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*Médicos cubanos inventaban pacientes y destruían medicamentos en Bolivia y Venezuela por Saverio Vivas – Nuevo Herald – 6 de Octubre 2019

 

Patients with Mental Illness Face Labyrinth in Venezuela – Latin American Herald Tribune – 7 de Agosto 2019

In a dark room in Venezuela’s most important psychological hospital, two elderly women lie on folding cots on worn mattresses amid tangled sheets that seem to be part of their bodies.

Their names are not posted at the head of the cots because it could have been other patients who occupied the beds the previous night at the Psychiatric Hospital in Caracas, an institution founded 126 years ago but which is going through very hard times.

The elderly ladies are just two of the thousands of mental patients in Venezuela who are forced to go through a double labyrinth, dealing both with their own afflictions and also the lack of public medical assistance that might help them get better.

“This has become a human overcrowding zone,” nurse Johana Hernandez told EFE after pointing out that only a small part of the hospital designed to attend to about 300 patients, something that she calls “a cultural right,” is operating amid the worst possible conditions.

“The more that you want to do things well, you can’t,” she said, pointing out the deplorable working conditions at the health center.

As Hernandez spoke with EFE, cockroaches and other insects crept along the walls, climbed into the patients’ beds and were visible in the areas where the nurses take their breaks, where every day after 6 pm five postgraduate medical students go home and leave the hospital without any doctors on call.

She said that the health center does have on hand a certain amount of medications to treat depression, schizophrenia and other ills affecting the 36 patients.

“We’re getting (the medications), but not in the amounts needed to be able to attend to everyone,” she said.

She showed EFE about 20 ampoules of sedatives with expiration dates in 2016, but added that they are used only in emergencies.

Due to the lack of maintenance personnel, trash, excrement and dead insects are to be found in the rooms, bathrooms and patios of the huge hospital, which has been without electric power in most of its rooms for 20 months.

“The hospital personnel are not on strike,” she said, but rather are working at the bare minimum level, although – despite all the difficulties – they are still manning their posts in the psychiatric department.

The debacle at the hospital is part of the ongoing discussion in Venezuela, a country that is going through the worst political and economic crisis in its modern history and where millions of workers can’t earn enough to cover their daily food expenses.

“To be honest, I don’t know what anyone earns here,” said Hernandez, who added that her pay, which is just a little over $6 per month, is only “symbolic” since she can’t live on it anyway.

“If I made that public, OK, I’d have to pay the consequences. I don’t know what those would be … (But) I can’t turn a blind eye and be one of the ones who kept quiet. No, as long as I’m here I’m not going to do that,” she said.

In Venezuela, hospital services are going through their own crisis period, amid the scarcity of medications and the low pay for doctors and nurses, who work for the state headed since 2013 by Nicolas Maduro.

Every day, there are dozens of protests demanding an end to the crisis and an improvement in public services, which are by far the least costly in the region.

Amid this crisis, the opposition and health workers unions have been calling for the opening of a humanitarian channel into the country whereby pharmaceutical products and other basic necessities could enter.

In recent months, shipments of medications and other medical materials have come into the country from the Red Cross and allied countries like Russia and China.

But Hernandez said that, at least in the case of this hospital, nothing has been received.

La escasez de medicinas en Venezuela «es provocada» por Ymarú Rojas – ABC – 30 de Mayo 2019

El gremio de la salud pide a la Cruz Roja que investigue si el régimen las esconde

El fallecimiento de seis niños en el Hospital José Manuel de los Ríos, cuatro de ellos mientras aguardaban respuesta para el trasplante de médula ósea, tiene consternada a la población venezolana. Ayer, el gremio del sector de la salud se organizó para manifestarse en las afueras del recinto médico, ubicado en Caracas, y se trasladaron luego hasta la sede de la Cruz Roja, cercana al hospital donde murieron los primeros cuatro niños la semana pasada.

Según los representantes del gremio, en los hospitales de Venezuela se padece un déficit del 90 por ciento de suministros. El sector denuncia al régimen chavista por no estar a la altura del problema, y rechazan el argumento de Nicolás Maduro de que los niños no han podido ser atendidos -ni se pueden importar medicamentos- debido al bloqueo económico y a las sanciones que mantiene el Gobierno de Estados Unidos hacia Venezuela.

Los médicos, enfermeras y profesores universitarios que participaron en la manifestación exigieron ayer a la Cruz Roja Venezuela «una auditoría de la ayuda humanitaria» que entró en el país a principios de abril y que debía ser aplicada a los casos crónicos y más graves de venezolanos que se han visto afectados por la devastadora crisis humanitaria. Ana Contreras, presidenta del Colegio de Enfermeras del Distrito Capital, exigió a la Fiscalía General de Venezuela abrir una investigación ante las denuncias que existen sobre medicamentos que estarían «bajo llave» dentro del JM de los Ríos.

El parlamentario y presidente de la Comisión de Seguimiento de la Ayuda Humanitaria, Miguel Pizarro, ha publicado en su cuenta en Twitter un informe sobre la crisis de salud infantil en Venezuela, que ha estudiado la dramática situación desde enero hasta mayo de este año, y en el que se exponen los casos de Giovanny Figuera (6 años), Robert Redondo (7 años), Yeiderberth Requena (8 años) y Erick Altuve (11 años), niños que formaban parte de un grupo de 30 que esperaban trasplante de médula. Sus muertes -la semana pasada- solo causaron impacto cuando sus familias decidieron coordinarse para denunciar la negligencia del Estado.

Enfermos crónicos

El informe en cuestión señala que la Corte Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a todos los niños que son pacientes del Hospital JM de los Ríos después de las denuncias «sobre riesgos y daños irreparables a la salud y a la vida por el desabastecimiento de medicamentos, insumos y equipos médicos, otorgando protección internacional para garantizar la vida, integridad y salud de los niños» venezolanos.

