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Noticias El líder opositor de Venezuela recupera su atractivo por Christine Armario y Fabiola Sánchez – AP News – 9 de Enero 2020

El líder de la oposición y presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, trepa una valla en un intento fallido por ingresar a la Asamblea luego de que fuera nombrada una dirección paralela del Legislativo en Caracas, Venezuela, el domingo 5 de enero de 2020. Con Guaidó atrapado afuera, una lista rival encabezada por el legislador Luis Parra se juramentó como líder de la legislatura. (AP Foto / Matias Delacroix)

CARACAS (AP) — Con un elegante traje negro y una corbata azul brillante, Juan Guaidó se abrió paso entre filas de guardias nacionales equipados con cascos, maldiciendo y regañándoles como si fueran niños por cortarle el acceso a la Asamblea de Venezuela.

“¡Tú no decides quién ingresa!”, exclamó ante el rostro del joven que le impedía llegar a las lujosas salas de la cámara.

En los últimos días, el líder opositor que atrajo miles de venezolanos a la calle el año pasado solo para ver cómo su influencia se evaporaba y el presidente, Nicolás Maduro, se mantenía en el poder, parece haber recuperado su atractivo.

Las imágenes del hombre reconocido por Estados Unidos y otros 50 países como presidente legítimo de Venezuela escalando la cerca de hierro de la Asamblea Nacional, enfrentándose a guardias nacionales y haciendo una emotiva proclamación en un congreso a oscuras porque opera sin electricidad, parece haber reactivado a su base una vez más.

“Hoy es el protagonista otra vez”, señaló Luis Vicente León, presidente de Datanalisis, una encuestadora con sede en Caracas. Sin embargo, añadió el analista, “no es suficiente lo que ocurrió. Tiene que convertir esa energía potencial a energía cinética”.

El legislador de 36 años lleva una pesada carga sobre los hombros: hacer que el maltrecho movimiento opositor se reinvente y evite convertirse en un apunte en los libros de historia depende de que pueda aprovechar esa nueva relevancia.

Esta semana habrá una importante prueba cuando los venezolanos decidan si responden a su convocatoria de nuevas protestas. Muchos son escépticos de que Guaidó pueda seguir movilizando grandes multitudes. Se estima que 4,5 millones de personas han abandonado el país, muchos de ellos los jóvenes más propensos a protestar. Muchos otros están demasiado preocupados por necesidades básicas, como conseguir comida y medicamentos, como para acudir a una manifestación que podría no cambiar nada.

Guaidó también tendrá que trabajar con las distintas facciones opositoras, que se unieron para reelegirle como jefe de la Asamblea Nacional, para decidir si participan o no en las elecciones legislativas de este año. Por ahora, la oposición no ha presentado una estrategia conjunta. Muchos son reacios a participar en unas elecciones mientras Maduro siga en el poder, señalando que el Consejo Nacional Electoral favorece de forma considerable al presidente.

Otros señalan que si no se presenten, el gobierno de Maduro podría recuperar el control de lo que muchos consideran como la última institución democrática de Venezuela.

En el centro de todo está Guaidó, que con su nueva actitud combativa parece emular la narrativa de lucha épica entre David y Goliat, en la que el virtuoso en posición de desventaja acude al rescate.

“Recuperar la inercia es importante”, dijo Maryhen Jiménez, nacida en Venezuela y profesora de política en la Universidad de Oxford. “Pero después está el otro lado de la historia, que es la pasión de los venezolanos por un héroe”.

Guaidó entró en escena a nivel internacional hace casi un año, cuando trepó a un escenario ante miles de venezolanos que llenaban la calle para declararse como presidente interino del maltrecho país, alegando que era su derecho constitucional asumir el puesto porque la reelección de Maduro era ilegítima.

El legislador, antes un político desconocido, obtuvo el reconocimiento inmediato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de docenas de países, desde Ecuador a Estonia.

Hizo una fuerte campaña en las calles, pero pagó caros algunos errores.

En febrero fue de forma clandestina a Colombia, desafiando una orden del Tribunal Supremo que le prohibía abandonar el país, para supervisar la entrada de ayuda humanitaria internacional en Venezuela. Pero las fuerzas de seguridad se negaron a permitir la entrada de la mercancía, manteniéndose leales a Maduro, que les había prohibido que los suministros cruzaran la frontera.

Después llegó un torpe intento de iniciar una revuelta militar a finales de abril. Aunque unas docenas de soldados se unieron a Guaidó y a su mentor, Leopoldo López, al instar a las fuerzas armadas a volverse contra Maduro, la mayoría de las tropas se quedaron en sus puestos.

