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Jaime Bayly: «Pedro Sánchez es hipócrita con Venezuela por no dejar hablar a Leopoldo López» por manuel Trillo – ABC – 13 de Junio 2019

Jaime Bayly firma un ejemplar de su último libro, «Pecho Frío», en Madrid
Jaime Bayly firma un ejemplar de su último libro, «Pecho Frío», en Madrid – Ángel de Antonio

El periodista y escritor peruano critica, en declaraciones a ABC en Madrid, que el Gobierno tenga «amordazado» al líder opositor y que le impida dar entrevistas desde la residencia del embajador español en Caracas

El periodista y escritor Jaime Bayly(Lima, 1965) considera «deplorable» y «profundamente hipócrita» la postura del Gobierno de Pedro Sánchezy de su ministro de Exteriores, Josep Borrell, con respecto a Venezuela, que tacha de «profundamente hipócrita».

A Bayly, una de las voces más influyentes de América Latina a través del espacio de televisión que emite desde Miami y de sus obras literarias, le parece «muy grave» que hayan «amordazado» al líder opositor Leopoldo López, refugiado en la residencia del embajador español en Caracas tras su liberación el 30 de abril, al exigirle que no conceda entrevistas desde allí. Por eso, asegura en Madrid en declaraciones a ABC, que López ha pasado del arresto domiciliario a estar «preso» en la Embajada.

De visita en España para firmar ejemplares en la Feria del Libro de Madrid de su última novela, «Pecho Frío» (Alfaguara), el comunicador peruano recuerda que Sánchez reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, aunque el líder de Podemos, Pablo Iglesias, dijo luego que no había querido hacerlo. Una vez que López «erróneamente se refugió en la Embajada española, el canciller socialista Borrell hizo algo que me parece muy grave, a través del embajador Jesús Silva le ha exigido no dar entrevistas en la sede diplomática», señaló.

Enviar delegados al diálogo de Oslo, «un error»

Para Jaime Bayly, eso «ha sido un error muy serio, porque Guaidó nos había dicho que no caería más en la trampa del diálogo». Lo hizo «a su pesar», insiste, porque «Borrell se lo pidió a López, y este a Guaidó».

El periodista señala que Leopoldo López se encuentra «en una situación muy vulnerable, porque si le dicen que no dé entrevistas y que dialogue con la dictadura en Noruega, y decide no aceptar las condiciones de sus anfitriones españoles, a lo mejor piensa que se tiene que ir a otra Embajada».

«Haría bien en irse a una embajada como la colombiana o la costarricense -concluye-. La de Estados Unidos no es una opción porque allí no han quedado ya ni las mascotas…».

 

La división de la oposición entorpece el cambio político en Venezuela por David Alandete – ABC – 10 de Junio 2019

La Administración Trump desea que los opositores aparquen sus diferencias hasta que caiga Maduro, que es el mayor culpable de la tragedia venezolana

Le ha llevado a la administración de Donald Trump más de dos años darse cuenta, por la vía dura, de lo que ya aprendieron sus predecesores en el cargo: la división de la oposición venezolanaha empujado al país a la parálisis, algo que bien puede explicar por qué Nicolás Maduro sigue aferrado al poder a pesar de la gravísima crisis humanitaria. Tras el fallido pronunciamiento de Leopoldo López y Juan Guaidó el 30 de abril, la Casa Blanca se ha impuesto un mutismo sólo roto por una imprudencia del jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, quien en una conversación a puerta cerrada proclamó la semana pasada que tratar de unir a los opositores ha resultado ser un desafío «infernal».

Cuando Trump llegó a la Casa Blanca, las condiciones parecían idóneas: la coalición opositora Mesa de la Unidad Democráticahabía logrado dos tercios de escaños de la Asamblea Nacional en las legislativas de un año antes, el índice de popularidad de Maduro se hundía al 30%, un 80% de venezolanos vivía bajo el nivel de la pobreza y la inflación galopaba descontrolada. Según reveló a ABC Fernando Cutz, encargado de asuntos relativos a América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca cuando lo dirigía H.R. McMaster, el presidente pidió en no pocas ocasiones un plan de transición en Venezuela que incluyera opciones militares.

Las razones de Trump no eran simplemente altruistas. El senador republicano Marco Rubio le había recomendado al presidente que comenzara a preparar su reelección en 2020 a través de Florida, un estado decisivo. Allí viven más de 200.000 venezolanos, la mitad de los que se encuentran en EE.UU.

Julio de 2017. Por indicación de Trump Pompeo viajó a Colombia y México, donde se reunió con homólogos para coordinar el cambio en Venezuela. «Intenté ayudarles a entender cómo obtener mejores resultados», dijo después en un foro en Aspen. Inmediatamente, Telesur, el gran medio de propaganda del chavismo, publicó las siguientes declaraciones de Maduro: «El director de la CIA ha dicho que el Gobierno de EE.UU., en colaboración directa con los gobiernos de México y Colombia, trabajan para tumbar el gobierno constitucional de Venezuela».

Cuando Pompeo fue nombrado secretario de Estado (ministro de Exteriores) en abril de 2018 mantuvo esos intentos, a partir de entonces ayudado por el nuevo consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. No es casual que un mes después de que ambos ascendieran a la cúpula de la política exterior estadounidense visitara Washington, recomendado por López, un diputado llamado Juan Guaidó, acompañado por Marco Aurelio Quiñones, también del partido Voluntad Popular.

El secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se reunió con Guaidó y según dijo a ABC en una entrevista después le causó una buena impresión, el «tipo de líder que Venezuela necesitaba en un momento convulso». Almagro, consciente también de la división de los opositores, puso su grano de arena para unir a estos tras Guaidó al menos hasta que Maduro abandonara el país.