La oposición venezolana también ha denunciado que la base de datos de niños que esperan trasplante de médula ósea ha sido negada por parte de las autoridades del hospital JM de los Ríos a Juan Guaidó, quien asumió la presidencia interina en enero y desde entonces se comprometió a trabajar para ayudar a más de 250.000 venezolanos que tienen un diagnóstico médico crónico. Guaidó condenó a finales de la semana pasada que Maduro aprobara millones de euros para la compra de armamento y uniformes militares, y subrayó que esos recursos podrían haber sido utilizados para ayudar a los enfermos del país.

El Estado venezolano mantiene una deuda de casi 10 millones de euros con el Gobierno de Italia, y esa morosidad ha roto el acuerdo que sostenía la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) con la Asociación para el Trasplante de Médula Ósea (ATMO) de Italia, que consistía en trasladar a niños para que fueran atendidos quirúrgicamente. Ladeuda trajo como consecuencia la suspensión del acuerdo para las familias que estaban en la lista de espera, a finales de 2018.

Las deudas comenzaron mucho antes de que Estados Unidos sancionara al régimen por actos de corrupción con los recursos de Pdvsa.

 

La crisis humanitaria se expande y se hace más profunda por Zenaida Amador – ALnavío – 16 de Abril 2019

La reaparición de enfermedades, las fallas alimenticias, la ausencia de medicamentos y la profundización de la crisis económica pintan un panorama sombrío para Venezuela. En esta serie de entregas ALnavío analiza a fondo la paralización de una de las naciones más ricas del mundo.
La escasez de agua aumenta los riesgos de enfermedades / Foto: Provea
La escasez de agua aumenta los riesgos de enfermedades / Foto: Provea

Venezuela enfrenta una emergencia humanitaria compleja desde 2015 que responde a multiplicidad de causas, pero que afecta gravemente todos los órdenes de la vida y que, dada su profundidad, requiere de una respuesta internacional. Sólo recientemente el mundo entendió la magnitud de la crisis y por eso se encendieron las alarmas, se hicieron gestiones para enviar ayuda humanitaria al país y muchos siguen presionando para que se produzca un desmontaje del modelo de gestión que tras 20 años en el poder condujo a la nación a esta circunstancia.

Y es comprensible este afán, pues está claro que en la medida en que la situación se prolongue mayor será el deterioro y, en consecuencia, peores las condiciones sanitarias y de salud, lo que amenaza con el contagio internacional de enfermedades que muchos países incluso consideraban erradicadas.

El estudio “Crisis humanitaria de Venezuela, resurgimiento de enfermedades transmitidas por vectores y su implicación en la propagación en la región: una reseña y un llamado a la acción”, que fue liderado por investigadores de la Universidad de Glasgow, advierte que se podría generar “una epidemia de proporciones sin precedentes” en América del Sur por el brote de enfermedades mortales en Venezuela

En este sentido, recientemente se divulgó el estudio “Crisis humanitaria de Venezuela, resurgimiento de enfermedades transmitidas por vectores y su implicación en la propagación en la región: una reseña y un llamado a la acción”, que fue liderado por investigadores de la Universidad de Glasgow, donde se advierte que se podría generar “una epidemia de proporciones sin precedentes” en América del Sur por el brote de enfermedades mortales en Venezuela.

La alerta se activa dado el alto volumen de emigrantes venezolanos de los últimos años, que la agencia de la ONU para los refugiados ubica en 3,7 millones. Según la OEA, sin un cambio significativo que pueda revertir la crisis económica, política y social en Venezuela, “el número total de migrantes y refugiados podría llegar a estar entre 5,39 y 5,75 millones a finales del año 2019”.

El citado estudio detectó, entre otras cosas, el incremento de epidemias de enfermedades graves tales como malaria, enfermedad de Chagas, leishmaniasis, zika y dengue, y su propagación continua a países vecinos, aunque sobre datos imprecisos. “Lamentablemente, hoy en día las instituciones gubernamentales venezolanas pudiesen estar activamente ocultando datos relacionados a la salud pública”.

Tapar el sol

Esta semana el régimen de Nicolás Maduro aseguró en la ONU que son falsos estos señalamientos, pues “en Venezuela sí hay vacunas” y “la situación de la malaria, el sarampión y la difteria ha mejorado sensiblemente por nuestra cooperación con la Organización Panamericana de la Salud”.

Sin embargo, eso no es lo que reportan varias Organizaciones No Gubernamentales que les hacen seguimiento a los indicadores de salud en Venezuela luego de que en 2015 el gobierno de Maduro decidiera omitir los reportes epidemiológicos y demás estadísticas de interés. Tales investigaciones indican que la malaria dejó de estar en áreas remotas para extenderse a zonas urbanas y periurbanas, con presencia en todo el territorio nacional. En la actualidad Venezuela concentra 60% de los casos de esta enfermedad en América Latina.

Estas ONG, donde se cuentan Codevida, Senos Ayuda, Provea y el Observatorio Venezolano de la Salud, también revelan que, entre 2017 y 2018 los casos de sarampión aumentaron de 727 a 5.332 confirmados, sobre 7.370 sospechosos en total, con 64 defunciones. Entre las causas se cuentan las bajas coberturas de vacunación.

La Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi), realizada por las principales universidades del país, detectó en 2017 que 54% de los niños no había recibido la primera dosis contra sarampión y a 30% le faltaba las vacunas contra la difteria.Existe una grave escasez de medicamentos / Foto: WC

Pero los problemas van más allá. La infraestructura hospitalaria también colapsa, las existencias de equipos, medicamentos y reactivos están en mínimos, por ello 18,7 millones de personas no tienen garantías de acceso a diagnósticos ni a tratamientos, en este grupo se cuentan al menos 7,4 millones de personas hipertensas y 2,4 millones con diabetes.