Abocados a negociar, Guaidó y el gobierno de Maduro celebraron reuniones en Barbados auspiciadas por Noruega. El proceso comenzó de forma prometedora, pero no llegó a ninguna parte. La oposición se vio perjudicada además por una serie de escándalos de corrupción, relacionados con malversación de fondos para soldados desertores y con legisladores opositores que actuaban en secreto a instancias de aliados del gobierno.

Para diciembre, la tasa de popularidad de Guaidó se había desplomado a un 38% desde el pico de 61% diez meses antes, señaló León.

Los venezolanos no solo empezaban a desconfiar de Guaidó, también habían perdido fe en que el impopular gobierno de Maduro pudiera ser derrocado. Mientras que el 70% de los encuestados dijeron en febrero que creían que habría un cambio en tres meses, para diciembre solo el 21% era optimista, señaló el analista.

El domingo se esperaba más de lo mismo: una votación a favor de renovar la reelección de Guaidó como líder de la Asamblea Nacional, con algunas abstenciones o votos en contra de facciones descontentas con su liderazgo.

En lugar de eso, se convirtió en un momento de impulso.

Apretadas filas de guardias nacionales con uniformes verdes impidieron la entrada a Guaidó y otros legisladores de oposición. En un momento dado, el líder opositor intentó escalar la cerca de la Asamblea Nacional, y fue obligado a bajar con tirones a su traje.

Dentro, Luis Parra, un antiguo aliado de Guaidó que fue expulsado por un partido opositor acusado de recibir sobornos para favorecer a colaboradores del gobierno, dijo ser el nuevo presidente de la Asamblea Nacional tras obtener 81 votos de los 150 parlamentarios presentes, aunque no se ofreció un conteo detallado.

Por su parte, Guaidó presidió una sesión en la sede de un periódico venezolano en la que según la oposición obtuvo 100 votos, incluidos algunos de legisladores escépticos con su liderazgo.

Cuando Parra intentó presidir una sesión parlamentaria el martes, Guaidó y una serie de legisladores se abrieron paso entre los guardias nacionales y entraron a la fuerza en el edificio, haciendo que los legisladores respaldados por Maduro huyeran del lugar.

“Hoy los diputados dieron una victoria al pueblo de Venezuela”, dijo triunfante.

Pero, ¿cuánto durará?

En cierto modo, hay pocos o ningún cambio. Maduro sigue controlando el Ejército y tiene el respaldo de instituciones importantes como el Tribunal Supremo, mientras que Guaidó lidera una institución sin poder ni capacidad de hacer cumplir sus medidas.

“Una vez pase el revuelo, seguirá enfrentando los mismos desafíos”, señaló Diego Moya Ocampos, analista de riesgo político.

En lo que podría ser un dato revelador, no se produjeron protestas espontáneas tras los incidentes del domingo, lo que podría apuntar a que el descontento del público por el intento de Maduro de controlar la asamblea podría ser limitado, o al menos la gente sigue demasiado centrada en otros asuntos urgentes.

Aun así, Moya Ocampos dijo esperar que Guaidó muestre más fuerza en los próximos días, con una retórica más combativa. Además, la decisión de Guaidó de salir del partido de su mentor, Voluntad Popular, podría darle libertad para hacer gestos más audaces.

“Creo que vamos a ver a un Guaidó más independiente, más autónomo en sus acciones y recuperando impulso”, dijo Moya Ocampos.

Seguidores como Eduardo Bravo, actor y activista, dijeron estar encantados de ver al líder de la oposición emprendiendo acciones más arriesgadas para aprovechar la inercia.

“En ese momento sabía que tenía que hacer algo contundente que creara emoción, porque ese es un país emocional”, dijo Bravo, de 49 años. “Era como si estuviera viendo a la democracia diciendo: yo voy a entrar porque ese es mi lugar y ese es mi espacio”.

Bravo, un activista activo, dijo considerar las acciones de Guaidó como un giro de “180 grados”.

“Han llenado de esperanza al pueblo que se sentía muy decepcionado de los políticos”, dijo Bravo. “Verá en las calles en las próximas semanas cuando la gente vuelva a salir”.

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Guaidó convoca a salir a las calles jueves, viernes y sábado – El Nacional -7 de Enero 2020

El presidente interino de Venezuela adelantó además que el próximo martes también habrá una marcha hasta el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional

Juan Guaidó llamó a manifestaciones para el jueves, el viernes y el sábado luego de renovar este martes su juramento como jefe del Parlamento y presidente encargado de Venezuela. Guaidó adelantó que el próximo martes habrá otra movilización hasta el Palacio Legislativo.