Figura de transición

Lo que Pompeo se ha visto obligado a admitir ahora, y nadie en su gobierno ha desmentido, es que Guaidó tiene más apoyos fuera que dentro de Venezuela. El entorno de López, que es quien controla la mayoría de la nueva misión diplomática venezolana en EE.UU., insiste en que Guaidó no es más que una figura de transición. En privado, muchos de estos diplomáticos afirman que las relaciones entre Guaidó y López no siempre han sido fluidas y revelan que López ha sido quien ha impulsado desde su arresto domiciliario muchas de las iniciativas de mayor perfil en meses recientes, como el intento de introducir ayuda humanitaria en marzo.

Según opina el veterano y respetado opositor Pedro Mario Burelli, que fue director de Pdvsa, «la opinión del Secretario Pompeo, descontextuada y todo, se fundamenta en una realidad que hay que afrontar. La oposición en Venezuela engloba al 85% del país». Añade, sin embargo, que la oposición debe al menos aparcar unos meses sus diferencias: «Por supuesto que con el pasar del tiempo crece la desesperanza y la frustración, dentro y fuera del país. Dicho esto, el problema en Venezuela no es la oposición, es la cruenta dictadura. Y Pompeo eso lo tiene, no solo claro, sino bien documentado».

 

El viaje de Lilian Tintori a España despierta especulaciones políticas en Venezuela por Maolis Castro – El País – 5 de Junio 2019

La esposa del líder opositor Leopoldo López asegura que emprenderá una gira internacional para denunciar violaciones de derechos humanos del régimen de Nicolás Maduro

Lilian Tintori, en marzo de 2018 en Caracas.
Lilian Tintori, en marzo de 2018 en Caracas. JUAN BARRETO AFP

Lilian Tintori Parra, esposa de Leopoldo López, aterrizó este martes en Madrid. En un comunicado, la activista ha explicado que iniciará una gira internacional. Se trataría de una petición del jefe del Legislativo, Juan Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino de Venezuela. “Esta nueva etapa la asumo con fortaleza (…) Continuaré denunciando con firmeza todas las violaciones de Derechos Humanos que ocurren en nuestro país, seguiré exigiendo la libertad de todos los presos políticos”, ha agregado. Su inesperado viaje ha despertado suspicacias en Venezuela porque desde el pasado 30 de abril, día de un intento de alzamiento militar contra el Gobierno de Nicolás Maduro, ella, el exprisionero político y la menor de sus hijos estaban en condición de “huéspedes” en la Residencia de la Embajada de España en Caracas.

Su estadía en la sede diplomática había elevado la tensión. López, liberado por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), había retado al régimen al aparecer con varios militares sublevados en las cercanías de la Base Aérea de La Carlota, al este de la capital, y después de ser liberado de su arresto domiciliario por orden del jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.

Pero lejos de una transición política, la persecución recrudeció en Venezuela. El Supremo ordenó el enjuiciamiento de varios parlamentarios por su presunta conspiración, muchos ahora están protegidos por embajadas o en la clandestinidad. De hecho, Édgar Zambrano, vicepresidente del Legislativo, fue arrestado.

López permanece en la residencia de la Embajada de España. Según fuentes diplomáticas, el opositor no tiene intenciones de abandonar Venezuela. De momento, el oficialismo prefiere no comentar sobre la salida del país de su esposa y de su hija de un año de edad.

Ahora, las especulaciones se apoderan del escenario político venezolano. La ruta de su viaje es enigmática. La esposa de López había denunciado en septiembre de 2017 que las autoridades migratorias venezolanas habían retenido su pasaporte e impedido viajar por orden de la Fiscalía que, en ese momento, investigaba el hallazgo de 200 millones de bolívares (unos 9.500 euros entonces) en su coche. Pero tenía pasaporte europeo, lo que pudo facilitar su salida. Su actividad se ha centrado en la defensa de los presos políticos y, especialmente, de su marido desde hace cinco años. En sus visitas al extranjero se había reunido con varios presidentes, entre ellos Donald Trump.

La familia del líder opositor ha encontrado un refugio en España ante la persecución del régimen que mantiene a 793 presos políticos en las cárceles venezolanas. Leopoldo López Gil y Antonieta Mendoza, padres del dirigente de Voluntad Popular, obtuvieron la nacionalidad por carta de naturalización en diciembre de 2015. Fue una medida del Gobierno de Mariano Rajoy para proteger a los parientes del principal adversario de Nicolás Maduro.

López Gil ha incursionado en la política. Fue elegido recientemente como eurodiputado en las listas del PP. En España, no solo se encuentran los padres del opositor en el país. Diana López Mendoza, hermana mayor del líder político, y su esposo Herman Sifontes también consiguieron la nacionalidad en mayo de 2016. La cifra exacta de familiares de presos políticos y exiliados por el chavismo es imprecisable. Para Alfredo Romero, director de la ONG Foro Penal, es difícil contabilizarlos porque muchos deciden abandonar Venezuela sin ofrecer informaciones por temor.

El hombre detrás de los partidos en Venezuela por Orlando Avendaño – Panampost – 27 de Mayo 2019

Un individuo, sumamente turbio, el vínculo entre dos grandes partidos opositores, bolichicos, jefes de medios y empresarios

Ilustración de la revista Exceso en edición sobre Enrique Alvarado (Exceso).