Cuesta arriba

El desmejoramiento de los servicios de salud se agudizó con el desplome de los ingresos de la nación desde 2013. La firma Torino Capital estima que los ingresos en divisas de Venezuela en 2019 podrían llegar a tan sólo 10.473 millones de dólares, 67% menos que en 2018 y 86% menos que en 2013, lo que hace temer una agudización de la crisis.

La falta de divisas es una de las principales causas de desmantelamiento de la producción de medicamentos en Venezuela. Cálculos de la Cámara de la Industria Farmacéutica (Cifar) indican que el sector pasó de producir 714 millones de unidades promedio en 2014 a menos de 200 millones de unidades en 2018.

Hay una amplia gama de medicamentos que no se producen en el país y que, sin divisas, ya no se importan. A fines de 2018 se estimaba en 79,9% la escasez de medicamentos para controlar la hipertensión, en 83,3% para diabetes, 85% para diarreas y 95,6% para infecciones respiratorias agudas. En el mejor de los casos los ciudadanos han recurrido a sistemas de compras en el exterior o a vías informales para poder traer las medicinas al país, muchas de las cuales son de alto costo o para tratamientos crónicos, y en el peor, las personas fallecen por falta de tratamientos.

Precaria alimentación

En el último año y medio Venezuela ha experimentado un proceso hiperinflacionario, cuyo impacto directo se ha reflejado en el empobrecimiento de la nación. Datos de Encovi indican que cerca de 90% de los hogares venezolanos viven en situación de pobreza medida por ingresos, lo que termina por agravar el cuadro de salud.

En el caso del sistema educativo, un estudio preparado en octubre de 2018 por organizaciones como la Fundación Agua Clara, determinó que planteles de todos los niveles educativos (básica, media, diversificada y universitaria) también sufren las consecuencias por deficiencias en el servicio de agua, por problemas sanitarios y por inundaciones por efecto de las lluvias.

“El derecho humano al acceso, disponibilidad y utilización de los alimentos, en la cantidad y calidad necesaria para un consumo adecuado, se ha hecho imposible para la mayoría de los venezolanos, trayendo como consecuencia un acelerado deterioro nutricional de la población, siendo más afectados los niños y niñas, las embarazadas, las personas de edad, las personas en condiciones crónicas de salud y las personas que se encuentran recluidas o en zonas de difícil acceso geográfico”, señala el reporte Derecho a la alimentaciónpreparado en diciembre pasado por la Fundación Bengoa, Observatorio Venezolano de la Salud y la Red Agroalimentaria de Venezuela.

Allí se determina que 94% de la población venezolana no cuenta con ingresos suficientes para pagar los precios de una canasta de alimentos y de servicios básicos por las extremas condiciones de privación económica.

En consecuencia, entre 2016 y 2018 subió de 5% a 11,5% la porción de la población subalimentada en Venezuela “y la desnutrición aguda global alcanzó porcentajes de emergencia en niños menores de 5 años y embarazadas de parroquias pobres”. Según este reporte, la combinación de emergencias en alimentación y salud disminuye las probabilidades de que los niños más pequeños y las embarazadas que sufren de desnutrición severa tengan oportunidad de sobrevivir.

Problemas sanitarios

Antes de que en marzo de 2019 colapsara el sistema eléctrico, que es clave para el bombeo de agua a las tuberías, ya 82% de la población no recibía el líquido de forma continua. Pero el problema va más allá de los hogares: 75% de los centros hospitalarios de salud pública nacional no tienen suministro continuo de agua y 25% dejó de recibirlo.

En el caso del sistema educativo, un estudio preparado en octubre de 2018 por organizaciones como la Fundación Agua Clara, determinó que planteles de todos los niveles educativos (básica, media, diversificada y universitaria) también sufren las consecuencias por deficiencias en el servicio de agua, por problemas sanitarios y por inundaciones por efecto de las lluvias.Las personas fallecen en los hospitales públicos por falta de tratamiento / Foto: WC

Lo más grave de esta investigación fueron los hallazgos sobre las condiciones de potabilización del agua en Venezuela: “no hay agua potable en el país”.

La escasez de agua hoy es más aguda que al cierre de 2018 y, dada la crisis, crecen aún más las dudas sobre su calidad. Para mejorar su potabilidad a los venezolanos les resta hervir el líquido, pero las fallas eléctricas a nivel nacional y el hecho de que 64% de la población no recibe gas limitan esta opción y aumentan los riesgos de enfermedades.

¿Por qué Venezuela se ha quedado sin medicinas? por Daniel Lozano – El Mundo – 4 de Marzo 2019

El desabastecimiento del 85% en farmacias y hospitales provoca que los venezolanos pidan en redes sociales aquello que necesitan. De cada diez medicinas que se buscan, sólo se encuentran una y media.

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Un hombre busca comida en la basura de Caracas. CARLOS JASSO REUTERS

Los venezolanos juegan desde hace años una especie de ruleta rusa con su vida. ¿Culpable? El desabastecimiento del 85% en farmacias y hospitales: de cada diez medicinas que se buscan, sólo se encuentran una y media. Las redes sociales se han convertido en la principal farmacia del país, donde se rastrea lo que no se encuentra en la calle y en donde manda la solidaridad. Estas son las claves de cómo Venezuela ha llegado a semejante crisis humanitaria:

CONTROL DE CAMBIOS.

Las empresas farmacéuticas venezolanas no fabrican materia prima, ésta se importa, se procesa y se convierte en medicamentos. La dependencia de la importación es absoluta y por lo tanto también del esquema montado por el gobierno para adjudicar las divisas a los importadores. Un mecanismo contaminado por la corrupción, que según Jorge Giordani, vicepresidente económico de Hugo Chávez, provocó el desfalcó de 400.000 millones de dólares.