«El llamado a la calle (…). Es momento de levantarse y levantarse con fuerza. Vamos a movilizarnos en actividades de calle jueves y viernes, sábado vamos a la calle, y el martes vamos todos juntos a la Asamblea Nacional», dijo Guaidó en una rueda de prensa en la que no dio mayores detalles sobre esta convocatoria.

A Juan Guaidó lo ratificaron 100 diputados opositores como presidente del Parlamento este domingo. Desde este cargo reclamó la presidencia interina del país con reconocimiento de medio centenar de gobiernos encabezados por Estados Unidos.

Golpe parlamentario

Sin embargo, ese mismo día, un diputado rival, Luis Parra, se juramentó como jefe de la Asamblea Nacional con apoyo del chavismo. La oposición denunció esta acción como un golpe de Estado parlamentario.

La proclamación de Parra se hizo en una convulsionada sesión con la ausencia de Guaidó, bloqueado de ingresar al Hemiciclo por militares. El líder opositor sería ratificado después en la sede de El Nacional.

Este martes, Guaidó llamó a la unión a todos los líderes para revitalizar las protestas, después de meses en los que su poder de convocatoria cayó.

Su popularidad, al fracasar sus intentos de desplazar a Maduro del poder en 2019, cayó a 38,9% en diciembre pasado después de haber alcanzado 63%, según la encuestadora Datanálisis.

«No pretendemos ser un mesías (…). Yo no estoy pidiendo una segunda oportunidad para Guaidó, estoy pidiendo una segunda oportunidad para Venezuela», dijo el jefe parlamentario.

Agenda de movilización AN
Foto Equipo de presidencia

La usurpación y las manifestaciones populares del vecindario – Editorial El Nacional – 8 de Noviembre 2019

Jamás se había visto y sentido mayor entusiasmo de un régimen ante manifestaciones populares. Nadie había escuchado mayores alborotos de júbilo desde las alturas del poder, como los ruidosos que salieron de Miraflores y de los despachos del oficialismo venezolano ante las marchas multitudinarias que sucedieron hace poco en Ecuador y Chile para protestar contra sus gobiernos. Insólita reacción, que conviene tener en cuenta para que desde ahora pensemos en lo que harán los mandones con el movimiento de protesta que las organizaciones de oposición convocan para el próximo 16 de noviembre.

Daba gusto oír a Maduro felicitándose por las protestas populares de Quito y de Santiago. El capitán Cabello llegaba al éxtasis cuando valoraba la trascendencia de las marchas masivas contra los malos gobiernos. ¡A la bimbunmbá, rarrarrá! Y ni hablar de las meticulosas descripciones hechas desde VTV, verdaderas joyas de orfebrería debido a su preocupación por los detalles de lo que sucedía en las caras comarcas de los hermanos pueblos que se levantaban ante la opresión. Tan parcos en la narración de lo propio y tan prolijos en la crónica de lo ajeno.

También llamaba la atención el énfasis puesto en la condena de la represión. Los voceros del oficialismo hablaron de hordas inhumanas que derramaban la sangre de bravíos y desarmados paladines. Se rasgaron las vestiduras ante la embestida de las fuerzas de orden, ante el avance de unos carabineros sedientos de sangre que no dejaban títere con cabeza, como si aquí jamás se hubiera quebrado un plato, como si la urbanidad y la gentileza hubieran respondido en el pasado reciente de Venezuela a los clamores callejeros contra los desastres de la usurpación. Como si un funesto repertorio de cadáveres no descubriera la descomunal impostura.

Pero quizá hayan rectificado el usurpador y sus secuaces en su entendimiento de las protestas populares y ahora las vean con ojos benévolos, con inesperada comprensión. Puede que se hayan arrepentido de las anteriores matanzas, de los atropellos y torturas antecedentes que perpetraron en la república bolivariana contra el pueblo indefenso que reclamaba sus derechos, razón que los conduce a mirar como miraron los sucesos de Ecuador y Chile, y a condenar la represión llevada a cabo por los esbirros de allá. Y razón que los conducirá, desde luego, a conductas mesuradas frente a la manifestación de protesta que se anuncia para el día 16.

¿Será posible? ¿El nacional verdugo se dolerá de los protestantes venezolanos, como se dolió en estos cercanos días de los manifestantes ecuatorianos y chilenos? Parece difícil que obre semejante portento, que ocurra tan insólita cabriola, pero el usurpador y sus secuaces permiten que abriguemos la esperanza después de su despiadada crítica a los esbirros del vecindario y de los aplausos que prodigaron a unas protestas populares que se realizaron contra la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad. No siempre pasa, a pesar de lo que asegura el refrán, especialmente en los predios de la política, pero en ocasiones significativas la lengua puede ser castigo del cuerpo.