Un desliz lo expuso. Escribo desliz porque las nota en Al Navío Konzapata no duraron mucho publicadas. Era la pieza que faltaba en esta historia escandinava. Él mismo, Enrique Alvarado, acudió al medio para relatar lo que, pensaba, lo coronaba como un actor político relevante en esta trama.

«Los encuentros de este martes y miércoles en Oslo entre delegados de Nicolás Maduro y la oposición venezolana podrían ser consecuencia de un primer contacto entre la oposición y el Gobierno en Noruega. Este se produjo a finales de 2018 y en él participó la primera ministra, Erna Solberg», se leía, hasta hace unas horas, en Al Navío.

«No es nuevo. No es la primera vez que hay encuentros entre el Gobierno noruego y la oposición venezolana. El primer antecedente se produjo en noviembre de 2018: Enrique Alvarado, hoy embajador de Juan Guaidó en Hungría, y Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano Leopoldo López, viajaron a Noruega en ese momento», continúa la periodista María Rodríguez en el medio.

La presencia de Leopoldo López Gil, padre del reconocidísimo líder opositor, pudiera explicar por qué la tozudez del jefe de Voluntad Popular en sumergirse en una nueva ronda de diálogos —pese a la hipersensibilidad de los venezolanos ante la palabra, los ensayos, basados, claro, en todas las experiencias anteriores—.

Pero aquí el nombre a subrayar es el de Enrique Alvarado. Hablando un poco de él, quizá se sepa, se aclare un poco, el comportamiento de gran parte de la dirigencia opositora venezolana —y la adulteración latosa de esa mantra de tres pasos que enarboló Guaidó como única bandera: el cese de la usurpación, Gobierno de transición y las elecciones, obstinadas, por cierto, por encabezar la fórmula (que si tiene un producto diferente si se altera el orden de los factores)—.

Dice quien lo conoce muy bien, compañero en Copei durante esos tiempos de Caldera, que Alvarado es un bocón, diestro instructor del arribismo y el casquillo. Quizá por ello salió corriendo a Al Navío, a narrar con orgullo su papel protagónico en una intriga que ha menguado la confianza de las gentes en su representación política.

Su trayectoria es censurable. Se le vincula, principalmente, con un gran escándalo de los noventas: el caso Samana.

A propósito, en una edición de noviembre de 1998 de la famosa revista Exceso, se lee:

«La empresa Oto Melara había sido contratada por el Gobierno venezolano para la repotenciación de sus fragatas. Al acceder el nuevo Gobierno, un fax —expedido en Miraflores circula la especia—, pero con el membrete aparentemente correcto, es enviado al Ministerio de Hacienda solicitando sea cancelado el giro faltante: una bicoca de 9,5 millones de dólares. Siguiendo los trámites regulares de contraloría, se expide el cheque y se deposita el pago en el banco que sugiere el supuesto representante de Melara. Cuando, meses más tarde, el emporio italiano vuelve a cobrar la misma deuda, se arma el escándalo. La cuenta donde supuestamente se hizo el escurridizo depósito habría sido de Adrián Kupferschmied. Acto seguido, el Congreso comenzaría las indagaciones para determinar si la Oto Malera —a todas estas quebrada— cobraba a las volandas, antes de ser intervenida, para no compartir la bioca o si alguien se metía en el medio para recibir el botín. El nombre de Enrique Alvarado aparece por primera vez metido en un embrollo cuando corre el rumor de que un cheque habría visto luz un día sábado de transacciones cerradas gracias a sus efectivas diligencias. Luego, cuando el diputado David Paravisini —en la comisión que investigó el caso— aseguró que ‘como alto funcionario de Miraflores, tenía que estar al tanto del movimiento’, aunque jamás lo interpeló. Y por último, cuando se le asocia a Kupferschmied por el mero hecho de ser su vecino».

Alvarado lo niega rotundamente. La indignación lo domina cuando ante él se refiere el caso; pero, en ese momento, y a sus espaldas, muchos socialcristianos, sin éxito, se acercaron al presidente Rafael Caldera para aconsejarle la expulsión del burócrata. Y burócrata, eso, he allí el mayor logro de Enrique Alvarado.

Pero ahora reaparece. Nuevamente en un cargo. De la nada, de ese ostracismo al que la misma dinámica venezolana lo había sometido, vuelve para representar al Gobierno de Guaidó en Hungría. «Y él ni siquiera debe hablar inglés —o haber estado en Hungría alguna vez en su vida—», dice alguien que lo conoce muy bien, sobre todo de aquellos episodios de los noventa.

Leopoldo López Gil y Enrique Alvarado junto a la primera ministra de Noruega.

Sonríe a todos, amigo de todos

A mitad de 2018, en un país americano, se organizó un encuentro entre destacadas personalidades de la región. Allí estaba Leopoldo López Gil, el padre del líder venezolano Leopoldo López. Junto a él un hombre sesentón, relleno y canoso, con lentes redondos. Era Enrique Alvarado.

Varios de los asistentes se sorprendieron. Pero el asombro no fue grato. Algunos incluso le esquivaron el saludo. Pero ahí estaba, de nuevo, en su afán protagónico, el antiguo secretario privado de Rafael Caldera.

Alvarado sigue junto a López Gil. Muestra de ello fue el viaje que ambos hicieron a Noruega en noviembre de 2018. Como el mismo Alvarado contó al portal Al Navío: «Leopoldo López Gil le planteó al Gobierno noruego que nos ayudaran a buscarle una solución al tema venezolano. Ellos quedaron en informarse de la situación venezolana y de involucrarse más en la resolución de conflictos».