ESTALLA LA CRISIS ECONÓMICA.

En 2012 el Estado comienza a acumular impagos con aerolíneas extranjeras, comerciantes, empresarios y también las empresas farmacéuticas, a las que otorga el mismo trato que a las demás. La deuda de las empresas nacionales y también de las transnacionales con sus proveedores en el exterior va creciendo con este sector tan básico hasta alcanzar la cifra de 5.700 millones. El desabastecimiento irrumpe en farmacias y hospitales.

PRECIOS REGULADOS.

El artículo 8 de la ley de regulación de precios incluye a las “moléculas” (principios activos) en el grupo de productos de precios congelados. Así una caja de ocho pastillas del conocido protector gástrico Omeprazol costaba dos centavos de dólar, lo mismo que los 30 comprimidos de Glucofage contra la diabetes. La imposición gubernamental sitúa a la industria contra las cuerdas y ante las pérdidas (fabricar estos medicamentos es más caro que su precio de venta) reduce al mínimo la fabricación de estos remedios.

SE DISPARA LA ESCASEZ.

En 2014 se alcanza el 60% y en 2016 ya llega al 85%, tanto en medicinas de uso común como en tratamientos de alto costo.

SE ACABÓ EL DINERO.

En septiembre de 2016 se paralizan todos los pagos al exterior. Si no se paga la materia prima, ¿cómo se pueden fabricar las medicinas?

ALARMA ROJA ENTRE ENFERMOS CRÓNICOS.

En 2016 el Estado reduce la lista de las medicinas prioritarias y dejan fuera condiciones de salud crónicas más complejas: cáncer de mamas, esclerosis múltiples, condiciones psiquiátricas, artritis, hemofilia, transplantados, diálisis, VIH, paliativos… “Frenazo por completo de la llegada de productos”, recuerda Feliciano Reyna, fundador de Codevida.

CIERRE DE FARMACÉUTICAS.

Las deudas e impagos golpean duramente a la industria: de las 56 plantas farmacéuticas existentes, sólo sobreviven 15, tras la expropiación y cierre por contaminación de SM Pharma, creada por emigrantes españoles y considerado uno de las farmacéuticas más competentes del país.

SOLUCIÓN A LA CUBANA.

El gobierno otorga la licitación de medicamentos a militares, que conforman compañías cercanas al poder que realizan compras internacionales a precios desorbitados. Los precios se multiplican en las farmacias, lo que se une a la escasez tan palpable. Del contrabando de la frontera, que incluía medicinas a precios irrisorios, se pasa a la triangulación: se vende muy barato al exterior y se recompra mucho más caro.

CONSECUENCIAS.

Los enfermos se convierten en los grandes perdedores del huracán bolivariano. Las víctimas directas del desastre son 140.000 enfermos de cáncer, más de 300.000 con dolencias cardiológicas, 300.000 enfermos crónicos, como Parkinson y hemofilia y 79.000 con VIH. Dejan de recibir tratamiento desde 2016 o lo reciben de forma intermitente, con todo lo que ello conlleva para el agravamiento de su salud. La “dieta” es tan severa que algunos se han visto obligados a recurrir a medicamentos veterinarios.

Redes de voluntarios para paliar la emergencia por Alonso Moleiro – El País – 21 de Febrero 2019

Miles de personas presionan para que la ayuda humanitaria llegue a Venezuela. Detrás hay años de iniciativas asistenciales paralelas a los programas sociales del chavismo

Ayuda humanitaria para Venezuela
Voluntarios que colaboran en la llegada de ayuda humanitaria a Venezuela, el pasado sábado. YURI CORTEZ AFP

El llamamiento que hizo Juan Guaidó para involucrar a cientos de miles de personas en la llegada de ayuda humanitaria en Venezuela, prevista para el próximo sábado a través de la frontera colombiana, llega después de años de organización de redes de apoyo vecinal vinculadas a la oposición. Los miembros de esas iniciativas representan, en buena medida, a los más de 600.000 ciudadanos que, según el propio presidente de la Asamblea Nacional, se apuntaron a un proyecto bautizado como Voluntarios por Venezuela. Esta plataforma, en la que destaca la presencia de miles de profesionales del sector, se encargará de organizar jornadas médicas y asistenciales si los cargamentos de medicinas y alimentos logran entrar.

Prepara Familia organiza almuerzos, adquiere mantas y equipos para padres y niños pacientes del hospital pediátrico J. M. de la Ríos. Panabús presta asistencia, ropa y ayuda médica a los indigentes de Caracas. Provea, una de las ONG más conocidas en derechos humanos, organiza las jornadas conocidas como Música por medicinas. Convite auxilia a personas necesitadas a conseguir medicamentos que escasean. Manos a la Obra Venezuela ofrece platos de comida a personas en extrema pobreza. Senos Ayuda ejerce la intermediación para buscar medicamentos y promover intervenciones clínicas solidarias a pacientes con cáncer mamario. La Iglesia ha levantado un operativo logístico de amplio espectro para alimentar de forma permanente a niños en los sectores más pobres del ámbito metropolitano.

“Los venezolanos tuvieron por mucho tiempo la posibilidad de comprender la cultura de la solidaridad y esa realidad está operando en la gente”, afirma el sociólogo Rafael Uzcátegui, director general de Provea y también organizador de unos recitales llamados Rock contra la dictadura. “Estas jornadas cuesta llevarlas adelante en espacios públicos por el ambiente de crispación que existe, por el fenómeno del hampa, pero se ha concretado en espacios digitales. Yo mismo recibí medicinas de gente que no conozco para tratar una enfermedad de mi padre”.