Comunicado de Partidos, Asociaciones, ONG venezolanos en España – 9 de Septiembre 2019

Qué pasará si un millón de personas rodean el Palacio de Miraflores por Juan Carlos Zapata – KonZapata – 10 de Abril 2019

Un millón de personas frente al Palacio de Miraflores. Un millón de almas rodeando a Nicolás Maduro. Un millón de ciudadanos exigiendo que se vaya. Un millón. Más de un millón de voces clamando por el cambio.
La Operación Libertad sigue sumando fuerzas / Foto: @jguaido
La Operación Libertad sigue sumando fuerzas / Foto: @jguaido

Ha ocurrido en otros países, y ha ocurrido con resultados. Ocurrió en Venezuela también el 11 de abril de 2002. Y Hugo Chávez fue sacado del poder. ¿Por qué no ahora?

Se recordará que el 11 de abril de 2002 Hugo Chávez intentó lo mismo sin resultado. El pueblo no le respondió. Se recordará a José Vicente Rangel –hoy acaba de salir de terapia intensiva- llamando a los seguidores de Chávez a que bajaran de los cerros con palos, con piedras, con lo que tuvieran a mano para defender al gobierno. Desde aquella fecha, Chávez inició la práctica de las marchas paralelas. Ya no lo cogerían por sorpresa, decía, y comentaba que el 11 de abril había perdido la virginidad política. Maduro siguió con el libreto, y ahora Maduro cuenta con los colectivos paramilitares, en mayor número y más armados y más crueles que los círculos bolivarianos de entonces. Y se supone que cuenta con la Guardia Nacional, entrenada en la represión. Y cuenta con policías y cuerpos especiales entrenados, por lo demás, en la represión y las ejecuciones. De allí el riesgo. Y de allí que jefes de partidos de la oposición no contemplen todavía la marcha del millón de personas dirigiéndose hacia el Palacio de Miraflores.

Se supone que la Operación Libertad que comenzó el fin de semana contempla esa ruta. Un plan con riesgo. Porque el régimen de Maduro también lo prevé. De hecho, la convocatoria a concentraciones oficialistas cada vez que Juan Guiaidó convoca a una opositora, es previendo eventos de magnitud: que una multitud, que un millón de seres, que más de un millón, se dirija hacia el Palacio de Miraflores y exija el fin del régimen. Esas concentraciones oficialistas operan como muro de contención. Se recordará que el 11 de abril de 2002 Hugo Chávez intentó lo mismo sin resultado. El pueblo no le respondió. Se recordará a José Vicente Rangel –hoy acaba de salir de terapia intensiva- llamando a los seguidores de Chávez a que bajaran de los cerros con palos, con piedras, con lo que tuvieran a mano para defender al gobierno. Desde aquella fecha, Chávez inició la práctica de las marchas paralelas. Ya no lo cogerían por sorpresa, decía, y comentaba que el 11 de abril había perdido la virginidad política. Maduro siguió con el libreto, y ahora Maduro cuenta con los colectivos paramilitares, en mayor número y más armados y más crueles que los círculos bolivarianos de entonces. Y se supone que cuenta con la Guardia Nacional, entrenada en la represión. Y cuenta con policías y cuerpos especiales entrenados, por lo demás, en la represión y las ejecuciones. De allí el riesgo. Y de allí que jefes de partidos de la oposición no contemplen todavía la marcha del millón de personas dirigiéndose hacia el Palacio de Miraflores.

Pero esa movilización está entre las opciones. En las opciones de la mesa. Se contempla en Caracas. Se contempla en los Estados Unidos. Se contempla en Bogotá. Se contempla en La Habana. Y se contempla en Moscú. Los expertos rusos que analizan la situación venezolana no descartan el evento. Cuando miden el terreno, estudiando el juego geopolítico entre Estados Unidos y Rusia, la puja entre ambas potencias, la ayuda militar a Maduro por parte de Vladímir Putin, el respaldo en foros internacionales, la presión hacia Bogotá, la denuncia de la intervención militar, y la presión a Estados Unidos con el fin de obligar a una negociación en Caracas, colocan como detonante de cualquier escenario, la eventualidad de una manifestación que rodee al Palacio de Miraflores y desencadene la caída del régimen. Todo plan de Rusia, de Cuba, de Maduro, se vendría abajo, si esa multitud alcanzara cercar el Palacio de Miraflores.

Por ejemplo, esto escribió hace poco Vladislav Inozemtsev, director del Centro de Investigación sobre Sociedades Postindustriales de Moscú, al analizar todo el juego de probabilidades de Putin y Rusia en Venezuela: “Sin embargo, todos los esfuerzos del Kremlin no tendrán sentido si una multitud de millones de personas atormentan al Palacio de Miraflores y las fuerzas de seguridad abandonan al Gobierno del actual presidente”.