La relación entre el padre de Leopoldo López y Enrique Alvarado pudiera tener varios orígenes. Algunos aluden a la cercanía de López Gil al Partido Popular de España y surge un nombre: el político cartaginés Eduardo Zaplana —luego de su exilio voluntario, Alvarado se refugió en Europa—. También, por otro lado, otros señalan sin misericordia como núcleo que los agrupa a todos: los bolichicos.

Enrique Alvarado junto a Leopoldo López Gil.

«Enrique le sonríe a todos, es amigo de todos. No discrimina», me dice quien lo conoció muy bien, otro compañero de trabajo de aquellos tiempos de Caldera. Y el diente se lo ha mostrado a empresarios enriquecidos bajo el chavismo, a dueños de medios de comunicación y a líderes de partidos políticos. Junto a ellos posa alegre.

Banqueros venezolanos, con mucho poder, son íntimos de Alvarado. Incluso el ex viceministro chavista Nervis Villalobos, detenido recientemente en España por corrupción y desfalco de Venezuela, se le asocia a Alvarado. También, y de forma particular, con el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero.

Con respecto a Otero, la relación es más estrecha. El mismo Enrique Alvarado, como ya se entiende, bastante bocazas, charlatán, dijo al periodista Juan Carlos Zapata que él, en 40 años, había logrado conocer 90 jefes de Estado, 6 reyes y 3 papas. Los últimos que engrosan su considerable lista entraron porque viajó junto a dos hombres poderosos: Leopoldo López Gil y Miguel Henrique Otero.

«En estos dos últimos años, junto a Miguel Henrique Otero, editor de El Nacional, y Leopoldo López Gil, el padre de Leopoldo López, ha visitado 33 países», se lee en el medio Konzapata.

Enrique Alvarado junto al expresidente brasileño, Cardoso, y Miguel Henrique Otero.

Nervis Villalobo, el ex viceministro chavista que de un día a otro fue multimillonario, no habría sido muy generoso con Enrique Alvarado. Supuestamente, según reseñaron medios en mayo de 2018, Villalobo delató a Alvarado por una trama de sobornos. Esto último no pudo ser confirmado. Sin embargo, lo que sí es verídico, es la relación entre Nervis Villalobo y un miembro de la junta directiva de El Nacional.

En octubre de 2015 el diario estadounidense The Wall Street Journal reveló una investigación del Departamento de Justicia contra una gigantesca trama de corrupción que compromete a un directivo de El Nacional, a Nervis Villalobos y al exministro y exembajador chavista, Rafael Ramírez.

Juan Andrés Wallis, un abogado caraqueño, miembro de la junta directiva de El Nacional, controlaba una compañía llamada Atlantic. Según se lee en una nota que recoge la información del Wall Street Journal, publicada en el medio Infodio (dirigido por el prestigioso periodista de investigación Alek Boyd), «en enero del 2012 Atlantic contrató a Nervis Villalobos como ‘asesor financiero’».

«Villalobos es el tipo de persona a quien acuden para que Derwick Associates obtenga miles de millones de dólares en contratos sin licitación. Villalobos es contratado por Atlantic durante dos años, con una comisión del 4% en todas las ofertas que pueda generar», se lee en el medio dirigido por el periodista Boyd.

Derwick Associates, cabe subrayar, es la desacreditada compañía propiedad de Alejandro Betancourt López, Pedro Trebbau López y Francisco D’Agostino —este último, hermano de la esposa del dirigente venezolano y líder del partido Acción Democrática, Henry Ramos Allup—. Todos prosperaron gracias a provechosos contratos con el Estado chavista de Nicolás Maduro.

La trama es compleja y seguirle el rastro, aún más. Son muchos nombres, unos de ellos implicados en el mayor desfalco que ha sufrido una nación. Y, por alguna razón, que no trataremos de adivinar para parecer ingenuos, el nombre de Enrique Alvarado siempre surge. Al final, él sonríe a todos.

«Enrique Alvarado es quien contacta a los boliburgueses y los relaciona con otros», me asegura el mismo que compartió almuerzo con él en los noventa.

Corresponde utilizar el vulgar proverbio, dime con quién andas y te diré quién eres. No busco desvirtuar la nota con pequeñeces, pero no hay otra expresión que quepa. Si algo caracteriza a Enrique Alvarado, si algo lo ha caracterizado toda su vida, son sus relaciones.

Amigo íntimo del periodista Rafael Poleo, y de él tendrá mucho que contar su hija, Patricia Poleo, quien lo recuerda como un oportunista. «Es un individuo nocivo, dañino, insidioso», dice la reconocida periodista venezolana.

Cercano a Voluntad Popular pero, también, y quizá con mayor intensidad, a Henry Ramos Allup, cuñado del boliburgués Francisco D’Agostino.

Hace menos de un año Enrique Alvarado no solo posaba junto a Leopoldo López Gil sino, también, junto al secretario general de Acción Democrática, Ramos Allup. Lo acompañó en sus eventos en el estado Falcón y lo ha acompañado en otras oportunidades.

«Él y su esposa, María Carolina, son muy, muy buenos amigos de Ramos Allup y su mujer desde hace veinte años», me dice el antiguo compañero socialcristiano. Lo conoce bien, conoce la amistad y me comparte fotos.

Enrique Alvarado junto al secretario de Acción Democrática, Henry Ramos Allup.

Todas las referencias sobre Enrique Alvarado son malas, terribles. Una indagación a vuelo rasante, superficial, ofrece los mismos resultados: «Es un bandido», «extorsionador», «un hombre sumamente peligroso».