Roberto Patiño, joven dirigente político, ha organizado desde 2106 un voluntariado de 1.500 personas que forman parte de Alimenta La Solidaridad, un plan de comedores populares que atiende diariamente a 7.500 niños en barriadas ubicadas en la montañosa periferia de Caracas. Espacios donde el chavismo fue una realidad viva y hoy, sin empleos o con sueldos miserables, predomina el estado general de necesidad.

Patiño, junto a Alberto Kabbabe y otros activistas, son recibidos en las escarpadas y humildes veredas de Carapita y La Vega con muchísimo respeto. Los almuerzos, voluminosos caldos de pollo con mazorcas y verduras, son, con frecuencia, el único plato que se pueden llevar a la boca estas personas en un día. Si el programa no se hace un fin de semana, muchos de ellos no saben lo que comerán.

Alimenta la Solidaridad ha dado ocupación a mucha gente en estos vecindarios. Patiño tiene consolidados sus canales de donaciones —restaurantes, panaderías, industrias— y ha propuesto a los vecinos que se organicen e involucren en el programa para iniciar luego un emprendimiento personal de cocina y venta. Ha tenido tanto éxito que ha generado réplicas en Antímano y Petare, entre otras densas zonas empobrecidas.

Colapso sanitario

Marisol Rojas es voluntaria en SenosAyuda, fundada y dirigida por Bolivia Bocaranda, una institución emblema en la prevención del cáncer de mama, cuyo protagonismo social ha aumentado tras el colapso del sistema de salud. Rojas opina que el voluntariado es un hábito que debe mantenerse cuando pase la tormenta: “Organizamos charlas y preguntamos por las necesidades en vecindarios y barriadas populares acompañados por estudiantes. Trabajamos con donativos, ventas a beneficio, rifas, bazares. Desde fuera nos donan cosas. Así conseguimos prótesis, pelucas, pagamos mamografías, biopsias, que ahora están carísimas y muchos no pueden pagar; medicamentos que ahora no se consiguen en el país”.

Marisol, así como Alicia Arapé, ginecóloga, y Mercedes Hidalgo, farmaceútica, atestiguan desde Senos Ayuda el agravamiento de la salud pública y la proliferación de patologías graves. Las provisiones del Seguro Social, alguna vez relativamente fiables, hoy son inexistentes. Letrosal, Ciprofloxaxina, Carboplatino y Anastrosol son parte de los medicamentos que hoy no se consiguen para tratar el cáncer. Tampoco hay medicamentos contra la hipertensión, el párkinson, las dolencias renales. “Estamos cansadas de enviar cartas y mandar mensajes a los ministros de Maduro. Nunca nos responden”.

Comer menos de dos veces al día

Panabús es un autobús médico-asistencial que ha captado en un año 954 indigentes, guarecidos habitualmente en las riveras de el Guaire, el contaminado río que surca la ciudad de oeste a este. Si aceptan la ayuda, se les ofrece un baño, se cortan las uñas y el pelo, reciben ropa y son ayudados a procurar la reinserción. Andrea Acosta, médico, y Gabriela Zambrano, del equipo de comunicaciones, relatan que estas personas tienen una dieta irregular, donde lo común es comer menos de dos veces al día.

También a finales del 2017 nació “Voces del Desamparo” una innovadora plataforma digital en la cual periodistas de los portales Tal Cual, Runrunes, El Pitazo, en alianza con Organizaciones no Gubernamentales, ofrecen narrativas sonoras sobre las historias de la violación de determinados derechos en el contexto de crisis actual: a manifestarse, al trabajo, a la propiedad privada, a la justicia, a adquirir medicamentos oportunos, a la alimentación.

La pregunta que mucha gente se hace en Venezuela es, si con una crisis de esta magnitud, el ciudadano habrá amortizado el aprendizaje social­. “Creo que esto es muy positivo, pero todo se puede caer si no nos involucramos, si no participamos todos”, afirma Gladys Mogollón, profesora de prescolar y líder comunitaria de Creemos Alianza Ciudadana, de muy reciente data y ya con presencia en 8 estados del país. “Si esto es una moda que pasa, y no nos metemos en esto de cabeza, no vamos a poder reconstruir el país”

Misiles antiaéreos contra la ayuda humanitaria por Trino Márquez – La Patilla – 13 de Febrero 2019

downloadLa ayuda humanitaria se convirtió en una aspiración nacional de la que no puede librarse el régimen. De nuevo Maduro y su gente desestimaron a la oposición y al país. Siguen creyendo que viven en el mundo idílico en el que gobernó Hugo Chávez durante los primeros años de su era, cuando disfrutaba de 80% de aceptación, y sobre esa base adulteraba la realidad. Su heredero se mueve en los bajos fondos de la popularidad. Es repudiado por un porcentaje mayor al que, en su mejor momento, respaldaba al fallecido caudillo. Se encuentra aislado y desprestigiado. Las imágenes en el puente Las Tienditas con los obstáculos levantados por el régimen para bloquear el acceso de la ayuda, han recorrido el planeta. Maduro ha sido comparado con Pol Pot y con Mao, dos verdugos que provocaron la muerte de millones de sus compatriotas.

Para negar y oponerse a la ayuda humanitaria -gestionada con éxito por la oposición y asumida con entusiasmo por numerosos países y organismos de la comunidad internacional-, Maduro apela a fórmulas  cínicas. Dice que se trata de “migajas”. Que Venezuela no es un país de mendigos. La extravagancia mayor: señala que esa ayuda pretende “envenenar” a los venezolanos porque los productos son “tóxicos”. Estas acrobacias argumentales han servido para que periodistas bien informados, como Orla Guerín, de la BBC de Londres, en una entrevista reciente, lo haya descolocado hasta el punto de dejarlo en ridículo.  No sabía que el salario mínimo apenas alcanza para comprar un kilo del queso más barato. La comunicadora extranjera se lo informó.