Es a esto a lo que le teme Maduro. Que esa multitud , “atormentando” al Palacio de Miraflores, termine de convencer a la Fuerza Armada de la urgencia de que se vaya, y de la urgencia de rescatar la democracia. En tal sentido, el general Hugo Carvajal, acaba de colgar este mensaje en Twitter: “No tengo la menor duda. Maduro saldrá por decisión de la Fuerza Armada Nacional”. Hay que preguntarse: ¿Ello implica que ocurra el evento? Por lo pronto, Juan Guaidó viene sumando fuerzas y la profundización de la crisis genera las condiciones objetivas para que las movilizaciones se hagan masivas.

Incidente en el Puente Zubi Zuri y Mafalda por Iñaki Anasagasti – Deia – 16 de Marzo 2019

16121341473_c56e35a5f0_bNo tengo ni idea la diferencia que hay entre Sare y Etxerat, pero me da que un pequeño abismo moral. Etxerat convocó una rueda de prensa el uno de marzo y se lamentó del daño causado por sus allegados presos disculpándose por el dolor causado a las víctimas. Aquello sonó bien porque, aunque no sean responsables de lo que han hecho sus hijos o padres, el gesto fue de encomiar.

Sare al parecer es otra cosa. Este sábado ha convocado en siete puentes de Bilbao la petición de pedir, no el acercamiento sino la exigencia que los presos deben estar en su casa. No me meto a juzgar este cartel, que se las trae, pero si a contar lo que nos ha pasado a mi mujer y a mí cuando íbamos a la Plaza Elíptica, que no Moyua, a la concentración de la una en pro de la libertad de Venezuela organizada por los venezolanos exiliados y emigrantes de la tiranía madurista.

Al pasar el puente de Zubi Zuri , al parecer me han reconocido y se han puesto a gritar algo tan democrático y solidario como ¡Viva Maduro!, !Gora Chavez! Y cosas así, incluso han accionado una de esas bocinas irritantes y escandalosas que casi nos parten los tímpanos.

Decía Mafalda. ”El problema de las mentes cerradas es que siempre tienen la boca abierta”.

Todo en ese estilo violento, macarra, chulo y descalificatorio que, iluso de mí, pensé había pasado a la historia de este mundo cavernícola a pesar de las pintadas en los batzokis, diana incluida o de no hacer eso de “Matar fue Injusto”.

Hemos llegado comentando el desagrado que nos había producido la escena y en la concentración me han ofrecido el micrófono ante centenar y pico de emigrantes venezolanos, gentes que han huido de su país ante la tiranía chavista y la falta absoluta de libertad. Y les he dicho que los que nos han insultado reivindican la libertad de sus presos, juzgados con garantías (se puede recurrir a Estrasburgo) y encarcelados por delitos horribles como quitar la vida a un ser humano, herir, secuestrar o robar y que la diferencia entre ellos y lo que ocurre en Venezuela es que en aquel país los presos si son políticos, solo hay encarcelamientos, no hay juicios, los meten en la llamada Tumba del Helicoide, o como en el caso de Leopoldo López está en prisión domiciliaria por una decisión arbitraria propia de una dictadura a pesar de que el Fiscal que le acusó huyó diciendo que lo tuvo que hacer por presión del régimen. Pero ahí sigue.

También les he dicho que siguen llamándole al presidente interino Juan Guaidó como “autoproclamado” cuando hasta el parlamento vasco ha reconocido su legitimidad y les he alertado contra la monserga seudorevolucionaria de este mundo antisistema que echa toda la culpa de lo que ocurre al imperialismo yanqui, porque por ellos no hay luz, agua, alimentos, medicinas y hasta papel de retrete. Es cierto que los estadounidenses van a lo suyo como hacen lo mismo China y Rusia, pero no son el problema, sino que el peligro ideológico por tóxico, dogmático, violento y tiránico es Cuba que si es la que roba el petróleo venezolano pues una crisis de combustible llevaría a la Isla a una situación límite por lo que no nos vengan con monsergas de los años sesenta. También les he dicho que después de la concentración de la Plaza Elíptica ellos se irían a su casita y los del puente de Zubi Zuri de Pintxo Pote en un día espléndido pues viven en un país que estalla en bienestar a pesar de haber hecho ellos todo lo posible para que estuviéramos como está Venezuela. Progresía de Herriko Taberna con todos los gastos pagados.

Esta es la tragedia que vivimos en este país con un sector de la población violento, agresivo y con una empanada mental de principios o de falta de ellos, con solo reivindicaciones de obligaciones para los demás exigiendo derechos a todas horas y sin la menor capacidad para estremecerse ante la desgracia ajena.