La gente teme hablar, y, sobre todo, enfrentarse a quienes rodean a Alvarado. Quienes lo han hecho, anteriormente, han tenido que confrontar una inclemente campaña de desprestigio en las redes sociales. El personaje es turbio, subrayan todo. Una mujer, que lo conoció muy bien, me recalca: «¿Turbio? Turbio se queda pendejo».

Es frustrante no poder mencionar a nadie, pero Alvarado está vinculado a líderes de la oposición, por un lado, y a los grandes individuos que han saqueado el país. Estos últimos, sostienen todos, atacan. Muerden duro.

El embajador

De una trayectoria turbia, de años sometido al ostracismo y a la opulencia europea, Enrique Alvarado reapareció en aquella reunión en el país de América. Como mandadero, segundón, de Leopoldo López Gil.

Meses después regresaba como invicto campeador a la dinámica de los cargos públicos. Como si nunca nada hubiera ocurrido, como si no estuviera asociado a la boliburguesía europea, a una masiva trama de corrupción, como si amigos de Caldera no hubieran pedido su remoción por su manejo bravucón y gangsteril de la política y su periferia. Como si Enrique Alvarado no fuera Enrique Alvarado, es designado embajador del presidente Juan Guaidó ante el Gobierno de Hungría.

«Su designación casi provoca la renuncia de otro embajador. Ha traído disgusto entre varios, ya designados, que lo conocen y han sufrido sus desmanes», dijo al PanAm Post, bajo condición de anonimato, un destacado economista venezolano.

Y así va el hombre detrás de los partidos. Ese que también juega con dinero y ahora promueve diálogos. Quizá esta nota lo sobreestima, pero, aunque sea, es el hombre de los contactos. De las relaciones. La pieza que faltaba, la que finalmente pudo dar sentido, a una trama nórdica y caribeña que a tantos ha molestado —y ha tenido confundidos—.

Ya está en marcha el plan del eurodiputado Leopoldo López por Daniel Gómez – ALnavío – 27 de Mayo 2019

Leopoldo López Gil ya comenzó a trabajar como eurodiputado. Como el primer eurodiputado venezolano de la historia. Después de celebrar con el PP en Génova, de conversar hasta tarde con su hijo, y de llevar temprano a sus nietos a la escuela, López Gil se reunió con la eurodiputada Beatriz Becerra, para continuar su lucha desde la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. “Quiero seguir adelante la tarea que ella comenzó”, declara a ALnavío.

López Gil estuvo celebrando el triunfo con su hijo hasta tarde / Foto: EFE
López Gil estuvo celebrando el triunfo con su hijo hasta tarde / Foto: EFE

El primer eurodiputado venezolano de la historia ha dormido poco este lunes. “Me acosté más allá de lo recomendable. Y me levanté muy temprano para llevar a los nietos a la escuela”, cuenta a ALnavío quien ocupa el escaño número 12 del Partido PopularLeopoldo López Gil.

López Gil se fue a la cama tarde. Celebrando el resultado de las elecciones este domingo. Primero con los compañeros del PP, y luego con su hijo, el opositor venezolano Leopoldo López, quien se encuentra en la embajada española en Caracas.

“Estuvimos hablando mucho. Me dijo que está bien. Muy ilusionado. Contento. Al principio la conversación fue una celebración y luego nos pusimos serios digiriendo lo que esto significaba, así como discutiendo el plan de acción a futuro”, comenta.

“Aspiro a tener un papel más destacado en esta área. Tratando el tema de los derechos humanos en Venezuela, y también en Cuba, Nicaragua y en el resto de países del continente y del mundo donde se conocen violaciones”

¿Cuál será ese plan? La prioridad de López Gil será vincularse a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. “Aspiro a tener un papel más destacado en este área. Tratando el tema de los derechos humanos en Venezuela, y también en CubaNicaragua y en el resto de países del continente y del mundo donde se conocen violaciones. Trataré de aportar mi experiencia en aquellos que conozco mejor que son desde luego los de América del Sur”.

López Gil dice que su filosofía será la de “trabajar, trabajar y trabajar”. De hecho, pese al cansancio y las pocas horas de sueño, este lunes mantuvo su primera reunión de trabajo. Fue con la todavía eurodiputada Beatriz Becerra.

Becerra no participó en las elecciones del domingo, por lo que no renovará el escaño. Tampoco el puesto como vicepresidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. Aun así, López Gil quiere que le asesore en su aventura en Estrasburgo.

“Esta mañana estuvimos comentando toda la ruta. Espero contar con su guía y su apoyo porque el trabajo que Beatriz Becerra realizó para Venezuela fue importantísimo. Quiero seguir adelante la tarea que ella comenzó”, dice.

La celebración en Génova

López Gil también admite que pasó nervios el domingo. “Por las encuestas sabíamos que mi escaño iba a estar muy disputado”. Los sondeos publicados a pie de urna situaban al PP en la horquilla de 10-12 diputados. Finalmente, con 4,5 millones de votos, y 20% del apoyo, los populares lograron 12 parlamentarios.

López Gil supo que le correspondía el escaño 12, su escaño, pasadas las 11 de la noche. Estaba en la sede del PP en Madrid, en la calle Génova, cuando desde el Ministerio del Interior, con 80% del escrutinio, comunicaron los resultados de las europeas.

López Gil sintió el apoyo de los venezolanos en su gira como candidato / Foto: PP

De los nervios pasó a los vítores. Unas celebraciones que se sucedieron a lo largo de la noche, mientras en Génova se veía cómo el PP, pese a perder votantes, mantenía el poder en la Comunidad de Madrid y recuperaba el Ayuntamiento apelando a futuros pactos.