Negar la existencia de la emergencia humanitaria resulta insólito por el nivel de desprecio a la realidad que manifiesta. Las últimas encuestas Encovi reflejan, sin lugar a apelaciones, el deterioro global de la calidad de vida de los venezolanos. Cerca de 60% de la población come una o dos veces al día. En ese consumo no aparecen las proteínas de origen animal. La dieta está conformada básicamente por carbohidratos. Harinas. El nivel de desnutrición en niños menores de 2 años supera 40%. Omar Meza, director del Cendas e incansable estudioso del comportamiento de la cesta básica y de la cesta alimentaria, informa cada principio de mes de la brecha creciente entre el salario mínimo y el costo de esas dos canastas. Venezuela cuenta con el menor salario mínimo de todo el continente y, probablemente, del planeta, aunque el precio del crudo sigue cotizándose muy por encima del precio más alto que se obtuvo durante los cuarenta años de democracia. Migajas las que reparte el gobierno: sueldo y pensiones miserables, misiones paupérrimas, bonos en metálico que no alcanzan para nada. Asistencialismo con extorsión. Para eso idearon el carnet de la patria.

La escasez de medicamentos supera 85% en algunas medicinas de consumo masivo. Un tratamiento con antibióticos por una semana, dependiendo del principio activo prescrito, representa dos o tres veces el salario mínimo. La Encuesta Nacional de Hospitales, dirigida por el doctor Julio Castro, muestra con detalles el nivel de calamidad en el cual se hallan los centros de salud venezolanos. ¿Cómo negar, entonces, la emergencia humanitaria? Maduro lo hace.

La acusación acerca del peligro que representan los productos “tóxicos” que se pretende introducir, resulta aún más desconcertante. La plantea el mismo clan que vendía comida podrida a través de Pedeval (pudreval). Las mismas personas que han traído de Cuba millones de dólares en medicinas vencidas y que importan de México y otros países, leche, entre otros productos, de tercera calidad, aunque reciben dólares preferenciales  para traerlos de primera. Productos tóxicos, de pésima calidad, envenenados, los que ellos han importado a través de las redes delictivas que construyeron para enriquecerse a costa de la precaria salud y alimentación de los pobres del país. Esos delitos han quedado impunes. No hay ningún preso por haber comprado comida en mal estado o medicamentos vencidos. Ningún detenido por  haberse enriquecido de forma obscena con el hambre y la salud de la gente.

La ayuda humanitaria  no ha sido politizada por los promotores de la iniciativa, sino por el gobierno, quien convirtió el tema en un arma para atacar a sus adversarios.  La obsesión por evitar reconocer su fracaso y por impedir que la dirigencia opositora obtenga unos merecidos laureles, llevó a Maduro a la cumbre del delirio: decir que la prioridad en este momento reside en comprar modernos misiles antiaéreos para armar la población civil. ¡En qué mundo vive! Los pocos millones de dólares que pueda invertir en esa transacción serían totalmente insuficientes para librar un conflicto que se resolvería con la tecnología militar más moderna del mundo, de la cual militares y civiles venezolanos no tienen ni la menor idea.

Lo único real, prioritario y urgente es que al país ingrese una ayuda que servirá para aliviar la situación de millones de compatriotas que viven en la extrema miseria. Armas, no; medicinas y comida, sí.

Puerta a puerta y a escondidas: así han llegado estos años las medicinas a Venezuela por Florantonia Singer – El País – 7 de Febrero 2019

El chavismo ha negado reiteradamente que exista una crisis humanitaria en el país, pese a la intensa carestía que sufre la población

Una mujer vende medicamentos este martes en el puente internacional Simón Bolívar. En vídeo, Cúcuta, la frontera entre Colombia y Venezuela. SCHNEYDER MENDOZA (EFE) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Nicolás Maduro niega que en Venezuela haya una crisis humana. “No hay una crisis humanitaria y Venezuela no le va a mendigar nada al mundo”, dijo el lunes. Juan Guaidó, el presidente interino reconocido por buena parte de la comunidad internacional, impulsa la entrada al país de ayuda humanitaria para paliar esa crisis que el chavismo niega. La única ayuda que ahora mismo está llegando a los venezolanos es la que han logrado introducir, por canales informales, organizaciones no gubernamentales, en medio de un severo desabastecimiento.

La mujer es parte del flujo de personas que a diario recibe esta ONG que trae desde hace dos años y medio medicamentos e insumos para intentar paliar la emergencia que vive Venezuela. Son 2.000 personas las que atienden cada mes en sus oficinas y 12.000 a las que llegan a través de una red de organizaciones y un grupo de 48 médicos de hospitales públicos que en este tiempo han distribuido 93 toneladas de donaciones, que contienen más de cuatro millones de pastillas o 164.706 tratamientos. “Ha habido dos caminos para lograr esto. De ONG a ONG nos empezamos a organizar como una plataforma de ayuda. Buscamos la manera de que todas las donaciones que se captan afuera puedan llegar por los llamados transportes puerta a puerta (servicios de mensajería) y ha habido apertura para que eso pase. El Gobierno tiene que saber que está entrando ayuda así, creo que hay consciencia de permitirlo y así debe seguir. Esto está salvando vidas, sin exagerar, y mitigando daños. Después tenemos una red de especialistas que va entrando a los hospitales, por medios no oficiales, con sus medicinas en sus mochilas y las distribuyen entre los pacientes de sus servicios. No diría que es una red clandestina, pero sí tienen que entrar callados”, dice Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria.