Al acto de la Plaza Elíptica han asistido nicaragüenses y bolivianos con su bandera, gente joven trabajadora, hartos de las dictaduras de sus países que les han obligado a exiliarse. También les ha dirigido la palabra el parlamentario del PNV Mikel Arruabarrena que ha dado cuenta de la sesión del Parlamento Vasco sin contar con los votos de Bildu y Podemos, una izquierda cavernícola incapaz de hacer nada serio y constructivo por nadie.

Videos manifestaciones 12F – 12 de Febrero 2019

Ciudadanos desbordaron nuevamente calles de Caracas este 12F – El Nacional – 12 de Febrero 2019

Los manifestantes se movilizaron desde diversos puntos de la ciudad para exigir el ingreso de la ayuda humanitaria

Los habitantes de Caracas acataron la convocatoria del presidente interino Juan Guaidó de salir a la calle este 12 de febrero para exigir el ingreso de la ayuda humanitaria.

Durante su discurso, Guaidó informó que el día pautado para el ingreso de la ayuda humantaria a Venezuela es el 23 de febrero.

“El 23 de febrero será el día para que ingrese la ayuda humanitaria en Venezuela. Es mucho lo que tenemos que hacer para movilizarnos y que ingrese la ayuda humanitaria”, dijo Guaidó desde la tarima de la avenida Francisco de Miranda.

Más temprano, en la Candelaria los cuidadanos vivieron minutos de tensión cuando las autoridades aseguraron que no tenían permiso para marchar. Sin embargo, las personas comenzaron su caminata por la avenida Andrés Bello y desde allí conectaron por la avenida Libertador para llegar hasta Chacao.

En Parque Cristal, miembros estudiantiles de la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Santa María y la Universidad Central de Venezuela se unieron para marchar y honrar la memoria de los jóvenes que han fallecido en las protestas.

Alfredo García, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, indicó que los estudiantes marchan  este martes para defender la libertad de Venezuela.

Recordó que el 12 de febrero de 2014 se vio afectada la historia de los estudiantes y de Venezuela.

Indicó que siguen en su memoria los que han sido asesinados luchando por la libertad de Venezuela. “Nosotros también defenderemos la Venezuela libre por la que ellos lucharon”.

Desde Santa Fe los ciudadanos con banderas y pancartas en mano marcharon por la autopista Prados del Este para llegar hasta el punto final de la movilización.

Centenares de manifestantes se movilizaron por la autopista Prados del Este con banderas y pancartas en el que además exigen que la FANB permitan el ingreso de la ayuda humanitaria.

Durante la movilización un joven con su saxofón interpretó Venezuela, lo que inspiró a los manifestantes le acompañaran en la interpretación.

Cidadanos se concentraron en la plaza Brion de Chacaíto y sus alrededores para movilizarse hasta la avenida Francisco de Miranda. En la zona se registró la presencia de varios contingentes de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Las personas  se comenzaron a congregar a las 9:30 am, donde uno de los manifestantes indicó que también salió a la calle este de Día de Juventud para luchar por sus hijas.

En el Centro Lido de Chacao las personas se aglomeraron desde tempranas horas de la mañana, debido a que éste será el punto final de la movilización de este 12 de febrero. En el lugar instalaron una tarima y se espera el pronunciamiento de Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela.

Cómo se vive en Venezuela con 2 presidentes por Zenaida Amador – ALnavío – 12 de Febrero 2019

Aunque los venezolanos siguen haciendo maromas para sobrevivir a la hipercrisis que devora al país, la desesperanza ha dado paso al entusiasmo. La población siente que existe la posibilidad de un cambio político que abra paso a la anhelada recuperación económica y, con ella, a mejores condiciones de vida para todos. Pero el anhelo es que las soluciones sean rápidas, porque el costo de la crisis es demasiado elevado en términos humanos.
Venezuela vive hoy en una dimensión paralela  / Foto: Montaje ALN
Venezuela vive hoy en una dimensión paralela / Foto: Montaje ALN

La complejidad del momento histórico de Venezuela es difícil de entender incluso para quienes le llevan el pulso diario a la situación. Y es que Venezuela está hoy en una dimensión paralela, donde conviven dos presidentes, dos parlamentos, dos máximos tribunales de justicia, dos fiscales de la República y, en resumen, dos realidades:

1) La de la eterna promesa de la máxima felicidad que algún día llegará con la instauración del socialismo chavista del siglo XXI.

2) La de la destrucción progresiva del país a causa de las políticas aplicadas para instaurar el modelo económico de la revolución chavista.