“Sin duda Génova estaba muy alegre. El triunfo en Madrid fue importantísimo. También el número de eurodiputados que conseguimos. Muchas de las alcaldías logradas también dieron felicidad, como el caso de Málaga. Había razones para estar alegres anoche”, comenta López Gil.

Un icono de la causa venezolana en España

Era diciembre de 2015 cuando obtuvo la nacionalidad española. Estaba en funciones el gobierno de Mariano Rajoy, mientras López Gil y su esposa, Antonieta Mendoza, sufrían el acoso del régimen de Nicolás Maduro.

Ante esta situación, el entonces ministro español de Justicia, Rafael Catalá, quiso protegerles y propuso un Real Decreto para concederles la nacionalidad por carta de naturaleza. Esta vía se otorga mediante un Real Decreto a consecuencia de “circunstancias excepcionales”. La persecución a la que estaban sometidos López y Mendoza lo era.

Ya con la nacionalidad, López Gil se convirtió en referente. En el máximo exponente de la casusa venezolana en España. Una causa que con los años se ha hecho más y más masiva a causa del éxodo. En este momento, son más de 400.000 los venezolanos que residen en España. Más de 100.000 los que tuvieron derecho a voto.

Desde Madrid, capital del éxodo, López Gil se convirtió en la voz de los venezolanos del exilio. Una voz política. Y también la voz de un padre que sufre por la integridad de su hijo en un régimen conocido por maltratar a los presos.

La lucha de López traspasó las fronteras de la capital. Lo comprobó estas últimas semanas haciendo campaña con el PP. Recibió el calor de los venezolanos en tierra de migrantes, como GaliciaAsturias y Canarias. Y para su sorpresa, también en lugares como las Baleares, donde quedó sorprendido por la gran comunidad venezolana del lugar.

Sin duda que para lograr la plaza en Estrasburgo contribuyeron venezolanos que eligieron al PP por la mera presencia de López Gil en las listas. Ahora como electo, su misión será lograr que se impulsen más sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro. Y, sobre todo, dejar claro por qué es importante para Venezuela que la Unión Europea se alinee plenamente con la ruta del Presidente Encargado, Juan Guaidó.

Leopoldo López se convierte en el primer eurodiputado venezolano de la historia por Daniel Gómez – ALnavío – 26 de Mayo 2019

Será la voz de Venezuela en Europa. También la de América Latina. Fue la promesa en campaña de Leopoldo López Gil, padre del opositor venezolano Leopoldo López, quien este domingo se convierte en el primer eurodiputado venezolano de la historia de la mano del PP.

Leopoldo López ocupará el escaño 12 del PP / Foto: PP
Leopoldo López ocupará el escaño 12 del PP / Foto: PP

El Partido Socialista gana las elecciones europeas en España con 32,94% y 20 parlamentarios. El Partido Popular ocupa el segundo lugar con 20,09% de los apoyos y 12 diputados. El escaño número 12 será para Leopoldo López Gil, quien se convierte en el primer eurodiputado venezolano de la historia.

López, padre del opositor venezolano Leopoldo López, eligió el proyecto del PP por ser el que más le representa. También porque los populares le dieron la oportunidad de llegar al Parlamento Europeo, institución clave en la Unión Europea a la hora de tomar decisiones sobre Venezuela.

Desde el Parlamento trasladará la voz de los venezolanos a Europa. Para que entiendan mejor lo que está ocurriendo en el país. La ruta que está siguiendo Juan Guaidó. Por qué son importantes las sanciones al régimen de Nicolás Maduro. También dará a entender por qué es necesario el apoyo explícito al proyecto del Presidente Encargado.

Los resultados de las europeas, publicados a las 11 de la noche, hora española, colocan como tercera fuerza a Ciudadanos con siete diputados, seguido de los seis de Podemos y los cuatro de Vox.

Hay una negociación secreta en Venezuela y nadie dice nada. ¿Quién la propuso? por Juan Carlos Zapata – ALnavío – 14 de Mayo 2019

Primero fue un secreto. Luego un susurro. Y acaba de ser asomado el dato en una televisora en Caracas. Lo dijo el periodista Vladimir Villegas en el programa ‘Contraste y Controversia’ que se estrenó por Globovisión. Villegas señaló que “existen personas ligadas “a los partidos “Voluntad Popular y Primero Justicia que pretenden negociar con el Gobierno de Nicolás Maduro” con el fin de “buscar una solución al conflicto político que vive Venezuela”.
Se trataría de una iniciativa del jefe de Voluntad Popular, Leopoldo López / Foto: captura
Se trataría de una iniciativa del jefe de Voluntad Popular, Leopoldo López / Foto: captura

Desde hace varios días ronda la especie en medios diplomáticos. Se habla de un equipo de cuatro personas. Dos en representación de Maduro y dos en representación de un sector de la oposición. Por Maduro, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, y el gobernador del estado MirandaHéctor Rodríguez. Por la oposición, se señala al exministro del gobierno de Carlos Andrés PérezFernando Martínez Mottola y al exdiputado, Gerardo Blyde.

La primera novedad es que en el proceso aparece un equipo de mediadores de Noruega, conformado por figuras del más alto nivel de este país. Negociadores con experiencia. Que estuvieron involucrados en los diálogos en La Habana que culminaron en los acuerdos entre el gobierno de Colombia y las FARC.