La reiterada negativa a aceptar la ayuda humanitaria por parte del régimen de Nicolás Maduro ha redundado en que donaciones directas, como la que en noviembre pasado hizo Médicos sin Fronteras al Hospital Universitario de Caracas, sean rechazadas. También, en que se haya desatado una persecución a los médicos y personal de salud que consiguen donaciones, hasta el punto de llevarse detenidos a algunos. Policías, en algunas ocasiones, entran a los hospitales a revisar taquillas y bolsos para verificar que no escondan insumos. El argumento que utilizan es el de evitar el robo de esos bienes, pero en realidad casi ninguna institución recibe dotaciones regulares del Gobierno.

Escaso y costoso

La doctora Ismariel Estin ha establecido su cadena de favores en el hospital en el que trabaja, en el oeste de Caracas. Es parte del equipo que distribuye las donaciones de Acción Solidaria. “Tengo la bendición de que mi servicio está distante en la dirección del hospital y no me ven. Los vigilantes, cuando me ven con las cajas, sonríen y me dejan pasar. Saben que cuando ellos necesiten algo, uno los ayuda. Yo no estoy haciendo nada malo. Los familiares de los pacientes también son solidarios, cuando uno fallece, devuelven lo que ha sobrado”, dice la médica. Lo que introduce en el hospital Estin son analgésicos para el servicio de Medicina Paliativa que dirige y que, desde hace cuatro años, no dota el Ministerio de Salud; son pastillas que ayudan a muchos a vivir o a morir sin dolor.

Las donaciones internacionales que recibe Acción Solidaria parten de una lista de necesidades que han construido en este tiempo, tan amplia como las dimensiones de la crisis. Anticonvulsivos, medicamentos para la diabetes y la esclerosis, antidepresivos, antibióticos, antihipertensivos, analgésicos, pañales de bebés y de adultos, artículos de higiene personal como pasta de dientes y cepillos, cremas para el cuerpo, bolsas para colostomía, soluciones fisiológicas, batas, guantes, lentes, goteros, yelcos, catéteres, tubos para intervenciones quirúrgicas.

El control del chavismo sobre la producción y las divisas no solo ha generado escasez de medicinas. Muchos no pueden pagar lo que sí hay en un país severamente empobrecido y en hiperinflación. Evelyn Ruiz, de 54 años, también obtuvo mediante el Programa de Acción Humanitaria de Acción Solidaria las bolsitas de píldoras para la hipertensión y la depresión que tomará por un mes. Su madre, María Cubillán, de 80 años, también encontró su tratamiento para la diabetes. “Antes podíamos pagar nuestras pastillas, ahora honestamente no podemos. O comemos o compramos las medicinas”, dice Ruiz.

Temor al uso político de la ayuda

El presidente de Acción Solidaria, Feliciano Reyna, reconoce que el aporte que hacen se queda corto, por lo que la ayuda humanitaria para Venezuela requiere de una puerta franca. Las donaciones no alcanzan para más de 300.000 pacientes con patologías crónicas y hay zonas a las que no pueden llegar por las dificultades de acceso o porque están tomadas por bandas, como pasa en las poblaciones de la zona costera del estado Miranda. “Mientras nosotros decimos que esta es una emergencia humanitaria, pues así está definido por las Naciones Unidas, las agencias internacionales han comenzado a entrar con algunos fondos pero dicen que son para el desarrollo, porque el Gobierno niega la crisis. Esto ya no admite eufemismos ni burocracia. Es necesario admitir formalmente la emergencia humanitaria para que la ONU implemente el mecanismo humanitario de país y se designe un coordinador humanitario que garantice el flujo de ayuda que se necesita”.

El activista ve con preocupación la operación que ha anunciado Guaidó en la frontera de Cúcuta con apoyo de Estados Unidos y Colombia. Su organización ha dado recomendaciones a los parlamentarios que están coordinando el ingreso de los contenedores con medicinas para esta semana, que suponen un nuevo desafío a Maduro, al poner a prueba la fidelidad de sus militares que deberán decidir si permiten o no el ingreso de la ayuda. “Hago un llamado a nuestra Fuerza Armada: en pocos días tendrán la oportunidad de decidir si están del lado de alguien que cada vez está más solo o si acompañarán a los cientos de miles de venezolanos que necesitan alimentos, insumos y medicinas”, ha dicho Guaidó este lunes.

La jugada del presidente interino ha encendido las alarmas sobre un conflicto mayor, al que el régimen de Nicolás Maduro se ha anticipado con un despliegue militar en la frontera. “La mayor preocupación que tenemos es que esa ayuda tenga como único propósito una presión dentro del conflicto, y que al forzar la apertura se pueda desatar un enfrentamiento que no queremos para nada. El propósito debe ser salvar vidas, no crear una situación de conflicto. Es importante que esos contenedores tengan lo que de verdad hace falta, que lleguen a donde deben llegar y sobre todo manejar las expectativas, pues la gente está muy necesitada y lo que se haga siempre será limitado mientras no se dé una respuesta coordinada a la emergencia”. La Asamblea ha trabajado con una lista de prioridades, elaborada por una red de ONG, y Guaidó ha aclarado este lunes que el cargamento que planean mover esta semana alcanzaría para dotar cinco hospitales por un mes.

“Creemos que hay que presionar a quienes tienen la obligación de proteger a la población como el coordinador de Socorro Global, Mark Lowcock, y el propio secretario general de la ONU, Antonio Guterres. No puede ser que porque el Gobierno no lo pide, no actúen. Su responsabilidad es inmensa para movilizar los mecanismos humanitarios, porque el conflicto político tiene otros tiempos y vías. No pueden escudarse en esa burocracia. Deben reconocer que hay una emergencia humanitaria y que ya hay que abrir las compuertas para una asistencia internacional”, insiste Reyna.