Aunque sin manejar en detalle las cifras de los desmanes cometidos, la mayoría tiene conciencia de que el país tuvo abultados ingresos petroleros en los últimos 20 años, de los cuales poco o nada se tradujo en infraestructura o desarrollo productivo nacional. Por eso no muchos siguen creyendo que el milagro chavista dará frutos algún día. Han sido testigos de la forma como, en nombre de la revolución bolivariana, fue desmantelada la institucionalidad democrática. También han padecido la restricción de las libertades y de los derechos individuales y saben, en carne propia, que el chavismo los confinó a una casta social dependiente del Estado donde ni el nivel de formación ni el esfuerzo son recompensados, mientras las cúpulas del poder exhibían sus riquezas y la “buena vida”.

Los recursos de la nación se diluyeron en el desagüe del reparto a los aliados y en las cuentas personales de muchos funcionarios. No hace falta que alguien lo diga, porque la corrupción salta a la vista en un país que se desmorona tras años de desmanes y de desinversión.

Salvo en Caracas, donde el régimen de Nicolás Maduro intenta guardar las apariencias, Venezuela padece el rigor de la falta de gasolina, de gas doméstico, de agua potable y de electricidad. La precaria oferta de medicinas y de alimentos depende mayoritariamente de las importaciones, ya que las tierras fueron arrasadas, así como las industrias locales.Este lunes llegó un lote de ayuda humanitaria a Caracas / Foto: @jguaido

En las barriadas populares hay claridad de que la responsabilidad de la crisis es de quienes han ejercido el poder en Venezuela por 20 años. No aceptan más excusas.

A lo largo de las últimas semanas se ha vuelto normal escuchar por la calle que alguien grite “Maduro…” y, de inmediato, el resto de los transeúntes complete la frase con un “¡Coño’e tu madre!” dicho a todo pulmón. Esta misma gente, que hasta hace un mes estaba desesperanzada y agotada de protestar en sus comunidades por la falta de alimentos, medicinas y de servicios básicos sin respuestas a los problemas, encontró la oportunidad de proyectar los reclamos y de hacer visible su circunstancia ante el mundo. La crisis fue expuesta y está a la vista de todos.

Finalmente se conectó el descontento popular con el rechazo político a la gestión de Nicolás Maduro a pesar de sus esquemas de control social, como el reparto de cajas de alimentos, y la férrea represión. La gente se moviliza y sale a manifestar. Quiere un cambio, le urge un cambio.

En este contexto emergió la figura de Juan Guaidó como el líder que puede hacer posible el desmontaje del actual modelo político para darle la oportunidad a cada venezolano de progresar. Su discurso se conecta con esa necesidad. Reactiva el ánimo de las masas y deja a un lado la aparente pasividad que adormiló el ímpetu ciudadano más de un año.

El tiempo cuesta caro

Sin embargo, mientras el proceso de transición se concreta, con la mediación directa de más de una veintena de naciones, se profundiza la crisis económica y aumentan los efectos negativos en la gente.

Sólo en enero los precios subieron 191,6%, según las estimaciones de la Asamblea Nacional. Esto indica que la inflación diaria está en el orden de 4%, lo que lleva cada día a los venezolanos a intentar frenéticamente convertir lo poco que perciben en bienes -generalmente alimentos- con los cuales ganarle a la inflación.

Pero el tiempo cuesta caro. Mientras el proceso de transición se concreta, con la mediación directa de más de una veintena de naciones, se profundiza la crisis económica y aumentan los efectos negativos

La máxima del venezolano es “si no lo compras hoy quizá mañana no puedas hacerlo”, porque los precios seguirán subiendo mientras el ingreso se evapora entre las manos. Para la mayoría se trata de una carrera por hacer las compras con las que garantizarse con suerte dos de las comidas diarias, donde las proteínas están fuera del alcance de muchos.

De hecho, la FAO estima que cerca de cuatro millones de venezolanos están subalimentados. Cáritas Venezuela, por su parte, ha detectado desnutrición severa en 8% de la población infantil de zonas vulnerables de los estados Vargas, Miranda y Zulia e, incluso, de Caracas.

De allí que la ayuda humanitaria ofrecida por la comunidad internacional es vista por la ciudadanía como una necesidad vital de las personas que carecen de tratamientos para enfermedades crónicas o de complementos nutricionales básicos.

Es por eso que los venezolanos siguen con atención el ingreso de tales suministros al territorio y esperan con entusiasmo que, luego de atender a los más necesitados, lleguen las oportunidades para todos los demás. Y aunque el régimen de Maduro le resta importancia a este tema, el bloqueo de ingreso de la ayuda humanitaria sólo aviva la presión en la gente, alimenta el descontento y exacerba la urgencia de respuestas.