Se habla de un equipo de cuatro personas. Dos en representación de Maduro y dos en representación de un sector de la oposición. Por Maduro, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, y el gobernador del estado Miranda, Héctor Rodríguez. Por la oposición, se señala al exministro del gobierno de Carlos Andrés Pérez, Fernando Martínez Mottola y al exdiputado, Gerardo Blyde

La segunda novedad es que se trataría de una iniciativa emprendida por el jefe del partido Voluntad PopularLeopoldo López. Y llama la atención que los contactos habrían comenzado antes de la fallida jugada político-militar del 30 de abril. Inclusive, que el equipo noruego ya hizo un primer viaje a Caracas. Si esto es así, ¿cómo es que se produce el 30 de abril? ¿Por qué se avanzó en esta operación? Quienes comentan el asunto, arrecian las críticas hacia López debido a su participación en el 30 de abril, y la manera como estaría encarando esta nueva movida.

Llama también la atención el secretismo. Es cierto que para que las negociaciones avancen hay pasos que tienen que darse en estricto secreto, como puede ser esta fase, en la que todo estaría comenzando. Sin embargo, la iniciativa ni siquiera proviene de Juan Guaidó, informan fuentes del partido Voluntad Popular al que también pertenece el Presidente Interino, sino del propio Leopoldo López. Los otros partidos, no estarían informados y mucho menos involucrados. Se han enterado. Y como se enteran, también comentan la especie. Una fuente conocedora de experiencias de negociación, apunta que en esta fase las partes no han arribado a temas específicos, y que aún se encuentran definiendo aspectos de metodología.

Llama también la atención que los contactos y la potencial negociación que derive de ellos, sean promovidos por la dirigencia o los dos partidos que hicieron más por la ruptura de lo que se había alcanzado en las mesas de diálogo de República Dominicana. Eran, por lo demás, negociaciones que se desarrollaban con la participación del conjunto de las fuerzas opositoras. Pero, como suele suceder y ha sucedido en toda esta larga crisis venezolana, los celos y recelos abortan experiencias. Entonces, se procede a ejecutar una suerte de derecho de veto. Que como no fui yo quien comencé tal iniciativa, pues esta tiene que fracasar.

Vale destacar que si algo puso en evidencia los hechos del 30 de abril es que hay sectores de la Fuerza Armada y del régimen de Maduro dispuestos a negociar. El propio Maduro, en esta reciente crisis, que arrancó el 10 de enero con su juramentación para un periodo presidencial que más de 50 países no reconocen, no ha dejado de señalar la necesidad de volver a la mesa de diálogo. Propuesta que ha encontrado un solo eco en la oposición: que el diálogo solamente sirve a los intereses de Maduro de ganar tiempo. Y la crítica más dura es, por cierto, de los partidos Primero Justicia y Voluntad Popular. Por tanto, hay que preguntarse: ¿Y cómo es que ahora se plantea esta nueva posibilidad? Por lo dicho líneas arriba, de que la que vela es mi iniciativa y no la de otros.

Pero también puede ser que los actores de la ruptura se hayan percatado de que hay que optar por la carta de le negociación. Y ello conduce a estas preguntas:

¿Es el reconocimiento de que la ruta planteada para el cese de la usurpación no dará resultado?

¿Es el reconocimiento de que la Fuerza Armada no abandonará a Maduro?

¿Es el reconocimiento de que no habrá intervención militar?

¿Es el reconocimiento de que el pueblo venezolano no se inclina por la confrontación?

¿Es el reconocimiento de que no son suficientes las sanciones para quebrar al poder madurista?

Aireada la cuestión en público, alguien tiene que aclarar si hay negociaciones en marcha. Y en qué consiste esta iniciativa distinta, por ejemplo, a la del Grupo de Contacto promovida por la Comunidad Europea que, por cierto, enviará en los próximos días una delegación a Caracas. Las fuentes también informan que Washington ha sido informado debidamente de la nueva propuesta. Hay estrechos vínculos, por ejemplo, entre expertos internacionales de negociación que establecieron el nexo con el equipo noruego, y los actores principales para el caso Venezuela de la Administración Donald Trump, como Elliott Abrams.

Guaidó se reúne con Leopoldo López en la residencia del embajador español en Caracas – El País – 14 de Mayo 2019

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, califica la visita de “encuentro rutinario” y la enmarca en la habitual ronda de contactos del embajador

Juan Guaidó, este sábado en una manifestación en Caracas.
Juan Guaidó, este sábado en una manifestación en Caracas. UESLEI MARCELINO REUTERS

Juan Guaidó y Leopoldo López se vieron el domingo en la residencia del embajador español en Caracas en el que supone el primer encuentro desde la liberación del líder opositor de su arresto domiciliario. La reunión, adelantada este lunes por Newtral, había sido desmentida de forma categórica por el entorno del rival de Nicolás Maduro. Finalmente, el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, confirmó desde Bruselas que la cita se produjo, aunque la calificó de “encuentro rutinario” en el marco de las actividades del máximo representante diplomático de Madrid en Venezuela, Jesús Silva.

Hace diez días Borrell prohibió expresamente a López convertir las dependencias diplomáticas en “un centro de activismo”. Ocurrió después de que López improvisara unas declaraciones a medios de comunicación, escoltado por agentes de la Policía Nacional, en la puerta de la vivienda del embajador.  “Claro que van a venir más movimientos del sector militar”, dijo entonces. Nuestro llamado es a todos los militares, todos los civiles para que contribuyamos con nuestra responsabilidad a contribuir con el cese de la usurpación”. El opositor, que llevaba en arresto domiciliario desde julio de 2017, se había acostumbrado a recibir en su domicilio distintos tipos de visitas. También aludió a encuentros con cargos de las fuerzas armadas y de la policía.

