia el resto con bajas tasas de interés o permite pagar con bienes como alimentos y ropa.

Pero el colapso de los precios del crudo causó una gran recesión en Venezuela. El Gobierno ha enfrentado meses de protestas y una creciente presión internacional de quienes lo consideran una dictadura. Leer más de esta entrada

Gritos de “maldito asesino” a Jorge Rodríguez mientras paseaba por México – El País – 21 de Agosto 2017

Uno de los hombres más cercanos a Maduro fue reconocido en la colonia Condesa por un venezolano que lo llamó asesino y criticó que viajara con “dólares bañados en sangre”

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El alcalde venezolano Jorge Rodríguez, hombre fuerte en el gobierno de Nicolás Maduro y hermano de la presidenta de la Asamblea Constituyente, Delcy Rodríguez, recibió una larga lista de insultos en la elegante colonia de La Condesa, en el centro de la Ciudad de México, cuando un venezolano lo reconoció y siguió por la calle llamándole “asesino”.

Rodríguez estaba acompañado de su madre y sus hijos. Uno de ellos, quien actualmente estudia medicina en la capital mexicana, intentó incluso agredir al joven que los increpaba en la calle Pachuca, pero su padre lo impidió.

El incidente ha hecho recordar las palabras pronunciadas recientemente sobre México por Rodríguez, experto en ganar elecciones para el chavismo, en vísperas de las elecciones a la asamblea nacional constituyente del 30 de julio.

“País más violento y desprestigiado que México no existe. Yo quisiera que el señor Peña Nieto convocara a una constituyente a ver cuántos votos saca”, expresó en rueda de prensa ante las continuas criticas que recibe su gobierno del ejecutivo mexicano.

 

El chavismo lleva al exilio a más de dos millones de venezolanos por A. Torres/P. De Llano/A. Marcos/C. Ballesteros – El País – 13 de Agosto 2017

Estados Unidos y España son los principales destinos de los que abandonan el país
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Venezuela ya no es solo esa porción de tierra entre Colombia, Brasil, Guyana y el Caribe. Venezuela es España. Venezuela es, también, Estados Unidos o México. Si los países son sus habitantes y de Venezuela ya se han ido tantos, ¿dónde está Venezuela? “En todo el mundo. Los venezolanos se han expandido tanto que están construyendo una nueva geografía. Una geografía que no se ve en el mapa tradicional”, reflexiona el sociólogo Tomás Páez, coordinador de La voz de la diáspora venezolana (Catarata, 2015).

El primer informe global sobre este fenómeno migratorio, elaborado por el Observatorio de la Voz de la Diáspora Venezolana con cifras de los institutos de estadística de los países de acogida, concluye que más de dos millones de ciudadanos han dejado Venezuela en los últimos 18 años, desde la llegada del chavismo al poder. La mayoría se ha marchado a Estados Unidos (entre 400.000 y 450.000) y España (300.000). El éxodo empezó en el Gobierno de Hugo Chávez (1999-2013) y se ha acelerado, en distintas oleadas migratorias, al calor de la crisis. “El ritmo de crecimiento de la emigración es tan rápido que es casi imposible mantener los datos actualizados”, matiza Páez. “Pero la gente lo puede percibir en el metro o en la calle: no hay lugar donde no escuches el acento venezolano”.

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