En la Plaza Nueva y desmontando mentiras por Iñaki Anasagasti – Blogs Deia – 3 de Febrero 2019

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Estuvimos el sábado bajo los soportales de la Plaza Nueva a las siete de la tarde en un día de viento, lluvia y frío de esos propios del invierno. Ese día la consigna mundial era recordar el acuerdo de la Unión Europea en favor de la democracia en Venezuela y aunque Deia este domingo titulaba en primera que Maduro y Guaidó exhibían su fuerza en la calle y demostraban una fractura social, no era correcto este titular. La diferencia de la calle entre Maduro y Guaidó era que Guaidó llenaba plazas y calles de las capitales de todos los estados de Venezuela, Caracas incluida y Maduro lo hacía solo en Caracas y la tercera parte que Guaidó y, en relación con la fractura social, es evidente, pero por algo Maduro no quiere convocar elecciones pues esa fractura está cuantificada en un 80% para Guaidó y un 20% para Maduro. Fractura sí, pero desproporcionada también.

En los soportales nos concentramos unas doscientas y pico personas en las que también se encontraban cuatro hermanos Bengoa, incluyendo a Rafa Bengoa, ex consejero de Sanidad del Gobierno Vasco y nacido en Caracas. Su aita José Mari Bengoa fue uno de los directores de la Organización Mundial de la Salud y representó a Venezuela en importantes organismos internacionales. Y también, como novedad hay que decir que se presentó una representación de bolivianos con su bandera. Ellos también reclaman democracia en su país. Eran gentes sencillas que protestan por la reiterada mentira de Evo Morales y su lucha contra la pobreza. ”Somos pobres y por eso hemos tenido que salir de allí” comentaban. No había pues ningún petrolero bajo los soportales sino gente muy sencilla y que además hacía una colecta para pagar los gastos de entierro de una joven venezolana, Geraldine Irrezabal, que acabada de fallecer en Bilbao y que deja un chaval de siete años. Esa es la oligarquía de la que habla Maduro y de la conjura internacional.

Desmontando mentiras

1.- Juan Guaidó se “autoproclamó”. FALSO.

Como presidente de la Asamblea Nacional (AN), Guaidó asumió las competencias de presidente encargado de acuerdo a lo establecido en el artículo 233 de la Constitución Nacional.

2.- El 23E se dio un golpe y se creó un estado paralelo. FALSO.

  1. a) el golpe se dio en marzo de 2017, cuando el TSJ arrebató competencias legislativas a la AN.
  2. b) El estado paralelo se instaló en julio 2017, cuando se impuso una “Asamblea Nacional Constituyente” a sangre y fuego.

3.- Maduro ganó elecciones presidenciales en mayo de 2018. FALSO.

Tales “elecciones” no cumplieron con los estándares mínimos. De ahí que + de 50 países alrededor del mundo desconocieron su resultado.

4.- El conflicto venezolano es un conflicto entre derecha e izquierda. FALSO

Este es un conflicto entre democracia y dictadura. La transición liderada por Guaidó incluye a partidos y representantes de todas las tendencias ideológicas y está abierta al chavismo disidente.

5.- El gobierno de transición fue elegido en Washington. FALSO.

El gobierno de transición es resultado de un largo proceso político interno que derivó en una gran alianza cívica nacional contra la dictadura.

6.- EEUU quiere apoderarse del petróleo venezolano. FALSO.

La dependencia petrolera de EEUU está a niveles mínimos históricos, compárese con China. No es por petróleo que EEUU, la UE y el Grupo de Lima apoyan la transición democrática de Venezuela.

7.- Sólo el diálogo puede evitar un baño de sangre. FALSO.

El “diálogo” ha sido utilizado una y otra vez por la dictadura para ganar tiempo mientras la sangre de miles sigue derramándose. Es Maduro quien bloquea la salida pacífica.

8.- Apoyar a Guaidó choca con el principio de autodeterminación. FALSO.

No apoyar la transición liderada por la AN, electa por 14 millones de electores y respaldada en las calles, es traicionar el principio de autodeterminación del pueblo de Venezuela frente a un régimen de facto.

9.- Crisis en Venezuela es resultado de sanciones financieras de EEUU. FALSO.

La catástrofe venezolana antecede el anuncio de sanciones financieras (2017).

Datos de 2016: Inflación 800%, pobreza 82%, pérdida de peso anual per cápita: 9Kgs. Éxodo masivo.

10.- Apoyar a Maduro es resistir al imperialismo. FALSO.

Es seguir entregándole el país al imperialismo ruso y chino. Es seguir dándole el 12% del territorio nacional a mafias de la minería y seguir permitiendo que redes internacionales del narcotráfico operen en Venezuela.

 

 

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