El propio Maduro culpó de la operación del 30 de abril al exjefe de la inteligencia, el general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, que abandonó el país y actualmente se encuentra en paradero desconocido. Según su versión de los hechos, este alto cargo chavista “había sido captado por la CIA desde hace más de un año y trabajaba como topo”. Según distintas fuentes internas de la oposición, la liberación de López se precipitó por temor a que el régimen descubriera el plan. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, y el jefe de la Guardia Presidencial, Iván Hernández Dala, estaban al tanto de los preparativos. No obstante, sugirió Maduro, actuaron como agentes dobles y una semana antes le avisaron de lo que estaba pasando.

30 de abril ¿un traspiés definitivo? por Vladimir Villegas -Venepress – 13 de Mayo 2019

1535980168_Vladimir_Columna.jpgTiende a parecerse muchísimo a una película ya vista varias veces, y cuyo final no ha sido otro que frustración, desaliento y desesperanza

Quizás es muy prematuro hacer un inventario de activos y pasivos derivados de los hechos   acaecidos el pasado 30 de abril de 2019. Pero algunas conclusiones saltan a la vista, sin mayores análisis, y todo apunta a que, pese  a que sus grietas internas quedaron en evidencia, el gobierno de Nicolás Maduro, no obstante el amplio rechazo nacional que concita, ganó este round, como se dice en el boxeo.

Esta acción llevada a cabo con efectivos militares y algunos líderes civiles, encabezados por Leopoldo López, apenas fugado de su arresto domiciliario, fracasó a las primeras de cambio, derivó en el mismo ciclo de violencia, represión, persecución e incluso muerte de manifestantes que ya hemos visto en situaciones recientes y no tan recientes. Aparentemente el gobierno fue sorprendido por la acción realizada en el Distribuidor Altamira, y que había sido anunciada, incluso por dirigentes opositores como ” la toma de la base militar de La Carlota”.

Fue una derrota en lo militar porque el pequeño componente verde oliva que acompañó esa acción rebelde terminó en temprana desbandada hacia algunas embajadas, y no tuvo ningún respaldo en las filas castrenses. Y fue una clara derrota política, porque importantes líderes también se refugiaron en sedes diplomáticas o  salieron del país,  y adicionalmente porque no hubo acompañamiento popular como se lo esperaban los líderes  civiles presentes. Y, salvo que se pueda revertir, la capacidad de movilización ha quedado severamente golpeada por el traspiés del 30 de abril. Como muestra un botón. La concurrencia a las actividades convocadas después del intento de golpe, rebelión o alzamiento ha mermado sensiblemente.

Por si fuera poco, la detención de Edgar Zambrano, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional,  y el irregular procedimiento de desconocimiento de su inmunidad parlamentaria y de la de otros diputados, es otra mala noticia para el país opositor. El gobierno avanza una vez más gracias a una acción política animada por el inmediatismo, por protagonismos excesivos y fuera de lugar, y sobre todo por la subestImación del chavismo- madurismo gobernante.

Se apostó una vez más a acciones vanguardistas que ya en el pasado se tradujeron en auto goles difíciles de remontar.  No digo que este vaya a ser el caso de hoy. Pero Fracas, y siempre se termina aterrizando en la idea de que el camino es procurar acciones “que resuelvan esto de una buena vez “.

Y así nos encontramos de nuevo con la promesa de soluciones rápidas. Y los mismos que planificaron y lideraron  el fracasado intento del 30 de abril insisten en dar puerta franca a una posible intervención militar.  ¿Si no han asumido la responsabilidad del fracaso de hace apenas dos semanas están dispuestos a asumir los costos humanos, políticos y sociales de una acción de esa naturaleza?

¿ Y los que en el campo opositor se oponen a la intervención militar y cuestionan la “parada” del 30 del mes pasado alzarán su voz en publico o seguirán siendo rehenes de sus cálculos políticos, y fiadores de una línea en la cual sólo son relleno de segunda o tercera categoría?

Estamos en un momento crítico. La absoluta mayoría del país quiere cambio de gobierno y de modelo político. No tengo ninguna duda de eso. Juan Guaidó ha capitalizado el descontento. De eso tampoco tengo duda. De lo que sí dudo es en cuanto a la forma como administra su capital, y las implicaciones que de ello se deriven . Después de tanto apoyo popular no es muy acertado aparecer amarrado a una estrategia que coloca la opción militar, interna o externa , o ambas inclusive,  como vía casi exclusiva para producir el cambio que Venezuela demanda.

Los hechos del 30 de abril reavivaron la vocación represiva del gobierno, que ahora ha encontrado el argumento adecuado para terminar de desactivar la Asamblea Nacional, acorralar al liderazgo opositor y dedicarse a lo único que se ha dedicado en los últimos tiempos, a mantenerse en el poder más que a gobernar. El retorno del antiguo director del SEBIN, Gustavo González López , es otra consecuencia de la fracasada “intentona”.

¿Habrá espacio para que tome oxigeno una opción de negociación como la que promueve el llamado Grupo de Contacto? ¿O viene, ahora sí, el anunciado lobo de la intervención, temido por unos y deseados por otros?  ¿O la oposición liderada por Guaidó entrará nuevamente en un chinchorro, como ocurrió en distintas coyunturas recientes o no tan recientes y Nicolás Maduro logrará su objetivo por ahora y quien sabe por cuanto tiempo más?

Son preguntas sin respuestas precisas. Lo único seguro es que el país se sigue deteriorando y su gente empobreciéndose cada vez más, producto de las políticas de un gobierno que es más exitoso y diligente cumpliendo sus amenazas que cumpliendo sus promesas, y en medio de restricciones económicas adicionales producidas por sanciones internacionales que con el paso de los días pueden ser más severas. ¿Vamos bien?   Ni de vaina.

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