Unicef da 130 toneladas de insumos a Venezuela – Yo influyo – 27 de Noviembre 2018

 

Ante la grave crisis humanitaria y de carencia extrema que padece el pueblo venezolano, la Unicef apoya con 130 toneladas de insumos, así como 30 toneladas de medicamentos y productos sanitarios.


unicef venezuela


El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dio a conocer el envío de más de 130 toneladas de alimentos y medicamentos a Venezuela, a través de un programa desarrollado en conjunto con el gobierno venezolano, ante la grave crisis humanitaria y de extrema carencia que padece el país.

Señalaron que los esfuerzos realizados representan un beneficio para alrededor de 350 000 personas, entre ellas mujeres y niños, quienes han recibido asistencia médica y nutricional.

Informaron que además de los insumos, han sido enviadas 30 toneladas de medicinas y productos sanitarios, con la intención de frenar la propagación de enfermedades y mejorar la salud en las comunidades de menos recursos. Según Unicef, esos productos se usarán para tratar a unas 25 000 embarazadas, a unos 10 000 recién nacidos y a unos 2 300 niños portadores del VIH.

A través de un comunicado de prensa, Unicef advirtió que la crisis que padece Venezuela podría revertir décadas de progreso.

“La crisis económica de Venezuela ha reducido el acceso de los niños a servicios esenciales y está amenazando con revertir décadas de progreso. Casi un 12% de la población está malnutrida”, puntualiza el fondo de la ONU para la Infancia.

El documento señala que según el último informe del Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo, los casos de sarampión aumentaron de 727 en 2017 a 5 525 en 2018, y el brote de difteria que comenzó en julio de 2016 ocasionó 1 249 casos confirmados, la mayoría de ellos niños.

Hasta la fecha, la Unicef señala que ha contribuido a la vacunación de niños con 2.5 millones de dosis de vacunas contra el sarampión, ha proporcionado antiretrovirales a 2 334 niños y tratamiento contra la malaria para otros 150 000.

El hospital universitario de Caracas rechaza donativos de Médicos Sin Fronteras por Alonso Moleiro – El País – 14 de Noviembre 2018

La decisión se produce en medio de la grave escasez de medicamentos que aqueja a Venezuela

Clientes compran en una farmacia en Caracas.
Clientes compran en una farmacia en Caracas. MARCO BELLO REUTERS
En medio de la grave crisis asistencial y de insumos médicos que aqueja a Venezuela, la directiva del Hospital Clínico Universitario de Caracas rechazó un donativo de medicamentos y equipos para atender contingencias proveniente de la organización Médicos Sin Fronteras de España. La información, que se ha propagado en las redes sociales, ha provocado una extendida ola de estupor e indignación.

Los directivos del Hospital Clínico, construido en las inmediaciones de la Universidad Central de Venezuela y uno de los de mayor tradición en el país, no explicaron sus motivos para rechazar el donativo. Lo que sí circulo profusamente fue la misiva en la cual declinan el ofrecimiento de la ONG. Pablo Castillo, subdirector encargado, se dirige de forma lacónica al doctor Gustavo Benítez, jefe del Departamento de Cirugía, para comunicarle “muy cordialmente”, que “por decisión de la directiva, no se recibirán donaciones por parte de dicha organización”.

La escasez de medicamentos se ha constituido en uno de los problemas crónicos de mayor gravedad en los últimos cuatro años en Venezuela, permeando casi todo el debate público sobre el gobierno de Nicolás Maduro. La crisis ha provocado picos delicados, con consecuentes olas de alivio parcial y productos que reaparecen, siempre signados por la insuficiencia.

En los últimos años y meses ha sido común que escaseen en el país, entre otros, los medicamentos antihipertensivos, los fármacos para tratarse el Mal de Parkinson, reactivos para hematologías, un arco amplio de quimioterapias para tratar el cáncer y los tratamientos de diálisis para las dolencias renales.

Aunque la directiva del Hospital no ha querido explicar sus razones, periodistas, médicos y políticos dan por descontado que se debe a motivaciones políticas e ideológicas.

La crisis de las medicinas es una mácula dura de sobrellevar para el orgullo chavista. Durante los años de Hugo Chávez en el poder (1999-2013), el gobierno bolivariano hizo inversiones millonarias en el sector salud, que durante un tiempo tuvieron un considerable impacto social y electoral, con resultados aceptables en materia de cobertura. Los “logros en el sector salud” formaron parte de una insistente campaña en la cual el oficialismo consolidó la impresión de haber logrado cotas irreversibles de mejora en materia asistencial.

La escasez de medicinas, como la de alimentos, se convirtió en un mal crónico una vez que Maduro asumió el poder. El gobierno decidió asumir el control de las importaciones en medio de un control cambiario que fue terreno fértil para la corrupción y generó una grave sangría de divisas. Con el tiempo comenzaron a emerger historias de importaciones fantasmas, compra de equipos chatarra, desvío de recursos, sobreprecios y fraudes que salpicaron a varios conocidos ministros de Chávez, muchos de ellos militares. Los laboratorios nacionales e internacionales redujeron drásticamente su nómina, o cerraron sus puertas, en virtud de la escasez de divisas.

La jerarquía chavista ha prestado oídos sordos a las airadas protestas que con regularidad se presentan en el sector desde el 2014, y que han incluido a médicos, enfermeras y hasta los propios pacientes con sus familiares. Algunas de las protestas y concentraciones de la crisis política de 2017 fueron convocadas por trabajadores de la salud. Sus sueldos han sido triturados por la hiperinflación, y muchos han comenzado a emigrar a Chile y Colombia.

Negado de plano a reconocer el problema, cuyos detalles se omiten por completo en los medios de comunicación estatales, los dirigentes más conocidos del chavismo se expresan con desprecio hacia las organizaciones asistenciales internacionales y afirman en todo momento que la revolución ha consolidado un sistema de salud “incluyente y de calidad”.

Detrás de la fachada de la “ayuda humanitaria internacional”, afirma la militancia chavista, se organiza una conspiración para violentar la s

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